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AÑOS DESPUÉS DEL COLE...

No sé si por iniciar todo esto me toca hacer una presentación, pero permitidme que os cuente cómo empezó esto:

"¡Hola Guillermo! Soy Lidia (del Federico Gª Lorca). El próximo año hará 25 años que terminamos el cole y para todos la vida habrá dado mil vueltas. Estaba pensando en la posibilidad de (intentar) reunir a toda la clase dentro de un año. Obvio que será complicado que estemos todos, pero tal vez, buscando una buena fecha, podamos ser unos cuantos. Casualmente estaba cogiendo un tlf. del portátil (me robaron el móvil hace dos semanas) y aunque hace semanas que tengo la idea en la cabeza... he comenzado por el anterior a mi cuando pasaban lista y, de paso, felicidades por tu onomástica. En principio es simplemente tantear la aceptación de la propuesta, saber que fechas serían mejores (semana santa, verano...) y con quienes podrías contactar tú. La idea sería clase y algunos profesores (Don Pepe es mi vecino). ¿Qué te parece?".

Mensaje a Guillermo Colmenares el 25 de junio de 2014.

Leyendo ahora este mensaje saco dos conclusiones:

1. ¡Qué rollo soy! Un simple "Guillermo, ¿te apuntas a un reencuentro de antiguos alumnos del Lorca?". Para colmo, envié un corta y pega al resto sin cambiar el nombre.

2. Empiezo a tener mala memoria, será la edad, porque durante 7 años, Carlos Derqui me antecedía cuando pasaban lista. Perdona Carlos, pero te aniquilé en un mensaje... y a Raúl y a Corsini.

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Virginia, Álvaro Labiano e Ignacio fueron los primeros en responder. Francamente, uno se fija en la foto de 5º de EGB, recibe un mensaje de esa cosa roja que aparece en la foto y... ufff ¡ni yo contesto!

Bueno, al menos ya éramos 4 y tenía un año para aprender a jugar al mus, algo es algo. Insistiendo y localizando a más gente, el mes de julio acabó con otra felicitación (cumpleaños de Aitana) y preparando este discursito porque, con Derqui resucitado, ya hacíamos 26. Como había predicho Juan Martínez Dalmau: "Si se consigue, podemos hacer un fiestón". Confieso que conozco fiestones más sonoros, pero a ciertas edades y con hijos, os perdono todo. Reconozco que ha sido un trabajo duro, más de lo que pensé. Me pasé la mitad de las vacaciones localizando y llamando, buscando la colaboración de todos, pero bufffff, qué vagos sois algunos hasta para opinar sobre una fecha. Personalmente, me hizo una ilusión especial contactar con "Sasa", porque éramos amigos y compañeros en 1º de EGB, antes de llegar al Lorca, y no he vuelto a verle desde 5º de EGB. En fin, aquí estamos. Somos los que somos y de los 35 no todos han podido asistir por motivos personales o geográficos. No es el 100% de todos los que fuimos (44), pero creo que la clase nunca pasó de 35 alumnos en un mismo curso. Fue misión imposible localizar a 3, otros 5 no quisieron o ignoraron la invitación para retomar el contacto y sólo en un caso se decidió no intentar localizarlo. Fiestón memorable o no, espero que lo repitamos antes de que pasen otros 25 años y que podamos estar todos. Por si acaso las neuronas van degenerando, aquí quedan recopilados los recuerdos que aún conservamos de...

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS 4


Érase una vez, hace 32 aùos... 5


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Septiembre de 1984

Ahora lloramos viendo las fechas, ya han pasado 32 años. Ver ese número traumatiza a cualquiera porque casi lo recordamos como si fuera ayer, como si ya entonces fuéramos "mayores". ¿No os pasa cuando leéis los comentarios que oís las voces de cada uno como si nos hubiésemos visto hace dos días?, Álvaro de la Rosa dixit. El tiempo pasa rápido, pero lo bueno es poder contarlo. Gracias a Dios, estamos todos estupendos, ¡divinos de la muerte! ¿Anécdotas? Dan para un libro y hasta para una trilogía. Para muchos de nosotros fueron los primeros días en el colegio Federico García Lorca. Éramos de la clase de 2ºA, cuyo tutor era José Fernández, conocido por todos como Don Pepe. Los alumnos que venían del San Pío X ya le conocían de vista, al igual que a otros profesores como Nano y su esposa Feli, Don Paco (el secretario) o Jesús (el director).

Algunos han perdido el pelo, pero otras, como Raquel Berrade, se conservan casi igual que hace 25 años. En el cole tenía un flequillazo que le cortaba su madre y, al resoplar, se levantaba muy tieso. Pasaban los días, las semanas y los meses, pero su melena estaba exacta, no cambiaba. Debe ser hija de la periodista Ana Blanco y el alienígena Jordi Hurtado. Los dedos de sus pies ya mostraban esa genética extraterrestre.

"Mucho pacto con el diablo veo en las chicas". David Muñoz Marina

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En un colegio nuevo, nerviosos ante el primer día de clase, Gargamel colocaba a unos pitufines asustados en un banco de la entrada, para luego colocarlos en unos pupitres perfectamente alineados. Sí, así era, si Don Pepe imponía en el Ciclo Superior, a unos niños de 7 años les causaba pavor. Don Pepe nos marcó a todos y muchas de sus frases son aún recordadas por todos. Su sistema de enseñanza era bastante peculiar. Nos ordenaba a comienzo de curso y en un mismo día podías pasar del primer pupitre al último. En ocasiones hacía preguntas y fallarla suponía pasar al pupitre de nuestra espalda; los listos delante y los no tan listos... Juan Martínez Dalmau aún está dolido porque le retrasó un pupitre al fallar una pregunta: "¿Cuántas patas tiene un elefante?" Ainss, si ya lo decía él: "Menudo melonar de pelo voy a reunir". También fue nuestro profesor de Matemáticas y Ciencias Naturales en el Ciclo Superior, pero todos conservamos en la memoria aquel curso de 2º de EGB.

"No cabe duda". Don Pepe

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Era nuestro tutor y nos enseñó las tablas de multiplicar con una efectividad que ya querrían muchos niños de ahora. Inolvidables también son aquellas largas divisiones en la pizarra, perdón, en el encerado. Colocados en fila india, íbamos resolviéndolas entre todos, y luego haciendo la multiplicación para comprobar si el resultado era el correcto.

"Mediten, cavilen, discurran, escurran". Don Pepe

"Con los tirones de oreja que le agenciaba... le tienen que colgar las orejas hasta las rodillas". Carlos Derqui

Don Pepe nos hacía estar levantados cuando no sabíamos la respuesta. Algunos se pasaron media vida de pie y a otros ya ni perdía el tiempo en preguntar. Miguel Arozamena aprendió a volar con los meneos que le daba cuando lo lanzaba fuera de clase o lo enviaba a Dirección cogido por la oreja. Si se descuida, aprende a atravesar puertas.

Dicen que los niños son dados a encasillar y poner etiquetas a otros niños. No es algo exclusivo de los niños, también lo hacen los profesores. Y no lo digo por lo de "Ijjjjnacio Guísandez" sino por el famoso "sindicato del vidrio" formado por Álvaro Labiano, Javier de la Torre... y, años después, David Muñoz "el Lupos". ¿Chicas con gafas? Lo cierto es que, ahora que tan de moda está el tema de la paridad, las chicas nunca superaron un tercio de la clase y ninguna llevaban gafas de manera habitual. Bueno, sí hubo una compañera que llevaba gafas en ese primer año. Una niña llamada Laura Rebato, pero apenas estuvo un par de cursos y esa pérdida de contacto hizo que nos olvidáramos de ella. Sin embargo, años después, Ignacio Guisández nos recordó su existencia y precisamente sus gafas ayudaron a que algunos se acordaran vagamente de ella. Incluso a Raquel, que se marchó a mitad de ese curso, el nombre le resultaba familiar. Laura tampoco tiene muchos recuerdos de aquellos años, pero no olvida

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que fue alumna de Don Pepe, compañera de Mireia y de otro niño que se llamaba "de la Rosilla" o algo así. El recuerdo que Ignacio guardaba de Laura era el de una niña con gafas, callada y que se integraba poco. Quien más y quien menos tenía hermanos o amistades en otros cursos y Laura contaba con ambas. Solía jugar con una niña que se llamaba Ruth Oñate, del B, y su hermano fue uno de los muchos que sufrieron agresiones de Javi "el Gitano", con un candado en su caso. Javi era el hermano de nuestro compañero César Simón. Un niño de etnia gitana que siempre estaba sentado en un pupitre junto a la mesa del profesor. No era mal chico, pero siempre que se juntaba con su hermano acababa metido en problemas. Para dúos memorables, el formado por Don Pepe e Ignacio Guisández cuando regresaban al colegio tras comer en sus respectivas casas. La acera de la Avd. de los Claveles soltaba chispas a su paso. ¡Qué zancadas! Si eso era andar, descendían del antílope. Don Pepe no sólo le enseñó a multiplicar sino también a "caminar rápido". Si intentabas seguir el paso de Ignacio, terminabas con la lengua fuera... si terminabas.

"El cambio de marcha de Ignacio era espectacular". Juan Martínez Dalmau

¡Ay, Don Pepe! Mira que acojonaba en aquellos tiempos, pero ahora todos nos acordamos de él con cariño. Tenía genio, mucho genio y cuando se enfadaba y soltaba "es que te-te-te-te-te...", seguro que por dentro terminaba la frase diciendo "...te metía un buen sopapo". Más de uno celebró no estudiar en la época de nuestros padres, cuando te castigaban golpeando con la vara en las manos. Don Pepe era un profesor práctico y sencillo. Su lista de materiales para el curso era sencilla: un archivador tamaño folio de 4 anillas y otro de 2 anillas, un recambio de hojas con cuadrícula y otro de folios blancos, lápiz, goma y sacapuntas. Lo más especial eran los cuadernos de Velsant. Eran unos cuadernos tamaño cuartilla, con tapa blanda de color azul y sus hojas tenían doble línea y una línea vertical de color rojo para marcar el margen izquierdo. El motivo de la doble

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línea no era otro que el de ayudar a mejorar la caligrafía. Para ello, Don Pepe escribía a cada uno una frase, con su clásica caligrafía vertical y redondeada, y nosotros debíamos repetir esa frase varias veces.

Seguro que si revisamos ahora las tareas de esos cuadernos, todo nos parece fácil. Además de las largas operaciones matemáticas, nos hacía breves dictados que posteriormente corregía con sencillas marcas: MB (Muy Bien), B (Bien), un curioso garabato (visto) y un "Mal" bien claro y grande cuando la tarea era un desastre. Las faltas de ortografía las corregía y debíamos repetirlas correctamente. Llevaba registro de todos nuestros progresos y no pasaba una.

Los análisis sintácticos y los problemas matemáticos completaban las tareas de nuestros cuadernos. Aunque ahora nadie los llamaría problemas por lo simples que eran.

"Pedazo de trozo de cacho".

Eran otros tiempos y aún se llevaban los castigos de copiar 100 veces o estar de pie en un rincón, incluso con varios rincones ocupados en alguna ocasión.

Don Pepe

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Material didáctico de 2º de E.G.B.

Cuatro eran las enseñanzas mínimas en el Ciclo Inicial: Lengua Castellana, Matemáticas, Experiencia Social y Natural, y Experiencia Religiosa o de la Ética. El currículo lo completaban Expresión Plástica y Expresión Dinámica (Educación Física).

LENGUAJE 2, Ed. Santillana.

Los libros de matemáticas tenían más dibujos que números: triángulos, círculos, cuadrados, patos, tortugas... MATEMÁTICAS 2, Ed. Santillana.

¿Quién no recuerda el dibujo de la "serpiente boa" que hizo El Principito y que los adultos confundían con un sombrero? En el libro de Experiencias podíamos encontrar un poco de todo: educación vial, el precio de los billetes de transporte público, el recorrido de la leche desde la vaca hasta nuestro vaso... El libro que marcó aquel curso fue el de lectura, SENDA 2, de Editorial Santillana. Totó, el niño de circo, sus amigas Chelo y María, la cebra Pufi, el payaso Panocha, el domador Sansón, el mono Pepe... y "la veleta". Con aquel libro bien podemos decir que aprendimos a leer.

EXPERIENCIAS 2, Ed. Santiallana.

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Pufi era la cebra de Totó. Estaba en su jaula y movió el rabo muy contenta al verle. ―¿Ves como no está enfadada? Pufi sólo se enfada cuando alguien dice que parece un burro con pijama... ¡Aunque no lo creas, lo entiende todo! Totó escogió para Pufi la hierba más sabrosa y se la puso en la jaula. La cebra comía con mucho apetito. De vez en cuando sacaba la lengua para relamerse. Una lengua muy roja, que parecía de terciopelo.

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Ignacio Guisandez

IGNACIO GUISÁNDEZ GONZÁLEZ nació el 28 de enero de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B.

¿Qué recuerdos conservas de aquellos años? ¡Qué difícil es escoger una sola anécdota entre tantas! Recuerdo con especial alegría las tonterías durante las clases de Pilar Álvarez, en concreto, durante el último curso. Entre que iba muy despacio en el temario y que su capacidad de vigilancia era realmente escasa, a menudo me permitía el lujo de hacer tanto el gamberro en aquellas clases que más de una vez terminé llorando de la risa. Por seleccionar algunas de esas trastadas, imborrables para mí, me quedo con estas tres:

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resolver los ejercicios “en directo” (sin haberlos hecho antes en casa) y simular que los corregía en una hoja (siempre usaba la misma que acabó llena de garabatos),

ponerme a gatas e ir descolgando carteras de las mesas y volver a mi sitio con varias de ellas encontrando que la mía me la habían quitado, y

moviéndome también a gatas, llegar a responder a dos preguntas en clase desde diferentes sitios sin que ella se diera cuenta. Una desde el mío habitual (hilera central y fila cuarta) y otra de rodillas, ya que no había silla, haciendo que estaba sentado (hilera de la ventana y asiento segundo).


¿Qué ha sido de tu vida? (Estudios, trabajo, familia, residencia...) Como muchos de nosotros al terminar en el Lorca fui al vecino Bousoño. Más adelante hice Caminos en la Politécnica. A continuación estuve siete años trabajando en la construcción, primero como jefe de producción y después como jefe de obra, ejecutando obras civiles por la Comunidad de Madrid.

A pesar de que de alguna de aquellas obras me siento especialmente orgulloso (el parque del Emir Mohamed I, por ejemplo, junto a la catedral de la Almudena) fue una época en la que el trabajo no me llenaba (era una ocupación… oscura). Casi desde el principio me di cuenta de que eso no era lo mío pero no encontraba la manera de desligarme de ello hasta que tuve la gran fortuna de quedarme en paro.

Fue una verdadera bendición, me replanteé la vida, eché la vista atrás y me di cuenta de que enseñar me había gustado desde siempre y que en la carrera había disfrutado mucho aprendiendo, así que decidí comenzar el doctorado. Desde entonces la Providencia me ha ido regalando beca tras beca y, con un contrato de investigación, entré en mi escuela como profesor el 21 de septiembre de 2015 y defendí la tesis el 20 de julio de 2016.

En cuanto a mi estado actual, me casé con una mujer maravillosa el 14 de mayo de 2016 y ahora vivo en Madrid.

¿Sabías que...? Además de sacudir golpes en el omóplato, caminar deprisa y leer rápido, es un virtuoso de la guitarra al más puro estilo Paco de Lucía con su Entre dos aguas.

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MARTA BALTANAS MARTA BALTANÁS NÚÑEZ nació el 7 de octubre de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Se licenció en Biología (especialidad Zoología) en la U.C.M. y cursó un Máster en Tecnología y Control de Alimentos.

En noviembre de 2002 me fui a hacer prácticas a Santoña (Cantabria) por dos meses, y ya han pasado casi 14 años. Ya se sabe, la típica historia, te acomodas, llega el coche, la hipoteca... y después de besar algunas ranas y ver que no llegaba el Príncipe Azul, decidí tomar un atajo... y fui directamente a por el niño. Mi precioso Pablo, nació en marzo de 2011.

Trabajo en Grupo Consorcio como Responsable de Diseño, Certificación y Asistencia Técnica, y me dedico a diseñar los procedimientos de calidad y seguridad alimentaria en las tres plantas de producción que la empresa tiene en Santoña, la implantación y mantenimiento de los estándares en los que estamos certificados y también de la asistencia técnica a los clientes, así como de la planta de producción de Perú.

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La verdad es que tengo muchos recuerdos. Recuerdo perfectamente el primer día de clase. Don Pepe me impresionó. Tengo cicatrices en las rodillas de una vez que se me enganchó un pie en la comba y bajé la cuesta del patio, antes de que hicieran las gradas, arrastrando las dos rodillas. Y casi puedo sentir como me picaba la espalda cuando, mientras construían el gimnasio, a algunos chicos se les ocurrió coger el aislante de fibra de vidrio y me lo restregaron por la espalda. ¡¡Y los bailes!!¡¡Jijiji!! ¡¡Hay tantos recuerdos que no puedo elegir uno solo!!

¿SABÍAS QUE...? El padre de Marta, el fotógrafo Ángel Baltanás, expuso en la Casa de la Cultura. Cuando visitamos la exposición, encontramos una foto de Marta desnuda. La pobre casi se muere de la vergüenza. Con razón siempre causó furor entre los chicos: rubia y enseñando carnes.

Ángel Baltanás es el autor de las dos fotografías de grupo que conservamos. Gracias a él, tenemos dos bonitos recuerdos.

Marta, mortero, martillo, mechero, patilla....

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CARLOS DERQUI CARLOS FELIPE DERQUI ÁLVAREZ (Madrid, 17/03/77) siempre será recordado con los párpados del revés. Era aquel tirillas rubio que jugaba al fútbol en el equipo de los malos y saltaba la valla para recoger los balones que se iban fuera. Quizás por ello prefiere ahora los deportes de agua. Estuvo en el Lorca desde 2º hasta 8º de E.G.B.

Licenciado en Química en la U.A.M., no ha encontrado aún la fórmula contra la calvicie y los únicos pelos rubios son ahora los de Laura, la guapa holandesa con la que está felizmente casado y madre de su hijo Kai (3/09/2016). Ambos comparten buenas cenas, buen vino y rubias cañas en San Cugat del Vallés, donde trabaja como bombero. Quién le iba a decir a Jesús, el Director, que se dedica ahora a sofocar incendios en lugar de provocarlos.

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En su tiempo libre, este apasionado de la Aeronáutica Militar, se dedica a pasear la bandera rojigualda por la Ciudad Condal, especialmente cuando llega el día 12 de octubre y otros prefieren sacar la estelada.

¿Sabías que...? El ABC publicó una carta que escribió tras el fallecimiento de un cadete del Ala 23. "Accidente de un F-5 Me he informado acerca de la muerte de un teniente instructor de vuelo del Ala 23 del Ejército del Aire con base en Talavera la Real (Badajoz) durante un vuelo de instrucción. Lo que quería expresar es mi rabia hacia aquellos que, gracias a sus planes de reducción de costes, hacen que se ponga en peligro la vida de estos jóvenes recién salidos de la Academia General del Aire. En vez de invertir tanto el Gobierno en el futuro avión de combate EF2000, a mi pensar innecesario, debería invertir en aviones entrenadores de combate fiables y no alargar la vida de los ya vetustos hasta extremos tales cuyas consecuencias conocimos el pasado miércoles. No me queda más que dar mi más sentido pésame a la familia de este teniente y a todo el personal del Ala 23 Carlos Derqui Álvarez. Madrid." Opinión, ABC, 26/01/2003

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NOMBI, NOMBELA, EL FUROR DE LAS NENAS Aunque a muchos les cueste creerlo, hace 30 años "Nombi" (11/06/1957), causaba furor entre las nenas. Bueno, cuando se afeitó aquel bigote que le convertía en la versión ibérica de Astérix. Tal vez era un bigote con velcro y se lo quitaba al acabar la clase, pero lo cierto es que nos ponía a correr y se marchaba a charlar con una chica de la cocina. Al final, dejábamos de correr y vigilábamos cuando regresaba para disimular. Fue el primero en llevarnos a correr por el Monte del Pilar, cuando el colegio estaba en medio del campo y podíamos correr cual salvajes por el monte. En otra ocasión nos llevaron a un cross municipal que se celebró en la manzana que ahora ocupa el edificio Colón y al año siguiente tocó en el solar donde posteriormente construyeron el instituto Margarita Salas. Parece que donde poníamos el pie, se revalorizaba el suelo y lo llenaban de ladrillos. Con estivalidad y alevosía, desapareció. Llegó al colegio un profesor de gimnasia serio, cuarentón, con barriga, Don José María Vázquez, que tomaba nota de tiempos, medidas y pulsos. Muchos años después, José María desapareció también del colegio, sin pena y sin gloria, acusado por algunas alumnas de ser un poco... tocón. Sin embargo, José Mª Nombela Ciudad, "Nombi", dejó nuestro colegio y al igual que el suelo majariego, se ha ido revalorizando. ¿Físicamente? No, el de la melena en la foto es Falcao; "Nombi" es el segundo por la derecha, el que se parece a Carlos. Se casó con una cubana, tuvo un par de hijas, varios negocios de hostelería conocidos como "La Madrileña" y entró en la familia atlética como preparador físico. Llegó a ser preparador físico del Atlético de Madrid B tras dos temporadas en el Atlético Madrileño Juvenil División de Honor, equipo con el que se proclamó campeón de la Copa Federación.

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EL DIRECTOR JESÚS SALVADOR SÁEZ GORDO Además de ser el primer Director del Federico Gª Lorca fue nuestro profesor de Historia en 8º de E.G.B. De corazón colchonero, había estado de profesor en el San Pío X, siendo tutor de Teresa Mosqueira en 1º de EGB. Tras su paso por el Lorca, trabajó en el Centro de Educación de Personas Adultas de Las Rozas. EL COLEGIO HA RECUPERADO AQUELLA ACTIVIDAD QUE INICIÓ NOMBI, EL CROSS POR EL MONTE DEL PILAR

Nuestros profesores José Fernández Fuentes "Don Pepe" (tutor 2º, Matemáticas y CC. Naturales en C. Superior)

Mª del Pilar Pita Rodrigo (tutora Ciclo Medio)

Mª del Pilar Álvarez Rocha (tutora Ciclo Superior, Lengua y Literatura)

José Mª Nombela Ciudad "Nombi" (Gimnasia hasta 5º)

José Mª Vázquez de Segovia (Ed. Física en C. Superior)

Mª del Carmen Barrio (CC. Sociales, 5º)

Pilar Domínguez (Geografía e Historia, 6º y 7º)

Jesús Sáez Gordo (Geografía e Historia, 8º)

Elvira (Inglés)

José Ignacio (Música) Mª Jesús (suplencia, 4º)

"Uno de los mejores profesores de Historia que tuve porque supo ser neutral en un tema tan sensible como el de la Guerra Civil" Lidia Díaz de Ávila

Aurora (suplencias, Ciclo Superior)

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ASPECTO DEL COLEGIO EN LOS AÑOS 90 DEL SIGLO PASADO El Colegio Federico García Lorca era conocido como "Las Praderas" al encontrarse en la intersección de dicha calle y la calle de Las Norias. Su inauguración estaba prevista para el curso 1983-84, pero el retraso de las obras impidió el acceso a las aulas hasta la primavera de 1984. Apenas unos pocos alumnos y profesores, entre ellos D. Jesús Sáez Gordo, estrenaron sus instalaciones tres meses antes de terminar el curso. Finalmente, el 17 de septiembre de 1984 inició su funcionamiento completo, con 8 cursos de EGB y alrededor de 400 alumnos. El curso de 1º de EGB se dividió en 3 aulas por ser el grupo más numeroso. La jornada comenzaba a las 9:30 y terminaba a las 16:30. Los alumnos contaban con un breve descanso de 30 min (11:30-12:00) y otro para la comida (13:00-15:00). La sirena marcaba los tiempos de entrada y salida.

SOPORTAL DEL ACCESO PRINCIPAL 22


PLANTA BAJA El paso de los años, la mejora de las instalaciones, la LOGSE (el plan educativo que más cambios supuso en las instalaciones y la distribución del alumnado)... El colegio actual poco se parece a aquel que estaba en medio del campo, rodeado de álamos, pinos y retamas. Cuando abrió sus puertas, era el sexto centro público de enseñanza primaria en el municipio (ya existían los colegios: Santa Catalina, San Pío X, Antonio Machado, Benito Pérez Galdós y Francisco de Quevedo). Años después abrirían sus puertas "El Tejar" y el colegio Rosalía de Castro.

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El primer Equipo Directivo lo formaron D. Jesús Sáez Gordo (Director) y Don Paco, ambos residentes aún del municipio. El primer conserje que ocupó la vivienda del colegio fue Juan y su mujer Pilar (auxiliar de la cocinera). En aquellos primeros años, lo que más destacaba en el colegio eran las cubiertas amarillas y los terraplenes que salvaban el desnivel entre el patio cubierto y la cancha de baloncesto. Bajo las cubiertas estaban pintadas las siluetas de varios juegos de suelo: el círculo, el avión (rayuela o árbol), el laberinto, tres en raya, círculo de colores... Años después, los terraplenes se transformaron en un graderío casi más peligroso que la superficie anterior y que acabó con las grandes obras de ingeniería (presas) que los alumnos construían en los días de lluvia.

HUERTO

AULAS DE INFANTIL

A finales de los años 80, se inauguró un segundo edificio destinado a los alumnos de infantil con un patio cerrado y varios columpios para los más pequeños. Terminando el curso 1990-91 finalizó la construcción del gimnasio, de color rosa y techumbre color granate. Posteriormente, el patio ha ido transformándose al igual que los alrededores del colegio. El campo que antaño rodeaba el colegio ha sido urbanizado y saturado de edificios. Del mismo modo, apenas queda tierra en el patio que no haya sido cubierta de cemento (campos de fútbol y voleibol). Una gigantesca cubierta cubre ahora la vieja cancha de baloncesto, donde las canastas han sido sustituidas por porterías.

CANCHA CUBIERTA Y GIMNASIO

FACHADA LATERAL Y PEQUEÑO CAMPO DE FÚTBOL 24


NUEVO PARKING Y ACCESO LATERAL

ESCALERA INTERIOR

GIMNASIO

ACCESO Y PASILLO DE LA PLANTA BAJA

NUEVA CUBIERTA Y CANCHA DE BALONCESTO/FÚTBOL

En la planta baja, la misma distribución es la misma: vivienda del conserje, jefatura de estudios, dirección, conserjería, secretaría, biblioteca, comedor de profesores, comedor de alumnos, cocina, almacén y aseos. El pasillo-corredor de la planta baja se modificó ante la necesidad de una estancia para guardar el material deportivo ya que el cuarto inicial, ubicado en el soportal, pronto se quedó pequeño. Tras construirse el gimnasio, esa estancia se utiliza como almacén. En la primera planta se ubicaban: el laboratorio, los despachos y aulas de Ciclo Inicial y parte de Ciclo Medio. El resto de aulas de Ciclo Medio y Ciclo Superior se encontraban en la segunda planta. Tras la reforma educativa de la LOGSE, la distribución de las aulas cambió considerablemente.

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Javier de la Torre

22/07/1977.

JAVIER DE LA TORRE MUNILLA (22/07/1977) estudió en el Lorca de 2º a 8º de E.G.B. Después fui al Instituto II (Carlos Bousoño) y me licencié en Medicina en la Complutense. Ahora trabajo como médico de familia en un Centro de Salud del barrio del Pilar. Viví en Majadahonda hasta hace 10 años, cuando me trasladé a Montecarmelo. Me case en 2014 y tenemos una niña.

¿Qué recuerdos guardas de los años en el colegio? Del colegio recuerdo con frecuencia las frases de Don Pepe:

"Tenéis el cerebro precintado". "Quédate junto a la pizarra a ver si se te pega la sapiencia". Recuerdo a Ignacio discutiendo incansable con cualquier profesor. De los recreos me acuerdo de hacer presas los días de lluvia, o del diente partido que me dejé en el campo de fútbol. Las guerras con la fibra de vidrio como pica-pica o el día que algunos mayores se declararon en huelga y no querían subir a dar clase.

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Y no me olvido del año en que vendieron donuts para recaudar fondos para el viaje de fin de curso y lo anularon a los pocos días porque algunos se los comían de tres en tres.

Hay que hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada, pero ante todo: predicar con el ejemplo.

¿SABÍAS QuE...? VIO EN INTERNET EL TRAILER DE UNA PELÍCULA Y SE ANIMÓ A PARTICIPAR EN EL CROWDFUNDING. EL RESULTADO FUE ESPECTACULAR PARA LOS MEDIOS CON LOS QUE CONTABAN, PERO NO FUE UN ÉXITO COMERCIAL

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RAQUEL BERRADE RAQUEL BERRADE CAO nació el 20 de agosto de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B.

Terminado el colegio, estudié en el I.E.S. Carlos Bousoño y después Educación Infantil en la Complutense.

Tras varios trabajos y tres años en Valencia, regresé a Madrid donde estuve trabajando de Administrativa/Financiera hasta hace poco menos de un año. En 2015 pasé a engrosar las listas del paro y decidí disfrutar de un año sabático.

Recuerdo los juegos en el recreo, la comba, la galleta, balón prisionero, etc.

Me acuerdo también de la Semana Blanca en Candanchú y del viaje de fin de curso a Mallorca.

"Las profesoras fumaban muchísimo". Raquel Berrade

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Cuando nos mandaron hacer un herbario, teníamos que calcar las cortezas de los árboles y estuvimos de excursión por el monte. Apenas recuerdo de qué iban los cuentos que leímos, pero "Boris" es un libro que me viene mucho a la mente y también "El Gran Gigante Bonachón".

Iba a clases de Taekwondo, y no era la única chica de clase que practicaba artes marciales. Llegó a ser cinturón azul-marrón. "Ahora me lesionaría si le doy una patada a una lata".

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ÁLVARO DE LA ROSA GARCÍA nació el 16 de marzo de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 5º de E.G.B. Terminado 5º, le cambiaron al ahora desaparecido colegio Santa Catalina, "pero mi cole siempre fue el Lorca". Esos años creo que fueron mágicos para todos. Puros 80. Los libros de Michael Ende: "Momo" y "La Historia Interminable", el video "Thriller" de Michael Jackson, el break dance, el programa de "La Bola de Cristal" y la película "Ghostbusters".

En el cole jugábamos con las presas, las canicas, las peonzas, el fútbol, el churro (media manga, manga entera) y los cromos. Todo en un entorno campestre donde nos sentíamos como en casa. Creo que éramos unos niños muy felices y bastantes sanos..

"Siempre te he recordado por ser así... tan a lo tuyo, sin importar los demás si a ti te apetecía... Me encantaba y me daba envidia". Mireia Gallego Díaz

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Tengo miles de recuerdos y anécdotas que guardo con cariño, como todos... No me olvido de Pilar Pita y Don Pepe, las clases de pintura y los telares que nos daban las madres... y los dibujos libres en los que todos copiábamos los dibujos de partidos de baloncesto que hacía José Luis Bañón. Recuerdo cuando le corté el labio a Juan con unas tijeras en la clase de plástica. Juan hacía globos de chicle y yo los cortaba hasta que se me fue la mano... cómo sangró el pobre. A Óscar le partí el cristal de sus gafas con una canica.

Estudió Veterinaria en la Complutense y estuvo trabajando tres años en Reino Unido. Ahora vive en nuestras Antípodas, con su mujer y sus dos niños, Otto y Tristán. Otto nos recuerda un poquito cómo era Álvaro de pequeño.

"De las chicas, a mi la que siempre me gustó más fue Marta". No era un secreto, y si el caballero las prefería rubias, con una rubia de las Antípodas se casó.

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THE GYPSY BROTHERS Nuestro compañero Cesar Simón era el hermano de Javi, el Gitano, y siempre tenía su pupitre junto a la mesa de Pilar. Menuda pieza. Carlos Derqui recibió una pedrada en la cabeza y le atizó tan bien, que se desmayó. Otros se "desmayaban" al pasar por su lado, eso era una "experiencia olfativa". Menuda pareja hacía con su hermano Javi, que estaba en el mismo curso, pero en el grupo B. Ése sí era un criminal, vaya perla. Hizo caer el techo del edificio de parvulitos, aún en obras, y le expulsaron una semana del colegio. La expulsión fue sonora, como debió serlo el techo al caer, pero más por su gamberrada que por el hecho de faltar a clase, porque Javi era "novillero" sin capote. Lo habitual es que Javi hiciera novillos "¿Os acordáis cuando Javi y, en ocasiones, arrastraba a su hermano. Seguramente era algo que causaba alivio al se subió a un álamo en profesorado ya que eso evitaba problemas o una salida por el campo y peleas. Sí, más de uno tuvo pelea con ellos y ya no quería bajar?". sabéis lo que pasaba cuando alguien gritaba: "¡Peleaaaaa!". Medio patio se dirigía Álvaro de la Rosa corriendo, hacía corro y jaleaba hasta que algún profesor lograba llegar y separar el tinglao. Nano, Pepe y José Luis eran los profesores que más se encargaban de coger a los implicados y llevarles a Dirección o colocarlos en diferentes esquinas del soportal hasta que terminase el recreo. En otra ocasión, Javi se coló en la obra del edificio de infantil y les robó dinero. Se compró un osito de peluche y lo llenó de billetes. Después se plantó junto al cole y se puso a repartir dinero. Era un experto cabreando a los profesores ya fuera con agresiones/peleas, subiéndose a un árbol, pavoneándose de saltar la valla para escaparse, llevando navaja al cole... Otra histórica fue cuando se descolgó por la ventana de clase y dijo que se tiraba (hacia las cubiertas amarillas en la zona de la cocina). Su hermano César llegó un día al cole con piojos y lo enviaron a casa de vuelta. Los "pipis" siempre han creado pánico entre las madres. Oían esa palabra y te lavaban el pelo con vinagre, sacaban el ZZ, la lendrera y revisaban los pelos a conciencia. Aunque no tuvieras, los padres se volvían locos durante una semana. ¡¡Muerte a los piojos!! Nuestra compañera Mireia es inmune a los piojos, pero Marta no se ha librado ni siendo adulta, su hijo Pablo se los pasó. La eterna rivalidad, Mireia y Marta, una morena y una... "los piojos las prefieren rubias".

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Los años con Pilar Pita Septiembre de 1985 fue el mes de los cambios: pasamos al Ciclo Medio, llegó una profesora alta, rubia y de voz grave llamada Pilar Pita, teníamos libros de diferentes editoriales y los pupitres en hilera se unieron para formar grupos/equipos de 5 o 6 alumnos. Comenzaron tres años que todos recordamos con mucho cariño.

Probablemente, la profesora del Lorca que recordamos con mayor cariño sea Pilar Pita, nuestra tutora de Ciclo Medio; recién llegada desde el colegio Cardenal Herrera Oria. Nos enseñó a utilizar los nudillos para recordar los meses largos y cortos, a sacar la tabla del nueve usando los dedos, y a ordenar alfabéticamente para recordar la ubicación de la "faringe" y "laringe". Con Pilar llegaron los cuadernillos de caligrafía de Editorial Edelvives. Lidia cogía mal el lápiz ―y lo sigue cogiendo mal― a pesar de los intentos de Pilar, poniéndole tarea extra de caligrafía con el lápiz cogido correctamente. Ella cumplía con su tarea y cuando la terminaba, volvía a cogerlo a su manera. Gracias a Pilar, ahora puede escribir con buena letra cogiéndolo de cualquiera de las dos formas.

Aunque el artista cogiendo los bolis era Ignacio. Cogía los bolis con la punta de los dedos, doblaba sólo la primera falange. Si aquellos cuadernos consiguieron que tuviéramos buena letra o no, sólo podemos saberlo gracias a la hoja que Ignacio aún conserva. Pedro firmaba: "P.V.C."

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Pilar Pita trajo la democracia: el delegado la clase. Escribíamos el nombre en un papelito, se recogían y se iba apuntando el recuento en el encerado. El segundo con mayor número de votos ocupaba el cargo de subdelegado. En una ocasión, nadie quería presentarse a delegado y se decidió hacer una votación libre, todos éramos candidatos. Una de las funciones del delegado era apuntar en la pizarra el nombre de quien rompiese el orden cuando Pilar se ausentaba un momento y nos dejaba haciendo alguna tarea. Los papelitos también servían para pasar mensajes a otros compañeros: "pásalo a...". Eso evitaba que la profesora te llamase la atención por cuchichear, pero era el método más eficaz para que toda la clase supiera el contenido de la nota. No había secretos. La rutina diaria comenzaba en el soportal del patio, haciendo fila y esperando a que sonara la sirena para subir al aula de manera ordenada. Teníamos unas perchas para colgar los abrigos, metíamos el archivador y el estuche en la cajonera y dejábamos las mochilas colgadas del gancho lateral del pupitre. Si nuestra ruta se retrasaba, teníamos que llamar a la puerta para pedir permiso antes de entrar. Siempre se pasaba lista en voz alta: Miguel Arozamena, María Arribas, Marta Baltanás... Si faltabas o te ausentabas parte de la jornada, tenías que llevar un justificante firmado por tus padres. Si querías ir al baño también había que pedir permiso, y no solía darse a más de uno al mismo tiempo. Cuando alguien se ausentaba más de la cuenta, Pilar enviaba a otro compañero a buscarlo.

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Pilar era nuestra "profe", nuestra educadora, con un estilo muy diferente al de Don Pepe, sin voces. Si ella presidiera el Congreso de los Diputados, les mandaría un minuto de meditación cada vez que alteran el orden. Consistía en cruzar los brazos sobre la mesa y apoyar la cabeza sobre ellos, guardando silencio durante un minuto. Tocaba hacerlo cuando estábamos demasiado alterados y charlatanes, generalmente despues de comer. Si alguien hablaba, el minuto se alargaba. Siempre abría nuestra curiosidad y sabía captar nuestra atención incluso para aprender modales. Un día nos contó que, cuando ella estudiaba, los alumnos tenían que ponerse en pie cuando un adulto entraba en el aula (director u otro profesor). Se nos ocurrió hacer los mismo durante una temporada. Cuando llegaba un profesor, alguien decía "en pie" o directamente nos levantábamos en silencio. El visitante se quedaba atónito. Ella nos pedía que nos sentáramos y tenía que explicarle a cuento de qué venía semejante comportamiento tan ancestral. En 3º de EGB, teníamos las mesas colocadas en grupos y así teníamos que hacer algunas tareas: murales, disecciones... En ocasiones hacíamos murales gigantes. Para ello, había un rollo de papel continuo blanco en clase. Pilar cortaba un fragmento, lo extendíamos sobre las mesas y todos a trabajar. Después se colocaba en la pared para que pudiéramos recordar el contenido. Así aprendíamos a trabajar en equipo, compartir el material y cuidar, no sólo el nuestro, sino el que era común para todos (ceras Manley, barras de pegamento, arcilla, plastilina, etc.). Lo llamaban "Comportamiento Cívico-Social" y había que tomarse eso muy en serio porque al final de cada trimestre nos entregaban el boletín de notas y quedaba todo reflejado.

DÍA DEL ÁRBOL El colegio celebró el día del árbol y nosotros plantamos un catalpa o "árbol de los cigarros". Apenas era un tronco con raíces, sin ramas, por ello nos llevó al Parque de Colón, inaugurado en 1985. Allí había un catalpa ya frondoso y nos permitió conocer cómo sería el "palo" que habíamos plantado.

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"¡¡Mi tesoooro!!" Es lo que diríamos si tuviéramos un Plastidecor o un Carioca de color carne. Quien lo tenía, era el Rey/Reina de la clase porque siempre era el color más buscado. "Tener, o no tener", esa era la cuestión. Cuando empezaba el curso, había una especie de competición para ver quien tenía ese año el material más molón: estuche de un piso o de dos, de tela o de plástico (Pelikan), lápices Alpino o Festival, rotuladores Carioca o Staedtler, tinta china, BIC de cristal o naranja, bolígrafo de 4 colores (o más), regla con letras...

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FOMENTO DE LA LECTURA (I) Éramos muy críos y un poco gamberretes, pero de los buenos. En clase teníamos unos armarios para guardar el material y también servían para esconderse o encerrar al compañero. En esos armarios teníamos nuestra propia biblioteca, con una colección de libros que terminado el Ciclo Medio pasaron a formar parte de la biblioteca del colegio. Fue uno de los métodos de Pilar para fomentar la lectura. Teníamos ratos de lectura, después de comer, en los que cogíamos uno de esos libros y nos sentábamos en nuestros pupitres.Por supuesto, colocábamos un marcapáginas con nuestro nombre hasta que lo terminábamos y algunos estaban muy solicitados por ser más cortos o divertidos. Esos ratos de lectura libre también permitían que leyeras tu propio libro, la cuestión era leer. Aquella biblioteca comenzó a formarse con libros de la colección "Barco de Vapor" (editorial SM), Altea Benjamín y Alfaguara Infantil. Después se ampliaría con Juvenil Alfaguara, editorial Noguer y "Tus libros" de Editorial Anaya. Cuando tocaba leer en alto, a más de uno se le hacía un nudo en la garganta aunque sólo fuera uno o dos párrafos. Lo peor era cuando te tocaba leer y te pillaban perdido, teniendo que consultar al compañero por donde seguir... mal empezabas. El primer libro de lectura general fue de la colección "Barco de Vapor". Se llamaba Caramelos de Menta, de Carmen Vázquez-Vigo. Eran las aventuras de Pepito y su amigos: un perro callejero que se encuentra y su madre finalmente acepta en casa, el cohete que perforaba el toldo de la pollería, las peripecias para lograr el dinero que reclama el pollero: fabricar caramelos de menta, ayudar en la pastelería, perder un partido de fútbol. Finalmente, la solución la traerá el perro. No era un perro callejero, sino que se había perdido y el dueño, como agradecimieto, les dará el dinero y podrán, por fin, saldar la deuda.

"El primer libro que leí en un día del tirón fue Caramelos de Menta". Aitana Tamayo

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LOS LIBROS MÁS RECORDADOS

PREUSSLER, Otfried. Las aventuras de Vania el forzudo ("Barco de Vapor", S.M.) ¿Puede uno adquirir la fuerza de un gigante comiendo sólo pipas de girasol? ¿Puede un campesino ruso -Vania- soñar con recibir un día la corona del Zar? A través de numerosos peligros y aventuras, de su duelo con el Caballero de Piedra, este valiente muchacho va a caminar hacia su destino, anunciado por el misterioso anciano surgido de los bosques.

MUÑOZ MARTÍN, Juan. Fray Perico y su borrico, de Juan Muñoz Martín ("Barco de Vapor", S.M.) Esto eran veinte frailes, en un antiguo convento cerquita de Salamanca. Cabeza rapada, barba muy blanca y hábito remendado, caminaban en fila por los inmensos claustros... La irrupción de Fray Perico y su borrico va a trastornar la tranquila vida del convento.

LOBEL, Arnold. Sapo y Sepo, un año entero (Alfaguara) A través de cinco historias, los protagonistas viven situaciones en las que se demuestran su amistad. Con hermosas ilustraciones hechas por el propio autor, la lectura de este libro es un placer para niños y adultos.

WELLS, Rosemary. ¡Julieta, estate quieta! (Altea) ¡Pobre Julieta! Nadie la hace caso. Su madre siempre está ocupada con Salustiano, que todavía es un bebé, y su padre ayuda a Flor, la hermana mayor, a hacer los deberes. ¡No es nada fácil ser el mediano de tres hermanos! Y Julieta está a punto de perder la paciencia.

ENDE, Michael. Momo (Alfaguara) ''Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón''. Momo es una niña que posee la maravillosa cualidad de saber escuchar a los demás y que desea ayudar a la gente a humanizar sus vidas. Sobre todo cuando los hombres grises deciden apoderarse de uno de los bienes más preciados que poseen las personas: su tiempo. Una novela única sobre la importancia de la amistad, la bondad y el valor de las cosas sencillas. En definitiva, sobre lo que de verdad nos hace felices. 40


"Pilar me inculcó el amor que tengo por los libros de literatura y de todo tipo".

En 4º de EGB, Pilar nos propuso la lectura de un pequeño libro de la colección "Juvenil Alfaguara": Cipi, de Mario Lodi. Al trauma generado por la muerte de la madre de Bambi, tuvimos que sumar la caída del nido del pequeño gorrión. Eso sí que fueron nudos en la garganta, más de uno tuvo ganas de llorar.

José Luis Bañón

EL NACIMIENTO DE CIPI [...] Uno, el más chiquitín, era el más vivaracho; agitaba las alitas y daba vueltas de uno a otro lado como si el nido fuera demasiado estrecho para él. Los hermanitos hacían: “cip, cip, cip” con garbo, en cambio él gritaba: “ cipi, cipi, cipi” y no paraba nunca. ―¡Ya está, le llamaremos Cipi! ―dijo la mamá.

El relato nos enseñaba sobre la aventura de la vida a través de un pequeño e inquieto gorrión. Parece mentira, pero cuántas cosas aprendimos de un libro tan pequeño: paciencia, tolerancia, honestidad, solidaridad, perseverancia... Nos enseñaba que todo tiene una solución, hay que insistir en encontrarla y no desanimarse enseguida. Aprendimos a respetar la naturaleza, a ver lo importante que es la amistad, el amor y la paternidad. Nos mostraba el peligro, el miedo, la vida y la muerte. Y apenas tenía 116 páginas.

También ese curso tocó la lectura de otro libro de Juvenil Alfaguara. A través de un texto escrito por René Goscinny e ilustrado por Sempé, conocimos a Los amiguetes del pequeño Nicolás: Alcestes, Agnan, Godofredo, Clotario, Rufo, Majencio, María Eduvigis... ¿Quién diablos tiene esos nombres? Pues sí, esos eran los amigos del pequeño Nicolás, y en nuestra pequeña biblioteca teníamos más relatos de sus aventuras: Joaquín tiene problemas, Los problemas del pequeño Nicolás...

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El pequeño Nicolás era un niño como cualquiera de nosotros y nos podíamos identificar con él porque también jugaba al balon tiro (balón prisionero). Desde su perspectiva se descubrían las contradicciones de los adultos que nos rodean. Era una nueva manera de razonar. Eso sí, los métodos de su colegio eran a la antigua usanza. Este libro fue la razón de que Pilar nos hablara de aquellos antiguos métodos, tan diferentes a los suyos. HEMOS HABLADO POR RADIO [...] Y después se abrió la puerta de la clase y entró el director con dos señores, uno de los cuales llevaba una maleta. —¡De pie! —dijo la maestra. —¡Siéntense! —dijo el director—. Hijos míos, es un gran honor para nuestra escuela recibir la visita de la radio, que, por la magia de las ondas, y gracias al genio de Marconi, transmitirá vuestras palabras a miles de hogares.

Cuántas risotadas soltamos leyendo aquellas historias y cuántos recuerdos de aquella lectura. Probablemente alguno recordará el capítulo "Filatelias" en el que Rufo llegaba al colegio con una colección de sellos. Un hobby que saltó al mundo real y varios de nosotros iniciamos también una colección de sellos e incluso, como si de cromos se tratase, llevamos nuestros sellos usados al cole para mostrarlos e intercambiar con algún compañero. Seguro que si releyésemos aquellas páginas, nos vendrían a la mente multitud de anécdotas de esa época.

Ávidos lectores, en 4º aún tuvimos tiempo de leer buena parte de El nuevo Noé, escrito por el zoólogo británico Gerald Durrell y publicado por Salvat Alfaguara. Era un libro realista, tanto que era un "diario" de anécdotas de sus expediciones y sus descripciones de los animales que capturaba. Probablemente todos recordamos la historia del chimpancé fumador, la mangosta, el martin pescador... y otros muchos animales que no sabíamos que existían.

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La tarea posterior consistió en elaborar unas fichas con algunos de esos animales y acompañar la descripción con un dibujo.

LA HISTORIA DEL CHIMPANCÉ CHOLMONDELY [...] Mientras esperábamos que llegara el té, me senté frente a Cholmondely y encendí un cigarrillo. Para mi sorpresa, se puso muy nervioso y me tendió la mano por encima de la mesa. Preguntándome qué iría a hacer, le alargué el paquete de cigarrillos. Lo abrió, sacó uno y se lo puso entre los labios. Entonces extendió la mano de nuevo y le di las cerillas, con gran asombor por mi parte, sacó una de la caja, la frotó, encendió su cigarrillo y tiró la caja sobre la mesa. Recostado en su silla arrojó nubes de humo del modo más experto. Nadie me había dicho que Cholmondely fumara. Me pregunté con bastante inquietud qué otras malas costumbres que no me había advertido su dueño tendría.

En 5º de EGB leímos un libro muy diferente a los anteriores. El Gran Gigante Bonachón, de Roald Dahl (Planeta Juvenil) era un protector de la infancia y de los niños, una especie de "amigo invisible". Embotellaba los mejores sueños y hacía desaparecer las pesadillas. La historia, ilustrada por Quentin Blake, incitaba a soñar y a crear, y lanzaba un mensaje a los gobernantes (Reina de Inglaterra) para que se preocupen y protejan a los niños, sin violencia.

"Tendríamos que ir a ver la película de Spielberg en plan fanáticos del libro y criticar su mala adaptación". Álvaro Labiano

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"Gasipum era la bebida que tomaba el gigante y que le provocaba unos pedos enormes". Mireia Gallego

El GGB raptó a una niña huérfana llamada Sofía y la enseñó a abrir su mente y salir de los convencionalismos, a ser tolerante y respetar lo diferente. El gigante invitó a Sofía a tomar su bebida gasipum y a entender que no había nada de malo en los popotraques.

"Descubrí hace poco que existe una peli de dibujos del GGB". Ignacio Guisández

De nuevo era un lectura sobre la amistad y los buenos sentimientos, pero además era un rechazo al uso de la violencia para resolver conflictos.

VIAJE AL PAÍS DE LOS SUEÑOS [...] –Pero los guisantes humanos se aplastan entre ellos sin cesar. Se disparan cañones y montanen aerioplanos para arrojarse bombas en la cabeza. Y eso cada semana. ¡Los guisantes humanos no dejan de asesinar a otros guisantes humanos!

. Ese año celebramos el Día del Libro de dos formas: un "amigo invisible" con libros y, un día después, un trueque de comics y libros ya leídos. Algunos eran expertos mercaderes y los comics de Marvel fueron los más intercambiados.

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"No dejes para mañana lo que puedas comer hoy" debía ser la máxima de Álvaro de la Rosa. Muchos de nosotros aborrecíamos buena parte de la comida del colegio, pero él se las ingeniaba para entrar varias veces al comedor utilizando diversas artimañas.

"Mi record fueron cuatro comidas". Álvaro de la Rosa

Los primeros años de colegio, el acceso al comedor era más desordenado y eso permitía a Álvaro colarse al comedor nada más bajar al recreo. Terminaba en 10 minutos y se marchaba a jugar al fútbol con los compañeros. Cuando entraban todos, se unía de nuevo. "Mi record fueron cuatro comidas".

No era el único. Había días que el menú era tan apetecible que más de uno se colaba dos veces o intentaba repetir. Hasta que decidieron ser más estrictos e iban llamando curso por curso y pasando lista. Al igual que cambiaron los platos de cristal por unas bandejas metálicas. En otras ocasiones nos comíamos lo que a otro no le gustaba o nos intercambiábamos la comida. Nada de esto ocurría con el puré de verduras pues lo habitual era rellenar las jarras y dejar sólo la mancha en los platos. Ni por esas te librabas de que el profesor o las cuidadoras te chantajearan sin dejarte salir si al menos no comías un poco de puré. Claro, así era fácil, los profesores no siempre tenían el mismo menú. Los macarrones, el filete de pollo empanado y el San Jacobo eran algunos de los platos predilectos. Aunque ninguno superaba el protagonismo del pan. Los panes viajaban por las ventanas o escondidos bajo el jersey. ¡Puro contrabando! Las lentejas con chorizo hacían pareja con la tortilla de patatas con ensalada, la sopa de fideos "obesos" con el cocido (suerte si no iba ya mezclado con el repollo) y el puré con el pollo "asado". Eran los más clásicos, sin variaciones año tras año. Aunque tampoco faltaban el arroz con tomate, la merluza empanada o aquellos filetes de ternera asada, casi translúcida, con salsa. Las natillas/flan y el yogurt eran dos de los postres más deseados.

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JOSÉ LUIS BAÑÓN IZU nació el 9 de mayo de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Aquellos años los veo tan lejanos, que me cuesta acordarme de ellos. Alucino con la memoria de algunos de vosotros/as, que os acordáis de todo tipo de anécdotas, y de cuándo entró y salió fulanito. Yo era un niño más bien tímido y reservado, que le gustaban los deportes, y que pensaba más bien poco en chicas.  Tras el Lorca me fui al Instituto III de Majadahonda, y perdí contacto con muchos de vosotros. Después, fui a la Universidad Politécnica y me gradué como Ingeniero Agrónomo. Trabajé en consultorías de proyectos y medio ambiente durante ocho años, momento en el que di un giro de 180º y descubrí el mundo de la docencia. Actualmente, me estoy formando, reconvirtiéndome para obtener una plaza en algún colegio de secundaria como profesor de Ciencias.

En lo personal, soy una persona muy inquieta y curiosa. Me gustan las Ciencias, pero también las Letras, la Música y la Cultura en general. Soy bastante deportista, aunque lo que más me gusta es salir a la montaña. Estoy casado con Lucía y vivo en Madrid, junto al Matadero. No tengo hijos. Guardo con especial cariño el recuerdo de los partidos de fútbol en el recreo, y las salidas extraescolares, como el de la granja y los centros de interpretación, o como el viaje de fin de curso a Mallorca. También guardo muy buen recuerdo de Pilar Pita.

¡¡Gran profe!!

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Una anécdota muy graciosa, no recuerdo con quién iba, fue dando una vuelta al cole durante la clase de gimnasia, y de repente, vimos a una pareja haciendo "sus cositas" en lo alto de un árbol y alucinamos en colores... Creo que nos increparon y todo por mirarles. Por cierto Juan, Emilio y Miguel eran nos galgos corriendo. Entre los recuerdos que no me gustan tanto, me acuerdo de que Daniel Bajo y sus compañeros del B se metían todo el rato con Pedro Obama, el chico negro que estuvo en nuestra clase. A mí la verdad es que me daba mucha rabia, pero resultó que un día Pedro estalló, y le propinó una paliza a Dani que para qué, y ya sabéis la estatura que se gastaba... Tampoco guardo buenos recuerdos de los métodos de Don Pepe en clase, que eran muy "primitivos" y desde luego que hoy en día no serían bien vistos.

Sólo 30 kms más

¿Sabías que...? Cuatro maratones avalan su fiebre por el running. En Berlín, la cerveza es lo mejor para recuperarse.

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ELENA MARTIN IRENE ELENA MARTÍN PÉREZ nació el 28 de enero de 1977 y estuvo en el colegio desde 1º hasta 5º de E.G.B.

En efecto, Elena fue de esos poquitos alumnos que empezaron 1º en un otro colegio (la foto es en el Francisco de Quevedo) y estrenaron las aulas del Lorca en la primavera de 1984, pocos meses antes de terminar el curso escolar. Sin embargo, se marchó tras terminar el quinto curso.

"Me doy cuenta que estoy fatal de la memoria, me acuerdo de muy poco".

Estudié Historia del Arte en la Universidad Complutense, hice un Máster de informática y actualmente llevo la empresa familiar en la que vendemos semillas de plantas de flor, de césped, etc.

Trabajo y vivo en Majadahonda con mi pareja y mi hijo, Daniel.

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Hubo una época en la que mis padres cerraron una tienda de caramelos en Zamora y teníamos muchos en casa. Todos los días llevaba una bolsa para compartir en clase...

De Don Pepe me acuerdo que era bastante "aterrador", nos tiraba de las orejas, vamos lo típico de la enseñanza a la antigua usanza...

En las clases de Ética recuerdo que salíamos de paseo por el monte del Pilar (justo la parte que ahora está llena de casas y donde actualmente vivo), y nos encontrábamos con mi padre que salía a entrenar por ahí y llevaba un cronómetro (ahora sería un pulsómetro).

¿Sabías que...? Me gustaba jugar al fútbol con los chicos.

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GABRIEL GARCÍA LOYGORRI GABRIEL GARCÍA LOYGORRI HERREROS DE TEJADA nació el 14 de abril de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Nunca me gustó estudiar y siempre fui un poco a remolque del resto de la clase. Después del instituto obtuve mi diploma como Creativo Multimedia y desde entonces estoy peleándome con el ordenador para que las páginas web estén hechas con un poco más de cariño. Recientemente he creado junto a un amigo y socio inglés una empresa de desarrollo web.

En cuestión de deportes, nado al menos 3 km al día, pronto me saldrán branquias.

Tengo muy mala memoria, así que pocas anécdotas puedo contar sobre los años que pasamos en el colegio. Vale que la última vez que nos vimos, salieron muchas y muy divertidas que fueron refrescándome la memoria.

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¿SABÍAS QUE...? Mª Asunción Isabel Martínez de Irujo III Duquesa de Vistahermosa

La bisabuela de Gabriel, por parte de su padre, era Dama de la Reina Victoria Eugenia de Battenberg, y también era tía del IX Duque de Sotomayor, primer esposo de Cayetana, la Duquesa de Alba. Esto convierte a Gabriel en descendiente DIRECTO, por muchas y diferentes ramas, de muchos reyes. Entre sus muchos ascendientes directos: Ramiro I de Aragón (†1063) Fernán González, Conde de Castilla (†970) Clodoveo I, Rey de los Francos (†511) Al-Hakam II Al-Muntasir, Califa de Córdoba Alfonso Enríquez I, Rey de Portugal (†1185) Hugo Capeto, Rey de Francia (†996)

Sólo hay dos cosas que me vienen a la cabeza si pienso en mis años en el colegio. Una son mis amigos del colegio, con los que sigo tratando de manera casi continua desde 2º de EGB: Juan Manuel, Raúl, Guillermo, Joan, Miguel, y Óscar, con los que hay una amistad INCONDICIONAL, difícil de explicar. La otra, que igual explica esta amistad incondicional, es Pilar Pita, profesora de referencia, fue la responsable, estoy seguro de ello, algo nos enseñó. Lo que me da más pena es que me tuviera que enterar, mal y tarde, de su fallecimiento. Alguien se merece unas collejas por esto... Raúl. ¡Capullo! Sí, son para ti, así que ándate con ojo.

"

Ramón Berenguer III, Conde de Barcelona (†1131) Carlomagno (†814) Jaime I de Aragón, el Conquistador (†1276) Sus ancestros tuvieron vínculos de sangre con el Gran Duque de Alba, Sto. Tomás de Aquino, Roger de Lauria, Guillermo I de Inglaterra el Conquistador, Clodoveo I Rey de los Francos, Recaredo, Teodorico el Grande, Federico I Barbarroja e incluso Mahoma.

¡¡Cómo mola, compañero!! Yo sólo Maduro.

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Los Oriol y el Monte del Pilar El arquitecto José Luis de Oriol Urigüen destaca por la canalización del río Manzanares y el palacete donde vivió, ahora Hotel Palacio del Retiro (esquina de las calles de Montalbán y de Alfonso XII). Además promovió la construcción del Convento de las Carmelitas Descalzas en el Cerro de los Ángeles, de cuya congregación formaba parte su hija. Don José Luis estaba casado con Catalina de Urquijo, ejemplo de la trama económico-industrial que se va tejiendo alrededor de la familia Oriol. Tuvieron ocho hijos que continuaron esa trama: banca, industria, gobierno, aristocracia, religión... Los Oriol encarnan una de las principales riquezas latifundistas españolas y fueron también quienes ayudaron a Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, cuando llegó a España. Varios descendientes fueron miembros de la congregación, siendo su nieto Santiago director del colegio Everest. Tras conocerse los escándalos sexuales del fundador, Santiago y cuatro de sus hermanos abandonaron la congregación y trataron de recuperar las propiedades que la congregación ocupaba en el Monte del Pilar. El Monte del Pilar, antiguo Cazadero Real de Felipe II, forma parte de una masa forestal de casi 800 hectáreas, entre Majadahonda, Pozuelo y Madrid. La familia Oriol cedió 243 ha. al Ayuntamiento de Majadahonda y pasaron a ser de dominio público como "parque forestal". Había pequeñas construcciones de labor y pastoreo, de hecho, el hijo del pastor, Laurentino, era alumno del Lorca y los profesores organizaron una pequeña excursión al lugar. Ahora esas instalaciones se han convertido en el Centro de recuperación y Hospital de fauna (GREFA). Las ruinas del Palacio de Coto Blanco siempre fueron un misterio para los alumnos del Lorca y otros muchos majariegos. El Ayuntamiento prometió su reforma, pero finalmente optaron por la completa demolición.

"El palacio de Coto Blanco fue la residencia de unas monjas, parientes de la familia Oriol. No tenía más misterio que el de haber quedado deshabitada, abandonada y expuesta al vandalismo y el paso de los años. Tuve ocasión de visitarla en compañía de quien fuera secretaria personal de la familia Oriol. En su interior, lo que más llamaba la atención, entre escombros y basura, era el mármol de la chimenea en la planta baja, la barandilla de la escalera y los baños comunes de la planta superior, con varios lavabos y retretes. En los alrededores también quedaban las ruinas de un palomar y de un par de pequeñas casas". Lidia Díaz de Ávila 52


El sitio de mi recreo Donde nos llevó la imaginación, donde con los ojos cerrados... divisábamos la casa de los Oriol. ¡¿Cuántas historias nos inventamos sobre aquella casa?! Aquella leyenda de los perdigones con sal..., aunque allí realmente vivieron unas monjas. En aquella época, el colegio estaba en medio de la nada y el palacete de Cotoblanco era la única atracción que había en el paisaje. Ahora está irreconocible Bajar al recreo era el momento más deseado del día, quizás no tanto para los profesores que tenían vigilancia esa semana, salvo el caso de Nano que parecía disfrutar cuando le tocaba. Los días preferidos por todos eran los lluviosos, porque ponían "Un día pasé por allí y película en la biblioteca y había tortas por pensé: antes esto era todo lograr colarse en algún hueco aunque tocara campo. Me sentí mayor al estar de pie y apelotonados: "SSsshh, no se repetir la frase que solía oye".

decir mi abuelo".

Hacíamos de todo: bailar, saltar, correr e incluso obras de ingeniería. Nuestras presas David Muñoz Marina pasarán a los anales de la historia, esas sí eran buenas y no como las obras que hace Calatrava. Los primeros años había dos zonas de trabajos hidráulicos: desde la zona del huerto hasta la puerta en la reja de abajo y desde los terraplenes y el muro de infantil hasta la otra esquina baja. Esta segunda zona era la predilecta por ser la más húmeda y con mejor pendiente, pero el graderío que salvó los terraplenes disminuyó el caudal que se recogía.

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Aquel graderío tal vez fuera menos peligroso que los terraplenes agrietados, pero aquellas grietas daban mucho juego. No sólo ayudaban a recoger el agua para las presas, sino que servían para extrañas competiciones de coches en el interior de las grietas. Además, cuando sonaba la sirena, se subía más rápido que por las escaleras.

"Guille siempre tenía los mejores coches". Carlos Derqui

Esa sirena que siempre nos cortaba el rollo y nos obligaba a decir "¡Abran presas!" o "¡Agua va!" y comprobar cuales eran las que más resistían y aguantaban el embiste del agua corriendo ladera abajo. En aquel patio jugábamos a miles de cosas: tulipán, peonzas, bote-botero, látigo, burro, churro... y a piedras. Que se lo pregunten a Iván y David que se enzarzaron en una pelea de piedras. ¡Agüita, qué par de locos! Aunque para violencia la de "mosca" y los golpes al pasar por el pasillo como no acertaras quién te soltó la colleja. Uno de los juegos que no distinguía entre chicos y chicas era el rescate. Las reglas eran de lo más básico. Nos dividíamos en dos grupos y se pedía a un profesor que tirase una moneda para decidir quien se la ligaba. Éstos tenían que contar mientras el resto corría. Cuando empezaba la persecución, los cazados iban formando una cadena humana desde la canasta y si uno de su grupo lograba salvarles tocando la cadena, huían y se desperdigaban nuevamente por todo el patio. Sin embargo, con el tiempo fuimos abandonando este juego, unos preferían el fútbol o el baloncesto, mientras otros optaban por sentarse en las gradas. En el fútbol, el clásico era el "A" contra el "B". Siempre eran los partidos con mayor rivalidad, tanto es así que alguna vez terminó en pelea: Cabeza-buque (Daniel Bajo) contra alguien de nuestra clase. Los amistosos dividían la clase en dos grupos y el equipo de los malos (David, Derqui...) siempre terminaba yendo a por los balones que se iban fuera. ¿Cuántas veces se dejó Carlos la entrepierna saltando las vallas del cole? Hay que reconocer que también ganaron algún partido. ¿Y las leches de Iván? Que mandaba el balón al patio de abajo cual Bud Spencer. ¿Os acordáis de los partidos de rugby? Emilio te dejaba pasar, te perseguía y se tiraba a tus pies como una piraña. ¡Tremendo! Menudo Emilio, un crack del balón. Y Juan... ¡Menuda pareja hacían!

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Siempre había bailes y canciones, ya fuera en corros, pasillos, con una pelota, con la comba, la goma elástica... y generalmente en los soportales o bajo las cubiertas amarillas En la goma elástica se iba subiendo la altura ("Las alturitas"), se pisaba, se saltaba, se giraba, se cogía la goma... y quien fallaba tenía que ocupar el lugar de quien sujetaba la goma. Cuando eran muchas niñas se podía jugar en parejas cruzando la goma o bien formar un cuadrado y jugar 4 a la vez. A lo lococo, a lo loco-co, una vieja se ha caído de la moto-to...

La comba también tenía diferentes grados de dificultad según el número de personas que jugaran y cada juego tenía su canción: balanceo, era el más sencillo para quienes no eran habilidosas y el más aburrido para el resto (Al pasar la barca, me dijo el barquero: las niñas bonitas, no pagan dinero. Yo no soy bonita, ni lo quiero ser. Yo pagó dinero, como otra mujer); comba elevada, era la más practicada y con algunas canciones había que agacharse al escuchar una palabra mientras la cuerda se giraba en el aire (El cocherito, leré, me dijo anoche, leré, que si quería, leré, montar en coche, leré. Y yo le dije, leré, con gran salero, leré, no quiero coche, leré, que me mareo, leré); comba entrando y saliendo (Cuándo venga el cartero, ¿qué carta traerá? Traiga la que traiga, se recibirá. Toc, toc. ¿Quién es? El cartero. ¿Tae carta? No. Pues hasta luego) y otras variantes en las que se hacía más rápido; comba por parejas, desde dentro se invitaba a una compañera que tenía que entrar y después se contaba hasta que una fallaba (Invito a ... ¿A qué? A un café. "Haciendo lo de ¿A qué hora? A las tres. Que una, que dos y que tres); 'Bailando bajo la mogollón, en el que iban sumándose más lluvia', Derqui decía: a compañeras hasta que alguna fallaba; y otra opción era extender la cuerda y dar vueltas desde un sooo marino way...". extremo mientras los compañeros saltaban a su Álvaro de la Rosa paso. Las chicas eran las más bailongas y preparaban bailes que luego escenificaban en clase, con permiso de Pepe o de Pilar Pita: Maquíllate (Mecano), Ni tú ni nadie, más conocido como Mil campanas (Alaska y Dinarama) y Olvídame y pega la vuelta (Pimpinela). Luego llegó

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el ¡¡Chas!! y aparezco a tu lado (Alex y Cristina) y arrasaron. Eso sí, Álvaro de la Rosa se unía, lo de las variedades siempre fue lo suyo. En la zona del huerto era más habitual jugar al clavo, a la rayuela, el avión, al tejo, a las chapas, a las canicas... ¡Aquellas canicas! Ojos de gato, gasolina, galaxia, españolas, chinas, japonesas, ojos de tigre, arañas, boloncios... A los cursos inferiores se les robaba alguna y luego llegaban los mayores y nos las robaban a nosotros. Así la cosa quedaba igualada. No había móviles y disponíamos de un abanico de juegos tan inmenso que llenaríamos páginas explicando todos los que ha visto ese patio. Además de espacioso, tenía diversos tipos de superficie, lo que permitía todo tipo de juegos y variantes. Recordamos muchos de esos juegos, pero en otros casos nos cuesta recordar el nombre o las reglas exactas. ¿"Círculo" o "huevo"? Ese juego que se jugaba saltando al interior de un círculo diciendo nombres de marcas, de capitales... y al saltar se intentaba pisar el pie del compañero para mandarle fuera del círculo. Carlos recuerda a Ignacio "rompiendo" algún tobillo con sus pisotones. Otro juego habitual era la galleta. Sólo necesitábamos una piedra y un palito o tiza, dependiendo de la superficie. Cada uno de nosotros se dibujaba un círculo a su alrededor, extendiendo el pie o el brazo, y con el pie se tiraba la piedra hacia otro círculo. Si el que la lanzaba lograba meterla en círculo se dibujaba un "mordisco" rodeando la piedra, pero si el compañero lo evitaba, el lanzador tenía que ir a recoger la piedra y mientras podíamos ir a morder su galleta. Cada vez las galletas se quedaban más pequeñas y ganar era cuestión de puntería y equilibrio. Y si la cosa va de círculos, había uno con dos concéntricos. "Stop" (o "mundo" o "declaro la guerra"). El círculo grande se dividía en tantos quesitos como jugadores y se asignaba el nombre de un país (o fruta). Colocábamos el pie el en círculo pequeño y uno decía "Declaro la guerra a mi peor enemigo que es...". Todos nos alejábamos al tiempo que el elegido se metía en

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NUESTRO CHURRO TENÍA MARCA PROPIA


el círculo interior y gritaba "stop" o "pies quietos". Entonces tenía que llegar a un compañero dando tres pasos. Si lo lograba, le quitaba una vida, pero si no era así, la perdía. Era una variante sin balón del "pies quietos" ("sangre"), donde el elegido tenía que pillar la pelota y desde ahí, o dando tres pasos, golpear a un compañero que trataba de esquivar el golpe "El de Luke Skywalker era sin despegar los pies del suelo. Tal vez por de los más difíciles de eso había tantos juegos, no siempre se tenía conseguir". un balón, una tiza, un clavo... teníamos que usar la imaginación y adaptarnos a la Lidia Díaz de Ávila situación del momento. En los soportales y en las gradas también era habitual jugar con cromos de palma, "piedra, papel o tijera", o escuchar el clásico "sí-le, no-le" de los chavales que se intercambiaban los cromos que estuvieran de moda. Sin olvidar, los gusanos de seda. Lo de "tener o no tener" no sólo era cuestión de juegos sino también de ropa: jersey Privata, polo de Lacoste, pantalón Levi's 501... y el color de sus etiquetas: roja, blanca, naranja. Algunos debían ser representantes de las marcas por la promoción que les hacían. Eso sí, las marcas no entendían de picores. El día que algunos cogieron lana de fibra de vidrio y se la echaron a otros... Más de uno corrió al baño deseando quitarse la ropa y darse una buena ducha, pero la peor parte se la llevaron los que se tocaron los ojos. Algo parecido ocurrió el día que alguien cogió guindillas del huerto ―dicen las buenas lenguas que se trataba de Derqui y Mario― y las metieron en un bocadillo que invitaban a probar. Hablando de comer, nadie olvida el año en que los alumnos de octavo vendieron donuts para recaudar fondos para su viaje de fin de curso. El éxito de ventas fue tal que no se permitió volver a repetirlo. Demasiados atracones. No fueron las únicas ventas en el patio. También hubo un mercadillo de libros viejos, incluso con lecturas poco aptas para el público infantil. El patio era el área del colegio donde todos queríamos estar cuando estábamos en clase, aunque algunos pedían quedarse en clase durante el recreo. Es lo que tiene el rol, normalmente jugaban en el patio, pero también ―Ignacio, Raúl, Labiano y Javier― convertían el aula en una mazmorra con dragones.

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Gonzalo Portals GONZALO PORTALS MUÑOZ nació el 1 de junio de 1977 y estuvo en el colegio desde 4º hasta 7º de E.G.B. Me parece buena iniciativa, sin embargo no estoy seguro de encontrarme en esta clase, o por lo menos no me reconozco en ninguna de las fotos. Para ser honestos, 8º de EGB lo estudié en otro colegio (Galicia), pero en la foto de 5º debería estar y no lo veo claro. Mi tutora sí que era Pilar Pita. No me acuerdo de nadie. En efecto, Gonzalo no sale en ninguna de las dos fotos de grupo que conservamos, pero sí estuvo, eso lo tenemos claro más de veinte personas que nos acordamos de él.

Estudió Física en la Universidad de Santiago de Compostela y se especializó en Renovables. Actualmente trabaja en el sector de la Energía Eólica, en Madrid. Está casado y tuvo mellizos, Lucas y Adriana, el 2 de septiembre de 2015. Han pasado muchos años, pero sí recuerdo la excursión a la granja-escuela "El Acebo" en 5º de EGB y otra por el bosque de Villaviciosa de Odón, las cuatro estaciones del patio, el coro de clase donde sólo podía mover los labios porque desafinaba... A Pilar Pita la recuerdo con mucho cariño. Nunca hubo un "coro de clase", pero Gonzalo se refiere a las celebraciones que se hacían en recuerdo de Federico García Lorca. Nos tocaba recitar poesías o cantar canciones del poeta granadino, y no todo el mundo tenía las mismas dotes artísticas ni ganas de subirse al escenario.

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¿SABÍAS QUE...? Es un chico de "Aguas Bravas" y participa en competiciones nacionales de Kayak Extremo. Entre otros, consiguió el 5º premio en la Copa Galega de Kayak Extremo 2005 y el 3er. puesto en XIII Piqueras 2013.

También conoce el pódium desde lo más alto: 1º en V Copa Cántabra de Kayak Extremo, celebrada en Ampuero en 2012.

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MIREIA GALLEGO DÍAZ nació el 19 de enero de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Estudié en el instituto Carlos Bousoño al igual que la mayoría, y me examiné de Selectividad en dos ocasiones, para subir nota. Primero hice Logopedia y luego la Diplomatura de Terapia Ocupacional. He trabajado siempre de logopeda en hospitales como la Fundación Jiménez Díaz y otros sitios. Hace diez años conocí a Paco en la boda de una amiga y nos casamos el año pasado (2015). Él es de Cádiz y allí vivimos desde hace un año con nuestro hijo, Nico, que también estudió en el Lorca cuando vivíamos en Majadahonda. El peque de la casa acaba de cumplir cinco años y es muy bicho. Somos muy felices y comemos...

"El primer día de clase con Don Pepe, me tocó en el lado izquierdo con Miguel a mi lado, me acuerdo muy bien". El primer día de clase lo pasé fatal porque ver a un señor tan grande como Don Pepe, yo que venía de Barcelona, de una profe súper dulce y cariñosa... Llegué tarde, sin conocer a nadie y ese hombre tan grande poniéndonos en el banco. Me quedé bastante pillada. Recuerdo de Don Pepe las famosas divisiones eternas y que, cuando llegó Pilar Pita, nos hizo un método para hacer divisiones que fue un descoloque para todos. Los cambios de profesor: cuando Pilar Domínguez venía a darnos CC. Sociales, las lecturas con Pilar Álvarez... Don Pepe siempre me echaba la bronca porque mi "v" parecía una "b" y decía que eran faltas de ortografía, pero eso era mentira, era "v" aunque pareciera "b". No me olvido de Nombi y sus carreras por el campo alrededor del colegio y de la construcción del gimnasio de color "rosa chicle".

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Me viene también a la memoria el recuerdo de aquellas tardes jugando al ajedrez con el profesor de gimnasia, José María. Ese señor gordote, moreno, que en comparación con Nombi, no tenía nada que ver y no nos dejaba firmar con bolígrafo rojo, sólo azul y negro. En el patio jugábamos al "clavo". Ese juego que teníamos que llevar un destornillador para ir clavándolo en los cuadrados dibujados en el suelo. Hasta 6º siempre iba con Raquel Berrade y principalmente con Isabel Pavón. Ya en Ciclo Superior empecé a juntarme más con Virginia.

Yo siempre comía en casa. Mi madre siempre venía con el Renault 5 rojo y nos esperaba en el descampado que había frente al cole. Le daba pena que los niños que iban caminando se mojaran los días de lluvia y nos metíamos siete u ocho dentro del coche. Sin embargo, me apuntaron al comedor en 8º de EGB porque yo quería estar con los compañeros.

¿Sabías que...? Mireia conoció a su marido en Cádiz, en una boda a la que fue de rebote. Los que se casaron, se divorciaron al año. 10 años después, Paco y Mireia están casados y felices con su niño.

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David Muñoz DAVID MUÑOZ MARINA nació el 25 de mayo de 1976 y estuvo en el colegio desde 6º hasta 8º de E.G.B.

¿Quién no recuerda las famosas Reebok Pump de David? Esas zapatillas pasaron a la historia. Ahora usa Nike y Brooks para correr y... Hace ya 16 años que le dio por correr maratones y se ha quedado hecho un pincel. También dejó de ser "el Lupos", se operó y ya no lleva gafas.

Desde hace ya 9 años estoy felizmente casado y tengo dos gemelos. Mi hermano y yo tenemos un taller de coches, en Marqués de Viana, y apenas me he movido de la zona, vivo en Pozuelo de Alarcón.

La chica que me gustaba era... Ahhh! Que eso has puesto que no, sorry! Con las pedazo chicas que teníamos, raro que no te gustasen todas. La verdad es que me lo pasé genial la temporada que acompañaba a Mireia a su casa. Marta me ganó el corazón cuando me copió un examen de recuperación de Lengua que Pilar Álvarez olvidó en la mesa. Hice el cambiazo y saqué un 8. Teresa se quedó a cuadros.

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Del niño que era antes, poco queda ya, pero en realidad tampoco me gustaba mucho... Alguien que pasaba desapercibido y muy mal estudiante (me tenían manía). Me hizo ilusión ver a los profesores y me hubiese gustado ver a Pepe aunque antes no quisiera verlos ni en pintura, bueno, a Pepe siempre le veía en septiembre. Todos han sido un referente para mí, pero especialmente Pepe y Pilar Álvarez, aunque ella me tenía atravesadito. Ignacio Guisández me dejó marcado tras regresar de su casa sin tragar saliva y soltar la mundial. La verdad es que esos años fueron importantes por los amigos, especialmente por los que más me relacioné: Iván Corsini, Fernando Trinidad y Carlos Derqui. No me olvido del viaje de fin de curso a Mallorca, porque nos lo pasamos genial y arrasamos con las ensaimadas.

¿Sabías que...? Conserva con mucho cariño una pequeña pirámide que Álvaro Labiano le trajo de Egipto.

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Los primeros años tuvimos un profesor de música que se llamaba José Ignacio, Nacho. Venía a clase con un montón de instrumentos y había tortas para conseguir el más guay. "Mú-si-ca, rítmi-ca...". El xilófono, el triángulo y las maracas eran los más codiciados. La orquesta se completaba con las claves, las cajas chinas, las sonajas, cascabeles, crótalos, panderetas y pandero. Éste último... sufrió lo suyo.

"Al terminar el primer trimestre, recuerdo ir un año vestida de pastorcilla y llevar una zambomba que me había hecho mi padre. Regresé con ella destrozada". Lidia Díaz de Ávila

Aprender música, en general, aprendimos poco, pero nos divertíamos haciendo ruido, especialmente con la flauta dulce. Más de un padre deseó que nos metiéramos la flauta por... Salvo los de Álvaro Labiano, que tocaba como nadie y en alguna ocasión trajo su flauta travesera para mostraros su talento musical.

En una ocasión, compaginamos música y manualidades. Hicimos algunas claves y sonajas para que nadie quedara sin instrumento. Sólo hacía falta un poco de madera, chapas, martillo, clavos y la segueta. Por supuesto, era imprescindible tener hojas o pelos para la segueta, que siempre se tronchaban y teníamos que buscar un compañero que nos prestase otro, a ser posible uno circular porque los planos se rompían antes. Sin duda, era más fácil hacer maracas con arroz, papel higiénico y unos globos.

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Sin embargo, el "instrumento" que trajo de cabeza a los profesores, en alguna que otra ocasión, era el más diminuto y tenía un sonido inconfundible: "croac, croac". Sí, esa minúscula chapita que podías esconder en cualquier sitio mientras la profesora trataba de averiguar quién diablos hacía el ruidito. ¿Derqui? Esta vez no, fue Juanma.

"Carlos Derqui trajo un día una caja con un dedo dentro, ¡lleno de sangre! Nos reímos mucho. Era su dedo, decía que lo había encontrado en la calle". Iván Corsini Hablando de modular, el "módulo lunar" de Ignacio. Y para sonoros, los omóplatos que golpeaba. Si veías a Ignacio doblar la lengua, era la señal de que su mano salía de paseo. Sus palmadas eran record Guinness y, como otros muchos, también solía "sacar corchos" con la boca.

No es manía, es que Carlos tenía fama de liarla parda... Era el habilidoso de la clase pues, además de los párpados del revés, hay que sumar su gama, muy completa, de pedorretas. Echaba el aire hacia arriba usando la boca como caja de resonancia y modulando como si de un instrumento de música se tratara.

"El que mejor sonaba era Miguel". Ignacio Guisández

¡Fernando Trinidad! Eso sí era de record. Tenía un silbato escondido en la boca. Puede que Gonzalo Portals gritase como un grajo y Carlos Derqui fuera hermano del "Pato Donald", pero lo de Fernando era para enviarle a "Factor X". Sí, habilidades teníamos muchas y lo demostrábamos como nadie en la clase de manualidades. Colorear con ceras y palillos, bolitas de papel de seda, vidrieras con papel celofán, "collage" con papel charol... ¡Eso era lo fácil! En una de las reuniones de padres, el tema central acabó siendo el "petit point". Al parecer, hubo algún padre que manifestó el rechazo a que su hijo ―todo de género másculino― hiciera una labor de mujeres. Aunque la Alta Costura estaba copada por muchos hombres, la aguja seguía siendo de género femenino. Curioso, hubo algún niño que terminó su primer "petit point" tan rápido y con tanta ilusión, que acabaron bordando dos pañitos.

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Como la cosa va de hilos: los telares. Aquello fue una revolución. Todos teníamos nuestro propio bastidor de madera, con una urdimbre blanca de algodón en la que entrelazábamos las gruesas lanas. Algunos se hicieron auténticos expertos y les cundía tanto que, de nuevo, acabaron tejiendo varios lienzos. En esta ocasión tuvimos un apoyo extra, varias madres del A.P.A. nos ayudaron con esta labor.

Éramos unos auténticos artistas y nos atrevíamos con todo, incluso con mimbre. En aquella ocasión, el material lo comprábamos nosotros y se crearon algunas diferencias dependiendo del tipo de mimbre que hubiéramos comprado. El mimbre más grueso ya podías llevarlo humedecido y conservarlo toda la semana dentro de la bañera, que costaba trabajar con ello y a más de uno se le tronchó. Quienes llevaron fibras más finas y flexibles, pudieron trabajar fácilmente, como si se tratara de un telar.

Poco después llegaría un nuevo artilugio a clase: la segueta. Eso sí era dejar la clase perdida. El agua del mimbre húmedo, antes o después, se secaba, pero cuando todos sacábamos la segueta y el contrachapado, la clase se transformaba en un auténtico taller de marquetería. El contrabando con los pelos de la segueta era constante. El muñeco móvil fue el trabajo más significativo, pero para algunos no fue el único. Montamos las partes, las pintamos y, para rizar el rizo, algunos tuvieron tiempo de añadir un circuito eléctrico, alimentado por una pila de petaca. De esa manera, al hacer conexión se encendían los ojos del muñeco, la nariz o la parte elegida en cada caso.

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Cuando nos permitieron elegir el trabajo, hubo una rica variedad. Algunos eligieron seguir con la segueta y construirse aviones, otros hicieron molinos, semáforos o juegos con pequeños circuitos eléctricos, punto de cruz, pompones, jabones decorados con lazos y alfileres... La creatividad ocupaba la sesión de trabajo.

Los libros de Dibujo y pintura "Pinté tres retratos de Charlot, de Ed. Santillana fueron de esos que aunque ya no recuerdo para acababan el curso casi nuevos. Apenas los utilizamos en clase. Todos teníamos quienes fueron". nuestro bloc de dibujo y en ellos Lidia Díaz de Ávila pintamos algunas de las fichas: retratos de ancianos, un zapato, alguna decoración geométrica y... Charles Chaplin "Charlot". Más de uno consiguió nota gracias a dibujos que no habían salido de su mano, bien porque se lo pintara algún familiar u otro compañero de clase.

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Emilio Oliver EMILIO OLIVER PALOMO nació el 29 de mayo de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Tras el cole, estudió en el Bousoño y mantuvo contacto con muchos compañeros del Lorca. Cuando estaba en el instituto, la policía vino a buscar a alguien para una rueda de reconocimiento. Era para ir a los juzgados por un caso de violación. El acusado y condenado era Javi "el gitano", hermano de nuestro compañero César. Lo cierto es que no cabía duda, era el único que llevaba esposas. ¿Quién es el culpable? Menuda pieza era.

Terminado el instituto estudió Sonido, trabajó unos años de técnico de sonido mientras estudiaba Electrónica y acabó metido en el mundo de la energía solar. Ahora tiene su propia empresa, Soleme, dedicada a la distribución de material fotovoltaico. Se pregunta cómo podemos recordar tantas cosas de aquellos años. "¿Lo que no habrás olvidado son las palizas que te daba Iván?"―pregunta David. Eso he hecho esfuerzos para olvidarlo, aunque sí recuerdo a Ignacio haciendo el autobeso en la pared. Emilio le pegaba bien al balón con Juan y Miguel, corría la banda como nadie. Pues sigo jugando, pero es verdad que lo de correr ya no es lo mismo. Lo del mago en el viaje a Mallorca fue de coña. Con lo tímido que soy yo, las pasé canutas. Menudo estafador. Yo estaba meando tan tranquilo en el baño y el tío me empieza a contar la peli. Tenía que salir a escena cuando pidiera un voluntario y darle "mi reloj".

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En realidad era el reloj que él me había dado en el baño y después me quedé otro que me entregó tras el truco. Todo por un reloj cutre, no sé cómo me dejé convencer. Vive con su pareja, tiene dos peques ―Diego y Martina― y sigue viviendo en Majadahonda. ¿Qué más se puede pedir? Una batería.

¿SABÍAS QUE...? Hace 19 años formamos un grupo, Hirurko, en el que toco la batería. Hemos grabado tres discos, aunque con el trabajo y la familia... Ahora mismo estamos parados por falta de tiempo, pero no descartamos volver a dar algunos conciertos de despedida.

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María Brasa

MARIA BRASA GAYOSO nació el 3 de abril de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Después del Lorca fui al Colegio Santa María de los Rosales, en Aravaca. Allí hice BUP y COU, que repetí curso, pero ya en Pontevedra. Mi padre, médico de profesión, fue trasladado a Vigo y estuvimos viviendo en Sanxenxo durante dos años. Empecé a estudiar fabricación de joyería y lo terminé en Madrid. Mientras estudiaba, trabajé en Conrado y posteriormente en Carrera y Carrera.

Desde hace nueve años tengo una pequeña tienda de compraventa de joyas en Gral. Díaz Porlier. En cuestión de amores, me robó el corazón un majariego con el que estoy desde los 21 años y sigo viviendo en Majadahonda. Tenemos dos hijos: Carlota y Eduardo, de 8 y 4 años respectivamente Pocos recuerdos conserva del colegio, aunque sí que cuando pasó a Los Rosales, el padre de Juan, la llevó en coche a su casa en alguna que otra ocasión.

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Cuando renovaron parte del mobiliario del Lorca, me llevé la mesa y la silla del colegio hasta mi casa. Yo cargué con la mesa y mi hermano pequeño llevaba la silla, y a ratitos parábamos para que descansara sentándose en ella.

¿SABÍAS QUE...? Estando en Ciclo Superior, fue hasta la casa de Don Pepe ―cuando ya vivía en Las Viñas― y metió el boletín de notas por debajo de su puerta. Dice no recordar el motivo de hacer aquello.

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Óscar Casado ÓSCAR CASADO HERRERO nació el 11 de febrero de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Tras pasar por el instituto Carlos Bousoño, estudió Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha desarrollado su carrera en el ámbito financiero y actualmente trabaja para una multinacional americana en el Dpto. de Administración.

Hay quien le recuerda como un niño gordito que por una lesión no podía andar sin muletas. Él simplemente se define como un "gran jugador de fútbol con muletas".

"Jugaba al fútbol con las muletas como un campeón" Raquel Berrade Actualmente vivo en Majadahonda con mi pareja Raquel (la del B) y tenemos un niño que se llama Diego. Guardo muchos recuerdos de mi época en el Federico García Lorca y sobre todo, y lo más importante, del colegio han salido mi pareja y los que actualmente son mis mejores amigos. Con Raquel, Miguel, Gabriel, Joan, Raúl, Guillermo y Juan Manuel sigo compartiendo las alegrías y tristezas que nos depara la vida, y es algo que me encanta.

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Del colegio lo que más recuerdo son los métodos de enseñanza de Don Pepe en 2º de EGB. Ahora lo piensas fríamente y dices: “Vaya salvajada para unos niños de esa edad". Recuerdo cuando nos ponía en fila de a uno en los pupitres y nos preguntaba la lección, si no la sabías, retrocedías pupitre. También los cuadernillos de caligrafía, yo no los tenía (no recuerdo por qué la verdad) y Don Pepe me escribía en una hoja una frase y yo la repetía imitando su letra como cien veces. O con las tablas de multiplicar, cuando creías que ya te la sabías ibas a su mesa y se la “cantabas”. Si fallabas, vuelta al pupitre a memorizarlas bien. Aún así, tengo un gran recuerdo tanto de Don Pepe como de Pilar Pita y su olor a “tabaco”. De los recreos, lo que más recuerdo son los partidos de fútbol que jugaba con muletas, (hasta que el médico se decidió a operarme me hice un experto en el juego jeje), de las “presas” que hacíamos los días de lluvia, y los “rescates” multitudinarios que jugábamos contra los de 8º de EGB y en los que veías a 30 niños agarrados del poste de patio y de las manos moviéndose de un lado para otro para ser “salvados”.

¿SABÍAS QUE...? Se afeita la cabeza desde los 17 años, aunque en invierno es mejor cubrirla con algo para evitar los resfriados.

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Aprender haciendo Si de una manera se distinguía la metodología de Pilar Pita y Carmen Barrio era la "experiencia". No sólo fomentando la lectura o con las hojas de cálculo mental, sino con el trabajo en equipo y un abanico de clases prácticas y trabajos desarrollando lo aprendido, principalmente en las clases de CC. Naturales y Sociales. Siempre nos recordaba la importancia de estar informados, de leer el periódico diariamente o al menos cada cierto tiempo. Así aprendimos qué era la escala de Richter y cómo sucedían los terremotos (Terremotos en Los Ángeles, octubre de 1987); quiénes eran Reagan, Gorbachov y la "Dama de Hierro"; o cómo Dukakis y Bush se preparaban para la carrera presidencial. Esos y otros trabajos de recopilación, los reuníamos en un archivador apaisado: fotografías que reflejaran los diferentes climas, la arquitectura de una ciudad concreta...

De aquellos trabajos, algunos quedarán siempre en nuestra memoria, como es el caso de las curvas de nivel y los climogramas. Nuestros primeros perfiles y gráficas fueron en 5º de EGB, que en 6º trabajamos más a conciencia.

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Para los anales de "nuestra memoria" siempre quedarán las disecciones que hicimos en clase. Reunidos en grupo, aprendimos cómo eran el corazón y los pulmones de un cordero, y conocer así cómo funcionaban nuestro sistema respiratorio y circulatorio. Como no había móviles con los que fotografiar la disección, teníamos que dibujar lo que veíamos, pero lo más divertido era inflar los pulmones insuflando aire con la ayuda de una pajita o una simple gasa que evitara el contacto directo. Más de uno disfrutó acercando los órganos a la cara del compañero que ponía cara de "asquito".

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Los libros de texto de Ciclo Medio En Ciclo Medio tuvimos libros de diferentes editoriales, dependiendo de la asignatura que se tratase.

En el libro de Lenguaje (Ed. Anaya), lo más ameno eran las lecturas con las que empezaba cada tema. El diccionario era nuestro compañero de trabajo, ya fuera propio o los de uso común que se guardaban en el armario.

Los libros de Matemáticas (Ed. Teide) eran los más gordos, aunque siempre teníamos refuerzo de cálculo, ya fuera un simple cuaderno de Dossat o la colección entera de Teide. Las calculadoras estaban prohibidas.

"Os acordáis de los ejercicios de papiroflexia que venían en la contraportada de los cuadernos de cálculo. Me gustaba eso". Ignacio Guisández

En Ciencias Sociales (Experiencias) tuvimos dos libros: en 4º Madrid (ed. Anaya), que nos enseñaba nuestra comunidad autónoma, y Ruta Feliz 5 (editorial Cincel). De uso común fueron los libros de CC. Naturales de 5º de EGB, que se utilizaban en parejas o en equipos, y pertenecían a dos editoriales diferentes: ed. Teide y ed. Onda.

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Otro trabajo que marcó el Ciclo Medio fue el herbario. Con la llegada de 1988, elaboramos uno conjunto, en forma de mural, y otro individual con cinco ejemplares. Cada alumno tenía que incluir, en la medida de lo posible: una hoja, una flor, un fruto, un trozo de corteza y/o un calco de su textura, y un dibujo del árbol o planta escogido. Para elaborarlo, hicimos una pequeña excursión al monte vecino. Recogimos diferentes hojas para aprender a prensarlas y realizamos varios calcos de corteza, probablemente lo más divertido de aquella tarde.

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IVÁN CORSINI DOMÍNGUEZ nació el 12 de octubre de 1975 y estuvo en el colegio desde 5º hasta 8º de E.G.B. Repitió 6º y pasó a formar parte de nuestra clase.

"Iván y vienen y nunca se detienen". Carlos Derqui Estudió en el instituto Carlos Bousoño 1º y 2º de B.U.P. y terminó el bachillerato en un instituto de Pozuelo. "De casta le viene al galgo..." y siendo un Corsini ―fundadores de Corsán-Corviam―, no es de extrañar que optara por el sector de la construcción. Empecé a trabajar en la empresa constructora de mi padre y a los dos años me fui a trabajar a una inmobiliaria para aprender el negocio y montar una. A los cinco meses de estar trabajando, me quedé con el 50% del negocio. Mi socio era un señor de 50 años, un "golfo" que jugaba a las cartas mientras yo trabajaba. Con la venta de pisos me di cuenta de la posibilidad de hacer reformas y monté un dpto. de obras. Duró ocho meses, pues decidí separarme de Paco, mi socio, harto de repartir cuando él no daba ni palo al agua. Monté una empresa de reformas y a los dos años empecé a construir chalets a particulares, cosa que salió regular a causa de los impagos. ¡Aprendí mucho! No merecía la pena, era mucho más rentable y menos arriesgado dedicarse a las reformas. Una curiosidad es que uno de los chalets que hice en Pozuelo fue a una familia que, casualidades de la vida, la mujer mencionó a sus compañeros de trabajo que había contratado la obra de su casa con una empresa cuyo gerente se llamaba Iván Corsini, a lo cual, ¡se quedaron locos! Eran profesores del Lorca. ¡Nuestros profesores! Resulta que mi clienta era profesora del Lorca. En lo sentimental, siempre he tenido novias. ¡Nunca he estado solo más de un mes! Ahora vivo en Majadahonda con mi novia y nos casaremos en 2017.

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En paralelo a esto, me dio la locura de montar un pub en Pozuelo, "La Ruina", llamado así por la decoración, no por el negocio. ¡Un año! Lo pasé genial, pero no me merecía la pena, mucho trabajo y poco descanso. La empresa de reformas requería de más atención y no trasnochar tanto. En fin, sigo haciendo obras y más obras. Desde los 19 he entrenado siempre, me gusta el deporte. Mi afición: los coches, las motos, los barcos... ¡He tenido muchos bugas! Del colegio recuerdo los puñetazos en los hombros que nos dábamos Emilio y yo, de jugar al rugby y que nadie quería ir en el equipo contrario al mío, de los partidos de baloncesto y de fútbol. ¡Y de las presas cuando llovía! ¡¡Lo pasábamos en grande!! Me acuerdo de salir del comedor con el pan escondido en los bolsillos (nos creíamos molotes). También lo pasábamos genial jugando a "El Señor de los Anillo" con los dados de 3, 6, 8, 10, 20 caras. ¡Jugar al clavo y a la peonza! ¡Molaba! ¡Cómo olvidar las Reebok Pump de David! No había quien le aguantara, todo el día vacilando, y se las pisábamos. Recuerdo a nuestros profesores, sobre todo a Don Pepe. Respecto a los estudios, siempre fui de hacer cosas, antes que estar parado estudiando. Soy autodidacta, tengo mucha facilidad para aprender viendo, mucho más que estudiando. Nunca fui buen estudiante, sólo estudiaba el día antes o en recuperaciones... y lo sacaba. Pilar Álvarez siempre llamaba a mi padre y le decía: "Este chico podría ser muy buen estudiante, pero pasa, lo deja para el último momento y hay que enseñarle a estudiar día a día". ¡Anda ya! Cada uno/a, en la vida, tiene diferentes habilidades intelectuales y físicas.

¿Sabías que...? A los 19 años, tuve un accidente de coche cuando estaba haciendo la mili. Me habían ascendido a cabo y tenía que desfilar con los nuevos reemplazos. El sábado por la noche nos fuimos a Sacedón (Guadalajara), de cachondeo y empalmada. Al regresar, me quedé dormido y... ¡accidente! Seis horas en coma. Alguna secuela, pero sin grandes consecuencias. Si miro a la izquierda, el ojo derecho se me desvía ligeramente a causa del traumatismo craneoencefálico que tuve, pero es difícil que alguien lo note, sé como disimularlo. 79


TERESA MOSQUEIRA TERESA INÉS MOSQUEIRA ASCASO nació el 12 de noviembre de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Teresa cursó 1º de EGB en el San Pío X, con Jesús como tutor. Terminada la EGB en el Lorca, me fui al San Luis Gonzaga, hasta acabar COU, (Ciencias). Estudié Matemáticas en la Universidad Autónoma de Madrid, que me costó algunos años de sufrimiento.

Al salir de la facultad me entré en el mundo de la consultoría tecnológica, empezando en una pequeña empresa de prestación de servicios a clientes, estuve tres años en Ocaso Seguros, y de ahí directa a Accenture, donde aún sigo. En el plano personal sigo viviendo en Majadahonda y me casé en mayo de 2015 con un excompi.

No he mantenido contacto con ninguno de los compis, salvo con María Arribas, que por casualidades del destino coincidió en el instituto con una amiga mía y en la facultad con otra de mis amigas. Se cierra el círculo. Era una niña muy timidilla, pero recuerdo a María Arribas y Aitana los primeros años. Después Raquel, Mireia, Isabel y Virginia.

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Conservo recuerdos sueltos, principalmente de Don Pepe. Creo que la anécdota del colegio que más veces he contado, aunque no la más bonita, fue una vez que me sacó Don Pepe a la pizarra y me quedé levantada por no haberlo hecho correctamente. Estábamos en 2º de EGB y, del miedo que pasé, me meé encima. Salí disparada de clase por la vergüenza que pasé y me refugié en el baño del patio hasta que acabó la clase. Que conste que le tengo mucho cariño a Don Pepe.

Me encantó una actividad que hicimos con Pilar Pita, hinchando unos pulmones de cordero usando una pajita. De los libros apenas me acuerdo, era una malísima lectora, pero ahora que leo a menudo tengo la oportunidad de releerlos. Como todos, recuerdo las presas en el patio y alimentarnos a base de pan en el comedor. También hicimos vino (excursión) y fuimos a Priégola. Siempre he presumido de las clases de ajedrez.

¿SABÍAS QUE...? Me compré un apartamento en Azata, pero ahora vivimos de alquiler en un piso más grande, también en Majadahonda. Me costó convencer a mi madrileño marido de abandonar la capital y venirse a un pueblo, pero ahora es un convencido más.

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JOAN NAVARRO MARTÍ nació el 25 de mayo de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Tras pasar por el instituto Carlos Bousoño, estudié la doble titulación de ADE/Derecho en la universidad Carlos III. Llevo trece años trabajando en una empresa que se llama Amadeus, compañía de referencia en la provisión de soluciones para el sector turístico.

Vivo en Las Rozas con mi mujer y mis dos hijos, dos niños estupendos. El mayor tiene dos años y medio y el pequeño apenas cuatro meses.

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Los recuerdos que tengo del cole son todos buenos. En mi día a día, sigo teniendo a mi lado a mis mejores amigos del patio del colegio. Comparto con ellos mi tiempo libre y mis vacaciones. Que llegara Pilar Pita y nos sentara en grupos de 6... ¡¡eso fue genial!!

No me olvido de nuestro primero gran viaje. Nos llevaron a una granja-escuela, creo que se llamaba "El Acebo". Tendríamos unos nueve años o así. ¡Qué divertido! Guardo recuerdo de las canicas, de la peonza, de las partidas interminables con las chapas... El juego que estuviera de moda en el cole. ¡¡Y mucho fútbol!!

Sobre todo, recuerdo tener una sensación de libertad y haber disfrutado de cada momento que pasé en el Lorca, o "Las Praderas", que era como lo conocíamos todos.

¿SABÍAS QUE...? He estado trece años haciendo un programa de radio que se llamaba "La Pollería". Primero en Radio Vallekas y después en Radio Enlace. En el equipo también estaba otro lorquiano, un curso superior al nuestro, Bruno Freire. En el programa hice una mención al primer encuentro, canción dedicada incluida.

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Nos vamos de excursión No sabemos si todavía "el señor conductor no se ríe", pero seguro que ya no caben más elefantes balanceándose en la tela de araña. ¿Y qué habrá sido de Carrascal y de los hermanos Pinzones? ¿Se perdieron buscando la silla de Felipe II? Sí, nos tocó una infancia sin móviles, sin mp3, sin tablet... y a falta de película o música, nos tocaba cantar para hacer más ameno el viaje en autobús.

No todas las excursiones se hicieron en autobús, también hubo pequeñas visitas a nuestro municipio y esas se hacían a patita. Una de ellas fue la visita al taller de un alfarero que vivía en el casco viejo de Majadahonda, aunque poco queda ya de viejo por la calle de la Mina. Se trataba de una visita corta. Nos mostró cómo modelaba la arcilla en el torno, los utensilios para hacer dibujos o cortar el barro, y nos asombraba la rapidez con la que hacía las jarras y vasijas. Algunos lo intentaron o simplemente mancharon sus manos de barro.

Para conocer nuestro municipio, nos llevaron a visitar sus edificios más significativos ―la iglesia de Santa Catalina y el Ayuntamiento―, y nos contaron el origen de su nombre (una majada de pastores asentada en una hondonada). Por aquel entonces, aún funcionaban el antiguo colegio Santa Catalina, demolido en 2008, y las "viejas escuelas" Rosa Agazzi (luego Policía Local).

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Si conserváramos los dibujos que hicimos de la iglesia y el ayuntamiento, seguro que poco han cambiado aunque el entorno sea muy diferente al de aquel municipio, de apenas 29.000 habitantes, cuyo plano tuvimos que colorear (los colegios en color rojo).

"Recuerdo una visita a una panificadora". Ignacio Guisández

Algunos no han olvidado la excursión a una panificadora en Las Rozas, pero mucho más recordada es la visita a la vaquería de Priégola. Inicialmente se llamaba "La Chirigota", nombre de la finca que nosotros visitamos en Villanueva del Pardillo, pero en 1986 se fusionaron con una ganadería de Pozuelo y tomaron su nombre. La fusión de estas dos ganaderías suma innumerables premios como mejores criadores de ganado (sus vacas escuchan música de Mozart). De aquella visita recordamos dar de comer a las vacas, ver como se hacía el ordeño a la manera tradicional y con máquinas, pero sobre todo el regalo que nos hicieron. Todos salimos de "La Chirigota" con una jarrita de plástico y una bolsa de leche, además de los folletos por si nuestros padres querían contratar el servicio a domicilio que aún les caracteriza. Y si la leche de las vaquitas estaba rica, mucho más el jamón de los cerditos, que no eran tres sino muchos. ¿Cuántos cerditos necesitarán para llenar toda una nave con patas de jamón? No, en esta ocasión no dimos de comer a los cerdos, ni siquiera los vimos, pero nos dieron de comer y mucho.

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Era la planta de producción que Campofrío tiene en Villaverde, dedicada exclusivamente a los jamones curados y las salchichas. Tras ataviarnos con unas batitas y gorritos blancos desechables y soltar alguna carcajada por los atuendos ―parecía que íbamos a entrar en un quirófano― nos llevaron por unos pasillos con tanta señalización pintada en el suelo que parecía un circuito de conducción. Durante el recorrido pudimos ver las cámaras de secado donde los jamones se pasan meses tras el proceso de salado. ¡Seguro que no hemos vuelto a ver tanto jamón junto! También nos mostraron la fase de deshuesado y el proceso de elaboración y envasado de las salchichas. Lo mejor de estas visitas siempre está al final, tanto por la bolsita que nos llevamos a casa con distintas variedades de salchichas, como por el suculento aperitivo que nos prepararon para despedir la visita. Por supuesto, todas estas visitas y excursiones estaban siempre relacionadas con algún contenido del temario y en ocasiones tenían una parte lúdica, pero sobre todo educativa. Es el caso de los tres días que asistimos al Taller de la Naturaleza de Villaviciosa de Odón. Entre las actividades educativas: el huerto y los semilleros, escuchar los diferentes sonidos del bosque (una auténtica sinfonía de aves), etc. ¿Recordáis el sonido del picapinos? En el bosque, llamado "El Forestal", hicimos "supervivencia" y alguno casi pierde las katiuskas en las "arenas movedizas" que se formaban junto al Arroyo de la Madre. Lo pasamos como enanos... lo que en realidad éramos. Esos tres días de excursión se pernoctaba en casa, lo que supuso un trabajo extra para nuestras madres, que tenían que quitarnos todo el barro acumulado durante la mañana. El último día organizaron una despedida en colaboración con los bomberos de Villaviciosa, que nos explicaron su trabajo y prepararon una fiesta de espuma para jugar. ¿Saldría de allí la vocación de Carlos Derqui? Ahora es todo un bombero, tilín, tilín, tilero.

"¿Saldría de allí la vocación de Carlos Derqui?".

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Vocación vitivinícola no salió de la excursión a la vendimia. En octubre de 1989 nos llevaron a una viña en el pueblo de Lucillos (Toledo). Allí aprendimos cual era el proceso de recolección y cosecha de la uva de la mano del padre de nuestra compañera Lidia. En realidad, algunos en lugar de vendimiar hicieron una guerra de uvas, lo que supuso alguna regañina por parte de los que allí trabajaban. El trabajo de campo podía resultar duro para unos chavales de ciudad que veían aquello como algo novedoso y divertido. Sí lo fue visitar la cooperativa. Allí nos mostraron cómo se pesaban los remolques (llenos y vacíos) y se medía la acidez del mosto, que alguno incluso ayudó a elaborarlo y lo probó tras la medición. Tras volcarse toda la carga en la desgranadora y pasar por la estrujadora, la "pasta de vendimia" pasaba a los depósitos de fermentación. Pocas personas acceden a lo alto de los depósitos, sin embargo nos permitieron subir en pequeños grupos, con mucho cuidado dado el riesgo que conlleva, no sólo la caída accidental en uno de ellos sino por el gas carbónico que se desprende al agregar levaduras e iniciarse la fermentación (si acercamos una vela a la boca del depósito, se apaga).

El resto de la jornada lo pasamos dispersos por el pueblo. Unos aprovecharon para jugar a las máquinas o comprar chuches en el bar, otros visitaron las escuelas y jugaron con los chavales que allí estaban.

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Un año antes habíamos visitado Valsaín para conocer lo que ahora es el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM). Fue una excursión muy completa, con la proyección de un video sobre la historia de la Sierra de Guadarrama desde la era glaciar hasta nuestros días: el aserradero de Valsaín, la Real Fábrica de Cristal de La Granja, las cacerías en el palacio de Riofrío...

La visita se completaba con una exposición sobre los distintos ecosistemas y una ruta por los montes de Valsaín para conocer las distintas especies de flora y fauna en la Sierra de Guadarrama. Después nos dejaron comer y jugar en un área recreativa llamado "Boca del Asno", donde se encuentra el actual Centro de Interpretación.

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La visita a El Escorial fue traumática. No porque Lidia se lo "comiera" con muletas, sino que nadie olvida que Guillermo se perdió. Tras terminar la visita por el edificio, los profesores creyeron que era una buena idea acercarse a un área cercana a la Silla de Felipe II. Allí podríamos comer y esparcirnos libremente hasta la hora de regreso. Tanto nos esparcimos, que al hacer recuento en el autobús... ¡¡Faltaba uno!! ¡Qué no panda el cúnico! Sí, el pánico cundió rápidamente: en la sierra, acercándose el atardecer y al cargo de los profesores. Afortunadamente para todos, Guillermo apareció y el susto se marchó, pero Don Pepe le soltó una buena bronca.

"Me refería a la obra con títeres en Madrid. Recuerdo que había ido muy poco a la ciudad y se me hizo raro estar en Madrid sin mis padres". Ignacio Guisández

Excursiones hubo muchas aunque los recuerdos sean escasos: la visita al Museo Arqueológico, la Semana Blanca, los títeres y el Barón Munchausen, el concierto pedagógico de Pedro y el Lobo en el Teatro Monumental, la representación teatral de La Casa de Bernarda Alba por parte de los alumnos del Instituto Leonardo da Vinci (Majadahonda I)...

Otra de aquellas excursiones culturales fue la noche que nos llevaron al ballet en el Teatro Español, el 20 de diciembre de 1989, donde el Joven Ballet de María Ávila nos ofreció la Suite del Cascanueces y otras piezas variadas. Era la primera vez que nos llevaban a una función general y en horario vespertino. No sabemos si sería la calefacción, un problema fisiológico o el esfuerzo físico que suponía, pero todos recordamos la pieza "Pas de Deux" de Le Corsaire porque el bailarín, Amador Castilla, se convirtió en una auténtico aspersor humano.

"El bailarín principal parecía un aspersor, dando vueltas y soltando gotas de sudor... Me creó un trauma". Ana Truyols

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SERGIO MARTÍN SERGIO MARTÍN BAETZ nació el 9 de diciembre de 1976 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 5º de E.G.B. Al igual que Lidia, cursó 1º de EGB en el San Pío X, con Feli ―la mujer de Nano― como tutora. Feli también fue profesora del Lorca, pero falleció al poco tiempo de un cáncer fulminante. Conocido por todos como "Sasa", también había niños que se referían a él como "el chinito" por la forma de sus ojos, pero su sangre era hispanogermana. Tranquilo, buena gente, aunque a veces los profesores le tenían un poco de manía porque no le gustaba mucho estudiar. En el patio recuerdo estar con los dos hermanos gitanos, aunque no me acuerdo de sus nombres.

¡Cómo olvidarme de Don Pepe! Cada vez que no me sabía algo me arrastraba la patilla. No, no agarraba de la oreja, sino que te ponía el dedo gordo en la patilla y arrastraba hacia arriba, similar a las raposas que se hacen en la nuca. Don Pepe imponía casi tanto como el padre de "Sasa", un hombre grande y firme, pero de trato afable, que en ocasiones esperaba la llegada de la ruta escolar junto a su gran perro mastín, casi tan grande como Sergio.

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Dejé el Federico García Lorca cuando terminamos 5º de EGB y me matricularon en el colegio Areteia, en La Moraleja. Hice F.P. de Electrónica y cursos de Mecánica Diesel, pero ahora no tengo trabajo. Vivo en Alicante, en Campoamor. Tengo una niña y mi segunda culminación llegará en noviembre de 2016.

Me acuerdo de haber ido a Priégola porque después de aquella excursión me encantaba la leche de esa marca.

El padre de Sergio, Don Pablo Martín Caballero, fue becario en el King's College de Londres y en la Sorbona de París. Posteriormente ocuparía el cargo de Delegado Provincial de Sindicatos en Vizcaya, Murcia y Córdoba. Adolfo Suárez le nombró Gobernador Civil de Castellón (1976-77), de Badajoz (1977-79) y de Oviedo (1979-80). Tras su último cargo, el senador socialista Rafael Fernández le elogió públicamente como un "Gobernador de Estado".

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Virginia Martínez VIRGINIA MARTÍNEZ SERRANO nació el 29 de marzo de 1977 y estuvo en el colegio desde 6º hasta 8º de E.G.B. Del Lorca pasó al Bousoño y luego a la Universidad Autónoma, donde se licenció en Historia del Arte. Inicié los cursos de doctorado y conseguí una beca FPI que me llevó a Roma y París, pero no pude hacer la tesis por razones familiares. Trabajé un verano en la Filmoteca Nacional y estuve un año en el Museo Sorolla gracias a una beca.

Ya en los años del colegio creyó haber encontrado a su "Príncipe", pero casi dos décadas después, no le salió rana, sino sapo. De haberlo sabido, me hubiera gustado quedarme una temporada larga viviendo en Roma.

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Soy mami soltera y vivimos en Majadahonda. Trabajo de teleoperadora para mantener a mi niño, Rodrigo, un nuevo lorquiano. Qué bien lo paso cada vez que voy a llevar o recoger a mi Cid Campeador al cole. Cuántos buenos recuerdos... es como volver a la infancia.

No fui alumna de Pilar Pita, aunque fue la profesora que me acompañó a mi fila el primer día de cole y me presentó a Lidia. Recuerdo que al principio lo pasé mal para adaptarme, pero luego todo muy bien.

Nunca olvido la excursión a El Escorial porque Guillermo se perdió y los profesores se volvieron locos del susto. Menuda llorera me entró. Del cole, siempre he mantenido el contacto con Lidia y estudiamos juntas la misma carrera. Sigo viendo de vez en cuando a Miguel, Gabriel y Joan, en la piscina de Virgen de Icíar.

¿SABÍAS QUE...? Cuando Virginia trabajaba en el Museo Sorolla, el actor Pierce Brosnan visitó de manera privada el museo, junto a su madre. Me sentí como un llavero a su lado y es guapísimo, al natural, muy muy atractivo.

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Guillermo colmenares GUILLERMO COLMENARES AGUIRRE nació el 19 de abril de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Finalmente me incliné por las Obras Públicas y me gradué en la Politécnica. Tardé algo más de lo reglamentario, pero viví años inolvidables. Siempre digo que si me tocase La Primitiva me iría a un colegio mayor y volvería a matricularme. ¡Qué bien se vive en la universidad! ¡Qué fiestas! He trabajado en varias empresas, pero actualmente estoy con una catalana que, la verdad, me trata muy bien. Como es lógico, por el tipo de trabajo, he estado varias veces desplazado, pero como siempre digo, de lo malo se aprende y de lo bueno se disfruta.

En noviembre de 2016, hará siete años que me casé con la princesa de mis sueños, Sol, y hace dos años y tres meses que nació nuestra princesita Catalina. Vivimos en Las Rozas, cerca de Óscar y "Rulo". Estar en México ha sido duro, pero la vida es como una campana de Gauss, al final la vida es el término medio de los buenos y los malos momentos.

Por lo demás, sigo disfrutando de mi mayor tesoro, mis amigos, aunque obviamente las paternidades nos han robado algo de tiempo, cada vez que nos vemos parece que no ha pasado el tiempo. Por cierto, puede parecer raro, pero no soy "runner", no sé que le ha dado a la gente por correr... ¡si no nos persigue nadie!

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El recuerdo del colegio que siempre llevo conmigo antes, ahora y siempre. es la amistad que forjamos, y que aún hoy en día sigo disfrutando, Óscar, "Rulo", Gabriel, Miguel... De los mejores recuerdo: el viaje de fin de curso. Recuerdo que Mario me rebanó el dedo clavando su machete en las puertas del hotel, y también las "hortalizas mutantes" que a las chicas no les hacían mucha gracia. Fue gracioso ver a los de 8º B emborracharse y pensar: "¡Madre mía, qué salvajes!". Sin embargo, quince días después, descubrimos el botellón y pensamos: "¡Qué pena no haberlo descubierto antes!" Aunque con algunos no seguí manteniendo el contacto, recuerdo las aventuras que pasé con José Luis espiando a Angélica y sus amigas... estaban tremendas. Cómo estaríamos que hasta trepamos a un árbol de 12 metros para poder verlas en bolas. ¡Madre mía, madre mía! En cuanto a las clases, recuerdo a Guisández cubriéndose en primera fila cuando daba clase Pilar Álvarez. No olvido la excursión en la que Don Pepe casi nos mata porque nos perdimos en la Silla de Felipe II. No pude ir a la Semana Blanca, pero sé de buena tinta que alguno no vio la nieve en todo el viaje. En el comedor, lo mejor eran los lanzamientos de filete de Guisández y las jarras de agua con sorpresa.

¿Sabías que...? La madre de Oski no quería que fuésemos amigos porque invité a muchas chicas a su fiesta de cumpleaños. ¡Para flipar! En fin, menos mal que la amistad prevalece frente a cualquier circunstancia.

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Cuando estábamos en 4º de EGB, nuestra tutora Pilar Pita estuvo varios meses de baja por unos problemillas causados por el polvo de tiza. Durante esos meses, tuvimos una nueva profesora de melena larga y lisa, María Jesús Monforte. Con ella y Carmen Barrio, tutora del "B", estuvimos cinco días en la Granja-Escuela "El Acebo", en el pueblo madrileño de Villanueva de Perales. Una excursión que nadie olvida, aunque los recuerdos sean sueltos y vagos. Dormir fuera de casa era toda una experiencia para la inmensa mayoría y más de uno presumía de la linterna molona que había llevado. Algunos recuerdan la noche de orientación nocturna para salir a ver las estrellas. Otros se acuerdan de un cerdo enorme, o tal vez nosotros éramos los pequeños. Por vez primera, mezclaron completamente a los alumnos del "A" y el "B" dividiéndonos en grupos de seis para asignar las habitaciones. Unas literas metálicas, que aún tenían pegada la etiqueta de Makro, y unos estantes para nuestras cosas eran todo el mobiliario.

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No había baño individual en las habitaciones y eso supuso una odisea el día que tocó "ducha general", que no "todos revueltos". Los profesores vigilaban el pasillo e iban avisando por habitaciones para que saliéramos corriendo hacia la ducha. La estancia principal era el comedor, una acogedora sala con chimenea que hacía las veces de cine y salón para las veladas nocturnas. Nos dividieron en varios equipos e íbamos rotando en las diferentes tareas que había que realizar: cuidado del huerto, coger los huevos, limpiar los establos y alimentar a los animales... Teníamos el taller de transformación donde elaborábamos pan ―más duro que las piedras de la guerra― y bizcocho, y otros talleres como fotografía, cerámica, radio... En el tiempo libre podíamos hacer el ganso por la finca, leer algún libro, e incluso hacer una escapada al pueblo para comprar algunas chuches. Fue, sin duda, una gran excursión.

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EN FORMA En las clases de gimnasia de Nombi, el "deporte rey" no era el fútbol sino el balónprisionero o balón-tiro. No era un deporte propiamente dicho, pero sus clases eran más juegos de tipo locomotor como "tulipán", "el pañuelo", carreras con el compañero a caballito... Para jugar al balón-tiro, se dividía la zona de juego (el soportal) en cuatro partes: dos zonas de vivos y dos zonas de muertos (muertos A, vivos B, vivos A, muertos B) y nos dividíamos en dos grupos. Los jugadores que estaban en el terreno de los vivos se lanzaban el balón de un campo a otro. Cada vez que el balón tocaba a un jugador del otro campo, ése pasaba al campo de los muertos de su equipo. Si el jugador capturaba el balón, el lanzador quedaba muerto. Los muertos también podían recuperar el balón y pasárselo a los vivos de su equipo o atacar al contrario, sin invadir nunca su terreno (si lograba matar a un vivo, resucitaba).

"Miguel... el jodío era bueno en todos los deportes". Virginia Martínez

Salto de altura, de longitud, carreras de vallas, baloncesto, voleibol... fueron otros de los deportes. Casi siempre era Miguel López quien lograba las mejores marcas. Era el más bajito, pero su salto de longitud batía records.

Alguno sufrió un yuyu de kilo al "comerse" el palo de la canasta, pero el mayor sufrimiento llegaba cuando tocaba el Test de Cooper. Las notas se basaban en las calificaciones obtenidas en distintas pruebas, así pues, quien terminaba arrastrándose con flato no conocía el sobresaliente. No era el caso de Juan y Emilio, que cuando tocaba correr alrededor del colegio, parecían galgos. Las obras del gimnasio crearon algún que otro contratiempo. Algunos tuvieron la genial ocurrencia de coger fibra de vidrio aislante y recrear el "¡Sufre mamón!" de Hombres G. A las víctimas no les hizo mucha gracia porque, al entrar en contacto con la ropa, lavarse no era suficiente para aliviar el picor.

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Miguel López conserva con cariño una foto autografiada de Hugo Sánchez, quien en 1988 era vecino de José Luis Bañón. "Para Miguel, con estimación. Hugo Sánchez. Mayo/88".


"¿Os acordáis cuando cogíamos la pelota de vóleibol y jugábamos en mitad de la pista a: A TOMAR POR SACO? Era una parida, y a lo mejor sólo estábamos dos patadas, pero era gracioso ver subir tanto la bola". Ignacio Guisández

Lo de Lidia no fue picor sino torpeza. Esperando su turno para las carreras de vallas, se puso a saltar junto al vallado de las obras, como si de una red de voleibol se tratara. El resultado fue una caída con el pie dentro de la malla metálica y un esguince de tobillo. ¡Hay que ser torpe! En efecto, la clase de gimnasia era una clase de riesgo. Que se lo pregunten a Juan. El pobre terminó con una ceja partida tras recibir un cabezazo de Virginia... ¡sin querer! Apenas tuvimos tiempo de estrenar el gimnasio. Teníamos tres clases de Educación Física en 8º de EGB, pero la clase de la tarde nos dedicábamos a jugar al ajedrez, mientras José María mandaba guardar silencio golpeando con la regla en la mesa. No era una actividad incluida en el currículo, pero así lo decidió, del mismo modo que nos asignó a cada alumno un trabajo sobre la historia y la reglamentación de un deporte. La llegada de José María supuso un cambio en las clases de gimnasia respecto a Nombi, y no sólo por el ajedrez o los trabajos teóricos. Pasaba lista en todas las clases y nos hacía tomar el pulso tras determinadas actividades. En ocasiones, era él mismo quien nos lo tomaba.

José María Vázquez Nacido en 1943, estudió Magisterio en la Universidad Complutense de Madrid. Llegó al colegio en 1988 pidiendo que le llamáramos DON José María. Dirigía la clase a toque de silbato y siempre vestía su clásico chándal, subido hasta la sobaquera. Formó un equipo de fútbol para jugar en la liga escolar de Majadahonda y metía a su hijo mayor, pese a no ser alumno del Lorca. Los domingos cambiaba el silbato por el micrófono. Era comentarista de fútbol en RNE. Le gustaban las canciones de Alberto Cortez, y nos deleitó con una pequeña "actuación". Dejó el Lorca por "la puerta de atrás", tras ser acusado de meter mano a las chicas.

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Si hay algo sanamente envidiable es la relación que perdura entre Miguel, Joan, Gabriel, Juan Manuel, Óscar, Guillermo y Raúl. ¡Eso es AMISTAD! Una relación que traspasa la valla del colegio, que perdura con el paso de los años, que salva los prejuicios familiares y que forma una nueva GRAN FAMILIA. Puede que no existan vínculos de sangre y que sólo la formen "tíos" y "primos", pero nunca se sabe lo que pasará en el futuro.

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Miguel López MIGUEL LÓPEZ GALLEGO nació el 8 de enero de 1977, en Córdoba, y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Tras pasar por el Instituto Carlos Bousoño, estudié Ingeniería de Montes en Madrid, donde conocí a Gema, mi esposa. En la actualidad trabajo en Alcobendas como Director de Desarrollo de Negocio de la empresa OFITECO, dedicada a la ingeniería civil, y que me ha permitido conocer ciudades tan dispares como Ulán Bator, Nueva Delhi, Bogotá, Lima o Ciudad de Guatemala (y las que vienen de camino: Hanoi, Hồ Chí Minh, Melbourne, etc.).

Resido en Toledo, manteniendo una segunda residencia en el tren Avant MadridToledo (desde donde escribo estas líneas). Para mí, el Lorca es pasado, presente y futuro, ya que sigo teniendo la oportunidad de compartir grandes momentos de mi vida con varios de mis compañeros: Óscar (y Raquel la del "B"), Joan, Gabriel, Guillermo, Raúl, Juan Manuel o Bruno (un curso mayor). De hecho, todos ellos asistieron en 2007 a mi boda en Toledo, con Gabriel y Joan como testigos (este último no me lo perdonará en la vida, pues nunca pasó tanto tiempo dentro de una iglesia). Además, hace 3 años decidí que Gabriel fuese el padrino de mi pequeño Adrián, que como no podría ser de otra forma considera "primos" a los hijos de todos estos amigos de sus padres. Del Lorca (también me gusta llamarlo "Las Praderas") recuerdo un grupo de gente buena y me alegro mucho cada vez que tengo noticias de alguno de vosotros, ya sea vía LinkedIn, Instagram, Facebook, etc... También recuerdo canicas saliendo por la ventana de la mano de Don Pepe, las siempre buenas palabras y saber estar de Pilar Pita, los cigarros interminables de Pilar Álvarez, la sonrisa de Jesús el Director, los panes en las jarras de agua del comedor, el gorroneo de las bolsas de kikos de Gabriel en los recreos, el abrigo rojo de Joan, las

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muletas de Óscar, los interminables partidos de fútbol incluyendo saltos de la valla para coger la pelota ("¡Corre, ahora que no miran!") y alguna pérdida de conocimiento al chocar contra una portería, la fobia del profesor de gimnasia (José María) por los chicles, el viaje a Mallorca, la excursión a la granja escuela, la afición de Nombi por el deporte (que me la contagió), los circuitos de chapas que nos hacía Gabriel, las botas katiuskas llenas de arena hasta los tobillos, los "te espero a las 16:30 a la salida del colegio", la forma de escribir de Juan Martínez Dalmau (zurdo perdido) y los increíbles caballos que dibujaba en los apuntes, los cumpleaños en casa de Óscar con sus inolvidables tinieblas, los de José Luis (que incluyeron visita a casa de Hugo Sánchez para pedir autógrafos), las rutas a casa en autobús y lo mucho que nos metíamos con los conductores (p.e. "coño-barbillo", seguro que Marta se está riendo al leer esto), los bañadores de palmeras por encima de los pantalones vaqueros (aunque creo que solo en el "B"), la imitación que hicimos de un concierto de Hombres G con guitarras de cartulina (que grande nuestro australiano Álvaro de la Rosa, con quien también he coincidido mucho), las zancadas de Ignacio Guisández cuando corría, el juego del látigo por la cuesta grande con alguno que otro volando, los párpados al revés de Carlos Derqui (que grima pensamos todos ahora), las clases de telares (donde dio clase mi madre), los adelantamientos de puesto en clase de Don Pepe cada vez que acertábamos una pregunta, y otros muchos buenos recuerdos. ¿Malos recuerdos? No los tengo, y si los hubo han quedado borrados por los buenos. Del Lorca sigo arrastrando una afición enfermiza por la práctica del deporte, dedicándome ahora al "running", "trail running" y "mountain bike". Una afición que intento inculcarle a mi pequeño Adrián con mucha intención, de momento, pero poco éxito. Para finalizar, hago una petición: que los próximos 25 años pueda seguir rodeado de todos mis grandes amigos y también siga teniendo noticias del resto de compañeros. Que Joan y Óscar sigan haciendo paellas en su casa. Y que "los primos" sigan creciendo y cada vez sean más. ¿Sabías que...? En mis viajes de trabajo por el mundo siempre voy acompañado de unas zapatillas de deporte. Es una forma de hacer turismo entre reunión y reunión. Son famosas en las redes sociales las fotos de mis zapatillas en muchos de los aeropuertos desde los que despego.

Y como no, agradecer a Lidia el impagable trabajo de montar todo este follón que nos ha hecho volver a una época inolvidable de nuestras vidas. Muchas gracias.

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AITANA ELENA TAMAYO HERNANDO nació el 31 de julio de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 4º de E.G.B. Estudié Químicas en la Universidad Complutense de Madrid y, aunque al principio no lo tenía muy claro, dejé que saliera mi vocación investigadora y comencé mis estudios de doctorado. Estuve un año en EE.UU. y dos en Alemania y, desde que volví en el 2010, trabajo como investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Actualmente vivo en Segovia, con mi pareja y mis dos pequeños, Guillermo y Elena. Soy apasionada del deporte, especialmente de los deportes de riesgo, aunque es verdad que le hago a cualquier tipo de deporte. Practico espeleología y tengo el título de Instructor en Espeleología y Descenso de Barrancos. También me encanta correr y he corrido varias Maratones como la de Madrid o Frankfurt. Aunque me fui muy pequeña del cole, mis verdaderos recuerdos y mi cole siempre fue El Lorca. Mi recuerdo favorito son esos bailes que nos marcábamos y que ensayábamos hasta la extenuación. Me encantaban las clases de Ética, porque eran un poco caos… No sé si daríamos Ética, pero sí que aprovechamos alguna clase para hacer manualidades. Sí, lo siento por los que estabais en Religión… Aprendimos a hacer "petit point" antes que vosotros.

¡Viva el mal!

¡Viva el capital!

¿Sabías que...?

Grabé un sketch para "La Bola de Cristal" en el que salía vestida de bailarina. Tras el baile de una bailarina profesional, volvía a salir yo y decía: "Que divertido es ser mayor, ¿no te parece?". Y esa fue toda mi incursión en el mundo de la farándula. 104


En la Granja Escuela, en 4º, estábamos en la habitación de las Abubillas. Creo que no supe lo que era una abubilla hasta años más tarde, a pesar de que la pista del pájaro en la puerta era bastante significativa. Hizo bastante malo esa semana, pero pudimos hacer alguna excursión, en alguna tregua que nos dio el tiempo, y montamos en el burro. La profe que me dejó mejores recuerdos era Pilar Pita. Supongo que fue ella la que me ayudó a desarrollar mi afición a la lectura. Recuerdo la biblioteca que teníamos en clase, en una esquina, al lado de la puerta (aunque creo que fue cambiando de vez en cuando). Cogíamos los libros y, no sé si era yo, o alguno más lo hacía, pero había como una especie de competición no escrita por leerse rápido los libros… Y enterarse de lo que ponía, claro… Que luego Pilar nos preguntaba por el contenido del libro cuando lo devolvíamos a su sitio en la biblioteca. También leíamos en clase, el libro de lectura común. Leíamos un párrafo, o unas líneas cada uno, por orden. No olvidaré a Cipi. Se me hacía un nudo en la garganta cuando me tocaba leer, porque me parecía tristísima la historia. Los días de lluvia eran geniales. El cole era un verdadero caos a la hora del recreo y del comedor. A veces jugábamos al Balón Prisionero en el porche de atrás, y veíamos cómo el agua nos iba dejando más canales en “la cuesta”, que luego podíamos aprovechar para… no sé… pero molaba. Pero de los recreos, sin duda, me quedo con los rescates. En el poste (¿o era una farola?) en la esquina del campo de fútbol. Eso sí que era divertido. Como salí tan pequeña de allí, de quienes mejores recuerdos guardo es de las niñas: Elena, Marta, Lidia, Teresa, Raquel, Mireia, María… Pero también de algunos otros chicos, como de Álvaro de la Rosa, que se metía conmigo en la fila del comedor día sí, día también (no te preocupes, Álvaro, no te tengo rencor, jajaja), y también de Guillermo, Carlos Derqui, Joan, Miguel…

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JUAN MANUEL LÓPEZ DEL PRÁ nació el 24 de junio de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. ¿Colegio Federico García Lorca? Buff, lo que ha llovido desde entonces. Lo primero que me viene a la cabeza es la imagen de Don Pepe lanzando por la ventana las canicas que se nos habían caído al suelo a alguno de nosotros. O como cuando fallabas un ejercicio: "recoge tus cosas y siéntate en otra mesa más atrás". Bueno, eso era en segundo, ya que en octavo tocaba quedarse de pie hasta que respondieras bien una pregunta. Quién iba a decirme años atrás, que hoy sería uno de los profesores que más apreciaría. Lo mejor del Lorca es sin duda el bastión de amigos que salió de allí: "Jowe", Gabri, Guille, Óscar, "Rulo", Raquel (del "B"), y Bruno (de otro curso superior).

"La verdad es que fueron unos años cojonudos". De las clases no me acuerdo demasiado, porque lo bueno del cole era, por supuesto, el recreo. Bueno, una vez tiré una bomba fétida en clase y la profe de inglés, Elvira, tardó un segundo y medio en averiguar el autor, y me tocó retirar los restos.

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Nuestros recreos eran un universo aparte. Teníamos las canicas y esos guas que “escupían”, o los gritos cuando hacíamos “maaangaa”. Las chapas con sus circuitos hechos con las botas, las peonzas, los rescates, las presas, las cartas de aviones... Jugar al "Dungeons and Dragons" y aquellos dados de veinte caras con Ignacio, "Jowe", Javi, Álvaro, "Rulo" …

"Juanma a menudo solía hacer que estaba resfriado y solía salir del comedor haciendo que se sonaba la nariz, mientras camuflaba una pieza de fruta en la servilleta. También me enseñó que si te empujaban mucho en la fila del comedor, había que rotar sobre uno mismo y así sacabas de la fila al que te empujaba. ¡Era muy creativo!". Ignacio Guisández Después del colegio, el instituto, la carrera de Bellas Artes y trabajos varios (haciendo camisetas, de fotógrafo, agricultor…), ahora trabajo con el turismo y con el arte. Vivo con mi pareja en un pueblo a las afueras de Barcelona. Eso sí, aunque aquí está mi casa, mi campamento base y mi bastión sigue estando en el pueblo ―Majadahonda― donde está mi familia y mis amigos.

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Prá es el nombre artístico de nuestro compañero hispanobrasileño. Ha expuesto su obra en Madrid, Barcelona, Salamanca, Córdoba, Maastricht, Nürenberg y Grecia.

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Se armó la fiesta Los primeros años, solíamos llevar algo de comer para celebrar que empezaban las vacaciones de Navidad o el final de curso, incluso había niños que aprovechaban para ir con disfraz. Eran días que el comedor también lo celebraba incluyendo un postre especial. Esas buenas costumbres se fueron perdiendo. En una ocasión, Lidia tuvo la ocurrencia de juntar al resto de chicas al acabar el primer trimestre, disfrazarse de enanitos e ir por las clases tirando unos puñados de caramelos y entregar a cada profesor un diploma. ¡Cosas de críos! Para disfraces, los zombies que invadieron el colegio. Debíamos estar en 2º o 3º de EGB cuando se celebró una gran fiesta en un abarrotado comedor, convertido en teatro para la ocasión. Apagaron las luces y comenzó el espectáculo: break dance, chistes, Stevie Wonder y la mujer de rojo... La actuación final fue insuperable: el video Thriller de Michael Jackson, los alumnos de octavo lo clavaron. Algunos peques se asustaron cuando terminaron la comida y les vieron salir del baño ya vestidos para la representación. De ahí vino que Álvaro de la Rosa y compañía se disfrazaran de zombies, metiéndose flúor en la boca para que pareciese vómito, en un fracasado intento de asustar a Pilar Pita. Sí, aquella memorable fiesta influyó y hubo secuelas, pero ninguna superó la primera. La más cercana a lograrlo se celebró al año siguiente, en un escenario que se montó en el patio, bajo las cubiertas amarillas. Una de las mejores actuaciones fue la representación del sketch "Carta a la tía Beba", coma, beba, coma, beba, coma, beba... menudo empacho de carcajadas. También hubo actuaciones musicales, no sólo de alumnos que tenían su grupo de pop-rock sino también de algún padre artista. Ese fue el caso de Pablo Abraira, que se quitó la túnica de Jesucristo Superstar para deleitar con su "Gavilán o paloma" a los profesores y madres presentes. Y si las verbenas se cerraban con una jota, aquella fiesta lo hizo con una muiñeira, organizada por Pilar Álvarez, con la participación de los hermanos Baltanás, y unas sevillanas dirigidas por Katy. El resto de secuelas se redujo a la celebración de alguna semana cultural. Haciendo honor al nombre del colegio, organizaban recitales de poesía y canciones del poeta granadino. Horas ensayando una simple canción: unos cantando, otros desafinando y otros tantos moviendo los labios para

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disimular. Por suerte, nosotros no tuvimos que disfrazarnos de mariposa y bailar cantando "Mariposa del aire, qué hermosa eres. Mariposa del aire, dorada y verde". Sin embargo, para el Quinto Centenario del Descubrimiento de América, hubo una sobria celebración: los alumnos de Katy optaron por hacer un "periódico" y otros un simple mural que decoraba los pasillos. Más dulce era celebrar el cumpleaños de alguien. No nos importaba cantar el "Cumpleaños feliz", si a cambio tocaba algún caramelo. Si tocaban Sugus mucho mejor, que no se rompían los dientes.

ELVIRA vs. AURORA Dicen que la profesora suele ser el "primer amor" de muchos niños y es probable que Elvira lo fuera para alguno de "Las Praderas". Era la joven profesora de melena rizada que enseñaba inglés... y también el "alma". En el recreo se iba a comer o tomar cervezas con Nano o con Juan, el conserje. Nos ponía unos listening de la revista Speak Up cuya música nos hacía reír (English with you, English with me, English you and me) o canciones como Gimme! Gimme! Gimme! de ABBA, o Tom's diner de Suzanne Vega. Cuando pronunciábamos mal "you", nos decía que Joe era un tío que trabajaba en el puerto. Estudiaba en la universidad y en febrero se ausentaba para asistir a los exámenes. Entonces llegó el día en que Pilar Domínguez tuvo que ser operada y la suplente de Historia suplió también a Elvira. Aurora, que así se llamaba aquella señora morena de poco pelo, nos colocó un examen del que todos nos quejamos y nos abroncaba por no haber estudiado más. Casi hubo un suspenso general mientras que en un curso superior habían aprobado todos con nota. ¡Se confundió de examen! Y nos tocó hacerlo otra vez.

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A REVISIÓN "A revisión" era la señal de que tocaba bajar al cuarto médico (ahora Jefatura de Estudios). De las primeras revisiones se encargó el Doctor Mariano Alcaraz (hijo) ―ahora Director General de Atención Especializada de Madrid― siempre acompañado de su enfermera, una auténtica Sgt. Callahan. En grupos de dos o tres alumnos del mismo sexo, nos hicieron pasar la "ITV" en tres ocasiones: segundo, quinto y octavo curso. El control médico abarcaba una revisión bucodental, seguimiento y valoración de posibles desviaciones de columna, agudeza visual y auditiva, control de peso y altura... y una revisión extra en el caso masculino. El programa de medicina escolar también fomentaba tener buenos hábitos de higiene bucodental. Nos explicaron la manera correcta de cepillarse los dientes, los tipos de cepillo que había y nos dieron unas tabletas que se chupaban para comprobar si habíamos cepillado bien. Cepillaras como cepillaras, la boca acababa roja y había que repetir el cepillado a conciencia hasta lograr eliminarlo.

Alberto, Fiz Fariña, Alex Fernández Capilla... alumnos del curso inferior haciendo su enjuague bucal con flúor.

¡La Fluoración! Era esa fase del programa de salud bucodental que sufríamos una vez por semana. El flúor no se podía olvidar, picaba. Hubo uno verde con sabor a clorofila, pero el más habitual era de color rosa. Siempre teníamos una garrafa en el armario y unos pequeños vasitos de plástico. Cuando tocaba enjuague, teníamos que ayudar a la profesora a repartir las servilletas y los vasitos con la dosis. Había que enjuagarse durante un largo minuto con cuidado de no tragarlo o reírse.

"Lo del flúor era asqueroso". Virginia Martínez

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Sin embargo, el peor recuerdo para algunos es cuando tocó hacer los exámenes psicométricos. Aquellos formularios naranjas que debíamos rellenar con lápiz, sin salirse del cuadrito. Nos entregaban unos cuadernillos con preguntas, dibujitos, operaciones matemáticas... Toda una mañana respondiendo para que evaluaran nuestra aptitud verbal, razonamiento lógico, razonamiento numérico e intereses profesionales.

"Aquellos exámenes me ponían nervioso. Decían que tenía un intelecto de un menor de 6 años". Juan Martínez

Con esos datos, concluían si nuestras aptitudes y hábitos de estudio nos permitirían alcanzar esos intereses. Según aquellos exámenes, Virginia tendría que haber sido locutora de radio ―pico no le faltaba―, pero el que terminó en la radio fue Joan.

Por si no fuera suficiente, también vino una antigua alumna del cole que nos usó de conejillos de Indias para sus prácticas de Psicología. En aquella ocasión, evaluaron nuestra ansiedad.

Ansiedad es lo que entró a algunos padres y alumnos cuando llegó el día de la charla de educación sexual. Esa clásica idea de que nos iban a soltar un kilo de preservativos y a gritarnos "viva el amor libre". Nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que aquella charla servía para aclarar dudas y evitar a los padres esos sudores fríos que a muchos les entraban cuando hacías ciertas preguntas, aunque fueran tan simples como saber qué era una compresa o un condón.

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Álvaro Labiano

ÁLVARO LABIANO ORTEGA nació el 14 de enero de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Tras el Lorca fui al Instituto Majadahonda II (Carlos Bousoño) , como buen lorquiano, y después estudié Astrofísica en la Universidad Autónoma. Me fui a hacer la tesis entre Estados Unidos y Holanda, trabajando unos años para la NASA, y el doctorado en la Universidad de Groningen.

Me vine unos añitos a Madrid, pero una chica española, de Salamanca, me arrastró a Suiza por amor, donde he estado dos años y medio. Este verano (2016) nos hemos casado y hemos regresado a España. Ahora vivo en Las Rozas con Ali, mi salmantina rubia, y con mi perra Luna, que me tiene loquito, mi segundo gran amor.

"En el cole me gustaban todas las chicas jiji, pero como era gordito y empollón, no me hacía caso ninguna". 112


¿Anécdotas del cole? Recuerdo jugar en la cuesta del patio haciendo presas cuando llovía, para gran disgusto de nuestras madres (y padres). El curso se dividía en "temporada de canicas", "temporada de peonzas", "temporadas de cromos"... ¡Ah, sí! ¡Cuando jugábamos a la croqueta! Pillar a uno por sorpresa, envolverlo en una colchoneta de gimnasia y después desenrollarla para que saliera dando vueltas. Por cierto, me tocó más de una vez, aunque creo que yo también lié a alguno.

Me acuerdo del pánico de ir al despacho del Director, Jesús. Recuerdo también las frases de Don Pepe: "Vaya melonar, voy a dejar de dar clases y voy a vender melones en el mercadillo" o "Estáis más pega'os que una póliza". Precisamente, solía coincidir con Don Pepe camino del colegio y me aconsejaba: "Álvaro, tú deja de estudiar y pónte a jugar al fútbol. Se gana más y se vive mucho mejor". Y tendría que haberle hecho caso, ganaría mucho más dinero que haciendo Ciencia.

A clase llevó el trabajo que presentó para participar en la Ruta Quetzal'92, aquello nos pareció un libro en toda regla. Logró pasar el primer corte y participar en el concurso de la tele. Por desgracia, eliminaron a su equipo. Él se quedó sin Ruta, pero todos sabíamos que era el nº 1 de nuestra clase.

¿Sabías que...? Tengo un grupo de country en Madrid: Folsom Prison Band. Me encargo de los teclados y la flauta. Hemos grabado un disco.

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ANA TRUYOLS ANA TRUYOLS DOMÍNGUEZ nació el 25 de octubre de 1977 y estuvo en el colegio desde 6º hasta 8º de E.G.B. Estudié B.U.P. en el Instituto Margarita Salas y un grado superior de actividades deportivas en el Bousoño. Después hice Enfermería en la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX).

Al año de acabar la carrera, aprobé la oposición a militar y estuve 4 años en un barco —en los cuales me casé (2005) y tuve la primera niña (2006)—, dos años en la Brigada Paracaidista (Ejército de Tierra) y después mi primera misión en Afganistán. El siguiente destino en el ALA 48 (S.A.R.), llegada del segundo niño (6 años) y, para ir a por el tercero, cambio de destino al Centro de Transfusión de las Fuerzas Armadas, donde aún sigo. Del cole recuerdo a Lidia pegada a la radio el día que empezó la guerra en Kuwait, siempre me impresionó su inteligencia y todo lo que sabía. Recuerdo jugar con Raquel y con Mireia en el patio, y las tardes con Marta. Mi profesor favorito siempre fue Don Pepe, que me impresionó desde el primer día.

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De los chicos me llamaban la atención varios, pero siempre recordaré a Raúl, con el que tuve conversaciones muy divertidas, y las guarradas que decía Guillermo, palabras que nunca había oído (bastante guarras). Viendo las fotos me vienen buenos recuerdos de todos, fueron muy buenos años, pero recuerdo con especial cariño un cumpleaños de Miguel, jugando al rescate.

¿Sabías que...? Durante su primera misión en Afganistán, las tropas españolas sufrieron el primer ataque suicida de su historia, el 9 de noviembre de 2008. Una furgoneta bomba embistió al último blindado del convoy militar y fallecieron dos militares españoles. Un compañero hizo una foto a Ana mientras estaba trabajando. Gracias a esa foto, recibió un premio de manos de la Princesa de Asturias, ahora Reina Letizia.

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Juan Martinez JUAN MARTÍNEZ DALMAU nació el 11 de abril de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Después del colegio, estuve dos años en el Bousoño y me fui a EE.UU., un año. Cuando volví hice la selectividad y no me dio la nota para hacer Biología. Siempre tuve claro que me gustaba la biología y me fui a Córdoba tres años. Luego regresé a Madrid y el último año de carrera me fui a Italia, de "Orgasmus". Cuando terminé la carrera, como todos los biólogos, trabajé de todo: en el vivero de Fronda, como fotógrafo aéreo, y como capataz forestal en el Monte del Pilar, así como Jefe de cuadrillas en las áreas recreativas del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno.

Me tome un año sabático para hacer un Máster de Restauración de Ecosistemas y al final acabe de voluntario en GREFA. Llevo 8 años contratado en GREFA y trabajo haciendo censos y estudios con rapaces y aves esteparias en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama.

En el plano familiar, tengo una mujer preciosa que me soporta, Sara, y dos hijas maravillosas. Ariadna, de cinco años, es igual que yo, y Naomi ,de casi dos años, es rubia y no sé a quién se parece… a su madre, dicen (ella es morena… jeje). Vivimos en Las Rozas desde hace 4 años, y antes vivíamos en Madrid.

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El Lorca, lo recuerdo con mucho cariño, aunque también agridulce. Allí tuve grandes amigos: Óscar, Miguel, Joan, Guillermo, Mireia, etc., y Emilio, con el que sigo en contacto tras 34 años de amistad. Aún así, recuerdo amargamente ser bastante tirano con los demás. Siempre jugábamos al fútbol en el patio, largas horas, hasta que sonaba la sirena odiosa que nos cortaba el rollo. Recuerdo hacer presas cuando llovía, y jugar a las chapas con la cara de los ciclistas. Los chapines más cotizados eran los de “Cinzano” pues no pesaban nada. También recuerdo hacer falsos hoyos para robar las canicas a los más pequeños. En los crosses de Nombi, yo siempre llegaba sin zapatillas para fardar un poco de mis aptitudes atléticas. Con Ignacio y Óscar me reía muchísimo en clase. Ignacio tenía un don en muchos aspectos y la verdad es que en todas las historias dentro de clase, Ignacio era el Director de Orquesta y el mejor. Como Óscar, que además era mi vecino, a quien recuerdo haber roto miles de gafas. No le duraban ni un minuto, su madre me miraba con desesperación. También recuerdo los castigos de Don Pepe por hablar en clase o hacer laberintos en las hojas, que luego nos pasábamos para resolverlos entre compañeros. Todos los días me iba a casa y tenía que escribir mil veces: “No debo escribir en clase ni hacer laberintos”. Además, se daba cuenta de que las copiaba palabra por palabra en columnas, para ir más rápido, y me hacía repetirlo en frases enteras por filas... otras mil veces más. Recuerdo que Don Pepe me ponía al inicio del curso al principio de la clase y siempre acababa el curso el último de la fila: "¿Cuántas patas tiene un hipopótamo?","3", "Noooo, ¡Dalmau, retroceda un pupitre!". De aquí salió mi vocación de biólogo. Grandes recuerdos y grandes amigos me dejó el Lorca, con nombres y apellidos.

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FOMENTO DE LA LECTURA (II) En el Ciclo Superior llegaron nuevas lecturas y la editorial Noguer entró en nuestras vidas. La gran novedad con Pilar Álvarez fue el libro-fórum. Era una actividad nueva para nosotros y nos encantó tener la posibilidad de reunirnos con el autor, conocerle, preguntarle y que nos dedicara su libro. ¡Una lástima que Tolkien ya hubiera fallecido! ¿Os lo imagináis?

Todos recordamos con cariño el libro de Montserrat del Amo: La Piedra y el Agua (Editorial Noguer). Nos encantó la lectura, disfrutamos haciendo los murales para resumir cada capítulo y tuvimos nuestro primer libro-fórum con una escritora. Una mujer mayor y muy cercana que nos recordaba a nuestras abuelitas. Como recuerdo quedó la dedicatoria que escribió a cada uno de nosotros. EL CABALLO [...] El pobre cachorro humano temblará, aterido, en el interior de una oscura caverna, y el aliento de sus padres y todos sus cuidados no serán suficientes para protegerle del frío. Aún era largo el sol y las tardes templadas, pero Dusco presentía el avance del hielo con un temor profundo y no compartido porque Uxora sonreía siempre, como sí en torno del cachorro, todos los posibles dolores y peligros hubieran misteriosamente desaparecido. Dusco soñaba: ¡Adormecerle caliente como el oso! ¡Volar con él, como los pájaros! ¡Galopar hacia el sol como el bisonte o el ciervo o el caballo!

"La piedra y el agua es el que más me gustó. Es el único de esos libros que he vuelto a leer de más mayor (además lo tenemos dedicado)". Ignacio Guisández

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Otro libro de editorial Noguer pasó más desapercibido, quizás por su nombre: El amigo oculto y los espíritus de la tarde, escrito por Concha López Narváez. Era una historia curiosa, sobre un chico de trece años que tras fallecer su abuelo, continuaría viviendo en un pueblo abandonado sin otra compañía que la de sus perros y su burra. MI ABUELO De poniente sopló el viento el último día de marzo; yo lo había oído durante toda la noche entrar y salir en las casas vacías, hundiendo un poco más las viejas techumbres derruidas. Era un mal viento aquél, como suelen serlo todos los de poniente. A mí se me figuraba que tenía alguna causa de enojo con nosotros, que había venido a tomarse venganza... y no podía dejar de inquietarme: ―Este viento viene por algo, abuelo... Mi abuelo se reía: ―Eso ya me lo tienes dicho muchas veces. ―Pero ahora es distinto, ¿no oye usted con qué furia sopla? ―Siempre que se alza el viento de poniente tú sales con la misma cantinela, Miguel. Anda, vete a dormir y no te inquietes tanto, que no hay motivo suficiente para ello. Pero sí que lo hubo, porque aquél fue un mal viento y vino a mudar mi vida por completo.

Tal vez para que así nos engancháramos con la historia, muchos de los libros tenían como protagonista a un niño o niña de nuestra edad. Algo que también ocurría con Boris, de Jaap teer Haar (Ed. Noguer). Era una historia sobre la brutalidad de la guerra, vista desde la perspectiva de Boris y su amiga Nadia. Un alegato pacifista en toda regla. Una de esas lecturas que debería ser obligatoria a ciertas edades. ¿No os ocurrió que al ver la portada por primera vez identificasteis al soldado como "el malo"? Sin embargo, la guerra saca lo peor de cada uno, pero también lo mejor; la guerra es el enemigo, no los hombres. CAPÍTULO I Boris Makarenko dormía. A lo lejos se oían tronar los cañones alemanes. Sobre la ciudad de Leningrado, demasiado orgullosa para abandonar la lucha, caían bombas incendiarias, bombas de fósforo y granadas. Era el mes de diciembre de 1942. Boris Makarenko soñaba. Siempre soñaba lo mismo...

Muy diferente era la vida de Dito, un niño de diez años al que ignoraban sus compañeros y se refugia en su imaginación. La fantasías de Dito daban vida a las estatuas de su ciudad. En El bosque de piedra, la imaginación nos permitía ver otra cara de la realidad. El libro de Fernando Alonso tenía unas ilustraciones de Juan R. Alonso que nos ayudaban a imaginar las historias de Dito.

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[...] Las órdenes del Jefe de las Grúas, los chirridos de las poleas y los aplausos de los curiosos ahogaron la voz del viejo guerrero: ―¡Dejadme, insensatos! Debo cumplir mis órdenes... ¡Si abandono este puesto, los coches inundarán el jardincito! Pero aquellos hombres obedecían órdenes distintas. Por eso, no podían entender el lenguaje de la estatua; pero eso, la cargaron en el remolque y se alejaron calle arriba rompiendo con su sirena la sonrisa de las flores. Mientras llevaban al viejo guerrero al Taller de Limpieza, llegaron los Encargados de la Circulación Embotellada de los Coches. Y dijo el primero: ―¿Qué hace aquí ese jardincito ridículo? ―Estorba la circulación de los coches ―añadió el segundo. ―¡¡Qué lo quiten!!! ―gritó el tercero.

También de Juan Ramón Alonso eran las ilustraciones del libro de Juan Farias, autor de El niño que vino con el viento. Era un libro muy cortito y fácil de leer. Una historia muy tierna en la que un matrimonio sin hijos se encariñaba de un niño que no era suyo y que habían encontrado en una cesta. [...] Andrés conoció a Marta cuando ninguno de los dos había cumplido los doce años. Esto fue antes de que el hombre llegara a la Luna. Andrés encontró a Marta en la escalinata del Colegio de las Jesuitinas. Esto fue en un pueblo de Castilla. Marta salía de clase con la bata sucia de tinta y leche. Andrés venía de cazar ranas. Se miraron y ella sonrió. Él, que era tímido, bajó la cabeza, dio un salto mortal y salió corriendo.

Juan Farias también vino al colegio gracias a un librofórum organizado por Pilar Álvarez. Tuvimos ocasión de hacerle preguntas sobre su libro y también nos los dedicó, aunque con unas dedicatorias tan breves que parecía que las palabras se habían ido con el viento. Sin embargo, no sólo escribió pequeñas historias para niños, también guiones para la serie de TVE Crónicas de un pueblo, labor por la que recibió numerosos premios. Cualquier premio lo tenía merecido porque en su visita demostró ser una gran persona1. Sin duda, el libro-fórum era una actividad que nos acercaba de una manera especial a los libros. 1

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Leer anécdota contada por Pilar Álvarez.


En el caso de Juana Aurora Mayoral, nos acercó a dos lecturas: La cueva de la Luna y el Enigma del Curi-Cancha. Dos historias muy diferentes, pero atrayentes, quizás por ello fue uno de los encuentros más intensos y llenos de preguntas. Aquellos dos libros de la editorial Bruño tenían también una particularidad respecto a lecturas anteriores: un "taller de lectura" para reflexionar y descubrir el mensaje que quería transmitir el autor. La cueva de la Luna era una historia fantástica entre la ciencia-ficción y la realidad que ayudaba a desarrollar la imaginación e incitaba a la curiosidad. Sin embargo, Enigma en el Curi-Cancha era una novela histórica que nos ayudaba a conocer y comprender las costumbres del Imperio inca. EXTRAÑO DESCUBRIMIENTO

"El libro-fórum con Mayoral fue muy especial para mí, me reencontraba con la escritora que me dedicó su libro, cuando con 9 años visité por vez primera la Feria del Libro. Sin embargo, no me pareció tan simpática como la recordaba". Lidia Díaz de Ávila

[...] El joven Huamán miró con extrañeza. Desde el cerro donde se hallaba situado le había parecido oír un crujido seco; miró otra vez hacia abajo ya que desde su posición no distinguía bien, mientras bordeaba a gatas el árbol desde donde hacía su trabajo de vigía. Se levantó de un salto, sujetó la honda de lana a su cabeza e inició una veloz carrera hacia abajo. Cuando llegó, observó cómo una de las cuerdas de cabuya que sostenían la pasarela, y que era tan gruesa como su propio cuerpo, se había roto.

También había un apartado de actividades al final del libro El árbol de oro y otros relatos, de Ana María Matute (Editorial Bruño). Fue el último libro-fórum al que asistimos, aunque no fue en el colegio sino en la Casa de la Cultura. En realidad se trataba de una pequeña antología representativa de la obra de Ana María Matute, quien manifestó estar encantada con las preguntas que le hicimos. Sin embargo, no fue la lectura favorita de la clase, de hecho, nadie ha manifestado el más mínimo interés o simpatía por aquel libro.

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Hubo una lectura mítica: El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. El libro más largo y sorprendente de aquellas lecturas obligatorias. Aún hoy, mucha gente se sorprendería si les dijéramos que lo leímos en el cole hace más de 25 años; no era en absoluto una lectura habitual en las aulas. Un dragón, un gran tesoro, enanos, elfos, magos, orcos, trolls... eran los ingredientes perfectos para un libro de niños. Ignacio fue el culpable de aquella lectura. Él se la sugirió a Pilar Álvarez y a ella le pareció buena idea que todos leyéramos el libro. Por desgracia, un libro-fórum con el autor era imposible.

"Aún recuerdo cuando Pilar nos preguntó qué

"hobbies" nos habían gustado más". Mireia Gallego UNA TERTULIA INESPERADA En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad. Tenía una puerta redonda, perfecta como un ojo de buey, pintada de verde, con una manilla de bronce dorada y brillante, justo en medio. La puerta se abría a un vestíbulo cilíndrico, como un túnel: un túnel muy cómodo, sin humos, con paredes revestidas de madera y suelos enlosados y alfombrados, provistos de sillas barnizadas, y montones y montones de perchas para sombreros y abrigos; el hobbit era aficionado a las visitas. El túnel se extendía serpeando, y penetraba bastante, pero no directamente, en la ladera de la colina ―La Colina, como la llamaba toda la gente de muchas millas alrededor―, y muchas puertecitas redondas se abrían en él, primero a un lado y luego al otro.

"Carmen Barrio, Pilar Pita y pienso que yo también, buscábamos fomentar la lectura". Pilar Álvarez

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LIBROS DE TEXTO DEL CICLO SUPERIOR PITÁGORAS 6, 7 Y 8. Editorial SM. Teoremas a parte, eran nuestros libros de Matemáticas, aunque por los sudores que provocaron a más de uno, cualquiera pensaría que eran de Educación Física.

OBSERVATORIO 6, 7, 8. Ed. SM. Lo que observábamos era el número de páginas que faltaban para llegar a las actividades y el número de ejercicios que tocaban. READY, STEADY, GO! Inglés 6º, 7º y 8º. Ed. ANAYA. Algunos no logramos aprender inglés, ni con estos libros ni con las clases extraescolares, pero eran divertidos con tantos dibujos y viñetas. ESPACIO Y TIEMPO. Ciencias Sociales 6º. Ed. Onda Posteriormente cambiamos a otra editorial con los contenidos más estructurados y amenos.

LENGUA 6º, de F. Lázaro Carreter. Ed. ANAYA. TOMA LA PALABRA, 7º Y 8º. Nuevo Método, Ed. SGEL Lázaro Carreter sería Director de la R.A.E., pero cuando los libros de Toma la palabra llegaron a clase, hasta la "Canción del pirata" era más fácil de memorizar.

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KEPA ELU KEPA ELU GARCÍA nació el 17 de marzo de 1977 y estuvo en el colegio 2º y 3º de E.G.B. Kepa no conserva fotos de aquellos años, pero observando su imagen actual tampoco os será difícil recordar su aspecto con 7 años. Quitadle las arrugas, la barba, cortadle el pelo un poco "pincho" y colocadle flequillo. Era un chico delgado y alto, uno de los más altos de la clase en aquel momento.

Por aquel entonces, los carteles de las carreteras decían "La Coruña", "San Sebastián", "Lérida" y un nombre como Kepa nos resultaba muy llamativo. Cuando nos explicó que era lo mismo que "Pedro", ya nos resultó más familiar, aunque su apellido no fuera Picapiedra.

Kepa fue uno de los primeros en marcharse del Lorca y aunque fuéramos pequeños fue una ausencia que se notó, era un compañero risueño, abierto y divertido.

Me fui a vivir a Málaga con mi familia al terminar 3º de E.G.B. Estudié allí y fui a la Universidad de Málaga, me licencié en Administración y Dirección de Empresas.

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Soy auditor de cuentas —trabaja en Price Waterhouse Coopers— y ahora vivo en Palma de Mallorca. Tengo 3 hijos, uno de 6 años y unos mellizos de 3 añitos, ¡no

me

falta

entretenimiento! A falta de fotos de su infancia, podría servir la de uno de los peques, sin duda salió a su padre. Durante bastantes años he entrenado y competido en natación. ¿Recuerdos del cole? La verdad es que tengo pocos recuerdos de esa época, pero muy buenos. El colegio estaba cerca de donde vivíamos

—Urb.

Virgen

de

Icíar—

y

recuerdo

especialmente a Carlos Derqui, a Óscar y a Juan, que era mi vecino. Un día perdimos el autobús para volver a casa y volvimos caminando por el campo hasta donde vivíamos, en ese tiempo lo recuerdo como una gran excursión. También recuerdo a mi madre cuando le contamos que habíamos vuelto andando... no daba crédito.

¿SABÍAS QUE...? Del Lorca me mudé a Málaga y después me trasladé a Palma de Mallorca... y mi pareja, que no es majariega, es compañera de trabajo —en el Hospital de Son Espases— de Antonio Oliver, el hermano mayor de Emilio Oliver. ¡El mundo es un pañuelo!

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Celia Gimeno CELIA ANA GIMENO BERGERE nació el 23 de abril de 1977 y estuvo en el colegio desde 6º hasta 8º de E.G.B. Desde que dejé el Lorca nunca he dejado de estudiar, soy licenciada en Económicas, en la Universidad de San Pablo CEU, y en Ciencias Actuariales y Financieras, en la Carlos III. Además tengo varios másteres, el último en Derecho del Seguro.

"Yo creo que Don Pepe me marcó por las mates". Llevo trabajando más de 14 años en El Corte Inglés, dentro del grupo empecé en la agencia de viajes —hice un máster en Turismo— y actualmente soy la Auditora Interna y Responsable del Grupo Seguros. Sin duda, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida es la de ser madre. Vivo en Boadilla del Monte. Hay muchas cosas que recuerdo del cole, no me puedo olvidar de las clases de Don Pepe que,

cuando

lo

hacías

mal,

estabas toda la clase de pie. Tampoco he olvidado a Pilar Álvarez, profesora de Lengua, y a Pilar Domínguez, de Historia (me acuerdo que fue la primera vez que expuse en una clase y estaba nerviosísima).

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Y cómo no, las clases de gimnasia, con ajedrez incluido. Cuando me tocaba una partida con Ignacio (alias "guisante",¿no?, jejeje), antes de empezar le decía: "has ganado tú". También me acuerdo que en una clase de Historia, el director nos dijo que la guerra de Irak —Guerra del Golfo— estaba declarada por EE.UU. Bueno y ver al pastor con las ovejas por el campo, al lado del cole, es algo impensable cuando ves lo que ha crecido Majadahonda. ¡Ahhh! Se me olvidaba, recuerdo que había una compañera a la que siempre le pedía chicles (pobre, debió terminar de mi hasta el moño). No recuerdo bien su nombre, era filipina. Sin duda puedo decir que tuvimos mucha suerte en ir a un buen colegio y tener un profesorado que se dedicaba a sus alumnos.

¿Sabías que...?

Vivía cerca del colegio y en ocasiones venía en coche con el escolta de su padre, D. José Vicente Gimeno Sendra, magistrado del Tribunal Constitucional (1989-1998).

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Fernando Trinidad FERNANDO TRINIDAD MARTOS nació el 13 de octubre de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Luego estudié Bachillerato en el I.E.S. Margarita Salas, donde coincidí un curso con Mario López, y allí conocí a la que hoy es mi mujer. Después de sacarme la licenciatura de Ocio y bares en la universidad de la vida ―vamos, de estar viendo y haciendo cosas que no eran estudiar―, me centré un poco y me saqué el título de Técnico Informático en San Pablo-CEU. Actualmente trabajo en un proyecto para una multinacional en Madrid en el que llevo ya ocho años, siendo Coordinador de Sistemas y Soporte IT desde hace 4 años. Estoy casado y tengo dos niñas, una de ellas nacida en septiembre de 2016. Sigo viviendo en Majadahonda y todavía mantengo contacto con Dacho, que también acaba de tener un hijo. En aquellos tiempos era un niño tímido y observador al que le gustaba estar en cualquier "fregao", y muy imaginativo, aunque eso todavía lo tengo de serie. De los recuerdos del cole me acuerdo de las zapatillas Reebok Pump de David, que nos contaba que, desde que se las ponía, saltaba mejor y corría más rápido. Lógicamente me partía de risa y me respondía con un collejón jejeje. También me acuerdo de los partidos de fútbol interminables de buenos contra malos, en los que yo iba con los malos, aunque algún partido sí ganábamos con nuestra estrella Pedro Obama, que corría como las balas. A Guillermo le dio una temporada por dibujar miembros viriles en los libros de texto que pillaba a su alrededor. Recuerdo que mi padre cogió un día el libro de Mates para explicarme un ejercicio y vio esos dibujos. ¡No veas que broncón me echó! Al día siguiente se lo conté a Guillermo y me pidió perdón con su sonrisa de cabroncete. ¡Vaya figura era el Guille!

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También me acuerdo de las bromas que le hacía Iván a Gonzalo tirándole a veces por la cuesta del patio. ¡Vaya leches que se pegaba! Encima el tío era como de goma, no le pasaba nada nunca, valía para actor de secuencias peligrosas. Completaré el recuerdo que tenía Ignacio de mí cuando recitaba la lección de la Revolución Francesa con la toma de la "pastilla", porque a la vez que recitaba la lección, también ponía la banda sonora con la Marsellesa cuando pasaba algo importante. ¡Vaya "pirao" que era! Del viaje a Mallorca haciendo balconing y bailando en la discoteca "Ritmo de la noche", de Mystic; de las presas en el recreo, del los enjuagues con flúor, intentando hacer reír a la gente para que se saliese por la nariz... En fin, un montón de tonterías de esa edad. De las clases de Don Pepe recuerdo su "sal fuera" cuando te tocaba hacer un ejercicio en la pizarra. Yo, como era un pasotilla y estudiaba poco, estaba casi siempre de pie, parecía un soldado de Buckingham Palace en su garita, pero la verdad es que me gustaba Don Pepe. Aprendí mucho, cuando estudiaba, claro. Alguna vez me llevó en coche al cole, porque perdía el bus y me encontraba andando de camino a clase. Recuerdo los exámenes de Inglés de Elvira, que me ponía notas en la hoja diciendo que no inventase y dejase de imaginar. Era por mi vocabulario, porque cuando no sabía qué palabra era en inglés, la ponía en español, pero con la terminación –ing. Alguna acertaba y me miraba como si dijera: "ha sido de chiripa". En general tengo buenos recuerdos de los profesores y de la gente de clase, fueron buenos años.

¿Sabías que...? Iñaki Gabilondo presentaba en TVE un programa semanal llamado "En familia", donde se planteaban cuestiones de actualidad. El 21 de abril de 1989 trató uno de los temas más candentes en aquellos momentos, el fenómeno OVNI. Para exponer la versión oficial del ejército, contó con la presencia del padre de Fernando, quien lo dejó todo muy claro: INFORMACIÓN CLASIFICADA.

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Aquellos maravillosos cumpleaños... Aitana en el cumple de Lidia

CUMPLE DE MIGUEL LÓPEZ Marta Baltanás Ana Truyols (despaldas) Mireia Gallego Óscar Casado Juan Martínez José Luis Bañón Guillermo Colmenares Raúl de la Cruz Gabriel Gª-Loygorri Emilio Oliver Joan Navarro

Miguel López (cortado), "Sasa", Marta Baltanás, Isabel Pavón, Mireia Gallego y Juan Martínez (cortado) en el cumple de Lidia

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...y comuniones Guillermo Colmenares Ignacio Guisández Gabriel Gª-Loygorri Isabel Pavón Óscar Casado Teresa Mosqueira Mireia Gallego Daniel Pérez-Cobaleda

No volveré a lanzar gomas con el BIC

Carlos Derqui Fernando Trinidad Lidia Díaz de Ávila

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De las chuletas y otras artes para superar los exámenes Todos sabemos que para sacar buenas notas es imprescindible estudiar... ¿Imprescindible? Bueno, eso depende de la maña que se tenga con otras artes: copiar, cambiazo, chuletas, soplar al compañero, etc. Los estuches y archivadores tenían una segunda función, tremendamente importante: evitar que el compañero te copiara. Se colocaban abiertos en el borde de la mesa para evitar que pudiera visualizar nuestras respuestas. Hubo un examen de Geografía en el que Gonzalo Portals se colocó tras el pilar que había entre las ventanas y apoyó el atlas en el tubo del radiador. No le pillaron, pero tampoco aprobó. ¡Ni que lo colocase del revés! Aunque para exámenes de Geografía, cuando nos hacían salir y señalar en el mapa físico las ciudades, provincias o países, y los ríos y montes en el mapa político. Miguel Arozamena situó el archipiélago canario en el mar Mediterráneo (Islas Baleares), y le preguntaron si habían cambiado de sitio por la noche, provocando una carcajada general.

Cuando estábamos en 8º, en un examen de Pilar Álvarez, nos pusimos todos con las mesas en el fondo de la clase y cuando nos dijo que nos moviéramos, todos nos fuimos hacia delante, y luego otra vez hacia atrás. Ella no se dio cuenta, pero Ignacio y Óscar estaban tan juntos que se intercambiaron el examen varias veces. No éramos gamberros, pero sí muy dados a hacer el ganso. Estudiando la Revolución Francesa, llegamos a la toma de la Bastilla y Fernando Trinidad decía "la toma de la pastilla", haciendo creer que se tomaba una. Ignacio recuerda una ocasión en la que Lidia tuvo que repartir los exámenes y al pasar por las mesas iba diciendo "examen, examen, chuleta, examen...". Mario López pidió "chuleta".

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"Fue realmente sacado de una peli de cine absurdo". Ignacio Guisández


Ella no recuerda con certeza aquella situación, aunque sí que alguien le pidió que escribiera una chuleta con letra minúscula y se la entregó justo antes del examen. Hacer una chuleta al compañero podía resultar hasta beneficioso a la hora de preparar un examen ya que te exigía sintetizar lo más importante. Otra cuestión era utilizarlas. Al llevar aparato dental, Lidia tenía dentista cada quince días y pasó toda una tarde en la consulta, justo el día antes de un examen de CC. Naturales con Don Pepe. No habiendo estudiado, durante el recreo preparó varias "chuletas" con las definiciones de evaporación, condensación, sublimación... Carlos Derqui la vio y empezó a reírse diciendo que Don Pepe la pillaría. Se puso tan nerviosa que las tiró a la papelera nada más entrar en clase. Sin embargo, había logrado memorizarlas y sacó un 9,75.

"Pillaron a Celia por copiar una errata del libro". Ignacio Guisández

Ignacio recuerda a Juan Martínez en un examen de conjugaciones. Tenía el Inter Sopena encima de las piernas y, mientras lo leía, se daba cabezazos diciendo: "no lo entiendo, no lo entiendo".

En 8º de EGB, Jesús hizo un examen de Historia conjunto y tenía que vigilar las dos clases al mismo tiempo. Una de las preguntas pedía ordenar los primeros reyes de la dinastía de los Borbones en España. La cara de muchos fue un auténtico poema. Por suerte, Jesús se ausentaba a ratos para vigilar al "B" e Ignacio podía ver en el brillo de la puerta si regresaba. Al terminar su examen, Lidia pidió permiso para "Jesús me cazó una quedarse de pie garabateando en el encerado y chuleta en el estuche". aprovechando su ausencia, escribió el orden de los reyes y lo borró antes de que Jesús lo descubriera. Carlos Derqui

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La entrega de notas finales se hacía un día concreto, ya terminado el tercer trimestre. Algunas madres aprovechaban la ocasión para hablar con la tutora y recoger personalmente las notas. También caía algún regalito para la profesora, aunque demasiado tarde porque nuestros boletines ya no tenían opción de cambio.

"Tengo una deuda de sangre con Marta. Me copió un examen de Lengua de Pilar Álvarez". David Muñoz

Unos boletines que tardaron en llegar. El primer año en el Lorca, nos dieron las notas en unas simples plantillas fotocopiadas. Ya en tercero nos entregaron un boletín de cartulina azul (blanca en el Ciclo Superior) donde no dejaban escapar una. Si algo les quedaba por decir, tenían un espacio en la contraportada para añadir observaciones. Las vacaciones podían ser Santillana o no, todo dependía de si la tutora había decidido ponerte tarea extra para el verano. Antes de que llegaran los sobresalientes, notables, suficientes... hacíamos recuento del número de negativos o positivos que nos habían puesto y de los inolvidables "P.A." (Progresa adecuadamente). A nadie le gustaba recibir un "Necesita mejorar", aunque sonaba mejor que "suspenso" o "insuficiente", su equivalente en el Ciclo Superior.

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ciclo superior Llegar a Ciclo Superior supuso tener siempre presente el horario de clase porque cada asignatura tenía un horario y profesor concreto, no era cuestión de llevar todos los libros cada día. Pilar Álvarez fue nuestra tutora durante el ciclo y nuestra profesora de Lengua y Literatura. Don Pepe ya era conocido por todos y no supuso un "cambio" importante que volviera a enseñarnos Matemáticas; sus clases de Ciencias Naturales eran la parte light. Las clases de Ciencias Sociales estuvieron a cargo de Pilar Domínguez en 6º y 7º, con una breve baja que cubrió Aurora ―la misma profesora que cubrió la ausencia de Elvira―, y en 8º fue Jesús Sáez, el director . Elvira era la profesora de Inglés y José María Vázquez el nuevo profesor de Educación Física. Había quien se cortaba las uñas durante la clase, quien no soltaba el cigarro, quien tarareaba canciones, golpes con la regla, lanzamientos de tiza... Cada profesor tenía su estilo. Entre los profesores también había clases y "clases". No estaban divididos entre "A" y "B", pero todos sabíamos que había grupos entre ellos, no sólo por amistades sino también por diferencias pedagógicas. El Plastidecor color carne pasó a un segundo plano. La llegada del Tipp-ex fue una auténtica revolución. Quien tenía un tipp-ex, tenía un tesoro... a compartir. Afortunadamente ha evolucionado, porque aquel fluido era pringoso y si no había secado bien, guarreaba un montón. Un día, Carlos encontró la punta de un "miembro viril" de plástico y se puso a jugar en clase de literatura. Pilar se dio cuenta de que lanzaba algo y le pidió que lo entregara. Carlos, con mucha sangre fría, pegó el cambiazo y en lugar de la "pilila sintética", le entregó el TippEx... ¿o fue una goma? Era un chico habilidoso con las manos. Cuando terminaba la clase, seguíamos colocando las sillas del revés sobre el pupitre, con el consiguiente ruido al final y comienzo de cada clase. Todo para colaborar con las señoras de la limpieza. Ellas dejaban limpio el suelo, pero los pupitres quedaban con un tufo a amoniaco cada vez que nos eliminaban los dibujos y chuletas escritos en la mesa. Se acabó la distribución de mesas en equipos, aunque seguíamos teniendo algunos trabajos en grupo, generalmente para hacer trabajos o murales en clase de Lengua o Ciencias Sociales.

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PILAR DOMÍNGUEZ Pilar no sólo fue nuestra profesora de CC. Sociales, también era (y es) la madre de nuestro compañero Raúl de la Cruz. En una ocasión, Don Pepe y Pilar hicieron una excursión al nacimiento del río Cuervo. Raúl estaba en sexto curso y la excursión era con los alumnos de octavo ―el curso de Gema, la hija de Pepe―, pero al hacer noche en Cuenca, acompañó a su madre. Todos recordamos sus mapas mudos en los exámenes de Geografía, aunque lo más duro eran los trabajos monográficos y las exposiciones, voluntarias o no. Estuvo un tiempo de baja por una operación de tiroides ―Aurora fue la sustituta―, y después pasó a dar clase a 1º de EGB. En la actualidad está jubilada aunque se dedica a otras actividades y a disfrutar de la compañía de su marido y sus nietos (también lorquianos). Recuerda aquella época como:

"unos años agradables, con grupos magníficos, muy buenos alumnos y una etapa profesional muy buena".

Tuvimos nuestras primeras elecciones democráticas, aunque sólo fueran para elegir a los estudiantes que nos representaban en el Consejo Escolar. Con el cambio de ciclo, nuestra pequeña biblioteca de aula pasó a las estanterías de la biblioteca del colegio. Ésta se puso en funcionamiento y podíamos tomar libros prestados que Don Paco o Nano apuntaban en unas fichas. Aunque sin duda, el cambio más duro al cambiar de ciclo fueron los compañeros que se marcharon del colegio o que repitieron curso. Sí, llegaron otros nuevos a lo largo del Ciclo Superior, pero al grupo le faltaban caras que, tras varios años juntos, se echaban mucho de menos.

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En 8º de EGB vinieron a clase unos señores para explicarnos que habían formado una organización llamada GREFA. Nos invitaron a visitar sus instalaciones, entonces junto a la carretera de Boadilla. Estaban empezando, buscando recursos económicos y voluntarios. A Juan le encantaban los animales y aquella visita debió marcarle porque en GREFA está ahora su lugar de trabajo.


Mi hijo es un angelito Es probable que los profesores escucharan esta frase en más de una reunión con los padres. He aquí las pruebas de que era completamente cierto: ¡Éramos unos angelitos!

"A Mario le molaba la marca de la casa. Cuando te pillaba de espaldas, te metía el pie entre las piernas y la subía contra la entrepierna". Ignacio Guisández

Para problemas eléctricos, el que tuvo Dacho. Al ver un interruptor que había perdido la pieza de plástico superficial y dejaba ver la metálica, cogió un bolígrafo de metal para accionarlo. Pobre Dacho, se le erizó la cabeza. ¡Menudo calambrazo! Menuda lió Pedro Valero en un experimento. Conectó en un enchufe el secador que cogió a su madre. ¡Fundió todo el colegio!

Carlos se entretenía tirando gomas a Guille o a Ignacio, usando los famosos bolis BIC.

"Guillermo también soltaba buenas collejas... y escupitajos, y el cabrón nos meaba en el WC. Aquello era gore". Carlos Derqui

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María Arribas 2º y 3º EGB Casada, una niña. Mario López

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RAÚL DE LA CRUZ DOMÍNGUEZ, nació en Madrid en 1977, y se unió al grupo en Ciclo

Medio, cuando su madre, Pilar Domínguez, se incorporó a la plantilla de profesores del Lorca. Tras el Lorca, estudió parte del Bachillerato en el Bousoño y otra parte al otro lado del charco. Obtuvo la licenciatura de Ciencias Químicas en la Universidad Autónoma de Madrid, donde además fue vicepresidente de la Asociación de Montañismo de la Facultad de Ciencias. El programa Erasmus lo llevó hasta Florencia, donde aprovechó para realizar cursos de fotografía. Ya licenciado, realizó el Postgrado en Información Tecnológica en la Universidad de Paisley, Glasgow.

Me inicio en la fotografía de forma autodidacta en el año 2001. Comienzo a trabajar como fotógrafo freelance en 2005 y en el año 2010 empiezo una serie de cursos y talleres para especializarme en el campo de la fotografía documental y fotoperiodística.

Gracias a su arte con la fotografía, fue seleccionado por Descubrimientos PHE España 2011 y participó en una exposición colectiva que se hizo en la galería Bruce Silverstein de Nueva York. En 2013 ganó el concurso "ARCO 2013-BlankPaper". De ahí, a Chile, donde estuvo trabajando casi dos años para el Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico (CENFOTO-UDP), sin abandonar el mundo digital. Precisamente viró de nuevo el rumbo y, tras un programa intensivo en la Universidad de British Columbia, regresó a Madrid donde ahora trabaja para una consultora de marketing digital. No por ello ha abandonado su proyecto de fotografía, ahora bajo el nombre de [delacruzimages] 140


MARIO LÓPEZ MARIO LÓPEZ FERNÁNDEZ DEL CAMPO, nació en 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Tras su paso por el instituto Margarita Salas, se alistó en el Ejército. Su mujer y su hija Carla residen en Barcelona. Con ellas se reúne siempre que el trabajo se lo permite. Como sargento de la Legión, desde 2010, pertenece al tercio "Alejandro de Farnesio", con sede en Ronda. En 2015 estuvo de misión en Irak y en la actualidad (2016) se encuentra en la República Centroafricana.

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lidia diaz de avila LIDIA DÍAZ DE ÁVILA DÍAZ nació el 7 de febrero de 1977 y estuvo en el colegio desde 2º hasta 8º de E.G.B. Estudié en el instituto Carlos Bousoño y me licencié en Historia del Arte en la Autónoma de Madrid. Al terminar, me fui de vacaciones a Las Palmas durante dos meses, antes de iniciar un postgrado de Restauración en la SEK de Segovia, que abandoné porque era una tomadura de pelo muy cara. En abril de 2003 me trasladé durante 16 meses a Tenerife, cosas del "cuore". De nuevo en Madrid, trabajé en la universidad Alfonso X el Sabio y después en el Dpto. de Créditos de una multinacional francesa (ALD Automotive). Hasta octubre de 2009, seguí haciendo escapadas a Tenerife, pero se dieron una serie de circunstancias (personales, económicas, laborales y de salud) que trastocaron todo. Toqué fondo en la primavera de 2010, cuando apenas dormía y descubrí que la gente nunca es lo que parece, ni lo que dice ser. Desde entonces no soy capaz de "levantar cabeza", sin recaer al poco tiempo. En septiembre de 2010 me matriculé en la escuela municipal de Kung Fu, por sugerencia del profesor, mi vecino, que logró que mantenga una constancia con el ejercicio. Sí, la misma que tenía "dolor de cabeza" el día que tocaba ponerse el chándal para ir al cole. En 2011 huí de todo y me marché de niñera a Londres, tras 15 años sin "tocar" el inglés. La dificultad con el idioma hizo que me refugiara en el gimnasio, donde finalmente acabé soltándome, muy lentamente. En 2015, en un momento de debilidad, opté por regresar a Madrid, de lo cual me arrepiento todos los días y no descarto volver y seguir recorriendo Reino Unido con mi mochila. Jamás pensé que lloraría en los tres viajes que hice para trasladar mis cosas. Ahora he decidido dedicarme a la pintura ―con el pseudónimo "Lidimentos"―, a falta de trabajo u otra cosa que llene mi vida. Es la única actividad, junto al gimnasio, que me ilusiona y me hace sentir bien.

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Creo que al igual que todos, recuerdo con nostalgia los años del colegio. Los recientes años de mi vida y el recuerdo de la época escolar, hacen que valore la amistad de una manera muy especial. Pese a decir esto, mis recuerdos del cole no son el de las amistades que hice allí, sino lo contrario. En el colegio sufrí las burlas y agresiones de algunas personas. Cómo olvidarme de unas gemelas mayores que nosotros, cuyo entretenimiento era insultarme en el patio por no llevar ropa de marca, o de Elena, un curso mayor, que acabó soltándome un puñetazo en la nariz. Begoña Goyanes optó por una patada en el pecho, golpe por el que conservo una "cicatriz". Eso, sumado a mi torpeza con la goma y la comba, hizo que terminara pasando las horas de recreo sola: leyendo en algún rincón o simplemente paseando por el patio. Me sentía más segura hablando con los profesores o viendo jugar al baloncesto a los chicos de octavo (estando en 5º). Jordi, César y Gabriel Díaz de Villegas eran de mi ruta y cuando alguien osó meterse conmigo en su presencia, salió malparado. Que le pregunten a Emilio Jara por la pedrada que le soltó Gabriel tras haberme echado arena en la cabeza. Del cole recuerdo las rutas escolares, el coche que dando marcha atrás pasó su rueda por encima de mi pie, el pedrusco que me hirió en un tobillo y cuyo corte no quiso curarme Julián (profesor), hacer un comentario de texto para Joan, los simulacros de evacuación, los falsos avisos de bomba, escuchar la radio en el patio los primeros días de la Guerra del Golfo y la vergüenza que pasé al quedarme sin dinero en Mallorca y que los profesores tuvieran que prestarme más. Hubo una temporada que iba en bici con Aitana y se nos ocurrió hacer un picnic de regreso a casa. También me acuerdo del día que aparcó un hombre frente a la puerta del cole y se puso a enseñarnos el pene; a raíz de eso, no nos dejaban pasar de la reja si no había llegado mi madre. No olvido cuando tuve que buscar mi segundo aparato de ortodoncia en el cubo de la basura del comedor, que ya el primero desapareció por el mismo camino. Me apena la bronca que le cayó a Juan (y al resto de la clase) cuando yo estaba con muletas y nadie había recogido mi bandeja de la comida. En fin, sólo tengo que ver la foto de 5º de EGB para recordar todo aquello: soy esa "cosa" vestida con un kimono rojo y con la cara llorosa porque Mario me había echado a los ojos un confetti milimétrico. Sin embargo, decir "mi instituto" o "mi universidad" no causan el mismo y bonito sentimiento que decir "mi cole" o "mi clase" (referido sólo a Las Praderas). Quién pudiera pillar el DeLorean de McFly y visitar de nuevo 1985.

¿ A los dos meses de llegar a Londres, tuve una parálisis facial que me obligó a utilizar un parche en el ojo. Cual pirata porque no los vendían adhesivos, al menos no en mi barrio.

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¿Qué habrá sido de aquellos papelitos que se pasaban de mano en mano y media clase leía antes de llegar a su destinatario? ¿Secretos inconfesables? Todos sabemos que si hubiéramos tenido un baile de promoción, Marta y Miguel habrían sido elegidos los reyes del baile, pero no sólo ellos despertaron pasiones. En realidad, Marta soñaba con que Álvaro de la Rosa fuera su príncipe azul... y él veía en Marta a la princesa de sus sueños. ¿Dónde andaría Cupido tirando flechas? Tendríamos que preguntar cuántos suspiraban por la dulce Marta y cuántos lo hicieron por Mireia. Una morena y una rubia, un clásico. Sin embargo, Mireia lo tenía muy claro: los morenos. Siempre le gustó Miguel, aunque también hubo un tiempo, en 3º o 4º, que se le iban los ojitos hacia Juan y Mario. ¡Con lo bien que lo pasaba David la temporada que estuvo acompañando a Mireia hasta su casa! ¿Nadie le avisó que tenía que teñirse el pelo para conquistarla? Otras ponía los ojos fuera de clase. "Sasa", Lidia y Fernando Coca fueron compañeros en el San Pío X y al llegar al Lorca, Coca acabó en el "B". Fernando y Kepa se mudaron, y la timidez hizo el resto. Sus ojos optaron por leer libros en el recreo, aunque de vez en cuando levantara la vista en dirección a Gabriel Díaz de Villegas (tres cursos mayor), Miguel, Juan o Emilio.

Emilio confiesa ser otro tímido, pero lo que no ha confesado es que Virginia y él fueron "novietes" poco más de un mes. ¿Reniega tal vez al decir que no recuerda que le gustara chica alguna de la clase? Hace 30 años hubo un robo en clase y aunque resulte paradójico, tenemos el nombre del ladrón, pero no de la víctima. Guillermo robó el corazón a una compañera. Valientes quedan pocos: a Juan le "moló" Aitana y, años después, Ana Truyols. Álvaro Labiano se sincera: "me gustaban todas" y Kepa estuvo poco tiempo, pero bien recuerda que había una chica llamada Aitana. Otros se escudan diciendo que no se fijaban en las niñas, que sólo se fijaban en el balón, mientras la mayoría calla y guarda silencio. Sin embargo, nos consta la existencia de tres parejas lorquianas: Óscar y Raquel (del "B"), Laura Rebato y su marido (curso inferior), y Miguel Arozamena y Blanca Mejías (cursos inferiores).

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Nunca hemos podido confirmar si pertenece a la mafia siciliana, pero tras ese brazo jamonero hay un historial de collejas y pulsos digno de cualquier mafioso. ¡Dejaba blanco a Emilio! Sus leches al balón, los empujones que metía con los pies y te empotraba el pupitre... o la ya famosa pelea de piedras con David. En Mallorca jugaba a la maquinita de boxeo con tal ímpetu que la movía de su sitio. ¡Qué leches metía! Otra de sus víctimas habituales era Gonzalo Portals, quien llegaba tarde a la ruta porque Iván se las ingeniaba para atar su mochila al pupitre. Lo que está confirmado es el origen de semejante brazo, los cuatro troncos que echaba a la chimenea cuando iba a la finca de sus padres junto al Pantano de Buendía y que Ignacio descubrió desde el avión, camino de Mallorca.

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viaje de fin de curso "Será maravilloso viajar hasta Mallorca" sonaba en nuestras cabezas cuando llegamos a octavo, pero ese estribillo no hablaba de los sudores para lograrlo. Algunos sufrieron mucha vergüenza con la venta de papeletas, mientras otros vendieron tres tacos. También teníamos llaveros, mecheros serigrafiados y, gracias al padre de Mireia, unas cajitas con cinco muñequitas de paja (roja, violeta, amarilla, azul y rosa). Finalmente llegó el día. Algunos estrenaban maleta, otros la tomaron prestada a sus padres, pero todos cargados con una ilusión enorme. Había llegado el día, y aunque no nos dejaron recaudar dinero con la venta de donuts, nos atiborramos de dulces, golosinas y patatas mientras esperábamos el embarque en la T2 de Barajas.

Ha llovido mucho desde mayo de 1991. Tanto es así que ya no existe la aerolínea Viva Air y el Hotel Playa de Palma Sol ahora es HSM Golden Playa. Lo más asombroso es que aquel viejo hotel de tres estrellas ahora es un 4* cuya decoración ha sufrido un anaranjado lavado de cara.

Llegamos con nocturnidad, sin alevosía, pero muy hambrientos. Afortunadamente, los del hotel habían pensado en todo y nos habían dejado una pequeña cena fría ya servida en el comedor. El resto de los días, disfrutamos del bufet del hotel, especialmente de las ensaimadas, las patatas fritas y el mousse de chocolate. ¿Para qué acompañar el filete con una ración de patatas si podíamos llenar un plato entero? Cuando tocaba excursión teníamos que conformarnos con los bocadillos del picnic.

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Ignacio Juan Mario

Ahora los ingleses se matan saltando por los balcones. ¿Quién no saltó por las terrazas para cambiar de habitación? Había puertas en los pasillos, pero todos sabíamos que a ciertas horas estaban vigilados, no nos dejaban otra opción. Afortunadamente sobrevivimos todos.

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No tuvimos mucha suerte con la meteorología, pero con las excursiones tampoco nos quedaba mucho tiempo para estar en la playa. Nos llevaron a la Catedral y al Castillo de Bellver. El guía, como buen mallorquín, decía "Ciutat de Mallorca" y su pronunciación resultaba un tanto graciosa a nuestros castellanos oídos. Estuvimos en Manacor, mucho antes de que Rafa Nadal ganara su primer torneo de tenis. En 1991, su ciudad natal era más conocida por ser el centro comercial e industrial del Levante mallorquín: las perlas de Majórica. La otra parada obligada fue la exposición-tienda de Olivart, para conocer la artesanía realizada con madera de olivo.

Las cuevas del Drach fueron el bonito broche final de aquella jornada. Más de uno se compró la clásica "televisión" con diapositivas.

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En otra jornada, tuvimos ocasión de ver el proceso artesanal del soplado para fabricar objetos de vidrio. Soplaban por el tubo de hierro y el vidrio fundido se inflaba como un globo. De repente, a base de dar vueltas, estirarlo con unas pinzas y darle forma, lo mismo hacían un jarrón que una figurita con forma de canguro, tan rápido que parecía fácil.

Impresionante fue la excursión al Cabo de Formentor y la bahía de Pollença. Aquella subida daba miedo, especialmente cuando nuestro autobús se cruzó con otro que bajaba: carretera estrecha, tramo curvo y con unas vistas espectaculares... del acantilado. Menos mal que los conductores ya se conocían el terreno por el que circulaban. Nos tocó un día muy ventoso y sacar una foto desde el mirador de Es Colomer exigía sujetar con fuerza la cámara y las gafas de sol. Si te descuidabas, podías volar por el acantilado. Y como Juan Manuel, Joan, Raquel e Isabel todo lo que sube tiene que bajar, llegamos a la playa de Formentor para subir a un barco que recorría la bahía de Pollença. Ese día, más de uno pasó frío.

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Lo agotador del viaje no eran las excursiones sino la falta de sueño, porque la actividad más esperada era la discoteca. Los RR.PP. venían al hotel, se reunían con los profesores y les ofrecían sus locales: 500 pts por cabeza, con autobús y consumición incluida. ¡Los "San Francisco" rulaban! La primera elección no estuvo mal, una discoteca de dos plantas con ambientes diferentes que se llamaba YES. Todos recordamos la planta decorada con palmeras. Nos gustó tanto que quisimos repetir.

Mireia, Raquel e Isabel Sin embargo, los profesores quisieron dar la oportunidad a otra discoteca y tuvimos que aguantar a un pseudo-mago de pacotilla. Ahí estaba Emilio, tan tranquilo en el baño, y le llega el mago-estafador para ofrecerle un reloj cutre a cambio de ser su voluntario-ayudante. Acabamos con ganas de regresar al hotel.

"Con lo tímido que soy yo, las pasé canutas" Emilio Oliver

Marta, Ana, Celia ¡Cómo lo pasamos! ¡Qué despiporre! En aquella época los móviles sólo existían en las películas y eran tan prehistóricos que llamarlos "ladrillos" era poco. Por ello, podíamos desconectar de los padres, que tenían que conformarse con llamar al hotel. Como pasábamos más tiempo fuera que en las habitaciones, solíamos escuchar el aviso por megafonía cuando tenían una llamada en espera. Dos días antes de terminar la estancia, los padres de Chamorro llamaron al hotel y los profesores trataban de localizarle. En ese preciso momento, Lidia llegó a la recepción y Aurora le preguntó si había visto a Chamorro (habitaciones contiguas). Ella contestó que acababa de cruzarse con él en el pasillo. Las profesoras subieron a buscarle para que atendiera la llamada y... Se descubrió que los del "B" habían bebido alcohol y casi nos mandan a Madrid. Fue una noche tensa.

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Don Pepe estaba colérico y Mario (del B) seguía sentado en el sofá completamente zombie. Esa noche nos castigaron a todos sin discoteca y Lidia se quedó con la sensación de ser la culpable, por desconocimiento, de que les hubieran pillado borrachos. Por suerte, permitieron que jugáramos a las cartas o viéramos una película (Porky's), algo que esa noche era deseado por muchos.

"Recuerdo el viaje de fin de curso por los balcones y estar en las habitaciones hasta las tantas, viendo PORKY'S... Ahí, flipados todos, a ver si veíamos una teta". Iván Corsini

Paula, Araceli,

Teresa, Lidia y Ilyn í

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El último día, con los profesores más tranquilos, llegó la hora de encargar ensaimadas en el hotel y despedirnos de la discoteca YES, donde hicieron un pequeño sorteo. Esa semana, habíamos coincidido en el hotel con otro grupo de Algeciras que se marchó antes que nosotros y en su lugar, llegaron los alumnos del colegio San Luis Gonzaga, justo la noche previa a nuestro regreso. Noche que la mayoría pasó en vela, por lo que no fue extraño que más de uno se quedara "En el viaje de regreso, Emilio estaba sentado a mi lado. Me dormido en avión. Al llegar a Barajas supimos enseguida cual era nuestra cinta de equipajes: la que tenía cajas de ensaimadas.

quedé dormida antes del despegue. Me guardó la bandeja del desayuno y tuvo que despertarme porque ni me enteré del aterrizaje".

Lidia Díaz de Ávila

Celia,

Ana,

María

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Miguel A. CHAMORRO El querubín del "B".

Daniel Bajo CABEZA BUQUE De bajo tenía poco.

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En todas las excursiones íbamos juntos, pero solíamos hacer vida escolar por separado. En el patio, los partidos de fútbol eran contra "Cabeza Buque" y sus secuaces, que la liaban parda siempre que podían. ¿Quién era "pelo cortina"? El que tenía media cabeza con melena y el otro lado rapado, Mario por nombre. Era amigo de Daniel Bajo ―"Cabeza Buque"― y demás joyas del "B". Entre ellos estaba un chiquitín pelirrojo y lleno de pecas que nos recordaba a Pumuky, por nombre Carlos Cañizares, a quien Carlos Derqui casi vuela la cabeza con la pelota. "Tola" y Chamorro eran otras dos figuras inolvidables.

Carlos CAÑIZARES El chiquitín pelirrojo.

Antonio López Morillo TOLA Aquel rubio de melenilla.


Ni son todos los que están, ni están todos los que son MIGUEL AROZAMENA BORGAS Casado con otra "lorquiana", Blanca Mejías, tienen dos hijos. Su familia vive en Dallas, donde Blanca trabaja de profesora, y él vive en Madrid: "pero la familia siempre está ahí". Tenía el papá más televisivo de toda la clase, Joaquín Arozamena, aunque mucho más famosos eran los meneos que le metía Don Pepe para llevarle a Dirección. Miguel estuvo en el grupo desde 2º hasta 5º de EGB, pero repitió curso y vio retrasado su paso al Ciclo Superior. ¿Quién le iba a decir que Pepe terminaría siendo su vecino? LAURA REBATO SÁNCHEZ Casada con un "lorquiano", Pepe Romero, tienen un hijo con Síndrome de Asperger.

MARÍA ISABEL PAVÓN GARCÍA A nivel profesional se ha especializado en Contabilidad Financiera y Analítica. En los años de colegio, aguantó con paciencia demasiadas bromas con su apellido. Tal vez sea la razón por la que rechazó reencontrarse con sus antiguos compañeros.

Trabaja como consultora de belleza de Mary Kay. Aún recuerda hacer un baile de Mecano y puede que de allí saliera su vocación como consultora: "sombra aquí, sombra allá. ¡Maquíllate, maquíllate!" Era amiga de Ruth Oñate, una chica del "B" que se marchó al Mirabal y a quien Álvaro de la Rosa clavó un lápiz en la mano y la mina se quedó dentro.

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Nuestros tutores Tres tutores: Pepe (Ciclo Inicial), Pilar Pita (Ciclo Medio) y Pilar Álvarez (Ciclo Superior). Tres adultos que marcaron nuestros años en el Lorca. A Don Pepe todos le recordamos, ya sea por su genio o por sus métodos de la "vieja escuela". Métodos que a todos causaron miedo y un atemorizado respeto. Algunos aún conservan aquel mal recuerdo, sin embargo, otros miran hacia atrás con nostalgia y les encanta.

"Me hizo ilusión ver de nuevo a los profesores y me hubiese gustado ver a Pepe, aunque antes no quisiera verlos ni en pintura, bueno, a Pepe siempre le veía en septiembre". David Muñoz Álvaro Labiano recuerda con acierto que eran exigentes, pero también fueron un gran apoyo para todos. "Siempre me sentí apoyado por todos nuestros profesores, muy apoyado y en todos los aspectos, no sólo en cuestión de estudios sino también en lo personal, muy acogido. Nos cuidaban mucho, se preocupaban... nos daban mucha caña, pero no tengo sensación de haberme sentido mal con los profesores, nunca. Era una sensación muy cálida, quizás por estar tantos años, desde muy pequeños. Me sentía muy querido por todo el grupo, tanto profesores como compañeros. Ni la relación con los profesores del instituto ni con los de la universidad se puede comparar con aquella sensación tan cálida". Tal vez porque éramos pequeños, porque pasamos con ellos casi tantas horas como con nuestros padres, los profesores significaron disciplina, respeto y, sobre todo, cariño.

"Don Pepe y Pilar Pita han sido los dos profesores a los que más cariño he tenido". Mireia Gallego Probablemente la tutora que tenía una edad más parecida a la de nuestras madres fue Pilar Pita. Quizás por ello, dejó en todos una huella más personal y cercana, que sumado a su fallecimiento, hace que el recuerdo sea muy especial y lleno de cariño. Por otro lado, Pilar Álvarez, defensora a ultranza de sus chicos ante cualquier problema, por muy traviesos y juerguistas que fuéramos en sus clases. Era nuestra profesora de Lengua y Literatura en el Ciclo Superior, pero era la tutora y eso "se lleva y se siente". Ella nos acompañó no sólo en la pubertad, también en el viaje de Fin de Curso. Un viaje que nos ayudó a preparar y fue el sello final a nuestra etapa en el Lorca: el paso a la adolescencia.

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Don Pepe José Fernández Fuentes siempre fue "Don Pepe", aunque nunca pidió que le pusiéramos el "Don". Casado y con 2 hijos, la pequeña, Gema, también fue alumna del Lorca. Pepe llegó a "Las Praderas" tras haber estado en el colegio San Pío X. Era allí donde los alumnos le llamaban Don Pepe. Al llegar al Lorca, quizás porque algunos alumnos provenían del San Pío, los niños le siguieron llamando Don Pepe y así se quedó durante muchos años. En realidad, le da igual que le llamen Pepe o Don Pepe. Es un hombre sencillo y era buen profesor, aunque su genio y sus formas recordasen a tiempos pasados y algunos niños le tuvieran miedo.

"De Don Pepe me acuerdo mucho. Me hacía pasar bastante miedo, como a todos, pero mirando hacia atrás, me encanta". Teresa Mosqueira Todos nos acordamos de sus largas divisiones y multiplicaciones en la pizarra cuando era nuestro tutor en 2º, pero los recuerdos más frescos son del Ciclo Superior, cuando se encargó de enseñarnos Matemáticas y Ciencias Naturales.

"En Matemáticas no inventes, que ya está todo inventado". Don Pepe Era un profesor bastante exigente, pero aprendimos a base de trabajar y hacer ejercicios. Como deberes, en Matemáticas caían fijo dos o tres ejercicios cada día, que después corregía y resolvía en clase. Ejercicio que había en el libro, ejercicio que dejábamos resuelto, ya fuera en la pizarra o en el cuaderno.

"Mi forma de corregir las actividades de mis pacientes infantiles es igual que la de don Pepe, con la 'B' que nos ponía". Mireia Gallego

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En Ciencias Naturales también seguíamos el libro al pie de la letra, ya fuera en clase o en el laboratorio, y cuando llegábamos al final de cada tema, resolvíamos los ejercicios en clase, pero al día siguiente teníamos que entregarlos en limpio y completando con esquemas, dibujos o definiciones según fuera el caso. De los deberes salían los positivos o negativos que completaban la nota final. Cada tres temas, tocaba examen. Don Pepe andaba rápido y del mismo modo corregía los exámenes de 8 preguntas, a 1,25 por pregunta. Por regla general, los exámenes sumaban, pero también los hubo que restaban, Don Pepe no perdonaba.

"Recuerdo un examen de anatomía en el que preguntó cuáles eran los músculos de la mandíbula. Temporales y maseteros". Ignacio Guisández Controlaba todo: asistencia, deberes, comportamiento, la posición de las mesas en los exámenes... incluso las canastas en la papelera. Que se lo pregunten a David Muñoz, el día que estando en clase de Matemáticas lanzó una bola papel desde su mesa a la papelera y encestó:

"Dedícate al baloncesto, que esto no es lo tuyo". Don Pepe Seguro que si "escurrimos" un poco la sesera, visualizaremos aquellos circuitos con las bombillitas y los experimentos en el laboratorio: la destilación del alcohol, el huevo duro que se colaba en la botella y el famoso hueso de pollo en ácido clorhídrico.

"Me hizo ilusión ver de nuevo a los profesores y me hubiese gustado ver a Pepe, aunque antes no quisiera verlos ni en pintura, bueno, a Pepe siempre le veía en septiembre". David Muñoz

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Pilar Álvarez Pilar Álvarez es gallega, nunca fue un secreto, y a su tierra sigue yendo todos los veranos, ocasión que a buen seguro aprovechará para comer pulpo con una copita de vino, tal y como le recomendaba su padre, abogado de profesión. Era la segunda de diez hermanos, así que trasladarse a Madrid le permitió sentir de verdad la independencia, aunque siempre ha sido muy independiente. Habiendo dedicado toda su vida a la enseñanza, soltera y sin hijos ―una clase de 30 alumnos cada año ya debía ser suficiente "prole"―, antes de coger la jubilación consideró necesario mentalizarse para la nueva etapa que iba a comenzar. Licenciada en Filología Hispánica, se matriculó en la universidad de mayores de la Complutense, donde estuvo dos o tres años. También asistió a clases de fotografía, se unió a un grupo de senderismo y se apuntó al gimnasio (acquagym). Se prometió a sí misma que no iría al Centro de Mayores, pero acabó yendo a las clases de bailes latinos. ¡¡Y dejó de fumar!! Trabajó 43 años en la enseñanza así que no es de extrañar que le cueste reconocer a sus alumnos del colegio San Pío X, porque desde el año 1975... Es gente que ya tiene más de cincuenta años. En el San Pío X era "Doña Pilar" y coincidió con Don Pepe, Don Paco, Nano, Feli y Jesús; todos ellos se trasladaron al Lorca. De todos los alumnos que tuvo, se acuerda muchísimo de dos. Uno era alumno del San Pío X, José Antonio Lacruz, un chaval muy listo y reivindicativo. Tenían organizado el viaje de fin de curso a Mallorca y por problemas de billetes, Pilar viajaba con un primer grupo y un día más tarde lo hacía Pepe con la otra mitad. Con sólo 48 horas de antelación, la tercera profesora les falló y Pilar se planteó no viajar ella sola con los 32 alumnos. El chaval le dijo: "Por favor, Pilar. No te preocupes que ya nos hemos organizado en grupos de cinco y uno se encarga de las tarjetas de embarque de su grupo". Prometieron portarse muy bien y aquello le dio seguridad a Pilar. Al llegar al hotel, había un grupo de alemanes que empezó a molestar a las chicas y fueron a

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buscar a Pilar. Cuando llegó, un señor protestó a Pilar con su bastón, acusando a los chicos de no dejarle dormir. José Antonio, con una botella en la mano, le espetó: "¡Cómo toques a mi profesora te pego una leche!". Posteriormente, Pilar preguntó de dónde había salido la botella y la respuesta fue una invitación a quedarse con ellos. El otro alumno es: Ignacio Guisández. "Ignacio era un chaval muy trabajador. En el reencuentro me contó lo mal que lo había pasado trabajando con un jefe que era muy sinvergüenza".

"Todos han sido un referente para mí, pero especialmente Pepe y Pilar Álvarez, aunque ella me tenía atravesadito". David Muñoz En el reencuentro también reconoció enseguida a Javier de la Torre, a Marta Baltanás, a Mireia... y le hizo mucha gracia María Brasa, que se acercó varias veces con abrazos y diciendo: "Ay, Pilar, qué gracia me hace verte". Reconocí a bastante gente porque os conserváis bastante bien. Ignacio estaba igual A Óscar le vi bastante bien, que recuerdo que tuvo un problema de cadera o algo así, y ahora está casado con Raquel, la hija de Carmiña. Es curioso, Guillermo no estuvo, pero coincidí con su madre y me contó que había estado viviendo en México. Me acuerdo que se perdió cuando, en una excursión a El Escorial, subimos a comer a la Silla de Felipe II. ¡¡Qué angustia, Dios mío!! Cada vez que lo pienso... Recuerda cómo la madre de Baltanás le ayudó a vestir a Marta y a sus hermanos para bailar una muiñeira en una fiesta del colegio. Me acuerdo de una excursión a la vendimia con el padre de Lidia. Primero estuvimos en la finca intentando vendimiar un poco y después fuimos a la cooperativa para ver como preparaban el vino. Fue un día muy agradable. Recuerdo que Lidia también era una niña muy trabajadora, pero que socializaba más con los adultos (profesores) que con los niños de su edad. Lo pasó muy mal cuando era coordinadora, le tocó lidiar con un problema muy gordo que hubo en el colegio. Siendo Jesús director y Pepe secretario, unas alumnas de Nano acusaron a José María de no tratarlas debidamente. El problema acabó en un juicio y fueron unos momentos muy desagradables para ella. Si los profesores apretaban a las editoriales, lograban sacar algunos libros gratis. Era algo que algunos aprovechaban y pedían libros para sus hijos. Sin embargo, Pilar y Pepe pedían libros para niños que no tenían recursos. Zacarías, un chico marroquí del Lorca, fue uno de esos casos. Era un tío muy listo que en dos meses aprendió a leer en español.

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Organicé varios libro-fórum, uno de ellos con Juan Farias. Cuando salió, le había gustado mucho y me dijo: "Te voy a mandar todos los libros que he escrito porque sé que los vas a saber utilizar como una biblioteca de aula". Me mandó un lote de veinticinco libros que exigió que me entregaran en persona porque sabía que los iba a dedicar a fomentar la lectura.

"Me entendía mucho mejor con vosotros". Siempre respeté mucho a Pilar Pita, me parecía una persona muy íntegra. También quise mucho a Carmen Barrio. A mí, las clases que me mandaba Pilar Pita, y no hablo de intelectualidad, siempre eran muy buenos niños. Yo enganchaba mucho más con los niños que habían estado con Pilar. Siempre la aprecié mucho, era una gran profesional, y ella también me demostró que me apreciaba. Tanto Carmen como Pilar eran muy afectivas y siempre me apoyaron en momentos complicados.

"Siempre respeté mucho a Pilar Pita, me parecía una persona muy íntegra".

Carmen Barrio En Ciclo Superior íbamos a tener un profesor por asignatura y para no apreciar tanto el cambio, en 5º decidieron hacer un "intercambio" de profesoras. Carmen Barrio, tutora del "B", nos daba la clase de CC. Sociales y Pilar Pita hacía lo propio con su clase Carmen era fumadora y muy cercana. Su hijo Aecio, alumno también del Lorca, cuidó de ella sus últimos días, cuando la descalcificación de huesos ya no la permitía caminar tras romperse la cadera. Había superado dos cánceres, uno de ellos de pulmón, pero lo que los médicos pensaron que era una ciática acabó siendo un nuevo cáncer que avanzó rápido (ni siquiera podía leer) y se la llevó en octubre de 2015.

D.E.P.

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PILAR PITA Mª del Pilar Pita Rodrigo estaba felizmente casada con D. Rafael Naranjo Olmedo, pero falleció en diciembre de 2011 a causa de un cáncer muy doloroso de pulmón, con apenas 62 años. Fue una desgracia tremenda y muy dura, no sólo por su edad, sino porque en mayo de 2014, esa misma enfermedad se llevó la vida de su esposo, padre de sus tres hijos: María, Rocío y Rafael. Su marido, al igual que sus hijos, no pudo superar la pérdida de Pilar. Para nosotros, sus antiguos alumnos, la noticia de su fallecimiento llegó meses antes de nuestro reencuentro en 2015. El día que tuvimos conocimiento de ello, se tornó gris y triste para todos. Sin hacer de menos al resto de profesores, coincidimos de manera unánime al considerar a Pilar como "la mejor profesora que tuvimos en el colegio", sentíamos una admiración y adoración absoluta. Llevábamos varios meses recordando de manera constante algún momento o anécdota con ella, y esperábamos poder contar con su presencia en el reencuentro y decirla que fue la mejor profesora de primaria del mundo. Saber que era demasiado tarde, nos dejó a todos muy afectados. Más de uno de nosotros, confesó no poder evitar las lágrimas.

"¡Qué precioso es ver el recuerdo que tienen de ella sus alumnos!". María Pita Naranjo Dice María, su hija mayor, que Pilar fue una mujer fuerte, valiente y positiva hasta el último día. Nunca se quejó de la enfermedad y siempre dijo que se sentía muy afortunada de haber podido dedicarse a lo que tanto le gustaba —la enseñanza— y de poder haber tenido una familia como la nuestra. Pilar sentía una gran pasión y vocación por su trabajo y gracias a ello, su hija María ha seguido sus pasos y ahora es profesora y directora del Departamento de Idiomas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Supongo que fue la manera, humilde, de intentar parecerme a ella. Precisamente, Pilar siempre nos insistió en la -importancia de aprender idiomas para abrirnos puertas en el futuro.

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Nosotros siempre la escuchábamos en casa hablar de vosotros con enorme cariño y también disfrutando de ello cuando íbamos de paseo con ella y se encontraba, por casualidad, con algún antiguo compañero o con sus padres. Aunque ahora no está, la tenemos siempre a nuestro lado, y sabemos lo afortunados que fuimos de tenerla como madre y de aprender tantas cosas de ella. Esa es su gran herencia. Y me alegro de corazón de ver que a sus alumnos también les dejó recuerdos bonitos en herencia.

"Pilar Pita era probablemente la profesora que más atención nos prestaba". Guillermo Colmenares Nosotros somos del año 77, apenas tenemos unos años menos que María y sólo un año más pequeños que su hija Rocío. No existían los móviles, pero nos quedan pequeños fragmentos en la memoria de nuestras fechorías en sus clases, de sensaciones y sentimientos, el recuerdo de su voz grave, el problema que tuvo en la garganta (el polvo de las tizas no era bueno) y sí, que fumaba muchísimo.

Era rubia, alta y guapa, pero no se dejaba hacer fotos. Pese a todo, sus hijos han logrado encontrar un par de fotos de aquellos años (1984-1987) que nos permiten tener su imagen muy presente. "Estos chicos son un grupo muy, muy majo", decía Pilar de nosotros, pero ella sí que era maja de verdad. Entusiasmados ante el reencuentro con los compañeros y profesores del Lorca, la noticia del fallecimiento fue un auténtico jarro de agua fría para todos. Un auténtico palo para unos y otros, petrificados, no eran capaces de contener las lágrimas. No pudimos contar con su presencia y tampoco es posible su participación en estas páginas de recuerdo, pero sí podemos completarlo gracias a sus hijos: María, Rocío y Rafael, que nos dirigen unas emocionadas palabras a los que fuimos alumnos de su madre.

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Estimados alumnos de Pilar Pita:

Como hijos suyos (María 42, Rocío 40 y Rafa 30), queríamos agradeceros el enorme cariño con el que recordáis a nuestra madre y el dolor que os produjo la noticia de su fallecimiento. Queríamos que supierais que nuestra madre fue siempre y ante todo profesora y que a vuestro grupo lo llevó en el corazón hasta el último día. Tenía vuestra foto (esa en la que Lidia aparece con un kimono rojo que a mí, María, me provocaba una gran envidia) en la librería de su habitación y siempre se refería a vosotros como "el grupo más majo”. Os quería mucho y os dedicaba con cariño su tiempo y energía. Todas las tardes al llegar a casa, se sentaba a corregir con gran dedicación, a preparar las clases del día siguiente y a pensar en nuevos proyectos de lectura o actividades que os pudieran motivar. Recordamos sus tardes pegada a vosotros, las preocupaciones que a veces compartía con nosotros sobre alguno de vosotros, las épocas de boletines y la seriedad con la que nuestra madre se tomaba las notas y los comentarios que os hacía. Siempre decía “es muy importante pensar bien qué decirle a un niño y cómo decírselo para que le ayude a mejorar y a sentirse seguro”. Es gracioso comprobar que era verdad lo que nuestra madre decía: “tengo dos jornadas, en el cole con mis chicos y ahora en casa con vosotros"… jajaja… a nosotros también nos llevaba rectitos. Vuestros libros: "Cipi", "Caramelos de Menta", "¡Julieta, estate quieta!", “El gran gigante bonachón” (“qué risas se echan mis chicos en clase cuando el gigante se tira pedos”, nos decía nuestra madre) eran nuestros libros también… y son ahora los libros que regalamos a nuestros hijos mientras les hablamos de la abuela Pilar y de cómo le gustaría leerlos con ellos. Vuestros trucos son nuestros trucos: saber los meses largos o cortos contando los nudillos de la mano, la famosa tabla del 9… Vuestros recuerdos son nuestros recuerdos: su obsesión porque cogiéramos bien el boli o el lápiz al escribir, su amor por los árboles y sus ganas de salir de excursión a la naturaleza, su gusto por el cigarrillo (que se la llevó prematuramente, pero que consiguió que ninguno de los tres fumara), sus buenas formas, su preocupación por enseñarnos a ser libres, a expresarnos correctamente y a resolver conflictos con la palabra, su rechazo a la violencia en cualquiera de sus formas… Y vuestros experimentos fueron nuestros sustos (aún no hemos superado el que nos causó ver corazones y pulmones de cordero en la nevera de casa mientras mi madre decía “¡¡No los toquéiss, que son para hacer una disección con mis chicosss!!”). En definitiva, somos los niños que ocupábamos la segunda jornada de nuestra madre y os queremos transmitir todo su afecto y todo nuestro agradecimiento por haberla hecho una persona tan feliz durante tantos años.

Con mucho cariño,

María, Rocío y Rafa Naranjo Pita.

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25 ABRIL 2015

EL REENCUENTRO

Raquel, Elena, Javier, Aitana, Gabriel, Iván, Carlos, David, Mireia, Lidia, María Arribas, Teresa, Marta, María Brasa, Joan, Miguel, Óscar, Ignacio.

Teresa, Mireia, Ana, María Brasa, Juan, Marta, Raquel, Carlos, Miguel, Aitana, María Arribas, Gabriel, Óscar, Iván, Ignacio, Joan, Lidia y Emilio.

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EMILIO

MARTA

AITANA

JUAN

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RAQUEL

MIGUEL

MIREIA ÓSCAR

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DAVID

MARIA

CARLOS

JAVIER

BRASA

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IGNACIO IVÁN

ANA

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JOAN


TERESA

MARIA ARRIBAS

GABRIEL

ELENA

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LIDIA

JESÚS

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PILAR


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Recuerdo  
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