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ELOY JÁUREGUI . Crónica Trekking de medianoche ......................................................................................... [págs. 42-46] MIGUEL ZEGARRA. El Ángel del arte........................................................................................................................... [págs. 48-49] ENRIQUE GALDOS RIVAS. El mejor pintor abstracto peruano................................................................. [págs. 50-54]

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REVISTA CULTURAL DE LIMA

RODOLFO MUÑOZ DEL RÍO

Una vida al desnudo “Mi madre murió a los 99 años sin enterarse de que trabajo desnudo...”


SUMARIO

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ultural de ta C Li

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Fotografía: Josip Curich.

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CINE: Fernando Mieles “Ecuador no existe pero duele”. Festival de Cine de Lima Pintura: Giuseppe Mendiola, la burbuja del pintor. Escultura: Reynaldo Robles, razones y costumbres abstractas MADI, La primera vanguardia latinoamericana FIL: 17 Feria Internacional del libro de Lima Alexis Iparraguirre. Vallejo profetiza Trilce, 120 años Literatura: John Fante, el común de los mortales Central: Rodolfo Muñoz, una vida al desnudo José Rosas Ribeyro. El hombre más feo del mundo Entrevista a la poeta Karina Valcárcel. Franco Cabanillas. Letras de un bartender al Pisco.

Director Edwin A. Cavello Limas. Consejo Editorial Hugo Salazar Chuquimango. Luis Chávez Alpaca. Edith Díaz. María Elena RodriguezLa Rosa. Diseño y Diagramación Jorge Senisse Sáenz. Retoque fotográfico Gustavo Camacho

En portada Jorge Vega, el dandy limeño. Una publicación que nos hizo retomar el camino de la revista impresa, tratando temas de Literatura, fotografía, música, cine entre otras movidas culturales. Ante la ausencia de las páginas culturales en los diarios masivos, nos atrevimos a seguir difundiendo el arte y la cultura, gracias a un equipo que apoya este proyecto y cree que la cultura es la base de una sociedad. Teniendo como premisa apoyar a los artistas jóvenes. Nuestra tarea no solo es informar sino también participar como gestores culturales, organizando eventos de arte y creando espacios. Lima Gris es un medio independiente que trabaja de forma autogestionaria. La revista es de distribución gratuita.

96631-1700 / 541-6412 Foto de portada Hugo Enrique Alejos. Colaboradores Omar Críspin. Rodolfo Ybarra. José Rosas Ribeyro. Abel Salazar. Luis Humberto Moreno Córdova. Rufus T. Firefly. Diego Alonso García. Alexis Iparraguirre.

Eloy Jáuregui. Franco Cabanillas Chirinos. John Martínez Gonzales. Hellen Hesse. Guillermo Toro –Lira. Fernando Laguna. Fotógrafos Hugo Enrique Alejos. Marialejandra Rengiffo. Luis Pizarro. Carmen Malo. Pamela Soria.

EDITORIAL En esta oportunidad estamos lanzando el tercer número de la revista impresa. Una edición especial que está dedicada a mi padre Augusto Cavello Ramos, que partió a la eternidad hace unos días. Como medio independiente, se nos hace difícil pero no imposible hacer realidad esto. Lima Gris es una revista cultural, esperamos que esta edición sea de su agrado y puedan conocer y disfrutar de las diferentes expresiones culturales. El camino que sigue no es fácil, pero confiamos que con mucho trabajo y el apoyo de empresas, instituciones o personas interesadas en la cultura, podremos lograr un mejor país. Sabemos que los medios masivos no les interesa la cultura, y es una pena que cada día desaparezcan los espacios culturales en las publicaciones impresas, por eso hemos decidido que este número la revista sea gratuita, con puntos de distribución en diferentes partes de la ciudad, los lugares están publicados en la página web (www.limagris.com) además podrán descargar la revista completa con solo un click. Difundir cultura no solo se ha convertido en una lucha titánica, sino también en una necesidad. El Director

Roberto Garcés. Dante Escalante. Nadia Cruz. Carla Santillán. Erick Cuichap. Luis Estrella. Jorge Fernandez. Corrector de estilo Juan Pablo Mejía. Luis Chávez. Humorista e ilustrador José Jhoel Mamani E.

Diseño Web Marco Alegría. Diseño Gráfico Web Marco Angulo Portocarrero. Publicidad Publicidad@limagris.com Teléfono 992452244 Depósito legal Nro. 2011-08484 Imprenta NEDAGRAF E.I.R.L. 2> Lima Gris

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FOTOGRAFÍA

JOSIP CURICH

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“Víctor Phumpiú fue un grande de la fotografía peruana” Josip Curich(35) al salir del colegio decidió estudiar administración de empresas, pero luego su vida dio un giro, la fotografía había llegado, desde el principio supo que vivir de la fotografía no sería fácil, pero igual se fue a estudiar a Buenos Aires, a la Escuela Argentina de Fotografía.

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osip levanta la mirada y nos dice “Me gusta la luz de Lima, me gusta el cielo gris, me gusta la neblina, la humedad, ésta luz me remonta al pasado, es la luz con la que crecimos”. La primera vez que se fue de su casa, llegó a vivir al centro de Lima, en Quilca. Alquiló una habitación arriba del Queirolo, justo en el epicentro de la bohemia que es el corazón del centro. Ahí pudo conocer de cerca y compartir la mesa con personajes como el mimo Jorge Acuña y el recordado fotógrafo ‘chino’ Domínguez. Su trabajo en prensa lo ha llevado a viajar a diferentes lugares, conocer e inmortalizar espacios, colores y culturas. En esta serie de fotos de Josip Curich, se respira tranquilidad, un silencio protagonizado por un hotel abandonado en la Merced camino a Oxapampa y en Suiza. Sus fotos tienen una fuerza esperanzadora que se sostiene de una brillante composición, la ausencia de personajes permiten recordar e imaginar situaciones diversas, la memoria va aflorando hasta convertir el recuerdo en un juguete nostálgico. Estuviste en Cuba ¿qué te pareció La Habana? Es una de las ciudades más bonitas que he visto en mi vida. Yo que trabajo este rollo del pasado, de la nostalgia de Lima que viví en los 80’s de niño y que ya no existe, ir a La Habana ha sido por un lado un poco chocante por la realidad que se vive, pero es una capsula del tiempo, se quedó así hace 50

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años, sales a caminar por las calles de La Habana y viajas en el tiempo. A diferencia de Lima en La Habana puedes caminar tranquilo con tu cámara, no pasa nada, nadie te va robar. ¿Llegaste a La Habana para cubrir el festival latinoamericano de cine? Una de las cosas que hice fue eso, tuve la suerte de llegar y poder ver el festival latinoamericano de cine. ¿El cubano es cinéfilo? El cubano es muy cinéfilo, además el cine no es como acá un poco elitista, es una fiesta popular, es como ir al estadio, hay colas, la gente se trepa a las rejas para ver una película, la policía tiene que cuidar. Lo que pasa que el cine es una ventana para el pueblo cubano, es su forma de ver el mundo, no hay


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➙Fotografía en shelins, un hotel abandonado en la Merced.

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➙Fotografía realizada en Suiza.

internet, no hay cable, entonces es su forma de descubrir ciertas cosas. ¿Para ti que significa la fotografía en blanco y negro? No prefiero el blanco y negro, ni el color, o sea cada momento tiene su forma. Hay fotos que son en blanco y negro y fotos que son a color, simplemente sucede, cada cosa tiene su encanto. ¿Cuáles son tus referentes en la fotografía? Me gusta el fotógrafo argentino Marcos López, es un capo, es un fotógrafo kitsch. También me gusta Robert Frank y Martín Parr. Además me interesa bastante la fotografía en el cine, me ayuda mucho a inspirarme, uso muchas cosas del cine para mi trabajo. ¿Y fotógrafos peruanos?

Bueno, el ‘chino’ Domínguez, Chambi. Y más contemporáneos, me gusta la chamba de Musuk Nolte, que me parece bravazo, he tenido la oportunidad de viajar con él y es un capo, tiene 22 años, creo. Me gustan las fotos de Camila Rodrigo. Pero quiero decir algo de un gran fotógrafo, un gran artista que ya no está, que fue uno de mis grandes inspiraciones, Víctor Phumpiú, el ‘chino’ Phumpiú, un grande de la fotografía peruana, su hijo es Eriván Phumpiú uno de mis mejores amigos y un pintor increíble. No quería dejar de mencionar al chino Phumpiú, es un referente y además un ejemplo de persona, la verdad que ha sido una inspiración para mí. ¿Lo que más te interesa de la fotografía es la fotografía como arte?

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Sí. Creo que todos los que estudiamos fotografía no pensamos más que en eso. Cuando estudiaba no pensaba hacer otra cosa más que arte, pero el camino te va llevando por otros lados: hay que chambear, hay que pagar las cuentas y te ves un poco obligado hacer otras cosas, igual es un placer, un privilegio poder vivir de la fotografía, sea cual sea la rama en la que estés. Yo me siento un privilegiado por poder vivir de la foto, tener mis cosas, tener mi casa, realmente es una suerte. ¿Cómo vez la movida fotográfica en Lima? El nivel es increíble, hay fotógrafos peruanos capazos, está creciendo un montón la movida. Yo creo que mientras más gente se dedique a esto, mejor. No lo veo como una competencia, mientras hay más gente mejor. O sea, mientras más arte hay, más artistas hay, será siempre mejor. ¿El cine también es algo importante en tu vida? Bueno, sí. Ver cine me ayuda un montón para mi chamba. ¿Cuál fue la primera película que vistes en el cine? La primera película que recuerdo fue El Regreso del Yedi, la vi con mi papá, de allí mi papá me llevaba a la filmoteca a ver películas de Wim Wenders, de Jarmusch, me llevaba al teatro, al circo, le gustaba llevarme así a cosas culturales. ¿Qué directores te gustan? Me gusta mucho Jarmusch, me gusta sus gustos

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musicales, siempre el soundtrack en sus películas es muy bueno. Lo último que he visto de Jarmusch ha sido Ghost Dog. ¿Te gusta Kusturica? Sí, me gusta Kusturica porque mi familia es croata, estás viendo lo personajes y estás viendo a mi viejo, estás viendo a mi tío, y se portan igual. Yo de chico veía a mi tío con su trompeta, el hermano de mi viejo caminaba por la calle tocando su trompeta, tocando un bombo y una armónica, con su sombrero y su barba, era una cosa rarísima. Y los personajes de Kusturica son igualitos. ¿Vas a comprar a polvos azules? Para películas sí, solo para películas. Música no, música me compro original. Nunca me bajo una canción por internet, es un fetiche para mí los discos, los abro, los huelo, los miro, los toco, me gusta tener el disco en la mano. Me gusta ir a comprar discos, si estoy triste me voy a comprar discos, mi terapia es ir a comprar discos. ¿Qué música te gusta? Rock and roll, los setentas, Jerry García, Rolling Stones, el jazz también un poco. ¿Cómo te imaginas de acá a veinte años? Yo siempre digo que quiero ser como Jerry García, gordo con barba (que no tengo), pelo blanco, con mi guitarra, escuchando música, tocando, tomando fotos, pero así bien hippie, bien Jerry García. ✪


CINE

FERNANDO MIELES

“ECUADOR NO EXISTE PERO DUELE” “Prometeo Deportado” es una película ecuatoriana que nace de la experiencia de su director Fernando Mieles, quien vivió en carne propia la deportación de España; hermosa tragicomedia que nos envuelve con cada uno de sus personajes, una historia brillante, con humor inteligente y una dirección sorprendente, que la convierte en una de las mejores películas latinoamericanas.

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ernando Mieles es ecuatoriano un hombre delgado, de cabello largo y breve de estatura. En sus ojos se observa un brillo añejo, tal vez por el recuerdo de Cuba y sus días de estudiante, gracias a la beca que ganó para la Escuela de Cine de San Antonio de Los Baños. Con 43 años, Mieles a conseguido varios premios con su Ópera prima Prometeo Deportado una historia que encierra muchas verdades, una de ellas la emigración sudamericana al llamado continente Europeo. Una de las curiosidades de la película es que el aeropuerto donde ocurre la historia nunca se indica el país. Para la escenografía se creó una señalética especial, donde se uso el español escrito al revés. Mientras lo esperaba recordaba el inicio de la película donde Fernando Mieles aparece actuando y le preguntan ¿cuál es su ocupación?, él responde: realizador de cine, director, guionista, hago películas, documentales, ¡filmaker!. Los de migración no le entienden y le vuelven a preguntar cuál es su ocupación, para lo que él responde: estudiante. Fernando es sorprendente la forma como diriges esta película Gracias. Yo siempre creo que la visión la tiene un director, pero el cine es un trabajo de equipo, o sea creo que conté con un magnifico equipo para manejar ese nivel de puesta en escena, más allá de lo profesional, necesito un compromiso del equipo. ¿Esta historia nace por una experiencia que tú viviste? Sí, pero eso es nomás el punto de partida. En 1993 yo intenté hacer este viaje a España pero ni bien llegué al aeropuerto me detuvieron y me deportaron. Entonces de allí surgen muchas preguntas desde, qué es esto de ser ecuatoriano, por qué unos pueden buscar un lugar en el mundo y otros no, qué te marca tener un pasaporte y esa sensación de que en cualquier momento puedas desaparecer. De allí empecé a preguntarme por el país, y como es una historia que la comencé a escribir en el 2000, que justamente coincide con esa época del periodo de crisis del país, era como que estaba todo muy latente, que viene la crisis financiera, la crisis bancaria y empieza la emigración de los ecuatorianos, entonces como que en algún momento me doy cuenta que no era solamente mi historia la que estaba intentando escribir. Esta película es una tragicomedia pero contada de forma muy romántica

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Creo que sí, es algo inevitable, creo que de cierta forma todos cuando nos enfrentamos a estas cosas que te mueven por dentro y que son fuertes, intentamos buscar una definición, verse a uno mismo como realmente es, entonces el humor te distancia un poco y te permite pensar, pero el romanticismo que tú dices, es lo que le pone la pasión y hace que este ahí. Hay una escena en tu película que me parece genial que es con la que me quedo, cuando la puerta se abre ¿cómo la armaste? A mí también me encanta. Esa escena se llama la puerta humana, y estaba desde el guión así bien descrito. Cómo la hicimos, ese es un secreto. (Risas). Esa escena me hace recordar a la del camarote en la película “Una Noche en la Ópera” de los hermanos Marx. Eres el primero que se da cuenta de eso. Yo antes mencionaba ciertas películas como el Ángel exterminador y la de los hermanos Marx Una noche en la Ópera solo que en esa película la cámara está arriba. Y esta sociedad que se crea en un lugar cerrado también me hace recordar a “Underground” de Emir Kusturica, hay alegría, muchas cosas que suceden, otra sociedad en paralelo que está viviendo. Es que, o sea, para mí al menos así es la vida misma, estás en un momento donde hay pelea, en otro día estás riendo, en otro lloras, quería que tenga esa energía vital y quería esa apuesta del cambio de tono en la película, hay momento para bailar, hay momento para comer, hay momento para darte de puñetes. ¿Cómo hicieron con la comida, de dónde sacaron tantos cuyes? No me acuerdo, esa es pregunta para producción y para dirección de arte, pero esa fue la primera vez que probé cuy, estaba rico. (Risas). Contaste que el final lo tenías desde un comienzo de la historia, saber cerrar una historia es difícil, pero este final lo cierra demasiado bien. Para mí es el único final posible, es el único final y por algo vino desde el comienzo. No hay otro final y no voy a decir cuál es el final. (Levanta el dedo índice y sonríe). ¿Escribes tus guiones? Sí, siempre. En esta película existe una crítica hacia el otro


ENTREVISTA

➙La puerta humana, escena de la película “Prometeo deportado”.

ESCRIBE EDWIN CAVELLO LIMAS

Link de la película http://www. prometeodeportado.com

lado del mar, pero es una crítica con mucho tino. Sí, lograr ese punto exacto que tú sabes que nada puede ir más allá ni más acá, sino es un punto. Mira, por ejemplo, el guión ganó un premio cuando estaba en la tercera versión y la que filmé fue la 18-A, porque es muy difícil, es una historia coral, una historia con muchísimos personajes, tienes que saber en qué momento suena cada uno, casi como en una partitura. Te ha pasado que alguien luego de ver la película te haya dicho ¿esto está hecho por un ecuatoriano? Sí, bastante gente cree que es cine de otro lado, cierta gente me decía de las influencias del cine soviético, del cine italiano, que son influencias innegables, porque estudié cine. Cuando estudias cine te encuentras con ciertos directores que te agarran más que otros. ¿Fellini fue uno de ellos? Fellini, Escola y Monicelli por Italia, Tarkoski, Buñuel. ¿Por qué tu película Prometeo Deportado no estuvo en competencia en el Festival de cine de Lima? No sé, esa es una pregunta que tienes que hacérsela a los seleccionadores del festival. ¿Te sorprendió o ya sabías de eso? No, me sorprendió cuando vi en la web que no está en competencia, que nada más estaba para

el premio del público, porque es una película que cuando te enganchas te enganchas bien, y es una película que arrastra público, pero bueno, son criterios de selección del festival. No sé, creo que el mejor premio para Prometeo ha sido… este como se llama, creo que muy pocos directores tienen la oportunidad de decir que con ópera prima hice todo lo que quería, yo creo que con Prometeo hice todo lo que había escrito y la puesta que pasaba en mi cabeza, tuve un equipo maravilloso, tuve actores que confiaron en mí, y de remate se convirtió en éxito de taquilla en Ecuador, o sea estuvo en cartelera desde octubre hasta diciembre del 2010, qué más puedo pedir. ¿Ecuador no existe pero duele? Tú lo dices. No, tú lo dices Tú lo repites, y esa es otra cosa que me sorprende, se ha convertido en eso que hay frases que a la gente se le han quedado y que las repite, para mí ese es el mayor alago para una autor, escritor, director, o sea que la gente se apropie de frases como esa “Ecuador no existe pero duele” fue una frase muy dura, frase durísima, esa la gente la agarrado igual que la del mago. “Aunque pidiendo con fe, no hay hembra que no dé”. (Risas). ✪

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CINE

COMIENZA LA FIESTA DEL CINE

➙Escena de la película argentina Elefante Blanco, dirigida por Pablo Trapero y protagonizada por Ricardo Darín.

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ima se convertirá en el epicentro del cine en Latinoamérica, el 3 de agosto se inaugurará el 16 Festival de Cine de Lima que va hasta el 11 de agosto, nueve días donde se podrá disfrutar y conocer a grandes películas y directores. Un festival que se ha convertido en uno de lo más importante del continente. Este festival es organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, a través de su Centro Cultural y presentado junto con el BBVA Banco Continental, Petrobras, La Municipalidad Metropolitana de Lima, El Comercio y Stella Artois. Este año el festival nos trae una cartelera interesante, con películas para todos los gustos y con algunas joyitas que nos

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sorprenderán. Son 20 películas las que estarán en competencia, realizadas por directores provenientes de países como Argentina, Brasil, Chile, México, Colombia, Uruguay, Ecuador y Perú. Además, habrá una gran selección oficial de documentales en competencia tanto de producción nacional como extranjera. En paralelo a las secciones oficiales también se proyectará una nuestra sección independiente internacional La otra orilla, que contará con la presencia de los realizadores y participará del premio del voto del público en la sección Galas. Como todos los años los cineastas presentan sus películas en las diversas salas. El festival también cuenta con una Muestra Documental Mexicano Contemporáneo,

una Muestra de Cine Argentino actual, y con la presencia de la destacada sección La semana de la crítica de Cannes. Las proyecciones de las películas se realizan en las diversas salas del Centro Cultural Católica y en varias salas de CinePlanet. Paralelamente se presentará la Muestra de Cine Itinerante que cuenta con más de cien cortos, documentales y largometrajes de directores nacionales y extranjeros que serán exhibidos en diecisiete salas gratuitas en diversos e importantes centros culturales de Lima y provincias. Asimismo, este año el festival también rendirá homenaje a personalidades del cine, dentro y fuera de la pantalla. Más información www.festivaldelima.com/


PINTURA

➙Guiseppe terminando uno de sus cuadros donde construye y destruye los espacios de lima.

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GIUSEPPE MENDIOLA

LA BURBUJA DEL PINTOR

Pintar la realidad o lo que entendemos como realidad (virtualidad, conciencia, metaconciencia, etc., etc.) nunca fue fácil, desde las épocas en que el hombre hacía sus pinturas rupestres con sangre de animales hasta el Medioevo o el Renacimiento en que los pintores solo florecían alrededor de la iglesia y de algunos mecenas, como los Médicis de Florencia, llegamos al siglo veinte y veintiuno donde la pintura –y el pintor de caballete– es cada vez más –parafraseando a Buñuel– un discreto encanto de la burguesía, un objeto de obnubilación y una catarsis en sí y para sí.

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ENTREVISTA RODOLFO YBARRA FOTOS HUGO ALEJOS

ratando de remar contra la corriente, y por méritos propios, decidimos entrevistar a Giuseppe Mendiola, un artista plástico egresado de la ENSABAP (cuyas obras están en España, Colombia, Estados Unidos, etc.), y cuyo talento empieza a ser apreciado por la crítica, pero esencialmente formado en las calles, en especial en las callecitas añejas de Barrios Altos, literalmente en los extramuros de Lima donde pocos jóvenes deciden dedicarse a la pintura u alguna otra expresión artística o quizás, sí, por error o algún extraño designio, como fue el caso de nuestro entrevistado quien quería estudiar diseño gráfico y “por un fatal equívoco” entró a una clase de pintura. Antes de iniciar habría que recordar que Barrios Altos fue cuna de poetas como Vallejo, Pablo Guevara (plaza Italia) o Winston Orrillo (jirón Junín y barrio el Chirimoyo), de pintores como Carlos Ostolaza (jirón Junín y cinco Esquinas) o de cantantes de bolero como Susana Jiménez (jirón Parinacochas) o la mítica Anamelba (jirón lucanas con jirón Puno).

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Giuseppe Mendiola vivió en la cuadra 13 del jirón Puno, en la misma cuadra en que pasé parte de mi adolescencia. (Espero que no se me acuse de nepotismo, en todo caso esta entrevista es también un homenaje a Jacobo M., padre de Giuseppe y amigo de las mejores causas, hace un año fallecido). (Lugar: cafetín de la avenida Arenales cuadra 8. Hora: 8 y 30 pm.) RY: ¿Cómo decides ser pintor? GM:...ya estás grabando… RY: Hace rato que estoy grabando GM: …ay carajo… yo creo que uno no decide las cosas hasta que por ahí se presentan. A mí me sucedió así… empecé a pintar porque me picó el bicho porque poco a poco fui conociendo sobre pintura, pero no por algo que dijera “hoy he decidido empezar a pintar”. Sabía que de algún modo me iba a dedicar a algo de arte, siempre lo supe, de eso sí estoy seguro, tal vez me hubiera dedicado a las letras, a la música u a otra cosa, el baile, la danza. RY: Pero tú tocabas guitarra cuando eras muchacho, yo te veía. GM: Cuando era chibolo, claro que cantaba de niñi-


PINTURA

to. Cantaba. Siempre en las actuaciones me tocaba cantar. El coro siempre estaba integrado por niños de sexto y quinto grado y yo era el único niño de cinco o seis años que integraba el coro, entonces tenía cierta filiación con la directora del colegio y entonces empecé a salir en actuaciones a cantar pero ya después como también empecé a escribir muy temprano, cinco o seis años, lo que hacía era transcribir poemas… hacía tipo “cadáveres exquisitos”, o sea juntaba varios poemas y hacía poemas de varios poemas y entonces por ahí empezó lo del dibujo, yo nunca me consideré un buen dibujante, mi hermano sí es un excelente dibujante y él me enseñaba a dibujar, y un día asado para no hacerme las tareas me dijo: sabes qué, te voy a enseñar a dibujar. Y de algún modo comencé a usarlo como medio de expresión. No dibujaba bien, pero sí me gustaba usarlo como medio; por ejemplo, si yo estaba asado con mi viejo se lo demostraba a través del dibujo y mi cólera, mis iras, las expresaba a través de un dibujo; pero no me percataba que era tal vez el germen, lo primigenio para empezar a descubrir que realmente era la pintura lo que yo quería, porque una cosa es el dibujo y otra la pintura. RY: Se entiende. GM: Y ya cuando fui adolescente comencé a participar en un coro y fue en un coro del cardenal (risas), en esas épocas y de ahí formamos una banda con unos amigos pero que básicamente hacíamos covers y algunos temas que componíamos pero no tuvo mayor trascendencia. No, pero yo sí me inquietaba mucho, tocaba la segunda y sacaba unos temitas, componía algo, cosas suaves de trova y ya pues empezó por ahí la cosa, y mi vida no tenía una intención y ya no sabía qué hacer porque de la música no iba a vivir, porque la música era muy jodido, ¡pucha, qué hago! Y quería trabajar. En esa época yo tenía un tío que tenía una imprenta y me decía por qué no estudias diseño gráfico. Y así de casualidad llegué a la escuela de Bellas Artes, y me equivoqué de taller, pues. RY: ¿Cómo es eso? GM: Me equivoqué de taller. Yo me matriculé para un taller de verano de diseño gráfico y me confundo, y me meto al taller de dibujo de verano, y ahí me dicen: dibuja lo que puedas, y empecé a dibujar cualquier huevada. (Risas)

Me iba al mercado central y agarraba la sangre del pescado, la piel y con eso hacía mis trabajos de textura y era un desastre y me decían: “ya, ya pero bota eso, y nunca más traigas esa cosa

RY: O sea que por error entraste a la escuela. GM: Sí, pero cuando yo entré a la escuela, el primer recuerdo que tuve fue cuando mi abuelo me paseaba. Mis abuelos vivían en Barrios Altos, entonces me hacía una caminata hasta la iglesia de san Francisco y entonces, pues, ya a mí me quedaba el recuerdo de san Francisco, de gente saliendo, y en Bellas Artes yo me persignaba y mi abuelo me decía: ¿por qué te persignas? No por la iglesia, por la estructura parecía una iglesia. No, esa es la escuela de Bellas Artes. Abuelito mira, algún día yo voy a estar ahí, le decía. Y cuando pisé la escuela se me vino el recuerdo; pero bueno, no lo tomé en serio en ese momento, y empecé a asistir a los talleres y poco a poco me picó el bicho, el bicho del pintor, de dibujar y fue de verdad, ha sido un camino largo, costoso. No económico…bueno, también económico, pero costoso en cuestión de dedicación. La escuela me enseñó mucha disciplina. Yo soy muy indisciplinado hasta ahora. RY: Como alumno una vez me contaste que en un momento crítico de la escuela no tenías para comprar las pinturas e iba a los mercados a recoger… GM: Ah (risas) RY: Deshechos de nabos, zapallos, betarragas… GM: Sí, claro, agarraba… RY: Cuéntanos eso. GM: Yo recuerdo cuando me metí al taller de un profesor, Miguel Cordero, de México, –se había ganado una beca– y él había sido mi profesor de este taller en el que me metí de casualidad y entonces yo me enteré que había llegado de México y fui a visitarlo, y yo justo en el 97’ dejé la escuela porque estuve en el seminario, porque quise ser cura por ahí también. Mi época vangoghiana (risas). Y entonces salí del seminario y regresé a la escuela. Me enteré que Miguel había vuelto de México y lo fui a buscar y a él le dio gusto verme porque de la época que él preparó gente, no quedaba casi nadie de la gente que había ingresado, y me vio a mí que yo no ingrese porque no postulé, porque él no daba… RY: No daba un centavo. GM: No daba un centavo, no por la actitud que yo demostraba dentro del taller, sino por los medios, porque yo no tenía dinero para poder costearme, así que lo busqué y como no tenía plata lo que yo hacía, me iba al mercado central y agarraba la sangre del pescado, la fibra, la piel y con eso hacía mis trabajos de textura y era un desastre y me decían: “ya, ya pero bota eso, y nunca más traigas esa cosa”; pero, bueno, me servía. Trabajaba mucho el reciclaje, agarraba el

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maíz morado para hacerme tinta, el café, zanahoria, todo lo que me podía servir yo lo usaba… claro la zona de los mercados. Me iba a la calle Capón, me recogía las cajas porque no tenía para cartulina para usarlo como soporte, lo cortaba bonito, pa, pa. Y con eso trabajé ese taller. Y me sirvió. Como ese año yo ingreso en el 99, y me sirvió mucho esa experiencia y entonces ya porque hasta llegué a trabajar con excremento de perro y ya la experiencia la tenía, los volúmenes ya los había llegado a trabajar. RY: El GG Allin de la pintura. Llegaste a trabajar con excremento de perro… GM: Sí. RY: Y qué te dijo el profesor. GM: Me botaba, pero en el sentido de que olía feo. RY: Pero sí te pusieron una nota. GM: Sí me pusieron un notón, unas notasas. Que claro, la gente siempre está determinada a tener su cartulinita, comprar su témpera…la profesional, pues no, y yo no tenía plata, pues (risas). Yo hasta trabajaba con brea. Cuando vas por la calle y estás caminando, siempre encuentras un hueco. Y estos patas que antiguamente habían… RY: Los que ponían una lata con brea. GM: Sí, y pedían su sencillo. Bueno, antiguamente, porque ya la municipalidad es la que se encarga de esas cosas. Pero en esa época existían esos patitas que se agenciaban, yo pasaba y me levantaba la lata (Risas). RY: De GG Allin pasaste a convertirte en el Jean Valjean de la pintura. GM: Sí, me levantaba la lata, hacía hora y en la noche me regresaba por el mismo lado y me levantaba la lata de brea y ya tenía mi (color) negro. Huev… je, je, la pintura negra. Y tenía la pintura adecuada y así me agenciaba. Fueron años que me enseñaron mucho para saber sobrevivir al hecho de no contar con ciertos materiales y entonces cuando no cuentas con algo suplántalo o crea tu material. Nada es imposible. Tú puedes hacer tu material y no necesitas tener una témpera y una buena cartulina para crear. Bueno, en esa época el formato que nos pedían era ese. Yo usaba cartones viejos, me volví cachivachero, me volví cachinero. RY: Incluso en tus primeras épocas cuando ya pintabas cuadros grandes, tú me contabas que transportabas las pinturas en micro, en transporte público, en las Enatrus. Esos cuadros medían más de dos metros o algo así, imagino. GM: Claro, claro, sí me pasó. RY: ¿Cuánto mides? GM: Según mi DNI, un metro sesentitres, y yo creo

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que es un poco menos (risas). Una vez me subí a un bus con un cuadro de un metro ochenta y el cobrador me ayudó a subir porque sabía que le iba a pagar un poco más, y como vio que el carro se estaba llenando, me empezó a putear y quería que me baje; y no solamente eso. Una vez pasó que me subo al carro con un bastidor largo, tenía como un metro cincuenta de largo por ochenta centímetros de ancho, y el carro estaba vacío, pero se fue llenando, y ya no podía bajarme, felizmente que me subí con un pata de la promoción y él se iba hasta el último paradero y le pedí un favor: llévatelo y ya mañana lo llevas, “pero, ¿cómo lo voy a llevar?”, lo llevas paradito, le respondía yo. Porque cuando tú vienes el carro llega vacío a la escuela y ya te ayudan a bajarlo, y es que yo no podía, ya se había llenado el carro, y al final yo no trabajé esa noche; pero, claro, eran épocas en que no tenía. Esto no quiere decir que ahora tenga plata. RY: Claro, pero andas más suelto. GM: Claro, ahora puedo sobrevivir con mi trabajo. RY: No hay un cuestionamiento a la perspectiva de parte de tu pintura. GM: Claro. RY: No hay un perfeccionamiento en el sentido, digo yo. GM: Claro, cómo la perspectiva te puede crear campos dentro de otros campos, dentro de un espacio. Trabajar la perspectiva y que salga otro espacio y otro y otro. RY: Una perspectiva de la perspectiva. GM: Claro, y romper edificios, yo no puedo romper edificios como hacía Matta Clarck, esos trabajos arquitectónicos, porque, claro, yo no soy arquitecto; pero soy pintor, porque quedarme con las ganas y ya, pues, te abro una casona y de esa casona sale un balcón de repente, pero ves la perspectiva. RY: Pero Hegel rajaba mucho de la arquitectura, como arte estaba un escalón abajo que la arquitectura, no la consideraba como arte, la consideraba como arte menor dentro de las artes.Yo imagino que era por una cuestión funcional, la arquitectura no es esencialmente “arte”,su función primaria es de espacio y de hábitat, GM: Matta Clarck, rompe con eso de la desconstrucción. RY: Y el “deshacer el espacio”. Hace poco hubo una exposición... GM: Sí, no tan poco, dos o tres años en el museo de arte. RY: Más atrás todavía en Pancho Fierro hubo una de Matta Clarck. GM: Pero, bueno, básicamente a mí, el espacio me

ENTREVISTA RODOLFO YBARRA


PINTURA

ha gustado mucho. El espacio es lo que me hace sentir libre. RY: Cómo te planteas que algo es pintable; es decir, captas algo de la realidad o captas algo en sueños, o alguien te cuenta y tienes la idea de cómo se inicia el germen de uno de tus cuadros. GM: Yo tengo que ver, así lo vaya a transformar. RY: En un estado de completa lucidez o en psicotrópicos o estados alterados de la conciencia. GM: No, porque alterado estoy ya (risas). RY: Hay una teoría de que los pintores viven fuera de la realidad porque aspiran ese polvo que generan las pinturas… GM: El plomo. Sí, de algún modo puede ser. RY: Eso a marcado mucho la idea de que un pintor es un tipo desordenado, loco; pero ese asunto del plomo que causa locura ya se sabía desde el tiempo de los romanos. GM: El artista, en general, tiene que ser disciplinado. Si no tienes disciplina no llegas a ningún lado. Puedes ser desordenado en tu taller, pero tu disciplina de trabajo tiene que ser una sola. Un escritor puede tener miles de papeles tirados, pero tú sabes dónde están tus cosas. Igual con el pintor, tal vez no lo haces el mismo día porque pasó algo, te desconcentró, pero ya no lo haces por flojo o indisciplinado, sino porque hay algo externo que implica una reacción; por ejemplo, me llaman y si no voy a estar totalmente haciendo focus en esto mejor no trabajo. RY: Pero tu caso es bien particular, porque siempre has estado pintando.Yo te he visto en tiempos en los que tenías una semana que pintar y enmarcar veinte cuadros. GM: Y andaba volado. RY: Y tenías que presentar la exposición.Y tenías que acabar la idea del trabajo sobre la imagen. ¿Eso es importante, no es cierto? GM: Yo siempre he superpuesto la idea del trabajo sobre la imagen. La imagen es relativa. ¿Qué es la imagen? O sea, no porque me vista tal o tenga tal pose, voy a pintar o dejar de pintar. Por eso, la honestidad de mi trabajo. O sea, la gente que conoce mi trabajo, sabe que es un trabajo honesto, y creo que eso es lo único que me sostiene hasta ahora. O sea, me sucede lo que le sucede a todo el mundo. A veces estás de malas, a veces no. A veces vendes bastante, a veces

Trabajaba mucho el reciclaje, agarraba el maíz morado para hacerme tinta, el café, zanahoria, todo lo que me podía servir yo lo usaba

no; pero nunca he tratado de construir un personaje para vender o para pintar; pero sí este año…¿qué año estamos? RY: 2012 GM: Por ejemplo, eso podría sonar a pose, que se olvida. De verdad me olvido muy fácilmente. Por ejemplo, yo hace poco pensé que estaba en mayo, si no me dicen que tengo que pagar la pensión de mi hija en el colegio. RY: Digamos que eso te ancla. GM: Claro, digo, ya estamos julio, y ya debo dos meses del colegio, y me había olvidado de pagar. No tengo estas fechas. Me descoordino; pero volviendo a lo que me preguntaste, me preguntaba con esto del nombre, o sea muchas veces uno no entiende la actitud de lo que hace sino tratas de verte desde afuera. O sea, he sido un espectador más. Mucha gente se me acerca. He conocido gente este año que me ha hecho entender un poco de eso. Me dicen «oe, es como si tú generas algo en la gente». Se te acercan o te miran de tal o cual. Entonces nunca había analizado eso y digo por qué me miran así. Sí he tratado de empezar a darme cuenta de esas cosas, y sucede que te viene la pregunta: ¿Hasta qué punto tienes tanta complicidad y hasta qué punto tienes tanta responsabilidad para con tu trabajo porque llegas a convertirte en una imagen sin quererlo porque yo no quiero ser imagen de nada, simplemente quiero trabajar, porque soy una persona que necesita vivir, pero en este viaje vas construyendo un personaje sin quererlo; entonces me pregunto y hasta ahora no me explico la trascendencia que puede tener mi persona sobre otras. No puedo entenderlo. Hay gente que sí se da cuenta o tal vez como somos tan cercanos a nosotros por ejemplo tienes a tu mamá a tu hermano a tu costado y muchas veces no lo sabemos valorar. No lo vemos desde el ojo del otro y hay gente que los valora más que uno. RY: El rebote. GM: Entonces, igual pasa con uno mismo. Yo, por ejemplo, cuando era niño yo te admiraba. O sea yo decía qué loco este huevón, decía. Tú me llevas unos años más (risas). Entonces, pero ni por acá que tú tal vez estabas de algún modo influyendo, metiendo algún germen en mí, entonces hay una gente en esa cuadra (13 del jirón Puno), como Quiroz Crovetto quien es un excelente caricaturista, es genial, por ejemplo, yo he terminado Bellas Artes y jamás podría hacer una caricatura como la hace él; dibujaba a todos abrazados, chibolos, con tu ropa peculiar, lo que te caracterizaba, el shorcito y al hombre le gustaba el piano, el órgano, entonces yo digo que nada sucede por casualidad, los

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➙Guiseppe en su taller entre sus colores y su intenso trazo con espátula.

elementos están ahí. Por ejemplo, lo que te digo, este loco de mierda, pasan los años, yo me dedico al arte, no al mismo arte que tú, pero la vida nos unió por cuestiones de casualidad. RY: El barrio, al modo de Feos, Sucios y Malos de Scola o Tiempo de Gitanos de Kusturica, etc., etc. GM: Posteriormente nos hemos encontrado. Tú hacías música, luego yo leí un libro tuyo. Por cuestiones de la vida nos ha tocado participar en un libro en común, que para mí fue gratísima la idea y el chico este no sabía que tú y yo habíamos crecido en un mismo barrio y me dice: tienes que hacer la interpretación del texto en un dibujo de dos poemas de R.Y. y me pareció, sabes, que no te preocupes, yo lo voy a hacer. Y ahora mira, conocemos a alguien en común, Edwin quien es un tremendo tipazo, y me dijo: R.Y. te va a hacer una entrevista y no es casualidad. Nada es casualidad. (Sonidos de sirenas de ambulancia y de claxons de carros) RY: Y hablando de estas cosas unidas, del barrio también es Rilo que escribió la novela Contraeltráfico en 1997, y Crovetto, su familia han sido apristas de su primera época; a su casa iba Haya de la Torre armado, en la época en que era un partido ilegal y se reunían ahí, y el abuelo de los Crovetto era secretario personal de Victor Raúl y tenía una biblioteca personal de más de cien mil libros.Yo llegué a ver esa biblioteca. Entonces nada es casual.

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GM: Yo tuve un tío que llegó a ser guardaespaldas de Víctor Raúl. RY: Pero hablando de estas cosas, Bellas Artes también está en Barrios Altos. Háblame de tu viejo. Me interesa el asunto de tu padre. ¿Cómo crees que es la presencia de tu padre en la pintura? Y aunque tú no lo digas, yo siempre veo en tu trabajo una cosa que creo es la presencia enigmática de tu viejo. GM: Creo que eres la única persona que me ha dicho esto. RY: Porque lo conozco, estando ahí en el barrio. Quizá porque yo he sido partícipe, digamos, del barrio. Porque sé que cuando pintas algo de la cúpula y de las casonas antiguas en la forma en qué tú trabajas, me parece que hay una presencia ahí, no sé o soy yo el único que se puede dar cuenta porque tengo otras evidencias del entorno que vivimos. (Silencio) GM: Has tocado un tema sensible. RY: Di lo que creas. GM: Muchas veces cuando crecemos no sabemos si estamos en lo cierto. Estoy seguro que…me has desubicado…sí entiendo tu pregunta. Lo que pasa es que mi papá tiene un año de fallecido; entonces es un tema un poco sensible. (Silencio) RY: Sí, claro, entiendo. GM: Yo sin saberlo, lo supe cuando empecé la escuela. Mi padre fue modelo de un artista coreano Augusto


PINTURA Kua o Kueng y él lo llamaba para dibujarlo siempre. Me parece que mi papá ha tenido vena artística también. Bueno, lo que pasa es que estudiar arte antes era jodido, si para mí ha sido jodido ahora ya no lo es tanto, ahora es bacán ser artista. Los padres apoyan mucho. Ah, mi hijo es artista. Antes, no, estás loco, ahora apoyan a los chicos. Ah, qué bacán. La Toulouse. RY: Corriente Alterna. (Risas) GM: Quiosco alterno. Mejor estudio en Wilson. Hago mis gigantografías. ¡Uy, nos desviamos! Nos desviamos, porque por ahí venía lo del concepto y todo. Ahora mandan a hacer sus trabajos a Wilson e imprimen sus plásticos nomás… Y entonces mi padre nunca tuvo el apoyo por parte de mis abuelos. Mi padre fue un gran futbolista. Él jugó con Challe, con toda la gente de México 70’, y él entrenaba, pero mi abuelo no quería que él entrenara sin mi tío, su hermano mayor; no iba a las prácticas con él y esa era la condición. Y a mi papá le tocaban la puerta. Toc, toc. Y le decían: pero señor, su hijo el Jacobo, porque mi papá se llamaba Alberto, pero le decían Jacobo. Al Jacobo se lo encargué. No, si no va mi hijo mayor, él no va a ningún lado. De repente pudo haber sido un gran futbolista y ya con los años me he enterado que él fue el primero en meter gol no sé en donde. Me he enterado por mi padrino quien hace poco fue a visitarme y me dijo: “Tu papá nunca tuvo apoyo” y eso nunca me había dicho nadie, ni de niño. Nunca. Fue una persona incomprendida, fue culto, bastante culto, una persona muy entendida, sabía de muchos temas, me decía. RY: Yo lo vi alguna vez en alguna reunión catártica con el profesor, recuerdas al que tocaba guitarra… GM: ¿Castro Monte? RY: Han pasado casi treinta años. No recuerdo su nombre.Vivía al frente del edificio, que paraba con un chato que era piurano. GM: Ah, un zambo todo largo con bigote. RY: Claro, que hacían sus reuniones con guitarra.Y tu padre paraba con ellos.Y así pasaban las noches. Esas épocas tu viejo era joven. Ahora que lo miro a lo lejos, quizás era un grupo artístico. El profesor era un hombre culto y se fue a Japón por una beca, era profesor de colegio, tocaba la guitarra y pertenecía a la escuela de matemáticas de la UNI. GM: Sí, era todo un personaje. Mi papá me contó de

él, ahorita me he olvidado el nombre, me contó que querían hacer un libro. Me dijo: “Nosotros con este nos hubiéramos llenado de plata. Cuántas cosas no sabemos. Cuántas anécdotas”. Yo prefería, cuando mi papá me iba a buscar a mi casa en San Martín, bueno, ahora Barrios Altos, yo prefería venir caminando desde San Martín hasta Barrios Altos porque cada calle tenía una historia. Y mi papá me contaba cada callecita, cada jirón, anécdotas de él, de mis abuelos, los tíos abuelos, de cómo era Lima antes, uy, Lima era chiquita, casas de las familias que vivían antiguamente en Lima. Y cómo creció él y por eso es que mi pintura está llena de eso. RY: Y cómo llega a tener un pintor un marchand, un representante, cual es el proceso que se sigue. GM: Más que suerte ha sido la consecuencia. Para mí lo primero es la disciplina, en la escuela aprendí la disciplina, no me di cuenta hasta que salí de la escuela porque yo tenía mis horarios de taller, y cuando salí de la escuela ya tenía ese hábito. ¿Cuál era la pregunta? Bueno, tenía muchas ganas, tenía voluntad porque ya tenía a mi hijita, tenía año, año y medio cuando salí de la escuela y necesitaba trabajar. Yo dictaba clases en la municipalidad de la punta… (La mesera nos entrega la cuenta y nos avisa que van a cerrar el local) La entrevista se ha extendido más de lo previsto. La cinta de grabación se acabó hace un momento. Le propongo al pintor una especie de “cuestionario de Proust” o, mejor, un pin pon de palabras rápidas, pregunta y respuesta: Color: azul; imagen: raro; composición: espacio infinito; perspectiva: calles; exposición: cuerpo; pintor de caballete: paleta de color; realidad: inexistente; artista: adversidad; ficción: pared; lienzo en blanco: profundo; Perú: burbuja, etc., etc. (La mesera vuelve a insistir en el cierre del local) Tenemos que irnos. El pintor se aleja hacia la avenida Arequipa. El recuerdo de Barrios Altos se vuelve a presentar en imágenes cinéticas que se suceden unas a otras en forma de flashes o “fundido” fotográfico. Por la radio anuncian la muerte de Anamelba, la que cantaba “Aceptaré”. Me quedo pensando en que el artista es más fuerte que sus adversidades y en que el Perú es… una burbuja. ✪

Mi padre fue modelo de un artista coreano Augusto Kua o Kueng y él lo llamaba para dibujarlo siempre

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ESCULTURA

RAZONES Y COSTUMBRES ABSTRACTAS

D TEXTO Y FOTO MARÍA ELENA RODRÍGUEZ- LA ROSA

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e personalidad alegre, apasionado por todo lo que hace, con una gran sonrisa, no me precisó fecha de egreso de la Facultad, más bien mencionó no pertenecer a movimiento artístico en particular, aunque coqueteaba con un surrealismo abstracto, mostrándome en sus obras de formas estilizadas y sensuales, desde su visión del amor, hasta el erotismo de la mujer. En su camino por el arte, todo material y técnica ha sido experimentada en una constante de búsqueda. Viajero incansable con mochila al hombro, ha recorrido lo desconocido-conocido en la naturale-

Escultor limeño egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Perú, es un observador innato de los cambios y matices de nuestra ciudad. za, buscando respuestas que lo han llevado a remotos lugares de Perú y Sudamérica, radicando desde hace cuatro años en La Plata, Argentina. Reynaldo nos comenta que su sensibilidad artística ha tenido cambios importantes. «Necesité perder mi centro para comprender que a pesar de haber sido una parte importante de mi propia ciudad, de muchas maneras no encajé en ella. Hoy con muchos sueños rotos, sigo construyendo los que emergen de mi experiencia». «Me reconozco como un permanente procesador de imágenes e ideas de mi cultura y de las que voy conociendo. Soy un ilusionista de la realidad de lo cotidiano, no importando el desencanto que pudiera encontrar, ya que me reactiva seguir creando, siendo de los que piensa que una obra está terminada, como cuando te das cuenta que terminaste de hacer el amor, lo que me lleva a ser exageradamente Reynaldo en algunas de mis obras». Tiempo de viajes Cambios que se vivieron en Perú durante los ochenta, hablaron al escultor, en sus tiempos de estudiante, de una realidad distinta, más no necesariamente una verdad para sus cuestionamientos. “Después de Bellas Artes me vi como una fotografía de espaldas rascándome la cabeza. Hoy, al ver crecer a mi hijo Niriel de cinco años, recuerdo a mi país con la misma sensación de querer protegerlo y guiarlo con mi arte”. Reynaldo Robles Porturas, durante las dos últimas décadas, ha realizado exposiciones individuales y colectivas, dirigiendo talleres en Perú y Argentina. Luego de su exposición “Razones y Costumbres Abstractas” realizada en el Complejo Bibliotecario Municipal de la Secretaría de Cultura y Educación, Municipalidad de la Plata, Argentina, inaugurándo el 29 de setiembre del 2011. A finales de setiembre del 2010 el escultor viajó a el viejo continente para hacer una escala de año y medio en Castilla, España; tiempo requerido para realizar una Maestría en Cerámica artística. Actualmente continúa realizando exposiciones y enseñando en la ciudad de La Plata, Argentina. ✪

www.reynaldorobles.com

REYNALDO ROBLES PORTURAS


ESCULTURA

LA PRIMERA VANGUARDIA DEL ARTE LATINOAMERICANO

MADI MADI es el movimiento pionero del arte abstracto geométrico latinoamericano. Desde sus inicios este movimiento fue polémico, constructivo, testimonial y sentó las premisas, sobre el arte cinético; no solo en Latinoamérica sino también en el creciente arte norteamericano.

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sumiendo así el legado del arte constructivista ruso en el hecho de integrar las artes plásticas con la arquitectura, lo que a modo de síntesis – años más tarde–, sería una de las razones de ser de la Bauhaus. MADI (acaso MA-terialismo DI-alectico?), nace en Buenos Aires en 1946. Como hemos visto es un movimiento que reivindica al constructivismo ruso y a la primera obra cinética de Naum Gabo (el escultor del siglo XX por excelencia), como también a toda la parafernalia geométrica acaecida y establecida en Europa en los años previos a este movimiento latinoamericano. Contraponiendo de esta forma la racionalidad, la geometría a la intuición surrealista que ganaba terreno en el ámbito artístico y que era fiel reflejo de lo que acontecía políticamente en ese momento. Años del mundo en guerra y ante esa barbarie patética se enfrenta el arte racional y reflexivo en plena demostración de intentar ordenar el caos imperante. Las semillas de MADI se siembran

➙Gyula Kosice (Kosice, Hungría, 1924) Röyi, 1944. Módulos articulados de madera. 99 x 80 x 15 cm.

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en 1944 con la revista Arturo y al año siguiente con las dos exposiciones del grupo parisino de arte abstracto geométrico llamado Abstracción Creación. Ambas muestras se efectúan en Buenos Aires. La vieja escuela En los años previos, Joaquin Torres García (pintor uruguayo 1874-1949) y que pertenecía al grupo Abstracción Creación, deja su residencia parisina y regresa a Sudamérica con lo cual difunde el dogma abstracto geométrico. Fórmulas plásticas y racionales que sorprenderán y calarán hondo en dos jóvenes artistas uruguayos: Rhod Rothfussr (1920-1969) y Carmelo Arden Quin (1913-2010). A los que se suman pronto los creadores argentinos Gyula Kosiceg (1924), de origen húngaro y Martin Blazko (1920-2011), de raíz alemana más la adscripción de otros jóvenes artistas visionarios como Stimm, Laan, Sabelli, Scopelli, Linenberg y Herrera. El movimiento MADI fue considerado como subversivo en sus comienzos. Todo razonamiento MADI ofendía al ortodoxo arte y correspondiente sociedad argentina de entonces. Visto ya el legado racional europeo, cabe resaltar la total libertad en el proceso creativo de los artistas MADI. Esto es, no regirse por normas que dicten precisas estrictas pautas creativas. Una de las normas de estos artistas era rechazar al rectángulo, al sentido ortogonal como formato/ soporte para crear sus obras; las que por consecuencia visual eran de cromatismo plano. Dando por resultado, claro está, una obra enteramente racional y muy dinámica, contenida en formatos poligonales, recortados e irregulares. En cuanto a la escultura MADI, ésta debe estar dotada de movimiento real o virtual, y en el que punto de inspiración son los juguetes articulados del maestro Torres García. Con toda esta forma de hacer arte, MADI antepone la forma a la descripción. La percepción racional a la fantasía. Es bueno resaltar también que el uso de la luz física y el de la ciencia también formaron parte del universo

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MADI. Ejemplo notable de ello es el magnífico relieve de Gyula Kosice, realizada en 1944. Aquí el genial artista realiza una escultura hecha con tubos de luces de neón. Este hecho es relevante e histórico, pues es la primera obra lumínica del arte latinoamericano y se adelanta en casi dos décadas a los artistas cinéticos y minimalistas norteamericanos que también se servirían de aquel elemento luminoso en sus respectivas obras. El triunfo universal de MADI se dio en 1948 en París, en la exposición “Realistes Nouvelles”. Despertó tal atención la originalidad de los artistas MADI, que por primera vez un bloque de artistas del hemisferio sur se metían por la puerta grande a la historia del arte. Esto motiva a Arden Quin a quedarse en París y crear allí un grupo MADI domestico, el cual se mantiene ajeno al arrollador arte cinético por venir. En cambio los artistas restantes –los del cono sur–, caracterizados por la imponente personalidad de Gyula Kosice, derivarían hacía el cinetismo de los años 60’s. Es justamente este visionario quien inventa el “hidrocinetismo”. Estilo en el que el líquido es el que da movimiento a la obra. Este hecho es el que le distancia años más tarde de MADI. Paralelo a la difusión de MADI se editó la revista “MADI Arte Universal”, para divulgar su prédica, sosteniendo con esto el propio credo plástico. La vanguardia y su difusión Colaboraron con esta revista maestros del arte universal como Naum Gabo, Antoine Pevsner, George Vantongerloo, Wordemberge-Gildewartw, Mies Van Der Rohem, Alberto Marinelli, Auguste Herbina, Sonia Delaunay, César Domela, Piero Dorazio, Lucio Fontana, Max Bill, Andre Bloc, Ilya Bolotowsky y Walter Bodmer entre otros. Sin embargo MADI no murió en los 60’s, pues en las décadas siguientes, todo un ejército de jóvenes artistas de todo el mundo crean y especulan con las nuevas tecnologías manteniendo así la vigencia y atemporalidad profética de sus fundadores... por tanto: MADI inventa y crea. Tan es así que el legado cuenta con 65 años y sigue siendo tan fresco, innovador e imprescindible como que indudablemente MADI es la primera vanguardia del arte latinoamericano. Si el loco persiste en su locura, se convertirá en sabio (William Blake). Yo también creo en la sabiduría MADI ✪

ESCRIBE ABEL SALAZAR


LITERATURA

17 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA (DEL 19 DE JULIO AL 1 DE AGOSTO)

FIL Convertida hoy en parada imprescindible de la cultura

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ima vive plena fiesta librera, porque ayer se inauguró la 17 Feria Internacional del Libro de Lima, considerada ya entre las principales de Sudamérica, luego de la Feria de Guadalajara, la Feria de Fráncfort, y la FIL de Buenos Aires. Éste año la Cámara Peruana del Libro espera ostentar igual o mayor asistencia del público lector limeño. Pues en sus anteriores ediciones, albergó nada menos que 270,000 visitas en el 2009; 240,000 el 2010; y 265,000 el año pasado 2011; logrando así un tráfico comercial en ventas de 7 millones de soles aproximadamente en cada año de los mencionados. La misma se desarrolla en un área de 12 mil metros cuadrados, en el distrito de Jesús María (Parque de los Próceres, conocido también como “Matamula”), y le rinde tributo a la memoria de nuestros poetas universales como César Vallejo, José María Arguedas, Blanca Varela y Ciro Alegría, pues consta de un gran auditorio, y de tres salas que llevan sus nombres respectivamente.

Pero no solo de la lectura vive la Feria de Lima, porque también nos ha acostumbrado a presenciar además de presentaciones de libros y los recitales poéticos; una serie de eventos interesantes, como conferencias, mesas redondas, homenajes, puestas teatrales, congresos académicos, conciertos musicales, talleres diversos y espectáculos infantiles para los más engreídos de casa.

Invitados internacionales

Éste año, la Cámara tiene como país invitado nada menos que a Argentina, un pueblo literario por antonomasia, que dio al mundo autores tan relevantes como Borges, Cortázar, Arlt, Fontarranosa, Aira, y la lista sería de nunca acabar. Y en el marco de una política argentina enfatizada a la conmemoración de los treinta años de la guerra de las Malvinas, ésta vez nos visitan autores de la talla de: Diana Bellessi (1946), poeta que en los setentas recorrió América en mochila, y que a su regreso supo plasmar vivencias en sus poemarios “Tributos del mundo” (1982); “Paloma de contrabando” (1988); “Sur” (1998); “Leyenda” (2001) que fue publicado en Barcelona; “La rebelión del Instante” (2005), entre otros. Juan Sasturain (1945), Docente de literatura y periodista aficionado al fútbol, que alguna vez lograra probarse en varios clubes porteños, sumada a la experiencia de haber conducido un programa literario llamado “Ver Para Leer” por Telefé. Aunque él actualmente continúa en la televisión argentina en diferente genero. Publicó los volúmenes de cuentos “Zenitram” (1996); “La mujer ducha” (2001), y las novelas “Manual de perdedores” (1985); “Manual de perdedores II” (1987); “Los dedos de Walt Disney” (1991); “Brooklyn y medio” (2002); “Los Galochas, Esa Gente Exagerada” (2007); y los libros de crónicas dedicados a la pasión del fútbol: “El día del arquero” (1986); y “Argentina en los Mundiales” (2002) conjuntamente con Daniel Arcucci. También estarán Guillermo Martínez (1962), Claudia Piñeiro (1960), Eduardo Rinesi (1964) entre otros. Así pues, la FIL de Lima éste año nos alienta con su cartel visitante, que tendrá un pabellón especial dedicado a su vasta literatura y cultura, que serán plasmadas en las diversas actividades programadas. Y el plazo será hasta el miércoles 01 de agosto, con un módico costo de 3 soles por concepto de ingreso. (Luis Chávez).✪

➙Rodolfo Ybarra presenta su nuevo libro, Matagente, la primera novela gore escrita en el perú.La presentación será el jueves 26 a las 7 p.m. en la sala “Ciro Alegría”. Y estarán en la mesa Diego Trelles, Arturo Delgado y Rafael Inocente. Ingreso libre.

➙La editorial Casa Tomada presenta el libro volumen 2 de los 17 fantásticos cuentos peruanos”. Auditorio Clorinda Matto de Turner. Ingreso libre.

➙Juan José Sandoval presenta su nuevo libro “El artista de la familia” el lunes 31 de julio a las 8.15 p.m. con los comentarios del poeta Enrique Verástegui y del narrador Martín Roldán. Más información en: http://www.filperu.com/

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Fotos: Archivo Casa de la Literatura Peruana

LITERATURA

120 Aテ前S

VALLEJO PROFETIZA TRILCE Julio un mes donde se conmemora al poeta peruano que transformテウ el lenguaje, un vanguardista que cambio la poesテュa.

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LITERATURA

U “

na aspiración doble recorre la poesía del poeta cuyos 120 años se conmemoran este año. La primera consta en letra de molde desde sus primeros poemas: la poesía como manifestación directa de la condición humana (en el dolor esta alcanza su perfil más logrado, pero el dolor no significa lo mismo durante toda la poesía de Vallejo: primero, es el testimonio de la orfandad de la especie; al final, es el signo de su lucha, el horno de la voluntad y la esperanza de su futura victoria sobre la opresión). La segunda es de evidencia paralela, pero ha sido progresivamente desdeñada por su vinculación con potencias incuantificables, acaso mistificadoras. Es la de profetizar el futuro. Tal cualidad no tiene un ejercicio homogéneo en la poesía de vate. Es creciente y, acaso, más que meramente intuitiva. Su aspiración consta en el primer poemario, los Heraldos negros; alcanza la amplitud y la paradoja de pitoniso en Trilce (con una poesía que se predice proferida para el porvenir) y se mantiene, como una facultad afín al progreso de la dialéctica marxista, en la poética de España, aparta de mí este cáliz. Quizá, previsiblemente, el caso más extravagante del don visionario del poeta radica a vista de todos, como el misterio de un cuento de Poe. Se reconoce por unanimidad que Trilce es el mejor poemario vanguardista en español; igual parecer impera sobre el desconocimiento que Vallejo tuvo de cualquier obra anterior de esa estética. Para decirlo en tres palabras: lo ignoraba todo. La paradoja zen y surrealista a la vez: hacer, sin saber, y acertar, porque el hallazgo no tiene método. Tampoco Vallejo sabía de esta y cuando conoció el surrealismo de París no vaciló en intentar refutarlo. Él no hacía eso: “En verdad, el superrealismo, como escuela literaria, no representaba ningún aporte constructivo. Era una receta más de hacer poemas sobre medida, como lo son y serán las escuelas literarias de todos los tiempos” (“Autopsia del surrealismo”, 1930).Vallejo entendió que el surrealismo no hablaba de la humanidad tal como la entendía, ni permitía el alcance profético de su propia visión. No obstante, el poemario de 1922, es una invención de formato y transgresión acorde con las formas trans-

Quizá, previsiblemente, el caso más extravagante del don visionario del poeta radica a vista de todos, como el misterio de un cuento de Poe

gresoras de los ismos europeos (la profundidad de connotaciones difiere a favor de Vallejo; además, practica con éxito la receta de disolver recetas). Tal afinidad no ha parecido particularmente extraña o retadora; la especulación sobre la probabilidad de algún contacto incidental es frecuente, pero, sin duda, incapaz de ofrecer explicaciones (Saúl Yurkievich pretende, en su Fundadores de la nueva poesía latinoamericana, un vínculo vanguardista por la revista española Cervantes, que, de mano en mano, difundía novedades europeas por el Perú). El misterio ha estado a la vista de todos por casi un siglo.

Vallejo un vanguardista

En este tiempo, la erudición ha combatido contra la superstición, la sinrazón o la curiosidad de un vanguardista sin vanguardia; la educación escolar la ha obliterado. Marco Martos (Las palabras de Trilce, 1989, en coautoría con Elsa Villanueva) más insistente, más afín con las necesidades genealógicas, ha señalado que la “bohemia de Trujillo” leía Cervantes en 1917 (Alcides Spelucín, amigo del vate, lo atestigua así mucho después). Ricardo Silva Santisteban consigue en la edición de las únicas obras completas del vate (PUCP 1997-2003), lo más próximo a la prueba plena del juez. Corrobora con elegancia que Grecia, Cervantes y Ultra, revistas españolas que vocean la vanguardia, eran de presencia frecuente en bibliotecas. Registra también que Vallejo tuvo que saber qué era el dadaísmo por un artículo explicativo de Juan José Lora de 1921, en el periódico La Crónica, publicado a la vera de poemas que aparecen en Trilce y que el poeta da a publicidad. No obstante, la precisión de la exhumación documental, antes que el esclarecimiento, entraña la contradicción del detalle y la repetición en menor escala del enigma. Espejo Asturrizaga, otro amigo de Vallejo, testifica en César Vallejo, itinerario del hombre (Juan Mejía Baca, 1965), que ya existían la mayoría de poemas de Trilce en 1920. Aún antes de un presumible influjo vanguardista, ya consta de la experiencia de un lenguaje que se postula en sí mismo anuncio del devenir que nadie conoce (o entiende aún). De otro lado, mueve a la incredulidad pensar a la musa compleja de Vallejo transgrediera el canon poético por la inspiración imprecisa de páginas foráneas. Silva Santisteban lo entiende así en su estudio introductorio a la poesía de Vallejo y añade al escrúpulo documental la observación hermenéutica. Opina que la amistad íntima del poeta con el intelectual Antenor Orrego fue un acontecimiento más influyente en su transformación personal y estética.

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Atribuye idéntica eficacia a una vida de zozobras. Ricardo González Vigil lo entiende así en el prólogo a su edición de la poesía completa del poeta (BCP, 1991): “fue la experiencia vivida por Vallejo, más que el impacto de las innovaciones vanguardistas, lo que desencadenó (paradójicamente, aherrojado en una celda como lo pinta Tr. XVIII) en él esa ‘reacción nuclear’ de las palabras que es Trilce”. La experiencia suma, por esos años, la muerte de la madre, la cárcel, el desempleo, la miseria, el amor insano por Otilia Villanueva. Lee en los periódicos y sabe por Orrego del planeta en convulsión (la revolución de los bolcheviques, la revolución de los mexicanos); le parece natural e intolerable que la injusticia del Perú lo haya señalado muchas veces antes de cumplir los treinta años. Una vanguardia secreta se materializa en él. O concibe el futuro de la poesía en él. Para González Vigil la superioridad de los lazos invisibles sobre los visibles homologan la profecía de Vallejo con el movimiento internacional; es “un movimiento hondamente enlazado a la crisis de todos los paradigmas en que había reposado hasta entonces la cultura ‘occidental’; estéticos, éticos, epistemológicos, lógicos, teológicos, económicos, políticos, etc. Implicaba una actitud de ruptura radical, una sensibilidad verdaderamente ‘nueva’, a la ‘vanguardia’ de lo que el futuro debía ser”. Vallejo cumple naturalmente todo ese abrumador listado en el ejercicio de su labor poética en Trilce. No le fue suficiente porque la eminencia del genio es excesiva. También hace y deshace con las estrategias expresivas que emplean los ismos europeos, de tal modo que, finaliza Gonzáles Vigil, “las rehízo y enriqueció con innovaciones propias, forjando un estilo intransferible… conectado a una nueva ética, una nueva lógica, una nueva política y una nueva antropología”. Mirko Lauer, que aprecia a la vanguardia desde el leit motiv del maquinismo (la entraña de un poema es el pistón de un motor y la penetración concreta y simbólica del imperialismo en nuestra tierra y su réplica), entiende que el poemario de Vallejo tal vez lo refute. Señala: “Trilce puede ser leído como un extraordinario poemario vanguardista, o como otra cosa. Con muy pocas excepciones, la crítica ha optado por lo segundo. Con buenas razones, quizás, pues la estética del vanguardismo recorre el libro, pero le

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queda estrecha, y a momentos va a contrapelo de la obra. Y sin embargo ella está ahí…” (Antología de la poesía vanguardista peruana. El Virrey-Hueso húmero, 2001) .La posibilidad que no contempla es la que lo niega: que la vanguardia de Vallejo sea justo el exceso al que alude también, ese suplemento expresivo sin fronteras visibles que no es la máquina ni el pistón dialécticamente aclimatados en nuestro país; más bien, esa mirada directa y clara, problemática, en que se procesa el futuro entrevisto con el presente caótico. Nuevamente, la superstición parece más amplia que la perspectiva meramente compositiva o las acotaciones científicas que permiten la política y los motores. O no se trata de la superstición sino del ejercicio de una facultad que excede de largo nuestra comprensión meramente sensible o intelectual. El misterio sigue igual de vigente siempre que Vallejo profetiza (cuando en España, aparte de mí este cáliz, entrevé el advenimiento de la siniestra dictadura de Franco, como negación de la República española, no solo hay la convicción del militante comunista, sino la visión milimétrica del bien perdido, de un futuro indigno para España, del regreso a una mejor vida en manos de los niños hijos de la guerra civil). El misterio sería acaso más accesible (trabajable en términos de los cuchillos y espadas con que oficia su trabajo la racionalidad crítica) si este perteneciese al mero campo de los símbolos, de la visiones codificadas con los que la poesía trafica desde los albores de la Europa Moderna. Pero las visiones de Vallejo no son apelaciones a símbolos pasados para desentrañar visiones del futuro. En Trilce, inventa o presenta o adelanta un lenguaje futuro para hablarnos de un nueva inventa en que todo se inventa (o reinventa) con cada palabra. En el día inaugural del futuro, el último poema de Trilce, la vida entera está por hacerse porque el mundo aún es nuevo y esta por inserir el futuro puro que anuncia el libro (“¡Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!”, dice el último verso del poemario). Vallejo, profeta, puede adelantarse a sí mismo y manifestar el sonido de ese futuro de forma sensible y abrumadora por el lenguaje de su poemario. Sin duda, el más innovador hasta la fecha en nuestra lengua y cuyos aparentes absurdos se rebelan cotidianamente, conforme avanzan los años, como el aviso de perplejidades vigente recién en nuestro tiempo. ✪

ESCRIBE ALEXIS IPARRAGUIRRE

➙Primera edición de Trilce, publicado en 1922 con 121 páginas. Editorial Talleres de la Penitenciaría de Lima.


LITERATURA

JOHN FANTE

EL COMÚN DE LOS MORTALES

SOLO NECESITÓ DE UNA MÁQUINA DE ESCRIBIR PARA ROMPER LOS CONVENCIONALISMOS DE UNA ÉPOCA CON SU NOVELA CUMBRE “PREGÚNTALE AL POLVO”.

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i alguien sabe de batallas crudas, de luchas imposibles, ese sería John Fante. Un autor prolífico, precursor de un estilo que luego sería imitado por una gran generación de escritores, pero sobre todo, un perdedor victorioso, que cobraría renombre después de su muerte, a pesar de todos los golpes arteros que la vida le dio para truncarle el paso. Nacido en Dever, USA, en 1909. Fante era hijo

de inmigrantes italianos. Su madre era una fervorosa ama de casa que ampollaba sus manos de tanto echar las cuentas del rosario y su padre, entre tantas labores, cumplía regularmente la de albañil esclavizado por la necesidad, un hombre nacido para sudar todos los días de su vida con tal de conseguir un pan para la mesa y unas monedas para los juegos de cartas y billar de los viernes. Un tipo de modales rasos, incluso brutales, que ahogaba la frustración de la esclavitud capitalista en litros de mala cerveza. Fante creció en ese ambiente, viviendo las carencias de la clase más pobre, en una sociedad que se ahogaba en una crisis furiosa (como algunos hemos vivido), estudiando a duras penas en el colegio, compartiendo cama y alimento con sus hermanos, mirando de lejos la vida de aquellos que tienen, asimilando la impotencia, refugiándose en los libros para llenar de fantasías su miseria. La biblioteca le salvó la vida. Incluso palió su hambre. No hubo momento más empático para él que el descubrimiento de Knut Hamsum, y su obra maestra que, irónicamente, se llamaba “Hambre”. Tanto así, que por el resto de su vida, Fante hablaría de Hamsum como un creyente lo haría de Dios, y lo inclinaría para siempre en su decisión de convertirse en escritor. En 1929 cayó en cuenta de que perdía el tiempo estudiando en la universidad de Colorado, por lo que se marchó al sur de California, a un altillo en Long Beach, donde decidió enfocarse en su escritura. Enfocarse resulta una palabra distante. John Fante, sangró en cada palabra. Llevaba entre sus dientes la rabia de saberse diferente, de sentirse pobre, pero tenía el orgullo suficiente como para jamás retornar por el camino ya transitado. Fante escapó al sur para ganarse la vida como mejor pudo: cavando zanjas, lavando platos, trabajando en una fábrica de conservas. Lo necesario para agenciarse el dinero que le permita seguir con la mente lúcida para escribir. Llegó a trabajar incluso por comida, por un pan con salchicha, por cualquier cosa que lo pusiera de nuevo en el camino elegido. Fante había almorzado demasiada crudeza como para dejarse derrotar. Fueron unos cuentos publicados en The American Mercury, los que le brindarían un leve sosiego en sus penurias, con el dinero suficiente para poder iniciar lo que a la larga sería el gran trabajo de su vida, las aventuras de su alter ego Arturo Bandini. Fueron aquellos tiempos los que vieron nacer esa saga, encumbrada en dos novelas que realmente logran quitar el aliento: “Espera la primavera,

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Bandini” (1938) y su obra maestra “Pregúntale al Polvo” (1939). Completan la saga de la novela “Camino de Los Ángeles” (inédita hasta 1985) y “Sueños de Bunker Hill” (1982), novela dedicada a su esposa Joyce, quién fungiera de escriba en esa época, pues Fante había quedado ciego e inválido por la Diabetes. De todas, sin duda, es Pregúntale al polvo, la novela cumbre. Aquella en la que Fante, disfrazado de Arturo Bandini, joven, orgulloso, idealista, colérico, se mueve en una sociedad colapsada, abordando los problemas que le generan la pobreza, luchando por su sueño de escribir y ser famoso y enamorándose con violencia de una inmigrante mejicana de trato difícil, un amor que nace del odio, del rechazo, que empieza a encenderse con el chispazo de dos cables de electricidad pelados. Fante retrata todos esos temas imposibles en un libro breve, que habla con facilidad de todas esas cosas que se nos cuecen dentro, utilizando un idioma sencillo, sin ampulosidades. Fante habla para la gente como él, para el común de los mortales. Y lo hace con maestría porque habla de sí mismo, habla de lo que sabe, habla de sus penurias y sus sufrimientos. Es tal su arrojo y su sinceridad al plasmar sus novelas, que incluso sus allegados no saben distinguir entra la ficción y la realidad. John Fante impone su orgullo en cada una de sus líneas, busca un estilo auténtico, busca ser él, alejándose de todos los convencionalismos literarios de la época, luchando por un estilo novedoso, concentrado en la acción, profundizando en los sentimientos de sus personajes con un idioma simple, que a la vez logra calar profundamente en el lector. Lo consigue, y de manera soberbia. Y es precisamente eso lo que lo aleja del éxito y la fama. Sus libros no acarician en absoluto el éxito. Y Fante se ve en la necesidad de ganarse la vida. Su mirada rabiosa hacia el lamentable derrotero de su vida, se traduce a cada momento. A los 55 años, le queda una familia numerosa que lo llena de preocupaciones, que ajusta sus bolsillos terriblemente, que

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lo obliga a concentrarse en los guiones. Trabaja para Dino de Laurentis (ya quisiera cualquiera, menos él), y le detectan diabetes. En 1977 pierde la visión y luego deben amputarle las dos piernas. Finalmente, en 1983, fallece a los 74 años. La niebla, esa que abunda en sus libros, lo hubiera cubierto de no ser por la oportuna palabra del célebre y alcohólico Charles Bukowski, quien empezó a citar a Jhon Fante como la “verdadera fuente de su inspiración” (Fante fue para Bukowski lo que Hamsum para Fante). En un principio, los lectores del padre del realismo sucio pensaron que el alcohol lo estaba haciendo alucinar. Hasta que terminaron convenciéndose de sus palabras, cuando, de manera póstuma, las obras de Fante fueron publicadas, saliendo a la luz algunos trabajos inéditos como Al Oeste de Roma o Un mal año. A partir de ese momento, Fante se erige como la luminaria del realismo sucio y el “Abuelo” de los beatniks, generaciones que pulieron la narrativa norteamericana con ese anti heroísmo rudo y visceral que caracterizó a muchas de las obras. Bastaría con ver las novelas de Henry Ford, Raymond Carver y del mismo Bukowski para entenderlo. Del trabajo de Fante se encargarán los críticos y literatos consumados. Para nosotros, los que lejos de afiebrarnos con la crítica, nos deleitamos con el sabor de una buena novela, no queda más que aprovechar la oportunidad de redescubrir a este prodigio, y no poner resistencia cuando, a través de sus frases crudas y rabiosas, o de esos pasajes colmados de sentimentalismo, nos empecemos a sentir terriblemente identificados, como si estuviéramos frente a un espejo, como si de nosotros dependiera el éxito o fracaso de la historia. Quizá nos contagiemos de ese coraje para afrontar nuestra propia vida y disfrutar: “Levanté la vista. Era de día. La niebla invadía la habitación. La estufa estaba apagada. Tenía las manos entumecidas. En el dedo que se apoya el lápiz me había salido una ampolla. Me picaban los ojos. Me dolía la espalda. Apenas podía moverme a causa del frío. Pero nunca me había sentido mejor.” ✪

ESCRIBE LUIS HUMBERTO MORENO CÓRDOVA

➙Nota: Pregúntale al Polvo (Ask The Dusk), fue llevada al cine en el año 2006 por Robert Towne, y protagonizada por Colin Farrell, Salma Hayek y Donald Sutherland. Es un libro pequeño, que estoy seguro, les quedará corto, como me pasó a mí. Si les sucede no se preocupen, toda la saga de Arturo Bandini está traducida al castellano. Cómprenla.


ENTREVISTA

RODOLFO MUÑOZ DEL RÍO

SOBREVIVIENDO DESNUDO

Su pequeño cuerpo desnudo soltó el llanto al nacer en 1932. Sus padres nunca se imaginaron que como llegó al mundo pasaría gran parte de su vida. Con 80 años de edad continúa trabajando de modelo desnudo en Bellas Artes. Ha pasado 67 años de su vida modelando y mostrando la epidermis, jugando inconscientemente al inmóvil. Por una extraña razón, en los dibujos, pinturas y esculturas aparece joven, motivo por el cual es comparado con Dorian Gray. ENTREVISTA RUFUS T. FIREFLY FOTOS HUGO ALEJOS

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lega a Bellas Artes por las mañanas, los lunes, miércoles y viernes, con una pequeña bolsa bajo el brazo, deja la marca de su pulgar en la máquina como constancia de su asistencia. Los alumnos combinan los colores mientras al frente suyo Muñoz se desprende de su ropa. Su cuerpo desnudo se convierte en una estatua humana, y los pinceles en el aula van dando forma a la figura más emblemática del desnudo peruano. Su figura ha sido retratada por Humareda, Szyszlo, Tilsa, Tola, Ángel y Gerardo Chávez, son solo algunos nombres que desfilaron en las escuelas de arte por más de medio siglo. Un personaje tierno que encierra gran parte de la historia del arte peruano, un Hércules jubilado que sobrevive con un sueldo proletario, un enamorado que sueña con volver a ver a su gran amor arrebatado por el caprichoso destino, un ser humano situado en el remolino decadente de la cultura peruana, donde lo económico no es su mejor rostro. «Tengo 67 años de trabajo, pero al jubilarme solo me reconocieron diez» comenta mientras terminamos los picarones en un intento de endulzar un momento de su vida. Rodolfo nos cuenta su vida y pasión de este trabajo poco común. Viviste parte de tu niñez en Barrios Altos ¿Qué recuerdas de esa época? Vivía en el jirón Junín, no recuerdo el número, frente al buque donde hay una piedra que según dice la leyenda, el demonio reventó cuando vio a uno de los frailes, allí viví muchos años. ¿Caminabas de la mano de tu padre? Sí, yo era chiquito y lo jalaba, siempre iba con mi padre a comprar el pan todas las mañanas, a la altura de la iglesia Santa Clara y al costado se encontraba “El Molino” que era de un italiano. ¿Me hablas de la casona El Molino que tenía las esculturas en la entrada? Sí, eran unas esculturas inmensas, yo tenía cuatro años, y le decía a mi padre «así como ese señor voy hacer yo, voy a posar», y mi padre me decía «tú tienes que estudiar mucho, nada que ‘posar’ que ni sabes que es eso. No me vengas con esas tonterías que no te voy a volver a traer a comprar pan». Yo a los cuatro años era muy despierto, todavía lo recuerdo, mi padre me compraba unas trancas que costaba dos centavos o un gordo que se le decía en esa época. Y bueno, siempre me quedaba mirando esas esculturas, porque no era una sino cuatro o cinco que estaban en la entrada. ¿Luego viviste un tiempo en Jesús María?

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ENTREVISTA Allí hice una parte de mi juventud, de allí nos fuimos a Breña. ¿De jovencito tenías buen cuerpo porque te dedicabas a la gimnasia en el Salesiano? No, yo estaba en el club la Guay que quedaba en Carabaya y del club me mandaban al estadio a practicar, más bien trapecio lo trabajé con un compañero de estudios, y su papá tenía un circo que quedaba en el Campo de Marte, y yo vivía en Garzón a la espalda del Campo de Marte, era fácil. ¿Trabajaste en el circo? No. Nunca, solamente practicaba, querían que haga el trío con ellos pero no quise, no por temor a la altura, sino porque yo tenía que trabajar en otras cosas y no me gustaba el circo. ¿Qué recuerdas de tus días de estudiante en el salesiano? La torcida de mi nariz por jugar básquet con alumnos más altos, en ese tiempo yo estaba en segundo de secundaria y estábamos jugando con los de cuarto y por pasar la bola me dieron un codazo y me torcieron la nariz, entonces me dieron las facilidades para operarme pero sin embargo yo no quise operarme. ¿Y cuándo comienzas a trabajar en Bellas Artes? Yo tenía 15 años y deseaba trabajar terminando la secundaria, y vi en el periódico que necesitaban bibliotecario, buscaban alguien fresco, recién salido de la secundaria, entonces yo me presenté, pedí permiso y entré, en el camino pregunté dónde era para el trabajo de bibliotecario, en el otro patio me dijeron. Entonces vi varios jóvenes y señoritas, y empezaron a llamar y me tocó a mí, me acerco y le digo buenos días señores he venido por el puesto, y me dijeron pase a ese biombo, desnúdese y preséntese, yo le digo lo siento, cómo para ser bibliotecario hay que desnudarse, y me responden, lo toma o lo deja, esto es para modelo, se me vino el tic tac del modelado, rápidamente me desnudé y salí con unos calzoncillos largos que se usaba en esa época. El director que estaba presenciando, Germán Suarez Vertiz, dijo, ¡Quítese el calzoncillo! con una voz tan fuerte que yo ‘ufff’... al momento me quité el calzoncillo. Haga usted una pose me dijo, ¿qué pose iba hacer? (Risas). ¿Entonces, estabas frente a todos sin saber qué hacer? Yo no sabía lo que era pose en ese momento, pero ese tic tac de ser modelo me hizo reaccionar y comencé a flexionar mi cuerpo en posiciones que ellos me pedían, entonces me senté e hice otra pose y me

dijeron: Usted en este momento se va a escultura. De los cinco que seleccionaron al final solo quedó una chica y yo, al siguiente día me presenté otra vez en la cola, y uno de los profesores me dijo ¿Muñoz, usted qué hace acá? y le respondí que estaba esperando que me tomen para seguir trabajando. Me miró y me dijo: Usted no se mueve hasta el día que le digan ya no lo necesitamos. ¿Qué recuerdas de ese primer día posando frente a los alumnos? Fue muy agradable, me gustó, no me impresionó nada, yo en el estadio me desnudaba frente a mis compañeros y delante de las visitas, y no tenía ninguna dificultad para hacerlo, me fui y me cambié normal. Aparte en el club a la hora que terminábamos nuestro deporte nos desnudábamos todos juntos, las duchas eran corridas sin ninguna división. ¿Nunca tuviste problema? Nunca he tenido problemas, yo nací para ser modelo, porque a la edad de cuatro años me gustaba ser modelo sin saber qué cosa era. Si no hubieses sido modelo Muñoz, ¿qué hubieras sido? Me gustaba estudiar medicina, podría haber sido

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un buen médico. En tu vida ha habido dos mujeres importantes, la primera es tu mamá. Mi madre es la más hermosa, yo la tengo en el cielo porque a ella le debo la persona que soy, en el sentido del carácter, comprensible, con amor a la naturaleza. ¿Tú mamá fue una gran diseñadora? Mi madre sí, era modista, cosía vestidos de novia muy hermosos, le hizo el vestido de novia a la hija del presidente Velasco, a la cual tuve el gusto de conocer y visitar palacio, porque la invitaron a mi madre y fui con ella en 1975. ¿Qué recuerdas de la fiesta en palacio? Nunca había estado en un palacio, una sala tan hermosa, todo de pan de oro, buenos espejos y una buena colección de cuadros. Tu mamá tuvo una larga vejez, fallece a los 99 años. Bastante, bien disfrutada, a ella le gustaba mucho su costura, sus hijos, sus sobrinos, sus nietos, hemos criado nietos. ¿Cómo te llamaba de cariño tu mamá? Rodito y mis hermanas me decían chino porque soy jalado, mi mamá en sus últimos días me decía

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que me quería mucho, que yo iba ser muy feliz en la vejez, porque tú has sido muy bueno me decía, me habló muy bien. ¿Es cierto que tu madre nunca se enteró que trabajas de modelo desnudo? Nunca se enteró, se murió sin saberlo, ella y mi familia pensaban que yo era profesor en Bellas Artes, cuando iban a buscarme a la escuela preguntaban por el profesor Muñoz. Había un portero que me ayudaba y él los hacía esperar y entraba a buscarme. Hasta que un día salí en el periódico, pero mi madre ya había muerto, supe hacerla porque en ese tiempo el modelo de desnudo era mal visto. ¿Y quién fue Angélica? Mi primer amor y único, no podría decir que tuve otro, si hubiese sido ingrato con ese cariño hubiera buscando otra mujer para hacer mi vida pero no, más me enamoré de mi trabajo de las poses, vivo las poses. ¿Dónde conociste a Angélica? En Bellas Artes y en menos de tres meses nos enamoramos. ¿Es cierto que era una guapa española? Muy guapa, guapísima, los periódicos lo dicen, El Comercio lo dijo. ¿Cuánto tiempo duró ese amor con Angélica? Habrá durado pues un par de años. ¿Y qué pasó, por qué terminaron? No terminamos, se la llevaron, cuando ya estábamos relacionados para casarnos, su padre se la llevó porque la vio desnuda, su padre no sabía que trabajaba desnuda, él pensaba que trabajaba solo el rostro y medio cuerpo pero no desnuda. Lo que pasa es que en esa época las puertas no la cerraban como las cierran ahora, estaban abiertas para que entren y salgan los alumnos, y él entró y lo primero que vio fue a su hija desnuda y eso no le gustó, no pasó ni quince días y se la llevó. ¿Te dejó un gran vacío? Bastante, nos estuvimos carteando durante un año pero las personas que viven en España siempre paran cambiando de lugar, así que nos perdimos, ha pasado tanto tiempo... ¿La distancia los perdió? Bueno, la considero, todavía la tengo en mi corazón, yo la amo... (Sus ojos llorosos crean un silencio). ¿Estaba todo planeado para el matrimonio? Ya estaba todo planeado, si Juan Manuel Ugarte me dijo yo te regalo lo aros, y él se comprometió con su esposa a ser los padrinos, y bueno después de que se fue Angélica, Juan Manuel Ugarte iba a buscarme a la casa para consolarme se podría de-

➙Muñoz, un hércules jubilado que continúa posando.


LITERATURA

cir, me recogía y me traía a la escuela, como él vivía cerca, pasaba con su carro, cruzaba por Castro Virreina y me buscaba para venir a trabajar. ¿Desde ese día decidiste estar solo? Decidí estar solo, pero no tan solo porque yo estoy con el arte, me acoge siempre Bellas Artes. ¿Si tuvieras la oportunidad de decirle algo por última vez a Angélica qué le dirías? Que la sigo amando, que ha sido mi único amor, y tengo la esperanza de ir algún día a España y chocarme con ella, creo que Dios dará ese motivo, pero tengo toda la intención de ir. ¿Cómo te la imaginas? Ahora la veré gordita con media docena de nietos y un par de buenos hijos, porque ella en cuestión de corazón era una buena mujer y no se va casar con cualquier hombre, ha tenido que ser una persona con bastante sentimiento. ¿Por qué nunca tuviste un hijo? El engendro del hijo podía haberlo hecho con Angélica, esa era mí ilusión. Yo mismo me juré que no podía casarme. Nunca encontré una mujer para amar como Angélica. Finalmente yo me casé con el arte. Muñoz, tu trabajo como modelo te ha llevado a trabajar no solo en Bellas Artes, tú eres un modelo buscado por varias escuelas de arte. Sí, varias instituciones, la Católica, Bellas Artes, Toulouse Lautrec, Corriente Alterna y agrupaciones de afuera, también a veces academias pequeñas me buscan. ¿Qué es Bellas Artes para ti? Bellas Artes es mi segunda casa, y no soy ingrato con ella porque siempre prefiero trabajar en la escuela, así me paguen menos, porque en otro lugar me pagan más pero yo prefiero trabajar acá, me acogen, acá tengo más calor, más cariño. Lamentablemente tu trabajo no está bien remunerado No, nos pagan muy poco, para la vida que tenemos que llevar, debería ser al menos un poquito más, para poder venir más presentables, porque eso es lo que critican, no a mí pero a los demás, yo digo como van a vestirse mejor si no tienen cómo. En cuestión de los alimentos igual, antes nos daban los alimentos acá, hasta que los quitaron. ¿Cuánto ganas por modelar en Bellas Artes?

En la Quinta Herén, me robaron 168 cuadros, entre ellos estaban los cuadros de Humareda, Tilsa, Szyszlo, Ángel y Gerardo Chávez entre otros

700 soles al mes, no es nada, pero porque soy jubilado y no me descuentan, sino ganaría 600 soles. Son cuatro horas en la mañana y cuatro en la tarde, 10 minutos de descanso y 50 minutos de trabajo sin moverse. ¿De estos 67 años de trabajo en Bellas Artes qué es lo que más recuerdas? Al director Juan Manuel Ugarte, a Germán Suarez Vertiz, Ricardo Graú, Dávila, Mori, Sabino Springett, son los profesores que más estimaba y me estimaban bastante, de los cuales tres de ellos fueron mis buenos profesores. ¿Qué recuerdas de Humareda? Lo que recuerdo de Humareda es cuando ha sido bien pobre y se le había podido ayudar, el se quedaba a dormir en la escuela, después cuando ya estuvo en segundo o tercer año ya comenzó a trabajar, y tenía obligaciones personales por el cual agarró y se tuvo que ir a vivir a un hotel, y su trabajo no solo era las pinturas o dibujos que podía vender o pasarlas por monedas, sino que él hasta vendía sándwiches a los alumnos con la finalidad de tener dinero para poder comprar sus colores, también vendía golosina como caramelos y así hacía su vida. La otra faceta de tu vida también fue la pintura ¿estudiaste en Bellas Artes? Sí. Estudie primero, segundo y tercero. El primer año lo estudie con Baca Rossi el escultor, me enseñó dibujo y escultura que es lo más esencial acá, después agarré grabado y pintura. En el tercer año estudié con Sabino Springett, era muy cariñoso y en algún sentido yo era uno de sus alumnos más engreídos. Recuerdo que por el día del maestro, una vez bailé con su hija de una manera que se quedaron atónitos. A propósito de baile, viviendo en Barrios Altos y Breña ¿te gusta la salsa y la buena rumba? Sí. Toda clase de música hasta huayno, tango, charlestón he bailado. Yo tenía una tía de mi padre que bailaba mucho y yo bailaba con ella el charlestón. ¿En tu buena época de joven, es cierto que una vez participaste en Mister Perú? Quién te dijo eso (risas). Bueno yo estaba en la Guay, asociación de jóvenes cristianos que quedaba en el centro en Carabaya, yo soy socio desde la edad de siete años, actualmente soy socio vitalicio, bueno de la Guay fuimos 46 muchachos, éramos fortachones, de los 46 sacaron siete, entre los siete estuve yo y participamos por Lima, de los 193 participantes de mi club quedaron cuatro, y entre los cinco últimos quedé yo, al final ganó uno que tenía sus musculitos bien formados, pero mejor

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➙Una escena que se repite hace 67 años, Muñoz llegando a Bellas Artes, su segundo hogar.

formados los tenía yo, y entonces el público no permitió que ganara otro que no fuera yo, allí es donde quemaron el cine Bijou, bueno no lo quemaron todo pero quemaron bancas, butacas, las cortinas, hicieron lo que les dio la gana, pero lo hicieron por protesta. Durante 67 años has dedicado tu vida al arte ¿cómo te ha ido económicamente? A mí económicamente regular, no puedo quejarme. Pero hay veces que te vas caminando desde la escuela hasta tu casa en Breña, porque no hay para el pasaje. Sí, es cierto, anteayer me fui a pie, y estoy en las mismas hasta que me paguen. Después de mi operación hay gastos personales. ¿Cuántos amores has visto a escondidas en Bellas Artes? Ufff, a escondidas muchas cosas incorrectas. ¿Los secretos Muñoz se lo llevará a la tumba? Yo soy un libro, si yo comienzo a contar todo lo de acá, la escuela se acaba. Yo también tengo mis secretos así que no puedo decir nada. (Risas). ¿Hace un tiempo sufriste un gran robo? Sí, en la Quinta Herén, me robaron 168 cuadros, entre ellos estaban los cuadros de Humareda, Tilsa, Szyszlo, Ángel y Gerardo Chávez entre otros, me dio mucha pena. ¿Crees que has tenido mala suerte?

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No, porque la buena suerte para mi es que todos me quieren, el cariño de mis compañeros, de mis alumnos, y de todas las amistades que me conocen, por algo debe ser, pero me quieren mucho. Muchas veces te han comparado con Hércules Sí, me han comparado también con Narciso y con Dorian Gray. ¿El Dorian Gray del arte peruano? Sí, del arte peruano, porque dicen que soy como Dorian Gray, que en los cuadros soy joven y en realidad tengo más edad. También me decían el cacique de Breña y el Hércules de los Barrios Altos, esos son los títulos que me daban en los periódicos y las revistas, antes por la calle la gente me gritaba mister, mister, y yo ni conocía a las personas, de los carros gritaban mister Muñoz, y bueno yo decía hola nomás, me hice bien popular. ¿Qué le dirías a todos los que te pintaron, a todos los alumnos y ex alumnos? Que ellos serán mis hijos, y sus hijos mis nietos, yo les agradezco a los ex alumnos, de haberme hecho un estimulo hermoso, de haberme dado un homenaje en vida cuando realmente lo necesitaba, porque ya me sentía demasiado abandonado, y ahorita me siento así un poquitín, por eso me verán con estos ojos (tristes) aunque me han dicho que voy a tener muchas sorpresas ¿que será?, con tal que sean buenas y sanas. ✪


ENSAYO

DANIEL ZAPOGNIKOF

EL HOMBRE MÁS FEO DEL MUNDO La belleza es algo relativo, es el resultado de apreciaciones subjetivas. Yo soy de los que creen que es imposible, absurdo, establecer cánones universales de belleza y fealdad, aunque todo el tiempo estamos confrontados en los medios de comunicación, y ahora también en las redes sociales, con imágenes de personas a las que todos -se supone- debemos considerar de gran belleza.

Mi monstruo en Lima se llamaba Fabián

Creo firmemente que en cualquier persona a la que se considera fea se puede encontrar belleza. Y es así, estoy convencido, en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, como siempre, hay excepciones, y esa excepción es el monstruo. No el monstruo de feria o de película, no Elefant Man, Hulk ni uno de aquellos que nos inquietan y fascinan en Freaks (en Francia titulada La Monstruese Para-

de / La parada monstruosa), obra maestra de Tod Browning, estrenada en 1932 y hoy filme de culto. Pienso más bien en el monstruo que convive con nosotros, que participa en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en Lima, cuando yo era adolescente, andaba por todas partes con un compañero de la secundaria al que aquí llamaré Fabián. Yo era (soy) tímido y me costaba mucho acercarme a las chicas que me gustaban, lo cual me llevó a asociarme con Fabián que era más tímido aún

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El pequeño Daniel en Chile

Lo que acabo de contar que sirva de introducción a lo que sigue: un rápido retrato del hombre más feo del mundo, nacido en Chile, cerca de Santiago, en un pueblecito llamado San Felipe. Cuando vio la luz, el 7 de abril de 1924, se llamó Daniel Zapognikof. Era hijo de judíos -ucranio el padre, lituana la madre-, que habían dejado Odessa huyendo de los pogromos de los que eran víctimas. Antes de llegar a Chile, la madre estuvo en Estados Unidos, por lo cual, ya en Sudamérica, se convirtió en profesora de inglés. El padre, por su parte, que siempre quiso ser bailarín, se vio obligado a dedicarse al comercio para ganar el pan de todos los días, aunque siempre en su vida ocupó un lugar importante el arte y la literatura. Cuenta Daniel Zapognikof que cuando tenía unos ocho o nueve años, una amiga de su madre, a la que él le había respondido de una manera un tanto arrogante, le dijo: “Eres un niño encantador e inteligente pero, ¡Dios mío, qué feo eres!”. Ya de regreso a casa, Daniel le preguntó a su mamá: “¿Es verdad que soy muy feo?”. Y la madre, dando muestras de gran sinceridad, le respondió: “para los ojos sudamericanos eres muy feo, hijo mío”. Fue ésta la primera vez en que tomó conciencias de su fealdad. Daniel creció en Chile, estudió inglés y se convirtió, como su madre, en profesor de inglés, aunque siempre, él también, como el padre, quiso ser bailarín. No pudo dedicarse a la danza porque, a los dieciocho años, siendo estudiante, se dio cuenta de que le gustaban los chicos, los miraba y los deseaba tanto como miraba y deseaba a las chicas. El descubrimiento de su bisexualidad le causó una grave depresión y ésta impuso en él la idea del suicidio. Un día se arrojó a los rieles del tren pero éste no lo mató, solo le destrozó buena parte del talón de un pie. Y durante toda su vida Daniel llevaría esa herida, siempre dolorosa, como un estigma.

Daniel en Europa que yo y, además, muy feo, sucio y bastante tonto. Nos hicimos muy amigos y yo me serví de él para luchar contra mi inseguridad personal: a su lado yo aparecía de manera evidente como guapo, pulcro e inteligente. Fabián era un monstruo buena gente que nunca brilló en nada pero sí consiguió mujer y se casó. Haberme acompañado en mis juveniles aventuras erótico-sentimentales lo ayudó luego, quizás, a conquistar a su mujer, que no era feísima como él.

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En 1949 Daniel decidió irse de Chile. Como hablaba perfectamente inglés, podría suponerse que su destino sería Inglaterra o Estados Unidos o, porqué no, España, ya que también hablaba castellano. Pero no, decidió viajar a Francia, aunque no sabía ni una palabra de francés. En el bello libro que le dedicó François Jonquet (Daniel, Sabine Wespieser Editeur, Paris, 2008) cuenta Daniel: “Yo vine a Francia atraído por Proust. Allí, en el fondo de Chile, yo soñaba con el país maravilloso donde vivió Proust. Por eso fue que un día me subí a un buque carguero que venía a Europa. No tenía ni

ESCRIBE JOSÉ ROSAS RIBEYRO


ENSAYO

➙La fealdad en tres actos.

un céntimo. Pero quedé muy decepcionado cuando me di cuenta de que muy pocos franceses leían realmente a Proust.” Ya estando en Europa, tuvo la segunda constatación brutal de su fealdad. Fue en España, cuando asistía a la representación de una obra de Ramón del Valle Inclán, un autor que admiraba. Una mujer muy elegante, con bellos collares de perlas en el cuello, pasó delante de él en compañía de su marido y al verlo le dijo: “Ese hombre tiene cara de mono.” Años después, al recordar esta escena, Daniel comentó: “Para la gente un poco primitiva una cara como la mía es sencillamente atroz. Yo de lo que me doy cuenta es que estoy fuera de toda norma. Soy una copia de los judíos de Etiopía. Tenemos el mismo perfil, la misma forma. Y de eso estoy sumamente orgulloso porque somos descendientes de la reina de Saba y el rey Salomón.”

Daniel es Emilfork

Afincado en París, Daniel cambió de apellido. Dejó de llamarse Zapognikof y pasó a ser Emilfork. Daniel Emilfork, nombre con el cual se hizo un lugar en el teatro francés y participó en numerosas películas. Pero antes pasó por los cursos de Tania Balachova, actriz rusa cuya enseñanza era muy apreciada en el París de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Ya por esa época, Daniel adquirió la costumbre de referirse a sí mismo como “la Gárgola”, apodo que cambiaría por “el Batracio”, al ponerle título a una novela autobiográfica que dejó

inédita al fallecer el 17 de octubre (un día como hoy en que escribo estas líneas) de 2006. “Desde mi infancia lucho para que, más allá de mi rostro, pueda sentirse lo que vive dentro de mí”, le dijo a François Jonquet en el libro antes mencionado. El primer papel que interpretó Daniel en un escenario francés es el del lobo feroz, en una adaptación de La caperucita roja. Teatro para niños, por supuesto. Una vez, en plena actuación, tuvo la idea de sacarse la máscara de lobo que tanto miedo producía en los niños y el resultado fue sorprendente: los niños se pusieron a gritar aterrorizados: su rostro era peor que el del horrible lobo. Con esa fealdad terrible como característica primera, una voz muy particular que todo el mundo reconocía de inmediato, una dicción en francés también muy propia y una presencia escénica en la que la elegancia se conjugaba con cierta solemnidad, Daniel fue trabajando con algunos de los grandes nombres del teatro galo de la época: Alan Cuny, Roger Blin, Arthur Adamov, Claude Régy. Recurrieron a él también algunos grandes cineastas como, por ejemplo, en 1961, Luchino Visconti, en una puesta en escena de Lástima que sea una puta, de John Ford, en la que actuó al lado de uno de los “guapos” del cine francés, Alain Delon y de quien fuera la popular Sisi emperatriz, Romy Schneider. Fellini le dio el papel del jorobado que se transforma en libélula lúbrica en Casanova (1976), Caro y Jeunet hicieron de él el horrendo Krank de La Cité des enfants perdus (1995). En el cine, Daniel Emilfork fue siempre un inquietante

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personaje secundario y nadie se atrevió nunca a confiarle un papel protagónico. Mientras en el teatro actuaba en piezas de García Lorca, su adorado Shakespeare, Chejov, Albee, Bernhard, Wedekin, Beckett, Weiss y tantos otros grandes autores que admiraba, en el cine lo solían contratar para que fuera gángster, vampiro, criminal…, en todo caso, siempre el malo de la película. Una vez, cuando Robbe-Grillet, escritor y cineasta, uno de los papas del llamado nouveau roman, le propuso un nuevo papel de malhechor, Daniel le respondió: “Al contrario de lo que usted cree, yo no puedo tener cara de gángster: cuando los antepasados de usted se trepaban todavía a los árboles, los míos ya leían el Talmud”. De esa manera reivindicó una condición de judío que nunca formó parte de su universo cultural. Daniel ha contado que de niño no sabía siquiera que era judío, sus padres eran completamente laicos y socialistas y él nunca en la vida había entrado siquiera en una sinagoga. Pese a su fealdad y su ambivalente opción sexual, Daniel Emilfork se casó con la actriz Denise Péron y tuvo una hija, la también actriz y directora de teatro, Stéphanie Loïk. Ésta, precisamente, dice de su padre: “Lo han subempleado de manera increíble. La gente tiene miedo de él pese a que se trata de un gran profesional. No debió instalarse en Francia.” Sin embargo, hubo alguien que rompió con esta regla y lo consideró como se merecía: Patrick Chéreau, probablemente el más grande de los directores escénicos franceses. No sólo le dio el papel de York en el Ricardo III de Shakespeare, también le confió la dirección de la prestigiosa escuela de actores del Teatro Amandiers de Nanterre.

La vuelta a Chile

Los últimos años de su vida los pasó Daniel Emilfork en su pequeñísimo departamento de Montmartre, en la calle San Eleuterio. Enfermo y muy pobre, porque todo lo que tuvo lo gastó sobre todo en los demás y, en una ínfima parte, para vestirse bien, con trajes fabricados a la medida. La gran soledad de este periodo final fue, en gran medida, resultante de su gran orgullo y de las ganas que tenía de encontrarse definitivamente con sí mismo. Lo acompañaron algunos amigos y, principalmente, el actor Frédéric Leidgens, quien fuera su gran amor

y con quien tuvo una relación sentimental de veintisiete años. Tenía entonces dos sueños. Uno era montar un espectáculo basado en los sonetos de Shakespeare. El otro sueño era Chile. Su país natal, al que volvió una única vez tras cuarenta años de ausencia, fue el meollo de uno de sus últimos trabajos en el teatro: Pueblo Hondo, un monólogo escrito y encarnado por él con gran éxito en el año 2000, en la sala Lucernaire. En el ya mencionado libro de François Jonquet, se narra la obsesión de Daniel, ya mortalmente enfermo, por el Chile de su infancia. El dinero de uno de sus últimos trabajos para la televisión lo invirtió en un viaje. “Me voy quince días a Chile”, le anunció un día a Jonquet. “Me fui a los veintiséis años, cuando yo ya había tenido toda una vida allá. Quiero visitar la escuela en la que supe que era judío, quiero ver el pueblo de mi infancia, San Felipe, y un lago que me gustaba mucho. Tengo amigos allá aunque muchos ya están muertos. Será mi último viaje.” Lamentablemente, este último viaje al Chile de la infancia, no fue como lo soñaba. No encontró a ninguno de los amigos que buscaba y a su hermano que vivía en Santiago había decidido no hablarle ya nunca más porque había sido un colaborador activo con la dictadura de Pinochet. “En Santiago quería volver a ver la cordillera de los Andes, pero estaba invisible. Esperé, esperé a que le neblina desapareciera hasta que un vagabundo me dijo que ya no se la podía ver debido a la contaminación. Llovía, era algo siniestro. Entonces me regresé a París.” Regresó Daniel Emilfork a su pequeño apartamento con el excusado en el exterior y un pequeño jardín en el que cultivaba flores. Regresó a morir sin que sus últimos sueños se realizaran como él hubiera querido. Murió pobre, desesperado por la soledad, triste porque su cuerpo ya no respondía a sus deseos. Lo encontraron tumbado en el piso de su casa, perfectamente arreglada. Sobre la mesa se encontraban cinco tubos vacíos del producto que tomaba para combatir el insomnio. El cuerpo del hombre más feo del mundo yacía inerte, sin vida, mientras que la belleza de su espíritu de artista, su voz y su prestancia, seguían y siguen vivos. Poco antes de morir le había dicho a su amigo François Jonquet: “El dinero es una maldición que es la memoria de la humillación.” ✪

Daniel le preguntó a su mamá: “¿Es verdad que soy muy feo?”.Y la madre, dando muestras de gran sinceridad, le respondió: “para los ojos sudamericanos eres muy feo, hijo mío julio >37


Fotos: Difusión

ENTREVISTA

Karina Valcárcel (Lima, 1985) es uno de esos raros casos donde todo lo que le indicaba dejar de escribir la impulsó a seguir escribiendo y sobre todo publicando. Con tres libros editados “Poemas Cotidianos” (Editorial Casa Tomada, 2009),“Una mancha en el colchón” (Lustraeditores, 2010) y “Otros te[a]mores, Variaciones” (Paracaidas Editores, 2012). Karina es una de las voces más interesantes de la llamada generación post 2000.

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KARINA VALCÁRCEL

“Publiqué mi primer libro luego de terminar con mi ex esposo”

¿

ENTREVISTA JOHN MARTÍNEZ

Cuál es el traslado de la experiencia de escribir, a comenzar a juntarse con poetas, armar fanzines y editar libros? Una cosa es escribir y otra muy distinta publicar. Comencé a escribir desde la época del colegio, escribía unos “poemitas”; textos que de los cuales no tienes una idea precisa y que generalmente iban acompañando a unos dibujitos. Recién comencé a tomarme en serio lo de querer escribir luego de acabar la secundaria, un año después, a los 17. No fue hasta mucho después que comencé a juntarme con gente que escribía. Me los encontré en el camino, en la vida. Fue cuando estuve embarazada de Joaquín que tuve la necesidad de juntarme con gente que también compartiera esa inquietud por la poesía, por la literatura en general. ¿Cómo se busca a amigos que escriben poesía? A través de un blog. Ahora la web 2.0 y las redes sociales te permiten acceder y clasificar casi todo. Tenía un blog personal y leía asiduamente blogs de amigos. El primer fanzine que publiqué fue con textos de esos blogs, del de Pierre Castro (los publiqué sin permiso), de un amigo que estudiaba filosofía en San Marcos, unos de Gianfranco Solís y otros de Carlos Negrón. Todo eso, más mis textos y algunas caricaturas.

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¿El fanzine del que hablamos es Heridita? Si, es Heridita. Hicimos luego una convocatoria para el segundo número y es allí que recién conocemos a gente que escribe o dibuja y que quiere publicar. A Sandra Enciso, a Genaro Bernilla, Marité Canepa. Luego en una feria de mi universidad (UTP), conocí a Laura Rosales (acaba de publicar su primer libro Von, con Lustraeditores) y a Jorge Flores (quien también va a publicar con Paracaídas editores). Luego se sumaron Helí Paredes y Miguel Vilchez. Ha sido muy grato encontrarlos, a todos. Cuando saliste embarazada fue cuando más quisiste habitar el poema. Tú perteneces al alto porcentaje de mujeres embarazadas antes de los 21 años, pero sin embargo hiciste más cosas que una soltera y sin hijos. ¿Cómo trabajaste eso, o no te diste cuenta en lo que estabas haciendo? No me puse a pensar si hacer poesía iba a ser algo que me iba rendir económicamente, no me preocupaba. Me preocupaba poder seguir escribiendo poesía a pesar de estar embarazada (eso me preocupaba mucho), antes del embarazo yo era muy joven y escribía en estados emocionales caóticos. Al estar embarazada tenía que lograr cierto equilibrio emocional, lo cual me jodía el proceso creativo, pensaba que no iba a escribir nunca más. Pero felizmente no pasó. Entonces eras una joven limeña con un joven hijo y con las redes sociales para poder hacer lo que quieras. ¿Cómo surge tu primer libro?


ENTREVISTA La poeta sobre los poetas De Lima, me interesa la obra de Elsie Ralston, la he oído, también tiene dibujos, un trabajo interesante. Por otro lado la obra de Andrea Cabel y de Julia Wong. Recién he conocido a Melissa Ghezi y me parece muy buena. De los hombres, me gusta el primer trabajo de Mario Morquencho “Ciudadelirio”. Aunque lo último que está haciendo no es de mi preferencia. El poemario de Juan Pablo Mejía “Balada de la piedra que canta”. Disfruto mucho la poesía de Juan De la Fuente y constantemente retorno a Mario Montalbeti.

➙Karina Valcárcel en la intimidad de su habitación y en la entrañable lectura.

Poemas Cotidianos, reúne unos 3 años de poemas, producción de entre los 19 y 21 años. Un día me vino la necesidad de sacarlo. Te diré que yo entre los 15 y 19 años tenía listo 4 ó 5 poemario, todos mecanografiados en máquina de escribir y con título, ni computadora tenia… y un día, después de mucho tiempo los encuentro y me digo: ¿qué es esta mierda? Y de lo poco que tenía guardado sobrevivieron algunos textos, poquitos, tres o cuatro, los comencé a trabajar y decidí publicar de una vez, antes que me los vuelva a encontrar y me vuelva a decir ¿qué es esta mierda? Entonces salió ese poemario del cajón y felizmente hasta ahora no me decepciona. Ese libro lo prologó uno de los personajes más controvertidos del periodismo peruano, que yo

sepa sin vínculos con la poesía, Alejandro Guerrero. ¿Por qué lo eliges? ¿Fue por acuerdo con tu universidad que te financió la publicación? Fue parte del trato, en realidad no creo que sume ni reste al libro y mientras se mantenga en ese estado inalterable, no me afecta. Tu segundo libro sale muy rápido, si bien también retomas temas que ya tocaste en el primero, hay una ruptura, además del yo poético, también está lo exterior, el contexto. Coméntanos un poco esas circunstancias. Ese libro empezó a concebirse a los pocos días que saqué mi Poemas Cotidianos, yo tenía unos poemas que habían quedado fuera del primer libro con los que quería armar un segundo. Se iba a llamar Una mancha en el colchón y otras hue-

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llas de tu ausencia. Finalmente los poemas iniciales fueron desapareciendo, los fui eliminando y me quedé con el 50% de lo que ideaba fuera mi segundo libro. El otro 50% fue sucediendo del 2008 al 2009. Esos textos recogen la experiencia final del matrimonio, publiqué mi primer libro luego de terminar con mi ex esposo. Acabó mi matrimonio y publiqué mi libro. En poesía trabajas mucho en primera persona. ¿Alguna vez te haz dado cuenta de eso, te importa? Sé que haz publicado un nuevo libro. ¿Cómo fue tu proceso creativo? Me interesó explorar otras técnicas, otros recursos, como dices otras voces. El libro salió (en realidad son dos libros en uno), se llama “Variaciones” el primero y “Otros te[a]mores” el segundo.

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“Variaciones” es un libro muy experimental, con textos breves y temas a los que no he recurrido antes. Casi todos de ellos en tercera persona. Es un libro bifronte que salió bajo el sello editorial Paracaídas. Ahora con toda estas publicaciones. ¿Cómo ha quedado el tema grupal? ¿Cómo ha quedado tu grupo Heridita? Es bueno gestionar un grupo, pero también es algo que cansa. Yo me cansé de organizar eventos, hace mucho que no los hago. Con Heridita organizábamos de 8 a 10 recitales al año. Hicimos un montón de cosas juntos, nos reuníamos muy seguido, producíamos, nos juntábamos para escribir, para leernos, para tomar lonche; pero luego de un tiempo me agoté, me abrumó, lo dejé. ¿Los libros que haz publicado te convencen, te arrepientes de las decisiones que haz tomado? ¿Te ubicas en algún lado del panorama de la poesía peruana actual? No sé, no es algo en lo que piense tanto, que analice constantemente. ¿Qué es el panorama peruano John? Me refiero a estar dentro del circuito literario, que tus libros sean comentados, que seas antologada, tú eres una de las poetas que más lee en la actualidad. Todo eso significa algo. ¿Cómo te sientes por eso? Con respecto a los libros que publiqué me siento tranquila, luego de un tiempo de publicar Poemas Cotidianos leí el libro y pensé que habían unos poemas que no debieron ir pero que bueno, quedan dentro del registro. Están por algo, me servirán de algo. Lo mismo con el segundo. Ya lo dije antes, equivocarme no es algo que me preocupe tanto. Todos tenemos errores, me siento tranquila sobre mis libros. Quizá por eso leo mucho en recitales, no me molesta ser invitada. También te dedicas hacer comentarios de libros. ¿Cómo es eso de comentar, y si el libro no es bueno no lo comentas? Nunca he tenido problemas de decirle a las personas lo que opino de sus textos. Cuando nos reuníamos con Heridita, llegaban muchos que escribían realmente mal, con esta idea que la poesía debía ser lo más parecido a canciones de Radio Ritmo Romántica. Y era como un ¿queeeé? Nunca he dejado que el amiguismo me gane. No me ha sido difícil separar a la persona del texto. Tienen vidas distintas e independientes. ✪

ESCRIBE JOHN MARTÍNEZ


CRÓNICA ➙Ilustración del artista plástico, José Jhoel Mamani Espinoza.

LA PIEL LUNÁTICA DE LIMA:

Trekking de medianoche

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a vicaría nocturna limeña habita en territorios sonoros esencialmente hospitalarios maternos. Ahí coexisten temperamentos fuertes y rebeldes para no abatirse por la aterciopelada seguridad cruenta. Es así, en barrios como Surco, Barranco y Miraflores donde la posmodernidad es harto inestable, un rubor efímero los traspasa de rumor. Lima es megalópolis

mudable y versátil. Asiste a su tradición criolla, a su orilla provincial, a su vacuna voluble de lo foráneo, el apegó al canon templado del murmullo. Digo de Lima urbana no de la nueva ciudad de playas al sur de sus horizontes. Solo en Lima, Asia queda en el sur y no en el lejano oriente. Asia playera pasado el Km 66 de la Panamericana Sur, contrasta su ruido tornadizo a una Miami flotante, con el susurro clásico de la cofradía noctívaga de la Lima sacramental. El comparar una con otra es solo el cotejo a partir de

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los decibeles. Luego, el limeño de arraigo es genéticamente silente, más de noche que de día. Llego al Surco moderno, el de la zona de El Polo. Aquí se nota el engorde la nueva clases media. Es boyante hasta el gris de su mollera comercial y doméstica. Un nuevo estilo de vida de comodidad remplaza al remanido nivel socio económico de los libros comerciales. Ya desde el Puente Primavera la luz es estruendosa. Molls de ralea, tiendas por departamentos con chart y olfativo decoro. Restauran-

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tes de sello japonés y hiato argentino compiten con las grandes líneas del masticar chatarra. El paisaje lo completan los coches Rav4 y los bólidos plateados de sello europeo ensordecedores de resplandeces que hienden la noche apacible de la lencería barrial. El Depeche Order The Club es una ‘disco’ en el segundo piso del Centro Comercial El Polo. Y es un viernes justificado por los hedonistas del buen clima laboral. Aquí se celebra el “Chic nigth”, es decir, la noche de la esbeltez y casticismo. Asisten damas de aticismo y estilo. Alcanzo a leer en la puerta: “Ingreso libre para ellas hasta las 12 AM solo con lista”. Más allá, discretamente dice: “Open bar de chapagne para ellas hasta las 12 AM”. Christian Bravo es un conocido chef amén de Dj, diseñador gráfico, conductor de televisión y vamos, un empresario acorazado del atrevimiento. La ‘disco’ es suya como otros refugios sensualistas, a saber, la cadena Bravo Restobar y otros escondrijos del apasionamiento. La feligresía la componen sobre todo damas de efectos ejecutivos. Uno sabe que tienen sus 30 años bien vividos. Otra cosa es la clonación estética. Los 30, cierto, la mejor edad especulativa. Ni tan tiernas ni tan maduras. “Son noventeras en música pero más jóvenes en otras zonas del discurso” me dice Jairo, un mozo que es alumno de mi universidad. Hay una conducta ‘nice’, cierto. Es la tendencia y el design. Los habitantes del ejido más que contextuales organizan su figura sabiendo que aquello que los rotula los define inmersos en el proceso previo de configuración mental. Ello, la ‘pre-figuración’. Son cuerpos textuales de signos en conflicto. La moda, el movimiento, los tips. Saben, las chicas, que liberadas de conductas rutinarias, habitan en el desuso de la inventiva perpetua. Así se tornan apetecibles, luego hay una inmersión en sus microconductas coactivas. Ríen en desenfado, bebe con avidez, agua o tragos, sudan humedecidas de ritmos monocordes, plúmbeos, pesados en la liviandad. Del spa o de la corporación, llegan en bandadas para atrapar el duende de medianoche que vigila sus intimidades. Los caballeros son una resta de gestos altisonantes. Salen de la bruma nocturna a lucir el viril sosiego de su billetera. Su cacería donjuanesca alcanza la barra, los ‘on the rock’ de reglamento, la sonrisa gestosa del latin lover hoy en función del coaching corporativo y su branding emocional. La ‘disco’ ofrece asociarse a la membrecía. Aquello te exonera del pago de los 50 Soles por la entrada y puedes ingresar con tres amigos. Los caballeros son hoy minoría. Las socias de la ‘disco’ organizan listas para que se les reserve lugar para 20 a 50 personas. Cuando se instala

ESCRIBE ELOY JAUREGUI


CRÓNICA la medianoche el sitio es trajinado por aromas del perfume fachoso, la agitación hormonal, las pelvis amotinadas, el seso a punto del estallido. Evidente, hay un amarre con Johnnie Walker Black Label. El whisky auspicia cuanta noche con rótulo se organice. Mañana es el “Delite noche”, antes fue el “Fresh and flashy” con 2x1 hasta las 12 AM y el “One man party Johnnie” que por una botella de whisky viene de cortesía media más. Pero lo que más atrae de la ‘disco’ son sus apartados y sus listas. Las cámaras retratan a los cuerpos atléticos en cybershot y en 3D. Así, la ‘disco’ es vitrina funcionalista. Se luce para el goce autogenerado. Se gasta para el mercadeo del facebook y otras redes sociales. Se atrae porque se luce aquello que se esconde solo para pasadas las 12 de la noche.

YZ En la avenida Diagonal de Miraflores sigue erecto el célebre Café Haití donde todavía sobrevive de la bohemia limeña, sus personajes y la indisoluble convivencia entre literatura y café en una ciudad que le queda muy poco de su tradición y estirpe. En la escritura del primer Vargas Llosa, desde Los Jefes pasando por Los Cachorros y hasta La Ciudad y los Perros, se esparce la geografía miraflorina. El área tiene aromas a calles arboladas, casonas rumorosas, uno que otro cine, y el brillo del Café Haití. La escenografía se completa con jóvenes deseosos, muchachas erizadas, rockanroleros pelirrojos. Aquella fue mi educación sentimental-escribal. Las calles Porta y Ocharán, los parques Central y Salazar. Su literatura es soleada o de nieblas y casi no describe la noche. Varguitas se acuesta temprano. Aún así, el Haití forma parte de su firma aunque el toma milkshakes y sodas. Sus personajes son su alter ego mirándose en los espejos del café. Cuando habla de las enamoradas todas son asexuadas. Sólo sus damas de vagina habitan en La Victoria o Lince. Cuando cita burdeles o cinemas de barrio siempre se equivoca. Ergo, tiene razón. Lima no es urbe de cafés, sí de bares. Los pocos que se nombran hoy están cerrados o se convirtieron en farmacias. El mismo Haití tenía local al costado del Palacio de Gobierno y ya no existe más como no existe el Centro de Lima. Otro peruano apóstata y otro imaginario han desplazado de la capital su prez y su solera. Lima cuadrada fue tomada por los cholos, aquellos que a su vez llegaron desplazados y hambrientos de otros terruños y de otras layas. Lima no tiene cafés ni tiene novela, sí poesía. Conversación en la catedral de MVLl. y En

octubre no hay milagros de Oswaldo Reynoso son las únicas novelas-urbe. Por eso lo limeño no goza de cimientos históricos y sí es profuso en su nerviosa melancolía, aquella prostituta de los recuerdos. Los espacios urbanos públicos son privados. El mercado barato de la carne ha forjado la pandemia urbana de los hostales. Los besos de los parques también habitan en la exclusión proterva de las rejas. Por eso Lima ha generado un sentimiento de lo “caleta”, un síndrome amariconado, una filosofía de monja arrecha que espera esconderse en la 4x4 del gerente y una práctica de la tarántula, ese arácnido que abre las piernas para trepar. Los bares son la salvación. Se asiste con tenacidad porque ya no hay lugar en este cielo citadino y si es de noche mejor. Su cultura vicaria remplaza al diván y al confesionario. La Lima de Valdelomar o de César Moro o de Raúl Porras Barrenechea era entendida como una comunidad rigurosamente oral. El limeño era conversador y desparpajado, respetuoso y conchudo simultáneo. La lengua secuaz forjaba la metrópoli y no al revés. Hoy habitamos en el espacio contrario. La tramoya limeña de hogaño construyó un habitante silente, pusilánime y cojudo. Qué hubiese dicho Ricardo Palma o Adán Felipe Mejía “El Corregidor” si nos vieran. Nada, que así como el burdel, el valse criollísimo, la picante oralidad limeña no existen más. La tesis que denota al limeño de hoy lengüilargo, según la escenografía urbana, porque tiene la mano en la oreja a partir de los teléfonos móviles, es falaz. Sólo se conversa mirándose a los ojos, cuán distinto es hablarle a un aparato. Los celulares, en definitiva le han restado al limeño dilección. Por eso los bares y algunos cafés como el Haití resultan los bolsones de resistencia contra esa mudez de Babel que nos convierte en sordos de solemnidad. Repito, el café es el reducto o burladero cálido contra la agresividad de la calle. Pero debo parafrasear a Savater, en aquello que los cafés son de esencia maternal hospitalario: vr. gr.: sus asistentes necesitan de un temperamento robusto para no ser abrigados y anulados por esa aterciopelada matriz. Uno grita en semitonos regulables. Uno raja con sonrisas. Uno seduce enseñando los colmillos. Uno enamora como rezara a Santa Rosita. Uno espera a la amante que tarda porque está enamorada y eso es bueno para los amores contrariados mientras se pide el último café. Alguna vez escribí que fue en el Haití donde conocí a don Abdón Quispe de rojo. El rojo del Bloody Mary. Quispe era el mozo más antiguo del café que ya cumple medio siglo. Quispe ordenaba la atención

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del establecimiento desde la 7 de la mañana y esperaba mi llegada. Entonces nublado de medianoche llegaba y él sólo me saluda y me servía lo mismo. Era sabio porque me hablaba cuando me veía contento y no decía palabra las pocas veces que llegaba amargo. Quispe era mi cómplice más que socio y mi sicólogo más que mi barman. En el verano de 1962, al inicio de la bajada a los Baños de Miraflores, llegué al café de la mano de unos tíos. Yo venía del barrio de Surquillo en los extramuros de la alameda Ricardo Palma. Entonces el Haití fue un deslumbramiento. Junto al cine El Pacífico me arrebataron la infancia. Con el tiempo dejé los helados y las bizcotelas. Con los años Quispe me enseñó que el rojo era el color de la memoria y el Haití el territorio mayor de los afectos. Con el Haití se cumplen los 5 requisitos de un antro decente. Buenos bármanes, excelentes piqueos, mozos silentes, un sabio como administrador y una barra con estribo. Yo me permití adicionar 2 condiciones como un par de senos implantados a Olenka Zimmerman. Amplias ventanas para el fashion autofachoso y mesas en la vereda para rozar de ojos los cuerpos del delito púbico antes que público. Ahora, desde una de las 35 mesas, observo el tráfago del barrio acomodado. Ya no es el Miraflores de Julio Ramón pero hay noche en que me quedo con Toño Cisneros ordeñando las gotas finales del yerro curalisio. No obstante, el Haití goza de buena salud a pesar de ser testigo de 14 presidentes de la República como 14 países distintos. Del presumido Prado al martillero García. Hoy el café o cantina rave luce desde siempre la elegancia y esplendor art-deco y reza en una de sus paredes de madera enchapada: “capacidad 250 personas”. Su fauna cambia con las horas. Los tufos se amanceban según corre el día. Por las mañanas los planilleros hush puppies de corbata y preocupación bursátil; al mediodía los maduros prostáticos del safari cárnico; en las tardes las tías dedo meñique, por la noche la bohemia ochentena en fusión con el onegeismo ligth; más tarde la gente retro sport chic, las de la ‘lipo’, los detectives salvajes, los perfectos solitarios en la borrasca final de su último verano. Otros cafés existen allá y acullá. Ninguno como el Haití. Los postmodernos se irán a Larcomar, a Dasso, al San Antonio, al Tanta, a La Bombonniere, al Pharmax y hasta al Bohemia. Los hipermodernos, a la manera de Lipovetsky, recularán en el chisme canicular de los antros de Asia y su surfing racista pero de ellos no hablo porque ya no son limeños. Yo que persigo el pátisserie & delicatesse de mis 50

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años, digo que mientras el mozo Quispe exista no me faltará el púrpura escarlata del Bloody Mary en mi mesa del Haití, mis amigos de Hora Zero celebrando el último libro y una mirada pernil desde el salón de damas a ver si soy yo aquel que sueña que la besa.

YZ En la travesía por los bares de Lima para construir un catastro con los hitos que forjan las edades, las amistades y las soledades desde la perspectiva de las copas y el tour de la memoria, debe restituirse la institución del bar. Cierto, es aquella que forja su propio mapa sólo de acuerdo a las amistades, ese rol de los cariños sin blackBerrys para los más entrañables amigos. Bares como anuncios de una vida con estaciones y rituales. Hitos de la existencia redentora. Templo del arrepentimiento. Clínica para recargar las palabras. Uno puede ser de Singapur, El Cairo o Buenos Aires. Uno es su bar y su tiempo. En Lima o Río, los bares no son estaciones ni pretexto para perder la existencia, al contrario, son los espacios públicos para hacer digna la vida privada. Sólo los imbéciles no tienen bares en su memoria ni en sus ternuras. En la cuadra 7 de la avenida Bolognesi se ubica La Noche de Barranco. Es centro cultural, teatro y sobre todo bar. Charo Torres es una española que llegó en mal momento y sigue con la propiedad todavía. Allá, a inicios de los noventa, mientras Lima era un polvorín como retrato de un país envuelto en la “guerra sucia”, Charo trabajaba en proyectos de responsabilidad social en Villa El Salvador, la comunidad autogestionaria al sur de Lima. De esa época es su romance y matrimonio con el dramaturgo peruano Manuel Luna. En el verano de 1991 mientras recorrían el viejo barrio de Barranco descubrieron una añosa casona a punto de ser demolida. Preguntaron cuánto costaba. Empeñaron hasta la furgoneta y se vinieron a vivir al ancestral barrio de los poetas José María Eguren, Martín Adán y César Calvo. Enamorados de su pasión restauraron la casa y fundaron un café para sobrevivir con el teatro, la música y la literatura. Han pasado raudos veinte años y La Noche de Barranco es hoy con su antigua casona el “Centro Cultural” de los balnearios del sur por antonomasia. En su barra, desde entonces, más que ciencia genera conciencia. Su gramática es glocal –global y local— en el sentido del trío de dos, Deleuze & Guattari, quienes reivindica el proyecto nietzscheano de la in-


CRÓNICA

versión del platonismo comunal, y una concepción de lo real entendido como formado por una multiplicidad de planos. En la barra de La Noche, el limeño ha puesto en pie la idea de la reflexión contra los dictadores y los líderes de opinión. Así, como todo bar, La Noche subvierte aquello que la formalidad considera pecado. La ética del bar-man [el hombre del bar] es la moral de Robin [hood], el justiciero injusto. La cibercomunicación y las autopistas de la información se articularon antes de lo dicho por Peter F.Drucker, en la barra de ese bar. Internet de la solidaridad. Amigos los de antes. El bar no produce inútiles, genera lucidez. La Noche, que se fundara como centro teatral, ha reunido a una caterva de artistas y escritores. Son habitúes desde Joaquín Sabina pasando por el malogrado Gustavo Cerati y hasta Paco de Lucía y Fito Páez. De los nacionales, poetas y rockeras me acompañan en mis delirios. Es verdad que su oferta hoy es frondosa y harto imaginativa. Como todos los bares limeños, succiona los rangos y jerarquías de los viandantes que lo habitan. No debe olvidarse que existe una clasificación donde los bares del segmento A se hacen llamar pub o café, como antiguo. Es lugar del regio, sus espejos y su caché. En el Bohemia Café & Más del Óvalo Gutiérrez uno pueden pedir un Jack Daniels y sentirse bronceado por dentro; picar un antipasto y computarse un Antonio Banderas en Broadway. Otros points como el Delicass de Dasso recibe a la generación Visa. La gente hot que llega en su 4X4. Todos portan una botellita de agua sin gas. O sea la rutina. Una suerte de falo proteico para la línea ingrávida. Así, esperan a sus anatómicos cómplices. Las damas piden vino blanco, es bueno para los orgasmos múltiples. Traman un tournée por la ‘disco’ de ladies night. Otras calientan el corpus ágil con un vodka en las rocas. El gym las apasiona, la bulimia las inquieta. Se dicen sus cosas. Están en el escenario cosmetológico correcto. Sus anatomías las hace hermanas sin grasas. Sólo se lubrican con el efecto vitrina del bar. En La Noche de Barranco, no obstante, se vacuna contra la liviandad del ser. Aquí se puede citar a Nietzsche, «más allá del bien y del mal». Y desde los antiguos amores a la sabiduría no corrompida, también a Ortega y Gasset, y hasta el nirvana como

Lima ha generado un sentimiento de lo caleta, un síndrome amariconado, una filosofía de monja arrecha que espera esconderse en la 4x4

fuente ideológica del fascismo germano, que era el fuerte de Schopenhauer. Así, tuve que remplazar el ron Cartavio por el vodka tonic que era hasta entonces mi elixir con el que me refería a el capital [de imágenes] de Groucho Marx. Ya lo dije, los bares son aquellos campos electromagnéticos de las ciudades. Los hitos de la arquitectura que diseña los afectos. Así, La Noche se hace luminosa como un antro de las transfiguraciones. A veces, con el rito vicario de los desolados. Otras con el magisterio de sus discursos de medianoche. Ahí, aprendí filosofía, dados, timba y la poesía cruel, de no pensar más en mí, parafraseando a E. S. Discépolo. Los que copamos su gran barra alucinada con trasfondo de licores y cocteles de toda laya hacen que deje huellas con mis codos y mi cabeceo enamorado de la noche, los amores perdidos por flojo corazón y los amigos de venas trenzada y la conversa del verso cómplice que hace de La Noche la institución psicoanalítica opuesta a Freud. Cierto, desde sus inauguración La Noche de Barranco se fue convirtiendo en capilla y catequesis, en aula alternativa y universidad de la propia vida. Aquel fue su atractivo y su pudor. Su exclusivo clientelaje sabía bien que ahí se iba a encontrar a sus congéneres, a esos seres que vivían preocupados por el origen de las cosas, por la explicación de los fenómenos totales y por el fondo y la forma estética con qué explicar que la vida existe de otra manera y no como dice Baldor. Así, se tejieron los diálogos profusos y cotidianos, triviales o trascendentes, triunfales o dramáticos, amargos o hedonistas. Y en cualquier momento hace su ingreso un rapsoda como sabio irreverente, profundo filósofo nihilista o un cultivado periodista sin trabajo, todos reunidos en ese bar barranquino que el tiempo convirtiera en aula magna o antro solemne donde fui condecorado una noche de esas como “huésped ilustre”. Ahora que observo el viejo edificio sé que con el hígado antes que con el corazón fui testigo de ese amor perdido. En la Noche de Barranco los parroquianos ilustres conocen por la barra del bar y la sabiduría del codo que uno es distinto como militante del bar, de ahí que es poco estridente, más bien observador y ácido comentarista del todo. De los cariños más fieros, de los diálogos o susurro que se hacen teoría y praxis en la otra familia, la que uno encuentra en esa civilización que puebla los bares. Lima escribe su destino en un bar. Esta, es parte de su geografía y me embriaga la emoción líquida de las ternuras. ✪

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GASTRONOMÍA

Letras de un bartender al Pisco

Director-Fundador de Amo los Bares. www.amolosbares.com

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l cuarto domingo del mes de julio no es un día cualquiera. Es un día en el cual tenemos que recordarte mediante un coctel o quizás con nuestras copas bañadas de lágrimas de uva pura. Lágrimas de alegría y de agua bendita que salieron de esos viñedos para inmortalizar tu nombre en el corazón de los que te valoramos y respetamos. Brindaré porque así alguien lo quiso, porque alguien quiso que te conociera y supiera que te ibas a quedar en mi paladar eternamente, que te ibas a quedar en mis pensamientos y en mis cócteles. ¿Cómo puedes resumir mas de 400 años de historia en una página? He logrado entender que es un enamoramiento eterno, un enamoramiento que cada día me sorprende más gracias a tus aromas, a tu sutileza, a tus bondades. La historia no se escribió hace más de 400 años como dicen los libros. La historia se escribe cada día en cada bar donde estás presente, en cada copa donde te sirven y en cada brindis donde te saludan. Hoy no solo te escribo para saludarte si no también pare venerarte y honrarte una vez más para que todos sepan que te queremos y te respetamos. Para que todos sepan que cada día seguiré difundiéndote en mis escritos, en mis reuniones, en mis cócteles. Te saludo a ti y a tus uvas Pisqueras, a tus 8 hermanas que pocos conocen pero hoy las mencionaré. Gracias Uva Quebranta por darle esa fuerza y sabor al Pisco Sour, gracias Uva Mollar por darle ese equilibrio al cóctel Algarrobina, gracias Negra Criolla por llegar a nuestras tierras y quedarte para siempre, gracias Uvina por darme el mejor Capitán. Gracias a la Uva Italia por hacer que mi Chilcano sea eterno, gracias Uva Albilla porque siempre te permites combinar, gracias Moscatel y Torontel por permitirme ese balance frutal. Pisco eterno y querido sé que siempre fuiste inquieto y colorido, es por eso que si alguien quiere probar tu uvas mezcladas tú solo te permitiste acholar. Pisco inquieto y querido tú nunca finges elegancia, tú no eres como los otros aguardiente, tú eres único y lleno de historia y fragancias. Tantas fragancias como lo tiene un buen Pisco Mosto Verde, tantas historias como lo tiene nuestro querido cóctel llamado Pisco Punch. Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna son los cinco departamentos que te dan vida. Toda la costa está de fiesta, todo el Perú celebra. No soy poeta ni cuentero, no soy compositor y de estas líneas no me considero autor. Estas líneas las metí en mi coctelera y del cóctel salió esta poesía, estas líneas, esta canción. Las serví en una copa gigante llamada Perú para que todos sepan que te quiero y que no solo eres parte de mi vida, sino que también eres parte de mi inspiración. El cuarto domingo del mes de julio no es un domingo cualquiera, es tu DÍA querido Pisco y una vez más seré parte de tu celebración. Solo quiero que sepas amado Pisco que moriré diciendo... “mientras lloren tus TEXTO FRANCO CABANILLAS uvas, yo seguiré bebiendo de tus lágrimas. ¡Salud!” ✪


SEMBLANZA

POSEEDOR DE UN TALENTO ASOMBROSO, UN INTELECTUAL QUE SORPRENDÍA CON SUS BRILLANTES TEXTOS, UN CURADOR AL QUE LE PREOCUPABA LA FALTA DE EXPRESIÓN DEL ARTISTA Y UN SER HUMANO QUE VIVIÓ INTENSAMENTE.

MIGUEL ZEGARRA

EL ÁNGEL DEL ARTE

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iguel Zegarra nació un 30 de noviembre de 1979 en Lima, en su niñez se le recuerda como un niño educado, cariñoso y muy inquieto, un niño que jugaba de manera casi apasionada con la plastilina, quizás su primer acercamiento con el arte. Hijo de Juan Miguel Zegarra y Clara Castro, su padre un abogado y su madre una decoradora que vive entre flores y plantas amazónicas, una mujer que lo influenció fuertemente en su vida. Aunque Miguel creció con la idea de ser abogado, con el tiempo se daría cuenta de su verdadera vocación, estaba hecho para el arte, con los años se convirtió en uno de los mejores

curadores de arte más jóvenes del Perú. Su sonrisa continúa inmortalizada, como su figura, como su trabajo, como su lucha, una lucha dirigida contra esos círculos de artistas que engendran mediocridad, siempre reclamó la falta de apoyo para los artistas jóvenes, su voz era el grito esperanzador.

Amor al arte

Todo aquel que conoció a Miguel sabe muy bien de su entrega total en el trabajo, de su pasión y la enorme calidad de las muestras que curó, pero pocos conocen las vicisitudes y limitaciones que vivió. Su gran trabajo lo convirtió en el curador más buscado por los artistas, vivía entre proyectos y muestras, pero lamentablemente muchas muestras que curó y muchos proyectos que participó, no le fueron pagados,

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pero esto no lo detenía para continuar con su gran pasión, muchas veces no había ni para el pasaje, es ahí donde recorría Lima caminando, lateando, si alguien sabía de suelas gastadas ese era Miguel, ya que sabemos que muchas veces a los curadores no se les paga, pero su bondad le ayudaba a desconocer el cansancio y a olvidar la ingratitud. A sus 30 años tenía una prometedora carrera, trabajó en el MAC, galería Vértice, Centro Cultural España y fue profesor en la universidad Católica, además trabajó junto al curador y crítico de arte Jorge Villacorta.

Amigos y curiosidades

Qué será de su habitación azul, de su mesa circular de trabajo, de su lámpara turquesa, de su colección de billeteras y de los amigos que dejó. Miguel compartía su departamento con Solange Jacobs y Edi Hirose, pero también había otro amigo, Marco Pando, el amigo con el que conversaba de cine. Zegarra tenía buen gusto para todo, le gustaba mucho el pop, y sobre todo Yma Sumac, le encanta la música, el buen cine y el teatro. Era un coleccionista de juguetes y fotografías antiguas, un cachinero romántico que guardaba de todo. “A Miguel le gustaba las pastas, sobre todo los ñoquis”. Comenta su madre, que lo recuerda con un gran sonrisa, “Él trabajaba mucho, dormía muy poco, eso lo fue cansando, yo le decía pero Miguel tienes que descansar, y él decía no puedo, tengo que trabajar, tengo que hacerlo. Siempre estaba saturado de trabajo. Cuando venía a casa era para escapar y descansar, era como su lugar sagrado donde podía estar tranquilo por unas horas y despejarse de todo”.

Entre Montreal y Lima

Había noches que Miguel se amanecía conversando, noches que abrazaba el mundo, curiosamente unas de esas noches le contó a su familia sobre su nuevo proyecto y su próximo viaje a Canadá. Había sido convocado por Le Groupe Molior de Montreal, cuya muestra se realizó en noviembre del 2009. Su familia era unida y lo apoyó en todo siempre, luego de regresar de Canadá Miguel se sintió muy cansado, ya que el trabajo en Montreal fue muy fuerte y especialmente delicado e ingrato por el tema del pago. El viaje no resultó

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ser lo imaginado, le prometieron muchas cosas que no cumplieron, además nunca le pagaron. Pasó días escribiendo a la organización de Montreal, siempre sin tener respuestas positivas. Su estado de ánimo había cambiado. Han pasado dos años y medio desde que Miguel decidió irse, el 16 diciembre del 2009 saltó del piso 16 de un edificio en Miraflores. Su muerte conmovió al ambiente cultural de Lima. El chico tímido, alegre y entusiasta nos había dejado. Conocer que pasó por la cabeza de Miguel Zegarra para tomar esa decisión, no es mi intención, pero si respeto su decisión. Luego de la noticia de su suicidio se supo que Miguel dejó una carta, se despidió de su familia y sus amigos. Miguel quería que si alguna día se lograba cobrar el dinero que le debían en Canadá, ese dinero fuera entregado a ‘Tánten’ así la llamó de cariño a la señora Hortensia, su nana de toda la vida, una mujer a quien él y su familia querían mucho y a la cual él siempre visitaba en Villa El Salvador. Su familia luego de hacer los trámites, cobró la deuda de Canadá, y pudo cumplir su última voluntad. El amor de Miguel no tenía límites. Miguel Zegarra dejó un enorme vacío, pero también dejó una escuela, un camino, una esperanza. Dejó una llama encendida en cada artista con el que trabajó, nos contagió con su bondad, nos abrazó con su genialidad y nos enseñó que hay que luchar por lo que uno cree. Este no es un adiós, es solo un hasta luego, porque como siempre Miguel nos lleva la delantera. Y cuando me pregunten si alguna vez ví un ángel en esta ciudad gris, siempre responderé que sí. (Edwin Cavello) ✪

➙Miguel y su hermana Luciana.

➙Miguel Zegarra y Sánchez jugando con la obra Matare en Canadá.


ENTREVISTA

ENRIQUE GALDOS RIVAS

EL MEJOR PINTOR ABSTRACTO PERUANO A sus 79 años, Enrique Galdos Rivas mantiene una vitalidad propia de un jovenzuelo rebelde. Pues mediante sus colores y el buen humor, ha sabido ganarse la simpatía de muchos. Hombre bohemio y prolífico en sus trabajos, no por algo ha logrado producir alrededor de 2,000 obras a lo largo de más de 60 años de carrera.

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ENTREVISTA LUIS CHÁVEZ ALPACA FOTOS MARIALEJANDRA RENGIFFO

na mañana de domingo, nos dirigimos al tradicional barrio de Magdalena, muy cerca al malecón, y mientras respirábamos la embelesadora brisa del mar, llegamos a su casa, y nos recibió calurosamente con una botella de pisco, una gran porción de maníes, y pan serrano para completar ese maridaje criollo que haría que recordemos las épocas de oro del ambiente artístico limeño. Como por ejemplo, la vez que se puso cara a cara con un reconocido pintor abstracto que el año pasado presentó su retrospectiva en el MALI, y le preguntó a rajatabla: ¿Quien es más pintor, tú o yo? Así empezó La tertulia que luego se tornó entrañable, y Galdos como buen cantor de tangos, y contador de historias, hizo que nos transportáramos a ese mundo mágico de emociones y colores que algunas veces se nos escurre entre las manos, pero que al encontrarnos frente a una pintura suya, hace que recobremos esas buenas ganas de vivir y sobretodo reconocer y tratar de hacer justicia con él, pues los críticos y los círculos artísticos locales han sabido mantenerse

ausentes en cuanto a su obra se refiere. Y aunque el canon artístico peruano y las campañas marketeras hayan designado a sus ilustres representantes…no cabe duda, y aunque cause escozor a algunos encopetados, que el mejor pintor abstracto vivo del Perú fue y seguirá siendo el maestro Galdos Rivas. Maestro Galdos Rivas, ¿consideras que eres un artista plástico reconocido en nuestro medio? Porque paradójicamente, en Latinoamérica si lo eres. EGR: Efectivamente durante las décadas del 60, 70 y 80 tuve la oportunidad de ganar varios premios sudamericanos y eso sirvió para que muchos críticos de arte extranjeros, hablaran sobre mi pintura, y además había una efervescencia por las muestras internacionales que desgraciadamente ya no se repiten. Se veía mucho al artista porque, a través de eso, uno tenía la chance de que críticos de Arte, y galeristas vean a los pintores y entonces los invitarían a exponer en sus galerías. Debido a eso, expuse en la galería Santa Rosa en Brasil, luego en la Galería Bucolls de Bogotá, luego en el Instituto Panameño de Arte en Panamá, entonces ya estaba abarcando un poco Sudamérica, y más tarde seria en Santiago

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ENTREVISTA

ESCRIBE LUIS CHÁVEZ ALPACA

de Chile, en la fundación, y participaba también en certámenes internacionales representando al Perú en diferentes ambientes del arte europeo. Por ejemplo hace poco fui invitado a exponer en la Casa de la Cultura de Quito y en febrero expuse en el Museo de San Marcos una importante muestra antológica que celebró mi seis décadas de trayectoria. Además en breve, en el mes de octubre, voy a participar en la IV Bienal Internacional del Arte Indígena que se realizará en Quito-Ecuador. Quiere decir entonces que mi nombre aún se recuerda, pero de haber seguido ese trajín que tuve en esa época (los sesentas), las cosas hubiesen sido mejor para mí, pero parece que en nuestro medio a veces no queremos tener figuras internacionales. Es así que muchas veces en el extranjero y en provincias, me he enterado de cosas que yo no me enteraba en Lima, por ejemplo cuando estuve una vez en Cajamarca, me contaron que había salido al mercado el diccionario Océano, y en Lima, nunca pude enterarme. Luego estando en Nueva York, el pintor Barrenechea, artista veterano, me dijo: Galdos te felicito porque has salido en este libro Larousse Encyclopedia Of Modern Art. Prometeo us Press, que tiene actividad en París...Allí está tu nombre. Remontándonos a un tiempo atrás. Cuéntanos sobre tu niñez, de cómo te sentiste atraído por los trazos y el dibujo. EGR: Bueno, mi caso fue algo raro, porque durante mi época estudiantil nunca pensé ser artista ni algo por el estilo, quizá porque los padres nunca incentivaban las carreras si se les puede llamar “difíciles de la vida”, pero yo si sentía que tenía algo de artista, un ejemplo de ello es que cuando vivía en una quinta de la calle Amazonas detrás del Convento de San Francisco, yo pintaba en el piso con una tiza que adquiría de las paredes carcomidas de yeso y garabateaba y hacia dibujos, y comics, desde los cinco años. Y así me nació ese instinto artístico, lo cual era mi diversión. Y luego en la etapa de la adolescencia ¿Cómo ingresas a la Escuela de Bellas Artes? EGR: Yo estudié en la Escuela Nacional de Bellas Artes desde el año 1952 hasta 1959, se podría decir que pertenecí a la generación del 50, que también fue llamada la promoción de oro, porque egresamos muchos pintores muy bien dotados con una nota de 20 y nos dieron medalla de oro, y entre ellos estaban Tilsa, Cajahuaringa, Quintanilla, Gavidia, Basurco, Jesús Portugal, Gerardo Chávez, entre otros y luego cuando egresé de la Escuela, no me pude quejar, porque me fue tan bien que me gané todos los pre-

mios nacionales, llegando incluso a tener algunas diferencias con mis colegas que me pedían que ya no me presente a más concursos, para que ellos también puedan ganar. Dentro de poco se cumplirá once años de la destrucción de las torres gemelas de Nueva York, y tú participaste tres años antes de la catástrofe en una exposición allí en el World Trade Center. ¿Eso fue una colectiva o un concurso? Háblanos de esa experiencia. EGR: En realidad fue un año antes de que se tumben las torres. Allí se hizo un evento cultural que consistía en difundir todo lo que el Perú produce y empezaron a realizarlo con un movimiento musical y plástico. Y por la parte plástica, se envió a 5 artistas, entre ellos el pintor Óscar Allaín y yo. Y bueno, ahora ya no queda nada de ese gran monumento apoteósico, de dos columnas de 108 pisos. También en el 2010 tuve una participación en una bienal internacional realizada en Beijing China y afortunadamente me fue bien, pues como digo la pintura siempre tiene eso de mágico que siempre se destaca, y ese evento fue una especie de concurso, pues ahora se acostumbra invitar de forma masiva a los artistas, pero en calidad de concursantes, que me parece más imparcial, pues se puede participar enviando tus trabajos por internet, y luego de una selección por parte de un comité, ganas tu participación, pero me dijeron primero que tenía que aprender a hablar el mandarín. ¿Y lo aprendiste? EGR: No, porque me dieron una fórmula: me dijeron que primero tenía que comer todos los días mandarina…Risas, Pues yo siempre converso con una alegría o chiste, pues la pintura es como una terapia para los problemas emocionales que uno siempre tiene, además me considero un tipo risueño y siempre estoy con la carcajada, entonces mi pintura no puede ser triste, pues siempre hay colores, como los azules y los rojos que también los hago reír. Así, esa forma de vivir hace que mi pintura sea un poco alterada y alta. Precisamente. En el momento que uno aprecia tus trabajos, se puede ver esos colores vivos, incandescentes, que están allí, no por algo te pusieron el apelativo del “Mago del color” ¿Cómo te propones crear ese matizado exacto de colores, es un riguroso oficio, o te fluye simplemente? EGR: Bueno, eso está combinado entre lo que uno siente, y también la técnica, hay algunos artistas que no sienten, pero por la técnica pueden hacer un poco de colores altos, pero definitivamente muy distinto

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a mi planteamiento, yo por ejemplo siento algo que me llama al pintar, entonces hay muchos que pueden cambiar su forma de ser en la pintura, solo por figurar, por vender un cuadro, o por ganar concursos; pero en mi caso, creo que es el reflejo de mi vida, ya antes hemos conversado de como he tenido muchas anécdotas, pues he hecho cosas que me parece que no las han hecho otros, pues una vez estuve en el prestigioso hotel Hilton de Caracas y me tomé un par de wiskeys y terminé cantando con la orquesta, por supuesto que en un principio no me dejaron entrar a la orquesta, pero yo tuve que ser mentiroso y les expliqué que ya había hablado con el maestro de la orquesta, y de lejos le hice una seña, y él sin conocerme me respondió también el saludo, y simplemente la seguridad lo tomó como un sí. Entonces tomé el micrófono y empecé a cantar y al parecer no lo hice tal mal que empezaron a aplaudirme y así me hice de un grupo de amigos en una mesa. Son cosas que me suceden y esas formas se reflejan en el color, aunque no todo el tiempo uno para así, a veces he estado triste y aletargado…pero por lo general no soy así…siempre trato de andar con buen humor. Volviendo a lo mismo, sabemos que hay artistas, que pintan por un objetivo, pero hay algo más trascendental… una cosa esencial del cual tú no eres ajeno, ¿cómo es el alma del artista? EGR: Te voy a responder. En la Escuela de Bellas Artes había muy buenos alumnos pero que no se han logrado en el tiempo porque justamente les faltó eso, el “alma del artista”. Pues una cosa es ser un exquisito dibujante o pintor, y otra cosa es vivir del arte, sufrir, o pensar en el futuro, pero cuando hay alma y hay ángel, uno contra viento y marea puede hacerlo. Pues muchas veces muchos pintores han dejado el arte por eso, por no tener alma, y exponen y no venden, y no tienen crítica y eso los va matando, pero el que es rebelde entonces sigue trabajando, aunque muchos me dijeron que yo ya había llegado y que estaba retrocediendo, un tal Gustavo Buntinx y otro crítico de nombre Luis E. Wuffarden creían que yo ya tenía que desaparecer porque yo era nada, pero han pasado más de 50 años y todavía sigo vivito, coleando y pintando, pero a algunos los he perdonado porque Dios dijo perdónalos porque no saben lo que hacen ni lo que escriben. (Risas). Tú has tenido muchas anécdotas a lo largo de tu carrera, pero ¿recuerdas una en especial? EGR: Te cuento que un día en una conferencia en el Cuzco me dijeron que hablara sobre la creación, y al principio no tenía idea de que hablar; y me tuve que valer de algunas artimañas para entrar en con-

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fianza con los asistentes. Fue entonces que les conté una anécdota: les dije que en mi humilde casa, cuando yo era adolescente, no habían cuadros en las paredes, solamente había un corazón de Jesús, y dos bodegones de estampas europeas, y no sé cómo llegaron a mi poder unos “pasteles” que eran una especie de colores como tizas, entonces comencé a practicar con ellas en una pared grande de mi sala, y me aventuré e hice un paisaje de un metro cuarenta por un metro, y además quedó con un acabado de gobelino, así como la técnica francesa, y quedé feliz con el paisaje que adornaba la casa, pero faltaba el marco, entonces tuve que hacerlo, y lo pinté con su

➙Galdos Rivas, coqueteando con una de sus musas, en su atelier en Magdalena.


ENTREVISTA

sombra y todo para que pareciera verdadero, e incluso pinté también la pita que sostenía el cuadro. Pero aquí viene lo insólito. Un día estando yo solo en casa, llamaron a la puerta y eran dos señores de la municipalidad que venían con una orden para hacer un embargo, porque teníamos una deuda por lo que llamaban en esa época la baja policía, y no me quedó más opción que acceder, y empezaron a llevarse primero una mesa de centro, una sombrerera entre otras cosas, pero al rato, uno de ellos con el codo le insinúa al otro que observe el paisaje del cuadro de la pared y me dijeron que también tenían que llevarse ese cuadro, pero a la hora que quisieron descolgarlo de la pared, éste no se podía despegar, y los dos tipos se quedaron perplejos de ver que solo era una pintura en la pared. Risas…y entonces se avergonzaron y no se llevaron nada y me dijeron que me perdonaban la deuda por quince días más, y al llegar mi padre, le dije que había colaborado con la familia, y así mi primer logro del arte es que conseguí un ahorro en casa. Y fue allí que me dirigí al público de la conferencia cuzqueña, y volví a reiterar que lo que yo hice fue “una creación” Hablando de cualquier expresión artística, por allí se escucha decir que el 99% es la transpiración y el 1% es la inspiración, esto quiere decir que uno puede tener las condiciones artísticas de creatividad, pero si no las cultivas, quizá no trasciendan. ¿crees que hay que `proponerse alguna disciplina? EGR: Entonces yo diría que cuántos talentos se han perdido. Porque la genialidad, el trabajo, y el tesón, deben estar siempre allí. Hay que combinar pues todas esas cualidades, y sobre todo tener siempre lo que he dicho yo como profesor a mis alumnos, que deben creerse siempre que son los mejores artistas del mundo, porque en mi época de estudiante, un día le dije a uno de mis maestros cuando empecé a crear mis colores que en esa época eran considerados exagerados y huachafos, porque él me advirtió que me había dado libertad para combinar, pero que tampoco ya no me pase. Entonces le pregunté ¿Cómo Picasso hace lo que quiere? Y el maestro me respondió: es que ese es Picasso. Por eso hasta ahora pienso que como antes, en el arte, los trabajos deben compararse cuadro por cuadro, sin importar las trayectorias y comparaciones entre artistas.

Un tal Gustavo Buntinx creía que yo ya tenía que desaparecer porque yo era nada, pero han pasado más de 50 años y todavía sigo vivito, coleando y pintando

¿Cuántas obras y exposiciones tienes en tu haber? EGR: Hasta hace poco han sumado aproximadamente dos mil, y a partir de que he vuelto a tener más temporadas, ya tengo alrededor de cien exposiciones en mi haber, entre el Perú y el extranjero. Hoy en la escena limeña, existe una especie de canon artístico, en el cual ciertos artistas, son los que copan todas las exposiciones, presentaciones de libros, opiniones coyunturales, y están siempre allí como un círculo cerrado, inclusive hace un año el diario El Comercio publicó una colección de pintores peruanos más representativos. Esa antología la hizo el crítico Jorge Villacorta, y se consideraron artistas como el ya acostumbrado Fernando de Szyszlo, Jorge Vinatea, Julia Codesido, José Tola, Ramiro Llona, entre otros. Pero nos preguntamos ¿Por qué no estuvo allí Galdos Rivas? EGR: Claro que recuerdo esa antología, y cuando estaba ya por el número diez, me preguntaba gente relacionada al arte, ¿Galdos y tú en que número sales? Y a raíz de eso, yo simplemente saqué muchas conclusiones. Y explicándote mejor, te diré algo: actualmente existe una galería que es una nueva sede, en la cual yo no he expuesto nunca, pero si han expuesto toda la crema de la intelectualidad artística. Y también con respecto a eso he pensado una cosa, que si yo allí expongo solamente cien cuadros en esa galería; se caerán muchos mitos, y al parecer esos mitos parece que hubieran hecho un acuerdo, con la consigna de que allí no exponga Galdós. Los gobiernos de turno, desde hace algunas décadas han sido los grandes ausentes en el tema del arte, pero ahora ya nació el ministerio de Cultura. ¿Qué políticas podrían implementarse como para incentivar la cultura y el arte? EGR: Actualmente soy presidente de ASPAP (asociación peruana de artistas plásticos), y aunque me agarras un poco sin muchas ideas; pero si tratamos de opinar de forma general; nosotros no pedimos nada, simplemente queremos que el Estado y sus autoridades de turno piensen que también el arte no es algo pasajero. En Europa por ejemplo el arte mueve muchísimo dinero, y ¿aquí por qué no se puede hacer lo mismo? En los museos de Europa los días domingos, la gente hace colas de dos cuadras para poder ingresar y así apreciar el arte, en cambio aquí no entra ni uno, ¿por qué? Porque la mentalidad nuestra, simplemente piensa que no es una actividad que produce dinero; sino más bien es un estorbo. ✪

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Revista Cultural Lima Gris N°3