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MURUI - MUINANE / Uitotos

“Los caminos hay que recorrerlos. No hay sendas de retorno. Cuando se vuelve Ya es otro el bosque, Es otra la mirada Es otro el que espera, Es otro quien regresa”

Están ubicados en resguardos localizados en el sur de la Amazonia, dispersos en múltiples localidades en los ríos Orteguaza, Caquetá, Putumayo, Caraparaná, Igara Paraná, Nocaimaní y en las cercanías de Leticia. Otros residen en territorio de Perú y Brasil a raíz de la bonanza del caucho y la quina (1889 -1914) se dio un exterminio de la población nativa, más de 30.000 mil indígenas murieron a manos de la Casa Arana, empresa peruana que ex-

plotaba dichos productos. Luego, el conflicto Colombo – Peruano (1932) dejó muy pocos sobrevivientes que se refugiaron en la profundidad de la selva. A partir de entonces iniciaron un proceso lento de recuperación sociocultural. Para 1988, con la creación del resguardo más grande del país “Predio Putumayo” se inicia la integración social de la etnia. Actualmente se estima la población en 6.000 personas autoreconocidas como Murui o Muinane.

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María Cecilia López. El mundo selvático de los huitotos.

SU RELACIÓN CON EL UNIVERSO El universo Murui está divido en dos: uno antes del diluvio caliente y el otro después de él. Al principio no había nada, Mooma decide hacer el mundo, con todo lo que hay: árboles, animales, hombres. Los hombres salieron de un hueco (La Chorrera) y de sus ombligos se forma la Gran Serpiente. La serpiente ancestral tiene gran significado para las culturas étnicas del Amazonas. Para los Murui es símbolo de sabiduría, lenguaje, origen. Tomado del libro “El mundo selvatico del Huitoto”

¿CÓMO SON?

El baile de la Serpiente Ancestral, es el ritual colectivo más importante de la nación Murui/ Muinane. Se trata de la ceremonia que retrotrae el origen de la humanidad. Está representada en la figura del rio, en el manguaré (tambor sagrado) y en los dibujos. Jairo Norberto Benavides Martínez.

Antes de la inundación, Jitoma (el Sol) combatió a todos los malos que querían dominar a los seres vivientes. Su ayudante era su hermano primero Firui (Luna). Entre ellos nació la envidia y los celos y Firui quedó tuerto en la gran inundación. Es por eso que la luna tiene manchas en su superficie. Después del diluvio sobrevivió Buinaima (espíritu sabio) que quería buscar la sabiduría y tostó varias hojas sin encontrar lo que quería. Su mujer tuvo una niña, Buinaiño a la que su padre llevó a la siembra, sacudió su cabeza y cayeron unos cabellos, entonces nació la coca, planta esencial para los rituales de los Huitotos. En la búsqueda de la sabiduría otro héroe aparece en la mitología Murui: Unámarai, padre del Yajé, quien descubrió en un bejuco el poder de conocer los destinos de su pueblo. Es de aclarar que la coca, el tabaco y el yajé son plantas primordiales para la vida social, religiosa y política de los Murui. Respetan la selva: sus chagras (parcelas para el sembrado) las rotan para no cansar a la tierra, del bosque y de los ríos toman lo que necesitan para su cotidianidad y las grandes celebraciones. Todo se desarrolla en el gran centro de ceremonias, la Maloca, casa comunal para transmitir la palabra de los antepasados, del presente y el futuro.

Los Murui (huitotos) tienen una estatura de 1.75 a 1.60 en los hombres y las mujeres de 1.70 a 1.50, ojos oblicuos color oscuro pardo, labios gruesos, color trigueño, cabellos lacios y negros. Son ágiles y rápidos en los movimientos: sus sentidos son muy desarrollados para ver y oír a largas distancias ya que su desplazamiento entre la selva es de largos trayectos. Hoy se visten como la gente blanca o colonos, con zapatos, aretes y ropas de algodón. Fabrican de la corteza de los árboles elementos como canastas para transportar alimentos, cestos decorativos, cerbatanas y abanicos. También moldean en madera animales de la selva o plantas. Es una labor exclusiva de los hombres. Su economía se basa en la agricultura, pesca y caza. Han trabajado la tierra desde sus comienzos sembrando yuca, plátano, piña, caña, maíz, arroz y otros. La yuca es fundamental porque de ahí se hace el casabe, la fariña, arepas y tamales, hay tres clases de yuca: la que se come cocinada o asada, la yuca brava o venenosa y la yuca dulce. Del almidón de la yuca sale la bebida autóctona: la Kaguana o cahuana; mezclada con frutas. La carne se come cocinada, asada o ahumada para conservarla. La llegada del hombre destructor (r+áma) ha creado necesidades inútiles, se intercambia los productos de la etnia por utensilios de cocina, ropa, perfumes y licor.

Su vestuario ha cambiado con la llegada del hombre blanco: los hombres ya no usan el taparrabo (dákui) ni las mujeres la falda fabricada con corteza del palo de higuerón. En tiempo de ceremonia se llevaba corona de pluma de aves de distintas clases, en los cuellos collares de chaquira o de colmillos; en las orejas orejeras, en los brazos brazaletes fabricados con fibras de cumare. Se maquillaban con aceite de almendras y polvos de variados colores.

Los bailes hacen parte de la vida cotidiana de los Murui, se baila para la fecundidad, recordar los ancestros, celebrar una fecha importante. Se hace al ritmo del canto de hombres y mujeres. Los tambores convocan a la comunidad.

Desde los seis años, los niños participan en los rituales del ambil y el manbe, dos sustancias que se consumen por vía oral y son consideradas alimentos esenciales e indispensables para ser verdaderamente humano, verdadera gente.


Indigenas 12 Ago