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#0 marginalitĂŠ


LIMITE es un proyecto que sentó raíces hace más de un año. Resultado de una noche un poco en vela, de las ideas locas y de las ganas de crear algo diferente. De la búsqueda de una visión sobre aquello que cuesta ver directamente, que cuesta entender plenamente. LIMITE #0 es nuestra manera de afrontar a la marginalidad. Un collage de percepciones referente al reconocimiento de un centro y por ende, es complejo, movible e invisible. Es un ir y venir constante, de recopilar artículos y materiales, de fallos, aciertos y varias risas de por medio lo que nos ha dado una revista única. Nos esforzamos por hacer de cada ejemplar algo único, dando rienda suelta a nuestra creatividad a través del trabajo manual… he aquí nuestra primera edición.

Sobre nosotros Somos estudiantes de ciencias sociales de una pequeña ciudad llamada Poitiers, cerca de la costa oeste de Francia. Venimos de países lejanos y cercanos, hablamos varias lenguas. A pesar de nuestras diferencias, tenemos algo en común que no sólo nos trajo hasta aquí, sino que también nos motivó a seguir con esta idea. Somos: Sofía Ramos (sof.ramosdiaz@gmail.com), João Carneiro (carneirojuniorjoao@ gmail.com), Regina Díaz (rediaz92@gmail.com) y Alberto García (alberto3picazo@ gmail.com).

Agradecemos En primer lugar, queremos agradecer a los colaboradores que nos enviaron sus trabajos e hicieron que esta revista fuera posible. También a todos aquellos que nos apoyaron en los aspectos técnicos de la fabricación de LIMITE. Agredecemos especialmente al BDE de Sciences Po y a Anne Hubert por su indispensable aporte.

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Lo que la primavera nos robó: Crónicas de la ciudad de Guatemala - José de Guerra

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Caché - João Carneiro

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L’introuvable société du loisir - Pablo Peña Limítrofe - André Hauck Lilith Workers - Thibaut Kuttler Um mundo dobrável e sem fronteiras - Paola Marques

22 A Universidade dos Párias - Fernando Siqueira 24 A beleza da margem, à margem da beleza Coletivo Beleza da Margem

28 Basurama o lo bueno de las cosas es que no se acaban nunca - Esther García Llovet

37 Apagamento (Effacement) - Flávio Lima 38 Interview avec deux écrivains marginaux -

Sofía

Ramos

40 Elmer et Arc en Ciel - Garance Bonotto 42 Marges urbaines et informalité: condition de la ville, exception dans la ville - Saena Sadighiyan

48 Anah - Lauren Hunter 50 Monstres et Freaks - Helena Marquez

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Lo que la primavera nos robó: Crónicas de la ciudad de Guatemala - José de Guerra Dedicado a los desaparecidos por el Ejército de Guatemala, y a los “nadies”, dueños de nada, de Latinoamérica.

Barbie La colonia Landívar tiene su fama, pero no debida a la subversión. La “Barbie” se pasa los días, las tardes y las noches deambulando por las calles del barrio, siempre coqueta y con sus cabellos rubios, con una bolsa en su hombro y un libro en la mano, viendo a las personas y a las horas pasar frente a ella. Conversa con el es un día más en la cuarta calle. De repente se le ocurre expresar su con las paredes agrietadas de las casas multicolores, con el cielo, a condenar a los hombres por tenerla en la condición en la cual la Santa Biblia.

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“¡Los hombres nos tratan de putas, pero Dios nunca quiso que fuéramos putas! Es por su culpa que nosotros somos así. ¡A los que deberían de condenar es a ellos, por no poder mantener su pija adentro de los pantalones! ¡Que Eva se vaya a joder, fue Adán que nos fregó la existencia!” A veces las calles te enrolan, te hacen vivir una realidad bien jodida. La “Barbie” hizo sus días más vivibles, alejándose de la realidad, cayendo en una locura eterna e incoherente (para la mayoría), predicando por consecuente la subversión de la norma del barrio. No se y callará a esta subversiva por cuestionar el orden.


La noche

El Día

Dicen por ahí que la medianoche es la hora de los fantasmas.

Mucho humo, mucho sol, mucha gente. Un XX más que circula en las calles atragantantes de la ciudad de Guatemala. Quince minutos, y uno pasa del caos del Trébol al apocalipsis del centro histórico. Mirás a los locos somatando a todo puño las barreras de concreto que supuestamente sirven para contener la estupidez vial de los conductores, para luego disculparse con un abrazo, una caricia fraternal. Los mendigos tratan de hacer su cara más triste y dolorosa para lograr atenuar con unas moneditas el dolor que sienten.

Se ve en la banqueta una silueta inmóvil que grita con fuerza. Tiene la cara ensangrentada, de rasguños. Veo alrededor y no hay nadie, sólo puertas silenciosas actuando como observadoras y un silencio oscuro conjugado con dolor. Rápido, llamo una ambulancia, y me largo como un rayo de luz, aumentando la entropía de la noche. Quién sabe cual habrá sido el paradero de esa silueta nocturna, quién sabe porqué sucedió ese hecho a esa hora, y porqué estaba sufriendo. Ahora dicen por ahí que la medianoche es la hora del dolor.

Todo el mundo te ve, como oveja negra, caminando por esas calles, como si tuvieras la marca de la burbuja automovilística en tu frente. Todos te piden algo, como si todas sus

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Regreso al caos del Trébol, pasando luego enfrente de los ventanales de los burdeles, viendo las ventas callejeras de frutas y verduras asolearse bajo el látigo de ese fuego infernal del medio día y viendo a los niños jugando juegos que nunca se inventaron en Toys R’ Us. Aún así hay movimiento, hay una razón por la cual seguir caminando entre tantas caras cansadas, cansadas de caminar entre ensordecedor. A decir verdad, la burbuja automovilística es aburrida, apesta, le hace falta algo llamado… realidad. La comodidad a veces te hace vivir un engaño, te hace creer que te protegerá de lo que hay afuera. Se equivocan mis estimados carros, se equivocan…

La vuelta al día en ochenta mundos Se levanta doña Alba bien temprano para despertar a su hermana, doña Aurora, y se preparan para zarpar hacia un día más en la ciudad de Guatemala. Empiezan el día yendo a través de los largos bulevares de la Reforma contra las nubes para que no le roben el lugar a don Sol. Se sientan luego a analizar la situación que tienen enfrente, y aunque sea una tarea tediosa, don Sol decide poner en marcha su negocio. Alumbra de primero las casas que más lo necesitan, iluminando sin piedad los asentamientos, llegando hasta el fondo de las en parte, en los semáforos, a los desertores de estos barrios. Le sigue en la agenda los hogares que no son tan pobres para ser ricos y

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muy ricos para ser pobres, pero que también lo necesitan. Finalmente, don Sol deja las sobras de sus rayos para los hogares donde la electricidad se volvió el nuevo jefe del negocio, ya dejando que la tarde deje reposar a don Sol, ya cansado de trabajar. A eso de las seis y media de la tarde, llega el señor Ocaso y cierra las largas persianas del local de don Sol. Don Sol le encarga la seguridad. Ya de noche, llega la Luna a tratar de corromper el trabajo que pudo hacer don Sol. Hay que recordarse que la Luna protege a algunos y mata a otros. Mata a las calles oscuras con su silencio, mientras que poetisa con menudo romanticismo las calles donde los faroles se prostituyen para otorgar seguridad a unos cuantos, para guardar un estatus en la sociedad y ganarse su pan e imagen de galana de telenovela cada noche.

Míseros antagonismos La plaza de los Derechos humanos, frente a la Corte Suprema de Justicia, se complace en tener como visitantes a los autómatas humanos de la burocracia. Pero hay visitantes inesperados, seres olvidados por las vanagloriadas palabras de las opulentas placas conmemorativas. Con una barba larga y cansada, yace sentado en el piso, observando los muros y el cielo, como si estuviera buscando algo. Sus pies descalzos son como una pizarra de clase, cuyo tema principal impartido en ella es la distancia. Sus manos sucias y resecas son la consecuencia de la ardua labranza de su cotidianidad.


“Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Esclavo de la miseria y del hambre, viviendo una ilusión en un mundo donde a duras penas se sabe que existe. La ciudad de Guatemala es un monstruo que escupe a sus muertos y los condena a deambular por sus tristes calles, sin nombre, sin rumbo. Derechos Humanos grabados en placas de cobre que valen más que sus vidas.

Pasarelas Aunque las pasarelas te salven la vida de ser arrollados por más de algún automovilista capitalino, no te salvan de algo: de la esperanza. Esa esperanza de tener algo que comer, la esperanza de tener un sustento para tu familia y para vos mismo. Esa esperanza tan traicionera que te ilusiona con el libre mercado, con tu libertad de hacer lo que querrás para hacer dinero. Esa misma esperanza te trajo a la ciudad de Guatemala, creyendo que tu vida iba a mejorar, que ibas a tener más posibilidades de hacer dinero. Pero esa esperanza no es nada más que la máscara oxidada por las mentiras del monstruo de la Nueva Guatemala de la te deja como única esperanza la pasarela, para vendernos baterías, peines, juguetes, tu tiempo y tu propia alma.

El centro Lo que una vez fue el bastión de la realeza guatemalteca, hoy se encuentra en ruinas, con sus viejos muros resistiendo al paso del tiempo y contándonos nuevas historias a través de los murales hechos por los nuevos poetas de la

pintura. Uno ve a los trabajadores con el paso cansado, tratando de no olvidar el camino cotidiano hacia su descanso hogareño; uno ve a los vendedores ambulantes tratando de ganar a puras penas unos cuantos quetzales a cambio de unas artesanías o de unos juguetes chinos; uno ve a las parejas paseando por la sexta avenida agarrados de la mano, pensando en tiempos mejores, en tiempos de paz que no acabarán con estos paseos bajo el sol de este valle… Pese a tener la imagen de nido de ratas nocturnas, es el refugio del amor, de los bohemios y de la auténtica poesía urbana que tanto anhelamos en nuestras vidas cotidianas. Este viejo amigo tiene muchas cosas qué contarnos, tenemos mucho que aprender de él.

Cumbia Era una de esas veces en las que se puede respirar el silencio después de una noche lluviosa, un silencio de barrio algo inquietante. Aquél está arreglando su bicicleta al compás de unas canciones de cumbia, con sus manos engrasadas, y las mías con una botellita de “indita rosa de jamaica”. Entre broma y broma, le digo que debería de abrir su propio taller, que en lugar de posters de bandas de hardcore, ponga los clichés impresos de mujeres que nunca veremos en esta ciudad. “Bam bam bam”, y unos segundos después “bam bam bam!”. Eran balazos de odio, balazos bailando cumbia, balazos terminando con este silencio de barrio. Y con toda normalidad, seguimos riendo luego de decir

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“ah, fueron plomazos, otra vez”. Las balas se han vuelto un miembro más de nuestros clubes. En lugar de indignarnos y de tener miedo, tan sólo les damos más espacio para que sigan volando. Bam bam, y adiós.

Las Funerarias “Es que fíjese que no tengo mucho usted ¿No me lo deja a mil? Somos una familia bien humilde y a puras penas tenemos para regresar usted…” Los féretros son unos de los pilares de la economía de la colonia Landívar. En menos de 100 metros, uno encuentra al menos cinco tiendas, y hay dos o tres capillas para los servicios de velorio. La muerte se ha convertido en EL bisnes, haciéndole competencia al mundo de la prostitución. convierten esa cara triste de la muerte en una cevichería de barrio los medio día, olvidando un poco su esencia, ilusionando a la muerte para que vuelva más tarde. De la pelona nadie se escapa. La caja más humilde llevará tu cuerpo, seas hijo de una bala perdida, de una navaja rabiosa o del hambre sinvergüenza. Tu muerte tiene, al

José de Guerra, aussi connu sous le nom de Chepe, est étudiant à l’Universidade Nova de Lisboa. Contact: jose.guerra@sciences-po.org Photo (page 4) par Eny Roland. enyrolandfoto.blogspot.fr

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Caché - João Carneiro

João Carneiro est étudiant à l’Institut d’Études Politiques de Paris et un des éditeurs de Limite. Contact: carneirojuniorjoao@gmail.com

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L’introuvable société du loisir - Pablo Peña Durant la première moitié du XXème siècle, les

l’évolution du marché du travail et de la production des dernières décennies, nous avons constaté que les pays développés ont déjà le potentiel d’atteindre une société du loisir, sans chômage. Est-ce que les idées et les politiques adéquates pourraient nous avoir emmenés à ce stade ? Avant d’aborder cette vaste question, il faudrait d’abord résoudre une autre: Pourquoi n’a-t-on pas convergé de manière spontanée vers cette société ?

aux philosophes et économistes d’imaginer un avenir sans chômage, dans lequel hommes et femmes ne dédieraient que quelques heures de leur semaine au travail. John Maynard Keynes, Hannah Arendt ou Bertrand Russell, tout en différant sur les conséquences pour l’être humain, croyaient à l’aboutissement prochain d’une société du loisir. Aujourd’hui, la réalité s’éloigne grossièrement de cette Pour envisager cette question, nous devons prédiction. L’évolution du marché du travail nous intéresser au deuxième élément du « occidental » au long des paradoxe : l’évolution des heures dernières décennies montre une de travail par semaine dans le “La capacité tendance vers l’augmentation monde occidental. Essayons une du chômage et la stagnation des productive des pays approche microéconomique, heures de travail hebdomadaires prenant cet individu rationnel qui plus riches pourrait des occupés. Nous ne pouvons donc soutenir une vie dans les manuels. Lorsqu’il guère accuser le progrès décide le nombre d’heures qu’il va technique de ne pas avoir tenu société du loisir, travailler par semaine, il raisonne sa promesse de révolutionner à la marge. Il arrêtera de produire peut-être pas la production. De nos jours, aboutie, mais assez quand le coût d’opportunité la productivité moyenne d’un d’une unité supplémentaire de travailleur d’un pays développé développée.” travail sera supérieure à l’utilité est environ trois fois et demie générée par cette unité. Or, 1 celle de l’après guerre . La depuis l’après-guerre, le travail capacité productive des pays plus riches est moins pénible donc le coût de travailler pourrait donc soutenir une société du loisir, diminue et, en moyenne, le revenu marginal a peut-être pas aboutie, mais assez développée. augmenté. En conséquent, l’utilité marginale Nous voulons ici éclaircir ce paradoxe. d’une heure supplémentaire de travail a augmenté, donc l’individu devrait consacrer Commençons par nous intéresser à la une partie plus importante de son temps au croissance du chômage, dans les pays travail, toute chose égale par ailleurs. Mais développés, depuis les années 80’. Parmi les évidemment, comme son revenu total a aussi la mondialisation, très peu satisfaisantes, la plus coûteux et pendant plus longtemps. Son rigidité des marchés du travail et des biens coût d’opportunité s’est accru aussi. De ce et surtout le changement technologique2. Mais nous pourrions être tentés d’en raisonnement nous déduisons que la légère ajouter un autre : un échec politique. D’après diminution du travail hebdomadaire est le

1 National Bureau of Labour Statistics (EUA). J. Stiglitz et al, Knowledge, Information, and Expectations in Modern 3Macroeconomics: In Honor of Edmund S. Phelps. Princeton Press, 2003.

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résultat d’un « trade-off » entre travail et loisir. Nous concluons aussi que l’utilité de notre individu n’a cessé d’augmenter pendant ces décennies. Nous savons que le concept d’utilité ne doit être confondu avec celui de bonheur, mais il ne serait pas insensé d’espérer une forte corrélation. Alors sommes-nous plus heureux qu’il y a un demi-siècle ? Selon touts les études disponibles, la réponse est non3. La divergence avec la société du loisir imaginée un siècle du bien-être global. Comment est-ce possible ? Notre approche théorique ne manquait pas d’erreurs graves. Laissant de côté la douteuse hypothèse de rationalité, la première est d’assumer que l’utilité moyenne du travail augmentait en partie due à la croissance du revenu marginal, en moyenne. En effet celui-ci est très supérieur à celui des années cinquante mais cela nous ne dit que peu sur la croissance des revenus de la majorité des travailleurs. Nous pourrions supposer que la croissance des revenus en moyenne est due principalement à l’augmentation des revenus des plus riches. Et nous ne serions pas trop éloignés de la réalité, surtout au EUA et au Royaume-Uni, depuis les années 70’. Certes, les revenus moyens ont augmenté de manière formidable, mais les revenus médians l’ont fait de manière beaucoup plus timide. Ensuite il est complètement fantaisiste de penser qu’un travailleur puisse décider son travail hebdomadaire raisonnant à la marge. La plupart des employeurs n’embaucherait pas un travailleur refusant de travailler plus de vingt-sept heures par semaine. Le coût qu’un employeur préfère payer 40 heures

par semaine un plutôt que 20 heures deux

du coût d’opportunité du travail est aussi incertaine. Nous avons posé qu’un plus grand revenu permet une plus grande quantité de loisir disponible, de meilleur qualité et apportant une plus grande satisfaction. Deux grands problèmes surviennent ici. D’abord la consommation de certains biens n’est aujourd’hui pas plus accessible celui de l’immobilier dans les grandes villes. Comme l’offre de logement dans les grandes villes est très inélastique et la demande n’a cessé d’augmenter, son prix a explosé. Cependant, la recherche psychologique nous a averti que celui-ci n’est pas l’obstacle capital à notre bonheur, dans la mesure que nous nous enrichissons. Elle nous dit que le bonheur de l’Être Humain dépend quasi exclusivement de ses rapports avec les membres de sa société, une fois atteint le seuil de dignité4. Il construit la perception de sa vie à partir de la comparaison avec les vies dont il est témoin. La perception d’une forte inégalité est l’une des sources principales de frustration et malheur chez les strates plus basses de la société. En plus, la publicité qui inonde la télévision, la radio, internet, les rues, les journaux est une formidable machine à créer des désirs insatisfaits.

pas été spontanément atteinte. De plus, elle nous apporte une deuxième contradiction : le célèbre paradoxe d’Easterly. Une plus grande richesse matérielle n’augmente,

4 Richard Layard, Jeffrey Sachs and John Helliwell, The Worl Happiness Report, 2012 (disponible en ligne).

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au dessus d’un certain seuil, le bonheur et bien-être d’une société. Nous sommes alors amenés d’introduire l’État dans l’équation. L’idée d’un État avec une grande puissance régulatrice effraie en Europe et surtout aux Etats-Unis et pour de bonnes raisons. L’exemple des États communistes montre à ne peut refuser d’établir les règles du jeu dans les marchés. Même les libéraux plus convaincus acceptent que l’État intervienne dans les marchés dans certains cas comme pour l’interdiction du travail de l’enfant. Pourrait-il créer les conditions nécessaires pour l’aboutissement de la société du loisir et du bien-être ? D’un autre côté, est-ce que la diffusion des idées et des croyances appropriées pourrait mener au même résultat ? Ces questions se prêtent à d’innombrables réponses, tellement vastes et transcendantes, qu’elles peuvent provoquer du vertige. Néanmoins, elles naissent du constat d’un échec, relatif, d’une des sociétés les plus justes et abouties qu’a connue l’Histoire, mais qui restent très en dessous de son questions aussi importantes pour les pays développés, sachant que la croissance n’est pas un paradigme recommandable. Cependant, ce type de pensée est souvent traitée d’utopique ou stérile, mais s’il est guidé par la quête de la vérité et l’esprit critique plutôt que par l’idéologie et le dogme, c’est le type de pensée dont nous avons besoin.

Pablo Peña est étudiant d’économie à l’University College London. Contact : pablo.pena.12@ucl.ac.uk

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Limítrofe - André Hauck

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Limítrofe 002, ink print on cotton paper, 110x134cm, 2010 Limítrofe 051, ink print on cotton paper, 110x134cm, 2010 Limítrofe 005, ink print on cotton paper, 110x134cm, 2010 Limítrofe 017, ink print on cotton paper, 110x134cm, 2010 Limítrofe 013, ink print on cotton paper, 110x134cm, 2010


AndrĂŠ Hauck AndrĂŠ Hauck est photographe dans la ville de Belo Horizonte. andrehauck@yahoo.com.br

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Lilith Workers - Thibaut Kuttler

On les appelle, les Fleurs de trottoirs. Dans la nocturne elles apparaissent, droite et lumineuse sous les yeux mécaniques. Le retentissement du klaxon, les activent et tous les soirs elles se donnent à l’Inconnu. Souvent critiquées, bannies, évitées, devenues insulte de notre temps. Et pourtant ce n’est pas depuis l’aube que s’exerce ce commerce de Chair. Ces épines de roses sont muses pour les poètes de tout temps.

La sensualité des ruelles :

Un cœur d’Asphalte A la peau chaude D’un trottoir d’été.

Thibaut Kuttler est étudiant de théâtre à la ville de Strasbourg. Contact : kuttler.thibault@hotmail.fr

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Um mundo dobrável e sem fronteiras Paola Marques Um dia de sol e calor em Curitiba é um fato a se comemorar. Guilherme naturalmente fez o que muitos cogitaram, alguns tentaram e rua. Nada que seja surpreendente ou inusitado sendo que a bicicleta é um dos veículos mais democráticos que existe. Não existe problema ser pobre, rico, magro, gordo, fraco ou forte. A única coisa que se precisa é de um pouco de energia e de equilíbrio. Munida desses prérequisitos e com uma boa dose de disposição e coragem, vou ao seu encontro no Jardim das Américas, bairro da zona leste da cidade. Aos 20 anos, Guilherme Appolinário já usou todas as linhas de ônibus perto de sua casa. O Interbairros III, o Petrópolis, o Centro Politécnico e o onipresente Inter 2 já foram por diversas vezes instrumentos para deslocamentos diários ou esporádicos. Universidade Federal do Paraná, o paulista criado em Curitiba precisa encarar viagens quase que diariamente até o prédio Dom Pedro II, no câmpus da Reitoria. No limite entre o engajado e o passageiro, Guilherme resolveu começar ele mesmo a rotina que considera ideal. Analisando o horários das aulas, tipos de atividades, programas após a faculdade e sendo proprietário de uma bicicleta, de uma licença para dirigir e se previnindo com o dinheiro da passagem, criou roteiros de deslocamento para cada necessidade. Se o dia pede agilidade, a escolha liberdade de horários e garante o conforto. Se a grana está curta ou vai ser destinada para a carona da vizinha são as opções mais viáveis para o bolso. O ônibus são para aqueles dias

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em que a rotina comanda e o roteiro vai ser faculdade – estágio - casa. E chegar até a universidade é apenas o começo na busca da combinação modal perfeita. Durante as pesquisas de inspirações e referências para criar, Guilherme topou com com as possibilidades de facilitar a vida de quem quer ou precisa estar em movimento. Sinalizaçao, placas, mapas, cores e linhas. Tudo para informar de maneira visual e instintiva. O motivo que me fez sair do Santa Quitéria rumo ao outro lado da cidade foi a proposta feita pelo designer de conhecer suas rotas urbanas quando a escolha é a bicicleta. Dono de uma dobrável vermelha comprada facilitar a mobilidade do dia a dia, topou me mostrar como é se equilibrar pelas ruas, calçadas, ciclovias e canaletas da capital. Segundo ele, seria uma ótima oportunidade para compreender como as bicicletas são “acolhidas” pelos motoristas e pedestres. O segundo modelo, usado por mim e também dobrável, foi adquirido durante um intercâmbio na Itália. Mesmo utilizando os trens e ônibus do outro país, a bicicleta fez falta na rotina e foi comprada por lá mesmo. Com ela é possível pedalar depois de usar o carro; pegar o ônibus, descer e pedalar; pedalar e pegar o ônibus; caminhar e pedalar e todas as opções não conjugadas que envolvam meios de transporte. Mesmo já não sendo novidade, a estrutura causa curiosidade em quem vê um pedaço de ferro sendo dobrado com a maior facilidade em frente a um dos tubos do Inter 2. “Uma amiga da faculdade uma vez me disse


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que sua vizinha tinha contado ‘nossa, eu vi no ônibus esses dias um piá com uma bike muito legal, que dobrava assim e era vermelha’. Me senti famoso.”

Na pista Curitiba possui a segunda malha cicloviária do Brasil com aproximadamente 118 km e foi por um trecho dela que começamos. As primeiras pedaladas foram tranquilas já que a calçada possuia faixa de asfalto larga e, na medida do possível, plana. Destinada aos pedestres, ciclistas e para atividades de lazer, as ciclovias cumprem bem o seu papel quando não são obstruídas por montes de areia, brita e caçambas de construção. Isso quando não se tornam estacionamento irregular de carros e motos. O próximo trecho é em uma rua estreita. Guilherme percebe que não domino a melhor maneira de andar ao lado dos carros sem representar um perigo para eles e para mim. “Se você agir como um carro, os carros vão respeitar você”. Essa foi uma das dicas mais preciosas e realistas durante nossa conversa/pedalada. E serviu como estímulo para a próxima etapa, que incluia passar por ruas próximas a BR-277, calçadas não padronizadas, desvios pela contramão (proibido, segundo o Código Brasileiro de Trânsito) e até mesmo carregar a bike ao lado do corpo. Assim como disse David Byrne no livro “Diários de bicicleta”, não é nada divertido pedalar pelo acostamento de uma estrada. A vulnerabilidade faz com que qualquer ultrapassagem mais próxima faça o ciclista perder o equilíbrio em um via onde os carros

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estão em alta velocidade. A ordem de prioridade deveria ser pedrestre, ciclista, motociclista e motorista, na medida em que quem dirige o maior veículo deve cuidar daqueles mais vulneráveis. Só que a falta de educação, ou a simples falta de empatia faz com que as coisas não sejam bem asssim. Guilherme conta: “Um motorista passou por mim e deu uma leve buzinada acrescida do comentário: ‘Você está na pista’. É triste que mesmo legalmente autorizados e com prioridade sobre os carros nós, ciclistas, temos que aguentar isso. O super veloz motorista, burro duas vezes (por desrespeitar e por achar que carro é vantajoso) estava parado uma quadra adiante, impedido por carros. Desses ele nao reclamou sobre o uso da pista.” Boa parte das ciclovias estão localizadas próximas aos parques da cidade ao lado da linha férrea. E a partir de agora, são por elas que percorremos parte do nosso caminho até o “Batel Soho”, nome dado informal e comercialmente à área que compreende lojas e restaurantes ao redor da Praça da Espanha. Nas próximidades entre o Cajuru, Alto da XV e Cristo Rei é que encontramos alguns companheiros de bicicletas dividindo a pista, para encarar a canaleta por onde passam os biarticulados que levam até os terminais do Centenário e Pinhais. Os tubos próximos ao Jardim Botânico e do Hospital Cajuru estão sempre movimentados, exigindo velocidade reduzida e atenção redobrada. Um pouco mais pra frente, perto da rodoferroviária, acaba a ciclovia e nos


aventuramos pela calçadas mesmo. As habituais pedras de paralelepípedos brancas e pretas tradicionalmente meio soltas, exigem ainda mais das pernas, mas o esforço dura apenas algumas quadras até chegarmos na Rua Mariano Torres. Se até agora a atenção precisava ser dividida entre pedalar com força, manter a velocidade, olhar os carros e pedestres e alimentar a conversa, nas próximidades da Rua Marechal Deodoro não dá trégua e apesar da calçada ser de pavimento intertravado (pequenos blocos de concreto que se encaixam sem necessidade de concreto), novo padrão adotado pela Prefeitura, o caminho foi feito pela margem direita do sentido dos carros. Guilherme me indica a dianteira e eu não consigo ter certeza se essa é realmente a melhor escolha. Ele me garante que ir na frente é mais seguro do que segui-lo. Concordo sem muita garantia, mas vou. Algumas quadras depois, perto de um cruzameno um pouco perigoso, resolvemos que iríamos fazer diferente. Um ao lado do outro, os dois sem capacete, decidimos que a nova posição seria muito melhor para conversar e que iria garantir um caminho muito mais tranquilo. Chegamos na canaleta, descemos da bicicleta para atravessar a Rua Comendador Araújo. de cara quando você passa entre eles em cima da bicicleta. Éuma maneira de mostrar respeito quando não se está mais no papel de pedestre”.

duas pistas, velocidade máxima de 60 km/h e conta com vários estabelecimentos comerciais. Ocupamos a faixa da direita como se fossemos um carro, só que sem tanta velocidade, arrancada e poluição. Durante nosso pequeno “protesto”, deu para sentir como trânsito seguro é acima de tudo uma questão de respeito. Apesar de uma ultrapassada bem próxima, vários carros permaneceram atrás de nós sem forçar a aceleração, sem buzinar e esperando a oportunidade da ultrapassagem e única buzinada por estarmos dividindo a rua com os motores. Depois dos sustos com ultrapassadas perigosas, “bambeadas” em cima da magrela e dicas de como respeitar o pedestre quando você se torna o veículo, chegamos ao nosso destino tarde virou noite durante o caminho e algum tempo depois resolvemos pegar o rumo de nossas respectivas casas. A bicicleta que foi a escolhida na primeira etapa do caminho agora é dobrada, passa a ter menos da metade do tamanho e vira passageira do ônibus que sai da Rui Barbosa. Os próximos quilometros são pagando passagem.

Paola Marques est journaliste à Curitiba au Brésil. Contact : paolissima.wordpress.com Carte par Guilherme Appolinário. http://guilhermeappolinario.tumblr.com/

Já de volta no papel de ciclistas, damos prosseguimento a nossa ideia de “Occupy a Faixa”. A Comendador Araújo é uma via de

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A Universidade dos Párias - Fernando Siqueira

Um dia estava pensando em criar uma Universidade de párias, uma escola clandestina: iria receber todos os rejeitos da sociedade, desde pivetes, mendigos, travestis, putas e até universitários falidos sonhadores, ou qualquer um que se considerasse uma carta fora do baralho. Essa escola não teria a missão benevolente de incluir esses seres marginais na sociedade. Não iria formar uma família com cidadãos de bem, defensores da moral e dos bons costumes, bons consumidores, pessoas religiosas e obedientes . Ao contrário, eles seriam transformados em super marginais. O símbolo de nossa universidade seria a ferrugem, para destruir e corroer todos esses valores que dizem por ai, dignos de nosso respeito, mas que na verdade impedem de vivermos em plenitude. Esta Universidade seria assim:

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Le Parkuor: Para fugir em caso que a fuga se faça necessária também para roubar e se divertir, porque já sabemos que nossos humildes alvos estão cercados de grandes muros e muralhas Rapel: Para escalar os grandes prédios das grandes corporações e roubar seus grandes cofres e grandes quantidades de dinheiro, se por em risco com segurança Jogo (Carteados em geral): Para depenar os bolsos de todos os ricaços ávidos por um bom jogo. Paganismo: Chega da monotonia do monoteismo, queremos adorar falos, árvores, minhocas e todo tipo de deus ou entidade que no nosso desejo e fé nos permita. Pixação: Não deixaremos nenhum muro intacto; nenhuma publicidade sem bigode, todo aristocrata seja ele político, empresário ou lider religioso, todos levarão chifres em suas lustrosas testas, os muros antes mudos, depois de nossa passagem bradarão as massagens dos párias, declamarão poesias, gritarão palavrõese cuspirão heresias. Kama-sutra: Um bom pária sabe sentir e dar prazer desde a unha do dedão do pé até seu possível sentir prazer com a brisa do mar que sobra no cotuvelo; o prazer viajará por todo corpo. Não teremos preconceitos ou seguiremos baboseiras morais, porque certas pedras merecem mais carinho que alguns seres humanos. Arte da Conquista: Para conquistar todo coração frágil e carente, para depois depenar as respectivas contas bancárias, cofres e jóias. Palhaçaria: É obvio! Furto (estratégias): Para roubar sem usar armas e não ser capturado. Dissimulação (A arte da mentira): Haker: de exibir imagens chocantes de liberdade. Etiqueta (Como se portar): Bons modos são bons para não ser descoberto e também Poesia: Porque um pária deve respira-la. Música: Dança: Para conquistar e se movimentar com leveza e sutileza. Sistemas de segurança: É preciso conhecê-los para desarmá-los. Línguas: globalizado. falsos valem mais que palavras verdadeiras. Esportes (para modelar o corpo e adquirir preparo físico): Para correr da policia e de seguranças ; também para atrair maridos e esposas ávidos de corpos de estátuas gregas Fernando Siqueira est étudiant à Belo Horizonte au Brésil. Contact : fernandosa.ferreira@gmail.com

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A beleza da margem, à margem da belezaColetivo Beleza da Margem Conhecidos no senso comum como “hippies” (título amplamente rejeitado dentro do “movimento”), os “malucos” ou “malucos de estrada”, ou “malucos de BR” (nomes pelos quais eles se reconhecem) são os protagonistas/ atores sociais de uma expressão cultural, no Brasil, que apresenta características singulares, comportando uma cosmovisão, práticas, estilos de vida, fazeres e saberes que conferem as matizes características desta expressão. Uma expressão cultural que foi sendo construída há várias décadas e, no Brasil, decorrente dos diálogos entre os movimentos de contracultura da década de 60 – inclusive o movimento hippie como aqui chegou e foi traduzido –, os cenários interculturais brasileiros, os contextos políticos, sociais e e os demais com os quais se hibridou, através de uma complexa teia de relações, tem-se disso, sendo uma cultura viva e dinâmica, encontra-se em constante movimento, já que continua se mestiçando, dialogando permanente frescor e contemporaneidade.

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Coletivo Beleza da Margem est un collectif artistique autonome de la ville de Belo Horizonte. belezadamargem@gmail.com, www. facebook.com/belezadamargem

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Basurama o lo bueno de las cosas es que no se acaban nunca - Esther García Llovet Basurama 2001 Hace poco más de diez años un grupo de amigos, estudiantes de la Escuela de Arquitectura de Madrid, sale por Malasaña al acabar las clases. Van de bares, callejean. Se toman sus cervezas, patatas bravas, pinchos de tortilla. Por la calle encuentran muebles viejos, restos de bicicletas en los contenedores de obras, montones de cartón en las esquinas. Basura. Este grupo de amigos eran: Rubén Lorenzo Montero, Miguel Rodríguez Cruz Yago Bouzada, Benjamín Castro Alberto Nanclares, Pablo Rey Juan López-Aranguren, Manuel Polanco La Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid: data de 1848. Materias que imparte, entre otras: Mecánica del Suelo. Mecánica Física. Física de Construcciones. Malasaña: Barrio del centro-centro de la capital, población mayor de setenta años o de treinta y pocos. casas de más de cien años que se caen a pedazos sobre los adoquines. Malasaña: Origen de la ya muy manoseada “Movida Madrileña” de los ochentas. Malasaña: Equivalente más o menos aproximado del Palermo porteño o el Coyoacán del D.F.

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Esther García Llovet est écrivain et journaliste à Madrid. Contact : submaquina@gmail.com

Basurama 2012 Desde el barrio madrileño de La Elipa el Colectivo Basurama mueve proyectos y talleres en América (Latina y Norte), Asia (Nueva Delhi) y África como plaza más recientemente ocupada. A pesar de que se han profesionalizado el núcleo duro se mantiene intacto y la periferia va expandiéndose en una red con nódulos de iniciativa cada vez más densos y nerviosos. Primero tomaron Malasaña. Después tomaron Miami.

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La Nave de Basurama Buenas Intenciones “No nos interesa tanto inventar prototipos como hacer talleres centrándonos en el proceso”, explica Rubén. “Queremos que sea la gente quien tenga las herramientas para apropiarse del objeto o del espacio”. “El negocio del reciclaje por empresas constructoras no favorece el reciclaje. Lo que favorece es consumir más. Consumir otra vez. Usar y tirar”. “Nuestra intención no es reciclar si no recuperar”. “Intercambiar”. “Ocupar”. “Reutilizar la creatividad de unos cruzándola con la creatividad de otros”. “Empezamos en la Arquitectura. Tomamos la Arquitectura como el punto de partida del que huimos”. “Nuestro prototipo es la acción y la herramienta. Nuestro material son las grietas del sistema”. “Basurama no es Arte+Basura”. “Basurama es un Circo”.

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La nave espacial, como la llama Rubén Lorenzo cuando me recibe, es una pequeña nave industrial en La Elipa. Estamos a 5.300 metros de La Puerta del Sol o Kilómetro Cero del país (España: aquél país). Estamos a tiro de piedra de La Almudena, uno de los mayores cementerios de Europa. En los alrededores: talleres de grabados de lápidas en cada esquina. La Nave está abarrotada llantas de automóvil, ordenadores viejos, televisores usados, maniquíes, expendedoras de tabaco, palés, cables, plásticos. Mucho plástico. Un depósito de caldera que utilizan para cocinar, a modo de horno. Un jersey tejido con los cables de los auriculares que reparten en los trenes y que son, como casi todo ya, de usar y tirar. Sentado frente al ordenador trabaja Yago. El tecnochamarilero. Rubén ejerce de portavoz del grupo mientras me guía entre las catacumbas de pura chatarra de Basurama y me detalla las intenciones del colectivo.


RUS. Cirujas. Cartoneros. Pepenadores. RUS o Residuos Urbanos Sólidos es un proyecto que Basurama puso en marcha en el 2008 y que continúa abierto y cada vez más activo, principalmente en Latinoamérica, con rápidas incursiones en África y Oriente Medio. Financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo trabaja con una red de artistas locales que se extiende desde La Paz a Miami, desde México DF hasta Nueva Delhi. Se trabaja con artistas pero también con los cirujas, los cartoneros, los pepenadores, los trabajadores espontáneos de la basura y recicladores informales de los residuos de ciudades como México DF, donde cada día se genera 12.500 toneladas de basura. Se interviene el residuo. Se interviene también en el espacio público.

Encima de los Adoquines Basurama no sólo se ocupa de los deshechos sólidos, también de esos espacios urbanos muertos, residuales, olvidados. Los patios traseros de la ciudad. Han ocupado e intervenido barrios como Estrutura en Brasilia, San Cristóbal de los Ángeles en Madrid o el Campo de Refugiados Suf, en Jordania. En El Alto, el barrio que rodea la ciudad de La Paz, trabajaron junto a “El Colectivo 2”, un grupo de artistas locales con los que utilizaron viejas gigantografías o lonas penumbra en este lugar donde el sol resulta abrasador a cualquier hora del día. En Niameh, Níger, más recientemente construyeron un parque infantil con bidones y neumáticos y palets de transporte. Que sean los niños los que encuentren la playa. Pero encima de los adoquines.

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RUS México Los hemos visto por toda América: trabajadores que acarrean su negocio portátil en carrito por toda la ciudad: carritos de venta ambulante, carritos de pupusas, carritos de tamales. Los carritos de los pepenadores del DF van cargados con residuos, basuras, objetos usados o viejos que ellos mismos se vender en los “tianguis” o mercadillos de segunda mano. El Proyecto RUS México trabajó con los artistas del FARO de Oriente (Iztapalapa) y pepenadores locales para construir un prototipo de carrito que tuviera habituales. Se realizaron dos prototipos, con piezas y chatarra del Tianguis de El Salado, y luego recorrieron el centro de la ciudad en su nueva función de Taller de Reparación de Bicicletas y Radio Portátil de Radio FARO.

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Las Cosas que no se acaban Nunca Yago Bouzada es algo así como el Inspector Gadget de Basurama, el inventor de alta tecnología de retaguardia. Sus objetos tienen ese aire “Steampunk” que sólo vemos presupuesto con la diferencia de que sus prototipos funcionan, hacen cosas, y algunas revolucionarias. Ha intervenido expendedoras de tabaco para que suenen como pianolas, elementos de ordenadores para que expelen de Formatos Analógico-Digital, un ingenio que permite leer elementos analógicos, como aquellas antiguas y pesadas casetes de Beta, con tecnología digital actual para no perder sus contenidos. La obsolescencia no existe, por mucho que nos lo quieran vender así. Las cosas no se jubilan. Sólo las tiramos a la basura.


Spermöla A pesar de llamarse como aquél viejo hit porno de los ochenta, Spermöla es otra cosa aunque no menos estimulante. Spermöla es un proyecto-taller de recuperación e intercambio de todos esos muebles que abandonamos en la acera cuando nos cansamos de ellos. Sofás, sillas, la mesa de la abuela. Palos de golf. Los chicos Basurama se acuerdan de todo eso que ya no funciona; los Super Marios de la Basura se ocuparán de que la intercambies por algo que necesitas o si no, le ponen ruedas. Le colocan ruedas al sillón, o al banco. O a una tabla de skate para cinco personas. Construyen un balancín con una bobina gigante. Todo sobre ruedas. Siempre en movimiento.

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Música Mutante Basurama también suena. A sonajero, a silbato de árbitro, a viento entre las cañas. Prueba a soplar por una paja cada vez más corta, a golpear con las uñas la lata de cerveza a medida que te la vas bebiendo y tendrás una idea de cómo sonó en el Festival y genial Pascal Comelade o al Doctor Magneto: bombillas. Prótesis. Monstruosidades.

Los Jardines Colgantes de Babilonia “La Plaza de la Cebada”. “Esto no es una Plaza”. “La Huerta de La Tabacalera”. “Huerto tos donde antes no crecía más que la mala hierba y las colillas de cigarros, antiguos peladeros que Basurama, junto con otros colectivos, han reconvertido en huertos públicos, vergeles, pequeñas selvas aromáticas junto a las tapias de las fábricas y los conventos. Todo se aprovecha, como las paredes del Colegio Lourdes de Madrid, donde los basuramas colocaron bidones y recipientes de plástico en los que luego plantaron semillas para formar un huerto vertical.

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Apagamento (Effacement) - Flávio Lima

Dans mon sang Dans chaque veine Coule. J’erre par les viaducs Je saute des ponts Les nuages se rassemblent Et pleurent la pluie La ville se réveille renouvelée Lavée du sang qui coula L’asphalte, gris à nouveau Flávio Lima est étudiant à la ville de São Paulo.

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Interview avec deux écrivains marginaux Sofía Ramos La littérature «marginale» ou « périphérique» est née au Brésil au début des années 2000. Férrez, un «terroriste littéraire» et Rodrigo Ciriaco, un professeur d’une école de la banlieue, ils sont tous deux des auteurs fondateurs de ce nouveau mouvement littéraire. Depuis sa naissance ils habitent et revendiquent leur appartenance à la périphérie de Sao Paulo, et c’est par le biais de cette appartenance qu’ils défendent une reconnaissance de cet univers rendu invisible par l’imposition d’un centre avec ses propres normes et son propre système. Leur style se caractérise par les marques de ce qu’ils appellent la «culture marginale», c’està-dire, la présence de signes, de contextes et d’un langage particuliers. Ceux-ci se traduisent dans la vivacité du récit, qui permet que ses textes soient représentés comme un rap ou comme une improvisation de théâtre. Aujourd’hui ces deux auteurs ont déjà publié plusieurs livres et ils ont été invités à les présenter dans plusieurs pays d’Amérique Latine, d’Europe et des Etats-Unis. Il y a quelques mois nous avons eu l’opportunité de les rencontrer à Poitiers et de leur poser quelques questions au sujet de cette nouvelle littérature… Quelle est la limite entre ce que vous appelez « littérature périphérique » et le reste de la littérature? Et quels littérature comme périphérique ? Ferréz: J’ai peur de l’appeler « périphérique » puisque la marge peut être partout, et même le centre peut être la marge de n’importe quel lieu. Par contre, l’auteur doit être enraciné à

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la narration marginale, restant ainsi limité en quelque sorte par la forme et le contenu de ce qu’il écrit. Dans cette perspective, une vision bourgeoise serait une vision déformée. Rodrigo Ciriaco: Moi aussi je préfère le terme « marginal », dans la mesure où on peut assimiler la périphérie à un pays au sein de Sao Paulo. Une personne issue de la périphérie s’habille, se promène et parle d’une façon particulière. On parle donc d’une culture précise en se faisant référence à tous

“Puisqu’on parle la plupart du temps de la marginalité comme une chose, elle devient ainsi facile d’ignorer : face à ceci, nous, on l’humanise… on fait sortir la marginalité du rôle de simple objet.”

ces éléments. La littérature marginale n’est donc pas restreinte ou limitée… une personne extérieure peut très bien écrire sur celle-ci, mais elle n’aura pas le style ou le vocabulaire nécessaire. Cette personne aurait besoin de s’immerger dans cette culture, et par ce biais, d’en faire partie. C’est comme si moi j’écrivais sur la France, je ne ferais pas de la littérature française, mais de la littérature brésilienne sur la France.


Quelle relation peut-on établir entre les mouvements artistiques qui se développent aujourd’hui au Brésil ? Ferréz: la marginalité n’est qu’un point de vue de la périphérie… il y a des personnes que vivent dans la marginalité et d’autres qui ne le sont pas mais qui vivent à la marge de la société puisqu’elles n’ont pas un accès à une sécurité sociale, une éducation, etc. Rodrigo Ciriaco: Je crois qu’on parle beaucoup de la marginalité comme s’il s’agissait d’une situation de confrontation avec la loi ou de quelque chose de négatif. Mais on peut prendre cette même vision contre le système, et il s’agirait alors de la marge d’autres options, elle-même posée par la société capitaliste qui les crée. Car cette société encourage l’individu à travailler plus dur dans le seul but de pouvoir acheter plus, Les personnes qui ne possèdent rien, ne vaudraient rien… or, elles restent bien des citoyens ayant les mêmes droits. Il est donc important de parler de la marginalité non seulement comme une situation hors la loi, mais aussi comme une manière d’acquérir une certaine reconnaissance, de se montrer et temps de la marginalité comme une chose, elle devient ainsi facile d’ignorer : face à ceci, nous, on l’humanise… on fait sortir la marginalité du rôle de simple objet.

Quelle serait l’intention de cette littérature en relation avec son intégration ? Est- ce que sa revendication comme marginale serait une stratégie pour sortir de la marge ? Ferréz: Non, ceci n’est pas notre intention, on ne veut rien intégrer. On veut changer le concept, mais on ne cherche pas l’acceptation.

“On veut changer le concept, mais on ne cherche pas l’acceptation. On écrit ce qu’on pense, qui fera peut-être rire, pleurer ou penser celui qui lira ces mots.” On écrit ce qu’on pense, qui fera peut-être rire, pleurer ou penser celui qui lira ces mots. Rodrigo Ciriaco: Il y a une phrase qui m’a beaucoup marqué : « le problème de l’égalité au Brésil c’est qu’elle est tout le temps pensée vers le haut »… C’est comme si la pauvreté aurait un idéal à atteindre, qui est celui de la richesse. Or, dans cette planète on ne peut pas se permettre un style de vie consumériste, comme celui des américains. Si on veut parler d’une intégration et d’une égalité, elle doit aussi venir d’une volonté de vouloir céder quelques privilèges. Sofía Ramos est étudiante à l’Institut d’Études Politiques de Paris et une des éditeurs de LIMITE. sof.ramosdiaz@gmail.com

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Elmer et Arc en Ciel - Garance Bonotto Arc en ciel et Elmer sont les deux premiers marginaux que j’ai rencontré dans ma vie. Le premier est un poisson aux écailles argentées qui ne trouve pas de copains parce que tous les autres habitants de la mer sont jaloux de son éclat. Le second est un éléphant multicolore qui ne trouve pas de copains parce qu’il n’est pas gris comme les autres mais multicolore. Le marginal est avant tout la différence incarnée. Pour s’être démarqué du troupeau, il sera puni de solitude. Situation tellement inacceptable pour celui qui ne l’a pas choisi qu’il tentera tout pour se « recentrer », quitter la périphérie sociale, revenir au cœur du groupe et devenir comme Eux, normaux et normés. Elmer se peint en gris. Il s’intègre auprès d’autres éléphanteaux. Mais c’est un jour de pluie, les gouttelettes laissent peu à peu apparaître les couleurs de sa peau. Heureusement, la supercherie démasquée n’empêche pas les éléphanteaux de trouver Elmer sympatique, « malgré tout », « en dépit de ». La différence du marginal n’est jamais acceptée telle qu’elle, comme constitutive de ce qu’il est : on peut à la limite passer outre, cette différence restera aux yeux de l’autre un défaut, un manque, une absence de normalité sur laquelle l’on accepte de fermer les yeux pour peu qu’Elmer donne le change en endossant la cape sociale. Le marginal, s’il veut entrer dans la ronde, redouble d’efforts. Il lui faudra être deux fois meilleur que tout en lui devienne un peu moins pénible à Mais si Elmer avait été réellement inadapté au système éléphantin, au delà de sa différence physique ? Il aurait pû revendiquer et protester,

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on l’aurait probablement enfermé. Il aurait pu se reclure, il serait devenu invisible. Quelques uns se seraient peut-être intéressé à son cas, beauté de la victime. Mieux placé que tous pour observer ce qui se trame dans ce bazar social aux allures policées, Elmer marginal personne n’en aurait jamais rien su. Il a préféré se travestir, endosser le déguisement du correct. Mais un poulet maquillé parmi les porcs, ça n’a pas fait illusion, et heureusement. Revenons à Arc-en-ciel. Sous pression, il détache ses écailles d’argent et les distribue une à une à tous les poissons. Sa générosité est sont parfois gentils ». La parade consiste à montrer qu’il n’est pas foncièrement antisocial et que son état lui a été imposé par la Nature ; du même coup, tout se passe comme si le vertige que pouvait procurer sa marginalité était annihilé. La marginalité se révèle avoir été bien plus une fascination qu’une peur, le rassure. Peu de choix pour Elmer l’éléphant et Arc-en-ciel le poisson, s’ils veulent être aimés. Depuis tout petits, nous sommes pétris du mythe de l’intégration, et de son versant, la logique « aime ou vas t’en ». Intégration mythique qui est un oubli : la marginalité se révèle être un équilibre face à la norme. Elle n’est pas une minorité mais bien une « majorité bigarrées, exclus ou séditieux. Et comme tout concept, elle n’existe de manière homogène uniquement sous la forme d’une projection impalpable ; tandis que sa réalité, elle, se révèle fragmentaire, polymorphe et présente partout


pour nous perturber si nous nous donnons la peine de la voir. Après Elmer et Arc-en-ciel, nous en croisons bien d’autres, aux détours des bancs de métro, squats, bistrots, ghettos. Pour autant, il n’y a pas de place ici pour le marginal qui refuse de se dénaturer, celui qui rejette l’intégration. Il dérange trop. Il y a en lui une impossibilité qu’il tait : celle du retour dans la normalité, et du même coup, dans la société, aussi illusoire soit-elle également. L’exclusion, solution chouchoute des politiques publiques, les prive d’un espace d’existence et de pensée décent. Arcen-ciel, s’il n’avait donné ses écailles, serait radieux et beau, mais aussi fou et seul. Il faut lire Les naufragés de Patrick Declerck : le vagabond, celui qui appelle choix ce que les autres désignent comme tare, devrait pouvoir trouver a room of one’s own. Ce qu’on lui refuse actuellement, puisque le marginal qui existerait tout simplement, passant du passif au puissant, ne saurait être que Le marginal est un miroir tendu que l’on ignore ; pourtant, salutaire est sa présence. En creux, il esquisse le discours commun, teinté

comme vertu. L’incroyable peau bariolée d’Elmer est un support de pur fantasme. Il y a là aussi quelque chose à dépasser. Mais retenons simplement que là où la pauvreté et l’errance sont synonymes d’une existence de clochard miséreux et vineux dans nos contrées, les babba sadduhs indiens, parmi tant d’autres, ont eux fait de ces attributs les signes de la plus haute spiritualité. Parfois duperie de charlatan, parfois véritable mystique ; puissance que, dans tous les cas, l’on ne peut ignorer puisqu’elle s’impose à nous sans se cacher. Sans exiger de lui ni compromission ni isolement, laissons au marginal le soin de s’apposer sa propre étiquette, s’il le souhaite.

« Songs beatingwings of gladness resound beyond the heavens. Can life’s most urgent cry not pierce through your heart ? But your doors are closed. » Sumitranandan Pant

sont exposés au grand jour. Dès lors, laisser le marginal exister, sans aversion, laisser sa subversivité devenir une force, pourrait constituer un véritable retour de la poésie dans nos cités, une alternative sensible. Car le marginal est éminemment poétique, comme tout ce qui bouleverse et déséquilibre. Certes, guette en nous, notre « chrétienté » historique nous irriguant de l’idée de la souffrance

Garance Bonotto est étudiante et habite actuellement dans la ville de Delhi. Contact: garance.bonotto@gmail.com

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Marges urbaines et informalité: condition de la ville, exception dans la ville - Saena Sadighiyan « all the way from Ugandan tour guides and drug dealers to rural and the urban, the formal and the informal sectors ... and James Staples (2007) Au sein des champs disciplinaires des sciences sociales et humaines, l’idée de marge est fréquemment utilisée, souvent en opposition à des considérations sur le centre, le visible, le monumental. Les travaux développant l’idée de marge en tant que telle sont relativement rares, négligeant une étude méthodique, mesurée et territorialisée de ces objets. La référence à la marge se pense avant tout comme une référence à un objet lointain, en périphérie, à la limite ou à la frontière d’un autre objet, par rapport auquel il est de moindre taille, de moindre importance. La marge est toujours fonction d’une relation asymétrique à l’altérité, à un autre groupe ou à un autre espace socio-économiquement constitué, politiquement et culturellement dominant. Dans ce contexte académique particulier, il est possible de caractériser avant tout la notion de marge selon un délaissement disciplinaire largement généralisé, une mise à l’écart au sein de la connaissance Au-delà de l’idée d’une simple négligence des universitaires et autres chercheurs, il s’agit également d’interroger les problèmes intrinsèques et extrinsèques inhérents à la analysant en quoi ces objets marginaux sont à la fois représentatifs d’une histoire territoriale légitime de la société et de valeurs et de mémoires controversées car informelles. Objets marginaux, souvent associés à la notion

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plus contemporaine d’informalité, notamment dans les études urbaines et géographiques, mais plus globalement en sciences sociales et humaines. Ces deux notions seront confrontées et mises en perspective dans ce ces objets de et à la marge disciplinaire passent le coeur politique imparfait de la ville, à la fois condition de son existence et de la crise perpétuelle de son devenir. La marge pose d’emblée un problème de le caractère informel des marges urbaines, il s’agit de donner quelques clés d’entendement global de la notion de marge à la fois spatiale et sociale. Extra-notion, pluri-notion ou transnotion, la pensée théorique de la marge oblige dans un premier temps à apprécier l’identité et les dynamiques propres des espaces et groupes qui la constituent. Considérant d’abord les marges spatiales, qu’elles soient interfaces ou discontinuités territoriales, toutes se localisent par rapport à un centre et des pôles structurants de la ville ou du système de ville. Ces marges sont le fruit d’une appropriation particulière des lieux, relative à l’histoire et à l’aménagement du territoire en question, ainsi qu’au réseau d’acteurs en présence. Les groupes marginaux quant à eux se situent en décalage par rapport aux conventions du groupe socio-économique


majoritaire dominant dans un espace politique construit, codes qu’ils transgressent Ils sont mis à l’écart d’une société en vertu de normes établies, et du fait de leurs divers « attachements »1 ; il se trouvent alors assignés à des territoires marginaux de la ville ou au contraire, produisent de nouveaux territoires urbains, en tant qu’ils inscrivent leur action dans un rapport de pouvoir localisé et extraordinaire. Les marginalisations sociales et spatiales connaissent nécessairement diverses morphologies, à toutes les échelles d’analyse territoriale – et il en sera donné d’en étudier quelques unes dans le cadre de cet article pour interroger la pertinence de ces catégories théoriques d’analyse territoriale. L’épigraphe de cet article, qui reprend les mots de James Staples2, interroge d’ailleurs la validité même de la notion de marge, du fait de frontières perméables qui existent entre les différentes catégories mentionnées dans la citation, notamment lorsque la problématique de la marge est matérialisée et projetée dans l’espace urbain. Lorsque dans son ouvrage James Staples cite les résultats de l’enquête de Lazar3 menée auprès des vendeurs informels de poisson en Bolivie par exemple, il montre que cette informalité qui caractérise leur activité principale ne les marginalise pas a posteriori par rapport à un supposé centre urbain concentrant les activités légitimes de la ville, puisqu’ils sont de facto organisés en coopératives formelles dans la ville d’El Alto. Au contraire, ces vendeurs

structures socio-politiques au sein desquelles ils auraient pu a priori être marginalisés. Dans cet exemple, l’’inconsistance de la notion de marge à la fois spatiale et sociale témoigne discutée. Dire et décrire la marge, comme territoriales à l’extrême, ainsi que celle des acteurs de la ville, de ses multiples dimensions et expressions4? Les exemples « ordinaires » de ces informalités, à l’image de l’activité économique des vendeurs de poisson à El Alto, mais également de celle des dealers de drogue les grandes villes de l’Ouganda5, ne prouventils pas « l’extraordinaire » diversité de ces interstices entre la légalité et l’informalité de ces pratiques dans l’espace urbanisé – pour ne pas dire urbain ?6 La notion d’informalité ne serait-elle pas alors la juste extension – plus subtile et plus appropriée à une étude des groupes marginaux – du vague terme de marge? Il s’agit alors d’inscrire la notion d’informalité, et notamment d’informalité urbaine, par rapport aux controverses qu’elle suscite, au sein de deux courants en sciences sociales et humaines – même si les débats théoriques de référence sur ce sujet ne proposent pas une lecture de l’informalité urbaine comme un processus menant à une production politique particulière de l’espace, comme il sera proposé dans le cadre de ce texte. Le concept

1 Cf travaux d’Antoine Hennion, en Science and Technology Studies, qui remet en perspective la théorie de l’acteur- réseau à partir de l’idée des « attachements » (Centre de Sociologie de l’Innovation, Mines ParisTech-CNRS UMR 7185) 2 Cf STAPLES J., Livelihoods at the Margins: Surviving the City, Left Coast Press, 2007. 3 Ibid 4 Cf AMIN A., THRIFT N., Cities: Reimagining the Urban, Polity Press, 2002. 5 Cf STAPLES J., Livelihoods at the Margins: Surviving the City, Left Coast Press, 2007. 6 Cf STEWART K., Ordinary Affects, Duke University Press, 2007.

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d’informalité est traditionnellement décrit comme le corollaire et la conséquence de politiques urbaines et de plans économiques inadaptés à tous les groupes et milieux d’une société, à laquelle répondent ces derniers par la mise en place de nouveaux espaces et de formes de participation à la société. L’informalité peut alors être perçue comme une sorte d’effet secondaire indésirable de l’aménagement et de l’administration du territoire par les autorités publiques et les groupes privés, ce que les rapports des agences régionales et nationales laissent percevoir. L’informalité est une manifestation idéologique de la trace spatiale des marges socio-économiques de l’Etat dans la projection territoriale. En utilisant le terme d’idéologie de l’informalité, il s’agit d’insister sur le fait que cette notion, à l’instar de la notion de marge, n’est pas une idée désincarnée ; elle puissance sociale avec d’autres constructions collectives7. L’informalité est toujours une réaction à une décision politique explicite ou implicite, et entraîne en réponse à cette décision une production politique (si ce n’est politisée) de l’espace public. Les positions académiques sur la notion d’informalité pourraient être divisées en deux branches, l’une considérant les groupes et milieux informels comme des « parasites

visibles » de l’espace urbain, ou comme des « mouvements citadins invisibles » pour les autorités dans l’espace urbain. L’espace informel des « parasites urbains » est considéré comme une sphère distincte de l’espace formel et légal par les premiers auteurs. Plusieurs auteurs considèrent le secteur informel comme la matérialisation d’espaces rejetés partiellement ou totalement par le capitalisme néolibéral et appellent à une (ré)intégration de ces espaces marginaux dans l’économie globale et mondialisée8, via par exemple l’attribution de titres de propriété aux « marginaux »9. Cet appel au droit à la propriété se transforme en revendication d’un droit à la ville10 dans le second courant de pensée, qui considère que les groupes et espaces ne sont pas marginaux a priori, mais nécessairement marginalisés en résultat d’interrelations socio-économiques, géographiques, historiques, esthétiques et culturelles qui, sans être de leur fait, modèlent le processus d’urbanisation qui les impacte directement11. Selon ce courant de pensée, l’informalité urbaine n’est pas conséquence de privations économiques, et les catégories abstraites de marginalité et d’informalité, mais également d’urbanité et de modernité ne permettent pas, même théoriquement, notions trop génériques12. Ce texte se range sur la position de la deuxième école de pensée du sens de l’entrepreunariat des populations

7 Cf Citation éclairante d’Anne Gilbert à ce sujet (« L’idéologie spatiale : Conceptualisation, mise en forme et portée pour la géographie » in Espace Géographique, n°1 p57-66, 1996) repris dans l’Entrée « Idéologie » (M. LUSSAULT, J. LEVY, Dictionnaire de géographie et de l’espace des sociétés, Belin, Paris, 2003) : « L’idéologie spatiale est un système d’idées et de jugement, organisé et autonome, qui sert à décrire, expliquer, interpréter propose une orientation précise à l’action historique de ce groupe ou collectivité ». 8 A l’instar de Hernando de Soto, The other path: The invisible revolution in the Third World, I.B. Taurus, 1989.

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propriété (ou droit du sol) aux citoyens résidant ou travaillant illégalement sur des parcelles. 10 Cf thèse centrale d’Henri Lefebvre, Le droit à la ville, Anthropos / 2ème édition, coll. Les Points, Ed. Du Seuil, Paris, 1968 11 A l’instar de ROY A., ALSAYYAD N., Urban Informality : Transnational perspectives from the Middle East, South Asia and Latin America, Lexington Books, 2004


marginalisées ou dans la victimisation de celles-ci 13. Il convient alors de restituer à la notion d’informalité urbaine sa dimension politique (étymologiquement) pour la projeter dans le processus de production spatiale de l’Etat. Il est possible, et les deux courants de pensée le suggèrent fortement, d’observer l’informalité urbaine selon différentes perspectives. Mais le prisme politique est sans doute le plus à même de montrer les controverses majeures inhérentes à cette notion. Ananya Roy pousse le trait et démontre que l’informalité urbaine est toujours fonction d’une intentionnalité autorités nationales14. Toute production de l’espace urbain admet alors la condition exceptionnelle de l’informalité urbaine. Il convient alors d’interroger cet état d’exception de l’informalité dans la production des lieux et des savoirs urbains, à partir de l’exemple du plan de développement urbain de la ville de Delhi qui montre comment certaines conditions politiques permettent l’émergence

de cette informalité urbaine. Le Master Plan de Delhi, projection de l’ambition moderniste des autorités publiques à l’aide d’outils d’aménagement de territoire « bourgeois et environnementaliste »15, est considéré par nombre d’urbanistes et de sociologues comme un « désastre invisible » à grande échelle mais de bonne intention16 concevoir cet espace comme laboratoire de démocratique, légal et infrastructures et services17.

contrôlé

des

Ce paradoxe génère de grandes tensions entres les populations marginalisées et les classes moyennes, peu regardantes du droit à la ville de leurs concitoyens18, et met en perspective la thèse de Scott qui pose l’informalité comme le résultat spatial de formes de résistance sociales collectives et quotidiennes19 aux processus d’urbanisation mis en oeuvre par les autorités publiques. Dans sa typologie des « désastres de l’Etat ultra-moderne requiert une passivité absolue de la part de la société civile, autrement

méthodologiques avant tout. Dans son article sur la culture de la favela, Perlman insiste sur l’importance de partir des théories de la « culture du pauvre » et de réduire la notion d’informalité urbaine à sa seule manifestation physique et démographique, le slumPERLMAN J., Marginality - From myth to reality in the favelas of Rio de Janeiro, 1969-2002, in ROY A., ALSAYYAD N., Urban Informality : Transnational perspectives from the Middle

confusion et les amalgames qui existent entre ces concepts qui relient des phénomènes divers. 13 Ainsi que le préconise également STAPLES J., Livelihoods at the Margins: Surviving the City, Left Coast Press, 2007. 14 Cf ROY A., The 21st century metropolis: New geographies of Theory, in Regional Studies, 43 (6), p819-830, 2008. 15 Cf BAVISKAR A., Between violence and desire: space, power and identity in the making of metropolitan Delhi, in International Social Science Journal, 55 (175), p89-98, 2003. 16 Ibid : “The development of slums was, then, not a violation of the Plan; it was an essential accompaniment to it, its Siamese twin” 17 Cf RAVINDRAN K.T., A state of siege, in India’s National Magazine, 17 (25), 2000. 18ROY A., Transnational trespassings: The geopolitics of urban informality, in ROY A., ALSAYYAD N., Urban Informality : Transnational perspectives from the Middle East, South Asia and Latin America, Lexington Books, 2004 19SCOTT J., Seeing like a state: How certain schemes to improve the human condition have failed, Yale University Press, 1998.

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dit une résistance zéro de la part des marges de la société au processus d’aménagement territorial décidé par les autorités20. Argument repris à son compte par Baviskar, qui précise que la complicité tacite des urbanistes avec les autorités publiques permet la prolifération de telles situations d’informalité, niant le droit à la ville de certains citoyens, criminalisant la vulnérabilité urbaine et reproduisant de puissantes inégalités à travers des projets organisés institutionnellement21. L’informalité serait à partir des enquêtes de ces auteurs la conséquence directe de politiques urbaines et économiques22. La frontière entre la légalité le suggèrent les travaux classiques en sciences sociales sur ce sujet, mais elle n’existe tout simplement plus en tant que telle, puisque l’informalité n’est qu’une expression de la régulation territoriale de l’Etat, et n’apparaît qu’en fonction de celle-ci. Les marges sont simultanément des espaces d’inclusion et d’exclusion de différents groupes23, mais cette fonction territoriale n’est pas statique et varie selon les différentes temporalités des décisions émanant de l’Etat central(isé)24. Les objets marginaux, qui demeurent à l’extérieur de l’ordre formel ne le sont qu’en fonction d’une décision interne la loi)25. Les marges ne sont que l’exception

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nécessaire à la composition de la règle étatique – considérant l’Etat alors comme une forme de régulation qui oscille entre une raison d’être rationnelle et magique26. L’idée l’existence même de l’Etat, son autorité et sa lisibilité27. La prolifération de l’informalité urbaine n’exclut pas la légitimité ni le pouvoir dispositifs étatiques n’exclut pas l’intensité et le dynamisme des activités informelles peu régulées28. Les espaces formels et informels des territoires affrontent et imposent alors leurs le désir d’une cohésion nationale29 car seule l’échelle du quartier voire de la ville pourrait permettre d’aborder des problématiques plus critiques telle que la conception de la justice, de la citoyenneté, de la liberté, de la protection de l’environnement, et non l’échelon national30. Amin et Thrift posent une première question éclairante en ce sens : comment les autorités publiques devraient réimaginer la ville aujourd’hui sans rejeter la catégorie de l’informalité31? Mais la question plus subtile à traiter avant cela reste celle posée par Soliman, qu’il formule à partir d’une illustration de cas dans le quartier hezbollahi de Dahiya, le plus grand quartier informel en périphérie de la zone métropolitaine de Beyrouth32 :

20 Ibid 21 Cf BAVISKAR A., Between violence and desire: space, power and identity in the making of metropolitan Delhi, in International Social Science Journal, 55 (175), p89-98, 2003. 22 Cf RAVINDRAN K.T., A state of siege, in India’s National Magazine, 17 (25), 2000. 23 Cf AGAMBEN G., The State of Exception, Chicago University Press, 2005. 24 Cf STAPLES J., Livelihoods at the Margins: Surviving the City, Left Coast Press, 2007. 25 Cf AGAMBEN G., The State of Exception, Chicago University Press, 2005. 26 Cf DAS V., POOLE D., Anthropology in the Margins of the State, School of American Press Research, 2004. 27 Ibid. 28 Cf Roitman, in DAS V., POOLE D., Anthropology in the Margins of the State, School of American Press Research, 2004. 29 Cf STEWART K., Ordinary Affects, Duke University Press, 2007. 30 Cf AMIN A., THRIFT N., Cities: Reimagining the Urban, Polity Press, 2002. 31 Ibid


le concept même d’informalité urbaine ne diffère-t-elle pas nécessairement entre les villes elles-mêmes et au sein même d’une ville? Il montre que l’informalité urbaine n’est pas uniquement un phénomène directement relié à l’aménagement du territoire en soi, mais une conséquence du degré d’engagement de l’Etat dans les politiques publiques que ses propres agences imposent, fonction de la convergence ou divergence de chaque orientation politique des différents quartiers de Beyrouth par rapport à l’idéologie centrale33. L’informalité urbaine, à la fois condition et exception de et dans l’Etat, est en quelque sorte le de la crise de la citoyenneté34. Elle devient également norme et paradigme de l’espace urbain et démocratique étant donné qu’elle est la forme d’urbanisation la plus répandue dans spatiale entre l’Etat et la société35 ; de ce nouveau processus d’urbanisation, provoqué volontairement ou pas par l’Etat, advient la condition et non plus l’exception sine qua non de la métropole du XXIe siècle. Saena Sadighiyan est doctorante dans le Centre de Sociologie de l’Innovation à Paris. s.sadighiyan@gmail.com

32 Le plus grand quartier informel en fonction des critères formulés dans le rapport de UNCHS, The Challenge of Slums: Global report on settlements, UN-Habitat, 2003 33 Cf SOLIMAN A.M., Diversity of ethnicity and state involvement on urban informality in Beirut, in Theoretical and Empirical Researches in Urban Management, 3 (9), 2008. 34 Cf PRAKASH G., The urban turn, in Sarai Reader 02: Cities of everyday life, 2002. 35 Cf ROY A., The 21st century metropolis: New geographies of Theory, in Regional Studies, 43 (6), p819-830, 2008.

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Anah - Lauren Hunter

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Lauren Hunter est sculpteur et étudie à l’OCADU à Toronto, Canada.

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Monstres et Freaks - Helena Marquez MONSTRE: du latin “Monstrum”, montrer. Car la première fonction du monstre, c’est bien d’être vu. Par des spectateurs qui, confortés dans leur normalité, peuvent s’amuser à se faire peur en contemplant ce prodige, ce phénomène de foire. Celui qui est effrayant, celui qui est grotesque, celui qui est ridicule. Celui qui est si laid qu’il ne peut être que l’incarnation du mal. Celui qui est d’autant plus épouvantable qu’il leur ressemble tellement. (Parce que la différence fascine, mais elle denous ressembler.) Mais si les monstres sont « une erreur de syntaxe », ils ont toujours une raison d’être. Au Moyen-âge, les monstres marquent les limites et le début de l’interdit. À la lisière de la forêt, les loups, les sorcières. Du haut des clochers des cathédrales, les gargouilles et les démons. La Renaissance et ses grandes découvertes condensent dans les monstres marins les dangers qui menacent les navigateurs : les serpents de mer, le poisson-évêque, les calamars géants... Puis, au XIXe siècle, le positivisme fait du monstre un échantillon biologique qui permet, par contraste, d´établir une notion de norme. C’est l’apparition de la Tératologie, littéralement la science du monstre. Parallèlement, un nouveau phénomène freaks, ces « monstres humains » montrés dans les freak shows, dont la multiplication contribue à populariser le concept de freak et à standardiser les « phénomènes » qui s’y présentent. De nombreuses biographies documentent les succès de frères ou sœurs siamois, de lilliputiens, de femmes barbues.

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Ainsi, ces freak shows contribuent à établir qu’est un monstre ». Puis, avec l’interdiction mot freak se banalise pour désigner de façon générique et péjorative quelqu’un d’anormal, de déplaisant. Un leitmotiv dans la littérature et autres productions artistiques autour du Freak est cette tension entre ce qui paraît normal mais est monstrueux, et ce qui paraît monstrueux mais (1932) met en scène une troupe de cirque composé d’une part des Freaks, des personnes soufrant de malformations ou de maladies dégénératives, et d’autre part des personnes « normales » qui sont épouvantées ou amusées par ces collègues singuliers. La cruauté et le manque de scrupules des personnes prétendues « normales » renverse la perception du spectateur pour montrer que les monstres ne The Elephant Man de David Lynch, montre que les apparences sont trompeuses et que le « monstre » John Merrick est en réalité une personne exquise douée d’une sensibilité et d’une intelligence rares. Il est d’ailleurs intéressant de constater qu’il ne s’agit pas de montrer que sous les apparences du monstre se cache une personne normale, mais plutôt que, sous les apparences d’un monstre horrible se cache un être merveilleux, plus noble et doux qu’une personne normale. Ce renversement extrême qu’on pourrait appeler un « saut perceptif », est d’autant plus étonnant qu’il est long : un saut en longueur qui passe du monstre à la merveille en un coup de théâtre.


Tout cet imaginaire qui se développe autour du Freak nuance progressivement son rapport avec le Monstre. Alors que le Monstre est perçu comme un phénomène plus proche de la nature que de la société, avec une part d’ « animalité » très présente, le Freak incarne plutôt une humanité dénaturée. Le Freak est donc l’autre, dans sa manifestation la plus étrange et dérangeante. Il n’est pas exclu de la société, il est à la marge. Et c’est cette proximité avec la « norme » qui le rend plus effrayant : le Freak est discordant mais vit parmi nous. Dans les années 1960, Frank Zappa et The Mothers of invention reprennent le mot freak et en font une revendication et un mouvement de contre-culture : Freak out !, leur premier album, dénonce le conformisme de la société américaine et clame leur droit à la différence, à l’excentricité et à la créativité. Le message devient en quelque sorte « c’est parce qu’on est marginal qu’on peut faire quelque chose en dehors du commun. Être en désaccord avec la norme, c’est notre valeur ajoutée. » Dans ce contexte, le Freak est donc associé à l’anticonformisme, à la révolte, à une prise de distance par rapport aux normes. De nos jours, la critique sociale que le mot « freak » pouvait contenir s’est estompée, mais l’attirance pour cet autre bizarre reste présente. Peut-être que, au-delà de la simple fascination de spectateur, il existe aussi, sousfreak, comme une façon de se donner une -

ce mélange de dégout et d’attirance morbide. Plus récemment, on pourrait même constater un rapprochement entre le Freak et le Monstre dans sa dimension mythologique. Si l’on évoque les mises en scènes de Lady Gaga, par exemple, on sent une oscillation constante entre le Freak marginal et le Monstre antique. Le Monstre, et sa variante, le Freak, sontdonc un sujet d’analyse complexe, puisqu’ils prennent des formes diverses sans pour autant changer vraiment de sens. Le fait est qu’il n’y a pas de Monstre à proprement parler, mais qui distingue objectivement le monstrueux du différent. Une constante, pourtant : le Monstre incarne, synthétise, et donc symbolise l’altérité sous sa forme la plus impressionnante. C’est l’étranger poussé à l’extrême. Ce qui est hors du juste milieu, ce qui n’est pas mesuré, une différence rence. Finalement, le Monstre porte bien son nom : c’est ce qu’on montre, le cas particulier qui fait mieux ressortir ce qui est la norme, mise en scène négative de ce qui est la normalité. Il rappelle la ressemblance du reste du groupe social par contraste avec sa différence la norme elle-même par distanciation. Le Monstre, dans sa radicalité, est aussi un espace de liberté sémantique.

Freak devient une sorte de monstre moderne, dont les attributs ont changé, dont l’anormalité s’est sophistiquée, mais qui suscite toujours Helena Marquez est planneur stratégique de l’Agence Saltimbanque à Paris. Contact : helena.marquezm@gmail.com

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