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-escasa o cuantiosa- es sanci6n ptentizada con un sorbet6n revivificante. La euforia pagana irh creciendo, y se renovar i n 10s comulgantes inaridados, buscando todos, voluntariamente y a su turno, la confirmaci6n del dios invisible que preside la primeval asamblea. S610 la “musica” restari seclusa y estitica, voceando himnos dionisiacos y entreverando chispeantes ritmos, a la manera de llama que encandece e ilumina el improvisado santuario dem6tico. Un dia, aquel bizarro cimiento sonoro se desprenderi del cuerpo orginico y emprenderi una ins6lita trashumancia. Entonces comenzarti el mundo irreal. La parte de un todo pasari a tener sofisticada vida pro-

pia. La “cantora”, arpista o guitarrista. dejarlin en el anonimato eterno a las parejas, y, asuiiiiendo rebeldia, serin luminarias y espectticulo. El firmamento chileno se engalana de mil y una estrellas rutilantes dc lo irreal: por ellas la cueca tendri vida eterna. Viejecillas rugosas de aldeas olvidadas entregarin sus secretos a las niocitas de percalas de colorines y trenzas sedosas. De un rinc6n a otro, a lo largo de la historia, desde “cada maestrito COR su librito” a las “liras” voceadas por bardos carnales trashumados, el campo, la mina, la caleta, la montaiia, el rio, la selva pierden su toponimia, per0 ganan el coraz6n del pueblo chileno para pa94

Biografía de la cueca  

Biografía de la cueca. Pablo Garrido. 1976.

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