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CAPITULO I. €soca

S U M A R I O . — I . Memoria que el Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, señor don Domingo Santa María, presenta al Congreso Nacional de 1 8 7 0 . — I I . Leyes dictadas por el Congreso del Perú. — I I I . Partida del ejército chileno de Antofaijasta: descripción i proclamas al ejército. — I V . Documentos referentes a la defensa de Lima en Octubre de 1 8 7 9 . — V . Orden de partida de la escuadra i distribución de las fuerzas en los trasportes.—VI. Plana mayor del Jencral en Jefe; oficialidad do los diversos cuerpos que formaron parte del ejército espedicionario.—VII. Orden del dia i proclama del Jeneral Escala al ejército antes del ataque de Pisagua.—VIII. Divisiones en que se dividió el ejército de operaciones para efectuar su desembarco en Pisagua i Junin.— IX. Combate i toma de Pisagua: telegramas i partes oficiales chilenos, peruanos i bolivianos.—X. Descripción completa i detallada de este combate, según la relación de corresponsales chilenos.—XI. Correspondencias a E L NACIONAL de Lima, describiendo el combate de Pisagua; versión de Modesto Molina sobro este mismo combate.—XII. liando del prefecto de Iquique; decretos del Gobierno peruano sobre interdicción comercial con Chile, aumento de las contribuciones e impuesto sobre la renta.—XIII. ¡A las armas ciudadanos! Proclamas al pueblo de Lima de Fernando Casos i Mariano Delgado de la F l o r . — X I V . Bandos sobre alistamiento militar i circular a los prefectos con igual objeto; donativo a la viuda de Gran. — XV. Estado de las fuerzas del ejército aliado el 5 de Noviembre de 1879, tomado del archivo del Estado Mayor peruano.—XVI. Carta de Granier a Daza sobre el combate de Pisagua; cuadro de las fuerzas aliadas que ocupan el territorio de Tarapacá, publicado por L A DEMOCRACIA de La Paz del 7 de Noviembre de 1 8 7 9 . — X V I I . Combate de Agua Santa: partes oficiales i relación de los muertos, heridos i prisioneros.—XVIII. Carta de Barahona i versión de los corresponsales chilenos i peruanos sobre este combate.—XIX. Orden del dia del ejército peruano sobre el combate de Pisagua.—XX. Correspondencia de Arica a E L NACIONAL de Lima, describiendo la llegada de Daza i parte de su ejército.—XXI. Los cónsules peruanos en Potosí, Sucre i Cochabamb.i comunican la dolorosa impresión producida por la pérdida del Huáscar i la situación de la 5. división. (Inédito.)—XXII. Cartas del canónigo Pérez, jefe de la ambulancia Arequipa, desmintiendo las falsas inculpaciones hechas al ejército chileno por el corresponsal de E L COMERCIO de L i m a . — X X I I L Memoria que el Ministro do Guerra i Marina del Perú, señor Manuel Jlendiburu, presenta al Congreso ordinario de 1 8 / 9 . — X X I V . Editoriales de la prensa de Chile, Peni i llolivia. rt

I. Memoria que el Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, señor don Domingo Santa María, presenta al Congreso Nacional de 18T9. L l a m a d o por S. E . el Presidente de la R e p ú b l i c a en A b r i l del presente año, a servir el departamento de R e l a ciones Esteriores i Colonización, tengo la honra de dar cuenta al Congreso de los asuntos concernientes a este d e partamento, para cumplir con lo dispuesto en el artículo 88 de la Constitución. N o necesito recordar circunstanciadamente, por ser d e masiado recientes i conocidos, los ni ni graves motivos que obligaron a la República a sacrificar su reposo i perturbar la paz que desde años atrás gozaba. Las esposiciones dirijidas a las naciones amigas en 18 de Febrero i 12 de A b r i l del presente año, han puesto de manifiesto la justicia i la severa rectitud de nuestro procedimiento. E l Gobierno se vio obligado a reclamar el concurso abnegado i el sacrificio sin límites del pais, para hacer frente a una situación que no había creado i que era debida esclusivamente a la actitud intransijente del Gobierno de Bolivia i a la c o n ducta insidiosa i desleal del Gobierno del Perú. E l pais no trepidó en ponerse de su parte i en prestarle una activa i jenerosa cooperación, désele que la honra nacional estaba comprometida. Mejor que ningún otro pueblo, Chile estima los inapreciables beneficios de la paz. F o r m a d o en la escuela del trabajo, persuadido de que a él debe sn progreso i engrandecimiento i habituado a respetar sin esfuerzo alguno los sagrados compromisos que contrae, habia logrado alcanzar una situación que, aunque modesta, le aseguraba el bienestar de sus hijos en el interior, i la estimación, para él mni valiosa, de las naciones estrau jeras. E n el corto espacio de nuestra vida independiente i aleccionado por la enseñanza que suministra el movimiento internacional del mundo civilizado, Chile se ha esforzado, por efecto de una profunda convicción, en acatar escrupulosamente el derecho ajeno, c o m o un medio de alcanzar i merecer el respeto del suyo propio. H a obedecido constantemente a este j>ropósito en sn política esterior i ha creído

servirlo siempre con tan honrada persistencia c o m o e s m e rada solicitud. E n toda situación azarosa, Chile, antes de llegar al d o loroso empleo de la fuerza, ha estado dispuesto a proponer i aceptar el arbitraje c o m o el medio mas honroso de arribar a la solución satisfactoria de la cuestión. A s í ha procedido cuando desgraciadamente ha visto surjir alguna dificultad en sus leales i amistosas relaciones con otras naciones. L a Gran Bretaña, la Francia, los Estados U n i d o s , la R e p ú b l i c a Arjentina, el Perú i Bolivia, pueden dar cumplido testimonio de esta verdad. Persuadido de la justicia <[ue le ha asistido, Chile ha descansado siempre tranquilo i confiado en que si la razón estaba verdaderamente de su parte, ella le seria reconocida por el arbitro llamado a pronunciarse en la contienda. Para un pueblo laborioso i tesonero c o m o Chile, la guerra no ha podido j a mas ser mi estímulo, a pesar de que el reconocido valor de sus hijos pudiera asegurarle un feliz éxito. Inspirándose en estas ideas, cultivando con acrisolada honradez la amistad de las domas naciones, i sirviendo con escrupulosa religiosidad al cumplimiento de los c o m p r o m i sos i obligaciones contraidas, Chile creía poder sustraerse, c o m o sincero a m i g o de la paz, a las penosas calamidades de la guerra i mantener aseguradas para siempre la tranquilidad del hogar i las fecuudas labores de la industria. Desgraciadamente no ha sucedido así; pero cábele al M E nos la satisfacción de que todos los espíritus rectos e iniparciales han hecho justicia a sus procedimientos i s i m p a tizado con la noble causa que hoi defiende. N o era permitido a Chile llevar mas lejos sus inclinaciones conciliadoras i sus miras pacíficas, porque su tolerancia i benevolencia escesivas, a mas de poderse traducir c o m o una debilidad ajena al carácter nacional, habrían hecho nacer funestas perturbaciones en sus compromisos esteriores i lastimado la moralidad que debe existir en sus relaciones con los E s tados amigos. A c e p t ó Chile la guerra con Bolivia, porque era ya indispensable establecer, una vez por todas, que no es lícito a una nación burlar i rehuir sistemáticamente el riguroso cumplimiento de los tratados que suscribe. I aceptó con mayor decisión i entereza todavía la guerra contra el Perú, aliado de Bolivia, porque creyó necesario castigar, en la medida de sus fuerzas, la conducta dolosa.


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GUERRA

DEL

PACIFICO.

i desleal de esa República, a la que habíamos ayudado, desde la era de la independencia, abnegada i jenerosanieute, i con la qne nos habíamos empeñado en mantener siempre las mas estrechas i cordiales relaciones. E n nuestra guerra con Bolivia se encuentra c o m p r o m e t i do un principio de derecho internacional qne constituye la base primordial sobre que descausan las relaciones entre t o dos los Estados. Bolivia, desconociendo con estraña porfía la fe de los tratados públicos i procurando burlar las obligaciones que ellos imponían, colocaban a Chile en la dura alternativa, o de sacrificar i abandonar vergonzosamente en todo o parte sus lejítimos derechos, o de acudir, bien a pesar suy o , al uso de las armas. H i z o lo primero en muchas ocasiones por no llegar al doloroso estremo de la guerra; pero penetrado al fin de la ineficacia de sus pacíficos esfuerzos, que pudieron a veces traducirse c o m o un síntoma de tímida complacencia, vióse compelido a echar mano de la fuerza. H a creído Chile, con sobrada razón, que al aceptar ios sacrificios de la guerra con Bolivia, se encontraría a c o m pañado de las simpatías de todas las naciones que se interesan cu mantener un profundo respeto a la fe pública formalmente comprometida. L a conducta de Bolivia no solo vulneraba los derechos de Chile, sino que envolvía mi grave peligro para lo demás países ligados a ella por tratados o convenciones. Era necesario resistir a esta tendencia perturbadora, i dejar así a salvo los principios i las doctrinas que la civilización moderna ha consagrado c o m o fundamento de la paz internacional, i cuyo desconocimiento venia justamente produciendo las mas alarmantes inquietudes.

los derechos de esportacion sobre los minerales qne se e s trajesen de los importantísimos veneros de riqueza que se habían descubierto al N o r t e del paralelo 24. L a s aduanas de Bolivia habían estado percibiendo estos cuantiosos derechos qne pagaba el capital chileno, casi e s clusivamente c o m p r o m e t i d o en la esplotacion de las minas de Caracoles. C o m o no era de esperarse, estas mismas aduanas se resistían a entregar a Chile, bajo diversos i frivolos pretestos, la parte que le correspondía de aquellos derechos, según el tratado de 1866. Bolivia habia manifestado también que le contrariaba el ejercicio de la facultad fiscalizadora que este tratado aseguraba a Chile sobre las aduanas i oficinas bolivianas encargadas de la percepción de esos impuestos.

Sabe mui bien el congreso qne Chile negoció primero con Bolivia el tratado de 1866 en virtud del cual convino en entregarle territorios de que nos considerábamos dueños i sobre los cuales ejercíamos un efectivo i verdadero dominio. Antes de ese tratado poseíamos en el desierto de A t a c a m a hasta el paralelo 23 de latitud Sur, i después de él, cediendo a jenerosos estímulos i propósitos, se fijó la línea fronteriza entre ambas Repúblicas un grado mas al Sur, es decir, en el paralelo 24.

E n presencia de esta actitud jenerosa, que demostraba hasta qué punto Chile llevaba su espíritu de conciliación i fraternidad, Bolivia no pudo vacilar, i suscribió el pacto de 6 de A g o s t o de 1874, cuyo artículo 5.° disponía testualmente lo que signe: « L o s derechos de esportacion que se i m p o n g a n sobre los minerales esplotados en la zona de territorio de qne h a blan los artículos precedentes, no escocieran la cuota que actualmente se c o b r a ; i las personas, industrias i capitales chilenos no quedarán sujetos a mas contribuciones, de cualquiera clase quesean, que a las que al presente existan. La estipulación contenida eu este artículo durará por el término de 25 años.» E l pacto que contenia la estipulación trascrita, había sido ajustado con todas las formalidades que el derecho internacional prescribe; habia recibido la aprobación de la asamblea lejislativa de Bolivia, i contaba, en seguridad de su fiel i leal cumplimiento, con la fe pública de aquel pais, solemnemente empeñada. E l Congreso conoce circunstanciadamente la manera c ó m o el Gobierno de Bolivia comenzó a socavar, por medio de contribuciones municipales impuestas a la industria c h i lena, la disposición esplícita e imperativa contenida en el tratado de 1874. Sabe también que no se detuvo en este camino, i que en el año ú l t i m o , sin precedente alguno j u s tificado, decretó un impuesto fiscal sobre una empresa c h i lena, la Compañía de Salitres de Antofagasta, violando de este m o d o abiertamente la estipulación que aseguraba por el término de 25 años la completa liberación de nuevas contribuciones a todas las industrias chilenas establecidas en aquel lugar. Conoce, por viltimo, el Congreso la tenaz resistencia que el Gobierno de Bolivia opuso al llamamiento qne se le hizo hacia el respeto que todas las naciones civilizadas deben guardar a sus compromisos. Su negativa fué sostenida i porfiada, llevándola hasta el estremo de rehusar el arbitraje que el Gobierno de Chile proponía c o m o medio de dar solución oportuna a un negocio que tomaba un carácter desagradable i podia tener un fin desastroso para Bolivia. Sorda a todos nuestros llamamientos i a t o das nuestras justas exijencias, concluyó, c o m o lo recordará el Congreso, por decretar a última hora el despojo de la Compañía Chilena de Salitres.

A l mismo tiempo, se estipuló que en la zona territorial comprendida entre los paralelos 23 i 2 5 , los productos del suelo serian divisibles por mitad entre ambas Repúblicas. E l m i s m o tratado imponía a las partes contratantes otras obligaciones que no hai para qué recordar en este m o m e n to. Chile dio fiel i exacto cumplimiento a lo p a c t a d o ; i la mejor i mas eloeneute prueba de ello, que podemos i n v o car, es que en nuestros archivos no se rejistra una sola n o ta en que se nos haga observación a este respecto. N o sucedió lo m i s m o por parte de Bolivia. P r o n t o e m p e zó por eludir la satisfacción de los compromisos contraidos, manifestando, por último, algunos años mas tarde i c o n firmando esta manifestación de diversas maneras, su firme resolución de desconocer i sustraerse a las estipulaciones que nos eran favorables. E n 1872, a repetidas instancias de pacientes jestiones nuestras, se firmó en L a Paz un convenio entre, los plenipotenciarios de ambas Repúblicas. C o m o lo sabe el Congreso, este convenio hacia desaparecer una gran parte de las dificultades suscitadas i ofrecía una prueba inequívoca del espíritu desprendido i elevado que animaba a nuestro Gobierno. Toda esta complaciencia no fué, con todo, bastante para asegurar la subsistencia del nuevo arreglo. Bolivia no tardó en dejarlo sin efecto. V i n o , por último, el tratado de 1874. Sus disposiciones estaban solícita i casi esmeradamente calculadas para facilitar a Bolivia el cumplimiento de las obligaciones que, por su parte, contraía respecto de Chile. L o s pactos anteriores habían consignado c o m o límite fronterizo entre ambas R e públicas el paralelo 2 4 ; pero se habia estipulado, c o m o ya hemos dicho, que la zona de territorio que comprendían los paralelos 23 i 25 seria de utilidad c o m ú n , es decir, qne se dividirían por mitad entre las dos naciones los productos resultantes de la esplotacion de los depósitos de Imano i

E n tal situación, Chile no rehusó ser'mas jeneroso de lo que debiera. E n el tratado de 1874 hizo a favor de Bolivia el abandono voluntario de todas las ventajas que le a c o r daba el pacto de 1866, i que habían servido de pretesto para rehuir su cumplimiento. R e n u n c i ó a la facultad de intervenir i fiscalizar l o s procedimientos de las oficinas aduaneras bolivianas;condonó a Bolivia las sumas que le adeudaba por los derechos percibidos en años anteriores: le acordó la facultad de percibirlos esclusivamente en l o sucesivo; i, en una palabra, suspendió todas las restricciones i todas las trabas que el tratado de 1866 imponía al dominio de Bolivia en los territorios comprendidos entre los paralelos 23 i 24. E n compensación de todas estas c o n cesiones, que acusaban un espíritu levantado i desprendido de nuestra parte, Chile se limitó a pedir únicamente g a rantía para las personas, industrias i capitales chilenos establecidos i radicados en aquella rejion.

N o era posible, después de esto, poner en duda que aque-


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Ha R e p ú b l i c a se negaba deliberadamente a todo avenimient o , i que mediante tal conducta nos compelía, bien a pesar nuestro, al doloroso empleo de la fuerza. Pero ¿qué causas habían venido perturbando el espíritu de Bolivia hasta el estremo de sacrificar i burlar la fe p ú blica, empeñada en solemnes tratados, presentándose c o m o infiel a todas las obligaciones contraidas para con Chile i dando el vergonzoso ejemplo de una nación insensible al sentimiento del honor nacional c o m p r o m e t i d o ? E l desarrollo de los acontecimientos no tardó en demostrar que B o livia obedecía en su política, entre otras causas que seria largo enumerar, a estrañas sujestiones que venían supeditándola de tiempo atrás, i que tenían c o m o principal mira realizar un plan de hostilidades contra Chile preparado por el Gobierno del Perú. E n 1872 la industria salitrera del departamento de T a rapacá había adquirido un notable desarrollo. Brazos i capitales chilenos daban en su mayor parte movimiento i vida a aquella importante industria. Una de las primeras i mas persistentes preocupaciones del Gobierno peruano, fué suprimir entonces toda participación chilena en las industrias salitreras. N o se disimulaba la odiosa prevención con que era mirada esa participación, i frecuentes eran las arbitrarias disposiciones con que se la hostilizaba. Las leyes de 21 de E n e r o i 23 de A b r i l de 1873, dictadas en el Perú con el objeto de estancar el salitre, i el decreto reglamentario de 12 de Julio del m i s m o año, estaban calculados para obtener, entre otros resultados, el hacer imposible o mni difícil el desarrollo i la seguridad de los intereses chilenos allí c o m p r o m e t i d o s . N o satisfecho todavía el Gobierno peruano con estas m e d i das agresivas, que eran a l a vez una injusticia, inició n e g o ciaciones con el Gobierno de Bolivia, sustrayendo cuidadosamente del conocimiento del Gobierno de Chile el carácter i la tendencia que esas negociaciones tenían. Creíase entonces, i la prensa de L i m a confirmaba esta creencia, que el Gobierno peruano solo buscaba en sus jestiones cerca del gabinete de L a Paz la aceptación de ciertas ideas relativas a l a esportacion i venta del salitre de la costa boliviana, para conseguir así hacer mas eficaz el estanco de este artículo, decretado por el Gobierno del Perú. N o t o r i o es que por el decreto de 12 de Julio de 1873 se estableció que desde el 1. de Setiembre inmediato no habría de pasar de cuatro millones quinientos mil quintales la cantidad de salitre qne habría de esplotarse i que compraría el estanco peruano. L a autoridad, por medio de comisiones nombradas al efecto, fijaría la proporción que correspondía a cada productor en la cantidad total que el estanco debia adquirir anualmente. E l Gobierno se reservaba la facultad de señalar la cantidad de salitre qne los mercados consumidores podrían soportar, para imponer por este medio el precio a la venta del artículo. c

E s t a medida, tan arbitraria c o m o irregular, no podia, sin e m b a r g o , dar los resultados que el Gobierno del P e n i aturdidamente perseguia, sino en tanto que Bolivia i Chile estuvieran dispuestos a seguir el m i s m o camino, o a g r a var con un fuerte derecho la esportacion del salitre qne empezaba ventajosamente a estraerse de la zona de participación c o m ú n , es decir, del territorio c o m p r e n d i d o entre los paralelos 23 i 2 5 . E l Gobierno del Perú hizo llegar a los gabinetes de S a n tiago i de L a P a z la espresion de su deseo, cual era que ambas Repriblicas dictasen leyes i medidas que sirviesen a la mejor ejecución de sus proyectos sobre el salitre de T a rapacá. Chile, c o m o era natural, no pudo acojer esta snjestion estraña que tendia a herir el ínteres chileno i vulnerar los principios económicos a que siempre ha obedecido. B o livia, por su parte, tampoco pudo secundar el pensamiento del Gobierno peruano, pues obstaba a ello el tratado vijente con Chile, según el cual los derechos de esportacion sobre los minerales, debían establecerse de común acuerdo entre ambas naciones. E n las cordiales relaciones que existían en aquella é p o ca entre Chile i el P e r ú , relaciones que Chile cultivaba con TOMO I I — 8

PRIMERO.

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esmero i con delicada honradez, no habría sido posible, sino aventurado, conjeturar qne el incidente referido l l é g a l a a inducir al Perú a proponer i solicitar con ahinco en los países vecinos un secreto pacto de alianza contra C h i le. I esta sospecha, si hubiera existido, se habria disipado ante las reiteradas protestas de buena amistad que el G o bierno de Chile, recibía del Gobierno del Perú. Se puso entonces, a lo que parecía, uu esmerado empeño en adormecer la honrada confianza del Gobierno de Chile, reiterándosele con vivo anhelo las protestas del deseo que el P e n i tenia de mantener cada día mas estrechas las relaciones que existían entre una i otra República. Temerario habria sido atribuir en aquel tiempo al Perú el torcido pensamiento de romper en perjuicio de Chile la solidaridad americana, olvidando los vínculos que unían a a m b o s países i que tenian su primer oríjen en la historia de un pasado que, recordado con serenidad, no podia menos que comprometer la gratitud del P e n i , que habia sido siempre, en todos sus conflictos, ansiliado por Chile con jeneroso desprendimiento. U n proceder contrario que desgraciadamente fué aceptado por el Perú, debia ofrecer un ejemplo de inmoralidad política de que todavía no habia sido testigo la A m é r i c a . A j e n o a toda fundada sospecha, el Gobierno de Chile se apresuró a instruir con lealtad al Gobierno del Perú, de todos los antecedentes qne venían preparando un necesario, inevitable, aunque doloroso conflicto con Bolivia. E l Gobierno del Perú no pudo desconocer la justicia que asistía a Chile, desde que demostraba que habia agotado en favor del mantenimiento de la paz todos los recursos c o n ciliatorios. Aparentando entonces el P e r ú un decidido i n terés por el restablecimiento de las amistosas relaciones entre Chile i Bolivia, finjió repartir entre ambas R e p ú b l i cas sus fraternales simpatías i asumió el carácter de m e diador en la contienda. Para este efecto, acreditó una L e g a ción estraordinaria que llegó a Santiago a principios de Marzo del presente año. A pesar de que entonces ya circulaban rumores, mas o menos autorizados, que denunciaban la existencia de nn pacto secreto de alianza entre el Perú i Bolivia, no era posible acojerlos c o m o la espresion de la verdad, desde que el Perú, sin insinuación alguna de nuestra parte, asnmia espontáneamente el delicado papel de mediador. Aceptar desde luego la existencia de ese pacto odioso, habria sido dar por establecido que el Perú jugaba un papel i n c o m p a tible con la honradez i la lealtad que las naciones, c o m o los individuos, estáu obligados a observar en todos los a c tos de su vida. N i n g u n a nación se ofrece c o m o mediadora sino cuando se siente impulsada por nn sentimiento de simpatía, igualmente vivo por ambas partes; cuando no existe ningún vínculo especial que le incline en favor de uno de los contendientes i cuando puede hacer oír, en m e dio de los intereses que ardientemente se chocan i que son el oríjen de una acalorada contienda, su voz desapasionada justiciera i noble. Sin e m b a r g o , c o m o las afirmaciones sobre la existencia del tratado secreto eran cada día mas insistentes, estimóse necesario interrogar acerca de su efectividad al órgano a u torizado de la palabra del Gobierno del Perú, a su M i n i s tro Plenipotenciario que iniciaba sus funciones d i p l o m á t i ticas. E l representante de aquella República consideró conveniente responder en esta f o r m a : " Q n e no tenia c o n o cimiento del tratado, que creía que no existiría i que él no habia podido ser aprobado por el Congreso de 1873, p o r que siendo las lejislaturas bienales hasta la reforma c o n s titucional de 1878, esa asamblea no se reunió en dicho año, i que estaba seguro de no haber sido aprobado en los años sucesivos, en que a él le cupo la honra de presidir la comisión diplomática del Congreso, ante la cual tenia n e cesariamente que discutirse aquel n e g o c i a d o : que, sin e m b a r g o , c o m o desde su llegada a Chile había oido hablar sobre la existencia de ese pacto, tenia pedido informes a su Gobierno, los que se haría un deber en comunicar en el m o m e n t o en qne los recibiera."


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G U E R R A

D E L

Cuando el diplomático peruano daba al gabinete chileno estas seguridades, el Gobierno del Perú desplegaba una estraordinaria actividad en todos los ramos del ejército i armada. Se aumentaba la fuerza de tierra en una cifra considerable; se la entregaba a ejercicios militares desacostumbrados, i se compraban armas en gran cantidad. E l m i s m o afanoso movimiento se advertía en las naves de guerra i en sns tripulaciones. N o era posible mirar sin zozobra todos aquellos aprestos bélicos, que no habia motivo para qué acopiar, si realmente eran pacíficas las miras del Gobierno peruano i sinceras sus manifestaciones. E r a menester definir esta situación que venia entrañando para el pais recelos i peligros. E l Gobierno de Chile creyó entonces oportuno exijir al del Perú, conformáudose a las prácticas del Derecho de Jentes, que espidiera una declaración de neutralidad, que permitiese contemplar con menos inquietud i zozobra la movilización i aumento de sus elementos de guerra. Después de diversas i tristes evasivas, el Gobierno p e ruano no pudo sostener por mas tiempo su equívoca situación. H u b o de declarar entonces que le era imposible mantenerse neutral en la contienda con Bolivia, a causa de un pacto secreto de alianza firmado el <> de Febrero de 1873.

PACIFICO.

A c e p t a d a por Chile la guerra contra el Perú i B o l i v i a , hemos procurado empeñosamente imprimir a las hostilidades el carácter que les dan las conquistas alcanzadas por la civilización moderna. Teniendo la guerra por o b j e t o , entre otros fines, destruir los elementos de agresión i d e fensa del enemigo, hemos encaminado todos nuestros e s fuerzos a circunscribir los males inevitables de la lucha al campo mas estrecho posible. Cuando ya no nos fué permitido adoptar otra línea de conducta, ocupamos con fuerzas militares los territorios que condicionalmeute habíamos cedido a Bolivia en el desierto de A t a c a m a ; pero, al ejecutar este acto, cuidamos de que se guardase a las autoridades i ciudadanos bolivianos toda jénero de consideraciones. Mas tarde, las necesidades de la guerra aconsejaron la ocupación de Cobija, Tocopilla í otros puntos del territorio de Bolivia, i me es grato c o n s I tatar aquí, con el acento de la mas severa verdad, que n i n guna acción odiosa de las tropas chilenas fué necesario reprimir, i ningún vejamen se h i z o sentir t a m p o c o contra los habitantes de aquellas poblaciones. Tal fué el respeto que el jefe de la ocupación manifestó por las personas, que propuso en algunos casos a los funcionarios bolivianos qne continuasen, c o m o antes, desempeñando sus respectivos empleos.

N o se ha adoptado en nuestro territorio medida alguna de hostilidad que pudiera dañar a los peruanos i bolivianos Para hacer al Gobierno de Chile esta irritante manifestación, que debía comenzar por la lectura de las estipula- que habitan entre nosotros. Gozan de la misma libertad de que disfrutaban antes de la guerra, i sus propiedades e i n ciones consignadas en el pacto secreto, el gabinete de L i m a tereses se encuentran al abrigo del mas remoto peligro. A comisionó al mismo Ministro Plenipotenciario a quien haninguno se ha obligado a abandonar el pais, i con ninguno bía conferido el carácter de mediador i que días antes hase ha empleado una vejación que pudiera hacerle fastidiobia negado la existencia de ese pacto. Tal conducta, (¡ue ponía en trasparencia la doblez del i sa su permanencia en él. Consigno este hecho con g r a t a satisfacción, porque da un elocuente testimonio de que Gobierno peruano, demostró con toda evidencia que el Perú, nuestro pais ha alcanzado un g r a d o de cultura moral de titulado mediador, era un enemigo encubierto de Chile que puede justamente enorgullecerse. desde hacia seis a ñ o s ; que c o m o tal había estado disimuDirijidas las hostilidades de Chile contra las fuerzas o r lando las tercas intrausijencias de B o l i v i a ; que él era el que habia snjerido a esta República la idea de formar una ganizadas de los beligerantes i contra los medios con que puedan aumentar sns elementos de agresión, la escuadra secreta i odiosa alianza, a la cual había procurado arrastrar a otra nación vecina, amiga nuestra, con la que des- chilena ha perseguido con tenacidad a la escuadra peruana i ha tratado de cegar las fuentes de recursos de su G o b i e r graciadamente manteníamos pendiente una cuestión que, no. Se ha visto forzada para ello a destruir las lanchas i e m en la severidad de nuestro leal comportamiento, hemos barcaciones que servían a la esplotacíon de Imano i salitre pretendido siempre resolver de la manera sensata que en los puertos del Sur. L a lejitimidad de esta medida no prescribe la justicia: e! arbitraje. E s t e piroeeder del Perú, tan estraño como pérfido, lasti- puede ser disputada, pues sin ella el Gobierno peruano h a bría continuado esportando aquellas sustancias al continenm ó hondamente la conciencia pública en Chile i produjo, te europeo para lograr proporcionarse, por este medio, c o m o era de esperarse, un jeneral i enérjico movimiento de indignación. N o era ya posible continuar en paz ni m a n - nuevos i mayores elementos de guerra. Era, pues, i n d i s p e n tenerse en fraternal armonía con una nación que gratuita- sable privarle de este ausilio para impedir que la lucha se prolongase i lomase mayores proporciones, con daño nuesmente se habia constituido en nuestro enemigo, i que habia empleado tan arteros e inmorales procedimientos. E l o de A b r i l se hizo saber al representante del Perú en Chile que quedaban rotas las relaciones pacíficas entre a m bos países, i desde entonces la República quedó en guerra declarada contra Boliva i el Perú, a pesar de su anheloso i constante empeño por vivir en paz, pero en una paz que tenga siempre por base el mutuo i constante respeto al derecho común i a la justicia. Por penoso que nos fuese ver rota la solidaridad de naciones, cuya historia rejistra glorias i desastres comunes, no nos era posible vacilar. En las relaciones internacionales de América no debía predominar, de parte de Bolivia, el desprecio por la fe pública empeñada, i de parte del Perú el desconocimiento de los deberes que la lealtad i la honradez imponen, sin los cuales el trato de las naciones se hace imposible, enjendrando constantemente por esta causa serios peligros i mas serias amenazas. N o podemos desconocer ni disimularnos cuan altos intereses están comprometidos en la presente guerra, m u c h o mas valiosos para nosotros que v i v i m o s de las afanosas labores de la paz i de un profundo i aun exajerado respeto al derecho ajeno. Esperamos por ello que la firmeza i el patriotismo chilenos lograrán obtener el triunfo definitivo, puesto que tenemos de nuestra parte la justicia i nos sostienen en la contienda sanos i elevados propósitos.

! tro i de los intereses neutrales. i P u d o verificarse este acto en algunos puertos del P e n i í sin resistencia de ningún j é n e r o ; poro en otros, c o m o P i s a ! sagua, Moliendo i Mejillones, los botes que nuestras naves habían destacado para efectuar la destinación de lanchas fueron atacados de improviso por soldados que, escondidos entre zanjas i favorecidos por otros accidentes de la costa, ¡se haciau invisibles. Fué preciso repeler inmediatamentV. la agresión i amparar c o n los cañones de los buques a la jente que en nuestros botes recibía el fuego del enemigo. L o s disparos no duraron mas tiempo que el necesario para a s e gurar este objeto.

Se ha procurado establecer por los funcionarios del P e r ú i por algunos ajentes consulares ¿straujeros, residentes eu l o s puertos ofendidos, que Chile no se conformó en la e j e cución de estas medidas a lo qne el derecho internacional prescribe en tales circunstancias. Pretenden que debió anticipar una modificación formal i conceder el tiempo n e cesario para que los intereses neutrales se pusieran al a b r i g o de todo daño. Habrían tenido estas observaciones alguna importancia, si Chile hubiese asumido de improviso el papel de agresor, i si, al presentarse en los puertos del Perú, hubiera dirijido sorpresivamente contra las poblaciones i m o r a d o r e s p e r u a nos el fuego de sus cañones, sin preceder provocación a l -


CAPITULO

g i m a de parte de la fuerza armada de tierra. E u tal caso, el j e f e de nuestra escuadra, lo que no es de creerse, habría contrariado sensiblemente las miras e instrucciones del Gobierno. P e r o los hechos no han ocurrido de esa manera. Las nav e s chilenas no han llevado el propósito de bombardear. Su objeto era distinto i conocido de las autoridades peruanas; i si su intento hubiera sido destruir esas poblaciones, jamas habrían traspasado, en el empleo de esta dura medida, las limitaciones que las prácticas civilizadoras han consagrado, ni habrían omitido las notificaciones i formalidades que, en estos casos, se exijen al belijerante en favor de los i n t e reses neutrales. S o l o la necesidad de contestar i repeler con la fuerza el ataque que de tierra era dirijido contra nuestras embarcaciones, fué causa de que se hiciese uso de nuestros cañones, i esta medida de lejítima defensa no imponía a nuestras naves obligación de ningún jénero, ni ligaba su responsabilidad a los resultados que estuviera llamada a producir en tierra. L a s autoridades peruanas que habían apostado fuerzas militares i que dispararon sobre embarcaciones chilenas, lejitimaron desde ese m e m e n t o los medios destructores e m pleados por nuestra p a r t e , i asumieron la responsabilidad esclusiva de todas sus consecuencias. E n el curso de las hostilidades, Chile no ha perdido de vista, en ninguna ocasión, el respeto a la propiedad e intereses neutrales i so ha esmerado en evitarles todo daño que n o sea exijido por el deber de consultar eficazmente los fines primordiales de la guerra, L o s Gobiernos de Bolivia i el P e r ú han estado muí lejos de imitar el espíritu liberal, j e u e r o s o i humanitario cu que se ha inspirado Chile. E n vez de dirijir sus fuerzas activas contra los ejércitos de nuestro país, han buscado víctimas indefensas, obreros de paz, a quienes han sorprendido tranquilos i confiados en sus hogares, para hacerles sentir el peso de medidas de innecesaria crueldad. J u n t o con la declaración de guerra el Gobierno de B o l i via se apresuró a dictar, con fecha 27 do Febrero, un d e creto de confiscación de las valiosas propiedades mineras de Corocoro, pertenecientes a ciudadanos chilenos, persig u i ó a sus operarios i se apoderó de 40,000 quintales de barrilla, que vendió inmediatamente i cuyo producto destinó a comprar elementos de guerra. Mas tarde, el 4 de Marzo, un nuevo decreto estableció el embargo de todas las propiedades chilenas i dispuso el ingreso de sus productos en arcas fiscales. P o r ese m i s m o decreto se ordenó ia espnlsion de todos los chilenos que había en el vasto territorio boliviano, acordándoles el angustiado plazo de diez días para abandonar sus fronteras. Fácilmente se comprenderá los penosos i angustiosos sacrificios que el cumplimiento de esta cruel medida impuso a nuestros nacionales. E l Perú siguió la misma senda trazada por Bolivia. O r denó por decreto de 27 de A b r i l la espnlsion de todas las familias i ciudadanos chilenos, acordándoles el estrecho término de ocho dias. I aun este término, reducido c o m o era, fué considerablemente limitado en algunas partes por los prefectos i autoridades de condición subalterna. E n Arequipa, por ejemplo, tanto ol cónsul c o m o íns numerosas familias chilenas que allí residían, solo pudieron disponer de cuarenta i ocho horas para abandonar el pais. E n Huanillos se dio de plazo a nuestros compatriotas solo tres horas, no obstante ser notorio que no habia entonces en el puerto ninguna nave de trasporte que pudiera recojerlos. Se les o b l i g ó , por esta m i s m a circunstancia, a emprender en mímero de cuatrocientos, a pié i sin recursos, un penosísimo viaje de tres dias por áridos desiertos basta Tocopilla, Habrían encontrado quizas una segura muerte en la travesía, si el jefe militar chileno, en previsión de la suerte desgraciada que les aguardaba, no hubiera oportun a m e n t e enviado en su ausilio agua i víveres. E n L i m a i Callao fueron puestos en prisión los chilenos

PRIMERO.

59

que, por carecer de recursos o por razón de enfermedad, no pudieron salir en el corto plazo señalado al efecto. E n Iqnique se redujo a dos horas el término en que los chilenos debían abandonar el pais. E l gran número de trabajadores qne habia atraído la esplotacion de las salitreras de Tarapacá, hacia impracticable el cumplimiento de esta orden. Sin la benévola i caritativa asistencia de las naves'de guerra inglesas i norte-americanas, que a la sazón se h a llaban eD aquel puerto i que se apresuraron a recojer en sus botes a centenares de desgraciados, habríamos tenido que lamentar muí dolorosas escenas. E l Gobierno del Perú ha violado, con semejante p r o c e der, no solo las doctrinas del derecho internacional, sino todas las prácticas consagradas por la civilización cristiana. Su conducta inhumana ha demostrado que la cultura moral del pueblo peruano se halla mui distante de corresponder al grado de adelanto i progreso que se atribuye. N o ha m u c h o hemos visto que la Francia i la A l e m a n i a en su última guerra, trataban de rivalizar tanto en la p e ricia i bravura de sus ejércitos c o m o en la jenerosidad i elevación de sentimientos que respectivamente los animaban. Si por una parte estaban persuadidos de que la v i c t o ria seria del mas fuerte, sabían, por otra, que el aplauso i las simpatías de todas las naciones que contemplaban aquel tremendo duelo, acompañarían a la que mas se hubiera levantado por su heroísmo i sus virtudes. E l Perú ha desdeñado ese reciente ejemplo i ha puesto en práctica en la guerra actual un sistema de hostilidades que la moral universal tiene condenado i desterrado. Pero el Gobierno del Perú no se limitó a los atentados referidos. E l 1.° de Jnlio cometió un incalificable atropello de los derechos de los neutrales, ordenando la violenta estraccion de un vapor ingles de la carrera de un representante diplomático chileno que se dirijiaa países amigos ele Chile i del Perú. Sabe el Congreso que el Gobierno, deseoso de ilustrar por su parte a los Gobiernos de Colombia i Venezuela acerca de las causas que habían orijinado la preseute guerra i de los propósitos que en ella perseguía, envió en calidad de Encargado de Negocios a aquellas Repúblicas a don D o m i n g o G o d o i , el cual se encaminó a los lugares de su destino, acompañado de su secretario, en el vapor Paita, a fines do Mayo último. Aunque el representante de Chile tenia forzosamente que pasar en su viaje por aguas peruanas, no se creyó que el Gobierno del Perú estuviera dispuesto a atrepellar las prácticas i principios internacionales umversalmente recoi nocidos hoi, ofendiendo también así los fueros de una nación c o m o la Gran Bretaña, neutral en la contienda. Hacia pocos años que, con motivo de ia ruidosa cuestión del Irent, qne tanto conmovió la opinión europea, quedó \ establecido i sancionado por el acuerdo unánime de las na| d o n e s de aquel continente, el principio de que no era. iíci| to estraer de un buque neutral a los ajenies públicos que I una nación belijerante acreditase aníe otra que no hubiera | tomado parte en la contienda. i Tenemos, pues, que bajo cualquier aspeeio que se consij dere el acto de haber sacado violentamente d e a bordo del I vapor ingles Paita, a los señores Godoi i Vial, que, en ea| lidad de ajentes diplomáticos de Chile, se dirijian a C o l o m I bia i Venezuela a desempeñar una misión de paz, aparece injustificable ante las mas respetables prácticas de derecho internacional, ante los privilejios reconocidos a las banderas neutrales, ante los tratados mismos celebrados por el Perú, i ante las prerogativas de qne gozan entre los países civilizados los Ministros públicos en tránsito. E l Gobierno de Chile confia en que tanto el de Su Majestad Británica, c o m o el de Colombia i Venezuela, en c o n o cimiento de los cuales puso oportunamente el suceso referido, no vacilarán en condenar la conducta del Perú c o m o atentatoria a las conquistas de la civilización i a las nociones del derecho internacional. Hasta ahora los señores G o d o i i V i a l permanecen en


60

GUERRA

D E L PACIFICO.

Tarma, una de las mas inclementes rejiones del Perú, s o metidos a una estricta vijilancia i soportando un tratamiento irregular que uada podria justificar. A l g u n a s naciones neutrales, movidas del deseo de evitar los males inseparables de la guerra, lian hecho esfuerzos encaminados a buscar el restablecimiento de la paz. N o habían trascurrido muchos días, después de declarada la guerra entre Chile i el Perú, cuando el representante de Su Majestad Británica nos hizo saber, en nota de A b r i l , que su Gobierno, anhelando por evitar la ruptura de hostidades entre ambas Repúblicas, lo habia autorizado para ofrecer sus amistosos oficios. A u n q u e esta insinuación llegaba en circunstancias de haberse ya dado principio a las hostilidades, no por eso creyó el Gobierno que debía negarle acojida. Así lo significó al representante de Su M a jestad, cuidando manifestarle que no le era permitido anticipar desde luego una aceptación formal de sus buenos oficios sin conocer previamente los términos o condiciones en que ellos fuesen propuestos. Hacíase, pues, necesario saber si la nueva situación que de esa manera pudiera crearse, dejaba a salvo las justificadas exijencias del honor nacional. L a negativa absoluta del Perú a secundar el pensamiento del Gobierno de Su Majestad Británica, detuvo sus j e s tiones a este respecto, iniciadas con propósitos elevados i laudables. A principios de Junio se recibió un despacho fechado el 15 de A b r i l , en que el Gobierno de los Estados Unidos de Colombia manifestaba el pesar con que se habia impuesto del conflieto que habia surjido entre Chile i Bolivia, i significaba su mas sincero anhelo porque en ningún caso se confiase a las armas la solución de nuestras diferencias. Recordaba con este motivo la práctica observada por otras naciones de someter, en casos análogos, al juicio de arbitros, las cuestiones de esta naturaleza, i ofrecía a Chile, con viva solicitud, sus buenos oficios, a fin de que, si se juzgaban oportunos, valiesen c o m o una mediación que i m pidiera el curso desastroso de la guerra. L a larga distaucia que nos separa de C o l o m b i a habia impedido que, al hacerse este ofrecimiento, se conociera i tomara allí en cuenta el desarrollo ulterior de los sucesos. La participación que, c o m o beligerante, habia asumido ya en el conflicto el P e n i , era desconocida en Colombia i por consiguiente no habia sido tomada en consideración. L o s ofrecimientos del gabinete de B o g o t á se referiau únicamente a Chile i Bolivia, i esta sola circunstancia habría bastado para destruir toda su eficacia. E n su respuesta, el Gobierno cuidó de dar a conocer al de Colombia todos' los empeñosos esfuerzos que por su parte habia hecho para inducir oportunamente al de Bolivia a aceptar el arbitraje, c o m o solución racional de sus diferencias. N o lian sido solo la Gran Bretaña i los Estados Unidos de Colombia los únicos que han hecho llegar a Chile la espresion de su ínteres por el restablecimiento de la paz cutre las Repitblicas del Pacífico. E l Ecuador nos envió también una Legación estraordiuaria, encargada de promover una amigable intelijencia entre los beligerantes i de ofrecer para ello su mediación. E l jeneral Urbiua, a quien se confió el desempeño de esta misión, hizo conocer al Gobierno de Chile, el 30 de Julio último, los propósitos conciliadores de que era portador, i los votos que el pueblo i el Gobierno ecuatoriano hacían porque cuanto antes se removieran i desaparecieran las cansas que habían turbado la paz entre tres naciones igualmente amigas i aliadas del Ecuador. Creia el representante ecuatoriano que no seria difícil hallar algún arbitrio que, dejando incólume la dignidad de los estados belijerautes, condujese al fin deseado. E n t r e esos arbitrios, sin perjuicio de acojer cualquiera otra indicación mas adecuada, el señor Urbana sujirió la idea de que tanto Chile c o m o Bolivia i el Perú invistieran a sus respectivos representantes en Quito de las instrucciones i p o -

deres suficientes para acordar las bases de un arreglo, debiendo, miéutras tanto, suspenderse las hostilidades. E x a m i n a d a tranquilamente la manera c ó m o la mediación habría de llevarse a cabo, no era posible disimularse las dificultades casi insuperables con que habría de tropezarse. Se indicaba que los Gobiernos belijerantes impartieran a sus representantes en Quito las instrucciones necesarias para acordar las bases de un avenimiento, i que, entretant o , se suspendieran las hostilidades. N o era aventurado conjeturar que, estaudo todavía en pié los elementos de acción con que las tres naciones sostenían su derecho, ninguna de ellas habría de estar dispuesta a ceder considerablemente en sus exijencias. Chile tenia, ademas, antecedentes para creer que por entonces los Gobiernos del P e r ú i Bolivia estaban en la determinación de no escuchar proposiciones de paz, si no era bajo la condición de que abandonásemos previamente el territorio que con un derecho incuestionable habíamos vuelto a ocupar en el desierto de A t a c a m a . E l retiro de nuestro ejército habria importado, en tal caso, una humillación disimulada i el abandono i n justificable de las poblaciones i derechos chilenos que existen en aquella rejion. La suspensión de las hostilidades, para dar lugar a que los representantes de las tres naciones tentaran en Quito conciliar las diversas i encontradas pretenciones, sin estar los Gobiernos de acuerdo siquiera en algunas bases fundamentales, no prometía un resultado satisfactorio i tendía, por otra parte, a prolongar la lucha por nn término indefinido. Estas consideraciones fueron representadas al Enviado Estraordiuario i • Ministro Plenipotenciario del Ecuador, quién, lamentando no haber alcanzado por el m o m e n t o el restablecimiento de la buena intelijencia entre los belijerantes, reservó para ocasión mas propicia sus nobles i elevados ofrecimientos, espresando que su Gobierno se estimaría feliz si lograba contribuir, en la medida de sus fuerzas, a poner término a la presente guerra, que c o m p r o metía tantos i tan caros intereses en América.

E l Gobierno se adhirió, por decreto de 28 de Junio, a las conclusiones del Congreso de Jinebra de 1874, mediante las cuales se establece completa inmunidad para las a m b u lancias, hospitales i personal destinados al servicio sanitario de los ejércitos en campaña. Estos privilejíos, hermosa conqnita de la caridad cristiana, guardan completa conformidad con las prácticas que el Gobierno ha querido hacer prevalecer en la presente guerra. ( 1 )

DOMINGO SANTA M A R Í A .

II. Leyes dictadas por el Congreso del Perú. Moneda de nickel. L U I S PRIMER

LA-PUERTA,

VICE-PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ENCARGADO DEL PODER EJECUTIVO.

P o r cuanto el Congreso ha dado la lei siguiente: El

Congreso

ele la República

Peruana.

Considerando: Que el millón de soles en moneda de nickel mandado acuñar por lei de 18 de Setiembre de 1879 es insuficiente para las transacciones por menor, (1) De la presente memoria solo hemos tomado lo que se relaciona con la guerra.


CAPITULO

H a dado la leí siguiente: Artículo ú n i c o — E l Gobierno mandará acuñar con arreg l o a la lei citada, 500,000 soles mas en moneda de nickel, en este orden: 400,000 soles en piezas de cinco gramos i 100,000 en piezas de dos i medio gramos. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento. D a d o en la sala de sesiones del Congreso, en L i m a , a 9 de Octubre de 1 8 7 9 . F. Rosas, Presidente del S e n a d o . — R i c a r d o W. Espinosa, Primer vice-presidente de la Cámara de Diputados. —L. García, Secretario del S e n a d o . — Víctor Eguiguren, Diputado Secretario. Al Excmo. señor Presidente de la República.

P o r t a n t o : mando se imprima, publique i circule i se le dé el debido c u m p l i m i e n t o — D a d o en la Casa de Gobierno, en L i m a , a los 14 dias del mes de Octubre del año de 1879. Luis LA-PUERTA.

J. F.

Pazos.

Empleados i comisiones de Hacienda. LUIS LA-PUERTA, PRIMER

VICE-PRESIDENTE

DE

L A EEPÚBLICA

ENCARGADO

D E L PODER EJECUTIVO.

Por c u a n t o el Congreso h a d a d o la lei siguiente: El

Congreso

de la República

peruana.

Considerando: Q u e las circunstancias del erario nacional e x i j e n q u e se h a g a n las e c o n o m í a s compatibles c o n el b u e n servicio público, H a d a d o la lei siguiente: A r t . 1. ° Se suprimen todos los empleos, cargos i c o misiones d e l ramo d e H a c i e n d a del Perú que existen actualmente en Europa, escepto los destinos d e Inspector Fiscal, d e Secretario d e éste i d e u n o o tres ausiliares. A r t . 2. ° D i c h o s empleados percibirán los sueldos siguientes: 9,000 soles anuales el Inspector Fiscal, 4,000 su Secretario i 1,800 cada u n o d e los ausiliares. T o d o s estos sueldos se pagarán en plata. A r t . 3. ° L o s n o m b r a m i e n t o s d e I n s p e c t o r Fiscal i d e Secretario, los hará el G o b i e r n o c o n acuerdo d e l Consejo de Ministros. A r t . 4. ° E l Inspector Fiscal continuará las jestiones iniciadas contra los consignatarios del h u a n o ; p o d r á entablar reclamaciones p o r n u e v o s cargos i desempeñará las funciones e n c o m e n d a d a s al D e l e g a d o Fiscal d e l Perú en E u r o p a p o r la lei d e 16 d e Abril d e 1870. Comuniqúese al P o d e r E j e c u t i v o para q u e d i s p o n g a lo necesario a su c u m p l i m i e n t o . D a d a en la sala d e sesiones del Congreso, en Lima, a 24 d e O c t u b r e d e 1879.—Francisco de P. Muñoz, primer vice-presidente del S e n a d o . — R i c a r d o W. Espifiosa, primer vice-presidente d e la Cámara d e D i p u t a d o s . — L . García, Secretario del S e n a d o . — Víctor Eguiguren, Diputado Secretario. Al Excmo. señor Presidente de la República.

Por tanto: m a n d o se i m p r i m a , publique i circule i se le d é el d e b i d o c u m p l i m i e n t o . D a d a en la Casa d e G o b i e r n o , en Lima, a los 24 dias del m e s d e O c t u b r e d e 1879. Luis

LA-PUERTA.

José

V.

Arias.

PRIMERO.

61

Papel moneda, LUIS PRIMER

LA-PUERTA,

VICE-PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ENCARGADO DEL

P O D E R EJECUTIVO.

Por c u a n t o : El Congreso d e la República, El Congreso

de la República

lia d a d o la lei siguiente:

peruana.

Considerando: Q u e es urjente proveer al tesoro p ú b l i c o d e los fondos q u e d e m a n d a la prosecución d e la guerra en q u e actualm e n t e se encuentra e m p e ñ a d a la República, H a d a d o la lei siguiente: Art. 1. ° Autorízase al Poder E j e c u t i v o para q u e m a n d e emitir por la j u n t a administradora i d e vijilancia de la emisión fiscal, la cantidad d e treinta i d o s millones d e s o les en billetes d e responsabilidad fiscal, q u e se aplicará a los objetos siguientes: 1. ° , hasta veinte millones a los gastos d e la guerra; 2. ° , hasta o c h o millones a la adquisición de elementos navales; 3. ° , el saldo de cuatro m i llones a las operaciones q u e requiere la mejora del c a m bio. Art, 2. ° L o s billetes fiscales serán d e curso forzoso. A r t . 3. ° L a emisión destinada a los gastos d e la guerra, se hará en la p r o p o r c i ó n d e d o s millones de soles m e n suales, a contar desde 1 . ° d e N o v i e m b r e p r ó x i m o , sin esceder el límite fijado a su m o n t o en el inciso 1. ° " artíc u l o 1. ° , i solo hasta un mes después de terminada la guerra. A r t . 4. ° S e destina especialmente a la estincion o rec o j o d e los billetes fiscales, los arbitrios aplicados p o r leyes anteriores a este objeto i los que aplica la presente, siendo u n o i otros los siguientes: 1. ° E l p r o d u c t o del impuesto sobre m o v i m i e n t o de bultos i del a u m e n t o d e l 3 0 % en los derechos específicos; 2. ° E l 6 0 % d e la c o n t r i b u c i ó n personal; 3. ° E l 2 % ad valorem, impuesto a la esportacion de azúcar; 4. ° E l p r o d u c t o íntegro d e l impuesto anual sobre la renta del capital m o v i b l e ; 5. ° E l 60 % d e la c o n t r i b u c i ó n de predios rústicos i urbanos, industrial i d e patentes; 6. ° El p r o d u c t o del impuesto de l o c o m o c i ó n i diversiones públicas. Art. 5. ° T o d a s las operaciones concernientes a la e m i sión autorizada por esta lei, i al levantamiento del valor del billete por la mejora del c a m b i o , correrán a cargo d e la j u n t a administradora i de vijilancia d e la emisión fiscal, siendo d e su esclusiva responsabilidad la aplicación indebida que se haga d e los valores d e q u e se o c u p a la lei, a objetos distintos d e los q u e ella señala. Art. 6. ° L o s fondos destinados a amortizar la emisión fiscal, serán entregados o remitidos directamente por los respectivos funcionarios encargados de su recaudación, bajo responsabilidad personal de aquellos i del Ministro d e H a c i e n d a i Comercio, a la J u n t a Administradora i d e Vijilancia d e la emisión fiscal, la cual estinguirá p o r m e d i o d e incineraciones mensuales los billetes p r o c e d e n tes d e los impuestos aplicados a este objeto. A r t . 7. ° Autorízase a la J u n t a Administradora i de Vijilancia d e la emisión fiscal: 1. ° Para hacer los gastos q u e d e m a n d e la emisión de los billetes fiscales, sujetándose en c u a n t o a la serie, n u meración i tipo, a la forma i proporciones q u e determine el Gobierno; 2. ° Para reformar la organización d e su oficina i a u m e n t a r sus empleados, s o m e t i e n d o a la aprobación del G o b i e r n o el p r o y e c t o d e reglamento i la planta i presupuesto d e los sueldos d e d i c h o s empleados; 3. Para poner a disposición del G o b i e r n o la suma designada en el artículo 1. ° inciso 1. ° d e esta lei, i en el m o d o i términos prevenidos en el artículo 3. ° ; c


GUERRA DEL PACIFICO.

62

,

4. ° Para realizar con cuatro millones, d e q u e se o c u p a el inciso 3. ° artículo 1. ° , las operaciones mercantiles necesarias para la m e j o r a d e l c a m b i o . A r t . 8. ° Q u e d a n vijentes, en c u a n t o n o se o p o n g a n a la presente lei, las q u e c o n fecha anterior, se h a n espedido respecto a la J u n t a A d m i n i s t r a d o r a i d e Vijilancia d e la emisión fiscal, así c o m o los decretos i resoluciones d i c t a das en ejercicio d e aquellos. C o m u n i q ú e s e al P o d e r E j e c u t i v o para q u e d i s p o n g a l o necesario a su c u m p l i m i e n t o . D a d o en la sala d e sesiones del Congreso en L i m a a 25 d e O c t u b r e d e 1879.-—Francisco ele F. Muñoz, primer vice-presidente del S e n a d o . — R i c a r d a W. Esjñnosct, p r i m e r vice-presidente d e la Cámara d e D i p u t a d o s . — J o s é Morales Alpaca, Senador Secretario.— Víctor Eguiguren, D i p u t a d o Secretario. P o r tanto, m a n d o q u e se imprima, publique, circule i se le d é el d e b i d o c u m p l i m i e n t o . D a d o en L i m a a los 28 dias del m e s d e O c t u b r e del año d e 1879.

LUIS PRIMER

V.

El

L A REPÚBLICA

D E L PODER

Congreso

Arias.

ENCARGADO

Francisco de P. Muñoz, primer vice-presidente del S e n a d o . — R i c a r d o TU Espinosa, primer v i c e p r e s i d e n t e de la Cámara de D i p u t a d o s . — L . García, Secretario del S e n a d o . — Carlos Julias, Diputado Secretario.

Peruana.

Considerando: Q u e si bien es ilegal el contrato d e préstamo celebrado en el m e s d e Julio ú l t i m o por el G o b i e r n o c o n el B a n c o Garantizador, éste lia entregado a aquél, en virtud d e d i c h o contrato, la cantidad d e un millón d e soles; i q u e el Congreso, atendiendo a las circunstancias actuales, d e b e o

7

.

.

.

Por t a n t o : M a n d o se imprima, publique i circule i se le dé el d e b i do c u m p l i m i e n t o . — D a d o en la Casa de Gobierno en L i m a , a los 4 dias del mes de Noviembre de 1879. Luís LA-PUERTA.

.

disponer lo mas c o n v e n i e n t e i equitativo en este asunto, H a d a d o la lei siguiente: A r t . 1. ° L a nación asume la emisión del B a n c o Garantizador, hasta la cantidad d e u n m i l l ó n ele soles, i h a c e s u y o el m i l l ó n prestado al G o b i e r n o por d i c h o B a n c o . A r t . 2. ° Esta emisión se considerará c o m o parte i n tegrante ele la autorizada p o r el Congreso, i la j u n t a creada por la lei d e 27 de Enero último la recojerá d e preferencia, reemplazándolos c o n billetes fiscales. A r t , 3. ° D i c h a j u n t a examinará los libros del B a n c o Garantizador; i si d e ello resultare q u e la emisión d e este B a n c o es d e mas de un m i l l ó n d e soles, l o obligará a q u e recoja el esceso, o lo garantice c o n arreglo a la lei citada en el artículo anterior. A r t . 4. ° D e n t r o d e treinta elias, contados desde la f e cha de la p r o m u l g a c i ó n d e esta lei, el indicado B a n c o r e cojerá o garantizará el osceso a q u e se refiere el artículo precedente. A r t . 5. ° Q u e d a sin efecto el referido contrato celebrado por el G o b i e r n o c o n el B a n c o Garantizador. C o m u n i q ú e s e al P o d e r E j e c u t i v o , para q u e dispoga lo necesario a su c u m p l i m i e n t o . D a d a en la sala d e sesiones del Congreso, en Lima, a 23 de O c t u b r e d o 1870. Francisco de P. Muñoz, vice-presidente del S e n a d o . — Ricardo i r . Espinosa, primer vice-presidente d e la C á mara de D i p u t a d o s . — García, Secretario del S e n a d o . — Carlos M. Elias, D i p u t a d o Secretario. Por tanto: m a n d o se imprima, p u b l i q u e i circule i se le d é el debido c u m p l i m i e n t o . — D a d o en la Casa d e G o b i e r n o , en Lima, a 1. ° d e N o v i e m b r e d e 1879. Luis LA-PUERTA.

J.

M.

Qiiimpjer.

Peruana.

A r t í c u l o ú n i c o . — P r o r ó g a s e para el Baiico de Tacna el plazo que señala el artículo 6.° de la lei ele 27 de E n e r o sobre circulación de billetes, hasta un mes de la terminación de la guerra con Chile, pero entendiendo sus billetes en metálico i qne no podrá hacer nuevas emisiones. L a escepcion concedida a favor ele ese establecimiento, solo se refiere a la suma que tenia emitida el 20 de S e tiembre del presente año. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento. D a d a en la sala de sesiones del Congreso, en L i m a , a 2 5 de Octubre de 1879.

EJECUTIVO.

de la Rejmblica

de la República

Qne el Banco de Tacna prestó importantes servicios al ejército del Sur i que es conveniente acordarle un plazo para que recoja su emisión, pero sin que pueda pasar ésta de la suma que tenia en circulación el 26 de Setiembre, fecha en que debia haber retirado sus billetes, H a dado la lei siguiente:

P o r c u a n t o el Congreso h a d a d o la lei siguiente: El

Congreso

Considerando:

LUIS LA-PUERTA, VICE-PRESIDENTE D E

P O D E R EJECUTIVO.

P o r cnanto el Congreso ha dado la lei siguiente:

Emisión del Banco Garantizados

PRIMER

LA-PUERTA,

VICE-PRESIDENTE D E L A REPÚBLICA ENCARGADODEL

Luis LA-PUERTA.

José

Emisión del Banco de Tacna.

José Marict

|

Qttimpcr.

III.

i I ! ' I I I i

Partida del ejército chileno de Antofagastn.

E l 28 del Octubre se hizo a la vela la espedicion q u e debia operar el d e s e m b a r c o en las costas del Perú. C o n s taba d e 18 buques i ele m a s de 9,205 h o m b r e s . M o m e n t o s antes de la salida d e la flota se e m b a n d e r ó la ciudad, n o q u e d a n d o ni el m a s h u m i l d e edificio sin q u e ostentase el h e r m o s o tricolor. E l muelle, la esplanacla, las azoteas d e las casas i todas las eminencias q u e rodean la p o b l a c i ó n , estaban cubiertas i d e j e n t e s q u e desde lejos i p o r la centésima v e z enviaban | sus adioses a los guerreros en marcha. | S e formó un puente d e embarcaciones desde la playa i hasta los buques, puentes q u e nuestros soldados salvaban i formados al grito d e ¡viva Chile! El p u e n t e era construido c o n embarcaciones chatas, ensambladas entre sí p o r una plancha de fierro q u e tiene cada u n a d e ellas i q u e en el d e s e m b a r c o p u e d e , l e v a n tándola, servir de blindaje. E l e m b a r q u e del ejército se llevó a c a b o en solo clos i m e d i o dias escasos, sin n i n g ú n accidente. S o l o u n a lancha cargada c o n caballos se dio vuelta en la barra, a h o g á n d o se u n o . Por lo d e m á s n o h u b o cosa q u e llamara la atención, a n o ser el gran entusiasmo q u e se advertía en las tropas; entusiasmo q u e se traducía en ardientes vivas a Chile, al Jeneral en Jefe i al Ministro d e la Guerra, A l t i e m p o d e partir se repartieron las siguientes p r o clamas:


CAPITULO

PROCLAMA D E L MINISTRO D E LA GUERRA.

" S o l d a d o s del ejército de Chile: R e c i b o de S . E. el Presidente d e la R e p ú b l i c a el h o n r o s o encargo d e dirijiros a su n o m b r e la palabra en la h o r a solemne de la partida. Testigo presencial de vuestra constancia en el trabajo i d e vuestro c o m p o r t a m i e n t o ejemplar en el c a m p o d e instrucción, esperimento íntima satisfacción al desempeñar el m a n d a t o del Jefe del Estado. Soldados: Millares de ojos de madres, esposas, hijos i amigos se hallan a estas horas fijos en vosotros. Millares de brazos se levantan para enviaros saludos cariñosos. Millares de corazones palpitan d e u n estremo a otro de la patria chilena, al pensamiento d e la gloriosa tarea que os aguarda en el territorio de nuestros e n e m i gos. L a confianza q u e en vosotros tiene depositada la n a c i ó n n o será burlada hoi, c o m o n o lo fué j a m á s . V o l v e reis c o n la frente ceñida de laureles a recibir las j u s t a s recompensas quo sabrá otorgar la R e p ú b l i c a a vuestro h e roísmo i a vuestros esfuerzos. Volvereis sobre t o d o c o n la c o n c i e n c i a d e haber l e v a n t a d o el n o m b r e i la h o n r a de Chile a una altura a q u e n o alcanzará el soplo del odio i la calumnia; de haber escarm e n t a d o para siempre a sus gratuitos enemigos, i de h a ber abierto una era de la historia nacional, c o l o c a n d o la paz, la industria i la prosperidad de la patria sobre a n c h a e incontrastable base. Soldados: E l ejército n u n c a v e n c i d o de Chile; el ejército que c o operó a la i n d e p e n d e n c i a peruana después de afianzar la propia; el ejército q u e en 1838 i m p u s o la lei a la primera confederación perú-boliviana, parte h o i a desbaratar i d e s trozar esa alianza f o r m a d a de n u e v o en hora tenebrosa. Este ejército lleva la victoria en pos de sus banderas. S u vigor,'su pericia i su nobleza van a dar u n a muestra esp l é n d i d a do la cultura i de la p u j a n z a del pais. Salud, valiente i p u n d o n o r o s o ejército de Chile! A n o m b r e de S . E. el Presidente de la R e p ú b l i c a . R . SOTOMAYOR, Ministro de la Guerra en campaña.

Antofagasta, O c t u b r e 27 de 1879.".

PROCLAMA DEL JENERAL ESCALA.

Soldados: H a llegado por fin la hora por tanto t i e m p o anhelada •de ir a buscar a nuestros enemigos en su propio suelo. Tres veces las huestes de Chile lo han pisado c o m o libertadoras; hoi v a m o s a pisarlo c o m o castigadores d e u n a negra alevosía. T o m a n d o por debilidad nuestro espíritu b e n é v o l o i conciliador; c r e y e n d o q u e nuestra fecunda i larga paz, solo interrumpida para pro tejer su existencia de p u e b l o independiente, hubiera enervado nuestro brazo, el ingrato Perú se ligaba tenebrosamente para atentar a nuestros derechos i seguridad. Soldados: Q u e los q u e nos h a n obligado a soltar los instrumentos d e l trabajo para e m p u ñ a r el sable i el fusil, c o n o z c a n luego que, si nuestro brazo tiene suficiente p o d e r para arrancar los tesoros a las entrañas d e la tierra i dar v i d a a los desiertos, l o tiene m u c h o mas aun para batir a los enemigos de Chile. M a r c h e m o s a llevar la guerra i sus tremendas c o n s e cuencias a los violadores d e nuestro derecho, a los confis<;adores d e las propiedades d e nuestros c o n c i u d a d a n o s , a los que h a n espulsado i maltratado a los enérjicos e intelijentes trabajadores q u e d a b a n v i d a a sus ciudades i existencia a sus industrias; a los desapiadados perseguidores d e las mujeres i niños p o r q u e tenían la gloria de ser c h i lenos. Q u é caiga sobre ellos el castigo q u e merecen!

PRIMERO.

03

¡Soldados! ¡La hora d e los c o m b a t e s h a sonado! Vuestros varoniles p e c h o s palpitarán p r o n t o c o n las grandes e m o c i o n e s d e los guerreros c u a n d o se v e n frente a frente de los e n e m i g o s de su patria. Sé bien lo que p u e d o esperar de vosotros, que, c o n admirable constancia, moralidad i disciplina, habéis soportado los rigores de la enseñanza militar; sé bien que n o necesito recomendaros el valor i sacrificio, p o r q u e c o n o z c o que la divisa de nuestra patria, " v e n c e r o morir", está esculpida en vuestros corazones. ¡Soldados! ¡A los c o m b a t e s ! Q u e vuestros h e c h o s e n g r a n d e z c a n el n o m b r e de Chile i lo h a g a n t e m i d o de sus e n e m i g o s . V u e s t r o Jeneral ERASMO ESCALA.

PROCLAMA D E L PUEBLO D E ANTOFAGASTA AL

EJERCITO.

E l p u e b l o d e Antofagasta, por el órgano d e su representación local, saluda en la partida al brillante ejército d e Chile. E n este m o m e n t o solemne en q u e toda la R e p ú b l i c a c o n t e m p l a c o n m o v i d a a sus hijos predilectos hacerse al mar en d e m a n d a de la victoria, este p u e b l o testigo i n m e diato i mas afortunado, cree tener u n doble título para dirijiros una palabra de simpatía: Antofagasta que n o d e j ó j a m a s de ser chileno, reúne en sí todos los m o t i v o s , todas las faces, todas las afecciones i caracteres quo distinguen a Chile en la presente guerra. Este p u e b l o , d a n d o v i d a al desierto, parece haber c o n c e n t r a d o la savia del j e n i o e m p r e n d e d o r chileno. B e n é v o lo i j u s t o , h a sido en estas playas el d i g n o representante del carácter nacional. Jamas pueblo alguno dio una p r u e ba m a y o r d e acatamiento a la soberanía de otra n a c i ó n , c o m o él que durante o c h o años h a sufrido, o b e d e c i e n d o i respetando el d e s p o t i s m o odioso i despreciable de u n p u ñ a d o de d o m i n a d o r e s , p o r q u e mediaba para ello el c o m p r o m i s o sagrado de un pacto. Sobre su cabeza iba dirijido el g o l p e de codicia que al fin puso la espada en m a n o s d e la R e p ú b l i c a . El saludó la bandera del 1-i de F e b r e r o c u a n d o abordasteis esta tierra chilena, de que Chile se había desprendido en aras de una fraternal cordialidad. El os h a h o s p e d a d o en su seno, os ha visto hacer el aprendizaje de las armas, siendo testigo de vuestra m o r a lidad, disciplina i cultura. H a engrosado vuestras filas, c o m p a r t i e n d o alguna vez c o n vosotros los peligros i e n t u siasmos de la lucha. Por último, h a aprendido a amaros, i viondoos partir, siente la necesidad de dirijiros una palabra salida de su corazón. ¡Salud, hermosas lejiones de la patria! L a R e p ú b l i c a , en sus mejores dias, en sus luchas j i g a n tescas, j a m a s vio sobre su suelo ni sobre sus bajeles un ejército mas n u m e r o s o , mas i m p o n e n t e , mas brillante q u e el q u e ahora lleva entre sus manos aprisionada la v i c t o ria, c o m o lleva en su p e c h o el p r o f u n d o sentimiento de la j u s t i c i a de su causa. A su cabeza va la ciencia i el talento, el valor i la abnegación. El grandioso espectáculo de su marcha, su resuelta apostura i hasta la alegría q u e anima los juveniles rostros de sus soldados, tienen una elocuencia irresistible quo p a rece decir: ¡Atrás odio salvaje! ¡Atrás pérfida asechanza! ¡Atrás insensatos provocadores! ¡Dad paso al trabajo, al d e r e c h o , a la civilización! ¡Nobles soldados del ejército de Chile! R e c i b i d los v o tos del p u e b l o q u e al veros partir, el aliento suspenso i el alma enternecida, os bendice i saluda, batiendo en alto el h e r m o s o tricolor chileno. Q u e mantengáis inmaculada la blanca estrella de la R e p ú b l i c a i tornéis pronto ceñidos d e laureles a vuestros hogares, s o n los votos ardientes del p u e b l o de A n t o f a g a s t a . — N I C A N O R ZENTENO, gobernador.—-Matías Hojas U.—


64

G U E R R A

Telésforo Mandiola.municipales.

•Nicanor

(De E L PUEBLO CHILENO

Correa

de Scia,

D E L PACIFICO.

alcaldes

de Antofagasta.)

L a m a n o encallecida p o r el c o m b o i la barreta, p o r el arado i el r e m o : todos, mineros, agricultores i marinos, h a n c a m b i a d o llenos de decisión i virilidad el instrumento del trabajo i de la civilización, por ese otro q u e destruye e n vez d e crear, q u e mata i q u e aniquila: por el fusil i la espada. D e s d e el a ñ o 38, solo la bandera d e paz i d e trabajo ondeaba en nuestros puertos, e n l a p u n t a d e los mástiles de las naves, o e n el asta d e bandera d e nuestros h o gares: solo se forjaban instrumentos de labor i civilización en nuestros talleres; i las escuelas repletas d e niños q u e entonaban e n sus cánticos h i m n o s a la paz i al progreso, eran el e m b l e m a v i v o i real d e nuestros hábitos pacíficos en el presente i de nuestras aspiraciones d e fraternidad i de progreso para el porvenir. Ha cesado la lucha sangrienta, Ya es hermano el que ayer invasor.

nas d e la guardia urbana municipal, que serán formadas d e nacionales; 3. ° Solicitar el c o n c u r s o del h o n o r a b l e C o n c e j o departamental para dirijirse al Jefe d e l Estado i manifestarle las exij encías d e la situación; 4. ° Organizar comisiones para los diez distritos d e la capital, c o n el fin d e hacer inmediatamente u n llamam i e n t o al p u e b l o para comenzar, sin pérdida d e tiempo, los trabajos q u e exije la defensa d e la c i u d a d ; 5. ° Dictar las órdenes convenientes para q u e los C o n cejos d e distritos envíen a esa c i u d a d el continjente d e individuos armados c o n q u e repeler toda agresión. L i m a , O c t u b r e 31 d e 1 8 7 9 . — P . M. Rodríguez.—José A.

de los RÍOS.—G.

A.

Seoane.

Y. O r d e n en que salid el convoi de Antofagasta i distribución del ejército. COCHRANE.

ITATA. ABTAO.

AMAZONAS. LÁMAR.

LOA.

MAGALLANES.

LlMARÍ.

TOLTBN. M A T Í A S COUSIÑO. SANTA LUCIA. H é ahí l o q u e la v o z d e la nación cantaba e n el h i m n o HOANAY. ANOAMOS. COPIAPÓ. d e d i c a d o a la patria al dia siguiente de haber c o n q u i s t a d o O ' H I G G I N S . PAQUETE DE M A U L E . E L V I R A A L V A K E Z . TORO. COVADONGA. nuestra soberanía e independencia por m e d i o de cruentas i terribles campañas. L a distancia q u e m e d i ó entre u n o i otro durante el viaH o i t o d o cambia: solo se o y e el tambor i el clarín g u e r - j e fué d e 400 metros. rero q u e nos llaman a la victoria o l a muerte. ¡Si! vencer o morir es nuestro lema, i c u a n d o la perfidia, la traición, la cobardía i el insulto h a c e n desenvainar la PRIMERA DIVISIÓN. espada vengadora d e Chile, caiga la sangre q u e v a a d e r NAVES. DISTRIBUCIÓN. HOMBRES. ramarse sobre los q u e nos p r o v o c a n i n o v u e l v a la espada Amazonas.—Artillería Naval 640 a la vaina sino c o n la victoria. Batallón d e Zapadores 400 A d i ó s ¡oh patria! Prepara los laureles q u e h a n de ceñir I d . Valparaíso 300 la frente d e tus valerosos hijos; soldados hoi, ciudadanos U n a batería d e campaña, 6 ayer, volverán m a ñ a n a a sus hogares después d e vengada piezas 125 la afrenta i r e d i m i d o el ultraje. Estado M a y o r i cuartel j e n e El ejército se p o n e en marcha. C o m o decia César, p o jeneral 80 d e m o s también decir, q u e nuestros soldados llevan c o n ellos a Chile i a su fortuna. 1545 V o l v e r e m o s c u a n d o n o haya nada por vengar; si n o v o l batallón d e l rejimiento 2.° d e v e m o s , caigan sobre nuestras tumbas las silenciosas lágri- Loa.—Un línea 560 3 mas d e nuestras esposas, d e nuestras amantes o d e n u e s U n a batería d e campaña 125 80 tros hijos, q u e n o habrá h o m b r e s q u e lloren p o r nosotros, U n a c o m p a ñ í a d e Cazadores pues si n o v e n c e m o s , todos perecerán c o n nosotros. 125 a caballo 115 A n i m a l e s d e la batería q u e v a en el Amazonas 80

IV-

Decreto referente a la defensa de Lima, en Octubre de 1879. El Concejo Provincial,

etc.

800

288

Ltata.—Rejimiento 3.° d e línea 1100 U n a batería d e m o n t a ñ a , 6 piezas 125 U n a c o m p a ñ í a d e Cazadores a caballo 115 Caballos d e l rejimiento d e Cazadores

5

Considerando: Que la alarmante situación en q u e se encuentra la R e pública a consecuencia d e la guerra actual, requiere l a a d o p c i ó n d e medidas perentorias i ene'rjicas que salven la ciudad d e L i m a de los peligros q u e la amenazan. 1340 Q u e la representación d e la c i u d a d e n c o m e n d a d a al C o n c e j o n o p u e d e en la actualidad concretarse ú n i c a m e n t e Copiapó.—Rejimiento Buin l . d e línea... 1100 a la satisfacción d e sus necesidades locales. U n a batería de m o n t a ñ a 125 Q u e cualesquiera q u e sean las medidas q u e t o m e el Muías d e carga para m u n i S u p r e m o G o b i e r n o para la defensa d e la ciudad, es deber ción ineludible d e l C o n c e j o adoptar p o r su parte las q u e g a ranticen la vida i propiedad d e sus habitantes. 1225 Que la dirección del concurso individual e n defensa d e SEGUNDA DIVISIÓN. la patria toca inmediatamente a los Municipios, p o r sus Limarí.—Batallón A t a c a m a 590 relaciones íntimas c o n los ciudadanos, Batería d e m o n t a ñ a 125 Resuelve: C o m p a ñ í a d e Cazadores sin 1. ° Declararse en sesión permanente i c o n t i n u a para caballos 115 ocuparse con toda preferencia d e la defensa d e la ciudad; 2. ° Reiterar al S u p r e m o Gobierno la petición d e la 830 alcaidía referente a la organización militar d e las c o l u m 3

41 125 129 300 5 46 9 60 3 41

44


CAPITULO PRIMERO.

Matías Causino.—Batallón C h a c a b u c o Abtao.—Cuatro compañías del Tejimiento 4.° d e línea Paquete Maule.—Batallón Coquimbo Huanay.—Rejimiento 2.° d e línea Lámar.—Rejimiento 2." d e línea Batallón C o q u i m b o R e j i m i e n t o d e Cazadores Personal d e u n a batería

600

3

600 500 450 90 50 50 125

3 2 3

315

50

50

Tolten.—Dos

Total

300 500 90

100

9405

853

VI. Plana mayor del Jeneral en Jefe i oficialidad de los diversos cnerpos del ejército espedicionario.

Orden de batalla. Jeneral

en

Jefe.

Jeneral d e brigada, d o n E r a s m o Escala. Ayudante

del Jeneral

en Jefe.

Capitán d e n a v i o , d o n E n r i q u e S i m p s o n . Teniente coronel d e ejército, d o n J u a n d e D i o s Vial Maturana. Teniente coronel, d o n F e d e r i c o Valenzuela. Id. id. d o n S a m u e l Valdivieso Id. id. d e guardia nacionales, d o n Justiniano Zulairía. Sarjento m a y o r , d o n Jorje W o o d . Id. id. d e guardias nacionales, d o n J u a n F r a n cisco Larrain. Teniente d e ejército, d o n Guillermo Lira Errázuriz. Id. id. d o n R a m ó n Dardignac. Id. id. don Domingo Chacón.

Estado Mayor Jeneral. Jefe d e l Estado Mayor, d o n Emilio S o t o m a y o r . Primeros

ayudantes:

Teniente coronel, d o n D i e g o D u b l é A l m e i d a . Teniente graduado, d o n Evaristo Marín. Sarjento m a y o r , d o n Belisario Villagran. Id. id. d o n Fernando Lopetegui. Segundos Capitán, Id. Id. Id.

don don don don

ayudantes:

F r a n c i s c o Pérez. J o s é María B o r g o ñ o L. F r a n c i s c o Villagran. Marcial Pinto A . Agregados:

Teniente coronel d e guardias nacionales, d o n R o b e r t o Souper. Sarjento m a y o r d e ejército, d o n J o s é María Soto. TOMO I I — 9

1. ° Zapadores. 2. ° Navales i u n a batería d e campaña. 3. ° 3. ° d e línea, 4. ° Valparaíso. 5. ° U n escuadrón d e Cazadores. V a n en el Cochrane, Amazonas, Ltata i Copiapó. E l resto formará la 2 . división. 0 3

RELACIÓN DE LOS SEÑORES JEFES I OFICIALES, CIRUJANOS

Rejimiento Buin 1 . ° de línea.

310 compañías d e l rejimiento 4.° de línea Cochrane.—Batallón Búlnes Elvira Alvarez.—Rejimiento d e Granaderos a caballo Muías d e carretones, a m b u lancias, etc.

División de vanguardia.

I PRACTICANTES QUE MARCHAN A CAJVIPAÑA.

100 210

Santa Lucia.—Jornaleros,trabajadores,etc. R e j i m i e n t o 4.° d e línea

65

Teniente coronel c o m a n d a n t e , d o n Luis J o s é Ortiz. Id. id. d o n J o s é María del Canto. Sajento mayor, d o n J u a n L e ó n García. Capitán ayudante, d o n J o s é E. Vallejos. A b a n d e r a d o , d o n Pedro del P. Pérez. A g r e g a d o s . — S u b t e n i e n t e s : d o n Milciades Fernandez i don Ramón B López. Aspirante, d o n E d u a r d o Ramírez. Primera compañía del ler. batallón.—Capitán, don J u a n R a m ó n Rivera. Teniente, d o n Tristan Plaza. Subtenientes: d o n Leónidas Urrutia V., d o n Belisario Cordovez i d o n J o s é V í c t o r A n g u i t a . Segunda id. del 1. ° .—Capitán, d o n Nicolás 2. ° J i m é nez. Subtenientes: d o n Luis P. Valenzuela, d o n J o s é María A l a m o s i d o n V i c e n t e 2. ° Echeverría. Tercera id. del 1."—Capitán, dó"n R a m ó n Valenzuela. Teniente, don Salvador Mora. Subtenientes: don Lucindo Bgserrnger, don Manuel D e l fín i don Felipe 2.° Geisse. Cuarta id. del 1°—Teniente, don José Luis Araneda. Subtenientes: don Valentín 2.° L e ó n i don Juan G . C a s tro C. Primera compañía del 2. Batallón.—Capitán, don R u perto Fuentealba. Teniente, don Parmenon Sánchez. Subtenientes: don Fernando González i don Desiderio Iglesias. Segunda id. del 2°—Capitán, don Enrique Valenzuela. Teniente, don Manuel A . Baeza. Subtenientes: don Carlos S. Barrios, don Lucas L. V e negas i don Julio C. Garmendia. Tercera id. del 2."—Capitán, don Ruperto Salcedo. Teniente, clon José Manuel D o n o s o . Subtenientes: don David Quintero E . i don D o m i n g o Arteaga N. Cuarta id. del 2."—Capitán, don Francisco L . Fuentes. Teniente, don Luis E . Ortiz O. Subtenientes: don Benjamín Villarreal, don José del C. Velazquez i don D o m i n g o Menares. a

Rejimiento 2, o de línea. Teniente coronel comandante, don Eleuterio R a m í r e z , 2.° c o m a n d a n t e teniente coronel, don Bartolomé V i v a r . Mayor, don Gregorio Echanez. Capitanes ayudantes: don D i e g o Garfias Fierro i don Miguel Arrate Larrain. Capitanes: don P a b l o Nemoroso R a m í r e z , don José I g nacio Silva, don E m i l i o Larrain, don Manuel Pantaleon Cruzat, clon José A n t o n i o 2.° Garreton, don Bernardo Necochea i don A b e l Garreton. Tenientes: don Anacleto Valenzuela, don Joaquín A r c e Villagran, don R o b e r t o Concha, don Pedro N o l a s c o del Canto, don Francisco Olivos, don José de la Cruz R e y e s Campos i don Belisario Zelaya. Subtenientes: don Francisco Hinostrosa, don D o m i n g o G u z m a n Jofré, don Telésforo Barahona, don José Tobías Morales, don Francisco L a g o s Z ú ñ i g a , don Carlos Gaete Vergara, don Federico Aníbal Garreton, don Ricardo B a s -


GUERRA

66

DEL

cañan Valdovinos, don A b r a h a u Valenzuela, don C l o d o miro Bascuñau, clon E m i l i o Herrera Dueñas, don Gabriel N . Aracena, don A a r o n Malueuda, don Manuel Luis O l m e d o , don Alejandro Fuller, don Enrique Tagle Castro, don Belisario L ó p e z N u ñ e z , don Víctor Lira Errázuriz, don Manuel Larrain, don Telésforo Gajardo, don R o d o l f o Diójenes R a m í r e z , d o n Carlos A n i e t a , don Pedro M . P á rraga i don Pedro 2.° Pardo. Aspirantes: don Francisco 2.° Moreno, don Guillermo V i jil Z . i don Artemon 2." Cifuentes. D o c t o r e s : don Julio Gutiérrez i don Juan K i d d .

Rejimiento 3. ° de línea. Teniente coronel i comandante, don R i c a r d o Castro. Id. id. don Vicente R u i z . Sarjento mayor, don Hijinio José Nieto. Capitanes ayudantes: don Nicolás González A . i don Juan Henriquez. Subteniente abanderado, don Belisario A c u ñ a . Capitanes: clon Silverio Merino, don Federico Castro, don Hermójenes Camns, don Pedro Herrera, don Gregorio Silva, don Viviano 2.° Carvallo i don Virjilio M é n d e z . Tenientes: don Leandro Navarro, don Tristan Chacón, don Pedro A n t o n i o U r z ú a , don Pedro N o v o a Faez, don Leandro Fredes, don Benjamiu Silva (agregado al batallón C h a c a b u c o ) , d o n Liborio Audrade i don R o d o l f o W o lleter. Subtenientes: don Corona Bravo, clon Marcos José A r ce, don Eleodoro G u z m a n , don Avelino V a l e n z u e l a , don R i c a r d o Serrano M., don Salvador Urrucia, don L u i s F e l i pe Camas, don José Antonio Silva Olivares, don Ismael Santiago Larena, don R a m ó n Jiménez S., don Luis R i q n e l me R . , don Orestes V e r a R . , don Marcos A . A l m e i d a , don D o m i n g o Luis V . , don A d o l f o G o n z á l e z , don Pedro N . W o lleter, don R i c a r d o Jara U . , clon R o d o l f o Portales, don F é l i x V i v a n c o P., don E m i l i o Merino, don Manuel F i g n e roa, don Francisco Meyer, don Jnvenal Baris i clon José Ignacio López. Subteniente agregado, don R a m ó n T. A m a g a d a . Aspirantes a subtenientes: don Nicolás O p a z o i don F é lix Canales. Cirujano 1.°, don J e r ó n i m o Rosas. Id. 2.°, don Julio Pinto A g ü e r o . Practicantes: don David Herrera i don A m b r o s i o Luna.

Rejimiento 4. ° de línea. Coronel, don José D o m i n g o A m n n á t e g n i . Teniente coronel, don Rafael Soto A g n i l a r . Capitanes ayudantes: don Luis Galo Zalclívar i don M i guel Rivero. Capitanes: don Landano Fuenzalida, don Eleuterio D ä nin, don Menandro Urrntia, don Pedro O. García, don Pedro Julio Qnintavalla, don José M . cíe la Barrera, don P a b l o Marchant i don A v e l i n o Villagrau. Tenientes: don Eujenio Vildósola. don Ricardo Solis A . , don Juan Urrea, don Gnmecindo Soto, don Juan de D . R e y te, don E m i l i o Marchant i don José A . Contreras. Subtenientes: don Luis V . Gaua, don R i c a r d o G o r m a z , don Casimiro Ibañez, don Carlos E. W o r d l m a d l , don Juan B. R i q u e l m e , don Vicente Videla, don Juan Rafael A l a m o s , don Eduardo Guerrero, don A l c i d e s V a r g a s , don L e o p o l d o Velasco, don Miguel E. Aguirre, don Jenaro A l e m parte, don Samuel Meza F., don A l b e r t o de la Cruz G., don Salvador Larrain F., don Marcos A . L o p e z , don Francisco A . L o p e z , don José A . 2.° Benitez, d o n Carlos L a m a s , don Ramon Silva Contreras i don V í c t o r L o p e z A . Aspirantes: don Carlos Aldunate i don Manuel O. Prieto. A g r e g a d o s : tenientes, don L o r e n z o Navalon i don G r e gorio Ramírez. A g r e g a d o , subteniente don Martin Bravo. Médico cirujano 1.°, don Juan M . Salamanca.

PACIFICO.

Cirujano 2.°, don Juan A . Llansas. Practicantes: don Menandro Latorre i don varrubias.

Nicolas C o -

Rejimiento núm. 2 de artillería. Plana mayor.—Tenientes coroneles: don José V e l a z quez i don José Manuel 2.° N o v o a . Sarjentos m a y o r e s : don José de la Cruz Salvo, don B e n j a m i u Moutoya i don Exequiel Fuentes. Capitanes ayudantes: don Santiago Frías i don Delfín Carvallo. Alférez porta-estandarte, don Salvador L. de Guevara. Cirujano, don Elias L i l l o . Practicante, don W e n c e s l a o Pizarro. Primera compoMia de la 1. brigada.—Capitán, clon Eulojio Villarreal. Teniente, clon Gnmecindo Fontecilla. Alféreces: don R o d o l f o Guillermo Prat, don José J o a quín Aguirre i don R o b e r t o Aldunate. Segunda compañía de la 1. brigada.—Capitán, don R o berto W o o d . Teniente, don F i l o m e n o Besoain. Alféreces: don José Manuel Ortúzar, don Santiago F a z i don Julio Pnelma. Primera compañía de la 2. brigada.—Capitán, don A b e l a r d o Gallinato. Teniente, d o n F e d e r i c o 2. ° W a l t o n . Alféreces: d o n Jesús María Díaz, d o n Caupolican V i l l o ta i d o n Zacarías Torreblanca. Segunda compañía de la 2. brigada.—Capitán, don Basilio D avila. Teniente, d o n J o s é A n t o n i o Errázuriz. Alféreces: d o n J u a n Bautista Cárdenas, d o n Pedro N o lasco V i d a l i d o n R e i n a l d o B o l t z . Primera compañía de la 3. brigada.—Capitán, don J o s é J o a q u i n Flores. Teniente, d o n G u s t a v o L e o n h a r d d . Alféreces: d o n L o r e n z o Oír, d o n E d u a r d o S á n c h e z i d o n A r m a n d o Díaz. Segunda compañía de la 3. brigada.—Capitán, don Pablo Urízar. Teniente, d o n Belisario R i v e r a Jofré. Alféreces: d o n G u i l l e r m o A r m s t r o n g , d o n H e r a c l i o L. A l a m o s i d o n J u a n García. Parque.—Sarjento m a y o r , d o n J o s é de la Cruz Salvo. Teniente, d o n Manuel H . Maturana. Alféreces: d o n Jenaro Benavides i d o n R i c a r d o A g u i lera. A g r e g a d o s : Capitán, d o n Rafael 2. ° Garfias. Tenientes: d o n D i e g o A . A r g o m e d o , d o n E d u a r d o S a n fuentes, d o n J o s é Keller B a n n e n i d o n Manuel Escala. Alféreces: d o n Virjinio Sanhuesa, d o n F e d e r i c o V i d e l a i d o n G u i l l e r m o 2. ° N i e t o . Sarjento 2. ° , d o n P e d r o Pablo Peña. a

a

03

03

03

a

Granaderos de a caballo. (125

hombres)

Capitán, j e f e de la c o m p a ñ í a , d o n R o d o l f o Villagran Lattapiat. Alféreces: d o n Pedro N. Hermosilla, d o n E d u a r d o C o x , d o n Ulises Barahona i d o n J u a n E. Valenzuela.

Cuerpo de injenieros militares del ejército del Norte. C o m a n d a n t e , d o n Arístides Martínez. Sarjento m a y o r , d o n B a l d o m e r o D u b l é . Capitanes: d o n F r a n c i s c o Javier Zelaya i d o n Manuel Romero Hodges. A g r e g a d o s : d o n F e d e r i c o S t u v e n i d o n A u g u s t o Orrego. Sección de pontoneros.—Subtenientes: d o n Víctor B a a i 11a U . i d o n J o s é D o m i n g o Salas E.


CAPITULO PRIMERO.

Navales. C o m a n d a n t e , c o r o n e l d o n Martiniano Urriola. M a y o r , teniente coronel graduado, d o n Estanislao d e l Canto. Capitán, g r a d u a d o d e sarjento m a y o r , d o n A l f r e d o Délano. Capitanes: d o n A l e j a n d r o F r e d e r i c k , d o n Elias Beytia i d o n R e i n a l d o Guarda. Capitán ayudante, d o n R ó m u l o Vega. Tenientes: d o n R o b e r t o S i m p s o n , d o n Pedro D u e ñ a s , d o n Guillermo Carvallo, d o n G u i l l e r m o Dolí, d o n Daniel Martínez, d o n A u g u s t o Castro Soma, d o n R a m ó n L. O p a zo, d o n Luis Penjean, d o n N i c a n o r Santelices i d o n J u a n P a r d o Correa. Subtenientes: d o n J u l i o Jeanneret, d o n E n r i q u e E s c o bar Solar, d o n E n r i q u e D é l a n o , d o n D a v i d V i v e s , d o n E n r i q u e Germain, d o n Gustavo Prieto, d o n D a v i d Beytia i d o n M. N. Renjifo. A g r e g a d o , d o n Guillermo Errázuriz.

Batallón de línea Valparaíso. Coronel c o m a n d a n t e , d o n J a c i n t o N i ñ o . Sarjento m a y o r , d o n J u a n Evangelista Castro N. Cuarta compañía.—Capitán, d o n A l v a r o G a v i n o Serei. Primera compañía.—Capitán, d o n J o s é A n t o n i o Castro. Tercera compañía.—Capitán, d o n B e n j a m í n Fuentes. Tercera compañía.—Teniente, d o n R i c a r d o Olguin. Cuarta compañía.—Teniente, d o n F e l i p e Santiago A r tigas. Tercera compañía. — Subteniente, d o n J u a n R a m ó n Silva. Primera compañía.—Subteniente, d o n Miguel S a n h u e za C. Cuarta compañía.—Subtenientes: don José Dolores M o rales i d o n A m a d o r A . Ferreira. Tercera compañía.—Subteniente, d o n Caupolican N i ñ o F. Primera compañía.—Subteniente, d o n Marcelino M u ñ o z B. Tercera compañía.—Subteniente, don Pedro Nolasco Beytia. Plana mayor.—Sub-ayudante, d o n D a v i d Ibañez A . Antofagas'ta, O c t u b r e 27 d e 1879. J U A N E.

CASTRO

N.

Batallón Chacabuco. Teniente coronel, d o n D o m i n g o T o r o Herrera. M a y o r , d o n P o l i d o r o Valdivieso. Capitanes: d o n V i c e n t e Dávila Baeza, d o n R o b e r t o O v a lie Valdes, d o n Carlos C a m p o s i d o n Manuel J e r m a n E c h e verría. Tenientes: d o n Temístocles Castro, d o n E n r i q u e O p o r tus, d o n A r t u r o Prieto, d o n Luis Sarratea, d o n J o r j e Cuevas, d o n P e d r o Urriola, d o n Francisco Javier Lira Errázuriz i d o n Rafael Errázuriz. Subtenientes: d o n D i e g o S. A l m e i d a , d o n Camilo O v a lie, d o n R a m ó n S o t o , d o n J o s é F r a n c i s c o C o n c h a , d o n Caupolican Lastarria, d o n N. Salcedo, d o n Valeriano D o noso i d o n V í c t o r L u c o . A y u d a n t e m a y o r , capitán g r a d u a d o d o n F é l i x Briones; segundo id., d o n Martin Frías.

Batallón Búlnes. Comandante, d o n J o s é Echeverría. Sarjento m a y o r , d o n J o s é María Lira. A y u d a n t e , d o n J o s é R. Lira. Sub-ayudante, d o n Pedro N. Gamallo. A b a n d e r a d o , d o n Hilario G ó m e z . Capitanes: d o n J o s é D o m i n g o L a z o , d o n R a m ó n Corei, d o n José Calisto Martínez i d o n Manuel Alvarez.

67

Tenientes: d o n J u a n Cáceres Martínez, d o n J o s é C h a c ó n i d o n A b e l Silva. Subtenientes: don José G. Santander, don Gumecindo Rivera, don Leonardo A g u a y o , don Manuel Francisco Bisquertt, don Eujenio B r a v o , don Evaristo Sanz, don Aurelio Castillo i don Alejandro Arenas. Capellán, Frai Juan C. P a c h e c o . Cirujano, don José A n t o n i o Manriquez. Practicante, don Cirilo Quinteros. 40 clases i 460 soldados. Total 500 i una cantinera.

Batallón número 1 de Coquimbo. Comandante, don A . Gorostiaga. Sarjento mayor, don Juan Antonio Gutiérrez. Ayudantes mayores: don Luis Larrain A . i don B e n j a mín Lastarria. Primera compañía.—Capitán, don Mariano Peñafiel. Tenientes: don A r t e m o n Arellano i don F. Aristía. Subteniente, don Luis F. Vicíela, Segunda compañía.—Capitán, don F . 2.° Cavada. Tenientes: don P. C. Orrego i don A . R i s o - P a t r o n . Subtenientes: don C. Várela i don R . E . Beytia. Tercera comp>añia.—Capitán, don F. Olivares C. Tenientes: don E . Astaburuaga i don M . Iribárren. Subtenientes: don M . M . M a s n a t a i d o n V . R e y g a d o s B. Cuarta compañía.—Capitán, don E . N o v o a . Tenientes: don R , H . Soto i don J . Caballero. Subtenientes: don A . Botarro i don C. Barceló. Subteniente abanderado, don Antonio M. Torres.

Plana de los oficiales i jefes del batallón Atacama. Comandante, don Juan Martínez. Sarjento m a y o r , don A n a c l e t o L a g o s . Ayudantes m a y o r e s : don Juan A . Fontanes i don D a niel Cruz R a m í r e z . Abanderado, don E d m u n d o V i l l e g a s . Primera compañía.—Capitán, don R a m ó n Soto Aguilar. Teniente, don José M . Puelma. Subtenientes: don Juan G. Matta i don R e m i j i o B a rrientes. Segunda compañía.—Capitán, clon José A g u s t í n Fraga. Teniente, don Meliton Martínez. Subtenientes: don Rafael Torreblanca i don Antonio 2.° Garrido. Tercera compañía.—Capitán, don R a m ó n R . Vallejo. Teniente, don Moisés A . Arce. Subtenientes: don José V . Blanco i don Anastacio A b i nagoitis. Cuarta compañía.—Capitán, F é l i x G. Vilche. Teniente, don A n t o n i o María L ó p e z . Subtenientes: don Alejandro Arancibia i don Andrés Wilson. Tenientes a g r e g a d o s : don Andrés Hurtado i don Juan Valenzuela.

VIL Orden del dia del Jeneral Escala. En alta mar, 1879.

a bordo

del Amazonas,

Noviembre

1. °

de

INSTRUCCIONES A QUE DEBEN ATENERSE LOS JEFES D E LOS BUQUES D E L A A R M A D A

I

TRASPORTES

QUE ESTÁN BAJO

MI MANDO, PARA DESEMBARCAR E L EJÉRCITO D E L

NORTE

E N EL TERRITORIO PERUANO.

L a flota, c o m p u e s t a de los buques d e guerra i trasportes, se presentará frente al puerto de Pisagua i caleta d e Junin, a las 4 A . M. del dia 2 del actual, en el orden de


GUERRA

68

DEL

m a r c h a siguiente: el Cochrane, la OPIiggins, la Magallanes i la Covadonga, a la cabeza. Seguirán los trasportes Copiapó i Lvmarí; después el Loa, el Abtao, el Tolten i el Santa I^ucía. Continuarán el Matías Cousiño, el Iluanay i el Lámar. El Aligamos quedará a retaguardia i se c o n servará fuera del puerto en observación sirviendo de vijía. E l Itata i el Amazonas marcharán u n o en p o s de otro llevando el ala derecha del c o n v o i i se quedarán sobre sus máquinas en un p u n t o desde d o n d e p u e d a n dirijirse igualm e n t e a los fondeaderos de Pisagua o de Junin, esperando órdenes para marchar al p u n t o que c o n v e n g a . D o s millas antes del fondeadero, los cuatro buques de guerra n o m b r a d o s primero, c o n el Cochrane a la cabeza, se dirijirán al p u e r t o i atacarán las defensas enemigas hasta apagar sus fuegos i dejar libres los desembarcaderos para las tropas. A n t e s de emprender esta operación se h a brán desprendido de sus botes i dejádolos al costado de los dos primeros trasportes q u e los siguen. T o d o el c o n v o i se detendrá en este p u n t o , conservando su formación i orden de m a r c h a . Mientras los buques de guerra r e c o n o c e n ' la bahía i destruyen las fuerzas enemigas i sus defensas, los trasportes alistarán sus embarcaciones, c o l o c a r á n todas las escalas que tengan i tenderán planchas de los portalones para que la salida de la tropa se haga c o n facilidad i rapidez. T o d o s los b u q u e s mandarán sus botes a cargo de u n teniente, el que se p o n d r á a las órdenes del capitán de n a v i o g r a d u a d o d o n Enrique S i m p s o n , quien dirijirá en j e f e la operación del desembarco del ejército i ordenará t o d o lo que tenga relación c o n este servicio. E n el m o m e n t o que se h a g a n señales a la c o r b e t a Magallanes, se desprenderá del resto de la armada para dirijirse h a c i a d o n d e se encuentren el Amazonas i el Tolten para protejer el desembarco de sus tropas. T o d o b u q u e que haya d e s e m b a r c a d o su tropa se replegará sobre el flanco respectivo i t o m a r á la posición c o n v e n i e n t e para q u e avance el que sigue en el orden de m a r c h a designado, de m o d o que n o h a y a estorbo ni c o n fusión ninguna. A estas instrucciones se atendrá estrictamente Ud., i t o d o l o que le concierne lo hará c u m p l i r c o n escrupuloso rigor. Dios guarde a U d .

PACIFICO.

VIII. Divisiones del ejército espcdicionario. Primera

división

(atacará

a

Junin.)

Jefe, c o r o n e l Urriola; s e g u n d o id. id. N i ñ o . Navales 650 Valparaíso 300 3 . ° de línea 1,100 U n a batería d e m o n t a ñ a 125 Total Segunda

división

2,175

(atacará

a

Pisagua.)

Jefe, c o m a n d a n t e Ortiz; s e g u n d o id., c o m a n d a n t e J . M . Cruz. Atacama , 590 Buin 1,100 D o s baterías de m o n t a ñ a 250 Total Tercera

división

1,940

(sigue a la segunda

en el

Jefe, coronel A m u n á t e g u i ; s e g u n d o c o m a n d a n t e R a m í rez. M e d i o rejimiento del 2. ° 500 R e j i m i e n t o 4. ° 900 Total Cuarta

división

1,400

(sigue a la tercera, sobre Pisagua.)

Jefe, el c o m a n d a n t e T o r o Herrera; s e g u n d o ñor Gorostiaga d o n A . Chacabuco Coquimbo M e d i o rejimiento del 2. ° Total División

especial

para

PROCLAMA A L EJERCITO.

donde sea ?nas

En todo

L a patria l o espera t o d o de vuestro esfuerzo. proteje; la inmortalidad os aguarda.

Dios

Adelante! V u e s t r o Jeneral, ERASMO

ESCALA.

os

400

p>or ahora.

Total

Soldados:

jireciso.

7,465

sin designación

Soldados: E n p o c o s m o m e n t o s habréis pisado ya el suelo e n e m i g o , i c o n la primera victoria habréis principiado a aplicarle el castigo m e r e c i d o por la alevosía de su agresión. Tenéis en vuestras m a n o s la suerte d e la patria, q u e os h a d a d o esas armas para su seguridad i para nuestra g l o ria. A la entereza del alma corresponde siempre la e n tereza del brazo; i vosotros, soldados, q u e sois d e la raza d e los libertadores de esta tierra ingrata i de los que p a searon triunfante por sus c a m p o s i ciudades en 1838 el tricolor de la República, vais a continuar ahora esas n o bles tradiciones del heroísmo chileno.

600 500 450

E l c u e r p o de Zapadores a las órdenes de su jete Santa Cruz

Fuerza

,

j e f e , el se-

1,550

Artillería d e marina Tres baterías deartillería de c a m p a ñ a Cazadores a caballo Búlnes

ERASMO ESCALA.

ataque.)

800 375 500 500 2,175

IX. COMBATE I TOMA DE PISAGUA. TELEGRAMAS

CHILENOS.

(-Recibido en Santiago de la oficina de Aniofagasta a las 11.55 P. M. del 6 do Noviembre de 1879.)

Pisagua,

Noviembre

3.

Señor Ministro de la Guerra:

Nuestras operaciones sobre el territorio e n e m i g o h a n principiado felizmente. D e s p u é s de navegar cuatro i m e d i o dias para reunir el c o n v o i i organizar los elementos de ataque, nos presentamos frente a Pisagua a las 6 A . M. del dia 2, i después d e r e c o n o c e r la bahía i las defensas d e l e n e m i g o , principió el Cochrane sus fuegos a las 7 A . M., e inmediatamente siguieron la O'LIiggins, m u i l u e g o la Magallanes i la Covadonga, n o tardando en p o n e r fuera de c o m b a t e u n a pieza de costa m o n t a d a en la parte Sur del puerto; p o c o después se principió el desembarque d e nuestras tropas


CAPITULO

para desalojar a los enemigos de las formidables p o s i c i o nes q u e o c u p a b a n cerca de la ribera d e l mar. D e s p u é s d e tres horas d e r u d í s i m o c o m b a t e , nuestros soldados enarbolaron el estandarte de Chile en el c a m p a m e n t o m i s m o d e los enemigos aliados, situado sobre una planicie casi inaccesible, elevada mas de 300 metros sobre el nivel del mar. Mientras tanto, otra division del ejército se dirijió a la caleta de Junin; a las 3 P. M. teníamos y a 2,000 h o m b r e s d u e ñ o s de las alturas, i al concluir el dia, 3,000 chilenos habían entrado al suelo e n e m i g o por u n a pequeña abertura de una bravia caleta. E n resumen, señor Ministro, o c u p a m o s una parte i m portantísima del territorio peruano, i el p o d e r o s o esfuerzo d e nuestro ejército nos p o n d r á en situación de dictar nuestras condiciones. L a o c u p a c i ó n de Pisagua nos cuesta 300 bajas entre muertos i heridos. Las pérdidas del e n e m i g o son m u í superiores. P r o n t o enviaré el parte detallado. D i o s guarde a V . S . EL

PRIMERO.

69

(Recibido de Antofagasta el 6 de NoTiembre, a las 9. 20 P. M.)

Pisagua,

Noviembre

5.

Murieron en el combate del 2 del corriente dos oficiales: el aspirante de la O'Higgins, don Miguel A . Isaza i el subteniente del Buin, Iglesias. R.

SOTOMAYOR.

(Recibido de Antofagasta el 6 de Noviembre, a las 9. 20 P. M.)

Pisagua,

Noviembre

5 de

1879.

E l ejército se organiza en las pampas que dominan a este puerto, para marchar a ocupar la línea férrea hasta A g u a Santa. L a caballería practica reconocimientos. E l ferrocarril se ha ocupado en esta parte, auuque con escaso material. R.

SOTOMAYOR.

(A la 1.20 P. M.)

JENERAL EN JEFE.

Noviembre

6.

Señor don Joaquín Santa Cruz:

Pisagua,

Noviembre

3.

El 2 h u b o un reñido c o m b a t e en Pisagua entre n u e s tras tropas i las del e n e m i g o . El c o m b a t e fué p r e c e d i d o de u n c a ñ o n e o de dos horas, sostenido por dos de nuestros buques d e guerra. A las siete d e la m a ñ a n a se r o m p i ó el fuego d e c a ñ ó n , i a las dos de la tarde había cesado el c o m b a t e , teniendo d e nuestra parte 300 bajas, entre ellas 120 muertos. E l e n e m i g o tenia allí 1,300 h o m b r e s de tropa, m a n d a dos p o r el c o r o n e l Granier, que h u y ó . E l e n e m i g o t u v o una baja c o m o de 200 h o m b r e s , d e ellos 150 m u e r t o s i el resto heridos. A d e m a s setenta prisioneros. J u n i n fué t o m a d o sin resistencia. J. A.

VlLLAGRAN.

(1)

(Alas 12 P. M.)

Pisagua,

Noviembre

5.

Señor Jeneral Villagran:

Comunique V . S . al señor Ministro de lo Interior lo siguiente: E l secretario del Jeneral en Jefe, señor Vergara, ha dado aviso d e q u e la línea hasta Dolores, lugar de abundante agua, está desamparada. Se encuentra una locomotora. Hai poco trabajo en la línea hasta Dolores. Será servida para proveer al ejército. E l secretario, señor Vergara, fué ayer con un piquete de Cazadores a practicar el reconocimiento que ha dado tan buenos resultados. E l ejército se pondrá hoi en marcha al interior. RAFAEL

SOTOMAYOR.

(A las 10.20 P. M.)

Pisagua,

Noviembre

5.

Señor don Domingo Santa María:

Mis felicitaciones. E l ejército ha sobrepujado toda e s peranza. Dicen los oficiales estranjeros que 2,000 hombres b a s tarán para llegar a Iquiqne. Nuestro plan de Junin resultó admirable. El ejército acampa en el Hospicio. A y e r se m o v i ó la caballería. Preparamos marcha al interior. E l enemigo no da señales de vida. ISIDORO

ERRÁZURIZ.

(1) Este telegrama fué comunicado por el corresponsal del MERCURIO al jeneral Villagran, i que éste, a su vez, lo trasmitió al Gobierno, mientras llegaba a Antofagasta la O'Higgins portadora del parte oficial.

El jeneral Villagran me dice hoi lo que sigue: L o s Zapadores i el A t a c a m a fueron los primeros en e m peñar el combate de Pisagua, secundándolos en seguida una parte del Buin. MIGUEL L.

AMUNÁTEGUI.

(A las 8.10 P. M.)

Antojagasta,

Noviembre

6.

A c a b a de llegar el Loa con ciento cuatro heridos, casi en su totalidad del batallón Atacama. J.

A.

VILLAGRAN.

(A las 8.30.)

E n el Loa vienen cincuenta i cinco prisioneros: no sé si todos bolivianos. De éstos, cuatro oficiales, un teniente coronel peruano, un capitán boliviano, un teniente boliviano i un subteniente peruano. TELEGRAMAS DETALLANDO EL COMBATE DE PISAGUA.

Antofagasta,

Noviembre

8 de

1879.

El 2 del presente h u b o u n gran c o m b a t e en Pisagua. A las c i n c o de la mañana se encontró la escuadra c h i lena, c o m p u e s t a de 18 b u q u e s , frente al puerto. A las seis avanzaron el Cochrane, la O'llir/gins, la Covadonga i la Magallanes a tiro de c a ñ ó n de los fuertes i arriaron sus botes. A las 6.55 estaban estos buques c o l o c a d o s j u n t o a los fuertes i la población, i a las 7.05 rompieron un terrible fuego sobre el enemigo. H a b í a en tierra d o s cañones Parrot d e a 100, u n o en el fuerte N o r t e i otro en el fuerte Sur. Este q u e d ó a b a n d o n a d o , después de hacer tres disparos, a los primeros tiros del Cochrane i de la O'Higgins, cuyas punterías fueron soberbias. El fuerte Sur solo alcanzó a hacer u n disparo, h u y e n d o los artilleros a los c a ñ o n a z o s d e la Covadonga. H a b i a en tierra 1,200 h o m b r e s de los batallones V i c t o ria e I n d e p e n d e n c i a , bolivianos, i una brigada peruana de artillería. Jefe d e los fuertes, el capitán d e n a v i o peruano J o s é Becerra, m u e r t o por una granada, lo m i s m o que el sarjento m a y o r A b e l Latorre B u e n o . E l b o m b a r d e o terminó a las o c h o , apagados ya los f u e g o s d e los fuertes. L o s trasportes c o n tropas se mantenían fuera de tiro d e cañón. A las 9.05 se r o m p i ó de n u e v o el fuego contra las trincheras i parapetos, mientras los botes avanzaban c o n tropa hacia la ribera.


GUERRA DEL PACIFICO.

70

A las 9.45, 17 botes c o n tropas abordaron la playa p o r d o s pequeñas caletas situadas al N o r t e d e la p o b l a c i ó n , llevando parte del batallón A t a c a m a i brigada d e Z a p a dores. Estos desembarcaron e n m e d i o d e u n a lluvia d e balas del e n e m i g o , s e m b r a n d o los botes i la playa d e m u e r t o s i heridos. A l instante atacaron a los bolivianos parapetados en las rocas d e la playa, sosteniendo el fuego a b o c a d e j a r r o . E l batallón A t a c a m a principió a subir la cuesta arenosa batiéndose heroicamente, mientras los Zapadores t o m a b a n d e flanco al enemigo. P r o n t o lo desalojaron d e la ribera i se v i o flamear en ella la bandera chilena. L o s bolivianos se refujiaron en la trinchera natural formada p o r la línea férrea a 50 metros d e la playa. E l A t a c a m a c o n t i n u ó avanzando hasta c o n s u m i r sus m u n i c i o n e s , q u e eran, término m e d i o , cien tiros p o r hombre. Esta primera división, c o m p u e s t a d e las c o m p a ñ í a s 1. i 3. * del A t a c a m a i 1 . * d e Zapadores, s o s t u v o lo mas recio del ataque. 03

E n la segunda división d e los botes q u e a b o r d ó la playa tres cuartos d e hora después, iban la 2 . i 4 . compañías del A t a c a m a , la 2 . d e Zapadores i la 4 . c o m p a ñ í a d e l Buin. 0 3

0 3

0 4

0 3

A las d o c e desembarcó la tercera división c o n otras c o m p a ñ í a s d e l Buin, i a esta hora principiaron a huir b o livianos i peruanos. L o s marineros d e los botes i aspirantes a c a r g o d e ellos se c o n d u j e r o n valerosamente. A l g u n o s saltaron a tierra i cargaron j u n t o c o n los soldados. Mientras duraba el c o m b a t e , el Cochrane, la O'Higgins, la Covadonga i el Loa disparaban contra g r u p o s d e soldad o s enemigos, o b l i g á n d o l o s a huir. E l j e f e d e las fuerzas bolivianas era el c o r o n e l J u a n Granier, q u e h u y ó c o b a r d e m e n t e antes d e terminar el c o m b a t e , sin haber t o m a d o parte en él. E l jeneral Buendia, q u e estaba allí, h u y ó también so pretesto d e m a n d a r n u e v o s refuerzos. H a b i a i d o a revistar tropas i servir d e p a d r i n o d e los fuertes, q u e iban a ser bautizados ese dia, A las tres d e la tarde habia cesado toda resistencia i las tropas chilenas se habían posesionado del c a m p a m e n to e n e m i g o , q u e formaba la 5 . trinchera. 0 3

Durante la batalla los jenerales Escala i B a q u e d a n o estaban en Junin, p o r d o n d e d e s e m b a r c ó sin resistencia u n a división d e 2,000 h o m b r e s llevada p o r el Amazonas,

Antojagasta, Noviembre 7 de 1879. A l amanecer d e l 2 la escuadra chilena estaba en Pisagua. A las 7 r o m p i ó sus fuegos sobre los fuertes c o n m u i b u e n éxito. A las n u e v e i m e d i a se r o m p i ó el f u e g o sobre la p o b l a ción, abandonada y a p o r toda la j e n t e indefensa. A las diez e m p e z ó el d e s e m b a r c o d e las tropas, siendo los p r i meros en llegar a tierra 3 0 0 h o m b r e s d e los Zapadores i 150 d e l A t a c a m a , q u e s o n los q u e han soportado lo m a s rudo. D e s p u é s d e s e m b a r c ó u n a parte d e l Buin. E l e n e m i g o en n ú m e r o d e 1,500 a 2,000 hacia fuego v i v í s i m o contra nuestras tropas, parapetado detras d e los peñascos i tras d e los desmontes d e l ferrocarril, sin q u e pudiera ser visto p o r los soldados chilenos; pero el e m p u j e d e éstos i la certera puntería d e los cañones d e los b u ques, hicieron i m p o t e n t e los esfuerzos del e n e m i g o i las ventajas naturales del lugar q u e parecían hacerlo i n v u l nerable. A las diez i cuarto se vio flamear en tierra el pabellón nacional c o l o c a d o por el teniente d e marina J u a n A . Barrientes, d e l vapor Loa; pero el fuego era a u n m u i n u t r i d o . A la u n a i m e d i a p u d o y a considerarse t o m a d a la plaza d e Pisagua. S o l o u n o s cuantos soldados se batieron en retirada, perseguidos p o r los nuestros q u e trepaban c o m o gatos las a l turas m a s escarpadas hasta llegar al c a m p a m e n t o . E l ú n i c o j e f e q u e p u d o saltar a tierra fué el c o m a n d a n t e Santa Cruz. M u c h a j e n t e pereció en los botes antes d e saltar a tierra. Las bajas d e nuestro ejército i marina se calculan en 300, siendo la tercera parte muertos. Bolivianos h a h a b i d o 100 muertos i 50 heridos i otros tantos prisioneros. P o r falta d e caballería q u e d e s e m b a r c ó en Junin, n o se p u d o perseguir al e n e m i g o . L a demás tropa d e s e m b a r c ó allí m i s m o i n o h u b o resistencia, llegando a Pisagua p o r tierra al amanecer d e l dia 3. T o d o el ejército está a c a m p a d o en u n h e r m o s o llano situado en la cubierta d e los cerros d e Pisagua, d o n d e h a n e n c o n t r a d o carpas, u n a ambulancia i otros recursos. Este c a m p a m e n t o era el q u e o c u p a b a el e n e m i g o i está ligado al p u e b l o p o r el ferrocarril q u e c o n d u c e al interior. L a escasez d e agua h a i m p e d i d o q u e el ejército c o n t i n ú e sus operaciones i n m e d i a t a m e n t e . L a tropa q u e guarnecia a Pisagua era boliviana; solo los artilleros eran peruanos.

el Itata i la Magallanes.

Nuestras bajas se calculan en trescientas, d e ellas c i e n to veinte m u e r t o s i el resto heridos. L a s d e l e n e m i g o en doscientas, d e ellas ciento c i n c u e n t a m u e r t o s i el resto heridos. S e t o m a r o n unos setenta prisioneros. E l resto h u y ó , i y a se h a n t o m a d o algunos fujitivos. Batallón A t a c a m a , n i n j p n oficial m u e r t o . H e r i d o s : m a y o r Lagos, leve; capitán Fraga, grave, i subtenientes B a r rientes i H u r t a d o , graves. Z a p a d o r e s : m a y o r Villarroel i teniente Canto, graves; subteniente Guerrero, leve. N i n g ú n oficial muerto. Buin: m u e r t o subteniente Iglesias; subteniente C o r d o v e z , herido m u i grave; subteniente N o v o a grave, i teniente Aravena. N i n g ú n otro oficial d e l ejército m u e r t o ni herido. D e la O 'Higgins, aspirante Isaza, m u e r t o , i teniente Santa Cruz, herido. D e l Cochrane, herido guardia-marina Contreras. D e l Loa, aspirante D o n o s o . D e la Magallanes, guardia-marina Villarreal. D i c e n algunos oficiales d e la Thetis i Turquoise q u e presenciaron el c o m b a t e , q u e esta acción d e guerra es s u perior a Sebastopol, i se muestran admirados del valor i arrojo d e los soldados chilenos i buena puntería d e los artilleros.

TELEGRAMAS PERUANOS I

BOLIVIANOS.

Arica, Noviembre 2 de 1879. ' D i e z i seis b u q u e s en Pisagua; e n e m i g o intenta ataque. H a intentado u n desem barco allí. C o m b a t e encarnizado. PRADO.

(Recibido en Lima a las 12. 45 P. M . )

Arica, Noviembre 2 de 1879. SS. EE. del E l

NACIONAL

L a escuadra chilena b o m b a r d e a n d o Pisagua; v a n c i n c o horas d e c o m b a t e , i a u n continúa. Baterías resisten. E l j e n e r a l B u e n d i a allí. E L CORRESPONSAL.

(Recibido en Arica a las 7. 27 P. M . )

Jaspámpa, Noviembre 2 de 1879. Señor Jeneral Daza.

S u c u m b i m o s ante el n ú m e r o . Mortandad m u i g r a n d e d e chilenos.


CAPITULO

D e b e estar orgulloso del c o m p o r t a m i e n t o de cada u n o . C o m a n d a n t e Recabárren, j e f e d e plaza, informará. Otros telegramas anuncian c o n c e n t r a c i ó n d e nuestras fuerzas, retirada en orden destruyendo t o d o j enero d e elementos. E l c o m b a t e d u r ó 7 i media horas. GRANIER.

PRIMERO.

71

Agua Santa, Noviembre

B a j o las órdenes d e S. S. el jeneral Buendia, h e m o s c o m b a t i d o c o n 890 rifles p o r siete i media horas contra la escuadra chilena i su ejército. E l resto d e nuestra fuerza estaba d e guarnición en J u n i n i Pisagua viejo. Chilenos fusilan nuestros prisioneros. Guerra a muerte. VILLAMIL.

EJÉRCITO B O L I V I A N O — S E C R E T A R Í A J E N E R A L .

Arica, Noviembre 3 ele 1879. Señor: Por el telégrafo debe estar informada esa L e g a c i ó n d e la o c u p a c i ó n d e Pisagua p o r tropas chilenas. L o s d o s b a tallones bolivianos q u e guarnecian ese p u n t o , después d e luchar, c o n fuerzas d o c e a q u i n c e veces superiores en n ú m e r o , se h a n retirado en orden, destruyendo c u a n t o p u diera aprovechar el e n e m i g o . Las últimas noticias s o n d e A g u a Santa, d o n d e están el señor j e n e r a l B u e n d i a i el s e ñ o r coronel Granier. L a m o r t a n d a d del e n e m i g o h a sido inmensa. L a fraternidad d e los ejércitos aliados se consolida i h a c e mas íntima cada dia, sellándose c o n la sangre en los c a m p o s d e batalla. E n Bolivia la paz es c o m p l e t a , i el sentimiento n a c i o nal se acentuará mas todavía c o n el ú l t i m o suceso. ( F i r m a d o . ) — J . R. G U T I É R R E Z .

(Recibido a las 3.40 P. M.)

Iquique,

Iquique,

3 ole 1879.

Señor director de E L NACIONAL.—Lima.

Pisagua t o m a d o . — B u e n d i a se retiró a J a z p a m p a . — E l c o m b a t e se sostuvo mientras lo permitieron los elementos de defensa disponibles.

Arica,

Noviembre

3 de 1879.

E l dia d e ayer, después d e u n c o m b a t e d e siete horas i media, t o m a r o n los chilenos Pisagua i el H o s p i c i o , favorecidos p o r las densas nubes d e h u m o q u e p r o d u j o el i n c e n dio del salitre. Los e n e m i g o s h a n tenido gran m o r t a n d a d : sus filas están diezmadas. Nuestras tropas, después d e luchar heroicamente, se retiraron en orden; pero antes incendiaron los depósitos de víveres, cantinas i c u a n t o habia en el c a m p a m e n t o . Se asegura q u e los chilenos h a n traido para sus operaciones d e 11 a 12 m i l h o m b r e s . Nuestros bravos soldados q u e c o m b a t i e r o n ayer n o ascendían mas q u e a 900. Nuestras tropas en su retirada se reconcentraron en San R o b e r t o ; e n la tarde se retiraron a J a z p a m p a i en la n o c h e a Santa Catalina, cerca d e A g u a Santa. T o d a s las fuerzas q u e tenemos en Tarapacá se r e c o n centran c o n rapidez. Pisagua c o m p l e t a m e n t e i n c e n d i a d o . E L CORRESPONSAL.

o de 1879.

LAVALLE.

(5.20 P. M . )

Noviembre

5 de 1879.

Ejército sale P o z o A l m o n t e . Prefectura i demás funcionarios a la Noria. S o l o q u e d a n útiles, cincuenta j e n d a r m e s para replegarse oportunamente.

SOLOGUREN.

SS. EE.de E L NACIONAL.

Noviembre

B u e n d i a retiróse d e A g u a Santa. N u e s t r o ejército entre Peña Grande e I q u i q u e . E l ejército chileno en Santa Catalina. Telégrafo terrestre perdido.

Iquique,

Noviembre

5 de 1879.

LAA^ALLE.

(Recibido a las 10.15 A. M.)

Iquique,

Noviembre

E l Prefecto d e I q u i q u e al Presidente: Consejo d e guerra ha resuelto abandonar plaza d e j a n d o solo nacionales, prefectura i dependencias: sale interior; c o m u n í q u e l o . Escuadra aquí d e u n m o m e n t o a otro espérase.

Al señor doctor don Zoilo Flores, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de la República. —Lima. '

5 de 1879.

Señor Jeneral Daza.

Iquique,

Noviembre

6 de 1879.

E l e n e m i g o en A g u a Santa. T i r o t e o d e primeras avanzadas. Importantes movimientos. LAVALLE.

(12 b. 48 m. P. M.)

Iquique,

Noviembre

7 de 1879.

Señor Director de E L NACIONAL.

E j é r c i t o saliendo encontrar enemigo. Gran entusiasmo tropa. SOLOGUREN.

TELEGRAMAS

CAMBIADOS

ENTRE

LOS JEFES

PERUANOS

D U R A N T E E L COMBATE D E PISAGUA.

(Noviembre 2 de 1879.) Buendia al coronel Snarez. Pisagua

a

Iquique.

" A r r e c i a el cañoneo. E s nutridísimo el fuego de fusilería de los botes i de tierra. H a n incendiado el p u e b l o . "

(Recibidos en Tacna a las 9 A. M . )

Agua Santa, Noviembre

5 de 1879.

Buendia al coronel Suarez. Iquique.

Señor Jeneral Daza.

N o b l e , heroica h a sido la c o n d u c t a d e los valientes j e neral Villainil, jefes, oficiales i tropa d e l ejército boliviano en el sangriento c o m b a t e del 2. L o s chilenos h a n fusilado c o b a r d e m e n t e a los prisioneros. E s t a m o s bien preparados a la guerra sin tregua. Mis atenciones d e l servicio n o m e permiten ser estenso c o m o quisiera. S a l u d o a V . E. BUENDIA.

" S i e t e horas de combate bajo fuegos de artillería, rifles de a bordo, ametralladoras i de la fuerza de desembarco. Convinimos con el jeneral Villamil emprender retirada, desde que con nuestra pérdida, no podíamos esperar ausilios áutes de tres i media horas. Insisto en mi idea de reconcentración i librar batalla."


72

GUERRA

D E L

PACIFICO.

(A las 4.10 p. M . )

Bnendia a Snarez. Iquique. " R o p a , botas, charreteras, faja, cnanto traje de Iquique se ha perdido en el incendio. Si corro mala suerte que Dancourt se encargue de mi equipaje i lo entregue c o m o está a m i familia." P r a d o al coronel Suarez. Arica

a

Iquique.

" D i g a al jeneral Buendia lo siguiente:—de Prado al jeneral Bnendia, San R o b e r t o . — S i no tiene V . S. seguridad de sostener posición con buen éxito, es mejor reconcentrar el ejército i dar una batalla con todas nuestras fuerzas." (Noviembre

3 de 1879.)

Prado al jeneral Buendia. " H e estado esperando que me telegrafíe V . S. dándome algunos pormenores de la jornada de ayer. P i d o pues a V . S. m e los trasmita. A y e r le telegrafié pidiéndole que si no podia sostenerse con seguridad en una buena posición, era lo conveniente concentrarse con las fuerzas; i debe V . S. hacerlo desde luego, sin olvidar la fuerza de Mejillones. L a caballada de Camarones está en marcha para unirse a V . S. ¿Qué es de la división Vanguardia? A c a s o será m e j o r hacerla retroceder. E n fin, V . S. vea lo mas conveniente a este respecto." Buendia al jeneral Prado: Jazpampa

a

Arica.

" N u e s t r a situación no permite en este m o m e n t o p o r m e nores que quiero sean exactos. H e ordenado v e n g a a A g u a Santa la fuerza de Mejillones. Hasta este m o m e n t o , ignoro donde se encuentra la división Vanguardia. H e corrido una circular para que espere donde esté. R e c i b o aviso que A r o m a , que estaba en Mejillones, ha llegado a A g u a Santa." Prado al coronel Suarez: Iquique. " H e dado orden que salga hoi m i s m o la caballada de Camarones para P o z o A l m o n t e . T e m o por ella, i principalmente por falta de forraje. ¿Qué ruta debe seguir? H a b r á peligros?" (A las 8.18 P. M.)

Suarez a Cáceres, M o l l e . Iquique,

Noviembre

2.

Jeneral Bnendia i Recabárren en J a z p a m p a con división V i l l a m i l , se retiran después de siete i media horas de c o m bate por falta de municiones. H a n desembarcado 5,000 hombres en Pisagua. Estoi ocupado en reconcentrar fuerzas. (A las 3.55 P. M.)

Suarez a Cáceres, M o l l e . Iquique,

Noviembre

3.

Monte cuatro o seis oficiales por camino de Huantajaya con uno que conozca caminos i que observen todas esas alturas para que no podamos ser sorprendidos. Que avancen cuatro o seis leguas. (A las 3 58. P. M.)

Cáceres a Snarez, Iquique. Molle,

Noviembre

2.

Preveo resultado del combate. En este m o m e n t o m a n do seis oficiales dirección a Huantajaya, i c o m o este servicio veo que será de necesidad siempre, conviene que mande U d . algunas bestias.

Cáceres a Suarez, Iquique.

Molle, Noviembre 3. Han regresado oficiales que mandé en c o m i s i ó n ; han e s tado hasta la altura de Mejillones i no han encontrado ni visto nada. Y o estoi listo. PARTES OFICIALES JENERAL EN JEFE DEL

EJÉRCITO

CHILENOS. DE OPERACIONES DEL

NORTE.

Campamento

del Hospicio,

Noviembre 10 de

1879.

S e ñ o r Ministro: D e s d e el dia en q u e fui investido c o n el alto carácter d e Jeneral en Jefe del ejército d e operaciones d e l N o r t e , a y u d a d o c o n la eficasísima c o o p e r a c i ó n del señor Ministro d e Guerra en comisión, d o n Rafael S o t o m a y o r , contraje mis esfuerzos c o n preferente atención a preparar i organizar los elementos de una espedicion sobre el territorio e n e m i g o , que, asegurando el triunfo d e nuestras armas, apresurara el t é r m i n o h o n r o s o d e la injusta guerra a q u e tan alevosamente h a b í a m o s sido p r o v o c a d o s . Graves dificultades se presentaban para tan ardua e m presa. El estado del ejército d e m i m a n d o era altamente satisfactorio; pero los obstáculos materiales q u e a ella se oponían, eran casi insuperables. Cualquiera q u e fuera el p u n t o d e l país e n e m i g o q u e se elijiera c o m o el o b j e t i v o de operaciones, había d e presentar t o d a clase de i n c o n venientes. L a e n o r m e distancia q u e nos había de separar de los centros d e nuestros recursos, la escasez d e elementos d e trasporte i de m o v i l i z a c i ó n d e q u e p o d í a m o s disponer para u n c r e c i d o ejército, la privación d e los m e d i o s d e sustentación, la falta casi absoluta de u n e l e m e n t o tan indispensable c o m o el agua, la influencia del clima i m u chas otras dificultades que n o se ocultarán a la intelijente penetración de V . S., nos obligaba a tomar t o d o j enero d e precauciones i prevenciones q u e nos pusieran a salvo de toda eventualidad o emerjencia. C o n t o d o , c á b e m e ahora la honrosa satisfacción de dar cuenta a V. S., de que esta espedicion h a sido llevada y a a c a b o en una importantísima parte c o n u n feliz é x i t o ; i n o vacilo u n m o m e n t o en afirmar a V. S. q u e el resultado final h a de corresponder al é x i t o q u e hasta aquí se h a obtenido. E n los últimos días del mes p r ó x i m o pasado, se dio principio en el puerto de Antofagasta al e m b a r q u e en los b u q u e s de nuestra escuadra i trasportes nacionales, d e nuestras tropas, elementos i pertrechos de guerra, e q u i p o , embarcaciones, provisión de agua, d e víveres, d e forrajes i d e la caballería, c o m o también d e las demás existencias que para p o d e r moverse requería u n ejército tan n u m e roso c o m o el destinado a obrar sobre el suelo m i s m o del enemigo. Por, fin, el dia 28 d e ese m e s se habia c o n s e g u i d o tener a b o r d o de nuestras naves t o d o el personal del ejército, q u e constituía la primera división espedicionaria, i el c o n tingente indispensable para ponerse en marcha; i a las 6.30 P. M. zarpábamos del i n d i c a d o p u e r t o de A n t o f a gasta c o n r u m b o h a c i a el N. O., d e j a n d o en este puerto u n a fuerte guarnición de cerca de 3,000 h o m b r e s d e línea i mas d e 2,000 d e guardias nacionales, todas ellas perfectam e n t e equipadas i disciplinadas. C o m p o n í a s e el c o n v o i d e los b u q u e s d e guerra b l i n d a d o Almirante Cockrane, cruceros Amazonas i Loa, vapor Abtao, cañonera Magallanes i goleta Covadonga, b a j o las órdenes del capitán d e fragata, Jefe accidental de la escuadra, d o n Manuel T. T h o m p s o n ; i de los trasportes n a cionales Itata i Copiapó q u e daba r e m o l q u e a la fragata nacional Elvira Alvarez, Limart, Lámar, Santa, Lucía, Tolten, Huanay, Paquete de Maule i Toro, al m a n d o del capitán de n a v i o , C o m a n d a n t e Jeneral de trasportes, d o n Patricio L y n c h .


GUERRA

DEL

PACÍFICO.

D E S E M B A R C O

T O M A . EL

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NOVIEMBRE

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1879.

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1—

Pajina 72


CAPITULO

F o r m a b a n también parte d e este c o n v o i la c o r b e t a O'Higgins i el trasporte Matías Cousiao, que c o n a n t e rioridad se habían dirijido al puerto de Mejillones para t o m a r las fuerzas q u e había estacionadas allí, d e b i e n d o reunirse al c o n v o i en u n p u n t o designado, l o m i s m o q u e el trasporte Aligarnos, q u e p o r haber llegado en la m a ñ a n a del dia que nos d á b a m o s a la vela, t u v o que retardar su salida. Las fuerzas d e tierra embarcadas aparecen en el siguiente cuadro. R e j i m i e n t o 1. ° d e línea. Rejimiento 2 d e línea. R e j i m i e n t o 3. ° de línea. R e j i m i e n t o 4. ° d e línea. Batallón Naval. Batallón Valparaíso, Batallón Búlnes. Batallón C h a c a b u c o . Batallón A t a c a m a . Batallón C o q u i m b o . R e j i m i e n t o Artillería. R e j i m i e n t o Artillería de Marina. R e j i m i e n t o Cazadores d e a'caballo. Brigada de Zapadores. C u e r p o de P o n t o n e r o s . Nuestra m a r c h a , a distancia d e unas 50 millas de la costa, t u v o q u e ser m u i lenta, p o r q u e el mal estado de a l g u n o s trasportes, q u e iban ademas s u m a m e n t e cargados, n o permitían un andar superior á tres millas p o r hora. o

D e s p u é s d e tres dias de viaje, nos e n c o n t r a m o s por fin, reunidos y a todos los b u q u e s del c o n v o i , el dia 1. ° de N o v i e m b r e en la mañana, inmediatos a la altura d e Pisagua, p u n t o designado para e m p r e n d e r el d e s e m b a r c o ; p e r o t u v i m o s q u e mantenernos sobre la m á q u i n a durante el dia para esperar la primera hora del siguiente, q u e era el m o m e n t o mas o p o r t u n o para intentarlo en mejores c o n diciones. Ese dia se celebró a b o r d o del b u q u e j e f e u n c o n s e j o de todos los c o m a n d a n t e s de cuerpos i buques q u e en c o m b i n a c i ó n debian obrar durante la a c c i ó n ; i en él se t o m a r o n las determinaciones que requería el m e j o r arreglo de la operación de desembarco i ataque. D e b i m o s amanecer en la m a d r u g a d a del dia 2 en la m i s m a bahía de Pisagua; mas el c o r t o andar d e varios trasportes, según lo h e manifestado ya, v o l v i ó a atrasarn o s , i solo p u d i m o s presentarnos en el puerto a las 6 A . M. U n a vez que estuvieron en frente d e él todos los b u ques del c o n v o i , los de guerra, b l i n d a d o Almirante Goehrane, corbeta O' Iliggins, cañonera Magallanes i goleta Cocccclonga, pasaron a tomar dentro de la bahía las p o siciones acordadas, m a n t e n i é n d o s e el resto a u n a distancia c o n v e n i e n t e . El primero de ellos r o m p i ó sus fuegos a las 7 A . M., dirijiendo sus punterías a u n fuerte establecido en la parte Sur de la plaza, i fueron seguidos por los d e la c o r b e t a O'Higgins casi inmediatamente, i m u i l u e g o por la cañonera Magallanes i la goleta Covaclonga. D e s pués de u n a hora de u n v i v o fuego, las certeras punterías de nuestros b u q u e s apagaron c o m p l e t a m e n t e los fuegos de la batería enemiga, q u e n i n g ú n d a ñ o n o s hicieron, q u e d a n d o casi destruida esa batería. A u n q u e sobre el m o r r o de Pisagua se divisaba otra fortificación, sin embargo, el e n e m i g o n o h i z o disparo alguno, a pesar d e que fué atacado p o r los q u e se le dirij i e r o n desde a b o r d o . E n t r e tanto, u n a c o m i s i ó n c o m p u e s t a del c o r o n e l d o n Luis Arteaga, tenientes coroneles d o n D i e g o D u b l é A l m e i d a i d o n Justiniano Zubiría, i del capitán d o n J u a n Santana, fué a practicar, d e orden del q u e suscribe, en una l a n c h a a vapor, u n r e c o n o c i m i e n t o de la playa para informar sobre los lugares apropiados para el desembarco, i p u d o hacerlo a pesar d e los fuegos q u e se le dirijieron d e tierra al acercarse a la playa, i q u e la l a n c h a contestó. A p a g a d o s p o r c o m p l e t o los fuegos de tierra, se h i z o avanzar a las 8 | A . M . los trasportes Copiapó i Limarí TOMO I I — 1 0

PRIMERO.

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q u e c o n d u c í a n los cuerpos d e la segunda división d e las en q u e habia sido seccionado el ejército espedicionario para este acto. Esta segunda división, c o m p u e s t a del r e j i m i e n t o B u i n 1. ° d e línea, batallón A t a c a m a i d o s b a terías de artillería de m o n t a ñ a , fué designada para hacer primero el d e s e m b a r c o en el puerto de Pisagua. T a m b i é n se o r d e n ó adelantarse al trasporte Lámar, q u e llevaba a b o r d o la brigada de Zapadores, q u e por la inst r u c c i ó n especial q u e el c o m a n d a n t e de este c u e r p o , teniente c o r o n e l d o n R i c a r d o Santa Cruz, habia d a d o a su tropa para ataques de esta especie, c o m p o n í a una sección separada. E l desembarco debía hacerse en los botes i canoas d e los b u q u e s d e la escuadra i trasportes, i algunas lanchas construidas especialmente c o n este objeto, las cuales c o n s tituían una flotilla de embarcaciones menores que se p u so a las órdenes del capitán d e navio, ayudante d e c a m p o d o n E n r i q u e M . S i m p s o n , a quien se le confió esta comisión. L a d i r e c c i ó n del d e s e m b a r c o de la tropa fué e n c o m e n dada al coronel d o n E m i l i o S o t o m a y o r , j e f e d e E s t a d o Mayor, quien al efecto se e m b a r c ó en una lancha a v a p o r c o n el c o m a n d a n t e j e n e r a l de infantería, coronel d o n Luis Arteaga, atendiendo ellos personalmente tan delicad a i difícil operación. D i ó s e p r i n c i p i o a ella a las 9 i A. M. i al dirijirse a la playa las primeras embarcaciones, recibieron u n nutridísimo fuego de fusilería de las fuerzas enemigas que se e n contraban atrincheradas tras de las enormes i escarpadas rocas q u e forman esa playa, i de los parapetos que les ofrecían los accidentes naturales del terreno u obras especiales construidas al efecto. Ocultábanse asimismo en los edificios de la p o b l a c i ó n , en los carros del ferrocarril d e Pisagua, en las zanjas que q u e d a n al costado de la l í n e a férrea, q u e está u n p o c o elevada, i tras de grandes r u m a s de sacos de salitre i pilas de carbón, q u e habia en la estación, i en diversos p u n t o s d e la ciudad. Intentóse a la vez el d e s e m b a r c o en diversas partes, i en todas ellas se les hizo igual resistencia. Dióse entonces o r d e n a la escuadra de q u e protejiese esta operación c o n el fuego de sus cañónos, dirijiendo sus tiros hacia todos aquellos lugares desdo los cuales se hacia fuego a la tropa nuestra. Las balas i granadas de nuestros buques caian en distintas direcciones en todos aquellos puntos en q u e el e n e m i g o estaba oculto, i se p r o d u j o entonces el incendio, tanto en los edificios de la población, c o m o en los d e p ó s i tos de sacos de salitre i de carbón existentes en varias partes. Sin e m b a r g o , n o cesaba una verdadera granizada de balas clirijida sobre t o d o s los botes que c o n d u c í a n tropas; i en m e d i o de ellas, m e r c e d al valeroso e m p u j e de n u e s tros soldados i a la serenidad i ejemplar bizarría de sus j e f e s i oficiales, principiaron los botes a echar a tierra sus tripulantes, teniendo a mas que luchar con la pésima c o n d i c i ó n de los desembarcaderos, en los cuales la ola azotaba sobre las rocas c o n toda violencia, E n m e d i o d e tantas contrariedades, logran nuestros b o tes, a u n q u e c o n considerables pérdidas, acercarse a la playa, protejidos también por una ametralladora de m o n taña de la artillería, q u o se e m b a r c ó en u n bote, a las ó r denes del subteniente del rejimiento, d o n José A n t o n i o Errázuriz, i q u e prestó una eficaz ayuda. Las primeras tropas q u e p o n e n el pié en tierra son las d e la brigada d e Zapadores, q u e dirijidas c o n acierto por su c o m a n d a n t e , m e r e c i e r o n tomar al e n e m i g o por la retaguardia, facilitando así el d e s e m b a r c o del resto d e la d i v i sión, q u e en esos m o m e n t o s bajaba a tierra por dos p u n t o s distintos, sufriendo u n fuerte ataque de las fuerzas c o n trarias estacionadas en algunas posiciones elevadas. V e n c i e n d o todas estas dificultades, llegaron a tierra el batallón A t a c a m a , rejimiento Buin, a las órdenes de sus respectiv o s c o m a n d a n t e s i 108 del rejimiento 2. ° de línea. Y a u n a v e z en tierra estas fuerzas, principiaron a g a nar terreno p o c o a, p o c o i a d o m i n a r algunas alturas, d e s d e las cuales arrojan al e n e m i g o d e las ventajosas p o s i -


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GUERRA

DEL

ciones en que estaba parapetado, i principia entonces una n u e v a operación n o m e n o s atrevida i dificultosa. Trátase entonces de arrojar al e n e m i g o de su p r o p i o c a m p a m e n t o , situado en la c i m a de u n elevado cerro (a 1,300 pies) cortado a pico, i d e u n terreno m o v e d i z o i polvoroso. E l e n e m i g o tiene cerrados todos los senderos, i h a o c u p a d o magníficas posiciones, a p r o v e c h a n d o los r e c o d o s de la via férrea i del c a m i n o , i todas las ventajas q u e le p r o p o r c i o n a el lugar. C o n todo, el batallón A t a c a m a , el rejimiento B u i n , i 100 h o m b r e s del rejimiento 2. ° d e línea i 100 d e la brigada de Zapadores, a las órdenes del teniente c o r o n e l d o n Luis J . Ortiz, e m p r e n d e n tan atrevida ascensión, siendo ausiliados en ella por los fuegos d e nuestra escuadra, que c o n toda certeza se dirijen hacia aquellos p u n t o s en q u e estab a n agazapados los enemigos. D e s p u é s de cuatro horas i m e d i a de u n r u d o c o m b a t e sostenido por nuestras tropas en tan desventajosas c o n d i ciones c o n u n e n e m i g o q u e n o le era inferior en n ú m e r o , parte d e los nuestros llega a d o m i n a r la altiplanicie del cerro en que existia el c a m p a m e n t o del ejército e n e m i g o , c o m p u e s t o de los batallones V i c t o r i a e I n d e p e n d e n c i a , de mas de 1,200 plazas, según informes q u e h e r e c o j i d o , al m a n d o del coronel boliviano d o n J u a n Granier. A p e n a s divisa el e n e m i g o que nuestras fuerzas h a n d o m i n a d o la antiplanicie, a b a n d o n a el c a m p a m e n t o i h u y e vergonzosamente, q u e d a n d o nuestro el c a m p o a las 2. 30 P. M., i al apercibir los b u q u e s de la escuadra que el p a b e l l ó n chileno flameaba en el m i s m o p u n t o en que se o s tentaba m o m e n t o s antes el del e n e m i g o , suspenden p o r c o m p l e t o s sus fuegos. Mientras se verificaba este importante h e c h o d e armas en el puerto de Pisagua, la primera división d e l ejército, c o m p u e s t a del rejimiento 3. ° de línea, batallón N a v a l de Valparaíso, dos baterías de m o n t a ñ a i el batallón V a l p a raíso, embarcada en el crucero Amazonas i en el trasporte Itata, s e d i r i j e , c o n v o y a d a por la Magallanes, sobre la caleta de Junin, u n p o c o al Sur de Pisagua, d o n d e debia desembarcarse para tomar el c a m i n o que debia c o n d u c i r l a al m i s m o c a m p a m e n t o del e n e m i g o , en el cerro de Pisagua, i sorprenderlo allí por la retaguardia. Esta caleta presentaba también m u c h a s dificultades i peligros para el desembarco, pues las olas reventaban c o n u n a gran fuerza sobre las rocas de las playas, q u e p u e d e n parapetar u n a fuerza insignificante para rechazar a u n ejército, por n u m e r o s o que fuera, q u e tratase de d e s e m barcar allí. F e l i z m e n t e la p e q u e ñ a guarnición que habia, c o m p u e s t a de unos 30 h o m b r e s , h u y ó a los tres primeros tiros que so le dirijió d e a b o r d o , i p u d o efectuarse c o n t o d a tranquilidad el desembarco. Esta división, a las órdenes del coronel d o n Martiniano Urriola, c o n t i n u ó su m a r c h a c o m o a las c i n c o d e la tarde h a c i a el c a m p a m e n t o , i v i n o en amanecer a él en la m a d r u g a d a del dia siguiente, e n c o n t r á n d o l o o c u p a d o ya p o r nuestras fuerzas. Pasada la hora en q u e fué t o m a d a la plaza fuerte d e Pisagua, se c o n t i n u ó en el desembarco d e la tropa hasta entrada la n o c h e , para seguirlo en los d o s dias subsiguientes, hasta que todas ellas estaban reunidas en el c a m p a m e n t o m i s m o del enemigo, llamado el H o s p i c i o . H e m o s tenido que lamentar algunas bajas, p r i n c i p a l m e n t e durante el desembarco, alcanzando ellas también a los botes de la escuadra que se o c u p a r o n en este acto. E n el ejército h e m o s tenido las siguiente bajas: Regimiento Buin.—Muertos: el subteniente d o n D e s i d e rio Iglesias i d o c e individuos de tropa. H e r i d o s : los subtenientes, d o n Belisario C o r d o v e z i d o n D o m i n g o Arteaga N o v o a , i 27 d e la tropa. Regimiento 2.° de línea.—Muertos: tres individuos de tropa, i ocho heridos. Brigada de Zapadores.—Muertos: 20 soldados. H e r i d o s : el sarjento mayor donManuel Villarroel, el t e niente don Enrique Canto i el subteniente don Froilan Guerrero, i 40 de la tropa.

PACIFICO.

Batallón Atacama.—Muertos: 19 individuos de tropa. H e r i d o s : el capitán don A g u s t í n F r a g a i los subtenientes don Beningno Barrientes i don Andrés Hurtado, i 51 heridos. Rejimiento de Artillería.—Heridos: dos individuos de la tropa que acompañaban al subteniente Errázuriz en el servicio de la ametralladora. El rejimiento 4.° de línea, embarcado en el trasporte Tolten, no t o m ó parte en el desembarco; pero habiéndose acercado este vapor demasiado a l a playa, se dirijieron d e s de tierra algunos fuegos de fusilería sobre la cubierta del buque, en la cual estaba la tropa, causándole la pérdida de 3 soldados muertos i 13 heridos. N o me es posible determinar, ni aun aproximadamente siquiera, el número de muertos que haya tenido el enemig o : el c a m p o quedó sembrado de cadáveres, los cuales se hizo sepultar el dia siguiente. E n la marina hemos sufrido las siguientes pérdidas: Almirante Cóchrane.—Un marinero muerto. H e r i d o s : el guardia marina don Luis V . Contreras, i tres individuos de la tropa, Corbeta ÜHiggins.—Muertos: el aspirante don Miguel A . Isaza, un guardián 2.° i cuatro marineros. H e r i d o s : teniente 2.° don José M. Santa Cruz, dos c a pitanes de altos, tres marineros i dos grumetes. Goleta Covadonga.—Un marinero herido. Corbeta Magallanes.—Un marinero muerto. Heridos: el guardia marina don José María Villarreal, un guardián 1.° i un marinero. Trasporte Loa.—Heridos: el aspirante don Eduardo D o noso, un patrón de bote i un marinero. "Trasporte Limccrí.—Fué herido el marinero José D i a z , que no pertenece a la dotación de guerra. H e m o s tomado al enemigo cerca de treinta prisioneros: entre ellos dos tenientes coroneles, nn capitán, dos tenientes i un subteniente. Se ha tratado de atender con solícito interés a los heridos, en cuanto lo permiten los recursos de que puede disponerse aquí, pues por falta de trasportes no nos fué permitido traer con el ejército algunas de las ambulancias, cuyos servicios habrian sido mni importantes. E n el c a m p o enemigo existia la ambulancia A r e q u i p a , que atendió a algunos de sus heridos, pero ella se ha retirado ya, llevándose su material. Cou la toma de Pisagua hemos ocupado una parte mni importante del territorio enemigo, no solo por las c o n d i ciones estratéjicas especiales que tiene, sino también p o r que hemos quitado al enemigo una de las partes mas interesantes, tanto para su comunicación entre el Norte i el Sur, c o m o por sus riquezas. E n los primeros dias subsiguientes a la toma de la plaza, no pudo movilizarse el ejército por haber sido sumamente escasa el agua i no poderse proveer al soldado de la necesaria para que marchara, Mas, hoi es distinta la condición del ejército: avanzadas nuestras ocupan el territorio hacia el interior en una ostensión de mas de 00 millas, i en ella tenemos ya el agua necesaria para surtir la tropa, i esta ha sido ya distribuida convenientemente en todo el cantón. A la presencia de nuestras fuerzas en los puntos del i n terior, han huido las fuerzas enemigas que allí habia. Solo en A g u a Santa una avanzada nuestra de caballería, encontró resistencia en una fuerza de 100 hombres de caballería enemiga, que fué completamente batida por la nuestra, dejando en el c a m p o 70 muertos del enemigo i tomando 6 jwisioneros, entre ellos un teniente coronel i nn teniente, sin que nosotros hayamos sufrido mas que la pérdida de 3 cazadores i 6 heridos. E l comportamiento de los señores jefes, oficiales i tropa, ha sido digno de todo elojio. L o s cuerpos que no alcanzaron a hacer el desembarco durante el ataque, anhelaban vivamente compartir la gloria de ir a sostener con las armas en la mano el honor de nuestra querida patria. L o s cuerpos cívicos movilizados en la presente campaña, han rivalizado con nuestros veteranos de línea en bravura i disci-


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plina, correspondiendo por completo a las buenas esperanzas que en ellos se fundaban. Este magnífico espítitu de la tropa no ha desmayado un m o m e n t o , i hoi espera con ansia el dia en que pueda dar mayores glorias a su pais. L o s señores jefes i oficiales, a su vez, están animados del mas acendrado patriotismo, i celosos i estrictos en el c u m plimiento de su deber, seles ve en los momentos de peligro ser los primeros en acudir. De ello ha dado un espléndido testimonio el memorable hecho de armas de que ahora he dado cuenta a V . S.; así es que me permito recomendar al Supremo Gobierno los importantes servicios que ellos han prestado, comprendiendo esta recomendación a todos i a cada uno de ellos. Termino, señor Ministro, felicitando al Gobierno i a la nación, por un hecho de armas que viene a agregarse a los mni gloriosos i difíciles que en diversas ocasiones han l l e vado a cabo los ejércitos chilenos, i que han revelado de cuánto es capaz el soldado chileno cuando se trata del honor de su patria. Dios guarde a V . S. ERASMO

ESCALA.

Al señor Ministro de Estado en el departamento de Guerra.

PARTE D E L JEFE D E ESTADO M A Y O R D E L

EJÉRCITO.

(Inédito.) Pisagua,

Noviembre

o de

1879.

Señor Jeneral en J e f e : E l dia 2 del mes en curso, cumpliendo con las órdenes de V . S . de proceder al desembarco de la segunda división, c o m puesta del rejimiento Buin 1 . ° de línea, 3. brigada de Zapadores i batallón A t a c a m a , con él objeto de atacar las tropas bolivianas que defendían las alturas de Pisagua, se envió una lancha a vapor con una comisión compuesta del coronel graduado don Luis Arteaga, teniente coronel de Estado Mayor don D i e g o D u b l é A l m e i d a i el de igual clase de guardias nacionales, don Jnstiniano Zubiría, con el objeto da reconocer la playa o informar sobre los l u gares apropiados para el desembarco de las fuerzas, o p e ración que se efectuó en los momentos en que nuestra escuadra batía las fortalezas de tierra, habiendo principiado el fuego a las 7 h. 15 m. A . M. A las 9.30 A . M . se dio principio al desembarco de las tropas por medio de la flotilla de botes i lanchas de los buques de guerra i trasportes que el capitán de navio graduado don Enrique Simpson habia organizado. 03

El primer cuerpo que tomó la ofensiva desembarcando en Playa-Blanca, caleta estrecha con capacidad únicamente para dos embarcaciones i que se había acordado elejir c o m o punto mas seguro, fué el A t a c a m a . A dos c o m p a ñías de este batallón les indicó el que suscribe trataran de dominar las alturas i, si era posible, flanquear al enemigo que desde la playa, colocado detrás de las rocas i de toda clase de obstáculos, hacia un nutrido fuego sobre las e m barcaciones que conducían las tropas. Los. del A t a c a m a , con algunas pequeñas pérdidas, rechazaron a los enemigos de la playa que se replegaron poco a poco hacia su segunda línea, situada en la via férrea. I n mediatamente después hice descender dos compañías de Zapadores al mando del sarjeuto mayor don Manuel V i l l a r roel, jefe que fué herido en una pierna al saltar de la e m barcación. E s t a trojDa t o m ó tierra mas al Poniente (caleta Guatas) haciendo el desembarco con el agua a la rodilla. Protejidas entre sí estas cuatro compañías, seguí con el resto de estos batallones hasta completarlos, ordenando a sus comandantes, don Juan Martínez, del A t a c a m a , i don Ricardo Santa Cruz, de Zapadores, organizaran su tropa i trataran de hacer fuego economizando municiones. Con valor i calma principio la ascensión a la altiplanicie de Pisagua, situada a 2,000 pies de altura sobre el nivel del m a r ; mas c o m o veia que el enemigo aumentaba en número i que los nuestros eran inferiores en fuerzas, t e niendo, ademas, que vencer fuertes posiciones i que los b o -

PRIMERO.

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livianos del Victoria e Independencia, con un contiujente de 1,200 hombres podrían hacernos gran resistencia si no se les atacaba con vigor i constancia, ordené al comandante del Bnin, teniente coronel don Luis Ortiz, jefe de la segunda división, protejiese el ataque por nuestra izquierda, a fin de flanquear la derecha del enemigo. Tres compañías de este rejimiento, al mando del teniente coronel don José María del Canto, saltaron a tierra, siguiendo mas tarde el resto con treinta soldados del 2. ° de línea al mando del capitán don E m i l i o Larrain. Estas fuerzas, con un valor a toda prueba dominaron la altura a las 2 h. 30 m. P. M., después de cinco horas de tenaz combate. L o s soldados del A t a c a m a i del Buin, fueron los primeros que hicieron flamear la bandera chilena en la mas alta cima, poniendo en fuga al enemigo que en los primeros momentos fué m a n dado por el jeneral peruano Bueiidia i coronel Granier, comandante en jefe de las fuerzas bolivianas. A m b o s jefes abandonaron sus tropas a las 12 i media del dia. Según los partes de los comandantes de los cuerpos que entraron en acción, han resultado los muertos i heridos que a continuación se espresan: Del A t a c a m a 19 muertos i 52 heridos. „ Buin 13 „ 30 „ Zapadores 24 ,, 42 ,, Total

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Oficiales muertos del rejimiento B u i n : el subteniente don Desiderio Iglesias; heridos: subteniente don Belisario Cordovez i don D o m i n g o Arteaga N . Del A t a c a m a , herido el subteniente don Benigno B a rrientos. De Zapadores, heridos el sarjento mayor don Manuel Villarroel, teniente don Enrique del Canto i subteuiente don Froilan Guerrero. D e l enemigo han muerto próximamente ciento, i sesenta heridos. Prisioneros: veinte individuos de tropa. También han sido tomados prisioneros el teniente coronel don M a nnel Pareja, teniente clon Ricardo Ovalle i subteniente don José Escalier V a r g a s , bolivianos; teniente coronel don Manuel A . Saavedra i los capitanes clon A d o l f o E s p i nosa i don Gregorio Palacios, peruanos. E n las pérdidas que hemos esperimentado no están c o n siderados los muertos i heridos de los tripulantes de las embarcaciones que conducían las tropas a tierra. V . S. tendrá conocimiento de ellas por el parte que dé a . Y . S. el jefe de la escuadra. L o s señores comandantes de cuerpos, en pocos dias mas, pasarán al Estado Mayor las listas de los individuos que tomaron parte en este notable hecho de armas, las que pasaré a manos de Y . S. E n nota separada adjunto a V . S. el parte oficial que ha pasado al que suscribe el teniente coronel don D i e g o D u blé A l m e i d a , jefe del E s t a d o Mayor de la 1. división, c o m puesta de 2,300 hombres que al mando del coronel clon Martiriano Urriola, desembarcó en Juniu el mismo dia 2 e hizo la marcha por tierra hasta Pisagua con el fin de t o mar la retaguardia del enemigo. Tomada la plaza hice una lijera visita a la ciudad. E n ella existe una maestranza del ferrocarril de Pisagua i A g u a Santa, línea que tiene cincuenta millas de esteusiou. E l material existente es de cinco locomotoras i un gran número de carros de carga. Carbón hai el necesario para el servicio de tres meses, habiéndose consumido gran parte de este combustible a causa del incendio que produjeron los fuegos de los buques de la escuadra. E n la estación del ferrocarril i sus dependencias hai gran cantidad de salitre, i un cargamento de 14,000 quintales en la fragata francesa Adolf'a de Burdeos, que pertenece al Gobierno peruano i que conceptúo debe ser e m b a r gado. L a población está completamente destruida, parte por bombardeos anteriores i el resto por el del dia 2. A l delegado de la Intendencia del ejército se ha ordenado firmar los correspondientes inventarios de lo que se ha a


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G U E R R A

D E L

hallado en esta población, i al teniente coronel de guardias nacionales don V í c t o r Pretot Freiré, se le ha encargado la organización i arreglo de la línea férrea, que desde el dia 3 presta importantes servicios. Hánse t e m a d o , ademas, al e n e m i g o : 2 cañones Parrot de a 1 0 0 , con sus montajes i útiles completos. 174 granadas para id. 223 saquetes para id. 218 fusiles Chassepot. 70 id. R e m i n g t o n . 17 id. de diversos sistemas. 27,000 tiros a bala. M e acompañaron en esta operación el capitán de navio graduado don Enrique Simpson i el coronel graduado don L u i s A r t e a g a ; los ayudantes de E s t a d o Mayor, teniente coronel graduado don Evaristo Marin, sarjento mayor don F e r n a n d o Lopetegni, capitanes don Francisco P é r e z , don Francisco Villagran, don Marcial P i n t o , el subteniente agregado al E s t a d o Mayor don A l b e r t o Gándara i el t e niente coronel ayudante del señor Jeneral en Jefe, don Joaquín Cortés. M U Í importantes fueron l o s servicios prestados en la operación del desembarco por el teniente de marina clon P o l i c a r p o Toro, que dirijíala lancha a vapor del Cochrane. Dios guarde a V . S. E.

SOTOMAYOR.

COMANDANCIA E N JEFE ACCIDENTAL D E L A ESCUADRA.

Pisagua, Noviembre 3 de 1879. Señor: D e s d e m i última c o m u n i c a c i ó n desde Antofagasta, de fecha 21 del p r ó x i m o pasado, hasta el 26 del m i s m o m e s , dia en q u e c o m e n z ó el e m b a r q u e , se o c u p a r o n los b u ques de la escuadra de m i accidental m a n d o , en alistarse para recibir las tropas, pertrechos de guerra, artillería, caballos, forraje, víveres, etc., etc. E l 28 t o d o listo a b o r d o d e los diversos b u q u e s que iban a formar el c o n v o i i recibidas por éstos las instrucciones p o r escrito q u e versaban sobre el o r d e n do salida fuera del puerto, orden de m a r c h a q u e debia observarse durante el viaje, acompañándoseles el diagrama para q u e c o n o c i e s e n sus c o l o c a c i o n e s , c ó d i g o s q u e debían emplearse, c u á n d o el nacional i c u á n d o el í internacional, luces q u e debían llevarse durante la n o c h e en caso de accidente, m o d o d e avasallo de dia o de n o c h e , m o d o de usar las señales para que fueran p r o n t o c o m prendidas por toda la escuadra, manera d e t o m a r el f o n deadero para evitar colisiones, p u n t o ele reunión en caso d e separación de alguno d e ellos, etc., etc.; i h a b i e n d o r e c i b i d o a b o r d o del b u q u e d e mi insignia, crucero Amazonas, a los señores Jeneral en Jefe del ejército de operaciones del N o r t e i ayudantes, Ministro de Guerra i Marina en c a m p a ñ a i ayudantes, Jefe de Estado Mayor i a y u d a n tes, D e l e g a d o del ejército i marina en campaña, i varias otras autoridades tanto civiles, militares c o m o eclesiásticas, zarpamos de este puerto a las 6.45 P. M. g o b e r n a n d o al Oeste p o c o a p o c o , para dar t i e m p o a q u e todos l o s ' b u q u e s tomaran su c o l o c a c i ó n designada, siendo estos el b l i n d a d o Admirante Cochrane, v a p o r Abtao, cañonera Magallanes, cruceros Amazonas i Loa, trasportes licita, i Copiapó, esto último d a n d o r e m o l q u e a la fragata n a c i o nal Elvira Alvarez, Limarí. Lámar, Santo,Lvcía, Tolt.cn, Iluanay, Paquete de, Maule i Toro. D u r a n t e la n o c h e , la Elnra Aleares c o n el Copiapó, que cerraban la línea a retaguardia, c o r t ó el r e m o l q u e , por c u y a causa perdieron de vista el c o n v o i , i j u n t o c o n el vaporcito Toro, que caminaba al costado de la Elvira, se dirijieron a Mejillones, en d o n d e se reunieron a la corbeta O'llitjijius i trasporte Medias Cousiño, que de orden del señor Jeneral en Jefe del ejército de operaciones del N o r te embarcaban tropa en aquel lugar. H i c e el 31 un reconocimiento frente a T o c o p i l l a c o n el c r u c e r o Amazonas para ver si el Ara/amos i la Covadonga

PACIFICO-

se e n c o n t r a b a n allí, pues el primero habia i d o a a q u e l puerto a embarcar parte del rejimiento d e Artillería d e Marina i dejar en su lugar al batallón Lautaro, i el últim o habia sido destacado c o n el o b j e t o de a c o m p a ñ a r la Elvira Alvarez i el Copñapó. E l 1. ° d e N o v i e m b r e t o d o el c o n v o i r e u n i d o p e r m a n e c i ó en el paralelo d e Pisagua i a c i n c u e n t a millas d e distancia de la costa, lugar d e c o n c e n t r a c i ó n en caso d e separación de algunos d e los buques, celebrando a b o r d o del crucero Amazonas los últimos consejos de guerra c o n los c o m a n d a n t e s de los b u q u e s d e la escuadra i los jefes d e los batallones, para el m e j o r é x i t o del ataque c o m b i n a d o d e la escuadra c o n las fuerzas de desembarco. A las 6 P. M . de este dia, terminados y a los consejos i c o n f e rencias, ordené al c o n v o i gobernar al Este verdadero c o n u n andar m á x i m o d e c i n c o millas, i a las 4 A . M. del 2, tenia p o r la proa la quebrada d e Pisagua a o c h o millas d e distancia. E n esta situación disminuí a tres millas el andar del Amazonas para dejar acercarse el c o n v o i q u e se habia q u e d a d o atrás durante la n o c h e , esperando los trasportes d e rueda Paquete de Mátele i Iluanay. A las 5 A . M. y a entre claro, r e c o n o c í la p o b l a c i ó n de Pisagua i m e dirijí al surjidero c o n el Cochrane, O'IIiggins, Magallanes i Covadonga, b u q u e s destinados a atacar los fuertes i d e s pejar la playa i parapetos, para preparar el d e s e m b a r c o . A las 7, r e c o n o c i d o s éstos, i h a b i e n d o t o m a d o cada u n o d e ellos la c o l o c a c i ó n destinada al efecto i o r d e n a d o arriar sus botes tripulados c o n v e n i e n t e m e n t e i situarse claros de la línea de b u q u e s , r o m p i ó el f u e g o el Cochrane a 1,300 metros d e distancia, h a c i é n d o s e en seguida j e n e ral p o r los demás b u q u e s . D u r a n t e el ataque a los fuertes de la p o b l a c i ó n , situados el u n o al Suroeste de ésta i el otro en la punta N o r t e d e Pisagua, el Amazonas disparó algunas granadas sobre las tropas i c a m p a m e n t o s q u e se divisaban en la c u m b r e de los cerros que caen sobre la*ciudad. A las 10.35 A . M., n o t a n d o q u e apresuradamente se descolgaba m u c h a tropa d e la que se hallaba acampada en la parte superior de los cerros i a la que el Amazonas habia dirijido sus fuegos i que llegaba a parapetarse d e n tro d e la población, h a c i é n d o s e difícil el desalojarla c u a n d o se intentase el d e s e m b a r c o , consulté al señor J e neral en Jefe i Ministro de Guerra i Marina en campaña, la conveniencia de bombardearla, i siendo de la aceptación de estos señores jefes, puse señales a los buques ele la escuadra de concentrar sus fuegos sobre la ciudad, lo q u e en el acto se ejecutó. • Mientras esto sucedía, 10.45, el Jefe de E s t a d o M a y o r i ajmdantes, c o n el capitán de navio g r a d u a d o d o n E n r i q u e M. S i m p s o n , a c u y o cargo corría la dirección del d e s e m barco de la segunda división, se desatracaban del Ama-zonas en la lanchita a vapor, para cada cual llenar su c o m e tido. Esta división la c o m p o n í a n el batallón A t a c a m a , rejimiento Buin, 100 h o m b r e s del 2. ° de línea i 100 h o m bres de la brigada de Zapadores, los que desembarcaron por la parte N o r t e i Sur d e la población, después de una gran resistencia de parte del e n e m i g o que hacia un n u trido fuego de fusilería parapetado detrás ele las piedras i metidos en las zanjas i fosos al costado de la vía férrea. Las tripulaciones de los b u q u e s d e la escuadra se p o r taron bravamente i h a n d i s m i n u i d o u n tanto a c o n s e c u e n cia ele las bajas que han esperimentaclo; pues, repetidas v e c e s se vio salir del costado d e u n b u q u e un b o t e c o n su d o t a c i ó n c o m p l e t a i volver solo la m i t a d h a c i e n d o uso d e sus remos, teniendo, en tal caso, q u e echar arriba los m u e r t o s i heridos i v o l v e r n u e v a m e n t e a tripularlo para continuar c o n d u c i e n d o la j e n t e de desembarco. Los partes orijinales q u e a d j u n t o a V . S. de los c o m a n d a n t e s de los buques, le harán ver lo espuesto; p e r m i t i é n d o m e hacer notar a V . S. la parte tan activa q u e h a t o c a d o a la armad a de la R e p ú b l i c a en el ataque i t o m a de Pisagua. A las 11 h., h a b i e n d o recibido órdenes del señor J e n e ral en Jefe para dirijirme a J u n i n , según lo a c o r d a d o el


CAPITULO

PRIMERO.

d i a anterior, h i c e señales al Itata i Magallanes d e "seguir el Amazonas c o m o a las o c h o d e la n o c h e a n u n c i a n d o su m i s aguas" i al Angarrios d e c r u z a r fuera d e l puerto, f o n - ingreso c o n voladores de luces. A l dia siguiente la escuad e a n d o en aquel surjidero a las 11 h. 35 m. A . M . A c t o dra d e t u v o su m a r c h a hasta las c i n c o d e la tarde q u e c o n t i n u o d i principio al d e s e m b a r c o de la primera d i v i - v o l v i ó a emprenderla en d e m a n d a de Pisagua, d o n d e sión, c o m p u e s t a del rejimiento 3. ° de línea, batallón entramos a las 6 h. 30 m. A . M. del 2 del presente, en la N a v a l , batallón Valparaíso i d o s baterías d e m o n t a ñ a , d e b i d a f o r m a c i ó n i son d e c o m b a t e , habiendo a m b o s después de haber h e c h o algunos disparos a la tropa e n e arriado el primero, s e g u n d o i tercer bote, c o n v e n i e n t e m i g a q u e se veia en las inmediaciones del d e s e m b a r c a m e n t e tripulados i pertrechados, para unirse a la escuad e r o , la q u e h u y ó precipitadamente. A las 11 h. 35 m., el drilla de d e s e m b a r c o , c o m a n d a d a por el capitán de n a v i o oficial encargado d e la división, teniente 1. ° d o n E m i l i o d o n E n r i q u e M. S i m p s o n . V a l v e r d e , pisó en tierra i enarboló el pabellón nacional. Las embarcaciones de este b u q u e iban a las órdenes del A las 5 n. se habían d e s e m b a r c a d o las fuerzas que c o n teniente 2. ° d o n H o r a c i o U r m e n e t a , s e c u n d a d o por el d u c í a m o s , las que ganaron i n m e d i a t a m e n t e a paso d e guardia-marina d o n J o s é María Villarreal i los aspirantes c a r g a la c i m a de los cerros para cortar por retaguardia la l b a ñ e z i Escobar. A las 7 h. 5 m . A . M. r o m p í el fuego t r o p a e n e m i g a que defendia a Pisagua. contra la batería del Morro N o r t e , sobre la q u e se h i z o tres disparos; pero n o h a b i e n d o sido contestados, fuera y a A las 7 h., h a b i e n d o d a d o orden de restituirse a b o r d o al oficial encargado del desembarque, izado todas las e m - i p o r q u e los disparos de la Covadonga i de este b u q u e h i barcaciones, d e j a d o en tierra un p i q u e t e d e 15 h o m b r e s I cieran algún estrago, o p o r q u e la j e n t e abandonara el c a ñ ó n , o p o r q u e n o lo tuvieran m o n t a d o , lo cierto es q u e d e la g u a r n i c i ó n de este b u q u e , a cargo de u n oficial, n o h a b i e n d o c o n t e s t a d o nuestros fuegos, resolví h a c e r para el c u i d a d o del lugar, zarpe' c o n d i r e c c i ó n a Pisagua, t o d o el mal posible a las baterías del Sur i a las posicio*d o n d e f o n d e é a las 7 h. 45 m. P. M. nes de las tropas enemigas, a c e r c á n d o m e hasta 200 metros A l amanecer del dia siguiente se c o n t i n u ó el d e s e m de la plaza, sosteniendo c o n las fuerzas enemigas parapeb a r q u e de caballos, víveres i pertrechos de guerra q u e tadas tras de las piedras u n vivísimo fuego de fusilería tenia a m i b o r d o , h a c i é n d o s e igual cosa p o r los trasdurante una hora, sin olvidar, de c u a n d o en c u a n d o , disportes. parar c o n los cañones algunas granadas hasta las n u e v e , L a c o n d u c t a tan valerosa i decidida observada p o r los hora en q u e se dio orden de cesar el fuego; pero a las 9.45 señores jefes, oficiales, tripulación i g u a r n i c i ó n d e los se disparó sobre la p o b l a c i ó n p o r haberse izado señales de b u q u e s q u e c o m p o n e n la escuadra de m i accidental m a n incendiar al e n e m i g o , lo q u e se ejecutó h a c i e n d o algunos d o , ha sido digna de t o d o elojio, i tan jeneral, q u e n o m e tiros. A las 11 h., h a b i é n d o m e el buque jefe izado señales p e r m i t o r e c o m e n d a r en particular a n i n g u n o , pues todos d e " v e n i r al habla", salí fuera de la bahía i seguí sus ellos han rivalizado p o r llenar c u m p l i d a m e n t e sus d e b e aguas en d e m a n d a de la caleta J u n i n d o n d e debia p r o t e res i las esperanzas del pais. j e r el d e s e m b a r c o d e la tropa. L l e g a d o allí, se h i c i e r o n D i o s guarde a V . S. d o s disparos i el e n e m i g o fugó, h a c i é n d o s e así sin resisM. T . T H O M S O N . tencia el desembarco, i siendo, por consecuencia, inútil m i A l señor Comandante Jeneral de Marina. p e r m a n e n c i a en ese lugar, p e d í órdenes i v o l v í al c a m p o del c o m b a t e a prestar cuanta a y u d a fuera posible al b u e n C O M A N D A N C I A D E L A CAÑONERA " M A G A L L A N E S . " é x i t o de la acción. Pisagua,

Noviembre

3 de

1879.

D i r é a V . S . q u e la tropa de p o n t o n e r o s q u e a b o r d o tenia, h a b i e n d o sido d e b i d a m e n t e distribuida, prestó sus S e ñ o r Jefe de división: b u e n o s servicios, y a h a c i e n d o uso de sus armas, y a c o m o Paso dar cuenta a V . S . de lo o c u r r i d o en el b u q u e d e sirvientes de los cañones i guardianes del estandarte. m i m a n d o , desde la salida d e Antofagasta hasta el 3 del A b o r d o del b u q u e de m i m a n d o , a u n q u e varias balas presente. d e rifle dieron en distintas partes de él, n o h u b o desgraE l martes 28 de O c t u b r e el b u q u e de mi m a n d o en c o n cia personal alguna que lamentar; pero, desgraciadamente, v o i c o n el trasporte Lámar, dejó el puerto de Antofagasta n o sucedió lo m i s m o en las embarcaciones que concurriea las 6 P. M. en d e m a n d a del de Mejillones de Chile, en el | ron al desembarco. E l guardia-marina d o n José María q u e largué el ancla a las 4 h. A . M. del 29. E n este p u e r | Villarreal, q u e m a n d a b a el tercer boto, fué herido en el to se e n c o n t r a b a n la corbeta (Jlligyins i trasporte Alalias brazo d e r e c h o i garganta levemente, i muí gravemente en Cousiño, e m b a r c a n d o tropas, pertrechos i animales, o p e el o j o d e r e c h o , según la opinión del cirujano del buque; ración q u e ausilié c o n todas las embarcaciones del b u q u e i muertos el marinero 2. ° J o s é R a m ó n Valenzuela i dos hasta terminarla. H a b i é n d o s e reunido al c o n v o i el trasporte soldados del c u e r p o de Zapadores. Copiapó, fragata Elvira Alvarez i el v a p o r Toro, a las 11 E n el s e g u n d o bote, m a n d a d o por el teniente U r m e n e P. M. zarpamos todos en d e m a n d a del resto de la escuata, fué herido en la pierna derocha el marinero 2. ° D i o dra. nisio Morales, i m u e r t o un soldado do Zapadores. La E l dia 20 a las 12 M., el que suscribe recibió órdenes d e herida del marinero n o es de gravedad. • adelantarse al c o n v o i Inicia al N o r t e hasta q u i n c e millas F i n a l m e n t e , en el primer boto fué herido levemente en en d e m a n d a de la escuadra, pero n o h a b i e n d o descubierto el h o m b r o d e r e c h o i h o m ó p l a t o del mismo lado, el guarnada, m e reuní n u e v a m e n t e a él, i en conferencia c o n el jefe d e división i c o m a n d a n t e del trasporte Copiapó, se j dian 1. ° T o m a s Harvis, i la embarcación arrojada a la playa sobre las piedras, por c u y o accidento dos marineros resolvió destacar al Sur el v a p o r Toro, mientras el c o n v o i fueron aplastados por el bote, recibiendo contusiones seguía también el m i s m o r u m b o a u n q u e c o n solo u n andar leves. de tres a cuatro millas recorriendo el meridiano de los 71 D u r a n t e el c o m b a t e se c o n s u m i e r o n las m u n i c i o n e s sigrados. guientes: A n t e s do separarse el Toro de los b u q u e s , fueron tras12 granadas c o m u n e s de a 115 libras. b o r d a d o s al de m i m a n d o los c i n c u e n t a i tres p o n t o n e r o s 1 id. doble id. id. q u e aquel c o n d u c í a . 18 id. comunes 64 id. T o d a esa n o c h e se n a v e g ó sin n o v e d a d alguna, i a las 20 id. id. 20 id. c i n c o de la m a ñ a n a del 31 se avistaron h a c i a el Este los 31 espoletas de percusión. h u m o s de la escuadra, sobre los que se h i z o r u m b o a toda 20 id. de concusión. fuerza, i a las 8 el b u q u e d e m i m a n d o t o m a b a y a su c o 1680 tiros a bala Comblain. l o c a c i ó n respectiva en el ala derecha. L a escuadra era seguida p o r las corbetas inglesas Turquoise i Thetis i faltaban el Amazonas, fjoa, Covadongai Angamos; pero c o m o a las seis de la tarde los tres últimos se reunieron a ella, i

A n t e s d e concluir, c á b e m e la satisfacción de que la oficialidad, guarnición i tripulación del b u q u e de mi m a n d o h a c o r r e s p o n d i d o , c o m o siempre, a los deseos de la p a -


GUERRA

78

DEL

tria en el m u i severo c u m p l i m i e n t o d e su deber i la b u e na v o l u n t a d que caracteriza al chileno. Es c u a n t o tengo q u e decir a V . S. en h o n o r a la verdad. D i o s g u a r d e a V . S. CARLOS A.

NÚM. 2 4 . — C O M A N D A N C I A

CONDELL.

D E LA GOLETA " C O V A D O N G A . "

Pisagaa,

Noviembre

3 de

1879.

D o i cuenta a V . S. de lo ocurrido en el buque de mi mando, desde nuestra salida de Antofagasta hasta el dia 2 del actual a las 6. P. M., que largué el ancla en esta bahía. E l 28 del p r ó x i m o pasado zarpé de aquel puerto jtinto con el couvoi i conservé mi posision hasta el dia siguiente a las 6 A . M., en que el señor Comandante en Jefe accidental m e ordenó regresar inmediatamente a Antofagasta en busca de la barca Elvira Alwrez i de los vapores Copiapó i Toro que se habían separado del convoi. A c t o continuo m e puse en demanda del espresado puerto, a toda fuerza de máquina, a donde llegué el m i s m o dia a la 1 h. 35 m. P. M., i después de esperar un rato, llegó a bordo el bote de la capitanía con el práctico del puerto, quien me informó que los buques que buscaba habían salido la noche anterior a las 10 h. 30 m. P. M. A l m o m e n t o m e puse en m o v i m i e n to a toda máquina, i aprovechando el viento, largué velas para reunirme al convoi en el lugar convenido. Continué navegando así hasta las 6 h. 10 m., en que se avistó un humo por la p r o a ; aferré velas i preparó el buque para cualquier evento. A las 6 h. 50 ni. reconocí ser el Amazonas e i n m e diatamente pasé a dar cuenta al Jefe del resultado de mi comisión. E n esta ocasión recibí orden de dirijirme a C o b i ja i Tocopilla en busca de los m i s m o s buques. A l dia siguiente, el 3 0 , a las 4 h. 40 m. A . M . , estaba frente a Cobija, i reconocido que no había eu el fondeadero buque alguno, me dirijí, a fin de economizar tiempo, a T o c o p i l l a , a donde entré a las 7 h. 50 m. A . M. A l l í encontré a¡ Angamos el que m e comunicó que no habia arribado a dicho puerto n i n g u na de las naves. A las 8 A . M . zarpé en demanda de Cobija creyendo encontrar al Amazonas; llegué allí a las 12 M. i después de comunicarme el capitán de puerto que ningún buque de los nuestros habia llegado, me dirijí nuevamente a Tocopilla a donde largué el ancla a las 4 P. M. A solicitud del comandante del Angamos, mandé todos los botes a remolcar las lanchas que debían embarcar al batallón de Artillería de Marina i tropa de caballería, permaneciendo en esta operación hasta las 9 h. 30 ni. P. M . , hora en que creí conveniente salir a cruzar fuera del puerto por haber notado que de tierra se hacían destellos que infundían sospecha. A las 11 h. 35 m. P. M. volví al fondeadero i mandé a tierra un oficio al señor Comandante de A r m a s para que se sirviera remitirlo en primera oportunidad al señor C o mande en Jefe accidental o entregarlo al comandante del primer trasporte chileno que arríbase allí, con la advertencia que ese oficio contenía el desempeño de m i comisión en esas aguas, c o m o también la derrota que debia seguir la Covadonga i el Angamos al siguiente d i a ; por tanto, le hice recomendar que la referida comunicación solo fuera entregada a un oficial de guerra de marina para ser conducida a su destino. A las 12 h. 30 m. A . M . volví a cruzar en la boca del puerto esperando que el Angamos concluyese de embarcar la tropa i animales que debia conducir. A la 1 en convoi con el espresado vapor, gobernamos al Oeste hasta las 6 A . M . en que no habiendo encontrado la escuadra en el punto designado para reunión, resolví, por las instrucciones verbales que habia recibido del Jefe accidental de la escuadra, c o m o por las instrucciones escritas que tenia el comandante del Anqamos, gobernar al Norte del mundo i a una distancia de 30 millas de la costa, calculando arribar a Pisagna al amanecer del dia ¡siguiente. A la 1 P . M. de este vdtimo dia se avistó un vapor por la proa i a las 2 h. P. M. estábamos al costado del Loa; cargué velas i poniéndome al habla con el Loa recibí orden de seguir sus aguas para

PACIFICO.

incorporarnos a la escuadra, consiguiendo tomar nuestra colocación en el convoi a las 5 h. 30 m. 1'. M . sin haber tenido hasta ese m o m e n t o novedad alguna. También tomé en Tocopilla 69 individuos de tropa de la Artillería de Marina i dos oficiales, los cuales fueron trasbordados al Angamos el 1. ° del actual a las 6 h. P . M . L a noche de ese dia seguimos navegaudo con el convoi hasta el amanecer del dia que j u n t o con la división de ataque avancé hasta entrar al puerto de Pisagna, i reconocidas que fueron las posiciones del enemigo, se rompió el fuego a las 7 h. 5 ra. sobre el Morro de Pisagua, de la parte N o r te, i viendo que no se contestaba a nuestros fuegos, viré para tomar la posición conveniente para conceutrar los fuegos sobre la batería del Sur, que en ese m o m e n t o la batían el Cochrane i la O'Iliggins. Inmediatamente que n o tó el que suscribe que la guarnición abandonaba el fuerte, goberné cerca de playa hacia el Norte, tanto para protejer el desembarco de las tropas, c o m o también para hacer fuego sobre las tropas enemigas que bajaban en ese m o mento por las laderas del Morro i se refujiaban en el c e menterio de la población, consiguiendo evitar que los enemigos lograran llegar al punto de desembarco i hacerlos regresar a sus parapetos. Proseguí en seguida acercándome mas al punto de desembarco de nuestras tropas, i obtuve el resultado que buscaba desalojando al enemigo de la posición ventajosa que ocupaba eu ese m o m e n t o para atacar a la tropa que desembarcaba en P l a y a Blanca. Tan luego c o m o las tropas tomaron posesión del punto de desembarco, me desprendí de la playa a una distancia de 700 metros i principié el fuego sobre los grupos enemigos que dominaban las cimas de los cerros. E n esa posición permanecí media hora, i cumpliendo órdenes del capitán Símpson, jefe del desembarco, me dirijí a reconocer la caleta Norte de la bahía. A mi llegada pude cerciorarme de las grandes ventajas que ofrecía esa caleta para un desembarco protejido por los fuegos de los buques. L o s enemig o s en dispersión corrían al interior de la Quebrada de Camarones, i con el fin de ahuyentarlos i preparar el lugar de desembarco, hice hacer fuego de fusilería hasta que estuvieron fuera de alcance i la playa completamente despejada. • A las 12 h. 30 m. P. M . regresé al puerto i continué el fuego hasta l a ' l h. 30 m., eu que no se veía ya al enemigo. E n esta acción solo ha habido un herido, el carbonero Cecilio R o j a s , que recibió un balazo en un h o m b r o en circunstancia que iba en el bote de desembarco, pero cuya herida es de poca gravedad. Los proyectiles i pólvora consumidos es c o m o sigue: 100 granadas comunes con espoleta de percusión. 10 id. de segmento con id. de tiempo. 17 id. de a 9 libras. 33 id. comunes de percusión. 10 id. id. de tiempo. 10 tarros de metralla. 2500 tiros Comblain. 110 cartuchos pólvora de 10 libras c/u. 70 id. id. 18 onzas c/n. 225 estopines. E n conclusión, me es grato manifestar a V . S. que la oficialidad i tripulación se han conducido a mi entera satisfacción. E s cnanto t e n g o que esponer a V . S. en cumplimiento de mi deber. Dios guarde a V . S. De a 70

M A N U E L J.

ORELLA.

Al señor Comandante en Jefe de la división de ataque del puerto de Pisagua.

NÚM.

102.—COMANDANCIA

DEL

Pisagua,

«ALMIRANTE

Noviembre

COCHRANE.»

2 de

1879.

Cumpliendo con las órdenes de V . S., el 25 del p r ó x i m o pasado a las 6 h. 45 P. M . zarpamos de Antofagasta. D e -


CAPITULO

bido a las cansas qne V . S. conoce llegamos a este puerto ayer a las 6 A . M . E n virtud de las intrncciones del señor Jeneral en Jefe, a la hora indicada, habiendo dejado antes los botes en el trasporte Copiapó, avanzamos los buques de guerra hacia adentro del puerto, i después de estudiar las posiciones enemigas, rompió sus fuegos el de mi mando contra la batería del Sur, a las 7 h. 5 m., a 1,300 metros de d i s tancia. A las 7 h. 55 m., habiendo cesado los fuegos de ésta, suspendimos los nuestros gobernando en seguida al centro del fondeadero. C o m o el enemigo empezase a refujiarse en la población, fué preciso disparar algunos tiros para desaloj a r l o , lo que causó incendio en ella. Después se dispararon varias granadas Shrapnel en protección del desembarco de las tropas de los trasportes. E n este buque hemos tenido que lamentar algunas bajas en los que tripulaban las embarcaciones, i entre ellos el valeroso guardia-marina señor Lnis V . Contreras, que fué herido gravemente en un h o m b r o p o r bala de rifle; i de la tripulación: Marinero 2.° R a m ó n Fierro, muerto por rifle. Id. id. Juan A r r o y o , herido levemente* Grumete Seferino F l o r e s , id. id. Carbonero Enlojio Tejeda, id. id. E l numero de proyectiles qne se han empleado es de 328, repartidos en diversos calibres, c o m o s i g u e : 47 granadas comunes de 9 pulgadas. 11 id. Shrapnel de 9 » 36 id. comunes de 2 0 libras. 13 id. de Segmentos 20 » 13 id. de id 9 » 1 Metralla 9 » 8 Granadas comunes de 7 libras en la laucha a vapor. E n la operación del desembarcó se varó el bote p r i m e ro, haciéudose en seguida pedazos a cansa de la reventazón, habiendo sido imposible salvarlo. A c o m p a ñ o a V . S. orijinales los partes que me han pasado los comandantes de la ffHiggins, Magallanes i Covadonga, buques que tomaron parte en la acción. Dios guarde a V . S. J.

J.

LATORRE.

Al señor Comandante en Jefe accidental de la Escuadra.

COMANDANCIA D E LA CORBETA " o ' H I G G I N S . "

Pisagua,

Noviembre

2 de

1879.

E n cumplimiento de las órdenes recibidas ayer, entré a este puerto en convoi con el Cochrane, a las 6 de la mañana de hoi, i habiéndome h e c h o las señales de romper el fuego sobre el fuerte situado en la parte Sur de la p o b l a ción, r o m p í sobre él los fuegos a las 7 h. 5 m., i los c o n t i nué hasta las 8 en que quedaron completamente apagados. A las 10 h. en unión del Cochrane, Magallanes i Covadonga rompimos nuevamente los fuegos i la CHiggins sobre las trincheras i parapetos del enemigo, habiéndolos continuado hasta las 2 de la tarde, hora en que aquél, tomado por la retaguardia por una parte de nuestro ejército i batido de frente por el resto del que pudo desembarcarse en medio de un vivo f u e g o de fusilería, h u y ó ; cesaron entonces nuestros tiros que en jeneral fueron certeros. E l número de granadas disparadas por este buque asciende a 180, calibre de 115, 70 i 4 0 . Por separado acompaño a V . S. la relación de los muertos i heridos que en este momento existen a bordo, ocasionados en el desembarque. E l inventario de las prendas de ropa, ajustes i otros o b jetos pertenecientes a los fallecidos, se están formando por

PRIMERO.

el contador del buque, para remitirlos en primera o p o r t u nidad a la Comandancia Jeneral de Marina. Dios guarde a Y . S. J.

MONTT.

Al señor Comandante de la division Naval.

COMANDANCIA D E L VAPOR " A B T A O . "

Pisagua,

Noviembre

2 de

1879.

T e n g o el h o n o r d e p o n e r en c o n o c i m i e n t o d e V . S. t o d o l o ocurrido en el b u q u e de m i m a n d o y e n d o en c o n v o i en viaje de Antofagasta a Pisagua. E l 28 del mes p r ó x i m o pasado, a las 6 h. P. M., zarpam o s j u n t a m e n t e c o n los buques de guerra Amazonas, Cochrane, Abtao, Magallanes, Covadonga, Loa i los trasportes Itata, LAmarí, Santa Lucía, Tolten, Lámar, Huanay, Toro, Angamos i Paquete ale Maule, siguiéndonos durante el viaje las corbetas d e S. M. B. Turquoise i Thetis. L a Magallanes, Angamos i Toro se apartaron de la escuadra una vez m o n t a d a p u n t a Tetas c o n r u m b o al N o r t e del c o m p á s , siguiendo el grueso del c o n v o i c o n r u m b o al N o r o e s t e c o n u n andar de cuatro a c i n c o millas. E n la m a ñ a n a del siguiente dia se destacó el vapor Covadonga c o n r u m b o a tierra, a la altura de Mejillones de Chile. E n la tarde h i z o igual maniobra el buque de la insignia, Amazonas, i c o n igual r u m b o , q u e d a n d o en su lugar el Almirante Cochrane i recibiendo orden el c o n v o i de aguantarse sobre la máquina. E n la m a ñ a n a siguiente v o l v i ó a reunirse a la escuadra, i después de haberse puesto al habla c o n el Cochrane, se largó a t o d o andar r u m b o a tierra. El c o n v o i principió su m a r c h a r u m b o N o r t e del m u n do, a n d a n d o c i n c o millas. A l amanecer se avistaron c i n c o h u m o s por el Oeste, que mas tarde resultaron ser la O'IIiggins, Magallanes, Matías Cousiño, Amazonas i Copiapó: este ú l t i m o r e m o l c a n d o a la fragata mercante Elvira Alvarez, los cuales se i n c o r p o r a r o n a la escuadra. E l Anuizonas, después de ponerse al habla c o n el Cochrane, siguió al N o r t e a t o d o andar. Mas tarde se i n c o r p o r ó éste al trasporte Angamos. Después de pequeñas alternativas i paradas del c o n v o i por atraso de algunos buques menores, a las 6 h. 50 m . A . M. del dia 2, entramos a la bahía de Pisagua los b u ques de guerra Cochrane a la cabeza, i sucesivamente la O'Higgins, Magallanes, Amazonas, Abtao, Loa i Covadonga; a c o n t i n u a c i ó n los trasportes Copiapó i Limar t, que c o n d u c í a n la segunda división de desembarco, siguiendo los demás buques u n p o c o atrás. A las 7 h. los buques d e guerra atacaron a 1,000 m e t r o s de distancia los dos fuertes, situados uno al N o r t e i otro al Sur d e la población, cada uno c o n un cañón de a 100, Parrot, r o m p i e n d o sus fuegos sobre ellos, los que c o n testaron c o n tres cañonazos el del Sur i u n o el del N o r t e , apagando sus fuegos inmediatamente por la certera p u n tería de los cañones de nuestra escuadra, causándoles varias bajas, i a b a n d o n a n d o sus fuertes h u y e r o n hacia los cerros. E n seguida se c o n c r e t ó la escuadra a bombardearla p o b l a c i ó n para desalojar al e n e m i g o i destruir todos los parapetos i lugares d o n d e habia grupos de soldados i facilitar el desembarco de nuestro ejército, lo que se consiguió en m u i p o c o t i e m p o i n c e n d i a n d o la ciudad en cuatro distintos puntos, depósito de salitre i carbón, f o r m a n d o el total una especie de hoguera i nubes de h u m o que cubrían los cerros de la bahía. E l Amazonas, Magallanes, Itata i Angamos partieron momentos después al Sur con la 1. división para desembarcarla en Junin. E l vapor Abtao que conducía al rejimiento 4. ° de línea, sin embargo de encontrarse con su cubierta i entrepuente llenos por la tropa de trasportes i otros útiles de desembarco i aguada en jupas para el ejército, iba a disparar los dos cañones de a 150 que monta este buque, sobre la tí


G U E R R A

80

D E L

población, cuando recibió orden por seña del buque jefe de retirarse por no ser necesario hacer mas disparos, desde que estaba incendiada la ciudad; los fuegos da los fuertes apagados i abandonados. A r r i a m o s los botes del buque bien tripulados i armados con rifle, a cargo uno del guardia-marina señor Castro, i en el otro i al mando de ambos, al teniente 2. ° don José Luis Silva. I g u a l maniobra hicieron los demás buques de guerra i trasportes. Estas embarcaciones debían llevar tropas a tierra. A las 10 h. 45 m . se puso en marcha la flotilla para el desembarco, conduciendo c o m o 300 soldados de los batallones Zapadores, A t a c a m a , i 25 del Bnin, llevados estos ú l m o s por los botes de nuestro buque, la cual avanzó hacia tierra haciendo fuego, en medio de una granizada de balas que de la playa, peñascos i alturas de los caminos de z i g zag del elevado cerro a escarpe, les dirijian los invisibles enemigos. Las embarcaciones se veian rodeadas de una nube de humo i agua, causándonos muchas bajas tanto en el ejército c o m o en los tripulantes, así es que, desde el m o mento de poner pié en tierra, nuestras pequeñas fuerzas tenían que luchar casi siempre cuerpo a cuerpo con el enem i g o para desalojarlo de sus parapetos i de las piedras que rodean la playa, lo qne se consiguió después de muchas bajas por ambas partes i mediante el esfuerzo heroico de nuestros soldados, protejidos por los fuegos que los buques de guerra hacían sobre los grupos que intentaban bajar de los cerros. Desembarcados los soldados, se desplegaron en guerrilla i principiaron a batirse c o m o leones subiendo los caminos de los cerros i haciendo huir al e n e m i g o , el que despavorido abandonaba sus fosos corriendo siempre hacia las cumbres, donde los buques de guerra los barrían con sus certeros i mortíferos tiros a granadas. A las 11 h. desembarcó el primer refuerzo, siempre a c o sado por los fuegos de las alturas; pero de la playa i p e ñascos ya nuestros bravos soldados habían desalojado al enemigo. A las 11 h. 10 m. un g r u p o c o m o de 2 5 hombres de los nuestros alcanza al primer camino de la línea del ferrocarril; en ese m o m e n t o de todos los buques se oye un estruendoso / Viva Chile! i las bandas de música rompen con la Canción Nacional, i mientras se envían refuerzos, una segunda ascensión por la segunda falda ejecutan nuestros soldados para apoderarse del segundo camino también. L o s cadáveres se v e n rodar, tanto del e n e m i g o c o m o d e los nuestros. E l d e s e m b a r c o se h a c e y a c o n lijereza i alivio. Por t o das partes se ve nuestro ejército subiendo los d e s h e c h o s hasta tomar el c a m i n o q u e los lleva a la c u m b r e , d o n d e , después de u n p e q u e ñ o fuego, h u y e r o n los enemigos. Se izó el pabellón nacional en varios lugares i se o b t u v o un triunfo completo, t o m a n d o el c a m p a m e n t o del e n e m i g o mediante al c o m p o r t a m i e n t o h e r o i c o del ejército i la parte activa q u e t o m ó nuestra escuadra, q u e c o n sus granadas les h i z o huir de sus parapetos. E n el b u q u e de m i m a n d o n o ocurrió n o v e d a d d u r a n t e el viaje i t o m a de Pisagua. D e s e m b a r q u é el rejimiento 4¡ ° de línea c o n t o d o su equipo. E l Abtao c o n t i n ú a c o n d e n s a n d o agua d u l c e para el c o n s u m o del ejército. E l c o m p o r t a m i e n t o de los oficiales de m i b u q u e durante el c o m b a t e , fué altamente h o n r o s o . D i o s g u a r d e a V . S. AURELIANO T.

SÁNCHEZ.

A l sefíor Comandante en Jefe accidental, capitán do fragata, don Manuel T. Thompson.

PACIFICO.

Pisagua,

Noviembre

3 de

1879.

S e ñ o r C o m a n d a n t e en J e f e : Comisionado para hacer el r e c o n o c i m i e n t o de la caleta d e J u n i n i dirijir el d e s e m b a r c o de las tropas en este l u gar, m e dirijí a él c o n el primer c o n v o i c o m p u e s t o d e los botes del Amazonas i v a p o r Itata, llevando on ellos parte del batallón N a v a l i parte del 3. ° de línea, f o r m a n d o e n t o d o u n total de doscientos h o m b r e s . A n t e s de desembarcar, o r d e n é que los botes que f o r m a ban el c o n v o i se mantuvieran a la entrada d e la caleta, i a v a n c é en la primera canoa al interior d e ella, saltando en tierra frente a las casas del lugar, sin o p o n é r s e m e resistencia por haber h u i d o la g u a r n i c i ó n que allí había, por los disparos de c a ñ ó n h e c h o s p o r el crucero Amazonas m o m e n t o s antes de fondear. C o l o q u é el pabellón n a cional en u n lugar bien visible, el q u e fué saludado d e s d e a b o r d o c o n entusiastas vivas. A c t o c o n t i n u o h i c e señales a los botes de dirijirse al atracadero, que a u n q u e malo, per la m u l t i t u d d e rocas q u e obstruyen la entrada i levanta una mar gruesa, se logró desembarcar sin el m e n o r accidente, desde las 11 h . 50 m. A. M. hasta las 5 P. II., dos mil quinientos infantes c o n sus jefes i oficiales correspondientes, siete piezas d e artillería c o n sus muías i m u n i c i o n e s i treinta caballos. Los subtenientes d o n D o m i n g o C h a c ó n i d o n O t t o M o l t k e , ayudante del q u e suscribe, manifestaron, en el d e s e m p e ñ o d e su c o m e t i d o , una actividad, celo e intelij e n c i a consiguientes a la urjencia del caso. D i o s guarde a V . S. EMILIO

VALVERDE.

Al señor Comandante en Jefe accidental de la Escuadra.

NÚM. 2 2 . — C O M A N D A N C I A

Al ancla en Pisagua,

D E L VAPOR " L O A . "

Noviembre

5 de

1879.

Señor Comandante: T e n g o el h o n o r d e c o m u n i c a r a V . S. que, c o n f o r m e a las instrucciones recibidas en Antofagasta el 2 7 del p r ó x i m o pasado, zarpé de este puerto ol m i s m o día, n a v e g a n d o en c o n v o i hasta llegar a la vista d e Pisagua el 2 d e l presente. D u r a n t e el b o m b a r d e o de los fuertes i trincheras d e l e n e m i g o por los b u q u e s de la escuadra, p e r m a n e c í s o b r e la m á q u i n a en la c o l o c a c i ó n q u e se m e habia designado. A las seis de la mañana e c h é al agua cuatro e m b a r c a ciones menores para q u e fueran a ponerse a las órdenes del capitán de n a v i o g r a d u a d o d o n E n r i q u e M. S i m p s o n , encargado de la operación del desembarco. D i c h o s b o t e s iban a cargo del teniente 2 . ° d o n A m a d o r Barrientes, i cada u n o cíe ellos al m a n d o de los aspirantes d o n A l b e r t o Fuentes, d o n E d u a r d o D o n o s o , d o n Z e n o b i o B r a v o I. i el j o v e n voluntario d o n Carlos Gacitúa L ó p e z . M e h a g o u n deber en r e c o m e n d a r especialmente a la consideración de V. S. la c o n d u c t a ele c a d a u n o d e los n o m b r a d o s , pues manifestaron serenidad i valor. E l t e niente Barrientes fué el primer chileno q u e saltó en tierra en la playa N o r t e , llevando u n a bandera nacional q u e plantó sobre una prominencia del terreno en m e d i o d e u n a lluvia de balas q u e solo perforaron su traje. E l c a p i tán de corbeta g r a d u a d o i s e g u n d o c o m a n d a n t e d e este b u q u e d o n Constantino Bannen, e m b a r c a d o en la canoa, a c u d i ó voluntariamente a a c o m p a ñ a r los botes d e este b u q u e i prestar valiosos servicios a y u d a n d o a efectuar el desembarco; lo a c o m p a ñ a b a el voluntario d o n Osear Gacitúa. D u r a n t e las últimas horas del c o m b a t e disparé c o n el c a ñ ó n de a 7 0 tres granadas c o m u n e s en d i r e c c i ó n a los g r u p o s de íujitivos q u e avanzaban hacia el M o r r o d e l lado N o r t e del puerto, c o n l o c u a l i m p e d í q u e se r e h i cieran. D u r a n t e el d e s e m b a r c o salieron heridos: Aspirante, d o n E d u a r d o D o n o s o .


CAPITULO

Patrón de bote, d o n Sebastian Barquero, chileno. Marinero 1. ° , J o s é J h o n s o n , c h i l e n o . D i o s guarde a V . S. JAVIER

MOLINAS.

Al señor Comandante en Jefe de operaciones marítimas.

'•'•Vapor Loa"'.—Señor C o m a n d a n t e : — P a s o a dar cuenta a V. ís>. de la comisión que tuvo a bien confiarme el dia 2 del presente en el puerto de Pisagua. Cumpliendo sus órdenes salí de a bordo al mando del 1. ° , 2. ° , 3. ° i 4. ° botes, en los cuales iban en c o m i sión los aspirantes señores A l b e r t o Fuentes, Eduardo D o noso, Cenobio Bravo i voluntario Carlos Gacitúa L o p e z , ocupando ei que suscribe el 1. ° . H a b i é n d o m e puesto a la disposición del capitán de navio señor Enrique S i m p son, se me ordenó tomar en los botes a los soldados del batallón A t a c a m a con el objeto de efectuar el desembarco en el puerto, lo que hicieron, c o m o en número de 50, yendo en el 1.° c o m o 15 de ellos. Según orden recibida del capitán de corbeta señor C o n s tantino Bannen, nos colocamos en segunda línea con varios otros botes que conducían soldados del m i s m o cuerpo, y e n do en la primera los botes ocupados por el cuerpo de Z a padores. L a escuadrilla se puso en movimiento gobernando hacia el Sureste de la bahía; pero c o m o a su medianía se me ordenó desembarcar. En el acto hice rumbo al Noroeste, donde se divisaba una pequeña playa de arena, siendo seguida por toda la 2. línea i muí de cerca por los botes del buque. a

PRIMERO.

81

E n este primer desembarco el enemigo mató tres de los soldados que iban en nuestro bote e hirió a uno. Mandé los botes al Copiapó en busca de mas soldados, permaneciendo el que suscribe en tierra. A l llegar por segunda vez los botes a la playa fué herido el aspirante señor D o n o s o , el patrón del segundo bote Sebastian B a r quero i el marinero primero Tomas Jhonson mui g r a v e mente. E l primer bote recibió dos balas a proa i una a popa que lo perforaron; otra bala rompió uno de los toletes i a mas recibió muchas otras que solo sacaron astillas de sus costados; el segundo bote recibió una que rompió el barril de aguada. Después de este segundo desembarque, los botes se o c u paron en desembarcar soldados i remolcar las lanchas que iban llenas de ellos, pues el paso estaba ya libre. I g u a l mente envié a bordo cuatro heridos, entre ellos se encontraba el capitán F r a g a , del batallen Atacama. D e b o agregar que nuestra marinería, desde el primero hasta el último desembarca que se hizo, desde sus botes hacia un nutrido i certero fuego de rifles, pues hasta el grumete José Sepúlveda, de doce años de edad, derribó a dos soldados enemigos. Tauto el valor de nuestros soldados del Atacama c o m o el d é l a marinería de nuestros botes, ha sido digno de todo elojio; no puede ya exijirse mayor coraje, audacia i serenidad. Igualmente tengo el placer de poner en su conocimiento que los señores aspirantes i el voluntario señor Gacitúa se han portado con valor i serenidad admirables. E s cuanto tengo que decir a U d . Dios guarde a U d .

M. B A R R I E N T O S . A l acercarnos a la playa fuimos recibidos por el enemiPisagua, N o v i e m b r e 3 de 1879. go con un nutrido fuego de fusilería que nos hacia parapetados tras unas rocas que no distarían 7 n 8 metros de la p l a y a ; pero c o m o no viese quienes nos hacian fuego, seguiCOMANDANCIA JENERAL D E TRASPORTES. mos avanzando a toda fuerza de remos. Pisagua, Noviembre 7 de 1879. A las 9.20 mi bote tocó el primero la playa i salté a tierra con los 15 soldados que conducía, llevando enarboCon fecha 3 del presente el c o m a n d a n t e del vapor lada la bandera de nuestro bote. Sucesivamente desemTolten m e dice lo siguiente: barcó la jeute del 2.°, 3." i 4.°, i c o m o no hubiese en el pri" T e n g o el h o n o r de poner en c o n o c i m i e n t o de V. S. lo mer bote ningún oíicial del batallón i siendo tan críticas acaecido en la m a ñ a n a de ayer. las circunstancias, tomé el mando de los soldados que " H a b i e n d o recibido orden del C o m a n d a n t e en Jefe de saltaron c o n m i g o . i la escuadra de avanzar hasta los b u q u e s de guerra, e c h á n E l enemigo tenia su primera línea parapetada tras de d o n o s señales el blindado Cachrane para que m e pusiera las rocas i a lo largo de la playa, i la segunda en el cerro al habla, recibí de esto jefe la orden de a p r o x i m a r m e a c o m o a 100 metros mas o menos sobre el camino del ferro- tierra para hacer fuego sobre el e n e m i g o i pro tejer el carril ; así es que al desembarcar quedamos colocados en desembarque de tropas, i q u e la tropa se ocultara en el medio d é l a primera línea, quedando la segunda a nuestro entrepuente i desde las claraboyas hiciera fuego. frente. " A s í se h i z o ; mas no era posible que toda la tropa c u Inmediatamente que estuvimos en tierra m e dirijí con piese en el entrepuente; los que quedaron en cubierta los 15 hombres que llevaba hacia un pequeño Morro que fueron distribuidos de tal manera, que hacian fuego sobre está c o m o a setenta metros hacia el Sur, donde había altendidos. gunos enemigos, i a las 9.25, acompañado del aspirante " U n a vez, pues, a tiro de mis cañones i cargados éstos señor Fuentes, enarbolamos en su cúspide nuestro tricolor, c o n metrallas, a fin de dañar mas al enemigo, r o m p í los empeñaudo al mismo tiempo el combate con el flanco i z - fuegos tanto de artillería c o m o de fusilería, causando, n o quierdo del enemigo, acompañándonos m o m e n t o s después d u d o , algún efecto en las filas del enemigo. Mas, c o m o al unos 15 hombres mas del 2.° b o t e ; el resto atacó a los ene- tercer disparo faltase el c á n c a m o del broguero del c a ñ ó n migos que quedaron a retaguardia al cortar la línea. de estribor i se nos hiciera u n fuego m u i sostenido, c a u E l fuego del enemigo era nutridísimo, pues estábamos sándonos algunas bajas, determiné alejarme un p o c o ; pero, c o m o a esa distancia n o alcanzaban los cañones, eutre tres fuegos. E n este mismo instante los demás botes determiné abandonar m i posición c o n el sentimiento de desembarcaron pocos metros mas al Sur donde estaban atrincherados unos 40 e n e m i g o s : éstos al verse atacados n o haber llenado m e j o r m i c o m i s i ó n de protejer el d e s e m barque, t o d o d e b i d o a la mala clase de los cañones i d e s por el flanco i el frente emprendieron la retirada, siempre pués de haber disparado tres tiros a metralla, i, mas o batiéndose, hacia la cumbre del cerro. L o s oficiales del A t a c a m a iban mandando su jente, pero m e n o s , c o m o tres mil tiros la tropa, todos m u i bien diriel combate estaba ya empeñado, i los bravos del A t a c a m a j i d o s , tanto por la corta distancia c o m o por la posición del e n e m i g o , que descendía en esos m o m e n t o s a rechazar al paso de c a r g a i con un valor sin igual hacían un vivo fuego, avanzando siempre por el camino arenoso, empinado el desembarque.

i difícil; terribles estragos le hacían al enemigo, que estaba ya al descubierto. Desde este m o m e n t o el ataque se hizo jeneral en toda la línea, no pndiendo dar pormenores de lo que sucedía mas hacia el Sur de la playa por no verse a cansa de los accidentes del terreno. TOMO

II—11

" E n la marinería n o ha h a b i d o n o v e d a d , i sí en la tropa, h a b i e n d o resultado tres muertos i trece heridos. El buque fué perforado en varias partes de la cubierta. " E l desembarque de tropa h a terminado hoi sin n o vedad.


82

G U E R R A

D E L

" T a l es lo sucedido ayer, dia q u e hará m e m o r i a en los anales de nuestras glorias, c o n s i g u i e n d o v e n c e r al e n e m i g o en su propio suelo i q u e estaba perfectamente atrincherado. " E n c o n c l u s i ó n , c á b e m e la satisfacción d e manifestar a V . S. el d i g n o c o m p o r t a m i e n t o de la oficialidad i tripulac i ó n del b u q u e de m i m a n d o , que h a n sabido c a d a u n o c u m p l i r c o n su deber en los m o m e n t o s en q u e se j e n e r a lizó mas el fuego del e n e m i g o . " T o d o lo que p o n g o en su c o n o c i m i e n t o para los fines a q u e h a y a lugar." L o que trascribo a V . S. para los fines consiguientes. D i o s guarde a V . S. PATRICIO

LYNCH.

Al señor Comandante Jeneral de Marina.

COMANDANCIA JENERAL D E T R A S P O R T E S . — A BORDO DEL «ITATA.»

Pisagua,

Noviembre

7 de

1879.

E l dia 20 del p r ó x i m o pasado Octubre, b a l l á u d o m e en la bahía de A n t o f a g a s t a con la flota de trasportes de mi m a n d o , recibí del señor Ministro de Guerra i Marina la orden para proceder al embarque del ejército del N o r t e , destinado a ocupar territorio peruano. E n cumplimiento de esa orden, tomé las medidas o p o r tunas para que aquella operación se efectuase cou la rapidez i precauciones necesarias, atendiendo a las dificultades que presenta la indicada bahía. En aquel dia i en los que siguieron hasta el 28, trabajándose durante toda la noche del 27, se pudo embarcar los cuerpos del ejército, las municiones correspondientes, el material c o m p l e t o de la artillería, los caballos, el m a t e rial del cuerpo de pontoneros, los elementos de embarque i una considerable cantidad de agua para el uso del ejército. E l dia 28, a las 5 P. M., di cuenta al señor Ministro de la Guerra, quien se encontraba ya con el señor Jeneral en J e f e a bordo del Amazonas, de que solo quedaba en tierra, pronto para embarcarse, un escuadrón de Granaderos con su caballada, haciéndole presente ademas que en la Elvira Alvarez había capacidad suficiente para colocar hasta trescientos caballos mas de los que conducía. E l señor Ministro me ordenó suspender todo embarque, a fin de zarpar con la brevedad posible. E n efecto, a las 6 P. M . se dio desde el Amazonas la señal de partida i el convoi se puso en m o v i m i e n t o . D i r i j í a l o el Amazonas, a cuyo bordo marchaba el capitán de fragata don Manuel T. T h o m p s o n , que hacia de jefe de la escuadra. A retaguardia quedaron la fragata a la veda Elvira Alvarez i los trasportes Copiapó i Toro, que debían r e m o l carla siguiendo las aguas del convoi. Comprendí que la operación de sacar esa fragata de la bahía seria morosa i difícil, no solo por las condiciones especiales de la rada de Antofagasta, en un dia de mar ajilado por recio viento, sino también por los estorbos que presentaban los buques mercantes allí surtos, en horas en que ya se estendian las sombras de la noche. Teniendo esto presente, i sabiendo que algunas de las naves del convoi debían recalar a Mejillones para embarcar allí cuerpos de tropa, ordené a los trasportes remolcadores que, en caso de no poder seguir el convoi, perdiéndolo de vista, se clirijiesen al indicado puerto con la fragata remolcada. T o m é tal medida a causa de no haber recibido instrucciones sobre r u m b o , distancias i punto de reunión. Durante la noche del 28 se navegó a distintos r u m b o s , siguiendo al Amazonas que dirijia el convoi. A l amanecer del dia 29, pude notar que faltaban del convoi el Lámar, el Angamos, el Copiapó, el Toro i la Elvira Alvarez. Me puse al habla con el Amazonas i le hice saber la r e solución que había adoptado al salir de A n t o f a g a s t a , a

PACIFICO.

última hora, de indicar, en caso de estravío del convoi, a las tres últimas naves, la bahía de Mejillones c o m o punto de recalada. Supe en esos m o m e n t o s que el Lámar i el Angamos, habían sido despachados de A n t o f a g a s t a sin m i conocimiento ni dirección. Desde las 8 A . M. del dia 2 9 , el convoi permaneció e s tacionado, habiendo sido despachada la Covadonga con d i rección a Antofagasta. E n ese dia se me hizo saber que la recalada se haría en las caletas de Pisagua i Junin, i que el punto de reunión para que se incorporasen al convoi los buques ausentes, seria latitud Sur 23°, loujitud G r . 71° 28'. A las 6 P . M. de ese dia, el Amazonas se separó con r u m b o al Este, quedando accidentalmente al m a n d o del convoi el capitán de fragata don Juan J . Latorre. El dia 30, a l a s 6 A . M., regresó el Amazonas, i se c o n t i nuó navegando de 3 a 4 millas por hora al N o r t e del c o m p á s ; pero en el m i s m o dia, a las 6 P. M., el Amazonas volvió a separarse hacia el Este, i la flota continuó r u m b o al Norte con andar de 3 millas por hora. E l dia 3 1 , a las 8 A . M . , se reunieron la O'Iliggms, ha Magallanes, el Mañas Comino i el Copiapó cou la Elvira Alvarez; i mas tarde, a las 4 P . M., la Covadonga i el Angamos, con el Ijoa que había salido en descubierta. E l 1." del presente N o v i e m b r e , el señor Ministro de la Guerra convocó a bordo del Amazonas a los jefes de m a rina i del ejército, para hacerles saber el objeto i plan de la espedicion i la colocación que debían tomar durante la operación proyectada los buques del convoi. Debía atacarse a Pisagua i a Junin para efectuarse un d e s e m b a r c o , marchando a vanguardia i en línea el Cochrane, la (Jlliggins, la Magallanes i la Covadonga. P o r el costado derecho navegaría el Amazonas dando la dirección, i el ítala seguiría sus aguas. A retaguardia marcharían los demás trasportes, hasta el m o m e n t o en que fuese oportuno c o l o carlos en situación para embarcar en los botes las tropas de ataque. Se acordó efectuar la recalada a las indicadas caletas a las 4 A . M . del dia 2 ; pero ya fuese la desviación de las corrientes, ya fuese cualquier otro m o t i v o , esa recalada se hizo a doce millas al Norte de los puntos fijados, perdiéndose algunas horas. L a flota e m b o c ó la bahía de Pisagua a las 6 A . M . de aquel dia, i una hora mas tarde los buques de guerra t o maban colocación én el fondeadero, al frente de los fuertes. A las 7 h. 15 m. el Cochrane rompió el fuego sobre las baterías enemigas, i pocos minutos después disparaban a su vez la O'IIiggi/is, la Magallanes i la Covadonga,. E l bombardeo se circunscribió al principio sobre los fuertes, i mas tarde sobre la población, cuando desde sus edificios se hicieron descargas de fusilería sobre nuestras naves. Mientras los cañones de la escuadra batían los fuertes enemigos, los trasportes se acercaban a tierra con lentitud. C o m o a dos mil metros de la costa comenzaron a arriar sus botes, que fueron enviados al costado del Copiapó i del LJmarí. A bordo de esos trasportes venia la segunda división del ejército, compuesta del batallón A t a c a m a i del rejimiento Bnin, i destinada al primer ataque de d e sembarco. Continuaba el b o m b a r d e o a las fortificaciones enemigas i hallábase en los botes parte de aquella división, cuando el Amazonas se dirijió a la caleta de Junin, siguiéndole el Ltata i la Mac/allanes, según las instrucciones recibidas: eran las 10 h! 30 m . A . M . A las 11 h. 15 m. llegamos al fondeadero de J u n i n . A l g u n o s tiros de la Magallanes bastaron para poner en fuga a la jente que defendía aquella caleta, i a las 11 h . 30 m. se c o m e n z ó a efectuar allí el desembarco de la p r i mera división. E r a esta formada con el rejimiento 3.° de línea, el batallón Navales, una batería de artillería de montaña i 115 Cazadores a caballo. E n cuatro o cinco horas, i teniendo que usar hasta de escalas para tomar tierra, a causa de las dificultades que presentaban las rocas de la playa con un mar ajitado, d e -


CAPITULO

« e m b a r c a n d o en aquel punto mas de dos m i l hombres con una batería de m o n t a ñ a ; i tan pronto c o m o pisaban tierra se organizaba i se dirijia a ocupar las alturas. E l ascenso de l o s cerros, en aquella localidad, es difícil i su elevación n o baja de dos m i l pies. L a Magallanes regresó a Pisagua p o c o después de la ocupación de Junin, i a las 5 P . M . se nos reunió el Andamos, trayendo a su b o r d o alguna tropa de Artillería de Marina que debia desembarcar en esa caleta. A q u e l trasporte c o m u n i c ó la noticia de la toma de Pisagua i p o c o después el Amazonas se dirijió a ese puerto. Durante el dia 3, se continuó en Junin el desembarco de caballos para los Cazadores, el de la tropa conducida p o r el Aligamos i el de algunos víveres. A las 3 h. 30 m. P . M . de aquel dia, la Magallanes v o l v i ó a Junin trayéndome la orden de regresar a Pisagua, reembarcando los víveres i la guarnición que se habia acordado dejar en aquella caleta. H e c h a esta operación, zarpé de Junin a las 6 P . M . i anclé en Pisagua a las 7 h. 50 m. P . M . A c t u a l m e n t e se encuentran fondeados en esta bahía t o dos l o s trasportes de m i m a n d o , ocupados principalmente en condensar agua para satisfacer las necesidades del ejército, i desembarcando las provisiones que existen a bordo según las exijencias de la Intendencia Jeneral. E s cuanto tengo que comunicar a V . S. PATRICIO

LYNCH.

A l señor Comandante Jeneral de Marina.

TERCERA

BRIGADA DEL REJIMIENTO ZAPADORES D E LÍNEA.

Campamento

de Pisagua,

Noviembre

6 de 1879.

C o n fecha d e ayer h e pasado al E s t a d o M a y o r Jeneral el siguiente parte: " T e n g o el h o n o r d e dar cuenta a V . S. d e l c o m b a t e h a b i d o el 2 del presente c o n las fuerzas d e m i m a n d o en el d e s e m b a r q u e i t o m a d e estas posiciones. A las 10 A . M . trescientos h o m b r e s d e la brigada d e Zapadores i u n a c o m p a ñ í a del batallón A t a c a m a , m a n d a d a ésta p o r . el capitán S o t o A g u i l a r i subteniente Matta, nos dirijimos a P l a y a B l a n c a en los botes d e la escuadra, l o g r a n d o desembarcar en m e d i o d e l n u t r i d o fuego d e f u silería q u e se n o s hacia d e tierra. D e s e m b a r c a d a la tropa, h a b i e n d o tenido n u e v e bajas, dirijí el ataque sobre las posiciones enemigas. Estas se encontraban distribuidas en tres posiciones ventajosas: la m a y o r parte estaba atrincherada a i n m e d i a c i o n e s d e la p l a y a tras d e parapetos d e sacos i peñas d e la costa; otra situada a m e d i a falda d e l cerro, se ocultaba en los barrancos, zanjas i c a m i n o d e l ferrocarril. E l resto d e las fuerzas enemigas, q u e c a l c u l o en u n total d e n o v e c i e n t o s a m i l , d o m i n a b a n la c i m a del cerro. O r d e n é desde l u e g o el ataque d e las d o s primeras p o siciones, tanto para protejer el d e s e m b a r c o del resto d e nuestras fuerzas, c u a n t o p o r q u e toda tentativa d e ascenso habria sido infructuosa en esa circunstancia. A l efecto se destacaron guerrillas desde la playa q u e sucesivamente avanzaron hasta las alturas d e las s e g u n das posiciones q u e desalojadas, eran o c u p a d a s p o r los nuestros i r e p l e g á n d o n o s p o d í a m o s ir flanqueando al e n e migo. E l grueso d e la fuerza, la reservé para atacar las trincheras d e la playa. E n esta f o r m a i avanzando las guerrillas c o n todas las precauciones posibles, se desalojó la trinchera d e la estac i ó n del ferrocarril d e d o n d e se n o s h i z o la m a y o r resistencia i en varias ocasiones t u v i m o s q u e repeler u n c o n tra ataque. A l a s 11.30 A . M. percibí el s e g u n d o d e s e m b a r q u e d e nuestras tropas. M e r c e d a esta circunstancia p u d e utilizar la tropa q u e cubria nuestra retaguardia, pues hasta ese m o m e n t o teníamos q u e contrarrestar el f u e g o en todas direcciones. C o n m i s fuerzas reunidas d i m a y o r v i g o r a

83

PRIMERO.

nuestro ataque, c o n s i g u i e n d o el desalojamiento c o m p l e t o d e los fuertes atrincherados. D e b o advertir a V . S . q u e los fuegos certeros d e la e s cuadra, así c o m o el i n c e n d i o d e l salitre q u e se p r o n u n c i ó m o m e n t o s d e p u e s , m e permitió dar el e m p u j e final hasta t o m a r n o s todas la posiciones d e la costa. D e s d e entonces, 2 P. M., h u b o facilidad para d o m i n a r las trincheras superiores del e n e m i g o i m p u l s a n d o el ataq u e en esta dirección, sin esperimentar otra dificultad q u e el ascenso p r o l o n g a d o i costoso del cerro en la parte N o r t e . L a s e g u n d a división d e desembarco alcanzaba también en esos m o m e n t o s el m i s m o resultado. A g o t a d a s las m u niciones, a u n q u e utilicé m u c h a s del e n e m i g o , m e o c u p é e n reorganizar las fuerzas i resguardar la población, q u e ardía casi en su totalidad. E n las diversas ocasiones q u e h i c e avanzar m i s guerrillas flanqueando al e n e m i g o , s e p u d o t o m a r veinte i siete prisioneros. M e es altamente sensible dar parte a V . S . q u e h e t e n i d o 66 h o m b r e s fuera d e c o m b a t e , d e los cuales s o n 24 m u e r t o s i 42 heridos. T a m b i é n h a n sido heridos el sarjent o m a y o r d o n Manuel Villarroel, teniente d o n E n r i q u e del Canto, éste g r a v e m e n t e , i c o n t u s o el subteniente d o n Froilan Guerrero. Por ú l t i m o , m e h a g o u n deber de j u s t i c i a r e c o m e n d a r a V . S . el c o m p o r t a m i e n t o d e los señores oficiales i tropa q u e c o m b a t i ó bajo m i s órdenes, i m u i en especial el r e fuerzo del batallón A t a c a m a , q u e utilicé ventajosamente en todas ocasiones. P o r este v a p o r d o i cuenta al señor inspector d e los m u e r t o s q u e tenían mesada i hai q u e suspender. T o d o s los heridos h a n sido trasportados a Antofagasta i Valparaíso. D i o s guarde a V . S . R.

SANTA CRUZ.

Al señor Comandante del Tejimiento.

PARTES OFICIALES PERUANOS

Agua Santa,

I

BOLIVIANOS.

Noviembre

4 de 1879.

A c o m p a ñ o a V . S., para c o n o c i m i e n t o del E x c m o . señor jeneral director s u p r e m o d e la guerra, la nota que m e h a sido dirijida p o r el señor jeneral d o n Pedro Villamil, C o m a n d a n t e j e n e r a l d e la segunda división del ejército d e Bolivia, a c o m p a ñ á n d o m e el parte d e su Estado Maj'or i el q u e m e h a sido pasado p o r el C o m a n d a n t e militar d e la plaza, sobre el c o m b a t e q u e h a tenido lugar en el p u e r t o de Pisagua el dia 2 del corriente. H a b i a llegado a aquel puerto la víspera d e los sucesos q u e m o t i v a n esta nota, a efecto d e inspeccionar personalm e n t e las fuerzas a quienes estaba confiada su defensa; pero al amanecer del dia siguiente, c u a n d o n o habia d a d o principio a m i tarea, fui avisado de la presencia d e la escuadra e n e m i g a en aquel puerto, c o m p u e s t a d e veinte buques. Ordené inmediatamente las operaciones i medidas q u e se detallan en los partes adjuntos, i c o m e n z ó el e n e m i g o sus hostilidades a las 6. 55 A . M . , siendo contestadas p o r los d o s ú n i c o s cañones d e a 100, q u e se encontraban u n o al N o r t e i otro al S u r d e la bahía. N u e s t r o s soldados soportaron los fuegos d e la escuadra sin hacer u n disparo, c o m o se les habia ordenado hasta el m o m e n t o q u e c o m e n z ó el desembarco, i c o n el fuego d e nuestra infantería. Esta constaba d e los batallones V i c t o ria e I n d e p e n d e n c i a , c u y a s plazas ascienden a 790 i a l g u n o s guardias nacionales del Perú. 990 n o m b r e s c o m p o n í a n toda la resistencia, i asimismo v e m o s retirarse al e n e m i g o bajo el fuego d e nuestra escasa fuerza.—Reorganizarse bajo la protección d e la escuadra q u e aumentaba p o r m o m e n t o s nuestras pérdidas i reparaba las propias ocurridas en las 44 lanchas d e d e s e m b a r c o q u e habían intentado llegar a la costa. Este s e -


84

GUERRA

DEL

guilde- c o m o el primer ataque, fué también rechazado c o n pérdidas m e n o s considerables. Pero el tercer ataque fué y a decisivo; el terreno que o c u paban nuestras fuerzas era desventajoso: n o m i d e mas d e 200 metros entre el mar i el escarpado barranco q u e cierra aquel p u n t o por el costado Éste, i c u y o c a m i n o solo permite el tránsito de las fuerzas en desfile. F u é sobre aquel pedazo q u e la escuadra chilena hizo funcionar c o n prodijiosa rapidez toda su artillería, sus ametralladoras i su fusilería, porque los b u q u e s se hallaban a tiro de revólver de la costa. U n a n u b e densa p r o d u c i d a por el fueg o del enemigo, por el propio i por el incendio q u e d e v o raba ya la p o b l a c i ó n i millares de sacos de salitre, envolvía el teatro del c o m b a t e a los invasores, en tanto que c o n t i nuaban los tiros dirijidos del mar. F u é en esta situación, después, las bajas estraordinarias q u e r e v e í a n l o s partes, después de 7 horas de resistencia i de c o m b a t e heroico sostenido por las fuerzas del ejercito boliviano i por los nacionales del Perú, que acordamos c o n el señor j e n e r a l Yillamil retirarnos c o n nuestras fuerzas c o n v e n c i d o s de que era inútil continuar la resistencia c o n 900 h o m b r e s contra 4,000 que habían y a d e s e m barcado, sin contar c o n las poderosas reservas que mantenían los buques dispuestos siempre a reparar las pérdidas, i sin tener artellería ni elemento alguno de los q u e nos o p o n i a aquella numerosa escuadra. H í z o s e la retirada c o n toda la disciplina i el orden que se habían m a n t e n i d o en el c o m b a t e . La c o n d u c t a bizarra del señor jeneral Yillamil, de su j e f e de Estado M a y o r J e neral i los jefes, oficiales i soldados del ejército boliviano, d e los nacionales del Perú, del j e f e militar del puerto i demás oficiales de nuestro ejército, h a sido altamente a b negado, i es la m i s m a abnegación i el jeneral entusiasmo manifestado en el c o m b a t e por las fuerzas aliadas, lo que m e i m p i d e entrar en r e c o m e n d a c i o n e s especiales que tendrían que ser injustas, o c o m p r e n d e r a todos los que se h a n batido en mi presencia. L a o c u p a c i ó n de Pisagua por fuerzas enemigas h a i n f u n d i d o en el corazón del soldado el deseo de la reparación i la venganza. Las fuerzas aliadas solo aspiran a n u e vos combates, d o n d e puedan brillar una vez mas su d e c i d i d o entusiasmo i su abnegado heroísmo. G r a n d e es sin d u d a la diferencia de t e m p l e moral d e nuestro ejército, c o n el ejército chileno: ha necesitado hacinar su p o d e r marítimo i terrestre para batirse c o n 900 h o m b r e s que m a n t u v i e r o n el fuego durante 7 horas i les hicieron retroceder dos veces: es nuestra fuerza m o ral robustecida por la justicia de la causa q u e defiende la alianza: es el brío i la serenidad de nuestros soldados acreditados y a en numerosos combates, lo que h a c e i n dispensable nuestra victoria i seguro el triunfo que en el primer encuentro sabremos arrancarle al enemigo. D i o s g u a r d e a Y . S. JUAN

REPÚBLICA

P E R U A N A . — J E F A T U R A MILITAR LA PLAZA D E

Agua Santa,

BUENDIA.

I POLÍTICA

DE

PISAGUA.

4 de Noviembre

de

1879.

Señor Jeneral en Jefe: E n c u m p l i m i e n t o de m i deber, paso a narrar en los términos mas precisos i acordes c o n la verdad histórica, los sucesos que en c o n j u n t o c o m p o n e n la j o r n a d a q u e t u v o lugar el dia 2 del presente en el puerto de Pisagua. A las 5 A . M. de d i c h o dia, el señor capitán de navio i d e d i c h o p u e r t o m e h i z o notar la presencia de dos v a p o res que navegaban hacia él i venían del Norte. S u p o n i e n d o que fueran buques enemigos, sin pérdida de tiempo, puse esa circunstancia en el c o n o c i m i e n t o de Y . S., quien desde la víspera se encontraba en la plaza. Trascurridos algunos m i n u t o s i c o n horizonte mas d e s pejado, q u e d ó confirmada m i sospecha de ser buques de la escuadra chilena, alcanzando entonces el n ú m e r o de los

PACIFICO.

que se divisaban hasta diez i o c h o , t o d o lo cual hice notar a V . S., al m i s m o t i e m p o que solicité sus órdenes para p r o ceder c o n f o r m e a ellas en todas las emerjencias q u e resultaran de la presencia de la escuadra enemiga al frente de la plaza. Entonces, h o n r a d o c o n la absoluta confianza de V . S. i siendo las 6 A . M., p r o c e d í a distribuir entre las d o s p i e zas de artillería colocadas una al N o r t e i otra al Sur de la bahía, las fuerzas recién organizadas bajo mi m a n d o , c o m puestas en su totalidad de doscientos cuarenta i c i n c o artilleros, incluso los cuarenta i c i n c o de la división b o liviana, en todos los puntos de la plaza por d o n d e p u d i e ra efectuarse fácilmente un desembarque, que era el o b j e t o q u e se p r o p o n í a el enemigo. E n esta actitud esperé q u e el e n e m i g o tomara la iniciativa para contestar sus fuegos, los que r o m p i ó a las 6. 55 A . M. el blindado Lord Coekrane, inmediatamente s e c u n d a d o por cuatro corbetas de guerra, c u y o s n o m b r e s n o p u e d o precisar, sobre el c a ñ ó n del Sur, los cuales fueron inmediatamente contestados por él, c o n t i n u a n d o este desigual c o m b a t e , en q u e m u i p o c a parte le c u p o tomar al c a ñ ó n del N o r t o por razón ele la distancia en que se e n contraban, hasta las 9. A . M., en quo cesaron los fuegos por espacio de cincuenta m i n u t o s p r ó x i m a m e n t e . E n este interregno, el e n e m i g o se o c u p ó en trasbordar fuerzas-de desembarque a cuarenta embarcaciones m e n o res que al efecto tenia preparadas. Concluida esta operación, c o m e n z ó de n u e v o a hacer disparos de artillería, dirijiéndolos a la parte n o incendiada de la población, c o n el fin evidente de completar su destrucción, a la vez q u e protejer el d e s e m b a r q u e de las tropas que y a se acercaban a las caletas i playas situadas entre la maestranza del ferrocarril i los cerros, p u n t o s que se encontraban guarnecidos por fuerza de p o licía i de nacionales, respectivamente m a n d a d o s p o r el sarjento m a y o r g r a d u a d o d o n Mariano Ceballos, el capitán d o n I g n a c i o Suarez i el de igual clase de la guardia n a cional d o n José V i c e n t e R o d r í g u e z , las cuales opusieron a los p r o y e c t o s del e n e m i g o tan tenaz i vigorosa resistencia, q u e lograron rechazarlos, c o l o c á n d o l o s en c o n d i c i o n e s d e n o p o d e r renovar el c o m b a t e en tierra hasta n o e n c o n trarse a p o y a d o s por considerable n ú m e r o d e tropas q u e habían sido desembarcadas en la playa d e Guata, situada una milla al N o r t e , trabándose entonces un recio c o m b a t e que sostuvimos c o n b u e n continente i sin perder nuestras posiciones por espacio de mas de cuatro horas, a pesar de estar sufriendo al m i s m o t i e m p o u n nutridísimo fuego q u e nos hacian las ametralladoras de los buques i de las lanchas, así c o m o c o n la artillería de los primeros, q u e n o cesó de disparar un solo instante. D e s d e p o c o después de principiado este s e g u n d o p e r í o do, c o m e n z a b a n a bajar sucesivamente varias compañías de las fuerzas bolivianas situadas en el H o s p i c i o , t o m a n d o parte en el c o m b a t e c o n caluroso entusiasmo i c o n n o t a ble arrojo. C o m o el e n e m i g o pudiera disponer de numerosas fuerzas, t u v o ocasión de renovar c o n s t a n t e m e n t e sus d e s e m barcos i lograr la reunión d e una masa p r ó x i m a m e n t e de cuatro mil h o m b r e s , c o n la cual alcanzó a d o m i n a r a l g u nas posiciones ventajosas q u e duplicaron su acción i nos obligaron a dejar lentamente a u n q u e c o r t á n d o l e m u i c e r ca cada paso q u e avanzaban. Ocurria esto a la 1 P. M. en que también n o t é que se retiraban las fuerzas bolivianas situadas en los cortes d e la línea férrea, circunstancia que m e obligó a disponer la retirada de los q u e se batian en la playa; efectuándola el que suscribe, media hora después i por la yia d e J u n i n , única q u e aun se encontraba espedita i q u e c o n t i n u é h a s ta d o m i n a r la p a m p a del H o s p i c i o , de d o n d e m e dirijí a la estación de San R o b e r t o para u n i r m e c o n V . S. Todas las fuerzas peruanas i bolivianas q u e bajo m i m a n d o h a n t o m a d o parte en este r u d í s i m o couibate, se h a n m o s t r a d o dignas de la santa causa q u e defienden, i, por consiguiente, de la superior consideración d e V . S.,


CAPITULO

ante quien c u m p l o el deber d e hacer la r e c o m e n d a c i ó n q u e unas i otras merecen. Siendo digna de especial mención la conducta observada por los señores coroneles de la guardia nacional don Nicanor González i don Manuel Francisco Zavala, a quienes en los momentos mas comprometidos del combate les ordené acudir a la estación con un grupo de 18 hombres con quienes estaban en el cañón del Sur. A s i m i s m o el capitán de navio i del puerto don José Becerra, que se mantuvo en su puesto al frente de una compañía de nacionales; el capitau de fragata don Manuel Benavides i particularmente la del alférez don Ignacio del Mar i del capitán de Zapadores don Pedro R u m i é . L a circunstancia de haber quedado la plaza en poder del enemigo, no me permite apreciar el número de bajas que ha sufrido, tanto el enemigo como nuestras fuerzas, concretándome a participar a V . S. la sensible muerte del teniente de artillería don Lnis Tamayo, de la dotación del cañón del Sur, i de la ignorada suerte o condición que le haya cabido al teniente corouel de artillería don Manuel Saavedra, al capitán de la misma arma don N. Espinosa, que quedaron en la ambulancia, del coronel de la guardia nacional don Manuel Zavala, i del capitán de la misma, don José Vicente R o d r í g u e z , ignoiándose el paradero de todos ellos. Encuentro conveniente dejar designado en este parte para el superior conocimiento de V. S., que en la estación del ferrocarril quedó lista para salir a las 5.30 A . M. de ese día, la máquina que debió subir por haber abandonado su puesto el maquinista que la manejaba, i por no haber tenido absolutamente con quien reemplazarlo. Las consecuencias del bombardeo han sido completar el incendio de la población, comprendiendo una existencia de cincuenta mil quintales de salitre, poco mas o menos, i esceptuando la estación del ferrocarril, los almacenes de la aduana i casi toda la casa de Ontram i Ca. E s cuanto tengo que participar a V . S., señor Jeneral en Jefe. ISAAC RECABÁRREN. Al benemérito señor Jeneral en Jefe del ejercito del Sur. COMANDANCIA JENERAL D E LA DIVISIÓN

BOLIVIANA.

Agua Santa, Noviembre 4 de 1879. Señor Jeneral: T e n g o el h o n o r d e elevar a V . S. el parte q u e m e h a a c o m p a ñ a d o el Jefe de Estado M a y o r d e la división de mi m a n d o , sobre el c o m b a t e que h a tenido lugar en Pisagua el 2 del corriente. Las relaciones que adjuntan c o n d i c h o parte i m p o n d r á n a V . S. d e Jas pérdidas q u e h a n tenido nuestras fuerzas en aquella a c c i ó n d e guerra, tan desigual c o m o gloriosa para nuestros soldados. Creo oscusado agregar mayores detalles tratándose de un c o m b a t e q u e ha sido presenciado i dirijido por V . S., desde su c o m i e n z o hasta el m o m e n t o en q u e acordamos ordenar la retirada, en vista del p o d e r formidable que representaba toda la escuadra enemiga c o n el n u m e r o s o ejército i artillería q u e habían entrado en acción, i a la que solo p u d i m o s oponerle n u e v e c o m p a ñ í a s de soldados. H o i , señor Jeneral, la justicia forma causa c o m ú n c o n la venganza, i una i otra quedarán satisfechas a favor del heroísmo de los ejércitos aliados, que lo h a acreditado una vez mas en el c o m b a t e d e Pisagua. D i o s guarde a V . S. PEDRO

VILLAMIL.

A S. S. el Jeneral de División i en Jefe del Ejército. ESTADO M A Y O R D E LA SEGUNDA DIVISIÓN

BOLIVIANA.

Agua Santa, Noviembre 4 de 1879. S e ñ o r Jeneral: P o c o antes de las ó A . M. del dia 2 del corriente, t u v o c o n o c i m i e n t o el E s t a d o M a y o r de la presencia en la bahía

PRIMERO.

85

de Pisagua de algunos b u q u e s enemigos, c u y o n ú m e r o en esos m o m e n t o s se hacia llegar a 14, c o n t á n d o s e después hasta 20, tres de los cuales se decían neutrales. E l e n e m i g o se presentaba a aquel puerto en m o m e n t o s en q u e estaba defendido solo por una c o m p a ñ í a del batallón I n d e p e n d e n c i a i algunas fuerzas de guardias n a c i o nales que se hallaban situadas sobre la línea del ferrocarril. Inmediatamente, en c u m p l i m i e n t o d e las órdenes i m partidas por V. S., hice tocar jenerala en el c a m p a m e n t o i p r o c e d í a colocar dos compañías del m i s m o batallón I n dependencia i una del Victoria en p r o t e c c i ó n de la primera. U n a hora después de la indicada (6.35 A . M . ) , los b u ques chilenos rompieron sus fuegos sobre los dos únicos cañones de a 100 que habia colocados uno al Norte i otro al Sur de la bahía; los que contestaron con algunos disparos, especialmente el segundo, que fué el que los hizo en mayor número hasta las 8 en que cesó el fuego de ambas partes. C o m o durante el cañoneo hubiese notado que el enemigo hacia apresuradamente sus preparativos de desembarco, reforcé las posiciones con los restos del batallón Independencia, que constaba de tres compañías, las que marcharon con el jefe a la cabeza, coronel don Pedro A. V a r g a s . Las ocho i cuarto serian cuando la escuadra enemiga, colocando alguno de sus buques a tiro de revólver de la costa, por permitirlo así la profundidad especial de esta bahía, rompió sus fuegos no solo de cañón sino también de ametralladoras i fusilería, todos ellos sobre la población i en particular sobre los puntos donde se encontraban nuestras tropas. Cumpliendo la consigna que se les habia dado, los valientes soldados del Victoria i del Independencia se portaron heroica i tranquilamente, sin contestar ese terrible i mortífero fuego, hasta que, a las diez i media, el enemigo inició su movimiento de desembarco con 44 -anchas repletas de tropa, once de las cuales fueron las primeras en arribar a la costa, dirijiéndose gran número de las restantes a Guata. F u é en esos momentos que nuestros soldados después de haber soportado impasibles las hostilidades de la escuadra i manteniéndose aun bajo sus fuegos, dieron principio a una tenaz i denodada resistencia, \ E n su primera i segunda tentativa de desembarco el enemigo fué rechazado con numerosas pérdidas, viéndose obligado a retroceder hasta la escuadra, donde fué protejido por la corriente de proyectiles rpie ésta arrojaba sin cesar sobre nuestras fuerzas. A l l í se organizó el enemigo i repuso sus pérdidas, e m prendiendo en seguida su tercer ataque. Fué eu esta situación que la artillería enemiga centuplicó sus disparos de cañón de ametralladoras i de fu-Hería; nuestras tropas se hallaron entonces sofocadas por el incendio de la población i el de grandes despósitos de salitre, que aumentaban el h u m o i el fuego del combate. En tales circunstancias mandé allí el resto del batallón Victoria, a las órdenes de su coronel Juan Granier, en p r o tección de sus valerosos compañeros, quedando así c o m prometida toda la fuerza de que disponíamos, i que constaba de 790 hombres. Si bien el enemigo habia conseguido desembarcar un considerable número de tropas, no se atrevía a abandonar las peñas d é l a playa que le servían de parapeto contra el nutrido e incesante fuego que le hacían nuestros soldados, concentrándose en tres puntos sucesivos sobre la línea del ferrocarril: en cambio, por los de Junin i de Guata habia conseguido avanzar un gran trecho. Después de siete horas i media de haber luchado con una euerjía i decisión que aumentaba en la misma proporción que disminuían nuestras fuerzas, cuando el enemigo renovaba sus elementos de ataque con la reserva poderosa que conducían sus buques, recibí la orden de retirada, practicándose ésta con la misma serenidad i diciplina que núes-


86

GUERRA

DEL

tros soldados supieron mantener en el m o m e n t o del c o m bate. Constan de las relaciones adjuntas las pérdidas sufridas en los batallones V i c t o r i a e Independencia, sin que sea p o sible determinar con precisión la relación que existe entre muertos i heridos o prisioneros, por las circunstancias que han caracterizado este combate. Inútil me parece, señor Jeneral, recomendar especialmente la conducta de los j e f e s , oficiales i soldados que han t o m a d o parte en esta denodada resistencia, por cnanto ha sido testigo del esfuerzo i heroísmo con que han defendido la noble i jenerosa tierra peruana que, regada hoi con la sangre de nuestros compatriotas i hermanos, enciende en nuestros corazones mas, s í e s posible, el deseo de la reparación i la venganza. C o n sentimientos de alto respeto i consideración, m e c a be la honra de repetirme de V . S . muí atento i seguro servidor, señor Jeneral. EXEQUIEL

DE LA PEÑA.

Al señor Jeneral don Pedro Villamil, Comandante Jeneral do la segunda división boliviana.

RELACIÓN

DE

LAS

BAJAS

SUFRIDAS

EN

LOS

BATALLONES

VICTORIA E INDEPENDENCIA.

Batallón

Victoria

1." ele La

Paz. JEFES

OFICIALES

TROPA

F u e r z a efectiva antes el combate Después del combate

5 4

32 27

498 200

Faltan a la fuerza

1

5

298

Batallón

Independencia

3.° de-Lee JEFES

Paz. OFICIALES

TROPA

Concurrieron al combate de P i s a g u a . . . . Faltan a la fuerza

4 2

28 16

397 367

E x i s t e n a la fecha, incluso heridos

2

12

30

E L A Y U D A N T E D E L ESTADO

MAYOR

BOLIVIANO.

X. Detalles completos del ataque de Pisagua, según los corresponsales chilenos. El c o n v o i q u e salió de Antofagasta se c o m p o n i a de los b u q u e s siguientes: Magallanes, Amazonas, O'IIiggins, Loa, Itata, Copiapó, Limarí, Matías Cousiño, Anejamos, Abtao, Paquete ¿le Maule, LLuanay, Lámar, Covadonga, Santa Lucía, Tolten, Cochrane, Elvira Alvarez, i el v a p o r c i t o Toro. L a OIHggins, el Matías Cousiño, la Magallanes i el Ljamar habían salido p o c o antes para Mejillones c o n el o b j e t o d e t o m a r allí algunas tropas i reunirse d e s pués al grueso de la escuadra. E n el Amazonas iban el j e f e accidental de la escuadra, capitán do fragata d o n Manuel T. T h o m p s o n , el Jeneral en Jefe i el Estado M a y o r d e l ejército, el señor Ministro de la Guerra en c a m p a ñ a i los c o m a n d a n t e s jenerales d e infantería i caballería. Zarparon también j u n t o s c o n nuestros b u q u e s , los de guerra ingleses Thetis i Turquoise. E n consideración al escaso andar del Paquete de Maule, i a q u e el Copiapó llevaba a r e m o l q u e a la Elvira Alvarez, se n a v e g ó lentamente. A l amanecer del siguiente dia, notóse q u e faltaban en el c o n v o i el Copiapó, Aíatías Cousiño, Llamar, Tolten, Elvira Alvarez, Toro i Angamos. A d e m a s de la división del c o n v o i , el dia 29 se h i z o notar c o n otro suceso que, a u n q u e d e n i n g u n a i m p o r t a n cia p o r lo que respecta a la espedicion, afectó a tocios tristemente. A las n u e v e i m e d i a de la mañana, el Itata, q u e n a v e -

PACIFICO.

g a b a m u i cerca del Amazonas, a n u n c i ó por señales q u e s u capitán Steward acababa de morir, a consecuencia, s e g ú n parece, de u n ataque d e apoplejía. L a señal, sin e m b a r g o , era errada, pues el m u e r t o era el capitán d o n SilvericMerino, del 3. ° d e línea, rejimiento q u e iba e m b a r c a d o en ese b u q u e . Mientras tanto los b u q u e s ingleses Thetis i Turquoise, pacientes, imperturbables, c o n la flema propia d e su n a ción, seguían, por decirlo así, paso a paso el c o n v o i , d e c i didos, según parecía, a ser testigos hasta d e las mas p e queñas peripecias d e la espedicion. A las cuatro d e la tarde el Amazonas, a t o d a fuerza d e m á q u i n a , fué en b u s c a de las naves q u e se habían separado del g r u e s o d e la flota. Enconti'ó en el c a m i n o a l a Covadonga, i le dio o r d e n d e pasar c o n el Angamos por Cobija i T o c o p i l l a , c o n el o b j e t o de t o m a r a su b o r d o a la Artillería de Marina. E l Amazonas siguió a M e j i l l o n e s d o n d e llegó a m e d i a n o c h e , pero n o e n c o n t r a n d o lo q u e buscaba, salió una h o r a después en d i r e c c i ó n del c o n v o i , al q u e se unió al amanecer, es decir, el dia 30 por la mañana. Ese dia, a las 8 A . M., fué sepultado en el mar c o n lassolemnidades d e estilo i h o n o r e s d e su í'ango, el infortunad o capitán Merino. A l amanecer del 31 los b u q u e s n a v e g a b a n en e s c u a d r a faltando solo la Covadonga i el Toro. El Amazonas que m a r c h a b a adelante h i z o r u m b o en b u s c a d e ellos. A l amanecer del dia 1 . ° d e N o v i e m b r e se j u n t a n al c o n v o i los b u q u e s estraviados. A las diez el Amazonas izó al t o p e del palo m a y o r s e ñal d e reunión. Era para c o m u n i c a r a los c o m a n d a n t e s d e los cuerpos el plan definitivo i acordar las últimas m e d i das. A l efecto, se paran las m á q u i n a s de todos los b u q u e s i t o d o s los jefes v a n al lado del Amazonas. L a c o n f e r e n c i a d u r ó cerca de cuatro horas. Tan pronto c o m o t e r m í n a l a conferencia de jefes i altos empleados de la guerra, se cambian señales; pasan dos h o ras i el Itata, a toda máquina, hace r u m b o a tierra. D a n las once de la noche i los soldados aun reciben sus r a c i o nes de agua, harina i charqui. Se nota en sus semblantes i en sus palabras mas alegría que nunca. A l amanecer del dia 2 la escuadra se encontraba a la altura de Pisagua. D o s horas mas tarde se diseñan perfectamente, aunque medio velados por la b r u m a de la mañaua, los elevadísim o s cerros de Pisagua i de Junin. L o s buques avanzan a media fuerza hacia Pisagua, marchando adelante los de guerra. E l convoi, que ocupa un radio c o m o de o c h o m i l l a s , presenta un cuadro imponente. L a O'IIiggins, adelantándose al convoi, es la que entra primero, i a las 6 de la mañana estaba a tiro de cañón d e las baterías. Mientras tanto el Cochrane, la Magallanes i la Covadonga avanzaban rectamente en dirección al puerto. L o s buques enarbolau sus banderas. Las naves inglesas vienen detrás. L a rada de Pisagua es una ondulación de la costa, cerrada por el Sur con una lengua de rocas que avanza al m a r i por el Norte con un Morro de arena i piedra, de sesenta metros de altura, sobre p o c o mas o menos. L a casi arruinada población está en un plano pequeño i mui inclinado, que se estiende desde una grau meseta de la cima hasta la ribera del mar. Grupos deformes de rocas componen la plaza por el Sur i el N o r t e . Sus cerros son de una aridez que hiela. A las 6.20 izó el Cochrane su bandera i puso señales a los buques de guerra para que tomasen la colocación q u e se les habia designado. r

E n tierra habia, mientras tanto, una grande ajitacion, i se veia un no interrumpido cordón de jente trepando las empinadas cuestas que por todas partes rodean la p o b l a ción, algunos llevando grandes atados de ropa.


CAPITULO

Y a se podia también distinguir claramente el c a m p a m e n t o enemigo, situado en la meseta, i las tropas f o r m a das en batalla dando frente al mar. Su número ascendería a unos 600 hombres de infantería. E n la parte baja de la ciudad se veía igual número de tropas, acantonadas en los fuertes Sur i Norte, en las trincheras del centro i entre las peñas del desembarcadero. A las 6. 30 se ponen en moviento los buques de guerra para ocupar sus posiciones de c o m b a t e , colocándose la Magallanes i la Covaclonga al N o r t e , para amagar por ese lado, i la CHiggins i el Cochrane j u n t o al fuerte Sur. L a s tropas enemigas que coronan la meseta han p e r m a necido en su puesto, lo que parece indicar que hai en la planta baja snficieute número de defensores cíe la playa. A las 6. 55 pone el Cochrane señales de romper el fueg o sobre las baterías enemigas, i todos los corazones p a l p i tan con indecible ansiedad. A las 7 de la mañana en punto, suena el estampido del primer disparo de a trescientos del Cochrane, dirijido al fuerte Sur situado en la altura de un montón de rocas. L a s tropas apiñadas en la cubierta de los trasportes p r o r r u m pen en un estruendoso / Viva Chile/, al m i s m o tiempo que las músicas militares entonan la Canción Nacional i el h i m no de Y u u g a i . U n minuto mas tarde rompe el fuego la O'IJiggins c o n tra el m i s m o fuerte, i con tan certera puntería, que la granada estalló sobre las cabezas de los artilleros peruanos. L a Covaclonga en seguida dirije sus fuegos al fuerte N o r te, i al primer disparo se ve subir desde el parapeto un penac h o de humo que cubre todo el recinto. N o liabia podido ser mas afortunado el tiro, cuyos efectos fueron visibles, porque se vio que los defensores de la batería, presa de i n vencible pánico, se desbandaban en distintas direcciones. N o sucedió lo m i s m o en el fuerte Sur, que a los diez m i nutos lanzaba su primer disparo al Coclirane aunque con tan mala dirección, que la bala pasó por sobre la arboladura i fué a sumerjirse en el agua a gran distaucia. Otro proyectil pasó cerca de la Magallanes, que dirijia sus tiros, ya al fuerte, ya a la batería en constrnecion situada a media falda al frente de la población, i, por fin, el tercero i último que disparó fué a dar cerca de la Covaclonga, que continuaba cañoneando a los fujitivos del fuerte Norte para impedir que se rehicieran. U n tiro de la vencedora de Punta Gruesa hizo también enmudecer un cañón pequeño que al principio hizo un disparo i que se hallaba colocado en la punta del Morro N o r t e . E l ú l t i m o d'sparo del fuerte Sur fué hecho a las 7. 33 de la mañana; estos tres tiros fueron hechos con un canon Parrot de a 110. E l cañoneo, sin embargo, continuó con vigor hacia la parte Sur de la ciudad i en dirección al fuerte, rivalizando en precisión las punterías del Cochrane i las de la O'Higgins; un tiro de este buque fué también dirijido que dio sobre la sobre-muñonera del cañón de la batería destruyendo las miras i el alza. A cada m o m e n t o estallaban en el parapeto m i s m o las granadas de los cañones de grueso calibre, añadiendo su efecto mortífero al terrible fragor de sus detonaciones. E n aquellos cerros altísimos i escarpados repercutían con e s trépito los estampidos, i parecían desplomarse sobre las cabezas de sus defensores, al m i s m o tiempo que los proyectiles esparcían por todas partes la desolación i la muerte. Y a a las 7.50 habían huido desordenadamente los artilleros peruanos, después de haber intentado en vano reha•cerse i disparar de nuevo el cañón, que estaba cargado i listo para hacer fuego. Pero en cuanto asomaban la cabeza una nueva granada de maestros buques hacia en ellos tremendos destrozos, hasta que se vieron obligados a abandonar por c o m p l e t o el recinto; los que no huyeron se

PRIMERO

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ocultaron en los hoyos situados tras el fuerte, i muchos de ellos fueron encontrados allí por los soldados chilenos. U n a vez apagados los fuegos del fuerte, la Magallanes se acercó c o m o a 150 metros de tierra por permitirlo el m u c h o fondo del puerto i mantuvo un vivo fuego de rifle i cañón contra los soldados que se encontraban en tierra tras de parapetos que solo permitían ver sus cabezas. Cincuenta i cinco pontoneros que se encontraban a bordo de ese buque acompañaban a la marinería i guarnición a sostener con actividad el fuego, i por parte del enemigo lo fué igualmente, no causando la menor novedad a bordo, con escepcion de algunos agujeros en un bote, casco del buque i chimenea. E l cabo de Artillería de Marina de la guarnición de ese buque, Marcelino R o m e r o , mató durante el ataque a un oficial qne iba montado en una muía baya llevando, al p a recer, órdenes de un parapeto a otro donde estaban ocultos los enemigos. A las 7.55 hacia el Cochrane a los demás b u q u e s la señal de "alto el f u e g o " al m i s m o t i e m p o que c o m u n i c a b a al Amazonas q u e por ese lado estaba y a espedito el c a m i n o para efectuar el desembarco i apagados los fuegos d e las baterías. A esa hora los botes de los b u q u e s se encontraban al c o s t a d o del Amazonas, esperando órdenes del j e f e del d e s e m b a r c o para q u e les indicara a q u é b u q u e s debían dirij i r s e en busca de tropas. L a bahía de Pisagua, c o m o h e m o s d i c h o , forma u n a herradura c u y o s estrenaos están a 2,000 metros u n o d e otro, en d i r e c c i ó n N o r t e Sur, bordeada la playa por p e ñascos oscuros i rocas de todas dimensiones. Casi desde el b o r d e d e l m a r empieza a elevarse la costa, de m o d o que, a pocas varas d e la orilla, los cerros se levantan a una altura de 100 i 200 -metros. D e l p u e b l o , situado h a c i a el centro de la herradura, parte u n ferrocarril que, para subir a las c u m b r e s , se v e obligado a hacer zig zags. A la vez, distintos caminos pedestres i de muías r e m o n tan hasta las cimas, d i b u j a n d o curvas i ángulos a cada paso. Detras de cada peñasco de la playa, habia c o l o c a d o u n soldado c o n su rifle. Mas allá do los peñascos, zanjas abiertas esprofeso, permitían a nuestros enemigos tirar a mansalva sobre n u e s tros soldados. Mas arriba todavía, desdo las encrucijadas de los c a m i nos, hacian fuego parapetados tras fuertes murallas de piedra q u e los resguardaban c o m p l e t a m e n t e de los tiros contrarios. A d e m a s , desde los terraplenes del ferrocarril tiraban a mansalva, sin p o d e r ser heridos por nuestras fuerzas. Por ú l t i m o , en la c u m b r e del cerro, en el centro de la herradura, se veia el c a m p a m e n t o de reserva, cuyas tropas estaban protejidas p o r trincheras, i sobre todo por la bandera de la Cruz R o j a que allí flameaba. Y a a las 9 de la mañana, n o estando aun lista la esp e d i c i o n de botes i v i é n d o s e que el fuerte Sur principiaba a llenarse de fujitivos, el Cochrane r o m p i ó n u e v a m e n t e el fuego e h i z o señales a los demás buques do guerra para q u e l o imitaran. L a Covaclonga principió a disparar de n u e v o contra el M o r r o N o r t e , d o n d e se habian reunido algunos e n e m i g o s ; la O'íliggins dirijió sus tiros a los piquetes de tropa q u e avanzaban por el c a m i n o de la falda oriental, al m i s m o t i e m p o q u e la Magallanes i el Cochrane disparaban al fuerte S u r i a los parapetos que daban frente a los d e s e m barcaderos i a la p o b l a c i ó n . E n esos m o m e n t o s los artilleros, diezmados de n u e v o por las balas, h u y e r o n en dirección a la altiplanicie, a b a n d o n a n d o definitivamente el fuerte, trasformado ahora e n u n h a c i n a m i e n t o d e cadáveres.


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GUERRA

DEL

Eran las 9} de la mañana, c u a n d o se destacaba del costado del Amazonas una escuadrilla de 17 botes que se habian reunido allí a esperar órdenes, después de ir a distintos buques a recojer la tropa de d e s e m b a r c o que debian trasportar. Esta tropa se c o m p o n i a de la 1. i 3. c o m p a ñ í a s del batallón A t a c a m a i de la 1 . d e Zapadores, o sea en todos, u n o s 450 h o m b r e s . E l capitán de n a v i o d o n E. S i m p s o n estaba e n c a r g a d o de efectuar el desembarco, el cual dirijia de a b o r d o d e una l a n c h a a vapor. Los botes se formaron en dos líneas i principiaron a avanzar en dirección a la playa situada al N o r t e d e la p o blación. A l l í hai d o s pequeñas ensenadas, una llamada Playa Blanca, situada al Sur, i la otra, unos 50 metros al N o r t e de la anterior, separadas por u n alto Morro de peñas en d o n d e azotan c o n furia las olas. D i c h o Morro, quebrado i salpicado de pequeñas c a v e r nas labradas por el mar, cierra a m b o s desembarcaderos p o r dos de sus flancos, mientras las peñas de la ribera i la cuesta casi a pique lo rodean por los demás lados. L a línea del ferrocarril, que pasa a unos c i n c u e n t a m e tros sobre la playa, forma allí i en t o d o su trayecto un m a g n í c o parapeto. A l volver en seguida para faldear el cerro, traza una n u e v a línea de defensa, q u e se repite mas arriba al torcer de n u e v o para trasmontar la cuesta. Fuera de esto, el c a m i n o q u e partiendo del centro de la ciudad so dirije al c a m p a m e n t o , forma en la altura del frente u n á n g u l o que habia sido arreglado por el e n e m i g o en forma de trincheras, i todos los disparos d e estos p u n tos, unidos a los de la playa, p o d i a n converjer sobre los dos estrechos desembarcaderos, en d o n d e apenas p u e d e atracar u n a lancha, i eso a costa de serias dificultades. rt

5 3

03

PACIFICO.

cían a los Zapadores, i los primeros en varar allí fueron los de la O'Higgins i de la Magallanes. E l primer chileno a quien le c u p o el h o n o r de pisar el suelo e n e m i g o en ese desembarcadero, fué el marinero Cayetano Villarroel, d e la O'Higgins, remero del b o t e m a n d a d o p o r el aspirante d o n Manuel Errázuriz. E n la otra caleta t u v o esta fortuna u n bote del Loa en que iba e m b a r c a d o el teniente 2. ° señor Barrientos i el aspirante d o n A l b e r t o Fuentes. El teniente Barrientos. c o j i e n d o la bandera del b o t e , trepó p o r entre las rocas i la h i z o flamear en el M o r r o , afrontando la lluvia de balas que le dirijia el e n e m i g o i q u e le destrozaron la r o p a sin alcanzar a herirlo. E n c u a n t o al marinero Villarroel, cqjió su rifle, i al grito de / Viva Chile! avanzó también por entre las peñas, d a n d o luego m u e r t e a u n soldado e n e m i g o que e n c o n t r ó a mano. Mientras se efectuaba este primer d e s e m b a r c o , el bravo marinero alcanzó a echar por tierra a tres bolivianos, u n o de ellos a culatazos, i n o v o l v i ó a embarcarse en su bote hasta una hora mas tarde, después de haber avanzado j u n t o c o n los soldados hasta el primer atrincheramiento. Las balas enemigas continuaban lloviendo desde la altura i diezmaban a nuestros soldados, por lo cual se hacia urjente mandar un nuevo refuerzo. Ademas las tropas que guarneciaii los desembarcaderos de la población, hostigadas por los terribles disparos del Coclirane i viendo el peligro que corrían los defensores de la parte Norte de la ribera, principiaron a correrse hacia ese lado, haciendo un mortífero fuego de flanco a la c o m pañía de Zapadores. E n esos momentos se dio orden al Tolten, para que avanzara hacia la parte Sur del puerto e hiciera fuego de cañón i de rifle al enemigo. A l pasar el Tolten j u n t o al Cochrane, el comandante L a torre le indicó que disparase por las claraboyas, a flu de evitar la mortandad de soldados que no dejarían de hacer a mansalva los contrarios; pero siendo imposible efectuarl o , a cansa de la m u c h a jen te que conducía el vaporcito, (300 h o m b r e s ) pronto tuvo que retirarse el Tolten cou 17 bajas, de ellos dos muertos i quince heridos. E n vista de este resultado dio orden el Amazonas al Cochrane de "incendiar al e n e m i g o , " a fin de obligarlo a abandonar la ribera frente a los muelles en donde se habia parapetado tras los escombros, las casas, los montones de carbón i las rumas de sacos de salitre.

Los botes c o n la bandera chilena avanzaban, sin e m bargo, después d e reiterados esfuerzos de los oficiales para obligar a los marineros a que bogasen, pues aquellos bravos n o querían volver la espalda al e n e m i g o , sino c o j e r u n rifle i atacarlo d e frente. E n ese m o m e n t o la bahía de Pisagua presentaba u n aspecto i m p o n e n t e i majestuoso. Veinte naves de vapor surcaban la superficie de u n mar terso i tranquilo c o m o u n espejo, i m u l t i t u d d e l a n chas i embarcaciones menores recorrían la bahía en todas direcciones. A l estrépito de la fusilería se m e z c l a b a el estruendo aterrador de la artillería, que, a m e n o s de quinientos m e tros d e tierra, hacia u n fuego terrible sobre los enemigos. Sobre t o d o esto, el i n c e n d i o de una parte d e la p o b l a ción i de u n depósito de salitre, v i n o a dar al c u a d r o toda la majestad horrorosa del mas reñido de los asaltos. Y a a unos cien metros de la playa, los botes se habian organizado en línea, a las indicaciones del capitán de corbeta d o n Constantino B a n n e n , que d a b a instrucciones a los remeros i e x h o r t a b a a los soldados a q u e n o disparasen sobre el e n e m i g o , invisible aun tras d e las rocas de la ribera. E n esos m o m e n t o s el Jefe d e Estado M a y o r , e m b a r c a d o en la lancha a vapor del Cochrane, dirijió algunas palabras a los soldados animándolos a c u m p l i r c o n su deber, pues de ellos dependía la suerte futura de nuestra patria.

Efectivamente, pronto principió el Cochrane a dirijir sus fuegos hacia aquella parte de la plaza, i minutos mas tarde comenzaba ésta a arder por cinco partes distintas. E l salitre se inflamó rápidamente levantando una espesa i sofocante humareda. L o s montones de carbón de p i e dra situados en la playa j u n t o a la estación del ferrocarril, unieron luego su negro humo al pardnzco del salitre, i ambos arrastrados por el viento Sur, fueron a envolver a los valientes de Zapadores i A t a c a m a , que continuaban una rabiosa lucha. Pero el enemigo parapetado tras aquellas defensas se vio obligado a retirarse i abandonar los escombros i la p o blación donde llovían los proyectiles del Cochrane i de la O'Higgins esparciendo el espanto entre sus filas.

E n seguida los botes, f o r m a n d o una sola línea, avanzaron a toda fuerza de r e m o hacia las d o s ensenadas, al m i s m o t i e m p o q u e los soldados bolivianos, escondidos tras las peñas i en la via férrea, disparaban sobre ellos una terrible i n o interrumpida granizada de balas. M u c h o s soldados, marineros i oficiales fueron muertos o heridos por estos proyectiles, lo cual n o impedia que los botes continuaran avanzando siempre hasta llegar a la playa. E n la ensenada del Sur atracaron los botes q u e c o n d u -

E r a el instante supremo del c o m b a t e , porque aquellos fnjitivos, viendo que flaqueaban los defensores de los desembarcaderos a que habian atracado nuestros botes, corrieron todos a parapetarse tras la casa de la Compañía de Salitres, que se destaca al Norte de la población, i desde allí abrieron un nutrido fuego contra nuestros soldados. Cuarenta minutos han trascurrido i los 450 bravos de Zapadores i del A t a c a m a se baten siempre con la m i s m a fiereza i coraje del primer m o m e n t o . Imposible parecía que aquellos 450 hombres se hubiesen sostenido durante tanto tiempo combatiendo contra fuerzas


CAPITULO

superiores en número i parapetadas tras de formidables trincheras. Desde el mar se veia sembrado de cuerpos h u manos la rápida pendiente que a manera de ancho l o m o sube desde el Morro situado entre ambas ensenadas, i es imposible describir las sensaciones que todos, marineros, soldados i oficiales, esperimentaban al ver a aquellos v a lientes. Los soldados del A t a c a m a , sin e m b a r g o , subían c o m o culebras la arenosa cuesta, i después de disparar u n tiro m e d i o recostados, principiaban a arrastrarse de n u e v o h a cia arriba. L a m a y o r parte de los q u e desde a b o r d o parecían cadáveres, e x a m i n a d o s c o n el anteojo se les veia avanzar, levantando d e c u a n d o en c u a n d o la c a b e z a para distinguir a sus enemigos i dispararles a q u e m a - r o p a c e r teros tiros. I subían i subían, sin mirar atrás i sin preocuparse d e si eran apoyados, guiados ú n i c a m e n t e por su coraje i su bravura. H u b o u n g r u p o de c i n c o atácamenos, entre ellos, según sabemos, el valiente capitán Fraga, que, después d e posesionarse de la trinchera formada por la primera via del ferrocarril, llegaba a la m i t a d del s e g u n d o t r a m o d e la falda i se batia casi a b o c a de j a r r o contra los enemigos parapetados en esa n u e v a , posición. A l l í caia herido g r a v e m e n t e el valeroso capitán, que c o n v o z entera siguió a n i m a n d o a sus soldados a que continuasen subiendo.

PRIMERO.

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habían agotado por c o m p l e t o , i a otros estaban a p u n t o de agotárseles las cápsulas. E n estos m o m e n t o s , el capitán Bannen, q u e habia perm a n e c i d o c o n su c a n o a j u n t o al desembarcadero, dirijiend o a los remeros i h a c i e n d o útiles observaciones a los soldados, en m e d i o de la lluvia de balas que caian en la embarcación o j u n t o a ella ( u n a de las cuales atravesó la bandera), v o l ó a b o r d o d e los buques a dar aviso para que se les trasportaran municiones. E n efecto, el Cochrane i la O'IIiggins m a n d a r o n i n m e diatamente gran n ú m e r o d e tiros, i gracias a este ausilio n o q u e d a r o n a brazos cruzados ante las balas enemigas. Los soldados del A t a c a m a habían llevado por t é r m i n o m e d i o cien tiros en sus morrales. D u r a n t e t o d o el curso de esta primera parte de la r e friega n o desmerecieron del A t a c a m a i Zapadores los m a rineros, aspirantes i oficiales de los distintos buques d e la escuadra, sino, antes bien, rivalizaron c o n ellos en í m p e t u i arrojo. E n u n o d e los botes de la Magallanes fué h e r i d o al saltar a tierra el guardia-marina d o n José Villarreal que, rifle en m a n o , iba de pié en el bote a n i m a n d o a los r e m e ros. A u n q u e d e alguna gravedad, n o ofrecen peligro sus heridas. E n este m i s m o bote fué herido g r a v e m e n t e en la pierna d e r e c h a el marinero 1. ° Dionisio Morales, i llevado a b o r d o ; el cirujano del b u q u e señor Tagle, v i e n d o que n e cesitaba mas pronto ausilio q u e el señor Villarreal, acudió a curarlo antes q u e a éste. Pero el bravo Morales se n e g ó tenazmente a que se le atendiera antes que a su oficial, i hubo necesidad de acceder a sus deseos, a pesar de habérsele manifestado el p e l i g r o que corría.

Los Zapadores, mie'ntras tanto, en vez de batirse c o m o los mineros del A t a c a m a , es decir, cual leones rabiosos, c o n ímpetu, sin mas orden de batalla que el i n d i c a d o por la propia conservación, lo hacían o r d e n a d a m e n t e , al son de la corneta, i desplegados en guerrilla al m a n d o d e su capitán. E l m a y o r Villarroel, de este cuerpo, q u e fué a tierra en la primera división de botes, fué g r a v e m e n t e herido dentro del que lo c o n d u c í a . E n uno de les botes del Cochrane fué también herido Los Zapadores sufrían d e flanco u n n u t r i d o fuego del por una bala el guardia marina don Luis V. Contreras. enemigo, parapetado en la casa d e la C o m p a ñ í a de SaliL a bala le penetró de alto abajo en t i h o m b r o derecho, tres, a mas d e los tiros de frente que le dirijian desde fracturándole el hueso, i es de tanta gravedad la herida, arriba. N o retrocedían, sin embargo, u n paso, i conservaque se llega a temer por su vida. ban su o r d e n de formación, a v a n z a n d o lenta pero segura A pesar de eso, Contreras. continuó dirijiendo su bote i resueltamente. con admirable serenidad, i cuando volvió a bordo, hasta suT o d o s aquellos bravos se habían a p o d e r a d o d e los p e bió sin ayuda la escala del blindado. ñascos de la playa, batiéndose c u e r p o a c u e r p o c o n los L o s marineros de otro de los botes del Cochrane bajaron enemigos, i e m p l e a n d o , mas q u e las balas, la b a y o n e t a ^ todos a tierra, i, rifle en mano, asaltaron las trincheras de la culata de sus rifles. la playa, cayendo en medio de un grupo de estupefactos E n el primer asalto de la playa, fatigados del largo rato bolivianos. que habían p e r m a n e c i d o encerrados en la embarcación, P e r o en lugar de hacer uso de sus rifles, al mismo t i e m saltaron a tierra c o m o l o c o s i escalaron ájilmente las po que varios soldados enemigos la emprendían cerro arrirocas p o r distintos puntos, a c o m p a ñ a d o s por los m a r i n e ba, ellos se apoderaron de tres prisioneros, i a puntapiés ros, aspirantes i oficiales d e los botes. Los bolivianos, sorprendidos por aquella avalancha, los hicieron bajar a la playa, entregar sus armas i meterse en el bote. disparaban a q u e m a - r o p a sin apuntar, i parecían absortos i paralizados a la vista de aquellas furias, sin atinar a hacer uso de la bayoneta. El valor frió e impasible d e los Otro de los botes del mismo buque, el mandado por el bolivianos n o resistió allí m u c h o t i e m p o al í m p e t u irreaspirante don Ricardo A h u m a d a , quedó solo en la playa, sistible del soldado chileno. después del desembarque de los soldados del Atacama que llevaba a su bordo, porque los marineros, ansiosos de combatir, empuñaron sus armas i acompañaron a los L a tarea de trepar p e n o s a m e n t e u n cerro arenoso i casi soldados. a pique, fué l o que p u s o mas a prueba las brillantes dotes Viendo el señor A h u m a d a que los marineros no volvían de nuestros soldados. atrás a pesar de sus gritos, i habiendo quedado únicamenA l enterrarse hasta media pierna en la m o v e d i z a arena te él en el bote, saltó también a tierra, tomó el rifle i el de la falda, los soldados del A t a c a m a maldecían las botas, morral de uno de los muertos, i se puso a la cabeza de i u n o de ellos decia q u e si hubieran tenido ojotas lo h a aquel piquete. brían h e c h o m u c h o mejor. Subieron penosamente la primera falda haciendo f u e g o ; C o m o b u e n o s mineros, trepaban el cerro, a pesar de su llegaron a la primera trinchera, donde murió uno de los molesto calzado, mas lijeramente que los famosos boliviamarineros i fueron heridos dos soldados del A t a c a m a , i, nos, i m u c h o s de éstos fueron c o j i d o s por detras i muertos por fin, después de inauditos esfuerzos, treparon a una c a a culatazos; otros abandonaban el rifle para huir c o n mas sncha colocada a un lado del camino i arrancaron de allí presteza, i algunos se veían obligados a volverse i dispauna bandera peruana que fué llevada al Cochrane, siendo rar sobre los q u e y a les iban a los alcances. sustituida por la bandera del bote. E n seguida regresó el señor A h u m a d a a su embarcación, seguido por cuatro marineros. Los otros continuaron e s H u b o , sin e m b a r g o , u n m o m e n t o de terrible ansiedad calando el cerro i llegaron a la cumbre j u n t o con los s o l para aquellos i n d ó m i t o s combatientes: a algunos se les TOMO I I — 1 2


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GUERRA

DEL

dados del Atacama. A estos dos valientes, llamados D a niel García i Severo L ó p e z , les cupo la suerte en ser los primeros que enarbolaron la bandera chilena en el c a m p a mento enemigo. Los botes de la OHiggins fueron los que mas sufrieron con las balas bolivianas. A l regresar a bordo la falúa í la chalupa estaban convertidas en un charco de sangre. E l segundo bote, al mando del aspirante don M i g u e l Isaza, tuvo en su primer viaje a tierra un muerto i dos h e ridos de la tripulación. En el segundo, este apreciable j o v e n recibió un balazo en el estómago que lo atravesó casi de parte a parte, i desde los primeros m o m e n t o s se vio que aquella herida era necesariamente mortal. E l j o v e n Isaza fué llevado moribundo a bordo, i después de recibir los ausilios del presbítero señor Cruzat, solo d e s plegó los labios para preguntar si se habia tomado la p l a za. Habiéndosele contestado afirmativamente, prorrumpió en un ¡Viva Chile!, i a los pocos momentos espiró. E l subteniente de artillería d o n J o s é A n t o n i o E r r á z u riz, c o n una ametralladora de m o n t a ñ a , a b o r d o de un bote, c o n cuatro soldados, es u n o de los primeros que se a p r o x i m a a tierra, dispara 2,400 tiros i hace estragos. R e m o l c a una lancha c o n 100 h o m b r e s , que habia q u e d a d o a 200 metros de la playa, i los salva así de perecer casi t o d o s bajo el fuego enemigo. Su b o t e venia h e c h o u n a m e ro. U n soldado q u e tapa c o n el d e d o un agujero p o r d o n d e penetraba el agua, lo pierde por un n u e v o balazo q u e d á casualmente en el m i s m o sitio. A las 1 0 i d e la mañana principiaban a llegar n u e v o s refuerzos a nuestros heroicos soldados, q u e se h a bían sostenido durante tres cuartos de hora afrontando el terrible fuego del e n e m i g o sin retroceder u n paso, i antes bien g a n a n d o siempre terreno. Este n u e v o refuerzo se c o m p o n í a d e las d o s restantes c o m p a ñ í a s del A t a c a m a , la 2. i la 4. ; de la otra c o m pañía de Zapadores, una del B u i n , i 90 h o m b r e s del 2. ° de línea. Las balas llovían en torno de los botes i d e las lanchas q u e remolcaban, siendo c r e c i d o el n ú m e r o d e m u e r t o s i heridos que h u b o en ellos. tí

A

La lancha en q u e iba j e n t e del B u i n t u v o m u c h o s h o m bres fuera de c o m b a t e , entre ellos el subteniente Iglesias, q u e fué m u e r t o instantáneamente por u n a bala q u e le penetró por la garganta i le hirió el corazón. Otro subteniente del m i s m o cuerpo, señor C o r d o v e z , r e c i b i ó también u n a mortal herida en el p e c h o , i se cree i m p o s i b l e salvarle la vida, p o r q u e tiene d a ñ a d o un p u l m ó n . E n otra lancha iban cincuenta h o m b r e s del A t a c a m a , entre ellos los subtenientes de ese c u e r p o señores H u r t a d o i Matta. Esta embarcación iba r e m o l c a d a por la lancha a vapor del Cockrane, en que iba el E s t a d o Mayor, i sea por t e m o r a las rompientes o por otra causa, la d e j ó sin remolque c u a n d o todavía faltaban u n o s c i n c u e n t a metros para llegar al desembarcadero. Las embravecidas olas arrastraron la l a n c h a hacia las piedras, i fué una fortuna q u e n o se destrozara al c h o c a r contra ellas. Pero q u e d ó m o n t a d a sobre una roca, b a m baleándose a impulsos de la resaca i espuesta a los fuegos del enemigo, sin que sus tripulantes pudieran defenderse, p o r q u e los fuertes vaivenes de la e m b a r c a c i ó n les i m p e dían apuntar. E n esa desesperante situación fueron m u e r t o s seis h o m bres i heridos o c h o , entre ellos el subteniente H u r t a d o ; i v i e n d o los soldados del A t a c a m a que allí iban a perecer todos sin disparar u n tiro, principiaron a tirarse al agua para ganar a n a d o la ribera. Las olas i la resaca les impedían, sin e m b a r g o , ganar tierra, i dos se ahogaron en aquella tentativa, logrando salir seis a la playa, después d e desesperados esfuerzos, entre ellos el subteniente Matta.

PACIFICO.

Pero en vista del peligro a que estaban espuestos los q u e salían d e la lancha, el subteniente H u r t a d o p r o h i b i ó a los demás que los imitaran, i allí permanecieron hasta q u e u n bote del Loa los recibió a su b o r d o i los d e j ó en la playa. É l e n e m i g o fué el q u e v i n o a pagarla, p o r q u e aquellos h o m b r e s avanzaban furiosos cerro arriba, reuniéndose p r o n t o c o n sus c o m p a ñ e r o s que habian b a j a d o a tierra en la primera división. El.subteniente H u r t a d o , a pesar de su herida, se puso a la cabeza de sus soldados i los a c o m p a ñ ó hasta el fin de la lucha. L a compañía de Zapadores se unió también con sus c o m pañeros, i el comandante Santa Cruz, que bajó con ella, tomó el mando de la brigada i la organizó i ordenó, formándola en guerrilla. E n seguida dio orden de avanzar, se puso él al frente de su tropa, atacando con ímpetu la casa en que se habia p a rapetado el e n e m i g o . Pronto fué éste desalojado de allí a punta de bayoneta, huyendo desatado cerro arriba. E l comandante Santa Cruz les siguió las huellas con tal orden i empeño, que los soldados del A t a c a m a , al ver la bravura de aquel jefe, lo aclamaron en repetidas ocasiones. L a compañía del Buin, por su parte, acató el flanco d e recho del enemigo, tratando de cortarle la retirada bácia el Norte desplegada en guerrilla, i en estos momentos dio muestras ele increíble denuedo un sarjento que se destacó de las filas i avanzó resueltamente cerro arriba en persecución de un g r u p o de cuatro bolivianos. Estos huian en dirección a la meseta, volviéndose de cuando en cuando para disparar contra el sarjento; pero él se echaba al suelo mientras cargaba su rifle, i avanzaba después a gatas aprovechando las ondulaciones del terreno. D e esta manera puso fuera de combate a cuatro bolivianos sin sacar él ninguna herida, siendo uno de los primeros en llegar a la altiplanicie. A l m i s m o tiempo que esta nueva avalancha de soldados iba a socorrer a sus ya desfallecientes compañeros, los b u ques de guerra de la escuadra secundaban sus impetuosos 'ataques disparando certeros tiros contra los grupos enemigos acantonados en los parapetos de la altura. Los disparos ele la O'Higgins dirijidos al ángulo formado por el camino de a pié, donde se parapetaban dos c o m p a ñías bolivianas, fueron espléndidos i produjeron magníficos resultados, introduciendo el pánico i la desmoralización en el enemigo. E l Cochrane, por su parte, disparaba contra los enemigos atrincherados en el fuerte en construcción, situado casi al frente de la ciudad, í la Coeadonga ponía a raya los fujitivos que, rehechos, avanzaban de N o r t e a Sur por la vía férrea para apoyar a sus desconcertados compañeros. El Loa, por su parte, lanzó algunos disparo contra los grupos que coronaban la falda Norte, en dirección al fuerte ele ese lado, entre los cuales se encontraba el coronel b o l i viano Granier. Y a el combate era sostenido mui flojamente por el e n e m i g o , i se veian numerosos grupos de bolivianos huyendo atontados cerro arriba o hacia el Norte, después de haber tirado al suelo sus rifles i sus bagajes. E n estos m o m e n t o s el coronel Granier abandonó la ladera situada a continuación del Morro N o r t e , i principió a subir en dirección al campamento, caballero en una muía. También el jeneralísimo del ejército aliado del Sur, señor don Juan Buendia, que se encontraba por casualidad en Pisagua, c o m e n z ó a huir j u n t o con el coronel boliviano, i según se dice acompañado del jeneral V i l l a m i l que se encontraba en esos m o m e n t o s j u n t o con ellos. Y a desde estos instantes los bolivianos, sostenidos quizá


CAPITULO PRIMERO.

hasta entonces con la presencia de sus jefes, se declararon en completa derrota.

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esto el número de heridos bolivianos i peruanos no pasa de 30, mientras que se han contado mas de 350 cadáveres. DESEMBARQUE EN JUN1N.

A las 12 M . , g a n á b a l a playa una tercera espedicion de lanchas i botes llevando el resto del Buin, salvo una compañía. E l enemigo oponía ya solo una débilísima resistencia, casi obligada por los certeros disparos de la O'Higgins que le barrían el camino. E l g r u p o de mas consideración era el formado por una compañía del Victoria parapetada en el ángulo del c a m i no. Pero ya nuestras tropas, que habian avanzado por la línea férrea, de frente por la falda de la cuesta, i por la altura del bulo Sur, rodearon a aquel grupo i obligaron a rendirse a los que todavía quedaban con vida. A la 1 P. M . puede decirse que había ya cesado el c o m bate, porque las tropas bolivianas habian ido sucesivamente abandonando todos sus atrincheramientos, i si bien resonaban a veces nutridos disparos, estos eran en su mayor parte producidos por nuestros soldados, que persegnian con tesón a los fnjitivos. A veces también algunos de estos, hostigados m n i de cerca por los nuestros, i convencidos por sus jefes de que los chilenos no daban cuartel, se paraban fatigados, disparaban sus rifles, i eran muertos por las balas de nuestros soldados. Pero la mayor parte tiraban sus armas para alijerarse i corrían c o m o g a m o s en distintas direcciones, procurando poner fuera de tiro a sus perseguidores. L a derrota, pues, fué completa i decisiva, i aunque la defensa fué obstinada i valerosa dé parte de los bolivianos, no por eso es menos cierto q u e , considerando lo formidable de la posición, bien pudo ser mas prolongada i fructífera. Pero es necesario también tomar en cuenta la multitud de circunstancias que los hicieron flaqnear, no siendo la menor la desordenada fuga que a los primeros diparos de nuestros buques emprendieron los peruanos que defendían los fuertes. A esta cansa de desmoralización se agregó la ausencia de sus jefes, que se mantuvieron cobardemente en la altura, i la íálta de dirección que por este motivo hubo en la defensa. Pero también ha-i que tomar en cuenta el terror que en aquellos infelices produjo el impetuoso valor de los nuestros i la furia con que heriau a sus adversarios. U n o de los oficiales bolivianos prisionero, decia que ios del A t a c a m a parecían leones hambrientos, i que su sola presencia paralizaba a sus soldados hasta el punto de que necesitaban a cada m o m e n t o ser animados para que no emprendiesen la fuga. I luego, el estampido i los efectos de los disparos de los buques los tenían " z o n z o s , " según la espresion del m i s m o prisionero, porque no estaban acostumbrados a oír aquellas detonaciones, que los aterrorizaban i confundían. A g r e g a b a que, cuando nua granada de los gruesos c a ñ o nes estallaba sobre sus cabezas, les parecía que el cielo se desplomaba sobre ellos. I luego, cuando los proyectiles c h i lenos no destrozaban algunos, caia sobre sus cabezas una avalancha de tierra que casi los sofocaba. A las 3 P . M . habia cesado del todo el fuego, i no solo el puerto sino también el campamento enemigo estaban ya en poder de nuestros soldados, que continuabau siguiendo a los fnjitivos i tomando prisioneros. L a falda en que se batió el A t a c a m a , estaba cubierta de cadáveres de soldados bolivianos, siendo de notar el escaso número de heridos hecho por nuestras balas. E s t o lo esplicaba un soldado del A t a c a m a , diciendo que necesitaban dejar bien muertos a los enemigos que habian ocupado la ribera, porque muchos se haciau los muertos i después les disparaban por detras a mansalva. Sin duda por

A las 10 A . M. h i z o señales el Amazonas al Itata i a la Magallanes d e seguir en dirección a J u n i n . Treinta m i n u t o s después se dio principio en aquel puerto al desembarco de la división al m a n d o del coronel Urriola, i c o m o Jefe de E s t a d o M a y o r el teniente coronel don Diego Dublé. E l capitán de n a v i o d o n Patricio L y n c h fué el encarg a d o d e efectuar allí el desembarco, que se llevó a efecto c o n una rapidez i orden increíbles. Se e c h a n botes al agua, i una c o m p a ñ í a de Navales d e s embarca, sin que se l e haga resistencia. El primero que p o n e pié en tierra es el c o n o c i d o injeniero señor d o n F e derico Stuven, quien enarbola en el acto la bandera tricolor. H a b i a en tierra una guarnición de 40 h o m b r e s que se dispersó al primer disparo del Amazonas, h u y e n d o en dirección a Mejillones. D e Junin, por la falda de u n peinado cerro i por el lado N o r t e , va un c a m i n o carretero, que para llegar a la c u m bre tiene que formar u n á n g u l o agudo, en u n espacio c o m o de 3 kilómetros. Tiene la forma de u n c o m p á s . E n la c u m b r e , el c a m i n o se bifurca i va a Sal de Obispo i a Pisagua. Por la via descrita se encaminan los Navales i el 3. ° L o s siguen p r o n t o el Valparaíso, artillería i caballería. A la caida de la tarde, n o m e n o s de 2,000 chilenos sig u e n desde J u n i n el c a m i n o de Pisagua. A las 4 A . M. del dia 3 llegaba a Pisagua la división, después de hacer el trayecto durante toda la n o c h e . ESCUADRA.

H é aquí ahora algunos datos sobre lo sucedido a b o r d o d e nuestros buques. L a m e n o r distancia del fuerte a que se encontró el Cochrane durante el c o m b a t e , fué de 800 metros, h a b i e n d o roto el fuego a 1,400-metros. E n t o d o el dia hizo este b u q u e 58 disparos c o n sus cañ o n e s de grueso calibre, 39 c o n los de a 20 i 30 de a m e tralladora, o sea u n total de 127 tiros. Las bajas que tuvo en sus botes son las siguientes: Heridos.—Guardia marina, d o n Luis Contreras, en el h o m b r o gravemente. Grumete, Ceferino Flores, herido c o n bala de rifle en la frente. Marinero 2. ° , E u l o j i o Tejeda, herido c o n bala de rifle en el espinazo. Marinero 2. ° , J u a n A r r o y o , herido c o n bala en el brazo derecho. L a O'Higgins r o m p i ó también el fuego a 1,400 metros del fuerte, i en el curso del tiroteo llegó a encontrarse a 900 metros de tierra. C o n sus cañones d e a 115 disparó 85 granadas c o m u nes i 16 dobles; 71 c o m u n e s c o n los de a 70, i 8 c o n los de a 40, o sea un total de 180 tiros. Las bajas que t u v o en su tripulación son las siguientes: Muertos.—Aspirante, d o n Miguel Isaza. Guardian segundo, Martin Morales. Marineros: Manuel Cáceres, J u a n Berrueta, J o s é Palma i Alfredo Longüe. Heridos.—Teniente 2. ° , d o n Santiago Santa Cruz, en el brazo derecho. J o s é Soto, en la m a n o ; Gregorio Vasquez, id. id; J o a q u í n Constancio, una bala le atravesó las quijadas; Marcos González, u n a en el p u l m ó n derecho i brazo id. La Magallanes hizo 14 disparos c o n el c a ñ ó n de a 115, 20 c o n el de a 64, 18 c o n los de a 20 i 3 c o n el de a 6, o sea un total de 55 cañonazos. D u r a n t e el c a ñ o n e o se c o l o c ó tan cerca d e tierra, q u e cayeron a b o r d o m u c h a s balas de rifle; una de las cuales h o r a d ó la chimenea i otra cayó en la gorra de un marinero, felizmente sin causarle daño alguno.


92

GUERRA

DEL

Las bajas habidas en este b u q u e s o n las siguientes: Muerto.—Marinero 1. ° , C l o d o m i r o Valenzuela. Heridos.—Guardia marina, d o n J o s é María Villarrreal, en el rostro i brazo derecho. Guardian, T o m a s Harris, en el brazo d e r e c h o . Marinero 1. ° , Dionisio Morales, en la pierna derecha. Marinero 2. ° , Luis Carrera, contuso. La Covadonga r o m p i ó sus fuegos sobre el fuerte N o r t e c o m o a 1,000 metros de distancia, i alcanzó a estar a unos 400 d e tierra. A causa de esto recibió varios balazos de rifle en el c o s tado de babor, i entre ellos u n o que pasó la m a n g u e r a de aire de la m á q u i n a , a cuatro o c i n c o pulgadas del c o m a n dante Orella. E l pedazo de hierro d e la m a n g u e r a fué a herir al injeniero 3. ° d o n Miguel A . Feites, que estaba a c a r g o del telégrafo de la máquina. La Covadonga disparó durante el dia 110 tiros c o n sus c a ñ o n e s de a 70, e m p l e a n d o granada c o m ú n c o n espoleta de percusión. Fuera del señor Feites, n o t u v o mas bajas en su tripulación que la del carbonero Cecilio R o j a s , herido de p o c a gravedad, a u n q u e también d e b e m o s m e n c i o n a r al e n t u siasta v e c i n o d e Antofagasta d o n H e r n á n Puelma, q u e recibió una grave herida en la cabeza. E l Loa, por su parte, disparó tres tiros contra el fuerte N o r t e , i t u v o en su tripulación cuatro bajas, entre ellas el aspirante d o n E d u a r d o D o n o s o , h e r i d o de p o c a g r a v e d a d en una pierna. Nuestros b u q u e s hicieron, pues, durante el c o m b a t e 47-5 disparos i tuvieron 25 bajas entre sus tripulantes. MUERTOS I HERIDOS E N EL EJÉRCITO.

Las bajas del A t a c a m a se calculan en 30 m u e r t o s i 60 h e r i d o s , algunos de estos últimos de s u m a gravedad. L o s oficiales heridos de este batallón, son: el sarjento m a y o r d o n A n a c l e t o Lagos, el capitán d o n J o s é A g u s t í n Fraga, i los subtenientes d o n R e m i j i o . Barrientos i d o n Andrés Hurtado. Las bajas d e las dos compañías de Zapadores se c a l c u lan en 1Ó0 individuos d e tropa, d e ellos u n o s 40 muertos i el resto heridos. Los oficiales de este c u e r p o que resultaron heridos en el c o m b a t e , son: el sarjento m a y o r d o n M a n u e l Villarroel, el teniente d o n E n r i q u e Canto i el subteniente d o n D e metrio Guerrero. El Buin sufrió la pérdida de los subtenientes d o n D e siderio Iglesias i d o n Belisario Cordovez, que y a h e m o s mencionado. F u é también g r a v e m e n t e herido el subteniente d e este rejimiento señor Arteaga N o v o a , i l e v e m e n t e el teniente d o n Clemente A r a n e d a . E n la tropa se calculan unos 20 muertos i 60 heridos. El 4. ° d e línea t u v o 17 h o m b r e s fuera d e c o m b a t e en la arremetida del Tolten, i 7 el rejimiento 2. ° d e línea e n los 90 h o m b r e s que d e s e m b a r c ó . D e manera que el total de nuestras bajas p u e d e c o m putarse así: Escuadra 25 Batallón A t a c a m a 94 Brigada de Zapadores 103 Rejimiento Buin 84 I d . 4 . ° de línea 17 I d . 2 . ° de id 7 Total

330 bajas.

El c ó m p u t o anterior n o p u e d e ser rigurosamente e x a c t o , p o r q u e hasta hoi la m a y o r parte d e los jefes de rejim i e n t o ignoran el verdadero n ú m e r o a q u e ascienden sus bajas, i la lista de heridos q u e p u b l i c a m o s a c o n t i n u a c i ó n solo está formada en vista de indagaciones particulares:

PACIFICO.

Escuadra.—Teniente 2. ° , d o n J. M. Santa Cruz. Guardia-marina, d o n J o s é M. Villarroel. Aspirante, d o n E d u a r d o D o n o s o . Capitanes d e altos: J o a q u í n Constancio i J o s é S. Soto. Marineros 1.°*: Manuel Salamanca i J o s é G. V a s q u e z . Marinero 2. ° , J o s é S. Pérez. G r u m e t e , Marcos González. Patrón de bote. Sebastian Basquera. Marinero, J o s é J h o n s o n . Carboneros: Cecilio R o j a s i H e r m á n Puelma. Zapadores.—Mayor, d o n Manuel Villarroel. Sarjentos 2. : Pedro Gutiérrez, Jesús A b a r c a , J u a n T. Contreras i J o s é Silva. Cabo 1. ° , Cristino Leiva. 0S

Cabos 2. : F e l i c i a n o G o n z á l e z , J u a n B. Cisternas, N e m e c i o Fuentes i Faustino Martínez. Soldados: Manuel R a m o s , Francisco Saez, R u p e r t o R o j a s , J o s é Espinosa, Manuel García, Cornelio Jara, G r e g o rio Villa, J u a n Campos, A n t o n i o Valenzuela, José G. Cortés, I g n a c i o Castillo, J u a n de D. Conejero, P r i m i t i v o Bustos, J o s é M. C a m p o s , J o s é del C. Beltran, J o s é de la C. H e r n á n d e z , P e d r o M a l d o n a d o , J o s é A. R o j a s , J u a n A . Salazar, José S á n c h e z , M i g u e l Alegría, T o m a s S a n d o v a l , J o s é Guajardo, Belisario Avaria, A n t o n i o H i d a l g o , F r a n cisco Navarro, V i c e n t e Mesa, D o m i n g o A e d o , Polidoro Soto, V i c e n t e S o t o , Claudio Pizarro, F e r m í n Mora, Efrain R e y e s , A d o l f o Flores, José del R. Fuentes, Gregorio G o n zález i C l o d o m i r o Matías. 0S

Atacama.—Capitán, d o n J o s é A . Fraga. Subteniente, d o n A n d r é s H u r t a d o . Director de la banda, d o n G u m e c i n d o Ipinza. S o l d a d o s : J u a n J o s é Marin, J u a n de la C. Ordenes, A n t o n i o Pizarro, R o b e r t o G u z m a n , C o n r a d o G u z m a n , R i c a r d o Silva, Marcos Vallejo, P e d r o G o n z á l e z , Bernardo Bustamante, Manuel Peña, A d o l f o Campos, Pedro P. L é m u s , Manuel Palacios, P r i m i t i v o Canales, Benito Y a ñ e z , R u p e r t o Valdes, P e d r o P. Cáceres, J u a n A b a r c a , L o r e n z o Sepúlveda, J u a n P. R u i z , L u c a s Miranda, R u p e r t o B a r casa, J u a n Segura, T o m a s Veliz, Belisario Cuevas, F r a n cisco Segovia, J o s é del R. A r a y a , Meliton Manriquez, Manuel Ojeda, F r a n c i s c o Morales, Primitivo Canelo i G u i llermo A l t a m i r a n o . Cabos: Gregorio Valdes, Tránsito Diaz, J u a n B. Rojas i Carlos H e t c h . Soldados: P e d r o A . A s o r e n z , Lázaro R o d r í g u e z , E u d o c i o V i l c h e s i Manuel Madariaga. Sarjento 1. ° , C l e m e n t e Ovalle. Subteniente, d o n R e m i j i o Barrientos. Soldados: Manuel Soarzo, J o s é Irrázabal, N o l b e r t o G ü e m e s , Blas Tello, J o s é M. A v i l a , J o s é Cabrera i A m a ble Valenzuela. Buin.—Distinguido, J o s é del C. González. C a b o , J u a n Orellana. Soldados: C e l e d o n i o G a j a r d o , C o s m e D. Castillo, J u a n B. S á n c h e z , J o s é N e g r e t e , C l o d o m i r o Villar, Z o i l o A r m e 11o, E u j e n i o Silva, Gabriel O b a n d o , E m i l i o D o n o s o , A n t o nio Arancibia, Fidel Paredes, E j i d i o Garrido, J o s é Diaz i J o s é N. Linero.

K;

4. ° de linea.—Soldados: M a n u e l A l v a r e z , Nieves G a llego, Pedro González i A q u i l i n o Segovia. 2. ° de línea.—Soldados: Dionisio V i v a n c o , J o s é A . A l varez, Francisco A p a b l a z a , J o s é Tobar, R o m u a l d o B u e n dia, Anastasio Z a m o r a i L o r e n z o Ceran. Liejimiento de Artillería.—Cabo, J o s é L. L o b o s . PRISIONEROS.

L o s prisioneros q u e hasta el dia siguiente después del c o m b a t e h a n caido en p o d e r de nuestras tropas son los q u e constan de la lista siguiente, c u y o n ú m e r o asciende a 65: Coronel g r a d u a d o , d o n Claudio V e l a s c o , boliviano, seg u n d o j e f e del Victoria, herido. Teniente coronel, d o n M a n u e l Saavedra, p e r u a n o , jefe de la batería del Sur.


CAPITULO

T e n i e n t e coronel, d o n Manuel Pérez, boliviano, j e f e de E s t a d o Mayor, herido en una pierna. C o m a n d a n t e , d o n Samuel Pareja, boliviano, tercer j e f e del batallón Victoria, herido en el m u s l o i en la m a n o derecha. Capitán boliviano, d o n Gregorio Palacios. Capitán peruano d e artillería, d o n A d o l f o Espinosa. Teniente boliviano, d o n J o s é Escalier Barron, del batallón V e n g a d o r e s . T e n i e n t e 2. ° , d o n R i c a r d o Valle, a y u d a n t e s e g u n d o del batallón Victoria, herido. S o l d a d o s : Saturnino Urias, Martin Peralta, D i e g o F l o res, F e r n a n d o N u ñ e z , A n s e l m o Medina, Manuel Olivarez, F e d e r i c o Salas, G o r g o n i o Paredes, A d o l f o García, Narciso Beltran, H i l a r i ó n P o n c e , S a l o m é Pérez, Guillermo Osdaña, N i c o l á s Loaiza, Mariano C a m p o , A n t o n i o Mercado, A m b r o s i o Vargas, José G u z m a n , Rafael Quiñones, Mistidi Safinido, J o s é Flores, Celestino Aguilar, Manuel María Cadina, E u j e n i o A r n é s , Manuel María S e d e m a , Ceferino A r a u c o , Ciriaco L ó p e z , J u a n E q u í , F e l i p e Campos, M a nuel Gallegos, Manuel R a m o s , R o s e n d o Balda, I g n a c i o Salazar, Manuel Pérez, P e d r o Estado, J u a n M u ñ o z E., S a l o m é J i m é n e z , Felipe Castillo, M i g u e l Canga, Manuel R o d r í g u e z , T i m o t e o Pérez, Celestino Cáceres, Eladio Apais, F e r n a n d o N u ñ e z , Manuel Herrera, Lúeas Barra, M a n u e l del R i o , Esteban R o j a s , M a n u e l Basilio Pinto, J o s é Ciprianes, D e m e t r i o T a c u c i o , Marcos Matanes, J a c i n t o Corrales, A n t o n i o Fernandez, F e l i c i a n o Gárate i Mariano Flores. D u r a n t e t o d o el c o m b a t e , los b u q u e s ingleses Thetis i Turquoise siguieron c o n atención sus peripecias i n o ahorran elejios a la b u e n a puntería d e nuestros artilleros, d i c i e n d o q u e por m u i buena idea q u e tenían d e la marina chilena, j a m a s se habían figurado q u e contase c o n tan escelentes cabos de cañón. D u r a n t e t o d o el tiroteo sostenido durante el d e s e m barco, los b u q u e s ingleses se acercaron aun mas a tierra, i tanto los oficiales c o m o los marineros i soldados seguían c o n ávidos ojos desde el p u e n t e , el castillo i las jarcias las diversas escenas de la l u c h a i el h e r o i c o avance de nuestras tropas. A l g u n o s oficiales q u e . b a j a r o n después a tierra i d e s e m barcaron por el m i s m o p u n t o p o r d o n d e lo habían h e c h o nuestras tropas, n o p u d i e r o n m e n o s de manifestar una entusiasta admiración por el arrojo i la firmeza del soldad o chileno, sobre t o d o al examinar la calidad del suelo i lo formidable de la posición enemiga. D e c í a n q u e 2;000 h o m b r e s parapetados tras aquellas intomables trincheras, p o d í a n haberse batido c o n ventaja contra 20,000 asaltantes, i en su entusiasmo llegaban a decir que este h e c h o de armas ora c o m p a r a t i v a m e n t e mas grandioso que la t o m a d e Sebastopol i de la famosa torre de Malakoff. Nuestros viejos militares e n c u e n t r a n mas glorioso este h e c h o d e armas que la t o m a de Pan de A z ú c a r , i mas grandes las dificultades que había que v e n c e r para sobreponerse al e n e m i g o . Sin e m b a r g o , todos, militares i marinos, están animados por la íntima c o n v i c c i ó n de que este h e c h o de armas se debe pura i esclusivamente al i n d o m a b l e valor del sold a d o chileno.

XI. Correspondencias a "El Nacional" de Lima i versión de "El Comercio" de Iquique sobre el combate de Pisagua. (Del corresponsal de E L NACIONAL de Lima.)

Iquique,

Noviembre

2 ele 1879.

Señor Director de E L NACIONAL.

H o i a las 7 A . M. h e m o s recibido parte d e Pisagua que se veian b u q u e s enemigos; p o c o después q u e entraban a la bahía en n ú m e r o de 20.

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PRIMERO.

T o d a la j e n t e d e tierra se preparó para el c o m b a t e ; en efecto, los buques chilenos principiaron a hacer fuego c o n sus cañones i ametralladoras. H a c e tres horas i m e d i a que se están batiendo. A c á o í m o s claro el estampido del cañ ó n , lo q u e manifiesta que siguen batiéndose. Desgraciad a m e n t e ahí n o liai sino dos cañones de a 100, que d u d o m u c h o p u e d a n resistir m u c h o tiempo. El jeneral Buendia está en Pisagua desde antier. A c á se t o m a n todas las medidas necesarias para la d e fensa de la plaza. Se cree que esta n o c h e v e n g a n a atacarnos. C o m o las noticias deben ser de actualidad, suprimo la correspondencia que tenia escrita. Si aun p u e d o contar después la historia, escribiré detalladamente. T o d a la mañana h e estado en el cable submarino, pero hasta ahora n o m e h a n d e j a d o hacerle u n parte; veré mas tarde. Por pasajeros venidos por el vapor sabemos que la esp e d i c i o n salió d e Antofagasta el 28 en la n o c h e . V i e n e n en n ú m e r o de veinte i tantos buques. Traeu b u q u e s de vela c o n víveres, telégrafos, agua, etc.; tienen u n c o m p l e t o cuerpo d e Zapadores. E l Blanco quedaba limpiándose en Valparaíso i la Chacabuco- en Antofagasta. E l n ú m e r o de jente es d o c e i pico mil h o m b r e s . R e c o j i e r o n las fuerzas de T o c o p i l l a i Cobija. E n Antofagasta solo quedan mil i p i c o de h o m b r e s . E n t r e T o c o i Tocopilla, otros mil. D i c e n que el c o m b a t e de Pisagua es solo para llamar la atención, p o r q u e el verdadero g o l p e es a I q u i q u e . Y a lo veremos. E n Pisagua los bolivianos h a c e n una resistencia h e róica. Los chilenos q u e saltaron a tierra fueron rechazados. Los bolivianos dieron una carga a la bayoneta. M u c h o s muertos. SAMUEL.

Pozo

Almonte,

Noviembre

9 de

1879.

Señor director de E L NACIONAL.

E l combate de Pisagua es una pajina cubierta de sangre. Desde las 7 A . M. que principió el combate hasta las 3.30 P. M . que concluyó, mas de dos m i l combatientes pagaron con su vida el tributo de la guerra. P o r personas venidas de Pisagua, sabemos que el día 2 a las 6 ,A. M . , aparecieron por la boca de la bahía dos b u ques, poco después cuatro i así sucesivamente hasta el número de veinte. E n el acto en tierra tomaron todas las disposiciones convenientes para rechazar al enemigo. El jeneral Buendia con sus ayudantes i el doctor Sandoval, Sauz Peña i N e t o , que se encontraban allí, habían ido con el objeto de presenciar el bautismo de las baterías. A las 7 A . M . el Cochrane hizo un disparo, que fué contestado en el acto por las baterías de tierra. E n ese m o m e n t o avanzaron todos los buques en batalla i principiaron a hacer fuego de cañón. L a Turquoise i Pellican, buques de guerra ingleses que salieron juntos con la escuadra chilena, aseguran no haber visto nunca un cañoneo mas incesante. E l número de cañonazos pasa de m i l ; la tripulación de los buques hacia disparos de rifle de las cofas i de las jarcias. Pisagua estaba cubierto por una bóveda de fuego. A q u e llo era aterrador! Sin embargo, la tropa que defendía la plaza no abandonaba su paesto. Nuestros dos cañones no duraron m u c h o , uno no pudo hacer sino dos disparos, el otro c i n c o ; en este último murieron los dos oficiales que lo mandaban, Suarez, capitán de Arequipa, i el valiente R . Tamayo, teniente que al rectificar la mira, vino una bala de cañón i le voló la cabeza. L a división boliviana al mando de Granier i compuesta de los batallones Victoria e Independencia, que no contaba sino con 894 soldados, se batió heroicamente. Solo así se esplica que este puñado de valientes haya impedido por


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GUERRA

D E L PACIFICO.

tantas horas el desembarco a 10,000 hombres protejidos por veinte buques. D o s veces fueron los chilenos rechazados. P o r Pisagua viejo intentaron el desembarque en número de m a s de ciento i tantos botes i lanchas; pero parte del batallón I n dependencia los obligó a retirarse, haciéndoles tal m o r tandad que varias lanchas se fueron al garete barándose poco después. L o s batallones estaban en el Hospicio, i solo bajaban de compañía en compañía a rechazar a los chilenos, pero era tan incesante el fuego de ametralladoras i de cañón que casi todos perecieron. P o r fin, después de tantas horas de combate, viendo que no quedaban muchas municiones, que los d o s batallones estaban diezmados i que no llegaba e l refuerzo pedido, se tocó retirada, después de haber incendiado los víveres i lo que podia servir al eDemigo. Sin embargo, l o s enemigos tomaron dos maquinitas del ferrocarril que fué imposible salvarlas, porque estaban en la estación por donde estaban desembarcando. Durante este combate, tres buques se dirijieron a la c a leta de Jnnin donde y a no había guarnición i desembarcaron cerca de 3,000 hombres, caballos, etc., con el objeto de cortar toda retirada. F e l i z m e n t e , en lugar de dirijirse a San R o b e r t o donde estaba el jeneral Buendia con el resto de las fuerzas, tomaron por la lomada a caer sobre el H o s picio. E l batallón Vengadores que venia de refuerzo a P i s a gua, se incorporó al resto de la fuerza solo en San R o b e r t o . Parece que el parte telegráfico fué entregado a la hora que se recibió. Parte el corazón v e r los caminos llenos d e j e n t e a pié. N i ñ o s perdidos d e sus madres. Madres b u s c a n d o a sus hijos. E l ejército en su retirada h a r e c o j i d o a m u c h o s desgraciados q u e se ahogaban de sed. D e s d e q u e principió el c o m b a t e , todos los habitantes pacíficos huian a pié d e Pisagua sin r u m b o n i dirección, sin víveres i sin abrigo, p o r q u e t o d o f u é una sorpresa. E n u n b u q u e que cargaba salitre, Adolpke, se asilaron algunas personas, pero el b u q u e sufrió tanto c o m o la p o blación; varias balas le destrozaron la arboladura i por d o s veces se declaró incendio. Hasta ahora n o tenemos pormenores d e t o d o , p o r q u e los que se quedaron hasta el último en la p o b l a c i ó n si n o h a n m u e r t o están prisioneros, entre éstos está Manuel F. Zavala, V í c t o r Loaiza i otros. L a playa d e la Guata estaba cubierta d e cadáveres, l o m i s m o q u e la subida del H o s p i c i o . S e calculan m i l q u i nientos chilenos muertos; p o r nuestra parte también h e m o s sufrido m u c h o : el batallón I n d e p e n d e n c i a está r e d u c i d o a treinta h o m b r e s entre heridos i buenos; el Victoria, a u n o s doscientos cincuenta; la guardia nacional, a la m i tad; estimamos nuestras pérdidas en cerca d e o c h o c i e n t o s i tantos. Se aplaude m u c h o la c o n d u c t a del j e f e d e la plaza s e ñor Recabárren, l o m i s m o que la d e los j e f e s d e l I n d e pendencia, Victoria i la d e u n sarjento m a y o r señor Zevallos. D e s d e que supimos e n I q u i q u e la t o m a d e Pisagua, el coronel B. Suarez, sobre c u y o s h o m b r o s gravita t o d o el trabajo d e la campaña, n o h a descansado u n solo m o m e n to en tomar las medidas necesarias para la c o n c e n t r a c i ó n del ejército. Desgraciadamente, todas las medidas q u e se adoptaban e n I q u i q u e n o eran aceptadas e n Arica, o si las aceptaban era solo por horas, p o r q u e m u i l u e g o venia la contra-órden. ¡Qué m o m e n t o s tan terribles! T o d o era vacilaciones. N o habia una idea fija; las j u n t a s d e guerra se sucedían sin interrupción, pero sin resultado alguno. Los soldados e n el tren, listos para salir; pero al rato se les veía desfilar al cuartel. T o d o era obstáculos! E l telégrafo dia i n o c h e funcionando. N a d i e habia previsto el g o l p e p o r Pisagua. Q u é previsión!!... Por fin, el dia 6 a las 4 A . M . principió el ejército a s a -

lir; el 7 a la 1 P. M., después de m a n d a r t o d o l o indispensable, salimos e n - c o m p a ñ í a d e l coronel Suarez i el E s t a d o M a y o r en dirección d e P o z o A l m o n t e , d o n d e nos e n c o n tramos c o n t o d o el ejército listo para m a r c h a r d e u n m o m e n t o a otro sobre el e n e m i g o q u e se s u p o n e e n A g u a Santa, diez leguas d e distancia. E n I q u i q u e solo h a q u e d a d o l a guardia nacional al m a n d o del j e f e d e esa división, c o r o n e l J o s é M. Rios. El ejército m u i entusiasta, deseosísimo d e pelear; pero desgraciadamente n o c u e n t a c o n todos los elementos q u e requiere u n ejército. L a imprevisión h a reinado. Quiera D i o s acordarse d e este ejército tan valiente, t a n sufrido i tan moral. I quiera D i o s también dar u n p o q u i t o d e mas l u z a nuestros jefes, q u e tanto l o necesitan. Ojalá, pueda, señor director, contarle los episodios d e la batalla. SAMUEL.

EL

Pozo

CAMPAMENTO.

Almonte,

Noviembre

11 de 1879.

Señor Director de E L NACIONAL.

D e s d e el d i a 7 principiamos a reunir e n P o z o A l m o n t e t o d o el ejército d e l departamento, c o n los c o r r e s pondientes víveres i d e m á s útiles indispensables para soportar la peregrinación p o r el desierto, e n busca d e l enemigo. H o i felizmente nos encontramos todos reunidos vivaqueando en un sitio, que aparte de la carencia de recursos, sufrimos horriblemente; de noche por el crudísimo frió, pues vivimos al raso i casi sin abrigo, i de dia por el viento i la tierra, que hace casi imposible muchas veces distinguir un objeto a diez metros de distaucia. P o z o A l m o n t e se c o m p o n e de la estación del tren, de la oficina del telégrafo i de un espacioso h o t e l ; a sus alrededores hai algunas oficinas salitreras i algnnos moutoues de tierra en forma de cerros. C o m o U d . comprenderá, la estación, el telégrafo i el hotel están ocupados por los jefes i por el E s t a d o Mayor, que sou los únicos que están un p o co bien, aunque si bien es cierto, están c o m o sardinas en caja. L o s que creo que están mejor, son el coronel A r a n c i bia, doctor Gastón i otros mas, i y o que hoi m e suscribo, porque han formado su departamento en un coche del tren, en medio de la pampa, pero libres del viento, de la tierra i algunas veces del frió. L o q u e es los batallones no están mui bien que d i g a m o s ; sin carpas i a l a intemperie deben sufrir horriblemente: v i ven en la oficina del Carmen que dista cuatro cuadras i en las pequeñas quebradas que forman los llamados cerros; con los rifles han formado pabellones i sobre éstos han c o locado mantas formando caricaturas de carpas. Felizmente esto n o durará sino un dia m a s ; estando ya todos reunidos i con lo indispensable, se h a principiado a escalonar el ejército en dirección de A g u a Santa. L a división esploradora al m a n d o del jeneral Bnstamante salió ayer i sabemos que está acampada en L a P a l m a . A n t e s de ayer mandó el jeneral Buendia un piquete de caballería compuesto de cuarenta bolivianos i otros tantos peruanos al mando del comandante Sepúlveda, c o m o avanzada cerca de A g u a Santa. Según los informes que tenemos, Sepúlveda l l e g ó a la Jermania, oficina cercana de A g u a Santa, i mientras forrajeaban los caballos i descausaba lajente, se dejó sorprender por la caballería de los chilenos en número de trescientos. Nuestra caballería se batió cuanto le fué posible, i después de media hora de c o m b a t e , con fuerzas superiores en número, cayó prisionero Sepúlveda con unos p o c o s soldados; el resto del piquete pudo escapar i se encuentra entre nosotros. E l comandante militar de A g u a Santa, señor Chocano, también fué preso.


CAPITULO

A G U A SANTA INCENDIADO.

Cuando se regresaban en retirada de Pisagna el jeneral Bnendia, V i l l a m i l , el batallón A r o m a i el resto de la b r i gada de Granier, tratando de hacer resistencia en A g u a Santa al ejército chileno, que suponían viniese hasta ese l u g a r ; con tal motivo se pidió a la Noria la division que mandaba el coronel D á v i l a ; pero antes que llegara la division se oyó el silvato de la locomotora i el comandante Masías comunicó la venida de los chilenos. Sin tiempo para nada, el jeneral emprendió la retirada a P o z o A l m o n te i dio orden para que se prendiera fuego a los víveres i a la oficina. N o quería hacer comentario sobre este retiro, apesar de que acá todos lo critican, i no sin razón, porque solo al día siguiente, llegó una avanzada de los chilenos. Hasta mi p r ó x i m a . SAMUEL.

Dia 1 2 . — A n o c h e a las 9 P . M . oímos una fuerte d e t o nación parecida al estampido de un tiro de c a n o n ; el ruido vino del lado del Sur. P o c o después supimos que en L a Central, estación principal del ferrocarril, había volado la maestranza. L a versión mas aceptable es esta: de Iquique vienen los trenes cargados de víveres i hacen estación a h í ; pero, apesar de la vijilaucia, no faltan estraujeros que se ocupan de burlar al vijía i robar lo que pueden; parece que anoche entre los sacos robados, habia uno cuyo contenido era p ó l vora o alguna otra sustancia esplosiva. L o s sacos los e s condieron sobre una máquina del tren, i al ir el fogonero a preparar dicha máquina para el servicio del dia siguiente, hizo esplocion la sustancia, destrozando la máquina, la maestranza i desapareciendo el fogonero.

Dia 1 3 . — A las 4 A . M . ha principiado a levantarse el c a m p a m e n t o ; vamos en dirección a Peña Chica, distante 3 leguas. C o m o no hai ferrocarril del P o z o a A g u a Santa, el camino lo hacemos a pié. SAMUEL.

SANGRIENTO COMBATE DE (De

PISAGUA.

E L COMEKCIO de Iquique.)

Desde las 5 A . M. del 2 del presente, se avistaron los buques chilenos que se dirijian a la bahía de Pisagua en son de combate. La O'Higgins fué el primer buque enemigo que se adelantó al fondeadero para reconocer la localidad; después se hizo hacia afuera, poniendo señales para que la escuadra avalízase. E l Cockrane fué el primero que entró al puerto, siguiéndole el resto de la espedicion. E l blindado rompió sus fuegos sobre la batería " 2 de M a y o " del Sur, que solo tenia un cañón, con el que contestó en el acto. E s t a batería hizo tres tiros, muriendo al último el oficial don N . Tamayo que era quien hacia las punterías. U n casco de metralla le llevó el cráneo. Sobre esta batería i la del Norte, que también tenia un solo cañón, llovían b o m b a s , granadas, bala rasa, metralla i toda clase de proyectiles. E l cañón del Norte quedó inutilizado al primer tiro, i solo lo abandonaron los que. lo serviau cuando vieron los estragos que en los parapetos hacían las balas contrarias. Mientras tauto, los chilenos habían desprendido c o m o sesenta lanchas de j e n t e , defendidas por cañones pequeños i ametralladoras, dirijiéudose al lado Norte del desembarcadero en que está la estación del ferrocarril. E l batallón aliado Victoria estaba en la parte alta del cerro. L a columna naval de matriculados, compuesta de sesenta hombres, defendia el punto de la estación.

PRIMERO.

-95

A l acercarse las lanchas invasoras, los navales, que estaban parapetados en grupos tras de las rocas, rompieron los fuegos, siguiéndolos el batallón Victoria. Desde este momento se trabó la lucha, encarnizada, terrible, espantosa entre los combatientes. Las lanchas que pudieron acercarse a la playa perdieron toda su j e n t e , quedando la orilla del mar sembrada de cadáveres, i yéndose unas embarcaciones al garete i a p i que otras. E l pánico se apoderó entonces del enemigo, haciendo que las lanchas que habían quedado atrás retrocediesen. E l batallón aliado Independencia acudió, i éste i el V i c toria habían bajado el cerro. Los buques enemigos no cesaban mientras tauto de h a cer fuego, arrojando bombas incendiarias, palanquetas, c o hetes a la Cougréve, camisetas de incendio i cuanto proyectil es posible imajinarse. L a escuadra estaba a tiro de pistola, i d e s d e ' l a s cofas hacían los agresores un fuego vivísimo i sostenido. E l Cockrane volvió a hacer señales para que las lanchas que, paralizadas desde el principio habían hecho fuego, avanzasen al mismo punto de la estación. E n esta vez, una llegó a la playa i desembarcó su jente, la misma que p e reció en el acto. C o m o viese el enemigo que de la población que habia quedado al Sur se le hacia resistencia, procuró desde el principio incendiarla, logrando quemar una gran existencia de salitre que habia en almacenes, del cual principió a levantarse una inmensa columna de humo que atravesaba todo el espacio por donde los invasores intentaban saltar a tierra, prohibiendo su densidad ver los objetos. E s t a circunstancia desgraciada no fué suficiente ni f a voreció t a m p o c o a los filibusteros en un tercer ataque a la estación, de donde fueron rechazados otra vez. A nuevas señales que hizo el Cockrane, se dirijieron al Norte ( P i s a g u a viejo) muchas lanchas; i c o m o en ese p u n to no hubiese fuerza ninguna para defenderlo, pudieron desembarcarse los invasores, viniendo por la playa unos i por el cerro otros, con el fin de tomar por retaguardia a los aliados. Y a la columua naval, acosada por el frente i un costado, principió a retirarse hacia la cima del cerro, siguiéndola los demás cuerpos, a los que se mandó retirar a fiu de librarlos de caer en poder del enemigo que avanzaba. F u é en esta retirada cuando los bnques chilenos renovaron con mas ardor sus fuegos, arrojando sobre los defensores de Pisagua una nube de toda clase de proyectiles de grueso calibre. A q u e l l o no puede describirse ni es dable imajinarse hasta dónde llevaron su temeridad los cobardes agresores. Pero los defensores de la honra nacional no se intimidaron ante el asesinato de que eran víctimas. Lejos de tomar la cima del cerro se dirijieron hacia los que pretendían flanquearlos i allí les hicieron pagar bien cara su alevosía i su infamia. De todos los que hacían fuego incesante sobre los nuestros protejidos por su cañones, no llegó ninguno a las alturas de Pisagua. Todos, todos, desde la playa hasta la ceja del alto, quedaron tendidos en el c a m p o , c o m o si hubieran sido cegados por una hoz terrible. Se cuenta que dos cornetas bolivianos tocaban ataque incesantemente i que caiau envueltos en las nuves de polvo que al estallar levantaban las balas de cañón, que desde los buques se dirijian para matarlos. Pasada la polvareda de los proyectiles, volvían a levantarse los cornetas tocando ataque con mas entusiasmo. E n esos momentos se anunció que una fuerza enemiga, c o m o de tres m i l hombres, que habia desembarcado en J u -


GUERRA

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D E L PACIFICO.

nin desde por la mañana, con el objeto de tomar a los nuestros por retaguardia, avanzaba apresuradamente. E l p e l i g r o era, pues, inminente e imposible resistir al n ú mero, que en ese instante era de veinticinco contra uno. L o s jenerales Bnendia i V i l l a m i l ordenaron al valiente c o ronel Granier que se retirase con sus fuerzas. Eran las 2 . 4 0 P. M . E s t a orden se c u m p l i ó , i a poco los invasores tomaban el Hospicio. Nuestras fuerzas en la retirada quemaron los almacenes de víveres i forrajes para que no cayesen en poder del enemigo.

A r t . 2. ° L o s q u e así n o l o hicieren, serán severamente penados c o m o traidores a la causa santa d e la patria. E l subprefecto d e la p r o v i n c i a queda e n c a r g a d o del r i g u r o s o c u m p l i m i e n t o d e este d e c r e t o , q u e se publicará, imprimirá i fijará en los lugares d e c o s t u m b r e . D a d o en la sala prefectural d e I q u i q u e , a los 2 dias del mes d e N o v i e m b r e d e 1879.

E n resumen, nuestras fuerzas, c u y o n ú m e r o era d e 1,100 h o m b r e s , se h a n batido contra 8,000 q u e eran los i n v a sores. L o s chilenos h a n perdido, s e g ú n cálculo d e personas autorizadas q u e han presenciado el c o m b a t e , d e 1,200 a 1,500 h o m b r e s . D e los nuestros se asegura q u e entre m u e r t o s i heridos habrá u n a baja d e 2 0 0 h o m b r e s del V i c t o r i a e I n d e p e n d a , i 20 d e los navales. A este respecto, esperamos c o n o c e r los partes del j e n e ral en j e f e , señor Buendia. S o n increibles los actos d e crueldad d e los chilenos, q u e cuentan las personas d e quienes t o m a m o s estos datos. H a n m u e r t o varias mujeres i niños, p o r los proyectiles unos, i asesinados otros. E n resumen, el c o m b a t e d e Pisagua h a sido u n episodio glorioso para nuestras armas, i solo r e c o n o c e igual en el c o m b a t e lejendario d e l Huáscar. C o m o en este h e c h o , en la m e m o r a b l e j o r n a d a d e l 2 d e N o v i e m b r e , los filibusteros d e la A m é r i c a h a n recibido u n a eterna i sangrienta l e c c i ó n d e h e r o í s m o i valor q u e tendrán q u e recordar siempre, agradeciéndonos el q u e se la h a y a m o s d a d o tan completa. H o i permanecen en Pisagua, h a b i e n d o llevado sus d e s cubiertas hasta la oficina d e Santa Catalina, en c u y o tray e c t o h a n i n c e n d i a d o cuantos edificios d e madera, c o m o estaciones i casas, h a n encontrado. N o s hacen, pues, u n a guerra d e esterminio i sin c u a r tel; i es preciso q u e r e s p o n d a m o s a ella, haciéndoles t a m bién otra tremenda, q u e sea e j e m p l o i escarmiento para siempre. Mientras tanto, el entusiasmo d e nuestros ejércitos n o c o n o c e límites. E n todos reina la impaciencia i hasta la ira, p o r q u e n o llega el m o m e n t o d e v e n g a r a Grau i sus ilustres c o m p a ñ e r o s . P e r o él n o se hará esperar, i e n t o n ces, cara a cara i cuerpo a cuerpo, sabremos si los i n c e n diarios i victimadores d e mujeres i niños, s o n tan valientes en c a m p o raso, c o m o lo son bajo la fuerza d e sus f o r m i dables blindados.

PRIMER

MODESTO M O L I N A .

XII. Bando del prefecto de Iquique sobre reclutamiento forzoso; leyes i decretos del Gobierno del Perú. EL C I U D A D A N O R A M Ó N LÓPEZ L A V A L L E , JENERAL D E BRIGADA D E LOS EJÉRCITOS D E L A REPÚBLICA I PREFECTO D E ESTE DEPARTAMENTO.

P o r cuanto: H a llegado el m o m e n t o supremo en q u e todos los p e ruanos d e b e n ponerse d e pié para rechazar la invasión chilena, que c a ñ o n e a a estas horas nuestras caletas v e c i nas, forcejando p o r apoderarse del territorio d e la patria, Decreto: A r t . 1. ° E n el término d e d o c e horas, todos los c i u d a danos m a y o r e s d e d i e z i o c h o años i menores d e sesenta, se presentaran al Estado M a y o r Jeneral del ejército, c o n el objeto d e tomar las armas para la defensa nacional.

R. LÓPEZ L A VALLE.

Interdicción comercial. LUIS LA-PUERTA, VICE-PRESIDENTE

D E L A REPÚBLICA, ENCARGADO

D E L PODER EJECUTIVO.

P o r c u a n t o el Congreso h a d a d o la lei siguiente: El

Congreso

de la República

peruana,

Considerando: Q u e es c o n v e n i e n t e facultar al G o b i e r n o para q u e d e clare la interdicción c o m e r c i a l entre la R e p ú b l i c a i Chile, si las emerjencias d e la guerra así lo requieren, H a d a d o la lei siguiente: A r t í c u l o ú n i c o . — S e autoriza al P o d e r E j e c u t i v o para que, c u a n d o lo crea o p o r t u n o i mientras dure la guerra, declare la interdicción c o m e r c i a l c o n la R e p ú b l i c a d e Chile en la f o r m a q u e j u z g u e c o n v e n i e n t e . C o m u n i q ú e s e al P o d e r E j e c u t i v o para q u e d i s p o n g a l o necesario a su c u m p l i m i e n t o . D a d a en la sala d e sesiones del Congreso en Lima, a 25 d e O c t u b r e d e 1 8 7 9 . — F r a n c i s c o de P. Muñoz, primer V i c e - p r e s i d e n t e del S e n a d o . — R i c a r d o W. Espinosa, prim e r Vice-presidente d e la Cámara d e D i p u t a d o s . — J o s é A. Morales Alpaca, senador Secretario.-^- Víctor Eguigúren, diputado Secretario. P o r tanto: m a n d o se imprima, p u b l i q u e i circule i se le d é el d e b i d o c u m p l i m i e n t o . D a d o en la Casa d e G o b i e r n o en L i m a , a 1. ° d e N o v i e m b r e d e 1879.

Luis

LA-PUERTA.

M. LUIS PRIMER VICE-PRESIDENTE

Qiúmper.

LA-PUERTA, D E L A REPÚBLICA, ENCARGADO

D E L PODER EJECUTIVO.

E n u s o d e la autorización c o n c e d i d a p o r la lei d e 1. ° del presente Decreto: A r t . 1. ° Se declara la absoluta interdicción c o m e r c i a l entre la R e p ú b l i c a d e l Perú i la d e Chile mientras d u r e la guerra actual. A r t . 2. ° Se p r o h i b e tocar en puerto a l g u n o del Perú a t o d o b u q u e o e m b a r c a c i ó n d e vapor o d e vela q u e p r o c e d a d e alguno o algunos puertos d e Chile o h a y a h e c h o escala en ellos. A r t . 3. ° A los vapores o b u q u e s d e cualquiera clase que h a g a n el tráfico en las costas del Perú, se les p r o h i b e igualmente tener a su b o r d o i n d i v i d u o a l g u n o d e n a c i o nalidad chilena. Si tal h e c h o ocurriese en a l g ú n b u q u e , quedarán en adelante cerrados para éste t o d o s los puertos del Perú. A r t . 4. ° Se h a c e n estensivas las disposiciones a n t e r i o res a los b u q u e s q u e p r o c e d a n d e puertos bolivianos o peruanos o c u p a d o s por el e n e m i g o . E l Ministro d e E s t a d o en el d e s p a c h o d e H a c i e n d a i C o m e r c i o queda encargado d e l c u m p l i m i e n t o d e este d e creto i d e hacerlo publicar i circular. D a d o en la Casa d e G o b i e r n o en Lima, a los 8 dias del m e s d e N o v i e m b r e d e 1879.

Luís

LA-PUERTA.

J. M.

Químper.


CAPITULO

Aumento de las contribuciones. LUIS

LA-PUERTA,

PRIMER VICE-PRESIDENTE D E LA

REPÚBLICA, ENCARGADO

D E L PODER EJECUTIVO.

P o r c u a n t o el Congreso h a d a d o la lei siguiente: El

Congreso

de la República

Peruana,

Considerando: Q u e es indispensable elevar la c u o t a de algunas c o n t r i buciones, H a d a d o la lei siguiente: A r t . 1. ° Se eleva al diez p o r ciento anual la c u o t a de las c o n t r i b u c i o n e s de predios rústicos i urbanos, de i n d u s tria, d e patente i eclesiástica. A r t . 2. ° Se eleva i g u a l m e n t e al diez p o r ciento la c o n tribución sobre la renta del capital m o v i b l e , establecida p o r la lei de 20 d e M a y o del presente año. A r t . 3. ° L a r e c a u d a c i ó n de estos impuestos se hará en la forma q u e determina el artículo 4. ° d e la lei citada. L o s c o n c e j o s departamentales entregarán al F i s c o el sesenta p o r ciento del p r o d u c t o n e t o de estas c o n t r i b u ciones, c o n f o r m e a las respectivas matrículas, reservando para sí el cuarenta p o r ciento restante. A r t . 4. ° Desde el 1. ° de E n e r o del año p r ó x i m o c o m e n z a r á a recaudarse estos impuestos, c o n arreglo a la n u e v a c u o t a fijada en los artículos 1. ° i 2. ° d e la p r e sente lei, c o b r á n d o s e p o r trimestres adelantados. A r t . 5. ° E l G o b i e r n o ordenará la f o r m a c i ó n de n u e vas matrículas para la r e c a u d a c i ó n d e las c o n t r i b u c i o n e s d e q u e se o c u p a el artículo 1. ° A r t . 6. ° T o d a venta que n o baje de 600 soles al año, cualquiera q u e sea su oríjen, q u e d a sujeta al p a g o d e la c o n t r i b u c i ó n fijada en el artículo 2. ° d e la presente lei. Se esceptúan del p a g o de este i m p u e s t o , los haberes de los militares i empleados en campaña, q u e d a n d o sin efecto el d e c r e t o s u p r e m o en v i r t u d del cual se descuenta el veinte p o r ciento de los sueldos de los e m p l e a d o s p ú blicos. A r t . 7. ° T o d a s las contribuciones de q u e se o c u p a esta lei, se cobrarán en billetes de circulación autorizada. C o m u n i q ú e s e al P o d e r E j e c u t i v o , para q u e d i s p o n g a l o necesario a su c u m p l i m i e n t o . D a d a en la sala de sesiones del Congreso en L i m a , a 25 d e O c t u b r e de 1879. Francisco de P. Muñoz, primer Vice-presidente del S e n a d o . — R i c a r d o W. Espinosa, primer Vice-presidente de la Cámara d e D i p u t a d o s . — L o r e n z o García, Senador Secretario.— Víctor Eguiguren, Secretario d e la Cámara de D i p u t a d o s . P o r tanto: M a n d o se i m p r i m a , p u b l i q u e i circule, i se le d é el d e bido cumplimiento. D a d o en la casa del G o b i e r n o en L i m a , a 1. ° d e N o viembre d e 1879.

• Luis

LA-PUERTA.

J. M.

Quimper.

Impuesto sobre la renta. LUIS

LA-PUERTA,

PRIMER VICE—PRESIDENTE D E LA REPÚBLICA, ENCARGADO D E L PODER EJECUTIVO.

Considerando: Que la lei de 21 de M a y o ú l t i m o , que establece la c o n tribución del cinco por ciento sobre la renta del capital movible, solo puede cumplirse en el presente semestre, por cuanto desde el año p r ó x i m o venidero debe rejir la p r o mulgada el 1. ° del corriente, TOMO I I — 1 3

PRIMERO.

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Decreto: A r t . 1. ° Pagarán el cinco por ciento al año o sea el dos i medio en el presente semestre, sobre la renta que o b t e n gan de sus capitales m o v i b l e s : 1. ° L o s que posean cédula de la deuda interna, ya sean emitidas por el E s t a d o , municipalidades o establecimientos de beneficencia p ú b l i c a ; certificados salitreros, Bonos de empréstito nacional; certificados de censos, de capellán nías redimidas en el Tesoro, i, en jeneral, cualquier d o c u m e n t o de reconocimiento de deuda o depósito otorgado por el G o b i e r n o , municipalidades, establecimientos de beneficencia, siempre que en él se estipule algún interés; 2. ° L o s poseedores de acciones de bancos i demás asociaciones i empresas anónimas o nominales establecidas actualmente; 3. ° L o s que posean cédulas hipotecarias i capitales en cuenta corriente o a plazo fijo, con ínteres en los bancos i casas comerciales i demás empresas establecidas; 4. ° I los dneños de capitales dados a mutuo con o b l i g a ción personal o hipotecaria, o depositados en poder de particulares con ínteres o sin él. A r t . 2. ° L a mencionada contribución se hará efectiva desde l u e g o , en la forma siguiente: L a que provenga de los documentos a que se refiere el inciso 1. ° del artículo anterior, por la Dirección de C o n tabilidad Jeneral i crédito, Junta Administradora i de V i jilancia de la Emisión Fiscal, municipalidades, beneficencias i Compañía Adminitradora de las Salitreras, quienes la deducirán de sus acreedores al pagar los intereses del ú l t i m o trimestre de este año. L o proveniente de los capitales designados por los incisos 2. ° i 3. ° por los m i s m o s bancos, casas comerciales 0 establecimientos con cargo también o sus acreedores, i al efecto remitirán a la Caja Fiscal respectiva en los quince primeros dias después de la publicación de este decreto, las cantidades correspondientes, con una razón minuciosa que será comprobada oportunamente por aquella oficina. A r t . 3. ° L a contribución sobre la renta de los capitales a m u t u o o en depósito, será pagada por los acreedores en el plazo fijado anteriormente, so pena del recargo de un veinticinco por ciento a los que lo verifiquen después, i la pérdida del veinte por ciento del capital que constituye el crédito después de 30 dias fatales e improrogables. E l veinte por ciento se distribuirá por iguales partes entre el fisco i la persona que dé el aviso de la omisión. A r t . 4. ° Para el cumplimiento del artículo anterior, los escribanos públicos pasarán a la dirección de reutas en L i ma i a las cajas ficales en los departamentos, en los ocho dias posteriores a la publicación de este decreto, una razón de las escrituras de obligación por dinero a mutuo vijentes en sus rejistros hasta después del 31 de Diciembre p r ó x i m o , para que con vista de ellos se abrán los cargos i se estiendan los recibos correspondientes. A r t . 5. ° Cuando el número que constituye la renta solo conste de documentos privados, ademas del recibo que se otorgue al contribuyente, la caja fiscal poudrá una c o n s tancia en el documento que acredite haber sido pagada la contribución que le respecta, i los tribunales no admitirán en juicio ni fuera de él, cualquier documento que carezca de este riquisito, i antes bieu, lo pondrán en conocimiento de la Caja fiscal para que haga efectivo el veinte por ciento prescrito por el artículo 3. ° . E n este caso la mitad de la multa se aplicará a los g a s tos de justicia. A r t . 6. ° E s t a contribución deberá quedar recaudada i n defectiblemente el 31 de Diciembre p r ó x i m o , bajo las penas establecidas por las leyes a los funcionarios omisos en el cumplimiento de sus deberes. A r t . 7. ° L a Dirección de Contabilidad, la Junta A d m i nistradora i de Vijilancia, las Municipalidades, Beneficencias,la C o m p a ñ í a Á d m i n i s t r a d o r a d e las Salitreras i las Cajas Fiscales, quedan obligadas a pasar a la Dirección de Rentas 1 al Tribunal Mayor de Cuentas, hasta el 20 de Diciembre p r ó x i m o , una razón detallada de cada una de las cobranzas


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GUERRA

DEL

que deben practicar conforme a los artículos 2. ° i 3. ° , para los efectos legales. A r t , 8. ° Quedan escentos de esta contribución, las rentas que no lleguen a S. 3 0 0 ; pero si una misma persona t u viera varias rentas menores de esta suma, se reunirán todas i por el total se hará efectivo el impuesto. A r t . 9. ° L a disposición anterior no rije para las acciones, cédulas i demás documentos de crédito que deben pagarse por las mismas empresas u oficinas, cualquiera que sea su valor. A r t . 10. Las personas que por eludir esta contribución otorgaren contra-docnmentos o escrituras simuladas, ademas de las penas establecidas por el artículo 3. ° , serán castigadas con sus cómplices c o m o detentadores de los fondos nacionales, sin perjuicio de lo dispuesto por las l e yes contra los escribanos i testigos que los autoricen. A r t . 11. Cuando no se esprese el interés en un documento, se calculará la renta del doce por ciento al año i sobre ella se hará efectiva la contribución. E l Ministro de Estado en el Despacho de Hacienda i C o mercio, queda encargado del cumplimiento de este decreto i de mandarlo publicar i circular. Dado en la Casa de Gobierno en L i m a , a 10 de N o v i e m bre de 1879. Luis LA-PUERTA.

J. M.

Quimper.

XIII. Proclamas de Casos i Delgado de la Flor al pueblo de Lima. ¡ A LAS ARMAS, CIUDADANOS!

Solo hacen 25 dias que Chile, con el poder de sus cañones, convirtió la bahía de A n g a m o s en la tumba de nuestros marinos, arrebatándonos del todo el predominio del P a c í fico; i hoi, ciudadanos, cuando apjenas desterraba nuestro espíritu aquel inmenso dolor, nos encontramos con la agresión de Pisagna! con la toma de Pisagua! con la tumba de Pisagua! 16 buques en Pisagua! Chile intenta ataque! Combate encarnizado! Pisagua resiste! Pisagua t o m a d o ! E l Jeiieral en Jefe en retirada! Mucha m o r t a n d a d ! ! ! ¿ I hai corazón, ciudadanos, que sufra iuerme, impasible, helado, tanta i tan increíble afrenta? ¿ C ó m o ha podido nuestro Gobierno, c ó m o han podido los que dirijen la guerra, los que nos defienden en el Sur, comunicarnos el ataque i la toma de Picagua, sin decirnos a la vez que ese pueblo saltó c o m o nna mina, estalló c o m o una b o m b a i se derrumbó sobre sus mismos asaltantes? ¿ E s esta, ciudadanos, la guerra que pedíamos? ¿Hai a l ma que no se inflame en presencia de vergüenza tanta? ¡Ciudadanos, a las armas! Si el 8 de Octubre las aguas de Bolivia fueron teñidas con la sangre de nuestros valientes, el 2 de Noviembre la tierra d e l ' P e r ú ha sido regada con la sangre de la alianza. E n A n g a m o s , ciudadanos, recibimos el primer g o l p e ; hoi el Aníbal asalta a Sagunto, i con este nuevo crimen nos abre Cartago la segunda guerra púnica, ¿ D ó n d e está, ciudadanos, E s c i p i o n ; dónde está nuestro primer africano? ¿Que no hai aquí un hombre que parta con la espedicion de Siracusa i vaya a dar la batalla de Z a m a , que aniquile la segunda guerra de Chile? Oid, ciudadanos, el grito desgarrador de nuestra patria, ¡ ¡ M e asesinan!! ¡ ¡ H i j o s miosü ¡¡Socorro!—socorro!!

PACÍFICO.

¿ I nuestra vileza será tanta que no acudamos a sus llamamientos? ¡ D i o s mió!! nos ha abandonado, a la vez, tu providencia i la naturaleza, que estemos sordos al clamor de nuestra madre asaltada por bandidos, que seamos insensibles en el trance de sus agonías, que temblemos c o m o ovejas delante del león de garras afiladas i mandíbulas sangrientas? ¿ H e m o s perdido acaso en la conciencia del deber, el sentimiento del honor i la fe de la justicia, la virilidad de nuestro espíritu, los latidos de nuestro corazón i la potencia de nuestro organismo? Si hemos dejado de ser h o m b r e s , ¿por qué siquiera no imitamos el ardimiento de nuestras mujeres? ¡Cómo! ciudadanos, vosotros, los hijos i los nietos de los bravos de J u n i n i de A y a c u c h o ; vosotros, los del 2 de M a y o ; los que el 4 de A b r i l estabais resueltos a vence)' o morir; los q u e ayer n o mas jurasteis en la t u m b a de Grau la guerra a muerte al invasor, ¿sois acaso distintos, n o sois los mismos q u e recibís, cruzados de brazos, la pena de azotes en el alma c o n q u e Chile c o m i e n z a a castigarnos en Pisagua? ¡Qué! ¿vais a dejar c o b a r d e i míseramente robarse n u e s tro territorio, robarse nuestras riquezas, profanar sacrileg a m e n t e nuestros templos, r o m p e r las puertas de nuestros monasterios, derribar las estatuas de Bolívar i J o s é Galv e z , quemar nuestros edificios m o n u m e n t a l e s , violar n u e s tros cementerios, arrebatar de los mausoleos las cenizas de nuestros antepasados, en fin, que, c o m o a Sabinas, los bandidos del desierto se lleven en sus h o m b r o s a nuestras madres, nuestras esposas i nuestras hijas? ¿I nuestros corazones son tan insensibles que n o se inflaman i revientan d e dolor i de pesar? ¿ H e m o s perdido acaso hasta la entraña, q u e conservan los seres irracionales? ¡Maldición! sí, m i l veces m a l d i c i ó n , para los q u e h a n m u t i l a d o la R e p ú b l i c a , para los q u e h a n h e c h o pedazos las pajinas que brillaban en nuestra historia, para los q u e nos han dilapidado la herencia de nuestros padres, nos h a n sacrificado en la vida presente i nos h a n v e n d i d o para el porvenir! ¡Maldición! sí, maldición, mil veces, para los que en todos tiempos n o h a n h e c h o mas q u e abatir el organismo moral de nuestro pais, desnaturalizar la c o n c i e n c i a pública, sofocar el sentimiento del h o n o r i la d i g n i d a d nacional! P o r q u e solo así se c o n c i b e q u e nosotros todos oigamos decir: Pisagua t o m a d o ! Pisagua h a m u e r t o ! Pisagua en p o d e r del enemigo! sin que ni una lágrima de fuego ruede sobre nuestras mejillas, sin que u n solo j e m i d o salga de lo h o n d o del p e c h o , sin que u n grito d e desesperación hienda los aires i repercuta c o n eco funerario sobre los restos d e nuestros soldados q u e h a n defendido bravam e n t e la tierra santa de la patria. P o r q u e solo así se c o n c i b e que Lima, la metrópoli d e la civilización, la villa h u m a n a , la c i u d a d eterna del p e n samiento, el tabernáculo del derecho, la j u s t i c i a i la b u e n a causa d e las A m é r i c a s ; q u e L i m a , repetimos, haya estado m u d a i c o m o privada de razón i de sentido durante veinticuatro horas, después que c o n insólito no sé qué se le h a d i c h o : — P i s a g u a atacado! Pisagua resiste! Pisagua v e n c i d o ! Pisagua muerto! ¡I L i m a n o se levanta de su t u m b a , i L i m a b a j o el p e sado beleño del idiotismo, i L i m a , esta Lima que sabe dar sus tesoros, sus hijos i su sangre a los q u e la defienden i saben defenderla, p e r m a n e c e m u d a , inerte i c o m o pasmada por el espanto! Sí, ciudadanos, L i m a n o es ni h a sido n u n c a L i m a , porque si lo hubiera sido i aun lo fuera, la leona n o permitiría q u e los hambrientos antropófagos de la A r a u c a n í a le devoraran c o m o cosa corriente sus cachorros, la pantera saltaría sobre el cazador antes del disparo de la flecha, i la hiena estaría y a e n c a j a n d o los dientes i las uñas en el c o r a z ó n de sus perseguidores. Y o n o m i e n t o ni os h e m e n t i d o n u n c a , compatriotas; así pues, debéis creerme, creed q u e así c o m o R o m a n e c e -


CAPITULO

sitaba ir c o n sus huestes hasta la M a c e d o n i a para d e s c a n Skr tranquila en el Oriente i en el O c c i d e n t e , así el Perú necesita llevar sus ejércitos a Chile, y a q u e n o para d o minar en la A m é r i c a latina, por lo m e n o s para asegurar sus propios intereses. Durante la pretura consiguió Cicerón, en su inflamador discurso por la lei Manilla, entregar a P o m p e y o las fuerzas de R o m a para la guerra contra Mitridates, i R o m a se salvó al fin, i R o m a llevó sus p e n d o n e s hasta arrojar al gran rei en las montañas del Cáucaso. ¿Por q u é n o haremos lo m i s m o nosotros, entregando a una m a n o robusta i a una cabeza fuerte, las fuerzas de la R e p ú b l i c a para q u e las c o n d u z c a i las lleve hasta Chile, arrojando a Mitridates a las heladas rejiones de la Araucanía? ¿ N o p u e d e nuestro G o b i e r n o , por sí solo, l e vantar un ejército de 30,000 soldados? Pues si no puede, es preciso q u e pueda; i para esto, sirv a m o s todos, u n á m o n o s t o d o s , seamos soldados todos; que nadie se q u e d e en el hogar, que nadie salga de la línea, que nadie oculte el p e c h o ; cada u n o por su e s c u d o , c o n su e s c u d o o sobre su escudo; q u e d e m o s todos en el c a m p o , h a g a m o s a muerte la refriega, q u e nuestros c a d á veres c u b r a n la tierra por d o n d e atraviesen los enemigos. L a providencia de D i o s n o hace, por ahora, mas q u e someternos a grandes pruebas para demostrar al m u n d o la fortaleza c o n que h a d o t a d o nuestro espíritu; Mejillones fué el 3'unque en que nuestra alma acerada se t e m plara c o n el primer martillazo del destino, i Pisagua solo es hoi la fragua en la cual se retempla nuestra dureza; la p r o v i d e n c i a de D i o s n o p u e d e ser injusta; nuestros soldados i aliados d e A r i c a i d e I q u i q u e , o v e n g a n a esta hora, n o lo d u d e m o s , c o n grande usura la sangre de esos c o m bates, o todos h a n d e b i d o morir al pié de sus banderas, c o m o buenos, c o m o patriotas i c o m o héroes. ¡VenCer o morir! T a l es, ha sido i ha de ser nuestra divisa desde el principio hasta el fin de la guerra, ¡Veucer o m o r i r ! debe ser el mote de nuestras armas, escrito en nuestras espadas, grabado en nuestros rifles, esculpido en nuestros cañones, impreso en nuestras banderas. Con esta consigna, ¡vencer o m o r i r ! han sucumbido nuestros valientes de Iquique, Pnnta Gruesa, Autofagasta, A n g a m o s y Pisagua, i con tal consigna debemos caer d e fendiendo la patria nosotros i nuestros hijos, i los hijos de nuestros hijos. ¡ Vencer muriendo, o morir vencidos! tal es nuestro ú n i co deber, defendiéndonos de Chile o acometiéndolo, ¡jara defender nuestro honor i la integridad de la República, ¡ A las armas, ciudadanos! Qne la invasión, cualquiera que sea la villa o la ciudad elejida para el ataque, nos encuentre listos, con el arma al brazo, los cañones en puntería i las rabisas en las manos. Chile ha tomado Pisagua, c o m o se apoderó del Huáscar en la proporción de 1,000 contra 100, de 100 contra 10, i de 10 contra 1; pero esto no puede suceder siempre, ni sucederá otra vez. H o i está Chile en tierra, está de igual a igual, hoi s o mos 1, 10 i 100 contra 1, 10 i 1 0 0 ; nuestro triunfo no puede ser dudoso, c o m o no puede serlo para los que saben morir al pié de sus banderas, defendiendo, c o m o atenienses antiguos, el honor i la integridad de Grecia. ¿Ni c ó m o pueden temer a la muerte los que han fundado la cátedra en que se aprende a morir? Pero si suenmbir fuese nuestro destino, sucumbamos pues; aceptémoslo muriendo heroicamente, convencidos de la evidencia de nuestros sacrificios , de la certeza de nuestro fin, de la necesidad de nuestro h o l o c a u s t o ; porque nuestro deber de hoi, el mas grande de nuestros deberes, c o n siste en morir por la Repíiblica para ejemplo de los que nos sobrevivan i para enseñanza cíe nuestros pósteros. Murieron así nuestros padres, defendiéndose de las m e trópolis, fundando el nuevo m u n d o de la democracia, redimiendo los cautivos de tres siglos, i consolidando la libertad de A m é r i c a .

PRIMERO.

99

A u n q u e perseguidos por la ingratitud de los hombres, murieron, en esas grandes faenas de la justicia, el derecho i la libertad, Francklin i W a s h i n g t o n , Bolívar i San M a r tin, L y n c o l n , Galvez i Manuel P a r d o , i han muerto, mas felices, nuestros marinos de A n g a m o s i nuestros hermanos de Pisagua. ¡ A las armas, ciudadanos, para vencer o morir! Pidamos a los que tienen el alto honor de maudar hoi en el pais, pidámosles un ejército de 30,000 soldados m a s ; i si esto no basta, otro ejército de 50,000 mas, i tres i cuatro i diez ejércitos, unos tras otros, para romper en jirones el negro crespón que cubre los escudos de Bolivia i del Perú. Qne la ciudad de L a P a z nos mande en el acto 5,000 soldados a A r e q u i p a ; que Puno, Cuzco i A p u r í m a c , nos manden allí m i s m o 15,000 hombres mas. Estos 20,000 defensores aliados, seguirán a Moquegna, empuñarán las armas de los que hayan mnerto, tomarán eí vestido de nuestros cadáveres, i en las tumbas de Pisagua e Iquiqne, jurarán, c o m o los lombardos, la defensa de la libertad i de la patria. F o r m e m o s aquí, en nuestra gran caserna, un ejército de 15,000 soldados, uu ejército listo para redoblar el paso a la primera llamada, un ejército que, al toque de jenerala, marche con la vista fija en el enemigo, con el brazo firme sobre la espada, con el ánimo i el corazón resuelto a m o rir al pié de su bandera. Preparémonos, ciudadanos, en todo caso a los desastres, i a sacar de los infortunios fuerzas nuevas para nuevas campañas i para nuevos combates. Que nadie nos hable de impotencia, qne nadie nos hable de debilidad, que nadie nos hable de transacción;—a los primeros les arrancaremos la lengua, a los segundos les cortaremos los brazos, a los ú l t i m o s , ciudadanos, c o m p a triotas, amigos queridos, padres, hermanos o hijos, les arrancaremos la cabeza. ¡ V e n c e r o morir! ¡ A las armas, ciudadanos, a las armas! O L i m a no es L i m a , o de L i m a tienen que salir los d e fensores i los libertadores de la República, L i m a , N o v i e m b r e 3 de 1879. F E R N A N D O CASOS.

¡ A LAS ARMAS!

Con fecha 30 de Octubre lanzamos este grito patriótico, para despertar al pueblo del marasmo que lo abrumaba; por eso le gritamos con toda la fuerza de nuestra p r e visión: " P u e b l o de L i m a : ¡a las armas! sin perder un instante. Que todo el qne pueda manejar un rifle, se presente en la plaza mayor al primer toque de jenerala, para que el A l calde Municipal recabe del Gobierno el nombramiento de los jefes i oficiales que deben representar las lejiones, i el arm a m e n t o i municiones que emplearán en defensa de la patria." Nuestra previsión se ha c u m p l i d o ; pues apenas han trascurrido tres dias, cuando el telégrafo nos anuncia que el territorio peruano ha sido hollado por la planta del invasor. Pisagua ha sido tomado por el enemigo, después de 7 horas de combate con una heroica resistencia; i pronto, mui pronto, nos vendrá la uoticia de qne se ha librado una batalla campal, en la que el heroísmo de nuestros soldados superará al número de las huestes enemigas i las harán estremecer de espanto. A l recibir la noticia del desastre del 8 de Octubre, dijim o s que debíamos bendecirlo, no solo porque en esa hecatombe la gloria fué para el Perú, que manifestó al enemig o la clase de hombres con quienes tenia que lidiar, sino porque la pérdida de nuestro glorioso monitor Huáscar, era el g r i t o de ¡alerta! que nuestro centinela avanzado lauzaba para avisarnos que estábamos en guerra, i que era preciso que nos pusiéramos de pié. A u n no sabemos hasta dónde hemos aprovechado de esos


GUERRA

100

D E L PACIFICO.

momentos preciosos qne han trascurrido velozmente, ni queremos averiguarlo, porque no es este el m o m e n t o de volver la vista hacia atrás. Nuestra consigna de hoi, es ¡adelante! ¡adelante! i siempre ¡adelante! E l enemigo está al frente, marchemos adelante, salgamos a su encuentro en torrente, en t o r b e l l i n o ; marchemos c o m o el huracán qne arranca i destruye cuanto obstáculo se opone a su paso. ¿Qué poder hai que sea capaz de contener la fuerza del huracán? Pues, menos lo puede haber el que contenga el patriotismo del pueblo. E l pueblo se Ka puesto de pié para defender a la patria, que es el hogar, la familia, la madre, la esposa i los tiernos hijos. E l pueblo vuela a tomar las armas, i cual desencadenada tormenta, ruje terrible i majestuoso, i en el eco de ese rujido se hace e s c u c h a r l a palabra ¡guerra! guerra t r e menda, guerra sin tregua al infame invasor de nuestra patria. ¡ V o l e m o s a las armas! volemos todos a empuñar el rifle en defensa de nuestro hogar, i aunque talvez no nos toque la suerte de dispararlo sobre el enemigo, estemos listos para marchar a buscarlo, para salirle al encuentro, si es que no llega a ser esterminado por nuestros bravos hermanos del Sur. Nosotros creemos indispensable la inmediata organización de un ejército, en el que se halle listo todo h o m b r e capaz de manejar un rifle, i por ello fuimos los primeros en llamar al pueblo a las a r m a s ; i p o r la misma razón, hoi repetimos ese m i s m o llamamiento. ¡ A las armas! volemos todos a empuñar un rifle, sin que haya alguno que se quede atrás, porque será calificado con el epíteto de cobarde o traidor. L a patria nos llama a t o d o s ; volemos todos ¡a las armas! Lima, N o v i e m b r e 3 de 1 8 7 9 .

XIYBandos sobre alistamiento militar i circular a los prefectos; donación a la viuda de Grau. LUIS LA-PUERTA, D E L A REPÚBLICA,

ENCARGADO

D E L PODER EJECUTIVO.

Por cuanto: Es indispensable dictar las medidas necesarias para prevenir u n a invasión posible a la capital i p o n e r a ésta en perfecto estado de defensa, Decreto: Art. 1 . ° Se declara en asamblea a los departamentos de Lima, Callao e l e a . Art. 2 . ° E l ejército h a r á servicio estricto d e c a m p a ñ a al frente del e n e m i g o , según las ordenanzas. Art. 3. ° T o d o peruano, desde la edad d e 1 8 años hasta la edad de 6 0 , se presentará a r e c o n o c e r jefes e n los locales q u e señalen los prefectos respectivos. Art. 4 . ° Se declaran en pleno vigor todas las disposiciones referentes al estado d e asamblea en los departam e n t o s mencionados en el artículo 1. ° C o m u n i q ú e s e , publíquese p o r b a n d o i espídanse las órdenes respectivas. D a d o e n la Casa d e G o b i e r n o en L i m a , a 2 d e N o v i e m bre

de

1879.—Luís

LA-PUERTA.—Manuel

CORONEL

DE

ANTONIO

CABALLERÍA

G. de

La-Co-

tera, Presidente del Consejo i Ministro d e G u e r r a . — Rafael Vclarde, Ministro d e R e l a c i o n e s Esteriores.— Buenaventura Élguera, Ministro d e G o b i e r n o . — A d o l f o Quiroga, Ministro d e Justicia.—J. AL Quimper, Ministro de Hacienda.

VILLACAMPA,

D E L A GUARDIA

NACIONAL

I

PREFECTO D E L DEPARTAMENTO.

A t e n d i e n d o : a q u e según el artículo 3. ° del s u p r e m o decreto q u e declara e n asamblea los departamentos d e Lima, l e a i Callao, toca a los prefectos respectivos designar los locales en q u e d e b e n presentarse los ciudadanos a r e c o n o c e r jefes, Ordeno: A r t . 1 . ° L o s ciudadanos residentes en esta capital i sus suburbios i q u e , c o n f o r m e al s u p r e m o decreto citado, estén en aptitud d e prestar el servicio d e las armas, se presentarán, en el perentorio término d e tercero día, en los locales d e los c o n v e n t o s d e Santo D o m i n g o , San F r a n cisco i la Buenamuerte, r e c o n o c i e n d o c o m o jefes respectivamente a los señores coroneles g r a d u a d o s d o n José G. Chorearse, d o n J o s é F e d e r i c o Salas i d o n M a n u e l Layseca. A r t . 2. ° L o s q u e n o c u m p l a n esta disposición, serán enrolados, p o r m e d i o d e la fuerza pública, e n los c u e r p o s del ejército o castigados c o n arreglo a las leyes. A r t . 3. ° E l subprefecto d e este c e r c a d o queda encarg a d o d e la estricta observancia d e este decreto. D a d o en la Casa Prefectural d e Lima, a los 4 días d e l mes d e N o v i e m b r e d e 1 8 7 9 . MANUEL

A.

VILLACAMPA.

José A. del Rio, Secretario.

CIRCULAR A LOS PREFECTOS.

Lima,

M A R I A N O D E L G A D O D E LA F L O R .

PRIMER VICE-PRESIDENTE

MANUEL

Noviembre

2 de 1879.

Señor Prefecto del Departamento de...

A n t e una guerra nacioual i en ejercicio del cargo que me ha designado la confianza de S. E . el vice-presidente, no son los m o m e n t o s de comunicar a V . S. los diversos principios que regularán la política del Gobierno. L a República, colocada en una situación escepcioual, solemne i elevada, por su patriotismo a una altura que cautiva la admiración de todos, no tiene con el Gobierno mas que un solo deber, un solo sentimiento i una jeneral aspiración: la defensa de sus derechos i la guerra vigorosa a Chile. Ese departamento, que a competencia con los demás ha ofrecido con profusión sus riquezas i su sangre, será el p r i m e r o quizas en obtener glorias o sacrificarse por el sagrado de su territorio, si los enemigos de la paz i de la integridad de dos R e p ú b l i c a s , intentasen hollarlo. Para este caso, que será la continuación de nuestros hechos heroicos, cuente V . S. con la virilidad de esos pueblos i con todos los medios i facultades que exije, sin reserva, el honor de la patria en peligro. E n tanto pudiese llegar ese m o m e u t o , debe V . S. a u m e n tar i organizar todas las fuerzas de jendarmes i guardias civiles para que sean movilizadas según órdenes del G o b i e r no o lo requieran las circuntancias; asimismo dispondrá V . S. que todos los cuerpos de la guardia nacional del d e partamento estén listos a marchar donde lo determine el Ministerio del ramo. E l Gobierno ve c o n satisfacción el espontáneo i patriótico concurso que se disponen a porfía a prestarle los c o n c e j o s municipales para la defensa de sus respectivos territor i o s ; pero cree que la unidad de acción que demanda esta defensa exije que las autoridades políticas, a quienes esclnsivamente encomienda la leí la conservación del orden interior i esterior, sean las que deban tener la dirección de los m e d i o s que esas corporaciones puedan poner a su disposición. E l éxito de la guerra, a cuyo sostenimiento se contraen todos los esfuerzos del pais i del Gobierno, está subordinado, no solo a la mas absoluta conformidad de propósitos i de acción, sino a la mas ilimitada i recíproca confianza.


CAPITULO

Nada tiene que temer una nación de sus mandatarios c o locados por ella en el puesto mas avanzado para su defensa, ni éstos pueden Ver perturbadas jamas sus patrióticas labores por ciudadanos que tienen la conciencia de sus d e beres, que en la hora suprema del peligro les impone el amor de la patria. E l esfuerzo c o m ú n de gobernantes i gobernados salva a las naciones. E s t a m o s en la situación de emplearlo sin tregua i con creciente ardimiento. H a g a m o s la guerra con un solo espíritu i una sola acción para que se salve la R e p ú blica. Dios guarde a V . S. B.

PRIMERO.

101

SEGUNDA DIVISIÓN. JENERALES

DIRECCIÓN D E ADMINISTRACIÓN.

Noviembre.

5 de 1879.

Señora doña Dolores Caverò, viuda del Contra-Almirante de la República don Miguel Grau :

M e es altamente satisfactorio pasar con esta nota a m a nos de U d . , un testimonio de la escritura otorgada, con f e cha 21 de Octubre último, que consigua bajo una forma legal i auténtica la donación de la casa llamada del Consulado, situada en la calle de Mercaderes de esta ciudad, en favor de U d . i sus hijos, en conformidad con lo dispuesto en las resoluciones lejislativa i suprema de 2 5 del m i s m o m e s ; quedando así realizado aquel acto, jenuina espresion de la gratitud nacional por las inmortales hazañas con que el h e roico esposo de U d . ha cubierto de gloria a su patria. A l terminar, tengo a honra ofrecer a U d . , digna señora, las manifestaciones de m i mas distinguida consideración i profundo respeto. Dios guarde a U d . JUAN DE D .

RIVERO.

JEFES

OFICIALES

2 27 1 2

54 24 17 16

TROPA

2 76 73

DIVISIÓN

DE

C o m a n d a n c i a Jeneral i Estado Mayor Batallón I q u i q u e , n ú m e r o 1 I d . Cazadores d e T a r a p a c á . . . Columna Loa I d . Tarapacá

1 — — — —

2 3 4

2 29 22

409 472

1

1 5 4 2

2 46 27 17

— — — — —

3 3 3 4 4

2 41 17 19 22

373 151 320 220

PRIMERA DIVISIÓN BOLIVIANA.

C o m a n d a n c i a i Estado M a y o r . . . . Batallón Illimani Id. Olañeta Id. Paucarpata Id. Dalence R e j i m i e n t o Bolívar, n ú m e r o 1 d e Húsares E s c u a d r ó n F r a n c o tiradores

— — — — —

6 5 6 5 5

3 34 27 31 45

1 500 450 420 495

— —

5 3

25 16

250 127

7 4 6 6

1 51 29 33 32

500 400 489 498

154

782

9993

SEGUNDA DIVISIÓN BOLIVIANA.

C o m a n d a n c i a Jeneral i Mayor Batallón A r o m a Id. Independencia Id. Vengadores Id. Victoria

Estado 1 — — — — 4

4 154 782 9993

Total

10933

857 324 166

15 2 8

Total J. M. C E V A L L O S

10958

ORTIZ. V.-

2 4 4 4 2

7 25 30 13 8

7

Jenerales Jefes Oficiales Tropa

VANGUARDIA.

C o m a n d a n c i a Jeneral i E s t a d o Mayor Batallón P u n o , n ú m e r o 6 Id. Lima, número 8 R e j i m i e n t o Guias, n ú m e r o 3 Escuadrón Castilla

436 601

Cirujanos Capellanes Inspectores d e c a m p o

DIVISIÓN D E ESPLORACION.

C o m a n d a n c i a Jeneral i Estado Mayor Batallón 1. ° A y a c u c h o , n ú m e r o 3 — Id. Provincial, L i m a n ú m e r o 3 — C o l u m n a Voluntarios d e Pasco... —

3 36 31

RESUMEN.

Estado de las fuerzas del ejército aliado el 5 de Noviembre de 1879. 1 — — —

2 4 4

DIVISIÓN.

Gran total

XV.

Jeneral, j e f e s i ayudantes E s t a d o M a y o r Jeneral C o l u m n a Artillería d e costa Brigada d e Artillería

TROPA

ELGUEEA.

D O N A C I Ó N A L A V I U D A D E G-RAU.

JEXERALBS

OFICIALES

TERCERA DIVISIÓN.

C o m a n d a n c i a Jeneral i Estado Mayor — Batallón 2 . ° A y a c u c h o — I d . Guardia d e A r e q u i p a — QUINTA

Lima,

JEFES

C o m a n d a n c i a Jeneral i Estado Mayor — R e j i m i e n t o 2 de M a y o — Batallón Zepita, n ú m e r o 2 —

1 409 409 156 71

B.°—SUAREZ.

XYI. Carta de Granier a Daza (1). Agua

Santa, Noviembre

5 de 1879.

Señor Jeneral Hilarión Daza. — Tacna. PRIMERA D I V I S I Ó N .

C o m a n d a n c i a Jeneral i Mavor , Batallón Cazadores d e l número 5 I d . id. d e la Guardia, R e j i m i e n t o Húsares d e número 1

Estado —-

14

8

2

4 4

37 27

427 427

5

35

299

Cuzco, — núm. 7 — Junin, —

Mi estimado a m i g o : • C o m p r e n d e r á U d . cuál es nuestra situación después d e u n g o l p e desgraciado, pero que honra altamente las armas d e nuestra patria. (1) Esta carta, tomada a los peruanos en Agua Santa, está copiada al pie de la letra del orijinal, con todas las faltas gramaticales i de ortografía que contiene.


GUERRA

102

D E L PACIFICO.

Columna N a v a l . Id. Cazadores de Tarapacá. Columna H o n o r . Batallón Cazadores de Tarapacá. Brigada de Artillería. Batallón 2 de M a y o . Batallón Zepita. Batallón 2.° A y a c u c h o . Guardias de Arequipa. U n a brigada de artillería. Batallón número 8. P u n o , número 6. L i m a , número 8. Rejimiento Junin. Rejimiento Guias. Guardia nacional de P i c a

E l parte que pasarán a U d . los jenerales q u e felizmente se encontraron el dia d e la acción, le harán ver cuál h a sido la c o n d u c t a d e mis c o m p a ñ e r o s . M u c h a m o r t a n d a d en a m b o s cuerpos, pero la dispersión ha sido m u c h a , Batallón Victoria cuenta 230 h o m b r e s , I n d e p e n d e n c i a 24. L a desmoralización la encabezaron Patzi, quien se m a r c h ó c o n d u c i e n d o una partida d e s o l dados, i n o haber q u i é n los tratase d e reunir, a n o ser el lastimoso estado e n q u e llegaron m i s oficiales i el n o p o der proporcionarme una bestia, h a h e c h o que n o los r e ú na íntegramente. Bien sabe U d . l o que es una dispersión; pero c u a n d o se quiere trabajar i n o desmayar p o r u n a derrota q u e nos p o n e a la altura d e los héroes d e l Huáscar, pues es menester tener en cuenta que n o se presentarán m u c h o s c o m b a t e s bajo las c o n d i c i o n e s desfavorables en que se h a presentado la gloriosa resistencia de Pisagua.

Mil i mas cañonazos, el fuego d e ametralladoras d e t o Todas estas fuerzas c o m p o n e n un total de 13,000 h o m d o s l o s buques, el nutridísimo fuego d e fusilería d e miles bres que se hallan situados en los puntos siguientes: de h o m b r e s parapetados en las cubiertas d e los buques, e Pisagua, Hospicio, A l t o de Mejillones, A g u a Santa, innumerables lanchas cargadas de j e n t e que desembarcaIqnique, M o l l e , San Juan, San L o r e n z o , P o z o A l m o n t e , ban p o r todas partes, cobijados p o r el espeso h u m o p r o L a Noria, Pica i Guatacondo. d u c i d o por el incendio d e salitre i la población, h a n sido En menos de 4 8 horas pueden reunirse estas fuerzas a los elementos q u e nos h a n c o m b a t i d o . formar una sola línea de combate, por las disposiciones que H e tenido la desgracia d e perder a Pareja, cuarto j e f e ; se han tomado para este objeto, advirtieudo que se hallan ayudante Valle, capitán Palacios, teniente R e y e s A l v a r e z ; comunicados los diferentes campamentos por alambres teleheridos: capitán Ortiz i subteniente Mejía, felizmente n o gráficos. de gravedad. Se sabe que los enemigos han desembarcado el grueso L a r g o seria hacer u n a relación; pero la reservo para de su fuerza compuesta de 12,000 h o m b r e s , con quienes c u a n d o lleguemos a P o z o A l m o n t e , d e d o n d e p o d r é h a debe librarse el c o m b a t e . cerlo c o n calma, pues l o s preparativos d e m a r c h a n o m e lo permiten hoi. Nuestros aliados nos admiran. XVII. Teniente coronel Cleto Pérez, murió. COMBATE DE AGUA SANTA. L o abraza su a m i g o JUAN

GRANIER.

P. D . — N u e s t r a situación es lastimosa: no tenemos una camisa, nadie ka salvado un pañuelo. M i tercer j e f e , Dávila, desertó miserablemente, llenand o d e l o d o el n o m b r e d e m i batallón. " H a i a l g u n o " q u e quedra presentarse d e v í c t i m a , e s pere i vera la realidad. S o n los que de m i e d o h a n q u e r i d o zafar c u a n t o antes. J. G . "

(DEMOCRACIA de la Paz del 7 de Noviembre.)

CUADRO D E LAS FUERZAS ALIADAS QUE OCUPAN E L DEPARTAMENTO D E TARAPACÁ.

FUERZAS

BOLIVIANAS.

Batallones. Victoria, Independencia. Aroma. Vengadores. Loa. Dalence. Pan carpata. Ulimani. Olañeta. Nacionales de Bolivia. Regimiento. Húsares de Bolivia. Escuadrón. Franco tiradores. FUERZAS

PERUANAS.

Nacionales de Pisagua. Batallón Cuzco, nfimero 5. Cazadores de la Guardia, número 7. Guardia nacional de Iquiqne.

PARTES CUARTEL

JENERAL

OFICIALES.

D E L EJÉRCITO

D E OPERACIONES D E L

NORTE.

CamjHimento

del Hospicio,

Noviembre

15 de 1879.

T e n g o el h o n o r de trasmitir a V . S. el parte oficial r e m i tido a este cuartel jeneral por el señor secretario d o n J o s é F r a n c i s c o Vergara, a q u i e n el infrascrito confió, c o n f e c h a 4 d e l presente, la c o m i s i ó n d e practicar u n r e c o n o c i m i e n to hacia el interior d e l lugar e n q u e estábamos a c a m p a dos, c o n el o b j e t o d e c o n o c e r el estado i situación d e las fuerzas enemigas q u e n o s rodearan, i d e apoderarse, si era posible, d e l o s recursos valiosísimos para el ejército c o n q u e cuentan esos puntos, p r i n c i p a l m e n t e respecto d e la provisión d e agua, c u y a escasez se h i z o sentir c o n m u c h o rigor en los primeros dias d e nuestra o c u p a c i ó n . E l m i s m o señor secretario f u é quien i n d i c ó la c o n v e n i e n c i a de verificar este r e c o n o c i m i e n t o , ofreciéndose espontáneam e n t e para hacerlo, i a este efecto se p u s o a sus órdenes la p e q u e ñ a fuerza d e q u e h a p o d i d o disponer para llevarlo a c a b o c o n tan feliz éxito. S u acierto i esforzado arrojo e n el d e s e m p e ñ o d e esta difícil i riesgosa comisión, h a v e n i d o a aumentar los i m ortantes servicios que, desde el principio d e la c a m p a ñ a , a prestado c o n toda intelijencia i a b n e g a c i ó n al ejército, i q u e dan u n elocuente testimonio d e su desinteresad o patriotismo, q u e h a c o m p r o m e t i d o altamente la gratitud del S u p r e m o G o b i e r n o i d e l que suscribe. E l parte es c o m o sigue: Campamento

de Dolores,

Noviembre

8 de 1879.

L a comisión q u e V . S. t u v o a bien confiarme, h a q u e d a d o desempeñada. C i n c o horas después d e haber salido d e l c a m p a m e n t o del H o s p i c i o , el 5 del presente o c u p a m o s la estación d e J a z p a m p a , d o n d e se c o r t ó la c o m u n i c i o n telegráfica c o n A r i c a , se recojieron l o s últimos i recientes mensajes oficiales d e l e n e m i g o , se t o m a r o n u n a l o c o m o t i v a , algunos


CAPITULO

PRIMERO.

103

carros i dos grandes estanques portátiles para agua, i v a rios cajones c o n útiles para el telégrafo del Estado. D e s p u é s de disponer lo c o n v e n i e n t e para la seguridad d e nuestra tropa i de haber o c u p a d o la estación n o m b r a da i sus alrededores, c o n u n piquete d e Cazadores a las órdenes del capitán de artillería d o n Delfín Carvallo, c o n tinuamos nuestra escursion al interior para apoderarnos d e la importantísima estación d e Dolores, d o n d e existen las fuentes d e escelente agua que proveen a las m á q u i n a s del ferrocarril i a casi toda la c o m a r c a por d o n d e corre. A las 2 P. M. ya eramos d u e ñ o s de este p u n t o , d o n d e e n c o n t r a m o s intacta una m á q u i n a de vapor para elevar el agua, varios estanques d e fierro i una serie de pozos c o m u n i c a d o s por galerías i cañones que suministran cuanta agua p u e d a necesitar nuestro ejército. A l siguiente dia c o n t i n u a m o s avanzando para ir a o c u par el c a m p a m e n t o q u e desalojaban las fuerzas p e r ú - b o l i vianas, picarle su retaguardia e ir a estingnir el fuego q u e habían puesto a sus acopios de víveres i a los edificios de esa i m p o r t a n t e salitrera. D e s p u é s d e una m a r c h a tenosa, q u e nos o b l i g ó a hacer alto por algunas horas, a as 5 P. M. al llegar al establecimiento d e n o m i n a d o J e r mania, distante d o s k i l ó m e t r o s de A g u a Santa, q u e en ese m o m e n t o era u n a hoguera, la descubierta a n u n c i ó e n e m i g o al frente.

chilló una escojida fuerza de su caballería e h i z o resonar la p a m p a c o n el g a l o p e de nuestros caballos tres leguas mas al Sur del c a m p a m e n t o dejado el dia antes por una n u merosa división de su ejército. Estos resultados son fáciles de obtener c u a n d o se m a n dan tropas c o m o la de Cazadores a caballo que, a un valor que n o r e c o n o c e peligros, u n e n una decisión i e n t u siasmo que n o se estingue c o n los trabajos i privaciones. A esto d e b e agregarse la inquebrantable enerjía de sus oficiales, q u e saben desplegar tanto coraje en el c o m b a t e c o m o perseverancia i v o l u n t a d para luchar c o n la inclem e n c i a de estas rejiones. Los capitanes Barahona i Parra, el teniente Calderón i los subtenientes Urzúa, Lara, S o u per, Astorga, Quezada, Urrutia i A l v a r a d o , m e r e c e n ser r e c o m e n d a d o s especialmente, c o m o lo h a g o aquí.

R e c o n o c i d o s e'stos, resolvimos atacarlos, después de r e plegarnos u n p o c o para organizar la tropa, e n c o n t r á n d o nos y a bajo los fuegos de las largas carabinas W i n c h e s t e r d e q u e venia armada u n a parte de esas tropas. Sin esperar m u c h o se dio la v o z a la carga, i nuestros d e n o d a d o s cazadores a caballo c a y e r o n c o m o águilas sobre las fuerzas que tenian al frente.

A l s e g u n d o dia d e m i salida del c a m p a m e n t o de Pisagua, regresé a ese Cuartel Jeneral, h a b i e n d o d e j a d o la tropa que m e había sido confiada a las órdenes de sus inmediatos jefes, que encontré ya en la p a m p a de D o lores. D i o s g u a r d e a V . S.

{

N o h u b o resistencia para tanto e m p u j e ; i m e d i a hora después n o q u e d a b a n sino h e c h o s parciales, q u e solo servían para p o n e r en relieve el inquebrantable coraje de nuestros soldados, pero que ya n o p o d i a n influir en el é x i t o final, q u e desde el primer g o l p e q u e d ó decidido. E n t r e estos episodios merece una relación especial en esta parte el que c o r t ó la vida al bravísimo sarjento T a pia. D e s v i a d o en la persecución del grueso d e su fuerza, a c o m p a ñ a d o solamente del soldado P e d r o Castro, se halló al frente de u n a partida enemiga c o m p u e s t a de 12 a 15 h o m b r e s . E n g a ñ a d o por su traje, que era casi idéntico al de los Cazadores, se a p r o x i m ó confiadamente a ellos i solo los c o n o c i ó a m u i corta distancia. E n t o n c e s le d i j o al soldado que era preciso cargarlos, p o r q u e ellos n o p o d i a n deshonrar su rejimiento v o l v i e n d o la espalda al e n e m i g o , cualquiera q u e fuese su n ú m e r o . El s o l d a d o le observó q u e él podía ayudarle p o c o , p o r que su caballo estaba y a casi inútil, a lo q u e Tapia c o n testó: "Cargaré solo, i tú c o m o puedas a p ó y a m e por retaguardia para q u e n o m e rodeen." A s í lo hizo, i. peleó c o m o un león. Después de perder su caballo, siguió batiéndose a pié, hasta caer herido de muerte de un balazo en el p e c h o ; pero n o sin haber dejado sin vida a tres de sus adversarios i de haber d a d o t i e m p o a que llegaran sus c o m p a ñ e r o s para c o n c l u i r c o n los demás. Los capitanes Barahona, Parra i varios otros oficiales, seguidos d e u n o s 30 o 40 h o m b r e s , c o n t i n u a r o n la persec u c i ó n hacia el Sur, i por espacio de tres leguas los espantados fujitivos fueron c a y e n d o al filo de sus espadas. Las pérdidas del e n e m i g o se estiman en 50 a 60 muertos, algunos heridos i unos p o c o s prisioneros, entre los cuales se cuenta el teniente coronel C h o c a n o i teniente G ó m e z . El c o m a n d a n t e Sepúlveda, q u e era su j e f e , q u e d ó en el c a m p o , así c o m o tres oficiales mas. Nuestros m u e r t o s fueron dos soldados i el sarjento Tapia, i seis heridos de p o c a gravedad. E n resumen, señor Jeneral, esta corta espedicion de 175 Cazadores, h a d a d o a nuestro ejército, en m e n o s d e 48 horas, la posesión d e 70 quilómetros de ferrocarril, de dos l o c o m o t i v a s , seis grandes estanques para c o n d u c i r agua, 12 o 15 carros d e carga i todas las máquinas i pozos de la parte N o r t e del departamento d e Tarapacá. A c u -

Para concluir, d e b o hacer presente a V. S. q u e h e sido ausiliado eficazmente por el ayudante de c a m p o d o n R a m ó n Dardignac, por el activo e intelijente sarjento m a y o r de artillería d o n J o s é de la Cruz Salvo, i m u i especialm e n t e por el teniente coronel de injenieros d o n Arístides Martínez. A este distinguido j e f e confié la d i r e c c i ó n militar d e la espedicion, i es grato para m í poder decir a V. S. que el ejército tiene en él u n espíritu ilustrado, u n i d o a u n j u i c i o discreto, c o n u n á n i m o tan sereno c o m o e m prendedor.

J. F . Y E R G A R A .

Nuestro ejército h a a p r o v e c h a d o y a las ventajas de esta avanzada, pues una considerable división está acampada en la línea c o m p r e n d i d a de D o l o r e s a A g u a Santa, t e n i e n d o abundante provisión de agua, i la de víveres p u e d e hacerse c o n alguna c o m o d i d a d en los trenes t o m a d o s al e n e m i g o , los q u e en sus viajes de vuelta surten de agua la división q u e se encuentra en este c a m p a m e n t o . Esta distribución d e fuerzas h a facilitado las operaciones ulteriores del ejército, de que pronto espero dar cuenta a D i o s guarde a V . S. ERASMO ESCALA. Al señor Ministro ele la Guerra.

PARTE DEL CAPITÁN

BARAHONA.

PRIMER ESCUADRÓN DEL REJIMIENTO DE CAZADORES A CABALLO.

Campamento

ele San Francisco,

Noviembre

8 de

1879.

Señor C o m a n d a n t e : E l escuadrón de m i m a n d o , a las órdenes del Secretario Jeneral, teniente coronel señor J o s é Francisco Vergara, recibió órdenes el j u e v e s 6 del presente para continuar el r e c o n o c i m i e n t o de la línea férrea i oficinas contiguas hasta la estación de A g u a Santa, en c u y o p u n t o termina, c o n encargo especial de apoderarnos del resto del material r o dante que quedase en ella, c o m o asimismo tomarle al e n e m i g o u n depósito de forraje i víveres q u e se nos dijo habia en aquel p u n t o . A las 4 P. M., la descubierta compuesta de 24 h o m bres al mando del alférez señor Gonzalo G. Lara, avistó al enemigo en el lugar denominado Jermauia, a un quilómetro de distancia de A g u a Santa. Reconocido que fué, tuvimos a la vista un escuadrón montado, el que desplegándose enguerrilla i protejendo su espalda con algunos cerrillos, nos hizo un nutrido fuego de carabina, ocupando un frente considerable. L a descubierta sostuvo el fuego hasta que el resto del escuadrón pudo formar en batalla, operación que demoró algunos minutos a causa de que no pudienejo marchar sino por la línea férrea p o r cortar ésta


GUERRA

104

DEL

una pampa de caliche, íbamos por ileras. Dada la orden de atacar, cargamos al enemigo a sable, logrando desorganizarlo en el primer encuentro. E l enemigo emprendió la retirada fraccionándose en dos partidas que tomaron a derecha e izquierda de sus posiciones. Perseguidos hasta unos siete kilómetros por este lado i c o m o hasta dos por el otro, conseguimos dejar en el c a m po al comandante del escuadrón, teniente coronel José Ventura Sepúlveda, cuatro oficiales i c o m o a setenta individuos de tropa; tomamos prisionero al comandante m i l i tar de A g u a Santa, un teniente i seis individuos de tropa. A d e m a s , hemos tomado al enemigo un lujoso estandarte con las armas del P e r ú , varias carabinas R e m i n g t o n , rifles W i n c h e s t e r , municiones, sables, monturas i caballos. Por nuestra parte, tengo el sentimiento de comunicar a U d . que hemos perdido al sárjente 2. ° de la 1 . del 1. ° , Francisco Tapia i a los soldados de la 2. del 1. ° , F r o i lan Benitez i Juan de Dios Piñeiro, los cuales han caido peleando bizarramente, i en especial el sárjente que, siendo redeado por cuatro enemigos, se defendió valerosamente hasta que el soldado Pedro Castro pudo ir en su ausilio i entre ambos concluir con ellos, quedando Tapia m o r t a l mente herido i muertos los dos caballos que montaban. 03

s

T a m b i é n t e n g o el sentimiento d e c o m u n i c a r l e q u e h a n resultado heridos de bala i sable el alférez d o n G o n z a l o G. Lara, levemente, u n c a b o i seis, soldados, los q u e h a n sido asistidos c o n v e n i e n t e m e n t e , i p o r ahora n o tenemos n i n g u n o en estado grave. Sobre el c o m p o r t a m i e n t o en el c o m b a t e d e los señores oficiales i tropa de m i m a n d o , n o t e n g o lugar a hacer r e c o m e n d a c i ó n especial, pues todos han c u m p l i d o c o n su deber. S e g ú n datos suministrados por los oficiales prisioneros el escuadrón e n e m i g o era c o m p u e s t o de oficiales i tropa del rejimiento Húsares de J u n i n i del Húsares de B o livia. P o n g o a su disposición el estandarte t o m a d o al e n e m i g o , para q u e U d . se sirva disponer de él c o m o l o estime conveniente. E n las relaciones que i n c l u y o figuran los n o m b r e s de los oficiales de este escuadrón que se h a n e n c o n t r a d o en el ataque, los d e los heridos i los de los oficiales m u e r t o s i prisioneros. D i o s guarde a U d . M A N U E L R.

BARAHONA.

Al señor Comandante del rejimiento de Cazadores a caballo.

OFICIALES QUE ENTRARON E N

EL ATAQUE,

Capitán, d o n Manuel R . Barahona. Id., d o n Sofanor Parra. Teniente, d o n J u v e n a l Calderón. Alférez, d o n Gonzalo G. Lara. Id., d o n J u a n de D i o s Quezada. Id., d o n Carlos F. Souper. Id., d o n I g n a c i o Urrutia. Id., d o n J u a n Manuel Astorga. Aspirante, d o n A l v a r o A l v a r a d o . MUERTOS D E NUESTRA

PARTE.

Sarjento 2. ° , Francisco Tapia. Soldado, J u a n d e D i o s Piñeiro. Id., Froilan Benitez. HERIDOS D E NUESTRA

PARTE.

Alférez, d o n Gonzalo G. Lara, de bala en el m u s l o i z quierdo. Cabo 2. ° , Calisto Astudillo, d e bala en el h o m b r o i z quierdo. Soldado, Carlos Gutiérrez, d e bala en la pantorrilla izquierda. Id... Manuel M u ñ o z , de bala en el brazo izquierdo. Id., Olegario M u ñ o z , de bala en la cabeza. Id., R a i m u n d o G u z m a n , de sable en la cabeza.

PACIFICO.

ENEMIGOS

Peruanos

del rejimiento

MUERTOS.

Húsares

de

Junin.

Teniente c o r o n e l c o m a n d a n t e , d o n J o s é V . S e p ú l v e d a . Teniente, d o n N. del Mazo. Id., don- J o s é Soza. Id., d o n Carlos Masías. Boliviano

del rejimiento

Húsares

de

Bolivia.

Capitán, d o n Manuel María Soto. PRISIONEROS TOMADOS.

Peruanos. Teniente coronel, d o n R i c a r d o C h o c a n o , c o m a n d a n t e militar d e A g u a Santa. Cabo 1. ° , E m i l i o Cano, rejimiento Húsares de J u n i n . S o l d a d o , Nicolás I n c h a í , j e n d a r m e . Daniel Astorga, paisano. Bolivianos. Teniente, d o n E m i l i o G ó m e z , Húsares de Bolivia. Sarjento 2. ° , I g n a c i o Alvarez, id. id. Cabo 2. ° , Miguel Tean, id. id. S o l d a d o , J o s é Aviles, id. id.

XVIII. Carta del capitán Barahona i versiones sobre el combate de Agua Santa. Campamento de San Francisco de 1879.

de Pisagua,

Noviembre

9

Estoi b u e n o i n o h e tenido n o v e d a d alguna. C u a n d o p u e d a leer ésta, y a tendrá c o n o c i m i e n t o del c o m b a t e que h e m o s librado en Jermania, seis leguas m a s al interior d e este c a m p a m e n t o i a diez i seis del p u e r t o d e Pisagua; de m o d o q u e nada le diré de n u e v o . N o s o t r o s pasamos en tantos m o v i m i e n t o s q u e n o p o d e m o s m a t e rialmente dedicarnos a escribir u n renglón. Esta n o c h e h e m o s alojado en esta salitrera, i logro el ú n i c o lugar d e q u e p u e d o disponer para tener el gusto de escribirle. N a d a le d i g o sobre el b o m b a r d e o de Pisagua ni del asombroso d e s e m b a r c o i t o m a de la ciudad, porque a q u e llo n o es para m i pluma. Es i m p o s i b l e q u e h a y a n s o l d a d o s mas bravos q u e los chilenos. D e s d e Pisagua hai u n ferrocarril hasta A g u a Santa, p u n t o q u e está a mas de 16 leguas del primero. E n esta línea hai m u c h a s oficinas o grandes máquinas para b e n e ficiar salitre, que contienen varios p o z o s de agua d u l c e , q u e es la vida en estos lugares. A l s e g u n d o dia del desembarco, m e t o c ó por suerte m a n d a r u n escuadrón que debia esplorar esta línea i r e c o n o c e r sus alrededores, c o n encargo de tomar el material rodante, aguadas, etc. E n el primer dia llegamos hasta la m i t a d del c a m i n o , h a b i e n d o t o m a d o una l o c o m o t i v a i cuatro estanques llenos de rica agua, u n a b o m b a para sacar agua del p o z o mas abundante q u e h e visto, i m u c h o s datos interesantes para la m a r c h a del ejército. T u v i m o s noticia de que el e n e m i g o se habia retirado al interior, a b a n d o n a n d o la estación de A g u a Santa, i q u e estaban llevándose d e ese p u n t o u n depósito de víveres i forraje. C o n el fin de tomarles estos pertrechos i a mas otra l o c o m o t i v a q u e existia allí, salimos el j u e v e s 6, i después de t o m a r varias aguadas, llegamos a las 4 P. M. al t é r m i n o d e la línea. A esa hora nuestra avanzada avistó enemigos i nos preparamos al c o m b a t e . N o s o t r o s al principio t u v i m o s la idea d e q u e nos h a b í a m o s e n c o n t r a d o c o n toda la fuerza q u e se decia habia allí i nos q u e d a m o s observando sus posiciones. Ellos formaron una larga guerrilla resguardada su espalda por u n o s cerrillos, i lo que estuvimos a tiro nos hicieron u n nutrido fuego. H i c i m o s una c o n t r a m a r -


CAPÍTULO

cha, para que salieran de sus parapetos i ver c u á n t o s eran. El e n e m i g o t o m ó este m o v i m i e n t o p o r una retirada i se n o s v i n o encima, siempre h a c i e n d o fuego. E n este m o m e n t o d i m o s frente a retaguardia i m a n d é a la carga. L o que pasó después es cuestión m u i larga, p o r los mil detalles de q u e se c o m p o n e . Básteme decirle que el e n e m i g o , que era u n escuadrón m o n t a d o , c o m o nosotros, i c o m p u e s t o d e los Húsares de J u n i n i de los Húsares de Bolivia, fué desorganizado en el primer e n c u e n t r o i desde allí perseguido i batido hasta d o s leguas al interior. Q u e d a r o n en el c a m p o cuatro oficiales i el j e f e i c o m o 80 i n d i v i d u o s de tropa. Les t o m a m o s u n lujoso i bien b o r d a d o estandarte, m u c h a s carabinas, m u n i c i o n e s , sables, m o n turas i caballos, i a mas u n teniente coronel, u n teniente i seis soldados. N o s o t r o s p e r d i m o s a un sarjento Tapia i d o s soldados, i t u v i m o s seis heridos, los que p o r fortuna n o están graves p o r ahora. T a m b i é n nos hirieron u n oficial Lara, a u n q u e l e v e m e n t e , tal que y a m o n t a a caballo. Se h a peleado firme i se ha sableado de u n m o d o espantoso, terrible. R a i m u n d o G u z m a n , m i asistente, se le fué al cuello a un c h o l o ; pero éste le salió g u a p o , i lo t u v o tan a p u r a d o que, según él, t u v o q u e "correrle m o q u e t e antes de p o d e r l o matar." Era curioso ver a G u z m a n c ó m o se revolcaba p o r el suelo c o n el c h o l o , el q u e a veces lo p o n i a d e b a j o . E n fin, antes de q u e lo pudiéramos p r o t e j e r , ya él lo pasó de u n a estocada. Escenas c o m o éstas ha h a b i d o m u c h a s , pues todos h a n peleado c u e r p o a cuerpo. Y o alcancé a librarle la v i d a a u n b o l i v i a n o , p e n s a n d o en usted i en mis hijitos; este infeliz les d e b e la v i d a a ustedes esclusivamente. Parece q u e c o n la t o m a de esta línea i sus aguadas, la c a m p a ñ a se hará por este lado, para batir al e n e m i g o en sus mismas posiciones de la N o r i a e I q u i q u e . C o n mas de dieziseis leguas de ferrocarril, telégrafo i agua para t o d o el ejército, h e m o s g a n a d o m u c h o , i nuestra victoria se facilita. MANUEL RAMÓN

VERSIÓN

CHILENA.

Pisagua, Al

BARAHONA.

Noviembre

11 de

1879.

Editor dol MERCURIO.

E l día siguiente, tí, a las 3.45 P. M., uua avanzada de Cazadores a caballo que marchaba al interior, encontró cerca de la salitrera Jermania otra compuesta de 50 b o l i vianos i 4 4 peruanos. E l jefe de esta fuerza enemiga era el comandante Sepúlveda, peruano. L o s bolivianos venian al mando del capitán Manuel M a ría S o t o , del teniente E m i l i o G ó m e z i del alférez E x e q n i e l Barron. Entre los peruanos venian, ademas del jefe de toda la fuerza, señor Sepúlveda, los tenientes P u e n t e a m a o , M a z o i Losa, D e todos estos oficiales, han muerto los señores Barron, boliviano, i Mazo i L o s a , peruanos, c o m o también el comandante Sepúlveda. Jermania es una oficina del Gobierno en que se elabora salitre. Se e m c u e n t r a a un cuarto de legua de A g u a S a n ta, i es el punto a donde termina la línea férrea de Pisagua. L a fuerza chilena eran c o m o 150 hombres al mando del señor Y e r g a r a ; iban también los capitanes Parra i Barahoua, los subtenientes Sonper, A s t o r g a i Calderón. E l combate terminó a las 7 P. M., quedando en el c a m po de batalla c o m o 60 enemigos, en su mayor parte b o l i vianos. L o s enemigos desplegaron una guerrilla por el centro al mando del teniente G ó m e z i del alférez Barron, haciendo frente a otra gerrilla nuestra formada en batalla frente a los peruanos. Durante un cuarto de hora hubo un fuego TOMO

II—14

PRIMERO.

105

nutrido, hasta que apareció por el costado izquierdo otra, a la que salió al encuentro el comandante Septílveda con los oficiales M a z o , Puentearnao i Losa. E n este estado las fuerzas chilenas se replegaron para hacer una carga en batalla i a sable. E l choque fué terrible, i minutos después daba por resultado la derrota c o m pleta del enemigo. E l capitán Soto, boliviano, se retiró a los primeros tiros. E l teniente G ó m e z , en la mitad del combate, cayó al suelo i varios de nuestros soldados se dirijieron a ultimarlo; pero el capitán Parra llegaba en ese m o m e n t o i lo salvó de una muerte segura, diciendo a los soldados que ningún boliviano valiente debia perecer. Entre los prisioneros bolivianos tomados en el c o m b a t e , vienen en el Amazonas el teniente G ó m e z i tres soldados del batallón Húsares de Bolívar. Coutamos entre el número de nuestros huéspedes al tristemente célebre Ricardo Chocano, que no hace mucho tiempo hizo comer un diario al desgraciado chileno Castro R a m o s , siendo su principal i verdadero asesino, i que después ha cometido todo jénero de tropelías con varios otros. Este individuo desempeñaba el puesto de comandante m i litar de A g u a Santa i fué tomado prisionero por el alférez Sonper, de Cazadores. H é aquí otra versiou del c o m b a t e : U n a avanzada de 140 cazadores, al mando del capitán Barahona, tuvo ocasión de toparse con una avanzada peruana compuesta también de 100 jinetes, estos últimos atrincherados. L o s nuestros hicieron fuego, pero inútilmente; i no hallando c ó m o hacerlos salir de su escondite, hacen una retirada falsa, i los peruanos, que sin duda esperaban eso, escapan a mata caballos, i los nuestros vuelven riendas i los acorralau i comienza el sable. Resultado final: 60 peruanos i bolivianos muertos, 20 escapados i 3 prisioneros, todos oficiales: un teniente coronel, un teniente i un subteniente.

Otra relación da los siguientes pormenores: " H o i en la mañana 7 del presente hemos sabido por don Arístides Martínez que llegó al c a m p a m e n t o , que ayer una avanzada nuestra compuesta de 130 cazadores se encontró en A g u a Santa con otra avanzada enemiga de 110, t a m bién de caballería. D e los nuestros iban 40 mui adelantados i este escaso número obligó a los enemigos a salir de sus trincheras acercándose bastante a ellos. Principiaron a h a cerles fuego, i entóuces los nuestros, reculando poco a p o c o , hicieron una huida falsa, lo que visto por los enemigos salen todos en su persecución. U n a vez bastante distantes i a la vista de los nuestros, vuelven i acometen contra ellos solo los 4 0 : momentos después llegó el resto. E n conclusión, mataron 60, huyendo los demás. De los nuestros 3 muertos i dos heridos. L o s enemigos mui bien montados, mejor que los nuestros, i también mejor armados. Mas tarde he sabido que nuestros primeros 40 hombres se han batido mas de un cuarto de hora con los 110 enemigos, i que cuando llegó el resto ya estaban casi en derrota. L o s aliados se bajaron de sus caballos e hicieron fuego parapetados por sus caballos, los que arrancaron al m o m e n t o .

VERSIÓN

PERUANA.

Arica,

Noviembre

10 de

1879.

Continúa el adelanto de las fuerzas chilenas cuyas avanzadas se encuentran y a en A g u a Santa. U n a descubierta de húsares fué derrotada p o r fuerzas superiores de caballería enemiga. Nuestra fuerza constaba de 50 húsares peruanos i 50 de Bolivia al m a n d o del c o m a n d a n t e Sepúlveda; la c a b a llería chilena ascendía a 350 lanceros! El ejército del Sur o c u p a b a la línea de P o z o A l m o n t e a I q u i q u e . I n d u d a b l e m e n t e en la z o n a c o m p r e n d i d a e n -


GUERRA

106

tre estos dos puntos decisivo.

tendrá lugar

un

gran

DEL

combate

Mientras tanto, hoi o mañana a mas tardar, saldrá a operar sobre u n o de los flancos del ejército e n e m i g o una división a las órdenes de S. E. el Jeneral Daza, c o m p u e s t a de mas de 3,000 h o m b r e s , c u y o cuadro es el siguiente: Escuadrón Escolta. Id. Ametralladoras. Id. Murillo. Batallón Granaderos D a z a , 1. ° d e la guardia. Id. id. Sucre, 2. ° id. INFANTERÍA DE LÍNEA.

Batallón 2. ° A r o m a . I d . 3. ° id. I d . 4. ° id. D o s baterías de artillería de m o n t a ñ a . El 6, uno de los buques chilenos estuvo en Camarones. A los disparos de rifle que h i z o la guarnición m a n d a d a por un capitán, contestó c o n una hora de v i v o c a ñ o n e o ; en seguida a b a n d o n ó la caleta, sin que desembarcara la fuerza que c o n tal intento llevaba preparada.

E n el c h o q u e contra la caballería enemiga, según datos que h e m o s p o d i d o obtener hoi, m u r i ó el teniente coronel Sepúlveda, batiéndose desesperadamente contra u n n ú m e ro cuatro veces superior al de su fuerza!!! El e n e m i g o cercó a los nuestros i terminó el c o m b a t e a sable i carabina. El coronel Masías, subjefe de Estado Mayor, sufrió una peligrosa caída; fué c o n d u c i d o a Tarapacá i se encuentra en Molle fuera d e c u i d a d o : tiene dislocados el brazo i la pierna izquierda. 48 prisioneros t o m a d o s en Pisagua fueron remitidos a Antofagasta. Es desgarrador el espectáculo que presenta la esplanada del muelle de Arica. Innumerables familias h a n aband o n a d o I q u i q u e , trayendo escasamente lo indispensable para la vida. Las mujeres a t o d o el rigor del sol están sentadas en la playa c o n tiernas criaturas en los brazos, esperando el desembarco de sus reducidos ajuares, p o r q u e el c r e c i d o n ú m e r o de equipajes dificulta la movilización, siendo escasos los m e d i o s de trasporte. I q u i q u e está desolado; todos emigran apresuradamente. Los principales propietarios h a n d e c i d i d o pegar fuego a la población tan p r o n t o c o m o se a p r o x i m e el ejército chileno. CELSO.

Orden del dia sobre el combate de Pisagua. ESTADO M A Y O R J E N E R A L DEL EJÉRCITO A L I A D O .

Almontc,

lijerant.es i exhibiéndolos en sus verdaderas proporciones, así ante el mundo militar c o m o ante la civilización, i su señoría el señor Jeneral en Jefe del ejército, ha querido que la palabra oficial dirijida al ejército, no se le haga oir hasta hoi en que puede revelar sin error i sin pasión ese acontecimiento de sangrienta i gloriosa memoria. L a primera brigada de la segunda división boliviana, la fuerza de las baterías de costa, la guardia nacional de P i sagua 'i la guarnición de jendarmes de ese p u e r t o ; mil hombres i dos cañones de a cien en batería, por terminar, han luchado durante siete horas contra veinte buques que m o n t a s sesenta cañones de los mayores calibres, contra seis mil hombres, contra todas las armas de la guerra m o d e r na i todas las crueldades de la guerra antigua resucitada por la barbarie chilena. L o s valientes que allí rechazaron con solo sus b a y o n e tas i sus rifles los proyectiles, las b o m b a s , las camisetas de incendio i todos los elementos con que la falta de valor llamó en su ausilio a la destrucción, tienen merecida la gratitud de las dos naciones cuya soberanía, cuyo honor, cnyo porvenir i cuya fortuna felizmente comunes, han sostenido hasta el mas heroico sacrificio, hasta ofrecer al m u n d o en SJI defensa el espectáculo de uua lucha desigual i de imperecedero recuerdo. L a bandera de Bolivia i del Perú han recibido el humo de las mismas balas, hau visto caer sosteniéndolas con igual ardor al ciudadano i a su aliado, i los defensores de Pisagua han puesto sello de heroísmo al pacto feliz de su alianza. E n elojio de los señores jeneral don Pedro A illamil, comandante jeneral de la segunda división boliviana; c o ronel don Exequiel de la Peña, su jefe de E s t a d o M a y o r ; coronel don Juan Granier, primer jefe del batallón V i c t o ria; coronel don Donato V a s q u e z , primer jefe del batallón Independencia; teniente coronel don Isaac Recabárren, jefe de armas de la p l a z a ; coroneles don Manuel F. Zavala i clon Nicanor González de la guardia nacional de Pisagua, i de todos los señores jefes, oficiales e individuos de tropa de esa fuerza, solo debe decirse que los jefes daban e j e m plo a sus soldados i que éstos renovaron en aquel dia, m e r ced a su indomable valor i personal denuedo, todas las glorias que nos han conquistada el primer puerto militar del Pacífico, i fueron dignos de llevar en sus armas la suerte de dos grandes naciones i la misión de rejenerar a la América, reduciendo a Chile a la impotencia que exije la paz del continente. T

A r t . 2. ° S. S. el señor Jeneral de división i en Jefe del ejército, se ha servido destinar al batallón .2. ° A y a c n c h o , al teniente graduado, subteniente don Carlos Vidal, i al b a tallón L i m a núm. 8. al teniente d o n F. Somocurcio. BELISARIO

SUAREZ.

XX. Correspondencia de Arica a "Ei Nacional" describiendo la llegada de Daza i parte de su ejército.

XIX.

Pozo

PACIFICO.

Noviembre

10 de

1879.

Señor Jeneral de División i en Jefe del ejército:

Servicio para mañana, la primera división peruana, i hará la gran guardia la división de caballería. Jefe de dia, el coronel graduado don Manuel Carrillo i A r i z a ; j e f e d e línea, el de igual clase don A u g u s t o F r e i r é ; de ronda, los tenientes coroneles don José Mateo Barrantes, don José Luis Torres, don Felipe Santiago Crespo i don Francisco Javier Taboada. ORDEN JENERAL.

A r t . 1 . ° La defensa de Pisagua es uno de los hechos que en la historia de la guerra actual caracterizan a los b e -

Arica, Noviembre 9 de 1879. S e ñ o r Director: H o i ha sido u n gran dia para Arica. D e s d e las 9 A . M., los batallones Victoria i P u n o , por otro n o m b r e , C a z a d o res del C u z c o , A r i c a i demás existentes en ésta, o c u p a r o n , formados en línea, t o d o el espacio c o m p r e n d i d o entre la estación del ferrocarril i u n costado d e la aduana, hasta el cuartel de los celadores. T o d o el p u e b l o se p u s o también en m o v i m i e n t o e invadió la estación i t o d o s los alrededores. Era que esperábamos la llegada del ejército boliviano. A las 11, S. E., a caballo, a c o m p a ñ a d o del contra-almirante M o n t e r o , del c o r o n e l R o d r í g u e z R a m í r e z i de todo el c u e r p o de edecanes i ayudantes, se dirijió, recorriendo la línea, hasta la estación. El tren n o se hizo aguardar. V i v a s atronadores a Bolivia, al Perú i a los jenerales D a z a i P r a d o se dejaron oir.


CAPITULO

I n m e d i a t a m e n t e las bandas de nuestros batallones t o c a r o n el h i m n o boliviano. Contestaron las bolivianas c o n el h i m n o peruano. El s e g u n d o tren llegó en ese m o m e n t o , i u n a vez form a d o s los batallones bolivianos venidos en el primer tren i los que llegaron en el s e g u n d o , el desfile c o m e n z ó . I b a n en primer término los Colorados, magnífico batallón c o m p u e s t o de h o m b r e s t o d o s veteranos escojidos. Este batallón es el predilecto del j e n e r a l D a z a . T i e n e p o r j e f e al j e n e r a l Murguia. E n s e g u n d o t é r m i n o iban, precedidos d e su banda, los Amarillos. I p o r ú l t i m o los V e r d e s . L a d e n o m i n a c i ó n de " V e r d e s , " " A m a r i l l o s " i " C o l o r a dos", les viene del color del uniforme que llevan. Estos son los batallones que vinieron al m e d i o dia. El j e n e r a l Daza n o v i n o c o n ellos sino el j e n e r a l A r g u e das, Jefe del Estado M a y o r . El entusiasmo c o n que fueron recibidos i la alegría q u e a los bolivianos d o m i n a b a fué sin límites. H a s t a el m o m e n t o en que escribo ( 8 P. M.), los vivas i hurras n o h a n cesado. C u a n d o a las 6 P. M. llegaron en otros d o s trenes los d e m á s batallones i el j e n e r a l D a z a , ese entusiasmo rayaba en frenesí. Describirlo, así c o m o t o d o lo d i g n o d e llamar la atenc i ó n en ese ejército, n o m b r a r los diversos j e f e s , etc., seria empresa que asustaría a H o m e r o , i necesitaríamos ademas para ello u n a paciencia i tiempo d e que carecemos. C i n c o d e los batallones bolivianos usan uniforme de lana tejido i t e ñ i d o en S o l i v i a . N o llevan zapatos sino ojotas, lo cual es m u c h o mas aparente para las largas caminatas, pues q u e así n o se les h i n c h a n los pies i andan mas l i b r e m e n t e p o r q u e están a c o s t u m b r a d o s a ellas. E l a r m a m e n t o q u e usan es R e m i n g t o n . — " E s u n a tropa de metérsela al diablo," n o s decia u n o de nuestros j e f e s al ver a esos soldados t o d o s d e alta estatura, anchas - espaldas i magnífica musculatura en j e neral.

PRIMERO.

10:

L o s nuestros en P o z o A l m o n t e . Chilenos, hasta A g u a Santa. E n este p u n t o 5 0 h o m b r e s de Húzares de J u n i n atacar o n a una avanzada chilena i la arrollaron, pero u n rejim i e n t o e n e m i g o v i n o en ausilio de los suyos i nos t o m a r o n algunos prisioneros. P. D . — M e olvidaba. E l c o r o n e l Albarracin c o n 1 2 0 h o m b r e s salió el 5 , si mal n o recuerdo, c o n dirección a Pisagua. L a j e n t e q u e lleva es t o d a avezada i aparente para la clase de guerra que va a emprender.

el

Cerca de 2 , 0 0 0 personas se h a n v e n i d o de I q u i q u e en Bolivia. D e U d . , señor Director, atento i S. S. GUSTAVO.

XXI. Los cónsules peruanos en Potosí, Sucre i Cochabamba comunican la impresión producida en Bolivia por la pérdida del "Huáscar" i la situación de la '4.s i 5. s división. (Inédito.) NÚM.

2 3 4 . — L E G A C I Ó N D E L TERÚ E N BOLIVIA.

La Paz, Noviembre 10 de 1879. Señor Ministro: T e n g o el h o n o r de elevar al d e s p a c h o de V . S. en copias legalizadas i b a j o los n ú m s . 1, 2 i 3 , los oficios q u e c o n fecha 2 4 del mes p r ó x i m o pasado han dirijido a esta L e g a c i ó n nuestros cónsules en Potosí, S u c r e i C o c h a b a m b a , c o m u n i c a n d o la dolorosa impresión q u e h a p r o d u c i d o la p é r d i d a del glorioso m o n i t o r Huáscar i la situación i c o n diciones de la quinta división del ejército boliviano. Sírvase V . S. p o n e r los oficios indicados en c o n o c i m i e n t o de S. E. el Presidente de la R e p ú b l i c a , a c e p t a n d o las consideraciones i respetos c o n que m e suscribo de V . S. m u i atento servidor. J. L.

Noviembre 10. S e ñ o r Director: Este d o m i n g o h a a m a n e c i d o alegre. Y a se v e : los entusiastas ataques, pasos dobles, valses, polkas, mazurcas, retazos de ópera, etc., ejecutados p o r siete bandas de m ú s i c a , ademas de los toques de mas de 5 0 cornetas, i m u c h o mas al c o n t e m p l a r a 7 , 0 0 0 soldados b o l i v i a n o s i peruanos, t o d o s j ó v e n e s , robustos, c o n t e n t o s , ajiles, a r d i e n d o en deseos de combatir, rivalizando en v a lor i fuerzas, serian bastante para disipar t o d o d e s c o n tento i las sombras q u e los pesimistas h a n visto a g r u p a das en el h o r i z o n t e d e nuestra patria. A l m e d i o dia S. E. h a visitado al e j é r c i t o b o l i v i a n o i l e ha dirijido la palabra. H a sido m u i v i v a d o i aplaudido. A l hablar a la L e j i o n Boliviana, el o j i ó m u c h o la c o n ducta d e los j ó v e n e s , t o d o s de las primeras familias b o l i vianas q u e la c o m p o n e n , les manifestó p o r q u é se q u e d a b a parte de ellos en T a c n a i c o n c l u y ó invitando a c o m e r c o n él, al c o r o n e l del c u e r p o i a d o s d e los j ó v e n e s que éste

El Manco Capac h a sido m u i visitado p o r los jefes i soldados bolivianos.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.—Lima.

COPIA N Ú M . 3. C o c h a b a m b a , O c t u b r e 2 4 de 1 8 7 9 . — S e ñ o r d o c t o r d o n J o s é Luis Q u i ñ o n e s . — L a P a z . — M u i señor m i ó i disting u i d o amigo: Este fatal correo ha llenado el país de c o n s t e r n a c i ó n . — S o l o sabemos la pérdida del Huáscar. N o s faltan los detalles para p o d e r apreciar hasta d ó n d e va nuestra desgracia.-—Procuro alentar a los pesimistas i o b r o de a c u e r d o c o n mis esperanzas.—La guerra se llevaba mal, p o r q u e era absurdo pretender el d o m i n i o del mar c o n u n p e q u e ñ o b u q u e . — A h o r a en casos estreñios se tomarán medidas estremas, i tendremos b u q u e s . — S e trata de la reunión de un m e e t i n g para acordar un voto d e confianza a los directores de la guerra, i autorizar al G o bierno para que haga lo que quiera i t o m e recursos de d o n d e quiera para sostener la guerra hasta el t r i u n f o . — Si el m e e t i n g tiene lugar, daré a U d . cuenta de sus res u l t a d o s . — S o i de U d . atento i S. S., Q. B. S. M . — A d j u n t o , Z A M U D I O . — L a Paz, N o v i e m b r e 1. ° de 1 8 7 9 . — E s c o n f o r m e . — F e d e r i c o Ixtndaeta, a d j u n t o .

COPIA N Ú M . 2. El v a p o r Bolivia, p r o c e d e n t e del Sur, h a a m a n e c i d o en este puerto. Las noticias q u e c o m u n i c a i que h a t o m a d o en I q u i q u e , confirman las y a sabidas. E l capitan d e ese v a p o r n o s es hostil. Tenia orden de pasar bien afuera de Pisagua, bajo pena de multa, i sin e m b a r g o n o se separa d e la costa sino seis millas, de m o d o que el Cochrane lo dStuvo.

Consulado del Perú en Sucre.—Octubre 2 4 de 1 8 7 9 . — N ú m . 5 . — S e ñ o r Ministro: El 1 8 del mes en curso se recibió de T u p i z a un telegrama de Buenos Aires, d e fecha 1 4 , en el que se c o m u n i c a b a la captura del Huáscar i m u e r t e del c o m a n d a n t e Grau. El correo r e c i b i d o de T a c n a que llegó ayer, h a traído la confirmación d e tan infausto a c o n t e c i m i e n t o . — E s indescriptible la profunda sensación de


108

GUERRA

D E L PACIFICO.

d o l o r q u e h a causado en esta c i u d a d i e n todas las clases sociales este acontecimiento, que se reputa c o m o una d e s ­ gracia irreparable para la alianza p e r ú ­ b o l i v i a n a . — S e h a llorado en t o d o s los hogares al c o m a n d a n t e G rau i demás tripulación d e l Huáscar, la tortura ha sido terrible para esta p o b l a c i ó n ; felizmente, al través de tamaña desgracia, se conserva la tranquilidad i orden p ú b l i c o . — C r e o m u i o p o r t u n o q u e para calmar la ajitacion i desaliento q u e p r o d u c e u n a desgracia c o m o la q u e soportamos, se d i g n e V . S. c o m u n i c a r m e t o d o aquello q u e sea posible, sin c o m ­ p r o m e t e r el éxito d e la guerra i q u e haga v e r nuestros recursos i futuras esperanzas.—Con sentimientos d e p r o ­ fundo pesar p o r el contraste q u e lloramos, m e es grato suscribirme d e V . S. atento i seguro servidor, señor M i ­ n i s t r o . — J u A J Í A F E R N A N D E Z . — A S. S. el Ministro d e l Perú en B o l i v i a . — L a P a z . — L a Paz, N o v i e m b r e 1. ° d e 1 8 7 9 . — E s c o n f o r m e . — F e d e r i c o Landaeta, adjunto.

C O P I A N Ú M . 1. Consulado del Perú en Potosí.—Octubre 24 d e 1879. — N ú m . 67.— Señor M i n i s t r o . — T e n g o el h o n o r d e dar respuesta a su estimable oficio d e 17 d e l presente, p o r el que se sirve V . S. manifestarme la falta d e mis avisos r e ­ lativos a la política d e este departamento i la división d e l jeneral C a m p e r o . — Verdad es, señor, q u e desde u n oficio, n ú m . 63, de 3 del presente, en que hablé a Y . S. de la quinta división, h e carecido p o r c o m p l e t o d e noticias d e ella q u e p o d e r c o m u n i c a r e n los correos d e l 10 i 17 d e l presente. — H o i m e cabe informar a V . S. d e t o d o l o q u e p u e d e ser de algún i n t e r é s . — E n relación a la política de este d e p a r ­ tamento, desde los graves incidentes ocurridos e n T a c n a c o n el jeneral Pérez i c u e r p o d e la L e j i o n Boliviana, la o p i n i ó n c o m e n z ó a censurar la c o n d u c t a d e S. E. el Capi­ tán Jeneral d e l ejército boliviano, quien p o r desacuerdos talvez personales c o n aquél, hizo entrever c o m p l o t d e trai­ c i ó n a la patria en el ejército, p o n i e n d o así e n grave peli­ gro la disciplina i aun la organización d e éste, i p r o v o c a n ­ d o la escisión entre peruanos i bolivianos, entre quienes reinaba tan buena a r m o n í a . — D e s d e q u e se h a sabido la catástrofe ocurrida c o n el Huáscar p u e d e decirse q u e h a m u e r t o la esperanza, pues c o n la decidida p r e p o n d e r a n ­ cia d e Chile en el mar se prevé m a l resultado, i n a d a se es­ pera de n a d i e . — L a quinta división está toda en San Cris­ tóbal, c o n orden d e l Capitán Jeneral para m a r c h a r sobre Calama (es m u i reservada i c o n ese carácter m e la h a c o ­ m u n i c a d o una d e las autoridades), ofreciendo q u e cerca de aquel p u n t o se le unirá u n a división q u e está en el Sur del Perú. Carta del señor c o r o n e l B e n a v e n t é avisa que a la noticia de la llegada a San Cristóbal del batallón Bustillos, se habia elevado a 3,500 h o m b r e s la g u a r n i c i ó n d e Calama, i supone d i c h o c o r o n e l q u e ésta será elevada talvez a 8 o 10,000 h o m b r e s , en c u a n t o se tenga c o n o c i ­ m i e n t o d e hallarse toda la quinta división en S a n Cristó­ bal. C o n este m o t i v o se cree que, si esta división realiza la m a r c h a sobre Calama a u n c u a n d o sea unida a otra igual, el fracaso será inevitable, i se j u z g a q u e s o n necesarios 10 a 12,000 h o m b r e s para atacar aquella plaza fuerte. L a tercera división está c o m p u e s t a d e cuatro batallones i u n a vanguardia d e franco­tiradores, c o n u n total d e 1,844 h o m b r e s fuera d e jefes i oficiales; tiene 1,802 fusiles R e ­ m i n g t o n c o n 196,282 tiros; carece en l o absoluto d e arti­ llería.—El G obierno o r d e n ó a esta prefectura la a c u m u l a ­ c i ó n d e víveres, forrajes, etc., e n S a n Cristóbal, i c o n este m o t i v o se h a n aceptado algunas propuestas p o r cantida­ des m u i limitadas i se h a ordenado el e m b a r g o d e t o d o s los víveres existentes e n las p r o v i n c i a s . — E s c u a n t o p o r h o i p u e d o informar a V . S . — D i o s guarde a Y . S., señor M i n i s t r o . — ( F i r m a d o ) L U CI A N O

P R U D E N CI O . — A su s e ñ o ­

ría el Ministro d e l Perú residente e n B o l i v i a — L a P a z . — L a Paz, N o v i e m b r e 1. ° d e 1 8 7 9 . — E s c o n f o r m e . — F e d e ­ rico Landaeta, adjunto.

XXII. Cartas del canónigo Pérez, jefe de la ambulancia Arequipa, desmintiendo los cargos hechos al ejérci­ to chileno por la prensa peruana. Señor Editor de E L MERCURIO de Valparaíso:

P o r casualidad, pues m i s ocupaciones no m e han dado lugar para leer periódicos, he visto la relación que el c o r ­ responsal de E L COMERCI O en campaña, hace de la toma de Pisagua por el ejército chileno; i c o m o en esa reseña he leído cosas que se relacionan con m i persona i con la a m b u ­ lancia Arequipa, que dirijo, me veo en la ineludible necesi­ dad de rectificar los hechos i de decir francamente, c o m o testigo presencial, todo lo que ha acaecido en el c a m p a ­ mento del Hospicio, sin que la política militante se mezcle en m i sencilla narración. N o es cierto, pues, todo lo que se refiere en esa exajerada correspondencia, que, si es auténtica, puede m u i bien agriar los ánimos de los combatientes, i espouerlos a injustas r e ­ presalias. C o m o sacerdote i c o m o testigo presencial de los hechos, me permitiré sin pasión política i con la frialdad qne p r o ­ duce el hielo de los años, hacer nua relación concienzuda de lo que he visto. N o sé por cierto lo que sucediese en el puerto de Pisagua en el acto del combate, pero sí puedo asegurar que el i n ­ cendio de la población i las demás desgracias que acaecie­ ron, fueron una consecuencia necesaria de los proyectiles que la escuadra arrojó para desmontar las baterías de tierra, E l campamento del H o s p i c i o , donde y o residía, i las m u ­ chas tiendas de italianos i otros estranjeros, quedaron desier­ tos desde muchas horas antes que el ejército chileno llegase allí. Las familias i todos los vecinos huyeron dejando sus casas abandonadas. E l jefe de los ferrocarriles i de la ofi­ cina telegráfica, Mr. Gi l , que desde dias antes se encontra­ ba atacado de fiebre tifoidea, fué retirado del campamento en una camilla por sn digua esposa, el doctor Villegas, m é d i c o del hospital, i varias otras personas, c o m o a las doce del día, dejando también su casa abandonada. A s í es, pues, qne no pudo ser herido ni fusilado c o m o se asegura. Las mujeres tampoco pudieron ser víctimas de la crueldad i desenfreno de la tropa, ni obligadas a bailar al son de las músicas militares, por la sencilla razón de que todas h u ­ yeron i no quedó una sola en el campamento del H o s p i c i o , i porque las bandas del ejército solo llegaron al dia siguiente, cuando en el c a m p a m e n t o habia jefes respetables i severos que no habrían podido permitir ningún desorden. Serian las 3 Р. M. cuando so presentaron en el tal c a m ­ pamento cinco soldados chilenos, que perseguían a los bolivianos que aun les hacían resistencia de detras de los ranchos. Estaba eu m i cuarto, i mis empleados curando a los h e ­ ridos en el hospital, cuando saqué la cabeza i vi que estos soldados apuntaban i hacían fuego sobre el hospital. Temeroso de que matasen a los heridos i empleados, enar­ bolé una banderita blanca i salí del cuarto. L o s soldados, que se hallaban a mas de una cuadra de distancia, al ver la banderita me llamaron. Y o , aun cuantiólas balas atrave­ saban en todas direcciones, salvé la distancia i logré llegar sin novedad donde ellos e s t a b a u , ' c o n m i bandera en una mano i mi Santo­Cristo en la otra. L o s soldados m e preguntaron quién e r a ; les contesté que era sacerdote, que estaba a cargo de un h o s p i t a l ; les mostré mi corona, i ellos, jenerosos, aunque ebrios con el furor del combate, m e dijeron que m e retirara, qne ­nada tuviese que temer, que el sitio era riesgoso por las muchas balas que atravesaban. C o n esta confianza m e regresé a la ramada de m i cuarto. Mas, a p o c o , estos mismos soldados, cuyos nombres recordaré siempre con gratitud, se convir­ tieron en m i s protectores; se vinieron a m i ramada, donde les di agua i lo que pude. Recuerdo el nombre de dos de ellos: Bruno Zepeda, del A t a c a m a , i Jnan Fíbres, del Bniu.


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Mas de tres cuartos de hora pasé coa ellos, lleno de ansiedad, no porque temiese que m e dañaran, sino porque no habia ni un sarjento ni un oficial con quien entenderme. C o m o a la hora, se presentaron dos oficiales, i a poca distancia de ellos c o m o una compañía del batallón Zapadores. Entonces m e dirijí al jefe i él me dio todas las garantías que podia desear. Cuando la tropa a r m ó , pabellones, todos los jefes i oficiales se vinieron a mi ramada; les ofrecí el frugal alimento que mi sirviente habia podido preparar, i estuvieron en mi cuarto hasta mas de las 10 P. M . E n la mañana del 3, el señor coronel Arteaga me visitó, i me llenó de confianza. A las 11 A . M . me mandó con el teniente López i un piquete de soldados a recojer los heridos de la cuesta, que habían permanecido toda la noche i parte de la mañana tirados en el c a m p o . Provisto de una botella de agua, con un calor abrasador, pude favorecer a algunos heridos, que chupaban el agua, cuando les aplicaba la botella a los l a bios, con una ansia que me hacia derramar lágrimas. ¡ A h ! ¡qué terrible es la guerra! ¡Qné escenas tan conmovedoras se presentan en esos lances! ¿ P o r q u é , pues, dos nacioues hermanas se tratan tan cruelmente? ¿ P o r qué matan su porvenir? ¿ P o r qné manchan con sangre la senda del p r o greso, las esperanzas lisonjeras del siglo X I X , del siglo del vapor i ele los telégrafos? Que los soberanos de E u r o p a , por conservar su poder i sus ambiciones, sacrifiquen a los pueblos en los campos de batalla, es una cosa que se c o m p r e n d e ; pero que los hijos de la República i de la libertad, se maten, por sostener intereses mezquinos, por fomentar pasiones raquíticas, esto si que no se puede ver sin llorar, «in sentir vértigos i dolores en el corazón. Bajé, pues, esos arenales i precipicios hasta Pisagua, sostenido por el brazo del teniente L ó p e z , i recojiendo los heridos que encontramos en nuestro tránsito. A las 10 P . M . volvimos al Hospicio en el tren. L o s pobres heridos del hospital no tenían agua ni alimento, i hubo día que lo pasaron con una taza de té. ¡Gracias al jeneroso i noble jeneral Escala, que nos p r o porcionó carne, arroz i algunos otros recursos que aliviaron nuestra situación en esas críticas circunstancias! Y o siempre conservaré con gratitud el recuerdo de ese respetable i virtuoso jeneral. de quien recibí favores i atenciones muí cordiales; lo m i s m o que el del Ministro de la Guerra, señor Sotomayor, de su digno hermano, del señor coronel A r t e a g a , i todos i cada uno de los jenerosos jefes i oficiales del ejército, entre quienes he vivido por el espacio de ocho dias. A bordo del Abtao hemos recibido también muchos f a vores del. señor comandante Sánchez i su oficialidad; i en el Amazonas del galante i jeneroso comandante T h o m p s o n . Después de dejar a nuestros heridos en el hermoso h o s pital de la Providencia, i de recojer los catres, colchones i demás enseres del hospital Arequipa, con que se les pudo ansiliar, voi a retirarme de la hospitalaria ciudad de V a l paraíso, con el corazón lleno de gratitud por los favores que he recibido del señor gobernador eclesiástico don M a riano Casanova, del muí digno i simpático cura de la parroquia del Espíritu Santo, señor Donoso, i de las demás personas qne me han favorecido i honrado con su amistad. Esta es, señor editor, la verdad pura i lo que realmente ha sucedido en la toma de Pisagua. Valparaíso, N o v i e m b r e 18 de 1879. JOSÉ

DOMINGO

PÉREZ.

Señorea Editores de L A BOLSA de Arequipa:

E n el ú l t i m o número de E L E C O DEL M'ISTI se me pide la esplicaciou de un comunicado inserto en E L MERCURIO de Valparaiso, bajo mi firma, al que se le da el nombre de Manifiesto, c o m o si y o fuese tan candido para escribir m a nifiestos sin hallarme investido de carácter d i p l o m á t i c o ; pues bien, la esplicacion de este escrito es muí clara i natural.

PRIMERO.

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C o m o se hablaba tanto de mi persona; c o m o se decia que me habían quemado, que me habían degollado i que se habían cometido otros escesos i crueldades en la toma de Pisagua; c o m o testigo presencial de los hechos, creí que en mi conciencia n o podia guardar un silencio criminal, que mui bien hubiera podido autorizar injustas represalias, que ensangrentasen la guerra que se hacen dos nacioues ilustradas i cristianas. Nada mas funesto en la guerra que esta clase de noticias, que exaltan los ánimos i ponen a las masas en el peligro de cometer escesos i venganzas, que escarnecen a la humanidad i escandalizan a las naciones que j u z g a n en calma nuestras contiendas americanas. U n hombre de conciencia, repito, se haria criminal si dejase correr tales noticias, o las autorizase con su silencio, habiendo sido testigo de los hechos i pndieudo desmentirlos, pues esto equivaldría, c o m o he dicho antes, a autorizar esas horribles represalias tan comunes entre los pueblos que no tienen relijion i que se complacen en vengar ojo por ojo, diente por diente. Que se haga la guerra porque así lo exije la dignidad i el honor de las uacioues, b u e n o ; pero que se haga de un m o d o humanitario i conforme a las ideas del siglo en que vivimos i a los sentimientos de los hombres ilustrados que las dirijen. L a prensa, en lugar de agriar los ánimos, de exaltar las pasiones, debía ocuparse en humanizar, en hacer mas j e n e rosa i llevadera esta lucha fratricida en que por desgracia nos hallamos. Guerra que mata nuestro porvenir i el porvenir de nuestros enemigos, para aumentar el lucro de los que se complacen en nuestras contiendas americanas. E l que y o , c o m o individuo particular i bajo mi responsabilidad encomié la conducta de un soldado que eu el frag o r del combate usó de un acto jeneroso cuando pudo m a tarme, nada tiene de estraiio, porque este encomio pnede servir quizas para que otro imite su ejemplo, i quién sabe si con ese objeto se le premió públicamente por la c o n d u c ta que observó c o n m i g o . C o m o sacerdote i cristiano, tengo que apreciar la caridad donde quiera que la encuentre i sea quien fuese la persona que la ejerza; i por esto he hablado bien del jeneral E s c a la, pues tuvo la bondad de favorecernos i proveer el hospital de carne i arroz, cuando los enfermos carecían de t o do. U n dia en que no se encontraba ni una gota de agua que beber, t o m ó este señor la vasija en la que se hallaba la de su c o n s u m o particular, i me d i j e : — V a y a i favorezca con esto a sus enfermos. Estas acciones parece que merecen algún agradecimiento. Si en esto he faltado, me someto al fallo de las personas cristianas e ilustradas. Y o no tuve necesidad de escribir por adulación; porque felizmente yo no tenia por qué humillarme a nadie. Mi b o l sa de reserva está bien, i aunque eu papel peruano, tenia fondos en la caja del hospital para acudir a cualquier g a s to. Asi es, pues, que cuando nos preparábamos para regresar, pagué en la ajencia de vapores nuestros trasportes i el de nuestros bultos. Mas la víspera de partir, el intendente de Valparaíso me mandó llamar i me dijo: que tenia orden del Presidente para abonar todos los gastos hasta Moliendo, c o m o en efecto lo h i z o ; por lo que la conducción de los heridos i nuestro regreso se ha hecho sin gravamen. Por ahora creo qne mi sencilla esplicacion disculpará cualquiera falta, que por esceso de sensibilidad pueda haber cometido en ese mal perjeñado escrito a que se alude. Arequipa, Diciembre 10 de 1879. JOSÉ D O M I N G O

PÉREZ.

XXIII. Memoria que el ministro de Guerra i Marina del Perú, señor Manuel Mendilmru, presenta al Congreso ordinario de 1879. Señores Representantes: El Ministro de Guerra i Marina tiene la honra de p r e -


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GUERRA

DEL

sentarse al Cuerpo Lejislativo para c u m p l i r el artículo 101 de la Constitución, según el cual debe ciarle cuenta al abrirse las sesiones, del estado de los ramos de su i n cumbencia. Esta memoria, que en circunstancias n o r m a les se ocuparía en gran parte del progreso de las instituciones militares i de las enseñanzas facultativas en que estriba el porvenir i el lustre de nuestras armas, tiene que reducirse hoi al b o s q u e j o de un cuadro de distinta n a t u raleza, que si por una parte os será desagradable, por la perturbación que sufre el estado ordinario de las cosas, por otra os c o m p l a c e r á al saber oficialmente heclios de alta significación que p r o m e t e n glorías a la R e p ú b l i c a en la contienda ineludible a que hoi se ve obligada. Os consta, señores, que la paz en que vivia el Perú se hallaba garantida por su limpio proceder i su sincera amistad hacia todas las naciones, señaladamente a las R e p ú b l i c a s de c o m ú n oríjen i antecedentes. D e b í a creer el G o b i e r n o q u e la nación se hallaba a salvo de conflictos repentinos en que la pusiera alguna de sus vecinas; i asim i s m o , que cualquiera interrupción q u e procediese de algún e q u i v o c a d o c o n c e p t o , o acaso d e alguna infundada susceptibilidad, lejos de turbar la buena intelijencia, se salvase amigablemente terminando por los medios lícitos c o n que el derecho i las esplicaciones de la buena fe c o n d u c e n a evitar toda violencia ajena de la ilustración, d e la justicia i de los axiomas internacionales. Mas el t i e m p o h a desgarrado el velo que cubría una confianza, a u n q u e noble, n o bien entendida; desde que algunos h e c h o s que y a n o cabían en los límites del m i s terio, debieron desportar sospechas suficientes para calcular i prever q u e de parte del G o b i e r n o d « Chile habia u n designio secreto i p r e m e d i t a d o contra el P e r ú ; bien que se pudiera paliar c o n el desacuerdo i sensibles dificultades que interrumpían las buenas relaciones entre S o l i v i a i Chile. E n breve quedaron los objetos a d e s c u bierto, desaparecieron las ilusiones de los h o m b r e s sanos i entró al d o m i n i o del m u n d o lo q u e y a n o era dable se mantuviera en las tinieblas de la ocultación. U n a mala voluntad, u n odio basado desde fecha r e m o ta en la emulación provincial i el disgusto que enjendra siempre la c o n d i c i ó n del inferior, vinieron c o n los t i e m p o s arrastrando ciertas tradiciones i d a n d o p á b u l o a una rivalidad sistemada e incansable. Véase año p o r año, en la prensa de Chile, la espresion do esas pasiones de aversión a nosotros, q u e y a se han h e c h o innatas en sus p u e blos. La amarga censura, la crítica destemplada i aquel afán tenaz i tan c o m ú n de deprimir i desopinar cuanto toca al Perú, h a n sido constantemente u n aviso positivo que debió en t o d o evento poner a nuestro pais m u i en guardia contra los efectos del rencor profundo que al fin habia de producir una ruidosa esplosion. ¿Qué causas ha h a b i d o para esta desunión i este aborrecimiento que n u n ca ha ajitado a Chile contra algún otro pais? El Perú n o es culpable de las reglas que basaron el sistema c o l o nial: el Perú n o ocasionó los males que hiciera a Chile el p o d e r de los vireyes: el Perú n o es responsable de n i n g u na incidencia ocurrida c o n Chile allá en las épocas en que estuvo rejido por ambiciosos de fuera: el Perú en sus convenciones de amistad i arreglos comerciales, j a m a s alcanzó de Chile ventajas para su industria; p o r q u e Chile, escesivamente celoso de sus conveniencias, negoció i o b t u v o siempre provechos, rara vez de acuerdo c o n la reciprocidad. N o ha ofendido, pues, el Perú ni levemente a Chile: mas bien le h a d a d o frecuentes i marcadas p r u e bas de simpatía i fraternidad. Intencionalmente n u n c a ha confesado Chile que hizo guerra a la confederación perú-boliviana por destruir un poder que le amenazaba, i por anular ciertas leyes c o m e r ciales que herían sus intereses mercantiles. Repite c o n ofensivo cálculo, que venció, triunfó i humilló al Perú; i n o advierte que falsea la historia i sus mismos actos oficiales, fuesen simulados o verídicos. E n t o n c e s abatiría a un partido peruano, pero nó al Perú ni a su Gobierno, p o r q u e fraccionado el pais, se a p o y ó Chile en otro partido, sin

PACIFICO.

c u y a intelijencia e influjo j a m a s habría d a d o u n paso en nuestro territorio, que aun pensó abandonar defiriendo a la interposición de u n a potencia europea, h e c h o sobre el cual aun n o faltan testigos fidedignos. ¿Por qué, pues, t o r turar la verdad i deprimir al Perú de una manera tan i n n o b l e e inmerecida? P o r una desgracia, que n u n c a será b i e n lamentada, m e d i t a b a Chile, en el curso d e los dias, tomar para sí una parte de la costa boliviana d o n d e existe salitre. E n n i n g ú n archivo h a e n c o n t r a d o un solo rastro histórico en q u e fundar su d e r e c h o al apetecido litoral; i a p r o v e c h a n d o d e cuestiones n o fenecidas c o n Bolivia, o c u p a c o n sus tropas i al abrigo de sus buques, aquella c o m a r c a q u e se p r o p o n e poseer. Este acaecimiento, que era consiguiente r e p r o b a sen las naciones i m u c h o mas el Perú, n o fué p r e c e d i d o de u n a declaratoria de guerra q u e se c o m u n i c a r a d e b i d a m e n te a los gabinetes americanos; i a u n q u e el Perú antes i después ofreció su m e d i a c i ó n , i dio pruebas d e su afanoso propósito de restablecer la c o n c o r d i a i remitir las cuestiones a u n impacial arbitraje, sus buenos oficios, su repetido e m p e ñ o , fueron r e c h a z a d o s , n o c o n razones, sino c o n h e chos que sujirieran a Chile sus privadas medras i sus secretas intenciones. A c t o c o n t i n u o i sin mas preliminares, declara al Perú u n a guerra q u e n o h a p r o v o c a d o ni apetec i d o , i lo hace sin guardar los trámites regulares i sin que h u b i e r a causales m e d i a n a m e n t e cimentadas para tan repentino escándalo. H o i , señores, n o es ni p u e d e ser un arcano impenetrable que el G o b i e r n o boliviano, desde atrás h a sido t e n t a d o i escitado para aliarse c o n Chile a fin de disponer del territorio Sur del Perú, en c a m b i o de concesiones que d e parte d e Bolivia se le hicieran. L a b u e n a fe del G o b i e r n o ele esta R e p ú b l i c a n o aceptó n u n c a tan ofensivas i v e d a das sujestiones, indignas ante la moral, a u n q u e ostensib l e m e n t e halagüeñas; i nadie ignora q u e el c o n v e n i o d e alianza entre el Perú i Bolivia, fué efecto de una. recíproca lealtad en g u a r d a de un futuro acontecimiento que pasara el límite d e incidiosas tentativas. A u n q u e este tratado n o se publicara, Chile, c o m o era natural creerlo, tenia en su gabinete c o p i a d e él; p e r o g u a r d ó u n e s t u d i a d o disim u l o mientras se preparaba para la guerra c o n una activ i d a d igual a su silencio. H a b i a c o n s e g u i d o un a c o m o d a m i e n t o en las cuestiones q u e sostenía c o n la R e p ú b l i c a A r j entina, las cuales encubrían el verdadero fin d e sus aprestos bélicos. Asi, levantado el á n i m o d e l G o b i e r n o de Chile, se avanzó a pedir esplicaciones al Perú, p o r q u e p r e paraba su armada naval i enviaba fuerza del ejército a I q u i q u e . Nuestro Gobierno, observando una escrupulosa c i r c u n s p e c c i ó n neutral, n o permitía el tránsito de tropas de Bolivia por territorio ni aguas peruanas: pero de nada le valió esta prueba de su cordura; todavía fué acusado de haber d a d o armas a Bolivia, calumnia intolerable que fué rechazada i c o m p l e t a m e n t e deshecha. E l Perú descansaba con la tranquilidad que acompaña al que no ofende ni promueve caprichosamente las dísenciones i los conflictos. N o habia llegado la vez de que se agotasen a tenor del tratado de alianza, los medios de c o n ciliación que debían preceder al caso final de hacerla efectiva. N o podia imajinarse, ni a nadie fuera dado oenrrírsele que con una festinación sin igual, se le dirijiera un reto de siíbita declaración de rompimiento. Todo esto revela claramente que esta guerra se habia concebido i premeditado en antiguos i tenebrosos acuerdos del Gobierno chileno, i que su decisión hostil respecto del P e r ú no era nueva ni incidental, sino el efecto preciso de un pensamiento muí calculado i resuelto. H é aquí, señores, trazados, en rápido compendio, el oríj e u i antecedentes de la actual contienda. L o s puntos sustanciales que la han producido, debia tocarlos vuestro Ministro de Guerra i Marina c o m o una necesidad indispensable, antes de tratar de los asuntos que es de su deber someter al conocimiento del Congreso. E l Ministro de Relaciones Esteriores, en su Memoria i demás documentos relativos a l a presente guerra, instruyó


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con amplitud al Cuerpo Lejislativo, cuando celebró sesiones estraorclinarias, de cuantos datos i reflecciones conciernen a los procedimientos del Gobierno de Chile, hasta dejar perfectamente colocadas las cuestiones, su c o m p l i c a ción i objetos. Contrayéndome ahora a las providencias militares del Gobierno, responsable de la defensa de la República, c u m pliré con poner oficialmente en vuestro conocimiento, que todos los pueblos peruanos, indignados con la agresión mas injusta, con la violación de las m á x i m a s i principios del derecho i de la buena fe, se han c o n m o v i d o de la manera mas patriótica i entusiasmada para vengar la honra de la República, sostener sus inmunidades i levantar con gloria, hasta donde lo merece, el sagrado pabellón nacional. H a béis palpado, señores Representantes, que en los ámbitos de la República ha sido unísono el sentimiento desarrollado e n é t i c a m e n t e con el santo fin de escarmentar la t e m e raria agresión de los que han ofendido al Perú en lo mas vivo de su dignidad i del orgullo inherente a una nación pundonorosa i noble. Acaso incurrirían nuestros enemigos en el triste error de creer que el pais provocado i ultrajado gratuitamente, podría mirar con tibieza i sin que estallara su cólera terrible, los agravios hechos de intento pensado a su nombre i decoro, sin las causas forzozas que impelen a los estados cultos cuando tienen que apelar al ú l t i m o estremo i se lanzan a la guerra justa i obligatoria. Si tal fué la conjetura de Chile, si creyó que podia intimidar -al Perú, ya ha visto su lastimoso desengaño, i que no solo los peruanos, sino los habitantes t o d o s de las numerosas colonias de las naciones amigas que en el pais residen, han manifestado, con señalado ardimiento, que no les es indiferente la suerte de una R e p ú b l i c a que tiene de su lado la razón i la justicia. N o hai provincia que al primer anuncio del peligro haya dejado de reunirse i organizarse en lejiones numerosas que a porfía han pedido al Gobierno un puesto preferente en el ejército para emplear sus esfuerzos en la guerra activa: no ha quedado pueblo ni habitante que no se haya apresurado a concurrir con sus erogaciones en dinero o artículos valiosos para dar al erario recursos, unos de pronto, otros m e n suales, a fiu de robustecerlo para los gastos que la situación demanda; i si ha habido ciudadanos que entreguen todos sus bienes, el bello sexo ha sido i es incansable en llevar a efecto cuantiosos donativos, priváudose de sus alhajas i arbitrando medios injeniosos para rodear al Gobierno de ansilios. Pareciera increíble, señores, tanto desprendimiento i tanta abnegación! N o porque sea sabido todo pollos represetantes del pueblo, debe el Ministerio pasar en silencio hechos que dicen elocuentemente de cuanto es capaz una nación jenerosa cuando se trata de su honor i de su libertad. Luego que el ilustre Presidente de la R e p ú b l i c a se encontró rodeado de un conflicto instantáneo i de la mas honda trascendencia para la seguridad i defensa de la República, dictó infinitas providencias para conseguir elementos de guerra que garantizasen la integridad del territorio; porque el Gobierno, que no tenia caudales de que dispouer en c i r cunstancias desventajosas para el erario, reposaba en la c o n fianza de su buen proceder, i no contaba ni podia contar con una agresión violenta e injustificable. Nuestros buques se hallaban desprevenidos i nuestros almacenes militares carecían de los repuestos necesarios para improvisar ejércitos: i esta desventaja, ciertamente azarosa, no la i g n o r a ban nuestros enemigos, que introdujeron nua i otra vez comisionados que investigaron con disimulo i bajo el manto de la amistad, cuál era nuestra verdadera situación defensiva. Las atinadas i eficacísimas medidas del Presidente han producido, sin mas demora que la indispensable, la consecución de elementos bélicos que no existían pocos meses antes. E l , a costa de grandes esfuerzos, habia remitido a Iquique, unas en pos de otras, varias divisiones del ejército, mientras organizaba nuevas tropas. N o reservó sacrificio alguno para aprontar nuestros buques i vencer personalmente, con su asidua concurrencia al Callao, las

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reparaciones i los aprestos que demandaba nuestra insuficiente escuadra. Sus esforzadas tareas se sobrepusieron a muchas dificultades, i al fin, el jefe del Estado, se trasladó con los buques de guerra al punto donde le llamaron las exijeucias militares i los peligros. Desde ese m o m e n t o quedó a cargo del Gobierno S u p r e m o de la República el primer Vice-presidente llamado por la Constitución a ejercerlo transitoriamente. E l bizarro ejército de Bolivia, engrosado n o t a b l e m e n t e por el d e c i d i d o i h e r o i c o entusiasmo de sus hijos, q u e formaron cuerpos de voluntarios para venir a rechazar la agresión de Chile, ofreciendo a la historia u n e j e m p l o de lo que una n a c i ó n es capaz de hacer en defensa d e su soberanía i derechos; ese ejército, c o n d u c i d o por su d i g n o capitán jeneral i Presidente, fué recibido en T a c n a c o n las demostraciones mas satisfactorias; i allí c o n t i n u ó su instrucción i esperó el a r m a m e n t o de que carecían algunos de sus batallones, p o r q u e el G o b i e r n o boliviano estaba también desprevenido i distante de. pensar en que su territorio fuese i n v a d i d o súbitamente, sin declaratoria espresa de guerra, i bajo el título estraño e inesplicable d e una reivindicación que n o podia tener lugar, desde que j a m a s p o s e y ó Chile aquel pais, que dijo ser suyo i de que quiso apropiarse. L u e g o q u e el primer Vice-presidente del Perú se e n cargó del P o d e r E j e c u t i v o , hizo al q u e habla la alta distinción d e e n c o m e n d a r l e la presidencia del Consejo i el Ministerio de Guerra i Marina, en circunstancias de haber sido y a n o m b r a d o p o r el Presidente de la R e p ú blica jeneral en j e f e de u n ejército de reserva. S. E. el V i c e - p r e s i d e n t e se o c u p ó de o r g a n i z a d o c o n el e m p e ñ o d e q u e es capaz, e l e v á n d o l o a u n n ú m e r o c o m petente de soldados aptos i dispuestos a combatir. Las circunstancias eran p o r demás críticas, i habia m u c h o que hacer para aproximarse siquiera al objeto propuesto. Era de suponerse q u e los e n e m i g o s invadiesen el territorio d é l a capital desde que casi t o d o el ejército veterano i el d e Bolivia se hallaban en la estremidad Sur de la R e pública; i a u n q u e en L i m a se habrían sacrificado por salvarla cuantos h o m b r e s la habitan, la idea de una defensa de este j é n e r o n o podia garantizar la victoria ni permitir al G o b i e r n o u n m o m e n t o de tranquilidad. P o c o s dias h a bían trascurrido desde la salida del Presidente, c u a n d o la escuadra chilena se presentó delante del Callao, ignorando que la nuestra habia zarpado de este puerto. El 24 de M a y o último, pasadas n o m u c h a s horas, i r e c o n o c i e n d o su error, desapareció llevando r u m b o para regresar al Sur, sin haber roto el fuego ni r e c o n o c i d o la bahía. El h e r o i c o p u e b l o del Callao, i el n o m e n o s valeroso de esta capital, hubieran h e c h o grandes esfuerzos para rechazar toda tentativa d e la flota chilena; pero las baterías n o se hallaban en estado d e c o m b a t i r ventajosamente. E l infatigable celo del G o b i e r n o ha h e c h o después en esas fortificaciones m u c h í s i m a s reformas i reparos c o n la mira d e ponerlas en actitud de b u e n servicio. Se fueron allan a n d o c o n rapidez n o pocas dificultades, i se ha trabajado sin cesar para conseguir el arreglo que en lo orgánico i en lo material i doctrinal, se requería para p o d e r confiar en el éxito de la guerra en el caso de un ataque. Los p o r m e n o r e s de c u a n t o se h a practicado en este sentido, e x i jirian alargar demasiado la presente esposicion. Se n o m braron para las baterías i para cada pieza en particular, jefes intelijentes de artillería i de marina. L a guardia nacional del Callao, desde el principio d e la guerra, se c o n trajo al m a n e j o de la artillería de plaza, espontánea i dilijentemente, c o m o acostumbra hacerlo siempre que lo d e m a n d a el peligro, prestándose c o n e m p e ñ o a la instrucción i disciplina de esa clase de servicio. A u n q u e el G o bierno h a estado i está m u í satisfecho de la constancia i entusiasmo de esos cuerpos, c u y o s individuos por servila b a n d o n a n sus intereses i el c u i d a d o de sus familias, no por esto ha o l v i d a d o la necesidad de crear fuerza veterana d e artillería que, al m i s m o tiempo q u e la guardia nacional, p u e d a responder de la defensa del Callao en el caso


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d e haber de hacerse. Por ser insuficiente la c o l u m n a de línea formada con el título de D o s de M a y o , dispuso el G o bierno que pasase al rango de c u e r p o d e artillería el batallón del ejército, J u n i n n ú m . 11, q u e existe en la actualidad en las baterías. I c o m o el m a n d o militar debe estar siempre consignado a una sola persona responsable, atendida la alta g r a d u a c i ó n del C o m a n d a n t e Jeneral de Marina, d e terminó el G o b i e r n o fuese él solo quien tuviese a su cargo las baterías, lo m i s m o q u e las tropas d e la guarnición; n o m b r á n d o s e a un capitán de n a v i o de intelijencia para el d e s e m p e ñ o de las labores del E s t a d o M a y o r i sin que la prefectura interviniese en manera alguna en a t e n c i o nes militares q u e recargaban las suyas. U n injeniero e s pecial entiende en los trabajos i conservación de aquellas fortificaciones que y a se c o m u n i c a n entre sí por m e d i o del telégrafo. L a jenerosa población del Callao, ademas de sus donativos voluntarios i por medio de sus distinguidos concejos municipales, solicitó encargarse de situar en el lugar d e nominado la Punta, uua batería de piezas de a mil. H a llevado a cabo su propósito removiendo no pocos embarazos, i cubriendo sin gravamen alguno del erario, los crecidos gastos que ha demandado i aun demanda la ejecución de su laudable proyecto. Se trató de artillar el caballero de las Casas Matas de la antigua fortaleza; pero a causa del estado de las bóvedas, desistió el Gobierno de este pensamiento, i mandó se procediera a situar una batería de piezas rayadas de alto calibre para completar las obras de defensa en la parte conocida por la " M a r Brava." Se ha situado en el puerto de Ancón nua batería de grueso calibre i está en obra el establecimiento de otra que c o m p l e tará los medios seguros de resguardarlo. E l Vice-presidente encargado del mando, ha hecho efectivo el principio consignado en el artículo 123 de la Constitución, i hoi pnede decirse que mediante una represión sistemada i enérjica, ha desaparecido el reclutamiento en todo el territorio de la República. E l Gobierno no ha permitido que, según la antigua costumbre, vayan cuadros veteranos a ninguna provincia. Por moderados que fueran los jefes de ellos, el mismo deseo entusiasta por formar cuerpos prontamente, haria qne se esperimentasen en los pueblos desagrados i abusos subalternos qne los recienten i perturban su tranquilidad con grave daño de las familias i de las industrias. Y a era tiempo de estinguir por c o m pleto esa ocasión de violencias i descaminos escandalosos que mortifican a los habitantes, i que después de un gran ruido enjendraban desafectos al Gobierno, en tanto que la jente colectada de esa manera, no es la mejor para inspirar confianza, porque las exijencias de la fuerza chocan con la natural libertad del hombre i los cuarteles se convierten casi en unos presidios. L a guerra nacional era la ocasión de hacer desaparecer para siempre el servicio forzado que orijina n o solo el reclutamiento, sino hasta la m i s m a conscripción, que investig a n d o bien su m e c a n i s m o , n o es otra cosa q u e u n vasto c a m p o de opresión i de abusos. E l Gobierno, m e d i t a n d o la urjente necesidad de u n ejército de reserva, c o m b i n ó el plan de improvisarlo, a p o y a d o en el heroico entusiasmo de los pueblos por defender sus derechos en la presente guerra; i ensayando una teoría salvadora de la situación, resolvió admitir los leales ofrecimientos de las provincias. R e c o m e n d ó a todas la necesidad de los constantes ejercicios doctrinales, que están verificándose en todas partes; p r o h i b i ó los acuartelamientos, atendida la situación deficiente del erario, aplazándolos para c u a n d o lo exijiese el apremio de las circunstancias; pero aceptando los batallones q u e consideró necesarios, los llamó al ejército, encargando m u c h o n o viniesen los h o m b r e s rodeados d e familia, sino j ó v e n e s voluntarios que pudiesen o b r a r e n campaña tan solo durante la guerra. C o n esta solemne promesa, que por n i n g ú n m o t i v o dejará d e c u m p l i r el G o b i e r n o , que t a m p o c o permitirá que ni u n solo h o m b r e p u e d a darse de alta, bajo n i n g ú n pretesto, en cuerpos d e línea, se ha visto llevado a la práctica u n plan calculado

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para conciliar c o n la defensa del pais el deber d e corresp o n d e r a la n o b l e prestación d e los pueblos; plan q u e producirá los mejores efectos en lo venidero. N o h a menester la R e p ú b l i c a para después costosos ejércitos permanentes, sino el absolutamente preciso. Las revoluciones intestinas escollarían ante el buen sentido i la esperiencia d e los pueblos, i los G o b i e r n o s fieles c u m plidores de la lei, n o tendrán por q u é temer s a c u d i m i e n tos que en todas partes hallarían resistencias v i g o r o s a s i decisivas. Los cuerpos de la guardia nacional a c t u a l m e n t e en actividad, conservan sus propios j e f e s i oficiales; p e r o se les h a d a d o u n a asamblea c o m p e t e n t e d e j e f e s escojidos, para que cada u n o se e n c a r g u e del ejercicio doctrinal de una compañía, pasando sus revistas en listas separadas de las del batallón respectivo. Estos jefes c o n o c e n la tropa, son queridos de ella, i el dia de u n c o m b a t e , cada u n o tendrá a su cargo la c o m p a ñ í a q u e h a instruido. E l j e f e principal de la asamblea estará en el peligro al lado del jefe nato del batallón. La práctica d e estas disposiciones, en que n o h a sido quebrantada n i n g u n a lei, ha surtido i surtirá las mas saludables consecuencias. E l G o b i e r n o habría p o d i d o traer al ejército m u c h o s batallones, i ahora m i s m o los tiene disponibles en d i v e r sas provincias; habría reunido veinte m i l h o m b r e s , según la franca v o l u n t a d de los pueblos; mas n o lo ha h e c h o p o r el estado del erario i p o r q u e n o ha tenido por urjente movilizar otros cuerpos para el ejército en virtud de sus actuales facultades. L a guardia nacional d e L i m a ha ofrecido ciertos e m b a razos procedentes de la organización q u e se le dio. E n vez de haberse f o r m a d o a lo mas seis batallones c o n mil doscientas plazas, para utilizar en c a d a u n o seiscientos disponibles en cualquier caso de peligro estenio o interno, se crearon d i e z i o c h o cuerpos, en que figuraban los e m pleados, los colejios i m u c h o s i n d i v i d u o s n o espeditos por sus circunstancias para la instrucción doctrinal o el acuartelamiento, i m e n o s para una campaña. D e aquí se d e s p r e n d e la c o n v i c c i ó n de que tantos cuerpos d i m i n u t o s en la ocasión solemne q u e se atraviesa, era imposible pasasen de doscientos h o m b r e s , en tanto q u e el escesivo costo de los cuadros fuera s u m a m e n t e gravoso; p o r q u e los batallones reducidos a la m e n o r espresion, tienen las mismas seis compañías que u n batallón de crecida fuerza. N i el erario p o d i a soportar semejante gasto, ni era dable la existencia de c o l u m n a s q u e tuvieran el p o d e r i d e m á s c o n d i c i o n e s que requieren los cuerpos para prestar positiva resistencia en u n c a m p o de batalla. Si de estos inconvenientes n o se h a c i a reparo en anteriores luchas domésticas i de escasa significación militar, lo serio i solemne d e las circunstancias n o permitía creer ni esperar ventajas materiales i morales d e u n a m u l t i p l i c a c i ó n de cuerpos casi nominales para e m p r e n d e r operaciones de campaña. E l Gobierno, ademas de sus premiosas i graves tareas, ha tenido i tiene qne atender a las naturales i urjeutes n e cesidades del ejército del Sur, al cual no cesan de enviarse elementos de subsistencia, artículos de guerra i repuestos de diferentes especies. H a i que proveer al relevo de sus vestuarios i calzado, a las remesas de forraje i otras m u chas exijencias qne se Jlenan cumplidamente empleando grandes desvelos i crecidos caudales. Si los sacrificios que se hacen son de suyo ineludibles, la m i s m a categoría tienen los qne requiere la marina en todos los importantes ramos que abraza. E n objetos tan esenciales i preferentes descuella la intelijencia, el ánimo i la incansable actividad del V i c e p r e s i d e n t e . E l Ministro que os da cuenta de sus actos no se dejará doblar por las fatigas del rudo trabajo que sobrelleva; i si sus c o m p a ñ e ros podrían reemplazarle con ventaja, es cierto que a nadie cede en la voluntad i en su tenaz deseo de cumplir sn cometido sólo durante la guerra. E l ejército de reserva está distribuido en divisiones a cargo de jenerales i jefes, cumpliendo todos sus deberes de


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la manera mas recomendable. Muí grato es al Ministerio poder participar al Congreso que no ba habido delitos que j u z g a r , ni una sola disencion o desabrimiento que trascienda a la moral ni altere la plena armonía que requiere el buen servicio; siendo tal el adelanto de la instrucción, que los cuerpos de guardia nacional, o sean los provisionales del ejército, concurren a los ejercicios en línea, que el que habla dirije personalmente. L o s jenerales, jefes i sub-jefes del Estado Mayor Jeneral del ejército de reserva, han prestado importantes servicios i dado un constante ejemplo de abnegación i vijilancia en el ejercicio de sus atribuciones. Todos los señores jenerales han ofrecido con empeño sus servicios, i el Gobierno llenará el deber de ocuparlos en la campaña, aprovechando de los consejos de sas luces i esperiencia. L o s establecimientos de artillería prestan servicios de mucha entidad bajo la dirección de su inspector i c o m a n dante jeneral. L a maestranza i la fábrica de pólvora trabajan incesantemente, i en esta última está plantificándose la maquinaria que el Presidente hizo traer de los Estados Unidos del Norte, destinada a elaborar al dia gran número de cápsulas metálicas páralos rifles del ejército. Los buques trasportes se han armado acertada i dilijentemente; i si los jefes superiores i los comandantes de las naves de guerra hau hecho con éxito feliz, debido a su valor i pericia, diversas operaciones que hau ocasionado h o n rosos combates i producido algunas presas importantes, los jefes de los trasportes han desempeñado hábilmente i con denodado ánimo, comisiones de mucho peligro i de consecuencias muí provechosas en las presente contienda. E l Gobierno está muí satisfecho del buen desempeño de todos i cada uno en particular. L a factoría de Bellavista sostiene el incesante trabajo, que bien dirijido por su jefe, espide con brevedad, para llenar cuantas necesidades ocurren en los buques de la armada i en las baterías del Callao. E l monitor Manco Capac ha espedicionado para situarse en Arica, con el fin de cooperar i apoyar las operaciones de nuestras fuerzas navales. E n cuanto a la nunca bien sentida desgracia de la fragata Independencia, se signe el juicio correspondiente que deberá verse en consejo de guerra de oficiales jenerales conforme a Ordenanza. E l Ministro de Marina se permitirá suplicar a la R e p r e sentación Nacional, se sirva hacer alguna mención h o n r o sa i digna, en memoria de los bravos oficiales Velarde i García, que murieron con heroísmo digno de imitarse, en los combates empeñados en Iquique. Ademas de que todos los capitanes de los puertos i caletas han recibido instrucciones convenientes para el mejor desempeño de sus cargos, se han situado comandantes militares en los puntos de la costa, donde debe haber mas vijilancia i en que hai que ejercer un cuidado especial en diversos sentidos i objetos. E l Presidente de la R e p ú b l i c a se halla consagrado al desempeño de las graves tareas que traen consigo la conservación del ejército del Sur, su disciplina i entretenimiento. Allí se desvela por llenar las obligaciones de su alta posición, sirviendo de centro de unidad para las combinaciones i movimientos militares en mar i en tierra. H o i existen en la provincia de Tarapacá dos numerosas divisiones del m o ral i valeroso ejército de Bolivia, nuestra aliada, ocupando otra parte principal de él, el territorio de la provincia de Tacna, en unión de los cuerpos peruanos organanizados en ella i en la de Arica. Las fortificaciones de este puerto se hallan en muí favorables condiciones, ya por el poder de su artillería, por las tropas que las sirven, i por la intelijencia i ejemplar c o n tracción del contra-almirante a quien están encomendadas, teniendo a sus órdenes mui distinguidos jetes. Está mejorándose el armamento del hermoso vapor Rimac tomado a nuestros enemigos, i en breves dias tendrá TOMO I I — 1 5

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completa su tripulación i demás necesario para que entre en campana ventajosamente. Con motivo de haberse tomado a bordo de él un crecido escuadrón, sus caballos i completo equipo, con mas una considerable cantidad de armas i otros muchos artículos, vinieron al Callao veintiocho prisioneros entre jefes i oficiales. Para hacerles llevadera su suerte en un clima benigno i sin privaciones, el Gobierno los ha enviado a Tarma, ciudad abastecida que les ofrece comodidades sin perjuicio de su seguridad. Por el Miniterio de Gobierno se han espedido las órdeues necesarias para que a dichos prisioneros se les asista i trate decorosamente. L a armada enemiga nada feliz en sus poco significativos movimientos, se ha empleado tenazmente en cerrar el puerto de Iquique, con mira principal de impedir la esportacion de salitre i dar amplitud mas lucrativa a las esportaciones que hace cu el litoral boliviano que ocupa el ejército chileno. N i Pisagua, ni Iquique, ni otros puntos que dicha escuadra ha atacado por medio de sus cañones, tenia artillería que pudiera provocarlos con sus f u e g o s ; pero se han complacido los jefes de la marina contraria al hacer temerarios ataques, cañoneando poblaciones indefensas con una temeridad vergonzosa, ajena de la humanidad i de la civilización. , E l ejército chileno, cuya base forman mui pocos cuerpos de línea, está engrosado con otros que han compuesto de jente nueva r emigrada del P e r ú , donde tenia goces i v e n tajas que no es posible se olviden por hombres que de otro lado son inaparentes por sus costumbres para entrar en una campaña i en regular disciplina. Ese ejército no es tan numeroso c o m o algunos han pensado; solo así puede esplicarse su inacción, teniendo, c o m o tienen, superioridad marítima i suficientes trasportes. E n cuanto a operaciones de tierra, están c o m o nosotros embarazados para emprenderlas por estériles i dilatados desiertos que hacen casi inverificables las operaciones terrestres. A l terminar esta memoria, señores Representantes, el Ministro de Guerra i Marina dirije la mas encarecida r e comendación en nombre del Gobierno i de la moral i disciplina del ejército i armada, para que os dignéis resolver que el Poder Ejecutivo p o n g a en ejercicio, sin demora, los}3royectos de las Ordenanzas que ahora mas que nunca es indispensable tengan vuestra sanción. Me retiro, señores, saludándoos con mi mas profundo respeto, i asegurándoos que estaré siempre a vuestra disposición para cnanto queráis maudarme relativo al puesto que ejerzo, i para cuyo desempeño he menester vuestra plena confianza. M A N U E L DE

MENDIBURU.

EDITORIALES. INICIATIVA

VICTORIOSA.

(Del DIARIO OFICIAL de Chile, Noviembre 8 de 1879.)

Las armas d e Chile se han presentado en el suelo del Perú c o n la m i s m a bravura i c o n igual b u e n éxito c o n q u e y a se habían mostrado diversas veces en el mar. E l victorioso ataque de Pisagua i el feliz desembarco d e todos los cuerpos de nuestro ejército en las costas de Tarapacá, son dos h e c h o s de trascendental importancia que están llamados a ejercer una influencia decisiva en el éxito final de la presente guerra. L a espectacion pública era hasta ayer viva e intensa, i a fe que para ello habia abundantes motivos. A u n las personas m e n o s versadas en estos asuntos, sabían perfectamente que la operación de un d e s e m b a r c o es la mas peligrosa, la mas c o m p l i c a d a i difícil entre todas las que constituyen un plan de c a m p a ñ a en las guerras modernas. N o basta, en efecto, para llevarlo a cabo c o n felicidad,


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GUERRA

DEL

q u e el mar este' libre de enemigos i que se lleve un n ú m e r o de soldados superior al ejército q u e h a de resistirnos. El desembarco exije, ademas de estas ventajas, que el c u e r p o de tropa que va a ejecutarlo posea un espíritu militar de primer orden; q u e esté dirijido c o n una s u p r e ma sangre fria al m i s m o t i e m p o que c o n la debida estratejia, i que el valor de sus soldados sea ese valor e s c e p cional que se requiere siempre q u e se va a evolucionar a p e c h o descubierto en presencia d e un e n e m i g o atrincherado, i con la c e r t i d u m b r e de que n o p o d r á dársele la e s palda, sino para dar la cara a la m u e r t e , por el p l o m o o el naufrajio. Es menester asimismo, que ese c u e r p o esté servido por una intendencia militar que t o d o lo haya sabido prever oportunamente, de m o d o que una vez h e c h a la tarea del fuego i d e la bravura, pueda hacerse c o n igual felicidad la de la estratejia en las marchas i la del acantonamiento en el territorio que va a servir de base de operaciones. A l esfuerzo i la c o m p l i c a c i ó n de tan delicada empresa, se agregaba la consideración de la calidad del terreno en que iban a tener que batirse nuestros soldados, i la de los puertos o caletas en q u e probablemente se verificaría el desembarco: ingrato aquél, arenoso i ardiente, bien esplorado por el enemigo, apenas c o n o c i d o por nuestras tropas, sin accidentes que favorezcan al invasor i que estorben o p e r j u d i q u e n al que hace la resistencia; el mar del desembarco, ajitado siempre, c o n las olas q u e estrellan en vez d e llevar a la playa las embarcaciones. L a perspectiv a era, pues, de rudas c u a n t o multiplicadas dificultades, i el patriotismo q u e anhelaba obtener noticias, tenia tanta razón para mostrarse inquieto, c o m o para formarse u n presupuesto de sacrificios capaz de balancear las primeras impresiones de la victoria. L a v o z del telégrafo principió, durante las primeras horas de la n o c h e del j u e v e s , a trasformar en profunda satisfacción, mezclada de asombro, aquella dolorosa perspectiva de dificultades i sacrificios. Nuestro ejército habia h e c h o pié en la tierra peruana, c o n la m i s m a intrepidez, el m i s m o arrojo i felicidad c o n q u e allí se presentara en tres ocasiones anteriores, llevand o hierro libertador para los hijos de ese suelo. El acierto de la dirección i la bravura de los oficiales i soldados, lo habia superado t o d o . El vigor del ataque habia sido bastante a e c o n o m i z a r nuestra sangre i la del e n e m i g o , así c o m o la impulsión poderosa de la l o c o m o t o r a dismin u y e en u n piso inseguro los riesgos de la gravitación. Nuestra base de operaciones en tierra n o nos habia c o s tado mas de trescientas bajas, i el desembarco, la gran dificultad i la gran prueba, estaba realizado. El grito que c o n el c o n o c i m i e n t o de tales datos, lanzó antenoche la ciudad d e Santiago, fué así u n d e s a h o g o d e la ansiedad pública, al m i s m o tiempo que u n saludo de gratitud enviado a nuestro glorioso ejército, i el eco s o n o ro c o n que aquí, c o m o en el resto del pais, principian a repercutir las victorias que ese ejército alcanza sobre el enemigo. I la satisfacción del pais debe s e r h o i completa, aunque n o lo sea n u n c a suficientemente su previsión i su esfuerzo hasta ver coronada la obra. El éxito del desembarco le demuestra que n o h a n sido malgastados sus sacrificios; i la naturaleza de las ventajas alcanzadas, es prenda segura de que el desenlace final habrá de ser tan feliz c o m o el estreno. U n a rápida apreciación de la situación en q u e h a q u e d a d o el enemigo, bastará para justificar semejantes a u gurios. Su primer derrota le cuesta la pérdida de todas las v e n tajas que allegara durante seis meses d e preparativos i refuerzos. El enemigo ya n o está a su frente, en el mar. Está v i c torioso i sobre sus propios anteriores acantonamientos. E l cuerpo de ejército que los aliados ven destruido, era d e lo mas selecto de sus tropas. El h a c h a chilena ha caído sobre la robusta encina boliviana. La herida h a sido

PACIFICO.

recibida, pues, en parte m u i noble, i la moral del ejército aliado, tiene que resentirse p r o f u n d a m e n t e de semejante golpe. C u a n d o los mas fuertes ceden, los débiles necesariamente tienen que pensar en t o d o , menos en la victoria. El suelo conquistado es bastante al despliegue i al acantonamiento en buenas c o n d i c i o n e s de t o d o nuestro ejército. T e n e m o s , ademas, la m a r libre, el puerto franco, el territorio esplorable i vias de c o m u n i c a c i ó n a p r o v e chables. El e n e m i g o queda d i v i d i d o i p u e d e d e u n m o m e n t o a otro quedar igualmente i n c o m u n i c a d o . E l a c a n t o n a m i e n to militar de A r i c a i Tacna, y a n o es otra cosa que u n elemento m u e r t o , destinado a sufrir, sin c o m b a t e , la suerte que le t o q u e al a c a n t o n a m i e n t o de I q u i q u e i de la Noria. U n a victoria mas sobre este último, i el aparato de la defensa militar del Perú viene a tierra, h e c h o m i l p e dazos e incapaz de reconstituirse seriamente. Mientras tanto, nuestro ejército cuenta en su favor c o n todas las ventajas de una iniciativa independiente, pues tiene a su servicio el mar libre, los recursos del litoral chileno del N o r t e , puertos francos en la costa enemiga i territorio en que evolucionar. E n sus manos está así, n o solo la victoria, sino también la o p o r t u n i d a d de la v i c toria. H é ahí lo que la a b n e g a c i ó n del patriotismo, la labor del G o b i e r n o i la intelijencia i la bravura de nuestros j e fes, oficiales i soldados acaban de obtener i asegurar c o n el triunfo de Pisagua i el d e s e m b a r c o de nuestras tropas en la provincia de Tarapacá. ¡ H o n o r a ese patriotismo! •Gloria a aquellos que t a m b i é n saben fecundarlo c o n su propio valor i c o n su sangre!

LA GRAN CAMPAÑA. (De E l NA0iONAi.de Lima, Noviembre 3 de 1879.)

Los grandes acontecimientos de qne ha sido teatro el dia de ayer la pequeña población de Pisagna, vienen a iniciar la gran campaña terrestre que, o ha de colocar nuestros ejércitos vencedores a las puertas de Santiago, o ha de reducir a estos al mas horrible aniquilamiento. Los ejércitos aliados empiezan a dar muestras inequívocas de su decisión i arrojo, asegurándose una vez mas con el heroico combate de Pisagna, que Bolivia i el Perú cumplirán estrictamente su sangrienta misión, cualquiera qne sean los golpes qne la adversidad pudiera depararles en lo futuro. E s t a es la íntima convicción que debe abrigar nuestro espíritu en presencia de los graves sucesos que van a d e sarrollarse a nuestra vista. . Si, c o m o parece natural, la invasión chilena llega a eucoutrar su tumba en la zona meridional de nuestro territorio, que el Dios ele los ejércitos avive nuestro arrojo, nos dé fuerzas suficientes para herir el corazón de Chile i clavar en sus propias entrañas el horrible veneno que hoi pretende inocular en las nuestras. Si, por el contrario, se afanase el destino en llevar a nuestros labios una copa mas amarga de la qne nos ha brindado con el sacrificio del Huáscar, i sí la implacable guadaña de la muerte volviese a cegar en tierra las preciosas vidas que y a . h e m o s perdido en el mar, que esa triste emerjencia no debilite nuestro brazo ni lleve el desaliento a nuestro espíritu, pues, el triunfo definitivo será nuestro, tanto porque así lo exije la santidad de nuestra causa, cuanto porque contamos con los elementos necesarios para herir i pulverizar a nuestros enemigos. Todo hace creer qne el destino ha conducido a las huestes invasoras al borde de un tremendo e insalvable precipicio. Ojalá la preciosa sangre, que ya se ha vertido ante el altar de la patria i la que está p r ó x i m a a derramarse, en defensa de la honra e integridad de las dos potencias aliadas, sea el último sacrificio que tengamos que hacer


CAPITULO

para colocar sobre las sienes de nuestros soldados los l a u ros de la victoria. Mientras tanto, todos de pié i con el arma al b r a z o ; grandes i pequeños, ricos i pobres, todos listos para volar en caso necesario en defensa de nuestros hermanos, i c o m partir con ellos, o los goces de la victoria o la corona del martirio.

G U E R R A A TODO

TRANCE.

(De L A TRIBUNA de Lima del 3 de Noviembre de 1879.)

L o s sucesos de la guerra se h a n precipitado de m a n e r a q u e el patriotismo exije la unión d e todas las fuerzas vivas del pais para obtener el resultado a q u e aspiramos: la p r o n t a i feliz c o n c l u s i ó n de ella. L a política interior, los intereses de p a r t i d o , la divergencia d e opiniones i t o d o lo q u e p u e d a distraer o estorbar la a c c i ó n del G o b i e r n o , debe olvidarse por c o m p l e t o : la consigna debe ser guerra i guerra a t o d o trance. F e l i z m e n t e , la invasión d e los chilenos nos acorta el c a m i n o i el t i e m p o ; p o r q u e verificada en la forma i lugar en q u e lo h a n h e c h o , todas las probabilidades de triunfo están d e nuestro lado. D e s d e luego, la o c u p a c i ó n de una p e q u e ñ a posición les h a costado una gran baja en sus filas, i el dejárseles el desembarcadero libre se considera c o m o m e d i d a estrato] ica, a fin d e q u e se animen a internarse, en c u y o caso p u e d e n los ejércitos aliados encerrarlos, dejándolos sin c o m u n i c a c i ó n c o n el mar. Esta creencia es tanto mas fundada, c u a n t o que se sabe que el j e n e r a l B u e n d i a o r d e n ó la retirada hacia San R o berto, q u e d o m i n a la posición q u e h i z o abandonar, d e j a n d o q u e la ocuparan los chilenos; i es natural que allí tenga fuerzas suficientes para destrozarlos, c u a n d o q u i e ran internarse p o r ese lado, para l o que necesitarán tres días c u a n d o m e n o s . Se d i c e también que el j e n e r a l D a z a espediciona c o n una fuerte división, toda bien m o n t a d a ; d e consiguiente, en tres días p u e d e cortarlos p o r Tiviliche, si acaso p e n e traran p o r ese lugar. C o m o es de suponer q u e el servicio d e postas i el telegráfico sean activos, es probable q u e los ejércitos de T a c n a e I q u i q u e p u e d a n , en el m o m e n t o preciso, poner entre d o s fuegos al ejército chileno, en c u y o caso seria casi cierta su c o m p l e t a destrucción.

PRIMERO.

115

Si, c o m o es probable, intentan hacer su apostadero i parque permanente en Pisagua, en este caso emplearán mas tiempo, i el ejército aliado tendrá mas facilidad d e operar de acuerdo. Las opiniones que emitimos son d e militares i de c o n o cedores del lugar, quienes u n á n i m e m e n t e creen que n a d a podia ser mas favorable para los aliados que el h a b e r elejido los chilenos a Pisagua c o m o p u n t o de operaciones, pues es u n lugar encerrado por cuestas rápidas, carece d e t o d o recurso propio, i aun de espacio para recibir diez o doce mil hombres. Confiamos, pues, en u n p r ó x i m o triunfo; pero si, c o n t r a toda previsión, sufriéramos u n contraste, él n o seria d e c i sivo, i solo serviría para prolongar una guerra en que la victoria, en mas o m e n o s tiempo, tiene que ser nuestra.

LA

COLUMNA

DE

AREQUIPA.

(Eco DEL MISTI del 1 4 de Noviembre de 1879.)

E s t á completamente averiguado que el pueblo arequipeño fué gloriosamente representado en el combate de Pisagua por dos compañías de jendarmes de Arequipa, quienes murieron en sus puestos después de haber causado destrozos terribles en el enemigo. U n a pequeña columna de navales i otra de guardia nacional, formando un total de 200 hombres, mas o menos, fueron los que con nuestros bravos compartieron la gloria de la primera parte del combate. Las fuerzas bolivianas tomaron parte después con arrojo digno de su nombre, i sin el desembarco del enemigo por Jnnin, los cuales podiau cortarle la retirada, no habrían abandonado su puesto i los chilenos habrían tenido que sufrir la pérdida de 3 a 4,000 hombres. Continúa la reconcentración de nuestras fuerzas, pero la batalla que se presente, no podrá tener lugar antes del 20 del presente mes. Cada día adelantan mas i mas en disciplina los batallones cuzqueños residentes en esta plaza. Y a se van familiarizando con el manejo del fusil, de tal suerte que, dentro de poco, dichos cuerpos podrán medir sus armas con las del enemigo. Solo resta que se les uniforme i provea del mejor m o d o posible, para que den a la República dias de gloria.


CAPÍTULO II. S U M A R I O . — I . Esploracion en territorio boliviano: parte oficial del Comandante J. M. 2. ° Soto.—-II. Organización de un Depósito de reclutas i reemplazos' felicitación al batallón Atacama.—III. Se teme que la pérdida del Huáscar influya en la política interna del Perú i Bolivia. (Inédito.)—I?. Los con" sules peruanos en Potosí i Sucre, comunican noticias de la República Arjentina sobre toma del Huáscar; importante nota del cónsul del Perú en Cocha" bamba, referente a la política interna de Bolivia. (Inédito.)—V. Se denuncia al Ministro de Estados Unidos, doctor Newton Pettis, como enemigo declarado del Perú i adicto a Chile. (Inédito.)—VI. Falsa noticia de envenenamiento de los jenerales La-Pnerta i Prado. (Inédito.)—VII. Efecto producido en Bolivia por la toma de Pisagua; temores de una sublevación de los indíjenas i cholos favorable a Chile; mal resultado de la organización de la guardia nacional en La Paz. (Inédito.)—VIII. Heridos i prisioneros conducidos a Caldera i Valparaíso: telegramas i nota de agradecimiento al Cuerpo de Bomberos.— IX. Marcha de Daza a Tarapacá antes del combate de San Francisco: correspondencia de Arica a E L NACIONAL de Lima. — X . Carta oficial de la Legación del Perú en el Ecuador, relativa al tránsito o trasbordo en Guayaquil de armamento para el Perú. (Inédito.)—XI. Quiñones da cuenta de la situación política de La Paz. (Inédito.)—XII. Bloqueo de Iquique por el Oochrane i la Covadonga: notas cambiadas entre el Comandante J. J. Latorre i prefecto Lavalle.—XIII. Captura de la Pilcomayo: telegramas, partes oficiales chilenos i peruanos, i nómina de los prisioneros.—XIV. Batalla de San Fra7¡c¡sco: telegramas, partes oficiales , i relación de los muertos, heridos i prisioneros.— XV. Correspondencia a' E L MHRCURIO: relación detallada de este combate.—XVI. Versión peruana del combate de San Francisco i retirada de Daza de Camarones: correspondencias a E L C O MERCIO i E L NACIONAL de Lima.—XVII. Versión boliviana del combate de San Francisco i causas que orijinaron la derrota de los aliados: interesantes relaciones del doctor L. Cabrera, coronel Armaza i doctor Vasquez.—XVIII. La retirada perú-boliviana: correspondencia a L A PATRIA de Valparaíso.— X I X . ¿Quiénes son los traidores?: artículo publicado en E L COMERCIO de Lima, por Juan José Pérez, referente a la retirada de Camarones.—XX. Orden jeneral del Estado Mayor peruano al ejército, al emprender su marcha desde Pozo Almonte a Agua Santa.—XXI. Rendición de Iquique: telegramas i parte oficial.—XXII, Acta levantada por el Cuerpo Consular de Iquique antes de ser entregado a Chile.—XXIII. Proclamas, bando, primeras medidas gubernativas i correspondencias al ocupar al puerto de Iquique.—XXIV. Canje de los prisioneros chilenos i peruanos: notas i nómina de los canjeados. X X V . Enjuiciamiento del prefecto Lavalle.—XXVI. Proclama del Vice-presidente La-Puerta i acta levantada por el Comité de la defensa nacional de Lima, después del combate de San Francisco.—XXVII. Editoriales de la prensa de Chile, Perú i Bolivia.

I. Esploracion en territorio boliviano; parte oficial del comandante J. M. 3." Soto. Señor Comandante de Armas de Calama:

Paso a dar cuenta a V . S. del resultado o b t e n i d o en la segunda escursion de r e c o n o c i m i e n t o que se ha h e c h o en el territorio e n e m i g o , durante el t i e m p o que h e p e r m a n e c i d o de jefe de esta plaza. V. S. recordará q u e c u a n d o vino mi relevo, tenia en el interior a la partida d e voluntarios d e A t a c a m a , c o m puesta de 14 d e éstos i 2 Cazadores a caballo. Pues bien, esta fuerza, al m a n d o del teniente d o n R a m ó n Varas, tenia la orden de irse a c o l o c a r en observación d e las r e mesas de toros q u e pasaban para el e n e m i g o por el c a m i n o del H u a s c o , distante de esta plaza c o m o 80 leguas al Noroeste. E n aquellos parajes debían esperar al q u e suscribe, q u e tenia el propósito d e llevarles recursos, i sobre todo, unas carabinas q u e habían p r o m e t i d o remitir de Antofagasta, por c u a n t o estos voluntarios solo andaban armados c o a u n sable i u n mal revólver. Desgraciadam e n t e estas armas n o llegaron, i lo que entorpeció mas el éxito de esta espedicion, fué la circunstancia de q u e en esos dias t u v o lugar el relevo de esta guarnición, incluso el del q u e suscribe. M e ocupaba de la entrega de esta plaza, c u a n d o recibí la correspondencia del teniente Varas, q u e participé a V . S. i en la q u e m e pedia ausilios d e víveres i mas tropa, por cuanto se anunciaba la pasada de dos remesas, c o n mas la de 200 caballos q u e remitían al e n e m i g o . Con tal m o t i v o , V. S. m e ordenó salir c o n el ausilio p e d i d o , i al efecto, el 23 del p r ó x i m o pasado m e puse en m a r c h a c o n 5 Cazadores i 3 voluntarios, llevando 4 cargas c o n víveres i forrajes; pero, i aunque m i m a r c h a la hice bien precipitada, tanto d e n o c h e c o m o d e dia, n o fué posible llegar en t i e m p o o p o r t u n o para asegurar el éxito c o m p l e t o de esta espedicion. Sin embargo, el dia que arribé al cerro del M i ñ o , d i s tante c o m o 55 leguas al N o r o e s t e de esta plaza, tuve el gusto de anunciarle la remisión de 7 7 toros que se habían t o m a d o en el alto de Chacarillas, 30 leguas mas al N o r t e aun. C o n el envío de esta remesa m e anunciaba el teniente

Varas q u e unos 8 h o m b r e s de su partida, al m a n d o del v o l u n t a r i o J o s é Z e p e d a , se dirijian al e n c u e n t r o de una s e g u n d a remesa que venia cerca, c a m i n o de San P e d r o , mientras que él, c o n el resto, observaba otra ruta, aunque c o n m n i p o c a esperanza de tomar los caballos, p o r q u e los remeseros apresados le habian d a d o a entender que éstos debían pasar p o r un c a m i n o m u c h o mas al interior. Esta noticia m e h i z o forzar mi m a r c h a c o n el fin d e r e u n i r m e p r o n t o a la partida i asegurar la segunda remesa, a u n q u e mas n o fuera. E n una j o r n a d a mas, llegué pues al lugar designado c o m o alojamiento del teniente Varas, i n o d e j ó de sorprenderme c u a n d o en el citado lugar n o e n c o n t r é vestijio alguno de su paradero. Sin e m b a r g o , a v a n c é mas al N o r t e en su b u s c a i hasta el p u n t o en que el guía era v a q u e a n o de aquellos, lugares. Esta contrariedad m e h i z o regresar al alojamiento d e signado c o n el fin de esperarlos en aquel p u n t o d e reunión. C o n la confianza, pues, del que va a un lugar recien c o n o c i d o , m a r c h a b a c o n el voluntario Cortés, c o m o a las 2 cuadras a vanguardia del piquete, c u a n d o divisamos a corta distancia que 2 h o m b r e s ( c o n seguridad u n o j e f e u oficial, i soldado el otro) nos dispararon dos balazos q u e en el acto fueron contestados; así en observación i c o m o r e c o n o c i é n d o l o s , c a m b i a m o s u n s e g u n d o tiro que ocasionó la p r o n t a salida d e entre u n o s ruinosos edificios q u e hai en aquel lugar, de n o m e n o s de 15 a 20 infantes q u e nos p r i n c i p i a r o n a h a c e r u n f u e g o g r a n e a d o c o n b u e n armam e n t o . M e retiré, pues, a prevenir a los p o c o s q u e m e a c o m p a ñ a b a n , después d e ordenar las retiradas d e las cargas, v o l v í a hacer frente c o n los 5 Cazadores, mas p o r rec o n o c e r el n ú m e r o d e l e n e m i g o q u e p o r alcanzar u n a victoria que desde l u e g o j u z g u é m u i aventurada p o r el v e n t a j o s o lugar que ocupaban. D e s p u é s de u n lijero tiroteo, c o n s e g u í h a c e r salir de sus trincheras al e n e m i g o i p u d e r e c o n o c e r q u e su n ú mero era de 25 a 30 infantes d e tropa regular i bien arm a d o s d e Chassepot, a j u z g a r p o r el fuerte silbido q u e p r o d u c í a la bala. Este c o n o c i m i e n t o i la circunstancia de haberlos oido hablar de caballería q u e esperaban, m e h i z o buscar p r o n t o la partida del teniente Varas para advertirle la cortada q u e nos tenian preparada en aquella q u e brada.


CAPITULO

A l efecto, i a u n q u e sin v a q u e a n o para aquellos lugares, principié a internarme c o n las precauciones del caso. H a b r í a m o s avanzado c o m o una legua, c u a n d o n o t a m o s la a p r o x i m a c i ó n d e u n a partida de caballería, q u e en los primeros m o m e n t o s se había t o m a d o por enemiga, pero q u e felizmente resultó ser la nuestra. A q u í supe por V a ras que 8 h o m b r e s de su partida se habían avanzado a 4 leguas mas al interior de San Pedro i logrado tomar la segunda remesa, c o n la correspondencia que a V . S. a c o m p a ñ o ; pero que h a b i e n d o sido también atacados i sorprendidos por u n a partida enemiga d e 40 h o m b r e s entre infantería i caballería, se habían visto obligados, c o m o era natura], a abandonar la presa hecha, después d e haber sido gravemente herido el j e f e de nuestro piquete, valiente voluntario J o s é Zepeda. U n a vez pasada la impresión del salvador encuentro, p r o c e d í a organizar la tropa, i c o n el n ú m e r o de 16 n o m b r e s de armas q u e p o d i a disponer, v o l v í al ataque. E l enemigo, q u e de una altura observaba nuestro m o v i m i e n t o , se replegó a sus naturales trincheras i se dispuso a i m p e dirnos el paso. E n tales condiciones, sostuvimos, pues, u n tiroteo, sin haber c o n s e g u i d o otro resultado que hacerles una baja i herídoles u n o s tres o cuatro, s e g ú n opinión jeneral; p o r q u e al e n e m i g o le favorecían m u c h o las c o n diciones del terreno que ocupaba, i era así q u e sus fuegos eran bien cubiertos i nuestra caballería n o p o d i a obrar sino de infantes. V i e n d o q u e el dia terminaba i escaseaban las m u n i c i o n e s de los 2 rifles i 13 carabinas q u e solo tenia m i tropa, ordené un m o v i m i e n t o de flanco que, protejido por los mejores tiradores, nos facilitó el paso sin haber esperimentado desgracia alguna, d e j a n d o al e n e m i g o en sus trincheras, que si llegaba a abandonar, era solo p o r cortos instantes. Esto tuvo lugar c o m o a las 5 P. M. del dia 28 del pasado. E n el resto de nuestra m a r c h a para llegar a é s t a n o se esperimentó contratiempo alguno, i se t o m a b a n todas las precauciones que el caso requería, p o r c u a n t o i g n o r á b a mos aun si el destacamento de Santa Bárbara, que solo cuidaban dos h o m b r e s , habia sido o n o t o m a d o p o r el enemigo que, según s u p i m o s en el interior, existia en n ú m e r o regular en Canchas Blancas i aun en Viscachilla. Felizmente, nada habia ocurrido, i solo encontrarnos en aquel p u n t o 9 toros de los 77 que h a b í a m o s m a n d a d o i que por despeados n o habían p o d i d o continuar su m a r c h a a ésta. (<

E n esta segunda escursion h e a d m i r a d o u n a vez mas, señor C o m a n d a n t e de A r m a s , lo bien servido que tiene el enemigo su espionaje, pues que iíntes que y o llegase al término de m i j o r n a d a , ya habian m a n d a d o avisar de m i partida, de la p o c a j e n t e que llevaba, tanto de aquí c o m o de Chiuchiu. Esto se s u p o por u n o de los remeseros q u e se habian t o m a d o en San P e d r o , cerca de c u y o lugar se encuentra c o n fuerzas de la quinta división u n coronel Corona, i sin e m b a r g o , por nuestra parte se persiste aun con i n o c e n t e credulidad en la fementida neutralidad de quién sabe c u á n t o encubierto enemigo! Por la correspondencia que a c o m p a ñ o a V . S., i que se tomó a los c o n d u c t o r e s de la segunda remesa en San Pedro, se ve que la división enemiga se h a m o v i d o de Cotagaita en los primeros días del pasado. T a m b i é n dice uno de los remeseros t o m a d o s c o n la primera partida de toros, que al pasar por San Cristóbal le habrán d i c h o q u e ahí habian 600 h o m b r e s d e la quinta división, i que solo esperaban que llegaran 700 mas para tomar la ofensiva. Espone también que en Canchas Blancas se estaba h a ciendo a c o p i o de forraje, i a ser cierto t o d o esto, nada de estraño tendrá que el dia m e n o s pensado el e n e m i g o t o m e posesión d e A t a c a m a i otros puntos inmediatos, a pesar de la autorizada o p i n i ó n d e m u c h o s de mis c o m p a ñ e r o s de armas. Para terminar esta relación, solo m e resta decir a V . S. que de los n u e v o v a c u n o s que por despeados quedaron en Santa Bárbara, gratifiqué c o n cuatro a los voluntarios i con uno al valiente i alentado J o s é Zepeda, quien, a mas

SEGUNDO

117

de haber resultado bastante herido, perdió su caballo, monturas i otras prendas en el e n c u e n t r o ocurrido en San P e d r o el dia 27 del pasado. J u z g o que este p e q u e ñ o obsequio solo importa u n acto d e equidad i justicia reclam a d o p o r los servicios d e estos voluntarios, pues creo que en manera alguna p u e d e n estar m e d i a n a m e n t e r e c o m p e n sados los sacrificios i penalidades pasadas en sus escursiones c o n el sueldo de 20 pesos que se les tiene asignado. Mas, c o m o bien c o n o c e el que suscribe n o estar autoriz a d o para t o m a r esta m e d i d a , por j u s t a que se considere, desde l u e g o se h a c e responsable c o n sus haberes por el valor de d i c h o s animales, si la determinación t o m a d a n o mereciere la aprobación superior. C o n c l u y o manifestando a V . S. que toda la tropa h a estado siempre a la altura que reclamaban las c i r c u n s tancias, particularmente el teniente d o n R a m ó n Varas i voluntario J o s é Z e p e d a , que siempre h a n sabido colocarse en el puesto que les corresponde, c o m o jefes inmediatos. Calama, N o v i e m b r e 2 de 1879. J. M. 2. °

SOTO.

II. Organización de un depósito de reclutas i reemplazos; felicitación al batallón Atacama, Santiago,

Noviembre

6 de

1879.

Con el fin de llenar las bajas que p u e d a n ocurrir en los diferentes cuerpos del ejército o de la guardia nacional movilizada, c o m o para proveer a la organización de otros c u y a f o r m a c i ó n se haga necesaria, Decreto: Art. 1. ° Organizase en esta capital un Depósito de reclutas i ree?nplazos para proveer las bajas del ejército i de la guardia nacional movilizada. A r t . 2. ° L a dirección del citado Depósito estará a carg o de u n personal del ejército, c o m p u e s t o de un j e f e de la clase de teniente coronel o sarjento m a y o r ; de u n sarj e n t o m a y o r o capitán encargado de la contabilidad, i para la instrucción militar de los reclutas; de seis oficiales de la clase de capitanes, tenientes, subtenientes o alféreces, dos sarjentos primeros, cuatro segundos, d o s cabos primeros, cuatro segundos i tres tambores o cornetas. L o s sarjentos, cabos i tambores serán aumentados en p r o p o r c i ó n a las necesidades del Depósito. A r t . 3. ° T o d o s los reclutas que voluntariamente d e seen servir durante la guerra i los enganchados por o r d e n superior en las provincias en que se ordene el enrolam i e n t o , deberán ingresar en el Depósito, previo un e x a m e n profesional por u n o de l o s cirujanos de la guarnición en Santiago i del m é d i c o de ciudad u otro facultativo en las provincias, que acredite su aptitud para el servicio d e las armas. Art. 4. ° S i e m p r e que se destine alguna partida do tropa a algún c u e r p o del ejército o de la guardia nacional movilizada, Ja respectiva I n s p e c c i ó n Jeneral del ramo, se encargará de disponer lo c o n v e n i e n t e para los ajustes, altas i remisión de filiaciones al cuerpo a que se remita la partida i la baja correspondiente en el Depósito. A r t . 5. ° L a I n s p e c c i ó n Jeneral del Ejército hará la entrega en el Depósito de los reclutas que se envíen de las provincias, a c u y o funcionario remitirán los C o m a n dantes Jenerales o particulares de A r m a s todos los v o luntarios i e n g a n c h a d o s de orden c o m p e t e n t e , c o n los cargos respectivos. A r t . 6. ° Los jefes, oficiales i tropa gozarán del sueldo fijado en el arma de infantería. A r t . 7. ° Para los efectos de las revistas de comisario, contabilidad i demás asuntos relativos al servicio, se p r o cederá c o n f o r m e a lo prevenido en la Ordenanza Jeneral del Ejército. T ó m e s e razón i c o m u n i q ú e s e . PINTO.

Domingo

Santa

María.


118

GUERRA

D E L PACIFICO.

FELICITACIÓN A L BATALLÓN ATACAMA.

Pisagua,

Noviembre

o ele 1879.

Felicito a V . S . i a la provincia de A t a c a m a p o r el d i s tinguido c o m p o r t a m i e n t o d e l batallón d e este n o m b r e e n el notable ataque i t o m a d e Pisagua. F u é el primero e n el desembarco i f u é tropa d e éste cuerpo la primera q u e llegó c o m b a t i e n d o a las mas elevadas posesiones enemigas, q u e se creían inespugnables. S o l o en vista d e ellas p u e d e apreciarse j u s t a m e n t e el arrojo i esfuerzos de nuestros soldados. RAFAEL

SOTOMAYOR.

Al señor Intendente de la provincia de Atacama.

Santiago,

( F i r m a d o . ) — J . L. Q U I Ñ O N E S . Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú—Lima.

Noviembre

7 ele 1879.

Señor Intendente: A j u z g a r p o r el n ú m e r o d e heridos d e l A t a c a m a , parece q u e a este batallón le c u p o e n suerte sostener la parte mas difícil d e l ataque. A l felicitar a V . S. p o r el heroísmo desplegado p o r las tropas d e esa provincia, a c o m p a ñ a m o s en su sentimiento a los d e u d o s d e los q u e h a n p e r e c i d o en defensa d e la patria.—A. P I N T O . — I ) . Santa María.— M. L. Amunátegui.—A. Matte. Al señor Intendente de la provincia de Atacama.

COMANDANCIA JENERAL D E ARMAS D E ATACAMA.

Copiapó,

batallón boliviano, la situación se agravaría i podría presentar serias dificultades. E n los círculos mas autorizados se j u z g a q u e la pérdida del Huáscar p r o d u c i r á grandes acontecimientos p o l í ticos e n esa República; i n o es aventurado s u p o n e r que, si p o r desgracia se realizan esos a c o n t e c i m i e n t o s , n o d e j a r á d e suceder lo m i s m o e n este pais. L a L e g a c i ó n trabaja constantemente e n el sentido mas c o n v e n i e n t e a los intereses d e la alianza, i, c o m o siempre, tendrá a V . S. al corriente d e t o d o lo q u e c o n c e p t ú e d e importancia. Dios g u a r d e a V . S.

Noviembre

10 ele 1879.

Difícil seria, señor c o m a n d a n t e , encontrar palabras c o n que espresar la admiración i entusiasmo q u e h a suscitado en m i alma la c o n d u c t a h e r o i c a d e l batallón A t a c a m a e n el asalto de Pisagua. Y a el pais entero, representado p o r sus gobernantes i por los ecos d e la o p i n i ó n pública, h a d a d o su fallo, i la c o r o n a cívica q u e el batallón A t a c a m a h a ceñido a su n o m b r e será un timbre glorioso para n u e s tra provincia. R e c i b i d , pues, señor c o m a n d a n t e , i d a d a vuestros oficiales i a vuestros soldados, las mas calorosas i las mas íntimas manifestaciones d e aprecio i d e admiración. Si la patria, c o m o es natural, exije d e vosotros mayores sacrificios, y o estoi seguro q u e se contarán p o r triunfos d e l batallón A t a c a m a cada p a l m o de tierra del territorio e n e m i g o , c o n q u i s t a d o p o r su esfuerzo i defendido p o r su constancia i su valor. C o n sentimiento d e m i m a s distinguida consideración i aprecio, tengo el gusto de suscribirme d e U d . atento i S. S. GUILLERMO

MATTA.

NÚM.

224.—LEGACIÓN

D E L PERÚ E N BOLIVIA.

La Paz, Noviembre 7 de 1879. Señor Ministro: E l correo llegado ayer d e T a c n a h a traído desgraciad a m e n t e la confirmación d e la pérdida del glorioso m o nitor Huáscar. ¡Cinco horas d e c o m b a t e apenas bastaron para q u e s ucum bi e ran los héroes q u e tripulaban la nave peruana! i q u e c o n el valor m a s esforzado l u c h a r o n hasta el p o s trer m o m e n t o , contra la inmensa superioridad d e laescuadra enemiga, prefiriendo sepultarse e n los abismos del o c é a n o , antes q u e arriar el pabellón nacional, que h a n cubierto d e imperecedera gloria. Pero los héroes s u c u m b e n esparciendo el terror, el p á n i c o , la muerte. A s í el Huáscar, al perderse c o n indecible arrojo e n las inmensidades d e l mar, deja destrozados los buques enemigos, i a sus miserables tripulantes c o n el estigma d e la reprobación universal, p o r la infame celada q u e le tendieron, i p o r la cobardía c o n q u e l o dejaron perecer. L a patria agradecida j a m a s olvidará a tan ilustres h é roes, q u e h a n ofrecido al m u n d o el envidiable e j e m p l o d e la abnegación mas sublime d e q u e es capaz el patriotism o ; i ese e j e m p l o será imitado e n la presente guerra p o r nuestros valientes soldados, i e n las guerras d e l m u n d o por todos los q u e c o n el arma al brazo sostienen la j u s t i cia i el d e r e c h o . R u e g o a Y . S. se sirva espresar a S. E. el señor V i c e presidente d e la R e p ú b l i c a m i p r o f u n d o sentimiento p o r tan infausto suceso, i aceptar la consideración m u i distinguida, c o n q u e m e es h o n r o s o reiterarme d e V . S. respetuosamente m u i atento i seguro servidor ( F i r m a d o . ) — J . L.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú— Lima.

Al señor Comandante del batallón Atacama.—Pisagua.

IV.

III. Se teme que la pérdida del "Huáscar" influya en la política interna del Perú i Bolivia. (Inédito.) NÚM. 223.—LEGACIÓN

D E L PERÚ

Los cónsules peruanos en Potosí i Sucre, comunican noticias de la República Arjentina. sobre toma del "Huáscar"; importante nota del cónsul del Perú en Cochabainba sobre política interna de Bolivia. (Inédito.)

EN BOLIVIA. NÚM. 238.—LEGACIÓN DEL PERÚ E N BOLIVIA.

(Reservada.) La Paz, Noviembre

7 de 1879.

Señor Ministro: P o c o tengo q u e agregar a m i oficio reservado d e 1.° del actual, n ú m . 2 2 2 , e n el q u e c o m u n i c o a V . S. el estado político d e esta R e p ú b l i c a , c o n m o t i v o d e la dolorosa pérdida del Huáscar. E l sentimiento p o r el desgraciado suceso, se mantiene c o n intensidad; pero la escitacion casi h a desaparecido. Sin embargo, si resultare cierto el h e c h o q u e por algunas personas se asegura, d e haberse sublevado en I q u i q u e u n

IM Paz, Noviembre

8 de 1879.

Señor M i u i s t r o : Nuestros cónsules en Potosí, Sucre i Cochabamba, con fecha 31 del mes anterior, han comuuicado a esta L e g a ción respectivamente, noticias de la R e p ú b l i c a Arjentina, i del estado de la política interior en el S u r , con motivo de la nunca bien deplorada pérdida del glorioso monitor Huáscar. Tengo el honor de acompañar las copias de dichos oficios, signados con los numeres 1, 2, 3 i 4, para que V . S.


CAPITULO SEGUNDO.

119

se sirva ponerlos en conocimiento de S. E . ' el V i c e - p r e s i dente encargado del mando supremo de la R e p ú b l i c a . Dios guarde a V . S., señor Ministro.

qne se cree serian humillantes para las dos naciones aliad a s . — E l ejemplo de imponderable valor i gloria que los héroes del Huáscar han legado al m u n d o , aunque podría decirse que es inimitable, pues raya en lo sublime, servirá J. L. Q U I Ñ O N E S . en m u c h o , no lo dudo, para exaltar el patriotismo de los pueblos i ejércitos i abatir el orgullo de nuestros alevosos Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.—Lima. i pérfidos e n e m i g o s . — L a comisión encargada al señor C. A . Montero, cuyo determinado objeto no se conoce, ha C O P I A N Ú M . 1. abierto ancho c a m p o a la esperanza, reanimando el espíritu abatido en los primeros momentos p o r la magnitud del Consulado del Perú en Potosí.—Octubre 31 de 1 8 7 9 . — contraste. L a pérdida que se cree -irreemplazable, a lo meNrím. 6 8 . — S e ñ o r Ministro: L a ajeucia consular de T n - nos por m u c h o tiempo, es la del señor contra-almirante piza m e ha dirijido el oficio i copias de telegramas siguienG r a u ; pues c o m o no es concebible que fracasando su nave t e s : — " A j e n c i a consular del Perú.—Tnpiza, Octubre 2 5 hubiera él podido quedar c o n vida i honor, h a sido forzoso " d e 1 8 7 9 . — S e ñ o r Luciano Prudencio, ájente consular del conformarse con tan grande d e s g r a c i a . — E n lo concerniente " P e r ú en P o t o s í . — S e ñ o r : D e su estimable oficio de 2 del a la quinta división, nada tengo que agregar a lo que dije a " actual separé un pliego para nuestra legación en Buenos V . S. en m i comunicación del 24 del presente núm. 67.—• " A i r e s , el m i s m o que oportunamente pasé a su d e s t i n o . — Sobre existencia de fuerzas chilenas en territorio de la " I n c l u y o copias de los últimos telegramas recibidos en provincia de L i p e z , no se tiene conocimiento cierto, i las " ésta, conteniendo mas detalles sobre el combate de M e - últimas noticias al respecto, son las consignadas en las j i l l o n e s , i algunas otras noticias de iuteres p a r a l a guerra. transcripciones que contiene mi oficio n ú m . 68, de esta " — T e l e g r a m a s i avisos de Jnjui i Salta empiezan nueva- misma f e c h a . — D i o s guarde a V . S . — ( F i r m a d o . ) — L U C I A " mente a asegurarnos una p r ó x i m a invasión del enemigo N O P R U D E N C I O — Á j e n t e c o n s u l a r . — A S. S , el M i n i s t r o " a esta provincia. E n este m o m e n t o , también p o r estraor- del Perú residente en B o l i v i a . — L a P a z . — E s c o n f o r m e : L a " dinario, el correjidor de E s m o r a c a pide a la sub-prefecP a z , N o v i e m b r e 8 de 1 8 7 9 . — Q U I Ñ O N E S . " tura el ansilio d e algunos rifles p o r tener conocimiento " de que 2 5 chilenos habían ya pasado el punto de Teqnena. " — E s cuanto ocurre; i prometiéndole tenerlo siempre al C O P I A N Ú M . 3. " corriente de lo que se sepa, me repito de V . S., S. A . C. " — G . R E Y E S . " — " C o p i a s . — D e Buenos Aires, Octubre 2 3 Consulado del Perú.—Sacre, Octubre 31 de 1 8 7 9 . — S e " de 1 8 7 9 . — J . J . A r a m a y o . — T n p i z a . — A v i s e n jeueral ñ o r Ministro:-—-Mi oficio núm. 5, de fecha 24 del mes en " Campero que chilenos intentan desembarcar en Patillos curso, habrá impnesto a V . S. de la impresión que ha c a n " i apoderarse de Gnatacondo, punto importante que i m - sado en esta ciudad la irreparable pérdida del contra-al" porta d e f e n d e r . — F . A . A R A M A Y O . " — " D e Salta, Octubre mirante Gran i sus dignos compañeros. Este correo m e " 2 4 de 1 8 7 9 . — S u b p r e f e c t o . — T a p i z a . — O f i c i a l . — L l e g a n trae la circular de V . S. de fecha 2 0 del actual, en la que nuevos detalles del combate de Mejillones, que m e aprese sirve participarme tan infausto acontecimiento, reco" suro a trasmitirlos: E l Cochrane recibió tres balazos i mendándome llevar la confianza a los ánimos que no la " tuvo diez heridos. Gran fué herido en el cuarto disparo m a n t e n g a n . — L o s pueblos del Sur de esta R e p ú b l i c a d e " del Cochrane, perdiendo nn brazo i una pierna, cuando ploran i lloran el contraste; pero confian en la justicia de " lo trasportaban al cíynarote, una granada acabó de m a su causa i en el valor del ejército aliado, que sabrá reivin" tarlo j u n t o con los que lo llevaban. E l Huáscar tenia dicar sus derechos i vengar la victimación de l o s héroes del " doscientos hombres de tripulación; se han encontrado en Huáscar.—A iniciativa espontánea del coucejo departa" él veinticuatro cadáveres. E s t e buque está acribillado de mental, se celebraron ayer ea la catedral de esta ciudad, " b a l a z o s , el entre-puente i las cámaras del comandante i honras solemoes en memoria del contra-almirante don " oficiales destrozadas, el casco perforado en tres partes, la M i g u e l Grau i de sus heroicos compañeros de sacrificio. " torre penetrada en dos i las planchas desquiciadas c o m o L a función ha sido solemne, se pronunciaron discursos " una p u l g a d a . — E l Gobierno chileno ha ordenado que el conmovedores interrumpidos p o r sollozos, i se leyeron v a " cadáver de Gran sea sepultado con honores correspon- rias composiciones en verso, cuyas copias remitiré a X. S. " dientes a su rango i qne se atienda heridos i prisioneros. p r ó x i m a m e n t e . — D i o s guarde a V . S . — ( F i r m a d o . ) — J U A N " L a Union escapó bien.-—Anuncian de un m o m e n t o la UeH . F E R N A N D E Z . — A S. S. el Ministro del Perú residente " gada al Perú del poderoso blindado San Lorenzo, cuya en B o l i v i a . — L a P a z . — E s conforme: L a P a z , N o v i e m b r e " descripción i plano trae la I L U S T R A C I Ó N E S P A Ñ O L A . — 8 de 1 8 7 9 . — Q U I Ñ O N E S . " D Á V A L O S . — C ó n s u l b o l i v i a n o . " — Q u e trascribo a V . S. para su c o n o c i m i e n t o . — D i o s guarde a V . S., señor M i n i s tro. — ( F i r m a d o . ) — L U C I A N O P R U D E N C I O , ájente cousular. C O P I A N Ú M . 4. — A sii señoría el Ministro del Perú residente en Bolivia. — L a P a z . — E s c o n f o r m e : L a P a z , N o v i e m b r e 8 de 1879. Consulado del Perú.—Cochabamba, Octubre 30 de 1879. —QUIÑONES.

C O P I A N Ú M . 2. Consulado del Perú en Potosí.—Octubre 31 de 1 8 7 9 . — Núm. 6 9 . — S e ñ o r M i n i s t r o : — T e n g o el honor de dar respuesta a su estimable oficio, fecha 20 del presente, recibido el 2 9 . — L a primera impresión que la pérdida del Huáscar produjo en el ánimo de todos los habitantes de esta p o b l a ción, fué nn c o m p l e t o desaliento, pues se pensó que la p r e ponderancia de Chile en el mar decidia a su favor el problema de la guerra. Después, refleccionando con m a s calma, aunque no se cree en las averías de los blindados enemigos ni en qne éstos puedan ser batidos p o r nuestros monitores, se piensa que debe sostenerse la lucha hasta lo último, con esforzado valor i entereza, antes que someterse a las condiciones que el enemigo impondría para la p a z , i

— S e ñ o r M i n i s t r o : — E l desaliento no me ha alcanzado ni por un momento, pero como son mas bien difíciles que g r a ves las circunstancias que atravesamos, voi a comunicar a V . S. todo m i pensamiento respecto a la situación política de este pais en relación c o n la del Perú, porque creo qne en este orden no debo reservar ni aun mis apreciaciones particulares, para qne V . S. i el Gobierno les den el grado de aceptación que j u z g u e n mas conveniente, sin o l v i d a r q u e t e n g o en este pais una larga residencia, que conozco íntimamente a la mayoría de los hombres notables i que, m u í bien mirado i relacionado en esta sociedad, tengo ocasión de conocer el m o d o de pensar de cada uno i aun de sospechar sus deseos no manifiestos.— H e quedado sorprendido del profundo desaliento que ha cansado aquí la noticia de la pérdida del Huáscar, i m e he convencido d e q u e los espíritus están enervados; que no hai virilidad o que esta se halla adormecida por la falta de verdadera libertad civil en que ha vivido siempre el pais.—También por la poca o


120

GUERRA

DEL PACIFICO.

ninguna parte que el pueblo toma en la direcion de sus destinos, pues, ni la prensa tiene efecto sobre los g o b e r nantes, ni la opinión i voluntad de los pueblos tiene c o m o manifestarse.—Desde el primer m o m e n t o , i antes por consiguiente de recibir la circular de V . S. de 2 0 del corriente, he luchado m u c h o por levantar algo los ánimos c o m p l e t a mente abatidos.—Este último correo, por el que hemos sabido cuál ha sido el efecto producirlo por la noticia f u nesta en los pueblos i principalmente en Lima, ha aquietado a los pesimistas i timoratos.—Pero vamos a lo mas esencial.— V . S. debe conocer la historia del partido rojo de B o l i v i a . — V i e n e desde Balliviau, p a d r e . — L o compone nu círculo de hombres corto en número,—fuerte por lo estrechamente ligado entre sí i con tan fuertes vínculos que ha atravesado sin disolverse por en medio de todas las revoluciones i G o b i e r n o s . — E s t o s hombres, los mas notables de Bolivia ahora quince o veinte años, han vcuido oscureciéndose algún tanto desde esa época, reemplazados sus corifeos por o t r o s . — E s t e partido es mui odiado en el p a i s . — A u n que ahora no hai bandos políticos, éste existe separado del resto de los ciudadanos como el aceite del a g u a . — P u e s b i e n ; lo diré a V . S. aunque de una manera m u i confidencial: y o creo que este partido político seria capaz de cualquier c o m binación por recuperar su preponderancia en el p o d e r , — n o es a m i g o del Perú, pero desea la confederación c o m o una conveniencia recíproca, i quién sabe, si estando él en el p o der, las proposiciones traidoras de Chile hubiesen sido r e chazadas.—Afortunadamente, el jen eral Daza no es a m i g o de este círculo i el secretario jeneral don Rosendo Gutiérrez, m u c h o m e n o s . — Q u i z á la caída de Pérez no ha tenido otra cansa que su afiliación a este p a r t i d o . — D a z a es, pues, en concepto, en las presentes circunstancias, de un valor inapreciable c o m o jefe b o l i v i a n o . — E n honra de este pais, tengo la satisfacción de poder asegurar a V . S. q u e , fuera de los hombres de éste círculo, cuya opinión no he podido penetrar, todos, todos han rechazado siempre con indignación las infames propuestas de C h i l e . — I es l ó j i c o . — L o s bolivianos pueden tener los defectos comunes a los h o m b r e s ; pero conservan intactos los principios de honor i de j u s t i cia en un corazón s a n o . — H e vaciado en esta carta mis mas secretos pensamientos.—No m e he detenido a calcular hasta dónde alcauza m i deber i mi misión, puramente consular; solo he tenido en cuenta mi deseo de que V . S. conozca los pensamientos de un peruano, que conoce m u c h o mas a Bolivia que a su propia p a t r i a . — H a i aquí todavía macho chilenismo, aun a pesar del odio actual a los chilenos.— E s t o se debe a que la jeneracion actual h a oído desde su cuna deprimir al Perú, primero por Ballivian, padre, i después por L i n a r e s — h o m b r e s prestijiosos a m b o s . — E n el Gobierno de este ú l t i m o , fué cuando el partido rojo acabó de organizarse con los hombres que venían desde Balliviau. — N o recibo noticias oportunas ele los acontecimientos que se van sucediendo, lo m i s m o que de las disposiciones que se toman por el Gobierno del Perú, i ambas cosas me son necesarias para combatir los malos efectos producidos por una situación siempre i g u a l . — C o m o raciocinio de sentido común, todos creen i yo con ellos, que si el P e r ú n o obtiene nuevos buques, no hai camino para el triunfo. V e o muí bien que la guerra es guerra de millones.-—El Perú o Chile tiene que s u c u m b i r . — A m b o s se preparan al sacrificio de sus elementos de prosperidad futura, i c o m o el P e n i es mas rico triunfará de seguro, aunque su triunfo le cueste toda su s a n g r e . — L a miseria actual en este pais es espantosa, i esta es una de las causas del desaliento jeneral. P o r los diarios del Sur habrá visto el estado de la división C a m p e r o . — E l informe del prefecto Buitrago de Potosí es ridículo como las publicaciones de Campero.—Aquello anda mal.—En esa división hai mui buenos jefes i buena tropa, pero Campero es cundido i necio en toda la estension de la palabra.—Es uno de los prohombres del partido r o j o . — B u i t r a g o es un tonto fatuo que no puede desempeñar prefectura.—Faltau allí c a b e z a s . — Y o no sé de dónde podrá | sacar recursos este G o b i e r n o . — E l empréstito nacional, el primero decretado en los primeros momentos, no se llena j

en ninguno de los departamentos.—Las entradas naturales del pais no bastan ni en las situaciones normales para c u brir las listas militar i c i v i l . — L a deuda interna aumenta, pues, i si estuviera representada por papel o bonos, es seguro de que estos no tendrían valor n i n g u n o . — B o l i v i a tomará, sin embargo, su parte en la lucha de sacrificios que se preparan aunque de no mui buena voluntad.—Tengo el honor de repetirme de V . S. m u i atento S. S. Q . B. S. M . — ( F i r m a d o . ) — A d j u n t o , Z A M U D I O . — A . S. S. el Ministro del Perú residente en B o l i v i a . — L a P a z . — E s c o n f o r m e : L a P a z , N o v i e m b r e 8 de

1879.—QUIÑONES.

Y. Se denuncia al Ministro de Estados Unidos, doctor Newton Pettis, como enemigo declarado del Perú i adicto a Chile. (Inédito.)

NÚM.

241.—LEGACIÓN

D E L PERÚ E N BOLIVIA.

(Reservada.) La Paz, Noviembre 8 de 1879. S e ñ o r Ministro: Por t o d o lo q u e tuve el h o n o r d e c o m u n i c a r a V . S. en m i oficio reservado d e 10 d e l m e s anterior, n ú m . 2 1 9 , se habrá persuadido d e q u e el h o n o r a b l e d o c t o r N e w t o n Pettis, E n c a r g a d o d e N e g o c i o s d e los Estados U n i d o s d e N o r t e A m é r i c a en esta R e p ú b l i c a , es enemigo del Perú en la guerra que sostenemos con Chile; i se persuadirá a u n mas, p o r el h e c h o q u e paso a informarle, ocurrido d e la manera mas increíble, en la casa d e l subdito alemán Mr. Otto Richter, h e r m a n o p o l í t i c o d e S. E. el Jeneral Daza. Varias personas m e dijeron q u e el honorable d o c t o r Pettis n o escusaba hablar, hasta en el hotel d o n d e c o m i a , que las conveniencias d e Bolivia estaban en unirse a C h i le, aceptando las proposiciones d e q u e él habia sido p o r tador, i el 25 d e l m e s p r ó x i m o pasado, escusando s u asistencia a las exequias q u e tuvieron lugar ese dia para el héroe Grau i sus ilustres compañeros, celebró el c o n traste en u n b a n q u e t e q u e le dio Mr. Richter, brindando i h a b l a n d o hasta m u i tarde d e la n o c h e en favor d e C h i le, s e c u n d a d o p o r unos p o c o s ingleses i alemanes, q u e parece fueron invitados p o r sus c o n o c i d a s simpatías. A l dia siguiente se m a r c h ó , asegurando tener licencia d e su Gobierno al señor Ministro d e Relaciones Esteriores; p e r o ofreciendo volver d e M o l i e n d o o Panamá, si e n u n o d e esos p u n t o s recibía las c o m u n i c a c i o n e s q u e aguard a b a sobre la guerra en el Pacífico. Para concluir, p o n g o en c o n o c i m i e n t o d e V . S. q u e el archivo i útiles d e la L e g a c i ó n ha d e j a d o en p o d e r d e Mr. Richter, a quien ha d a d o por sí i ante sí el orijinal n o m b r a m i e n t o d e Vice-cónsul Jeneral, cargo q u e y a ejerce c o n el respectivo exequátur d e l Consejo d e G o b i e r n o . D i o s guarde a V . tí., señor Ministro. J. L.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Estertores del Perú.—Lima.

L i m a , N o v i e m b r e 26 d e 1 8 7 9 . — R e m í t a s e c o p i a a la L e g a c i ó n en los Estados U n i d o s , c o n el oficio respectivo.—LARRABURE.

VI. Falsa noticia de envenenamiento de los jenerales La-Puerta i Prado. (Inédito.) NÚM. 239.—LEGACIÓN

D E L PERÚ E N BOLIVIA.

La Paz, Noviembre 8 de 1879. S e ñ o r Ministro: E l dia 5 d e los corrientes m e constituí en el despacho


CAPITULO

del E x c m o . señor Ministro d e Relaciones Esteriores, a i n f o r m a r m e si verdaderamente se h a b í a recibido un estraordinario c o n la funesta noticia de haber m u e r t o e n v e n e n a d o s los E x c m o s . señores jenerales L a - P u e r t a i Prado, c o m o se circulaba c o n harta insistencia en el p ú b l i c o : se m e d i j o que tales noticias eran i n v e n c i ó n d e ciertas p e r sonas p o c o afectas al orden establecido; i e n t r a n d o después en íntimas confidencias sobre la guerra en que nos halláb a m o s e m p e ñ a d o s , se m e dio c o n o c i m i e n t o del oficio en que el Cónsul de esta R e p ú b l i c a en G l a s g o w c o m u n i c a sus jestiones sobre la c o m p r a de varios b u q u e s d e guerra. Pedí, i se m e dio la c o p i a del oficio i n d i c a d o , q u e t e n g o el h o n o r de a c o m p a ñ a r para el uso q u e V . S. estime mas conveniente. D i o s g u a r d e a V . S. ( F i r m a d o . ) — J . L.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Peni.—Lima.

TIL Efecto producido en Bolivia por la toma de Pisagua; temores de una sublevación de los indíjenas i cholos favorable a Chile; mal resultado de la organización de la guardia nacional. (Inédito.) NÚM. 240.—LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

(Reservada.) La Paz,

Noviembre

8 de

1879.

Señor Ministro: E n m i oficio reservado del 1. ° , n ú m . 233, t u v e el h o nor d e reiterar a V. S. q u e a q u í n o habia t e m o r a l g u n o de que sea alterado el orden p ú b l i c o , salvo el caso de u n contraste en el ejército aliado. Ese caso ha tenido lugar, c o n m o t i v o del desembarque del ejército c h i l e n o en Pisagua, que p o r u n a fatal c o i n c i d e n c i a se a n u n c i a b a desde dias antes i se ha confirmado p o r el correo del dia de ayer. Tanta m a y o r insistencia t o m a b a el r u m o r de un p r ó x i m o desorden, c u a n t o que por personas caracterizadas supe, i lo puse en c o n o c i m i e n t o del G o b i e r n o , que varios indíjenas de Canchas Blancas i demás lugares recorridos por el célebre c o m a n d a n t e de armas de Calama, d o n J o s é María 2. ° S o t o , habian v e n i d o c o n la p r o p a g a n d a de que los chilenos les traían la abolición del tributo, i la mas amplia i n d e p e n d e n c i a de su raza. L o s indios de las c e r c a nías h a b í a n v e n i d o a ponerse de a c u e r d o c o n los cholos de esta ciudad, i t o d o p r o n o s t i c a b a que n o estábamos lejos de u n t r e m e n d o cataclismo. El G o b i e r n o a d o p t ó m e d i d a s sagaces i prudentes, c o m o la de a b a n d o n a r la reunión de nacionales, la de alejar amistosamente al caudillo popular, d o c t o r d o n Daniel Nuñez del Prado, i la de aumentar su j e n d a r m e r í a , q u e hoi solo consta de 80 plazas p o r falta de a r m a m e n t o . D e la manera m a s p r o v i d e n c i a l recibí anteayer, a las 9 A. M., una n o t a del prefecto de P u n o , remitida d e p u e b l o en pueblo c o n la trascripción del telegrama en que el 3refecto de A r e q u i p a avisa que veinte buques e n e m i g o s 1abian r o t o sus fuegos sobre Pisagua; i ayer, a las 2 P. M., de la m i s m a manera, el telegrama d e S. E. el señor D i rector d e la guerra, que c o m u n i c a el d e s e m b a r q u e d e 12,000 h o m b r e s , después d e u n encarnizado c o m b a t e d e siete i m e d i a horas, sostenido p o r los batallones bolivianos Victoria e I n d e p e n d e n c i a . O p o r t u n a m e n t e c o m u n i q u é ambos avisos al G o b i e r n o , i c o n u n c e l o i rapidez n o t a bles se t o m a r o n las m e d i d a s necesarias para que tales noticias p o r correo n o n o s sorprendieran, c o m o n o s s o r prendió la noticia de la p é r d i d a del Huáscar. En paño; como migo;

la m a ñ a n a de ayer se p u b l i c ó el boletín q u e a c o m en el dia se h i z o circular la posibilidad del c o m b a t e necesario para dificultar el d e s e m b a r q u e del e n e i a las 7 P. M., h o r a en que llegó el correo, los ániTOMO

II—16

SEGUNDO.

121

m o s preparados h a n q u e d a d o perplejos, p o r q u e t a m p o c o el c o r r e o h a traído el resultado del c o m b a t e . L a sangre boliviana, q u e h a c o r r i d o en a b u n d a n c i a el dia 2 en Pisagua, quizas unificará el sentimiento d e este pais en favor de su causa q u e nosotros sostenemos c o n tanta a b n e g a c i ó n i desprendimiento. E s p e r a n d o q u e V . S. se dignará p o n e r este oficio en el c o n o c i m i e n t o de S. E., t e n g o la h o n r a d e suscribirme su m u i atento i seguro servidor. ( F i r m a d o . ) — J . L.

QUIÑONES.

P . S . — A c a b a n d e confirmarme el r u m o r que c i r c u l ó en la mañana, de q u e u n g r u p o de cholos habia recorrido a n o c h e el barrio l l a m a d o d e Chócala, d a n d o vivas a Chile i a Soto. A última hora.—Después de cerrada esta c o m u n i c a c i ó n , h e r e c i b i d o u n a esquela de persona caracterizada en q u e m e d i c e lo siguiente: " P o r u n telegrama del coronel Granier se sabe q u e 15,000 chilenos o c u p a r o n a Pisagua derrotand o c o n inmensas pérdidas 4 batallones bolivianos. D o s j ó v e n e s h a n a c o r d a d o reunirse m a ñ a n a a las 12, en la plaza de A r m a s , para protestar contra los directores de la guerra i los Ministros d o c t o r R e y e s Ortiz i j e n e r a l Jofré,¡Í para pedir que se les entregue el a r m a m e n t o q u e haya, c o m p r o m e t i é n d o s e a responder de la c o n s e r v a c i ó n del orden p ú b l i c o i d e la defensa n a c i o n a l . " A u n q u e creo que el G o b i e r n o tendrá c o n o c i m i e n t o de lo anterior, le trasmito el aviso para que evite la reunión, q u e la p u e d e evitar c o n facilidad. ( F i r m a d o . ) — J . L.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú. —Lima.

NÚM. 233.—LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

(Reservada.) Señor M i n i s t r o : Con fecha 20 del mes p r ó x i m o pasado, publicó por b a n do el señor jeneral don José Iriondo, comandante jeneral i prefecto accidental del departamento, el oficio en que el señor jeneral Ministro de la Guerra dispone que contimíe el enrolamiento i organización de la guardia nacional de esta ciudad, con cargo de que solo se reúna por tres horas los d o m i n g o s en la A l a m e d a del Prado, i bajo la c o n m i n a toria de que los no enrolados serán destinados a r e e m p l a zar las bajas del ejército permanente. E l dia 2(5, que fué el primer d o m i n g o en que debía cumplirse el bando referido, solo se reunieron 25 ciudadanos, poco mas o m e n o s ; i habiéndose dictado algunas medidas para que el dia de mañana la reunión sea mas numerosa, desde ayer circula con insistencia el rumor de que los cholos harán revolución. A u n q u e esto m a s parece una amenaza o una preparación a la resistencia de hecho, las autoridades creo que han t o mado las medidas convenientes, siendo la principal la de que vuelva al d e s e n s e ñ o de la prefectura el prestijioso i acaudalado señor don Benjamín Clavijo, que se hallaba con licencia desde el dia en que llegó a esta capital la n o t i cia del desgraciado a la vez que glorioso combate naval del 8 en Mejillones. P o r los datos que ha recojido esta Legación, de fuentes mni autorizadas, no hai temor alguno de que sea trastornado el orden público por falta de elementos i de un c a u dillo prestijioso; pero si por desgracia snfre algún contraste el ejército aliado, c o m o lie dicho a V . S. antes de ahora, parece mui difícil el qne pueda contenerse una revolución de funestas consecuencias, especialmente para el P e n i . Dígnese V . S. poner este oficio en el conocimiento de S. E. el Presidente i aceptar la distinguida consideración con que tengo el honor de suscribirme de V . S. mui atento i obediente servidor. ( F i r m a d o . ) — J . L. Q U I Ñ O N E S . Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.—Lima.


122

G U E R R A

D E L

VIII. Heridos i prisioneros conducidos a Caldera i Valparaíso: telegramas i nota de agradecimiento al Cuerpo de Bomberos. TELEGRAMAS. (A

las 10.55 A. M.)

Caldera,

Noviembre

9 de

1879.

E n el Loa vienen 104 heridos a cargo d e u n a a m b u lancia de Antofagasta. Los señores S t u v e n i R . Carrasco han d e j a d o corriente una máquina resacadora de agua, a la salida del iMa d e Pisagua, que daba 6,000 litros por dia. E l Loa, c o n d u c e prisioneros bolivianos i peruanos, en n ú m e r o de 56; entre ellos se cuentan u n t e n i e n t e - c o r o n e l , j e f e d e la batería N o r t e de Pisagua i c i n c o oficiales. Las fuerzas chilenas q u e d a b a n posesionadas d e u n a salitrera que se titula el H o s p i c i o , i las avanzadas d e c a ballería habían llegado hasta P o z o A l m o n t e . Nuestra artillería, en n ú m e r o de 30 cañones K r u p p , estaba situada en las alturas de Pisagua.

Noviembre

9 de

1879.

A las 6.30 P. M. de ayer fueron llevados a C o p i a p ó los heridos del batallón A t a c a m a i los prisioneros t o m a d o s en Pisagua. L o s heridos de Zapadores i del Buin serán llevados i n m e d i a t a m e n t e a Valparaíso. Estos heridos son 70 i tantos. L o s heridos q u e v a n a ser llevados a Valparaíso h a n solicitado del I n t e n d e n t e Matta el q u e manifieste al G o bierno su agradecimiento por haber o r d e n a d o q u e se les acerque a sus familias. Los pasajeros del vapor Lima, q u e h a f o n d e a d o en este puerto, califican c o m o acto de verdadero h e r o í s m o la t o m a d e Pisagua p o r los chilenos. L o s prisioneros dicen que esa plaza se consideraba inespugnable. E n A g u a Santa, el estandarte del e s c u a d r ó n peruano h a caido también en p o d e r nuestro. E s de seda, r e c a m a d o de oro i plata, i su valor a p r o x i m a t i v o es de m i l pesos. S u inscripción, c o n letras bordadas c o n oro, es esta: BATALLÓN 7 DE FEBRERO DE AREQUIPA.

1854. Valparaiso,

Noviembre

11 de

1879.

Señor Ministro del Interior.

E n este m o m e n t o , 3.30 P. M., se h a c e a los heridos d e Pisagua la primera curación. El acto del d e s e m b a r c o i la manera c o m o se h a verificado ha h e c h o derramar lágrimas. T o d a la j e n t e d e mar se disputaba el h o n o r de recibir heridos en sus embarcaciones. El Cuerpo de B o m b e r o s , vestido d e parada, formaba calle desde la playa al hospital, i sus m i e m b r o s mas distinguidos llevaban en sus h o m b r o s las camillas en q u e iban los heridos. M u c h o se p u e d e esperar de u n p u e b l o en q u e hai s o l d a d o s c o m o los que se batieron en Pisagua, i en el q u e hai también virtudes c o m o las q u e hoi h a ostentado la sociedad de Valparaiso. D i o s guarde a V . S. E.

NOTA

ALTAMIRANO.

A L CUERPO D E BOMBEROS.

Valparaíso,

ciones de entusiasmo d e parte de este p u e b l o agradecido; pero lo q u e hoi h a h e c h o h a arrancado lágrimas. Q u e esas lágrimas sean la recompensa, y a q u e y o n o acierto a espresar d e u n m o d o d i g n o l o q u e Valparaiso les d e b e ! Pero hai todavía otra r e c o m p e n s a que los b o m b e r o s sabrán estimar, i es el a g r a d e c i m i e n t o c o n que nuestros heroicos compatriotas d e la marina i del ejército recibirán la noticia de que sus heridos h a n sido c o n d u c i d o s c o n la mas tierna solicitud al lugar q u e les estaba destinado, pollos mas distinguidos j ó v e n e s d e Valparaiso, que- llevaban las camillas en sus propios h o m b r o s , d i s p u t á n d o s e este servicio c o m o u n h o n o r entre c o m p a ñ í a i c o m p a ñ í a , entre bombero i bombero. Le r u e g o , señor, q u e manifieste t o d o m i a g r a d e c i m i e n t o a las diversas c o m p a ñ í a s del C u e r p o d e B o m b e r o s , i que acepte para U d . i para t o d o s sus c o m p a ñ e r o s la espresion de m i sincero aplauso. Dios guarde a U d . E.

ALTAMIRANO.

IX. Marcha de Daza a Tarapacá antes del combate de Dolores.

(A las 12.40 P. M.)

Caldera,

PACIFICO.

Noviembre

11 de

1879,

E n su larga vida, el Cuerpo de B o m b e r o s h a arrancado m u c h o s , m u c h í s i m o s gritos de admiración i manifesta-

(Correspondencia a E L NACIONAL de Lima.)

Arica,

Noviembre

11 de

1879.

Señor Director de E L NACIONAL.

Los fundados temores q u e abrigábamos por la suerte de la Union i el Chalaco, se h a n d e s v a n e c i d o : en las p r i m é ras horas de la mañana, nuestros d o s b u q u e s h a n f o n d e a d o sin otra n o v e d a d q u e el haberse d e s c o m p u e s t o en las aguas d e M o l i e n d o la m á q u i n a d e la Union. D e esto el corresponsal de a b o r d o de la corbeta dará a Ud. pormenores. C o n gran entusiasmo h a sido recibido el Provisional de L i m a n ú m . 2. H a d e s e m b a r c a d o en m e d i o de los vivas de la m u l t i t u d agrupada en el muelle i avenidas; vivas que él contestaba p o r su parte c o n igual entusiasmo. A la hora en que e l ' atallon n ú m . 2 desembarcaba, c o m e n z ó a desfilar el ejército boliviano, al c o m p á s de los pasos dobles tocados por sus bandas de música i los ataques ejecutados por las del Cazadores del C u z c o i n ú m . 2 Provisional de L i m a . E l batallón C o l o r a d o m a r c h ó a la cabeza. E n m i correspondencia anterior h a b l é lijeramente sobre este batallón, i m e r e c e q u e en ésta diga algo mas. T i e n e 700 soldados de m u s c u l a t u r a i talla hercúleas, veteranos escojidos todos, i v e n c e d o r el que m e n o s en tres c o m b a t e s . I m p o n e n t e es el aspecto q u e presentan esos soldados c o n sus altos morriones i chaquetas p u n z ó , i pantalones blancos; c o n sus robustos pies d e s n u d o s (calzan ojotas), i c o n sus R e m i n g t o n a p o y a d o s en sus anchas m a n o s i fuertes brazos. L a D é c i m a de César i los. Granaderos de N a p o l e ó n no causaran efecto mas i m p o n e n t e que el Colorado. S u disciplina, p o r supuesto, q u e n o es m e n o r que la de u n batallón prusiano. Imajínese de lo q u e será capaz un batallón igual c o n el j e n e r a l Daza, que lo m a n d a particularmente, a su cabeza. Igual cosa p u e d e decirse de los demás batallones bolivianos. H é aquí los n o m b r e s d e los que h a n salido hoi sobre Tiliviche. 1. Granaderos D a z a (Colorados.) 2. Sucre (Amarillos.) 3. A r o m a , 2. ° de C o c h a b a m b a (Verdes.) 4. V i d m a , 3. ° de id. E l escuadrón Vanguardia, c o m p u e s t o d e 40 hombres d e cada u n o de los Tejimientos q u e forman la L e j i o n B o liviana. E l R e j i m i e n t o de Artillería.


CAPITULO

L a escolta del jeneral Daza. I n m e n s o fué el entusiasmo c o n q u e partieron esos soldados; entusiasmo del cual participamos t o d o s los q u e presenciamos la m a r c h a d e tan brava tropa; i m u c h o m a s aun, c u a n d o v i m o s al jeneral Daza, m a s simpático i apuesto q u e nunca, en u n h e r m o s o caballo tordillo. Parecía q u e d e las penetrantes miradas del jeneral, q u e sonriendo contestaba los vivas q u e se le hacían, se d e s prendía n o sé q u e l u z , presajio de la gloria d e q u e v a a cubrirse. J a m a s , vivas, horras mas atronadores se han lanzado como los de h o i ; vivas i hnrras salidos desde el fondo del alma i arrojados al aire con toda la fuerza de los p u l mones. I de todos los corazones, al m i s m o tiempo que esos g r i tos llenaban el espacio, surjian también, i se elevaban h a s ta Dios, ardientes plegarias por ese noble entre los nobles hijo de Bolivia i A m é r i c a . ¡Adelante, jeneral! Lleváis la fortuna de dos pueblos que os aman i bendicen con toda el alma. ¡Adelante, jeneral! ¡Sois el Gran boliviano! Quiera D i o s reservaros mejor suerte en tierra que a él le cupo en el m a r ! A c o m p a ñ a r o n al jeneral hasta una legua fuera de la p o blación, S. S. el director de la guerra, el contra-almirante Montero i todos los jefes i muchas personas de este puerto. Hubiéramos querido oir palpitar, al despedirse, esos tres corazones de Daza, Prado i Montero, pero desgraciadamente, nos fué imposible conseguir un caballo, i a pié este maldito cuerpo se fatiga demasiado. Inmensa era la alegría que resplandecía en los semblantes de los jefes i soldados bolivianos. E r a la alegría de la victoria o de la muerte, hermosas perspectivas, bien cercanas de realización para ellos. Vencer o m o r i r ; sepultar al enemigo odiado, triunfar o encontrar la muerte combatiendo por la patria, i mas que por la patria, por la humanidad; porque a la humanidad también ha retado Chile con sus innumerables crímenes desde el robo del 14 de Febrero, hasta los asesinatos de las mujeres i los niños en Pisagua, el 2 de N o v i e m b r e , ¡ o h ! qué alegría en efecto!

SEGUNDO.

123

E l ejército del jeneral Daza, con dos batallones peruanos, hubiera partido el m i s m o dia del combate de Pisagua; nueve días de atraso, nos han sido fatales! H o i n o estuviéramos incomunicados con el ejército de Tarapacá. A g u a Santa, llave de los caminos de Tarapacá, no hubiera sido tomado; D a z a estaría al frente de todo el ejército. Bien lo sabemos: el ejército enemigo necesitará pasar sobre l o s cadáveres de 8,000 hombres del Sur. Bien lo sabemos: perecerá sin huir j a m á s hasta el i n t i m o de los soldados del ejército aliado; pero no importa combatir i morir con gloria, es necesario vencer! N o , no desconfiemos de que l a victoria será al fin de l o s soldados que luchan c o m o en Pisagua. Noviembre 12. Nada hemos sabido hoi. Es verdad que S. E . ha recibido partes de Iquique, pero i g n o r a m o s el contenido de ellos. Hai rumores de que el enemigo avanza también por Guatacondo, pero esto no importa, se encontrará con el valiente i entendido Campero.

E l jeneral D a z a h a acampado en Chaca en esta tarde. E n Chaca espera al Tejimiento de Artillería aliado, que saldrá esta noche o mañana de aquí. Bien, pues, el comandante jeneral del Tejimiento será el señor teniente coronel Barbosa, con retención del mando de nuestra brigada, i el jefe de la artillería boliviana, con K r u p p de a 6 i 4 ametralladoras i Blackley de a 4, el t e niente coronel don José Manuel P a n d o . Noviembre 13. H o i nada hemos sabido. L a artillería n o ha salido. ¿ P o r qué? De m o d o que el jeneral Daza tendrá que esperar mas aun en Camarones. O h ! tardanzas, tardanzas! Noviembre

Después de despedirse del jeneral D a z a , el director de la guerra con el contra-almirante Montero i demás a c o m pañamiento, fué a visitar al n ú m . 2, Provisional de L i m a , i habló a la tropa. N o sé lo que dijo, pero desde lejos he oido que lo vivaban i también al contra-almirante Montero. E l n ú m . 2 tendrá su cuartel en Tacna. H o i ha salido para ese punto la mitad, en el tren de 3 ; mañana irá la otra parte. Las noticias que tenemos del ejército de Tarapacá son las siguientes: Campero se a p r o x i m a a marcha forzada. E l cuartel jeneral sigue en P o z o A l m o n t e , distante diez leguas de A g u a Santa, donde están los chilenos. Corre que h u b o un consejo de oficiales en el cual se acordó dar el m a n d o a Snarez, c o m o primer j e f e , con retención del mando de su división, i al coronel Dávila c o m o segundo. N o sabemos hasta qué punto sea cierta esta noticia. Nosotros n o creemos que sea verdadera. H e m o s averiguado en las rejiones oficiales a cerca de ella, pero nadie nos la ha afirmado ni desmentido t a m p o c o . Una palabra para terminar. Y a nadie ignora el inaudito descuido de los hombres del Gobierno. Y a nadie ignora que apéuas dos o tres batallones residentes en A r i c a , tenían, antes de que S. E. el director de la guerra mandara a la Pilcomayo, 80 cartuchos por p l a z a ; i uno, Granaderos del C u z c o , tan solo 4 0 .

14.

A n o c h e , a la una poco mas o menos, los botes de ronda descubrieron tres luces de otres tantos buques enemigos sin duda, que se alejaron rápidamente cuando aquellos h i cieron señales con cohetes de Bengala. L a s luces se perdieron en dirección a l N o r t e . A las 5.30 A . M . , el Chalaco salió para el Callao. E n el Chalaco debia haber ido esta correspondencia, j)ero el trasporte partió en la hora menos esperada.

E l jeneral D a z a esperará en Camarones hasta que la a r tillería se una con él, lo que será mañana por la noche o al amauecer del 16, porque el Tejimiento saldrá hoi a l a s t r e s . E n este m o m e n t o se está cargando el parque ( 2 . 3 0 P . M . )

E l Trujillo no saldrá hasta las 4 P . M . ; aun tengo pues tiempo para copiar i remitir a U d . los partes sobre el c o m bate de Pisagua. E l enemigo no ha a v a n z a d o ; se ha contentado con ocupar todos los caminos que conducen a Arica. H a mandado a sus trasportes por refuerzo, lo cual m a nifiesta que se encuentra bastante débil. ¡Si los pertrechos últimamente llegados hubieran estado aquí ocho dias a n t e s . . . ! GUSTAVO.


GUERRA

124

D E L PACIFICO.

X. Carta oficial de la Legación del Perú en el Ecuador a Irigóyen, relativa al tránsito o trasbordo en Guayaquil de armamento para el Perú. (Inédito.) NÚM.

75.—LEGACIÓN

E N E L ECUADOR.

Guayaquil, Noviembre 1 1 de 1879. Mi estimado a m i g o : Antenoche desembarqué en este pnerto i creo que saldré para Quito el lunes entrante, después de saber las noticias que traerá el vapor del d o m i n g o . E n Paita m e comunicó el capitán de puerto el despacho telegráfico de U d . , recomendando a los cónsules en G u a y a quil i P a n a m á que den los pasos necesarios para facilitar el seguro i rápido despacho de los artículos que vengan para el Perú. N o solo he dado copia del telegrama al señor Luque Plata, nuestro cónsul aquí, sino que ayer m i s m o hemos tomado algunas .medidas preliminares. P o r el vapor que siguió anoche para Panamá, le escribí a M á r q u e z , que para cualquiera operación que hubiera que hacer, sea para asegurar el tránsito p o r Guayaquil, sea para verificar un trasbordo, era, ante todo, indispensable qne comunicara t o dos los datos necesarios al señor Luque Plata, manteniéndose al efecto en constante comunicación con él. Si se h u biera hecho esto cuando pasaron hace ocho días los torpedos, no sé si se hubiera evitado lo que hicieron con ellos; pero, a buen seguro se habría hecho para conseguirlo, l o cual fué imposible por hallarse nuestro cónsul en la mas completa ignorancia del envío.

c o n precisión los lugares que ocupen, las distancias que l o s separe, i aun conjeturar p r ó x i m a m e n t e las operaciones que les -sea dable emprender. H e recibido también la interesante M e m o r i a del señor I r i g ó y e n , que a lá vez estimo debidamente. A g r a d a b l e , i n o , m e será saber que U d . vuelva a honrarnos con su presencia; lo primero, porque nos proporciona la satisfacción de su trato, i l o segundo, porque el egoísmo de tenerle entre nosotros no debe ir al estremo de a l e jarle de los goces de familia i de los que proporcione la culta sociedad de la deliciosa L i m a . Sin embargo, perdone U d . que prefiera su regreso al E c u a d o r , antes que su p e r manencia en el Perú. " D e caballeros tan cumplidos c o m o el señor I r i g ó y e n , diré m a s , de las notabilidades que en el P e r ú ascienden a ocupar los portafolios en los distintos ramos de la administración, nunca es p o s i b l e presumir sino el deber m a s c u m plido en el cultivo de las relaciones esteriores, particularmente tratándose de naciones hermanas." Mui, m u c h o agradeceré a U d . que por telégrafo nos c o munique lo que ocurre de grave en las operaciones bélicas, pues, americanos de corazón, n o p o d e m o s ser indiferentes a lo que atañe a pueblos con quiénes nos unen tradiciones, creencias, costumbres, lejislacion i, p o c o mas o m e n o s , anál o g o porvenir. A los señores Corral i V e r n a z a he instruido del contenido de la que c o n t e s t o ; damos espresiones a nombre d e U d . , e indicándoles que U d . les remitía una M e m o r i a de R e l a ciones Esteriores. U n o i otro retornan a U d . cordiales r e cnerdos i agradecen el envió de la Memoria. Me repito su verdadero a m i g o i S. S. I.

D E

VEINTEMILLA.

Para facilitar las cosas aquí, nos hemos asegurado el concurso de una casa de comercio peruana, de cuya discreción estamos completamente seguros, i cuyo nombre he c o municado a Márquez. P e r o , esto no basta. U d . sabe que en Quiñones da cuenta de la situación política de La Paz. P a n a m á , para vencer los obstáculos, ha habido necesidad de emplear dinero para todas las operaciones que allí se han NÚM. 243.—LEGACIÓN D E L . P E R Ú E N BOLIVIA. h e c h o , i aquí, llegado el caso, hubo qne emplear el m i s m o medio, que, por antiguo que sea, no por eso h a perdido su (Reservada.) eficacia. M e parece, pues, indispensable que si el Gobierno adopta, para hacer venir elementos, el medio de tránsito La Paz, Noviembre 15 de 1879. por Guayaquil o el de trasbordo, debe proveer al señor Señor Ministro: Luque Plata, que es un cumplido caballero, incapaz de Sin comuuicacion alguna de ese Ministerio, en los dos abusar, de alguna cantidad, por ejemplo, dos o tres m i l s o - correos de la semana que termina, seguramente por la irreles ( p l a t a ) , a fin d e q u e pueda hacer cesar ciertas resisten- gularidad en el itinerario de l o s vapores i por los últimos cias que pudieran presentarse. acontecimientos de la guerra, me limito a dirijir a V. S. este oficio reservado, reanudando el que de igual carácter Nada de nuevo en la política de aquí, que, c o m o le he tuve el honor de dirijirle el 8 del m e s en curso, bajo el dicho, no debe inspirarnos cuidado alguno. número 2 4 0 . S u p o n g o que Qnimper habrá despachado ya la letra por E l periódico oficial L A D E M O C R A C I A , número 2 7 1 , c o r r e s mis sueldos; pero, si no lo ha hecho, le suplico que le haga pondiente al jueves 1 3 de los corrientes, en sus artículos U d . un recorderis, pues tengo urjencia de esa cantidad.

XI.

D e U d . affmo. a m i g o i S. S. EMILIO

BONIFAZ.

Junta de Notables i El pueblo guarda al pueblo \ i E L C O número 2 7 3 , del dia 1 2 , en sus artículos Meeting

MERCIO

al aire libre, i La Situaciotí, periódicos que acompaño a este oficio, n o obstante de mandar el segundo a ese despac h o en todos los correos, informarán a V . S. del resultado que tuvo la reunión de los jóvenes i del carácter que por el Gobierno i por la oposición se le ha dado.

P . D . — E n este momento recibo del Presidente, jeneral Veintemilla, la carta que.le incluyo, orijinal, para que vea U d . cuál es la naturaleza de nuestras relaciones oficiales i particulares. L a parte marcada a l m á r j e n es su contestaDije a V . S. en m i P. S., que aunque creia que el G o ción a la seguridad que le di, una vez mas, de que el G o bierno tuviese conocimiento de la reunión, le trasmitía el bierno del Perú, jamas apoyará conspiración alguna de l o s a v i s o ; i doloroso m e es indicarle ahora que m i aviso fué emigrados ecuatorianos. el primero, i que m e ha traído consecuencias desagradables, según paso a manifestar. L o s señores Ministros, doctor R e y e s Ortiz i jeneral J o Quito, Noviembre 1. ° de 1879. fré, habían ido a despedir al señor Ministro, doctor Señor doctor don Emilio Bonifáz. —Lima. Doria Medina, que ese dia, a las 1 1 A . M . , salió al Sur con el objeto de buscar recursos para la guerra, negociando Mi distinguido a m i g o : L a que U d . se ha dignado dirijirme en 2 2 del pasado, las acciones o estacas que tiene el Gobierno en los minerales de Oruro, Huanchaca i Colqnechaca; i a su regreso, a me da la doble complacencia de saber que llegó a ésa sin las 5 P . M . , invitados por M r . Otto Richter, habian ido novedad i que se conserva en perfecta salud. a comer en el Gran Hotel. Sin cuidado alguno, libaron a l Los mapas que me ha remitido del teatro de la guerra, i por los que d o i a U d . una i m i l gracias, nos ofrecerán el p o - gunas copas en la despedida i bebieron aun m a s en la der seguir los movimientos de los belijerautes, conociendo c o m i d a ; i en tales circunstancias, el señor doctor Reyes


CAPITULO

Ortiz recibió m i aviso. La esquela que lo contenia fué pasada de mano en mano en la m e s a ; i de allí salió el señor jeneral Jofré a la botica de Lorini, en donde se reúnen a prima noche los noticiosos: despidió a los concurrentes, mandó cerrar el establecimiento i antes de retirarse d i j o : que por un aviso de persona caracterizada sabia que se.trataba de asesinarlo. Pasó al cuartel de policía, i al tomar preso en su trayecto a un j o v e n Bilbao, que se dice enemigo del actual orden de cosas, cayó al suelo en un estado deplorable. E n ese m o m e n t o acudió el señor d o c tor R e y e s Ortiz, i todo quedó reducido a la prisión del j o ven, a quien se puso en libertad al dia siguiente, después de una escandalosa reclamación de la madre política ante el m i s m o señor jeneral Jofré. Y a calculará V . S. la escitacion i los comentarios que tales hechos produjeron; i comprenderá m i situación en esos m o m e n t o s , tanto por haberse visto m i esquela en el hotel, cuanto porque dijo en la botica el hijo del señor jeneral J o fré, que el aviso sobre el asesinato de su padre habia sido dado por mí. Respecto a la reunión de los jóvenes, que se realizó c o m o yo lo habia sabido, supe en la mañana por el señor M i n i s tro, doctor Méndez, que vino (en la mañana) a nombre del Gobierno a tomar datos en esta Legación, i al dia siguiente en el despacho del señor doctor Reyes Ortiz, donde fui a pedir ana reparación que se m e ofreció i no se ha realizad o : que al tomarse datos, se halló que los jóvenes fueron a la reunión con una acta redactada en los términos de m i aviso: qne en los momentos de la reunión de los jóvenes en la plaza, los llamados cholos estaban en gran número en la alameda del P r a d o , Caja del agua i otros lugares; i que el doctor A s p i a z u , nombrado por los jóvenes i aceptado p o r el Gobierno, jefe de los cuerpos de la guardia n a cional de esta ciudad, no inspira confianza. E n conclusión, puedo asegurar a Y . S. que si nos es f a vorable el resultado del combate de Iqnique, no habrá novedad alguna en este p a i s ; pero si por desgracia sufrimos un contraste, no solo habrán desórdenes aquí, sino que también hai m u c h o que temer de las fuerzas que obedecen a S. E . el señor jeneral Daza, porque sabemos que se han negado a ir a Iqnique, para estar a las resultas.

SEGUNDO.

REPÚBLICA

125

P E R U A N A . — P R E F E C T U R A

L.

R.

Al señor comandante del buque Almirante

Rada

LAVALLE.

CAPTURA DE LA "PILCOMAYO. TELEGRAMAS

CHILENOS.

(De Antofagasta, alas 3 P. M.)

Santiago,

Noviembre

21 de 1879.

Señor Ministro de la Guerra:

E l Angamos viene entrando con sus palos embanderados. Mando a bordo, i luego comunicaré. J.

A.

VlLLAGRAN.

(De Antofagasta, a las 3.50 P. M . )

Santiago,

Noviembre

21 de 1879.

Pilcomayo tomada por el Blanco. E l Blanco encontró a la Union, Pilcomayo i Chalaco, que huyeron por tres rumbos distintos. A l c a n z a d a la Pilcomayo i no teniendo un solo muerto, arrió los botes e i n cendió el b u q u e ; pero nuestra jente llegó a tiempo i evitó el incendio. E l jeneral pide jente para tripular el buque que está en Pisagua. E l comandante Ferreiro, su segundo Freiré i 180 de tripulación, prisioneros. J.

A.

YlLLAGRAN.

(De Antofagasta, a las 7 P. M.)

Santiago,

Noviembre

21 de 1879.

Señor Ministro de la Guerra:

Bloqueo de Iqnique por el "Coclirane" i lá "Covadonga." D E C H I L E . — C O M A N D A N C I A D E L BUQUE "ALMIRANTE

LÓPEZ

Cochrane.

XIII.

QUIÑONES.

XII.

REPÚBLICA

DEPARTAMENTO.

Iquique, Noviembre 15 de 1879. Señor: Quedo enterado del oficio de Y . S., fecha de h'oi, en qne m e comunica el establecimiento del bloqueo de este puerto i sus vecinas caletas. Por lo demás, las dependencias militares de la plaza cumplirán su deber c o m o mejor convenga. Dios guarde a Y . S.

Dios guarde a Y . S., señor Ministro. J.

D E L

COCHRANE."

de Tquique, a 15 de Noviembre

E l señor Sotomayor me dice que pida a Y . S. con nrjencia buenos oficiales de mar i marinería para la dotación de la Pilcomayo. A bordo de este buque, ningún muerto, ningún herido. Se han rendido, incendiando antes el buque i abriendo las válvulas; pero no lo han inutilizado i será servible. J.

de 1879. TELEGRAMAS

Señor: Por orden del Supremo Gobierno de Chile, vengo a establecer el bloqueo de este puerto i de sus caletas vecinas. L o notifico a Y . S., previniéndole que, en atención a los intereses d e . neutrales, tengo instrucciones para conceder un plazo de diez dias a los buques con bandera neutral surtos en estas aguas, a fin de que completen su cargamento i zarpen del fondeadero. Debo también prevenir a V . S., (pie en el caso de ser amagados los buques de mi mando, ya sea por torpedos, ya por cualquier otro acto de hostilidad efectuados por fuegos de esta plaza, me veré en la dolorosa necesidad de romper el fuego sobre la población, siendo V . S., en tal emerjencia, responsable de todos los daños que se orijinen. Dios guarde a V . S. J.

J.

LATORRE.

Al señor Jefe político i militar del departamento de Tarapaca.

Moliendo,

A.

VlLLAGRAN.

PERUANOS. Noviembre

18 de 1879.

Jeneral Prado:

A la altura d e . P a c o c h a avisté al Blanco Encalada, viré i di aviso a la Pilcomayo i Chalaco. N o s pusimos en retirada dispersos. Temo por uno de ellos. Frente a Mejía perseguí un vapor: no era enemigo. Continúo viaje al Callao. PORTAL.

lio, Noviembre

19 de 1879.

Excmo. señor Director de la guerra.

E n la m a ñ a n a pasaron los buques Union, d e descubierta en seguida Pilcomayo, el Chalaco, á unas 8 millas d e este, en ese m o m e n t o supe q u e el Blanco, estaba aguantado frente á Mejia, hice lo posible por ver si c o m u n i c a b a c o n el Chalaco pero fue difícil iba m u i afuera puse; vigías en distintos puntos, i soldados d e Caballería, q u e


GUERRA

126

DEL

recorrieran la costa fijándose en las partes mas elevadas, c o n el objeto de dar cuenta a V . E. de t o d o lo q u e fuere sucediendo. C o m o a las 11 hs a. m. m e dan parte regresa un buque parece Chalaco; d o s mas afuera pero estos n o podia distinguir si n o las c o l u m n a s de h u m o que se c o n o c i a iban á toda fuerza d e maquina; m o n t é á caballo i m e dirijí a unas sinco millas al Sur de P u n t a de Coles, i p u d e distinguir d o s b u q u e s m u y afuera u n o tras de otro i el Chalaco, c o m o a 2 millas d e la costa a toda fuerza; d e q u e vio que los buques se habían abierto, q u e apenas se distinguían, biró i g o b e r n ó al norte á toda fuerza de m a quina pasó á una milla de P u n t a d e Coles. E n este m o m e n t o irían los d o s b u q u e s u n o de otro á unas 6 millas de distancia; c o m o crei Chalaco, venia al puerto d e j é una persona intelijente en P u n t a de Coles que avisara lo que sucedía i v i n e á escape c r e y e n d o q u e entrara i m a n d a n d o >reparar lanchas i carbón, c u a n d o este m o n t ó punta C o se abrió i casi gobernaba Oeste. Seria 2 hs p. m. perdiéndose d e vista al m u y p o c o t i e m p o , i el q u e d e j é en la punta, m e dio parte q u e á j u z g a r p o r las c o l u m n a s de h u m o iba u n o de otro a 10 o 12 millas de distancia: asi es que creo difícil le p u e d a dar caza s u p o n g o sea Pilcomayo p o r que Union, la avistó el V a p o r al norte de Moliendo. N o hai n o v e d a d horizonte despejado i nada se avista. E l S e ñ o r Prefecto está aquí i la carta para V . E. se q u e d ó por o l v i d o involuntario pero n o h a ocurrido nada notable. ( 1 )

Íes,

TIZÓN.

PARTE OFICIAL COMANDANCIA

JENERAL

CHILENO. DE

LA

ESCUADRA.

Pisagua, Noviembre 20 de 1879. Señor Ministro: A la 1 A. M. del 17 del corriente zarpé de esta bahía c o n el blindado Blanco Encalada, p r o p o n i é n d o m e efectuar una escursion p o r la costa peruana hasta el puerto de Islai. L a hora d e mi salida fué subordinada a la del v a p o r de la carrera f o n d e a d o en este p u e r t o aquella n o c h e , i que z a r p ó d e aquí a las 11 P. M. del día 16. E l retardo de m i partida t u v o por objeto el evitar q u e aquel v a p o r llevase a A r i c a la noticia de m i m o v i m i e n t o , p o n i e n d o en guardia al e n e m i g o . Mi r u m b o a la salida de Pisagua fué al N o r o e s t e c a l c u l a n d o llegar al frente d e Islai al amanecer del 18, i a las 5 A . M. de ese dia m e encontré en aquel puerto, en el cual n o habia n a v e alguna. D e s d e allí, m u i p r ó x i m o a la costa, seguí m i derrotero hacia el Sur. A las 6 A . M. pasé delante de M o l i e n d o , d o n d e existen tres fortificaciones artilladas, las que, al avistarme, se p r e pararon a la defensa. E n esta bahía n o se encontraba n i n g ú n buque. S i g u i e n d o mi m a r c h a , i c o m o a las 8.50 A . M., se avistaron hacia el Sur tres h u m o s d e vapores, q u e al p o c o t i e m p o se r e c o n o c i e r o n ser la Union, la Pilcomayo i el Chalaco, naves de la escuadra peruana. S e g ú n noticias obtenidas posteriormente, esas naves h a bían salido de A r i c a al amanecer de aquel dia, d i r i j i é n d o se al Callao. C o n o c i e n d o el andar de los b u q u e s enemigos, c o m p r e n d í que, n o p u d i e n d o dar caza a la Union c o n éxito s e g u ro, debía consagrarme a la persecución de la n a v e de g u e r ra enemiga q u e m e diese, p o r su marcha, probabilidades de captura. Ordené al c o m a n d a n t e del Blanco q u e emprendiese la caza de la Pilcomayo, i esa persecución c o m e n z ó frente a la caleta Pacui, m a r c h a n d o el b l i n d a d o c o n toda la fuerza d e su máquina. ( 1 ) Este telegrama es copia exacta del orijinal, ción en su ortografía i redacción,

sin hacer la menor altera-

PACIFICO.

Progresivamente las distancias se fueron a c o r t a n d o d e tal manera q u e a las 11 A . M. la Union se d e s p r e n d i ó c o m p l e t a m e n t e de su c o n v o i , p u s o proa al Oeste i p o c o después t o m ó r u m b o directo al N o r t e , perdiéndose de vista al p o c o t i e m p o . E l Chalaco, p e g a d o a la costa, siguió igual r u m b o , mientras el Blanco continuaba su persecución a la Pilcomayo. Esa persecución se prosiguió c o n tenacidad durante c i n c o horas i en u n a ostensión c o m o d e sesenta millas. A las 2.5 P. M. la n a v e perseguida disparaba sobre el Blanco su primer c a ñ o n a z o , separándonos u n a distancia d e c i n c o mil metros; sin p r e o c u p a r m e de los disparos del e n e m i g o , seguía a c o r t a n d o la distancia. L a Pilcomayo c o n t i n u ó h a c i e n d o fuego c o n punterías p o r elevación bien dirijidas, pero q u e pasaban sobre la arboladura del b l i n d a d o . S o l o dos proyectiles c h o c a r o n contra los costados del blindado Blanco Encalada, sin causar d a ñ o alguno. Mientras tanto, la distancia se iba estrechando r á p i d a mente. A las 3 P. M. esta distancia era d e cuatro m i l d o s cientos metros. E n ese instante o r d e n é r o m p e r el fuego, i nuestro primer proyectil r o m p i ó el p i c o d e trinquete de la arboladura enemiga, i estalló a p o c o s m e t r o s delante d e su proa. Siguió inmediatamente otro disparo, pero en esos m o m e n t o s y a p u d o notarse, desde a bordo, que se arreaban los botes de la Pilcomayo i q u e se e m b a r c a b a en ellos alguna j e n t e , a la v e z q u e el b u q u e detenia su marcha. E l Blanco Encalada c o n t i n u a b a avanzando, i c o m o la bandera enemiga flameaba aun en la n a v e atacada, se h i z o u n tercer disparo c o n los grandes cañones del Blanco, i a corta distancia algunos otros c o n los cañones p e queños de cubierta i c o n las ametralladoras i rifles. Eran las 3.20 P. M. L a j e n t e q u e habia g a n a d o los b o tes arriados en la Pilcomayo, se m a n t e n i a n o lejos de aquel b u q u e , c o m e n z a n d o a dirijir h a c i a el b l i n d a d o s e ñales de rendición, ajitando en el aire algunos lienzos blancos. E l fuego cesó en ese instante i casi inmediatamente h i c e salir u n bote de a b o r d o , e n v i a n d o a la nave rendida a u n oficial c o n algunos soldados. L a abordaron éstos, arriaron la bandera peruana i c o l o c a r o n en su lugar la c h i l e na. N o s e n c o n t r á b a m o s al frente d e p u n t a C h o c o t a . Casi al m i s m o t i e m p o que se desprendían los botes d e la Pilcomayo, se n o t ó q u e se habia declarado u n i n c e n d i o hacia la p o p a de ese b u q u e . C u a n d o se t o m ó posesión de él, el i n c e n d i o tenia y a p r o p o r c i o n e s consid«rables i se vio q u e habia c o m e n z a d o en la cámara del c o m a n d a n t e . S e g ú n la declaración de ese j e f e , el fuego se habia p r e n d i d o c o n la idea d e q u e el b u q u e i n c e n d i a d o se hundiera en el mar. Trasbordados al Blanco Encalada los c o m a n dantes, oficiales i tripulación de la n a v e rendida, c o n s a g r é todos mis esfuerzos a salvarla para q u e pudiese m a s tarde prestar servicios en la m a r i n a d e la R e p ú b l i c a . E l i n c e n d i o , estimulado por el fuerte viento q u e soplaba en aquel dia, fué adquiriendo p r o p o r c i o n e s alarmantes; d e tal manera, q u e h u b o u n m o m e n t o en que se c r e y ó i m p o s i b l e la salvación de aquella nave. L o s señores c o m a n d a n t e s i oficiales, lo m i s m o q u e la tripulación del blindado, se reunieron en u n laudable e m p e ñ o de esfuerzo i de fatigas para lograr el o b j e t o q u e m e proponía. Se trajo a la Pilcomayo al c o s t a d o del Blanco Encalada, i usando d e las poderosas b o m b a s de este b u q u e i c o r t a n d o el fuego a la vez c o n el agua i c o n las hachas, se logró después de dos horas de incesante i r u d o trabajo, p o d e r llegar a d o m i n a r el incendio. A la v e z que se practicaba esa operación, se hacia trabajar al b u z o d e este b l i n d a d o en tapar una via d e agua abierta en la línea d e flotación i se hacían cerrar las válvulas. Esa via de agua fué h e c h a c o n el intento d e que el b u q u e se fuera p r o n t o a p i q u e por u n c a ñ o n a z o d e las


CAPITULO

propias piezas de la Pilcomayo, disparado sobre su c u b i e r ta p o r o r d e n d e su c o m a n d a n t e . C u a n d o se t u v o la seguridad d e haber salvado el b u que, ordené al c o m a n d a n t e del blindado q u e lo tomase a r e m o l q u e , i h e entrado c o n él a este puerto h o i a las 7 A . M. R e c i b í c o m o prisioneros a b o r d o del b l i n d a d o al señor c o m a n d a n t e d e la Pilcomayo, que l o era y a d e la c o r b e t a Union, capitán d e n a v i o d o n Carlos Ferreyros, a su seg u n d o , capitán d e corbeta g r a d u a d o d o n O c t a v i o Freiré i a t o d o el c u e r p o d e oficiales. L a tripulación prisionera entre c o m a n d a n t e s , oficiales, marineros i soldados d e la g u a r n i c i ó n del b u q u e , alcanza a 167 individuos. I n c l u y o a V . S. la lista n o m i n a l de esos prisioneros. Creo u n deber d e estricta j u s t i c i a r e c o m e n d a r al c o m a n dante, a los oficiales i a la tripulación del blindado, q u e tanto durante el c o m b a t e , c o m o en la fatigosa tarea de la salvación del b u q u e r e n d i d o , h a n sabido c u m p l i r d i g n a m e n t e c o n su deber. E n la captura d e que d o i c u e n t a a V . S., n o h e m o s t e n i d o que lamentar n i n g u n a baja en la tripulación del Blanco Encalada. E n la del b u q u e e n e m i g o solo h u b o u n herido i n o de gravedad. A c t u a l m e n t e se trabaja c o n e m p e ñ o en estraer toda el agua d e la Pilcomayo i en prepararla para q u e p u e d a efectuar su v i a j e a Valparaíso. Los prisioneros h a n sido, por orden d e V . S., trasbordados h o i al vapor Loa. Dios guarde a V . S. GALVAEINO

PARTES OFICIALES A

BORDO

DEL

PERUANOS.

VAPOR

Al ancla en Pisagua,

RIVEROS.

" L O A "

Noviembre

22 de

1879.

Señor Jeneral Ministro en el despacho de Guerra i Marina:

H a b i e n d o zarpado del p u e r t o de A r i c a la corbeta Union, a las 10 P. M. del 17 del q u e cursa, m e puse en m o v i miento c o n esta cañonera siguiendo sus aguas, p e r d i e n d o mui p r o n t o de vista a la c o r b e t a por la oscuridad de la n o c h e i navegar nosotros a m e d i a fuerza para dar t i e m p o a qpe el Chalaco, q u e también debia zarpar, se reuniese al convoi, s i g u i e n d o así c o n r u m b o al N. 70' O. hasta el amanecer, en q u e avistamos a este trasporte por nuestra aleta de estribor. A las 8 A . M. nos hallábamos a 25 millas al N o r o e s t e de Punta de Coles, c o n r u m b o a M o l i e n d o , c u a n d o el vijía anunció u n h u m o por el N o r t e , el que una hora después r e c o n o c i m o s ser el de la Union, avistándose en este m i s m o m o m e n t o por nuestra amura de estribor i hacia el lado de tierra otro h u m o . A las 9.50 A . M., la Union, q u e había puesto la proa hacia el Sureste, g o b e r n a n d o en nuestra d e m a n d a , hizo u n tiro de c a ñ ó n , izando señales que n o fué posible distinguir por la distancia q u e nos separaba. C o m p r e n d i e n d o que el vapor avistado era e n e m i g o , g o b e r n a m o s hacia el Sur Suroeste, h a c i e n d o u n disparo de alarma al Chalaco, el que inmediatamente se dirijió hacia nosotros. A m e d i d a q u e se acercaba la Union, p u d i m o s distinguir sus señales q u e decían: " b u q u e e n e m i g o a la vista", i en seguida nuevas señales a n u n c i á n d o n o s q u e el b u q u e e n e migo era un blindado. P o c o s m o m e n t o s después pasaba por nuestra p o p a en d e m a n d a del Chalaco. A las 10.15 A . M., la Union gobernaba hacia fuera, c r u zando n u e v a m e n t e por nuestra p o p a a distancia de 500 yardas. E l Chalaco lo hacia al Sur, i nosotros teníamos la proa al Sureste un cuarto Sur, distando la costa 20 millas. El blindado q u e nos daba caza estaría de 6 a 7 millas de distancia. N a v e g a m o s así a toda fuerza ele máquina, c o n una v e l o c i d a d m á x i m a de 10 millas, que era cuanto p o -

PRIMERO.

127

d í a m o s hacer, hasta las 12 M., en que perdimos de vista a la Union por nuestra cuadra de estribor, q u e d a n d o el Chalaco entonces, p o r haber variado su r u m b o , m u i p e g a d o a la costa en d i r e c c i ó n a Pacocha. Desde este m o m e n t o n o t é q u e la persecución del blindado era dedicada única i esclusivaménte a la Pilcomayo, a pesar de q u e el Chalaco, c u y a primera maniobra l o habia acercado al e n e m i g o , había llegado a estar mas inmediato a éste que a nosotros, n o t a n d o ademas, por m e d i o de repetidas observaciones c o n el m i c r ó m e t r o , que el b l i n d a d o nos ganaba en el andar a razón de mas de una milla p o r hora, siendo la distancia q u e nos separaba en ese m o m e n t o de 4 a 5 millas. E n esta situación, entre los dos recursos que m e q u e daban, o bien dirijirme a tierra, de la que distaba mas d e 20 millas p r ó x i m a m e n t e , é o n el objeto de embarrancar el b u q u e , o t o m a r la vuelta d e fuera, i a p r o v e c h a n d o así la brisa, q u e a u n q u e floja se dejaba sentir, tratar, si posible era, de ganar en v e l o c i d a d al e n e m i g o , o p t é por el seg u n d o , pues a mas d e ser grande la distancia que m e separaba de la costa, abrigaba el fundado temor de q u e llevando al e n e m i g o en la d i r e c c i ó n en que el Chalaco ganaba la tierra, fueran dos los buques que perdiera la nación. Practicada esta maniobra, en consecuencia, i orientadas las cuchillas, varió su r u m b o el blindado acercándose rápidamente a nosotros, pero alejándose del Chalaco. A las 2 P. M. c a l m ó la brisa, i teniendo la marejada d e proa, nuestro andar apenas se mantenía en las 10 millas a pesar de hacer t o d o esfuerzo en la m á q u i n a para a u m e n tar su v e l o c i d a d , n o distando ya m u c h o el m o m e n t o en q u e iba a encontrarse la cañonera a tiro de la poderosa batería d e su e n e m i g o . C o n v e n c i d o , pues, de que la h u i d a era imposible, reuní a la oficialidad en consejo, i u n á n i m e m e n t e manifestó ésta que el ú n i c o recurso adoptable, atendido a lo crítico de nuestra posición, era el d e inutilizar la nave, sumerjiéndola o inutilizándola, batiéndose en retirada hasta conseguir practicar estas o p e raciones. A las 3 P. M., variando la distancia entre 3,500 i 4,000 yardas, r o m p i m o s los fuegos c o n el coliso de 40 de la toldilla, i ordené q u e un oficial , e instalara en la sección de máquinas i procediera a hacer abrir i destrozar las válvulas i grifos, mientras que otro lo hacia c o n el de la S a n ta-Bárbara. A s i m i s m o se h i z o derramar en las cámaras i solladas todas las sustancias inflamables que poseíamos, i se les dio fuego. L o s cañones de la sección de popa se abocaron sobre las escotillas de la cámara de oficiales disparándolos o b l i c u a m e n t e sobre los fondos, los que p r o d u j e r o n una perforación bajo la línea de agua i otra en la línea de flotación. P r o c e d í en seguida a hacer votar los libros de señales, correspondencia oficial i particular i d e m á s d o c u m e n t o s del b u q u e . Se destruyeron las b o m b a s i r o m p i e r o n las lumbreras del costado. Mientras se verificaba t o d o esto, c o n t i n u á b a m o s h a c i e n d o fuego c o n el coliso de popa, l o g r a n d o disparar en t o d o hasta 19 tiros c o n granadas, m u c h a s de las que, t o c a n d o el costado del e n e m i g o , hacían esplosion sin producir n i n g ú n efecto. Estos tiros fueron contestados c o n tres de a 250 i algunos de m e n o r calibre, ocasionando los de a 250 la rotura de la m a n i o b r a i pera del p i c o trinquete, i el corte de los amantillos de la botavara, a una altura de diez pies sobre la toldilla. L o s otros tiros cayeron a nuestro costado sin tocarnos. c

C o n f o r m e observé que el fuego de las cámaras se h a llaba p r ó x i m o a los pañoles en q u e estaban depositadas las b o m b a s cargadas, saliendo las llamas por la escotilla d e la segunda cámara, parada la máquina a causa de q u e el agua que entraba en gran cantidad habia i n u n d a d o las hornillas, i h a b i é n d o m e manifestado los injenieros la i m posibilidad de que pudieran los enemigos salvar el b u q u e , ordené arriar las embarcaciones menores i que se e m b a r cara la d o t a c i ó n , q u e d á n d o m e a b o r d o c o n la oficialidad que n o quiso abandonarlo.


128

G U E R R A

D E L

E l Blanco Encalada, q u e r e c o n o c i m o s ser el b l i n d a d o e n e m i g o por la insignia de contra-almirante q u e e n a r b o laba en el palo de mesana, se hallaba a tiro d e rifle por nuestro costado de babor, i observando q u e los pabellones n o se arriaban, r o m p i ó el fuego c o n las ametralladoras i rifleros d e sus cofas p o r espacio de diez m i n u t o s . L a circunstancia de haber d e j a d o a m i salida d e A r i c a la ametralladora i armas menores q u e hacían gran falta i que debían ser repuestas en el Callao, m e imposibilitó para adoptar u n a resistencia q u e hubiera sido siempre estéril. A las 4 . 3 0 P. M., las embarcaciones del Blanco nos abordaban, c o n s e r v a n d o nosotros nuestros pabellones al p i c o i topes, que fueron arriados p o r el e n e m i g o , los q u e i n m e d i a t a m e n t e se dirijieron a c o m b a t i r el i n c e n d i o e i n u n d a c i ó n , o b l i g a n d o a nuestro 1. ° i 2 . ° ' injenieros a que les enseñaran el lugar de las válvulas i las cerrasen provisionalmente. A esta hora las d o s cámaras eran presa de las llamas i el agua alcanzaba a diez pies en la sentina, estando la Santa-Bárbara totalmente i n u n d a d a . E l fuego de proa, que no habia t o m a d o tanto i n c r e m e n t o , c o n t i n u a b a sin e m b a r g o . E l señor teniente Goñi, que c o m a n d a b a la j e n t e q u e nos abordó, se acercó al p u e n t e d o n d e m e encontraba c o n toda la oficialidad i m e notificó que iba a h a c e r regresar a toda nuestra j e n t e a b o r d o , i q u e si n o tratábamos d e hacer apagar el i n c e n d i o , nos iríamos a p i q u e o volaríam o s t o d o s , a lo q u e contesté que h a b í a m o s c u m p l i d o c o n nuestro deber i aceptábamos las consecuencias. A las 5 P. M., p r ó x i m a m e n t e , fui trasladado al Blanco j u n t o c o n la oficialidad, h a b i e n d o sido y a trasbordada anteriormente d e las embarcaciones m e n o r e s t o d a nuestra tripulación. E n el e n c u e n t r o c o n el Blanco n o h e m o s tenido felizm e n t e n i n g ú n m u e r t o , h a b i e n d o resultado heridos lijeram e n t e el marinero P e d r o A l v a r e z , i el c a b o 1. ° d e la g u a r n i c i ó n Rufino C h u q u i h u a n c a c o n u n balazo en la cara i otro en la m u ñ e c a derecha. L o s esfuerzos h e c h o s p o r la tripulación del Blanco para salvar a la Pilcomayo, h a n sido grandes, trabajándose c o n s t a n t e m e n t e dia i n o c h e , atracándola al c o s t a d o del b l i n d a d o para aplicarle las poderosas b o m b a s a v a p o r de éste, h a b i e n d o estado a p u n t o de ser a b a n d o n a d a v a rias veces p o r la e n o r m e cantidad d e agua que hacia. Desgraciadamente, el b u e n estado del t i e m p o i del m a r favoreció estos esfuerzos, lográndose remolcarla n a v e g a n d o tan solo a razón de u n a a dos millas por hora i a g u a n tándose el b l i n d a d o c o n s t a n t e m e n t e sobre su m á q u i n a , para evitar que se h u n d i e r a éste en los p e q u e ñ o s balanceos que daba. E l j u e v e s 2 0 , a las 1 0 A . M., f o n d e a m o s en este p u e r t o d e Pisagua i fuimos trasbordados i n m e d i a t a m e n t e , oficialidad i tripulación, a b o r d o de este trasporte d e guerra d o n d e p e r m a n e c e m o s hasta hoi. A n t e s de terminar, creo de mi deber h a c e r presente a V . S. que, tanto los j e f e s c o m o los oficiales i maquinistas, h a n p e r d i d o c o m p l e t a m e n t e sus equipajes a c o n s e c u e n c i a del i n c e n d i o de las cámaras. C á b e m e la satisfacción d e m e n c i o n a r a V . S. q u e la d o t a c i ó n de la cañonera, durante t o d o el conflicto, c u m p l i ó c o n su deber, c o n s e r v á n d o s e hasta el ú l t i m o m o m e n t o inalterables el o r d e n i la disciplina. D i o s guarde a V. S. CARLOS

CORBETA

Al

ancla,

FERREYROS.

" U N I O N . "

Ccdlao, Noviembre

20 de

1879.

Señor Capitán de Nano Mayor de Órdenes del Departamento.

S e ñ o r Mayor: E n la n o c h e del 1 7 del presente v i n o a b o r d o el señor contra-almirante, C o m a n d a n t e Jeneral d e las fuerzas i baterías de A r i c a , i m e dió^órden d e salir i n m e d i a t a m e n t e

PACIFICO.

c o n d i r e c c i ó n a este p u e r t o . Posteriormente, i c u a n d o se elevaba el ancla, fui l l a m a d o a tierra por S. E. el S u p r e m o D i r e c t o r de la guerra, quien se sirvió reiterarme la o r d e n perentoria q u e y a habia r e c i b i d o . E n c u m p l i e n t o d e ella, zarpé d e este p u e r t o a las 1 0 . 3 5 P . M. h a c i e n d o r u m b o franco de P u n t a d e Coles. Se n a v e g ó sin n o v e d a d hasta las 8 . 5 0 A . M. del 1 8 , en q u e e n c o n t r á n d o m e al N o r t e d e P a c o c h a , fué avistado u n h u m o p o r la m u r a d e estribor; en son d e c o m b a t e c o n t i n u é su dirección, i r e c o n o c i d o el e n e m i g o , viré en busca d e la Pilcomayo i Chalaco, q u e sabia q u e a m b o s , c o m o la corbeta, habían r e c i b i d o o r d e n d e venir al Callao; m o m e n t o s después fueron r e c o n o c i d o s el Chalaco, n a v e g a n d o cerca de la costa, i la cañonera m a r afuera. C o n la proa a cortar su r u m b o , se les l l a m ó la atención c o n 3 disparos de cañón, i estando mas cerca d e ellos se les avisó por señales la presencia d e u n b l i n d a d o e n e m i g o . A m b o s buques i n m e d i a t a m e n t e e m p r e n d i e r o n su retirada acercándose a la costa, i el b u q u e d e m i m a n do, q u e era perseguido p o r el e n e m i g o , e v o l u c i o n a b a por el Oeste, c o n p o c o andar, para distraerlo en su p e r s e c u c i ó n i permitir q u e nuestros b u q u e s ganaran c a m i n o al Sur. Esta o p e r a c i ó n fué c o n o c i d a p o r el e n e m i g o , i a las 1 0 A . M. h i z o proa sobre la Pilcomayo; p o c o t i e m p o después, n o t a n d o p r o b a b l e m e n t e que el Chalaco avanzaba m e n o s , e m p r e n d i ó la caza sobre este ú l t i m o . E n ese m o m e n t o la distancia del b l i n d a d o al b u q u e mas p r ó x i m o , era mas o m e n o s de 5 millas. L a corbeta c o n t i n u ó su e v o l u c i ó n d o b l a n d o el e n e m i g o hasta tomar su r u m b o p r i m i t i v o N o r t e 7 2 ° Oeste. A la altura d e Mejía se avistó a las 3 P . M. u n vapor al Sur c o n su aparejo d e cuchillas en v i e n t o , i s u j i r i é n d o m e esta circunstancia la idea d e q u e fuera otro b u q u e e n e m i g o , m e p u s e en su persecución a toda fuerza d e m á q u i n a . A las 4 . 4 0 P . M. r e c o n o c í que era el v a p o r inglés Valdivia que entraba al p u e r t o de M o l i e n d o , i p o c o después la corbeta. A g u a n t a d o s sobre la m á q u i n a se recibió al c a pitán del puerto, q u i e n m e participó q u e el Chalaco habia salido de la p e r s e c u c i ó n h a c i e n d o r u m b o al N o r t e , n o t e n i e n d o noticias sobre la Pilcomayo; pero atento al andar que desarrolló ese b u q u e desde el principio, i a la distancia que lo separaba del b l i n d a d o , es de suponer que, e m prendida la caza sobre ella, n o h a y a p o d i d o ponerse a tiro de c a ñ ó n antes d e estar p r o t e j i d a por las baterías d e Arica. Telegrafié al señor D i r e c t o r de la Guerra, p o n i e n d o en su c o n o c i m i e n t o t o d o lo o c u r r i d o i participándole # u e c o n t i n u a b a al Callao. D e M o l i e n d o , q u e zarpé a las 5 P . M. a este puerto, en q u e h e f o n d e a d o a las 3 . 2 0 P . M., n o h a ocurrido n o v e d a d a bordo. E l estado jeneral q u e t e n g o el h o n o r d e adjuntar, dará a V . S. cabal c o n o c i m i e n t o d e las circunstancias en las que en el dia de la fecha se encuentra el b u q u e de m i mando. D i o s guarde a V . S., señor M a y o r . ( F i r m a d o . ) — N I C O L Á S F.

PARTE

D E L

COMANDANTE

A bordo del trasporte

"Chalaco"

PORTAL.

VILLAVICENCIO.

Noviembre

20 de

1879.

S. M . de O. Sírvase V . S. elevar al señor contra-almirante, c o m a n dante jeneral de marina, el presente parte referente al encuentro del blindado chileno LordCochrane con la corbeta Union, cañonera Pilcomayo i el trasporte de mi m a n do, que tuvo lugar el 18 del presente, frente a la quebrada de T a m b o . A l a s 12 P . M. del 17 zarpé del puerto de A r i c a , habiéndolo hecho la cañonera Pilcomayo a las 11.30 P . M., i la corbeta Union a las 11 P. M . ; en toda la noche se navegó sin avistarnos i sin ocurrir novedad alguna. A las 5 A . M. del dia siguiente apareció la Pilcomayo por la mura de babor, i teniendo a las 7.30 A . M . la P u n t a de Coles a


CAPITULO SEGUNDO.

la cuadra, hice rumbo hacia Moliendo. A las 9.30 A . M . se avistó en esta dirección un h u m o de vapor que se creyó ser la Union; pero poco tiempo después apareció esta c o r beta acercándose a toda fuerza a la Pilcomayo i el humo avistado se dirijió del m i s m o m o d o sobre a m b o s ; a la distancia que nos hallábamos no se podia apreciar qué clase de buque era aquel, arinque indudablemente enemigo. L a corbeta i la cañonera se encontraron m n i cerca a las 10 A . M . i cambiaron señales: la primera hizo después r u m b o a Suroeste, i la segunda al Sureste e hizo dos tiros, probablemente para advertirnos la presencia de buque enem i g o . H a b i é n d o m e apercibido de ello desde antes i viendo el movimiento de los buques, intenté al principio forzar el paso siguiendo el m i s m o r u m b o ; pero encontrándolo riesgoso, traté de replegarme a nuestros buques. Reconocido que el buque enemigo era el blindado Lord Cochrane i viendo, por consiguiente, la imposibilidad de un combate por parte de nuestros buques i que estos se retiraban en distintas direcciones, c o m o he dicho antes, viré inmediatamente a las 10.30 A . M . , estando a cuatro millas de distancia del blindado, haciendo r u m b o sobre A r i c a , tanto por tener allí el paso franco cerca de tierra, c o m o para barar el buque en caso necesario en algunas de las caletas resguardadas por nuestras fuerzas, i para determinar lo mas conveniente para evitar que el buque fuese apresado. P o c o tiempo después comprendí que el blindado se c o n cretaba a la caza de la cañonera, i tanto por esto, cuauto porque el andar de mi buque aumentaba la distancia que me separaba del blindado, viré nuevamente frente a la P u n ta de Coles ( a una milla de distancia) i continué m i viaje a este puerto habiéndome acercado a esta costa hasta para evitar la presencia de alguu otro buque enemigo que la cruzase c o n el Cochrane. A pesar de los movimientos h e chos con el buque de m i mando, el Cochrane no abandonó la persecución que se propuso desde uu principio i a pesar aun de haber estado a las 10.30 A . M . m u c h o mas cerca del Chalaco que de la cañonera, lo que prueba ciertamente que contaba con el m i s m o andar de ella i con la seguridad que mi buque escaparía de su persecución o embarrancaría. Con el doloroso sentimiento que m e embargaba, viendo perseguir nuestra débil cañonera por un poderoso blindado, impedido de ir a llenar a su lado un sagrado deber, tanto por la debilidad de mi buque, cuauto por los n u m e r o sos chilenos presos que conducía a bordo i no consiguiendo distraer la atención del e n e m i g o mediante mis movimientos, quizá a l g o riesgosos, presencié hasta las 2.30 P. M . esa lucha del fuerte para alcanzar al débil que maniobraba con iutelijencia i serenidad por quitar al e n e m i g o un triunfo triste i sin gloria. Manifestaré a V . S. las circunstancias que pude apreciar con aproximación durante el tiempo de la persecución de la cañonera. A las 10.30 A . M., distaba ésta del enemigo 7 millas mas o m e n o s , i según la dirección de aquella, parecía que trataba de hacer r u m b o sobre Arica, i el Cochrane navegaba paralelamente del lado de tierra para c o r tarle la retirada; así continuaron, c o m o es natural, a toda fuerza i se notaba que el blindado le iba entrando; a la 1 P. M. la distancia había disminuido no menos de milla i media; entonces la cañonera cambió de r u m b o largo i cazó sus velas por estribor quedando de la vuelta de afuera, maniobra que j u z g u é conveniente desde el principio. A la 1.30 P . M . , que me hallaba frente a Punta de Coles, los b u ques se encontraban enfilados, no pude ya apreciar la alteración de la marcha, la distancia a nuestro buque aumentaba rápidamente. A las 2 P . M . habia desaparecido la cañonera en la b r u m a que habia aquel dia, i media hora después, el blindado, quedando para nosotros todo envuelto en esa nube misteriosa. A esa hora habia regular brisa cerca de la c o s t a ; i.si, c o m o es natural, afuera era mas fresca i favorable, es probable que la cañonera haya sostenido la distancia que le separaba del blindado hasta entrada la noche i entonces haber desorientado al enemigo. A fin de ilustrar la comprensión de los acontecimientos efectuados por los cuatro buques en este fatal encuentro, TOMO

II—17

129

acompaño a V . S. un plano con los dato3 tomados desde a b o r d o , con la aproximación que se ha podido apreciar. Dios guarde a V . S. A.

M A N U E L

PRISIONEROS

D E

L A

VILLAVICENCIO.

"PILCOMAYO.

C o m a n d a n t e , capitán d e n a v i o g r a d u a d o , d o n Carlos Ferreyros. S e g u n d o id., capitán d e corbeta g r a d u a d o , d o n O c t a v i o Freiré. Teniente 1. ° , oficial d e detall, d o n T e o d o r o G. Otoya. Id. 1. ° g r a d u a d o , d o n Carlos L. Torres. Id. 1. ° id., d o n L u c i a n o E. Avaria. Id. 1. ° id., d o n Manuel C. d e la Haza. Alférez de fragata, d o n P e d r o R o e l . Guardia-marina, d o n B e n j a m í n d e la Haza. Aspirantes

de

marina.

D o n Ernesto Silva R o d r í g u e z , d o n E d m u n d o A . G a g o , d o n Osvaldo L a m a , d o n J u a n F. A n d r a d e i d o n F l o r e n tino Flores. Oficiales Mayores, Cirujano d e s e g u n d a clase, d o n R i c a r d o Pérez. Contador, oficial 3. ° del cuerpo, d o n W e n c e s l a o A l v a rado. Maquinistas. l e r . maquinista, d o n J o h n Gregory. 2. ° id., d o n Alfred W a r d . 3. ° id., d o n B e n j a m í n Portal. 4. ° id., d o n Pedro Falcon. Oficiales

de mar.

l e r . contramaestre, N i c o l á s K r i a c h e . l e r . guardián, A n t o n i o Morro. 2. ° id., Constantino Macrin. l e r . condestable, Manuel Guerrero. l e r . carpintero, A n t o n i o Y e n e g a s . F a r m a c é u t i c o , L o r e n z o Samamí. Maestro d e víveres, J u a n F. Raronhill. Herrero, Manuel Rivadeneira. l e r . calafate, J u a n Chanavá. C a b o d e timoneles, A n d r é s Petrayo. M a y o r d o m o d e primera cámara, Eujenio Rios. I d . d e segunda id., I g n a c i o Herrada. C o c i n e r o d e cámara, A n t o n i o M o n t a l v a . Id. d e equipaje, Manuel R o m e r o . Artilleros

de

Charles Herbline. Santiago V i v a n c o . G e o r g e Babusso.

preferencia. Carlos H o y o s . William Brown. Celedonio Salas.

Artilleros Charles W i l s o n . T h o m a s Croford. G e o r g e Sajanio. Eujenio Nodon.

ordinarios. Daniel Burns. L u c i o Oben. S i x t o Cayetano.

Marineros. R i c a r d o Gutren. Federico Adolfo. Benito M a n o g u i n . Manuel Ferro. Lúeas H e r n a n d e z . Santiago Chanavá. Manuel Espinosa.

Manuel Morales. Samuel Diaz. P e d r o Alvarez. F r a n c i s c o Gonzalez. J u a n Chinga. J u a n Ortiz. J o s é Ramírez. Grumetes.

Jerman Lizardo Manuel Manuel

Belauchaga. Vallejo. Velasquez. Dueñas.

Leonidas Araos. Daniel Coytezalo. T e o d o r o Farfan. M a n u e l C. Iturizasra.


130

GUERRA

Florentino Aguilar. José Guzman. J u a n de la Cruz. Manuel B e r m e o . D a m i á n Quiros. Martin Reina. Jesús Bernal. E n r i q u e Moran. Patricio Aviles. A u r e l i a n o Céspedes. P e d r o Rivera. A n a c l e t o Orellana, Mariano García. Manuel Siote. Toribio Sánchez. Hilario Bautista. Paulino R o j a s . Mateo Evanjelista. V i c e n t e González. Moisés Villalba. Bernabé Jil. Mariano Quispe. G u i l l e r m o A . Manriquez. A n t o n i o Torres. Manuel Quiner. Carlos J o h n s o n . J o s é Pérez. J u a n Mores. Manuel Valdes. Mariano Torres. César Alipa.

Manuel Montes. Demetrio Huapaya. J o s é Vargas. Casimiro Zúñiga. Manuel Aguilar. Fraucisco Villalba. L u i s Guadaras. L u c i a n o González. J u a n Trucios. J u a n Catalán. A u r e l i o Montes. S i m ó n Aguirre. A l e j o Reinaza. Primitivo Campo. J o s é Chaves. Vicente Ponce. Lázaro González. J o s é Silva, Silvestre B e n i t e z . " Meldias Cardenal. Santiago Calisaya. Raimundo Alvarado. J u a n Campos. J o s é Zapata. I s i d r o Espíritu. J u a n Mollineas. Manuel Pachingo. Claro Salazar. J o s é Sosa. Carlos Denegrí. Teófilo Cevallos. Columna

Constitución. Luis Camaná, A n t o n i o Gutierrez.

E d u a r d o Igreda. Manuel Herrada, Agustín Duran. Cabos de

fogoneros.

DEL

PACIFICO.

XIV. BATALLA DE SAN FRANCISCO. (I) TELEGRAMAS

CHILENOS.

(A las 2.15 P. M.)

De Dolores

a Jazpampa,

Noviembre

SOTOMAYOR. (2.45 P. M.) Al Jeneral en Jefe

Creo atrevido el procedimiento de los enemigos, por la rapidez con que han avanzado con su ejército reunido. P a rece esperan tropas bolivianas. L a presencia de la caballería, ayer, no ha sido otra cosa que una esploracion para asegurar la marcha de éstos. Las posiciones que ocupan son ventajosas, estando nosotros en el plan para buscarlos. Las oficinas les sirven de parapetos. E s t o es todo lo que puedo j u z g a r hasta este m o m e n t o . E.

SOTOMAY'OR.

(3.25 P. M.) Al Jeneral en Jefe.

N o veo la necesidad de mandar fuerza a Tiliviche i T a na, porque todos los que vienen con V . S. sou precisamente necesarios. A l enemigo es preciso darle batalla con fuerzas superiores, i c o m o creó no las tenemos, me parece indispensable vengan a ésta los que le he dicho, a fin de evitar que nos burlen i nos tomen el alto del H o s p i c i o . E n este momento se baten i voi a ver el fuego. E.

SOTOMAYOR.

(De Antofagasta, a las 3.50 P. M.)

Fogoneros. A r t u r o Subauste. J o h n Power. Manuel Calderón. F é l i x Gonzalez. H e r m a n J . Berthilson.

1879.

Coronamos las alturas de Dolores, posiciones ventajosas respecto del enemigo, que lo tenemos al habla en Bearnes, Santa Catalina i toda la p a m p a del lado Sur. Su número no bajará de ocho mil h o m b r e s . N o se hau cambiado tiros todavía. Nuestra tropa ha c o m i d o i tiene a g u a ; esperamos los estanques que están en ésa para que no falte.

Frank Exter. W i l l i a m Cowan.

J o h n Walters. E d u a r d o Marem.

19 de

Santiago,

Catalino Cortes. J o h n Anderson. E u l o j i o Medina. Olof Larzon. J o r j e Osborne.

Noviembre

21 de

1879.

Señor Ministro de la Guerra:

E n A g u a Sauta grau combate entre 11,000 peruanos i 6,000 chilenos. Derrota completa del enemigo. Mas tarde detalles. J.

A.

VlLLAGRAN.

Carboneros. (De Antofagasta, a las 5 P. M.)

Melchor Lopez. Inocencio Apasa. Guarnición

H u g h Pape. A n t o n i o Apasa. del batallón

Callao

Sarjento 1. ° , R o s e n d o Nariega. Cabo 1. ° , Cayetano Valenzuela. I d . 2. ° , Rufino C h u q u i h u a n c a . S o l d a d o , Manuel Lara. Id., P r u d e n c i o Tijero. Id., Francisco Charuro. Id., Lázaro A n d r a d e . Id., Mariano Flores. Id., Narciso Castillo. Id., Manuel Quispe. Id., J u a n Pérez. Id., Isidro C h o q u e . Corneta, M a n u e l Palitano. Pasajero, Miguel M e . Kefiéry.

núm.4.

Santiago,

Noviembre

21 de

1879.

Sírvase V . S. comunicar por telégrafo al señor Ministro de la Guerra el siguiente "parte: Pisagua,

Noviembre

19 de 1879.

E n la tarde de ayer se comunicó al Jeneral en Jefe del ejército, por el jefe de E s t a d o Mayor, que se avistaban fuerzas enemigas en dirección a nuestro campamento de Dolores. Se tomaron las medidas para elejir nuestras posiciones i esperar el ataque que se consideraba inminente. E l Jeneral en Jefe resolvió marchar en ausilio de aqnella división, con el resto del ejército, que permanecía acampado en la pampa del Arenal, estación del Hospicio. L o s rejimientos Esmeralda i Santiago, recién trasportados de Antofagata i Tocopilla, se encontraban en este puerto, el primero en un campamento provisional i el segundo a b o r d o del trasporte Itata. L a artillería de campaña, con el jefe del rejimiento, ha(1) Designamos esta batalla con el nombre de San Francisco i no con el do Doiores, por estar ya jeneralmente establecido ser este el verdadero nombre del lugar donde se libró dicha batalla.


CAPITULO SEGUNDO.

bia marchado al amanecer de ese d i a a Dolores, con todo su material, ignorando aun la presencia del enemigo. L a situación del ejército, el dia de ayer, era la siguiente: E n el campamento de Dolores i sus inmediaciones esta­ ban los rejimieutos 1. ° , 3. ° i 4. ° de línea, los batallo­ nes Navales, Atacama, C o q u i m b o i Valparaíso; el Tejimien­ to de Artillería, el de Cazadores a caballo i una compañía de G ranaderos que practicaba el reconocimiento por Tivili­ che i Tana. U n a compañía de Cazadores a caballo de 120 hombres no s e h a b i a incorporado a su Tejimiento, por haber llegado solo hoi de Antofagasta una parte de esas tropas i sus caballos. L a división del campamento del Hospicio con el Jeneral en Jefe, se componía del Tejimiento 2. ° de línea, del de Artillería de Marina, de la brigada de Zapadores i de los batallones C h a c a b u c o i B ñ l n e s i dos piezas de artillería de campaña. En el puerto de Pisagua los Tejimientos Santia­ g o i Esmeralda. E s t a b a acordado ocupar con todas nuestras fuerzas las posiciones del ferrocarril de Pisagua hasta A g u a Santa, fortificar los campamentos principales i esperar los refuer­ zos i elementos indispensables para marchar sobre P o z o A l m o n t e i demás puntos que forman la línea de defensa del enemigo. Esperábamos solo que se regularizase el acarreo de v í ­ veres i forrajes para acumular una reserva de víveres sufi­ ciente para 15 dias. Las peculiares condiciones de esta líuea férrea i el pési­ m o estado de su material rodante, aun no habían permitido hacer ese trasporte, ni se podia verificar en muchos dias sin el ausilio de la locomotora que con tanta oportunidad se nos ha remitido de Caldera, no obstante el esfuerzo del adminis­ trador i empleados de la maestranza para reparar las m á ­ quinas inutilizadas. A las 3 A . M. de hoi se puso en marcha la división del Hospicio con el entusiasmo que caracteriza al jefe i a todos los individuos del ejército, en dirección a J a z p a m p a . E n esa estación debian encontrar agua i un tren que facilitaría su marcha hasta Dolores. E l e n e m i g o , reconociendo la importancia de Dolores por la abundancia i buena calidad de sus aguas, ha hecho un desesperado esfuerzo para desalojarnos de esa posición indispensable. H é aquí el parte que he recibido del Jeneral en J e f e : "•De Dolores

a Pisagua,

Noviembre

19 de

1879.

Señor Ministro: A las 3.10 Р. M., estando en J a z p a m p a , tuve noticias de que el enemigo habia iniciado el ataque de nnestras p o s i ­ ciones por el flanco izquierdo; atacó últimamente por el centro, cargando con todas sus fuerzas, i fué igualmente rechazado desr.ues de una vigorosa resistencia. A mi llegada estaba casi al terminarse el combate, i las escelentes posiciones que habia elejido el Jefe del Estado Mayor, así c o m o la dirección que dio al combate, c o n t r i b u ­ yeron al buen éxito de la jornada. Nuestras tropas, no solo han rechazado al enemigo, sino que lo han desalojado de sus posiciones a muchas cuadras de distancia del c a m p a m e n t o que ocuparon esta mañana. En este m o m e n t o está toda nuestra fuerza en la p a m p a , ocupando las oficinas que ellos tenían al comenzar el c o m ­ bate. A l principio hubo una dispersión completa, pero a las 5.30 Р . M . en que terminó el c o m b a t e , comienzan a recojerse i organizarse nuevamente. Nuestras líneas están tendidas abajo i las del enemigo en frente, i mando artillería para que sea atacado; avisaré el resultado. Tenemos muchos heridos i necesitamos útiles de a m b u ­ lancias; remítame en primer tren. E n este combate, los que resistieron lo mas crudo del ataque, fueron los cuerpos que componia la división mandada por el coronel A m n n á ­ tegui, compuesta del 4. ° de línea, batallón C o q u i m b o , batería de artillería, mandada por los mayores Salvo i M o n ­ toya, batallón A t a c a m a , Tejimiento 3. ° de línea, mandado

131

por su comandante, que protejia la artillería de campaña que dirijia el comandante V e l a z q u e z , la cual ha funcionado con sus piezas admirablemente. E l cuerpo que mas ha sufrido es el Atacama. Después del ataque que demes a las pocas fuerzas enemigas que quedan, trasmitiré mas pormenores. E l señor V e r g a r a , don José Francisco, se ha desempe­ ñado c o m o el mejor de los militares, encontrándose en lo mas recio del combate. P o r segunda vez en esta campaña, el ejército de Chile ha dado un dia de gloria al pais. Con su valor i patriotis­ m o , ha defendido el honor nacional." Dios guarde a V . S. RAFAEL

Pisagua,

SOTOMAYOR.

Noviembre

21 de

1879.

Señor Jeneral en Jefe de la reserva:

Sírvase V . S. comunicar al señor Ministro de la G uerra lo siguiente: E l ejército enemigo, favorecido por una espesa neblina, efectuaba en la mañana de ayer su retirada a la quebrada de A r o m a , al Norte de la de Tarapacá. Se divisaba, lo que desapareció la neblina a las 9 A . M., que marchaba en formación, si bien por los informes de todos los prisioneros i de los que signen presentándose, iban en completa desmoralización, habiéndose dispersado mucha tropa durante la noche que siguió a la batalla. E l mal estado de nuestros caballos impidió la persecu­ ción del enemigo que parece se dirijirá a Tacna por la c o r ­ dillera, quedando, por lo tanto, afianzada nuestra ocupación del departamento de Tarapacá. L a s bajas de nuestro ejército en la batalla del 19 son estimadas en cerca de 300, entre muertos i heridos, siendo m u c h o mayor las del enemigo. P o r informes fidedignos se sabe que Daza, que babia llegado hasta la quebrada de Tana con una escolta, habia hecho regresar por falta de agua el ejército con que salió de Arica el 10 del presente, que dejó atrás, i cuyo número se estima en 1,500 hombres. E l ejército cíe A r i c a se dice que se c o m p o n e de 3,000 reclutas. Mañana, después de despachar los trasportes que condu­ cen heridos i prisioneros, me dirijo a Dolores a conferenciar con el Jeneral en Jefe, respecto de la marcha de una divi­ sión a P o z o A l m o n t e que atacará a la débil guarnición de Iquique, en combinación con fuerzas que irán por mar, para lo cual aguardo la llegada del Amazonas. Dios guarde a V . S. R.

SOTOMAYOR.

(De Valparaíso, a las 7 . 3 0 P . M.)

Santiago,

Noviembre

21 de

1879.

Señor Ministro del Interior:

El señor Sotomayor me comunica el siguiente parte: Señor Ministro: De orden del señor jeneral digo a V . S. lo siguiente: "El enemigo en faga. Se ha mandado una partida de caballería en reconoci­ miento. Se ha encontrado heridos, en la oficina Porvenir, al j e n e ­ ral V i l l e g a s i otros oficiales de graduación. Se remitirán a ésa en el primer tren. E l que mandaba las fuerzas enemigas era el jeneral Buendia, i jefe del Estado Mayor el coronel Snarez. L o comunico a V . S., reservándome trasmitir los deta­ lles tan pronto como el Jeneral en Jefe me los comunique. Dios guarde a V . S . — R . Sotomayor. E.

A L T A MI R A N O .

( A las 7 . 5 0 P . M.)

Antofagasta,

Noviembre

Señor Ministro de la Guerra:

Todas las noticias se confirman.

22 de

1879.


132

G U E R R A

D E L

E l Huanay, que acaba de entrar i que salió de Pisagua p o c o después del Angamos, trae el parte siguiente, que me apresuro a comunicar a V . S . : Del Jeneral E s c a l a al Ministro Sotomayor. Señor Ministro: Cuando nos preparábamos para combatir lo que creíamos resto de la fuerza derrotada, acampada en las casas del Porvenir, recibí aviso del señor V e r g a r a diciéndome que el enemigo se habia dipersado durante la noche, i que solo se encontraban allí heridos el jeneral Villegas, jefe d e una división, el teniente coronel R a m í r e z , los sarjentos m a y o res Flores i Cordovéz, el capitán Medina, el teniente G a lindo i el subteniente Rivera. E n una ambulancia peruana fueron encontrados el teniente coronel Torres, el capitán Riveros, el teniente Mendeta i treinta i un soldados. A todos se les ha capturado en- calidad de prisioneros. Pienso remitir a su disposición todos los prisioneros a Pisagua, i a los heridos t a « pronto c o m o su estado lo permita. D í g a m e si esto le parece conveniente. L a derrota del enemigo ha sido completa i así lo reconoce el jeneral V i l l e g a s . Se han encontrado en el c a m p o trece piezas de artillería i muchas municiones i armamento. E n Santa Catalina se han tomado treinta i dos carretones, veinte muías i acopio de víveres secos. H e dicho a Lira que se reciba de ellos. E l Estado Mayor se ocupa aun en su parte, i c o m o le faltan datos, ni aun en globo puede darlos. L o haré m a ñ a na, i después va mi parte. ERASMO

Dios guarde a V . S . — R .

SOTOMAYOR.—M.

ESCALA.

L.

PERUANOS.

Noviembre

16 de 1879.

Noviembre

20.

Melgar al Jeneral Prado. Son las 8 P . M . , regreso de Tiliviche. L a b Italia se ha dado, pero sin éxito definitivo; quedan batiéndose en San A n t o n i o ; por consiguiente, se ka conseguido desalojar al enemigo de Dolores i Santa Catalina! Las noticias irán con retardo, porque no se consigue comunicación telegráfica mas acá cíe Camarones. ZAPATA. ( A las 9.50 A . M . )

Arica,

Noviembre

20.

Señores Editores de E L COMERCIO.—Lima.

A r r o l l a m o s al e n e m i g o en D o l o r e s i Santa Catalina, q u e d a n d o c o m b a t i e n d o en San A n t o n i o . D a z a en Tana. EL

CORRESPONSAL.

(9.35 A . M . )

Prado a Presidente. Arica,, Noviembre

20.

A y e r t u v o u n e n c u e n t r o c o n el e n e m i g o : fué desalojado d e Santa Catalina i D o l o r e s . N u e s t r o ejército q u e d ó c o m b a t i e n d o en S a n A n t o n i o . (3.5 P . M . )

Prado a Presidente. Noviembre

20.

(2.15 P. M . )

P r a d o a Presidente.

Buendia avanzando: mañana estará en A g u a Santa.

Arica,

Noviembre

22.

Arica,

Noviembre

22.

Noviembre

22.

Mismas noticias. ¿Llegó Pilcomayo?

(2 A . M . )

Lavalle a Presidente. Iquique,

Telégrafo sin novedad. E s t o i en la oficina.

Arica, Señor sub-prefecto:

Esta noticia c o n t r a d i c e anterior i n i n g u n a es segura. D e s p u é s d e m a r c h a r toda la n o c h e nuestro ejército, atacó e n e m i g o posesionado e n S a n Francisco, antes d e D o l o r e s ; c o m b a t i ó cuatro horas retirándose c o n grandes pérdidas.

Prado a Presidente. Arica,

(Recibido hoi 20 de Noviembre a las 9 . 1 5 A . M . )

Arica,

AMUNÁTE-

GUI.

TELEGRAMAS

PACIFICO.

Noviembre

16. (2.45 P . M . )

]

Ignórase paradero d e nuestro ejército. D a z a m a ñ a n a aquí.

(1.10 P, M . )

Buendia al Supremo Gobierno.

(1.39 P. M . )

N o hai novedad. Que se pague libramiento a N. N.

Moliendo, O'Iliggins, anoche.

(5.18 P . M . )

Prado a Presidente. Batalla probable mañana.

Arica,

Noviembre

16.

Arica,

Noviembre

17.

Magallanes

c r u z a n d o M o l i e n d o , Islai desde

Benavides a coronel R i o s . — M o l l e . Pozo

Señor prefecto: Nuestro ejército del Sur debe encontrarse hoi en A g u a Santa, en momentos de una batalla. E n estas circunstancias, los enemigos han cortado el cable submarino entre A r i c a e Iquique. PRADO. (9.40 A . M . )

Prado a Presidente. Arica, Buendia en A g u a Santa. Ocupó Negreiros sin resistencia. Albarracin en Tana. H o i probable combate.

Noviembre

19.

Almonte,

Noviembre

22.

Pánico en la tropa, temo un nuevo conflicto. N o tengo c o m o contenerla, si no salgo de aquí. Muchos dispersos, i éstos cuentan a los mios derrota completa. D í g a m e qué debo hacer. Murillo al señor R o w l a n d . Noviembre

22.

P o r las circunstancias del tiempo he resuelto bajarme a ésa, i suplico a U d . se digne concederme m i salida. Mañana m e bajaré sin falta, no puedo estar mas acá. M o r i l l o al señor R o w l a n d . Noviembre

22.

Me es i m p o s i b l e quedarme mas en ésta. Me bajo a b e s tia a ésa.


GUERRA

DEL

PACÍFICO.

Pajina

132


CAPITULO

Dígame qué h a g o del aparato? D í g a m e sísale hoi la quinta división de ésa. D í g a m e ¿tiene U d . conocimiento que haya pasado anoche una avanzada de chilenos por esos lugares? D i g a si t i e ne alguna noticia sobre el asunto en que nos encontramos. A q u í corren rumores que las avanzadas enemigas están por esos lugares. A las 7 salió de ésta el comandante B u s t o s , dos capitanes i un d o c t o r ; ellos me han dicho que la plaza se va a entregar al enemigo, i por eso es la causa de que ellos se van a Tarapacá, L a cosa anda mui seria. MüRILLO

PARTES OFICIALES CUARTEL JENERAL

DEL

M.

CHILENOS.

EJÉRCITO D E OPERACIONES.

Noviembre 25 de 1879. S e ñ o r Ministro: E l r e c o n o c i m i e n t o practicado por una pequeña división bajo las órdenes del secretario d e este Cuartel Jeneral, teniente coronel d o n J o s é Francisco Vergara, i q u e term i n ó c o n la brillante acción de Jermania, nos permitia la o c u p a c i ó n tranquila de t o d o el distrito que se estiende desde Pisagua a A g u a Santa, d o n d e termina la sección del ferrocarril, i que c o m p r e n d e varios establecimientos salitreros de considerable importancia, en una estension de mas de 54 millas. Sin e m b a r g o , n o fué posible aprovechar inmediatamente las ventajas q u e nos p r o p o r c i o n a b a esta o c u p a c i ó n , avanz a n d o nuestro c a m p a m e n t o hasta el término de la via férrea, p o r q u e carecíamos de los m e d i o s de movilización para el trasporte d e tropas, c o n d u c c i ó n d e víveres, agua, forraje, pertrechos i demás artículos necesarios al servicio del ejército, pues el material rodante de esta línea es sum a m e n t e escaso i se encuentra en m u i mal estado. P o r esta circunstancia, se d e t e r m i n ó distribuir las fuerzas d e nuestro ejército, escalonándolas en diversos puntos, en la p r o p o r c i ó n que lo permitían los m e d i o s d e trasporte de q u e p o d í a m o s disponer. E l p u n t o mas avanzado hacia el interior en que a c a m pamos parte de nuestra tropa, fué la oficina d e Dolores, que es de una importancia capital por existir allí la a b u n dante aguada que lleva ese n o m b r e , la m e j o r de todas las de este distrito, i c o n la cual se h a estado atendiendo a la provisión de casi t o d o el ejército. Las fuerzas a c a n t o nadas en esta posesión alcanzaban a p o c o mas de 6,000 h o m b r e s de las tres armas, a las órdenes del señor Jefe de Estado Mayor, coronel d o n E m i l i o S o t o m a y o r . Distante unas 20 millas d e esta estación, en el c a m p a mento del H o s p i c i o , en el cual habia fijado accidentalmente mi permanencia, habia otra división de cerca de 3,500 hombres. E n la estación de J a z p a m p a , intermedio entre ambos c a m p a m e n t o s , i en la cual se cruzan los caminos que c o m u n i c a n a A r i c a c o n I q u i q u e , habia una guarnición del batallón Búlnes; i por fin, en el m i s m o puerto de Pisagua se habia c o l o c a d o el Tejimiento Esmeralda, q u e bien p r o n t o fué reemplazado por el Santiago, y e n d o aquél a situarse en el H o s p i c i o . Conseguíase así consultar las necesidades actuales de la tropa i atender, al m i s m o tiempo, a las operaciones u l teriores, p o r q u e podia utilizarse el ferrocarril en acarreo de víveres, forraje i pertrechos q u e n o fueran c o n s u m i d o s en el m o m e n t o , sino q u e se reservaban para hacer u n acopio, que pudiera después abastecer la espedicion q u e habría de emprenderse hacia el Sur, en busca del e n e m i go, que, según todos los antecedentes, se fortificaba en P o zo A l m o n t e para esperar nuestras fuerzas. A este o b j e t o converjian todas las medidas q u e se t o maban c o n este d e c i d i d o propósito, considerándose e n t e ramente i m p r o b a b l e q u e las fuerzas de los aliados vinieran a nuestro encuentro. Manteníase, sin embargo, una estricta vijilancia para evitar toda sorpresa, i m u i

SEGUNDO

133

principalmente para impedir la u n i ó n del ejército q u e habia en A r i c a , a las órdenes del jeneral Daza, c o n el del Sur, para l o cual debían pasar por precisión p o r los p u n tos o c u p a d o s y a p o r nuestras tropas. E l día 17 del presente se temía por noticias recojidas p o r diversos c o n d u c t o s , la presencia de fuerzas enemigas venidas del N o r t e ; i tanto del c a m p a m e n t o del H o s p i c i o c o m o del d e Dolores, salieron avanzadas de r e c o n o c i m i e n t o . L a primera d e éstas, al m a n d o del secretario señor Vergara, se encontró al dia siguiente c o n fuerzas enemigas d e caballería; las que, perseguidas por los nuestros, h u y e ron a juntarse, al parecer, c o n el grueso d e una división d e infantería. C o m o estas tropas amagaban la estación d e J a z p a m p a , se m a n d ó reforzar la guarnición allí existente e n v i a n d o del H o s p i c i o el resto del batallón Búlnes, al cual pertenecía la guarnición, i de Dolores fueron m a n d a d o s el Tejimiento 3. ° de línea, el batallón C o q u i m b o i u n a sección d e artillería. Ese m i s m o dia se t u v o noticias de la venida de tropas enemigas del Sur, sin saberse su n ú m e r o ; i para c o r tarles el paso al c a m p a m e n t o de Dolores, se m a n d ó a la oficina d e Santa Catalina, distante unas 5 millas, una división formada p o r el rejimiento 4. ° de línea, batallón A t a c a m a , 9 piezas de artillería i 220 Cazadores de a caballo. Mas, en la m e d i a n o c h e , se s u p o por una avanzada de estos Cazadores, que al caer la tarde se habia presentado en A g u a Santa el ejército aliado c o n fuerzas m u i c o n s i derables d e las tres armas, que se calculaba en mas de 11,000 h o m b r e s i q u e m a r c h a b a a atacarnos en n u e s tras posiciones. E n el acto o r d e n é por telégrafo al señor Jefe de Estado M a y o r q u e mantuviera estas mismas posiciones, que tenían para nosotros inapreciables ventajas, r e c o n c e n t r a n d o t o das las fuerzas q u e en el dia se habian d e s m e m b r a d o , para presentar batalla c o n el grueso d e nuestro ejército. C o n este m i s m o o b j e t o m e puse en marcha, a las 3 A . M., c o n la división a c a m p a d a en el H o s p i c i o , que se c o m p o nía del rejimiento de Artillería d e Marina, una batería d e artillería, batallón 2. ° de línea, brigada de Zapadores i batallón C h a c a b u c o . E f e c t i v a m e n t e , el ejército aliado del Sur, a las órdenes del j e n e r a l en j e f e , d o n J u a n Buendia, m a r c h a b a sobre Dolores, i al dia siguiente, a la salida del sol, se le veia avanzar en perfecto orden i en c o l u m n a s cerradas, que n o dejaban c o n o c e r su n ú m e r o i organización, viniendo a c o m pañado de fuerzas de caballería. Sin embargo, la apreciación que en esos m o m e n t o s se p u d o hacer, confirmada entre datos recojidos c o n posterioridad, da al ejército aliado una fuerza de 11 a 12,000 h o m b r e s . Dispúsose entonces por el señor Jefe de Estado M a y o r (a las 7 A . M.), que se formase una línea de defensa del c a m p a m e n t o , c o r o n a n d o las alturas del cerro de la E n c a ñada i d e Dolores, que rodean el c a m p a m e n t o por el Sur i O c c i d e n t e , c o r t a n d o así por esa parte t o d o paso hacia la aguada, que i n d u d a b l e m e n t e habia de ser atacada por el e n e m i g o , por la absoluta necesidad q u e d e ella t e níamos. Para formar esta línea de defensa, dividióse nuestro ejército en tres secciones: de la derecha, del centro i d é l a izquierda. L a primera de ellas, al m a n d o del coronel d o n Martiniano Urriola, se c o m p o n í a de una batería de artillería d e c a m p a ñ a , c o l o c a d a en la estremidad derecha i en u n a ventajosa eminencia, i otra de m o n t a ñ a , protejiend o ambas u n portezuelo, que era de fácil acceso para la aguada, del rejimiento B u i n i de los batallones Navales i Valparaíso. L a división d e la otra estremidad de la línea estaba bajo las órdenes del teniente coronel d o n R i c a r d o Castro, i la c o m p o n í a n u n a batería de artillería de campaña, otra de montaña, i el rejimiento 3. ° de línea, para impedir el paso al e n e m i g o , por el lado N o r t e , que es c o m p l e t a m e n te abierto, a u n q u e de difícil acceso por los cauchales que forman la p a m p a del Tamarugal.


134

GUERRA

DEL

I por último, la división del centro, c o m a n d a d a p o r el coronel d o n D o m i n g o A m u n á t e g u i , era formada de una batería de artillería d e m o n t a ñ a de o c h o piezas, Tejimiento 4. ° de línea, batallones A t a c a m a i C o q u i m b o , i se c o locó en la c i m a del cerro. Para m a y o r p r e c a u c i ó n se protejió d e una manera especial la aguada de Dolores, c o n d o s c o m p a ñ í a s del Tejim i e n t o 3. ° de línea, u n a de Cazadores, u n piquete ¿ e l c u e r p o de Pontoneros i cincuenta h o m b r e s mas de distintos cuerpos, bajo las órdenes del sarjento m a y o r de g u a r dias nacionales d o n J u a n F r a n c i s c o Larrain G. El resto de las fuerzas de caballería se distribuj'ó c o n venientemente, según las necesidades del servicio, a las órdenes del c o m a n d a n t e , teniente coronel d o n Pedro S o t o Aguilar. La división q u e en la m a d r u g a d a habia salido del H o s picio, h i z o una m a r c h a m u i forzada; i nos e n c o n t r á b a m o s en la estación de Jazpampa, a las 3 P. M., c u a n d o recibí u n telegrama del señor Jefe de E s t a d o Mayor, en que m e c o m u n i c a que en ese m o m e n t o se e m p e ñ a b a el c o m b a te. M e trasladé en el acto al c a m p o de batalla en ün tren que habia listo, llegando allí p o c o después de una hora, i dejé la división a cargo del coronel d o n Luis Arteaga. E l enemigo habia adelantado toda la mañana, auuqne lentamente, ocupando las diversas oficinas salitreras, qne constituyen el cantón de San Francisco, en el valle qne qneda al pié del cerro de Encañada, i . colocó su artillería en las casas de la oficiua del Porvenir. A las 3 P. M., se encontró el enemigo al alcance de nuestros cañones, i m i nutos después la batería de montaña de la división del centro, a cargo del intelijente i denodado sarjento mayor don José de la C. Salvo, rompió los fuegos dirijiendo sus certeras punterías sobre una columna enemiga, que avanzaba a tomar abrigo en una posición dominada por la b a tería, Contestósele con un nutridísimo fuego de cañón i riflería que alcanzaba por toda nuestra línea de defensa, i continuó adelante su marcha el enemigo, siendo constantemente rechazado por nuestra artillería que los hacia retroceder. A l g u n o s soldados de distintos cuerpos enemigos consiguieron avanzar hasta lugares bastante cercanos de las baterías, principalmente a las dirijidas por los mayores Salvo i Montoya, siendo secundados en esta operación por las ondulaciones del terreno. N o pudiendo rechazar esas fuer zar con sus cañones, los artilleros defendieron sus p i e zas a rifle, i entonces dos compañías del A t a c a m a , destinadas a protejer esa batería, se destacaron en guerrilla rechazando dos veces consecutivas al e n e m i g o ; i al intentar este m i s m o golpe por tercera vez, acudió todo el batallón, cargando a la bayoneta, i barrieron hasta el plan con todos los enemigos qne habian logrado ascender. Contrib u y ó también a esta defensa el batallón C o q u i m b o , que con éxito persiguió al enemigo, qne principiaba ya a dispersarse. F u é durante este recio ataque, sostenido con bravura por los esforzados soldados del A t a c a m a i sus dignos jefes, i por el C o q u i m b o , en el que tuvimos que sufrir algunas bajas, i les cansamos mui considerables al enemigo. A q u í cayeron el capitán don R a m ó n R . V a l l e j o , los s u b tenientes José V . B l a n c o i Andrés W i l s o n , del A t a c a m a , i el voluntario Florencio U g a l d e , agregado a este cuerpo; i la-artillería perdió al meritorio teniente, don D i e g o A . A r g o m e d o , habiendo a mas quedado gravemente heridos los capitanes Delfín Carvallo i P a b l o Urízar. A l m i s m o tiempo la artillería de montaña del ala i z quierda, comandada por el sarjento mayor Benjamiu M o n toya, i las baterías del ala derecha, a las órdenes de los capitanes don Eulojio Villarreal i don R o b e r t o W o o c l , dirijían sus certeras punterías a las gruesas columnas enemigas, en medio de las cuales introducían gran espanto i desorden. L a batería K r n p p , del ala izquierda, que estaba en la estremidad, impedia completamente el paso a toda fuerza enemiga que tratara de avanzar por el lado de la pampa. E n esta batería, cuyo mando inmediato se habia confiado al capitán don Santiago Frias, se encontraba el c o m a n d a n te del Tejimiento, don José Velasquez, que hizo retroceder

PACIFICO.

con sus acertados disparos al e n e m i g o , i dispersó la caballería que intentó avanzar por el lado N o r t e , talvez con el objeto de irse a tomar la aguada. Las c o m p a ñ í a s guerrilleras del 3. ° de línea protejieron eficazmente esta batería i la del sarjento m a y o r M o n t o y a . P r o d u c i d o y a el desconcierto en las filas enemigas, p r i n cipiaron a abandonar el c a m p o a las 5 P. M., retirándose en u n c o m p l e t o desorden p o r los calíchales, en los cuales se amparaban. N o p u d i e n d o p o r esta causa emplearse c o n éxito la artillería, las c o m p a ñ í a s guerrilleras del Tejim i e n t o 3. ° i el batallón Valparaíso, desplegado asimismo en guerrillas, avanzaron hacia las enemigas q u e se retiraban en desconcierto, hasta q u e c o n s i g u i e r o n desalojarlo de sus posiciones, i m p i d i e n d o así q u e el e n e m i g o p r e t e n diera flanquearnos p o r el lado izquierdo, p o r d o n d e c o n t a ban c o n una retirada segura. V i e n d o y a q u e el e n e m i g o en c o m p l e t a dispersión nos a b a n d o n a b a el c a m p o , se o r d e n ó q u e los cuerpos de infantería bajasen del cerro de la E n c a ñ a d a para continuar la p e r s e c u c i ó n del e n e m i g o , c u y o s fuegos iban y a esting u i é n d o s e . A l c a n z a r o n los nuestros a ganar alguna d i s tancia, llegando m u i cerca a las casas del P o r v e n i r d o n d e se habia replegado el e n e m i g o , i desde las cuales hacia fuego d e rifle i de artillería. R e c i b i ó esta m i s m a orden el batallón Búlnes, q u e en esos m o m e n t o s llegaba d e J a z p a m p a , p o r haberle o r d e n a d o a m i paso por esa estación que en el acto se pusiera en m a r c h a para el lugar del c o m b a t e , en el primer tren q u e tuviera a su disposición. Mas, h a b i e n d o principiado a oscurecerse, fué necesario suspender esta importantísima persecución, que habría c o n c l u i d o de desbaratar las fuerzas aliadas; i se m a n d ó e n tonces q u e esos cuerpos regresaran al lugar en que se habia situado la línea de defensa, i allí p e r n o c t a r o n en constante i activa vijilancia, pues asistían temores de q u e el e n e m i g o tratara de reponerse i atacar en la n o c h e . A la m a ñ a n a del dia siguiente, una densa niebla, c o n o cida aquí c o n el n o m b r e de c a m a n c h a c a , n o s i m p e d i a ver las posiciones del e n e m i g o ; i por nuestra parte c o n s e r v á b a m o s las mismas del dia anterior, para rechazar u n ataq u e q u e creíamos intentara el e n e m i g o . Pero, siendo y a la hora u n p o c o avanzada, resolvimos irlo a atacar en las mismas casas del Porvenir, d o n d e lo s u p o n í a m o s parapetado i artillado. Mas, disipada la neblina, v i m o s q u e el e n e m i g o se había retirado en gran n ú m e r o , a j u z g a r p o r la polvareda q u e levantaban, l l e v á n d o n o s u n a distancia q u e n o bajaria de cuatro leguas, en dirección, al parecer, h a c i a el c a m i n o de Tarapacá. P o c o s m o m e n t o s después, u n p r o p i o v e n i d o d e esas casas, avisaba q u e allí q u e d a b a n algunas personas heridas, entre ellos el jeneral boliviano d o n Carlos Villegas, j e f e de una división; el c o r o n e l peruano d o n Rafael R a m í r e z de Arellano, i algunos otros jefes i oficiales, todos los c u a les fueron inmediatamente atendidos. Habiendo desaparecido por c o m p l e t o el enemigo, i cesado todo peligro, cada cuerpo se retiró c o m o a las 11 A . M . a su c a m p a m e n t o . Solo una reducida división de nuestro ejército h a sostenido lo mas recio del combate por haberlo contraído a un solo ¡junto el e n e m i g o ; así es qne toda la división de infantería de la derecha i gran parte de la del centro, no tuvieron oportunidad de medir sus fuerzas, a pesar de que los fuegos enemigos alcanzaban hasta ellos. L a división que acampaba en el H o s p i c i o , t a m p o c o t o m ó parte, pues solo llegó al c a m p o de batalla a las 8 P. M . , "¿o obstante que emprendió una forzada marcha, i que se reanimó cuando tuvo noticia de qne sus compañeros de armas se batían. H a cabido la principal participación en este combate a la artillería, que en este caso ha mantenido con dignidad el alto puesto que tenia ya conquistado entre nosotros, en lo cnal corresponde honrosa parte a su intelijente comandante, el teniente coronel don José Velasquez i sus c o m p e tentes oficiales i soldados. Entre ellos, merece una especial recomendación al S u p r e m o Gobierno, el mayor don José


CAPITULO

135

SEGUNDO.

E n el A t a c a m a , 32 muertos i 55 heridos. de la C. Salvo, que con sn artillería hizo graves daños al E n el C o q u i m b o , 6 muertos i 17 heridos. enemigo i pudo al mismo tiempo salvar sus piezas seriaE n el Búlnes, u n herido. mente amenazadas, gracias a su valeroso esfuerzo i a sus E n el C u e r p o de P o n t o n e r o s , u n herido. acertadas disposiciones que hizo cumplir con toda o p o r t u Las bajas i pérdidas del e n e m i g o han sido incalculables: nidad. I g u a l recomendación merecen los jefes de las otras en u n principio ni aun a p r o x i m a t i v a m e n t e p u d o apreciarbaterías, el mayor M o n t o y a , i los capitanes Erias, W o o d i se su n ú m e r o , i cada dia q u e pasa venia a aumentarse su Villarreal, cuyo bizarro comportamiento se ha atraido el n ú m e r o en el de los muertos i heridos que estaban o c u l aplauso i aceptaciou de sus compañeros de armas. Sin embargo, este Tejimiento lamenta la sensible pérdi- tos en los calíchales de estas p a l p a s , i q u e h a n sido r e c o da del estimable teniente A r g o m e d o , que servia de a y u - j i d o s . A l presente p u e d e estimarse en 500 el n ú m e r o de dante al m a y o r Salvo, i la falta de sus d i g n o s capitanes sus muertos, y a sea durante la acción, o p o c o después, i a ciertas distancia del c a m p o , a consecuencia de sus heridas. Urízar i Carvallo, qne fueron gravemente heridos en el E l dia de la a c c i ó n r e c o j i m o s 10 oficiales heridos i 78 combate, i por cuyo pronto restablecimiento hago fervientes votos. E l l o s han caido cumpliendo noblemente sus i n d i v i d u o s de tropa, habiéndoles h e c h o 87 prisioneros, entre ellos dos oficiales. deberes, de un m o d o que enaltece mas aun sus sólidas cualidades, de las cuales han dado relevantes pruebas en Este n ú m e r o ha a u m e n t a d o c o n los heridos q u e habia las diferentes comisiones que se les ha confiado, i en las en una ambulancia peruana establecida en Huáscar, a cuales se han granjeado el aprecio i confianza de sus jefes. o c h o millas d e este c a m p a m e n t o , i c o n los r e c o j i d o s por partidas de caballería o de otros cuerpos q u e han saliL o s otros cuerpos a quienes cupo la suerte de contribuir a las glorias que este hecho ha dado a la patria, han riva- d o a los alrededores c o n este o b j e t o , o para hacer el serv i c i o de avanzadas. lizado en bravura i denuedo, i todos los demás anhelaban H e m o s t o m a d o al e n e m i g o su tren c o m p l e t o de artillecon ansia les llegara el momento de manifestar a la nación ría, c o m p u e s t o de 12 piezas d e m o n t a ñ a c o n sus pertrechos, que no les ha confiado en vano la guarda de su honor. albardones i d e m á s enseres, u n c r e c i d o n ú m e r o de m u n i N o me es dado hacer recomendaciones especiales, por ciones, a r m a m e n t o de infantería, m u c h a s muías, víveres, que todos ellos son igualmente dignos i acreedores por su vestuarios i otras especies abandonadas en el c a m p o , i valor i resolución en presencia del enemigo. q u e siguen a m e n t á n d o s e c o n los entierros que se e n c u e n Prestaron también su cooperación en este hecho de artran. mas, algunos militares que no forman en las filas de cuerD e s p u é s d e este importante h e c h o d e armas, la esfera pos determinados: entre ellos figuran algunos ayudantes de acción d e nuestro ejército quedaba claramente deslinde c a m p o del que suscribe, i principalmente el teniente dada; pero d o s dias después la rendición de la plaza de coronel don Justiniano Znbiría, el capitán clon R a m ó n Dardiguac, i los ayudantes del señor jefe de Estado Mayor, I q u i q u e h a v e n i d o a c o m p l e t a r la fructífera obra del ejérque se desempeñaron con intelijeucia i calma en las diver- cito q u e sólidamente afianza nuestra o c u p a c i ó n en la p r o vincia de Tarapacá, fuente principal de la riqueza d e l sas comisiones que se les confiaron. Perú. E l c u e r p o d e injenieros militares h a prestado m u i ú t i L a c o n d u c t a de los señores jefes, oficiales i tropa nada les servicios en el r e c o n o c i m i e n t o que el c o m a n d a n t e d o n Arístides Martínez h i z o del c a m p o antes de la acción, en h a n d e j a d o que desear; i los cuerpos cívicos movilizados diversos trabajos q u e se le h a n e n c o m e n d a d o i en el l e - en esta c a m p a ñ a h a n d a d o una alta prueba de la c o m p e tencia de sus jefes i del patriotismo d e cada u n o d e sus vantamiento de u n plano q u e en b r e v e tendré el h o n o r d e m i e m b r o s , q u e c o n tanta abnegación se h a n prestado al remitir a V . S. Es u n deber de m i parte hacer especial m e n c i ó n del servicio del pais. secretario jeneral, señor Vergara, q u e c o n sus acertados c o n o c i m i e n t o s influyó p o d e r o s a m e n t e en la disposición d e las m e d i d a s q u e se t o m a r o n para batir c o n éxito al e n e migo, i que durante el c o m b a t e a y u d ó personalmente a su ejecución. N o s es, sin e m b a r g o , m u i d o l o r o s o lamentar algunas b a jas s u m a m e n t e sensibles para el ejército. A l glorioso n o m bre del capitán Vallejos, del teniente A r g o m e d o , d e los subtenientes B l a n c o i W i l s o n , i del voluntario U g a l d e , que he r e c o r d a d o ya, d e b e agregarse el del capitán d e l batallón Valparaíso, d o n A l v a r o G a v i n o Serey. F u e r o n a mas heridos los siguientes j e f e i oficiales: El teniente coronel, 2. ° c o m a n d a n t e del Tejimiento 4. ° d e línea, d o n Rafael S o t o Aguilar, i el teniente d o n Juan R e y t i del m i s m o c u e r p o . El teniente Cruz, Daniel R a m í r e z i el subteniente d o n Anastacio A b i n a g o i t e s , del batallón A t a c a m a . El de los capitanes Delfín Carvallo i Pablo Urízar, los subtenientes J u a n García V . i G u i l l e r m o 2. ° N i e t o ; i el teniente agregado J o r j e Rosller B., del Tejimiento de A r tillería. El subteniente E n r i q u e Germain, del batallón de N a vales. En el batallón C o q u i m b o , el capitán Riso Patrón i u n subteniente c u y o n o m b r e n o m e es d a d o designar en este momento. De En En En En En En

la el el el el el el

tropa h e m o s p e r d i d o : Tejimiento Buin, d o s muertos i seis heridos. Tejimiento 3. ° , tres muertos i 24 heridos. rejimiento 4. ° , cuatro muertos i 19 heridos. Tejimiento d e Artillería, 7 muertos i 25 heridos. batallón de Navales, un m u e r t o i 12 heridos. Valparaíso, cuatro heridos.

D i o s g u a r d e a V. S. ERASMO

ESCALA.

Al señor Ministro de Guerra i Marina.

Camjxtmento

de Dolores,

Noviembre

3 de

1879.

Señor Jeneral en Jefe: E l 18 del presente, por una avanzada de Cazadores a caballo, m a n d a d a por el capitán d o n Manuel R. Barahona, t u v e noticia de- q u e el ejército aliado se presentaba en A g u a Santa a la caida d e la tarde. A c t o c o n t i n u o l o puse en c o n o c i m i e n t o de V . S. por u n telegrama dirijido a H o s p i c i o , desde d o n d e se sirvió ordenarme conservara las posiciones q u e teníamos. Para dar c u m p l i m i e n t o a esta resolución, r e c o n c e n t r é todas las fuerzas que habia m a n d a d o a J a z p a m p a p o r disposiciones de V . S., para evitar, si era posible, la j u n c i ó n de tropas bolivianas salidas d e Arica; pues partidas de caballería que desde el 17 se h a bían presentado p o r Tana, Corsa i Tiliviche, n o s l o h a c i a n presumir así. R e u n i d o s los rejimientos 3. ° de línea, b a tallón C o q u i m b o , 4. ° de línea, batallón A t a c a m a i dos baterías d e artillería d e m o n t a ñ a , dispuse q u e t o d o el ejército bajo mis órdenes en aquel m o m e n t o , tomara las alturas de la E n c a ñ a d a i D o l o r e s , que rodean por el Sur i O c c i d e n t e a este c a m p a m e n t o , en c u y a dirección, so m e c o m u n i c ó por las avanzadas, m a r c h a b a el ejército c o n trario. Mi primer pensamiento fué ir a Santa Catalina para dar en este lugar la batalla; mas, por el c o n o c i m i e n t o perfecto de q u e su marcha la verificaban los aliados tras de esta oficina i por cumplir las órdenes de V . S., c o m o asimismo aceptando indicaciones importantes del teniente coronel d o n J o s é Francisco Vergara, quien habia espío-


136

GUERRA

DEL

rado t o d o el terreno c i r c u n v e c i n o a Dolores, o r d e n é al c o m a n d a n t e del c u e r p o de injenieros, teniente coronel d o n Arístides Martínez, reconociera dichas alturas para fijar la c o l o c a c i ó n q u e las tropas debían tomar. Practicado el r e c o n o c i m i e n t o respectivo, la línea de defensa se estableció del m o d o siguiente: una batería de artillería de c a m paña, sistema K r u p p , dirijida particularmente por el teniente coronel, c o m a n d a n t e de esta arma, d o n José V e lasquez, en la colina p r ó x i m a a la línea férrea que hoi le sirve de c a m p a m e n t o ; en la p e n d i e n t e oriental del cerro de la E n c a ñ a d a , u n a batería de artillería de montaña, bajo las órdenes del sarjento m a y o r d o n B e n j a m í n M o n t o y a . El 3. ° de línea, en n ú m e r o de 700 n o m b r e s , protejia a estas dos baterías, c o m o asimismo la izquierda de nuestra línea, bajo la d i r e c c i ó n de su c o m a n d a n t e d o n R i c a r d o Castro. E n la altura, una división c o m p u e s t a del rejim i e n t o 4. ° de línea, batallones A t a c a m a i C o q u i m b o , i una batería de o c h o piezas de m o n t a ñ a , bajo la dirección del sarjento m a y o r de la m i s m a arma, d o n J o s é de la Cruz Salvo. Se confió el m a n d o al señor coronel d o n D o m i n g o A m u n á t e g u i , c o n la d e n o m i n a c i ó n de división del centro. Q u e b r a d a por m e d i o i f o r m a n d o nuestra derecha, se c o l o c ó , bajo las órdenes del señor c o r o n e l d o n Martiniano U r r i o la, la primera división, c o m p u e s t a del rejimiento B u i n , batallón Naval, batallón Valparaíso i dos baterías de artillería, una de c a m p a ñ a i otra de m o n t a ñ a , mandadas, la primera p o r el capitán d o n E u l o j i o Villarreal i la s e g u n d a p o r el de igual clase d o n R o b e r t o W o o d . L a caballería, c o m p u e s t a del rejimiento de Cazadores i u n a c o m p a ñ í a de Granaderos, se c o l o c ó a retaguardia de la primera d i visión, en la parte baja i plana que forma la cañada, entre los cerros del Sur i N o r t e de este c a m p a m e n t o .

PACIFICO.

c a ñ ó n i fusilería. P o r nuestra izquierda o r d e n é marchar adelante al batallón Búlnes, que llegó en los últimos m o m e n t o s de J a z p a m p a , a p o y á n d o l o el 3. ° de línea. L l e g a d a la n o c h e , por n o tener c o n o c i m i e n t o e x a c t o del n ú m e r o de enemigos q u e p e r m a n e c í a n en Porvenir i Saca si P u e des, protejiendo su retirada, nuestras tropas v o l v i e r o n a tomar sus posiciones, en d o n d e permanecieron toda la n o c h e por orden d e V. S. A l venir el dia 20, según V . S. lo determinó, nos preparábamos a dar el ataque al cuartel j e n e r a l e n e m i g o , c u a n d o , despejada la neblina, n o t a m o s q u e los aliados m a r c h a b a n en precipitada fuga hacia el Sur. Nuestra caballería salió p o r nuestra d e r e c h a esplorando el terreno hasta llegar a la oficina Anjela, h a c i e n d o algunos prisioneros q u e sucesivamente fueron c o n d u c i d o s a este c a m p a m e n t o . Este es, señor jeneral, el resultado de la batalla de la E n c a ñ a d a , q u e t u v o lugar el 19 del presente, entre n u e s tras tropas que, en n ú m e r o d e 6,000 h o m b r e s , batieron a 11,000 aliados, p o n i é n d o l o s en c o m p l e t a dispersión i fuga durante u n c o m b a t e de d o s i m e d i a horas, en que solo t o m a r o n parte activa dos mil quinientos h o m b r e s p r ó x i m a m e n t e , que c o m p o n í a n nuestro centro izquierdo.

M e h a g o u n deber, señor jeneral, en manifestarle que en todos los cuerpos de nuestro ejército, j e f e s i oficiales rivalizaban en ardor i patriotismo por tomar parte en la batalla i sacrificarse por la patria, pues n i n g ú n enfermo que p o d í a marchar d e j ó de asistir al c o m b a t e . P o r nuestra parte, l a m e n t a m o s la pérdida de 5 oficiales m u e r t o s i 9 heridos, 52 i n d i v i d u o s d e tropa muertos, 162 heridos i 3 contusos. E l n ú m e r o d e m u e r t o s i heridos del e n e m i g o n o p o d e m o s aprecisarlo, porque han fugado m u c h o s que h a n p e r e c i d o en distintas direcciones; pero los q u e han q u e d a d o Trescientos h o m b r e s del 3. ° d e línea i parte del c u e r en el c a m p o de batalla, ascienden a 110 muertos, mas o p o d e P o n t o n e r o s , q u e d a r o n en la estación del ferrocarril m e n o s , de éstos 6 oficiales; i heridos que h e m o s r e c o j i d o para defenderla en caso de ser atacada. para darles asistencia, son 10 oficiales, entre los que se e n Colocadas las tropas en el orden indicado, esperamos cuentran el j e n e r a l b o l i v i a n o d o n Carlos Villegas, el c o r o la presencia del e n e m i g o , que a la salida del sol se presentó nel peruano del batallón P u n o , d o n Rafael R a m í r e z de a nuestra vista m a r c h a n d o en diversas c o l u m n a s hasta A r e l l a n o , el c o m a n d a n t e del m i s m o batallón, d o n Mariano llegar al c a n t ó n de San F r a n c i s c o , en d o n d e se hallan i Torres, el sarjento m a y o r d o n José Flores, teniente del las oficinas salitreras de Saca si Puedes, Porvenir i San n ú m e r o 5, d o n Manuel Trinidad Córdova, teniente d e Francisco, i su cuartel jeneral lo estableció en Porvenir, Húsares d o n Manuel Sevilla, id. del n ú m e r o 8, d o n E u j e d o n d e c o l o c a r o n parte d e su artillería. nio Galindo, capitán del P u n o d o n S i m ó n Medina, teniente 1. ° boliviano del Ulimani, d o n A g u s t i n Mendieta, c a P e r m a n e c i m o s a la vista hasta las 3 P. M., a c u y a hora, pitán del P u n o clon D o m i n g o R i v e r o , 78 i n d i v i d u o s de diez m i n u t o s mas o m e n o s , se inició la batalla p o r u n tiro tropa, 2 oficiales prisioneros i 85 i n d i v i d u o s de tropa, de c a ñ ó n disparado por la batería del m a y o r Salvo, sig u i e n d o la infantería de la división A m u n á t e g u i para incluso en ellos 11 empleados dependientes del proveedor contrarestar a diversas guerrillas q u e se desprendian de de los aliados d o n D a v i d P u c h e . la línea enemiga c o n la intención, al parecer, d e forzar E l enemigo ha dejado en nuestro poder víveres, la mayor nuestra izquierda, la cual soportó durante dos horas i parte de su bagaje, doce piezas de artillería de montaña, m e d i a toda la fuerza del ataque, m u i particularmente la cuarenta i ocho albardoues, cincuenta i tres cajas i cajones batería m a n d a d a por el señor Salvo, q u e p o r d o s veces con municiones de cañón, gran cantidad de municiones de c o n s e c u t i v a s , subiendo la altura, fué asaltada por tropas fusil R e m i u g t o n , Chassepot, P e a b o d y i W i n c h e s t e r ; c o m o de infantería de los batallones peruanos P u n o , A y a c u c h o , asimismo capotes, mochilas i otros objeto de que está s e m números 8. ° i 5. ° , i tres o cuatro cuerpos m a s , q u e los brado el c a m p o entre Dolores i A g u a Santa, i que el estado artilleros, c o n un valor i tranquilidad a toda prueba, r e - mayor se ocupa de recojer, dando preferencia al armachazaron e n é t i c a m e n t e a p o y a d o s p o r el batallón A t a c a - ; mentó del que existe reunido en nuestro parque en nrimero ma, que le c u p o en suerte estar mas p r ó x i m o , c u y a tropa de ciento cinco, i doble cantidad en diversas oficinas. i oficiales han d a d o pruebas de su abnegación i patriotisMe hago un deber en consignar en este parte los n o m m o , sacrificándose delante de los cañones para defenderbres de los señores jefes i oficiales que, independientes de los a fuego i bayoneta, i en c u y o lugar c a y ó el m a y o r los cuerpos del ejército tomaron parte activa en el c o m b a n ú m e r o de m u e r t o s que tiene d i c h o batallón, c o m o así t e : teniente coronel de guardias nacionales don José F r a n m i s m o d o n d e s u c u m b i e r o n bastantes enemigos. R e c h a z a cisco V e r g a r a , secretario jeneral ayundaute de c a m p o del d o el s e g u n d o ataque por los fuegos mortíferos de n u e s señor Jeneral en Jefe, teniente coronel don Justiniano Z u tra infantería i certeros disparos de nuestra artillería d e : biría, capitán don R a m ó n D a r d i g n a c , teniente de guardias t o d a la línea, principalmente la de la izquierda, se i n t r o d u j o el terror entre el e n e m i g o , según p u d i m o s notarlo i nacionales don Manuel R o d r í g u e z Ojeda, sirviéndome estos dos últimos de ayudantes i el capitán don Juan F. U r por el desorden q u e se veia en las filas de los aliados. cullo. Los oficiales de E s t a d o Mayor que desempeñaron sus A las 5.30 P. M. cesó casi p o r c o m p l e t o el fuego, c o m o V . S. p u d o n o t a r l o a su llegada a nuestro c a m p o . funciones a mi lado, impartiendo mis órdenes, s o n : teniente coronel don D i e g o D u b l é A l m e i d a , capitán graduado de P o r esta causa ordené al 4. ° de línea descendiera de la mayor don Bolívar V a l d e s , i los capitanes don Francisco altura, a p o y a d o p o r el rejimiento B u i n , batallón N a v a l i Pérez, don José Manuel B o r g o ñ o i don E m i l i o G a n a : los C o q u i m b o , c u y o s cuerpos avanzaron hasta cerca del P o r oficiales de injenieros, teniente coronel don Arístides Marvenir, d e s d e c u y a oficina se hacían algunos disparos d e


CAPITULO

tinez, sárjente- mayor don Baldomero D u b l é A l m e i d a , c a pitanes don Francisco Javier Z e l a y a i d o n A u g u s t o Orrego, desempeñaron varias comisiones importantes durante el combate. E n conclusión, creo del caso comunicar a "V. S . que el ejército aliado venia mandado por los jeuerales peruanos señores Buendia i Bustamante, i bolivianos señores V i l l e gas, V i l l a m i l i Flores. P o r los partes orijinales de los señores jefes de divisiones, se impondrá V . S . de las recomendaciones especiales que en ellos se consignan. E.

DIVISIÓN

Campamento

D E L

SOTOMAYOR.

CENTRO.

de Dolores,

Noviembre

de

1879.

E l dia 18, a las 6 P. M . , al mando de la división que V . S. se sirvió confiarme, que se componía de 9 piezas de artillería, el rejimiento 4. ° de línea i 220 Cazadores a caballo, emprendí la marcha hacia la oficina de Santa C a talina, con el objeto de tomar posesión de ese punto, en conformidad a las instrucciones de V . S. A las 9 P. M. llegó la división al punto indicado, i practiqué los reconocimientos necesarios a fin de dar una c o n veniente colocación a las tropas de mi mando. U n a hora después, la descubierta de caballería que s e hallaba en la línea férrea condujo a mi presencia dos paisanos, quienes m e dijeron eran arrieros de varias cargas pertenecientes al ejército enemigo, i se sorprendían que éste no hubiese l l e g a do a Santa Catalina, pues habia marchado antes que ellos i por consiguiente debia llegar en momentos mas, salvo que hubiese tomado otro camino. Las fuerzas enemigas ascendían a 10 u 11,000 hombres. Inmediatamente llamé al comandante de artillería, sarjento mayor don José de la Cruz Salvo, i le previne que las fuerzas fuesen colocadas convenientemente para rechazar al enemigo, lo que se l l e vó a cabo. A c t o continuo envié aviso a V . S. de las noticias que se me daban. A las 2 A . M. se me unió el batallón A t a c a m a , al que se le dio la colocación uecesaria para el objeto. A las 3 A . M. recibí orden de V. S. para retirarme con la división hacia San Francisco i ocupar las alturas de la Encanada, lo que s e llevó a c a b o a las 7 A . M . , en cuyo punto se hallaba el batallón C o q u i m b o . D a d a la colocación correspondiente a estas fuerzas, i divisándose el enemigo en P a m p a N e g r a , oficina P o r v e nir i otras, puso V . S. a mis órdenes esta división. Las fuerzas enemigas principiaron a m o v e r s e con dirección a las alturas que ocupábamos a la 1 P. M., i c o n tinuaron acercándose hasta ocupar la primera división enemiga, que mas o menos se componía de 4,000 h o m b r e s , la izquierda de nuestra línea. L a artillería ocupó las G a s a s de la oficina Porvenir, la infantería los molinos de s a c a l agua i los corrales al pié de nuestras posiciones por nuestra ala izquierda, i la caballería el camino que del P o r v e nir se dirije al Este. Ocupadas estas posiciones, se desprendió una línea de guerrilleros que avanzó hasta el pié del cerro con el objeto de atacar la batería de artillería que se hallaba colocada a nuestra izquierda, al mando del sarjento mayor don José de la Cruz Salvo. E s t o s guerrilleros eran protejidos por dos columnas que quedaron a retaguardia ocupando posiciones defendidas por murallas de caliche. Este m i s m o m o v i m i e n t o se practicaba c o n igual n ú m e r o de fuerzas enemigas que se dirijieron a atacar nuestra vanguardia, destacando guerrilleros al frente de la línea protejidos p o r d o s cuerpos de infantería. Calculando q u e las c o l u m n a s q u e se nos presentaban a la izquierda trataban de t o m a r n o s la retaguardia, previne al sarjento m a y o r Salvo disparase la artillería sobre esas fuerzas, fuego q u e fué contestado c o n u n o m u i nutrido d e infantería i artiTOMO

II—18

137

SEGUNDO.

Hería, que c o n t i n u ó tanto en toda la línea enemiga c o m o en la nuestra. Las guerrillas enemigas, c o n e m p u j e i c o n valor, tratab a n de subir el cerro c o n el o b j e t o de tomar las piezas d e artillería; pero fueron rechazadas, c o n algunas bajas por nuestra parte, p o r artilleros convertidos en infantes, para defender sus piezas, i dos c o m p a ñ í a s del batallón A t a c a m a que las protejian. Se rehizo el e n e m i g o i e m p r e n d i ó u n a n u e v a i mas d e c i d i d a ascensión, llegando a l g u n o s soldad o s hasta diez pasos de nuestros cañones, d o n d e c a y e r o n muertos. Considerando p o c a la fuerza de infantería q u e p r o tejía la artillería, ordené al c o m a n d a n t e del A t a c a m a , m a r c h a s e a hacerlo c o n el resto de su c u e r p o , i al del C o q u i m b o c o n una c o m p a ñ í a , lo que se llevó a efecto, r e c h a z a n d o , c o n ventajas para nosotros i pérdidas para el e n e m i g o , a la tropa q u e ascendía. D e s d e este m o m e n t o principió a disminuir el fuego, retirándose el e n e m i g o en distintas direcciones i a b a n d o n a n d o sus posiciones de la izquierda d e la línea. A l m i s m o tiempo, c o m o antes h e d i c h o , el ataque t a m bién se efectuaba por el frente de la línea c o n tiradores i c o l u m n a s de infantería, que también fueron rechazados. E l ataque principió a las 3 P. M. en p u n t o , i la derrota del e n e m i g o a.las 5 P. M. M e d i a hora después, los cuerpos de infantería r e c i b i e ron o r d e n d e V. S. de bajar al plan, lo que se ejecutó, h a b i e n d o los batallones sostenido u n c o r t o c o m b a t e c o n la infantería enemiga. A p r o x i m á n d o s e la n o c h e , nuestros rejimientos i batallones v o l v i e r o n a o c u p a r sus posiciones, retirándose el e n e m i g o c o n gran precipitación. Las pérdidas en la división d e m i m a n d o ascienden: muertos, u n capitán, u n ayudante, dos subtenientes i 38 individuos d e tropa; heridos, u n teniente coronel, u n c a pitán, tres tenientes, cuatro subtenientes i 109 i n d i v i d u o s de tropa. Estos fueron asistidos i n m e d i a t a m e n t e por los cirujanos de los respectivos c u e r p o s . H a r é presente a V . S. q u e los oficiales de E s t a d o M a y o r , teniente c o r o n e l d o n D i e g o D u b l é A l m e i d a , tenientes D a r n i g n a c i R o d r í g u e z , se pusieron a mis órdenes m o m e n t o s antes del c o m b a t e i c o m i s i o n é al primero corno jefe. E n la j o r n a d a del 19 todos los señores j e f e s , oficiales e i n d i v i d u o s de tropa d e esta división h a n c u m p l i d o c o n su deber. Orijinales a c o m p a ñ o a V . S. los partes de los distintos jefes de cuerpos q u e se batieron a mis órdenes. J.

REJIMIENTO

Campamento

D E

D.

CAZADORES A

de San Francisco,

AMUNÁTEGÜI.

CABALLO.

Noviembre

22 de

1879.

E l 18 del actual, por orden de V . S., mandé 120 h o m bres montados del rejimiento de mi mando, al lugar denominado A g u a Santa, a las 3 P. M., para reconocer el trayecto hasta aquel punto i ver si convenia acantonar todo el rejimiento. A las 6 P. M., del m i s m o dia, recibí aviso del capitán don Manuel R . Barahona, que mandaba la fuerza, de haber encontrado en Negreiros una avanzada del ejército enemig o c o m o de 300 hombres de infantería i de caballería, la que hizo fuego a nuestra tropa, i viendo que era considerablemente superior, regresó al campamento. E s t a circunstancia fué puesta en su conocimiento i acojida favorablemente por V . S. E l 19, a las 3 P. M., recibí orden de V. S. para e x a m i nar el lugar que debia ocupar la caballería en la línea de batalla, operación que hice al amanecer de este dia, acompañado del capitán ayudante don José M i g u e l A l cérreca. Este reconocimiento dio la posición conveniente e indispensable en que con tanto acierto se colocó la caballería en el bajo del cerro Encañada, situado a la derecha de la línea de batalla de nuestro ejército, donde permanecí con


GUERRA

138

DEL

todo el rejimiento i una compañía de G ranaderos a caballo, basta el m o m e n t o en que rompieron los fuegos los ejérci­ tos, a las 3.10 Р. M . Incontinenti recibí orden de V . S . para situar dos escuadrones, colocando uuo al Noreste de la línea de batalla i el otro a inmediaciones de la estación de Dolores, con el fin de observar i defender el paso indis­ pensable del enemigo, que con tanto tezon procuró pasar para apoderarse de la aguada de Dolores, lugar convenien­ te i en que se provee de agua nuestro ejército. A las 3.30, juzgándose que la caballería contraria debia atacar al escuadrón avanzado al Noreste, dispuse que el teniente coronel graduado del rejimiento, don Feliciano Echeverría, tomara el mando de dicha fuerza para repeler a la caballería enemiga que trataba de darse paso. A l retirarse el ejército enemigo, se me dio orden de marchar con el resto de la caballería de mi mando, a p r o ­ tejer nuestra infantería que marchó en su persecución ha­ cia Santa Catalina, lo que ejecuté debidamente. A l dia siguiente, por orden de V . S . , dispuse que el t e ­ niente coronel graduado don Feliciano Echeverría, al mando de dos escuadrones, se dirijiera a las posiciones en que se encontrara el ejército enemigo i protejiera a nues­ tra infantería, operación que ejecutó recorriendo dos l e ­ guas al Sur desde el lugar de la batalla del dia anterior, sin encontrarlo por haberse puesto en derrota precipitada en la noche, obteniendo por resultado, ver que el enemigo' había abandonado toda su artillería, parque de municio­ nes, un número considerable de fusiles, m u c h o vestuario de oficiales i tropa, una cantidad de víveres, animales m u ­ lares i una ambulancia­ A n t e s de concluir, debo espresar а V . S . , que, debido al rejimiento de mi mando, fué descubierto el enemigo a una distancia conveniente, lo que dio tiempo suficiente a nuestro ejército para tomar las posiciones mas ventajosas. Tanto en este rejimiento, c o m o en la compañía de G r a ­ naderos a caballo, que también estaba a mis órdenes, no ocurrió felizmente ninguna novedad. D i o s guarde a V . S .

PACIFICO.

A las 6 A . M . se avistó a la distancia al enemigo que venia por el lado Sur, camino de Iquique, i según noticias posteriores, en número de 8 a 10,000 h o m b r e s . Poco a poco fueron avanzando hasta colocarse al alcance de nues­ tros fuegos, formando dos divisiones, cuyo centro era c o m ­ puesto de caballería i artillería. D e antemano habia recibido orden de V . S. para p r o t e ­ jer la artillería, a cuyo fin dispuse que avanzasen hacia la izquierda la 3. i 4. ^ compañías al mando de los capitanes señores F é l i x G . V i l c h e i R a m ó n R . Vallejos, dándoles y o m i s m o la colocación que debían de tener. A u n no bien concluida esta operación, cuando nuestra artillería rompió el fuego, que fué inmediatamente c o n t e s ­ tado por el enemigo con fusilería i artillería a la vez. E r a u las 3 P. M . 53

E l enemigo avanzó protejido por las ondulaciones del terreno, logrando dominar la cima hasta colocarse a 30 metros del lugar que ocupaba la artillería, en número de mas de 200 hombres. D o s veces fué rechazado por nuestros soldados, i a la tercera intentona que hizo, fué necesario cargarlo a l a b a ­ yoneta, operación que encargué a los tenientes señores Cruz Daniel R a m í r e z , Moisés A . A r c e i subteniente Rafael 2. ° Torreblauca, quienes lograron poner en c o m p l e t o descala­ bro al enemigo, que empezó a emprender la retirada, dejan­ do dos jefes i un oficial subalterno muertos en esa fuga i muchos individuos de tropa. V i e n d o que el g r u p o que cargaba en persecución del enemigo era de corto número i temiendo que al llegar a la base del cerro fueran rechazados, vime en la necesidad de bajar a protejerlos con 60 hombres mas i acompañado del ayudante mayor señor Juan A . Foutanes i del subteniente Alejandro Arancibia, reforzando el ataque hasta llegar a las casas en donde estaban las ambulancias. C o m o el enemigo huia disperso i en distintas direcciones, nos replegamos a la artillería de campaña colocada en la ladera naciente del cerro, i que comandaba el teniente c o ­ ronel señor José V e l a z q u e z .

A las 5.30 P. M . , ya casi habían cesado por completo los fuegos, con escepcion de la artillería enemiga i algunos piquetes de nuestro ejército que en varias direcciones ata­ caban al enenemigo que huia. COMANDANCIA DEL BATALLÓN ATACAMA. Estas son las operaciones ejecutadas por mi cuerpo, i las Campamento de Dolores, Noviembre 21 de 1879. ¡ bajas que ha sufrido ascienden a 87 hombres entre m u e r ­ tos i heridos, incluso 5 oficiales, c o m o lo verá V . S. por la nómina adjunta, que manifiesta los nombres de los indivi­ Tengo el honor de dar cuenta a U d . de las operacioues duos de tropa que han sido heridos, c o m o igualmente los ejecutadas por el batallón de m i m a n d o , A t a c a m a , en la que han sido muertos cínrante la pelea. batalla de 19 del presente, que tuvo lugar en los cerros Con profuudo dolor debo dar cuenta a V . S. de la m u e r ­ situados al Sur del campamento de Dolores i a distancia te del señor capitán de la d.­^ compañía R a m ó n R,. V a l l e ­ de dos millas mas o menos. E l 18 en la noche, recibí orden de alistar la tropa para ! j o s i de la de los subtenientes José Vicente Blanco i J . salir, lo que, en efecto, ejecuté c o m o a las 10 P. M., diri­ Andrés TVilson, quienes cayeron c o m o bravos, el primero horriblemente mutilado por una metralla. Cumplieron jiéndome hacia Santa Catalina, según indicación del señor hasta el último instante con su deber de chilenos, i ten­ jefe del Estado Mayor Jeneral, a cuyo punto llegué c o m o a las 2 A . M i me puse a las órdenes de V . S. que se en­ g o orgullo al decir que formaron parte de m i batallón. contraba de autemauo establecido allí. Los dos oficiales heridos son el ayudante señor Cruz Daniel Ramírez i el subteuiente Auastasio Abinagoitis, c u ­ Tan luego c o m o llegamos, tomé la colocación que V . S. se dignó designarme, con orden de poner la tropa en des­ yo varlor i arrojo me hago un honor en reconocer. N o terminaré sin hacer presente a V . S. que todos mis canso sobre las armas; pero tres cuartos de hora después oficiales i tropa, en su totalidad, se han conducido con ver­ recibí nuevamente orden de contramarchar sobre D o l o r e s , dadero valor i abnegación, haciendo muchos de ellos mas pues se habia sabido que el enemigo, distante de nuestra de lo que les correspondía. división una legua, dirijia su marcha por el lado derecho del lugar en que estábamos, con manifiesta intención de i C o m o uua prueba de lo que dejo dicho, me permito re­ dejarse caer al campamento de Dolores por detras de los ferir a V . S. que he tenido ocasión de ver a dos soldados cerros que lo resguardan en la parte occidental, c o m o en muertos, José Espinosa, de la 1. * compañía i a un perua­ efecto lo hizo a las 7 A . M . del siguiente dia. no del Zepita, ambos estaban cruzados por sus bayonetas, i c o m o si aun no fuera bastante, esos valientes se hicieron Después de dos horas de marcha forzada, llegamos a la proximidad de la estación de Dolores, en donde se me i n ­ fuego, quedando en seguida baleados en el pecho. D e b o al m i s m o tiempo mencionar aquí, cumpliendo con dicó por V . S. el lugar que debia de tomar. Desdo luego entramos en la línea de batalla que se es­ un deber de gratitud, al señor cirujano de mi cuerpo, E u s ­ torjio Diaz, quien, tanto en la toma de Pisagua como tendía c o m o una legua de Sur a Norte sobre el cordón de ahora, no se separó un instante de nosotros, atendiendo con cerros, tomando nuestra colocación en el final del ala i z ­ peligro de su vida i gran solicitud los heridos que caian. quierda i a continuación de seis piezas de artillería que c e r ­ raban ese costado. I Concluyo felicitando a V . S., i por su conducto, a los PEDRO

SOTO

Á G UI L A R .


CAPITULO

honorables jefes del ejército, por el nuevo triunfo que han alcanzado las armas chilenas en el glorioso dia del 19 del actual. Dios guarde a V . S. J.

MARTÍNEZ.

Al señor coronel José D. Amrtnátegui.

DIVISIÓN

Campamento

DE

LA

de Dolores,

DERECHA.

Noviembre

20 de

1879.

E l 19 del corriente, encontrándose amagadas nuestras fuerzas p o r la presencia d e tropas enemigas, q u e a las 2 A. M. avanzaban sobre las posiciones que o c u p á b a m o s , d i s p u s e por o r d e n de V . S., que la división que estaba a mi c a r g o formase la línea d e defensa, c o r o n a n d o las alturas del cerro de la Encañada, desde d o n d e p o d í a m o s d o minar c o n ventaja al enemigo. C o m p o n í a s e esta división de u n a batería de artillería de c a m p a ñ a c o l o c a d a en una c o n v e n i e n t e eminencia, de otra de m o n t a ñ a puesta u n p o c o mas a la izquierda, del rejimiento Buin i de los batallones Navales i Valparaíso, que en este m i s m o orden t o m a r o n su colocación. N o s m a n t u v i m o s en esta actitud preparados a rechazar cualquier ataque que p o r esta parte se intentara, hasta las 3 P. M., hora en que el e n e m i g o hizo fuego por el costado izquierdo. Estos primeros tiros del e n e m i g o fueron recibidos por nuestros soldados c o n u n u n á n i m e ¡Viva Chile! e inmediatamente ordené a las baterías de artillería contestaran esos fuegos, lo que ejecutaron c o n tan certeras punterías, q u e desde u n principio i n t r o d u j e ron el m a y o r desconcierto en las filas enemigas, lo q u e m e h i z o felicitar a los capitanes d o n E u l o j i o Villarreal i don R o b e r t o W o o d . H a b i é n d o s e m e anunciado por el capitán Zelaya, de i n jenieros, que la artillería del ala izquierda d e la línea estaba c o m p r o m e t i d a , dispuse q u e el batallón Valparaíso fuese en su p r o t e c c i ó n . V i é n d o s e el e n e m i g o batido en todas direcciones por las fuerzas del ala izquierda de la línea, principió a abandonar el c a m p o , i entonces recibí orden de V . S., a las 5 P. M., de hacer avanzar las c o m p a ñ í a s guerrilleras para perseguir al e n e m i g o que se retiraba, i en el acto bajaron dos c o m p a ñ í a s del rejimiento Buin i una del batallón N a val, i u n rato después, c u m p l i e n d o también órdenes d e V. S., salí c o n el resto d e las fuerzas de esta división a protejer esas compañías. A v a n z a m o s hasta un p u n t o bastante cercano a las casas de la oficina del Porvenir, q u e o c u p a b a el e n e m i g o , c u y o s fuegos alcanzaban a las posiciones que estuvimos m a n t e niendo c o m o una hora al pié del cerro de la Encañada, Habiéndose principiado a oscurecer i cesado los fuegos contrarios, regresamos al sitio en que h a b í a m o s situado la línea de defensa i allí se pasó toda la n o c h e , sin que h u biera o c u r r i d o después n o v e d a d alguna. L o s tiros d e fusil i granadas d e artillería del e n e m i g o nos causaron en las diferentes posiciones q u e t o m a m o s , las siguientes bajas: en el rejimiento Buin, 2 i n d i v i d u o s de tropa muertos i 6 h e ridos; en el batallón d e Navales fué h e r i d o el subteniente don Enrique Germain, i de la tropa fueron m u e r t o 1 i n dividuo i heridos 12; i por último, en el Valparaíso fué muerto el capitán d o n A l v a r o G a v i n o Serei, siendo heridos 4 i n d i v i d u o s d e tropa. Antes d e terminar m e h a g o u n deber en manifestar a V. S. la brillante disposición de la división, que se m a n tuvo durante la acción c o n un entusiasmo que h o n r a su patriotismo, a n h e l a n d o v i v a m e n t e llegara el m o m e n t o d e que cada c u e r p o manifestara c u á n t o está dispuesto a h a cer en defensa de la patria. Dios guarde a V . S. M.

URRIOLA.

Al señor Jefe de Estado Mayor, coronel don Emilio Sotomayor.

SECUNDO.

139

R E J I M I E N T O NTJM. 2 D E A R T I L L E R Í A .

Campamento

de Dolores,

Noviembre

20 de

1879.

E n vez de reasumir los distintos partes de los c o m a n dantes de las c i n c o baterías pertenecientes al rejimiento d e mi cargo, referentes a la batalla del dia 19, he preferido, en vista de la importancia del asunto i c o m o materia de observación i de estudio, trascribirlos íntegros a V . S. J u z g o q u e d e esta manera se le dará mas importancia al rol que felizmente c u p o a la artillería el dia indicado. D e l ala derecha de nuestro ejército: 1. compañía de la 1. brigada.—Campamento de D o lores, N o v i e m b r e 20 de 1 8 7 9 . — S e ñ o r c o m a n d a n t e del rejimiento: El dia 19 del presente, al llegar c o n la batería de m i m a n d o a este c a m p a m e n t o , el capitán d o n E m i l i o Gana m e c o m u n i c ó la orden de subir c o n la batería al cerro de la E n c a ñ a d a i tomar c o l o c a c i ó n a la derecha del ejército. Colocada la batería en p u n t o s que d o m i n a b a n las posiciones enemigas, esperé el m o m e n t o o p o r t u n o para hacer r o m p e r el fuego. A las 3.30 P. M. h i c e los primeros disparos sobre una c o l u m n a de caballería que, retirándose del centro del c a m p o de batalla, trataba de reorganizarse. Nuestros tiros p r o d u j e r o n en ella la mas c o m p l e t a dispersión. A las 4, p r ó x i m a m e n t e , rechazamos, j u n t o c o n la batería del capitán W o o d , situada a mi izquierda, un n ú m e r o considerable de tropa enemiga que, dispersa en guerrilla, intentó pasar por nuestro frente a distancia de 4,000 metros para atacarnos por el flanco d e r e c h o o tomar posesión de la aguada de Dolores. 53

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Después nuestros fuegos fueron dirijidos a las c o l u m nas enemigas que avanzaban a nuestras posiciones, las cuales n o tardaron en dispersarse. D u r a n t e el tiempo que demoraba otra c o l u m n a en llegar al alcance de nuestros cañones, los disparos de la batería eran dirijidos a las tropas que, desorganizadas y a , atacaban el centro de nuestro ejército; éstas se retiraban entonces c o n precipitación i continuaban sus fuegos o c u l tos i desde una distancia tal que sus tiros n o podían ofendernos. C o n t i n u a m o s en estas operaciones hasta las 5.30 o 6 P. M., hora en que el e n e m i g o se retiró en completa derrota. Las distintas distancias a que hice fuego, variaron desde 3,000 metros, que corresponden a 10 grados 7 líneas de alza, hasta tirar a toda rosca. N o p u d e utilizar las ametralladoras, p o r q u e j a m á s el enemigo se acercó a la distancia de 2,000 metros, que es su m a y o r alcance, esc e p t u á n d o s e algunos poquísimos soldados que avanzaban ocultándose, pero que n o podían causar alarma, L o s señores oficiales i tropa c u m p l i e r o n c o n su deber. El soldado José F e r n a n d e z recibió una grave herida de bala en el brazo izquierdo. Las m u n i c i o n e s consumidas las relaciono separadamente. El material sin n o v e d a d . D i o s guarde a V . S . — E . Villarreal. Este capitán se p o r t ó perfectamente. 2. compañía, de la 1. brigada.—Señor comandante: El que suscribe da parte a V . S. de lo que sigue: El 18 del presente, a las 6.30 P. M., recibí orden superior de estar listo c o n m i batería para marchar al encuentro del e n e m i g o . A las 2.30 A . M., recibí la orden de marchar en u n i ó n c o n el rejimiento B u i n 1. ° de línea, y e n d o éste a vanguardia. A las 5 A. M. nos e n c o n t r a m o s a c a m p a d o en un cerro v e c i n o a este c a m p a m e n t o , situado al Sur. A las 5.40 A . M. se avistó al e n e m i g o i recibí orden de romper el fuego c u a n d o lo permitiera el alcance de nuestros c a ñones. A las 2.50 P. M., r o m p i ó el fuego la artillería o infantería situada en el ala opuesta en que nos encontrábam o s . M o m e n t o s después r o m p i ó el fuego la batería de mi m a n d o , concretándose a impedir, a varias divisiones d o infantería i de caballería del enemigo, que avanzasen en la dirección en que esta batería se encontraba. Estas fueron rechazadas i obligadas a retirarse. A las 4.40 P. M., suspendí el fuego por haberse retirado y a el enemigo. El n ú m e r o de disparos fué de 43, todas granadas, a una dis03

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GUERRA

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DEL

tancia que variaba entre 2 i 3,000 metros. Los oficiales q u e se encontraron en esta batería, teniente F i l o m e n o Besoain i alféreces José Manuel Ortúzar, Santiago F a z i Julio P u e l m a h a n estado a la altura de su deber. La tropa se ha c o n d u c i d o i g u a l m e n t e bien. T e n g o la satisfacción d e c o m u n i c a r a V . S. que n o h a h a b i d o n i n g u n a desgracia personal que lamentar. L o c o m u n i c o a V . S. en c u m p l i m i e n t o d e m i d e b e r . — R o b e r t o Woocl. M e parece u n deber de justicia prevenir a V. S. que el estado d e salud del capitán W o o d , en los m o m e n t o s del c o m b a t e , era alarmante. S o l o su entereza de espíritu, su valor i su d i g n i d a d de militar le m a n t u v i e r o n en su puesto, m a r c h á n d o s e al dia siguiente a Santiago, desahusiado de los m é d i c o s i c o n el permiso correspondiente. D e l ala izquierda: 2. ^ brigada del rejimiento núm. 2 de Artillería. — Campamento de Dolores, Noviembre 20 de 1 8 7 9 . — S e ñ o r c o m a n d a n t e : — M e b a g o un deber de dar cuenta a U d . de las novedades ocurridas en la brigada de mi mando durante el combate que tuvo lugar el dia de ayer entre nuestro ejército i las fuerzas aliadas enemigas. C o m o a las 8 A . M. regresé a este campamento desde la estación de J a z p a m p a con 4 piezas de montaña cou que salí de dicho punto la noche anterior, encontrando al ejército distribuido en el cerro de la Encañada, donde en el acto tomé posesión en la punta saliente que mira al N o r e s te, quedando la 3. sección de la batería i una ametralladora que habia dejado el dia anterior en el campamento, colocada en la altura Sureste de dicho cerro, unida a la batería de montaña de la 3. brigada, que se hallaba al. mando del sarjento mayor señor don José de la Cruz Salvo. d

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E n esta disposición esperamos las órdenes convenientes para romper el fuego sobre el enemigo que se aproximaba a nuestras posiciones, lo que efectuó esta batería a las 3 P. M . tan pronto c o m o el primer disparo de canon se dejó oir en la del Sureste i a una distancia de 2,000 metros, haciéndose poco después el combate jeneral. E l enemigo, que marchaba en columna cerrada i algunos cuerpos en el o r den de batalla con sus guerrillas de frente, fué en pocos m i nutos dispersado i puesto en vergonzosa fuga, esceptuando uno o dos batallones que, tomando posesión del establecimiento de salitre que se encuentra al Este, trataban de asaltar la batería de montana de la 3. brigada, a cuyos cuerpos dediqué una atenciou preferente para impedirles su acceso. R e h e c h o de nuevo el grueso del ejército enemigo, el ataque de nuestras fuerzas se dirijió a él i alternativamente se siguió disparando sin interrupción hasta las 5.15 P. M . en que el ejército aliado era dispersado por c o m p l e t o v o l viendo la espalda a nuestras posesiones. rt

Me veo en el doloroso deber de participar a U d . que en la mitad del combate cayó gravemente herido de una bala de rifle en el costado izquierdo, el capitán de la batería don Delfín Carvallo, que se encontraba en ese momento c a m biando el anillo obturador de una de las piezas, i l u e g o después, también heridos de mas o menos gravedad, seis artilleros sirvientes, los que en el acto fueron reemplazados con la jente de reserva. C o m o las circunstancias lo p e r m i tían, se remitieron los heridos a la ambulancia con las p r e cauciones del caso. El valor e intelijencia con que se ha conducido el capitán Carvallo, tanto en el acto del combate c o m o en las distintas comisiones que le ha confiado el cuartel jeneral en los últimos chas, lo hacen acreedor a la especial consideración de U d . , lamentando por mi parte, c o m o una verdadera d e s gracia, el estado de postración en que se encuentra. E n la 3. ^ secciou, que estaba al Sureste al mando del alférez don Jenaro Freiré, el enemigo fué batido desde los mismos cañones i obligado desde allí a retroceder, causándose un muerto i 35 heridos, de cuyas circunstancias i demás ocurridas, comunicará a U d . el sarjento mayor don José de la Cruz Salvo. Con respecto a la batería de campaña de la brigada de mi mando, solo he podido presenciar las magníficas p u n terías i motíferos efectos en el campo e n e m i g o , de la que

PACIFICO.

por estar bajo la dirección de U d . , omito el parte que no ha pasado su comandante sobre los pormenores del c o m bate. H e m o s tenido un consumo durante la acción de 2 1 7 granadas K r u p p de percucion i 3,330 tiros a bala de carabina W i n c h e s t e r sin incluir al gasto de munición ocurrido en la 3 . sección. A d j u n t o a U d . por separado una relación de los señores oficiales i tropa que han tomado parte en el combate, otra de las bajas ocurridas i oportunamente daré cuenta a Ud. del número de animales muertos, equipo de tropa estraviado o perdido. ' N o dejaría terminado este parte sin manifestar a U d . el buen comportamiento de los señores oficiales i tropa que han permanecido a mis órdenes, haciendo una especial mención del teniente don J . A . Errázuriz i del alférez don Juan Bautista Cárdenas, que se han mostrado con un v a lor i serenidad sobresalientes.—-Dios guarde a U d . — B . Montoya.—Al comandante del rejimiento núm. 2 de A r tillería. El c o m a n d a n t e de artillería agrega lo siguiente a c o n tinuación de ese parte: N o debo pasar adelante sin decir una palabra siquiera sobre el j e f e de la batería, c u y o parte acabo de trascribir. Sereno i valeroso, defendió su puesto i m a n t u v o en las horas de peligro alto el espíritu d e sus subordinados. 5 3

1. compañía, de la 2. brigada,.—Campamento de D o lores, N o v i e m b r e 20 de 1 8 7 9 . — S e ñ o r c o m a n d a n t e : D e s p u é s de vencidas las dificultades de trasporte desde Pisagua a este c a m p a m e n t o , tanto en el dia c o m o en toda la n o c h e del dia 18 del presente, de la batería K r u p p 7.05, q u e está a mis inmediatas órdenes, por instrucciones impartidas por V. S. se situó ésta en una p e q u e ñ a altura al pié de los cerros de la E n c a ñ a d a en la p a m p a del Tamarugal. En esta posición se esperó al e n e m i g o , q u e p o c o después se divisó al frente, a p r o x i m á n d o s e a las 3 P. M. al alcance d e nuestros fuegos. d

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Se r o m p i e r o n éstos contra gruesas masas q u e trataban d e avanzar en c o l u m n a s cerradas, t o m a n d o la izquierda d e la línea de operaciones. El e n e m i g o fué d e s h e c h o tres veces i obligado a retroceder unas, i otras a tomar u n a d i r e c c i ó n horizontal a nuestra posición. Se hicieron c o n los cañones 180 disparos i 720 c o n la ametralladora, a pesar de haber p r o c u r a d o c o n s u m i r el m e n o r n ú m e r o de municiones. El resultado de nuestros disparos Y . S. lo p u d o presenciar, por ello m e abstengo de manifestarlo, l i m i t á n d o m e tan solo a decir a V. S. q u e n u n c a se h i z o fuego a m e n o s de 3,000 metros. L a ametralladora estuvo a cargo del alférez d o n Z a c a rías Torreblanca, f u n c i o n a n d o a 1,500 metros i contra líneas de guerrillas que trataron de reforzarse. Las cuatro piezas de que se c o m p o n e la batería estuvieron durante el c o m b a t e bajo la dirección del teniente d o n F e d e r i c o 2. ° W a l t o n , alféreces d o n Jesús María Diaz, d o n C a u p o lican V i l l o t a i e l que suscribe. N o h u b o , señor c o m a n d a n t e , desgracia personal q u e lamentar, a n o ser u n p e q u e ñ o g o l p e de bala que recibió en una pierna el s o l d a d o J o s é Luis Hermosilla. Tres caballos fueron heridos de alguna gravedad. El material h a d a d o pruebas de su escelencia, n o h a b i e n d o sufrido deterioro alguno, i t o d o el personal h a c u m p l i d o c o n su deber. Es c u a n t o tengo q u e p o n e r en su c o n o c i m i e n t o respecto a l o practicado por la batería en el c o m b a t e del 19 del presente. D i o s g u a r d e a Y. S.—Santiago

Frías.

Este c o m a n d a n t e de batería se c o n d u j o c o n serenidad i valor. D e l c e n t r o . — C a m p a m e n t o de D o l o r e s , N o v i e m b r e 20 de 1 8 7 9 . — S e ñ o r c o m a n d a n t e : A n t e a y e r , después de un r e c o n o c i m i e n t o que por orden del Jefe d e Estado Mayor h i c e a tres o cuatro leguas de aquí, encontré la noticia de la a p r o x i m a c i ó n del e n e m i g o c o n fuerzas considerables i c o n ella la orden de m a n d a r artillería c o n una división q u e debia m a r c h a r a su encuentro. D e s p u é s de anochecer, salí c o n la batería rayada de b r o n c e d e a 4 i una sección K r u p p del m i s m o calibre,


CAPITULO S E G U N D O .

a c o m p a ñ a n d o una fuerza c o m o d e 1,-500 h o m b r e s , que a las órdenes del c o r o n e l A m u n á t e g u i , partió de este c a m p a m e n t o . E n Santa Catalina, c o m o 5 millas al Sur, supim o s por dos h o m b r e s q u e t o m a r o n nuestras avanzadas, que el grueso del ejército aliado m a r c h a b a también sobre Dolores por la m i s m a ruta en q u e nos hallábamos. T o m a d a s las providencias del caso, nos dispusimos a resistir; pero el e n e m i g o n o se presentó en toda la n o c h e . A l amanecer, nos retiramos a nuestro c a m p o , persuadidos de que el ejército contrario habia pasado en la n o c h e por nuestro flanco d e r e c h o t o m a n d o otra via. Llegamos a la oficina San Francisco, o c u p a d a por nuestros Cazadores a caballo, i ahí supimos de cierto lo q u e sospechábamos, i s u b i e n d o al cerro de la E n c a ñ a d a , a c u y o pié se halla el establecimiento m e n c i o n a d o , t o m ó posiciones en su cima nuestra división i c o l o q u é en la cresta q u e mas d o m i n a b a el c a m p o e n e m i g o , la batería de b r o n c e , i en el flanco i z quierdo la sección K r u p p , u n p o c o mas avanzada. E n aquella situación q u e d é o c u p a n d o el ala izquierda de toda la línea de batalla, situación q u e mas tarde habia de escitar v i v a m e n t e la codicia del e n e m i g o . Serian c o m o las 7 A . M. del dia 19, i desde esta hora c o m o hasta las 3 P. M. las filas contrarias se o c u p a r o n en tomar posiciones, ajenas, al parecer, de empeñar c o m b a t e en aquel dia, c o n desventaja indudable de nuestra c o n v e niencia de impedir la u n i ó n del ejército del N o r t e c o n el del Sur, que teníamos delante, en el caso de u n m o v i m i e n t o c o m b i n a d o entre a m b o s . A las 3.10, c o n orden c o m p e t e n t e , disparé el primer tiro c o n una pieza K r u p p sobre una c o l u m n a enemiga q u e avanzaba a tomar abrigo en una posición d o m i n a d a por mis fuegos; este primer disparo fué c o m o una señal eléctrica dada a los aliados para r o m p e r los suyos, c o n fuerzas m u i superiores a las nuestras. D o s veces la artillería de m i m a n d o fué atacada por el e n e m i g o , talvez por verla débilmente apoyada, hasta caer asaltantes c o m o a 10 metros d e la b o c a de nuestros cañones, i otras tantas fué rechazado por los artilleros que desplegué en tiradores delante de las piezas, ayudados por alguna fuerza del A t a c a m a que nos a c o m pañó, distinguiéndose entre éstos, por su entusiasmo i ardor, el ayudante d o n Cruz Daniel Ramírez i algunos soldados del C o q u i m b o que también t o m a r o n parte en el segundo asalto. Despejado de enemigos nuestro frente i nuestro flanco, volvimos a las piezas i c o n t i n u a m o s el fuego hasta que se estinguieron los del contrario en toda su línea. Eran c o m o las G.l 5 P. M. La defensa de nuestra batería nos h a costado sensibles bajas q u e ascienden a 30: 7 muertos i 23 heridos, de los 54 h o m b r e s que t o m a r o n parte en el c o m b a t e . La demás fuerza de la batería la m a n t u v e en la reserva i en el c u i dado de las muías, al abrigo de todos los fuegos. Entre los muertos, figura mi ayudante, teniente d o n Diego A . A r g o m e d o , i entre los heridos, el capitán de la batería d o n Pablo Urízar que, batiéndose d e n o d a d a m e n t e , recibió u n a bala en el p e c h o ; el alférez d o n J u a n García V. otra on el brazo izquierdo, i el alférez d o n G u i l l e r m o Nieto, que fué herido l e v e m e n t e en la m u ñ e c a de una mano. Mi corneta de órdenes, A n t o n i o L ó p e z , recibió u n balazo en la cabeza que le causó una grave herida. H u b o también u n soldado de la 1 . de la 1. , J o s é H e r n á n dez, que al desempeñar la c o m i s i ó n de llevar agua a los combatientes, c a y ó del caballo herido en el brazo izquierdo. 03

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Los dos partes adjuntos darán a c o n o c e r a Y . S. la lista nominal de nuestras bajas i los deterioros que h e m o s sufrido en el material i armamento portátil. T u v i m o s dos piezas fuera de c o m b a t e por la violencia del retroceso de las piedras; disparamos 130 proyectiles en las 3 horas q u e duró el c o m b a t e i se agotaron todas las m u n i c i o n e s de carabina, de tal m o d o , q u e nuestros soldados tomaban los rifles de los que caian en la infantería. Los oficiales i tropa h a n llenado d i g n a m e n t e su deber, i puedo asegurar q u e entre aquéllos n o hai uno que n o se

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haya c o n d u c i d o c o n bizarría. L a circunstancia de caer 4 de los 8 q u e ú n i c a m e n t e tenia a mis órdenes, demuestra la serenidad c o n que afrontaron el nutrido fuego del enem i g o . I son, fuera de los heridos y a n o m b r a d o s , el teniente d o n E d u a r d o Sanfuentes, q u e c o m a n d a b a l a . sección K r u p p , i alféreces, d o n Jenaro Freiré, d o n Eraclio A l a m o s i don Guillermo Armstrong. D i o s guarde a V . S.—J. de la C. Salvo. E l valor i lo acertado de las medidas tomadas por este j e f e i m p i d i e r o n q u e la batería de su m a n d o cayera en p o d e r del e n e m i g o . Justo es, pues, q u e haga d e él una especial m e n c i ó n . Las baterías de c a m p a ñ a del capitán Villarreal i de m o n t a ñ a del capitán W o o d , situadas a la derecha de nuestra línea, i m p i d i e r o n la a p r o x i m a c i ó n del e n e m i g o al portezuelo que c o n d u c e a las aguadas de Dolores, sin d u d a alguna, objetivo de aquél por ese costado. N o sucedió así en el ala izquierda por d o n d e el enemig o se acercó bastante, pues a mas del interés de estas aguadas, tenia el paso espedito al N o r t e , una marcha i retirada segura al Este, para tomar el c a m i n o de Tarapacá pasando por la quebrada de d i c h o pueblo o una contram a r c h a sobre P o z o A l m o n t e i demás p u n t o s del departamento. E l e n e m i g o , c o m p r e n d i e n d o m u i bien tales ventajas i la otra m u i principal de dominar las alturas del cerro mas elevado de la Encañada, quiso aprovechar las facilidades de la subida, los accidentes de terreno de nuestros sitios i además las circunstancias de n o haber n i n g ú n cuerpo de infantería q u e las defendiera, sino una batería francesa de m o n t a ñ a c o l o c a d a en la cima. Por felicidad, en este costado i a la izquierda figuraban tres baterías de artillería: la francesa arriba indicada i que V . S. o r d e n ó establecer, la de m o n t a ñ a del m a y o r M o n t o y a i capitán Carvallo, que y o c o l o q u é en la falda de la izquierda d e u n cerro de la m i s m a cadena, i p o r último, la de c a m p a ñ a m a n d a d a por el capitán d o n Santiago Frias, que situé sobre u n p e q u e ñ o m o r r o de c i n c o metros de altura al lado de la línea férrea i que d o m i n a en parte la p a m p a del Tamarugal. L o s fuegos c o m b i n a d o s de estas baterías pudieron, en tres ocasiones, contener mas allá de 3,000 metros de distancia las c o l u m n a s que c o m p o n i a n el grueso del ejército e n e m i g o . E n n i n g ú n m o m e n t o p u d o éste hacer avanzar fuerzas considerables i organizadas hacia nuestras posiciones. Apenas sí lijeras guerrillas ocultas en las sinuosidades del terreno, tras de parapetos de caliche o metidas en fosos, venían a fusilar a los artilleros que n o tenían a su frente fuerza alguna que los apoyara. El rejimiento 3. ° de línea, que defendía nuestros flancos i la retaguardia de la batería del capitán Frias, lo m i s m o que el frente de la batería del capitán Carvallo, i m p i d i ó la a p r o x i m a c i ó n de esas guerrillas al ala izquierda. El señor c o m a n d a n t e Castro, del c u e r p o m e n c i o n a d o , atendiendo m i p e d i d o , m a n d ó a una de sus compañías guerrilleras c o n el o b j e t o de despejar las enemigas, i después el c o m a n d a n t e del Yalparaiso, señor coronel N i ñ o , c o m p r e n d i e n d o lo acertado de esta medida, hizo lo m i s m o c o n t o d o su batallón. D e esta manera, rechazadas las fuerzas que intentaron atacar la batería del señor Salvo c o n el o p o r t u n o ausilio de d o s c o m p a ñ í a s del A t a c a m a i del C o q u i m b o , c o m o está detallado en el parte de ese j e f e , deshechas por el 3. ° las guerrillas de que h e h a b l a d o en c o m p a ñ í a del Yalparaiso, i detenidas a largas distancias por los fuegos de la artillería las gruesas c o l u m n a s del enemigo, éste trató, sin conseguirlo^de organizarse a mas de 5,000 m e tros, q u e d a n d o por consiguiente concluida la batalla. Eran las 5.30 P. M. M u i p o c o tengo que agregar c o n respecto a los p o r m e nores del servicio a lo que dicen los partes de los c o m a n dantes de batería que he tenido el h o n o r de trascribir. L a artillería, señor, estuvo el dia indicado a la altura


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G U E R R A D E L PACIFICO

del prestijio de nuestro ejército. Llenó su misión i tengo el gusto de manifestar a V. S. q u e los señores jefes i oficiales demostraron en ese dia el valor tranquilo e intelij e n t e , tan indispensable para el servicio de este i m p o r t a n t e arte. L o s artilleros sirvientes se c o n d u j e r o n c o m o se c o n d u c e n siempre los soldados de Chile. L a batería de c a m p a ñ a del activo e intelijente capitán Flores, a las órdenes del distinguido m a y o r Fuentes, forzó la marcha cuatro horas consecutivas, salvando las dificultades del terreno para llegar a tomar parte en la acción, lo que consiguió a última hora. Esta batería la d e j é en el c a m i n o el dia anterior o b e d e c i e n d o a órdenes superiores. El c o m a n d a n t e d o n J o s é Manuel N o v o a i su ayudante, el capitán Gallinato, que se habían q u e d a d o en Pisagua por asuntos del servicio, llegaron durante lo mas recio de la batalla: el primero a c o m p a ñ ó al señor Jeneral en Jefe i el s e g u n d o pasó a una de las baterías. M e es doloroso tener que manifestar a V . S. la m u e r t e del teniente d o n D i e g o A . A r g o m e d o , que c a y ó en su puesto d e m o s t r a n d o serenidad i valor incontrastables. Los comandantes de batería, capitanes Carvallo i U r í zar, heridos gravemente, son dos oficiales distinguidos, n o solo por su valor, ilustración i c o n o c i m i e n t o s en el arma, sino también por su carácter i constancia en el trabajo. A m b o s poseen la virtud mas bella que p u e d e tener u n h o m b r e distinguido: la modestia. L a pérdida de estos d o s j ó v e n e s seria inmensa para la artillería d e Chile. E l teniente K ó e l l e r recibió un g o l p e d e bala en la e s palda, i los alféreces N i e t o i García fueron heridos, el primero levemente i el s e g u n d o de alguna gravedad. I n c l u y o la lista de los artilleros muertos i heridos, l o m i s m o que la de m u n i c i o n e s consumidas. D u r a n t e la batalla m e sirvieron de ayudantes el capitán d o n Basilio Dávila i el alférez porta-estandarte d o n Salvador L. de Guevara, manifestándose severos i activos en el d e s e m p e ñ o d e las comisiones que se les e n c o m e n d a b a . T e r m i n o , señor, h a c i e n d o especial r e c o m e n d a c i ó n del c i r u j a n o de este c u e r p o d o n Elias Lillo, q u e subió los cerros c i n c o veces durante la batalla, reeojiendo i p r e s tando ausilio a los heridos, i d i c i e n d o q u e cada u n o d e los oficiales del parque c u m p l i ó perfectamente c o n sus obligaciones. D i o s guarde a V . S. J.

VELAZQUEZ.

Al señor Jeneral en Jefe del ejército.

table término, deja en su sitio que, venturosamente para el Perú, no es de los menos honrosos, el patriotismo, el valor i la honra de nuestros soldados, cruzados en su m a r cha de triunfo i estraviados en uno de los movimientos estratéjicos mas valientes i justos que puede ofrecer la m e moria de las combinaciones militares. L a toma de Pisagua el 2 de N o v i e m b r e , cambió fundamental i violentamente la manera de ser del ejército que defendía I q u i q u e ; le trazó aritmética e improrrogablemente los dias para perecer de hambre, para deber la subsistencia a la victoria o para abrirse, al menos, paso en busca de una comunicación indispensable i por todas partes cerrada, con S. E . el director de la guerra i el resto del pais de que muí pronto iba a quedar aislado. Sin embargo de ser indudablemente esa única la línea de conducta, ni V . S. ni el que suscribe, ni el ejército pensaron adoptarla en nombre de la necesidad; mui al contrario, si se deliberó fué solo para bnscar el camino a las filas contrarias o el l u gar mas conveniente para el sacrificio, que todos aceptaban con alegre resolución. Recuperar Pisagua, en cuyo suelo se profanaba el de la patria, o conservar Iquique ya por solo su título de cuartel jeneral, era lo que debía decidirse; tanto Y . S. c o m o el que suscribe hicieron diferentes consultas a S. E. el capitán jeneral de Bolivia i a su jefe de vanguardia, sin obtener contestación, sin ver llegar de esas filas, ni el aviso ui la combinación, ni el plan que se esperaba. L a marcha estaba mandada, i se emprendió sin recurso a l g u n o , porque aun cuando el Gobierno tiene celebrado con los señores P u c h , G ó m e z i C . un contrato de provisión de carne, en el cnaPse ha pasado sobre lo escesivo del precio en cambio de la seguridad del suministro, se ha visto del todo burlada esa previsión en el momento en que debió lograrse el fruto de ese sacrificio aceptado solo a tal precio; i la provisión que fué regular mientras la residencia en los pueblos la hizo innecesaria, se suspendió en los dias mismos en que debimos confiar en esa seguridad que creíamos deber a la no pequeña retribución del fisco. Salió el ejército, c o m o a Y . S. le consta, casi desnudo, mui p r ó x i m o a quedar descalzo, desabrigado i hambriento, a luchar, antes qne con el enemigo, con la intemperie i el cansancio durante la noche, para evitar en las pampas el sol abrasador, i, en una palabra, con el equipo que al principio de la campaña era ya inaparente para emprenderla, porque ninguno de los pedidos que V . S. i este despacho han reiterado, fué satisfecho en los siete largos meses de estación en Iquique. 5 3

B. S. J . Mas que el parte de la acción de armas que tuvo lugar en el cantón de Santa Catalina el dia 19 del presente, teng o que dar a V . S. cuenta de la situación de las fuerzas i de las diversas cansas que la lian creado, no obstante los esfuerzos de este E . M. J . para evitarla. Como lo que hoi acontece, tiene en los primeros clias de la campaña i en la manera como se la ha dispuesto, una jeneracion que debe buscarse para encontrar sentido a los sucesos ú l t i m o s ; c o m o este parte tiene qne servir de base al juicio del ejército del Sur ante el pais i ante la historia, he creído de mi deber i se ha de servir V. S permitirme abandonar, hasta cierto punto, la fórmula de esta clase de documentos i dar a éste un carácter tan escepcioñal, c o m o lo son los hechos que deben prestarle materia.

Por fin, el 1 8 , sin brigadas, sin elemento alguno de m o vilidad proporcionada al ejército, porque el señor coronel inspector de c a m p o don Manuel Masías se retiró dejando c o m o única huella de su actividad las cenizas de los almacenes de A g u a Santa, emprendimos sobre el enemigo, después de probar en un lijero choque con la primera avanzada chilena que se nos presentó, la entusiasta decisión d é l o s soldados. A l amanecer del dia 19 avistamos los parapetos de San Francisco, artillados i defendidos por lo mejor, sin duda, de las tropas contrarias, que habían hecho de ellos el centro de sus operaciones sobre las oficinas i la línea férrea. Consultando con V . S. las condiciones de nuestra fuerza, convinimos en estudiar la intención i posición de los enemigos, avanzando algunas divisiones i estableciendo la línea hasta dejar dentro de ella el agua, lo que conseguim o s a p o c a costa, posicionáudonos convenientemente i en situación de tomar con seguridad i calma las medidas mas apropiadas, a medida que se desarrollaran los acontecimientos. Este movimiento, ejecutado con una precisión i un orden admirables, puso de nuestra parte todas las ventajas porque habíamos logrado elejir nuestro campamento i la libertad de acción que permite adoptar i seguir un plau.

L a función de armas del 19, presentada aisladamente, seria algo d'e imposible esplicacion, que envolvería en una atmósfera de dudas i sospechas el crédito de la nación i su ejército; pero ese m i s m o suceso, colocado en su propio lugar, iluminado con el ausilio del cuadro entero de la situación a que ha servido de desgraciado pero natural e inevi-

E n ese estado, ordenó V . S. que se le enviaran una división de infantería, un rejimiento de caballería i seis piezas de artillería para unirla a la división de esploracion i a la primera brigada de la primera división del ejército aliado, i que el que suscribe, con el cuerpo de ejército que quedaba a sus órdenes, atacara la posición por el flanco izquierdo,

PARTES OFICIALES ESTADO

M A Y O R

JENERAL

DEL

PERUANOS. EJÉRCITO DEL

SUR.

Tarapacá, Noviembre 23 de 1879.


CAPITULO

mientras lo verificaba V . S. por la derecha. Posteriormente i a instancias mias, se resolvió emplear lo que quedaba de la tarde en dar a la tropa el alimento debido i descanso necesario para emprender un ataque con todas las probabilidades de éxito, i el que suscribe comunicó esta determinación a los jefes superiores, i habló a la tropa que estaba a sus i n m e diatas órdenes, que lo recibió alborozada i entusiasta. L a j o r n a d a habia concluido por ese dia i m e retiraba a dirijir i presenciar el reparto de las raciones, cuando los primeros tiros del cañón enemigo i un vivísimo fuego de fusilería, m e obligaron a regresar a las posiciones avanzadas, en las cuales, sin orden alguna, se habia c o m p r o m e t i d o un verdadero combate. Las colnmnas lijeras de vanguardia, organizadas en dias auteriores, escalaron el cerro fortificado i no tardaron en seguirlas los cuerpos de la división vanguardia; el batallón A y a c n c h o , de la de Esploraeiou i algunas otras fuerzas de la división primera. Ése ataque, visto solo c o m o un esfuerzo del valor, c o m o un fruto de la resolución mas decidida i heroica, honra el valor e ilustra las armas nacionales. Tres veces ganaron nuestros valientes la altura i desalojaron a los artilleros apoderándose de las piezas bajo el fuego de los K r u p p s , d é l a s ametralladoras i de una infantería mui superior, defendida por zanjas i parapetos; pero las fuerzas del ejército aliado, en c o m p l e ta dispersión, sin orden, sin que nada autorizara ese p r o c e dimiento, rompieron un fuego mortífero para nuestros soldados e inútil contra el enemigo. El c a m p o se cubrió de esos soldados fuera de filas que disparaban desde largas distancias, avanzaban a capricho o escojian un lugar para coutinuarquemando sus municiones sin dirección ni o b j e t o ; en cada sinuosidad del terreno, tras de cada montón de caliche i aun entre cada agujero abierto por el trabajo, habia un g r u p o que dirijia sns fuegos sin concierto, sin fruto, i produciendo un ruido que aturdía i una confusión que no tardó en envolverlo todo. V . S. c o m o yo, c o m o todo el personal de nuestras inmediatas d e pendencias tuvo que contraerse a contener ese desborde, i aun cuando yo intenté dirijir la altura, el ataque en que estábamos empeñados, ya que sin plan, con ejemplar d e nuedo, euseñaba al enemigo a respetar nuestra bandera, qne se enseñoreaba de sus parapetos; pero tuve que abandonar también ese empeño a ruego de los soldados heridos por la espalda mientras combatían denodadamente. Mientras tanto, sordos a la corneta, indóciles al ruego, a la amenaza, a la exhortación- i a todo, los soldados b o l i vianos sin jefes, continuaban su obra con la precipitación i frenesí propio de quien no tiene otro objeto qne hacer i n contenible el desorden. La conducta de las divisiones bolivianas, que hicieron irreparable la primera imprudencia, que nos improvisaron un campo de batalla inesperado i mas digno de atención que el del enemigo, plan inicuo preparado desde la introducción en nuestras tropas de ciertos h o m b r e s qne han necesitado infamar a su pais para hacer snrjir sus aspiraciones personales, en medio de la ofuscación que debe producir en los espíritus un desastre lejano i cu}'0 colorido d e p e n derá de la intención con que se lo presenten sns mismos autores. A m b i c i o n e s que han llegado al paroxismo i que nada respetan, se dieron cita en el mismo c a m p o de batalla para exhibir ante su patria, c o m o obra de la mala dirección del ilnstre Presidente de la R e p ú b l i c a aliada, lo que no ha sido sino su propia obra: el valor, el patriotismo mismo de esos soldados les han servido de elementos de seducción i, contando con ellos, es que se ha preparado i consumado el descrédito de la propia patria, i una infidencia sin nombre a la alianza que, con tan noble i abnegado celo, representa i consolida con sus virtudes cívicas el capitán jeneral de ese ejército que hemos visto tan fuera de su centro e impulsado a la fuga en nombre de los intereses del pais que tan alevosamente se han falsificado. Es triste consignar tan deplorable estravío; pero debe coustar qne no hemos emprendido una retirada ante las fuerzas chilenas, incapaces de abandonar sus parapetos i reducidas a la actitud mas estrictamente defensiva, sino

SECUNDO.

143

que vimos snrjir la desmoralización en nuestras filas i h e m o s sido víctimas del g o l p e acertado por la perfidia contra dos naciones i contra un principio de trascendencia c o n t i nental, a favor de la confianza de nuestros campamentos. Nuestra artillería, que desde el priucipio se distinguió por su acierto, contuvo la tentativa de ataque de los chilenos en los últimos momentos. Cerró, al fin, la noche i el ejército peruano, moral, unido i dispuesto con igual ardor a los combates, se encontró con el incalificable abandono de la división de caballería qne se retiró en masa del campo de batalla, sin tomar parte en la acción, sin qne hasta ahora se conozca el lugar a donde se ha dirijido, ni los motivos de esa fuga que mutiló un ejército i favoreció la dispersión del otro, dando un funesto ejemplo a todos i manchando el l u s tre de nuestras armas, que habian brillado imponentes sobre las fortificaciones enemigas. L a postración propia de tan penosa jornada después de tres dias de sed, de vijilia, hambre, i mas que ella la p e r s pectiva de la falta absoluta de recursos, porque hasta el agua exijiria encarnizados i estériles combates, nos o b l i g a ron a coordinar un cambio de posición, donde sin esos inconvenientes se preparara el verdadero combate, conforme al plan que cruzaron la deslealtad i la impaciencia. Se acordó pues dirijir la marcha a Tiliviche, satisfacer allí las necesidades de la tropa que todo aseguraba; pero el guia jeneral del ejército, José Cavero, perdió su bestia, muerta en el combate, i aquéllos a quienes tuvimos que confiarnos i la densa niebla, nos estraviarou haciéndonos jirar en un círculo vicioso que nos condujo seis veces al frente del campamento enemigo, sin ninguna hostilidad de parte de é l ; teniendo por último que llegar a esta capital, después de dos penosísimas marchas. Fué en la primera jornada donde tuvo lugar la pérdida de la artillería, i el comandante jeneral del arma la esplica en estos términos: "Creyéndose abandonados los artilleros i espuestos a caer de un m o m e n t o a otro en m a nos del enemigo, que podría llegar por la línea férrea, m u i inmediatos de la cual estábamos, resolvieron inutilizar el material, clavando las piezas, destrozando las ruedas i cajas de munición i retirando, en fin, las malas que pudieron q u e dar en pié después de dejar su carga: de todo esto solo tuve conocimiento horas después, en que reuniéndose a mí el comandante de la brigada, mayor Pueutej me informé de lo ocurrido." E n acápites anteriores decía el m i s m o comandante j e n e ral preveyeudo lo qne sucedía mas tarde. " E n ese estado de indecisiones resolví volver a mi campo donde dispuse lo necesario para dormir allí, i creyendo alguu asalto nocturno, ordené al mayor, comandante de la brigada, hiciera alistar punsones i harponados para que, en caso inevitable, clavaran las piezas i continuara la defensa con los m o s qnetones, parapetados en el carrizal mas inmediato a retaguardia." La desaparición total del ejército boliviano i la existencia del nuestro, sin mas que las pérdidas del combate, horroroso testimonio de nuestro valor, i las muí pocas producidas por la fatiga, garantizan la moralidad i abnegación probada de nuestras tropas en el peligro. Los partes divisionarios que completan éste, darán a V . S. mas detallado conocimiento d é l a s operaciones de cada cuerpo, i las relaciones que les sirven de anexos perpetúan la conducta de los que faltaron a su deber, abandonando las filas, i reclaman el castigo que merece esta traición, primero a la patria, después al ejército de que forman parte. Sírvase V . S. dar a este oficio el jiro correspondiente: por mi parte solo debo agregar que con escepcion de los anotados cu la lista de faltas, los señores jefes i oficiales de este E . M. J . del ejército, i la tropa del Perú, han c u m plido patrióticamente su deber, mereciendo especial m e n ción el jefe de la sección de estadística don Enlejió Seguin, que sin pertenecer al ejército me ha servido de avadante, recorriendo la línea con notable valor, contribuyendo a los esfuerzos comunes para reorganizar la fuerza aliada que se desbordaba. V . S. ha podido apreciar por sí mismo l a c ó n -


GUERRA

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DEL

del prestijio de nuestro ejército. Llenó su m i s i ó n i tengo el gusto de manifestar a V. S. q u e los señores jefes i oficiales demostraron en ese dia el valor tranquilo e intelij e n t e , tan indispensable para el servicio de este importante arte. Los artilleros sirvientes se c o n d u j e r o n c o m o se c o n d u c e n siempre los soldados de Chile. L a batería de c a m p a ñ a del activo e intelijente capitán Flores, a las órdenes del distinguido m a y o r Fuentes, forzó la marcha cuatro horas consecutivas, salvando las dificultades del terreno para llegar a tomar parte en la acción, lo que consiguió a última hora. Esta batería la d e j é en el c a m i n o el dia anterior o b e d e c i e n d o a órdenes superiores. El c o m a n d a n t e d o n José Manuel N o v o a i su ayudante, el capitán Gallinato, que se habían q u e d a d o en Pisagua por asuntos del servicio, llegaron durante lo mas recio de la batalla: el primero a c o m p a ñ ó al señor Jeneral en Jefe i el segundo pasó a una de las baterías. M e es doloroso tener que manifestar a V . S. la m u e r t e del teniente d o n D i e g o A . A r g o m e d o , que c a y ó en su puesto d e m o s t r a n d o serenidad i valor incontrastables. Los comandantes de batería, capitanes Carvallo i U r í zar, heridos gravemente, son d o s oficiales distinguidos, n o solo por su valor, ilustración i c o n o c i m i e n t o s en el arma, sino también por su carácter i constancia en el trabajo. A m b o s poseen la virtud mas bella q u e p u e d e tener u n h o m b r e distinguido: la modestia. L a pérdida de estos d o s j ó v e n e s seria inmensa para la artillería d e Chile. E l teniente K o e l l e r recibió u n g o l p e de bala en la espalda, i los alféreces N i e t o i García fueron heridos, el primero levemente i el segundo de alguna gravedad. I n c l u y o la lista de los artilleros m u e r t o s i heridos, lo m i s m o que la de m u n i c i o n e s consumidas. D u r a n t e la batalla m e sirvieron de ayudantes el capitán d o n Basilio Dávila i el alférez porta-estandarte d o n Salv a d o r L. de Guevara, manifestándose severos i activos en el d e s e m p e ñ o de las comisiones que se les e n c o m e n d a b a . T e r m i n o , señor, h a c i e n d o especial r e c o m e n d a c i ó n del c i r u j a n o d e este c u e r p o d o n Elias Lillo, q u e subió los cerros c i n c o veces durante la batalla, r e c o j i e n d o i p r e s tando ausilio a los heridos, i d i c i e n d o q u e cada u n o d e los oficiales del parque c u m p l i ó perfectamente c o n sus obligaciones. D i o s guarde a V . S. J.

VELAZQÜEZ.

Al señor Jeneral en Jefe del ejército.

PACIFICO

table término, deja en su sitio que, venturosamente para el Perú, no es de los menos honrosos, el patriotismo, el valor i la honra de nuestros soldados, cruzados en su m a r cha de triunfo i estraviados en uno de los movimientos estratéjicos mas valientes i justos que puede ofrecer la rhemoria de las combinaciones militares. L a toma de Pisagua el 2 de N o v i e m b r e , cambió fundamental i violentamente la manera de ser del ejército que defendia I q u i q u e ; le trazó aritmética e improrrogablemente los dias para perecer de hambre, para deber la subsistencia a la victoria o para abrirse, al menos, paso en busca de una comunicación indispensable i por todas partes cerrada, con S. E. el director de la guerra i el resto del pais de que mui pronto iba a quedar aislado. Sin embargo de ser indudablemente esa única la línea de conducta, ni V . S. ni el que suscribe, ni el ejército pensaron adoptarla en nombre de la necesidací; muí al contrario, si se deliberó fué solo para buscar el camino a las filas contrarias o el l u gar mas conveniente para el sacrificio, que todos aceptaban con alegre resolución. Recuperar Pisagua, en cuyo suelo se profanaba el de la patria, o conservar Iquique ya por solo su título de cuartel jeneral, era lo que debía decidirse; tanto V . S. c o m o el que suscribe hicieron diferentes consultas a S. E. el capitán jeneral de Bolivia i a su jefe de vanguardia, sin obtener contestación, sin ver llegar de esas filas, ni el aviso ni la combinación, ni el plan que se esperaba. L a marcha estaba mandada, i se emprendió sin recurso a l g u n o , porque aun cuando el Gobierno tiene celebrado con los señores P u c h , G ó m e z i C . un contrato de provisión de carne, en el cnabse ha pasado sobre lo escesivo del precio en cambio de la seguridad del suministro, se ha visto del todo burlada esa previsión en el m o m e n t o en que debió lograrse el fruto de ese sacrificio aceptado solo a tal precio; i la provisión que fué regular mientras la residencia eu los pueblos la hizo innecesaria, se suspendió en los dias mismos en que debimos confiar en esa seguridad que creiamos deber a la no pequeña retribución del fisco. Salió el ejército, como a V . S. le consta, casi desnudo, mui p r ó x i m o a quedar descalzo, desabrigado i hambriento, a luchar, antes que con el enemigo, con la intemperie i el cansancio durante la noche, para evitar en las pampas el sol abrasador, i, en una palabra, con el equipo que al principio de la campiaña era ya inaparente para emprenderla, porque ninguno de los pedidos que V . S. i este despacho han reiterado, fué satisfecho en los siete largos meses de estación eu Iquique. 5 3

Tarapacá, Noviembre 23 de 1879. B. S. J . Mas que el parte de la acción de armas que tuvo lugar en el cantón de Santa Catalina el dia 19 del presente, teng o que dar a V . S. cuenta de la situación de las fuerzas i de las diversas causas que la lian creado, no obstante los esfuerzos de este E . M. J . para evitarla. Como lo que hoi acontece, tiene en los primeros dias de la campaña i en la manera c o m o se la ha dispuesto, una jeneracion que debe buscarse para encontrar sentido a los sucesos ú l t i m o s ; c o m o este parte tiene que servir de base al juicio del ejército del Sur ante el pais i ante la historia, he creido de mi deber i se ha de servir V. S permitirme abandonar, hasta cierto punto, la fórmula de esta clase de documentos i dar a éste un carácter tan escepcioiial, c o m o lo son los hechos que deben prestarle materia.

P o r fin, el 18, sin brigadas, sin elemento alguno de m o vilidad proporcionada al ejército, porque el señor coronel inspector de c a m p o don Manuel Masías se retiró dejando c o m o única huella de su actividad las cenizas de los a l m a cenes de A g u a Santa, emprendimos sobre el enemigo, después de probar en un lijero choque con la primera avanzada chilena que se nos presentó, la entusiasta decisión de los soldados. A l amanecer del dia 19 avistamos los parapetos de San Francisco, artillados i defendidos por lo mejor, sin duda, de las tropas contrarias, que habiau hecho de ellos el centro de sus operaciones sobre las oficinas i la línea férrea. Consultando con V . S. las condiciones de nuestra fuerza, convinimos en estudiar la intención i posición de los euemigos, avanzando algunas divisiones i estableciendo la línea hasta dejar dentro de ella el agua, lo que conseguimos a poca costa, posiciónáudonos convenientemente i en situación de tomar con seguridad i calma las medidas mas apropiadas, a medida que se desarrollaran los acontecimientos. Este movimiento, ejecutado con una precisión i un orden admirables, puso de nuestra parte todas las ventajas porque habíamos logrado elejir nuestro campamento i la libertad de acción que permite adoptar i seguir un plan.

L a función de armas del 19, presentada aisladamente, seria algo d'e imposible esplicacion, que envolvería en una atmósfera de dudas i sospechas el crédito de la nación i su ejército; pero ese m i s m o suceso, colocado en su propio lugar, iluminado con'el ausilio del cuadro entero de la situación a que ha servido de desgraciado pero natural e inevi-

E n ese estado, ordenó V . S. que se le enviaran una división de infantería, un rejimiento de caballería i seis piezas de artillería para unirla a la división de esploracion i a la primera brigada de la primera división del ejército aliado, i que el que suscribe, con el cuerpo de ejército que quedaba a sus órdenes, atacara la posición por el flanco izquierdo,

PARTES OFICIALES ESTADO

M A Y O R

JENERAL

DEL

PERUANOS. EJÉRCITO DEL

SUR.


CAPITULO

mientras lo verificaba V . S. por la derecha. Posteriormente i a instancias mias, se resolvió emplear lo que quedaba de la tarde en dar a la tropa el alimento debido i descanso necesario para emprender un ataque con todas las probabilidades de éxito, i el que suscribe comunicó esta determinación a los jefes superiores, i habló a la tropa que estaba a sus i n m e diatas órdenes, que lo recibió alborozada i entusiasta. La jornada habia concluido por ese dia i me retiraba a dirijir i presenciar el reparto de las raciones, cuando los primeros tiros del cañón enemigo i un vivísimo fuego de fusilería, m e obligaron a regresar a las posiciones avanzadas, en las cuales, sin orden alguna, se habia comprometido mi verdadero combate. Las columnas lijeras de vanguardia, organizadas en dias anteriores, escalaron el cerro fortificado i no tardaron en seguirlas los cuerpos de la división vanguardia; el batallón A y a c u c h o , de la de Esploraciou i algunas otras fuerzas de la división primera. Ese ataque, visto solo c o m o un esfuerzo del valor, c o m o un fruto de la resolución mas decidida i heroica, honra el valor e ilustra las armas nacionales. Tres veces ganaron nuestros valientes la altura i desalojaron a los artilleros apoderándose de las piezas bajo el fuego de los K r u p p s , d é l a s ametralladoras i de una infantería mni superior, defendida por zanjas i parapetos; pero las fuerzas del ejército aliado, en c o m p l e ta dispersión, sin orden, sin que nada autorizara ese procedimiento, rompieron un fuego mortífero para nuestros soldados e inútil contra el enemigo. El c a m p o se cubrió de esos soldados fuera de filas que disparaban desde largas distancias, avanzaban a capricho o escojian un lugar para continuar quemando sus municiones sin dirección ni o b j e t o ; en cada sinuosidad del terreno, tras de cada montón de caliche i aun entre cada agujero abierto por el trabajo, habia un g r u p o que dirijia sus fuegos sin concierto, sin fruto, i produciendo un ruido que aturdía i una confusión que no tardó en envolverlo todo. V . S. c o m o yo, c o m o todo el personal de nuestras inmediatas d e pendencias tuvo que contraerse a contener ese desborde, i aun cuando yo intenté dirijir la altura, el ataque en qne estábamos empeñados, ya que sin plan, con ejemplar d e nuedo, enseñaba al e n e m i g o a respetar nuestra bandera, qne se enseñoreaba de sus parapetos; pero tuve que abandonar también ese empeño a ruego de los soldados heridos por la espalda mientras combatían denodadamente. Mientras tanto, sordos a la corneta, indóciles al ruego, a la amenaza, a la exhortación- i a todo, los soldados b o l i vianos sin jefes, continuaban su obra con la precipitación i frenesí propio cíe quien no tiene otro objeto qne hacer i n contenible el desorden.

SECUNDO.

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que vimos snrjir la desmoralización en nuestras filas i h e m o s sido víctimas del golpe acertado por la perfidia contra dos naciones i contra un principio de trascendencia c o n t i nental, a favor de la confianza de nuestros campamentos. Nuestra artillería, que desde el priucipio se distinguió por su acierto, contuvo la tentativa de ataque de los chilenos en los últimos momentos. Cerró, al fin, la noche i el ejército peruano, moral, unido i dispuesto con igual ardor a los combates, se encontró con el incalificable abandono de la división de caballería qne se retiró en masa del c a m p o de batalla, sin tomar parte en la acción, sin que hasta ahora se conozca el lugar a donde se ha dirijido, ni los motivos de esa fuga que mutiló un ejército i favoreció la dispersión del otro, dáñelo un funesto ejemplo a todos i manchando el l u s tre de nuestras armas, que habían brillado imponentes sobre las fortificaciones enemigas. L a postración propia de tan penosa jornada después de tres dias de sed, de vijilia, hambre, i mas qne ella la p e r s pectiva de la falta absoluta de recursos, porque hasta el agua exijiria encarnizados i estériles combates, nos o b l i g a ron a coordinar un cambio de posición, donde sin esos i n convenientes se preparara el verdadero combate, conforme al plan que cruzaron la deslealtatl i la impaciencia. Se acordó pues dirijir la marcha a Tiliviche, satisfacer allí las necesidades de la tropa qne todo aseguraba; pero el guia jeneral del ejército, José Cavero, perdió su bestia, muerta en el combate, i aquéllos a quienes tuvimos que confiarnos i la densa niebla, nos estraviaron haciéndonos jirar en un círculo vicioso que nos condujo seis veces al frente del campamento enemigo, sin ninguna hostilidad de parte de é l ; teniendo por último que llegar a esta capital, después de cíos penosísimas marchas. Fué en la primera jornada donde tuvo lugar la pérdida de la artillería, i el comandante jeneral del arma la esplica en estos términos: "Creyéndose abandonados los artilleros i espuestos a caer de un m o m e n t o a otro en m a nos del enemigo, que podría llegar por la línea férrea, mni inmediatos de la cual estábamos, resolvieron inutilizar el material, clavando las piezas, destrozando las ruedas i cajas de munición i retirando, en fin, las muías que pudieron q u e dar en pié después de dejar su carga: de todo esto solo tuve conocimiento horas después, en que reuniéndose a mí el comandante de la brigada, mayor PueuteJ me informé de lo ocurrido."

E n acápites anteriores decia el m i s m o comandante j e n e ral preveyeudo lo que sucedía mas tarde. " E n ese estado de indecisiones resolví volver a mi c a m p o donde dispuse lo necesario para dormir allí, i creyendo alguu asalto nocturno, ordené al mayor, comandante de la brigada, hiciera alistar punsones i harponados para que, en caso inevitable, La conducta de las divisiones bolivianas, que hicieron clavaran las piezas i continuara la defensa con los m o s irreparable la primera imprudencia, qne nos improvisaron qnetones, parapetados en el carrizal mas inmediato a retaun campo de batalla inesperado i mas digno de atención guardia." que el del enemigo, plan inicuo preparado desde la introducción en nuestras tropas de ciertos h o m b r e s que han neLa desaparición total del ejército boliviano i la existencia cesitado infamar a su pais para hacer snrjir sns aspiraciodel nuestro, sin mas que las pérdidas del combate, horrones personales, en medio de la ofuscación que debe producir roso testimonio de nuestro valor, i las mui pocas producidas en los espíritus un desastre lejano i cuyo colorido depen- por la fatiga, garantizan la moralidad i abnegación probada derá de la intención con que se lo presenten sus mismos de nuestras tropas en el peligro. autores. A m b i c i o n e s que han llegado al paroxismo i que Los partes divisionarios que completan éste, darán a nada respetan, se dieron cita en el m i s m o campo de bata- V . S. mas detallado conocimiento d é l a s operaciones de cada lla para exhibir ante su patria, c o m o obra de la mala d i - cuerpo, i las relaciones que les sirven de anexos perpetúan rección del ilustre Presidente de la R e p ú b l i c a aliada, lo la conducta de los que faltaron a su deber, abandonando qne no ha sido sino su propia obra: el valor, el patriotismo las filas, i reclaman el castigo que merece esta traición, mismo de esos soldados les han servido de elementos de primero a la patria, después al ejército de que forman seducción i, contando con ellos, es qne se ha preparado i parte. consumado el descrédito de la propia patria, i una infidencia Sírvase V . S. dar a este oficio el jiro correspondiente: sin nombre a la alianza que, con tan noble i abnegado celo, por mi parte solo debo agregar que con escepcion de los representa i consolida con sus virtudes cívicas el capitán anotados en la lista de faltas, los señores jefes i oficiales jeneral de ese ejército que hemos visto tan fuera de su de este E . M. J . del ejército, i la tropa del Perú, han c u m centro e impulsado a la fuga en nombre de los intereses plido patrióticamente su deber, mereciendo especial m e n del pais que tan alevosamente se han falsificado. ción el jefe de la sección de estadística don Enlejió Seguin, qne sin pertenecer al ejército me ha servido de ayudante, Es triste consignar tan deplorable estravío; pero debe constar que no hemos emprendido una retirada ante las j recorriendo la línea con notable valor, contribuyendo a los fuerzas chilenas, incapaces de abandonar sns parapetos i ; esfuerzos comunes para reorganizar la fuerza aliada que se reducidas a la actitud mas estrictamente defensiva, sino j desbordaba. V . S. ha podido apreciar por sí mismo la c o n -


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GUERRA

D E L PACIFICO.

dncta de las divisiones, pero no pnedo menos de hacer especial mención de la 2 . i 3. del ejército, que n o m bradas de reserva mantuvieron ese puesto con ejemplar serenidad i disciplina verdaderamente militar en medio del fuego enemigo, sin ceder ni a la exaltación natural que produce el peligro i la efervecencia del combate. Las relaciones de muertos i heridos, son desde luego incompletas por el desorden de la ocasión i por las cansas a que puede atribuirse la desaparición de algunos de los que aun no se incorporan. Dios guarde a V. S . 03

03

BELISARIO

RELACIÓN

SUAREZ.

D E MUERTOS I HERIDOS.

Batallón

Lima núm. 8.

Muertos: subteniente, don Mariano Araujo P a l m a i 46 individuos de tropa. H e r i d o s : sarjento mayor graduado, don José V . V i llarán. Teniente, don Pedro J . Delgado. Soldados: G u i l l e r m o R e i n o s o i R o d o l f o G ó m e z . E n la ambulancia: teniente don Enjenio Galindo. Sarjentos: 1. ° Valentín Carteló i 2. ° R a m ó n Morales Bermudez. S o l d a d o s : Rafael de la V e g a , Juau A y u l o i José M . Paredes. Batallón núm. 6. Muertos: capitán graduado, don José Á l f a r o ; id. id. don Manuel Prieto. Subteniente, don Bernardo Godoi. H e r i d o s : coronel graduado, don Rafael R . de Arellano. Teniente coronel, don Mariano Torre. Sarjeuto mayor graduado, don José Flores. Capitán, don Simón M e d i n a ; id. graduado, don D o m i n go Rivero. COMANDANCIA JENERAL DE LA DIVISIÓN DE

VANGUARDIA.

Tarapacci, Noviembre 24 de 1879. Señor coronel: E l e v o a V . S. orijinales los partes que pasan los jefes de los batallones, P u n o n ú m . 6 i L i m a n ú m . 8, pertenecientes a la división de m i mando, sobre el combate habido con las fuerzas chilenas el dia 19 del presente en el cerro de San Francisco. P o r ellos se impondrá V . S. que los cuerpos de m i dependencia cumplieron su obligación con la enerjía i patriotismo que era de esperarse, i que si los e s fuerzos que se hicieron para batir al enemigo no tuvieron un feliz éxito, es debido, no a la falta de decisión i entereza que desplegaron dichos cnerpos, sino a cansas ajenas a su voluntad i que son conocidas por el ejército entero. Dios guarde a V . S. JUSTO PASTOR

DÁVILA.

adelantamos diagonalmente dando frente a las posiciones contrarias, hicimos alto i después de desplegar en batalla ambos cuerpos, se ordenó formáramos en columnas de ataque ocupando el centro de ambos una batería de artillería. E n este estado permanecimos hasta las 12 M . en que se procedió a dar agua a la tropa. A las 2 P . M . , próximamente, recibimos orden de alistarnos para atacar, i 30 minutos después emprendimos la marcha sobre el flanco derecho hasta establecernos a retaguardia de los ripios de la oficina Saca si Puedes. Permanecimos una media hora i volvimos a marchar por el mismo costado, flanqueando la derecha del enemigo hasta colocarnos frente a éste en batalla; eran las 3.20 P . M . cuando se hizo el primer disparo de cañón sobre nuestra fuerza, p r e sentándose en este m o m e n t o una división boliviana por nuestra retaguardia, rompiendo sus fuegos sobre nosotros. Se logró hacerlos cesar, i habiéndose presentado el teniente coronel Cornejo a comunicar la orden de que se atacara protejiendo dos guerrillas que faldeaban el cerro, marcham o s siempre por el flanco d e r e c h o , l l e v a n d o la 1. compañía en línea hasta establecernos a vanguardia de un p o z o de a g u a ; hicimos alto i la 1. compañía ocupó su puesto en batalla, permaneciendo en su lugar descanso. 0 5

rt

Trascurridos 15 minutos recibimos orden de atacar i t o mar las posiciones enemigas por ese flanco, l o q u e ejecutam o s en batalla i con armas a discreción hasta la media falda del cerro, lugar en el cual rompieron los fuegos. El ataque fué tan impetuoso c o m o lo reqnerian las c i r cunstacias, i merced a esto logramos avanzar hasta apagar los fuegos del enemigo por esa parte i rechazarlo hasta su segundo atrincheramiento, siendo la ascensión m u í dificultosa por la elevación del cerro, su terreno arcilloso i la hora inconveniente por el escesivo calor i p o l v o ; mas c o m o ellos tuvieran en la planicie 6,000 hombres poco m a s o menos, renovaron su defensa, ocasionándonos gran número de bajas. E l fuego enemigo por una parte, el del ejército boliviano por retaguardia i el de guerrillas de la primera división del P e n i , que converjian sobre el sitio que ocupábamos, dio lugar a nuevas bajas i al rechazo que desgraciadamente lamentamos. A d e m á s nos encontrábamos faltos de municiones i sin protección de fuerzas; no obstante, habíamos logrado tomar una pieza de artillería i parte del rancho preparado para ellos, no habiendo podido sacar el cañón porque se hallaba asegurado con cadenas; sin e m b a r g o de lo ocurrido, el resto de la fuerza, en número de 80 hombres p r ó x i m a m e n te, se reconcentró a nuestras antiguas posiciones i nos preparamos para un nuevo ataque. A n t e s de terminar, me es altamente satisfactorio recomendar el heroico comportamiento de los señores jefes, oficiales i tropa del batallón. Por relación separada menciono a los señores jefes i oficiales muertos i heridos en el combate, no pndiendo hacer lo m i s m o con los individuos de tropa por carecer de datos fidedignos; pero estimo en 150 las bajas. Dios guarde a V . S. MANUEL

ISAAC

CHAMORRO.

Al señor coronel Jefe de Estado Mayor Jeneral del ejército del Sur. Al señor teniente coronel Jefe de Estado Mayor de la División de Vanguardia. C O M A N D A N C I A D E L B A T A L L Ó N P U N O N Ú M . 6.

Señor teniente c o r o n e l : Tengo el honor de poner en su conocimiento, para que llegue al del señor coronel comandante jeneral de la división, lo ocurrido durante el combate que tuvo lugar el 19 del corriente contra las fuerzas chilenas. A las 5 A . M . del dia indicado llegamos a avistarnos con el enemigo i formé la división en columnas cerradas frente al cerro San Francisco, campamento chileno. E n este m o m e n t o se ordenó alistarnos para el ataque, i una v e z espeditos, avanzamos en la misma formación unos cien metros a vanguardia; c o m o a las 6 P . M . ordenó el s e ñor comandante jeneral que el batallón L i m a ocupara el flanco izquierdo de nuestra columna, en cuya disposición

C O M A N D A N C I A D E L B A T A L L Ó N L I M A N Ú M . 8.

Aguada

de Ramírez,

Noviembre

20 de 1879.

Señor teniente coronel: - Tengo el honor de poner en conocimiento de U d . los hechos realizados en el combate que tuvo lugar ayer contra las fuerzas chilenas que guarnecían el cerro denominado San Francisco, i en el cual le tocó combatir al cuerpo que está a mis órdenes. A las 2.15 P. M . recibí orden verbal del señor coronel comandante jeneral de la división para marchar en disposición de combate i colocarme al costado derecho de la oficina Saca si Puedes, orden que cumplí inmediatamente formando en columna cerrada a retaguardia del batallón


CAPITULO

SEGUNDO.

145

Puno núm. 6; media hora después avanzamos en c o l u m na conducidos p o r el m i s m o señor comandante jeneral en el orden siguiente: la 1. i 2. * compañías al mando del teniente coronel don Mariano Perea, la 3. i 4. al del teniente graduado don Juan C. Vizcarra, la 5. * i 6. * con el sárjente mayor don Feliciano Salguero, i la 7. c o m p a ñía, formada por las altas recibidas del batallón Puquina, al mando del ayudante mayor, capitán don Manuel A s a n za; marchando en esta disposición hasta q u e , colocados a menos de tiro de fusil del citado cerro, se mandó desplegar en batalla i se m e dio la orden de atacar, continuando de frente hasta coronar la cima, tomando el costado izquierdo de la loma que conduce al morro.

los alumnos de la escuela de clases, jóvenes de 12 a 18 años de edad casi en su mayor parte, se han exhibido ante dos ejércitos, dando muestras de valor i audacia a toda prueba, sacrificando su vida con toda la fe que el patriotismo inspira para recibir, en lugar de una victoria, la mas amarga decepción. Sírvase U d . poner el presente parte en conocimiento del señor coronel Comandante Jeneral de la división para que se sirva darle el jiro que estime conveniente. Dios guarde a U d .

E l enemigo rompió sus fuegos de artillería i el batallón, conforme a Tas instrucciones recibidas, continuó su marcha en batalla hasta que, pasando la falda del cerro, principió su ascensión, desfilando las compañías por el flanco i recibiendo el fuego enemigo sin contestarlo, con el arma a discreción, hasta mas de dos tercios de distancia que nos separaba d é l a fortaleza e n e m i g a ; a esa altura se rompió el fuego, ganando siempre terreno con rapidez hasta colocarnos al nivel tle la columna lijera de vanguardia, compuesta de una compañía del batallón Zepita i otra del H l i m a n i ; con esta fuerza i en unión del batallón Pniio se logró en pocos momentos desalojarlos de sus parapetos i que abandonasen los dos cañones que nos ofendían por ese costado, i que no obstante de haberse intentado por algunos soldados hacerlos virar para nuestra defensa, fué imposible ejecutarlo por hallarse firmemente asegurados en tierra.

XY.

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d

E n este momento se acercó a m í el señor coronel Jefe de Estado Mayor Jeneral i le hice presente lo urjente que era reemplazar con tropas de refresco a las que combatian en ese instante; entonces m e ordenó fuese en persona a comunicar la orden de que avanzase la segunda división; pero habiéndole contestado que no era posible desamparar mi batallón en esas circunstancias, resolvió ir en persona a impartir sus órdenes. Mientras esto sucedía, fuerzas superiores del enemigo lograban rechazar a las nuestras i recobrar nuevamente sus posiciones; pero repelidos inmediatamente, se vieron precisados a desocuparlas. Tres veces consecutivas trató el enemigo de disputarnos el terreno, i otras tantas fué rechazado, hasta que, agotadas las municiones, causada la tropa por lo rudo del c o m bate que sostenía, diezmada por el nutrido fuego, sin esperanza de recibir refuerzo alguno del resto del ejército que permanecía de mero espectador del combate, i, finalmente, sufriendo el fuego incesante que nos hacia el ejército boliviano, causándonos mayor número de bajas que las que hacia el ejército enemigo, infundió, c o m o era lójico esperarse, el desaliento i desorden en nuestras filas, que se veian asesinadas a mansalva por los fuegos de amigos i enemigos. E s t o era una torpe dirección o un error, pero un error fatal i que debía traer por consecuencia natural un descalabro.

REMIJIO

MORALES

BERMUDEZ.

Al señor teniente coronel Jefe de Estado Mayor de la división Vanguardia.

Versión chilena del combate de San Francisco. (Correspondencia a E L MERCURIO. )

FRAGMENTOS.

De Iquique

al Sur, a bordo del Loa,, noviembre

25 de 1879.

A p e n a s tomaron posesión d e Pisagua nuestras tropas después d e l glorioso c o m b a t e d e l 2 d e l presente, c o m e n zaron a m o v e r s e hacia el interior c o n el o b j e t o d e p o s e sionarse d e las aguadas i d e la línea d e l ferrocarril. El 5 se apoderaron de S a n R o b e r t o , i al dia siguiente entraba a Dolores una división c o m p u e s t a d e los regimientos 3. ° i 4. ° d e línea, batallones Naval i Valparaíso, una batería d e artillería d e m o n t a ñ a i una c o m p a ñ í a d e Cazadores a caballo. El m i s m o dia llegaban a Jermania nuestras avanzadas de caballería, i desde ese m o m e n t o podia decirse que d o m i n á b a m o s por c o m p l e t o toda la línea d e l ferrocarril d e Pisagua a A g u a Santa i Negreiros. A l m i s m o t i e m p o se enviaban destacamentos esploradores en dirección al N o r t e a r e c o n o c e r el c a m i n o de T i liviche, porque, según noticias llegadas d e Arica, el j e n e ral Daza, quizá d e concierto c o n las tropas d e l Sur, había principiado a m o v e r desde Arica u n a división de n o m b r e s en dirección a nuestras posiciones del interior de Pisagua. Los r e c o n o c i m i e n t o s d e nuestra caballería llegaron p o r el N o r t e hasta Tana, p u n t o situado en la quebrada d e Camina, por d o n d e pasa el camino d e A r i c a a Pisagua, i hasta el 17 d e l presente n o se descubrió p o r allí n i n g u n a p a r t i d a d e l ejército enemigo.

4,500

Por diversos i seguros c o n d u c t o s se recibía, sin e m b a r go, la noticia de que el e n e m i g o avanzaba hacia el Norte, d e j a n d o en I q u i q u e una escasa g u a r n i c i ó n d e milicianos, i hasta retirando d'e los puertos d e l Sur las guarniciones que los defendían. Daza, por su parte, se p o n í a en marcha hacia el Sur, i era indudable que este m o v i m i e n t o , d a d o el c o r t o n ú m e r o Fraccionado el batallón en distintas direcciones, recibí de fuerzas d e q u e podia disponer el caudillo b o l i v i a n o , orden de reconcentrarlo al lugar que antes ocupaba en el debia estar concertado c o n el d e las tropas del jeneral Buendia. campamento. Pocos instantes después, cuando el enemigo Los jefes chilenos calcularon, pues, que este d o b l e m o creyéndonos en desorden, se animó a descender de sus p a rapetos, recibí la de replegarme c o n la fuerza al flanco vimiento debia tener por objetivo la estación d e D o l o r e s , derecho de la línea, lo que en el acto verifiqué, permane- lugar abundante e n agua i m u í adecuado c o m o p u n t o d e ciendo en ese lugar hasta las 10 P . M . , hora en que el reunión, tanto por l o estratéjico d e su posición, c o m o p o r señor coronel Comandante Jeneral m e ordenó siguiera la q u e desde allí se d o m i n a perfectamente el camino d e retirada que emprendía en ese m o m e n t o el ejército peruano. Tiliviche a Tana, p o r d o n d e debia llegar el ejército d e Adjunto una relación de los muertos, heridos i dispersos Daza. El 17, e n la n o c h e , se encontraban en Dolores, además que ha tenido el batallón durante la acción. Réstame solo manifestar a Ud. el buen comportamiento observado d u - d e las fuerzas chilenas mencionadas, el batallón C o q u i m rante el combate por los señores jefes, oficiales e indivi- bo, el Atacama, el Tejimiento Buin, el resto d e los Tejiduos de tropa que se hallan a mis órdenes, sin hacer dis- mientos d e artillería i Cazadores i una c o m p a ñ í a d e Gratinción alguna individual, porque todos a porfía han naderos a caballo. rivalizado en el cumplimiento de sus deberes, con una abnegación que solo la naturaleza de los hechos que dejo Pero en la mañana de ose m i s m o dia llegaba al c a m p a espnestos podía hacer estéril. I es mas sensible aun el dolor m e n t o d e Dolores la noticia d e q u e se habían avistado que esperimento, desde que siendo formado el batallón por numerosas fuerzas enemigas en el c a m i n o de Tana. T O I Í O II—19


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GUERRA

D E L PACIFICO-

El teniente coronel Zubiría, encargado de hacer un r e c o n o c i m i e n t o en esa dirección c o n la c o m p a ñ í a d e Granaderos, encontró, cerca d e Tana, u n destacamento d e caballería enemiga, a la cual atacó c o n sus fuerzas, obligándola a retroceder. E m p e ñ a d o s los nuestros en su persecución, divisaron a retaguardia una numerosa división q u e avanzaba a marchas forzadas p o r el c a m i n o d e Arica, i c o n v e n c i d o s de que ésta n o era otra q u e la de Daza, corrieron a dar la noticia al c a m p a m e n t o . Durante la refriega fué herido de alguna gravedad el c o m a n d a n t e Zubiría. Se creyó entonces q u e la división de Daza, al avanzar hacia Tiliviche, trataría d e apoderarse d e J a z p a m p a c o n el objeto de cortar la división chilena estacionada en D o lores, que quedaría entonces rodeada p o r el e n e m i g o . J a z p a m p a es u n a estación situada unas tres leguas al N o r t e de D o l o r e s i a solo cuatro o c i n c o d e Tiliviche. Tiliviche, gracias a la curva formada allí p o r la vía férrea, viene a quedar casi equidistante de Dolores i de Jazpampa, p u d i e n d o amenazar a m b o s puntos a la vez. A l m i s m o t i e m p o q u e llegaban del N o r t e estas noticias, los esploradores enviados hacia el Sur c o m u n i c a b a n n o haber e n c o n t r a d o n i n g u n a fuerza enemiga, i, en c o n s e cuencia, se creyó c o n v e n i e n t e m a n d a r a J a z p a m p a u n a división d e 2,500 h o m b r e s , a fin d e estar listo para recibir p o r esa parte al ejército d e Daza. Esta división se c o m p o n í a del batallón C o q u i m b o , el Tejimiento 3. ° de línea, d o s piezas d e artillería d e c a m paña i u n a c o m p a ñ í a d e Cazadores a caballo, q u e partieron hacia J a z p a m p a entre las 12 i la 1 A . M. del 18. A las 5 A . M. d e l m i s m o dia llegaban del S u r avisos d e los esploradores a n u n c i a n d o q u e u n a fuerza enemiga d e 1,000 h o m b r e s , mas o m e n o s , acababa d e llegar a Santa Catalina. Se creia q u e esas fuerzas eran las avanzadas del ejército del jeneral Buendia. I n m e d i a t a m e n t e se d e s p a c h ó en esa dirección u n c u e r p o de ejército c o m p u e s t o del rejimíento 4. ° d e línea, el batallón A t a c a m a i una batería d e 6 cañones d e bronce, u n a sección d e 2 piezas K r u p p i u n a ametralladora d e m o n taña al m a n d o del m a y o r Salvo. T o d a esta división iba a las órdenes del c o m a n d a n t e del 4. ° d e línea, coronel A m u n á t e g u i , i el m i s m o dia llegaban a Santa Catalina i establecian allí su c a m p a m e n t o . La estación d e Santa Catalina está situada a tres leguas al Sur de Dolores i d o s i m e d i a d e la oficina d e l Porvenir. Esa m i s m a n o c h e del 18 llegaba a Santa Catalina el grueso del ejército del jeneral Buendia, o sea u n o s 11,000 h o m b r e s d e las tres armas, i se estacionaba a corta distancia del c a m p a m e n t o de la división chilena, q u e estaba m u í lejos d e suponer tan cercano al enemigo. L o s peruanos habían m o v i l i z a d o su ejército c o n i n creíble rapidez i avanzado a marchas forzadas para reunirse en el Porvenir c o n la división d e Daza. El jeneral B u e n d i a salió el 5 d e I q u i q u e c o n los batallones n ú m . 7 Cazadores de la Guardia, al m a n d o del c o r o n e l d o n A l e j a n d r o Herrera, i el 5 d e Cazadores d e l C u z c o , a las órdenes del coronel F a j a r d o ; al dia siguiente se reunieron en el A l t o del Molle c o n los batallones Z e pita n ú m . 2, al m a n d o del coronel Cáceres, 2. ° A y a c u c h o 0 1.° Provisional i Celadores d e A r e q u i p a ; el 7 llegaron a Estación Central, d o n d e se reunieron c o n el n ú m . 3. ° 1 1. ° de A y a c u c h o , al m a n d o del coronel Prado, sobrino del Presidente, i c o n la c o l u m n a Cerro d e Pasco. A l dia siguiente, 8, salieron de Estación Central i llegaron el 9 a P o z o A l m o n t e , h a b i e n d o h e c h o la m a r c h a a pié la m a y o r parte de las tropas. Allí estaban y a r e u n i d o s t o d o s los batallones bolivianos, en n ú m e r o d e 8, fuera d e la caballería o Húsares d e B o l í var, que también estaba concentrada en ese lugar, l o m i s m o q u e el escuadrón peruano d e Húsares de J u n i n i los batallones P u n o n ú m . 6 i 8. ° Cazadores d e Lima. Con esto se encontraba y a r e u n i d o t o d o el ejército

aliado, q u e permaneció hasta el 12 e n P o z o A l m o n t e preparándose para la pesada m a r c h a q u e tenia q u e e m p r e n der hacia el Norte. El 12 salieron d e P o z o A l m o n t e i llegaron a Peña Chica al dia siguiente, i el 14 a Peña Grande. D e este p u n t o salieron el 15 hacia la oficina salitrera de San A n d r é s , d o n d e pasaron la n o c h e , i el 16 en la tarde, después d e u n dia d e descanso, se pusieron en m a r c h a c o n d i r e c c i ó n a A g u a Santa. Partieron d e este lugar a las 6 P.. M., i despues d e una m a r c h a d e 16 horas, sin descanso, llegaron a las 10 A . M. del dia siguiente, 17, a Negreiros, en d o n d e alojaron. A las 3 P. M. del 18 se ponia n u e v a m e n t e en m a r c h a el ejército del S u r c o n dirección a la oficina del Porvenir, i a las 10 P. M. se detenia u n m o m e n t o en Santa Catalina, d o n d e , hallaban estacionadas las fuerzas del coronel A m u nátegui, c o n el fin de apagar la sed d e sus y a fatigadísim o s soldados. Nuestra pequeña división estaba separada d e las fuerzas enemigas p o r una leve p r o m i n e n c i a formada p o r los restos d e las escavaciones practicadas en las calicheras, i d e u n o i otro lado se percibían claramente el alerteo d e los centinelas, las v o c e s d e m a n d o i hasta el ruido d e las armas. Se calcula en 50 metros la distancia que los s e paraba. E n estas circunstancias, c u a n d o mas ajenas estaban nuestras tropas del peligro q u e corrían, llegaron a su c a m p a m e n t o 8 h o m b r e s q u e c o n d u c í a n 10 muías c a r gradas c o n odres d e agua. A q u e l l o s h o m b r e s eran gauchos °

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arj en tinos, i c r e y e n d o encontrarse en el c a m p a m e n t o del jeneral Buendia, descargaron sus muías i se prepararon a dar agua a las tropas. A v i s a d o el c o r o n e l A m u n á t e g u i i c o n o c i e n d o t o d o s el e n g a ñ o en q u e la oscuridad d e la n o c h e los habia tenido, se dio orden a la tropa para reconcentrarse en el m a y o r silencio, después d e despertar a los soldados q u e dormían, mientras los batallones enemigos principiaban a desfilar en d i r e c c i ó n al Porvenir. D u r a n t e d o s horas mortales permanecieron los nuestros sin desplegar los labios, sin f u m a r i hasta c o n t e n i e n d o la respiración, mientras el ejército aliado se ponia en m a r c h a hacia el N o r t e g u a r d a n d o también u n fúnebre silencio. V i e n d o q u e el e n e m i g o avanzaba en dirección a nuestro c a m p a m e n t o , i temeroso el c o r o n e l A m u n á t e g u i d e que cortase la retirada a su división, h u b o d e resolverse a o r denar que sus tropas se pusiesen en marcha en el m i s m o sentido. Esta m a r c h a principió a las 12 M., i nuestros soldados avanzaban paralelamente al e n e m i g o , separados solo por u n o s cuantos metros i t o m a n d o todas las precauciones imajinables para n o ser descubiertos. D e c u a n d o en c u a n d o las ondulaciones del terreno les permitían ver las c o lumnas enemigas avanzando en orden i e n la misma dirección. Hasta el ú l t i m o de nuestros soldados, c o m p r e n d i e n d o la g r a v e d a d d e la situación, m a r c h a b a cautelosam e n t e , i a pesar d e que 13 a 14,000 h o m b r e s iban allí casi reunidos, "se habría p o d i d o oir volar una mosca," según nos decia u n o d e nuestros oficiales. N o por eso se ganaba terreno c o n m e n o s lijereza, i después d e tres horas d e mortales angustias, a las 3 A . M. del 19 llegaban nuestras tropas a Dolores. H a b í a n recorrido tres leguas en 3 horas. Y a en la m i s m a n o c h e se habia d a d o orden d e regresar a la división destacada a J a z p a m p a , al amanecer del 19 v o l v í a n d e allí el batallón C o q u i m b o , la artillerín i el primer batallón del 3. ° . El Jeneral e n Jefe q u e habia q u e d a d o c o n una división d e 5,000 h o m b r e s en el campam e n t o del A l t o Pisagua, se ponia también en marcha a la m i s m a hora en d i r e c c i ó n a Dolores, en d o n d e a las 5 A . M. habia reunido y a una división chilena d e 5 a 0,000 h o m b r e s d e las tres armas.


CAPITULO

Las primeras horas d e la mañana se emplearon en buscar u n a p o s i c i ó n a d e c u a d a para resistir el ataque del enemigo. A l S u r d e la estación i c a m p a m e n t o d e D o l o r e s se l e vanta u n c o r d ó n d e cerros, a c u y o p i é corre u n ramal d e ferrocarril q u e v a a rematar a algunos establecimientos salitreros i pasa p o r la oficina d e San Francisco. E n su estremo m a s cercano a D o l o r e s forma u n a e s p e cie d e morro, c o n o c i d o c o n el n o m b r e d e cerro d e D o l o r e s ; la parte m a s baja q u e sigue al S u r se d e n o m i n a la E n c a ñada, i c o n este m i s m o n o m b r e es designado el otro m o r r o mas elevado q u e termina el c o r d ó n p o r el Sur. E l terreno, fuera d e la línea férrea, es calichoso i casi intransitable, sobre t o d o para la caballería, i esta mala c o n d i c i ó n se hace m a s notable en la parte d e p a m p a del lado del Porvenir, sembrada además d e h o y o s d e d o n d e se h a n estraido trozos d e caliche. Este cerro, q u e tiene además la ventaja d e d o m i n a r el c a m i n o d e Tiliviche, fué el elejido para la c o l o c a c i ó n d e nuestras tropas. Principiando p o r el N o r t e , se c o l o c ó al p i é del cerro la fuerza d e Cazadores,' en n ú m e r o d e 300, ai m a n d o d e su c o m a n d a n t e S o t o Aguilar, i unos 500 metros al Sur, la compañía d e Granaderos m a n d a d a p o r el capitán V i llagran. A media falda del m o r r o d e Dolores, una batería d e c a ñones d e campaña, al m a n d o del m a y o r AVood, mirando hacia el Sur, sostenida p o r los Navales, c o l o c a d o s a retaguardia en lo alto del cerro, i el B u i n a la izquierda. Seguía a la derecha, también en la c u m b r e , u n batallón del 3. ° , q u e tenia a su derecha, en la Encañada, a t o d o el rejimiento 4. ° d e línea. E n la m i s m a parte baja continuaban, hacia la derecha, el segundo batallón del 3. ° i el Valparaíso, a c u y o frente, a m e d i a falda del cerro, habia algunas piezas d e artillería d e m o n t a ñ a al m a n d o del capitán M o n t o y a , i m a s abajo, u n p o c o a la derecha, u n a batería d e c a m p a ñ a i ametralladoras a cargo del c o m a n d a n t e V e l a z q u e z . Continuaban hacia la derecha, en l o alto del cerro d e la Encañada, los batallones C o q u i m b o i A t a c a m a , i 8 piezas d e artillería i 1 ametralladora, a cargo del m a y o r Salvo. A las 7 A . M. se habían y a elejido i designado las posiciones q u e debían tomar los distintos cuerpos, q u e se ocuparon en seguida, hasta las 11 A . M., en ejecutar las maniobras q u e d e m a n d a b a su c o l o c a c i ó n . A p e n a s principió a despuntar la aurora, p u d i e r o n y a verse p o r el S u r los batallones e n e m i g o s avanzando en columna cerrada h a c i a la oficina d e l Porvenir, q u e venia a quedar a unos 2,000 metros de la bater��a del m a y o r Salvo. Después d e concentrarse allí, principiaron a desplegarse hacia el frente d e nuestras tropas en dirección al Este, marchando en el m e j o r orden en dos líneas, c o m o a 2,000 metros de nuestras fuerzas, hasta enfrentar al c a m p a mento d e D o l o r e s i llevando la cabeza d e sus c o l u m n a s en dirección al c a m i n o d e Tiliviche. Esta operación la ejecutaron los batallones enemigos con u n a lijereza i uniformidad d e m o v i m i e n t o s q u e d e mostraban su buen estado d e instrucción militar, en m e dio de las sonatas d e las bandas militares i lanzando al aire entusiastas aclamaciones i vivas al Perú i Bolivia. Este despliegue d e fuerzas duró hasta las 11 A . M., a cuya hora hicieron alto, después d e haber t o m a d o , según parecía, definitivamente sus posiciones. _ A esa hora c o n c l u í a también nuestro ejército sus m a niobras i se instalaba definitivamente en sus posiciones, esperando resuelto i animoso al e n e m i g o a pesar d e su notable inferioridad n u m é r i c a . Pero éste c o n t i n u a b a en observación i sin tratar d e

SEGUNDO.

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avanzar hacia los nuestros, c o m o esperando algo que le faltaba. A las 12 se formaron sus batallones en d o b l e línea d e batalla, c o m p o n i e n d o la primera la división esploradora, c o m p u e s t a d e los batallones Provisional, C o l u m n a d e Pasco i 1. ° d e A y a c u c h o , al m a n d o del jeneral Bustamante; la división lijera, c o m p u e s t a d e u n a c o m p a ñ í a del Zepita i otra del A y a c u c h o , a cargo del coronel Rosell, i de u n a c o m p a ñ í a del Olañeta i otra del Ulimani, al m a n d o del coronel Labandenz. Esta división estaba bajo las ó r d e nes del jeneral boliviano d o n Carlos Villegas. F o r m a b a también en primera línea la división llamada de ataque, a cargo del coronel Ramírez de Arellano, i c o m p u e s t a d e los batallones peruanos P u n o n ú m . 6 i L i m a n ú m . 8. E n la segunda línea formaba la división del jeneral Villegas, el cual tenia a sus inmediatas órdenes los batallones bolivianos Ulimani i Olañeta, i el coronel A r m a s , Jefe d e Estado Mayor, los batallones D a l e n c e i Paucarpata; la del jeneral Villamil, c o m p u e s t a d e los batallones Victoria, Vengadores, A r o m a i Colquechalca, todos bolivianos; i la del coronel Dávila, formada p o r el 5 Cazadores del C u z c o i 7 Cazadores d e la Guardia, ambos peruanos. L a reserva enemiga, c o m p u e s t a d e los batallones Z e pita, 2. ° A y a c u c h o , 2 d e M a y o i Arequipa, permaneció acantonada j u n t o a la estación del Porvenir. L a artillería, dotada d e 4 piezas de campaña, se c o l o c ó a la cabeza d e ambas líneas, sobre u n p e q u e ñ o m o r r o situado directamente al S u r d e Dolores, i la caballería, q u e constaba de d o s cuerpos, los Húsares d e Bolivia i los Húsares d e J u n i n , se estacionó u n p o c o al Suroeste d e l Porvenir. A la 1 P. M . permanecían en esta posición las tropas enemigas, i se mostraban m u í p o c o dispuestas a e m p r e n der u n ataque contra nuestras posiciones. A esa hora, sin abandonar sus posiciones, principiaron a desprenderse algunas compañías enemigas en dirección al Porvenir para proveerse d e agua. Las nuestras, q u e en su m a y o r parte habian e m p l e a d o la n o c h e anterior en h a c e r fatigosas marchas, hicieron otro tanto en el c a m p a m e n t o ele D o l o r e s , i en este ir i venir d e los soldados se pasó hora i m e d i a larga. E n nuestro c a m p a m e n t o se adquirió entonces la c o n v i c c i ó n d e q u e el e n e m i g o , esperando sin duda el refuerzo d e D a z a , n o atacaría y a ese dia. A pesar d e esto, seguian las tropas enemigas m o v i é n dose hacia el Este, i y a a b « 3 P. M. se encontraba a unos 1,000 m e t r o s d e la artillería del m a y o r Salvo la línea izquierda del e n e m i g o . N o queriendo dejarlo acercarse i m p u n e m e n t e , se le h i z o u n disparo c o n u n o de los c a ñ o nes K r u p p , c u y o proyectil estalló en m e d i o d e las tropas enemigas. Inmediatamente, i sin esperar orden alguna, partió una granizada d e balas d e las filas enemigas, i desde ese m o m e n t o principió c o n furia la batalla. Eran las 3.10 P. M. Los nuestros abrieron también u n terrible c a ñ o n e o c o n tra los aliados, i de todos los costados del cerro se levantaban negros p e n a c h o s d e h u m o . E l estampido d e los cañones repercutía c o n fragor en los cerros, alternado c o n el r o n c o sonido de las ametralladoras, q u e d i e z m a b a n en todas direcciones al enemigo. Este, por su parte, aproximando su primera línea al pié del cerro, respondía vigorosamente a los fuegos de la artillería, descargando sobre los nuestros una lluvia de balas. Dicen los soldados que el estrépito del cañoneo, de los t i ros de ametralladora i ele rifle era mas atronador que el del combate de Pisagua, i que durante media hora no cesó por un m o m e n t o el silbido ele las balas i el continuado estrépito de los disparos. Notando el enemigo el terrible efecto de nuestros disparos, pues las ametralladoras barriau a veces compañías


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GUERRA

DEL

enteras i los K r n p p dejaban anchas brechas en sus filas, destacaron una división de ataque de su primera fila, la que avanzó en dirección al cerro de la Encanada, ocupado por la artillería del mayor Salvo. Las compañías guerrilleras del Zepita, del A y a c u c h o , del Olañeta i del Ulimani, avanzaron entonces resueltamente por el Oeste en dirección a la artillería, mientras la división de ataque, formada por los batallones P u n o n ú m . 6 i L i m a mím. 8, avanzaba por nuestro centro apoyando los fuegos de la división lijera i dirijiendo sus tiros contra los batallones Coquimbo i A t a c a m a . A l mismo tiempo, el batallón 3 de A y a c u c h o , al mando del coronel Prado, o Pradito c o m o le dicen los peruanos, se desplegaba en guerrilla al pié del cerro-i sostenía mas a la derecha los fuegos del enemigo, disparando contra los b a tallones Valparaíso, 2. del 3. ° i 4. ° de línea, mientras el resto de los batallones de la primera línea enemiga c o n tinuaba sus disparos. c

Mientras tanto, el resto de la división esploradora del enemigo, compuesta de los batallones Provisional i C o l u m na de Pasco, permanecían c o m o de reserva de la división de ataque, pero sin avanzar hacia nuestras posiciones. L a segunda línea, formada en su derecha por batallones b o l i vianos, disparaba tambieu desde sus posiciones sin avanzar nn paso, i la reserva se manteuia a prudente distancia, sin dar muestras de querer tomar parte en el combate. Las compañías guerrilleras del enemigo continuaban avanzando mientras tanto, i ya se encontraban al pié del cerro de la Encañada, a d o n d e parecían couverjer tocios los fuegos de los batallones enemigos. E l 6 i el 8 continuaban avanzando, i llegados ya al pié del cerro, donde los fuegos de la artillería no podían oféndelos, principiaron a subir audazmente haciendo fuego. E n es'tas circunstancias se habia dado orden al batallón A t a c a m a , colocado antes a retaguardia de la artillería del mayor Salvo, para que se corriese a nuestra izquierda, sin duela para hacer frente a los batallones 6 i 8, que atacaban por ese laclo. De manera que aquella fuerza de artillería quedó desamparada i sin poder hacer uso de sus piezas. Pero, a pesar de su corto número —100 hombres mas o m e n o s — l o s artilleros echaron mano a sus carabinas, i formados en línea abrieron contra el enemigo un nutrido i certero fuego, o b l i g á n dolo a retroceder hasta el pié del cerro. L o s que mas audaces se mostraron en este primer ataque fueron los soldados del Zepita, i a ellos también les h i c i e ron nuestros artilleros mayor número de bajas. Mientras tanto el 6 i el 8 continuaban batiéndose h a cia la derecha i disparando de flanco contra las posiciones de la artillería del m a y o r Salvo, al m i s m o t i e m p o que el A y a c u c h o i la division esploradora atacaban por el lado de San Francisco las piezas mandadas por el c o m a n dante Velazquez i la batería del capitán M o n t o y a . Pero estas piezas estaban defendidas a retaguardia por el batallón Valparaíso, a la izquierda por un batallón del 3. ° i a la derecha por el C o q u i m b o ; de manera que las tropas enemigas, después de dejar sembrado de c a d á v e res el pié del m o r r o , h u b i e r o n de cejar de su intento, c o n c r e t a n d o todos sus esfuerzos al cerro d e la E n c a ñ a d a , d o n d e estaba la batería del m a y o r Salvo sin n i n g ú n batallón de infantería que la apoyara. Los enemigos, reforzados c o n las nuevas tropas d e la derecha, e m p r e n d i e r o n entonces u n s e g u n d o ataque en dirección al cerro do la Encañada. Subieron con í m p e t u , a pesar de los certeros disparos de los artilleros, i quizá habrían llegado hasta la c u m b r e si en esos m o m e n t o s n o llega una c o m p a ñ í a del C o q u i m b o , llamada a toda prisa por el m a y o r Salvo, a apoyar a la artillería. E n c u a n t o los enemigos avistaron este refuerzo v o l v i e -

PACIFICO.

ron caras i bajaron d e prisa el cerro. L o s del C o q u i m b o , mientras tanto, avanzando a paso de carga, hacían nutrid o fuego al e n e m i g o hasta llegar a 30 pasos d e sus filas. U n a vez que los arrearon hasta el pié del cerro, d o n d e llovían las balas disparadas por la segunda línea enemiga, los c o q u i m b a n o s volvieron a tomar su c o l o c a c i ó n en la c u m b r e i se replegaron de n u e v o a su batallón. E n estos m o m e n t o s el batallón A y a c u c h o n ú m . 3 se replegaba h a c i a la derecha h o s t i g a d o por los fuegos del batallón del 3. ° d e línea i por t o d o el rejimiento 4. ° , i todas estas tropas del e n e m i g o se corrían hacia el Sur para dar n u e v a m e n t e una furiosa embestida contra la batería del m a y o r S a l v o . La división de artillería a las órdenes de este valeroso j e f e se c o m p o n í a de una batería de 6 cañones de b r o n c e , una sección K r u p p d e d o s piezas i u n a ametralladora d e montaña. Estaban a cargo de la batería de cañones de b r o n c e , el capitán d o n Pablo Urízar i los alféreces J u a n García V a l divieso, A l a m o s , N i e t o i A r m s t r o n g . A l m a n d o de la secc i ó n K r u p p i ametralladora, el teniente Sanfuentes i el alférez Freiré, i toda la fuerza a las órdenes del m a y o r Salvo, que tenia c o m o a y u d a n t e al teniente d o n A u r e l i o Argomedo. Y a después del s e g u n d o asalto q u e d ó inutilizada la a m e tralladora por habérsele agotado las m u n i c i o n e s , i v i e n d o que el e n e m i g o reconcentraba allí todas sus fuerzas d e ataque para dar una n u e v a embestida, fué necesario sacarle los tambores en previsión de q u e cayera en su poder. D i c e n que esta ametralladora fué enviada de muestra al G o b i e r n o c o n una corta cantidad de m u n i c i o n e s , i que n o habia n i n g ú n repuesto de éstas para reemplazar las q u e se gastasen. Por otra parte, dos de los cañones de la batería de b r o n c e estaban y a rasgados c o n los disparos i por lo tanto inútiles, fuera de que para los cuatro restantes quedaba m u í corta cantidad de m u n i c i o n e s . Es v e r d a d q u e los soldados estaban armados c o n carabinas W i n c h e s t e r ; pero n o tenían en sus cartucheras al principiar el c o m b a t e mas que 20 tiros por cabeza, s o brantes de las q u e les dieron en Pisagua, i la m a y o r parte de ellos habían y a a g o t a d o su ú l t i m o c a r t u c h o . Los artilleros estaban, pues, p o c o m e n o s que inermes al frente de aquella numerosa c o l u m n a enemiga q u e trepaba el cerro a paso de carga, i hasta los cañones de b r o n c e i K r u p p c o l o c a d o s en la arista del cerro, n o podían hacer fuego eficaz en dirección a la falda por impedírselo la forma c ó n c a v a del terreno. E n esta circunstancia, i a fin de evitar una inútil m o r tandad de j e n t e indefensa, se o r d e n ó que unos 60 h o m b r e s de artillería retrocediesen en la c u m b r e para ponerse a cubierto de los disparos enemigos, q u e d a n d o al pié de los cañones 58 h o m b r e s al m a n d o inmediato del m a y o r Salvo. Entre estos h o m b r e s se repartieron las escasas m u n i c i o nes de los de reserva, i c o n ellas hicieron frente al enemig o hasta agotarlas por c o m p l e t o . Y a el teniente A r g o m e d o habia v o l a d o a pedir ausilio a las fuerzas del A t a c a m a , q u e era el batallón q u e se e n c o n traba mas p r ó x i m o . Los peruanos, mientras tanto, h a b i e n d o n o t a d o que flaqueaba el fuego de los defensores de la altura, i envalentonados c o n su inmenso n ú m e r o , avanzaban cerro arriba en m e d i o d e u n nutrido fuego, apoyados además por los disparos que desde el pié del cerro hacia el A y a c u c h o n ú m . 3, desplegado en guerrilla, por el flanco d e r e c h o de los enemigos. A l m i s m o tiempo, los batallones bolivianos estacionados en la primera i segunda línea, hacían también fuego graneado a aquella altura, i hasta la reserva abandonó la


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reserva q u e hasta entonces habia g u a r d a d o i c o m e n z ó a lanzar disparos, a u n q u e sin abandonar sus a c a n t o n a mientos. Y a los enemigos estaban a p o c o s pasos d e nuestros cañones. E n esos instantes asoman por la retaguardia dos c o m pañías del A t a c a m a , que c o m o una avalancha se lanzan sobre los enemigos a la carrera, al m i s m o tiempo que h a cian nutrido fuego con sus rifles. E l ayudante don Cruz Daniel R a m í r e z , que venia a cargo de aquel providencial • refuerzo, blandiendo en alto su espada, dio la terrible vos d e : " ¡ A la bayoneta, m u c h a c h o s ! " i los bravos del Atacama, electrizados por aquella orden, avanzaron eu columna cerrada hacia los enemigos, sin disparar un tiro i con la bayoneta calada. Se apoderó entonces de los peruanos, inmensamente s u perior en número, nn terrible pánico. A l g u n o s de los que estaban mas cerca de los cañones que trataron de oponer resistencia fueron enzartados por las bayonetas de los atácamenos. Otros eran heridos por la espalda al escapar cerro abajo, i los soldados del A t a c a m a , al cargar con i n decible furia a sus enemigos dejaban atrás agazapados a algunos de los aterrorizados enemigos, que eran muertos a sablazos por los artilleros, a cuya cabeza cargaban, en compañía del A t a c a m a , los valientes Salvo i Garcia V a l divieso. A l huir los que habían escalado la cumbre, arrastraron a los batallones 6 i 8 que ya iban a media falda, i de los cuales se apoderó e l mas terrible pánico. E l A t a c a m a , mientras tanto, corría cerro abajo arrasándolo todo con sus bayonetas, i era tan terrible su empuje, que el batallón A y a c u c h o n ú m . 3, colocado en línea al pié del cerro, fué deshecho por el choque. Se encontraron al dia siguiente tres soldados de este batallón peruano, e n sartados en las bayonetas con otros tantos del A t a c a m a , fuera de los innumerables que habia traspasados por la terrible h o z de nuestros soldados. La mayor parte de los peruanos, sin e m b a r g o , no esperó de frente ese formidable choque. Casi todos ellos, al ver el imponente espectáculo de aquella falanje de valientes marchando en línea cerro abajo con la'bayoneta calada, v o l vieron amedrentados la espalda i no pensaron en poner la menor resistencia. N o p o c o , sin duda, contribuyó para producir este efecto la terrible fama conquistada por el batallón A t a c a m a en la toma de Pisagna, fama que se habia esparcido entre los batallones aliados i mediante los 200 escapados de allí que fueron recojidos por las tropas i que formaban ahora uu batallón con el nombre de Victoria. F u é tal el desorden que en las ñlas aliadas causó este terrible ataque del A t a c a m a , q u e y a n o pensaron los asaltantes en hacer la m e n o r resistencia, ni aun en la p a m p a misma, sino q u e h u y e r o n desalados a ocultarse tras las columnas del resto d e la primera línea enemiga, q u e h a bían presenciado aquella escena c o n increíble indiferencia, sin siquiera avanzar u n paso para prestar socorro a sus derrotados c o m p a ñ e r o s . Todos los prisioneros a u n a se quejan d é l a incalificable conducta del j e n e r a l Buendia, q u e v i é n d o l o s c o m p r o m e tidos y a en u n recio c o m b a t e c o n los artilleros en la altura, i notando q u e el A t a c a m a venia en a p o y o d o éstos, ni siquiera intentó m a n d a r u n c u e r p o d e ejército en su apoyo. A l mismo t i e m p o q u e estas d o s compañías del A t a c a m a bajaban por el cerro d o n d e estaba la artillería, las otras dos compañías del m i s m o cuerpo descendían también p o r el lado de la E n c a ñ a d a i envolvían p o r el flanco al e n e migo. Éstas d o s c o m p a ñ í a s acabaron d e introducir la c o n f u -

SEGUNDO

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sion en los batallones enemigos, encerrando a las c o m p a ñías d e los batallones Olañeta e Illimani, q u e iban mandadas en persona por el jeneral Villegas. Este salió herido en el ataque i fué h e c h o prisionero al dia siguiente en la oficina del Porvenir, en d o n d e fué abandonado pollos aliados. E n este m i s m o m o v i m i e n t o fué también h e c h o prisionero el coronel Rossell, s e g u n d o j e f e d e l batallón 3. ° d e A y a c u c h o , i m u e r t o el teniente coronel Espinar, d e artillería, q u e habia v e n i d o j u n t o c o n las tropas asaltantes para tomar posesión de los cañones chilenos.

Sin e m b a r g o , caro costó la victoria a los valerosos atác a m e n o s . E n la carga a la bayoneta fueron muertos pollas balas enemigas el capitán d e la 3 . c o m p a ñ í a del A t a c a m a , d o n R a m ó n 2. ° Vallejos, el subteniente B l a n c o , de la misma compañía, i el subteniente W i l s o n , d e la 4 . , q u e partió c o n su batallón desde Caldera en plena luna de miel, pues tenia solo seis dias d e casado. Entre los soldados la m o r t a n d a d fué relativa, porque llovían d e todas partes las balas i las granadas enemigas. A l l í q u e d a r o n fuera d e c o m b a t e n o m e n o s d e 80 bravos del A t a c a m a . C u a n d o y a habían barrido toda la falda d e soldados enemigos i se preparaban a tomar d e n u e v o sus posiciones, fué g r a v e m e n t e herido en el brazo d e r e c h o el valiente ayudante d e l A t a c a m a d o n Cruz Daniel Ramírez, q u e a pesar d e eso c o n t i n u ó al frente d e su tropa hasta después de terminado el c o m b a t e . E l C o q u i m b o , el Valparaíso i el 4. ° d e línea a b a n d o naban a la vez sus posiciones en lo alto de la c u m b r e i contribuían eficazmente por su parte a secundar el efecto p r o d u c i d o p o r la brillante carga del A t a c a m a , E n p o c o s m i n u t o s arrollaron a las huestes aliadas q u e tenían a su frente, obligándolas a emprender u n a v e r g o n zosa fuga, q u e v i n o a ser jeneral en toda la línea, n o sin q u e tuviésemos q u e lamentar la pérdida del bizarro capitán del Valparaíso d o n A l v a r o G. Serei, i saliendo también herido el s e g u n d o j e f e del 4. ° de línea, teniente coronel d o n Rafael S o t o Aguilar. C o m o su herida n o era p o r fortuna d e m u c h a gravedad, c o n t i n u ó al frente d e su batallón, q u e evolucionaba tan diestramente c o m o en el c a m p o d e maniobras en un dia d e parada, i d a n d o las v o c e s d e m a n d o c o n la m a y o r entereza i sangre fría. H a s t a los enemigos del A y a c u c h o h a c e n entusiastas elojios d e las maniobras d e este veterano rejimiento i se manifiestan admirados d e su disciplina i del orden c o n que ejecutó sus movimientos. 0 3

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Eran y a las 5 P. M., i después del brillante rechazo del e n e m i g o en su ataque contra las posiciones d e la artillería del m a y o r Salvo, se n o t ó q u e el ejército e n e m i g o p a recía escarmentado c o n aquella dura lección i q u e n o daba señales d e volver a principiar. Solo la artillería peruana, c o l o c a d a sobre u n p e q u e ñ o m o r r o situado frente a Dolores en la dirección de Tiliviche, continuaba i n c o m o d á n d o n o s c o n sus disparos, en jeneral, m u i certeros. A esa m i s m a hora asomaba por el camino de J a z p a m p a el refuerzo d e tropas q u e llegaba c o n el Jeneral en Jefe. El 3. ° de línea n o había tenido aun ocasión d e distinguirse sino en u n corto encuentro c o n el Zepita, e n c u e n tro en que h u b o al principio alguna vacilación de ambas partes, por la estraña circunstancia d o llevar i d é n t i c o traje a m b o s batallones. U n a vez r e c o n o c i d o el e n e m i g o , pronto fué desbaratado por los nuestros, aunque los soldados n o quedaron m u i contentos, por habérseles p r o h i b i d o hacer fuego hasta que n o fueron bien r e c o n o c i d o s los peruanos. J u n t o c o n el Jeneral en Jefe venia el otro batallón del 3. ° , i habiendo tomado el m a n d o d e las tropas el jeneral Escala, d e manos del coronel d o n Emilio S o t o m a y o r , q u e


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GUERRA

DEL

PACIFICO.

hasta entonces había dirijido el ataque, el recien llegado avanzaba tras ellos c o n el o b j e t o d e cortarles la retirada. batallón del 3. ° e m p r e n d i ó al instante u n m o v i m i e n t o Y a habian surjido también acaloradas disputas entre p e ofensivo sobre la artillería enemiga, avanzando, desplegaruanos i bolivianos c o n m o t i v o de la batalla de Dolores, i d o en guerrilla, c o m o pudiera haberlo h e c h o en la plaza t o d o el edificio del grande ejército del S u r parecía m u í de Valparaiso. p r ó x i m o a desmoronarse. L a artillería peruana n o esperó aquel ataque, sino que se replegó sobre los batallones q u e formaban la cabeza d e . D e s d e este m o m e n t o , los jefes i oficiales peruanos solo las dos líneas aliadas para n o ser cortada, i al m o m e n t o el pensaron en p o n e r tierra entre ellos i sus soñados persee n e m i g o principió a retirar sus fuerzas del c a m i n o d e T i - guidores. A b a n d o n a n d o sus soldados a m e r c e d del e n e liviche, concentrándose hacia el Porvenir, mientras su m i g o , echaron m a n o de las muías empleadas en el trasartillería se batia en retirada. porte d e provisiones i d e cuanta cabalgadura p u d i e r o n L a caballería enemiga, que n o h i z o papel n i n g u n o en encontrar, i se dispersaron e n distintas direcciones. toda la j o r n a d a , pues fué ahuyentada de su posición a la N o tardaron los soldados en imitar su e j e m p l o , i p r o n izquierda del Porvenir p o r el primer disparo de los c a ñ o to, aquel o r d e n a d o ejército del dia anterior, n o fué mas nes del m a y o r Salvo, protejia la retirada de las tropas q u e una m u c h e d u m b r e d e aterrorizados fujitivos. enemigas, que, en orden i pausadamente, emprendían su L o s soldados prisioneros, q u e en su m a y o r parte l o fuem o v i m i e n t o de retroceso. ron esa n o c h e , n o tienen palabras suficientes para p o n d e Podía y a darse por terminada la batalla de ese día, i rar la cobardía i torpeza de sus jefes. D e s p u é s de a b a n d o nuestras tropas n o abandonaron sus posiciones, sino q u e narlos a sus propias fuerzas durante la batalla, se separaban permanecieron en su puesto .esperando el ataque del side ellos esa n o c h e sin designarles q u é c a m i n o debían t o guiente dia, q u e habría de ser, sin duda, mas largo i sanmar, de manera que r e c o m a n los pobres en distintas d i griento. recciones la p a m p a , m u e r t o s d e frió, de h a m b r e i d e sed, i Pero, t e m i e n d o q u e el e n e m i g o se aprovechase d e la p r o c u r a n d o escapar d e las balas de nuestros soldados! oscuridad de la n o c h e para emprender u n atrevido m o v i m i e n t o que cortase a nuestro ejército el c a m i n o de Los batallones bolivianos, por su parte, n o tardaron en J a z p a m p a , se envió de avanzada a la caballería en d i seguir el e j e m p l o de sus queridos h e r m a n o s , sobre t o d o al rección al c a m p a m e n t o de los aliados para q u e vijilase ver que habia desaparecido el jeneral i los principales sus m o v i m i e n t o s i pudiera desbaratarse c o n t i e m p o el plan jefes. U n o de los prisioneros q u e vienen a b o r d o del Loa, que se temía. el sarjento A c o s t a , nos ha referido la siguiente escena que Efectivamente, Granaderos i Cazadores emprendieron presenció en esa terrible n o c h e . hacia el Porvenir un m o v i m i e n t o , abrazando ambos flanDespués de la matanza que los chilenos hicieron en su cos d e los perú-bolivianos, i c o n toda la cautela q u e destacamento avanzado, andaba él salta q u e salta por d e m a n d a b a n las circunstancias i la c o n f o r m a c i ó n del terentre los calíchales, o c u l t á n d o s e en los h o y o s i en los reno, avanzaron hacia el c a m p a m e n t o e n e m i g o e c h a n d o m o n t o n e s de tierra, a fin d e escapar d e los soldados de pié a tierra i tirando de las bridas a sus caballos a fin de nuestra caballería, que parece, dice, que brotaban de t o evitar el ruido. das partes. E n u n a d e estas escondidas se e n c o n t r ó c o n u n j e f e boliviano que tenia su batallón f o r m a d o en línea i en alta E l jeneral peruano, mientras tanto, estaba m u í lejos de v o z les esplicaba el itinerario q u e debían seguir para llepensar en llevar a c a b o semejante atrevido p r o y e c t o . P o r el contrario, temeroso de q u e nuestras tropas, reforzadas, gar a Oruro, agregándoles c o m o r e c o m e n d a c i ó n q u e él n o quería imitar la c o n d u c t a de los oficiales peruanos q u e se según suponía, c o n t o d o el resto del ejército, m a r c h a s e n habian m a n d a d o m u d a r sin dar aviso i d e j a n d o a b a n d o en dirección a su c a m p a m e n t o , estableció en el Porvenir i en sus alrededores algunos puestos avanzados, i dio las nadas sus tropas. órdenes del caso para q u e t o d o el grueso del ejército r e Los soldados, agrega el sarjento, recibieron cou grandes trocediese u n a legua mas al Sur, t e m i e n d o q u e los n u e s aplausos el plan de su comandante, i c o m o se trataba de tros hubiesen m a r c h a d o por el ferrocarril i maniobrasen huir, prometieron seguirlo hasta la muerte. c o n el objeto de cortarle la retaguardia. Otro prisionero del 8. ° de L i m a , dice que al atravesar Se c o m u n i c ó a todas las tropas el aviso de que una luz estraviado la pampa encontró a otro boliviano menos esroja seria la señal del c a m p a m e n t o para q u e se replegasen crupuloso que el anterior, que solo se contentó con h a c e r a allí en caso de desbande, i en seguida el j e n e r a l í s i m o sus soldados la siguiente notificaciou: peruano ordenó levantar el c a m p a m e n t o i p u s o sus tropas en m a r c h a h a c i a el Sur, en m e d i o de la densa oscuridad — Y o , muchachos, me voi a mi casa. Les aconsejo que de la n o c h e . procuren hacer otro tanto. L o s bolivianos se quedaron con tamaña boca abierta, mientras el coronel se perdía a caballo en medio de la osMientras tanto, los batallones aliados, muertos de cansancio después de tantas duras jornadas, desmoralizados curidad, dispnesto a poner desde luego en plauta su p r o p o r el fracaso del dia, i mas desmoralizados aun por el yecto. A l fin, encontrando que ese era el camiuo mas cuerdo, principiaron a decirse unos a o t r o s : desaliento que notaban en sus jefes, efectuaban de mala — S i el amo se va a los toros, v a m o n o s todos. gana aquel m o v i m i e n t o de retroceso, que nada de b u e n o I se fueron. les prometía, sino q u e parecía el augurio de una n u e v a m a r c h a a través de aquellos terribles desiertos. P o r esto, i a causa de su m i s m o cansancio, m a n i o b r a ban ahora pesadamente, i a las 3 A . M. del 20 n o habían aun t o m a d o sus posiciones en el c a m p a m e n t o . C o m o m a r chaban a oscuras i sin guia, fácilmente se c o n f u n d i e r o n i enredaron, i era aquella una red de batallones que nadie entendía i q u e m a r c h a b a n c o m o a tientas, trastrocadas unas c o n otras las c o m p a ñ í a s d e los distintos cuerpos i sin poderse distinguir ni ordenar a causa de la oscuridad. Y a habia circulado entre los soldados de la alianza, el r u m o r de q u e el ejército chileno, c o m p l e t a d o hasta el n ú m e r o de 14,000 h o m b r e s c o n la j e n t e venida de Pisagua i del c a m p a m e n t o del H o s p i c i o c o n el Jeneral en Jefe,

Estas o semejantes escenas pasaban en cada batallón enemigo durante aquella para los aliados triste noche. A l fin los bolivianos teniau siquiera el consuelo de no ser abandonados exabrupto por sus jefes, mientras los pobres soldados peruanos no hallaban a quién volver los ojos en medio de aquel desorden, porque todos sus jefes i oficiales habian desaparecido. Cada uno de aquellos- infelices tiró para el lado que m e j o r le pareció, i así algunos se pusieron en marcha hacia el Norte por el camino de Tacna, otros la emprendieron hacia la ciudad de Tarapacá, i por fin, algunos se pusieron en marcha para el Sur con intención de no parar hasta Pica.


CAPITULO SEGUNDO.

A l amanecer del 20 estaba aquella estensa pampa s e m brada de fujitivos que la cruzaban en todas direcciones. Nuestras tropas habían vivaqueado en sus posiciones, i apenas despuntó el dia todas las miradas se dirijieron hacia el campamento del Porvenir, donde suponían se encontrarían los aliados listos para emprender la batalla campal. Pero el enemigo había desaparecido por completo, i en lugar de las numerosas i bien ordenadas huestes que el dia antes hacian lucidas maniobras al frente de nuestras posiciones, solo se divisaban a lo lejos, mas allá del Porvenir, algunos grupos de fujitivos perseguidos por la caballería, que los conducía en grandes partidas a las oficinas en d o n de el dia anterior tenia establecido su cuartel jeneral del jenerallsimo Buendia. Inmediatamente salió en persecución de los desbandados una numerosa fuerza, compuesta de las tropas que no habían tomado parte en el combate i que por lo tanto e s taban en mejor aptitud para emprender la marcha. Esta fuerza se componia del Tejimiento ele artillería de Marina, brigada de Zapadores, batallón Cbacabuco i Tejimiento 2. ° de línea. E l mismo dia 2 0 llegaron estas tropas a Santa Catalina, i en seguida continuaron su marcha hacia el interior. E l resto del ejército chileno se preparó ese m i s m o dia para apoyar los movimientos de la anterior división, dirij i é n d o s e a los lugares a donde se calculaba que hubiera p o dido ir m a y o r número de fujitivos. E l ejército aliado se derrotó, pues, a sí propio, i para llegar a este resnltado, fnera del pánico de la noche del 1 9 , debemos contar también con el mal éxito de los planes del jeneral Buendia. El plan de ataque contra nuestro ejército habia sido perfectamente concebido i habría podido dar felicísimos resultados para el enemigo si hubiera contado con los recursos suficientes para llevarlo a cabo. Parece, según los jefes prisioneros, qne era cosa ordenada por el director de la guerra, Presidente Prado, i c o n v e nida con D a z a , la de que se moverían simultáneamente i con la mayor celeridad posible, los ejércitos ele D a z a i de Buendia, i que el 20 de Noviembre efectuarían su unión en las cercanías de Dolores, quizá en Santa Catalina. De esta manera, o cortaban nuestra línea de operaciones, encerrando algunos cuerpos destacados a Agria Santa i otros puntos, o, a lo méuos, se batían con fuerzas inferiores en número, porque el ejército chileno debía estar repartido en toda la estension de la línea férrea, i quizá hasta habría destacado algunas divisiones al interior. D e todos m o d o s la victoria era segura, i en el campamento aliado, sobre todo de parte de los peruanos, habia a este respecto una confianza completa. Pero en la práctica principiaron a esperimeutarse no pequeños obstáculos. Fué el primero la terrible marcha que llevó a cabo el ejército aliado i que fatigó hasta el cstremo a los soldados, que cuentan tuvieron que sacarse los zapatos i engrasarse los pies, porque sus inflamadas plantas no podían ya aguantar los calamorros cochabambinos. E l segundo fué el ataque que sin orden del jeneral iniciaron las compañías de los cuerpos guerrilleros, ataque que después fué seguido por otros cuerpos, pero en el cual no quiso Buendia comprometer el resto ele sns tropas. Esta fué, sin duda, la m a y o r causa d e desmoralización de los soldados, q u e n o sabían si obraban o n o en contra de las órdenes del Jeneral en Jefe, i q u e se vieron abandonados en lo mas recio i decisivo del c o m b a t e . El regreso d e las hambrientas huestes d e Daza fué en seguida el q u e decidió del éxito d e la espedicion. Parece q u e las tropas encontradas por el c o m a n d a n t e Zubiría, según esposiciones d e los prisioneros, lejos d e ser las avanzadas de Daza, q u e n u n c a alcanzaron a llegar al camino de Tana a Tiliviche, n o eran sino destacamentos esploradores del m i s m o ejército d e Buendia, enviados

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hacia el N o r t e c o n el o b j e t o d e ponerse en c o m u n i c a c i ó n c o n los bolivianos. Y a se sabe q u e las tropas d e Daza, careciendo d e todos los elementos necesarios para hacer una larga m a r c h a p o r el desierto, regresaron hambrientas a Arica, i q u e a u n q u e D a z a c o n t i n u ó avanzando c o n a l g u n o s batallones, p r o n t o agotaron también éstos sus víveres, i a pesar d e la famosa coca, se vieron obligados a desbandarse i regresar a A r i c a i Tacna. T o d a s las relaciones d e los prisioneros están acordes en q u e el dia designado para la batalla era el 20 d e m a d r u gada. El 19, el coronel Suarez, Jefe de Estado Mayor, recorrió los distintos batallones m u i d e madrugada i a los jefes notificaba la orden d e reposar ese dia a fin de encontrarse descansados para el siguiente. A todos les repetía la frase sacramental d e — " H o i c o m e r e m o s , " para consolarlos d e las pasadas hambrunas, i r e c o m e n d a b a a los c o m a n d a n t e s de c u e r p o q u e dejasen solazarse a los soldados, obligándolos a hacer únicamente los mas indispensables servicios en campaña. Pero al ver el jeneral peruano q u e todos sus planes habían fracasado i q u e n o era posible atacar d e frente a nuestro ejército el 20 c o n las fuerzas d e q u e disponía, habia resuelto regresar d e n u e v o al Sur i mantenerse en sus posiciones atrincheradas esperando nuestro ataque. Este ú l t i m o plan d e guerra defensiva fué el desbaratado p o r el pánico que se apoderó del e n e m i g o en la n o c h e

Por otra parte, el ejército aliado se encontraba en la mas triste situación para haber e m p r e n d i d o u n ataque el dia 19. A causa d e la acelerada m a r c h a hacia el N o r t e , la I n tendencia Militar i sus dependencias, mas pesadas q u e el ejército para moverse, se habían q u e d a d o m u i atrás desde d o s dias antes, i p o r esta causji casi todos los soldados perú-bolivianos hacia 48 horas q u e n o c o m í a n . Ese dia iba a llegar d e l Sur la I n t e n d e n c i a i el p r o v e e dor del ejército, i en efecto llegaron; pero sin que alcanzasen a prestar n i n g ú n servicio a los aliados, sino, por el contrario, c a y e n d o en nuestro poder c o n t o d o su inmenso acopio d e víveres i útiles d e cocina, entre éstos una partida d e cien c h i n o s q u e eran los cuques del ejército e n e m i g o i q u e para adular a nuestras avanzadas les aseguraban q u e n o ciaban mas q u e "latones" a los peruanos. A mas del h a m b r e , la sed los hostigaba horriblemente, i la pequeña ración de agua q u e se les repartió en el P o r venir apenas alcanzó a h u m e d e c e r los labios d e algunos de los soldados. A g r e g ú e s e a esto el cansancio p r o d u c i d o p o r aquella larga marcha, i sobre t o d o la falta d e sueño, pues hacia tres n o c h e s q u e n o dormían, se verá q u e las palabras del coronel Suarez prometiéndoles c o m i d a i reposo para el dia 19 eran en esos m o m e n t o s la m e j o r proclama g u e r rera para las asendereadas tropas de la alianza. Habia, sin embargo, batallones privilejiados que, sin duda, a causa d e la influencia d e los jefes o mediante los recursos d e éstos, tenían en sus morrales una buena c a n tidad d e provisiones. Entre ellos se cuenta el batallón 3. ° de A y a c u c h o , m a n d a d o por el coronel Pradito. Los soldados d e este batallón tenian en sus morrales una buena cantidad d e maíz tostado, galletas i charqui, i en sus cantimploras, n o y a agua, sino dos buenos litros de escelente pisco. Esta abundancia d e provisiones hacia gran contraste c o n la escasez de otros cuerpos i daba material a los s o l dados prisioneros para echar periquitos contra el Director S u p r e m o ele la guerra. Esta misma sed i hambruna de los soldados peruanos fué uno de los móviles que los indujo a batirse con tan itmeicado valor contra las fuerzas de artillería del mayor Salvo.


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GUERRA

DEL

L o s jefes de las fuerzas de ataque liabian hecho circular entre su tropa la noticia de que en aquel cerrito se encontraba el gran depósito de víveres del ejército chileno, lo m i s m o que los estanques de agua i unas cuantas reses recien muertas. I así, cuando qnerian animar a su jente que avanzase, les gritaban: " ¡ A tomarse los víveres, m u c h a c h o s ! " i entonces los famélicos cholos, haciendo de tripas corazón, continuaban marchando cerro arriba halagados con la es¡)eranza de saciar allí el hambre i la sed que los devoraban. A mas de este orijinal recurso para estimular su valor, todos los jefes de cuerpo proclamaron a sus tropas anunciándoles que era inútil rendirse, porque los chilenos no perdonaban a los prisioneros. I los soldados peruanos estaban tan convencidos de la verdad de esta bárbara aseveración de sus jefes, que al ser alcanzados por las partidas de caballería, o hacían una inútil resistencia, o se arrodillaban llenos cíe angustia p i diendo perdón por todos los santos del calendario. iSTo hai duda, sin embargo, de que los peruanos conocen los puntos que calza el valor i el patriotismo de sus soldados, porque uno de los prisioneros nos confesaba injénnamente a b o r d o del Loa, que a saber ellos c o m o los trataban los chilenos, el ejército en masa, en vez de huir en desorden, sin rumbo fijo i espuesto a morirse de hambre i sed en el desierto, habría acudido a presentarse voluntariamente prisionero. ¡Que' notable contraste presenta esta c o n d u c t a del c h o l o peruano c o n el espíritu q u e anima a nuestros soldados! L o s oficiales q u e se encontraron c o n sus tropas metidos en la ratonera del 18 en la n o c h e , c u a n d o 1,500 h o m b r e s se veían rodeados, por todas partes, p o r u n ejército de 11,500 a 12,000 enemigos, nos cuentan las conversaciones ue en v o z baja sostenían entre los soldados del 4. ° i el A t a c a m a , dignas por cierto de los espartanos de L e ó nidas, c U n soldado preguntaba a otro, mientras acurrucados en el suelo i c o n . s u fusil entre las piernas acechaban al e n e migo: — ¿ I si nos descubren los cholos? — N a hai mas q u e morir toditos. ¿Quién diablo va a rendirse a estos cholos bribones? — P o r supuesto. Pero ¡qué g o l p e tan g r a n d e para Chile si nos derrotasen! — ¡ Y a lo creo! Por eso hai q u e pelear hasta dar el quilo, cosa que n o vayan a creer que somos cobardes. L a idea de pelear hasta morir; de morir mil veces antes que rendirse; el pensamiento tínico de la suerte de la p a tria i de la gloria de Chile era el espíritu q u e animaba a aquellos h o m b r e s en tan angustiosos i solemnes instantes. T o d o s parecían tener la idea de poseer en sus m a n o s la suerte de la patria, i esta idea los hacia heroicos e i n d o mables. T o d a s las conversaciones durante las largas horas de aquella aciaga n o c h e c o n c l u i a n en el m i s m o estribillo:— "Morir antes que rendirse," i en el v i v a q u e o de la n o c h e del 19, c u a n d o al dia siguiente se esperaba u n a reñidísim a batalla, este era también el final de las pláticas d e todos nuestros soldados. Mientras tanto los peruanos, valientes c o n los débiles i e m b r u t e c i d o s por el h a m b r e i el m i e d o , asaltaban esa m i s m a n o c h e una ambulancia de su nación, saqueaban las provisiones destinadas a los heridos, i asesinaban c o b a r d e m e n t e a d o s soldados chilenos que, g r a v e m e n t e h e ridos, habían sido recojidos en el c a m p o por los m i e m b r o s de la Cruz R o j a peruana. Por otra parte, nuestras tropas, si bien a veces han p a sado sus crujidas, c o m o d i c e n los soldados, se resignan m u c h o mas fácilmente q u e las peruanas a las privaciones, p o r q u e están animadas por u n alto espíritu de patriotism o , i a u n q u e escasas de provisiones en la mañana del dia del c o m b a t e a causa de las marchas i contramarchas q u e

PACIFICO.

se vieron obligadas a hacer, tuvieron en la n o c h e u n a suculenta cena que reavivó sus fuerzas. Esa n o c h e se mataron 32 bueyes, i así las tropas t u v i e ron b u e n caldo i carne fresca en su m i s m o c a m p a m e n t o , a pocas millas d e distancia de los maltratados i famélicos aliados. E l n ú m e r o de prisioneros h e c h o p o r nuestras tropas hasta la mañana del 21 es verdaderamente incalculable, i cualquiera cifra q u e diéramos c o m o a p r o x i m a t i v a podria inducirnos a error. E l mayor número de los capturados hasta ahora, declaran que tenían la intención de ponerse en marcha con dirección a Tacna, i todos estáu unánimes en creer que los bolivianos se han dirijido camino de Oruro i los peruanos en gran número hacia la ciudad de Tara paca, en d j n d e creen ha de encontrarse eljeneraj. Buendia. N o pocos sou también los que han volado en dirección a Pica, al Sureste de Iqnique, i entre éstos se encuentra el valiente Granier i gran número de soldados bolivianos, según las versiones de distintos prisioneros. Todos están contestes, principalmente los que conocen el camino, en que la huida a Tacna es una muerte segura, i a éstos no les cansó asombro alguno la noticia de lo sucedido al ejército de Daza, sino que consideraron una " c a n d i d e z " del soldado boliviano la intentona de venir desde A r i c a hasta Dolores con un ejército de 4,500 h o m bres sin traer consigo un numerosísimo tren para el trasporte de las municiones, del agua i de los víveres, al mismo tiempo que se burlaban de los efectos de la famosa coca, cpie cuando mas eutretiene el hambre a los que la usan, pero para despertarlo de una manera atroz a los tres o cuatro días de usarla, en que hai que echar por j u n t o la llenada de perro. Respecto de las bajas sufridas por nuestro ejército, los cálculos mas comunes las estiman en 4 5 0 durante la batalla de Dolores i la persecución de la noche siguiente, siendo los cuerpos que mas han sufrido el Atacama, la artillería i el Coquimbo, i los que menos los Navales i el V a l p a raíso, que apenas tomaron parte en el combate. D e estos 450 se computan 150 muertos i 300 heridos, i esta cifra, aunque naturalmente dolorosa, es muí pequeña si se toma en cuenta el gran número de enemigos, lo nutrido de sus disparos, i sobre todo, los inmensos resultados de la batalla. I nuestras bajas han sido relativamente tan pequeñas, gracias a haberse tomado la precaución de hacer que nuestras tropas se batiesen tendidas en la cumbre del cerro i en la Encañada, sin levantarse nada mas que en los m o m e n tos en que era necesario bajar la falda para atacar al enem i g o que avanzaba. A d e m á s de esto, los soldados chilenos, que son guerrilleros por naturaleza i conocen por instinto las reglas de la táctica moderna, se batían jeneralmente aprovechando con toda habilidad las ondulaciones del terreno, i no nos estraña que un atacameño pidiese el 20 permiso a su oficial para ir a enterrar relijiosamente dos cadáveres enemigos, alegando que le habían servido muchísimo en el combate, porque se parapetó tras ellos i las balas enemigas no hacían mas que horadar el cuerpo de sus mismos compañeros. Respecto de las bajas de los aliados, puede decirse lo m i s m o que hemos dicho al tratar de los prisioneros, porque su número es incalculable, tanto a causa de la gran ostensión de terreno que abarcó la línea de batalla del enemigo, cuanto por la cantidad de muertos i heridos sembrados en los calíchales i en la pampa por el sable i la carabina de nuestros soldados de caballería,. T o m a n d o , sin embargo, el término medio de todos los cálculos que hemos oido, computaremos las pérdidas del enemigo, hasta el 21 en la mañana, en la cifra de 2,500 bajas, de ellos 1,000 muertos i 1,500 heridos.


CAPITULO

Esta cifra nos parece la mas exacta (aunque muchos la hacen subir casi al d o b l e ) i en manera alguna exajerada, si se atiende a la mortandad de los nuestros, que se batieron parapetados, i a la circunstancia de que el enemigo tenia que avanzar a pecho descubierto contra nuestras posiciones. Unida, pues, la cifra de 2,500 bajas a los 1,500 prisioneros, puede decirse que en la batalla de Dolores ha perdido el e n e m i g o unos 4,000 de sus mejores soldados. Murió también durante la fuga el coronel A r m a s , b o l i viano, Jefe de E s t a d o Mayor del jeneral V i l l e g a s , i fué tomado prisionero el coronel R a m í r e z , comandante del b a tallón peruano n ú m . 6 Cazadores de P u n o , lo m i s m o que el segundo jefe de los Cazadores del Cuzco. E n los siguientes dias deben haber caído en poder nuestro mucho mayor número de jefes, i ya el 21 en el dia se citaban los nombres de cuatro o cinco mas, alcanzados por nuestros destacamentos. L a cantidad de armamento recojido por nuestras tropas alcanza también a una cifra incalculable. Hasta el mismo dia 21 no habia menos de 2,000 rifles acopiados, tanto en el campamento de Dolores c o m o en el Porvenir i Santa Catalina, fuera de los que quedarían tirados entre las calicheras al ocultarse allí los dispersos. L o s afanes de la persecución a que se ha dedicado, i con razón, toda la actividad de nuestras tropas, han i m pedido hasta hoi nombrar comisiones para recojer el n u m e roso armamento i diversas prendas de equipo esparcidas en toda la estension de la pampa. Cuando se lleve a cabo esta operación, reuniremos, según todos los cálculos, no menos de seis a siete mil rifles enemigos.

SEGUNDO.

153

parque, donde se encontró una inmensa cantidad de m u n i ciones. L o que mas curioso nos ha parecido es la animosidad de l o s soldados peruanos contra los bolivianos, superior aun a la que éstos profesan a aquéllos. En todas las relaciones del combate que nos han hecho los prisioneros peruanos notamos las mas amargas quejas i los mas duros epítetos contra sus aliados. L o s bolivianos, por su parte, despellejan también de lo fino a sus hermanitos, i algunos creen que si Daza hubiera mandado el ataque, otro gallo les cantara, En lo que todos están de acuerdo, es en confesar el terrible miedo que les causó el ataque a la bayoneta, porque entre ellos es p r o verbial el empuje del soldado chileno para esta clase de ataques, i convienen de buen grado en su inferioridad a e s te respecto. Estas disputas i estos comentarios es todo lo que queda ahora del brillante i poderoso ejército en que fundaba el Perú sus' esperanzas i su orgullo. L a flor i nata de sus tropas de línea, los mas prestijiosos jenerales han quedado reducidos a la nada después de un combate que solo merece el nombre de batalla por el número de tropas que formaron eu línea, derrotados por su miedo i por el efecto de unos cuantos tiros en medio de la oscuridad de la n o c h e .

XVI. Versión peruana del combate de San Francisco i retirada de Daza de Camarones. (Correspondencia a E L NACIONAL de Lima.)

P e r o la presa de mas importancia fueron las 19 piezas de artillería que cayeron eii poder de nuestras tropas el dia 20. Estas piezas componiau toda la artillería de campaña de los aliados, i de ellas no acompañaban al ejército durante la batalla del 19 sino las cuatro que se colocaron a la cabeza de las columnas en dirección a Tiliviche. Las otras, en su mayor parte de fierro i del sistema V a vassenr, habiau sido dejadas en el campamento de Santa Catalina, sea por cansancio de los artilleros o falta de m e dios de movilidad, sea porque no se ¡unisase utilizarlas hasta la batalla del dia siguiente. Todas estaban listas para hacer fuego, con sus piezas de repuesto, sus armones i su dotación cíe proyectiles. N i una sola habia sido clavada, aunque fuera por simple fórmula, i todas estas circunstancias sirven para valorizar cuál seria la intensidad del pánico que se apoderó de las tropas aliadas al creerse atacadas de noche por el grueso de nuestro ejército. Pero no solo la captura de estos elementos de guerra lo demuestra, sino aun mas el archivo de las notas oficiales del jeneral Buendia i todo el legajo de documentos del cuartel jeneral, que fueron encontrados intactos en las i m provisadas oficinas del ejército aliado. I no solo las notas sino hasta el equipaje del Jeneral en Jefe i d é l o s miembros del cuartel jeneral habia quedado allí abandonado. En todos los detalles se notaba lo precipitado de la fuga i el inmenso terror que se habia apoderado de los jefes p e ruanos. Mas hicieron los soldados que estaban a cargo de las ametralladoras, porque al fin éstos enterraron las cuatro de que se componía la dotación del ejército del Sur, según h e mos sabido por algunos prisioneros. Hasta el 21 no habían sido aun descubiertas, pero es probable qne el trabajo de soterrarlas no haya sido hecho con el cuidado de quien entierra un tesoro. Y a hemos dicho qne todo el almacén de víveres quedó en poder nuestro, i lo m i s m o debemos añadir respecto del TOMO

II—20

Arica,

Noviembre

18 de

1879.

Señor Director de E L NACIONAL:

L o s 2,000 h o m b r e s que salieron c o n . el jeneral Daza el 11 del actual, h a n regresado hoi de Camarones, a d o n d e habían llegado el 14. A la 1 P. M. h a tenido lugar la entrada de esas fuerzas en Arica. E l Jeneral en Jefe d e l E s t a d o M a y o r del ejército b o l i viano, señor A r g u e d a s , h a v e n i d o al m a n d o de ellas. El jeneral Daza se q u e d ó en Camarones c e n el escuad r ó n V a n g u a r d i a i su escolta, algunos soldados mas q u e él escojió i algunos jefes, entre éstos el c o r o n e l C a m a c h o . C o n estas fuerzas, unidas a los 120 guerrilleros de n u e s tro célebre Albarracin, el jeneral piensa seguir su m a r c h a hasta encontrar a nuestro ejército en acción, c u y o m a n d o tomará, p o r q u e de h e c h o le corresponde c o m o a s e g u n d o D i r e c t o r de la guerra. E n t o d o , los h o m b r e s q u e lo a c o m p a ñ a n ascienden a 450 buenos jinetes, cada u n o de los cuales lleva un caballo de tiro. A l g u i e n encuentra una cal. ,i erada en la ida del j e n e r a l D a z a a encontrar al jeneral B u t n d i a , c o n tan p o c o s h o m bres i teniendo q u e atravesar un c a m i n o recorrido por la caballería del e n e m i g o ; pero nosotros n o la e n c o n t r a m o s tal, p o r q u e además que va con 450 valientes, el coronel Albarracin c o n o c e a palmos el terreno i p u e d e evitar cualquier e n c u e n t r o desfavorable. A d e m á s , calcúlase la i m p o r t a n c i a q u e p u e d e tener la presencia de él en el c a m p o de acción. V o l v i e n d o al regreso de los 2,000 bolivianos, ¿cuáles son las causas q u e lo han m o t i v a d o ? N o sabré decirlo. A l g u i e n cree q u e p o r q u e no tenian los víveres i aguada necesarios; pero esto n o p u e d e ser de ninguna manera, p o r q u e acusaría el c o l m o de la imprevisión en los encargados de proporcionar esos medios imprescindibles. Otros aseguran que en Camarones h u b o j u n t a de jefes i que en ella se resolvió el regreso, teniendo en cuenta el c o r t o n ú m e r o de soldados (2,500) c o n que contaba para atacar, lo que haria u n sacrificio estéril, no p u d i e n d o


154

GUERRA

DEL

concertar c o n el j e n eral B u e n d i a la simultaneidad del ataque. Pero, sea cualquiera el m o t i v o d e esa resolución, lo cierto es q u e n o na sido ésta m u í acertada: debían de todos m o d o s haber aguardado en Camarones para estar mas cerca i p o d e r ocurrir p r o n t o según el resultado d e los m o v i m i e n t o s del jeneral Buendia. A l m e n o s este es nuestro parecer, q u e también es el de todos los oficiales bolivianos c o n quienes h e m o s h a b l a d o i de los soldados. H a c e r n o s concebir la ilusión de que v a m o s a c o m b a t i r i hacernos marchar inútilmente para regresar d e s p u é s . . . ! dicen aquéllos. Parece q u e la ida n o t u v o otro o b j e t o que llamar la atención del e n e m i g o hacia el N o r t e de Pisagua.

S. E. habló a los bolivianos recorriendo batallón p o r batallón i fué calurosamente v i v a d o . T a m b i é n h u b i e r o n vivas al contra-almirante M o n t e r o

Noviembre

20 de

1879.

Esta mañana se h a recibido u n telegrama de Chiza en que se anuncia q u e nuestro ejército en acción habia o c u p a d o D e l o r e s i Santa Catalina, i que a las 7 P. M. de ayer el c o m b a t e habia principiado en San A n t o n i o . U n p r o p i o , h e c h o por el j e n e r a l Buendia, c o m u n i c a b a eso. L a o c u p a c i ó n por los nuestros d e A g u a Santa, D o l o r e s i Santa Catalina, h a sido sin c o m b a t e , o al m e n o s nada nos dice al respecto el telegrama recibido. Calcule U d . , señor director, la ansiedad en q u e estarem o s , i si ella es tan grande aquí, c ó m o n o será en L i m a ! S o n las 10.30 P. M. en el m o m e n t o q u e escribo. S. E. h a estado desde las S en la oficina del telégrafo i aun p e r m a n e c e en ella. Parece que está h a b l a n d o c o n el jeneral D a z a i c o n el señor Melgar, el director de la aduana de Arica, los cuales están en Chiza, A l g o de m a l o adivino q u e pasa, ¡Dios quiera q u e m e equivoque! (11 P. II.)

A c a b o de saber que mis presentimientos n o h a n resultado del t o d o infundados p o r desgracia. A l tercer ataque, nuestra vanguardia ha sido rechazada! L a vanguardia de nuestro ejército en acción, se c o m p o nía d e los batallones A y a c u c h o , Zepita, L i m a n ú m . 3, C o l u m n a Cerro d e Pasco, i los batallones bolivianos Illimani i Olañeta. Pero, ¿ c ó m o ha sido eso, de q u é m a n e r a . . . ? N o lo sabemos. A l g u i e n n o debe ignorarlo, pero lo calla. Por q u é n o se nos dice clu una vez la terrible verdad. Menos dolorosa nos seria aun la noticia de una derrota q u e estas horribles incertidumbres. Noviembre

21.

A las 8 A . M. de h o i h e m o s leido u n largo telegrama, lleno de contradicciones, que nos h a d e j a d o mas dudas aun q u e las q u e teníamos anoche. Ese telegrama ha sido h e c h o en vista d e lo d i c h o en Chiza p o r dos oficiales, según el m i s m o telegrama lo m a nifiesta. Resulta d e él que h u b o i n o h u b o c o m b a t e , tal es la oscuridad c o n q u e está redactado. D i c e , en resumen, que en vista de que las posiciones enemigas eran inespugnables, se resolvió n o atacar i retirarse. I dice también: ejército n u m e r o s o ha q u e d a d o íntegro, la caballería está íntegra i otras palabras mas por el estilo que nada dejan comprender.

PACIFICO

L o q u e a fuerza de pensar h e m o s llegado, n o a saber, sino a adivinar, es lo siguiente: N o atacaron sino d o s divisiones, las cuales fueron r e chazadas por el e n e m i g o . E l resto d e nuestro ejército se retiró sin atacar, p o r q u e d e otro m o d o hubiera corrido la suerte que las dos divisiones. E l e n e m i g o estaba posesionado d e u n elevado cerro d e f e n d i d o por ametralladoras i n u m e r o s o s cañones K r u p p . Las dudas n o han cesado todavía (son las 2 P. M.) Creemos q u e S. E. está tan a oscuras c o m o nosotros respecto a lo que pasa, de otro m o d o , ¿por q u é dejarnos en tanta ansiedad? N o obstante, toda la mañana, i todavía hasta este m o m e n t o , el d o c t o r Alvarez está interrogando p o r el telégrafo a los dos oficiales citados mas arriba.

(5

P. M.)

E l coronel H u g u e t acaba de preguntar a S. E. q u é h a bia d e cierto. — " T e n e m o s de t o d o — h a c o n t e s t a d o é s t e — v a m o s mal i v a m o s bien. E s t a m o s p r o c u r a n d o sobreponernos i h a c i e n d o t o d o lo p o s i b l e . . . " Noviembre

22.

S o n las 2 P. M. i n o sabemos nada. E n su retirada, nuestro ejército h a t o m a d o otro c a m i n o distinto de los anteriores. A f o r t u n a d a m e n t e tiene los víveres necesarios, según se nos dice, i p u e d e atrincherarse en u n a b u e n a posición i esperar. GUSTAVO.

Arica,

Noviembre

24 de

1879.

Los detalles respecto a las últimas operaciones del ejército de Tarapacá, sou en e s t r e n o confusos e inciertos. L o s pasajeros llegados de Iquique ignoran la verdadera posición que ocupa en la actualidad el jeneral Buendia i los restos de su ejército. L a mayor fuerza que tuvo a sus órdenes el jeneral B u e n dia, no escedió nunca de 9,000 hombres. Los restos salvados del ataque de San Francisco, se asegura, no sabemos con qué fundamento, que no pasan de 2,400. L a caballería boliviana huyó apenas, iniciado el ataque. Se asegura que han perecido el coronel Fajardo, p r o b a blemente también el coronel Herrera, cuyo caballo fué recojido sin jinete, i el comandante Tirado. E l jeneral V i l l e g a s , después de herido, fué hecho prisionero. Se cree que la división R í o s haya perecido caso de haber sido perseguida y>ov el enemigo. Su fuerza no pasaba de 800 hombres, mal armados, en su mayor parte con fusiles inútiles, muchos de chispa. Carecía de víveres. D e la división Campero no se tiene ni la mas remota noticia. Nunca sirvió para nada, ni aun para protejer las partidas de ganado remitidas de la Arjentina para nuestro ejército, que han ido cayendo sucesivamente en poder del enemigo. Las quejas contra el jeneral Buendia, por su mala dirección i poco previsora conducta, son numerosas. U n a parte del parque del ejército detenido en P o z o A l m o n t e i regresado a Iquique por orden del Jeneral en Jefe, ha quedado en la estación del ferrocarril i habrá caído en poder del enemigo, por no haber tenido la precaución siquiera de arrojarla al mar a última hora. A q u í reina gran escitaciou. El ejército boliviano i el jeneral Daza a su regreso de Camarones, fueren muí mal recibidos en Tacna. Corría el rumor de que la tropa iba a ser desarmada. E l lio, a su llegada a Moliendo, no habia ocurrido ningún bombardeo, ni existido siquiera intimación. L a O'TIiggins i Magallanes cortaron el cable el 24 a las 12 M. i se retiraron con r u m b o al Sur.


CAPITULO

L a escitacion en el puerto era iumensa. A l tener c o n o c i miento de que e l j e n e r a l L ó p e z Lavalle pasaba en el v a por, se pretendió estraerlo de a bordo, pero se desistió de tal propósito por considerar que no seria entregado i no comprometer un conflicto. E n Arequipa reinaba gran alarma. Es probable qne a la fecha el prefecto V i d a l García i García habrá sido destituido por el pueblo. Los emigrantes de Iquique en su mayor parte han desembarcado ea este puerto, l i o i Moliendo. E L

CORRESPONSAL.

(Correspondencia a Er. COMERCIO de Lima.)

Arica,

Noviembre

24 de

1819.

E l 19 del corriente, a las 5 A . íYL, i a una milla de los enemigos, estaba nuestro ejército entre el Bearnes i Santa Catalina, i aquéllos en el alto de San F r a n c i s c o i Santa Rita. A las 3 P. M., se m o v i e r o n nuestras fuerzas para tomar posición. E l j e n e r a l Villegas, sin esperar orden, atacó a las 3.10 P. M. c o n los batallones Illimani i Olañeta, que t o m a r o n por d o s veces el alto de San F r a n c i s c o , a y u d a d o s por el núm. 8 i una c o m p a ñ í a del Zepita. El jeneral.Bustamante, c o n la división esploradora, sostenia el ala derecha, c o m b a t i e n d o c o n vigor. El j e n e r a l Flores, c o n una c o m p a ñ í a d e Húsares de Junin, atacó por la derecha: éstos se desorganizaron por efecto de los tiros de la artillería enemiga. El coronel Suarez atendió bien el centro i la izquierda, m a n t e n i e n d o en orden sus tropas. A las 6 P. M., cesaron los fuegos; a las 9 P. M., teníamos 2,400 h o m b r e s reunidos; a las o A . M. del 20 dirijiéronse al Cuartel Jeneral i lo hallaron r o d e a d o por el e n e m i g o , sin q u e fuese posible penetrar. E n la m i s m a hora se inició un c o m b a t e desigual i terrible. Se ignora el resultado, pero el fuego seguia l e n to a las 9 A . M. L a infantería i la caballería chilenas n o t o m a r o n parte; solamente la artillería i ametralladoras funcionaron. El j e n e r a l Villegas i el c o m a n d a n t e Tirado, heridos. N o hai mas pormenores, pues el j e n e r a l Buendia está en P a c h i c a c o n tropas, i n o ha p o d i d o escribir desde ahí. El desastre h a sido ocasionado por falta de dirección. El jeneral L ó p e z Lavalle nos h a h e c h o mas d a ñ o que todos, pues a b a n d o n ó su puesto de prefecto de Tarapacá, desde el 20, e m b a r c á n d o s e en u n b u q u e d e vela para esperar el vapor lio, que lo h a traido ayer a este puerto. Esta c o n d u c t a tan vituperable, o b l i g ó a los c o m a n d a n t e s de los b u q u e s de guerra ingleses i americanos, a d e s e m barcar sus guarniciones para defender a los cónsules, pues las fuerzas q u e estaban en aquel puerto i o b e d e c í a n al coronel clon J o s é Miguel R i o s , marcharon a reunirse con el jeneral Buendia. El jeneral Prado recibió c o m o merecía al señor L ó p e z Lavalle, o r d e n a n d o q u e se le tomara preso, i está c o n centinela de vista i s o m e t i d o a j u i c i o de campaña. E l j e n e r a l D a z a llegó aj^er, a las 12 M., de regreso de Camarones; conferenció c o n el Presidente i pasó a Tacna. A pesar de q u e L ó p e z Lavalle há tres dias a b a n d o n ó su puesto, d i c e n que solo hoi h a n t o m a d o posesión de Iquique los c h i l e n o s . Se asegura q u e viene a esta plaza el coronel Velarde con los restos del ejército i que debe llegar el miércoles. Arica,

Noviembre

27 de

1879.

Los enemigos, q u e tenían destacamentos avanzados hasta A g u a Santa, fueron replegándose sucesivamente desde que nuestro ejército los acometió a paso ele carga. En este m o v i m i e n t o perdieron los chilenos algunas c o l u m nas; pero c o m o su o b j e t o era atraer a los nuestros a las formidables posiciones que ellos ocupaban en el cerro de

SECUNDO.

155

San Francisco, p o c o perdieron en aquellos encuentros, pues lograron su intento de ser atacados en sus terribles r e d u c t o s por el ciego entusiasmo i arrojo de nuestro ejército, que en su í m p e t u pretendió asaltar los puestos enemigos por senderos casi impracticables, teniendo que sufrir durante tres horas i m e d i a una horrorosa lluvia de metralla que arrojaba sin cesar la numerosa artillería c h i lena, sin contar c o n la prodijiosa cantidad de proyectiles lanzados p o r sus ametralladoras c o n v e n i e n t e m e n t e c o l o cadas. U n ejército dos veces mas numeroso q u e el nuestro n o habría p o d i d o desalojar al e n e m i g o de tan formidables posiciones; i es inespíicable la temeridad del jeneral, que teniendo sobre sí la responsabilidad de la suerte do 10,000 soldados, hubiera d e c i d i d o u n ataque sin la m e n o r probabilidad de triunfo, i c o n seguridad tan c o m p l e t a de u n sacrificio estéril i dolorosamente caro para el pais. Esto pasaba el 19. E n la mañana del 20 la infantería i caballería enemigas, favorecidas por la niebla, sorprendieron a los nuestros a corta distancia de San Francisco, trabándose u n n u e v o c o m b a t e , sin resultado definitivo, pero que o b l i g ó a los aliados a emprender la retirada. Se asegura que 3,000 h o m b r e s de los nuestros quedaron en el c a m p o , i c o m o , según los mas a p r o x i m a d o s cálculos, solo t u v o nuestro ejército en ese dia S.000 soldados escasos, la p r o p o r c i ó n de nuestras bajas ha sido la de 3 7 % , la m a y o r acaso de cuantas ofrece la estadística de las batallas europeas en los 30 años ú l t i m o s . N u e s t r o orgullo debe quedar al m e n o s satisfecho, y a que la suerte nos h a sido adversa, i seria menester que sus exijencias fuesen demasiado exajeraelas para no sentirnos retemplados ante los nobles e j e m p l o s de valor i a b n e g a c i ó n estraordinarios que han d a d o a nuestros soldados i marinos los q u e tanto han elevado la h o n r a del pais en I q u i q u e , Pisagua, Mejillones, A l i g a m o s i San Francisco! L o s restos de este ejército, q u e tan valerosamente acaba de combatir, a u n q u e sin fortuna, en los desiertos de Tarapacá, unidos c o n el ejército de Arica, p u e d e n presentarse al e n e m i g o antes de q u i n c e dias, oponiéndoles 12,000 hombres que, m e j o r mandados, nos dan la esperanza d e que c a m b i e n la suerte de nuestras armas, h a c i e n d o sufrir a los chilenos desastres iguales a los que h e m o s tenido en San Francisco. La esperiencia adquirida en la corta c a m o a ñ a de Tarapacá correjirá los errores de nuestros jenerales, i h a c i é n doles mas cautos, los hará mas aptos i dignos de dirijir el valor de nuestros soldados, inspirando al e n e m i g o mas respeto i t e m o r a nuestras armas. EL

CORRESPONSAL.

(Correspondencia a L A PATRIA de Lima.)

A l 19, a las 5 A . M., estuvimos frente al e n e m i g o a una milla de distancia. N o s o t r o s en Bearnes i Santa Catalina i los enemigos en el alto de San F r a n c i s c o i Santa Rita. A las 3 P. M., nos pusimos en m o v i m i e n t o para tornar posiciones. A las 3.10 P. M., recibimos el primer disparo de c a ñ ó n del e n e m i g o ; nuestras fuerzas, sin tener orden de hacer fuego, principiaron a gastar m u n i c i o n e s sin objeto, iniciando u n c o m b a t e descabellado, pues, nuestros rifles no llegaban ni a media distancia del e n e m i g o . El jeneral V i llegas atacó, c o n los batallones Illimani i Olañeta, el alto de San F r a n c i s c o , c a y e n d o herido en m e d i o camino. L o reemplazó el c o r o n e l González. O c u p a m o s d o s veces el alto d i c h o , a y u d a d o s por el n ú m . 8 i una c o m p a ñ í a del Zepita. El jeneral Bustamante, c o n la división Esploradora, o c u p a b a nuestra ala derecha sosteniendo el c o m b a t e c o n vigor. E l j e n e r a l Flores, c o n una c o m p a ñ í a de Húsares d e Junin, atacó por nuestra derecha; éstos se desorganizaron por los cañonazos enemigos i h u y e r o n siguiéndolos la


156

GUERRA

D E L PACIFICO.

m a y o r parte d e l eje'rcito, en el m a y o r desorden e insubordinación, t o m a n d o r u m b o a Camina, A r o m a i Tarapacá la m a y o r parte. E l coronel Suarez atendió m u i bien c e n tro e izquierda, m a n t u v o ordenadas las fuerzas i son las únicas q u e n o se dispersaron. Jeneral B u e n d i a anonadado; tenia m u c h o sueño, i l a falta d e Jeneral en Jefe nos h a p e r d i d o . A las 6 P. M., cesaron los fuegos. A las 9 P. M., teníamos 2,400 h o m b r e s reunidos. E n d i c h a hora, y o i m i h e r m a n o , salimos c o n orden d e reunir dispersos. A las 5 A . M . d e l día 20, nos dirijimos a nuestro Cuartel Jeneral i lo hallamos r o d e a d o por el e n e m i g o , sin que fuera posible penetrar; en la m i s m a hora se inició u n c o m b a t e desigual i terrible; ignoro resultado; el fuego seguia lento a las 9 A . M . Perseguido, m e retiró a ésta ( P o z o A l m o n t e ) ; nadie viene detrás d e m í i estoi angustiado. E n el c o m b a t e d e l 19 p e r d i m o s , c u a n d o m e n o s , 4 0 h o m b r e s i otros tantos heridos, entre éstos el j e n e r a l V i llegas i el c o m a n d a n t e Tirado, d e l Estado M a y o r Jeneral. Infantería i caballería chilena n o t o m a r o n parte; nos b a timos contra artillería i ametralladoras solamente, i n u e s tra dispersión fué escandalosa i sin n i n g ú n m o t i v o , pues nadie nos atacaba n i seguia. T o d o h a sido falta d e dirección. EL

CORRESPONSAL

E N

CAMPAÑA.

XVII. Versión boliviana del combate de San Francisco i causas que orijinaron la derrota de los aliados. (De L A DEMOCRACIA, periódico oficial de Bolivia.)

CARTA

D E L

DOCTOR

LADISLAO

San Cristóbal,

CABRERA.

Diciembre

12 ole 1879.

Lijeramente, en los primeros momentos del desastre del 19 del mes pasado, te decía que en aquel día nada de cuanto era vergonzoso había faltado, ni la impericia, la imprevisión ni la cobardía misma. Para mí no fué sorprendente cuanto de infortunado o c u r rió. H e aquí mis razones: l. E l ejército aliado no tenia y a elementos de s u b sistencia después de la ocupación del puerto de Pisagua i la pérdida del Huáscar. E l Jefe de Estado Mayor Jeneral del ejército del Sur, coronel Belisario Suarez, así lo declaró en el consejo de guerra celebrado en Iquique en fecha 5 de aquel mes. Espuso allí, que aun cuando contaba todavía con víveres para el ejército por 20 dias, el ferrocarril no contaba ni con los empleados ni con el combustible necesario para trasportar esos víveres: que en su consecuencia la situación era demasiado crítica. Disentida la esjiosicion del Jefe de Estado Mayor Jeneral, se resolvió, casi por unanimidad, marchar con el ejército aliado en busca del enemigo, cualquiera que fuera el resultado. E s t a resolución motivó la concentración del ejército aliado en P o z o A l monte. A l l í empezaron efectivamente a escasear los víveres, tanto que varios cuerpos del ejército de Bolivia no recibieron ración alguna en uno o dos dias. s

2. " L a mala organización del ejército que n o revelaba sino la mas absoluta anarquía entre jefes, oficiales i s o l dados, i de la cual resultaban los escándalos mas a b o m i nables, no siendo raro que soldados golpeasen a oficiales, éstos a jefes, i que jefes hicieran otro tanto entre sí. 3. L a relajación de las obligaciones de l a c a m p a ñ a ; pues el soldado, en lugar de ocuparse del manejo de su a r m a , de ejercicios propios del ejército, empleaba su tiempo en dar funciones de títeres i otras de esta clase. Recuerdo haber asistido en P o z o A l m o n t e una noche a una de estas funciones, i con asombro vi allí al jeneral Bustamante, c o ronel Prado i otros muchos jefes. 4. L a falta de equipo de algunos cuerpos del ejército; rt

rt

tanta que recien, el 14 o 15 del pasado, esto es cuatro o cinco dias antes del simulacro de combate, se repartia lona para que los soldados cosieran cananas (porta-municiones). N o tenían cartucheras. 5. * L a falta d e Jeneral e n Jefe que conociera las c o n diciones i necesidades d e cada división, d e c a d a brigada, d e cada cuerpo, d e c a d a c o m p a ñ í a . A este respecto, el ejército, especialmente el d e Bolivia, n o c o n o c í a al J e n e ral en Jefe que l o c o m a n d a b a . Sabia que habia u n j e n e r a l Buendia, célebre p o r su constancia en hacer la corte a una chilena d e 1 3 a 14 años, en I q u i q u e , i d e la cual se decia q u e al jeneral le arrancaba h á b i l m e n t e todos los secretos d e la campaña. 6. N o haberse p r o c u r a d o estinguir, n i d e parte d e los peruanos ni d e la d e los bolivianos las antiguas prevenciones nacionales entre u n o s i otros, l o cual daba lugar a frecuentes desavenencias q u e ' p r o d u c í a n efectos desastrozos para la alianza. 7. H a b e r s e c o n d u c i d o el ejército aliado, frente al e n e m i g o , e n tan malas condiciones, que n o p u d o darse el dia 18 por toda ración, a cada soldado, m a s q u e cuatro onzas d e charqui; el dia 19, nada. D u r a n t e estas cuarenta i o c h o horas la m a y o r parte d e los soldados n o t o m ó agua i el sol era abrasador; pedían agua c o n instancia i n o habia c o m o satisfacer esa necesidad. 03

03

C o n estos antecedentes tan desconsoladores, en la mañana d e l 17 desfiló el ejército aliado p o r la llanura d e A g u a Santa, d o n d e diez dias antes 100 h o m b r e s d e c a b a llería i 50 d e Húsares d e Bolivia fueron derrotados p o r 150, según unos, i 300, según otros, d e caballería enemiga. L o s cadáveres ofrecían el espectáculo mas desagradable, parecían u n o s enormes j ¡gantes, tanto se hallaban d e h i n c h a d o s : los mas estaban c o n las m a n o s mutiladas p o r el sable e n e m i g o . Nuestros soldados, al pasar por j u n t o a esos tristes restos d e los Húsares, hacian sentidas c o n s i d e raciones i c o n c l u í a n c o n estas palabras harto significativas: así nos h a n d e abandonar a nosotros. N i n g u n o d e los primeros que llegó a aquel llano t o m ó la p r e c a u c i ó n d e evitar al ejército aliado vista tan deplorable. E n la tarde d e ese dia, esto es el IT, el ejército a c a m p ó en Negreiros. A l dia siguiente, 18, también e n la tarde, s u p o n i e n d o al e n e m i g o e n la oficina Santa Catalina i d i v i d i e n d o toda la infantería aliada en tres fracciones, se c o n t i n u ó la m a r c h a en d i r e c c i ó n al lugar l l a m a d o los C a n c h o n e s , distante d o s leguas, mas o m e n o s , d e Santa Catalina. A las 10 u 11 P. M . se notaba e n el ejército aliado la mas espantosa confusión, todas las divisiones e q u i v o c a r o n su itinerario: las que m a r c h a b a n p o r la vanguardia resultaron a retaguardia i vice-versa, las q u e t o m a r o n el c a m i n o d e la derecha, resultaron a la izquierda; i esto ocurría e n u n calichal tan estenso i áspero q u e era difícil la salida. Si en ese estado 2 0 0 h o m b r e s enemigos hubieran aparecido, el ejército aliado habría c o n c l u i d o por una c o m p l e t a dispersión. Caballos ni soldados podían andar, i e n la mañana siguiente se notaba que hasta los cascos d e los caballos se hallaban lastimados; tal s o n de cortantes los caliches d e ese lugar. E n la imposibilidad de seguir la marcha, se hizo a l t o : esta medida, si produjo algún efecto, fué el de aumentar la irritación de los jefes, oficiales i soldados que comentaban la inutilidad del Jeneral en Jefe. Eran las 2 A . M . i la situación se hizo insostenible. Los soldados no podían reclinar su cuerpo sobre esos caliches cortantes, i, a reclamación de algunos jefes, se emprendió la marcha en espantosa confusión hacia Chinqniquiray, oficina opuesta a l a de Santa Catalina i distante legua i media mas o menos una de otra. A l aclarar el dia, se supo recien que el enemigo no ocupaba Santa Catalina - sino el cerro de San Francisco, que domina los llanos de Chinqniquiray, Santa Catalina i el Porvenir. E l ejército aliado se situó en estos últimos tres p u n t o s ; después de algunas evoluciones estériles, las divi-


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SEGUNDO.

cerro de San Francisco: u n a del Illimani i otra del Olañeta (de Bolivia), la 3. * del batallón Zepita i la 4. * del A y a c u c h o (del Perú.) Llegan estas cuatro compañías a las calicheras, base d e San Francisco, i " r o m p i e r o n el f u e g o sobre el e n e m i g o " q u e se mantenía en la cúspide del cerro. Eran las 2 P. M. T o d o s se preguntaban c o n sorpresa lo que aquello significaba; pues, c o m o se habia d i c h o antes, se había resuelto que ese dia n o se c o m p r o m e t e r í a el c o m b a t e . A l g u n o esplicó q u e realmente n o se c o m p r o m e t e r í a el c o m b a t e ; que. solo esas cuatro compañías harían una escaramuza para ver si el e n e m i g o bajaba de sus p o s i c i o nes, i q u e esto habia obtenido del Jeneral en Jefe el j e n e ral Villegas.

siones V i l l e g a s (de Bolivia) i Bnstamaute (del P e r ú ) . o c u paron el Porvenir i Santa Catalina. L a caballería peruana procedió a practicar los reconocimientos necesarios. De ellos resultó, i se comprobaba a la simple vista, que la línea del enemigo ocupaba desde la c ú s pide Sureste del cerro de San Francisco hasta la aguada de Dolores, que surte a Pisagna i las necesidades del ferrocarril. Entre la aguada i el cerro de San Francisco hai una colina cuya altura será de 200 metros, mas o menos, en donde fuerzas enemigas servian de apoyo al cerro i a la aguada. Entre el cerro i la colina hai una quebrada angosta que divide ambos. E l cerro de San Francisco puede medir una altura de 350 a 400 metros por una lonjitud de 1,400 a 2,500 m e tros, mas que menos. Su cúspide forma una meseta en cuya circunferencia los enemigos habian levantado parapetos i abierto zanjas; no podia vérseles sino la cabeza. A d e m á s , la base del cerro, en todo el frente del ejército aliado i en su estremo Sur, se hallaba defendida por ruinas de antiguas oficinas de salitre, calicheras i ripios. N o puede escalarse sino por el estremo Sur. Conocidos estos medios de defensa del enemigo ¿era posible esperar nn favorable resultado de un ataque a semejantes posiciones? E l tiempo se ha encargado de probar que el ataque fué un despropósito. A j u z g a r por los m o v i m i e n t o s del ejército aliado, parecía que el c o m b a t e iba a c o m p r o m e t e r s e de un m o m e n t o a otro. Las músicas tocaban las canciones nacionales, los jefes p r o c l a m a b a n a sus soldados; hasta el Jeneral en Jefe se d e j ó ver en esas primeras horas para desaparecer d e s pués en los m o m e n t o s mas supremos. A las 11 o 12 M. se retiraron los diferentes cuerpos del ejército aliado a sus respectivas posiciones, sin que el enemigo hiciera el mas leve m o v i m i e n t o que indicara el abandono o c a m b i o de las suyas. Se habia resuelto que ese dia n o se c o m p r o m e t e r í a el c o m b a t e . Las exijencias del s o l d a d o , en busca de agua, aumentaron a m e d i d a que el calor a u m e n t a b a también. P o c o s p u d i e r o n apagar la sed. C o m o a las 8 o 9 se recibió un estraordinario que avisaba haber c o n t r a m a r c h a d o el jeneral D a z a c o n sus fuerzas sobre Tacna, desde la quebrada de Camarones. D e c i a el estraordinario, que el jeneral Prado le habia dirijido un telegrama, espresándole que era y a estéril su m a r c h a , porque suponía que el c o m b a t e habia tenido lugar el 16. Pero el jeneral Prado debia estar al corriente de los movimientos del ejército aliado por el cable s u b m a r i no que f u n c i o n a b a de Iquique a A r i c a , i debia saber que ! el 16 el ejército se hallaba aun en P o z o A l m o n t e . :

Sea de esto lo que quiera, la noticia de la c o n t r a m a r cha del jeneral Daza, que se estendió entre los soldados, por mas que se quiso ocultar, causó su notable desaliento. Cuando las divisiones o c u p a b a n ya sus respectivas c o locaciones, quise estudiar, en el aspecto de los soldados, el espíritu de que se hallaban animados, i a este propósito recorrí algunos cuerpos. Sin que las fatigas del hambre i de la sed, o la mala n o c h e que habian pasado, hubieran producido los síntomas de la debilidad i de la falta de fe en la victoria, o t o d o a la vez, es lo cierto que el resultado de mis observaciones n o p u d o ser mas doloroso. Desde ese instante abrigué el c o n v e n c i m i e n t o de que el ejército aliado estaba v e n c i d o . A l g u n o s de los jefes de cuerpo del ejército de Bolivia m e preguntaron mi opinión, i no p u d e ocultarles el resultado de mis lijeros estudios. No faltaron quienes m e e x i j i e r a n l a razón de mis temores. Les contesté: 1. ° , por las malas c o n d i c i o n e s del ejército; 2 . , por ser inespugnables las posiciones enemigas; 3. ° , porque se equivoca el p u n t o de ataque, el cerro de San Francisco en lugar de la aguada de Dolores, q u e formaba la retaguardia enemiga i p u n t o de c o m u n i c a c i ó n por t e légrafo i ferrocarril c o n Pisagua. T e n g o presente q u e a algunos le dije: Morituiite salutaut. c

En ese estado, d e la d e r e c h a del ejército aliado se v e n desplegar en guerrilla cuatro c o m p a ñ í a s i avanzar al

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Mas, inmediatamente i con mayor sorpresa jeneral, se ve que tras de las cuatro compañías marchan en el m i s m o sentido, esto es, al cerro de San Francisco, los cuatro b a tallones a qne ellos pertenecían, i también el batallón Cerro de Pasco. Nadie podia darse cuenta de lo que pasaba. Los c o m a n dantes jenerales de división, escepto los jenerales Villegas i Bnstamaute, que deben saber de dónde provino la orden de comprometer el combate, pedían órdenes repetidas, por medio de sus ayudantes, al Jeneral en Jefe, pero éste no parecía. A l g u n o s jefes de cuerpo pedian también órdenes a sus respectivos jefes de división o de brigada i obtenían por toda contestación: que no tenian ninguna que comunicarles i que se mantuvieran en sus puestos. Mientras t a n t o , el combate se hallaba seriamente c o m prometido en toda el ala izquierda del ejército aliado con los 5 batallones que se han indicado i el primer escuadrón del Tejimiento Húsares de Bolivia. E l enemigo se detenía en sus posiciones i su artillería empezaba a ofender a nuestras divisiones que se mantenían en espectativa. N o he podido averiguar si, con orden o sin ella, los batallones Dalence (una sola c o m p a ñ í a ) , el Pancarpata i la división V i l l a m i l , rompieron el fuego sobre el enemigo con muí poco o ningún éxito. Otro tanto sucedía en el ala izquierda, a donde el enemig o desplegaba alguua fuerza de la colina inmediata al cerro de San Francisco. Con el mayor sentimiento i sin poder evitarlo, se podia ver que las balas de nuestros soldados no ofendían al enem i g o : 1. ° , porque rompieron el fuego de mucha distancia, i después por los parapetos i zanjas a cuyo abrigo se hallaban. L a artillería m i s m a del ejército aliado se colocó a tan larga distancia, en los ripios de la oficina Porvenir, que las balas no alcanzaban a la cúspide del cerro de San Francisco, a donde eran dirijidas. Caian en la falda del cerro donde estaban nuestros soldados. A este respecto, es seguro que algunas de las balas de los batallones que rompieron el fuego de larga distancia han muerto a nuestros soldados qne escalaban el cerro i se hallaban ya cerca de la cúspide. Trascurrieron tres cuartos de hora desde qne las p r i m e ras guerrillas empezaron el combate, i se vio que el coronel González, segundo jefe del Illimani, llegó a la mayor a l tura del cerro i aun apagó a un cañón enemigo; pero éste, que tenia en toda la meseta del cerro frescas i numerosas fuerzas, fácilmente rechazó al coronel G o n z á l e z , que con tanto denuedo avanzó hasta allí. C u a n d o los soldados q u e seguían al coronel González dieron m e d i a vuelta, los que iban detrás hicieron otro tanto, sin q u e n i n g ú n esfuerzo hubiera sido bastante a contenerlos. E l enemigo, en la retirada de nuestros soldados, arreció sus fuegos de artillería i rifle, lo cual acabó de introducir la confusión i el desorden; todavía en el llano del P o r v e nir i Santa Catalina se p r o c u r ó de n u e v o contener a los fujitivos: ni las amenazas, ni los llamamientos al patriotismo i a las obligaciones del soldado causaron efecto


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DEL

alguno; si alguno se detenia a contestar, era para pedir agua. P o c o después, este e j e m p l o de fuga del ala derecha, fué seguido por el resto del ejército; sin embargo, n o revestía los vergonzosos caracteres d e los primeros cuerpos, pues, antes que una fuga, fué una retirada. Esto último se c o m prende; quedaron, según se ha d i c h o mas antes, varias divisiones sin dar u n solo tiro ni entrar en c o m b a t e . D e u n a división de caballería, p o r e j e m p l o , c o m p u e s t a de los siguientes cuerpos: Húsares d e J u n i n (peruanos), Húsares de Bolivia (bolivianos), Guias (peruanos), F r a n c o - t i r a d o res (bolivianos), Nacionales Tarapacá (peruanos), n o p a r tió sino el primer escuadrón de Húsares de Bolivia, i aun ese débilmente. L a división de infantería, que m a n d a b a el c o r o n e l Cáceres, se retira también sin dar un solo tiro, l o m i s m o q u e otras del ejército del Perú. A l coronel Cáceres, el ayudante Luis L a y n e le c o m u n i c ó la orden del jeneral Villegas de defender el ala izquierda. Su contestación fué: que n o recibía órdenes sino del J e neral en Jefe. I n d u d a b l e m e n t e tenia razón. Por t o d o lo q u e antecede c o m p r e n d e r á n q u e en el d e sastre de 19 del mes pasado en el cerro de San Francisco, n o h u b o un error q u e n o se cometiera, desde el mas trascendental hasta el del simple detalle; p u e d e concluirse, sin e q u i v o c a c i ó n alguna, que allí n o h u b o una batalla, ni siquiera una simple escaramuza bien dirijida. N o h u b o plan de batalla, n o h u b o Jeneral en Jefe, n o h u b o c o m a n dante jeneral de división que recibiera órdenes terminantes, ni siquiera indirectas. El resultado ha sido lójico a los antecedentes. Figúrate q u e n o escederán los muertos i heridos de 400; el ejército aliado constaba de 8,500; el n ú m e r o d e chilenos n o se conocia. LADISLAO

RELACIÓN

DEL

CORONEL

M.

CABRERA.

ARMAZA.

E u las primeras horas del dia 19 de Noviembre el ejército aliado estuvo frente al cerro de San Francisco, c o n cluyendo así la penosa i difícil marcha eu !a noche que pasó, pero sin haber conseguido el objeto principal de llegar a Sal de. Obispo, conforme a lo que se había acordado el 18 en la junta cíe jefes, presidida por el señor Jeneral en Jefe. A s í principió el dia sin haber tenido efecto aquel acuerdo, falta que pudo considerarse c o m o el primer c o n traste inesperado i de trascendentales consecuencias para los (pie acompañaban en el buen éxito de esta marcha estratéjica, de la que es muí probable dependía la victoria, puesto que se privó al ejército de ponerse entre Pisagua, s ó b r e l a línea férrea i el enemigo, cortada así su c o m u n i c a ción i obligado a abandonar sus posiciones, si quería batirse o dejarnos libre el paso, si convenia avanzar hacia Camarones para protejer la marcha del cuerpo del ejército que había salido de Tacna. Después de un pequeño descanso, se dio orden de formar el ejército, - horas 9, poco mas o menos, para atacar al enemigo, sin embargo de sus posiciones inespugnables. Nuestros soldados estaban entusiastas i era completamente la hora hasta para impedir que el enemigo recibiera sus r e fuerzos, el éxito habría sido favorable i sin dejar a los soldados eu esos arenales en las peores horas del dia, sufriendo el hambre i la sed bajo un sol abrasador que los abrumaba hasta la irritación. A las 2 P. M. se volvió a pensar en el 'ataque, i después de iguales vacilaciones, se dio contraorden, señalando para el dia siguiente i previniéndose que el soldado buscase su rancho i agua. Y a los cuerpos estaban en descanso fuera de la línea, cuando con sorpresa se oyeron tiros i se vieron guerrillas desplegadas, avanzando a la cuchilla del cerro varias veces, i comprometiendo el combate sin favorable resultado, p o r que la fuerza que avanzaba era diminuta i todo el grueso quedaba atrás en desorden, de tal manera, que los que

PACIFICO.

se hallaban avanzados eran ofendidos por los fuegos de los de retaguardia. Inesplicable desorden de la tropa e i n comprensibles órdenes susperiores, en un combate iniciado misteriosamente, conviniendo las de suspension, que fué, por desgracia, aceptado ese escándalo para forzar el cerro fortificado e inespugnable por sí mismo, sin plan militar c o nocido, ni un orden de batalla conveniente i en las horas mas incompetentes que, c o m o se ve, solo sirvió para que entre los mismos soldados de la alianza se ofendiesen en confusion. Mientras tanto la artillería del enemigo no d e jaba de hacer fuego. Las ametralladoras, horizoutalmente colocadas, lanzaban sus proyectiles en dirección a la p a m pa, sin ofender a los que esca'abau el cerro. E n estos momentos, los soldados de mi mando que v o l vieron a su formación, pechan a voces i con inusitado ardor romper los fuegos sin ver al enemigo. Temiendo yo se repitiera lo que iba sucediendo en la falda del cerro de San Francisco, quise ganar tiempo, calmando a la tropa, mientras tuviera nuevas órdenes. Maudé que el entusiasta batallón Paucarpata desplegase en batalla al frente, arrimándose a la izquierda de un cuerpo peruano, que también se hallaba desplegado. E n seguida me dirijí hacia el señor Jeneral en Jefe, que acababa de descender del cerro para pedirle órdenes. L o encontré sentado eu el c a m p o j u n t o a unas habitaciones, i me clirijió estas palabras terminantes: " P o r lo visto, esto ha concluido i qué hacer." Entonces regresé a la línea donde estaba el bizarro batallón Daleuce, a cuyo primer jefe, el doctor Donato V a s q u e z , le ordené que hiciera g a nar terreno a su cuerpo por el flanco derecho, eu su formación en columna, a lo que me respondió: mi coronel, somos vencedores. Perdida la esperanza de salvar los cuerpos íntegros, que habría sido una gloria, con la facilidad de reorganizar eu la marcha a los dispersos, me resigné a espectar la dispersion inevitable, una vez relajada la subordinación. Desde ese momento no volví a ver a los soldados de ese cuerpo. En Tarapacá tuve también ocasión de. buscar al señor jeneral Bnendia, en compañía del señor jeneral Villamil, cerca de las 4 P. M. del siguiente dia 2 0 , hora de mi llegada. Se manifestó que los dispersos peruanos i bolivianos necesitaban ausilios inmediatos en la ¡:>ampa, i dispuse acuartelarlos. Me contestó que se les mandaría a g n a ; pero que no era posible ciarles socorros diarios, porque no había nu centavo. E n seguida me preguntó a dónde me dirijia, i le respondí que a Tacua, i calló. Motivos de imposibilidad me impidieron realizar mi pensamiento. Mas bien pude incorporarme a Húsares i dirijir mi marcha a esta ciudad a presentarme al supremo Gobierno. E s cuanto tengo que esponer lijeramente, reservándome publicar mis diarios sobre la campaña i demás incidentes personales que tengan relación con ella. L a P a z , Diciembre 15 de 1879. MIGUEL

RELACIÓN

DEL

DOCTOR

ARMAZA.

VASQUEZ.

Oruro, Diciembre 12 ele 1879. Señor: El dia de ayer se m e h a notificado la orden espedida p o r el señor j e n e r a l Ministro en c o m i s i ó n , la q u e previene se presenten en T a c n a , d e n t r o de d o c e días, los jefes i oficiales derrotados en San Francisco, c o n o b j e t o ele sincerar su c o n d u c t a . Consta a todos los jefes, oficiales i v e c i n o s de Oruro que m e e n c u e n t r o físicamente imposibilitado d e montar a caballo, al m e n o s hasta dentro de cuarenta dias i tanto que, aun sano, n o podría hacer u n viaje a Tacna, porque el a b a n d o n o de mi profesión durante o c h o meses i las remisiones de dinero que se m e han h e c h o h a n dejado exhaustos los recursos de m i casa. Por ello ruego a U d . se sirva elevar la esposiciou al consejo establecido en Tacua para que se sirva conside-


CAPITULO

rarlo, sí, c o m o dice la orden, se nos j u z g a en rebeldía. Tres o cuatro dias antes del combate de San Francisco, dejé felizmente, i con m u c h o g o z o de mi parte, la j e f a tura de la brigada de orden del muí ilustre jeneral señor V i l l e g a s ; i digo felizmente, porque mi responsabilidad se reducía a cero, concentrando mis deberes a la obediencia pasiva del soldado. E l 17 de N o v i e m b r e no pudo ya hacer rancho la tropa, i, gracias al señor jefe de brigada, encontró agua buena i abundante. E l 18 ésta fué escasa, i marchando toda la noche ocupamos al amanecer, el dia 19 de N o v i e m b r e , una hermosa posición, tanto ofensiva c o m o defensiva, pues que podíamos apoderarnos sin resistencia posible del enemigo, de las altas crestas de San Francisco i enfilar con inmensa v e n taja la posición e n e m i g a ; entre tanto qne el ejército chileno no podia atacarnos en nuestra posición, porque apenas habría alcanzado a ver las bocas de nuestros rifles. Este estaba situado en la cumbre del cerro de San Francisco i ocupaba una posición netamente defensiva., sin nada de ofensiva; i mala aun c o m o posición defensiva, puesto que, si bien era de casi imposible ataque por la pampa, porque a su fuerza natural unía la de los fosos i parapetos defendidos por sesenta cañones enfilables, era por las altas crestas del San Francisco, c o m o lo hice observar al jefe de la brigada. N o es mi ánimo ni debo juzgar las altas disposiciones de mis jenerales; i fué, sin duda, la naturaleza del terreno la que arrojó al ejército sobre los pozos de agua abiertos en la p a m p a ; sea lo que fuere, i pues ellos lo ordenaron, bien ordenado seria. O b e d e c i e n d o , pues, órdenes superiores, d e s c e n d i m o s de la hermosa posición que h a b í a m o s t o m a d o i - a c a m p a m o s en la pampa, a m e d i o tiro de c a ñ ó n del enemigo. P e r m a n e c i m o s en tal situación t o d o el dia sin p o d e r recibir sino pequeñas cantidades de agua, hasta eso de las 2.30 P. M., en q u e d e j a m o s el lugar d e nuestros p a b e l l o nes i nos a p r o x i m a m o s al pié de las posiciones enemigas, cerrando el batallón D a l e n c e , en c o l u m n a , la izquierda de la segunda línea. A p o c o se c o m u n i c ó a toda la línea la orden de retirarnos al lugar de nuestros pabellones, asegurándose que el combate se daría al dia siguiente, i previniéndose enviar inmediatamente los soldados, los unos a recojer m o c h i l a s , que quedaron a mas de media legua, i los otros a recibir agua, operación morosísima, que verificaba a una milla, mas o m e n o s , de distancia. El suscrito, después de haber c o n d u c i d o una cuadra al batallón, e n c o m e n d ó su descanso al s e g u n d o jefe i regresó a observar de mas cerca las posiciones enemigas, d e s c u briendo c o n el anteojo, que el e n e m i g o a c o m o d a b a c a ñ o nes i los blindaba en una pequeña planicie que existia a su derecha sobre el San Francisco, i cerciorádose que la orden de retirarse habia sido ejecutada por toda la lín