Page 1

I CERTAMEN LITERARIO LIBU LIBRERÍA DE SEGUNDA MANO

Su mejor cliente Ana Molina Abril 2016


Todos los derechos reservados © 2016, Ana Molina

Libu Librería de Segunda Mano C/ Carnicería Vieja, 7 48005 Bilbao www.libu.es


I Certamen Literario LIBU Librería Su mejor cliente, Ana Molina

El día

que Pedro entró en la librería por primera vez estuve a punto de

morir. El bocata que acostumbraba a comer tranquilamente hacia media mañana fue el culpable, pero, ahora, cuando lo recuerdo, no me extraña. Jamás había visto a un hombre tan guapo y entre asfixiarme cortándome la respiración o atragantarme con un trozo de pan, mi cuerpo optó por esto último. Afortunadamente esa reacción inicial fue mitigándose poco a poco, a medida que Pedro comenzó a frecuentar la Libu, y en pocas semanas, por fin, ya era capaz de aguantar su visión atravesando la puerta de la tienda sin que ello se tradujera en una arritmia galopante y peligrosa. Aquellas cada vez más asiduas visitas, aquel acostumbrarme a tener ante mi su bien formado cuerpo, su cara de atractivos rasgos, tuvieron el doble efecto benéfico de conseguir que mi vida dejara de verse amenazada y de que las cuentas de la Libu gozaran también de mejor salud. Pedro se convirtió en mi mejor cliente. Continuamente traía libros que de forma automática pasaban a engrosar las huestes de los que ofertábamos y, además, en cada visita, adquiría varios de los aportados por otros como él. Entre risas decía que no sabía resistirse a los encantos de la Libu <<¡Libros a tres euros ¡cómo no hacerse adicto!>>, exclamaba cada vez que se acercaba al mostrador, los brazos cargados con varios volúmenes. Amaba los libros, el papel escrito, las historias que le esperaban en cada página. Era un lector voraz y también generoso que confesaba no conocer un destino mejor para un libro que ser leído una y otra vez haciendo disfrutar a la mayor cantidad de personas posible. Así que siempre traía los que acababa de leer y, de tanto mimo con que los cuidaba, nos los donaba en perfecto estado, como si nadie los hubiera abierto jamás. Pero olían a él. Cuando me descubrí a mí misma olisqueando aquellos ejemplares que acababa de dejarme, buscando capturar su aroma como un sabueso bien entrenado, me di cuenta de que Pedro era más importante para mí de lo que, hasta ese momento, estaba dispuesta a admitir. Pero disimulaba tan bien que nadie

3


I Certamen Literario LIBU Librería Su mejor cliente, Ana Molina

se dio cuenta; ni siquiera el propio Pedro, quien continúo tratándome con la misma cordial indiferencia con que siempre lo había hecho. Y aunque ahora pudiera parecer lo contrario, yo aceptaba su desinterés sin dramatismo, consciente de que era lo esperable, lo natural. Al fin y al cabo, él era un compendio de todo lo bueno, lo positivo y lo deseable que pueda esperarse de un ser humano, o al menos de todo lo que yo anhelo encontrar. Así, además de insultantemente guapo, que no vanidoso, era simpático sin resultar cargante, cultivado sin caer en la pedantería, educado, amable, empático e inteligente. Y todas esas virtudes, todos esos dones, se manifestaban en él de una forma humilde y discreta, como si realmente no fuera consciente de ellos, lo que lo hacía aún más irresistible. ¿Cómo pensar entonces que alguien así pudiera fijarse en mí? En la anodina librera de la modesta librería del tranquilo barrio de esta gran ciudad. ¿En qué cabeza cabría? Está claro que en ninguna, la verdad. Sin embargo, a pesar de que yo tuviera asumida esa circunstancia, a pesar de ser plenamente consciente de que él no sentiría jamás lo que yo, ese convencimiento no me hacia refractaria al dolor. Y dolor, mucho dolor, fue lo que experimenté el día en que Pedro, llevado por la camaradería que sin duda ya nos unía, decidió contarme sus planes. - ¿Sabes qué? Me marcho a vivir a Estados Unidos- me soltó de repente, alegre y confiado, mientras esperaba que yo le cobrase. -No puede ser- exclamé impactada- ¿En serio? -Sí, en serio.– Y dedicándome aquella media sonrisa que a esas alturas yo conocía tan bien y que me desarmaba, añadió-: Me han hecho una oferta de trabajo increíble. ¡Una oportunidad! ¿Una oportunidad? Un mazazo. Al menos eso es lo que yo sentí en aquel momento junto con la sensación de que, de pronto, me desinflaba. Como si se me escapara de golpe toda la energía que hasta entonces me venía sosteniendo. ¡Pedro se iba, se marchaba! ¡Lo iba a perder y no podía hacer nada por impedirlo!

4


I Certamen Literario LIBU Librería Su mejor cliente, Ana Molina

Pedro me miró, yo diría casi con tristeza, y entonces me di cuenta de que él sabía la verdad. Él sabía que yo estaba enamorada, y también sabía que había llegado el momento de separarnos, de que aquella relación de inocuo afecto que habíamos mantenido durante casi un año llegara a su fin. Lo sabía y lo aceptaba de buen grado. Sin importarle nada más que aquel estúpido trabajo estaba dispuesto a seguir su camino, a salir de mi vida tan abruptamente como entró, de un día para otro, sin mirar atrás. Incluso se permitió expresar en voz alta el deseo de encontrar en su nueva y lejana ciudad otra librería como Libu para poder seguir ayudando con sus libros, para darles un fin que más que fin era otro principio, dijo. ¡Aún no se había ido y ya estaba pensando en reemplazarnos! Sin pena ni titubeos, sin remordimientos. Nunca hubiera esperado algo así de él. A pesar de la desolación que en aquel momento me arrasaba logré recomponerme y sonreírle con el mismo cariño que siempre. -Es normal- le dije- Lo entiendo. -Ahora tengo que irme- me anunció dócilmente-. Pronto vendré a decirte adiós.- Y empezó a caminar hacia la puerta. -¡Espera!- Pedro se detuvo en seco-. Antes de marcharte hazme un favor. Y como tantas otras veces le pedí que me ayudara a colocar unos tomos bastante aparatosos. Yo soy bajita y llego con dificultad a muchas de las baldas de la tienda, pero incluso para alguien más alto como él resultaba difícil acceder a la última estantería, donde había que ubicar aquellos textos para los que ahora solicitaba su ayuda. -Coge la escalera de mano, sino no llegarás- sugerí mientras le tendía los libros.

5


I Certamen Literario LIBU Librería Su mejor cliente, Ana Molina

Ha pasado bastante tiempo desde entonces y las cosas no han cambiado mucho por aquí. Sigo viniendo todos los días a trabajar a la Libu, ordenando, clasificando y vendiendo los libros que me traen, pero sobre todo sigo echando de menos a Pedro. Al principio no me di cuenta de cuánto lo extrañaba. Los primeros días fueron de una actividad frenética con la policía, el juez y todos aquellos funcionarios y periodistas haciéndome preguntas, tomando fotos. Demasiado ocupada para sentir su falta. Pero pronto todo eso pasó y me dejaron tranquila. Mis explicaciones debieron resultarles convincentes. Al fin y al cabo, todos los días suceden cientos de desgraciados accidentes y éste, en definitiva, era tan solo uno más. Desafortunado. Imprevisible. Imposible pensar en otra cosa contemplándome destrozada como estaba por la pena. Hundida ante la visión de Pedro inerte en el suelo de la Libu, la cabeza mortalmente golpeada contra la esquina de aquella mesa al caer de la escalera. ¿Cómo pensar en qué alguien hubiera provocado aquel fatal desenlace? ¿Cómo sospechar de nadie y menos aún de la anodina librera de la modesta librería del tranquilo barrio de esta gran ciudad? ¿En qué cabeza cabría? Está claro que en ninguna, la verdad.

6


ESTE RELATO FUE PRESENTADO AL I CERTAMEN LITERARIO CELEBRADO POR LIBU LIBRERÍA DE SEGUNDA MANO Y PROYECTO SOCIAL EN BILBAO DURANTE EL MES DE ABRIL DEL AÑO 2016 Más información en: http://libu.es/

Su mejor cliente, Ana Molina  

Relato participante en el I Certamen Literario de la Librería Libu (Bilbao, Abril 2016).

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you