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La Biblia declara que fuimos creados a imagen de Dios. La bendición original de Dios nos otorgaba poder, autoridad, capacidad para gobernar, para dominar… Pero fuerzas poderosas quieren impedir que disfrutemos de esa bendición que nos pertenecía. Elba Somoza nos dice con autoridad que es posible recuperar lo perdido y así disfrutar de una vida plena.

Elba Somoza lidera el ministerio ‘Jesús sana

mis heridas’. Dicta el curso ‘Sanando las heridas de la vida’ en distintas iglesias en la Argentina. Coordina el programa ‘El líder y sus relaciones’. Además sirve en el país y en el exterior en temas relacionados con su ministerio. Es miembro de la Iglesia Evangélica Buenas Nuevas, en la Ciudad de Buenos Aires, donde dirige grupos de recuperación de abuso sexual para mujeres y varones.

Dios quiere sanarte de las heridas de la vida  Elba Somoza

Dios quiere sanarte  de las heridas de la vida

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9 789506 831318

Certeza

ISBN 950-683-131-9

Certeza

Crecimiento espiritual Sanidad

19/05/2011 03:40:05 p.m.


Elba Somoza CertezaArgentina Buenos Aires 2006


Somoza, Elba Dios quiere sanarte : de las heridas de la vida – 1º ed. - Buenos Aires: Certeza Argentina, 2006. 120 p. ; 20x14 cm. ISBN 978-950-683-131-8 1. Espiritualidad. I. Título CDD 248 © 2006 Ediciones Certeza Argentina, Buenos Aires. Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723. No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11723 y 25446. Las citas bíblicas corresponden a la versión Dios habla hoy, 1996. Edición: Adriana Powell Diseño y diagramación: Pablo Ortelli Corrección: Adriana Riccomagno Certeza Argentina es un ministerio de la Asociación Bíblica Universitaria Argentina (abua) que tiene la visión de comunicar el señorío de Cristo sobre la totalidad de la vida. Contactos: Ministerio a universitarios y secundarios: (54 11) 4331-5421 abuanac@gmail.com | www.abua.com.ar Editorial: certeza@certezaargentina.com.ar | www.certezaonline.com Ventas: Argentina. Tel./fax: (54 11) 4342-3835/8238 pedidos@distribuidoracerteza.com Exterior. Tel./fax: (54 11) 4331-6651 | ventas@certezaargentina.com.ar Impreso en Colombia. Printed in Colombia.


El libro de Elba Somoza combina la posibilidad de ser un vehículo para el estudio grupal como así también un manual para la reflexión y el trabajo personal. Aborda temas relacionados con la sanidad interior con un adecuado fundamento de ejemplos bíblicos. Pero sobre todas las cosas abre una puerta que muestra una posibilidad cierta de cambio para quienes estén dispuestos a vivir según la guía del Espíritu Santo. La autora no escribe desde la teoría, sino que su amplia experiencia en la ministración de tantas personas le da un respaldo incuestionable. La iglesia de hoy necesita estar sana para poder cumplir su misión adecuadamente. Y creo que este material será de gran utilidad para recuperar lo perdido, de forma tal que podamos rescatar a los perdidos.

Carlos Mraida Pastor de la Iglesia del Centro Buenos Aires, Argentina

Dios ha ungido el ministerio de Elba

Somoza para sanar y despertar a sus hijos a la vida victoriosa.


En este libro encontrarás alineamiento interior para poseer la bendición original y desechar hábitos que nos apartan de su propósito. Con sabiduría y sencillez, la autora interpreta la Palabra y deja nuestras emociones y actitudes bajo su luz. Este libro te desafiará y te guiará a la transformación en Cristo. ¡Aprovéchalo! Delia Rosa Panebianco de Rosasco Co-pastora de la Comunidad Cristiana Manantial de Vida Berazategui, Buenos Aires, Argentina

Este es un libro de recuperación de

derechos espiri­tuales. Los principios vertidos en estas páginas ayudarán al lector a vivir una vida de victoria. Elba es una mujer con el amor y la carga de Dios, sensible al dolor de la gente. Su libro te ayudará a cambiar tu vida. Eduardo Elmasian Fundador y pastor de la Comunidad del Arca Internacional California, Estados Unidos


Contenido Prólogo 7 1 En el principio Dios

11

2 ¿Qué hacemos con lo que Dios nos dio? 29 3 Robar, matar y destruir

47

4 Jesús vino para deshacer las obras del diablo 61 5 Recuperar lo perdido

83

6 Con la frente alta, sin vergüenza 105 7 Redención y responsabilidad personal

129


C

uando era niño tenía en la escuela un compa­ñero que me hablaba de la mirada de su padre. Me decía: ‘Mi papá casi no me habla, cuando él me mira yo sé lo que debo hacer.’ Siempre me inquietó cómo mi amigo había aprendido a entender las miradas de su padre. Nunca antes como ahora hemos sido conscientes de cuánto nos afectan aun las cosas más pequeñas de la vida. Un gesto adusto, una palabra inapropiada, una mirada penetrante pueden producir en nosotros marcas imborrables. A veces, el arma que nos hiere es mucho más letal. Las consecuencias de un abuso, de un castigo inmerecido o desproporcionado, de una humillación... suelen marcarnos durante toda la vida.


¿Qué hacer? La sociedad contemporánea nos propo­ne múltiples alternativas, desde los caminos esotéricos a los libros de autoayuda. Lamentablemente no son más que falsas salidas a las que muchos acuden con la misma pasión e ilusión con que leen el horóscopo, y terminan en la misma frustración. No existen salidas mágicas. Elba Somoza nos ofrece en este libro una salida que toma en cuenta la fe, pero que no es mágica ni milagrera; nos hace corresponsables de nuestra sanidad. Es cierto, ‘Dios quiere sanarnos’. Desde la creación vemos el propósito de Dios de darnos lo mejor y ponernos en una posición para disfrutar de su bondad. En cambio escogimos seguir nuestro propio camino, y en rebeldía contra Dios construimos un mundo de odios, injusticias y opresión. Sin embargo, el evangelio nos anuncia que Jesús vino para deshacer esta iniquidad y devolvernos una vida plena. Esta es la base para la sanidad de cualquier vida herida. Pero, y aquí está el aporte de este libro, la obra amorosa y poderosa de Dios se hace


efectiva y real cuando asumimos la responsabilidad que nos cabe en nuestra propia sanidad. Bien dice Elba, ‘No se trata de aplicar una receta simplificada… tenemos que trabajar día a día para que las promesas se hagan realidad en nosotros.’ No importa cuán grave sea el dolor o cuán profunda la herida, hay una buena noticia: Dios nos ayuda para que lleguemos a ser personas sanas, libres y responsables. J. Norberto Saracco Pastor de la Iglesia Evangélica Buenas Nuevas Buenos Aires, Argentina


l

En el principio Dios


Entonces dijo [Dios]: ‘Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.’ Y les dio su bendición: ‘Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran.’  Génesis 1.26, 28


S

upongamos que usted recibe un territorio con riquezas en él (árboles, plantas, salida al mar, montañas, ríos, llanuras, animales, etc.). El dueño del terreno se lo entrega con estas condiciones: ‘Te doy todo el poder para que puedas poseer esta tierra. Será tu responsabilidad gobernarla y dominarla para que fructifique.’ Y luego le delega la autoridad para hacerlo… ¿Cómo se imagina que será ese territorio dentro de cinco años? ¿Estará árido o lleno de vida? Imagine que ese territorio que Dios le ha dado lleno de recursos es su vida personal; los recursos de ese territorio son sus dones y capacidades naturales para cumplir el propósito para el cual Dios le dio la vida. Y para que pudiera alcanzar ese propósito, Dios le delegó algunos atributos. En su primera página, la Biblia declara que fuimos creados a imagen de Dios. Al crearnos semejantes a él, Dios permitió que tuviéramos poder, autoridad, capacidad para gobernar, para dominar. Esto constituye lo que llamaremos las consecuencias de la bendición original de Dios para nuestra vida (Génesis 1.28). Hay fuerzas poderosas


14 dios quiere sanarte que quieren impedirnos que disfru­temos de lo que nos pertenece, de lo que Dios nos dio. A lo largo de este libro vamos a reconocer lo que perdimos, y vamos a descubrir que Dios quiere ayudar­nos a rescatar y desarrollar al máximo todo lo que nos dio. ¿De qué manera se reflejan estas consecuencias en el hombre y la mujer de hoy, es decir en cada uno de nosotros? En su caso, ¿siente que está cultivando y disfrutando las capacidades que Dios le dio? ¿O siente que está sometido al dominio de otros y que no tiene poder para gobernar su propia vida? ¿Piensa que ha perdido oportunidades, relaciones, capacidades y que no tiene la vida fructífera que desearía tener?

Somos administradores El relato de la creación en el Génesis continúa con la bendición de Dios sobre el


en el principio dios 15 hombre y la mujer, la cual significaba no solamente el tener hijos y multiplicarse sino la capacidad para dominar y gobernar la tierra. Esta bendición de Dios al homCuando bre y la mujer encierra una ley espiritual: la ley de la sentimos que mayordomía, es decir, la ley ‘no podemos’, mediante la cual adminises como si tramos las bendiciones que bajáramos Dios nos da a lo largo de la los brazos. vida. No somos dueños, somos administradores con poder delegado por Dios. Como bien sabemos, podemos ser buenos o malos administradores. Vemos a diario los efectos negativos de la mala administración de los recursos de la tierra. Podemos decir que hay inundaciones, sequías y hambrunas que el mundo sufre en estos días como consecuencias de la mala administración del ser humano sobre la tierra. También conocemos los efectos dañinos de la mala administración de nuestra propia vida, en nosotros y en quienes nos rodean. Algunas de las preguntas que

Dios quiere sanarte, de las heridas de la vida  

La Biblia declara que fuimos creados a imagen de Dios. La bendición original de Dios nos otorgaba poder, autoridad, capacidad para gobernar,...

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