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EXPOSICION SOBRE LA POLITICA EXTE RIOR DE CHILE, HECHA ANTE EL SENADO DE LA REPUBLICA, EN SESION EXTRAORDINARIA FECHA 21 DE ENERO DE 1947, POR EL SEテ前R MINISTRO DE RE. LAClONES EXTERIORES DON M U L

DE

JULIET WMEZ, S A N T I A G O


1.--I)ECLARACION DE PRINCIPIOS D E L P A R 7 ' 1 0 0 R A D I C A L , EN LO R E L A T I V O A !>.AS RELACIONES E X T E R I O R E S , A P R O B A B A EN LA X V I CONVENCION N A C I O N A L OIiB I N A R I A DE V A L D I V I A , C E L E B R A D A EN 1-OS DIAS 24 Al, 27 L)E E N E R O D E 1945. EN LO INTERNACIONAL E l Partido Radical proclama como principio fundamental d e la convivencia entre los pueblos el mantenimiento d e la paz. Es condición indispensable para alcanzar. dichas finalidades, que todos los Estados se rijan por sistemas de gobierno que aseguren a todos los individuos la plena y entera protección del derecho a la vida, a la libertad y al trabajo, sin distinción de sexos, raza, religión o nacionalidad. Los Estados tienen la obligación de resolver sus conflictos d e carácter internacional por medios pacíficos. ya sea en forma directa o por medio del arbitraje forzoso. Todo acto de agresión cometido contra un Estado debe considerarse como un acto de agresión contra todos los Estados. S610 la comunidad internacional puede hacer uso de la fuerza para impcdir 0 repeler la agresión y restablecer el imperio de la paz. cE l principio d e bien común debe predominar sobre el concepto clásico de soberanía y sobre el de auto-suficiencia económica d e los pueblos. El Partido Radical considera que los postulados precedentes deben ser elevados a la categoría de principios d e Derecho Internacional. Para la realización de estas aspiraciones. el Partido Radical considera necesario: a) La organización de una Internacional Política Americana formada por los partidos democráticos de los países del Continente. como un medio de acción paya legar a constituir la Confederación de las Democracias de Arnética. y b) L a creación de un organi~mo,'mternacional d e orden económico que dirija y regule la economía de [os pueblos.


2.-EXPOSICION DEL SEÑOR M I N I S T R O DE RELACIONES EXTERIORES, DON RAUL ¡ULIET COMEZ, A N T E E L HONORABLE SENADO, EN SESION E X T R A O R D I N A R I A DE FECHA 21 .BE ENERO DE 1947, SOBRE LA POLITICA E X T E R I O R DEL GOBIERNO. "Señor President~. Honorable Senado : La presencia en esta Alta Tribuna del Ministro d e Relaciones Exteriores, obedece al sincero deseo que anima a S. E. el Presidente de la República de mantener un permanente contacto con los Cuerpos Legislativos en todas aquellas materias , d e interés fundamental para los destinos d e , Chile. Estima el Gobierno, y así tiene la satisfacción d e declararlo el Ministro que habla, que en una democracia como la nuestra - q u e es motivo d e legítimo orgullo para todos los chilenosdebe existir un cabal conocimiento entre todos los Poderes del Estado, acerca d e aquellos asuntos que inciden en la marcha general de la Nación. Las consideraciones que he hecho valer explican que, aceptand o con especial agrado la invitación del señor Presidente d e la Co-misión de Relaciones Exteriores del Senado. concurra a este recinto a exponer los antecedentes relativos a recientes actitudes d e la Cancillería chilena, en la "cuestión antártica". en el llamado "problema español" y en el denominado "asunto del veto". ~

1.-CUESTION

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ANTARTICA

Deseo, en primer término, referirme a esta materia, a la cual el Gobierno ha concedido siempre gran importancia y que actualmente preocupa a muchas naciones extranjeras. Y Analizaré aquí los derechos de soberanía que Chile posee en esa región, derechos tan firmes e indiscutibles, que nos hacen mirar


no sin cierto recelo lo que se ha dado en llamar "la carrera al P o l o .Sur". E n el año 1940. el Gobierno dictó, por intermedio del Ministerio d e Relaciones Exteriores, un Decreto Supremo que precisó los límites del Territorio Chileno Antártico o Antártida Chilena. T a l medida se adoptó después de un estudio muy completo de todosnuestros títulos y d e compulsar numerosos documentos d e orden histórico, geográfico. jurídico. diplomático y administrativo, que :e conservan en la Cancillería y en otras reparticiones públicas. E n efecto, tan pronto como asumió el poder el recordado I'residente Aguirre Cerda, que a través d e su dilatada vida pública y de tus profundos estudios acerca de nuestro país había comprendido la importancia y el interés que tenían para Chile las tierras situadas n i sur del Cabo d e Hornos. dió instrucciones precisas a fin d e que el* Ministerip de Relaciones Exteriores determinara los antecedentes probatorios d e nuestro dominio antártico. y señalara los límites del territorio polar que pertenece a la República. Con este objeto, en virtud del Decreto Supremo N.o 1,54 1, d e 7 d e Septiembre d e 1939. creó la Cancillería una Comisión Especial que. previos los estudios. pertinentes. señalaría dichos límites. Al cabo d e más d e un año de'acuciosas búsquedas en archivos y bibliotecas. estuvo esta Comisión en condiciones d e solicitar del Gobierno la dictación del Decreto Supremo N.o 1,747, d e fecha 6 d e noviembre de 1940. V o y a permitirme dar lectura a este Decreto, atendid, su im-. portancia . Dice así: "Santiago. 6 d e noviembre d e 1940. Considerando : Que es deber del Estado fijar con exactitud sus límites territoriales ; Q u e no se han precisadc hasta ahora los Iímites del territorim chileno en la parte que se prolonga hasta la región polar denominad a Antártica Americana ; Que este Ministerio dejó públicamente constancia, en 1906, q u e la delimitación del referido territorio era materia d e estudios iniciados, pero todavía no comple!os

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Q u e el actual estado d e tales estudios permite tomar ya una deterniinación al respecto; Que la Comisión Especial nombrada por Decreto d e este Ministerio, N.9 1.541. de 7 de Septiembre d e 1939. h a establecido los Iímites del territorio chileno antártico en conformidad a los datos que suministran los -antecedentes geográficos, históricos, jurídicos. y diplomáticos compulsados y que se han venido acumulando hasta la fecha:

DECRETO : Forman la Antártica Chilena o Territorio Chileno Antártico lod a s las tierras, islas, islotes, arrecifes, glaciares (pack-ice) y demás conocidos y por conocerse. y el mar territorial respectivo, existente8 dentro de los Iímites del casquete constituído por los meridianos 53. longitud oeste de Creenwich y 90 longitud oeste d e Creenwich. Tómese razón, comuníquese, publíquese e insértese en el Boletín 8 c Leyes y Decretos del Gobierno.-AGUIRRE CERDA. -Marcial Mora M." Llamo la atención d e los señores senadores hacia la circunstancia d e que el Decreto a que acabo d e dar lectura, no crea títuloa a favor de nuestro país sobre el casquete aludido, ni pretendió crearlos. A l dictársele. no se tuvo en vista meiorar nuestro dominio o allegar iin nuevo derecho a los que ya poseíamos. N o ; simplemente se quiso precisar, como en él se dice. los límites d e un territorio que era chileno en virtud d e bien fundados antecedentes. E n obsequio ai orden y a ,la claridad, no me ocuparé aquí d e la repercusión internacional que esta medida del Gobierno originó. M e referiré antes, aunque sea en forma sumaria, a los antecedentes que la Cancillería tuvo en vista para señalar las fronteras de Chile en esa región polar que constituye la natural prolongación del suelo atrio. Tales antecedentes son, como lo expresé anteriormente, d e carácter histórico, geográfico, jurídico, diplomático y administrativo, y en el mismo orden me ocuparé separadamente de elIos. 1.-ANTECEDENTES

HISTORICOS.

Los títulos d e orden histórico que puede ostentar la-República sobre su casquete polar. se confunden, Honorable Senado. con el descubrimiento d e Chile.


N o deseo fatigar la atención d e los señores Senadores con im estudio, que necesariamente debe ser extenso, sobre las numerosas Reales Cédulas y órdenes de la Corona d e Castilla. referentes a lor territorios situado: entre la ribera Sur del Estrecho d e Magallaner y el Polo Antártico, los cuales, durante los tres siglos d e dominación española, cayeron en la demarcación del Reino d e Chile. M e limitaré a trazar un breve bosaueio . - histórico aue deiari en el ánimo del Honorable Senado -estoy seguro d e e l l o el convencimiento de aue, . -aDarte . de los demás, los antecedentes coloniales son títulos lenítimos e inmejorables. E s indispensable, previamente, conocer el concepto que en aquella época se tenía d e las tierras australes que enfrentaban al Continente americano recién descubierto. Era creencia general la d e que más allá del Estrecho se extendía un vasto territorio que, atravesando el Polo, se prolongaba hasta el Reino de la China. Este territorio quedaba bajo soberanía d e la España d e los descubrimientos. Así lo señalaron los geógrafos y cartógrafos en todos los ;aspas y cartas dibujadas en los siglos XVI y XVII, y así lo demuestran los testimonios históricos d e los cronistas más autorizados d e aquel eni tonces. Con respecto a los mapas y cartas, señores Senadores. se ha confeccionado en la Cancillería la nómina - q u e tengo aquí a mano-, de los más importantes. Ella abarca 39 documentos d e cata especie. E n todos aparece a continuación del Estrecho, un extenso Continente denominado unas veces "Terra Australis" y otras "Terra Magallánica" E n lo aue a los cronistas se refiere. citaré solamente el testimonio d e - ~ n t o ~ ide o Herrera, que poseía el cargo oficial d e cronista d e Indias. y que en su famosa obra sobre la "Descripción d e las Indias Occidentales", expresa : "Todo el dicho (mar del Sur), sus riberas y tierras, caen en la demarcación d e la Corona de Castilla v d e León.. v todo lo demás que está por descubrir en este mar, desde la línea equinoccial hasfa el Polo Antártico, que es el Polo del Sur, asimismo pertenece a lo

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Corona de Costilla. Sobre la base d e éstos y otros títulos y antecedentes, los s o b o ranos españoles otorgaron concesiones a los conquistadorec. En efcc-


to, con fecha-24 de enero d e 1539, el Emperador Carlos V capituIó con Pedro Sancho de Hoz, confiriéndole en gobernación, todas las tierras "que están de la otra parte del Estrecho" d e Magallanes, y ccnstituyéndole así en el primer mandatario d e los territorios antártico~. U n año después, en 1540. inició Pedro d e Valdivia la ccnquibta de Chile. S u propósito era el de ocupar toda la región quc se prolongaba al Sur d e .la Gobernación del Perú. y emprendió viaje con Pedro Sancho de Hoz, el concesionario de la Antártida. al cual se había unido en sociedad.. Ocurrió que. durante el viaje. y al cab o de las variadas incidencias entre ambos conquistadores de qye nos habla la historia, Hoz renunció en favor d e Valdivia a todos lor derechos que le había otorgado el Emperador. L a escritura en que consta tal renuncia, fué extendida en el pueblo de Atacama; con fecha 12 d e agosto de 1540, ante el escribano público Luis d e Cartanena . " Valdivia, en consecuencia. llegó a reunir bajo su mando los territorios de la Gobernación de la "Nueva Extremadura". cuyo límite meridional fué fijado posteriormente en el g a d o 41 d e latitud sur. p los de ia Gobernación de la "Terra Australis", cuyo límite septectrional lo constituía la ribera Sur del Estrecho de Magallanes. Las provincias sujetas a la juricdicción de Valdivia quedaban, sin embargo. interrumpidas por una ancha- faja de tierra que era necesario incorporar a su mandato para obtener la continuidad del país. F u é así, Honorable Senado, ' como Valdivia envió a España. eri 1553, a su teniente Jerónimo, de Alderete, con el encargo de obt~ner para si la ampliación d e Nueva Extremadura hasta el Estrecho de Magallanes. Su petición fué favorablemente acogida y el 29 d e Septiembre de 1554, una Real Cédula de Carlos V ensanchaba la Cobernación d e Valdivia en la forma solicitada por éste. La consolidación de estas tres secciones del territorio chileno, bajo la jurisdicción de un mandatario único, vino a producirse ocho meses más tarde. esto es, con el nombramiento del mismo Alderete como Gobernador de Chile, pues éste. entre tanto. había obtenido su designación coma Gobernador de la "Terra Australis" A contar de 1555. el territorio chileno. desde el Perú hasta el Polo Antártico. mantuvo su continuidad geográfica, y todos los Co-

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bernadores del Reino que sucedieron a Alderete, d e Don García Hurtado de Mendoza a don Mateo d e Toro Zambrano, ejercieron jurisdicción sobre la integridad de dicho territorio. sin interrupción atguna. Las diversas reales órdenes d e nombramiento así lo demuestran fehacientemente. N o varió esta situación Dor la circunstancia d e haber sido descubierto el llamado Mar de Drake, brazo marítimo que separa la Tierra del Fuego de la región antártica, y que el corsario que le dio" SU ncmbre fué el rimero en navegar no ua- en 1578. Y d'190 - aue , rió, porque, sin los conocimientos geográficos actuales, las Reales Cédulas hablaban simplememente d e las tierras situadas del otro lado del Estrecho. y ninguna importancia reviste para el caso. el !lecho de que esas tierras estuviesen atravesadas por algún estrecho o paso de niar, como lo es el de Drake. Producida la independencia d e los países americanos, &tos aceptaron para los efectos de determinar sus fronteras. como bien saben los honorables Senadores, el uti-possidetis d e 1810, es decir, los límites asignados por la Metrópoli a las diferentes secciones administrativas del Continente. Chile nació, pues. a la vida libre. r>oseyendo un territorio que comprendía la natural prolongación del país hacia el Polo. . O'Higgins, Padre de la Patria, en un memorable documcnta histórico. declara que, en efecto. la soberanía de la nación a la 4uc él dió libertad alcanzaba a las tierras antárticas. calificado testimonio es de inapreciable valor. E n carta escrita desde Lima, durante su destierro. y fechada el 20 d e agosto d e 1831. envía a su amigo, el Capitán Coghland, de la Real Armada. Británica, un trabajo titulado "Bosquejo Comparativo d e las ventajas naturales y de ~ t r a especie, que poseen los Estados Unidos y Chile, respectivamente. para constituir una potencia marítima de primera clase en el Nuevo Mundo".

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M e será grato, señores Senadores leer algunos párrafos de rsie interesantísimo documento. que fuera encontrado en 1918, en los archivos del Foreign Office. por el señor don Carlos Silva Vildórola. y del cual la Cancillería obtuvo una copia fotográfica gracias a la benevolencia del Gobierno inglés.


Dice O'Higgins, refiriéndose a nuestro país:

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"Chile, viejo y nuevo se extiende en el Pacífico desde la bahía d e Mejillones hasta Nueua Shetland del Sur, en latitud 65 ~ r a d o s sur: y en el Atlántico, desde la península d e S a n José en latitud 42 grados, hasta N u e ~ t aSthetland del Sur, o sea 23 grados que añadidos a 42 grados en el Pacífico, hacen 65 grados, o sea, 3.900 millas geográficas, con una superaburidancia d e excelentes puertos en ambos océanos, y todos ellos salubres en todas las estaciones". Y continúa más adelante: "Tampoco hay en toda la Unión Americani una sola posición que pueda llamarse la llave del Atlántico o del Pacífico, mientras que Chile posee evidentemente la llave del Atlántico desde el grado 30 d e latitud sur hasta el Polo Antártico y la d e todo el gran P a cífico". Las d e O'Higgins. señor Presidente, son elocuentw y claras. Chile, según ellas, abarca hasta el Polo Antártico, en consonancia con lo establecido por los numerosos antecedentes históricos d e la época colonial. L a verdad, honorables Senadores. es que nosotros, al igual que el resto d e los países del mundo. no habíamos tenido tiempo -preocupados con problemas más urgentes-, d e hacer efectivos nuestros limpios títulos que nos dan derecho al territorio antártico. P e r o ahor a , y cada vez que ha sido necesario. Chile los ha mostrado y los muestra con legítimo orgullo. L a soberanía d e nuestro país en l a región antártica n o fué ¿]terada por el arreglo d e fronteras que convinimos, años más tarde. con la República Argentina. E1 Tratado d e Límites d e 23 d e julio de 1881 que subscribimos con esa República, no se refirió a l a i o n a polar, pues el litigio fronterizo estaba circunscrito únicamente a los territorios situados en el Continente americano, hasta el Cabo de Hornos. D e ello d a fe el texto del propio T r a t a d o y la circunstancia d e que. algunos años después, en 1 9 0 6 , Chile y la República Argentina entrasen en negociaciones para firmar un nuevo Convenio referente a SU frontera común en la región antártica. cuyo proyecto lleva el titulo d c "Tratado Complementario d e Demarcación de Límites".


Efectivamente, en el año indicado, mi ilustre predecesor en el Ministerio d e Relaciones Exteriores, don Antonio Huneeus Gana, inició conversaciones con el Ministro argentino-en Santiago doctor don Lorenzo Anadón, a fin de llegar a determinar el límite chilenoargentino en la zona piar sur. L a Memoria d e la Cancillería correspondiente a 1906 expresó a este respecto. con la discreción propia de la índole de las gestiones que se llevaban a efecto, los siguientes conceptos: "Nuestras relaciones con la República Argentina han progrev en nada la menoscaban ' las diferenciar subsado en cordialidad.. . sistentes acerca de la determinación de nuestra frontera en el Canal d e Beagle y acerca de algunas posesiones en la región polar". Los territorios antárticos en estudio son materia o r o ~ i ade exploraciones aún no completas, que urge estimular y a las cuales se habrán de seguir avenimientos que todo hace fáciles entre los Cobiernos chileno v- argentino". Las conversaciones comenzadas por el señor Huneeus C a n a continuaron bajo el Ministerio de su sucesor, doctor don federico Puga Borne. y con tan buen éxito que se llegó a redactar el texto de un Convenio que. según he dicho, lleva por título el d e "Tratado Complementario de Demarcación de Limites". D e acuerdo con este Tratado cuyo proyecto original se Ruard a en la Cancillería, Chile y la República Argentina determinan sus límites tanto en el Canal de Beagle como en la zona antáriica. Las gestiones a que vengo refiriéndome quedaron paralizadas con motivo de la dimisión del Ministro d e Relaciones Exteriores argentino, doctor don Estanislao S. Zeballos, ocurrida en 1908. Posteriormente, abandonó también el Ministerio el Doctor Puga Borne, y l e negociación no se llevó adelante. 4.

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E l arreglo proyectado partía de la base de que ambos paises interesados gozaban d e derechos en la región polar y, sobre dicha base, se trazaba una línea divisoria que, pasando entre las Islas Shetlands y las Orcadas del Sur. llegaban hasta el mismo Polo Antártico. E n todo caso, señores Senadores, las conversaciones de que !ie hecho mención. aún cuando no alcanzaron resultados positivos y se llevaron a efecto con carácter reservado, tienen el valor indudable de


un reccnocimiento. por parte d e la República Argentina, de ros derechos de Chile a la zona polar.

la cla-

-No son menos claros, señor Presidente, los antecedentes de orden &eográfico que abonan nuestra soberanía sobre el sector antártico chileno ; Tales antecedentes se basan en particular en dos conceptos d e mucha importancia: el de la continuidad y el de la contigüidad geográficas. El concepto de la continuidad geográfica tiene perfecta aplicación en el caso d e la Antártida Chilena con respecto al extremo meridional del Continente americano. En efecto, desde el punto de vista geográfico, la Península d e Graham. esto es, aquella angosta lengua d e tierra antártica situada entre los meridianos 5 5 9 y 709 de longitud oeste de Greenwich y que se halla recorrida en todo su largo por una cadena d e montañas, constituye la prolongación de1 territorio continental americano. Esto que afirmo no es una , mera suposición teórica. E s algo comprobado científicamente, y acerca d e lo cual no hay discrepancias entre Ics técnicos. . . La sola mirada a una carta geográfica nos hace comprender esta verdad. La América Meridional es el Continente que más Fe extiende hacia el sur del globo.' y. por su parte, la Península d e Graliam es la masa de tierras antárticas que más avanza hacia el .norte. a tal punto que el llamado Estrecho de Drake es el más angosto paso de mar entre toda la Antártida y el resto del Mundo. Esta curiocz apariencia ha hecho decir a los geólogos d e la Universidad de Cambridge, señores Priestley y Tilley: "Morfológicamente la Tierra de Craham se -vernue - como la imagen d e la Patagonia reflejada en un espejo, al otro lado de las profundas aguas del Estrecho de Drake. La cadena de islas d e la Pat.agonia occidental (chilena) se refleja en las islas d e su borde occidental.' Esta rimetría se revela aún .más en la arquitectura geológica, pues la estructura geológica de la Patagonia se repite en la Península de la Tierra de Graham".


Los inismos conceptos exponen muchos otros sabios d e diversas nacionalidades Quiero solamente citar, de entre ellos. al geólogo y . ~ r o f e s o rsueco Juan Gunnar Anderson,-quien ha expresado: 1.9-Los contornos y la orografía de la extremidad meridisnal d e la América del Sur y de la Tierra de Craham se parecen en tal forma, que se puede representar cualquiera d e estos Continentes como un reflejo del otro. 2.~-La estructura geológica es estrictamente simétrica. 3.9-La serie de capas de cretáceo superior y del terciario es la misma en la Patagonia y en la Tierra de Graham". Observen los señores senadores, que los geólogos que he citado decir de forno sólo se refieren a la semejanza morfológica -es maentre la extremidad americana y la extremidad antártica. Añad e que esta semejanza es aún geológica, esto es. semejanza d e contextura terrestre. La similitud geológica tiene una explicación científica. S e ha Ilegado a comprobar, mediante sondajes del Estrecho de Drake, que Chile y la Antártida están unidos por una cordillera sumergida, que vendría a ser el lazo de vinculación entre la Cordillera de los Andes y los Antartandes. como se ha dado en denominar a la cadena de montañas que recorre la Tierra de Craham. Ruego a los honorables Senadores se sirvan excusarme si nuevamente debo recurrir a las citas. Mis palabras, en estas materias. co tendrían suficiente valor si no las apoyara en las autorizadas afirrnaciones de los técnicos. A propósito de esta unión d e cordilleras a que acabo de aliidir, dice el ilustre geólogo Dr. don Juan Brüggeii. por largos años profesor en la Universidad d e Chile, que la Cordillera de los Andes no termina en la Tierra del Fuegou. "sino que sigue como cordón submarino de 1,200 kilómetros de longitud que se distingiie claramente hasta la línea de 3.00 metros de profundid a d . D e este cordón submarino se levanta el Banco de Burwood. con profundidades menores a 200 metros y con una longitud de 400 kilómetros" Dadas estas comprobaciones científicas. se cree fundadamente que en un tiempo remoto la América y la Antártida estuvieron unidas con continuidad terrestre. y que el hundimiento de las tierraa 4

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que hoy forman el lecho del mar de Drake se debe al mismo fenómeno, más pronunciado, que cauzó el cuasi-hundimiento d e la CordiIllera de los Andes, en el extremo meridional de Chile, desde la isla de Chilbé hasta el Cabo de Hornos. E s sorprendente, Honorable Senado. la similitud física cntrc ambos continentes. L a orografía de los territorios, la formación arenosa, la constitución volcánica, las características petrográficas y loo análisis químicos que revelan que una misma vida animal y vegetal ha habitado ambas regiones. son valiosos elementos aue vienen a dar poderosa ftierza a la hipótesis en cuestión. Fuera d e todo lo anterior, existen otros dos importantes factores científicos que pueden sumarse L los antecedentes de orden geográfico en favor de nuestro dominio polar. M e refiero a los aspectos cliniaté_rico y glaciológico . Por lo que hace al primero, sabido es que la Antártida ejerce una influencia preponderante en el clima de Chile. mediante dos corrientes, miritima la una y aérea la otra, que nos envía al Continente S c r . La corriente marítima es la famosa corriente fría d e Humboldt que tan sustancia[mente modifica la temperatura d e nuestro litoral. y la corriente aérea es la que continuamente . está renovando la atmósfera de nuestro país. E n cuanto al aspecto glaciológico, también es muy notable la semejanza entre los hielos y nieves antárticos y los que se forman en nuestro territorio continental, desde la laguna d e San Rafael hasta la Tierra del Fuego. El Capitán de Navío de nuestra Armada, don Enrique Cordovez Madariaga, que ha estudiado a fondo el problema glaciológico de estas regiones, expresa al respecto: "El parecido y. más que eso. el parentesco y muy próximo. que existe entre el territorio chileno y la Antártida tiene en sus nieves y hiclos la razón tal vez más fundamental y convincente". N o voy a abundar, Honorable Senado, en las razones cientificas que el Comandante señor Cordovcz detalla 1-iagníficamente en su obra sobre la Antártida Chilena, porque seguramente dicha obra es conocida de todos los ~eñoressenadores. Basta para el efecto dejar constancia d e que el párrafo aludido está comprobado técnicatneiit~en todos sus aspectos por el citado marino, abonando así esta


continuidad glaciológica entre el territorio chileno y la zona antár~ica. Como resultado de las investigaciones científicas a que, en form a tan suscinta, he aludido. llegamos a la conclusión d e que el, !sector polar chileno es la natural prolongación d e nuestro territorio ~contintiital. Si a ello agregamos que Chile es el país del mundo más ,cercano a la Antártida -y he aquí el otro antecedente geogrifico .en favor nuestro: el de la contigüidad o vecindadpodemos afir;mar perentoriamente que los títulos de carácter geográfico dan a la -República derechos preferentes de soberanía sobre la zona polar deiimitada por el Decreto Supremo de 1940. 3.-ANTECEDENTES

JURIDICOS.

Analicemos ahora, señor Presidente. los antecedentes de orden jsridico que consolidan el dominio de Chile. en un 3ector del Continente antártico. Previamente, es necesario hacer algunas consideraciones acerca de la fizturaleza del dominio en las regiones polares. a la luz del modernc Derecho Internacional. Desde luego, cabe tener presente que, dadas sus peculiares caracteiisticas. no es posible aplicar a los territorios polares las iiormas jurídicas ordinarias para la adquisición del dominio. Dejemos de lado el "descubrimiento", el cual, tanto en lo relativo al dominio polar como en lo tocante a toda otra especie de dominio en el campo del Derecho de Gentes, no constituye sino un titulo provisorio, un modo de adquirir precario, que vendrá a ronsolidarse, si concurre posteriormente otro titulo. Descubrir es similar a explorar. y bien conocido es el aforismo de Bluntschi: "Explorai es hacer un acto de ciencia. RO de política". Me he detenido en el descubrimiento, porque hay Estados que pretenden fundamentar sus derechos sobre la zona antártica en estc falso modo de adquirir. al cual, como he dicho, el Derecho Internacional concede un valor muy relaho. Uno de los modos de adquirir originarios, aceptados por el Derecho Internacional, como es la ocupacijn, tampoco puede aplicarsi de manera perfecta en el caso de las tierras polares. La ocupación requiere para Uevarse a cabo. según lo dejó e-


tablecido el Instituto d e Dereho Internacional en 1888. en sil resión d e Laucanne, que sea real y efectiva. y bien comprendemos que tales condiciones no pueden realizarse en regiones como las polares. inhospitalarias para la vida humana. H a y otras reglas que rigen la adquisición del dominio e! 11s zonas polares. Y estas reglas. que han rido señaladas por la prhctica internacional. se apoyan en dos conceptos fundamentales: la vecindad y una espccic de ocupación efectiva. L a vecindad otorga derechos preferentes para la ocupación, y esta última, determinada por normas especiales que luego explicaré, d a a los mencionados derechos de preferencia, el. carácter d e derechos efectivos de do.minio. Antes de continuar. debo referirme aquí a la llamada -Teoría de los Sectores Polares que tiene íntima relación con el concepto de veciridad. de que he hablado. Los geógrafos y juristas han aceptado 'la división del Contineiite P.niártico en cuatro Sectores y Cuadrantes, cada uno d e ellos de 90 grados geográficos: el Americano, el Africano. e1 Australiano v el del Pacífico. los tres ~rimerosenfrentados a los resoectivos Continente y el cuarto al Océano que le da su nombre. Al sector Americano invocan derechos. por su vecindad, Cliile y la República Argentina; y sostiene también pretensiones la Gran Eretaña, basándose en su proximidad a las Falklands o Malviniis. En el sector Africano se dkputan soberanía Gran Bretaña, Francia y Noruega, las dos primeras en virtud de su vecindad al Africa del Sur y a Madagascar y la última apoyando su demanda en rl título de descubrimiento. Sobre el sector Australiano alegan dominio Anstralis y Nueva Zelanda. E n el sector del Pacífico han hecho exploraciones los Estados Unidos. L a Teoría de los Sectores Polares.. aue . va ha tenido, honorables senadores. aplicación efectiva en la distribución internacional de las zonas árticas. parte del principio d e que son los países vecinos a los aludidos sectores o cuadrantes los que tienen derechos preferentes de soberanía scbre ellos, ya qiie son los que en mejores "condiciones" se encuentran para proceder a su explotación industrial, aprovechando sus riquezas. Pero la sola vecindad no basta. E s menester que, además, se Laya manifestado la voluntad de adquirir. que el Estado interesado

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y vecino haya ejercido actos que indiquen claramente su ánimo d e comportórñe como soberano. ¿Cuales podrán ser tales casos, tratándose d e las tierras polares, donde. como he dicho. es imposible mantener la continuidad d e ocupación? La respuesta nos la d a la juriprudencia internacional. la última de cuyas manifestaciones ha sido la importante sentencia dictada por la Corte Permanente de Justicia Internacional con fecha 5 de Abril d e 1923. en el asunto de la Croenlandia Oriental. Según dicha sentencia. que atribuye a Dinamarca contra las pretensiones noruegas, la soberanía del mencionado territorio, sonrtituyen actos de dominio los que se realicen en ejercicio de actividades económicas, como la pesquería y la caza de ballenas. , L a doctrina que fluye de este fallo coincide, por otra parte, con la que sostienen los tratadistas de Derecho Internacional. Quiero citar únicamente al respecto la opinión de quien fuera ilustrado profesor de esta cátedra y es hoy Senador de la República, don Miguel Cruchaga Tocornal. Dice el señor Cruchaga Tocernal en su reputada obra "Derecho Internacional" . En las regiones antárticas, las dificultades que presenta In naturaleza se oponen. en general, a una regular ocupación de este género. La ocupación de la Isla Decepción, por súbditos chilenos que se dedican a la pesca de focas. es de las que pueden presentarse como más perfectas ante el derecho". Nuestro país ha cumplido y cumple con cada una de las condiciones que impone el Derecho 1nternacional.en esta materia. Está favorecido. en primer lugar, por la vecindad, que lo hace ser el país antirtico por excelencia. y.. en seguida ha propugnado y autorizado. mediante numerosos Decretos Supremos de 'concesiones. como lo expondré después, al referirme a los antecedentes administrativos, efectivas actividades económicas en la Antártida Chilena. Estos títulos jurídicos tienen por 'si solos una apreciable importancia; pero si los unimos a los antecedentes históricos que demuestran nuestra soberanía polar. entre éstos al uti-possidetis de 18 l O adquieren en conjunto un valor incontestable, toda vez que las diferentes manifestaciones de soberanía que representan los actos d e ocupaciin realizados a través de nuestra historia, las hicimos precisamente en virtud de habernos considerado .siempre dueños y señores. 4'


como lo señaló O'Higgins, de las de Hornos.

tierras situadas

al Sur d e Cabo

Antes de referirme a los Decretos Supremos d e concesiones que aludí, y a otros antecedentes de carácter administrativo, deseo acerca de algunas actuaciones d e orden dipfomdfico decir dos en que. ha intervenido nuestra Cancillería y que demuestran la constante preocupación del Gobierno de Chile por los asuntos polares. Y a túve oportunidad de mencionar una de las más impoiiantes de dichas actuaciones -las gestiones promovidas por los Cancilleres señores Huneeus Cana y Puga Borne en los años d e 1906 a 1 9 0 L .- v d e d a r a conocer los resultados aue alcanzó. L a mayoría de las aemás actuaciones diplomáticas se relacionan con la oportuna reserva d e derechos que ha formulado nuestro Cobierno cada vez aue ha sido notificado d e declaraciones d e soberanía extranjera sobre el Continente Antártico. N o voy a detecerrne en ellas. Honorable Senado; pero quiero solamente destacar las dos últimas verificadas antes de la dictacion del Derecho Supremo de noviembre d e 1940". E n el mes de marzo de 1939. en respuesta a una nota d e la Legación d e Noruega en que daba a conocer los límites del sector antártico que se atribuía ese país. el Ministerio d e Relaciones Exteriores expresó a dicha representación diplomática: "Al acusar recibo d e la referida nota, tengo el honor d e dejar expresamente a salvo todo y cualquier derecho que el Gobierno de Chile pudiera hacer valer sobre los territorios antárticos en cuestión". Más tarde. en el mes de febrero d e 1 9 4 0 , a l suscribirse por los países americanos el Acta Final de la Segunda Reunión Consultiva de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en L a Habana, la Delegación d e Chile estampó en ese documento la siguiente declaración : "La.Delegación de Chile, en el momento de suscribir la presente Acta Final, además de la reserva expresada en la sesión plenaria privada del día anterior, hace reserva d e los derechos d e Chile en la Antártida

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".


E l carácter de país polar que puede proclamar Chile ha sido también aceptado internacionalmente, al invitarse a participar en Conferencias que han versado sobre tópicos polares. Constituye ello indudablemente un reconocimiento de nuestros intereses en aquellas zonas. L a última invitación recibida por la Cancillería a l respecto, fué la que nos extendió el Cobierno noruego, en junio d e 1938, para asistir a la Exposición Polar de Bergen, que iba a tener lugar en 1940. y que posteriormente fué suspendida, en vista de haber estallado la guerra europea. L a Memoria del Ministerio, correspondiente a 1938, expresa sobre el particular lo siguiente: "Idas distintas reparticiones administrativas que fueron consultadas manifestaron al Ministerio,- que juzgaban la proyectada Exposición d e la mayor importancia para Chile, atendida nuestra posición geográfica, los estudios realizados, nuestros intereses d e todo orden en el Antártico y la amplitud que tenia el temario".

5.-ANTECEDENTES

ADMINISTRATIVOS.

Paso, finalmente señores Senadores, a hacer una breve relación d e los antecedentes de orden administrativo, esto es, del conjunto de actuaciones internas que le han cabido al Gobierno en esta materia y que revisten, según ya expuse, importancia internacional como teotimonio .que son d e nuestro carácter de soberanos sobre la Antiirtida Chilena. Las más importantes d e dichas actuaciones las constituyen los diversor Decretos Supremos mediante los cuales el Cobierno otorgó concesiones de pesca y caza de ballenas y otras especies marinas en la región polar. Como lo ha dicho un autor. cada uno d e 'estos D e cretos es "una nueva afirmación de nuestra soberanía". E l primero de ellos lleva fecha 31 de diciembre d e 1902 y tué dictado en favor de don Pedro Pablo Benavides. a quien se- concedió en arrendamiento las Islas de Diego Ramírez y ' San Ildefoiiso, y se dió autorización de pesca, hasta la zona antártica. L a Concesijn Benavidcs, además de ser la primera hecha por el Gobierno de Chile, es asimismo la primera otorgada por un Cobierno en el mundo, sobre la región antártica.


M á s tarde, en 1904, nuestro Gobierno autorizó la existencia d e la llamada Sociedad Anónima Industrial, que se formó con propósitos d e pesca y caza d e ballenas en las aguas antárticas. E n febrero de 1906 se otorgó la conocida Concesión Fabry-Toro Herrera, que reviste indudable importancia para nuestros derechos polares. pues los términos en que está redactado el respectivo Decreto., exmesan claramente el c o n c e ~ t ode los gobernantes d e aauella época en cuanto al ámbito d e nuesira soberanía. Autoriza, en eiecto. el Decreto a los concesionarios para ocupar, entre otras, las ,Islas d e Diego Rarnírez y Shetlands del Sur y las tierras situadas hacia el Polo, y les obliga a "ejercer los actos administrativos que el Gobierno d e sus intereses en las d e Chile . iuznue convenientes para el resguardo regiones indicadas" y a proteger "los bienes nacionales existentes t n aquellas regiones*'. Cabe hacer notqr, Honorable Senado, que ni la concesión FabryT o r o Herrcra ni ninguna otra, a pesar d e haber sido puestas en c t ~ nocimiento público, provocó protestas o reclamaciones d e algún Gobierno extranjero, circunstancia que comprueba que nuestros derechos d e dominio no eran discutidos por nadie. Otra d e las concesiones importantes es la que se extendió en favor d e la "Sociedad Ballehera d e MagallanesW, cuya existencia fué aprobada por Decreto Supremo d e Julio d e 1906. Desde su orqsnización hasta 1910, operó la flotilla ballenera d e esta Sociedad, escogiendo como base d e sus actividades la Isla Decepción, que forma parte del Archipiélago de las Shetlands del Sur. Allí encontró Charcot el famoso médico y explorador francés. en Diciembre d e 1908. a los esforzados pescadores y cazadores chilenos, y así l o atestig.~a en su obra "Le Pourquoi-Pas dans 1'Antarctique". Reorganizada más tarde, en 191 1, l a "Sociedad Ballenera d e Magallanes" continuó su labor incansablemente hasta el verano d e 1914. E l incendio d e su base, situada en la Península d e Brunwick, vino a interrumpir sus faenas. Todas estas concesiones fuera d e los permisos d e pesca otorga,dos por la Gobernación d e Magallanes, revisten, señores senadores. un alto valor jurídico. Juzgo innecesario, insistir sobre ello ; pero deseo únicamente poner d e relieve estos dos hechos : 1 .O E l Gobierno d e Chile, al conferir estas autorizaciones. d a -- -

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la plena conciencia de su sobeianía sobre la zona polar, la cual, como he dicho, no fué objetada internacionalmente; y 2.9 Los actos de ocupación llevados a cabo por los balleneros y pescadores chilenos, representan una firme consolidación de nuestros derechos antárticos, de acuerdo con las normas del Derecho Internacional. ,

Dije al empezar esta parte de mi exposición que, una vez explicados los antecedentes que dieron origen al Decreto Supremo dictado el 6 de Diciembre de 1940. me referiría, a la repercusión internacional d e dicha medida de nuestro Gobierno, y de esto quiero ocuparme a continuación. T a n pronto como se dictó el mencionado decreto. dispuso la Cancillería que fuese dado a conocer simultáneamente al país y a los Gobiernos extranjeros. La prensa nacional. junto con difundir su texto, proporcionó amplias informaciones acerca de los títulos de Chile sobre el !!ector polar delimitado. y aprobó. sin excepciones. la .trascendental medida adoptada. E n cuanto a los Gobiernos extranjeros. tanto americanos como extracontinentales. fueron notificados por conducto de nuestras rcpresentaciones diplomáticas, en el exterior. a las que se instruyó cablegráficamente en tal sentido. Por razones obvias, el Decreto fué dado a conocer a los Gobiernos de la República Argentina y de los Estados Unidos por medio de sus Embajadas en Santiago. De todas las naciones notificadas, sólo cuatro formularon objeciones al Decreto chileno; ellas fueron: Gran Bretaña, los Estados, Unidos, Japón y la República Argentina. Gran Bretaña fundamentó su objeción en la circunstancia de que, según sus pretenciones. una parte de la Antártida Chilena se auperpone al sector polar inglés que ha denominado "Dependencias de las Islas Falkland". Este sector británico comprendería, además de la tierra d e Graham, las Islas Shetlands, Georgias y Orcadas del Sur. Nuestro país ha respondido al Gobierno de Gran Bretaña que las llamadas "Dependencias de las Islas Falkland" fueron establecidas por Letras Patentes en 1908 y 191 7 esto, es. cuando hacía ieis y quince años &e el Gobierno de Chile había confirmado su so-


berania aktártica mediante actos d e ocupación efectiva, soberanía que, como ya lo he expuesto, tiene su origen en Reales Cédulas d e la Corona Española. Los Estados Unidos, por su parte, expresaron que nunca han reconocido demandas d e soberanía d e ninguna nación en el Polo Sur. y formularon, al propio tiempo, formal reserva d e sus derechos zobre csa zona. Esta actitud del Gobierno norteamericano responde, por otra parte. a una Iínea permanente de su política internacional. Hace pocos días,.el 2 8 d e diciembre pasado, el Secretario de Estado Subrogante, señor Dean Acheson, ha insistido sobre ella al manifestar que su Gobierno "no h a reconocido ninguna reivindicación territorial en la Antártida hecha por cualquiera nación, y se reserva el derecho a discutir dichas reivindicaciones en el futuro". E l Departamento d e Estado sugirió asimismo, en su nota al Gobierno d e Chile. la .celebración d e una Conferencia especial de países americanos con intereses polares. a fin de determinar en ella, d e acuerdo con los principios del Derecho Internacional, sus respectivas pretensiones y llegar a un acuerdo sobre la materia. Japón también presentó reservas al Decreto chileno, sin manifestación de razones. Dichas reservas fueron rechazadas por nuestra Cancillería en una comunicación que. entre otros. expresa los siguientes conceptos: "El Gobierno d e Chile no alcanza a divisar los fundamentos con que el Gobierno del Japón hace triángulo que, partiendo d e mares y tierras que pertenecen a la República d e Chile. va a morir con su vértice en el Polo Sur: está situado dentro d e la Artártida Americana; abarca regiones poseídas por Chile desde muy antiguo, y dtslinda al Este y al Oeste con zonas ocupadas por la Argentina y los Estador Unidos". Por lo que toca a la República Argentinal su Gobierno hizo observaciones con resoecto al meridiano 539 d e longitud oeste d e Creenwich, que señala el límite oriental d e la Antártida Chilena, sin prttender negar, con todo. los títulos d e nuestro país a un sector d e la zona nolar sur. D e s ~ u é sde un cambio de notas entre ambas CanciHerías. invitamos al Gobierno argentino a debatir amistosamente y con carácter técnico el asunto y estudiar l a manera d e encontrar una línea común d e vecindad entre nuesbati dos soberanías. La invitación de u


Chile fué aceptada, y, en tal virtud, se celebraron en Santiago. en el. mes d e marzo d e 1941, las conversaciones de los Delegados d e las Comisiones Antárticas chilena y argentina. Como representantes d e la Comisión Chilena actuó el seiior don Tulio Escudero. miembro integrante de la misma y Profesor d e ~ e r e c h o~nternaciónal público d e la Universidad d e Chile y corno Delegado d e la Comisión argentina. el doctor don Isidoro Ruiz Moreno, presidente d e ella y Consejero Jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Las referidas conversaciones se llevaron a efecto dentro d e un amplio espíritu d e cordialidad. y a través d e ellas quedó abierto y manifiesto el fraternal y sincero deseo d e alcanzar un pronto y completo entendimiento en esta importante materia. N o quedó en estas conferencias agotado el estudio del asunto y con tal motivo, y a fin d e poder reunir mayores antecedentes sobro el particula\, los Delegados acordaron aconsejar a sus Cobierno la prosecución d e las conversaciones dentro del más breve vlazo aosihle. El señor Ruiz Moreno a l término- d e esta primera etapa d e la gestión, hizo invitación formal, en nombre de su Gobierno, para que las con; ferencias se continuarán en la ciudad d e Buenos Aires. y así quedó establecido en las actas y comunicados que ambas Cancillerías entregaron a la Drensa con fechas 26.v 29 d e marzo d e 1941. , . La negociación Escudero-Ruiz-Moreno; después d e una extensa confrotación de puntos de vista. dejó establecidas las siguientes conclusiones: 19) Que existe una Antártida Sudamericana, y 20) Q u e los únicos países con derechos exclusivos d e soberanía sobre ella son Chile v la Reaública Areentina. H a n transcurrido desde entonces poco menos d e seis años ain que las conversaciones pudieran reanudarse. según está acordado. La guerra mundial y la situación política d e la República Argentina han eido las causas determinantes d e este aplazamiento. Eliminadas en l a actualidad dichas causas el Cobierno d e esa nación ha manifestado últimamente deseos d e continuar las negociaciones, para lo cual el Cobierno de Chile se encuentra en disposición favorable. E s d e esperar. en consecuencia, que dentro de breve-tiempo r e reinicie en Buenos Aires la gestión pendiente desde 1941.

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Scñor Presidente: Después de dar a conocer al Honorable Senado, en sus líneas generales, los diversos antecedentes relacionados con la cuestión antártica y las actividades que hasta el momento ha desarrollado nuestro país a su respecto, deseo referirme ahora a la futura política que en esta materia se propone llevar adelante el Cobierno, y cuyo primer paro lo constituye la expedición oficial que en breves días más llegará hasta la región polar chilena. El proyecto de una expedición de esta daturaleza, con objetivos ~cientificosy d e reafirmación del dominio nacional, había sido considerado por el Gobierno desde hace ya largos años. Desgraciadainente, no frié posible, por diversas circunstancias. llevarlo hasta ahora a la práctica. En efecto. corres~ondióen 1906 al Ministro de Relaciones Exteriores de la época, don Antonio Huneeus Cana, tomar la iniciativa .en tal sentido, y a este fin, envió al Congreso Nacional, un proyecto. d e ley en que solicitaba la suma de $ 150.000 para atender a ese gasto. El señor Huneeus Cana constituyó también una Comisión Antártica destinada a efectuar los preparativos de la expedición. E l viaje. sin embargo, no llegó a realizarse, debido a la catástrofe nacional que sinnificó el terremoto d e 1906 v a aue ~osteriormenteel titular de la !;.Cartera abandonó el Minisk!rio junto con terminar su período el .Presidente Riesco. E n ,1916, dolorosas circunstancias obligaron al Cobierno a enviar un barco de nuestra Marina al territorio antártico. Recordarcín los señores Senadores que en esta fecha, el piloto de nuestra Armada, Luis Pardo, arribó en la escampía "Yelcho" a la Isla del Elefante. una de las Shetlands del Sur. desafiando el rinor - del invierno ~ o l a r . con el humanitario objetivo de salvar a la expedición Shakleton, lo que conqiguió tras denodados esfuerzos. Las naves en que habrá d e realizarse la expedición enviada este año, por el Cobierno, son el transporte "Angamos" y la fragata "Iquiqe". Como vanguardia de la expedición, la "Iquique" partió de Punta Arenas en la noche del 15 de este mes. en dirección a las Shetlands. donde esperará la llegada del "Angamos" que saldrá d e Valparaíso a fines de enero.

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A bordo d e este último barco viajará una completa misión científico-naval-militar, compuesta de representantes d e las Fuerzas Arrnadas, geólogos. glaciólogos, meteorologistas. expertos en ballenería y . fauna marina y técnicos en otras importantes especialidades. Irán también un miembro del Honorable Senado, uno d e la Honorable Cámara d e Diputados, un representante del Ministerio d e Relaciones .Ex-. teriores. e igualmente algunos periodistas. D e acuerdo con un compromiso contrafdo en 1943 con la ~ e i ú blica Argentina, que en el indicado año invitó a tres oficiales d e nuestra Armada a participar en el crucero que efectuó a la zona polar el traiisporte argentino "Primero d e Mayo" viajarán asimismo en el "Angamos" tres oficiales navales de esa nacionalidad. Con propósitos científicos y a objeto d e llevar a cabo una manifestación más de efectivo ejercicio de nuestra soberanía sobre la Antártida Chilena. se deiará establecida en este viaie una base meteorológica y magnética, cuya ubicación en territorio antártico se deterininará allí mismo y que quedará a cargo d e un oficial d e Marina y d e eiete u ocho hombres de tropa. A este fin, se transportarán en el "Angamos" todos los necesarios elementos para la construción del mencionado observatorio. así como d e la vivienda del personal. el cual: será relevado anualmente. Cabe advertir que la República Argentina tiene también instalada una base de esta especie en la Isla Lauri, del Archipiélago d e las Orcadas del Sur, que queda fuera d e -nuestro iector. Como una constancia gráfica d e nuestro dominio, la expedición dejará en diferentes sitios del territorio antártico, marcas y señales q u e proclamen los derechos de Chile. E s ésta una práctica que viene siendo puesta en uso desde las primeras exploraciones polares. y nos h a aparecido conveniente adoptarla. pues da a conocer a ojos extranjeros la efectividad d e la ocupación y el ámbito que abarca la soberanía. , L a expedición contará tam6ién con tres aviones, con los cuales hay el propósito de incursionar hasta la zona más austral que lo perrnitan las condiciones climatéricas. E n resumen, este ~ r i m e rviaje oficial chileno al casquete antcírtico. ha sido preparado por la Armada Nacional en forma completa y acuciosa, y e1 Gobierno abriga la absoluta certeza d e que será d e positivos beneficios para el país, tanto porque representa un nuevo acto


d e soberanía d e la República sobre el extremo sur d e n u a o tarritorio, como porque significará un mejor conocimiento científico, estrategico y - económico d e estas regiones. Además d e Chile. saben los señores Senadores, por las informaciones que ha dado la prensa, que siete otras naciones han organizad!) igualmente, para este verano. cruceros d e expedición al Polo Sur. las cuales han arribado y a o arribarán próximamente a diferentes puntos del extenso Continente Antártico. Las naciones en referencia son: los Estados Unidos, C r a n Bretaña, la Unión Soviética, Noruega, Nueva Zelanda. Australia y la República Argentina. Los Estados Unidos han preparado dos expediciones: una ofi-, cial, comandada por el Almirante Richard E. Byrd, y cuya base d e operaciones se han situado en la llamada Pequeña América, del sector del Pacífico; y otra particular. pero patrocinada por las autoridades norteamericanas, que dirige el Comandante en retiro señor Finn Ronne, quien ha puesto en conocimiento d e nuestro Gobierno que hará observaciones científicas en la Terra d e Craham. C r a n Bretaña nos ha comunicado que algunos grupos d e reconocimiento d e las Dependencias d e las Islas Falkland, se encuentran actualmente en diferentes puntos d e nuestro sector antártico. y ha cfrecid0 la colaboración y ayuda d e estos grupos a los expedicionarios chilenos. E n nota pasada hace pocos días a la Embajada d e S u M a jestad Británica, el Ministro que habla, junto con agradecer el ofrecimiento, ha declarado que Chile d a valor d e actos d e mera tolerancia a las incursiones d e dichos grupos. por haberse realizado en lugares que forman parte d e nuestro territorio nacional. Las demás expediciones extranjeras han llegado o llegarán a zonas situadas fuera del sector chileno. aún la que h a enviado el Cbbierno argentino. pues tiene como objetivo el Archipiélago d e las Orcadas del Sur.

No es este viajz oficial el único acto que hemos'realizado en de fensa d e nuestro derechos territoriales en la Antártida. E n estos dos últimos meses. ha querido el Gobierno reparar el silencio que en :orno d e este importante problema se había producido desde hacía algunos años.


E n el orden administrativo, se han adoptado las siguientes medidas: I .-Incorporación del Territorio Chileno Antántico a la división politico-adrninistrativa d e la República, mediante un proyecto de ley que estudia en estos momentos el Ministerio del Interior. 2.-Revisión d e textos escolares d e geografía e historia en forma d e que la representación gráfica y descripción de nuestro territorio, así como los antecedentes históricos respectivos. aparezcan claramente ex~uestos. 3.-Emisión d e una serie d e sellos d e correo referentes a la A n tártida Chilena, cuya autorización ya ha sido d a d a por decreto NO 6.378, d e 4 de diciembre d e 1946. del Ministerio del Interior. P o r lo que toca al aspecto d e política internacional. buscan109 como ya dije, un acuerdo con la República Argentina, y a este fin responderá la prosecución d e las conversaciones técnicas entre ambos países, pendientes desde 1 94 1 . E s indudable que una doctrina netamente americana cobra, en las regiones antárticas próximas a nuestro Continente. una excepciona1 importancia. M e refiero a la Doctrina Monroe. La aplicación d e la Doctrina Monroe a dichas regiones, es una consecucncia d e los antecedentes geográficos a que antes hice alusión. y d e ser aceptada, ella excluiría toda pretensión d e soberanía d e naciones no americanas. Como puede apreciarlo, pues, el Honorable Senado, la cuestión antártica. a pesar del valor incuestionable d e nuestros claros títulos d e todo orden. presenta modalidades que no hacen fácil una adecuada solución. Nos espera en esta materia una larga labor. P e r o deben saber el país y el Honorable Senado, que el Gobierno d e la República no se dará reposo ni omitirá esfuerzos para obtener el pleno reconocimiento internacional d e nuestros derechos d e dominio. Señor Presidente: Antes d e dar término a esta exposición sobre la cuestión antsrtica. creo necesarias algunas consideraciones acerca del valor que representa el sector polar chileno, en cuanto a las riquezas y posibilidades que encierra.


E n primer lugar, es sabido que los mares antárticos constituyen en la actualidad l a más importante reserva d e ballenas en el mundo, en particular los mares que rodean la Antártida Americana. D e acuerdo con las estadísticas. en la temporada d e caza 1937-38, d e 54.664 ballenas cazadas en todo el mundo. 46.039 lo fueron en la región antártica. Cada ballena d e las del tipo llamado azul. produce hasta 25 toneladas d e aceite. que, sobre la base del precio actual d e $ 10 por litro, representa la suma d e $ 250.000 por animal, y esto sin contar la carne. los huesos, las barbas, etc. E l aceite d e ballena es empleado en la fabricación d e la margarina, d e jabones, d e velas y d e explosivos y tiene, además. usos medicinales. E s d e hacer notar que, como resultado d e las actividades bélicas que paralizaron por seis años las labores d e caza, el cetáceo antártico se ha reoroducido en forma sororendente. ~ G n e ,asimismo, la ~ n t á r t i d aChilena. un innegable valor estrótégico. L a Tierra d e Craham y la Tierra del Fuego. forman dos espolones que son los verdaderos guardianes, por así llamarlos, del Estrecho d e Drake. vale decir. del tercer paso marítimo que une los océanos Pacífico v Atlántico. Dos de estos Dasos se hallan en manos de nuestro país: él citado Estrecho d e Drake el Estrecho de ~ a ~ a l l a n e s . Aparte d e ello. a la Tierra d e Graham ha d e corres~onderen el futuro. cuando se establezcan líneas de navegación aérea transpolar, como se ha proyectado, un papel preponderante en el tráfico internacional. Finalmente, se ha comprobado que el suelo mismo antártico contiene importante; riquezas. M e limitaré a citar la opinión oficial del Almirante Richard E. Byrd, expresada en Ia Cámara d e Representantes d e los Estados Unidos. Allí. el célebre explorador norteamericano manifestó que han :ido encontrados en l a Antártida, por varias expediciones. carbón. petróleo y 14 1 distintos minerales. Agregó que. entre estOs últimos podía mencionar como existentes la plata, que se ha hallado en mezcla con pi'ritas de zinc, el oro. el hierro, el cobre y e! antimonio, además del molibdeno

Y

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E l territorio antártico encierra. como se ha visto, indudables riPero aún cuando nada valiera, aun cuando en quezas y su scc.tor chileno, no fuera más que la fria y desolada prolongación d e


la patria, existiría d e parte nuestra la obligación d e conservarlo y defcndcrlo. precisamente por eso: por ser el confín austral de Chile, parte integrante de su suelo. Soy de los que creen que el patrimonio nacional. cualquiera que sea su importancia. hay que mantenerlo intacto. tal cual lo recibimos de nuestros pióceres, y entregarlo en igual forma a las generaciones venideras. Ln esta patriótica vigilia, el Ministro d e Relaciones Exteriores está seg .ro de contar con el aliento y el esfuerzo de todos los

chilenos.


11.-EL

PROBLEMA ESPAROL

E n lo tocante, al "caso español". la actitud asumida por la Delegación de Chile, en la última Asamblea de las Naciones Unidas, al debatirse este asunto, ha dado motivo para que destacados personeros d e algunos partidos políticos formulen severas críticas a la posición adoptada por el Cobierno. E n fecha reciente, el vice~residentedel Partido Conservador. honorable diputado don Sergio Fernández Larraín, en sesión de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara. manifestó su criterio' contrario a la posición adoptada por el Cobierno en la Asamblea Ceneral de la NU. expresando que ella constituye una trasgresión d e la linen iciernacional que invariablemente ha seguido el país. que vulnera principios fundamentales d e Derecho Internacional y que. finalmente. zignifica una quiebra de la norma tradicional en la política exterior de Chile: la de no intervenir en los asuntos internos d e otro Estado. Deseo, honorables senadores. hacerme cargo d e las observaciones del señor vicepresidente del Partido Conservador que estimo representativas del criterio general de la oposición en este orden d e materias. E n su disertación. el honorable d i ~ u t a d oseñor Fernández Larraín, hizo un estudio minucioso del desarrollo del principio d e no intervención en el campo del Derecho Internacional Americano. Analizó los orígenes d e este postulado, las-luchas que los países de este Contincnte sostuvieron para implantarlo, la resistencia tenaz que -a su, iiiicio- le habrían opuesto en un comienzo los Estados Unidos para acc~~tarlb en forma contractual y, por último su establecimiento en l a Convención de Montevideo de 1933.- v en el Protocolo suscrito en Bueno; Aires en 1936 cuando se iniciara la política del buen vecino propiciada por el Presidente Roosevelt.

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Eii lo que respecta a la reseña histórica que d e este notable principio ha Eccho el honorable diputado señor Fernández Larrafn, con gran acopio de antecedentes, nada me corresponde observar. M e pnrecen, en cambio, fundamentalmente equivocadas las co;iclusiones a que llega el honorable diputado al expresar. como corolario de su exposición histórica, que el actual Gobierno d e Chile ha violado edte principio abier:amente y en forma reiterada, al discutirse el caso español en la újiima Asamblea Genera! de la NU.

E n efecto, en el llamado "problema español" no se trata d e la intervención de un Estado en los asuntos v en la ~olíiicainterna de olro, sino que de ejercitar el legítimo derecho que tiene la comunidad internacional organizada para resguardar el principio que dió origen a ri! ertablecimiento. que no es otro que garantizar la paz, vigilando la acción de los Estados cuya inspiración ideológica signifique un po. liBro para la: naciones democráticas del mundo. Y a desde antes d e la última guerra mundial. las Re~úblicasAmericanas se venían ocupando paralelamente al establecimiento del principio de no intervención. del desarrollo y afianzamienio del concepto del ideal democrático en el universo Y d é la necesidad d e velar ~ o r-q u e el hombre, cn su calidad de tal, sea-amparado en el goce real y efectivo d e sus derechos esenciales. Numerosas iniciativas se han planteado a este respecto, entre las cuales es oportuno citar una moción presentada por el entonces Ministro d e Relaciones Exteriores d e Chile. don Miguel Cruchaga Tocornal, a la Conferencia Internacional d e Consolidación d e la Paz. celebrada en Buenos Aires en 1936. EUa comprueba la viva y constante preocupación que ha animado .a los .estadistas del Continente americano para asegurar el establecimiento en esta parte del mundo, de regímenes afianzados en la justicia y en la libertad: elementos esenciales d e la paz. LOS conceptos contenidos en la aludida proposición del señor Cruchaga adquieren importante actualidad, ya que ella está basada en la consideración de que "el progreso jurídico del mundo oivilizado requiere que se reconozca al hombre ciertos derechos, cualesquiera 'que sean s u nacionalidad y e1 territorio en que se encuentren'.' E s deber del Estado, -concluía en su proposición el señur Cruchaga-, reconocer el derecho de todo individuo a la vida, a la liber4.


tad y al libre ejercicio d e todo culto cuya práctica no sea incompatible con el orden público y las buenas costumbres, y otorgar a todos loa habitantes d e su territorio eficaz protección d e nacionalidad. d e religión, d e sexo o d e raza".

S

El propio Ministro d e Relaciones Exteriores d e Chile estimaba, pues. en aquel entonces. que e1 progreso jurídico del mundo civilizado reconocía ya la existencia d e o h o principio fundamental en el campo del Derecho d e Gentes: la ~roteccióninternacional d e los derechos esenciales del hombre. E s evidente que la Humanidad aparecía dispuesta a no dejar a cargo exclusivo d e cada Estado el manejo d e las relaciones entre el propio poder público y la comunidad social regida por éI. Se reconocía ya por el Derecho Internacional clásico, en términos generales. el derecho 'de intervención humanitaria, aunque limitado, en los casos extremos en que un Gobierno tratara a una minoría religiosa o racial con tal crueldad que tal conducta repugnase a la conciencia d e la Humanidaá. Pero este generuco movimiento a que me vengo refiriendo i e acentuó a raíz d e la segunda guerra mundial, al comprobarse palpablemente que los Gobiernos del Eje, por' su régimen interno, significaban una amenaza para la paz d e las naciones. Se pensó. con'razón. que la democracia y la paz suponían una norma indeclinable d e acción y que la tranquilidad internücional sólo podría ser lograda mediante el sistema democrático de Gobierno y el efectivo reconocimiento d e las libertades esenciales del hombre. N o fueron sólo los hombres d e Estado, quienes tuvieron 1s visión de que el Derecho de Gentes estaba abocado a una renovación y vitalización d e los principios que lo informaban, pensaron también, en igual sentido, los cultores d e esta ciencia, eminentes tratadistas d e varias naciones. Así, el distinguido internacionalista chileno. don Alejandro Alvarez, en cuya opinión apoya buena parte d e sus observaciones el honorable señor Fernández Larraín, escribe textualmente en su última obra d e Derecho Internacional: "Entre estos principios (los del Derecho Internacional Americano) está la prohibición de intervenir en los asuntos internos o externos d e un país. Pero esta prohibición no es absoluta como lo han proclamado siempre los Estados d e Amé-


rica. La Declaración permite la inlemención colectiva, en ciertos caeos, aobrr todo cuando es ejercida por un organismo como l a Sociedad d e Naciones". El mismo autor, en el articulo 22 d e su Declaración sobre las "Bases fundamentales de los Grandes Principios del Derecho Internacional Moderno". aprobada por la Academia Diplomática Internacional, por la Unión Jurídica Internacional y por la "Internacional L a w Associ~tion", dice: "A falta de título jurídico especial. ningún Estado tiene dcrecho a intervenir, especialmente por la fuerza, en los asuntos internos o externos de otro Estado, sin el consrntimiento d e éste, aun cuando las perscnas o los bienes d e :us súbitos se hallaren amenizados". "Es permitida la intervención coleciiua d e todos los Estados o d e un giSupo de ellos, conforme a las disposiciones d e los pactos de oiga' nización mundial, continental, o regional". Y finalmente, el mismo autor expresa en su obra "El Nuevo Ozden y la Renovación Social" refiriéndose al Consejo d e Seguridad d e las Naciones Unidas: ' L a creación de este Consejo, en el que tendrán también parte otro.; países, transformará la noción de intervención que domina h x t a ahora, la de carácter colectivo es admitida y aún es un deber ejercitarla cuandc ella tiene por objeto salvagusrdiar la paz". S

. Este mismo criterio, generozo y amplio, con visión de futuro. aninió a la Delegación chilena que asistió a la Conferencia de San Francisco. Los señores don Cabriel González Videla y don Eduardo Cruz Coke fueron encargados por los demás miembros d e la delegación d e redactar durante la Conferencia, un proyecto que contuviera algunos principios fundamentales que, a juicio de Chile. deberían ser incluidos en la Carta d e las Naciones Unidas. Entre estos principios que recibieron la aprobáción unánime d e los demás delegados chilenos y que son d e la redacción común d e los señores Conzález Videla y Cruz Coke. figuran los siguientes: . E l Estado es dueño d e su territorio, puede darse el régimen democrático que desee dentro cie normas respetuosa d e los derech~eina. lienables d e la persona humana, dictar su legislación y entrar en relaciones con los demás Estados". 6'


Agregaba este proyecto, conjunto que: "Los principios democráticos son esenciales para la paz" y que ningún Estado puede, sin acuerdo.de la comunidad internacional, reconocer a un Gobierno d e hecho antes d e que éste demuestre que cumple sus obligaciones internacionales y que está resuelto a devolver a las instituciones su normalidad democrática". Como pueden apreciar los Honorables Senadores que me escuchan, los Delegados chilenos a la Conferencia d e S a n Francisco, teoían el concepto claro d e que Ia comunidad internacional o sea t.1 organimo de las Naciones Unidas. estaba en su derecho al intervenir en los problemas que el Derecho Internacional clásico consideraba como d e la exclusiva jurisdicción interna d e cada Estado. P o r tanto. a juicio de los Representantes chilenos, las Naciones Unidas se encontraban, en su calidad de Organización Internacional, ligadas por el principio de la no intervención absoluta, el cual es necesario decirlo, se transformó, a menudo en el d e e c h o d e invocar un principio para violar o dejar violar impunemente todos los otros. Queda, pues, en base de las consideraciones expuestas, demostrado inequivocadamente que en doctrina. el principio d e no intervención ha dejado de ser absoluto si es que alguna vez pudo asignársele tal carácter. Tocante al asunto específico que me ocupa, es decir, el llamado "Problema Español". es necesario dejar constancia previa d e que si hay un casc en que las Naciones Unidas, han tenido una línea i n q t brantable de, conducta, desde su organización misma. es este del enjuiciamiento del régimen franquista en España. Y si hay un asunto internacional, en el que Chile haya tenido asimismo. una línea invariable, con matices distintos, debo reconocerlo, es esta condenación del régimen imperante en la Madre Patria.

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E n efecto, en la propia Conferencia d e S a n Francisco, aún antea d e e-tar en funcionamiento los diferentes organismos creados'por !a Carta d e las Naciones Unidas. se consideró el caso, español y qué el tínico .problema político particular d e que se ocupó aquella magna reunión. Al discutirse las disposiciones d e la Carta, sobre admisión d e nuevos miembros la Delegación de México, propuso que se adoptara una rescrlución en la que se estableciera la prohibición de ingresar a la8


Naciones Unidas a Estados cuyos regímenes hubieran sido instaurados con al ayuda de fuerzas militares de paises que lucharon contra las democracias. mientras estos regímenes ~ermanecieranen el Poder.

De la discusión promovida en torno a la fnoción mexicana, ae desprendió claramente que las Naciones Unidas.' consideraban que la ayuda militar prestada al General Franco por M.usaolini y por Hitler. era suficiente para excluir al régimen falangista d e la nueva organización mundial; que el hecho d e que MussoEni e Hitler, protectores militares e ideológicor del régimen franquista hubieran desaparecido, no podía. a posteriori. excusar las culpas del hombre que ellos, habían ayudado a escalar las gradas del Poder. Recordó. sin duda. la Conferencia d e S a n Francisco. cuán importante y decisiva había sido la intervención d e las potencias del E j e en la guerra civil española. Recordó, sin duda, las expresiones d e Musrolini cuando el 30 d e Mayo d e 1938, dijo refiriéndose a España: "Hemos intervenido desde e4 primer momento hasta el último", y l a declaración d e Hilter, de 6 de julio d e 1939: "Franco al empezar la lucha por la salvación d e España, tropezó con uaa conspiración urdida en el mundo entero. E n Julio d e 1936, me decidí de pronto a responder a la solicitud de ayuda que me hacía este hombre". Recordó, sin duda, finalmente. el discurso pronunciado por Franco ante los legionarios italianos, el 26 de Enero de 1939: 'Soldados d e la Roma Imperial, sois los hermanos preferidos. porque coqbatísteis con nasotros en la Santa Cruzada contra el Comunismo y la Democracia". Pero. al cerrar anticipadamente al Gobierno d e Franco las puertas de las Naciones Unidas, la Conferencia d e S a n Francisco recordó, también, la cooperación que éste había prestado al Eje, durante la guerra mundial. N o se olvidó tampoco la declaración hecha por el Jefe del Estado español al Embajador alemán que presentaba sus credenciales en Madrid durante la guerra: "Al ofrecer leal cooperación para el triunfo de su país, os pido, señor Embajador que trasmitáis mis sir.ceros deseos por la grandeza y el porvenir d e vuestro país, así con,o por el bienestar personal de su Caudillo".


No olvidaron las Naciones Unidas que, en un mensaje dirigido a Hitler el 22 d e Septiembre de 1940. Franco había declarado: Participo de su opinión de que el primer acto de nuestro ataque debe consistir en la ocupación de Gibraltar". "Por nuestra parte, nos preparamos secretamente a esta operación desde hace largo tiempo". "Respondo dando la seguridad de mi adhesión invariable y sincera a v u e tra persona, al pueblo alemán y a la causa por la cual U d . lucha". 4'

N o se olvidó tampoco el cablegrama personal de Franco a Hitler.

de 26 d e Febrero de 194 1 , en que el actual Jefe del Estado español decia: "Permanezco a su lado entera y resueltamente a su disposición, unido en un destino histórico y común": No se olvidó tampoco el mensaje dirigido por Franco a Hitler el

5 de Diciembre de 1942, que decia: "Ojalá que sus armas triunfen en la gloriosa empresa de librar a Europa del terror bolchevique". Ni del discurso pronunciado dos días después por el Caudillo español: ,Mantenemos nuestra política tradicional, nuestra adhesión a los pueblos que compartieron nuestras angustias. Si algún día Berlín estuviera en peligro. España para defenderlo de las hordas rojas enviaría iin millón de hombres si preciso fuera". Bien sabe el Honorable Senado que. felizmente, ese millón de hombres tan jactanciosamente prometido, no llegó a tiempo para detener a las legiones d e la democracia vencedora.

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N o se olvidó tampoco en la Conferencia de San Francisco que .la España franquista -que ya había adherido en 1939 al Pacto Anti-Kominternabandonó en 1940 su posición de neutral. adoppor los yrotando la actitud jurídica de "no beligeranteM -llamada justamente en los pios gobernantes españoles beligerancia moral"-, momentos más difíciles para los aliados y .más trágicos para Francia, cuando Italia acababa de entrar en la guerra. Sólo a fines de 1943. esta "beligerante moral" abandonó su inconfortable posición d e ayuda a los países totalitarios para adoptar una actitud d e "estricta neutralidad", cuando ya la causa de las democracias ... había mejorado en forma sustancial en los campos de batalla en Europa y la Francia Babia sido liberada de las opresoras huestes hitlerianas. 6.


N o olvidaron tampoco las Naciones Unidas que el envío de la "División Azul" al campo de batalla de Rusia había significado-una actitud suficientemente definida durante la segunda guerra mundial. N o olvidaron tampoco las frases candentes del Presidente Rootevelt en carta dirigida al Embajador de los Estados Unidos en EBpaña, el 10 de Marzo d e 1945: "Como usted acaba de ser nombrado Embajador en Madrid. vo deseo exponerle nítidamente mis puntos de vista en cuanto concierne a nuestras relaciones con España". "Instaurado. con el apoyo de la Italia fascista y de la Alemania nazi, y como una reprodución del modelo totalitario, el régimen actual de España inspira. naturalmente, la desconfianza en un gran número de ciudadanos norteamericanos, los cuales tienen alguna dificultad d e comprender por qué nuestro país continúa manteniendo relaciones ron dicho régimen. Por supuesto. nosotros no olvidamos la actitud 3ficial de España respecto d e nuestros enemigos del Eje, ni la ayuda que Ie prestaron en un momento en que la suerte de las armas nos era menos favorable. Nosotros no podemos tampoco cerrar los ojos sobre los objetivos, la organización y las actividades públicas d e la Falange. tanto en el como en la hora presente. Estos recuerdos no están descartados por las medidas favorables a nosotros que se toman ncturilmente. justo en el momento en que estamos a punto de alcanzar nuestrcr objetivo, que es el de vencer completamente a enemigos con los cuales el actual régimen español se ha identificado en el pasado. tanto por sus inspiraciones como por sus declaraciones y sus actos públicos. El hecho de que nuestro Gobierno mantenga relaciones diplomáticas oficiales con el .actual régimen español. no puede ser interpretado por nadie c.omo que aprobamos tal régimen y su partido único, la Falange, la que ha manifestado abiertamente su hostilidad a los Estados Unidos y ha tratado dc adoptar las doctrinas fascistas de ese partido de1 hemisferio occidental. Nuestra victoria sobre Alemania extirpará !a ideología nazi y sus doctrinas análogas". "Usted sabe que nosotros no tenemos l a costumbre, en ticmpot normales, de intervenir en los asuntos internos de otros países, a !nen:)s q u exista ~ un amenaza para la paz internacional. La forma de Gobierto que subsiste en España y :a filítica seguida por éste son esencialmente de la preocupación del español. Pero yo faltaría a la franqliezn


si no le declarara que no veo ningún lugar en la comunidad d e naciones para Gobiernos fundados en principios fascistas". "Nosotros tenemos el sentimiento más cordial respecto al y e b l o espaiiol y no deseamos otra cosa que mantener buenas relaciones con él. H a y muchas cosas que nosotros podríamos hacer y que estaríamos ielices d e hacerlas en tiempos normales dentro d e las esferas económicas para probar nuestra amistad. N o obstante, no es cuestión, por el momento, d e esperar tales posibilidades, ya que l a opinión pública d e los Estados 'Unidos es profundamente hostil al régimen que subsiste actualmente en Españaw. "Esperamos, pues, sinceramente. que no tardará el momento en que España podrá asumir el rol y la responsabilidad que debe terier. según nosotros, dentro d e los límites d e la cooperación y del entendimiento internacional". al régimen Dificil es encontrar una condenación más categórica español que la que contienen estas expresiones del ilustre Mandatario norteamericano, quien, adelantándose a conceptos consagrados más tarde en la Carta d e las Naciones Unidas, d e la que fué genial inspirador, acepta una intervención aún en tiempos normales cuando exista una amenaza potencial para la paz del mundo, amenaza que es evidente implica el establecimiento d e un régimen d e ideología totalitaria y cuya adhesión efectiva a las potencias del E j e ha quedado suficientemente demostrada en los párrafos precedente. Tales fueron, sin duda, los antecedentes que informaron la rr.0ción mexicana. o, mejor dicho, los que tuvo presentes la Asamblea d e 11 N U , para considerarla y resolverla. fué la reacción d e la Pues bien. Honorables Senadores.. rcuál C~nferenciad e - s a n Francisco ante esta moción? La aprobó por unanimidad. Ni un delegado se levantó para combatirla. Pero los representarites d e Francia, d e Austria, d e Bélgica, d e la Rusia Blanca. de Ucrania, d e Guatemala, del Uruguay y de los Estados Unidos d e América, pronunciaron elocuentes discursos en favor de la exclusión del régimen d e Franco, d e I i nueva organización mundial. Y cuál fué la actitud d e . l a Delegación d e Chile? E l actiial Presidente d e la República y entonces Senador y Delegado, don Cabriel Conzález Videla, manifestó en nombre d e la representación d a nuesiro país. que le daba su pleno apoyo a la letra y a l espíritu d e la moción mejicana.

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Y. jastamente, por esta actitud d e Chile. la Juntá Española d e Liberación, organismo que agrupa a los representantes del último régimen legítimo d e España. envió al Ministro d e Relaciones Exterioa res d e la época, una nota en la q u e , se complace agradeciendo a la Delegación d e Chile el apoyo decidido y eficaz que ha otorgado a en la Conferencia de S a n Francisco". sus N o fué; sin embargo, suficiente la actitud unánime d e los cincuenta países que en la Conferencia d e San Francisco cerraron las puertas d e la nueva organización internacional al régimen español. con el oro~ósitod e aue el general Franco se decidiera o devolver a la M a d r e Patria su normalidad ' constitucional. D e allí que seis meses después, en la Primera Asamblea General que tuvo lugar en Londres, en febrero de 1946, el primer asunto de carácter político d e que 'se ocuparon las Naciones Unidas, fué de nuevo el poblerna español. U n a preposición por Panamá, fué aprobada nuevamente por unanimidad. con las solas abstenciones d e Nicaraeua v d e El ~ a i v a d o r . La Delegación de Chile dió su voto favorabie apesta reso!ución cuyo texto es el siguiente: " 1 ) L a Conferencia de San Francisco adoptó una resolución d e acuerdo con la cual el párrafo 2 del Capítulo 11 d e la Carta d e las Naciones Unidas no puede aplicarse a Estados cuyos regímenes se han instalado con la ayuda d e fuerzas armadas de paises que hsn luchado contra las Naciones Unidas, mientras esos Estiidos se encuentran en el poder". 1

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"2) L a Asamblea tiene en vista también que en la Conferencia de Postdan los Gobiernos del Reino Unido, Estados Unidos d e América y la Unión Soviética, declararon que no apoyarían la so!icitud de.admirión a las Naciones Unidas del actual Gobierno español, que habiendo sido establecido con ayuda del Eje. y en vista de sus orígenes, naturaleza y actuación, y su estrecha relación ron los Estados agresores, no tiene las calidades necesarias para justificar su admisión". "3) L a Asamblea. haciendo suyas estas dos declaracioner. recomienda a los miembros d e las Naciones Unidas tener en consideración la letra y el espíritu d e ellas en su conducta futura con España" .


Llamo la atención del Honorable Senado hacia estos dos hechos: primero, que, las Naciones Unidas hicieron suyas las declaraciones formuladas poco antes por Estados Unidos d e América, G r a n Bretaña y la Unión Soviética, en el sentido d e que 4 Cobierno franquista no sólo había sido establecido con la ayuda del Eje y había mantenido estrechas relaciones con los Estados agresores, sino que se refirió también a su naturaleza y actuación, es decir. .que. las Naciones Unidas entraron, con toda ' razón, a mi juicio, a considerar puntos d e vista d e plítica externa e interna española. Sin embargo. ni el Honorable Diputado. señor Fernández Larraín, ,ni ningún partido político chileno criticaron entonces ni a las Naciones Unidas que así procedían. ni al Gobierno d e Chile que había su voto a la resolución correspondiente. El segundo p~tntc acerca del cual deseo llamar la atención del Honorable Senado, es aquél. por el cual se recomendó a los miembros d e las Naciones Unidas tener en cuenta no sólo la letra, sino también el espíritu d e la resolución de Postdam, referente a una conducta futura frente a Españs. Ello significaba que el Gobierno de Chilz, al tratar con el Gobierno del General Franco. debía tener siemp r e presente que dicho Gobierno. por sus orígenes, por su naturaleza y por su estrecha relación con los Estados agresores. quedab-t al Qnarqcn d e la comunidad internacional organizada. Con ~osterioridad a la reunión d e la Asamblea. el Gobierno -polaco solicitó que el Consejo d e Seguridad considerara el dsunto e s ~ a ñ o lv a d o ~ t a r alas medidas- del caso. en virtud de los artíciilos 34 y 35 de la Carta. que autorizan al Consejo para investigar tod a controversia .o toda situación susceptible de conducir a alguna fricción internacional y de dar origen a una controversia, a fin de cleterminar si la prolongación de tal controversia o situación puede Foner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internaciomales. ..-.-. Reunido el Consejo. Polonia propuso que se declarara que la existencia y actividades del régimen d e Franco en España provaca,han "una fricción internacional". y ponían en peligro la paz y seguridad internacionales. Propuso asimismo, que, en virtud de los artículos 39 v 41 de la Carta. se a d o ~ t a r a nmedidas destinadas a una ruptura, d e relaciones diplomáticas inmediata con el régimen de Frans o por parte d e todos los Estados miembros.


E l Consejo de Seguridad designó entonces. un Subcomité, formado por Australia, China, -Francia y Polonia, encargado de informar si efectivamente la situación española motivaba una "fricción internacional" y ponía en peligro la paz y la seguridad internacionales. " 1) Por su origen. su naturaleza, su estructura y su conducta general, el régimen franquista es un régimen fascista, copiado d e la Aleniania nazista de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini, y constituido en gran parte gracias a su ayuda". "2) En el curso de la prolongada lucha dirigida por las Naciones Unidas contra Hitler y Mussolini, y a pesar de las reiteradas protestas de los aliado?, Franco ha proporcionado una ayuda de las más subst a n c i a l ~ a. ~ las potencias enemigas. En primer lugar. por ejemplo, d e 194 1 a 1945. la División Azd d e Infantería, I i Legión EspaGoIn de Voluntarios y la Escuadrilla Salvador. han combatido contra 11 liusia SoviCtica en el f r e ~ t ede la Europa Oriental. E n segundo lugar. en el verano de 1940, España tornó posesión d e Tánger, violando el estatiitc internacional de eeta ciudad y. como mantenía un ejército en el Marruecos Español, ínmovilizaba considerables efectivos de tropas aliadas en A f r i c ~del Norte". "3 Documentos incontestables establecen aue Franco ha sido culpable. junto a Hitler y a Mussolini. de haber formado la guerra contra los países que, en el curso d e la guerra mundial. habían ter~nlnaclo por asociarse con el nombre de Naciones Unidas. Se habia previsto en el plan d e eeta conspiración, que la participación. integral de Franco en las operaciones d e guerra, sería diferida hasta. el momento que un acuerdo común lo determinare". "4) La correspondencia cambiada entre Franco, Hitler y Mussolini, demuestra que estos hombres consideraban que la guerra no hahia comenzado en 1938, sino que en la época en que la ~ e v o lución franquista había estallado en España, y que la iiyiida proporcionada por Hitler y Mussolini en España, formaba parte del plan general de la agresión fascista contra las potencias democráticas". Otra de las conclusiones del Subconi:é dice lo siguiente: "Existen igualmente numerosos testimonios provenientes d e fuentes ciar.destina5, pero que el Subcomité considera auténticas y fidedigo2s, aún cuando no pueden ser corroboradas en todos sus detalles, y


que demuestran que el régimen franquista continúa empleando los métodos de persecución a la oposición política y d e vigilancia policial del pueblo que caracterizan a los regímenes fascistas, y que son incompatibles con los principios d e las Naciones Unidas. referentes 11 respeto de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales*'.-

Sin embargo, en virtud de disposiciones d e la propia Carta, que sólo permitían una acción del Consejo en casos d e agresión. d e ruptura de la Daz o de amenaza contra la Daz. . . el Subcomité estimó uiie no podrían aplicarse en contra de la España franquista los artículos en los cuales fundamentaba su demanda el Gobierno de Polonia. No obstante, el propio Subcomité consideró que los hechos denunciados ,' craii de un carácter tan grave", que las Naciones Unidas estaban obligadas a tomar una actitud, en vista d e aue la situación es~añola. en caso de continuar el régimen franquista, significaba una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. E n vista d e lo anterior. el Subcomité recomendó al Consejo de Seguridad que transmitiera tados los antecedentes a la Asamblea Ceneral. con la recomendación de que. de . - a menos que el régimen co hubiera terminado y que la libertad. política fuera restablecida en E s ~ a ñ a .la Asamblea General a d o ~ t a r auna resolución "recomend:,ndo que cada miembro de las Naciones Unidas rompiera inmediatamente sus relaciones diplomáticas con el Gobierno franquistau. El Consejo de Seguridad consideró las proposiciones ya enunciadas del Subcomité, y las aprobó por 9 votos contra 1 , el de la Unión Soviética, cuyo delegado manifestó que no le era posible aceptar una declaracijn que reconocía que el régimen .franquista significaba sólo una amenazl potencional para la paz. Producido así cl veto d , ~la Unión Sovi:J;ica, la resolución no p ~ d oser adoptada pero el Concejo de Sesur:dad con:in;ró ocupándose de la materia. En tal situación :e enco~irabael asunto de España cuando fué convccnda. en octubre pasado, una nueva Asamblea General de las Naciones Ucidas. De iiimediato, y como era lógico presumirlo en vista de las anteriores actitudes de la Organizaciór? Mundial, la Asamblea entró a ocuparse del caso español, para lo cual el Consejo d e Seguridzd lo retiró de la orden del día de los asuntos sometidos a su consideración, en razón d e que la Carta d e San Francisco a la Asamblea tratar cuestiones pendientes en el. Consejo.

eran-

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L a Comisión respectiva estudió cada una de las proposiciones que, en mayor o menor grado. constituían un repudio y una condenación al régimen franquista. Polonia sostuvo que la situación española amenazaba la paz .y la seguridad internacional, y recomendó la ruptura d e relaciones colectivas con el Gobierno de Madrid; recomendó, asimismo. la exclusión general del Gobierno d e Franco d e toda participación en los organismos e instituciones creadas por las Naciones Unidas. L a delegación d e los Estados Unidos fué muy lejos en su tondenación al régimen imperante en España. "Los pueblos d e las Naciones Unidas - d i c e el proyecto norteamericano- garantizan al pueblo español su simpatía imperecedera y sli cordial recepción cuando las circunstancias le permitan ser admitido en el seno de la Organización. Po: lo tanto; la Asamblea General, convencida de que el Cobierno fascista de Franco en España, el cual fué impuesto por la fuerza al pueblo español con la ayuda de las potencias del Eje, no represcnta al ~ u e b l oes~añol. . -v de oue su control continuado de E s ~ a ñ aIiace imposible la participación del pueblo hispano en las Naciones Unid,is, recomienda: que el Gobierno español del General Franco debe ser excluído de la calidad d e miembro en las Agencias Internacionales, establecidas a iniciativa de las Naciones Unidas y d e la participación en conferencias u otras actividades que puedan ser organizadas Dor las Naciones Unidas o por .dichas Ágekias, hasta que-un Gobieino nuevo y aceptable sea formado en Españaw. Más adelante, el proyecto norteamericano agregaba: "Un Cobicrno que derive su autoridad del asentimiento de los gobernados". con lo cual reafirmaba el deseo de las Naciones Unidas, de defender el régimen republicano y democrático. P a r a este fin, sugería que el General Franco entregara el poder a un Gobierno provisional, que re~resentase "ampliamente" al pueblo- es~añol. Cobierno éste que debiera comprometerse "a respetar la libertad de palabra, d e religión y d c reunión, así como a realizar elecciones en las cuales el pueblo esc pañol, libre d e amenaza d e la fuerza", pudiera expresar su voluntad. P o r otra parte, la Delegación d e Colombia propuso un proyccto d e resolución, por el cual las Naciones Unidas expresaban su simple deseo de que el Cobierno y el pueblo español buscaran y encontraran métodos destinados a establecer nuevas condiciones sociales y políti-


cas que capacitaran a España para ser admitida como miembro d e la Organización, junto con proponer, asimismo, los buenos oficios de. las Repúblicas latinoamericanas con estos fines. Frente a proposiciones tan coincidentes en el fondo, aunque dispares en la forma, la Delegación chilena, obrando por instrucciones precisas del Gobierno, presentó, junto con Méjico, Venezuela, Cuatemala y Panamá, una moción por la cual la Asamblea General recomendaría a los Estados miembros que cortaran sus relaciones diploináticas con el actual Gobierno d e España. A l proceder en esta forma. S. E. el Presidente de la República, no sólo fué consecuente con. la actitud que invariablemente había tomado desde la Revolución Española, ya fuera como diplomático, como parlamentario o como sim; ple ciudadano. Fué consecuente con el propio partido político a que pertenece y con e1 programa que juró respetar como candidato a la Presdencia d e la R e ~ ú b l i c a . M á s aue eso aún. como conductor responsable d e las relaciones exteriores del país, fué consecuente con la propia actitud que las Naciones Unidas habían observado frente al problema español. Chile no hi7.o otra cosa, al propiciar la ruptura de relaciones diplomáticas con España en el seno d e la Organizaciiin Internacional, que repetir la recomendación que el Consejo d e Segilridad había adoptado pocos meses antes y que no se había aplicado únicamente debido al veto d e la Unión Soviética. Después d e haber enviado a un Subcomité Especial todas las proposiciones relacionadas con el caso en estudio, correspondió a la Piimera Comisión d e la Asamblea General ~ronunciarsesobre ellis. L a moción de Colombia, que podía ser considerada como la menos contraria al franuuismo. fué derrotada Dor 26 votos contra 5 . E n seguida en sucesivas votaciones, se adoptaron o rechazaron los diversos párrafos y enmiendas a las distintas proposiciones estudiadas por el Subcomité. Así, la parte resolutiva d e la proposición d e los Estados Unidos fué rechazada en virtud del reglamento, por un empate d e 20 votos a favor. 20 en contra y seis abstenciones. Finalmente. la Asamblea General logró ponerse d e acuerdo en un texto único que fué aprobado por 34 votos a favor, 6 en contra y 13 abstenciones. T a l resolución establece nuevamente que, a juicio d e la Asamblea General. "el Gobierno fascista d e Franco en España. - - i m ~.u e s to por la fuerza al pueblo español con la ayuda d e las potencias del


Eje. y que proporcionó una ayuda material a las potencias del E j e diirante la guerra, rio representa al pueblo español e imposibilita, mientras permanezca en el poder en España, la participación del pueblo español en los asuntos internacionales con los otros pueblos d e las Naciones Unidas". La resolución aprobada establece asimismo, que el Cobierno franquista no podrá adherir a las diversas instituciones internacicmales eetablecidas por las Naciones Unidas o relacionadas con esta Organización, ni participar en las Conferencias d e carácter internacicnal. Además. la Asamblea recomienda que, "si en un blazo razonable". no se ha establecido en España un Cobierno democrj;tico. el Consejo de Seguridad estudie las medidas adecuadas "para remediar esta situación". N o obstante lo anterior, recomienda que. desde luego, "todos los miembros d e las Naciones Unidas llamen a los Embajadores y Ministros Plenipotenciarios que hayan acreditado en R4adrid" . Rechazada. tambiCn. Dor empate de 20 votos contra 20.. la rxo. posición conjunta suscrita por Chile en orden a romper d e inmediato relaciones diplomáticas con España, nuestra delegación procedió a votar fa~~orablemente la moción de transacción a que acabo de referirme. Esta ÚItima no nos satisface y hubiéramos deseado una actitud más decidida por parte d e la Asamblea General, actitud qii? habría sido más concecuente con las actuaciones y resoluciones anteriores d e este Organismo Internacional. Pero nos inclinamos ante la opinión de muchos países que, animados como Chile del deseo d e suprimir los últimx restos del fascismo en el mundo. estimaron niá: conveniente comenzar con medidas menos drásticas, con la esperanza de que el pueblo español acogería la actitud d e las Naciones Unidas. como una manifestación d e que los demás pueblos del mundo lo acompañan en sus justas aspiraciones de. libertad. E l Gobierno d e Chile espera, en todo caso, que, d e conformidad a in resolución aprobada, el Consejo d e Seguridad pueda adoptar medidas d e un carácter más efectivo en .el evento de que, en un plazo razonable. no se establezca en España un Gobierno democrático que respete las libertades esenciales del hombre y se conforme a la letra y al espíritu d e la Carta d e San Francisco. T a l ha sido, en resumen, Honorable Senado, la política zegui-


d a por Chile con respecto al asunto d e España en el seno d e las N a perfectamerite uniforme y concordante. ciones Unidas: tica d e total fidelidad a los postulados d e la nueva Organización Internzcional, creada para mantener la paz, la seguridad y l a tranquilid a d del mundo. S e ha pretendido que tal política significaba una intromisión indebida en !os asuntos internos d e España y se h a pretendido decir que -las Naciones Unidas habían violado el párrafo. 7, del artículo 2 . 9 d e su e-tatuto fundamental. Como lo expliqué al comienzo d e esta exposición, Chile no Iia intervenido en los asuntos internos -españoles; ha prestado, sí, su colaboración leal a l a Organización Internacional que, con acopio d e antecedentes y d e pruebo documental. ha estimado, desde su fundación misma que el régimen franquista "por su origen, su naturaleza, su estructura y su conducta general" era un régimen fazcista al c u 4 debia cerrársele las puertas d e la comunidad internacional organizad a . Tales calificativos no significaban una intromisión indebida < n la política interna d e un Estado. Son la resultante d e una política internacional que vela por la paz y la seguridad del mundo, aún ;?menazadas por los ú!timos reducto; del fascismo. A l proponer la r u p tura de relaciones con la España franquista, el Gobierno d e Chile no obró aisladamente, sino que actuó en el curso d e un debate d e carácter internacional, que no había sido provocado por él, pero que era el producto d e la ansiedad del mundo ante la subsistencia d e un régimen fascista en Europa. P o r otra parte, es indudable que las Naciones Unidas tenían no 6 1 0 el derecho, sino el deber d e estudiar el caso español. E l tan d a d o párrafo 7 del artículo 2.9 prohibe la intervención en asuntos que sean esencialmente "de la jurisdicción interna d e los Estados". Debu señalar, no obstante, que tal articulo debe zer estudiado en relación con otras disposicicnes d e la Carta, como el artículo 1 1, c;ue autoriza a la Asamblea General para discutir toda cuestión "relativa a! mantenimiento d e la paz y la seguridad internacional"; como el artículo 13 que le encarga "ayudar a hacer efectiuos los derechos Iiumanos y .las libertades fundamentales d e todos; como el artículo 55 que ccncede a la Organización no sólo el derecho d e velar por "el respeto universal d e los derechos humanos y las libertades fundamen'


tales d e todos". sino también el deber d e asegurar ., la "efectivid~d d e tales derechos y libertades"; el artículo 62 que concede, en especial. talea atribuciones a l Consejo Económico y Social; o el Art. 68 que crea coniisiones "para la promoción d e los derechos humanos". La Carta d e San Fiancisco forma un todo uniforme y no ee posible asilarse en un artículo que prohibe la intervención en "asuntos que son esencialmeiite d e la jurisdicción interna d e los Estados", para pretender que los miembros .de las Naciones Unidas y la propia Organización Inter~acionalse han excedido en sus atribuciones al considerar aue el -régimen franquista había sido impuesto por la fuerza al-pueblo. español con la ayuda del Eje, había cooperado con éste durante la guerra y no representa al pueblo español. creando un peligro 'potencial para la naz en el mundo. . -v la seguridad E n relación con la crítica que se hace por parte d e los irnpugnadores d e la política exterior del Gobierno, es oportuno traer al recuerdo del Honorable Senado un hecho que con toda seguridad ha pasado inadvertido y que podría, con mayor motivo que el que !:os ocupa. ser considerado especialmente con referencia al principio d e no intervención" en los asuntos d e la jurisdicción interna d e los EYtados . E n la última Asamblea General d e las Naciones Unidas, la delegación hindú presentó a su examen una moción por la c ~ a se l pidió que este organismo se pronunciara en el sentido d e que l a Unión Sudafricana debía revistar tanto su legislación como su política para antiguos inmigrantes hindúes, muchos d e ellos nacionalizados sudafricanos, por ser atentatoria a sus derechos fundamentales. E n el curso del debate promovido a este respecto, q e d ó d e manifiesto la opinión general. en orden a que no m b í a en esta situación ceñirse estrictamente a las normas clásicas d e "no intervenci.5nH y, por el contrario, la materia objeto d e la controversia, aunque podría haber sido considerada como de la jurisdicción interna del .Sobierno sudafricano, conforme al criterio traaicional, era preciso examinarla ahora a la luz d e las nuevas modalidades que informan el Derecho Internacional contemporáneo, en base d e nobles razones hamanitarias y d e justo respeto a los derechos esenciales del hombre. U n leve examen de la cuestión, basta para revelar a l critico iinparcial que, indudablemente, el conocimiento d e este asunto por par-

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te d c las Naciones Unidas. impiica una intervención en materias ciiie, con mayor razón que en el "caso español", podrían haberse considerado d e la incumbencia doméstica del Cobierno Sudafricano. , (Cuál fué sin embargo, la actitud d e los paises miembros d e la N U , a l votarse la moción aludida? E n su mayor parte no opusierori objeciones a su texto e incluso la votaron favorablemente. N o tendría e;ta aciitud sino la importancia d e ser una ~ r u e b amás d e que el ew píritu que anima la politica externa d e los Estados, es el d e velar por la salvaguarda d e los derechos inalienables del hombre así'cómo el de revisar los po~tuladosclásicos del derecho d e gentes. Pero, lo que zorprende. señor Presidente, y lo que deseo poner en evidencia, es que algunos d e los pocos países que dieron su voto contrario a la resolu:ión aprobada en la Asamblea en el "asunto español", con el pretexto d e que podría significar una intervención en los asuntos internos d e la M a d r e Patria. concurrieron con su opinión favorable y con sus votos, a apoyar en forma decidida esta mo-lón presentada por la Delegación d e Ia India. Parece indudable -a la luz d e los más elementales principios jurídicosque si en el caso a e i a moción hindú, no se estimó. por parte d e esta magna Asamblea que constituía intervención amparar 10s derechos d e una minoría, con mayores y más fundadas razones, ha debido tenerse un criterio análogo en el "caso español". y a que la existencia d e un régimen d e ideología totalitaria no sólo atenta contra las libertad esenciales del pueblo hispano, sino que constituye. además, una amenaza y un peligro para la p a z mundial. N o podría terminar, Honorable Senado. esta parte d e mi exposición, sin protestar d e las expresiones que se han vertido en la prensa d e opozición y aún en el seno del Parlamento. con respecto a la actuaclón personal d e algunos d e los representantes d e Chile, en la últinia Asamblea General d e las Naciones Unidas. Pues bien, en nombre d e l Gobierno, declaro que los Delegados chilenos cumplieron con fidci:d a d las precisas instrucciones que recibieron d e S u Excelencia el R e sidente d e la República y del Ministro que habla, y que su actuacióii rnrrece fa a b ~ o l u t a aprobación del Cobierno, el cual asume la plena y total responsabilidad d e la política seguida por Chile en el "asunto d e EspañaH.


Honorables señores Senadores: Pertenecéis a un Poder Público que -más que cualquier otroes y, conserva la esrncia de la democracia, modalidad de la convivencia social que ea la itnica que asegura al ser el respeto d e sus derechos. Habéis observado en el curso de vuestras vidas como caen los pueblos en el frenesí y en la abyección cuando el látigo d e un dictador reemplaza a la serena ordenzción de la ley. Y sabéis, también, que un sólo foso antidemocrático tiene la suficiente peligrosidad como para enfermar de tiranías al Universo. E n nombre d e estas reflexiones. en defensa d e la más alta dignidad humana, os pido considerar, sin olvido dc nuestra filiación republicana, la política exterior del Gobierno-


111.-EL

ASUNTO 'DEL VETO

Stñor Presidente: Deseo ahora. en esta tercera parte d e mi exposición, referirme a las críticas que -al igual que en el denominado caso españolse hrin fcrinu!ad:, en la Honorable Cámara de Diputados, en esta A!ta Corporación y en artículos de prensa, a la actuación del Gobierno en el seno d e las NacionesTUnidas, en relación con el llamado "problema del veto". A estas actividades se duma la crítica oficial que hiciera sobre este mismo asunto el Partido Conservador, a los pocos días de asuniir 'el Mando Supremo, el Excelentísimo señor don Cabriel Conzález Videla. E n el propósito de dejar perfectamente en claro nuestra posición, empezaré por hacerme cargo de las observaciones que se han formulado, a fin d e terminar con el planteamiento d e la actitud que le ha correspondido a Chile en lo referente al sistema de votación en el Consejo de Seguridad. es decir. lo que se ha dado en llamar "el problema del veto". S e ha expresado que la regla d e la unanimidad en las votaciones del Consejo d e Seguridad significa una "aberración jurídica y práctica, porque impone fuertes obligaciones a los Estados pequeños", "pero libera de ellas a las cinco más grandes Naciones del mundo" y porque vulnera el aforismo fundamental d e la administración d e justicia en los países civilizados", según el cual "nadie puede ser a l mismo tiempo juez y parte". Y. a propósito de este mismo asunto después de recoidar la actuación en San Francisco d e mi antecesor en la Cancillería, ae criticó la actitud del Gobierno d e Chile en la reciente Asamblea de las Naciones Unidas al pronunciarse en contra d e la reformi d e !a Carta de San Francisco, propuesta por un grupo de pequeños países. S e acusa a la Cancillería de haber actuado contra elementales principios d.e Dcrecho Internacional, d e haber quebrantado la tradición diplomática d e Chile, d e haber contradicho la acti tud de nuestra Delegación a la Conferencia de San Francisco' y de haber abandonado al grupo de pequeñas nacipnes empeñadas,, como dijo un Honorable Di1'


putado en una valiente 'campaña d e recuperpción d e si persondlidnd iiiternacional". S e crítica. finalmente. haber colocado a Chile dentro de la órbita d e la diplórnacia soviética. Deseo hacerme cargo de afirmaciones tan graves como infundad i s , tan temerarias como injustas. L a regla d e !a. unanimidad de las cinco grandes potencias en las votaciones del Consejo de Seguridad, que no sean d e simple procedimiento, fué ideada por un hombre que, siendo un gran visionario, tenia el sentido d e las realidades. M e refiero al Presidente Franklin Délano, Roosevelt, que la redactó cn Yalta y la propuso como base de discusión en la Conferencia d e San Francisco. Durante cinco semanas los representantes d e cuarenta y nueve países discutieron, a vecescon scritud, pero siempre con respecto mutuo, el pro y el contra d e la fórmula, del gran Presidente de los Estados Unidos. S e la discutió desde el punto de vista jurídico y desde el. puntod e vista político. Y {cuál fué ei resultado d e tan prolongadas deliberaciones? U n a moción australiana destinada no a suprimir el veto, rino a evitarlo en las decisicnes del Conrejo .de Seguridad para dar solución purifica a la; controversias1intercacionales, Fcé desechada por 20 votos. coritra 10 y 5 abstenciones. Vencida esta enmienda australiana, se pus& er. votación la iórmuh del Presidente Roosevelt. la aue fué awrobada por 30 votos a favor. 15 abstenciones y sólo 2 votos en contra. Si quien nos formula esta crítica se hubiera encontrado en S a n Francisco, habria tenido oportunidad de comprobar que la regla d e la unanimipotencics no significó ni una "aberración jurídica dad d e lani una aberración práctica" a los ojos d e la gran mayoría d e las Xaciones Unidas allí representadas. Se dice, a este respecto, que existe una contradicción fundamental entre la actitud asumida por la ileleeación de Chi!e en la última Asamblea de las Naciones Unidas v la " que üdoptara el año pasado nuestra Delegación a la Conferencia de San Francisco. Pues bien, yo considero que ambas actitudes son pe:fectameiite congruentes y pretendo demostrarlo. -

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Chile, ante este privilegio d e que gozan las cinco grandes potencias que impropiamente se ha dado en llamar "derecho d e veto": pues se pretende definir por su aspecto negativo una disposición que tiene un sedtido positivo, no estuvo ni votó en contra del veto en San Francisco. Lo que hizo fué apoyar la enmienda ausbraliana a que me referi


antes. U n a vez derrotada esta moción. los delegados chilenos no tuvieron inconveniente en suscribir la Carta d e las Naciones Unidas, con el veto inclusive. A l dar cuenta en el Honorable Senado d e su actuación en lo. Conferencia d e San Francisco, mi antecesor expresó refiriéndose a l asunto que nos ocupa, "en cuanto al veto o sistema d e votación en el Consejo d e Seguridad reitero lo que y a dije. o sea. que el Ministro que habla nunca fué obstinadamente opuesto a la llamada fórmula d e Yalta, y no lo fuí -agregóporque en mi concepto la unanimidad d e las grandes potencias era un requisito indispensable para adoptar medidas d e carácter coercitivo que previnieran o impidieran agresiones futuras". "Que el sistema del veto en la forma adoptada no satisface completamente es un hecho". expresaba el señor Fernández. "pero también es un hecho que en una Conferencia d e 50 países. treinta delegaciones lo consideraban anticuado y prestaron su aceptación a la c l á u ~ u l arespectiva". "Es esta una circunstancia que - d e c í a finalmente mi antecesor- estoy cierto que los señores senadores habrán de juzgar con criterio realista". Después d e una amplia discusión en el Parlamento d e Chile, l a Carta d e las Naciones Unidas que contenía la fórmula d e Y a l t l , fué aprobada en el Honorable Senado con sólo un voto en contra y en la Cámalra d e Diputados, sólo cinco honorables diputados le negaron su apoyo. Necesariamente. entonces, el Gobierno debía y debe considerar que el pacto d e S a n Francisco, ,en su forma actual, es aceptable por la gran mayoría del país. Pues bien, al abrirse las sesiones d e la Asamblea General reunida en Nueva York. el -Gobierno d e C u b a objetó el veto y Droouso que se estudiara la posibilidad d e citar a una Conferencia general d e miembros d e las waciones Unidas, con el propósito d e revisar la Carta d e S a n Francisco dentro d e los términos del articulo 109. P o r su parte, la-delegación australiana solicitó aue la Asamblea estudiara nuevamzn" te !a reforma del sistema d e votación en el Consejo d e Seguridad Frente a ambas mociones, la. Delegación Chilena recibió instru-c i ú n s personales del Presidente Electo, señor González Videla, en el sei:tido d e "inclinarse en favor d e cualquiera solución que, al efccto, cuente con el apoyo d e las Grandes Potencias". E l Gobierno considera que el si~temad e votaciones en el Consejo d e Seguridad, expresa7

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ban las aludidas instrucciones, quedó resuelto en la Carta d e las Naciones Unidas y que cualquiera reapertura d e los debates realizados el año pasado en S a n Francisco sería estéril y tendría por consecuencia una nueva separación entre las .grandes y pequeñas potencias, sin Eeneficio. alguno ... para.la paz y para la estabilidad d e la organización internacional.'. Nuestra oosición ha sido muv clara. Sin estimar aue ek Pacto d e S a n Francisco es perfecto. sin considerar tampoco perfecto e! sistema d e votación unánime en el Consejo d e Seguridad. el Gobierno d e Chile cree que la Carta es la mejor garantía d e paz que pueden tener actualmente los ~ u c b l o s . Esta unanimidad existió durante la guerra entre las Grandes P o tencias e hizo posibie la derrota d e las naciones del Eje, y debe estimarse indispensable. por lo tanto, que exista dentro d e las Naciones Vnidas. en el Consejo d e Seguridad, que es el organismo d e carscter ejecutivo encargado d e consolidar las bases d e la paz y d e garantir la

seguridad.

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Según el criterio d e los que defendieron e hicieron triunfar tal propósito, dicho pr¡vilegio'se otorga a las grandes potencias en razón d e los mayores recursos d e que esos países disponen para establecer la paz y repeler las agresiones, así como a las mayores responsabilidades inherentes a esta tarea. . S e quiso establecer el carácter obligatorio d e tal unanimidad con el objeto d e impulsarlos a marchar d e acuerdo. porque se partió del convencimiento, indudablemente justo, d e que no podría establecerse en el futuro una paz durable, ni podría funcionar convenienteriiente el organismo internacional que se proyectaba, sin la estrecha colaboración de esas naciones. N o cabe duda d e que ese criterio es el que está conforme a la razón y a las realidades, entre las cuales hay que vivir en un mundo que es desigual política. económica, social y militarmente, y en el cual se precisa buscar el equilibrio más ecuánime posible dentro d e un gran espiritu d e tolerancia entre las aspiraciones extremas d e los unos y d e los otros. L a renuncia que d e sus derechos a la igualdad política hicieron en S a Francisco ~ los demás paises. quedaba compensada con la ventaja que se derivaba con el mantenimiento d e la paz por parte d e aquellas naciones que tenían los medios d e hacerla efectiva.


Para llegar a esta fórmula d e la unanimidad hubo d e considrrarse algucas exigencias d e paises representados en la Conferencia de S a n Francisco y entre ellos la más importante, l a del Cobierno d e los Estados Unidos, que deseaban mantener el control d e las decisiones del Consejo d e Seguridad, a fin d e impedir que se tomaran acuerdos contra la voluntad d e sus organismos constitucionales, particularmente cl Senado que es tradicionalmente celoso de sus atribuciones. como quedó demostrado en 1929, cuando negó su aprobación al Pacto d e la Sociedad de las Naciones, porque estimó. entre otras cosas, que el Uonsejo d e la Liga d e las Naciones podría ob1iga:lo a hacer algo que no tuviera la voluntad de ejecutar. E l recuerdo d e la impotencia del organismo de Ginebra por la participación d e los Estados Unidos está aún fresco en la memoria d e todos. Estos hechos fueron los que determinaron las dificultades plantead i s que llegaron al extremo d e concretarse en el dilema "o veto o Carta". L a gran mayoría de los países. dando prueba d e una amplia comprensión d e los momentos que vivía el mundo, optaron por aceptar el principio d e la unanimidad. Junto a estas naciones estuvo también Chile, dando así una prueba más de que su política exterior busca el entendimiento y la solidaridad entre los miembros d e la Organización Mundial y que e!la no se rige por directivas emanadas de algún otro país, ni se encuentra tampoco supeditada a la actitud que adopte otro Cobierno. S e habría ~ o d i d oestablecer un organismo internacional basado en el principio de la igualdad política y jurídica d e todos sus miembros. pero es indudable que él no habría contado con el apoyo de los Estados Unidos y de la Unión Soviética y, posiblemente, d e Gran Bretaña. T a l institución habris nacido, en consecuencia, políticamente muerta. E l eminente int-rnacionalista, ex Canciller de la República y actual renador, don Migucl Cruchaga Tocornal, dijo en el discurso que pronunciara en el Honorable Senado, el 30 d e Agosto d e 1945. al referkse a lil iqualdad jurídica de los Estados: "no me alarman estas novedades e!] el Derecho Internacional. no creo que ellas afecten una bien entendida soberaníz en forma exagerada. Siempre consideré que el Llerecho Internacional no era un derecho estático sino sensible a las necesidades mundieles y por lo tanto de permanente evolución". Más adelante. agregó el señor Cruchaga: "recordemos que ya en la época d e la Liga d e las Naciones tuvo lugar esta crisis del concepto

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d e igcialdad jurídica" y" en esta de ahora" -refiriéndose a la Carta "hay nuevamente crisis y es lamentable tener que de San Francisco~onfe~arlo". Terminó el señor Cruchaga sus expresiones manifestando: "Considelo que aun cuando la Carta d e San Francisco no es perfecta ni con mucho y con sus 123 artículos en comparación con los 26 que tenia el espléndido Pacto de la Liga de las Naciones, pueda dar motivos a confusión. mixtificación o enredos, ella representa el común denoniinador del deseo y aspiración de las Naciones Unidas y significa un instrumento útil y capaz de dar a los pueblos la paz d e que están ansiosos". P o r su parte, el profesor don Alejandro Alvarez, en su última obra: "La Reconstriicción del Derecho de Gentes": "El Nuevo Orden y la Renovación Social", expresa interesantes conceptos sobre esta materia. qce tienen toda la autoridad de un sólido prestigio mundial. Dice el Alvarez: "esta superación d e las grandes potencias no es, pues, abusiva, sino que se impone, dada la situación actual del mando. L a Iuerza material y la influencia económica y social son indispensables para mantener el orden y la paz en el mundo, y estos elementos los tienen sólo las grandes potencias". "En la Conferencia de San Francisco, agrega el señor Alvarez. los paises denominados secundarios. resistieron esa situación que se creaba a las grandes potencias, en nombre d e la igualdad d e los Estados. Esta oposicióii era infundada y sólo supervivencia del antiguo crit~rio jurídico para apreciar la nueva situación". E l Gobierno considera que es un deber de todas las naciones amantes de la paz fortalecer la letra y el espíritu del Pacto de las Naciones Unidas. y cree que es obligación de los países pequeños la de no crear peririanentemente dificultades a la labor, de por si dificil de las grandes potencias. Si después de largas discusiones no fué posible en San Francisco encontrar otro Dunto de avenimiento que el estipulado en el artículo 27 d e la Carta, esperemos con tranquilidad. con confianza y con optimismr> los resultados d e su aplicación, y no seamos nosotros los que promova.mos agrios debates antes de los ocho meses de estar en funciones el organismo internacional. (A qué propiciar iniciativas espectaculares, cuando de anteinano, sabemos que no podrán ser aceptadas? ~

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En efecto.. Dara . aue las mociones d e Australia v d e Cuba hubieran podido prosperar habría sido necesario obtener una mayoría d e dos tercics que, z todas luces, era imposible conseguir. Chile no es partidario d e esta agitación continua destinada a Goner a prueba la organización internacional. Chile no desea participar en una política d e txrbulenta perturbación. E l Gobierno consideró la absoluta inconveniencia .aue había cn ?entar el precedente funesto de reformar la Carta. apenas redactada. No es posible que los Estados miembros d e las Naciones Unidas estén permanentemente abocados a estudiar sus reformas y dar a la organización . . internacional una inestabilidad jurídica d e indiscutible iiiconveniencia. Chile tampoco abandonó a las naciones que buscaban'la recuperación d e su dignidad internacional. como lo ha sugerido uno d e nueotros im~unnadores. . ., Junto a nosotros estuvieron en la última Asamblea muchos países. E l Delegado del Perú. Dr. Ulloa. dijo textualmente, refiriéndose al I veto: Consideramos que la situación del mundo y los peligros que cr-rre la paz son tan grandes en este momento, que sería inoportuno pret~nder privar ahora a las grandes potencias d e un legítimo instrumento d e su seguridad que les ha sido concedido hace poco tiempo atrás, tomando en cuenta realidades inmediatas. El representante d e otro pais americano, el Delegado del Brasil. señor Leao Velloso, declaró durante la discusión que su nación "aunque doctrinariamente opuesta al derecho d e veto. lo acepta con espíritu constructivo". El delegado belga, señor V a n Langenhove. citado erróneamente por el honorable señor Correa Letelirr, como partidario d e la derogación del veto, expresó lo siguiente: "En S a n Francisco la Delegación belga criticó las reglas del veto. pero se inclinó ante las decisiones tomadas y está dipuesto a aplicar lealmente este sistema. Agregó que su pais proseguiría esta experiencia y declaró: "Bélgica no propone ahora la derogación del veto como no l a propuso antes. Reconoce, aunque lamentándolo, que los pueblos no han alcanzado todavía una si!ficiente conciencia d e su interdependencia, y que no todos están dispuestos a inclinarse ante la decisión d e la mayoría". ---

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E l Delegado polaco manifestó que su pais se opondría a toda tentativa para cambiar el sistema d e votación en el Consejo d e Seguridad. El Canciller holandés expresó que. aunque contrario al veto. su pais seguía dispuesto a conceder esta prerrogativa a las grandes potencias, mientras ello fuere indispensable. E l Ministro de Relaciones Exteriores del Canadá declaró determinanteinente estimamos que el momento para enmendar la Carta e s t i mal elegido". El representante d e otro país. Grecia. manifestó en el curso de los debates: "es indudablemente demasiado temprano para pensar en una modificación de la Carta, y políticamente, es poco prudente que sc trate de realizarla antes d e que transcurra más tiempo". Por último, Noruega y varias otras naciones, que no son grandes potencias, se expresaron en términos similares en el curso d e los debaics recientemente realizados. Chile no estuvo, por tanto, sólo con los grandes en contra d e la opinión de las potencias menores. Y el cargo a que me he referido, d e haber abandonado a los paises empeñados en una campaña de recuperación d e su personalidad internacional", es perfectamente injustificado. Hubo, es cierto. algunos países latinoamericanos que opinaron en forma distinta a la nuestra. A ellos se alude seguramenLe cuando se habla de las naciones empeñadas en una valiente cam-paña de recupgación de. la personalidad internacional". Pero, el hecho de que opinaran en forma distinta no significa. por cierto, que Chilt: esté errado al no participar en tal campaña entre otros motivos, tal uez porque no necesita recuperar una personalidad que niinca perdió. Se nos ha acusado de estar actuando dentro d e la órbita roviética, por nuestra posición frente al problema de la unidad cn las votaciones del Consejo de Seguridad, sin comprender que nuestro único anhelo, como lo he dicho, es el d e permitir que en todos los rincones del mundo se manifiesten la luz de la paz y de la cordialidad entre los pueblos. Chile estuvo al lado de los Estados Unidos. d e Francia, d e China, de Inglaterra. de Rusia y d e muchos otros paím que comprendieron suficientemente la razón que obligó a las Naciones Unidas a mantener la unanimidad como principio regulador en60

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tre las grandes potencias. Con tal ilustre compañia nadie que no obre puede atribuir al Gobierno haber obcecado por una incliriado su acción internacional hacia la órbita d e ningún pueblo. S e ha hablado tanto del veto considerado como una aberración jurídica y práctica. que creo conveniente entrar al fondo del asunto y explicar por qué, aun cuando Chile considere tal sistema como transitorio. no ve en él los peligros. más teóricos que efectivos, que muchos le han atribuído. t E n qué consiste este veto que sólo obtuvo en San Francisco DOS votos en contra y que quedó incorporado en el Articulo 27 de la Carta? que Significa que el Consejo d e Seguridad y solamente él -ya el veto no existe ni en la Corte Internacional d e Justicia ni en el Consejo Económico y Social, ni en el Consejo d e Administración Fiduciaria, ni en la Asamblea Generaldeberá adoptar las decisiones que no sean d e mero procedimiento por una mayoría d e siete rotos en que se incluya obligatoriamente a los cinco paises, con nsieiito permanente. Cuando se trate d e buscar solución pacífica a un conflicto. no se tomará en cuenta el voto del Miembro del Consejo que fuere parte en dicho conflicto; pero cuando se trate d e impone; una decisión compulsiva del Consejo d e Seguridad, se requerirá la unanimidad de los cinco miembros permanentes. Queda asegurada, 31 propio tiempo. la libertad d e todos los países para ser escuchados en el seno del Consejo antes d e adoptarse cualquiera resolución y quedó entendido, además, que el requisito d e la unanimidad no se aplicaría al derecho d e cada nación para presentar una disputa ante el C o n x jo; y que ninguno d e los miembros d e este organismo podría impedir. por sí sólo, l a consideración y discusión d e una controversia o 4tuación determinada. Este procedimiento significa que cuando cualquier Miembro del Consejo, incluso una d e las cinco grandes potencias, fuere parte en una controversia, dicho miembro no podrá votar en ninguna decisihn respecto a la solución pacífica d e tal diferendo. P o r consiguiente. el Consejo puede examinar el conflicto detenidamente y los clemis miembros podrán hacer recomendaciones a las partes .en la disputa sohrc los métodos y procedimientos para solucionarla. Podrán también consultar a la Corte Internacional d e Justicia sobre los dspec-


tos legales d e la coitroversia. Asimismo, podrán remitir el sonocimie:ito del caso a la Asamblea General. donde no existe el veto. si lo creyere necesario. Y puede, finalmente, tomar otras medidas apropiadas sin Ilegar a la coacción a fin de obtener un arreglo de la disputa siempre sin que se aplique el veto p_or parte del miembro del Consejo de Seguridad que es parte de la controversia. E n consecuencia, todos los miembros del Consejo de Seguridad, permaiientes o no, se encuentran en igualdad d e condiciones ante dicho Consejo cuando sean parte en una controversia. Esta disposición significa que a ninguna nación que forme parte del organismo $e le negará el derecho de ser oída por el Consejo de Seguridad, respetácdose de este modo los iguales derechos de todos los países. Si la di~piitano se soluciona por alguno de los otros medios previstos en la Carta. corresponde al Consejo dictaminar sobre la procedencia de emplear medidas coercitivas, en cuyo caso será necesario contar no sólo con el voto unánime de los miembros permanentes-, es decir, de aquellos Estados que por su poderío militar y económico re encuentran en situación de poder impedir una agresión- sino que, además, con los votos coincidentes d e otras dos potencias menores. No basta, pues, el voto unánime de las grandes potenci,as para decidir el empleo de la fuerza; es indispensable también el voto favorable de dos miembros no permanentes para así enterar el quórum d e siete - d e un total de o n c e - -que establece la Carta de las Naciones Unidas. Se desprende de lo expuesto que los miembros no permanentes, e3 decir, las potencias menores. pueden ,por si solas paralizar cualquiera acción del Consejo de Seguridad tendiente al empleo de la fuerza, si cuatro de ellas acuerdan oponerse a una resolución aunque é:ta cuente con el voto unánime d e los cinco grandes. Veamos cuál sería la posible aplicación del veto en el caso hipotético planteado en la Cámara de Diputados el día 10 de diciembre, cuando se citó como ejemplo la expedición del almirante Byrd que. es oportuno expresarlo, no viene a la Antártida chilena y cn que se dijo que para el caso de que Chile fuera atropellado en sus derechos bastaría el simple veto de los Estados Unidos para que toda la acción de la NU, que podría ampararnos aún por la fuerza, se paralizara. Pues bien, siguiendo ese comentario en el terreno. de la hi-


pótesie absoluta, yo digo'ye en el caso d e una controversia entre Chile y el único país americano con derecho a veto, o sea los Estcdos Unidos, este último no podría utilizar tal derecho en todas las soluciones pacíficas que se propusieran. Sólo podría emplear el veto en el evento de que la NU pretendiera imponer sanciones militares o ccokómicas a los Estados Unidos. E s evidente que en este último caso la organización internacional no nos ampararía. Pero yo invito a los honorables senadores a pensar serenamente en la posibilidad d e que una organización internacional llegara al extremo d e imponer zancio. nes económicas y militares contra un país de la grandeza militar y económica d e los Estados Unidos. Y si tales sanciones llegaran eventualmente a aplicarse. traería una crisis internacional tan seria que la .Orgniiización de las Naciones Unidas no tendría ya ni oportunidad ni necesidad de subsistir. Pueden Sus Señorías, calmar sus inquietudes confiando en que la política internacional, como la interna es el arte d e apreciar, son criterio sereno. las realidades. T a l es el sistema llamado del veto por sus adversarios y más comprensivamente calificado de regla d e la unanimidad por la propia Carta de las Naciones Unidas. N o cyeo que exista una .lberración jurídica.^ práctica por el sólo hecho d e que, con criterio realista y constructivo. se estableciera que las cinco grandes potencias ¿eberían marchar estrechamente unidas para mantener y afianzar Ia paz. Se quiso en San Francisco evitar las mismas dificultades que habían llevado al fracaso a la Liga de.las Naciones. donde también existía un veto, pero otorgado a cada uno d e los Estados Miembros, lo cual paralizó totalmente la acción preventiva que el organismo ginebrino debió adoptar frente a las continuas amenazas a la paz. La regla d e la unanimidad entre las cinco grandes potencias e6 la consecuencia lógica del otorgamiento d e asientos permanentes eo el propio Consejo d e Seguridad. a estos mismos países. Recuerden los honorables senadores que la Sociedad d e Naciones contenía ya el pri~cipiod e puestos permanentes en el Consejo aun cuando reconociera. tanto como la Carta de San Francisco, el principio d e la igualdad jurídica d e los Estados. E s que el hecho de ser iguales ante la Organización desde el punto d e vista doctrinario no significa, no pue-


de significar. que los Estados tengan las bismas obligaciones rr la9 mismas responsabilidades. Justamente porque la Carta d e S a n Francisco impone fuertes y graves obligaciones a las grandes poteiicias es qiie se les reconoció un derecho especial. S i las naciones reunidas en San Francisco querían crear una organización que tuviera sus pies en la tierra, que estuviera asentada sobre bases sólidas y duraderas, no podrían prescindir d e hechos tan simples como el que la responsabilidad mayor d e la paz en el inundo reside en aquellos países d e mayor población, d e mayor fuerza niilitar y d e mayor económico. ,. Además, como no ignora el Honorable Senado. siempre :e consideró en S a n Francisco que la regla d e la unanimidad era una inedida de emergencia destinada a mantener la unión entre las grandes potencias que habían vencido en la más cruenta guerra que haya ronocido la historia. Paises d e todos los Continentes, d e origen racial distinto, d e concepciofies políticas y económicas diferentes, se habían unido en una lucha titánica contra el enemigo común que era el nazi-fascismo. Era iiidispensable que esa unión se conservara al formarse una nueva organización internacional encargada d e mantener y d e afianzar la paz .v la. zeguiidad internacional. El carácter d e vencedores obliga a las Cinco C r a ~ d e sPotencias a mantenerse unidas para garantizar la paz almuiido. Sin la - r e d a d e la unanimidad esta res~onsabilidadsería iluseria en perjuicio de la tranquilidad y seguridad d e las pequeñas naciones que quedarían prácticamente bajo el arbitrio o l a influeiicia incontrarrestable d e cualquiera d e las Grandes Potencias. Chile cree firmemente en la necesidad absoluta e imperiosa d e que esa unidad se mantenga si es que queremos alejar para siempre. del mundo el espectro d e la guerra. P o r eso es que Chile aceptó la regla d e la unanimidad. aun cuando el sistema no le parezca perfecto. E n el período d e transición en que se encuentra el mundo. la unidad entre las grandes potencias es indispensable, y .esa unidad encuentra su mejor baluarte en las disposiciones del articulo 27, d e la Carta d e las Naciones Unidas. ES preciso mirar estos problemas internacionales con un criterio aniplio a la vez que realista. H a y que pensar que el Consejo d e Seguridad es un organismo netamente político. que no administra justi-

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cia, sino qu: tiene por función exclusiva mantener la paz y la segurid a d . P o r tanto. el aforismo fundamental en los Tribunales d e Justicia, d e que nadie puede ser al mismo tiempo juez y parte, no tiene cabida en el Consejo d e Seguridad. En la Corte Internacional d e Jueticia sí que tiene aplicación, y allí no existe el veto ni ninguna gran potencia pensó en reclamarlo para sí. Permítaseme. en esta oportunidad. Honorable Senado. Iiacer una reflexión que creo d e sano contenido patriótico. S i bien es cierto que nuestro régimen político por tantos conceptos admirado. tiene su fundamento en el juego permanente y libre de la oposición y del C o bierno, no es menos cierto que ese encuentro d e fuerzas que significa el defender o impugnar una política; no puede manifestarse en toda su amplitud cuando se trata d e precisar nuestra conducta internacional. El interés patrio es uno; no admite la discordia d e las banderías; y los partidos políticos tienen el deber d e plegar sus enseñas al juzgar la forma en que se conduce por un Gobierno el esfuerzo tendiente a colocar a Chile en un honroso sitial ante el Universo. Y o espero que el Honorable Senado, ofrezca una vez más un ejernplo d e altura cívica y considere nuestro problema internacional. Ebcrándose d e toda influencia partidista. P a r a terminar, honorables senadores, sólo me cabe repetir io que tantas veces he dicho en esta exposici$n. .Chile, sacrificando e l principio de la igualdad jurídica absoluta, pospone sus deseos para buscar en la unanimidad la meior d e la oaz en el mundo v - earantía entregar a las grandes potencias la válvula reguladora d e esa paz. Chile contribuye, una vez más, con su cuota a que en el mundo cesen las diferencias bélicas, busca la comprensión entre los pueblos y encamina a los hombres a considerar~elibres, iguales hermanos".


3.-COA/lENTARIOS DE P R E N S A , RELATIVOS A LA EXPOSICION DEL C A N C I L L E R , SEROR DON R A U L JULIET GOMEZ. a) "La Hora". d e fecha 22 d e enero d e 1947:

POLITICA INTERNACIONAL DE CHILE \ "En sesión especial efectuada ayer en el Senado y convocada .con este único objeto. el Ministro d e Relaciones Exteriores hizo una amplia exposición sobre algunos aspectos de la política internacional del actual Gobierno. Dicha exposición se concretó a aquellos pantos más candentes y de mayor actualidad en nuestra política internacional: el ~ r o b l e m ad e nuestra soberanía sobre la Antártica: la actuación de nuestra delegación en la NU, frente al régimen franquista, y la posición d e Chile ante la reforma propuesta, d e modificación d e 12 Carta d e las Naciones Unidas, en cuanto dice relación con el veto. "La primera parte d e la exposición del Canciller, referente a la Actártica, consistió en un documentado resumen d e todos los antecedentes históricos, geográficos. diplomáticos, jurídicos y adm'inistra' iivos que abonan los derechos d e Chile sobre parte d e los territorios antárticos comprendidos en el cuadrante americano d e dicho Continente. E n forma sucinta explicó al Senado l a actuación d e los' di- . versos Gobiernos d e la República desde O'Higgins en-adelante en defensa de los derechos d e soberanía de, Chile sobre la Antártica. Pero si interés poseen dichos antecedentes, los que, por lo demás, zon va d e sobra conocidos d e todos los Que se han ~reocuoadod e trte problema, mucho mayor interés posee la declaración formulada sobre la política que se debe seguir al respecto, en la cual cabe destacar en lugar preferente la continuación d e las ~onversacionesoficiales con la República Argentina, iniciadas en Santiago, en 194 1 , con miras a determinar. precisamente el límite entre ambos países en el Continente antártico.


"La segunda parte d e la exposición, atrajo mayor atención puesto que, en ella el Ministro d e Relaciones refutó alzunas aven\uradls a.;cvrraciones de voceros de Derecha, y versó sobre la posición cie Chile frente al Gobierno franquista. Muchos fueron los aspectos doctrinario~ y políticos contenidos en la defensa que el Canciller hizo de la posición d e Chile frente a Franco, pero sólo queremos destacsrlos más notorios. "Frente a la acusa&n conservadora de que se habría quebraiitado la clara línea diplomática seguida por la República, d e no intervención en los asuntos internos y externos d e otro Estado, el Canciller expresó que, aceptando que dicha doctrina internacional e?!"viera aún en absoluta y plena vigencia. no debía dejarse d e mano e i hecho de que Chile, al apoyar favorablemente las medidas adoptada? Dor la Asamblea de las Naciones Unidas. contra el Gobierno de FrsnCO. no estaba realizando un acto d e intervención individual en lor asuntos d e otro Estado, sino que, estaba participando como rnienibro de la Comunidad Internacional en un proceso d e intervención co, lectiva de ésta en los aruntos de un Estado cualquiera. Esto ?e halle expresamente autorizado por las disposiciones d e la Carta d e la NU' y aceptado por todos los tratadistas de Derecho Internacional Público. incluso los profesores chilenos señores Alejandro Alvarez y Miguel. Cruchaga Tocornal . Fuera del aspecto señalado, quedaron en evidencia los an!ecedentes que demostraban la afinidad del régimen franquista con los. sistemas totalitarios fascistas, contra los cuales habían luchado las Yaciones Unidas y se recaltó que las diversas declaraciones tanto de. Muesolini y Hitler como del propio Franco han demostrado la piena solidaridad d e sus tres Estados en la lucha "contra el bolciieuiquismo y la Democracia". "Al adoptar la posición asumida en la última Asamblea d e las Naciones Unidas. la delegación chilena no ha quebrantado la línea adoptada por Chile desde que el "problema español" fué ~ l ~ n t e a d o en la NU. E n efecto. tanto en la Conferencia d e San Francisco. en la cual fué constituída la NU, como en las reuniones celebradas er Londres, las delegaciones chilenas concurrieron con su voto a la aprobación de mociones de diversos países que expresaron la más r e tunda condenación d e las naciones democráticas al régimen totalit~rin 4.


d e Franco. N o h a habido. pues, rectificación ni quebrantamiento d e una línea d e conducta, sino que la ratificación d e ella una vez más. "El último piinto a que hizo referencia el Canciller en su expocición. fué el referente a la actitud asumida por Chile ante la -propuest a d e algunas naciones pequeñas d e suprimir las disposiciones d e la C a r t a d e la NU a u e establecieron l a regla - d e la unanimidad d e las cinco grandes naciones en las decisiones del Consejo d e Seguridad, y a la cual se h a d a d o erróneamente el nombre d e derecho a veto. Consideramos que las citadas normas no tenían la' gravedad que coniunnicriie se le atribuyen. por cuanto la unanimidad o veto sólo se aplica a ciertas resoluciones del Consejo d e Seguridad, sin que tengan aplicación ni en la Asamblea ni en los otros organismos d e la NU. " L a c a r t a d e las Naciones Unidas, no es perfecta, pero nosotros. debemos adoptar, sobre este particular una doctrina clara y precisa, fundamentada en el deseo d e evitar toda trizadura entre los Estados que componen las Naciones Unidas y basada en la exacta apreciación d e la realidad d e los hechos. L a Carta d e las Naciones Unidas entreoí, en el hecho a las cinco grandes potencias una responsabilidad calificada en la ejecución d e trizadura entre los Estados que las resoluciories del Consejo d e Seguridad que imponen sanciones d e orden m i l i t ~ ra . u n o d e sus miembros; lógico es que s e hayan buscado una fórmula que garantice el que dichas medidas serán aplicadas por to.das las potencias responsables, única forma d e que ellas produzcan sus efectos. Nos parece que la posición internacional d e Chile, tal cual ha sido expuesta ayer, está basada en sólidos antecedentes d e orden ju~ í d i c oy moral. a la vez que contempla los postulados ideológicos mantenidos por 103 sectores democráticos d e Izquierda desde liace .mucho tiempo".


b) "La Nación", de fecha 22 d e enero d e 1947: P O L I T I C A INTERNACIONAL

DE CHILE

''El Canciller d e Chile, señor don R a ú l Juliet, respondiendo a una invitación del Presidente d e la Comisión d e Relaciones del Honorable Senado. concurrió ayer a esta A l t a Corporación con el fin d e exponer la actitud asumida por nuestro Gobierno frente a los niás importantes problemas que le ha correspondido afrontar en el terreno internacional. "Era necesario que la Cancillería chilena explicara ante la más alta rama del Poder Legislativo los fundamentos d e la posición en que nuestro Cobierno ha aparecido al tratarse en el seno d e la Organización d e las Naciones Unidas los asuntos palpitantes suscitados en los comienzos del retorno mundial a la paz. Necesario. no &lo porque en toda verdadera democracia deben estar fielmente informados los representantes d e la opinión pública d e cuanto atañe al nianejo d e los negocios internacionales, sino porque la opinión americana y d e los otros continentes busca sin cesar informaciones d e origen fidedigno para percatarse d e la forma en que se encaran los problemas d e la paz en el nuevo organismo creado para conservarla, y las encantrarán plenamente documentadas en la exposición del Canciller chileno. "Es éste un examen razonado, sereno, completísimo, d e tres puntos d e interés primario para nuestro país, algunos d e los cuales han merecido observaciones y críticas de parte d e congresales. políticos y. prensa d e oposición: la actitud de Chile en el caso español; nu1:stra posición frente al "veto" d e las Grandes Potencias; y los derecho. chilenos en la Antártida . "La exposición del Ministro señor Juliet. abarca estas tres cuestiones eii -forma acabada, sia dejar ningún aspecto pendiente, por lo. que puede ccnsiderársela como un estudio definitivo d e tales materias. Y resulta así que las objeciones- formuladas a la acción desa rrollada por nuestra Cancillería han descansado en antecedentes incompletos o en desconocimiento d e la verdadera fisonomía d e los proI>lemas abordados. E n otros casos. es fácilmente advertible . que los impugnadores se han. dejado llevar por una adhesión excesiva a ptincipios del derecho internacional que han caducado o han sufrido re-


formas sustanciales d e acuerdo con la realidad d e esta hora internacional. Así, por ejemplo. en lo relativo a l a doctrina d e la no intervencibn, que ha servido d e base para no pocos ataques en el asunta referente a la actitud de la representación chilena en el caso español, el Canciller ha podido legitimarla en forma irredargüible con sólo exhibir la transformación que ha experimentado este principio cuando se trata, no de la intervención aislada de un país en los asuntos internor de otro, sino d e una intervención colectiva en resguardo de los derechos inalienables del hombre y de la paz internacional. "No hemos visto en la esfera d e los debates exteriores ningún documento de origen oficial que dilucide con mejores antecedentes y más estricta veracidad que este documento de la Cancilleria chilena, las razones y hechos que ha tenido en vista la Organización de lar Naciones Unidas para considerar al régimen franquista como enemigo de las democracias y como amenaza para la preservación d e la paz. Sin duda, esparcidos por el mundo los antecedentes que ha puesto en evidencia el Canciller de Chile, no habrá ya personas sinceraniente democráticas que insistan en negar que el orden de cosas ertablecido en España constituye hoy Ia supervivencia absurda e intolerab!e del totalitarismo vencido en los campos de batalla. después d e los sacrificios más horrendos que haya debido soportar la Humanidad. "El análisis de cada uno d e los puntos magistralmente'expuesto~ por el Ministro de Relaciones Exteriores merece detallados comentarios. que no caben, por supuesto. en este apunte d e orden general. "Mientras tanto.. deiarnos constancis. con satisfacción natriótica. , .de que en los diversos círculos del Parlamento y de la opinión pública, el estudio del Canciller de Chile y sus explicaciones han sido recibidos con profundo beneplácito; Y así como el Ministro ha comprobado, de manera razonada y plena, que sus actitudes, inspiradas por S. E. el Presidente de la República, no han obedecido a móviles políticos ni a influencias ajenas al interés d e Chile, sino al respeto a 103 pri~cipiosdemocráticos, a las conveniencias nuestras y al propósito superior de resguardar la paz, así también los miembros del HonorableScnado y d e la Cámara de Diputados. la prensa y la opinión pública. han sabido v sabrán encirnarse nor sobre sus credoa Y banderías. Darrr no considerar sino los supremos intereses nacionales, ligados a la consolic{zción de la paz en todos los puebios del mundo". r


C)

"El Mercurio", d e fecha

23 d e enero d e 1947:

CHILE Y LA ANTARTIDA "Al iniciar su exposición en el Senado, el señor Ministro de Relaciones Exteriores, precisó la posición que ha adoptado el Gobierno d e Chile ante el territorio antártico, tema d e indisputable actualidad en estos instantes en que diversos países del mundo vuelven los ojos hacia el Polo Sur y se preparan a tomar posiciones en él. Además d e su actualidad. este tema en cierto modo une a los chilenos. N o habrá tal vez un solo hijo de este país que conscientemente pudiera renunciar a la posesión d e las tierras antárticas, que son la prolongación natural .del suelo chileno y que tienen sin duda más de un motivo d e interés para las generaciones d e mañana y d e pasado mañana. "Y esta posición d e alerta ha d e ser sin duda robustecida con el convencimiento d e que es ella la que corresponde a un país que. seguro en sus títulos jurídicos y del ambiente moral que ellos difunden, no querrá tihcra dejar pasar como otras veces el presente d e la geografía. Negociaciones infaustas ocurridas en otros tiempos, que cerceiiaron el territorio nacional y redujeron sin duda el ámbito de las esp,*ranzas qve el pueblo chileno tenía puestas en sus fronteras, aconsejan tratar el problema suscitado por la Antártida, en forma muy "Fué muv feliz la referencia aue hizo el señor Ministro de Relaciones Exteriores a la mención del propio OVHiggins sobre los límites geográficos d e su patria, porque d e ella queda en claro que no es cosa de nuestros días, ni invención artificiosa, el concepto geográfico que engloba el territorio antártico dentro de Chile. S i en todos los prol~lemas nacionales pudieran engarzarse tan bien como en éste, las palabras de los próceres, d e los padres de la patria, d e 'los héroes d e la guerra y d e la paz que todo lo dieron a la insigne tarea d e ensanchar los ámhitos rspirituales d e la nación con las ideas del día y con las doctrinas que se traen y se llevan. fácil sería gobernar al país y muy despejada la misión que sobre si echan los hombres d e Estado. "Tal como hemos dicho en alguna ocasión anterior, a Chile y a la Argentina toca una cuota d e privilegiada importancia en el esclarecimiento de la división futura d e la región antártica, y es d e e:perar no sólo que baya en estos dos países energía suficiente para encarar las


t ~ s ~ o n s a b i l i d a d edse la situación, sino sobre todo unidad d e puntos d e vista y d e procedimientos. E n la exposición a que nos referirnos se asever6 cosa semejante, d e modo que cabe esperar que el Cobierno d e Chile dé cuanto antes los pasos necesarios para unir d e verdad las as; piraciones y conveniencias argentinas y chilenas en un solo documento que dé e conocer exactamente al mundo entero lo que hay en la materia. Las reservas d e que fué objeto la notificación que sobre la Antártida hizo Chile hace ya seis años, muestran en forma objetiva que hay mucho camino por andar para conseguir que las grandes potencias acepten la sobezanía de la Argentina y Chile. ' Esa, sin embargo, ha d e ser la meta a la cual deben aspirar todos nuestros esfuerzos. Estamos ciertos d e que en esta materia precisa encontrará el Gobierno perfecta unanimidad d e pareceres en el país entero, ya que los derechos nacionales a un territorio no es costumbre entre nocctros dejarlas entregados a la discreción d e una combinación d e partidos. Es d e esperar que el Cobierno haga d e esta unanimidad d e pareceres el buen uso que parezca más conducente para obtener qlie l a nación no sufra dificultad alguna en el sostenimiento viril y levantado de sus derechos. "Er! ruma, está preparado el terreno para que el Cobierno haga valer la doctrina jurídica en que se respaldan los títulos históricos. geográficos y d e todo orden que abonan la causa d e Chile, a fin d e que aqiiClla sea reconocida y aceptada por todas las potencias y alcance dentro de la vida internacional la validez a que todos aspiramos".

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d) "El Siglo", d e fccha 23 de Enero d e 1947:

LA E X P O S I C I O N DEL CANCILLER "En una brillante y documentada exposición, el canciller señor Raúl Juliet ha refutado vigorosamente ante el Senado d e l a República los cargos que la reacción ha hecho a la política impulsada por el C o bierno dentro d e la Asamblea General de las Naciones Unidas en reiación a la subsistencia del régimen franquista en España y al principio de la unanimidad en las decisiones del Consejo d e Seguridad. "Las impugnaciones reaccionarias al apoyo por parte d e Chile del derecho a veto d e las cinco grandes potencias y su plausible proposición d e que las Naciones Unidas rompieran sus relaciones con el régimen fascista que impera en España, fueron literalmente anuladas por cl Canciller.. auien . dió a conocer todos los antecedentes que habían determinado esta orientación.democrática d e la política exterioi de Chile, colocando a los defensores criollos del fíanquismo en flagrante contradición. ' E n relación al derecho a veto. el señor Juliet expresó que la posiciúii d e Chile había sido determinada vor la decisión su~eriord e dar a la Organización de las Naciones Unidas las armas necesarias para el real cumplimiento de los objetivos que se tuvieron en cuenta al crearla. Dijo al respecto el Canciller. y con sobrada razón. que la unidad que hizo posible la victoria debe mantenerse hoy para consolidar las I~ases de la paz y para garantía d e la seguridad colectiva, y expresó en >eguida el convencimiento del Gobierno d e Chile que el principio d e 1s .unanimidad en las resoluciones del Consejo d e Seguridad favorecía la .conservación d e la unidad entre las naciones que mayor responsabilidad tienen en el establecimiento y la defensa de la paz. "Al analizar la situación de Esvaña a la luz d e los acontecimién.tos internacionales y d e las experiencias recogidas desde la insurrección franquista en 1936 a esta parte, e¡ señor Juliet confirmó ampliamente el carácter fascista'de ese régimen establecido con la ayuda d e las bay o ~ e t a sd e Hitler y Mussolini. Recalcó la opresión'en que vive ese heroico pueblo y recordó el aporte de Franco al E j e durante la última guerra disfrazado hipócritamente cuando la derrota militar del nazif ascismo se hizo evidente. I


"A tiavés de la ex~osicióndel señor Juliet quedó en claro el weligro que para las naciones democráticas constituye la existencia del régimen franquista, y dijo textualmente: "La paz y la seguridad del mundo están amenazadas por los últimos reductos del fascismo", agregandc, "un solo foco antidemocrático tiene la suficiente peligrosidad comc para enfermar d e tiranías al Uni\;erso". A s í con fundamcntoc irrebatibles, el Canciller indicó la justicia que asiste a los países que reclarnah severas medidas contra el franauismo Dara crear las condiciones que permitan al pueblo español reintegrarse a la constitucionalidad y a la democracia. \ "Al sostener terminantemente el señor Juliet, a nombre del C o bierco del señor Conzález Videla, que Chile no se sentía plenamente satisfeclio con la resolución adoptada por la NU en el sentido d e recomendar el retiro d e los Embajadores acreditados ante Franco. interpretó fielmente los sentimientos de la inmensa mayoría d e la ciudadanía, los anhelos d e todo el pueblo que comprende que el aniquilamiento d e !os regímenes d e Hitler y Mussolini no será completo mientras no se consiga la liberación del pueblo español, una d e las primeras víctimas esclavizadas por el fascismo. P o r esto. y corroborando la afirmación del Canciller, el pueblo chileno exige que se vaya más :iIIá d e la tibia iesolución adoptada por la Asamblea General d e la NU y que se procede sin más demora al rompimiento d e toda clase d e relaciones con el franquismo. Las razones las ha dado el propio Sr. Juliet, él mismo lo ha demostrado ante el Senado: nada justifica ningún contacto entre nuestro Gobierno democrático v ~ o ~ u l va rla brutal tiranía imperante en España. E l rompimiento con Franco no puede, pues postergarse ni un día más. L a exposición d e nuestro Canciller h a sido, en resumen. la expresión d e la nueva política democrática adoptada por nuestro Gobierno en lo exterior, d e acuerdo con lo establecido en el programa popular. H a sido una nueva demostración d e cómo el Gobierno del señor Conzáiez Videla. a -~ o-y á n d o s een las más íntimas convicciones del ~ u e b l o . conduce a nuestro país hacia los cambios radicalea y progresistas qua él cecesita" . -

4.

.

m


4.--TEAY T O DE LA COMUNICACION E N V I A D A POR E L PARTIDO RADICAL, A L C A N C I L L E R DON R A U L JULIET GOMEZ, CON M07'ICrO DE SU ESPOSICIOIV A N T E E L SENADO ! ) E LA REPUBLICA DE CHILE. Santiago, "Seiíor

25 de Enero de 1947.

Raúl Juliet Gómez.

Ministro de Relaciones Exteriores.

Estimado Ministro y amigo: Tengo el agrado de enviar a usted a nombre del Consejo Ejecutivo Nacional del Partido, nuestras más sinceras felicitaciones por la brillante y patriótica exposición que sobre política internacional del Coboerno hiciera usted en el Honorable Senado d e la República, el Martes 2 1 del presente. E n este magnífico documento señala usted al país en forma irrefutable la justa y firme actitud que ha adoptado el Gobierno en los asuiitol iiiternacionales . E l Excmo. señor Presidente d e la República. don Cabriel Conzález Videla. y usted han demostrado al país poseer la capacidad d e verdaderos gobernantes democráticos que, inspirados en los eternos principios de libertad, independencia y soberanía, han sabido mantencr


e l bien ganado prestigio d e que goza Chile entre las naciones del mundo. H a interpretado usted, querido Ministro. con cabal concepto d e ,sus responsabilidades y con legitima pasión patriótica. el pensamiento del partido y del pueblo d e Chile. Ha-sabido inspirarse en los prinzipicios que sustenta el Partido Radical y, escuchando la voz d e un pueblo genuinamente democrático, ha guiado nuestras relaciones exteriores p o r el camino del éxito. Saluda atentamente a Ud., lerónimo Ilféndez Arancibiu,

Pedro Valenzuela,

Presidente subrogante.

Secretario General


INDICE

1 .-Declaraci贸n

2 ..Exposici贸n

del Se帽or Ministro de Relaciones

3 .-Comentarios

4 .-Texto

..

de principios .............................................

de prensa

de la nota

................

3 5

.................................... r .......... 65

...................................................... 75


-

IMPRENTA IMPERIO

B r d i 982

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TelOfono #$U8

SANTIAGO

- 1947


Exposición sobre la política exterior de Chile  

Exposición sobre la política exterior de Chile. Partido Radical. 1947.

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