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Lo esencial

1. Cristo

Salmos 127:1-2

2. Comunicaciรณn

1 Corintios 1:10

3. Correcciรณn

Apocalipsis 2:1-4

4. Perdรณn

Colosenses 3:13-14

5. Amor

Efesios 5:1-2

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Regresar a lo esencial Nuestra sociedad occidental, fomenta un consumismo, que lleva a la sociedad a acumular cada día más y más objetos, prendas, recuerdos, etc. Mucho más allá de lo que podemos apreciar e incluso utilizar. Este enfoque por poseer cada día más objetos, se ve claramente cuando vemos nuestro guardarropa. Realmente tenemos más ropa y zapatos de los que realmente usamos. Cuando trasladamos este enfoque consumista hacia las relaciones personales. Se genera una actitud de objetivar a las personas, cual si estos fuesen coleccionables. Así es común hoy en día que las personas tengamos miles de amigos en las redes sociales, pero al mismo tiempo, los amigos reales sean escasos. De hecho, el número de seguidores muestra la popularidad de una persona. Aunque en realidad no existan relaciones significativas con la gran mayoría de esos seguidores. El enfoque consumista incluso también afecta la vida de las familias. Cuando no pudiendo abstraerse de la sociedad en la que se vive. Reproduce un esquema familia, se va moldeando

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por lo que proponen los medios masivos de comunicación, las redes sociales o lo que está en tendencia. Así, los modelos de cómo debe ser la familia van cambiando de acuerdo con lo que la sociedad considera adecuado. Hubo por ejemplo una época en la que tener una familia número era el ideal a seguir. Después cambio diciendo: la familia pequeña vive mejor. Hoy en día se consideran hasta 8 diferentes modelos de familia.1 Cada uno de estos implicando diferentes roles en sus participantes y cada uno de ellos también con diferentes aspectos positivos o de riesgo, según se les considere. Si a lo anterior le agregamos que las propuestas sociales constantemente están en mutación y buscan generar más elementos comerciales o de servicio para el status de las familias. Bien pronto descubriremos que muchas de esas son superfluas y poco tienen que ver con los intereses esenciales de una familia. Es por esta circunstancia, que necesitamos volver a los elementos esenciales que integran una familia desde el punto de vista bíblico y que le hacen al mismo tiempo ser una familia fructífera, ya sin el lastre de lo que la cultura ha generado. Al hablar de lo esencial, referimos a lo que está vinculado con la esencia. Es decir, aquello que es invariable o primordial en algo, constituyendo su naturaleza. Con esto referimos a lo que se convierte en

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Biparental, Monoparental, adoptiva, sin hijos, padres separados, compuesta, homoparental y extensa. https://psicologiaymente.net/social/tipos-de-familias

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lo más importante y fundamental para ser una familia, que vive en la voluntad de Dios. Entonces la pregunta a resolver es ¿Qué es lo esencial para que una familia sea exitosa? La respuesta de estos nos viene de la Palabra de Dios en el libro de los salmos: 1

Si Dios no construye la casa, de nada sirve que se esfuercen los constructores. Si Dios no vigila la ciudad, de nada sirve que se desvelen los vigilantes. 2 De nada sirve que ustedes se levanten muy temprano, ni que se acuesten muy tarde, ni que trabajen muy duro para ganarse el pan; cuando Dios quiere a alguien, le da un sueño tranquilo. Salmos 127:1-2 Dios es quien debe estar en el centro de cada familia, para que esta pueda llegar a ser todo aquello que Dios ha preparado para ellos. Si Cristo no forma parte de una familia, esta puede llegar a tener muchas otras cosas, pero carecerá del sentido de propósito. Siendo este remplazado por cualquier propuesta social que ofrece bienestar o fama, pero que a la larga resultan infructuosas o incluso en el camino de su obtención generan daños colaterales que destruyen a las personas y a las familias.

Estar en Cristo Las familias para poder llegar a ser aquello que Dios planeo para ellas. De forma primaria necesita estar en Cristo. No se trata con esto de conocer de Cristo o de la práctica de una experiencia religiosa. Estar en Cristo implica una unión con

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El. Esta realidad transforma la vida de cualquier familia, y podemos ver algunas cosas que significan.

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En Cristo hemos sido elegidos para ser bendecidos y ser Pueblo de Dios antes de la creación. Dios nos salvó y nos eligió para que seamos parte de su pueblo santo. No hicimos nada para merecerlo, sino que Dios, por su gran amor, así lo planeó. Dios ya nos amaba desde antes de crear el mundo, pues desde entonces pertenecíamos a Cristo Jesús. 2 Timoteo 1:9 Como persona y como familia fuiste elegido para ser bendecido. Esto es algo que ya Dios planeo para ti, tu papel es ahora vivir esa vida bendecida que El ya dio a todos los que ha elegido.

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En Cristo Jesús eres amado por Dios con un amor inseparable. 38 Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida ni la muerte, ni los ángeles ni los espíritus, ni lo presente ni lo futuro, 39 ni los poderes del cielo ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo! Romanos 8:38-39 Dios decidió mostrar Su amor sobre ti. Ese amor es inquebrantable y no hay nada que puedas hacer para que Dios deje de amarte. Lo sabio será entonces vivir en el amor de Dios.

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En Cristo Jesús fuiste liberados y perdonado de todos tus pecados. 7 Por la muerte de Cristo en la cruz, Dios perdonó nuestros pecados y nos liberó de toda culpa. Esto lo hizo por su inmenso amor. Por su gran sabiduría y conocimiento, 9 Dios nos mostró el plan que había mantenido en secreto, y que había decidido realizar por medio de Cristo. Efesios 1:7-9 Cada uno de nosotros tenemos un pasado, pero por la acción de Cristo ese pasado ya no nos condiciona. Lo que haya ocurrido antes ya fue perdonado por Cristo y hemos sido hechos libres, para vivir una vida plena en Cristo.

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En Cristo Jesús somos considerados por Dios, como si la justicia de Cristo fuese nuestra. Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo. 2 Corintios 5:21 Es enormemente liberador el saber que ahora estamos reconciliados con Dios. Y vistos como si la justicia de Cristo fuese nuestra, es por ello que podemos acercarnos con confianza ante El Padre y saber que Él nos tratará como sus hijos amados.

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En Cristo Jesús has llegado a ser una nueva creación y un hijo de Dios.

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Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. 2 Corintios 5:17 Es importantísimos para una familia, saber que, en Cristo, tenemos una nueva oportunidad, donde además Dios está a favor de nosotros y que es Su Voluntad que tengamos el éxito que él quiere para nuestra familia. Ahora en calidad de hijos, Dios provee toda bendición espiritual para que Su propósito se cumpla en nosotros.

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En Cristo Jesús todas las promesas de Dios son Sí para ti. Y todas las promesas que Dios ha hecho se cumplen por medio de Jesucristo. Por eso, cuando alabamos a Dios por medio de Jesucristo, decimos «Amén».2 Corintios 1:20 Cuando estamos en Cristo, las promesas de Dios se hacen una realidad. Pues andando en sus caminos y haciendo Su voluntad. Esas promesas se cumplen y se cumplirán tal y como Él lo ha dicho.

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En Cristo Jesús estamos siendo santificados. A ustedes que han sido llamados por Dios para ser su pueblo santo. Él los hizo santos por medio de Cristo Jesús, tal como lo hizo con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros. 1 Corintios 1:2


Dios no ha acabado su obra en nosotros. El sigue trabajando en cada uno de los miembros de la familia. Transformando nuestro carácter forma de pensar y de vivir. La transformación de nuestra familia, para que reflejemos la gloria de Dios aún está en marcha y Dios no dejara esta obra inconclusa.

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En Cristo Jesús todo lo que necesitas de verdad será suplido. Por eso, de sus riquezas maravillosas mi Dios les dará, por medio de Jesucristo, todo lo que les haga falta. Filipenses 4:19 Al estar en Cristo, podemos confiar en que Dios suplirá todo lo que nos haga falta. Pues la confianza es: Una vez fui joven, ahora soy anciano, sin embargo, nunca he visto abandonado al justo ni a sus hijos mendigando pan. Salmos 37:25

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En Cristo Jesús la paz de Dios guardará tu corazón y mente. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. Filipenses 4:7 Cada día recibimos influencias de nuestra sociedad que de seguirlas pueden derivar en situaciones no gratas para nosotros ni para nuestra familia. La presencia de Cristo entonces es la que guarda nuestros pensamientos y corazón de esas influencias dañinas. Y nos permiten 11


entonces seguir unidos a Cristo y la influencia benéfica que El trae a nosotros.

¿Qué hacemos para que Cristo este en el centro de nuestra familia? Una vez más la respuesta nos viene de la Biblia: 31

Ellos le respondieron: —Cree en el Señor Jesús, y tú y tu familia se salvarán. Hechos 16:31 1. Cristo actúa a través de ti. Se trata conscientemente de nuestra propia acción. La presencia de Cristo en nuestra vida obra por la fe. Dios nos permite ser instrumentos suyos para que la presencia de Cristo llegue a nuestra familia. 2. Familias expuestas al Evangelio. Realizas intencionalmente actividades, provees materiales y oportunidades, para que tu familia de acuerdo a su edad y experiencia conozcan el Evangelio. 3. Modelamos una vida de fe. El elemento de mayor influencia para tu familia eres tú mismo. Si la presencia de Cristo fluye a través de ti ellos serán receptores de bendiciones y querrán también experimentar lo que a ti te ha acontecido.

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El tema de la unidad, es esencial en cualquier familia para poder ser exitosa. De hecho, es esencial para cualquier tipo de relación humana. Tal y como lo explico Jesús: Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «Si los habitantes de un país se pelean entre ellos, el país se destruirá. Si los miembros de una familia se pelean entre sí, la familia también se destruirá. Lucas 11:17 Efectivamente cuando hay disputas dentro de una familia, organización, iglesia o país. El resultado será el mismo. Finalmente, todos pierden de alguna manera. Por ello el tema de la unidad es esencial. Sin embargo, la unidad no es algo que surge solo, ni siquiera en la relación familiar. Sino que la unidad es algo que se construye. El principal elemento que nos ayudará a construir unidad es la comunicación. Esta se vuelve entonces algo esencial cuando se trata de cualquier relación. Y en la relación de una familia, le llevará a poder alcanzar todo el potencial que ya Dios puso en ellos. A diferencia de otras formas sociales de establecer comunicación, vamos a ver aquí algunas pautas que la Palabra de Dios nos enseña sobre el cómo generar la comunicación que crea unidad.

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Hermanos míos, yo les ruego, de parte de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan todos de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Al contrario, vivan unidos y traten de ponerse de acuerdo en lo que piensan. Algunos de la familia de Cloe me dijeron que hay asuntos por los que ustedes están discutiendo mucho. 1 Corintios 1:10

Unidad centrada en Cristo. En cualquier entorno social se puede generar comunicación. De hecho, nuestra sociedad está llena de medios de comunicación. Las redes sociales también están hechas para generar comunicación. Pero no toda la comunicación produce unidad. Es conocido hoy que los diversos medios que hoy generan comunicación, también generan noticias falsas. Y que también la diversidad de opiniones genera grandes divisiones que en algunos casos se van profundizando con el tiempo. Cuando cada bando crea su propia versión de lo que llaman verdad. Entonces, nuestro sentido de comunicación tiene que ser algo más que el solo dar y recibir alguna información. Pues esto es lo que ocurre en la mayor parte de las redes sociales. O lo mismo en las charlas que se tienen en encuentros ocasionales. Se intercambia alguna información. En el sentido estricto se ha generado una comunicación, pero esta es intrascendente para las personas que han participado. Y por supuesto, no contribuyen a crear unidad.

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Un camino distinto para la comunicación es la unidad centrada en Cristo. Donde Cristo es nuestro punto de encuentro y destino. Una comunicación centrada en Cristo, implica en primera instancia una relación personal en la que todos los miembros de la familia son participantes. Y a partir de esa relación primaria, donde la relación con Dios está influyendo e nuestra vida. Se construye la relación entre los miembros de la familia. La unidad está centrada en Cristo, respeta los caracteres y particularidades de cada uno de los miembros de la familia. Pues unidad no es uniformidad. Sino que las diferencias de roles, dentro de la familia son distintas, así como los gustos y particularidades. Sin embargo, la idea unidad es que Cristo es el punto donde convergemos, eso representa otra forma de ver la unidad. Consideremos tres ejemplos de relación-comunicación para poder contrastarla con el modelo de la unidad centrada en Cristo. Unidos circunstancialmente La mayor parte de la unidad, que se genera en cualquiera de los grupos, es más de carácter circunstancial. Es decir, depende de circunstancias ajenas a nuestras decisiones. Como puede ser el viajar juntos en un autobús, o en cuáles son mis compañeros de escuela y trabajo. En ese sentido si existe algún tipo de unidad y comunicación. Pero a menos de que haya otros elementos significativos esa unidad, en cuanto cambian las circunstancias se desvanece. De hecho, cada 15


persona en realidad sigue su propio itinerario sin tener vínculos con los otros, que participan del proceso.

Unidos en un propósito En un grupo los participantes pueden tener una meta común. Y cada uno de ellos se esfuerza para cumplir la meta que les es común. Sin embargo, la unidad entre ellos está sujeta a la meta que persiguen. Por lo que entre ellos puede no darse nunca la unidad. Unidos en Cristo La unidad en Cristo nos une a todos en un mismo propósito. Aunque cada uno conserva su individualidad. Caminamos hacia un mismo objetivo, pero cada uno lo hace a su propia velocidad. Mientras más te aproximas a Cristo, también más te aproximas a tus hermanos. Porque todos somos convocados por un mismo Señor. Y nuestro destino es solo uno, El Cristo. Debemos agregar que el acercamiento a Cristo también implica nuestra propia transformación. Y entre más cerca estamos de Cristo, más nos parecemos a Él. Y nuestros hermanos y partícipes de la misma familia, también están experimentando cambios semejantes, que les hacen parecerse más a Cristo en la medida de que ellos están acercándose a Cristo. De esta forma la unidad, se da de manera natural, precisamente porque cada uno se está haciendo uno con Cristo. En conformidad con su oración al Padre. 16


Te pido que se mantengan unidos entre ellos, y que, así como tú y yo estamos unidos, también ellos se mantengan unidos a nosotros. Así la gente de este mundo creerá que tú me enviaste. Juan 17:21 ¿Cómo llegamos a esa unidad en Cristo? 1. Oramos y leemos devocionalmente la Biblia. cada día. Esto es Adoración 2. Nos reunimos con otros creyentes para alentarnos a la fe y a las buenas obras. Esto es Comunión. 3. Crecemos en nuestro conocimiento de la voluntad revelada de Dios. Esto es Educación 4. Compartimos con otros acerca de lo que Dios está haciendo en nuestra vida. Esto es Proclamación 5. Ayudamos a otros a través de los dones y recursos con los que Dios nos ha provisto. Esto es Servicio. Hacemos estas cosas, porque Jesús también las hacía, y si queremos ser como El, también vamos a hacer las cosas que Él hacía. Al estarlo haciendo desde una perspectiva de la fe, nuestro carácter también es transformando. Pues lo hacemos para la gloria de Dios. Y cuando todos en la familia estamos haciendo lo mismo, resulta que cada día papá y mama se parecen más a Cristo. Y si los hijos y también lo están haciendo, también ellos cada día se parecen más a Cristo. Y así todos se están haciendo uno. La unidad entonces sobre lo que quieren y buscan estará relacionada con su comunión con Cristo. De esta forma todos los miembros de la familia se hacen uno. 17


La comunicación entre ellos será mucho más fácil, no solo porque hablan un mismo idioma, y tienen un mismo fin. Sino también porque tienen las mismas creencias y valores. Son las mismas convicciones de fe las que conducen su vida.

Viven poniéndose de acuerdo. Ponerse de acuerdo, desde la perspectiva de estar unidos en Cristo es algo más que levantar un consenso de que gane la mayoría. También ponerse de acuerdo implica acciones deliberadas que en la familia se hacen en bienestar de los unos hacia los otros. Hay tres textos que nos ayudarán a entender que significa este ponerse de acuerdo. 1. Sírvanse unos a otros por respeto a Cristo. Efesios 5:21 Se trata de una actitud de servicio entre todos los miembros de la familia. Que nos lleva de generar respeto entre la pareja y con los hijos. 2. Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Gálatas 6:2 Cuando en la familia, nos ayudamos mutuamente, intencionalmente buscamos las formas de ayudar a los que forman parte de la familia 3.

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Nosotros, los que sí sabemos lo que Dios quiere, no debemos pensar sólo en lo que es bueno para nosotros mismos. Más bien, debemos ayudar a los que todavía no tienen esa seguridad. 2 Todos debemos apoyar a los demás, y buscar su bien. Así los ayudaremos a confiar más en Dios. Romanos 15:1-2


Desprenderse de nuestra propia naturaleza egoísta para buscar propiciar el bien de los demás integrantes de la familia. Se trata de buscar que todos los miembros de la familia lleguen a alcanzar el nivel de los que tengan un mayor desarrollo. El desarrollo de una familia con estas características la lleva a un nivel más alto de comprensión de sí misma y genera los elementos de empatía y simpatía, por los que una familia seguirá creciendo. Si podemos decirlo de otra manera se trata de llevar la comunicación de una familia más allá de la comunicación verbal. Para que se genere una unidad y comunicación más orgánica. Pues nos reconocemos todos como parte de una misma familia, y superando incluso nuestras individualidades.

Viven en unidad. La unidad al igual que la comunicación, es algo que se construye en el día a día. Y no solo algo que surge porque estemos juntos. Seguramente conocemos historias de personas que viven en la misma casa durante toda una vida y finalmente son unos extraños entre sí. Ya sea que estemos hablando de la relación de la pareja o la de los padres, con los hijos. Entonces la unidad es algo que se construye intencionalmente. Nos hacemos uno con el otro. A pesar de las diferencias que son tangibles. Esta unidad empieza por supuesto con las relaciones entre los padres.

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Por esa razón el hombre deja a su papá y a su mamá, se une a su esposa y los dos se convierten en un único ser. Génesis 2:24 Cuando pienso en esto recuerdo las resinas epóxicas, son dos elementos diferentes. Pero una vez que estos están unidos es que adquieren la fuerza del otro. Pero también una vez que se ha hecho una mezcla homogénea, ya son inseparables. De modo semejante ocurre también con nuestros hijos, pues ellos son una parte de uno. No de nosotros, sino que incuso a nivel genético, una parte de nosotros sigue viviendo ellos. La unidad así implica un sentido de ser complementarios los unos de los otros. Como también el apóstol Pablo lo describió al referir a la iglesia. 2 Sean siempre humildes, amables, tengan paciencia, sopórtense con amor unos a otros 3 y hagan todo lo posible para mantener la unidad y la paz que les da el Espíritu. Efesios 4:2-3

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La necesidad de una guía El tema de la corrección dentro de las familias, ha llegado en su momento a generar controversias. Particularmente por los abusos que en ello se han llegado a cometer. Pero por otro lado la carencia de corrección, también ha degenerado en familias y una sociedad que va perdiendo el rumbo a pasos cada día más grandes. La falta de corrección esta también relacionada con la carencia de un elemento orientador que guíe la vida de las personas o de la familia. Este elemento en términos concretos es la fe.2 Pues la fe bíblica se la base de la ética, que socialmente se traduce en valores. Y sirven para así proporcionar a la sociedad y familias una guía segura, al respecto de cuál es la forma de vida que Dios desea que su pueblo experimente y que hemos de visualizar de acuerdo con la Palabra. Como Vida plena (agradable y perfecta). Donde el ser humano desarrolla de forma plena todo lo que Dios le ha dado. Sin violencia, segregación, imposición o deterioro para los otros miembros del género humano y aún con el cuidado y preservación de la naturaleza que Dios le dio en mayordomía.

Referimos a la fe bíblica y no a la religión. Pues esta última puede llegar simplemente a ser opresiva. Mientras que la fe, genera convicciones y sirve de base teológica para la ética. 2

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Así la corrección no refiere a un acto de castigo, sino a los elementos que Dios nos provee para que permanezcamos en el camino de bendición que Dios ha preparado para todos los suyos. Una excelente descripción de esto se encuentra en la tierna voz de Dios a través de Su profeta. Yo cuidaré de mi pueblo como cuida un buen pastor a sus ovejas. Mi pueblo anda perdido, pero yo lo buscaré. Se ha apartado del camino, pero yo lo haré volver. Anda herido, pero yo vendaré sus heridas. Está débil, pero yo le daré fuerzas. Y aun cuando esté gordo y fuerte, cuidaré de él. Ezequiel 34:16 Dios no solo nos da un camino, por el cual podamos andar, sino que también está dispuesto a ayudarnos a transitar por el aun cuando hubiéremos perdido el rumbo. Y este pasaje nos muestra cuatro acciones de Dios para que permanezcamos en el camino el camino correcto. 1. Dios es quien nos cuida para evitar que extraviemos el camino. 2. El mismo es quien nos hace volver al entorno de bendición que quiere que disfrutemos. 3. El sana las heridas que se han producido en nuestro desvarió 4. Dios mismo hará que podamos permanecer en Su camino, no es por nuestras fuerzas o capacidades. Dios está interesado en que tengamos la dirección correcta para nuestra vida. Es por ello que en distintas ocasiones nos dará indicaciones sobre el cómo reencontrar el camino. 22


También les he dicho: “Deténganse en los cruces de camino, y pregunten qué camino deben seguir, y no se aparten de él. Sólo siguiendo el mejor camino podrán descansar. Jeremías 6:16 Lo sabio es que cuando nos damos cuenta que el camino por el que estamos transitando es el equivocado, nos detengamos y preguntemos sobre el camino que debemos de seguir. Al tener la indicación correcta lo adecuado y que nos llevará a tener la bendición que anhelamos es permanecer en el camino. Pero el camino, hasta aquí lo hemos usado de forma metafórica y es necesario explicitar a que se refiere. Pues el camino, no es la práctica de alguna religión. El camino no es un método que tenemos que seguir para ser felices. Ni tampoco es la obtención de algunos créditos, que obtenemos cuando hacemos algunas obras de bondad. El camino apunta a una persona: Jesús. Y la relación que necesitamos tener con El para que Jesús sea nuestro camino y guía que nos lleva hasta El Padre y las bendiciones que Él tiene reservadas para todos sus hijos. Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre. Juan 14:6 Así que al hablar de estar o regresar al camino, estamos refiriendo a iniciar o regresar a la relación con Jesús.

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Corregir el rumbo El mensaje del ángel de la iglesia de Éfeso, nos ubica con precisión sobre algo que puede estar ocurriendo dentro de la familia, y que necesita ser corregido. 1

Escribe al ángel de la iglesia de Éfeso: “Yo sostengo las siete estrellas en mi mano derecha, y camino entre los siete candelabros de oro. Pon atención a lo que te voy a decir: 2 Estoy enterado de todo lo que haces, y sé que por obedecerme has tenido muchas dificultades. También sé que las has soportado con mucha paciencia, y que rechazas a los malvados. Has puesto a prueba a los que no son apóstoles, pero dicen serlo, y has demostrado que son unos mentirosos. 3 Has sido paciente, y por obedecerme has sufrido mucho. Pero aun así no te has cansado de obedecerme. 4 Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano. 5 Por eso, acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo malo, y compórtate como al principio. Si no lo haces, yo iré a castigarte y quitaré tu candelabro de su lugar. Apocalipsis 2:1-5 Es posible que la familia, este haciendo muchas cosas buenas y sin embargo estar errando el blanco en cuanto a la voluntad de Dios, para ellos. Tomemos este pasaje como un referente. 1. Enfrentar rechazo social. La obediencia a Dios en algunas ocasiones puede llevar a una familia a enfrentar críticas, dentro de la familia extendida, o con el grupo de amigos con los que convive socialmente. 24


Esta crítica social que enfrenta en ocasiones puede ser debido a su celo por las cosas de Dios. Pero en otras ocasiones puede ser solo el producto del desdén con el que se ve a los que no practican la misma fe que yo. 2. Obediencia religiosa. En algún momento de la vida de una persona o de la familia, es posible que la vida de fe se torne solo en un estilo religioso de vivir. Donde se conservan los actos externos. Donde las actividades de iglesia pueden ser para cumplir o incluso para obtener notoriedad. Prácticas como estas, muestran que la vida de la familia ha errado el rumbo, sin embargo, es muy probable que los integrantes de la familia no lo noten. Pues mantiene el estilo de vida que consideran bueno. E incluso pueden estar participando activamente en mantenerlo y fomentarlo. Aquí es donde hemos de revisar si aún la familia está en la fe. O solo está reproduciendo culturalmente una expresión religiosa. Pónganse a pensar en su manera de vivir, y vean si de verdad siguen confiando en Cristo. Hagan la prueba, y si la pasan, es porque él vive en ustedes. Pero si no confían en Cristo de verdad, es porque él no está en ustedes. 2Corintios 13:5 Examinar si estamos en la fe es muy importante para nuestra vida y lo será también para nuestra familia. Pues nada resulta más decepcionante, que haber pasado muchos años en una práctica religiosa, para después descubrir que realmente nunca habíamos estado en la fe. También esto explica por qué algunos de los miembros de las iglesias no fructifican e incluso 25


las rupturas generacionales entre los miembros que permanecen en los templos y los que después de algún tiempo dejan de participar. Ausentándose en algunas ocasiones de la práctica de la fe, pero también en algunos casos más graves abandonando por completo la práctica religiosa3 que llevaron de niños y jóvenes. La escala Engel,4 nos puede ayudar a nuestro examen acerca de donde estamos al respecto de la fe. Pues toda persona se encuentra en alguna de estas etapas:

Zona de riesgo

Zona segura

-8 Consciencia de un ser Supremo -7 Conocimiento inicial del Evangelio -6 Conocimiento básico del Evangelio -5 Comprende las implicaciones del Evangelio -4 Actitud positiva hacia el Evangelio -3 Reconocimiento del problema personal -2 Decisión de actuar -1 Arrepentimiento y fe en Cristo 0 Nueva creación en Cristo +1 Evaluación después de la decisión +2 Incorporación a la iglesia local +3 Crece en conocimiento y conducta +4 Comunión con Dios +5 Reproducción del Ministerio.

Aquí refiero al abandono de una práctica religiosa, teniendo claro que no es lo mismo que la fe. Pues en el caso más grave del abandono de la fe, implicaría apostasía. 4 Método ideado por James Engel, del Wheaton College (Estados Unidos), con el fin de conocer dónde se encuentra la gente en cuanto a su acercamiento a Cristo. La Escala muestra una progresión que va desde una completa ignorancia del cristianismo, hasta una propagación activa del mismo 3

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En esta Escala estar del -1 o menos implica estar en una zona de riesgo. Pues las personas podemos tener una actitud positiva hacia el Evangelio, pueden llegar a participar de las actividades, congregarse en un templo e incluso llegar a ser miembros de la Iglesia y participar en algunas actividades. Y sin embargo aún no estar en Cristo. Por eso su situación está en riesgo. Son personas que sin saberlo no están en el camino y por lo tanto necesitar corregir el rumbo. Corregir el rumbo de nuestro caminar. Significa como antes vimos. Venir a Jesús. Él dijo que Él era el Camino, la verdad y la vida. Puedes contar con que Él no va a rechazar a nadie que con sinceridad le busca. Todo aquel que el Padre haga venir a mí, será mi seguidor; yo nunca lo rechazaré. Juan 6:37PDT Así que puedes contar con que Jesús está preparado para recibir a todo el que lo busca. Y así el conducirnos por el camino que nos lleva al Padre. ¿Qué tenemos que hacer para esto? 1. Reconoce que estas en el camino equivocado. 2. Confiesa que Solo Jesús puede llevarte por el camino que nos conduce a la salvación y el disfrute de las bendiciones que Dios preparo para sus hijos. 3. Confía Solo en Jesús. Él es la verdad. Sigue sus instrucciones para poder experimentar todas las promesas que aguardan a los suyos. Es posible que, dentro de la Escala, tú te encuentres en la zona segura, de aquellos que ya han aceptado a Cristo como Su Señor y Su Salvador. Sin embargo si estás entre los números +1 - +4 y tienes ya algún tiempo en el Evangelio. Es muy 27


posible que te encuentres más en tu zona de confort. Y esa si bien es una zona segura, también implica un relajamiento en cuanto a tu fe y tu relación con Dios. Los que se encuentran en esa zona de confort, son aquellos cristianos de los que habla nuestro texto de apocalipsis que han dejado Su primer amor. Es decir, han descuidado su amor-relación con Dios. Y han permitido que otros asuntos desplacen a Dios de la parte prioritaria de su vida. Si tú estás en algo así, es necesario que también corrijas el rumbo de tu caminar. Pues si bien ya tienes la salvación que Dios te ha dado es muy posible que tu vida no este experimentando el gozo de la salvación, ni dando los frutos que Dios quiere producir a través de ti. Uno de los hombres más importantes de la Biblia, en una ocasión también se apartó de los propósitos de Dios y El oro así: Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte. Salmos 51:12 NTV Tú puedes orar y contar con que Dios quiere restaurar tu relación con El. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta Mateo 7:8 NTV.

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Familia y necesidad de perdón La familia es uno de los mejores escenarios de aprendizaje y entrenamiento. Allí es donde se forman gran parte de las actitudes que nos van a acompañar para el resto de nuestros días. Sin embargo, puede ocurrir que también las familias tengan relaciones disfuncionales e incluso sus valores pueden estar trastocados. Y por ello sus integrantes no se están desarrollando de acuerdo con el plan que Dios tiene para ellos. Las causas de esto pueden ser diversas, pero las más comunes son: 1. La familia sin Cristo. El solo hecho de haber conformado una pareja hombre, mujer y tener hijos. No constituye aún una familia. Esto solo muestra un conjunto de personas que conviven. Es como si juntaras ladrillos, varillas y algo de cemento y pensarás que eso ya es una casa. Hace falta algo más. Se trata del plan en el que todos están participando, para que teniendo comunión con Dios y siguiendo sus consejos, logren el proyecto que Dios ha planeado para ellos. 2. La familia no vive en Cristo. Ser nacido de nuevo, no significa de automático que nuestra vida va a conducirse de acuerdo con Cristo. Aún falta ser 29


discipulado y conformados a Su imagen. Las familias realmente estamos expuestos a un sinfín de influencias todos los días. Así que puede ocurrir que aun cuando los miembros de una familia han conocido a Cristo, no vivan de acuerdo con Su Plan. Al no hacerlo viven de acuerdo con las corrientes de este mundo. Es decir, por lo que dicta la sociedad y las tradiciones, dejando el proyecto de Dios para Su familia relegado a una “espiritualidad”, que no influye en su vida diaria. Estos dos escenarios, por supuesto limitan todo aquello que Dios ha planeado para que las familias sean aquello que Dios quiere para ellos. E incluso llegan a enfrentar problemas, que eventualmente causará separaciones en distintos niveles. A. Relacional y afectiva entre sus integrantes. Sus integrantes, pueden seguir viviendo en la misma casa y hasta simulando ser una familia. Pero en la realidad cada uno de ellos vive en su propio mundo. B. Corte de relaciones. El nivel de conflicto en las relaciones puede alcanzar un nivel más alto. Y entonces se produce un corte en las relaciones. Este puede ser entre los cónyuges, pero también de padres a hijos o entre los hermanos. Simplemente se separan y dejan de tener relación alguna por años. Es frecuente en este caso que los problemas simplemente queden sin solucionar. C. Divorcio. La separación aquí se presenta como algo casi irreparable. Puede ser en relaciones más o menos agradables o incluso haber llegado a límites de violencia y riesgo para sus integrantes. Las diferencias 30


pueden ser influidas por el nivel de conflicto entre los miembros y la mediación que haya podido generarse entre las partes. Las situaciones aquí presentadas, sin duda tendrían forma de poderse evitar e incluso de poder ser solucionadas. Aunque se requieren dos enfoques distintos. Familias sin Cristo. Los miembros de la familia, necesitan primero experimentar el perdón de Dios. Para que, sanando esa primera relación con Dios, ellos puedan experimentar el perdón para sí mismos y estén entonces en condiciones de poder sanar las relaciones entre los miembros de la familia. 10 Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo. 11Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios. Romanos 5:10-11 Dios nos perdona, por la obra de Cristo en la Cruz. Eso restablece nuestra amistad con El y reconciliados, ahora podemos vivir la vida plena que Él quiere que tengamos. Familias que no viven en Cristo. Como hemos considerado antes, los integrantes de la familia, que no han desarrollado la fe en Cristo. Siguen estando expuestos a vivir de acuerdo con lo que el mundo propone y no de acuerdo con lo que Dios nos aconseja a través de Su Palabra. Esto nos lleva al terreno del discipulado, como Jesús enseño a sus discípulos y como los discípulos lo enseñaron a la iglesia, y que esta 31


resumida en este texto del apóstol Pablo a la iglesia de Colosas. Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud. Colosenses 2:7 Este texto nos presenta las tres fases básicas del discipulado cristiano. Arraigarse. Esto es mantener nuestra relación con Jesús todos los días. Separados de El nada podemos hacer. Juan 15:4 Edificar. No solo se trata de iniciar, sino de continuar creciendo hasta alcanzar la madurez. Lo cual significa cada día ser más parecido a Cristo, y actuar como Él. Gratitud. El crecimiento y la madurez, nos conducen a actuar en Su Nombre haciendo obras de gracia. Esto es fructificar.

Formando espacios de gracia y perdón Este desarrollo en la vida de los miembros de la iglesia será el que haga posible desarrollar ambientes de gracia y perdón que la familia necesita para su desarrollo pleno. Son espacios donde la gratuidad, paz y perdón están presentes. Esto no quiere decir, que algunos conflictos o diferencia son existan, sino que se resuelven haciendo respuestas de paz, que permiten no solo la conciliación, sino también el crecimiento armónico y fructífero de los integrantes de la familia. 32


El siguiente grafico nos muestra las repuestas de paz en diferenciándolas de otras respuestas que causan conflictos.

Poder ejercer este tipo de respuestas que contribuyen a la conciliación, implica ejercer el perdón de unos y otros, de la manera en que Cristo nos perdonó. Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes. Mateo 6:14 Pues el perdón y la humildad son necesarios para poder realizar la conciliación. Cuando las actitudes con las que se mueve una familia, están originadas por su relación con Cristo. Estas empiezan a construir espacios, donde la gracia recibida de Dios, empieza también a ser la forma en cómo se tratan entre ellos. Esto quiere decir en términos prácticos. 1. Deja de haber competencia o descalificaciones entre los integrantes de la familia.

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2. Todos contribuyen desde su propia experiencia y capacidad al desarrollo y realización de los otros. Sabiendo que forman una sola unidad. 3. Los errores y fallos de los miembros de la familia, son utilizados para generar nuevas oportunidades de crecimiento. 4. Las diferencias se resuelven con formas que contribuyen al desarrollo y a la gloria de Dios. El siguiente texto nos da diversas pautas de cómo se forman estos espacios de gracia y de perdón: 12

Dios los ama mucho a ustedes, y los ha elegido para que formen parte de su pueblo. Por eso, vivan como se espera de ustedes: amen a los demás, sean buenos, humildes, amables y pacientes. 13 Sean tolerantes los unos con los otros, y si alguien tiene alguna queja contra otro, perdónense, así como el Señor los ha perdonado a ustedes. 14 Y sobre todo, ámense unos a otros, porque el amor es el mejor lazo de unión. 15 Ustedes fueron llamados a formar un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones, y sean agradecidos. Colosenses 3:12-15 Dios espera que sus hijos, vivan de acuerdo con lo que creen y manifiestan, pero en el sentido más profundo de acuerdo con la presencia de Cristo, que ha transformado sus vidas esto es: 1) Expresan amor 2) Son buenos 3) Humildes 4) Amables 34


5) Pacientes 6) Tolerantes Estás 6 características son la expresión de la obra transformadora de Dios en la vida de los que están en El. De modo que cuando el carácter de Cristo forma parte de una persona, podemos esperar ver estos caracteres reflejándose en su vida. Nuestro carácter expresa lo que somos. Podemos hacer y decir lo que sea conveniente, pero nuestro carácter en algún momento se revelará. Y a través de esto podemos ver que tanto estamos creciendo en Cristo. Estos elementos del carácter cristiano, en realidad solo son reflejo del carácter de Dios. No hay otro Dios como tú. Somos pocos los que quedamos con vida. Tú perdonas nuestra maldad y olvidas nuestro pecado. Tan grande es tu amor por nosotros que tu enojo no dura para siempre. Miqueas 7:18 Que se expresa a través de la vida de sus discípulos. Sean tolerantes los unos con los otros, y si alguien tiene alguna queja contra otro, perdónense, así como el Señor los ha perdonado a ustedes. Colosenses 3:13 Observemos con detalle estos textos y observemos que no dice que Dios simplemente olvida y deja pasar las cosas. Sino que el texto dice explícitamente perdón. La falta existe, pero Dios es capaz de perdonar el agravio, cuando reconocemos nuestra culpa. Quien esconde su pecado jamás puede prosperar; quien lo confiesa y lo deja, recibe el perdón. Proverbios 35


El perdón requiere que asumamos nuestra responsabilidad. Pues el solo pasar por alto el agravio no beneficia al otro, sino que le hace más indolente y puede seguir causando y metiéndose en problemas. Pero también humildad del que perdona, pues nos sabemos primeramente perdonados por Dios, para que también nosotros perdonemos a los que nos han agraviado.

El perdón genera nuevas oportunidades. Dios nos perdonó y con ello recibimos una nueva oportunidad, que en términos bíblicos es expresada como una nueva vida. Pues no solo es otra oportunidad, donde podríamos volver a caer. Sino que también Dios nos otorgó todo lo necesario para que nuestra vida cumpliera el propósito que Dios quiere para sus hijos. De modo que perdona para nosotros, es también dar una nueva oportunidad y las condiciones y apoyo necesario para que la persona que ha errado el camino, no vuelva a fallar. Al hacerlo así es como verdaderamente estaremos perdonando como Dios nos ha perdonado.

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Uno de los conceptos más usados en las relaciones personales. Y que incluye a las iglesias y a las familias es el concepto del amor. Sin embargo, al referirse al amor. Las ideas y acciones que se expresan no son precisamente las que la Biblia enseña. Entonces, ocurre que estamos usando un significado social y en algunas ocasiones erróneo o contaminado, para expresar uno de los temas más relevantes para la relación con Dios. Y que permea las relaciones cristianas en las que hemos sido llamados a participar.

4 usos de sociales del concepto amor En la sociedad griega se hicieron 4 distinciones para hablar del concepto del amor. Y estás han prevalecido socialmente hasta nuestra época e influyen sobre la forma en cómo nos relacionamos. Eros. Un amor intenso, carnal y generalmente efímero. Algo tiene que ver con la idealización del momento, detonada por la pasión y el impulso del deseo carnal. El eros es en esencia sexual. Es el motor básico del sexo casual y las infidelidades. Bien canalizado --lo cual es 37


muy difícil de lograr-- puede conllevar bondades místicas y espirituales. Storgé. Un amor fraternal (como el de padres e hijos) comprometido y duradero. Generalmente se cultiva a lo largo del tiempo y en muchos casos implica una relación filial o una coincidencia añeja con alguien más. Hasta cierto punto es el epítome de la relación empática, un sentimiento protector y que detona la lealtad. Philia. Solidaridad, hermandad y amor por el prójimo son algunas de las premisas fundamentales de este tipo de amor. Es la máxima expresión amorosa frente a la otredad en general, y con frecuencia la philia sirve como motor para que un individuo busque el bien común (desdoblándose en aspectos como el respeto, la gentileza y la cooperación). Ágape. Se refiere a la frecuencia más profunda del amor. Su vehículo es la pureza, la incondicionalidad e incluso la devoción. Esta forma de amor es universal, como el amor por una deidad, por la naturaleza o por la humanidad completa. El profesar este tipo de amor suele enriquecer a la persona y quizá sea parte de la esencia misma del ser humano –aunque a veces quede sepultada. Cada uno de estos conceptos, forman parte de la realidad social en la que vivimos. Sin embargo, solo el último de ellos es el que refiere a la relación con Dios y la que se espera dentro de las familias que están en Cristo. Por ello cuando por 38


el uso social confundimos un concepto con otro, podríamos incluso estar lejos del propósito que Dios tiene para nuestra familia.

Dios es amor. Una afirmación fundamental en las Escrituras es que Dios es amor. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:8 No se trata meramente de uno de Sus atributos, sino que la misma esencia de Su ser es amor. De ahí que el pecado tenga como consecuencia división, separación, alienación, con Dios y con nuestros semejantes. Y la necesidad de que esta relación básica sea reconciliada. 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de todos? 37 Jesús le respondió: —El primer mandamiento, y el más importante, es el que dice así: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas y con todo lo que eres.” 39 Y el segundo mandamiento en importancia es parecido a ese, y dice así: “Cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo.” Mateo 22:36-39 Para que volviendo a estar en una sana relación con Dios. Y una sana relación con nuestros semejantes. Así el amor que se necesita en una familia, para hacerla exitosa. No refiere en primera instancia al amor (storgé) filial, este tipo de amor bajo ciertas circunstancias resulta insuficiente para los objetivos que Dios tiene para la familia. Porque la relación filial puede 39


quebrantarse por diversas circunstancias. Que van desde la separación, hasta la muerte de los integrantes de una familia. Y también por la presencia del pecado, en algún momento dañará las relaciones y la empatía que este tipo de amor puede generar. Hace falta entonces un amor más fuerte y perfecto que solo puede expresarse en el amor de Dios (Ágape). Este amor, tiene que estar fundamentado ante todo en una relación genuina con Dios, y tiene que provenir del mismo Dios; las imitaciones no son válidas y aún los esfuerzos personales por nuestra familia resultarán insuficientes. Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás. 1 Corintios 13:3 Solamente puede surgir de una relación viva con Dios ya conocido por medio de Jesucristo. Ya que estar así al estar nuestra vida fundamentada en el amor de Dios. Y al estar viviendo en Su amor, es decir siguiendo Su voluntad, en nuestra vida se genera la seguridad de mantenernos firmes en esa relación, que derivará también en amor hacia los demás. Entre los cuales están en primer orden nuestra propia familia, pero sin excluir de modo alguno a los miembros de la congregación y de la comunidad donde vivimos. También le pido a Dios que Jesucristo viva en sus corazones, gracias a la confianza que tienen en él, y que ustedes se mantengan firmes en su amor por Dios y por los demás. Efesios 3:17 Así, todo lo que no surja de una relación vital con Dios no es el amor Ágape descrito en 1 Co. 13, sino el efecto meramente natural. 40


Amor que fortalece Hasta aquí hemos considerado que el amor de Dios, es lo que las familias necesitamos para que Sus propósitos se cumplan en nuestra vida. Esto es, porque al hablar de amor en realidad estamos hablando de la Presencia de Dios en los que integramos una familia. Pero también cuando hablamos del amor de Dios hacia nosotros, este no solo es empatía, sino que se trata de un amor sacrificial que da fuerza al que lo recibe, para que puede realizarse en su vida el perfecto Plan de Dios. 1 Ustedes son hijos de Dios, y él los ama. Por eso deben tratar de ser como él es. 2 Deben amar a los demás, así como Cristo nos amó y murió por nosotros. Para Dios, la muerte de Cristo es como el delicado aroma de una ofrenda. Efesios 5:1-2 Dios nos ha amado, su amor hizo que fuésemos adoptados como hijos suyos. Esta adopción, implico pagar la deuda que pendía sobre nosotros por causa de nuestro pecado. Para cubrir esa deuda, Cristo murió por nosotros, y con su muerte nos dio vida y somos así reconciliados con El Padre, para tener una vida plena. Cristo, también nos ha dado a Su Espíritu, para que nos guíe y fortalezca de modo que podamos alcanzar todas las promesas que El Padre ha dispuesto para los que son sus hijos. Esto nos presenta ahora un cuadro más amplio del amor de Dios para con nosotros. Y podemos entonces comprender de mejor manera las dimensiones que tiene la frase del apóstol Pablo cuando nos insta a: amar a los demás, así como Cristo nos amó. 41


El amor en la familia necesita ser un amor, como ser como el que Cristo nos ha dado. En el cual podemos encontrar 5 características básicas. 1. Empatía. Capacidad de comprender al otro. En la familia no somos otros, sino que todos somos uno. Así es necesario en este primer nivel generar comprensión. Lo que está ocurriendo con nuestra pareja y lo que ocurre con los hijos. Pero siempre en una relación donde se interactúa en ambos sentidos. Siendo de un mismo sentir. 1 Corintios 1:10 2. Simpatía. La comunión con Cristo y con los miembros de la familia, nos lleva a sentir igual que el otro, pues somos un miso cuerpo. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Romanos 12:15 3. Instruye. Instruir no es igual que mandar, se trata de enseñar y corregir, de modo que los miembros de la familia cada día sean mejores. Muéstrale a la gente sus errores, corrígela y anímala; instrúyela con mucha paciencia. 2 Timoteo 4:2 4. Empodera. El amor, también da la capacidad para que los otros puedan realizar la misión que Dios tiene para ellos. Los servidores de Dios estarán completamente entrenados y preparados para hacer el bien. 2 Timoteo 3:17 5. Glorifica a Dios. El propósito final de cada familia es que Dios sea glorificado en la vida de cada uno de sus integrantes. De este modo ustedes honrarán a nuestro Señor Jesús, y él los honrará a ustedes, de acuerdo con el gran amor de Dios y de nuestro Señor Jesucristo. 2 Tesalonicenses 1:12

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5 eseciales para la Familia  

Nuestra sociedad ha generado una interpretación consumista de la vida e incluso de la familia. Pero la Biblia señala 5 cosas esenciales para...

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