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“Servia de guia el hijo de Loyola, pintorescamente vestido de h u m y montado en un arrogante caballo” (Regreso en calesa a Valparaiso, 28-IX-1822).

A las chinganas citadinas les concede, sin embargo y como se verP m& ade€ante, comentarios mis sabrosos. Per0 retornemos a la zamba y dejemos que doiia Ana S. de Cabrera, ilustre folklorista argentina contemporhea nos guie: “Las zambas cuyianas de Mendoza, concuedan mupho con las cuecas chilenas, y muchas zambas, mayormeate ,?as antipa, pudieran pasar por cuecas chilenas con $10 apresurar el r h o . . En la manera de danzar la cueca son% parecidos 10s pasos a nuestra zamba nortefia, per0 las vueltas rituales est i n ahora un poco olvidadas”.

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Recutrdese que Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis), perteneci6 a1 Reyno de Chile hasta 1778, fecha en que se cre6 el Virreinato de Buenos Aires a1 que se entreg6 la jurisdicci6n de aquella vasta regi6n. No se extrafie el lector del apelativo de zamba usado por Maria Graham; procede de la voz bant6 samba, que significa “baile” y que es comun en pueblos americanos donde el negro es facror prcponderante. Segdn Benjamin Vicufia Mackenna, la denominaci6n originaria de nuestra zamacueca habria

Biografía de la cueca  

Biografía de la cueca. Pablo Garrido. 1976.

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