Issuu on Google+


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

1


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces. Gabriel GarcĂ­a MĂĄrquez.

2


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

3


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Celeste

Suena el despertador y la mujer se despereza. En el informativo han pronosticado un día helado. La mujer se queda cinco minutos más. Sabe que debe levantarse, pero un fuerte imán la atrae al colchón. No obstante, junta fuerza, y vence. Vence. (del verbo vencer) Ese verbo y sus conjugaciones en todos los tiempos, está adherido a la psique de la mujer. No es que a ella le guste utilizarlo; 4


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Le recuerda a las enésimas charlas marketineras que tuvo que soportar, de los paskines de la oratoria de los proveedores del producto de turno. Vencer. 'Hemos vencido en el mercado' 'Somos una gran Familia' 'Somos los que más clientes tenemos' 'Porque nuestros productos han vencido.... La calidad de los productos... (De los otros boludos que no tienen la labia que yo tengo De los que no están pendientes de ser los primeros en visitar a sus clientes De los que no ofrecen magistrales archivos .pps mostrando las 'Maravillas' que ofrecen) Vence. Ese verbo y sus conjugaciones en todos los tiempos, está adherido a la psique de la mujer. pero hoy por un motivo diferente, del cual se siente Orgullosa. La mujer pues, efectivamente se queda cinco minutos más. Sabe que debe levantarse, pero un fuerte imán la atrae al colchón. No obstante, junta fuerza, y vence y se levanta. 5


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La mujer hoy camina hasta La Rambla. Es un día helado, pero ella parece estar inmune A tales inclemencias del tiempo. Tiempo HOY de Celebrar y de sentirse Orgullosa. La mujer ahora está en La Rambla, Y así como esta mujer ahora está en La Rambla, Muchas más mujeres (Y Hombres), También ahora están en La Rambla. La mujer ahora vitorea al ómnibus, que lleva a Los Muchachos, Vestidos de Celeste. Se desprende, Se deduce, Se infiere, que hoy la mujer está vestida de Celeste. La mujer ahora se dirige al Palacio de las Leyes. Y así como esta mujer ahora se dirige al Palacio de las Leyes, Muchas más mujeres (Y Hombres), También ahora se dirigen al Palacio de las Leyes. Un estrado gigante, 6


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Un pueblo esperando, (obviamente El Pueblo ahora también está vestido de Celeste) Y los muchachos viajando por La Rambla, En el ómnibus, Emocionados, Vestidos de Celeste. Un estrado gigante, Un pueblo esperando, (obviamente El Pueblo ahora también está vestido de Celeste) Y los muchachos llegan, A la Fiesta Celeste. El Presidente, El Pueblo, Ese pueblo uruguayo, tan últimamente sin ganas de reír Hoy con la mayor de las sonrisas. El Estrado, El Presidente, El Pueblo, Ese pueblo uruguayo, tan últimamente sin ganas de reír Hoy con la mayor de las sonrisas. Los artistas, Músicos, 7


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Cantores, Poetas, Pintores, Bailarines, Escritores, Lógicamente, Vestidos de Celeste. Habiendo dejado, Los Muchachos vestidos de Celeste, El corazón en la cancha, En cada partido, Ante lluvias, Jueces corruptos, Un entorno hostil, Y una subestimación enorme hacia su Futbol. (Futbol obviamente vestido de Celeste). Con Diego, y La Copa del Mejor, La copa es de oro, pero está vestida de Celeste. Un botija, Quizás con su infancia transcurrida, En una casita, Con techo de Lata, En algún rincón de la Patria. Un botija, Quizás con su infancia transcurrida, En una casita, 8


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Con techo de lata, En algún barrio de las afueras. Esos botijas, En sus casitas, Con techos de lata, Jugaban con otros botijas del barrio, A la pelota, y ya eran los mejores. Esos botijas devenidos ahora en nuestros muchachos, Los muchachos de la Celeste, Con la Garra Charrúa Y la Camiseta (de por cierto Celeste) En el corazón. El Presidente, El Pueblo, Ese pueblo uruguayo, tan últimamente sin ganas de reír Hoy con la mayor de las sonrisas Homenajeando a esos botijas, ahora nuestros muchachos, Con la Garra Charrúa Y la Camiseta Celeste en el corazón. La mujer ahora está en Palacio de las Leyes. Y así como esta mujer ahora está en el Palacio de las Leyes, Muchas más mujeres (Y hombres), También ahora están en el Palacio de las Leyes.

9


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Los artistas, Músicos, Cantores, Poetas, Pintores, Bailarines, Escritores, Los ovacionan, Lógicamente, Vestidos de Celeste. Es obvio, que la mujer sigue vestida de Celeste. Y ya cayó la noche. Y la noche será larga, Tan larga que devendrá en alba, Y entonces, También El Cielo se vestirá de celeste. Anna Donner Rybak © 2010

10


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Gris

La mujer está vestida de gris. Afuera llueve, y está oscuro. Ayer, la mujer había vestido de azul, afuera había sol, y la luz iluminaba su cielo. Pero un temporal se avecinaba, y la mujer lo sabía. Mas no llevó paraguas.

11


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Quizá le pareció poco relevante, y prefirió mojarse. Ahora no lo sabe a ciencia cierta. La mujer se pregunta, porqué hoy no vistió de rojo. A la mañana se probó unos zapatos colorados, pero le parecieron demasiado ostentosos. Y eligió los stilettos grises. Y ahora, cuando salga del espacio que la cobija, se le mojarán los pies. Podría haber elegido, en todo caso, reflexiona, las botas grises. Al menos, sus pies ahora estarían abrigados. Pero no lo están. Lo cierto es que esta tarde, la mujer está vestida de gris, y no vino preparada para la lluvia. La mujer se siente perdida. No sabe si salir a la calle y mojarse los pies, o esperar a que la lluvia ceda un tanto. La mujer se siente paralizada. Su imagen se ha congelado en el tiempo. Ahora la mujer es una estatua de hielo, su pelo es blanco, su ropa es blanca, y sus stilettos son blancos. Es que la mujer misma está en blanco. Se ha caído del tiempo.

12


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La mujer siempre se había subyugado ante la idea de subir y bajar de la línea del tiempo, el presente sin arpegios le era sumamente aburrido. Ella prefería adornarlo con un pasado romántico y con un futuro impreciso. El presente sin arpegios le revela a la mujer su imagen congelada en el tiempo, y está sumida en las tinieblas. La ciudad que la alberga le parece caótica y predecible, es que ir al centro el sábado a la noche y los trolebuses forman parte de su pasado romántico. Por momentos, la mujer tiene ganas de ser aquella joven despreocupada cuyos cabellos se mecían al viento soñando un futuro eterno, con todas las estrellas por delante. Pero, la mujer todavía es joven. Apenas le ha salido la primera cana, y aún mantiene su cabello negro y largo. ¿Cuántos años usted tiene?- le pregunta de golpe la señora del trajecito con botones dorados, con olor a fijador de peluquería, muy estructurada y cuidando sus ademanes para no arruinar su peinado. – Parece usted muy joven. La mujer vestida de gris le pregunta a su memoria, pero ella no le da respuesta. Ella había esperado tanto del futuro, pero el presente se le impone de cara. 13


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

No, no hay vida en otros planetas y ella está sola en el mundo. La mujer vestida de gris es ella y su soledad. La mujer vestida de gris supo soñar con el año 2000 y Montevideo, una ciudad satelital, donde no habría autos, y todos se trasladasen en naves voladoras. Pero el año 2000 había llegado, y nada había sucedido. Montevideo no era una ciudad en el aire, y ella no volaba. Seguía usando jeans con championes el fin de semana, y trajecitos ceñidos, tacones altos y camisas abotonadas para ir a trabajar. Pero quien sí había llegado era un pulpo con brazos de metal, y un núcleo pétreo, una máquina que había sido producida en serie, de modo organizado y anónimo. Emanaba unas ondas ultravioletas que alteraban la química del cerebro, y lentamente, todos se iban volviendo idiotas. Su nombre era Reality. De todos modos, la mujer vestida de gris no se había dejado conquistar por Reality, aunque él había insistido en varias ocasiones. Es que a la mujer vestida de gris le gustaban las sorpresas y Reality desde el comienzo fue tan obvio que ella lo descartó de entrada. 14


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La mujer vestida de gris, pues, se siente rodeada de ficciones donde ya no hay gente. Anna Donner Rybak Š 2009

15


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Rojo

La gente está vestida de blanco, ¿por qué tú vistes de rojo? -Tú sabes: no soy como ellos. -¿Por qué te empeñas en remar contra la corriente? -No se trata de eso. -No te comprendo. Siempre tienes problemas con todos. Eres conflictiva. -Si ser conflictiva, es decir la verdad, que obviamente a muchos no gusta, prefiero serlo. -Tú lo que haces es Sinceridio. -Es del único modo que sé hacerlo.

16


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¿No te das cuenta de que siempre estás sola y nadie quiere estar contigo porque siempre te metes en problemas? -Si tú lo ves así… -Acaso, ¿te gusta estar siempre sola? -¿Y para qué voy a estar con otros? -¡Estás loca, mujer vestida de rojo, y siempre estarás sola!, ¿me oyes? ¡Lo-ca! ¡Esta vez, te pasaste! Una lágrima casi imperceptible se va descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. Ella no entendía qué había sucedido. Pero no era la primera vez que le sucedía. La mujer vestida de rojo se encontraba perdida en un mar de gente. Claro, gente que no estaba loca. -¿Por qué te empeñas en rebelarte contra todo?- le dijo una de las personas dentro del mar. -¿Cómo tú soportas la frivolidad del mundo? - Es que tú dramatizas todo. La soportas, te acoplas. -¿Tengo que mentir, entonces? -Ya sabes, de vez en cuando una pequeña mentira social no te va matar, claro, me olvidaba, ¡tú eres la Madre de los Pobres! Otra lágrima casi imperceptible se va descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo.

17


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¡Me exasperas! ¡Todo para ti es un problema! ¡Eres imposible! -¿Entonces para no exasperar hay que decir mentiras? -¡Qué dramática! ¿Ves? ¡Ya te tomas todo a pecho! ¡Ponte a llorar, anda! -No merezco que te burles de mí. -Es una broma, no dramatices. Pero te asombras de que la gente no te quiera, ¿cómo te va querer la gente si eres una antipática y vas caminando por el mundo mirando a todos por encima del hombro con pose de soberbia? -Tú no entiendes. Es una coraza. -¿Coraza? ¿Pero no eras tú la reina de la Autenticidad? -Me estás hiriendo. -Vamos, llora, llora, anda. -No voy a llorar, te voy a explicar cosas que evidentemente no comprendes: me gusta mi soledad, porque tengo tiempo de estar haciendo siempre una historia nueva, o pensando en el hombre que amo.

-¡Já, ja! ¿Y de qué te sirve pensarlo si no es tuyo? -¿Y tú que sabes? -¿Sabes qué? ¡Das lástima! -Piensa lo que quieras, soy un ser sensible y vulnerable. -¡No lo parece! ¡Te atreves a ir por ahí diciéndole a todo el mundo cualquier disparate! 18


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-Digo La Verdad, ¡no digo disparates! -Se dice La Verdad, pero ¡No Toda! -Pues yo la digo toda. -Y así estás, siempre teniendo problemas con todos, nadie te quiere. -Eso no es cierto. Muchas personas me quieren. -Nadie quiere a una persona a la cual hay que “aguantarle” la cabeza todos los días. -No te comprendo. -¡TE la pasas analizando! ¡Hablando de filosofía! ¡De literatura! ¿No te das cuenta que aburres? -Yo no me aburro. -Por eso estás sola y siempre vas a estar sola. Una tercer lágrima casi imperceptible se va descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. -¡Ahora no llores! Te desubicas, y después lloras. -¡No me lastimes más, por favor! -No sabes todos los problemas que tuve por TU culpa. -¡Sabes que no lo hice adrede! -¡Eres una molestia! ¡Ahora tengo que andar dando explicaciones, todo por tu maldita costumbre de escribir poesía, y de analizar hasta la muerte del mosquito! 19


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Un mar de lágrimas bien perceptibles se van descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. Una tras otra. Primero hacen un estanque, luego devenido en laguna, que terminará, irremediablemente en un océano. Anna Donner Rybak © 2010

20


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Azul

Aquel día la mujer vestida de azul vio en el segmento de recta apenas un sombreado. Era tenue, pero no había caso; se notaba. Quizá había provenido de alguna tinta de otro plano de su rotafolio que aún estaba fresco, y ella creyó ya seco. O quizá un rapidograph que había desbordado por haberle cargado demasiada tinta. Inmediatamente, pasó corrector sobre la zona del borrón. Ella debía entregar el plano y no quedaba prolijo un segmento de recta con una mancha o borrón. Por más que en el plano había miles de segmentos, si uno de ellos tenía un borrón, el plano quedaba desprolijo. Es el detalle del dibujo técnico.

21


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La mujer vestida de azul siempre tuvo poca paciencia para el dibujo técnico. Su pulso nunca funcionó del todo bien, le temblaba la mano, y jamás podía lograr que la regla “Té”, y las escuadras, en ángulos rectos, dibujaran una puta línea sin algunos milímetros o centígrados de desvío. Le estresaban aquellas exactitudes. No le ocurría lo mismo con el dibujo al natural, allí como pez en el agua salía con su tabla de cuarto Wattman, y recorría la ciudad para cumplir con el cronograma de croquis que le había puesto la profesora. En dos semanas tuvo que dibujar La Rambla de Pocitos, El arroyo Miguelete, La Facultad de Arquitectura, La Facultad de Ingeniería, el Puerto del Buceo, y aquellos croquis no debían dejarle la más mínima duda al espectador de qué barrio, lugar y edificio se trataba. La mujer vestida de azul manejaba la perspectiva como los Dioses. Hacer un croquis, era una fiesta. Marcaba el foco, la línea del horizonte, y a continuación diferentes semirrectas partían del foco, y la base de la perspectiva ya estaba lista. Con esa estructura, ya tenía la garantía de que el foco era correcto, y las proporciones las adecuadas. Podía estar un día entero sentada en el murito de la rambla, retocando edificios, ventanas, calles, automóviles, transeúntes, y no se daba cuenta del paso del tiempo.

22


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La mujer vestida de azul era buena haciendo croquis, no había caso. Lástima que se le perdió la carpeta. Fue un día en el que se le ocurrió enmarcar aquellos dibujos tras cristales, y comenzó con una búsqueda incansable. Aún los busca. Tan buena era croquizando como mala en el dibujo técnico. No, pensándolo mejor no era mala, simplemente no le daban ganas de hacerlos perfectos, como a los croquis. Los planos los hacía lo más rápido posible para sacárselos de encima, y le importaban poco los detalles minuciosos que definían la calidad del dibujo. Sin embargo, aquel plano, le jugó una mala pasada. Al día siguiente de haberle aplicado el corrector, se burló de ella, el borrón estaba olímpico, y menos difuso que el día anterior. Quiso creer más en su estupidez, y que nuevamente ella lo pudiera haber ubicado en la carpeta de los otros y que nuevamente se hubiera manchado. Nuevamente, repitió la operación del día anterior. Mediante la aplicación del corrector, se cercioró esta vez de que efectivamente había desaparecido todo rastro de aquella mancha, y cuando estuvo segura, volvió a guardar el plano. Pero al día siguiente, más o menos a la misma hora, ese segmento de recta se burló nuevamente de ella. ¿Qué le había hecho a un segmento de recta para que le tomara

23


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

el pelo de tal modo? Entonces se dio cuenta de que quizá no era una burla, sino un presagio. Comenzó a seguir el estado del plano diariamente. Ella borraba la mancha, y al día siguiente, se volvía a dibujar cada vez más nítida. Tan nítida se dibujaba que un día se hizo línea. Entonces la mujer vestida de azul comprendió que aquello era inminente, e irreversible. Ese plano, siempre contendría desde aquel momento, en uno de sus segmentos de recta, una línea divisoria. Entonces captó aquella extraña revelación. El segmento no era uno más, era un segmento trascendental. Aquel segmento, era nada más ni nada menos, que la línea de su vida. Le llevó días comprender el mensaje. Si en la línea de su vida, había aparecido primero, de modo tenue, una mancha que no se borraba bajo ningún concepto, sino que por lo contrario, cada día se delineaba más en línea, sólo tenía una lectura. Un “Antes de Cristo” y un “Después de Cristo”. El fin de una etapa, y el comienzo de otra. Pero la mujer vestida de azul no sabía de ningún modo que era lo que terminaría (irremediablemente terminaría), ni qué era lo que comenzaría. Entonces se dedicó a estudiar aquel fenómeno. Ella 24


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

debía descubrir de qué se trataba todo aquello. Pero pasaba el tiempo, y el plano día tras día le sonreía burlón; la división del segmento ya se había vuelto negra oscura, y bien gruesa. Analizaba todo el día qué era lo que terminaría, qué era lo que comenzaría y no encontraba ninguna respuesta. Sólo sabía que se aproximaba un Fin. Pero era totalmente ajena acerca de cuál de ellos, los Finales parciales de su vida; era el elegido. Al principio, analizaba tranquila. Pero, al no ir encontrando ninguna clase de respuestas, el análisis, día a día la iba obsesionando. Sin darse cuenta, un día se paró por unos instantes en una colina lejos de ella, y se vio absolutamente ajena a la realidad en que estaba inmersa. Sólo había lugar en su cabeza para el Análisis, que cual cáncer se iba comiendo el resto de los procesos. Estaba perdiendo el control a pasos agigantados. El Análisis la había tomado por completo y no tenía ojos para nada más. Así; cuestiones trascendentales de la vida, se le pasaron de largo. Un día descubrió que sus hijas pequeñas tenían voces de adolescentes. Primero la mayor, luego la menor. Y lamentó no haberles grabado aquella vocecita infantil, ni 25


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

sus primeras palabras. Ella no tenía el Registro de sus voces de niñas. Habían desaparecido para siempre, así como el sol cuando se pone un día en el horizonte, pero al otro sale distinto. Sin embargo, a pesar de aquella constatación horrenda, la mujer vestida de azul seguía sin saber qué significaba esa línea divisoria, que cada vez se marcaba más en el plano, ahora hasta tenía cierto relieve. Ella confiaba tanto en su capacidad de Análisis que se dedicó a suspender todo. Hasta no descubrir el significado de aquella extraña revelación, no atendería a nada ni a nadie. La mujer vestida de azul se había desconectado del mundo. Era un objeto aislado, solitario, con un entorno muy miope, donde la pérdida de nitidez, iba creciendo a pasos agigantados, y tanto creció que al fin no podía ver ni la “ese” gigante que el oculista le mostró. Le recetaron lentes, pero ya no fue lo mismo. La visión que tenía estaba absolutamente distorsionada, sólo recuerda que las mañanas eran claras, pero a lo largo del día, todo se iba volviendo borroso, hasta que, ya no podía estar en el mundo, y debía recluirse a los confines de su soledad. Igual, nada le importaba. El objetivo primigenio seguía siendo descubrir qué significaba aquella revelación, esa primero línea, que luego se hizo un murito, que luego se

26


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

hizo muro, un muro tan alto y electrificado como el del Gueto de Varsovia. Otros días la revelación se le aparecía distinta: primero la línea, luego una loma de arena cual construcción en una tarde de playa, luego, una suave ondulación, como las del suelo uruguayo, donde no hay grandes picos. Bueno, no hay grandes picos, pero hay uno que es el más alto. Primero en la escuela le enseñaron que era la sierra de las Animas, pero luego descubrieron que más alto aún era el cerro Catedral. Lo previsto; aquella suave ondulación se hizo monte, luego se hizo loma, luego se hizo cerro, luego, se salió del Uruguay y se hizo montaña, y un día la mujer vestida de azul se dio cuenta de que era el Monte Everest. Muro, Monte, y ella sin saber qué era lo que se separaría, irremediablemente se separaría. Un día quedó su mente en blanco. No le cabía un solo análisis más. Y así, en blanco, anduvo pululando por el mundo. Sabía que había algo que ya no sería como antes, sabía que ese algo sería muy importante, pero no sabía qué sería. Así siguió viviendo, mejor dicho, sobreviviendo, con aquella certeza de que un Fin, se aproximaba, y ella, sin saber cuál era.

27


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Las voces del inconsciente no le daban tregua, ¿qué era, por Dios aquello que iría a terminar? Lo ponía vertical, luego lo giraba noventa grados, y lo veía horizontal, pero no aparecía ninguna señal. Después, lo giraba cuarenta y cinco grados, pero nada. Ciento ochenta. Y nada. Ni una sola pista. La mujer vestida de azul era un despojo de lo que alguna vez había sido. Iba de la casa al trabajo, y del trabajo a la casa, y había un Fantasma no desvelado, y ella sabía que cuando hiciera su presentación, sería el comienzo de su Fin. Así, aterrada, sobrevivía. Cada día, el más pequeño cambio la trastornaba, pues creía que se venía el anuncio de aquello, que sería terrible, pero que no sabía qué sería, pero sí sabía que sería terrible. Deambulaba, cual autómata. El final estaba cada vez más cerca. Cada vez eran más sus momentos tormentosos que los de calma. Pero un día, ya no hubo más calma y todo fue tormenta. Aún no se desvelaba el misterio del Fin, pero era todo tormenta. Luego, comenzaron tenues destellos de luz, primero cada ciertos instantes de tiempo, hasta que, cual contracción de parturienta, se fueron incrementando. Y después del rayo, vino el Trueno. 28


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

El Trueno fue la explosión, su mundo se desmoronó, se desmenuzó, se hizo polvo, y todo fue caos. Así luego de que la tormenta pasara, vino ese Apocalipsis donde ella, simplemente, vegetaba. Cada vez tenía más dudas, y cada vez menos respuestas. Y ese Muro del Gueto de Varsovia allí seguía, firme, con sus alambres electrificados, no fuera cosa que se le ocurriera meter el dedo; moriría electrocutada. Y ¿cómo ella podría escalar el monte Everest, cuando el oxígeno iba disminuyendo, proporcionalmente con la ascensión? Estaba acorralada. Ese Fin revelado a través de la montaña, del muro, le estaba, irremediablemente, oculto. La mujer vestida de azul seguía sin saber de qué se trataba, pero lo que sí se iba revelando era la magnitud del suceso. El cual aún sin saber de qué se tratara, hacía que el Everest y el Muro del Gueto se rieran de su ingenuidad, y la miraran sarcásticamente, como anticipando algo no grave, sino terrible. Casi tan terrible como la locura, casi tan terrible como la muerte.

29


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

El Monte Everest y el Muro del Gueto se burlaban de ella todos los días, eran absolutamente despiadados, paladeaban el manjar que se venía. Entonces, su desesperación aumentó, exponencialmente. Ya no era solamente el sobrevivir, en blanco, como una sombra de lo que había sido, sino que todo fue desesperante. Se acabaría el aire que respiraba, y le iban a insertar un chip que anunciara, tal como cuando uno discaba el seis, “La señal indicará las x horas, y segundos”, y no parara nunca más. La mujer vestida de azul ya no tenía dudas de lo que le esperaba, morir ahogada por olvidar respirar, o morir de aturdimiento por la voz de esa mujer que otrora estaba en el teléfono, y ahora pasaría a hablar ininterrumpidamente dentro de ella, sería una segunda voz que jamás se callaría. A pesar de estas certezas que se iban dibujando, lo cierto es que El Fin en si mismo, así como la novia, que se hacía esperar con la iglesia llena, y los invitados muy impacientes; no aparecía. La mujer vestida de azul despertó luego de haber estado inconsciente durante dos largos años. No recuerda nada, prefiere no saber qué fue lo que le ocurrió, sólo sabe que perdió el conocimiento.

30


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Fue entonces que se levantó, y fue a buscar a su familia. Buscó por todas partes. No había rastro alguno de ellos. Con el paso de los días, encontró a las hijas, pero muy cambiadas. Le hablaron en tono piadoso, pero se les notaba que deseaban se callase cuanto antes. Fue entonces que alguien le contó que ya no estaba más casada. Y que el papá de las hijas ya no vivía con ella. La mujer vestida de azul pretendió establecer una comunicación con él. Pero, para su sorpresa, o, no le dirigía la palabra, o, si lo hacía decía “Sí”, cual autómata a todas sus dudas y planteos. Nunca más habló le del tema de las hijas. Yo no sabe absolutamente nada de sus vidas junto a él. No sabe que pasará el próximo instante, a duras penas se entera de próximos viajes, por aquellas cuestiones del permiso de menor, y entonces es avisada, porque no hay más remedio. Han construido una vida sin ella. No es una vida sin ella como pareja del padre. Es una vida sin ella en el más amplio sentido de la palabra. Le dicen que se separaron, así habrá sido, pero lo que definitivamente le hizo perder el control fue que él nunca más se relacionó con ella como el papá de las hijas. 31


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Así, han construido un trío autosuficiente, en el cual ella es únicamente una molestia. Y si alguna de las hijas por momentos se distrae, inmediatamente se lo recuerdan. Como para que no se olviden. Como para que nunca se olviden que su madre siempre será una carga. Así la redefinieron en el pizarrón, estando las hijas sentadas en un pupitre. Dibujaron algo parecido a una silueta de mujer, y al lado pusieron un signo de igual, y luego… aquella palabra. Palabra que a la mujer vestida de azul le aterra pronunciar. Palabra que se asemeja al Infierno de Dante, o a la vida de alguien sin memoria. Borraron su nombre de sus memorias. Bueno, no es que lo hayan borrado, sino que lo redefinieron. Ahora, la mujer vestida de azul entiende que evidentemente ese fin, que de alguna manera se había ido dibujando era, indudablemente algo terrible. Incontrolable. Desesperante. Desolador. Triste. Todo le da lo mismo. No le importa si es de día o es de

32


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

noche. No le importa si no come durante una semana. No siente el cuerpo. No siente el hambre. Sólo siente descontrol, desesperación, desolación, y una infinita tristeza. Así pues, que de eso se trataba esa línea en un único segmento de recta del plano que debió de terminar. Lógicamente, no pudo hacerlo. Lógicamente, nadie le podría haber aceptado un plano desprolijo, y con una línea, que marcaba un error, en la planta, en la fachada, en el corte, en la perspectiva. El plano así le fue imposible de entregar. Entonces es que lo hizo enmarcar entre dos cristales, una especie de túnel de milímetros, a escala del otro Túnel, el de la Memoria, el de los nombres escritos en plateado, sobre un vidrio. Y Nada. La Nada es oscura, es un no.ser, es una no.vida. Hoy duda, pero a diferencia de Ciorán, sin que le venga en gana. Es una duda universal, o si se lo prefiere, la universalización de La Duda, o, La Duda quizá ahora 33


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

está funcionando para la mujer vestida de azul como una entidad establecida a priori. Pero en ese mar de dudas al menos existe una certeza: la Nada será su eterna compañera. La Nada es lo que estaba del otro lado del Everest, del otro lado del Muro del Gueto de Varsovia. Ahora al menos ya sabe de qué se trata El Fin. Perdón, Su Fin. Sepan disculparla. Anna Donner Rybak © 24/I/2011.

34


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Verde

“¡No podés seguir siendo tan egoísta! ¡Sólo pensás en vos! ¡No hacés las cosas que hacen todos! ¡No se te puede decir nada! ¡Sólo sacudiéndote parece que te entran las cosas! ¡Sos mala madre! ¡Sos antisocial! ¡Sos antipática! ¡Te pasás encerrada en una burbuja! ¡Tu vida es un desastre! ¡No ves que ya nadie te soporta! ¡Ya nadie se anima a decirte nada porque lo 35


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

vas a tomar a mal! ¡No podés quedarte todo el día quieta llorando por tus tristezas! ¡Tenés que hacer cosas! ¡Estás dando una imagen nefasta a todos quienes te rodean! ¡Lo único que hacés es confirmar lo que todos opinan! ¡Das lástima! ¡Te gusta que tus hijos tengan una madre de la que todo el mundo piensa está loca! ¡Ya todos están cansados de vos!” Esa voz todo el tiempo. Victoria la conoce desde que ha nacido. Antes, los rezongos eran diferentes, cuando fue niña, eran rezongos para niños, como el de ser la responsable de que su hermano pereciera bajo un aloe en una plaza, porque se había puesto a gatear, como todos los niños de esa edad hacían, y jugaban al túnel bajo la planta. Pero la madre de Victoria, lo había encomendado a su cuidado. Victoria, estaba en la plaza, cuando vio desesperada que su hermano pequeño había hecho la travesura de meterse con todos los demás niños en el laberinto de aloe. Fue entonces que le avisó a su madre, quien por supuesto, después de ir desesperada a sacar al menor, rezongó a Victoria de todas las formas posibles. Aquellas voces, si bien primero fueron pronunciadas por su madre, luego, siguieron hablándole a Victoria. Ella se sentía culpable. Su hermano, le había explicado la madre, podría haber perecido en el laberinto de aloe picado por una araña, o quizá también podría haber sido mordido por una culebra.

36


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Desde pequeña, Victoria sabía lo que significa cuando el juez dictamina “Culpable”. Lo traía tan grabado a fuego, que parte de esas voces dictaminadoras de veredictos se instalaron en su inconsciente desde pequeña para nunca más retirarse. A medida que Victoria crecía, los veredictos se iban adaptando a aquellos cambios, pero lo cierto es que Victoria nunca supo lo que era la vida sin la presencia de aquellas voces. El incidente del aloe fue tan traumatizante, que ella lo toma como la presentación de estos señores de toga negra, que habían llegado para instalarse en los confines de su conciencia, y acompañarla de por vida. Desde entonces, convivió con ellos. Cada paso, decisión, acción que tomaba Victoria, era juzgada apenas unas décimas de nanosegundo a posteriori por los inquisidores de su conciencia. Victoria les había pedido que se retiraran, pero no lo ha logrado hasta ahora. Han pasado treinta años, y, como otrora, esas voces, siguen hablándole. Muchas voces le hablan a Victoria. Las reales, de sus afectos más cercanos, y las otras, las que más daño le hacen, las de la conciencia, allá en esa zona que casi toca los límites de la Nada, o inconsciencia, si se lo prefiere. 37


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Claro que quienes juzgan a Victoria, no pueden ver más allá de la capa del cráneo. Es por ello que Victoria, les ha explicado, por cierto sin éxito, qué sucede a niveles de su conciencia. Las vivencias de Victoria son tan increíbles, que precisamente eso resultan a quienes se las cuenta: increíbles, exageradas, ridículas, dominables. Le dicen a Victoria, que puede hacer algo con aquellas voces para callarlas. Pero la gente no entiende que las voces del inconsciente son muy poderosas. No siempre las voces de su inconsciente le señalan sus “mitad de vaso vacía”, otras, le recuerdan que si no respira se morirá irremediablemente, otras, también le recuerdan que su presente es tan efímero, como eternos su pasado y su futuro. Lo cierto es que cada vez que alguna de esas voces le habla, Victoria queda paralizada. Es la primera reacción de una cadena de fenómenos muy displacenteros, que sólo ella sabe. Luego de la parálisis viene una suerte de desesperación ante su impotencia de callarlas; entonces las voces le hablan más rápido, y más intenso, lo cual conlleva a Victoria a pensar, aunque sea por un período corto en el tiempo, que quizá sea sólo la Muerte quien tenga el poder para enmudecerlas. Luego Victoria se sume en un nudo de angustia, y de ansiedad, que ocupa toda su atención, y no le queda porción alguna para dedicar tiempo a ninguna otra tarea, su microprocesador está a full, y todo lo demás está en cola de espera. 38


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Inmediatamente viene la etapa de un dolor que la va quemando, y luego es que Victoria puede aliviarse mediante una catarata construida con todas sus lágrimas encadenadas. Los ojos le quedan en llamas, la cabeza le estalla, y luego de todos esos fenómenos inmanejables, Victoria, poco a poco retoma contacto con su realidad. Todo el mundo le dice a Victoria que no puede quedar paralizada, y que espera que haga “algo” para contrarrestar sus lágrimas, inamovilidad, y tristeza. Ella dice que no puede, pero nadie le cree. Victoria está medicada para que esas sensaciones displacenteras no le sean tan agobiantes, y eso ha cambiado sustancialmente su calidad de vida; fue ese el instante en que le presentaron a Siesta, Paz, y Conciliación del Sueño. Su vida mejoró sustancialmente, pero lo cierto es que nadie sabía que Victoria no conocía a ninguna de ellas, por lo tanto no se dieron cuenta de nada. A partir de entonces todo el mundo creyó que esas medicinas eran las culpables de la burbuja de Victoria. En ese orden de los acontecimientos, ocurrió que un día, un pariente de Victoria, le consiguió una entrevista con el especialista más caro del mundo. El Dr. Di Prac había creado una de las terapias más modernas para el manejo de los trastornos de personalidad. Y quienes rodeaban a Victoria, 39


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

entendieron que quizá aquella era la única esperanza de salvarla. (Aunque ellos no entendían que Victoria aceptaba su destino y no quería dejar de ser quien ella era). Aquella tarde, Victoria tuvo una primera cita con el Dr. Di Prac. -Dr. Di Prac, tome asiento. - Victoria, mucho gusto. - Victoria, descríbame los síntomas de su trastorno. -Siento desesperación, ahogo, y un miedo infinito a la pérdida del control. -¿Y Ud. recuerda cuándo aparecen esos episodios? -No, Dr. Eso es justamente lo más terrible, no existe un patrón, ni causa. Desde hace treinta años que analizo, sabe, soy una tipa súper analítica, analizo hasta cuando un mosquito se muere. - Victoria, responda a mi pregunta. -El Miedo que siento es porque los episodios pueden aparecer en cualquier momento, y no importa qué esté yo haciendo, puedo estar en una playa del Caribe, disfrutando del agua turquesa, y aparecen. -Y lo que más la agobia, Victoria, es no tener el control de cuándo aparecen, corríjame si me equivoco. 40


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-En absoluto, Dr. Ese es el Miedo que he sentido desde pequeña, y me acompaña siempre. -Verá, Victoria. Evidentemente, los procesos de nuestra psiquis van más allá de nuestro control, y es correcto su temor. Dicho de otro modo, Ud. de modo voluntario no puede hacer nada con sus episodios. -Lo sé. -La medicación, Victoria, disminuye esas sensaciones displacenteras de terrores y miedos, y por eso es que ahora Ud. está pudiendo dormir, y relajarse más. Pero no es suficiente. -No. -¿A qué me dijo que se dedica, Victoria? -Soy artista. -Bien. La vamos a operar pasado mañana. Le voy a explicar el método Di Prac. -Confío plenamente en Ud. Doctor. - Victoria, el método Di Prac, consiste en colocar una especie de marcapasos encefálico, el cual trae un control para cambiarlo de modalidad. Es decir, cuando Ud, Victoria, prenda el aparato, ciertas sustancias inhibidoras de su psiquis se activarán, y entonces, mediante esta moderna técnica, Ud. finalmente podrá cortar esos episodios, simplemente activando el

41


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

dispositivo. -¿Pero y qué sucederá con mis ideas? -Sus ideas no corren peligro alguno, cuando usted sienta que el episodio culminó, desactive el dispositivo, y verá como queda “parada” en el instante inmediatamente anterior al episodio. -¡Suena maravilloso, Doctor! ¡Al fin seré normal! -Así es, Victoria. Al cabo de un mes, Victoria se sometió a una intervención quirúrgica, que duró cuarenta y ocho horas. Intervinieron diez cirujanos, y más de treinta anestesistas, y otro tanto de asistentes. Todo el equipo coordinado por Di Prac. Una semana estuvo Victoria en estado de inconsciencia. Luego de permanecer en la clínica dos meses en observación, una mañana Di Prac le dio el alta. A Victoria le costó dos meses readaptarse al mundo que había dejado, volver a sus rutinas, relacionarse con sus pares, realizar su trabajo, y seguir escribiendo. Pasó el primer mes, y ningún episodio se presentó. Entonces, Victoria, comenzó a aflojar sus tensiones, de a poco comenzó a poder tolerar aquellas conversaciones frívolas que otrora tanto la fastidiaban, y con ese fenómeno nació una simpatía en ella, era capaz de hablar como los demás, de participar de cualquier tipo 42


Mujeres Rotas y Vestidas de

oratoria,

sin

Anna Donner Rybak

ponerse

nerviosa,

ni

tensa.

Poco a poco fue encargándose de aquello que todo el mundo le había reprochado, comenzó a tener la capacidad de organizar sus días, de administrar su tiempo, de poder aprovechar el día para que nadie dijera que ella no hacía “nada”. Victoria seguía trabajando, pero antes de partir a la oficina, se ocupaba de su casa por completo: en dos horas, Victoria limpiaba los vidrios, lavaba los pisos, planchaba la ropa, cosía los pliegues de las cortinas si estaban caídos. -¡Ahora tenés una casa normal!- decían todos los parientes y familiares. -¡Cómo brillan los pisos!, ¡Hacés comida casera!, ¿viste Victoria que no eran tan difícil? Sucedió que Victoria se ocupó tanto de las tareas se le imputaban en el debe, que poco a poco dejó de escribir. Claro que pocas personas repararon en ello, todos celebraban su “curación”, su “entrada al mundo de los normales”. Sí que apreciaban lo limpia que estaba la casa, se apiadaban de Victoria, y le decían: -¡Qué cansada que estás! ¡Trabajás todo el día y te da el tiempo para todo! ¡Sos una mujer admirable! Y tan fructífero fue el tratamiento del Dr. Di Prac, que su ex marido y padre de sus hijos le dijo a Victoria: ¡Ahora sí quiero volver a estar con vos!- , y a su vez toda su familia política anhelaba ese final feliz: Victoria y su marido juntos, y sus hijos. Nuevamente la familia. 43


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Victoria estaba tan feliz de ser valorada al fin por aquella gente, que incluso se convenció de que siempre habían tenido razón: Ella no había sido buena madre. Victoria tenía puesto a Di Prac en un pedestal. Gracias al él, nadie la señalaba con el dedo, sólo recibía elogios y alabanzas. Victoria sentía que al fin era normal, igual a los demás, que era “eso” que siempre los demás habían esperado que ella fuera, y antes no podía, pero ahora, sí. Victoria había vuelto con su ex marido, era alabada todos los domingos por los almuerzos familiares, y su espíritu de colaboración. Pero ninguna de aquellas personas reparó que Victoria hacía mucho que había dejado de escribir. Incluso aprobaron con creces el que Victoria hubiera entrado en razón, y decidiese finalmente vender su piano, ¡había entendido que ocupaba espacio al pedo!, como su flamante marido siempre le había dicho; con quien se había vuelto a casar hace unos meses. Victoria en su nuevo rol social, hacía relaciones públicas con los padres de los amigos de sus hijos, participaba de los eventos, había logrado gracias a Di Prac, y su cirugía, ser la que todos querían que fuera. Cuando Victoria ya comenzaba a olvidar la palabra 44


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

“Episodio”, una tarde, aquellos síntomas aparecieron. Victoria, quedó paralizada. En estado de trance. Fue entonces que tomó el dispositivo, que siempre llevaba consigo, y no lo dudó; lo activó de inmediato. Tal cual le había pronosticado Di Prac, el episodio se esfumó. Inmediatamente estuvo tranquila, y entonces, mandó hacer un cuadro del mentado galeno, el cual colocó en su living, y para rendirle el justo homenaje que Di Prac se merecía lo colgó en la pared que antes ocupara el piano. Era un óleo gigante, que Victoria había mandado a hacer por encargo. Tiempo después, Victoria cayó en la cuenta de que hacía muchos años que no escribía, no cantaba, no se deleitaba con sus bandas de rock preferidas, no se “volaba”. Fue entonces que intentó retomar contacto con aquel vuelo: tomó un papel, y una birome. Otrora, en menos de un segundo, mil ideas hubieran bullido, se hubieran peleado entre sí para ver cuál era plasmada en el papel primero. Pero ahora, nada. Intentó hacer referencia a los temas que solían acaparar todos sus días, en los cuales los demás le increpaban de su “adicción”, el humor, la política, la poesía.

45


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Nada. Ni una letra. Victoria se había quedado sin ideas. Fue entonces cuando decidió consultar nuevamente a Di Prac. -¡Qué bien se la ve, Victoria! ¿Qué la trae por acá? -Verá, Dr. Ya no tengo más episodios, mejor dicho, tuve uno, pero usé el dispositivo y funcionó a la perfección. -¡Vio! Yo le dije que era infalible. -Pero ahora, Dr. lo consulto por otro motivo. ¿Ud. recuerda que le pregunté cual sería el futuro de mis ideas? -¡Por supuesto!- dijo Di Prac – Sus ideas permanecen en el mismo estado, nuestro dispositivo no altera la naturalidad del creador. -Dr., yo ya sabía eso, pero me sucede que hace un mes que intento escribir, y no puedo plasmar vocablo alguno.

- Victoria, Ud. debe tener paciencia, ya sabe que en lo que concierne a procesos de la psique, trabajamos a ensayo y error, no es como un resfrío, que Ud. toma “Sinutab”, y en dos horas se descongestiona; esto es diferente. Victoria siguió los consejos de su mentor. Lo cierto es 46


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

que en su hogar todos eran felices, ella había recuperado con creces la imagen de buena madre que todos le imputaban, sus hijos ya se habían casado, su esposo estaba tranquilo. Tranquilo, pero Victoria notaba que él seguía siendo infeliz. Al tiempo de su segunda visita a Di Prac, Victoria tuvo un segundo episodio. Nuevamente y con tranquilidad, activó el dispositivo. Igual que la vez anterior, el episodio pasó como la velocidad de la luz. Cuando Victoria intentó peinar su larga cabellera, al pararse frente al espejo de su dressoir, constató que su piel estaba verde. Quiso creer que era cosa de ella, por lo que llamó a su esposo, quien apenas entró en el dormitorio le recriminó: -¡Qué te hiciste! ¿Estás loca? ¡Tu piel está toda verde! ¿O ahora querés casarte con Shrek? ¿Querés ser Fiona? Al día siguiente, Victoria fue a consultar a Di Prac. - Victoria, le juro que ninguno de mis pacientes presentó estos síntomas. Pero quédese tranquila, yo voy a hacer unos contactos con el exterior. Venga a verme la semana que viene.

47


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Acto seguido, Di Prac sacó su recetario para la farmacia, y realizó unas anotaciones. Cuando le entregó aquellos papeles blancos, Victoria le dijo: -Dr. Di Prac, ¿me está recetando la última base de Maybelline? -Le estoy recetando un set completo, cremas, bases, polvos, y spry autobronceante. Pero no se preocupe, es para estos días. Vaya tranquila, que yo soy amigo del dueño de San Roque. En la receta que se lleva tiene indicadas diez unidades de cada producto. A la semana siguiente, Victoria tocó timbre en el consultorio de Di Prac. Varias veces tocó para cerciorase de que no había nadie. Llegó a su casa, y discó su teléfono.- “Este servicio ha sido dado de baja”- repuso un contestador. Entonces llamó a su celular. -“El teléfono ha sido cambiado” – repuso la misma voz. A la tarde, cuando llegó su esposo y la vio con esa magnitud de productos de belleza, dijo, indignado: -¿Otra vez te estás revocando? ¿Por qué insistís en ponerte base verde? Me equivoqué, seguís estando loca. Nada más que antes, querías ser escritora; ahora, se te dio por pintarte de verde. Anna Donner Rybak ©2011

48


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Negro

-Ella vive en una burbuja. ¿Acaso eso es normal? -No sé. -¡No habla con nadie! Es antipática. Se cree que sabe todo. ¡Y los demás no sabemos nada! -Quizá no sea antipática sino tímida… -¡Habla mucho! -¿Habla mucho o no habla con nadie?

49


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¡Es una perseguida! ¡Cree que todos están contra ella! No es igual a los otros, ¡no es normal! -¿Cómo es “ser normal”? -¡Normal! ¡Como son todos! -¿Cómo son todos? -¡Normales! -No te entiendo. -¡No hace lo que hacen todos!. -¿Y qué hacen todos? -¡Lo normal! -¿Cómo qué? ¿No es normal porque “habla poco”? -¡Y sí! -¿Y no será que prefiere callar porque no tiene nada que decir? -¡Siempre hay algo para decir! -¿Siempre? -El día, el cielo, la moda, ¡miles de cosas! -¿Y si a ella no le interesan esas cosas? -¡No existe alguien a quien no le interesen esas cosas! Bueno, si existe alguien así no es normal. 50


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¿No dijiste que ella habla mucho? -¡Claro! -¿Y cuál es el límite? -No te entiendo. -Me refiero, a cuánto y de qué hay que hablar para no ser “loco”, o como vos decís, para ser normal. -¡Y lo normal! Aparte ¿viste lo que dicen todos? -No… -Ella no hace las cosas que se hacen… -¿Qué cosas son las que “se hacen”? -¡Las cosas!, los mandados, la comida, yo siempre estoy a mil, ¡no doy abasto!, llevo a Bebe al futbol, a Loli a hockey, y mientras tanto voy; estaciono en doble fila, y compro lo que haga falta. Hoy voy a hacer tarta de alcaparras, porque al Gordo le encanta, y las alcaparras me salen más baratas en la calle Arenal Grande, así que, en diez minutos hago la compra. -¿Dijiste que estacionás en doble fila? -¡Son diez minutos! -¡Pero se arma un lío bárbaro con los bondi que pasan por ahí! -¡No se van a morir! 51


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¿Y vos? -¿Yo qué? -¿Te vas a morir si estacionás a la vuelta y caminás unos pasos? Después te pesás cuatro veces por día… -¡Qué tiene que ver! -No sé… -Mirá, ¡yo estoy a mil!, mientras espero la hora de salida de Bebe y Loli hago los mandados, y después en el anca de un piojo, los voy a buscar, ¡y los llevo al inglés! -¿Y? -Y bueno, mientras están en el inglés, voy un momentito a casa y saco las alcaparras, porque dicen que si las dejás 14 minutos y 20 segundos al aire fresco y luego 3 minutos con un poquitito de nuez moscada, quedan bárbaras, y las probé y al Gordo le encantan. Mirá si ella le va hacer alcaparras a él, que trabaja todo el día, y viene cansado, ¡ella no hace Nada! -¿En esa casa no comen? -Comen todos los días lo mismo. -Pero comen. -Pero todos los días o pasta, o milanesas con tomate, o panchos con ensalada rusa, omelette de queso. -¿Y eso no es comida? 52


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¡Ah! ¡No vas a comparar “eso” con las alcaparras que le hago al Gordo! -¿Por qué? -¡Dejá! Yo al Gordo le hago la comida fresca y cada día, ¡no vas a comparar lo que lleva hacer la comida fresca con comprar todo en el súper! -Mientras en su casa haya algo para comer, no veo la diferencia. -¡Cómo que no ves la diferencia! ¡Así que viva! ¡Es una papa! -¿Y qué tiene de malo que sea “una papa”? -¡Que le importa un rábano el marido, los hijos! ¡Sólo le importa ella! Todo el día con esa tontería de ser escritora… -¿Tontería? -¡No vas a comparar estar todo el día escribiendo con estar a mil como estoy yo! -Pero ella escribe cosas interesantes. -Mirá, serían cosas interesantes si eso le hiciera ganar algún manguito, pero así no. -¡Ella trabaja también! -¡Qué viva! Un trabajo donde está muy cómoda.

53


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¿Lleva o no lleva divisas a su casa? -¡Lleva porque todos los funcionarios públicos son flor de vivos, no hacen nada y tienen siempre un sueldón seguro. -¡No todos son iguales! -Y todavía después de “trabajando”, escribe pavadas.

estar

cómodamente

-¿Por qué pavadas? -¡Ya te dije! ¡Porque no gana un puto peso con eso! Si me dijeras John Gray… bueno, eso es otra cosa. -¿John Gray no escribe pavadas? -¡Obvio que no! Se hizo millonario con “Las Mujeres son de Marte y los Hombres son de Venus”. Pero a ella, ¡la mitad de los cuentos son unos divagues, no entiendo nada! Y sino, pierde el tiempo discutiendo y publicando columnas políticas, y después se engancha con eso y ¡claro! Se compenetra tanto que se va volver loca, si ya no lo está. -Pará. ¿Y vos? -¿Yo qué? -Vos tenés una buena vida. -Sí, bueno, ¡estoy a mil todo el día!

54


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-No me refiero a si estás a mil, me refiero a que acá estás tranquila. -No entiendo. -¿No se te da por pensar que un día puede estallar la tercera guerra mundial? -¡Dejate de estupideces! ¡Si todos nos fuéramos a preocupar por el mundo, nos terminamos suicidando! -¿Te olvidás de cómo llegaron tus abuelos a este país? -Sí, llegaron y se pusieron a trabajar, y yo hoy bueno, no trabajo pero cuido a mis hijos, ¡estoy todo el día a mil! -¿Y qué pasó con tus tíos abuelos? -¡Dejá! Gente que no conocí, sería un masoquismo preocuparme por unos tíos abuelos desconocidos. -¿No te jode que los hayan matado? -¡Y bueno, esa época fue la que les tocó vivir! -¿Y no te importa? -¡Eso ya pasó! -¿Y si pasa de vuelta? -¡Dejá el masoquismo! ¡Esas son pavadas! -¿Te puedo hacer una pregunta? -¡Obvio! 55


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¿Vos mirás el informativo? -¡Ni loca! ¿Para deprimirme? -¿Vos sabés que pasa en el mundo? -¡Ufa! ¡Otra vez con lo mismo! Mirá, me importa un bledo lo que pasa en el mundo, siempre hay una “guerrita”, siempre fue así. -¿Y no creés que vos podrías hacer algo para cambiar eso? -¡Claro! ¡Yo voy a venir con naves voladoras, y mil marcianos y voy a conquistar el mundo! Ahora que me acuerdo, en uno de los cuentos había tipos raros que tomaban sustancias y un montón de estupideces, me parece que se olvidó que ya no está para escribir sobre las chicas superpoderosas. Pero te digo, está tan loca, que no dudo de que se cree una chica superpoderosa. Se cree una de ellas. Si se dedicara a las cosas normales, y no a las pavadas, no estaría tan loca. ¡Despertá! La tipa es un ente, ¡le importa un rábano todo! El otro día me quería morir de la vergüenza, le dijo a Sarita que todo lo que hablaba eran pavadas. Sólo una loca puede decir eso en público, tá, te acepto que lo piense, pero ¿cómo la va tratar de estúpida a Sarita? ¡Lo que pasa es que todos son estúpidos! Sólo una loca le dice a otro que es un estúpido. Una persona normal no va diciendo las bestialidades que dice esta tipa. -Sí, tenés razón, ¡ella no es normal!

56


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-¡Viva viva, descubriste América! -Bueno, me voy que ya está por llegar El Gordo, y te tengo entretenida. -¡No es nada! Mientras hablo contigo por teléfono, ya saqué el pollito del horno, puse la mesa, ahora voy en un periquete y busco a Bebe y Loli. -Te corto, ché, estás a mil. -Si la verdad es que estoy a mil. Si querés llamala a ella, que seguramente tiene todo el tiempo del mundo, ¡ja ja! Anna Donner Rybak ©2011

57


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer de Hielo

I. Hora 6.50 A.M. Despierto, sin despertador, con un reloj interno en mi cerebro, como todas las mañanas. Enciendo el Televisor. Quedan 10 minutos de CNN, y comienza Telemundo en 'La Tele' (ex canal 12). Debo saber el pronóstico del tiempo: Llevo o no paraguas? Hará un frío glacial y deberé ponerme tres sweaters uno encima del otro? O estará húmedo y mejor no debo de abrigarme demasiado y entonces no usar botas largas? Dilemas existenciales, además de ver los titulares, ahora que terminó el Mundial, pasamos a los debates acerca de la ley que permite adoptar a parejas homosexuales, más que nuestra vecina Presidenta acaba de aprobar (claro está por snobismo) una ley que permite el 58


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

casamiento de los homosexuales. Claro que no lo hace por sentimiento. Sino porque Argentina pasará a la historia como el Primer País de América Latina que aprobó la Diversidad. Pura Fachada Doña K. Pero la noticia Protagonista Absoluta en estas fechas es el Frío Polar que azota la Región. Y vaya si lo es. No recuerdo un invierno tan helado como este. Hora 7.30. Irremediablemente, debo levantarme, qué frío! Entre pitos y flautas, ducha caliente, vestimenta, desayuno, y afines, 8.40 logro salir rumbo a mi preciada Oficina. Esta mañana, es la más Fría. Intento sacar una mano de por debajo del acolchado y no puedo, se me congela. Nunca antes me había sucedido tal fenómeno. Pero, paso por sobre mi cadáver exquisito, y logro cumplir el Ritual Matinal, y salir a la calle. Me atraviesan heladas ráfagas, a pesar de los sweaters, tapado, botas, el frío se me hace una aguja que me perfora completamente. No obstante, prosigo mi marcha. Doy un paso, camino media cuadra, camino otra cuadra, y de repente, cuando intento mover el pie que quedó detrás tomo conciencia de que estoy inmovilizada. Es entonces, que trato de mover los dedos de la mano. Lo mismo. No hay duda. Quedé congelada en el medio de la acera. Me observo. Ya no tengo colores, soy una estatua de hielo. II. Voy tomando conciencia de mi cuerpo. Poco a poco, el hielo se va haciendo agua, y voy recuperando 59


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

movilidad. Es entonces que me observo. Estoy vestida con una falda azul marino, camisa celeste, corbata azul, sweater azul, la falda está bastante por encima de mis rodillas. Estoy caminando por Minas hacia 18 de julio, acompañada de mi mejor amiga, y nos dirigimos a 18 y Minas para tomar el ómnibus, o el Troley. Estamos agotadas. Hoy tuvimos clase con Moreira, luego con Akiki, además no nos habían devuelto las hebillas, que a la entrada la Nueva SubDirectora se había encargado de recolectar, porque no eran color azul marino. Me detengo. No comprendo si esa noche soñe que estudiaría Análisis de Sistemas, que me casaría, que tendría dos hijas. Seguro que soñé acerca de mi futuro. III. Vamos a la casa de mi mejor amiga, pasamos de toda la tarde estudiando una, y las restantes dibujando respectivos corazoncitos, de nuestros amores imposibles, pero nos conformábamos con escribir SU nombre! En todos nuestros cuadernos! Pensamos qué nos pondremos para el baile del sábado en el Liceo X. Seguramente, haremos lo que todos los sábados: Cada una de nosotras seis, llevará lo que tiene, haremos una gran montaña, y luego c/u elegirá. Nos maquillará la hermana de mi amiga, a todas en fila. IV. Me eligen para el coro. No quiero estar ahí. ¿Por qué yo tengo que estar y a las otras no las eligen? Disimulo la voz. Canto mal a propósito. Con tan mala fortuna que

60


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

me mandan a los tenores, yo era soprano, quise hacer la voz más grave, y marché. V. La Profesora de Astronomía nos lleva al Planetario. Se compenetra toda explicándonos todas las constelaciones, qué aburrimiento. De allí vamos a la casa de mi mejor amiga. Subimos a la azotea y miramos el cielo estrellado. Ese día pienso: Qué felicidad, ¡tengo toda la vida por delante! ¡Un porvenir virgen me aguarda! VI. En el Informativo vemos en la casa de la prima de mi mejor amiga, que Argentina le declaró la Guerra a Inglaterra. Vemos los tanques entrando a Port Stanley, miles de pibes, mejor dicho, miles de niños, algunos ni siquiera tenían barba. Miramos absortas. El Dictador era ovacionado en Plaza de Mayo. Inglaterra se mantiene tranquila. Tanques argentinos, siguen llegando a Port Stanley. El Dictador vaticina la Victoria. Recobraría la soberanía de las Islas que habían sido usurpadas por Inglaterra. Es entonces que al día siguiente los aviones de la Dama de Hierro los hacen puré a todos. Han caído en una trampa. Muchos mueren. Otros, quedan locos. V. Estoy sentada frente a la computadora. Hace unos días comenzaron a aparecer todos de golpe todos mis compañeros del Liceo. De la mayoría no había tenido 61


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

noticias desde hace más de veinte años. Sólo nosotras Cuatro. Iban apareciendo, eran ellos, ayer habíamos tenido que ir al Planetario, y Hoy nos veíamos en Facebook, y cada vez aparecían más, y entonces nos contemplábamos nuestras respectivas fotos, y el -¡Estás Igual!- o el -¡Qué emoción!, ¿A qué te dedicás?, ¿Tenés hijos?, ¿Te casaste?, ¿Te separaste?, ¿Vivís en Uruguay?- y así fue nuestro viaje por el Tiempo y el Espacio. Las estrellas son la únicas que permanecen inmutables, ayer las vimos en la casa de mi mejor amiga, ayer fuimos al Planetario, ayer tuvimos Astronomía. Anna Donner Rybak © 2010

62


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer Vestida de Reloj

Erase un principito que no quería estudiar. Cierta noche, después de haber recibido una buena regañina por su pereza, suspiro tristemente, diciendo: ¡Ay! ¿Cuándo seré mayor para hacer lo que me apetezca? Y he aquí que, a la mañana siguiente, descubrió sobre su 63


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

cama una bobina de hilo de oro de la que salió una débil voz: Trátame con cuidado, príncipe. Este hilo representa la sucesión de tus días. Conforme vayan pasando, el hilo se irá soltando. No ignoro que deseas crecer pronto… Pues bien, te concedo el don de desenrollar el hilo a tu antojo, pero todo aquello que hayas desenrollado no podrás ovillarlo de nuevo, pues los días pasados no vuelven. El príncipe, para cerciorarse, tiro con ímpetu del hilo y se encontró convertido en un apuesto príncipe. Tiro un poco más y se vio llevando la corona de su padre. ¡Era rey! Con un nuevo tironcito, inquirió: Dime bobina ¿Cómo serán mi esposa y mis hijos? En el mismo instante, una bellísima joven, y cuatro niños rubios surgieron a su lado. Sin pararse a pensar, su curiosidad se iba apoderando de él y siguió soltando mas hilo para saber cómo serian sus hijos de mayores. De pronto se miro al espejo y vio la imagen de un anciano decrépito, de escasos cabellos nevados. Se asusto de sí mismo y del poco hilo que quedaba en la bobina. ¡Los instantes de su vida estaban contados! Desesperadamente, intento enrollar el hilo en el carrete, pero sin lograrlo. Entonces la débil vocecilla que ya conocía, hablo así:

64


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Has desperdiciado tontamente tu existencia. Ahora ya sabes que los días perdidos no pueden recuperarse. Has sido un perezoso al pretender pasar por la vida sin molestarte en hacer el trabajo de todos los días. Sufre, pues tu castigo. El rey, tras un grito de pánico, cayó muerto: había consumido la existencia sin hacer nada de provecho. El tiempo se desplaza en un sólo sentido. Y no existen pausas. El tiempo pasa, pasa, pasa. ¿Para?- Nunca. -Quiero Descansar. -No podés, no hay freno. -Pero me hace correr tan rápido... - Cambiá la respiración- ¿Cómo hago?- Es de a poco- ¡No puedo!Intentalo, de apoco vas a poder- ¡Se me escapa la vida de las manos como los granos de arena del desierto!Tranquilizate, algo se te va escapar, no podés estar en todo- ¿Y qué hago?-Decidí- ¿Que decida?-Sí, ¿a qué vas a renunciar?-¡No quiero renunciar a nada!- Es necesario.- ¡Pero es triste!-La vida no es un cuento de hadas, tenés que decidir vos, y si no decidís nada, se te va el tiempo- Pero no sé...- Te ayudo- Gracias, no sabía que no se podía todo- Nadie puede todo - ¿Querés ser buena o mala?- ¡Buena! ¿Cómo voy a querer ser mala? ¡Todos quieren ser buenos!- ¿Y a vos qué te importa lo que sean todos¨? ¿Qué querés vos? - Y... no ser un mal bicho- Ah, eso está mejor - ¿Y qué vas hacer para llevarlo a la práctica? - No voy a hacer nada malo - ¡Eso es imposible! Todos hacemos cosas malas - ¿Y cómo se hace para ser bueno? - Digamos que tenés que hacer 65


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

más cosas buenas que cosas malas- ¿Y no puedo no hacer ninguna cosa mala? - No serías mortal- Voy entendiendo, creí que era tan distinto...-¿Qué creías?Que era más fácil- No, vivir no es nada fácil- ¿Las princesas no viven fácil? - ¿Carolina creés que es feliz? - Es cierto, murió uno de sus esposos, y ahora este último era un chanta, no servía no para avisar quien viene. ¡Pero es la mujer más elegante del mundo! ¡Y su hija es la mejor jinete, y más bella!- ¿Y qué tiene que ver eso?- Que la hija de Carolina es muy feliz- ¿Y cómo sabés? - Porque está en todas las revistas, es tan mona y monta tan bien- A ver, ¿cómo quién te gustaría ser? Me gustaría ser Angelina Jolie, es preciosa, y además pudo levantarse a Brad Pitt, y además es una buena madre porque tiene hijos de ella pero otros los adoptó, pero no adoptó blancos, adoptó negros,asiáticos- Aha, ¿entonces querés adoptar un hijo? -¡No, no, no! ¿Cómo voy a querer adoptar un hijo? ¡Quiero tener un hijo mío!-Ah, como hablaste de adoptar niños negros- ¡Ni loca! Yo no adoptaría por nada del mundo, andá a saber de dónde vienen, quién sabe si no me apuñalan- Está bien. Bueno, así que me decís que querés tener un hijo¡No, ahora no! Supongo que voy tener mis hijos. ¿Cómo voy a tener un hijo ahora? ¿Cómo hago para ir a las fiestas del verano de Punta del Este? - Bueno, entonces, dejame rebobinar, ¿te gustaría tener la cara de Angelina Jolie?-¡Si! Es re mona, y esos ojos, y esos labios - Hm a mi me parece que tiene botox - ¡Y bueno, me pongo botox yo también!-Ah, y me parece que tampoco tiene los ojos tan claros - ¡Qué me importa, averiguo por internet cuál es el color de lente de Johnson & Johnson 66


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

que usa Angelina y me hago unos iguales!- Ah... Además, qué cuerpo tiene, yo quiero tener ese cuerpo, y comer tortas todos los días, y tener ese cuerpo- Pero o comés tortas o tenés ese cuerpo - ¿No puedo comer tortas y tener ese cuerpo? - ¡No! ¡Elegí! ¿El cuerpo o la torta!-¡El cuerpo, claro!- ¿Y cuando tengas ganas de comer torta? - Me como un ser de frutas cero. - Pero no es tan rico como la torta - Bueno, pero me adapto. - AhBueno, ya me dijiste cómo querés ser de afuera, ¿cómo querés ser de adentro? - Quiero ser buena-Ya me dijiste eso,pero que tipo de buena querés ser? Te cambio la pregunta ¿qué cosas harías para ser buena? - ¡Ah, así es más fácil! No mataría a nadie. - ¡Eso me dicen todos! Pero vos, ¿qué cosas harías para ser buena? No lastimar a la gente. -Bien- No mentir- Bueno, pero tampoco podés decirle a todo el mundo la verdad- No mentir, y sino hacer silencio. -Ah, mejor- Tipo que, si pienso que Flo es falsa, tipo que voy y que se lo digo así de unaEstá bien.- ¿Y si oís que Flo le dice a Fla que Maca es la peor y después ves que Flo le dice a Maca que es la mejor? - ¡Le aviso! - ¿Y para qué te vas a meter? ¡Es cosa de ellas? - Bueno, no no digo nada. Pero si un día Maca me pregunta, ahí sí le digo. - Está bien. ¿Tenés novio? - Fa, todavía no- ¿Y Maca , Flo y Fla? - Flo y Fla sí, pero Maca; no- ¿Y por qué ellas tienen y vos no?- Porque son más “cool”, más copadas, y todos gustan de ellas- Pero vos sos linda, tenés una mirada preciosa - Pero me da vergüenza hablar- Bueno, pero eso se "cura". - ¿En serio? - Bueno, se cura, o si querés no hablás anda, total, si no tenés nada interesante para decir, más vale hacer silencio - Es cierto... ¿Pero por 67


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

qué a los chicos les gustan más las chicas que hablan todo el tiempo? -- Les llaman la atención, pero gustarles profundamente, desde adentro, a ver, del corazón, no sé si les gustan- Ah... entonces yo podr��a gustarles sin hablar - Es probable- ¿O sea que no tengo que hacer lo que Flo y Fla para tener novio? - No necesariamente.Ah, qué bueno, entonces puedo tener novio y ser como soy- ¡Claro! - ¿Y por qué no tengo novio entonces? Porque los de tu edad eso no lo entienden. Fijate en los más grandes. Ellos ven tu corazón, y que querés ser buena, y que no querés matar a nadie, ven antes tu corazón, que tu cuerpo, bueno, ven todo, no te voy a mentir, tu cuerpo siempre lo ven. Pero no es lo que les importe más. - Bueno, pero si tengo lindo cuerpo es mejor- Sí, es mejor- ¿Y yo tengo buen cuerpo? - Si, es un cuerpo proporcionado - Si, pero Flo y Fla tienen la cola redondita y todos las miran y yo tengo una cola muy pequeña y nadie me mira - Todos las miran porque están mirando su cola, pero cuando te miran a vos, no te están mirando la cola, te están mirando a vos- Ah... es mucho más lindo- ¡Claro!- ¡La verdad es que todo lo que me dijiste me cambió toda la vida!- Me alegro mucho, entonces ¿qué estás esperando? Acordate, atrapá los momentos- ¡Gracias! Anna Donner Rybak © 2011

68


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

La Mujer vestida Igual

I El canto del gallo, y la sinfonía de pájaros, anuncian la salida del astro rey. El pintor, le da un toque, un toque sutil, de violeta, al fondo negro. Luego, al violeta le da una fracción de magenta. Luego al magenta le da una banda colorada. Va intercalando el uso de los pinceles, del uno al tres. Es entonces que el negro se ha vuelto un tanto azulado, es entonces que el pintor usa blanco, es entonces, que los oscuros van cediendo a los claros, es entonces que una raya, milimétrica 69


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

raya, es trazada con absoluta precisión. Le quedan pocas horas para entregar la obra, está casi lista, mas el pintor se detiene. -¡El Nombre! - dice. -Qué manera de embromar, ¿porqué insisten en que nuestras obras tengan nombre? ¿Si son simples telas? Ni que tuvieran vida. Ya me gasté todos los nombres, ¡tengo que inventar un nombre! - de repente el artista se detiene en sus elucubraciones. Acaba de recordar que hoy su tía Alba cumple cien años. - Debo de andar mal de la memoria. ¿Cómo pude olvidar el cumpleaños de tía Alba? Bueno, Alba se llamará esta obra. - Es entonces que el hombre recorta prolijamente una etiqueta, y con tinta china, en cursiva escribe Alba. Listo. II Elena duerme profundamente. Hoy no ha escuchado el canto del gallo, y es el reloj despertador, que finalmente suena, a las ocho de la mañana, que la despierta sobresaltada. "¿Cómo es que me quedé dormida? Yo siempre despierto sola. Si nunca usé reloj para levantarme. Ni siquiera cuando tuve que dar la tesis de magisterio, que tenía el oral a las ocho. ¡Yo a las seis estaba como el dos de oro! Qué raro. Es la primera vez que me quedo dormida, que raro." Elena se levanta presurosa. Otra vez el eterno dilema: "¿Qué me pongo?" 70


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Anuncian temperaturas bajo cero para la jornada. "Supongo que un sweater de lana gorda estará bien. .. Y sí... un sweater de lana gorda es un clásico. Además es de color negro. Y el negro nunca pasa de moda." Elena se mira en el espejo. Tiene el cabello negro, y lacio. Siempre se peina raya al medio. Primero, con un peine, desenreda los nudos de la noche. Luego, cepilla. Se pone el abrigo entallado, de color, también negro, los zuecos... "¿No será ridículo usar zuecos ahora?". De repente Elena cae en la cuenta de que su guardarropa es un sweater negro, un jean oxford, unas medias a rayas grises y negras, y un abrigo entallado, negro. Por un momento había olvidado el momento. Ya está. Elena está lista. III Elena debe entregar una agenda. - "¿Hoy es jueves?" - se pregunta, a veces se equivoca en el asunto del calendario. No es fácil para ella. -Sí, hoy es jueves.- Concluye.

71


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

(Elena lleva la cuenta de los días, haciendo una raya en la pared. Como vive en una casa de altos, hay suficiente espacio para un millar de rayas.) -¿Qué hora será?- Eso es más fácil. Levanta la vista, y son las diez menos diez. Elena toma asiento en la mesa del boliche. Nadie la ve. "¿Y cómo sabré si el hombre que venga es el que debe de venir?" - se pregunta. Otra vez el dolor. Qué insoportable. ¿Cuánto tiempo falta? "Y bueno, ¿quién te manda andar trepando muros y caer de espalda?"- "Era lo único que me quedaba por hacer"- "Pero no pensaste que te ibas a quebrar la columna." - "Tiempo para pensar era lo que faltaba" - "Y bueno, tu destino es soportar una fractura de columna" - "Ya me acostumbré" - "Pasó quien sabe cuánto..." -¿Maestra?- pregunta el recién llegado. Es El Hombre, la palabra es correcta. Elena asiente moviendo la cabeza. El hombre, viste un traje negro. Corre la silla, y toma asiento. -¿Organizaste la agenda? Porque hablamos muchas cosas, y si no van a quedar en un tintero. Elena asiente con un movimiento de cabeza. 72


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-No tiene sentido pelear para atrás - dice. -¿Y eso porqué?- pregunta el hombre. -Porque es una pelea sin sentido. Si peleás para atrás, no ves qué está pasando. ¿Mirá si tu contrincante tiene pronta un arma blanca, y vos, vas para atrás y vas para atrás hasta clavarte ahí? Es como jugar a la gallina ciega. Con solo pensar en una venda en los ojos, se me revuelve el estómago. -¡No exageres! ¿Es para tanto? - Si, es para tanto. -Si vos decís... Mirá, mi agenda está muy apretada, no tengo mucho tiempo. -Yo tengo todo el tiempo del mundo. IV. El hombre levanta la cabeza. Es entonces que mira a Elena, y por primera vez, una sonrisa se dibuja en su cara. -No tenemos más que planificar una segunda reunión- Mira el hombre a Elena, y le guiña un ojo. -No es lo que pensás.- responde.

73


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-Estaría bueno- dice el hombre - que me acompañes a una conferencia, aún no tengo la fecha, pero si vos leyeras parte de mi ponencia, no sería lo mismo que lo lea yo. Elena frunce el ceño. -No, no es porque no escribas bien. No quise decir eso. - El hombre se ruboriza, y prosigue - Es porque no es lo mismo que sea yo el orador a que sea yo, pero que vos participes. La mayoría de los asistentes son hombres. Elena lo mira, con bronca. -Claro, como soy mujer, creés que entonces tu ponencia se teñirá de colores. Entonces lo mira fijo y responde: -No puedo. El hombre insiste. -No, me estás malinterpretando. Vos sabés que yo soy romántico, y de machista no tengo nada. -No entenderías, pero no puedo. -¿Qué es lo que no entendería?- pregunta el hombre.

74


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

-Primero te leo la agenda que preparé, y después, si te queda tiempo, y te explico. El hombre asiente. V. - Tenés que ir a buscar unos papeles. -¿Unos papeles? -Sí; están en el Monumento de la plaza Varela. El hombre la mira con sarcasmo: -¿Jugamos a la búsqueda del tesoro y me estás dando las pistas? Elena no le responde. -Están debajo de la axila izquierda de la cariátide de la derecha. -¿Y qué tienen de valioso para nuestro trabajo esos papeles? -Son actas de defunción. Las verdaderas. Ellos las escondieron ahí. Y después presentaron otras falsas. El hombre mira a Elena asombrado. Acto seguido, un impulso lo lleva a acariciarle la mano.

75


Mujeres Rotas y Vestidas

Anna Donner Rybak

Es entonces que se da cuenta de que la mano de Elena no tiene volumen. Y queda estupefacto. -Con estas pruebas ya podÊs declararlos muertos y se acaba el asunto. Pero, antes que te vayas, dejame decirte algo. El hombre mira a Elena. -No es que no me gustes, que te quede claro. Anna Donner Rybak Š 2011

76



Mujeres rotas y vestidas