Issuu on Google+

Colegio Público Julián Gómez Elisburu Gijón

nº 3


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Sucedió en Carnaval que… Hace 1 año más o menos, mi abuela me contó que le contaron que cada año, en Carnaval, unos niños ciegos, pelirrojos, delgaduchos y con un hacha en la mano, paseaban por la calle asustando a la gente diciéndoles lo que le iban a pasar, y, sucedía. Por Elena Salueña ..................................................................... página 3

Daniel es un chico de doce años rubio y con los ojos azules; es muy bueno aunque vago y olvidadizo. Por Lidia Suárez ........................................................................ página 3

Sucedieron en Carnaval cosas extrañas que todavía no sé si serán verdad... Por Irene Sánchez ..................................................................... página 3

Un día, alguien llamó a mi puerta y como estaba sola en casa, me entraron escalofríos por la espalda. Me acerqué a la puerta y miré por la mirilla. ¡¡Ufff!! Por Itziar Piñeiro ....................................................................... página 4

La mañana, para mí, transcurría tranquila, haciendo ejercicios y cuentas en la corta hora de Matemáticas, ya que, a las diez y media bajaríamos a la biblioteca al último día de Talleres Matemáticos. Al fin llegó la hora de bajar, gracias a Dios, porque, confesándome, ya me había cansado de multiplicar y dividir. Por Alexandra Sánchez............................................................... página 4

Quedaban ya tres días para la bella y divertida cabalgata de Carnaval de Xixón. Yo esperaba impaciente ese día y mientras tanto tenía que conformarme con disfrazarme. Mi hermano era menos fanática del Carnaval, así que me burlaba de ella y deseaba que algún día le gustara, aunque fuera mínimamente. Por Enol Rubiera ....................................................................... página 5

Sucedió una noche antes del Carnaval, en un pequeño pueblo situado cerca de León. Todos estaban dándoles unos últimos retoques a sus disfraces, para luego irse a la cama y así mañana, el día del desfile, no tener esas prisas de última hora tan frecuentes. Por Covadonga López ............................................................... página 5

En un pueblecito situado al sur de España se estaba celebrando el Carnaval. Todos alegres cantaban y reían hasta que llegó ese día. Un día que iba a ser malo, ya que se cometería un asesinato. Nadie sospechaba nada, estaban demasiado ocupados hasta para pensarlo. Por Adrián de Prado................................................................... página 6

El día antes de Carnaval tenía que comprar mi disfraz. Por desgracia me tuvo que acompañar mi hermano Diego, de cinco años. Iba de una tienda a otra, pero no encontraba ningún disfraz para Carnaval que me gustara. Por Carmen San Román ............................................................. página 6

Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

El Carnaval llegó, y mis amigos habían organizado una fiesta a la que acudirían alumnos de cuando éramos pequeños. Llegó el día y allí, en la fiesta había un monto de gente conocida. Por Rosa Meilán ........................................................................ página 7

Érase que se era un martes de Carnaval, oscuro y tenebroso en el mundo de la libertad. Nuestro protagonista, Lenga, estaba disfrazado de dama antigua. Por Eric Méndez ........................................................................ página 7

Era viernes por la mañana, faltaba un día para la fiesta de Carnaval, y Jésica ya se ponía nerviosa. Por Paloma Menéndez ................................................................ página 8

Era un día lluvioso y con mucho viento. Los alumnos del colegio Julian Gómez Elisburu estaban disfrazados de payasos, magos, brujas, etc. Los estudiantes de 6ºB estaban algo preocupados porque cada día que pasaba faltaba un profesor. Por Rubén Hortas ...................................................................... página9

Me encontraba algo nervioso, hoy por fin había llegado el día. Como todos los años, desde hace ya muchas generaciones, el más anciano del pueblo reunía a todos los niños para contarles la historia. Por Pablo Molina ..................................................................... página 10

Casi todos los años pasa lo mismo, la gente va a ver cómo entierran a la sardina. ¿Quién quiere matarla? no lo sabemos. Por eso vamos a investigar a fondo este caso. Por Yaiza Vallín ....................................................................... página 10

Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Sucedió en Carnaval que… Hace 1 año más o menos, mi abuela me contó que le contaron que cada año, en Carnaval, unos niños ciegos, pelirrojos, delgaduchos y con un hacha en la mano, paseaban por la calle asustando a la gente diciéndoles lo que le iban a pasar, y, sucedía. -Pero afortunadamente todo es leyenda, dijo con una sonrisa en la cara, por lo menos yo nunca los he visto. Ese día era carnaval. Después de que me dijo todo eso, me fui a ver la tele. Como no echaban nada, me puse a ver unos dibujos que ni siquiera me gustaban. Se suponía que eran de miedo, pero no lo parecía. Después de dar el tercer bostezo, aparecieron ellos, aquellos niños extraños que asustaban a la gente. Me pareció tan raro, que apagué la tele y me fui a mi habitación. -Riiiiiiiiing. Sonó el teléfono. -¿Diga?, pregunté yo. Era una amiga, me dijo que si quería ir al desfile de Carnaval. -Claro que sí, iré encantada. Bajé a la calle. Allí estaba ella rodeada por más amigas del cole. Hacía frío y estaba nublado, y, cada vez que veía a un niño pelirrojo me daban escalofríos. Tenía que quitármelo de la cabeza. No era para tanto,¿no? Llegamos al desfile, aún no había empezado. - Mira Clara, esos niños están disfrazados de muerte –me dijo mi amiga. Miré hacia allí. -¿Qué? Pero, pero, ¡Si son ellos!-dije yo con los pelos de punta. Eran ellos sin duda, eran ciegos, pelirrojos, delgaduchos y con un hacha en la mano. Empezó el desfile acabó, ellos desaparecieron, no sé cómo, pero no estaban allí. Me fui a casa temblando de frío, subí las escaleras y entré en el hogar, hogar, dulce hogar. Se lo conté a mi abuela, y después, me acosté en la cama. Allí estaba calentita y tranquila, pero aún así, no me los quitaba de la cabeza. ¿Había sido una imaginación, o, eran ellos que a pesar de los años seguían siendo niños? Elena Salueña

Sucedió en Carnaval que… Daniel es un chico de doce años rubio y con los ojos azules; es muy bueno aunque vago y olvidadizo. Daniel había quedado con sus amigos para ir al desfile de disfraces del lunes, pero se le olvidó comprar el traje. Así que decidió ir al circo ya que no podía ir con sus amigos al desfile... En el circo lo pasó muy bien con las fieras, los trapecistas y los payasos... Entonces se le ocurrió una idea... Cuando acabó la función fue al camerino de los payasos y les pidió prestado uno de sus trajes. Ellos le mandaron encantados que escogiese uno. Daniel escogió el más pequeño porque era el que mejor le quedaba y fue feliz y contento a buscar a sus amigos para ir al desfile y lo pasaron estupendamente. Además a Daniel le dieron el premio al mejor traje de payaso. Lidia Suárez

Sucedió en Carnaval que… Sucedieron en Carnaval cosas extrañas que todavía no sé si serán verdad... Este año nos teníamos que disfrazar en el colegio de personajes de circo. Un día, pensando en qué me podía disfrazar, se me ocurrió que podía ser de adivina. Aprovechamos el disfraz de bruja, cogimos un pañuelo de mi madre y le pusimos unas monedas. Yaiza, una compañera de clase, me dejó unas cartas de tarot que tenía por casa, lo que más me costó encontrar fue la bola de cristal; anduve tiendas, tiendas y más tiendas, pero no encontré nada que me convenciera, pues una que me había gustado pesaba demasiado. Un día estaba en casa haciendo los deberes y llegó mi madre de trabajar, llevaba una bola muy guapa en la mano, aunque algo pequeña, pero para un rato valdría. Aquel día por la tarde estuvimos retocando el disfraz, pusimos unas cosas, quitamos otras... Por fin llegó el viernes, me fui a clase con el disfraz en la mano. A la hora del recreo todos, bueno, casi todos, nos cambiamos, unos de payasos, otros de domadores, otras de majorerette, hasta había una Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

presentadora, un vendedor ambulante, una cow boy, y cómo no ¡El público! ¿Qué sería del circo sin el público?, en fin, había de todo lo que te puedas imaginar. Antes de salir al patio a ver la función estuvimos en clase jugando, yo estuve echando el tarot a todo el que quisiera; un compañero, Enol, descubrió el truco y también estuvo echando las cartas mientras él tenia el tarot. Rosa, Yaiza y Alexandra me preguntaron si les podía leer el futuro con la bola, yo dije que sí, e hice que la bola me decía algo, cuando de repente la bola se iluminó de verdad, era algo extraordinario, la bola me decía que se harían famosas tocando la gaita y el tambor, ¿sería aquello verdad o estaría soñando? A continuación Paloma me preguntó lo que le pasaría a ella. La bola me dijo que ella sería una famosa bailarina de gimnasia rítmica, Rubén un gran jugador de fútbol, Covadonga una famosísima diseñadora de ropa, Elena llegaría a periodista, Jairo a campeón de la fórmula uno, Laura a base de educar a su perra se convertiría en la mejor domadora del mundo, Enol un ciclista impresionante, Carmen acabaría siendo pintora, Adrián, un inventor de juegos para la Play Station, Itziar una jugadora de balonmano profesional, Pablo un diseñador de coches, Lidia una enfermera de primera, Dublín abriría un restaurante de comida mexicana, Mario sería un actor, interpretaría papeles dramáticos. A Jennifer no logré saber lo que sería, pero salía rodeada de dinero, Eric sería el mejor hacker del mundo, de Samuel y Vaquero no pude saber nada, pues se veía todo negro, y al profe ¡Le tocaría la lotería de Navidad!, desde entonces sé que tengo poderes, pero...¿pasará esto de verdad, o, habrá sido todo un sueño? ¿FIN? Irene Sánchez

Sucedió en Carnaval que… Un día, alguien llamó a mi puerta y como estaba sola en casa, me entraron escalofríos por la espalda. Me acerqué a la puerta y miré por la mirilla. ¡¡Ufff!! Era mi vecina. Ella me preguntó: -¿Dónde está tu madre? -Estará ahora mismo haciendo la compra. -Ah, ¿le puedes dar cuando vuelva este recado? -Sí, por supuesto, dámela. -Toma aquí tienes. Mi vecina, me entregó la carta, que por detrás traía: ¡¡Urgente!! No abrir. A la hora y media después... Vino mi madre, y...rápidamente, le entregué la carta, ella me dijo: -¿Qué es esto, hija? -Es una carta de la vecina. -¿Por qué te la dio?-dijo sorprendida mi madre. -No sé, mamá. -Bueno, la leeré y luego...hablaré con ella. Mi madre, muy rápido, la leyó y después, dijo: -Hija, recoge tus juguetes y hasta que no acabes no salgas de la habitación. -Vale mamá-le dije yo. Lo recogí todo y luego bajé y mi madre no estaba. -¡¡¡Socorrooooo!!, ¡¡Socorrooooo!!¡¡Mi madre ha desaparecidooo!!. Nadie contestaba y... -¡¡¡Sorpresa!!!- gritaba un montón de amigos. ¡Era mi cumple! Al día siguiente era la cabalgata del Carnaval y me lo pasé muy bien. Itziar Piñeiro

Sucedió en Carnaval que… La mañana, para mí, transcurría tranquila, haciendo ejercicios y cuentas en la corta hora de Matemáticas, ya que, a las diez y media bajaríamos a la biblioteca al último día de Talleres Matemáticos. Al fin llegó la hora de bajar, gracias a Dios, porque, confesándome, ya me había cansado de multiplicar y dividir. Llegamos a la biblioteca, y a Patricia, "la profesora de los juegos", la encontramos unas cuantas un poco rara, le empezaron a sudar y a temblar las manos e insistía en cambiarse de camiseta, ya que la que llevaba estaba manchada de tomate o algo por el estilo. Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Constantemente pedía excusarse dos minutos para cambiarse, hasta que lo consiguió. Cuando la fiesta del Antroxu,"Carnaval", se acercaba, nuestro profesor, Alfonso, nos mandó ir disfrazándonos. A nosotras nos dejó la clase y a los chicos en su baño. Me divertí mucho ayudando a vestirse a mis compañeras. El profesor, antes para salir para el patio, nos mandó ir al baño para que luego no nos entraran ganas. Pero, de repente, según Paloma entró en el primer baño, se encontró un profesor con la camisa empapada de sangre. Todas nos asustamos, y Rosa fue a a avisar a Alfonso, seguida de Irene, Carmen, Covadonga y Yaiza. Nadie se podía creer lo sucedido. Llamaron a la policía y a una ambulancia, pero poco ya se podía hacer por el pobre profesor. Casi todas sabíamos ya quién había cometido semejante catástrofe, había sido Patricia ¿cómo era posible? esa chica tan maja y amable. Ya han pasado 5 semanas del crimen y Patricia ya yace entre rejas, condenada a cadena perpetua. Y su camiseta se la había manchado de sangre. ¡Qué tonta fui! FIN Alexandra Sánchez

Sucedió en Carnaval que… Quedaban ya tres días para la bella y divertida cabalgata de Carnaval de Xixón. Yo esperaba impaciente ese día y mientras tanto tenía que conformarme con disfrazarme. Mi hermano era menos fanático del Carnaval, así que me burlaba de ella y deseaba que algún día le gustara, aunque fuera mínimamente. Yo había quedado con mis amigos en el colegio para jugar un partido con los disfraces puestos. A las cuatro piqué a Luis, y con Luis fui a picar a Roberto que nos dijo que no bajaba al colegio a jugar, así que nos fuimos al colegio y allí nos encontramos con Javier, que había venido con su bicicleta. Echamos un partido y luego fuimos a mi casa. Allí hablamos sobre con quién íbamos a ir a la cabalgata, y me sorprendió que fuesen, porque la cabalgata de Xixón tenía mala fama por ser muy corta y muy sosa. Aunque a mi me gustaba mucho, pero tenían razón. Se hacía de noche y mi madre me dijo que me acostara y yo pensaba que mañana había quedado con mis amigos. Por la mañana me levanté, hice los deberes desayuné y me fui al colegio, echamos otro partido y dimos un paseo por las manzanas hablando del carnaval y luego nos fuimos para casa esperando el gran día, o sea mañana. Amaneció con un sol espléndido el día, yo me disfracé, desde bien temprano quería vivir este día. Luego comí y jugué a las cartas con mi hermano, le gané, por supuesto. Y marchamos temprano a comprar confeti, no me podía aguantar. Más tarde el día se puso negro, supuse que se haría de noche y me puse a escribir un cuento que estaba haciendo. Por fin salimos de casa hacia la calle por donde pasaba el desfile, pero empezó a llover. Mi madre fue por un paraguas, volvió y nos fuimos. ¡Ya empezaba! ¡ya empezaba! Lo primero, unos disfraces de egipcios, luego dos carrozas de cosas asturianas y se acabó. Yo quedé muy decepcionado, ya que haber esperado tanto para tan poco. Y desde este, día no volveré a ir a ninguna cabalgata, me dije a mí mismo. Enol Rubiera

Sucedió en Carnaval que… Sucedió una noche antes del Carnaval, en un pequeño pueblo situado cerca de León. Todos estaban dándoles unos últimos retoques a sus disfraces, para luego irse a la cama y así mañana, el día del desfile, no tener esas prisas de última hora tan frecuentes. Cuando terminaron, guardaron sus disfraces en un lugar seguro, pero de nada les sirvió, ya que a la mañana siguiente no estaban. Buscaron y buscaron, pero no los encontraron, y, además, no había ni rastro de ellos. Al final decidieron disfrazarse de payasos, porque sólo necesitaban teñirse el pelo, maquillarse, ponerse una pajarita y unos pantalones que les quedasen grandes, sujetos por unos tirantes de colores llamativos. Cuando iba a empezar el desfile (compuesto exclusivamente de payasos), llamaron a la alcaldesa. La llamada era de los ladrones que habían robado los disfraces. Amenazaban a la alcaldesa de que, si celebraban el Carnaval, estos harían explotar una bomba. Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

-¿Por qué nos robasteis los disfraces?-decía la alcaldesa. -No queremos que celebréis el carnaval-comentaban los ladrones. -¿Y por qué, si es una de las fiestas más divertidas? -Nosotros lo odiamos-respondieron los ladrones. -¿Por qué?, no lo entiendo ¿es que no tenéis disfraces bonitos? -Eh, a callar, vieja. -De vieja nada. ¿Es que no me vais a responder?. -...(Piiii...piiii...piiiii...). -¿Oiga, oiga? La alcaldesa sabía lo que debía hacer. Tenían un problema, no quedaban más disfraces. Esperaron hasta el año siguiente, y, por lo tanto, suspendieron el Carnaval de ese año. Cuando se los dieron, los ladrones se arrepintieron, y dejaron de serlo. Y celebraron el carnaval felices y comieron torrijas y frixuelos (en Asturias, claro). Covadonga López

Sucedió en Carnaval que… En un pueblecito situado al sur de España se estaba celebrando el Carnaval. Todos alegres cantaban y reían hasta que llegó ese día. Un día que iba a ser malo, ya que se cometería un asesinato. Nadie sospechaba nada, estaban demasiado ocupados hasta para pensarlo La víctima era el alcalde y el asesino no era muy conocido en el pueblo. El alcalde estaba viendo el desfile hasta que su vista divisó un billete de 500 euros y pensó: -Se lo daré a los niños pobres, que lo necesitan más que yo. Pero cuando tocó el billete, inmediatamente cayó por una rampa a un sótano. De repente alguien le golpeó con un martillo, y le mató. El asesino le limpió con unos guantes la sangre y le disfrazó para pasar desapercibido en Carnaval, dejó al alcalde en la puerta de la comisaría y se fue disimuladamente. Cuando la policía se dio cuenta, llamó al mejor detective de la nación. El detective Fernández 001 se enteró, y fue corriendo a la comisaría, ya que vivía a escasos kilómetros. Al llegar le dijo: -¿Qué tengo que hacer? -Descubrir quién mató al alcalde.-le dijo un agente. -Fácil. -No crea, el asesino es muy listo. -le contestó. -O sea, que no ha dejado ninguna pista. -Exacto. -No se preocupe, lo haré. -Eso espero. El detective, después de explorar los archivos del alcalde, llegó a la conclusión de que había cuatro sospechosos: La mujer del alcalde, su peor enemigo, su mejor amigo, ya que pasaba mucho tiempo con él, y su hermano, porque no se llevaban nada bien. El primero al que descartó fue a su mejor amigo al estar de vacaciones en Brasil. Tras analizas, llegó a una conclusión, de que tampoco podía ser su mujer, porque el asesino era alto y esbelto y la mujer era baja y rechoncha. Tenía que ser uno de los pero cuál. Eran parecidos pero tenían una diferencia que delataría al sospechoso. Cuando el detective la descubrió le dijo al sargento: -Sé quien es el culpable. -Quién.-dijo con intriga. -Su hermano, ya que es más fuerte que él, le resultó fácil matarlo al ser muy débil. Cuando fueron a coger al hermano a su casa vieron que no estaba. Pero el detective no se dio por vencido y descubrió dónde se encontraba. -¿Dónde está?.-le preguntó el sargento. -En el Carnaval porque pensó que al ir disfrazado de muerto nadie le descubriría. El detective fue corriendo a la carroza de los muertos donde cogió al hermano y el sargento le arrestó. Adrián de Prado

Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Sucedió en Carnaval que… El día antes de Carnaval tenía que comprar mi disfraz. Por desgracia me tuvo que acompañar mi hermano Diego, de cinco años. Iba de una tienda a otra, pero no encontraba ningún disfraz para Carnaval que me gustara. En los últimos diez minutos, mi hermano estaba muy tranquilo (raro para él, porque es un trasto), ni se inmutaba. Pero cuando me di la vuelta, Diego no estaba, ¿dónde estaría? Iba por la calle gritando: -¡Diego, ¿dónde estás?! Pero nada, no respondía. Mis padres llegarían a casa a las diez de la noche, fueron a la ópera, me dijeron que cuidara de mi hermano y que fuera a comprar mi disfraz. ¿Cómo les diría yo que perdí a mi hermano? Fui a comisaría a ver si habían visto a Diego. -Buenas tardes-dije. -Hola ¿qué desea?-dijo el policía. -Buscaba a mi hermano Diego, ha desaparecido de repente. -Dime una descripción de él, por favor. -Bueno, mide más o menos 1.45m, tiene el pelo castaño claro, los ojos verdes, la nariz chata y cinco años. -Gracias por la descripción, saldrá un policía en su busca. Yo iba para casa sin mi hermano y sin disfraz, mis padres llegarían dentro de dos horas y media. Tendría que ir pensando una explicación para dársela a mis padres. Al llegar a casa, allí estaba Diego, sentado en el sofá viendo la televisión. -¡Diego ¿qué haces aquí?! -Te pregunté si podía ir para casa y me dijiste que sí. -Pues no me di cuenta, vamos a comprar mi disfraz en una hora, y a papá y mamá, ni una palabra de esto, ¿Vale? -Vale. Fuimos corriendo y en la primera tienda que entramos encontré el disfraz que me gustaba de pirata. Cuando llegamos a casa, justo fue sentarnos y llegaron nuestro padres. -Hola hijos-dijo mi padre. -¡Buenas noches!-contestamos Diego y yo a la vez. -Enséñame tu disfraz, Irene.-me dijo mamá Se lo enseñé y les gustó mucho. Al día siguiente salí a la calle y lo lucí. A mis amigos les gustó mucho. Lo que nos pasó no se lo dijimos a nadie. Carmen Luz San Román López

Sucedió en Carnaval que… El Carnaval llegó, y mis amigos habían organizado una fiesta a la que acudirían alumnos de cuando éramos pequeños. Llegó el día y allí, en la fiesta había un monto de gente conocida. Pasadas las doce, la mayoría de la gente comenzó a irse, pero alguien se había olvidado algo: un cadáver. Se trataba del joven Raúl García que no había llegado a acabar la Universidad. Él parecía que había muerto asfixiado. Enseguida apareció la policía que, por supuesto, citó a todos los presentes en la fiesta. Al día siguiente se citaron muchas personas, entre ellas un hombre que parecía muy sospechoso. Yo me ofrecí voluntaria para ayudar en lo que pudiese, incluso interrogar a los sospechosos. El forense por fin habló: -He descubierto lo que nos temíamos-dijo preocupado. -¿Qué pasa? -preguntamos angustiados. -Este hombre ha muerto asfixiado, pero antes alguien le ha roto tres costillas. -Eso es imposible. -decían algunos. Mientras tanto, la policía seguía interrogando. De repente, descubrimos otra víctima, sólo que en este caso era una mujer, se trataba de Stacy Waston y parecía que había sufrido una muerte como la de Raúl Gárcía. Poco después me di cuenta de que el asesino u asesina se había dejado el móvil en el escenario del crimen y gracias a un mensaje que había en éste pudimos saber quién era la sospechosa. Se trataba de Cristina López, apodada La Felina, por sus uñas y su mirada. Aparte de eso, era una ladrona profesional, pero la policía pudo dar con ella y meterla en la cárcel. Rosa Meilán Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Sucedió en Carnaval que… Érase que se era un martes de Carnaval, oscuro y tenebroso en el mundo de la libertad. Nuestro protagonista, Lenga, estaba disfrado de dama antigua. Estaban celebrando el Carnaval del año 3113, año capicúa. Por esas fechas solía hacer mucho frío y estaba todo nevado y a oscuras. Lenga tenía varios amigos y amigas: Lena, Doma, Levi y Tuche. Sus padres le mimaban demasiado y eso a él no le gustaba nada de nada. Su padre, Dobo, era electricista en la Ciudad Burbuja Dos, a tres kilómetros de su casa. Su madre, Hidra, trabajaba en las cañerías de Ciudad Burbuja Uno, a medio kilómetro de casa. Ese día sus padres no trabajaban, con lo cual le esperaba un largo día de mimos, mimos y más mimos. Solo le salvaba la cabalgata de charangas y carrozas. A las seis y media empezó la cabalgata robótica, la cual no tenía casi espectadores. Después, a las siete y cuarto, empezó la cabalgata humana, la mejor, la veía todo el mundo. Desde una carroza se oyó un disparo y Lenga cayó al suelo. Lo último que dijo Lenga cuando sus padres se acercaron fue lo siguiente: -Otolom euf. -¿Qué dices hijo? Pero ya era demasiado tarde y no dijo nada más, había muerto. -¡Nooooooooooo! - gritó la madre-.No es posible - lloriqueó al final-. Rápidamente vino la policía, buscaron la carroza pero, ¡ya había desaparecido! La ambulancia llegó, pero demasiado tarde, Lenga ya había muerto. Como ya os dije estaban en un año muy avanzado al nuestro, el 3113. Entonces existía la posibilidad de revivir. Solo el médico Álvar Gonzá sabía hacer eso. Fueron a su consulta-flotante y allí le preguntaron: -¿Sería capaz de hacer revivir a mi hijo? -No, sólo podría hablar, la bala le dio en el cerebro y no sabemos cómo sacársela, sólo lo sabe el asesino. -Eso nos vale, por favor hágalo. -Les costará 60.000.000.000.000.000.000.Ç (trins). -Pagaremos lo que sea, ¿Se puede pagar a plazos? -No, pero por ser vosotros, sí. -Gracias, muchíiiiiiiisimas gracias. -Después de una semana de sudor y mucho trabajo, lo consiguió. -Hay un problema su hijo tiene la bala en el cerebro y sólo sabe decir una frase: otoltm euf. Fueron hasta la sala donde estaba su hijo y ¡era verdad! Más la policía todavía no había encontrado al asesino. A Lena y a Levi se les ocurrió decirle la frase al jefe de policía. El jefe de policía, Eric, le dio vueltas y vueltas a la frase, hasta que sin querer la vio reflejada en un espejo y ponía: fue Moloto. Doma y Tuche quisieron hacerse cargo de encontrar a Moloto y así lo hicieron. Al final les tuvo que contar cómo sacar la bala del cerebro de Lenga, para que pudiera revivir completamente, pero tendría que volver a aprender a hablar. A cambio, los policías le rebajaron la condena diez años. Y todos acabaron felices, menos Moloto. Lenga volvió a hablar y todo fue como era antes del Carnaval del año 3113 Eric Méndez

Sucedió en Carnaval que… Era viernes por la mañana, faltaba un día para la fiesta de Carnaval, y Jésica ya se ponía nerviosa. Jésica era una niña de aproximadamente 11 años. Tenía el pelo largo y rubio, siempre suelto y bien peinado. Sus ojos eran azules como el cielo. Era alta, medía unos quince centímetros más que su hermana pequeña de un metro y trenta y cinco centímetros. Jésica era la más guapa de la clase, y la segunda más inteligente. Le encantaba leer libros de misterio y aventuras, y siempre se preguntaba si algún día iba a tener una. Las clases se le hacían muy largas. Como hemos dicho al principio, era la segunda más inteligente, pero aquel día no parecía estar prestando atención. Por fin llegó la hora de salir del colegio. Jésica se dirigió a su casa, y nada más llegar, posó la mochila en el escritorio de su habitación. Su madre, Doña Eugenia, le gritó desde la cocina: -¡Venga Jésy, ya está la comida! -¡Ya voy mamá!- respondió ella. Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Después de comer, Jésica se dirigió a su habitación para hacer los deberes. Al fin llegó el gran día, se asomó a la ventana y vio a un montón de gente, pero... ¿Y sus disfraces? Jésica se horrorizó al ver que el suyo tampoco aparecía. Llamó a sus dos mejores amigas: Lara y Olaya. Ellas también se habían dado cuenta de la situación. Las tres quedaron en el parque para estudiar los hechos, ¡como los detectives! Y lo curioso era que solo había ocurrido en ese barrio. Cuando las tres amigas se reunieron, Jésica anunció: -Sin duda es un auténtico misterio. Olaya dijo: - Tuvo que ser una persona a la que no le guste el Carnaval,¿no creéis? Lara dudó: -Es posible. Pasaban los días y los disfraces de todas las tiendas seguían desapareciendo. A las doce de la noche, dando una vuelta por el barrio, las tres amigas oyeron de repente...¡boom!, un enorme estruendo que provenía de una tienda de disfraces cercana a las chicas. Vieron cómo una figura negra salía de la tienda con un montón de disfraces, y sin pensarlo dos veces se pusieron a seguirlo. Estuvieron corriendo a lo largo de tres o cuatro manzanas, y tras un suspiro, alcanzaron al ladrón abalanzándose sobre él. Cuando se levantaron, vieron sorprendidas que el ladrón de disfraces no era más que un simple niño del orfanato que está al lado de su colegio. -Escucha... -Javier. -¿Qué?-preguntó Lara extrañada. -Mi nombre es Javier-aclaró el niño. -Bueno, Javier ¿Por qué robas los disfraces, tienes algo en contra del Carnaval? -No, no es eso lo que me impulsa a robarlos, es mi orfanato. -¿Tu orfanato?-se extrañó Olaya. -Sí, veréis, desde que soy pequeño veo, con rabia, por los cristales del orfanato a muchas personas disfrazadas, menos nosotros. Por eso robaba los disfraces, para que todos sintieran lo que siento yo: rabia, envidia y aburrimiento. -Eso se puede arreglar- dijo Jésica orgullosa. -¿De verdad, cómo?- dijo Javier esperanzado. -¡Ya lo verás!- gritó Lara. Al día siguiente presentaron ante el juez una petición de Carnaval en los orfanatos. El juez creyó que era una idea fantástica, y lo hizo presente en todos los orfanatos. Cuando las chicas se dirigían a la Plaza Mayor a jugar como todos los días, se encontraron con una gran sorpresa. ¡Todos los del barrio habían ido a felicitarlas!¡Incluso el alcalde de la ciudad!. Dieron una gran fiesta en honor de Jésica, Lara y Olaya. El alcalde decidió, por mayoría del barrio, dar tres días más de Carnaval, ya que los disfraces habían sido encontrados gracias a Jesy, Olayita y Lari. Paloma Menéndez.

Sucedió en Carnaval que… Era un día lluvioso y con mucho viento. Los alumnos del colegio Julián Gómez Elisburu estaban disfrazados de payasos, magos, brujas, etc. Los estudiantes de 6ºB estaban algo preocupados porque cada día que pasaba faltaba un profesor. Entonces varios niños y niñas pensaron en averiguar lo que pasaba. Al día siguiente no tardaron ni un segundo en ponerse manos a la obra. Se dividieron en grupos de 4, dos niños y dos niñas. Lo primero que hicieron fue bajar a secretaría y preguntar qué profesores faltaban. Jorge, el Jefe de Estudios, les preguntó qué estaban haciendo allí en horas de estudio. Uno de ellos contestó que estaban preocupados por los profesores. Jorge bajó al sótano y allí los niños idearon planes. De repente alguien entró en el sótano y con voz amenazadora dijo: -Dejadlo o moriréisLos niños salieron por la puerta trasera y se toparon con Jorge, uno de los chavales se fijó en sus zapatos. Estaban llenos de polvo, y se escuchó un grito. Cuando los niños miraron a Jorge, ya no estaba, pero había unas huellas que conducían al segundo piso. Los niños buscaron por las aulas y no había nadie. Volvieron al sótano, pero allí les esperaba una sorpresa, los profesores estaban muertos, pero dejaron un mensaje. Estaba escrito en clave y el más listo de clase trabajó día y noche. Al día siguiente volvieron al sótano, pero esta vez no había profesores, eran los demás compañeros que les ayudaban en la búsqueda. Y todos se pusieron a llorar, pero Óscar, el más listo, dijo que llorando no se iba a arreglar nada. Sucedió en Carnaval


Nº 3 C.P. Julián Gómez Elisburu

Era muy extraño, sólo estaban vivos los niños y dos profesores: Alfonso y Jorge. El sábado por la mañana los niños quedaron en el parque, ya había descifrado el mensaje y era éste: Jorge es el culpable. El mensaje era muy ingenioso, así que pusieron trampas por todo el colegio. El lunes Alfonso estaba asesinado, y los niños le encontraron. Pero Jorge salió corriendo y no le pudieron atrapar, pero cayó en una de las trampas, pisó un cable invisible y una cuerda le ató los pies. Y los niños fueron a llamar al 091, y la policía no tardó nada y lo detuvieron. Rubén Hortas

Sucedió en Carnaval que… Me encontraba algo nervioso, hoy por fin había llegado el día. Como todos los años, desde hace ya muchas generaciones, el más anciano del pueblo reunía a todos los niños para contarles la historia. Aquella leyenda, entre cierta y fantástica, se había convertido en algo maravilloso que todos los niños debían saber al ser contado por el más anciano del pueblo, en ese momento yo. A los pocos minutos estábamos todos en la plaza, ellos sentados en unas piedras y yo en un banco, y empecé con la historia, que decía así: Hace muchos años, aquí ocurrió algo inesperado. En aquel entonces, había un tipo de lobo mucho más peligroso que el actual. Esos animales arrasaban con todo lo que encontraban en su camino, mataban vacas ovejas, y aunque parezca mentira cogían el maíz para marcar su territorio. La gente del pueblo estaba cansada y ya no sabía qué hacer. Un día discutían en la plaza, cuando... -No hay derecho a esto, es una injusticia, yo cosecho y en vez de comerlo mi familia y yo, lo comen esos dichosos lobos. -Tiene que haber un modo de asustarlos y que por aquí no pasen -decían. -Podemos asustarlos poniéndonos unas máscaras feas y haciendo ruidos raros. Esto es absurdo, pero ante la impotencia, toda la gente se puso de acuerdo con la idea, y decidieron hacer lo que aquel hombre decía. Talaron unos diez o doce árboles, cogieron sus hojas para hacer los disfraces y la madera para hacer las caretas. Esperaron a que se hiciera de noche porque era cuando los lobos actuaban. La gente del pueblo espantó a los lobos y no volvieron a aparecer nunca. A raíz de eso, como haber conseguido su propósito, lo celebraban todos los años. Esta fiesta cada vez tenía más ambiente y la gente participaba más yendo a convertirse en lo que es hoy el Carnaval. Así que, ya sabéis niños, vuestro orgullo es que la fiesta tan conocida tuvo sus orígenes en este pequeñito pueblo, pero eso es un secreto que sólo vosotros, y sus habitantes, debéis conocer. Pablo Molina

Sucedió en Carnaval que… Casi todos los años pasa lo mismo, la gente va a ver cómo entierran a la sardina. ¿Quién quiere matarla? no lo sabemos. Por eso vamos a investigar a fondo este caso. Tenemos tres sospechosos, el primero es alto, rubio, de ojos azules, vamos, el típico guaperas que a las chicas vuelve locas. El segundo sospechoso es todo lo contrario, bajo, moreno, de ojos oscuros y a lo contrario del primero no es tan seguido por las chicas. Y nuestro tercer y último sospechoso es de estatura media, ojos marrones, normalín. Pero gracias a nuestros detectives júnior atraparemos al culpable. Los detectives son cinco, de unos quince años, dos chicas: Lara y Paula, y tres chicos: David, Alex y Jonathan. Empiezan por el lugar del crimen, el muelle: Allí estaban casi todos, faltaban Alex. -Hombre Alex ¿qué, se te pegaron las sábanas? -dijo Lara con retintín. -Sí, un poco -contestó él con cara de sueño. -Eh, chicos, mirad, pelos rubios. -dijo Lara - de nuestros sospechosos ¿de quién son estos pelos rubios ? -Del Don Juan, nuestro primer sospechoso. De momento el primer sospechoso está al borde de ser descubierto. También encontraron tres puertas. En una de ellas estaba la guarida de uno de ellos. -Venid chicos -gritaron Lara y Paula. -Venid, corred, mirad esto, hay tres puertas si os fijáis, todas están cerradas menos una. - Explicó Paula. -Chicos, tiradla abajo. - gritaron ellas. Y allí estaba, le pillaron con las manos en la masa. Tú, ¿por qué lo has hecho? si eres un chico guapo, inteligente... dijo Lara. -Porque no me gusta nada el Carnaval. Al final lo pillaron y en las fiestas de Carnaval lo encerraron. Yaiza Vallín Sucedió en Carnaval


Sucedio en carnaval