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Septiembre, 2016


Editorial En LivingUp creemos en el deporte, en la pasíón, la valentía, en la dedicación y la fuerza para sobreponerse una y otra vez a cualquier reto, a todas las derrotas. Sabemos que en este país, en el que la práctica del deporte tiene un lugar marginal en las políticas de Estado es indispensable alzar la voz y enunciar Los valores que fomenta cualquier deporte van más allá del simple ejercicio para mantenerte sano y con buena condición física. Como lo dijo el ganador del premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela: “El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas cosas… Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar barreras raciales.” La historia de Sudáfrica lo explica, fue el rugby el vehículo que permitió a un país marcado por la desigualdad económica y racial iniciar el camino hacia su reconciliación. Nos toca voltear a las justas deportivas, para identificar que en este país nos falta fair play, liderazgo, perseverancia y lealtad para lograr los objetivos que nos hemos propuesto, para acercarnos a nuestros sueños, para hacer frente a estos tiempos de aguas turbias y desigualdad social. Uno de los valores que fomenta el deporte es el trabajo en equipo, la colaboración en conjunto nos permitirá tener los mejores resultados, ya lo dijo el mejor basquetbolista de todos los tiempos, Michael Jordan: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos.” Practicar un deporte implica reestructurar la forma en que concibes el mundo, sin duda, la estrategia es indispensable para cruzar la meta, para lograr lo que te has propuesto. Para que los cambios sucedan hay que atreverse, ser irreverentes e innovar, romper barreras, como lo hacen los deportistas en las competencias estatales, regionales, nacionales y mundiales, ponen al límite sus capacidades físicas y mentales para conseguir sus objetivos; la victoria no siempre está en vencer sino en saber competir y en el crecimiento personal. Seamos, pues, atletas de la existencia. Conoce a Igor Susaeta, nuestro colaborador invitado desde España que nos presenta el Decatlón de los emprendedores (10). Te invitamos a que cuestiones El Deporte en México (6) y leas la entrevista con Fritz Thompson (8). Como ya es costumbre en este equipo nos acompañan Daniela Chávez Barajas (20) , Adolfo Vargas (22) y José María Chávez. (25).

Directorio

Coral Quintero Dir. General • Zarina Ortíz Comercialización • Diego Mejía Dir. Editorial Diego Cabral Contenidos • Avril Olachea Arte • Cecilia Moreno Cuidado Editorial Comercialización: ventas@livingup.com.mx tel: 50057061 LIING UP[r], año 1, no. 13, 2016, es una publicación mensual editada y distribuida por JUNTA LETRAS (Av. Palmas 830-202AB, Lomas de Chapultepec, Miguel Hidalgo, 11000, Ciudad de México). Correo electrónico: contactojuntaletras@gmail.com Editor responsable: Diego Mejía. Diseño de portada e interiores: Avril Olachea. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo número 04-2015-082511373100-102, expedido el 25 de agosto de 2015, otorgado por la Dirección de Reservas de Derechos del INSTITUTO NACIONAL DE DERECHOS DE AUTOR. Impreso en: A&E HERENCIA GRÁFICA S.A. de C.V. (Trabajo y Previsión Social 419, Federal, Venustiano Carranza, 15700, Ciudad de México). Correo electrónico: herenciagrafica@gmail.com Este número se terminó de imprimir en septiembre de 2016, y cuenta con un tiraje de 5,000 ejemplares. Las opiniones expresadas por los autores no reflejan necesariamente la postura de la dirección editorial de esta publicación. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes sin previa autorización del INSTITUTO NACIONAL DE DERECHOS DE AUTOR.


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el escritorio de coral

PASIÓN DEPORTIVA VS SEDENTARISMO Por: Coral Quintero

Para mí, ver deportes en la tele, es y ha sido un tema social que aprendí gracias a mi padre y a mis amigos, quienes, aunque lo niegan, viven, comen y sueñan fútbol con una pasión y entrega que los vincula y asocia en tiempos y espacios comunes. Espacios alrededor de la tele, radio y, obviamente, estadios, altamente relacionados y concurridos por hombres; en los que los problemas, diferencias y desconocimientos, se borran para compartir la pasión deportiva que se convive en plural. Asociación altamente admirable, reconocible y, por qué no decirlo, envidiable para muchas mujeres que no encontramos un lugar, espacio o actividad común que nos vincule con esta fuerza, y que creo que necesitamos para borrar problemas y diferencias, y unirnos bajo un mismo techo. Yo, a pesar de no ser una seguidora constante (no estoy al pendiente del espectáculo deportivo ni torneos), la pasión, unión, y entrega de los aficionados no deja de sorprenderme. He de reconocer que estando en los estadios, éstas emociones se contagian de un modo que no he presenciado en ninguna otra actividad colectiva que conozco. Hace unas semanas pudimos ver con orgullo y emoción las grandes proezas de Usain Bolt y Michael Phelps, el atleta más galardonado de la historia; comprobamos que más allá del futbol, beis y básquetbol –los deportes más seguidos en México–, existen otras disciplinas como clavados, natación o atletismo que inspiran y levantan pasiones; quizá, y eso creo, es porque en el deporte vemos cómo las mentes y cuerpos de los atletas están entrenados para rebasar los límites que el miedo o la razón nos han impuesto. Es de admirar cómo la disciplina, constancia, perseverancia, y las grandes metas hacen que logren sus metas más grandes; romper miedos y paradigmas. Hábitos que todos debemos seguir y lograr. En México es complicado vivir o dedicarse al deporte de alto rendimiento tanto por el acceso e impulso económico, como por las condiciones sociales y culturales que implica el deporte en nuestro país. Si a lo anterior le sumamos los paradigmas de género que tienen algunas especializaciones, ser un deportista de profesión en México se torna complicado. Según el (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) INEGI, menos de 35% de las mujeres mayores de 18 declararon estar activas físicamente, contra 53% de los hombres mayores de edad. En todos los grupos

poblacionales, divididos por edad, o por instrucción, las mujeres practican menos deporte que los hombres; lo importante es preguntarnos ¿qué debemos hacer para que cada vez más personas tengan acceso a la práctica deportiva y a los beneficios que esta otorga en materia de salud y bienestar? Es cierto que, como puntualizó en esta revista la astrónoma Julieta Fierro con respecto a la vida académica, la carrera deportiva de alta competencia está diseñada y pensada tiempos masculinos: las mujeres que deciden ser madres, por ejemplo, tienen que lidiar con las tareas parentales generalmente en los periodos de mayor fortaleza reproductiva –que resultan ser los mismos de los de la plenitud deportiva–, postergar u olvidar la maternidad, para cumplir con sus vidas académicas, familiares y deportivas. Sin embargo, hay que decirlo, las mujeres participan cada vez más en clubes y asociaciones deportivas a nivel nacional. Los resultados son palpables: desde que Soraya Jiménez se convirtió en la primera medallista de oro olímpica mexicana, más mujeres que hombres han ganado medallas en las Máximas Justas. Lamentablemente los problemas y la baja afluencia y recurrencia deportiva, no es sólo un tema de género: los bajos ingresos, la falta de espacios adecuados, y el poco apoyo gubernamental, impiden que jóvenes, que podrían ser nuestras próximas estrellas deportivas, tengan la oportunidad de entrenar y convertirse en mexicanos que inspiren, proyecten y potencialicen a otros a ser mejores –parece que lo mismo aplica en la ciencia, el arte y el impulso a pequeños empresarios. Si este país quiere de verdad llegar a una sociedad más justa y horizontal es vital que promueva el deporte y el ejercicio entre sus ciudadanos –no sólo el recreacional y de entretenimiento, sino el competitivo–, que asegure acceso e instalaciones de calidad; para que la experiencia personal y el hábito ayuden a elevar la calidad de vida y el autoestima, disminuyendo el sedentarismo, el estrés y ansiedad en la que vivimos en la actualidad; factores que dañan y amenazan seriamente nuestra salud y calidad de vida.

¡Salgamos a jugar! La cancha, los parques y las calles son de todos.


datos duros

DATOS DUROS En Río 2016 asistieron al evento 45 mujeres y 81 hombres. 56.2% de la población mexicana mayor 18 años en áreas urbanas es inactiva físicamente, del cual 58% son mujeres. En tres años, el gobierno mexicano ha recortado hasta en un 60% el presupuesto para el deporte. Se pasó de 7 mil 179 millones de pesos en 2013 a dos mil 800 millones en 2016.

En la historia de los Juegos Olímpicos en los que ha participado México, sólo el 20% de los atletas han sido mujeres. Sólo 0.5% de los patrocinios están dirigidos a deportes femeniles. Uno de cada cuatro mexicanos de entre 15 y 29 años hace deport o realiza ejercicio constantemente.

En México, el apoyo de la iniciativa privada desapareció cuando se modificó la Ley de Impuesto sobre la Renta, que ya no permite hacer deducibles de impuestos los apoyos económicos a las diversas federaciones deportivas.

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tema del mes

DEL DEPORTE EN MÉXICO

Por: Diego Mejía @diegmej

La crisis nos tiene al borde del colapso de la administración pública: las enfermedades derivadas del sobrepeso como la diabetes y la hipertensión, serán incosteables si crecen a los ritmos de estos días: cada año, tan sólo la diabetes nos representa un costo de 85 mil millones de pesos entre tratamientos médicos, ausentismo laboral y mortalidad prematura. El país se empalaga y muere entre tanta azúcar. Hay un regla básica: se deben gastar la misma cantidad de calorías que se consumen. Los mexicanos, cada vez más sedentarios, tienen una dieta rica en calorías: más de tres mil diariamente, en promedio.

El problema está en la formación, en lo fundamental, en la educación y la relación que tenemos con nuestro cuerpo. La mitad de los mexicanos no realiza ningún tipo de ejercicio, y seis de cada diez permanecen sentados, al menos cinco horas al día. La cifra es correspondiente a los antecedentes, el sedentarismo nacional es una consecuencia de la inmovilidad de las polìticas públicas en materia de Educación Física: el deporte es ajeno a los hábitos nacionales, apenas un partido por televisión los domingos a las doce del día.


tema del mes

No es raro, en el mapa curricular de la educación básica el deporte es un relleno de la tira de materias. No tenemos profesores preparados ni la infraestructura adecuada para la práctica deportiva. Un lujo en un país en el que el 60 por ciento de las escuelas oficiales tiene algún problema o deficiencia en sus instalaciones –recordemos que en muchas escuelas ni siquiera hay baños o instalación de agua corriente y luz eléctrica.

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Zarco lo intuyó al mismo tiempo que sucedía la Revolución Industrial, y casi medio siglo después de que Wenceslao Sánchez de la Barquera publicara en mayo de 1808 en el Diario de México, en el ocaso de la colonia, una editorial en tres entregas sobre la educación física de la población como una manera de llegar a una sociedad de reales ciudadanos. Si se ve de alguna manera, el deporte estuvo presente ante la configuración del México independiente, pero no leímos bien las instrucciones. Los mexicanos entendimos el deporte como una materia extracurricular, como la simple administración del tiempo libre, para un país de sesenta millones de pobres para los que el tiempo libre es un lujo fuera de sus manos: la mujeres del decil más bajo son las que menos práctica deportiva

El despacho federal para la promoción del deporte, la CONADE, apenas recibió para este año un presupuesto de 2 mil 800 millones de pesos, 60 por ciento menos que hace seis años; que se hacen menos con la pésima administración estructuctural: agencia de viajes, al fin, como dice su titular Alfredo Castillo, un personaje ajeno al deporte y sus implicaciones en la salud social.

No se trata, pues, de pensar en medallas en los Juegos multinacionales deportivos, eso sería pensar en el resultados y no en los procesos, vicio común en los planes de desarrollo de este país, “lleguemos al primer mundo, pero quién sabe cómo”.

realizan. Si este país aspira a la horizontalidad social, a la creación de verdaderos ciudadanos, la activación física será fundamental para conseguir ese caro objetivo.

Además, la promoción del deporte y su inclusión en la vida social es detonador de industrias paralelas, recordemos el texto de Francisco Zarco, acaso una de la mentes más brillantes del siglo XIX mexicano, en el que describe el flujo empresarial de las textileras al tener que producir más camisas si más personas practicaban deporte.

Entre más mexicanos practiquen deporte de manera sistemática, el Estados gastará menos en salud, la industria directa e indirectas se verán beneficiadas y la calidad de vida crecerá; entonces, y sólo entonces, podremos aspirar a ser representados en los medalleros olímpicos con el verdadero potencial que posee la nación.

Fotografía:LISTAS20MINUTOS.ES

Además de la emergencia médica, la falta de deporte ha debilitado el músculo social: no son coincidencia los altos niveles de violencia, de adicciones y de malestar social. Una persona que ha entrenado físicamente su cuerpo y ha convivido con otros en un contexto de competencia organizada tolera de mejor manera el fracaso, trabaja mejor en equipo y reconoce al otro como un complemento de sí mismo.


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entrevista

FRITZ THOMPSON: ACERCA DEL EMPRENDIMIENTO Y CORRER UN TRIATLÓN Por: Diego Cabral

@padiegoc

El 24 de abril de 2001 Fritz Thompson sufrió un accidente automovilístico que cambió el rumbo de su vida, obligándolo a encontrar un nuevo sentido y el porqué de su existencia. Inspirado en Viktor Frankl “Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”, el suceso trágico, en el que una camioneta cayó encima del auto que conducía en la carretera México-Puebla, dejándolo cuadrapléjico, fue el primero de muchos retos que Frtiz ha vencido en un ejemplo de lucha constante. El acontecimiento y los desafíos que tuvo que enfrentar para salir adelante, para recuperar la movilidad, para revertir el pronóstico médico, que era desalentador –“sin movilidad del cuello para abajo, sin función digestiva, sin función respiratoria, sin sensibilidad, sin funciones urinarias”–, los narra en su libro Sucedió en un instante. Ruina y reconstrucción de una vida, una obra motivacional, sumamente inspiradora. Después de tres años de rehabilitación, Fritz ha logrado recuperar gran parte de su motricidad, gracias a la constancia, el esfuerzo cotidiano, la fe y la motivación para volver a caminar y retomar su vida. Se ha propuesto ir a contracorriente para demostrar que no sólo es posible moverse, ir al trabajo, dar conferencias y hacer una vida ordinaria –que después de su accidente resulta algo extraordinario– sino que, contra todo pronóstico, ha logrado hacer lo impensable: terminar un triatlón olímpico. En LivingUp entrevistamos al maestro en Administración de Empresas y Alta Dirección de Empresas, Fritz Thompson, quien nos habló de la semejanza entre ser emprendedor y hacer un triatlón. “La analogía entre correr un triatlón y emprender es enorme, enfrentar broncas, salir adelante, vencer las adversidades hasta que te avientas, entonces te das cuenta que no hay imposibles.”

Animado a compartir sus triunfos, nos revela que ha sido su hijo quien lo ha motivado a nadar, correr y andar en bicicleta. Después de hacer el triatlón en Xel-Há, en la versión sprint –que consiste en 750 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y 5 más de carrera–, decidió ir más allá y proponerse terminar un maratón en la distancia olímpica – que es del doble de recorrido. Las adversidades han estado presentes en todo momento con la organización, con la federación, con sus propias limitaciones físicas, pero eso no ha sido motivo para que Thompson deje de luchar por cruzar la meta, por conseguir lo que se ha propuesto, como él mismo lo relata: “No entro en ninguna categoría, no entro en categoría de lesión medular porque camino, obviamente ni en débil visual ni me falta alguna extremidad, tampoco puedo entrar en mi categoría de edad, porque no estoy en facultades, entonces tuve que registrarme a escondidas en Xel-Há en mi categoría, sin avisar ni pedir permiso. Ése es el espíritu del emprendedor; te trazas un objetivo, un sueño, y salen las broncas, y una por una las vas tacleando, las vas resolviendo, hasta que de repente funciona, entonces ya no te pueden detener.” Al escucharlo, la piel se enchina porque te transmite ese empeño por hacer frente a cualquier obstáculo, por partir desde la desventaja para demostrar que no hay imposibles, que no importa lo que te hayan dicho; si te lo propones, con esfuerzo, constancia y preparación no hay límites. “Quiero enviar un mensaje contundente a mi hijo de cómo vivir la vida, se me ocurrió lo más complejo para mí, cada vez que cruzo la meta o cada vez que participo en un triatlón, sale un mensaje que es muy calla bocas, si yo con el diagnóstico que era que no podía caminar, que no podía hablar, no sólo camino, sino que hago un esfuerzo de resistencia, que es mi punto débil; hago una carrera tan demandante como es un triatlón olímpico, que es ‘exactamente lo que no puedes hacer,’


entrevista ‘tienes todas las dificultades encima, en términos físicos, de cansancio, hasta la federación: lo tienes todo en contra’. Y si yo lo hago, entonces, ¿quién puede decirme que no se pueden hacer más cosas en la vida? Hay que soñar en grande, con los imposibles, con los improbables, contra todo pronóstico, en hacer lo que nadie pensó”. Fritz habla con mucho entusiasmo, se mueve de lado a lado para enseñarnos las fotos de su hijo; impaciente, nos muestra los videos de sus hazañas en Xel-Há y Las Estacas, donde se observa la energía que imprime en cada paso para cruzar la meta: desde que se avienta a nadar, la forma en que ha tenido que adaptar la bicicleta para poder subirse sin flexionar las piernas y el esfuerzo que hace para trotar. Para finalizar, insiste en las similitudes que hay con el emprendedurismo, donde la perseverancia y la estrategia son fundamentales para alcanzar tus objetivos. “Es una competencia contra ti, no es contra los demás. El challenge de bajar tus tiempos, de ser eficiente en los distintos ámbitos; necesitas planear la carrera para saber en qué momento vas a comer las barritas de energía, dónde te vas a hidratar. Lo mismo sucede con el emprendedurismo, es un camino empedrado, no es fácil, no es de bajadita, tienes que buscar cómo hacerlo, porque una cosa es tener una idea y otra realizarla, son cosas muy distintas; puedes tener ideas brillantes, pero necesitas encontrar la manera de hacerla realidad, que eso es muy complicado. Para ser emprendedor también es necesario el arte de la ejecución.”

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tema de mes

EL DECATLÓN DEL EMPRENDEDOR Por: Igor Susaeta

@Txuster81


1.

PASIÓN “Sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón.”

Luchar durante casi 12 horas El fin de aquel enfrentamiento no era, simplemente, poder obtener el billete para pelear por el oro en la categoría de 75 kilos de lucha grecorromana en los Juegos Olímpicos de 1912, en Estocolmo (Suecia), ni mucho menos. El vigente campeón del mundo Alfred Asikainen representaba a Finlandia, dominadora de la disciplina, y por su parte Martin Klein, de origen estonio, a Rusia. Y es que el Gran Ducado de Finlandia llevaba años, muchos años, sufriendo la ocupación del Imperio Ruso, resistiendo e intentando conservar su propia idiosincrasia ante los caprichos autoritarios de los zares en turno. Aquella lucha, por lo tanto, trascendió lo deportivo, y cuando eso sucede, el resultado es casi lo de menos; porque más que la victoria de Klein, lo que se recuerda con emoción es que lucharon durante 11 horas y 40 minutos. Una barbaridad, sí, pero en juego había algo más que el pase a la final. Asikainen fue quien finalmente se colgó la medalla de bronce al cuello, pero sobre todo se ganó la admiración de todos sus compatriotas por resistir al ogro ruso. Klein, exhausto y agotado tras el esfuerzo de la semifinal, ni siquiera pudo presentarse a luchar por el oro, y volvió a casa con más pena que gloria, sin poder enfrentarse en la final con el sueco Claes Johansson. Y es que casi 12 horas bajo el sol que abrasaba el Estadio Olímpico de Estocolmo, es mucho tiempo. Durante la pelea, apenas contaron con breves descansos cada media hora. Así, Klein de 27 años y Asikainen de 23 pelearon a cara de perro atacando con los brazos y el torso a su contrario, tratando de inmovilizarlo. Cuando llevaban casi medio día luchando sobre la lona –no existían, por supuesto, los modernos tapices de esponja y vinilo que hoy absorben los impactos–, el ruso pudo paralizar por completo al finés. Fin de la lucha más larga de la historia. Pero aquello supuso un antes y un después para la disciplina, ya que en 1924 optaron por cambiar las reglas, con el objetivo de evitar semejante exceso de esfuerzo. Cabe destacar que en esos mismos Juegos Olímpicos otro combate se había alargado durante nueve horas.

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Pero esas dos horas establecieron una gran diferencia a la hora de pasar a la historia. Por ejemplo, en el año 2000 Rusia imprimió una serie de sellos rememorando los hitos deportivos del siglo XX, y uno de ellos estaba ilustrado con la lucha entre Asikainen y Klein. Ninguno de los dos pudo verlo, pero en su momento, por lo menos, fueron conscientes de ser los protagonistas de un momento que fue mucho más allá de una semifinal en unos Juegos Olímpicos.

2.

LIDERAZGO “El o la que encabeza o dirige o un grupo.”

Y no le gustaba entrenar A Regla Torres (La Habana, 1975) no le gustaba entrenar. “Lo aborrecía”. A decir, verdad, en edad escolar el deporte tampoco le entusiasmaba demasiado, aunque mostrara cierta simpatía por el atletismo. Pero con esa complexión física poderosa y sus 1.91 metros de altura, un cazatalentos la reclutó para el voleibol, y 15 años después, en 2001, la FIVB (Federación Internacional de Voleibol) la eligió como la mejor jugadora del siglo XX. Guiada por la entrega, habilidad y carácter de Torres, la selección de Cuba, denominada desde mediados de los 70 como las Morenas del Caribe, ganó tres oros olímpicos consecutivos entre 1992 y 2000. Torres sólo tenía 17 años en la primera cita, aunque vestía la camiseta con el número 10, y con ese número tan especial en muchos deportes de equipo jugó los 20 sets que disputó con su selección. De todas formas, aunque cuando las cosas se ponían feas todas la buscaban para que saltara enfurecida y atacara como nadie, para que bloqueara como ninguna, la habanera destaca lo colectivo por encima de todo:


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“Teníamos el concepto que todas estábamos allí por lo mismo; no podía haber una que quisiera tener más resultados, que quisiese sobresalir más que otra”. El llorado Eugenio George Lafita, el viejo sabio y guía de aquel grupo, les inculcó a Torres, Mireya Luis, Regla Bell Marlenis Costa y a las demás que tenían que ser capaces de mezclar el temperamento defensivo con la creatividad ofensiva. “Teníamos un patrón”, solía subrayar cuando se le preguntaba a Regla Torres sobre su mítico entrenador. Pero ese temperamento y carácter ganador le jugó alguna que otra mala pasada a Torres. “Soy difícil para los entrenadores. Tengo un carácter fuerte”. No le gustaba perder ni en las prácticas y menos que las rivales la menospreciaran. En el Grand Prix de 1996, cuando las relaciones de las jugadoras de las selecciones de Brasil y Cuba, dos de las grandes potencias en la disciplina, estaban muy deterioradas por mediación del seleccionador brasileño Bernardo Rezende –“No podéis ser amigas”, les decía a sus jugadoras–, Torres perdió los nervios, persiguió a la rival Ana Paula por la pista y fue expulsada de la competición. Unos meses después, en los Juegos Olímpicos de Atlanta (E.U.A.), Cuba venció en una dramática semifinal a Brasil, choque que también acabó en reyerta. Es uno de los partidos más recordados de Torres, junto con el de la final de Sydney 2000 (Australia) ante Rusia, resuelto en el tie-break. Para entonces ya la habían operado dos veces de sus maltrechas rodillas y sopesaba retirarse. Lo hizo dos años después, a la edad de 27, tras una tercera intervención quirúrgica. Ella achaca todos esos problemas al desgaste físico de los agotadores entrenamientos que sufrió durante la adolescencia. Ahora mata el gusanillo entrenando a las nuevas generaciones, aunque detecta que les falta algo en comparación con ellas. Torres odiaba entrenarse, es decir, correr, hacer pesas, pero su espíritu la llevo a la gloría. Así lo confirma la estatua que levantaron en su honor en Montreux (Suiza).

‘FAIR PLAY’ “Expresión utilizada sobre todo en el deporte, para denominar el comportamiento leal, sincero y correcto hacia el oponente, y respetuoso ante el árbitro y el público.”

A costa de no luchar por la victoria El regatista canadiense Lawrence Larry Lemieux marchaba en segunda posición en la quinta de las sietes etapas de la carrera de vela de Clase Finn, en Seul 1988 (Corea del Sur). Si nada se torcía, era casi seguro que fuese a colgarse, por fin, a sus entonces 32 años, alguna medalla olímpica. Pero comenzó a soplar un viento de 35 nudos en el campo de regateo de Busan, las olas se agigantaron, y los participantes comenzaron a sufrir.

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Y es que Juan Antonio Samaranch, el entonces presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), le otorgó la medalla Pierre de Coubertin; esa distinción concedida a aquellos deportistas que muestran espíritu olímpico y deportividad durante la celebración de los Juegos Olímpicos. No es baladí el dato, ya que desde 1964, año en el que instauraron esta distinción, solamente 19 atletas se la han ganado. “Por demostrar deportividad, confianza en uno mismo y coraje”, le dijo Samaranch a Lemieux, al hacerle entrega de la condecoración, aquel septiembre de 1988. Casi 30 años más tarde, Lemieux piensa, con cierto escepticismo eso sí, que es algo, supone, de lo que tiene que estar orgulloso. “Se han repartido cientos de medallas durante años, pero no son demasiadas las que hayan sido otorgadas solamente por hacer gala de deportividad…” Recuerda que aquella noche en Busan no le dio demasiadas vueltas a lo acontecido, ya que pensaba que haber rescatado a aquellos dos deportistas era lo correcto. De vuelta en Canadá, en cambió, recibió un caluroso homenaje que lo introdujo en el Salón de la Fama de su país. Reflexiona, además, sobre lo “irónico” que le resultó todo aquello: “Dediqué toda mi vida a practicar y a representar a mi país en un deporte que no tenía ninguna cobertura mediática, y de la nada recibir tanta atención…”. Y remata: “por hacer algo que cualquier otra persona estando en mi lugar lo hubiera hecho”. Quizás nunca olvidó que él empezó a navegar por accidente, cuando uno de sus cinco hermanos lo soltó solo en un bote a la edad de cinco años, en un lago cercano a su Edmonton natal, y chocó contra un muelle lleno de piedras.

4.

LEALTAD “Sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos hacia alguien.”

Con la rótula de una rodilla rota Shun Fujimoto (1959) se había fracturado la rótula de la rodilla derecha en el salto final del ejercicio de suelo, pero no podía expresar su dolor; no debía. Además, la tradición Samurai que le habían inculcado desde niño se lo impedía. Por lo tanto, tuvo que ejecutar los ejercicios de caballo con arcos y el de anillas con un dolor insoportable, aún a riesgo de profundizar en el padecimiento y de poner fin a su carrera deportiva. Estaba en juego el oro por equipos de gimnasia, y Japón, la vencedora en las cuatro citas olímpicas anteriores, no podía perder en Montreal 1976 (Canadá). No lo hizo, no, gracias a la lealtad que Fujimoto demostró a sus cinco compañeros y a todo un país. Los Samurai deben tener honor, autosacrificio y obediencia, con el fin de devolver gratitud a los que le han ofrecido algo. Fujimoto lo tenía bien interiorizado. No podía renunciar, ya que contaba la puntuación de todos los gimnastas y no estaba permitido que un reserva lo sustituyese. Y la Unión Soviética no podía ganar, no. “Aunque estuviese lesionado, tenía que hacerlo por mí y por mi equipo”, confesó Fujimoto posteriormente. Ocultó la lesión a los jueces, a los rivales, y le pidió a su seleccionador que le diera algo que calmase el dolor. No se le pudo suministrar un analgésico, porque aquello podía alterar su rendimiento; o peor, las pruebas de antidoping. Se dirigió al caballo con arcos, realizó un ejercicio espectacular que aterrizó con los dos pies juntos como si nada. ¡9.5 de 10 de puntuación! Ese esfuerzo, el impacto a la salida con el suelo, le dislocó la rodilla y le rompió los ligamentos de la articulación. Todavía quedaba el ejercicio de anillas, que combina fuerza y explosividad. “Era bueno en anillas, así que estaba confiado en que podía”. Aunque parezca increíble, su ejercicio fue redondo, con una recepción, tras salida, de triple mortal con piernas rectas y brazos levantados: 9.7 de puntuación. “No pensé en nada durante la caída, pero el dolor fue inexplicable”.

Fotografía: Fré Sonneveld

El bote de los representantes de Singapur en la Clase 470 volcó; es más, la fiereza del mar lo destrozó casi, y Joseph Chan y Shaw Her Siew quedaron a la deriva, manoteando con desesperación. Lemieux captó enseguida lo dramático de la situación, viró el rumbo de su embarcación y se dirigió a ellos. “¿Do you need help?”, les preguntó dos veces. Por supuesto que la necesitaban. Los rescató, los dejó a buen recaudo y continuó su carrera. Por supuesto no subió al pódium, pero gracias a ello se ganó la admiración del mundo entero y consiguió entrar en un selecto club.

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Todavía conmueve repasar el video de los ejercicios, de la ceremonia, en la que camina cojeando, con la rodilla derecha destrozada, pero camina. “Cuando ganamos el oro estaba tan aliviado que empecé a llorar; y es que tenía la responsabilidad del éxito de mi equipo”. En la foto de la entrega de premios sus compañeros Hisato Igarashi, Hiroshi Kajiyama, Sawao Kato, Eizo Kenmotsu y Mitsuo Tsukahara posan bien rectos con sus medallas al cuello. Fujimoto, en cambio, tiene la rodilla flexionada; pero todos, público, jueces, rivales y demás les aplaudieron emocionados. Eso sí, dice que no volvería a hacerlo.

que cometió el acto delictivo de robar la recién estrenada bandera olímpica de los cinco aros, todo un símbolo, en la ceremonia de clausura de aquella cita, para devolverla 80 años después. Además, fue condecorado por ello. Genio y figura. La tuvo guardada, enrollada durante ocho décadas en el fondo de una maleta. Cuando la devolvió aún se conservaba en buen estado, a pesar de que uno de los lados estaba rasgado, como consecuencia de los tirones que le tuvo que dar al alarrancarla o sacarla del asta. “Pienso que no voy a estar por aquí por mucho tiempo… No está bien en la maleta y creo que no voy a ser capaz de colgarla en mi habitación”, declaró, socarrón, Prieste, en el acto de devolución de la bandera el 11 de septiembre del 2000, en Sydney (Australia), a punto de comenzar los Juegos Olímpicos, ante la presencia del entonces presidente del COI (Comité Olímpico Internacional) Juan Antonio Samaranch. Contaba ya el ladrón con 103 años, y casi no podía oír ni ver, hablaba con dificultad y estaba postrado en una silla de ruedas, pero cuando el mandatario del COI le hizo entrega de un obsequio, demostró, una vez más, su gran sentido del humor. “¿Qué es esto?, ¿un kleenex?”, le espetó. Todo comenzó por una apuesta cruzada con su gran amigo, el legendario nadador Duke Kahamanoku. El hawaiano le tentó para que hurtase la bandera, Prieste no dudó, y escaló cinco metros hasta agarrar el objetivo. “Éramos como Laurel y Hardy” (“El Gordo y el Flaco”), comentó el día de la ceremonia en Sydney, haciendo referencia al mítico dúo cómico. Y aunque la policía se percató de la fechoría del clavadista, no pudieron atraparlo.

5.

La verdad es que Prieste no se dio cuenta de la magnitud de la gamberrada hasta muchísimos años después. Sucedió en 1997. Un año antes, en calidad de medallista olímpico estadounidense de más edad, había dado un relevo en el recorrido de la antorcha olímpica hasta el pebetero del estadio olímpico de Atlanta (E.U.A). Y unos meses más tarde, en

IRREVERENCIA “Que va contra las normas de la sociedad, puede considerarse una falta de respeto .”

En la maleta durante 80 años Ganar la medalla de bronce en plataforma de 10 metros en los Juegos Olímpicos de 1920 en Amberes (Bélgica) fue lo de menos en la trayectoria deportiva del estadounidense de origen armenio Hal Haig Prieste (1896-2001); al final, su carrera como clavadista pasó casi como una anécdota. Prieste fue la persona


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un banquete ofrecido por el Comité Olímpico Estadounidense (USOC), un reportero le comentó a Prieste que el COI no había podido saber qué había pasado con la bandera robada casi 80 años antes. “Te puedo ayudar con eso”, contestó ante la perplejidad de los presentes. “Está en mi maleta”, remató. Cuatro años más tarde trasladaron la bandera al Museo Olímpico de Lausana (Suiza), y en una placa se le agradece a Prieste “su gesto”. El bromista, en cambio, nunca se tomó todo aquello demasiado en serio. En el acto de Sydney, su última comparecencia pública, lo demostró una vez más: “Devolviendo la bandera, la gente se acordará más de mí que si no la hubiese devuelto”. Y así fue. Genio y figura.

6.

VALENTÍA “Determinación para enfrentarse a situaciones difíciles o arriesgadas.”

Deambulando por la pista Cuando entró al estadio Memorial Coliseum de Los Angeles (E.U.A), Gabriela Andersen (Zurich, Suiza, 1945) no sabía ni dónde estaba. Acalambrada, deshidratada, mucho más que fatigada, apenas podía sostenerse. Era una de las participantes en la maratón, estrenada olímpicamente para las féminas en aquella edición de 1984. Sólo le faltaban 400 metros para terminar, pero tardó cinco minutos y 44 segundos en recorrer esa distancia, en dar la vuelta al estadio. Deambulaba por la pista, con una visera blanca calada sobre su cabeza, con los médicos de la organización al acecho, pidiéndole que lo dejara, que diera fin a la agonía, por favor. “Pero quería terminar. Tenía ya 39 años y sabía que no tendría más oportunidades de correr una maratón olímpica”, declaró la atleta hace dos años. Sabía muy bien, además, que si la atendían los servicios sanitarios, sería descalificada. Cruzó la meta como pudo, por la calle dos, y y se desvaneció en los brazos de los médicos. “Recuerdo el ruido y la gente aplaudiendo. Sin ese aliento no lo hubiera logrado.” ¿El tiempo? Dos horas, 48 minutos y 45 segundos. ¿La posición final? La 37 de 50 que salieron y 44 que terminaron. ¿La ganadora? La estadounidense Joan Benoit. Pero qué más da, observando la valentía y el amor propio que demostró Andersen. “Cualquier persona lo habría intentado”, dice, restándole importancia

a lo sucedido. Pero la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) tomó nota de aquello, y creó el artículo Andersen-Scheiss, por el cual se permite a los atletas recibir ayuda médica sin ser descalificados. La agonía de la suiza, por lo tanto, sentó un precedente en la historia del maratón. Por aquel entonces, esta disciplina no la practicaban demasiadas mujeres, pero no se puede decir que Andersen fuera una suicida. Creció al amparo de los Alpes, y se trasladó a Idaho (E.U.A) en 1973, para ejercer como monitora de ski. Era una deportista cualificada que había ganado dos maratones un año antes. Pero no son lo mismo los Alpes, que pleno agosto en Los Angeles. Cuando llegó al estadio, la temperatura rondaba los 30 grados centígrados, el sol quemaba el asfalto y la humedad era altísima, agobiante.


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tema del mes

Dice Andersen que alrededor del kilómetro 32 comenzó a notar el calor. “Además, no bebí nada en el último punto de bebidas; no sé si fue conscientemente o inconscientemente. Estás tan concentrada en intentar escuchar a tu cuerpo”. Sus músculos no respondían, pero había que finalizar lo comenzado. “Me daba igual estar mal la siguiente semana entera.” De todas formas, no todo el mundo vio con buenos ojos la decisión de la suiza. Ken Fitch, el doctor del equipo australiano en aquel entonces, fue contundente: “Nadie dejaría correr a un animal en las condiciones que ella lo hizo”. Pero lo intentó. “A las dos horas ya me sentía bien”. También un poco “avergonzada”, según recuerda 30 años más tarde: “Me sorprendió la compasión, la reacción de la gente y los atletas. No merecía tanta atención, pero me quedo con eso.”

7.

INNOVACIÓN “La acción de cambiar las cosas introduciendo novedades.”

No, no era un chiflado “Me siento feliz de haber impuesto un estilo propio”, ha solido reconocer Dick Fosbury (E.U.A., 1947). Pero que conste que al principio, de adolescente, le consideraban un “chiflado”, o un “snob” los más benevolentes, “por saltarme la norma”. Y es que en vez de ejecutar el salto de altura siguiendo los cánones hasta entonces establecidos, Fosbury decidió intentar sobrepasar el listón saltando de espaldas. Lo veía más factible hacerlo utilizando esa técnica. Se presentó en los Juegos Olímpicos de México en 1968 con aspecto de estudiante imberbe, y dejó boquiabierto al mundo entero saltando de espaldas para colgándose la medalla de oro. Hoy, el denominado Fosbury Flop es la técnica predominante. Comenzó a pulir el método partiendo de una casualidad. Lo explica el protagonista: “A los once años, el profesor de gimnasia me hizo saltar junto con muchos otros niños. Estábamos en fila y ésta se iba abriendo tanto que, cuando me tocó saltar a mí resulta que estaba casi paralelo al listón. Como no era cuestión de volverme atrás y tomar carrerilla, salté como estaba, o sea, de cara al profesor

y de espaldas al listón. La carcajada fue general.” Con los años fue perfeccionando la técnica, porque las existentes en aquel momento, a del rodillo ventral, rodillo occidental y el estilo tijera se le hacían difíciles de ejecutar. El Fosbury Flop consiste en correr hacia el listón siguiendo una trayectoria curva, hacer la aproximación en dirección transversal a ese, para una vez llegados de frente saltar de espaldas. Por aquel entonces era impensable hacerlo de otro modo, romper el molde, pero hoy en día está más que comprobada la eficacia de la técnica. Bien es cierto que en México saltó dos metros y 24 centímetros, que no estableció una marca estratosférica, y que el récord del mundo seguía estando en manos del soviético Valery Brumel, saltador de estilo ortodoxo (2.28 metros). Pero el siguiente dato explica bien a las claras que estadounidense revolucionó el salto de altura: 28 de los 40 participantes en salto de altura optaron por el Fosbury Flop en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 (Alemania).


tema del mes

Él, en cambio, decidió retirarse tras ganar el oro y proseguir con sus estudios de Ingeniería Civil. “No estoy preparado para el triunfo”. Años más tarde lo explicó: “Emocionalmente no estaba preparado para asumir la gloria. Hice lo mejor que pude, pero era mejor dejarlo. No quería hacer el ridículo…” Imponer un nuevo estilo había sido suficiente. Unos años antes, en 1964, lo habían ridiculizado cuando publicaron una foto suya ejecutando el salto en el diario Medford-Mail Tribune. “El saltador de altura más vago del mundo”, rezaba el pie de foto. Ha quedado bastante claro que no fue así, que no era un chiflado, un snob.

8.

ESTRATEGIA “Serie de acciones muy medidas, encaminadas hacia un fin determinado.”

Los entrenadores de fútbol y de baloncesto, por ejemplo, no son los únicos que llenan la pizarra con flechas en direcciones imposibles, números varios y notas ininteligibles. En el ciclismo también se hace, aunque parezca imposible que previamente, desde la habitación de un hotel, se pueda intentar diseñar o controlar el transcurrir de una carrera. Sí, en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 (China), la estrategia, o la variación en ella a más de 150 pulsaciones por minuto, fue crucial para que el español Samuel Sánchez se colgase el oro en la prueba en ruta. Sánchez piensa, de todas formas, que en las carreras de un día se impone el “hombre a hombre”, que la ayuda de los compañeros de equipo no tiene tanta importancia, pero sabe muy bien que aquel húmedo y agobiante día de agosto difícilmente habría podido levantar los brazos y llorar como un bebé, si sus compañeros no hubiesen hecho el trabajo de desgaste previo durante los 245 kilómetros, que representaron más de seis horas sobre la bici. Días antes de la cita, su compañero de selección Carlos Sastre ya lo advertía: “La estrategia será muy importante para intentar ganar”. Alberto Contador, el tres veces campeón del mundo Óscar Freire y el consumado clasicómano Alejandro Valverde eran, junto con Sastre y Sánchez, los otros componentes de aquella selección. Un Dream Team en toda regla.

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Pero lejos de sentirse unos divos, cada uno asumió su papel en pos de la victoria de la selección. Para empezar, Sastre, que venía de ganar el Tour de Francia, LA carrera con mayúsculas, no tuvo ningún inconveniente en meterse en una fuga numerosa que realmente no iba a ninguna parte, pero que por detrás obligó a trabajar, a desgastarse, a selecciones que eran la española. También iba con él un ganador nato como Freire, favorito al triunfo, que se levantó sin buenas piernas aquel día, que hizo la labor de despiste, y que se tuvo que retirar, enfermo, a unos 40 kilómetros de meta, pero no sin después de hacer lo suyo. Una vez neutralizado ese grupo que comandó la prueba durante más de tres horas, Contador trabajó saliendo a los ataques de unos y de otros, y Sastre hizo lo mismo, vigilando la cabeza del pelotón. Es decir, que Valverde, la gran baza española para el triunfo, iba en carroza, como se dice en el argot ciclista; sin agobiarse demasiado, sin tener que comerse todo el viento. A 20 kilómetros de la meta, con el acido láctico de los ciclistas disparado, le tocó a Sánchez infiltrarse en una escapada. Por detrás, ninguna selección se ocupó de organizar la caza, y la fuga alcanzó la línea de llegada con la victoria del español. Valverde, quien según la pizarra del seleccionador español Paco Antequera debía pelear por las medallas, arribó 20 segundos más tarde que el ganador. Ya había hablado Sastre sobre la estrategia y Contador lo corroboró después: “Es una alegría enorme, hemos trabajado bien. Nuestra estrategia era para que ganaran Alejandro Valverde u Óscar Freire, pero Samuel ha aprovechado su oportunidad”. Es decir que Sánchez dice una cosa, pero que el oro se lo debió a sus compañeros, a la estrategia, o al cambio de ella a 150 pulsaciones o más y con los niveles de acido láctico por las nubes.


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tema del mes

9.

PERSEVERANCIA “Firmeza y constancia en la manera de ser o de obrar.”

Una remontada inverosímil Parecía imposible remontar y superar al nadador francés Alain Bernard. Después de la última vuelta, tan sólo restaban 50 metros para que finalizara la final de los 4x100 metros libres de Pekín 2008 (China), y el francés, por el carril cinco, aventajaba por más de medio segundo al último relevista estadounidense, Jason Lezak, que iba por el cuatro. Estados Unidos, históricamente la gran dominadora de la distancia, iba a perder de nuevo, como en Atenas 2004 (Grecia) y Sydney 2000 (Australia). Lezak, con 33 años, el más veterano del combinado estadounidense, había sido parte de esos dos cuartetos de perdedores, y no se lo podía permitir. “No voy a mentir: en ese momento me parecía imposible remontar”, declaró después de la carrera, aquel 11 de agosto de 2008. Y logró sobrepasar a Bernard; no se sabe muy bien cómo, pero lo hizo. El francés le sacaba un cuerpo de distancia a menos de 40 metros, pero Lezak parecía poseído; al entrar en los últimos 25 metros, Bernard podía sentir las brazadas de su rival por la izquierda, con 10 metros por recorrer la distancia era im-

perceptible y cuando tocaron pared, era imposible saber quién había ganado. En la pantalla apareció el orden final: E.U.A. en primer lugar, y Francia en segundo, con ocho centésimas de diferencia. Increíble lo de Lezak. Ya lo dijo Mark Schubert, mítico director técnico de natación estadounidense: “Tuvo la actuación más fenomenal que he visto en unos juegos. Fue como decir: “Todo es posible”. Y lo fue. ¿Por qué? Primero, porque aun siendo un velocista consumado, su marca personal hasta entonces era de 47.20 segundos, y nadó aquella posta en 46.06. Nadie nunca ha nadado los 100 metros tan rápido –el dueño del récord actual es el brasileño Cesar Cielo, con 46.91 en salida parada–, pero la FINA (Federación Internacional de Natación) no tiene en cuenta los tiempos de relevos. Dos, porque Francia era el favorito, y Bernard poseía en ese momento el récord de los 100 metros. La mole francesa, que días antes había declarado arrogantemente que iban a “machacar” a los de Estados Unidos, necesitó 67 centésimas más: 46.73. Otro tiempo estratosférico, como el de los ganadores del oro, 3.08.24, que rebajó la anterior marca en casi cuatro segundos. A la hora de ejecutar la remontada, Lezak, todo un patriota con aspecto de buen tipo, tuvo en mente a su país y a sus compañeros –el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, estaba en la grada de la piscina–, sobre los que tenía una bien ganada ascendencia. “Parece mentira, pero cuando estaba en los últimos 50 metros, durante cinco segundos recordé que estaba representando a mi país en los Juegos Olímpicos. Tenía un súper encargo. Nunca he sentido tanta adrenalina en mi cuerpo”, confesó.


colaboración

El fenómeno Michael Phelps, que había nadado el primer relevo estadounidense, fue uno de los que más se alegró cuando Lezak batió a Bernard. Phelps se colgó ocho oros en Pekín, y la marca de bañadores Speedo le había prometido un millón de dólares si conseguía tal hazaña. Uno de aquellos metales se lo debía a Lezak. Al ser cuestionado sobre si repartiría el botín, Phelps respondió: “Ya lo hemos hablado.” Lezak, que se retiro en 2013 con 37 años y una trayectoria individual bastante discreta, dejó una frase para el recuerdo: “La gente se crece y hace cosas extraordinarias en los Juegos Olímpicos”. Ya lo creo que sí.

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50 kilómetros… Supo de los Juegos Olímpicos de 1904 y soñaba con emular al griego Spiridon Louis. De hecho, con tan sólo 14 años ya había demostrado sus aptitudes de ultra fondista al retar al atleta español Mariano Bielsa. El desafío consistía en dar vueltas a un parque hasta que uno de los dos desfalleciese. A las ocho horas Bielsa se retiró, pero Andarín aguantó dos horas más. No había dudas de su capacidad, pero había un problema: no tenía dinero para costearse el viaje a Estdos Unidos y presentarse como atleta independiente –por aquel entonces se podía participar de ese modo. Decidió, por lo tanto, clavarse en una esquina de La Habana, con un cartel que rezaba lo siguiente: “Coopere con un atleta que quiere participar en las Olimpiadas de San Luis”. Y así consiguió reunir el dinero suficiente para pagarse el pasaje del vapor que unía la capital cubana con New Orleans. Una de las versiones dice que en el trayecto se gastó el dinero en bebida, juego y mujeres, y que por eso llegó con sólo 10 minutos de antelación a la salida de la maratón. Otra cuenta que recorrió en autostop los 1 000 kilómetros entre la ciudad portuaria y la sede de los Juegos Olímpicos, pero no menciona nada de lo ocurrido en el barco.

10.

HUMILDAD “La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y sin ella no hay alguna que lo sea.”

Por comer unas manzanas Félix Carvajal (Cuba, 1875-1949), como casi durante toda su vida, se moría de hambre, literalmente, aquel bochornoso 30 de agosto, y es que llevaba 40 horas sin pasar trago. Por eso, cuando comandaba con holgura la maratón de los Juegos Olímpicos de 1904 en Saint Louis (E.U.A.), decidió parar frente a un árbol y tomar de él cinco manzanas. Estaban podridas, por lo que sufrió varios ataques de diarrea, que lo obligaron un par de veces a detenerse en los servicios sanitarios. Finalmente llegó cuarto a meta, donde dicen que Andarín Carvajal lloró amargamente. Ni siquiera aquel día pudo escapar de las miserias que lamentablemente le acompañaron durante toda su vida. Fue barbero, limpiabotas y hombre anuncio, entre otras cosas, pero como era un chico que no paraba ni un instante, que siempre estaba corriendo de un lado a otro, gracias a su resistencia se ganó la vida, sobre todo, como cartero. Dicen que cada día recorría

El caso es que se presentó con pantalón largo, camisa de manga larga y unos zapatos desgastadísimos, lo que provocó la hilaridad de los demás atletas. El lanzador de disco estadounidense John Sheridan se compadeció de Andarín y le prestó unas tijeras para que cortase los pantalones a la altura de la rodilla. Así lo hizo, y emprendió junto con otros 31 atletas, la carrera que durante mucho tiempo encabezó por las carreteras polvorientas de los alrededores de Saint Louis. Pero unas manzanas podridas amargaron su desconsolado llanto, y de nuevo tuvo que recolectar dinero para pagarse el pasaje de vuelta. Hoy es el día en que en Cuba, cuando alguien corre mucho, se le dice que corre más que Andarín o Félix Carvajal. Incluso dice la leyenda que murió corriendo, machete en mano.


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comer bien

EL EQUILIBRIO ENTRE EL EJERCICIO Y LA ALIMENTACIÓN Por: Por Daniela Chávez Barajas

@Dan_Chb

Cualquier persona que hace ejercicio, sea un deportista profesional o alguien que lo practica por salud, debe estar consciente de lo importante que es una buena alimentación, tanto en calidad como en cantidad. Cuando hablamos de un profesional, hay muchos más factores en juego, desde el tipo de deporte hasta el momento en el que se encuentra con respecto a la prueba. Para empezar, hay cuatro etapas, cada una con requerimientos de energía y distribución de nutrientes muy diferentes. Hay una etapa de preparación, una de competencia, una de recuperación y una de descanso. Todas son necesarias y cada una tiene objetivos específicos, por lo que la alimentación no es la misma. En segundo lugar, cada disciplina tiene requisitos muy específicos. Por ejemplo en la gimnasia olímpica, el nado sincronizado o la equitación, las pruebas son de corta duración, y aunque no requieren mucha fuerza, son pruebas donde el peso y la figura del atleta influyen significativamente, a diferencia del tiro con arco o el golf. Incluso en disciplinas similares, como el atletismo o la natación, la distancia hace que la fuerza y la resistencia necesarias para cubrir las pruebas, así como la composición corporal, sean muy diferentes. La potencia que se necesita para correr 100 metros y la morfología de quien lo hace es totalmente diferente a la de un maratonista, que necesita mucha más resistencia e incluso menos musculatura.


comer bien

Finalmente también influyen los factores típicos como edad, sexo, horas de entrenamiento, peso y cantidad de masa muscular de la persona. Haciendo que, para tener una alimentación adecuada, sea necesaria la asesoría de un experto, pues sin duda los resultados siempre van de la mano de un buen estado de salud y una alimentación adecuada. En alguien que hace ejercicio por salud o simplemente por gusto, tanto la alimentación como el peso juegan papeles muy importantes. La cantidad de energía que se gasta durante el ejercicio depende del tipo de actividad, la duración de ésta y el peso de la persona. Todo lo anterior debe tomarse en cuenta al planear las ingestas, no sólo con el objetivo de tener un buen rendimiento y una buena recuperación, sino también para mantener un peso adecuado. Aunque el rango de peso saludable puede ser bastante amplio, lo ideal es estar en un peso fácil de mantener y que no provoque molestias al hacer ejercicio. Es muy importante comer alimentos de todos los grupos

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en sus cantidades adecuadas, porque cada uno aporta algo necesario en la obtención de energía suficiente para hacer el ejercicio, así como para recuperar las fibras musculares que se rompen durante la actividad. Aunque no seas profesional, vale la pena tener la asesoría de un especialista para tener una alimentación adecuada, ya que esto puede hacer la diferencia entre disfrutar el entrenamiento o sufrirlo. Por otro lado, comer de manera balanceada te va a permitir hacer ejercicio durante más años. El ejercicio, de manera natural, provoca desgaste en el cuerpo, y tanto el descanso como la alimentación son esenciales para que tu cuerpo esté en un estado óptimo. Si tienes dudas o necesitas un plan de alimentación adecuado para ti, búscame en Facebook como “Nutrición y Cocina Saludable”.


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finanzas personales

TU VIDA ECONÓMICA... TAN DURA, EMOCIONANTE Y RETADORA COMO UN MARATÓN Por Adolfo Vargas @av_campeche 42,195 metros es una distancia que tal vez no te represente mucho; es más, tal vez suene como la distancia a la playa o balneario más cercano. Pero para un maratonista, recorrer esta distancia durante una sola carrera y en el menor tiempo posible representa un extenuante esfuerzo que, para poder hacerse requirió no sólo de iniciativa, sino también de una profunda y larga preparación.

Fotografía: shutterstock

Un maratón es una prueba muy difícil que pone a prueba el poder y capacidad del cuerpo humano, de la mente y la voluntad de aquellos que deciden enfrentar este reto. Así de largo y difícil como puede ser un maratón, de manera muy similar tu vida económica es una prueba que debes enfrentar, y para la cual debes prepararte o no podrás aprovechar todos tus recursos; de esto depende si tus últimos kilómetros serán el camino a la gloria o una verdadera pesadilla. Si tu vida económica fuera un maratón, sería más o menos así:

LOS PRIMEROS 10 KILÓMETROS O TU ETAPA COMO DEPENDIENTE ECONÓMICO: Desde el día que naces, y más o menos hasta los 20 años de edad, es la etapa donde tienes toda la energía para gozar, jugar y soñar. Tienes tiempo para todo, excepto para hacer conciencia de que aún te falta el resto de tu vida. Muy similar es el inicio de una carrera, que normalmente empiezas lleno de emoción y energía, y de alguna manera estás seguro de que el resto de tu vida será así. Esos 10 primeros kilómetros son meramente una etapa para disfrutar pero que no debes tomar tan a la ligera, pues aun cuando la distancia es pequeña, es ahí donde adquirirás los conocimientos y habilidades con los que enfrentarás el resto del camino.


finanzas personales

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DEL KILÓMETRO 10 AL 20 O EL INICIO DE TU VIDA PRODUCTIVA: Es justo en esta etapa en la que como corredor te sientes invencible, y como joven de entre 20 y 40 años de edad –que es cuando empiezas a tener ingresos– también. Has pasado la etapa que diferencia a los pequeños de los adultos. Recorriste la distancia que separa las “carreritas” de las grandes competencias. En resumen, sientes que puedes con cualquier reto.

Pero… ¡cuidado!

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Fotografía: Le printemps («La primavera», 1873), pintura de Pierre Auguste Cot.

Si no te has dado cuenta, es ahí donde formarás los hábitos que regirán la conducta a seguir para enfrentar el resto de la vida y la competencia, como son el ritmo (la prudencia en el consumo), la hidratación (dosificación) y la estrategia (los planes a futuro). Esta conciencia puede ser la diferencia entre una gran carrera o una camino arduo y complicado. No te dejes engañar pensando que aún tienes todo por delante, porque lo más difícil está por llegar.


finanzas personales

DEL KILÓMETRO 10 AL 20 O EL EL GRAN FINAL. LOS ÚLTIMOS KILÓMETROS O LA ETAPA DEL RETIRO:

Si creías que todo el camino ibas a tener la misma fuerza, aquí es donde te darás cuenta que no es así. Hablando de tu vida productiva –digamos entre los 40 y los 60 años–, ya sea que corras o no, es en esta etapa cuando los más jóvenes te empiezan a alcanzar, y ¿qué crees? ¡Tú estás perdiendo fuerza! En esta etapa, llegas al tramo de tu carrera donde notas que tienes menos espacios para rebasar, que no tienes tanta fuerza y empuje como antes, y en la que si no racionaste tu energía adecuadamente al inicio de la carrera, tu cuerpo te empezará a pedir sutilmente que te detengas, eso si no es que te obliga con una lesión, que económicamente puede representar la falta de oportunidades o el temido desempleo. En este periodo de tu vida es cuando realmente observas que la distancia y el tiempo no se pueden ignorar, que hay que prepararse y no derrochar tus recursos al inicio de la vida porque más adelante los vas a necesitar. Espera... lo más retador está aún por venir.

EL GRAN FINAL. LOS ÚLTIMOS KILÓMETROS O LA ETAPA DEL RETIRO:KILÓMETROS O LA ETAPA DEL RETIRO: Esos muuuy largos 12.195 km que faltan los deberás enfrentar con una de dos opciones: con todas las ganas o cansado. O llegas con fuerza, energía y recursos suficientes para avanzar hasta la meta, disfrutando cada paso y sintiendo que una vida adecuada y mesurada te permitirá seguir sin sufrir, para finalmente recibir una medalla que representará el triunfo de una vida bien planeada... o llegas cansado y exhausto pidiendo ayuda a los más jóvenes, misma que tal vez no recibas.

Ahora cuéntame tú, ¿cómo quieres correr la maratón de tu vida? Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo: adolfo.vargas@av-asesoria.com ¡Hasta la siguiente colaboración!

Fotografía: shutterstock

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despacho del contador

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DE LOLITA Y OTROS DOLORES DE CABEZA... José María Chávez @Profe_Contador

Emprender, en sí, representa vencer muchos miedos; ser osado y hacer algo que no muchos hacen. Significa iniciar un camino con dificultades y peligros, entre los cuales está un personaje de nuestra cultura popular, basado en los comerciales de los años 80, donde la Secretaría de Hacienda decía “para evitar Dolores, cumple con Lolita”. Hoy tenemos a su hijo, el renovado y modernizado SAT, acrónimo del Sistema de Administración Tributaria; digno heredero de su madre Dolores, además de otros dolores como lo son el Seguro Social, el Infonavit, el SAR, el IMPI, el INVEA y la Cofepris, entre otras instancias regulatorias y causales de dolores de cabeza, que nos persiguen, atormentan, clausuran, multan, cobran y nunca pierden. Un emprendedor incuba una idea, un negocio, una fuente de ingresos y, por supuesto, de utilidades; genera empleos

o soluciones en temas tan diversos que escapan a mi imaginación y también, a las leyes, pues éstas no evolucionan tan rápido como lo hace el emprendedurismo hoy. Pero cuando el emprendedor se enfrenta a la realidad de iniciar un negocio en México, se desconcierta ante toda la cátedra de tramitología que hay que seguir para crear una “fuente de riqueza ubicada en territorio nacional”. Desde el sencillo trámite de alta ante el Registro Federal de Causantes hasta el alta del establecimiento, todo es un dolor de cabeza, por no decirlo de otra manera, sobre todo si no se sabe utilizar el navegador de internet correcto, con las actualizaciones de Java y los ejecutables necesarios para navegar dentro de la página del SAT, o si no se entiende bien cómo funciona la cita para presentarse a validar la información, obtener la “e.firma” y generar el primer CFDI.


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despacho del contador

Además, si tu negocio requiere registrar una marca, patente, nombre comercial, hay que llenar formatos, páginas y presentarse en el IMPI. Si vas a constituir una empresa tienes que pedir permiso para el nombre, crear tus estatutos, acudir al notario, darla de alta, inscribirla en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, obtener las copias certificadas, nombrar representantes legales con poder amplio, no tan amplio, etc., para actos de administración y otras actos. Todo lo anterior, para la gran mayoría, causa el sentimiento de estar atrapados en una novela de terror al más puro estilo de Edgar Allan Poe, en donde el horror psicológico de no entender nada de lo que hay que hacer genera una jaqueca de las proporciones de una migraña vestibular. Mis queridos emprendedores, no caigan en el pánico escénico, continúen emprendiendo, creando, construyendo y motivándose. Para ustedes, construir su plan de negocios

siempre será la mayor expresión de creatividad; para nosotros, sus asesores de negocios, poner en el plan los pasos necesarios para llevarlo a su máxima realización dentro de la terrorífica tramitología mexicana será siempre un gusto. Zapatero a tus zapatos, cada uno de los profesionales de la asesoría conocemos la frustración que puede generar el fracaso de excelentes ideas por la falta de un papel, permiso o trámite; los proyectos terminan abandonados o se terminan invirtiendo muchos recursos para arreglar la situación del negocio. No tengas un final trágico de novela de horror, ten una continuidad enciclopédica; acércate a nosotros y emprende tus sueños con los pasos que en nuestro país son necesarios para arrancar un negocio, haz lo que sabes y déjate asesorar para un arranque sencillo y una marcha sin contratiempos.

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