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NUESTRO PROPOSITO: Elaborar una revista informativa acerca de hechos históricos y culturales. ELABORADO POR LOS ALUMNOS DEL 5LC1: Álvarez Calderón Adriana. Amador Hernández Mónica Aurora. Cruz García Karen Lizbeth. Fernández Magaña Yareli. Hinojosa Soto Renata. Sánchez Zizumbo Marco Antonio. Yañez Sandoval Felipe Ernesto. ELABORADO PARA: Jovenes interesados en adquirir un poco más de conocimiento acerca de datos históricos de relevancia. PARA LA MATERIA DE: Ciencia Tecnología Sociedad y Valores lll. A CERCA DE LOS TEMAS: La Antigua Grecia. La Edad Media. La Inquisición. Los Mexicas. Abuso en nombre de los dioses.


Hacia el año 800 a. C. Surgió una nueva civilización que transformó al mundo antiguo y cuya influencia ha perdurado hasta la actualidad.

acia el 2700 a.C. se desarrolló en la isla de Creta una rica y floreciente cultura comercial perteneciente a la Edad del Bronce. Esta cultura recibe el nombre de minoica o cretense. En torno al año 1600 a.C., los aqueos, un pueblo de habla griega y de origen indoeuropeo, irrumpieron en el territorio de la Grecia continental, estableciéndose en el extremo noreste de la península del Peloponeso. Este pueblo llegó a dominar a los cretenses. Su ciudad más importante fue Micenas. Hacia el año pueblo de los dorios, que de hierro, se

1200 a.C., otro origen griego, utilizaban armas apoderaron de

Grecia derrotando a los micenicos. La guerra de Troya, descrita por Homero en la Iliada, fue, probablemente, uno de los conflictos bélicos que tuvieron relación con esta invasión. Esparta y Corinto se transformaron en las principales ciudades dóricas. Con los dorios empezó un período de retroceso cultural que se conoce con el nombre de Edad oscura. Después de la conquista de los dorios, la vida en toda Grecia descendió a un nivel muy primitivo, y así se mantuvo durante varios cientos de años. Sin embargo, desde el siglo VIII y hasta el siglo VI a.C., período que se conoce como época arcaica, Grecia desarrolló y culminó una económica y cultural.


La guerra de Troya fue un conflicto bélico en el que se enfrentaron una coalición de ejércitos aqueos contra la ciudad de Troya y sus aliados.


LA ÉPOCA ARCAICA (Siglo VIII -VI a. C.) Tras un largo período conocido por los historiadores como "Época oscura", iniciada con la invasión de los dorios, pueblo procedente del norte que destruye la civilización aquea, se inaugura, a partir del año 800 a. C., la Época Arcaica. En el transcurso de la misma nacen las polis, ciudades-estado independientes gobernadas por una minoría de personas de sangre noble, los denominados "aristoi" ("los mejores"), a la

cabeza de los cuales existía un rey. Esta forma de gobernar recibe el nombre de "oligarquía", es decir, el "gobierno de unos pocos". Los aristoi eran propietarios de la mayor parte de la tierra cultivable, que era trabajada por esclavos, en tanto que el número de los campesinos libres era reducido. La importancia de la artesanía y el comercio era escasa.


LAS COLONIZACIONES Durante la Época Arcaica (siglos VIII y VI) tuvo lugar un hecho decisivo para la historia de Grecia: la colonización del mar Mediterráneo. La causa de este fenómeno hay que atribuirla a la crisis económica en la que se encontraron inmersos los griegos: la población no cesaba de crecer y las tierras dejaron de ser suficientes para alimentarla. Muchos griegos se vieron obligados a emigrar y fundar sus

propias ciudades o colonias. Éstas eran independientes respecto a sus antiguas polis madre, aunque siempre mantuvieron estrechos lazos económicos, culturales y políticos con ellas.


LA ÉPOCA CLÁSICA (Siglo 500-330 a. C.) Las ciudades olvidaron sus rencillas para hacer frente a un enemigo común: la invasión persa. Tras la decisiva batalla de Salamina, en el año 480 antes de Cristo, Atenas se puso a la cabeza del mundo griego. A las guerras médicas (nombre que recibieron los conflictos bélicos con los persas) sudeció un periodo de florecimiento cultural sin parangón en la historia de la humanidad, dos siglos de continuas realizaciones en el campo del arte, la literatura, la

filosofía y las ciencias naturales, que constituyeron la base de la civilización occidental. Las ciudades griegas disfrutaron entonces de la cohesión que les proporcionaba el hecho de compartir una misma cultura; esta unión se manifestó abiertamente en acontecimientos tales como celebraciones religiosas y competiciones deportivas (olimpiadas).


Traje de batalla de un Espartano.


LOS DIOSES DEL OLIMPO En el Olimpo, la montaña más alta de Grecia, vivían los dioses que regían la vida del pueblo griego. Los dioses del Olimpo eran casi omnipotentes; cada uno de ellos tenía su propio espacio donde enseñorearse y ejercía su poder dentro de esos límites. Sólo Zeus era Omnipotente. En muchos aspectos se asemejaban a los humanos. Poseían iguales debilidades, pasiones y sentimientos. Se encolerizaban, celaban, envidiaban, amaban y se enamoraban como el hombre. Pero pretendían

sobre todo, el respeto y la honra de los humanos. Los Doce del Olimpo tuvieron un lugar privilegiado en la conciencia religiosa del entonces Mundo Heleno. Pronunciar el "juro por los Doce Dioses del Olimpo", significaba contraer el más sagrado compromiso de honor, demostrándonos así, el profundo respeto que debían a estas deidades que delinearon la suerte del Mundo y la de los Helenos.


El panteón olímpico Doce era el número tradicional y simbólico de dioses Olímpicos y doce eran los dioses del altar panhelénico que se levantaba en el Ágora de Atenas: Zeus, Hera, Poseidón, Ares, Hermes, Hefesto, Afrodita, Atenea, Apolo, Artemisa, Deméter y Dioniso.


Ofrendas y sacrificios en la antigua Grecia Durante la Grecia Clásica, se impuso un tipo especial de sacrificio en la práctica colectiva de la polis, para expresar los lazos de solidaridad entre los ciudadanos y la comunicación con el mundo divino. Los antiguos griegos hacían ofrendas a las diversas deidades para solicitar algún don, o bien para conjurar los peligros, enfermedades y tormentas. Había una segunda clase de ofrendas, que eran de gratitud por la merced concedida. Por último, una tercera tenía como objetivo la expiación de una culpa o reparación del incumplimiento de la ley, humana o divina. Antes de entrar en contacto con el dios, era preciso seguir un proceso de purificación, exigible a todo aquel que entraba en el templo y no solo a quien iba a realizar el sacrificio. La purificación se extendía a la ropa y los objetos utilizados en los ritos. A la entrada había vasijas con agua consagrada. La persona, a la que se pedía que no albergara malos pensamientos, se rociaba con ella o bien dejaba que lo hiciera un sacerdote. Otra forma de purificación era la del fuego y el humo, que

subía hasta el Olimpo alimentaba a los dioses.

y

También se atribuyen cualidades purificadoras a ciertas plantas, como el mirto, el romero y el enebro. Una ramita de laurel de Apolo se suponía que podía librar al asesino de su culpa. Pero no solo había purificaciones de individuos, sino incluso de ciudades enteras después de haber sufrido una epidemia o


una guerra, y en tiempos de gran aflicción llegaron a ofrecerse víctimas humanas. En Samotracia y en Delfos los suplicantes debían confesar sus pecados. En este último lugar era el sacerdote de Apolo el encargado de escucharlos. El acto de purificación iba seguido de una oración. Casi todos los acontecimientos de cierta relevancia en la vida cotidiana se acompañaban de oraciones que normalmente iban dirigidas a tres dioses juntos. Para no ofenderles omitiendo alguno de sus nombres, se añadían generalmente ciertas fórmulas, como “si este y otro es tu

nombre favorito”, o “quienquiera que puedas ser”. A los dioses olímpicos se les rezaba en posición vertical y con las manos levantadas. Para orar a los dioses marinos se colocaban las manos horizontalmente; a los del Tártaro con las manos bajadas, o se pronunciaba la invocación golpeando el suelo con el pie. Arrodillarse no era usual. Solo aquellos que tenían un deseo especial de protección solían abrazarse arrodillados a la estatua del dios. Semejante a la oración era la maldición contra los criminales, mediante la cual se imploraba a las Furias.


Zeus Horkios, vengador de juramentos, castigaba al perjuro. El juramento solemne se tomaba en suelo sagrado, ante el altar o la estatua de un dios. La persona que juraba tocaba el altar o la estatua, o bien metía su mano en la sangre de un animal sacrificado, invocando a tres dioses igual que en la oración, pero en este caso como testigos. Para que los dioses le fueran propicios, solían acompañar la oración con una ofrenda. Esta podía ser depositada en el altar, consumida por el fuego o bien tratarse de una ofrenda votiva que pasaba a ser propiedad del santuario. Algunos lugares recibían tantas que para albergarlas fue preciso construir edificios llamados tesoros, como fue el caso de Delfos. Las ofrendas podían consistir en los primeros frutos del campo, pero también en comestibles elaborados, con frecuencia en forma de animales. La cebada tostada era muy común. La arrojaban a las llamas o bien se esparcía sobre los cuellos de los animales dispuestos para el sacrificio.

Las libaciones eran características de estas ceremonias. A determinados dioses se les ofrecía vino sin mezclar, mientras que las deidades de la luz, las Ninfas, las Furias y las Musas recibían miel, leche y aceite. La elección de los animales que iban a ser sacrificados dependía de las cualidades de los dioses en cuestión. Los olímpicos preferían animales blancos; los del mar y el inframundo, por el contrario, se inclinaban por los


negros. Generalmente eran domésticos, aunque Artemisa, como es lógico, prefería animales de caza. Pero, del mismo modo que los sacerdotes no podían tener ningún defecto físico, los animales tenían que ser fuertes y saludables, encontrándose inadmisible que hubieran sido utilizados previamente por los hombres. Solo en Esparta, por ser gente de costumbres más frugales, se podía pasar por alto esa pureza absoluta del animal. A Demeter se le sacrificaban cerdos, y a Dionisos machos cabríos. Si el animal iba al sacrificio sin oponer resistencia, o si asentía con la cabeza, era considerado un buen presagio, de modo que para forzar un poco la suerte, echaban agua purificadora sobre su cabeza, facilitando así el movimiento. El número de víctimas variaba con arreglo a las posibilidades del adorador. Los pobres se conformaban con ofrecer figurillas de barro representándolas.

El rito de quemar a los animales sobre el altar se llamaba holocausto (“todo quemado”), pero fue desapareciendo paulatinamente. En tiempos de Homero los dioses recibían los perniles y trozos pequeños de carne, mientras que los presentes comían el resto, sin que pudiera sobrar nada. Estas comidas compartidas por dioses y hombres se convirtieron en parte del sacrificio en sí, de modo que


los animales solo enterraban enteros en ofrendas hechas para difuntos y en aquellas en que había un maleficio de medio.

se las los las por

El animal era conducido en procesión hasta el templo. Si el sacrificio era para el inframundo, se doblaba la cabeza hacia abajo; en caso contrario se volvía hacia arriba.

Luego se cortaba la garganta con un cuchillo y se recogía la sangre en un recipiente especial. Las entrañas, y especialmente el hígado, se examinaban para comprobar si los dioses aceptaban el sacrificio. Cestas y demás utensilios empleados eran también adornados con guirnaldas, ramitas o tainiai.


Generalidades de la Edad Media  Desapareció el esclavismo.  Desapareció el modo de producción esclavista y apareció el modo de producción feudal.  Desaparecieron las estructuras centralizada del imperio romano.  Aparece el teocentrismo y comienzan a dominar las culturas islámicas y cristianas.

La Alta Edad Media

Convencionalmente, se considera que la Alta Edad Media comprende el período que va desde la caída del Imperio Romano de Occidente hasta el resurgir de la cultura y economía alrededor del año 1000. Es una época de claroscuros y fuertes contrastes.

Desde el siglo III durante el Imperio Romano, de una manera lenta, Europa Occidental se había ruralizado. La gente abandona las ciudades y se establecía en el campo. Además circulaba poca moneda, por lo que el comercio casi había desaparecido. Las personas más ricas se habían ido a vivir a villas dentro de grandes latifundios (grandes fincas). Todo este proceso de ruralización se acentuó con las invasiones de los bárbaros y la aparición de los reinos germánicos durante los siglos V al VIII.

Es a partir del siglo VIII cuando a estos grandes latifundios, que dependían de un noble, la iglesia o del rey, cuando se les comienza a llamar feudos. Es alrededor de estos grandes latifundios o feudos donde se va a desarrollar toda la economía y sociedad de la Alta Edad Media. Es por ello que a este sistema económico y social se le llama FEUDALISMO. Se basaba sobretodo en la posesión y el trabajo de la tierra (agricultura y ganadería) ya que las otras actividades económicas como comercio e industria apenas estaban desarrolladas.


En aquellos tiempos las personas ricas o poderosas (señores feudales) eran los que poseían grandes feudos. Todo este proceso se acentuó durante los siglos IX y X, debido

a las invasiones de otros pueblos como los musulmanes, los normandos y los húngaros, ya que los reyes no podían pagar grandes ejércitos, lo que los llevó a ceder poder en favor de los señores feudales.


La Baja Edad Media

Sucede cronológicamente a la Alta Edad Media y es el periodo que abarca desde los inicios del siglo XI hasta el Renacimiento, ya en el siglo XV. En esta época la vida urbana y las ciudades prácticamente desaparecieron, como consecuencia de las invasiones y la implantación del régimen feudal. Pero a partir de los siglos X y XII, la roturación de tierras, el incremento de la población y el aumento de los rendimientos agrícolas generaron un excedente tanto de mano de obra como de producción agrícola, que revirtió el desarrollo de las ciudades. Surgió así una nueva clase de comerciantes y artesanos, llamada burguesía que impulsó el intercambio entre el campo y la ciudad, permitiendo la apertura de rutas comerciales entre regiones alejadas. Estos

hechos fueron decisivos para la expansión territorial de los reinos cristianos y el desarrollo del comercio marítimo. En esta etapa de la Edad Media uno de los hechos más destacados lo constituyó el ideal religioso de defensa de los Santos Lugares (donde había vivido Cristo) conquistados por los musulmanes, lo que se vio reflejado en la realización de una de las mayores empresas de la cristiandad medieval: las cruzadas. Ellas sirvieron para aumentar los límites del poder europeo, desarrollar el comercio mediterráneo y aliviar la presión musulmana sobre el imperio bizantino.


El feudalismo El feudalismo, fue una forma de organización en la que todo el poder lo tenía el rey se sitúa en la primera mitad de la edad media, en este periodo la economía giraba específicamente alrededor de la agricultura y la manufactura casera. Este feudalismo inicio en la antigüedad alta. Llego después de que se disolvió el imperio romano de occidente y desapareció el esclavismo. En el feudalismo, a la cima de la sociedad, estaba el rey, después la nobleza y al último los vasallos. Los feudos eran extensiones de tierra bien grandes las que se gobernaban

por el rey, el rey controlaba todo lo que había sobre esta extensión de tierra. Los vasallos eran los que realizaban la mayor parte de las tareas. El feudalismo tuvo una crisis en la que aparece la falta de tierras para la producción agrícola con ello vino la hambruna y esto venia acompañada de la peste negra. El feudalismo dio origen a la burguesía que paso a ser la clase social dominante, integrantes de esta clase social, vivía con ciertas comodidades, se dedicaban a la comercialización con productos agrícolas ya larga distancia.


La religión en la edad Media Durante la alta edad media, hubo un letargo de la ciencia y las ideas que fueran en contra de lo que propone o proponía dios. Se creía que todo el universo giraba en torno a dios, es decir, dios es el centro del

universo, también se creía que todo había sido creado por dios y que nada se llevaba a cabo a menos que así lo deseara dios. Todo lo anterior era fuertemente impulsado por el cristianismo.


LA INQUISICIÓN Todos hemos oído hablar de la Santa Inquisición, pero, ¿en realidad sabemos que era o a que se dedicaba? Bueno pues la Inquisición fue una institución judicial creada por el pontificado en la edad media. Esta tenía la misión de localizar, procesar y sentenciar a los “herejes”. En la Iglesia primitiva

Sello de la Santa Inquisición

la pena habitual por herejía era la excomunión. Con el reconocimiento del cristianismo como religión estatal en el siglo IV por los emperadores romanos, los herejes empezaron a ser considerados enemigos del Estado, sobre todo cuando habían provocado violencia y alteraciones del orden público.

Un poco de historia En el siglo XII, en respuesta al

resurgimiento

herejía

de

de

la

forma

organizada, se produjo en el sur de Francia un cambio de opinión dirigida de forma destacada contra la doctrina albigense. La doctrina y práctica albigense parecían nocivas respecto al matrimonio y otras instituciones de la sociedad y, tras los más débiles


esfuerzos de sus predecesores, el papa Inocencio III organizó una cruzada contra esta comunidad. Promulgó una legislación punitiva contra sus componentes y envió predicadores a la zona. Sin embargo, los diversos intentos destinados a someter la herejía no estuvieron bien coordinados y fueron relativamente ineficaces. La Inquisición en sí no se constituyó hasta 1231, con los estatutos Excommunicamus del papa Gregorio IX. Con ellos el papa redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción del pontificado, y estableció severos castigos. El cargo de inquisidor fue confiado casi en exclusiva a los franciscanos y a los dominicos, a causa de su mejor preparación teológica y su supuesto rechazo de las ambiciones mundanas. Al poner bajo dirección pontificia la persecución de los herejes, Gregorio IX actuaba en parte movido por el miedo a que Federico II, emperador del Sacro

Imperio

Romano,

tomara

la

iniciativa y la utilizara con objetivos políticos. Restringida en principio a Alemania y Aragón, la nueva institución entró enseguida en vigor en el conjunto de la Iglesia, aunque no funcionara por entero o lo hiciera de forma muy limitada en muchas regiones de Europa. Dos inquisidores con la misma autoridad —nombrados directamente por el Papa— eran los responsables de cada tribunal, con la ayuda de asistentes, notarios, policía y asesores. Los inquisidores fueron figuras que disponían de imponentes potestades, porque podían excomulgar incluso a príncipes. En estas circunstancias sorprende que los inquisidores tuvieran fama de justos y


misericordiosos entre sus contemporáneos. Sin embargo, algunos de ellos fueron acusados de crueldad y de otros abusos.

SUS

CASTIGOS

Los inquisidores se establecían por un periodo definido de semanas o meses en alguna

plaza

central,

desde

donde

promulgaban órdenes solicitando que todo culpable de herejía se presentara por propia iniciativa. Los inquisidores podían entablar pleito contra cualquier persona sospechosa. A quienes se presentaban por propia voluntad y confesaban su herejía, se les imponía penas menores que a los que había que juzgar y condenar. Se concedía un periodo de gracia de un mes más o menos para realizar esta confesión espontánea; el verdadero proceso comenzaba después. Si los inquisidores decidían procesar a una persona sospechosa de herejía, el prelado del sospechoso publicaba el requerimiento judicial. La policía inquisitorial buscaba a aquellos que se negaban a obedecer los requerimientos, y no se les concedía derecho de asilo. Los acusados recibían una declaración de cargos contra ellos. Durante algunos años se ocultó el nombre de los acusadores, pero el papa Bonifacio VIII abrogó esta práctica. Los acusados estaban obligados bajo juramento a responder de todos los cargos que existían contra ellos, convirtiéndose así en sus propios acusadores. El testimonio de dos testigos se consideraba por lo general prueba de culpabilidad. Los inquisidores contaban con una


especie de consejo, formado por clérigos y laicos, para que les ayudaran a dictar un veredicto. Les estaba permitido encarcelar testigos sobre los que recayera la sospecha de que estaban mintiendo. En 1252 el papa Inocencio IV, bajo la influencia del renacimiento del Derecho romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos. Hasta

entonces

este

procedimiento había sido ajeno a la tradición canónica. Los castigos y sentencias para los que confesaban o eran declarados culpables se pronunciaban al mismo tiempo en una ceremonia pública al final de todo el proceso. Era el sermo generalis o auto de fe. Los castigos podían consistir en una peregrinación, un suplicio público, una multa o cargar con una cruz. Las dos lengüetas de tela roja cosidas en el exterior de la ropa señalaban a los que habían hecho falsas acusaciones. En los casos más graves las penas eran la confiscación de propiedades o el encarcelamiento. La pena más severa que los inquisidores podían imponer era la de prisión perpetua. De esta forma la entrega por los inquisidores de un reo a las autoridades civiles, equivalía a solicitar la ejecución de esa persona.

Silla para ahogar por inmersión


Aunque en sus comienzos la Inquisición dedicó más atención a los albigenses y en menor grado a los valdenses, sus actividades se ampliaron a otros grupos heterodoxos, como la Hermandad, y más tarde a los llamados brujas y adivinos. Una vez que los albigenses estuvieron bajo control, la actividad de la Inquisición disminuyó, y a finales del siglo XIV y durante el siglo XV se supo poco de ella. Sin embargo, a finales de la edad media los príncipes seculares utilizaron modelos represivos que respondían a los de la Inquisición.

EL SANTO OFICIO Alarmado por la difusión del protestantismo y por su penetración en Italia, en 1542 el papa Pablo III hizo caso a reformadores como el cardenal Juan Pedro Carafa y estableció en Roma la Congregación de la Inquisición, conocida también como la Inquisición romana y el Santo Oficio. Seis cardenales, incluido Carafa, constituyeron la comisión original, cuyos poderes se ampliaron a toda la Iglesia. En realidad, el Santo Oficio era una institución nueva vinculada a la Inquisición medieval sólo por vagos precedentes. Más libre del control episcopal que su predecesora, concibió también su función de forma diferente. Mientras la Inquisición medieval se había centrado en las herejías que ocasionaban desórdenes públicos, el Santo Oficio se preocupó de la ortodoxia de índole más académica y, sobre todo, la que aparecía en los escritos de teólogos y eclesiásticos destacados. Durante los 12 primeros años, las actividades de la Inquisición romana fueron modestas


hasta cierto punto, reducidas a Italia casi por completo. Cuando Carafa se convirtió en el papa Pablo IV en 1555 emprendió una persecución activa de sospechosos, incluidos obispos y cardenales (como el prelado inglés Reginald Pole). Encargó a la Congregación que elaborara una lista de libros que atentaban contra la fe o la moral, y aprobó y publicó el primer Índice de Libros Prohibidos en 1559. Aunque papas posteriores atemperaro nel celo de la Inquisición romana, comenzaron a considerarla como el instrumento consuetudinario del Gobierno papal para regular el orden en la Iglesia y la ortodoxia doctrinal; por ejemplo, procesó y condenó a Galileo en 1633. En 1965 el papa Pablo VI, respondiendo a numerosas quejas, reorganizó el Santo Oficio y le puso el nuevo nombre de Congregación para la Doctrina de la Fe.

Algo que debemos rescatar de todo esto es que mucha de la tecnología que se usaba para las torturas y sacrificios de la Inquisición ahora los utilizamos para fines no belicos, tales como la prensa humana que ahora usamos para exprimir, la silla

para

ahogar

por

inmersión que utiliza el principio de la palanca, etc.


LOS MEXICAS

Machtiloyotl, chantlakatl Ă­uan patiyotl

Dioses Tenochtitlan

RELIGION


Tenochtitlan

Los mexicas fueron el último pueblo mesoamericano que condensó una rica y compleja tradición religiosa, política, cosmológica, astronómica, filosófica y artística aprendida y desarrollada por los pueblos de Mesoamérica a lo largo de muchos siglos. Junto con los mayas son el tema más estudiado de la historia mesoamericana, dado que se conservan fuentes documentales y arqueológicas, así como numerosos testimonios hechos en su mayoría de forma posterior por sobrevivientes de la Conquista de México.

En 1325 fundaron en un islote, la ciudad de México en Tenochtitlán, que se convertiría en la más importante de Mesoamérica. La estructura de la ciudad se constituía por cuatro barrios y un centro, inspirada en el símbolo llamado quinqunce, cuatro puntos cardinales unidos por un centro. Para mostrar su poderío construyeron el templo mayor dedicado a Huitzilopochtli, dios de la guerra y a Tláloc, dios del agua, relacionado con la agricultura. Ambas deidades representaban a las dos actividades económicas más importantes de los mexicas. A su vez el templo mayor sintetizaba el mito cosmológico de Coatepec, que mostraba la lucha entre el sol con la luna y las estrellas, resultando vencedor el primero.


Religion El pueblo mexica era politeísta, es decir, al igual que los griegos, creían en muchos dioses. Sin embargo, es importante resaltar la gran variedad de atributos que cada uno de estos dioses tenia, así como su especialización en diversos aspectos, desde cuestiones muy abstractas, como el origen de la vida, hasta situaciones cotidianas con el día a día de los pobladores.

“HUITZILOPOCHTLI” DIOS DE LA GUERRA

“QUETZALCOATL” DIOS CREADOR, PATRONO DE SACERDOTES


“CINTEOTL” SEÑOR DEL MAIZ

“TEZCATLIPOCA” DIOS DE LOS DIOSES

“TLALOC” DIOS DE LA LLUVIA


“CHALCHIUTLICUE” DIOSA DEL AGUA VIVA

“XIUHTECUHTLI” DIOS DEL FUEGO

“XOCHIQUETZAL” DIOSA DE LA BELLEZA Y EL AMOR


Ofrecer vidas para la cultura

azteca

varias

tenía

finalidades.

Aunque puede ser visto como

una

salvajismo

señal

de

en

los

tiempos modernos, lo cual

tiene

una

grán

dosis de razón, también era la manera conocida por

los

aztecas para lograr un equilibrio social y demográfico. La manera en la que la clase noble azteca mantenía contentos a sus dioses, era por lo general ofrecíendoles corazones de indígenas dispuestas

durante para

las

festividades

celebrar

algún

acontecimiento importante, para después llevar a cabo el rito correspondiente a la ocasión o al dios al que se le ofrendaban estas vidas.

gobernantes


La

sociedad

organizada

se

en

20

encontraba clanes

o

pagaban tributo y poseían tierras propias;

la

clase

común

o

calpullis, a su vez compuestos por

macehualtin,

definida

personas vinculadas mediante un

campesinos,

artesanos

lazo de parentesco familiar. A

comerciantes; y

cada

tlacotin, prisioneros de guerra y

calpulli

correspondía

una

por y

los esclavos o

porción de tierra, un templo y un

delincuentes,

jefe político, llamado calpullec. La

existían

división social organizaba a tres

impagables,

clases: los nobles o pipiltin, que

sirvientes de sus acreedores.

ocupaban

las

funciones

gubernamentales y religiosas, no

aunque

pobladores

también

con

deudas

empleados

como



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