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Aventuras [10 novelas mínimas] El titanismo de las palabras Diosa hipermoderna Ana imaginaria. El látex (la última frontera) Todos los semáforos Tres textos*


Aventuras

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n o v e l a s

m í n i m a s ]

Por Alberto Chimal

Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Entré a buscarlos. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Hallaron al famoso “desaparecido”. La TV los siguió con cámaras y micrófonos. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Ahora la gente me cree profeta por hablar como una multitud. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Buscaban al dinosaurio. Idiotas: como si aún estuviera allí. Mejor me voy a dormir. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Mejor: el jefe estaba loco, deseaba secuestrar a la niña de mis ojos. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Uno de ellos era Julio Verne. Iba a no sé qué centro. Me dio pena decirle. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Ahora como y no engordo. De hecho es bastante horrible. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Bebí café hirviente hasta matarlos;; ahora no sé qué es lo que no me deja dormir. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Hallaron ex-novias, enemigos, muertos: ya decía yo que me trago muchas rabias y pérdidas. Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Uno logra tocar la campanilla. —¿Quién? —pregunto, y voy a la puerta.


El titanismo de las palabras Por Nelson GuzmĂĄn La mejor prueba de que las cosas son lo contrario de sĂ­ mismas y que pone en consecuencia a la consistencia del mundo en el amplio campo de la duda, nos la ofrece el hecho de que todo aquello que vemos aumentar o disminuir mĂĄs allĂĄ de la estrechez de un lĂ­mite difuso invierte la naturaleza que lo engendra. A ello se debe que la enorme ballena blanca que Melville convirtiĂł en el fĂŠretro marino del capitĂĄn del Pequod nos resulte tan terrible como la boca de las mirĂ­adas de los arĂĄcneos microscĂłpicos que cohabitan nuestro lecho. Todo lo que se encuentra en el extremo de lo grande o lo pequeĂąo es tan cercano a lo monstruoso FRPROHMDQRGHORTXHWLHQHVXĂ€JXUDHQODV dimensiones arbitrarias de lo armĂłnico.

palabras que le ordenaban mutilar sus propias manos. El exceso de sentido aniquila al sentido: el paranoico es presa del delirio porque imprime a los gestos fortuitos del mundo el caråcter de la conjura. Las palabras tambiÊn mudan cuando crecen por encima de sí mismas: la ironía invierte el sentido cuando exageramos el tono del elogio o de OD VRUSUHVD ÀQJLGD +HUPDQDV GH OD subversión del sentido, ironía e hipÊrbole ofrecen regularmente un sentido opuesto al que simulan. La hipÊrbole juega con el sentido porque todo lo que se extiende demasiado se diluye. La hipÊrbole, al disponer de la magnitud a capricho, es una deformación que juega con el espacio, la intensidad o el afecto, como el bigote dibujado sobre la sonrisa en un retrato.

Aunque existe tambiÊn la posibilidad de que la hipÊrbole quiera ser seria y provocar admiración. Pero si su uso pretende sorprender y resulta Êl mismo sorprendido en el acto, acaba El exceso, cualquiera que Êste sea, por ser ingenua y provocar risa. Con tiene la facultad de abolir el principio HOOR UHIUHQGD VX FDUiFWHU GHVDÀDQWH OD que lo engendra: la megalomanía de hipÊrbole da cuenta —sea que lo preLope de Aguirre sucumbiendo en la tenda o no— de que la palabra como en balsa que concibió como un imperio, general todo lo que crece, cuando traspala soberbia de Giordano Bruno que sa el límite que conduce al exceso se SHQVyHQODLQVLJQLÀFDQFLDGHOKRPEUH libera de sí misma: como lo terrible, IUHQWHDOLQÀQLWRODIHDOGDGGHODVPX- como la embriaguez, como la risa. jeres que procuran destacar su belleza mås allå de sí mismas, la torpeza que engendra en los gigantes su fuerza, el golpe que contra la pared se procura un iracundo, la muerte a que los seres vivos llegaremos como consecuencia de nuestro crecimiento. En la cima de su existencia, el exceso de los seres trae consigo su propia destrucción. A menudo se piensa que el loco es quien ha perdido el sentido: mucho mås correcto sería pensar que el diseùador de tapices que el 11 de diciembre de 1924 se arrancó con los dientes el índice izquierdo mientras caminaba por el Boulevard de Menilmontat, conÀULy D OD OX] GH 6RO WDQWR VHQWLGR TXH llegó a escuchar lo que pensó eran


Diosa hipermoderna Por Elia Martínez-Rodarte

La carrera de Madonna. (OHVSRVRGH6DOPD La perrez de Camille Paglia. El culo de Naomi Campbell. El cuerpo de Mónica Belluci. Los pechos de la Loren (en los 50´s, 60´s, 70´s, 80´s y 90´s). La tenacidad de Pucca. La capacidad de nadar de las migrantes. El martirio y santidad de Cacho y Aristegui. La voz de Regina Orozco (para cantar). La voz de Lena Olin (para hablar con hombres). La voz de Alondra de la Parra (para hablar con mujeres). La voz de Deepah Meeta para hacer entender a la humanidad. La fuerza ovárica y de piernas de la Guevara. (ODOPDGH6XVDQ6RQWDJ Las ganas de morirse de la Pizarnik. El ímpetu por la vida de Miguel Bosé. Los ojos de Diane Arbus. La tristeza de Marilyn. La voracidad de Jenna Jameson para follar en la cama y en los negocios. El encanto de Drew Barrymore. Las corazas blindadas de Margaret Tatcher, Benazir Bhutto, Indira Gandhi, Angela Merker, Michelle Bachelet, Cristina Kirschner... El vestido de Jessica Rabbit. La capacidad de reírse de sí misma de Pamela Anderson. (OGRPLQLRHVFpQLFRGH0HU\O6WUHHS El amor por Londres de Adriana Díaz Enciso. La risa de Glenn Close como Cruella de Ville. (OSRGHUGHODV&KLFDV6XSHU3RGHURVDV Con todo lo anterior, más mi portentoso ingenio: un viejonón.


Ana imaginaria Por Ramón Cabrera Salort

Twice or thrice had I loved thee, Before I knew thy face or name J. Donne.

Jardines (I) Ana Neruda te diría planetaria Aunque no sobrepases la cotidianeidad de los periódicos --esa es tu belleza Tus ojos no muestran el anuncio de la guerra QLWXFXHUSRSHUÀOD el apremio espectacular de los cintillos son tus pasos un silencio entintado de páginas interiores donde sin sobresalto conocemos del estado del tiempo los ciclos de lluvia y de sequía eres diaria y constante noticias: jardines en tu piel. A que amanezcas (II) Desconocida Ana aún sin aliento Quizá contradigas los sueños las brisas marinas tu cuerpo no sea terral ni tu voz estrella botón de luna ni tu pie descalce conejos de ternura y maravilla No hay tacto de tenerte ni luz siquiera SHUÀOGHVRPEUDD~Q espero a que amanezcas.

De preverte (III) Llegará el tiempo de preverte armarme y desarmarme tenerte y no tenerte (como ha de llegar no me impaciento no zozobro entre árboles y tardes) Llegará con el perfume de los días sin el humo de la espera calladamente milenaria como una costumbre de sueño y de vigilia. Trampa (IV) He puesto en el tejado una trampa de pájaros (espero a que caigas mientras miro a las estrellas) mas tú solo cantas y me enamoro.


Ayer (V)

Tierra (VII)

Ayer fue un día sin memoria de aristas dobladas pegajoso y veraniego día sin tacto sin luz siquiera Ayer haraganeé entre mis ojos y mi pelo mas nada respiré de la arcilla imaginada (de tu cuerpo.

Y ahora que observo la graduada oscuridad del patio (oscuridad de escorzo y fuga) imagino la niebla de esperanza que te envuelve mariposa de luz tierra de mis días.

Presencia (VI) Cuando Ana DOÀQ esté presente en un mayo o un abril inadvertido --no importa el orden de los meses– la besaré tan larga y suavemente como pueda y no escribiré (por el momento más poemas.

Ana imaginaria (VIII) Eres joven como la blusa azul que dibuja tus pechos como la lluvia joven de imprevista e impetuosa de frescura nocturna de estrella con luz propia mas pronto luz acompañada Ana imaginaria.


El låtex (la última frontera) Por Jesús de León —El låtex niega el placer en el

no ocurre si estamos envueltos en lĂĄtex.

instante mismo del coito;Íž mata

�No, seùor. Ni el mås delgado condón resistente ni el lubricante mås HÀFD]SRGUiQFRQVHJXLUORTXHORJUDXQD verga de capucha en sebo o babeando a todo lo que da una panocha. Y cuidado con creer que de la vista nace el amor. De la vista sobreviene cuando mucho el antojo, pero a la hora de estar los dos juntos, a oscuras, las cosas cambian.

las sensaciones en el momento mismo de la penetración;͞ mete un recurso quirúrgico dentro de lo plenamente erótico. Convertimos en una delgadísima tela de plåstico el miedo a tocar o ser tocados, ademås de hacerle caso a una supuesta campaùa de higiene que encierra un estúpido escrúpulo puritano. ¿Tocar sin sentir? ¿Para quÊ si lo chingón de tocar es sentir? �He aquí por quÊ el voyerismo es un enfermizo deporte de reprimidos. No tocan, no huelen, no muerden, no oyen. 6RODPHQWHYHQ\GLVFUHWDPHQWHVHJUHgan. Deporte de onanistas acomplejados, fanåticos del internet. Culposos baratos. DespuÊs de ir al confesionario en el cine, van al confesionario en la iglesia. Ignoran que quien estå del otro lado es la misma persona o cosa. �¿Por quÊ tienen tanto miedo a sentir su miembro envuelto en panocha o culo? No es antinatural, si acaso simplemente antisocial o antirreligioso. ¿Por quÊ debemos permitir que hasta en la mås profunda intimidad nos pongan las instituciones una aduana de låtex? ¿Miedo a la muerte? Nadie sabe cuåndo va a morir. Lo mismo nos puede matar un chichifo o una puta que una sesión extraordinaria de la Cåmara de Diputados. Ellos no se van en blanco. ¿Por quÊ nosotros habremos de eliminar ese privilegiado momento en que la capucha logra penetrar hasta el fondo y sentimos el primer espasmo y escuchamos el primer gemido y el relax absoluto de la pareja que poseemos? Eso

Âľ6pORTXHGLJR0HKHOOHYDGRDOD cama cuerpos que ni la Diana Cazadora y el David en sus mejores ĂŠpocas y Âżsaben quĂŠ? naranjas dulces. Mejor estuvieran en un pinche aparador. En cambio he encontrado cuerpos que, si uno los viera pasar por la calle, no darĂ­a un centavo por ellos, pero con XQDSRFDGHFRQĂ&#x20AC;DQ]DDKtHQODRVFXULdad, en un lugar cĂłmodo, cĂĄlido, entre amigos, ah, cosita buena. No es por dĂĄrtelos a desear. Para quĂŠ te platico. Te divertirĂ­as tanto. Âľ6LHPSUH QRV SLHUGH OD UHWyULFD Intelectualizamos demasiado o estamos muy trabados por escrĂşpulos. 7HQHPRVODIDQWDVtDPX\DWURĂ&#x20AC;DGDSRU ORV YLGHRV SRUQR 6H QRV DFDEDQ ODV palabras o nos falta presupuesto. Pero nunca admitiremos, de entrada al menos, que tememos defraudar nuestras muy elaboradas fantasĂ­as. Tan simple que es sentir;Íž tan cĂłmodo entregarse. Relajarse, irse a la deriva... ÂżY si mejor cogemos? ÂĄYa me cansĂŠ de hablar!â&#x20AC;? â&#x20AC;&#x201D;ÂżY te echaste todo ese rollo nada mĂĄs para informarme que no trajiste condones? ÂĄEstoy que se me queman las habas! â&#x20AC;&#x201D;No. Te dije todo eso porque preĂ&#x20AC;HURTXHPHKDEOHVDOFKLOHÂŁ<HOFKLOH estĂĄ mĂĄs abajo!


Todos losPor Livier semáforos Fernández Topete todas las calles todas las aceras todos los semáforos todos los niños todos los trenes todos los bosques te amo todos los perros todos los viernes todas las piedras todos los libros todos los vacíos todos los miedos todos los incendios te amo todas las lámparas todas las guerras todas las danzas

todas las mentiras todos los rencores todos los aretes todos los latidos todos los chicles todas las burbujas todos los países

te amo todos los pasillos

te amo todas las sillas

todos los moteles todos los cigarros todos los pozos

todas las sábanas todas las enfermedades todos los cuchillos todos los baldíos todos los reyes todos los dioses te amo todos los muertos WRGRVORVÀQDOHV todas las comedias todos los aplausos

te amo todos los columpios todas las rodillas todas las jaquecas todas las celdas te amo todas las huidas todos los bullicios todos los abandonos todos los teléfonos todos los pretextos todas las velas todos los surcos todos todas

os tod


Tres textos* Por ElĂ­as KnĂśrr Portela

Consejo 1 Cuando desees comer comida para gatos, piensa que ostentar un bigote arremangado no es cosa sencilla. Piensa TXH QR HV VXĂ&#x20AC;FLHQWH OOHYDU FRUEDWD QL vestirse con ropa de ir a misa y caminar como la niebla. AdemĂĄs tienes que estar muy limpi@. Tampoco basta con ducharse o tomar un baĂąo espumoso TXH WH GHVFDOFLĂ&#x20AC;TXH OD SLHO 1R HV necesario lamerse y bien. Tampoco es aconsejable que te lama tu pareja o algĂşn especialista de la prostituciĂłn. No, uno debe lamerse a sĂ­ mismo, y tragar con todo. Una vez lindit@ y preparad@ y con la humanidad reducida a una tarjeta de visita, solo tienes que ir junto al gato del vecino y quitarle la comida del plato. Ă&#x2030;sta es, sin duda, la parte mĂĄs fĂĄcil del asunto. Me pregunto quĂŠ hicieron las abejas quĂŠ hicieron la reina las nodrizas las melĂ­feras las obreras los zĂĄnganos los soldadosâ&#x20AC;Ś quĂŠ hicieron los ĂĄngeles con la bandera aguijonada de mi destino? Positivando 6t ahora que amanece el himno las armas van a comenzar a bailar todo muy hipnĂłtico y los militares se van a desnudar para hacerles el amor a las vĂ­ctimas     6t

*Poemas traducidos por el autor de su libro Cos peitos desenchufados, â&#x20AC;&#x153;Con los pechos desenchufadosâ&#x20AC;?.


Edición: Livier Fernández Topete Promoción: Elia Martínez-Rodarte Colaboran en este número: Alberto Chimal Elías Knörr Portela Jesús de León Nelson Guzmán 5DPyQ&DEUHUD6DORUW Arte Visual: María Ariza Diseño: Alan Flores Romo Manual del Desierto No.4: Hiperbolia 500 ejemplares impresos en enero de 2011. Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. manualdeldesierto@gmail.com manualdeldesierto.blogspot.com


Manual del Desierto No.4: Hiperbolia  

Aquí letras hiperbólicas, la embolia de la hipérbole, la convulsión hiperbolizada, la exageración hipervolucionada.

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