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La imposici6n de orden y disciplina aparecen justificadas. Pero, lo que ha de leerse entrelineas es la ultima disposici6n del nuevo Reglamento, la prohibici6n de “todo baile de OS". Aunque pareciera perogrullesco -ya que el wals (sic) es tambiin baile “de dos”-, lo que no se decia abiertamente se sobreentendia: 10s bailes nacionales cluedaban marginados; estos eran el cuando y la zarnacueca. ?Qui. aconsej6 supriinir la zamacueca, a la c u a l no se menciona, pero se subentendia su exclu sib,? El asunto no es trivial, coni0 parcciera a primera instancia. Si el socio JosP Zapiola no era un persoiiaje musical de peso frente a JosP Manuel Borgofio, el presidente de la Sociedad Filarinbnica, Manuel Robles si lo era, pues aparte de ser ya el celebrado autor de la musica del Himno Nacional (1820), cstaba considerado en la instituci6n con10 persona de excepcicin; lo dice el programa del conciert~ inaugural del sibado 24 de junio de 1826: “Este sefior es el 6nico artista de profesidn, y que reciun estipendio p r su t,abajo” (“El Patriota Chileno”, Santiago, 28-VI-1826).

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i,Qu6 hicieron Robles y Zapiola para impedir que se Ixoscribiera la zamacueca? No hay re-

Biografía de la cueca  

Biografía de la cueca. Pablo Garrido. 1976.

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