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GUERRA

DEL

PACIFICO. RECOPILACIÓN

COMPLETA

DE TODOS LOS

DOCUMENTOS OFICIALES, CORRESPONDENCIAS Y DEMÁS PUBLICACIONES REFERENTES i LA GUERRA Q U E H A DADO A LUZ

LA PRENSA DE CHILE, PERÚ Y BOLIVIA, CONTENIENDO DOCUMENTOS INÉDITOS DE IMPORTANCIA, POR

PASCUAL AHUMADA MORENO

VALPARAÍSO. IMPRENTA ANTIGUA

SECCIÓN

DEL PROG-RESO

DE O B R A S

I ENCUADERNARON

1 8 8 4 . NEMECIO MARAMBIO.

DEL

MERCURIO.


JDEDICATORIA. —:5-<«C-«-

Exorno. Señor Presidente Don Domingo Santa María.

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INTRODUCCIÓN. 0

La importancia de los hechos que se han desarrollado durante cuatro años en la contienda del Pacífico entre las Repúblicas de Chile, Perú i Bolivia, que, por lo que tienen de común en sus antecedentes i principios, debieran haberse conservado unidas, formando, si así puede decirse, una misma entidad en orden a su autonomía i progreso, nos ha inducido a consagrar toda la suma de tiempo, paciencia i prolijidad de que hemos podido disponer para recopilar cuanto documento se ha publicado en el trascurso de la guerra, a fin de presentar en una sola pieza reunidos todos aquellos comprobantes i justificativos del oríjen i consecuencias de tan sangrienta lucha. La obra que ofrecemos al público, en su esencia, no puede considerarse una historia, porque falta allí la narración o comentario que constituye la ciencia histórica, comentario o narración que, dicho sea de paso, en el caso actual, puede adolecer de defectos que comprometan la imparcialidad que debe presidir a toda obra de esta clase, por cuanto se hallan en concurrencia los intereses de tres naciones que. chocan, i cuyo espíritu, ajitado todavía, puede hacer ver las cosas muí diferentes de lo que son verdaderamente; pero en cambio en la compilación de los documentos que presentamos, se encontrará, si se quiere formar un juicio exacto de los acontecimientos cuya realización ha sembrado la desolación i la muerte con su terrible cortejo de miserias, una fuente inagotable de provechosa lección que, a no dudarlo, servirá de precioso talismán para prevenir males de tamaña magnitud en lo sucesivo, i de poderosísima palanca para levantar apresuradamente a las naciones belijerantes de la postración en que los ha sumerjido, cuando no la mala intelijencia de los hombres de Estado que han mantenido las riendas de Gobierno, alguna otra causa que no me es lícito apuntar en mi carácter de simple compilador, pero que pueden precisar con recto i sano criterio aquellas personas que. se tomen la tarea de revisar i comparar los testimonios que componen este libro. Como la historia, cuando solo tiene el nombre de tal, corrompe engañando i da lugar con ello a apreciaciones falsas i a menudo perjudiciales, esta obra que se refiere a la guerra del Pacífico únicamente, tiene la cualidad de rectificar los hechos terj i versados, sea por la pasión de sus narradores, sea por el poco conocimiento que se tiene de ellos, sea, en. fin, porque sistemáticamente se quiera adulterarlos: son los hechos mismos contados por los mismos actores que han representado en el gran escenario de esta guerra colosal, los que se encuentran compajinados en los dos primeros volúmenes de que se compone el presente trabajo. El historiador imparcial hallará en esta obra datos suficientes i verídicos para formar su historia, colocando los acontecimientos i las personas en su puesto propio i correspondiente, i haciendo de ellos un examen i análisis sinceros para aplicar su resultado al presente, al pasado i al porvenir. El hombre de Estado puede también estudiar seriamente en ella los puntos que mas interés tengan con la ciencia que practica o ejerce; los pensadores en cualquiera materia tendrán allí un vasto campo a su disposición para esplayar sus pensamientos, relacionándolos con la futura grandeza de la humanidad; por último, el pueblo mismo se proporcionará con el espectáculo de tantos i tan grandes acontecimientos medios necesarios para conocer i apreciar los hechos pasados, con cuyo valor inestimable puede ser útil a la posteridad. Ademas de los documentos oficiales de las tres naciones belijerantes que encierra esta obra, entre los cuales hai no pocos inéditos de grande interés, hemos creído de un valor relativo agregar asimismo el juicio espresado, al respecto de la guerra, no solo por la prensa de estos tres paises, sino también el que han emitido algunos diarios principales de Europa i Estados Unidos de Norte América, acompañándolos de las relaciones publicadas por distintos corresponsales en campaña. El orden adoptado para la composición de esta obra, es el cronológico. D e esta manera se verá mejor la relación que existe en los hechos sucedidos, i podrán compararse con buen acierto. La obra se encuentra dividida en capítulos, abarcando cada uno de ellos un suceso principal con las circunstancias que lo han precedido. Nuestro trabajo, si tiene algún mérito, él no nos corresponde. N o s damos por satisfechos con la benévola acojida que pueda dispensarle el público sensato e ilustrado i con el pensamiento de habernos propuesto hacer un bien. EL

AUTOR.


CAPÍTULO

I.

SUMARIO.—I. Tratado de límites Chileno-Boliviano del 6 de Agosto de 1 8 7 4 . — I I . Escritura de transacción celebrada entre el Gobierno de Bolivia i la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta.—III. Impuesto de 1 0 centavos al salitre: decreto de la Asamblea Nacional de Bolivia.—IV. Quién precipitó la guerra: importantes documentos para la historia—V. Primeras notas del Ministro chileno en La Paz i del Ministro de Relaciones Estertores de Bolivia.—VI. Decreto del Gobierno de Bolivia para hacer efectivo el impuesto de 1 0 centavos al salitre.—VII. Nota del Cónsul chileno al Prefecto pidiendo la suspensión del impuesto por unos dias.—VIII. Embargo de las propiedades de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i mandamiento de prisión contra el administrador: notas cambiadas entre el Cónsul de Chile i el Prefecto.—IX. Protesta del administrador de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i decreto del Gobierno de Bolivia rescindiendo el contrato con dicha Compañía.—X. Documentos relativos a la suspensión de embarque de salitre por el "Maitla."—XI. " L a cuna de )a guerra": documentos inéditos.—XII. Notas cambiadas entre el Cónsul de Chile i el Ministro de Relaciones Esteriores.—XIII. Ultimas notas cambiadas entre el Ministro chileno en La Paz i los Ministros de Relaciones Esteriores de Bolivia i Chile. —XIV. La cuestión boliviana ante los hechos i la historia: publicación importante de L A PATIIIA de Valparaíso. —XV. El desierto de Atacama: descripción importante.—XVI. Editoriales.

TOMAS FRÍAS, PRESIDENTE DE LA R E P Ú B L I C A DE B O L I V I A , A TODOS LOS QUE LA PRESENTE V I E R E N , SALUD. Por cuanto entre las repúblicas de Bolivia i Chile se negoció, concluyó i firmó en la ciudad de Sucre, el dia 6 de Agosto de 1874, por medio de plenipotenciarios competentemente facultados al efecto, un tratado de límites cuyo tenor, copiado a la letra, es como sigue: EN EL NOMBEE DE DIOS.

Las repúblicas de Bolivia i de Chile, estando igualmente animadas del deseo de consolidar sus mutuas i buenas relaciones i de apartar por medio de pactos solemnes i amistosos todas las causas que puedan tender a enfriarlas 0 entorpecerlas, lian determinado celebrar un nuevo tratado de límites que, modificando el celebrado en el año de 1806, asegure eu lo sucesivo a los ciudadanos i a los gobiernos de ambas repúblicas la paz i la buena armonía necesarias para su libertad i progreso. Al efecto bau nombrado i constituido por sus plenipotenciarios la república de Bolivia a don Mariano Baptista, 1 la república de Chile a don Carlos Walker Martínez, los cuales, después de haberse comunicado sus plenos poderes i de haberlos hallado en debida forma, han convenido en los siguientes artículos: Art. l.° El paralelo del grado 24 desde el mar hasta la cordillera de los Andes en el divortia aquarum es el límite entre las repúblicas de Bolivia i de Chile. Art. 2.° Para los efectos de este tratado se consideran firmes i subsistentes las líneas de los paralelos 23 i 24 fijadas por los comisionados Pissis i Mujía, i de que da testimonio el acta levantada el 10 de Febrero de 1870. Si hubiere dudas acerca, de la verdadera i exacta ubicación del asiento minero de Caracoles o de cualquier otro lugar productor de minerales, por considerarlos fuera de la zona comprendida entre esos paralelos, se jirocederá a determinar dicha ubicación por una comisión de dos peritos nombrados uno por cada una de las partes contratantes, debiendo los mismos peritos nombrar mi tercero en caso de discordia; i si no se aviniesen para ese nombramiento, lo efectuará S. M. el emperador del Brasil. Hasta que no aparezca prueba en contrario relativa a esa determinación.

se seguirá entendiendo, como hasta aquí, que ese asiento minero está comprendido entre los paralelos indicados. Art. 3.° Los depósitos de guano existentes o que en adelante se descubran en el perímetro de que habla el artículo anterior, serán partibles por mitad entre Bolivia i Chile; el sistema de esplotacion, administración i venta se efectuará de común acuerdo entre los gobiernos de las dos repúblicas en la forma i modo que se ha efectuado hasta el presente. Art. 4." Los derechos de esportacion que se impongan sobre los minerales esplotados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes, no excederán la cuota de la que actualmente se cobra; i las personas, industrias i capitales chilenos no quedarán sujetos a mas contribuciones, de cualquier clase que sean, que a las que al presente existen. La estipulación contenida en este artículo durará por el término de veinticinco años. Art, 5." Quedan libres i exentos del pago de todo derecho los productos naturales de Chile que se importaren por el litoral boliviano comprendido dentro de los paralelos 23 i 24; en reciprocidad quedan con idéntica liberación los productos naturales de Bolivia que se importen al litoral chileno dentro de los paralelos 24 i 25. Art, b\° La república de Bolivia se obliga a la habilitación permanente de Mejillones i Antofagasta como puertos mayores de su litoral. Art. 7.° Queda desde esta fecha derogado en todas sus partes el tratado de 10 de Agosto de 1800. Art. 8.° El presente tratado será ratificado por cada una de las repúblicas contratantes, i canjeadas las ratificaciones en la ciudad de Sucre, dentro del término de tres meses. En fe de lo cual, los infrascritos, plenipotenciarios de las repúblicas de Bolivia i de Chile, han firmado el presente protocolo i puéstole sus respectivos sellos en Sucre, a los seis dias del mes de Agosto de mil ochocientos setenta i cuatro años.—(Firmado) Mariano Bautista.—(Firmado) —Carlos Walker Martínez. Por tanto i habiendo sido aprobado el tratado preinserto por el Congreso Nacional en (i de Noviembre de 1874, en uso de la atribución que la Constitución me concede, he venido en aceptarlo, confirmarlo i ratificarlo, para que rija como lei del Estado, comprometiendo a su fiel observancia la fe pública i el honor nacional. En fe de lo cual, firmo la presente ratificación, sellada con las armas de la república i refrendada por id Ministro de Estado en el despacho de Relaciones Esteriores en la ciudad de La Paz, a los 28 dias del mes de Julio de 1875. (Firmado)—TOMAS FIÍIAS.—(Gran Sello del Estado.)— (Firmado)—Mariano Ba/ptista..


G U E R R A D E L PACIFICO.

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En la ciudad de La Paz, a los veinticinco dias del mes de Julio de mil ochocientos setenta i cinco, reunidos en el Ministerio de Relaciones Esteriores de Bolivia el señor doctor don Mariano Baptista, Ministro del ramo, i el señor don Carlos Walker Martínez, Ministro Plenipotenciario de la República de Chile, suficientemente autorizados para efectuar el canje de las ratificaciones del señor Presidente de Bolivia i del señor Presidente de la República de Chile, del tratado de límites concluido entre ambos países en 6 de Agosto de mil ochocientos setenta i cuatro, procedieron a la lectura de los instrumentos orijinales de dichas ratificaciones, i habiéndolos hallado exactos i en buena i debida forma, realizaron el canje. En fe de lo cual, los infrascritos redactaron la presente acta, firmándola por duplicado i sellándola con sus respectivos sellos. (Firmado.)—Mariano Baptista.—(Lugar del sello.) (Firmado.)—C. Walker Martínez.—(Lugar del sello).

TOMAS FRÍAS, PRESIDENTE DE LA R E P Ú B L I C A DE BOLIVIA. Por cuanto entre la República de Bolivia i la República de Chile se negoció, concluyó i firmó el veintiuno de Julio último, por medio de plenipotenciarios debidamente autorizados al efecto, un tratado de límites complementario del que en 6 de Agosto de 1874 celebraron ambas repúblicas, tratado que copiado a la letra con el protocolo que le precede, dice así: En la ciudad de La Paz, a los veintiún dias del mes de Julio de 1875, reunidos en el despacho del Ministerio de Relaciones Esteriores de Bolivia el señor Ministro del ramo doctor Mariano Baptista, i el señor Ministro Plenipotenciario de Chile, don Carlos Walker Martínez, convinieron, antes de hacer el canje de las ratificaciones del tratado de Sucre del 6 de Agosto de 1874, en suscribir el siguiente protocolo con el fin de aclarar ciertas dudas que se han suscitado sobre la interpretación de dicho pacto: De acuerdo con las notas cambiadas entre el Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia i el Ministro Plenipotenciario de Chile, con fechas del 25 i 27 de Agosto de 1874, que fueron conocidas i sometidas a la deliberación de la Asamblea boliviana, fué firmado el protocolo de 1 ° de Noviembre, considerándosele desde el principio como parte complementaria del tratado de 6 de Agosto. Previa esta interpretación lo aprobó la Asamblea en sesión del 6 de Noviembre del mismo año, quedando, en consecuencia, el Gobierno boliviano plenamente facultado para hacer el canje de las ratificaciones, bajo el supuesto de la modificación de los dos artículos 3.° i 10.° del pacto citado. El señor ministro de relaciones esteriores de Bolivia se halla en el caso de declarar lo mismo respecto a la prescripción insinuada por la Asamblea boliviana que consigna el principio de sujetar a arbitraje toda cuestión que llegare a suscitarse entre las dos altas partes contratantes. La cancillería boliviana, trasmitiendo las deliberaciones da su Asamblea, consignó i precisó en los términos de su desj)acho de 10 de noviembre de 1874 este concepto, refiriéndose únicamente a las cuestiones a que diese lugar la intelijencia i ejecución del mismo tratado. Con estos antecedentes el gobierno de Bolivia entiende como un acto consumado por su parte todo lo que atañe a las estipulaciones comprendidas en los artículos 3.° i 10 del referido tratado i a la interpretación del inciso 4.° de la lei de la Asamblea boliviana. Sin embargo, para, mayor claridad los negociadores respectivos han acordado reproducir las anteriores estipulaciones i reducirlas a la forma de un nuevo tratado complementario, en los siguientes términos: EN EL NOMBRE DE DIOS!

Los plenipotenciarios de las repúblicas de Bolivia i de

Chile, don Mariano Baptista i don Carlos Walker Martínez, debidamente autorizados por sus respectivos gobiernos, convienen en los siguientes artículos que se tendrán como incorporados al tratado de Sucre del 6 de agosto de 1874: Art. 1.° Se declara que el sentido que debe darse a la comunidad en la esplotacion de luíanos descubiertos i por descubrirse de que habla el artículo 3.° del tratado del 6 de agosto de 1874, se refiere al territorio comprendido entre los paralelos 23 i 25 de latitud Sur. Art. 2.° Todas las cuestiones a que diere lugar la intelijencia i ejecución del tratado del 6 de agosto de 1874, deberán someterse al arbitraje. Art. 3.° El presente tratado será ratificado dentro del plazo mas breve posible i canjeadas las ratificaciones en alguna ciudad de Bolivia. En fe de lo cual los infrascritos, plenipotenciarios de las repúblicas de Bolivia i Chile, han firmado el presente protocolo i púestole sus respectivos sellos en La Paz, a los veintiún dias del mes de julio de mil ochocientos setenta i cinco.—(Lugar del Sello.)—(Firmado.)—Mariano Baptista.—(Lugar del Sello.)—(Firmado.)—C. Walker Martines.T> I por cuanto las estipulaciones del preinserto tratado han sido negociadas conforme a la lei espedida por la Asamblea Nacional de Bolivia en 6 de noviembre de 1874; Por tanto, en uso de la atribución que la Constitución me concede, he venido en aceptarlo, confirmarlo i ratificarlo, para que rija como lei del Estado, comprometiendo a su fiel observancia el honor nacional. En fe de lo cual, firmo la presente ratificación, sellada con las armas de la república, i refrendada por el ministro de Estado en el despacho de Relaciones Esteriores, en la ciudad de la Paz, a los 22 dias del mes de setiembre del año de 1875.—(Firmado.)—Tomas Frías.—(Gran sello del Estado.)—(Firmado.)—Mariano Baptista.

En ciudad de la Paz, a los veintidós dias del mes de setiembre de mil ochocientos setenta i cinco, reunidos en el ministerio de relaciones esteriores de Bolivia el señor don Carlos Walker Martínez, Ministro Plenipotenciario de Chile, i el señor don Mariano Baptista, Ministro de Relaciones esteriores de Bolivia, suficientemente autorizados para efectuar el canje de las ratificaciones del señor presidente de Bolivia i del señor presidente de la república de Chile del tratado complementario de 6 de agosto de 1874, concluido entre ambos países en 21 de julio del presente año, procedieron a la lectura de los instrumentos orijinales de dichas ratificaciones, i habiéndolos hallados exactos i en buena i debida forma, realizaron el canje. En fe de lo cual, los infrascritos redactaron la presente acta, firmándola por duplicado i sellándola con sus respectivos sellos.—(L. S.)—Mariano Baptista.—(L. S.)—C. Walker MartínezPROTOCOLO 2.°

En la ciudad de Sucre, a 6 de Agosto de 1874, reunidos en el despacho de Relaciones Esteriores de Bolivia el señor Ministro del Ramo i el señor Encargado de Negocios de Chile, convinieron eu acordar, para los efectos del artículo 5." del tratado hecho con esta misma fecha, que se entenderán por productos naturales de Chile los siguientes: afrecho, aceites, almendras, cueros, cáñamo, carbón de piedra, carbón de espino, carne, cebada, cera, charqui, frutas frescas i secas, fréjoles, ganado vacuno i lanar, garbanzos, galletas, grasa, harinas, jabón, jarcias, lentejas, lanas, leña, linaza, ladrillos, legumbres de toda clase, maiz, manteca, mantequilla, miel de abeja, maderas, nueces, paja, pasto aprensado en rama i picado, quesos, sacos, suelas, sebo, turba, trigo, velas de sebo, vinos i licores chilenos, etc., etc. Convienen igualmente, para los efectos del artículo 7.°, en que el tribunal de arbitraje que se nombre por las altas


CAPITULO P R I M E R O .

partes contratantes procederá para determinarla suma que adeude Bolivia a Chile en calidad de jurados, tomando en cuenta los derechos a, que renuncia Chile con la derogación del tratado del 66, los que corresponderían a Bolivia sobre los productos análogos en la zona comprendida entre los paralelos 24 i 25, el conjunto del tratado, las ventajas recíprocas i asegurada para ambos países, etc., etc., deducida la suma, el tribunal fijará o por anualidades o de la manera que juzgue mas conveniente i fácil el modo del pago. En fe de lo cual, los infrascritos,plenipotenciarios délas repúblicas de Chile i de Bolivia, han firmado el presente protocolo i puestole sus respectivos sellos.—Mariano Bautista.—G. Walker Martínez. ;

L E Í DE 12 DE N O V I E M B R E . LaAsamblea

Nacional

decreta:

Art. 1.° Apruébase el tratado de límites entre Bolivia i Chile ajustado en esta ciudad el 6 de Agosto de 1874 por los respectivos plenipotenciarios, con cargo de negociarse antes del canje de las ratificaciones la cancelación de los artículos 7." i 8.°, considerándose como suficiente compensación las ventajas i franquicias acordadas en este tratado por la recíproca renuncia que hacen las altas partes contratantes de la medianería sobre derechos de esportacion de minerales establecida en el tratado de 10 de Agosto de 1866. Las garantías de que habla el 2.° período del artículo 4.° se hacen ostensivas a los capitales, industrias i personas de los habitantes del departamento litoral. En el artículo 1." se hará la aclaración de que el límite oriental de Chile es la cordillera occidental 'ele los Andes en sus altas cumbres, conforme al acta de los comisarios Pissis i Mujia, que señalaron los puntos del Llnllayaeu i el Pular. Se estipulará que toda cuestión que llegare a suscitarse cutre las dos altas partes contratantes se resolverá por arbitraje. Art. 2.° El Ejecutivo negociará con el Gobierno de Chile, separada o conjuntamente.con las anteriores modificaciones, la cancelación de la medianería de los huanospor descubrirse en la zona comprendida entre los grados 23 i 25. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para su ejecución i cumplimiento.—Sala de sesiones en Sucre, 6 de Noviembre de 1874.—Martin Lanza, Presidente—Juan Francisco Velarde, diputado secretario.—Nicolás Acosta, diputado secretario. Casa de Gobierno en Sucre, a 12 de Noviembre de 1874. Ejecútese.—TOMAS F R Í A S . — E l Ministro de Gobierno i Relaciones Esteriores.—Mariano Baptista.

II.

ESMfflUM DE TRANSACCIÓN. Eu la ciudad de Sucre, a veintinueve de noviembre de mil ochocientos setenta i tres años, horas doce del dia, ante mí el notario de primera clase i de Hacienda José Félix Oña, vecino i residente en la capital de la Repiíbliea i de los testigos que se denominarán al fin, fué presente en el salón de su despacho el señor Prefecto del departamento doctor don Pedro José Zilveti, boliviano, viudo, de este domicilio; asimismo fué presente don Belisario Pero, casado, de ejercicio comerciante, avecindado eu la ciudad de Valparaiso, República de Chile, i de tránsito en ésta: ambos señores mayores de edad i en el libre ejercicio de sus derechos civiles, de cuyo conocimiento doi fe, i me pasaron los obrados siguientes:=PoDER.=Mandato Especial.—Corresponde.—Eu Valparaiso, República de Chile, a catorce de febrero de mil ochocientos setenta i tres, ante mí el notario i testigos, compareció el señor don Agustín Edwards, vecino de ésta, mayor de edad, a quien doi fe TOMO 1 — 2

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conozco i dijo: Que como presidente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i por acuerdo del Directorio de ella, venia en conferir poder especial al señor don Belisario Pero, vecino también de esta plaza, para que en representación de la citada Compañía haga valer los derechos que a ella le corresponden como sucesora de los señores Milbourne Clark i Compañía para esplotar salitres i demás sustancias inorgánicas no metalíferas, construir ferrocarriles i otras concesiones que a dichos señores tiene otorgadas el Gobierno de Bolivia i que ellos vendieron i traspasaron a la Compañía otorgante: al efecto, el señor Pero hará ante el Supremo Gobierno de aquella República las jestiones necesarias para que esos derechos i concesiones sean reconocidos i queden asegurados del modo mas solemne, pudiendo con ese objeto entrar a celebrar con el Gobierno de Bolivia las transacciones i arreglos que fueren necesarios i que sean conformes a las instrucciones que se le dan en esta fecha, firmadas por el jerente de la Compañía i signadas con el sello de ella. El apoderado podrá delegar este poder en su señor hermano don Mariano Per'ó, residente en la ciudad de La Paz, en Bolivia. Lo otorgó i firmó con los testigos don Nicolás Ramírez i don Juan Pedro Miranda, doi fe.—Agustín Edwards.—Nicolás Ramírez.—Juan Pedro Miranda.-—Ante mí, Julio César Escala, notario piíblico.—Aquí un signo.—Pasó ante mí i en fe de ello lo signo i firmo.—Julio .César Escala, notario 2>úblico.=Los ministros de fe pública de la ciudad i puerto de Valparaiso, República de Chile, que suscribimos, certificamos: Que el signo i firma anteriores son auténticas de puño i letra del notario público en ejercicio i en esta ciudad don Julio César Escala.—Valparaíso, Febrero catorce de mil ochocientos setenta i tres años.— Santiago Lémus.—José María Vega, notario público de comercio.=Francisco Echánrren, Intendente, comandante jeneral de armas de la provincia i comandante jeneral de marina, certifica: que las firmas en la dilijencia anterior son auténticas de puño i letra de los ministros de fe pública en ejercicio en esta ciudad, cuyos nombres espresan dichas firmas.—Valparaiso, Febrero catorce de mil ochocientos setenta i tres.—Aquí un sello.-—Francisco Echáthrren.=Manuel Tomas Alcalde, cónsul jeneral de Bolivia en Valparaiso, certifica: que es auténtica la presente firma del señor don Francisco Eeháurreu, actual Intendente-de está provincia i comandante jeneral de armas i marina, —Valparaiso, Febrero quince de mil ochocientos setenta i tres.—Aquí un sello.—Manuel Tomas Alcalde.=~Esc~RiTO. = S e ñ o r Ministro de Hacienda.—Belisario Pero, en representación del Directorio de la Compañía anónima titulada Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, ante Ud. respetuosamente espongo: que deseando conciliar los intereses de mis poderdantes con la conveniencia nacional, i que desaparezca todo motivo qae pueda inducir a creer que existe antagonismo radical entre esos intereses i los del Ferrocarril de Mejillones, he decidido someter a la consideración del señor Ministro una nueva combinación que antes de serle espuesta, creo necesario hacerla preceder de algunas tijeras reflexiones. La esplotacion de los depósitos salitreros de Salinas, por la carencia o mala calidad del agua, por la necesidad que hai en consecuencia de bajar la materia prima para ser beneficiada a la orilla, del mar, recorriendo una distancia de veintidós leguas, se encuentran en condiciones mui desventajosas respecto a los de la provincia de Tarapacá, en el Perú, con los que tienen que sostener forzosa competencia. Esas desventajas solo pueden ser compensadas por un flete relativamente mas bajo, i solo ¡ludiendo contar con éste es posible la implantación de esa industria en Salinas. La circunstancia feliz de existir entre ese punto i Antofagasta una pendiente continua de suave declive, a propósito para la construcción de un ferrocarril, viene a proporcionar el medio de poder obtener el acarreo de los caliches de Salinas a un flete proporcionalmente mas bajo que el de Iquique, haciendo posible el negocio de salitres en Salinas; pero, solo a condición de ser esplotados por Antofagasta.—El ferrocarril de Mejillones, teniendo que vencer en su trayecto de Man-


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G U E R R A D E L PACIFICO.

tos-Blancos a Cerro-Gordo fuertes gradientes, que solo pueden salvarse con locomotoras de mucha fuerza, hará mucho gasto de agua i combustible, que lo pondrán en el caso de fijar tarifas de fletes que no podrá soportar ese negocio. Por lo dicho, se puede tener la convicción de que, considerando el negocio de salitre por su faz industrial i positiva, no puede dejar cuenta sino bajando los caliches a Antofagasta, i en ningún caso si hai que hacerlo a Mejillones. De consiguiente, ya sea que subsista o nó la Compañía que represento, el ferrocarril del Estado no debe contar entre sus ingresos naturales con el flete de los salitres de Salinas, porque, si se les impusiese la forzosa obligación de ser trasj>ortados por dicho ferrocarril, a nadie le convendría esplotarlos, i quedarían bien pronto abandonados. Es bajo esta persuasión que me permito pasar a esponer al señor Ministro las bases de la nueva combinación que he formulado, para dejar con ellas zanjadas las justas demandas que he elevado anteriormente ante el Supremo Gobierno a nombre de la Compañía que represento. Dichas bases son las siguientes:—Primera.—La superficie de terreno que fué concedida a la Compañía por la suprema resolución de trece de Abril de mil ochocientos setenta i dos, quedará reducida a las salitreras que actualmente esplota en el «Salar del Carmen» i a la parte de las salitreras de Salinas comprendida dentro de los límites del paralelógramo que fijó la mencionada resolución.=$e</iMii?«. —En compensación a la notable reducción que se hace de esa superficie, se adjudica a la Compañía cincuenta estacas de salitre en los mismos terrenos de Salinas, que quedan fuera del paralelógramo designado en la citada resolución; las que podrá tomar la Compañía continua o separadamente. Dichas estacas tendrán la estension que determina el artículo veintiocho de la suprema resolución de treinta i uno de Diciembre de mil ochocientos setenta i dos. La Compañía determinará la situación de estas estacas antes del treinta i uno de Diciembre de mil ochocientos setenta i cuatro, para que se proceda a mensurarlas i amojonarlas conforme a la lci.=Tercera.—La Compañía pagará anualmente una patente de cuarenta bolivianos por cada una de las mencionadas cincuenta estacas; dicha patente permanecerá invariable i no podrá ser aumentada durante el tiempo que dure esta concesión.=Cuarta.—Se concede a la Compañía por el término de quince años, contados desde el primero de Enero de mil ochocientos setenta i cuatro, el derecho de esplotar libremente los depósitos de salitre que existan en los terrenos que quedan designados en las bases primera i segunda, i el de esportar por el puerto de Antofagasta los productos de esos depósitos, libres de todo derecho de esportacion i de cualquier otro gravamen municipal o fiscal.=Quinta.—Se concede a la Compañía la facultad de construir un ferrocarril privado desde el puerto de Antofagasta hasta las Salinas, por el que podrá transportar únicamente los productos de su esplotacion de salitres i los artículos que fueren necesarios para esa misma esplotacion, sin perjudicar ni embarazar en manera alguna la esplotacion del ferrocarril del Estado. Podrá también construir los ramales precisos para el servicio i desarrollo de sus propias salitreras, ocupar i usar gratuitamente los terrenos fiscales que necesitare para la construcción de sus líneas férreas, estaciones i demás oficinas de servicio.= Sesta.—Se concede a la Compañía la liberación de todo derecho de importación sobre los artículos que introduzca por el puerto de Antofagasta para la construcción, conservación i servicio de las líneas férreas que estableciere i de sus oficinas de elaboración de salitres.=Séptima.—-En caso de que convenga a los intereses de la Compañía no construir ixu ferrocarril privado sino basta el punto de Mantos-Blancos, en que debe encontrar a la línea férrea de Mejillones, i quiera aprovechar de los rieles de dicha linea desde ese punto hasta sus últimas posesiones salitreras de Salinas, podrá entenderse la Compañía con los contratistas del ferrocarril de Mejillones, a efecto de celebrar con ellos un contrato, por el que, colocando dichos contratistas un tercer riel en ese trayecto, a sus espensas, pueda la Compañía, empleando su propio material i equipo, hacer

uso de la línea del Estado en dicho trayecto, bajo la base de pagar la Compañía por via de peaje, un canon de cinco centavos por quintal de cien libras, sea para la carga de subida o para la de bajada; entendiéndose que la primera no será otra que la necesaria para el fomento i desarrollo del negocio salitrero; i la segunda, los caliches de los establecimientos de la Compañía. La estipulación que a este respecto se celebrare será previamente aprobada por el Gobierno.=Octam.—La Compañía deberá constituir permanentemente en el puerto de Antofagasta un representante, munido de poderes bastantes, para que pueda asumir la completa representación legal de ella.—Tales son, señor Ministro, las bases que someto a la consideración del Supremo Gobierno por el digno órgano de Ud. i qire espero se dignará hallarlas aceptables i equitativas: será justicia, etcétera.—Sucre, Noviembre veintisiete de mil ochocientos setenta i tres.—'Señor Ministro.—Belisario Peró.=T)ECKETO SupiiEMO.=Bolivia.—Ministerio de Hacienda e In-

dustria.—Sucre, Noviembre veintisiete de mil ochocientos setenta i tres.—Vistas en Consejo de Gabinete las bases de transacción propuestas por el señor Belisario Pero, como representante del Directorio de la «Sociedad anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta;» i considerando que la espresada Sociedad, habiendo obtenido en dos de Setiembre del sesenta i ocho i trece de Setiembre del setenta la concesión de esplotar i esportar ilimitadamente los salitres del litoral, i en el concepto de que su privilejio se hallaba fuera del alcance de las leyes de nueve i catorce de Agosto del setenta i uno, que anularon todos los actos i concesiones de la administración Melgarejo, solicitó ante el Gobierno su continuación; que el Gobierno espidió en consecuencia la resolución de trece de Abril del setenta i dos, restrinjiendo en algunos puntos la espresada concesión, i ratificándola en los demás, por motivos especiales que se espresan en la misma;que la Compañía de Salitres ha propuesto e insistido posteriormente en la modificación de la mencionada resolución, presentando algunas combinaciones de arreglo definitivo que no han sido aceptadas; que la que ha presentado últimamente, conocida ya i examinada en proyecto, tiende a conciliar los intereses de dicha Sociedad con los de la empresa del ferrocarril de Mejillones, i con los de otros industriales que se dedican a la esplotacion de salitres i demás sustancias inorgánicas, haciendo desaparecer la onerosa adjudicación de una zona considerable de terreno de propiedad fiscal; considerando, finalmente, que la Compañía de Antofagasta puso ya en esplotacion las salitreras de Salar del Carmen, i descubrió las de Salinas antes de la promulgación de los decretos de ocho de Enero i treinta i uno de Diciembre del setenta i dos, que determinan las condiciones necesarias para la adquisición i laboreo de materias inorgánicas, se aceptan por via, de transacción i en uso de la autorización que la lei de veintidós de Noviembre del setenta i dos confiere al Poder Ejecutivo, las ocho bases contenidas en la anterior proposición, quedando nidos i sin ningún efecto los actos anteriores que están en oposición con ellas. En su virtud, i previa notificación del señor Pero, procédase a la estension de las respectivas escrituras.—Ballivian.—Mariano Baptista.—Daniel Calvo.—Mariano Ballivian.— Pantaleon Dalence.=¥j\\ veintiocho del corriente hice saber al señor don Belisario Pero la resolución suprema que antecede, quien impuesto aceptó en todas sus partes i firma, de que doi fe.—Belisario Peró.—Oña, notario de Hacienda.=Ministerio de Hacienda e Industria.—Sucre, Noviembre veintiocho de mil ochocientos setenta i tres.— Se autoriza al Prefecto del Departamento para que mande estender la escritura.—_DaZeíice.=Prefeetura del Departamento.—Sucre, Noviembre veintiocho de mil ochocientos setenta i tres.—Cúmplase el anterior Supremo Decreto i estiéndase la correspondiente escritura pública de que se hace mérito por el notario de Hacienda.—Zilveti.—Simón Wenceslao Carvajal i Antonio José Félix O ña, notario de Hacienda.=PKOSiGUE.=En su mérito, dijeron: que el señor Prefecto del Departamento, a mérito de la autorización que ha recibido del Supremo Gobierno por el decreto


CAPITULO P R I M E R O . espedido el (lia de ayer, eleva a escritura pública los obrados que están insertos i se le pasaron por el Ministerio de Hacienda.=Estando presente el señor don Belisario Pero, dijo: que como apoderado i representante del Directorio de la Compañía anónima titulada Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, acepta la presente escritura en los términos en que está redactada. En testimonio de ello, así lo dijeron, otorgaron i firmaron juntamente con los testigos presentes a este acto i lectura que se les hizo de principio a fin de este instrumento i lo fueron los ciudadanos doctor Nicolás Sanz, soltero, de profesión abogado, i don Federico Bueno, casado, comerciante, ambos de este vecindario, mayores de edad, de que igualmente doi fe.—Pedro José Zilveti.—Belisario Pera.—Nicolás Sanz. —Federico Bueno.—Aquí un signo.—Ante mí, José Félix Oña, notario de Hacienda i de primera clase.=Pasó ante mí, i en fe de ello autorizo, signo i firmo.—Sucre, Diciembre seis de mil ochocientos setenta i tres años.— José Félix Oña, notario de primera clase i dé Hacienda. = L o s infrascritos notarios certificamos i damos fe: que el doctor José Félix Oña, por quien está autorizado i signado el anterior testimonio, es tal notario de primera clase i de •Hacienda, como se titula, i a todos los instrumentos que están signados por él se les da entera fe i crédito en juicio i fuera de él. I en fe de ello lo autorizamos, signamos i firmamos en esta ciudad de Sucre, capital de la República de Bolivia, a los seis dias del mes de Diciembre de mil ochocientos setenta i tres años.—José María Paravicino, notario.—Manuel Santos Orihuela, notario público.=E1 ciudadano doctor Pedro José Zilveti, Prefecto del Departamento de Chuquisaca, certifica la autenticidad de las firmas i signos ele los notarios José María Paravicino i Manuel Santos Orihuela, que certifican la legalidad del funcionario que ha autorizado el anterior testimonio, debiendo, por tanto, dárseles entera fe i crédito, por ser tales funcionarios públicos.—-Sucre, Diciembre 6 de 1873.— P. José Zilveti.—Simón W. Carvajal, secretario.

ni. L A ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

Decreta: Art. único. Se aprueba la transacción celebrada por el Ejecutivo en 27 de Noviembre de 1873, con el apoderado de la Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a condición de hacer efectiva, como mínimun, un impuesto de diez centavos en quintal de salitre esportado. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para su ejecución i cumplimiento.—La Paz, Febrero 14 de 1878.—R. S. Bustamante.—Abdon S. Ondarza, diputado secretario.—Samuel Velasco Flor, diputado secretario.—Casa del Supremo Gobierno, La Paz a 23 de Febrero de 1873.-—Ejecútese. — H . DAZA.—Gran sello del Estado.—El Ministro de Hacienda e Industria, Manuel I. Salvatierra. Es conforme.—El oficial mayor, Manuel Peñafiel.

IV. CONSULADO .IENERAL DE CHILE.

Antofagasta, Octubre 4- de 1878. Señor Prefecto: Tengo el honor de poner en conocimiento de usted que el señor Jorje Hicks, Jerente Administrador de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, se encuentra en mi casa i ha solicitado mi protección por encontrarse víctima de atropellos injustificables por parte del Presidente de la Municipalidad, lo que comunico a usted para los fines consiguientes. Este motivo me proporciona el gnsto de suscribirme de usted atento i seguro servidor. S.

REYES.

11

PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

Antofagasta,

Octubre 2J¡, de 1878.

N.° 12. Señor: Tengo la honra de acusar a usted recibo de su estimable comunicación del di a de hoi, en la que se sirve usted espresar que ha prestado ese Consulado protección a don Jorje Hicks, que se halla perseguido por el Municipio de este puerto. Con sentimientos de especial consideración, me suscribo de usted afectísimo i obsecuente servidor. SEVERINO ZAPATA. Al sefior Cónsul de Chile on Antofagasta. PREFECTURA DEL DEPATAMENTO DE COBIJA.

Antofagasta, Octulre 25 de 1878. Al señor Cónsul jeneral de la República de Chile.

Señor: El día de ayer tuve la honra de recibir el oficio de usted en el que se sirvió anunciarme que el señor Jorje Hicks, Jerente de la Compañía chilena de Salitres i Ferrocarril, se habia trasladado a ese Consulado pidiendo protección, por encontrarse víctima -de atropellos de parte del señor Presidente de la MunicipaHdad. (1) Siendo la hora mui avanzada, me limité a acusar el correspondiente recibo. Debo decirle hoi por la presente nota: que deploro mui de veras la odiosa controversia que se. ha suscitado entre la Municipalidad i el señor Hicks, quien ha creído necesario buscar asilo en ese Consulado para evitar el cumplimiento de las órdenes dictadas contra él por el Presidente de aquella Corporación, a consecuencia de haberse negado a satisfacer el impuesto para el alumbrado público. Sin entrar a calificar la justicia que tanto la Municipalidad como el señor Hicks pretenden dar, aquella a su providencia i éste a la opinión que ha formalizado, debo limitarme a decir a usted, con no poco sentimiento, que no puedo mirar como legal el derecho de extraterritorialidad que pretende asumir ese Consulado para protejer al señor Hicks. Aceptar este ¡írecedente, que menoscaba los derechos de la soberanía nacional, i que es contrario a los principios i prácticas del derecho internacional, importaría reconocer al señor Cónsul derechos i privilegios que no tiene en su carácter de tal, i que corresponde esclusivameute a los ministros piiblicos o ajenies diplomáticos, en la acepción limitada de esta palabra. Si en las repúblicas del continente se ha tolerado alguna vez el asilo en los consulados sin que esté reconocido como regla de derecho, Ira sido solo, como mui bien sabe el señor Cónsul, tratándose de delitos o persecusiones políticas que son actos que invisten un carácter especial; pero jamas se ha creído autorizado el asilo en los consulados para ponerse a cubierto de las providencias de la justicia ordinaria i menos en materia civil. Las reflexiones que me permito dirijir al señor Cónsul no tienen el objeto especial ni determinado de privar al señor Hicks de la protección a que se ha acojido, i sí a manifestar que el Consulado no puede ejercer legalmente el privilejio que pretende. Como las providencias de las municipalidades se han dictado en un juicio coactivo, por la minina cantidad de 150 pesos, que el señor Hicks pretende no deber pagar, parece manifiesto que la cuestión es de simple capricho i que no debiera preocupar tan seriamente ni a la Municipalidad ni al opositor. La Prefectura no le da pues grande importancia ni puede mirar como hecho grave i significativo el del asilo, que se ha escojitado, como medio de seguridad, i como su política es de paz, de concordia, de perfecta conciliación entre todas las (1) El Presidente lo ora don Hernán Puelina.


G U E R R A D E L PACIFICO.

12

autoridades i vecinos de este puerto, lejos de iniciar una cuestión delicada i trascendental sobre competencia de jurisdicción con ese Consulado, se limita a declarar por la presente que no le es dado reconocer el privilejio de extraterritorialidad que se pretende. Aviso al propio tiempo al señor Cónsul que por el próximo vapor me dirijiré al Gobierno Nacioual poniendo en su conocimiento lo ocurrido, para que por los medios respectivos se deslinden para lo -sucesivo los derechos e inmunidades que corresjsonden a los cónsules chilenos en el territorio de la República. Con sentimiento de especial consideración, me repito de usted atento i seguro servidor. SEVERINO ZAPATA. CONSULADO JENERAL DE CHILE.

Antofagasta,

N.° 12.

Octubre 26 de 1878.

Señor: Me he impuesto del contenido del oficio de usted fecha de ayer, ampliando la contestación dada a mi nota fecha 24, por medio de la cual, cumpliendo con un deber de cortesía i respeto, puse en conocimiento de usted que el señor Jorje Hicks se habia presentado a este Consulado solicitando su protección, por encontrarse víctima de atropellos injustificables de parte del Presidente de la Municipalidad, ampliación que habría considerado perfectamente justificada i oportuna en el caso que, como Cónsul Jeneral, hubiese pretendido arrogarme atribuciones i facultades que de derecho no me corresponden. Afortunadamente, debo declarar al señor Prefecto que aunque el espresado señor es Jerente de la Compañía Chilena de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, no ha pasado por la mente del suscrito, ni por un solo momento, sustraer al señor Hicks de la acción de los tribunales del pais. Lo único que lie deseado i a. lo que he propendido es que una cuestión que se presentaba con cierto carácter odioso, terminase de una manera equitativa para ambos contendientes. Verdad es, señor Prefecto, que el señor Hicks ha permanecido en mi casa desde el momento en que tuve el honor de comunicarlo a usted como primera autoridad del departamento, con el fin esclusivo i único de que las demás autoridades tuviesen conocimiento del lugar en que se encontraba, i no oculto o prófugo, como podía pensarse. Tan no he pretendido escudarlo bajo la bandera del Consulado, que todas las dilijencias j ndiciales se han practicado en mi casa. He querido entrar en estos detalles para que el señor Prefecto se convenza de que los principios de derecho internacional i la práctica de las naciones americanas respecto al derecho de asilo, que invoca en su estimable oficio, no deben tomarse en consideración en el caso presente. Creyendo que el señor Prefecto quedará satisfecho con las esplicaciones que he tenido el agrado de darle, habría terminado la presente nota, si un deber indeclinable no me obligase a llamar seriamente la atención de usted hacia el oríjen de la cuestión suscitada entre la honorable Municipalidad i el señor Hicks, i que entraña nada menos que el desconocimiento del tratado de límites entre las repúblicas de Bolivia i Chile. El artículo 4.° de ese tratado dice testualmente: « i las personas, industrias i capitales chilenos no quedarán sujetos a mas contribuciones, de cualquier clase que sean, que las que al presente existen,» i la honorable Municipalidad en el año de 1878, tres años después de la ratificación de este solemne pacto internacional, impone una contribución de alumbrado. No entraré de ninguna manera en el terreno de averiguar si este impuesto es justo o no: examino la cuestión bajo el punto de vista de si es una infracción del tratado vijente i de consiguiente ilegal. El 21 de Julio de 1875 el presidente de esta misma corporación, (1) empeñado en dejar a salvo el derecho de las juntas que le sucedieran para imponer esta contribución, elevó al Concejo Departamental un proyecto sobre la ma(1) Lo era don Matías Eojas D.

teria i esta corporación no le dio la aprobación debida: debiendo prevenir a usted que aquel en su nota hace hincapié de que se apruebe antes de la ratificación de los tratados. I a la verdad, señor Prefecto, es tan terminante el artículo que he citado que no deja lugar a dudas ni interpretaciones. Creo, pues, que la contribución de alumbrado establecida hoi por la Municipalidad, es la infracción mas clara i terminante del tratado, i es por esta razón que llamo la atención de usted sobre este asunto. En el próximo correo me dirijiré al señor Ministro residente en La Paz para que, si lo tiene a bien, interponga el debido reclamo ante la ilustración i rectitud del Gobierno nacional. Grato me es, señor Prefecto, aprovechar esta oportunidad para ofrecer a usted mis consideraciones de aprecio i respeto con que me suscribo atento i seguro servidor. S.

REYES.

Al señor Prefecto del departamento.—Presento. CONSULADO JENERAL DE CHILE.

Antofagasta,

Núm. 12. Octubre 29 de 1878.

Señor Prefecto: Habiendo asistido el dia de hoi al tribunal correccional que juzga a los señores Adamson, Garriga i Clemenson, he oido con profundo desagrado la lectura de un documento en el cual se me imputa un cargo que no puedo menos que rechazar enéticamente por contrario a la verdad. Si este documento hubiese sido suscrito por un empleado que no fuese de graduación, lo habria dejado relegado al olvido. Desgraciadamente, está firmado por el Intendente de policía, teniente coronel don Deterlino Echazú. No habria creído, si mis oídos no lo hubiesen escuchado, que una autoridad elevada a esta categoría pudiese gratuitamente herir sin el mas leve motivo a un funcionario de una república hermana. Después de lo espuesto, muí reconocido quedaría al señor Prefecto si pudiese proporcionarme una copia del citado documento para los fines que me convengan. Este motivo me proporciona la ocasión de reiterar a. usted mis consideraciones de aprecio con que me suscribo S. S. S. S.

REYES.

Al señor Prefecto del departamento.—Presente. PREFECTURA

I SUPERINTENDENCIA DEL DEPARTAMENTO

DE HACIENDA I MINAS LITORAL.

Núm. 13. Antofagasta, Octubre 30 de 1878. Señor: En contestación a su estimable oficio número 12, de 2U del mes que corre, tengo la honra de manifestar a usted que, no pndiendo esta' prefectura inmiscuirse absolutamente en los asuntos judiciales que se tramitan conforme a leí, se ve obligada a no poder cumplir con el deseo espresado por ese Consulado. El documento cuya copia legalizada solicita usted, probablemente debe correr en juicio i es al juez de la causa a quien debe el señor Cónsul pedirle directamente certificado de él. Sintiendo sinceramente no poder acceder a su demanda,, me repito de usted atento i obsecuente servidor. SEVERINO ZAPATA. Al señor Cónsul jeneral de la República de Chile.—Pre«ente. CONSULADO JENERAL DE CHILE.

Núm. 12. Antofagasta,

Octubre 27 de 1878.

Señor Ministro: Con no poco sentimiento tengo que comuicar a usted que la nueva contribución de alumbrado llevada a efecto


CAPITULO P R I M E R O .

por la Municipalidad de este puerto, ha dado oríjen a cuestiones demasiado enojosas, habiendo tenido que soportar la tormenta el Jerente de la Compañía de Salitres i Feírocarril, señor Jorje Hicks. Los obrados a este respecto, que en copia acompaño, manifestarán a V. S. las medidas violentas tomadas por esa Corporación para hacer efectivo el nuevo impuesto. A mi juicio, la letra i espíritu del tratado no pueden ser mas claros i terminantes. Lo que se ha querido es que mientras dure aquel, bajo ningún pretesto las industrias, personas o capitales chilenos sean gravados con ninguna contribución nueva, désele el nombre que se quiera. I, duro es decirlo, ya tenemos tres casos en que se ha infrinjido este pacto internacional: 1.° derecho adicional en el Gremio de Jornaleros, 2.° Ordenanza sobre lastre, i 3.° la contribución de que me estoi ocupando. En la nota que en copia acompaño, dirijida en contestación a la de la Prefectura, en la cual se trata del derecho de asilo, cuestión que intencionalmente he rehuido, S. S. verá que he reclamado contra la contribución de alumbrado, esperando que si S. S. encuentra justo este reclamo, lo entable de la manera que crea conveniente. Debo prevenir a V. S. que en este puerto ha existido i existe la contribución de patentes sobre los diversos establecimientos de industria i comercio, que las anteriores Municipalidades han aplicado al servicio del alumbrado, contribución que no existe en otras localidades del interior de la República. También acompaño a S. S. copia de la nota del presidente de esta Municipalidad, de fecha 21 de Julio de 1875, i lo que, respecto a esta contribución, decía en 1.° de Enero de 1876 en la respectiva memoria. En el diario El Litoral, que adjunto, verá V. S. la resolución del señor Ministro de Hacienda en este asunto i la nota de la Prefectura a este Consulado, a que me he referido antes. Creyendo que todos estos datos bastarán para que S. S. forme juicio en el asunto de que se trata, me es grato suscribirme de V. S. atento i S. S. S. REYES. Al señor Encargado de Negocios de Chile.—La Paz.

Hé aquí los documentos a que se refiere el señor Cónsul de Chile en su nota número 12 de 27 de Octubre de 1878: PÁRRAFO

DE LA MEMORIA

MUNICIPAL.

«Estando por aprobarse el tratado de límites con Chile i queriendo este Municipio dejar a salvo el derecho de las jautas que le sucedan para imponer una contribución sobre el alumbrado que creo mui justo que el vecindario pague, elevó con este motivo un proyecto al Concejo departamental por el cual se imponía un gravamen de tres por ciento sobre la renta a cada propiedad avaluada por una comisión especial nombrada al principio de cada año por la Municipalidad. No sabemos qué suerte le haya tocado a esta medida de precaución para el porvenir; i la llamo de precaución, pues bien pudiera suceder que desarrollándose este pueblo, el Municipio tuviera que cruzarse de brazos, i no atender a las necesidades públicas por no tener el derecho de establecer contribuciones absolutamente necesarias como la de que hablo. Otro móvil que guió al Municipio al acordar esta contribución fué hacer mas equitativos los impuestos, pues actualmente mucha parte de la población no paga contribución alguna.» Antofagasta,

j enero i que es de suma urj encía para el porvenir que esta junta pueda contar en adelante con entradas que le permitan sufragar los gastos necesarios para el desarrollo i adelanto del pueblo, ha acordado, en sesión de anoche, establecer una contribución de alumbrado público, basándose el impuesto sobre la renta de cada propiedad i gravándosela con un tres por ciento mensual sobre ella. Para llevarla a efecto, esta Municipalidad al principio de cada año nombrará una comisión que haga el avalúo correspondiente de las propiedades i otra para que oiga los reclamos del caso. Espera esta junta que ese honorable Concejo dé su aprobación a esta resolución i se sirva elevarla al Consejo de Estado lo mas pronto posible con el objeto de que sea considerada en tiempo. Con sentimientos de alta consideración i respeto, me suscribo del señor Presidente del Concejo atento i obsecuente servidor. (Firmado).—MATÍAS ROJAS Presidente.

Señor:

Núm. 13. La Paz, Noviembre

1-3

7 de 1878.

Han llegado a mi poder su nota número 12 de 27 del mes próximo pasado, con las piezas adjuntas que usted me acompaña. Impuesto de su contenido, he lamentado el jiro que se ha dado a uu asunto meramente local i municipal. Sin entrar a calificar la conducta del señor Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril en su oposición al pago de una contribución, que en su forma esterna era perfectamente legal, lamento que usted haya tomado intervención oficial, iniciándola por medio de una comunicación al señor Prefecto del Departamento, rejistrada en un número de El Litoral que me incluye, en la que usted pone en su conocimiento que el señor Jorje Hicks, Jerente de la Compañía Chilena de Salitres i Ferrocarril, se ha presentado ante usted pidiendo la protección de ese Consulado por encontrarse víctima de atropellos injustificables de parte del Presidente de la Municipalidad. Desconozco el alcance de esa nota i de su objeto práctico, desde cpie usted mismo así lo manifiesta. I talvez hubiera sido mas conveniente que usted no hubiera terciado en un incidente que debia seguir su curso legal. Sin entrar al fondo de la cuestión, me llaman la atención los fundamentos de la resolución del señor Ministro de Hacienda que a primera vista no es incompatible con el tratado de 1874. Tanto en este asunto como en el impuesto del lastre aguardaré el regreso del señor Ministro de Hacienda para arribar a un acuerdo conveniente, como lo estipulamos antes de su partida al Litoral, i tendré ocasión de comunicar a usted el resultado. Desde luego le anticipo que a mi juicio no es conciliable con la justicia i reciprocidad, que, a virtud del tratado de 1874 i apoyados en su letra, tratemos de cerrar el paso a la iniciativa local de las Municipalidades para que puedan cumplir por su parte con los deberes mas indeclinables de su cometido, dando garantías a las personas i propiedades con las medidas de seguridad, policía, asco, que si imponen desembolsos son en pago de servicios i en obsequio i beneficio de los mismos vecinos. Interpretaciones restrictivas i estrechas son siempre odiosas i producen resultados contraríos a los que uno mismo se propone. Dios guarde a usted. P. N.

VlDELA.

Al señor Cónsul jeneral en Antofagasta, señor don Salvador Reyes. CONSULADO JENERAL DE CHILE.

Antofagasta,

Tomando en cuenta esta Municipalidad que;, ratificándose los tratados celebrados entre esta República i la de Chile, no podrá imponerse en adelante contribución de ningún

D.,

LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

Julio 21 de 1875.

Al senor Presidente del honorable Concejo departamental.

TOMO

13

Octubre 13 de 1878.

Señor Ministro: Adjunto en copia una protesta que el Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta ha presen-


GUERRA D E L PACIFICO.

14

tado hoi a este Consulado referente a la contribución de alumbrado que ha impuesto la Municipalidad de este puerto. Se habla con insistencia de que en el vapor llegado el dia de ayer ha venido orden del Gobierno para hacer efectivo el impuesto sobre esportacion de salitres; pero hasta este momento no se ha hecho notificación ninguna al Jerente de la Compañía. Dios guarde a V. S. S.

REYES

Al señor Ministro de Chile en La Paz. LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Noviembre H de 1878. Señor: Acuso a usted recibo de su oficio número 13 de 3 del corriente mes con la protesta en copia adjunta que el Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta ha presentado a ese Consulado referente a la contribución de alumbrado que ha impuesto la Municipalidad de ese puerto. Respecto a lo que usted me comunica que se decía haber llegado en uno de los vapores la orden de este Gobierno para hacer efectivo el impuesto sobre esportacion del salitre, puedo asegurarle que carece de todo fundamento. Dios guarde a usted. P.

N.

Núm. Antofagasta,Diciembre

16.

1." de 1878.

Señor Ministro: Tengo el honor de acusar recibo del oficio de V. S. fecha 14 del pasado, por el cual me avisa haber recibido la protesta en copia que el Jerente de la Compañía de Salitres presentó a este Consulado. Quedo impuesto también de que carece de fundamento la noticia de quererse llevar a cabo la contribución sobre esportacion de salitres. El vapor llegado ayer es portador de la orden terminante del Gobierno para llevar a cabo este impuesto i solo se espera el regreso del señor Ministro de Hacienda para dejarlo establecido. Dios guarde a V. S. S. REYES. Al señor Encargado de Negocios de Chile en La Paz. CONSULADO JENERAL DE CHILE EN ANTOFAGASTA.

Núm. 23. Antofagasta,

Octubre 23 de 1878.

VIDELA.

Señor Ministro:

Al señor Cónsul Jeneral de Chile en Antofagasta. CONSULADO JENERAL DE CHILE EN ANTOFAGASTA.

Núm. 15. Antofagasta,

CONSULADO JENERAL DE CHILE EN ANTOFAGASTA.

Noviembre 80 de 1878.

Señor Ministro: Tengo el agrado de contestar el oficio de S. S. fecha 7 del presente. Respecto a la conducta observada por el suscrito en la cuestión suscitada entre la Municipalidad i el Jerente de la Compañía de Salitres, la cual da a entender en su citado oficio no era la mas conveniente en la circunstancia de que se trata, debo decir aS. S. que ella ha sido lo mas prudente i la que motivó el arreglo de la cuestión que se presentaba por desgracia con aspecto bastante odioso. Creo, como he creido i creeré, que una nueva contribución, de cualquiera clase que ella sea, viene a infrinjir el tratado celebrado entre ambas Repiiblicas, i esta convicción me la be fonnado estudiando desde su oríjen la cuestión de límites con Bolivia, que quedó terminada con el tratado que rije actualmente. Bastante claro he dicho en mi oficio dirijido a la Prefectura que no examinaba la contribución bajo el punto de la equidad i la jnsticia i solo la consideré bajo el punto de vista legal, como un desconocimiento del pacto internacional que nos liga. La cuestión para este Consulado ha sido salvar el principio, pues eludida una vez esa leí, mas tarde, bajo cualquier protesto, podría ser perjudicado el comercio por cuyos intereses estoi llamado a velar. «Interpretaciones restrictivas i estrechas son siempre odiosas i producen resultados contrarios a los que uno mismo se propone,» dice S. S. En ello encuentro demasiada razón a S. S. Pero yo no lie tenido la idea de interpretar, sino he creido atenerme a lo espresado testualmente en el artículo 4.° del tratado. Para terminar acompaño a S. S. copia de la nota que el señor Ministro de Relaciones Esteriores me ha dirijido respecto a este mismo asunto. Dios guarde a S. S. S. Al señor Encargado de Negocios de Chile en La Paz.

REYES.

Cumplo con el deber de poner en conocimiento de V. S. que la Municipalidad de este puerto ha establecido un nuevo impuesto por demás oneroso, puesto que tiene por base el tres por ciento de la renta mensual sobre todo edificio o establecimiento, cuya renta es calculada a juicio de la misma Municipalidad. Esta nueva contribución es rechazada por la mayoría de la población, por ser ella una infracción flagrante de lo estipulado en el artículo 4.° del tratado entre Chile i Bolivia. Por otra parte, ella ha dado oríjen a sucesos mui desagradables, como V. S. podrá informarse por los obrados que en copia acompaño, entre la Compañía de Salitres i Ferrocarril i la Municipalidad, que, apoyada en todo por las autoridades ¡eolíticas, ha asumido una actitud la mas agresiva hacia los que resisten el pago de este nuevo impuesto. El señor Ministro de Hacienda se encuentra en ésta con el carácter de delegado del Gobierno, i a fin de evitar los atropellos que la Municipalidad está cometiendo, tuve ayer con él una entrevista i en ella me manifestó que abrigaba dudas sobre la interpretación del tratado; que en su concepto la Municipalidad estaba en su perfecto derecho para establecer las contribuciones que creyera necesarias sin que por esto se infrinjiera el tratado, sin obtener la esperanza siquiera de que se dictara una medida que contuviera a la Municipalidad en el camino violento en que se ha lanzado. Se hace mui necesario, señor Ministro, que; nuestros nacionales conozcan la opinión que a este respecto abriga nuestro Gobierno para evitar dificultades que se suscitan con frecuencia. También debo hacer presente a V. S. que en el trascurso de este año esta es la tercera contribución que se establece con el carácter de municipal i que siguiendo el Municipio este camino vendría por fin a hacer ilusorio lo estipulado en el tratado en su artículo 4.° Por el correo próximo pondré en conocimiento del señor Videla los sucesos que tienen lugar actualmente en ésta, por si él tiene a bien hacer alguna jestiou ante el Gobierno. Dios guarde a V. S. S. REYES. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.—Santiago.


CAPITULO PRIMERO.

CONSULADO JENERAL DE CHILE.

Núm. Antofagasta,

24.

Octubre 31 de 1878.

Señor Ministro: Incluyo dos números del diario El Litoral en que vienen publicados todos los antecedentes relativos a la cuestión contribución de alumbrado impuesta por esta Municipalidad a la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, como asimismo las notas cambiadas entre el Prefecto i este Consulado a consecuencia de haber ocurrido a él el jefe de dicha Compañía solicitando protección. Debo prevenir a V. S. que en este asunto si he intervenido ha sido solamente en mi carácter particular i afinde que las dificultades que se presentaban tuvieran una solución conveniente, como alfinsucedió, i' no se cometieran las tropelías que habia empeño en realizar. De todo lo ocurrido he dado cuenta ya al señor Ministro en La Paz. Dios guarde a V. S. S. REYES. A1 señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. REPÚBLICA DE CHILE.

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES.

Núm. 11. Santiago, Noviembre 14 de 1878. Se ha recibido el oficio de usted, número 23, de fecha 25 de Octubre último, en que me da cuenta del establecimiento en ese puerto de una contribución municipal con el nombre de alumbrado, de los desagradables sucesos a que ha dado lugar, i del resultado de la entrevista tenida por usted con el señor Ministro de Hacienda de Bolivia para evitar los atropellos que la Municipalidad está cometiendo con los que resisten el jjago de dicho impuesto. Asimismo se han recibido los documentos en copia a que se refiere el citado oficio de usted. Este Ministerio considera que esta contribución municipal, así como las anteriores del mismo oríjen, son contrarias al espíritu i letra del artículo 4.° del tratado que nos liga con esa República, i en consecuencia ha oficiado con fecha 8 del corriente a nuestra Legación en La Paz para que exija de ese Gobierno la suspensión definitiva de toda contribución nueva o aumento gravoso de las existentes con relación a la fecha de la vijencia del tratado. El resultado de estas jestiones será dado a conocer a usted oportunamente. Dios guarde a usted. ALEJANDRO FIERRO. Al Cónsul Jeneral de Chile en Antofagasta. CONSULADO JENERAL DE*CHILE.

Antofagasta,

Núm. 26. Noviembre %9 de 1878.

Señor Ministro: Acuso recibo a sus dos oficios números 9 i 10 de fechas 9 i 12 del corriente, con los despachos rogatorios adjuntos, a los que se les ha dado la tramitación de estilo. También se ha recibido en este Consulado el estimable oficio de V. S. fecha 14 del presente referente a los nuevos impuestos municipales establecidos en este puerto. Mui satisfactorio es para el suscrito haber interpretado tan fielmente las opiniones de V . S. a este respecto. Dios guarde a V. S. S. REYES. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.—Santiago.

V. La Paz, Julio % de 1878. Señor: En los primeros dias de Abril del corriente año tuve la ocasión de conferenciar con el honorable señor Salvatierra,

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ministro entonces de hacienda, a virtud de un reclamo de la Compañía Chilena de Salitresde Antofagasta, que me fué comunicado por mi gobierno con el encargo espreso de apoyarlo. El 14 de Febrero de 1878 la asamblea nacional constituyente decretó, como mínimun, un impuesto de diez centavos en quintal de salitre esportado por la Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, i el Supremo Gobierno ordenó con fecha 23 del mismo mes la ejecución de ese decreto, lo que se hizo publicar por bando en la ciudad de Antofagasta. La Compañía Salitrera se consideraba tranquila en su propiedad i en sus derechos adquiridos después de varias vicisitudes i perturbaciones sufridas desde 1868 hasta el decreto de 31 de Diciembre de 1872, las que motivaron la transacción de 27 de Noviembre, de 1873 rejistrada en el ANUARIO OFICIAL DE LEYES DE BOLIVIA de aquel año, paji-

na 185, e incorporada en un protocolo público. Esa transacción, reducida a escritura pública en Sucre el 29 de Noviembre de 1873 ante el notario de gobierno don José Félix Oña.no deja nada pendiente, por haberla aceptado el gobierno en virtud de la autorización conferida al poder ejecutivo por lalei de 22 de Noviembre de 1872 inserta en la pajina 220 del Anuario de leyes i supremas disposiciones de aquel año i cuyo artículo 2.° dice terminantemente como sigue: «Se autoriza al poder ejecutivo para transar sobre indemnizaciones i otros reclamos pendientes en la actualidad contra el Estado, ya sea por nacionales o estranjeros, i para acordar con las partes interesadas la forma mas conveniente en que han de llenarse sus obligaciones respectivas, difiriéndose estos asuntos, solo en caso de no avenimiento, a la decisión de la Corte Suprema, con cargo de dar cuenta a la próxima asamblea.» La lei era esplícita: conferia al Ejecutivo poderes absolutos sin necesidad de nuevas revisiones ni aprobaciones, sino de dar simplemente cnenta de lo obrado en los casos en que interviniese decisión de la Corte Suprema. En consecuencia, se redujo en el acto a escritura pública la transacción i fué inserta en el ANUARIO i puesta en ejecución sin ser antes sometida a la aprobación de la asamblea, a la cual el señor Ministro de Hacienda se limitó a ciarle conocimiento de haberse celebrado en el informe, oficial de 1874. En dicho informe el señor Miuistro de Hacienda, refiriéndose a la Compañía de Salitres, manifestó haber dejado terminada con la transacción «una cuestión odiosa que por largo tiempo ha comprometido ante la opinión la probidaxl del Gobierno, teniendo pendiente su decisión la suerte de los gruesos capitales que los empresarios desembolsaron para establecer en el desierto de Atacama la industria salitrera en grande escala.» Hago también memoria de otro antecedente: habiéndose dirijido la Municipalidad de Antofagasta al señor presidente del Consejo de Estado, por oficio de 4 de Mayo de 1875, solicitando se impusiera a la Compañía Salitrera una contribución municipal de tres centavos por quintal de salitre esportado i fundándose para ello, entre otras consideraciones, en que el Supremo Gobierno habia declarado que la Compañía no estaba exenta de derechos municipales, esa solicitud fué remitida en informe al Concejo Departamental de Cobija, por decreto de 9 de Junio del mismo año, fechado en Sucre i firmado por el señor Reyes Ortiz, hoi Ministro de Justicia i entonces Presidente del Consejo de Estado. El Concejo Departamental informó que debia rechazarse la solicitud porque estaba «en contradicción con el art. 4.° de la transacción celebrada entre el Supremo Gobierno i la Compañía en 27 de Noviembre de 1873, en la que se estipula que el salitre que se esporte queda libre de todo derecho de esportaciou i de cualquiera otro gravamen fiscal o municipal,» i ademas porque «existe también el tratado de límites con Chile vijente, por el que no pueden cobrarse en el litoral nuevas contribuciones. En vista de este informe i de las razones en que él se apoya, se dio en Sucre el decreto de 27 de Agosto que declara ilegal la contribución que se trataba de establecer.


G U E R R A D E L PACIFICO.

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A estas someras, consideraciones me toca agregar otra de carácter mas serio e ineludible. La Compañía Anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta es chilena, tiene su domicilio legal en Valparaíso i es casi en su totalidad compuesta de capitalistas chilenos. En virtud de la transacción con el Supremo Gobierno, en 27 de Noviembre de 1873, reducida a escritura pública i rejistrada en el ANUARIO OFICIAL de leyes de Bolivia, la Compañía chilena está bajo el amparo i garantía del tratado firmado en Sucre el 6 de Agosto de 1875, porque a la fecha de este tratado la Compañía esplotaba quieta i tranquilamente las salitreras que se le habían concedido por esa transacción, siendo libre de los derechos de esportacion de salitre, como asimismo exentos de los de internación los artículos que introdujese por el puerto de Antofagasta para la conservación i servicio de las líneas férreas i de sus oficinas de elaboración de salitres. De consiguiente la contribución mínima de diez centavos por quintal de salitre esportado, con que ahora se intenta gravar a la Compañía, importaría una violación del tratado vijente con Chile, i mi Gobierno no encontraría antecedentes que pudieran justificar su establecimiento. Si la Compañía Salitrera es dueño de una propiedad garantida por la lei i por un contrato solemne i ademas amparada por un tratado internacional, ¿cómo puede una lei posterior de la República echar por tierra ese contrato debidamente celebrado por la autoridad soberana i romper sin el acuerdo ni el consentimiento de la otra parte contratante ese pacto internacional? Yo fio, señor Ministro, en que estas breves consideraciones, a las que creo innecesario darles mas esteusion por ser ellas tan obvias i tan claras, bastarán para que V. E. se penetre de la necesidad ineludible en que se halla el Gobierno de V . E. de dictar una medida que deje a salvo los derechos i propiedades de la Compañía Salitrera de Antofagasta, vulnerados por la lei de 14 de Febrero de 1878. Desatender un reclamo de tan evidente justicia i legalidad, poniendo en tela de juicio el tratado de 1874, seria llevar la cuestión a un terreno delicado i resbaladizo que uno i otro Gobierno deben evitar. Así lo comprendió el Ministro de Hacienda del anterior Gabinete, señor doctor Salvatierra, con quien inicié verbalmente este reclamo, cuando de acuerdo conmigo i para evitar consecuencias de grave trascendencia ordenó la suspensión indefinida de la lei aludida de 14 de Febrero de 1878, mientras el Gobierno de V. E. encontraba una solución prudente que pusiera a salvo los intereses de la Compañía Salitrera. La Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, con los injentes capitales invertidos en la industria de esplotacion i elaboración de salitres, los que suben a cuatro millones de pesos fuertes, da vida i trabajo a las poblaciones de Antofagasta i Salinas; si por una medida inconsulta se atacan sus derechos de propiedad, podría ella verse obligada a suspender o levantar parcialmente sus trabajos, dejando millares de pobladores i operarios en la ociosidad, i entonces seria de temer una sublevación que ni el Gobierno de Chile ni el de Bolivia podrían mirar con indiferencia. Con sentimiento de elevada consideración i estima, tengo el honor de suscribirme de V. E. atento i seguro servidor. P.

N.

VIDELA.

Al Excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Santiago, Noviembre 8 de 1878. Este Ministerio ha recibido informes fidedignos de que el Gobierno de Bolivia persiste en establecer definitivamente el impuesto sancionado por lei de Febrero del corriente año sobre los salitres que se esporten por Antofagasta. Si los hechos confirmasen estas noticias i el impuesto fuese establecido bajo cualquiera forma o denominación,

ello importaría un ataque directo al tratado que existe entre las dos repúblicas i que en su artículo IV dice testualmente lo que sigue: «Los derechos de esportacion que se impongan sobre los minerales esplotados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes, no escederán la cuota de la que actualmente se cobra, i las personas, industrias i capitales chilenos no quedarán sujetos a mas contribuciones, de cualquiera clase que sean, qué a las que al presente existen. »La estipulación contenida en este artículo durará por el término de 25 años.» La falta de cumplimiento de este artículo, que no puede ser mas claro i terminante, sobre envolver implícitamente la abrogación de todo el tratado, entrañaría tan serios peligros para la armonía i los intereses de los dos países, que considero iuoficios'o insinuarlos a V. S. Basta para comprenderlos i apreciarlos en todo su valor, tender la vista sobre las íntimas relaciones comerciales i políticas que han creado con Bolivia la numerosa colonia chilena del litoral, sus capitales i sus industrias. Se hace, pues, necesario, para evitar graves conflictos, que V. S. se dirija a ese señor Ministro de Relaciones Esteriores dándole lectura de la presente nota i dejándole copia de ella si fuera conveniente, i le manifieste que mi Gobierno no cree por un solo instante que el de Bolivia persista en el establecimiento de una contribución como la de que se trata, por cuanto es abiertamente contraria a la letra i al espíritu del ¡Jacto de 0 de Agosto de 1874. Igualmente contrarios a ese pacto son el aumento de la contribución conocida con el nombre de «derecho adicional», que percibe la compañía de lanchas, las modificaciones onerosas del impuesto de lastre a favor de la Municipalidad, i, finalmente, la contribución de alumbrado que en estos momentos se hace efectiva en Antofagasta. Todas ellas deben desaparecer respecto de las personas, industrias i capitales chilenos, si ese Gobierno se encuentra dispuesto, como no lo dudo, a dar exacto cumplimiento al artículo que arriba dejo trascrito. V. S. sabe que la exención de toda clase de contribuciones nuevas o de todo aumento o modificación gravosa de las existentes, acordada por el término de veinticinco años a nuestros compatriotas, sus industrias i sus capitales, no fué una concesión graciosa de ese Gobierno, sino la compensación de importantes i reconocidos derechos que Chile cedió a Bolivia para poner término a las diferencias que nos separaban antes del tratado de 1874. A¡)arte, pues, del estricto deber en que se encuentra ese Gobierno de cumplir lo solemnemente estipulado a este respecto, pesa sobre él la obligación moral no menos imperiosa de no poner obstáculo al ejercicio de nuestros derechos adquiridos legalmente i por compensación. Diversas jestiones ha hecho V. S. sobre la materia objeto de esta nota ante ese Gobierno, i si bien es cierto que no ha dejado de obtener favorables promesas, lo es también que parte de las contribuciones a que me he referido, se cobran i perciben por las autoridades locales de Antofagasta, i que so anuncia como un hecho probable o casi consumado el establecimiento del resto de ellas. Mi Gobierno, por las consideraciones espuestas, no puede mirar con indiferencia estas transgresiones del pacto de 1874, i considera conveniente que V. S. pida al de Bolivia lasnspension definitiva de toda contribución posterior a la vijeucia del tratado, como asimismo de toda modificación onerosa introducida en las contribuciones existentes con anterioridad a la misma fecha. La negativa del Gobierno de Bolivia a una exijencia tan justa como demostrada, colocaría al mió en el caso de declarar nulo el tratado de límites que nos liga con ese pais, i las consecuencias de esta declaración dolorosa, pero absolutamente justificada i necesaria, serian de laesclusiva responsabilidad de la parte que hubiese dejado de dar cumplimiento a lo pactado. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO FIERRO. A don Pedro N. Videla, Encargado de Negocios de Chile en Bolivia.


CAPITULO

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERTORES DE BOLIVIA.

La Paz, Diciembre 13 de 1878.

Señor: En contestación al oficio que V. S. se sirvió dirijirme en fecha 2 de Julio del año corriente, apoyando, a nombre de su gobierno, la reclamación de la Compañía de Salitres de Antofagasta respecto del impuesto de diez centavos que la Asamblea Nacional de Bolivia creó en su resolución legislativa de 14 de Febrero del año anterior, me limité a acusar a V. S. recibo de dicho oficio, manifestándole haberlo pasado al señor Ministro de Hacienda, a quien correspondía resolver la espresada reclamación. Al presente tengo el honor de adjuntar a V. S., en copia certificada, el informe que, con fecha de ayer, he recibido del señor Ministro de Hacienda, en el que verá V. S. los poderosos motivos que obligan al Gobierno de esta república a apreciar de diverso modo que el de V. S. la citada reclamación de la Compañía de Salitres de Antofagasta i a ordenar, por consiguiente, la fiel ejecución de la lei dictada por la Asamblea Nacional en 14 de Febrero del año corriente. Con tal ocasión me es honroso renovar a V. S. las protestas de distinguida consideración con que soi de Y. S. atento i seguro servidor. MARTIN LANZA. A S. S. el señor Ministro Encargado de Negocios de Chile en Bolivia.

La Paz, Diciembre 11 de 1878. Señor Ministro: Tengo el agrado de prestar el informe que se ha servido usted pedir a este Ministerio relativamente a la reclamación que hace S. S. el Encargado de Negocios de laRepi\blica de Chile, por su oficio de 2 de Julio último, que ha acompañado usted en copia certificada, sobre la ejecución de la lei de 14 de Febrero del año corriente, que aprobó la transacción celebrada entre el Gobierno de Bolivia i la Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, en los términos de la escritura otorgada en 27 de Noviembre de 1873, con la modificación de que la Compañía debia pagar un impuesto de diez centavos por quintal de salitre que esporte; modificación que ha sido notificada al Jerente de la espresada Compañía, i que, actq>tada por ella con el silencio, ha motivado la reclamación del excelentísimo Gobierno de Chile. Tengo también a la vista la copia certificada del oficio de S. E. el Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, dirijida con fecha 8 de Noviembre anterior a S. S. el Encargado de Negocios de aquella república, en que, insistiendo sobre la suspension definitiva de la lei de 14 de Febrero, anuncia la disposición en que está el excelentísimo Gobierno de Chile para declarar roto el tratado de 6 de Agosto de 1874 si el de Bolivia no acepta la suspension definitiva reclamada. Para poner la cuestión en el terreno debido, me es necesario recordar que por resolución de 2 de Setiembre de 1868 i 13 de Setiembre del 70, las salitreras de todo el litoral fueron adjudicadas graciosamente, apartándose de toda disposición legal, i que las leyes de 9 i 14 de Agosto del 71 anularon todas las concesiones ilegales i los actos de la administración Melgarejo. Anulados los derechos del adjudicatario de las salitreras por el imperio de estas leyes especiales i aun por las comunes, que reglan la manera i forma con que se debia adjudicar los bienes del Estado, i atendiendo las reclamaciones de los señores Milbourne, Clark i Ca., que habían empleado crecidas sumas de dinero para implantar en el desierto una nueva industria provechosa a Bolivia, espidió el Gobierno la resolución de 23 de Abril de 1872, restriujieiido en algunos puntos la concesión primitiva i ratificándola en los demás; pero la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a quien habían pasado los derechos de Milbourne, Clark i Ca., insistió en la modificación de dicha resolución, i el Gobierno aceptó por resolución de 27 de Noviembre de 1873 las bases de transacción que fueron presentadas por el apoderado de la Compañía, el señor doctor Belisario Pero. TOMO

I—i

PRIMERO.

17

Estos antecedentes comprueban de una manera indudable, que la transacción celebrada entre el Gobierno de Bolivia i la Compañía anónima es un contrato de carácter meramente privado, i que las condiciones que le sirven de base i fundamento dependen de la voluntad recíproca de las partes contratantes hasta que él se perfeccione, sin que en manera alguna se roce con el derecho público internacional. La transacción de 27 de Noviembre no estaba aun perfeccionada, porque el Gobierno de Bolivia no la celebro en virtud de atribución peculiar que la lei le reconociera, pues que el art. 71 núm. 25 de la Constitución de 1871, bajo cuyo imperio se contrató, así como todas las Constituciones, no le atribuye mas que la administración de los bienes del Estado; i la transacción es el ejercicio de los derechos de propiedad. El Gobierno la celebró en virtud de la lei autoritativa de 22 de Noviembre de 1872, que en su último inciso le impone la obligación de dar cuenta a la próxima Asamblea, precisamente con el objeto de revisar sus actos por la manera i forma con que hiciera uso de la facultad concedida. El señor Encargado de Negocios de Chile impugna este sentido jenuino de la autorización, creyendo en su concepto «que la lei conferia al Ejecutivo poderes absolutos sin ne»cesidad de nuevas revisiones i aprobaciones, sino de dar ^simplemente cuenta de lo obrado en los casos en que interviniese decisión de la Corte Suprema.» Grave equivocación se padece en este modo de interpretar la lei de autorización. El deber de dar cuenta de lo obrado se refiere precisamente a la facultad de transar que el Poder Ejecutivo no la tiene por las leyes, i si se habla de que en caso de que no haya avenimiento se difiera el asunto a la decisión de la Corte Suprema, es solo incidentalmente, ¡jorque esa facultad viene de la lei i no de una autorización especial; pero aun en el supuesto de que la autorización fuese para los dos casos indicados, la cláusula de dar cuenta de lo obrado no puede dejar de referirse a ellos desde que están comprendidos en el mismo período, i es tanto mas necesario i lójico este sentido de la lei, cuanto que las decisiones de la Corte Suprema no admiten revisión de otros poderes páralos efectos civiles cuestionados, }jnes que la independencia de ellos es la base de la constitución del Estado, i por el contrario, los actos por delegación están i pueden estar sujetos a revisión, siempre que el poder conferente se ha reservado esa facultad, como espinosamente lo lia hecho la Asamblea en la citada lei de 22 de Noviembre. Pero si se tratara de la interpretación de la lei, nada hai que decir al frente de la que le ha dado la Asamblea del 78 de una mauera categórica e incontestable. Ella, por la lei de 14 de Febrero, aprueba la transacción con la modificación del impuesto; luego se reconoce con la facultad de aprobar i modificar, esto es, de revisar la transacción celebrada en virtud de su autorización. Por los principios jeuerales del derecho público, consignados en toda Constitución, es atribución privativa del Poder Legislativo interpretar las leyes. La de 22 de Noviembre de 1872 ha sido interpretada por la de 14 de Febrero último en el sentido que he indicado. Esto termina toda cuestión. El señor Encargado de Negocios hace mérito del informe prestado por el Concejo departamental de Cobija., con motivo de una ordenanza votada por la junta municipal de Antofagasta, imponiendo tres centavos sobre cada quintal de salitre, i trascribe el tenor literal del informe, que rechazaba el impuesto por cuanto estaba en contradicción con el artículo 4.° de la transacción celebrada por el Gobierno Supremo i la Compañía en 27 de Noviembre de 1873, en la que se estipula que el salitre que se esporte queda libre de todo derecho de esportacion i de cualquier otro gravamen fiscal o municipal, i ademas porque existe también el tratado de límites con Chile, vijente, por el que no pueden cobrarse en el litoral nuevas contribuciones. Asegura después que en vista de las razones en que se apoya el informe, el Consejo de Estado declaró ilegal la contribución que se trataba de establecer. Para desvanecer esta equivocación, básteme trascribir el


GUERRA

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tenor literal de la resolución del Consejo de Estado, por la que aparece que no estimó las razones aducidas por el Concejo departamental, i que si declaró ilegal la ordenanza fué porque no era de carácter municipal, sino nacional. Dice así la resolución: «BOLIVIA.—PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE ESTADO.

Sucre, Agosto 27 de 1&78. Vistos: Con lo espuesto por el Concejo municipal de Cobija, i considerando: que el impuesto que se trata de establecer sobre esportacion de salitres es de carácter nacional, se declara ilegal la contribución de tres centavos sobre cada quintal de salitre que se esporte al esterior. Tómese razón i devuélvase por conducto del Concejo departamental. REYES ORTIZ, Presidente.

Qomez, Consejero-Secretario."

El señor Encargado de Negocios en la nota de que me ocupo, i S. E. el Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, a la que se ha dado lectura en el Ministerio de Relaciones Esteriores, entran en consideraciones de carácter mas serio e ineludible en concepto de ellos, aprecian el impuesto decretado como un ataque al artículo 4.° del tratado de límites de 6 de Agosto de 1874 que existe entre las dos repúblicas i cuyo tenor es el siguiente: «Art. 4.° Los derechos de esportacion que se impongan sobre los minerales esplotados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes, no excederán la cuota de la que actualmente se cobra; i las personas, industrias i capitales chilenos, no quedarán sujetos a mas contribuciones de cualquiera clase qne sean que a las que al presente existen. j>La estipulación contenida en este artículo durará por el término de veinticinco años.» Si la cuestión se considerara aisladamente en lo relativo al impuesto, el Excelentísimo Gobierno de Chile tendría toda la razón que pretende; i seguro debiera estar que el ele Bolivia no habría dado lugar a ella, porque comprende lo sagrado de sus compromisos internacionales; pero la cuestión, como al principio he probado, es de carácter esencialmente privado; el impuesto es una de tantas condiciones que una de las partes contratantes impone a la otra por razones de reciproca conveniencia, hace parte de un contrato innominado do utides. El Gobierno ha cedido a la Compañía sus propiedades salitreras en una inmensa estension, nada menos qne cincuenta estacas de una área de seiscientos cuarenta mil metros cuadrados cada una, que abrazan todas las salitreras que existen en el Sur; i en compensación a esta liberalidad le ha exijido solamente cuarenta bolivianos anuales por estaca, renunciando a la oferta espontánea de asociarlo con participación de la décima parte de las utilidades líquidas. La Asamblea, que confirió el poder con reserva de revisar el contrato, no lo acepta en los términos pactados por el Gobierno, sino con la calidad de que la Compañía pague diez centavos por quintal que esporte. Toca, pues, aceptar o rechazar esta condición a la otra parte contratante. Si no la acepta, importa no aceptar la cesión, i la transacción quedará sin efecto; pero esto es de derecho privado, es de la esclusiva incumbencia de la Compañía, que es la otra parte contratante, única que puedo valorar la condición impuesta, según sus conveniencias. Si la Compañía niega a la Asamblea el derecho de modificar la transacción, porque en su concepto la autorización fué absoluta i sin reserva, o por otras razones, haga sus reclamaciones o deduzca su acción ante los tribunales que la lei ha establecido para decidir las cuestiones que se suscitan entre partes contratantes i para compeler a la ejecución de lo que la sentencia declare. El impuesto como cláusula de la transacción no afecta, pues, al tratado, enteramente ajeno a toda convención pri-

DEL

PACIFICO.

vada, pendiente de la voluntad de las partes contratantes, i sujeto por consiguiente a las reclamaciones por derecho privado ante los tribunales, en caso de no haber avenimiento, pero de ninguna manera a las diplomáticas. Al terminar este informe debo recordar al señor Ministro de Relaciones Esteriores que el deber del Gobierno es ejecutar las leyes, i que si espontáneamente i en homenaje a las altas consideraciones que debe al excelentísimo Gobierno de Chile suspendió temporalmente la ejecución de la de 14 de Febrero, una vez dada la contestación a sus observaciones, apoyándose en razones que no pueden dejar de ser atendidas, debe anunciarle que se procede a la ejecución de dicha lei según se tiene acordado en consejo de Gabinete. Con sentimientos de alta consideración me suscribo atento seguro servidor. SERAPIO REINES ORTIZ. Al señor Ministro de Gobierno i Relaciones Esteriores. LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Diciembre 1J¿ de 187S. Señor Ministro: En la tarde de ayer se ha recibido en esta Legación el oficio de V. E., de la misma fecha, con el informe en copia, que V. E. se ha servido adjuntar, del señor Ministro de Hacienda, en el que espone ios poderosos motivos que obligan al Gobierno de esta república a apreciar de diverso modo que el mió la reclamación que he tenido el honor de entablar con motivo del impuesto de diez centavos por cada quintal ele salitre que esporta la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, creado por lei de 14 de Febrero de este año, i qne, en consecuencia, el Gobierno de V. E. ordenará la fiel ejecución de la lei citada. Limitándome a acusar a V. E. recibo de su oficio de ayer, me apresuraré a trasmitir por el correo próximo a mi Gobierno la copia de la nota informe del señor Ministro de Hacienda, permitiéndome rogar a V. E. se sirva esplicarme si la orden a que se refiere V. E. en el oficio que contesto se ha dado ya, o esperará su Gobierno, como V. E. me lo insinuó en conferencia de 11 elel corriente, a que el mió tome conocimiento del oficio que voi a trasmitirle. Aprovecho esta nueva ocasión para manifestar a V. E. los sentimientos de distinguida consideración con que me suscribo de V. E. mni atento seguro servidor. P. N. Y l D E L A . A S. E. el señor Ministro de Gobierno i Relaciones Esteriores de Bolivia. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE BOLIVIA.

Lee Paz, Diciembre 1S de 187S. Señor : En contestación al oficio que tuve el honor de dirijir a V. S., con fecha 13 del actual, acompañando el informe que el señor Ministro de Hacienda pasó a este Ministerio, relativo a la reclamación qne hizo V. S. respecto del impuesto creado por la leu de 14 de Febrero del presente año, sobre los salitres que esporta la Compañía de Antofagasta, i en que espresé a V. S. que mi Gobierno estaba dispuesto a ordenar la ejecución de la lei citada, se sirve V. S. manifestarme el deseo de saber si la orden mencionada ha sido ya dada por el Gobierno de Bolivia, o bien si éste, para espedirla, es¡)erará a que el ele Chile tome conocimiento de dicha determinación, debiendo V. S. trasmitirla por el correo próximo. En vista de la respuesta que V. S. reclama en el asunto i considerados los perjuicios que la suspensión transitoria del impuesto citado ocasionaría al pais, si ella se prolongase por mas tiempo, debo decir a V. S. que en esta fecha se ha ordenado por el Ministerio de Hacienda a las autoridades del litoral hagan efectivo dicho impuesto, en conformidad a la lei de 14 de Febrero del año epie termina. Lo que tengo el honor de comunicar a V. S., repitiéndome su mui atento seguro servidor. MARTIN LANZA. A S. S. el Encargado de Negocios de la República de Chile en Bolivia.


CAPITULO

LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Diciembre 19 de 1878. Señor Ministro: Contra las mas fundadas previsiones, el reclamo formulado por esta Legación, con motivo del impuesto sobre los salitres, acaba de recibir una solución tan repentina como inesperada. En la parte final de mi nota número 71, fecha 2 8 de Noviembre, anunciaba yo a V . S. que este Gobierno se había por fin decidido a suspender la ejecución de la leí que estableció aquel impuesto, mientras llegaban oficialmente a conocimiento de V . S. las razones en que él se apoya para creerse obligado a hacerla cumplir. Estas razones debían ser espresadas en una nota que a mí se me dirijia en contestación a mi oficio del 2 de Julio, i que yo a mi turno trasmitiría inmediatamente a V . S. a fin de que se impusiera de las ideas i propósitos de este Gobierno. En efecto, el 13 de Diciembre recibí una nota del señor Ministro de Relaciones Esteriores, destinada a remitirme un informe dado sobre el reclamo por el señor Ministro de Hacienda, i a anunciarme que, en vista de las consideraciones espuestas en ese informe, su Gobierno se consideraba en la obligación imperiosa de ordenar la ejecución de la mencionada lei. V . S. se impondrá de estos dos documentos por las copias números 1 i 2 que encontrará entre los anexos. Como el señor Ministro de Relaciones Esteriores se limitaba a anunciarme que su Gobierno tenia ¡poderosos motivos para mandar ejecutar la íei, sin indicarme si ya se había tomado esta medida, le dirijí al dia siguiente una nota, interrogándole sobre el particular. Esta nota figura entre los anexos bajo el número 3. Pasaron todavía tres dias sin que se me diera contestación alguna, i solo ayer recibí la nota que Y . S. puede ver en la copia número 4. En ella se me anuncia categóricamente que la orden de ejecutar la lei está ya espedida i que por el correo de hoi debe ser mandada al litoral; colocado en tal situación, no cabia vacilación posible i, dando fiel cumplimiento a las instrucciones que de Y . S. recibí en nota del 8 de Noviembre, pasé al Ministerio de Relaciones Esteriores el oficio que en copia verá Y . S. en el anexo número 7. Colocada la cuestión en tan difícil terreno, ¿cuál es la actitud que asume mi gobierno i qué es lo que debe hacer esta Legación? Cuestiones son éstas que exijeu una inmediata contestación de Y . S., i confiadamente espero que Y . S. me comunique con toda oportunidad las resoluciones que mi gobierno adopte i me señale el camino que ahora clebo seguir. La Legación está seriamente comprometida ante este Gobierno, i es necesario obrar con toda prudencia, a fin de que, cuando llegue el caso de su retiro, éste se verifique con todo decoro i dignidad. Hoi remito al Cónsul de Ántofagasta una copia de mi última nota a este Gobierno i le recomiendo que comunique en el acto a V . S. lo pue allí suceda. Dios guarde a V . S. P. N. AI señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. (COPIA NÚMERO

VIDELA.

5.)

La Paz, Diciembre 1J/. de 1878. Señor Ministro: En diferentes conferencias verbales que lie tenido el honor de celebrar con V . E. i con su colega el señor Ministro de Hacienda, he tenido ocasión de llamar la atención de V . E. sobre la creación i modificación de algunas contribuciones municipales establecidas en la ciudad de Ántofagasta por aquella Municipalidad, con aprobación del Gobierno. Esas contribuciones son las siguientes: la primera, conocida con el nombre de derecho adicional, que percibe la Compañía de lanchas; la segunda, un aumento escesivo i oneroso del impuesto de lastre a favor de la Municipalidad, i, finalmente, la contribución de alumbrado que ha

PRIMERO.

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motivado reclamos i ' resistencias de parte del vecindario i en especial de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Ántofagasta. Sabe V. E. que por el artículo 4.° del tratado de Agosto de 1874 que existe entre ambas repúblicas, las personas, industrias i capitales chilenos no quedaron sujetos a mas contribuciones, de cualquiera clase que sean, que a las que a la fecha del tratado existían. Sabe ademas Y . E. que la exención de toda clase de contribuciones nuevas o de todo aumento o modificación gravosa de las existentes, acordada por el término de veinticinco años a mis conciudadanos, sus industrias i sus capitales, no fué una concesión graciosa del gobierno de Bolivia, sino compensación de importantes i reconocidos derechos que Chile cedió a Bolivia para poner término a las diferencias que nos separaban antes del tratado de 1874. Fuera, pues, del estricto deber en que se encuentra el gobierno de V. E. de cumplir lo solemnemente estipulado a este respecto, pesa sobre él la obligación moral no menos imperiosa de no poner obstáculo al ejercicio de nuestros derechos adquiridos legalmente i por compensación en el trascurso de algunos años. En algunas ocasiones que tratamos este asunto con el señor Medina, Ministro de Hacienda en propiedad, animados ambos de un espíritu leal i conciliador, estuvimos de acuerdo en que, aprovechando de la visita oficial que debía practicar el señor Ministro en el litoral, tendría la ocasión de llamar la atención de la municipalidad de Ántofagasta, a fin de cortar o arreglar el reclamo de que hago mérito. Últimamente también he tenido ocasión de dar a Y . E. lectura i dejarle copia de una nota del señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, número 21, de fecha 8 de noviembre último, por la que mi gobierno juzga que si se insiste en establecer esos impuestos bajo cualqniera forma o denominación, ello importaría un ataque directo al tratado de 1874 i que en consecuencia reclame del gobierno de V . E. la suspensión definitiva de toda contribución posterior a la vijencia del tratado, como asimismo'de toda modificación onerosa introducida en las contribuciones existentes con anterioridad a la-misma fecha. La negativa de liarte del gobierno de V . E. a una exijencia tan justa como evidente, colocará a mi gobierno en 'el duro caso de declarar nulo el tratado de límites que nos liga con este pais, i las consecuencias de.esta declaración dolorosa, pero absolutamente justificada i necesaria, serian de la esclusiva responsabilidad de la parte que hubiere dejado de dar cumplimiento a lo pactado. Aprovecho esta oportunidad para renovar a Y . E. las consideraciones de señalada estimación con que me suscribo de V . E. atento i seguro servidor. P . N . VIDELA. Al escelentísimo señor Ministro de Eelaeiones Esteriores de Bolivia. Está conforme.—FRANCISCO (COPIA

YALDES

NÚMERO

VERGAKA..

6.)

La Paz, diciembre 17 de 1878. Señor: He recibido la atenta nota de V . S. de fecha 14 del corriente, anotada con el número 38, en la que V . S. se sirve manifestarme que'en diferentes conferencias verbales que V . S. ha tenido conmigo i con mi colega el señor Ministro de hacienda, ha tenido la ocasión de llamar la atención de mi gobierno sobre la creación i modificación de algunas contribuciones municipales establecidas en la ciudad de Ántofagasta, tales como la conocida con el nombre de derecho adicional qne percibe la Compañía de lanchas, la de un aumento escesivo i oneroso del impuesto de lastre i la contribución de alumbrados. Que el señor ministro de Hacienda, doctor Doria Medina, de acuerdo con V . S., le habia ofrecido que, aprovechándose de la visita oficial que debia practicar en el litoral, tendría ocasión de llamar personalmente la atención de la municipalidad de Ántofagasta a fin de arreglar el reclamo de que V . S. hace mérito. Que


GUERRA

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en consecuencia V . S. reclama de mi gobierno la suspensión definitiva de toda contribución posterior a la vijencia del tratado de 1874, como asimismo de toda modificación onerosa introducida en las contribuciones existentes con anterioridad a la espresada fecha. Limitándome al presente a acusar a V . S. recibo de su mencionada comunicación i reservándome dar contestación a ella inmediatamente que este ministerio tenga los informes que espera recibir del señor ministro Doria Medina, igualmente que del Concejo municipal de Antofagasta, me es grato renovar a V . S. las protestas de distinguida consideración con que soi de V . S. atento i seguro servidor. —(Firmado.)=MABTiN

LANZA.

A S. S. el señor Ministro Encargado de Negocios de Chile en Solivia.

Está conforme.—FRANCISCO VALDES VERGARA. (COPIA NUMERO

7.)

La Paz, Diciembre 18 de 1878. Señor: Acaba de recibir esta Legación el oficio de V . E. fecha de hoi, i, vista su importancia, me apresuro a acusar a V . E. el correspondiente recibo. Me anuncia V . E. que, considerados los perjuicios que recibiría el pais si se prolongase todavía la suspensión transitoria del impuesto sobre los salitres que esporta la Compañía de Antofagasta, con esta misma fecha el Ministerio de Hacienda ha ordenado a las autoridades del litoral que hagan efectivo dicho impuesto en conformidad a la lei de 14 de Febrero del año que termina. V . E. me permitirá manifestarle la estrañeza con que he tomado conocimiento de esta determinación, que de una manera tan violenta viene a poner término a la discusión aun pendiente a que habia dado oríjen el reclamo formulado por esta Legación con fecha 2 de Julio del corriente año. Hace solo cuatro dias que he tenido el honor de recibir la contestación oficial de V . E. a ese reclamo, i antes de que yo haya podido remitirla a mi Gobierno, el de V . E. toma una medida de grave trascendencia i que desvanece toda esperanza de arreglo. No niego el derecho que el Gobierno de V . E. tiene para dar las órdenes que estime convenientes; pero me sorprende que desde luego se ordene poner en vijencia un impuesto sobre el que hai un reclamo pendiente, i cuando la discusión, lejos de estar agotada, acaba de ser tranquilamente iniciada. Ni mi Gobierno ni el de V . E. han joodido apreciar- los fundamentos en que sus recíprocas exijencias se apoyan, i sin embargo hoi ha dictado el Ministerio de Hacienda una orden que hace ya imposible esa necesaria apreciación, para la cual eran indispensables mucho tiempo i mucho estudio. He recibido también la nota en que Y . E. contesta a mi reclamo sobre los impuestos municipales de Antofagasta, haciéndome saber que, para tomar una resolución, espera los informes del señor Ministro de Hacienda, doctor Medina, que se encuentra en el litoral. A este respecto me permito recordar a Y . E. que yo debía esperar de parte del Gobierno de Y. E. un procedimiento análogo tratándose del reclamo sobre el impuesto del salitre. V . E. sabe, i lo sabe también el señor Ministro de Hacienda interino, señor Reyes Ortiz, que el señor Medina habia convenido conmigo en respetar el statu quo, es decir, la supresión temporal del impuesto, hasta que la discusión no estuviese enteramente agotada, lo que no podría suceder sino a su regreso de Chile, donde él trataría de arribar a algún arreglo. La comunicación de V . E., que voi contestando, destruye todas las espectativas de una solución tranquila i conciliadora, i cierra el paso a toda discusión. Por mi parte, señor Ministro, dejo testimonio de que en lajestion de este asunto—descausando en la evidente justicia del reclamo que he hecho a nombre de mi Gobierno—no he perdonado esfuerzo para arribar a un desenlace prudente i tranquilo. Agotados estos medios i en presencia del oficio de V . E. fecha de hoi, que tengo a la vista, cumplo con el solemne i doloroso deber de declarar a Y. E., a nombre de mi Go-

DEL

PACIFICO.

bierno, que la ejecución de la lei que grava con un impuesto a la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, importa la ruptura del tratado de límites de 6 de Agosto de 1874, hoi vijente entre Chile i Bolivia, i que las consecuencias de esta declaración serán de la esclusiva responsabilidad del gobierno de Bolivia. Reiterando a V . E. las consideraciones de mi estimación i aprecio, me suscribo de V . E. atento i seguro servidor. P. N. VIDELA. Al excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia.

Está conforme.—FRANCISCO VALDES VERGARA. MINISTERIO DE RELACIONES

ESTERIORES.

Ija Paz, Diciembre 26 de 1878, Señor: Al acusar a V . S. recibo de mi oficio de 18 del corriente, en el que, satisfaciendo al deseo que V . S. me espresó en nota anterior, de saber si la orden de hacer efectivo el impuesto de 10 centavos sobre los salitres que esporta la Compañía de Antofagasta, habia sido ya dada por mi Gobierno, o bien si éste, para espedirla, esperaría que el de Chile tomase conocimiento de dicha determinación, a lo que tuve el honor de responder que se habia ya dado la orden mencionada por el Ministerio de Hacienda, V . S. se sirve manifestarme la estrañeza con que ha tomado conocimiento de esa resolución que, a su juicio, termina de una manera violenta la discusión aun pendiente a que dio oríjen el reclamo formulado por esa Legación, cuyos fundamentos considera V . S. que deberán ser apreciados en mucho tiempo i con mucho estudio; que esperando mi Gobierno los informes del señor Ministro de Hacienda, doctor Medina, respecto de la reclamación de V . S. sobre los impuestos municipales de Antofagasta, debia también adoptar un procedimiento análogo tratándose del impuesto sobre salitres; que mi líltima contestación destruye todas las espectativas de una solución tranquila i conciliadora i cierra el paso a toda discusión, i que, en consecuencia, cumple V . S. con el deber de declarar, a nombre de su Gobierno, que la ejecución de la lei que grava con un impuesto a la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, importa laruptura del tratado de límites de 6 de Agosto de 1874, hoi vijente entre Chile i Bolivia, i que'las consecuencias de esta declaración serán de la esclusiva responsabilidad del Gobierno de Bolivia. Por la contestación que he tenido el honor de dar a V . S. en oficio de 18 del mes actual, acompañando el informe respectivo del señor Ministro de Hacienda, sobre la naturaleza del impuesto creado por la lei de 14 de Febrero del año corriente, V . S. ha debido apreciar los motivos particulares que han obligado a mi Gobierno a poner en ejecución la citada lei, motivos entre los cuales se hace notable: el de que el impuesto reclamado por V . S. es solo procedente de un contrato privado entre la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i mi Gobierno,, no p u diendo él, por lo tanto i como cláusula de transacción privada, afectar al tratado de Chile i Bolivia, que debe ser ajeno a toda convención particular. Espuestos dichos motivos, en satisfacción al reclamo de V . S., i no pudiendo quedar por mucho tiempo sin ejecución la lei citada de la Asamblea Nacional, que solo fué suspendida transitoriamente a causa de la reclamación de V . S. i por deferencia al excelentísimo Gobierno de Chile, comprenderá V . S. que mi Gobierno no ha hecho mas que cumplir con un deber constitucional al decretar la vijencia de la lei mencionada, sin que esto importe, como supone V . S., el término de toda discusión, ni menos una ruptura del tratado de 6 de Agosto de 1874, pues que V . S. olvida que, aun para el caso de que se susciten cuestiones sobre su iutelijencia i ejecución, el artículo 2.° del tratado complementario abre, en beneficio de parte de ambas naciones, el recurso arbitral. Con respecto al último reclamo de V . S. sobre los impuestos municipales de Antofagasta, deseoso mi Gobierno


CAPITULO P R I M E R O . de que las cuestiones a que han dado lugar esos impuestos se arreglen de un modo amigable i conciliador, no ha tenido inconveniente en deferir a la insinuación de V. S., esperando, para tomar una resolución conveniente, los informes del señor Ministro de Hacienda Doctor Medina; por manera que debo por mi parte manifestar a V. S. la estrañeza con que he recibido la declaración que V. S. se sirve hacer respecto de ruptura del tratado de 1874, a nombre del Excmo. Gobierno de Chile, en el oficio a que tengo el honor de contestar. Rogando a V. S. que, al elevar al conocimiento de su Gobierno los antecedentes de la cuestión que nos ocupa, se sirva también acompañar a ellos el presente oficio, tengo el honor de renovar a V. S. las espresiones de distinguida consideración con que soi de V. S. atento i seguro servidor. MARTIN LANZA. A l señor Encargado de Negocios de Chile. —Presente.

La Paz, Diciembre SG ele 1878. Señor: He tenido la honra de recibir el oficio que V. E. me ha dirijido con fecha de hoi, en contestación a mi nota número 40, fecha 18 del presente. Limitándome a acusar a V. E. recibo de dicho oficio, reitero a V. E. las consideraciones de aprecio con que me suscribo su atento seguro servidor. (Firmado) P. N. VlDELA.

Al excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia.

Está conforme.

Francisco Váleles Vergara.

LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

(1)

La Paz, Noviembre S8.de 1878. N.° 71. Señor Ministro: Por el correo que llegó anteayer a esta ciudad se recibió en esta Legación la nota de ese Ministerio, número 21, de fecha 8 del corriente, qnc me apresuro a contestar en vista de la importancia del asunto que V. S. me recomienda. El lunes 25 del presente habia ya tenido una larga conferencia de dos horas en la sala de despacho del Ministro de Relaciones Esteriores, hallándose ademas presente el señor Ministro de Hacienda interino. A dicha conferencia habia sido invitado por nota verbal por el señor Ministro de Relaciones Esteriores para tratar de la cuestión del impuesto salitrero. Sabia ademas yo por conducto fidedigno que este Gobierno estaba ya resuelto a mandar ejecutar en el litoral el decreto sobre el impuesto salitrero. Tratamos i discutimos bajo todas sus faces el mencionado decreto, sosteniendo con igual firmeza por una i otra parte, ya la legalidad del impuesto o su rechazo, por ser abiertamente contrario al tratado de 1874, sin arribar a ningún acuerdo. Toda la discusión recayó sobre el ¡junto capital, oríjen de la presente cuestión, a saber: sobre la intelijencia de una lei dictada por la Asamblea en 22 de Noviembre de 1872, en Sucre, por la que se autoriza al Poder Ejecutivo para transar sobre indemnizaciones i otros reclamos pendientes contra el Estado. De la aplicación o interpretación del testo de dicha lei, se deduce la legalidad o nulidad del impuesto decretado en Febrero de este año por la Asamblea. Me permito, con este motivo, llamar la atención del señor Ministro al contenido de una nota, número 30, de fecha 2 de Julio del corriente año, que pasé a este Gobierno entablando el reclamo sobre el impuesto, i cuya copia elevé a ese Ministerio. Allí encontrará V. S. el testo íntegro de la lei a que me refiero i apuntadas todas las razones que, a juicio de esta Legación, justifican la ilegalidad del decreto (1) Esta nota es contestación a la del señor Ministro Alejandro Fierro, de fecha 8 de Noviembre, inserta en la pajina 16. TOMO 1—5

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por ser abiertamente contrario al tratado de Agosto de 1874. Pero los señores Ministros de Relaciones Esteriores i de Hacienda sostienen que la transacción celebrada con la Compañía Salitrera, en virtud de la lei recordada, debió ponerse en conocimiento del Congreso para la aprobación, sin cuyo requisito no era definitiva, i que, de consiguiente, la Asamblea pudo en Febrero de Í878 aprobar esa transacción i concesión con la modificación que ella impuso, así como la Compañía era libre para aceptar o rechazar. Cada cual nos hemos • mantenido, como digo a V . S., en nuestras respectivas opiniones, sin arribar a resultado alguno. En seguida los dos Ministros me espusieron que el Gobierno iba a hacer ejecutar la lei. A esto contesté que habia un statn quo que debíamos respetar, acordado con el señor Ministro de Hacienda en propiedad, señor Medina, hoi ausente en el litoral, a saber: que el decreto quedara en suspenso mientras se discutía el reclamo diplomático iniciado por esta Legación. Reforcé este argumento con algunas otras consideraciones, i al fin se convino que tendríamos otra conferencia para que ellos pudieran consultar la opinión del señor Presidente. Cuando recibí, pues, la nota de V . S. en que me recomienda que exija con firmeza la abrogación o suspensión definitiva del decreto sobre impuesto salitrero, como las demás contribuciones municipales creadas o modificadas en el litoral, fui en el dia mismo invitado a continuar nuestras conferencias con los señores Ministros de Relaciones Esteriores i de hacienda interino. Hoi, a las 12 M., tuvo lugar esta segunda conferencia, i di, como Y. S. me recomienda, lectura a su nota número 2Í, de 8 del corriente, a los señores Ministros, i les dejé ademas copia, por haberlo ellos solicitado. Cumpliendo yo por mi parte con lo que Y. S. me recomienda, ellos entraron a manifestarme que tenían orden del señor Presidente de poner en mi conocimiento que el decreto se iba a ordenar que se ejecutase en el litoral. Por mi parte repuse que no pretendía poner obstáculo alguno a, semejante orden, pero me permitía espresar a los señores Ministros, con todo el respeto debido, que, a mi juicio, con dicha orden se quebrantaba el staÁu quo fundado en un compromiso formal contraído entre el señor Ministro de Hacienda, señor Medina, i el Encargado de Negocios de Chile; que ademas podia aseverar a los señores Ministros, para que así lo trasmitiesen al señor Presidente de la Repiíblica, que a juicio de mi Gobierno, con la ejecución del decreto, el tratado de Agosto de 1874 era abiertamente infrinjido, i que en tal caso las consecuencias i responsabilidades cesarían sobre aquel que las hubiera motivado. Agregué que no encontraba correcto ni amistoso el procedimiento desde que estaba pendiente un reclamo formal de mi Gobierno, i desde que aun no eran conocidos de un modo oficial por el Gobierno de Chile las razones i fundamentos que tuviera el de Bolivia para sostener su decreto, cuando era notorio que no se me habia contestado la nota de 2 de Julio del corriente año, en la que constaba el reclamo de esta Legación i las razones en que lo fundaba. Al fin, después de serias reflexiones, convinieron los señores Ministros en volver a hablar con el señor Presidente, darle a conocer la nota de Y. S., prometiéndome, antes de despachar el correo, avisarme por esquela el resultado. Acabo en este momento de recibir en la Legación al oficial mayor del Ministerio de Relaciones Esteriores, quien viene a comunicarme, a nombre del señor Ministro, que han 'acordado en Consejo de Gabinete suspender la orden de ejecución del decreto sobre el impuesto salitrero hasta que mi Gobierno tenga conocimiento, por medio de una nota contestación a la mia de Julio 2 de 1878, de las razones que tiene el de Bolivia para hacer cumplir la lei de la Asamblea. No me estiendo mas, señor Ministro, porque el eorreo no me deja mas tiempo de que disponer. Dios gnarde a V . S. P. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

N.

VIDELA.


22

GUERRA

DEL

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES.

Santiago, Diciembre 28 de 1878. He leido con interés la comunicación de V. S., fecha 2 8 de Noviembre próximo pasado, en la cual, entre otras cosas, me participa V . S. lo que sigue: Que el lunes 25 de Noviembre, antes de recibir mi nota del mismo mes, habia celebrado V . S . una conferencia con ese señor Ministro de Relaciones Esteriores, a la cual asistieron también los Ministros del Interior i de Hacienda. Discutido el asunto a que dicha nota se refiere, por espacio de dos horas, no arribaron a acuerdo alguno. Los señores Ministros persistieron con firmeza en sostener que el impuesto sobre los salitres era legal i que no contrariaba el tratado de 1874, porque el contrato de la Compañía Salitrera celebrado con el Gobierno debió ser sometido a la Asamblea, la cual no alcanzó a discutirlo ni a tomarlo en consideración en 1874, por lo que la Asamblea de 1878 ha podido con perfecto derecho ocuparse de ese privilejio o concesión, que debia ser revisado por ella, i prestarle su aprobación bajo la condición de pagar diez centavos poicada quintal de salitre que esportase la Compañía agraciada. Agrega V . S. que inmediatamente después se trató del statti quo i que los señores Ministros manifestaron la resolución que tenían de hacer ejecutar el decreto que ordena hacer efectiva esa contribución. En vista de las razones espuestas jior V . S., se convino al fin en hablar con S. E. el Presidente i en tener una nueva conferencia con V . S., la que tuvo lugar el 28 de Noviembre, encontrándose presentes los mismos señores Ministros, quienes dijeron a V . S. que se habia resuelto en Consejo de Gabinete cobrar el impuesto desde luego. V . S. entonces dio lectura a mi nota del 8 de Noviembre, trabándose nuevamente discusión, no ya sobre el fondo del asunto, sino sobre la ejecución inmediata del decreto. V . S. hizo presente que si se ejecutaba en el litoral, mi Gobierno consideraría roto el tratado de 1874 por ese solo hecho, i las cosas se retrotraerían al estado en que se encontraban antes de los tratados, agregando que para V . S. era estraña la resolución que se-tomaba estando pendiente un reclamo formal i que la ejecución del decreto significaba que el Gobierno de Bolivia pretendía resolver por sí solo la cuestión, haciéndose justicia en causa propia i desestimando el reclamo de Chile hasta el punto de no contestar la nota de Julio ni dar siquiera por escrito las razones qne tiene para sostener su derecho. Ademas, hizo notar V . S. que la resolución tomada por el Ministerio de Bolivia a última hora, era contraria a un compromiso formal celebrado entre V. S. i el señor Medina, Ministro de Hacienda en propiedad, para respetar el statu quo, suspendiendo temporalmente el decreto que hace efectiva la contribución hasta que se resolviese la jestion diplomática 2X'iidiente. Por último, V . S. declaró que hacia pesar sobre el Gobierno de Bolivia las consecuencias de esta medida que consideraba violenta i poco amistosa. Los señores Ministros manifestaron a V . S. que volverían a hablar con S. E. el Presidente, i como V . S. observase que necesitaba una contestación categórica sobre esta emerjencia antes de la salida del correo, para lo cual solo faltaban cuatro horas, se dio por terminada esta segunda conferencia para poner en conocimiento de S. E. el Presidente lo que en ella se habia tratado i trasmitir en seguida a la Legación del cargo de V . S. la contestación reclamada. Una hora después el oficial mayor de ese Ministerio de Relaciones Esteriores se. presentó a V . S. diciéndole que los señores Ministros habían acordado en consejo suspender toda medida hasta que se pasase a V . S. 'la contestación a su nota de 2 de Julio, i pudiese V . S. de esta manera informarse de los fundamentos en que se apoyaba el Gobierno de Bolivia para sostener el impuesto.

PACIFICO.

La importancia de estas conferencias, que dan un testimonio de las jestiones practicadas por V . S. en este grave negocio, aconsejan a este Ministerio consignar en el presente oficio los detalles que quedan espuestos. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO FIERRO. Al señor Ministro Encargado de Negocios de Chile en Bolivia.

VI MINISTERIO DE HACIENDA E INDUSTRIA.

Bolivia—La

Paz, Diciembre 17 de 1878. Núm. 214.

Al señor Prefecto del departamento de Cobija. Señor: La Asamblea Constituyente aprobó la transacción celebrada por el Ejecutivo en 27 de Noviembre de 1873 con el apoderado de la Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a condición de hacer efectivo un impuesto de diez centavos en quintal de salitre esportado, i esta lei fué promulgada con las formas legales, i aun notificada al j érente que representa la sociedad anónima. Suspendida su ejecución por reclamo diplomático que dirijió al Gobierno el señor Encargado de Negocios de la República de Chile, no se ha podido arribar a acuerdo alguno en las diferentes conferencias que han tenido lugar i aun después de la contestación formal dada a la reclamación, i en esta virtud el señor Presidente de la República, oyendo al Consejo de Ministros-, me ordena decir a usted que haga efectivo el mencionado impuesto desde la promulgación de la lei. El Gobierno ha tenido en consideración que uno de sus deberes indeclinables consignado en el artículo 89, atribución 5. de la Constitución del Estado, es ejecutar i hacer cumplir las leyes; i no habría podido permitirme la suspensión definitiva de la citada lei de 27 de Noviembre sin incurrir en una grave responsabilidad, defraudando recursos fiscales que la lei ha creado, i que cada vez se hacen mas necesarios por el desequilibrio de la hacienda pública, causado por la quiebra en la contribución indijenal, en los diezmos i otros ramos. Por esta consideración primordial i otras que militan en apoyo de la lejitimidad con que la Asamblea aprobó la transacción con la modificación del impuesto, se ha decidido el señor Presidente -Provisorio de la República a dar a usted la orden indicada, que espera será fielmente cumplida. Dios guarde a usted. a

DAZA.—Serapio Beyes

Ortiz.

Está conforme.—R. S. Galvarro, secretario.

YII CONSULADO JENERAL DE CHILE EN BOLIVIA.

Antofagasta,

Enero

8 de 1878.

Señor Prefecto: Se ha puesto en conocimiento de este Consulado por el jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, que el dia de ayer se le ha notificado una orden de pago i embargo dictada por esta Prefectura., por la suma de 90,000 i mas pesos, en el término de tres dias, suma proveniente de derechos de esportaelon de salitre. El señor Prefecto sabe que el señor Ministro de Chile en La Paz jestionaba para que se suspendiese la ejecución de la lei de 14 de Febrero de 1878, i que mi Gobierno cree está en abierta oposición al tratado de 1874, vijente entre ambas repúblicas, i que asegura por el término de 25 años la exención de toda contribución a las personas, industrias i capitales chilenos. Por otra parte, debo comunicar al señor Prefecto que mi Gobierno oportunamente ha dado instrucciones al Ministro, señor Videla, a fin de que reclame la suspensión de


CAPITULO P R I M E R O . la lei citada, i abriga la firme esperanza de que el de Bolivia no desoirá el llamamiento que le hace a la conciliación i a la discusión tranquila de esta cuestión, i que se apresurará a ordenar la suspensión de la mencionada lei, la cual una vez ejecutada por medios violentos traería una situación gravísima para ambas repúblicas. Dados estos datos i antecedentes, usted comprende, sé- . ñor Prefecto, que es deber de todos propender por cuantos medios sean posibles al término fácil i espedito de esta cuestión, i presentar una situación llana i abordable en todo tiempo, de tal suerte que no haya motivo alguno para que todo termine tranquilamente i a satisfacción de ambos gobiernos. Deber mió es apelar a la ilustración, intelijencia i recto criterio del señor Prefecto, a fin de que, mirando el asunto de que se trata con toda la calma e inspirándose en los sentimientos de elevado patriotismo que lo caracterizan, dé tiempo a que el gobierno de la república, conociendo las razone s que se alegan por mió para que no se lleve a efecto la lei de 14 de Febrero resuelva definitiva i perentoriamente. La snspension por unos cuantos dias en el cobro de la contribución aludida no puede ofrecer dificultad alguna ni compromete la responsabilidad del jefe político que la autorice, pues ella no tendería sino buscar un medio conciliatorio para el arreglo sencillo i fácil del asunto. Después de lo cs.pnesto, apelo, una vez mas, señor Prefecto, a los sentimientos que antes he invocado, a fin de que, mirando con tranquilidad este asunto, se sirva ordenar la suspensión del juicio iniciado contra la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, mientras que el ilustrado Gobierno de la nación, oyendo los reclamos del mió, resuelva lo que crea conveniente. Con sentimientos de distinguida consideración, tengo el honor de ofrecerme de usted atento i seguro servidor. S.

REYES.

Al señor Prefecto del departamento. —Presente. •

PREFECTURA I SUPERINTENDENCIA DEL

»i

DE HACIENDA I MINAS

DEPARTAMENTO DE COBIJA.

Núm. 1. Antofagasta, Enero 9 de 1879. Señor: Se halla en mis manos su aprcciablc oficio, de 8 del corriente, N.° 1, en el que se sirve usted solicitar que esta Prefectura suspenda los efectos de la orden suprema de 17 de Diciembre último, apoyando su petición en que el señor Encargado de Negocios de Chile aun reclama, cerca de mi Gobierno, la suspensión definitiva de la lei de 14 de Febrero del año próximo pasado, sancionada por la Asamblea Constituyente reunida en Noviembre del 77. En respuesta, tengo a bien decir al señor Cónsul que, como Prefecto del departamento, mis atribuciones se reducen, en este orden, a hacer cumplir las resoluciones supremas, cuando ellas, como ahora, no se oponen a la Constitución i demás leyes del Estado. En este sentido me es sensible manifestar que no puedo acceder a la solicitud del señor Cónsul sin dejar de cumplir las prescripciones que mi deber me impone. No quiero, señor Cónsul, espresar que la cuestión que nos ocupa ha sido ya suficientemente discutida i que la solución de mi Gobierno ha sido espedida después ele las notas cambiadas entre el señor Ministro de Relaciones Esteriores i ePseñor Encargado de Negocios de Chile. Con sentimientos de particular aprecio soi del señor Cónsul A. S . SEVERINO ZAPATA. Al señor Cónsul de Chile en Antofagasta.

Son conformes. El secretario,

á

Presente.

23

VIII A continuación publicamos las notas i demás documentos cambiados entre el Cónsul chileno i el Prefecto del departamento de Antofagasta: EN NOMBRE

DE L A LEI.

El ciudadano Severino Zapata, Prefecto i Superintendente de Hacienda i Minas del departamento, Ordena i manda: que el dilijenciero de hacienda José Félix Váida, apremie i conduzca ala cárcel pública a Jorje Hicks, Jerente i Representante de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, deudor al fisco de la cantidad de noventa mil ochocientos cmirenta i ocho bolivianos trece centavos. Asimismo, trabará embargo de los bienes de dicha Compañía, suficiente a cubrir la cantidad adeudada, depositando en persona abonada i fiable por derecho, pues que así se tiene mandado por decreto fecha 6 de los corrientes. Requiere a todos los depositarios de la fuerza pública, presten los auxilios necesarios para la ejecución de este mandamiento. Antofagasta, Enero 11 de 1879. SEVERINO ZAPATA.

En el puerto de Antofagasta, a horas doce del dia once de Enero de mil ochocientos setenta i nueve, yoel dilijenciero de hacienda, en cumplimiento del manda, miento anterior, trabé embargo de los bienes de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, consistentes en un terreno colindante por el Sur con la calle de Bolívar; por el Norte, con el establecimiento de la Sociedad Beneficiadora de Metales; por el Poniente, con la calle de Colon i por el Naciente con terrenos vacantes. Trabé igualmente embargo de nueve casas edificadas dentro del establecimiento, i de dos grandes depósitos de salitre elaborado, los que se pusieron a cargo del depositario don Eulojio Alcalde, quien fué nombrado para el efecto, siendo persona abonada i solvente, que, aceptando el nombramiento, firma en comprobante. No pnde apremiar la persona de don Jorje Hicks, por no ser habido, i lo que siento por dilijencia, firmando el depositario i dos testigos, de que certifico.—E. ALCALDE.—PEDRO

CABALLERO.—MATÍAS

IRIGOYEN.— JOSÉ

VALDA, dilijenciero de hacienda.

FÉLIX

Enero 13 de 1879. Señor Prefecto: Orijinal tengo a la vista una comunicación que el señor Jorje Hicks, representante legal de la Compañía Chilena de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, ha dirijido al comandante del blindado Blanco Encalada solicitando asilo abordo de su buque para su persona, por haber llegado a su conocimiento que durante su corta ausencia del puerto, el dia de ayer, se había procedido al embargo'de los bienes de la Compañía que administra, acampanando este acto con el apremio sobre su persona. Este Consulado ha tratado de inquirir la verdad de tal acertó, i siendo notorio i de dominio público que el citado embargo se ha llevado a cabo, aunque los empleados de la Compañía aludida no tienen conocimiento judicial de semejante acto, según ellos mismos me han informado, me veo en la imprescindible necesidad de recurrir a usted a fin de que, si fuese positivo lo que dejo espuesto, se sirva ordenar se me dé a la brevedad posible una copia legalizada de todo lo actuado para elevarlo al conocimiento de mi Gobierno i para los fines a que este procedimiento pueda dar lugar. Con sentimientos de distinguida consideración, tengo el honor de suscribirme de usted atento seguro servidor. S. REYES.

Rodolfo S. Galvarro.

Al señor Prefecto del departamento.


24

GUERRA

PREFECTURA I SUPERINTENDENCIA

DE HACIENDA

I

MINAS

DEL DEPARTAMENTO.

Antofagasta,

a 12 de Enero de 1879.

Señor: Acuso a usted recibo de su estimable oficio número 3, del dia de la fecha, en el que se sirve usted trascribirme una nota pasada al señor Gobernador de Caldera, por el señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, relativa a prevenir que, habiendo mi Gobierno propuesto el arbitraje en la cuestión imposición sobre el salitre, se suspenda el cobro de los derechos con los que se le ha gravado. Estraño me es, señor Cónsul, que pretenda usted inmiscuirse en asuntos judiciales, en los que cónsul ni nación alguna pueden intervenir ni de un modo indirecto siquiera. Usted comprende que los actos de saberanía interna no están sujetos al juicio de otras naciones; comprende usted también que juicios de la naturaleza del que se organiza al deudor moroso don Jorje Hieks, tiene su tramitación que debe seguirse sin hacer languidecer sus prescripciones. He cumplido mi deber i lo cumpliré siempre, sin que nada pueda sobreponerse a él, sin admitir consideración alguna. Si solicita el señor Cónsul copia de todo lo actuado, puede hacerlo sin investirse del carácter de cónsul, puede pedirla como particular i se proveerá a su demanda. Ademas, todos los documentos a los que hace usted referencia, se publicarán por la prensa. Repito al señor Cónsul mis consideraciones de respeto. Dios guarde a usted.

D E L PACIFICO.

asilo para su persona, sobre la que hai mandamiento de apremio, pidiendo, ademas, copia legalizada de todo lo actuado en el asunto para elevarlo a conocimiento de su Gobierno, para lo que hubiere lugar. En contestación tengo a bien espresar a usted que, mientras no tenga conocimiento oficial de lo que usted me trascribe, por comunicación dirijida por mi Gobierno no podré suspender los efectos de la orden que se me ha impartido. Con sentimientos de especial consideración, soi de usted atento servidor. SEVERINO ZAPATA. Al sñor Cónsul Jeneral de Chile.

Son conformes.—Rodolfo

Galvarro.

OTRO sí.

Por orden del señor capitán de puerto, se ha impedido hoi el embarque de salitre; por estar éste embargado, la Compañía no ha hecho resistencia alguna de hecho, como alguien lo anunciaba. CONSULADO JENERAL DE CHILE EN ANTOFAGASTA.

Núm. 4. Enero 13 de 1879. Señor Prefecto:

Tengo el honor de contestar el oficio de usted, fecha de ayer, en el cual la Prefectura, autoridad que entiende en el SEVERINO ZAPATA. juicio coactivo que se sigue a la Compañía de Salitres i AI señor Cónsul Jeneral de Chile en Antofagasta Ferrocarril a fin de obligarla a pagar la suma de noventa i mas mil pesos, niega a este Consulado el derecho que tieCONSULADO JENERAL DE CHILE EN ANTOFAGASTA. ne para pedir copia de ciertos obrados en el asunto, lo cual de ninguna manera venia a perturbar la tramitación que N.° 3. .debia seguirse, ni menos a hacer languidecer sus prescripciones. Enero 12 de 1879. Si estrañeza ha causado al señor Prefecto mi justa deSeñor Prefecto: manda, tanto mayor debe haber sido la causada al infrasTengo el honor de trascribir a usted el siguiente oficio crito al ver la negativa del señor Prefecto i las razones en que he recibido en el vapor, del señor Gobernador de Calque la apoya, pues que lo que no se niega al individuo pardera: «Caldera, Enero 10 de 1879.—El señor Ministro de Re- ticular, se niega categóricamente al Cónsul Jeneral, en asuntos sobre los cuales se está jestionando i sobre actos laciones Esteriores me dice en telegrama de ayer tarde: emanados de la autoridad i a los cuales se les dio cumpliTrasmita al señor Cónsul de Antofagasta el siguiente miento de una manera incorrecta i sijilosa, i que afectan telegrama: cuantiosos intereses chilenos que es de mi deber protejer. «Notas oficiales de La Paz participan Gobierno boliviaQue no ha sido de ninguna manera pretensión exajerada no propone arbitraje sobre impuesto salitre. Esto supone de este Consulado, se encarga de probarlo su misma consuspensión cobro hasta sentencia. Participe esto Prefecto testación i los documentos publicados por la prensa, que para evitar que el cobro sea obstáculo a esta negociación. usted me anuncia, en los que nadie puede encontrar nada — ( F i r m a d o ) — A L E J A N D R O FIERRO.» que pueda justificar lo que usted me insinúa de que sea inLo que trascribo a usted en cumplimiento de lo ordenamiscurse en los asuntos judiciales de la nación. do por el señor Ministro. Dios guarde a usted.—(Firmado)—JERMAN DE LA P I E Ha sido práctica constante en todos los paises del munDRA.» do i también en la república dirijirse a la primera autoridad los ajentes consulares pidiéndoles todos aquellos datos Lo que pongo en conocimiento de usted en cumplimiennecesarios para poner al corriente a su Gobierno de los juito de mi deber. cios seguidos a sus nacionales, i esta misma Prefectura . De usted, señor Prefecto, su atento seguro servidor. siempre los ha atendido con oportunidad. S. REYES. Por esta razón no puedo ni debo aceptar el rechazo que Al señor Prefecto del departamento. el señor Prefecto ha hecho a mi justa demanda, ni menos la declaración que se hace de que «está siempre dispuesto PREFECTURA I SUPERINTENDENCIA DE HACIENDA I MINAS a cumplir con su deber sin que nada pueda sobreponerse a él, sin admitir consideración alguna,» puesto que jamas he DEL DEPARTAMENTO. pretendido nada que no sea justo i equitativo, i por consiN.° 2. guiente nada que pueda apartar a la autoridad del cumplimiento de su deber. En consecuencia, por mi parte i en Antofagasta, a 12 de Enero de 1879. cumplimiento del mió, repito al señor Prefecto, que no Señor: acepto el rechazo que ha hecho a mi solicitud i protesto He recibido su estimable oficio de la fecha, en que se contra semejante negativa. sirve usted poner en mi conocimiento que don Jorje Hieles, Con sentimientos de distinguida consideración i aprecio, representante legal de la Compañía anónima de Salitres i me suscribo de usted atento i seguro servidor. Ferrocarril de Antofagasta, ha dirijido al comandante del S. REYES. blindado Blanco Encalada una comunicación solicitando A l señor Prefecto del departamento.


CAPITULO

PREFECTURA

I SUPERINTENDENCIA

DE

HACIENDA

I MINAS

DEL DEPARTAMENTO.

Núm. Antofagasta,

4.

25

que seria largo espresar, el suscrito cree que la Prefectura puede otorgar al ocurrente la libertad provisional que solicita bajo la fianza que ofrece.—Antofagasta, Enero 1 4 de 1879.—MOLINA.

a 14 de Enero de 1879.

Señor:

PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

He recibido su oficio fecha de ayer, número 4 . Al contestarlo i haciéndolo con estudiada reflexión para evitar que nazcan de la Prefectura o ese Consulado cuestiones enojosas que nada útil puedan traernos, he venido en espresar a usted que, suponiendo que sean necesarios al Gobierno chileno los documentos por usted solicitados en copia legalizada, no creo de mi deber otorgarlos en la forma que usted insinuó. La publicidad de los juicios está en Bolivia reconocida, i por eso he hecho que todos los documentos mas importan-. tes sean publicados por la prensa. Allá puede su Gobierno estudiar el asunto, si usted, señor Cónsul, no solicita testimonio de otra manera. Si de este incidente surjen cuestiones diplomáticas, tanto el señor Cónsul como el infrascrito Prefecto, no pueden traerlas sin atribuirse prerogativas que no gozan. Dios guarde a usted. SEVERINO ZAPATA. A l señor Cónsul Jeneral de Chile en Antofagasta.

Son conformes.—Rodolfo

Oalvarro.

Señor Prefecto: Con la fianza que ofrece pide su libertad provisional.—• Jorje Hicks, jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, ante usted respetuosamente me presento i digo: que teniendo conocimiento que la Prefectura ha librado orden de apremio contra mi persona en el juicio coactivo que se sigue contra la Compañía, por el cobro del impuesto de diez centavos por esportacion de salitres, sin que obste para ello el embargo de los bienes de la Compañía suficientes a cubrir el pago de la cantidad ejecutada; i como ademas mi permanencia en la cárcel pública, sin influir en nada en el juicio que se sigue, solo ocasionaría perjuicios a la Compañía cuyos derechos ejercito i una inútil privación del derecho de mi libertad, ocurro, pues, ante la justificación de usted, para que, en consideración a las razones que lijeramente dejo indicadas i aceptando la fianza de la persona abonada que firma conmigo este escrito, se sirva concederme la libertad provisional que solicito. Es lo que a usted pido por ser de justicia. Antofagasta, Enero 1 4 de 1 8 7 9 . JORJE HICKS.—NAPOLEÓN PERO, PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

Antofagasta,

enero 14- de 1879.

Vista al señor fiscal del partido. ZAPATA.

Señor Coronel Prefecto: Responde.—El que suscribe, con vista de la presente solicitud, dice: que, sin embargo de que la lei es mui severa en esta clase de juicios, el suscrito se inclina a que la justificación de usted puede acceder a la presente solicitud en consideración, ya a las razones en ella espuestas i ya a la naturaleza grave de los intereses que se atraviesan. Como se trata del cobro de un impuesto sobre salitres no solo esplotados i elaborados, sino también de los que se están elaborando, talvez estos trabajos sufrirían algún detrimento que refluyese en perjuicio de los derechos fiscales, sin la presencia del jerente de la casa, sea que se ausentase, o sea <pie fuese apremiado. Por estos motivos i otros especiales, TOMO

PRIMERO.

1-6

Antofagasta, Enero 14 de 1879. Con lo espuesto por el señor fiscal del partido, se concede equitativamente la libertad provisional que solicita el ocurrente, previas las formalidades de la lei. ZAPATA.

IX N . ° 1,

F.°

1,

R.

179.

Don Jorje Hicks, administrador de la Compañía do Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, protesta contra el embargo do salitres e inmuebles de dicha ' Compañía, i apremio corporal de su persona, ordenados por la Prefectura del departamento.

En el Salar del Carmen, república de Bolivia, a horas dos de la tarde del dia 1 3 de Enero de 1 8 7 9 años: Ante mí el ciudadano José Calisto Paz, notario público en la jnrisdiccion de este partido judicial, con residencia en el puerto de Antofagasta i transitoriamente en este lugar, fué presente con sus testigos instrumentales el señor don Jorje Hicks, inglés, mayor de edad, soltero, comerciante vecino de la ciudad de Antofagasta i de tránsito en este lugar, hábil en derecho, a quien conozco, doi fe i dijo: que reduce a escritura pública la minuta que copio i cuyo tenor literal dice: Antofagasta,

Enero

14- de 1879.

Señor notario don Calisto Paz: Sírvase estender en el rejistro de escrituras públicas que corre a su cargo, una por la que conste la protesta formal que yo, Jorje Hicks, representante legal de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, otorgo en la forma que voi a espresar. Con fecha 2 8 del mes i años presente estendí por escritura pública una protesta ante usted contra la lei de 2 3 de Febrero de 1 8 7 8 i la orden suprema de 1 7 de Diciembre último, que imponían a la Compañía de Salitres i Ferrocarril de este puerto el derecho de 1 0 centavos por esportacion de cada quintal de salitre, de la cual se me notificó por primera vez el. mismo dia en que fué anotada mi dicha protesta; como la Prefectura del departamento, según tengo conocimiento extrajudicial, ha ordenado el apremio de mi persona i el embargo de los bienes de la Compañía para hacer efectivo ese impuesto, i el embargo se pretende haberlo practicado por el notario de Hacienda, durante mi corta ausencia de este puerto, sin dar forma ni cumplimiento legales al acto, según he sabido extrajudicialmente, poniendo en depósito en poder del señor Eulojio Alcalde ciertas casas, depósitos de salitre i terrenos de la Compañía; no pudiendo, pues, consentir ni reconocer por un solo momento eii ese atentado ilegal que trata de vulnerar los derechos de. mis representados, protesto, a nombre i en representación de'la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, euérjicamente i como cu derecho me sea permitido, contra el embargo, la forma ilegal con que se ha efectuado i todas las órdenes i procedimientos de las autoridades que hubieran intervenido en él, reservando la plenitud de sus derechos a la Compañía que represento i refiriéndome i reproduciendo en todas sus partes i antecedentes a la protesta que tengo indicada. Usted, señor notario, se servirá agregar las demás cláusulas que sean necesarias para la mayor validez i fuerza de la presente escritura. JORJE

HICKS.


G U E R R A D E L PACIFICO.

26

Considerando, finalmente: que es atribución del Gobierno mandar ejecutar i cumplir las leyes i ejercer la alta supervijilancia i tuición de los intereses nacionales, en cuya virtud puede rescindir los contratos celebrados por la administración i que no han sido cumplidos-de buena fe. por los contratistas, se declara: que queda rescindida i sin efecto la Convención de 27 de Noviembre de'l873, acordada entre el Gobierno i la Compañía de Salitres de Antofagasta: en su mérito, suspéndese los efectos de la lei de 14 de Febrero de 1878. El Ministro del ramo dictará las órdenes convenientes para la reivindicación ele las salitreras detentadas por la Compañía.—Tómese razón, trascríbase, a quienes corresponda i devuélvase.—H. DAZA.—Martin Lanza.—Serapio Reyes Ortiz.—Manuel Othon Jofré.— Refrendada.—Eulojio D. Medina.—Son conformes.—El Oficial Mayor.—Manuel Peñaftel.

Presente el otorgante, aprobó i ratificó en todas sus partes el tenor literal de la minuta insertada, otorgó i firmó con los testigos instrumentales señores Manuel Felipe Serrano i Roberto Montoña, ambos mayores de edad, solteros, comerciantes, el primero residente eu este lugar i el segundo en Antofagasta, ante quienes i el otorgante se leyó de principio a fin.—Doi fe.—Jorje Hicks.—Manuel F. Serrano.—Roberto Montoña.—Lugar del sello.—Ante mi.—José Calixto Paz, notario público.—Pasó ante mí i en fe de ello signo i firmo. Lugar del sello.—(Firmado) JOSÉ CALISTO P A Z , notario público.

En la solicitud del señor Jorje Hicks, Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, en la que pide la suspensión de la orden i de la lei votada en 14 de Febrero de 1878, referente al pago de la imposición de 10 centavos en quintal de salitre que esporta la Compañía a mérito de la protesta que tiene hecha el 28 de Diciembre fdtimo contra la lei sancionada en 23 de Febrero de 1878, se ha resuelto lo siguiente:

X TESTIMONIO. Antofagasta, Enero 13 de 1879.

MINISTERIO DE HACIENDA E INDUSTRIA.

Señor Capitán de Puerto i Comandante del Resguardo, don Excquiel Apodaca. Presente.

La Paz, Febrero 1." de 1879. Visto: Eu Consejo de Gabinete, con lo espuesto por el señor fiscal del distrito i considerando: que las leyes son obligatorias eu todo el territorio de la república, desde su promulgación, ya por bando, ya por inserción en el periódico oficial: que la lei de 14 de Febrero del 78 fué promulgada por ambos medios: que, por consiguiente, no pudo menos que ser obligatoria para la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, representada por don Jorje Hicks; que, en esta virtud, es ilegal e inoportuna la escepcion de falta de notificación personal; Considerando: que dicho representante ha protestado ademas contra la citada lei de 14 de Febrero ante el notario del puerto ele Antofagasta, don José Calisto Paz; Considerando: que aunque tal protesta introducirá una práctica inusitada i desconocida para nuestras leyes, debe significar, no obstante, en el caso actual, la aquiescencia i oposición de la Compañía a la preindicada lei de 14 de Febrero del 78: Co'.isideraudo: que esta lei es el último i priucipal acto t-u los obrados seguidos por la Compañía para transijir con el C-robieruo sobre las concesiones graciosas e ilegales que !>M«v>> de la administración Melgarejo i fueron anuladas p->r las leyes de 9 i 14 de Agosto de 1871; Considerando: que en este sentido la protesta contra el acto aprobatorio de la transacción de 27 de Noviembre del 73. importa la ruptura de esa transacción i retrotrae las cosas al astado en que quedaron por las citadas leyes de 9 i 14 de Agosto del 71: Considerando: que siendo de la competencia ¡irivativa del Ca>.*rpo Lt-jislativo la enajenación ele los bienes nacionales, era necesario para la validez de la Convención de 27 Noviembre, qne mas que una transacción importa nna r-rnorm? i gratuita adjudicación de estacas salitreras, ijne fite.*e aprobada por dicho cuerpo, como lo fué por la leí de 14 de Febrero: Considerando: qw la misma leí de autorización, al conferir al Ejeentivo la facultad de transijir sobre indemnizaciones i otros; redamos ¡(endientes contra el Estado, le ímpriüo ía obligación de dar cuenta a la Lejislatura, no ,;-)n .>tro objeto qus- con el de aprobar o no las estipulaciones í* qti'- s¿- línbíf'S'' arribado por via de transacción; Considerando: qne sin esa aprobación la transacción 'le '¡a* so trata no ha podido reputarse corno perfeccionada i cosí v;i!or legal i definitivo, que así lo ha declarado el Poder L'-jtsíátüvo. a quien corresponde exclusivamente la facultad d-r »»tf-rj>retar las leve», en el rnero hedió de haber dictado ¡a de 14 de Febrero:

David' Sim, en representación del señor Hicks, ausente accidentalmente del establecimiento de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, hago presente que se ha impedido hoi el embarque de salitre'en el buque Muida- por orden de usted, i necesitando copia de esa orden que justifique la suspensión del embarque i no acarree a la Compañía los perjuicios de estadía, pido a usted se sirva darme; la copia antorizaela de la orden de suspensión.—(Firmado.) —David Sim. CAPITANÍA DEL PUERTO DE ANTOFAGASTA.

Bolivia,, Comandancia

del Resguardo, de 1879.

a 13 de Enero

Teniendo orden por escrito el jefe- del Resguardo que suscribe, elei administrador de esta Aduana, para no permitir el embarque de un solo quintal de salitre por estar éste embargado i depositado por adeudar los derechos de esportatoli, ocurra el presentante por el certificado que solicita ante el administrador ele Aduana, de quien emanala orden. —Apodaca.—Un sello.—A 13 de Enero de 1879.—El oficial primero de la oficina pondrá copia a continuación de la orden que la Prefectura pasó a la Aduana, ordenando se prohiba el embarque de que se hace mención en el escrito que precede.—La Riva. (COPIA.) PREFECTURA

DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

. Antofagasta, Enere 11 de 1879. N.° 3. ; Al señor administrador de la Aduana, j Señor: I En el dia de la fecha se han embargado los bienes de la j Compañía de; Salitres i Ferrocarril ele Antofagasta, sufii cientes a cubrir la cantidad que adeuda al fisco por dere| chos de espeirtaciou ele salitre, comprendido entre aquellos j los depósitos ele esta sustancia. Lo participo a usted para que imparta las órdenes necesarias al objeto ele; impedir el embarque de salitre, solicitando en caso de trasgresion de esta orden la fuerza pública, que sea precisa para hacerla cumplir. | Dios guarde a usted. ! i

|

SEVERINO ZAPATA.

Está conforme.—El oficial primero.'—Severino Paz,


CAPITULO P R I M E R O .

Antofagasta,

Enero 15 de 1879.

casado, artesano, i José Segundo Jiménez, soltero, comerciante, ambos mayores de edad i vecinos del lugar, ante quienes i el otorgante se leyó de principio a fin.—Doi fé.—

Señor Juez Instructor:

JORJE H I C K S . — J O S É

Para los usos que me convenga, suplico a usted se sirva ordenar que el notario don Calisto Paz me dé un testimonio de los obrados que acompaño i fechos se me devuelvan. Será justicia, etc.

SEGUNDO

José

Santos

Calisto

Pasó ante mí, i en fe de ello signo i firmo.—Hai un sello. JOSÉ CALISTO P A Z ,

Enero 15 de 1879.

notario público.

Franquéese el testimonio que se solicita, previa citación del señor Fiscal.—Montero.—Ante mí—Antonio Rodríguez, actuario. En la misma fecha hice saber el decreto que precede al señor Hicks i firmó.—Doi fe.—Jorje Hieles.—Rodríguez. Otra dilijencia hice con el señor Fiscal i firmó i doi fe. —Molina.—Rodríguez. En seguida practiqué otra con el señor notario Paz i firmó.—Doi fe.—José Calisto Paz.—Rodríguez. Es conforme con los orijinales de su referencia, a los que en caso necesario me remito, dando este testimonio a don Jorje Hicks, por orden judicial, en Antofagasta, a los 15 dias del mes de Enero de 1879 años.—Doi fe.—Hai un sello.—JOSÉ CALISTO P A Z , notario público.

Señor Prefecto del departamento:—Pide se le permito el embarque que indica, bajo la fianza que espresa. David Sim, administrador accidental de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, por ausencia de su jerente, el señor Jorje Hicks, ante usted respetuosamente me presento i digo: que hallándose fondeado en esta bahia el buque Maida, con el objeto de cargar salitres, i habiéndose interrumpido su trabajo por orden de esa Prefectura que prohibe el embarque de salitres, lo que indudablemente ocasionaría gravísimos perjuicios, tanto al espresado buque, que con una demora inesperada faltaría a sus compromisos en Europa o llegaría en una estación en que su artículo sea inútil, cnanto a la Compañía, que tiene que cumplir un contrato anteriormente estipulado para el des]3acho del espresado buque i seria responsable de cualquier demora o atraso: a fin de evitar estos perjuicios, me veo, pues, en el caso de ocurrir ante usted suplicándole se sirva permitir el embarque de 5,000 quintales, mas o menos, de salitres, hasta que se complete la carga del espresado Maida, ofreciendo yo para el efecto, a nombre de la Compañía, la fianza de resultas en la abonada persona del jerente del Banco Consolidado de Chile, señor don Pedro Wessel, que firma conmigo el jiresente escrito. La espresada fianza tendrá por objeto garantir el derecho de esportacion del salitre que se embarque mientras se resuelve el reclamo pendiente entre el Supremo Gobierno de la república i el de la de Chile.

N.° 2, F.° 3, R. de 1879. El señor Jorje Hicks, administrador de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, protesta contra la orden espedida por el Capitán de aquel puerto, prohibiendo el embarque de salitres pertenecientes a dicha Compañía.

En el Salar del Carmen, república Boliviana, a las cinco de la tarde del dia 13 de Enero de 1879 años, ante mí el ciudadano José Calisto Paz, notario público de la juridicciou de este partido judicial, con residencia fija en Antofagasta i transitoriamente en este establecimiento de elaboración de salitres, fué presente con sns testigos instrumentales, cuyos nombres se espresarán al final, don Jorje Hicks, ingles, mayor de edad, soltero, comerciante, vecino i residente en Antofagasta i de tránsito en ésta, hábil en derecho, a quien de que conozco doi fe, i dijo: que reduce a escritura pública la minuta que copio a continuación i que dice: «Salar del Carinen, Enero 13 de 1879.— Señor notario don Calisto Paz: Sírvase usted estender en el rejistro de escrituras públicas que corre a su cargo una por la que conste que yo, Jorje Hicks, administrador de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a nombre i en representación de ella i de su directorio radicado en Valparaíso, otorgo la protesta que paso a esponer: Refiriéndome en todo a los precedentes sentados en mi protesta que elevó usted a escritura pública el 28 del mes i año próximos pasados, i en la de hoi, celebrada a horas dos de la tarde i conforme con lo espresado en ella, protesto hoi nuevamente con toda la enerjía posible conforme i cuantas veces el derecho me lo permita, contra la orden dictada por el Capitán de este puerto prohibiendo en lo absoluto el embarque de salitre, sin razón ni pretesto alguno justificables; i reservo a la Compañía que represento i a mi directorio de Valparaíso la plenitud de sus derechos para que los haga valer ante quien crea conveniente para reparar los perjuicios que le ocasiona tan arbitrario e inusitado proceder. Como la orden anteriormente espresada puede dar lugar a reclamo de parte de los dueños o contratistas del buque Maida, ocasionando "con ello un grave perjuicio a la Compañía con pagos que no debiera hacerlos, hago constar en la presente protesta que la orden aludida del Capitán de puerto, impide a la Compañía con fuerza mayor el despacho del espresado buque para que así queden a salvo los derechos de la Compañía i el directorio que represento. Usted, señor notario, se servirá aumentar las demás cláusulas que den mayor fuerza i valor legal a la presente escritura de protesta.—Jorje Hicks.—Presente el otorgante aprobó i ratificó en todas sus partes el tenor de la minuta inserta. Con lo cual quedó consumada esta escritura. La otorgó i firmó con los testigos José Santos Gandarillas,

JIMÉNEZ.—José

Gandarillas.—Lugar del sello.—Ante jní, Paz, notario público.

JORJE HICKS.

Antofagasta,

27

\ i I í

Como el salitre que existe en los depósitos es mas que bastante para responder al pago de la cantidad por la que lian sido éstos embargados, creo necesario también, señor Prefecto, espresar a usted que el embarque solicitado en este escrito, es del salitre existente en esos depósitos, los cuales también recibirán un aumento con el salitre que se sigue elaborando. En mérito de lo espuesto, a usted pido se sirva permitirme el embarque solicitado bajo la fianza ofrecida, por ser de estricta justicia.—Antofagasta, Enero 14 de 1879.—P. M. Wessel.— David Sim. PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO.

Antofagasta,

Enero 1£ de 1879.

Vista, al señor fiscal del partido. ZAPATA.

Señor Coronel Prefecto: Responde.—Como los procedimientos que se están practicando sobre la empresa de salitres de este puerto no tienen por objeto causar perjuicios inútiles i de trascendencia, sino únicamente asegurar i hacer efectivo el cobro de una imposición legal, i habiendo ofrecido esta seguridad bajo la garantía que indica el ocurrente, para que se le permita embarcar 5,000 quintales de salitre para salvar su compromiso en Europa, la justificación de usted puede permitir este embarque, previa la escritura de responsabilidad por los derechos i reconocimiento de la cantidad que se embarque, sin que esto sirva de regla para lo sucesivo, por ser esta concesión mas bien equitativa que necesaria, en atención a la circunstancia mui especial que la motiva.— Antofagasta, Enero 14 de 1879.—Molina.


GUERRA

28

DEL

PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

Antofagasta,

Enero 1J¡, ole 1879.

Con lo espuesto por el señor fiscal del partido, i en atención a las consideraciones que se han hecho presentes, se concede al jerente de la Compañía de Salitres de Antofagasta, por solo esta vez, el permiso para embarcar únicamente los 5,000 quintales de salitre de que necesita para salvar el compromiso que tiene manifestado, previa estension de la escritura de fianza por los derechos que le corresponden, i con conocimiento de la Aduana, cuyo administrador tomará razón de la cantidad i peso del salitre, j>ara su oportuna liquidación i cobro del resultado, i con notificación al depositario de los intereses secuestrados.

PACIFICO.

«Lo que trascribo a usted para que en el dia haga usted saber al señor Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril el contenido de la espresada orden suprema i vijile usted su mas exacto cumplimiento. Dios guarde a usted. NARCISO DE L A R I V A . » CAPITANÍA DEL PUERTO DE

Antofagasta,

a 10 de Enero de 1879.

Recibido en la fecha el presente oficio, notifiqué el contenido de la presente trascripción al Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a las dos de la tarde del dia de la fecha, quien, impuesto i notificado, rehusó firmar a presencia del testigo Francisco Aros.

ZAPATA. APODACA.

(Testigo.)—Francisco Aros.

XI.

CAPITANÍA DEL PUERTO DE

LA CUNA VE LA GI.EátSíA. Aduana de Antofagasta,

Antofagasta,

a 3 de Enero de 1879.

AL SEÑOR ADMINISTRADOR DEL TESORO PÚBLICO.

Señor: El señor Prefecto del Departamento, en oficio de la fecha, me dice lo siguiente: «Señor: Extra-oficialmente he sabido que pasada la cuenta de lo adeudado por esportacion de salitre por la Compañía de Salitres i Ferrocarril, ha negádose ésta a hacer el pago de la suma a que ascendía aquella cuenta. Como es necesario dar cumplimiento a nuestras leyes i hacerlas respetar, ordeno a usted que inmediatamente remita la cuenta preindicada al Administrador del Tesoro para que éste jire el pliego de cargo i receta a la brevedad que le sea posible. «Al hacer la remisión de esta cuenta, hará usted la trascripción de este oficio. «Dios guarde a usted. SEVERINO

ZAPATA.»

Lo que tengo el agrado de trascribir a usted, adjuntándole la cuenta de lo que adeuda la Compañía citada por esportacion de salitre desde la promulgación de la lei. Dios guarde a usted. (Sin firma.) Aduana

de Antofagasta,

a 10 de Enero de 1879.

AL SEÑOR COMANDANTE DEL RESGUARDO. Presente.

Señor: Con fecha 28 del mes próximo pasado, la Prefectura del departamento me dirije la siguiente comunicación: Señor: «Por el presente vapor el señor Ministro de Hacienda e Industria, en oficio del 17 del corriente, me dice lo siguiente: ( N O T A . — E l decreto a que se hace referencia figura en el párrafo V I de este mismo capítulo.) «Lo que trascribo a usted para que cumpla desde la fecha con lo establecido por la lei, cuya vijencia se ordena, debiendo remitir a esta Prefectura, a la brevedad posible, el cuadro de los quintales de salitre esportados desde el dia 23 del mes de Febrero del presente año, con mas la cuenta de la cantidad a que asciende la imposición que se ha dejado de percibir, para que esta Prefectura haga efectivo su abono. «Dios guarde a usted. SEVERINO

ZAPATA.»

a 10 de Enero de 1879.

AL SEÑOR ADMINISTRADOR DE ADUANA.

Señor: Acuso a usted recibo de su oficio fecha de hoi, por el que me ordena haga saber al Jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril el contenido de la orden suprema que me trascribe i que vijile su cumplimiento. Apesar de no ser de mi deber tal notificación, al ser el comandante del Resguardo quien debe practicar tales notificaciones, sino el escribano o actuario de Hacienda, he dado cumplimiento a lo ordenado a fin tan solo de no oponer obstáculos al objeto que el Gobierno se propone. Con la notificación practicada devuelvo a usted el oficio a que se refiere esta nota. Dios guarde a usted. E. PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO

Antofagasta,

APODACA.

DE COBIJA.

Enero 11 de 1879.

AL SEÑOR ADMINISTRADOR DE LA

ADUANA.

Señor: En el dia de la fecha se han embargado los bienes de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, suficientes a cubrir la cantidad que adeuda al fisco por derechos de esportacion de salitre, comprendiéndose entre éstos, depósitos de aquella sustancia. Lo participo a usted para que imparta las órdenes necesarias al objeto de impedir el embarque de salitre, solicitando, en caso de trasgresion de esta orden, la fuerza pública que sea precisa para hacerla cumplir. Dios guarde a usted. SEVERINO ZAPATA.»

Núm. 4. Antofagasta,

Diciembre 31 de 1878.

Señor Gobernador: Sírvase avisar al señor Ministro de Relaciones Esteriores que el dia 28 del presente se ha puesto en vijencia la lei que grava la esportacion de salitres, exijiendo el pago correspondiente a lo esportado desde el 25 de Febrero adelante. Dios guarde a V. S. S. Al señor Gobernador de Caldera.

REYES.


CAPITULO PRIMERO. Núm. 17. Señor:

Antofagasta, Diciembre 31 de 1878.

Cumpliendo con instrucciones que he recibido del señor Ministro en La Paz, tengo el honor de poner en conocimiento de V . S. que el 28 del presente se ha puesto en vijencia la lei que grava a la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta con diez centavos por cada quintal de salitre que esporte, haciendo efectivo el gravamen al salitre esportado por la Compañía desde el dia que se promulgó la lei. Con este motivo el Jerente de la Compañía ha sido notificado para el pago de mas de noventa mil pesos, como verá V . S. por el escrito que en copia acompaño r l i r i ü d o al señor Prefecto. bien adjunto copia de la escritura protesta que el señor Jerente ha estendido ante un notario púórdcn de pago aun no ha sido cumplida i no preveo pueda ser el resultado, ni los sucesos a que pueda dar ja. fecha 27 me dirijí ala Legación en La Paz, avisando irse jmesto en vijencia la lei ya citada, ios guarde a V . S. /

S.

REYES.

eñor Ministro de Relaciones Estertores de Chile.—Santiago.

Santiago, Enero 3 de 1879.

'

El Gobierno tiene conocimiento de que la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta ha sido requerida para que pague el impuesto de diez centavos por quintal de salitre, establecido en la lei boliviana de 14 de Febrero de 1878. Cree mi Gobierno que esa lei está en abierta oposición con el tratado de 1874, vijente entre ambas repúblicas, que asegura por el término de 25 años la exención de toda contribución a las personas, propiedades i capitales chilenos. Por el presente vapor se imparten a nuestro Ministro en La Paz las instrucciones necesarias para que recabe eficaz i perentoriamente del Gobierno boliviano la suspensión de la lei de 14 de Febrero, i le baga presente al mismo tiempo que su negativa a acceder a nuestra justa demanda seria mirada como una ruptura deliberada e injustificable del tratado de 1874, que pondría a Chile en la dolorosa necesidad de acudir a medidas que repugnan a sus sentimientos amistosos, pero que serán reclamadas por el deber que tiene de defender los intereses i derechos de la repriblica. Mi Gobierno abriga la firme esperanza de que el de Bolivia no desoirá el llamamiento que le hace a la conciliación i a la discusión tranquila de esta cuestión, i que se apresurará a ordenar la suspensión de la mencionada lei, la cual una vez ejecutada por medios violentos crearía una situación gravísima entre ambas repi'iblicas. Chile está dispuesto a discutir esta cuestión i a someterla en tdtimo término al fallo de un arbitro, tal como está previsto en el tratado de 1874; pero para ello exije que Bolivia no resuelva por sí sola la cuestión, dictando i poniendo en ejecución medidas que no podemos aceptar, porque son agraviantes a nuestra dignidad i perjudiciales a nuestros intereses. En esta situación, usted procurará obtener del Prefecto de ese departamento que difiera el cobro del impuesto solo el tiempo necesario para que vuelva la contestación que el Gobierno de Bolivia habrá de dar a la demanda de Chile. Al ilustrado Prefecto de ese departamento no puede ocultarse que la petición de Chile no tiene otro propósito que el de evitar la consumación de actos que serian un obstáculo, acaso insuperable, para llegar a una solución tranquila, como corresponde al interés bien entendido de ambos países. TOMO

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29

La dilación de unos cuantos días en el cobro de la contribución aludida no puede ofrecer dificultad alguna, ni comprometería, a mi juicio, la responsabilidad del Jefe Político que la autorice, porque la Compañía está dispuesta a dar fianza para el caso que estimo improbable de que el Gobierno de Bolivia insista nuevamente en el cobro del impuesto. Usted tocará todos los recursos que le sujiera su sagacidad para inclinar el ánimo del señor Prefecto en un sentido que asegure los derechos de todos i que no haga imposible la paz entre las dos naciones. Esto se obtendría, en nuestro sentir, si las autoridades de Antofagasta, inspirándose en consideraciones de elevado patriotismo, acordasen, como lo espera mi Gobierno, la suspensión temporal del cobro, en vista de las graves razones que lo aconsejan. Como la actitud que ha asumido el Gobierno de Bolivia nos hace temer el desarrollo de sucesos desagradables, mi Gobierno ha ordenado la inmediata salida para Antofagasta del blindado Blanco Encalada,, el cual se hizo a la vela de Lota ayer temprano. El comandante de esa nave, destinada a servir de amparo a las personas o intereses chilenos, lleva encargo de proceder de acuerdo con usted en todas las cosas que reclamen su intervención. A este respecto cree mi Gobierno que debe precederse, por ahora, con reposada cautela, porque le asiste; aun la convicción de que el Gobierno de Bolivia modificará la determinación de 14 de Febrero, i no desea mi Gobierno que surjan entre tanto nuevos elementos de complicación. Si, contra nuestras fundadas espectativas, el Gobierno de Bolivia persistiera en la violación del tratado de 1874, habría llegado la oportunidad de acudir a nuestras naves para exijir que los derechos de Chile sean debidamente respetados. Para esta emerjencía, usted i el comandante del buque de guerra serán provistos de las instrucciones necesarias. Sus esfuerzos por ahora, lo repito, deben encaminarse asiduamente a obtener que las autoridades de Antofagasta suspendan la ejecución violenta de una medida que entraña peligrosas consecuencias para la paz de las dos naciones. Téngame usted al corriente del curso que sigan estos sucesos. Dios guarde a usted. ALEJANDRO FIERRO.

Antofagasta,

Enero 7 de 1879.

Núm. 28. Señor Ministro: Tengo el honor de poner en conocimiento de V . S. que en la mañana de hoi ha fondeado en este puerto el blindado Blanco Encalada. También debo comunicarle que a las tres de la tarde de hoi ha sido notificada al Jerente de la Compañía de Salitres una orden de apremio dictada por la Prefectura, para que pague en el término de tres dias la suma de noventa i mas mil pesos, bajo apercibimiento de embargo de los bienes de la Compañía; dicha suma es proveniente de derechos de esportacion de salitre desde la fecha en que se dictó la lei. S. REYES. Al señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile.—Santiago.

Santiago,

Enero 16 de 1879.

Se ha recibido en este Ministerio el oficio de usted, número 28, de fecha 7 del corriente, en que usted me comunica el arribo a ese puerto del blindado Blanco Encalada, i en que también me da cuenta de que se ha notificado al Jerente de la Compañía de Salitres para que pague ciertos derechos de esportacion que se cobran a esa sociedad. Dios guarde a usted. ALEJANDRO FIERRO. Al señor don Salvador Reyes, Cónsul de Chile en Antofagasta.


GUERRA DEL

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Núm. 2. Enero № de 1879. Señor Gobernador: Sírvase trasmitir por telégrafo al señor Ministro de Re­ laciones Esteriores, lo siguiente: «Señor Ministro: En cumplimiento de sus instrucciones, lie dado todos los pasos en el sentido que V. S. me indica, ante la autoridad, i todo ha sido infructuoso.—Notas cambiadas van por el correo. Ayer venció el término dado a la Compañía de Salitres para el pago de mas de noventa mil pesos, i hoi procederán al embargo del establecimiento. No he recibido comunicación alguna de la Legación. Dios guarde a V. S. S.

REYES.»

Al señor Gobernador de Caldera.

Núm. 4. Enero H de 1879. Señor Ministro: Por los impresos que acompaño verá V. S. el jiro que toma la cuestión salitres. No se han omitido esfuerzos a fin de inclinar a la autoridad a tomar un temperamento conciliatorio; pero todo ha sido inútil. En copia remito a V. S. mi última nota al Prefecto. El señor administrador de la Compañíano ha sido preso porque con tiempo se trasladó al establecimiento de Car­ men Alto, en donde aun se encuentra. La situación, señor Ministro, no puede ser mas tirante, i si se llega a pretender rematar los bienes embargados a la Compañía, es imposible prever las consecuencias que se­ mejante proceder puede ocasionar. El vapor me toma de sorpresa con su arribo anticipado i no me da tiempo para entrar en consideraciones. Dios guarde a V. S. S. REYES. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores.

Núm. 3. Antofagasta, Enero 14.de 1879. He recibido su oficio fecha 11 del corriente, en el que me trasmite un telegrama del señor Ministro de Relaciones Esteriores. Ruego al señor Gobernador se sirva trasmitir por telé­ grafo al mismo señor Ministro, lo siguiente: Señor Ministro: El dia 11 embargo de las propiedades Compañía de Sa­ litres, con orden de apremio.—Comuniqué Prefecto tele­ grama de, V. S.—Contestación negativa.—Orden 110 per­ mitir embarque de salitres. Situación tirante i difícil. Dios guarde a V. S. S.

REYES.

Al señor Gobernador de Caldera.

Antofagasta,

Núm. 28. Enero 10 de 1879.

Señor Ministro: Cumpliendo con las instrucciones de V. S., contenidas en su nota fecha 3 del Corriente, tuve el dia S una confe­ rencia con el señor Prefecto, i 110 habiendo obtenido resul­ tado favorable le dirijí la nota de la misma fecha, que en copia acompaño, obteniendo la misma negativa que en mi conferencia privada. También incluyo copia de la contes­ tación que el señor Prefecto dio a mi citada nota. Debo también poner en conocimiento de V. S. que el señor Evaristo A. Soublette, representante de la Compa­ ñía de Salitres, ha agotado todos los medios de concilia­ ción posibles hasta ofrecer la consignación de la cantidad que se cobre, i que nada ha obtenido, pues parece que hai una obstinación ciega de parte de las autoridades para agriar este asunto, a tal punto que hoi trataron de impedir con órdenes verbales se continuara cargando un buque con salitre.

PACIFICO.

Hoi, a las 3| P. M., espiró el término para el pago de los noventa i tantos mil pesos, i mañana probablemente procederán al embargo del establecimiento, a no ser que vinieran de La Paz órdenes en contrario. No es posible, señor Ministro, prever los acontecimien­ tos que puedan sobrevenir en una situación tan tirante como la presente, i si la Compañía de Salitres no obrara con suma prudencia i sacrificando en parte sus intereses, manteniendo todos sus trabajos con la misma actividad que antes, es indudable que nos veríanos envueltos en con­ flictos mui serios. Dios guarde a V. S. S.

REYES.

Al señor Ministro de Kelaciones Esteriores.

Núm. 4. Antofagasta, F ebrero 6 de 1879. Sírvase V. S. trasmitir al señor Ministro de Relaciones Esteriores el telegrama adjunto, si estuviese espedita la línea. Si al contrario estuviera interrumpida, trasmitirá por el cable solo la parte entre comillas, es decir, telegra­ ma de Iquique. Si consultado por V . S. el señor Ministro deseara cono­ cer algunos detalles, comunicará V . S. como mejor halle por conveniente, lo que paso a relatarle. El martes 4 llegó para el Prefecto, por el vapor de ese dia, un telegrama, sin duda de La Paz. Dicho telegrama nos es desconocido. El miércoles 5 fondeó aquí el vapor Limarí, chileno, i fué despachado por la autoridad sin darle sus papeles en debida forma i sin legalizarse por el Consulado. Cuando eptise mandar correspondencia, supe con sorpresa que el vapor había salido sin cumplir en el Consulado las dilijencias que le ordena la lei. El vapor Ayacucho, en viaje para el Norte, fué también despachado temprano. A la hora de salir el vapor para el Norte, se notificó a la Compañía de remate, previo justiprecio de los bienes embargados. No tengo duda de que se quiso evitar el que yo comunicara este acto, que coincide con el tele­ grama. Este remate, que debió notificarse hace mas de veinte días, estaba en suspenso, i se notifica cuando nues­ tro representante en La Paz está quizá por arribar a un arreglo. Ahora mismo se trata de embarazar la salida del vapor Matías Gousiño, que lleva esta correspondencia, con pro­ testos injustificados. Como todavía no sé lo que vaya a suceder con el despacho del espresado vapor, el capitán de él dará a V. S. relación verbal de lo que sucede. Los rumores de que viene tropa boliviana, creo son cor­ ridos por los mismos bolivianos. He tomado todas las pre­ cauciones necesarias para saberlo con anticipación i tengo fundados motivos para creerlos falsos. Estos rumores man­ tienen en el pueblo una escitacion grande. Si el vapor que lleva esta correspondencia pasase hasta Valparaíso,­puede remitir al señor Ministro orijinal esta nota, para que se imponga de estos pormenores. Dios guarde a V. S. NICANOR

ZENTENO.

Al señor Gobernador de Caldera.

Núm. 4. Antofagasta, F ebrero 7 de 1879. Señor Ministro: El dia 5 del presente, a las 4 h. P. M., fué notificado el. administrador del Establecimiento de Salitre de un de­ creto de la Prefectura, ordenando el remate de los bienes embargados a la Compañía, previo justiprecio. Las circunstancias que precedieron a este acto, le dan una significación bastante grave para que yo me apresurara a toda costa a ponerlo en conocimiento de ese Ministerio. Dichas circunstancias son: el haber recibido el Prefecto el dia 4, por el vapor venido del Norte ese dia, un telegrama que no conozco, pero que tengo motivos fundados para creer procedente de La Paz, conteniendo órdenes del Go­ bierno; tener el decreto de remate fecha de ese mismo día,


CAPITULO P R I M E R O .

i haber sido notificado el 5, a la hora indicada, después de la salida de los vapores del Sur i del Norte. Hubo, a mi juicio, el propósito de retardar lo menos tres dias el aviso que por medio de los vapores podia yo dar a mi Gobierno, haciendo uso del cable en Iquique o Caldera. La circunstancia, por otra parte, de haberse cambiado entre nuestra Legación i el G-obierno de La Paz proposiciones de arbitraje que llevan envuelta la condición previa de suspender los efectos de la lei del impuesto al salitre, da al mencionado acto de remate un significado poco tranquilizador, sobre todo si se considera que ha sido dictado en el mismo dia del recibo de aquel telegrana, i después de una suspensión de mas de veinte dias de los procedimientos del juicio. Estas consideraciones obligaron al Jerente de. la Compañía a enviar un propio a Mejillones, para que, alcanzando el vapor, entregase un parte que debia ser trasmitido desde Iquiqne i que ya supongo en conocimiento de V. S. Desde que se notificó a la Compañía, la situación ha cambiado notablemente. A está tranquilidad aparente i espectante, a que daba lugar la suspensión de los procedimientos ejecutivos, ha sucedido un estado de sorda ajitacion. Reina la alarma i la inquietud en el pueblo, i en el comercio un marcado malestar. Temo sobre todo que llegue el momento del remate, porque si la Compañía ha sufrido resignada los graves perjuicios que le acarrea esta situación que ya se prolonga demasiado, no sé hasta qué punto presencien impasibles este acto depredatorio su gran número de empleados i sus 2,000 trabajadores. No he creído conveniente solicitar desde luego la suspensión de una medida tan seria; pero lo haré en momentos mas oportunos i en que mi intervención puede ser mas eficaz, tratando de obviar los inconvenientes del espíritu de polémica que domina a estas autoridades. A estos motivos de escitacion, ha venido a juntarse el rumor de que se aproximaban tuerzas bolivianas a Caracoles: este rumor es enteramente falso, i tengo tomadas mis medidas para tener noticias mui anticipadas, si llegase a ser efectivo. La alarma ha sido tal, que el Jerente de la Compañía ha llegado a abrigar serios temores, i defiriendo a sus deseos, he consentido, de acuerdo con el Comandante del Blanco Encalada, en alguuas medidas preventivas para el caso de que sus valiosos intereses fuesen atacados. Acompaño a V. S. una copia autorizada de la protesta formulada por el administrador señor. J. Hicks, con motivo de la notificación de remate. Dios guarde a V. S. NICANOR ZENTUNO. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

XIII. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Santiago, Enero 3 de 1879. Se ha recibido en este Ministerio el oficio de V. S., número 73, fecha 19 de Diciembre próximo pasado, i los siete anexos que se acompañan, en el último de los cuales, a saber, la nota pasada por V. S. a ese señor Ministro ele Relaciones Esteriores, con fecha 1S del mes último, ha notificado V. S. al Grobierno de Bolivia, a nombre del mió, «que la ejecución de la Compañía de Salitres 1 Ferrocarril de Antofagasta, importa la ruptura del tratado de límites hoi vijente entre Chile i Bolivia.» Impuesto mi Grobierno de todos los antecedentes que han colocado a V. S. en la dolorosa necesidad de formular la declaración a que acabo de hacer referencia, cumplo con el deber de espresar a V. S. que su conducta moderada i firme en este grave negociado merece por completo nuestra aprobación. Aceptada la situación que la mencionada declaración ha venido a crear en las relaciones de ambos países, cree mi Gobierno que la cuestión primitiva que la ha orijinado,

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debe eliminarse por el momento del debate. No seria propio que Chile entrara a reiterar i desarrollar argumentos tendentes a demostrar que la lei boliviana de 14 de F e brero último es contraria al artículo IV del tratado de límites de G de Agosto de 1874, desde que ese Gobierno cierra toda discusión i manifiesta de un modo claro i prematuro que las observaciones del de Chile, por justas que ellas fuesen, no serian parte a modificar su determinación. No significa otra cosa la orden impartida para que se haga efectivo el cobro de la contribución, sin aguardar siquiera a que mi Gobierno esprese los mui fundados motivos que le asisten para no aceptar por su parte las razones que han servido de antecedente a aquella determinación. Seria mui difícil conciliar la actitud del Gobierno de Bolivia con las prácticas internacionales i con la cortesía que era natural esperar, dadas las relaciones estrechas i cordiales que existen entre ambas repúblicas. El Gobierno de Bolivia ha podido creer que la contribución aludida no es contraria al tratado de 1874; el de Chile mantiene una opinión contraria. De aquí fluye natural i lójicamente la necesidad de una discusión tranquila i amigable para arribar a nn acuerdo común, i si ello no fuera posible, habría llegado la oportunidad de entregar el punto controvertido al fallo de una potencia amiga, dando así cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 2.° del protocolo anexo al tratado referido. Mi Gobierno acepta cualquiera de estos dos arbitrios; pero lo que no puede aceptar en manera alguna es que el Gobierno de Bolivia, haciéndose justicia por sí mismo, resuelva el punto discutido por vías de hecho, poniendo desde luego en ejecución una medida que Chile conceptúa abiertamente contraria al tratado vijente. En consecuencia, V. S. hará saber a ese Gobierno que el de Chile se encuentra dispuesto a continuar la discusión i a constituir el arbitraje, en la espresa intelijencia de que se impartirán inmediatamente las órdenes necesarias para suspender la ejecución de la lei de 14 de Febrero de 1878. Pedirá V. S. respuesta terminante i categórica acerca de este ¡junto, dentro de un término breve i perentorio. Si la respuesta del Gobierno boliviano fuese favorable, como es de esperarlo, V. S. continuará en su puesto para reabrir la discusión o iniciar las jestioues conducentes a la constitución del arbitraje, 2>ara lo cual se enviarán a V. S. las instrucciones del caso. Si, por el contrario, el Gobierno de Bolivia persistiere en llevar a efecto la lei de 14 de Febrero vil timo, V. S. pedirá sus pasaportes, declarando que la conducta de ese Gobierno hace del todo inútil e infructuosa la presencia de nuestra Legación en esa república, i que mi Gobierno hace pesar esclusivamente sobre el Gabinete de La Paz las consecuencias de esta medida, que hemos procurado evitar por todos los medios posibles. El Gobierno de Chile considera también couveniente que V. S. esprese, antes de retirarse, al de Bolivia, que su negativa reiterada a suspender la ejecución de la lei de 14 de Febrero de 1878 importaría la anulación del tratado de 1874, i que, en consecuencia, roto ese pacto por Bolivia, renacerían para Chile todos los derechos que lejítimameute hacia valer antes del tratado de 1860 sobre el territorio a qne ese tratado se refiere. Por la misma razón, Chile, llegada esta desagradable emerjencia, que él no ha provocado i que no ha podido evitar, ejercerá todos aquellos actos que estime necesarios para la defensa de sus derechos. Recomiendo a V. S. que me comunique a la posible brevedad el. resultado de las jestiones que debe practicar, usando de propios i empleando el telégrafo sub-marino, si la naturaleza del asunto le aconsejase. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO

FIERRO.

A don Pedro N. Videla, Encargado de Negocios de Chile en Bolivia.


G U E R R A D E L PACIFICO.

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LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Diciembre 26 de 1878.

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Santiago, Enero 20 de 1879.

Por mis oficios fechas 3 i 1 0 del presente, se hallará V. S. instruido del juicio que mi Gobierno se ha formado respecto de la situación creada por los impuestos establecidos i mandados ejecutar por ese Gobierno. A última hora lie recibido hoi la nota del señor MinisEn esas comunicaciones hacia presente a V . S. la necetro de Relaciones Esteriores, que en copia remito a sidad de exijir la suspensión del cobro de esos impuestos, a V . S. fin de poder continuar la discusión tranquila iniciada, i acuEn ella se me indica que la cuestión a que lia dado ludir, en último término, al arbitraje. Recomendaba igualgar el impuesto sobre los salitres, debe ser resuelta por el mente a V . S. que pidiese a ese Gobierno una contestación arbitraje, en conformidad al artículo 1 1 del tratado comdefinitiva i terminante en un plazo breve i perentorio. La plementario firmado en La Paz el 2 1 de Julio de 1 8 7 5 . Yo justicia de esta exijencia no puede ser desconocida. Ella espero las instrucciones de V . S. antes de dar un nuevo tendía a evitar o disminuir los gravísimos perjuicios que paso en este asunto, i, de consiguiente, me he limitado a el cobro de los impuestos aludidos orijina a las industrias acusar un simple recibo de la mencionada nota. i capitales chilenos i atenuar la justa ajitacion que no ha Aquí reina cierta inquietud con motivo de este repentipodido menos de producir en los espíritus de la numerosa no conflicto, i no seria aventurado asegurar a V . S. que la población chilena del litoral boliviano la persuacion que opinión pública nos es favorable hasta este momento. Si les asiste de que tales impuestos importan una violación la jjrudencia de nuestra conducta posterior pone mas en de las exenciones que les asegura el tratado de 1 8 7 4 . relieve todavía la precipitación con que ha obrado este Gobierno, conseguiremos tener de nuestra parte las simHechos posteriores han venido a poner de manifiesto la patías de todos los hombres ilustrados e influyentes de conveniencia de definir pronto esta situación. Supongo que este ¡jais. V . S. se hallará impuesto de que las autoridades de AntoE l número 1 8 4 del periódico oficial de esta república ha fagasta han trabado embargo sobre el establecimiento de publicado, precediéndolos de un editorial, todos los docula Compañía de Salitres i embarazado su movimiento i esmentos relativos a este asunto, escepto la riltima nota de plotaeion. Al mismo tiempo han prohibido el embarque de la Legación. Remito a V . S. un ejemplar de dicho número salitre i los buques que han ido al puerto para trasportar i me permito hacer presente que convendría publicar tamese artículo permanecen ahí inactivos i haciendo gastos de bién esos documentos en el DIARIO OFICIAL de Chile. consideración. De aqm nace, como V . S. supondrá, un estado de cosas Dios guarde a V . S. en estremo grave i perjudicial, al cual es preciso poner térP. N. VIDELA. mino a la mayor brevedad. AI señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. En consecuencia, espero que V . S. no aceptará espedientes dilatorios i que pedirá una contestación franca que nos permita saber si el Gobierno de Bolivia suspende el cobro MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE. de las contribuciones que ha impuesto en el litoral, o si, resuelto a sostenerlas, asume las consecuencias que tendrán Santiago, Enero 10 de 1879. que derivarse forzosamente de su negativa. Entretanto, i deseoso mi Gobierno de evitar los desórTengo a la vista el oficio de V . S., fecha 26 de Diciemdenes a que pudiera dar lugar en Antofagasta la paralizabre, i la copia de la nota que el mismo dia recibió V . S. ción de los trabajos de. la Compañía Salitrera, que de imde ese señor Ministro de Relaciones Esteriores. proviso dejará sin sustento a gran número de operarios, Aparece de esas comunicaciones que el Gobierno de Boordenó que uno de nuestros buques de guerra se trasladara livia propone la idea de someter a arbitraje la legalidad a aquel punto i permaneciera en observación de los sucedel impuesto sobre salitre, establecido por la lei de 1 4 de sos que se desarrollasen. Febrero de 1 8 7 8 . Las instrucciones de que ha ido provisto el comandante Supongo ya en poder de V . S. mi oficio de 3 de Enero, de esta nave i las que ha impartido a nuestro Cónsul en que contiene la opinión de mi Gobierno acerca de este inAntofagasta, están concebidas en un espíritu conciliador i cidente i los medios que, a su juicio, pueden llevarnos a amistoso. una solución tranquila de él, sin mengua para nadie i con Persuadidos del buen derecho que nos asiste, mi Gopositivas ventajas para la buena intelijencia de ambas rebierno hará cnanto le permita su dignidad por evitar una públicas. complicación a que habrá dado oríjen sola i esclusivamente Entre esos arbitrios, snjeria a V . S. también el tempeel Gobierno de esa república. ramento de un arbitraje, dando así cumplimiento a la obliDios guarde a V . S. gación que para ambas partes inrponc el artículo 2.° del ALEJANDRO FIERRO. protocolo anexo al tratado de 1 8 7 4 . Antes de acudir a esta solución, que proponía en seA don Pedro N. Videla, Encargado de Negocios de Chile en Bolivia. gundo término, cree mi Gobierno que habría conveniencia recíproca en continuar la discusión, que está apenas iniLEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA. ciada, i de la cual es permitido esperar algún acuerdo o La Paz, Enero 2^ de 1879. arreglo que haga innecesaria la constitución de un arbiSeñor Ministro: traje. Remito a V . S. una copia ele la nota que esta Legación Recomiendo a V . S. que dirija sus jestiones de prefeha pasado al señor Ministro de Relaciones Esteriores de rencia en este sentido. Bolivia, en cumplimiento de las instrucciones que conConsidero innecesario agregar que, para la aceptación por tiene el oficio de V . S., número 1, fecha 3 del ¡iresente. nuestra parte de cualquiera de los dos arbitrios indicados, Como V . S. verá, no he propuesto el arbitraje sino que es condición previa la suspensión del cobro del impuesto solo he aceptado. Esto coloca en mejor terreno la causa que bre salitre. Si éste hubiera empezado a hacerse efectivo, sostengo i guarda perfecta consonancia con la declaración habría necesidad de exijir la devolución de las sumas perque hice el 1 8 de Diciembre último. cibidas i el restablecimiento de las cosas al estado que teAyer no mandé mi correspondencia por el correo porque man antes de ponerse en vigor la espresada lei. tenia fundados motivos para creer que hoi contestaría mi Dios guarde a V . S. nota el señor Ministro; no ha sucedido así, sin embargo, i ALEJANDRO FIERRO. tengo que despachar un propio sin poder antieijiar nada a V . S. sobre la resolución que aquí se inclinen a adoptar. A don Pedro N. Videla, Encargado de Negocios de Chile en Bolivia. Señor Ministro:


CAPITULO P R I M E R O . El clia 22 recibí el oficio de V . S., mimero 2, fecha 10 del presente. Nada tengo que contestar a él. Adjunto encontrará V . S. algunos periódicos de este pais, que eclitorialmente tratan del actual conflicto; entre ellos se encuentra La Democracia, que es el periódico oficial de este Gobierno. Dios guarde a V . S. ' P. N. V I D EL A. Al se&or Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. (COPIA.) LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

Señor:

La Paz, Enero W de 1879.

Mi Gobierno tiene ya conocimiento de las dos notas de V . E., fechas 13 i 18 de Diciembre último, destinada, la primera, a contestar el reclamo que esta Legación hizo el 2 de Julio de 1878, i la segunda a anunciarme que ese dia se mandaba al litoral la orden de poner en vijencia la lei de 14 de Febrero, objeto de aquel reclamo. Se ha impuesto también mi Gobierno de la nota que esta Legación tuvo la honra de dirijir a V . E., el mismo dia 18 de Diciembre, declarando que la ejecución de la mencionada lei importaba la ruptura del tratado de límites de 6 de Agosto de 1874, hoi vijente entre Chile i Bolivia. Las instrucciones que, en consecuencia, he recibido, permiten a esta Legación contestar la nota de V . E. fecha 26 de Diciembre, en la cual, confirmando V . E. lo dicho en sus anteriores comunicaciones, llama mi atención hacia uno de los artículos del tratado complementario negociado en La Paz el año 1875. Estimo, señor Ministro, enteramente estéril e inoficioso abrir un nuevo debate para demostrar que la lei de 14 de Febrero de 1878 es contraria al artículo 4." del tratado de límites de 1874. Desde que el Gobierno de V . E., desatendiendo el reclamo de esta Legación, mandó hacer efectivo en el litoral el impuesto sobre los salitres, sin dar tiempo siquiera para que mi Gobierno tomara conocimiento de este hecho inesperado, ya no es posible discutir nuevamente el fondo de la cuestión que ha dado oríjen al presente conflicto. Ahora debo ocuparme solamente en contestar la indicada nota de V . E., fecha 26 de Diciembre, i en esiDoner ciertas consideraciones necesarias para la justa apreciación de lo que sucede. V . E. me asegura que la ejecución de la lei reclamada no pone término a la discusión ni menos importa la ruptura del tratado de 1874, como yo lo he declarado a nombre de mi Gobierno, porque el artículo 2.° del tratado complementario, que V . E. supone olvidado por mí, establece el arbitraje para resolver todas las dificultades que ofrezcan la intelijencia o la aplicación de aquel pacto. Padece V . E. un grave error al creer que, en la jestion de este delicado asunto, he podido yo olvidar una estipulación de tanta importancia como la que contiene el artículo 2.° del tratado de 25 de Julio de 1875, que V . E. se digna recordarme. Ese artículo dice testnalmente así: «Todas las cuestiones a que diere lugar la intelijencia i aplicación del tratado de 6 de Agosto de 1874, deberán someterse al arbitraje.» En nada se ha apartado mi conducta del deber que a ambas partes contratantes les impone el artículo que acabo de trascribir. Si alguien ha olvidado que antes de llegar a un rompimiento era necesario recurrir al recurso arbitral, no ha sido por cierto mi Gobierno, que con perfecto derecho i sin violar en lo menor sus compromisos con Bolivia, ha debido declarar que, a su juicio, la ejecución de la lei de 14 de Febrero anularía el tratado de 1874, pues de esa manera conseguía establecer el verdadero alcance de la cuestión en

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debate i trataba de mantenerla en las condiciones creadas por el acuerdo que en Abril de 1878 celebró conmigo el señor Ministro de Hacienda en Bolivia, i en cuya virtud quedaron temporalmente snspendidos los efectos de aquella lei. Esta declaración, perfectamente correcta i ajustada a las prácticas internacionales, no pudo en ningún caso autorizar la violenta medida del Gobierno de V . E., que, en menosprecio de la opinión manifestada ]wr el Gobierno de Chile i como iVnica resjmesta a ella, mandó ejecutar la lei del impuesto, fallando por sí i ante sí en una cuestión que no era posible resolver tan precipitadamente. Es cierto que con posterioridad a ese acto V . E. ha acordado el arbitraje i lo ha propuesto como medio de resolver la presente dificultad. Pero V . E. no se ha fijado talvez en las circunstancias escepcionales en que esta proposición ha venido a ser formulada. El recurso arbitral, que está en via de ser adoptado por el mundo civilizado para dirimir todas las contiendas internacionales, se impone especialmente a Chile i Bolivia, no solo por hallarse consignado en un pacto solemne i obligatorio para ambos países, sino también por la identidad de sus antecedentes históricos i de sus futuros destinos, i por la analojía de las leyes que rijen su desarrollo. Mas, para ocurrir en una cuestión cualquiera a ese recurso, preciso es que haya perfecta igualdad en la condición de las partes contratantes. I esa igualdad no existe en el presente caso, puesto que Bolivia ha ordenado la ejecución de hechos que dañan la integridad del tratado, según la apreciación que de ellos hace mi Gobierno. Un arbitro nombrado en el actual orden tic cosas establecido por el decreto de 18 de Diciembre, no vendría a decidir sobre la jenuina interpretación del artículo 4.° del pacto, que es la materia de la controversia, sino sobre la legalidad de un hecho consumado, lo que coloca a nna de las partes en condición desigual i en una situación absolutamente inaceptable. I note V . E. que esa condición desigual, cicada por un acto inesplicable del Gobierno de Bolivia, fué lo que puso a esta Legación en el duro caso de no poder apelar al arbitraje, aun cuando mni bien sabia que el tratado presentaba este medio de arribar a una solución satisfactoria. No habría sido propio, en verdad, que el Gobierno de Chile hiciese todavía proposiciones de arreglo a un contendor que, faltando a los procedimientos usuales en toda controversia leal i al respeto recíproco que deben guardarse dos naciones amigas, se hacia justicia por sí mismo i prefería las vias de hecho a la discusión serena i elevada a que había sido invitado. Aun mas: después de lo sucedido, sobrada razón habría tenido mi Gobierno para negarse perentoriamente a aceptar la proposición de arbitraje que V . E. se ha servido hacerme, pues no es posible conciliar esta proposición con la conducta del Gobierno de V . E. que, al mismo tiempo que propone el arbitraje, comienza por sustraerse a él, mandando ejecutar una lei que Chile conceptúa contraria al tratado vijente. Sin embargo, en vez de dar este paso que todos los antecedentes del actual negociado coucurririan a justificar, mi Gobierno, deseoso de mantener sanas las cordiales relaciones que unen a ambos países, prefiere tentar todavía el recurso que se le ofrece para evitar un rompimiento, del cual la América entera baria responsable únicamente al Gobierno de V . E. Chile ha manifestado en toda ocasión el deseo siempre sincero de vivir en paz i buena amistad con sus vecinos; i el tratado de 1874, en el que hizo él jenerosa cesión de algunos de sus lejítimos i reconocidos derechos, es una prueba de la simpatía que le merecen el Gobierno i el pueblo bolivianos; consecuente con esa tradición gloriosa de su pasado, hoi dia quiere hacer una nueva ofrenda a la tranquilidad del continente americano i hacer conocer una vez mas los nobles sentimientos a que obedece en sus relaciones con los pueblos de su mismo oríjen.


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G U E R R A D E L PACIFICO.

Al efecto, mi Gobierno me encarga manifestar al de V. E. que, aceptando la indicación que se me ha hecho, está dispuesto a continuar la discusión interrumpida polla orden de ejecutar la lei de 14 de Febrero i a constituir el arbitraje, en el caso de no ser posible un avenimiento directo. Pero mi Gobierno obra así en la persuacion de que el de V . E. se propone por su parte dar órdenes inmediatas para que. se suspenda la ejecución de la lei i se restablezcan las cosas al estado en que se encontraban antes del decreto de 18 de Diciembre, pues esta es una consecuencia lójica de la proposición de arbitraje hecha por V . E. Bolivia ha contrariado las estipulaciones del tratado de 1874, innovando en 1878 el sistema tributario existente en el litoral a la fecha de aquel pacto: de consiguiente, la suspensión del decreto que mandó poner en vijencia el nuevo impuesto, es un requisito esencial i previo para reanudar la discusión o para iniciar las jestiones conducentes a la constitución del tribunal arbitral. Es esto tan natural i tan obvio, que no me atrevo a pensar siquiera que el Gobierno de Bolivia, al recordarme el artículo 2.° del tratado complementario, no haya tenido la intención de volver las cosas al único estado que hace posible un avenimiento pacífico, es decir, al statu quo establecido desde él momento en que se promulgó la lei. Pero esta situación incierta i llena de peligros no puede prolongarse mas tiempo, sin ocasionar perjuicios considerables a ambos países; tal incertidumbre debe desaparecer cnanto antes i para ello es necesario que el Gobierno de Bolivia haga conocer lo mas pronto posible su pensamiento. Ruego, pues, a V . E. que cualquiera que sea la solución definitiva que en vista de la presente nota adopte su Gobierno, se digne comunicármela antes del 23 del corriente, porque en ese dia debo yo trasmitirla a mi Gobierno, que con intenso interés espera el desenlace de esta gravísima cuestión. Esta Legación se complace en volver a recordar a V . E. que ella no ha escusado esfuerzo alguno para resolver dignamente la presente dificultad por medio de un acuerdo compatible con la justicia de la que sostiene i en armonía con la política tradicional de Chile, dirijida siempre a mantener la mas franca i cordial amistad con sus vecinos i en especial con sus aliados. Toca ahora al Gobierno de V . E. manifestar si igualmente se siente animado de propósitos conciliadores que permitan buscar todavía una solución amistosa al conflicto. En el estado en que la controversia se encuentra, no cabe mas que una pronta i definitiva resolución, de la cual depende la tranquilidad de los pueblos limítrofes, unidos hasta hoi por estrechos vínculos sociales i comerciales. Esa importante resolución está librada al Gobierno de Bolivia i sobre él recaerá la responsabilidad de todas las consecuencias que traiga un rompimiento, si por desgracia llega él a hacerlo necesario, negándose a suspender el decreto de 18 de Diciembre del año próximo pasado. Chile, apoyado en su buen derecho, no ha dado ni un solo paso que no se conforme estrictamente a los preceptos de la equidad i que no manifieste el propósito decidido de apartar de la discusión todo lo que pudiere ser un motivo de discordia entre ambos Gobiernos. Llegado el caso mui lamentable de una ruptura, esta conducta prudente i moderada será su mejor justificación ante la conciencia de la América i ante el juicio imparcial de todas las naciones amigas; ellas verán que Chile defiende los fueros de la justicia, vulnerados en este caso por la falta de cumplimiento de un pacto solemne, i no podrán mirar con indiferencia una causa tan noble, cuya solución favorable interesa a todos los pueblos civilizados. Reiterando a V . E. mis sentimientos de distinguida consideración i alta estima, tengo la honra de suscribirme su atento i seguro servidor. (Firmado).—P. N. VIDELA. A l excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia.

Es conforme.—Francisco Volóles

Vergara.

LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 6 ele 1879. Núm. 84. Señor Ministro: Por los cinco anexos a la presente nota se impondrá V . S. del curso que ha seguido la negociación pendiente con este Gobierno i del imprevisto desenlace que él pretende dar al conflicto. Conforme a las instrucciones que de V . S. he recibido, jiodria yo pedir mis pasaportes en vista del decreto que en el anexo número 5 encontrará V . S. ( 1 ) ; pero como en la nota con que se me ha remitido la copia de este decreto se pone en mi conocimiento que este Gobierno está dispuesto a someter al fallo de un arbitro toda nueva dificultad que surja, creo mas prudente poner los hechos en conocimiento de V . S. i esperar sus nuevas instrucciones. Creo preferible evitar un rompimiento i tentar todos los recursos honorables que a ese fin pueden llevarnos. Acabo de conferenciar privadamente con el señor Ministro de Hacienda, que es la persona mas caracterizada del Gabinete, i espero poder llegar a una solución satisfactoria. De todos modos, trataré de conseguir que no se retarde mas esta solución i la comunicaré inmediatamente a V . S. por un estraordinario. Dios guarde a V . S. P. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

N.

VIDELA.

ANEXO NÚM. 1. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE BOLIVIA.

La Paz, Enero 27 de 1879. Señor: Antes de pasar a contestar al oficio de V . S., de fecha 20 del corriente, he recibido instrucciones de mi Gobierno para manifestar a V . S. que el último correo recibido del esterior ha traído noticias de haber fondeado en el puerto de Autofagasta la fragata de guerra chilena Blanco Encalada, con el objeto, según se asegura, de interponerse cutre las autoridades de aquel puerto i la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Autofagasta e impedir que ésta efectué el pago del impuesto de diez centavos en quintal de salitre, votado por la última Asamblea Nacional de Bolivia. Como este hecho es afirmado por la prensa estranjera i la de Chile, en varios de sus órganos, me dirijo, ¡mes, a V . S., a nombre de mi Gobierno, para que se sirva esplicar el verdadero motivo i objeto de la presencia de dicha fragata en las aguas del litoral boliviano, que al presente importaría una amenaza, pues V . S. comprenderá que ante semejante presión no puede mi Gobierno seguir tratando con V . S., de un modo pacífico, la reclamación iniciada por esa Legación respecto del cumplimiento de la lei de 14 de Febrero del año próximo pasado. Esperando que V . S. se diguará dar a este Ministerio las esplicaciones convenientes, tengo el agrado de renovarle las espresiones de consideración con que soi de V . S. atento seguro servidor. MARTIN LANZA. A S. S. el señor Ministro Encargado do Negocios de Chile on Bolivia.—Presente. ANEXO NÚM. 2. LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Enero 27 de 1879. Señor: He tenido la honra de recibir la comunicación que hoi se ha servido dirijirme V . E., pidiéndome a nombre de ,su Gobierno una esplicacion sobre el verdadero motivo i obje(1) Este anexo se refiere al decreto del Gobisrno do Bolivia rescindiendo el contrato con la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, inserto en el párrafo IX.


CAPITULO

to de la presencia del blindado Blanco Encalada en las aguas del litoral boliviano, pues, a juicio del Gobierno de V . E., la presencia de este buque importa una amenaza, bajo cuya presión no le es posible seguir tratando de un modo pacífico el reclamo iniciado por esta Legación respecto del cumplimiento de la lei de 14 de Febrero del año próximo pasado. V . E. me dice que tiene instrucciones de su Gobierno para pedirme esa esplicacion antes de contestar mi nota fecha 20 del presente, porque la prensa estranjera i la de Chile, en varios de sus órganos, afirman que ese buque ha venido a Antofagasta con el objeto de interponerse entre las autoridades del puerto i la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antogasta, i de impedir que se haga efectivo el impuesto sobre la esportacion de salitres. En contestación a esta nota de V . E., no tengo inconveniente en declarar que la presencia del Blanco Encalada en la bahía de Antofagasta no tiene el significado ni el objeto que el Gobierno de V . E. le atribuye. Las naves de la armada chilena hacen periódicamente su estación naval en los puertos de Antofagasta i Mejillones, i gracias a estas circunstancias el Blanco Encalada pudo prestar oportunos auxilios a esas poblaciones en la noche aciaga del 9 de Mayo de 1877. Esperando que esta sencilla esplicacion desvanezca las alarmas infundadas del excelentísimo Gobierno de Bolivia, me suscribo de V . E. atento i seguro servidor. P.

N.

PRIMERO.

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ANEXO NÚM.

4.

(COPIA.)

La Paz, Febrero 6 de 1879. Señor: En contestación al oficio de V . S. de fecha 20 del mes próximo pasado, tengo el honor de espresarle que, a consecuencia de la protesta que ha hecho la Compañía de Salitres de Antofagasta contra la ejecución de la lei de 14 de Febrero del año próximo pasado, mi Gobierno se ha visto obligado a rescindir el contrato que tenia celebrado con dicha Compañía, por las razones espuestas en la resolución que, en copia legalizada, tengo el honor de adjuntar a V . S.; con cuyo suceso queda suspendida la ejecución de la lei de 14 de Febrero i desaparece, por consiguiente, el motivo de reclamación de V . S., de fecha 2 de Julio del año jpasado, igualmente que el arbitraje propuesto por V . S. en el oficio a que tengo el honor de contestar. Esperando, por lo tanto, que con la esjwesada resolución se restablecerán por completo la armonía i buena intelijencia existentes entre el Gobierno de Chile i el de Bolivia, i espresando ademas a V . S. que eu caso de suscitarse un nuevo incidente, que no lo espero, mi Gobierno estará siempre dispuesto a apoyarse, en caso necesario, en el recurso arbitral consignado en el artículo 2.° del tratado de 1875, me es satisfactorio renovar a V . S. las protestas de distinguida consideración con que soi de V . S. atento i seguro servidor.

VIDELA.

Al excelentísimo señor Ministro do Relaciones Estertores de Bolivia.

MARTÍN

A l honorable señor Ministro Encargado de Negocios de Chile.

Es conforme.—Francisco Vcddes

ANEXO NÚM. 3. (COPIA.)

La Paz, Febrero 5 de 1879.

Señor: En la nota que el dia 20 de Enero tuve la honra de dirijir a V . E., me permití rogarle que, a fin de evitar perjuicios considerables en el litoral, se dignara Y. E. comunicarme, antes del 23 del mismo mes, la resolución definitiva que, en vista de la mencionada nota, adoptara el Gobierno de V . E. Han pasado ya diez i seis dias i solo he recibido las dos comunicaciones que, con fecha 21 i 27 de Enero, me ha dirijido V . E. acusando recibo de aquella nota i pidiendo esplicaciones sobre la presencia del blindado Blanco Encalada en la bahía de Antofagasta. Esta prolongada demora en la contestación de V . E. infiere gravísimos daños a las industrias i capitales chilenos radicados en el litoral, i esos daños aumentan cada dia con motivo del embargo trabado sobre el establecimiento de la Compañía de Salitres i de la paralización de los trabajos que en grande escala tiene ella organizados en las propiedades que allí posee. Hasta el orden público se encuentra por esta causa amenazado: los operarios, que en número de mas de 2,000 ocupa la Compañía, pueden ser repentinamente privados del sustento diario, i esto perturbaría la tranquilidad de aquel departamento. Por otra parte, mi Gobierno necesita ver claramente definida la situación actual i saber cuanto antes si el Gobierno de V . E. suspende la ejecución de la lei de 14 de Febrero, reanudando así las negociaciones interrumpidas, o si persiste en hacerla ejecutar, aceptando, en tal caso, las consecuencias que este hecho debe forzosamente producir. Las consideraciones espuestas me obligan a pedir nuevamente a V . E. que se sirva darme una contestación definitiva a la mayor brevedad posible. Grande es la inquietud con que ambos paises esperan la solución de este conflicto; i no es ¡losible retardarla mas tiempo en perjuicio de sus recíprocos intereses i relaciones comerciales. Con los sentimientos de la mas distinguida consideración, me suscribo de V . E. atento i seguro servidor.—(Firmado) P.

N.

VIDELA.

Al excelentísimo señor Ministro de Relaciones Estertores de Bolivia.

Está conforme.—Francisco Vcddes

Vergara.

LANZA.

Vergara.

LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Enero 30 de 1879. Señor Ministro: Aun no he recibido contestación de este señor Ministro de Relaciones Esteriores a mi nota fecha 20 del presente, qne en copia remití a V . S. por el correo anterior. Atribuyo esta tardanza a las vacilaciones de los señores Ministros, que todavía no consiguen ponerse de acuerdo sobre la resolución que las conveniencias del pais les aconsejan adoptar en el presente caso. Si he de creer a los informes privados que tengo, prevalece eu el Gabinete la idea de suspender la ejecución de la lei de 14 de Febrero, exijiendo en cambio que la Compañía de Salitres deposite en un banco el valor del impuesto. Como es mni posible que se me conteste en este sentido, me apresuro a comunicar a V . S. esta noticia que hasta la fecha es un simple rumor. El dia 27 se me pidieron esplicaciones sobre la llegada del Blanco Encalada a Antofagasta. Yo contesté diciendo que esa nave venia a hacer su estación naval al litoral boliviano i que su presencia en Antofagasta no tenia ningún propósito hostil. Dios guarde a V . S. P.

N.

VIDELA.

A l señor Ministro do Relaciones Esteriores de Chile. LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 8 de 1879. Núm. 85. Señor Ministro: Los acontecimientos que en este pais se desarrollan con motivo del conflicto orijinado por la cuestión salitre, son cada dia mas graves i manifiestan que este Gobierno busca i provoca un rompimiento con Chile. La última nota de este señor Ministro de Relaciones Esteriores, que en copia he remitido a V . S. entre los anexos a mi oficio número 84, ha producido la salida del señor Lanza del Ministerio, el reemplazo de éste por el señor Reyes Ortiz, i el nombramiento de don Julio Méndez, declarado enemigo de Chile, para la cartera de Justicia, Culto e Instrucción Pública.


G U E R R A D E L PACIFICO.

36

El Gobierno tomó a mal la oferta del arbitraje hecha por el señor Lanza en la parte final de su nota, i es esto lo que ha ocasionado la crisis ministerial. Sabedor yo de estas cosas, hoi he dirijido al Ministro de Relaciones Esteriores la nota que en copia remito a V . S. Espero, casi con certidumbre, una contestación negativa; de consiguiente, es mui probable que el lunes 10 del presente haya pedido ya mis pasaportes. A última hora se anuncia que mañana parte en dirección a Chile el señor Reyes Ortiz. Como nada tendría que hacer en nuestro país este caballero, me inclino a creer que se marcha a Lima i que solo para ocultar el verdadero objeto de su viaje hace propalar rumores falsos sobre él. A fin de ganar tiempo, mando la presente comunicación por un estraordinario. Dios guarde a V . S. P. N. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

VlDELA.

A N E X O . (COPIA.)

La Paz, Febrero 8 de 1879. Señor: Tengo a la vista la contestación que, con fecha 6 del corriente, ha dado V , E. a la nota que esta Legación tuvo la honra de dirijir a ese Ministerio el 20 del mes de Enero último. En ella se sirve espresarme V . E. que, en vista de la protesta hecha en Antofagasta por la Compañía de Salitres contra la ejecución de la lei de 14 de Febrero de 1878 i por las razones espnestas en la resolución de 1.° de Febrero, que V. E. me remite en copia legalizada, él Gobierno de V. E. se ha visto obligado a rescindir el contrato que tenia celebrado con dicha Compañía, suspendiendo, en consecuencia, los efectos de la lei reclamada de 14 de Febrero. V. E. agrega que el Excmo. Gobierno de Bolivia cree qne con este suceso desaparece el motivo del reclamo formulado por esta Legación con fecha 2 de Julio de 1878 i también el arbitraje propuesto en la nota que V. E. se digna contestar. Manifiesta en seguida V. E. la esperanza de que la mencionada resolución restablezca por completo la armonía i buenas relaciones existentes entre el Gobierno de Chile i el de Bolivia, i espresa ademas que, en caso de suscitarse un nuevo incidente, lo que V . E. no espera, su Gobierno estará siempre dispuesto a apoyarse, en caso necesario, en el recurso arbitral consignado en el artículo 2.° del tratado de 1875. Habiéndome impuesto con especial atención, tanto de la nota de V. E., como de la resolución suprema que en copia me ha remitido, no puedo ocultar a V. E. la estraña sorjiresa con que me he hecho cargo del nuevo e inesperado incidente que el Gobierno de V. E. hace surjir en la presente cuestión. Recordado por V. E., en nota de 26 de Diciembre, el recurso arbitral como medio de dirimir la contienda suscitada entre el Gobierno de Chile i el de Bolivia con motivo de la ejecución de la lei que creaba un impuesto sobre la esportacion de salitres, esta Legación declaró, en nota de 20 de Enero, qne, no obstante el jiro poco regular dado a la jiresente cuestión por el Gobierno de V. E. al mandar ejecutar la lei del impuesto, mi Gobierno, animado del buen espíritu a que siempre obedece en sus relaciones con los Estados amigos i en homenaje a la lealtad con que deben cnnrplirse los pactos internacionales, aceptaba la indicación de V. E. i estaba dispuesto a iniciar las jestiones conducentes a la constitución del tribunal arbitral. Tanto mi Gobierno como esta Legación creyeron, porque era natural i lójico así creerlo, que la enojosa cuestión que se estaba ventilando quedaba de hecho terminada satisfactoriamente desde que ambos Gobiernos iban a librar la decisión de la contienda a la rectitud e imparcialidad de jueces arbitros de común acuerdo designados.

Sin embargo, en la resolución gubernativa, cuya copia V . E. se sirve acompañarme i cuyos fundamentos no tengo para qué analizar, el Gobierno de V . E. declara rescindida i sin efecto la transacción celebrada con la Compañía de Salitres en 27 de Noviembre de 1873, aprobada por decreto supremo del Gobierno i reducida a escritura pública en 29 del mismo mes i año. En mérito de esta declaración, el Gobierno de V . E. suspende los efectos de la lei de 14 de Febrero de 1878 i encarga al señor Ministro del ramo que dicte las órdenes convenientes para la reivindicación de las salitreras detentadas por la Compañía. Es decir, que el Excmo. Gobierno de Bolivia, evitando la contestación clara i definitiva que le pedia esta Legación, i desentendiéndose del arbitraje, no solo estipulado en un pacto internacional, sino también acordado por el consentimiento esplícito de ambos Gobiernos, abandona la jestion diplomática, i por un camino inusitado llega a decidir por sí solo la cuestión en su favor. No significa otra cosa, en verdad, la anulación do un contrato perfecto celebrado por la Compañía de Salitres con un Gobierno constitucional debidamente autorizado por una Asamblea Lejislativa. Esta Legación, cumpliendo las instrucciones de su Gobierno, ha sostenido en toda ocasión, sea en conferencias verbales, sea en sus notas de 2 de Julio i 18 de Diciembre de 1878 i de 20 de Enero de 1879, que la Compañía Salitrera es dueña en propiedad de los terrenos que en el litoral ocupa, i que son lejítimos los derechos que le aseguró la transacción de 27 de Noviembre de 1873. No estrañará, pues, V. E. que el Gobierno de Chile—qne ha creído que en virtud del tratado de 1874 no se le puede imponer a la Compañía gravamen ninguno de esportacion ni de importación, ni estorbos en la esplotaciou de los depósitos salitreros que le pertenecen—crea ahora qne menos se le pueda despojar de las salitreras de que está en quieta i tranquila posesión desde cinco años há. Sin entrar en consideraciones sobre la teoría establecida en la resolución de 1.° de Febrero, en cuya virtud el Gobierno de V. E. se considera facultado para rescindir todos los contratos celebrados por una administración constitucional, estimo, sin embargo, conveniente tomar nota de ella en la presente comunicación. . Dados los antecedentes espuestos, declaró V. E., en contestación a su nota fecha 0 de Febrero, que mi Gobierno no cree, como el de V. E., que con la rescisión del contrato desaparece el motivo del reclamo formulado por esta Legación i también el arbitraje recordado por primera vez por V. E. en su nota de 2 de Diciembre i aceptado lealmente por mi Gobierno. En consecuencia, i teniendo presente la seguridad que V. E. me da en la nota que me ocupo en contestar, de que en caso de un nuevo incidente—como yo califico el actual •—el Gobierno de V. E. estará siempre dispuesto a apoyarse en el recurso arbitral, me apresuro a rogar a V. E. que se sirva declararme definitivamente, en una contestación franca i categórica, si el Gobierno de V. E. acepta o nó el arbitraje establecido en el pacto de 1875, suspendiendo previamente toda innovación hecha en el litoral con respecto a la cuestión en que nos ocupamos. En atención a los inmensos perjuicios que diariamente reciben las industrias i el comercio de aquel departamento, i en obsequio a la tranquilidad pública seriamente amenazada, me permito también pedir a V. E. que se digne darme dicha contestación en el perentorio término de cuarenta i ocho horas. Las consecuencias que forzosamente tienen que desprenderse de una contestación negativa, serán de la esclusiva responsabilidad del Excmo. Gobierno de Bolivia. Reiterando a V. E. los sentimientos de mi consideración, me, suscribo su atento i seguro servidor. (Firmado).—P. N. VIDELA. Al Excmo. señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia.

Está conforme.—Francisco Valdes

Vergara.


CAPITULO P R I M E R O .

CONSULADO JENERAL DE CHILE EN BOLIVIA.

Antofagasta,

Febrero 7 de 1879.

Señor Ministro: El dia 5 del corriente, a las 4 horas P. M., fué notificado el administrador del establecimiento de salitres de un decreto de la Prefectura, ordenando el remate de los bienes embargados a la Compañía, previo justiprecio. Las circunstancias que precedieron a este acto, le dan una significación bastante grave para que yo me apresure a toda costa a ponerlo en conocimiento de ese Ministerio. Dichas circunstancias son: el haber recibido el Prefecto el dia 4, por el vapor venido del norte ese dia, un telegrama que no conozco, pero que tengo motivos fundados para creerlo procedente de La Paz, conteniendo órdenes del Gobierno; tener el decreto de remate fecha de ese mismo dia i haber sido notificado el 5, a la hora indicada, después de la salida de los vapores del sur i del norte. Hubo, a mi juicio, el propósito de retardar lo menos tres dias el aviso que por medio de los vapores podia yo dar a mi Gobierno, haciendo uso del cable en Iquique o Caldera. La circunstancia, por otra parte, de haberse cambiado entre nuestra Legación i el Gobierno de La Paz proposiciones de arbitraje que llevan envuelta la condición previa de suspender la lei del impuesto al salitre, da al mencionado acto de remate un significado poco tranquilizador, sobre todo si se considera que ha sido dictado en el mismo dia del recibo de aquel telegrama i después de una suspensión de mas de veinte dias de los procedimientos del juicio. Estas consideraciones obligaron al Jerente de la Compañía a enviar un propio a Mejillones, para que, alcanzando el vapor, entregase un parte que debia ser trasmitido desde Iquique i que ya supongo cu conocimiento de V . S. Desde que se notificó a la Compañía, la situación ha cambiado notablemente. A esa tranquilidad aparente i especiante a que .daba lugar la suspensión de los procedimientos ejecutivos, ha sucedido un estado de sorda ajitacion. Reina la alarma i la inquietud en el pueblo i en el comercio un marcado malestar. Temo, sobre todo, que llegue el momento del remate, porque si la Compañía ha sufrido resignada los graves perjuicios que le acarrea esta situación que ya se prolonga demasiado, no sé hasta qué punto sufrirán impasibles este acto depreclatorio su numeroso cuerpo de empleados i sus dos mil trabajadores. No he creído conveniente solicitar desde luego la suspensión de una medida tan seria: pero lo haré en momentos mas oportunos i en que mi intervención pueda ser mas eficaz, tratando de obviar los inconvenientes del espíritu de polémica que domina a estas autoridades. A estos motivos de escitacion ha venido a juntarse el rumor de que se aproximaban fuerzas bolivianas a Caracoles. Este rumor es enteramente falso, i tengo tomadas mis medidas para tener noticias mui anticipadas, si llegase a ser efectivo. La alarma ha sido tal, que el Jerente de la Compañía ha llegado a abrigar serios temores, i defiriendo a sus deseos he consentido, de acuerdo con el Comandante del Blanco Encalada, en algunas medidas preventivas para el caso de que sus valiosos intereses fueren atacados. Acompaño a V . S. una copia autorizada de la protesta formulada por el Administrador, señor Jorje Hicks, con motivo de la notificación de remate. Dios guarde a V . S. NICANOR ZENTENO. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. TELEGRAMAS.

Valparaíso, Febrero 7 de 1879. A las 4 P. M.—Señor Encargado de Negocios de Chile, La Paz.—En Antofagasta persisten en el remate del establecimiento i nuestro Cónsul cree que es en virtud de instrucciones recibidas a última hora de ese Gobierno. Exija contestación inmediata. En caso de negativa, proceda en conformidad a sus instrucciones. ALEJANDRO FIERRO.

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OFICINA DE VALPARAÍSO.

Febrero 11 de 1879. (Recibido a las 2.5 P. M. de la oficina de Caldera.) A L SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES

ESTERIORES.

El Ministro chileno en La Paz, en cablegrama de hoi, me dice: «Trasmita al Gobierno: decreto de este Gobierno rescinde contrato con Compañía Salitrera, suspende lei de Febrero, reivindica salitreras.—P. N. Vidéla.D Lo que trascribo a V . S. para su conocimiento. Dios guarde a V . S.—Cesáreo Aguirre. Telegrama trasmitido por el cable a Tacna, para ser remitido de allí por chasque a La Paz: «Recibido su telegrama de hoi. Retírese inmediatamente. (Firmado.)—A. FIERRO.» (Telegrama trasmitido a Tacna para ser remitido a La Paz.)

Valparaíso, Febrero 13 de 1879. A L MINISTRO DE CHILE EN L A P A Z .

«Recibido segundo telegrama. El primero en que anunció la rescisión, que es uu nuevo agravio, decidió ocupación Antofagasta. Retírese inmediatamente. A.

FIERRO.»

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Valparaíso, Febrero 12 de 1879. Con fecha de ayer hemos recibido un parte telegráfico de nuestro Encargado de Negocios en Bolivia, por el cual nos comunica que aquel Gobierno ha espedido un decreto «que rescinde el contrato con la Compañía Salitrera, suspende la lei de Febrero i reivindica las salitreras.» Es esta la única contestación que han merecido las reiteradas reclamaciones de Chile para que se suspendan sin condición alguna los impuestos que cobran en ese litoral a los chilenos i a sus industrias, i ella no hace mas que agravar la ofensa que se ha inferido a nuestros derechos i la resistencia que se ha opuesto al cumplimiento fiel de un pacto solemne. Mi Gobierno se ha visto, pues, obligado a asumir una actitud que ha querido evitar a toda costa, pero que la conducta del Gobierno boliviano ha hecho absolutamente indispensable. En pocas horas mas el litoral que nos pertenecía antes de 1866, será ocupado por fuerzas de mar i tierra do la repiíblica i V . S. asumirá el cargo de Gobernador Político i Civil de ese territorio. En el desempeño de estas delicadas funciones, recomiendo a V . S. que no omita dilijencia para que las personas e intereses de todos los habitantes de ese litoral sean respetados i garantidos, como sucede bajo el imperio de nuestras leyes, a fin de evitar reclamaciones de cualquier jénero que sean, i hacer, en cuanto sea posible, simpática nuestra administración aun a los mismos bolivianos allí residentes. El Comandante en Jefe de las fuerzas, Coronel don Emilio Sotomayor, lleva las instrucciones que adjunto a V . S. en copia i según las cuales debe proceder de acuerdo con V . S. en los casos que ellas determinan. Dios guarde a V . S. ALEJANDRO

FIERRO.

A don Nicanor Zenteno, Cónsul Jeneral do Chile en Antofagasta. LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 12 de 1879. Núm. 86. Señor Ministro: En la tarde de ayer i en la mañana de hoi he recibido los telegramas de V . S., de fecha 7 del presente, que me han sido remitidos de Tacna por correos estraordinarios.


8

G U E R R A D E L PACIFICO.

Anticuándome a la orden que en ellos me da V. S., habia dirijido yo a este señor Ministro de Relaciones Esteriores, el mismo dia 8 de Febrero, la nota que en copia be remitido a V . S. con mi oficio número 85 i en la cual pedia una contestación definitiva en el perentorio término de cuarenta i ocho horas. Esa nota le fué entregada al oficial mayor del Ministerio el dia 8 a las 6 P. M. i he esperado la contestación pedida hasta hoi, a la 1 P. M. No habiéndola recibido, he interpretado el silencio del señor Ministro como una negativa i a esa hora he pedido mis pasaportes, como V. S. puede verlo en la copia que le adjunto bajo el número 1. A las 2\ P. M. recibí con sorpresa la nota que a V. S. remito en copia bajo el número 2. En ella no se hace alusión siquiera a la nota que, mas de una hora antes, le habia sido personalmente entregada al oficial mayor del Ministerio por el oficial de esta Legación, i se me dice que el Gobierno de Bolivia no puede continuar la negociación pendiente mientras el Blanco Encalada no se aleje del litoral boliviano. Esto no es serio ni digno de un Gobierno que entre manos tiene una cuestión tan grave como delicada, i cuando yo he ¡mesto fin a la negociación pidiendo mis pasaportes. Esa nota está jdagada de errores i falsas apreciaciones que mui fácil me seria rebatir; pero la discusión ha terminado ya i no debo dirijirme a este Gobierno sino para reiterar la petición de mis pasaportes, si no me fueren oportunamente remitidos. El estraordinario que conduce esta comunicación lleva también un telegrama para V. S. i otro para nuestro Ministro en Lima. Dios guarde a V. S. P. A l señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

N.

YIDELA.

ANEXO NÚM. 1. (COPIA). LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA.

'La Paz, Febrero 12 de 1S79. Señor:

Núm. 48.

El sábado 8 del presente, a las G P. M., hice entregar al oficial mayor del Ministerio de Relaciones Esteriores, una nota en la que pedia a V. E. que en el perentorio término de cuarenta i ocho horas me contestara definitivamente si su Gobierno aceptaba o no el arbitraje establecido en el tratado de 1875. Hasta hoi miércoles, a la 1 P. M., ha corrido con exceso el plazo fijado, i, sin embargo, aun no he tenido la honra de recibir la contestación de Y . E. Este silencio equivale a una negativa que hace del todo iimtil e infructuosa la permanencia de esta Legación cerca del Excmo. Gobierno de Bolivia. Por lo tanto, i en conformidad con las instrucciones que de mi Gobierno tengo recibidas, he resuelto regresar a Chile i me permito rogar a V. É. que se sirva espedirme los pasaportes necesarios. Antes de retirarme i para la mejor intelijencia de lo que sucede, debo declarar que esta ruptura es obra esclusiva del Gobierno de Y . E., que, habiendo propuesto dos veces el arbitraje establecido en el pacto vijente, las mismas dos veces ha olvidado su propuesta después cíe haber sido ella aceptada por mi Gobierno con su reconocida lealtad. Roto el tratado de 6 de Agosto de 1874, ¡jorque Bolivia no ha dado cumplimiento a las obligaciones en él estipuladas, renacen para Chile los derechos que lejítimamente hacia valer antes del tratado de 1866, sobre el territorio a que ese tratado se refiere.

En consecuencia, el Gobierno de Chile ejercerá todos aquellos actos que estime necesarios para la defensa de sus derechos i el excelentísimo Gobierno de Bolivia no debe ver en ellos sino el resultado lójico del rompimiento que ha provocado i de su negativa reiterada para buscar una solución justa, que habría sido igualmente honrosa para ambos países. Con sentimientos de consideración i respeto, .me suscribo de Y . E. atento i seguro servidor. (Firmado.)—P. N. VIDELA. Al Exorno, señor don Eulojio D. Medina, Ministrado Relaciones Esteriores de la república de Bolivia. ANEXO NÚM. 2. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES.

La Paz, Febrero 12 de 1879. Señor: El correo del esterior, recibido en esta ciudad el dia de ayer, confirma las noticias alarmantes trasmitidas anteriormente a mi gobierno, respecto a preparativos i aglomeraciones de elementos de guerra en el litoral boliviano. La prensa de Chile i avisos particulares trasmitidos por personas respetables, hacen pviblico el hecho de haberse embarcado recientemente en Valparaíso fuerzas militares destinadas a aumentar la dotación del Blanco Encalada, surto en las aguas del puerto de Antofagasta. Interpelado V. S. por nota de 27 de Enero anterior, relativamente al objeto del viaje de aquel blindado de guerra, se sirvió contestar por nota de la misma fecha que la presencia del Blanco Encalada en la bahía de Antofagasta no tenia el significado ni el objeto que mi Gobierno le atribuía, recordando con este motivo que el espresado blindado se presentó también en nuestra costa después del cataclismo de 9 de Mayo del 77 para socorrer a las víctimas de aquel infausto suceso. La esplicaciou no podía ser menos satisfactoria; no obstante, mi Gobierno hubo a bien no insistir en su interpelación, respetando la honorabilidad de V. S., i no queriendo poner en duda la lealtad i buena fe del excelentísimo Gobierno de Chile. Mas hoi que los hechos diarios contradicen la afirmación de V. S., i que aun las personas de mayor calma i animadas del espíritu de conciliación en la enojosa cuestión que desgraciadamente se ha suscitado a Bolivia, miran como acto hostil i manifiestamente depresivo la presencia en Antofagasta del vapor de guerra chileno, a la que dan su verdadera significación la movilización de tropas en Chile, los comentarios de su prensa, tengo orden de mi Gobierno decir a V. S. qne cumple al decoro nacional no continuar negociación pendiente, mientras el buque de guerra insinuado no se aleje del litoral de la república. Tócame también manifestar a V. S. la impresión desagradable que ha causado a mi Gobierno el oficio de esa Legación de 8 del actual, en el que,' cumpliendo, sin duda, instrucciones superiores, pero saliendo de los usos i prácticas diplomáticas, i mas que todo de la moderación i carácter benévolo i cortés que le son propios, se sirve Y. S. exijir contestación categórica a su citado oficio, en el perentorio término de 48 horas. Tal exijencia, que me abstengo de calificar, podría inducir a mi Gobierno a juzgar que el de Y . S. no está dispuesto a seguir la política de paz, de conciliación i de fraternidad que debe reinar entre los Estados del Continente. E l oficio del excelentísimo señor Fierro, de 8 de Noviembre, por el que ex-abrwpto notifica a Bolivia la ruptura del tratado del 74, i sobre cuya inconveniencia ha fallado ya la opinión pvtblica en América, es altamente depresivo al decoro i dignidad de Bolivia, como lo es la irregular intimación de V. S., hecha con conocimiento pleno del cambio del jjersonal en el Ministerio de Relaciones Esteriores i cuando no podía ocultarse a Y . S. que el Gobierno no se encontraba en situación de prestar atención inmediata al referido oficio.


CAPITULO P R I M E R O .

En la antecedente, sobre cnyo desarrollo no quiero insis­ tir de propósito, me es sensible tener que decir a V. S., dan a la discusión un carácter de violencia por parte del excelentísimo Gobierno de Chile, que obsta a considerar la cuestión de fondo. Con sentimientos de distinguida consideración, tengo el agrado de repetirme de V. S. obsecuente i atento servidor. EULOJIO D.

MEDINA.

A S. S. clon Pedro N. Videla, Encargado de Negocios de Chile.—Presente.

Está conforme.—F rancisco Váleles Vergarci. LEGACIÓN DE CHILE EN B OLIVIA.

La Paz, F ebrero .U de 1879. Núm. 87. Señor Ministro: Como lo he comunicado a V. S. en mi oficio número 80, fecha 12 del presente, ese dia, mas de una hora después de haber pedido mis pasaportes, recibí una comunicación del señor Ministro de Relaciones Esteriores, cuya copia he remitido a Y. Yo no podía contestar eso nota porque mi misión es­ taba ya terminada, i menos podia conservarla en mi poder porque en ella se hacían cargos demasiado graves i absolu­ tamente infundados contra la conducta de mi Gobierno i contra el proceder de esta Legación. En consecuencia, adopté el camino mas prudente que en tal emerjencia se me presentaba i devolví al señor Minis­ tro su comunicación, con la nota que en copia acompaño ahora a V. S. Tengo la convicción de haber hecho cuanto me ha sido posible para evitar el actual conflicto i atribuyo el fracaso de mis esfuerzos a la tenaz resistencia que desde un prin­ cipio ha opuesto este Gobierno a todo arreglo. Si se me acusa de falta de moderación i desconocimiento de las prácticas diplomáticas, es solo con el objeto de pa­ liar, con tales acusaciones, los incorrectos procedimientos que en la delicada jestiou de este asunto ha empleado la cancillería boliviana. La prueba de ello está en lo ocurrido, con motivo de la crisis ministerial que a Y. S. he anunciado en mi oficio número 85, fecha 8 de Febrero. El señor Lanza renunció el 0 de Febrero la cartera de R e ­ laciones Esteriores, porque sus colegas de Gabinete conde­ naban su acritud conciliadora i se oponían al cumplimiento del art. II del tratado de 1875, que establece el arbitraje. El dia 7 fué nombrado para reemplazarle el señor Reyes Ortiz, pero habiendo éste recibido una comisión que debía cumplir en el esterior, fué encargado del despacho del Mi­ nisterio de Gobierno i Relaciones Esteriores el Ministro de Hacienda, don Eulojio D. Medina. Para la cartera de Justicia, Culto e Instrucción, dejada vacante por el señor Reyes Ortiz, fué nombrado don Julio Méndez, periodista que debe su reputación a los artículos que en la prensa de Lima ha publicado contra Chile. Este cambio en el personal del Gabinete fué publicado por bando nacional en esta ciudad el 7 de Febrero. La conocida causa de la renuncia del señor Lanza, el nombramiento del señor Méndez i el repentino viaje del se­ ñor Reyes Ortiz,que según la opinión jeneral se hadirijido a Lima, me hicieron comprender las disposiciones de este Gobierno i que se trataba de ganar tiempo, dejando las co­ sas como estaban. Mi deber era impedir que esto se consi­ guiera, i, por lo tanto, me apresuré a pedir contestación ca­ tegórica sobre si se aceptaba o no el arbitraje, en el peren­ torio término de cuarenta i ocho horas. Dados los antecedentes espuestos, no hubo en este acto falta de moderación i de cortesía, porque si era cierto que se había efectuado un cambio en el personal del Ministerio de Relaciones Esteriores, también lo era que ese cambio no me había sido oportunamente comunicado; que el an­

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tiguo Ministro salia por su espíritu conciliador i cpie la car­ tera, con motivo del viaje del señor Reyes Ortiz, quedaba encomendada al señor Medina, que tiene conocimiento ca­ bal de la negociación i a quien se debe en gran parte el jiro mui desagradable que ella ha tomado. Hasta el momento en que despacho el estraordinario que conduce esta comunicaciou, no he recibido mis pasaportes. Aun cuando no me sean dados, lo que nada tendría de es­ traño después de las incorrecciones en que a cada paso ha incurrido esta cancillería, saldré de esta ciudad el domingo 23 del. presente. Sé por informes privados que los señores Ministros di­ plomáticos del B rasil i del Perú se disponen a ofrecer su mediación en estas circunstancias. A fin de manifestar hasta el último momento el espíritu conciliador que me anima, aceptaré la mediación si los diplomáticos espresa­ dos llegan a ofrecerla; pero a condición de que ella pro­ duzca resultados inmediatos i de que no embarace la acción de mi Gobierno. Pienso, sin embargo, que toda mediación es inútil en el estado a que han llegado las cosas. Lo que ahora se anun­ cia no puede tener otra importancia que la de manifestar con claridad cuál es la política que el representante del Perú cree de su deber adoptar en presencia de este con­ flicto. Dios guarde a Y . S. P. Al señor Ministro de Relaciones Esterioves de Chile.

N.

YIDELA.

Post­scriptwm.—A tiempo de cerrar este oficio he reci­ bido una visita del señor Quiñones, Enviarlo Estraordina­ rio i Ministro Plenipotenciario del Perú. El señor Quiñones no solo me ha dicho que piensa ofre­ cer oficialmente la mediación de su Gobierno, sino que también me ha asegurado que no existe en el ánimo de éste el propósito de terciar en favor de B olivia en su actual contienda con Chile. Me apresuro a comunicar a V. S. esra importante de­ claración, estando para ello autorizado por el señor Qui­ ñones. P.

N.

YIDELA.

ANEXO. (COPIA.)

La Paz, F ebrero 13 de 1879. Señor: Ayer, a la una i diez minutos Р. M., fué entregada en el Ministerio de Y . S. la nota en que esta Legación anuncia su retiro i pide sus pasaportes. A las dos i cuarto Р. M. recibí la adjunta comunicación de Y. S. No p­adiendo contestarla, porque a esa hora ha­ bía ya terminado la misión que desempeñaba cerca de! Excelentísimo Gobierno de B olivia. ni" penuir.o devolverla а V. S. sin observación alguna. Ruego a V . S. que se digne remitirme los pasaportes que ayer le he pedido i aceptar las consideraciones de res­ peto con que tengo la honra de suscribirme su atento i se­ guro servidor. (Firmado.)—P. N. Y i d el a Al Excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de llolivia. —Pre­ sente.

Está c o n f o r m e . — F r a n c i s c o Y a l d e s Y b u c a r a . LEGACIÓN DE CHILE EN BOLIVIA. La Pa.'j, Febrero IT, de 1879.

Señor Ministro: Acabo de recibir mis pasaportes, pero no me pondré en marcha hasta el domingo 23 del presente, porque, como lo anuncio a Y . S. en mi telegrama de hoi, mi salud i la falta de medios de trasporte no me permiten emprender inme­ diatamente el viaje. Adjunto encontrará Y. S. una copia de la nota con que este señor Ministro de Relaciones Esteriores me ha remi­ tido los pasaportes.


G U E R R A D E L PACIFICO.

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Celebraría yo que el señor Ministro cumpliera la amenaza que me hace al terminar su nota, porque de esta manera tendría V . S . la ocasión de manifestarle esplicitamente si esta Legación ha cumplido o no con su deber, a juicio del Gobierno de Chile. Dios guarde a V . S . P. N . VIDELA. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. ANEXO. (COPIA.)

La Paz, a 15 de Febrero de 1879. Señor: Convencido mi Gobierno, en.vista del oficio de esa Legación, de fecha 13 del corriente, que V . S. está resuelto a cortar de hecho toda comunicación con este Ministerio, pues que al devolver la líltima nota que le fué dirijida, espresa V . S. que ha terminado ya la misión que desempeñaba cerca del Gobierno de Bolivia, tengo a bien incluir a V . S. los pasa2iortes que en dicho oficio solicita reiteradamente, haciendo, por mi ¡jarte, a V. S. esclusivamente responsable de los resultados de una ruptura tan violenta, i reservándome, ademas, informar oportunamente al Excmo. Gobierno de Chile sobre el estraño proceder de V . S. en la jestion diplomática que queda aun pendiente. Con tal motivo, me repito de V. S. atento i seguro servidor.—(Firmado.)—EULOJIO D. MEDINA. A S. S. el Encargado de Negocios de Chile en Bolivia.—Presente.

Está conforme.—Francisco Vcddes MINISTERIO

Vergara.

DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Vcdparaiso, Febrero 12 ríe 1879. Con fecha de ayer hemos recibido un parte telegráfico de nuestro Encargado de Negocios en Bolivia, por el cual nos comunica que aquel Gobierno ha espedido un decreto «que rescinde el contrato con la Compañía Salitrera, suspende la lei de Febrero i reivindica salitreras». Es esta la única contestación que han merecido las reiteradas reclamaciones de Chile para que se suspendan sin condición alguna los impuestos que cobran en ese litoral a los chilenos i a sus industrias, i ella no hace mas que agravar la ofensa que se ha inferido a nuestros derechos i la resistencia que se ha opuesto al cumplimiento fiel de un pacto solemne. Mi Gobierno se ha visto, pues, obligado a asumir una actitud que ha querido evitar a toda costa, pero que la conducta del Gobierno boliviano ha hecho absolutamente indispensable. En pocas horas mas el litoral que nos pertenecía antes de 1866, será ocupado por fuerzas de mar i tierra de la república, i V. S. asumirá el cargo de Gobernador Político i Civil de ese territorio. En desempeño de estas delicadas funciones, recomiendo a V . S . que no omita dilijencia para que las personas e intereses de todos los habitantes de ese litoral sean respetados i garantidos, como sucede bajo el imperio de nuestras leyes, a fin de evitar reclamaciones de cualquier jenero que sean i hacer,en cuanto sea posible, simpática nuestra administración anu a los mismos bolivianos allí residentes. El comandante enjefe de las fuerzas, coronel don EmiSotomayor, lleva las instrucciones que adjunto a V . S. en copia i según las cuales debe proceder de acuerdo conV. S. en los casos que ellas determinan. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO FIERRO. Al señor Cónsul Jeneral de Chile en Bolivia.

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE BOLIVIA.

La Paz, Febrero 20 de 1879. Señor Ministro: Tengo el honor de clirijirme a V . E. con el objeto de informarle del jiro irregular que el Encargado de Negocios, señor don Pedro N. Videla, se ha servido dar a la negociación que se inició entre el Excelentísimo Gobierno de V . E. i el mió, sobre el cumplimiento de la lei de 14 de Febrero del 78, aprobatoria del convenio celebrado entre la Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de A n tofagasta i el Gobierno de Bolivia. Dicha negociación ha sido interrumpida ex-abru¡rto con las declaraciones que contienen los oficios de 12 i 13 del corriente del honorable señor Videla: por el primero notifica a mi Gobierno la ruptura del tratado de 6 de Agosto del 74; i por el segundo, que su misión habia terminado. Tales declaraciones, en el estado en que se encuentra el debate, pueden haber sido hechas con instrucciones i autorización del Gobierno de V . E. Por los informes que V . E. debe haber recibido del honorable señor Vicíela, está, sin duda, impuesto de que, habiendo iniciado por su oficio de 2 de Julio del 78 la reclamación respectiva sobre la ejecución de la lei de 14 de Febrero, mi Gobierno, solo por deferencia al de V. E., consintió en diferirla hasta dar la contestación de 13 de Diciembre último, en la qne manifestó palmariamente que el impuesto reclamado tenia su oríjen i era condición necesaria de un contrato particular celebrado entre la Compañía de Salitres i el Gobierno de Bolivia; que, por consiguiente, no era aplicable a él la estipulación del artículo IV del tratado de límites de 1874, que se refiere a casos jenerales i no a hechos que reconocen por causa una convención privada. Con esa contestación ¡irocedió mi Gobierno, obrando lójicamente, a hacer efectiva la lei, dando conocimiento de ello al representante del Gobierno de V. E., en comunicación de 18 de Diciembre pasado. El honorable señor Videla declaró entonces, como sabrá también V . E., a nombre de su Gobierno, roto el tratado de 1874, con cuyo motivo mi honorable predecesor tuvo a bien recordarle, en oficio de 16 de Diciembre, que el artículo I I del tratado complementario de 1875 señalaba el arbitraje como medio ele dirimir las cuestiones de interpretación i abdicación del tratado preindicado: es en esta virtud que el Gobierno de V . E. propuso el recurso del arbitraje. No obstante todo esto, el procedimiento de mi Gobierno ha sido calificado por el representante de V. E. como inusitado e irregular, llegando en el oficio de 8 del corriente hasta a acusarle de haber anulado un contrato perfecto celebrado con un Gobierno constitucional, debidamente autorizado por una Asamblea Lejislativa, olvidando que la lei de Febrero, cuya ejecución habia ordenado mi Gobierno, emana también de otra Asamblea Lejislativa; que al dictarla tuvo en cuenta los antecedentes del contrato celebrado con la Compañía de Salitres, el oríjen i condiciones de la adjudicación gratuita que bajo el nombre de transacción se le hizo de una ostensión de terreno salitrero mui superior al que debe concederse según nuestras leyes i reglamentos respectivos. Encontrándose en este estado la discusión, la protesta de la Compañía contra la lei de 14 de Febrero, que importa una negativa formal a aceptar la aprobación legal del convenio de 27 de Noviembre, obligó a mi Gobierno a pronunciar la rescisión de este convenio, retrotrayendo las cosas al estado de las primitivas concesiones que obtuvo la Compañía, i obró en este sentido ejercitando sus derechos de dominio eminente i los de supervijilancia i tuición que le corresponden res¡jecto a los intereses nacionales. Los fundamentos del acto administrativo de que hago referencia, están claramente consignados en la resolución de 1." del corriente, comunicada a la Legación de Chile en copia


CAPITULO

PRIMERO.

legalizada. La rescisión, cuyo "principal efecto ha sido suspender el cumplimiento de la lei de 14 de Febrero, reclamada por el Gobierno de V. E. como violatoria del tratado del 74, puso término a la reclamación diplomática, -haciendo desaparecer su único fundamento. Si la Compañía no se conforma con esa resolución, puede ocurrir ante los Tribunales de Justicia para hacer valer los derechos i privilejios que pretende haber obtenido. Comunicada la resolución de que se trata al señor Encargado de Negocios de Chile, se negó en conformarse con ella, aduciendo qne el Gobierno de Bolivia habia evitado dar una contestación clara i definitiva, i que desentendiéndose del arbitraje habia abandonado la jestion diplomática i decidido por sí solo en su favor. Partiendo de una base falsa., cual es la afirmación <rde que la Compañía anónima es dueña en propiedad de los terreque en el litoral ocupa i que son lejítimos los derechos que le aseguró la transacción de 27 de Noviembre de 1873,» concluye el honorable señor Videla «que, en virtud del tratado de 1874, no puede imponerse a la Compañía gravamen ninguno de esportacion ni de importación, i que menos se la puede despojar de las salitreras de que está en quieta i tranquila posesión desde cinco años há.» Las propias palabras del honorable señor Vicíela manifiestan al primer golpe de vista que no se trata ya de la percepción de ningún impuesto, sino directa i determinadamente de la cuestión propiedad de las salitreras, que por su naturaleza i sus antecedentes es estrictamente de carácter particular i privado o de derecho interno, i en la que el excelentísimo Gobierno de Chile no puede intervenir directa ni indirectamente, sin menoscabo de la soberanía de Bolivia i sin violación flagrante de las reglas mas comunes del derecho internacional.

del mismo dia al Ministerio, i en el que pidió sus pasaportes, dando por terminada su misión i declarando rotos todos los tratados existentes entre ambas repúblicas. Son notables a este respecto las palabras del negociador chileno, porque revelan tanta intemperancia, como un partido preconcebido en la cuestión que se ajita. No obstante de que veo que las apreciaciones en este orden serán talvez prematuras i podrían llegar a tener un carácter odioso, me permito llamar la atención de V. S. sóbrelas delicadas consideraciones a que dan mérito las declaraciones del representante del Gobierno de V. E. El honorable señor Videla, después de anunciar «que en conformidad con las instrucciones que de su Gobierno tenia recibidas,» habia resuelto regresar a Chile, declara roto el tratado de 6 de Agosto del 74, porque Bolivia no ha dado cumplimiento a las obligaciones en él estipuladas i que renacen para Chile los derechos que lejítimamente hacia valer antes del tratado territorial de 1866, sobre el territorio a que ese tratado se refiere. Para hacer pesar sobre Bolivia la responsabilidad de tal ruptura, no tiene inconveniente en aseverar que mi Gobierno habia propuesto dos veces el arbitraje establecido en el pacto, i las mismas dos veces habia olvidado su propuesta, después de haber sido aceptada por el Gobierno de V. E. No es exacto que el arbitraje hubiese sido dos veces propuesto por mi Gobierno; fué recordado en el oficio de 12 de Enero último, i es el representante de Chile quien lo propuso formalmente en el de 20 del mismo mes. Cuando en el oficio de 6 del corriente se espresó: «que, en caso de suscitarse un nuevo incidente, el Gobierno estaría siempre dispuesto a apoyarse en el arbitraje,» mal pudo proponerse éste para decidir si la rescisión pronunciada era o no legal, puesto que el Gobierno consideraba esta cuestión como de derecho interno i en ese concepto daba por terminado el motivo de la reclamación del excelentísimo Gobierno de Chile. No es justo hacer interpretaciones violentas con el esclusivo objeto de hacer pesar sobre Bolivia la responsabilidad de actos que no puedan imputársele. La verdad i la buena fe deben dominar en toda discusión, cualquiera que sea su objeto.

I en efecto, si el Gobierno de V. E. no puede decidir, sin investirse del poder judicial, que el contrato de 27 de Noviembre importa una transacción, no obstante de que la lei boliviana i la lejislacion universal definen claramente ese contrato; si no puede juzgar en cuanto a la violación de nuestras leyes i reglamentos con las gratuitas i enormes concesiones hechas a la Compañía, .sin causa justificada i sin ninguna ventaja para el pais; si no puede declarar que el contrato que solo por ironía puede llamarse de transacción, es manifiestamente lesionarlo para Bolivia i que fué otorgado con extralimitacion del mandato conferido por el acto lejislativo de 22 de Noviembre de 72, menos puede el Gobierno de V. E. asumir el carácter de parte interesada en este litijio, tomando sobre sí las jestiones, en representación de los intereses de una Compañía anónima establecida i legalizada en Bolivia, para obligar a ésta al arbitraje internacional, previsto en el tratado complementario de 25 de Junio del 75. Nada de esto ha querido ver el honorable señor Videla, i evitando la discusión, cuando mi Gobierno esperaba que seria tranquila i pacífica, se limitó a dirijir el ultimátum que contiene el oficio de 8 del corriente, señalando para su contestación el término perentorio de J¡S horas. Semejante conminatoria, daudo por cerrada la discusión, que recientemente se habia iniciado i que el señor Videla no tuvo a bien aceptar, no puede menos que mirarse como una injuria inferida a mi Gobierno; i V. E. juzgará si ante tal notificación debí o no dar contestación al oficio insinuado. Entretanto, como el correo del esterior trajo noticias alarmantes respecto a aprestos de guerra que se hacen en esa república i a la mira hostil eme la propia prensa de Chile atribuye a la permanencia del blindado Blanco Encalada- en la bahía ele Antofagasta, comuniqué al honorable señor Vicíela la declaración que contiene el oficio de 12 del corriente, que en copia legalizada me permito pasar a manos de V. E., reiterando su tenor i solicitando una -declaración franca i leal respecto a hostilidades próximas, que se dice prepara el Gobierno de V . E. sobre las poblaciones pacíficas e inermes del litoral boliviano. El honorable señor Videla eludió la contestación al insinuado oficio de 12 del corriente, por la casual circunstancia de haberlo recibido poco después que remitió el suyo <

TOMO

1-9

41

Desgraciadamente i forzoso es tener que consignar que, desde que se inició la cuestión con la Compañía anónima de Salitres, el excelentísimo Gobierno de Chile formuló su primera reclamación con la amenaza de la ruptura del tratado de 1874. El honorable señor Videla ha añadido a esta declaración, como ya lo he hecho notar, otra aun mas grave, retrotrayendo los derechos territoriales de ambas naciones limítrofes al estado anterior al pacto cesionario de territorio, que una dominación ominosa para Bolivia otorgó a Chile en 1866, en los momentos de haberle prestado alianza en la guerra con España, sin beneficio alguno para ella i otorgándole mas bien tres grados jeográficos de su litoral en el Pacifico. La anulación de dicho tratado cesionario del 66, lejos de menoscobar los derechos de Bolivia, produciría el efecto necesariamente estricto, en el derecho internacional, de volver al utipossidetis de 1870, según el que corresponde a Bolivia toda la parte comprendida en su litoral i territorio de Atacama, desde los límites setentrionales del desierto, en el rio Loa, hasta el grado 27, en el que únicamente comenzaba el territorio de Chile antes del referido tratado que le dio tres grados jeográficos al Sur del desierto. Como del jiro dado a la cuestión de la Compañía de Salitres se puede presumir el designio de nuevas desmembraciones del territorio de Bolivia, en virtud de las dificultades que presentan los pactos celebrados, cumplo con el solemne deber de declarar que ni Bolivia ni su Gobierno consentirán j a mas en el triunfo de la política absorbente i perturbadora que se atribuye al Gobierno de V. E., por el hecho de hacer snrjir de una cuestión económica i de importancia subalterna, que corresponde al derecho público interno, la gravísima declaración de la ruptura de todos los tratados


G U E R R A D E L PACIFICO.

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celebrados entre Chile i Bolivia, sin esceptuar ni el de límites que, según los principios del derecho internacional, queda subsistente, aun en el estado de guerra declarada i realizada. Ya que toco este punto, permítame V. E . manifestarle lo estraño que lia sido para mi Gobierno encontrar en los oficios del honorable señor Videla amenazas de guerra i conquista,-que no se esplican entre dos pueblos íntimamente unidos como Chile i Bolivia, por sus relaciones comerciales i de fraternidad. La conquista, sin el uso de la guerra, que es imposible entre dos potencias de las que la una es marítima i la otra por su naturaleza jeográfica es-, trictamente mediterránea, hasta llegaría a ser ridicula i carecería de gloria i de honor para Chile. La escuadra chilena puede ocupar sin ninguna resistencia las poblaciones indefensas del litoral boliviano; pero ese acto de guerra, que no importaría sino el escandaloso abuso de la fuerza, no resolvería ninguna cuestión territorial; i si Chile quisiera resolver el problema de la agresión, regular i decorosamente, tendría que buscar el poder que quiere combatir en el seno mismo donde reside la vida nacional. La victoria entonces le seria imposible. No dudo que el excelentísimo Gobierno de Chile se servirá prestar seria atención al informe anterior i que en beneficio de ambos países tratará de dar una solución pacífica i satisfactoria al desacuerdo pendiente; i esperando que V. E . quiera hacerme conocer el pensamiento de su Gobierno en este orden, tengo el honor de ofrecerle las espresiones de consideración con que soi de V. E . mui atento i seguro servidor. EULOJIO D. MEDINA. El Ministro de Relaciones Esteriorcs de Bolivia, al Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

XIVLA CUESTIÓN BOLIVIANA ANTE

LOS

HECHOS

I

LA

HISTORIA.

Llegan para las naciones, como para los individuos, momentos de verdadera sorpresa, de confusión, de vértigo. Tal es en estos momentos la situación de los ánimos en Chile. Cual la nave que azotada por el huracán se estremece, vacila i cruje como si sintiera desprenderse todas sus articulaciones, así el pais anheloso, intranquilo i sospechoso, recela ver en cada acontecimiento el jérmen de un conflicto, i el recelo perturba todas las fibras de su espíritu. Escapado apenas, i no sin una cruel i dolorosa lucha, a los azares de una guerra dolorosa. vese en estos momentos a una nación, con cuya gratitud mas que fraternidad debíamos i teníamos derecho de contar, preparar alevosamente crueles golpes con cuya impunidad se contaba por desgracia demasiado falazmente. En estas circunstancias, como es natural, el cerebro de los individuos i de las naciones mismas se conjestiona, la indignación sube en borbotones al corazón, i las mas amargas quejas se exhalan i ocupan el lugar de la cordura i de la fría reflexión. ¿Qué estraño tiene, de consiguiente, que la prensa i la opinión, al saber i tener noticia de los conflictos diplomáticos con Bolivia, haya sencillamente condenado esos acontecimientos i sus cansantes sin examinarlos a fondo? Un instinto jevieroso habría bastado para que la nación que lioi provoca a Chile, tan injusta como alevosamente, hubiera retardado por lo menos su reclamo, o mejor dicho su agresión. Se sabia que en esos mismos instantes paseaban por sobre nuestro puro cielo nubarrones de rayos i tempestad. Quizás se contaba con esto mismo para anonadar mas fácilmente a una nación que, la historia lo atestigua, no ha rehusado jamas ofrecer como tributo fraternal a sus hermanas, no solo su fortuna, sino lo mas precioso de su sangre.

Felizmente, la tempestad se ha disipado en parte, i la calma vuelve paulatinamente a ocupar el lugar que habia desalojado en los espíritus i en la opinión. Es justo entonces, i no solo justo sino conveniente, que corrido ya el telón de boca sobre las escenas del drama arjentino, la antorcha de la verdad pasee su poderosa i fuljida luz sobre los acontecimientos conocidos de muipocos que han sido fuente i oríjeu de las actuales complicaciones con el Gobierno boliviano. Haciendo, como es nuestro deber, a la opinión sensata e ilustrada de ambos países i de la América en jeiieral jueces de la contienda, vamos a entregarles por de pronto unas cuantas pajinas de descarnada pero irrefutable historia. Los hechos i los documentos tienen por ahora la palabra. I. El año 1856, un navio de guerra chileno, llevando a su bordo una espedicion científica destinada a esplorar el desierto de Atacama, partía de Valparaíso. Después de lijeras incursiones en esos áridos e incultos territorios, la espedicion regresaba a Chile, oprimidos su ánimo i espíritu por una triste decepción. Las riquezas minerales i naturales cuya revelación se deseaba o se aguardaba, se habían ocultado a los ojos de los esploradores. La ciencia habia pronunciado su anatema. El desierto era digno del abandono de la naturaleza i de los hombres. Pero lo que la mirada de la ciencia no habia logrado descubrir, debía hacerlo la tenaz paciencia i empeños del industrial. El desierto avaro guardaba sus misteriosos encantos para los amantes constantes i tenaces. Diez años después de. la espedicion científica, dos osados industriales emprenden de su propia cuenta una espedicion al interior del desierto. Mediante sacrificios i privaciones sin número, logran al fin adquirir la certidumbre de la existencia de sustancias inorgánicas en el desierto. Fuertes con este presentimiento, que es la fe de las grandes convicciones, los espedicionarios se dirijen al jefe de la administración Melgarejo—que entonces dominaba en Bolivia—don Mariano Donato Muñoz, i obtienen de él, por decretos de Setiembre 18 de 1866 i de Julio 30 de 1867, las siguientes concesiones: 1. Cinco leguas cuadradas continuas para esplotar en ellas el salitre i bórax; 2. ' Cuatro leguas cuadradas destinadas a trabajos agrícolas. Estas concesiones no eran, sin embargo, absolutamente gratuitas. Los concesionarios debían habilitar la caleta denominada de San Mateo, i construir en ella un muelle permanente de propiedad del Estado i destinado al uso público. Después de obtener, por decreto de 30 de Julio de 1867, próroga del año otorgado primitivamente para la planteacion de las faenas, se dio en los dias 13 i 14 de Julio de 1868 posesión judicial i solemne, con las formalidades legales, i por medio de escrituras públicas que se encuentran archivadas en Cobija, posesión a los concesionarios de los terrenos cedidos. a

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Modificada un tanto, dos años mas tarde, la primitiva sociedad, un decreto espedido por el Gobierno de Bolivia -en Consejo de Gabinete (equivalente a nuestro Consejo de Estado), con audiencia del fiscal de la república, concedía a la Sociedad Esplotadora del Desierto ele Atacama, que así se llamaba, por decreto de 5 de Setiembre de 1868, i bajo la condición del pago previo de una patente de 10,000 pesos que se hizo efectiva, privilejio esclusivo de 15 años para la esplotaciou i libre esportacion de los salitres en el desierto de Atacama. Junto con esta concesión, i con las mismas formalidades, se otorgó a los mismos privilejio para la construcción de una via carretera en el desierto.


CAPITULO P R I M E R O . Como compensación, el Estado exijia el establecimiento de postas cada seis o siete legxias, con aguadas i habitaciones ; tráfico forzoso de ocho carretas arrastradas por muías, i, por último, la cesión de todo esto a la nación al cabo de un período de quince años. Durante este mismo término, la Sociedad Explotadora tenia derecho esclusivo para esportar e internar, libre de todo impuesto, todos sus instrumentos i las sustancias metálicas que pudiera estraer de una legua de ancho del terreno que igualmente se le concedía en toda la lonjitud del camino, al lado que elijiera la Compañía. En caso de establecer un ferrocarril, el término del privilejio se estendia hasta cuarenta años. II. Tales son los antecedentes en virtud de los cuales la Compañía, después de transformaciones industriales, se proveyó de mi capital que le permitió cumplir jior su ¡jarte, i a costa de valiosos desembolsos i no menos costosos sacrificios, sus especiales obligaciones. De esta manera fué como se construyó el valioso- muelle que hoi posee el comercio de Antofágasta; se abrió el camino carretero cpie, dotado de vehículos, postas i aguadas, atraviesa treinta leguas del desierto, que se cedió voluntariamente al Gobierno de Bolina con todos sus adlierentes, en Setiembre 15 de 1870; i, por último, se introdujeron los cuantiosos capitales que han hecho de la laboriosa e iudustrial población de Antoíágasta un verdadero emporio, una rica colmena, en vez de la árida peña que antes existia. ¿Cuál lia sido la retribución del Gobierno de Bolivia ante estos sacrificios? El pais va a verlo. III. En 1800, a la fecha de la iniciación de los primeros trabajos, el pais recuerda que Bolivia estaba bajo la dictadura de Melgarejo. Fuere cual fuere el oríjen de esa administración i los medios por los que hubo alcanzado el poder, la industria i los capitales estranjeros no teniau para qué investigarlo. Según las mas rutinarias doctrinas del derecho de jentes, había allí un Gobierno constituido que hacia gala de gobernar sujeto a la lei, i que ofrecía su amparo a todos los industriales de buena fe. Ese Gobierno tenia sus empleados, su congreso, sus tribunales; estaba reconocido por las demás naciones; podia i debía creerse en su honorabilidad i buena fe. La Compañía pactó con él. Poco después, una convulsión política lo trajo a tierra. Este suceso no es, desgraciadamente, nada estraordinario ni fenomenal en la tierra de Bolívar. Pero sí lo fueron sus consecuencias. La administración que sucedió al Gobierno Melgarejo se propuso reaccionar contra esa administración, i la mejor manera que escojió para el logro de sus propósitos, fué borrar, como en una pizarra, todos los actos de su antecesora. Como era lójico, un congreso la secundó. No obstante respetuosas i fundadas reclamaciones i el envío de un comisionado especial, sagaz i discreto, el Gobierno de Bolivia concedía privilejios que estaban en pugna con los anteriormente otorgados, i, como si esto no fuera aun suficiente, dictaba un decreto supremo con fuerza de lei, que en su artículo 12 disponía literalmente lo que sigue:— 'Quedan de hecho nulas i sin ningún valor las concesiones de terrenos salitreros i de boratos que hubiese hecho la administración pasada,, declarándoseles el derecho de retracto a los que las hubieren obtenido, siempre que en los nuevos remates pretendiesen la adjudicación." Tales hechos no se comentan. Si la pasión política puede hacer comprender, sin jamas esensar, las exajeraciones violentas del odio, jamas puede penetrar con sacrilega i profana mano en el santuario de las transacciones celebradas al amparo de la fe pública de una nación o de un Estado.

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El pais que esto hace deja lógicamente ele figurar como tal en el rol de las naciones honradas, i si se quiere, civilizadas. Los industriales perjudicados protestaron, i sus protestas encontraron, justo es decirlo, eco en el pecho de algunos notables i honrados bolivianos. El Gobierno chileno se hizo un deber en prestar su patrocinio a esas protestas, i el mismo Ministro de Bolivia residente en Chile, señor Bustillo, las apoyó en nota dirijida al señor Corral, Ministro de Relaciones Estcriorcs en esos dias. Este funcionario, a su turno, respondía a su enviado el señor Bustillo en nota del 16 de Enero, que «su Gobierno, sin apartarse de los principios que ha sentado, i sin derogar la, prescripción del referido artículo, siempre ha tenido el ánimo de esceptuar sus efectos equitativamente, previo conocimiento de causa i por medio de resoluciones particulares a aquellos concesionarios que hubiesen llevado a efedo su privilejio, que tengan capitales comprometidos en él i que hayan efectuado mejoras i adelantos en beneficio del pais en las empresas que hubiesen acometido.» A tales promesas el Gobierno boliviano oponía sus actos. Las leyes de 7 i 12 de Agosto de 1871, dictadas por la Asamblea de Bolivia, no solo contenían modificaciones sustanciales en el sistema de medidas dominantes en el pais, sino que reducían de 40 a 15 años el plazo concedido a la Sociedad para la csplotacion del salitre, i por último, disminuían considerablemente el espacio mismo de esa csplotacion, dejándolo reducido de los límites del departamento de Cobija a un paralelógramo de 15 leguas de altura, medidas desde el grado 24 de latitud Sur en dirección al Norte i 25 leguas de Occidente a Oriente. Una protesta de los perjudicados por tan monstruosas e injustificables restricciones, solo recibió del Gobierno de Bolivia la siguiente testual i característica providencia : «Estando definido este asunto por parte del Gobierno, por el supremo decreto de 13 del actual, devuélvase al presentante para que haga, lo que viere convenirle.» IV Deseosos, sin embargo, los socios de la Compañía de Antofágasta de remover, a costa de no importa qué sacrificio personal, todo obstáculo que pudiera crear la sombra de una disidencia entre Chile i Bolivia, se prestaron gustosos, si puede decirse, al cercenamiento de privilejios tan duramente adquiridos, i elevaron al Gobierno una propuesta por la que hacían importantísimas i valiosas concesiones. Esa propuesta no tuvo ni los honores ni la cortesía de ima respuesta. Fué entonces cuando los socios de la Compañía de Salitres de Antofágasta, fatigados de esta larga c inútil viacrucis, pidieron en 1872 la ayuda del Gobierno chileno polla interposición de un reclamo diplomático. El reclamo diplomático tuvo lugar, en efecto, pero ello no impidió el que la Asamblea de Bolivia que funcionaba en esa época, redactara i sancionara una lei que, tratando de los reclamos contra el Estado, consignaba bajo su artículo 2.°, parte 1. , un artículo que espresaba que «se autorizedla, al Ejecutivo para transar sobre indemnizaciones i otros reclamos pend-ientes en la, actualidad contra, el Estado, ya sea por na.ciona.les o estranjeros.» a

V. Los socios de la Compañía de Salitres, en vista de esta disposición, sin desandar lo andado, se encaminan de nuevo hacia la morada de la administración, llevando en sus manos una propuesta de transacción. El Gobierno boliviano la toma, la examina, la discute, i después de serias i detenidas deliberaciones, espide en Sucre, con fecha de Noviembre 27 de 1873, el siguiente decreto:


GUERRA D E L PACIFICO.

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«Vistas en Consejo de Gabinete las bases de transacciones propuestas por el señor Belisario Pero, como representante del Directorio de la Sociedad anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, i considerando que la espresada Sociedad habiendo obtenido en 2 de Setiembre del 68 i 13 de Setiembre del 70 la concesión de esplotar i esportar ilimitadamente los salitres del litoral, i en el concepto de que su privilejio se hallaba fuera del alcance délas de 9 i 14 de Agosto del 71, que anidaron todos los actos i concesiones de la administración Melgarejo, solicitó ante el Gobierno su continuación; que el Gobierno espidió, en consecuencia, la resolución de 13 de Abril de 1872, restrinjiendo en algunos puntos la espresada concesión, i ratificándola en los demás por motivos especiales que se espresan en la misma; que la Compañía de Salitres ha propuesto e insistido posteriormente en la modificación de la mencionada resolución presentando algunas combinaciones de arreglo definitivo que no han sido aceptadas; que la que ha presentado últimamente, conocida ya i examinada en proyecto, tiende a conciliar los intereses de dicha Sociedad con los de la Empresa del Ferrocarril de Mejillones i con los de otros industriales que se dedican a la esplotacion de salitres i demás sustancias inorgánicas, haciendo desaparecer la onerosa adjudicación de una zona considerable de terrenos de propiedad fiscal; considerando, finalmente, que la Compañía de Antofagasta puso ya en esplotacion las salitreras del Salar del Carmen i descubrió las de Salinas antes de la promulgación de los decretos de 8 de Enero i 31 de Diciembre de 1872 que determinan las condiciones necesarias para la adquisición i laboreo de materias inorgánicas, SE ACEPTAN, POR VÍA DE TRANSACCIÓN, I EN USO DE LA AUTORIZACIÓN QUE LA LEÍ DE 22 DE N O VIEMBRE DE 1872 CONFIERE AL PODER EJECUTIVO, LAS OCHO BASES CONTENIDAS EN LA ANTERIOR PROPOSICIÓN, QUEDANDO NULOS I SIN NINGÚN EFECTO LOS ACTOS ANTERIORES QUE ESTÁN EN OPOSICIÓN CON ELLAS.

»En su virtud i previa notificación del señor Pero, procédase a la estension de la respectiva escritura.—Ballivian. — Mariano Bctptista. — Daniel Calvo. •— Mariano Ballivian.—Pantaleon Dalence.» Este decreto, previa la consulta del Consejo de Gabinete, se redujo a escritura pública, i firmado por las partes contratantes, se archivó ante el notario de Sucre, don J. Félix Oña, en Setiembre 29 de 1873 i se insertó con la transacción en el Boletín de Leyes. VI. I bien: ¿cuáles eran las bases que merecieron la aprobación del Gobierno boliviano? Las siguientes: 1. En vez del paralelógramo adjudicado por el decreto de 1872, la Compañía solo podia esplotar las salitreras en trabajo llamadas del Carmen i la parte de las denominadas de Salinas que cabia dentro del mismo paralelógramo; 2. En compensación de esta pérdida de terreno se daban a la Compañía 50 estacas de salitre en las Salinas i fuera del paralelógramo indicado; 3. Cada estaca estaba sujeta al impuesto anual de cuarenta pesos, patente invariable i que no podia ser aumentada durante el tiempo que durase la concesión; 4. Por quince años, contados desde el 1.° de Enero de 1874, la Compañía tiene el derecho de esplotar libremente i espertar por Antofagasta los depósitos de salitre que se le han concedido, «libres de todo derecho de esportacion i de cualquiera otro gravamen municipal o fiscal.,» Las dermis estipulaciones se refieren a la construcción del ferrocarril. a

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VIL La transacción de que acaba de hablarse, hecha irrevocable por el consentimiento mutuo i con la fuerza de cosa juzgada para ambos contratantes, fué, en cumplimiento de una cláusula del convenio que ordenaba se diera cuenta

a la PRÓXIMA LEJisLATURA, puesta e n conocimiento de la Asamblea de 1874 por el señor Ministro de Hacienda con estas testuales palabras: cdüfilbourne, Clark i Ca., subrogada por la Compañía de Salitres. Las reclamaciones de esta c a s a , de que se informó en 1872, han sido también transijidas bajo condiciones que se resumen en la convención de 27 de Noviembre de 1873. Los representantes de la c a s a mencionada las han aceptado. QUEDA ASÍ DEFINIDA UNA CUESTIÓN ODIOSA QUE POR LARGO TIEMPO HA COMPROMETIDO ANTE LA OPINIÓN LA PROBIDAD DEL GOBIERNO, TENIENDO PENDIENTE DE SU DECISIÓN LA SUERTE DE LOS GRUESOS CAPITALES QUE LOS EMPRESARIOS DESEMBOLSARON PARA ESTABLECER EN EL D E SIERTO DE A'TACAMA LA INDUSTRIA SALITRERA EN GRANDE

ESCALA. Derogando aquellas adjudicaciones impropias de zona del territorio nacional, el Gobierno ha ratificado la adjudicación de las salitreras del Sedar del Carmen, que la sociedad esplotaba desde la inauguración de los trabajos, i le ha concedido cincuenta estacas en el depósito de las Salinas descubiertas por la misma. Le ha permitido, ademas, prolongar su ferrocarril hasta ese punto con la calidad precisa de no poder emplearlo sino en el trasporte de su propio salitre.» La Asamblea Nacional de Bolivia leyó esta declaración, i durante cuatro años no la encontró digna de la menor censura ni de la mas lijera observación. VIII. Un año después Bolivia i Chile, por el intermedio del señor Walbcr Martínez, celebraban un tratado que debia cimentar sobre sólidas bases las buenas relaciones entre ambos paises, i alejar entre ellos hasta la mas tenue sombra de desintelijencia. Después de ceder Chile a beneficio esclusivo de Bolivia todos los derechos aduaneros que podían corresponderle por internación de mercaderías en Mejillones, solo reclamó para sus nacionales las garantías que todo país civilizado se apresura a conceder a los que llevan a su territorio capitales, industria, laboriosidad i trabajo. Esas garantías se consignaron en el artículo 4.° del tratado bajo esta forma: «Art. 4.° Los derechos de. esportacion que se impongan sobre los minerales esplotados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes, no excederán la cuota de la que actualmente se cobra; i LAS PERSONAS, INDUSTRIAS I CAPITALES CHILENOS NO QUEDARÁN SUJETOS A MAS CONTRIBUCIONES, DE CUALQUIERA CLASE QUE SEAN, QUE A

LAS QUE AL PRESENTÍ? EXISTEN. La estipulación contenida

en este artículo durará por el término de 25 años.» ¿Se concibe promesa mas esplícita, estipulación mas clara i terminante? IX.

Como era natural, ambos paises dieron al tratado i sus cláusulas la fe que se merecen i requieren los hombres i los paises dignos i honorables. I bajo la presión de estos sentimientos justos i lejítimos, la industria i los capitales chilenos afluyeron en considerable, número al territorio i a. los puertos de Bolivia, derramando en ellos profusamente el oro i el trabajo. La Compañía de Salitres, que habia sido el Colon de esa América, no se dejó sobrepujar, e invirtiendo en el ensanche de sus propias operaciones i en la ventaja i comodidad de sus operarios i de la población, el fruto de su trabajo, llegó a introducir en la negociación un capital que, según mis modestos cálculos, no bajará de la suma de cinco millones de pesos. Escuelas, muelle, caminos, casas, medios de movilización marítimos i terrestres, afluencia de población, de nuevas industrias i negocios, tales han sido los frutos de la obra de esa Sociedad, hoi embargada, apremiada i perseguida por los mismos a quienes vino a traer los dones de la fortuna i del trabajo.


CAPITULO PRIMERO.

X. Pero mientras el industrial i el peón chileno trabajaban, los hombres públicos de Bolivia complotaban en silencio su estorsion i su ruina. De esta manera fué como, por no ceder a instigaciones de que no es momento por ahora el ocuparse, en Febrero de 1878 i con un aparato hasta cierto punto teatral de sijilo i de sorpresa, la Asamblea Constituyente exhuma de su tumba de cuatro años la transacción aprobada por el ejecutivo, la adorna, la sienta en su barra, i sin ningún j é nero de consideración ni respeto le tributa el homenaje de una aprobación postuma o retroactiva por la lei que va a continuación: «ARTÍCULO ÚNICO.—Se aprueba la transacción celebrada por el Ejecutivo el 27 de Noviembre de 1873, con el apoderado de la Compañía anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a condición de hacer efectivo como mínimum un impuesto de diez centavos en quintal de salitre esportado. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para su ejecución i cump limiento. La Paz, Febrero 14 de 1878.—R. J. BUSTAMANTE, presidente.—Samuel Velasco Flor, diputado secretario.— Abclon S. Ondarza, diputado secretario. CASA DEL SUPREMO GOBIERNO.

La Paz, a 23 de Noviembre de 1878. Ejecútese.—(Gran sello del Estado.)—H. DAZA. El Ministro de Hacienda e Industria.—MANUEL J. S A L VATIERRA.»

XI. ¿Cómo, bajo qué pretesto, por'qné fundamento, la Asamblea de 1878 se ocupaba de asuntos que, según la práctica constitucional i parlamentaria, ademas de la letra misma del tratado, debían ser i eran en realidad de la incumbencia esclusivadel Congreso de 1874? ¿Le correspondía la reparación de una omisión del anterior Congreso? De ninguna manera. La lei de Diciembre de 1872, que autorizó al Ejecutivo paratransijir, esjiresaba a la letra que «.se autorizaba al Poder Ejecutivo para transar sobre indemnizaciones i otros reclamos pendientes en la actualidad contra el Estado, ya sea por nacionales o estranjeros, i para acordar con las partes interesadas la forma mas conveniente en que habrán de llenarse sus obligaciones resjjectivas, lgg° DEFIRIÉNDOSE ESTOS ASUNTOS SOLO EN CASO DE NO A V E NIMIENTO A LA DECISIÓN DE LA CORTE SUPREMA, CON CARGO DE DAR CUENTA A LA PRÓXIMA ASAMBLEA.»

Como se ve, la obligación de elevar los convenios o los asuntos al conocimiento de los tribunales o del Congreso tan lejos de ser absoluta, es condicional i relativa; si hai litijio, hai consulta; si hai avenimiento, tiene autorización suficiente para obrar por sí solo. Nada autoriza ni a la Corte ni a la Asamblea para iumis- • cnirse en un negocio en que las partes estáu de acuerdo. ¡I bien! el avenimiento, que fué un hecho desde el principio, mereció los honores de una transacción que, convertida en lei para los contratantes por su inscripción en un archivo público, lo fué también para la nación entera por su publicación c incorporación en el Boletín de Leyes, en la pajina 220 del tomo correspondiente al referido año. ¿Qué efecto, pues, pueden surtir, deque oríjenlegal proceden las atribuciones que ha pretendido ejercer la Asamblea de Bolivia por su lei de 1878, cuya ejecución se ordenó por decreto de 23 de Febrero del mismo año? ¿Cómo se quiere dar a esa lei, contra las reglas de jurisprudencia universal, efecto retroactivo, no solo imponiendo un impuesto para lo futuro, sino también validándolo en lo pasado? ¿Cómo se decreta una exacción de 90,000 pesos fundada

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en antecedentes que rechazan, no ya los mas rutinarios principios de jurisprudencia, sino hasta la razón i el buen sentido? XII. Pero no son estos los únicos antecedentes. Los altos poderes priblicos han rechazado ya en otras ocasiones impuestos semejantes. En 1875 la Municipalidad de Antofagasta se dirijió al Presidente del Consejo de Estado pidiendo se impnsiera a la Compañia de Salitres una contribución municipal de tres centavos por quintal de salitre esportado. Esa pretensión pasó en informe al Concejo Departamental de Cobija, i esta corporación, presidida por el señor Reyes Ortiz, actual Ministro de Hacienda, rechazó la solicitud municipal, consignando literalmente en su informe «que la pretensión municipal estaba en contradicción con el artículo J¡.° déla transacción celebrada entre el Supremo Gobierno i la Compañía, en 27 de Noviembre ds 1873, en la que estipula que el salitre que esporte queda libre de todo derecho de esportacion i de cualquier otro gravamen fiscal o municipal»; añadiendo que «también pugna con el tratado vijente con Chile, por el que no pueden cobrarse en el litoral nuevas contribuciones.» Estos fueron los fundamentos en virtud de los que, por decreto de 27 de Agosto, se declaró ilegal la contribución que se trataba de establecer. XIII. Así las cosas, el Gobierno de Chile apoyó, por" nota del Encargado de Negocios de esa nación, el señor Videla, el reclamo iniciado por la Compañía. Esa nota iba fechada en Julio. El Gobierno boliviano la dejó abandonada i sin respuesta, i solo vino a recordar que pesaba sobre él ese deber cuando, xior oficio de Diciembre, pone en conocimiento del enviado chileno que «considerando los perjuicios que recibiría el país si se prolongase la suspensión transitoria del impuesto sobre los salitres que esporta la Compañía de Antofagasta, el Ministerio de Hacienda ha ordenado con la misma fecha a las autoridades del litoral que hagan efectivo dicho impuesto, conforme a la lei.» Así, pues, miéutras el Gobierno de Chile, tímido i vacilante, no osaba, a pesar de asegurárselo testigos i testimonios fidedignos, creer que el boliviano i)retendiera romper pactos internacionales i privados, éste, difiriendo maliciosamente la respuesta a una nota durante ocho meses, preparaba mañosa i sijilosameute el alevoso golpe en con-' tra de los que, ademas de la garantía de un contrato particular, tenían como escudo i salvaguardia la palabra de nación solemnemente empeñada por el Gobierno boliviano al Gobierno de la repiiblica chilena. XIV. Se ha dicho mas arriba que los planes del Gobierno boliviano en contra de las industrias i capitales chilenos no eran un misterio. Tal es la verdad. Ya en Noviembre del año vencido, la Cancillería chilena tenia en su poder datos verídicos e incontrovertibles relativamente a la existencia del plan qne con bien poca astucia i finura había concebido el Gobierno de La Paz. En esa época era también cuando, con un lujo de moderación que es el oríjen i causa de todo lo que ocurre, el Ministerio chileno, desentendiéndose aun de no pocos accidentes alarmantes, prevenía al Embajador de Chile hiciera oír la voz de la razón i los acentos de la justicia al G o bierno boliviano. Empero, esa moderación i esa prudencia no recibían por respuesta sino la mas cruel de todas las burlas. El Gobierno de Bolivia, que aparentemente parecía ceder a los razonamientos del de Chile, se escusaba, sin embargo, con la inobediencia de sus subalternos, i mientras


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G U E R R A D E L PACIFICO.

aparentaba negociar i prestar oido atento a una discusión tranquila i jjacífica, enviaba, sin embargo, por el mismo correo, perentorias órdenes de embargo i prisión contra los industriales chilenos. Procedimientos iguales no lian tenido sino un modelo, i la nación que los observó lia merecido del mundo i de la historia el calificativo de pérfida. XV. En tal situación, la paciencia i la tolerancia habrían estado en complicidad con la burla hecha a la ¡¡alabra i a las amonestaciones de Chile. País serio, debía obrar con dignidad i con entereza, i así lo ejecutó. Impuesto de lo que ocurría, el Gobierno chileno ordenó a su enviado hiciera comprender al de Bolivia que los actos por él ejecutados i en via de ejecución, envolvían precisa i fatalmente la negativa de derechos solemnemente reconocidos por un pacto internacional que de esta manera quedaba roto i violado. En una nota que por la elevada entereza i dignidad de sentimientos i lenguaje hace honor al Gobierno en cuyo nombre se habla i al plenipotenciario que la firma, el señor Videla llenó cumplida i satisfactoriamente la difícil misión que se le había encargado. «La ^comunicación de V. E., dice en esa nota el señor Videla, destruye todas las espectativas de una solución tranquila i conciliadora i cierra el paso a toda discusión. Por mi parte, señor Ministro, dejo testimonio de que en la jestion de este asunto, descansando en la evidente justicia del reclamo que he hecho a nombre de mi Gobierno, no he perdonado esfuerzo para arribar a un desenlace prudente i tranquilo. Agotados estos medios i en presencia del oficio de V. E., fecha de hoi, que tengo a la vista, cumplo con el solemne i doloroso deber de declarar a V. E., a nombre de mi Gobierno, que la ejecución de la leí que grava con un impuesto a la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Autofagasta importa la ruptura del tratado de límites de 6 de Agosto de 1874, hoi vijente entre Chile i Bolivia, i que las consecuencias de esta declaración serán de la esclusiva responsabilidad del Gobierno de Bolivia.» XVI. Tales son los antecedentes de lo que se denomina en estos momentos, simple i vagamente, cuestión boliviana, imperfectamente conocida i apreciada, o mas bien mirada bajo el triste reflejo que despiden en estos instantes otras cuestiones del mismo o semejante carácter. Por esta rápida i descarnada reseña, el país vendrá, sin embargo, a conocer los matices de esta cuestión, i de parte de quién están la razón, la justicia i el derecho. Por ahora, al observar el contraste palpitante entre la conducta i móviles de la Sociedad de Salitres de Antofagasta i los poderes públicos de Bolivia, estamos ciertos de que la opinión ilustrada i sensata no dejará de aplicar a la última el fallo del ilustre Montesqnieu: «Toda nación perezosa es déspota, que los que no trabajan se miran como soberanos de los laboriosos. Examinad todas las naciones i veréis que en la generalidad el despotismo, el orgullo i la pereza marchan conjuntamente a la par.» X. X. X. Febrero de 1879. EL DESIERTO DE ATACAMA I CARACOLES. (Traducido para El MERCURIO. )

En el interesante periódico Le Tour du Monde, que se publica en Paris bajo la dirección de M. Eduardo Charton, encontramos la interesante narración de un viaje al desierto, hecho por M. A. Bresson, injeniero que en el mes de Marzo de 1870 formó parte de una comisión, mitad

científica, mitad financiera, encargada de estudiar los depósitos de Imano i los yacimientos metalíferos del litoral de Bolivia. Desjiues de terminada esta comisión i de permanecer algún tiempo en Valparaíso, M. Bresson fué comisionado en 1872 ¡jara levantar un plano para un proyecto de ferrocarril a través del desierto, i entonces tuvo oportunidad de entregarse a una esploracion completa i minuciosa del desierto, que duró liasta'fmes de 1874. Sus datos merecen, pues, completa fe i su narración está llena de interesantes observaciones. Por eso hemos entresacado de ella los hechos mas importantes, seguros de que nuestros lectores tendrán una lectura amena, instructiva i llena de actualidad. Cobija. Las destilaciones de agua de mar.— La sequía del desierto.

Cobija, llamada con frecuencia Puerto Lámar, es la cabecera de Prefectura del litoral de Bolivia, i, por consecuencia, la residencia de las autoridades. Es una ciudad relativamente elegante i mucho mas limpia que las pequeñas ciudades análogas del litoral peruano. La rada es, desgraciadamente, mala; los arrecifes que encierra hacen difícil su acceso, i los desembarques son a menudo peligrosos. En la playa notamos establecimientos de una naturaleza completamente particular: son destilaciones que desembarazan el agua del mar de las materias salinas que contiene, a fin de que la población de Cobija tenga agua potable a su disposición. Desde nuestra llegada, la vista de esas destilaciones' nos revelaba la plaga que azota a toda esta rejion i que hasta el presente ha impedido su desarrollo. Esa plaga terrible es la falta de agua dulce. Mas tarde debia yo mismo constatar bajo todos sus aspectos las consecuencias desastrosas de esa sequía casi absoluta. fllejilloiies. Hermosura de la bahía.—Tranquilidad del mar.—Primeros proyectos de transformación del país.—Clima.

En Mejillones fuimos perfectamente recibidos por el Cónsul italiano, i desde el día siguiente por la mañana nos trasladamos a las huaneras, situadas en una península que limita por el Sur la bahía de Mejillones. Mejillones está lejos de ser, al primer golpe de vista, una estadía seductora. Veinticuatro horas después, todos mis compañeros de comisión se trasladaron a Valparaíso, dejándome solo en Mejillones con siete cajones de reactivos i de instrumentos para estudiar a mis anchas los luíanos i minerales que me rodeaban. Yo no esperaba este desenlace, i desde luego me sorprendí de encontrarme así aislado en un puerto de Bolivia, entre dos inmensidades desiertas: de un lado el océano, sin una vela, i del otro una llanura de arena, sin una habitación, sin un árbol... Pues bien: apesar de todo lo que en apariencia podía haber de entristecedor en esa morada, ofrecía un interés real, i fué allí donde poco a poco jermiuaron en mí los pensamientos de, porvenir i los proyectos de vastos trabajos que mas tarde ocuparon mi espíritu i lo llenaron por completo. En lugar de esa pobre aldea de doscientos habitantes, aislada entre las arenas, vi pronto la posibilidad de hacer desarrollarse rápidamente una ciudad considerable, cabecera natural del comercio i de la industria de la república boliviana, cabeza de una red de ferrocarriles que uniría la costa con las ciudades del interior i con todo el centro de la América del Sur, tan admirablemente rica en productos metálicos i en otros artículos muí estimados en Europa. La sola bahía de Mejillones bastaría para justificar mi fe en el desarrollo futuro de ese puerto ahora ignorado. No la hai mas hermosa ni mas hospitalaria en toda la costa occidental de la América del Sur, desde el istmo de Panamá hasta el cabo de Hornos.


CAPITULO P R I M E R O . En esta inmensa estension de agua de ciento setenta i dos mil cuatrocientos noventa, i cinco hectáreas, abrigada por una península pintoresca, no existe una sola roca, un solo arrecife. La mar está allí eternamente tranquila; sus azuladas olas van a reventar en pacíficas ondas sobre playas de dulce pendiente, cubierta de fina arena de conchas i bordada de barrancas; el flujo i el reflujo de las mareas son apenas sensibles; ladiferiencia del nivel de las aguas no pasa de un metro o de 1 m. 25; los huracanes no existen; nunca ha habido tempestades, nunca ha hecho oir allí sus rujidos el trueno. Solo se ven relámpagos. En las noches mas ardientes del estío, vienen, por decirlo así, a dar un espectáculo de fuegos artificiales en el horizonte, inflaman e iluminan durante horas enteras con sus no interrumpidos fulgores. Durante -el día el cielo conserva todo el año un azul inalterable; las'nnbes, las neblinas, la lluvia, son desconocidas. No hai memoria mas que de un aguacero, que se ha hecho célebre i que ilustró el mes de Mayo de 1848. Cuando el sol ha desaparecido, el dia es casi instantáneamente reemplazado por una noche mui negra, pero sin embargo trasparente, que deja brillar en el cielo con una limpidez maravillosa las espléndidas constelaciones del hemisferio austral. Mui a menudo la bahía, ya tan hermosa por la irradiación de las innumerables estrellas que decoran la profunda bóveda del firmamento, se adorna aun en la superficie de sus aguas con los deslumbradores centelleos de la fosforescencia. Uno se ve entonces como sumerjido en el seno de un océano de estrellas vivas que arrojan una luz tan brillante, que se puede leer con»sn reflejo. Durante dos años, los medios que he observado en Mejillones me han dado los resultados siguientes: Dia Noche

Primavera. 25°7 1G"4

Verano. 27"0 15°9

Otoño. 25°8 10°1

Invierno. 25°2 14"8

Se ve, pues, que la temperatura, del verano al invierno, varia solo en dos grados: en cambio, en el mismo dia puede haber entre el dia i la noche una diferencia de nueve a diez grados. Vivir en semejante clima, seria vivir en nu verdadero Edén, si no faltase el agua, i junto con el agua, la vejetacion. La ciudad construida al borde de esa bahía, tan grandiosa en su tranquilidad, presenta la modestísima arquitectura que se encuentra en todas estas costas. Las casas, que no tienen en jeneral mas que uu solo piso, están simplemente formadas de tal das i de planchas. Algunas, mas confortables, son construidas de antemano en Valparaíso o en Estados Unidos, de donde son mandadas en ¡uezas para ser armadas cu las ciudades i aldeas del Oeste de Bolivia, del Norte de Chile o del Sur del Perú. Inútil es decir que en la playa de Mejillones hai instalada una destilación de agua del mar. El agua que allí bebía era el primer producto de la industria del país, el (pie es necesario fabricar antes que todos los otros para no perecer irremisiblemente. l ú a mina

inesperada.

Una familia de mineros.—Efecto de la sequía.

Un día que yo regresaba rápidamente al pueblo, después de haber hecho una amplia cosecha mineralójica, creí ver en una pequeña garganta lateral la entrada de una ancha galería. Dirijí mi caballo hacia ese punto i me convencí de que tenia, en efecto, delante de mí la entrada de una esplotacion mas considerable de todas las que habia encontrado hasta entonces. A pesar de; la hora avanzada, eché pié a tierra i me dirijí, linterna en mano, hacia la abertura de la mina. No habia dado quince pasos cuando me detuve, presa de un sentimiento de horror. Un grupo de cadáveres disecados me abria el paso. Ese grupo se componía de un minero, de su mujer i de su hijo.

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Aunque la muerte de aquellos desgraciados pareciera remontarse bastante lejos, no se habia producido ninguna descomposición. El aire del desierto momifica los cuerpos sin alterarlos; la piel se pone amarillenta i arrugada sin destruirse; hasta los vestidos se conservan casi intactos. El niño estaba aun en los brazos de su madre, i ésta sentada, con la cabeza apoyada sobre las rodillas de su marido, que estaba agazapado sobre un trozo de mineral, con la espalda apoyada en la pared de la galería i la cabeza inclinada sobre la espalda izquierda. Evidentemente ese minero se habia aventurado en aquella mina con su familia, con esperanza de esplotar los riquísimos filones que en multitud se presentan allí; pero no habiendo, sin duda, hecho suficiente provisión de agua, todos habían muerto de sed. Ese lúgubre espectácido me quitó todo deseo de esplorar aquella galería, i regresé al galope a Mejillones, sintiéndome lleno de odio a ese desierto implacable, a la vez tan atrayente por las maravillosas riquezas que encierra, i tan espantoso por los peligros que hace correr al esplorador. La Su importancia para prepararla.

coca.

los bolivianos.—Antigüedad de su uso.---Medios de

Los changos pertenecen al número de los mas ardientes apasionados de las hojas de coceo; las mascan continuamente. Varios de ellos llevan a las . ciudades del interior pescado seco i se procuran en cambio ese artículo tan precioso a sus ojos. Tiene para ellos un gran valor, porque posee, según dicen, el poder de secundar las fuerzas en ausencia de toda alimentación. El sistema nervioso recibe con la masticación de esas hojas una escitaciou que impide el agotamiento. Gracias a la coca es como los indios, las indias, los soldados i los mulateros hacen marchas prolongadas sin víveres, trotando sin detenerse por sobre arenas ardientes i movibles, i siempre contentos con tal. que tengan en la boca un resto de su querida coca. El uso de esta masticación remonta al tiempo de los incas. La hoja es producida por el arbusto llamado por A. L. de Jnssieu Erythroxylon Coca. El boliviano lleva su provisión en un pequeño saco llamado chuspo; cuando quiere hacer su tablilla de coca, que renueva con intervalos iguales, toma una a una las hojas disecadas de que tiene necesidad, las estiende lentamente sobre la palma de su mano izquierda, donde las moja con la lengua. Por medio de una varilla pone en ella una pequeña cantidad de cal o de pasta alcalina llamada llipta (formadas de la cenizas del quinoa, o del cactus cardón), i enrollando el todo en forma de bola, lo introduce en un rincón de su boca. La mezcla de un álcali con la hoja de coca está destinada a neutralizar un principio ácido que contiene, al mismo tiempo que favorece la producción cíe la saliva cpie debe disolverla. La hoja del Erythroxylon se asemeja, bastante a la del té, pero no tiene endentaduras. Su olor es igualmente análogo al del té; en infusión tiene una amargura sui generis. Tomada como tisana da un poco de escitacion i de insomnio. No puede ser mascada sin enojosas consecuencias para el europeo que no ha contraído esta costumbre desde la infancia. Los cateadores. Descubrimiento de ¡asininas del desierto.—Don José Diaz Gana.—Espiraciones. —Proyecto de un ferrocarril a través del desierto.

Algunos meses mas tarde tuve el honor de ser encargado de los estudios del primer ferrocarril boliviano destinado a unir con la costa los terrenos metalíferos que acababan de ser descubiertos en medio de ese desierto de Atacama, con que habia hecho conocimiento en Mejillones. El descubrimiento de esas minas fué para la América del Sur el gran acontecimiento del año 1870.


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GUERRA DEL PACIFICO.

En el mes de Marzo una pequeña caravana compuesta de siete cateadores o buscadores de minas, caminaba penosamente por el desierto de Atacama, dirijiéndose a marchas forzadas hacia el litoral, porque los víveres i el agua principiaban a faltarle. La caravana estaba muí triste i abatida; desde hacia mas de un año esploraba en vano el desierto. Don José Diaz Gana, el jefe de esos cateadores, que dirijia las investigaciones a nombre i costo de nuestro compatriota el barón de Riviére, estaba profundamente desalentado. En la mañana del 25 de Marzo, uno de los miembros de la caravana, llamado Reyes, hizo notar una cadena de colinas, cuyo aspecto particular parecía, pero por medio de signos apreciables solamente para esos hombres, indicar serranías metalíferas. Don José Diaz Gana examinó las colinas con esa habilidad adivinatoria que caracteriza a las jentes de su profesión, i después de minuciosas investigaciones descubrió seis filones de plata de una riqueza inesperada i prodijiosa, porque hoi aun los seis filones de don José son los mas ricos de las cuarenta mil concesiones que el Gobierno boliviano ha acordado en ese distrito' desde esa mañana tan feliz. Don José Diaz Gana es considerado como el rei de los cateadores de la América del Sur, i con justo título. Nadie posee en mas alto grado las cualidades, tau difíciles de reunir, que forman al cateador, tipo interesantísimo i particular a los paises de minas. El cateador debe ser tan intrépido viajero como minero esperimentado. Montado sobre una muía, parte sin guia para el desierto, llevando solo algunas frugales provisiones i una pequeña cantidad de agua. Sobre la silla lleva una pequeña asada, un punzón de acero (barreta), i en sus alforjas un cabo de vela i un soplete. Con esos solos titiles se lanza en las soledades i hace a menudo los mas difíciles descubrimientos. Para guiarse se diría que tiene una especie de olfato de perro de caza, de presentimiento instintivo de los depósitos metalíficos; pero lo que tiene, sobre todo, es una colección infinita de observaciones i de señas personales de que se aprovecha constantemente para elejir una dirección. Todo le sirve de indicio: el aspecto jeneral de los terrenos; su tinte permanente o su coloración accidental; la disposición de esos valles o barrancas escarpadas que surcan el desierto i que se llaman quebradas; la naturaleza de los restos rocallosos sembrados sobre el suelo, i sobre todo el hallazgo del sulfato de barita o baritina, cuya pista signe con una habilidad tan estraordinaria, que daria lecciones a los mas sabios mineralojistas i jeólogos. A pesar de la penetración de su golpe de vista, a pesar de su paciencia i de su perseverancia, los cateadores están espuestos a muchas decepciones, i a menudo es tanto a su buena suerte como a su esperiencia a lo que deben el hacer descubrimientos semejantes al que ha ilustrado a don José Diaz Gana. En cuanto se tiwo la primera noticia de su descubrimiento, hubo en el mundo de los mineros i de los especuladores una fiebre, un verdadero delirio. Tanto en Chile como en Bolivia se organizaron centenares de espediciones para ir a esplorar los nuevos depósitos bolivianos; las demandas de concesiones afluyeron por millares, i se constituyeron poderosas Compañías financieras para organizar su esplotacion. Desde ese primer día esa esplotacion habia encontrado un obstáculo inmenso, mas temible de lo que se pensaba: el desierto de Atacama que habia que franquear. Se necesitaban cinco días de marcha para trasladarse del litoral a las minas, i esas mismas minas estaban en el seno de una soledad absolutamente árida. ¡Qué de dificultades para hacer trasportes a través de ese espacio sin agua, sin árboles, sin la menor verdura, sin el mas pequeño ramo de yerba, i que ademas presentaba un suelo atormentado, lleno de barrancas profundas, roco-

sas, en las que no se podia avanzar sino con lentitud i faAnte todo era evidentemente indispensable establecer desde la costa al placer un sistema rápido, fácil i poco costoso de vias de comunicación. El iniciador del descubrimiento de los filones, el barón de Riviére, propuso al Gobierno boliviano el establecimiento de un ferrocarril a través del desierto. En cuanto fué conocida esta proposición, surjió una multitud de esjDeculadores con proyectos análogos. El Gobierno decidió que el mejor plano seria elejido por una comisión especial encargada de estatuir en Marzo de 1872. Fué para levantar como injeniero uno de esos planos como abandoné a Valparaiso i volví al desierto de Atacama. Las costas del litoral. Las barranca? de la costa..—-Las playas.—Los puertos del litoral.

Las costas del desierto de Atacama presentan el mismo carácter en toda su .estension. Están formadas de altas barrancas rocallosas que bajan casi perpendicularmente hacia el mar; rara vez dejan a su pié playas bastante anchas para que puedan allí establecerse ciudades o aldeas. Esas barrancas tienen una altura de 450 a 550 metros de elevación sobre el nivel del mar. No presentan sino muí pocas gargantas o desfiladeros practicables para un escalamiento; por todas partes tiene uno delante de sí un muro abrupto de roca, cubierto aquí i allá de estiércol que depositan las aves marinas, cuyas bandadas son innumerables. Este muro no tiene mas que dos brechas considerables, la una sobre la costa chilena, donde-está construido Caldera, i la otra en Mejillones. Allí las playas están reemplazadas por arena marítima mui sonchillar, que se eleva algunos metros solamente sobre el nivel de las aguas i que permiten el fácil establecimiento de ciudades espaciosas que ofrecen toda clase de condiciones de seguridad. Eu la parte del litoral que pertenece a Bolivia se cuentan chico puertos, que tenia que examinar sucesivamente: Cobija, Mejillones, Antofagasta, Tocopilla i la caleta de Huanillo. Después de un atento estudio adquirí la certidumbre de que ninguno de esos puertos podia rivalizar con Mejillones, por la seguridad de las aguas i la seguridad que la ribera ofrecía para el desarrollo de una ciudad. Fué, pues, a Mejillones al que elejí como cabeza de línea de mi futuro ferrocarril. El baqueano. Los vientos del desierto.—Transformaciones.—Cualidades Atractivos del desierto.

del baqueano.—

Lo que ante todo debía preocuparme era la elección de un buen baqueano. En ese mar de arena ardiente que iba a recorrer, necesitaba, para estudiar mis trazados, seguir constantemente direcciones ciertas, i nada mas difícil. En efecto, el aspecto jeneral del desierto se modifica sin cesar bajo la acción de fuertes vientos que lo azotan, formando en él montículos i valles ondulados que se destruyen i se reemplazan sucesivamente. Cuando los vientos del sur soplan con fuerza, el horizonte se pone de un color amarillo rojo; el sol desaparece tras una cortina violácea; las cumbres de las dunas antiguas se estremecen; un humo amarillento se levanta de ellas como del cráter de un volcan al principio de una erupción. Poco después, verdaderas olas de arena i de casquijo remontan el flanco meridional de todas las partes del suelo que forman eminencias, i caen al lado opuesto en cascadas tumultuosas, que producen un ruido estridente semejante al del vapor que se escapa por las válvulas de un jenerador de locomotiva. Después de la tormenta, allí donde no habia mas que un montículo de escasa altura, se encuentra una verdadera montaña cónica; todo el paisaje está completamente transformado, i solo un hombre es capaz de encontrar la atin-


CAPITULO P R I M E R O .

gua ruta en ese dédalo de colinas o de montañas nuevas. Ese hombre es el baqueano, el guía del desierto, digno émulo de su colega el kebir del Sahara. De él depende el destino de una espedicion; él tiene entre sus manos la vida de aquellos que lo signen; que llegue a inclinarse un poco en demasía a la derecha o a la izquierda, a perder la posada aislada o la aguada en donde se debe encontrar agua para refrescar a hombres i animales, i toda la caravana quedará entregada a horribles sufrimientos, quizá a la muerte de inanición i de delirio. Para guiarse en su marcha, ese piloto terrestre debe tener, no solo un conocimiento perfecto de los menores indicios, sino también una aptitud particular para distinguir signos que escaparían a otros, i sobre todo a europeos. Hasta el tacto i el olfato le sirven para la inspección de los terrenos. A menucio he visto al baqueano probar con la lengua partículas de tierra para darse cuenta del lugar en que se encontraba. Mucho le ayuda durante el dia el sol, i durante la noche las constelaciones, que lanzan en esa rejion un brillo espléndido. El Centauro, las Nubes de Magallanes, Arion, donde los indios ven el lazo de un dios cazador que recorre las sábanas celestes; la Cruz del Sur, cuyas cuatro estrellas indican con una exactitud perfecta los cuatro puntos cardinales, son otros tantos puntos de señal, cuyo conjunto traza, por decirlo así, una carta del suelo terrestre que los baqueanos saben leer admirablemente. Aventureros por naturaleza, por hábito i por necesidad; de una bravura i de una habilidad a toda prueba, tienen mil recursos para salir de un mal paso. De una probidad perfecta, son amigos de todos los posaderos del pais. Saben qué hijiene se debe seguir, qué remedios conviene emplear, qué heridas se deben prever, i cómo se curan. Uno no puede menos de admirar la sangre fria, la actividad, la fuerza de alma de esos hombres que, después de una larga i penosa etapa, se contentan con una ración insignificante de alimento i con algunas bocanadas de agua. Antes de tenderse en el suelo para buscar allí un poco de sueño, encuentran aun tiempo para velar por los animales de la caravana, para que puedan salir bien reposados. En compañía de los baqueanos se enamora uno poco a poco de ese desierto que al principio no había inspirado, mas que sentimientos repulsivos, i sn fisonomía toma un ínteres que nunca habría uno sospechado. Para el viajero que no hace mas que atravesarlo al trasladarse rápidamente al punto a que debe ir, nada mas lúgubre, en efecto, que esas ondulaciones perpetuas, esas grietas abruptas en terreno descarnado, esas masas de granito i de pórfido, alternando con colinas de arena cegadora; nada mas'duro que esas carreras de veinte leguas hechas a toda prisa, en un aire tórrido, para ganar la aguada en que no podrá estancar su sed sino en una agua salitrosa i malsana. Pero para el esplorador qne, en lugar de no pasar mas que una vez, ha vivido largo tiempo en los despoblados; que los ha recorrido animado del pensamiento de vencer las resistencias que oponen al espíritu de civilización; para esos, esas rejiones tau muertas presentan a cada instante fenómenos llenos de atractivo, hasta de seducción, i a l a larga se esperimenta por el desierto la pasión que el marino esperimenta por el mar. £ 1 hambre i la sed. En las espedicioues por el desierto no tiene uno necesidad mas que de mui pequeña cantidad de alimento. A pesar de las fatigas de una larga travesía a caballo; a pesar de todos los trabajos a que me entregaba, yo mismo me admiraba del poco alimento que consumía, i comprendí entonces cómo los árabes son tan sobrios i cómo hacen largas espediciones sin mas provisión que algunos puñados de dátiles. Pero si la necesidad de alimentos es poca, la sed es ardiente, i uno debe dominarse mucho para ser moderado en ese punto. T O M O

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Es necesario que así sea, sin embargo, porque si desgraciadamente llega a faltar el agua, al instante la enerjía muscular i moral desaparece, i sobreviene el delirio, seguido pronto de la muerte. Las bestias de carga sufren tanto como los hombres; las muías i los bueyes pueden soportar la sed mas tiempo que los otros animales, pero produce en ellos la ceguera. El calor i el frió. Bajo estas latitudes i en estos desiertos, los dias son de un calor insoportable; pero en la noche la tierra irradia hacia el cielo el calor que lia absorbido, i de ello resulta una baja en la temperatura que puede llegar hasta la conjelacion. A ejemplo de los árabes, que tienen varias burnúes, se necesitan aquí varios ponchos para obviar los inconvenientes de esos pasos continuos i tan bruscos del estremado calor a un frió mui picante. El caballo chileno i la muía. Tuve también la obstinación, a despecho de todos los avisos contrarios que se me prodigaban, de preferir como montura el caballo a la mida, i, salvo para el caso en que es necesario trepar montañas cortadas a pique, estoi convencido de que tenia razón. El caballo chileno es tan sobrio i tiene el pié tan seguro como ta muía, poseyendo la ventaja inapreciable de ser mucho mas rápido. He hecho, por ejemplo, una jornada de doscientos quilómetros en el desierto, en el mismo caballo, en 24 horas. Tuve solo la precaución de detenerme dos veces, a la hora de mas calor, i friccionar con coñac los jarretes de mi valiente compañero i de frotar con grasa sus uñas después de la salida del sol. ¿Habría pensado en hacer tal cosa con una niiüa? Aspecto jeneral del desierto. La parte de la América del Sur designada bajo el nombre de desierto de Atacama, se estiende desde el rio Copiapó hasta el rio Loa, es decir, en un largo de seis grados (150 leguas) i un ancho medio de 200 millas jeográficas. La superficie de esas soledades es de 72,000 millas cuadradas, o sea 133.344,000 hectáreas, casi enteramente desconocidas de los jeógrafos, cuyas cartas están llenas de faltas o encierran muchos espacios en blanco. Naturaleza del suelo. Levantamientos sucesivos.—La cordillera.—Su aspecto.

El suelo de las dos terceras partes de esas inmensas soledades se compone de arena i de pequeñas piedras angulares que deben ciertamente su oríjen a la descomposición mecánica de las rocas; el otro tercio, llamado arenales, está formado de una mezcla de arena i de millares de conchas marítimas. Este hecho, lo mismo que la presencia de los depósitos de sales de soda en las partes bajas de las planicies, es una prueba manifiesta de que en una época anterioi este desierto formaba parte del fondo de los mares, qne iban entonces sin duda a bañar el pié de los Andes. Mediante un exámense distinguen cinco solevautamientos que se han producido en épocas distintas i con desigual fuerza de ascensión. En nuestros dias aun, 1884, se observó un solevantamiento mui apreciable en las costas de Chile. _ A causa de ese sistema de formación, el desierto presenta, a partir de las playas del océano, una serie de mesetas arenosas, separadas por colinas rocallosas cada vez mas elevadas. Esas secciones del desierto llevan los nombres siguientes: La cuesta, vecina del litoral, con 350 a 400 metros de elevación. 'hss, cordillera de la, costa,, colinas porfíricas, de 1,007 a


G U E R R A D E L PACIFICO.

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1,100 metros de altura, que sirven de sosten a la segunda meseta. La cordillera central, montes rocallosos, de 1,525 a 1,560 metros de alto, al Este de los cuales se estiende la tercera meseta de mía altura media de 2,745. El suelo está allí cubierto de piedras angulosas de composición porfírica, que se encuentran aun mas lejos, a grandes alturas, en los flancos de los contrafuertes de la cordillera, real, cuya altitud media llega de 4,500 a 6,000 metros. La presencia de esas piedras angulares en semejantes alturas es un fenómeno que el mismo Danvin ha comprobado con estrañeza, sin poder esplicarlo. Es la cordillera de los Andes la que sirve de frontera al desierto, frontera de sin igual majestad. Entre innumerables montes, de cumbres perpetuamente cubiertas de nieve, se levanta de cuando en cuando un vol-, can de cabeza humeante que se destaca en medio de la resplandeciente blancura de las cimas colindantes. Esta cadena tiene el carácter mui distintivo de que no presenta nunca esos picos puntiagudos, esas agujas aisladas, esas endentaduras que uno está acostumbrado a ver en nuestros Alpes o en nuestros Pirineos; todas las cumbres son redondeadas o cónicas, i de forma regular. El horizonte es, pues, completamente distinto del de nuestras rejiones montañosas. Ademas,—rasgo de fisonomía mas importante aun—del lado d¿l desierto la vertiente de las cordilleras es absolutamente abrupta; al contrario, por el lado del interior de Bolivia, las vertientes son de pendiente mui suave. Esta construcción de la cadena es uno de los principales hechos que esplicau cómo es rico el pais por un lado en cursos de agua poderosos, tales como el Madera i el Amazonas, mientras que por el otro lado, faltando los rios, el pais está condenado a una aridez eterna. El rio Loa. La quebrada de Chinchiu,—Los oasis.—Vejetacion.

Un solo rio riega la parte boliviana del desierto: el rio Loa, que sirve de límite entre el Perú i Bolivia. Es en las riberas del rio Loa donde se encuentra el mayor oasis, al que se llama la «Reina del Desierto:» Galanía. Allí las aguas del rio son aun potables; mas abajo están de tal manera cargadas de sulfato i de nitrato de soda, que solo las muías pueden beberías, i eso en pequeña cantidad. Remontando el rio Loa se llega, después de haber franqueado una soledad de veinte millas, a la quebrada de Chinchiu, «el Jardín del Desierto.» Este es, en efecto, el único sitio en que se encuentra una vejetacion relativamente bastante abundante. ¡Hasta se cultivan legumbres! Los árboles se desarrollan bastante bien. La aldea construida allí es la mas habitable de todo el pais. En los pequeños oasis, que deben su existencia a escasos riachuelos de agua salobre, la vejetacion es mucho menos rica i está re]tresentada por un solo, pequeño i débil arbusto, el «.triplex deserticola, i por algunas ¡dantas, entre las cuales citaré la «desmia atacamensis, la mcdeslierbia deserticola,, el scirpus clülens-i* i el polypogon coxhinalewis, que son tan delicados, tan pequeños, que no pueden ser empleados ni como combustible ni como alimento ¡(ara los animales. Perdido en el desierto. La sed.—Alucinaciones.—Los cóndores.—El miraje.—Salvación.

Durante la noche sopló una fuerte brisa del Sur-Este. A pesar de miescelente poncho de lana de vicuña, me sentí transido de frió, de modo que apenas envió el sol sobre el desierto sus primeros rayos descoloridos, yo estaba ya sobre la silla. Pero cuando busqué mi pista de la víspera, noté con inquietud que el viento de la noche la había borrado completamente.

Felizmente, pensaba, tengo mi brújula. La busqué al instante. ¡Habia desaparecido! ¡Estaba perdido! ¡Perdido en un desierto absolutamente desconocido i en que el viento había destruido el único sendero que podia servirme de punto de apoyo! ¿Qué dirección tomar? ¿Dónde estaba ese paraje tan ponderado i que ninguna señal lo hacia descubrirse a mis miradas? Sin perder el tiempo en demoras, no solo inútiles sino propias para aumentar mi peligro, puse mi caballo a galope, i durante todo el día recorrí quebradas, desfiladeros, gargantas i colinas. ¡Ai! en ninguna parte descubrí la menor señal que pudiese darme algún indicio! Por todas ¡(artes se estendia el desierto, siempre igualmente monótono en sus movimientos, en sus tintes, en sus horizontes. El dia llegó a su fin. No habia conseguido mas que agotar las fuerzas de mi caballo. Me acosté como la víspera., sin poder estancar la sed ardiente que me devoraba. Ese era mi suplicio mas insoportable, porque felizmente no sufría mucho con el hambre. Con el sol rayando partí de nuevo i continué esplorando en todo sentido las soledades sin fin que se sucedían unas a otras, i en las que no avanzaba ya con la misma rapidez. Mi caballo principiaba visiblemente a perder su enerjía; no habia comido ni bebido desde mi salida del campamento. En cuanto a mí, si el hambre no habia aumentado, la sed se hacia cada vez mas penosa. En fin, a la conclusión de aquella horrible jornada divisé—ya se adivinará con qué emoción—una pista mui visible de numerosos animales. Pude recojer bastante estiércol de muía i de caballo para hacer fuego, lo que era para mí un gran socorro, porque la noche prometía ser tan glacial como las precedentes. A fin de no perder aquella bienaventurada pista me acosté a través de ella. Mi caballo se estrechó contra mí; toda la noche sentí su hálito contra mi rostro i contra mi pecho. Aquel pobre animal parecía convencido de que sin mí estaba perdido, i parecía implorarme con la mirada que lo salvase i pusiese fin a sus sufrimientos. A l alba tomé mi caballo de la brida i me puse de nuevo en marcha, avanzando lenta i penosamente por la pista, que me pareció debia conducirme al litoral, hacia Antofagasta. Como a medio dia, bajo la influencia de un calor ardiente, el agotamiento comenzó a darme las alucinaciones que son el preludio de perturbaciones mas profundas. En todo mi alrededor veía elegantes jinetes i airosas amazonas, o bien habitaciones rodeadas de verduras. El miraje, tan frecuente en estos desiertos, agregaba sus ilusiones a las de mi cerebro, i hacia aparecer en el horizonte, lagos, rios, cascadas. Me sentía vacilar cada vez mas, i me vi obligado a montar de nuevo a caballo. Marchaba al paso para no cansar a mi compañero, que estaba tan decaído como yo. Todo el dia, i durante gran parte de la noche, avalizamos sobre la pista, cuya presencia mantenía mi enerjía i mis esperanzas, porque estaba tan bien marcada, que yo estaba seguro de que era recorrida con bastante frecuencia. En la tarde encontramos un esqueleto de muía, al que estaban aun atados un barril i un saco de cebada. Cuando mi caballo divisó el barril, se lanzó de un salto i antes de que yo ¡ludiese retenerlo habia hecho trizas el barril con las patas delanteras; ¡(ero estaba vacío i no contenia una sola gota del precioso líquido que esperábamos encontrar en él. En cuanto a la cebada,, el aire seco del desierto la habia conservado admirablemente, pero mi caballo no quiso ¡(robarla; los dolores de la sed habían destruido enteramente, tanto en él como en mí, la necesidad de alimento. Nos dormimos como la noche precedente, tendidos sobre la arena i estrechados el uno contra el otro.. De repente fui despertado de mi sueño por los sordos relinchos i los movimientos convulsivos de mi compañero. ¿Iría acaso a morir? ¿Iria yo a quedar solo, privado de su socorro, I agotado, en medio del desierto? Si mi caballo sucumbía,


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CAPITULO P R I M E R O . yo mismo estaba irrevocablemente destinado a perecer. No era la agonía, como yo lo temia, sino el terror lo que ¿ijitaba a mi compañero. En todo el rededor nuestro, como a doscientos jjasos, muchos cóndores, cuyos ojos brillaban como carbones ardientes, formaban un círculo amenazador. Por un estraño instinto, esos animales parecían adivinar la próxima muerte de sus futuras víctimas, i debían esperar con paciencia el momento en que podrían principiar su festín. Cuando una muía o un caballo están a punto de caer, aparecen al momento llegados de distancias considerables; un muirle uto antes no seles veia, i de repente están allí por tropas. Y o conocía, desde mucho tiempo atrás, ese rasgo de sus costumbres, i no pude menos de ver en ello un espantoso presajio. Sin embargo, tomando mi revólver en la mano derecha i mi cuchillo en la izquierda, avancé sobre aquellos cóndores que ocupaban la parte del círculo que atravesaba nuestra pista. Allí estaban, inmóviles, de pié, i pude contemplar su enorme estatura, que es como la de un niño de doce años de edad. Cuando estuve a pequeña distancia les descargué dos balazos. Entonces se elevaron todos con su pesado vuelo, i después de haber descrito algunos círculos a alturas vertijiuosas, bajaron de nuevo, pero mas lejos, aumentando el diámetro de la circunferencia de que mi caballo i yo éramos el centro atrayente. Durante todo el resto de aquella noche permanecí de pié, revólver en mano i acariciando a mi caballo para calmar su espanto. En cuanto apareció la aurora, me puse de nuevo en la silla i emprendí mi camino. Los cóndores, durante nuestros preparativos de partida, se habían dispersado i desaparecido. El lector comprenderá fácilmente cuan sombríos eran los pensamientos que llenaban mi alma; pero, a pesar de tocio, no habia perdido totalmente el valor; tenia fe en la pista por que marchaba. Estaba convencido de que terminaría por un lugar habitado. Solo que ¿tendría bastantes fuerzas para llegar hasta allí? En fin, aquella misma mañana a las siete creí ver a lo lejos delante mí, i como si vinieran a mi encuentro, dos jinetes. Mi primera impresión fué la de que era presa de una nueva alucinación. ¡ Qué de jinetes habia visto ya galopar así en el desierto! Sin embargo, los nuevos no eran semejantes a aquellos que la fantasía de la fiebre habia creado en los días precedentes; eran simples indíjenas, montados sobre pacíficas i robustas muías arjentiuas. Pronto los vi poner sus caballos al galopo. Nos habiau divisado, i corrían a nuestro encuentro. Ya no cabia duda. ¡De qué sentimiento de gozo i de reconocimiento me sentí entonces penetrado! Uno de los jinetes hacia grandes señales con su sombrero, i el otro con su poncho. Sin que tuviese necesidad de estimularlo con la espuela, mi caballo tomó por sí propio al instante el gran trote i media hora después estrechaba la mano de mi propio baqueana Almendar. No viéndome regresar al campamento, se habia puesto en busca mía, acompañado de uno de sus {¡amaradas, deseoso de ayudarlo a encontrar al "«hombre del ferrocarril,» sobrenombre con el cual habia sido poco a poco conocido de los cateadores, arrieros, posaderos i mineros del desierto boliviano. Mis dos salvadores se habiau provisto ampliamente de víveres, porque no creían encontrarme ya capaz de mantenerme a caballo. Después de algunas esplicaciones de una i otra parte, me bebí un solo vaso de agua, porque habría sido peligroso beber en mayor abundancia. Mi querido caballo tuvo por su ¡jarte el contenido de una gran calabaza, i nos pusimos de nuevo alegremente en marcha.

menor choque;_ mis cabellos i mi barba se quebraban con un pequeño ruido, en cuanto me las tocaba con la mano; la piel de mis labios estaba cubierta de grietas, i la sangre que me salia de ellas se secaba inmediatamente; la madera de mis instrumentos se retorcía, i las uñas de algunas de mis muías estaban hendidas. Al dia siguiente, a las cinco de la mañana, continué mi marcha hacia adelante; pero poco después de nuestra partida hube de moderar el ardor de mi arriero. Acelerando demasiado la marcha de nuestras muías, había determinado en varias de ellas los síntomas del mal de montaña llamado sorocho o ] m u « . En los primeros tiempos de las esploraciones de minas en el desierto de Atacama, ese mal hizo tan gran número de víctimas entre los animales, que las quebradas estaban llenas de cadáveres i de esqueletos de muías i caballos. El sorocho es atribuido jeneralmente a la rarefacción del aire, a la falta de presiou, i a una intoxicación debida al ácido carbónico. Después de los trabajos de nuestro célebre compatriota Pablo Bert, se sabe que es debido a una desoxigenación de la sangre. Los efectos son muí análogos en el hombre i en los animales: el pulso se acelera; se manifiestan perturbaciones cerebrales i nerviosas; se esperimentan palpitaciones, latidos, de las carótidas, hemorrajias. La lengua se seca; los alimentos no inspiran mas que disgusto, pero la sed es ardiente. La marcha se hace difícil, i es acompañada de dolores en las caderas i en las rodillas.

XVI. EL

DECRETO

DE DESPOJO.

(Editorial del DIARIO OFICIAL de Chile.)

El decreto del Gobierno boliviano que ayer reprodujo este diario i que lleva la fecha del 1.° de los corrientes, pone el sello a la justificación de las medidas que el Gobierno de Chile se ha visto competido a adoptar i que ha llevado a cabo en defensa de los intereses nacionales de diverso orden desconocidos i atropellados por el Gabinete de La Paz. Los fundamentos todos de tau monstruoso decreto de despojo son, como se ha visto, absolutamente prescindentes de las solemnes obligaciones contraídas por Bolivia, conforme al tratado de 6 de Agosto de 1874. El Gobierno que lo dicta parece no tener siquiera conocimiento de que este tratado existe, i de que existen también numerosas reclamaciones en reivindicación de su cumplimiento por parte de Bolivia, formuladas i presentadas, así por el Encargado de Negocios de Chile en La Paz, como por la misma cancillería de Santiago. De nada de esto se da cuenta el Gobierno boliviano, atento solo a ejercer discrecionalmeute sus facultades de contratante, que declara por sí i ante sí superviventes no solo a la tácita aprobación por la Asamblea del 74, del convenio por otra parte definitivo de 27 de Noviembre del año anterior, ajustado entre el mismo Gobierno i la Compañía de Salitres de Antofagasta, sino al solemne compromiso contraído por la nación de no gravar con nuevos impuestos la industria i capitales chilenos, ni aumentar tampoco la cuota de los que existían a la fecha en que se; celebró el tratado. El Gabinete de La Paz obra en el concepto de que sus derechos como parte contratante en un convenio privado, son superiores a los que obtuvo Chile por virtud de un pacto internacional, solemne i cíe claro i esplícito sentido; insinuando así la ostrafla teoría de que los tratados públicos ceden a las necesidades reales o ficticias que modifican o interpretan los derechos civiles en las naciones qne los han celebrado. Claro está que si semejante doctrina fuese en algún modo admisible, los tratados no tendrían objeto i las relaciones La sequedad del aire. internacionales carecerían en lo futuro de seriedad i conSus efectos.—Principios de sorocho.—Sus causas. sistencia. En una palabra, desaparecerla la personería jurídica de las naciones ¡jara cuanto dijese relación a sus muAl regresar al tambo tuve ocasión de comprobar los tuas garantías, derechos i compromisos. efectos de la sequedad del aire. Mis uñas se quebraban al


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GUERRA DEL PACIFICO.

Los tratados de comercio, entre otros, llegarían a ser letra muerta, una vez que siendo el impuesto aduanero, como todo impuesto racional i científico, nada mas que la compensación de un servicio reglado por un contrato tácito, fácil le seria a cada parte contratante alterar a su antojo o a medida de sus necesidades, el tipo arancelario, apoyándose en razones idénticas a las que lioi alega el Gobierno de Bolivia, esto es, la primacía de sus derechos como contratante, sobre los derechos i obligaciones definidos en el pacto internacional respectivo. Mas aun cuando fuera admisible la prioridad de sus derechos de contratante, sobre sus obligaciones internacionales, que el Gobierno de Bolivia establece como punto de partida del decreto de 1.° de Febrero, todavía seria éste irregular i monstruoso, por cnanto en él se prescinde: primero, del carácter definitivo que tuvo el arreglo de 27 de Noviembre de 1873; segundo, de la aprobación tácita que le impartió la Asamblea en sus sesiones de 1874; i tercero, de la tranquila posesión en que tuvo la Compañía de los derechos provenientes de ese convenio, durante los años de 74, 75, 76, todo el año de 1877, i los primeros cuarenta dias-del de 1878. Porque tratándose, sobre todo, de empresas como aquella que ha acometido i llevado a cabo la Compañía de Salitres de Antofagasta, no jmede admitirse racionalmente que los derechos i garantías que le sirven de base puedan ser alterados o revocados en cualquier tiempo i a voluntad de una de las partes. Ningún contrato seria posible en tales condiciones i mucho menos aquellos en los cuales, como el del caso en cuestión, es menester aventurar grandes capitales i desarrollar considerables i valiosos intereses, cuya compensatoria fructificación es obra de mucho tiempo. El Gobierno de Bolivia desconoce, sin embargo, estas sencillas a par que severas reglas de equidad i de justicia, i alegando pretendidos derechos de suprema tuición, declara roto i rescindido el convenio o contrato de 27 de Noviembre de 1873 i desjDOJada la Compañía de todos los derechos que ese contrato le acuerda i de que estuvo en posesión por el espacio de cinco años largos. I con el objeto de dar a la monstruosa medida de despojo aparariencias de legalidad, aunque tardía, i aun de intrínseca justicia, hace entender el mismo Gobierno: primero, que fueron graciosas e ilegales las primitivas concesiones hechas a la Compañía, i luego que el decreto, de Febrero de 1878 interpreta i aplica rectamente la leí que autorizó i sobre que reposa la transacción de 27 de Noviembre de .1873. Nada hai de cierto en cuanto a la pretendida gratuitidad de las concesiones primitivas, pues la Compañía no entró en posesión de ellas sino después de haber construido un muelle sólido para el uso público en el puerto de Antofagasta, i de haber abierto i entregado al tráfico una carretera, que partiendo del mismo puerto se interna en el desierto por espacio de mas de 25 leguas, i que está dotada de cnantas comodidades requiere un tráfico comercial, activo i seguro. También se echa en olvido que hai riquezas que no tienen valor alguno cambiable, sino a condición de que un trabajo intelijente las movilice i trasforme con el ausilio del capital, de modo que en puridad de verdad las concesiones que de ellas se hacen, carecen de valor e importancia, en tanto que no venga a completarlas una labor industrial verdaderamente creadora. Cuajado de tales riquezas estaba el litoral boliviano a n tes de que a él acudiesen el trabajo, la industria i el capital chilenos; i sin embargo, ellas para nada aprovechaban a Bolivia, i el yermo i la soledad constituían su único marco. No es admisible, pues, la alegada gratuitidad de las concesiones primitivas, aun cuando no hubieran existido las valiosas compensaciones de que se ha hecho mérito, puesto que son incontestablemente el trabajo i el capital chilenos los primeros factores de la riqueza, de la población, del tráfico i desarrollo social que han brotado en aquella comarca, a contar desde el año de 1866.

Demás de esto, los Gobiernos no tienen facultad para romper por sí solos los contratos que celebran, erijiéndose, aunque sean parte, en jueces soberanos, pues si de tal poder estuvieran legalmente revestidos, es seguro que nadie se aventuraría a tratar con ellos. E l Gobierno que es parte en un contrato, no puede anular éste, ni redimirse de las obligaciones que ha contraído, sino apelando a los mismos trámites que los particulares i aceptando como éstos la decisión final de los tribunales de justicia que para tal efecto han sido constituidos. Aun es menos admisible que el decreto abusivo de Febrero de 78, sea un acto legal complementario de la ejecución de la lei que autorizó la transacción de 27 de Noviembre de 1873, ora porque esta lei no reservó espresamente a la Asamblea la facultad de aprobar o improbar lo que hiciera su mandatario, ora porque aun aceptada la certidumbre de tal reserva, ella se refirió en los términos «con cargo de dar cuenta a la Asamblea inmediata a la de 1874,» i ésta, en efecto, tuvo conocimiento oficial del arreglo i lo dio por bueno, observando un absoluto i significativo silencio. Nótese, por último, cómo uno de los rasgos característicos de las aberrantes i estrañas doctrinas sobre que reposa el acto final i decisivo del Gobierno de Bolivia, el interés que éste muestra por la inmediata sanción de una lei, que no obstante tuvo él mismo en suspenso durante el largo esjjacio de nueve meses i que a la postre suspende de nuevo definitivamente. Por lo demás, el decreto en su conjunto implica el despojo en masa de todos los industriales chilenos que forman la Compañía de Salitres de Antofagasta, i el mas soberano desden por los compromisos internacionales afianzados al tenor del tratado de 6 ele Agosto. No solo se prescinde de cuanto se debe a Chile conforme a ese pacto, sino de todo aquello a que en jeneral tiene derecho, como Estado soberano i como pueblo que ha sabido conquistarse un puesto de honor i de respeto en la familia de las naciones. LA CUESTIÓN CON CHILE. (Editorial de LA DEMOCRACIA, diario oficial de Bolivia.)

La Paz, Enero 22. La cuestión que ha suscitado la cancillería de Santiago respecto al impuesto que la lei de Bolivia decretó sobre la esportacion del salitre de Antofagasta, ha llamado naturalmente la atención de la prensa estranjera, interesada siempre en la práctica de las buenas doctrinas i en la conservación de la armonía que debe reinar entre todos los Estados, especialmente los americanos. Sin entrar en el fondo de la cuestión, como lo ha hecho E L COMERCIO de Lima, preocupa la atención pública lo exabrupto con que las dos naciones amigas se ven colocadas en una situación tirante; i sea permitido felicitarnos, porque la prensa imparcial de la América empieza a hacernos justicia, como se ve por las lijeras líneas de L A P A TRIA i de L A OI>INION NACIONAL que trascribimos.

El Gobierno de Bolivia, aparte de que sus deberes constitucionales están limitados a dar cumplimiento i ejecución a las leyes votadas por la Asamblea, no podia suspender definitivamente la lei de 14 de Febrero del año pasado, sin aceptar una grave responsabilidad ante la nación, i mucho menos cuando esa suspensión definitiva se le imponía, cerrando toda discusión i con el altivo tono que pudiera tenerse al dia siguiente de una victoria. El Gobierno de Bolivia no habia puesto su veto suspensivo a la lei de la Asamblea, i no debia ni podia permitir que ese veto sea puesto por un Gobierno estraño, pues nada otra cosa importaría la suspensión definitiva que se ha tratado de imponerle. Si el señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile creía que el impuesto afectaba el tratado; si en su concepto era una imposición a la industria i capitales chilenos, i no una condición impuesta en un contrato de transacción, sujeto a revisión, que obliga a la parte contratante a dar la módica suma de 10 centavos por quintal en compensación


CAPITULO P R I M E R O . a los injeutes millones que le da Bolivia de su riqueza nacional; si toda contradicción en este contrato particular, no debe dirimirse en su concepto por los tribunales que la lei boliviana ha establecido para estos casos, sino por el pacto internacional, nada mas justo i natural que sujetarse a ese mismo pacto, que ha previsto el caso, sometiendo su decisión al arbitraje. Pero el excelentísimo señor Fierro, lejos de llevar la cuestión a este terreno convenido, con trasgresiou del mismo pacto que invoca, instruye a su Encargado de Negocios en Bolivia que se dirija al señor Ministro de Relaciones Esteriores (al de Bolivia), i le pida la suspensión definitiva; i que, en caso de negativa a esta exijencia, el Gobierno de Chile se verá colocado en el caso de declarar nulo el tratado de límites. El señor Encargado de Negocios, conforme a esas instrucciones, ha declarado a nombre de su Gobierno roto el tratado. La conciencia pública de toda la América valorizará esta imponente conminatoria, i no dudamos que hará justicia a Bolivia, haciendo recaer sobre el de Chile las penosas emerjencias que puedan resultar de ella. Entre tanto, el Gobierno de Bolivia, fuerte con el derecho que le asiste, convencido de sus deberes constitucionales, acepta las consecuencias en homenaje a la dignidad de su nación soberana. No es fácil penetrar el alcance de la frase que da por roto el tratado de límites. ¿Refiérese al de 1874 o también al de 1868? Si la cancillería de Chile cree que ha habido trasgresion del tratado de 1874, en que se pactó la Liberación de todo impuesto para lo futuro respecto de las personas, industrias i capitales chilenos, es bien claro que ese tratado es el que se da por roto, quedando las cosas en el estado en que estuvieron antes del 6 de Agosto de 1874; es decir, que en el caso no esperado e injustificable que se llevara a cabo la ruptura del mencionado tratado de 1874, quedaría en su vigor el de 1868, que reconoce la soberanía de Bolivia hasta el grado 24, bajo el odioso sistema de comunidad. No quedaría, pues, por ventilarse una cuestión de territorio, sino por el derecho de conquista (rissum teneatis): la cuestión seria de volver al ominoso sistema de comunidad, pactado en 1868 por un Gobierno anómalo. Esperemos con serenidad la solución pacífica de esta cuestión. Los respectivos Gobiernos se inspirarán en los consejos de la prudencia, en las conveniencias de los intereses nacionales, en el respeto debido a la dignidad de Estados soberanos i en la armonía que debe reinar entre dos naciones que por tantos títulos están obligadas a utilizar sus relaciones. No son los intereses privados de una sociedad anónima, por muchos que sean los altos personajes chilenos que tengan parte en ella, i que a manos llenas reportan las ventajas de las riquezas del territorio boliviano, los que deben alterar las relaciones que a costa de tantos sacrificios se reanudaron, despnes de una larga época de contradicciones odiosas. PRENSA PERUANA. APRECIACIONES

SOBRE

LA

CUESTIÓN

CHILENO-BOLIVIANA.

(OPINIÓN NACIONAL del 1 1 do Febrero.)

La manera como se ha conducido Chile, olvidando su tradicional prudencia, de la que acaba de dar una alta prueba en su controversia con la República Arjentina, le imputan la principal responsabilidad, i bastaría para que la asumiera íntegra la circunstancia de haber interrumpido el debate pacífico con el envió provocador de sus naves de guerra a las aguas de Antofagasta, si esto no significara claramente la intención hostil de apelar a la fuerza antes de que se ventilen en el terreno de la discusión los derechos recíprocos. Tales actos son ciertamente mui estraños i han arrancado la cuestión de su centro mercantil para llevarla al campo de la dignidad nacional, donde no está sujeta a los arreglos del tanto por ciento.

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Pero cuando, abrigándose la esperanza de una solución tranquila, admitida esplícitamente por ambos Gobiernos, vemos que uno de ellos se aparta de este camino i entra en el de la violencia, como americanos es nuestra obligación deplorar tal estravío i hacer un amistoso llamamiento a la confraternidad, que es i debe ser nuestra constante aspiración. Ciertamente que es estraño el procedimiento belicoso de esta república después de sus declaraciones, i es de temerse que así como la lei sobre impuesto al salitre se puso en vigor por una inconveniencia del representante chileno, hoi Bolivia sostenga su derecho como un deber de dignidad nacional. Estas conjeturas, que son del todo desautorizadas, nos hacen lamentar una vez mas que la intemperancia usurpe su puesto a la justicia para debilitar los vínculos amistosos de dos pueblos hermanos. (REVISTA DE TACNA del 12 de Febrero.)

En nuestro modo de ver las cosas i juzgándolas con imparcialidad, nos inclinaríamos ¿i creer que la patria de O'Higgins se ha apartado del camino de la justicia i del derecho, para entrar por el de la violencia armada, hacerse justicia 2>or sí sola, herir temerariamente el corazón de un pueblo desarmado i abjurar de sus sentimientos nobles de elevado americanismo. (OPINIÓN NACIONAL del 1 4 de Febrero.)

Después de recordar su actitud primitiva en la cuestión, dice: Si posteriormente Chile, enviando fuerzas bélicas, ha abandonado el camino pacífico para entrar en el de la violencia, deber nuestro era censurar su conducta, en vez de apoyarla, como lo ha hecho el redactorde L A TRIBUNA, que ya no podrá contar en la lista de sus grandes servicios al Perú, prestados dentro i juera de la república, el de haber interpretado sus miras, aconsejándole que rompa con Bolivia i se una a Chile. E L COMERCIO se contrae a pedir una estricta neutralidad. Cree que todos los Gobiernos americanos, especialmente el del Perú, están obligados a la adopción de medidas que puedan dar término a un conflicto que seria de funestas consecuencias no solo para las dos repúblicas directamente comprometidas en él, sino para todos los países que a ellas están unidos por los vínculos de la amistad i el comercio. Sin alterar nuestros juicios sobre el fondo de la cuestión, hoi tenemos el sentimiento de creer que el Gobierno de Chile, enviando fuerzas de desembarco sobre Antofagasta, cualesquiera que sean las causas que a . proceder así lo hayan obligado, se manifiesta poco conforme con su reconocida mesura i circunspección. El hecho de existir en Antofagasta una numerosa colonia chilena, que forma casi la totalidad de la población, no disminuye en lo menor los derechos de Bolivia sobre su territorio; i llevar a él la fuerza armada, sin la previa declaratoria de guerra, sin haber agotado los medios pacíficos de avenimiento, es comenzar los arreglos por donde debió terminar la contienda i aumentar las dificultades para dar al conflicto una solución tranquila en la serena via de la diplomacia. Bolivia, con quien acabamos de celebrar un tratado aduanero, sentirá languidecer su comercio con evidente daño del erario del Perú; Bolivia, en la necesidad de buscar, talvez fuera de su territorio, elementos de guerra, puede poner en peligro nuestra neutralidad i envolvernos en compromisos de graves consecuencias. Creemos interpretar fielmente el sentimiento público que prevalece en el Perú, condenando las medidas violentas que Chile o Bolivia pueden adoptar, ya se trate de la ocupación de Antofagasta por las fuerzas marítimas de es-


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G U E R R A D E L PACIFICO.

tos países, ya de la anulación que se dice declarada por el Gobierno boliviano del tratado celebrado con la compañía Salitrera, oríjen del conflicto; i por lo mismo no podemos menos que aplaudir las jestiones hechas por nuestro Gobierno con el objeto de impedir una ruptura de hostilidades entre las dos repúblicas del sur.

pendiente. No la toleramos cuando las potencias coaligadas la ejercieron en Méjico; protestamos con toda la enerjía de nuestra alma cuando la España la ejerció en Chile i alcanzó la mengua de incendiar un indefenso puerto, i corrimos a las armas cuando la misma España volvió sobre nosotros.

El mismo COMKBCXO de Lima, contestando a L A TRIBUNA, dice: «No es del caso que el jeneral Prado conozca o no a Chile, ni que sea conveniente o no desesperar a este pais: nosotros opinamos como L A TRIBUNA por lo, mas estricta neutralidad en el desgraciado caso de que no pueda evitarse una guerra entre Chile i Bolivia; pero nos mueve a opinar así un alto sentimiento de justicia con el cual están cu la mas perfecta armonía los intereses nacionales, i ele nigun modo el temor de exasperar a nadie.» L A OPINIÓN NACIONAL, al tener noticia de que el G o -

Nos inclinamos a creer que esas fuerzas (las enviadas por Chile al litoral) no tienen por objeto inferir un agravio a la soberanía boliviana, así por eso seria de lo mas irregular que cabe no estando declarada la guerra entre aquellos países, tanto porque seria justamente chocante el espectáculo ofrecido a la América por una nación americana, la que a su turno podia ser sojuzgada por otra mas fuerte, sufriendo las consecuencias de su propia práctica. Roto de esa manera todo respeto i hollado todo derecho que no tuviese apoyo efectivo, la razón de la fuerza se erijiria en arbitro soberano i acaso entonces no fuese Bolivia la mas perjudicada.

bierno boliviano estaba dispuesto a no hacer efectivo el impuesto sobre el salitre para reivindicarse los terrenos de la Compañía,, dice lo siguiente: Con esa.medida se pretende dar fin a la controversia diplomática i a la intervención de Chile, pues tratándose de asuntos privados i no continuándose la recaudación del impuesto, el asunto tiene que ventilarse ante los Tribunales de Bolivia.—(PATRIA del 1 4 de Febrero, órgano pierolista.) Desde luego, todo lo que fuese imposición de fuerza repugna a nuestras creencias i subleva nuestro espíritu inde-

Hé aquí, pues, el cómo toca a nuestro Gobierno un importante papel en el asunto. A nadie le cupo nunca una posición mas ventajosa, puesto que puede interponerse entre los dos contendientes, en representación, no del derecho de ninguno de ellos, sino del derecho americano que rechaza toda imposición de fuerza no justificada, todo desequilibrio perjudicial a los intereses del continente, toda agresión a la soberanía existiendo medios de solución pacíficos i amigables.


ÍNDICE INTRODUCCIÓN

PÁJ.

CAPÍTULO

I.

'., Tratado de límites Chileno-Boliviano del G de Agosto de 1874.—II. Escritura do transacción celebrada entre el Gobierno de Bolivia i la Compañía de Salitres de Antofagasta.—III. Impuesto de 10 centavos al salitre: decreto de Ja Asamblea Nacional de Bolivia.—IV. Quién precipitó la guerra: importantes documentos para la historia.—V. Primeras notas del Ministro chileno en La Paz i del Ministro de Relaciones Esteriores de Boliviajfl^VL Decreto del Gobierno de Bolivia para hacer efectivo elimpuesto de 10 centavos al salitre.—VIL Nota del Cónsul chileno al Prefecto pidiendo la suspencion del impuesto por unos dias.—VIII. Embargo de las propiedades de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i mandamiento de prisión contra el administrador: notas cambiadas cutre el Cónsul de Chile i el Prefecto.—IX. Protesta del administrador de la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i decreto del Gobierno de Bolivia rescindiendo el contrato con dicha Compañía. — X. Documentos relativos a la suspencion de embarque de salitre por el Maida.—XI. La cuna de la guerra: documentos inéditos.—XII. Notas cambiadas entre el Cónsul de Chile i el Ministro de Relaciones Esteriorcs.—XIII. Ultimas notas cambiadas entre el Ministro chileno en La Paz i los Ministros de Relaciones Esteriores cte Bolivia i Chile.—XIV. La cuestión boliviana auto los hechos i la historia: publicación importante de L A PATRIA de Valparaíso.— XV. El desierto de Atacama: descripción impulsante.—XVI. Editoriales Páj.

C A P I T U L O II. I. Ocupación de Antofagasta: telegramas oficiales.—II. Notas cambiadas entre el jefe de las fuerzas de operaciones del litoral de Bolivia i el Prefecto al tomar posesión de Antofagasta. — I I I . Proclama del Prefecto Severino Zapata, i primeros decretos, bandos i proclamas de las autoridades chilenas en Anto. fagasta.—IV. Partes oficiales de Sotomayor i Zenteno.—V. Notas de los cónsules bolivianos de Tacna e Iquique a Daza, daud.o cuenta de la ocupación de Antofagasta. —VI. Proclama al pueblo de Valparaíso, circular a los Intendentes i Gobernadores, meeting i discursos de Errázuriz i Lila. —VIL Parte oficial, acta i proclama al tomar posesión de Caracoles.—VIII. Protesta de los Diputados bolivianos i colonia boliviana residente eu Tacna; proclama-pasquín ¡a Bolivia! ¡a la Amanea! —IX. Exposición de los motivos que justifican la reivindicación: circular del Ministro Fierro al cuerpo diplomático.—X. Corta del corresponsal de LA PATRIA de Valparaíso, refiriendo la ocupación de Antofagasta — X I . Notas del Gobernador Zenteno al Ministro del Interior. — XII. Manifiestos del doctor Casimiro Corral i del jeneral José Manuel Pendón al puoblo boliviano. —XIII. Representación de los chilenos de Caracoles, Antofagasta i colonia estranjera al Presidente de la República i contestación de los Ministros Fierro i Blest Gana.—XIV. incidente a propósito del impuesto al salitre.—XV. Primeras notas cambiadas entre el Gobierno chileno i el Ministro de Chile en el Perú sobre la cuestión con Bolivia.—XVI. Notas cambiadas entre el Ministro de Rolaciones Esteriores del Perú i el Ministro chileno en Lima, sobre la ocupación del litoral de Bolivia.—XVII. Embarque del 2 . i 3.° de línea i discursos del comandante Ramírez, Errázuriz, Vicuña Mackenua i Altamivano.—XVIII. Toma de Cobija i TocopVla: partes oficiales i notas cambiadas entre el jefe de la escuadra chilena i los sub-prefectos.—XIX. Mectiiigs en Cochabamba i La Paz, proclama al pueblo i protesta de los Diputados, jenerales i jefes del ejército boliviano —XX. Carta de Daza sobre el litoral i programa de las fiestas on La Paz en celebración de su natalicio.—XXL Cuadros de la vida militar de Bol via.—XXII. Editoriales de la prensa de Chile, Perú i Bolivia, i versos publicados por la prensa del Perú

III.

I. Primeros o importantes decretos de Daza referentes a la guerra —II. Declaración de guerra de Bolivia a Chile, espulsion

i confiscación de los bienes de los nacionales chilenos; espoliacion en masa de las minas de Corocoro.—111. Proclama de Daza a la nación, i la célebre del Corvo al ejército.—IV. Circulares del Gobierno de Bolivia a los prefectos, i del Ministro de Bolivia en Lima al cuerpo diplomático.—V. Organización de la Guardia Nacional i del ejército de Bolivia: decretos i nombramientos de sus jefes.—VI. Meeting en Lima protestando contra la reivindicación del litoral de Bolivia.— VII. Decretos de Daza estableciendo el corso, empréstito forzoso! descuento en el sueldo de los empleados civiles i eclesiásticos.—VIH. Los esfuerzos del Perú en favor de la paz: importantes notas cambiadas entre el Ministro de Kclaciones Esteriores del Perú i las Legaciones del Perú en Chile i Bolivia.—IX. El Sieut-Erat de la guerra: reminiscencias inéditas de Febrero de 1S79.—X. Instrucciones reservadas comunicadas al coronel Sotomayor al salir a campaña i carta del doctor Cabrera a Reyes Ortiz.—XI. Notable recepción del Ministro del Peni en La Paz; aprobación del tratado aduanero entre el Perú i Bolivia, i la mediación del Perú aceptada por Boliv i a . — X I I . Documentos relativos a la misión del Ministro Beyes Ortiz a Lima, i carta de Daza al prefecto Zapata anunciándole el envío del señor Ortiz a Lima paia solicitar el cumplimiento del tratado secreto de 1873.—XIII. Toma de Calaina: telegramas i partes oficiales de los jefes chilenos i bolivianos.—XIV. Conferencia de Cabrera con Spedi; proclamas de Sotomayor al ejército i pueblo de Caluma.—XV. Cartas de Sotomayor, Carlos F. Souper i José M. Walker sobre la ocupación de Calama.—XVI. Combate de Calama: correspondencias a la prensa de Bolivia.—XVII. Apuntes orijinales del doctor Ladislao Cabrera sobre el combate de Calama.—A'VIII. Celebración de la toma de Calama eu Antofagasta, meeting i discursos.—XIX. Circular dirijida a las naciones amigas por el Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia, con motivo de la guerra con Chile.—XX. Jeografía de Bolivia, por L. v. Doli.—XXI. Cuadro comparativo del Perú, Bolivia i Chile; de su población, escuadra, ejército i doticiou, etc., etc., en 1879, por J. G. Clavero.—XXII. Editoriales d é l a prensa de Chile, Perú iBolivia Páj. 101.

CAPÍTULO

IV.

. Tratado secreto entre el Perú i Bolivia: copia íntegra del orijiual.—II. Proclamas al pueblo de Valparaíso, mceting i discursos.—III. Ataque al Consulado del Perú en Valparaíso: notas, partes i sentencias do la Corte Suprema.—IV. Recepción oficial del Ministro 1 avalle en Santiago: discursos i credenciales.—V. Decreto de Prado convocando al Congreso del Perú a sesiones estraordinarias; mensaje del Presidente do Chile ccii igual objeto i manifiesto de Piérola a los pueblos del Perú.—VI. Notas cambiadas eutre el Ministro chileno Godoi i el Ministro (h Relaciones Esteriores del Perú.—VII. Retiro del Ministro Godoi: últimas notas cambiadas.—VIII. Misión Lavalle: completos c importantes documentos publicados polla prensa peruana. IX.—Retiro del Ministro Lavalle: últimas notas reservadas.—X. Sesión secreta estraordinaria del Senado de Chile en 2 de Abril de 1S79, en la cual declaró la guerra al Perú.—XI. Declaración de guerra al Perú i Bolivia: decretos i bandos publicados en Santiago i Valparaíso, mceting i ; discurso.—XII. Telegramas entre el Ministro Lavalle i el Ministro de Relaciones Esteriores del Perú sobre la declaratoria de guerra.—XIII. Mceting i discursos en Lima i el Callao al declarársela guerra.—XIV. Ataque al Consulado del Perú en Antofagasta: notas del cónsul Seguin.—XV. Circular del Ministro de Relaciones Esteriores del Perú a los cuerpos Diplomáticos i Consulares en el estranjero; circular a los Prefectos. —XVI. Salida del ejército boliviano de La Paz: descripción i proclamas de Daza. XVII. La mediación de Inglaterra desechada por el Perú; neutralidad d é l a Compañía Inglesa de Vapores.—XVIII. Primeros decretos del Gobierno del Perú referentes a la guerra.—XIX. Decretos ele espulsion a los chilenos residentes en el Perú. XX. Editoriales de la prensa de Chile, Perú i Bolivia Páj. 151

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CAPÍTULO

5

Páj.

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CAPÍTULO

V.

I. Bloqueo de Iquique: telegramas i notas cambiadas entre el jefe de la escuadra chilena, Prefecto, cuerpo Consular i ájente de la Compañía Inglesa de Vapores.—II. Primera correspondencia de Iquique a EL COMERCIO de Lima sobre el bloqueo noti-


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ÍNDICE D E L TOMO PRIMERO.

ficado por Arturo Prat, haciendo de él una favorable relación.— III. Primeras escursiones del Talismán i C/utlaco a Arica, Pisagua i Moliendo: correspondencias.—IV. Circular a los Prefectos.—V. Combale de Chiparía: primeros telegramas a Lima i Santiago; partes oficiales de los comandantes Juan J. Latorre, García i García, Nicolás F. Portal i Antonio C. de la Gucrrra. —VI. Cartas sobre ese combate, de Onofre Pérez G, V. Zegers, Joséí&l. Villarreal i Luis V. Controras.—VIL Manifestación al comandante de la Magallanes Juan ,1. Latorre.—VIII. CorTespondoncia a EL COMERCIO de Lima sobro el combate de Chipana, por Remo, tripulante de la Union.•— IX. Memorándum del DIARIO OFICIAL

La salvación de la Covadonga, por R. Martos. —XXII. Plan de ataque de la escuadra chilena contra los buques de la escuadra del Perú bajo los fuegos de las baterías del Callao i órdenes jeneralcs de Williams Rebolledo.—XXIII. Biografías de Prat, Serrano, Riquelme i Jorje Velarde.— XXIV. Recepción do los marinos de la Covadonga en Valparaíso i Santiago; banquete a Condell, discurso i felicitaciones. XXV. Prensa estranjera: versión del combate de Iquique, de un oficial de graduación de ¡a marina de los Estados Unidos de Norte-América i cartas de los marinos de la Turquoise a Condell.—XXVI. Sepultación en Iquique de los cadáveres de Arturo Prat, Serrano, Aldea, Velarde i García i García: documentos completos.—XXVII. Funerales en Santiago i Valparaíso a los héroe.s de Iquique, i en Lima a García i García i Velarde.—XXVIII. "El combate naval de Iquique": interesante descrípcien de Cabrera Gacitúa i otros tripulantes de la Esmeralda el día del combate.—XXIX, Editoriales de la prensa de Chile, Perú, Bolivia i estranjera Páj.

de Chile sobre la actitud del Gobierno del

Perú eu el conflicto chileno-boliviano.—X. Jiomhardeo de Pisagua, Moliendo i Pabellonde Pica, por la escuadra chilena: telegramas i parte» oficiales de Chile i el Perú.—XI. Diario de la "Campana Marítima" i ''Cartas (le la Escuadra" del corresponsal de HL Mjiíicuuio.—XII. Correspondencia de Neto a L A PATRIA de Lima.—XIII. Proclama de Prado a la Nación i del jeneral Buendia al pueblo do Iquique i al ejército.—XIV. Llegada del ejército bol v ¡ano a Tacna: descripción i proclamas de Daza.—XV. Cuadro de la fuerza efectiva del ejército de Bolivia, llegado a Tacna.—XVI. Cartas autógrafas cambiadas entro.Prado i Daza a su llegada a Tacna.—XVII. Prado asume el mando del ejército del . ur, decretos, proclamas de Prado i del Vice-Presidente La-Puerta.—XVII1. Cartas deSotomayor a Daza.—XIX. Editoriales de la prensa de Chile, Perú i Bo-

CAPÍTULO

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Páj.

lina

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CAPÍTULO VI. 1. Manifiesto que el Gobierno de Chile dirijo a las potencias amigas con motivo del estado de guerra con el Perú.—II. Sesión «straordinaria del Congreso del Perú el 24 de Abril de 1879; mensaje del Presidente Prado i contestación del Presidente del Senado señor José A. García i García. - - I I I . Memoria que el Ministro de Relaciones Esteriores del Perú presenta al Congreso Estraordinario sobre el conflicto con Chile.—IV. Calumniosa propaganda.- editorial del DIARIO OFICIAL de Chile.—V.

Ma-

nifiesto que el Gobierno del Perú dirije a 'os estados amigos con motivo de la guerra que le ha declarado Chile.—VI. R e cepción del Ministro Isaac Christiane}' en Lima i del Ministro Godoi en el Ecuador.—Vil. Notas del Ministro de Bolivia en Lima al Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia.—VIII. Reconocimiento o visita de observación a la aldea de Chiuchiu.— I X . Banquetes i discursos en la Legación de Bolivia en Lima.— X. Correspondencia de Arica a EL COMERCIO de Lima.—XI; La guerra del Pacífico juzgada por la prensa europea.—XU. Editoriales de la prensa de Chile, Perú i Bolivia Páj.

CAPÍTULO VIL Combote naval de Iquique i Punta Gruesa, entre los buques de guerra peruanos, blindados Huáscar e Independencia, i de madera, chilenos] Esmeralda i Covadonga: primeros telegramas oficiales.—II. Proclama del Intendente Altamirano al pueblo de Valparaíso; meetings i discursos en Valparaíso i Santiago.— III. Partes oficiales de los comandantes Condell, Oribe, Grau, Moore, Antonio Benavides i nota del Ministro de Marina al jefe de la escuadra.—IV. Carlas sobre el combate de Iquique del vice-cónsul ingles, oficiales Francisco 2.° Sánchez, Antonio Hurtado, guardia marina Vicente Zegers i Arturo W i l son.—V. Telegramas del señor Adam a Mr. Eovdand sobre el combate de Iquique, reconociendo la heroicidad de Prat.—• VI. Carta de Grau a la señora viuda de Prat i contestación de ésta; carta de Moore a Condolí; esposicion délos oficiales de la Independencia Fortunato Salaverry i Enrique C. Basadre, en repuesta al parte de Condell.—VII. Observación sobre la carta de Moore a Condell, por R.—VIII. Versión peruana del combate de Iquique, de EL COMERCIO, redactado por Modesto Molina.—IX. Combate de Iquique: editoriales de EL DIARIO OFICIAL del Perú: "Lo que pasó abordo déla Esmeralda", "¡Viva el Perú joneroso!", i editoriales de E L DIARIO O F I CIAL de Chile: " E l lenguaje oficial del Terú", "L05 prisioneros de Iquique i el diario oficial E L P E R U A N O . " — X . Para el juicio de la historia: las dos versiones del Perú sobre el combate de Iquique.—XI. "Pajinas do una leyenda de mar": la gloria de los tripulantes de la Esmeralda consagrada oficialmente por el estado mayor peruano, por H. V. Mackeuna.—. XII. " E l Libro Diario" del Huáscar: anotación del oficial da guardia C. Héros en el dia del combate do Iquique; enjuiciamiento de Moore por Prado.—XIII. Notas i cartas de pésame a la señora viuda de Prat i contestaciones de ésta.—XIV. Recompensas a los jefes, oficiales i soldado* de mar que asistieron al£t>mbate de Iquique.—XV. Acuerdo de la Municipalidad de Caldera sobre concesión hecha a favor del hijo de Prat; nota a la viuda i contestación de ésta.—XVI. La legación británica i los prisioneros de Iqtrquc; relación nominal de los tripulantes de la Esmcrahla, el dia del combate, muertos, heridos i prisioneros.—XVII. Averías del Huáscar, en el combate del 21 do Mayo.—XV.tl.1. Diario de la Coradt>ng<i: interesantes i minuciosos detalles del combate, tomados del "Libro Diario de este buque—XIX. '-Caitas déla Escuadra": importante descripción del corresponsal de líe MeitCUitCO sobre el viaje .leída i vuelta de la escuadra chilena al Callao.—XX. " E l combate de la Ind'ipeiiilKncia" i "Oon-espondeneia Marítima" del corresponsal de LA. O W S I O X NACIONAL de Lima. Julio O. lieyes, describiendo detalladamente el combato do Iquique. XXI.—

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254

VIII.

I. Proclamas de Prado, Vice-Presidente La-Puerta i circular a los prefectos sobre la llegada de la escuadra chilena al Callao. — I I . Parte i telegrama de Prado sobre el combate del 21 de Mayo; parte oficial de García i García, comandante del Oroya; plan frustrado de los peruanos i desmembración del territorio chileno según los aliados.—[II. Provisión de agua en Iquique durante el bloqueo: importantes documentos.—IV. Bombardeo de Antofagasta: telegramas i partes oficiales.—V. Correspondencias a EL MERCURIO i del trasporte Chalaco a E L COMERCIO de Lima.—VI. Escursiones i encuentro del Huáscar^ con el Blanco Encalada: correspondencias de L.v OPINÍO.V NACIONAL de Lima, por Julio O . Reyes,—VII. Nota de Williams Rebolledo estableciendo el bloqueo de Iquique; recepción oficial en Lima -del Ministro de Colombia.—VIII. Arribo del Huáscar al Callao i banquete a Grau.—IX. El embarque de armas en Panamá para el Perú: notas.—X. Mensaje del Presidente de Chile al Congreso Nacional en 1879 i del Vice-Presidente La-Puerta a las Cámaras Legislativas del Perú el 28 de Julio del mismo a ñ o . - - X I . Cartas cambiadas entre Daza i el Vice Presidente La-Puerta i proclama del Prefecto de Tarapacá Justo Pastor Dávila.—XII. Proposiciones de arreglo hechas a Bolivii por Chile; pretesto de que se vale Costa Rica para favorecer al Perú: importantes notas.—XIII. Curiosa carta de P-aza i carta de un boliviano al mismo.—XIV- Mediación ofrecida por los Gobiernos de Inglaterra, Colombia i Ecuador. —XV. Segundo bombardeo de Huanillos i Pabellón de Pica: partes oficiales.—XVI. Canje de prisioneros: nota de Williams Rebolledo al Prefecto de Iquique i nómina de ellos.—XVII. ¡Sorpresa de Iquique el 10 de Julio: telegramas i partes oficiales chilenos i peruanos.—XVIII. Correspondencias a E L M E R CURIO i COMERCIO de Lima sobre este hecho.—XIX Escursion de la Pilcoraayo: partes oficíales.—XX, Bombardeo de Iquique el 16 de Julio: partes oficiales i notas cambiadas entre el jefe de la escuadra chilena, Prefecto i Cuerpo Consular.—XXI. Manifestación i moción presentada a la Cámara de Diputados para conceder una medalla de oro al comandante de la Magallanes Juan J. Latorre.—XXII. El Huáscar i la Union en Caldera, Chañaral, Huasco ¡Carrizal: telegramas i correspondencias. — X X I I I . Principales documentos (inéditos) tomados del espediente orijinal seguido en el Callao para la distribución del bergantín chileno Saucy Jarle i su cargamento capturados por el Huáscar ila Union eI20 de Julio de 1S79Í declarados buenas presas por sentencia ejecutoriada de li de Mayo de 1SS0.— X X I V Captura del Eiraac: telegramas i partesofíciales chilenos i peruauos,—XXV La baudera chilena puesta al revés: carta del capitán Lantrop; desórdenes en Santiago, i representación del pueblo de Valparaíso al Presidente de la Üepública.— XXVI. Correspondencia a EL COMERCIO de Lima sobre la captura del Iiimac.—XXVII. Biografía de Grau i documentos relativos a su ascenso; carta de los marinos arjentinos.— XXVIII. Importantes documentos (inéditos) tomados de! espediente orijinal seguido en el Callao relativos a la valorización i distribución del vapor Iiimac i su carcomento capturados por el Huáscar i corbeta Union el 23 de Julio de 1 ¿70.—XXIX. Captura de un bote-torpedo: correspondencia: importantes documentos referentes a los torpedistas contratados por el Perú (inédito).—XXX. Las salitreras del T o e o : documentos: notas cambiadas entre el Prefecto de Iquique i el decano del Cuerpo Consular sobre suspensión del bloqueo.—XXXI. El Huancar en Caldera i T a l t a l : telegramas, partes oficiales cl.üent. s i de Grau, i correspondencia a El. M K K C U I U O . — X X X I I Ksploracion al interior <tcl desierto por el comandante jeneral de Caíanla, José M. 2." Soto: descripción, baa-.Us i nota.-. — X X X i l l . Editoriales p

;

CAPÍTULO

IX.

I. Combate de Antoftiff-ittu entre el //•«.•»-.vr;-. .Ur-io

i J/, ,„.//,,. f

nes: telegramas i partes oficiales chilena i i-er-aius. i l . ' t_'oi-roi-ondeueia a L A O m x i o s X A C I O S A L -le Lima. ,j» n Reyes, sobre el combate de Antofapwa. — [ I I . --i'.irtí^ ,\ \ Pesien»" del eerresn.msal de KL M ; : i : . > ' : - . ! O i A,\ ,q n ,¡ ; l n ,, ,},,

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la .V.f./.eííitn.-^ ».>bre e! mismo combate. — IV. Apunte* .--.br» e^da tiro t.miailos en !es nio-.n^ntos iu: ;e. ; - ,T^ ..v ..^ . " tierro i honras a les mr.en.os de! Aó'..o , —V. Ìtur-rí-aiitr trueeioiK'S dadas por el Gobierne, al ContaadaEtv en .fofo d.» la ;

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I N D I C E D E L TOMO P R I M E R O .

Escuadra, capitán de navio graduado don Gfalvarino Riveras, i decreto sobre distribución de presas.—VI. Viaje de la corbeta Union a Punta Arenas: partes oficiales de Carlos Wood i García i García; Correspondencias a E L MERCURIO i COMERCIO

de Lima.—VIL Parte oficial de Grau recomendando a los jefes i oficiales del Huáscar i nota contestación a su ascenso; llegada del Oroya de Panamá al CaHao con armas para el Perú.— VIII. Proclama a los habitantes del Toco; tiroteo de Atacama: telegrama i partes oficiales.—IX. Biografía i funerales^en Lima a Carlos de los Heros i carta de Grau al doctor Heros.— X. Tratado de paz i amista! entre España, Perú i Bolivia: documentos i circular al Cuerpo Diplomático i Consular del Perú. —XI La espedicion a Arica: telegramas, partes oficiales del. del Jefe de la Escuadra Chilena G. Riveros i Carlos Ferreyros, i correspondencia a LA OPINIÓN NACIONAL.—XII. Importante circular del Ministro de la Guerra de Bolivia, Manuel Othon Jofré a los prefectos.—XIII. Combate naval de Angamos: telegramas i partes oficiales de los Jefes de la escuadra chilena i p imana, incluyendo el de García i García i el acta de la Junta de Guerra levantada a bordo de la Uuion en su escapada al Norte.—XIV. Minuciosos detalles del combate comunicados por el 2.° jefe del Blanco, Guillermo Peña, i el comandante del Loa Javier Molina.—XV. P.elacion nominal de los muertos, heridos i prisioneros a bordo del Huáscar i exequias en Mejillones a los muertos del Huáscar,—XVI. Felicitación del Gobierno al jefe, oficiales i tripulantes de la escuadra i ascenso de Riveros i Latorre: notas; proclama del jeneral Escala al ejército i manifestaciones del pueblo en Santiago i Valparaíso-—XVII. Cartas de los prisioneros del Huáscar i de Daza al Vice-Presidente La-Puerta.—XVIII. "Cartas de la escuadra" del corresponsal de EL MERCURIO: interesante descripción del combate de Angamos.—XIX. Correspondencias a EL-NACIONAL i COMERCIO de Lima sobre este mismo combate.—XX. Llegada del Huáscar a Valparaíso: importante descripción; programa de las fiestas que tuvieron lugar en Valparaíso i Santiago.—XXI. Espléndido recibimiento al comandante Latorre en Antofagasta; conversación con los prisioneros del Huáscar. —XXII. Notables documentos reservados encontrados en el archivo del monitor Huáscar e importantes instrucciones dadas a Grau.—XXIII. Lei del Congreso del Perú concediendo montepíos a los marinos del Huáscar e Independencia i un monumento a Gran i compañeros.—XXIV. Procla-" mas del Prefecto de Iquique i el jeneral Buendia sobre la toma del Ilwíscar; manifiesto del Congreso del Perú a la nación.—• XXV. Funerales de Grau en Lima i Buenos Aires; carta de Prado a la señora viuda de Grau i decreto del Gobierno de Bolivia declarando duelo nacional.—XXVI. Biografías de Galvarino Riveros, Juan ,1. Latorre i Miguel Grau, por Benjamín V. Mackenna.—XXVII. Los muertos del Huáscar: apuntes biográficos de Elias Aguirre. Diego Ferré i Enrique S. Palacios, por R. Meló. - -XXVIII. Importantes documentos referentes a los gastos que hizo el Gobierno del Perú para atender a los prisioneros chilenos en Tarma (inédito).—XXIX. Editoriales Páj. 462

A P É N D I C E . Acta levantada en Lima en Consejo de Ministros el ] 9 de Noviembre de 1872 i que ocasionó el tratado secreto, orijen de la guerra. , Páj. 645 Nota del Ministro de los Estados Unidos dirij'ida a su Gobierno en Junio de 1878, dándole cuenta de las conferencias que habia tenido con el Ministro Irigóyen, sobre la internación de cereales de California 545 Producción del salitre peruano en 1878 i su consumo en los mercados norte-americanos 546 Protocolo firmado en La Paz para acordar la manera de hacer efectiva la mediación ofrecida por el Gobierno del Perú; nota del Ministro de Bolivia en Lima 546 Cuadro estadístico de los buques i trasportes de guerra del Perú: sus nombres, comandantes, dimensiones, artillería, etc., etc., por J. G. .Clavero 547 Instrucciones comunicadas al coronel Velarde, jefe de. la 1. D i visión, enviada a Iquique el 7 de Marzo de 1879 548 Cuestión de la bandera de los vapores chilenos; carta del Cónsul de I03 Estados Unidos en el Callao 549 Mensaje del Gobierno de Chile al Senado para hacer la guerra a Bolivia; decreto de Interdicción Comercial con Bolivia i el Perú ._. 549 Protesta del Cuerpo Consular do Arequipa, dirijida al jefe de las fuerzas chilenas en Moliendo, i parte oficial del bombardeo de dicho puerto 550 Instrucciones cp-.e observarán los señores comandantes jenerales de las divisiones vanguardia, primera i tercera del ejército del Perú, i organización del cuerpo de artillería en Tarapacá 551 Documentos relativos a la inspección de las salitreras i cantón militar de Agua Santa 552 Acia levantada en Lima el 14 de Marzo de 1879 referente a los aprestos de la escuadra del Perú hasta la salida de jeneral Prado a Arica, i que dio por resultado la pérdida de la Esmeralda, el 21 de Mayo del mismo año 552 Instrucciones que deben observar los comandantes militares de Tirana, Pica, Huatacondo, Quillagua, Patillos i Pabellón de Pica 553 Recepción oficial en Santiago a' jeneral Urbina, Ministro del Ecuador 554 s

Entrevista de Prado i Daza en Arica: relación del corresponsal de E L COMERCIO de Lima

Páj.

Importantes partes oficiales i notas del comandante Grau, copia íntegra del Libro Copiador de la correspondencia oficial de Grau, hallado a bordo del Huáscar el 8 de Octubre de 1879. Circular a los Prefectos ordenándoles la mas estricta persecución de los chilenos residentes en el Perú; derechos de importación i contribución personal; decretos del Vice-Presidente LaPuerta ... Notas cambiadas entre el Ministro de Chile en Colombia, don Domingo Godoi i el Almirante de los Estados Unidos en el Callao Circular a los comandantes militares de Tarapacá i Prefectos de lea, Arequipa i Cuzco; nota del Ministro de la guerra del Perú prohibiendo bajar a tierra los tripulantes chilenos a bordo de los vapores de la Compañía Inglesa Carta del Vice-Presidente La-Puerta al Ministro de Hacienda, i proclama del Prefecto del Callao sobre el empréstito nacional de ocho millones de soles Proyecto de lei del Congreso del Perú sobre empréstito nacional; propuesta de Mr. Guillaume para comprar hílanos a l " Perú Desarme del vapor Laura: notas cambiadas entre el Ministro Plenipotenciario de Bolivia i el Ministro de Relaciones Esteriores del Perú Decreto del Gobierno de Chile aceptando los ocho artículos del Convenio Internacional de Jinetea; dictámenes del Fiscal de la Corte Suprema del Perú sobro presas del vapor ingles Santiago i barca Añila ,. Partes peruanos sobre los movimientos de la escuadra chilena antes de la ocupación'de Tarapacá; instrucciones a los Comandantes militares estacionados al Sur de Arica Recompensas que la Municipalidad de Chuquisaca acuerda a los héroes de Calama Documentos relativos a la provisión de víveres del ejército peruano en Tarapacá Cartas sobre la guerra, cambiadas entre el doctor Ladislao Cabrera i el coronel..Belisario Suarez La falencia de Bolivia declarada por su propio Gobierno; carta de Suarez a Campero Cuestión Luxor: sentencia de primera i segunda instancia i dictamen del Fiscal Carta de Prado, i nota sobre reconocimiento i precauciones en Pisagua Recepción oficial del Ministro de Chile en Colombia; hoja de servicios del Contra-almirante Grau, i carta al mismo ofreciéndole la candidatura a la presidencia de la república Nota del Ministro Sotomayor al jefe de la escuadra chilena sobre la espedicion a Arica para atacar a la escuadra peruana, en Octubre de 1879; actas levantadas a bordo del Blanco Encalada por los comandantes de los buques que espedicionaron sobre Arica, al partir de Mejillones i a su regreso de aquel puerto Importantes .telegramas cambiados entre el Ministro Sotomayor i * el Comandante del Cochrane, don Juan José Latorre, el 7 de Octubre de 1879, acordando las medidas necesarias para la captura del Huáscar. ••• Proclama de Prado i Daza al pueblo i al ejército con motivo de la captura del Huáscar; carta de pésame de Daza a la señora viuda de Grau

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I N É D I T O S .

Estado que manifiesta la fuerza del ejército permanente de la República de Chile, desde la publicación de la Ordenanza Jeneral del Ejército, i fecha de las leyes que la señalan anualmente .•: Importantes telegramas ¡notas cambiadas entre el señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú i las legaciones en Paris^ Nueva York i el Consulado Jeneral del Perú en Panamá, desdé' Abril a Noviembre de 1S79 Documentos relativos a las publicaciones, servicio de vijilancia i mar, i gasto especial del Consulado del Perú en Panamá, comprendiendo la euenta-inversion de fondos i reclamación de pago del Cónsul Jeneral, don Luis E. Márquez Planilla de gastos del Cónsul Larrañaga en Panamá : Compra de carbón parala escuadra peruana a l a casa H . B. James i Ca., i carga embarcada durante la guerra en las vapores de la Compañía Inglesa por cuenta del gobierno del Perú. Sueldos de marineros de la fragata Independencia, embarcados en el trasporte Limeña :7Tr..... Lista de pagos a los señores jefes i oficiales de la fragata Independencia, en Mayo de 1879 Notas i lista nominal de los jefes, oficiales i soldados pertinecientes a la Columna Constitución, embarcados en la fragata Inde • peniew.ia Informe de los Comisionados Fiscales del Perú en Europa, sobre el espendio del huano i el salitre, con referencia a Dreyfus H e r manos i Ca

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CAPÍTULO

II.

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STJMARIO.—I. Ocupación de Antofagasta: telegramas oficiales.—II. Notas cambiadas entre el jefe de las fuerzas de operaciones del litoral de Bolivia i el Prefecto al tomar posesión de Antofagasta.—III. Proclama del Prefecto Severino Zapata, i primeros decretos, bandos i proclamas de las autoridades chilenas en Antofagasta.—IV. Partes oiciales de Potomayor i Zenteno.—V. Notas de los Cónsules bolivianos de Tacna e Iquique a Daza, dando . cuenta de la ocupación de Antofagasta.—VI. Proclama al pueble de Valparaíso, circular a los Intendentes i C4obernadores, meeting i discursos de Erraznriz i Lira.—VIL Parte oficial, acta i proclama al tomar posesión de Caracoles.—VIII. Protesta de los Diputados bolivianos i colonia boliviana residente en Tacna; proclama-pasquin ¡a Bolivia! ¡a la América!—IX. Esposicion de los motivos; que justifican la reivindicación: circular del Ministro Fierro al cuerpo diplomático.—X. Cartas de Rodolfo Galvarro a Daza i del corresponsal de LAPATRIA de Valparaíso, refiriéndola ocupación de Antofagasta.—XI, Notas del Gobernador Zenteno al Ministro del Interior.—XII. Manifiestos del doctor Casimiro Corral i delJeneral José Manuel Rendon al pueblo boliviano.—XIII. Representación de los chilenos de Caracoles, Antofagasta i colonia estranjera al Presidente de la República i contestación de los Ministros Fierro i Blest Gana.—XIV. Incidente a propósito del impuesto al salitre.—XV. Primeras notas cambiadas entre el Gobierno chileno i el Ministro de Chile en el Perú sobre la cuestión con Bolivia.—XVI. Notas cambiadas entre el Ministro de Relaciones del Perú i el Ministro chileno en Lima, sobre la ocupación del litoral de Bolivia.—XVII. Embarque del 2.° i 3. "delinea i discursos del Comandante Ramirez, Errázuriz, Vicuña Mackenua i Altamirano.—XVIII. Toma de Cobija i Tocopilla: partes oficiales i notas cambiadas entre el Jefe de la escuadra chilena i los Sub-prefeetos.—XIX. Meetings en Cocliabamba i La Paz; proclamas al pueblo i protesta de I03 Diputados, Jenerales i Jefes del ejército boliviano.—XX. Carta de Daza sobre el litoral i programa de las fiestas en La Paz en celebración de su natalicio.— XXI. Cuadros de la vida militar de Bolivia.—XXII. Editoriales de la prensa de Chile, Perú i Bolivia, i versos publicados por la prensa del Perú.

I

OCUPACIÓN DE ANTOFAGASTA. TELEGRAMAS. (Partes Oficiales.)

Caldera, Febrero 16 de 1879. El Gobernador de Caldera comunica lo siguiente: Antofagasta ocupado lioi sin resistencia ni desgracia. Hoi ocupamos Caracoles i Mejillones. Bolivianos bien tratados i garantidos. Nombro personal para el servicio mas urjente. La alegría de los chilenos es inmensa.—N. Zenteno, Gobernador. Caldera, Febrero 16. Señor Ministro de la Guerra: El Comandante en Jefe de las fuerzas acantonadas en el litoral del Norte de la República, desde Antofagastanne comunica en carta lo que sigue: Señor Gobernador de Caldera: Antofagasta, Febrero 14.—Muí señor mió:—A las 6 A.'M. fondeamos hoi en éste, i a las 8.30 hice mi desembarco con los hombres de tropa. El Prefecto señor Zapata me entregó las armas. Yo le he dado 'toda clase de garantías. Nada ha ocurrido. El pueblo se ha mostrado jeneroso i no ha cometido acto alguno vituperable. Sírvase indicarlo al Gobierno diciéndole que imperan las autoridades chilenas, siendo hoi proclamado Gobernador el señor Zenteno. Los buques Blanco EncaladaiO'Higginsnr&Yc]yM-on,el primero a Tocopilla i Cobija, en protección de los chilenos, i el segundo a Mejillones. De usted S. S.—Emilio Sotomayor. (Recibido de Valpararaiso a las 3.55 P. M.)

Santiago, Febrero 16 de 1879. Señor Ministro del Interior: El Coronel Sotomayor, Comandante en Jefe de las tropas espedicionarias en el Norte, ha tomado posesión de An-

tofagasta el 14, i ayer debió ocupar Caracoles i Mejillones. No ha habido resistencia i los negocios siguen su marcha ordinaria. Comuníquelo usted al público. CORNELIO

SAAVEDRA.

(Recibido de Valparaiso a las 4 P. M.)

Santiago, Febrero 16 de 1879. Señor Ministro de Relaciones Esteriores: La toma de Antofagasta, Caracoles i Mejillones, se ha hecho sin resistencia. El comercio tranquilo i sigue su curso ordinario. Los chilenos locos de contento. Las autoridades bolivianas bien tratadas i se las iba a mandar a Mejillones. Para Cobija salió un blindado en protección de los chilenos. CORNELIO

SAAVEDRA.

TELEGRAMA DEL CORRESPONSAL DE «XA PATRIA.» (Recibido a las 3 P. M.)

El Bolivia fondeó a las 2 P. M. El viernes, a las 7 A. M., 300 hombres de la Artillería de Marina tomaron jxjsesion de Antofagasta sin la menor resistencia. La llegada de la escuadra ese mismo dia, no ha podido ser mas oportuna. El dia 14 era el señalado para el remate de los bienes embargados a la Compañía Salitrera i el pueblo estaba indignado por esto i preparábase para irse sobre las autoridades. Estas i pequeña fuerza de policía boliviana, puestas al amparo de las fuerzas chilenas. " Ayer, sábado, cien hombres marcharon a Caracoles i a la salida del vapor habían llegado a Salinas sin novedad. Ayer mismo la O'Higgins salia a ocupar Mejillones i uno de los blindados marchaba a Cobija. No ha habido ninguna desgracia. El pueblo ha hecho manifestaciones de inmenso júbilo i ahora todo sigue su marcha normal. El Cónsul Jeneral de Chile, señor Zenteno, ha sido nombrado Gobernador del nuevo departamento. EL CORRESPONSAL.


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IL COMANDANCIA EN JEFE DE LAS FUERZAS DE OPERACIONES

sario lo hagan sin armas. Para el efecto puede usted ordenar le sean entregadas al señor Comandante don Ramón Vidaurre, evitando así toda desgracia. Dios guarde a usted.

DEL LITORAL BOLIVIANO.

Antofagasta,

E.

Febrero 14 de 1879.

ni.

Señor Prefecto: Considerando el Gobierno de Chile roto por parte de Bolivia el tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas de mi mando del territorio comprendido en el grado 23. A fin de evitar todo accidente desgraciado, espero que usted tomará las medidas necesarias ¡jara que nuestra posesión sea pacífica, contando usted con todas las garantías necesarias, como asimismo sus connacionales. Dios guarde a usted. E.

SOTOMAYOR.

PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

Antofagasta, Febrero 14 de 1879. Señor: Mandado por mi Gobierno a ocupar la Prefectura de este departamento, solo ¡joclré salir a la fuerza. Puede usted emjtlear ésta, que encontrará ciudadanos de Bolivia desarmados, pero dispuestos al sacrificio i al martirio. No hai fuerzas con cpie poder contrarrestar a tres vapores blindados de Chile; pero no abandonaremos este puerto sino cuando se consume la invasión armada. Desde ahora i para cuando haya motivo, protesto a nombre de Bolivia i de mi Gobierno contra el incalificable atentado que se realiza. Dios guarde a usted. SEVEKINO

ZAPATA.

SOTOMAYOR.

PROCLAMA DEL PREFECTO DEL DEPARTAMENTO,

A los nacionales: Ciudadanos: Enviado por el Gobierno de mi patria a desempeñar la Prefectura de este departamento, atravesando una época difícil, he sabido cumplir con los deberes de mi cargo, unido siempre a mis conciudadanos. Hoi se ha realizado un atentado incalificable, un escándalo que jamas se presenciará en pueblos civilizados. Sin fuerzas para combatir a los invasores que, alentados por nuestra debilidad hacen gala de entereza, usurpando derechos, hollando la dignidad del boliviano, aherreojando a las autoridades, consumando, en fin, un hecho que no necesita definirse para ser conocido en tocia su monstruosa deformidad e injusticia, ¿qué queda que hacer? Abandonar el territorio invadido, que no nos es posible defender, después de una solemne protesta a nombre de Bolivia, cuyos fueros han sido desconocidos a nombre de la América, que presencia espantada el ultraje que recibimos. Bolivianos: La primera autoridad, a nombre de la patria abofeteada, os llama a que os reunáis en torno del desgarrado pabellón de Bolivia, para repetir nuestra protesta, único camino que nos

deja la suerte.—(Firmado.)—SEVEIUNO Z A P A T A . —

(Firmado.)—RODOLFO S.

GALVARRO.

Antofagasta, Febrero 14 de 1879. Documentos oficiales.

COMANDANCIA EN JEFE DE LAS FUERZAS

ESPEDICIONAEIAS

REPÚBLICA

SOBRE EL LITORAL BOLIVIANO.

A atofagasta, Febrero 11¡. de 1879. Acabo de recibir su nota de hoi, i en contestación a ella creo es el caso de hacerle presente que, para evitar toda efusión de sangre, se sirva ordenar se haga entrega de las armas i tropa de su dependencia al Comandante don José Ramón Vidaurre. Respecto a las garantías a que he hecho referencia en mi nota anterior, puede tomar pasaje en el vapor del Sñique pasa para el Norte el 10, poniéndose de acuerdo con el que suscribe antes de verificarlo, por si así creyere conveniente. Dios guarde a usted. E.

SOTOMAYOR.

PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA.

Antofagasta,

U de Febrero de 1879.

Al señor Comandante de las fuerzas espedicionarias. Estando tomada esta plaza por las fuerzas de su mando i amotinado el populacho chileno, he creído conveniente que la fuerza de esta guarnición salga para Cobija por tierra. Así queda obviado todo inconveniente i salvada toda dificultad. El dia 10 partirá el suscrito i demás empleados al puerto de Cobija, cediendo a fuerza mayor. Dios guarde a usted. SEVEKINO COMANDANCIA EN JEFE DE LAS FUERZAS

DE

Antofagasta,

ZAPATA.

ESPEDICIONARIAS

DEL LITORAL BOLIVIANO.

Antofagasta, 14- de Febrero de 1879. Para que la tropa de mi mando estacionada en Mejillones no tome por enemigos hostiles al pasar por aquel jmerto los individuos de tropa que por su nota de hoi me dice usted marchan a Cobija por tierra, creo conveniente i nece-

CHILE.

Febrero 15 de 1879.

Publicamos a continuación los documentos oficiales dictados por las autoridades el dia de ayer: «Comandancia enjefe de operaciones sobre el litoral boliviano.—Antofagasta, Febrero 14 de 1879. Emilio Sotomayor, Comandante de las fuerzas de operaciones sobre el litoral boliviano, en virtud de las órdenes cpie tengo de mi Gobierno, he acordado i decreto: Nómbrase Gobernador Civil del litoral al señor clon Nicanor Zenteno. Publíquese por bando i comuniqúese.—E. SOTOMAYOR. REPÚBLICA

DE CHILE, GOBERNACIÓN DEL LITORAL NORTE.

DEL

Antofagasta., Febrero 14En esta fecha se ha decretado lo que sigue: nómbrase al señor Enrique Villegas subdelegado del mineral de Caracoles, en calidad de propietario, i al señor Ramón Spech como sustituto.—NICANOR ZENTENO.—Alejandro González, secretario. BANDO.—El señor coronel don Emilio Sotomayor, Comandante enjefe de las fuerzas estacionadas en el litoral: Conviniendo ál buen servicio público i a la seguridad de este departamento, armarlo en pié de guerra i tomar todas las precauciones necesarias para el objeto, he acordado i decreto: 1.° El jefe de Estado Mayor, teniente coronel don José Ramón Vidaurre, con los oficiales de su dependencia, procederán a la organización de dos batallones de la Guardia Nacional, compuesto de quinientas plazas cada uno, llevando la denominación de 1." i 2.° de Antofagasta. 2.° En virtud de lo dispuesto en el art. 156 de la Constitución del Estado, todos los ciudadanos en estado de cargar armas, pasarán desde el dia de mañana al cuartel del batallón de Artillería de Marina ¡jara enrolarse en la Guardia Nacional, cuyos rejistros quedarán abiertos desde esa fecha, desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde.


CAPITULO SEGUNDO.

Publíquese por bando, fíjese en los lugares de costumbre i comuniqúese a quienes corresponda para que llegue a conocimiento de todos. Antofagasta, Febrero 15 de 1879. El Comandante en Jefe.—E. SOTOMAYOR.—El ayudante jeneral.—J. M. Borgoño L. BANDO.—El domingo se publicó el siguiente: «GOBERNACIÓN DEL LITORAL DEL NORTE.

Antofagasta,

Febrero 22 ole 1879.

Esta Gobernación ha decretado lo que sigue: Señálase el término de tres 'dias para que los antiguos procuradores o los particulares en cuyo poder existan espedientes o documentos que correspondan a las oficinas públicas, los entreguen a alguno de los miembros de la comisión nombrada por decreto de fecha 14 del presente, bajo apercibimiento de poner a los infractores a disposición de la justicia ordinaria. Anótese i publíquese por bando e insértese en uno de los ¡Jeriódicos de la localidad.—ZENTENO.—Alejandro González P., secretario.» NOMBRAMIENTOS.

La Gobernación ha hecho los siguientes nombramientos: Para Antofagasta: secretario de la Gobernación, don Alejandro González;administrador de correos, don Clodomiro Vargas; Ministro de Aduana, don José Tomas Peña; comandante del gremio, don Antonio Olea Moreno; Comandante de policía, don B. Barrios; notario público i archivero, don Marcos Antonio Andrade; subdelegado del Salar del Carmen, don Alejandro Garin; de Caracoles, don Enrique Villegas, ¡iropietario; don Ramón Espech, suplente. El mas completo orden ha reinado anoche en la población; el pueblo ha estado a la altura de su deber.» Proclama del Gobernador

Zenteno.

GOBERNACIÓN DEL LITORAL DEL NORTE.

Antofagasta,

Febrero 14 de 1879.

Nicanor Zenteno, Gobernador departamental de este litoral, a los chilenos. Conciudadanos: La tenaz resistencia del Gobierno boliviano a escuchar los consejos de la prudencia, de la justicia i del americanismo que han inspirado al Gobierno chileno al querer dirimir amigablemente las cuestiones que han surjido entre ambas repúblicas, han decidido a nuestro Gobierno, en resguardo de la dignidad nacional, a tomar posesión por la fuerza de este litoral. El orden i compostura que habéis observado son un testimonio de vuestra conducta i de que sabréis continuar observando, en adelante, esa misma elevada actitud, con lo cual probáis que, si el Gobierno viene en defensa de la honra nacional, los chilenos aquí residentes saben ser nobles i jenerosos. Conciudadanos, salud! (Firmado.)—NICANOR ZENTENO.

Proclama al pueblo de Antofagasta. En todos tiempos i en todas circunstancias el pueblo chileno ha dado pruebas de cordura, de moderación i magnanimidad. Los sucesos adversos o favorables lo han encontrado siempre tranquilo i sereno. Siempre ha predominado en él el respeto a sí mismo i a los demás. Las circunstancias por que hoi atravesamos, por demás excepcionales, nos obligan mas que nunca a mantener incólume este lema, que es la divisa honrosa de todo chileno: orden, moderación i respeto. Hoi que, cobijados por el tricolor inmaculado, vencedor en cien combates, respiramos el aura de la patria, traída en las naves que se balancean en nuestra bahía, debemos esTOIMO

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forzarnos en manifestar, en toda su pureza, en todo su esplendor, esa divisa. Debemos esforzarnos en hacer llevadera la situación creada por nuestros descarriados hermanos, comprendiendo que nuestro mas imprescindible deber es mostrar que no sabemos vengarnos; que respetamos a todo el mundo como cumple a todo hombre civilizado, i que si la fuerza de los acontecimientos ha traído a estas playas la bandera chilena, ella trae también entre sus pliegues los mas nobles i jenerosos sentimientos. Que nadie arroje la mas leve sombra sobre esa bandera, cometiendo desórdenes, ni que por nada ni para nada recordemos las amarguras del pasado. Las propiedades particulares i las personas de los bolivianos son inviolables. ¿Qué importan los disgustos del pasado si el presente i el porvenir de este suelo es nuestro? Una vez mas: orden i moderación. ¡Viva el Gobierno de Chile que ha'sabido interpretar los sentimientos de los industriales chilenos que tanto han padecido bajo el dominio boliviano!

IVPARTES OFICIALES. MINISTERIO DE GUERRA. (COPIA.) Comandancia en Jefe de las fuerzas de operaciones sobre el litoral boliviano.

Antofagasta,

Febrero 14 de 1879.

Señor Ministro: A las seis de la mañana de hoi fondeamos en esta bahía con el blindado Almirante Cochrane. Acto continuo pasé al señor Prefecto de este litoral, don Severino Zapata, una nota en la que le hacia presente que en virtud de considerar roto el tratado de 6 de Agosto de 1874 por parte de Bolivia, tenia orden de mi Gobierno de tomar posesión de los territorios comprendidos en el grado 23, cuya operación estaba dispuesto a practicar en el acto. A las ocho i media de la mañaua ordené el desembarco de 100 hombres del batallón de Marina, al mando del sárjente mayor clon José Ramón Vidaurre, i 100 artilleros a las órdenes del capitán don Exeqniel Fuentes, mandado el todo por el qne suscribe i sus ayudantes don Javier Molina i capitán don José Manuel Borgoño L. Posesionado de la ciudad, recibí contestación a mi nota clirijida al señor Zapata, en la cual protestaba a nombre de su Gobierno ¡Dor la ocupación de este territorio. Después de varias comunicaciones con este señor, pedí entregara las armas en el cuartel del señor Vidaurre, pudiendo contar con todas las garantías necesarias compatibles con las circunstancias. Llenado mi objeto, procedí a promulgar un bando, dando a reconocer como Gobernador de este departamento de Caracoles al señor clon Nicanor Zenteno. Instalado este señor en su puesto, procedimos al nombramiento de las demás autoridades administrativas, a fin de dejar establecido el orden gubernativo conforme a nuestras instituciones. Para dar unidad al mando del señor Zenteno, hice marchar a Caracoles i Salar del Carmen al capitán don Francisco Carvallo, con 70 individuos de tropa, por ser el lugar de mas peligro en caso de un ataque por parte de Bolivia. La corbeta O'Higgins zarpará mañana para Mejillones i el Blanco Encáletela para Tocopilla i Cobija, a fin de dar protección a nuestros compatriotas i vijilar el litoral. Tengo el gusto de comunicar a V. S. que tocias estas operaciones se han verificado sin accidente alguno desgraciado, mostrándose los chilenos aquí residentes con la mayor cordura i moderación para con los bolivianos. Mañana procederé a la organización de la Guardia Nacional en esta ciudad i Caracoles, ocupando en ello parte del armamento que se embarcó a bordo de la O'Higgins. Al capitán de corbeta clon Javier Molina lo he nombra-


G U E R R A D E L PACIFICO.

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do Gobernador marítimo, con jurisdicción a los grados 23 i 24, comprendidos entre Mejillones i el puerto de Blanco Encalada, i capitán de puerto i jefe del Resguardo de A n tofagasta. Lo espuesto es lo que por ahora tengo el honor de comunicar a V. S . para su conocimiento. Dios guarde a V. S . — E . SOTOMAYOR.-—Conforme.— Moisés Vargas, oficial mayor.—Al señor Ministro de Guerra i Marina. (COPIA.)

Antofagosta,

Febrero 15 de 1879.

Señor Alejandro Fierro: Ayer, como a las 9 horas o 9| A. M., desembarcaron i tomaron posesión de este puerto 200 hombres de las fuerzas al mando del señor coronel don E. Sotomayor. Precedió a este acto un oficio al Prefecto, notificándole esta resolución. Nuestra tropa no esperó contestación, sino que entró sin resistencia a la plaza, en donde; se estacionó. Cruzáronse algunos oficios; intervine también yo, viendo personalmente al Prefecto, i se hizo sin resistencia la entrega de las armas. Él señor Sotomayor me nombró Gobernador civil de este litoral i he procedido a organizar provisionalmente el servicio mas nrjentc. He nombrado subdelegados para Mejillones, Caracoles, Salar, Carmen Alto, i tres para esta población que cuenta 8,000 habitantes. He nombrado también administrador de Aduana, de correos, jefe dejiolicía i demas empleados subalternos que he estimado necesarios. El comportamiento del pueblo i principalmente de la troj)a, ha sido ejemplar. No ha habido una sola víctima ni se ha derramado una sola gota de sangre. Parte del populacho, furioso contra aquellos que reconocía como sus verdugos, es decir, los que estaban sindicados de asesinatos contra chilenos, quería a toda costa atacarlos, pero se les hizo custodiar con bastante fuerza. Uno de ellos, que causó la muerte de un chileno azotándolo, i autor de otros desmanes, no se hallaba seguro donde se le custodiaba i pidió ser trasladado a otra parte. A pesar de que se le sacó custodiado por tropas i oficiales, el populacho cargó, i los custodiantes, incluso el oficial, recibieron algunas piedras. No hubo mas remedio que volverlo precipitadamente al cuartel. Todos nos hemos esmerado en evitar atropellos i en resguardar personas e intereses bolivianos. Sin mas, le saluda mui atentamente su afectísimo amigo i S. S. NICANOR ZENTENO.

VCONSULADO J ENE RAL DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA EN TACNA.

Febrero 19 de 1879. Al señor Ministro de Relaciones Esteriores.—La Paz. Señor Ministro: Debiendo llegar lioi el vapor del Sur al puerto de Arica, me constituí allí, a fin de obtener detalles sobre los sucesos de nuestro litoral, los que me apresuro a trasmitir a ese Ministerio. El 14 de Febrero corriente ha tenido lugar el mas inaudito suceso en el litoral boliviano. Aunque sin las fuerzas suficientes para hacer una relación que corresponda a la magnitud i trascendencia del crimen perpetrado por el Gobierno de Chile, procuraré, al menos, hacer un bosquejo informe de eso acontecimiento, que lia sido i será el baldón i la ignominia del Gabinete de Chile. En ese dia aciago i de eterna memoria para los fastos de toda la América, se ha presentado la escuadra de Chile en las aguas de nuestro ¡merto de Autofagasta con una fuerza mas o menos de 800 hombres i sin previa declaratoria de guerra ni forma alguna, el jefe de esaespedicion filibustera ha intimado al señor Prefecto del departamento litoral la entrega de la plaza de Antofagasta, haciendo saber que a

nombre de su Gobierno iba a tomar posesión del litoral boliviano hasta el grado 23, por hallarse roto el tratado de 1874. Antes de que se contestara semejante intimación i con una alevosía inaudita, desembarcaron, acto continuo,. 250 hombres armados i tomaron posesión del puerto, en medio de la algazara i gritería de la muchedumbre chilena; en seguida, esta plebe, acompañada de algunos soldados, izó el estandarte chileno en todos los edificios públicos, lanzando gritos de amenaza i muerte contra todos los bolivianos. A este acto de piratería, se agrega el mas horrendo ultraje que puede inferirse a una nación: en presencia del señor Prefecto del departamento i habiéndose invadido de antemano el local de la prefectura, se arrojó al suelo por el populacho de Chile el escudo de armas boliviano, se le hizo pedazos i se le holló de la manera mas villana i ruin, al frente.de la tropa chilena, que no solamente no impidió aquel hecho, sino que lo contempló con calma i satisfacción. El mismo señor Prefecto, insultado i vejado por esa borda salvaje, logró apenas retirarse al Consulado del Perú, juntamente con el señor Comandante Jeu eral. En el cuartel de Antofagasta, deduciendo a los enfermos i a los soldados destinados a la policía i cárcel, no habia mas que unos cuarenta hombres mal armados, que tuvieron que retirarse por orden de la autoridad competente, bajo la amenaza de ser pasados a cuchillo por los rotos chilenos. Ni los reclamos enérjicos hechos ante el titulado Gobernador del distrito de Autofagasta, don Nicanor Zenteno, por algunos bolivianos, ni la actitud prudente i moderada de estos últimos, fueron suficientes para contener la furia de los rotos que, apoyados por sus sayones, injuriaban, maltrataban i escarnecían a algunos bolivianos que habían desempeñado cargos públicos. En todo ese dia se repitieron las hostilidades de hecho i de palabras contra los bolivianos, de los que muchos salvaron milagrosamente su vida. A l mismo tiempo se intimó a las autoridades para que desocuparan el puerto en el primer vapor que pasara, por la bahía. Dos dias de sufrimiento i tortura padecieron los nacionales, i por fin en el vapor del 10 se embarcaron muchos de ellos con dirección a Cobija, Tocopilla i otros puertos del • Perú. El mismo dia 14, los famosos batalladores chilenos mandaron cien hombres a tomar Caracoles, i se ha sabido que en Carmen Alto se han cometido asesinatos atroces con los bolivianos indefensos que trabajaban en las salitreras, sin perdonar ni aun a las mujeres. Se dice que los empleados de aquel mineral se han retirado a Calama. El señor Prefecto, el señor Comandante Jeneral, el señor coronel Valdivieso i demás militares, se han estacionado en Cobija; los demás empleados se han diseminado eu distintos puntos de la costa boliviana i peruanaLa escuadra chilena consta de dos buques de guerra denominados Blanco Encalada i Lord. CocJt.rane que por sus dimensiones parecen que fueran de importancia, aunque hasta ahora sus marinos i sus cañones no cuentan con combate naval alguno: ademas tienen tres buques pequeños que no pueden servir sino como fantasmas. No omitiré manifestar a ese Ministerio que el referido dia 10, en que salieron casi todos los bolivianos de Antofagasta, el Blanco Encalada siguió de cerca al vapor en que se encontraban éstos i fondeó al mismo tiempo en el puerto de Cobija, donde quedó estacionado, sin conocerse su objeto ni la actitud que debia tomar: parece que esperaba la salida del vapor para descubrir el motivo que lo llevaba allí. El rumor que corría eu Antofagasta i que los mismos invasores no tenían inconveniente de manifestar, era que la usurpación iba a estenderse hasta el Loa. Los tres Diputados del litoral boliviano han hecho una protesta enérjica contra la invasión criminal de Chile i todos los bolivianos han obrado de igual manera, lanzando una interpelación llena de amargura e indignación a todo el ¡tais, para castigar severamente a los piratas sud-americauos. Ambos documentos han sido publicados por la prensa i no pueden menos que conmover las fibras mas


CAPITULO SEGUNDO. delicadas del sentimiento nacional i producir una honda i terrible impresión. Tal es, señor, el triste cuadro de los últimos sucesos del litoral, referido tanto por los nacionales, como por los estranjeros que han llegado el dia de hoi por el vapor Amazonas al puerto de Arica. Con toda consideración, soi de usted muí atento servidor. MANUEL GRANIER. CONSULADO JENKKAL DE LA REPÚBLICA BOLIVIANA.

Tacna,

Febrero

20 de

1879.

Al señor Ministro de Relaciones Estertores.—La Paz. Señor Ministro: Confirmo los oficios que el dia de ayer dirijia a ese Ministerio, por medio de uu extraordinario. El dia de ayer se ha presentado ante este Consulado la mayor parte de los bolivianos que desembarcaron ayer en Arica, i todos ellos, ai referir los atentados que he comunicado a ese Ministerio, al frente del ultraje i persecución de que han sido víctimas, recuerdan con gratitud i reconocimiento las manifestaciones que han recibido de los ciudadanos peruanos en el puerto de Iquique. Animados de sentimientos nobles i elevados, los hijos de ese activo i laborioso puerto no han podido menos que rechazar con indignación la actitud usurpadora del Gobierno de Chile sobre nuestro litoral. Igual impresión se deja sentir en esta importante población. Tampoco debo omitir manifestar a usted que la conducta del señor Cónsul del Perú en Antofagasta, doctor Manuel M. Seguin, no ha podido ser mas digna ni mas protectora para nuestros compatriotas. Perseguidos éstos por la rotería chilena, encontraron allí desde el momento de la invasión un asilo protector contra el insulto i el puñal. Aun no he recibido noticias exactas de todas las desgracias acaecidas; solo se sabe que en Antofagasta fueron cruelmente asesinados el sarjento Antequera i su esposa i que la noche del 1-1 se cometieron un sin número de robos i atentados; que en Carmen Alto se dio muerte a cuchillo a cnar.ro individuos i se maltrató i mortificó a Los trabajadores bolivianos que existen en aquellas salitreras. Respecto a Caracoles, no hai mas noticias que las que tuve el honor de comunicar a usted con fecha de ayer. Acompañando a este oficio la publicación de todos los actos que tengo comunicado*, me repito del señor Ministro mui atento servidor. MANUEL GRANIUIÍ. CONSULADO DE «OLIVIA.

Iqalquc,

Febrero

18 de

1879.

Ai ssñor Ministro do Litado en el despacho de Relaciones Estertores de L'olivia.

Señor Ministro: Cuando este Vice-consuiado hacia, esfuerzos supremos a fin de ayudar con un auxilio a los depártamelos del interior de la República que sufren el flajelo del hambre; cuando todos ios habitantes de las naciones estranjeras nos esrendian la mano protectora para atenuar las consecuencias de la seca, ha venido a turbar su reposo las pretensiones de Chile, cuyo carácter ambicioso i desleal es felizin.'ute conocido del continente americano. El telegrama adjunto, hará conocer a usted que el 14 del actuah después de intimar, com i se dice, a la Prefectura,, la entrega de Antofagasta, tomaron posesión de dicho puerto por la presión de la fuerza.; i son aquellos mismos, señor Ministro, que vergonzosamente i despavoridos huyeron a la sola vista de la escuadra arjeutiua. Este proceder inaudito i mil veces alevoso, emblema característico de aquella rejrítblica, no puede menos que sublevar la sangre de todo boliviano i hacer latir el corazón de patriotismo, al considerar la reivindicación del honor nacional, i sucumbir •con honra antes que permitir tan incalificable ultraje. Cumplo también con el deber de poner en conocimiento

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de usted, para que lo trasmita al señor Presidente de la República, que toda la colonia boliviana residente en este departamento, i en unmimero considerable, está dominada con un vehemente entusiasmo i lista para marchar en defensa de la nación, esperando solamente órdenes superiores. Ruego al señor Ministro, i por su digno órgano al señor Presidente, acepten estos sentimientos con mas la renuncia formal que hace el suscrito a fin de ir a combatir como soldado en las filas del ejército para lo que, después de aceptada dicha renuncia del Vice-consulado, le señale su puesto. Con este motivo, me es honroso reiterar a usted los sentimientos de alta i distinguida consideración con que me es grato suscribirme del señor Ministro, atento i seguro servidor. JUAN BALSA.

VI

Proclama al pueblo <lc Valparaíso. «.¡Al pueblo!—En los momentos en que se aguardaba la contestación del Gobierno de Bolivia al ultimátum en que se le exijia perentoriamente que suspendiese los efectos de la lei inicua que gravaba con impuesto la esportacion del salitre, el Presidente Daza i sus Ministros han creído encontrar una escapatoria injeniosa i afortunada. -—No habrá impuesto, han dicho; pero las salitreras serán arrebatadas a sus actuales propietarios chilenos i pasarán a manos del Gobierno de Bolivia. No gravaremos la industria chilena, pero procederemos a la espoliacion de las propiedades que representan en el litoral boliviano la industria, la intelijencia i el capital de Chile. Eso significa agregar el salteo al abuso, i el ultraje de la burla al ultraje del atentado. I el Gobierno de Bolivia ha llegado a esperar que la grosera jugarreta bastaría para satisfacer al de Chile i para paralizar el brazo i estraviar el criterio público de nuestro país. En honor de nuestros gobernantes i en desagravio de la opinión ofendida, podemos anunciar que el guante tirado desde La Paz ha sido reeojido, que se ha mandado retirar nuestra Legación en Bolivia i que ha sido espedida a los jefes de nuestras tropas en el norte la orden de ocupar el litoral donde flameaba antes de 18fio el noble tricolor de Chile. Ciudadanos: tributemos al Gobierno nuestro aplauso sincero i prestémosle caloroso apoyo miéutras se mantenga, como se asegura que lo hace en estos momentos, a la altura del sentimiento natural i de los altos deberes de la situación. Hagamos llegar a él, con los mil ecos del niecting, las manifestaciones de un pueblo varonil, que se sentirá satisfecho i bien representado en el poder mientras vea defendidos con entereza el prestijio, la honra i los intereses de Chile. Que nos vean i oigan en la actitud propia de buenos hijos de Chile los depositarios de la autoridad. Reunámonos hoi, en (d glorioso aniversario de Chacabuco, en la plaza de la Intendencia, el número suficiente para convencer al Gobierno i a la América de que viven en Chile, el 12 de Febrero de 1879, hombres que no desdicen de los (pie se sacrificaron por la patriad 12 de Febrero de 1817. Acudid, ciudadanos, al nieeting del patriotismo, al meeting de aliento, al meeting de reconciliación entre pueblo i Gobierno. A la plaza de la Intendencia, hoi a la plaza de la Intendencia, a las dos de la tarde del 12 de Febrero.»

Volpa raí so, Febrero

12.

Hé aquí la circular que el Ministerio del Interior lia dirijido a los Intendentes i Gobernadores:

«Valparaíso,

Febrero

12 de

1879.

12 hs. 20 ms. P. M.—El Gobierno de Bolivia, desentendiéndose de nuestras reclamaciones, ha decretado la expro-


G U E R R A D E L PACIFICO.

60

piacion de nuestros nacionales, apoderándose de las salitreras sin dar esplicacion alguna. El Gobierno de Chile ha retirado a nuestro Ministro i las tropas de la república están ya en marcha para ocupar a Antofagasta i demás puntos que convenga. B.

PRATS.»

Uleeting i discursos el 12 de Febrero. Con prudente cálculo avaluamos en 6,500 a 7,000 el número de los concurrentes; mas caben en el valle de Josafat; pero allá se verificará el juicio universal i ayer se ventilaba tan solo un gran juicio internacional. La antigua plaza de la Intendencia se encontraba atochada de espectadores ; los edificios vecinos, el correo, el Café Americano, la Intendencia, el Club Francés i todos los puntos restantes no habrían dado lugar para una docena mas de concurrentes. El entusiasmo que reinaba entre el pueblo i recorría como poderosa corriente eléctrica el campo donde se libraba la importante batalla de la opinión, rayaba a veces en delirio; solo viendo al pueblo chileno en las grandes manifestaciones de su patriotismo, se comprende como ese pueblo pacífico, que no acostumbra guerrear sino las nobles batallas de la industria, puede formar ejércitos de leones, que se lanzan al combate con toda la enerjía i todo el ardimiento que ha dejado impresas sus eternas huellas en los campos del Bnin i Yungai, de Chacabuco i Maipú, i hasta en los tristemente célebres de Loncomilla i Lircai. Poco antes de las dos de la tarde, llegaban los oradores a la plaza de la Intendencia; poco después de las dos de la tarde, se presentaban a hablar al público desde las ventanas del Café Americano. Un viva estruendoso saludó la aparición de don Isidoro Errázuriz; jioco después, un segundo aplauso lauzaclo por 7,000 ¡ patriotas saludaba al señor Lira, don Máximo. Los discursos de ambos levantaron tempestades de entusiasmo, cuyas oleadas rebotaban en las murallas del palacio i llevaban los ecos del patriotismo irritado hasta los oidos de los directores de Chile. No necesitamos decir si fué elocuente la palabra i si fué altiva la actitud de los oradores; conocidas son las dotes de esos dos príncipes de nuestra elocuencia parlamentaria i tribunicia. I luego, el entusiasmo de sus almas, retempladas al fuego del amor patrio, no podía ser sino el eco, el reflejo, la palabra del entusiasmo varonil de todo el pueblo chileno. Razón tuvo el señor Errázuriz para declararse en esos momentos el porta-voz de toda la nación chilena, que llevaba su palabra de aliento i de consejo hasta las alturas del Olimpo en que divisamos a los que debemos creer, de hoi en mas, protectores de los intereses i del honor de Chile. Damos a continuación los discursos de ambos oradores, que eran a cada momento interrumpidos por los aplausos de la concurrencia: DON ISIDORO ERRÁZURIZ.

¡Ciudadanos! Cada vez que la campana de la alarma nacional ha llenado con sus ecos solemnes los ámbitos del pais, anunciando que ha llegado para los hijos de Chile una hora de prueba i de sacrificio, la primera de las ciudades que se ha presentado a ocupar el puesto del deber ha sido la de Valparaíso. Hace cuarenta años, en una época que pertenece a la historia i de la cual hablan enternecidas a sus hijos las madres chilenas, atravesó las calles de Valparaíso el ejército encargado de abrir la campaña contra el poder de la Confederación Perú-boliviana; i aquí se impregnó de ese espíritu heroico i levantado i de esa resolución invencible que lo hizo capaz de destruir en diez meses un solio que descansaba sobre 12,000 bayonetas i de derribar un coloso de ambición i de iniquidad. De nuevo, en 1865, se presentó en nuestra bahía un enemigo poderoso en son de amenaza i de provocación, i fué el pueblo de Valparaíso el primero que devolvió el re-

to, i en una mañana inolvidable de Setiembre se vio a las madres, las esposas i las hermanas de los porteños, desplegar en la playa el pabellón i entonar el himno de la patria, a la faz del adversario que traia a nuestro pueblo el bloqueo i el bombardeo. Finalmente, en época mas reciente, ha sido Valparaíso la primera ciudad de la república que ha formulado enérjica advertencia contra la jjolítica de contemporizaciones i concesiones sin término que ha predominado durante tantos años i que nos ha hecho bajar del alto puesto que ocupábamos eu la escala de las naciones sud-americanas. Culpa de Valparaíso no ha sido si esa política ha prevalecido sin contrapeso, si hemos estado arrancando, uno tras otro, jirones de nuestra dignidad i de nuestro territorio, si hemos vivido huyendo de la tempestad, como bajel desmantelado, en vez de desafiarla i de hacer frente a ella cual corresponde a una nación digna. Hoi mismo nos encontramos saboreando uno de los frutos amargos de la política que siempre ha condenado la opinión de Valparaíso. En 1866 estaban ya a la moda las concesiones dolorosas para el patriotismo. En 1866 se conocía i practicaba ya el sistema de denigrar i desacreditar las posesiones que se pretendía entregar al estranjero. Nuestros políticos i hasta nuestros sabios afirmaban que el desierto de Atacama era un arenal improductivo i maldito; i sin embargo los cateadores chilenos, animosa vanguardia de la industria i de la civilización, lo recorrían en bandadas, persiguiendo las huellas seguras del cobre i el salitre, i en la portada del desierto se abre la bahía de Mejillones, la primera del Pacífico del Sur. Cedimos esa rejion a Bolivia en cambio de ciertas concesiones. ¿I cuál fué nuestra recompensa? ¿Gratitud, adhesión, siquiera lealtad? No, porque desde el dia signicnte comenzó Bolivia a aplicar tenazmente en sus relaciones con nosotros un sistema de política que consistía en mantener i respetar todas las disposiciones del tratado favorables a ese pais i en considerar como nulo i no escrito todo lo que favorecia a Chile. Las exijencias bolivianas nos arrastraron a nuevas concesiones, i en 1874 firmamos el tratado cu virtud del cual renunciamos a la parte que se nos reconoció en 1866 en los productos de las aduanas del litoral, i consentimos en que se redujese las ventajas de Chile a la participación en el producto de las huaneras i en franquicias e inmunidades para las personas, las industrias i los capitales chilenos establecidos en el litoral. Ni esto siquiera ha sido respetado por Bolivia. Las concesiones otorgadas en virtud de un pacto solemne le parecieron insoportables, i aprovechó el momento en que nos suponía envueltos en complicaciones bélicas con la República Arjentiua, para dictar i aplicar una leí gravando con un impuesto indebido la esportacion del salitre. I a las reclamaciones entablad-as por nuestro pais, llevando en la mano el pacto, ha contestado en último término declarando que se hará justicia, que no habrá impuesto, pero echando, al mismo tiempo, el guante a las propiedades de la Compañía Salitrera. Es decir, que no ha bastado a Bolivia hacerse ceder por Chile el territorio. Su ambicioso plan se estiende a la esppliaciou de las propiedades de los chilenos en el litoral. En pos del despojo de las salitreras vendrá el de las ricas propiedades de minas, i así, en poco tiempo, no quedarán allí ni rastros de la riqueza acumulada merced a la intelijencia, al coraje, al sudor i a la sangre de los chilenos. Hé aquí, ciudadanos, el fruto lejítimo de la política débil i contemporizadora. Hé aquí, también, por quó nos hemos reunido hoi, en uno de los grandes aniversarios de la patria, a cielo descubierto, con el Pacífico a la vista i en presencia de nuestros gobernantes, i les preguntamos, con las mil voces del pueblo, si ha de seguir imperando la política que tan funesta ha sido al pais, o si creen que es necesario entrar con resolución al camino que les señala el sentimiento unánime de la nación, si hemos de resignarnos a soportar sin término la afrenta i el abuso o si piensan


CAPITULO SEGUNDO.

que lia llegado la liora de estender sobre el territorio que fué un dia chileno, como un arco-iris de paz, de justicia i de civilización, el noble tricolor de Chile. Vemos, afortunadamente, que ha cesado el desacuerdo entre la autoridad i la nación, que la política de contemporización ha sido abandonada resueltamente, i que hoi mismo, en el aniversario del 12 de Febrero de 1817, ha debido zarpar de Caldera la escuadrilla que conduce las tropas encargadas de plantar la bandera chilena en la playa de Antofagasta. Si es así, puede contar el Gobierno con la seguridad de encontrar en el pais cooperación i apoyo ilimitados. Impuesto, soldados, corriente poderosa de entusiasmo i vigor, —todo el tesoro del patriotismo de una nación estará a su alcance. Pero debe tener presente, al mismo tiempo, que se halla al frente de una opinión decidida a ejercer severa vijilancia, a formar una sola masa para aplastar las maniobras i las influencias mezquinas, a ser un solo corazón para resistir a las pruebas i al sacrificio, a ser un solo brazo para levantar bien alto la espada i escarmentar a sus enemigos. Creyendo, ahora, interpretar fielmente la opinión de los millares de ciudadanos aquí reunidos, propongo a vuestra aprobación las siguientes conclusiones, que deben ser consideradas como la fiel espresion del sentimiento público porteño en las presentes circunstancias. DON MÁXIMO E. LIRA.

Ciudadanos:—Si los momentos actuales pudieran ser de recriminaciones, me seria mui fácil demostraros con lo que está ocurriendo, que las naciones nunca abandonan impunemente el camino ancho i recto de la dignidad en sus relaciones internacionales. Si todo reproche no fuera ahora intempestivo, yo os probaria de un modo palpable que estas son las consecuencias necesarias e inevitables del primer paso dado en falso, del primer desfallecimiento, de la primera debilidad, de la primera caida. Lo digo con la convicción mas profunda, i creo que mi opinión será también la vuestra: el conflicto boliviano snrjió con la retirada de Santa Cruz; las insolencias bolivianas en el Pacífico han sido un efecto de nuestras debilidades en el Atlántico; acá se pretende robarnos porque allá nos dejamos despojar. Fué eso lo que vio Valparaíso, con la alta previsión de los pueblos viriles, cuando vino a este mismo lugar a comunicar su espíritu levantado a los conductores del pais: a suplicarles que no arriasen la bandera nacional ante la insolencia estraujera; a pedir al vencedor inmortalizado en esa estatua que continúe protejiéndonos con su sombra i con el ejemplo de sus acciones, i que inspire en los que le han heredado en el puesto de defensores de la patria aquellas jenerosas ideas i aquellas altas resoluciones que lo elevaron a él hasta ese pedestal i dieron a Chile un lugar prominente entre los pueblos snd-americanos. Pero ya que aquel error es irreparable, echemos por ahora el velo del olvido sobre el pasado i conservemos de aquellos tristes sucesos solo un recuerdo que nos sirva de enseñanza saludable. Conservemos el remordimiento de aquellas debilidades como un estímulo para volver a ser fuertes, i saquemos de la vergüenza de aquella caida la noble resolución de levantarnos. I nunca, señores, hubo dia mas propicio que el presente para empezar la obra de nuestra redención. Chacabuco, bien lo sabéis vosotros, fué el desquite de Rancagua; la victoria de 1817 fué la reparación de la derrota de 1814; i si el 12 de Febrero mereció ser esculpido con letras de oro en los anales de las glorias chilenas, fué porque en aquel dia memorable los caídos se levantaron, los débiles probaron qne habían recuperado sus fuerzas i la regeneración comenzó. Hagamos, pues, en el auiversario glorioso de aquella fecha, el voto solemne de imitar en cuanto nos sea dable aquellos esfuerzos, aquellos sacrificios i aquel heroísmo. Que el eco de aquellas proezas sea para vosotros la voz

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omnipotente que gritó en las puertas del sepulcro:—«¡Lázaro, levántate!» voz que fué obedecida i que realizo el milagro portentoso de una resurrección! Ciudadanos: no fué Chile quien provocó el presente conflicto; no fué Chile quien faltó a la fe jurada; no fué Chile quien, movido por instintos de innoble codicia, ha preten-* elido consumar en el litoral un acto de verdadero vandalaje. Somos nosotros los provocados, nosotros los engañados, nosotros los despojados. Un dia se oyó en los tristes desiertos de Bolivia el ruido de unos pasos repercutidos por los ecos prolongados de aquellas pavorosas soledades. Eran, señores, los pasos atrevidos de los esploradores chilenos que iban a arrancar a aquella tierra, que parecía maldita, el secreto de los tesoros que ocultaba en su seno. Mas tarde se oyó en esos mismos desiertos el ruido déla azada, de la barreta i del combo. Eran los industriales chilenos, eran los peones chilenos que habían llevado a aquellas soledades la industria activa, el trabajo fecundo, el progreso i la civilización universal. I después se escucharon allí todavía los agudos silbidos de la locomotora i los multiplicados rumores de un enjambre de hombres de acción, cuyo jenio creador logró hacer del desierto un emporio de riqueza, i de aquellos arenales un campo abierto a las manifestaciones mas atrevidas de la actividad humana. Señores: ese suelo conquistado por el jenio emprendedor de nuestros conciudadanos; ese suelo regado con el sudor fecundo de nuestros obreros; aquella creación de la actividad de un pueblo esencialmente trabajador, es lo que se nos quiere arrebatar. ¿Para qué? Para que esas riquezas, que son nuestras, porque son el fruto de nuestro trabajo, vayan a alimentar los ocios corruptores de gobernantes que viven en la perpetua orjía del licor i de la sangre, con mengua del nombre americano i de la avanzada civilización de este continente. Pero eso es lo qne Chile no debe, lo que Chile no puede permitir, porque aquello es su obra, aquello es su creación, aquello es su conquista, i en conservarla para la humanidad civilizada está cifrada nuestra honra. Nunca hubo reivindicación mas necesaria ni mas lejítima! Ciudadanos: tendremos un aplauso para los gobernantes que mantengan con firmeza los derechos i el honor de Chile; tendremos maldiciones para los que vayan nuevamente a pedir consejos a la debilidad!» CONCLUSIONES.—Hé aquí las leídas por el señor Errázuriz i aprobadas ayer por aclamación: «El pueblo de Valparaíso, reunido en meeting para ocuparse de la cuestión suscitada con Bolivia, acuerda: 1.° Escitar al Gobierno a que proceda, con actividad i enerjía, a prestar el amparo de las armas nacionales a los industriales chilenos que se hallan espnestos a gravámenes injustos i odiosa espoliacion en el litoral de Bolivia; 2.° Manifestar, al mismo tiempo, que ese propósito no se realizará por completo, en su concepto, mientras Chile no haga valer los derechos que le confiere la ruptura de los tratados de 1866 i 1874 sobre el territorio que cedió a Bolivia en virtud de este pacto; 3.° Tributar un voto de aplauso al Gobierno por su conducta patriótica al declarar roto el tratado con Bolivia a consecuencia de las infracciones qne de él ha cometido aquella nación.» ADHESIONES.—El señor Errázuriz dio cuenta del sisiguiente telegrama remitido desde Santiago: «Santiago, Febrero 12 de 1879. Señor don Isidoro Errázuriz: Tenga la bondad de hacer presente nuestra entusiasta adhesión al meeting que tendrá lugar hoi en ésa con motivo de la actitud del Gobierno en los asuntos con Bolivia. —J". Luis Claro.—C. Pérez.—Silverio Villalon.—Lorenzo C. Pérez.—Juan Francisco Aliéneles.—Nicanor Bravo.—José Ignacio Bravo.—Jorje Portera


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GUERRA. D E L P A C I F I C O .

VIIToma «le posesión de Caracoles.

ACTA. REPÚBLICA DE CHILE.

En el mineral de Caracoles, a 16 dias del mes de Febrero de 1S79, reunidos en la sala de la ex-subprefectura, los señores Francisco Carvallo, capitau de ejército de Chile i ComanREPÚBLICA DE CHILE. dante de la división espedicionaria sobre Caracoles; Enrique Villegas, subdelegado nombrado por el Gobernador chileno Sublelegacion de Caracoles, Febrero 17 de 1879. del departamento litoral del norte, i Román Espedí, subTongo en conocimiento de V. S. que ayer domingo, a las delegado sustituto del mismo, ante los testigos que firman doce del dia, hizo su entrada a este mineral i fué ocupada a continuación i un numeroso vecindario, declararon que la Placilla por las fuerzas espedieionarias sobre Caracoles, tomabau posesión de este territorio a nombre del Gobierno al mando del capitán don Francisco Carvallo. Las autori- de Chile, i, por lo tanto, ipiedau en posesión de sus respectidades bolivianas, asi como la guarnición, evacuáronla Plavos cargos los citados funcionarios en conformidad a la cilla en la noche anterior, dejando abandonada la población constitución i leyes chilenas. después de dar libertad a los presos. Así lo dijeron, i en ejercicio de la toma de posesión que Un inmenso jentío, en su totalidad chileno, ocupaba el hadan a nombre del Gobierno de Chile, euarbolaron el edificio de la ex-suprefectura, la plaza i calles adyacentes; pabellón chileno i acordaron publicar por bando, comunien varios edificios se veia flamear el tricolor chileno, i una car al Supremo Gobierno i archivar la presente acta, que banda de música improvisada salió a encontrar al Coman- firman con testigos.—Francisco Carvallo.—Enrique Vidante de la espedirá.>n, que, acompañado del infrascrito i llegas.—Román Espedí-.—JoséM. Walker.—Juan- Francerca de cincuenta personas de lo mas respetable de este cisco Campaña.—Gabrid- Dinator.—Manuel Rodrigues. vecindario, se adelantó de la tropa para entrar en la pobla—Domingo González.—R. J. Ba-nados.—/. del C. Orreción. A la entrada del pueblo la banda nos acompañó togo.—Cayetano Pizarra.—JoséD. Toledo.—B. Caraba licando la Canción Nacional hasta la casa de Gobierno, donde tes.—Pedro Nilo Mad/triaga.—José A. Pazo.—Enrique algunos chilenos habían izado ya el pabellón nacional. Larca M.—Luis C. Carvallo.—Benito Quezada.—Andrés Llegados a la plaza i tomada, posesión del pueblo, se le- Ahumada.—Manuel D. Guzman.—Pedro H. Bwtos.— vantó el acta que en copia acompaño. Poco después entró Justo Cavada.—José R. Cosa-nova.—Domingo Várela. la tropa, que hice acuartelar provisionalmente en el piso —Juan R. Meza.—Juan M. Peña.—Nicolás Finio.—M. bajo de la casa de Gobierno, donde queda instalada la subVillegas.—Pedro R, Olivares.—Lorenzo Ochoa —Enridelegado'.). qué,Cavada.—José Tomas2° Cortés.—Benjamín NavarDesdo que tomé posesión de mi cargo, hice que se pu- rete.—(Siguenciento cincuenta i una firmas.) blicase por b.iudo el decreto de V. S. que nombra, subdelegado propietario i sustituto, i el acta de posesión, i proProclama a l pueblo de Caracoles. cedí a tomar las medidas del caso para la seguridad i Acabáis, señores, de presenciar uno de esos actos solemorden público. He nombrado Comandante de policía a don nes que hacen época en la vida de los pueblos: la toma de Claudio Martínez Ramos, quien tomó inmediatamente poposesión de este territorio a 'nombre del Gobierno de sesión de su cargo i procedió a organizar el cuerpo de su Chile. mando; he nombrado siete inspectores en las personas de La significación de este acto es que hoi pisáis un suelo los señores don Pedro José Vega, don Daniel González, chileno que hasta ayer habia dejado de serlo, i que el padon Daniel Escobar, don Manuel Calvo, don Máximo Mebellón chileno cobija vuestras personas i vuestras propielendez,dou José Miguel Pinto i don Flavio Sauvedra, a los dades. Los antecedentes de Chile os garantizan esas segucuales he señalado jurisdicción provisoria hasta que se haga ridades, i nosotros, ajeiites de ese Gobierno, consecuentes la división de esta sección en los distritos correspondientes. a esos principios, os prometemos que seremos los mas Con el fin de poner en seguridad los protocolos de los celosos guardianes de la lei i del derecho, i trataremos de notarios i archivos de los juzgados, he nombrado una co- inspiraros la confianza de que es acreedor el Gobierno de misión compuesta de los señores don Benjamín Navarrete que dependemos. i don Peh'o Godoi para que los recojan i depositen en poEl Gobierno de Chile, que comprende i sabe por espeder de D. Marcio Delgado hasta queV. S . me dé las instrucriencia propia que el trabajo es la principal fuente de la ciones del caso. Con idéntico objeto he nombrado una coriqueza de las nadones, ha sido i es su mas celoso protecmisión compuesta de los señores don Marcio Delgado, don Luis Carvallo, don J<.KÓ H i j a s Casa;v>va, don Juan Rosa tor, i por lo tanto desea que todo individuo que pise su territorio, cualquiera que sea su nacionalidad, encuentre Mena i don Juan Manuel Peña, ¡tara que se haga cargo i garantías de todo jénero, i miraría con mucho disgusto que administre los fondos municipales bajo la presidencia del algún ciudadano chileno mancillase su nacionalidad, coninfrascrito, mientras el Supremo Gobierno determina lo traviniendo a su deseo, ya sea ejerciendo alguna venganza, conveniente. ya sea cometiendo algún desmán en las personas e intereDe todas estas piezas acompaño copia. ses, de los no chilenos. Aun cuando entre los Gobiernos El orden público no ha sido alterado en lo menor i el surjan emerjencias, los pueblos republicanos deben confracomportamiento del pueblo es digno del mayor elojio. Toternizar i respetarse mutuamente; así, pues, señores, os das las faenas siguen su curso normal, i me complazco en rogamos que volváis tranquilos a vuestras faenas i guarcomunicar a V. S. que ningún incidente, ni aun de policía, déis el mejor orden i mayor moderación, de lo cual trataha turbado el entusiasmo i alegría sin límites que reina en remos de daros el ejemplo.—F. CARVALLO.—E. VILLEGAS. to.lo el vecindario. R. ESPECH. Hoi a las once del dia se celebrará en el templo de la Placilla una misa de gracias i Te Deum por la feliz ocupación de este territorio. VIIL Para, terminar, debo decir a V. S. que, en el acto de haA LA NACIOX, AL SOBERANO CONGRESO I AL GOBIERNO NAber abandonado el pueblo las autoridades bolivianas, el veCIONAL. cindario mas respetable organizó una, guardia de seguridad que fué la que vijiló la población e hizo mantener el orden El dia 14 i siguientes del presente, el Gobierno de Chile hasta, la llegada de la fuerza espedicionaria. se apoderó por asalto, sin ninguna forma de derecho, i sin Dios guarde a V. S. previa declaratoria de guerra, de nuestros florecientes E. VILLEGAS. puertos de Antofagasta i Mejillones i el rico mineral de Al seüor Gobernador Departamental de Antofagasta." Caracoles, traicionando las relaciones de amistad con BuHe aquí el parte oficial que ha recibido el Gobierno:


CAPITULO SEGUNDO.

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hasta el Loa, no solo partió con sus fementidos amigos i livia, i la confraternidad americana, depositadas en pactos hermanos sus tierras i sus productos, sino que fué iudulinternacionales, sagrados e inviolables. Renunciamos, por ahora, a consignar los crímenes come- jente i magnánima hasta con los turbiones i los vicios inauditos de sus jentes i de sus rotos, peripecias aterradotidos por los invasores que cruelmente han hecho correr láras de la humanidad. Los abusos, los robos, los asesinatos grimas i sangre. Nos basta poner nuestra santa causa bajo mas detestables; el virus que, como la carcoma, roe todas el emparo de la eterna justicia de Dios. las entrañas de la vida, todo supo perdonar i lamentar la La conciencia americana escarnecida en la alevosa victihospitalaria índole del boliviano con los yanhees de burla mación de la soberanía, dignidad e integridad de Bolivia, que invaden costas desiertas e indefensas, jior la sinrazón sabrá fallar sobre el atentado sin ejemplo cometido por i la fuerza de los alevosos i los cobardes... Chile. Los representantes nacionales elejidos por este distrito Está en la conciencia del mundo i particularmente de la litoral, denunciamos ante la opinión del mundo civilizado, América, hasta dónde ha ido el Gobierno chileno a buscar ante la patria, el soberano Congreso i el Gobierno nacional, la rencilla i el escamoteo. La Santa Sede, la España, la tan atroces actos piráticos, i demandamos la reparación o Francia, la Alemania, el Perú, Bolivia, la Arjentina, según el castigo de nuestros injustos agresores. la elocuente espresion de sus propios escritores, no han estado jamas libres de sus perfidias i de sus bruscas armanDenunciamos asimismo la falsedad que demuestra hipódija.s, huyendo para su baldón i su ignominia eterna, al critamente la diplomacia chilena anunciando mentidos primer rujido de los jaguares que duermen erguidos en las agravio-' , deducidos de la supuesta trasgresion de parte de dos riberas del Santa Cruz. Buscar con dos mil soldados Bolivia, del art. 4." del tratado de 1 8 7 4 . de primera clase, con naves blindadas i cañones del mayor Se tilda con cinismo por la prensa chilena i su maquiacalibre, 4 0 milicianos que vijílaban en medio de un pueblo vélica cancillería, que se ha interesado al Perú. Bolivia no plagado de rotos, la policía local, es una bravura que ha solo debe solicitar esta alianza, sino la íntima u n i ó n . . . i vuelto al tiempo de Don Quijote i de los molinos de viento. de no, buscar por todos los medios posibles el hacerse | ¡Adelante! Robad, talad, incendiad Gobierno Pinto, esa fuerte, ya que no bal justicia para el débil. tierra en la que dicen estáis en criminal partija. Llenad Pero, en medio de la indignación que subleva .'el senvuestro 2'avor i susto con las peñas i las rocas del litoral timiento nacional, téngase cordura para reflexionar, basboliviano. La historia ha de colocaros en el puesto que tante fuerza de espíritu para que el patriotismo se suborhabéis buscado con vuestra miseria i ambiciones. ; Capitán dine al dominio de la razón i se haga lo que mas convenga de rotos i bandidos, robad!!! a los grandes intereses de la república. Pueblos todos de la América: levantad un grito de inPor tanto, protestamos a nombre del honor boliviano, dignación contra los asaltadores; mirad en cada hecho, en contra la invasión de mil i tantos soldados mandados por Chile en su escuadra, para atacar alevosamente la mal ar- cada eslabón de esa cadena de horror, vuestros atropellos i violencias de mañana. Mirad que el Alto Perú fué el mada guarnición de 4 0 celadores de la policía de Antoprimer pueblo que dio el grito de independencia; que sus fagasta. ríos, sus montañas i sus aldeas, están bañadas con la sanEspulsados de una parte de nuestra patria, juntamente gre de los mártires de la libertad. Mirad qne el primer con las autoridades i connacionales, pedimos que todos los jeneral que el año 2.2 venció en Pichincha, fué boliviano; bolivianos, unidos a la sombrado nuestro pabellón, presten que el testamento del gran Bolívar i los tratados de Sucre, toda su confianza i apoyo al Supremo Gobierno, a fin de hacer efectivo el escarmiento de los usurpadores, i de al- os encomendaron la integridad i la independencia de aquel heroico pueblo que en Tumusla dio el último golpe a las canzar la unificación de dos repúblicas que deben estar ligaduras de la coyunda española. para siempre fraternalmente confundidas en una sola nacionalidad. Bolivianos: la unión es la fuerza. Hagamos conocer al mundo que no hai poder, que no hai estabilidad sin el apoTocopilla,'Febrero 1 7 de 1 8 1 9 . — A B D O N S . ONDARZA, diyo de la justicia; que el Gobierno chileno, el Gobierno putado por Cobija i Tocopilla.—MANUEL FEANKLIN A L VAPinto, es un Gobierno de iniquidad i de piratas. HADO, diputado por los puertos de Autofagasta i Mejillones. —MANUEL M A M A ABASTO, diputado por Caracoles i AtaBolivianos: protestemos con la fe del patriotismo contra cama.—LORENZO RIVERA QUIKOGA, diputado suplente por tan negro atentado; venguemos el ultraje que han pretenCobija i Tocopilla. dido inferirnos los rotos que vienen!Luyendo de los campos arjeutiuos; fundamos el bronce, afilemos nuestras lanzas, declaremos guerra eterna, guerra de esterminio a los sicoProtesta de la colonia boliviana fantas i ladrones de la América. RESIDENTE EN TACNA. En tan solemne i decisivo momento, unámonos todos, no pensemos mas que en la salvación de la patria. ConcurPor repetidos partes que se han hecho de Valparaíso, ramos al llamamiento de todos i cada uno, i juremos vensabemos que el desacordado Gobierno de Chile ha invadicer o morir. do el litoral boliviano, puñal en mano, para apropiarse de sus rentas i de su territorio, tomando por pretesto para El mundo de Colon nos mira. La civilización i la historia nos ha de tener en cuenta; San Martin ha de trepar tan escandaloso atentado, que Bolivia, en uso lejítimo de otra vez los Andes. Nuestros hermanos i padres de Cosu soberanía i de su conservación, habia impuesto la exilombia han de acudir a la lid i al unísono grito de reprogua suma de diez centavos sobre la estraccion de cada bación !!! quintal de sus salitres, que pérfidos mandatarios donaron a un individuo i después a una Compañía anónima que ha Protestamos todos los bolivianos de estas costas ayudar con todo jénero de sacrificios, sin omitir nuestros bienes i reflejado, según sus conveniencias, todos los colores del nuestra sangre. Si el destino llegan' a ser adverso a nuesverdadero Proteo. Ingleses unas veces, i después chilenos tra santa causa, al menos que conste, que palpite, que papara no pagar ningún jénero de contribución en cortesía saron sobre nuestros cadáveres. No hai gloria mayor para de un pueblo jeneroso que, ademas de regalarles inmensas el hombre que morir defendiendo la integridad i la autoriquezas, les ofrecía la seguridad i las garantías que aflunomía de su patria. yen de la conservación del orden público i la administración de una justicia acrisolada e impareial, sin deneTacna, Febrero 1 8 de 1879.—(Siguen las firmas.) gar por eso a los ciudadanos chilenos cargos honoríficos i PROCLAMA honrosos asientos en los Municipios, ¡quién creyera! caminando como el vándalo de las cárceles, ha consumado por Grito de guerra de los bolivianos. fin el crimen mas negro i horripilante de que solo es capaz ¡A BOLIVIA! ¡ A LA AMÉRICA! el salteador de caminos. Chile, que siempre se ha distinguido por la deslealtad, coFuera ingrata tarea probar que teniendo Bolivia derecho dicia i doblez en sus jestiones en la política esterna, acaba incuestionable a la propiedad i posesión desde el Paposo 3


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G U E R R A D E L PACIFICO.

de sellar para siempre en su historia una pajina mas de ignominia. Sin previa declaratoria de guerra, sin causal justificable, sin intimación ni trámite alguno, que aun observan los pueblos mas salvajes del mundo, ha invadido a mano armada nuestro litoral, con felonía i escándalo, en pleno siglo X I X . . . Tenéis clavada la bandera que simboliza el robo en ese suelo inviolable que nos legaron nuestros antepasados. La fuerza bárbara i despótica, el escamoteo criminal, las exacciones i violencias, todo lo mas ruin, bajo i soez de Chile, devora al pueblo de Antofagasta, al asiento minero de Caracoles, al hermoso puerto de Mejillones, a nuestra patria en el Pacífico. ¿Lo consentiréis? Se ha usurpado el territorio boliviano. Este crimen re quiere castigo. Las víctimas indefensas: tres en Carmen Alto, una en Salar del Carmen, multitud de otras; i mas que todo la sangre del desgraciado boliviano Antiquera i de su mujer vilmente asesinados, a quienes secretamente se enterró ala madrugada del 16, dia posterior a aquel en que tuvo lugar ese acto de inhumanidad i filibusterismo; repetimos, todos estos hechos reclaman espiacion. Ahí tenéis a los delincuentes fugados de las galeras de Chile, a esos mismos que asi fuerou llamados por Blest Gana i Vicuña Mackenna en el Parlamento i otros actos oficiales, administrando la justicia de los cordeles i déla sotana en nnestra patria, donde solamente se conoce el imperio majestuoso de la lei, donde nunca ha habido otra norma de conducta que la del respeto a las garantías individuales. Está profanada la tierra qne nos legó el coloso americano. Disfrazados bandoleros la han invadido. ¿Quedará sin castigo esa afrenta que' Chile irroga al nombre boliviano? ¡Nó! Se ha arrojado la bomba del incendio i la devastación. ¡Alerta! No hai por qué perder el tiempo. ¡A la guerra! ¡A la guerra! No solamente se asestó el bofetón en nuestra frente, sino que también toca a la parte mas noble del medio continente. Queda roto para Chile, pueblo que nada acata, que conculca siempre sus promesas i juramentos, queda roto ese solemne pacto de la Union Americana en el que prometió unión, buena fe, americanismo i respeto a la propiedad territorial de las repúblicas circunvecinas. ¡Americanos! se os conmina, se os escupe en la cara, se os insulta reduciendo a pedazos el documento continental que se juró guardar i reconocer bástala muerte. ¡Union, repúblicas aliadas, para lavar con sangre ese baldón! Chile no es pais guerrero, es pirata. Eso que llama su política no es otra cosa que tela de absorción i de perfidia. Quiere dominar por medio de la hipocresía. No lo conseguirá. Primero ha de desaparecer. Chile es una penumbra lóbrega i funesta en medio de la clara luz del ¡n-ogreso americano. ¡A la guerra! ¡A la guerra! ¡Noble pueblo del Perú! Se mina i amenaza vuestra independencia en el Pacífico! El ataque a cualesquiera de las secciones del continente por medio de la fuerza bruta, es una conminatoria a la América entera, es crimen de lesa civilización. Aun la guerra civil, que siempre ha devorado a vosotros, hermanos del Perú, fué promovida por el mismo Gabinete de la Moneda. La cuestión actual no es de derecho privado ni de interés nacional, sino de orden i de trascendencias continentales, i tocan mui de cerca a la |>olítica, propiedad i civilización de la América entera, con quien nuestra causa es solidaria. ¡A la guerra! ¡A la guerra! A bordo del vapor Amazonas en las aguas de Tocopilla, Febrero 17 de 1879.—Miguel Eguivar, Rafael Montero, Eliodoro Mier, J. María Zambrano, Toribio Gutiérrez, Rodolfo S. Galvarro, Apolinar Aramayo, Zenon Matos, Romualdo de la Peña, P. C. Micliel, Jose'G. Infantas, Jorje Pol, Antonio Rodríguez, Ignacio Pedraza, Benito T

M. Anze, Alfredo N. Alcérreca, Moisés Velasco, Celedonio Carrillo Valdivieso, José Santos Gandarillas, Feliciano Arecenega, Evaristo Zambrana, Severo Paz, Trinidad Fajardo, Anacleto Rivera, Eduardo Najerá.— (Emigrados bolivianos salidos del litoral.)

IX ESPOSICION DE LOS MOTIVOS QUE JUSTIFICAN LA REIVINDICACION POR PARTE DE CHILE DEL TERRITORIO COMPRENDIDO ENTRE LOS PARALELOS 23 I 24 DE LATITUD SUR.

CIRCULAR A LOS HONORABLES MINISTROS DIPLOMÁTICOS ACREDITADOS EN CHILE.

Santiago, Marzo 8 de 1879. Señor: Tengo la honra de acompañar a V. S. una esposicion de los motivos que justifican la reivindicación que Chile ha hecho de los territorios que poseía en el desierto de Atacama, entre los paralelos 23 i 24 de latitud Sur. Me asiste la confianza de que la lectura de esa sencilla narración llevará al espíritu de V. S. el convencimiento de que Chile, en sus relaciones con Bolivia, no ha abandonado la política de moderación i templanza con que tanto simpatiza, sino cuando vio agotados todos los caminos que ella franquea, i puestos en peligro la dignidad del pais i valiosos intereses de sus nacionales residentes en aquel territorio. El alto i lejítimo interés que el Gobierno de Chile cifra en que su política internacional sea debidamente apreciada por los Gobiernos con cuya amistad se honra i cuya estimación procura con incesante anhelo merecer, me ha inducido a consignar por escrito la esposicion que ahora pongo en manos de V. S., rogándole se digne elevarla al conocimiento de su ilustrado Gobierno. No necesito asegurar a V. S. que sus nacionales hallarán en el territorio en que ahora ha vuelto a imperar la lei chilena, toda clase de garantías en sus personas e intereses. Aprovecho esta ocasión para reiterar a V. S. la espresion de mis sentimientos de elevada consideración con que soi de V. S., atento i seguro servidor. ALEJANDRO FIERRO. REPÚBLICA DE CHILE.—MINISTERIO DE RELACIONES ESTERTORES.

Santiago, Febrero 13 de 1879. Señor Ministro: El 12 del presente mes, S. E. el Presidente de la República ordenó que fuerzas nacionales se trasladaran al desierto de Atacama para reivindicar i ocnjmr en nombre de Chile los territorios que poseía antes de ajnstarcou Bolivia los tratados de límites de 1866 i 1874. El tratado de 1866 fué anulado i desapareció con la celebración del qne lleva la fecha de 6 de Agosto de 1874; i este último acaba de ser abrogado por actos deliberados i persistentes del Gobierno de Bolivia, que importan no solo el desconocimiento conrpleto de las obligaciones que aquel pacto solemne le imponía, sino también una injuria a la lealtad i espíritu conciliador de Chile, qne el honor nacional no podía consentir. Agotados los espedientes de conciliación que su anhelo por la tranquilidad de la América hacia Chile poner en incesante ejercicio; desoídos i desdeñados por Bolivia todos los llamamientos que se le dirijian al cumplimiento de obligaciones legalmente pactadas en el tratado de 1874, no quedaba a Chile otro camino que colocar nuevamente su bandera en los territorios de que era dueño i devolver con ella a la numerosa población chilena i estranjera, a sus industrias i capitales allí radicados, la tranquilidad, la confianza i el bienestar de que la administración boliviana les habia hecho carecer. Chile, qne ama la paz de la América casi tanto como


CAPITULO SEGUNDO. la tranquilidad de su propio hogar, i cuya tradicional conducta ha sido siempre caracterizada por la moderación i templanza,, ha tenido el pesar de ver, en sus relaciones con Bolivia, destruirse una a una sus esperanzas de arreglo amistoso e imponerse, por último, la dolorosa necesidad de acudir a un desenlace con apoyo de la fuerza. No estaría, sin embargo, enteramente tranquilo, si al dar este paso, que a la vez demandaban su conciencia, sus derechos i su propia dignidad, no abrigase Chile la íntima persuacion de hallar en el espíritu sereno e ilustrado de V. S. la mas amplia i cumplida justificación de su conducta. A este efecto, he recibido de S. E. el Presidente de la República instrucciones de presentar al Gobierno de V. E. una breve i compendiosa reseña de los antecedentes de la cuestión i de las causas que han determinado los iiltimos acontecimientos.

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Mas tarde, en un mensaje, fecha 6 de Agosto de 1833, decia el Presidente, Jeneral Santa Cruz, a los representantes de Bolivia, lo que sigue: «Después de vuestro receso en la anterior lejislatura, he cumplido con la promesa que os hice entonces de visitar en persona la provincia litoral, queriendo llenar debidamente vuestros deseos i la lei de 12 de Octubre del año próximo, pasado en favor de nuestro único puerto de Cobija.'» Con tales antecedentes no podia mirarse sin cierta estrañeza la manifestación por parte de Bolivia de pretensiones i exijencias que estaban en pugna con los claros derechos de Chile al dominio del desierto de Atacama i que eran al mismo tiempo incompatibles con la convicción del Jefe Supremo de aquella república, inequívocamente espresada en los documentos que acabo cíe citar. Deseando, sin embargo, el Gobierno de Chile 'formar, acerca de esta cuestión importante, una opinión que estuviera completamente excenta de las influencias perturbadoI. ras que suele crear el interés nacional, emprendió un estudio cuidadoso de los archivos, sometió a prolijo examen Consolidada la emancipación política de la América eslos documentos que se exhibían de una i de otra parte, e pañola, las nuevas repúblicas no tardaron en fijar su atención en los territorios que abrazaban sus respectivas nacio- hizo un frió paralelo de los títulos con que cada nación sostenía sus respectivos derechos. nalidades i sobre los cuales debia rejir el imperio de sus leyes. Aceptada por las diversas secciones de América el Esta grata tarea sirvió para acentuar i robustecer la principio de que «las repúblicas americanas tenían por lí- convicción cpie le asistía de que la costa i desierto de Atamites los mismos que correspondían a las demarcaciones cama hasta el j>aralelo 23° eran evidentemente parte intecoloniales de que se formaron,» fué fácil para Chile saber grante del territorio nacional. hasta dónde se estendia por el Norte el campo en que debia Deplorando el error en que incurría el Gobierno de Boejercitarse su actividad nacional. livia, cuando pretendía fijar el límite divisoiio de ambas repúblicas en la desembocadura de un rio que se llamó Bastaba para ello interrogar a la historia, consultar el Salado, i cuyo curso los mismos jeógrafos que llamó en su pensamiento escrito de los soberanos españoles i examinar apoyo señalan con curiosa variedad, ya en el grado 25° 30', los actos jurisdiccionales que habiau sido la consecuencia ya en el 26° i aun en el 27°; el Gobierno de Chile manifestó, de esa manifestación de la voluntad suprema. al frente de esas pruebas vagas, indecisas i no pocas veces Este triple testimonio no permite abrigar dudas de que contradictorias, títulos de un valor incontestable i a cuya el límite boreal de Chile era, al menos, el paralelo 23 de fuerza probatoria creyó difícil que pudiera sustraerse algún latitud Sur, o, lo que es lo mismo, que el litoral i desierto espíritu desajDasionado. de Atacama hasta la bahía de Mejillones inclusive, formaba parte del territorio de la república. Fué, en efecto, fácil demostrar cpie desde mediados del siglo X V hasta mediados del siglo siguiente, los escritores Con esta convicción, el Presidente de la República dirijió de mas respetabilidad i que mas crédito podían inspirar, al Cuerpo Lejislativo un mensaje, fechado el 13 de Julio tales como Pedro Cieza de León, en su obra titulada Pride 1842, en el cual se leen las siguientes palabras: «Recomera parte de la Crónica del Perú, dada a luz en 1553; nocida en Europa la utilidad de la sustancia denominada el inca Garcilazo de la Vega, célebre compilador de las Imano, que desde tiempo inmemorial se usa como abono tradiciones ele aquel pais, en sus Comentarios reales que para la labranza de tierras en la costa del Perú, juzgué aparecieron en 1609 i 1616; el jesuíta Anello Oliva, que necesario mandar una comisión esploradara a examinar el publicó una historia del Perú, i otros de igual nombradía, litoral comprendido entre el puerto de Coquimbo i el están de acuerdo en afirmar que el desierto de Atacama morro de Mejillones, con el fin de descubrir si en el territorio de la república existían algunas huaneras, cuyo be- formaba parte de Chile. neficio pudiera proporcionar un ramo nuevo de ingreso a Pero, i aparte de testimonios de esta naturaleza, hai dola hacienda pública; i aunque el resultado de la espedicion cumentos oficiales que compreban que el territorio de la no corresjjoudió plenamente a las esperanzas que se habían república llega hasta el paralelo 23 i que en el territorio concebido, sin embargo, desde los 29° 35' hasta los 23° 6' que se_estiende al Sur se ha ejercido jurisdicción por las de latitud, se halló huauo en diez i seis puntos de la costa autoridades de Chile desde la época del coloniaje. Consta, e islas inmediatas, con mas o menos abundancia, según la pues, de esos documentos que, descubiertas en el desierto naturaleza de las localidades en que existen estos depó- de Atacama algunas porciones de terrenos hábiles para el sitos.» cultivo, hacia el grado 24° 30', fueron solicitadas en 1679, a título de merced, ante el Gobernador i Capitán Jeneral Acompañaba a este mensaje un proyecto de lei declarando de propiedad nacional las huaneras i señalando al- de Chile i concedidas por éste a los descubridores. Consta, asimismo, que la bahía de Nuestra Señora, conocida con gunas reglas para su esplotacion. Aprobado ese proyecto i convertido en lei de la república el nombre ele Paposo, situada en el grado 24°30', es decir, en medio del desierto, fué afines del siglo pasado el centro el 31 de Diciembre del mismo año, supo el Gobierno de Chile con sorpresa mas • tarde, que el de Bolivia exhibía del comercio en el litoral de Atacama i el punto de residencia de casi todos los pobladores de aquella rejion. El pretensiones por primera vez al desierto de Atacama. Tales Paposo era, pues, la cabecera de un distrito que abrazaba pretensiones habian sido desautorizadas de antemano por toda la comarca en que habia moradores, i estaba rejido el primer majistrado de aquella república, sin protesta alguna de los otros poderes. El Jeneral Santa Cruz habia por mi juez nombrado por las autoridades de Chile. Las reales órdenes de 3 de Junio de 1801 i 26 de Junio de en efecto dictado el siguiente decreto, refiriéndose a Cobija, 1803, mas esplícitas todavía, declaran que el Paposo era conpocos años antes: «La necesidad de fomentar el único siderado como la cabecera de toda la costa i desierto de puerto de la república i atendiendo a que la falta de nuAtacama i que todo aquel territorio estaba sometido a las merario para costear los gastos que demandan las obras autoridades de Santiago. La real cédula de 10 de Octubre proyectadas, hace infructuosas todas las medidas que el de21803 ordenó mas tarde que el desierto de Atacama se Gobierno ha adoptado para la pronta realización de tan segregase de Chile i fuera incorporado al Perú; pero esta interesantes objetos, decreto: «Se autoriza al Coronel Mareal cédula no llegó a tener efecto, sirviendo solo para dejar nuel Amaya para levantar un empréstito de cien mil establecido, de un modo mas inequívoco aun, que aquella pesos...» TOMO

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GUERRA DEL PACIFICO.

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rejión habia pertenecido a la capitaníajeneral de Chile en tiempo'dela colonia i que continuaba después formando parte de la república. Es sabido que en 1789 partió de Cádiz una espedicibn científica compuesta de las corbetas Descubierta i Atrevida,, mandadas por los capitanes de fragata don Alejandro Málaspina i don José Bustamánte. Esta comisión, que el soberano español encomendó a personas de notoria conipentencia, trajo por principal encargo reconocer la costa de la • América meridional. A fin de asegurar la mayor fidelidad i exactitud en los trabajos que le estaban encomendados, se puso a disposición de los jefes de la espedicion todos los documentos de Indias que existían en los archivos de España, i al mismo tiempo se espidió una circular fechada en Madrid el 5 de Febrero de 1789, ordenando a los vireyes i capitanes jenerales del Nuevo Mundo que ayudasen con los elementos que fuera dado disponer a la misión de los señores Málaspina i Bustamánte, facilitándoles el conocimiento de los valiosos archivos de la entonces estinguida Compañía de Jesús. La espedicion tocó en Montevideo, atravesó el cabo de Hornos i a la altura de Chiloé empezó a reconocer las costas de América hacia el Norte. Fruto de esta espedicion, preparada i provista con esmerada solicitud de todos elementos necesarios j>ara asegurar el logro de su importante objeto, fué la carta esférica, que hasta ahora se conserva, presentada al rei de Esjjañaen 1799 por don Juan de Lángara, secretario de Estado i del despacho universal de mariua. En esa valiosa carta, cuya importancia no podría discutirse, se señala como límite boreal de Chile el paralelo 22, i naturalmente se le asigna i reconoce dominio en una esteusion de territorio mas considerable que aquella que poseía tranquilamente desde la época del coloniaje. Como uno de los muchos comprobantes que podia aducir en aj)oyo de la jurisdicción que Chile ha ejercido siempre en aquella rejion, no considero demás observar que la sola aduana de Valparaíso otorgó, en cumplimiento de la lei de 31 de Octubre de 1842, en el tiempo trascurrido desde esta fecha hasta el año de 1857, ciento trece licencias a diversos buques de distintas nacionalidades para cargar Imano en Mejillones, Angamos, Santa María i demás caletas del litoral del desierto. Las manifestaciones de la voluntad soberana i los actos de jurisdicción ejercidos por Chile en las dos épocas de su existencia política sobre el desierto de Atacama hasta el paralelo 23, no hallarían cabida, si hubiera de referirlos todos, en los estrechos límites de esta comunicación. Limitándome a insinuar solo algunos, he teuido mui cu cuenta la consideración de no distraer demasiado la benévola atención de V. E. Me halaga, sin embargo, la creencia de que ellos habrán bastado para que V. E. se persuada de que a Chile no leerá dado abandonar en obsequio de Bolivia territorios de que se consideraba dueño i lejítimo poseedor. Al mismo tiempo que Chile sostenía con firmeza sus derechos de dominio i de quieta posesión en el desierto hasta el paralelo 23, no dejaba de tentar con cuidadoso anhelo los arbitrios que le parecían propios para acercar la solución del desacuerdo existente. Las diversas jostiones iniciadas con tal propósito no dieron, sin embargo, el resultado que era de esperarse i las dos repúblicas vieron trascurrir los años i ahjarse la cordialidad de sus relaciones. II. Acontecimientos de suma gravedad, de que fué teatro el Pacífico en 1804, conmovieron hondamente la tranquilidad de una gran parte del continente snd-americano, despertando un vivo i enérjico sentimiento de estrecha unión, ante el cual se apresuraron Chile i Bolivia a deponer sus pasados desacuerdos i a sellar el tratado de límites de 10 de Agosto de 1866. Chile no vaciló en sacrificar jenerosamente parte de sus derechos, impulsado por un espíritu de sincera amistad, i pensando que Bolivia sabría apreciar i corresponder esos elevados sentimientos. Suscribió un pacto que en su artí-

culo 1.° disponía: «que la línea de demarcación de los límites entre Chile i Bolivia en el desierto dé Atacama, seria en adelante el paralelo 24 de latitud meridional, desdé el litoral del Pacífico hasta los límites orientales de Chile; de suerte qne Chile por el Sur i Bolivia por el Norte tendrían la posesión i dominio de los territorios que se estienden hasta el mencionado paralelo 24, pudiendo ejercer en ellos todos los actos de jurisdicción i soberanía correspondientes al señor del suelo. La fijación exacta de la línea de demarcación entre los dos países, se hará por una comisión' de personas idóneas i peritas, la mitad de cuyos miembros será nombrada por cada una de las altas partes contratantes.» Por el artículo 2.°, se convino que «no obstante la división territorial estipulada en el artículo anterior, la república de Chile i la república de Bolivia se repartirán por mitad los productos provenientes de la esplotacion de los depósitos de Imano descubiertos en Mejillones i de los demas del mismo abono que se descubrieren en el territorio comprendido entre los grados 23 i 25 de latitud meridional, como también los derechos de esportacion que se perciban sobre los minerales estraidos del mismo espacio de territorio que acaba de designarse. El artículo 3.° establece que «la república de Bolivia se obliga a habilitar la bahía i puerto de Mejillones, estableciendo en aquel punto una aduana con el número de emplados que exija el desarrollo de la industria i del comercio. Esta aduana será la única oficina fiscal que pueda percibir los productos i los derechos de esportacion de m e tales de que trata el artículo precedente. El gobierno de Chile podrá nombrar uno o mas empleados fiscales que, investidos de un perfecto derecho de vijilancia, intervengan en las cuentas de las entradas de la refer ida aduana de Mejillones i perciban de la misma oficina, directamente i por trimestres, o de la manera que se estipulase por ambos E s tados, la parte de beneficios correspondiente a Chile, a que se refiere el citado artículo 2.° La misma facultad tendrá el gobierno de Bolivia, siempre que el de Chile, para la recaudación i percepción de los productos de que habla el artículo anterior, estableciere alguna oficina fiscal en el territorio comprendido entre los grados 24 i 25.» El artículo 4.° dispuso qué «serán libres de todo derecho de esportacion los productos del territorio comprendido entre los grados 24 i 25 latitud meridional, que se estraigan por el puerto de Mejillones: i también serán l i bres de todo derecho de importación los productos naturales de Chile que se introduzcan por el mismo puerto.». Por el artículo 5.° se convino «que el sistema de esplotacion o venta del Imano, i los derechos de esportacion sobre los minerales de que trata el artículo 2.° de este pacto, serian determinados de común acuerdo por las altas partes contratantes, ya por medio de convenciones especiales, o en la forma que estimaren mas conveniente i espedita. Por el artículo 6.", «que las repúblicas contratantes se obligarían a no enajenar sus derechos a la posesión o dominio del territorio que se dividen entre sí por el presen te tratado, a favor de otro Estado, sociedad o individuo particular. En caso de desear alguna de ellas hacer tal enajenación, el comprador no podrá ser sino la otra parte contratante.» . I,finalmente, por el artículo 7." se convino que «en atención a los perjuicios que la cuestión de límites entre Chile i Bolivia ha irrogado, según es notorio, a los individuos que asociados fueron los primeros en esplotar seriamente las hnaneras de Mejillones i cuyos trabajos de esplotacion se suspendieron por disposiciones de las autoridades de Chile en 17 de Febrero de 1873, las altas partes contratantes se comprometen a dar, por equidad, a los espresados individuos, una indemnización de ochenta mil pesos, pagadera con el diez por ciento de los productos líquidos de la aduana de Mejillones. . _ Estos siete artículos, que formaron el tratado de 1866 i que lie cuidado de trasmitir con perfecta exactitud, no fue-


CAPITULO SEGUNDO. ron, como aguardaba el Gobierno de Chile, otros tantos eslabones de unión entre ambas repúblicas. Chile se apresuró a despojarse por su parte de la posesión que mantenía en el grado 23, en la cual le sustituyó Bolivia, i a nombrar el comisionado que, en unión con el de esa república, debia fijar en el desierto de Atacamael paralelo 24, límite divisorio entre ellas, i los paralelos 23 i 25, que formaban por el Norte' i Sur la zona de territorio de cuyos productos tenían participación común. Al llenar, por su parte, leal i honradamente las obligaciones que le imponía el tratado de 66, estaba Chile muí lejos de pensar que Bolivia habría de considerarse desligada de cumplir por sn parte con las suyas. No trascurrió, sin embargo, largo tiempo sin que una serie de sucesos desagradables se encargara de imponerle este triste convencimiento. V. E. no ignora acaso que en 1870, un ciudadano chileno, impulsado por el espíritu de empresa i cediendo a una feliz inspiración, penetró en el desierto de Atacama i arrancó de su seno el secreto de riqueza que bien pronto atrajeron hacía ellas un vigoroso i sostenido movimiento de inmigración chilena. Los nuevos colonos no se detuvieron ante las dificultades i sacrificios de la empresa; i al esfuerzo de fatigosa labor vieron snrjir las poblaciones hoi florecientes de Antofagasta i Coracoles, que el pueblo de Chile puede exhibir como conquista de su trabajo i de su constancia. La importancia del mineral nuevamente descubierto correspondió a las prineras esperanzas, i la corriente de capitales chilenos se abrió luego camino hasta el interior del desierto para secundar en diversas formas los propósitos de una iniciativa tan intelijente como enérjica. Este gran acontecimiento vino a imprimir mayor importancia a las estipulaciones del tratado de 1866, cuyo cumplimiento empezaba Chile a reclamar sin fruto. Como he tenido la honra de manifestarlo, trascribiendo el pacto mismo, al hacer Chile voluntario i condicional abandono del grado 23, se le reconoció por parte de Bolivia clara i esplícitamente, entre otros, los siguientes derechos: 1.° Apercibirla mitad de los productos provenientes del cobro del impuesto de esportacion sobre los minerales que se estrajesen del territorio comprendido entre los paralelos 23 i 24 (artículo 2.° del tratado); i 2.° A nombrar uno o mas empleados fiscales que, investidos de un perfecto derecho de vijilancia, interviniesen en las cuentas de las entradas de la Aduaua de Mejillones, que el Gobierno de Bolivia se obligó a habilitar i mantener con el número correspondiente de empleados, i a percibir directamente i por trimestres la parte de beneficios pertenecientes a Chile, de conformidad con el artículo 2.° (artículo 3. del tratado.) Interpelado el año 1871 el Gobierno ele Bolivia para que diera fiel cumplimiento en esta parte al tratado, entregando a Chile la mitad de los derechos ya percibidos i que continuara percibiendo, derechos que, a juicio de Chile, representaban una injente suma, porque era notorio que una sola casa comercial de Valparaíso habia enterado en aduanas de aquella repirblica la suma de veinticinco mil pesos, negóse con fútiles i estudiados pretestos a acojer la justa elemanda que se le hacia. Pretendió desde luego que el mineral de Caracoles no se hallaba en el territorio ele participación común, sin exhibir consideración alguna respetable que autorizara tal suposición, contraria, por lo demás, al dictamen de los comisarios científicos que el año anterior habían determinado por encargo ele ambos Gobiernos aquel territorio i comprendido dentro de sus linderos el lugar en que las minas estaban ubicadas. u

No fué Chile mas feliz en su exijencia para que se aceptase en la Aduana de Antofagasta, de conformidad con el pacto vijente, la intervención ele funcionarios chilenos que vijilaran las operaciones de los empleados de aquella república. So pretesto de que el ejercicio de este derecho lastimaba la soberanía nacional, se hacia letra muerta de la convención de 66, se convertía en irritante burla los dere-

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chos ele Chile i se le despojaba sin ambajes de su indisputable propiedad. Los secretos móviles de la resistencia que se oponía a la inspección de las oficinas perceptoras de fondos, se revelaron mas tarde en las siguientes palabras de un informe que el señor Virreira, empleado de Bolivia, presentó a su pais: «En la Aduana de Antofagasta parece que el caos hubiera sido mantenido adrede para evitar un examen. No ha existido cuenta alguna hasta que a principios de 1873 abrió los primeros libros i cuentas el actual administrador. El primer semestre de 1872 no tiene mas cuenta que un resumen o cuadro que el administrador don H. Ortiz pasó a su sucesor don E. Zalles; la cuenta del segundo semestre está también contenida en otro cuadro igual, ele unas pocas líneas; i ninguno ele ellos puede dar idea de la marcha de la oficina. En Mejillones, aunque se encuentran libros de cuentas, ellos son incompletos i tampoco pueden dar luz en cuanto a las operaciones ele aduana, pues carecen de documentación.» En presencia de estos hechos, refractarios de obligaciones solemnemente pactadas, i hasta cierto punto ofensivos a la dignidad de nuestro pais, el Gobierno ele Chile habría estado perfectamente justificado retirando su nombre elel trataelo de 1866 i recuperando el territorio que cedió, solo a virtud ele condiciones, que ele la otra parte se ponia tenaz empeño en eludir. Pudo, con todo, mas en los consejos del Gobierno de Chile su decidida inclinación a la paz; i echando en olvido pasadas contrariedades, resolvió tentar ele nuevo las soluciones amistosas, para lo cual acreditó otra Legación en Bolivia. Esta se clirijió el 10 de Abril de 1872 al lugar de su destino, i un mes después dio principio a su misión. No costó gran trabajo al representante chileno patentizar a los ojos del Gobierno de Bolivia la evidente justicia de las reclamaciones de que era portador. A este propósito, i después de referir al Gabinete de Santiago circunstanciadamente los argumentos espuestos en una conferencia celebrada el 18 de.Mayo, el diplomático chileno agregaba, en despacho elel 20 elel mismo mes, lo que sigue: «El señor Ministro conoció la fuerza ele esos argumentos i no me dio razón alguna que los destruyera; pero me espresó de una manera clara i terminante que Bolivia, a pesar de todo, no poclia aceptar la sociedad pactada en el tratado. Sobre este punto no cedería en manera alguna. S. E. creía esta comunidad inaceptable bajo todos aspectos, pues ella sobre ser inusitada seria causa ele constantes desavenencias.» Se ve, pues, que el Gobierno de Bolivia abrigaba la resolución firme e indeclinable de no aceptar la comunidad que establecía el trataelo vijente. Era forzoso definir de alguna manera esta situación, que elia a día iba acumulando en su seno mayores elementos de complicación. Las jestioiies del Ministro chileno encaminadas a obtener el reconocimiento ele los derechos ele Chile, hallaban siempre en el Gabinete ele La Paz moratorias i estudiadas dilaciones, ele las cuales usufructuaba aquel. Gobierno, pues mediante a estos arbitrios continuaba percibiendo esclusivamente todos los derechos que el tratado declaraba partibles por mitad entre las dos naciones. En fin, después de ocho meses ele estériles i elevados esfuerzos ele su diplomacia, el Gobierno ele Chile se encontró en la alternativa ele ceder una parte de sus derechos para asegurar por este medio id resto, o de volver al estado que tenían las cosas antes de negociarse el referido pacto. Optó, como otras veces, por el sistema de las concesiones, i el 5 ele Diciembre ele 1872 se firmaba en La Paz, entre los Plenipotenciarios de Chile i Bolivia, un convenio compuesto ele nueve artículos destinados a resolver, de conformidad con el tratado de 1860, las cuestiones incidentales a epte. espíritus predispuestos habían dado lugar. Por lo demás, el convenio aludido, que no creaba para Chile ventaja alguna, da testimonio de sus benévolos sentimientos liácia Bolivia. Por el art. ti." se estableció, modificando en esta parte el trataelo ele 1866, que antes ele


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entregar a Chile la mitad de las sumas recolectadas por derechos de esportacion de metales, se deduciría el importe del presupuesto de los empleados de Hacienda i de Justicia que reclamara el buen servicio del territorio formado por los paralelos 23 i 25, lo que equivalía a cubrir con fondos de Chile los sueldos i remuneraciones de empleados, en cuyo nombramiento no tenia parte alguna. Este convenio fué aprobado por el Gobierno de Chile un mes después, el 8 de Enero de -1873; pero el de Bolivia no lo favoreció con su aceptación. De este modo se frustraron una vez mas, sin culpa de Chile, las espectativas de arreglo i quedaron esterilizados los elevados i conciliadores propósitos que se tuvieron en vista al acreditar una Legación especial. III.

rado al tratado mismo, se consignó el siguiente precepto: «Todas las cuestiones a que diere lugar la intelijencia i ejecución del tratado, deberán someterse al arbitraje.» IV. El tratado de 1866 acababa de desaparecer sin que sus estipulaciones fundamentales hubieran sido observadas una sola vez por Bolivia; i para que V. E. se persuada todavía del ¡JOCO resjjeto que merece a esa república su palabra i su fe empeñadas solemnemente, me bastará recordar a V . E. que durante los ocho años en que rijió aquel pacto, no dio tampoco cumplimiento al compromiso contraído por el art. 7.° V. E. no habrá olvidado quizá que por ese artículo ambas repúblicas se obligaron a indemnizar a ciertas personas que, trabajando en el desierto, habían recibido algunos perjuicios a consecuencia de la controversia sobre límites que existia entre ambas naciones. De acuerdo con ese compromiso, Chile i Bolivia debiau entregar por mitad la suma de ochenta mil pesos a los damnificados, suma que se cubriría con el diez por ciento del producto de la venta de Imano.

Sin desalentarse todavía por este ingrato resultado i persiguiendo con mas ahinco garantías i seguridades para el . desarrollo tranquilo de los inj entes intereses chilenos comprometidos en el litoral i desierto de Atacama, el Gobierno de Chile envia una nueva Legación a Bolivia, que se aleja Chile entregó puntualmente aquella suma, pero Bolivia de Valparaíso a mediados de 1873. retardó con diversos pretestos su pago, i ahora pretende que no la debe por cuanto su obligación desapareció desde Hasta entonces el tratado de 1866 solo había sido resque el tratado de 1874 derogó al de 1866, sin tomar petado por Chile. Bolivia continuaba, con mengua de los en cuenta que un pacto destinado a crear o modificar las intereses i derechos de esta república, usufructuando del territorio de ¡ J a r t i c i pación común i desconociendo los pri- obligaciones de dos paises, no puede destruir derechos de vilejios i ventajas que aquel pacto consigna en nuestro fa- terceros, que no han sido consultados ni han intervenido en él. Ño traería este hecho a la memoria si los perjudivor. cados con esta conducta no hubieran acudido, invocando La política instable i no siempre respetuosa del derecho para ello cierta mancomunidad moral, que el tratado estaajeno, que de ordinario domina en el Gabinete de La Paz, blece en esa parte, solicitando del Gobierno de Chile que hacia temer al Gobierno de Chile que exacciones violentas i tributos exorbitantes se hicieran pesar sobre las perso- hiciera jestiones amistosas al Gobierno de La Paz para obtener el pago de aquel crédito. nas e industrias chilenas esparcidas en el desierto de Atacama. Evitar este peligro i poner al trabajo honrado a cubierto de es¡:>oliaciones inmerecidas, habia llegado a ser a El Gobierno de Chile esperaba que el nuevo ¡meto ponla sazón una de las mas fuertes preocirpaciones del Go- dría término definitivo a la serie interminable de controbierno de Chile i el punto de mira de las negociaciones por versias odiosas, de reclamaciones cuotidianas, de dificultaentablarse. des ele todo jénero a que el anterior habia dado lugar, i La nueva Legación de Chile, penetrada de aquellos te- manifestaba complacido esta confianza al Congreso Naciomores, encaminó sus jestiones con afanoso i resuelto emnal de 1875, en las siguientes palabras: «El tratado de 6 peño a obtener medidas que, asegurando la tranquilidad de Agosto del año último, cuyos pormenores reputo escupara las valiosas empresas chilenas, comunicaran al mismo sado espresar aquí, habiendo sido aprobado recientemente tiempo aliento i vida al espíritu industrial de los hijos de por el Congreso, revela de la manera mas palmaria, por la este pais. liberalidad de sus disposiciones, el espíritu eminentemente El Gobierno de Chile logra, al fin, alcanzar este resulcordial i americano de que se sienten animados el Congreso tado, haciendo para ello considerables sacrificios. Condona i la cancillería chilenos respecto de la república de Bolivia, a Bolivia la mitad de las sumas percibidas por los dere- i es una prenda segura de la permanencia de las buenas chos de esportacion de los metales estraidos del grado 23, relaciones entre los dos paises. Eliminada en este tratado que correspondían a Chile según el tratado de 1866; la li- la comunidad de intereses, con escepcion de la que concierberta del examen fiscalizador que tenia derecho a practicar ne a los luíanos, cuya participación común no ha motivado en sus oficinas aduaneras; i, poriiltimo, le cede para siemninguna dificultad, i concluida la intervención aduanera pre el goce esclusivo de todos los derechos de esportacion que que será innecesaria, nada vendrá a entorpecer en adelante el tratado referido declaraba partibles por mitad entre amla cordialidad de las relaciones existentes, ni a dificultar el bas naciones. En cambio de estas valiosas cesiones, Chile cumplimiento de las obligaciones contraidas. reclamaba i obtenía una sola garantía: la seguridad deque «En el ajuste de las nuevas estipulaciones, Chile no ha durante veinticinco años, bajo ningún pretesto, bajo nintrepidado en ceder parte de su derecho, así para obtener guna forma o denominación, se impondría a las personas, nuevas franquicias en obsequio del comercio e industria de capitales e industrias chilenos, otras o mas altas contribunuestros nacionales, como principalmente para zanjar, de ciones que las que al presente existían. una vez por todas, cuestiones ingratas que nos alejaban A ese pensamiento obedeció el tratado que se firmó en cada dia mas de Bolivia, cuya amistad tenemos interés en Sucre el 6 de Agosto de 1874, el cual, entre otras disposiconservar, i cuyo progreso, unido estrechamente a la soluciones inconducentes por ahora al esclarecimiento del conción de esas dificultades, no puede sernos en ningún caso flicto actual, estableció la siguiente: indiferente.» «Art. 4.°. Los derechos de esportacion que se impongan VI. sobre los minerales esplotados en la zona del territorio deEsta confianza, que no reconocía otro fundamento que que hablan los artículos precedentes (la.formada por los un sentimiento de natural afección de parte de Chile, no paralelos 23 i 25) no escederán la cuota que actualmente tardó en ser burlada por sucesos de'otro jénero que se desse cobra, i las personas, industrias i capitales chilenos arrollaban en las poblaciones de Caracoles i Antofagasta. no quedarán sujetos a mas contribuciones, de cualquiera Las autoridades bolivianas que rejian esos pueblos, alejaclase que sean, que a las que al presente existen. La estidas del centro del Gobierno nacional, libres de su vijilancia pulación contenida en este artículo durará por el término fiscalizadora, se abandonaban sin freno a las inspiraciones de veinticinco años.» de su capricho o de su conveniencia i el pueblo, pueblo El art. 3." dispuso: «Queda desde esta fecha derogado chileno, era la víctima de constantes desmanes i atropellos en todas sus partes el tratado de 10 de Agosto de 1866;» injustificables. El Gobierno recibía casi en cada vapor la i por un protocolo anexo, cuyo testo se considera incorpoprotesta de las quejas de sus nacionales, i nada divisaba


CAPITULO SEGUNDO. que l e hiciera mirar como probable un cambio inmediato i radical en aquella penosa situación. Un sentimiento de despecho, que la palabra del Gobierno de Chile i las jestienen moderadas de sus Cónsules no bastaban a reprimir del todo, se dejaba conocer visiblemente en las colonias de Chile, i hacia temer el estallido de conflictos de enojosas consecuencias. El pueblo de Chile, que habia llevado al desierto el trabajo,la vida i todas sus esperanzas;que instintivamente se inclinaba a considerarse dueño de aquellos territorios por los antiguos derechos de la república i por los títulos que ecuerda el jénio i el sacrificio; que componía el noventa i tres por ciento de sus habitantes, apenas podia resignarse a soportar los vejámenes que con ofensiva altanería le prodigaban funcionarios de un orden subalterno. En tal estado, el Gobierno de Chile creyó de su deber presentar al de Bolivia un lijero cuadro de aquella situación, i con fecha 31 de Enero de 1877 le decía lo siguiente: «De algún tiempo a esta parte se preocupa mi Gobierno de inquirir con espíritu sereno e imparcial las causas que puedan producir escisión entre los hijos de ésta i esa república residentes en el litoral boliviano. Animado del propósito mas sincero de destruir todo aquello que se oponga a la unión estrecha de ambas nacionalidades, mi Gobierno no ha cesado de inculcar este sentimiento en los Cónsules que allí ha constituido, encareciéndoles la conveniencia de trasmitirla a nuestros nacionales. Les ha encargado, asimismo, que nieguen su protección a toda petición o reclamo que no se presente acompañado de evidente justicia, i, hasta ahora, me complazco en reconocerlo, no han dejado aquellos funcionarios de interpretar fielmente el pensamiento de mi Gobierno. «Desgraciadamente, esto no ha bastado a contener i evitar la perpetración de graves i odiosos abusos, de cpve han sido víctimas algunos ciudadanos chilenos, ni las pretensiones exorbitantes de algunos ajentes secundarios de la administración boliviana, negando las atribuciones mas elementales de nuestros ajenies consulares, como luego tendré ocasión de demostrarlo. «Mi Gobierno ha llegado, por lo tanto, a persuadirse de ipie el oríjen del mal se encuentra en la elección poco acertada de algunos ajentes investidos de las funciones del poder público en esta jiartc del territorio boliviano, ajentes que, colocados a gran distancia de las autoridades superiores, carecen de la saludable vijilancia i fiscalización de ese ilustrado Gobierno, que aprecia los sucesos i situaciones por los relatos apasionados e inexactos de esos mismos ajentes, cuyos abusos quedan así sin el necesario correctivo. ' «La numerosa colonia chilena ha ido formando el penoso convencimiento de que las liberales instituciones que rijen a Bolivia no alcanzan hasta (día i que sus personas i bienes se hallan a merced del capricho inescrupuloso de ajentes subalternos de la autoridad. « V . E. debe tener conocimiento de la inhumana flajelación que aplicó cu Toeopilla a un ciudadano chileno un oficial de policía; V . E. debe tener también conocimiento de igual flajelacíon inflijida recientemente en Mejillones a otro ciudadano chileno, por orden del Comisario de policía. «Las respectivas jestiones que en cada caso han dirijido nuestros Cónsules para estimular el celo de las autoridades, en desagravio de la justicia i de la vindicta pública, no han traído otro resultado que un aparato de proceso tan ridículo como ilusorio. « V . E. no habrá olvidado tampoco el asesinato perpetrado en la persona de Clemente Andrade. Pero, para, no citar otros casos, ahí está el homicidio recientemente ejecutado en la persona de Arriagada, que ahora se trata de cohonestar desnaturalizando, ajuicio de mi Gobierno, los hechos que lo han producido. «Esta serie de hechos odiosos que han tenido que sufrir nuestros nacionales, ejecutados por empleados administrativos, sin que éstos hayan recibido en la jeneralidad de los casos la sanción penal que las leyes de Bolivia señalan, cualquiera que sea la nacionalidad del delincuente i del

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ofendido, ha ido despertando en la colonia chilena un sentimiento natural de dolor i de despecho, que si no se aviene bien con el respeto i prestijio de que debe verse rodeada la autoridad, no procede en este caso sino de la conducta poco circunspecta i poco regular de esta misma autoridad. «I uo crea V. E. que solo en los ajentes del poder político se hace sentir la falta de vijilancia, a que atribuyo la principal parte en la creación de la situación que examino. También la administración de justicia, salvo honrosas escepciones, se halla lejos de inspirar la respetuosa consideración de que ha debido hacerse merecedora. Diversos hechos, que_pmito consignar aquí, manifiestan que no son infundados los recelos i desconfianza con que son mirados sus fallos por las personas que se ven obligadas a solicitarlos.» Después de relatar los antecedentes de un proceso injustificable iniciado contra dos ciudadanos chilenos por el juez letrado boliviano en Caracoles, el despacho del Gobierno de Chile agregaba:—«Ahora bien: ¿quiere V. E. conocerlos antecedentes del juez que así privaba.de su sosten i su reposo a dos familias, que encerraba en una prisión a dos hombres honrados, que difundía la inquietud i la zozobra en la numerosa agrupación de chilenos que da vida a Caracoles? «V. E. se impondrá con dolor, por medio de la copia que tengo el honor de acompañar, de que ese juez, a quien se habia creído conveniente hacer depositario de las funciones mas delicadas, funciones que requieren en quien las pone en ejercicio antecedentes intachables i honorabilidad probada, tenia sobro sí el peso de una acusación criminal por intento de asesinato i consiguientes heridas que infirió el año de 1874, a Sebastian López; i,como si esto no fuera todavía bastante, en el año de 1875 se formó contra la persona de ese mismo juez otro proceso criminal por robo de dinero i otras especies de propiedad del doctor Manuel María Berazain. «I en este caso, siento decirlo a V. E., ni siquiera encuentro atenuaciones en una supuesta ignorancia de las notas informantes que hacían de ese juez un juez imposible, porque ellas son de fecha reciente, i porque el nombre del criminal, junto con el de otros delincuentes, se consignaba por mandato del tribunal superior de Cobijaren el rejistro de la cárcel pública de aquella ciudad. «Este hecho i otros que pudiera citar a V. E. le llevarán, sin duda, el convencimiento de que la situación de los chilenos en aquella rejion tiene mucho de azarosa e insegura.» No era posible que continuara por mas tiempo un estado de cosas que envolvía para la colonia chilena todo jénero de peligros. Sus peticiones al Gobierno de La Paz, trescientas leguas distante del teatro de los sucesos, no le permitían abrigar fundadas esperanzas de reparación. Pensóse entonces en la formación de una sociedad, a que se dio el nombre de La Patria,, cuyo programa, entregado a la publicidad, resumía los propósitos de los asociados, que no eran otros que asegurarse una protección miitua, alivio a los enfermos i ocupación a los que carecían de ella. Los asociados se comprometían, ademas, a someter cualquiera cuestión comercial, minera o personal, que surjiera entre ellos, a! fallo de un jurado de arbitraje, nombrado del seno mismo de la sociedad. Se obligaban también a no mezclarse en la política del pais ni en la creencia relijiosa de ninguno de sus miembros. Este programa que, respondiendo a un sentimiento humanitario i fraternal, satisfacía al propio tiempo una necesidad imperiosa, creando una medida salvadora, cuidó mui especialmente de no lastimar la susceptibilidad de los funcionarios de Bolivia. No imprimió a la sociedad el sello de una nacionalidad esclusiva; lejos de ello, llamó a formar parte tanto a los chilenos como a los bolivianos i estranjeros. Mas aun: insinuó al sub-Prefecto que el Directorio abrigaba el pensamiento de designarlo en calidad de miembro honorario de la sociedad. Sensible a estos sentimientos, el sub-Prefecto de Caracoles decía contestando: «En-


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.tuslasta como el (me mas por toda sociedad benéfica i moral que se establece, hago votos porque la que se proponen fundar beneficie este industrioso mineral.» Se. lisonjeaban los chilenos de haber removido una de las causas-mas graves de su malestar con la formación de esta sociedad, i nada les hacia presumir que pronto se les baria blanco de una persecución odiosa i severa. Consideraban que el derecho de asociación, que la Constitución de Solivia otorga,, sin escepciou ni distinción, a todos sus habitantes, no se les desconocería i que podrían contar con aquella preciosa garantía que los pueblos libres ofrecen siempre a los que pisan su suelo. «Esta creencia, agregaba el Gobierno de Chile en el referido despacho, ha debido, sin embargo, sentirse considerablemente debilitada, en vista de una nota que V. E. ha dirijido al señor Prefecto del litoral en 7 de Diciembre último, i en la cual recomienda a las autoridades que empleen medidas escopeionales de rigor contra los miembros de la sociedad La Patria, en quienes ve seguramente V. E. no individuos honrados que en la medida de sus fuerzas i en el uso de su derecho cooperan al progreso común, sino elementos 2>eligrosos que conviene alejar del territorio boliviano, aun sin forma de juicio, o sometiéndolos a un procedimiento eweepeional, como se me asegura que ya ha sucedido. I esto es tanto mas grave, cuanto que para dirijtiesa recomendación, Y. E. se refiere a simples tendencias, i no a ningún acto determinado i concreto, como si las intenciones i los propósitos pudieran ser materia de un procedimiento criminal. «Mi Gobierno no alcanza a espliearsc, señor Ministro, qué jénero de consideraciones haya podido aconsejar contra los hijos de esta república semejante línea de conducta, que parece constituir una hostilidad sistemática dirijida a hacerles, si no imposible, en estremo penosa su permanencia en ese pais. «V. E. ha visto que se ha puesto su fortuna, su honra i su vida en manos criminales, i cuando por este motivo, que no puede ser mas justificado, han resuelto defiuir sus contiendas por jueces arbitros elejidos por ellos mismos, seles persigne i aun se les amenaza con la espulsion del territorio. Se pretende negar ya a nuestros nacionales, no solo el ejercicio lejítimo del derecho de asociación, sino aun la facultad natural que todos poseen de someter al filio de terceros sus desacuerdos privados. V. E. convendrá conmigo en que no se puede llevar mas lejos esta prevención injustificable contra la nacionalidad chilena. «Para cohonestar este procedimiento, se aparenta ver en la resolución de los chilenos un agravio a la magistratura boliviana, i no se advierte que ese respeto no se impone por la violencia, sino que se conquista por la elevación, honorabilidad i rectitud del majistrado. El derecho de someter sus juicios i cuestiones al fallo de arbitros, no solo descansa en la lejislacion civil de todos los ¡jaises, sino que tiene la doble sanción de la práctica i de las leyes internacionales. En algunas naciones hai una jurisdicción especial para los estranjeros, con el fin de darles una garantía contra la prevención que pudieran profesarles los naturales. La mayor parte de los reglamentos consulares, como lo sabe Y. E., encargan a los Cónsules que amonesten a sus conciudadanos en el sentido de que diriman sus diferencias sin ocurrir a los tribunales locales, i muchos constituyen a los mismos Cónsules en jueces arbitros. No necesito recordar a Y. E. que el oríjen mismo de los Cónsules no fué otro que la facultad que voluntariamente concedían algunos soberanos a los estranjeros comerciantes que llegaban a sus puertos o establecimientos para constituir un juez de su nación que decidiese sus pleitos, conforme' a las leyes patrias. «Si la sociedad La Patria, lia podido nacer al amparo de la Constitución de esa rejmblica; si va a ejercer su acción dentro de la esfera permitida i garantida por las leyes, sin inferir agravio a la administración de justicia, el derecho que tiene para existir i aun para ser protejida, es todavía mas perfecto, si se recuerdan los antecedentes judiciales que he tenido la honra de esponer.

«Los chilenos, vejados en sus personas, perjudicados en sus intereses, solicitaban en sus angustias la intervención consular de Chile. El Prefecto de Antofagasta, en su declarada hostilidad hacia los miembros de la sociedad La Patria, hacia citar al presidente i tesorero, que residían en Caracoles, para que abandonando sus negocios se trasladasen, recorriendo un camino de cuarenta leguas, a dar esplicaciones acerca de la sociedad referida, providencia completamente innecesaria, desde que por medio del subPrefecto de Caracoles le era fácil, obtener todos los datos de (pie hubiera menester. La injerencia consular que estos sucesos hizo necesaria, vino a demostrar también que las autoridades subalternas del litoral desconocieron las atribuciones i deberes de aquellos funcionarios. El Cónsul de Chile en Caracoles preguntaba cou delicadeza al sub-Prefecto si era auténtica la orden que se decia haber impartido por su órgano el Prefecto de Antofagasta, disponiendo que el presidente i tesorero de la sociedad IM Patria se trasladasen a aquel puerto, i el referido sub-Prefecto, después de negarse con algunos protestos a satisfacer la atenta solicitud del consulado chileno, trascribió a éste, con fecha 11 de Diciembre, la siguiente nota del Prefecto de Antofagasta, en que se desconocía a los Cónsules el derecho de amparar a sus nacionales injustamente ofendidos. « No pudiendo esta Prefectura, decia aquella nota, reconocer en el señor Cónsul de Chile, ni aun en el señor Cónsul Jeneral, la facultad de intervenir en asuntos que no sean meramente comerciales, que les estén espresamente encargados en los tratados con el pais en que residen, tengo necesidad de recordar al señor Cónsul de Chile los principios i reglas jenerales del derecho internacional que prohiben a los Cónsules tomar injerencia en asuntos que. como el de los señores Palazuelos i Lichtenstein, chileno el uno i alemán el otro, solo seria materia de una reclamación diplomática, puesto que los Cónsules no tienen facultad para admitir protestas de sus conciudadanos contra los actos de una, autoridad del pais en que serán sometidos a sus leyes. De este proceder inusitado doi cuenta a mi Gobierno para que, por el órgano correspondiente, pida al de Chile que los señores Cónsules se circunscriban en sus relaciones oficiales con la autoridad política de este departamento, a las reglas establecidas por el derecho de jentes para estos casos i que no salgan de la órbita de las atribuciones que les prescribe el derecho i las prácticas jcneralmeute aceptadas entre las naciones.» Esta conducta del Prefecto de Antofagasta era tanto mas incomprensible, cuanto que el Gabinete de la Paz habia manifestado, un mes antes, en circular de 10 de Noviembre, dirijida a sus Cónsules en el estranjero, teorías completamente contrarias. En esa circular decia:—«El Gobierno no puede ver cou indiferencia que sus nacionales residentes cu pais estrajero sean perseguidos, encarcelados i victimados, sin que para ello, como ha sucedido en ciertos lugares, se observen, no solamente los principios de reciprocidad establecidos por el derecho internacional, ni aun las leyes de la humanidad, ni las comunes del Estado.» I al terminar agregaba:—«Los procedentes enunciados, señor Cónsul, me obligan a dirijirme a usted para recomendarle que en observancia de las Convenciones que tiene celebradas Bolivia con los Estados estranjeros i en vista de las leyes protectoras del derecho internacional que rije a falta de tratados a todos los pueblos civilizados, procure prestar usted lamas decidida i eficazproteccionalosnacionales bolivianos residentes en ese'punto, haciendo en favor de estos ante el Gobierno de esa, nación todas las reclamaciones que en su caso fueren necesarias, dando avisos oportunos al Gobierno de esta república, a fin do que pueda pedir las reparaciones que la justicia exijo de los ilustrados Gobiernos con los que felizmente Bolivia mantiene relaciones de franca i leal amistad.» Mientras el Gobierno de Bolivia, en la circular trascrita, declaraba que los Cónsules debían prestar decidido amparo a los nacionales lastimados en sus derechos, el Prefecto de Antofagasta declaraba a su vez que no tenían facultad ni


CAPITULO SEGUNDO. pava aceptar la protesta de sus quejas. El Gobierno de Bolivia les encarecía la conveniencia de reclamar ante el Gobierno mismo de la nación contra las vejaciones de que se les hiciera objeto, i el Prefecto, conocedor del pensamiento de su Gobierno, afirmaba, no obstante, que no les era lícito reclamar siquiera ante las autoridades subalternas. Estos hechos manifiestan que existia una profunda perturbación en lo-s resortes de la administración de Bolivia, debida sin duda, como antes he tenido la honra de esponerlo, a la falta de ilustración de sus ajenies i a la inmensa distancia que separaba las autoridades de La Paz de las del litoral. El Gobierno de Chile, deplorando la sensible situación que vituperables procedimientos de las autoridades bolivianas habían creado para los hijos de este país, no sentía que ello fuera bastante todavía para debilitar sus sentimientos de conciliación i benevolencia hacia la República de Bolivia. Al concluir, el despacho que contenia la narración de los sucesos de que me estoi ocupando, consignaba estas palabras:—«Por parte del Gobierno de Chile, que no quiere ver en Bolivia sino un j)ais amigo i hermano i con el cual aspira a mantener siempre i estrechar las relaciones mas cordiales de fraternidad, se harán incesantemente todos los esfuerzos posibles a fin de que la paz i la amistad hasta hoi existentes no se alteren ni debiliten, confiando al mismo tiempo, para alcanzar estos propósitos, en que sus ciudadanos residentes en Bolivia han de estar sujetos al derecho común imparcialmente aplicado; en que la sociedad La Patria, mientras no salga de la órbita que ella misma se ha trazado en su programa, mientras no infrinja las leyes ni ataque ningún derecho, ha de gozar de la protección que no se le puede negar, sin establecer una escepcion odiosa en su contra; en que los funcionarios consulares de Chile no vean entrabada su acción en beneficio de sus nacionales, siempre que ellos sean víctimas de alguna vejación o tropelía. Confia, finalmente, mi Gobierno, en que el de V. E. dictará todas las demás medidas de reparación i de estricta vijilancia que este delicado estado de cosas hace indispensable.» Las fundadas observaciones del Gobierno de Chile no obtuvieron del de Bolivia respuesta alguna, basta que después de muchos meses se hizo necesario enviar un Ministro a La Paz, el cual alcanzó siquiera algunas providencias tranquilizadoras i el cambio de varios funcionarios del litoral. Esto devolvió, por el momento, parte de sn reposo a la colonia chilena, VIL Entre tanto, desde los primeros meses del año último, manifestóse de un modo inequívoco el propósito deliberado que abrigaba el Gobierno de Bolivia de vulnerar i hacer a toda costa ilusorias las garantías que el artículo 4.° del tratado de 1874 aseguraba en el litoral i desierto de Atacama a los chilenos, sus cajiitales i sus industrias. En Antofagasta, a pretesto de atender a servicios de la comunidad, se dictaban o modificaban onerosamente i se ponían en ejercicio contra nuestros nacionales, empleando a veces un escesivo rigor, diversos impuestos, a los cuales se denominaba derecho adicional, contribución de lastre i alumbrado, que violaban abierta i claramente la letra i espíritu del artículo 4.° del referido tratado. Al mismo fin de barrenar aquella garantía concurría una lei dictada jior la Asamblea do Bolivia el 14 de Febrero de 1878 i promulgada por el Gobierno el 23 del mismo mes. Esta lei ordenaba que la Compañía Chilena de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta debia pagar un impuesto mínimum de diez centavos por quintal de salitre esportado. De esta manera, i dejando la Asamblea el camino abierto para subir el impuesto que ahora se fijaba en 10 centavos, a 20, a 50, al tipo que la codicia o la necesidad indicara, se asestaba un rudo e injusto golpe i se amenazaba para mas tarde de muerte a una de las empresas chilenas que durante

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diez años habia luchado con mas tenacidad en el desierto, que habia invertido no pocos millones de pesos, i que era el oríjen i la vida de poblaciones en el dia florecientes. Permítame V. E. referir brevemente el oríjen de los derechos de la sociedad industrial que se denomina Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta. Dos ciudadanos chilenos, deseando esplotar ciertos depósitos de bórax i de salitre que habían descubierto en el desierto, solicitaron i obtuvieron del Gobierno de Bolivia, en los años 60 i 08, la merced del terreno necesario para el objeto, el privilejio esclusivo por quince años para la elaboración i libre esportacion del salitre, i otras concesiones relacionadas con el propósito primordial de los empresarios. En compensación, éstos debían enterar en arcas del Estado la suma de diez mil pesos, construir a sus espensas un muelle en Antofagasta i una carretera de veinticiuco leguas, que, partiendo de ese puerto debia prolongarse h a cia el interior por el despoblado, estableciendo en el trayecto, de distancia en distancia, las convenientes aguadas, alojamientos para viajeros i otras comodidades. Consta que la suma de diez mil pesos espresada fué puntualmente cubierta en la tesorería de Bolivia, i que, tanto el muelle como la carretera con sus adherentes i accesorios fueron entregados antes del plazo que se fijó jiara ello, a satisfacción del Gobierno de aquella república. Entre tanto, un movimiento revolucionario derribó en 1871 a la administración que habia acordado esas concesiones remuneratorias, i el nuevo jefe del Estado, a influjo del calor de las pasiones producidas por la lucha, espidió vanos decretos tendentes a anular los actos de la administración caida. Por uno de esos decretos se declaraba írritas i de ningún valor las concesiones de terrenos salitreros i boratos hechas por la administración anterior; i solo se acordaba el derecho de retracto en favor de las personas que hubieran obtenido tales concesiones, siempre que se presentaran como licitadoras en los remates en que, según ese decreto, debían adjudicarse nuevamente las estacas o lotes de los depósitos que contenían dichas snstancias. La Legación de Chile creyó deber reclamar entonces de esta medida que hería intereses de tanta magnitud i que, a su juicio, no podía aplicarse sin manifiesta injusticia a industriales estranjeros que, ajenos a la política interior, consagraban al trabajo pacífico su actividad i sus capitales, confiados en la seriedad i justicia de los Gobiernos. El señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia, respondiendo al representante chileno, le decía en Marzo de 1872, que, aunque el Gobierno insistía en la anulación de los actos oficiales de la pasada administración, abrigaba también «el ánimo de esceptnar de sus efectos equitativamente, previo conocimiento de cansas i por medio de resoluciones particulares, a aquellos concesionarios que hubieran llevado a efecto su privilejio, que tengan capitales comprometidos en él i que hayan efectuado mejoras i adelantos en beneficio del pais en las empresas que hubiesen acometido.» La empresa salitrera reunía, pues, todas las condiciones necesarias para garantir su existencia. Algunos meses mas tarde, la Asamblea Nacional de Bolivia dictaba la lei de 22 de Noviembre de 1872, cuya parte dispositiva dice así: «Art. 1.° Los reclamos de los ciudadanos estranjeros por indemnizaciones provenientes de concesiones o contratos celebrados con el Gobierno, serán entablados ante la Corte Suprema de justicia, la cual conocerá de ellos enjuicio contencioso, representando el ministerio público los intereses nacionales. «Art. 2.° Se autoriza al Ejecutivo para transar sobre indemnización i otros reclamos pendientes cu la actualidad contra el Estado, ya sea por nacionales o estranjeros; i para acordar con las partes interesadas la forma mas conveniente en que habrán de llenarse sus obligaciones respectivas, defiriéndose estos asuntos solo en caso de no avenimiento, a la decisión de la Corte Suprema, con cargo de dar cuenta a la próxima lejislatura. «Art. 3.° Los reclamos que la Corte Suprema encuentre


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randados pasarán al Gobierno con la designación de la cantidad líquida a que asciende el crédito. «Art. 4.° El presupuesto jeneral designará los fondos para el pago de estas indemnizaciones.» De conformidad con el art. 2.° de esta leí, que el Ejecutivo se apresuró a promulgar, el Gobierno i el representante autorizado de la Compañía Salitrera ajustaron las bases de una transacción que pusiera una vez por todas término definitivo a las dificultades existentes. Entre esas bases figuraba el derecho de la Empresa para esplotar libremente los depósitos de salitres por el término ele quince años, i el de esportar, por el puerto de Antofagasta, los productos de su industria, libres de todo gravamen fiscal o municipal. En seguida el Gobierno espidió un decreto con fecha 27 de Noviembre de 1875, en el cual se consignaba un testimonio de justicia a la lealtad i buena fe de la Compañía, i se disponía en la parte resolutiva lo siguiente: «Se aceptan por via de transacción i en uso de la autorización que la leí de 22 de Noviembre de 1872 confiere al Poder Ejecutivo, las ocho bases contenidas en la anterior proposición, quedando nulos i sin ningún efecto los actos anteriores que están en oposición con ellos.» Dos dias mas tarde, la transacción aprobada se solemnizó por escritura pública otorgada en Sucre el 29 de Noviembre de aquel año, i fué rejistrada en el ANUAKIO OFICIAL DE LEYES DE BOLIVIA.

Definitivamente terminados los arreglos entre la Compañía Salitrera i el Gobierno, éste se apresuró a dar cuenta a la Lejislatura inmediata, como se lo recomendaba la lei de 22 de Noviembre de 1872, i lo hizo en los siguientes términos, al abrirse las sesiones de 1874: «Las reclamaciones de esta casa, de que se informó en 1872, han sido también transijidas bajo condiciones que se resumen en la Convención de 27 de Noviembre de 1873. Los representantes de la casa mencionada las han aceptado. Queda así definida una cuestión odiosa, que por largo tiempo ha comprometido ante la opinión la probidad del Gobierno, teniendo pendiente de su discusión la suerte de los gruesos capitales que los empresarios desembolsaron para establecer en el desierto cíe Atácame, la industria salitrera en grande escala.» La Asamblea Nacional de 1874 se impuso de la transacción, i con este trámite quedó cumplida la obligación de dar cuenta que la lei recordada impuso al Ejecutivo. Vino, por último, el tratado de 6 de Agosto de 1874, i eu él se estableció, como se ha visto, que las personas, industrias i capitales chilenos, no quedarían, por el término de 25 años, sujetos a mas contribuciones, de cualquiera clase que fueran, que a las que al presente existían. Nada podía ya justificar temor alguno, i la Compañía Salitrera se entregaba tranquila i sin zozobras a la esplotacion de la industria a que se habia consagrado. Trascurrieron así cuatro años sin que nadie intentara desconocer o desvirtuar los derechos de aquella Empresa, la cual solo en la tíltima éjioca enrpezaba a percibir la retribución material de sus largos sacrificios i de los grandes capitales que habia sepultado en el desierto. De imjjroviso, i cuando menos podia aguardarlo, se impone con asombro de que la Asamblea de Bolivia ha dictado, con fecha 14 de Febrero de 1878, una lei concebida en estos términos: «Artículo único. Se aprueba la transacción celebrada por el Ejecutivo en 27 de Noviembre de 1873 con el apoderado de la Compañía Anónima de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, a condición. de hacer efectivo como mínimum un impuesto de diez centavos en quintal de salitre esportado. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para su ejecución i cumplimiento.» Esta lei fué sancionada por el Gobierno el 23 del mismo mes. La Legación de Chile se apresuró a representar al Gabinete de La Paz las gravísimas observaciones a que se prestaba esa resolución, que no solo venia a herir con notable injusticia intereses pacíficos que vivían al amparo de sus títulos legales i de la probidad del país, sino que era también una abierta i flagrante violación del tratado vi-

jente entre ambas repúblicas; i con fecha 2 de Julio dirijió una nota consignando por escrito las reflexiones hechas anteriormente en conferencias verbales. Este despacho no fué contestado; pero el Ministro de Chile obtuvo del señor Ministro de Hacienda la seguridad de que la lei, que él mismo hallaba inconveniente, fuera suspendida hasta encontrar una solución correcta i prndente de la dificultad. Después de varias observaciones, el Ministro chileno llamaba la atención del Gabinete de La Paz a un antecedente importante i decisivo que manifiesta el juicio de ese Gobierno sobre los derechos adquiridos por la Compañía de Salitres i la aplicación práctica del tratado de 1874. Decia nuestro Ministro en la nota espresada:—«Habiéndose dirijido la Municipalidad de Antofagasta al señor Prefecto del Consejo de Estado por oficio de 4 de Mayo de 1875, solicitando se impusiera a la Compañía de Salitres una contribución municipal de tres centavos por quintal ele salitre esportado, i fundándose para ello, entre otras consideraciones, en que el Supremo Gobierno habia declarado que la Compañía no estaba exenta de derechos municipales, esa solicitud fué remitida cu informe al Concejo Departamental de Cobija por decreto ele 9 de Junio del mismo año, fechado en Sucre i firmado por el señor Reyes Ortiz, hoi Ministro de Justicia i entonces Presidente del Concejo ele Estado. El Con.'ejo Departamental informó que cumia rechazarse la solicitud porque estaba «en contradicción con el artículo IV ele la transacción celebrada entre el Supremo Gobierno i la Compañía en 27 ele Noviembre de 1873, en la que se estipula que el salitre que se esporte queda libre de todo derecho de esportacion i de cualquier otro gravamen fiscal o municipal;» i ademas, porque «existe también el tratado de límites con Chile, vijente, por ed que no pueden cobrarse en el litoral nuevas contribuciones.» En vista de este informe i de las razones en que él se apoya, se dio en Sucre el decreto de 27 de Agosto que declara ilegal la contribución que se trataba de establecer.» A principios de Noviembre llegan a conocimiento del Gobierno de Chile informes fidedignos de que el de Bolivia persistía nuevamente en llevar a efecto el impuesto en cuestión. Sin pérdida de tiempo i con fecha 3 del mismo mes trasmite estas noticias i temores a la legación chilena, encareciéndole la necesidad ele evitar que se consume ese acto atentatorio. Después ele insistir en lajnsticia de nuestros derechos, agregaba aquella nota:—"Se hace, pues, necesario, para evitar graves conflictos, que V. S. se dirija a ese señor Ministro de Relaciones Esteriores dándole lectura de la presente nota i dejándole cojna de ella si fuere conveniente, i le manifieste que mi Gobierno no cree ni por un solo instante que ed de Bolivia persista en el establecimiento de una contribución como la ele que se trata, por cuanto es abiertamente contraria a la letra i al espíritu del pacto de 6 de Agosto de 1874. Igualmente contrarias a ese pacto son el aumento de la contribución conocida con el nombre de «derecho adicional» que percibe la compañía de lanchas, las modificaciones onerosas del impuesto de lastre a favor de la Municipalidad, i finalmente la contribución de alumbrado que en estos momentos se hace efectiva en Antofagasta... «Mi Gobierno, por las consideraciones espuestas, no puede mirar con indiferencia estas trasgresiones del pacto de 1874, i considera conveniente que V . E. pida al de Bolivia la suspensión definitiva de toda contribución posterior a la vijencia del tratado, como asimismo de toda modificación onerosa introducida en las contribuciones existentes con anterioridad a la misma fecha. La negativa del Gobierno ele Bolivia a una exijencia tan justa como demostrada, colocaría al mío en ed caso ele declarar nulo el tratado de límites que nos liga con ese pais, i las consecuencias de esta declaración dolorosa, pero absolutamente justificada i necesaria, serian de la esclusiva responsabilidad de la parte que hubiere dejado de dar cumplimiento a lo pactado.» El Ministro de Chile en La Paz tenia ya conocimiento de los propósitos que abrigaba el Gobierno de Bolivia, i antes de recibir la nota, en parte trascrita anteriormente, habia solicitado i obtenido del señor Ministro de Relacio-


CAPITULO SEGUNDO. nes Esteriores una conferencia eme tuvo lugar el 25 de Noviembre. El representante chileno espuso en ella todas las consideraciones que, a juicio del Gobierno de Chile, hacían injustificable el cobro del impuesto; pero el señor Ministro de Relaciones Esteriores i sus colegas del Interior i de Hacienda, que se hallaban presentes, persistían en la resolución de hacerlo efectivo. Sin haber llegado a ningún acuerdo, se dio por terminada la conferencia, quedando de reunirse para tratar del mismo asunto tres dias después. El 28 de Noviembre tuvo lugar, en efecto, la conferencia proyectada i en ella los mismos señores Ministros declararon al representante chileno, que después de haber hablado con S. E. el Presidente se había convenido en Consejo de Gabinete en cobrar el impuesto desde luego. El diplomático chileno no pudo disimular su estrañeza ante esa resolución, que consideraba inconciliable con la promesa que le habia hecho el Ministro de Hacienda en propiedad, señor Medina, ausente en esa época, de que no se procedería al cobro del impuesto hasta que se resolviese la jestion diplomática pendiente e incompatible con los principios mas elementales del derecho internacional i con la cortesía que Chile, pais amigo, tenia derecho de aguardar de Bolivia, pues hasta esa fecha no habia recibido siquiera contestación a la nota que cinco meses antes presentara manifestando los poderosos fundamentos que impedían a Chile aceptar como lejítima aquella contribución. Habiendo insistido el Gabinete de La Paz en hacer efectivo inmediatamente el impuesto, el Ministro de Chile dio lectura a la nota de 8 de Noviembre que acababa de recibir, i que se le habia dirijido para ese efecto, i espuso que si se insistía en ejecutar esa resolución, el Gobierno de Chile creería que daban por roto el tratado de 1874 i tomaría por su parte las medidas necesarias a la nueva situación que sin culpa suya venia a crearse. Los señores Ministros manifestaron entonces que volverían a hablar con S. E. el Presidente, i como el representante chileno observase que necesitaba una contestación categórica sobre esta emerjencia antes de la salida del correo, que tendría lugar cuatro horas mas tarde, se dio por terminada esta segunda conferencia. Una hora después, el Oficial Mayor de Relaciones Esteriores se presentaba en la Legación chilena para hacer presente que el Ministerio habia resuelto suspender toda medida hasta que la contestación a la nota de 2 de Julio se hubiera puesto en manos del Ministro de esta república. El 13 de Diciembre, nuestro Ministro en La Paz recibía, en respuesta a su despacho de 2 de Julio, una nota del señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia, destinada a presentarle en copia un informe que el señor Ministro de Hacienda le había ¡jasado acerca de la reclamación chilena, i a participarle que, en mérito de las consideraciones espuestas en dicho informe, su Gobierno se creia en el deber de ordenar la ejecución de la lei que gravaba con un impuesto a la Compañía de Salitres. Interrogado el señor Ministro de Bolivia por el representante chileno acerca de si la orden de ejecutar la lei se habia impartido ya o si se aguardaría para ello a que el Gobierno chileno conociera la nota de 13 de Diciembre, contestó, con fecha 18 del mismo mes, que dicha orden se habia espedido i que seria llevada a su destino por el correo del dia siguiente. Ya no podia quedar duda de que Bolivia estaba resuelta a desconocer sus obligaciones i producir un serio conflicto. Vanos habían sido los esfuerzos del Gobierno i representantes chilenos para evitarlo. A la reclamación prudente, templada i amistosa del Ministro de Chile, se contestaba después ele cinco meses con la notificación estraña i por demás descortés ele que la lei ele 14 de Febrero seria puesta inmediatamente en ejecución. No se consideró propio aguardar siquiera a que el Gobierno ele Chile tomara conocimiento ele la ofensa que se le hacia, i se procuró con rara precipitación hacer clel todo imposible el empleo de arbitrios conciliadores. El artículo 20 del protocolo adicional al tratado de' 1874, establece el arbitraje para el caso en que surjan dificultades acerca de la intelijencia i TOMO

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aplicación de sus disposiciones; i el Gobierno de Bolivia, temeroso talvez de que por parte ele Chile se hiciera apelación a ese arbitrio salvador, se apresura a crear una situación que lo hiciera inaceptable. Resuelve, según las inspiraciones de su propia conveniencia, las obligaciones ele un contrato bilateral; siendo parte interesada, se erije en juez esclnsivo para interpretar sus disposiciones; desdeña las observaciones de su contradictor, i, a despecho de sus reclamos i protestas, ordena que se lleve a efecto su mandato con demostraciones de innecesario rigor. Solo después ele consumado el atentado i de sacrificadas las mas obvias consideraciones de justicia i cortesía internacional, el Gobierno de Bolivia trae a la memoria la oportunidad que, a su juicio, habría de buscar la solución en un arbitraje. El Ministro de Chile, de acuerdo con las instrucciones recibidas en nota de 3 de Enero, acepta todavía el arbitraje i reprime, en obsequio a la amistad i a la armonía de dos pueblos hermanos, la natural resistencia al seguir tratando con un Gobierno que olvidaba, al parecer de intento, los respetos que se deben los pueblos cultos. Una sola cosa pedia el representante chileno ¡para aceptar el arbitraje: la suspensión de los procedimientos ejecutivos que se seguían por orden clel Gobierno a la Compañía de Salitres, a la cual se le cobraban noventa i tantos mil pesos, suma a que se hacia ascender el importe de la contribución impuesta por la lei de 14 de Febrero, i la reposición clel estado de cosas que existia antes de la ejecución de esa lei. Sin esta condición, el arbitro no vendría a pronunciarse acerca de la intelijencia i aplicación que clebia darse al artículo 4.° clel tratado, sino sobre hechos realizados como irrevocables i cuya reparación seria difícil i acaso imposible. «Mi Gobierno, decía en esa ocasión al Ministro de Chile, me encarga manifestar al de V. E. que, aceptando la indicación que se me ha hecho, está dispuesto a continuar la discusión interrumpida por la orden de mandar ejecutar la lei de 14 de Febrero i a constituir el arbitraje en el caso de no ser posible un arreglo directo. Pero mi Gobierno obra así en la persuacion de que el de V. E. se propone por su parte dar órdenes inmediatas para que se suspenda la ejecución de la lei i se restablezcan las cosas al estado en que se encontraban antes clel decreto de 18 de Diciembre; pues, esta es una consecuencia lójica de la proposición de arbitraje hecha pior V. E. Bolivia ha contrariado las estipulaciones del tratado de 1874, innovando en 1878 el sistema tributario existente en el litoral a la fecha de aquel pacto; de consiguiente, la suspensión del decreto que mandó poner en vijencia el nuevo impuesto, es un requisito esencial i previo para reanudar la discusión o para iniciar las jestiones conducentes a la constitución del tribunal arbitral. Pero esta situación incierta i llena de peligros no puede prolongarse mas tiempo sin ocasionar perjuicios considerables a ambos países: tal incertidumbre debe desaparecer cuanto antes, i para ello es necesario que el Gobierno de Bolivia haga conocer lo mas pronto posible su pensamiento. Ruego, pues, a V. E. que, cualquiera que sea la resolución definitiva que en vista de la presente nota adopte su Gobierno, se digne comunicármela antes clel 23 del corriente, porque en ese dia debo yo trasmitirla a mi Gobierno, que con intenso ínteres esperad desenlace ele esta gravísima cuestión.» El representante chileno aguardó en vano hasta el 24 de Diciembre la respuesta solicitada del Gobierno de Bolivia; la aguardó todavía hasta el 30 de ese mes; pero ella no debía de llegarle ni entonces ni mas tarde. Parecía que reflexivamente se había resuelto llevar hasta un término increíble la serie de procedimientos ele provocación contra Chile i ultrajantes a su dignidad. En vez de acojer con sinceridad el arbitraje o ele pronunciarse abiertamente contra él, el Gobierno prefiere mantener al representante de Chile en una duda engañosa que le permita realizar sin estorbo sus planes de despojos en el litoral, e imparte en ese sentido instrucciones secretas a las autoridades de Antofagasta. '


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G U E R R A D E L PACIFICO.

inusitada en las relaciones internacionales, convencida de El Gobierno de Chile se impone asombrado de que la que Bolivia no habia dado ni podido ofrecer en el porvenir sociedad salitrera, que ha visto embargar sus propiedades garantías eficaces a la colonia chilena que habia creado i establecimientos industriales paralizar su movimiento, pueblos en el desierto, se ha visto en el deber de reivindiponer en alarma a sus dos mil operarios chilenos, a quiecar todos los derechos que poseía tranquilamente antes del nes se amenaza con la privación del sustento, acaba, por pacto de 1866, i sabrá mantenerlos con la entereza que es i\ltimo, de recibir la notificación de que el 14 de Febrero propia de sus hijos, cualesquiera que sean las emerjencias serán puestas en remate público sus valiosas propiedades, que sobrevengan. fruto de diez años de incesantes i costosos sacrificios. ALEJANDRO FIERRO. Por último, un telegrama recibido de la legación en Bolivia el 11 del presente, informa al Gobierno de Chile que el de aquella república acaba de espedir un decreto despojando de sus propiedades i derechos a la Compañía Chilena X- ( 1 ) de Salitres, i declarándose dueño esclusivo de aquellos bieLa toma de posesión de Antofagasta. nes, que importan talvez mas de seis millones de pesos. (Del corresponsal de La Patria.) A este respecto V. E. ha de observar i sorprenderse de Señores Editores: que al dictar ese decreto. verdaderamente atentatorio de Mni de madrugada fondeó ayer en este puerto el C'otodo principio elemental de justicia, el Gabinete de La Paz chrane, que venia seguido mni de cerca por la O'Higgins prescinde en absoluto de la reclamación deducida por Chile, e inmediatamente empezó a cambiar señales con el Blanco. i aparenta creer, con maliciosa premeditación, que solo le cumple resolver una cuestión privada entre el Gobierno de Aquellas señales tenían por objeto que se arriaran boBolivia i la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofates i fueran tripulados con jeute de desembarco. gasta; i todavía, para hacernos mas vivo el agravio, declara Efectivamente, dicha maniobra se llevó a cabo con muese Gobierno que suspende la lei que impuso a la sociedad cha prontitud i pericia. recordada un impuesto sobre la esportacion del salitre en Pasados pocos instantes, vimos desprenderse del costado el mismo documento en que se hacia dueño de las salitredel Cochrane un bote que conducía al capitán Borgoño, el ras. cual, una vez desembarcado, se vino a conferenciar con el Cónsul de Chile i después con el Prefecto. El resultado V. E. ha de sorprenderse otra vez reflexionando que el de esta conferencia lo vimos inmediatamente. Mientras Gobierno de Bolivia ha resuelto política i administrativatanto, la alarma era indescriptible en tierra. La playa i los mente una contención que, en el negado caso de haber sido techos de las casas se veian cubiertos de espectadores que meramente privada, era i debía ser de la esclusiva compeesperaban ansiosos el resultado de lo que presentían iba a tencia de los Tribunales de Justicia, i cumplía que su resosuceder. La curiosidad jeneral no tardó en verse satisfelución se sujetase a las garantías tutelares del procedicha, pues al regreso del parlamentario a bordo, los botes miento judicial. Nada de eso parece respetar el Gabinete tripulados con jente de desembarco se vinieron simultáneade La Paz, i, violando las nociones mas primordiales de la mente al muelle, donde eran esperados por una multitud jurisprudencia universal, se erije en juez o tribunal de térque los aclamaba entusiasmada. De este modo se efectuó mino, i pronuncia un veredicto en un contrato bilateral en el desembarco. I los bolivianos ¿qué hacían? ¿Dónde estaque figura como parte contratante, i en que hai de por meban? Toda la jente que presenció el desembarco de las dio una grave cuestión internacional. fuerzas chilenas puede aseverar que no habia por aquellas La cancillería chilena reclamaba i pedia la suspensión inmediaciones ni uno solo de ellos, ni para remedio, como definitiva de los decretos bajo cuyo influjo se pretendía suele decirse. La columna pudo avanzar, pues, sin obstáespropiar, a título de impuesto, la industria i el capital chiculos hasta la plaza de Colon, donde formó en línea de balenos, en contravención del pacto de 1874, i el Gobierno de talla, dando frente al cuartel de policía. Como a las dos Bolivia suspende el despojo parcial i lo ordena en masa i horas mas tarde, todo estaba tomado. Antofagasta era se declara dueño i poseedor de los bienes de nuestros comnuestro sin quemar un solo cartucho, sin disparar un tiro. patriotas, invocando tan solo la codicia i su poder. I todaNo hemos visto mas humo de pólvora que la de una salva vía, después de resuelto esa acto injustificable, el Ministro de 10 a 12 cañonazos con que el Blanco saludó el resto de chileno, dominando los nobles impulsos de su alma, pide la escuadra a su llegada. Vino mas tarde el bando que dasu revocación i jestiona con solícito empeño para obtener ba a reconocer al Cónsul Zenteno como Gobernador i al que se someta al juicio de arbitros, sin poderlo conseguir. coronel Sotomayor como jefe de las fuerzas. Varios cabaEn presencia de hechos tan inauditos, que acaso nunca lleros se ocuparon en calmar los ánimos exaltados de las ha rejistrado antes la historia de las naciones civilizadas, jentes del pueblo, que pretendían arreglar cuentas atrasano quedaba sino un camino que pusiera a salvo los interedas con los bolivianos. Entre esos señores se notaron los ses chilenos i la dignidad del pais. distinguidos caballeros señores E. Soublette, Ramón 2." S. E. el Presidente ordenó, en consecuencia, que algunas Arancibia i Marcos Antonio Andrade, quienes en elocuenfuerzas de mar i tierra se trasladaran inmediatamente al tes discursos incitaron al pueblo al orden i a la moderación. desierto de Atacama i enarbolaran el estandarte nacional • El pueblo aplaudió entusiasmado i aprovechó los consejos, en los territorios que poseía antes de negociar con Bolivia dando una prueba espléndida de moderación i de cultura. los tratados que ésta acaba de romper con propósitos tan vedados como hostiles. «Las personas de los bolivianos deben ser sagradas para Cincuenta horas mas tarde, la lei chilena imperaba en vosotros, debemos pagar el asesinato i el odio con la magaquella rejion, colocando bajo su amparo los intereses chinanimidad i la clemencia con el vencido,»—se les dijo, i lenos i estranjeros, sin derramar una gota de sangre i en ellos, ese pueblo tan calumniado por los que no le conocen, medio del entusiasmo patriótico de las poblaciones redimiha sabido contenerse, i ni en su entusiasmo natural i das. justo ha llegado a ofender ni a tocar las personas i los intereses de dominadores del día anterior. Ejecutando esa resolución, Chile piensa que ejercita atribuciones propias e inherentes a su soberanía, sin que Con el mismo fin de calmar al pueblo, se repartió profupor ello puedan considerarse afectados los intereses amerisamente la hoja epte te acompaño.—(Proclama al pueblo canos. Esta república, que ha respetado esos intereses con ya reproducida.) jeneroso empeño, no pretenderá nunca herirlos; pero sostendrá siempre con levantado espíritu sus derechos i preroCARTA DE DAZA AL CÓNSUL DE BOLIVIA EN ANTOFAGASTA. gativas de pueblo independiente i dueño de sus actos. Amigo García Mesa: salga de esc* suelo infame i venga La nación chilena, amiga de la conciliación, anhelosa a reunirse con nosotros. Yo marcho a Potosí a la cabeza por mantener la paz i la unión en América, hizo en su obsequio cnanto fué posible i digno: violado un pacto solem(1) La carta de don Rodolfo Galyarro a que se re6ere el sumario del prene, desoídas sus reclamaciones amistosas de una manera sente capítulo, se publícala en ol apéndice que acompañará a este volumen-


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CAPITULO SEGUNDO. de 10,000 hombres; juro que antes de 70 días habré recuperado ese litoral i nuestra bandera flameará no solo en esa capital sino mucho mas allá. Siempre suvo. H.

DAZA.

XI. Gobernación del Litoral del Norte. Antofagasta, Febrero 28 de 1879. Señor Ministro: Por las diversas comunicaciones que he clirijido al Ministerio de Relaciones Esteriores antes de saber que dependía inmediatamente de V. S., se habrá impuesto de la. organización provisional que he dado al territorio de mi mando. Mediante la atención decidida i pronta que se ha prestado a los diversos ramos del servicio, han podido estas industriosas poblaciones pasar por una transición tan violenta, sin que se haya hecho sentir en ningún orden de intereses. Lejos de haber alarma en el comercio, se nota bastante animación, i las industrias i trabajos siguen su marcha normal. Algunas de las medidas que, he dictado pueden quizá ser poco legales; pero en la situación escepcioual creada por la reciente ocupación, eran de imprescindible necesidad, so pena de dañar intereses de todo jénero. La Aduana, por ejemplo:, en un puerto de tanto movimiento comercial diario, no habría podido permanecer suspendida, sin irrogar a industria, comercio i personas, muchísimos perjuicios i parte del desaliento que esa medida habría producido en medio de un estado de cosas de suyo alarmante. Las pequeñas dificultades que surjen no son de trascendencia, i para resolver algunas he pedido instrucciones por telégrafo'. Tales son: LA MONEDA

BOLIVIANA.

He dejado libre su esportacion (que antes pagaba un seis por ciento,) permitiendo su circulación hasta que haya resolución suprema, i se admiten en tesorería^hasta un 30 i aun 50 por ciento de los derechos que se pagan. Lo contrario hubiera ocasionado una verdadera crisis, siendo, como son, mni escasos los billetes nacionales.

El presupuesto de la administración boliviana a este departamento de Cobija, asciende como a 380,"000 pesos, siendo la producción de esta Aduana de Antofagasta, de 350,000 pesos, mas o menos. Bajo la administración de Chile, ya sea por la buena reglamentación i pureza en el manejo del tesoro, ya por el probable incremento comercial e industrial, esa producción se elevará a mucho mas de un tercio, i el presupuesto de adminisiracion, aun siendo provincia, seria cuando mas la mitad de aquella. Esto dejando los derechos de importación tales como están. Pero alterándolos o elevándolos a la tarifa i ordenanza chilena, quizá se daria un golpe a la industria minera i se restrinjiria la producción i el progreso, causando igual daño a la renta nacional. El entusiasmo de las poblaciones se mantiene vivo. Cada desembarco de fuerza chilena es una fiesta de frenético entusiasmo, i estas escenas se repiten en Caracoles con igual viveza. La oficialidad del batallón cívico mímero 2, está ya completa con lo mas escojido de esta juventud i no pasará de cuatro dias sin que el cuerpo esté completamente organizado. En Caracoles se forma un cuerpo de voluntarios costeado por los mismos iniciadores, a mas del batallón cívico que se ha creado i al cual ingresaron 40 hombres de la mina Deseada, con sus respectivos rifles. Seguiré dando a V. S. todos los datos que puedan servir a la organización estable de este territorio. Dios guarde a V. S. NICANOR ZENTENO. Al señor Ministro del Interior.

XIIMANIFIESTO DEL DOCTOR CASIMIRO CORRAL, ANTE SUS COMPATRIOTAS, CON MOTIVO DÉ LA INVASIÓN CHILENA AL TERRITORIO BOLIVIANO.

El correo vdtimo ha venido a confirmar la noticia de la escaudalosa ocupación de nuestras florecientes poblaciones de Antofagasta, Caracoles i Mejillones por fuerzas chilenas; i aun se asegura que quedaba bloqueado el puerto de Cobija. Se ha consumado esa violenta agresión conculcando las LOS CRÉDITOS DE LA ADUANA CONTKA COMERCIANTES I DE leyes de la guerra, que observan todas las naciones civiliÉSTOS CONTRA LA ADUANA AL TIEMPO DE LA OCUPACIÓN. zadas. He suspendido hasta resolución suprema el pago por la Se ha hecho ostentación déla fuerza bruta en territorios Aduana. Se reciben los pagos de comerciantes, que lo hadespoblados i con habitantes inermes i pacíficos, cometiencen sin objeción i se reservan los que son reclamados. do con ellos profanaciones i crímenes excecrables. Por los metales provenientes de Huauchaca, que antes El Gobierno que ayer se complacía en llamarnos sus se esportabau libres jior tener cierto contrato la Empresa hermanos, sus amigos i aliados, hoi acaba de inferirnos el con el Gobierno boliviano, hoi se exije un pagaré cobrable ultraje i la ofensa, a mansalva i con alevosía. por los derechos cuando haya resolución suprema. Antes de arreglar en el terreno pacífico de la diplomacia Las bárrasele plata, sea que vayan al estranjero, sea que las reclamaciones sobre el exiguo impuesto a la esportavayan a Valparaíso, pagan el mismo derecho a salvo para cion de nuestros salitres, el Gobierno de Chile ha sido el reclamar la devolución, si el Supremo Gobierno resuelve primero en emplear la amenaza, i en situar en seguida en otra cosa. nuestras aguas sus poderosos blindados. La administración de justicia de menor cuantía recla¿Ha pretendido humillar a Bolivia por cohonestar ante maba un servicio urjente. No sin algunas dudas, he nomsus compatriotas, el pacto que ha firmado bajo la presión brado un juez de primera instancia que baga las veces de de los cañones arjentinos en el rio Santa Cruz? Alcalde i de donde se dirivan los nombramientos de jueces ¿Por qué el Gabinete de Santiago no se ha anticipado de subdelegacion i de distrito, que son indispensables. a invocar el arbitraje previsto por el tratado que acaba de, En Caracoles, Mejillones i Salinas, se ha atendido con rasgar con la espada? igual solicitud al servicio urjente i tengo notas de los resSolo falta que como Pinzón i Mazarredo, el Gobierno pectivos subdelegados que me aseguran una marcha regude Chile proclame como fundamento de su conducta ^reilar del orden público.' vindicación, para patentizar su ambición de apropiarse de En carta especial que dirijí al señor Ministro de Relanuestros valiosos i admirables centros metalíferos, de nuesciones Esteriores, espuse mi opinión respecto a la política tras cobaderas de Imano i de nuestros inmensos depósitos económica que conviene adoptar en este territorio; i ' cada de salitres i bórax. dia no encuentro sino nuevas razones que me afirman en Con semejante modo de obrar lia roto la Union Ameriesta opinión, i sobre lo que llamo mni especialmente la cana i ha dado el triste escándalo de ostentar l a / e púnica atención de V. S. Que continúe lo mismo que antes el en sus tratados, abusando de la fuerza, que es la razón de comercio despachado i de Aduana para este puerto, que los que no tienen justicia, con la seguridad que le asiste al seria mayor, i en Mejillones menor, i no alterar en lo poque se cree invulnerable por el desierto i por el mar, i con sible los derechos de internación. la confianza de tener al frente un Gobierno que no cono-


G U E R R A D E L PACIFICO.

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cia las tendencias de su contendor, ni las consecuencias de su imprevisión. El Gobierno chileno ha desmentido la creencia que teníamos en su circunspección, su honorabilidad i su justificación: no ha querido comprender que no solo era nuestro aliado por la fraternidad americana, sino por nuestros vínculos de comercio, de industria i de solidaridad de intereses trascendentales. La historia lo juzgará, i la opinión ilustrada de Chile nos dará la razón. Mientras tanto, compatriotas, ante semejante ultraje no dos queda otra cosa que PROTESTAS como bolivianos, ya que la protesta es el recurso i el derecho que nos da nuestra condición actual. - Imitemos a la Francia que con su admirable juicio, con la inesperada concordia de sus partidos i su alta previsión, no pierde de vista a sus dos hermosas provincias comprometidas por el cesarismo. Está rota la Union Americana. Pero aun tengo fe en que la diplomacia ejercerá su civilizadora influencia, i que la acción de las cancillerías hermanas disipará las negras nubes que ha acumulado Chile sobre el hermoso horizonte de Bolivia: aun tengo fe en que el Gobierno de Chile, volviendo sobre su crédito i su honra, sabrá hacernos justicia i satisfará a Bolivia, recordando que en sus horas de tribulación supo acudir ¡presurosa con el continjente de su apoyo moral i material. Una de las repúblicas aliadas ha sido agredida con inusitada violencia, precediendo protestas de paz al enviar sus fuerzas navales a nuestras aguas. La alianza americana no existe para Chile. Esperemos sus consecuencias. Pero, para todo caso, protestemos todos defender hasta el sacrificio nuestros sacrosantos derechos conculcados por el invasor. Protestemos con un solo pensamiento contra ese violento ataque, sin abandonarnos a los consejos que da la desesperación del patriotismo herido i de la honra nacional ofendida, i con paciencia, perseverancia i previsión, bien pronto llegaremos a ser lo que debíamos por nuestros grandes elementos de riqueza, por nuestro patriotismo i abnegación i por nuestro proverbial valor. Esperemos, pero preparándonos, sin olvidar aquella máxima: Si vis pacenx para bellum. Puno, 26 de Febrero de 1879. CASIMIRO CORRAL. EL

JENERAL CORRAL A LOS BOLIVIANOS.

¡Bolivianos,

a la guerra!

En mi manifiesto de 26 de Febrero, sin invitaros a PROTESTAR contra la invasión chilena al territorio de Bolivia, os decía: «Pero aun tengo fe en que la diplomacia ejercerá su civi«lizadora influencia, i que la acción de las cancillerías her« manas, disipará las negras nubes que ha acumulado Cíñale sobre el hermoso horizonte de Bolivia; aun tengo fe «en que el Gobierno de Chile, volviendo sobre sus crédito « i su honra, sabrá hacernos justicia i satisfará a Bolivia, « recordando que en sus horas de tribulación supo acudir «presurosa con el continjente de su apoyo moral i mace terial.» Entonces también os aconsejaba que esperásemos con paciencia, perseverancia i preparación; porque aun tenia la ilusión de que Chile respetase i obedeciese a la fuerza de la opinión ilustrada de todo el continente, para aceptar la mediación ofrecida tan bondadosamente por una de las cancillerías de las repúblicas hermanas. Vana esperanza! río solamente han ocupado las fuerzas invasoras hasta el paralelo del grado 23, sino que han avanzado hasta Calama i Chinchiu, a cien millas de Cobija. No es la ocupación provisional de nuestro territorio, cuya propiedad ha sido reconocida i ratificada por el mismo Gobierno de Chile en tratados solemnes, para obligar a Bolivia a cumplir sus compromisos, sino que, usurpando la soberanía sobre dicho territorio, ha comenzado a ejercer actos de alta jurisdic-

ción, i ha declarado que lo retiene a perpetuidad i con el título de reivindicación. Ya no trata el Gobierno chileno del cumplimiento de un pacto internacional, sino de hacer ostentación del despojo lejitimado por la fuerza de sus cañones. Ya no invoca ningún derecho, ni alega ninguna razón honorable: hace cínico alarde de la violencia, i se rie de nuestra imprevisión i buena fe. Ya no hai que esperar nada de la acción pacífica de la diplomacia: i no le queda al Gobierno de Bolivia otro recurso que apelar al doloroso pero necesario estremo de la guerra. El reto está lanzado. No hai otro remedio que recojer el guante i admitir el duelo, en nombre de nuestro honor ofendido i en defensa de nuestros derechos conculcados. Aceptemos el reto por nosotros i por las jeneraciones venideras, jurando ante la patria no escasear, en todos tiempos i circunstancias, sacrificio alguno hasta conseguir no solamente la reivindicación de nuestros territorios usurpados, sino la completa satisfacción a los ultrajes que se han inferido a Bolivia. ¿Qué importa que nos haj a sorprendido Chile con alevosía, i traicion/sin que dispongamos por hoi de los medios de hacer la guerra ofensiva? Tenéis suficiente patriotismo, vuestro valor es admirable i vuestra abnegación i heroísmo no reconocen límites. Saquemos recursos de nuestros grandes elementos de vida; depositemos todos al pié del altar de la patria la ofrenda de nuestras vidas, de nuestras haciendas i trabajo. Sea maldito i excecrado el que permanezca indiferente o egoísta. Piérdase todo, antes que el honor. En situaciones como la nuestra, el que no está en defensa de la patria, es enemigo de ella. A las armas, pues! Levantaos todos, i marchemos con entusiasmo i abnegación a cumplir nuestro deber. r

Hoi no hai mas colores políticos que los que se ostentan en nuestro bello pabellón boliviano. Crimen seria, i crimen de lesa patria, pensar en intereses personales o de partido: hoi solo debe haber unión, concordia i fraternidad. A las armas todos! Juremos hacer la guerra sin tregua ni descanso a nuestros ingratos i alevosos agresores, hasta conseguir el triunfo de la justicia, i hasta alcanzar la justicia de nuestros derechos. Nuestro patriotismo está herido i no es posible contener el lenguaje de nuestra indignación. Nos han ultrajado con la deslealtad i villanía del filibustero que menosprecia las mas triviales máximas del derecho de jentes. Es porque nos han creído incapaces de abatir su necia altivez i su quijotesca vanidad. • Es porque se ha imajinado que en Bolivia se ha estinguido la raza de los héroes, que sin recursos ni elementos, lucharon 1 5 años por la independencia i libertad de la América. Es porque nos suponen debilitados i desmoralizados por nuestras prolongadas i frecuentes disensiones domésticas. Probemos, pues, al mundo qne somos dignos de llamarnos bolivianos. Manifestemos a nuestros enemigos que somos capaces de todos esfuerzos i de todo sacrificio. Poco importa que la deficiencia de nuestros medios de defensa, nos obligue a sostener una guerra larga i prolongada, que si fuese necesario la legaremos a nuestros hijos. Poco importan los desiertos i las distancias que se opongan a nuestra inquebrantable resolución. Acordaos que los Incas llevaron sus huestes hasta los confines de Chile para sojuzgar a sus habitantes. Recordad también que los conquistadores españoles atravesaron el desierto para adueñarse de aquel pais. ¿Qué de menos tenemos nosotros? Cuando hai conciencia de la justicia que se defiende i la bondad de la causa por la que se combate, no hai obstáculos ni imposibles. Levantaos todos, para que la historia consigne vuestros nombres en el número de los grandes héroes que supieron


CAPITULO SEGUNDO.

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cumplir con los sacrosantos deberes para con Dios i la Cruzaremos el desierto para reivindicar la integridad de patria. nuestro territorio i al llegar ahí con el rostro sudoroso por Nos han obligado a elevar el estandarte sangriento de la fatiga i el polvo de la jornada, sabremos sucumbir hasta la guerra: pues bien, guerra tendremos. Caigan las res- el último al pié de la bandera de la patria, i probar a Chiponsabilidades sobre el insidioso Gobierno que nos precisa le i a la América toda, que Bolivia puede ser mártir, pero a asumir la noble i digna actitud que corresponde a un jamas esclava. pueblo libre e independiente. Entre tanto, anticipo a mis amigos i conciudadanos que No temáis, amigos, por las consecuencias. Dios proteje estoi dispuesto a cumplir el deber que el patriotismo aconla buena causa: la justicia está de nuestra parte, i todos seja a todo hombre dentro de cuyo pecho palpite un coralos corazones honrados de las naciones civilizadas fallarán zón boliviano, abandonando el suelo estranjero, para correr a nuestro favor. al seno de mi patria i ofrecerle el concurso de mi espada i el continjente de mi sangre, hasta que el Dios que dirije Confiemos en las simpatías de todos nuestros hermanos de la América. Ellos no nos abandonarán en la santa cru- la suerte de las batallas i los destinos de los pueblos, marzada que vamos a emprender; porque la bandera que enar- que la hora solemne de su redención i libertad. bolamoses la de la civilización contra la barbarie, del dereSi por desgracia la cancillería de Chile no se apresura a cho contra la usurpación, de la justicia contra la violencia reparar su alevoso atentado, retirando el padrón de ignominia i de la propiedad contra el bandolerismo. que, con mengua de su decoro como nación, ha arrojado sóbrela frente de Bolivia, creo que es llegado el momento de A las armas, pues!!! sacrificarlo todo en obsequio de la soberanía e independenConozco vuestro denuedo i valor para defender la honra nacional vulnerada, i para sostener la integridad del terri- cia nacional. torio. I si, como no lo creo, llega a levantarse la voz de algún La patria nos exije hoi grandes sacrificios: hagámoslos, espíritu apocado, a quien amedrenta la guerra, no la escuhasta vencer o morir! chéis, compatriotas, porque vale mas morir como héroes Para tan santo fin me veréis entre vosotros como el vil- que vivir como cobardes! El patriotismo hace mártires, pero jamas pusilánimes! timo soldado en cualquiera parte en que sean necesarios mis servicios. Pero para que los sacrificios, a que la deslealtad i ambición de Chile arrastra en la actualidad a Bolivia, no sean Vuestro compatriota i amigo. infecundos, preciso es que todos los bolivianos, unidos en CASIMIRO CORRAL. un pensamiento común, se pongan de pié para protestar soPuno, lo" de Marzo de 1879. lemnemente contra tan atroz ultraje, i saludar en la banMANIFIESTO dera nacional la divisa bendita que nos ha de llevar a las DEL J E N E I t A L JOSÉ M A N U E L E E N D O N , A N T E SUS C O M P A T R I O T A S , CON MOTIVO victorias. DE L A I N V A S I Ó N C H I L E N A E N T E R R I T O R I O BOLIVIANO. I si, por desgracia, la suerte de las armas nos fuere adCompatriotas: versa, si sucumbimos todos en los campos de batalla, todaLa historia de todo pueblo tiene sus pajinas solemnes. vía Chile i Bolivia quedarán frente a frente ante el fallo Ellas vienen marcando un período, una época de revoluinexorable de la opinión de la historia; de un lado se señaciones políticas i sociales en el sentido del progreso i de la lará el suelo que meció la cuna de una jeneracion de márdemocracia universal que los siglos afianzan i perpetúan tires, i del otro, la arrogante i desleal nación, cuyo engrani las jeneraciones recuerdan como ejemplo de abnegación i decimiento descansa en la perfidia i la deshonra. virtud republ icaria. Conciudadanos:da paz se consolida por la unión i el saDormidos hasta ayer en la almohada siempre cómoda i crificio i los pueblos se hacen libres por la abnegación i el atractiva de la indolencia, hemos esperado que el estampimartirio. do del canon enemigo venga a sacudir violentamente núes¡A las armas, pues, i a vencer o morir por Bolivia! tro sopor i a recordarnos que la historia de Bolivia reclaJOSÉ MANUEL RENDON. ma una pajina mas, escrita con la sangre de sus hijos, en Arequipa, Marzo 4 de 1879. medio los campos de batalla. Chile, la nación que siempre se ha distinguido por su deslealtad i espíritu de supeditación sóbrelos demás EstaXIII. dos vecinos, acaba de manchar su historia i escandalizar a la. América, con un golpe rudo i salvaje, asestado sobre la PRESENTACIÓN DE LOS CHILENOS EN CARACOLES. soberanía e independencia de Bolivia, falseando todos los Excelentísimo señor: principios del derecho de jentes que rijen a las naciones El pueblo chileno residente en el nuevo departamento cultas en sus contiendas i sin mas títulos que justifiquen su actitud agresiva i desleal, que las maquinaciones ambi- del litoral del Norte, os saluda, excelentísimo señor, i en vuestra persona a las elevadas i patrióticas intelij encías ciosas que reinan en los sijilosos Consejos de un Gabinete que han devuelto a Chile una ¡¡arte preciosa de su territoalevoso i cobarde. rio, que jamas debió haberse abandonado .como hija prosNuestras florecientes poblaciones de la costa del Pacífico jimen actualmente bajo el yugo de acero del conquista- cripta de la madre común. Pero ¡ai! excelentísimo señor, si indecoroso i degradante dor chileno i los lamentos de mi patria, brutalmente herifué desprenderse de un rico jirón de la tierra que nos legada en el corazón, han llegado a ajitar mi alma en el silenron nuestros ¡ladres, nada fué mas cruel i doloroso que encio de mi retiro. tregarlo al despotismo inconsciente i retrógrado de una Es por esto que, como boliviano i como soldado, me dinación sujeta todavía, por su desgracia, al caudillaje i a la rijo a mis amigos i conciudadanos, invocando el deber i el consiguiente barbarie. patriotismo, para agruparnos en torno de la bandera nacioHemos sufrido todas las humillaciones, todas las injusnal que nos legaron nuestros ¡ladres, i recordarles que, en ticias, todos los latigazos con que martirizaban los antilas presentes circunstancias, cualesquiera que hayan sido guos bárbaros a sus esclavos. nuestras disidencias locales, debemos inmolarlas con envi¿Volveremos a dejarnos amoldar el yugo del vencido? diable virtud cívica sobre el sagrado altar de la ¡latría. No, excelentísimo señor; no lo esperamos de nuestros Alas armas, bolivianos! Probemos al traidor i arrogante sabios mandatarios.' usurpador de nuestros puertos, que, Bolivia ha nutrido sus Chile no volverá a soportar la vergüenza del desprecio hijos con la sangre de los proceres de nuestra emancipaque—sobre sus glorias adquiridas con tanta sangre i tanta ción política, i que. del seno do un pueblo pacífico e indusvirtud—ha arrastrado durante nueve años, casi nueve sitrial, saben, cuando el caso lo requiere, levantarse erguidos e imponentes millares de soldados que se baten i mueren glos del Gobierno i pueblo mas falsos que rejistra la histocomo héroes. ria contemporánea.


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G U E R R A D E L PACIFICO.

U n pueblo libre, pero que durante nueve años ha bebido gota a gota toda la jüel de la esclavitud, os rinde, excelentísimo señor, el homenaje de la mas eterna gratitud. T Dios bendice en sus hijos al que se hace digno de la gratitud de un pueblo noble i honrado! El nuevo departamento dará a la nación riqueza, gloria i dignidad. Excelentísimo señor: no deprecies tanto beneficio que la Providencia concede a Chile durante vuestro Gobierno, i la historia de la república os contará entre los padres de la patria. Adelante, excelentísimo señor; recordad que detenerse es retroceder; i el mundo entero llegará a compararos con vuestro noble i augusto padre. Os saludan i os bendicen, excelentísimo señor, i en vos a vuestros sabios consejeros, los esclavos de ayer i los libres de hoi, por vuestra elevada i patriótica virtud. MUÍ respetuosos conciudadanos, excelentísimo señor.— Caracoles, Febrero 10 de 1879.—(Siguen doscientas quince firmas.) CONTESTACIÓN.

MINISTERIO DE «ELACIONES ESTERTORES.

Santiago, Febrero 25 de 1879. Señores: La sentida i elocuente manifestación dirijida por ustedes desde Caracoles a su S. E. el Presidente de la República, ha conmovido i ajitado sus sentimientos de majistrado i de chileno. Sabia mi Gobierno los dolores i sentimientos de la colonia chilena que habia llevado a esos territorios sus capitales, su esperauza i un trabajo iutelijente i fecundo hasta conseguir trasformar el desierto, llevar allí la luz de la civilización i convertirlo en pueblos i en establecimientos industriales i comerciales. Conocía mi Gobierno que el réjimen establecido por Bolivia no ofrecía garantías a las personas i a los intereses de los chilenos allí residentes; pero estaba en el deber, en la imprescindible obligación de cumplir estrictamente con los preceptos del pacto que tenia ajustado con esa república. Violada esa convención por el Gabinete de La Paz, desoídas nuestras legítimas reclamaciones, correspondía que la acción del Gabinete de Santiago fuera pronta i enérjic.a i que reivindicáramos los territorios que en 1866 cedimos eondicionalmente con notable jenerosidad e inducidos por altas ideas de americanismo i confraternidad que S o livia no ha sabido apreciar. Las leyes chilenas que han empezado a rejir en esos lugares darán siempre garantías eficaces alas personas e intereses allí radicados. Tengo el honor de ofrecer a ustedes los sentimientos de alta i distinguida consideración con que soi de ustedes atento i seguro servidor. ALEJANDRO FIERRO.

Ruego a V. S. se digne ponerla en conocimiento de S. E. el Presidente de la República. Dios guarde a V. S. NICANOR

MANIFESTACIÓN.

La colonia estranjera residente en Antofagasta se complace en reconocer que desde el dia de la ocupación de este puerto por las fuerzas de mar i tierra de la República de Chile, ha gozado de la mas completa seguridad i garantía en sus personas, comercio e industria; i al encontrarse de este modo bajo el imperio de las leyes chilenas, cree poder felicitar al Gobierno de Chile, sin romper la neutralidad que le corresponde en esta emerjencia. Antofagasta, Febrero 22 de 1879. (Siguen setenta i ocho firmas.) FELICITACIÓN AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

Antofagasta, Marzo 2% de 1879. Excelentísimo Presidente de la Repitblica: «Al abrirse hoi la era del progreso bajo la administración chilena, el vecindario de Antofagasta os saluda ba'ciendo votos por la felicidad de Chile i la vuestra.'» (Signen treinta i cuatro firmas.) «Santiago, Marzo 24- de 1879. El Presidente de la República agradece debidamente en nombre del piáis i en el suyo, los votos de adhesión que V. S. ha trasmitido en representación de nuestros compatriotas de Autofagasta. S. E. aprovecha esta ocasión para felicitar a los chilenos del litoral i de Caracoles, por la elevada i patriótica actitud que han mantenido en presencia del conflicto suscitado por el Gobierno de Bolivia. Chile, que siempre ha respetado el derecho estraño, que reconoce iguales garantías a todos los que habitan su suelo, debe también cumplir con el deber de amparar las personas e intereses de sus nacionales. El orden público allí no se ha perturbado, a pesar de una situación estraordinaria i la circunspecta conducta de nuestros conciudadanos, son los mejores justificativos cíelas medidas adoptadas a consecuencia de la violación del tratado que existia con Bolivia. No se hará la guerra a que nos ha provocado contra la soberanía lejítima de aquella república, ni menos contra los intereses de sus ciudadanos. Antofagasta, Mejillones i Caracoles han interpretado fielmente el sentimiento nacional. No queremos conquista. Deseamos solo obtener lo que nos pertenezca i prestar eficaz garantía para la industria i el trabajo de todas las nacionalidades. Dios guarde, a V. S. Al Gobernador de Antofagasta.

A lo3 miembros de la Comisión Municipal de Cai'acoles, seííores Marcio Delgado, Juan Rosa Me=a, ,T. M. Peña, Luis C. Carvallo i José Rojas Casanova.

MANIFESTACIÓN DE LA COLONIA ESTRANJERA GASTA.

DE ANTOFA-

Gobernación del Litoral del Norte. Antofagasta, Marzo 1." de 1879. La colonia estranjera espontáneamente movida i con una circunspección i altura que le hacen honor, envia también sus plácemes a la república. Hoi se ha presentado a esta Gobernación una comisión de estranjeros de diversas nacionalidades, compuesta de los señores Jorje Hicks, E. W. Foster, Emilio Puyó i Julián G. Alegre, poniendo en mis manos, para hacerla Ilegal' al Supremo Gobierno, la adjunta manifestación firmada por los estranjeros mas caracterizados de este ¡merto.

ZENTENO.

Al señor Ministro del Interior.

JOAQUÍN BLEST GANA.

XIV. Señor don Jorje Hicks. MUÍ señor mió: Por varias comunicaciones que se han recibido cu esta ciudad de ese puerto, se dice que esclusivamente tiene la culpa el jeneral Manuel Othon Jofré, actual Ministro de la Guerra de ?Bolivia, de que el reclamo del impuesto de 10 centavos a la estraccion de salitre haya llegado a un pié tan serio como se encuentra en la actualidad, i otros aseguran que son invenciones; por consiguiente, deseoso el suscrito de que no se estravie la opinión pública i se diga lo que verdaderamente haya acontecido entre usted i el j e neral Jofré, me jjermito dirijirle la ¡n'esente rogándole que, en contestación, se digne decirme si la copia adjunta está conforme con el brindis que pronunció usted en un banquete. 1


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CAPITULO SEGUNDO. Pidiéndole encarecidamente me suscribo de usted atento i seguro servidor. JUAN BALSA.

(Copia.)—En Antofagasta ha habido un banquete, i se refiere que en un brindis, Hicks manifestó sentimiento por el sesgo quehabia tomado el asunto salitres, i entre otras cosas, descartándose, dijo que él no tenia la culpa, ni habia tenido jamas intención de llevar el asunto al terreno de las reclamaciones diplomáticas; que luego que por primera vez llegó la lei del impuesto de diez centavos en quintal de salitre, se le apersonó el jeneral Jofré con la lei en una mano i con el tratado en la otra, manifestándole, indignado, que se faltaba a este último; que, ofreciéndole jestionar a este respecto, convinieron en darle diez mil libras, si impedia la ejecución de la lei, como la suspendió, i colocó a su hijo en la casa como abogado de ella; i que, a insinuaciones de él dio a la cuestión el jiro diplomático, habiendo sido él quien le hizo la primera protesta o reclamo ante el Gobierno.—Terminó Hicks, culpando esclusivamente a Othon Jofré.—Bien se decia entonces, como recordará usted, que habia algo deprima; cierto, pues el jeneral habia recibido diez mil libras. ¡Qué infame! Ahí tiene usted al autor de todo.—Es conforme a su orijinal. JUAN BALSA.

Iquique, Marzo 17 de 1879. Señor don Jorje Hicks. Mi estimado señor: Confiado en la amistad cine usted me ha dispensado, le dirijo a usted la presente, deseándole salud completa, quedando en ésta a sus órdenes. En ésta, el furor jeneral, tanto compatriotas mios como peruanos, es contra la persona de usted esclusivamente, porque lo señalan autor de las actuales circunstancias políticas entre Chile i Bolivia: esto seria aceptable para aquellas personas que, no estando enteradas de la conducta conciliadora que siempre ha? tratado usted de observar con las autoridades bolivianas, i siempre han sido frustrados sus sentimientos, i aun parece que hubiesen tratado de engañar a la casa de que usted es Jerente como es el jeneral Jofré, quien es en la actualidad el mas entusiasta i empecinado en venir con fuerzas sobre el litoral i atacar a los chilenos i que la casa que sea el pato de la boda será primeramente la que represeuta usted; de lo cual yo sentiré mucho i en especial por usted. Aquí corren, sin embargo, rumores de que ya usted lo ha echado al público, algún secreto que he pedido conservar respecto al jeueral Jofré, hasta la fecha en un brindis que usted pronunció en un banquete en ésa, como es, el haber tenido Jofré esclusivamente i ser responsable de las actuales circunstancias chileno-bolivianas, por haber recibido diez mil libras. ¿Qué hai sobre esto? Dígnese decirme. Sin mas, deseándole salud completa, se despide de usted mni atento i seguro servidor. MARCOS

Antofagasta,

ORTAUD.

Marzo 19 de 1879.

Señor don Juan Balsa, vice-Cóusul de Bolivia.—Iquique. MUÍ señor mió: El vapor de ayer me trajo su nota i oficio pidiéndome datos respecto a un rumor que circula en Iquique sobre que yo he asegurado en un banquete, que el señor jeneral Manuel Othon Jofré suspendió la ejecución de la leí que ordenaba el impuesto de d?ez centavos sobre cada quintal de salitre esportado i que el señor Jofré habia llevado a cabo esta suspensión por haberlo nada menos que comprado por diez mil libras esterlinas i la colocación de su hijo como abogado de la Compañía. Francamente, señor vicc-Cónsul, me admira sobremanera ver una autoridad boliviana haciendo uso de su sello para autorizar chismes de tan baja lei, i si no fuera porque se ataca la reputación del señor Jofré, no me ocuparía de contestar semejante superchería. Los tantos paisanos

de usted actualmente en Iquique, i que por tantos años se ocuparon aquí de bribonadas i de prostituir' la justicia, i leyes de su país, son los que mejor pueden a usted asegurar que los gringos prefieren «fregarse» (fórmula de su Presidente) a comprar a las autoridades i, como muchos de ellos recibieron su desengaño a este respecto, tratan de cebarse en la reputación del señor Jofré. Si yo creí conveniente ocupar al hijo del señor Jofré como abogado, para defender los derechos de la Compañía contra tanta ave de rapiña, los documentos publicados i nuestra defensa prueban que entre tanto tinterillo, supe elejir un abogado, quien, por su talento, ha merecido el sueldo de tres mil pesos, que le pagaba. Es cierto que el señor Jofré, como también el Presidente de la República, por medio del Prefecto Zapata, me aseguraron que nunca se pondría en vijeucia la tal lei. Déjese usted, señor více-Cónsnl, de estos cuiquwnosen momentos tan serios, i en lugar de chismear a sus primeros mandatarios, póngase la espada i venga para acá, donde usted verá que no estamos ocupados de banquetes ni brindis. De usted su seguro servidor. JORJK

HICKS.

XVEl Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Sa/ntiago, Enero 3 de 1879. Adjuntas i signadas con las letras A, B, C, D, E i F, encontrará V. S. diversas comunicaciones (1) con sus resjiectivos anexos que se han cambiado en el curso del año anterior entre este Ministerio i nuestra Legación en Bolivia, con motivo de la necesidad en que se ha visto mi Gobierno de reclamar de la vecina república sobre el establecimiento de nuevos impuestos o la agravación de los existentes a la época del tratado de límites de 6 de Agosto de 1874 en el litoral boliviano. La lectura de las mencionadas piezas, sobre las cuales es inoficioso llamar la atención de V. S., por ser los antecedentes de una situación gravísima que no ha sido creada por nosotros, pondrá a V. S. en aptitud de apreciar los acontecimientos que se producen, de informar sobre ellos al Gobierno del Perú, en caso necesario, i de dar cumplimiento a las instrucciones que acaso deberá Y. S. recibir mas adelante de este Ministerio. Poi ahora solo me propongo instruir a V. S. de la inesperada dificultad que se ha presentado en las buenas relaciones que ligan a Chile con Bolivia, i para ello bastan los documentos de mi referencia. Dios guarde a V. S. ALEJANDI-.') FIERRO. El Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Euviado Estiaordinai io i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú. MINISTERIO DE RELACIONES

ESTERIORES DE CHILE.

Sa/ntiago, Enero 20 de 1870. Después de la nota que dirijí a Y. S., con fecha 3 del corriente, hasta hoi ñaua ha ocurrido que pueda modificar la situación creada entre Chile i Bolivia, con motivo de los impuestos que esta república ha establecido. El representante de Chile en Bolivia recibió del señor Ministro de Relaciones Esteriores de esa república la nota fecha 2G de Diciembre, que V. S. hallará adjunta en copia con la letra B, i que fué recibida en este Ministerio al mismo tiempo que la nota marcada con la letra A, que también remito a Y. S en copia. De la nota del señor. Ministro de Bolivia se desprende que por parte de ese Gobierno no hai inconveniente para someter a arbitraje las cuestiones pendientes; pero como ( 1 ) Las comunicaciones a que se hace .referencia en este oficio se encuentran publicadas en el capítulo anterior.


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G U E R R A D E L PACIFICO.

para optar por este camino exije Chile previamente la suspensión de los impuestos, mientras esto no suceda la dificultad no podrá solucionarse por ese medio. Si el Gobierno boliviano insistiese en su negativa a acceder a esta justa petición, el Gobierno de Chile se verá en la dolorosa necesidad de echar mano de todos los recursos que juzgue convenientes en amparo de los derechos e intereses que está obligado a protejer. Para el caso de esta eventualidad seria importante conocer la actitud que asumiría el Gobierno peruano e indagar si podría Chile contar con su neutralidad i simpatías. A fin de obtener estos datos, convendría que V. S. conferenciase con S. E. el Presidente de la República icón el señor Ministro de Relaciones Esteriores, a quienes debería imponer de los antecedentes de este asunto. El resultado de esa conferencia V. S. procurará comunicármelo a la brevedad posible. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO FIERRO. El Encagado de Negocios de Chile en el Perú al Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. LEGACIÓN DE CHILE EN EL PERÚ.

Lima, Enero £9 de 1879. Señor Ministro: Por el oficio fecha 3 del corriente, el cual, con todos los anexos de su referencia ha llegado en su oportunidad a esta Legación, he quedado suficientemente instruido de todos los antecedentes que hacen a la cuestión suscitada entre nuestro Gobierno i el de Bolivia con motivo del establecimiento de impuestos nuevos o mas onerosos que los que existían a la época del tratado de 6 de Agosto de 1874. Algunos días antes de recibir la comunicación de V. S. me habia dado noticia nuestro Encargado de Negocios en La Paz, de la inminencia de un conflicto por la cansa indicada, haciéndome sabedor de algunos de los antecedentes del caso, i, por mi parte, prestando a ello toda mi atención, pude dar al señor Vicíela, con fecha 15 del actual, la siguiente contestación: «He recibido el oficio que V. S se sirvió dirijirme con fecha 26 de Diciembre próximo pasado. Su lectura i la de los anexos en él referidos, me han dejado impuesto del conflicto a que ha dado cansa la resolución de ese Gobierno de hacer efectivo el impuesto establecido por la lei boliviana de 14 de Febrero del año precedente, a pesar de que su exacción contraría abiertamente el espíritu i tenor literal del tratado de 1874, como V. S. lo ha demostrado en el curso de la reclamación establada. «Tiene en su apoyo esa reclamación tan sólidos fundamentos que, no obstante el carácter violento i casi provocativo de la última determinación de ese Gobierno, descanso todavía en la confianza de que su término no será un rompimiento, sino la sumisión del asunto sobre que versa al fallo arbitral previsto en el protocolo adicional al tratado referido. «De este concepto participa el Gobierno del Perú, que, como V. S. debe presumirlo, observa con sumo interés aquella cuestión; opina de la misma manera el señor Flores, Ministro de esa rejráblica cerca de este Gobierno, si bien creyendo que la lei de 14 de Febrero no pugna con el tratado de 1874 i que es indudable la licitud del impuesto que ella establece; aun la prensa de Lima, ordinariamente desafecta a los intereses chilenos, ha encontrado bien fundada nuestra reclamación en el caso de que se trata. En tal sentido se pronunció E L COMERCIO del 3 del presente, i si L A OPINIÓN NACIONAL emitió distinto parecer, él fué sujerido por la Legación boliviana i aceptado indeliberadamente por los editores de este diario. «Empero, si contra lo que es presumible, el conflicto hubiera de prolongarse, i, sobre tocio, si hubiera de dar lugar a un rompimiento de las relaciones diplomáticas entre Chile i Bolivia, el caso no seria estraño ni indiferente para el Gobierno del Perú, i, por consiguiente para esta Legación será siempre muí importante el recibir las ulteriores comunicaciones que V. S. le promete.»

Después de esto i al ser instruido por V. S. mucho mas ampliamente hasta imponerme de las instrucciones impartidas el 3 del que rije a nuestro Encargado de Negocios en La Paz, juzgué llegada la oportunidad de hablar detenidamente sobre estos asuntos con S. E. el Presidente de esta Repitblica. No tuve que esforzarme en darle a conocer los antecedentes de la cuestión, pues por las publicaciones de la prensa, por las comunicaciones ele la Legación peruana en Bolivia, i acaso por otros medios, era conocedor, así del estado actual de ella como de todo lo que le habia dado oríjen. Pero sí debí inspirarle la convicción, que no tenia, de que el Gobierno de Chile, mni lejos de repugnar el sometimiento de la controversia a un arbitraje, estaba por él, con tal que el Gobierno de Bolivia suspendiese la ejecución de la lei de 14 de Febrero de 1878. Le di lectura de una parte de las instrucciones comunicadas por V. S. a la Legación chilena en La Paz, esto es, clel siguiente pasaje: «El Gobierno de Bolivia ha podido creer que la contribución aludida no es contraria al tratado de 1874; el de Chile mantiene una opinión contraria. De aquí fluye natural i lógicamente la necesidad de una discusión tranquila i amigable para arribar a un acuerdo común, i si ello no fuera posible, habría llegado la oportunidad de entregar al fallo de una potencia amiga el punto controvertido, dando así cumplimiento a lo dispuesto en el art. 2.° del protocolo anexo al tratado referido. «Mi Gobierno acepta cualquiera de estos dos arbitrios; pero lo que no puede aceptar eu manera alguna es que el Gobierno de Bolivia, haciéndose justicia por sí mismo, resuelva el punto discutido por vias de hecho, poniendo desde luego en ejecución una medida que Chile conccqrtua abiertamente contraria al tratado vijente. «En consecuencia, V. S. hará saber a ese Gobierno que el de Chile se encuentra dispuesto a continuar la discusión i a constituir el arbitraje, en la espresa iutelijencia de que se impartirán inmediatamente las órdenes necesarias para suspender la ejecución de la lei de 14 de Febrero ele 1878.» En vista de esto no pudo menos el señor jeneral Prado de espresarme con mucho calor i énfasis la complacencia que le causaba esta nueva demostración, ele que nada que no fuera equitativo i plenamente justificado entraba en el ánimo de nuestro Gobierno. «Ahora no tengo, me dijo, la menor duda de que pronto se habrá llegado al término satisfactorio de la dificultad, entregándola al fallo arbitral, pues no pienso que el Gobierno de Bolivia entorpezca ese procedimieato insistiendo en la aplicación de la lei que ha motivado el conflicto.» Discurriendo en seguida en tono confidencial sobre el fondo de la cuestión, me dijo el señor jeneral Prado que él era de opinión que, juzgado el caso con sujeción estricta a lo pactado, carecería el Gobierno de Bolivia de la facultad que ha pretendido ejercer; pero que, prescindiendo de ese punto de vista i admitiendo las inspiraciones de la equidad, no se faltaría a ellas si el arbitro impusiese a la próspera Compañía de Salitres de Antofagasta la obligación de pagar un lijero impuesto (tal como el proyectado) al Gobierno de Bolivia, Gobierno pobre i falto de recursos. «Por estas consideraciones encontradas, me añadió, no quería yo hallarme en la situación del arbitro que ha de fallar.» No dejé pasar sin la conveniente observación estas ideas de S. E., pero no necesito dar a conocerá V. S. mi contestación, ni estenderme mas sobre el particular, desde que en este punto no es otro mi propósito que indicar desde luego a la atención de V. S. uno de los motivos por los cuales, si se ha de llegar a constituir el arbitraje, la elección de este Gobierno no seria conveniente a nuestras miras. Tampoco lo seria por la consideración de que al interés de este Gobierno conviene todo gravamen que se imponga a la industria salitrera que hace competencia a la clel Perú. Dios guarde a V. S. JOAQUÍN GODOI.


CAPITULO SEGUNDO. El Enviado Estraordinario i Miniitro Plenipotenciario de Chile en el Perú, al Ministro de Relaciones Esteriores de Ohile. LEGACIÓN DE CHILE EN EL PERÚ.

Lima, Marzo 1." de 1879. Señor Ministro: Ayer dirijí a V. S. un telegrama concebido en estos términos: «Subsiste situación espectante que V. S. conoce. Gobierno espera informes Lavalle para decidirse. Recomiende vijilancia a fuerzas navales destacadas al Norte.» En efecto, la indecisión i el embarazo de este Gobierno en presencia del conflicto chileno-boliviano, son hoi los mismos que he tratado de poner de manifiesto en mis anteriores comunicaciones. Estimulado a la intervención armada en favor de Bolivia por motivos i consideraciones mui poderosas, e instigado a guardar neutralidad por otras consideraciones i motivos no menos atendibles, parece que su principal empeño se dirijiera a aplazar cuanto mas fuere dable el momento decisivo. Así se esplica la solícita acojida que dio a la idea de enviar cerca de nuestro Gobierno la Legación confiada al señor Lavalle, no tanto con la esperanza de atraer a los Gobiernos de Chile i de Bolivia a una solución pacífica, cuanto persiguiendo el propósito de ganar algunos días durante los cuales pudiera aquietarse la opinión de los no pocos hombres influyentes que jior pasión o por interés están por la intervención del Perú en la contienda. En este propósito, bien poco éxito ha logrado hasta ahora el Gobierno, preciso es reconocerlo. El diario oficial ha aludido a la cuestión en términos moderados aunque algo vagos; pero los demás diarios, escejito L A TRIBUNA, en que su editor i propietario, don Luis F. Zegers, se ha propuesto defender nuestra causa, i E L COMERCIO, que hasta cierto punto también la ha abrazado, persisten empeñosamente en su propósito de escitar la opinión pública contra Chile, calumniando nuestras intenciones, falseando la versión de los sucesos i apreciándolos a su antojo con las espresiones mas violentas e irritantes. Los pliegos adjuntos contienen una colección de los artículos de la prensa en los últimos dias. Su lectura permitirá a V. S. percibir por sí lo que acabo de esponerle. Al mismo tiempo que la prensa, otros elementos de ajitaciou se ponen en juego, i así, eutre los artículos a que acabo de aludir, jiodrá V. S. ver uno en que se promueve un meeting para protestar contra la actitud de Chile i para escitar al Gobierno a declararnos la guerra haciendo causa común con Bolivia. La ajitacion, pues, no cede, i ese estímulo, agregado a los demás que en otras comunicaciones he procurado señalar, i a un nuevo aliciente, a saber, el ofrecimiento que, según se me asegura, ha venido a hacer a este Gobierno la misión boliviana del usufructo gratuito por 99 años de las salitreras del Toco, obligarán al Gobierno del Perú a adoptar mas o menos pronto una decisión. La oportunidad de ella vendrá, a no dudarlo, luego que el señor Lavalle envié sus informes. Entre tanto, no esperando este Gobierno que el nuestro consienta en la desocupación del litoral que está dominando, teme no poder resistir al empuje de los diversos elementos conjurados contra nuestra causa i tener que declararse nuestro enemigo. Para tal evento, acaso está procurando interesar en el plan al Gobierno arjentino; mas esto no pasa hasta ahora de una simple presunción que carece de datos positivos en que fundarse. Pero sí está al alcance de mi percepción que está haciendo ajirestos bélicos, si no con mucha actividad, con aquella, al menos, que sus escasos recursos permiten. La fragata blindada Independencia, la corbeta Union i la cañonera Pilcomayo, estaban de antemano listas. El monitor Huancar lo está al presente i en él se ha embarcado cautelosamente en estos dias un numeroso cuerpo de guarnición. Los monitores de torreón Manco Capac i Atahualpa se están reparando hasta alcanzar a ponerse en el mediano estado que a lo sumo pueden alcanzar. Se han efectuado algunos enganches para completar las dotaciones de la arTOMO

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retada, i aunque sin informes todavía sobre trabajos en las baterías del Callao, tengo noticias de que son objeto de la atención actual del Gobierno. Todas estas fuerzas son, empero, impotentes para luchar con probalidades de éxito contra las de nuestra armada, i tal es la conciencia del Gobierno fundada en la opinión de los mas serios de sus marinos. De aquí la necesidad de proveerse de mas elementos, i de aquí el empeño con que se procura, según se me ha dado aviso del Callao, adquirir torpedos a toda costa. Esto considerado, no he podido menos de insistir en mi telegrama de ayer en la conveniencia de que se recomiende toda vijilancia a nuestras fuerzas navales destacadas en el Nopte. Una sorpresa, el empleo acertado de torpedos, etc., podrían compensar la diferencia de poder de las dos escuadras. Por este mismo correo, i si fuere necesario por telégrafo, haga i haré las advertencias del caso al jefe de nuestras fuerzas de ocupación, i entre esas advertencias oportunamente le trasmitiré la de una próxima salida hacia el Sur, según estoi avisado, del vapor Talismán, con dirección i objeto que hasta ahora no me son conocidos. Habiendo dado a conocer a V. S. en mi precedente comunicación los oficios cambiados entre esta Legación i el Ministerio de Relaciones Esteriores del Perú, con motivo de haber este Gobierno interpeládome acerca de la significación i alcance de la reocupacion del litoral por nuestras autoridades, tócame ahora elevar a su conocimiento la última nota que he recibido de este señor Ministro sobre el particular. Dicha nota es la que se servirá V. S. hallar adjunta. Dios guarde a V. S. JOAQUÍN GODOI. El Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú al Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. LEGACIÓN DE CHILE EN EL PERÚ.

Lima, Marzo 5 de 1879. Señor Ministro: Dos telegramas dirijí sucesivamente a V. S. durante el día de ayer. El primero, valiéndome del Código secreto que envié a su despacho adjunto a mi oficio, i fecha 22 del mes próximo pasado, constaba de las palabras martillo fiel que, según el indicado Código, han debido significar a V. S. lo siguiente:—«Número 1. Los últimos acontecimientos del litoral han producido acpií una considerable escitacion contra Chile.» El segundo, redactado con arreglo a la nueva clave, que V. S. se sirvió comunicarme en nota reservada de fecha 19 del mes recien pasado i precedido de la palabra sierra, que en conformidad al Código secreto referido significa «número 2,» ha debido espresar, descifrado, lo que signe:—«Gobierno tiene temor a guerra, pero escitado por opinión, hace aprestos sin decidirse. Escuadra, ejército i baterías Callao, alistándose.» Con efecto, en las breves palabras de esos telegramas va espresada la situación del dia. De la grande escitacion que en la opinión pública han despertado los sucesos del litoral, i últimamente la supuesta ocupación de Calama por nuestras fuerzas, podrá V. S. tomar ideas por los artículos de los diarios de Lima que van recopilados en el legajo adjunto. Con escepcion de L A TRIBUNA, que defiende nuestra causa, i del diario oficial, que usa de circunspección al referirse a aquellos sucesos, los demás periódicos estimulan abiertamente al Gobierno i al pueblo a unir sus esfuerzos a los de Bolivia para hacernos la guerra. E L COMERCIO, que se habia contenido dentro de ciertos límites de moderación i que aconsejaba al principio la neutralidad, como necesidad i conveniencia para el Perú, ha adoptado la cansa contraria, i en los últimos dias ha usado de un lenguaje tan violento que en nada cede a los demás. El Gobierno ha tenido que apelar a todos los medios de influencia para con los caudillos conocidos de las ajitaciones populares a fin de evitar un meeting desordenado en


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que trataban de constituirse para poner en conflicto a las autoridades i precipitarlas a la guerra. V. S. es conocedor, ¡)or mis precedentes comunicaciones, de los móviles de esta escitacion: el odio hacia nuestro país encarnado en muchos notables e influyentes personajes; el interés mercantil de todos los que están ligados de algún modo a la vasta especulación salitrera, i los cálculos políticos de los desafectos al Gobierno i de los que anibicionau altos puestos en la administración. Apagar todos esos estímulos i dominar todos esos elementos, es empresa de que no encuentro capaz al Gobierno, i para la cual el Gobierno mismo se siente desanimado. De aquí la casi seguridad de que será arrastrado a la intervención armada. La única consideración poderosa que mantiene la indecisión es, no la remota esperanza a que da a veces acojida de que la Legación Lavalle logre inducir a nuestro Gobierno a un avenimiento pacífico con Bolivia, sino la conciencia de su pésima situación fiscal i de la inferioridad ele sus elementos navales comparados con los que Chile posee. Pero de esta última consideración, unida, a la casi certidumbre de que tendrá que hacernos la guerra, ha nacido naturalmente su empeño de alistar sus naves, incrementar su ejército i marinería,, guarnecer a Iquique i aprestar las baterías del Callao, descuidadas poco tiempo bá. En el alistamiento de las naves es de notarse que todas las que requerían reparaciones en el dique flotante del Callao han sido sometidas a esta operación. Los monitores Huáscar, Manco Capac i Atolmalpa han sido sucesivamente reparados de esa suerte, i la fragata blindada Independencia está hoi mismo en el dique. Se dice, pero no tengo todayía por cierto tal rumor, que este buque cambiará su artillería (dos cañones de 150 i doce de 70, sistema Armstrong) por otra de mas grueso calibre. La corbeta Union i la cañonera Pilco-mayo, que han estado de estación en los puertos del Sur, han sido llamadas al Callao para incorporarse a la escuadra que, según cálculos aproximativos, en poco mas de una semana estará espedita para moverse hacia donde se la destine. Aunque sus dotaciones son todavía incompletas, con la actividad que ha empezado a desplegarse por las autoridades marítimas, pueden completarse en pocos dias mas por medio del enganche voluntario i el reclutamiento forzoso a que se ha apelado. A las baterías del Callao se ha destinado alguna fuerza que, careciendo todavía de pericia en el manejo de los cañones de grueso calibre, ha empezado a ejercitarse bajo la dirección de oficiales de artillería i de marinos que, retirados temporalmente del servicio, han sido llamados a él con precipitación. Para guarnecer a Iquique, trátase de mandar a aquel puerto tres batallones de infantería i probablemente alguna fuerza de artillería. Los trasportes de guerra Chalaco, Limeña i Talismán, con 24,000 raciones de armada a bordo, están casi listos para poder zarpar, pero presumo que no saldrán sino en convoi con toda la escuadra para Iquique, en donde hai el plan, no bien decidido aun, de concentrar el ejército i la escuadra de operaciones para el caso de guerra. Limitada la acción de este Gobierno a guarnecer a Iquique, poco recelo deberían inspirarnos esas medidas; pero si ha de trasportarse allá toda la escuadra i un numeroso ejército, pienso que tal disposición es casi la guerra misma. Dado ese caso me parece que deberé interpelar a este Gobierno i exijirle que declare abiertamente su neutralidad en la contienda chileno-boliviana i que no aproxime su escuadra a la nuestra. Una respuesta aquiescente i satisfactoria, habiendo motivos para reputarla sincera, baria desaparecer todo recelo; pero una negativa de su parte a tan lejítima exijencia, seria la señal del rompimiento que me apresuraría a comunicar inmediatamente al Gobierno i al jefe de nuestras fuerzas espedicionarias a fin de obrar a tiempo, resuelta i rápidamente, sobre las fuerzas peruanas. Invito particularmente a estas circunstancias hipotéticas la atención de V. S. Va adquiriendo acojida el propósito de algunos de que sea convocado estraordinariamente el Congreso de este

pais. Si esto acontece, las probabilidades todas estarán por la ruptura, i el hecho solo de la convocatoria por el Gobierno, significará que deliberadamente se deja arrastrar a ella. Por conducto que, si no inspira desconfianza, tampoco j>uedo reputarlo fidedigno, ha llegado a mi noticia que este Gobierno cuenta con adquirir un buque blindado poderoso en un término de no mas de cincuenta dias. Sin hacer gran caudal de esta inesperada nueva, no me abstengo, sin embargo, de trasmitirla a V. S. ni descuidaré dilijencia alguna paraxomprobarla, pues tiene de verosímil la circunstancia de que este Gobierno, persuadido de la inferioridad de sus elementos navales respecto de los de Chile, ningún esfuerzo, ningún sacrificio omitiría por adquirir otros. Ademas del plazo de cincuenta dias en que se supone posible la adquisición, puede orijinarse la sospecha de una tentativa respecto del Gobierno de Buenos Aires. Trasmito a V. S. como dudosa esta noticia, o mas bien como un motivo para tratar de adelantar una investigación sobre el particular, porque es mi propósito no comunicar a V. S. como importante i efectivo, nada sobre cuya certidumbre quepa duda. Así, se ha circulado recientemente aquí el rumor de que el Gobierno de S. M. B. había resuelto apremiar a este Gobierno para la solución de las obligaciones contraidas en la Bolsa de Londres. Me abstuve de participar a V. S. ese rumor, si bien tuve motivos para pensar que fué trasmitido a Chile por telégrafo, porque no lo encontré suficientemente comprobado, como no lo está hasta hoi, i a pesar de que tengo fuente segura de información que he consultado. Dios guarde a V. S. JOAQUÍN

GODOI.

MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES.

Lima, Febrero 27 de 1879. Señor: Me es grato acusar recibo a V. E. de su oficio de 23 del mes corriente en que, respondiendo al mió de 21 del mismo, se digna informarme que su Gobierno no tardará en dirijirse a los de las naciones amigas dándoles cuenta, por medio de una esposicion detallada, del rompimiento de sus relaciones amistosas con Bolivia, i que dicha esposiciou se remitirá a la cancillería del Perú, Estado con el que ha mantenido siempre Chile inalterable amistad i del que ha sido constante aliado desde su independencia en todos los grandes conflictos internacionales. Agradezco a V. E. debidamente tan oportunos informes. A la vez debo decirle, ocupándome del incidente con que V. E. termina su citado oficio, que el Gobierno se impuso con sentimiento de la publicación hecha por un diario de esta capital anunciando que por este despacho se habia dirijido a esa Legación una comunicación en solicitud de informes oficiales sobre la ocupación del litoral boliviano por fuerzas chilenas, i que, con tal motivo, el infrascrito dictó las medidas conducentes a una eficaz investigación. Sirplico a V. E. que, por su parte, se sirva hacer lo propio en esa Legación, a fin de asegurar, en cuanto sea posible, la reserva necesaria en nuestra correspondencia. Tengo la honra de renovar a V. E. las espresiones de alta i distinguida consideración con que me suscribo de V. E. atento i seguro servidor.—(Firmado).—M. IRIGOYEN. — Al excelentísimo señor Joaquín Godoy, Enviado Estraorclinario i Ministro Plenipotenciario de Chile. Está conforme.—Godoi. El Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Santiago, Marzo 11 de 1879. Acabo de celebrar con el señor Lavalle, Ministro Plenipotenciario del Perú, la primera conferencia acerca del objeto de su misión. Omitiré en este momento el cambio de conceptos jenerales i de importancia secundaria para comunicar a V. S.,


CAPITULO

desde luego, la idea primordial que domina i que seguirá acaso dominando en las sujestiones conciliadoras del representante del Perú. Considera el señor Lavalle que la ocupación por parte de Chile de los territorios reivindicados es un escollo que embarazará todo arreglo, i por eso ha tratado ante todo de removerlo. Pretendería el Plenipotenciario peruano que Chile abandonara los territorios que ha ocupado recientemente hasta tanto se pronunciara un arbitro acerca del derecho que Chile alega al dominio de ellos. Entre tanto, se formaría una rejion neutral bajo la garantía de Solivia, Chile i Perú. Como V. S. comprenderá, esta idea no podia hallar en mi Gobierno buena acojida. Chile, antes de enviar sus fuerzas al desierto de Atacama, agotó todos los arbitrios conciliadores que le sujeria su ardiente deseo de conservar la buena iutelijencia con Bolivia. Rechazadas por ésta sus justas i moderadas exijencias; roto, por último, el tratado (pie a ella le ligaba, Chile no podía hacer otra cosa que adoptar sin pérdida de tiemjio las medidas necesarias para mantener la situación que la ruptura del tratado creaba lójicamente. Ocupando Chile sus antiguas posesiones, que solo abandonó a virtud de un pacto que la otra parte no ha cumplido, no pone en peligro ningún interés continental, ni desarrolla pretensiones de avanzar sus fronteras mas allá de donde las tenia el año 6G. Si en esta fecha no se creyó que Chile debia abandonar la posesión real i efectiva que desde tiempo inmemorial sostenía en Mejillones, con menos razón puede pretenderse eso ahora que se han levantado poblaciones chilenas. Por mi parte no dejé de insinuar estas ideas al señor Lavalle, el cual me pidió que, no obstante, hablase con S. E. el Presidente acerca de la sujestion que me hacia. Terminada aquella conferencia, sin que hubiésemos arribado a ningún arbitrio aceptable, convinimos en que nos reuniríamos próximamente con el mismo objeto. Apenas considero necesario agregar que tanto S. E. el Presidente como mis colegas de Gabinete me han significado su perfecta conformidad con las ideas espuestas por mi parte. Entre tanto, considero que esta situación no puede prolongarse sin positivas desventajas para nosotros. Merced a estos recursos dilatorios, el Perú logrará, sin duda, reforzar sus elementos bélicos i colocarse en mejor situación que la actual. Conviene, pues, estimularle para que nos haga conocer la actitud que asumirá en presencia de nuestro conflicto con Bolivia. Aunque ya he llamado la atención de V. S. a este punto, creo que debo encarecerlo ahora que diversos documentos oficiales del Gobierno de Bolivia, que ha rejistrado la prensa, no jmeden dejar duda de que se ha establecido el estado de guerra entre ambas repúblicas. Si el Gobierno del Perú, echando en olvido los deberes que la reciprocidad le imponía, se niega a asumir la actitud neutral que Chile observó por su parte con toda lealtad cuando él se vio envuelto en guerra con los Estados vecinos; si, por último, no tiene el ánimo de mantener la actitud de amigo común, que sagrados deberes le imponen, será preciso que así lo declare, i que asuma la responsabilidad de sus actos. Espero, pues, que V. S. pida al Gobierno del Perú una declaración oficial que disipe toda duda i que nos permita conocer si existen los elementos adversos con que habremos de luchar en la presente contienda con Bolivia. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO FIERRO.

El Ministro de Relaciones Esteriores de Chile al Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú. MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES DE CHILE.

Santiago, Marzo 12 de 1879. Como V. S. comprenderá, interesa sobremanera a mi Gobierno tener un conocimiento exacto del tratado de alian-

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SEGUNDO.

za entre Perú i Bolivia, que se dice ajustado el 6 de Febrero de 1873 i aprobado por las Cámaras de ambas repúblicas en el curso del mismo año. La apreciación de las cláusulas que aquel pacto contenga respecto de nosotros, nos marcaría fijamente el rumbo que debemos seguir i determinaría la actitud que nos corresponde asumir en las presentes circunstancias. Reitero, pues, a V. S., mui encarecidamente, la recomendación que antes le he hecho, de hacer cuanto sea posible para adquirir una copia de aquel pacto, o, a falta de ella, un conocimiento fiel de sus disposiciones, que nos permita basar en él nuestros procedimientos ulteriores. En este sentido, no debe escusar V. S. dilijencia, gastos ni sacrificios. En la conferencia que acabo de tener con el representante del Perú, señor Lavalle, le interpelé acerca de la existencia del pacto aludido. Me espuso sin vacilación que no tenia el menor conocimiento de que Bolivia i el Perú estuviesen ligados por el compromiso que se les atribuía i que, preocupado por primera vez su espíritu con este asunto, con motivo de las alusiones al pacto que ha hecho la prensa de Chile, no habia trepidado en dirijirse a su Gobierno pidiéndole, en la primera nota escrita desde este pais, una esplicacion acerca de ese hecho. Me agregó que su participación activa en los debates lejislativos desde el año 74, le habría hecho conocer, si él existiese, el pacto en cuestión. Me significó, por último, que el año 73, en que se dice fué aprobado por las Cámaras del Perá, el Congreso se mantuvo en receso, de modo que no ha podido prestar en ese año la aceptación constitucional que para su validez requiere todo tratado que celebre el Ejecutivo. Por lo demás, en oficio separado comunicaré a V. S. el resultado de la conferencia que acabo de tener con el señor Lavalle i cuyo estracto he trasmitido a V. S. por telégrafo. Me bastará anticipar a V. S. que en la espresada conferencia no se arribó a ninguna solución aceptable. Próximamente tendremos otras conferencias. Dios guarde a V. S. ALEJANDRO

FIERRO.

El Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú al Ministro de Relaciones Esteriores de Chile. LEGACIÓN DE CHILE EN EL PERÚ.

Lima, Marzo 12 de 1879. Señor Ministro: Habiendo llegado a manos de V. S. mi precedente nota, fecha 8 del corriente, destinada a darle a conocer la azarosa condición actual de las relaciones entre éste i nuestro pais, e impuesto de mi telegrama del 8, marcado «Tornillo,» en que le comuniqué la salida de una fuerte guarnición para Iquique i el envío, con el mismo destino, de un considerable armamento, habrá podido V. S. comprender perfectamente toda la significación i alcance del telegrama qu*> le dirijí el dia 9, marcado «Prensa,» o sea «número 0,» i que, descifrado, debe haberle espresado lo siguiente:—«Creo misión Lavalle trata ganar tiempo. Si no logra avenimiento, guerra inevitable. Escuadra en Callao. Gobierno cree contar con blindado italiano. Pienso debemos precipitar solución i obrar pronto aun sobre trasportes en marcha, si misión Lavalle no promete solución pacífica. Avise resolución. No se divulgue.» Que la misión confiada al señor Lavalle trata de ganar tiempo, i que en este propósito obedece a instrucciones de su Gobierno, es para mí una conjetura que reviste los caracteres de la evidencia. Al Perú le conviene aplazar el momento de tomar una resolución, porque ella tendrá que ser por la intervención armada, al menos que Chile consienta en abandonar el litoral recuperado, i para intervenir como belijerante con probabilidades de éxito, necesita acabar de alistar su escuadra e incrementar su poder con la adquisición de torpedos i de uno o mas buques blindados, lo que procura a toda costa i sin omitir medio alguno. Necesita, ademas, arbitrar fondos para hacer esas adquisiciones i para sostener el numeroso ejército que trata de


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formar i que se eleva ya a no menos de 4,000 hombres. Para el caso en que el señor Lavable no pudiera dilatar el curso de sus jestiones, tanto cuanto conviene a las miras de su Gobierno, tiene éste el propósito de convocar al Congreso Nacional a sesiones estator diñarías, fijando un plazo de treinta días para la reunión. Sabedor positivamente de que el Congreso estará por la guerra, su convocatoria no tiene otro objeto que el aplazar la decisión hasta el momento que crea oportuno. A todos los demás indicios ciertos que revelan el propósito de ganar tiempo, jiíutase la proposición que el Enviado peruano lia hecho a V. S. en su primera conferencia, de la cual acabo de tomar conocimiento por su telegrama de esta fecha, proposición inaceptable a todas luces, i, como tal, calculada para prolongar la discusión i no con otro fin, pues este Gobierno está en la firme persuacion de que Chile no consentirá en la desocupación del litoral recuperado, i de ahí su decisión reservada de hacer la guerra i para ello sus activos aprestos. Que la guerra con el Perú será por este Gobierno provocada cuando se sienta suficientemente fuerte, si no consiente Chile en la desocupación propuesta, es también un hecho con que es forzoso contar, i ya he manifestado a V. S. los motivos que me asisten para afirmarme en este concepto. A ellos, ademas, tengo que agregar que, según revelaciones que estimo fidedignas por su procedencia, el Gobierno de Solivia está estimulando vivamente al del Perú hacia su pronunciamiento contra Chile, no solo recordándole el pacto que liga a ambos, sino halagando el codicioso interés con que éste mira las salitreras de Antofagasta. Antes habia ofrecido otorgarle el usufructo gratuito por 99 años de los salitrales del Toco; ahora, según las aludidas revelaciones, le promete en los mismos términos el usufructo de todos los salitrales existentes en el territorio de que está en posesión i en el que trata de recuperar con el auxilio del Perú. Partiendo de este modo de ver, en mi telegrama del 9 no pude menos de manifestar a V. S. el concepto que tengo formado de que nos interesa sobremanera precipitar la solución, obligando al Perú a que se prenuncie antes que él mismo considere llegado el momento de pronunciarse, esto es, antes de que complete la organización de sus elementos bélicos. Llevé mi idea en el telegrama del 9 hasta creer conveniente la captura del trasporte Limeña con las tropas i armamento que a su bordo iban encaminados a Iquique, porque preveo que, guarnecido aquel puerto con un ejército cpie fácilmente puede hacerse llegar a 4,000 hombres, mas tarde su ocupación nos impondrá grandes sacrificios. Si se tratase de rendir la guarnición por la fuerza, una lucha sangrienta seria inevitable; si se tratase de rendirla por hambre, bloqueando el puerto, la numerosa población chilena avecindada en Tarapacá, seria la primera víctima de la medida, pues la guarnición no se rendiría sino después que hubiesen perecido de estenuacion los seis mil o mas chilenos que residen en aquel departamento. Antes de haber sido guarnecido Iquique, nuestra ocupación habría sido fácil i nuestros compatriotas allí residentes habrían sido otros tantos brazos armados para sostener la ocupación; jiero después de guarnecido,nuestros compatriotas, sin poder prestar a la causa de su país gran cooperación, pueden llegar a ser un embarazo para nuestra acción. Estas consideraciones prevalecieron en mi idea sobre las que no desconozco de que habría sido imposible dar forma regular a nuestro procedimiento sorpresivo, i de que el tiempo para obrar era demasiado estrecho para utilizarlo con tal propósito. Ayer dirijí a V. S. dos telegramas, marcado el uno «Clavo,» o sea «número T» i redactado según el Código telegráfico, para significar este concepto:—«Noticias fidedignas llegadas de Bolivia anuncian que se han puesto en marcha para el interior, con dirección al litoral, 5,000 hombres;» el otro marcado «Yunque.» o sea «número 8,» escrito en la clave vijente, para significarle lo siguiente:—«Continúan aprestos aquí. Creo conveniente nuestra escuadra esté reunida.» Tocante al primero, debo manifestar a V. S. que no he obtenido la noticia de buena fuente; pero no estoi escento

de mirarla con desconfianza, ya en cuanto al propósito mismo de emprender la marcha a través del desierto, ya en cuanto al número del ejército. Esto, no obstante, lo trasmití a V. S., i al jefe de¿ nuestras fuerzas espedicionarias, porque, a ser cierta, como se me ratifica hoi, ella demandaría medidas urjent.es. Tal como se me comunicó i se me ratifica, habrían salido de La Paz, primeramente dos mil hombres, que se suponen llegados a Potosí, i poco después tres mil mas, que se suponen ya en Oruro, unos i otros destinados al litoral. Respecto del segundo de los telegramas aludidos, solo tengo que añadir a su contenido que los aprestos a que se refiere se advierten en el ejército i en la marinería, que si.guen amentándose, en las naves que siguen alistándose con actividad (si bien el alistamiento de la Independencia promete demora de mas de quince días,) en las baterías, servidas ya por una regular dotación que hacen con la posible frecuencia ejercicio de tiro al blanco, i en todos los departamentos a que conciernen los preparativos para una próxima campaña. Sin tiempo para estender mas este oficio, continuaré mis informes por los correos próximos, sin perjuicio de servirme del telégrafo, como hasta ahora, para comunicaciones de carácter urjente. Dios guarde a V. S. JOAQUÍN GODOI. El Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile en el Perú al Ministro de Relaciones Esteriore» de Chile. LEGACIÓN DE CHILE EN EL PERÚ.

Lima, Marzo 15 de 1879. Señor Ministro: Estoi impnesto, por conducto enteramente fidedigno, de que este Gobierno ha recibido ayer u hoi un telegrama en que se le avisa que su comisionado, don José Francisco Canevaro, salió de París el 10 i llegó a Roma el 12 del corriente, para cumplir las órdenes de aquí impartidas, de piocurar la adquisición inmediata de uno o dos blindados italianos. El hecho de haber salido el señor Canevaro de Paris diez dias después de haber recibido las órdenes aludidas, a pesar de la suma urjencia con que se le encargó proceder, es indicio cierto de que ha empleado ese plazo en realizar fondos para la operación, fondos que puede haber reunido contribuyendo él mismo con una considerable porción, i los acaudalados peruanos allí residentes, Goyeneclie i Candamo, con lo restante, o que puede haberlos obtenido en alguna ojieracion financiera,, tan onerosa como se quiera, pero que este Gobierno ha aceptado de antemano anhelosamente. Es posible que el Gobierno italiano no esté dispuesto, como lo estuvo en otro tiempo, a enajenar sus buques acorazados, pero también cabe la suposición contraria. Me consta que hasta ahora el comisionado Canevaro no hadado aviso de haber efectuado la compra en Italia; pero me inclino a creer que cuenta ya con los fondos necesarios, i en tal creencia, si no puede realizar su tentativa en Italia, acaso no le sea difícil en Turquía, Francia o Inglaterra. Reunidos los fondos, tiene ya en su favor casi todas las probabilidades. Este propósito, perseguido por el Gobierno del Perú con indecible ahinco, i sin reparar en sacrificio alguno, constituye una de las evidentes demostraciones de que, persuadido de no lograr la desocupación del litoral reivindicado, está resuelto a hacernos la guerra de concierto con Bolivia, no esperando para ello sino el momento en que le sea dado reforzar su escuadra. Como ese momento dista todavía, le importa sobremanera ganar tiempo, i definitivamente afirmo que no es otro el objeto de la permanencia del señor Lavable en Chile, después de saber que nuestro Gobierno no acepta arreglo que tenga por base la desocupación. Con el objeto también de ganar tiempo i con otro que indicaré en seguida, ha dirijido una comunicación al Gobierno norte-americano escitándole a interponer su mediación para con Chile i Bolivia. Dicha comunicación (así me


CAPITULO SEGUNDO. consta positivamente) fué enviada por el vapor que salió de aquí antes de ayer con destino a Panamá, para ser de allí trasmitida por telégrafo al secretario de Estado de los Estados Unidos. Sin perjuicio de esa comunicación, es posible que haya dirijido otra telegráfica al mismo destino por la via de Chile; pero acerca de esto no me asisten sino meras presunciones. El otro objeto, o mas bien los otros objetos que ha tenido en mira al dirijirse al Gobierno norte-americano, son, después del ya indicado, que es el primordial: 1.°, hacer saber a aquel Gobierno la existencia del estado de guerra entre Bolivia i Chile, i reforzar de este modo la noticia sobre lo mismo enviada irregularmente por el señor Flores, proponiendo así i haciendo lo jwsible por cerrarnos los puertos de aquel pais para la estraccion de elementos bélicos; i 2.°, atribuirse las apariencias de ser guiado por miras honradas i ]iacíficas, i a la vez alejarnos las simpatías, concitándonos aquellas no grandes dificultades, pero dificultades, al fin, que nos acarrearían el rechazo de un ofrecimiento de mediación hecho por el Gobierno americano. Con todos estos propósitos ha tratado de captarse este Gobierno la voluntad del Ministro de los Estados Unidos en esta capital, i hasta cierto punto debe haber logrado su intento, pues el señor Gibbs, si bien se negó a comunicar por telégrafo a su Gobierno el estado de guerra, estravagantemente pronunciado jior el señor Flores, sujirió a éste la idea de enviar un telegrama a Mr. Evarts i él mismo le hizo ^traducción inglesa. Ademas, todo me hace creer que por el citado vapor del 13, escribió a su Gobierno escitándole a asumir el papel de mediador. Hai aun otro incidente en que el señor Gibbs ha tomado una solicitud que nos es desfavorable: el relativo al cambio de bandera de los vapores Itata i Loa de la Compañía Sud-Americana, incidente de que me ocuparé mas adelante o en otro oficio. La ajitacion del Gobierno del Peni, preparándose para la guerra, no solo tiene espresion en los pasos i dilij encías a que acabo de referirme, sino en la actividad desplegada para acumular i organizar los elementos de que aquí puede disponer. El ejército sigue incrementándose i disciplinándose con un empeño hasta ahora desconocido i llega ya a la considerable cifra que con otros detalles daré a conocer a V. S. en mi próxima comunicación ordinaria o antes por telégrafo, pues estoi compajinando los datos adquiridos a este respecto. Para completar las dotaciones de los buques se reclutan forzadamente a los nacionales i se pagan fuertes jirimas de enganche a los estranjeros, jeneralmcnte americanos, irlandeses, italianos, ecuatorianos i manilas, que consienten en tomar servicio. Los buques de línea, todos los cuales, a escepcion de la cañonera Pilcomayo, se hallan ya reunidos en el Callao, están mientras algunos completan sus reparaciones, haciendo diarios ejercicios de tiro al blanco fuera de la bahía. Los trasportes, a escepcion del Limeña, que no ha regresado aun de su comisión a Iquiqne, se hallan listos para partir con cualquier destino sobre la costa. La corbeta Union apresura la limpia de sus fondos, estando lista en cuanto a J o elemas; i la fragata Independencia activa la rocolocacion de sus antiguos cañones, habiendo prevalecido la ielea ele no cambiar los de batería, i la de sustituir tan solo uno de los cañones ele 150 libras ele la cubierta por otro de 300. Las baterías del Callao, dotadas ya de un número de jente de servicio que, si no es suficiente, es buena base para ulterior aumento, hacen diarios ejercicios de fuego i de maniobra bajo la dirección de una comisión especial. A la anunciación de tóelos estos preparativos bélicos es necesario añadir, para su perfecta apreciación, la ajitacion de los ánimos i la exacerbación ele las pasioues cada elia mayor. El Gobierno que, usando de sus facultades estraordinarias i procurando la calma, impidió en vez pasada la celebración de un meeting, ha resuelto ahora permitirlo i tendrá lugar mañana. En esta situación que, como se ve, anuncia rompimiento inevitable si no aceptamos las sujestiones cled Enviado del Perú, inaceptables como son, he recibido hoi el telegrama en que V. S.,con fecha de ayer, me dice lo siguien-

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te, si mal no he descifrado la forma incorrecta en que lo ha trasmitido el cable:—«Vistos telegramas de hoi. Pida neutralidad inmediata. Avise.» Aunque nada me parece mas propio de las circunstancias actuales que el cumplimiento inmediato de esta orden, lo he demorado por algunas horas, que he empleado en el despacho de mi copiosa correspondencia de hoi, dirijiendo entre tanto a V. S. un mensaje telegráfico para asegurarme de la autencidad del recibo i de haberlo descifrado con acierto. Mi telegrama, parte en cifra i parte en palabras usuales, ha debido decir a V. S. lo siguiente:—ccRecibido su telegrama de ayer con orden de exijir inmediata neutralidad. Confirme contenido con la palabra auténtico, i esta tarde pasaré nota.» El tiempo disponible no me permite prolongar este oficio ; pero el telégrafo me permitirá reparar mas oportunamente toda omisión. Dios guarde a V. S. JOAQUÍN GODOI. El Ministro de Relaciones Esteriores do Chile al Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile ea el Perú.

Santiago, Marzo 18 d¿¡ 1879. Se han recibido los oficios de V. S., números 16 i 17, de fecha 1.° i 5 del corriente. Con posterioridad a la primera de esas fechas se han recibido los telegramas de V. S. que reproduzco en seguida con las respectivas contestaciones i subrayando la parte cifrada. Núm. 1.—Martillo fiel.—4 de Marzo. Núm. 2.—Sierra.—«Gobierno tiene temor guerra; pero escitaclo por la opinión hace aprestos sin decidirse. Escuadra, ejército i baterías Callao, alistándose.»—5 de Marzo. Núm. 3.—Rueda.—«Se cree Canevaro ha comprado en Inglaterra, Italia o Turquía, para Perú, un blindado que viene camino con jefes peruanos. Estoi indagando. Indague V. S. en Europa. Iquiqne va a ser guarnecido mil hombres. Avise recibo i resultado misión.»—7 de marzo. Núm. i.—Palanccc.—«Si Perú ha comprado blindado importa obligarle declare guerra para que obremos pronto. Este Gobierno tiene miedo. Avise recibo.»—7 de Marzo. Contestación.—«Recibido dos partes. Indagaré Europa. Misión recibida ayer sin novedad.»—8 de Marzo. Telegrama al Ministro de Chile en París.—«Avise si Perú compró buque en Europa.»—8 de Marzo. Núm. 5.—Tornillo.—«Trasportes Lima i María Luisa, salieron anoche con mil hombres de infantería i artillería para Iquiqne. Irá caballería. En el Sur se embarcará mas tropa hasta completar dos mil. División lleva, ademas de su armento, tres mil rifles.»—8 ele Marzo. Núm. 6.—Prensa.—«Creo misión Lavalle trata ganar tiempo. Si no logra avenimiento, guerra inevitable. Escuadra en Callao. Gobierno cree contar con blindado italiano. Pienso debemos precipitar solución i obrar pronto aun sobre, trasportes en marcha, si misión Lavalle no promete solución pacífica. Avise resolución.»—9 ele Marzo. Contestación.—«Recibido tornillo i prensa. Mañana primera conferencia Lavalle. Comunicaré.»—10 de Marzo. Telegrama al Ministro de Chile eu París.—«Avise si Perú compró buque en Italia.»—10 ele Marzo. Telegrama del Ministro a la Legación de Chile en el Perú.—«Lavalle propone desocupar el litoral i neutralizarlo'garantía Chile, Perú i Bolivia, mientras arbitro falle. Chile no puede aceptar esa base. Habrá otra conferencia.» —11 de Marzo. Núm. 7.—Clavo.—«Acuñado i acuñación (Código).»—11 do Marzo. Núm. 8.— Yunque.—«Continúan aprestos aquí. Creo conveniente nuestra escuadra esté reunida.»—11 de Marzo. Núm. 9.—Polea.—«Ministro boliviano en Lima, dirijido circular a Cuerpo Diplomático'annnciándole estado ele guerra entre Chile i Bolivia. Ha pedido sin lograrlo, que Ministros ingles, francés, italiano i americano, informen a sus Gobiernos por telégrafo.»—14 de Marzo. Núm. 10.—Motor.—«Objeto circular Ministro bolivia-


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GUERRA DEL PACIFICO.

no evitar salida de nuevos buques para Chile».—14 de proposiciones, de cualquier jénero que sean, que signifiquen Marzo. el abandono de aquellas poblaciones i territorios que forman parte integrante de la república. Contestación.—«Vistos sus telegramas de hoi. Pida neutralidad inmediata.—Avise.»— 14 de Marzo. Cuidaré de tener al corriente a V. S., por medio del telégrafo, de las incidencias que ocurran en este particular. Núrn. 11.—Piola.—«Recibido hoi su telegrama de ayer con orden de pedir inmediata neutralidad. Confirme conCon el propósito de regularizar la administración polítenido con la palabra «auténtico» i esta tarde pasaré nota.» tica, civil i judicial del litoral del Norte de la república, S. —15 de Marzo.» E. el Presidente de la República, de acuerdo con el Consejo de Estado, ha resuelto convocar al Congreso a sesioContestación.—«Auténtico.»—17 de marzo. nes estraordinarias para el 20 del corriente. Al mismo Núm. 12.—Cuña.—«No he recibido contestación a tetiempo que se tomen las providencias relativas al fin indilegrama Piola, pero hoi paso nota pidiéndola (?) declaracado, se tomarán las que convenga para la defensa nacioción de neutralidad.»—17 de Marzo. nal, supuesto el caso de que nos veamos obligados a rechaEsta correspondencia telegráfica, en la parte cifrada, ha zar las hostilidades de Bolivia o de sus aliados, si los ensido traducida con facilidad i exactitud, i el sentido de ella cuentra. no se ha prestado a dificultades de interpretación. En cuanto al justificativo de mi telegrama del 14 del corriente, es Adjunto a V. S. un ejemplar de la esposicion de los mobien obvio i no dudo que V. S. lp habrá comprendido. La tivos que justifican nuestra conducta respecto de Bolivia i circular del Ministro boliviano en el Perú, que pedia a los dejo a la discreción de V. S. la reproducción de él en uno representantes de Inglaterra, Francia, Italia i Norte Améo mas diarios de esa capital. rica, que dieran cuenta a sus Gobiernos por medio del teléDios guarde V. S. grafo, del estado de guerra sobrevenido entre Chile i BoliALEJANDRO FIERRO. via, era la primera declaración oficial que habia llegado al conocimiento de mi Gobierno de la ruptura de las hostiliX V I dades de Bolivia en contra nuestra i que definía, en conseMINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES. cuencia, la situación. Lima, Febrero 20 de 1879. Dado este paso, necesitamos que el Perú declare a su turno cuál es la actitud que piensa observar en el conflicPor noticias que son ya del dominio público, se ha i m to, i con tal fin ordené a V. S. que exijera la declaración puesto mi Gobierno del desembarco de tropas chilenas en inmediata de neutralidad o de alianza con Bolivia. el puerto boliviano de Antofagasta i de la ocupación de Esta declaración del Gobierno del Perú es tanto mas Mejillones i Caracoles: i esto ha venido a sorprender penonecesaria cuanto que todo induce a creer que las pretensio- samente su ánimo i a producir en esta capital una gran nes del Ministro boliviano respecto del Cuerpo Diplomáti- •inquietud, que debe haberla notado V. E. co acreditado en esa capital, pretensiones que han debido V. E. reconocerá que el Perú no puede mirar con indiser rechazadas, puesto que los honorables representantes ferencia hechos de esa gravedad i trascendencia, tanto polde Francia, Gran Bretaña, Italia i Norte América no esla importancia que en sí mismo tienen, cuanto porque puetán acreditados ante el Gobierno de Bolivia, no han podiden afectar sus intereses, que se hallan íntimamente ligado ser snjeridas sino por el Gobierno del Perú. En efecto, dos con los de Chile i Bolivia. no se concibe qué interés pudiera tener Bolivia en que no No debe, por tanto, estrañar V. E. que me dirija a esa aumentásemos nuestra escuadra o nuestro armamento de Legación, como tengo la honra de hacerlo, por encargo estierra, cuando su Gobierno tiene la convicción de que pecial del Presidente de la República, a fin de que se diges impotente para luchar con Chile, i cuando no tiene créne comunicarme, si estuviese en aptitud de hacerlo, los indito ni recursos para acrecentar sus elementos de guerra; formes necesarios para que mi Gobierno pueda apreciar al paso que el Perú tiene efectivamente ese interés inmecon exactitud los referidos hechos, así como su significadiato, i natural es que procure cerrarnos los arsenales eución i alcance. ropeos o de Norte América por medio de las jestiones del Tengo el honor de renovar a V. E. las seguridades de la Gobierno boliviano,?' dejándolos abiertos para sí, a fin de alta consideración i aprecio con que me suscribo de V. E. poder contrarrestar nuestro poder marítimo una vez declaatento i seguro servidor. rada su alianza con Bolivia. Llamo particularmente la atención de V. S. hacia estas fundadas presunciones i lo invito desde luego a dirijir sus investigaciones sobre el particular. Por lo demás, sea cualquiera la resolución que en el presente conflicto adopte ese Gobierno, el mió queda preparado para toda emerjencia i no descuidará la adquisición de elementos de guerra i de defensa que los sucesos posteriores hagan necesarios. La misión del señor Lavalle nada ha avanzado desde la fecha de la conferencia que V. S. conoce por mi oficio anterior. Ni hemos tenido otra conferencia ni ha formulado . otras bases que la desocupación del litoral i su neutralización bajo la garantía de los Gobiernos de Chile, de Bolivia i del Perú, mientras un arbitro falle la cuestión sobre dominio de aquel territorio. Conocida por V. S . la determinación formal de mi Gobierno, de no abandonar jamas aquel territorio, determinación que está en perfecto acuerdo con nuestros derechos i con la opinión de los altos cuerpos del Estado i de todas las clases sociales que lo componen, aquellas bases no son aceptables en manera alguna, i así lo declararé mañana al señor Lavalle en una conferencia a que lo he citado con tal objeto. Si la misión del diplomático peruano está reducida a interponer sus buenos oficios bajo la base de la desocupación del litoral reivindicado por nuestras armas, ella debe considerarse terminada, puesto que mi Gobierno no aceptará

M.

IRIGOYEN.

Excelentísimo señor Joaquín Godoi, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Chile. LEGACIÓN DE CHILE EN EL PERÚ.

Lima, Febrero 23 de 1879. El 21 del actual tuve el honor de recibir el despacho del dia precedente, en que V. E., por encargo especial de S. E. el Presidente de esta República, se ha servido solicitar de mí aquellos informes que esté en aptitud de suministrarle i que permitan a su Gobierno apreciar con exactitud la significación i alcance de la ocupación de Antofagasta, Mejillones, i Caracoles, recientemente efectuada por fuerzas chilenas. En respuesta, es mi deber manifestar a V. E. que mi Gobierno no tardará en dirijirse a los de las naciones amigas dándoles cuenta, por medio de una esposicion detallada, del rompimiento de sus relaciones amistosas con Bolivia. En esa esposiciou, que llegará a manos de V. E. no después que a otra alguna cancillería, como es natural, tratándose de la de un Estado con el que ha mantenido siempre Chile inalterable amistad i del que ha sido constantemente aliado, desde su independencia, en todos los grandes conflictos internacionales, verá V. E. amplia e incontrovertiblemente demostrados los motivos i fundamentos de los sucesos cuyo conocimiento oficial es deseable para su Gobierno.


CAPITULO

No daré término a esta breve respuesta sin hacer presente a V. E. que el acontecimiento del despacho que a ella se refiere, ha sido ayer publicado en estracto por la prensa. Si, como lo pienso, no ha sido permitida por V. E. esa publicación, es de ver en ella una falta que, si fuere imputable a algún funcionario público, debería sujetarse a una eficaz investigación. Permítome invitar hacia este incidente la atención de V. E. I aprovecho esta ocasión para renovar a V. E. las seguridades de la consideración muí distinguida con que tengo la honra de suscribirme, su atento seguro servidor. JOAQUÍN GODOI. Exelentísimo señor Manuel Irigoyen, Ministro de Relaciones Exteriores del Perú.

Lima, Febrero 27 de 1879. Señor: Me es grato acusar recibo a V. E. de su oficio de 23 del mes corriente en que, respondiendo al mió de 21 del mismo, se digna informarme que su Gobierno no tardará en dirijirse a los de las naciones amigas dándoles cuenta, por medio de una esposicion detallada, del rompimiento de sus relaciones amistosas con Solivia, i que dicha esposicion se remitirá a la cancillería del Perú, Estado con el que ha mantenido siempre Chile inalterable amistad i del del que ha sido constante aliado desde su independencia, •en todos los grandes conflictos internacionales. Agradezco a V. E. debidamente tan oportunos informes. A la vez debo decirle, ocupándome del incidente con que V . E. termina su citado oficio, que el Gobierno se impuso con sentimiento de la publicación hecha por un diario de esta capital, anunciando que por este despacho se habia dirijido a esa Legación una comunicación en solicitud de informes oficiales sobre la ocupación del litoral boliviano por fuerzas chilenas, i con tal motivo el iufrascrito dictó las medidas conducentes a una eficaz investigación. Suplico a V. E. que, por su parte, se sirva hacerlo propio en esa Legación, a fin de asegurar, en cnanto sea posible, la reserva necesaria en nuestra correspondencia. Tengo la honra de renovar a V . E. las espresiones de mi alta i distinguida consideración, con que me suscribo de V. E. atento i seguro servidor. «=> M.

IRIGOYEN.

Excelentísimo señor Joaquín líjdoi, Enviado Ustrajrdinai'io i Ministro Plenipotenciario de Chile. LEGACIÓN PE CHILE EN" EL PERT.

Lima,

Ma,rzo 10 de 1879.

Señor: Se me ha hecho presente que un diario de esta ciudad ha divulgado en su edición del 7 del corriente, de que V. E. se sirvirá hallar adjunto un ejemplar, la falsa aserción de haber yo concurrido el dia anterior a una sesión del Consejo de Ministros para ser interrogado por su Presidente en demanda de esplicaciones sobre la reocupacion del litoral del Norte, recientemente efectuada por las autoridades chilenas. Pudiendo esa impostura i las reflexiones de que está acompañada encontrar circulación o acojida al menos entre aquella clase social que no tiene idea del modo i de la circunspección con que los Gobiernos i los ajenies diplomáticos que les están acreditados acostumbran comunicarse i entenderse entre sí, creo conveniente i necesario en estas circunstancias, no solo la corrección hecha oportunamente por el diario oficial, sino la publicación de las notas de V. E. fechas 20 i 27 de Febrero próximo pasado, i de la mia fecha 23 del mismo mes, comunicaciones que dan espresion a lo único que ha mediado entre el Ministerio de Relaciones Esteriores del Perú i esta Legación, tocante a esplicacionos sobre la reocupacion chilena. Con tal motivo tengo el honor de reiterar a V. S. las

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SEGUNDO.

seguridades de mi mas atenta i distinguida consideración. JOAQUÍN GODOI. Al Excelentísimo señor doctor don Manuel Irigoyen, Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.

Lima, Marzo 12 de 1879. Oportunamente, como a V. E. le consta, se rectificó en E L PERUANO la inexacta noticia publicada en un diario de esta ciudad, fecha 7 del corriente, de haber asistido V. E. el dia anterior a una sesión del Consejo de Ministros. V. E. cree, sin embargo, conveniente i necesario por los motivos que se sirve espresar en su comunicación del dia 10, que recibí ayer, la publicación de las notas cambiadas entre este despacho i esa Legación, fechas 20, 23 i 27 de Febrero próximo pasado, a lo que accedo gustoso por no haber de parte de mi Gobierno ningún inconveniente para hacerlo. En consecuencia acabo de dar orden para que se publiquen en el diario oficial los mencionados documentos, junto con la nota de V. E. que tengo la honra de dejar contestada, i esta resjraesta, llamadas a esplicar el motivo de dicha publicación. Sírvase V. E. aceptar, con tal motivo, las seguridades de mi mas atenta i distinguida consideración. M.

IRIGOYEN.

Excelentísimo señor Joaquín Godoi, Enviado Estraordin rio i Ministro Plenipotenciario de Chile.

XVII(Crónica del 1 9 de Febrero.)

La partida del 2." de línea ocupó ayer la atención de todo Valparaíso. I decimos con todas sus letras «de todo Valparaíso» porque no creemos que haya habido un solo hijo de esta noble ciudad que no haya acudido a presenciar el embarque de nuestros guerreros, o que, al menos, no haya acompañado con un voto de ardiente entusiasmo la despedida de los compañeros que van a afianzar en el Norte de la república el honor i los derechos de Chile. A la 1 i media salían las tres compañías del 2,", de su cuertel del Barón, i a las 2,40 llegaban al muelle, acompañadas de una multitud que las vitoreaba con aclamaciones triunfales. En su trayecto atrajo una multitud de todo jénero; pocos compadecían a los futuros vencedores de los campos de Calama i Chinchín; muchos los felicitaban, creemos que casi todos los envidiaban. Noble envidia la que aspira a la gloria! Vimos, es cierto, correr algunas lágrimas; pero, sí las que caian de los ojos femeninos brotaban del corazón de una madre, ele una hermana o de una esposa; las que regaban las mejillas del guerrero se evaporaban al recibir el sol del patriotismo. En el muelle de la Bolsa los esperaba una multitud cuyo número podría calcular tan solo quien ha presenciado nuestras grandes fiestas ¡patrióticas. No calculamos en menos de 7 a 8,000 las ¡personas que acudieron a dar el última adiós a los defensores del honor chileno. La tropa marchó durante todo el trayecto al son de la música marcial, ejecutada por la excelente banda del número 2.°, i llegó al embarcadero tocando la Canción Nacional de Chile: no podía ser otra la música que lanzara sus postreras vibraciones sobre las playas de Valparaíso: esos acordes triunfales serán también los primeros que se envié como saludo a las playas de Antofagasta, Inmediatamente se procedió al embarque, presidido por el señor Saavedra, Ministro de la Guerra, i el señor Altamirauo. El trasporte de la tropa al vapor Rimac se hizo en 4 lanchas de don Pacífico Alvarez: era muí natural, el. señor Alvarez ha sido el hombre del movimiento de toda la campaña de la bahía; también es verdad que siempre ha sido el hombre de la actividad intelijente i ordenadora. Tres lanchas navegaban llenas de soldados, a lancha por


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G U E R R A D E L PACIFICO.

compañía; en nna 4 . lancha se embarcó la banda; los oficiales se embarcaron en distintos botes; i en la faina del resguardo ocuparon asientos los señores Saavedra i Altamirano, el Comandante del cuerpo, teniente coronel don Eleuterio Ramírez, el porta-estandarte i algunos otros caballeros. A las 3. 10J minutos, se dio la orden de desatracar, i las embarcaciones abandonaron el muelle entre los estruendosos vivas de 7,000 espectadores, quienes saludaban, sombrero en mano, a la tropa que partía. A las 3 i inedia ya se encontraba todo el cuerpo a bordo del Rimac i cada cual se daba a preparar su alojamiento. Entre las manifestaciones que la tropa hacia a su jefe, hubo escenas verdaderamente conmovedoras i patrióticas, de las cuales solo me limito a narrarle una.—De entre las filas de los soldados salió al frente uno de gallarda figura, i que por su aspecto parecía un joven de familia, i le dijo estas palabras: —«¡Comandante: yo, el último de los soldados quemarcha en este digno cuerpo, al cual tengo el honor de pertenecer, le pido que en el primer encuentro con el enemigo, me señale un puesto de peligro i de honor, i le prometo delante de todos mis compañeros aquí presentes, que no volveré a su presencia sino trayendo en esta mano aunque no sea mas que un pedazo de una bandera enemiga!» El Comandante, mui conmovido, como todos los caballeros que lo acompañaban, le contestó al momento: —«Le cobro esta palabra, i si usted sabe cumplir con lo que promete, yo a mi vez le protesto que un soldado que así se porte, no volverá de la campaña con el mismo grado con que hoi marcha a ella. Como una prueba del cariño que profeso a todos, le estrecho su mano con toda sinceridad, saludando en usted a todos mis compañeros i soldados, que se cubrirán de gloria i con ella al ejército chileno i a su patria querida.» Grandes vivas i hurras fueron la contestación a estas elocuentes palabras, i los kepíes de los soldados volaban por el aire en señal de entusiasmo. A

DISCURSO DEL COMANDANTE E. RAMÍREZ.

«Señores:—A nombre del batallón 2.° de línea i del mió propio, doi las mas sinceras gracias por la espontánea i noble manifestación de que hemos sido objeto, tanto de parte del pueblo de Valparaíso, como de vosotros mismos, que formáis en las filas de los esclarecidos ciudadanos de esta localidad. «Pero debo recordaros que el honor que hacéis ahora al cuerpo de mi mando, a quien ha cabido en suerte el ser llamado uno de los primeros a la defensa de los intereses i de la honra de nuestra patria, lo recibo, no solamente en nombre del batallón 2.° de línea, sino en el de todo el ejército, que como nosotros está llamado a defenderla. «Permitidme, pues, en este momento, recuerde a los viejos compañeros de armas que formaron en las filas del Carampangue, Chacabnco, Maipú, Bnin, Santiago, Colchagua, Carabineros i Yungai, del último de los cuales se ha formado este batallón, i que han legado a la historia de nuestras pajinas 'gloriosas hechos inmarcesibles de abnegación i heroicidad. «Esa huella luminosa de victorias, seguirá siempre este batallón, continuando de esta manera la tradición de acontecimientos que han enaltecido al ejército chileno i mantenídolo en la esfera respetuosa de que ha gozado dentro i fuera de la república. «La manifestación de que somos objeto, la acepto con tanta mayor razón, cuanto que ella envuelve un deseo vehemente de gloria i prosperidad para el ejército del pais, del cual nosotros somos en este momento, una pequeña parte, i como un aliento, que lo impulsará, como en todo tiempo, por el sendero de la victoria i del honor.» Este discurso fué aplaudido con entusiasmo, i a él siguieron algunos del mismo tenor. Los soldados aclamaron ardientemente a su jefe.

DON ISIDORO ERRÁZURIZ.

«Soldados de Chile:—El dia de hoi es un dia solemne para vosotros; vais a marchar a los últimos confines del Norte de la república a defender el honor i los intereses de la patria, i a cubriros de una gloria que será también la suya. «Soldados: la patria os seguirá en vuestra marcha teniendo los ojos siempre sobre vosotros i alentándoos, bendiciéndoos i llenándoos de entusiasmo con el recuerdo de sus glorias i la espresion de su cariño. «Vais a probar a las tropas enemigas que el valor del chileno no lia decaído un solo momento i que sois los dignos sucesores de los soldados que combatieron como buenos en los campos de Yungay i que escribieron gloriosos hechos en el recuerdo de Cazma. Vais aprobar que tantos años de próspera calma i tranquilidad productora no han enervado nuestro valor; vais a retemplar vuestros ánimos en presencia del enemigo i a colocar el nombre del soldado chileno sobre el de todos los soldados americanos. La infantería chilena no debe olvidar las glorias de Yungay; la caballería chilena debe inspirarse en los grandes recuerdos que la legó el ilustre. Baqnedano; todas las armas del ejército chileno deben continuar dignas de sus antiguas glorias. «Soldados: la situación es grave; jamas, desde la época de la independencia, se habia visto Chile en circunstancias como la presente; jamas habia exijido mayor valor, constancia i disciplina de parte de sus guerreros. «Pero es preciso que no os engañéis; no creáis que vais a combatir contra un enemigo indigno de vosotros; el soldado boliviano es valiente, sobrio i bien disciplinado. Esos enemigos deben obligaros a ostentar iguales cualidades, i a hacer alarde de todo vuestro empuje. «No olvidéis que, a mas de la gloria, se encuentra la fortuna al alcance de vuestro fusil, de vuestra bayoneta o de vuestro sable. El que ha partido como simple soldado, puede volver como cabo, talvez como capitán. El valor no reconoce imjDosibles; toda la fortuna pertenece al valiente. Haced que los boletines militares puedan consignar vuestro nombre con respeto i cariño, i que al leer los partes del combate puedan enorgullecerse de vosotros vuestros hijos, hermanos i esposas. «Soldados, que os anime el gran espíritu de la patria! ¡Yo os saludo i os bendigo, soldados de Chile!» Este discurso fué interrumpido a cada paso por entusiastas aclamaciones. Al final, los aplausos fueron unánimes i repetidos; los soldados estaban conmovidos i esclamaron «Viva Chile!»—El orador recibió las felicitaciones de los jefes i de los concurrentes. (Crónica del 24 de Febrero.)

El embarque del batallón 8." tuvo lugar ayer, alas cuatro i media de la tarde, en medio de un jentío mas numeroso todavía que el del dia anterior. Para presenciar el embarque era preciso tomar algún bote, a menos que con mucha anticipación se hubiese apoderado de un lugar de preferencia. Murallas inespugnables de cuerpos humanos cerraban completamente el malecón en un largo espacio. Por mar se veia una flota de embarcaciones llenas de jente, que aguardaban el momento de la partida para acompañar a la tropa. Como otras veces, el señor Ministro de la Guerra presidió el embarque desde el mismo muelle, lo mismo que el Inspector Jen eral del Ejército, el Comandante Jeneral de Armas i muchos otros militares i funcionarios públicos. La tropa salió en seis lanchas, a las cuales dio remolque, a medida que salían del muelle, la lancha a vapor Nelly. Las últimas salieron con una flota de botes llenos de jente, ene se agarraron a las lanchas i fueron remolcados en convoi. Mientras tanto a bordo ya estaba invadida la cubierta del vapor por las almaradas, i sus inseparables niños, por algunos enganchados, por una parte de la tropa i muchos paisanos, entre los cuales se encontraban don Isidoro Erra-


CAPITULO SEGUNDO.

zuriz i don Benjamín Vicuña Mackenna, que iban con el propósito de dirijir a la tropa algunas palabras patrióticas de aliento i despedida. A las cinco i media de la tarde ya no se podia dar un paso en el vapor, a pesar de que muchos se quedaron en los botes por las dificultades que ofrecía el embarque. A esa hora salían también los últimos soldados, i poco después les dirijia la palabra, palabra ardiente i llena de entusiasmo patrio, de sentimiento fraternal, el elocuente ' orador don Isidoro Errázuriz, haciéndoles comprender la importante misión que iban a desempeñar. No pudimos oír bien el discurso del señor Errázuriz, pero sí oimos los aplausos i vivas que a cada momento arrancaba de la tropa i demás espectadores. En seguida habló don Benjamín Vicuña Mackenna, también en medio de ios aplausos de la tropa i el pueblo. Hizo una pequeña i oportuna historia del 3.° de Arauco, que mas tarde fué el glorioso «Carampangue,» que siempre íné el batallón reservado para decidir de las batallas. Refirió varios episodios que produjeron en la tropa entusiasmo, aplausos i vivas. Por fin, hizo uso de la palabra el señor Comandante Jeneral de Armas, don Eulojio Altamirano, i desde el puente del buque dio un sentido adiós a la tropa, en nombre de S. E. el Presidente de la República, de los que se hallaban allí reunidos i en el suyo propio. Tuvo pensamientos felices, inspiraciones de verdadero patriotismo. Fué aplaudido como los anteriores, i creemos que esas palabras habrán quedado gravadas en el corazón del soldado chileno, tan amante siempre de sus glorias militares. El adiós al 3.° ha sido tan tierno i entusiasta como el que se dio a la tropa que le jirecedió. El Limarí ha salido llevando un buen coutinjeute de tropas i recursos a los defensores de la patria. He aquí un estracto de los discursos: EL SEÑOR ERRÁZURIZ.

«Soldados del 3." de línea:—Hai en la vida algunas despedidas tristes en que el llanto amargo rueda de las pupilas i el dolor se exhala en suspiros del alma; pero hai otras despedidas en que todo es regocijo i entusiasmo'i en que, si se vé alguna lágrima, solo es producida por el patriotismo. A la segunda clase pertenece el adiós que venimos a daros, repitiendo el que os han dado millares de voces en la ribera. Vais a combatir por la patria, vais a sostener en los últimos confines de la república el honor i los derechos de Chile. Por eso no veis ni una lágrima en nuestros ojos, ni un dolor en nuestra frente; pero si muchas aclamaciones en nuestros labios. «Soldados de Chile: la patria tiene sus ojos fijos en vosotros; las hazañas ejecutadas por el último tambor del 3." de línea serán trasmitidas por los partes militares i encontrarán aplauso desde Atacama hasta ese Arauco que acabáis de abandonar. Vuestras familias se regocijarán al tener noticias de vuestro valor, i la patria tendrá coronas, triunfos i premios para el buen soldado. «Pero, así como hai premios para los buenos, no olvidéis que habrá bastante infamia i desprecio para los cobardes. Vuestra suerte está en vuestras manos. «Vais a combatir enemigos dignos de vosotros; el soldado boliviano es uno de los mejores i mas disciplinados soldados; la infantería boliviana es una de las primeras infanterías del mundo. Harto costó a vuestros abuelos para romperles la crisma en Yungai. «Necesitáis, pues, de todo vuestro empuje i de todo vuestro valor. Inspiraos en los grandes hechos de la epopeya chilena, i no dejéis empañarse el brillo de las armas que la patria os confía. «Soldados del 3.° de línea, yo os saludo.» EL SEÑOR VICUÑA

MACKENNA.

«Soldados:—Permitidme que descubra mi frente ante ese pequeño número de bronce que brilla en vuestros kepíes i que yo saludo con respeto i cariño. TOMO

1-15

89

«No. estañareis que me descubra ante él con veneración, cuando sepáis lo que ese número significa. «Soldados: sois los herederos de grandes glorias históricas; fueron vuestros abuelos los bravos del 3." de Arauco, uno de los batallones que mas se distinguieron en la guerra de la independencia. Esos valientes fueron los que dieron el asalto a Talcahuano, i la historia consigna el nombre del soldado Romualdo Rabanales, que fué el primero en subir al fuerte, en 1814, i que tendió su manta al jeneral Cruz que se colocó al lado de él. «Muchos otros nombres quedaron oscuros en ese combate; pero la patria espera que cada uno de vosotros recuerde el nombre i reitere las glorias de Romualdo Rabanales. «Soldados del 3.° de línea: tenéis todavía otros ilustres ascendientes, sois los sucesores del inmortal batallón Carampangue. ¿I sabéis lo que era este batallón? Voi a decíroslo: el batallón Carampangue no entraba jamas en el primer ataque, se lo dejaba para la reserva; porque se sabia que era irresistible i que acostumbraba decidir la victoria en favor de Chile. _ «Soldados: vosotros sois los herederos de esas glorias; no dejéis que se marchiten, hacedlas reverdecer con vuestro valor, i la ¡latría os retribuirá con sus premios i su cariño. EL

SEÑOR ALTAMIRANO.

«Soldados del 3.° de línea:—Grande i solemne es el espectáculo que presenciáis i es grande también la gloria que os espera. Vais a combatir por la patria i a renovar las glorias délas armas chilenas. «Soldados: yo os felicito en nombre del Gobierno, en nombre de la nación i a mi propio nombre. «Al partir a la difícil, pero gloriosa campaña que iniciamos en defensa de la patria, no debéis olvidar los deberes del buen soldado, i debéis recordar como los cumplieron los que os han precedido en la historia de las armas chilenas. Vuestro deber es vencer en la batalla, i, si es necesario, morir en ella; pero jamas dar vuelta las espaldas al peligro. Quien tal hiciera, seria tenido por un cobarde i un mal soldado. «Pensad que la patria os sigue con sus votos; pensad que estaremos con los ojos fijos en vuestras hazañas; pensad que, si el valiente merecerá el premio de las victorias, el cobarde solo recibirá el desprecio de eterna humillación. «La campaña será ardua, pero gloriosa. Vosotros seréis, talvez, los últimos soldados que completen la primera división del Norte, pero no olvidéis mi encargo de ser los primeros en el combate. «Cuando lleguéis a reuniros con vuestros compañeros, decidles que en estas playas reina el entusiasmo patriótico en toda su pureza, decidles que habéis sido despedidos entre aclamaciones entusiastas, i que os encargamos de ser los portadores de los votos que la patria les envía. «Decidles también que, si algún sentimiento nos queda, es el de una noble envidia al veros partir a defender la bandera chilena. «Sí, soldados del3.° de línea; yo os ajilando i os envidio, i tengo la seguridad de que este es el sentimiento que anima a todos los que aquí han venido a daros, el último adiós.» Estos discursos eran interrumpidos a cada paso por aplausos frenéticos; no hubo una sola voz que no se alzara para saludar al sol de la patria. Los soldados revelaban en su actitud i en sus esclamaciones que estaban electrizados de amor patrio.

XVIII

TOMA DE COBIJA I TOCOPILLA. PARTES

OFICIALES.

Antofagosta,

Marzo W de 1879.

Con esta fecha digo al Comandante en Jefe de la E s cuadra Nacional, lo que sigue: «Siendo necesario protejer las personas e intereses da


GUERRA DEL PACIFICO.

90

los chilenos residentes en el litoral boliviano, a consecuencia de lo dispuesto a este respecto por el Gobierno de esa nación en los decretos de 26 de Febrero i 1.° de Marzo del corriente año, i exijiendo también la seguridad de nuestro ejército del Norte el impedir la aglomeración de fuerzas i de recursos, con que aquel Gobierno procura hostilizar nuestras fuerzas, he dispuesto que V. S. tome posesión de las poblaciones de Cobija i Toco]5Ílla, estableciendo en ellas, mientras dure el estado actual de cosas, todas aquellas medidas que conceptué necesarias 2>ara el fin indicado. «También prevengo a V. S. que con el mismo objeto se ha trasladado a Caracoles el Comandante en Jefe de este ejército, el que con fuerzas suficientes partirá mañana 21 a esplorar las márjenes del Loa i poblaciones bolivianas situadas a sus inmediaciones; así es que V. 8. puede conocer desde Tocopilla la situación que ocupe el mencionado Comandante en Jefe, quien está igualmente prevenido del movimiento de la escuadra i las fuerzas puestas a las órdenes de V. S.» Lo trascribo a V. S. para su conocimiento i demás fines. Dios guarde a V. S. CORNELIO

SAAVEDRA.

AJ señor Ministro de Guerra. REPÚBLICA DE CHILE.

COMANDANCIA JENERAL DE LA ESCUADRA.

Puerto La Mar, Marzo 21 de 1879. En virtud de, las instrucciones de V. S., ayer a las 6 P. M. zarpé de Autofagasta, con los buques Blanco Encalada, Almirante Cochrane, Esmeralda, Chacabuco i Tolten, con rumbo a este puerto, conduciendo la tropa de Artillería de Marina, al mando del teniente coronel clon J. Ramón Y i claurre. Hoi a las 8 A. M. fondeé sin novedad en esta bahía, despachando al Almirante Cochrane a Tocopilla con las instrucciones cpie en copia acompaño a V. S. Preparado convenientemente el desembarco, a las 9 A. M. ocupé este puerto, sin ninguna resistencia. Pontos documentos que en copia acompaño, se impondrá Y . S. de lo obrado basta este momento, sin que me sea posible estenderme mas, por ahora, a fin de aprovechar el vapor de la carrera que sale ya. Dios guarde a V. S. J. Al señor Ministro de Guerra i Marina.

"WILLIAMS REBOLLEDO.

BANDO. REPÚBLICA DE CHILE. COMANDANCIA JENERAL DE LA ESCUADRA.

Puerto Lee Mar, Marzo 21 de 1879. La actitud hostil del Gobierno de Bolivia i las providencias dictadas últimamente ordenando la confiscación i embargo de los bienes chilenos, ha obligado a mi Gobierno, en garantía de los derechos de sus nacionales, a ordenar la posesión transitoria de este litoral con las fuerzas de mi mando; pero esta ocupación, que solo durará mientras duren las causas que la motivan, no ofrecerá dificultad alguna a los intereses i transacciones comerciales de los subditos bolivianos i estranjeros que puedan fiar en la lealtad i honradez de mi Gobierno. Pueden, pues,' todos los ciudadanos, de cualquiera nacionalidad que sean, descausar en la seguridad de que encontrarán el apoyo.debido, tanto de parte del qne suscribe como del jefe encargado accidentalmente del mando del litoral. WILLIAMS REBOLLEDO. REPÚBLICA

DE CHILE.—COMANDANCIA

JENERAL

DE LA

ESCUADRA.—A BORDO DEL • BLINDADO «BLANCO ENCALADA.»

Cobija, Marzo 21 de 1879. Señor Prefecto: Participo a V. S. que con motivo de la declaración de guerra hecha por el Gobierno de Bolivia, i obedeciendo a

las instrucciones de mi Gobierno, me veo en la precisa pero indispensable necesidad de tomar posesión transitoria del litoral con las fuerzas de mi mando, a fin de garantir los intereses chilenos i como medida de estratejia, vistala actitud tomada por el Gobierno de V. S. Confío, 'pues, que V. S. no querrá oponer una resistencia que juzgo imítil, i cuyas consecuencias serian de la esclusiva responsabilidad de'V. S. • Debo agregar a V. S. que tengo encargo especial de mi Gobierno para proponer a V. S. la permanencia en el puesto que boi ocupan todos los empleados civiles de su dependencia, para que continúen como hasta ahora sirviendo los intereses de Bolivia, a condición de cpie bajo pretesto alguno podrán mezclarse absolutamente en la parte militar, cuya acción se reserva el que suscribe. En consecuencia, con esta misma fecha he nombrado al teniente coronel don José Ramon Vidaurre. Comandante de Armas del litoral, el cual queda encargado de velar por los intereses i seguridad de todos los empleados civiles i militares dependientes de V. S., ' debiendo estos últimos abandonar el litoral en primera oportunidad. Si, como lo espero, acepta V. S. la proposición que dejo hecha, sírvase Y. S. comunicármelo a la brevedad posible,, para,, en caso contrario, tomar las medidas que juzgue oportuno. Dios guarde a Y. S. J . WILLIAMS REBOLLEDO. SUBPREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA. /Minar, Marzo 21 de 1879. Señor: Autorizado por el Prefecto del departamento para abrir la correspondencia de carácter urjente que le fuese dirijida durante su ausencia de este puerto, me he permitido informarme del contenido de su apreciable oficio de esta fecha que lo trasmitiré hoi mismo al vice-canton de Calama, donde se encuentra la primera autoridad, a quien corresponde primitivamente contestar a los distintos puntos que contiene su citado oficio. Dios guarde a V. S.

PEDRO Ross. Al señor Comandante Jeneral de la Escuadra Chilena. REPÚBLICA DE CHILE.—COMANDANCIA JENERAL DE LA ESCUADRA. A BORDO DEL BLINDADO «BLANCO ENCALADA.»

Tocopilla, Marzo 22 de 1879. Señor: La declaratoria de guerra hecha j)or el Gobierno de Bolivia, con motivo de la reivindicación efectuada por mi Gobierno, del territorio hasta el grado 23, me obliga a ocupar militarmente a este puerto, i a todo el litoral boliviano hasta su frontera Norte. Siendo la ocupación transitoria i en la forma que dejo dicha, juzgo prudente que los funcionarios civiles, judiciales i del orden administrativo, continúen en sus puestos, a fin de qne los intereses del Gobierno de Bolivia no sufran menoscabo alguno. El jefe encargado de la ocupación tiene recomendación especial, de parte del que suscribe, para hacer respetar los intereses, tanto de los ciudadanos bolivianos como estranjeros residentes en este puerto. Dios guarde a Ud. J . WILLIAMS REBOLLEDO. Al señor sub-Prefecto del distrito de Tocopilla.

Tocopilla, Marzo 22 de 1879. Señor: He recibido su oficio fecha de hoi, en que me comunica Ud. que por orden de su Gobierno debe ocupar transitoriamente este puerto hasta su frontera Norte, pudiendo quedar en el ejercicio de sus funciones los empleados de los diferentes ramos de la administración pública. Cábeme decir a Ud., en contestación, que no teniendo mas fuerza armada que cuatro policiales ele sable, no puedo poner resistencia alguna a la determinación consignada en


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CAPITULO SEGUNDO. la nota que contesto, apoyada en la fuerza de cnatro vapores, dos de ellos de poder. I me limito, a este respecto, a protestar enérgicamente de ataque tan violento, arriando el pabellón de la república en el momento de entregar este oficio al comisionado por Ud. Por lo que toca a los funcionarios públicos del ramo civil, ellos han manifestado su coacción desde este momento, adhiriéndose a la protesta que dejo hecha. Dios guarde a Ud.

M. M. ABASTOS.

Al señor Comandante de la Escuadra de Chile.

XIX

CUSAN MEETING POPULAR.

Cochabamba, Marzo 1." de 1879. Las noticias traídas por el correo último han producido justa alarma en el pueblo de Cochabamba, sublevando profundamente el seatimiento nacional. Pendiente la discusión sobre el impuesto de salitres, entre nuestro G-obierno i el Plenipotenciario de Chile, se presenta el blindado Blanco Encalada en las aguas de Antofagasta con el preconcebido plan de ejercer una presión directa sobre Bolivia: sistema imitado a los ocupantes -del rio Santa Cruz Viene a esto la resolución suprema de l.°del presente, declarando rescindido el contrato con la Compañía de Salitres i Ferrocarril, i cuando esto parecía zanjar todas las cuestiones, habiéndose dado aun de mano a la idea del arbitraje, por motivos en que no es del caso insistir, el Encargado ele Negocios chileno declara bruscamente terminada su misión i las cosas en el estado en que se hallaban antes ele 1866, solamente porque en el improrogable término de 48 horas no- contesta categóricamente nuestro Gobierno a los puntos que aqnel deseaba, siguiendo las instrucciones del famoso Ministro. Toma sus pasaportes i deja cortadas las relaciones entre ambos países. Todo esto, concordando con el envío de fuerzas chilenas en el vapor Cochrane para reforzar el Blanco Encalada, hacen presumir por parte del Gobierno chileno el plan preconcebido de apoderarse de nuestro territorio litoral por la fuerza i de inferirnos un ultraje i una nsurpacion. •Quién creyera que en el siglo X I X una cuestión de pequeños intereses se llevase hasta el estremo de encender la guerra entre dos naciones hermanas i vecinas, llamadas por mil títulos a estrecharse con vínculos de fraternidad i de armonía! I quién creyera que el Gobierno chileno, que ayer ha recibido una marca de humillación por parte de la República] del Plata, se presente tan amenazador i arrogante con una nación débil que atraviesa una via-crucis dolorosa! Natural es, pues, que el pueblo de Cochabamba, siempre celoso por los fueros i la dignidad ele la patria, se levantase, como se ha levantado en masa, para protestar contra la actitud amenazante del Gabinete de Santiago. El viernes 28, previa una invitación suscrita por varios ciudadanos, se reunió un comicio en el local de la Escuela Central Sucre, bajo la presidencia del ilustrísimo prelado diocesano que, después de declarar que la misión del sacerdote era de ¡>az i concordia, ¡>ero que en conflictos semejantes estaba llamado a intervenir como ciudadano, invocó la protección divina para la causa del derecho i de la justicia. Rechazada la idea de un aplazamiento, se nombró una comisión compuesta ele los señores Melchor Terraza, Mariano Baptista i Jorje Oblitas para que formulasen la manifestación del comicio. En el intermedio, el señor Isaías Carmona dio lectura a los últimos oficios cambiados entre el Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia i el Encargado de Negocios de Chile; concluyó con una alocución en que escitaba el patriotismo del comicio. para apoyar al Gobierno i sostener la bandera nacional. Se presentó en seguida la comisión conduciendo el retrato de Bolívar del salón de la Universidad; se leyó el proyecto i el señor Mariano Baptista, con aquella elocuencia arrebatadora que posee, esplicó los propósitos de la comisión, i haciendo una rápida ojeada retrospectiva de la polí-

tica sostenida por el Gobierno chileno desde 1841, contrariando los sentimientos de un pueblo jeneroso i pretendiendo Siempre apoderarse de nuestros territorios, terminó llamando al pueblo al cumplimiento de su deber contra las pretensiones de la bastarda Inglaterra de la América, insinuando antes la idea de alianzas con las potencias vecinas i especialmente de una confederación Perú-boliviana, idea que fué acojida con estrepitosos aplausos. Hablaron en seguida los señores J. Oblitas i Nataniel Agnirre, este último tan conmovido ante la idea de «ver abatido el pabellón nacional en ,las arenas de Antofagasta», que se sintió indispuesto i no pudo determinar su discurso. La concurrencia acojió unánimemente el proyecto i procedió a suscribirlo aprobando las siguientes mociones adicionales: Que se acredite un comisionado ante el Gobierno para presentarle el acta de Cochabamba; siendo designado para ello el señor Miguel Agnirre. Que se pida al mismo, convoque una Convención Nacional, para tratar de todos los puntos relativos a la cuestión actual i sus emerjencias. Que se amnistíe al señor B. Salinas i a los demás individuos que se dice hallarse presos en La Paz, bajo la garantía de todo el pueblo boliviano, en el que no puede haber un solo proyecto de consjiiracion, al frente de la honra nacional seriamente amenazada. (Esta indicación fué del señor Baptista.) Una comisión fué a pedir la bandera peruana del Cónsul de esta nación, que fué traída al local de la reunión con honores militares i luego el meeting se trasladó a la plaza del 14 de Setiembre, llevándose el busto del libertador a la cabeza ele la inmensa comitiva entre los pabellones nacional i peruano. La concurrencia era escojida i respetable; en la puerta de la casa de Justicia i Gobierno pronunció el señor Prefecto un discurso entusiasta i patriótico—depositándose en seguida el busto i ambas banderas en la fachada de la casa municipal, donde les hicieron los honores una guardia doble de jóvenes. LOS VECINOS DE COCHABAMBA REUNIDOS EN JUNTA POPULAR,

Declaran: 1.° Que la cuestión privada suscitada al Gobierno nacional por la Compañía ele Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, corresponde a la jurisdicción de los tribunales ordinarios; i que el Gobierno, estimándolo así, ha llenado su deber; 2.° Que para obviar conflictos internacionales, podia someterse esa demanda amparada por el Gobierno chileno, a decisión ele arbitros, en los términos del tratado ele 1874: i que el ele Bolivia, insinuándolo así, ha llenado su deber: 3.° Que esa apelación al arbitraje es, sin embargo, inaceptable, mientras estén surtos en aguas bolivianas, buques de guerra chilenos; i que el Gobierno resolviéndolo así, ha interpretado el sentimiento nacional; 4.° Que la actitud amenazante del Gobierno de Chile i la sospecha fundada de mayores violencias, ponen en peligro el porvenir ele Bolivia, comprometiendo desde luego su dignidad i sus respetos de nación;todo lo cual lo autoriza a tomar lejítimamente medidas previsoras, enérjicas i decisivas, sin escliúr las alianzas o confederaciones que le den fuerza i resguarden su respetabilidad en el esterior. En consecuencia, Protestan sostener las anteriores declaraciones, con toda la entereza i patriotismo propios del carácter nacional i de los ciudadanos ele un país libre. Cochabamba, Febrero 28 de 1879. (Firmado 'por todo el vecindario.) R. P.—DIÓCESIS DE COCHABAMBA, PALACIO EPISCOPAL.

Cochabamba, a 28 de Febrero de 1879. Al señor Ministro de Estado en el despacho de Gobierno i Relaciones Esteriores.

Señor Ministro: Honrado con la presidencia del meeting popular reunido


92

G U E R R A D E L PACIFICO.

el día de hoi en el Colejio Sucre de esta ciudad, me es grato remitir al señor Presidente de la República, por el digno conducto de usted, la adjunta manifestación, entusiasta i unánimemente sancionada por dicho comido, que diputó al ciudadano don Miguel Aguirre para conducirla personalmente a esa capital, aprobando, ademas, dos mociones sucesivamente propuestas por los señores Mariano Baptista i Natauiel Aguirre; de las cuales la primera se reduce a esponer: que cualesquiera que hayan sido los m o tivos determinados de la prisión de algunos ciudadanos en La Paz, no es posible que en la situación actual i frente a frente de la violencia estranjera, haya boliviano que pretenda perturbar el orden interior i que, por tanto, en tales circunstancias, la junta popular responde del honor del i n timo compatriota e interpone su responsabilidad conjunta i solidaria, solicitando del Supremo Gobierno la liberación de los sindicados. Por la segunda moción, el pueblo de Cochabamba se insinúa con el Supremo" Gobierno, para que se convoque una Convención Nacional plenamente autorizada, con el esclusivo objeto de ocuparse del conflicto internacional de la República de Chile i sus emerjencias. Al poner en conocimiento del Jefe Supremo de la nación i su respetable Gabinete, los espresados acuerdos del comid o popular que he tenido el honor de presidir, aprovecho de tan plausible i patriótico motivo, para suscribirme del señor Ministro, mui atento servidor i capellán. FRANCISCO M.—(Obispo.) PROCLAMA DEL PREFECTO DE COCHABAMBA A LOS PUEBLOS DEL DEPARTAMENTO.

Compatriotas!—La altiva planta del estranjero ha profanado el suelo sagrado de la patria. Nuestro litoral indefenso ha sido ocupado por fuerzas chilenas, sin que se hayan observado las prácticas internacionales. Hijos de la ilustre Cochabamba!—Este ultraje inferido a nuestro pabellón nacional nos impone el santo deber de tomar las armas para defender nuestra soberanía. Jóvenes cochabambinos!—-La gloria os llama, volad a su encuentro. Soldados fueron nuestros padres que, durante quince años, lucharon por nuestra independencia. Soldados hemos sido para defender nuestras libertades. Seamos soldados para conservar el honor i la gloria de nuestra patria. A las armas, bizarros jóvenes, a las armas.... Artesanos!—Os habéis mostrado siempre dignos del nombre boliviano; no escuseis vuestra sangre, ni vuestros sacrificios, para defender la honra nacional. ¡Guerra! nos ha dichola desleal república chilena en las playas de nuestro litoral; ¡guerra! debemos contestar con toda la enerjía de nuestro patriotismo. ¡A la guerra, artesanos, a la guerra! Compatriotas!—No hai mas bandera que la bandera nacional, no hai mas j^ensamiento qxie la salvación de la patria. Bolivia es una en presencia ele las huestes estranjeras, jiara salvar su dignidad i para lavar la afrenta con su sangre. La hora de la abnegación i del sacrificio, lo es también de la reconciliación i del olvido. Cochabambinos!—-La Providencia que vela por los destinos de nuestra patria, ha querido que nuestra rejeneracion social se realice a la sombra de los laureles de la glorio. Seamos dignos de la santa causa que defendemos. En la hora de la abnegación i del sacrificio estará junto a v o sotros vuestro compatriota i amigo. MANUEL M. GÓMEZ.

Cochabamba, Marzo 4 de 1879. JURAMENTO DE MORIR EN LA CONTIENDA.

La República de Chile, olvidando los vínculos que nos ligan i dando oidos a su injusta ambición i a su orgullosa altivez, ha pretendido humillar la honra de Bolivia i amenaza hollar con su planta el suelo sagrado de la patria. La hija predilecta del gran Bolívar no puede consentir que su estandarte glorioso sea infamemente deshonrado.

Los que tenemos consagrada nuestra sangre i nuestra vida, nos apresuramos a protestar contra la indigna conducta de la nación chilena, que en las secciones sud-americanas ha prostituido escandalosamente las relaciones de fraternidad, ha violado los pactos mas sagrados faltando a las leyes de la dignidad i del decoro. Los jefes i oficiales de la columna i de la plaza de Cochabamba, indignados por la condneta desleal de la República de Chile, piden al Supremo Gobierno se les señale el puesto de honor en que deben combatir en defensa de su patria, i en ocasión tan solemne juran en presencia de Dios, con la espada en la mano i con la mirada en el pabellón nacional, vencer o morir en el campo de la gloria.— Viva Bolivia! Cochabamba, Febrero 28 de 1879.—Comandante Jeneral, Desiderio Lanza.—Jeneral de división, Ildefonso Sanjinez.—Id. id., Vicente G. Prado.—Id. de brigada, Manuel de la, Cruz Pomier.—I 47 mas, firmantes. Proclama. A LA NOBLE JUVENTUD PACEÑA.

El incalificable atentado con que Chile acaba de escandalizar al mundo libre e independiente de Colon, profanando el suelo bendito de la patria de nuestros padres, de esta patria querida de nuestros hijos; el cobarde asalto de nuestros hogares, de nuestra fortuna i de nuestra honra, ese crimen, ciudadanos, nos ha agrupado en torno de nuestro hermoso pabellón para defender la soberanía nacional, vilmente escarnecida por los miserables piratas del Pacífico. El pueblo de Murillo, este pueblo siempre noble i siempre grande, ha levantado su voz prepotente para vengar con sn sangre el bárbaro ultraje inferido a Bolivia i a la América entera. La esplosion del patriotismo que ha conmovido, que ha electrizado todos los corazones, tiene ahora que manifestarse mas elocuente que realizar en el hecho. Unificado el sentimiento patrio, sepultadas en el olvido todas nuestras disenciones políticas del pasado i del presente, hemos jurado ante Dios, que velará por la santa causa de un pueblo libre e independiente, morir antes que esclavos vivir. Pues bien. Valientes i abnegados jóvenes: vosotros que representáis la patria de mañana, tenéis que cumplir, los primeros, ese solemne juramento. Debéis sellar con vuestra sangre la autonomía de Bolivia. Ese es el legado que habéis recibido del primer protoniártir de la independencia americana. Os invitamos pues, con la ardiente fé de nuestro patriotismo, para organizar inmediatamente un Escuadrón de voluntarios, que con el nombre de Murillo marche a la vanguardia del ejército i del pueblo armado. Para este fin estaremos reunidos el dia de mañana, a horas 2 P. M., en el local de la oficina de Correos, calle del Comercio. • Arriba, ciudadanos!! O nuestra hermosa tricolor ha de flamear triunfante sobre nuestros lares, o ha de ser nuestra mortaja mas gloriosa. La tumba o la patria. Paisanos, amigos, vamos a vencer o morir. No hai otro camino que el de la gloria. ¡VIVA BOLIVIA!! ¡Viva nuestra independencia!! Fuego a los chilenos invasores de nuestra independencia!! Dios i la Pcttria nos han señalado el camino del deber; Dios i la Patria nos bendecirán en la victoria o en la muerte. . La Paz, Marzo 1.° de 1879. PROTESTA DE LOS DIPUTADOS DE LA ASAMBLEA

CONSTITU-

YENTE DE 1877-78.

Los suscritos, Diputados nacionales en la iiltima Asamblea Constituyente i residentes en esta ciudad, se hacen un deber en manifestar su indignación contra el atentado co-


CAPITULO SEGUNDO.

metido por el Gobierno de Chile que, faltando a los deberes mas sagrados del derecho de las naciones, se ha apoderado de Jacto de una parte del territorio boliviano, sin pretesto siquiera ostensible, invitan a la nación entera a ponerse de pié para reparar tan indigno ultraje i reivindicar la integridad territorial. I, por último, dan un voto de confianza al Gobierno para que, fuerte con el concurso de todos los bolivianos, pueda dedicar sus esfuerzos a repeler la pirática agresión del eterno enemigo de la república, del bastardo pueblo de la América meridional! La Paz, 1." de Marzo de 1879. Juan José f—Obispo de Santa Cruz, Diputado por La Paz.—J. R. Gutierres, Diputado por La Paz.—A. (guijarro, Diputado por Potosí.—Manuel F. Castro, Diputado por Cochabamba.—Federico Diez de Medina, Diputado por La Paz.—Isaac Tamayo, Diputado por La Paz.—Tomas Macices, Diputado por La Paz.—Luciano Valle, Diputado por La Paz.—Dámctso Gutiérrez, Diputado por La Paz.—Ceferino Méndez, Diputado por Potosí.—Juan Federico Swazo, Diputado por La Paz.—Emilio Adrián, Diputado por La Paz.—Isaac Escobari, Diputado por La Paz.—José María Velasco, Diputado por el Beni.—José María Barragan i -Eyzaguirre, Dijmtado por la Paz.— César Zallez, Diputado por La Paz. PROTESTA DE LOS SEÑORES JENERALES, JEFES I OFICIALES DEL EJÉRCITO BOLIVIANO.

En los solemnes momentos en que se halla la patria, ocasionados por el inaudito atentado que el Gobierno de Chile ha consumado, ocupando por la fuerza el litoral boliviano, i provocándonos a una guerra para la que no teníamos'voluntad, comprendemos los jefes i oficiales del ejército permanente toda la magnitud de los beberes que tal situación nos impone. Esto no es bastante ni satisface la justa indignación que arde en nuestros corazones. Antes de sellar con sangre el juramento prestado a nuestras banderas, antes de cubrir con gloriosas inscripciones i laureles estas grandes insignias—«protestamos contra el incalificable acto de deslealtad i de barbarie ejecutado por el Gobierno chileno en Antofagasta, Mejillones i Caracoles. Poseídos de noble orgullo, los que tenemos al cinto una espada, que la patria nos ha confiado para defenderla i conservar incólume su honra, juramos mil veces mas que no envainaremos estas espadas antes de vengar el ultraje que Chile ha inferido a Bolivia. I para cumplir estos juramentos estamos dispuestos a todo sacrificio, principiando por la renuncia de nuestros sueldos i sujetándonos a la ración de campaña como clase de tropa. Conste así, i que la posteridad nos juzgue! ¡¡VIVA BOLIVIA!! ¡Abajo el salvaje Gobierno de Chile! Esta protesta está firmada por—10 Jenerales—74 Coroneles—29 Coroneles graduados—46 Tenientes-Coroneles —40 Tenientes-Coroneles graduados—68 Comandantes— 29 Comandantes graduados—74 Sarjentos-Mayores—46 Sarjentos-Mayores graduados—61 Capitanes—36 Capitanes graduados—52 Tenientes primeros—25 Tenientes primeros graduados—59 Tenientes segundos—47 Tenientes segundos graduados—72 Snb-tenientes. ¡¡VIVA BOLIVIA!! ¡¡MUERA CHILE!!

Compatriotas: acaba de iniciarse la gran campaña nacional contra los salvajes que osaron rasgar el pabellón boliviano. Está'cumplid'o nuestro primer propósito. Paso de vencedores, i adelante! que el ánjel de la victoria preside nuestro camino.

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Abracémonos, amigos, i juntos todos, ancianos, jóvenes i niños, marchemos a cumplir nuestro juramento: 0 muerte o independencia, en el suelo querido de la patria! L O S SOLDADOS DEL ESCUADRÓN «MURILLO».

La Paz, Marzo 2 de 1879. ¡ V I V A L A P A T R I A DE M U R I L L O ! ¡VIVA EL GOBIERNO NACIONAL!

Nohai momento que perder. A las armas, ciudadanos! Habéis jurado nuevamente, ante la imájeu sagrada de la patria, vencer o morir en defensa de sus sacrosantos derechos, alevosamente conculcados por nuestros cobardes agresores. La solemne i grandiosa manifestación con que el dia de ayer habéis probado vuestro patriotismo, ha sido digna, mil veces digna del nombre boliviano. Ya no hai mas bandera que la bandera de la patria! Todos sus hijos, sin distinción de clases sociales, todos, absolutamente todos, estamos agrupados en torno del Gobierno nacional i a la sombra de nuestra hermosa tricolor. El Capitán Jeneral del Ejército nos ha prestado su cooperación mas activa i eficaz, autorizando ampliamente la organización del «Escuadrón Murillo», i ofreciéndonos las armas con que, a su lado, vamos a vengar el nefando crimen de los filibusteros. 1 para que esa organización sea definitiva e inmediata, debemos reunimos el dia de mañana, 12 -h. P. M., en el local del Colejio Ayacucho. Allí quedará en pié de guerra el «Escuadrón Murillo». Los jóvenes que aun no estuviesen alistados en sus filas, pueden hacerlo hasta esa hora, dejando sus nombres en la inscripción que se-está firmando en la Cigarrería Boliviana, Botica Paceña i oficina de Correos en esta ciudad. Venid, pues, todos; venid a organizar la vanguardia del ejército boliviano, para ponernos inmediatamente a las órdenes del Estado Mayor Jeneral. Adelante, bizarra juventud paceña! Habéis inflamado la tea que el inmortal MURILLO dejó a sus hijos. Así luminosa, así candente, llevadla, bolivianos, para que alumbre nuestra patria siempre libre e independiente. La hoguera está encendida. Vamos a quemar a los írnosos, para que ni sus cenizas existan en el suelo bendito de la América. ¡Viva el ejército, viva el Batallón de La Paz! Viva nuestro Capitán Jeneral! I muera Chile, una i mil veces muera! LOS SOLDADOS DEL ESCUADRÓN «MURILLO».

La Paz, Marzo 3 de 1879.

XX. Curiosa carta de Daza. «Mi querido amigo: Tengo una buena noticia que darle. He fregado a los gringos, decretando la reivindicación de las salitreras i no podrán quitárnoslas por mas que se esfuerce el mundo entero. Por lo demás, usted verá si conviene mas arrendarlas o esplotarlas por cuenta del Estado. Espero que Chile no intervendrá en este asunto empleando la fuerza; su conducta con la Ar jen tina revela de una manera inequívoca su debilidad e impotencia; pero si nos declaran la guerra, podemos contar con el apoyo del Perú, a quien exijiremos el cumplimiento del tratado secreto. Con este objeto voi a enviar a Lima a Reyes Ortiz. Ya ve usted cómo le doi buenas noticias que usted me ha de agradecer eternamente; i como lo dejo dicho, los gringos están completamente fregados i los chilenos tienen que morder i reclamar, nada mas. Manténgase usted con enerjía i no tema, porque en mí hallará todo apoyo, desde que su conducta es en bien de


G U E R R A D E L PACÍFICO.

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Bolivia i yo uo tengo otro anhelo que el bien de mi patria. Esperando que así lo haga usted i que se conserve bueno, lo saluda su amigo i compatriota.—H. DAZA.» Grandes fiestas en la Paz. Mientras el pueblo perece de hambre, el sultau de la Paz se divierte a mas i mejor derrochando los dineros del Eitado. Hé aquí el programa que publica L A DEMOCRACIA de La Paz: «PROGRAMA PARA LA CELEBRACIÓN DEL ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, JENERAL OON HILARIÓN DAZA.

Dia 14-—Las bandas de música del ejército saludarán la aurora con la Canción Nacional, ejecutada en la puerta del palacio de Gobierno. Salva de 21 cañonazos. Misa de gracias. Arengas. Columna de honor. A las 2 P. M. movimientos de táctica, al compás imajinario, ejecutados en la plaza de armas por el Rejimiento 1.° de Húsares i id Escuadrón Ametralladoras i Rayados. Durante la ceremonia de iglesia, otra salva de 21 cañonazos; otra igual al ponerse el sol. Corrida de toros alas 3 P. M., obsequio de los sub-Prefectos de Pacajes e Ingaví i Sica-sica. A las 9 P. M. gran concierto instrumental, ejecutado por todas las bandas del ejército, en la plaza de armas. Dia 15.—A las 11 A. M. gran cabalgata i ensayo de toros en la plaza de armas. A las 2 P . M . diversión militar con fuegos, ejecutada por el batallón Illimaui, cazadores de la guardia, en la, misma plaza. A las 3 P. M. principiará la corrida de toros obsequiada por los sub-Prefectos de las provincias de Osmasúyos i Larecaja. Por la noche retreta. Dia 16.—A las 11 A. M. la cabalgata i ensayo como en el anterior. A las 2 P. M. maniobras con fuegos, ejecutadas en la plaza de armas por el batallón Sucre, granaderos de la guardia. A las 3 P. M. corrida de toros obsequiada por los subPrefectos de Yungas e Inquisivi. Retreta por la noche. Dia 17.—Alas 11 A. M. cabalgata i ensayo. A las 2 P. M. maniobras con fuegos, ejecutadas por el batallón Daza, granaderos 1.° de la guardia. A las 3 P. M. la corrida de toros • obsequiada por los subPrefectos de Muñecas i el Cercado. Retreta por la noche. Dia 18.—A las 12 M. el Presidente de la República pasará revista de armas al ejército en la Alameda. A.las 8 P. M. fuegos artificiales en la plaza de armas, obsequiados por el sub-Prefecto de Caupolican. Dia 25.—-A las 9 P. M. se obsequiará al Presidente de la República, por los señores jefes i oficiales del ejército, un sarao en los salones del Teatro Municipal. El Comandante jeneral.—EZEQUIEL DE LA PEÑA.

X X I CUADROS DE LA VIDA MILITAR DE BOLIVIA. Las cartas de Daza i las sábanas del jeneral Melgarejo. —

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A ISIDORO ERRÁZURIZ.

Entre los innumerables rumores, mas innumerables que las arenas del mar, que con motivo de la guerra boliviana han descendido cual bandada de gaviotas sobre las playas de Chile, desde las de Bolivia, se da por hecho cierto i comprobado la aparición de una carta interceptada por el coronel Sotomayor, dirijida al coronel Prefecto del litoral, don Severino Zapata (personaje de cuenta que merecería una pajina aparte) por el señor jeneral de rifleros don Hilarión Daza, Presidente de Bolivia por la gracia del rifle i la cerveza. Esa carta es efectiva,, de lindísima letra cuica, de escribiente paceño, i anda de mano en mano en Valparaíso llevando en su carátula la fecha de 6 de (dos corrientes» (estilo boliviano.)

Pues en esa ya famosa epístola, primera pieza de archivo histórico de la segunda guerra púnica, el Presidente de Bolivia, hablando a calzón quitado con su subalterno y confidente íntimo, le dice que se mantenga firme como un qnisco de la sierra en la cuestión salitrera; que ya tiene una compañía inglesa que esplotará como palo blanco el injenio del Salar del Carmen para el Erario de Bolivia, reducido al último estremo de la mendicidad, que es la muerte de hambre, i que los chilenos no dirán esta boca es mia porque están tanto o mas «fregados» que sus hermanos de Bolivia, a los cuales se les va acabando el caballo i la camisa... Jentes hai, sin embargo, que acusau esta carta de apócrifa, porque no se persuaden que entre las medidas financieras de un pais civilizado figure en primera línea el salteo, liso i llano, como en Teiio. Pues, precisamente para este jéuero de incrédulos es para el gremio que escribimos la presente leyenda histórica, que es tan verdadera como la carta de papel azul del Presidente Daza. I por su tenor formarán concepto nuestros lectores del calibre financiero de los Ministros de Hacienda i de los Presidentes de Bolivia, cuando se ven con la agua en los hocicos en el diluvio de déficitEra el año, para siempre memorable, de 18(55. Los españoles estaban en las Chinchas con Pinzón (porque en esto de pagarnos con lo ajeno, España ha sido maestra i nodriza); el coronel Prado, Prefecto de Arequipa, había dado el grito del honor nacional contra Pezet, (Febrero 28) i el jeneral clon Mariano Melgarejo, nuestro futuro i querido aliado, Presidente de Bolivia desde el año anterior, por una sublevación de cuartel en Cochabamba, su ciudad natal (28 de Noviembre de 1864) se hallaba en Oruro, con el Gobierno a caballo i en muías, paseando su temida autoridad de ciudad en ciudad i de comarca en comarca, con sus terribles rifleros, cuerpo escojido del que Daza era a la sazón no saltemos si capitán o simple soldado. En tales circunstancias i aprovechándose de la revoltura del Perú, metióse por Arica i por Llnta a La Paz, el j e neral i ex-Presidente proscripto don Manuel Isidoro Belzn, ídolo de los cholos de esa populosa i tumultuosa ciudad, (como el señor Corral lo es hoi dia), i jefe i maestro de Melgarejo, como éste lo fué de Daza. El cholo, como el antiguo aunará, necesita un ídolo: no importa que éste sea de oro o cíe barro, de acero o de sangre. La Paz, en consecuencia, se pronunció a su presencia i se cubrió de barricadas i trincheras. Pero Melgarejo arrimó espuelas a su famoso alazán chileno, i como si llevara sus batallones de cholos a la cincha, ¡tresentóse en las alturas de La Paz envuelto en la niebla de una mañana de Otoño i rebozado en su ancha manta de lana de vicuña. Era el 27 de Enero de 1865, dia que los bolivianos no sabrán olvidar jamas. Melgarejo habia empleado cinco días en recorrer las cuarenta i nueve leguas bolivianas que separan a La Paz de Oruro Es esa la marcha reglamentaria del soldado-huanaco de la altiplanicie: diez leguas por día natural. La marcha forzada es el doble; de modo que los cuícos puedan llegar en un mes, si les place, o si les alcanza el talón i la coca, a Lima, a Salta o a la Serena. Puesto con su tropa en las alturas denominadas del Cementerio, que dominan a La Paz, metido dentro de un hoyo como en una sepultura, Melgarejo desplegando esa bravura salvaje i aterradora que fué la esencia de su carácter i de su poder inverosímil, penetró a sangre i fuego por seis calles colgadas de la ciudad—-ombligo (esta es su significación iudíjena), i saltando por una trinchera, envuelto por una nuve de fuego i de metralla, penetró en la plaza, subió las escaleras de palacio, revólver en mano, i ejecutando un acto de audacia de que habrá pocos ejem-


CAPITULO SEGUNDO.

píos en la historia militar del mundo, de vencido i traicionado, se hizo dueño de la ciudad, del palacio i del ejército vencedor, matando a su jefe en su propia sala de triunfo i de regocijo. Después de la victoria el botin. Después del rifle la cerveza. Hé aquí la síntesis mas completa de la historia militar de Boüvia. A la siguiente mañana de reconquista de la temible i guerrera ciudad acostumbrada a la intestina matanza (que lioi temamos), comenzó la mas espantosa disipación del tesoro publico i de sus entradas presentes i venideras. Todo se embargó i se remató administrativamente «alo Zapata.» A cada soldado cupo diez pesos, a cada oficial cuatrocientos, a Melgarejo libranza abierta, i ala famosa doña Juana Sánchez el Ministerio de Hacienda, las Cajas (que así se llama, como en Chile, el antiguo edificio del tesoro) i el corazón del magnánimo vencedor, esclavo de sus encantos hasta la hora de la muerte. Aquella espantosa orjía duró una semana, dos semanas, tres semanas, casi un mes entero. Pero no podia durar un dia mas porque se habia agotado la última barrica de Pass i de Adwanter, porque habia corrido por las encendidas gargantas de la soldadezca la ríltima gota del aromático aguardiente de Tacna, de cuyo líquido Bolivia consume anualmente un millón de pesos. Los otros líquidos, es decir, el Burdeos, el Champaña, el Ochagavía, el Urmeneta, el Snbercaseaux, esos se llaman en Bolivia, vines de la, costa, i bajan los CUÍCOS de todas jerarquías a beberlos, como los chilenos vienen a la playa de su litoral a bañarse en las espumas. En La Paz no se conoce mas que la cerveza i el cediente, nombre mitolójico del «ponche.» Una mañana de Abril de 1865, La Paz i el Gobierno, en consecuencia de todo esto, amanecieron en plena crisis. No habia un solo real en las arcas ni en manos de los rematantes, de ramos fiscales.— No se podia pagar ni la policía de la ciudad, ni la cocinera de S. E. Menos podia ¡proveerse su agotado lagar. En tan dura emerjencia, S. E. el Presidente habia tomado el mejor partido, el de todos los cpie no tienen como pagar i no pueden esconderse ele sus acreedores, esto es, finjirse enfermo i echarse en cama a buen recaudo. Sus edecanes decían que se habia lastimado un pié con la punta de su espada. 1

Habitaba en esa ocasión el jeneral Melgarejo la casa que posee todavía en la ¡¡laza de La Paz el acaudalado vecino don José María Peñaranda, porque el inmediato palacio, desde el asesinato de Belzn, habia quedado excecrado como mansión habitada por fantasmas. Ocupaba el jeneral una sala elel piso bajo a la izquierda del zaguán, i conforme a su costumbre, habia hecho tender su cama compuesta de un colchón i unas cuantas burdas mantas en los ladrillos, a ejemplo ele Nicolás ele Rusia, que siempre dormía sobre un cuero ele caballo, aun en el Quiriual, cuando entre cojines de oro hospedólo Gregorio X V I . Alumbraban aquella sala, un tanto monumental en sus pretensiones, dos altas i lúgubres ventanas que miraban a la plaza, i los atemorizados vecinos ele La Paz habíanles puesto el nombre de los barómetros, porque cuando estaban abiertas (lo que sucedía rara vez) era señal ele que S. E. estaba visible i elespejado... Cuando divisábanlas cerradas a doble batiente, era señal segura de que el cediente iluminaba por la parte ele adentro los muros blanqueados i las paredes del cerebro del cholo sangriento. Era Melgarejo una especie ele león de África escapado a las selvas del nuevo mundo, con pasiones jenerosas pero lentas, i al propio tiempo era esterior e interiormente un orangután peludo, de esa raza de los Gorillas del Senegal, que destripan al mas robusto cristiano de un solo manotón. Cuando sobrio, solia ser hombre i hasta héroe. Pero

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cuando habia bebido, convertíase en monstruo; la bestia felina se sobreponía en todo su ser al indio aimará, i la espuma ele la cerveza se convertía en sus fauces entreabiertas en la baba sanguinolenta ele la pantera rabiosa con su macho... El rei de los cholos tenia la frente despoblada, los ojos hundidos, la boca gruesa i lasciva, el ángulo facial como el ele los cuadrúpedos carnívoros, la nariz elel ave de rapiña, la corpulencia del oso, el alma del indio aimará, indomable como el araucano. Cuando estaba ebrio, que era lo consuetudinario, no se atrevía ni su favorita a acariciarlo. Hallábase, como íbamos diciendo, ed Presidente ele Bolivia bajo el imperio ele una ele esas «rascas a lo Antofagasta libre,» que han comenzado a tomar renombre, i epie ya habia durado tres dias con sus noches, cuando una mañana, mui de madrugada, presentóse a la puerta dé su alojamiento el Prefecto ele La Paz, el ilustrado jeneral don Narciso Campero, joven militar educado en Europa por cuidado elel jeneral Ballivian, i a quien el mismo Melgarejo habia ascendido a jeneral de brigada en el campo ele batalla, por su señalada bravura, el dia ele la toma ele la plaza. Era, por consiguiente, el favorito ele la hora. Acosado Campero (según nos lo refirió él mismo en j u nio de 1866) por la penuria mas horrible, habíase atrevido a violar la consigna i a penetrar en el santuario. Por otra parte, Melgarejo habia sido soldado de su compañía cuando él era capitán, poco después ele Yungai (1841). Encontró el Prefecto al Presidente echaelo en el suelo sobre ser colchón, i convidándolo familiarmente el último a tomar asiento, recostóse aquél, a guisa de camarada, en la blanda cama, mientras Melgarejo alzaba pesadamente su cabeza cuadrada sobre las amarillentas almohadas. —¿Qué ancla haciendo compañero? preguntó con llaneza el Presidente a su huésped. —Señor, en busca de plata.—No hai un solo boliviano ni de donde sacarlo. Estamos desesperados. — I los Ministros, esclamó con enfado Melgarejo, aludiendo a su Gabinete formado en La Paz; i Muñoz i Oblitas i Bustamante i el viejo Olañeta?... —Señor, no han podido hacer nada. Solo el Ministro de Hacienda, don Ricardo Bustamante, (un poeta improvisado de orden suprema financista) tiene ciertas propuestas que le ha mandado de París el jeneral Santa Cruz sobre el Imano ele Mejillones... —Que se vaya al diablo Santa Cruz con su huano, gritó encolerizado el Presidente. Yo tengo otro plan. Que llamen a los Ministros.... E incorporándose hasta sentarse recto en la cama, ciñóse su birrete de terciopelo negro, cuajado de bordados de oro, su insignia de mando. El ebrio se habia convertido en mandatario. Fué cumplida la orden como por ensalmo, porque los Ministros ele los Presidentes de Bolivia de la escuela Belzn, ele la escuela Morales, ele la escuela Melgarejo i ele la escuela Daza (que toda es una sola) deben estar de facción permanentemente en la antesala, so pena ele la vida o de una pateadura... Es la misma escuela ele todos los tiranos, desde Syla, la misma escuela de todos los pretorianos, desde Sejano. Entraron tres de los Ministros del despacho, ele uno en uno, como desfilan los soldados al montar la guardia, i se sentaron en el suelo, al borde ele la cama, a ejemplo de Campero. Solo faltaba el jeneral don Pedro Olañeta, Ministro ele la Guerra. Entrando inmediatamente en Consejo i aprovechando aquel raro momento lúcido, el Ministro Bustamante sacó apresuradamente el pliego cíe Santa Cruz sobre Mejillones i comenzó a leerlo con énfasis. —Cállese usted c..., le interrumpió a las pocas líneas el Presidente; Santa Cruz es un animal, i ya sabe usted cómo nos dejó en Yungai. Yo era entonces soldado del 4.° de Bolivia i teníamos acorralados a los chilenos del Porta-


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G U E R R A D E L PACIFICO.

les i el Coleliagna, cuando el picaronazq se fugó del campo de batalla. Y o no quiero tener nada con cobardes. I luego, incorporándose, agregó estas testuales palabras: «Tenemos que tratar por ahora de un asunto de gran importancia... Pero, que llamen al Ministro de la Guerra». Dicho i hecho, penetró éste a su turno en la sala apenas alumbrada, i cuando se hizo silencio, el jeneral Presidente comenzó a desarrollar en pocas palabras su plan de profunda i neta sabiduría para restablecer el equilibrio de la Hacienda pública de Bolivia i traer la abundancia a sus exhaustas cajas. Hemos dicho antes que por esos dias el coronel Prado, a la cabeza de la guarnición de Arequipa, habia alzado banderas contra Pezet, i comenzaba hacia el interior del Perú el hábil movimiento de circunvalación que dio por resultado, ocho meses mas tarde, la feliz ocupación de Lima. • Pues bien: el plan de Melgarejo para salir del estado de crisis permanente en que se hallaba su Gobierno, como hoi el de Daza, era simplemente invadir sobre la marcha el Perú, declarar al coronel Prado traidor a la patria i a la América, i volver en seguida, como los antiguos castellanos de la conquista, cargado con el rico botín de los valles i ciudades del Cuzco, Arequipa i Tacna. La historia nos ha conservado sus propias palabras por la boca de uno de sus interlocutores, i vamos a reproducirlas en seguida como dignas no solo de la posteridad, sino especialmente como dignas de la actualidad de Chile i de Bolivia. Dicen así, tales cuales las ha estampado el jeneral Campero en su libro de Memorias, pajina 113: «Mudando él entonces de tono i con jesto i ademan mui insinuantes, habló, poco mas o menos, en estos términos: —«Sí, señores: es de necesidad que nos pongamos en campaña; no tenemos otro medio de salir de apuros. Ven ustedes los trabajos en que ahora mismo estamos para pagar el ejército...¿Qué será dentro de dos meses?...I cuando el soldado pida su socorro, i no tengamos ni pan que darle, ¿qué será de nosotros? ¿qué de mí i de ustedes, de usted, de usted....? (señalando a cada uno, de los circunstantes) nos fusilarán i saquearán en seguida las poblaciones. Para evitar esto, es preciso, pues, que cuanto antes demos entretenimiento al ejército. Diremos que vamos a apoyar a Pezet porque es un Gobierno lejítimo, pero esto diremos no mas...Será el pretesto; porque a nosotros, ¡qué nos importa ni Pezet, ni Prado, ni que mande quien mandare' el Perú? Lo que importa, es buscar una ocasión para hacernos de plata.... ¿Dónde vamos a sacar recursos en Bolivia que está tan pobre i cuando todos estamos lo mismo..?- «Vea usted...» (Decia estas dos últimas palabras desenvolviendo sus frazadas, como para mostrar la pobreza de su cama; i preciso es añadir que, al llegar a este punto de su discurso, parecía como inspirado el hombre)... «Vea usted

Ahora bien, ¿cómo encuentra el lector perfectamente lójico que después de los ocho dias de San Hilarión, santo que cayó en el presente año en 14 de Enero (dia martes) i de sus eternas saturnales, no encuentra lójico, decíamos, que los que quisieron ir por sábanas al Perú hayan pretendido venir por camisas al despoblado de Chile, conforme a la carta ya célebre del jeneral de rifleros don Hilarión Daza a su antiguo compañero de armas en el 3." de Bolivia, coronel don Severino Zapata? I como ésta son, nias o menos, todas las cartas i todas las pajinas de la vida militar de este hermoso i desgraciado pais de Bolivia (el mas hermoso i el mas desventurado de la América) al cual Bolívar legó, junto con su nombre, su eterna maldición. X

XXII (Editorial de E L DIARIO OFICIAL de Chile.)

Marzo 1.° Hai quienes imputan al Gobierno de' Chile estrema e inusitada lijereza en sus procedimientos diplomáticos con Bolivia. Aseveran que el envío de la nota de nuestro Ministro de Relaciones Esteriores, de fecha 8 de Noviembre último, espositiva de todas nuestras quejas i que termina con la conminación de declarar roto el tratado i proceder, en consecuencia, dado el caso de la no suspensión del cobro'del impuesto, oríjen del conflicto, fué un acto estremo e imprudente, que necesariamente debió herir la susceptibilidad de los mandatarios de Bolivia i embarazar el curso de las negociaciones, pendientes. Se agregaba, en comprobación de semejante cargo, que la misma cancillería chilena hubo de reconocer su error, i que volvió atrás proponiendo el arbitraje. Este cargo de lijereza que se hace a nuestra cancillería i en jeneral a la conducta de Chile en la actual emerjencia, es el mas infundado entre todos aquellos de que se pueda hacer uso con el objeto de desvirtuar la justicia de nuestros procedimientos. Basta recordar un poco la historia de nuestras relaciones con Bolivia, a contar desde el dia en que procedimos a ajnstar con aquélla la amigable transacción de 1866, para llevar a todos los.espíritus bien dispuestos en favor de la verdad, el convencimiento de que Chile, lejos de haberse mostrado urjido, impaciente o siquiera lijeio, ha hecho lujosa ostentación de calma, de esquisita moderación i hasta de mansedumbre, llevando las cosas por este camino hasta el estremo de parecer débil o indolente i de sujerir a observadores superficiales la idea de que es posible i aun fácil tarea arrebatarle su derecho. El tratado de 1866 fué, como se sabe, no un deslinde sino una transacción de derechos. Bolivia quedó en posesión del territorio en disputa, i qué Presidente!... Ni sábanas tengo...! VAMOS, PUES, SEÑOChile se reservó simplemente una parte en el usufructo de RES, A TRAERNOS SÁBANAS DEL PERÚ!» las riquezas que ese territorio contiene i que han moviI sin mas argumento ni mas réplica que la de las sába- lizado labor, industria i capital esclusivamente chilenos. nas, ordenó incontinenti al jeneral Olañeta que inmediaChile no ha inquietado la posesión por Bolivia del territamente se alistase el ejército con su coca (coca-vi) i sus torio objeto de aquella transacción. Chile tampoco ha disojotas para marchar al Desaguadero, como dicen ya que putado a Bolivia su parte de usufructo de las riquezas en Daza ha dado orden de marchar al desierto. ese territorio esplotadas. Recordamos perfectamente que de todo eso hablóse mas Entretanto, ¿qué fué de las concesiones i garantías reo menos vagamente en Chile en esa época, prueba de que cabadas por Chile?—-¿Qué hizo de ellas Bolivia? lo de las sábanas del Perú no se quedó entre sábanas... Los derechos i garantías chilenos se convirtieron, como todo el mundo sabe, en una especie de pleito a la antigua Por fortuna, la ventana, de la sala del dormitonio del usanza española, pleito que duró desde el dia de su iniciajeneral Melgarejo pasó abierta toda aquella mañana i la ción, que casi puede decirse fué el siguiente al de la firma tarde, de suerte que cuando el Ministro de la Guerra vino del pacto, hasta el 6 de Agosto de 1874. a tomar el santo de la propia boca de S. E., nada le dijo Hé ahí una cancillería cuya pretendida importancia, hoi éste de la invasión del Perú ni de sus sábanas, i así todo' denunciada, sabe esperar por el largo espacio de ocho años. quedó olvidado como un sueño. De lo único que ha queHubo, como se sabe, en 1873, esperanza de terminar el dado memoria es de lo de las sábanas del Perú, adajio de pleito, i de terminarlo a satisfacción de la cancillería que crisis que rije hoi en Bolivia i en Puno como un .refrán lo había suscitado. popular. Ajustóse un tratado cuyos principales fundamentos fueron obra de la sujestion boliviana.


CAPITULO SEGUNDO. Chile se apresura a aprobarlo. Bolivia lo niega con igual düijencia, i su Gobierno no se da siquiera la pena de esplicarnos en virtud de qué razones un avenimiento sujerido en la Paz i consentido i sancionado en Santiago, corre, sin embargo, tan mala suerte entre los hombres públicos i al calor de las mismas opiuiones a que debió su oríjen. ¿Qué hace, entretanto, la impaciencia chilena? La impaciencia chileua reanuda negociaciones que ya habian sido frustradas por dos veces. Nombra un tercer Ministro en La Paz, i autoriza a ese Ministro para hacer •la última concesión que es compatible con los intereses nacionales comprometidos en la cuestión pendiente. Chile puede ceder territorio, i cede territorio. Chile puede renunciar al reintegro de fuertes sumas de dinero que Bolivia le debe, i hace en efecto tal renuncia. Pero no podia, al menos con previsión i con honra, abandonar a tocias las eventualidades de la dominación estranjera. las personas i los cuantiosos intereses de los millares de chilenos que habian ido a establacerse en el litoral, en la creencia de que allí los protejeria la soberanía directamente ejercida o eficazmente reflejada de la nación eme es su patria. Necesitaba obtener garantías para esos millares de hijos suyos i para su industria i propiedades; i a trueque de obtenerlas firmes, estables i eficaces, renunció al dominio i señorío sobre el territorio i renunció a su derecho sobre las contribuciones que en él habia cobrado Bolivia por el largo espacio ele ocho años. De aquí el tratado de 8 de Agosto de 1874, en el que Bolivia lo obtuvo todo, reservándose Chile nada mas que la promesa de que durante veinticinco años los chilenos residentes en el litoral podrían trabajar en la seguridad de que el fisco boliviano no gravaría sus capitales e industrias con mas impuestos o con impuestos ele mayor cuantía que los existentes a la fecha de tal estipulación. ¿Dónde está, pues, la lijereza i precipitación de que hoi se acusa a Chile, en sus difíciles relaciones con Bolivia? ¿Cómo es jiosible tachar en tal sentido su diplomacia, cuando está a la vista que ella no solo ha sabido esperar largo tiempo, sino que ha tenido id desprendimiento necesario para hacer a Bolivia todo jénero ele concesiones, es•cepto la del completo desamparo de la persona i de la industria ele los nacionales chilenos establecidos en el litoral? ¿Xi qué significa sino una jiermnta de territorio i ele dinero por garantías para, el trabajo libre el último acto que se creyó seria decisivo ele esa diplomacia tan mal apreciada al presente? ¿Hai ejemplo ele que una nación ceda territorios i ceda dinero, en cambio de nn ensanche temporal para fuera de' su jurisdicción, de las garantías epie edla misma acuerda a todos los habitantes ele su .suelo? No se concibe cómo es cpie existiendo tales antecedentes, hai, sin embargo, juicios que pretenden ser serenos i ser impartíales, que acusan de lijera la conducta ele Chile, i de impaciente, por espíritu de cálculo, a su diplomacia. Pero se ostraña que al requerimiento para el arbitraje, precediera el despacho conminatorio ele fecha 8 de Noviembre, i en tal estrañeza apoyan algunos el cargo en cuya refutación nos ocupamos. Bastaríale a Chile exhibir su moderación de muchos años, su perseverancia en los tratados con Bolivia i su decisión a hacer en ellos tóelo jénero de sacrificios, para esplieiar satisfactoriamente aquel paso que a primera vista parece intempestivo o estremo, ele notificar ed rompimiento elel tratado, antes de tentar el arbitraje. Ha de saberse, sin embargo, que aun en este mismo al parecer brusco incidente, Chile no ha hecho sino ensayar ana contra-política de obsecacion estremaela, el último de los recursos de su diplomacia pacífica. Durante una buena parte elel tiempo trascurrido desde la fecha ele la primera nota de reclamo de nuestro Encargado de Negocios en la Paz (2 ele Julio), hasta la del despacho en cuestión (2 ele Noviembre,) el Gabinete, boliviano se, mantuvo calculadamente indeciso en cuanto a la ejeToavto

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cucion del acto violatorio de nuestros derechos, i su Ministro de Relaciones Esteriores, en las varias conferencias verbales tenidas con el señor Vicíela, ora se mostraba dispuesto a hacernos justicia, ora daba preferencia a los que consideraba ineludibles deberes constitucionales de su Gobierno, de poner en vijencia la lei de Febrero, violatoria de nuestros derechos. Presumir que Chile esperaría aun mas todavía, después de este viltimo incidente, era presumir que Chile estaba dispuesto a abdicar ele todos sus derechos como Estado soberano, i aun de su propia dignidad i honra. Solo en virtud ele esta última aventurada presunción, puede acusarse de lijera la conducta de su Gobierno, i el apoyo que a esa conducta presta actualmente la nación entera. De pronto cesaron tales indecisiones, i nuestro Ministro fué notificado ele que se llevaría a cabo el impuesto. Instruido el Gobierno de semejante determinación, resolvió dirijir al boliviano la nota que lleva la fecha del 8 de Noviembre; pero aun abrigando esperanzas ele que en La Paz hubiesen prevalecido al fin los consenos ele la cordura, insinuó a su representante que no la leyese al Ministro boliviano, sino en el último caso, i solo por via de un po'strer esfuerzo en favor de la traneprila reivindicación de nuestros derechos. La historia ele tan prudentes procederes está consignada en la nota eme se publica hoi por vez primera, i que áutes no se habia dado a luz por dificultades transitorias del archivo, provenientes ele la ausencia ele Santiago ele los principales empleados elel Ministerio. La subsiguiente invitación para apelar al arbitraje, no fué así rectificación o enmienda ele un acto precipitado, sino sencillamente una muestra mas ele la buena e incansable disposición de Chile en favor de las soluciones tranquilas, que son resultado de un pacífico avenimiento. Sábese en qué términos ácojió Bolivia aquella invitación, i hasta qué estremo llevó aquel Gobierno sus pretensiones. Tampo será justa la apreciación que se haga de los actos del Gobierno de Chile, ciñéndose a considerar lo que el de Bolivia ha hecho en el caso concreto ocurrido con la Compañía de Salitres, pues la lei de Febrero del 78 que manda cobrar un impuesto sobre la esportacion del salitre, no es el único acto violatorio de los compromisos contraidos con Chile, que el Gobierno de este pais observó en tiempo i contra cuya ejecución reclamó en vano. Hasta la Junta Municipal de Antofágasta se creyó facultada para imponer gravámenes ele diversa naturaleza a las industrias amparadas por la garantía elel tratado, i si bien nuestro Ministro en La Paz reclamó oportunamente contra tal procedimiento i sus consecuencias, sus jestiones no tuvieron mas resultado que el de una vaga promesa de estudiar el asunto, cuando se oyese al Ministro que viajaba en comisión por el litoral, i a la misma corporación autora del acto reclamado. La garantía que se violaba, es, sin embargo, de tan claro i tan esplícito sentido, que basta leer su testo una sola vez para saber que está completamente restrinjida la acción de los poderes de Bolivia en todo lo que se refiere a la imposición i exacción de nuevas contribuciones sobre el capital e industria de los chilenos residentes en el litoral. Satisfechas, siquiera en esta parte, nuestras reclamaciones, habría podido presumirse que en lo tocante al impuesto legislativo mediaban duelas sinceras, compromisos de administración ineludibles; mas una vez convinada la postergación depresiva ele aquel reclamo con los procedimientos con que se pretendía llevar a cabo el impuesto, ya no quedó eluda ele epie dominaba eai el Gabinete boliviano firme disposición a anular todos nuestros derechos, haciendo letra muerta del tratado ele 1874 para todo lo que significase garantía eficaz del ínteres chileno. ¿I era posible, era siquiera decoroso esperar nuevas pruebas, que sin eluda habrían de parar en nuevos desengaños i ofensas?


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GUERRA DEL PACIFICO. La guerra chilena (Articulo de EL COMERCIO de La Paz.)

Marzo 1° El atentado se ha consumado—el gnante está echado —las cosas definidas.—Incapaz Chile de resistir por mas tiempo a sus antiguos proyectos de invasión, se ha lanzado a la guerra con tal precipitación, con una audacia tan descarada, eme nos recuerda los buenos tiempos de la edad media. Sea que el Gobierno Pinto quisiese vengar en nosotros las humillaciones que le ha hecho pasar la República Arjentina, sea que constreñido por la lójica de nuestras razones, no hubiese encontrado otra salida, el hecho es que, rompiendo toda consideración, pasando por sobre todos los principios de justicia i de lejislacion internacional, sin previa declaratoria de guerra, ha ocupado nuestro territorio, desembarcando de sus buques, en nuestros puertos, completamente inerme, jente de guerra que ha roto nuestro escudo, que ha rasgado nuestra bandera, que ha victimado indefensos ciudadanos i vertido sangre boliviana, sangre de mujeres i de niños. Reservado estaba para Chile cometer, en pleno siglo X I X , hecho tan escandaloso i tan'inícuo; reservado estaba para ella sola, entre todas las naciones de la América, el dictado de ; la palabra es dura i vale mas callarla. La ocasión es solemne i no tenemos otra cosa que hacer, que aceptar la guerra, guerra que no hemos buscado, que no hemos querido i que tampoco esperábamos. Ella nos toma en condiciones bien desfavorables bajo todo punto de vista. Mientras por su mariua de guerra puede Chile poner en pocos dias en nuestro litoral cuanto elemento de guerra quiera, Bolivia, que no posee un solo buque, encerrada en el corazón del continente, teniendo de por medio desiertos, cordilleras i territorios estranjeros, tiene que hacer obra de titanes para situar su ejército en los territorios invadidos; i hoi por hoi, la movilidad de ese ejército cuando el flajelo del hambre castiga nuestros departamentos del interior, es obra que puede asustar a todo el que estime en mas su vida que el honor nacional, porque, aun cuando tales sean los obstáculos que tengamos de encontrar i mucho mas, haremos, sí, la guerra a que se nos provoca: no se diga que nosotros los descendientes de esos héroes que en sangrienta lucha de 15 años conquistaron la independencia, no sabemos ni merecemos conservar la patria que nos legaron. Verdad es que el patriotismo en Bolivia, a cansa de nnestra existencia tan borrascosa, estaba amortiguado. Ambiciones personales, lucha de partidos esclnsivistas, asesinatos sangrientos, completo olvido en nuestros Gobiernos de velar por el progreso moral i material del pais, en fin, la empleomanía, la vida a costa de los dineros del Estado, etc. Pero así como en el mundo material un cataclismo trasforma la naturaleza, el golpe moral que acabamos de recibir ha reanimado las fibras de ese patriotismo esjñraute. Pueblo i Gobierno han comprendido que estamos en un momento decisivo, i que solo la unión puede salvarnos; por eso hemos visto que el Gobierno dicta una lei de amnistía, amplia i sin restricción i que el pueblo se agrupa como un solo hombre bajo los pliegues de nuestra bandera; un solo pensamiento alienta al pueblo boliviano: vengar la injuria que Chile nos ha inferido tan aleve como injustamente, pedhle cuenta de la sangre inocente que han vertido sus invasoras huestes i reivindicar nuestro territorio hasta morir en la demanda. ¿De qué nos serviría una vida deshonrada? Sin hacernos ilusiones, motivos hai bien graves para creer que no estaremos solos en la liza con nuestros enemigos. Las naciones americanas i especialmente el Perú, están tan interesadas en la contienda como que les va en ello su honor. Cuando un ladrón ataca una casa, el vecino está en el deber de defender al robado, aunque le sea indiferente ¡asimismo entre las naciones, i esto es mas estricto en el derecho internacional, cuando una que se considera mas fuerte invade a otra mas débil, es deber de las demás salir

a la defensa i restablecer el equilibrio; la nación que llamada a desempeñar este rol por sus relaciones o compromisos, su situación o su historia, no lo hace, tiene que confesar,— o que es egoísta, o que es impotente; en uno i otro caso su prestijio moral cae por tierra, i bien puede ya prepararse a sufrir mañana igual tratamiento. Mas no adelantemos reflexioues sobre este punto, porque no sabemos la actitud que tomen las repúblicas americanas en esta guerra; pues todas, pero particularmente las limítrofes, están en el deber de conservar el equilibrio americano que acaba de ser roto por Chile; i entre todas, el Perú, con quien tan íntimas, tan estrechas relaciones hemos mantenido antes i mantenemos en la actualidad, sabrá, lo esperamos, colocarse en el terreno que le señalan sns antecedentes i su propio honor. Entre tanto, sea que contemos con alianza o no, no debe caber el desaliento en nuestro espíritu; defendemos la causa santa de la integridad de la patria,, i debemos saber de una vez si Bolivia es o no una nación libre, de vivir independiente. Hai un abismo de sangre entre nosotros i Chile. Si tallo exijiera la fatalidad, viviremos en estado de continua guerra; pero dia llegará en que la justicia se cumpla, porque nunca puede prevalecer la usurpación contra el derecho; armémonos con las armas de la unión i del patriotismo; afrontemos la situación varonilmente i esperemos. Chile tiene razón pero su causa no es simpática. (Editorial de EL COMKIICIO de Lima.)

Las noticias que del Sur nos ha traído el vapor del domingo, esplican con bastante claridad los acontecimientos realizados en el litoral boliviano i descubren los planes de los chilenos sobre esa zona mineral. Forzoso seria cerrar los. ojos a la luz de la justicia para no ver que la razón está de taparte de Chile; i sin embargo, a la primera mirada investigadora que echa el espectador desapasionado sobre el vasto campo en que se ventilan los derechos e intereses de Bolivia i Chile, descubre que la causa de este último pais es antipática. (II) Que Bolivia ha violado los pactos i que los «doctores pílcenos,» como llama un diario de Santiago a los políticos de la Paz, han creído que las cuestiones internacionales pueden resolverse con abogaderas de leguleyos, son hechos que los mismos periódicos bolivianos se encargan de comprobar cuando pretenden hacer ereer que las reclamaciones de Chile en favor de la Compañía Salitrera de Antofagasta, debian cesar en cuanto se dictó por el Gobierno del jeneral Daza la resolución de 1.° de Febrero que arruina a la citada Compañía. Todo hombre de sentido común debia haber previsto que el tajo con que el Gobierno boliviano pretendía cortar el nudo gordiano de Antofagasta, tenia forzosamente que exasperar a los chilenos, pues cuando éstos pretendían resolver la cuestión por arbitraje no era ciertamente la mejor manera de proceder, destruir lo que servia de oríjen a la cuestión. En cambio Chile, que estaba indudablemente autorizado para apelar a las vias de hecho, de la misma manera que Bolivia, no se ha conformado con salvar su derecho i decoro, sino que, juzgándolo por las revelaciones i sobre todo por el tono de su prensa, parece mni satisfecho de encontrar un pretesto para realizar planes preconcebidos. Si Chile se hubiera limitado a ocupar Antofagasta para evitar que se realizase la venta de las propiedades de la Compañía Salitrera, declarando a la vez que tan luego como el decreto que autorizaba su enajenación se revocara, abandonaría aquel puerto; si Chile hubiese manifestado de alguna manera que,- a pesar de las violencias de Bolivia, estaba siempre dispuesto a apelar al arbitraje, con tal que las cosas se retrotrajeran al estado en que se hallaban cuando lo propuso, no habría motivo alguno para quejarse de los procedimientos del Gobierno de aqnel pais, i, por el contrario, los hombres de Estado que se interesan en el mantenimiento de la paz entre las naciones, habrían creído


CAPITULO

de seguro que el único camino para alcanzar este fin era ejercer presión sobre el Gobierno boliviano, con el objeto de obligarlo a que desistiera de su singular propósito de constituirse en juez úuico de una causa en que es parte. Pero Chile ha ido mucho mas lejos; su prensa habla de reivindicación de territorio, como de la cosa mas natural del mundo; el jefe de sus fuerzas espedicionarias no se toma el trabajo de insinuar siquiera una escusa al tomar posesión de Antofagasta, i aunque es cierto que los diarios chilenos manifiestan una reserva circunspecta al disertar sobre la actitud que nuestro pais pueda asumir al frente del conflicto creado por la ocupación del litoral boliviano, bien claramente dejan comprender algunos de ellos su resolución de alentar al Gobierno chileno a arrancar al boliviano el territorio comprendido entre los grados 23 i 24, aunque para esto sea necesario sostener una guerra con los Estados vecinos que pudieran oponerse. Uno de los diarios a que nos referimos deja entrever en el caso de que el Perú condene las pretensiones de Chile, que el sempiterno revolucionario peruano don Nicolás de Piérola encontraría fácilmente elementos eii Chile para turbarla tranquilidad pública en su pais; pero los que esto escriben no cuentan para nada con el sentimiento patriótico', demasiado propenso a exaltarse en nuestro pais, i que no podrían menos que tener en cuenta el señor de Piérola i cualquier otro que pretendiera debilitar al Perú en una lucha esterior. No desconocemos que seria posible, i aun relativamente fácil, que Chile hiciera estallar la guerra civil en el Perú; pero ¿cuánto tiempo permanecerían en armas los auxiliares de un enemigo cstranjero? Probablemente solo el que la distancia obligara a perder a las fuerzas del G o bierno antes de caer sobre ellos i castigar sus traición. En sentido hipotético habla el diario chileno, i de la misma manera le contestamos nosotros, porque hoi, como ayer i como siempre, abogaremos por la paz i la aconsejaremos con firme convicción, mientras no sea absolutamente necesario recurrir a las vias de hecho. Pero la verdad es que la violencia con que procede Chile somete a mui dura prueba los sentimientos conciliadores de que estamos animados, pues no es posible mirar con indiferencia que se consume la desmembración de un Estado vecino, i al cual estamos ligados por mui estrechos vínculos, como un castigo que se le impone por la falta de sagacidad i cordura que ha manifestado en sus relaciones internacionales. Nosotros no podemos olvidar que el Peni tiene también vecinos poderosos que, andando los tiempos, podrían pretender despojarlo de una parte de sus fértiles rejiones amazónicas, i en previsión de tal emerjencia i acatando un alto principio de justicia internacional, no podemos mirar impasibles que la fuerza trace a nuestro rededor líneas caprichosas en el mapa político de América. I en el mismo caso que el Perú se hallan Colombia, el Ecuador, el Uruguai; i estas naciones deben también dejar conocer con oportunidad que no están dispuestas a consentir en que se erija la conquista en principio de derecho internacional americano. Nuestros colegas del Mapocho uo tienen embarazo para declarar que no quisieran que el Perú interviniese con las armas, pero mauifiestan con bastante claridad que ni nuestra alianza con'Bolivia los baria desistir desús propósitos. Esto mismo, con la sola diferencia de nuestras situaciones respectivas, es lo que hemos opinado desde un principio: lamentaremos profundamente un rompimiento con Chile, pero habremos de resignamos a ello si este pais persiste en reivindicar para sí la rica zona del litoral que hasta ayer formaba parte integrante del territorio de Bolivia. Mientras tanto, i sin que sea nuestro ánimo sujerir la adopción de una medida hostil contra Chile, creemos oportuno recomendar al Gobierno que piense hasta qué punto es prudente conservar la provincia de Tarapacá sin una íuerte guarnición en las circunstancias actuales. N o sabemos adonde vamos, i por consiguiente ignoramos el c a mino que tendremos que recorrer. Las noticias que nos ha traído el vapor llegado hoi en la tarde, en momentos de terminar este artículo, manifies-

SEGUNDO.

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tan que allí puede haber serios trastornos. Hai que resolver en Tarapacá un problema de la mayor importancia: conservar quietos a los millares de trabajadores chilenos que allí existen, tanto porque el Perú no puede consentir que en su territorio se hagan demostraciones hostiles i quizás ofensivas contra un pais amigo, cnanto porque nos es indispensable impedir que por cualquiera emerjencia pudiera paralizarse o entorpecerse siquiera la esportacion del salitre. ¿No cree el Gobierno que la mejor manera de resolver ese problema seria enviar un par de batallones a Iquique? NOTA.—Hemos creído conveniente publicar al final de cada capítulo de nuestra obra, las diferentes poesías que se han escrito en las tres repúblicas belijerautes i que se relacionan con los acontecimientos de la guerra. Estos versos que, al parecer, no tienen ninguna importancia histórica, observados con detención, reflejan el e s píritu de los tres pueblos i dan una idea clara al observador del modo de pensar de cada uno de ellos. Es por esto que hemos determinado agregarlos al final de cada capítulo, i mucho mas teniendo en consideración que servirán de grato solaz al paciente i estudioso lector. EL

AUTOR.

Poesías de la señora del jeneral boliviano, Dr. don Narciso Campero. ¡BOLIVIA! CON MOTIVO DE LA

INVASIÓN CHILBNA.

Bella Vírjen del suelo americano, De mi esposo i mis hijos patria cara, ¿Por qué enlutada estás?... Nunca como ahora Hizo latir tu nombre el corazón. Esposa soi i madre!... mas soi hija De tu suelo también, i en mi mejilla Siento caer candente la mancilla Que te arroja ¡cobarde! el invasor. He llorado hasta hoi acerbo llanto, A l contemplar ¡tu hambre! tu agonía; Pero no lloro ya! que hai cobardía En el llanto que hoi vierta la mujer. Ella que al hijo su deber le inspira, Al esposo valor!... aunque deshecho Quede en silencio su angustiado pecho, Sumisa ante el honor sabe callar! Mas cuando Dios ¡oh Patria! cu su clemencia El triunfo te conceda, justo i santo, Débil volveré a ser vertiendo llanto... Llanto, esta vez, de dicha i bendición!!

CHILE (1). Un conjunto de grasa i de porotos, Con salza de durazno i de sandía; Pelucones de excelsa jerarquía, Dandys por fuera i por adentro rotos. Chabalongo, membrana, pujos, cotos, Alientos que no exalan ambrosía; Lengua española vuelta algarabía, Erutos que parecen terremotos. En vez de mente, masa tenebrosa, Que por luz racional tiene pavesa Que no hai poder humano que encandile; Mucha alfalfa, mal pan, chicha asquerosa, Alma encorvada i estatura tiesa Al pié de este retrato pongo ¡¡CHILE!! Josí: JOAQUÍN DE MORA.

Secrstario que fué de Santa Cruz, (año 1S35.) (1) Aunque este seneto fué dado a luz en época anterior a la actual guerra, le damos publicidad por haber sido reproducido en hojas sueltas i repartido con profusión en Iquique pocos dias antes de declararse la guerra entre Chile i el Perú. ¿QUÉ

ES UN

MEETING

EN CHILE?

Un conjunto de humos andrajosos De torvo ceiío i de mirada incierta; Dispuestos a formar una reyerta En medio de sus gritos tumultuosos. Sus discursos son dardos venenosos; E»ta reunión pacífica ¡un alerta!! Obligando al vecino a un cierra-puerta Ya tomar retirada a los curiosos.


GUERRA DEL PACIFICO.

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Su mollera jamas ha ¡laminado El respeto debido a las naciones: I se llaman ¡un pais civilizado!

Todo el mundo está, dispuesto:— / dieen que frai Modesto No pudo jamas ser prior.

Aprended de nosotros ¡pelucones! Dejad ese pais que habéis hollado Jigantes del desierto! fanfarrones!

Así a la pata a la llana Aquestos consejos doi I lo repito con gana:— No dejes para mañana Lo que puedas hacer hoi.

Segunda amonestación. ( Nacional.) Que me perdone el Gobierno Mi refranear sempiterno:— Que siempre es bueno un consejo. Aunque sea de un conejo. Que no será cosa incierta Con Chile que no es babieca Afirmar a ciencia cierta:— Que lo que es en arca abierta Seguro es que el justo peca. Si mi afán a tanto alcanza, Que ya por poco no emigro, Es que se va mi esperanza:— i'oes dicen que en la tardanza Se suele Judiar el peligro. .Son verdades a tropel, Quizás un poquillo toscas; Mas, sepa el Gobierno fiel:— Que a aquel que se hace de miel Se lo manducan las moscas. ¡Cómo hallar nadie que alabe De Chile el gran desacato? Eso seria mui grave:— / aquí cada uno sabe Dónde le ajusta el zapato. I si es que a Chile le zurro No es porque aqui hayan Quijotes; Al ver su audacia me aburro:— I una vez ya sobre el burro Hai que aguantar los azotes. Tanta remora no alabo Después del gran desacato, Pues no hai que olvidar al cabo:— Que por la falta de un clavo Suele perderse un zapato. No >ne pregunten por qué, Pues lo diré en castellano, Que bien sabido es a fe:— Al villano darle el pié 1 se tomará la mano. I otro refrán aqní presto Se me viene ¡qué contento! Con que así sumo i no resto:— Seriares: quien hace un cesto Pucle mui bien hacer ciento. Deseando estender comarca I en busca de mas ancheta, Si Chile al Perú se embarca:— .Dígale: quien mucho abarca Seguro es que pioco aprieta. Jugando a carta cabal Digo que no hai otro medio, Marchemos al litoral: — Jifas vale evitur el mal Que después poner remedio. Marchemos, pues, pero presto Gobierno, dueño i señor,

Al Perú justicia inviste, I sus derechos le escudan; Vamos, que Chile no chiste:— Quien con lo ajeno se viste En la calle lo desnudan.

La

cucaracha.

(Opinión

Nacional.)

Era una cucaracha que eorrin, En ademan guerrero, Ufana el mundo entero, Alardeando de mucha valentía Tras su coraza de templado acoro. (Coraza, ya se entiende, eran dos alas Que aprueba estaban de insectibles balas. Ufana, altiva, pérfida, insolente, Salió con mucha pompa A campana, por quítame esas pajas, 1 a Inglaterra pidiendo su tridente, Metió el pico, proboscis, o bien trompa, De un vecino hormiguero en las migajas. Qué gritos! qué alborozo! qué bureo! La blindada señora De reocupacion hizo trofeo, I, reivindieadora,j Las fuerzas desplegó del Filisteo, Porque en jactancia, fieros, furia i facha Nadie venció a mi doña Cucaracha. Caráspila! bufaba cual torpedo; "Ante ella muda se postró la tierra," Al escuchar el mar se quedó quedo, I temiendo sus rabias i desmanes Se ocultaron toditos los volcanes. Viva el valor! se dijo, estoi en grande! " P o r razón o por fuerza" aquesto es mío; Ande el mundo como ande, Yo del mundo ine rio; I el que quiera probar, que se desmande; Pues vivir de lo ajeno, Dice un autor que es bueno, bueno, bueno. Del hormiguero salieron hormigones, Oyendo el soliloquio Se pegaron del monstruo en los alones; Dos de ello?, en bélico coloquio, Le asieron una pata a la enemiga; I salieron cien mil de la cobacha I alzaron con la invicta Cucaracha. En andas la llevaron al desierto I allí.hicieron festín con gran cachaza Como quien raja i corta en cuerpo muerlo; No dejaron, por cierto, Sino las alas, digo, la coraza, Para escarmiento de cucarachones Que andan buscando reivindicaciones. " Y si el lector dijere ser comento, Como me lo contaron se lo cuento."


CAPÍTULO

III.

S U M A R I O . — I . Primeros e importantes decretos de Daza referentes a Ja guerra. — I I . Declaración de guerra de Bolivia a Chile, espulsion i confiscación de los bienes de los nacionales chilenos; espoliacion en masa de las minas de Corocoro.—III. Proclamas de Daza a la nación, i ia celebre del COKYO al ejército.—IV. Circulares del Gobierno de Bolivia a ¡os Prefectos i del Ministro de Bolivia en Lima al Cuerpo Diplomático. — V. Organización de la Guardia Nacional i del ejército de Bolivia: decretos i nombramientos desús jefes.—VI. Meeting en Lima protestando contra la reivindicación del litoral de Bolivia.—VII. Decretos de Daza estableciendo el corso, empréstito forzoso i descuento en el sueldo de los empleados civiles i eclesiásticos. — V I I I . Los esfuerzos del Perú en favor de la paz: importantes notas cambiadas entre el Ministro de Relaciones Estcriores del Perú i las Legaciones del Perú en Chile i Bolivia.—IX. El Sicut-Erat de la guerra: reminiscencias inéditas de Febrero de 1 8 7 9 . — X . Instrucciones reservadas comunicadas al coronel Sotomayor al salirà campaña i cuta del Dr. Cabrera a Reyes Ortiz.—XI. Notable leccpeion del Ministro del Perú en La Paz; aprobación del tratado aduanero entre el Perú i Bolivia i la mediación del Perú aceptada por Bolivia.—XII. Documentos relativos a la misión del Ministro Reyes Ortiz a Lima, i carta do Daza al Prefecto Zapata anunciándole el envío del señor Ortiz a Lima para solicitar el cumplimiento del tratado secreto de 1 8 7 3 . — X Í I Í . Toma de Caluma: telegramas i partes oficiales de los jefes chilenos i bolivianos.—XIV. Conferencia de Cabrera con Speoh; proclamas de Sotomayor al ejército i pueblo de Galanía. - X V . Cartas de Sotomayor, Carlos F. Souper i José M. Walker sobre la ocupación deCalama.— X V I Combate de Galanía: correspondencias a la prensa de B o l i v i a . — X V I I . Apuntes orijinales del Dr. Ladislao Cabrera sobre el combate de Cal a m a . — X V I I I . Celebración de la toma de Calama en Antofagasta, meeting i discursos.—XIX. Circular dirijida a las naciones amigas por el Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia, con motivo de la guerra con Chile.—XX. Jeografía de Bolivia, por L. v. D o l i . - - X X I . Cuadro comparativo del Peni, Bolivia i Chile; de su población, escuadra, ejército i dotación, etc., etc., en 1S79, por J. G. Clavero.—XXII. Editoriales de la prensa de Chile, Pera i Bolivia.

I-

i estraordinaria que la Constitución política del Estado le concede en los casos de grave peligro por cansa de conmoción interior o guerra esterior, oído el consejo de Ministros,

HILARIÓN DAZA, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,

Considerando: Que la ocupación militar del departamento de Cobija por las fuerzas invasoras de la escuadra chilena, es un atentado injustificable contra la soberanía de la república i su integridad territorial; Que hallándose ultrajada la patria, es un deber nacional sostener su independencia i defender su dignidad, con el concurso unánime de todos los bolivianos que, en la hora del conflicto, han sabido unirse siempre con entereza i patriotismo, Decreto: Artículo único.—Se concede amnistía amplia i sin restricción a todos los ciudadanos bolivianos que por motivos políticos estuvieren enjuiciados o fuera del pais, cou la seguridad que se colocarán al lado del Gobierno, que por hoi no tiene otro pensamiento que levantar mui alta la bandera nacional, bajo cuya sombra fraternizarán todos los hijos de la j)atria. Los respectivos Ministros de Estado cuidarán de la ejecución de este decreto en la parte que les concierne, debiendo publicarse por la prensa i por bando nacional. Dado en la ciudad de La Paz de Ayacncho, a los veintiséis dias del mes de Febrero de 1879 años. H.

DAZA.

Manuel Othon Jofré.—Julio Méndez.—Refrendado, Eulojio D. Medina.—Es conforme—El oficial mayor de Gobierno, Luciano Valle HILARIÓN DAZA, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA, ETC.

Considerando: Que los puertos de Antofagasta, Mejillones i minerales de Caracoles, han sido ocupados por fuerzas espedicionarias de la República de Chile; que este acto de agresión injusta i pérfida obligó a la nación a tomar las armas para defender la integridad de su territorio, su soberanía e independencia atacada por un vecino desleal i ambicioso; que el estado de guerra a que ha sido impelida la república, hace necesario conferir al Gobierno la acción eficaz

Decreto: Artículo único.—Se declara la patria en peligro i en estado de sitio conforme a la prescripción del artículo 25 de la Constitución del Estado: en consecuencia, se inviste el Gobierno de las facultades consignadas en el artículo 27, mientras duren las actuales circunstancias de guerra promovida por Chile. Los Ministros de Estado, cada uno en su respectivo ramo, quedan encargados de la ejecución i cumplimiento del presente decreto. Dado en la ciudad de La Paz, a los veintiséis dias del mes de Febrero de 1879. (Firmado)—DAZA.—Manuel Othon Jofré.—Julio Méndez.—Refrendado, Eulojio D. Medina.—Es conforme— El oficial mayor de Gobierno, Luciano Valle.

II. Espulsion i confiscación <le los bienes <Ie los chilenos H I L A R I Ó N DAZA, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA, ETC.

Considerando: Que el Gobierno de Chile ha invadido de hecho el territorio nacional, sin observar las reglas del derecho de jentes, ni las prácticas de los pueblos civilizados, espnlsando violentamente a las autoridades i nacionales residentes en el departamento de Cobija; Que el Gobierno de Bolivia se encuentra en el deber de dictar las medidas enérjieas que la gravedad de la situación exije, sin apartarse, no obstante, de los principios que consagra el derecho público de las naciones, Decreto: Art. l.° Queda cortado todo comercio í comunicación con la República de Chile mientras dure la guerra que ha promovido a Bolivia. Art. 2.° Los chilenos residentes en el territorio boliviano, serán obligados a desocuparlo en el término de diez dias, contados desde la notificación que se les hiciere por la autoridad política local, pudiendo llevar consigo sus


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G U E R R A D E L PACIFICO.

papeles privados, su equipaje i artículos de menaje particular. Art. 3.° La espulsion ordenada en el artículo anterior solo podrá ser suspendida por el término que fuere estrictamente indispensable, por causa de enfermedad u otro impedimento grave, ajuicio de la autoridad. Art. 4.° Se procederá por las autoridades respectivas al embargo bélico de las propiedades muebles e inmuebles pertenecientes a subditos chilenos, en el territorio de la república, con escepcion de los objetos designados en el artículo 2.° Las empresas mineras pertenecientes a chilenos o en las que hubieren accionistas de esa nacionalidad, podrán continuar su jiro, a cargo de un administrador nombrado por la autoridad o con intervención de un representante del fisco, según creyere aquélla mas conveniente. Art. 5.° Los productos netos de las empresas mineras pertenecientes a chilenos o de las acciones correspondientes a los mismos, serán empozados en el tesoro nacional. Art. 6.° El embargo mandado por este decreto, se convertirá en confiscación definitiva, siempre que el jénero de hostilidades que ejerzan las fuerzas chilenas requiera una retaliación enérjica de parte de Bolivia. Art. 7.° Se desconoce toda trasferencia de intereses chilenos, hecha con posterioridad al 8 de Noviembre último, en cuya fecha el Gobierno chileno declaró nulo el tratado de 1874; debiendo considerarse como simulado todo contrato que se hubiese pactado a este respecto. El Ministro de Gobierno i Relaciones Esteriorescuidará de la publicación i ejecución de este decreto. Es dado en la ciudad de La Paz de Ayacucho, el d i a l . de Marzo de 1879. (Firmado.) H. DAZA.—Manuel Othon Jofré.—Julio Méndez.—(Refrendado)—Eulojio B. Medina,.—Es conforme—El oficial mayor—Luciano Valle. 0

MINISTERIO DE GOBIERNO.

cediendo amnistía amplia a los ciudadanos bolivianos, cualesquiera que sean las causas que los hayan alejado del suelo patrio. Los documentos relativos se los mandaré a la mayor brevedad, por escala. Prevengo a usted que por orden superior i ejecutando el justo derecho de represalias desplegará usted la mayor vijilaucia para evitar la estraccion de metales i cualesquiera otros enseres pertenecientes a las minas que espióte la Compañía Chilena Corocoro de Bolivia, cuyo dominio corresponde desde luego esclnsivamente a la nación, según habrá usted recibido ya las respectivas órdenes superiores. Dios guarde a usted.—Firmado—Casto Argueda. Lo que pongo en conocimiento de ustedes, para cuyo cumplimiento se servirán detener obligaciones, tratos i contratos con la mencionada casa chilena, so pena de descomisarse el artículo i pagar ustedes el triple del valor de la especie descomisada. Dios guarde a usted.—Firmado—Pedro P. Vargas.— A los señores Noel Berthin i Eduardo de la Carrera. Corocoro, Febrero 28 de 1879. Señor: Toda la barrilla esplotada de los intereses mineralójicos de la Compañía Corocoro de Bolivia, hará usted que se conserve en sus depósitos respectivos mientras se le dé el curso que convenga. Ademas la que se traiga en adelante para depositar en las mismas localidades, sin que bajo pretesto alguno puedan estraerse al esterior. Los libros i demas documentos de contabilidad los tendrá arreglados para que esta Snb-prefectura los inspeccione tan luego como convenga. Todas las armas, sean escopetas, rifles o revólvers que existan en su poder o en el de sus dependientes, los prestarán en el acto a esta Snb-prefectura; caso necesario, se tomarán medidas serias contra su individuo, que es el único responsable de los enunciados intereses. Dios guarde a Ud.—Pedro P. Vctrgas.

La Paz, Marzo 3 de 1879. Al señor Prefecto del departamento.

Señor: Tengo la satisfacion de acompañar a este oficio en copia debidamente legalizada, el supremo decreto dictado el 1.° del mes en cnrso, a fin de que usted dé cumplimiento a sus diferentes disposiciones. Conforme a los dos incisos del artículo 4.°, debe hacerse efectivo el embargo de la empresa chilena de Corocoro correspondiente a subditos chilenos, para cuyo efecto mandará usted notificar, con el decreto indicado, al Administrador jeneral de aquella Compañía anónima, i hará que el interventor fiscal que se nombre ejerza las funciones que le señala la lei.'El trabajo debe continuar sin interrupción, debiendo depositarse en el tesoro únicamente las utilidades líquidas, conforme al artículo 5.° del espresado decreto. Con tal motivo, reitero a usted mis consideraciones de aprecio. Dios guarde a usted. DAZA.

Eulojio D. Medina.—Es conforme—El oficial mayor de Gobierno—Luciano Valle. SUB-PREFECTUBA

DÉ PACAJES E

INGAVÍ.

Corocoro, Febrero 28 de 1879.

Señores: Trascribo a ustedes el siguiente oficio, cuyo tenor dice así: «Prefectura i Superintendencia de Hacienda i Minas del departamento.—La Paz, a 27 de febrero de 1879.—Circular número 3.—Al señor Sub-prefecto de Pacajes e Iugaví. Señor: Con esta fecha el Gobierno Nacional ha espedido dos supiemos decretos, el uno relativo a la declaración del Estado de sitio en que constituye a la república por haber roto las relaciones internacionales con Chile, i el otro con-

III Proclama del Presidente de Bolivia a la nación. Bolivianos: La República de Chile nacida a la independencia por los esfuerzos arjentinos, i defendida de la reacción española de 1866 por las otras tres repúblicas del Pacífico meridional, persiste en desplegar las fuerzas con que le ha dotado esta mitad de la América, para perturbar i agredir su equilibrio internacional, representado por el principio constitucional de su derecho de jentes recíproco—el uti possidetis de 1810. La ocupación progresiva de los dos desiertos de Atacama i Patagonia, demarcadores de la capitanía jeneral de Chile, mantiene a éste en permanente ataque contra la integridad de Bolivia i la Confederación Arj entina, llevando sobre los estreñios de los océanos Pacífico i Atlántico una pretensión de predominio inconciliable con el desarrollo marítimo de las naciones que avecindan, i la concurrencia de todas las demás marinas del globo, al encuentro de dos océanos i la comunicaciou de dos mundos. Ya veis que las imprudentes concesiones territoriales de la dictadura Melgarejo, otorgando a Chile tres grados jeográficos en pleno dominio, i apartando uno solo en media soberanía desde 23.° al 24", no han bastado a colmar la ambición de un Estado que, a las absorciones territoriales i a la hejemonía hispano-americana, no ostenta mas títulos que. los de una diplomacia llena de falsía i duplicidad, i la influencia arrancada a intervenciones mas o menos manifiestas en la guerra civil que naturalmente aqueja la infancia de nuestras repúblicas. A las dictaduras de Rosas en el Plata i de Melgarejo en los Andes, debe los avanzados puntos de Punta-Arenas en el estrecho de Magallanes i el puerto Blanco Encalada en Atacama; i no bastando estos avances a su ambición, ha roto el dia 14 del presente los mismos pactos concesionarios de Bolivia, estendiendo


CAPITULO TERCERO. su ocupación hasta el grado 23, conforme a la intimación del jefe de las fuerzas que han izado en Antofagasta el pabellón de la conquista. Compatriotas: Es la primera vez que la guerra de conquista se ostenta entre pueblos liispano-americanos, pocos dias después de que un lado arbitral zanja las cuestiones territoriales de la guerra del Plata, entre la Confederación Arjentina i la República del Paraguay. Recordáis que, realizada allí la victoria mas absoluta i la conquista estipulada en los pactos solemnes de la triple alianza, la Confederación retrocedió delante de estos derechos de otro continente i de otra civilización, declarando espléndida i americanamente que la victoria no le daba títulos territoriales, i pactando, en consecuencia, bajo los principios de la paz mas completa, el tratado de 3 de Febrero de 1875, que es el laudo arbitral que ha venido a complementar. Hoi Chile viene a romper el hermoso concierto del derecho de jentes americano, con un escándalo contra el cual han de protestar, por su sola significación, todos los Estados setentrionales i meridionales de este continente. El derecho de conquista emerje del fondo de una cuestión administrativa i que recien empezaba a discutirse, antes de haberse definido la jurisdicción interna o esterna que le era referente, i, por consiguiente, de la esclusion o el estricto caso del arbitraje. La guerra nos ha sido impuesta sin que haya sobrevenido el rigor de un casus belli, i al contrario anticipando la amenaza al reclamo i la ruptura de tratados mistos de límites i derechos secundarios, a la jestion del cumplimiento de éstos. No ha sido impuesta sin suficiente declaración, como a la Confederación PerúBoliviana en 28 de Agosto de 1836, arrebatándole antes su escuadra, el 21 de Agosto del mismo año; como en 1837, usufructuando la paz de Paucarpata i devolviendo la guerra; como en 1866 a España, abordando la Covadonga con bandera neutral; como siempre, sorprendiendo la paz i la confianza públicas. Chile que ha hallado tolerancia a este sistema de subve rsion contra el derecho internacional hispano-americano, acudiendo al espediente sofístico de hacer litijioso el uti possidetis, principio acatado no solo por su eminente justicia, sino también i mui principalmente por su doble evidencia histórica i jeográfica, no lo dudéis, hallará por fin término con su imprudencia a sus ambiciones perturbadoras del bienestar de medio continente. Para lograr tan seguro bien, no necesitáis mas que rodear la enseña de nuestro glorioso estandarte, burlando el único plan de contener por medio de la guerra intestina, de que son capaces los atentadores del dia 14 en las indefensas costas de Antofagasta, donde no reside el poder soberano a quien se dirije esa guerra cobardemente reducida a una ocupación sin victoria, sin honor i sin derecho. Limitándose Chile a ocupar el litoral, busca forzarnos a la ofensiva. Bolivia acepta la guerra sin provocarla. La ofensiva pertenece al desgarrador de tratados i al detentador del territorio. Nuestra fuerza es eminentemente defensiva e inespngnable; no renunciaremos a ella. Tócales salvar el desierto, vencer el espacio i retarnos en el asiento de nuestro poderío. La mera ocupación de una provincia alejada por el mar i el estraujero por un rumbo, i perdido en el desierto por otro, no es guerra, porque no concluye en la victoria, ni puede resolverse por tratados de paz consiguientes. Es una detentación vandálica, la guerra permanente, una violación contra el derecho mismo de la guerra, que las naciones no pueden consentir, porque si bien es lícito apelar a las armas i al derecho de la fuerza, es también consiguiente limitar la duración de la guerra al hecho final del triunfo dirimidor. Conciudadanos: Ved ahí trazada nuestra tarea con el agresor. Falta ahora que nuestro ascendrado patriotismo le oponga esa maravillosa unificación de sentimiento nacional con que nuestros padres supieron superar i aun vencer guerras de intervención radicadas en el servicio de partidos políticos internos. ¿Con cuánta mas razón vuestro civismo no resal-

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tará delante de la guerra de conquista a que os provoca una nación ingrata al favor de nuestros tesoros en minas i ricas sustancias inogárnicas, al socorro gratuito de nuestra alianza i a la cesión de nuestro territorio? Chile vale lo que Bolivia le ha dado. Antes no fué mas que pais de cárceles; i lo que allí llaman hoi capitales e industria chilenos, no son mas que las riquezas espionadas a Bolivia ingrata i pérfidamente. Vais a combatir contra las ventajas creadas por vuestros propios favores. La Paz, Febrero 26 de 1879. HILARIÓN DAZA.

Gran proclama de "El Corvo." MINISTERIO DE LA GUERRA.

Orden jeneral, Cuartel Jeneral. En La Paz, a 27 de Febrero de 1879. El Presidente de la República ha tenido por conveniente hacer saber al ejército nacional los sucesos del litoral, i ha espedido la siguiente PROCLAMA.

Soldados: A la sombra de la paz que debería ser inalterable i cordialmente sostenida entre las repúblicas de Bolivia i Chile, porque así lo exijen los intereses de ambos países, porque mi Gobierno ha cuidado de cultivar con esmero sus fraternales relaciones, el de aquella nación acaba de consumar un incalificable atentado contra la civilización. El dia 14 de los corrientes, dos vapores de guerra chilenos con ochocientos hombres de desembarque i apoyados por un considerable número de jentes depravadas por la miseria i el vicio, asesinos de cuchillo corvo, se han apoderado de nuestros indefensos puertos de Antofagasta i Mejillones, por sorpresa, sin previa declaratoria de guerra, sin tener en cuenta que la civilización condena los actos de vandalaje, mas que los de las hordas de salvajes, si ellos se cometen por naciones i Gobiernos que pretenden ser cultos. El resultado de una iniquidad internacional, natural es que haya sido el ejercicio del crimen como acción loable. Un policial boliviano, su esposa e hijo en Antofagasta, cuatro jornaleros en Carmen Alto, han sido asesinados con el arma especial del bandido chileno—el puñal corvo. Compañeros: Tan cínica conculcación de los fueros de la humanidad impone a todos los Estados del continente americano un sagrado deber de alta justificación i de previsión, que pronto o mas tarde tendrán que cumplir. Entre tanto el ejército boliviano hará conocer al mundo que la honra de Bolivia i la integridad de su territorio están bajo la salvaguardia de sus bayonetas, i que en esta ocasión, como en otras, sabrá castigar a sus cobardes agresores. Camaradas: Todo lo espero de vuestro patriotismo, de vuestra serenidad i disciplina. Si el Gobierno que ha creído humillarnos ocupando nuestras desiertas playas, no retracta honorablemente sus actos vandálicos, quedará inaugurada para nosotros una gloriosa epopeya, porque todos cumpliremos a competencia el santo deber de combatir sin tregua ni desaliento a los enemigos de la autonomía nacional, a los usurpadores de nuestro territorio, a los conquistadores de pueblos civilizados: que nuestra consigna sea: «.vencer o morir por Bolivia.» Soldados: Estad listos para el momento precioso en que se abra la campaña i marchemos a recobrar el hermoso suelo de Atacama que nos legaron los fundadores de la república. H.

DAZA.

Cuartel jeneral en La Paz, a 27 de Febrero de 1879. Lo que se hace saber en la orden del dia, a fin de que los señores jefes, oficiales i tropa, redoblen sus esfuerzos i perseverencia para llegar al mas alto grado de moralidad i disciplina, elementos indispensables para cumplir con los sublimes deberes que en estos momentos impone


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G U E R R A D E L PACIFICO.

Solivia a sus hijos armados en su defensa, i para obtener espléndidas victorias. El jeneral Ministro, Jofré.—-Comunicada:—El mayor 2.° ayudante—Eduardo Gutiérrez.—Está conforme—El coronel ayudante jeneral—Ignacio Oeballos. PROCLAMA QUE EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DIRIJE A LA NACIÓN.

Bolivianos: Los audaces invasores que ayer se apoderaron, a mano armada, de nuestras poblaciones de Antofagasta, Mejillones i Caracoles, a título de reivindicación, acaban de reagravar el ultraje inferido a nuestra dignidad, ocupando ios puertos de Cobija i Tocopilla. - Conciudadanos: Las tendencias de Chile, mal disimuladas en su oríjen, se manifiestan hoi a la luz del dia, i en toda su magnitud. Aquella nación desleal pretende restablecer la conquista en América, con violación flagrante de los principios del derecho internacional moderno. Compatriotas: El nuevo atentado, que se ha consumado, bajo el falso i ridículo pretesto de que Bolivia ha declarado la guerra, importa la mas irritante de las provocaciones. Bolivia no ha sido la agresora; lia recojido el reto de guerra que se le ha lanzado, pero borrará con sangre la mancha que se ha hecho caer sobre su ¡tabelión. Amigos: La Providencia, que vela constantemente por el triunfo de la justicia, precipita a la soberbia Chile en el camino de la espiacion i marca para Bolivia la hora de las grandes reparaciones. Caiga sobre aquella la sangre que va a der-, ramarse a torrentes i todas las desgracias i desolaciones de la guerra. Bolivianos: La patria está en peligro i reclama de sus hijos el continjente de su valor. Tiempo es de cumplir nuestros sagrados juramentos; nos esperan un combate tras de otro; una guerra sin tregua ni descanso; pero mas allá tenemos el triunfo i la gloria, que coronarán nuestros esfuerzos i sacrificios. A las armas! al combate! valientes hijos de Bolívar i de Sucre: que nadie escuse derramar su sangre para fecundar la santa causa de la independencia nacional. Por mi parte, pronto estoi a cumplir a vuestro lado los deberes que nos han impuesto Dios i esta j'atria querida, cuna de las mas gloriosas tradiciones. Vuestro amigo •La Paz, Marzo 30 de 1879.

H.

DAZA.

IVCirculares. MINISTERIO

DE GOBIERNO I RELACIONES ESTERIORES.

conseguir la reivindicación del rico territorio que nos asaltan sin mas forma ni lei que la del salvaje que acomete i pelea por el aliciente del botin i de la sangre. El pueblo boliviano, que jamas ha dejado hollar su dignidad i que ha dado pruebas inequívocas de su heroísmo, no puede ver con indiferencia el inmerecido ultraje de que ha sido víctima. Pueblo viril, que jamas consintió en la humillación, se levantará en masa para lavar con sangre la afrenta que le ha irrogado un Gobierno vacilante que se halla amenazado en su propio territorio por la convulsión social de sus hambrientas i desorganizadas turbas. El Gobierno boliviano, fiel intérprete del sentimiento nacional, ha comprendido lo que en tan solemne situación corresponde a su deber i dispuesto a levantar mui en alto nuestra hermosa tricolor, espera encontrar el apoyo de la opinión i el concurso de todos los ciudadanos para el triunfo de nuestra causa, protejida por la justicia i por los preceptos del derecho internacional americano. Los impresos adjuntos manifestarán a los vecinos de ese departamento los pormenores que han precedido a la escandalosa invasión; bastan ellos para sublevar la conciencia pública. En el alcance al número 201 de L A DEMOCRACIA se registran los dos supremos decretos de 2G del presente; por el primero se concede amnistía amplia a todos los sindicados políticos llamándolos al rededor del Gobierno para que unan sus esfuerzos a los de la defensa nacional; por el segundo se ha declarado el estado de sitio, conforme a la constitución política del Estado, habiendo asumido el Gobierno las mas amplias facultades, con las que acumula con actividad los elementos necesarios para defender nuestro territorio invadido. Por oficio de esta fecha, i de acuerdo con el Ministerio de la Guerra, se manda la organización en toda la rejniblica de la fuerza nacional activa i pasiva. Es notable i mui digno de aplauso el entusiasmo patriótico que se ha despertado en este heroico departamento para escarmentar cuanto antes a los que, derrotados i humillados, sin combate, por nuestros hermanos los arjentinos, han. retrocedido a hacer alarde de su poder marítimo con las poblaciones desarmadas que les habían proporcionado jeuerosa hospitalidad i fabulosas riqnezas que esplotaban gratuitamente. Seria por demás encarecer a usted que se dirija al ¡patriotismo de nuestros conciudadanos para que acudan presurosos i con todo el continjente de sus esfuerzos a rodear al Gobierno que se halla decidido a conservar incólumes los sacrosantos derechos de la patria. Dígnese usted, señor Prefecto, publicar este oficio por bando solemne, trascribiéndolo para igual fin a todas las autoridades de su dependencia. Ofreciendo a usted mis consideraciones de estimación, tengo el agrado de suscribirme su atento seguro servidor.—• E%dojio D. Medina.

La Paz, Febrero 28 de 1879. (Circular número 5.) Al señor Prefecto del departamento de...

Señor: El Gobierno chileno, que hace tiempo manifiesta desmedidas tendencias de predominio sobre los demás Estados de América, acaba de consumar el mas injustificable atentado contra nuestro indefenso departamento de Cobija. El dia 14 del corriente la escuadra chilena ha cometido un acto de verdadero filibusterismo atacando, con mengua de su honor i dé la civilización, pueblos inermes i desprevenidos, consumando, bajo el pretesto mas injustificable, atentados contra la vida i la propiedad de bolivianos indefensos. Habiéndose roto, con tan violento proceder, las buenas relaciones que cultivábamos con aquella nación, no nos queda otro camino que castigar su infidencia sacrificando en aras de la patria todo lo mas sagrado de la vida, hasta

MINISTERIO

DE GOBIERNO I

RELACIONES ESTERIORES.

La Paz, Febrero 28 de 1879. (Circular número 0.) Al señor Prefecto del departamento de...

Señor: Ultrajada nuestra dignidad nacional por la invasión de las fuerzas navales de Chile sobre el litoral, todos los bolivianos deben concurrir patrióticamente a la defensa de la integridad de nuestra patria. Para tan sagrado objeto es necesario la organización inmediata de las Guardias Nacionales cpie usted, señor Prefecto, se servirá verificarla, impartiendo las órdenes convenientes para igual fin a las Sub-prefecturas de su dependencia, i sujetándose de pronto a los reglamentos que rijen en la materia. Una vez formadas estas fuerzas cívicas, el Ministerio de la Guerra dictará las órdenes precisas para movilizarlas conjuntamente con el ejército de línea. Con tan valioso continjente, el pueblo de Bolivia armado


CAPITULO TERCERO. sia dificultad reivindicará en breve tiempo su territorio, salvando así la honra nacional tan pérfidamente ofendida. No duda el señor Presidente de la República del entusiasmo patriótico de los pueblos indignados ante semejante atentado vandálico, i cuenta con el ardimiento que caracteriza a usted para vigorizar el sentimiento nacional ultrajado. Dios guarde a usted, señor Prefecto.—Eulojio D. Medina. ' Son conformes.—El oficial mayor—Luciano Valle. MINISTERIO DE GOBIERNO.

La Paz, Marzo S8 de 1879. (Circular número 7.) Al señor Prefecto del departamento.

Señor Prefecto: La situación estraordinaria que atraviesa el pais, desde que el Gobierno de Chile invadió nuestros indefensos puertos del litoral, ha colocado al Gobierno en el estremo caso de dictar diferentes providencias de carácter transitorio i que están encaminadas al único objeto de organizar con toda preferencia i a la mayor brevedad, los elementos precisos para la defensa de la integridad territorial i de la honra de la nación. Felizmente, el patriotismo de los bolivianos se ha manifestado a porfía, i ha removido los inconvenientes que parecían insuperables atentas las malas condiciones económicas que ocasionaron en la república los pasados flajelos de la carestía i de la peste. Los tres años de paz pública i la buena administración nos han restituido con usura el crédito público abatido en el interior, i cree el Gobierno que no encontrará mayores dificultades para realizar mui en breve el empréstito interno i las demás combinaciones que tiendan a cubrir los gastos indispensables de la guerra. La franca fusión de los partidos políticos es un hecho positivo que tiene por bases sólidas las garantías mas amplias acordadas por el Gobierno, i las manifestaciones solemnes i esplícitas que en este sentido se han apresurado a hacer todos los bolivianos que hoi se hallan íntimamente ligados contra los invasores que nos han injuriado con un atentado escandaloso. El ejército nacional, lleno del mas ardiente entusiasmo, ve con orgullo agruparse a su lado, desde los mas conspicuos ciudadanos, hasta los mas laboriosos trabajadores, reclamando el puesto del. honor a que los llama la patria. La juventud intelijente i abnegada de todos los departamentos se ha alistado en cuerpos respetables, solicitando a porfía ocupar la vanguardia de los defensores de la nación. Se halla convenientemente armado i equipado el ejército de línea. El jefe del Estado desplega en estos momentos su reconocida actividad e intelijencia, para completar el buen arreglo de los demás cuerpos que deben movilizarse ya en mui breve tiempo. Las demás medidas de carácter reservado i urjente, i cuyos proficuos resultados serán conocidos después de la victoria, están para llegar a un término satisfactorio. El poder nacional, que tiene prestado sus juramentos ante Dios i la patria, se halla seguro de responder bien de sus solemnes propósitos. Bolivia, con el derecho i la justicia que lo asisten, mediante el valor i sensatez de todos sus hijos, reivindicará pronto la honra de su bandera nacional ultrajada i del territorio de que violentamente ha sido despojado. La voz de toda la América se ha dejado ya escuchar en nuestro favor, dándonos así nuevo aliento para responder agradecidos a ese valioso continjentc que nos presta su ilustrada opinión. El Gobierno no tiene al presente mas objeto que acelerar la consecución de los pocos elementos que aun le son precisos, para cumplir el graudioso deber que le ha impuesto el pais. Dígnese usted, señor Prefecto, mandar publicar por banT O M O

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do i trascribir a quienes corresponde, la presente circular, en cuyos límites no es prudente consignar los detalles de los activos trabajos de las serias combinaciones a que se halla entregado el Gobierno, para obtener un seguro éxito al engrandecimiento de Bolivia. Con sentimientos de mi particular estimación, tengo el agrado de suscribirme de usted como su mui atento. S. S. DAZA.

Eulojio D. Medina. Son conformes.—El oficial mayor—Lxiciano Valfe.

Y MINISTERIO DE LA GUERRA.

La Paz, Febrero 28 de 1879. (Circular.) A l señor Prefocto del departamento de

Señor: Por las publicaciones de la prensa nacional i estranjera, se ha denunciado al mundo civilizado el incalificable crimen internacional consumado en nuestro indefenso litoral i en el desierto de Atacama, por la escuadra i ejército chilenos el día 14 del que espira, en pleno siglo X I X . Tal sistema, propiamente del filibusterismo que Walker inició en Centro América, ha tenido la satisfacción de llevarlo a su perfección el Gobierno desleal de la República de Chile, haciendo ridicula ostentación de su poder marítimo i abusando de la distancia i desierto que hacían ineficaz la acción del ejército boliviano. Bolivia i su Gobierno aceptan el guante que se les arroja por un amigo traidor, ingrato i codicioso, i se hallan dispuestos a todas las emerjencias de una guerra sin tregua. El entusiasmo del pueblo paceño es el sublime ejemplo que ha de imitar. El sacrificio a que está dispuesto el ejército es el destino que anhela todo boliviano que tenga el sentimiento nacional en el corazón. Estas breves consideraciones deben hacer comprender al pais que se abre para Bolivia el libro en que se escribirán las epopeyas de héroes i de grandes acontecimientos que inmortalizarán su nombre. El Gobierno, por su parte, sabe que debe prepararse para sostener una lucha gloriosa cuyo fin no es dado prever, i cuyo principio es la infamia del enemigo. Ridículo seria pensar en hacer esa guerra de honra nacional en que se ha de jugar el todo por el todo con los recursos que contamos en el momento. Tenemos mas sangre i mas riquezas que Chile: el Gobierno de aquella nación nos declara'la guerra en defensa de intereses de mercaderes i no cuenta ni con las simpatías de las naciones cultas ni con la adhesión de los chilenos amantes de la libertad i de la justicia.—Bolivia combatirá por su dignidad, por su independencia i por la integridad de su territorio. Que la nación se ponga de pié, organizada su juventud toda, sin escepcion de condiciones, en ejército de vanguardia, junto al veterano cuyo ejemplo le servirá de noble estímulo. Quedos padres de familia i hasta los valetudinarios formen otro ejército de reserva, cubriendo los puestos de guardia en las plazas, a donde no se atreverían a venir nuestos injustos i quijotes invasores. Tal es en síntesis el pensamiento del Gobierno, que se pondrá en práctica con la seriedad que la situación exije. De pronto recomiendo a usted i al señor comandante jeneral, de acuerdo con el señor Ministro de Gobierno, la inmediata organización de la guardia nacional de ese departamento, conforme al reglamento de 14 de Junio de 1871 i con las modificaciones que paso a esponer: I.—La guardia nacional se dividirá en activa i 'pasiva. II.-^-La primera será formada por todos los bolivianos solteros i viudos que tengan la edad de diez i seis a cu-arenta años. III.—La segunda de los casados i. de los que cuentan mas de cuarenta años de edad.


G U E R R A D E L PACIFICO.

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IV.—Ademas de los jefes, oficiales i clases que fueren nombrados conforme al reglamento, i cuyos despachos i nombramientos serán espedidos por el Presidente de la República, queda éste como Capitán Jeneral del Ejército, con la facultad de nombrar jefes, oficiales i clases en calidad de instructores. Y.—Tan luego como el ejército sea declarado en campaña, la guardia nacional activa estará dispuesta a tomar las armas i trasladarse a los campamentos que le sean designados. VI.—La guardia nacional activa se compondrá de los siguientes cuerpos, llevando cada uno el nombre de la localidad a que pertenezca i ademas el número que se le designará en las divisiones o cuerpos del ejército: •

INFANTERÍA.

DEPARTAMENTO DE LA PAZ.

Batallones La Paz, Omasuyos, Pacajes e Ingaví, Yungas, Sicasica, Inquisivi, Larecaja i Muñecas. DEPARTAMENTO DE ORURO.

Batallón P a r i a i Carangas.

DEPARTAMENTO DE COCHABAMBA.

Batallones Cochabamba, Tapacarí, Gliza, Tarara, Totora, Arque, Chaparé. DEPARTAMENTO DE POTOSÍ.

Batallones Potosí, Porco, Chayanta (en Sur Cbayanta). •—Colquechaca (en Ñor Chayanta).—Chorolque (en Sur Chichas).—Chichas (en Ñor Chichas). DEPARTAMENTO DE CHUQUISACA.

Batallones Sucre (Cazadores).—Cinti, Yamparaez. DEPARTAMENTO DE TARIJA.

Batallones Tarija, Tomayapo. CABALLERÍA. DEPARTAMENTO DE COCHABAMBA.

Escuadrones Punata, Mizque. DEPARTAMENTO DE CHUQUISACA.

Escuadrones Padilla, Azero. DEPARTAMENTO DE TAHUA.

Rejimientos San Lorenzo, Concepción, Salinas, San Luis. DEPARTAMENTO DE- SANTA CRUZ.

Rejimientos Santa Cruz, Valle Grande, Cordillera. ARTILLERÍA. DEPARTAMENTO DE ORURO.

Batallón Oruro. V I L — E l departamento del Beni i las provincias de Caupolicau, Chiquitos i las demás no anotadas en este cuadro, remitirán continuamente personales ¡para engrosar el ejército permanente. VIII.—Ademas de estos cuerpos se forma uno de j)referencia, de rifleros a caballo, titulado «Lejion Boliviana.» Este se compondrá de los jóvenes voluntarios de todos los departamentos que se presentarán armados i montados en el cuartel jeneral. Su primer jefe será el Capitán Jeneral del Ejército, cuyas órdenes le serán directamente comuni• cadas. Sus demás jefes, oficiales i clases serán nombrados a elección de entre ellos o entre los jefes del Estado Mayor Jeneral i edecanes del Supremo Gobierno. Los jefes i oficiales sueltos se incorporarán en la «Lejion Boliviana.» Es cnanto en estos momentos tengo la honra de comunicar al señor Prefecto, de orden del señor Presidente de la República, encareciendo el pronto i exacto cumplimiento de todas las prevenciones que contiene este oficio; i reiterándole las seguridades de mi profundo respeto como su atento i seguro servidor. DAZA,

Manuel Othon Jofré. MINISTERIO DE LA GUERRA. (Orden jeneral. — Cuartel jeneral.)

La Paz, Febrero 38 de 1879. Artículo único.—De orden del señor jeneral Presidente

de la República, se reconocerá p r Inspector Jeneral del Ejército al jeneral de División don Carlos de Villegas. Lo que se comunica en la orden del dia para conocimiento del ejército. El jeneral Ministro — Jofré.—Comunicada—El mayor 2.° ayudante —Eduardo Gutiérrez. 0

MINISTERIO DE LA GUERRA. (Orden jeneral. — Cuartel jeneral.)

La Paz, Marzo 1." de 1879. El jeneral Presidente de la República i Capitán Jeneral del Ejército, teniendo en consideración: 1.° Que por el supremo decreto de 26 de Febrero último se ha declarado la patria en peligro i todos los bolivianos se hallan en el estricto deber de ofrecer sus servicios ¡jara defender su honra mancillada por los desleales invasores de su territorio; 2.° Que toca al ejército nacional escarmentar a los que conculcando todo principio de derecho internacional, basta los que en la guerra regíanla conducta de losbelijerantes, se han apoderado de nuestros indefensos puertos de Antofagasta, Mejillones i del mineral de Caracoles, a traición i con quijotesca ostentación de poder marítimo i militar; 3.° Que no siendo suficiente el valor i el entusiasmo para combatir i vencer, sino que las condiciones esenciales que preparan i determinan la victoria son la disciplina i la moral, ausiliares indispensables del arte de la guerra i de la ciencia estratéjiea, es conveniente establecer estas bases de orden moral; 4.° Que, debiendo aumentarse ed ejército nacional con mas plazas i cuerpos de nueva creación, conviene; establecer en toda su rijidez i pureza el servicio militar, para que así, avesaelo el soldado en el esclusivo ejercicio de su profesión, se halle dispuesto a arrostrar sereno todo peligro i a aceptar la muerte como el último deber cumplido, Ordena lo siguiente: Art. l.° Desde el dia de mañana el ejército nacional queda solamente declarado en campaña, conforme; al capítulo 8.° del Código Militar, recomendándose mui especialmente la estricta observancia ele las secciones 10.", 11.", 12." i 13. de dicho capítulo. Art. 2." En el Estado Mayor Jeneral se formará un rol jeneral de jefes i oficiales del ejército, según la antigüedad que tengan por despachos especiales en forma. Si alguna duda se suscitase respecto de antigüedad, la resolverá el jefe del Estado Mayor Jeneral, sin lugar a reclamo alguno, temiéndose presente qne toda murmuración o descontento a este respecto será considerado como acto de insubordinación i castigado como tal, i, por el contrario, será meritoria toda acción epie manifieste el eleseo i resolución de servir con abnegación a la patria. Esta disposición no escluye las justas i moderadas reclamaciones. Art. 3." Los comandantes jenerales de departamento pasarán al Estado Mayor Jeneral las relaciones siguientes: 1." De jenerales, jefes i oficiales en servicio activo. 2." Id. id. id. en plaza, frontera, destinos civiles e inválidos. 3. Id. id. id. retirados elel ejército. 4." De los jefes i oficiales de la guardia nacional activa,. Art. i." Todas las autoridades civiles i militares están en la obligación irrecusable de recojer los rifles, fusiles, municiones i demás artículos ele guerra que fueren necesarios para armar los cuerpos ele; guardia nacional, pasando una relación circunstanciada a la Comandancia Jeneral del departamento cpie la trasmitirá en estado jeneral al E. M. J., dentro del término ele 15 clias désele la •publicación ele esta orden jeneral. Art. 5." Se tomará también una razón ele todas las escopetas ele uso privado, sin despojar ele ellas a sus propietarios, para en su caso armar a las tropas irregulares deguerrilleros que se organizarán oportunamente. Art. 6.° Ningún jefe ni oficial podrá aleñarse de su cuartel sin el competente permiso ni por mas tiempo qne el de tres horas. a

a


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CAPITULO TERCERO. Art. 7.° Al toque de jenerala todos los cuerpos estarán formados en sus respectivos cuarteles, en disposición de emprender la marcha. Art. 8.° Todos los cuerpos del ejército, el dia de mañana, después de la misa en la plaza de Armas, renovarán el juramento de fidelidad a sus banderas i estandartes, conforme al artículo 29, sección 3. , capítulo 5.° del Código, esceptuando la descarga que en él se previene, i entonando la Canción Nacional. Art. 9." El ciudadano Enrique Pinedo ha sido rehabilitado en su clase de teniente 2." i destinado.al batallón «Daza», granaderos 1." de la guardia; el primer jefe de dicho cuerpo le dará la colocación respectiva. Comuniqúese en la orden del dia para conocimiento del ejército i de quienes corresponda. El jeneral Ministro—Jb//*e. Comunicada.—El mayor 2." ayudante—Eduardo Gutiérrez. a

El ejército boliviano. MINISTERIO

DE

LA

GUERRA.

Orden jeneral.—Cuartel jeneral.

La Paz, 1." de Abril de 1870. Art. l.° Los cuerpos cuya nomenclatura se ha dado en la orden jeneral del dia de ayer, quedan reconocidos de línea, sujetos a las leyes militares i declarados en estricto servicio de campaña. Art. 2.° El ejército de línea queda organizado en la forma siguiente: COMANDO SUPREMO.

Capitán Jeneral i en jefe del ejército.—El jeneral Presidente de la República, Hilarión Daza. Ayudantes jeneróles del Capitán- Jeneral. Coronel Luciano Mendizábal, id. graduado José R. Avila, id. id. Anjel Zarco, id. id. Bonifacio Pacheco, id. id. Pablo Quiroga. Primeros ayudantes. Teniente coronel Federico Guillen, id. id. Salustiauo Trigo, id. id. JoséE. Vizcarra, id. id. José María Guzman, id. graduado Cleto Pérez, id. id. Mariano Calvimontes, id. id. Napoleón Qnijarro, id. id. Guillermo Martínez. Ayudantes segundos. Comandante Francisco J. Villegas, id. Castro I. Suarez, id. Néstor G. Romero. Ayudantes de camino. Capitán graduado Daniel L. Bedregal. Teniente 2." Manuel de la Quintana, id. id. Manuel Canseco. Sub-teuiente José R. Quiroga. Estado Mayor Jeneral del ejército. Jefe del Estado Mayor jeneral—Jeneral de brigada Manuel Othon Jofré. Ayudantes-jenerales. Jeneral de brigada Juan Mariano Mujía. Coronel Miguel Armaza, id. Ignacio Ceballos, id. Uladislao Silva. Primeros ayudantes. Coronel Emilio Silva, id. graduado Gavino Mangudo, id. id. Luciano Revilla, id. id. Manuel Vila, id. id. Corsino Balsa. Teniente coronel Zacarías Alve, id. graduado José I. España. Segundos ayudantes. Comandante Belisario Ruiz, id. graduado Benjamín Patzi, id. id. Gregorio Alarcon, sarjcnto mayor Eduardo Gutiérrez, id. id. Luis Ortega. Adjuntos. Mayor graduado, Eloi C. Pérez, id. id. Melchor Argandoña, id. id. Juan Velasco, id. id. Manuel S. Velasco.; Ayudante del jefe de Estado Mayor jeneral, teniente 2.° graduado Juan Othon Jofré.

Sección de injenieros i estadística. Jefe de la sección, jeneral Juan Mariano Mujía; adjunto, coronel graduado Lucindo Revilla. Cuartel maestre jeneral. Jeneral Manuel de la C. Pommier, primer ayudante, coronel José María García, segundo id. graduado Francisco Solís, id. teniente coronel graduado Tiburcio R. Ponce, id. comandante José de la Viña, ayudante del cnartel maestre jeneral, auditor jeneral del ejército, doctor Pedro H. Vargas. Servicio sanitario. Cirujano mayor del ejército, doctor Donato D. Medina, inspector i director de ambulancias; id. Constantino Medina, médico del capitán jeneral, cirujano de los dos cuerpos de servicio. Parque jenercd. Jefe del parque i convoyes, coronel graduado Zenon Ocampo; adjuntos, mayor graduado Valentín Delgado, id. id. Manuel S. Velasco, Simón Rentería, teniente segundo graduado Asencio Barron. Comisaría, jeneral. • Comisario jeneral, coronel Jorje Iriondo, oficial mayor Modesto Ramírez, oficial primero contador Jenaro Cueto, cajero, Jorje Olmos, ansiliar José María Hermosa. ¿Servicio del cidto. Vicario jeneral, monseñor Manuel Facundo Castro. DIVISIONES

DEL

EJERCITO.

1* División. Comandante jeneral, jeneral de División, Carlos de Villegas; jefe de estado mayor divisionario, coronel Ezeqiúel de la Peña, primer ayudante id. graduado Pablo Idiáquez, id. id. teniente coronel Anjel María Guzman, segundo id. comandante graduado Rufino Gutiérrez, ayudante del comandante jeneral, sub-teniente Zoilo Rivera. Cuerpos de la i . División. Batallón «Daza», Granaderos l.°de la Guardia, id. Paucapa'rta, 2.° de la Paz, id. Olañeta, 2.° Cazadores de la Guardia, rejimieuto Bolívar, l.°de Húsares. a

2. División. Comandante jeneral, jeneral de brigada, Castro Argnedas, jefe de estado mayor divisionario, coronel Claudio Rada, primer ayudante coronel Jacinto Virreira, id. id. id. graduado, Gavino Valle, segundo id. teniente coronel graduado Manuel Glaure; adjunto^ sarjento mayor Manuel Cordero; ayudante del comandante jeneral, id. Rodolfo Guilarte. Cuerpos de la, segunda División. Batallones Sucre 2.°, Granaderos de la Guardia, Victoria 1." de La Paz, Dalence, Carabineros 1.° de Oruro. Rejimieuto Santa Cruz; de Artillería. a

5." División. Comandante jeneral, jeneral de brigada Pedro Villanal, jefe de estado mayor divisionario, coronel Claudio Sánchez, primer ayudante id. Narciso Tablares, id. id. id. graduado Quintín Sainz; adjunto, capitán graduado Ladisla Oquendo, ayudante del comandante jeneral, comandante graduado Lorenzo Acosta. Cuerpos de la 3: División. Batallones Illimui, Cazadores 1." de la Guardia, Independencia 3." de La Paz, Vengadores 3." de Potosí. Escuadrón Escolta 1.™ de Coraceros. 1

4. División. Comandante jeneral, jeneral de brigada Luciano Alcoreza (hijo.) Cuerpos de la 4. División. Batallones Oropeza 1.° de Cochabamba, Aroma 2." de Cochabamba, Viedma 3.° de Cochabamba, Padilla 4.° de Cochabamba. n

a


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Escuadrones Junin 3.° de Coraceros, Libertad 4.° de Coraceros.

-5. Division. a

Comandante jeneral, jeneral de division Narciso Campero. Jefe de estado mayor divisionario, coronel Francisco Benavente, primer ayudante id. Exequiel Apadoca, ayudante del comandante jeneral. Cuerpos de la 5. Division. Batallones Bustillos 1." de Potosí, Ayacucho 2.° de Potosí, Chorolque 4." de Potosí, Tarija 3.° de Granaderos, Escuadrón Méndez 2.° de Coraceros, Lejion Boliviana vanguardia del ejército. El jefe de la lejion es el capitán jeneral del ejército Hilarión Daza; ayudante jeneral de la lejion, coronel graduado Miguel Aguirre; 2.° ayudante, comandante don Benedicto Rodríguez. a

Cuerpos de la lejion. Primer escuadrón Rifleros del Norte, 2.°-escuadrón Vanguardia Rifleros, 3er. escuadrón Libres Rifleros del Sur. Art. 3.° Los cuerpos que deben organizarse con los nacionales arrojados de nuestro litoral i que se hallan refugiados en las poblaciones vecinas del Perú, formarán una Division compuesta de los batallones Antofagasta, Mejillones i Caracoles, i escuadrón Rifleros de Atacama, en la provincia de ese nombre, espidiéndose al efecto las órdenes convenientes para su repatriación. Art. 4.° Los comandantes jenerales de las divisiones 4. i 5. , que deben situarse en Oruro i Tupiza, quedan autorizados para completar el arreglo de sus respectivos estados mayores divisionarios i los cuadros de jefes, oficiales i tropa de los cuerpos que las componen. a

a

Meeting universitario contra Chile. (NACIONAL de Lima del 16 do Marzo.)

Desde que amaneció el dia, el entusiasmo despertado jior los que habiaii convocado a un meetiug altamente patriótico, se dejó sentir en todos los círculos sociales, i la parte mas selecta de la juventud limeña se preparaba a tomar parte en la deliberación de la universidad. En todas partes no se hablaba de otra cosa que del acto que iba a verificarse, i a las doce del dia, con una puntúalidadad digna de todo elojio, una inmensa multitud de j ó venes comenzó a llegar a los claustros del convictorio. Imposible era que no dejase de manifestarse digna i grande la juventud de la universidad. A la una del dia era imponente el aspecto que presentaban los corredores, altos i bajos del convictorio. Grupos de veinte i mas los recorrían impacientes esperando el momento de manifestar el entusiasmo por la noble causa a que querían prestar el continjente de sus fuerzas. Ln.s discusiones particulares se verificaban por todos los ángulos del eolejio i en ellas predominaban las manifestaciones mas espontáneas a favor de la justicia i la libertad. Allí se repetían las jialabras de nuestros padres; allí se decía como en la gran asamblea donde se discutió la unidad americana: formemos una sola familia, démonos pruebas de confianza, de ínteres i de verdadera amistad. Formemos un cuerpo de derecho; en él la injuria, hecha a un Estado se'entienda causada a los demás, como en una sociedad arreglada lo que se comete contra un individuo interesa al resto de la república. A las dos de la tarde lucieron abrir el jeneral i la multitud se agolpó a él invadiéndolo por completo; las galerías altas i todas las bancas fueron ocupadas por centenares de jóvenes; el salón fué invadido por una gran parte que tuvo que permanecer de pié i los corredores i patio próximos al salón se vieron igualmente repletos de jente. Pocas veces hemos visto una reunión tan solemne. El mayor orden, la mejor compostura fué guardada por todos los concurrentes. El señor Santiago Parodi tomó posesión de la silla pre1

sidencial i el señor Figneroa tomó su puesto como secretario de la junta directiva. Abierta la sesión, el señor ¡secretario leyó el acta de la última sesión celebrada por el club Carolino, i en seguida el señor Parodi manifestó en un breve discurso el objeto de la reunión. Una vez verificada esta iniciativa, el señor La Puente, desde una de las altas galerías, tomó la palabra i se.espresó en los siguientes términos: «Señores: Los alumnos del Convictorio Carolino, que forman esa jeneracion que creciendo a la sombra de la libertad i del derecho es la mas preciosa esperanza de la patria i el porvenir mas halagüeño de la república, vienen hoi a este sitio a protestar muí alto, con toda la enerjía de una conciencia indignada, del odioso atentado que contra la civilización i las leyes internacionales ha sido víctima nuestra valiente hermana la República de Bolivia. En el seno mismo de América, en ese suelo bendito creado por la Providencia para ser la cuna de la libertad i el refnjio de los perseguidos, es donde vemos hoi levantarse a una nación que, cual la Roma de los tiempos antiguos, pretende arrastrar en su torrente de ambición sin límites a un pueblo libre, a un pueblo soberano, que no tardará en castigar con el acero de sus bayonetas el crimen que con mengua de la civilización moderna se ha realizado en sus indefensas playas. En su política absorvente en la triste carrera que hoi emprende, no debe estrañaruos, i es muí posible que lo que hoi hace con Bolivia, mañana lo haga con nosotros. ¡ Pero la hora de la espiacion ha sonado ya! Si en el vírjen i hermoso suelo sud-americano aun existe una nación aleve i traidora que ataca con violencia los sagrados derechos de una potencia amiga, los hijos de la patria peruana, cuando las circunstancias lo exijan, sabrán alistarse i volar al lugar de la lucha con la conciencia del triunfo, con el valor en el corazón! Para entonces unámonos todos i hagamos conocer a las naciones que nos contemplan que no es tan fácil profanar los sagrados territorios de la América libre! Que antes que esto suceda, preferible es morir, como los hijos de la heroica Numaucia, entre el incendio i las ruinas, antes de ver hollado el santo suelo déla patria por la planta del alevoso soldado que Chile armara para apagar la sed inestinguible de su loca ambición! ¡Atrás los conquistadores de Antofagasta i Mejillones! Si ellos, en su conducta maquiavélica i egoísta, señalan hoi a Bolivia como la triste víctima sacrificada a su insensato deseo de engrandecimiento i prosperidad, con daño del derecho .ajeno, las aguas tranquilas del océano i las ardientes arenas del Atacama serán mudos testigos de un drama sangriento, cuyo desenlace esta próximo. Allí se dará, una lección tremenda a las naciones que, como Chile, tratan de consumar los actos mas injustos de una violencia exajerada, apoyadas en el poder precario de sus armas! ¡Allí se verá triunfante la justicia i el derecho que a Bolivia le asiste! Mas si el destino en sus inmutables decisiones permite lo contrario, podremos decir con lágrimas en .los ojos i el desaliento en el alma que en la América la libertad ha muerto! ¡Quiera el Cielo, señores, que tal cosa no suceda! Los alumnos del Convictorio de San Carlos, esperan del patriotismo del jefe del Estado i del Gobierno que hoi dirije la marcha de la república peruana, que sabrán colocarse a la altura que la dignidad nacional reclama, toihando a la mayor brevedad posible la actitud honrosa i digna que estos cataclismos políticos exijen; teniendo presente que la juventud que hoi se halla reunida en el salón del jeneral de San Carlos, se colocará, tanto en los momentos de la paz como en los instantes del peligro, al lado del pabellón nacional, para defender con gloria la honra preciosa de nuestra cara e inolvidable patria!» Este discurso fué interrumpido por estrepitosos aplausos repetidos a cada momento.


CAPITULO Al terminar el señor La Puente un lmrra resonó en el salón i el entusiasmo fué jeneral. Después del señor La Puente hizo uso de la palabra el señor Medina, miembro de la escuela de injenieros, que habia sido invitado. Terminado el discurso del señor Medina, la juventud a una voz comenzó a señalar a las personas que deseaba hiciesen uso de la palabra. El señor Torres Paz, llamado por aclamación a la tribuna, la ocupó; i plácenos felicitarle por su hermoso discurso improvisado. Bravos estrepitosos i aclamaciones de júbilo interrumpían a cada momento al señor Paz, que estuvo verdaderamente inspirado. Condenó el atentado cometido por Chile con moderación digna, i enalteció los triunfos de la libertad, defendiendo el derecho con todo el calor de un corazón joven i de un pensamiento ilustrado. En estremo aplaudida fué la palabra del señor Torres Paz. En seguida la voz pública llamó al señor Pflucker, que, como miembro de los que en la prensa defienden los derechos del pueblo, manifestó su firme propósito de sostener en el periódico la noble causa que hacían suya los j ó venes de la universidad. Muchos aplausos resonaron en el jeneral. Por aclamación fué llamado a la tribuna el señor Domingo Vivero, cuya palabra florida i bien meditada desde que se dejó oir arrebató a la multitud. Enérjico, elevado, conceptuoso, magnífico fué el discurso del señor Vivero: el poeta inspirado en aquel momento jior la musa del patriotismo, arrancó, podríamos decir, a su sonora lira acentos como los de Quintana. Valerosa, alentadora, llena de fuego, se dejó oir la palabra del joven Vivero que, cortada en párrafos cortos como las estrofas de un canto patriótico, era interrumpida a cada instante, no bien un bello pensamiento'brotaba i se dejaba conocer por medio de ella. Una escelente improvisación fué la del joven Vivero, que electrizó al selecto auditorio. Habló en seguida algunas pocas palabras el jefe de la sección crónica de este periódico, opinando como el señor Vivero i felicitándolo. El señor Neto fué llamado para tomar la palabra, i a nombre de la juventud arjentiua manifestó en un breve discurso su simpatía por la juventud del Perú i por la noble causa que defendía. El público aplaudió sus palabras. En seguida fué llamado a la tribuna el señor Patino Samúdio, cuyo discurso fué igualmente aplaudido. Pidió el público que hablase el joven Pedro Falla R o dríguez, quien improvisó un pequeño discurso recibido con entusiasmo. Llamaron en seguida a la tribuna al presbítero Pinto, •quien, cediendo a las exijencias de la multitud, repetidas i unánimes, se espresó en medio de estrepitosos aplausos en los siguientes términos: ((Señores: Se cree jeneralmente que el sacerdote es enemigo de la libertad, igualdad i fraternidad, elementos de progreso social; pero esto no es cierto, porque Jesucristo fué el primero que enseñó estos principios desconocidos en el mundo, i que salvaron a la humanidad; i como nosotros no somos sino los continuadores de su doctrina, hacemos frente a todo enemigo que pretende borrar de la faz de la tierra estos principios. _ Jesucristo destruyó la tiranía i el despotismo, que habían enarbolado su estandarte sobre la tierra; nosotros, ministros suyos, debemos hacer otro tanto, en cumplimiento de nuestro doble carácter de sacerdotes i de ciudadanos. Si los principios de concordia i de paz están amenazados i la patria en peligro, seremos los primeros en defenderla con la palabra i aun con el sacrificio.» El popular poeta José Alvarado, pidió permiso a la

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asamblea para recitar una pequeña composición poética cuyas estrofas fueron aplaudidas i que damos a continuación: DOS PREGUNTAS A CHILE. IMPROVISACIÓN.

Chile ilusa, responde con franqueza ¿Hasta dónde te lleva tu ambición? Tomar puertos inermes es proeza Que gloria nunca da sino baldón! I tú, en Autofagasta i Caracoles Vas a rifar tu nombre i dignidad, Como una vez los buques españoles Vinieran a oprimir tu libertad! ¿No recuerdas? entonces los peruanos Bloquear no se dejaron como tú, Arrancaron el triunfo a los hispanos I en su defensa te vengó el Perú. ¿No recuerdas la alianza que firmaste Con Bolivia, el Perú i el Ecuador? ¿Siendo tú la que mas aprovechaste Pues no volvió a tocarte el invasor? ¿Recuerdas que en Abtao nuestra flotilla Sosteniendo un combate desigual Logró vencer la escuadra de Castilla I la obligó a dejar tu litoral? Pues, si tienes tan mala la memoria I te ciegas con bélica actitud, Puede decir la americana historia Que nos pagas con negra ingratitud. Infrinjiendo el derecho i la justicia Vas puertos indefensos a ocupar, Sin mas lei que la fuerza i la codicia, Como hacen los piratas eu el mar! Sabemos que a Bolivia hacen la guerra Con un fin que nos cansa indignación: Desmenbrarle un pedazo mas de tierra I estraerle salitre a discreción! I para completar la justa ofensa Principias al peruano a provocar; Tu pueblo nos injuria i hoi tu prensa Amenazas comienza a vomitar! ¡Guerra pues! ofendido el patriotismo Tanto insulto no puede consentir; ¡A las armas, peruanos! ahora mismo, Si la patria nos llama a combatir! Hasta quemar el último cartucho Batiremos al pérfido invasor; Los hijos de los héroes de Ayacucho No desmienten su audacia i su valor! La usurpación despótica entre hermanos Mui caro, Chile, te podrá costar! En tierra te saldrán los bolivianos I las naves peruanas en el mar.» No ocupando ningún otro señor la tribuna, se dio lectura a las proposiciones que se habían formulado. La primera fué aprobada sin discusión, i se referia a elevar una solemne protesta a nombre de la universidad contra el atentado de Chile i a enviarla al señbr Ministro de Bolivia, residente en esta capital, por medio de una comisión nombrada al efecto. La segunda se referia a formar un cuerpo regular de ejército, que debía ponerse alas órdenes del Supremo Gobierno. Esta proposición, suscrita por el señor Parodi, ocasionó una prolongada discusión cuyo acaloramiento fué grande. Los señores Pflucker, Arnaez i Vasquez de Velasco combatieron la proposición, i la sostuvieron los señores Parodi, Torres, Paez, Mendivil i otros. Suscitóse, al pasar a la votación, la duda de si todos deberían votar o solamente los pertenecientes a la universidad, i se acaloraron los ánimos de tal modo que todos


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los ajenies del cuerpo universitario abandonaron el salón. (VA). Algunos pedían sesión publica en una plazuela; mas el orden prevaleció, i una comisión llamó a todos los que se habían retirado, acordándoles el derecho de votar. En estos momentos se presentó en el jeneral un anciano veterano de la independencia, que fué saludado con estrepitosos aplausos i conducido de la mano por el señor Torres Paz hasta un sillón colocado a la derecha del presidente del meeting; desde allí suplicó el encanecido e inválido soldado que manifestasen a la reunión que, no por hallarse encorvado bajo el peso de los años le faltaba vigor para luchar por la libertad; que la unión constituía la fuerza, i que los principios por los que combatió en Junin i Ayacucho debían ser siempre defendidos por la juventud. Casi en peso levantaron al anciano veterano los jóvenes universitarios, i los vivas a la patria, a la América i a la libertad resonaron ensordecedores bajo la bóveda del j e neral. Habló también un señor García, el joven Zavala i el señor Tavara, don Ignacio, que manifestó la fe que debíamos tener en nuestro Gobierno i en particular en el jeneral Prado. Modificada la proposición del señor Parodi i acordado que se solicite la formación de un cuerpo de guardia nacional al que por indicación del señor Ángulo se dijo podían enrolarse todos los jóvenes que los solicitaran, el señor Hildebrando Fuentes, presidente del club, manifestó lo enorgullecido que se hallaba en acto tan solemne, i después de felicitar a la juventud peruana por su significativa actitud, declaró terminado el meeting. El señor La Puente pidió entonces ir a casa del señor Ministro, de Bolivia, i colocados de dos en fondo, cerca de 500 jóvenes, seguidos de una gran muchedumbre, se dirigieron a la calle de la Encarnación. Una vez en ella, salieron al balcón de la casa que ocupa el señor Ministro boliviano, el señor Flores i el señor Reyes Ortiz, i los jóvenes La Puente i Vivero les manifestaron los sentimientos que dominaban en la universidad. Un señor García hizo también uso ele la jialabra. El señor Flores contestó agradeciendo tan 'significativa manifestación i lanzó un viva a la república del Perú. El señor Reyes Ortiz, en un corto pero bien meditado discurso, espresó por su parte su agradecimiento, i condenando el atentado perpetrado por Chile, recordó las glorias del Perú, las de la América i la justicia de la causa de su nación. Vivas repetidos se dejaron oír en toda la calle. La fuerza constituida por el Prefecto fué de todo punto innecesaria, pues el mayor orden había reinado en las palabras i en los hechos. La Legación chilena se hallaba a dos pasos de la boliviana i ni un solo grito se dejó oir contra Chile. MUÍ digna ha sido la conducta de la juventud i mni respetable del pueblo que la seguía. Ni estingnido ni amortiguado se halla en su corazón el sentimiento patrio, i las altas ideas de justicia encuentran cabida en su alma siempre jenerosa, siempre digna. Imposible hubiese sido que el atentado de Chile perpetrado a las puertas de nuestra nación no hubiera sublevado el espíritu altamente liberal de la juventud peruana. Los alumnos de la universidad, protestando contra semejante atentado, han sido los representantes de la juventud del pais, indignada i pronta a levantarse como un solo hombre en defensa de los derechos de un pueblo hermano. • Seguros estamos que la palabra del convictorio hallará eco en toda la república, i los jóvenes de todos los departamentos secundarán su patriótica actitud. Orgulloso debe hallarse el pais de la brillante juventud liberal que. pisa hoi los claustros de la universidad; ella simboliza una esperanza,- es el presajio del triunfo del liberalismo i la garantía de conservación de las instituciones democráticas.

No se consumará impunemente en América un atentado contra el derecho, ni se pretenderá hollar las bases de su organización democrática mientras haya una juventud entusiasta, patriota, justiciera, ilustrada, i, sobre, todo liberal. Sin tiempo para apreciar debidamente lo verificado hoi, cúmplenos felicitar al pueblo peruano i a los alumnos de la universidad.

VIL HILARIOS HAZA, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE

BOLIVIA, ETC.

Habiéndose constituido la República de Chile en guerra con Bolivia i provocada ésta por una agresión filibustera i violenta ocupación a mano armada, del litoral marítimo, rompiendo dos tratados de límites de carácter permanente, ha llegado el caso de organizar las hostilidades marítimas por todos los medios lejítimos de defensa; i al efecto teniendo derecho i creyendo necesaria la expedición de patentes de corso contra los buques que naveguen con bandera enemiga, contra las mercaderías de chilenos, sean o no contrabando de guerra, míe se encontraren bajo pabellón neutral i para el apresamiento i confiscación de los salitres, huanos i productos del litoral boliviano, que se esplotan i esportan, cometiendo en la propiedad nacional robo i piratería, protejidas por las fuerzas chilenas, Decreto El siguiente reglamento a que deben sujetarse los capitanes de los buques corsarios con patente de la república en la actual guerra contra Chile. l.° Se autoriza a los corsarios bolivianos a perseguir i apresar a todo buque chileno, sea de guerra, corsario o mercante, bien se halle en el mar o en las aguas o puertos de la república o en aguas o puertos enemigos. 2." Se prohibe a los corsarios de la república, atacar o ejercer acto alguno de hostilidad en los jmertos o en las aguas territoriales de naciones neutrales, entendiéndose por aguas territoriales las comprendidas dentro del alcance del cañón, a la mas baja marea. 3." Los corsarios de la república podrán apoderarse de los cargamentos de los buques mercantes chilenos, siempre que aquellos no pertenezcan a ningún neutral, salvo el caso de que los efectos que lo convpongan sea contrabando de guerra destinada al enemigo, que siempre serán apresables. Si una parte del cargamento es contrabando de guerra i la otra no, solo será apresa-ble la primera. 4.° Los corsarios quedan autorizados para detener i apresar cualquier buque neutral que trasporte, con destino al enemigo, despachos oficiales o tropas de tierra o de marina o marinería para los buques del mismo enemigo. 5.° Los corsarios de la repiíblica podrán apresar todo cargamento de propiedad chilena que se halle a bordo di; buque neutral, sea o no contrabando de guerra. ü.° El contrabando de guerra se compone de los siguientes objetos: cañones, fusiles, morteros i toda clase de armas, así como .toda filase de proyectiles. Cureñaje, estopines fulminantes i de hebra. Cápsulas, mechas, pólvora, salitre, azufre, prendas de vestuario militar, correajes, sillas de caballo i bridas, tiendas de campaña, carbón de piedra destinado a los buques de guerra del enemigo o sus corsarios, i, en jeneral, todos los instrumentos i objetos destinados a la guerra, entre ellos los víveres i municiones de boca, el oro i plata sellados i la correspondencia dirijida al enemigo. Asimismo son contrabando de guerra los continjentes militares i los individuos que pertenezcan al servicio del enemigo. 7." Es también apresable todo buque cuya neutralidad no pueda comprobarse. Lo será igualmente el que careciese de los papeles principales, como son: la patente, los conocimientos de la carga u otros que acrediten la propiedad neutral de ésta i de la embarcación, i será declarada buena presa, a menos q" se verifique haberlos perdido por accidente inevitable. To6


CAPITULO TERCERO.

dos los papeles que se presenten deben ser firmados como corresponde para ser admitidos. 8.° Se tendrán por enemigos los buques que enarbolasen otra bandera distinta de su verdadera nacionalidad; los que arrojen sus papeles al mar i los que presenten resistencia o pretendan evadir al corsario. 9." Los corsarios de la república quedan autorizados para apresar todas las embarcaciones de cualquiera nacionalidad, que conduzcan a bordo los productos esportados de los puertos de Mejillones, Antofagasta, i mineral de Caracoles, como salitres, huanos, metales, de plata o cobre, siempre que no se haga constar que han sido espedidos con intervención de las autoridades bolivianas. 10. La declaración de buena ¡presa darán los tribunales establecidos por las leyes de la república. Si no pudiese llevarse la presa ante ellos por la distancia u otra causa, el juzgamiento tendrá lugar ante los ajentes diplomáticos o consulares de la república, en los puertos de las naciones amigas que consintieren poder vender sus presas. Si el corsario se viere embarazado por alguna circunstancia estraordinaria, para enviar la nave apresada para ser. juzgada, usará de todo arbitrio según las circunstancias, consultando su seguridad i reservando los documentos justificativos que presentará a su tiempo a la autoridad competente. 11. Los corsarios de la república tienen, como tales, el derecho de visita que corresponde a todo beligerante, i para ejercerlo deberán cumplir con las ¡prescripciones siguientes: El corsario largará el pabellón nacional, disparando nn cañonazo sin bala, para que el buqué que ha de ser visitado se detenga i largue su bandera. Si no lo hiciere, procederá el corsario según convenga, para obligarlo a ello. 12. Si se detuviere el- buque mercante i largase su bandera, el capitán corsario procederá a enviar la visita de reconocimiento con las precauciones necesarias, a fin de cerciorarse por los papeles que existen a bordo, de la nacionalidad, naturaleza del buque i de la cargaf i si se ocupa o no de un comercio lícito. 13. Siempre que de la visita resulte que el buque es apresable, el corsario hará levantar un inventario de la carga i de todos los efectos que se encuentren a bordo; se guardarán los documentos que prueben la legitimidad de la presa para presentarlos al tribunal respectivo. 14. Si de la visita resultase que el buque no es apresable ni está en el caso de ser detenido i que la carga es completamente propiedad neutral i no hai contrabando de guerra, se dará al capitán de la nave visitada uu certificado, en que consten estas circunstancias, dejando el capitán corsario en su poder un duplicado de este documento. lo. Los buques apresados por corsarios deBolivia, como la carga capturada a su bordo, quedan libres de todo gravamen fiscal en los puertos o caletas de la república. 10. El comandante, oficiales, guarnición i equipajes de buques corsarios, quedan bajo la protección i leyes de la república, i serán considerados ciudadanos bolivianos, con todas las garantías i derechos anexos a la ciudadanía boliviana,, aun siendo estraujeros, desde el acto de armar el buque en corso o alistarse a bordo de él. Dado en ha ciudad de La .Paz, a los veintiséis dias del mes de Marzo de 1879. (Firmado)—H. DAZA—Refrendado—Eulojio D. Medina Es conforme—El oficial mayor—Dámaso Gutierres. EMPRÉSTITO FORZOSO. HILARIÓN" DAZA, PRESIDENTE DE

LA REPÚBLICA.

Considerando: Que"uno de los deberes mas imperiosos del Gobierno es salvar la integridad del territorio nacional seriamente amenazada con la ocupación militar de los puertos de Antofagasta, Mejillones i minerales de Caracoles por parte del Gobierno de Chile; Que para reivindicar el territorio ocupado i escarmentar a los invasores, ningnn ciudadano debe omitir, ni el con-

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tinjente de sus esfuerzos personales ni el de sus recursos pecuniarios; Que los ingresos ordinarios de la nación no alcanzan para hacer frente a los gastos estraordinarios de la guerra; que lo premioso i urjente de la situación no permite tampoco ocurrir a la negociación de un empréstito estranjero, que ¡jodia salvar toda dificultad; Oido el dictamen afirmativo del Consejo de Ministros i de conformidad con el inciso 2.° del artículo 27 de la Constitución política del Estado, decreto: Art. 1.° Se vota un empréstito nacional interno, por la suma de 1.000,000 de bolivianos, aplicable a los gastos de guerra. Esta cantidad se distribuirá en la forma siguiente: El departamento de La Paz contribuirá al empréstito con la suma de B. El de Oruro El de Chuquisaca El de Cochabamba El de Potosí El de Tarija El de Santa Cruz

350,000 120,000 130,000 160,000 200,000 30,000 10,000

B. 1.000,000 Art. 2.° El empréstito anterior es obligatorio para todos los ciudadanos cpie sean designados como prestamistas. Art. 3.° El Gobierno, en garantía del empréstito, hipoteca las rentas mas efectivas de la nación, con las que serán solventados los prestamistas tan luego que termine el estado de guerra. Art. 4.° Cada prestamista en resguardo de sus derechos obtendrá un vale del crédito público de los que espedirá el Gobierno, reconociendo la obligación precisa de pagar el interés de 6 por ciento anual i recibir dicho vale, pasada la guerra, en las tesorerías fiscales, como dinero efectivo por él capital e intereses que representen. Art. 5.° En la capital de cada departamento i de provincia se reunirá una junta presidida por el Prefecto o Sub-prefecto respectivo i compuesta del fiscal del distrito o de partido, de dos ciudadanos propietarios, de dos comerciantes i de un mienibro de la Municipalidad correspondiente. Esta junta hará la acuotacion a cada uno de los ciudadanos que deben contribuir al empréstito; no pudiendo imponerse éste sino a las personas que gozan de una renta saneada de mas de trescientos bolivianos anuales. Art. 6." L a j u n t a d e q u e habla el artículo anterior determinará la suma del empréstito con que deben contribuir los vecinos de la capital, distribuyendo a cada una de las provincias de su jurisdicción la cantidad equitativa con que debe contribuir a llenar el monto de la suma designada a cada departamento. Art. 7.° Cada ciudadano contribuyente satisfará su acuotacion al tercer dia de ser notificado, debiendo hacerse efectiva en caso de resistencia por la via coactiva de apremio i pago que sustanciarán los Prefectos i Snb-prefectos, sin dar lugar a recurso alguno. El producto que se recaude será depositado por el Prefecto en las oficinas del Banco Nacional de Bolivia, sin pérdida de tiempo, remitiéndose de los departamentos donde no existen estas oficinas a la de esta ciudad i dando aviso inmediato al Gobierno. El Ministro de Estado en el despacho de Hacienda queda encargado' de la ejecución de este decreto. Es dado en la ciudad de la Paz, a los diez i nueve días del mes de Marzo de mil ochocientos setenta i nueve años. —HILARIÓN

DAZA.—JULIO

MÉNDEZ.—MANUEL

OTHON

JOFRÉ.—Refrendado.—El Ministro de Hacienda Encargado del despacho de Gobierno i Relaciones Esteriores— EULOJIO D .

MEDINA.

HILARIÓN DAZA,

PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

Considerando: Que la deficiencia del tesoro nacional, no permite aten-


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G U E R R A D E L PACIFICO.

der debidamente a los gastos estraordinarios de guerra, que son indispensables para repeler la agresión del Gobierno chileno; Que estando declarado el estado de sitio en la república, por decreto de 26 de Febrero, último, es permitido al Gobierno reducir el pago de las listas civiles i eclesiásticas, conforme al inciso 3.° del art. 27 de la Constitución política del Estado, Decreto: Art. l.° Desde el 1.° del corriente se hará un descuento a todos ios empleados civiles i eclesiásticos, en el pago de sus sueldos i pensiones, de cualquiera clase que sean, en la proporción siguiente: De 300 a 800 Bs. inclusive, el 10% De 800 a 2000 „ '„ el 20 De 2000 a 5000 „ „ el 25 „ De 5000 adelante la 3. parte. a

Art. 2.° No están comprendidos en el descuento los sueldos i pensiones que no pasan de 300 bolivianos anuales. Art. 3.° El descuento ordenado por el presente decreto se considerará como empréstito de guerra, que será reembolsado oportunamente por el Gobierno. El Ministro de Estado en el despacho de Hacienda queda encargado de la ejecución de este decreto. Es dado en la ciudad de La Paz, a l.°de Marzo de 1879. H.

relaciones amistosas de los dos países, lo que seria sumamente sensible i lamentable. En previsión de esta eventualidad, i no debiendo jamas el Perú permanecer indiferente ante lo que pueda afectar la buena armonía i la paz entre sus hermanas las repúblicas de este continente, muí en especial entre Bolivia i Chile, que se hallan tan íntimamente ligadas con él por relaciones de amistad i comercio, S. E. el Presidente me ha encargado que recomiende a V . S. preste a este asunto una atención mui esmerada, procurando instruirse de cuanto ocurra al respecto i trasmitirlo en el acto a este despacho, aun haciendo uso del cable, si la importancia i urjencia de la noticia lo requiere a juicio de V . S. Me ha encargado ademas, S. E., que autorice a V . S. para que en el caso de que se presentase algún peligro inminente que amenazase la paz de esa república con... interponga en el acto los buenos oficios del Perú, procurando al mismo tiempo obtener, en una forma amistosa, la suspensión de cualquier acto o medida de ese Gobierno, que tendiera a agravar el estado de la cuestión i a hacer difícil una solución pacífica. Dios guarde a V . S. M. MINISTERIO

DE

IRIGOVEN'.

'

RELACIONES ESTERIORES.

Lima, Febrero 4- de 1$79. •

DAZA.

Manuel Othon Jofré.—Julio Méndez. (Refrendado)— El Ministro de Hacienda, Encargado del despacho de Gobierno i Relaciones Esteriores. Eulojio D. Medina. Es conforme. El oficial mayor, Manuel Peuafiel. VIII.

Los esfuerzos del Perú en favor de la paz MINISTERIO DE RELACIONES ESTERIORES.

Lima,

Enero 2 de 1879.

A laa Legaciones de Chile i Bolivia.

En el suplemento al número 183 de L A DEMOCRACIA, periódico de La Paz, que recibí ayer, he leido varias comunicaciones oficiales cambiadas entre el Encargado de Negocios de Chile en Bolivia i el Ministro de Relaciones Esteriores de esa república i aquel mismo funcionario i su Gobierno, referentes al cumplimiento de una lei dictada por el Congreso boliviano, a principios del año próximo pasado, gravando con diez centavos cada quintal de salitre que se esporte por Antofagasta. El Gobierno de Chile se opone al cumplimiento de dicha lei, fundándose en que es contraria a una transacción celebrada por el Gobierno boliviano con la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta i atentatoria al artículo 4." del tratado que existe entre las dos repúblicas; i ha declarado por el órgano autorizado de su Ministro de Relaciones Esteriores, que la negativa del Gobierno de Bolivia a la exijencia que ha formulado, lo colocaría en el caso de declarar nulo el espresado tratado de límites. El Gobierno boliviano, por su parte, ha manifestado por el órgano también de su Ministro de Relaciones Esteriores, que la cuestión promovida por Chile tiene un caráctes esencialmente privado, siendo el impuesto que se ha fijado a la espresada Compañía de Salitres una de las condiciones impuestas para la validez de su contrato, i ha concluido por comunicar al Encargado de Negocios de Chile que, en vista de los perjuicios que la suspensión transitoria del impuesto citado ocasionaría a su país, se había ordenado a las autoridades del litoral hagan efectivo dicho impuesto. Tan terminante declaración por parte de ambos Gobiernos, hace temer que sobrevenga alguna alteración en las

Señor doctor don José Luis Quiñones, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Perú en Bolivia.

En oficio fecha 2 de Enero próximo pasado, manifesté a V . S. la necesidad de que prestase una atención mui esmerada a la cuestión que actualmente existe eutre esa república i Chile, con motivo del impuesto de diez centavos con que el Congreso boliviano ha gravado la. esportacion de cada quintal de salitre por el puerto de Antofagasta, i lo autoricé ademas para que interpusiera los buenos oficios del Perú, en caso de que fuese inminente un rompimiento tle relaciones entre los dos espresados países, procurando, al mismo tiempo, evitar en una forma amistosa, la suspensión de cualquier acto o medida de ese Gobierno, que pudiera hacer imposible o mui difícil por lo menos, un arreglo satisfactorio. Posteriormente recordé a V . S., en carta semi-oficial, que procurase insinuar a ese Gobierno, confidencialmente la conveniencia de someter aun arbitraje el conocimiento i decisión de aquel grave asunto, con arreglo a los términos del tratado de 1874, vijente entre Bolivia i Chile, i de suspender durante él la ejecución de la mencionada lei sobre el impuesto del salitre. No dudo que V . S. habrá procurado encontrar la oportunidad necesaria para dar cumplimiento a esta segunda liarte de mis instrucciones; i me inclino ademas a creer, que el ilustrado Gobierno del jeneral Daza se decida a dar esa solución tan legal i justa a un desacuerdo que podría ocasionar serias perturbaciones entre ambos países, i que el Perú no puede mirar con indiferencia por hallarse tan íntimamente ligado con las dos repúblicas. Espero, pues, con vivo interés, el resultado que haya alcanzado V . S. i le reitero la autorización que le tengo dada para hacer uso del telégrafo i del cable, en cualquier caso grave i urjeute. Dios guarde a V . S. M. MINISTERIO

DE

IRIGOYEN.

RELACIONES ESTERIORES.

Lima, Febrero 12 de 1879. Señor Dr. don Luis Quiñones, Encargado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Pervi en Bolivia.

Este despacho tiene conocimiento de telegramas recibidos ayer i hoi, anunciando que la Legación chilena ha cortado sus relaciones en La Paz con el Gobierno de Bolivia i que se ha retirado, en consecuencia, de esa ciudad, como asimismo de la rescisión, por parte del Gobierno de Bolivia, del contrato que tenia celebrado con la Compañía


CAPITULO TERCERO. Salitrera de Antofagasta; i, en fin, se asegura que se lian embarcado tropas chilenas en Caldera con destino al espresado puerto. El Gobierno del Perú, a quien han impresionado vivamente tales noticias, esperaba que se hubiera entrado en el terreno de la conciliación, mediante la suspensión por parte de Bolivia de la resolución relativa al impuesto sobre el salitre, como se aseguró que se proponía hacerlo aquel Gobierno, mientras sentaba las bases de un arreglo amistoso con Chile; pero a tenor de las noticias espresadas, la cuestión tiende a complicarse i reagravarse mas. Mientras me informa V. S. del uso que ha hecho de las instrucciones cpie se le comunicaron para ofrecer al Gobierno de Bolivia los buenos oficios del Perú, debo recomendarle de nuevo que no omita paso alguno amistoso que pueda conducir al restablecimiento de las buenas relaciones entre ambas repúblicas. Cree S. E. el Presidente que se puede llegar a tal fin, ya sea acudiendo al arbitraje prescrito en el mismo tratado de amistad que liga a Bolivia con Chile o bien sirviéndose del conducto de un pais amigo para llegar al avenimiento. En ambos casos, se evitarían las consecuencias que pudieran sobrevenir de un rompimiento. En tal sentido, no debe V. S. dejar de trabajar en el ilustrado espíritu de ese Gobierno, que ha probado siempre interés en la buena armonía entre los paises de América. Le recomiendo, de nuevo que haga V. S. uso del telégrafo para comunicar a este despacho los sucesos de gravedad que pudieran surjir con motivo de la espresada cuestión. Dios guarde a V. S. M. IRIGOYEN. LEGACIÓN DEL PERÚ EN CHILE.

Viña del Mar, Enero 21¡, de 1879. Señor Ministro: Tardando aun en llegar a Valparaíso el señor Fierro, Ministro de Relaciones Esteriores , que ha emprendido un viaje al Sur, i deseoso yo de dar cumplimiento a las instrucciones consignadas en la nota de V. S., de 2 del corriente, número 1, me dirijí hoi a Valparaíso con el objeto de hablar con el Presidente mismo. Después de dar la bienvenida a S. E., le manifesté mi deseo de saber lo que hubiera de cierto acerca de la cuestión boliviana, a que tanta gravedad atribuían unánimemente todos los diarios, escusándome al propio tiempo con el excelentísimo señor Pinto, de tocarle esa cuestión, por hallarse ausente el señor Ministro del ramo correspondiente. S. E. empezó por decirme que casi nada de lo que propalaba la prensa a este respecto merecía crédito; i añadiendo en seguida «la cuestión es la siguiente», me hizo la prolija historia de los tratados celebrados con Bolivia desde hace doce años, hasta llegar al estado actual de la cuestión pendiente. El excelentísimo señor Pinto abriga la esperanza de que el Gobierno boliviano acepte el medio del arbitraje que se le ha propuesto, i que él mismo, espontáneamente, habia también insinuado por su parte al Ministro chileno en La Paz. — ¿ I cómo es, me permití observar, que tanto ellos como ustedes siguen precipitando sus medidas, poco menos que de guerra? —Eso es lo que me sorprende, replicó S. E., porque si el Gobierno de Bolivia persiste en sostener su decreto, no cabe la aceptación del arbitraje i es inevitable un conflicto. Me esplicó asimismo S. E. la presencia de un blindado chileno en Antofagasta, la de otro de reserva en Caldera, i el último envío de cien hombres mas de tropa, que han salido de Valparaíso, como medidas precautorias para conservar el orden público en Antofagasta, de acuerdo con las autoridades de tierra, como ya se ha hecho otras veces en que esas mismas autoridades bolivianas han solicitado la TOMO

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cooperación de guarniciones chilenas para reprimir desórdenes. Toda la conversación de S . E. rodó sobre estos dos puntos: «El Gobierno de Bolivia aceptará el arbitraje; pero si se persiste en su decreto, será inevitable un conflicto.» —-Yo también creo que acejitará el arbitraje, le dije; i así lo he insinuado a lili Gobierno. —¡Ojalá que el Perú tomara parte, seria lo mas justo, esclamó S . E. A este deseo, tan francamente manifestado, no pude menos de contestar: — E l Perú ofrecerá sus buenos oficios si llega el caso, i yo estoi autorizado para ello. —Con mucho gusto, con mucho gusto; me dijo por varias veces el Presidente. — ¿ I si snrje alguna emerjencia grave, que obligue a ustedes a tomar una medida estreñía? pregunté yo, pensando en el último párrafo de la nota de V. S. —-No tenga usted, cuidado, contestó el Presidente; que yo le haré dar aviso de cualquiera novedad que ocurra. Con lo cual concluyó nuestra conversación, que me es grato trasmitir a V. S . Solo me resta comunicar a V. S. que el señor Pinto espera la contestación del Gobierno boliviano a la oferta del arbitraje, para los últimos dias de este mes. Dios guarde a V. S. P. PAZ SOLDÁN I UNÁNUE. SEÑOR DOCTOR DON M A N U E L

IROGOYEN.

Valparaíso, Febrero 12 de 1879. Apreciado señor i amigo: Esta mañana, al cerrar en Viña del Mar mi correspondencia oficial de este vapor, que he puesto ya en el buzón, recibí una esquela del Ministro Fierro, pidiéndome que viniera a este puerto; con lo que me confirmé en la necesisidad i resolución de venir hoi, de que le hablo a V. S. en esa correspondencia. El señor Fierro me espuso i confirmó lo que ya sabia, desde anoche, por telegrama de que también hablo a V. S. eu mi citada nota. Cuando me comunicó la resolución invariable de su Gobierno de ocupar con sus fuerzas el litoral boliviano, le dije que creía llegado el momento de ofrecer oficialmente los buenos oficios del Perú i que esperaba que, dado este paso, se suspendiera la ocupación decretada, siquiera por algunos días. El Ministro me contesto que con cualquier otro pais que no fuera con Bolivia, se apresuraría a acceder a mis deseos, pero que se habían convencido de que el Gobierno de esa república se estaba burlando de ellos, i que su último decreto rescindiendo el contrato con la Compañía de Salitres, por toda contestación a las jestiones de la Legación chilena en La Paz, lo estimaba este Gobierno como una burla i un bofetón. Que Bolivia quería ganar tiempo; que los chilenos del litoral estaban ardiendo por sublevarse, i que por todos estos motivos no habia mas remedio que proceder a la ocupación, la cual quedará consumada mañana o pasado. No he comunicado a V. S. todo esto por cable, porque sé que el Gobierno lo hizo anoche con el señor Godoi, enviándole un despacho de diez i nueve palabras, i no dudo que él se lo habrá mostrado a V. S. o al jeueral. Todas mis reflexiones fueron inútiles. Observé al señor Fierro que, aceptados los buenos oficios del Perú, yo le avisaría al Gobierno por el cable: que por el mismo órgano se comunicaría de Lima a La Paz, i talvcz por el intermedio del señor don Zoilo Flores; i que en dos o tres dias podríamos saber el efecto que ellos produjeran en esa ciudad. Replicó el señor Fierro que Chile i su Gobierno, burlados i abofeteados por el de Bolivia, i retirada la Legación, tenían forzosamente, i hasta por prudencia, que proceder a la reivindicación de ese litoral. Sobre lo que sí haré a V. S. un cablegrama ahora mis-


G U E R R A D E L PACIFICO.

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mo, es sobre esta negativa a los bueuos oficios i la razón en que la funda el Gobierno, que es: la actitud cada vez mas resuelta de Bolivia. En este momento se celebra un meeting, exaltando al pueblo a la guerra, al mismo tiempo que se festeja el aniversario de Chacabuco. Hablan los oradores Isidoro Errázuriz i Máximo Lira. El Cónsul de Bolivia en este puerto acaba de retirar su escudo. Como materialmente no tengo tiempo para escribir al jeneral Prado en este vapor, le ruego a V. S. que lea la presente. Su afectísimo amigo i S. S. P. LEGACIÓN

DEL

PAZ

SOLDÁN I UNÁNUE.

PEllÚ EN CHILE.

Vi ña del Mar,

Febrero 14- de 1879*

Señor Ministro: Al cerrar mi única nota del vapor pasado, número 27, recibí una esquela de Valparaíso, del señor Ministro de Relaciones Esteriores, suplicándome que pasara a verlo; con lo que me confirmé en mi determinación de ir al puerto ese dia, de que hablaba a V. S. en mi espresada comunicación. Contesté por telégrafo al señor Fierro, que dos horas después me tendría en su despacho. Cuando llegué, se hallaba en conferencia (talvez en consejo) con el Presidente; i solo vino al cabo de mucho rato, que se me mandó anunciar. Entro en estos pormenores, a fin de que conste que el señor Ministro no fué tomado por sorpresa, i que pudo consultar con su S. E. i quizá con tocio el Gabinete, la propuesta de buenos oficios que ya esmeraban de mí en ese momento. Así no tendrá disculpa el Gobierno de Chile, ni ante propios ni ante estraños, si la precipitada medida de ocupar militarmente el litoral boliviano hasta el grado 23, le trac algún descalabro, o graves complicaciones, como es múi de temerse. Nada costaba tentar el medio conciliatorio de los buenos oficios, sobre todo los del Perú, cpie para Bolivia habrían sido mui atendibles. Si no se llegaba a una solución pacífica, siempre se ganaba tiempo, i había lugar de aplicar con alguna justificación el mismo procedimiento de la fuerza, prematuro hoi, i que ha disgustado a las personas sensatas, i aun al cuerpo diplomático de aquí. El señor Fierro se negó a aceptar los buenos oficios del Perú, con invariable aunque cortés firmeza, sin que ésta decayera un solo instante, ni en vista de la seguridad que le di yo de proceder con rapidez, ni de los temores que con toda sagacidad le manifesté, i por los resultados que iba a dar a Chile. Se conocía que la resolución del Gobierno era inflexible, aunque repentina. Las causas que, como ola poderosa lo han empujado hasta ese estremo, han sido los valiosos intereses particulares amenazados con la violenta rescisión por parte de Bolivia del contrato que teníala Compañía Salitrera i las exijencias de la opinión pública, que a todo trance quería un ensanche, después del pacto arjentino, que se ha considerado humillante. Desde que se inició la cuestión, el Gobierno ha dado por hecho que lo que el de Bolivia deseaba era proporcionarse fondos, buena o malamente. De aquí eL furor que produjo la orden de embargo i remate comunicada a Antofagasta; i quizá la ocupación del litoral no tenga, por lo pronto, mas objeto que custodiar las propiedades chilenas e impedir un saqueo, que es lo que constantemente ha aparentado temer ese Gobierno. No vaciló el señor Fierro en decirme que cualquiera otro pais que no fuera Bolivia, aceptada los buenos oficios del Perú; pero que de esc Gobierno no se podia esperar nada; que solo trataba de ganar tiempo i de hacer efectivos sus deseos de entrar en posesión de los fondos, i que la decre-

tada rescisión del contrato la estimaba el Gobierno de Chile como m í a «burla» i como un «bofetón», que no le dejaban otro arbitrio que la ocupación del litoral. De mi entrevista con el señor Ministro, tuve el honor de dar cuenta a V. S. el mismo dia, desde Valparaíso, en una carta de xíltima hora. Puesta en el correo mi carta, hice a V. S. el siguiente despacho por el cable: «Chile juzga inaceptables buenos oficios, en vista actitud Bolivia. Ocupa hasta grado 23.» Mientras tanto, el público i la prensa están ebrios de orgullo i satisfacción. E L MERCURIO llama ya «la primeravictoria,» en un pomposo editorial, al mero envío de fuerzas a Antofagasta. Si la mente del Gobierno guarda conformidad con los rumores públicos, creeré de mi deber llamar la atención de V. S. mui seriamente sobre esta ocupación, harto alarmante en sí misma Se dice, aun en los buenos círculos, que no se va a la guerra, sino a «la conquista»; que esos dos grados jeográficos van a servir para echar toda la población de desecho, con la que la policía no sabe ya qué hacer aquí. Por de contado, confian también en que reportarán grandes beneficios, estableciendo aduanas e impuestos. El Gobierno riñe, al propio tiempo, la gran batalla eleccionaria. Dios guarde a V. S. P. LEGACIÓN DEL

Viña

PAZ

SOLDÁN I UNÁNUE.

PERÚ EN CHILE.

del Mar,

Febrero 25 de 1879.

Señor Ministro: Habiendo llegado a hacerse insoportables las prevenciones de este público para con el Perú, a causa del cablegrama que se atribuía al señor Godoi, i de que tuve el honor de hablar a V. S. en el vapor pasado, nota 39, determiné irme a ver con el señor Ministro de Relaciones Esteriores, el 22 del presente. El señor Fierro se habia ido a Santiago; pero el señor Godoi, jefe de sección i único empleado que se hallaba presente, me dijo que todas las noticias que tenia de Lima eran tranquilizadoras, inclusive un parte de su hermano, que acaban de recibir i que no habia inconveniente en leerme, ya que jo le aseguraba no saber nada. Dicho parte decia, poco mas o menos: «hoi sale para ésa Lavalle, misión especial.» Me fui a ver a S. E., quien me dio las mismas seguridades, siendo las primeras i las únicas que oia en estos dias, pues los rumores enconados contra el Perú, por la actitud que se atribu3*e, i que se refieren los mas a despachos del señor Godoi, empiezan a circular, por decirlo así, desde los primeros grupos que rodean al Gobierno. Me leyó asimismo S. E., espontáneamente, el parte que ya me era conocido, con estas palabras mas: «ofrecer mediación Perú.» El Presidente parecía mui satisfecho de la noticia; mas no con la satisfacción del 24 de Enero, cuando por insinuación suya i cumpliendo con mis instrucciones, le ofrecia yo los buenos oficios del Perú; ni con la del señor Fierro en el caso de la Devonshire, no obstante reconocer que llegaban tarde, como bien lo sabia yo; sino con la del que ve providencialmente eliminado el único obstáculo que le preocupa en sus planes. Con esta oportuna actitud del Perú, Chile podrá ganar tiempo, porque mientras ella dure, por lo menos debe esperar que se suspendan las represalias de Bolivia, i cuenta con una garantía positiva de la neutralidad del Perú, que es de lo que aquí mas se duda. Tarapacá, Iquique, el Perú mismo—lié aquí la meta que los mas formales parecen haberse señalado. Como peruano i como representante, cumplo con el doble deber de dar la voz de alarma a mi patria. Cualquiera sorpresa, como la sustracción de nuestros buques de la bahía del Callao, ahora cuarenta años, por


CAPITULO TERCERO. esta misma república, o como la ocupación de las islas de Chincha, que, sin embargo, tuvo sus agresores, nos tomaría desprevenidos e inermes. Sé que el Cónsul chileno en Iquique ha remitido a su Gobierno una lista délos chilenos avecindados en ese litoral, i que ella ha producido un agradable efecto, haciendo creer que, a la larga, esos territorios podrán prestarse a la misma fácil ocupación oue Antofagasta. Todo Chile piensa hoi en el litoral Norte i mas allá, como los antiguos españoles pensaban en las Indias después de la conquista. Por lo bajo, se fomentan emigraciones de proletarios a Tarapacá, como criados u otros oficios, a fin de irse preparando alií una base nacional como en Antofagasta. Ya desde hoi, dicen los diarios i todo el mundo, con equívoca amenaza, que Iquique i Tarapacá están llenos de chilenos. La Prefectura de esa provincia litoral, es hoi de la mas alta importancia política para la república. Si nada de lo que dejo espuesto es cierto en las rejiones oficiales, es la idea de todo el mundo; i será, por lo tanto, tarde o temprano, la idea del Gobierno. Yo no me atrevo a usar del cable, mientras no reciba de V. S. la cifra que he solicitado. Aun la cifra está ya sindicada por la recelosa suspicacia de los chilenos, como lo verá Y. S. por el adjunto recorte de E L MERCURIO. Antes de separarme de S. E. me preguntó: «¿qué habia de un pacto secreto entre Bolivia i el Perú?» Le contesté que nada sabia. —Pardo lo negaba mucho, repuso el señor Pinto. Al salir de palacio, un soldado a caballo, a galope, repartió hojas impresas al populacho que lo seguía. Era una ardiente proclama a los piorteTios, llamándolos a enrolarse en el ejército, i designando los cuarteles a que podían dirijirse. Los exaj erados aprestos militares de todos los dias, según el decir jeneral, son para el Perú i no para Bolivia. Dios guarde a Y. S. :

P. PAZ SOLDÁN I UNÁNUÉ.

MINISTERIO

DE

RELACIONES ESTERTORES.

Lima, Febrero 14- de 1879. Señor Dr. P. Paz Soldán i Unánue, Encargado de Negocios del Perú en Chile.

Por el telegrama que dirijió Y. S. anteayer a S. E. e Presidente, me he impuesto de que el Gobierno de esa república no ha tenido a bien aceptar los buenos oficios del Perú en sus cuestiones con Bolivia. Esta noticia es una verdadera i muí sensible decepción para el Gobierno; pues era de esperar lo contrario después de la conversación que tuvo V. S. con S. E. el Presidente señor Pinto, i que me refirió en su oficio fecha 24 de Enero. Por el mismo telegrama he sido informado de que se habia embarcado fuerzas en Caldera, con el objeto de ocupar el litoral boliviano hasta el grado 23; lo que seria sumamente grave, no solo porque tal hecho vendida a embarazar un arreglo con Bolivia, sino por el precedente' que establecería i las consecuencias a que podría dar lugar. Debiendo recibir mui pronto las comunicaciones de V. S. que no dudo me pondrán al corriente de todo lo que haya tenido lugar respecto de la interposición de nuestros buenos oficios i de las medidas al parecer violentas que, según se dice, ha tenido a bien adoptar ese Gobierno, me limitaré hoi a recomendarle que, si a juicio de V. S. i con el conocimiento que tiene de lo ocurrido, no se comprometiese la dignidad i el decoro del Perú, haciendo alguna insinuación referente a la aceptación de nuestros buenos oficios i aun de una mediación en forma, puede Y. S. proceder a verificarlo, avisándome el resultado por el cable en caso de ser favorable. Nuestra Legación en Bolivia aun no ha comunicado nada con respecto a las instrucciones que le dirijí al mismo tiempo que a Y. S. sobre la interposición de los buenos oficios del Perú. Si ese Gobierno los acepta, los comuni-

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caré a V. S. por el cable para que haga de ello uso, siempre, que esa noticia pueda influir en modificar las ideas i ¡propósitos de ese Gobierno i conducirnos al fin que nos proponemos—de evitar una guerra escandalosa e innecesaria entre dos repúblicas tan íntimamente unidas entre sí i con el Perú. Dios guarde a Y . S. M.

IRIGOYEN.

LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 5 de 1879. Señor Ministro: Recibido oficialmente por el Supremo Gobierno de esta república, en el elevado carácter diplomático con que la bondad de S. E. el Presidente i de Y. S. me han honrado, mis primeros pasos se han dirijido a conocer i estudiar la política que observa el Gobierno del excelentísimo señor jeneral Daza, en sus relaciones esteriores. De mis observaciones resulta que, en lo jeneral, mantiene buenas relaciones de paz i amistad con las repúblicas del continente i con los Estados del viejo mundo; i algo mas, que manifiesta buena voluntad para estrechar los vínculos que le ligan con la América latina, i muí en especial con el Perú, en cuyo favor abunda en sentimientos de benevolencia i gratitud, segnu habrá visto Y. S. por el significativo discurso con que ha contestado al de esta Legación. Harto sensible es al infrascrito, hacer una escepcion de lo anteriormente dicho, en lo relativo a las cuestiones de límites que por desgracia tiene pendientes; pero es posible esperar que aun cuando no sea mas que manteniendo el statvu quo, arreglará sus presentes dificultades con Chile i evitará nuevas complicaciones. El honorable señor Yidela, Encargado de Negocios de la República de Chile, ha esplicado satisfactoriamente al Excmo. señor Dr. Lanza, Ministro de Relaciones Esteriores, la presencia en Antofagasta del blindado Blanco Encalada, i aun cuando últimamente se han publicado noticias alarmantes sobre que el Gobierno de Chile ha dado orden para que otro buque de guerra, la fragata O'Higgins, se dirija a Antofagasta con tropas de desembarque, creo fundadamente que desaparecerá todo conflicto con el jiro que acaba de dar este Gobierno a la cuestión con la Compañía anónima Salitrera de Antofagasta, rescindiendo el contrato i trayendo la cuestión al terreno ¡privado o particular que parece le corresponde. Esperando que V. S., señor Ministro, se servirá poner este oficio en el conocimiento de S. E. el Presidente de la Repirblica, tengo el honor de repetirme de V. S. mui atento servidor. J.

L.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.

LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 6 de 1879. Señor Ministro: He tenido el honor de recibir el estimable oficio de Y. S. fecha 2 de Enero último i signado con el número 1, en que se sirve Y. S. manifestarme el estado actual de las relaciones entre Bolivia i Chile, con motivo de una leí decretada por el Congreso de aquella república a principios del año próximo pasado. Así Y. S. se ha dignado indicarme la política que debo observar en esta grave cuestión. Me es grato manifestar a V. S. que, deseando cumplir fielmente los deseos de S. E. el Presidente, desde que ha llegado a ésta, estoi dando los pasos necesarios, a fin de que el Gobierno de Bolivia acepte la mediación que se le ofrezca. En el caso que ocurra algo importante sobre el particular, lo trasmitiré en el acto a Y. S. haciendo uso de los medios que se sirve indicarme.


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G U E R R A D E L PACIFICO.

Reitero a V. S. mis sentimientos de consideración i respeto, con que soi de Y . S. atento servidor. J. L. Señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.

QUIÑONES.

LEGAGION DEL PEEÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 5 de 1879. Señor Ministro: Conocida la tendencia del Gobierno de esta república para proceder con enerjía en su cuestión con la de Chile, sobre el cumplimiento de la lei de 14 de Febrero de 1878, cumplimiento que se ha suspendido por decreto de 1.° del mes en curso, que rescinde el contrato o transacción de 27 de Noviembre de 1873, con la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, he seguido cuidadosamente todos los incidentes que se han desarrollado hasta hoi en esta importante cuestión, i cumplo son el deber de informar a Y . S. por medio de este oficio de carácter reservado. Sabe V. S. que la separación del señor Dr. Martin Lanza i el advenimiento del señor Dr. Julio Méndez al Gabinete, ha sido porque aquél no se mostraba bastante enérjico en esta cuestión i ¡jorque el señor Méndez forma homogeneidad en las tendencias de S. E. el señor jeneral Daza i sus colegas; i sabe V. S. que eluuevo Ministro de Gobierno i Relaciones Esteriores, señor Dr. Serapio Reyes Ortiz, marchó en misión especial ante nuestro Gobierno, para después pasar al litoral de esta república, con el objeto de reivindicar las salitreras, espulsando la Compañía que la'esplota, de conformidad con el supremo decreto de rescisión; i según posteriormente he sabido, tiene bastante autorización para organizar las fuerzas que le sean necesarias, tanto para lo dicho cuanto para rechazar cualquiera agresión por parte del Gobierno de Chile. Dada esta situación, he tenido la fortuna de ponerme casi en íntimo contacto con S. E. el señor jeneraL Daza i su Gabinete, i mni especialmente con el señor Ministro Dr. Méndez; i tanto es esto, que el Excmo. señor Doria Medina, Ministro de Relaciones Esteriores, ha tenido la bondad de permitirme la lectura de los despachos cambiados con la caucillería chilena, i de manifestarme el objeto que persigue su Gobierno. A la primera reclamación del honorable señor Yidela, Encargado de Negocios de Chile, para que se suspenda ei cumplimiento de la lei citada, se habia contestado insinuando que el reclamo podría resolverse por medio del arbitraje estipulado en el tratado de 1874; i al comunicar a la Legación de Chile el decreto de rescisión, también citado, el ex-Ministro señor Lanza, sin acuerdo, i aun parece contia la opinión de S. E . el Presidente i de sus colegas, habia reiterado que siempre quedaba espedito el medio del arbitraje, si apesar de hallarse retirada la cuestión del terreno diplomático, surjia algún nuevo reclamo. El honorable señor Yidela contestó el anterior oficio con fecha 8, declarando no discutir los considerandos del decreto de rescisión i limitándose a pedir que en el término de 48 horas se le dijese si la cuestión seria sometida al arbitraje, propuesto i reiterado por Bolivia, i aceptado por Chile. Trascurrido los dias 9, 10 i 11, la Legación de Chile pidió el 12 sus pasaportes, por estimar como una negativa al arbitraje la falta de contestación hasta la 1 P. M., hora en que dirijió este despacho al Ministro: i retrotrayendo las relaciones cutre ambas repúblicas al estado en que se hallaban antes del tratado de 1800, una vez roto por Bolivia el de 1874, que prescribe el arbitraje. Dice el excelentísimo señor doctor Doria Medina, que el despacho anterior se habia cambiado en el tránsito con su respuesta; i aun cuando el honorable señor Yidela asegura que tal contestación le fué entregada una hora i cuarto después de remitida la petición de sus pasaportes, lo sustancial es que la contestación aludida se limita a manifestar: que no discute la cuestión, mientras no desaparezca la presencia hostil del blindado Blanco Encalada en las aguas de Antofagasta; presencia hostil comprobada con los aprestos bélicos de Chile, que publican los diarios de aquella república i comunican las autoridades del litoral, a pesar de las es-

piraciones dadas por la Legación de Chile. Este despacho ha sido devuelto por el honorable señor Yidela, con un oficio en que dice: que, habiendo cesado su misión desde la 1. 10 P. M. del dia anterior, en que fué entregado el oficio por el cual pedia sus pasaportes, no podia entenderse mas con el Gobierno de Bolivia. Comprendiendo que habia llegado el momento de cumplir las instrucciones de Y. S., ofrecí inmediatamente los buenos oficios del Perú; porque creo que nunca hubiera sido mas oportuno que en tales circunstancias, en que surjia ya un rompimiento con la petición de pasaportes. Me apersoné anteayer en el despacho del excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores, i le manifesté al señor Doria Medina, que mi objeto era interponer, como en efecto interponía en toda forma, los buenos oficios i la mediación del Peni en el conflicto que por desgracia surje entre esta república i la de Chile, a fin de que por medio de esplieaciones francas i amistosas o aceptando algún medio que me permitieran sujerir, pudiéramos hacer que desaparezca el conflicto. El excelentísimo señor Ministro, enterado desde antes i de un modo particular, de mis jestiones sobre la mediación, me contestó de un modo oficial: que su Gobierno estaba enterado con satisfacción de la sinceridad de mis procedimientos 1 que agradeciendo sobre manera tal proceder del Gobierno del Perú, se reserva contestarme, aceptando o no, hasta después de la llegada del próximo correo del esterior por la via de Tacna; agregando, con carácter reservado, que quizá seria lo último: 1." porque tenia el Gobierno datos para creer que a la fecha el de Chile habia entrado en el terreno de los hechos, apoderándose de Antofagasta i cometiendo otras hostilidades con las fuerzas cpic habia acumulado en aquel puerto; siendo en este caso inoficiosa la mediación; 2." porque esperaban saber el resultado de la misión especial en que habia ido el señor Ministro, doctor Reyes Ortiz, cerca de nuestro Gobierno; i 3.° porque S. E. el Presidente de la República i el Gabinete estaban resueltos a no cejar un punto en la línea de couducta que se han trazado, hasta obtener plena justicia de Chile. Cumplí igual deber respecto de la Legación de Chile. El señor Yidela, a quien ofrecí los buenos oficios del Peni en los mismos términos que al excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de esta república, hablando franca i cordialmente, me dijo: que estaba dispuesto i que estimaba i agradecía mas la mediación que le acababa de ofrecer, porque circulaba el rumor, aceptable solo por el vulgo, de que el Perú terciaba en la cuestión a favor de Bolivia, i de que aun habia mandado dos buques de guerra a Antofagasta, para oponerse a los procedimientos hostiles de las fuerzas navales de su Gobierno ¡hostilidades que no podían tener lugar, porque estando a sus órdenes el blindado Blanco Encalada, habia dado orden a su comandante para que se mantuviese en la actitud mas pacífica, a pesar de saber que las autoridades de Antofagasta cometían todo jénero de depredaciones contra la Compañía de Salitres i la colonia chilena. Finalmente me dijo: que desearía cpie la mediación fuese de un resultado inmediato, porque no podia responder de alguna medida violenta que hubiese adoptado su Gobierno en vista de cualquier conflicto que pudiera haber surjido en Antofagasta. Esperando que Y. S. se'dignará poner este oficio en el conocimiento de S. E. el Presidente de la República, me es grato reiterar a Y. S. las consideraciones de estimación i respeto con que me suscribo atento servidor. J.

L.

QUIÑONES.

Señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú. LEGACIÓN DEL PERÚ

La Paz,

EN BOLIVIA.

Febrero 15 de 1879.

Señor Ministro: Al tener el honor de acusar a Y. S. el oficio que se sirvió dirijirme con fecha 2 de Enero próximo pasado i signado con el número 1, sobre el conflicto que desgraciadamente surje entre esta república i la de Chile, por el _


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CAPITULO TERCERO.

cumplimiento de la lei de 14 de Febrero de 1878, que impone la pensión de diez centavos por cada quintal de salitre que esporta la Compañía de Salitres i Ferrocarril de Antofagasta, me permití manifestar a V. S. que estaba dando los pasos necesarios a fin de que fuese aceptada la mediación. Puedo asegurar a V. S. que mis jestiones a este respecto habían adelantado bastante; pero la rapidez con que se han desarrollado los acontecimientos, hasta el estremo de que el señor Encargado de Negocios de Chile se halla hoi solicitando sus pasaportes, me obligaron a presentarme anteayer en el despacho del señor Ministro de Relaciones Esteriores a interponer, como en efecto interpuse, la mediación del Perú, declarando que lo hacia por instrucciones especiales de mi Gobierno, sumamente interesado porque no surja conflicto alguno entre las repúblicas del continente i muí en especial entre sus aliadas i hermanas Chile i Bolivia. El excelentísimo señor doctor Doria Medina, Ministro Encargado del despacho de Relaciones Esteriores, me manifestó la complacencia i gratitud con que veía su Gobierno mis jestiones para que por la mediación del Perú desapareciera el conflicto a que fatalmente se halla arrastrado Bolivia por las exijencias e intemperancia del Gobierno de Chile, que daría cuenta a S. E. el Presidente de la República, i con acuerdo del Gabinete me contestaría después de la llegada del próximo correo del esterior por la via de Tacna. Remitiendo esta comunicación por la via de Puno, cuidaré de participar a V. S. lo demás que ocurra sobre el particular, por el próximo correo de la via de Tacna, Sírvase V. S. poner este oficio en el conocimiento de S. E. el Presidente de la República i aceptar la distinguida consideración con que me suscribo de V. S. mui atento i obediente servidor. J.

L.

QUIÑONES.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.—Lima. MINISTERIO DE

RELACIONES

ESTERIORES.

Lima, Febrero 15 de 1879. Señor Dr. don José Luis Quiñones, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Perú en Bolivia.

Este despacho ha sido informado de telegramas recibidos ayer i hoi, anunciando que la Legación chilena ha cortado sus relaciones en La Paz con el Gobierno de Bolivia, i que se ha retirado, en consecuencia, de esa ciudad; como asimismo de la rescisión jior parte del Gobierno .de Bolivia del contrato que tenia celebrado con la Compañía Salitrera de Antofagasta, i, en fin, se asegura que se han embarcado tropas chilenas en Caldera con destino al espresado puerto. El Gobierno del Pen^ a quien han impresionado vivamente tales noticias, esperaba que se hubiera entrado en el terreno de la conciliación, mediante la suspensión por parte de Bolivia de la resolución relativa al impuesto sobre el salitre, como se aseguró que se proponía hacerlo aquel Gobierno, mientras sentaba las bases de un arreglo amistoso con Chile; pero a tenor de las noticias espresadas, la cuestión tiende a complicarse i a reagravarse mas. Mientras me informa V. S. del uso qne ha hecho de las instrucciones que se le comunicaron para ofrecer al Gobierno de Bolivia los buenos oficios del Perú, debo recomendarle de nuevo que no omita paso alguno amistoso que pueda conducir al restableciniento de las buenas relaciones entre ambas repúblicas. Cree S. E el Presidente que se puede llegar a tal fin, ya sea acudiendo al arbitraje prescrito en el mismo tratado de amistad que liga a Bolivia con Chile, o bien sirviéndose del conducto de un pais amigo para llegar al avenimiento. En ambos casos se evitarían las consecuencia que pudieran sobrevenir de un rompimiento. En este sentido no debe V. S. dejar de trabajar en el ilustrado espíritu de ese Gobierno, que ha probado siempre ínteres en la buena armonía de los países de la América.

Le recomiendo de nuevo que haga V. S. uso del telégrafo para comunicar a este despacho los sucesos de gravedad que pudieran surjir con motivo de la espresada cuestión. Dios guarde a V. S. M.

IRIGOYEN.

LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 22 de 1879. Señor Ministro: En mi primera, número 21, de 15 del actual, comuniqué a V. S. que habia ofrecido la mediación a nombre del Perú, al Excmo. señor Ministro de Relaciones Esteriores de esta república, que éste se habia reservado contestarme aceptando o no dicha mediación, después de la llegada del próximo correo del esterior por la via de Tacna, es decir el 18 en la tarde. Como no me hubiera dado respuesta alguna sobre el particular, fui el 19 donde el señor Ministro doctor Doria Medina, el que me dijo que podíamos reunimos en conferencia el sábado 22, a fin de escojitar los medios por los que pudiéramos llegar a un arreglo satisfactorio para ambas repúblicas; pero la precipitación del honorable señor Vicíela, proveniente de que Antofagasta habia sido tomado por fuerzas chilenas, hecho que él no podía ignorar, malogrará la mediación. Rogando a V. S. ponga este oficio en conocimiento de S. E. el Presidente, me es sumamente grato a la vez que honroso, reiterar a V. S. mis consideraciones i respetos con que soi de V. S. atento servidor. J.

L.

QUIÑONES.

Señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.—Lima. LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 27 de 1879. Señor Ministro: Es en mi poder el estimable oficio de V. S., número 7, de 12 del que espira, en el que, después de comunicarme el estado en que se halla la cuestión pendiente entre Chile i Bolivia, se digna V. S. reiterarme las instrucciones que me tiene dadas para ofrecer al Gobierno de Bolivia los buenos oficios del Perú, i me recomienda que no omita paso alguno amistoso que pueda conducir al restablecimiento de las buenas relaciones entre ambas repúblicas. También se sirve V. S. comunicarme que cree S..E. el Presidente que se puede llegar a tal fin, ya sea acudiendo al arbitraje prescrito en el mismo tratado de amistad que liga a Bolivia con Chile, o bien sirviéndose del conducto de un pais amigo para llegar al avenimiento. En contestación me es mui honroso manifestar a V. S. que he hecho i continuo haciendo todos los esfuerzos posibles a fin de que se realicen los nobilísimos propósitos de S. E. el jefe de Estado i de su ilustrado Gabinete, como se cerciorará V. S. por las comunicaciones que he dirijido a ese despacho. Con sentimiento de distinguida consideración i aprecio, tengo el honor de suscribirme de V. S. niui atento i obediente servidor. J.

L.

QUIÑONES.

Señor Ministro de Relaciones Esteriores del Perú.

LEGACIÓN DEL PERÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 28 de 1879. Señor Ministro: Sin embargo de que en 12 i 20 del que espira, ofrecí al Gobierno de esta república i a la Legación de Chile la mediación del Perú, para terminar por un arreglo pacífico el conflicto en que desgraciadamente se encuentran, según lo participé a V. S., reiteré por escrito la mediación, que ha sido aceptada nuevamente por este Gobierno, como se impondrá V. S. por las copias mimeros 1 i 2, que tengo el honor de acomjiañar a este oficio. En vista de la aceptación, me dirijiré mañana a primera


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G U E R R A D E L PACIFICO.

hora del despacho, al excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores, pidiéndole mía conferencia para acordar loque sea posible hacer en la mediación, lo cual cuidaré de comunicar a V. S. oportunamente. Tanto por los docnmentos a que me refiero, como por las demás comunicaciones que obran en ese despacho, se convencerá V. S. que esta Legación ha cumplido i continua cumpliendo con las instrucciones que se le han comunicado. Al dejar así contestado el enunciado oficio, me es grato reiterar a V. S. las consideraciones de particular aprecio con que me suscribo de V. S. mui atento servidor. J. L. QUIÑONES.

COPIA N.° 1. LEGACIÓN DEL l'ERÚ EN BOLIVIA.

La Paz, Febrero 37 de 1879. Núm. 12.

Señor Ministro; El infrascrito, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Peni, tiene el honor de¡dirijirse al excelentísimo señor Ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia, reiterándole el ofrecimiento de la mediación de su Gobierno en el conflicto en que por desgracia se halla esta república con la de Chile, hermanas i aliadas de la del Perú, sin embargo de que benévolamente acojida por V. E. en 12 del mes que termina i ratificada del mismo modo el 20, no pudo tener efecto por la separación del honorable señor Pedro N. Videla, Encargado de Negocios de Chile; porque los buenos oficios i la mediación de los Estados amigos nunca son estemporáneos, cuando existe la mejor disposipara terminar cualquiera diferencia por medios pacíficos i conciliatorios, como por fortuna existe en el ilustrado ánimo del Gobierno de V. E. Al tener el honor de ratificar por escrito la mediación del Perú, el infrascrito cumple con el deseo vehemente que anima a su Gobierno por la paz i buena armonía entre los Estados del continente, i mui en particular entre Bolivia i Chile. Con este motivo el infrascrito tiene el honor de renovar a V. E. los sentimientos de distinguida consideración i respeto, con que se suscribe de Y. E. mui atento servidor. —(Firmado)—José Luis Quiñones.—Es copia exacta.— Juan Ureta, secretario.—Agustín Blanco, secretario.

el conflicto creado por el Gobierno de Chile, tiene el honor de manifestarle que, el de Bolivia, como lo reconoce S. E. en el oficio a que el infrascrito tiene la satisfacción de contestar, nunca ha rehusado, ni rehusa al presente, los medios pacíficos i conciliatorios que le han sido ofrecidos por S. E., i que, al contrario, los acepta como un deber que las relaciones de amistad con el Perú le imponen, siempre que ellos puedan realizar el fin cpie anhela S. E., salvando al propio tiempo la dignidad nacional de Bolivia, hollada por el Gobierno de Chile. Con tal ocasión, tiene el infrascrito el honor de renovar a S. E. las protestas de alta i distinguida consideración, con las que se suscribe de S. E. atento i seguro servidor. (Firmado.)—Eulojio D. Medina. Es copia exacta.—Agustín Blanco, secretario.—Juan Ureta, secretario.

IX. EL "SICUT ERAT" DE LA GUERRA. (REMINISCENCIAS INÉDITAS DE FEBRERO DE 1879.)

I. Hubo en Chile un chistoso caballero que acostumbraba en chanza preguntar:—«¿Qué era lo que habia antes del principio?»... A lo que cada cual contestaba a su manera, diciendo unos que Dios, otros que Adau, otro que el caos, otros que nada, porque nada podia haber lógicamente antes del principio. Mas, después ele darse cada cual por vencido, el caballero de nuestra alusión afirmaba mui seriamente que lo que habia antes del principio era el sicutera, por aquello del comienzo de los Evanjelios.—Sicut erat in principium... I hoi que entramos en el quinto año de esta guerra matusalénica, no se considerará cosa fuera de propósito el que recordemos algunos de sus preliminares antes d¿l principio, que reflejan no poco honor en los que en ellos tomaron parte i que hasta aquí constituyen documentos enteramente desconocidos del público i de los historiadores. II. Comenzaremos por el principio, es decir, por el sicut erat del caballero santiaguino i con la siguiente interesante carta del Cónsul de Chile en la boliviana Antofagasta, cuya fecha es dos semanas anterior a la ocupación: (Reservada.)

COPIA N.° 2. MINISTERIO

DE RELACIONES

(íAntofagasta, Enero 31 de 1879. ESTERIORES.

La Paz, Febrero 27 de 1879. Señor Ministro: El infrascrito, Ministro de Relaciones Esteriores, ha tenido el honor de recibir el oficio que, en la fecha, se ha servido dirijirle el excelentísimo señor Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Perú, espresándole que reitera el ofrecimiento de la mediación del excelentísimo Gobierno del Perú, en el conflicto en que por desgracia se halla esta república con la de Chile, hermanas i aliadas de la del Perú, sin embargo de que, habiendo sido acojida ella por el infrascrito en 12 del mes que termina i ratificada del mismo modo el 20, no pudo tener efecto polla separación del honorable señor Pedro N. Yidela, Encargado de Negocios de Chile; i agregando que los buenos oficios i mediación de los Estados amigos nunca son estemporáneos cuando existe la mejor disposición, para terminar cualquiera diferencia, por medios pacíficos i conciliatorios i que, al ratificar S. E. por escrito la mediación del Perú, cumple con el deseo vehemente que anima a su Gobierno por la paz i buena armonía entre todos los Estados del continente i mui en particular entre Bolivia i Chile. Agradeciendo el infrascrito mui cordialmente los nobles oficios de mediación que el excelentísimo señor Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Perú le ofrece a nombre de su Gobierno, amigo del de Bolivia, en

Señor Enrique Villegas.—Caracoles. Mi estimado amigo: Como usted sabe, nos hallamos en una situación especiante harto desagradable. De un momento a otro recibiremos i recibirá nuestro Gobierno noticia de la resolución favorable o contraria del Gobierno de Bolivia sobre los impuestos violatorios del tratado de que el nuestro reclama. En el primer caso, todo volverá a tomar su curso ordinario. Pero en el segundo, es decir, en el de que el Gobierno de Bolivia insista en llevar adelante las contribuciones, el de Chile defenderá con entereza, lo ha declarado espresamente a sus nacionales, los intereses de éstos radicados en el litoral. Las medidas a que dé lugar esta firme resolución no podría diseñarlas con certidumbre, ni el Gobierno ha avanzado idea alguna a este respecto; pero no seria difícil prever mas o menos cuál seria su actitud en aquella emerjencia i cuál su línea de conducta, dependiendo ésta en mucha parte de la actitud i movimiento del de Bolivia. En esta situación, me hallo en el deber, por el puesto oficial que desempeño, de observar vijilantemente la actitud, medidas i movimientos del Gobierno i autoridades bolivianas, que puedan en cualquiera manera afectar al desarrollo posterior de los sucesos. La reserva que exije esta clase de vijilancia por doble motivo de su propia delicadeza i del mal efecto que produ-


CAPITULO TERCERO.

ciria su trasparencia en caso de que la cuestión tomase un jiro amigable, me ha hecho clirijirme a usted como la persona cuya discreción, celo e intelijencia me inspiran entera confianza, a fin de que usted me tenga al corriente de todo suceso que afecte al estado ele cosas que dejo indicado, i principalmente sobre la aproximación o movimiento de tropas de línea que pudieran venir por el camino de Potosí. Aunque, según datos fidedignos, creo poco menos que imposible la venida de tropas bolivianas por esa via, sin embargo bastan los rumores que han circulado sobre esto para no descuidarnos del todo. Convendría, pues, que usted se informara de los viajeros o personas amigas que puede teñen en Calama i otros pueblos, de lo que pueele haber de verdad en esos rumores; i si éstos tuvieren'algún fundamento, enviar si es posible una persona de confianza a Calania o mas allá, para que; avise con toda la presteza posible si tales noticias se confirmasen. Autorizo a usted en este caso para hacer con discreción los gastos que demande ese enviado u otros que usted juzgue indispensables. También convendría me impusiera, del número, calidad i armamento de la fuerza- que existe en ese mineral. Usted puede informarme ademas ele todo lo que juzgue conducente. Las comunicaciones las dirijirá usted a Salinas, rotulándolas a don Jorje Iiicks, valiéndose ele persona segura que las entregue en manos de dou N. Fajardo. Si hubiere alguna noticia urjente que comunicarme, la pondrá usted en cifra, segunda clave que va aeljunta, incluyénelosela en carta a Fajardo, para eme éste la trasmita por telégrafo al mismo clon Jorje Hicks. Por mi parte procuraré mantener a usteel al corriente del desarrollo de los sucesos, i siempre claré sin pérchela ele tiempo los avisos que puedan interesara la colonia jpet-ra su resguardo i defensa. Contando con la benevolencia ele usteel i mas que todo con su patriotismo, me atrevo a esperar se tome estas molestias en pro de la causa común. Sírvase saludar en mi nombre a su apreciable señora i familia i aceptar la estimación i afecto ele su amigo i S, S. —Nicanor Zenteno.D III. A esta oportuna i previsora misiva contestó el intelijeníe i enérjico Cónsul de Chile en Caracoles en los términos siguientes: «.Caracoles, Febrero 6 de 1879.—Señor Nicanor Zeuteno. —Antofagasta.—Apreciado señor i amigo: Oportunamente he recibielo la favorecida de usteel, ele fecha 31 elel mes próximo pasado, a la epie tengo el gusto de corresponder. Principiaré por dar a usted mis mas sinceros agradecimientos por la confianza que le merezco en las actuales circunstancias, i por decirle que haré cuanto esté ele mi parte por corresponder elignamente a ella. Pueele usteel tener la seguridad de que lo tendré al corriente de todo cuanto por acá pueda ocurrrir i ala brevedad posible; en una palabra, obraré en todo i por todo ele conformidad con las instrucciones que usted se sirve darme en su grata que contesto. Acá, hasta este momento, todo permanece tranquilo i los bolivianos mas caracterizados corren que la cuestión pendiente con Chile tendrá una solución pacífica. Sin embargo, me consta que esos mismos bolivianos tienen sus conciliábulos todas las noches, en un lugar determinado, i no ha sido posible averiguar de lo que allí tratan. Hai quienes dicen que están todos comprometidos a guardar la mas estricta reserva, i que si hubiera algún indiscreto seria empaquetado i mandado al interior del pais. Probable es qne haya mucho ele cierto en tales díceres. En este instante, ocho de la mañana, recibo su telegrama (en cifra) al cual también contestaré con la presente, así que regrese del pueblo, a donde me voi en busca de noticias que poder trasmitir. Nada de nuevo he encontrado en la Placilla, que merezca la pena de ser comunicado. Parece que la noticia que usted me dice ha tenido, de haber venido -

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un propio de Huanchaca trayendo la noticia ele que vienen en camino para este mineral 300 hombres ele tropa, carece de toda verdad. Desde hace elias circula acá ese vago rumor, pero nadie le ha dado crédito. Si las cosas se encrespau mas de lo qne están hoi, bien pudiera suceder que de Potosí viniera un batallón por esta via, pues el año de 1872 ya vino uno compuesto de 250 hombres. Usted debe saber que estos malditos cuícos son mejores que las bestias parco viajar el desierto. Pero a la verelael duelo mucho que en las actuales circunstancias, i menos en otras peores que no pueden estar distantes, se aventuren a mandar fuerza por acá. Cuando vino aquel batallón el año 72 no habia temor el que menor que alguien les saliera al encuentro, como pudiera acontecer ahora. A mi juicio no hai nada que temer por este lado; pero esto no quiere decir que dejemos ele observar un solo instante tóelos los movimientos de las autoridades de la localidad i de averiguar lo que pueda ocurrir un poco mas al interior. El armamento que tiene la autoridad, la policía mas bien dicho, son doce o catorce rifles. En Calama i Atacama sé con toda seguridad que solo hai diez buenos rifles en cada una de las poblaciones. Como usted ve, tal cantidad ele armas no merece la pena de tomarse en cuenta, ni menos tenerle recelo alguno en un caso dado. Para su tranquilidad, antes ele recibir usteel la presente tendrá un corto telegrama mió. Mucho quedo agradeciéndole la promesa que usted me hace, de mantenerme al corriente ele todo cuanto por allá ocurra, pues ello me será muiagraelable. Lamento verdaderamente el estado de tirantez a que han llegado las relaciones de nuestro Chile con Bolivia i deseo que todo desacuerdo termine, sin que haya necesielael de tocar los estreñios para conseguirlo; pero, eso sí, deseo, ya que nuestro Gobierno ha sido obligado o tomar una actitud seria, enérjica, que la mantenga hasta que le den las mas amplias seguridades de que sus nacionales serán mejor tratados de lo que lo han sido hasta, la fecha, en el litoral boliviano;! sobre todo garantías mui sólidas i mui verdaderas con respecto a las antorielades ele dicho litoral, administrativas i judiciales, que es lo peor que tenemos i lo que mas nos viene aflijienclo desde hace tiempo; ¿seráesto posible? Ya lo veremos. En ningún caso nos conviene la guerra, sobre todo con hermanos; pero no puedo negarle a usted, que la creo preferible mil veces a la paz vergonzosa que hemos estado manteniendo desde hace ocho años, qué se yo por qué consideraciones, durante los cuales nuestro buen Gobierno se ha hecho sordo a todos los clamores ele sus nacionales que han tenido la desgracia de venir a regar con su sangre i fecundar con el sudor de su frente, dándole vida próspera i robusta (1) al árielo i tan terrible desierto ele ayer. A grandes males grandes remedios, dice un proverbio, i nunca pueele él tener mejor aplicación que en esta vez, si es que Bolivia obliga a Chile a hacerle la guerra. Pelearemos, sufriremos mucho, pero al fin la victoria será, nuestra i con ella nos vendrá lo que de derecho nos pertenece: dejar de ser estranjeros en nuestro propio suelo (!!) (2) Terminaré, mi señor Zenteno, repitiéndole a usted que en todo cuanto se le ocurra por acá no tiene mas que darme sus órdenes i con la seguridad de que ellas serán cumplidas con la mejor buena voluntad. Mi señora me encarga corres ponela a su afectuoso saludo. Deseándole a usted buena salud• i toda felicidad, me repito su mui afectísimo amigo i S. S.

E. VILLEGAS.» Los dos celosos centinelas ele Chile en el desierto conocían a Bolivia, i sus pronósticos naturalmente se cumplieron. Hé aquí, en efecto, el primer anuncio del desenlace largo (1) Esta frase aparece tarjada en el orijinal. (2) Palabras tarjadas por el autor.


G U E R R A D E L PACIFICO.

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tiempo pacientemente esperado. Es una esquela matinal i apresurada del Cónsul de Chile en Antofagasta al exCónsul de Chile en Caracoles, debiendo advertirse que el exequatur del último habia sido cancelado algunos años hacia por «atrevido,» es decir, por previsor. La esquela dice así: «.Antofagasta, Febrero 14 de 1879.—Caracoles.—Señor Enrique Villegas: A las 6 A. M. fondeó en este puerto el blindado Almirante Cochrane. Procuraré anunciarle todo suceso de importancia. Luego paso a bordo. De usted mui atento amigo i seguro servidor.—NICANOR

ZENTENO.»

V. Una o dos horas habían trascurrido desde el envío un tanto furtivo del anterior despacho, i entonces era el telégrafo el que hablaba vibrando hasta Carmen Alto en el siguiente mensaje que de hecho i de derecho es como la ¡partida de bautismo de la guerra: «Seño rdon Enrique Villegas.—A horas 9 A. M. el pueblo ha sido ocupado por nuestras fuerzas. Luego irá fuerza a ese mineral. Comunique a los que convenga, i reservado hasta que

llegue la tropa.—NICANOR ZENTENO.

Recibido de Antofagasta en Carmen Alto a las 9.30 A. M

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por el que suscribe, i lo certifica.—V. PRETOT FREIRÉ. Carmen Alto, 14 de Febrero.»

VI. En el mismo dia el Cónsul de Antofagasta, convertido en Gobernador por la voluntad i gracia del coronel Sotomayor, enviaba, lejislando ya en territorio chileno, a su lugar-teniente de Caracoles la siguiente nota semi-oficial de instrucciones sobre su manera de proceder inmediatamente a chilenizar aquel territorio: «Antofagasta, Febrero 14 de 1879.—-Señor Enrique Villegas, Caracoles.—Estimado amigo: Nombrado Gobernador de este litoral, he tenido a bien nombrar a usted provisionalmente subdelegado de ese distrito. Usted deberá proceder ampliamente a nombrar provisionalmente los empleados que sean necesarios para mantener el orden i el servicio urjente: administrador de correos, jefe de policía, inspectores, etc., etc., hasta que nuestro Gobierno ordene las cosas de una manera estable. Sobre todo le encargo nombre una comisión de los vecinos mas respetables que se reciban de los archivos i oficinas bajo inventario jeneral, i un depositario que los custodie. Como usted lo comprende, interesa sumamente que se salven esos archivos íntegros. No deje de vijilar por el interior i déme cuenta de todo lo que allí se haga. Va el señor Francisco Carvallo con una fuerza de cuarenta soldados que servirán para tomar posesión del lugar i guardar el orden. Tome todas las precauciones posibles para que no se dañe en lo menor a los bolivianos ni sus intereses. Proceda de acuerdo en las medidas de orden con el mencionado oficial. De usted mui atento amigo i seguro servidor.—Nicanor

Zenteno.»

VIL I con esta diferencia de horas, i juntando la acción a la tinta, era despachado de Antofagasta a Caracoles el activo i entusiasta patriota don Ramon Espech con un destacamento de la Artillería de Marina al mando del capitán Carvallo, a tomar posesión del interior. I en seguida, este ríltimo emisario, escribiendo al revés, es decir de izquierda a derecha, como los árabes, los caldeos i no pocos de los chilenos de estos tiempos, a fin de que su misiva solo pudiese descifrarse en trasparencia por el reverso, enviaba con fecha 15 de Febrero desde el Carmen Alto el siguiente telegrama de precaución guerrera a Caracoles: «Ramón Espech a Enrique Villegas, Caracoles.—Voi

con 70 hombres. Mándeme aviso si hai peligro. Esperaré propio de usted a la llegada.—Espech.» VIII. Casi al mismo tiempo, es decir, al dia siguiente, cuando Caracoles era ocupado por Espech, el Gobernador Zenteno felicitaba al subdelegado Villegas en los términos siguientes: «Señor Fajardo: Sírvase mandar a Caracoles en primera 02Portuuidad el siguiente telegrama.—Greene. «(Horas 10.25 A. M.)—Antofagasta, Febrero 16 de 1879.— Señor Enrique Villegas, Caracoles. — Recibí, su parte; la alegría aquí es inmensa. Todo marcha sin la menor novedad. Los bolivianos se embarcan hoi para Cobija sin armas, en medio del respeto mas completo a sus personas e intereses. Haga todo esfuerzo porque en ese mineral se proceda lo mismo. Lo saluda—Nicanor Zenteno.» IX. Una pajina mas ele aquel tiempo que fué antes del principio del tiempo. Mientras el coronel Sotomayor, un poco tardíamente, pero obedeciendo a la tardanza de la Moneda, se preocupaba de despachar su espedicion a Calama, el astuto jefe boliviano que mandaba en esta plaza tomaba sus medidas de espionaje con la duplicidad acostumbrada, según consta de la siguiente carta que copiamos de su orijinal, i dice así: «Calama, Febrero 19 de 1879.—Caracoles.—Muí señor mió i amigo: El señor Leiton tiene necesidad de clirijirse a ese mineral, i talvez de ¡pasar hasta Antofagasta en negocios esencialmente particulares. En las difíciles circunstancias en que nos encontramos, he creído que en la caballerosidad de usted hallará todas las seguridades que pudiera necesitar, tanto en ese mineral como en Antofagasta, El señor Leiton puede esplicar a usted lo que sea relativo a la interdicción de víveres de Atacama, pues juzgo que la guerra a que estamos obligados será leal i respetando los dereehos de la humanidad. De usted, su servidor. — Ladislao Cabrera.—Señor don E. Villegas.» X. Tales son las primeras pajinas sueltas que hemos llamado con un rancio pero sagaz patriarca de Santiago, el sicut erat de la guerra actual. I pluguiera al cielo que en fecha semejante al aniversario que hemos elejido para esta reproducción, no hayamos añadido un año mas a nuestros errores en demanda de una paz legal, paz de papel, tan innecesaria como imposible, i hayamos planteado la cuestión, como los dos emisarios de Antofagasta i Caracoles en Febrero de 1879, únicamente en el terreno liso i llano de los hechos consumados. * *- *

Viña del Mar, 14 de Febrero de 1883. El prefacio del "Sicut Erat" de la guerra. (Especial para EL INDUSTRIAL.)

I. No hace mucho tiempo nuestro ameno historiador don Benjamin Vicuña Mackenna daba a luz un interesante artículo bajo el rubro del sicut erat de la guerra. Pero el distinguido escritor no estaba al cabo de los antecedentes que motivaron el cambio de las importantes cartas, que él ha publicado, del patriota Cónsul jeneral de Chile, clon Nicanor Zenteno, i del no menos patriota exCónsul eu Caracoles don Enrique Villegas. Esas comunicaciones tenían por objeto principal de que el señor Villegas lo enterase perfectamente del movimiento que observase entre los bolivianos residentes en ese mineral, sus o]PÍniones i el grado de veracidad que debia prestarse a las noticias que circulaban de próximo arribo de fuerzas de línea del interior, como también de las indica-


CAPITULO

ciones que creyese oportunas para salvar una situación que cada dia se iba haciendo mas difícil i tirante. Esos antecedentes son precisamente los que vamos a tratar de dar a conocer en el presente artículo. II. En el mes de Octubre de 1878 la Municipalidad de Antofagasta hacia efectiva una contribución de alumbrado. El jerente de la Compañía de Salitres i Ferrocarril, fundándose en que ella envolvía el desconocimiento de un pacto internacional que garantizaba a los habitantes de este territorio la exención de impuestos por el término de veinticinco años, i no queriendo dejar establecido un precedente, cuando ya se susurraba que se pretendía por el Gobierno imponerle un derecho de esportacion sobre el salitre, se negó abiertamente a su pago. La Municipalidad le siguió un juicio coactivo para hacer efectivo el pago de la deuda, juicio el mas rápido conocido, pues no solo se embargan los bienes sino también que se apremia a la persona. Esta situación tan tirante creada por la Municipalidad obligó a don Jorje Hicks a pedir amparo al Cónsul de Chile, don Salvador Reyes, quien, no pudiendo dárselo, se limitó a prevenir al jefe político que dicho señor se encontraba en su casa solicitando su amparo. Los empleados de la citada sociedad quisieron manifestar a su jefe las simpatías que su conducta enérjica les inspiraba, i en un número bastante crecido, llevando a la cabeza a los señores Diego Adamson, Ramón Gar-riga i Juan Clemenson, se presentaron a las puertas d¿l Consulado de Chile e hicieron presente al señor Hicks el objeto de esta manifestación. Este caballero les manifestó su agradecimiento i les prometió que mui pronto estaría en su compañía, pues la justicia que le asistía tenia que convencer a las autoridades. La comitiva se retiró en perfecta tranquilidad. A los dos dias se iniciaba un juicio correccional, siendo llamadas ante el tribunal las personas que hemos citado, qne iban a la cabeza de los manifestantes, para que respondieran ante él de los cargos de instigadores i jefes de tumultos i asonadas que comprometían el orden público. Muchas personas fueron llamadas a declarar en contra de los acusados, i a pesar de la actividad que desplegaron para buscar testigos que declararan en su contra, el tribunal correccional, presidido por el juez don Rafael Montero, tuvo que declarar la inculpabilidad de ellos. Como se comprende, estos actos de abierta hostilidad centrados intereses chilenos, tenian, con justa razón, alarmado a todo el pueblo. La prensa que estaba en poder de los bolivianos, mui lejos de llamar a la conciliación, no hacia otra cosa que enardecer los espíritus. Por otra parte, las .autoridades superiores estaban distantes de guardar una conducta circunspecta que hiciese cesar el estado de alarma jeneral, no tratando sino de arrojar mas elementos en una hoguera ya formada de recelos i desconfianza. El mismo Ministro de Hacienda Doria Medina guardaba una prescindencia absoluta, cuando una sola ¡mlabra suya hubiera podido hacer cesar el-estado de cosas que tenia necesariamente que traer una situación enteramente difícil. III. Por una disposición mui liberal de la admhustracion del jeneral Morales, del año de 1871, los estranjeros avecindados durante un año en el departamento del litoral tenian el derecho de ser elejidos electores de la Municipalidad, i debido a esta hábil determinación i a la completa independencia en que vivía de las otras autoridades, Antofagasta creció i se desarrolló de una manera tal, que a la vuelta de pocos años tuvo que declarársele en el hecho capital del departamento. Pero este estado de cosas no convenia a los bolivianos que veían hasta con despecho ocupando esos importantes puestos en. su mayor parte a chilenos. En Diciembre de 187S tuvieron lugar las elecciones de Municipales i, apesar de las trabas i obstáculos que se pu-

T O M O

1—19

TERCERO.

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sieron para tener un resultado que los favoreciese, fueron derrotados por una inmensa mayoría! El furor llegó al colmo i no conformándose con tan triste resultado, influenciaron al Gobierno del jeneral Daza, logrando obtener la derogación del decreto de 1871 i la anulación de las elecciones que acababan de tener lugar, i determinándose que solamente ciudadanos bolivianos pudiesen ejercer el cargo. Nuevas elecciones se celebraron en las cuales solo tomaron parte los nacionales;pero los intrigantes i autores de este verdadero atentado, no vieron realizados sus fines, pues la nueva Municipalidad, esclusivamente boliviana, clebia instalarse el 16 de Febrero de 1879, i la ocupación por las fuerzas de Chile tuvo lugar el 14. Este fué otro motivo para que los odios i las rencillas fueran diarias. IV. No debemos olvidar, por otra parte, que los abusos perpetrados en Caracoles en varias ocasiones con ciudadanos chilenos i el fusilamiento en masa del pueblo de Antofagasta en la aciaga noche del 31 de Marzo de 1877, habían también contribuido a que se produjera cierta aversión entre chilenos i bolivianos. Pero estos resentimientos i rencores pudieron haber estado por mucho tiempo en estado latente, si así puede decirse, si una intelijencia hubiese presidido los destinos de Bolivia. Llegamos, por fin, a los primeros dias del año de 1879 i nos encontramos con que el Gobierno de esta nación por sujestiones peruanas i creyéndose custodiado con el tratado secreto que tenian ambas celebrado, entró de lleno a la cuestión de imponer un impuesto a la Compañía de Salitres, que contaba por base el mínimum de diez centavos por quintal. Esta sociedad no podia mirar con indiferencia la situación que se le creaba, jiues el mínimum podia ser elevado hasta espropiarla de lo que tantos capitales i tantos sacrificios le habia costado. Nuestra cancillería por su parte no podia mirar con indiferencia que fuese despedazado por la fuerza bruta un pacto internacional, al cual se habia arribado después de las jenerosas concesiones que Chile habia hecho en obsequio de la paz i armonía. Los documentos oficiales están manifestando claramente que el Consulado de Chile en Antofagasta hizo cuanto estuvo a su alcance jmra que cuestión de tanta trascendencia fuese llevada con la calma i mesura que las circunstancias requerían, como también ponen de manifiesto la terquedad i hasta altanería del Prefecto del Departamento. La prensa de este puerto en el mes de enero conducida por los Ondarza, los Molina, lo.s Gutiérrez i otros patrioteros, mui lejos de llamar a la conciliación i la tranquilidad, hacia una propaganda de odios, burlándose de nuestros justos reclamos. En los corrillos i en todos los lugares públicos hacían lujo de una jactancia sin igual i propalaban noticias deque tropas del interior, entre ellas el batallón Colorado, vendrían por la fuerza a llevar a efecto las medidas de rigor empleadas con la Compañía de Salitres i los que la apoyasen ; se burlaban de la presencia tranquila del Blanco Encalada en las aguas de este puerto; desafiaban al mundo entero con sus baladronadas i se amenazaba a los principales chilenos con ser arrastrados a las cárceles por el delito de querer mucho a su patria, como también de incendiar la población en caso de cualquier amago del pueblo. La situación no podia ser mas difícil. Necesario era, pues, que los intereses i personas chilenas se pusieran en guardia. Los bolivianos nada o casi nada tenian que perder en cualquier conflicto en este puerto. V. A fines de Enero llegaba de Chile el Cónsul jeneral, señor Zenteno, i conthmaba las jestiones que antes habían sido encomendadas al señor Reyes.


G U E R R A D E L PACIFICO. Impuesto de la situación por que atravesábamos, llamó a una conferencia enteramente privada a los señores don Evaristo Soublette, secretario de la Compañía de Salitres, a don Jorje Hicks, administrador de ella, don Juan Estevan López, comandante del blindado Blanco Encalada, a don Salvador Reyes, Cónsul en este puerto, i a don Matías Rojas, conferencia que se celebró en casa de este último. En esta reunión el señor Zenteno hizo preséntela situación seria por que estaba atravesando este pueblo a cansa de la conducta hasta arbitraria de las autoridades bolivianas, que estaban en asecho de cualquier eventualidad para inferir agravios a las personas o intereses chilenos; de las amenazas casi diarias que hacían los bolivianos, tanto en los círculos como en la prensa; de las noticias de próxima llegada de tropas del interior, que habían llegado a sus oídos; de incendiar la población, i en especial a la Compañía de Salitres, que miraban como su eterna enemiga; de las irregularidades con que se estaba procediendo con esta misma Sociedad, i que había creído de su deber invitar a esta conferencia para ponerse a cubierto de todo desmán. Después de alguna discusión se llegó a convenir en lo siguiente: Dirijirse a don Enrique Villegas para que tuviese al corriente al señor Cónsul de todo lo que se relacionaba i podía servir a los intereses chilenos, especialmente que comunicase cualquier movimiento de tropas bolivianas que pudieran venir del interior. Comisionar al señor Jorje Hicks para que mantuviese perfectamente vijiladas las líneas férrea i telegráfica, para que no pudiesen ambos elementos ser inutilizados por las autoridades. Dado el caso de que se tratase de incendiar la población o cometer actos atentatorios contra la seguridad de las personas, no se permitiese oponiendo la fuerza a semejante atentado contraía civilización, para lo cual quedarían avisados los administradores de Carmen Alto i Salar del Carmen, a fin de que procurasen los elementos necesarios para coadyuvar a este fin. Si al resistir a los atropellos de la fuerza de la autoridad el pueblo unido a la j ente que podia disponer la Compañía de Salitres no fnese suficiente para contrarrestarla, entonces el silbato a vapor de la Empresa daria la voz de alarma al blindado Blanco por medio de silbidos repetidos, los que serian acompañados de señales de luces i voladores durante la noche i banderolas en el dia, que indicasen el grado de intensidad de apuro, i, en consecuencia, desembarcase la jente con que el buque de guerra debia ayudar a los que se batían en la población en defensa de sus derechos. Los señores Soublette e Hicks quedaban encargados de arreglar estas señales, cuyo plan debia mandar de a bordo el comandante López, como también todas las ¡Precauciones necesarias para estar listos en el momento del conflicto que se preveía. Por su parte los Cónsules de Chile i el señor Hojas quedaban encargados de lo que se refiere al pueblo. Convenidos los presentes en estos acuerdos, cada cual con el mayor entusiasmo se dedicó a la parte que le tocaba guardando el sijilo que tan serias determinaciones exijiau, i en especial el comandante López que, habiendo regresado a su buque, mandó pronto los voladores que se necesitaban, i al dia siguiente un plan de señales completo. Por su parte el señor Zenteno dirijia al señor Villegas la carta que ha hecho conocer al señor Vicuña Mackenna, lo mismo que su entusiasta contestación. La reunión a que nos hemos referido es, pues, puede decirse, el prefacio del sicut crat de la guerra. VIL Pero a esta relación vamos a agregar un epílogo. Después de tomadas estas resoluciones, ya la tranquilidad volvió al espíritu de los presentes a esa reunión i miraban con profunda indiferencia las bravatas bolivianas. Mas no todo ha de ser completo. Tres o cuatro noches antes del dia de la ocupación don Mateo Concha Moreno, vecino desde muchos años en este puerto, mui entusiasta

sostenedor de nuestros fueros, pero que peca por curioso, se acercaba en el club de Antofagasta a uno de los que estuvieron presentes a la reunión patriótica de que venimos hablando, i lo interpelaba acerca de lo que significarían unos voladores que habían partido de la Compañía de Salitres. Naturalmente el interpelado le contestó con la tranquilidad que el caso reclamaba i su profunda ignorancia de lo que podia significar; pero inmediatamente se dirijió a poner en conocimiento del señor Zenteno lo que pasaba, quien trató incontinenti de saber lo .que pasaba, para lo cual se dirijió al establecimiento. Ahí se le contestó que nada de lo que se relataba era exacto. Las dudas i las zozobras de si por alguna casualidad el plan fraguado estaba en conocimiento de los bolivianos, hicieron ¡pasar en vela a los señores Zenteno, Reyes i Rojas. Todos pensaban en las consecuencias tan serias que una indiscreción" podia causar a nuestros intereses i a nuestra reputación; i tan pronto como la bahía se abrió al público, uno de los nombrados avisó al comandante lo sucedido, quedando por el momento en parte nulo lo acordado. Felizmente, lo que habia ¡pasado era mui sencillo. El señor Concha Moreno habia tomado nota de las personas que entraban a la casa del señor Rojas, el tiempo que habían permanecido en ella, la llegada de un marinero con los voladores, i por inducción se habia formado la idea de que algún plan de defensa se habia acordado. Esto revela tino i perspicacia, pero la de nuestro querido paisano costó momentos mui amargos a las personas que hemos citado. Antofag'asta, Octubre 9 de 1883.

RAMEO MARTOS.

X INSTRUCCIONES RESERVADAS COMUNICADAS EN VALPARAÍSO AL CORONEL SOTOMAYOR AL SALIR A CAMPAÑA.

Valparaíso, Febrero 9 de 1879. Nombrado V. S. comandante en jefe de las fuerzas destacadas en el Norte de la república i en litoral boliviano, creo necesario indicar a V. S. las instrucciones principales a que deberá ceñirse en el desempeño de dicho cargo. El envío de nuestras fuerzas al litoral de Bolivia, tiene por objeto hacer respetar el tratado celebrado con esa república en 1874, i cuyas estipulaciones se niega a cumplir el Gobierno de esta vdtima, infiriendo serios perjuicios a los intereses chilenos con la imposición de derechos fiscales i municipales, en abierta oposición con lo establecido en dicho pacto. Si nuestro representante en La Paz no obtiene el resultado favorable que es de aguardar de las jestiones que al efecto _ ha seguido ante el Gobierno de Bolivia, i se viese en la necesidad de dar por terminadas sus relaciones diplomáticas, en tal caso deberá considerarse como írrito el tratado de 1874, i V. S. procederá a establecer la jurisdicción que Chile tenia hasta el paralelo veintitrés antes de la celebración de aquel pacto, designando al efecto con carácter provisional las autoridades administrativas para la marcha regular i ordinaria del servicio público en aquel territorio, adoptando al mismo tiempo las medidas indispensables a su defensa i seguridad. En la designación de empleos administrativos, V. S. procurará marchar de acuerdo con el Cónsul jeneral de la república en Antofagasta, quien recibirá instrucciones sobre el particular por el Ministerio de Relaciones Esteriores. En el caso posible que las autoridades bolivianas, constituidas en el litoral, tratasen de desconocer las que V. S. designare, i procuraran la resistencia con fuerza armada o tumultos populares, V. S. impedirá todo acto de esta clase hasta afianzar el orden i restablecer la tranquilidad en la población, amparando todos los intereses allí radicados, ya sean de nuestros nacionales, ya de los ciudadanos estranjeros establecidos en esa costa. Asimismo deberá V. S. ejercer vijilancia en los puntos


CAPITULO TERCERO. de la costa o del interior en que ¡ludieran establecerse fuerzas hostiles al estado de cosas creado por la ruptura del tratado, e impedir i rechazar las agresiones que se llevasen contra las fuerzas de V. S. hasta tanto que, en vista del desarrollo de los acontecimientos, pueda el Gobierno i el Congreso adoptar las medidas cpie se desprendan de la gravedad misma de los sucesos i lo anormal de nuestra situación respecto de la república boliviana. Por lo demás, V. S. necesitará obrar con latitud de acción en los accidentes, imposibles de prever, que se orijinarán con motivo de las complicaciones posteriores a la anulación del tratado de 6 de Agosto de 1874'. El tino i prudencia de V. S. son una garantía para que en la situación difícil que crea a la república la actitud del Gobierno boliviano, no sufran los pobladores ni los intereses industriales allí establecidos los perjuicios que la exaltación consiguiente de los ánimos podrá ocasionar. Encargo mui especialmente a V. S. que ponga con frecuencia en conocimiento del Gobierno los sucesos que se verifiquen, ya sea por medio de los vapores de la carrera o del cable snb-marino, si a su juicio de V. S. revistiesen grave importancia i no se presentaren inconvenientes para ello. PÍOS guarde a V. S.

Conidio

Saavedra.

Al comandante en jefe de las fuerzas espedicionarias al Norte de la república.

Caluma, Febrero 22 de 1879. Muí querido hermano: «Me tiene usted aquí desde el día 1 8 ; he podido organizar una pequeña fuerza que será la primera en cambiar balas con los . chilenos. dKo tenia, idea de la importancia de este pueblo como centro de recursos de boca i de resistencia. He pedido a Tocopilla armas i municiones. Esperohoi lo que se me diga. Si me mandan lo que pido tomaré con mi peque ña fuerza la ofensiva de Caracoles. Si no hai elementos para eso, conservaré al menos este punto, que es superior al cuadrilátero del Austria. «La situación no es para comentarios; es para recobrar por la fuerza lo qne por la fuerza se nos ha arrebatado de la manera mas desleal i cobarde. «Lo que me ha sorprendido en todo esto es que no hayamos en este departamento opuesto ninguna resistencia, Habría sido envidiable la suerte de nuestros compatriotas que hubieran espuesto sus cadáveres, para que sobre ellos se ocupara la parte del territorio de que se han apoderado. «Conoce usted cómo juzgo esto, i prepárese usted a contar los hechos que se realicen, si recibo los recursos que he pedido a Tocopilla. Mi cabeza, i mi corazón son un volcan que harán alguna erupción, cuyas cenizas es probable me sepulten a mí antes que a otro. «Abrace usted a las hermanas i Federico.» Su hermano Ladislao. Al señor doctor don F. Reyes Ortiz.

XI R E C E P C I Ó N D E L SEN011 M I N I S T R O P E R U A N O D R . D O N J Ó S E L U I S QUIÑONES. (DEMOCRACIA de La

Paz.)

Ayer, a las dos de la tarde, fué recibido en el palacio de Gobierno el excelentísimo señor Ministro Plenipotenciario i Enviudo Estraordiuario, Dr. don José Luis Quiñones, con asistencia de las corporaciones i empleados públicos de las listas civil i eclesiástica i de los señores jefes i oficiales del ejército nacional. El Tejimiento Bolívar 1 de húsares acompañó al señor Ministro del Perú desde su casa habitación hasta el palacio. Ciudadanos peruanos juntamente con los secretarios formaban la comitiva. Habia notable concurrencia del vecindario.

123

Terminada la ceremonia, los jefes i oficiales acompañaron al señor Ministro de la Guerra i felicitaron al señor Quiñones i sucesivamente a todos los individuos notables. La recepción ha sido mas solemne que cualquiera de costumbre. DISCURSO del señor Ministro Plenipotenciario i Encargado de Negocios del Perú, Dr. don José Luis Quiñones, en su recepción.

LEGACIÓN DEL PERÚ.

Señor: El Supremo Gobierno del Perú, presidido hoi por el benemérito señor jeneral Mariano Ignacio Prado, el leal amigo de Bolivia i el soldado que, en la alianza con esta noble i valiente nación, consolidó la independencia de la América antes española en el glorioso combate del 2 de Mayo de 1 8 6 6 , como fiel intérprete de la voluntad i de los sentimientos del pueblo peruano, me ha enviado cerca de vos, digno jefe del patriota pueblo boliviano, para que cultive i estreche mas i mas, si cabe, las buenas relaciones que por fortuna existen entre ambos países. De las repúblicas sud-americanas, sin lastimar en lo menor la comunidad de oríjen, intereses i porvenir que une a, todas, ninguna puede disputar a los pueblos del Perú i Bolivia su fraternidad i afinidades; porque no han sido mas que una sola familia, un solo pueblo; i porque constituidos en naciones soberanas, libres e independientes, seguirán siendo la misma familia i el mismo pueblo. ¡Hai vínculos que Dios bendice i que ningún poder humano puede romper! (Yanacocha, Socabaya e Ingaví corroboran esta afirmación.) Ciudadano Presidente:—Al tener el honor de poner en vuestras manos la carta autógrafa que me acredita Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Perú cerca de vuestro ilustrado Gobierno, permitidme hacer votos ¡jor vuestra felicidad i por el bienestar i progreso del pueblo que gobernáis, i permitidme también ofreceros mi eficaz cooperación para que siempre sean sinceras i cordiales las relaciones de paz i amistad entre el Perú i Bolivia. La Paz, Enero 2 7 de 1 8 7 9 . — E s copia.—JUAN URETA, secretario.—AGUSTÍN BLANCO, secretario. DISCURSO del señor Presidente de la República, contestando cd señor Ministro Plenipotenciario. Señor Ministro: Al recibir la carta credencial del excelentísimo señor jeneral Presidente de la República del Perú, que os acredita Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario cerca de mi Gobierno, me es grato espresar la alta estimación que por parte de éste merece el excelentísimo señor Prado. En el combate de 2 de Mayo de 1 8 6 6 , consolidó la independencia de la América antes española, i ningún pueblo americano puede olvidar tan remarcable servicio. La nación boliviana, cuyos intereses están ligados íntimamente con el Perú, es mas agradecida, que otras naciones sud-americanas a las pruebas de amistad que recibe cada dia del Perú; i mi Gobierno, que no es mas que el órgano de los sentimientos nacionales, se apresura a declararos que os recibe como al Ministro que estrechará con vínculos mas cordiales de fraternidad al Perú i Bolivia. Separándonos de la política seguida, por otros Gobiernos que se proponían sembrar desconfianzas i recelos, me propongo daros pruebas en el curso de vuestra misión de que el deseo mas ardiente de mi Gobierno es cultivar amistosas relaciones con el vuestro, espresándoos ademas que hago votos por la prosperidad del pueblo peruano i de su noble e ilustrado Presidente. Por lo que a vos toca, creo que las funciones de Ministro Plenipotenciario i Enviado Estraordinario del Perú no han podido encargarse a persona mas digna, i por tanto me es grato poderos ofrecer la mas eficaz cooperación con que debéis contar de mi parte para hacer mas sólidas i cordiales las relaciones de paz i amistad que felizmente existen entre el Perú i Bolivia.


G U E R R A D E L PACIFICO.

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Con motivo de la aprobación del tratado aduanero entre Perú i Bolivia, el mismo órgano oficial del Gobierno boliviano distribuyó el siguiente suplemento el 2 del presente:

¡VIVA BOLIVIA! ¡VIVA EL PERÚ! Precisamente en los momentos en que se hacia con toda solemnidad por el Gobierno la recepción del excelentísimo señor Ministro Plenipotenciario i Enviado Estraordinario del Perú, doctor don José Luis Quiñones, se ha recibido los telegramas que anuncian haberse aprobado por las cámaras del Perú el tratado de comercio. Es el triunfo del buen sentido de dos pueblos hermanos, un vínculo mas de las relaciones íntimas que la naturaleza ha creado i que la política fortalece. Leo union del Perú i de Bolivia tiene fecunda significación en la política americana, respecto a la armonía i cd equilibrio de las naciones que produjo la independencia. El Gobierno nacional se felicita i da el parabién a toda la repiíblica por ha pacífica solución de tan espectado problema.

TELEGRAMA.

Flores.—Lima, Enero 29, 10.35 A. M., Granier Tacna. Tratado aprobado anoche. Lima, Enero 26 de 1879. Excelentísimo señor: «El Congreso, en ejercicio de la atribución 16 del artículo 59, título 8.° de la Constitución, ha aprobado el tratado de aduanas ajustado entre la República del Peni i la de Bolivia i firmado en esta ciudad por los Plenipotenciarios respectivos, el 15 de Octubre de 1878, i el protocolo anexo que en ¡parte lo modifica, firmado igualmente en esta ciudad por los mismos Plenipotenciarios el 11 de Enero de 1879. Lo comunicamos a V . E. para su conocimiento i demás fines. Dios guarde a V. E. Camilo N.\ Carrillo, Presidente del Congreso.—Manuel María, del Valle, secretario del Congreso.—Federico Luna, secretario del Congreso.» Al excelentísimo señor Presidente de la República.

Lima, Enero 29 de 1879. Cúmplase, comuniqúese, rejístrese i publíqnese.—Rúbrica de S. E.—IRIGÓYEN.(I)

XII. HILARIÓN DAZA,

PRESIDENTE PROVISORIO DE LA REPÚBLICA, ETC. Considerando: Que el señor Ministro de Gobierno i Relaciones Esteriores, Dr. Serapio Reyes Ortiz, ha sido encargado por el Gobierno para desempeñar una misión especial en el departamento de Cobija, i debiendo ausentarse inmediatamente, Decreto: Mientras durare la comisión del señor Ministro, Dr. Serapio Reyes Ortiz, despachará las carteras de Gobierno i R e laciones Esteriores el señor Ministro de Hacienda e Industria, Dr. Eulqjio D. Medina. El Ministro de la Guerra queda encargado de la ejecución i cumplimiento de este decreto. Es dado en La Paz, a los 8 dias del mes de Febrero de 1879 años. (Firmado.)

HILARIÓN DAZA.

(Refrendado.) Manuel Othon Jofré.

(1) La mediación peruana aceptada por Bolivia, figura al final del párrafo VIII de este mismo capítulo.

BOLIVIA. MINISTERIO JPE RELACIONES

ESTERIORES.

La Paz, Febrero 10 de 1879. Al señor Cónsul de

Señor: Tengo el agrado de participar a V. S. que por haber renunciado el señor Dr. clon Martin Lanza el puesto que desempeñaba en el Ministerio de Gobierno i Relaciones Esteriores, el señor Presidente de la República ha tenido a bien confiar la cartera de dicho Ministerio al señor Dr. clon Serapio Reyes Ortiz, pero que debiendo éste cumplir antes con una comisión temporal en el departamento de Cobija, debo hacerme yo cargo, durante su ausencia, del despacho del Ministerio ele Gobierno i Relaciones Esteriores, en conformidad a lo dispuesto en el supremo decreto espedido el 8 del mes actual. Lo que tengo el honor de comunicar a V. S., suscribiéndome de V. S. atento i S. S.

EULOJIO D. MEDINA.

CONSULADO DE CHILE EN AREQUIPA. Febrero 13 de 1879. Señor Ministro: A las dos de la mañana de hoi ha llegado a ésta un Ministro Estraordinario, clon Serapio Reyes Ortiz, mandado por el Gobierno boliviano, i hoi a las 8 ha seguido su marcha para Moliendo, con dirección a Lima. Según me ha asegurado, va con el objeto de conseguir del Gobierno del Perú, permiso para el pase de las tropas bolivianas por territorio peruano en ferrocarriles hasta Moliendo, i de allí dirijirse al litoral. También tengo noticias, recibidas el 11 del presente, ele que ha marchado un batallón por despoblado al litoral a reforzar las fuerzas que habia antes en aquel punto. Dios guarde a V. S.

BALTAZAR CASTILLO.

Al señor Ministro de Relaciones Esteriores de Chile.

Señor coronel don Severino Zapata. La Paz, Febrero 6 de 1879. «Querido amigo: «Tengo tus dos cartas del 26 del pasado, que me es grato contestar. «Tu enerjía i rectitud en el cumplimiento de las órdenes supremas me satisface, pues veo corresponderás con dignidad al honor nacional. No me cansaré de repetirte que tú tienes que ser el representante de la actitud del Gobierno, i que, como tal, no cederás un solo paso. «Para probar a Chile que nosotros obramos con la justicia que nos acompaña i que no nos atemorizamos de sus amenazas con el Blanco Encalada, en consejo de Gabinete se ha anulado el contrato sobre las salitreras con la casa inglesa, para tener libertad de esplotar por cuenta del Gobierno o arrendarlas conforme mejor convenga a los intereses del pais. «Espero que cumplas a este respecto las órdenes que se te comunican por el Ministerio de Hacienda. «Reservado.—El Ministro Reyes Ortiz marcha a Lima dentro de dos dias a ponerse de acuerdo con el Gobierno del Perú, a fin de que Chile, en caso de agresión, tenga un enemigo a quien respetar, i arríe banderas como lo ha hecho con la Arj entina. Debe igualmente ¡pasar a ese litoral i él te espresará las órdenes e instrucciones que por escrito se le lia dado. «Me alegro que haya llegado Canseco para que ayude en la conservación del orden público i sostenimiento de la dignidad nacional, i te autorizo i prevengo para que no admita-s en ese departamento a cualquiera que lo creas sospechoso, bien sea contra el Gobierno o en esta cuestión con Chile. «El pais i las naciones limítrofes tienen fija la vista en tu actitud, i es preciso que sepas corresponder, como lo estás haciendo, al honor boliviano jamás mancillado.


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CAPITULO TERCERO.

Consérvate bueno i repútame siempre tu amigo.

H. DAZA.»

XIII Toma de Calama. TELEGRAMAS. (Despacho recibido de Antofagasta a las 12. 30 P. M.) (OFICIAL.)

Excelentísimo señor don Aníbal Pinto:—El comandante en jefe de este ejército, por telegrama trasmitido a las 10 A.¡M. de boi, me dice desde Calama lo siguiente: "Ayer a horas 10 A. M. se tomó a Calama después de un sostenido combate. El capitán San Martin herido levemente. De cazadores un soldado muerto i tres heridos. El comandante Ramírez nombrado Gobernador de la ¡liaza de Calama. Los bolivianos mas caracterizados se mandaron mudar del lugar. Hai prisioneros. Los fujitivos toman dirección de Cobija. Todo queda tranquilo." Dios guarde a V. E. CORNELIO SAAVEDRA.

Antofagasta, 24 de Marzo. (Recibido alas 12.5 P. M.)

Marzo

28.

Señor Intendente de Valparaíso:—Sírvase trasmitir a S. E. lo siguiente: Nuestras pérdidas en Calama son siete cazadores a caballo muertos i tres heridos. Infantes, cuatro ¿heridos. El lunes saldrán para Valparaíso los siguientes prisioneros: jeneral Canseco, un sarjento mayor, dos capitanes, siete oficiales subalternos, veintiséis hombres de tropa. Mañana regresará el coronel Sotomayor. Un ejercicio de fuego que tuvo anoche la O'Higgins alarmó la población, pero no hubo novedad alguna, escepto un pequeño incidente al Cónsul peruano, que fué reprimido. CORNELIO SAAVEDRA. PARTES OFICIALES. (Comandancia en jefe del ejército del Norte.)

Señor Ministro:—A las 5 A. M. del 23 del corriente llegué a la vista de Calama con una división de quinientos hombres, mandada por el teniente coronel don Eleuterio Ramírez, marchando durante dos horas en observación de los movimientos del enemigo allí acampado, i estudiando a la vez la topografía del terreno para determinar los puntos de ataque. Los dos caminos que de la quebrada de Calama se dirijen al Loa, bajando de Limón Verde, fueron los que preferí seguir, considerando que en su término tendría el enemigo todas sus fuerzas. Las compañías de cazadores del 2.° i 4.° de línea se dispusieron a tomar la ofensiva: la primera para atacar a la derecha del enemigo, i la del 4.° la izquierda, del lado de Tópate, forzando este paso. Los cazadores a caballo debían tomar los caminos que conducen a Tocopilla, Cobija, Chiuchiu i Santa Bárbara, para cortar el paso a los enemigos en esas direcciones; al efecto, llevaban los prácticos necesarios para pasar el rio. La primera avanzada de cazadores a caballo, mandada por el alférez don Juan de Dios Quezada, que buscaba el paso del rio para cortar la retirada por el Oriente, recibió los primeros disparos, lo que la hizo detenerse, mientras que la otra mitad del mismo cuerpo, a las órdenes del sarjento mayor graduado don Rafael Vargas, continuaba marchando en dirección al vado de Carbajal. Aproximado a 1,200 metros de la línea enemiga, ordené la marcha de los cazadores de infantería, pues la actitud

del enemigo me obligaba a obrar sin consideración alguna. Los cazadores del 4.° de línea rompieron sus fuegos a 500 metros sobre las trincheras formadas por las murallas de una máquina de amalgamación perteneciente a la casa de Artola, situada a 125 metros al frente del-puente Tópate. Apoyaba este ataque una pieza de artillería de montaña, mandada por el teniente don Eulojio Villarreal, la que se colocó en una pendiente del cerro Tópate, cuyo pié baña el Loa. En este momento el teniente coronel graduado de injenieros don Arístides Martínez, recibió la orden de marchar por nuestra izquierda, siguiendo las márjenes del rio, para tender un puente que franquease el paso a los cazadores del 2.° de línea que lo acompañaban con este objeto i dar apoyo a los cazadores a caballo del sarjento mayor graduado don Rafael Vargas. Dicha operación se ejecutó eon toda prontitud por los treinta paisanos de Caracoles, zapadores improvisados por el teniente coronel Martínez. Informado por mis ayudantes de campo de haber pasado la tropa del 2.° de línea i una pieza de artillería de montaña mandada por el alférez don Pablo Urízar, hice avanzar al teniente coronel graduado don Bartolomé Vivar que, con la 1. i 2. compañías del mismo batallón, se situó de reserva en el centro de nuestra línea. En estas circunstancias el combate se hizo sentir en las alas de ambas líneas, principalmente en nuestra izquierda, donde los cazadores a caballo recibieron a quema ropa una descarga de fusilería de las trincheras enemigas, a corta distancia del vado, a cuyo punto los condujo por engaño un prisionero que les servia de guia, según lo espone el mayor Vargas en su parte. En esta inopinada sorpresa los cazadores dieron a conocer su justo renombre de valientes, soportando m i fuego mortífero i perdiendo en menos de un cuarto de hora siete hombres muertos i cuatro heridos, viéndose obligados a echar pié a tierra, tanto por las trincheras que cubrían al contrario, como por las dificultades del terreno cubierto de zanjas, canales i espesos arbustos, lo que hacia imposible el servicio de la caballería. Para terminar el combate, el teniente coronel graduado don Bartolomé Vivar recibió orden de pasar el rio con sus dos compañías, apoyando por su derecha a la tropa del 4.° de línea i a los cazadores a caballo por su izquierda. Ejecutada esta maniobra, dicho jefe concluyó con los-defensores de la trinchera de Tópate, al mismo tiempo que el comandante Ramírez, jefe inmediato de las tropas de ataque, terminaba por la izquierda la resistencia de los atrincherados en Carbajal, en donde le fué herido su caballo, batiendo a sus enemigos hasta entrar al pueblo. En esta acción de guerra tuvimos siete individuos de tropa muertos, de cazadores a caballo, cuatro heridos de este mismo cuerpo, uno del batallón 2.° de línea, i levemente herido en la oreja izquierda el bizarro capitán de la compañía de cazadores del batallón 4.° de línea, don Juan José San Martin. El enemigo perdió veinte hombres muertos i treinta i cuatro prisioneros, de ellos diez oficiales, dejando en nuestro poder lanzas, fusiles, carabinas i pistolas, en número de 70. Creo justo recomendar a los señores jefes, oficiales i tropa que tomaron parte en la acción, particularmente al comandante del batallón 2.° de línea, don Eleuterio Ramírez, que personalmente dirijia el atacpie del ala izquierda con la compañía de cazadores de su cuerpo; al sarjento mayor graduado don Rafael Vargas, que escapó milagrosamente en el paso del rio, i mediante su reconocido coraje salvó a su tropa después de la sorpresa de Carbajal; al teniente coronel graduado de injenieros don Arístides Martínez, cuya prontitud para tender el puente facilitó oportunamente el paso del rio a las tropas; a mis ayudantes señores José M. Walker, capitán del batallón cívico de Caracoles, i Román Espedí, ayudante del mismo batallón, por su patriotismo i abnegación, pues al marchar a Calama pidieron acompañarme en clase de ayudantes de campo i cuyo nombramiento se les hizo el dia 21 al partir; i en fin, a

a


G U E R R A D E L PACIFICO.

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a los ciudadanos señores Ignacio Palma Rivera i Alberto Gormaz, con quienes en varias ocasiones mandé órdenes a derecha e izquierda de la línea en ausencia de mis ayudantes. Los jefes de las tropas que tomaron a Calama hacen recomendaciones especiales de oficiales i tropa, como podrá verlo V . S . en los partes que acompaño. La planicie de Calama, en que se halla el pueblo de este nombre i en la que tuvo lugar el combate del 23, ocupa una superficie de tres quilómetros cuadrados, mas o menos cubierta de matorrales espesos, ya formando cercas, ya dispersos en todos sentidos. El rio Loa la baña por el sur, sirviéndole de defensa como los fosos de una fortaleza; de él salen canales de riego para el cultivo de alfalfa i siembras de maiz. Todo el terreno está dividido en ¡pequeñas propiedades, cuyo suelo, por la clase especial de laboreo, forma una sucesión de acequias i escavaciones anchas bordeadas de gruesas aporcas que lo hacen intransitable para la caballería e incómodo para el tráfico de a pié. Esta fué la causa principal que hizo prolongarse el combate por mas de dos horas. Calama, como posesión militar, es de gran importancia, prestándose ventajosamente para la guerra de emboscadas. Los matorrales que la rodean tienen de espesor en jeneral seis metros, por otros tantos de altura. Los írmeos puntos para atacarla con alguna ventaja, son: el camino de Chinchín al Oriente i el de Cobija i Tocopilla al Poniente, sin embargo de que los matorrales se prolongan al Oriente como cuatro quilómetros, mas o menos, surcando esta parte tres caminos, dos para caballos i uno carretero. Inmediatamente de tomar posesión de Calama, 11 A. M., hice publicar un bando dando a conocer como jefe político i militar de la plaza al teniente coronel comandante del batallón 2.° de línea, don Eleuterio Ramírez. Calama, Marzo 26 de 1879.

EMILIO SOTOMAYOR. A l señor Ministro de la Guerra.

PARTE DEL COMANDANTE RAMÍREZ. Calama, Marzo 24 de 1S79.

Cumpliendo con las instrucciones de V. E., contenidas en la orden del dia 21 del preseute mes, salí de Caracoles a las 3 P. M. xlel mismo día 21 con una división de quinientos cuarenta i cuatro hombres, conrpuesta de tres compañías de cien hombres cada una, pertenecientes al 2.° de línea, a las órdenes del teniente coronel graduado don Bartolomé Vivar; la compañía de cazadores del 4." de línea, a las órdenes del sarjento mayor graduado don Juan José San Martin; una compañía de cazadores a caballo, a las órdenes del sarjento mayor graduado don Rafael Vargas, i dos piezas de artillería de montaña, a las órdenes del teniente clon Enlojio Villarreal. A las 10 P. M. acampamos en las aguadas saladas de la Providencia, donde pasamos la noche. A las 8 A. M. del dia 22 emprendimos la marcha hacia la cima de la Sierra de Limón Verde, acampando a las diez de la noche al Poniente de la espresada montaña, en una estrecha garganta situada a la entrada de la quebrada que baja al valle de Calama. A las 2.30 A. M. del día 23 di la orden de marcha, disponiéndonos al ataque de la plaza de Calama en el orden siguiente: Un piquete de caballería a las órdenes del alférez don Juan de Dios Quezada, llevando por prácticos a los señores don Secundino Corvalan i don Lucas González, para que marchara a la vanguardia i tomara po-esion del camino cpie conduce a Chin-Chin; otro piquete de 65 hombres del mismo cuerpo, a las órdenes del sarjento mayor graduado don Rafael Vargas, llevando por ¡práctico a don Pedro Hernández, para que tomara posesión del camino que conduce a Cobija; las compañías de cazadores del 2.° i 4.° de línea para que protejieran la construcción de los puentes que debia establecer en el rio Loa el teniente coronel graduado de injenieros militares clon Arísticles Martínez,

auxiliado por treinta voluntarios chilenos sacados del mineral de Caracoles i el resto de la fuerza del 2.° de línea. Dos piezas de artillería i 25 cazadores para que sirvieran de reserva i atacar al enemigo por el frente del pueblo. A las 5.30 A. M. avistamos a Calama i a las 7.30 se cambiaron los primeros tiros con el enemigo por el piquete de la vanguardia que mandaba el alférez don Juan de Dios Quezada al hacer éste su reconocimiento en el vado To-

pater.

Acto continuo marcharon al ataque las dos compañías de cazadores del 2.° i 4.° de línea, al mando de sus respectivos capitanes, en protección ambas ele la construcción de los puentes, i la primera de las nombradas para protejer al piquete de cazadores a caballo que mandaba el sárjenlo mayor graduado don Rafael Vargas, i que fueron los primeros que atravesaron el Loa por el vado Carbajal. Desde ese momento fué necesario que yo me ocupara mui particularmente de la dirección del ataque con las fuerzas que habían atravesado el Loa por el lado Carbajal, que veía comprometida por la resistencia del enemigo, que habia causado algunas bajas a la tropa de cazadores a caballo. Esta división, compuesta solo de la compañía ele cazadores del 2.° i los 65 cazadores a caballo, fueron los que desalojaron ál enemigo de sus importantes posiciones, ganándoles terreno con todo arrojo i decisión hasta ser los ¡primeros que entraron al pueblo de Calama. La compañía de cazadores del 4.° de línea rompió sus fuegos sobre el enemigo, que estaba atrincherado en las casas de la máquina de amalgamación, situada media cuadra del vado Topater, i las compañías 1. i 2. del 2.° de línea, mandadas por el teniente coronel graduado don Bartolomé Vivar i los capitanes L. Echanez i P. N. Ramírez, atravesaron el rio Loa sin el auxilio de ningún puente, por el lugarejo Llama-viento. La resistencia del enemigo en esta parte, como en la que atacaba el capitán San Martin con sus cazadores del 4.", fué tenaz, i solo pudo obligárseles a dejar sus importantes posiciones mediante el arrojo i sangre fría ele nuestros soldados. V. S., que ha dirijielo el ataque en lo mas importante de los puntos donde el enemigo estaba atrincherado, hasta correr serios peligros su persona, sabrá estimar el mérito particular de los jefes, oficiales i tropa (pie han tomado parte en el ataque del dia de ayer; permitiéndome hacerle por mi parte una recomendación especial de los sarjeutos mayores graduados don Rafael Vargas i clon Miguel Arrate L. que mandaba la tropa que bajo mis inmediatas órdenes atacó a esta plaza por el lado del Sur. • La toma de esta plaza costó al enemigo la pérdida de un sarjento mayor i diez i nueve individuos entre oficiales i tropa; heridos: un sarjento mayor, un temiente i un soldado; prisioneros: un sarjento mayor, dos capitanes, un ayudante, un teniente primero, dos tenientes segundos, dos subtenientes, un sarjento primero i catorce soldados, algunas armas i municiones de distintos sistemas. a

a

Por nuestra parte hemos perdido un cabo 1." i un cabo 2.° i cinco soldados del Regimiento de Cazadores a caballo; heridos levemente en la oreja ize¡uierda el sarjento mayor graduado del 4.° de línea don Juan J. San Martin, i de alguna gravedad cuatro soldados de Cazadores a caballo i uno del 2.° de línea. Merece una recomendación especial la buena conducta i moralidad de nuestras tropas durante cd ataque i después de él; asimismo el entusiasmo i resistencia con que ha verificado su marcha por el desierto, haciendo la travesía de 20 i tantas leguas que se dice hai de Caracoles a Calama, en 20 horas i media de marcha. No concluiré sin hacer una recomendación especial de los oficiales del batallón cívico de Caracoles, capitán don J. M. Walker i ayudante don Ramón Espech, i de los ciudadanos clon Ignacio Palma Rivera i don Alberto E. Gormaz, que, con la mayor decisión, prestaron sus servicios como ayudantes de estado mayor, concurriendo a todos los puntos donde fué necesario trasmitir las órdenes de V. S. i del que suscribe. Es cuanto tengo que decir a V. S. en cumplimiento do


CAPITULO TERCERO. las instrucciones de su citada orden.

Dios guarde a V . S.

ELETJTERIO RAMÍREZ.

Señor comandante en jefe del ejército de operaciones del Norte.

Parte del capitán Vargas.

REJIMIENTO DE CAZADORES A CABALLO.

127

don Sofanor Parra, quien sostuvo heroicamente el puesto que le confié, pues el enemigo, observando que salía en persecución de la caballada, volvió sobre sus posiciones naciendo un fuego terrible. A l teniente Parra lo acompañaba el alférez agregado a esta compañía don Carlos Sonper, quien se batió heroicamente imitando el entusiasmo de sus compañeros. Los alféreces don Belisario Amor i don Juan de Dios Quezada no han desmentido la confianza que en ellos había depositado. A l mismo tiempo recomiendo a V. S. con especialidad al sarjento 1.° Facundo Rojas, al id. 2.° Rios Herrera i José Vicente Caris, i los soldados Juan Mesías i José del CármenjGaona, que, a pesar de haber perdido su caballo, siguió batiéndose a pié; i en jeneral toda la tropa se batió con valor i entusiasmo. Las pérdidas que al enemigo le hayamos causado no puedo espresarlas con exactitud por la premura de tiempo; pues ellos, como poseedores del terreno por lo ventajoso de sus posiciones, llenas de montañas, matorrales i zanjas, han tenido facilidad para ocultar sus bajas. Solo hemos encontrado seis cadáveres completamente carbonizados, por estar dentro de trincheras cuya naturaleza nos obligó a incendiar, pues estaban formadas de una muralla de adobe, reforzada por otra de pasto seco, una pirca viva i una zanja. Fueron tomados por la tropa de mi mando veinte prisioneros, entre ellos un capitán, un teniente primero, un id. segundo, un subteniente i 17 individuos de tropa. Les tomamos igualmente veinte armas de fuego entre fusiles, rifles i revólvers i un buen número de municiones, los cuales he puesto a disposición del señor jefe de operaciones. Dios guarde a V. S.

Calama, Marzo 24 de 1879. Tengo el honor de dar cuenta a V. S. de las operaciones ejecutadas en el dia de ayer por la tropa-que comando. Cumpliendo con las instrucciones que recibí del señor jefe de operaciones, teniente coronel don Eleuterio Ramírez, dividí mi tropa en dos porciones para atacar esta plaza i tomarla a viva fuerza; mandé una mitad al mando del alférez clon Juan de Dios Qnezada al Sureste, i con el resto de la tropa me dirijí al Suroeste, llevando por prácticos dos individuos que habían sido hecho prisioneros la noche anterior, i que, según declaración de uno de ellos, fueron mandados por los jefes de esta plaza para descubrir nuestras fuerzas. Dichos prisioneros, como conocedores de los puntos atrincherados por el enemigo, nos condujeron a esos atrincheramientos i emboscadas, que eran mui ventajosas para el enemigo. . El alférez Qnezada con su mitad, sin apercibirse que hubiese enemigo emboscado por la parte que esploraba, a mía distancia cuando mas de quince metros recibió una descarga del enemigo sin ocasionarnos desgracia, i a la cual contestó con nutrido fuego sin perder terreno. En estas circunstancias, recibió órdenes de V. S. de replegarse a la izquierda de la línea, observado que fué por V. S. el fuego tan nutrido que en esta parte nos hacia el enemigo. Entraré ahora a manifestar a V. S. el resultado de las ojieraciones. Después de grandes dificultades i engaños del práctico RAFAEL VARGAS. para poder conseguir pasar el rio, el guia prisionero que Al señor jefe de ojieraciones en el Norte. nos conducía, saltauclo fosos i cercas, nos llevó a la boca de los fuegos enemigos, donde, i cuando menos lo esperaOcupación de Chiuchiu. ba, recibí una granizada de balas en circunstancias que COMANDANCIA EN JEFE DEL EJERCITO DEL NORTE. tratábamos de salvar los fosos que impedían maniobrar a Antofagasta, Abril 1° de 1879. la caballería. En situación tan desesperante hice desmontar la tropa En este momento, hora de salir el vapor Loa para Vali cargamos a las trincheras con un fuego tan violento coparaíso, recibo el parte en que se me da cuenta de la como el que nos hacia el enemigo, a pesar de la desventajosa misión encomendada al capitán don Rafael Vargas cerca posición en que nos hallábamos, recibiendo el fuego a pede Chiuchiu, el que remito a V. S. orijinal por no tener cho descubierto, mientras tanto ellos estaban atrincheratiempo de sacar copia de él. dos i de¿sus posiciones era casi imposible desalojarlos. Me es mui sensible, como lo verá V. S. por el parte Viendo el enemigo que ya había desmontada una parte indicado, lamentar la muerte violenta de cuatro soldados de mi tropa para atacarlos, yendo sobre él, abandonó sus del 2.° que se ahogaron en el Loa al pasar en carreta por posiciones; mas, no teniendo ningún paso accesible por donel puente de Topater el dia 29 del pasado, de regreso para de perseguirlos, me fué enteramente imposible poderlo ejeCaracoles. cutar. En estas circunstancias ordené al teniente don SoLo comunico a V. S. para que sea en su noticia. fanor Parra mantuviese esas posiciones con su mitad, mienDios guarde a V. S. tras yo salí en persecución de la mayor parte de los caballos E. SOTOMAYOR. que dispararon tanto por mis fuegos como por los del eneA l señor Ministro de la Guerra. migo, los cuales temí cayesen en manos de ellos. Mientras yo me ocupaba en esta operación, llega en mi DIVISIÓN DE OPERACIONES DEL NORTE. auxilio el teniente coronel comandante del 2.° de línea don Eleuterio Ramírez, quien dispersó su tropa en guerrilla. Calama, Marzo 29 de 1879. • Una vez tomada mi caballada nos fuimos sobre el pueblo Ayer, a las 7| P. M., ha regresado a esta plaza el sarsaltando fosos, tapias i cercas, i penetrando a él sin pér- jento mayor graduado don Rafael Vargas, de su reconodida de tiempo. cimiento a la villa de Chiuchiu. De sus informes trasmito Con sentimiento manifiesto a V. S. que por mi parte he a V. S. lo siguiente: esperimentado en mi tropa las pérdidas siguientes: muerA su llegada a Chiuchiu fué recibido cordialmente por tos: cabo 1.° Belisario Riquelme, id. 2.° José Exequiel Selos vecinos mas respetables del pueblo, manifestándoles púlveda; soldados, José Onofre Quiroga, José de la Crnz éstos al regresar que sentían verse asi tan luego privados Vargas, Carlos Fernandez, Rafael Ramírez i Feliciano de las garantías ele respeto i consideración que el ejército Martínez. Gravemente heridos, soldados Alejandro Herrechileno sabe guardar con los pacíficos habitantes. ra i José Vergara, i mal heridos José Bustamante y E u Que a su llegada a Chiuchiu no encontró ninguno de jenio Meyer. Total de muertos, siete; heridos cuatro i conlos enemigos que formaban la columna que hizo resistentusos uno, José del Carmen Gaona. cia a nuestras fuerzas en Calama, los cuales, en número Me es grato manifestar a V. S. que la conducta obserde 40 a 60, la mayor parte jefes i oficiales, huyeron para vada por los señores oficiales i tropa de mi mando ha sido el interior de Bolivia, robando en Chiuchiu a los arrieros enteramente satisfactoria. de tránsito i a los vecinos honrados i pacíficos las cabalNo cumpliría con mi deber si no hiciera una recomendagaduras, víveres, dinero i otros objetos. ción especial de los señores oficiales siguientes: teniente Que encontrando aquella población completamente


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G U E R R A D E L PACIFICO.

tramqaila i sin ningún síntoma de hostilidad contra las armas de Chile, regresó a esta plaza cumpliendo con las instrucciones superiores que tenia. Hoi, a las tres de la mañana, he hecho regresar a Caracoles la 2. compañía del batallón de mi mando, i espero efectuarlo con el resto de la fuerza en poco dias mas, para lo cual he solicitado de Caracoles el mimerò de carretas necesarias. A l separarse de esta plaza la 2. compañía, he tenido el profundo sentimiento de perder cuatro de mis mas veteranos soldados. Una de las ocho carretas en que marchaba la tropa trasportaba seis enfermos que mandaba al hospital de Caracoles, i ésta al atravesar el puente de Topater, le tocó la desgracia de quebrar algunos tablones i volcarse al rio ; el auxilio inmediato de la demás fuerza pudo libertar a dos de sus compañeros, pereciendo los cuatro restantes. En el resto de la guarnición no bai novedad. Dios guarde a V. S. a

a

ELEUTERIO RAMÍREZ.

Ál señor comandante en jefe del ejército de operaciones.

INSTRUCCIONES DEL CORONEL SOTOMAYOR AL JEFE DE LAS OPERACIONES EN CALAMA. Caracoles, Marzo 21 de 1879. «Debiendo tomar posesión de Calama el dia 23 del presente con las tropas de esta guarnición, operación que a usted se le confia por esta Comandancia en jefe, dispóngase usted para marchar hoi con 300 hombres de su batallón, la compañía del 4.° de línea, dos piezas de artillería i la compañía de Cazadores a caballo. La marcha puede usted emprenderla a las tres de la tarde, disponiendo que la caballería tome la vanguardia, haga los reconocimientos e impida toda comunicación con el enemigo. «La primera jornada se hará hasta la aguada Bandera; la segunda a la cumbre de Limón Verde. «Para el reconocimiento de las aguadas, se tomará como práctico bajo las órdenes del comandante de la caballería, a don Pedro Hernández. «La tropa debe llevar víveres para dos dias en su morral, cien tiros por hombre i las carpas que tuviere el batallón. «En conclusión, tomará usted todas las medidas conducentes a fin de que la operación que se le confía haga honor a las tropas chilenas, mui particularmente a las de su mando, prohibiendo todo acto vejatorio e innecesario con los enemigos.»

EMILIO SOTOMAYOR. PARTES OFICIALES DE «OLIVIA.

PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA. • Ascotán, Marzo 25 de 1879. Al señor Prefecto del departamento de Potosí;

Señor: Ignoro si al recibo del presente oficio haya llegado a sus manos mi nota de 22 del corriente, fechada en Calama, i en la que impartía a usted los últimos acontecimientos acaecidos en aquella localidad, con ocasión de la rendición que mandaron proponer los jefes invasores de nuestro territorio, de la plaza de Calama, deposición i entrega de armas, declarando en su defecto tomarla a sangre i fuego. En efecto;—el domingo 23 al rayar la aurora se presentaron 1,500 hombres armados de rifles, con once piezas de cañón de montaña, tres ametralladoras i muchas bombas. A las 7 A. M., nuestra avanzada se batía con la enemiga logrando rechazarla tres veces i desalojarla de sus posiciones. Una hora después todo el grueso de la tropa chilena atacaba por cinco partes distintas, logrando nuestros valientes contenerlos i tomarles muchos rifles que sirvieron para castigar a sus propios dueños. Por último replegaron sus fuerzas en solo tres puntos, atacando por el vado de Juana Guaita, frente de Topater i alto del mismo nombre. |

Aquí, señor Prefecto, tuvo lugar una serie de hechos heroicos en los que un puñado de valientes en número de 50 ciudadanos e igual número de tropa, con 30 rifles, 50 fusiles i 20 escopetas, fueron los que escarmentaron a los piratas de América. Desgraciadamente, después de dos horas de combate, se agotaron nuestras municiones, i con el último cartucho quemado tuvimos que dejar el campo al enemigo. Cortados en nuestra retirada a la costa en pleno desierto i sin recurso de ningún jénero, avanzamos sobre Chiu-Chiu, población situada a siete leguas de Calama, continuando nuestra retirada al interior. Es indudable, señor Prefecto, que, contando con cien rifles, no nos habría sido difícil conservar aquella plaza importante, que era necesario defenderla palmo a palmo, como se verificó en la memorable jornada del 23, que marcará una época en los fastos de Bolivia, encargándose la historia de recojer los nombres de los pocos ¡pero valientes ciudadanos. Dígnese, señor Prefecto, poner al corriente de éste suceso a los habitantes de esa capital i trascribir a quienes corresponde, aceptando usted las consideraciones de aprecio con que me repito de usted atento servidor.

SEVERINO ZAPATA.

JEFE DE LAS FUERZAS DE CARACOLES I ATACAMA. CUARTEL JENERAL EN MARCHA.

Huanchaca, Marzo 31 de 1879. Señor: Al haber tocado este departamento con los restos del combate que el dia 23 del que termina tuvo lugar en Calama, entre el ejército de Chile i la escasa fuerza de mi mando, me es obligatorio poner en conocimiento del señor Comandante Jeneral del departamento, que continuo mi marcha a esa capital, donde estaré con el señor Prefecto del litoral, coronel Severino Zapata, i cuarenta i ocho personas entre jefes i oficiales, tropa i empleados de la Prefectura del litoral. Aprovecho esta ocasión para ofrecer al señor Comandante Jeneral mis consideraciones de respeto i estimación. Dios guarde a V. S.

LADISLAO CABRERA.

Al señor Comandante Jeneral del departamento de Potosí.

JEFE DE LAS FUERZAS DE CARACOLES I ATACAMA. CUARTEL JENERAL EN MARCHA. Canchas-blancas, Marzo 31 de 1879. Señor: A fin de que esa Comandancia Jeneral tenga conocimiento del combate que tuvo lugar en Calama en la mañana del 23 del mes que termina, adjunto copia autorizada del parte que dirijo al Ministerio de la Guerra. Con este motivo soi del Comandante Jeneral, su atento seguro servidor.

LADISLAO CABRERA. Al señor Comandante Jeneral del departamento de Potosí.

JEFE DE LAS FUERZAS DE CARACOLES I ATACAMA. CUARTEL JENERAL EN MARCHA. Cccnchas-blancas, Marzo 27 de 1879. Señor: Después de mis oficios de 16 i 25 del corriente, cumple a mi deber dar parte al Supremo Jefe del Estado, por conducto del señor Ministro de la Guerra, del combate que en la mañana del 23 tuvo lugar en Calama, entre el ejército de Chile en número de 1,400 a 1,500 hombres, i los pocos ciudadanos que defendían la integridad del territorio nacional; combate que dio por resultado la ocupación de aquella importante plaza por las fuerzas de Chile. Hecha la intimación de fecha 16, por un parlamentario ad hoc de las fuerzas enemigas situadas en Caracoles, i firmado el ¡Protocolo en que consta la contestación que aquél recibió, debia esperarse que si no ese dia, al siguiente cuando mas seria asaltada la plaza.


CAPITULO TERCERO. Mas no .fué así: las fuerzas de Chile en Caracoles, que no bajaron de 800 hombres cuando se hizo la intimación, no se creyeron bastante poderosas para la toma de Calama, defendida únicamente por unos pocos ciudadanos. Fué preciso que hicieran venir de Antofagasta mayor número de tropas i a uno de los mas acreditados jefes. Reunido así un ejército efectivo de 1,400 a 1,500 plazas, con las armas mas perfeccionadas por su precisión i alcance, con once piezas de artillería de montaña i dos ametralladoras, en la madrugada del dia 23 empezó a descender rápidamente°por la quebrada principal que de Calama conduce a Caracoles. En ese ejército se notaba también un cuerpo de caballería. El campamento tenia pequeña fuerza cuyo número era solo de 135 hombres entre jefes, oficiales i soldados; se hallaba situado entre el camino de Chinchín i el puente de Topater a una altura como de cien pies sobre el nivel de éste, i por consiguiente en estado -de observar los movimientos del enemigo, de los cuales dependía .la defensa de la plaza. El tiempo que el ejército enemigo empleó en" bajar a las márjenes opuestas del rio Loa, que nos dividia, lo utilicé en preparar mis pocos pero valerosos compañeros cuyo ardimiento por el próximo combate aumentaba a medida que eran interminables las columnas enemigas que bajaban al llano. En homenaje a la justicia i en honra a los bolivianos declaro, señor Ministro, que en esos solemnes momentos no vi palidecer a ninguno de los que se hallaban en el campamento. Mas parecia que se preparaban a un festín qne a un terrible combate en -que iban a correr torrentes de sangre. Si alguien hubiera proferido la idea de la retirada a la vista de la superioridad numérica tan excesiva, habría sido despedazado. Los 135 defensores de la plaza, que niui luego tal vez iban a convertirse en mártires de su patriotismo i de su abnegación, esperaban mis últimas órdenes con impaciencia febril. Para mejor comprensión debe tenerse presente que el rio Loa en el paralelo de nuestro campamento tiene el nombre de Yalquincha, de Topater en el lugar del puente de este nombre, i de Carbajal en el lugar del otro puente. Ambos mandé destruir dias antes. De Yalquincha a Carbajal hai mas de tres millas de distancia. Se comunican por senderos angostos que es preciso conocer para recorrer de un punto a.otro. Cualquiera desviación es un gran inconveniente para todo movimiento rápido. A las 8 A. M., mas o menos, el ejército enemigo i a distancia como de tres millas de nuestras posesiones, se situó en unas colinas que se hallan sobre el camino de Caracoles i desde allí desprendió algunas columnas lijeras que avanzaron sobre el rio que nos separaba, siendo, al parecer, su principal punto de ataque el puente de Topater. Me dirijo al coronel Fidel Lara i le ordeno que baje inmediatamente. Mi orden es contestada por entusiastas vítores a Bolivia, al Presidente de la República, que jamas olvidaré. Yo también bajo al mismo lugar a señalar su puesto a la valiente columna que mandara el coronel Lara. Llevé también con esa columna doce rifleros montados, • al mando de su segundo jefe don Eduardo Abaroa. El resto de este" cuerpo lo dejé de reserva para acudir al lugar que fuese necesario. Otro de los puntos amenazados fué el puente de Carbajal en cuya dirección bajó una de las columnas enemigas. Era preciso atender allí. Separé de la fuerza del coronel Lara quince hombres de tropa, cinco oficiales armados de rifles i cuatro de los rifleros de los doce de qne hago mención, íal mando del teuiente'coronel Emilio Delgadillo los condujo a defender un vado del Loa llamado de la Huaita un poco al Norte del puente Carbajal. Cuando llegué a este último punto, ya veinticinco o treinta hombres de a caballo de las fuerzas enemigas, habían pasado dicho vado i colocádose en unas murallas de adobe. Entre estas murallas i un pilón de pasto seco que nos ocultaba i dividia, no habia sino la T O M O

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distancia de diez metros a lo mas. Pude colocar convenientemente a los veinticuatro hombres que llevé con el teniente coronel Delgadillo, los cuales rompieron el fuego con tal certeza que quedaron nueve cadáveres en los primeros tiros, los sobrevivientes repasaron el vado en precipitada fuga i algunos de éstos quedaron en las aguas del rio. Fué allí que se tomaron diez rifles, una espada i un caballo. Reiterando mis órdenes de defensa de aquel vado al teniente coronel Delgadillo, vuelvo al escape al ¡oliente de Topater donde se sentía el fuego mas nutrido qne puede concebirse. Al aproximarme a este puente noto que el ejército enemigo habia formado un semi-círculo desde las cercanías de Yalquincha al lado opuesto de nuestras posesiones hastael vado detenido por el teniente coronel Delgadillo. Ordeno que el resto del cuerpo de rifleros entre en combate hacia Yalquincha a donde se veian desprenderse enormes masas de tropa. El señor Prefecto del departamento, coronel Severino Zapata, que comprendió la inmensidad del peligro, anticipándose a mi pensamiento ya habia desprendido ocho rifleros en la dirección amenazada i se hallaba en momentos de mandar el resto al punto atacado cuando llegué allí. Entró, pues, en combate el total de los 135 hombres de que disponía. Ocho de los primeros doce rifleros que coloqué en Topater habían pasado el rio hacia el campo enemigo sobre una viga de madera al mando del segundo jefe clon Eduardo Abaroa, así como el tercer jefe don Juan Patino i el oficial Saturnino Burgos, por un vado del rio al Norte de Topater. Con esta combinación de defensa quedaron rechazados los numerosos enemigos en todos sus puntos de ataque por mas de tres i cuatro veces. Cuando se veia dar media vuelta hasta los tiradores ¡de a caballo i refnjiarse de nuestras balas en las colinas del camino a Caracoles de que he hablado antes, me hacia una ilusión de creer que el patriotismo i el valor de mis compañeros se sobrepondría a todas las ventajas del número i de las armas de precisión. Desgraciadamente todo rechazo atraia mayor número de enemigos, i como era tenaz la resistencia, fué redoblado cada nuevo ataque. Columnas cerradas venían en protección de las rechazadas. Empieza a oírse el ruido de las piezas de artillería, i entre éstas de las ametralladoras, al propio tiempo que aumentaba el silbido de las balas de rifle. Desde ese momento los tres puntos defendidos, Yalquincha, Topater i vado de la Huaita, no solo eran impotentes sino espantosos para quienes no han podido oír el retumbar del cañón, el estallido de las bombas de incendio i el ruido de las balas de rifle. Duraba ya este desigual combate cerca de dos horas. Siento que en el ala derecha de nuestra defensa en el vado de la Huaita disminuyen nuestros fuegos. Me dirijo allí por tercera o cuarta vez i antes de llegar allí encuentro al oficial Manuel Luna que venia a pedirme refuerzo con un rifle i caballos enemigos. No teniendo ni un solo hombre mas de que disponer me limito a ordenarle qne vuelva a ocupar su puesto. En esta situación se me dice que otro puente a distancia de dos millas del de Carbajal, al Sur, esto es, Chunchnri, estaba ocupado por fuerzas enemigas. Era nueva atención en tan difíciles momentos. Mando a informarse de la verdad de este nuevo peligro al capitán de lanceros Miguel Palalo, i regreso al puente de Topater a ver si podían sacarse de entre los defensores de aquel punto algunos hombres para atender a Chunchuri. Ya era tarde: este puente habia sido tomado por el enemigo, así como el cuerpo de rifleros al Norte de Topater. El coronel Lara se habia retirado quemando su último cartucho. El cuerpo de rifleros, agotadas sus municiones, habia hecho otro tanto. Se notaba en aquella situación que el enemigo que habia desalojado a la columna de Caracoles i al cuerpo de


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rifleros, no se atrevía a traspasar el rio; parecía que se hallaba asombrado de tanto heroísmo. No se oía ya sino en dirección del pueblo uno que otro tiro. Pude llegar así sin ninguna dificultad a lo que fué nuestro campamento, donde encontré todavía al jefe del Estado Mayor, coronel Gaspar Jurado, al comandante Pedro Caballero i al oficial de lanceros Segundo Altamirano. El comandante Narciso Aviles, tercer jefe de la Columna de Caracoles, me da la triste noticia de que parte del ejército enemigo habia ocupado ya el pueblo que defendía habiendo penetrado por el vado de la Huaita. Despacho al oficial Altamirano a informarse de si esto era cierto. No vuelve éste. Me dirijo yo mismo al pueblo i cerca de él encuentro a uno de los cornetas de la columna de Caracoles (Aparicio) que venia de fuga i me confirma la noticia de la ocupación del pueblo. Contramarcha sobre el campamento en .cuya dirección se retiraban algunos soldados i rifleros; les indico como punto de retirada el pueblo de Chinchín i yo mismo tomo esa dirección. En el camino me incorporo con los compañeros cuya lista acompaño. En cnanto a las pérdidas que se ha sufrido, de los informes que he podido recojer resulta que murieron de la columua de Caracoles tres individuos de tropa i un herido; del cuerpo de rifleros dos muertos, i doce prisioneros de uno i otro cuerpo. Entre éstos el comandante, tercer jefe de rifleros, Juan Patino. Las del enemigo son injentes relativamente; todas las personas que salieron de Calama después de nosotros aseguran uniformemente que pasan de cien los muertos en los tres puntos atacados. Nada se sabe del teniente coronel Delgadillo ni del segundo jefe de rifleros, Eduardo Abaroa; sin embargo, respecto del segundo, se dice que fué fusilado después de prisionero. Si esta fatal noticia se confirmase, habría que vengar este nuevo crimen. El ejército enemigo en el combate del 23 hizo uso de todas sus armas, hasta de las bombas de incendio que en los depósitos de pasto seco han hallado cómodo combustible. Cuando las bombas no producían el efecto deseado por él, ponían fuego a los cercos de los alfares. El aspecto que Calama presentaba en nuestra retirada era de una hoguera espantosa. Así terminó aquel combate sin igual en la historia.moderna; 135 hombres mal armados defendiendo una línea de mas de tres millas contra un ejército compuesto de 1,400 a 1,500 hombres con las mejores armas que se conocen. Ahora Chile sabe con cpié clase de enemigos tiene que luchar, i el país no olvidará que a las ventajas numéricas 2>uedeu oponerse el valor proverbial del ciudadano boliviano i el estudio de las localidades aparentes para la defensa o para el ataque. Al terminar esta csposicion, es de mi deber i de severa justicia, hacer conocer a la nación i al Supremo Gobierno, el comportamiento heroico de todos los jefes, oficiales i tropa que rechazaron cu la mañana del 23 al ejército chileno. El señor coronel Severino Zapata que llegó a Calama el día 20, prestó con su presencia i sus consejos importantes. servicios, antes del combate, durante él i en la retirada,, así como su comitiva compuesta, del coronel Juan Saliuas, doctor Ricardo Ugarte, Lizardo Taborga i Manuel T. Cueto. El Estado Mayor compuesto del coronel Gaspar Jurado, del teniente coronel Pablo Sánchez, del comandante Pedro Caballero, teniente primero Ignacio Pedraza i del ayudante Federico Andia, cumplió también legalmente su deber. El coronel Lara (pie defendía el puente de Topater cansó no pocas bajas en el ejército enemigo; pues se le veia hacer constante fuego con un rifle, rodilla en tierra. En este punto se hallaron el comandante Aviles i los oficiales Braulio Vera, Hermenejildo Villegas, Alfredo Goblé i Lucio Villegas. El teniente coronel Delgadillo desplegó un valor en la defensa del vado de la Huaita superior'a todo elojio. Con

él se encontraban los capitanes José Diaz i Francisco Zúñiga, los oficiales Samuel Aramayo, Manuel Luna, Manuel Chavei, Manuel I. Gandarillas i Rodolfo Abaroa. El teniente coronel Pablo Sánchez no satisfecho con hallarse en el Estado Mayor.se agregó con mi .consentimiento a los defensores del puente de Topater. El cuerpo de rifleros que defendía el vado de Yalquincha, al mando del tercer jefe Juan Patino, del Mayor Florian Flores i del capitán Luis Laines, se colocó a la altura de su deber i cumplió dignamente los compromisos que voluntariamente i con sin igual abnegación contrajo. A este cuerpo pertenecían los oficiales Saturnino Burgos, Luciano Caballero, Severo Aparicio, Manuel Percira, Modesto Carrazana, Manuel I. Gandarillas, Rodolfo Abaroa i Avelino Aramayo. El cuerpo de Lanceros no ha sido menos digno en los servicios locales a que estaba destinado; i sujeté en su calidad de tal i como Sub-prefecto de la provincia de Atacama, señor José Santos Prada, ha prestado igualmente importantes servicios, asimismo que el Intendente de Policía i capitán de rifleros, Eujenio M. Patino. Con sentimiento de alta consideración, soi del señor Ministro de la Guerra atento i seguro servidor.

LADISLAO CABRERA. R. B.—MINISTERIO DE LA GUERRA. La Paz, abril 3 ele 1879. Al señor Dr. Ladislao Cabrera, jete de las fuerzas de vanguardia de Caracoles i Atacama.

Señor: La actitud enérjiea que Ud. ha desplegado en los momentos de prueba contra los invasores de nuestro territorio, ha sido para el señor jeneral Presidente de la República, según la lectura que hice de su oficio de 19 próximo pasado, de alta .significación para los trabajos bélicos que se deben emprender sucesivamente. Ese proceder tan patriótico i unido a los acontecimientos i comprobada actividad que le caracterizan, darán ¡lor resultado el triunfo de nuestra justa venganza. Animado de esta idea, me permito decir a Ud. de orden del jefe supremo de la nación, que todos sus actos son plenamente aprobados, como serán los que surjan en adelante; encargándole que tome siempre la misma enerjía que hasta, aquí para el feliz resultado de sus operaciones, i que el Gobierno i la patria hagan justicia de sus importantes servicios. Sírvase Ud. dar partes frecuentes a este Ministerio sobre las operaciones de que Ud. está encargado como jefe de las fuerzas de vanguardia de Caracoles i Atacama. Con las consideraciones de mi mas perfecta estimación, me suscribo de Ud. su atento servidor.

MANUEL OTHON JOFRK. RELACIÓN TROPA

DE QUE

MARZO DE 1

LOS

SEÑORRS

I-TAN

JEb'BS,

COMBATIDO

OFICIALES, PAISANOS

EN

CALAMA

EL

879.

Doctor Ladislao Cabrera. Ciudadano Eduardo Abaroa. Coronel Severino Zapata. Id. Fidel Lara. Id. Gaspar Jurado. id. Juan Salinas. Teniente coronel Emilio Delgadillo. Id. graduado Pablo Sánchez. Abogados, Ricardo Ugarte. Lizardo Taborga. Valentín Navarro. Manuel J. Cueto. Cirujano Gregorio Saavedra. Comandante Narciso Aviles. Jd. graduado Pedro Caballero.'

23

I

DE


CAPITULO TERCERO. Sárjente- mayor Juan Patino. Id. José Diaz. Id. Luis Lainez. Id. Froilan Flores. Capitán Francisco Zúñiga. Id. Miguel Palalo. Teniente 1.° Nicanor R. Aramayo. Id. Braulio Yei'a. Id. Federico Andia. Id. . N. Menacho. Id. Manuel J. Pedraza. Id. segundos Samuel Aramayo. Id. Manuel Luna. Id. Hermenejildo Villegas. Id. Alfredo Goblé. Subteniente Francisco J. Aramayo. Id. Horacio Lara. Id. Luis Villegas. Id. Manuel Chavez. Id. Manuel J. Gandarillas. Id. Segundo Altamirano. Id. Rodolfo Abaroa. Id. N. Burgos. Id. Abdon Jurado. Id. N. Jurado. Id. José R. Miranda. Id. Hilarión Torres. Id. Luciauo Caballero. Id. Manuel Pereira. Id. Modesto Carrazana. Id. Avelino Aramayo. Sarjen to 1.° Pedro G. Crespo. Id. 2.° Laureano Perez. Id. id. Santiago Toro. Cabo 1." José Lino Alvarez. Id. id. Manuel Vasquez. Id. 2.° José Aparicio. Soldados.—Luis Villegas, Pió Salazar, Francisco R o driguez, Marcos Arispe, Justo Cartajena, José Cruz, Zenon Machicado, Ceferino Llano, Toribio Cari, Enjenio Jerez, Demetrio Martinez, Cirilo Flores, Carlos Orellano, Noíberto Corrales, Crispin A van, Cornelio Chaborca, Juan de Dios Lopez, Juan B. Maldonado, Plácido Pineda, Eloi Pereira, José Guerra, Santiago Astete, Ventura Velasquez, Mariano Pereira, José Manuel Colpa, Acencio Villegas, Tomas Vargas, Mariano Curso, Martin Castillon, Francisco Morales, Manuel Bautista, Vicente Salvador, Bautista Cilis. Sub-prefecto de Atacama José G. Santos Prada.—Intendente de id. Enjenio M. Patino. NOTA.—No se consignan los demás nombres por no tener a la vista ningún documento que esprese el de los demas defensores. R. U.

LISTA NOMINAL DE JEFES, OFICIALES I TROPA PRISIONEROS. Sárjenlo mayor Juan Patino. Capitán Francisco Zúñiga. Id. José Diaz. Teniente 1." Nicanor R. Aramayo. Id. id. Braulio Vera, Oficial Francisco Aramayo. Id. Horacio Lara. Tropa.—Luis Villegas, Pió Salazar, Francisco Rodriguez, Marcos Arispe, Justo Cartajena, José Cruz, Eduardo Zúñiga, Zenon Machicado, Ceferino Llano, Toribio Cari, Eujenio Jerez, Demetrio Martinez, Cirilo Flores, Carlos Orellano, Nolberto Corrales, Crispin A van, Cornelio Chaborca, Juan de Dios Lopez, Juan B. Maldonado, Plácido Pineda, Eloi Pereira, José Guerra, Santiago Astete.

MUERTOS.

Eduardo Abaroa. N. Menacho i 14 de tropa.

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Rifles, 45, diferentes sistemas. Fusiles, 43. Escopetas, 15. Lanzas, 31. Tiros dados por los de Calama, 2,200. Id. por los chilenos, 30,000.

IV Documentos anteriores al combate de Calama. Jefatura de Caracoles i Atacama.— Cuartel Calama, Marzo 19 de 1879.

Jeneral

en

Señor: Acompaño al presente oficio, copia autorizada del protocolo que firmé el 16 del corriente con el parlamentario de las fuerzas que ocupan a Caracoles. Según él, esperaba que ayer u boi se hubiera comprometido el combate; mas hasta este momento (horas 3 P. M.) no se hallan a la vista. Abrigo la fundada esperanza de que todos los bolivianos que se hallan conmigo sabrán cumplir cou lo que la patria exije de ellos en esta situación. Soi del señor Ministro delegado del Gobierno, atento i seguro servidor. Ladislao Cabrera. Al señor Ministro delegado del Gobierno en ti litoral.

En el vice-canton de Calama, a horas 9 A. M. del día diez i seis de Marzo de mil ochocientos setenta i nueve; reunidos en la jefatura de armas, los señores Dr. Ladislao Cabrera, jefe de las fuerzas de Caracoles i Atacama del ejército de la República de Bolivia, i Ramón Espech del batallón cívico, ayudante mayor parlamentai io ad lioc, enviado por el comandante del ejército del Norte de la República de Chile, han celebrado la conferencia que consta del siguiente protocolo. El señor Espech espuso: que tenia instrucciones de su jefe para proponer al señor jefe de la ¡daza la rendición de ella i de]30SÍcion de las armas, fundándose en" que teniendo fuerzas superiores deseaba evitar efusión de sangre i ahorrar al vecindario los horrores de la guerra: en cambio ofrecía dar las garantías que le fueran pedidas, así como también la libre entrada de los víveres qué el señor jefe de la jdaza le pidiera para distribuirlos entre los pobladores que los necesitasen. El Dr. Ladislao Cabrera contestó: que no estaba dispuesto a aceptar ni someterse a la intimación que se le hacia, i que cualquiera que fuese la superioridad numérica de las fuerzas en cuyo nombre se le intimaba la rendición, defendería hasta el último trance la integridad del territorio de Bolivia. Cou esto se dio por terminada la conferencia, firmando dos ejemplares del mismo tenor, que tomó cada uno de los firmantes. (Firmado.)—L. Cabrera.(Firmado). — R . Espedí.—Es conforme—El ayudante mayor, Valentín Navarro. PROCLAMAS.

A ORILLAS DEL LOA. Marzo 23 de 1879. Soldados: Habéis principiado a soportar las fatigas del desierto, i veo con satisfacción que lo hacéis con la estoica resignación qne caracteriza al soldado chileno. Vamos a invadir un pueblo estranjero. Sois la salvaguardia del honor de nuestra patria. No necesito recomendaros la moderación, porque bien sé que tal virtud es peculiar a los valientes. Sed magnánimos con el enemigo vencido; pero rechazad con toda enerjía cualquiera agresión que se os haga. Cumpliendo con vuestros deberes merecéis bien de la patria, os haréis acreedores a las bendiciones de vuestras


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familias, de vuestros conciudadanos, i el mundo civilizado os hará justicia. Estos son los votos i los deseos de vuestros jefes.

EMILIO SOTOMAYOB. A ORILLAS DEL LOA. Marzo 23 de 1879. ¡Habitantes de Calama! El Gabinete de Bolivia ha es pulsado de su territorio a los laboriosos chilenos i ha confiscado sus bienes A este acto de barbarie, vengo a corresponder con actos de civilización. Vengo al frente de soldados que saben morir venciendo; pero que jamás han hecho la guerra a las propiedades e intereses ajenos. Vengo a colocar, bajo el amparo de nuestra gloriosa bandera, vuestras personas, vuestros intereses i la honra de vuestras familias. Nuestras armas vienen preparadas para el enemigo en campaña. Para los habitantes pacíficos, chilenos, bolivianos, estranjeros de todas las naciones, os traemos protección i amparo. Chilenos: ¡La bandera de la patria os proteje! Estraujeros: ¡Ya lo sabéis! En Chile, todos los hombres, sin distinción de nacionalidad, gozan de todos los beneficios, sin soportar las cargas que pesan sobre los nacionales. No necesito deciros que nuestra bandera proteje vuestras personas e intereses, tanto como los nuestros. Bolivianos pacíficos! Vuestras personas i vuestras propiedades son sagradas e inviolables. Quedáis colocados bajo nuestra especial protección. Bolivianos indíjenas! (Desde este momento, dejáis de ser tributarios. Ya no pagareis contribución por cabeza como las bestias. Os traemos la civilizacion-i la libertad de industrias. Ni contribuciones, ni impuestos de guerra, ni empréstitos, ni gabelas de ninguna clase tendréis que sufrir, ni los hijos de la desgraciada Bolivia, ni nadie. La paz para vosotros, la guerra para los tiranos.)

EMILIO SOTOMAYOR.

XV.

Carta del coronel Sotoinayor„aI Ministerio de la Guerra, anunciándole la toma de Calama. «Querido amigo: «Después de tres dias de marcha forzada, llegamos a Calama el 23, a las 6 A. M. «La primera división, compuesta de 25 hombres del rejimiento de Cazadores a caballo, recibió los primeros tiros del enemigo que estaba cubierto tras de paredones, chircas i matorrales defendiendo el paso Topater. «La compañía de Cazadores del 4.° atacó ese punto con vigor i decisión hasta consumir cien tiros cada soldado, al mando de su bizarro capitán San Martin. «La misma compañía del 2.° pasó por un puente provisional que se tendió en el rio por el teniente coronel don Arístides Martínez, batiendo palmo a palmo al enemigo hasta derrotarlo completamente. En el ataque fué muerto por sorpresa el soldado Rafael Ramirez i heridos tres de su cuerpo, escapando milagrosamente el capitán don Rafael Vargas. La tropa merece una recomendación especial: lo mismo los oficiales. «El comandante Ramírez tomó el mando de su compañía de Cazadores i atacó al enemigo. «De las autoridades, unas han huido a Cobija, otras a Chinchín. «A las 6 A. M. principió el fuego. «San Martin merece toda clase de consideraciones: es un valiente.

EMILIO SOTOMATOR.

CARTA DEL SUBTENIENTE SOUPER. Calama, Marzo 25 de 1879. Señor don Francisco A. Medina.—Antofagasta. Estimado amigo: El 21, a las 4 P. M., salimos de Caracoles 115 Cazadores de a caballo, 340 del 2.° de línea con su banda de música, 30 artilleros i 106 del 4.° de línea. La marcha hasta el portezuelo de Calama fué mui penosa: la tropa iba mui rendida de fatiga, de sed i de hambre, tanto soldados como oficiales. Marchábamos de dia i de noche, con pequeños descansos: en el dia nos cubríamos del sol con la sombra que nuestros caballos bacian. En la noche teníamos un frío de algunos grados bajo cero, endiablado. Salimos el 21 de Caracoles i llegamos el 23 a las 7 A. M. al rio Loa. La tropa supo que nos batiríamos por una avanzada que tomó el alférez Qnezada en el portezuelo de Calama, i aunque rendida de fatiga olvidó ésta por el entusiasmo de la batalla. Después de un descauso de cinco horas nos dirijimos a Calama. La tropa llevaba el siguiente orden: el alférez Qnezada iba con una descubierta de 24 hombres por el N. E.; en seguida iba la infantería, esto es, el 4.° de línea, el 2." de línea i una pieza de artillería i el resto de caballería tomó al S. E., yendo cada división con sus vaoueanos. El alférez Qnezada tomó en el Loa un indio i le hizo que le enseñase el paso; mas éste lo condujo a las trincheras del enemigo donde ni el diablo los veia; cuando estuvo a quince metros de distancia le hicieron un fuego graneado que por suerte no le hirió ningún soldado; esto fué como a las 7 A. M. Nosotros, esto es, el capitán don Rafael Vargas, el teniente Parra i yo que veníamos al mando de 50 Cazadores, cuando sentimos el fuego que le hacían a nuestros compañeros nos lanzamos a escape al rio i apurando i amenazando con la muerte al guia boliviano, al prisionero que no quería señalarnos el paso, nos condujo a él, i pasando con el agua casi hasta la cintura nos lanzamos al otro lado; pero ¡qué engaño! el maldito boliviano nos llevó a unas emboscadas de enemigos donde estábamos cercados por fosos en todos sentidos, por murallas de caliches o adobes i a mas unas enredaderas enormes de chucas que no dejaban ver nada mas allá de ellas. Entonces tratamos de buscar salida, i cuando nos hallábamos a la orilla de los cierros nos lanza el enemigo una granizada de balas a una distancia de tiro de escupo que nos hecho tres Caladores a tierra, muertos, pues, como le digo, no habrían arriba de ocho varas de distancia. En ese entonces el guia arrancó, pero un soldado le largó un balazo i lo echó muerto a tierra; éste era un señor Jurado, hijo del coronel Jurado. Con motivo de la descarga i fuego nutrido que nos Inician i sin encontrar salida para avanzar i tomar al enemigo por la espalda, no tuvimos mas que contestar el fuego sin retroceder un palmo; pero como los bolivianos estaban entre trincheras invisibles i nos bacian un juego mortal, tuvimos que echar pié a tierra i lanzarnos como imfantería. Estos momentos fueron terribles: los soldados, rabiosos por ver su impotencia, lo mismo que los jefes, i ya en el colmo de la desesperación, el capitán Vargas i el teniente Parra, revólver i sable en mano, se lanzan por un boquete contra el enemigo con algunos soldados; los contrarios los recibieron con fuego certero porque ellos estaban invisibles i con mampuesto; así es que no sé cómo diablos escaparon Vargas i Parra: algunos soldados que entraron, cayeron muertos. Nosotros estábamos a pecho descubierto, i como era menester desalojar el enemigo para ir a protejera Qnezada, teníamos que hacer esfuerzos sobrehumanos. Mientras Vargas i Parra estaban peleando a unas dos varas del enemigo, yo estaba con mi mitad apostado sobre una muralla haciendo fuego para protejer a los compañeros, pero de poca consecuencia puesto que no veíamos a nadie; yo estaba sobre una muralla i no sé cómo escapé a las balas que rnc silbaban por las orejas. Al capitán Vargas lo vi llorar por ver la impotencia nuestra, i animaba a los soldados;


CAPITULO TERCERO.

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pero viéndose que era muerte segura, tuvimos que retirarnos unas treinta o cuarenta varas para rehacernos. Mientras tanto el capitán hacia seguir la caballada que se habia disparado por los fuegos i que temíamos la tomase el enemigo. En tan triste situación nos resolvimos a morir todos i avanzamos haciendo fuego; pero siempre nos sujetaban los parapetos enemigos. El teniente Parra con su mitad" les hacia fuego i yo por otro lado con mi mitad, i habiéndome subido nuevamente sobre la muralla para animar los soldados, éstos siguieron con muchos brios; pero me obligaron los soldados a bajar porque era una temeridad estuviese de blanco. En esa circunstancia huía un soldado boliviano, i no habiéndole acertado bien unos tiros, me le fui encima i lo pasé banda a banda de una estocada. En estos momentos llegan los caballos, i teniendo nosotros siete cazadores muertos i viendo la imposibilidad de rechazar al enemigo sin esponernos a morir todos, el capitán Vargas dio orden de prender fuego a las cercas vivas, operación difícil por ser verde la cerca i por estar a los pies del enemigo; pero el valor de la tropa i la rabia lo hizo ejecutar en un momento. Mientras tanto el tiroteo seguía con todo encarnizamiento. Los Winchester no podían funcionar todos por ser algunas cápsulas mas grandes; yo tenia ganas de cargar a sable, pero era imposible pasar. Al fin el incendio toma cuerpo, la infantería ya se acercaba i el enemigo principiaba por abandonar sus guaridas. En estas circunstancias se replegó el alférez Qnezada a nosotros, pues recibió órdenes con este fin, porque nada podia hacer sin infantería i lo reemplazó el capitán San Martin con su compañía del 4.° de línea, quien los obligó a los bolivianos a retirarse dejando algunos muertos i heridos, habiendo salido el mismo capitán San Martin herido en una oreja.

el orden i la tranquilidad volvieron inmediatamente a la jen te. Como usted me pidió le escribiese para remitir los datos a E L MERCURIO, lo hago ahora aprovechando la salida de Ignacio Palma i del coronel Sotomayor i demás agregados, para mandársela con ellos que salen mañana a las ocho o diez para Tocopilla. Lo cierto es que le escribo mui de carrera i no puedo revisarla; pero al menos los datos le servirán. Repito que el comandante don Eleuterio Ramírez se portó mui valiente i sereno. También merecen recomendación especial los capitanes Vargas i San Martin, i, en jeneral, toda la tropa. Los baqueanos don Abraham Valkjos i don Saturnino Corvalan, se portaron mui bien; siempre estuvieron' en el medio de la acción ilustrándonos con sus conocimientos. En jeneral todo chileno se portó bien. Lo saluda su amigo

Cuando el enemigo se iba retirando escondido entre los inmensos zarzales, sin ser visto ya por nuestras obstinadas cargas, como por el incendio, llegó el 2.° de línea al mando del jefe de operaciones, comandante don Eleuterio Ramírez, quien hizo fuego graneado sobre -el enemigo. Éste jefe procedió con toda serenidad i valor, i ni se arrugó cuando le bandearon de un balazo su caballo. Cuando se retiró del N. E. Quesada con su caballería, para venir en auxilio nuestro al S. E., la compañía del 4.° de línea, al mando del bravo capitán Juan José San Martin, fué a reemplazar a Qnezada: mas, viendo el coronel Sotomayor el fuego que se mantenía tan vivo entre San Martin i el enemigo, mandó una compañía del 2.° de línea al mando del mayor Bartolomé Vivar, quien pasó el Loa sobre un puente provisorio recien puesto que allí hizo colocar el injeniero don Arístides Martínez, i llegó muí a tiempo en socorro de San Martin, habiéndole ayudado a dejar en el campo algunos muertos i heridos.

Señor don B. Vicuña Mackenua. Valparaíso, Abril 11 de 1879. Mi mui apreciado señor i amigo: Sé que usted es amigo del coronel Sotomayor, i sé particularmente que usted -pospone todo a la verdad, sobre todo cuando se trata de hechos que han de pasar a la historia. En este doble sentido me permito dirijir a usted una breve i compendiosa, pero estrictamente sincera, relación de lo que yo he visto con mis ojos como ayudante de campo voluntario del coronel Sotomayor en la corta espedicion a Calama. Me lisonjeo con la esperanza de que la sencilla relación de los hechos esclarecerá puntos mal comprendidos i restablecerá algunas apreciaciones inexactas i aun injuriosas para nuestro noble ejército. La espedicion sobre Calama fué preparada tranquilamente en Caracoles. Por consiguiente, se tomaron todas las medidas que la prudencia militar i el conocimiento especial del desierto requerían. La tropa salió contenta i satisfecha a las cinco de la tarde del viernes 21 de Marzo, hora que le permitía lograr la fresca de la tarde i de la noche. Antes de partir los soldados recibieron con recojimiento las bendiciones del capellán del ejército, padre Correa, que les amonestó a fin de que cumpliesen su deber como cristianos i como chilenos. Esta tierna e imponente ceremonia tuvo lugar en la ¡daza de armas de Caracoles. La división iba seguida de veintiuna.carretas metaleras, de las que se usan en el desierto, que son bastante espaciosas i tiradas por cuatro muías. De ese convoi, bastante numeroso, dos carretas conducían la madera destinada a los ¡mentes del Loa; dos o tres llevaron los equipajes de los oficiales; tres o cuatro iban repletas de víveres, es decir, pan, galleta, charqui i hasta una cantidad considerable de conservas. No iba una sola botella de vino, escepto dos cajones de Burdeos que llevaba yo en mi carretela, i alguno que otro frasco de coñac del servicio particular de los oficiales. Por consiguiente, es completamente falso lo que se ha dicho del uso de licores para la tropa.

Cuando el enemigo desamparó bien las trincheras, que Vargas ayudado por Ramírez le disputaban, fuimos avanzando i saltando fosos i cercas, llegando a un cerco chico donde habían muchos matorrales i un fosito de diez varas de largo, con un puentecito de menos de una vara de ancho, por donde habia que pasar. Nos sorprendimos de ver que un boliviano desde adentro hiciera fuego a mas de cien hombres, entre caballería i el 2.° de línea que iban a pasar por allí; pues, amigo, nos dio balas duro i fué imposible pillarlo por mas que se le buscaba, Al fin salimos de allí después de un encarnizado combate de mas de dos horas, i una vez en el camino, la caballería se lanzó a escape al pueblo; pero allá no encontró nada. Entonces cada oficial salió en distinta comisión. Yo salí en persecución del Prefecto; pero en vez de tomarlo a él, que no lo hallé por haberse ido temprano, tomé 20 prisioneros perfectamente armados, a pesar de ir yo con ocho soldados solamente." Traté mui bien a los prisioneros por el valor que desplegaron en la defensa de su Calama, i ellos quedaron mui agradecidos: entre éstos se hallaba el célebre capitán Díaz i otros oficiales i 17 soldados. A las doce del dia ya estábamos todos en el pueblo, i

CÁELOS F . SOUPER.

P.S.—Hoi salimos para Chinchín 40 Cazadores, al mando de Vargas, Parra, Amor (alférez), i yo. Es la una de da mañana i salimos a las 5 A. M. Marzo 26 de 1879.—VALE. Olvidaba decirle que el capitán Diaz i el teniente de los presos bolivianos, confesaron haberle disparado varios tiros al capitán Vargas, i que estañaron haberle errado, pues le apuntaron bien i a boca de jarro. El señor jefe de Zapadores, don Guillermo G-acna, ha sido nombrado comandante de policía de esta plaza. CARTA

DEL

SEÑOR

J. M. V ALICER.


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G U E R R A D E L PACIFICO.

En cnanto al agua, eso era muí diferente: cada soldado llenó su cantimplora en los depósitos del Hospital, de modo que cada uno llevaba cerca de cuatro botellas para una marcha de noche i de solo siete leguas. A mayor abundamiento i precaución se mandaron de las pozas de Agua dulce, dos grandes toneles al alojamiento del Agua de la Providencia, cuya agua es algo salobre, pero potable. Estos toneles median setecientos i tantos galones ele agua; es decir, mas de un galón por soldado: por consiguiente la tropa no ha padecido sed en su primera marcha. En la marcha del segundo dia acompañaron a la división los mismos toneles, i en la noche sobraba todavía agua, que yo mismo distribuí entre los que la pechan, sin malgastarla, bebiendo cada cual hasta satisfacerse. Alguien ha dicho que en el desierto la sed es un miraje, i si esta es la clase de sed que han padecido los soldados, nada tengo que decir. Respecto a los víveres, la división ha sido perfectamente dotada. Después de una buena comida ele carne, los soldados cargaron en sus mochilas víveres secos para dos días de marcha, i si no se llevó leña fué sencillamente por la razón de que no se llevaba carne ni ningún apresto para comida cocinada. Lo que a mi juicio ha dado lugar a la queja de la falta de leña, es la circunstancia ele haber mandado el subdelegado de Caracoles dos novillos de regalo, cuando la elivision iba ya en marcha, i no era culpa ele los jefes que los bueyes no llegasen con su parrilla en los lomos. Ahora, en cnanto a que faltó hasta la sal en los manteles de un señor oficial quejumbroso, es un cargo que se hace verdaderamente rielículo a orillas del salobre Loa... Esto por lo que respecta a los aprestos i precauciones de la marcha i las municiones de boca. No hai, por lo tanto, un solo cargo leal que hacer al director de la campaña en este sentido. Respecto del ataque ele Calama, no soi militar ni pretendo dar opiniones técnicas sobre el manijo de una división que ataca un lugar fortificado; pero contaré sencillamente lo que he visto, i usted i el público juzgarán. Al desembocar de la quebrada que conduce al valle de Calama, enclavado hasta cierto ¡imito entre barrancas, • como nuestros valles i ríos del Norte, la caballería se dividió en dos trozos para cortar la guarnición ele Calama en su sospechada fuga, dirijiéndose el alférez Quezada con un pelotón hacia los vados de arriba, i el bravo mayor Vargas con el resto hacia los vados de abajo. Me parece que esto es lo que se hace jeneralmente en este jénero de ataques, es decir, lo que se llama vulgarmente cortar la retirada al enemigo. Verdad es que algunos conocedores prácticos del terreno aconsejaron al jefe de la división hacer un rodeo mas largo por el lado de abajo, pasando los Cazadores por el vado de Chunchuri, dos leguas al Poniente ele Calama, para penetrar por el camino mas abierto i despejado de Cobija; pero el señor Sotomayor temió probablemente aislar demasiado la tropa ele caballería del centro de la división. La elivision marchó en pos de la caballería, los cañones adelante, los infantes en el centro i los muchos agregados que venían en el convoi ele víveres, a retaguardia; i aquí elebo advertir que es inexacto lo que se ha asegurado de haber quedado muchos soldados rezagados en la marcha; al menos yo no he encontrado sino un tambor de la brillante compañía del 4.° de línea que se había quedado en una quebraclita fatigado i a quien hice subir a mi caballo de tiro. Lo que sin duda ha dado lugar a esta versión de rezagados son los mineros que-en eliferentes direcciones salían ele las minas i formaban la cola de la marcha. Ahora, respecto de la manera de empeñar el combate, si fué la caballería la que primero se chocó contra los chircales i pircas de caliche del valle ele Calama, debióse únicamente a la siguiente circunstancia inesperada: Cuando el alférez Quezada iba a pasar por el vado de Topater, lo recibió un vivo fuego i pudo replegarse sobre la infantería sin comprometer su jente. Pero no sucedió lo mismo al capitán Vargas, porque habiendo pasado éste por el puente que en siete minutos echó sobre el rio el coman-

dante Martínez, ayudado por los mineros, se encontró aquél de repente en un pequeño potrero rodeado de fuegos que le mataron casi en el primer momento siete soldados. En tal coyuntura el heroísmo juntamente con la prudencia militar aconsejaron al mayor Vargas hacer lo que hizo, es decir, convertir a sus jentes en infantes, echando pié a tierra i sosteniendo el combate hasta que llegase la infantería, como en efecto sucedió. Indudablemente que habría sido una atrocidad mandar la caballería a batirse con tropas atrincheradas, teniendo cañones e infantes; pero lo cierto fué que la artillería no pudo prestar los servicios a que estaba destinada por circunstancias ele meros detalles que no es mi ánimo apreciar. Sin embargo los artilleros se batieron bien con sus fusiles. En cuanto a la infantería, ésta entró rápidamente en sosten de la caballería, prematura e inesperadamente comprometida. El ataque de la infantería fué vigoroso i sostenido, mandado en persona por el comandante Ramírez, mientras el capitán San Martin se batía no menos heroicamente para abrirse paso por el vado de Topater. Prometí a usted no entrar en apreciaciones militares; pero no podré menos ele hacerle notar que en el ataque ele Calama se trataba juntamente de forzar una posición naturalmente fortificada i ele pasar un rio estrecho pero invadeable, bajo los fuegos elel enemigo, i esto que parece tan sencillo a la jeneralidad ele los críticos, es un verdadero problema militar, resuelto felizmente en el paso i ataque del Loa frente a Calama. Ahora, en cnanto a la ocultación cíe los muertos en el primer parte, no puedo atribuirlo sino a la equivocación de un número, porque en el momento de comenzar a dictar el señor Sotomayor el lijero boletín de la toma ele la plaza, se sabia ya que habían perecido siete cazadores, ele suerte que probablemente se escribió o se leyó 1 donde decia 7. Me parece, señor, que con esta lijera i leal relación ele lo que he visto i refiere) a usted, la opinión pública, talvez un tanto preocupada por impresiones ajenas o porque no siempre es posible darse clara cuenta ele un combate por los partes militares que lo refieren, se formará un concepto claro i desapasionado ele un acontecimiento que ha costado algunas preciosas vidas, pe'ro (pie está llamado a figurar con honor en los anales militares ele nuestro país. Esta al menos es la opinión de su afectísimo servidor i amigo. José M. Walicer.

XVI Señor Redactor del BOLETÍN DE LA GUERRA. Canchas-blancas, Marzo 27 de 1879. Señor Redactor: Con fecha 22 del mes que espira i desde Calama comunicaba a Ud. todos los sucesos notables. Comprendo que talvez no haya llegado a sus manos mi aludida comunicación poi-el combate del dia siguiente:—por esto, i a largos rasgos, voi a referirle los hechos mas culminantes. El 1G se presentó un parlamento enviado de Caracoles a intimar la rendición de la plaza, deposición i entrega del armamento; o bien declaraba que la tomarían por la fuerza ele las armas. El Dr. Cabrera, jefe de las fuerzas, contestó que no entregaba la ¡daza ni eleponia las armas empuñadas para defender la integridad territorial de Bolivia. Désele aquel dia se redobló el servicio ele campaña i se aguardaba por momentos al enemigo para batirlo. El señor Prefecto, coronel elon Severino Zapata, salió de Cobija el 18 para incorporarse con los valientes de Calama i compartir con ellos las glorias del triunfo o seguir las eventualidades ele la caprichosa suerte. El 19, por aviso oficial de la Sub-prefectura, tuvo conocimiento ele la intimación i desde luego apresuró su marcha. Llegado a Calama, recorrió todos los puntos que constituían la defensa de aquella población. El 22 fueron tomados prisioneros dos de nuestros jóve-


CAPITULO TERCERO. venes que se hallaban de observación en el camino que conduce a Caracoles. El 23, al rayar la aurora, descendían rápidamente a las márjenes del rio Loa los cobardes invasores en número de 1,500 hombres armados de rifles, con once piezas de artillería de montaña, tres ametralladoras i multitud de bombas. A las siete tenia lugar el primer tiroteo entre avanzadas, siendo el resultado que los nuestros pusieron en vergonzosa fuga a los enemigos, por tres veces, matándoles multitud de tropa. Una hora después tenia lugar el sangriento combate, en el que un ¡aunado de cien hombres, mal armados de rifles, fusiles i escopetas, peleaban con un heroísmo propio del soldado boliviano. El enemigo atacó por cinco partes, viéndose pronto obligado a concentrar sus fuerzas en solo tres puntos denominados: «Vado de la Huaita», id. de «Topater», i puente del mismo nombre. Aquí, señor Redactor, principia esa serie de episodios sublimes que mi pluma no puede describir con toda belleza. El Prefecto, coronel Zapata, entusiasma a los combatientes i les recuerda que se baten por la causa mas santa. El Dr. Cabrera les dice: «marchad con paso de vencedores sobre el enemigo, que allí encontrareis vuestra gloria.» Un corneta, Muñoz, de nacionalidad chileno, pero educado en el ejército boliviano desde su niñez, les dice: «compañeros: vamos a escarmentar a los cobardes i bandidos.—¡Viva Bolivia!» El contento que se nota es sorprendente; mas parece que asisten a una función de regocijo, i no a un hecho de armas: todos los semblantes serenos i risueños. En medio del fragor del combate se ve al valiente sarjeuto mayor Juan Patino i al teniente Burgos, que salen a la márjen opuesta del rio, rifle en mano, i hacen retroceder a los enemigos. El esforzado teniente Luna toma prisionero un caballo i desarma, en unión del teniente Gandarillas i otros compañeros, a los agresores, conduciendo él en persona los rifles del enemigo que sirvieron para hacerles morder el polvo. Los capitanes Diaz i Zúüiga, el primero espada en mauo i el segundo con una corneta, animaban a su tropa, i no ¡ludiendo hacer fuego por no tener armas, arrojaban piedras. El intrépido teniente coronel Emilio Delgadillo no deja de avanzar ganando terreno. El entusiasta joven capitán Eujenio M. Patino se presenta con 20 hombres a caballo i con lanzas. El Dr. Cabrera recorrió todos los puntos de ataque i estimulaba con su presencia. En fin, señor, no puedo comunicar detalladamente todos los hechos culminantes, porque basta decir que todos i cada uno se han batido como verdaderos héroes. Acá haremos un paréntesis para recordar las palabras del señor Erráznriz, chileno; a la salida de las tropas de yalparaiso, decia: «el soldado boliviano es valiente, apunta bien i dispara; el chileno, dispara sin apuntar.» I nosotros añadimos: el boliviano es mas que valiente, porque él no pregunta cuántos son, sino donde están. La brilkuite jornada del 23, constituye una época en la historia americana: si en la antigua se recuerda con respeto el paso de las Termopilas, defendido por 300 espartarlos, en la historia contemporánea se inscribirá con letras de oro la defensa de Calama por cien bolivianos, contra 'i'úl quinientos. Por fin, con el último cartucho quemado, emprendimos retirada, abriéndonos paso a través de los fuegos enemigos. Aquí diremos como Federico I I : «todo se ha perdido, menos el honor.» . Quedaban en el campo cuatro muertos de parte nuestra p ? « u e n t a chilenos. Es indudable que si se apoya a los invencibles de Calama con cien rifles, no serian hoi los chilenos quienes se 1 C

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ensoñoreen en aquel punto militar. No queremos agregar un palabra al respecto; el tiempo demostrará de quién es la falta. Continuamos la retirada para el interior, desde donde seguiré impartiendo a usted todo lo que acontezca. Antes de cerrar esta correspondencia, incito el noble patriotismo que lo caracteriza para que, por medio de su órgano de publicidad, llame usted a todos los bolivianos a vengar la sangre de nuestros hermanos—i borrar el ultraje que Chile nos ha inferido. Agrupémonos en rededor de nuestra hermosa tricolor, todos de pié, rifle en mano, i en marcha; así se manifiesta el patriotismo; así se reconquistan nuestras indefensas poblaciones ocupadas cobarde i traidorameute por los piratas de Sud- América. A las armas bolivianos! Guerra, pero guerra a muerte a los invasores; que corra a torrentes la sangre araucana de esos rotos; solo así vengaremos a la patria' de la humillación de hoi. Ricardo ligarte.

XVII (DRAMÁTICA

RELACIÓN INÉDITA ESCRITA POR EL DOCTOR DON LADISLAO

CABRERA.)

Narrados en el artículo precedente los acontecimientos que precedieron al combate de Calama, vamos a asistir al choque de las armas en el Loa, cuando el pueblo chileno, como un solo hombre, y remeciendo por el brazo el sueño de la Moneda gritaba; ¡al Loa! ¡al Loa! Es el ponderativo pero enéijico Prefecto boliviano el que tiene otra vez la palabra y se espresa como va a verse en el cuaderno de tapas verdes recien capturado en las montañas bolivianas, y en el cual, trazando su propia autobiografía, dice así: EL

COMBATE.

I. ..."El rio Loa, que baña a Calama, ofrece serias •meditaciones para quien quiere aprovecharlo. Casi diariamente recorría ambas orillas, ya para mandar destruir los puentes, medir la profundidad de los vados, o bien para dar mayor ancho al cauce del rio en los lugares en que era demasiado angosto, tanto que era posible saltarlo a caballo. En la mayor ¡jarte de estos reconocimientos y estudios me acompañaba mi inolvidable amigo Eduardo Abaroa, que estaba constantemente con el caballo listo para montar al propio tiempo que yo. Asi pude conocer la importancia de Calama y hacerme cargo de todas sus angostas sendas, por donde los vecinos de una ribera se comunican con los de la opuesta. Hai algunas tan secretas y escondidas que mui pocos cálamenos las conocen. Al elejir el lugar del campamento para situar mi escasa tropa, que a medio mes de Marzo no alcanzaba mas que a 120 hombres, incluyendo entre éstos 30 armados de lanza, supuse, como era de presumir, que las fuerzas enemigas de Caracoles, en caso de venir a atacar a Calama no lo harían sino por uno de los tres caminos que descienden del Loa: por el de Atacama, que cruza por el vado de Yalquincha; por el camino recto que desciende al puente de Topater y Carbajal, o por el de Limón Verde que cruza el puente de Chunchuri. Los puentes de Carbajal y Chunchuri estaban destruidos. No-conservaba sino el de Topater, y no con los elementos precisos para mandarlo, destruir en el momento urjente Elejí este lugar como campamento para la tropa y centro de resistencia. Ademas de las consideraciones jenerales que no se ocultan a quien lo conoce, tenia razones especiales que me inclinaban a creer que uno de los puntos atacados había de ser ese. El día del combate quedó confirmada mí apreciación. Para proceder asi me acordaba haber leido en alguna parte ''que en la guerra lo esencial es penetrarse de lo que hará el enemigo." Aparte de esto, concurrían razones de instrucción y has-


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G U E R R A D E L PACIFICO.

ta de disciplina para tener a la tropa fuera del contacto de la población. II. En este estado los oficiales Samuel Araniayo y Hermenejildo Villegas llegan de Cobija con un pequeño continjente de armas y municiones enviadas por el Prefecto. Las armas ascendian a 18 entre rifles y fusiles. Con este escaso refuerzo y el de los seis o siete hombres de Tocopilla que llegaron pocos dias después, pude contar un total de fuerza de 105 hombres con diferentes armas. Podían notarse hasta 30 rifles de diferentes sistemas, cuatro escopetas de dos cañones y fusiles los demás. Entre estos habia algunos cuyas cajas rotas no pudieron cambiarse y solo estaban sostenidas por cuerda de cuero. La dotación de los rifles variaba, según los distintos sistemas, desde 80 tiros hasta 250: las escopetas tenían 100 tiros cada una y los fusiles a seis paquetes por plaza, esto es, 60 tiros. Cartuchos para los fusiles habia hasta para 200 tiros por plaza, pero las cápsulas eran escasas y no correspondían sino a razón de 60. El resto de la tropa hasta el completo de los 135 que fué el máximun con que contaba, eran lanceros; muchos de éstos no tenían monturas i montaban en caronas. Estos 30 lanceros, mas que para el combate, se organizaron para el servicio de avanzadas, para las comisiones en el pueblo i para los trabajos de defensa en el rio, en que prestaron importantes servicios. III. La administración de los fondos destinados al diario de la tropa, como se ha dicho, corría a cargo de un comisario que no pagaba sino previo decreto. Es inútil decir que yo no he tocado un solo centavo de esos fondos, bajo ningún motivo. Mi constante empeño no era otro que el que no se les diera otra aplicación distinta de su objeto. Hasta dónde se ha llenado esta relijiosa obligación, consta de los libros i cuentas documentadas que existen eu poder del que fué comisario de guerra, don José Santos Perada. IV. De Caracoles escaseaban las noticias; se prohibió la comunicación i la estraccion de víveres. Creian equivocadamente que en Calama nos hallábamos escasos de víveres. En represalia prohibí que se permitiera la introducción de ganado arjentino a Caracoles, dando las órdenes necesarias a Atacama i Chinchín. Sin embargo, por personas de confianza que pudieron introducirse, sabia con seguridad que en Caracoles tenían 500 hombres de tropa de línea armados con rifles, sistema Comblain i 300 a 400 rotos acuartelados que hacían ejercicios, pero sin armas. Sabia también que se preparaban a atacar a Calama i que para esto esperaban la llegada de Antofagasta de tropa a caballo. Las noticias que recibían los enemigos del número i estado de mi fuerza eran exajeradas. Creian como artículo de fé que habia recibido del interior, por la via de Santa Bárbara, 300 hombres del ejército, bien armados i equipados A esto dio consistencia una nota dirijida por el Sub-prefecto de Lipez, señor Sevilla, en que aseguraba haber armado 3,000 indios con fusiles, escopetas i hondas i que estaban listos para moverse al primer aviso. Cuando pedí los que estuvieran armados con fusiles i escopetas, resultó que no habia ni un solo hombre armado i el Sub-prefecto mismo abandonó su puesto, habiendo dado libertad a dos espías enemigos que remití allí. Estos vinieron de Caracoles provistos de pasaporte. La segunda vez que los examiné, uno de ellos confesó que habían sido enviados por el comandante de policía de Caracoles a informarse del estado de Calama; tenían instrucciones de reconocer hasta los ciénegos. En buena lei pude haberlos mandado fusilar; mas como la aplicación de la pena de muerte es opuesta a las doctrinas que en este orden profeso, me conformé con mandarlos a la provincia de Lipez. Uno de ellos recuerdo que se apellidaba Reyes.

V. Era el 16 de Marzo; de ocho a nueve de la mañana se me anuncia* que un parlamentario procedente del campo enemigo deseaba conferenciar conmigo. Di la orden de que lo condujeran con las reservas del caso; mas ya él llegaba a la casa en que yo estaba alojado. Me hallaba a esa hora en la población, que dista del puente de Topater dos millas; allí era el campamento; de manera que el parlamentario, a su paso, pudo hasta haber contado el número de mi tropa que se hallaba en instrucción. No se habia tomado con él ni la precaución de vendarle los ojos. Me manifestó su credencial i el objeto de su misión, que se reducia a intimarme que rindiera la ¡liaza i entregara las armas. Mas o menos se firmó el siguiente protocolo: «En Calama, a 16 de Marzo de 1879, reunidos en el local del jefe ele la plaza, Ramón Espedí, ayudante mayor del cuerpo cívico del ejército de Chile, i el doctor Ladislao Cabrera, jefe de las fuerzas de Caracoles i Atacama, el primero espuso: que tenia instrucciones de su jefe para intimar la rendición de la plaza i la entrega de las armas, rendición que la creia tanto mas necesaria cuanto que era mui superior el número de sus fuerzas; que en cambio ofrecía conceder las garantías que se le pidieran i permitir la distribución de víveres éntrelas familias que, a juicio del jefe de la plaza, los necesitaran, y que debían eA'itarse los estragos de la guerra. El Dr. Cabrera contestó: No. estoi dispuesto a aceptar ni someterme a la intimación que se me hace; i cualquiera que sea la superioridad numérica de las fuerzas en cuyo nombre se me intima la rendición de la plaza i la entrega de las armas, defenderé, hasta el último trance, la integridad del territorio de Bolivia. Con lo que concluyó este acto firmando dos del mismo

tenor.—LADISLAO CABRERA.—RAMÓN ESPECH.» VI.

Concluida aquella formalidad, el parlamentario me manifestó la sorpresa que le causaba mi proceder, con cuyo motivo tuvo lugar este diálogo: —Permítame usted, señor Cabrera, que le esprese la sorpresa que me ha causado la contestación de usted. — ¿ I por qué, señor Espedí? —Porque considerando el poco número de sus fuerzas, la resistencia parece inposible; i ademas, porque suponía que la rendición estaba acordada. —¡Acordada, señor Espech! ¿I con quién? ¿Conmigo? —Veo que no ha sido precisamente con usted; pero si no fué acordada, creo que al menos hubo una insinuación. —¿De mi parte? —De parte de usted nó, señor Cabrera, pero de parte de alguna persona... —Estamos en terreno demasiado peligroso, señor Espech, i vale mas no continuar en él. Yo he dado mi contestación; no debo proceder de otro modo. Cuatro o cinco dias después, el comandante jeneral del departamento, coronel Oanseco, que se hallaba en Tocopilla, en su última carta, entre otras cosas, me dice: «No comprometa usted ningún combate hasta mi llegada.» Mas tarte, en uno de los números de EL MERCURIO de Valparaíso, he leído «que el coronel Canseco fué a Calama con el propósito de obligarme a que entregara la plaza.» El parlamentario Espech en sus revelaciones reticentes, ¿se referia al coronel Canseco? No quiero dar crédito a semejante afirmación, porque no me persuado que haya boliviano que procediera de ese modo. VIL Una vez despachado el parlamentario nos hallábamos ya en los supremos momentos. Debia creerse que el ejército enemigo estuviera cerca. Para saber esto despaché a los hermanos Palalo, naturales de Calama, de observación al alto, hasta un cerro distante 18 millas del pueblo i de donde a la simple vista se ven, no solo los caminos de Caracoles, sino hasta los cerros de aquel mineral, especialmente los de la mina Deseada.


CAPITULO TERCERO. Llevaban instrucciones de permanecer allí hasta las seis de la tarde. Era de absoluta, de la mas alta importancia para la defensa saber cuál de los tres caminos tomaba el enemigo. Si el del centro que conduce a Topater, lugar del campamento, el de Chinchín o el de Limón Verde. Si tomaba el primero, estaba perdido. VIII. Para ese caso habia meditado un plan que lo juzgaba, i ahora mismo creo de seguro favorable resultado. Consistía en comprometer el combate, antes que en las márjenes del Loa, en la quebrada que desciende en el llano de Calama, viniendo de Caracoles. Es una quebrada angosta que tiene mas de. cuatro millas de ostensión. En algunas partes se estrecha tanto que no deja paso sino para el ancho de las carretas i coches, i hace zig-zag con los que interceptan la vista de uno a otro. En muchos de éstos las aguas, que alguna vez han debido abrir ese cauce, han formado barricadas naturales que me prometía aprovechar colocando allí mi tropa. Estaba seguro de que una sorpresa en esa quebrada seria concluyente contra el enemigo. Ademas de la medida de observar diariamente los caminos para cualquier evento, en la noche del 10 cambié de campamento de Topater a una casa de Quevedo, de donde se ven distintamente los tres caminos que descienden del alto. Esta casa ofrece la ventaja de estar colocada a mayor altura de Topater, i sobre todo en condición de quedar defendido el borde Yalquiucha, que es importante para el ataque. Suponía que los chilenos ofenderían por ese lado. IX. La intimación se me hizo en nombre de mayor número de fuerzas del enemigo 'respecto de las mias. Deber mió (ira dar conocimiento del contenido del protocolo a cuantos se hallaban bajo mis órdenes. La mayor parte eran voluntarios de cuya vida no podia disponerse en lo absoluto. Apenas se despidió el parlamentario me trasladé a mi campamento donde di lectura al protocolo que se acababa de firmar. Una salva de aplausos i de entusiastas vivas se dejó sentir cuando cu la lectura llegué a la parte de la contestación que acababa de dar. «Que vengan 500, que vengan ¡S00, que vengan mas, 1,000 hombres, me decían los ciudadanos armados, no retrocederemos de nuestro puesto.» Aquella heroica resignación a defender la patria con tan escasos elementos como los que tenía, me conmovió profundamente i me entusiasmó a la vez. Les dirijí algunas palabras de aliento propias de esa situación; mi voz apenas se dejaba oír, tales eran las interrupciones que* nacían de una benévola acojida. A pesar de esto, no cesaba de hablar confidencialmente con los mas de mis compañeros para convencerme plenamente de su decidida, voluntad, i tengo presente los siguientes hechos: N. Marqníua pertenecía al cuerpo de rifleros. Tres o cuatro días antes del combate vendió la. parte que le tocaba en muí mina descubierta por él en el mineral del inca. La mina ¡leva su nombre, Man) a i na, i es una de las buenas veras de aquel descubrimiento. La venta le produjo algún dinero, que para.su modesta posición era una fortuna. Tenia mujer e hijos. Podia aprovecharla. Hablo con él para persuadirle que se retire de su cuerpo. Para mí un hombre separado no era una arma perdida. Tenia para cada rifle vacante tres o cuatro que podían tomarlo en el acto. Mis observaciones le hicieron profunda impresión; las lágrimas asomaban a sus ojos i en tono conmovido me dice: (.(Señor, no me castigue usted con tanto rigor; yoquiero defender mi patria, quiero pelear.» La noche antes, por celebrar la venta de la mina faltó a la lista de ocho i mi insinuación la tomó como castigo. Semejante resolución no podia desecharse; continuó como riflero. . ^ Menaclio, que aseguraba haber sido capitán de ejército, residía en Iquique. Cuando supo que en Calama se hacia resistencia, se trasladó por las salitreras del Toco. Allí los peones, antiguos soldados en su mavor parte, i TOMO

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que ascendían a 250, le encargaron la misión de hablar conmigo para que les dijese en contestación si tenia armas que ciarles. En caso de afirmativa volarían en el acto. Menacho cumplió su comisión en Calama i solicitó con insistencia un puesto en mi tropa, aunque fuera de soldado. No tenia armas que ciarle i su colocación en cualquiera de los cuerpos habría sido estéril. El 23 en la mañana, momentos antes del combate, se me presentó armado de un pedazo de espada; le señale el cuerpo a que debía seguir. X. La noche del 10 en que cambié de campamento, dejé destruido el ¡mente de Topater. Al dia sígnente hice destruir la toma del rio a fin de cpie todo el caudal de sus aguas fuera por su único cauce, haciendo, si no imposibles, difíciles los pasos por los vados. Con estas disposiciones esperaba ser atacado de un dia a otro. Mis puestos avanzados comprendían desde Yalquincha hasta el camino que conduce a Cobija. Yo los recorría constantemente en altees horas de la, noche o en las primeras de la mañana. Normalmente se empleaban en ese servicio 30 hombres por noche de mi escasa fuerza. XI. El dia 20 llegó a Calama el Prefecto coronel Zapata; el dia antes, en Chacanee, habia recibido mis comunicaciones en que le repetía mi firme resolución de no entregar la plaza sino por la fuerza. A su llegada me aseguró que habia escrito al Gobierno. Junto con mis cartas recibió copia del ¡protocolo firmado con el parlamentario chileno. Le di informes circunstanciados sobre mis medios de defensa, visitó mi campamento i me espresó que estaba satisfecho de todo. En cuanto el comandante jencral, supe, tanto por sus cartas como por personas venidas de Tocopilla, que continuaba en ese puerto. Era ya el dia 22 i el ejército chileno no parecía; habían trascurrido seis dias desde la intimación del parlamentario. Muchos afirmaban que no se atacaría a Calama, que la intimación no debia tomarse a lo serio i que probaba el hecho de haber trascurrido ya tantos días. Yo no participaba de esta opinión. Como de ordinario, ese dia mandé dos hombres de observación al alto de Calama, oficial Ruperto Jurado i un soldado de los lanceros llamado Maldonado. Debían regresar de ocho a nueve ele la noche, por el vado de la Huaita, que, como se ha dicho, era ¡toco conocido. XII. A las diez de la noche no volvía ninguno de los dos. Dos horas de atraso ya era mucho. Debia temerse que los hubieran tomado. A las once, después de, recorrer los puestos avanzados, tomé el camino del vado secreto i salí al llano opuesto. Ninguna noticia del oficial Jurado ni del soldado. Mi temor tomaba consistencia. Era indudable que hubieran caído en poder del enemigo. Regresé al campamento con la creencia de que el ejército enemigo so hallaba cerca i por el camino en que yo esperaba aniquilarle. Mas esta esperanza estaba, frustrada, i. por un incidente tan perqueño, por la captura del oficial. Calculada la distancia que éste tenia que recorrer i comparada con la del enemigo, no ¡nulo haber sido tomado sino en la quebrada, i tal vez en el mismo lugar destinado al combate. No era ya posible utilizar aquella tan ventajosa, tan •inespugnable posicion. No me quedaba otro recurso que oponer la resistencia en los vados del rio. XIII. Mi inseparable compañero Eduardo Abaroa, único que tenia conocimiento de mi plan, abrigaba el mismo temor que yo respecto de Jurado; ambos creíamos que el combate seria al amanecer. En efecto, al disiparse las últimas sombras de la mañana, con el auxilio del anteojo era fácil notar la nube de


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GUERRA DEL PACIFICO.

polvo que el enemigo hacia al desembocar de la quebrada. Nos hallábamos a poco mas de seis millas de distancia. Advierto a mi tropa de la presencia del enemigo. ¡Con qué alegría recibe esta noticia! Con la claridad de la mañana pudo convencerse por sí misma de la inmensa línea de jente que descendía sobre el rio. Había tiempo de tomar con calma las últimas medidas. Ordenando la distribución de todas las municiones, me dirijo al pueblo, que se hallaba ya profundamente alarmado con la vista de todo un ejército. No tardé en la población sino el tiempo absolutamente necesario para hacer trasladar al campamento un resto de municiones i cambiar de bestia; la que ocupaba en la noche estaba rendida. Cuando volvía a mi campamento, los rayos del sol reflejaban sobre las armas enemigas. Mas de una persona a mi paso me dice: «Pero, señor, si es todo un ejército que baja, ¿no lo ve usted? Ustedes son tan pocos, no salvará ninguno.D XIV. Incorporado a mi tropa, la hallo toda ella dispuesta para el combate. Pocos momentos después se me reunió el Prefecto, coronel Zapata; su ayudante, coronel Juan Salinas, i el secretario don Ricardo Ugarte, asi como ei jefe de estado mayor, coronel Gaspar Jurado; el teniente coronel Pablo Sánchez, y el comandante Caballero. Mis órdenes para la incorporación de todas las avanzadas se habían cumplido i tenia los 105 hombres armados, unos de rifles, algunos de escopetas i los demás con fusiles. Los 30 lanceros recibieron en el pueblo la orden de colocarse a retaguardia del puente de Topater, o mas bien, de la fuerza que allí debia colocarse. XV. Yo observaba cuidadosamente los movimientos del enemigo. Este, a distancia de tres millas mas o menos del rio que nos separaba uno de otro, hizo alto, cuidando de colocar el grueso de sus tropas protegidas por unas pequeñas colinas, en donde en las noches colocaba yo una de mis avanzadas. Tardó poco en desprender dos partidas de caballería p r o tejidas por tropas de infantería, la una por el camino a Topater i la otra a Carbajal. Ademas, cada una .de esas partidas tenia artillería. No me había equivocado en creer desde un principio que uno de los puntos atacados seria Topater. Me dirijo al coronel Lara, a quien le di el mando de la columna de Carneóles, le' señalo Topater como el lugar donde debia cubrirse de gloria., i le ordeno que marche allí. Mi orden fué contestada, con entusiastas vivas que conmovieron profundamente mi alma. Aquellos soldados, que debían suponer que batiéndose con todo un ejército, si no todos muchos de (dios habían de morir, acojian la orden de marcha con trasportes de alegría. ¡(¿vé extraíio qw los jlrondinos en Francia entonasen la Marsellesa cd marchar al paMbulo! Los soldados de Galanía saludaban su muerte próxima con repetidos vivas a sus jefes. ¿Quién habría mostrado fllaqneza de ánimo con semejantes hombres? XVI. Yo mismo los conduje i coloqué en el puente de Topater, con orden de defender a trance a aquel punto. De esa columna, situada ya en Topater, separé 15 hombres, (i oficiales i 2 rifleros, que, al mando del segundo jefe, teniente coronel Emilio Delgadillo, los situé en el vado de Huaita, jiocos metros al Norte de Carbajal. El camino que de Topater conduce al vado de Huaita en su mayor parte es estrecho i cubierto por ambos costados con arbustos. Ese día, en una estension de mas de tres cuadras, se hallaba lleno de agua. Los oficiales i soldados pasaron con un pié de agua. Perdimos, por consiguiente, mas tiempo que el enemigo en llegar al lugar que debia cubrirse. Yo, que iba a la cabeza de aquellos 24 hombres, incluso el teniente coronel Delgadillo, noté que ya

la partida de caballería enemiga que tomó a nuestra vista esa dirección habia pasado el vado i situádose dentro de unas murallas de adobe de antiguas casas. Nos hallamos divididos solo por un pilón de pasto seco. No podían vernos; de manera que pude colocar a esos pocos oficiales i soldados convenientemente detras del pasto seco. Hacen fuego a mi primera orden, de mampuesto i a distancia cuando mas de diez metros. El enemigo se pone en precipitada fuga, sin hacer ni un tiro de rifle, i repasa el vado perseguido por los fuegos certeros de mi tropa. Se podían ver varios caballos sin jinetes que seguían a los fugitivos. En la primera descarga habían caído diez jinetes i algunos mas al repasar ei vado. En esc momento sentía un fuego nutrido en Topater. Me dirijo allí a escape. El teniente coronel Delgadillo al separarme me pregunta: —¿Qué instrucciones debo cumplir? Tengo presente haberle contestado: —Dejarse matar antes que el enemigo tome este vado. XVII. Cuando regresé a Topater el fuego de una i otra parte era tan activo que eu vano buscaba en mi imaginación algún medio de suplir la escasez de las municiones de mi tropa. Creía que llegaría el momento en que se avisara que estaban agotadas. El valiente Eduardo Abaroa, segundo jefe de los rifleros i a quien dejé eu Topater con ocho de aquéllos para la defensa de ese paso, con el coronel Lara, contraviniendo a mi orden, habia pasado el rio sobre dos vigas de madera i se batía al otro lado hacia el campo enemigo. Le obligué a que ocupara su puesto eu el establecimiento de beneficiar metales situado en la niárjcn del Loa. XVIII. Cuando tenia lugar lo anterior, un batallón enemigo que vestía pantalón colorado i levita azul, empezaba a romper el fuego, avanzando hacia Yalqnincha. A este batallón lo apoyaban algunas piezas de artillería, colocadas en las alturas de la casa de Lorenzo Venia. Hasta entonces mantenía de reserva el cuerpo de rifleros, escepto doce que ya estaban en combate en Topater i en la Huaita. Esa escasa reserva, que no contaba mas de 37 plazas, opuse al batallón enemigo. Desde ese momento el ataque i la defensa se hizo jeneral en los tres puntos indicados: Yalqnincha, Topater i vado de Huaita. Yalqnincha formaba id ala izquierda de -mi línea de defensa que tenia tres millas de, estension; Topater el centro, i el vado de Huaita ei ala derecha, Antes que diera la orden de entrar en combate a la re$ serva, <d Prefecto coronel Zapata habia comprendido también la necesidad do defender el ala izquierda. Vuelvo otra vez a recorrer mi línea. Eu el cuerpo de rifleros veo un cadáver, era el de Marquina; en Topater ve.o otro, el del capitán Me nacho. De ambos lie hecho lijeras referencias. Llego por segunda vez al vado de Huaita: el teniente coronel Delgadillo resistía ventajosamente; no habia sufrido aun ninguna baja i habia rechazado al enemigo en sus sucesivos ataques. XIX. Se me presenta el oficial Jurado, el mismo a quien los chileuos tomáronla noche anterior. ¿Cómo habia salvado? Se referirá eu las siguientes pajinas. Contramarcha a Topater i Yalqnincha, donde el fuego era cada vez mas activo. En ambos puntos la resistencia era tenaz. El enemigo no habia avanzado ni una sola línea sobre el rio. Mas bien habia retrocedido varias veces sobre su centro de operaciones, especialmente la caballería que precedía a los batallones. Hubo un momento en que creí que estaban en completa derrota. Fué una de las veces en que la caballería retrocede al escape e introduce la confusión i el desorden en todas las filas enemigas. ¡Cómo deploraba entonces no tener unos 100 hombres de reserva de que disponer para ponerlos en completa derrota!


CAPITULO TERCERO.

No siendo perseguidos en ese estado de desorden, podían rehacerse fácilmente i atacaban con mayor número de fuerza, pero era solo para ser rechazados nuevamente. Mientras duró el combate, ni un solo chileno pudo cruzar el rio a pié ni a caballo;! si lo hicieron al principio, en el vado de Huaita, no fué sino para repasarlo, dejando mas de una tercera parte muertos. XX. El combate»duraba ya mas de una hora i tres cuartos. Empezó, mas o méuos, alas 7 A. M. i eran las 8 tres cuartos. Los fuegos del enemigo aumentaban en actividad. Dos ametralladoras colocadas la una hacia Topater i la otra al vado de Huaita, ademas de otras piezas comunes de artillería que arrojaban bombas de incendio i metralla, funcionaban incesantemente. Mi inquietud por la escasez de municiones aumentaba. Por tercera vez bajo al vado de Huaita ¡jasando por Topater. En el tránsito encuentro al teniente Luna que venia a galope en un caballo que habia tomado al enemigo, i armado de un rifle, también enemigo, a pedirme, a nombre del teniente coronel Delgadillo, refuerzo para el vado que defendía. El número de enemigos que atacaban aquel punto era cada vez mayor. En la imposibilidad absoluta de poder mandar refuerzo alguno, me limito a coutestarle: «Ocupe usted su puesto.» Al llegar al vado, noto en efecto que las fuerzas enemigas habían aumentado. Así debia juzgarse por el fuego nutrido que se sentía, que lo que es a la vista nos ocultábamos unos de otros por los arbustos, que en esa parte son espesos. Para examinar bien la distancia subo sobre una casa próxima donde encontré una familia llena de terror. De esa altura pude notar cuánta era la diferencia de las fuerzas que atacaban respecto de las mías. Sin embargo éstas resistían, i resistían sin perder terreno. Una mujer me advirtió que caían muchas balas en la casa. Ponía el pié al estribo para volver a Topater i Yalqnincba, cuando se me anunció que una numerosa fuerza enemiga, por puentes que habia traído construidos, pasaba por Chuñenuri i se dirijia al pueblo. Chnnchuri se halla a distancia de mas de dos millas del valle de Huaita. XXI. Iiai avisos que desagradan tanto que cuesta trabajo aceptarlos. Así sucedió con el que se acababa de darme. Para dar un entero crédito mandé al capitán Miguel Pabilo, que apareció en ese instante con un rifle enemigo, a que comprobase la verdad del aviso. Eran las 9 A. M. La resistencia continuaba; ninguno de los puntos atacados cedía. El enemigo hizo entrar en combate el total de sus fuerzas, que constaba de CINCO CUERPOS : DOS BATALLONES, el 2," i el 4."; UN REJIJIIENTO DE HÚSARES, UNA BRIGADA DE ARTILLERÍA i Utl BATALLÓN DE

cívicos DE CARACOLES. Ascendían a 1,400 o 1,500 hombres. (¡Échale, doctor!) XXII. A las nueve i cuarto aun no volvía el capitán Pabilo. •Siu embargo, el comandante Aviles me confirmó el aviso de haber sido ya ocupado el pueblo i estar casi agoladas las municiones en Topater. En Yalquincha el fuego seguía activo. Mandé a otro oficial, a Segundo Altamirano, i como tardara también éste en volver, me dirijí solo al pueblo, ¡mes mis ayudantes se hallaban en comisión. Al llegar ya al pueblo encontré un corneta que estaba en (d vado de Huaita con el teniente coronel Delgadillo. Este me dio noticias circunstanciadas: realmente, por Chunclmri habia penetrado fuerza enemiga; los defensores de Huaita,, agotadas las municiones, abandonaron el vado. Se notaba al mismo tiempo que en Topater i Yalquincha había cesado casi el fuego, pues no se oía sino uno que otro tiro de fusil i a largos intervalos algunos de canon. ¿Qué habia ocurrido allí?

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XXIII. Para abreviar lá distancia tomé una estrecha senda que en líuea recta conduce a Topater i Yalquincha. A l aproximarme al panteón vi a algunos soldados de la Columna de Carocoles i otros rifleros que buscaban retirada. Habia ocurrido lo que en Huaita: se agotaron las municiones. Indicándoles como punto de retirada el pueblo Chiuchiu, avancé sobre Topater en busca de Abaroa, de quien supe, por uno de los soldados, que aun se mantenía en su puesto. Su rifle Winchester tenia 300 tiros de dotación. Me fué ya imposible llenar mi objeto porque interceptaba el paso un gran incendio que se pronunciaba cerca. Perdida toda esperanza, tomé el camino de Chiuchiu, pasando por mi campamento. Absoluto silencio. Hasta los peones de la finca habían abandonado aquel lugar. Solo de vez en cuando caía una que otra bala en las paredes de los cnartos que allí hai. Me detuve un momento a observar : si éramos perseguidos: ni un solo enemigo traspasaba el rio. Cuando salí al camino de Chiuchiu algunos otros soldados mas de mi tropa tomaban la misma dirección; esperé que avanzara el último. Cuando no se veia ya ninguno emprendí mi retirada. A la distancia se observaba el polvo que hacían mis compañeros sobre el camino que indicara. XXIV. La retirada, o mas bien el lugar por donde debe hacerse un combate, antes o después de él, es sin duda de la mas alta importancia; pero también peligrosísima si lo conoce el soldado con anticipación. Todo jefe de ejército o de una plaza, en su plan de ataque o de defensa, debe cuidar dé su retirada, pero jamas comunicarla al soldado sino en el acto de emprenderla. Ya habia andado cerca de tres millas i encuentro a dos de mis soldados fatigados de sed i de cansancio. Eran las 11 A. M.; el sol era abrasador; el combate de mas de dos horas habia debilitado algo a aquellos dos hombres. A m bos, casi a la vez, me piden que los lleve en mi caballo. Era imposible que pudiera conducimos a los tres. Eché pié a tierra para que los dos montaran. No pude obtener que ninguno lo hiciera. Su escusa la fundaban en estar reparados con un momento de descauso. Una tropa de muías que se vio a poca distancia i que ademas llevaba a Calama barriles de agua, puso término a aquella situación. Se pudo a la vez saciar la sed i tener movilidad para los soldados. Cuantas veces volvía la vista hacia Calama se distinguían gruesas columnas de humo que nacían del incendio. No pudiendo desalojarnos de nuestras posiciones en buena lid,, recurrieron a ese medio de destrucción, que sin dañar a los combatientes han perjudicado a las personas inofensivas, dueños de las chacras. Desde el primer combate empezaba a acentuarse la naturaleza salvaje de la guerra que nos hace Chile. De Calama a Chiuchiu hai 24 millas de distancia. A las diez o doce encontré a muchos de mis compañeros en un número de 48, entre éstos el Prefecto coronel Zapata, el coronel Lara, el coronel Jurado, el teniente coronel Pablo Sanchez, el comandante Aviles, el de igual clase Pedro Caballero, el ayudante mayor Valentin Navarro, algunos oficiales i soldados de rifleros de la Columna de Caracoles i de lanceros, el ayudante de la Prefectura coronel Salinas i el secretario señor Ugarte. XXV. ¿Qué habia sido de los jefes Abaroa, Delgadillo i Patino? Qué de los oficiales i soldados que íaltaban? Este recuerdo i el de la suerte a que quedaba entregado el joneroso i patriota, pueblo de Calama. eran los únicos que venían a turbar la inmensa complacencia que sentía al ver que todos mis compañeros no habían abandonado su puesto sino cuando se agotaron sus municiones. XXVI. El ejército de Chile, en número de 1,500, combatiendo


G U E R R A D E L PACIFICO.

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contra 85 hombres mal armados i en una línea de tres millas, que apenas podia atender, no pudo traspasar el rio en los] tres puntos de ataque, sino cuando los defensores quisieron desalojarlo. Hasta para aproximarse a los puntos de combate hizo uso de bárbaras amenazas sobre el oficial Jurado i el soldado Maldonado. Ya se sabe"que éstos fueron tomados por el ejército enemigo el dia antes del combate. Por medio de amenazas de fusilarlos, les obliga en la mañana del 23, al oficial Jurado a conducir a la fuerza que atacó el vado de Huaita, a aquel punto que era secreto, i a Maldonado a otro vado también poco conocido, al Norte de Topater. Jurado enseñó el vado, que fué el que defendía el teniente coronel Delgadillo, i como lo traiau a la cabeza de la tropa cuando principió el combate hubo un momento en que se vio entre dos fuegos. Para salvar de la muerte se tiró al rio i llegó a la orilla opuesta sin dificultad a favor de la espesura de los matorrales que hai en ese lugar. No be podido obtener la verdad sobre la suerte de Maldonado. Creen unos que fué fusilado por haberse negado a enseñar el vado; otros que. murió a la orilla del rio. No faltan quienes sostengan que se halla prisionero. En cnanto al comandante jeneral ocurrió lo siguiente: En los primeros momentos del combate, o mas bien, cuando apareció el ejército enemigo, .se me avisa que llegaba con dos jefes mas, i que ya se bailaba a media milla de distancia del pueblo. Inmediatamente mando a dos oficiales, Palalo i Altamirano. a que le dijeran: «que se me incorporara en el acto, i que si no pudiera hacerlo, que al menos me mandara los rifles que traia.» Regresan los oficiales trayendo tres rifles con su dotación. El comandante jeneral y los dos jefes, tomándolos por enemigos habían saltado del coche, y puéstose en fuga apié hacia, los matorrales. En vano los dos oficiales que no estaban armados ni tenían uniforme hicieron señales y dieron voces de ser amigos, e iban en comisión. No pudieron obtener que se detuvieran. En el coche encontraron los tres rifles que todavía sirvieron en el combate. Posteriormente se me informó, que cuando los oficiales se reti