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Celebración de la vida de nuestra amada madre Rosalina Vázquez Soto, Vda. de Torres

Nuestra madre nació un 1ro de septiembre en 1919 en Jayuya. Según consta en su certificado de nacimiento, la inscribieron con el nombre Rosalina Vázquez Soto. Sin embargo, por alguna razón que desconocemos, la familia siempre le llamaba Risolina o Riso. Para mí fue una gran sorpresa descubrir su verdadero nombre, pues siempre le habíamos llamado Riso. Este septiembre, hubiese cumplido 90 años de edad. Sus padres fueron Esteban Vázquez Maldonado y María Soto Rodríguez. La única foto que existe de ella siendo una infante es ésta, en la cual posa con su madre a los 9 meses de nacida. Esta fotografía me llegó de manos de Sarito Soto de Pierluissi, tía por la via maternal de nuestra Risolina. Titi Saro también me cuenta que, de pequeña, nuestra madre fue una bebé muy alerta con ojos llenos de vida, ávidamente explorando todos sus alrededores; muy curiosa del mundo que la rodeaba y que iba descubriendo. Durante muchos años, mi esposo y yo hemos estado investigando la historia de nuestra familia, y hemos logrado recopilar una gran cantidad de documentos y datos sobre la misma, incluyendo datos sobre nuestra amada madre. Sabemos que en el año 1920, en base al censo, nuestra madre contaba con un año de edad y se reporta que vivía con ambos de sus progenitores, en la casa de sus abuelos maternos, Don Crisóstomo Soto Medina y Doña Catalina Rodríguez Marín. Según el registro, en ese entonces sus padres estaban comprometidos para casarse, pero nunca lo hicieron. Su madre María contrajo nupcias con José Lugo, con quien procreó a Angela Lugo Soto, la única hermana que tuvo nuestra madre por la vía materna. Su otra hermana, Iris Vázquez Maldonado, fue producto de la unión de su padre y Justa Maldonado. Nuestra madre siempre amó a sus dos hermanas y le apenaba mucho estar separada de ellas. Tenemos pocos datos del periodo entre uno a ocho años de edad. Su madre, Mariita, como todos la llamaban cariñosamente, trabajó en una fábrica de tabacco por muchos años, hasta que contrajo tuberculosis. En torno a la experiencia de perder a su madre a los tiernos ocho años de edad, nuestra madre expresó: “Muchos de mis distintos parientes me llevaron en varias ocasiones a ver a mi mamá cuando ella estaba internada en un hospital en Bayamón. Yo era solamente una niña cuando comencé a experimentar


lo que es la pérdida y el rechazo, mientras mis familiares me pasaban de una casa a otra porque mi mamá no podía cuidarme durante esos años. Recuerdo que la última vez que vi a mi madre con vida, cuando me llevaron a verla al hospital, yo quería abrazarla y no podía. Ese día mi madre me observó con detenimiento y se percató que llevaba yo puesto un traje viejo y roto que me bailaba de lo grande que me quedaba, y unos zapatos gastados que también eran muy grandes para mis pies. Esto conmovió a mi madre y se echó a llorar. Me entregó una bolsa marrón de estraza y me pidió que fuera al baño a medirme algunas cosas que ella me había estado guardando. Cuando entré al baño y abrí la bolsa, ví el traje mas hermoso, azul cielo con florecitas blancas. También habían unos zapatitos nuevos y brillositos con medias nuevas. Al medírmelos noté que me quedaban perfectos; todo era de mi tamaño. Al salir del baño me acerqué a mi mamá, y ella me pidió que me volteara para amarrarme el encintado del traje. Luego de hacerme el lazo, me viró y al verla de frente me dí cuenta que ella lloraba copiosamente. Esa imagen se me quedó perpetuamente grabada en la mente”. Mientras Mariita se acercaba a su muerte, a nuestra madre la fueron pasando de una casa a otra de sus familiares, hasta que finalmente sus abuelos maternos, Catana y Toco, como ella les llamaba, se apiadaron de ella y se la llevaron a vivir a su casa en el Barrio Río Grande de Jayuya. Esto dio inicio a unos años relativamente felices para nuestra madre. Fue una etapa que ella atesoró. Le encantaba la pequeña granja de sus abuelos y el verdor de los alrededores. Abuela Cata (como cariñosamente le llamaban a nuestra bisabuela) la enseñó a cocinar, a bordar, y a coser, ya que Cata era prodigiosa en varias tareas domésticas y en la industria de la aguja. Nuestra madre también amaba mucho a su Titi Sarito, la hermana de su mamá. Titi Sarito se la llevaba a su casa para que ayudase a cuidar a sus primitos y para que aprendiera a conventirse en una excelente ama de casa. Nuestra madre desarrolló magníficas destrezas con la aguja, y se convirtió en una excelente costurera, destacándose también en el bordado. Todo ello le ayudó tremendamente al convertirse posteriormente en esposa y madre de nueve hijos. Nuestra madre también completó ocho años de instrucción pública, y siempre demostró gran aptitud y capacidad para asuntos académicos, y para aprender y dominar el inglés impuesto en aquel entonces por los norte americanos en nuestro sistema de instrucción pública. Su inglés era muy competente, y de pequeña recuerdo que ella


siempre incluía frases en inglés en sus conversaciones con sus hijos. Posteriormente, cuando partí a emprender una nueva vida en Estados Unidos, mami siempre incluía frases en inglés en las cartas que me escribía a través de los años. A través de esa correspondencia pude llegar a conocer aún más sobre mi madre. Nuestra madre le tenía un gran afecto a su familia, y amaba muchísimo a sus primos y primas. De niña me encantaba escuchar sus historias y, de adulta más, cuando inicié concienzudamente el proyecto de aprender y conocer mas sobre su vida y las cosas que ella verdaderamente amaba. Cuando nuestra madre me hablaba, le escuchaba con detenimiento, y su vida se me iba revelando en nítidas imágenes, e iba conociendo mas y mas sobre el tipo de persona que era y sus sentimientos. Así fui descubriendo lo mucho que mami amaba a su prima Aura Pierluissi. Recuerdo que un día, mientras me mostraba una foto de la boda de Aura, me dijo que en Jayuya jamás se había visto novia mas bonita. Igual amaba a su prima Carmen Julia. Carmenchú, como ella le llamaba, nos visitó muchas veces en Jayuya mientras crecíamos, y hasta vivió con nosotros un tiempo antes de casarse con Generoso Pabón, un hombre a quien nuestra madre quería como a un hijo. Esa fue la única boda celebrada en nuestra casa en Jayuya, y me llevé una pela porque me comí casi todas las bolitas plateadas que adornaban el bizcocho. Mi fijación y adoración por los bizcochos de boda comenzó esa día y hasta el día de hoy se han quedado conmigo, aunque, por supuesto, ya no me robo el frosting ni los adornos a escondidas. Cuando mami se casó con nuestro padre Angel Torres Díaz, fue una experiencia de liberación para ella. Al respecto, me explicó una vez: “Supe lo que era la verdadera felicidad cuando me casé con tu padre. Me liberó en mas formas de las que puedo concebir.

Me dió mi primera casa propia, y por primera vez me sentí autora y

protagonista de mi propio destino. El fue muy valiente al casarse conmigo, pues su familia se oponía a que el se casara con una mujer sorda. Pero a tu padre eso no lo detuvo, y aunque se afectara su relación con la familia, se casó conmigo y nunca se arrepintió”. De joven, nuestra madre perdió casi por completo la audición, y esto le frustraba, mas pudo desarrollar por sí sola una habilidad increíble para leer los labios, sin recibir tratamiento alguno y nunca quizo utilizar aparatos para contrarrestar la sordera. Nuestra


madre llevaba sus emociones a flor de piel; cuando estaba enojada corríamos a escondernos debajo de las camas, pero cuando estaba contenta, se le veía exuberantemente feliz. También sorprendí muchas veces a mi madre en reflexión profunda y con los ojos aguados. La limitación auditiva no impidió que nuestra querida madre viviese una vida plena y feliz. Siempre se mantuvo al frente en el juego de la vida, triunfando. Tuvo nueve embarazos, dando a luz a nueve hijos que la llenaron de orgullo y satisfacción. Nos crió con mano de hierro, imponiendo disciplina magistralmente, provocando admiración en todos los que la conocían. Nuestro hogar siempre estaba repleto de gente, pues nuestra madre se caracterizaba por desarrollar amistades duraderas y recibía también familiares con frecuencia. Sus vecinos la apreciaban infinitamente, y su familia extendida siempre iba a parar en casa cuando iban de paseo para disfrutar de su presencia, su café y sus deliciosos platos. Hasta la familia de papi, quienes se pasaban criticando, no podían evitar parar en casa por las mañanas a tomar de su café pues afirmaban que el de mami era el mejor. Nuestra madre fue también una excelente administradora en términos económicos. Estiraba nuestros pocos pesos en formas que hasta el sol de hoy nos sorprenden. Se las arreglaba para vestirnos a todos nítidamente, y aún me maravillo de los hermosos trajes que nos hacía a nosotras las nenas. No recuerdo haber estado nunca sucia o sin zapatos, y mientras era pequeña nunca tuve idea de lo pobre que eramos. De niña tuve una experiencia con nuestra madre digna de contar. El dinero siempre estuvo escaso en casa y mami compraba billetes de lotería con la esperanza de pegarse algún día. Pasó una vez. Mami tenía un solo cantito de un premio grande, y con ese cantito se ganó mil dólares. Tengo la memoria de su reacción al encontrar el número de su pedacito en el periódico grabada en mi mente y lo recuerdo como si fuese ahora. Su entusiasmo fue gigantesco. Brincó de la alegría como diez veces, y recuerdo esa imagen y veo su cabello largo y rizado bailando en el aire, hacia arriba y hacia abajo, mientras ella saltaba. Nunca antes la había visto tan emocionada, y en mi mente de niña esperaba que fuese por una razón muy buena. Tenía yo para ese entonces unos cuatro o cinco años, y en los años cincuenta mil dólares era muchísimo dinero; pero mi madre no sabía guardarse nada para sí. Repartió esos mil dólares entre tantas manos que en par de semanas volvimos a ser


igual de pobres, pero esa generosidad de espíritu y ese deseo de compartir con otros su buena fortuna son ejemplos de su impecable caracter. Cuando vivíamos al frente de la panadería, recuerdo que los vecinos siempre paraban en casa luego de ir a comprar para saludar a mami y conversar con ella. Recuerdo también que una vez Emiliano Rivera, el dueño de la panadería iba a cortar un pedazo de salchichón para un cliente. Al sacar el enorme salchichón de la nevera, y antes de cortarlo, se le cayó al piso, y de inmediato entró un perro de la calle a la tienda y lo lamió. Nuestra madre estaba conmigo en la tienda y vimos atónitas todo lo que ocurrió. Mami observó a Emiliano recoger el salchichón del piso y decirle a la cliente que no podría darle el pedazo porque se había arruinado. Lo tiró hacia el enorme zafacón que estaba al lado del counter, y mami interceptó el salchichón en el aire a la vez que le decía a Emiliano que ella se lo iba a llevar. Emiliano quedó pasmado y nada dijo. Mami corrió a casa, y yo detrás de ella. Fue al fregadero y lavó el salchichón con agua y jabón. Mientras todos la mirábamos lavando cuidadosamente el salchichón, se nos hacía la boca agua con la anticipación de deleitarnos con tan suculento manjar. Ese día nuestra casa estuvo de fiesta, y celebramos pascuas, reyes, navidad y cuatro de julio de una vez, y seguimos saboreando sopa de salchichón y arroz con salchichón por no menos de una semana. Mami inició su trulla de muchachos con dos varoncitos: Angel Noel y Héctor Raúl. Siguió con cinco niñas corridas: Maria Elisa, Blanca Iris, Elsa Enid, Grisélides y Aurora. Luego de eso un día me dijo que estaba seriamente considerando no tener mas hijos, pero nos llegó Nelson y ella se volvió loca con su nuevo varoncito. Ella siempre decía que Nelson tenía los ojos de Tyrone Powers. Que mucho gozábamos con sus ocurrencias. Lo que ella no sabía es que Nelson es el único que sacó nada mas y nada menos que sus ojos, los de mami. Luego vino Rafael, y ella estaba fascinada con él porque era el más rubio de todos. Le llamaba cariñosamente su “gusanito de seda.” Rafael fue el único en nacer en la casa de Utuado. Cuando vivíamos en Jayuya, teníamos una casa lo suficientemente amplia con un patio enorme y un gran muro de cemento al borde para protegernos del agua del río cuando llovía. Teníamos palos de china y toronja en el patio, y tengo memorias de paseos con mami al río para lavar la ropa mientras mis hermanos y hermanas mayors estaban en


la escuela. Mis hermanos y hermanas siempre traían a casa excelentes calificaciones de la escuela. Mami estaba criando un grupito de gente brillante e inteligentísimos. Noel siempre fue empresarial, ingeniando maneras para generar ingresos desde joven. Luego se destacó profesionalmente como agrimensor, y procreó dos bellos hijos con su amada esposa Annie Acosta, llenando a mami de alegría y orgullo. Héctor Raúl se casó con Hilda Luz Ramos, una dulce joven de Utuado que le bendijo con tres hijos que son un orgullo para todos nosotros. Raúl se ha distinguido como ingeniero mecánico en la industria de la aguja, y alcanzó su meta de incluso tener su propio negocio. Aunque ya Raúl se retiró continua colaborando con Noel en varios proyectos de agrimensura y de maquinaria industrial. Maria Elisa (Taty), al terminar la escuela superior, se relocalizó a Miami, Florida, donde vivió con nuestra titi Angelita durante varios años. Regresó a la isla por un tiempo y luego partió para Nueva York, y allá contrajo nupcias con Domingo González y dió a luz a su hijo Omar, al cual también amamos mucho. Blanca Iris es una hermana increíblemente hermosa y dulce, y fue madre postiza para casi todos nosotros dado que ella ayudaba a mami a criar a sus hermanitos y hermanitas menores. Iris se casó poco después de terminar la escuela superior y se convirtió en una excelente madre de seis hijos excepcionales que son fuente de honor y orgullo para todos nosotros. En años rescientes, Iris regresó a estudiar para convertirse en una talentosa Chef, y se ha destacado en esto por años, poniendo su granito de sal en la industria de los alimentos naturales y saludables. Elsa Enid siempre fue una maravilla de la academia desde la escuela elemental. Luego de completar la escuela superior, cursó su bachillerato en la Universidad Interamericana en San Germán, obteniendo grado en educación y convirtiéndose en maestra de escuela elemental. Continuó estudios graduados en Administración de Escuelas, obteniendo una maestría, y al presente cursa estudios doctorales. Elsa Enid también ha bendecido a nuestra familia con tres maravillosos, brillantes y exitosos hijos. Por mi parte, luego de graduarme de la escuela superior en 1967, fui a San Juan y completé un curso como técnica de cirujías. Mi intención era estudiar medicina posteriormente y pensé que esta experiencia me pondría en la ruta hacia ello. Luego inicié estudios en pre-médica en la Inter Americana en Hato Rey, pero dejé los estudios


para casarme y tener hijos. Posteriormente, en los Estados Unidos, fui continuando mis estudios poco a poco mientras cumplía con mis roles de madre y esposa hasta terminar el bachillerato y continuar a la maestría en psicología; y trabajé varios años como terapista y trabajadora social en California y Maryland. Terminé también el grado de Asistente Médico, y trabajé varios años en el campo de la medicina, y posteriormente completé mi grado doctoral en psicología en George Washington University con varias becas y ayudas que logré obtener. Al presente llevo seis años trabajando en la American University trabajando con brigadas hispanas en la division de Planta Física; y éste es el trabajo que mas he amado porque me permite practicar mi español a diario y me mantiene conectada a mis raíces hispanas. Aurorita es nuestra hermana menor y una prodigiosa empresaria y dueña de negocio. De jovencita, se destacó en las ventas, y cuando digo que se destacó en la ventas las palabras se quedan cortas. Aurora tiene unas destrezas sociales asombrosas al lidiar con el público y se echa a cualquiera al bolsillo. El chiste familiar sobre Aurora y sus talentos como vendedora es que Aurora fácilmente le puede vender una biblia al Diablo o una nevera a un esquimal. Luego, como esposa y madre, se destacó también en el campo de bienes raíces y vendió muchísimas casas. Aurora tiene un espíritu generoso; y nos ha llegado al corazón a todos. También fue bendecida con los talentos culinarios de mami, y de hecho todos piensan que Aurora e Iris son las mejores cocineras de la familia. Aurora tuvo tres hijos que han sido un honor para nuestra familia. Aurora también ha delietado a la familia y al público en general con un linimento de su propia creación, que ha pasado a formar parte de nuestra sociedad y cultura como uno de los favoritos para sanar dolores en el cuerpo, y que nos impresiona por su espíritu noble que la lleva a tratar de ayudar a las personas y sanarlas. Nelson es nuestro cinéfilo y productor de TV, trabajando por muchos años en filmación y como proyeccionista ejerciendo la carrera de nuestro padre. Nelson es también un buen cristiano, que comparte sus creencias religiosas con nosotros y ha enriquecido nuestras vidas con mensajes espirituales que nos motivan. Rafael, el menor de nuestros hermanos, fue un prodigio en los juegos de mesa. Se destacó en el ping-pong de pequeño, y fue ganando muchos torneos durante sus años en la escuela superior, llenándonos de orgullo. Rafael también ejerció la carrera de


proyeccionista de cine por muchos años. Rafy es también padre de cuatro hermosos y exitosos hijos, y el único hermano en procrear gemelitas. Nuestro padre Angel entrenó a todos sus hijos en la proyección, y todos trabajaron en ello en algún momento durante su juventud. Nuestra madre también nos inculcó la importancia del esfuerzo y de ganarse las cosas uno mismo. Siempre nos enfatizó que nuestro futuro dependía de nosotros mismos. En retrospectiva, me parece que su enfoque y filosofía fueron excelentes, pues nos motivó a superarnos y ser exitosos a pesar de las adversidades que pudiésemos encontrar en el camino. Nuestra madre vivió una vida rica, llena, y plena, y siempre trató de dejar su marca en el mundo. Ya en la mediana edad, viajó con papi a Miami, Florida a visitar a sus primos y a su hermana Angelita. Fue a Disney y a Sea World y a jardines botánicos preciosos. Llenó album tras album con recuerdos y postales que fue coleccionando durante sus viajes. Ya mas tarde en su vida mami de nuevo ganó algo: un crucero por el Caribe. Se llevó a una de sus nietas, y mami atesoró esa experiencia del crucero. Particularmente, a mami le encantó el que tuvo la oportunidad de cenar en la mesa del capitán y de conocerlo. En sus años postreros, luego de quedar viuda al papi morir de cáncer, nuestra madre no fue la misma. Extrañaba las peleítas bobas con papi, sus desacuerdos sencillos sobre qué cenar y otras pequeñeces, pero mas que nada, lo extrañaba a él terriblemente. Luego que crecimos y formamos nuestras propias familias, los domingos todos y todas solíamos ir a visitar a mami y a papi. Esto fue así por muchos años y la pasábamos fenomenal compartiendo en familia. Raúl llenaba las tardes de alegría con sus chistes y frases cómicas y los nombres raros y exorbitantes que se inventaba para cada uno de nosotros, haciéndonos reír y haciendo a mami reír también, domingo tras domingo. Nuestra madre fue el enlace que nos mantuvo unidos, aunque gradualmente, al complicarse mas nuestras vidas y nuestras profesiones dejamos de visitarla con tanta frecuencia y fuimos perdiendo ese ritual de los domingos. Al respecto debemos reconocer y agradecerle a Seny todas las cosas especiales que siempre hizo por mami, pues fue mas allá que el resto. Incluso le regaló a mami hasta unos perritos que por muchos años la hicieron sentir que estaba criando de nuevo, lo cual le proporcionaba mucha satisfacción.


Seny también la buscaba religiosamente todos los domingos y la llevaba al supermercado, y también a comer a sus restaurantes favoritos. Al seguir mami envejeciendo sus dolamas e impedimentos se fueron complicando hasta que ya fue imposible que permaneciera sola en su casa, y fue Seny también quien la tuvo en su casa por un largo periodo, hasta que fue necesario ingresarla en un hogar de cuidado por un tiempo antes de su partida al cielo. El legado de nuestra madre no es material, pero lo que nos ha dejado es mucho mas importante y duradero. Nos enseñó a perseverar y triunfar; a valorar lo que se tiene; a amar, guiar y cuidar a nuestros hijos y dirigirlos rumbo al éxito. Nos enseñó a amar y a ser amados; a aceptar y trabajar con los retos; y a amar a la gente sin importar su trasfondo. Mas aún, nos mostró el significado de amor fraternal y filial, y a amar y atesorar a nuestras familias. Nos enseñó que la familia no se escoge, nos es dada y nos quedamos con ellos y ellas por siempre, apoyándonos y amándonos los unos a los otros. Nos enseñó que las familias son eternas. Su memoria vivirá por siempre en todos y cada uno de nosotros, mientras continuamos nuestras vidas aceptando y honrando su legado, sintiéndonos enriquecidos y bendecidos por todo lo que nos enseñó. Mami, te amamos entrañablemente y te decimos hasta luego, mientras seguimos nuestras vidas, fortalecidos y enriquecidos por el recuerdo de tu amor y tus enseñanzas, que quedan grabadas en nuestros corazones por siempre. Hasta que volvamos a vernos, amada madre.

Grisélides Torres de Martinez

Rosalina  

Discurso Titi Gris en ocasión del funeral de abuela Riso.

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