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Un número considerable de autores se identificaron con el surrealismo tanto en España, Francia, Estados Unidos como en México y Argentina , fue así como esta corriente logro formalizarse con el Segundo Manifiesto hasta llegar a las artes plásticas, pasando desde la literatura hasta la poesía y la pintura. Incluso André Breton confiesa en su primer manifiesto que jamás dimensiono la aceptación y grandeza que produciría el surrealismo, por lo cual nunca preparo una sustentación clara.

Médico de profesión, poeta por pasión y mentor del surrealismo, André Breton, entró a formar parte del grupo dadaísta muy joven, sin embargo con el tiempo el carácter y las experiencias, abrieron fuertes diferencias entre Breton y Dalí, dándole fin a una parte de la historia y produciendo una nueva corriente literariaartística que fundiría sus bases en algo tan básico como la imaginación y los sueños, justificados por medio de la teoría del Psicoanálisis de Freud, dos conceptos ignorado en medio del conflicto que estaba surgiendo en Europa. Precisamente Breton, es quien le da un valor y uso real a la Teoría de los Sueños, en medio de la guerra fue enviado a centros médicos donde se despertó su interés por hacer una propuesta literaria, que con los años tomo fuerza por medio de cartas y textos intercambiadas con su compañero Philippe Soupault , a quien admiraba profundamente, tal vez en el fondo porque era la única persona que entendía su modelo y compartía su afán por contarle al mundo la nueva forma de expresión, lo que ellos llamaron Surrealismo, en honor a la memoria de Guillermo Apollinaire.

La confianza del surrealismo, nunca estuvo fundada de manera formal en el psicoanálisis, esta coincidencia fue propiciada en primer lugar por la afinidad comunista de muchos artistas dadaístas y surrealistas, y por el impacto de los estudios popularizados sobre el inconsciente, la realidad paralela de los sueños y el automatismo psíquico. El surrealismo se presentó como un esfuerzo para multiplicar las vías de penetración de las capas más profundas del ámbito mental, teniendo en cuenta que este concepto ya había sido explorado un poco por Salvador Dalí en su actividad critico-paranoica; definida como el “método espontaneo de conocimiento irracional, basado en la objetivización crítica y sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes”.

El primer manifiesto alcanza a proyectar que las teorías Freudianas hacen parte de la esencia del surrealismo, los sueños se asumen como reveladores de una realidad más profunda y al mismo tiempo esto justifica porque la inconexión de imágenes y asociaciones en las pinturas surrealistas, se trataba de una búsqueda que fuera más allá de la lógica y el racionalismo, que no tuviera límites y que tampoco estuviera condicionada a ningún registro anterior en la historia del arte. Aunque suene absurdo, para Breton fue mucho más relevante describir los momentos en los que soñaba e incluso sus propios sueños, que llegar a profundizar sobres sus estados de vigilia, los cuales consideraba como interrupción en su vida. Infortunadamente, el surrealismo no fue un tema serio para Freud, sus pocos acercamientos fueron cordiales pero contundentes y en estos dejo claro que su interés por el arte estaba más que muerto, su crítica a los surrealistas fue cruel, expresando que no entendía el origen y rechazando todo crédito. Sin embargo, el surrealismo despertó alrededor del mundo una fuerte inspiración. Empezó a tomar fuerza durante y después de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y todo el movimiento comunista que oprimía Europa. En América fue bien recibido y despertó una descarga de libertad y modernismo muy apropiada para el contexto. De ahí en adelante, los artistas hasta hoy siguen rompiendo la formalidad y racionalidad de las cosas, para sustituir objetos dentro de otros que

no son posibles en la realidad paralela al surrealismo, es decir en el mundo en que vivimos un surrealista solo puede expresarse como crítico o soñador, si quiere ser entendido como artista. Hasta el día de hoy, el surrealismo se ha adaptado a diferentes corrientes en todos los campos, ha impulsado el diseño gráfico a una etapa arriesgada donde el artista tiene que salir del contexto obvio para crear algo sorprendente con objetos conocidos y aceptados, es por esto que hoy vemos una infinidad de pinturas y diagramaciones que se salen de todo contexto posible.


Surrealismo