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APUNTES DE ESCUELA DE SEÑORITAS

BREVE HISTORIA DEL MOVIMIENTO LGBT III La minoría de las minorías

Fabiola Díaz de León


Bienvenida

En México en el siglo XXI ser homosexual no constituye ningún delito ni contraviene ninguna ley, no es una enfermedad mental y se nos reconoce pleno derecho a una vida sin violencia y discriminación. Tenemos que conocer y recordar nuestros derechos puesto que es importante que el estado nos garantice la libertad que ejercemos al vestirnos como queremos y manifestar nuestra forma de vida sin reservas. Para la comunidad LGBTTTI es importante que el estado nos incline hacia la aceptación familiar en nuestro proceso de mostrarnos al mundo, nuestra familia debe ver que el estado no nos hace de lado, por el contrario, nos apoya y promueve como a cualquier otro ciudadano. No nos señala, no nos diferencia, no nos excluye. ¿Porqué habría de hacerlo nuestra familia? El trabajo con los padres es duro y pesado, implica enfrentarse ante expectativas de vida que se verán bruscamente modificadas en sentidos impensables para algunas personas, pero el marco legal nos ampara y protege. Vivimos en un país laico en el que se promueve la libertad de cultos. El derecho a la familia, a la religión, a la opinión y al libre tránsito son garantías con las que ya vivimos. Despertemos y vivamos nuestra ciudadanía plena y participativamente empezando por nuestras casas. Para los que tenemos la suerte de radicar en la Ciudad de México contamos con servicios y centros de atención así como zonas focalizadas donde la comunidad convive. Podemos celebrar uniones civiles entre personas del mismo sexo e incluso el matrimonio con derechos de adopción y garantías sociales a los cónyuges. El matrimonio tiene validez federal. Contamos con una ley que contempla la necesidad de la reorientación sexo-genérica que necesita la comunidad transexual, transgénero y travesti. La Ciudad está pronunciada como GAY FRIENDLY e invita a la diversidad. Esto ha sido el fruto de muchos y muchas activistas en materia de derechos LGBTTTI. Tenemos varios miembros diversos en el Congreso y vamos por ganar mucho más terreno en materia de derechos humanos y equidad.


La Visibilización de las Lesbianas

Cuenta Claudia Hinojosa que en los 70s era impensable que una mujer perdiera la tranquilidad por otra, socialmente evadido, el lesbianismo no era una opción sexual, una mujer sin hombre estaba condenada por la sociedad a ser relegada y vista como solterona, las solteronas que se acompañaban las unas a las otras eran vistas con cierto recelo o compasión romántica. La concepción estaba completamente ligada al sexo tradicional y la posibilidad de un embarazo asistido era parte de la ciencia ficción. Los homosexuales eramos la escoria de la sociedad, los perversos sexuales pues todavía se le catalogaba como enfermedad mental por los psiquiatras. Pasarían muchos años antes de que en 1990 saliera la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud. En el panorama las lesbianas en México comenzaban a ser una realidad gracias a Chavela Vargas y su Macorina. Chavela era la nueva Lucha Reyes que le cantaba a las mujeres en un nuevo contexto en el cual la seducción entre féminas era palpable. Ponme la mano aquí Macorina, ponme la mano aquí. Relegado a los manuales de sexología y a las películas pornográficas que venían del extranjero, tener una lesbiana en la familia era más que desgracia, estábamos condenadas a la esterilidad, la soledad, la oscuridad y el estigma social que en esa época consistía en la invisibilidad y la condena.


La posibilidad de una sexualidad diversa a la heterosexual con su majestuoso y todo poderoso coito no tenia cabida en la mente de las mujeres y el lesbianismo resultaba un misterio sexual ininteligible. ¿Cómo pueden tener sexo sin un pene? La información sobre la sexualidad era muy limitada y todo estaba estigmatizado en una decencia incómoda e hipócrita. La prostitución era sin duda muy socorrida y la bisexualidad en la mujer era cosa del espectáculo sexual de los burdeles. El clóset era el espacio al que estábamos relegadas pero comentan que en esa estructura social no había una esperanza de vivir fuera de él o de siquiera asomarse al exterior. Partimos los homosexuales del estigma y de la auto denigración, sin duda eso nos coloca en una posición de vulnerabilidad. Sin embargo nuestra autonomía y visibilización son nuestras mejores aliadas. Fue gracias al movimiento feminista que la agenda de las lesbianas llega a las conferencias internacionales de la mujer y así a partir de los 70 y hasta la fecha se ha mantenido vigente de una u otra forma. Esto ha hecho que la sexualidad se considere un asunto pendiente de confirmación, nos identificamos sexualmente con una u otra forma afectiva y ya no vivimos en la sola vía de la heterosexualidad erótico afectiva.


Expulsadas de la maternidad no existía el concepto de familias diversas, sin embargo las había. En plena época de la mayor invisibilidad surge una familia diversa, Carmen Hernández y Jane Mason, empresaria y bailarina, pareja diversa, adoptan 8 niños y 3 niñas. Por supuesto que Carmen y Jane dormían juntas, pero para los niños Carmen era su abuelita y Jane su mamá, así vivían la invisibilidad voluntariamente los Mason Hernández en 1970 en el corazón de las Lomas de Chapultepec.

El feminismo reclamaba el poder sobre el propio cuerpo, las mujeres ya no eramos sujeto de esclavitud sexual condicionada por las buenas costumbres y el deber ser. La sexualidad comenzaba a ascender por la lenta y larga escalera de los temas abiertamente aceptados. El divorcio se hacía cada vez más común y las familias de padres o madres solteros o divorciados se hicieron más visibles. Surgíamos los hijos de padres divorciados y nos juntábamos en los recreos para hablar del divorcio, ese secreto a gritos que no debíamos repetir pero que tantos y tantas teníamos en común.


Las lesbianas estaban en un primer plano que como un diamante en agua no se notaba, canciones de Lolita de la Colina y de Imelda Miller eran cantadas en todas las estaciones de radio y los sitios públicos. Sarita García era la abuelita del cine nacional mientras que les agarraba el trasero a las maquillistas y vestuaristas en los foros. En las pantallas chicas Mari Cruz Olivier era la cara de las telenovelas mientras que su vida era su propio melodrama ocasionado por su cada vez más sonada homosexualidad. Carmen Montejo, más prudente, pero no por eso menos lesbiana también hacía de las suyas junto con Beatriz Sheridan en los foros del cine y la televisión. Por el otro lado las bisexuales no andaban nada lejos, la novia de América, Angélica María tenía romances con Jaqueline Andere a espaldas de sus maridos y sus respectivas mamás. Los medios mantenían una sana distancia ante la posible homosexualidad de sus ídolos. Había mujeres más osadas como Denisse de Kalaffe, Patricia Reyes Spindola y Talina Fernández que mostraban abiertamente sus amores en una sociedad que insistía en mantener ante todo el silencio. Nancy Cárdenas, valiente y líder se mostró públicamente y la prensa despertó. La palabra lesbianismo comenzó por aparecer en los periódicos más prestigiosos, siempre desde el punto de vista patologizado y prejuicioso, con el morbo en primer plano y la sociedad repitiéndolo. De las leyendas del cine nacional se ha dicho mucho y se ha heredado más, así Miroslava se suicida ante la imposibilidad de mostrarse lesbiana ante el mundo que la veneraba, la mismísima María Félix había tenido amoríos con Eva Perón. Frida Kahlo había sido conocida por su amor a Diego y sus amantes hombres y mujeres. Ya en el siglo XVII contábamos con Juana de Asbaje entre las filas de las lesbianas y sus versos de amor para la virreina, para los 70s sor juana se convierte en un icono para el feminismo y más tarde para las lesbianas mexicanas.


Lambda fue la primera organización de lesbianas organizadas que se visibilizó en la ciudad de México decían bien dicho que una mujer sin hombre era como un pez sin bicicleta. Surrealista como la misma Claudia Hinojosa, ser de luz que ilumina caminos y ha visibilizado lo mejor del mundo lésbico del siglo pasado y el presente, en efecto un pez no necesita una bicicleta y una mujer no necesita un hombre para sentir amor y placer, muchas veces necesita una mujer. Las lesbianas somos las menos visibles hasta la fecha, en pleno siglo XXI resultamos todavía un misterio sexual por desvelar, eramos en los ochenta las menos de las menos sin embargo las más de las más visibles. Fueron varias lesbianas, entre ellas Nancy Cárdenas, que ahora dirige teatros en el cielo, Alma Aldana, filántropa y activista, Luz María Rojas, María Castro, Luz María Medina... y las que siguen, siguieron y seguirán. Nuestras activistas, artistas, mujeres, feministas y proveedoras somos y seguimos, estamos y estaremos cada vez más y más visibles porque ahí está la fuerza de la despatologización de la condición lesbiana. Vernos reflejadas, reconocernos lesbianas en las calles, en los cines, en los museos, en las marchas, en los cafés y los bares de la zona rosa, en las sex shops, hemos dejado atrás la invisibilidad, ahora somos el sueño húmedo de las masas. Dos mujeres en la cama somos el cenit de la voluptuosidad, ese misterio de cómo satisfacer una a la otra o una sola y con la otra es sin duda la causa de mucha lubricidad en el siglo XXI, el lesbianismo ya no es una palabra nueva, es una connotación que implica tanto una represión como una liberación, es la posibilidad de desafiar una norma que se da por funcional y que no necesariamente es así todo el tiempo, la exploración de la sexualidad en el siglo XXI es tarea obligada de una diversidad que por primera vez se hace visible, palpable y saboreable. El placer por el placer en la no concepción es sin duda algo muy nuevo para la humanidad. Las familias de dos padres o dos madres ya son una realidad avalada por el estado en una victoria más por los derechos humanos igualitarios. Hoy por hoy ser homosexual no implica no tener hijos o familia. Contamos con mecanismos legales de asociación civil en la que podemos contraer obligaciones y derechos ante el estado tratándose de dos mujeres o dos hombres en la Gran Tenochtitlán esperemos que pronto podamos decir lo mismo de todo el territorio nacional.


2012 el año de las 2 marchas Fabiola Díaz de León

2 de junio de 2012, ciudad de México, los contingentes se reúnen al rededor del ángel de la independencia, las personas que forman parte de la marcha son numerosas pero la gente que se ha dado cita para ver a los marchantes son aún más. La conmemoración de Stonewall es el 28 de junio, fecha en que en México casi siempre llueve, aunado a la ley seca que preside a las elecciones la posibilidad de realizarla el 30 de junio era remota, juntas y acuerdos de funcionarios con activistas y empresarios dieron como resultado dos marchas, una el 2 de junio, otra el 30. Dos momentos de visibilización en el mes gay de la Ciudad Gay Friendly. Siendo mucho más numerosa la primera podemos decir sin temor a equivocarnos que hemos visto gracias a este fenómeno las dos caras de la moneda de visibilidad que ostentamos como diversidad. Diversidad, el derecho a ser diferentes, no hay una personalidad igual a otra, no hay una persona idéntica a otra, todos somos únicos, nuestra huella genética es única e irrepetible, de la misma manera la sexualidad se expresa de forma única e irrepetible, lo que para uno es sexualmente apetecible para otro puede simplemente parecerle indiferente o repugnante. Tenemos más conductas eróticas que


cabellos en la cabeza, vivimos entre el eros y el tánatos, entre la vida y la muerte, entre la felicidad y la frustración y nuestro impulso erótico afectivo es siempre instintivo a la preservación de la especie y la asociación entre las personas. Somos seres sociales y el vínculo de la intimidad cada día busca nuevos marcos en los que ceñirse, ya la vía no es la heterosexualidad obligada, la bisexualidad es una realidad que cada vez es más y más explorada. La gran mayoría de los humanos tenemos inclinaciones eróticas tanto hacia el sexo contrario como al propio. Los niños nos besamos indistintamente con niños que con niñas y no es sino hasta la adolescencia que la sociedad nos reconoce autonomía romántica y espera que escojamos novio o novia, a veces los dos. Nuestros intereses románticos son bien o mal vistos por la sociedad y nos vemos presionados a manifestarnos homosexuales o heterosexuales, a veces lo ultimo primero para luego dar paso a un intermitente estado y otro que se interpreta como bisexualidad.

La orientación sexual puede ser HETEROSEXUAL, HOMOSEXUAL O BISEXUAL. Podemos cambiar de una a otra, quedarnos en dos, o simplemente escoger entre todas solo una, las definiciones en el siglo XXI han sido rebasadas. La orientación sexo-genérica es el género sexual con el que nos identificamos a nosotros mismos desde nuestra propia perspectiva. Esto es yo pienso en mi persona como del sexo femenino y deseo y procuro mi cuerpo femenino. Yo puedo por tanto ser mujer, una mujer heterosexual si me enamoro de hombres, una mujer homosexual si me enamoro de mujeres o bien una mujer bisexual si me enamoro de ambos. Mi orientación sexo-genérica es de mujer mas mi preferencia sexual puede ser o no heterosexual. En el caso de hombres que se identifican a si mismos


como mujeres o mujeres que se identifican ante si mismas como hombres, esta variante de la diversidad es el fenómeno trans: Travestis, transgéneros y transexuales. Los que van más allá del género biológico y son mujeres con genitales de hombre u hombres con genitales de mujeres, visiblemente se muestran como el género opuesto al biológico, sea por medio de un disfraz temporal o de modificaciones al cuerpo para asemejarlo al sexo opuesto. Hombres con pene y senos o mujeres con pene, hombres con vagina, vaginas quirúrgicamente reconstruidas así como implantes de pene y testículos, extirpación de los senos, tratamientos endocrinológicos a base de hormonas para lograr el largo proceso de la reasignación sexo-genérica para ser un hombre o una mujer trans. Existen mujeres trans homosexuales, heterosexuales y bisexuales. Son numerosas las transexuales que se identifican como lesbianas y viven parejas románticas con mujeres lesbianas algunas y otras incluso se pueden pensar estrictamente heterosexuales pues su involucramiento es biologistamente heterosexual. A estas alturas de la diversidad y con la lubricidad a flor de piel en una sociedad absolutamente saturada de sexo subliminal y explícito nos queda mas que claro que en esta vida venimos a recorrer el largo camino de nuestra búsqueda erótico afectiva por medio de la libre expresión de nuestra libertad sexual. Bendita libertad garantizada por todo el peso de nuestra carta magna y nuestro bendito estado laico. Nuestros derechos sexuales nos son reconocidos desde la mayoría de edad y mientras sea entre personas en edad de consentir y de mutuo acuerdo y la homosexualidad está despenalizada en todo el territorio nacional. Esa es la libertad que celebramos este año con dos marchas, la libertad de hacer de nuestro culo un papalote mientras el estado nos reconoce como iguales entre los diferentes y vice versa.


Hombres vestidos de mujeres, mujeres vestidas de hombres, mujeres trans desvestidas, todo tipo de galas y disfraces se dan convocatoria para celebrar que hace 34 años gracias a un pequeño contingente que se unió y visibilizó primero marchando a favor de la revolución cubana y en conmemoración y repudio a la matanza del 2 de octubre para finalmente lograr que en México celebráramos el día de los disturbios de Stonewall, la primera vez en los Estados Unidos y en el continente americano en que los homosexuales prestan resistencia a la invasión arbitraria policial de un bar gay llamado Stonewall dando como resultado que homosexuales y lesbianas salieran en apoyo de los revoltosos generando 4 días seguidos de enfrentamientos contra la policía que criminalizaba la condición homosexual y se da así el comienzo del movimiento liberacionista.


La marcha del 2 de junio fue de fiesta y bares, la marcha del 30 fue más pequeña y con ley seca y los bares cerrados hubo mayor inclinación a la fecha de los disturbios gays en el greenwich village de nueva york. Lo importante es que queremos marchar, que nos toca ese remanso de visibilidad en el que nos regodeamos en la celebración de las victorias obtenidas y la revisión de las agendas políticas que podríamos llegar a tener como colectivo. Ya basta de hacer rebaños electorales y cotos de poder individuales que queman la pólvora en infiernillos, para 2013 podemos hacer una marcha el doble de grande que las dos de este año, más consensuada y con mucho mayor alcance con todos los grupos trabajando en las mismas direcciones. Hemos llegado en el activismo al punto donde casi todos estamos en acuerdo de los mismos intereses sin perder nuestra autonomía e individualidad pero sumando esfuerzos para funcionar como colectivo. Sea cual sea la dirección política que se busque la acción debe de ser en bloque tanto ante el ejecutivo como ante el legislativo. Todo el gran bloque LGBTTTI+H, lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales, intersexuales y heterosexuales por igual en la búsqueda de la prestación de servicios para una población que ha sido históricamente marginada de ellos. No existíamos, ahora somos muchos y seremos más. Por lo pronto nos pronunciamos a favor del estado de legalidad y las instituciones y exigimos que la policía pare de hostigar a las y los trans en todo el territorio nacional, exigimos que el estado garantice su seguridad pues se trata de una minoría vulnerable que al ser punta de lanza social vive la homofobia y la transfobia de manera diaria y cotidiana, queremos la despatologización de la condición trans y la creación de protocolos adecuados. La simplificación de los tramites para el pleno derecho al nombre que les guste usar y que más convenga a su forma de vida. Celebramos los matrimonios entre personas del mismo sexo en México, Coahuila y Quintana Roo y esperamos que dentro de muy poco el matrimonio igualitario alcance a toda la república.


TRAVESTIS EN EL PUERTO Comenzando los ochenta surge un espacio peculiar en el Puerto de Acapulco, con capacidad para unas 200 personas abría 6 días a la semana. EL GALLERY fue el lugar en el que se capitaliza el fenómeno trans con un show travesti llamado LES FEMMES. Patrick Young y la Beba Young, su esposa, empresarios canadienses y jet setters organizaron una compañía de caballeros transformistas que imitaban a diferentes personalidades del mundo del espectáculo del espectáculo internacional y nacional. Hombres caracterizados de mujeres que hacían play back a la música de las estrellas del momento, las grandes interpretaciones que hicieron las delicias de todos los que buscaban un espectáculo para adultos de calidad y novedad fueron LA LORENA que hacía a Liza Minelli, Rafaella Carrá y Charo, la rumbera flamenca con un escote en forma de corazón en las nalgas. Ya usaba hormonas a escondidas de los Young que no estaban a favor de la reorientación sexo-genérica sino a favor del negocio de mostrar a hombres que se veían como mujeres. Cuando mucho se aplaudía la androginia, por eso LA OLIVER hacía a Amanda Lear y a Marlene Dietrich. Por desgracia a ambas las perdimos ante la presencia del VIH. Cuenta Alejandra Bogue que ella conoció el gallery a los 15 años pero no fue sino hasta después de los 20 que entró a trabajar en LES FEMMES haciendo a Annie Lennox y a Nina Hagen, incluso a Daniela Romo en fiestas septembrinas. MARIO, LA MAYECO, cantaba Rosas en el Mar, igualita que MASSIEL, también interpretaba canciones de Viola Wills. LA VICKY hacia a Alicia Bridges, “Eramos la sensación en el Puerto de Acapulco, grupos de personas se daban cita para ver a estos caballeros que se veían como mujeres. La fama y el amarillismo no se hicieron esperar, pronto las revistas declaraban “Sí somos homosexuales” en una década en la que pertenecíamos a las filas de los manicomios y el aislamiento por una conducta tan escandalosa, pervertida y contra natura.


Encima el mundo de la prostitución se nutría de las estrellas del puerto así que no tenía nada de raro que el turismo sexual que siempre ha sido característico de la bahía del pacífico se diera entre lo más natural entre LES FEMMES. Comienza el espejismo y la desinformación, las inyecciones de aceites de uso industrial o doméstico, la aplicación de estrógenos y progesterona estaba en boga con el uso indiscriminado de anticonceptivos así que la sustancia al alcance de la farmacia y después de ciertos miligramos de hormonas comenzaban los dolores en los pezones que doblan o triplican su tamaño así como se comienzan a perfilar unas pequeñas tetas con la concentración de grasa en los pechos, en las caderas, se suaviza la piel, disminuye la erección, pero el erotismo resulta extremo pues lo que erotiza a la persona es su transformación en el sexo opuesto al biológico. Lo que erotiza al travesti puede ser el hecho de que le vean o le contemplen mostrándose como del sexo opuesto y sobre todo el narcisismo exacerbado de contemplarse y mirarse a sí mismo. La línea entre travestis, transgéneros y transexuales era muy tenue todavía, trans, más allá del género es un fenómeno cambiante que puede llevar al florecimiento de la persona en una realización plena y total auto aceptación o a venderles una solución a lo insoluble, las identidades trans se manifiestan como variables de una misma carrera hacia ir más allá del género biológico y probablemente de regreso. El tercer género es sin duda en la diversidad el más gourmet de los platillos, el más celebrado de los talentos y el más visibilizado de los sectores. EL GALLERY tenía vestuarios majestuosos, producciones magistrales y un gran reparto de las que solamente sobreviven a la fecha LA BOGUE, LA PEPA Y LA VICO, hacían a Lupita D'Alessio, Shirley Bassey, Diana Ross, Eartha Kitt, Donna Summer, Aretha Franklin, Bette Midler... Cuantas de nosotras no hemos encontrado la felicidad en el reflejo del espejo de un camerino, hemos encontrado una vida y un oficio entre plumas y lentejuelas y nos hemos reconocido como iguales desde nuestras muchas diferencias, las artes escénicas siempre nos han brindado sano cobijo a los LGBTTTI +H.


TESTIMONIO DE UNA CHICA TRAVESTI Mi razón de ser Nathalia Diavel

Soy travesti de clóset que a veces sale a coquetear con la vida, me visto desde los 8 años, comencé cuando me llamaban la atención las prendas femeninas de mi tía, mi prima, mi mamá y todas las mujeres de la casa con las que crecí, la primera vez que salí tenía 16 años y fue la experiencia más hermosa de mi vida ser tratada como una señorita en todos lados y experimentar el portar prendas femeninas de una chica de mi edad, ahora lo hago con gusto igual, aunque me es más difícil porque con el tiempo he engrosado mis rasgos y aunque tengo mil técnicas para feminizarme, no puedo disimular mi ancha espalda. Me gusta vivir la dualidad de tener todo un universo de posibilidades a mis pies, tengo la opción de ser un hombre con todo lo que esto conlleva, al mismo tiempo al cantar de mis sentimientos, despierta a plenitud mi lado femenino y salgo luciendo como una fémina las ropas que me gustan y me hacen sentir como realmente es esa parte femenina de mi, soy uno en todo y todo en uno, soy un ser humano, soy hombre y soy mujer así simplemente me visto como me siento por dentro en el momento, eso me hace estabilizarme y no volverme loc@ con mi dualidad. Mis preferencias son sencillas, cuando soy hombre me gustan las mujeres y cuando soy mujer… bueno me gustan hombres y mujeres, me siento una chica admirando la belleza del ser humano en general independientemente de su sexo biológico o mental e independientemente de esto, admiro de sobremanera la belleza y forma femenina plasmada en una mujer biológica o en una chica transexual, travesti o transgénero. Yo estoy feliz con mi cuerpo, gracias a la tecnología en prendas del 2012, existen fajas y otros instrumentos de tortura que ayudan a feminizar mi cuerpo y en cuanto me las quito dejo de ser la bella Nathalia, para volver a ser un chico común y corriente que incluso llega a tener novia formal. Mis nombres: A lo largo de mi vida como chica travesti, he tenido varios nombres, según me llamaban la atención, el primero fue Shermie, era una chica extremadamente sexy de un videojuego (King of figthers ’97) que me inspiraba muchísimo, después de jugarlo corría a intentar disfrazarme de ella, posteriormente me llamé Andrea, inspirada en una niña de mi salón que para mi era muy hermosa y femenina e incluso llegó a ser mi novia, después ya a los 23, compartí con una novia mi afición por feminizarme e incluso salimos juntas a la zona rosa, ella me bautizo como Rosa, pero a mi nunca me


gustó, así que lo cambié por Mercedes, se me hacia un nombre elegante y de abolengo, hasta que comenzaron a decirme Meche y ya no me gustó, mi nombre actual de chica es Nathalia Diavel y espero que así se quede, Nathalia se me hace un nombre muy sexy y bello dicho sea de paso que conozco una Natalia que refleja lo que a mi me gustaría ser como chica e incluso compré una peluca con el color de cabello y corte que ella tiene porque me encanta, así que en secreto le plagié su nombre y lo usé para mi chica interior y Dia vel, por que se me hace un nombre también atrevido y está inspirado en la Ducati Diavel, la moto de mis sueños. Esa soy yo, ese es mi origen, mi razón de ser y mi dualidad, con cariño para todo ser humano que me lea.

Apuntes de escuela de Señoritas 3  

Breve Historia del movimiento LGBT La Minoria de la Minoria Fabiola Diaz de Leon

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