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La Colección Semilla del M

Educación sin sexo, s

Por primera vez en la historia de Colombia, el Estado, a través del Ministerio de Educación, entrega Lina Vargas* Bogotá

A

mediados del mes pasado, cinco noticias fueron publicadas en los principales medios colombianos. La periodista de El Tiempo, Jineth Bedoya denunció la existencia de campamentos de explotación sexual de menores de edad en las principales zonas mineras del país. También en ese diario, la columnista Yolanda Reyes escribió sobre tratamientos de belleza y rejuvenecimiento para niñas de seis años. En una sesión del Concejo de Bogotá sobre movilidad, el concejal del Partido Liberal Jorge Durán Silva se refirió a las lesbianas como mujerzuelas, y Johny Alexis Castrillón, el alcalde del municipio antioqueño de Segovia, dijo que en ese pueblo no había prostitución porque las mujeres eran muy calientes y no necesitaban que los hombres les pagaran para tener una relación sexual. La quinta noticia, que le ha dado la vuelta al mundo, es la ruleta sexual practicada por jóvenes en Medellín. Si hay algo en común entre el concejal Durán, el alcalde Castrillón y las personas que atienden el spa para “pequeñas princesas”, es una profunda fractura en su educación sexual. Y no es para menos. Un buen porcentaje de la sociedad colombiana tiene los mismos vacíos. Mujeres adultas que todavía no entienden por qué en el colegio las monjas les soltaban con fiereza el dobladillo de la falda para que no mostraran las piernas. Niñas que quedan embarazadas de un tipo poderoso para conseguir reconocimiento social. Profesores de matemáticas que ponen ejercicios difíciles a los alumnos y fáciles a las alumnas. Señoras que toda su vida han creído que quedarán embarazadas si entran a la misma piscina que un hombre. Pensemos que las noticias más vistas de los medios en Internet casi siempre tienen que ver con sexo. Pensemos en los insultos que se escuchan durante un partido de fútbol: la mayoría relacionados con la sexualidad de los jugadores. Aunque suene a cliché, todo esto tiene que ver con la educación. *Periodista de Arcadia. 14

En el capítulo sobre educación sexual de la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud, realizada en el 2010, se lee: “Después de la Constitución de 1991 la Corte Constitucional emitió una sentencia que establece la necesidad de abordar la educación sexual en el país. El Ministerio de Educación, en virtud de esta sentencia, le otorgó carácter obligatorio a la educación sexual en las instituciones educativas, que fue el fundamento del Proyecto Nacional de Educación Sexual formulado en 1993. Sin embargo, todavía subsisten vacíos en el proyecto”. No hay que buscar mucho para encontrar esos vacíos y, a pesar de que se podría pensar que gran parte se refiere a los índices de embarazos adolescentes –en promedio en Colombia, una de cada cinco jóvenes entre

los quince y los diecinueve años está embarazada– el tema es más amplio. La encuesta indica que la educación sexual se ha centrado en la prevención de los embarazos –sin muchos resultados– en detrimento de otros asuntos como los casos en los que el aborto es permitido, el sida, las enfermedades de transmisión sexual, la gratuidad de los anticonceptivos, el placer, la identidad de género y la diversidad sexual. En otras palabras, buena parte de la educación sexual se ha reducido únicamente a señalar los riesgos de las relaciones sexuales. Pero no. Estamos ante un universo que abarca casi todos los aspectos de la vida de un ser humano desde su nacimiento. Es desde allí cuando esta historia empieza a ir mal. En su libro Sexualidad en niños y adolescentes, el médico pediatra

Manuel Alonso Alejo Riveros hace un recorrido por algunas definiciones de sexualidad. Dos de las más impactantes las toma de Freud: “Ante todo significa lo indecoroso, aquello que no debe mencionarse” y del experto en salud pública Robert F. Valois: “La sexualidad es quien es usted”. Curioso. Aquello que somos es, justamente, aquello que la sociedad intenta esconder. Alejo Riveros lanza su propia definición: “La sexualidad se refiere a todas nuestras expresiones de afecto con nosotros mismos y con los demás”. Según él, el afecto sensual es aquel que desarrollan los órganos de los sentidos desde el momento de nacer, mientras que el afecto erótico se relaciona con los órganos genitales y surge hacia los diez años. Pensemos, entonces, en las mamás que regañan a sus pequeños hijos por

tocar su pene cuando tienen ganas de orinar. Pensemos en lo terrible que esto puede llegar a ser. Entonces, el Ministerio Todo esto lo entienden muy bien las personas que trabajan en el Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de la Ciudadanía del Ministerio de Educación. Su objetivo es que los estudiantes conozcan sus derechos sexuales y reproductivos para que puedan tomar decisiones sobre su vida sexual, respeten la de los demás y sean mejores ciudadanos. El Programa empezó en el 2008 y, al igual que sucede con el resto del currículo escolar, el Ministerio no puede decirles a los colegios oficiales qué hacer, sino darles unos lineamientos frente al tema. Para este tiene tres cartillas que hacen énfasis en que la educación sexual


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