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no obsoleta, p r lo menos tenia un ejercicio POCO socorrido. El marino enfoci, su visi6n en la ya reinante danza nacional: la zamacueca. He aqui un extract0 de sus impresiones: “El baile en Valparaiso no le va en zaga a la m6sica. Por desgracia, ahi como en Espaiia, se comienza a repudiar e-os d‘amas coreogrificos en que el juego de la fisonomia y la movilidad del gesto suplen tan maravillosamente a la palabra. Asi, la zamacueca, danza graciosa y coqueta, se ha visto relegada a las clares bajas de la sociedad; las pocas damas del gran mundo que a h saben bailarla, desaprueban este talento y a duras penas puede uno convencerlas de 10 contrario. “Un cor0 de voces y un rasgueo de guitarra compnen de ordinario la orquesta de toda zamacueca. “La niiia que baila y su acompaiiante, se colocan airosamente uno enfrente del otro, con la mano izquierda en la cintura. A las primeras vibraciones de la vihuela 10s asistentes entonan una canci6n semiburlesca. Los danzantes siguen h e go 10s movimientos ritmicos y comienza una serie de pasos. La niiia tiene a menudo cierta afectacih de desden, mientras el caballero continha sus pasos hasta encontraise de frente con la bella desdefiadora, mostrando durante ese jwgo una constancia heroica con la cual concluye por agradarla, pues ella, poco a poco, se humaniza y se acerca a 61, pero, llamando hego en su ayuda toda la fuerza de su VQlUntad, :e aleja nuevamente, hace a6n otras piruetas y trata de evadirse del encapto que In desvanece. “iVanos esfuerzos! La pasiBn la arrastra; un 6ltimo es-

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Biografía de la cueca  

Biografía de la cueca. Pablo Garrido. 1976.

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