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Cien Años de Siembra Reseña histórica en adhesión al centenario de la inauguración del templo parroquial San Juan Nepomuceno, Emilio V. Bunge.

1908 -2008

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Comunidades Integradas Los pastores del pueblo desde 1908 Entrevista al Padre Juan Kukielka Templo San Juan Nepomuceno

Octubre de 2008


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San Juan Nepomuceno o Juan Nepomuk (Jan Nepomucký en checo) (c. 1340 – 20 de marzo de 1393) es el santo patrón de Bohemia. Desde niño fue objeto de las divinas predilecciones: padres santos, inteligencia y bondad, vocación sacerdotal, dones de profecía y milagros. Fue predicador y canónigo. La emperatriz de Bohemia, Juana de Holanda, lo escogió como confesor. Él se negó a romper el voto de secreto de confesión y fue entonces el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión. Es el protector contra las calumnias y debido a que murió en un río, también nos protege de las inundaciones. Juan nació sobre el año 1340 y estudió en la Universidad de Praga, para seguir después un curso de derecho canónico en la Universidad de Padua en el norte de Italia. En 1380 fue párroco en Praga y en 1393 fue nombrado vicario general de Juan de Jenštejn, arzobispo de Praga entre 1378 y 1396.


Idea y compilación de material: Padre Juan Kukielka y Tomás Penacino Edición y coordinación general: Jagüel comunicación Diseño Gráfico: IMAGINE ideas+gráfica

Palabras de Bienvenida

Fuentes

La información que contiene esta publicación proviene del relato de Tomás Penacino en: Un pueblo cuenta su historia: Emilio V. Bunge. T. 5: largo camino de la fe / Tomás E. Penacino y otros. Comisión Centenario de Emilio V. Bunge (1905-2005). p. 65-84. También se han extraído datos de diversos documentos parroquiales y aportes de Tomás Eduardo Penacino, padre Juan Kukielka y miembros de las comunidades parroquiales de Emilio V. Bunge, Piedritas, Cañada Seca, Coronel Charlone, Santa Eleodora, Santa Regina y Villa Saboya. Se ha contado por último con el valioso aporte del Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio Martín de Elizalde OSB y con el recuerdo y el relato de vecinos y hermanos de Bunge y demás pueblos. La reescritura y visión literaria estuvo a cargo de Patricia Bargero que, gracias a su aporte comprometido también posibilitó que esta publicación se concrete. Agradecemos también la colaboración de Jose Luis Moraglio y Cecilia Giraudo. Imagen y fotografía Museo Comunal Pedro Bargero de Emilio V. Bunge Vecinos de la comunidad y producción. Analía Chabeldín.

Sumario

Un poco de historia La Parroquia hoy Los Pastores del Pueblo Transformación edilicia del templo Parroquial Comunidades Integradas Padre Juan Kukielka Mensaje del obispo

3 Desde las aguas del bautismo hasta la celebración de las exequias, bien se dice que la Iglesia acompaña a sus hijos “desde el primer grito al último suspiro”. Prácticamente la totalidad de la comunidad civil ha encaminado sus pasos al templo o, como comúnmente se expresa, “a la Iglesia”. Allí se fueron dando los sucesivos pasos en la Fe que permitieron a sus habitantes descubrir, amar y compartir a Jesucristo como Señor y dador de vida. Bien lo entendió el fundador, doctor Emilio Vicente Bunge, quien junto con la tierra y los enseres para la siembra y la cosecha, el tren y la escuela, el almacén y la estafeta del correo, sentía que era una vital necesidad “tener Iglesia”. Él era un creyente. También lo eran los inmigrantes, que traían entre su bagaje, principalmente acuñado en el corazón de las mujeres, el credo católico. Aquellos italianos, españoles y belgas como así también el nativo de estas tierras, necesitaban sustentar en Dios la esperanza que los había traído a estos parajes y confiar al Señor y a la Virgen las dificultades y contratiempos propios de una aventura que comenzaba con más dudas que certezas. Por eso, desde muy temprano Bunge tuvo Iglesia y cura para apacentar el rebaño. A cien años de la inauguración del templo parroquial, ese que sigue ocupando el mismo y privilegiado lugar frente a la plaza, compartimos algunos apuntes de su historia; páginas de un camino en la Fe que se sigue haciendo cada día. Es este un sencillo homenaje a sacerdotes y laicos que celebraron la vida, y lo siguen haciendo, desde esa dimensión de eternidad que Jesucristo con su muerte y resurrección ha legado a sus discípulos. Parroquia “San Juan Nepomuceno” Emilio V. Bunge, Provincia de Buenos Aires


Un poco de Historia Antes

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Ya a fines de siglo XIX los pobladores se fueron asentando en las tierras de Emilio V. Bunge. Para resolver sus necesidades básicas poco a poco fueron surgiendo pulperías y comercios. Por entonces, fuera de las prácticas religiosas (oración y bendiciones) desarrolladas dentro de cada familia, para bodas, bautismos y demás sacramentos se esperaba a los misioneros que pasaban de tanto en tanto o se viajaba a Villegas que por ese entonces ya contaba con templo parroquial y sacerdote. Recién hacia fines de 1908 la capilla de Bunge se hizo realidad.

Sueño del fundador

A medida que la comunidad fue tomando forma, Emilio Vicente Bunge empezó a forjar la idea de dotar al pueblo de templo religioso y gestionar un sacerdote para que celebrara los oficios. Para eso, según datos extraídos de la correspondencia que mantenía con Pedro Bargero, su administrador, se comprometió a sostener casa y sueldo, y rogaba hiciera frente a las trabas que estaban presentándose desde la masonería, según sus propias palabras. Para construir la capilla, levantada entre 1906 y 1908, trajo constructores de Buenos Aires, que se incorporaron pronto a la vida de la comunidad, y algunos materiales de Europa, como un crucifijo de mármol que debido a su tamaño quedó en la capilla de responsos de la Recoleta. Fueron grandes los sinsabores y la erogación de dinero que le costó al fundador la construcción del templo. Profusa es la correspondencia con Bargero, en la que deja traslucir su malestar: “Recibí su carta de ayer y por ella veo que con la llegada del cura, el diablo anda suelto por allí y que no sabe don Nicasio como arreglar la puerta y tanto sabio albañil que hay allí como no sabe. La cuestión es que se tome el trabajo de llevar al albañil para que arregle. Serán muy brutos si tuviera que llevar uno de aquí. La desgracia mía es estar enfermo así cada cosa es un bochinche. Dígale a don Nicasio

que vea al albañil y si no que porque cobraron tanta barbaridad por la puerta. Eso sería un robo si todavía no está como debe estar y lo que es yo no haré nada por la capilla porque me ha enfermado. Veo como me han saqueado y que se ocupe el cura de ver que Nicasio arregle la puerta que para tomar (…) le queda tiempo” (carta del 23.01.1908)

Los por qué del patrono

Según Catalina Bunge, nieta de don Emilio, el nombre dado a la parroquia fue en recuerdo a Juana Chás, esposa del fundador. También es viable pensar que fue en homenaje al obispo de la Plata, Juan Nepomuceno Terrero, de quien dependía la nueva capilla.

San Juan Nepomuceno: mártir del sigilo sacramental El apellido de Juan era Wolfin y había nacido hacia el año 1345 en la aldea de Pomuk (de ahí el sobrenombre de Nepomuceno) situada en la Bohemia meridional (actual República Checa). Hijo de pobres labradores, y huérfano desde muy niño, se hicieron cargo de él los monjes del vecino monasterio cisterciense.

Realizó los estudios superiores en la ciudad de Praga y promovido al sacerdocio tuvo una carrera ascendente. Wenceslao I, rey de Bohemia, nombró a Juan Nepomuceno confesor de la reina. El rey nada sabía de la doctrina de Jesús y, aunque aparentemente se presentaba como cristiano, su interior estaba lleno de pasiones desordenadas. Según cuenta la tradición un día el rey reclamó la presencia del sacerdote -Juan, le dijo, necesito saber los secretos del corazón de la reina. Tú los has escuchado de sus propios labios, como confesor. -No -repuso Juan- No puedo revelarlos majestad. Es un pedido sacrílego. Mi religión me lo prohíbe. Prefiero morir a ser un mal sacerdote, quebrantando el secreto de confesión. Wenceslao dio uno pasos y lleno de ira ordenó a sus soldados castigar al sacerdote. Lo apalearon con bárbaro rigor. El propio rey aplicó una tea encendida en el cuerpo del mártir, mientras este se retorcía de dolor sin proferir una sola palabra. Cuando sus llagas y heridas curaron el sacerdote volvió a los oficios divinos. Regresaba de la casa de


Fuente: Un pueblo cuenta su historia: Emilio V. Bunge

Así lucía el templo en 1908: frente (en la otra página) y parte trasera

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un moribundo, al que había ido a auxiliar con los últimos sacramentos, cuando el rey lo vio desde un balcón y le requirió de inmediato su presencia para insistirle que revelara los secretos de confesión de la reina. Sólo hubo silencio de parte de Juan Nepomuceno. Fue entonces atado de pies y manos y arrojado desde un puente al río Moldava, en el corazón de Praga, donde encontró la muerte. Era el año 1393. Fue proclamado santo por el papa Benedicto XIII el 19 de marzo de 1729. Sus reliquias se guardan en la Iglesia metropolitana de San Vito, en Praga.

El primer obispo

El pueblo y colonia "Emilio V. Bunge" estuvo comprendido en los comienzos dentro de la diócesis de La Plata, creada el 15 de marzo de 1897. Entre los ruegos de Bunge a Bargero constaba el pedido a los pobladores para que no bautizaran a sus hijos en Villegas y esperaran que viajara al lugar a bendecir la Capilla, monseñor Juan Nepomuceno Terrero, designado por el papa León XIII como segundo obispo de La Plata.

La primera misa

Según anotaciones de Pedro

Bargero en su diario personal, la primera misa se realizó finalmente el 1º de enero de 1908 cuando aún no estaba el altar ni la imagen del patrono. Unos días antes, el fundador le escribió a Pedro Bargero: “Hoy estuvo el cura conmigo y me ha dicho que el sábado por la mañana estará en ésa y que aunque no esté el altar y demás cosas necesarias todavía listas, piensa que para el domingo podría decir una misa en la capilla aunque sea con una mesita. En fin, ya entrado Enero ya estará todo listo pues estoy apurando el altar, es muy bonito y lo cargarán a fin de mes (al tren) así que con todo eso ayudará a los colonos a recoger trigo este año y que no les llueva tanto pero lo principal para mi es que me ponga sano y no siga tan embromado como estoy” (carta del 21-12-1907)

Se inaugura el templo

Con una solemne liturgia y una gran fiesta popular se inauguró el templo el domingo 18 de octubre de 1908. Ese día se entronizó la bella imagen de San Juan Nepomuceno traída por el fundador.

Sacerdotes que ejercieron su ministerio en Bunge 1909 a 1913. Padre Eugenio Bianco 1913. Padre Antonio María Furriel 1919. Padre Eugenio Bianco

1919. Padre Ramón Monserrate

1921 Padre Moisés Alonso y Monserrate 1922 1922. Padre Modesto Tubán

1922 a 1938. Padre Modesto Rosamilia 1938 a 1950 Padre Celedonio Martín

1950 a 1953. Padre Juan A. Filgueira. 1953 a 1957. Padre Mario P. Medina 1957 1961. Padre José Pedro Prieto

1961 a 1976 Padre Francisco Severo Mancuso 1976 a 1979. Padre Roberto Bertasi

1979 a 1988. Padre Jorge Luis Molinelli Acerenza 1988 a 1993. Padre Pedro Rialán Manssino

1993 a 1996. Padre Juan Enrique Antón

1996 a 2000. Administrador Apostólico de General Villegas, padre Carlos Luis Arive y Germán Loriente 2000 a de 2001. Padre Justo Juan Cariz Desde 1º de octubre de 2001 Juan Kukielka


La Parroquia hoy

Por Tomás Penacino

6 Izquierda: Ethel y Dalmi Posada del equipo de Pastoral de Salud en el Encadi 2008 Arriba: Misioneros en la Más por Menos (+x-)

La tres dimensiones de la vida de la Iglesia se llevan adelante en nuestra Parroquia circunscripta no solo al quehacer de Bunge sino a todas las comunidades de la integran. La liturgia, la catequesis y la caridad el administrador parroquial ha puesto especial empeño en la remodelación de todos los templos y su adecuación a las normas vigentes como así tambien la dedicación del templo parroquial y la consagración de los altares de varias de las capillas. Se imparte la catequesis de iniciación y perseverancia y Cáritas tiene en cada comunidad su sede desde donde se atiende al más necesitado.

Con los jóvenes

En Mayo de 2008, con motivo de la fiesta patronal en honor a san Juan Nepomuceno se organizo, entre otras actividades un fogón de jóvenes en el instituto secundario. A partir de allí ha quedado latente la formación de un grupo misionero. A fines de agosto, con la colaboración del grupo misionero “Santa María de la Estrella” de Buenos Aires se organizó un retiro espiritual llamado “Emaús”, experiencia fuerte de Dios de la que tomaron parte catorce jóvenes de Emilio V. Bunge y Coronel Charlone. Los jóvenes han participado en las colectas de Caritas en junio y “Mas por Menos” en el mes de septiembre. Todos los viernes un nutrido grupo ha comenzado a caminar como grupo misionero con el acompañamiento de Silvina Stanjo de Serrano y Tomas Eduardo Penacino.

Pastoral de la salud

El equipo parroquial de pastoral de la Salud se conformó en el mes de mayo

de 2008, integrado por los ministros de la Eucaristía y otros miembros que visitan a los enfermos, personas mayores y/o con discapacidad, peronas que han perdido sus seres queridos. Todos los sábados se realiza celebración de la Palabra en el Hogar de Ancianos.

Caritas

Un entusiasta grupo de voluntarios ofrece a los que concurren, además de una palabra y un cálido mate, ropa, alimentos, ayuda económica para remedios, prácticas medicas, etc. Existe un servicio de alquiler de aparatos ortopédicos. Periódicamente las caritas de toda la parroquia se encuentran para compartir experiencias, formarse y alentarse mutuamente en la tarea. Presta también su servicio el grupo económico que administra los ingresos de la parroquia; un grupo de catequistas concurre mensualmente al Seminario Catequístico Diocesano para formarse adecuadamente.

Esperanza

Ante una sociedad fragmentada, descreída, infectada de desesperanza, la Iglesia necesita recuperar su rol de comunidad de salvación. Sigue entregándose en ella el perdón a quien lo reclame, el Pan de la Palabra y de la Eucaristía. La Iglesia es el Pueblo de Dios para todos los pueblos. Es posible, creo, soñar con una fraternidad brotada de la aceptación del otro tal como es; de deponer todo tipo de rivalidad o imposición de criterios. Se trata de construir calladamente, en lo pequeño, potenciando aquellas pequeñas cosas que suman, que nos ponen cerca, que

nos animan. La comunidad sigue necesitando del andar incesante de Elsita Garat, siempre llegando a donde alguien espera; de “Chita” Berecibar iniciando los cantos de la liturgia junto a Dalmi; del ejemplo conmovedor de Ethel, cuya ceguera no le impide “ver” a otros que sufren y están necesitados; sigue necesitando del humor y la frescura de Anita Gielis. Ella con sus noventa y dos años; en la tardecita de la vida, en sus días del hogar de Ancianos, sigue recibiendo el cariño de quienes la reconocemos como el arquetipo del creyente en Bunge. La comunidad parroquial necesita de todos. Sabe que debe nutrirse a si misma. Serán experiencias de Dios para adolescentes y jóvenes, matrimonios, y personas solas; los grupos bíblicos y de oración; equipos de infancia misionera y tantos otros frentes de servicio los que potencien esa ineludible condición de hermandad sin olvidar la otra: la dimensión misionera, anunciadora de esa Buena Noticia que partió la historia en dos y que es respuesta cierta para tantos que necesitan encontrar el sentido a su existencia.

Conduciendo La Mano tendida por FM Giros Bunge


Los Pastores del Pueblo

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1908-1919

Los registros del primer Sacerdote datan del 1908, fecha que indica la llegada de Eugenio Bianco: el primer cura de Bunge. Entre 1908 y 1919 el cura Bianco ocupó un lugar destacado en nuestra historia por ser el primer sacerdote del naciente pueblo y colonia. Italiano de la región de Calabria, “con fecha 5-01-07 pidió ejercer su ministerio en la diócesis de La Plata. Tenía por entonces 35 años y provenía de la diócesis de Nola (Italia)” (Un pueblo cuenta su historia). Celebró la primera misa en Bunge, realizó los primeros bautismos y los primeros casamientos; impulsó la construcción del cementerio, y atendió además los requerimientos eclesiales de los pueblos vecinos. El 15 de noviembre de 1909, el obispo de la Plata monseñor Juan Nepomuceno Terrero decidió establecer en Bunge una capellanía vicaria por lo que el padre Eugenio Bianco fue designado capellán vicario.

Los sacramentos

Seguramente se realizaron bautismos en Bunge con anterioridad a la fecha consignada en el libro primero de la “capellanía vicaria”, y debieron ser asentados en otra jurisdicción. Administrado por el padre Eugenio Bianco, el 21 de noviembre de 1909 en el libro primero de bautismos está asentado el bautismo de María Ignacia Villarreal, hija de José Villarreal y Rita Maldonado. Fueron padrinos Mariano Arozarena y su esposa. El 22 de noviembre de 1909 fue bautizada Carolina Bertolotti, hija de Sebastián y Magdalena Gaido. El primer casamiento en el nuevo templo

fue el de Evaristo Scheys, belga de 29 años con Catalina Gielis, belga de 28 años el 28-11-1909. El 8 de diciembre del mismo año contrajeron enlace Rafael Tomassi con María Maranzani y el 12 de diciembre Antonio Centenare con María Elena Fernández. El día 30 de abril de 1911, un acontecimiento de extraordinarias características vivió la Iglesia local en consonancia con el clima de fiesta que reinaba con motivo de la inauguración del monumento al fundador del pueblo. Con la presencia del presbítero Dr. Claudio E. Bourdet, inspector de Parroquias del Obispado de La Plata, trescientas treinta y nueve personas! en su mayoría niños y jóvenes, recibieron el sacramento de la Confirmación. Entre otros fueron confirmados en su Fe: María Esnal (18 años), Tomás Gianoglio, (18 años), Emiliano Vaquero (9 años). Familias enteras recibieron el signo sacramental. A título de ejemplo don Miguel Carle y señora pidieron el sacramento para sus hijos. Ana, Catalina, Albina, Atilio Miguel, José Domingo y Petrona. Santiago Tolosa y Juana Apalategui lo hicieron para sus hijos: Teresa, Josefa, María, Ignacio y Juan

Sucesores de Bianco

En julio de 1913 se verifica en los registros parroquiales el servicio del padre Antonio María Furriel, seguramente en ausencia transitoria de Bianco, quien fue designado capellán vicario el 30-0613. Posteriormente figuran los nombres de Ramón Monserrate, designado el 0307-19, Moisés Alonso (1921), Modesto Tubán (1922).

El Cardenal Copello visita el pueblo

Quien luego fue cardenal primado de la Argentina, y la más influyente figura de la Iglesia en la primera mitad del siglo XX , monseñor Santiago Luis Copello estuvo en Bunge entre los días 22 y 24 de julio de 1920, oportunidad en que también visitó Coronel Charlone. El “Ilustrísimo y Reverendísimo sr. Dr. Santiago Luis Copello, obispo auxiliar de la Plata” confirmó a 56 hijos del pueblo, entre ellos a Berardo (Cholo) Marra, Emilio Zanni, Mateo Luis Giachero y Oscar Diez Viñuela. El capellán vicario de San Juan Nepomuceno era el padre Ramón Monserrate.

1922-1938

Pese al prolongado servicio prestado en nuestra comunidad por César Rosamilia, sacerdote italiano, no se han podido obtener mayores datos de su paso por Bunge. Según Alcides Fogliatto, Leonardo Fogliatto fue su sacristán y secretario. Llevaba los libros de la parroquia cuando el sacerdote perdió la vista. Ana María Gielis conoció a Rosamilia y decía que: “Era Italiano. De mucha personalidad pero no era muy dado. Le gustaba la música. Tocaba el armonio y cantaba. Se juntaba con mi papá y en el almacén de Urreta (después González Hermanos) allí jugaban a los dados. Después mi papá lo llevaba hasta la Iglesia”.(Un pueblo cuenta su historia)

1939-1950

La llegada del Padre Celedonio Martín


El 20 de abril de 1934 Mercedes fue declarada sede episcopal, así, Bunge pasa a integrar esa Diócesis de separándose de La Plata. El primer obispo de la jurisdicción de Mercedes fue monseñor Juan P. Chimento. El nuevo obispo visitó el pueblo el 15 de diciembre de 1936 y administró el sacramento de la confirmación a ciento once niños y adolescentes del pueblo.

8 Padre Bianco

marcó uno de los períodos más recordados por la feligresía en la iglesia local, por la personalidad del sacerdote y el dinamismo que imprimió a la tarea evangelizadora. Esto narra en sus páginas el semanario “Actualidad” de General Villegas: “El día 2 del mes actual (mayo de 1939) llegó a este pueblo el Pdo. P. Celedonio Martini (sic) que ha sido nombrado cura vicario de esta feligresía de Bunge. En la estación lo esperaban autoridades y caracterizados vecinos y en la Iglesia las damas que forman la comisión de Hijas de María dando las gracias y manifestando sus ideales y proyectos”. “Vino de San Luis, él y la señora que le ayudaba: Doña Cruz. Era su cocinera. Se peleaban. Era una señora modesta. Español. Tan alegre que nunca se lo perdonaban. Antes para ser cura tenías que ser así (gesto serio). Llegaban las romerías españolas y hacía así la sotana y bailoteaba. Venían las rondalias y él bailaba. Unos pasos ahí. Un alma de Dios” (Carmen “Chita” Berecíbar).

Visita de monseñor Serafini

El segundo obispo de Mercedes fue monseñor Anunciado Serafini y tomó posesión de la diócesis el 20 de abril de 1939. En tal condición el 11 de abril de 1942 visitó Bunge y celebró el Sacramento de la Confirmación.

Misión en Gondra

La preocupación del padre Celedonio por la grey que se le había confiado lo llevó a atender de un modo especial a las familias asentadas en el campo. “Ibamos en un carro que nos prestaba don José Lovagnini. Los caballos los

Padre Celedonio Martín

ponía don Pedro Gielis. “Vamos en el carro de Lovagnini y con los caballos de “Justamente”, que así le decían a Gielis ya que, con frecuencia agregaba tal palabra a sus comentarios”. Se recorrían las casas del campo. Mi hermana había hecho una canción con la música de la marcha de San Lorenzo: “Cristo llama…” . Se celebraba misa en la estancia “13 de agosto”. Allí vivían los Rigazzi, los Andueza, la familia Aguerre. Estaban mis abuelos los Pérez, Cambas. El Policía era Pedro Diez, creo. Duraba varios días pero todos los días volvíamos al pueblo” (Carmen “Chita” Berecíbar)

Nace la Parroquia “San Juan Nepomuceno”

El 23 de diciembre de 1941, por disposición del por entonces obispo de Mercedes, monseñor Anunciado Serafini, se erigió la Parroquia “San Juan Nepomuceno”. “La Actualidad” de General Villegas en su edición del 11 de enero de 1942 da cuenta de ello indicando que “con tal motivo fue efectuada una misa en acción de gracias, con autoridades y vecinos de la zona”. El padre Celedonio murió el 6 de septiembre de 1950 y quien visite el templo parroquial encontrará su tumba a la izquierda de la entrada. “Lo que más me edificó del padre Martín fue su enfermedad, su agonía y su muerte. Fue un impulso, una motivación, para despertar profundamente (yo tenía 19 años) mi vocación religiosa. Fue un ejemplo extraordinario porque, en medio del sufrimiento de un cáncer total (lo atendía el doctor Seguí) y todo el grupo que pertenecía a la parroquia, tanto jóvenes como mayores, veníamos a

atenderlo, a asistirlo, a cuidarlo, a pasar las noches con él. Lo que me impactó fue la aceptación del sufrimiento, la entrega a Dios de cada dolor infernal. Decía que parecía que los perros lo desgarraban. Invocaba a la Virgen del Carmen y en esos momentos en que todavía tenía lucidez, le hizo una canción a la Virgen del Carmen muy cortita, dos o tres versos y “Paco” Mansilla le puso música”. (Rosa “Tota” Marra) Un signo en el adiós: “Había una sequía espantosa en esta zona y él dijo: “No se aflijan. Yo desde el cielo les mando agua. Muere y prácticamente al día siguiente, no se lo podía llevar al cementerio porque había llovido toda la noche. Viento y agua desde el momento que él fallece. Para mí eso fue algo providencial. El impacto nos quedó. Murió con toda lucidez, con toda aceptación y seguro que está gozando en el cielo desde ese momento”.

1953-1957

Desde la muerte del padre Celedonio Martín, hasta la llegada de Filgueiras, la parroquia estuvo atendida por el padre Aurelio Liberattore, que viajaba desde General Villegas. Juan Alfredo Filgueiras asumió la parroquia el 3 de diciembre de 1950. Le tocó la nada fácil tarea de reemplazar al padre Celedonio, tan metido en el corazón de la gente, pero supo ganarse él también el aprecio de la feligresía.

Comuniones y casamiento en “El campesino”

Raquel Vaquero recuerda: “En un ranchito donde tenían la escuela (puesto


9 1939. Procesión de la Inmaculada Concepción.

Alejo Benedicto Gilligan, sucesor de Monseñor Quarracino junto al padre Mario Medina

Monseñor Agustín Adolfo Herrera.

campo Fenocchio Hermanos), el padre Filgueira casó a los abuelos Poy (Luis e Isolina Mussini) que no estaban casados por la Iglesia, rodeados de todos sus hijos y ese día algunos niños hicieron su primera comunión estando presente también la maestra (Nélida Arnessi). Era el año 1951”

con su famoso caballo “Santo”. Anita se lo prestaba y salía a dar la comunión. A Picatto frente a mi casa le daba la comunión”. (Ethel Posada) El padre Medina impulsó las visitas a los hogares de la imagen de Nuestra Señora de Luján. Los vecinos la transportaban en andas. La casa que oficiaba de anfitriona de la Madre del Salvador era adornada convenientemente y por las noches los lugareños se reunían a rezar. Los domingos, eran muchas las familias del campo que venía al pueblo a la misa “de once”. El fervor espiritual creció a través de su ministerio. Los domingos por

con el Santísimo.

Las Hijas de María

Reservada a adolescentes y jóvenes solteras, las hijas de María servían de distintos modos en la parroquia. “Con el padre Filgueiras rezábamos y teníamos charlas. Siempre sentadas porque él nos decía: Si están de rodillas están pensando ¡ay como me duelen!, se distraen y no piensan en lo que están rezando o escuchando” (Carmen “Chita” Berecíbar)

1953-1957

Sergio Gutiérrez llamaba al padre Mario Patricio Medina, el “cura Negro”. Ambos mantenían una gran amistad, dado que su esposa era del Apostolado de la Oración y su hija Marta una gran animadora de la liturgia, especialmente preparando la Navidad. “Eran esos tiempos de tanta austeridad en la Iglesia. Tenía una cocina a leña. Andaba todo el día tiznado, lleno de humo, pero eso no le importaba” (Ethel Posada). Cuenta “Anita” Gielis: “el padre Medina comía en casa; dormía la siesta y yo le lavaba la sotana”

Comuniones en sulki y virgen misionera “Los primeros viernes repartía las comuniones en el sulki de Anita Gielis

La parroquia en la Diócesis de “Santo Domingo de Guzmán en Nueve de Julio” Mediante la bula “Quandoquidem Adoranda” del 11 de febrero de 1957, El papa Pío XII constituyó la diócesis de Santo Domingo de Guzmán en 9 de Julio, que abarcó una superficie de más de treinta y seis mil kilómetros cuadrados que incluyó el territorio de la parroquia “San Juan Nepomuceno” El 13 de marzo de 1957 fue nombrado primer obispo de Nueve de Julio, Monseñor Agustín Adolfo Herrera. la tarde se hacía exposición y bendición

Preocupación por la niñez

Los vecinos cuentan que se ocupaba mucho de la niñez. Después de misa desayunaba con los chicos y a pesar de su escaso presupuesto siempre tenía algo para invitarlos. Se había formado una laguna grande por la zona de la fábrica “San Enrique” y allá iban en sulki a pescar los chicos y el cura. Lo querían mucho. Todo ese trabajo hizo arraigar la Fe y algunos vislumbraron una vocación sacerdotal, tal el caso de Roberto Rosso, que, por oposición de su abuela, no pudo concretarla, según su testimonio.

1957-1961

Con treinta y dos años de edad y ocho de sacerdote, José Pedro Prieto llegó a Bunge y dedicó especial atención a la juventud. “Jugaba mucho al fútbol (con los niños) al lado de la

Visita del obispo de Nueve de Julio Entre el 8 y el 12 de Noviembre de 1958 el obispo Agustín Adolfo Herrera realizó una “visita pastoral” a la parroquia y comunidades dependientes. Iglesia. No estaban ni el Secundario ni la Delegación, no había nada. Allí jugaría con los Villar, D´Angeli, Daniel Arozarena” Inició la realización de la “Fiesta del Agro” y la refacción del templo ensanchando


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Padre Prietto con amigos

el presbiterio, obra que luego concluyó Mancuso en una etapa en la que nuevamente se ensanchó el presbiterio, se reemplazó la torre del campanario y se modificó el frente.

1961-1976

El 26 de noviembre de 1961 asumió la parroquia el padre Francisco Severo Mancuso. Esa tarde de noviembre Bunge esperaba al equipo que había salido campeón de la Liga de Fútbol del Oeste. El padre Mancuso se mezcló en la caravana de bienvenida y desde ahí se metió en el corazón de la gente. Por espacio de quince años les dio a los bungenses la entrada a la Iglesia en el Bautismo, perdonó sus pecados, les alcanzó la primera comunión, bendijo sus matrimonios, fortaleció con la unción a los enfermos, dio el viático a los moribundos. El Padre Francisco era un Cura sin sotana, campechano, con un cuento siempre a mano para entrar en todos los ambientes, estableció una relación muy cercana con todos los vecinos. ¡Qué gran revuelo en el pueblo cuando el padre abandonó la sotana con la que había llegado para calzarse, no sin cierta inquietud, el traje negro que le permitían las nuevas normas canónicas!

Fiesta del agro

Mancuso dio especial impulso a la fiesta del agro, convertida durante muchos años en la principal fiesta del pueblo, en cuya realización participaban las demás instituciones del pueblo. Así, con el concurso de un gran número de colaboradores, se llevaron a cabo memorables ediciones que comenzaban con la celebración de la misa de campaña, desfile de maquinarias y

Padre Mancuso con colaboradores

de postulantes a reina, exposición comercial y agrícola ganadera, remates de hacienda y el festival de folklore que trajo al pueblo a reconocidos cultores del canto popular.

Visitas de los obispos

Por esos años sucedió en el ministerio episcopal a monseñor Herrera, Antonio Quarracino quien había sido designado segundo obispo de Nueve de Julio el 3 de febrero de 1962 y guió la iglesia diocesana hasta 1968. Visitó Bunge el 16 de mayo de 1964. Ese día, además de presidir la Celebración Eucarística y confirmar a numerosos fieles, dejó inaugurada con su bendición la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires y tomó contacto con la naciente y trascendental obra que ponía en marcha el padre Mancuso: el instituto secundario. Sucedió a Quarracino monseñor Alejo Benedicto Gilligan, hijo de la misma diócesis (nacido en Roberts, partido de Lincoln), quien en numerosas ocasiones se llegó hasta el pueblo. La educación de la juventud Si bien había dado impulso para que se creara un Jardín de Infantes a cuyos fines reunió a un grupo de madres, sin duda, la obra más importante del padre Francisco Mancuso fue la creación del “Instituto Secundario San Juan Nepomuceno”. Dicen que fue después de un partido de fútbol, con asado incluido, que reunió en Bunge a algunos jóvenes del pueblo con una delegación de estudiantes del colegio de los hermanos franciscanos de Serrano (provincia de Córdoba), cuando surgió la idea de levantar un colegio secundario. El colegio abrió sus puertas el 9 de marzo de 1964. Su primera aula fue el salón Parroquial. El rector, obviamente,

fue el padre Francisco Mancuso y Norma Heredia de Mina la secretaria, mientras que el primer portero fue Enrique Pascua. Los primeros alumnos del Instituto Carmen y Teresita Alassia, Olga Albertengo, María Ángeles Cambas, Yolanda Cavigia, María Inés Kunt, “Serenita” Lovagnini, María Isabel Luna, Irene Martínez, Gloria Marra, Amelia Ochoa, Haydee Primo, Hilda Rigazzi, Yolanda Salva, Olga Vallejos, Marta Zegna, Nilda Pérez, Ruben Alassia, Jorge Aguirre, Hugo Álvarez, Mario Barraza, José Basualdo, Carlos Bertora, Ruben Cenizo, Pedro Fogliatto, Germán Garat, Hugo Martínez y Cristóbal Pesce.

Inesperado adiós

El padre Mancuso falleció el 18 de octubre de 1976, luego de una breve enfermedad y sin que el pueblo pudiera reaccionar. Sus restos fueron llevados a Pehuajó, su ciudad natal. No obstante, a pedido del pueblo y en ocasión de los cuarenta años de la creación del Instituto Secundario, sus restos retornaron a Bunge y descansan en el cementerio local.

Monaguillos y sacristanes

Don José Yeregui, Hipólito Posada, Leonardo (“el barba”) Fogliatto oficiaban de sacristanes. Entre los monaguillos se recuerda a Fernando Cordón, Denis Salvador Lobato (Cachito), Guillermo Fernández; Juan Carlos y “Beto” Varisco, hijos del portero de la escuela.

1976-1979

Al morir Francisco Mancuso en 1976, el padre Roberto Bertasi nombró ministros extraordinarios de la Eucaristía a Ana María Gielis y Elsa Bargero de Garat.


Ambas llevaron la comunión a enfermos y ancianos durante muchos años. Posteriormente El padre Jorge Molinelle nombró a José Luis Moraglio, Daniel Garat, Raúl Apaolaza y “Tota” Marra. El padre Pedro Rialán nombró a María Ester Serrano y a Carmen Eugenia Berecíbar. El administrador parroquial Juan Kukielka confirmó con autorización del obispo a Rosa Marra en su carácter de laica consagrada y nombró a Carmen Mina, Dalmira Posada, Teresa Mattio de Garat y Víctor López. El titular de la cuasi parroquia de Cañada Seca, presbítero Roberto Bertasi pasó a atender la comunidad hasta noviembre de 1979, fecha en que fue designado el nuevo administrador parroquial de “San Juan Nepomuceno”.

1979-1988

Desde Trenque Lauquen llegó a Bunge Jorge Molinelle Acerenza, cura uruguayo que estuvo al frente de la parroquia

El Obispo Tommasi Monseñor José Victorio Tommasi fue nombrado obispo de Nueve de Julio por el papa Juan Pablo II, el 28 de agosto de 1991. Visitó las comunidades de la parroquia en varias oportunidades para acompañarlas y administrar el sacramento de la Confirmación. Su estilo sencillo caló hondamente en el corazón de quienes entraron en contacto con él.

Padre Jorge Molinelle

Monseñor José Victorio Tommasi

durante más de ocho años. Su ministerio estuvo caracterizado por la posibilidad que brindó a muchos de acercarse a la Fe, a través de cursillos de cristiandad y retiros para matrimonios y jóvenes. No descuidó la dimensión de la caridad e impulsó la fundación de Cáritas.

primer tiempo los mismos sacerdotes, ayudados luego por las catequistas entre las que se recuerdan a: Lea y Pierina Bargero, Teresita y Julia González, Águeda Cimino, Rafaela Álvarez, Ana María Gielis, Velia Bercelli, Quica Yeregui. Más adelante: Marta Gutiérrez, Mirta Fernández, Raquel Vaquero y Elsa Bargero. Con la catequesis familiar se sumaron: Orfilia Fogliatto, María Ester Sueldo, Elsa Guevara, Titi Carle, Chola Mazzaroni, Aníbal Pires, Ana María Eransus, Titi Sedda. En el campo las educadoras en las Fe eran muchas veces las mismas maestras pero en el caso de Rafaela Álvarez, Norma Bargero de Ravel, María Esther Serrano, Edith Scheys ofrecieron por años la enseñanza religiosa en el ámbito rural.

Vocación Misionera y peregrina

El padre Jorge fomentó las misiones populares, las peregrinaciones a Luján y a Gondra, hacia donde marchó en varias oportunidades para el 8 de diciembre, junto a los pueblos que pertenecían a la parroquia. Durante su ministerio se retiró el primitivo retablo de madera debido a su avanzado deterioro, y desde entonces preside el presbiterio el Cristo crucificado que puede observarse actualmente. En 1987 se marchó de Bunge para hacerse cargo de la parroquia de General Pinto. Murió en Junín víctima de cáncer el 27 de octubre de 1999. Tenía por entonces 55 años.

1988-1993

Pedro Rialán Manssino, uruguayo como Molinelle y antiguo compañero de seminario en La Plata, ocupó su lugar entre nosotros. Su mayor preocupación fue la de asistir a las distintas comunidades, haciendo que todas pudieran tener al menos su celebración dominical, su catequésis y el servicio de la caridad organizados. Murió en Berazategui, luego de soportar una larga enfermedad el 22 de mayo de 2000.

Catequistas

Quienes prepararon a los hijos del pueblo a los distintos sacramentos, en especial la Eucaristía, fueron en el

1993-1996

El padre Juan Enrique Antón, Juanchi para todos, llegó a la parroquia proveniente de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos. Traía consigo una fuerte impronta mariana. Impulsó la visita de la imagen peregrina de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. Organizó durante dos ediciones, una peregrinación a pie que unió Bunge con la basílica de Luján. Epopeya que abarcó quince días de marchas por los pueblos más pequeños, secundado por varios laicos como equipo de apoyo, entre ellos Clara Gutiérrez de Piedritas y Manuel Sánchez de Coronel Charlone. “Llegamos un 25 de mayo, año 1993, lindo día, querían preparar un almuerzo en el club con tarjetas, lo cambiamos por un comer al aire libre y compartimos un hermoso momento. Siempre trabajé con cariño por esas comunidades. Tengo grades recuerdos de esos pagos, la virgencita Madre Gaucha Misionera

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Vocaciones consagradas

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Nativos de Emilio V Bunge, se han consagrado especialmente al Señor en su Iglesia, Josefa Berecíbar, religiosa y educadora; Rosa Leonilda Marra, laica consagrada quien hizo su consagración perpetua el 22 de mayo de 2002, y dos diáconos permanentes: Horacio Altuna, ordenado el 9 de abril de 1988,quien ejerce su ministerio en el Dorado (Misiones) diócesis de Iguazú y Tomás Eduardo Penacino ordenado en la parroquia Inmaculada Concepción de Lincoln el 19 de diciembre de 1993, quien presta servicio diaconal en la parroquia “San Juan Nepomuceno” desde abril de 2008, luego de hacerlo en otras localidades de la diócesis de Nueve de Julio y de la arquidiócesis Mercedes Luján.

siempre me acompañó y sigo caminando con Ella. Hicimos caminar la imagen de María del Rosario por toda la zona. Recuerdo el día que misionamos Villa Saboya y la tormenta nos sacó apurados de allí. El Vizcacha y Gonzalo se quedaron con la Virgen y con las chiquilinas nos quedamos varados en Cañada Seca, se perdieron el baile en Bunge pero pusieron una semilla para el cielo. Siempre recuerdo la alegría que llevaban los jóvenes recorriendo unos 497 km de caminata Bunge-Luján, especialmente la llegada un 15 de enero al santuario de la Virgencita, desde todas las comunidades que la Virgen visitó en su recorrido nos esperaban para celebrar la misa junto a Monseñor Tommasi que era obispo por esos años”.

Tributo a Ana María Gielis

Amada y respetada, la querida “Anita” es el paradigma de la mujer fiel a Cristo y su Iglesia desde siempre. Desde temprana edad estuvo presente todos los domingos en la Santa Misa, transportada desde el campo por su padre y, ya mayor, conduciendo ella misma el sulky a cuyas varas ataba su fiel caballo “Santo”. El padre Juanchi le ofreció la oportunidad de asistir al Congreso Eucarístico Nacional realizado en Santiago del Estero en septiembre de 1994. Aquella incursión fue un regalo hermoso e imborrable en su memoria.

Cáritas parroquial

Por impulso del padre Jorge fue inaugurada el 16 de mayo de 1982, día de las Fiestas Patronales. Muchos colaboraron para lograr ese objetivo, realizaron donaciones e hicieron ropas, tejidos y manualidades. Cáritas comenzó a funcionar en un local frente a las vías del ferrocarril, propiedad de Omar y Pedro Fogliatto. En el año 1986 fue trasladada a dependencias de la casa de Anita Gielis”. Luego deambuló por varios lugares: la casa parroquial durante un tiempo, la esquina de Gobernador Arias y Belgrano (propiedad de hijos de Jesús González); la propiedad de Juan de Armas; más tarde en una vivienda de la familia Remotti, sobre la calle Dr. Mantero. Por fin, luego del largo peregrinar, con el aporte de la Municipalidad de General Villegas pudo contar con edificio propio ubicado en el predio lindero al Centro de Salud, sobre la calle San Martín. El edificio fue inaugurado el 21 de septiembre de 2007.

1996-2000

Siendo administrador parroquial de la Parroquia Nuestra señora del Carmen en General Villegas el obispo diocesano monseñor Jose Tommasi le encomendó al padre Carlos Arive la atención de la parroquia San Juan Nepomuceno desde el 9 de junio de 1996 al 29 de enero de 2000. Cuenta el sacerdote: “Me hice cargo de la parroquia de Bunge durante dos años, estando con el Padre Yoni (Justo Juan Cariz) al que luego reemplazó Germán Loriente. Fue la primera vez que estuve a cargo de una parroquia la que atendíamos desde General Villegas. Para la misa de fin de semana nos turnábamos con Yoni o Germán y además visitábamos los demás pueblos: Coronel Charlone, Santa Regina, Cañada Seca, Piedritas y Santa Eleodora. Tanto Yoni como Germán iban en la semana para atender la catequesis y el resto de la actividad pastoral. De Emilio V. Bunge sobresalen el colegio secundario que por ser parroquial, tenía una relación directa con el sacerdote responsable de la parroquia; la atención a los pueblos mencionados, la actividad permanente de misas, bautismos, casamientos, confesiones, lo propio del cura, pero lo que sobresale y queda en el recuerdo siempre es la gente más habitual de la parroquia; la comunidad parroquial, que contiene, anima y es “como la familia” del sacerdote”.

La Misa Criolla

“ Recuerdo un hecho puntual: la

realización de la Misa Criolla con las Voces de Gerardo López en la Fiesta del Agro que en aquellos tiempos trataba de volver a su antiguo esplendor ”

Periódico Diocesano

“Otra cosa muy importante que surgió desde esa comunidad parroquial, concretamente de la comunidad de Coronel Charlone, con el aporte de Fabricio O´Dwyer, fue la creación del Periódico Diocesano, “La Buena Noticia”, que hoy, a casi nueve años, ha superado todo lo imaginado por quienes lo “pensamos”. Al producirse el fallecimiento de monseñor Tommasi, Fray Martín de Elizalde, religioso benedictino, fue designado administrador apostólico de la diócesis de Nueve de Julio el 18 de setiembre de 1998. Elegido obispo el 6 de julio de 1999, asumió el gobierno pastoral de Nueve de Julio el 17 de septiembre de 1999.

2000-2001

El padre “Yoni”, Justo Juan Cariz, sucedió a Carlos Arive en el gobierno de la parroquia Nuestra Señora del Carmen en General Villegas y por lo consiguiente, la atención de la parroquia de Bunge y las comunidades que la integran. Acompañado por el padre Germán Loriente, ambos dejaron una fuerte impronta especialmente entre los niños, atraídos por el carisma de los sacerdotes.


Transformación edilicia del

Templo Parroquial

13 13 Profunda transformación edilicia.

En el año 2002 se inició una gran remodelación del templo con la reordenación del presbiterio, la construcción de un nuevo altar y del ambón. En el crucero se levantó un altar a la izquierda para el Santo Patrono y en el ala derecha otro para el sagrario. Asimismo se colocaron nuevos ventanales y se reemplazaron las primitivas columnas de hierro por una nueva estructura para el techo. Se construyó una capilla para la celebración diaria de la Eucaristía y se refaccionó y remodeló la casa parroquial y la sacristía. La renovación edilicia comprendió asimismo la provisión de un nuevo sistema de iluminación y de amplificación, como así también de calefacción. Un nuevo confesionario, la sede presidencial y puerta tambor se agregaron a la nueva fisonomía, como así también la renovación de los vasos sagrados y ornamentos litúrgicos.

“El Concilio Vaticano II, dispuso adaptar las iglesias a las nuevas normas, esto es una iglesia funcional, un lugar para el encuentro con Dios sin demasiadas distracciones, que favorezca la concentración, que no haya agresiones de luces, que no haya demasiadas imágenes. Todo muy sencillo”. Padre Juan Kukielka


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La Dolorosa, no es una virgen sufriente, sino esperanzada. Puede recordar a los hombres de nuestro tiempo, inquietos y preocupados por la esencialidad de las cosas, que la confrontación con la palabra de la verdad y su manifestación pasa ciertamente por la experiencia de la espada, que traspasa el alma, pero que abre también a una nueva conciencia y a una misión renovada, que va más allá de la carne y de la sangre y de la voluntad del hombre, puesto que brota de Dios. Nuevo Diccionario de Mariología


Imagen que habita en la Capilla de la misa diaria.

Imagen de la Virgen ubicada en la Capilla de la misa diaria.

La Capilla de la Misa diaria se utiliza durante el invierno. Los fieles asisten a la ceremonia aquí porque es un lugar es más fácil de calefaccionar.

Altar realizado con piedra cordobesa.

Frente actual del templo

La virgen dolorosa está realizada íntegramente en Mármol de Carrara, traído de Francia.

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Los bancos más viejos del templo fueron donados en los inicios por la familia Bunge. Las piedras de la pared ubicada detrás del altar principal son de mármol sin pulir.

Una iglesia fraterna y misionera La Iglesia ha sido desde siempre mi otra casa. Allí donde me encontraba a gusto cuando pibe, asistiéndolo al padre Francisco Mancuso como monaguillo, aún en las misas “de semana” junto a ese puñadito de mujeres piadosas que rigurosamente, media hora antes acometían y lo siguen haciendo a través de otros rostros, con el Santo Rosario. Otro sacerdote carismático como Mancusso, el padre Jorge Molinelle llegó en 1979 para religarme a la vida sacramental de la cual me había alejado bastante. Como le ocurre a muchos jóvenes que han vivido una infancia pegado a las cosas de Dios pero que al escuchar otras voces se alejan de la mesa de la Misa, de la confesión. Después de aquel nuevo sí pude ver “esas cosas mayores” que Jesús le prometió a Natanel porque creyó en él. Ligado al trabajo pastoral con los jóvenes a los cuales comencé a acompañar en Bunge dando catequesis de confirmación,

todo fue surgiendo paso a paso hasta ahondar en un compromiso totalizante, aún cuando tenga realidades muy queridas como la propia familia y ineludibles como mi ocupación laboral para atender. Las misiones populares del verano junto a los jóvenes me ayudaron a descubrir la vocación al diaconado permanente, ese modo tan especial del cual se puede servir a la Iglesia; las peregrinaciones intensificaron la devoción a la santísima Virgen; los retiros espirituales predicados en cualquier lado, en escuelas, en medio del campo, en salones comunitarios; me regalaron una y cien veces la certeza que el mismo Señor sigue obrando a través del Espíritu Santo en quienes lo reciben; la palabra escrita; la música y la utilización de los medios de comunicación como los diarios, la radio y la televisión me permitieron llegar a muchos hermanos con un mensaje cristiano enmarcado en lo cotidiano. Al regresar al pueblo he podido compartir y profundizar el vinculo

con el padre Juan para descubrir sus valores y ayudara la comunidad a que haga lo mismo. Alguien que abandona su patria a pedido de un obispo argentino urgido de darles a sus ovejas atención pastoral; que se mete en el monte santiagueño para compartir, en condiciones de extrema pobreza la realidad de esos hermanos durante años, está hablando de un hombre entregado a la voluntad de Dios. Cada domingo a la tardecita cuando la nostalgia arreciaba sobre mi espíritu, soñaba con la vuelta, no ya para salir a la cancha acompañando algún equipo de fútbol u organizar los carnavales del Club como en otro tiempo, sino para ayudar a construir una Iglesia fraterna y misionera. Siento junto a los obispos latinoamericanos reunidos en 2007 en Aparecida que “los fieles deben experimentar la parroquia como una familia en la fe y en la caridad, en la que mutuamente se acompañen y ayuden en el seguimiento de Cristo”.

Tomás Penacino.


Comunidades integradas Comunidades integradas a la Parroquia “San Juan Nepomuceno” La parroquia comprende un vasto territorio de aproximadamente 4.500 Km2 y abarca la sección centro-norte del partido de General Villegas. La integran: Emilio V Bunge, comunidad cabecera (2.500 habitantes); Cañada Seca (700 habitantes); Coronel Charlone (1.500 habitantes); Piedritas (3.000 habitantes); Santa Eleodora (350 habitantes); Santa Regina (600 habitantes) y Villa Saboya (350 habitantes, número aproximado habitantes incluida zona rural de influencia). Las comunidades cristianas, con la guía de obispos y sacerdotes, se han esforzado por hacer germinar la semilla del Evangelio, procurando un lugar para el culto y desarrollando la triple dimensión litúrgica, catequística y de caridad que les corresponde.

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Cañada Seca

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Iglesia Sagrado Corazón de Jesús Quien impulsó la construcción de un templo en Cañada Seca fue el padre Benito Epifanio Rodríguez, párroco de Rufino, obispo auxiliar de Rosario, que asistía espiritualmente a la comunidad. En el año 1944, con la anuencia y aprobación del proyecto por parte del obispo de Mercedes, el sacerdote convocó a los vecinos, formó una comisión y con el aporte de todo el pueblo concretó la obra. El 2 de junio de 1945 monseñor Anunciado Serafini bendijo el templo y presidió la primera celebración eucarística. En el año 1963 se construyó la casa parroquial. Sucedieron al padre Rodríguez en la atención de los fieles, los sacerdotes Alejandro Martina, Albino Semprini, Carlos Mullins, José Filberg, Ramón Ferreira, Luis Calm, José Prieto y Francisco Mancuso. Desde el año 1967 hasta 1985 atendió pastoralmente la quasi parroquia de Cañada Seca el padre Roberto Bertassi, quien residía en la casa parroquial y era responsable además de las comunidades cristianas de Santa Regina y Coronel Charlone. Luego del fallecimiento del padre Bertassi la comunidad pasó a ser

atendida desde la parroquia de Emilio V Bunge por el padre Jorge Molinelle, luego Pedro Rialán, José Rossel (párroco de General Villegas), Juan Enrique Antón, Carlos Aribe, Justo Juan Cariz, Germán Loriente y, desde el año 2001 el padre Juan Kukielka, quien en el año 2006 realizó una profunda remodelación del templo adaptándolo a las normas litúrgicas vigentes. El obispo Martín de Elizalde consagró el altar de la Capilla Sagrado Corazón de Jesús el 18 de noviembre de 2006.


Coronel Charlone

19 Izquierda: Capilla antes de su remodelación. Centro: Frente Actual. Arriba: El día 27 de septiembre del 2008 el Obispo Martín de Elizalde consagró el altar del templo

Iglesia Sagrado Corazón de Jesús La capilla comenzó a construirse en 1908 y se inauguró el 23 de abril de 1911 junto a los demás edificios públicos del naciente Pueblo y Colonia Fernando Martí, denominación de la localidad que se mantuvo hasta 1979 cuando adoptó el nombre de la estación del ferrocarril, Coronel Charlone. La construcción de todos los edificios, incluida la capilla San Fernando, como fuera llamada originalmente en honor al fundador del pueblo, estuvo a cargo de la Constructora Anzoátegui (Fortunato Anzoátegui era yerno de Fernando Marti). Inventariada con los bienes de Martí, los terrenos donde fue construida la iglesia se remataron en 1924. El señor Carlos Mai los adquirió y posteriormente los donó a la Curia diocesana en forma definitiva. Desde ese momento la capilla pasó a llamarse Sagrado Corazón de Jesús Sacerdotes que asistieron la capilla Una nota de 1916 dice: “El infrascripto capellán vicario tomó posesión de la Capellanía-Vicaria de Charlone el día 1º de Noviembre de 1916”.

Firma “Ut –spra” José M Simón, presbítero. Este hecho presume que en esos años hubo un sacerdote en la comunidad. En 1913 se consignó como cura párroco de Charlone a Emilio Castaño. Entre 1920 y 1930 la comunidad sin servicios religiosos en el templo, concurría a Emilio V. Bunge para asistir a la Santa Misa y recibir los Sacramentos. Recién en 1934, un acta refiere que “con el Rvdo. Padre Pío Masrramón como director, un grupo de señoras se reúnen con el objeto de formar la Comisión ProTemplo y el sostenimiento del culto”. En 1936 se creó la diócesis de Mercedes. La Iglesia Sagrado Corazón de Jesús era asistida desde Bunge, suscitándose un interesante intercambio epistolar entre el padre Celedonio Martín y la señorita Amanda Cañete, secretaria de la Comisión y muy recordada por su accionar en la vida parroquial. Cuando enfermó el padre Martín, los fieles fueron asistidos por un tiempo por el padre Ángel Crespo que venía de Serrano, provincia de Córdoba. En julio de 1950 se solicitaron los servicios del padre Mario Viscaíni, párroco de Banderaló, y la Misa se rezaba los segundos domingos del mes.

Desde 1967, el padre Roberto Bertassi fue el responsable de la asistencia pastoral desde Cañada Seca. Durante su gestión se construyó la casa para el sacerdote. Al traslado del padre Roberto a Henderson, fue la parroquia San Juan Nepomuceno la encargada de la comunidad cristiana a través de sus sacerdotes Jorge Molinelle, Pedro Rialán, Juan Enrique Antón; Carlos Arive, Justo Juan Cariz y Germán Loriente. Desde el año 2001 asiste a los fieles el padre Juan Kukielka. En el año 2005 se realizaron trabajos de refacción en el templo y se reconstruyó la torre del campanario, que volvió a su forma original. Se levantaron dos salas de catequesis y reuniones, un nuevo altar, ambón, pila bautismal y altar para el sagrario. Se adecuó además un salón contiguo al templo para la celebración de la misa diaria. El aporte económico para la obra fue realizado por la Municipalidad de General Villegas y el de la comunidad. Desde hace más de treinta años en las afueras del pueblo, sobre el camino a Santa Regina, se levanta, por inquietud de un grupo de vecinos liderados por doña Emilia Leani de Arduzzo, un oratorio en honor al beato Ceferino Namuncurá.


Piedritas

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Capilla Nuestra Señora de Lujan

Capilla Nuestra Señora de Luján El pueblo, fundado en 1905 acariciaba, desde hacía mucho tiempo, el anhelo de tener su templo. El primer paso fue dado por el señor Pablo Bongiovanni, antiguo vecino del lugar, quien donó dos solares destinados a tal fin. El vecindario apoyó entusiastamente la iniciativa, pero lo que parecía iba a ser una realidad inmediata se fue postergando en el tiempo. Recién hacia fines del año 1949, por la decidida intervención del cura párroco de General Villegas, Alfonso Wesner, que atendía la feligresía local, el objetivo se encaminó hacia su concreción. Se formalizó legalmente la donación de los terrenos efectuada por doña Catalina de Bongiovanni en nombre de su extinto esposo y se formó la comisión de Damas pro templo que tendría a su cargo la recolección de fondos destinados a la obra.

El 25 de junio de 1954 tuvo lugar la bendición de la piedra fundamental de la capilla. El acto contó con la presencia del intendente municipal Federico Goedelmann y fueron padrinos de la ceremonia Olga B. de Bordachar y Anselmo Penacino.

Arriba capilla!!

A comienzos de 1955 se comenzó a levantar el edificio. Los días 30 de Noviembre y 1º de diciembre el pueblo se vistió de gala para vivir momentos de verdadera emoción y alegría. La hermosa capilla “Nuestra Señora de Luján” fue inaugurada y bendecida por el obispo de Nueve de Julio monseñor Agustín Herrera y durante esos días se celebraron los sacramentos de Bautismo, reconciliación, confirmación y las primeras comuniones de las que participó un crecido número de niños. Los festejos se cerraron con una procesión por las calles adyacentes y la quema de fuegos de artificio.

Sacerdotes

En la atención pastoral sucedieron al padre Wesner los sacerdotes de la parroquia”San Juan Nepomuceno”, Mario Medina, José Prieto, Francisco Mancuso, Jorge Molinelle, Pedro Rialán, Juan Enrique Antón, Carlos Arive, Justo Juan Cariz, Germán Loriente y desde 2001, Juan Kukielka. Los obispos diocesanos visitaron frecuentemente la comunidad de Piedritas para acompañar a la comunidad y administrar el sacramento de la Confirmación.

Reformas

En el año 2005, con motivo del centenario de la localidad, se iniciaron reformas en la capilla. Las mismas comprendieron la adecuación del presbiterio, construcción de un camarín para la imagen de la Virgen de Lujan y otro para el Sagrario; recambio de los ventanales y pintura interior y exterior. La tarea edilicia continuó con la remodelación en el año 2006 de la casa parroquial y la construcción de dos salas de


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Actualmente se encuentra en remodelación el frente de la capilla

catequesis, una secretaría y una pequeña cocina y baño. La importante cantidad de habitantes de Piedritas obligaba ya, desde hacía tiempo, a considerar la ampliación del templo. En diciembre de 2007, al celebrarse el 50º de la inauguración de la capilla, se anunció la decisión avalada por el señor Obispo y a fines de mayo de 2008, con fondos aportados por la Municipalidad de General Villegas y la comunidad local comenzaron los trabajos. Pese a no tener sacerdote estable, la labor de catequistas, servidoras del altar, voluntarios de Cáritas y comisión de obras contribuyeron a mantener viva la llama de la Fe en la comunidad. El aporte de las misiones populares y de consagrados como la Hermana Alegría contribuyó también al anuncio de la Buena Noticia.

Estampa de inauguración capilla


Santa Eleodora

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Capilla santa Teresita del Niño Jesús El dato más antiguo que se tiene de la presencia de la Iglesia en Santa Eleodora es del 2 de mayo de 1937 cuando se hizo presente en la localidad el obispo de Mercedes, monseñor Juan P Chimento, para oficiar misa y administrar sacramentos a los fieles presentes. Dado que, oportunamente, la señora Eleodora Basavilbaso de Castro había donado una fracción de terreno para la construcción de la capilla, el día de la visita del obispo, quedó constituida la comisión Pro- templo. A partir de entonces la asistencia espiritual a los fieles recayó en los frailes franciscanos de Aarón Castellano y en el padre Liborio Pérez, cura párroco de Florentino Ameghino, quienes celebraban la misa en distintos lugares. En marzo de 1963 el padre Francisco Mancuso, párroco de Bunge, comenzó a asistir a la comunidad e impulsó la construcción de la capilla, cuya piedra fundamental se colocó

el 3 de octubre de 1964. Mancuso eligió como patrona a Santa Teresa del Niño Jesús, de quien era ferviente devoto. La inauguración de la capilla se dio en el marco de una celebración presidida por el entonces obispo de Nueve de Julio, Monseñor Antonio Quarracino, el 19 de marzo de 1966. En 1978 se construyó una sala destinada a sacristía, para dar catequesis y celebrar reuniones. En 2006, en ocasión del centenario del pueblo, se sumó a los festejos la remodelación del templo. La comunidad cristiana es asistida por el padre Juan Kukielka.


Santa Regina

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Iglesia San José Entre los años 1922 y 1948 los pobladores de Santa Regina se reunían para asistir a la Santa Misa en el edificio de la Sociedad Italiana. El sacerdote que venía esporádicamente desde la parroquia de Emilio V. Bunge era el padre César Rosamilia. Le siguió Celedonio Martín quien una vez por mes visitaba la comunidad. Fue durante ese tiempo que se eligió como patrono del pueblo a San José y la primera fiesta en su honor se realizó en el año 1940. La piedra fundamental del templo fue bendecida el día 31 de octubre del año 1943 por el padre Crespi, sacerdote misionero. Los pilares fundamentales de esta obra fueron las familias Cernadas, Fox y Pierazzoli-Mouriño, quienes motivados por sus profundas convicciones religiosas aportaron los recursos económicos necesarios para levantar la capilla. El 1º de Noviembre de 1948 el obispo de Mercedes, Monseñor

Anunciado Serafini, bendijo e inauguró el templo. En 1959 fue construida la casa parroquial. Hasta el año 1967 la comunidad estuvo atendida por los sacerdotes de la Parroquia San Juan Nepomuceno. Entre 1967 y 1983 la atención de la feligresía le fue encomendada al padre Roberto Bertassi, a cargo de la cuasi parroquia de Cañada Seca. Con posterioridad al fallecimiento del padre Bertassi los sacerdotes de la parroquia de Emilio V Bunge continuaron con el servicio pastoral. Entre los años 2006 y 2007 se realizaron importantes obras de remodelación en el templo. Se amplió el presbiterio y la sacristía, se levantó un nuevo altar, ambón, pila bautismal y altar del sagrario, construido todo en mármol travertino. Asímismo se remodeló la casa parroquial. Los fondos para la obra fueron aportados por el señor Adalberto Cortesi más la contribución de la Municipalidad de General Villegas y la propia comunidad.

El 24 de noviembre de 2007 el obispo de Nueve de Julio, Martín de Elizalde bendijo solemnemente el nuevo altar del templo.


Villa Saboya

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Capilla Nuestra Señora del Carmen La atención espiritual a los fieles de la localidad data de la década de 1930. La misma estuvo a cargo de los padres franciscanos que procedían de Aarón Castellano, los frailes López y Bernardo Loza. Las celebraciones litúrgicas se realizaban en los clubes Agrario y Argentino. Fue el padre Loza quien impulsó a un grupo de vecinas para que se integrara una comisión pro templo. La iniciativa fue presentada al obispo de Mercedes monseñor Juan Chimento, quien aprobó la iniciativa y los planos de la futura capilla. La gran sequía de 1937 y 1938 que provocó una gran crisis económica, postergó el inicio de las obras. Por entonces Manuel Cadret había donado un terreno para levantar allí el templo pero problemas en el juicio sucesorio impidieron que se concretara la toma de posesión. Fue en el año 1941 cuando la señora Teresa D’Abisongo de Squadrone, en memoria de su esposo Juan, cedió

el terreno donde por fin se inició la obra, costeada por el señor Audilio Bonadeo Ayrolo, propietario de la estancia “San Alejandro”. En octubre de 1941 monseñor Anunciado Serafín confirmó a Nuestra Señora del Carmen como patrona del lugar. La capilla fue inaugurada y bendecida el 5 de enero de 1942. A la muerte del padre Loza, alma mater de la obra, continuó la tarea pastoral fray Brusasca y luego fray Hugolino Perillo, ambos de la comunidad franciscana antes citada. Este último promovió la construcción de un salón destinado a manualidades llamado “Taller cura Ayrolo”, quien fuera obispo de Avellaneda. En noviembre 1958 monseñor Agustín Herrera, obispo de Nueve de Julio, llegó a la comunidad en el marco de la visita pastoral. Atendían por entonces a los fieles los frailes Pugliese, Almada y Díaz. También visitaron la comunidad los obispos Antonio Quarracino, Alejo Benedicto Gilligan y Martín de Elizalde, quien

arribó en julio de 2004 realizando la visita pastoral que disponen las normas canónicas. Desde el año 2001 el presbítero Juan Kukielka comparte la misión evangélica con el sacerdote Eduardo Picciuolo, titular de la parroquia Nuestras Señora del Valle de Rufino, provincia de Santa Fe.


Padre Juan Kukielka Desde el 2001 acompañando a la comunidad de Bunge

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Juan es oriundo de Polonia y actualmente administrador parroquial asignado por monseñor Martín de Elizalde en el año 2001. Llegó a la Argentina en 1987 desde la diócesis de Lublin, respondiendo a un pedido de sacerdotes misioneros formulado por el primer obispo de Añatuya, monseñor Jorge Gottau. Fue destinado a la parroquia Nuestra Señora de Fátima en Weisburd (paraje “El Bravo). Allí sirvió a Cristo entre familias de condición muy humilde, residentes de la zona urbana y parajes diseminados en medio del monte santiagueño. Sin luz eléctrica y con el acuciante problema de agua permaneció en ese lugar durante seis años. Posteriormente fue destinado a la ciudad de Añatuya donde prestó servicio sacerdotal por espacio de catorce años. Concluía su servicio a la iglesia argentina, cuando a través de otros sacerdotes, tomó contacto con el obispo de Nueve de Julio y recibió la oferta de continuar la tarea pastoral en la diócesis. Aceptada la propuesta, el padre Juan fue destinado a nuestra parroquia en la que tomó posesión el 30 de septiembre de 2001.

-¿Donde comienza su camino en Argentina? Cuando llegué, llegué a El Bravo... y era bravo, porque no había luz, no había agua, no había caminos. Solo ranchos. Estuve años atendiendo esta zona bastante despoblada. Luego me trasladaron a la ciudad en Añatuya. Y justo un día como hoy hace 7 años, llegué a Emilio V. Bunge. - ¿Cuando comienza su historia con la construcción de Iglesias? ¿De dónde proviene su conocimiento sobre construcción? En Polonia ya me había tocado estar al lado de los arquitectos en una construcción. Leía y trataba de aprender sobre las construcciones modernas y antiguas. Siempre miraba qué se podía hacer y qué se podía hacer más original. El Concilio Vaticano II, dispone adaptar las iglesias a las nuevas normas, esto es una iglesia funcional, un lugar para el encuentro con Dios sin demasiadas distracciones, que favorezca la concentración, que no haya

agresiones de luces, que no haya demasiadas imágenes. Todo muy sencillo. - ¿Cuál es el significado de la Iglesia como edificio para usted? La Iglesia es un lugar sagrado donde nos reunimos para celebrar nuestra fe, encontrarnos como una comunidad y con la familia en torno al altar donde Cristo renueva su presencia ante nosotros. Y entra en nuestras vidas a través de la comunión. Por eso este lugar es el centro de todo este encuentro. Durante mucho tiempo celebré en el Norte misa bajo un árbol, a la sombra, o en una galería... es muy típico de las culturas más del norte. Pero cuanto habían más de 30 familia entonces podíamos construir una capilla. - ¿Cómo fue su ensamble con la comunidad de Bunge? Fue mucho más fácil porque es una comunidad más europea. En el Norte sin embargo donde la comunidad era de criollos fue más difícil. Esa era mi misión allí. Hoy seguimos


“Cocino, por que a veces a la gente le gusta conocer. Hago carne ahumada de cerdo, o sea fiambres, chucrut. Compartimos con la gente eso. También leche cuajada, quesos, pepinos fermentados, todo a base natural” Padre Juan.

26 Juan Kukielka tiene 60 años y durante 14 años estuvo en Santiago del Estero, Añatuya donde dirigió las obras de seis capillas, dos salones multiuso, una casa parroquial, dos escuelas y más de 20 viviendas, además de realizar su misión pastoral. Llegó a Bunge el 30 de septiembre de 2001.

trabajando por llevar el mensaje de Cristo a la gente. Falta mucho por trabajar para lograr que la fe influya en la vida de todos. Siempre digo que quiero una comunidad de mujeres y hombres y más sanos y más santos. - ¿Si tuviera que resumir en una palabra o en un concepto los cien años del templo, cuál sería? Es una ocasión de recordar no como algo ajeno a nosotros sino un lugar que es nuestra casa, y un lugar donde celebramos nuestra fe, y un lugar de tomar compromiso de ser portadores de Cristo para el bien suyo y de los demás. Cristo es sembrador de la palabra de Dios que ofrece esta nueva manera de vivir y la Iglesia sigue sembrando. -¿Se siente un miembro de la comunidad? Uno trata de serlo. No me siento extraño, aunque tenga lengua diferente, trato de estar en las peñas y los encuentros y participo en la vida social del pueblo...

- ¿Cómo se conecta con su Polonia? ¿Cocina algo? Cocino, por que a veces a la gente le gusta conocer. Hago carne ahumada de cerdo, o sea fiambres, chucrut. Compartimos con la gente eso. También leche cuajada, quesos, pepinos fermentados, todo a base natural. - ¿Qué más le gusta hacer? Camino para distraerme y para sentirme bien. Camino por la plaza. Es que sino estoy mucho sentado, viajando a las otras capillas. Cinco pueblos tiene cada semana la misa y dos pueblos cada quince días tienen misa. A Saboya nos ayuda el padre de Rufino, y en Santa Eleodora el padre de Ameghino. -¿Cómo es el acercamiento de los más jóvenes a la Iglesia? Es una de nuestras mayores preocupaciones. Ellos tienen muchas ofertas a través de los medios de comunicación y es difícil ofrecerles este mensaje que implica compromiso. En el norte era más fácil esto...

los chicos no estaba expuestos a otros mensajes. La presencia del sacerdote en medio del monte para ellos era novedad. Hoy los jóvenes nos plantean un desafío. Tenemos a la gente grande, y a los niños, pero faltan los más jóvenes. A través del diácono estamos llegando bien a los jóvenes que están en el colegio. Tenemos un grupo de canto para las celebraciones en la Iglesia. Y ellos participaron de las colectas de Caritas con entusiasmo. Además un grupo va a participar de una peregrinación. Estamos trabajando con ellos. Este año hemos tenido un buen signo porque hay jóvenes que se han acercado a muchas actividades. -¿Si tuviera que elegir un color para describir a la Iglesia hoy, cuál elegiría? Yo elegiría el blanco porque uno nunca se equivoca con el blanco. Pero el verde que es el color de la esperanza es un buen color para terminar hablando del mensaje que le damos a los jóvenes. El verde de la esperanza y del apoyo que tenemos que darles.


Vía Crucis:

Estaciones de la Cruz

El "Vía Crucis" latín de "Camino de la Cruz" es conocido también como "Estaciones de la Cruz" y "Vía Dolorosa". Este es el vía crucis del Templo San Juan Nepomuceno de Bunge. Los cuadros fueron cuidadosamente recuperados y restaurados con la llegada del padre Juan. El vía Crucis es un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o "Estaciones" correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación. La costumbre de rezar las Estaciones de la Cruz posiblemente comenzó en Jerusalén. Según la tradición, la Santísima Virgen visitaba diariamente las Estaciones originales y San Jerónimo, Padre de la Iglesia, escribió sobre la multitud de peregrinos de todos los países que visitaban los lugares santos en su tiempo.

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IV. Jesús encuentra a su Santísima Madre

V. Simón el Cirineo le ayuda a llevar la cruz

IX. Jesús cae por tercera vez

X. Jesús es despojado de sus ropas

XI. Jesús es clavado en la cruz

XII. Jesús muere en la cruz.


La Parroquia como fuente y como ámbito de la Vida Cristiana Martín de Elizalde OSB Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio

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El cristiano nace a la vida y esta se desarrolla en la Iglesia por la Palabra y los sacramentos. El Verbo, la Palabra, anuncia y realiza la salvación; ella nos convoca, nos instruye y alimenta. Por el Bautismo recibimos la vida eterna, nos convertimos en hijos de Dios; la Confirmación nos afianza con la gracia del Espíritu Santo y nos conduce a la participación en la Eucaristía, la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En la Iglesia se hace visible por la sucesión de los apóstoles el fruto de la redención de Cristo, que nos congrega en un solo pueblo, y que se reúne para adorar y alabar a Dios, para escuchar la Palabra y celebrar los sagrados Misterios. La Iglesia de Cristo está presente en cada comunidad, por el vínculo de la fe y del amor, y la comunidad se encuentra en el templo, signo de Cristo presente entre los hombres, imagen de la casa definitiva y eterna que es el Cielo, centro del cual procede la fuerza que da vida a los cristianos y hacia donde convergen los fieles para encontrarse con su Señor. La celebración del Domingo, la Pascua semanal, es la que da identidad a su pueblo, lo consolida y alimenta, y le confiere cada vez un nuevo mandato para salir al encuentro de sus hermanos con el anuncio gozoso de la Resurrección. La Parroquia somos todos: en comunión con la Iglesia por la presencia apostólica, manifestada en el obispo y sus colaboradores, los sacerdotes, especialmente el Párroco responsable de la comunidad, y los diáconos, contribuyendo todos por la vocación recibida a la santidad y a la misión. Ni la Parroquia es solamente el templo, por importante y necesario que sea, ni es posible imaginar una Parroquia sin templo, es decir, sin anuncio y celebración. La Parroquia resume ambas dimensiones: la invisible, espiritual, y la visible, misionera, expresando así el legado evangélico trasmitido a los apóstoles: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará... Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban” (Mc 16, 15-16.20). Con gratitud por los cien años de vida de la comunidad parroquial de Emilio V. Bunge, con este programa trazado por el mismo Señor Jesús, los invito a renovar con santa audacia el propósito misionero, arraigado en una intensa vida de fe, esperanza y caridad, desde la escucha de la Palabra y la frecuentación de los sacramentos en la asamblea litúrgica, especialmente el Día del Señor. Con mi afectuosa bendición, les envío un cordial saludo, en Cristo Salvador, encomendándolos a la intercesión de la Virgen María. Nueve de Julio, septiembre de 2008

Revista Cien Años Parroquia San Juan Nepomuceno  

Revista editada en conmemoriación de los cien años de la creación de la Parroquia San Juan Nepomuceno, de la localidad de Emilio V. Bunge, p...