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El pueblo del agua

Mayo de 2011

CULTURA

Ana Livia Salinas González analiviasalinas@hotmail.com

Olmecas transportándose en balsas. Ilustración tomada de renovacionsat10.blogspot.com. Publicado por Francisco Javier Capi Hernández. Góndola tabasqueña, ruta La Esmeralda (Residencial Esmeralda, Centro, 2008). Foto Ana Salinas.

“Más agua que tierra. Aguaje para prolongar la sed. La tierra vive a merced del agua que suba o baje.”

Carlos Pellicer, estrofa de su poema “Cuatro cantos de mi tierra”, 1943. No era inspiración poética sino hechos: Tabasco es más agua que tierra, como dijera el poeta. Sólo el Distrito Federal y otros seis estados tienen menor extensión territorial que Tabasco, y en él se ubica la tercera parte del agua dulce de México. Sus tierras están surcadas por ríos, arroyos, afluentes, lagunas, pantanos y entre otros cuerpos de agua, el Usumacinta, considerado el río más caudaloso y grande de nuestra república, aunque para nuestro entrevistado, el Ing. Juan Wiley Cárdenas, ex asesor en materia hidráulica del ex gobernador del estado, Ing. Leandro Rovirosa Wade, lo sería el río Grijalva.

El agua abunda en Tabasco. No hay otro lugar de la nación en el que llueva más que en el popular Edén. ¿Cómo hicieron sus primeros pobladores para sobrevivir con éxito sobre un terreno cubierto por agua durante gran parte del año? ¿En qué momento comenzaron a alterarse los cauces de los ríos y de los cuerpos lacustres, y a partir de cuándo surgió la necesidad de crear obras de defensa para proteger a las poblaciones de los embates de las inundaciones?

En el período preclásico medio −hace aproximadamente 3000 años− los olmecas que se asentaron en La venta, al noroeste de Tabasco, aprovecharon las tierras fertilizadas por el limo y obtuvieron fructíferas cosechas; se transportaron en balsas por los cauces para comercializar sus productos −tales como el hule−, y para trasladar las enormes piedras que usaron para sus esculturas y construcciones.

Los primeros mayas que se establecieron en el territorio, allá por el año 900 a.C., realizaron obras hidráulicas al construir canales de riego para incrementar la superficie apta para cultivo; también construyeron acueductos, cisternas y drenajes. Las comunidades se fueron estableciendo en las márgenes de los ríos, arroyos y lagunas para aprovechar, entre otros beneficios “…su función como importantes vías de comunicación fluvial para salir a realizar actividades comerciales...” pero al igual que ellos, también los piratas se servían de los ríos para hacer de la suyas, razón que motivó las primeras obras caseras y experimentales de ingeniería hidráulica.

Sin considerar las posibles repercusiones, algunos pobladores, cansados de los asaltos de los piratas, especialmente de los de un tal Lorencillo, taparon en el año de 1670 la entrada de agua del río Grande de Chiapas al que los indígenas conocían con el nombre de Mazapa, y a la altura de Huimanguillo lo desviaron hacia el oriente. El cauce abandonado comenzó a desecarse y tomó el nombre de río Seco.

Ahí empezó la mayor manipulación hidrológica de Tabasco. Esta acción causó que en 1675 se formara el rompido de Nueva Zelandia, que además de seguir imposibilitando la entrada de agua al ahora río Seco, provocó el cambio de curso del río Mezcalapa , el que a partir de

Mapa de los ríos de Tabasco. Tomado del Instituto Nacional de Estadística y Geografía mapserver.inegi.gob.mx

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entonces, como alma en pena, se convirtió en un río inestable que empezó a vagar por el territorio tabasqueño y que en aquél entonces dio origen al nacimiento del río Viejo. Pero ahí no acabó el asunto, pues en 1770 Tabasco estuvo a punto de perder territorio a manos de los guatemaltecos después de que el desvío del cauce del río Mezcalapa originara “… que la intendencia general de Guatemala pretendiera extender hasta Huimanguillo sus dominios, pero esto fue impedido por el Alcalde mayor de Tabasco y por la intervención del gobierno virreinal de la Nueva España. En efecto, en 2 antiguos mapas que ahora se exhiben en el archivo municipal de Cárdenas, Tabasco, fechados en 1776 y 1777, el territorio de Huimanguillo aparece con el nombre de Guatemala.” A partir de entonces las corrientes del río Mezcalapa cambiaron su cauce y formaron nuevos brazos que dieron origen al río González, y en 1881, al río Carrizal, este último nacido del rompido de Manga de Clavo, que posteriormente se conectó con el río Grijalva a través de un dren conocido como La Pigua “… en honor al alias de su constructor, el señor Anacarsis Peralta (llamado así por la pigmentación color rojo de su piel, similar al tinte rojizo que las piguas –especie de crustáceo como el langostino, la gamba o el camarón- toman al cocerse en agua caliente), quien bajo la justificación de que las crecidas afectaban su propiedad drenó las aguas de los terrenos bajos de Tierra Colorada en los que se ubicaba su rancho. Una creciente convirtió a este conducto en el río La Pigua.”

Luego sobrevino una de las causas de las grandes afectaciones al estado de Tabasco: en 1932 se abrió el rompido de Samaria desviándose las aguas del río Mezcalapa hacia la Laguna de Campo Grande y hacia los pueblos de Cunduacán, Jalpa y Nacajuca, entre otros, disminuyendo el riesgo de inundaciones para Villahermosa “…pero creando graves problemas en la zona agrícola de La Chontalpa, en la que quedaron casi improductivas 20,000 Has que eran El granero de Tabasco. (…) La situación se agravó con la aparición de una terrible epidemia de enfermedades hídricas, acompañada de disentería amibiásica (sic) , parasitosis y paludismo que diezmaron a la población campesina produciendo muchas muertes, en particular de los niños en las rancherías del estado.” Viendo que las cosas se ponían “color de hormiga” a raíz de los sucesos anteriores, el Lic. Tomás Garrido Canabal, gobernador del estado, insistió en la elaboración del primer plan hidráulico para el estado. El primer paso consistió en contratar a la compañía Cristian Nielsen “…para elaborar el estudio del plan hidráulico, cuyos resultados advirtieron la necesidad de desazolvar los ríos del estado mediante el sistema de dragado…”. En el libro Historia del plátano roatán en Tabasco, escrito por Ramón N. López (Villahermosa, Tabasco,


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Secretaría de Educación, Cultura y Recreación), encontramos que el Lic. Garrido Canabal, durante su segundo mandato en 1930, decidió no esperar el apoyo del gobierno Federal, sino que reuniendo fondos con la participación de la Compañía de Transportes fluviales, S.A. (en la que su hermano, el Ing. Manuel J. Garrido era gerente) y los productores de plátano –bandos interesados en que se mantuviera el calado suficiente de la barra de Frontera para que circularan los barcos fruteros–, contrató una draga.

Draga en el río San Juan, Nicaragua, para quitar el tapón de salida al mar; otra draga, la Soberanía, quitará los bancos de arena entre el delta y la barra y la salida. Se utilizarán 4 dragas; la limpieza del caudal costará 10 millones de dólares. Información publicada el 17 de mayo del 2011 por La voz del Sandinismo, publicación de Nicaragua ¿Eres partidario de que se draguen los ríos de Tabasco? ¿A cuánto ascendería su costo?

El contrato fue celebrado el 26 de noviembre de 1931 con la empresa Equitable Drudging Company de Nueva Orleans, subsidaria de la compañía Standard Fruit, para dragar el canal artificial de la barra y los ríos del estado. Los siguientes datos fueron proporcionados a Ramón N. López por el gerente y auditor de la compañía Southern Banana Co: el precio mensual convenido por el dragado fue de 4,250 dólares, más todos los gastos por concepto de salarios, combustible, materiales, etcétera, que sumaron un total de 12,500.00 dólares mensuales, que en hoy día equivaldrían a $ 143,687.50 pesos mexicanos (cantidad que actualmente sería inflada por funcionarios corruptos).

El contrato caducaba el 31 de diciembre de 1937, sin embargo, el dragado se repitió sólo en contadas ocasiones, y desde que se suspendió la navegación en los ríos, entre finales de los años 40 y principios de los 50, no hay constancia de que haya seguido practicándose. Entre que se dragaban o no los ríos, se creó en 1935 la Comisión de Estudios para el Desarrollo del Sureste, la cual recomendó algunas obras que no se hicieron y cuya importancia para resolver algunas cuestiones hidráulicas sigue siendo apremiante.

Durante los sesentas, la Secretaría de Recursos Hidráulicos (SRH) construyó la presa de Netzahualcóyotl (Malpaso); después, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) levantó las de La Angostura, Peñitas y Chicoasén. Al respecto, el Ing. Juan Wiley nos explica cómo se dio dicha situación: “Respecto a las presas, Recursos Hidráulicos hacía sus proyectos y presentaba los beneficios-costo

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agua por las ciudades y tierras del estado en los subsiguientes años. Rodolfo Uribe Iniesta, investigador titular del programa de Estudios Regionales del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México, considera lo siguiente: “Se cambiaron los cursos y ritmos de los ríos con la consciencia de que esto se había hecho en otras partes, apuntando al ejemplo de Holanda. Sin embargo, la mayor diferencia (…) es que Holanda desde el siglo XVI ha sido una zona que produce su propia auto sustentación… (…). En Tabasco el Estado reconstruyó el territorio, incluyendo la protección y urbanización de Villahermosa (…) y la reorganización de los flujos de agua, pero no logró, y el petróleo hizo olvidar el objetivo, la auto sustentación financiera local que hubiera permitido a la región hacerse cargo por sí misma del nuevo siste-

Ing. Juan Wiley. Entrevista 25 de marzo, en Villahermosa, Tabasco. Foto Ana Salinas.

de la obra: ‘…con esto voy a proteger tantas hectáreas, se van a producir tantas toneladas, se va a invertir tanto y se va a obtener tal ganancia’. La SRH presentaba su beneficio-costo basado en la productividad agrícola y ganadera, pero la CFE sumaba a ese beneficio el de la producción eléctrica, entonces el beneficio-costo se incrementaba notablemente, ¿a quién crees que el Banco Mundial le aprueba el presupuesto? Pues a la CFE, porque les garantizaba la recuperación con su beneficio-costo. Pero la CFE no tenía nada de experiencia ni capacitación para construir presas, ¿cómo se hace cargo de los trabajos?, pues pirateándose a los técnicos “preseros” de la SRH, a quienes se lleva a trabajar con ellos. La SRH dejó de hacer presas por la falta de visión del beneficio-costo.”

Pero llegó la obra maestra. Por lo menos en papel entintado. Entre 1979 y 1982 se planteó por primera vez la construcción del Dren Samaria-Golfo de México, como trabajo complementario del desfogue de las presas del Alto Grijalva. Esta importantísima acción no se ha llevado a cabo.

A este proyecto y al plan de Garrido siguieron otros como el que puso en marcha la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) después de la grave inundación de 1999 y que se llamó Plan Hidráulico de Tabasco (PHT). Como siguieran desbordándose los ríos a su libre albedrío, en el 2003 la Comisión de Estudios del Sureste, la CONAGUA y el entonces gobernador del estado, Manuel Andrade Díaz, acordaron realizar el Proyecto Integral contra Inundaciones (PICI), el cual concluiría en el 2006. Se le destinó una inversión de dos mil sesenta millones de pesos, pero sus obras no se concluyeron y las aguas arrasaron de nueva cuenta con Tabasco en el 2007. En su momento hubo graves acusaciones de fraude en contra de los titiriteros de este proyecto, pero no pasó nada, excepto más

“Puerta abierta al agua”, eslogan sustituto de la Universidad del Valle de México, unidad Amate, durante la inundación del 2008. Foto Ana Salinas.

ma de organización y regulación espacial e hidrológico.”

El escepticismo entre la población ante los proyectos oficiales ha ido aumentando con el pasar de los años. Hasta podríamos formar un club denominado Los Escépticos Inundafóbicos. Claro que es errónea la expresión inundafóbicos, pues la palabra correcta para designar a los que tienen fobia o terror a las inundaciones es antlofóbicos, nada más que cuesta más trabajo pronunciarla. Lo triste del caso es que en Tabasco no es sólo una fobia, sino un temor racional, bien justificado, de volver a inundarnos. Podríamos llamarnos “Los Aterrados Impotentes” o “Neuróticos de las Crecientes”, pues ambas formas explicarían de manera más apropiada el estado psíquico y emocional en que nos encontramos los que hemos vivido en “casa propia” las inundaciones. ¡Y no hemos sido pocos!, y por lo que se advierte, se prevé que sea cada vez más numeroso, de acuerdo a las opiniones que se vierten sobre las características de las obras que se han realizado y las que no lo han sido, o de las que aún no se han contemplado dentro del Plan Hídrico Integral de Tabasco (PHIT). Los refranes son gotas de sabiduría que navegan por nuestro inconsciente todo el tiempo, cognición o sentido común que nos alumbra el intelecto de vez en cuando; así, al decir: “Cuando el río suena, agua lleva”, es porque existen rumores con ciertos fundamentos, aunque aquí en Tabasco también el rumor se puede aplicar literalmente: si se oye sonar al río, ¡sálvese quien pueda!

El pueblo del agua parte I.1  

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