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De imaginaci贸n y utop铆a

Anna Donner Rybak

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De imaginación y utopía

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“En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.” (I. Asimov)

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Coma Solar Ezequiel golpea las teclas en la sala de chat a una hora, de una noche o de un día, de una semana de un año; un numerito al pie de la pantalla así lo indica. Mientras tanto, su pulgar, cuyo entrenamiento es muy superior a los dedos que antaño saltaban por los pianos, se desplaza a la velocidad de la luz para hacer un SMS. Nunca ha visto a la gente tras esos objetos y parece no necesitar verla. La iluminación mortecina del habitáculo no revela nada acerca del momento del día, la luz del sol fue denegada muchos años atrás, luego de aquel incidente que paralizó al mundo. Un señor se había desmayado en la vereda. Cuando llegó la ambulancia, ya estaba muerto. No había sido un paro cardíaco, tampoco había síntomas de derrame cerebral, por lo que prestigiosos médicos tardaron meses en hacer su diagnóstico: “Coma Solar”. El tipo había quedado fulminado justo exactamente en el instante en que, luego de varios días grises, las nubes se dignaron migrar a otros horizontes dando paso al astro rey. Muchos fueron bien escépticos con respecto a este fenómeno, decían que algo había que inventar para llamar la atención, y que los preciados galenos ganarían un montón de divisas, y asimismo sus nombres serían incluidos en el anuario de los Premios Nobel. Pero, luego de un tiempo, una mujer, en otra latitud, cayó paralizada en plena calle en idénticas circunstancias. Luego 4


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de varios casos de decesos de características similares, se anunció el Nuevo Mal, y se exhortó a la población a tomar precauciones a nivel mundial. Se decretó que las personas quedasen recluidas en sus domicilios hasta que se hiciera la noche cerrada. La gente se fue acostumbrando a dormir de día y a salir de noche, y luego, se acostumbró a no salir definitivamente. Sólo se entornaban brevemente las puertas y ventanas para ventilar el interior de las viviendas. Claro que los que hacían los trabajos más indignos, pasaban de todos modos la noche en la calle, realizando entrega de alimento y ropas, obviamente, comprados por la computadora. Un nuevo modo de vida se había instalado, el peso promedio era de ciento cincuenta kilos, porque la gente ya no daba ni tres pasos. Ezequiel no era la excepción que escapaba a la regla. Una de las personas con las que “hablaba” era una mujer. Es que Ezequiel vivía solo y nadie se arriesgaba a salir a la calle para tener sexo. De todos modos, el pecado de la fornicación se seguía consumando, era ya un hábito que las personas hicieran el sexo virtual. En esas lides, el mundo sí que había progresado, existían fetiches de todos los pelos y colores. Al principio de esta catástrofe, las personas pedían a su compañero de sábanas virtuales una foto, pero luego fueron desistiendo porque se había anunciado en los 5


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informativos que muchos mentían, o bien con su rostro, o bien con su cuerpo, o bien con ambos. Se creó un clima de desconfianza global, y al fin, todos fueron optando por no conocer la apariencia física de su par. La gente se fue acostumbrando, y eso era lo normal. Ezequiel acaba de concluir el asunto. Ezequiel se despereza en su trono anatómico, y sus desplazamientos se limitan a las acciones los botones para reclinar o elevar su respaldo. ¿Para qué gastar fuerza y energía si ahora existen botones que lo hacen todo por él? Se gira con la mirada en dirección al plasma que pende de la pared. Zapea con elegancia, dispone de dos mil señales. Ezequiel tararea los jingles de las propagandas. El se jacta de almacenar en su memoria todos los capítulos de las series del “Warner Channel”, y para no olvidar ninguna las sigue consumiendo. Ezequiel le teme a las sorpresas; él parece gozar de una precaria felicidad burguesa que no le exige sacrificios. Ezequiel está maravillado con el progreso de la tecnología. No debe hacer grandes desplazamientos físicos, ni recurrir a complejos análisis del pensamiento 6


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para sobrevivir, por suerte otros lo han hecho por él. Ezequiel siente la vejiga hinchada. Ha visto en el cable que están por salir a la venta unos dispositivos especiales, una especie de sonda inteligente, con una resistencia que licúa y evapora los desechos del organismo. Pero aún no está en el mercado, y por ahora Ezequiel debe trasladarse al gabinete higiénico. Se prepara para la maratón. Respira hondo, y bañado en sudor, logra levantar sus ciento cincuenta quilos y ponerse de pie. Cuando llega hasta el inodoro detiene su marcha; está casi ahogado. Se toma de la barra especial que en estos tiempos colocan junto a todos los inodoros, es que teme desplomarse. Ezequiel se observa en el espejo del baño. Existe cada vez menos demanda de ese monstruo reflector, ahora se fabrican unos de tipo cóncavo como los que hay en el Museo de Villa Dolores, que hacen que uno se perciba estilizado y flaco. Pero Ezequiel tiene un espejo que era de su abuela, y aún no lo ha cambiado. Decide por un momento enfrentarse con su imagen. Comienza por su rostro. Sus mejillas están rosadas, y le cuesta distinguir su cuello, está atravesado por una enorme papada. Tiene senos más prominentes que cualquier mujer de antaño, que se apoyan en su vientre, el cual podría albergar quintillizos. Ezequiel no puede acceder 7


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directamente a sus partes inferiores, se esconden bajo la prominente barriga, no obstante, siente su existencia. Ezequiel finalmente logra sentarse en el inodoro. Parecía una explosión, vibraba todo. Ezequiel pensó que quizás estuviesen demoliendo alguna edificación pretérita, como había visto en un documental cuando en el año 1989 toda la Ciudad Vieja había vibrado por la dinamita para hacer lugar para emplazar el primer hotel cinco estrellas de Montevideo. Ezequiel ahora estaba fastidiado, es que el ruido no cedía. Encendió el equipo de audio para que la marcha metálica tapara el molesto sonido. Se mimetizó con un bailarín cuyos movimientos eran elegantes y sugerentes; su rostro acompañaba, sus ojos estaban cerrados, sacudía con torpeza su cabeza, en realidad hacía movimientos vulgares y recursivos. Ezequiel gozó de ser un bailarín de música tecno por un espacio de dos horas. Entonces, recordó el otro ruido y apagó el equipo. Seguía todo como antes, las paredes retumbaban. Ezequiel tendría que esforzarse y ponerse de pie, pero aún no se decidía. Encendió la T.V. local. Los periodistas estaban transmitiendo desde la costanera. La Costanera es lo que en un tiempo había sido la calle más cercana al agua. Pero ahora esa agua despedía vapores irrespirables, hacía mucho que nadie se atrevía a bajar por lo que quedaba de las escaleras de los muros, que 8


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alguna vez fueron el acceso a una playa. Estaba prohibido tocar el agua pues contenía ácido nítrico, era la misma del arroyo Miguelete o el Pantanoso. Ezequiel hizo un esfuerzo sobrehumano por prestar un poco de atención a lo que decían los periodistas. - “Desde hace dos horas un leve sismo está asolando la ciudad de Montevideo. Se teme que el magma incandescente que subyace bajo la Isla de las Gaviotas ya no puede permanecer en control. “ Hace años un grupo de geólogos había estado investigando el suelo sin sorpresas del Uruguay, sus ondulaciones aburridas y descubrieron el temblor interno de la tierra. En ese momento, los eruditos alertaron a las autoridades gubernamentales que era preciso tomar medidas inmediatamente, puesto que ese magma no permanecería quieto. Entonces, el Presidente de la República habló en cadena de televisión por espacio de una hora, y nombró una Comisión de Notables para ocuparse del tema. Dicha comisión se reuniría los martes y jueves y elaboraría un Proyecto de Ley que incluiría reformas en las normas de la construcción, así como también la evacuación de los barrios de Malvín y Buceo, por estar próximos a la zona de riesgo. Pero no se ponían de acuerdo en el procedimiento administrativo de la evacuación. La ciudad entera quedó en penumbras. Ezequiel, aterrado, comprobó que su única opción era 9


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ponerse de pie. El terror le impedía lograr la concentración necesaria para tal fin, esta vez demoró media hora. Ezequiel necesitaba desplazarse sobre sus piernas, oprimía con desesperación todos los botones de todos sus controles remotos, pero ninguno le respondía. Ezequiel había perdido la costumbre de caminar en equilibrio, se sentía más inseguro que un trapecista en la cuerda floja. Pero el hombre tiene instinto de supervivencia, así que Ezequiel logró dar veinte pasos, y de este modo aproximarse a su ventana. No se veía luz alguna en las inmediaciones. Trató de hacer una llamada desde su celular, pero todos los sistemas habían colapsado. Había corte de energía y Ezequiel no tendría más remedio que salir a la calle. Se salieron de un cuadro de Botero, los gordos habían cobrado vida. Se desplazaban agónicamente arrastrando sus cuerpos, trataban de gritar, pero habían perdido entrenamiento en las cuerdas vocales y la voz les quedaba chiquita, atrapada en la nariz. Era una procesión de gordos mudos. Caminaban con resignación, no podían hacer otra cosa. Se habían levantado carpas gigantes que quedaron del último circo. Eran Carpas de Refugiados. Muchas ONGs habían tomado medidas sin esperar por la Comisión de Notables. Estas carpas habían sido erigidas con una velocidad sorprendente en todos los barrios de Montevideo. 10


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Ezequiel marchaba. Era parte de una masa de barrigas de gelatina que tenían pequeños piecitos; esos mortales soportaban excesivas cargas y uno no sabría si serían capaces de transportar el cuerpo que los poseía. Las Carpas de Refugiados se transformaron en el hogar momentáneo de los montevideanos obesos. Aunque ya habían perdido al menos diez quilos durante la primer semana posterior al sismo. Cuerpos malolientes llagados por los pliegues que hacían sus carnes al rozarse. Depositados cual fardos en una especie de gran frazada, por propia iniciativa habían decidido poner en uso el cuerpo despreciado otrora. Lentamente comenzaron a tratar de mantenerse en pie, estaban intoxicados de tecnología. Se comunicaban por medio de palabras sueltas y tocando al destinatario de las mismas. Volvieron a usar los ojos para mirarse directamente a la pupila del otro. Al principio, ello implicaba un gran pudor y recato. Al mes de estar instalados en las carpas, se decretó estado de cuarentena. Los pulgares de los individuos se habían gangrenado, debido a la falta de actividad. Anna Donner Rybak © 2009

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La Celda I. Miraba; pero no miraba. Enfocaba, difuso. Aún así, podía regocijarse con la idea de lo que veía. No había mujer que se le resistiera. No sabría decidir a ciencia cierta, si es que las prefería rubias o morenas, lánguidas y etéreas o curvilíneas sinusoidales. Todas eran bellas, al fin y al cabo. Había un tiempo para la rubia, y había un tiempo para la morena. Inexorablemente, añoraba a la que había dejado ir. Así, iba cumpliendo con los ciclos estipulados. No había relación que le durara. Todas comenzaban, transcurrían y se evaporaban sin demasiadas penas ni glorias. Cierto entusiasmo se permitía al inicio, cuando intentaba dejarse llevar, para luego organizar el desarrollo del vínculo, minuciosamente, con sus correspondientes etapas. Las mujeres pasaban sistemáticamente por su vida, tanto las rubias como las morenas. Pero un día, conoció a una pelirroja. Luego del concedido entusiasmo inicial, le fue complicado organizar el vínculo. Un tipo como él no podía permitirse tal lujo, no podía comprender que había fallado. No entendía cómo se había suscitado tal incidente; ¿habría perdido el control? La pelirroja estaba en el escritorio, en el baño, en el pote de helado, en el tubo de la pasta de dientes y en la 12


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almohada. Lo cierto es que no podía sacarse a la pelirroja de la cabeza. Pensaba en ella todas las horas de todos los días y todas las horas de todas las noches. Y devino lo peor; la pelirroja se esfumó y le quedó un agujero negro. Todos sus mecanismos entraron en cortocircuito. Sus emociones estaban a la deriva. Entonces, cerró los ojos y se concentró. -“¡Aha!” – les dijo.“¿Acaso creen que yo no puedo?” Las emociones lo miraron desafiantes. El hombre repitió. -“¿Acaso creen que no puedo?”. Las emociones ahora lo miraron con sarcasmo. Pero el hombre juntó fuerzas, y las acorraló. -“¡Ahá!” – dijo ahora. – “¿Quién es el que no puede?” Las emociones lo miraron ahora pusilánimes. El hombre se regocijó. Y contempló con beneplácito, todas las celdas. Que estaban ocupadas por rubias, morenas, y una pelirroja. II El hombre en cuestión era nada menos que Patricio Inzaurraga; excelentísimo señor. Patricio no estaba transitando por sus mejores días, el destino de sus acciones era ahora incierto. La bolsa siempre había sido para él el mejor de los mercados. Su gesta había comenzado la mañana del 11 de setiembre del 2001. Luego de la caída de las Torres Gemelas, La Gran Manzana se había sumido en la hecatombe, bajo la connivencia del tirano George W. Bush, y la familia Bin Laden. 13


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Total, a esa hora de la mañana se podía arremeter con tranquilidad, era toda resaca tercermundista. Mataba dos pájaros de un tiro, y se ahorraba la construcción del muro con México. Es que George W. deseaba cernir sólo a los patriotas de piel blanca, y que quedaran atrapados los negros y los latinos de una vez y para siempre. Tres meses después, George W. lanzó Su campaña “No al Terrorismo”, superando todos los record de ventas impresos en la historia. El noble benefactor George W. había llamado entonces sus nobles patriotas para incursionar en territorio afgano, y posteriormente en Irak, el barril del crudo lo justificaba todo. Por aquellos días, Patricio Inzaurraga había exhortado a los hermanos Peirano a tomar medidas urgentes. A principios del 2002, se malversaron fondos con el beneplácito del entonces presidente de la República Oriental del Uruguay, Doctor Jorge Batlle. Según documentos de época, el gobierno sabía que loa hermanos Peirano realizaban maniobras irregulares; así como del vaciamiento inminente de cuatro de los bancos más importantes del Uruguay. Patricio Inzaurraga era un tipo de características notables. Dos veces campeón de rugby junto a los muchachos del Old Christians y auspiciante del torneo Seven de Punta del Este, desde 1989 polo de atracción deportiva y turística del principal balneario uruguayo. Inzaurraga viajaba constantemente, por lo que no podría asignársele domicilio fijo alguno. Ya lo hemos dicho antes, era un hombre reacio a asumir compromisos. Mas, 14


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existía un suceso desafortunado en su vida. Patricio Inzaurraga había sido maldecido durante su más tierna infancia. Su amor puro e inocente por una compañera de escuela le fue vapuleado por su compañero de banco. Inzaurraga nunca pudo sobreponerse a tal trance. Desde entonces, cargaba con el peso del nefasto incidente. III. Pero todo se solucionó cuando un cónclave de científicos anunció, con bombos y platillos La Sustancia Roja. Gracias a ella a los hombres les sería posible olvidar hechos específicos. Estos prestigiosos hombres de ciencia, habían logrado alterar la química del cerebro mediante la planificación sistemática del ADN, responsable del almacenamiento de las asociaciones emocionales. En un trozo de tejido se mantenían vivos los recuerdos, una célula estimulaba a otra y las neuronas se mantenían comunicadas. La Sustancia Roja podría extirpar recuerdos de corazones rotos “ad gaudium”, pero un exceso podría ocasionar la destrucción de la memoria. Como era de esperarse, este lujoso químico era selecto solo de las apropiadas almas que podrían darse el lujo de abonar una cuantiosa fortuna por tan solo unos miligramos del estupefaciente. Inzaurraga finalmente se curó de su oscuro tormento. IV. 15


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Habían explotado todas las burbujas punto.com, y el mundo se estaba evaporando por el inodoro. Es que el G20 había decidido invertir millones de dólares en la Sustancia Roja, para borrar La Memoria de Los Pueblos. Pero las cosas se les fueron de las manos y el alcance de La Sustancia Roja fue impredecible. El uso de la Sustancia Roja con fines non santos alteró para siempre el comportamiento de los individuos. Las personas cambiaban en todo momento y no se sabía quién era nadie. Para colmo, el presupuesto destinado a esas lides se había excedido, provocándose un caos en las bolsas y había caído el precio del crudo. George W. había caído preso en su propia celda. Y Patricio Inzaurraga, entregado a la confianza en la inmunidad que le había otorgado La Sustancia Roja, había sucumbido a los encantos de la pelirroja. Entonces, desesperado, Inzaurraga apeló a un último recurso. Patricio Inzaurraga había podido rescatar de su alterada memoria los dichos del fallecido presidente John F.Kennedy: “Estados Unidos irá a la Luna no porque es fácil, sino porque es difícil”. En una oportunidad, Inzaurraga había viajado a la Luna, tomado fotografías y jugado golf. La había recorrido en un todoterreno. Había evaluado crear hábitats especiales allí, y era inminente un proyecto de colonización futura. Inzaurraga creía que la misión no era fácil, pero posible. 16


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Ahora un cónclave de ingenieros diseñaba a Rony, quien en el año 2012 le haría una celda en La Luna. Anna Donner Rybak ©2009

El Constructivista I. Es la hora más fecunda, así lo entiende Faustino cada tarde, justo cuando los rayos de sol se cuelan a través del dosel que pende de la ventana del estudio. Coloca sobre el caballete vestido con gotas de gamas de obras quizá ya terminadas, quizá alguna vez abandonadas, un lienzo virgen. Destapa el frasco de trementina, y abre los pomos de óleo. Su paleta está organizada según sectores en los que va armando el espectro del arco iris; la carga con los colores primarios: el rojo, el azul y el amarillo, además del blanco y el negro. Para Faustino, toda verdad está dada por la intersección de dos líneas, una vertical, y una horizontal. La vertical significa lo espiritual, y la horizontal la naturaleza. En la intersección de ambas está él; el hombre. Así, sus pinturas no están dominadas por un solo escenario, sino que están fragmentadas en infinidad de rectángulos, que se organizan según las reglas de la geometría euclidiana. Así lo había aprendido del maestro Joaquín Torres García.

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Faustino, pues, comienza por trazar varias líneas horizontales y verticales con esmalte negro, formando una retícula con muchos cuadriláteros, que dividen la tela en varias porciones. Faustino arma la escena olvidando por un instante la existencia de las líneas divisorias. Se trata de un atardecer en la ciudad. Dibuja personas caminando por la acera, un sol cayendo y vehículos circulando. Hay hombres, mujeres y niños. En la vereda y en el ómnibus. Colorea. “Calle”- dice Clara en su media lengua, caminando como un trompo. Faustino sonríe, derretido. La gorda está divina. II. Clara está sentada en el piso con el resto de los niños. Hoy es su cumpleaños. Miran al mago. Tiene un pañuelo blanco y una galera en la mano. Les dice que cierren los ojos y cuenten hasta tres. Vuela una paloma blanca. Les dice que vuelvan a cerrar los ojos y que vuelvan a contar hasta tres. Un conejo se asoma por el ala del sombrero. Clara cuenta hasta tres y abre los ojos. El mago se fue y los niños no están. Clara se levanta. No hay niños ni hay grandes; la casa está vacía. Clara piensa salieron y que enseguida vuelven. Su mamá le ha enseñado que si algún día se pierde en la calle, se siente y espere. Espera. Pero nadie llega. Clara tiene ahora un poquito de miedo. Se está haciendo de noche y prende la luz. Clara se sienta en la mesa de papá. En una caja encuentra la 18


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tijera, los lápices y los crayones. Hay un dibujo muy lindo. Demoran mucho y Clara lo recorta por las líneas negras. Va hacer un collage, como el que hizo el otro día en la escuela. III. Los rectángulos del planeta habían quedado esparcidos y todas sus partes desconectadas. Un batallón de encargados trabajaba a sol y a sombra. Por el momento sólo habían podido rescatar palabras sin voces. Luego de un lustro de análisis exhaustivo, detectaron que tras ellas se escondían miles de series con instrucciones específicas. Los encargados no daban abasto, debían transcribir toda la información para que se restaurasen las conexiones mundiales. Se habían mudado a la base de operaciones, una bóveda de cristal la cual albergaba al Servidor Madre. Trabajaban veinticuatro horas al día, la misión que les había sido encomendada les ameritaba permanecer en vigilia. Sus cuerpos se habían acostumbrado a prescindir de las horas reglamentarias de descanso. Estaban todo el día sentados frente a las computadoras digitando palabras, sólo se detenían una vez al día para comer y beber, y seguían enfrascados en su tarea. Pero antes de que pudiesen culminar la misión en tiempo y forma, llegó el día en que se agotaron las fuentes de almacenamiento y los servidores colapsaron; no cabía un bit más en el mundo. 19


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Los técnicos, consternados, se encerraron por noches y días para finalmente lograr armar el pliego de una licitación para el arrendamiento de redes interplanetarias. InterPlan es la que sonaba ganadora. Firmaron con el proveedor y festejaron la alianza corporativa. InterPlan había llegado para quedarse. Permitía disponer del espacio virtual fuera del planeta de modo transparente para el usuario. Tiempo después los encargados retomaron el trabajo pendiente. Tras una ardua labor al fin lograron transcribir el total de las palabras rescatadas. Entonces, contrataron un equipo de expertos para chequear la información recaudada. Tantos años de labor debían de dar sus réditos, la situación planetaria estaba a punto de ser restaurada. Estaba todo preparado para el momento tan esperado por todos los habitantes del planeta. En el minuto más uno en que la conexión levantara, serían lanzados sendos fuegos artificiales en varias ciudades del mundo, en la lista estaban Tokio y Sydney, entre otras. Sería una cadena de artificios. Los expertos estaban a punto de consagrar una hazaña que los elevaría a ser nominados para el Nobel del siguiente año. Había una algarabía generalizada en la bóveda del Servidor Madre, y la hora de la verdad llegaría cuando se disparase un proceso en tiempo diferido, que ejecutaría todas las instrucciones recabadas, previamente ingresadas en sucesivos programas. La serie de programas 20


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en cascada se dispararía entonces en cuanto se diera la Señal, acto para el cual había sido convocado el Señor Presidente de la República. Jonathan, el líder de los expertos estaba preparado. El Señor Presidente asintió con un leve movimiento de cabeza, y Jonathan oprimió un botón. Al minuto del suceso, y en medio de la consternación general, la falla de los algoritmos era inminente. El Presidente intimó a Jonathan y su troupe y les dio una semana más. A la semana, Jonathan y su grupo corrieron los algoritmos a prueba de fallas. Aparentemente, las conexiones al fin se habían restaurado, pero no fue más que una ilusión. Tiempo después se detectó que el planeta había sido recompuesto, pero hubo sectores que no quedaron correctamente ensamblados. Una de las frecuencias no pudo ser vuelta al valor original, y quedó diferente del modelo anterior. Tal frecuencia era la que mantenía el binomio Tiempo-Espacio. Al haberla recuperado en forma parcial, los sectores que se habían separado por la grietas el día que el planeta se dividió se exponían a vivir a destiempo La situación podía volverse ingobernable, y el caos estaba próximo. ¿En qué era histórica quería posicionado cada sector? Nadie lo sabía a ciencia cierta. A la semana, Jonathan se suicidó. 21


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IV. Faustino enfrenta todos los rectángulos previamente encastrados en bastidores, y trata de coser los pedazos de la obra. Por momentos tiene ganas de reprender a Clara, pero luego se conmueve con su inocencia. Su hija lo tiene embobado, y esta “tragedia” al fin y al cabo, no es más que un cuadro cortado. Con suerte, nadie notaría el incidente. Bueno, Faustino rezará para que el Dr. Conrado Pallardi, el comprador de la obra, no lo note. Los demás no importan. Anna Donner Rybak © 2009

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Mi vida por un reino El hombre arribó portando su silla de playa plegable. -“¡Llega Ud. tarde!”- dijeron los otros, que ya estaban sentados en torno de la mesa y ya habían hecho su pedido. Sendos vasos, uno con hielo, el whisky era degustado por aquellas gargantas. -“¡Agua!”- pidió el recién llegado. -“¿Acaso Ud. ignora lo que ha sucedido?”- dijo uno de los hombres que ya estaban. El recién llegado se tomó un breve interludio para meditar. No hablaría bien de él exhibir su desinformación, por lo que respondió: “-¡Por supuesto que no!“ -“¿Y por qué entonces Ud. realiza pedidos vanos?”- dijo el otro hombre. -“La esperanza es lo último que se pierde”- musitó el recién llegado- “¿No lo creen Uds. acaso?”-“Hermano, pareces fatigado, ¿no vas a ordenar?”- fue la respuesta que obtuvo de los otros. Alfredo, que así se llamaba el individuo en cuestión, llamó al mozo y le dijo: -“¿Me traería Ud. un vaso de agua?” El mozo lo miró con un gesto de irritación. ¿Acaso ese individuo le estaba tomando el pelo? -“Señor, ¡no es esa mi intención!”- intuyó Alfredo. -“Discúlpelo”- intercedió uno de los que ya estaba – “es que él viene del Tercer Mundo”. El mozo, de repente, pareció comprenderlo todo. “¿Así que sos vos? ¡Malnacido! ¡Grandísimo hijo 23


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de tu madre! ¿Y todavía traés La Silla? ¿Creés que acá hay rutas para tomar sol? ¡No te hagas el inocente! ¡Por tu culpa!” -“Alfredo, vea Ud. El agua se extinguió hace mucho tiempo”- dijo el hombre de la mesa. -“¡Tengo sed!” -“¡Lo hubiera pensado antes! – repuso indignado el mozo. – “¡Si hubiera tenido Ud. criterio!” - “Vea Ud. El criterio que me asistió fue la conservación del medio ambiente. ““¡Eso es lo que Ud. dice! ¡Me harté de oír durante tres años sus paupérrimas declaraciones!¿Acaso notó Ud. lo falaz que sonaba?” -“Alfredo, querido…-dijo el de la mesa.-¡No olvides que tu nación tiene plantas de celulosa! Deberás comprender, esta vez nos resultó más rentable poner la fábrica del otro lado del río. ¡Vamos, Alfredo! Si hubiésemos emplazado la planta del otro lado, tú no habrías dicho nada. Querido Alfredo. Debes comprender que por encima de tu interés está el interés mundial.” -“¿Acaso la ecología lo es?” -“¡Por supuesto! ¡Pero tú has propiciado lo sucedido! ¡Por tu culpa se derrumbó el puente! Querido Alfredo, te sugiero que prestes más atención, quizá aún puedas redimirte ante el Altísimo.” En el bar se había hecho un silencio absoluto. Estaba totalmente lleno. De pronto, Alfredo percibió que se encontraba en la asamblea más grande de todos los tiempos. Se había improvisado en el lugar un pequeño estrado. “¡Compañeros! ¡Amigos!, ¡Querido público, gracias a todos por haber venido!”- inició el discurso el 24


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primero de los oradores.-”No puedo menos que sentirme pequeño ante tan magnífica concurrencia.“ -“Presentémonos, seamos amigos, ¡somos una gran familia!” – acto seguido, el orador eligió a un individuo del público al azar- “A ver. ¡Tú! ¡Cuéntanos tu historia! Es que pareces ansioso.“ Se trataba de un imberbe. Se percibía nervioso, gesticulando exageradamente. El muchacho repuso: -“¡Donde están las mujeres! ¡Ustedes las prometieron!” -“Tranquilízate, hermano. Luego que nos cuentes tu historia, te aseguro, querido, ellas te estarán aguardando”. El muchacho tomó aire y relató: -“Volaban pedazos por todas partes, y el polvo me nublaba la vista. Pero el cuerpo no me dolía. Y eso era un milagro. Cada vez me sentía más liviano, y me di cuenta de que mi espíritu ascendía. Al fin, todo había pasado. Yo estaba embriagado de éxtasis, yo descansaba, después de jornadas en extremo agitadas. Es que hubo un instante en que dudé. Y la decisión final era mía. No voy a engañarlos diciéndoles que tiré de la piola decidido. Pero ya ven, estoy aquí. ¡Lo hice!” -“¡Bien!”- retomó la palabra el orador. – “¡Están ustedes ante un héroe! ¡Vedlo con vuestros propios ojos! ¡Un verdadero mártir! ¡Pido un aplauso para él!” El público estaba realmente maravillado. Todos querían tocarlo. -“¡Con cuidado! ¡Este joven es una reliquia!”. El orador, hizo una pausa y continuó. -“Se preguntarán Uds. cuál es el motivo de esta convocatoria. Pero; 25


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¡conozcámonos un poco más! ¡Tú!”- señaló a otro joven mancebo-“¿Cuál es tu historia?” -“Yo iba sentado confortablemente en la clase turista. Estaba decidido, pero inquieto. La azafata era una mujer bonita, pero me contuve. Yo sabía que al llegar acá iba a empalagarme hasta el hartazgo; valía la pena abstenerme. Pero igual, mis ojos la seguían. Por un momento, dudé de mi noble propósito, pero la razón acudió a mí para salvarme. Cuando se hizo la hora señalada, no dudé en encañonarla. Ella se veía tan angelical, no obstante me guió hasta la cabina, encanuté a los pilotos y tomé el mando de la aeronave”. -“Ya ven ustedes”- retomó la palabra el orador, “todos quienes se encuentran en esta sala han sido designados por el Altísimo. ¡Incluso tú!”señaló ahora el orador a Alfredo. Alfredo quedó estupefacto. -“¡Tú también eres importante!”. -“¿Lo soy?” -“Eres una pieza fundamental. Tu poder de convocatoria ha sido muy exitoso, a pesar de todo. Aunque tu puesto haya sido ficticio.” -“¿Ficticio?”repuso Alfredo. -“¿Acaso de verdad crees que existen los asambleístas? ¡Hasta has inventado el nombre! Pero, tranquilo hermano, todos te han creído y eso es lo que verdaderamente importa, tan solo un puente ha sucumbido.” -“¿Puente? ¡Pero yo vengo del desierto!” -“Querido hermano Alfredo. De donde tú vienes, una vez corría un río. El Río de los Pájaros Pintados. “ -“¿Es por eso qué tengo tanta sed?” -“Querido Alfredo, tu Alzheimer me sorprende. ¿Acaso ignoras que el río se ha secado?” -“Nunca hubiera pensado...” -“¡Tú nunca 26


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piensas! ¿Acaso has olvidado la Guerra de los Tres Meses? ¡La guerra que signó el tiempo de donde tú vienes! ¡No tienes vergüenza! ¡Tú eres el responsable por la partición de América Latina!” “¿Yo?” -“¡Sí!¡Tú! ¡Has propiciado la revuelta del pueblo de Gualeguaychú! ¡Y has enfrentado a las Naciones de América Latina! La alianza nacional argentino-venezolana contra la coalición urubrasileño-chilena. ¿Acaso no recuerdas? ¡Irresponsable! Las cosas tomaron carriles impensados… ¡y nos vimos obligados a tomar cartas en el asunto!” Del rostro del orador se descolgó una lágrima en perfecto estado. Por un instante la expresión de su rostro era la de un tierno niño agazapado. -“Aún recuerdo el d��a que Mahmud y Hugo…”- las lágrimas ahora se le descolgaron en ríos. – “Nuestros hombres quisieron establecer un ámbito de negociación… “, oraba haciendo pucheros. – “Queríamos reducir al mínimo el riesgo de una guerra… ¡Pero manejar las relaciones con los países que se encuentran fuera de la normativa internacional con respecto a las armas nucleares es un h.!” -“¡George! ¡Cuida tu lenguaje!” intervino alguien del auditorio. -“¡Es que Hugo me dijo „Diablo Imperialista‟!” -“¿Y acaso ese era un motivo para bombardearlo?” El orador repuso la compostura. Acto seguido, prosiguió, dirigiéndose nuevamente a Alfredo. -“Sea por los motivos que fueran, la Guerra de los Tres Meses consumió las pocas reservas del 27


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Acuífero Guaraní, sumado a devastadores de las radiaciones.”

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-“¡Ahora recuerdo! ¡Perecí en el derrumbe del Puente Libertador General San Martín!” -“No sabes cuánto me complace que hayas recuperado la memoria.” Alfredo no se explicaba muy bien qué hacía él allí cuando algo se atravesó en el horizonte. Ahora Alfredo temblaba. Ya no sabía si estaba preso en un mal sueño, o simplemente era rehén de sus delirios. Lo cierto es que había divisado al doctor Joseph Menguele en persona y al mismísimo Adolf Hitler. Desconcertado, porque el orador mirando, entonces Alfredo repuso: -“¡Las Malvinas son argentinas!” Anna Donner Rybak ©2009

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estaba


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Artificio El tren atraviesa el túnel y llega a la Playa de las Mujeres. Ella se sorprende; ¿dónde están las que lucen mallas enterizas, biquinis, tangas con lazos, o tangas colales? Solamente las hay en toples o con la burka. La mujer piensa que quizá justo en ese momento, todas las otras estén en el agua, no se resigna a creer que existan solamente esas dos opciones. O quizá, se hayan agotado los corpiños en todas las tiendas. Los de tiras, los sin breteles, los que tienen relleno, los que tienen aro. Podría ser eso; también. La mujer agudiza la mira y se gira en todas las direcciones. Aguarda unos instantes. Una bañista sale del agua. Su negra burka chorrea agua por doquier, el calor es agobiante. ¿Cuánto tardará en secarse la pobre? Otras bañistas salen también, pero en toples. Parecen gozar de la frescura del viento, en décimas de nanosegundos sus minúsculas tangas estarán sin una gota de agua. La playa tiene arena gruesa como la de Miami. Pretende ser una simulación del verano, pero la luz del escenario apenas da la idea de un tenue sol de invierno, un poco más luminoso que el de la noche polar, como el que hay en Disney Word. 29


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La mujer, por momentos, se siente el centro de todas las miradas. Es que ella es la única que tiene un biquini de dos piezas. Las otras le miran el corpiño, como si ella estuviese exhibiendo una prenda de vanguardia en una pasarela parisina. La mujer deja su bolso en la playa, aún no le han dicho el lugar del próximo ensayo. Cuando piensa que quizá haya llegado demasiado temprano divisa a Dahyana. Imposible no distinguirla con sus gruesos labios pintados de carmín. Y eso que se le ha dicho infinidad de veces que un color más natural le sería más favorable, pero es inútil: Dahyana no puede prescindir de su brillo; lo disfruta aunque avergüence. La mujer estima conveniente colocarse una burka. Hubiera querido darse un baño, la burka le molesta y le da calor. Pero mira el agua de refilón y de repente no le resulta tan transparente como ella habría creído. La mujer se quita la burka, vuelve a tomar el tren y deja su bolso en la playa. Es que es una playa artificial que pertenece al País de los Grandes. Todo surgió hace un tiempo, cuando un hombre muy intuitivo vislumbró réditos inconmensurables luego de haber estado un año sacando cuentas en la puerta de la Ciudad de los Niños de Montevideo 30


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Shopping, y haber concluido que eran más los grandes que los chicos quienes entraban. No le fue difícil por una módica suma adquirir toda la manzana que entonces ocupaba el edificio vacío de una extinta oficina pública, que había sido tercerizada, luego de varias idas y venidas de los gobernantes de turno. La mujer miró su reloj, no se había percatado del paso del tiempo, ha estado entretenida en las tiendas del nivel superior. Se acerca a las vías del tren, pero ahora el País de los Grandes está vacío. A esta hora sólo queda el personal de servicio. Un chofer accede a mover el tren sólo por ella y llevarla hasta la playa. Se sorprende. Su bolso aún está allí; nadie lo ha tocado. La mujer se pone su ropa, sube nuevamente al tren, que la lleva a la planta baja. La mujer sale a la calle; ya es de noche. Anna Donner Rybak ©2009

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La última cena I. Jesús consultó la hora en su reloj de pulsera. Usaba la reliquia solo porque era el deseo del abuelo: “Jesusito; prométeme que no dejarás que el tiempo te pase”. Aún era temprano. Jesús se miró al espejo. ¿Acaso ella se decepcionaría? Un leve escozor lo paralizó durante un breve instante. Nunca se había preocupado demasiado por su aspecto, Jesús era el típico “ratón de biblioteca”. Un pancho, diría la muchachada. No era precisamente un chico extrovertido; más bien todo lo contrario: tímido en extremo, se ponía muy nervioso ante el contacto con el otro, y las señales lo delataban, sus mejillas enrojecían hasta quedar moradas. Jesús casi no salía de su casa porque le daba vergüenza caminar por la vereda. Sus sentimientos hacia las mujeres eran contradictorios: las deseaba fervientemente, y a la vez, les tenía fobia. Con sólo concebir la idea de tener que hablar con una, le venían palpitaciones, y se descomponía. Eran tales las sensaciones de desasosiego, que prefería prescindir de ellas. Jesús pasaba largas horas en la computadora. En su mundo cibernético se sentía a salvo. Podía satisfacer su eros por cuenta propia y también podía hablar. ¿Qué más podría pedir? Cuando chateaba, Jesús se desvestía de miedos, y se transformaba en un interlocutor interesante, podríamos decir hasta seductor. Sin embargo, esta vez no había podido resistirse. 32


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Todo había comenzado aquella semana en que vio la foto de YoRob666. ¡Mi Dios! A Jesús le parecía el cuerpo más hermoso que había sobre la faz de la Tierra. Las fotos de YoRob666 la mostraban untada en aceite, y sus formas se veían voluptuosamente perfectas. Sus labios eran carnosos. Sus ojos tan turquesa, Jesús jamás había visto a nadie con aquel color. El cabello, rubio. ¡YoRob666 era una Barbie de carne y hueso! Entonces, decidió encarar a YoRob666 por chat, y cuando quiso acordar, habían concertado una cita. Jesús se había dejado llevar. Pero se dijo que no iba a cancelar. Esta vez, había decidido atreverse. El día señalado había llegado, y Jesús se preparaba para la cita. ¿Qué hacer con sus anteojos de gruesos cristales? El armazón estaba demodé. Jesús tomó una decisión: Iría sin ellos. Compró por catálogo unas lentes de contacto, y se le antojó divertido pedirlas de color. Eran verde esmeralda. ¿Y sus cabellos sin rumbo alguno? No lo dudó; acudió a un estilista. Quedó conforme con el resultado, se lo habían dejado corto, pero con onda. ¿Y la ropa? Intuía que todo gasto para con YoRob666 era una inversión, así que adquirió un jean Stone-Washed, y un sweater negro. Jesús se afeitó, y como toque final, se roció con CK, también incluido en el presupuesto de inversiones. Ya estaba listo. 33


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II. Jesús llegó puntual al Bar 62, lugar definido para la cita. Se sentó en una mesita redonda y pidió un whisky para calmar su ansiedad. La noche estaba gélida, pero dentro del bar había bullicio y Jesús se escudó tras él. ¿YoRob666 lo iría a dejar plantado? ¡No hay derecho!- pensó Jesús. Irritado porque el tiempo transcurría y ni señales de la susodicha, se levantaba para retirarse cuando YORob666 hizo su aparición. ¡Menos mal!- pensó ahora Jesús. Su corazón se agitaba con un movimiento uniformemente acelerado. Ella se acercaba a la mesa. -“¿Jechu?” -“¿YoRob666?” -Jesús, encantado, sentate, por favor.” -“Soy Roberta, mucho gusto.” Jesús no podía creer los rasgos perfectos de Roberta, sus ojos efectivamente eran tan turquesas como se los veía en la foto, su cabello rubio y largo, liso como el de la chica de la propaganda de Sedal. Su nariz, respingada, sus pómulos, bien marcados, sus labios más carnosos que los de Angelina Jolie. Roberta vestía hippie-chic. Un foulard despojado, un abrigo de lana asimétrico de color púrpura, debajo una camisa blanca con puntillas y alforzas, de transparencia sutil. Completaba el conjunto un 34


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pantalón negro, y botas de caña alta. Y una carterita Chanel, con cadena. Roberta comenzó la charla. Jesús aún obnubilado por su belleza, no atinaba a emitir vocablo alguno. Pero ella estaba muy locuaz. -“¿Cuántos años tenés?” -“Cuarenta” -“¡No los aparentás para nada!” -“¿Y vos, cuántos años tenés?” -“¡Un buen caballero debería saber que a las mujeres no nos gusta que nos pregunten la edad!” -“Perdoname, no sabía…” -“A ver; ¿cuántos años me das?” -“Hm… ¿30?” -“Algo así…” -“Ok” -“Me gusta mucho tu nombre” -“Ok” -“Es que es el nombre de Nuestro Señor”. -“¿Creés en Dios?” -“Claro, todos creemos”. -“No. Todos no. Bah, yo no.” -“¡Qué contradicción! “ -“¿Por?” -“Por tu nombre, ¿te gusta tu nombre?” -“Me gusta, porque Jesucristo fue un gran revolucionario”. -“¿Sos comunista? – Roberta lo miró espantada. -“No. Soy anarquista.” -“Perdoname, no puedo creer que no creas en Dios, no entiendo quién te indica el camino”. -“¿A vos, Roberta?” 35


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-“El, por supuesto. ¿Sabés? Yo antes de acostarme siempre le rezo, y él me da su bendición”. -“Hay algo que no entiendo. ¿Cómo lo ves?” -“Cierro los ojos, y El está ahí”. -“Bueno, pero si abrís los ojos, El no está, me refiero, él no se ve”. -“Lo que pasa, Jesús, que vos no tenés fé.” -“¿Cómo es que alguien que no se pude tocar te dice lo que tenés que hacer? -“No sé cómo explicarte, pero él está, y me dice”. -“¿ Y vos siempre hacés lo que él dice?” -“Claro, lo dice El”. -“¿Pero siempre estás de acuerdo con El?” -“Sí, es SU voluntad, y no pienso que las cosas puedan ser de otro modo”. -“Pero Roberta; hay muchas maneras de que las cosas sean”. -“Yo no lo veo así, las cosas son, lo que sí pasa es que las cosas están bien, o las cosas están mal”. -“Pero hay cosas que están en parte bien y en parte mal, y otras que están en parte mal y en parte bien”. Roberta abrió su carterita Chanel, y sacó un espejo. -“Creo que me entró algo en el ojo, el aire está muy viciado”. Cuando giró la cabeza, observó que en la mesa contigua había dos varones que conversaban animadamente. Uno de ellos tenía un tinte de voz afeminado. -“¡Qué desgracia! Justo estos trolos se tenían que sentar acá.” 36


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-“¿Te molesta?” -“Los maricones me dan asco. Son unos degenerados, y pervertidos. Ser gay está mal”. -“No estoy de acuerdo, cada uno tiene derecho de elegir en libertad lo que quiere ser”. -“Entiendo que pienses así, por tus rebusques filosóficos, pero Dios creó al hombre, y luego a la mujer, y los hombres se emparejan con las mujeres y por eso nacen sus hijos. ¿Cómo nacerían los hijos? ¿Ves? Está mal que dos personas del mismo sexo se emparejen. “ -“Bueno, Roberta, hoy en día existen métodos para concebir muy diversos”. -“Pará. ¿Y vos creés que un niño criado por dos personas del mismo sexo va ser normal? Eso debería estar prohibido porque estás creando una persona que es anormal”. -“Yo creo que sos bastante estructurada, ¿me equivoco?” -“Mirá, yo creo que vos pensás esto de mí, y tenés esas ideas tan extrañas porque no ves a Dios. Y entonces estás perdido, y por eso no sabés cómo son de verdad las cosas, y entonces dudás“ -“¿Y no creés que haya alguna otra explicación?” -“Mirá, Jesús, yo creo que Dios traza un camino para cada uno de nosotros, que se sabe desde que uno nace. Claro, algunos lo siguen y otros no le hacen caso, y se apartan. Bueno, yo pienso que eso está mal. Dios nos marca que debemos ser buenas personas, compasivas con su prójimo, que debemos procurarnos un destino importante. Yo desde chica sabía que iba a ser contadora. Bueno, mis padres son los dos contadores, y ahora yo 37


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tengo muchas responsabilidades en el estudio. Y nos ha ido bien. “ -“¿Y a vos te gusta lo que hacés?” -“No es cuestión de gustar, hay que tener éxito, y que sea redituable. Eso me gusta, ganar dinero con el trabajo.” -“¿Y vos, a qué te dedicás?” -“Soy profesor de filosofía”. -“Pero entonces estás mal económicamente, digo porque los profesores no ganan nada” -“No me importa, me alcanza para vivir, y amo lo que hago”. -“¿Te puedo confesar algo? Yo en el liceo me aburría pila en filosofía, no entendía nada. Y creo que no tiene sentido pasártela viendo lo que pensaba fulano, mengano, dicen todos lo mismo pero distinto…” -“Es tu punto, Roberta, y lo respeto, aunque no lo comparto. Creo que hacés una síntesis brutal”. -“Todo bien, nos estamos conociendo. ¿Te digo algo? Me resultás raro, y por eso no me aburro con vos. Digo, alguien que “ame” la filosofía es raro, uy, ¡perdóname!” -“Si no te estás aburriendo, ¿qué más puedo pedir? ¿Sabés que sos muy linda?” -“Gracias”. III. Jesús estaba sorprendido consigo mismo. Había estado locuaz, y no se sentía nervioso, sino todo lo contrario y Roberta lo había invitado a tomar un café a su casa. Era un piso decorado con estilo minimalista. Una alfombra blanca y un chaise long tapizado en rojo, 38


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piso flotante, iluminación discreta. En un rincón una lámpara de pie de papel amarillo, que iluminaba con el color del sol. La protagonista era la estufa de leña. Jesús aguardaba expectante porque Roberta se estaba cambiando. Luego de un lapso prolongado de tiempo, ella apareció. Jesús creía estar viviendo un sueño, Roberta era perfecta, su piel aterciopelada, sus carnes firmes, turgentes, sus pechos esferas cual salidas de un molde, sus nalgas, con curvas exactas. No era un truco de PhotoShop, ella era de verdad. -“Vení, Jesús”, ella tenía puesto un conjunto de lencería color bermellón, medias y portaligas. Jesús se acercó a Roberta. Le acarició los labios con los suyos, y con su pulgar le colocó el cabello detrás de la oreja. Con el índice comenzó a descender por su cuello, mientras besaba sus pezones erectos. Recorría con la legua esa piel con sabor agridulce, y fue viajando por el torso, espalda, vientre. Roberta gemía y jadeaba. A Jesús le resultaba increíble la tersura de la piel de su nueva amiga, no había lunares, barritos, ni un grano, ni un matiz de color, era un marrón bronceado uniforme, tan uniforme que resultaba llamativo. La había desnudado por completo y no había imperfecciones ocultas. Jesús se dijo que personas como Roberta seguramente concurrirían diariamente a un spa, no tendría problema en realizar erogaciones en ese rubro, y seguramente se habría aplicado todos los tratamientos laser y de cirugía existentes. 39


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Al tocarla, Jesús había descubierto que sus senos y sus nalgas eran artificiales. Nada extraño, en esos días muchas mujeres se agregan cola y tetas. Asimismo, había botox en sus labios. Al principio Jesús estaba fascinado por tanta perfección, pero ahora, por alguna extraña razón, sentía cierto malestar. -“¿Pasa algo?” ��� inquirió Roberta, y lo miró con sus ojos turquesas. Jesús lo confirmó: tampoco ese era el color de sus ojos, pero notó algo raro en su mirada, no eran lentes de contacto. -“Nada”- respondió Jesús, mientras su desagrado se hacía cada vez más evidente. -“¿Ya no te gusto?”- le preguntó ella. -“Ya te lo dije; sos muy linda”-, mintió ahora Jesús. Acto seguido decidió continuar con lo que habían empezado, sin pensar nada más. Las caricias de Roberta hacia él eran deliciosas, y en los lugares adecuados, mas Jesús no terminaba de abandonarse. Eran caricias variadas, a veces suaves, a veces lo rasguñaba levemente con las uñas, a veces hacía más fuerza. Pero algo anómalo sucedía. Las sesiones de caricias se reiteraban. Había tres series y aleatoriamente se combinaban. Pero se sucedían en forma exacta. Jesús le propuso hacer una pausa. -“Perdoname, pero no estoy acostumbrado, no te lo dije antes para que no te decepcionaras de mi” -“¿Sos virgen? “ 40


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-“No es eso” -“Prosigamos entonces”. -“¿Podemos hacer una pausa?” -“Esto no estaba en los planes”. Roberta parecía contrariada. -“Mirá Jesús, O tenemos sexo, O te vas para tu casa”. -“¿No existe otra opción?” -“No, Jesús, O tenemos sexo, o No tenemos sexo. Si decidís proseguir, lo hacemos, sino te vas para tu casa”. -“Quiero que me des unos minutos, nada más”. Roberta se recostó en el sillón rojo y volvió a decirle: -“Esto no estaba en los planes”. -“Roberta, sos muy estructurada, te pido que me des unos minutos, y te prometo no defraudarte”. -“Esto no estaba en los planes”. -“Roberta, creo que estás exagerando”. -“Esto no estaba en los planes”. -“Roberta, está bien, me voy”. Jesús se vistió. Roberta no dijo nada. ¿Estaría dormida? “Roberta, Chau”, repitió Jesús. Entonces, Jesús se acercó para besarla y despedirse. Paralizado, comprobó que Roberta estaba fría. Además tenía los ojos abiertos. Jesús le tocó el cuello, y ella ya no tenía pulso. ¡Roberta estaba muerta! Un cadáver exquisito. Jesús le cerró los ojos, y le arregló el cabello. La vestiría con un solero blanco, y la coronaría con una guirnalda de flores, cual virgen celestial. Jesús abrió el closet, y encontró una prenda que se 41


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asimilaba bastante a lo que buscaba. Era un vestido de bambula blanca con puntillas. Fue entonces, cuando le corrió el cabello para colocarle el vestido que vio un punto rojo disimulado por la larga cabellera. El punto emitía un haz de luz. Jesús estupefacto, devolvió las ropas al closet. -“Esto no estaba en los planes”. Jesús se dio la vuelta. Roberta estaba de pie tras él, con un revolver en mano. -“YoRob666 ¿verdad?”. -“Me caíste bien Jesús, pero yo solo sigo instrucciones”. Anna Donner Rybak ©2009

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Tiempos Modernos La mujer camina presurosa. Acaba de estacionar su automóvil en el único lugar libre que había hallado por la Avenida 27 de Junio. Se trata de una distancia de dos cuadras, pero sus tacones le dificultan la tarea. Mas los stilettos son un “must have” en el closet de toda mujer moderna. Cuando hablamos de stilettos nos referimos a zapatos o sandalias, pero su característica inconfundible es el taco delgado y muy alto, tipo aguja. La oficina de la editorial es en Puerto Bahía. Ha pensado en varias oportunidades adquirir un piso en la Ciudad Vieja, pero cuestan una fortuna, incluso más que en la Gran Manzana. Le han dado como último plazo para la entrega de su obra, esta jornada, a la hora 18. Apenas le quedan quince minutos, y apura más el paso aún. Las luces de Montevideo comienzan a encenderse. La mujer contempla alborozada la vista de la bahía, con esos pequeños puntitos luminosos que dibujan la silueta del Cerro. Y pensar que los argentinos se enorgullecían de Puerto Madero… Hace algún tiempo se concluyeron las obras del colector de la Bahía de Montevideo. Eficientemente, en tiempo y forma. Ahora el agua de la bahía resulta verde y transparente, y la playa “de más” es la Capurro. Claro está, llegar a este grado de organización y eficiencia le costó la vida a más de uno. Fue 43


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cuando colapsaron las Bases de Datos de los Entes Públicos debido a la redundancia de la información. Entonces; estalló la “Guerra Burocrática”. Luego de medio siglo de hostilidades, finalmente en Consejo de Ministros se llegó a firmar el acuerdo que lo cambiaría todo: “Menos es Más”. El mencionado acuerdo se refería a la unificación de todos los sistemas existentes en la Administración Pública, para así llegar a una única base de datos, y la definición de un único centro corporativo: La Oficina de Asuntos de Personas de la Nación. Esto implicó que el papel dejara de utilizarse paulatinamente para la impresión de documentos, y se le diese un uso más productivo. Sólo se lo podía encontrar en remates o en la feria de Tristán Narvaja. Todo había estallado el día que los aviones vecinos habían comenzado a sobrevolar la Ciudad Industrial de Fray Bentos. Se veía venir la guerra; solo era cuestión de tiempo. Quienes vivían cerca del Puente Internacional San Martín perecieron masacrados. Desde entonces, las fronteras están cerradas con campos minados y cercos electrificados. Desde Gualeguaychú tiran misiles, y cada tanto, se infiltran suicidas de la vecina orilla. Los atentados están a la orden del día. El último fue en el Templo de la Comunidad Israelita Sefaradí, sita en la misma Ciudad Vieja. A pesar de todo, Uruguay es el único país que sobrevive en la región. Este fenómeno no tiene 44


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explicación alguna para los Analistas Políticos del Mundo, aunque dedican sus prestigiosas horas, días, meses y años al estudio de este extraño suceso. Lo cierto es, que el día siguiente de los hechos sangrientos de Gualeguaychú, el “Bolivariano” y “Mr. President”, se habían transformado al fundamentalismo. A partir de ese mismo momento, todos los católicos se vieron obligados a convertirse al islamismo, y hacer sus oraciones diarias en dirección a La Meca. Comenzó inmediatamente la persecución y ejecución de ateos, judíos, negros y homosexuales. Todos eran condenados a varios años de prisión, y finalmente, resultaban ejecutados. Los fenómenos de violaciones y de adictos sexuales habían ido en aumento. Es que cuando algún ejemplar de sexo masculino divisaba un pedazo de piel de fémina, no podía dominar sus bajos instintos. Su cuerpo no le respondía, una fuerza sobrehumana se apoderaba del individuo y entraba en un Coma Sexual. A tal punto, que se volvía una fiera indomable, y atacaba a cuanta mujer encontrara en la vuelta. Tal era el terror, que estaba decretada la pena de muerte para cualquier mujer que se le corriera un breve centímetro su pesada burka, puesto que eso incitaba el recrudecimiento del Coma Sexual. 45


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Lo cierto es, como ya mencionamos anteriormente, solamente Uruguay pudo resistir al Fenómeno Islamita. Quizá, por alguna extraña razón, el Mulá Alí Hasid, Jefe Supremo, había decidido dejar la transformación de este ignoto país para el final. Tal es así, que los uruguayos no sabían cuál sería el día señalado, y estaban aterrados. La mujer se ha arriesgado a salir a la calle, a pesar del toque de queda. Son exactamente las 18, y oprime el timbre de la editorial. Si alguien la ataca, se defenderá con sus tacos aguja. Anna Donner Rybak ©2009

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El Concierto I. El anfiteatro luce todas sus galas. La banda se acomoda para comenzar, será un concierto especial, porque no hay público. Es que el fenómeno había comenzado poco después del mediodía, con la expulsión de una columna de ceniza, roca y piedra pómez, que ascendió a 20 kilómetros de altura. Una hora después se iniciaba la caída de dicha ceniza y piedras ligeras, que fueron creando una capa cada vez más gruesa sobre el suelo y los tejados. Hacia las seis de la tarde se habían hundido los techos por la acumulación de material volcánico y la gente huía de la ciudad entre nubes de polvo y ceniza que habían oscurecido el cielo como si fuera de noche. Ella, su cabello negro y trenzado entrelazada a él, abrazándola, envueltos en sus túnicas y en la elevación que emanaba de la brasa caliente de sus respectivos cuerpos habían quedado, de repente transformados en una estatua de cera. No se podía distinguir donde terminaba uno-una, u comenzaba otra-otro. II. La Estatua, al momento de La Creación tomó un color amarillo. Pero se fue transformando en anaranjado. Y luego en rojo bermellón. 47


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Al principio, la gente contemplaba La Estatua, estupefacta. Le temían. Pero la espiaban de lejos, puesto que querían ver todos los días, con qué color ella amanecería. La Estatua mutaba, pero no en sus formas; tan sólo en sus colores. -¿Qué significado tendría esa extraña reliquia? – se preguntaban los más devotos. Lo que llamaba la atención, era que los cuerpos de ellos, seguían entrelazados, con sus labios palpándose, a pesar del paso del tiempo no se había desgastado la forma, ella seguía con sus trenzas largas, y él poseyéndola con su cuerpo que la rodeaba. Muchos eruditos escépticos habían dedicado sus prestigiosas horas, días y noches al estudio del extraño fenómeno de La Estatua, que cambiaba de color, pero su forma permanecía inmutable, en el tiempo. Finalmente, llegaron a la conclusión de que se trataba de Dios, que les hablaba a través de colores. Era Dios, que hablaba a la humanidad del Amor. III. Es un concierto especial, porque no hay público. El anfiteatro está vacío y sólo los músicos están en él.

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Son los miembros de Pink Floyd quienes están tocando en el anfiteatro de Pompeya. El público son los mosaicos, las ruinas, y las esculturas. El concierto empieza al atardecer, aún con luz solar, pero conforme va transcurriendo va anocheciendo. Comienza la primera parte de Echoes, una canción del Meddle, disco anterior a Dark Side of the Moon. La primera imagen es un plano tomado desde lo alto del anfiteatro de Pompeya, y poco a poco se va acercando al centro, donde está la banda y todo el equipo musical que la acompaña, rodeada por cámaras que se encargan de tomar los planos cortos. Durante el concierto se intercalan planos cortos de los músicos con planos rodantes: de vez en cuando una cámara empieza a dar vueltas alrededor de los músicos creando un original perfecto. Los planos de la banda se intercalan con las imágenes de Pompeya, de sus ruinas, esculturas y mosaicos. IV. Ese día, La Estatua tiene un color tan azul, con todos de verde. El concierto había comenzado al atardecer, pero una vez que anochece se muestran imágenes de la destrucción volcánica que sufrió esta ciudad. 49


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Se genera un ambiente psicodélico genuino, pocas veces visto antes. De repente una mujer queda con los ojos desorbitados. -¿Qué sucede? –pregunta uno de los camarógrafos. - ¡La Estatua se movió! – Comprendo, escuchar esta música en este escenario te emocionó demasiado. -¡No comprendes! Te digo que La Estatua se movió. En concierto se interrumpe. Muchos se han dado cuenta que la mano de él acariciaba el cabello de ella. ¡La Estatua se había movido! Todos observaban atónitos. Acto seguido, la mano de ella acaricia el cabello de él, y se besan apasionadamente. Lentamente, el color azul con tonos de verde se va transformando, azul para los ojos de ella, miel para los de él, y ya no está fría. V. Ellos están sorprendidos. Se habían quedado dormidos amándose, y al despertar estaban rodeados de gente. Lo único que atinaron, fue a envolverse en una sábana. ¿Y dónde había quedado su ropa? La divisaron lejos, tan apilada como la habían dejado: Sus jeans, ella su blusa batik, él su camisa estampada. La mujer que había descubierto La Estatua, generosa, les alcanza las prendas. 50


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Se visten rápidamente, se sienten culpables, puesto que el concierto se detuvo por culpa suya. ¡Cómo pudieron quedarse tan dormidos! Tomados de la mano, se sientan en el césped. -Mi amor, casi nos perdemos el concierto, menos mal que nos despertaron. -¿Mi vida, me das la mano mientras lo oímos? Anna Donner Rybak ©2009

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La Combinación I. La cabeza del Señor Ingeniero yace caída sobre su escritorio. Así lo han encontrado sus discípulos aquella mañana del 11 de setiembre del año 3001. -¡Tiene pulso aún! ¡Pronto! ¡Llamen una ambulancia!- dice su mano derecha, un joven de gruesas gafas, Brian Stowk. –Era evidente este final – interviene otro de sus discípulos, Ryan Woods. – El misterio de la combinación casi lo lleva a la muerte. II. Todo había comenzado un hermoso día de primavera. Los árboles comenzaban a teñirse de pinceladas verde claro, los pájaros cantaban tras meses de frío helado, al salir el sol y su calor. Esa mañana Florencio había despertado feliz, su espíritu estaba embriagado por el embrujo de la primavera. Se levantó presuroso, y mientras se afeitaba en el espejo del baño, cantaba “Sin tu amor”, tema de la extinta Sandra Mihanovich. Florencio desayunó y salió a dar su acostumbrada caminata matinal, que consistía en caminar sin prisa, por Puerto Bahía, y la Ciudad Vieja, recorriendo los escaparates de todas las librerías. Mientras paseaba, su mente iba construyendo castillos en el aire. 52


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-¡La primavera había sido hecha para admirar la belleza femenina!- se decía Florencio, esa belleza que se encuentra en toda mujer, puesto que cada una tiene su halo angelical, y él era un enamorado del Amor y Las Mujeres. Pero esa mañana se respiraba una humedad insoportable en el aire, y Florencio no tuvo dudas: tenía un mal presagio. Las mujeres paseaban como todas las mañanas, con sus estilos elegantes y variados, algunas con cabello corto, y otras largo, algunas muy jóvenes, y otras con la sabiduría de la experiencia reflejada en sus rostros, mientras se dirigían presurosas a sus empleos, cargando sus portafolios o carteras. Florencio divisó una bella silueta de cabellos color fuego, largos y enrulados. Su andar era tal una gacela, vestía pollera hindú que se mecía al ritmo del viento. Era una especie de Hippie Postmoderna. Sus instintos, hicieron que la siguiera a lo largo de varias cuadras. El cabello anaranjado se mecía ondulante, pero la mujer cada vez más aligeraba su marcha. En determinado momento, Florencio tuvo que comenzar a correr para no perderla. ¡Qué rápido andar ella tenía! Mas Florencio transpirando pudo alcanzarla. Fue entonces, que pudo contemplar su bello rostro. Un escalofrío lo dejó paralizado. La mujer no tenía mirada, en el lugar de los ojos simplemente había dos manchas blancas. 53


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Pero, este fue tan sólo el comienzo. Porque al instante se percató que los ojos de todas las hembras circulantes ese día, a esa hora, por esa acera, también carecían de mirada. Todas. Florencio penetró en un pequeño bistró, y se sentó en una pequeña mesa redonda. Tras breves instantes, apareció el camarero. -¡Qué te ocurre, hermano!- ¡Estás muy pálido!- Es que he descubierto que han desaparecido las miradas femeninas. ¿Y ahora cómo podré recibir su Amor? Sin mirada no hay sentimiento. – Comprendo- repuso el camarero, no estás al tanto de La Leyenda. III. Una vez Florencio recuperó el aliento, el camarero le trajo una jarra de agua helada. -¿La Leyenda? ¡Yo no creo en esas cosas! -Comprendo, yo también era bastante escéptico a las historias de fantasmas, pero ahora es distinto. Existe la prueba. Dime porqué, sino, ninguna mujer tiene mirada. -Me supera. -Ninguna mujer tiene mirada, y eso es un Hecho Certero. Me sorprende que no lo hayas notado antes. -Es que siempre estoy muy ensimismado como para percatarme de los hechos cotidianos. ¿Sabe? Yo soy un idealista, eso me salva de la hecatombe en que se ha convertido este mundo moderno. 54


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-Lo entiendo, así usted puede preservar sus sentimientos. Al menos, puede vivir del recuerdo de lo que alguna vez sintió. Atesórelo, en nombre de todos a quienes este maleficio nos ha tomado por sorpresa, y no recordamos nada. Florencio miró al camarero. Al igual que las mujeres, tampoco tenía mirada. -Pues bien, ¿de qué se trata La Leyenda? -Son muchos los rumores que circulan en torno a este escabroso asunto. IV. Lentamente, el Señor Ingeniero abrió los ojos. Brian Stowk, y Ryan Woods habían permanecido toda la noche en la habitación, el Señor Ingeniero había tenido un breve período de coma. -Señores, no puedo darles demasiadas ilusiones, su sistema nervioso ha colapsado, y, si sobrevive, su capacidad de análisis quedará reducida a 1/100. - ¡Pero él estaba por descifrar la combinación! -Ahora tendremos que seguir solos, Brian. V. El escritorio del Señor Ingeniero estaba desbordado de papeles. La Organización Mundial de la Salud había depositado todas sus expectativas en él, lo consideraba el único ser capaz de llegar al antídoto para derrocar a “Emotion666”, un virus letal que se había propagado en décimas de nanosegundos, luego 55


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de aquella mañana, hace casi medio siglo, que la mujer de cabello anaranjado se había contemplado en el espejo del baño, y con horror, había descubierto que tanto su iris, como sus pupilas habían desaparecido, dejando lugar a una capa homogénea y blanquecina. La noche anterior, la mujer había estado conectada a Internet toda la noche, y alguien había entrado en su disco, y se había robado una clave encriptada. El Señor Ingeniero, había pasado cinco años analizando fórmulas, estadísticas y probabilidades. Tomó todos los dígitos del sistema hexadecimal, y probó combinaciones de ene tomadas de a ene, arreglos y permutaciones, y estaba por llegar a destino, cuando esa noche sucumbió el colapso, y cayó rendido sobre su escritorio. VI. -¡Ahora entiendo! Es por eso que el Teatro Solís cerró sus puertas para siempre- le dijo Florencio al camarero. -Claro, tiene relación con el hecho. -Si a Usted. No le molesta, quisiera que me contara La Leyenda, o la idea que Usted tiene de ella. -¿Sabe Ud. Florencio? Esta zona era una celebración al Amor en estado de máxima pureza. Se irradiaba magia en todo momento, uno cerraba los ojos y podía ver pequeños mosaicos de colores danzando unos con otros. No había quien no fuera alcanzado por ese estado sublime. Pero, según cuenta la leyenda el ícono de tal estado 56


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estaba dado por una pareja encantadora, se los veía y uno se daba cuenta que no podían vivir el uno sin el otro. Se adoraban, y tal era la magia que volcaban, que luego de pasear por las veredas de Bacacay, quedaba en el ambiente un polvo dorado, que tenía partículas tornasoladas. Por esos tiempos, todos venían al paseo, y se sentaban en cualquiera de los barcitos, porque ese polvo circulaba por la calle, cada vez que ellos pasaban. -Pero eran tiempos difíciles, Florencio. Por entonces había varios grupos de insurgentes que se declaraban en contra de cualquier tipo de emoción, su filosofía era que los sentimientos sólo proporcionaban distracción en las personas, y eso hacía que fueran indisciplinados, y llevaran una vida loca, y estuviesen en contra del trabajo organizado, de la producción en serie, es decir, los sentimientos iban en detreimiento de la capacidad de producción. -Así, los insurgentes se fueron agrupando y organizando. En el fondo, eran tan solo individuos que no habían sido bendecidos por Dios y no habían encontrado el Amor. Así nació “Mártires de las Fuerzas Productivas”, cuyo único objetivo era anular en los seres humanos la capacidad de Dar y Recibir Amor. –Si se acaba la producción de polvo dorado, los hombres dejarán de sucumbir ante esos sentimientos estúpidos, y liberarán una gran porción de su masa encefálica, lo cual hará que rindan y produzcan. Es así que una mañana, la pareja fue hallada en las inmediaciones de la Plaza Matriz. Lo curioso, 57


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es que aún después de estar sus cuerpos fríos, seguían entrelazados, el cabello de ella negro sobre el torso de él, se habían tomado el trabajo de envolverlos en la pashmina roja de ella. Sus cuerpos estaban perforados por miles de balas. VII. Brian Stowk, y Ryan Woods analizaban minuciosamente la información que había dejado el Señor Ingeniero. Buscaban desesperadamente la combinación encriptada. Estaban seguros que una vez hallada, podrían restaurar todos los sistemas emotivos en estado vegetativo. Todos aguardaban La Sigla para reiniciarse. Luego de dos años más de ardua investigación, Brian Stowk, y Ryan Woods habían dado con La Combinación. Había un 99,9% de probabilidades de llegar a un resultado satisfactorio. La prueba fue coordinada para la hora cero del día 25 de setiembre del año 3010. Cuando Brian Stowk, y Ryan Woods publicaran en Internet La Combinación, la misma sería replicada en todos los sistemas y conexiones. El Señor Presidente de la República era quien daría la señal. -¡Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ya!- Todos aguardaban expectantes. “217225”. 58


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En el lapso de una hora, una mujer de cabello rubio se contempló en el espejo. Sus ojos seguían blanco uniforme, pero, lentamente, unas líneas iban surgiendo, primero en un gris muy tenue, luego se oscurecían más, hasta dibujar perfectamente la pupila y el iris. Luego el color. -¡Mis ojos han vuelto!- reía alborozada. ¡Reía! ¡Estaba emocionada! Y así, todos y cada uno de los individuos fueron recuperando la mirada. El país estaba de fiesta. VIII. La gente acudió en masa a la celebración en la Plaza Matriz, en donde habían sido embalsamados los cuerpos de esos enamorados aniquilados. Descansaban en un altar de cristal, rodeado de flores, y la gente se concentró en ese lugar porque consideraba que era el más representativo de la Muerte Y Renacimiento de los Sentimientos. La algarabía era general. Pero nadie se percató que de repente, las flores del altar de cristal comenzaron a abrirse, y a mostrar sus colores. Y nadie se percató tampoco, que los impactos de bala, como por arte de magia, iban desapareciendo de los cuerpos de los amantes, y nadie se dio cuenta, tampoco que ellos habían recobrado la vida.

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Mas un señor de entre los vítores de la multitud general, comenzó a sentir extraños golpes que provenían del altar de cristal. Entonces, la gente comenzó a golpear la urna con cualquier objeto punzante que tuviese a su alcance. Lentamente, el cristal se transformó en una serie de pequeñísimos cristales rotos. El y ella, salieron. Luego, sellaron sus labios con un beso. Anna Donner Rybak © 2009

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Un amor gris 1. Tania está en blanco, sus voces la aturden y le señalan sus fallas diciendo que nada tuvo sentido. Tormenta y parálisis, bloqueo, soledad, vaivén, ahogo, pérdida. Ella es tan sólo un cuerpo que vegeta, las ideas se le cortan, es nada, es caos, es devastación, es incomunicación, nadie le dice nada, se le perdieron las palabras o se le olvidaron y sólo le quedan las ruinas, o algún pedazo inconexo en su memoria. Cada vez le quedan menos, mucho menos palabras que a los otros, las letras se le quedan trancadas, no tienen fuerza para salir, ella lo siente una especie de discapacidad. Se está quedando sin palabras, no tiene la menor duda. La boca y el aire que no le sale, y se le queda en el lugar equivocado. Los músculos faciales no le responden, y se le dibuja una cara fea, con la boca de una bruja, me lo dijeron el otro día. No tiene fuerzas y respirar le duele. Un imán la atrae hacia el fondo de un agujero negro, y cada día le cuesta más ver la luz. Ya no puede descansar. Las noches le son cada vez peores, cada sonido la transforma en un temblor; tiene miedo de lo que vendrá. Tania necesita paz, está agotada. 61


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La panza le aprieta todo el tiempo. Tiene miedo de olvidar respirar y de morir. Quiere dejar de pensar en eso, pero la idea la atrapa y no puede salir del miedo a la falta de aire. Y cuando se da cuenta de que se distrajo, el terror le vuelve peor. Y la panza le aprieta más. Sólo trata de resistir para pasar al siguiente segundo. No sabe qué hacer para aflojar el cuerpo. Ya viene otra noche y tiene mucho miedo. Los fantasmas se están preparando y teme perecer. No puede razonar sobre eso, no tiene respuestas, sólo terror. A Tania le cuesta pasar al siguiente segundo. Tiene miedo, no sabe si la desesperación le jugará una mala pasada, teme perder la razón en cualquier momento, y quedar atrapada en el medio del infierno. Tania necesito una tabla de donde sostenerse. Tiene que salvarse y vivir. Tania busca desesperadamente respuestas en un libro. Pero ya no puede leer, porque tiene miedo de olvidar respirar. Ya no puede concentrarse, no puede “dejarse llevar”. Las lágrimas le comenzaron a caer, ya es noche oscura. Teme de no poder descansar nunca más. Sus fantasmas la atormentan todo el tiempo y tiene miedo que la venzan. ¿Pasará al próximo segundo? Voces de su inconsciente, voces que le hablan todo el tiempo y que no le dan tregua. 2. Una hilera de sillas se desplaza sobre el escenario 62


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formando un semicírculo y la guitarra trata de anunciarse en medio de las voces que no le prestan atención. La guitarra grita, pero nadie la oye; todos están dispersos. En medio del fervor la gente se va saludando con besos en la mejilla. Tania permanece sentada en su silla, es “la nueva” y no conoce a nadie; señores, que ella solamente viene solamente a cantar. Un mar de miradas recorre su rostro, su pelo, su ropa. “¿Ya cantaste antes? “- le pregunta el director - “No estamos cerrados a que ingrese gente nueva, siempre y cuando no decaiga el nivel del grupo, ¿Qué cuerda sos? Estás a prueba”“Mezo soprano”, asiente Tania cohibida. Le señala un lugar entre la cuerda de soprano y contralto. Le dan la letra. “Estás a prueba.”, esa frase le queda dando vueltas en la cabeza. Cantan. Resuenan las voces en el teatro vacío, una nostalgia le encoge a Tania el corazón, cuánto sentimiento, qué lindo suenan, ella quiere cantar allí… Todos se conocen, charlan y cantan, y de pronto ella descubre que un júbilo la invade por completo y está embriagada; ese es el lugar que siempre soñó para ella. Es otro sábado. Algunos la saludan porque se acuerdan de su cara del otro sábado. Este sábado hablan más de lo que cantan, hay un gran lío del 63


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cual Tania nada entiende. El ambiente está muy tenso y ella no sabe qué hacer, tampoco sabe quién es quién, aunque va aprendiendo de a poco los nombres, son como veinte y se le hace un lío bárbaro de caras y de voces. No retiene a nadie en particular, está demasiado tensa y preocupada por su aceptación, quiere ser parte. Este sábado nadie la mira, mejor. Igual está más tranquila que la primera vez, puede conectarse con el grupo y sentir cómo canta: una contención inexplicable, la magia de una guitarra, y muchas voces sonando en un teatro vacío, y ella sola en medio de ellos, absolutos desconocidos. Y qué lindo que cantan. Hay varones también, -muchos- se dice comparando con el coro al que antes iba donde solamente quedaban dos y faltaban tenores. A Tania le parece hermoso que un hombre cante, y no está acostumbrada. Es que para que un hombre cante, tiene que ser un hombre sensible. Y una no se cruza todos los días con hombres sensibles, porque a casi todos los hombres les han inculcado esa cosa horrenda de que si son sensibles son raritos y que ellos deben de ser personas de acción y no de emoción, que para sensiblerías están las mujeres. Que ni se les ocurra llorar, ellos son machitos, carajo. Y tantos que van por la calle con la sensibilidad escondida, haciendo esfuerzos sobrehumanos por no sacarla a la luz, que se lo tragan todo y se van transformando irremediablemente en robots… 64


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3. -¿Cómo te llamás?- le pregunta a Tania un hombre del coro. -¡Tania!- contesta ella. -Yo soy Boris- dice él. Tania se siente cohibida. Es una Mujer Sensible, que toda la vida ha soñado con encontrar al Hombre Sensible, porque sabía la entendería mejor que nadie. Sintonizaría y disfrutaría con él de las mismas cosas. Tania creía que el Hombre Sensible sólo vivía en su imaginación; y todos los que iba conociendo al ser comparados con él, resultaban fríos, racionales. Eran simples Refutadores de Leyendas. Nunca lloraban, porque les habían enseñado que los hombres no debían de llorar. ¿No sería Boris un producto de su vasta imaginación? Abrió y cerró los ojos varias veces, como para cerciorarme de que él era real. Como no desaparecía, asumió que lo era. Un tesoro escondido. Un Hombre Sensible de carne y hueso. ¿Y por qué no vino antes si él sabía que ella lo estaba esperando? 4. Es el último día del año. Las personas sensibles de Montevideo, no pueden evitar cierta nostalgia por lo que va quedar atrás, no obstante saben que 65


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todo sigue vivo en los sueños que cada noche les reparte el Ángel Gris. Esta noche, él permanecerá despierto para acompañar a los que el fin de año los encuentre sufriendo por un amor no correspondido. El Ángel Gris tiene harta experiencia en el tema, puesto que es la dolencia por la cual más demanda tiene. Y les dejará en el zaguán de sus puertas una copa de vino del recuerdo. El ángel dice que es posible amar, y amar mucho, pero nunca amar por uno y por el otro. 5. Tania está en el escritorio de Boris, en el baño, en el pote de helado, en el tubo de la pasta de dientes y en su almohada. Lo cierto es que Boris no puede sacársela de la cabeza. Piensa en ella todas las horas de todos los días y todas las horas de todas las noches. Y devino lo peor; Tania se esfumó y le quedó un agujero negro. Entonces, todos sus mecanismos entraron en cortocircuito.

de

Boris

Sus emociones están a la deriva. Boris cierra los ojos y se concentra.-“¡Aha!” – les dice.- “¿Acaso creen que yo no puedo?” Las emociones miran a Boris desafiantes. Boris repite. -“¿Acaso creen que no puedo?” Las emociones ahora miran a Boris con sarcasmo. Pero Boris junta fuerzas, y las acorrala. -“¡Ahá!” – les dice ahora. –“¿Quién es el 66


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que no puede?” Las emociones miran ahora a Boris pusilánimes. Boris se regocija. Pudo encerrar a Tania en una celda. 6. Gabriela es una Refutadora de Leyendas. Llega con cara de preocupación a la cita en el Bar Misiones. Control ha llegado hace un par de minutos y la está esperando. -Gaby, sentate por favor- le dice luego de pararse galantemente y arrimarle una silla, como buen caballero que es. Gabriela y Control son viejos amigos desde hace años, y ella confía plenamente en él. -¿Gaby, qué sucede? -Creo que estoy enamorada. -¡Buenísimo! ¡Te felicito! ¿Querés que nos tomemos unos tragos para brindar? -Pará, pará, la mano viene complicada. -Ah, y vos querés que yo resuelva tu complicación, ¿no? No seas tonta, es una broma, te escucho. -Vos me conocés, y sabés que soy una tipa organizada. - Pero claro, Gaby, ¡sos mi ídola! ¿Qué le pasa a ese corazoncito preocupado? - Se llama Boris. -¡Qué lindo nombre! ¡Parece salido de una leyenda rusa! -No te mofes. -Perdoname. ¿Y qué le pasa a nuestro amigo Boris? -La p…que…p… -No me digas nada. ¡Está enamorado de otra! -Me conocés mejor que nadie. 67


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-¿Y vos querés que se enamore de vos, verdad? -Si. -Escuchame bien, Gaby, vos sabés que nada es imposible pero tenés que seguir mis instrucciones si querés que la misión sea exitosa. ¿Qué tan enamorado está Boris de…? -¡Tania! -¡Otra rusita! -¿Me vas a gastar? - Lo que tenés que hacer es muy sencillo, Gaby. -¿Qué tengo que hacer? - Le tenés que imponer una Condición. -OK. -Hasta que no se desenamore de Tania, vos con él, nada -Tenés razón, no lo había pensado. -Sé Implacable, no le perdones lo más mínimo. Prohibile Todo contacto con ella. Que no la vea, que no hable con ella por teléfono, hacele borrar todos los emails que conserva de ella, que la elimine del Facebook. -OK. -Si no lo hace, vos, nada. -¡Te adoro Control! ¡Sos mi mejor amigo! -Pero así como te digo una cosa, te digo otra. -¿A qué te referís? -A ver, Gaby, lo que no podemos hacer, y lo lamento en el alma, porque no sabés cómo me gustaría ayudarte, es entrar en su cabeza, y en ese plano, siempre vas a tener dudas. A menos que… ¿Qué? ¡No me pongas nerviosa! -Te estoy hablando de la Sustancia Roja. ¿Sabés el costo, verdad? -Creo que está a mil dólares los 250 ml. 68


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-¡Exacto! -¡Todo tiene su precio! Y yo estoy dispuesta a pagarlo.

7. Un cónclave de científicos había anunciado, hace algunos años, con bombos y platillos La Sustancia Roja. Gracias a ella a los hombres les sería posible olvidar hechos específicos. Estos prestigiosos hombres de ciencia, habían logrado alterar la química del cerebro mediante la planificación sistemática del ADN, responsable del almacenamiento de las asociaciones emocionales. En un trozo de tejido se mantenían vivos los recuerdos, una célula estimulaba a otra y las neuronas se mantenían comunicadas. La Sustancia Roja podría extirpar recuerdos de corazones rotos “Ad Gadium”, pero un exceso podría ocasionar la destrucción de la memoria. Como era de esperarse, este lujoso químico era selecto solo de las apropiadas almas que podrían darse el lujo de abonar una cuantiosa fortuna por tan solo unos miligramos del estupefaciente. 8. Desde que el Hombre Sensible se hizo real, ya el mundo de Tania nunca fue el mismo. Nunca más. ¿Cómo serlo, luego de haber probado el Néctar 69


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del Recuerdo de Caricias de los Hombres Sensibles? Tania es una Mujer Sensible que recuerda todo. Al fin, sólo sus sueños y sus recuerdos son auténticos. Y ella los atesora mi memoria. 9. Tania se olvidó de la letra, y de los acordes. Tampoco puede hacer más palabras ni se le ocurre ningún sueño, es que perdió la imaginación. Alguien ha borrado su memoria. Ya no vuela, todo es como es y de ningún otro modo posible. Tania está pintada en un cuadro y su sonrisa congelada en el tiempo. Sus sueños son desvanes vacíos, ella busca algún objeto, pero sólo queda algún trasto viejo que alguien ha dejado allí. A veces se le crea una ilusión vana, quizá el viento mueve por un instante alguno de los trastos y ella se engaña con un movimiento efímero. Igual, tiene un breve lapso de felicidad, hasta que descubre la farsa. El desván tiene paredes mohosas, esas manchas también quieren engañarla, pero ella ya lo sabe y no les presta atención. Alguien ha dibujado muchas rayas en esa pared, y las fue tachando, hasta que llegó el día de su libertad. Alguien pasó sus días, semanas, y años en aquel infame lugar, pero por lo visto sobrevivió. Eso le da esperanza, si alguien pudo, ella debería intentarlo, al menos. De repente siente su cuerpo, 70


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es un lugar frío, y su vestido de fino algodón, la tela se va rasgando por el paso del tiempo, pero ella se las ingenia para abrigarse como puede. Es su instinto de supervivencia. Hace mucho que no corta su cabello y le llega hasta sus pies. Ha perdido la noción del tiempo. A veces un tenue resplandor le indica una luz que podría tener restos de sol, ella aún diferencia los tubos lux mortecinos. Tania no recuerda cómo llegó allí, sólo tiene la evidencia de que ahora ahí está. Sólo hay un colchón desvencijado, con olor a humedad. Siente su cuerpo entumecido, helado, acalambrado. Aún puede desplazar sus extremidades pero no es ingenua: sabe que cada vez estará más rígida. Apenas se puede mover, y ni su sangre circular. Algunos sonidos guturales aún puede emitir, es un ejercicio que practica de vez en cuando para cerciorarse que aún algo le queda. ¿Quién la llevó allí y porqué? No lo recuerda, pero la incertidumbre la desvela. Su pecho está anudado, no recuerda su nombre, sólo un número. ¿De qué tiempo ella ha venido? ¿Será que las personas ya no usaban más nombres y se identificaban por números y series? Qué ilusa, como si alguien pudiera contestarle. Tania se toca para descubrir algún indicio. Su piel no está demasiado arrugada, por lo que deduce 71


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que aún no es tan vieja. Cuando cierra sus ojos sólo ve unos mosaicos muy bonitos de muchos colores. ¿Qué significan? No lo sabe, sólo están siempre ahí. ¿Será que fue lo último que su retina grabó antes de ser introducida en el calabozo? Dudas y sólo dudas. –“¡Algo habrás hecho! - ¡Ahá! -¿Cómo no recuerdas?- ¡Pero tú no tienes vergüenza!- ¿O crees que de lo contrario estarías aquí?-”. 10. Gabriela y Boris habían terminado de cenar. -¿Te preparo un café? -Dale- Boris estaba sentado en el sofá frente al televisor. Le encantaba cenar en la mesita de madera. Gabriela fue a la cocina. De la pileta enjuagó dos tazas que estaban bastante presentables, aunque tenían restos de azúcar en el fondo. Pero ella se había resignado, no lo iba a cambiar, además, el cambio más importante no era el lavado de la vajilla, sino el otro. Gabriela puso dos cucharas de Nescafé en sendas tazas. El agua de la caldera ya había hervido. Llenó las tazas. Y luego, sacó de su bolsillo en frasco que contenía La Sustancia Roja. Esa tarde lo había comprado, luego que habían pasado dos años, y los consejos de Control no habían dado los resultados esperados. Puso varias gotas en la taza de Boris, y llevó el café al comedor. 72


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11. El G20 había decidido invertir millones de dólares en la Sustancia Roja, para borrar La Memoria de Los Pueblos. Pero las cosas se les fueron de las manos y el alcance de La Sustancia Roja fue impredecible. El uso de la Sustancia Roja con fines non santos alteró para siempre el comportamiento de los individuos. Las personas cambiaban en todo momento y no se sabía quién era nadie. 12 Boris: Amaneceres, Y atardeceres, De nubes anaranjadas, Lunas azules, Y estrellas fugaces. Cosquillas en la panza, Y luces de colores, Canto, Lecturas, Y belleza. Sensibilidad, Y conexión. Risas, Gozos, Y amores. Tan arropada, Tan acariciada, Tan contenida, 73


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Tan cuidada. Tan deseada, Tan amada, Tan valiosa, Tan importante. Fue la cima, Y la plenitud. Fue impresionante, Y trascendental. Qué necesidad, Qué tristeza, Qué nostalgia, Te extraño. Tania.

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Un amor de verdad I. Casi es la hora y el salón tres de la Facultad de Ingeniería está repleto, cuando el Profesor penetra en el recinto y da los buenos días de modo hosco. Los estudiantes devienen en estatuas, y sacan sus cuadernos para tomar apuntes, es que “Análisis de Algoritmos” es la materia filtro en la Licenciatura en Sistemas de Computación. El profesor viste pantalones negros, y su mirada se esconde tras gruesos anteojos que descansan sobre su nariz aguileña. Su aspecto es desgarbado, mas al señor ese tema parece no importarle en absoluto. Grado cinco, integrante del cónclave universitario, paradójicamente, su imagen impone miedo. Mas este mero detalle no opaca su brillantez. -Jóvenes, se preguntarán Ustedes, qué significado tiene esta palabra: Algoritmo- el docente hace una pausa, y casi que dicta - Un algoritmo es ni más, ni menos, que un proceso. Ustedes, transitan por distintos caminos, y van completando una determinada cantidad de procesos. Algunos, nunca los finalizan. Otras veces, son ejecutores de varios procesos a la vez. Esos procesos son actividades que ustedes realizan de forma paralela, es decir, hacen los dos al mismo tiempo. Otras veces, en la vida se les dará la situación de que no puedan ejecutar un proceso hasta que otro proceso no acabe. Es decir, es imprescindible que para que puedan comenzar el segundo proceso, el primero termine, 75


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puesto que el segundo proceso necesita un resultado del primero para poder funcionar. – Bien, a modo de definición, anoten: - En Sistemas definimos que Dos procesos son Paralelos cuando se están ejecutando en el mismo lapso de tiempo. -Y definimos que Dos procesos son Secuenciales cuando se ejecutan Uno y sólo Uno en un lapso de tiempo, siguiendo determinada secuencia. – Pero, jóvenes, en el micro tiempo, el concepto de procesos paralelos es una quimera. – Ustedes ya saben que los procesadores se manejan en unidades de micro tiempo. ¿Cómo es entonces, la quimera de los dos procesos que se ejecutan en paralelo? - Otra vez pensemos en el micro tiempo. Lo que verdaderamente sucede, es que la Unidad Central de Proceso del Microprocesador, está dividida en tres componentes fundamentales: La Unidad de Control, La Unidad Aritmética y Lógica, y la Memoria. Entonces- el profesor va hacia la pizarra y dibuja un cuadrado, el cual rotula “U.C.P”. Luego, subdivide en tres sectores dicho cuadrado, y rotula al primero “U.C.”, al segundo “U.A.L.”, y al tercero “M.” - El misterio de la quimera- prosigue entonces- es que los procesos se van ejecutando en fracciones de nanosegundos, según las prioridades que les asigna la Unidad de Control. A cada proceso le corresponde un lapso de tiempo, y cuando este culmina, la Unidad de Control le asigna el estado “En espera”. -Es decir, el proceso está en espera para proseguir su ejecución, y comienza entonces el 76


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siguiente, y cuando termina su tiempo también espera, y así según prioridades, todos van finalizando, es que cuando les “toca” nuevamente arrancan desde donde habían quedado pendientes. -Es decir, que de Verdad la U.C.P. atiene sólo a un proceso a la vez, pero como esto sucede en el micro tiempo, es transparente para los seres humanos. II. Gabriela llegó puntual a la reunión de Inamad@s Anónimos, era su primera vez en el grupo. Había una vasta concurrencia, ubicada en sillas formando un círculo. -Bienvenida, soy la Licenciada Vargas, moderadora del grupo- la mujer, vestía un elegante tailleur de color azul marino, al que había combinado con una blusa blanca. Tenía un aspecto simpático, aunque severo, llevaba el cabello con un corte carré, y anteojos con armazón de carey. Gabriela observó a su alrededor. Lo primero que le sorprendió fue que la mayoría de la concurrencia era de sexo femenino. Por momentos se sentía totalmente inadecuada en tal entorno, es que Gabriela se veía como una mujer que reunía todas las cualidades que los hombres aman en las mujeres: Era organizada, nada se regía por azar en su vida, sino que cada decisión que tomaba, era minuciosamente estudiada, y evaluada según 77


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los pro y contra. Era una mujer de sólidos principios. Es por eso que no lograba comprender cómo portando ese cúmulo de cualidades, no lograba estar segura. Lo cierto es que Gabriela, a pesar de tener a su hombre, y de él serle absolutamente fiel, tenía más dudas que certezas, a medida que avanzaba el tiempo y su relación. -Quiero presentarles a una compañera nuevainterrumpió sus cavilaciones la Licenciada Vargashoy es integra Gabriela. -¡Bienvenida, Gabriela!- dijeron al unísono los concurrentes y la homenajearon con un aplauso. - Creo- prosiguió la Licenciada, y dando comienzo a la sesión de la noche – que Gabriela es una mujer valiente. ¿No lo creen Ustedes, acaso? Los compañeros miraron, expectantes. Gabriela es valiente- prosiguió la licenciadapuesto que puede verse en su circunstancia. - Cada vez que alguien nos pregunta: “¿Te ama de verdad?”, o se refiere al concepto del verdadero amor, yo pienso: ¿Cómo será el amor “de mentira”, cómo se materializa? – comenzó la disertación la Licenciada Vargas. - Yendo un poco más allá, vemos que la cuestión se origina, cuando el machito clasifica a sus conquistas: “Esta mujer es sólo para tener sexo”, o, “A esta mujer, la amo”. Algo así como: “Esta mujer es un objeto de uso descartable” o “Esta mujer es DIGNA de ser amada”. Y yo les pregunto a Ustedes; ¿Digna? ¿Así que solo algunas MERECEN ser amadas? – La Licenciada Vargas hizo un alto, y tomó un breve sorbo de agua. Acto seguido prosiguió: 78


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- Sería como una oposición de roles: O se ama, o se; ya saben. O, o. ¿Y por qué el “o”? ¿ Y el “y”? Y creo que es esa disociación, lo que origina el fracaso de tantas y tantísimas relaciones de pareja. - No viene mal recordar, que hemos crecido en medio de culebrones del corazón, siniestras historias en las cuales él/ella ric@, poderos@, bell@, el/ella pobre,débil… por supuesto el primero en pareja con otra persona, el segundo, casi nunca , ahá y, ¿ por qué ?, vale decir que ese concepto del amor se asocia más bien a relaciones de dependencia, esa figura “paternal”, ese príncipe que va venir a rescatarnos en un hermoso y blanco corcel.. Cuando no las que hemos tenido la desventura de leer la colección completa de “Mis cuentos de hadas”, cuyo final siempre pero siempre era: “Se casaron, vivieron felices para siempre…” Gabriela pidió la palabra. -No entiendo porqué Ud. se sorprende con una verdad irrefutable como la que acaba de pronunciar. Yo entiendo que el amor es eso. Un sentimiento Unico, hablo del amor de pareja, y es efectivamente que una mujer enamorada no tiene ojos para ningún otro hombre, y así funciona, para toda la vida. - Querida, por lo visto tú has mamado una visión bastante distorsionada de la cosa. Bien, por algo estás aquí, ¿verdad?- inquirió la Licenciada con sarcasmo. Acto seguido, prosiguió su disertación. 79


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- Ellos tienen terror que los quieran cazar, es decir, que quieran casarse con ellos, y ellas tienen terror que las vayan a usar, es decir que el hombre vaya a regocijarse con sus amistades de cómo se transó a esa “minita”, qué “fácil” que es. ¡Como si tener sexo significase descender al peor de los infiernos! - Entonces, cuando la infeliz quiere que le digan algo que le levante la autoestima, como para no sentirse pura y exclusivamente un objeto, él la mata de tristeza: Me gustás, te aprecio mucho, pero no te amo! -Y, mis querid@s, ante tal situación, y presten atención, no hay NADA por hacer. Porque podemos amar por uno, pero nunca amar por uno y por nuestra pareja. Dicho de otro modo, si la persona ensoñada no nos ama, ¡Nunca nos amará! Y ustedes nada podrán hacer al respecto más que soltarla amorosamente, y así liberar su corazón para encontrar otra persona que las ame de verdad. - Y todavía, para complicar más las cosas, ustedes quieren ya casarse. ¿Vos te querés casar, verdad Gabriela? Pero, es de buen caballero no comprometerse, me pregunto si esos caballeros conocen el verdadero significado del vocablo, que no implica necesariamente abocarse a una relación oficial. -Ahora pasemos a otro tema tabú- La Licenciada giró abruptamente el sentido de la oratoria. - Siempre tuve especial debilidad por todos los efectos negativos que el concepto Amante genera en esta hipócrita sociedad. Gabriela pidió nuevamente la palabra. 80


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-¿Ud. nos está tomando el pelo? ¿Acaso hay un estado más indigno y más bajo que ser una amante? -Querida, verás. El concepto Amante no se refiere a una mujer liviana, como percibo en la energía que trasmitís al resto del grupo. -Querida, el concepto amante tiene, aunque no lo entiendas ahora, y no pretendo que lo hagas, otras acepciones. Te daré ejemplos: ¿Imposible? ¿Prohibido? ¿Vértigo? ¿Adrenalina? ¿Vida? -Pero, lo que muchos no comprenden, incluida tú, es que todas esas cosas se pueden sentir ya sea con tu pareja, o con quien no es tu pareja, la cosa no pasa por la oficialidad del vínculo. ¿O tu pareja no es tu amante? En ese caso, las cosas están muy mal. - Pero tanto tiempo nos pasamos decidiendo si es correcto, si es amor, si es "de verdad", el qué dirán, que la vida se va. Y es inútil que pierdas tu precioso tiempo analizando. Si no te ama; ¡No te ama!- concluyó la licenciada con vehemencia. Gabriela, con su omnipotencia, la había exasperado. -Y como deberes, porque se nos acaba el tiempo, les voy a dictar una serie de preguntas y ustedes las traerán realizadas para la próxima, anoten --Sentirse-parte. ¿Se sienten parte de la persona que aman? -Amante y Amad@. ¿Se sienten amantes y amados por la persona que aman? -Desear y ser desead@. ¿Se sienten deseados por la persona que aman? - Para terminar, les dejo una reflexión: ¿Qué cosa es más divina que sentirse pensado por el ser que 81


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uno ama? ¿Qué cosa es más divina que sentirse deseado por el ser que uno desea? -Hasta la próxima. Anna Donner Rybak ©2009

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Tiempo 3760 I. Hoy la clase es en el salón dos. Los estudiantes iban llegando de a tandas. El Profesor hace rato que había arribado. No era un individuo muy locuaz, más bien todo lo contrario, introvertido, y en su mundo. -Jóvenes, voy a comenzar la clase, ustedes saben que detesto la impuntualidad. ¿Acaso desconocen que el tiempo corre irreversible? Los pocos alumnos que se encontraban en el salón se miraron desconcertados. -¡No pongan esas caras! ¿Acaso les estoy revelando algo que no sepan? – El Profesor se enterneció una pizca, pero ni tanto. - Ustedes están en una edad en la cual creen que tienen todo el tiempo por delante, y lo dejan escapar, y cada segundo perdido, es vida perdida. -Profesor Del Piazza, con todo respeto, no es para tanto, si me permite- repuso uno de los estudiantes presentes. -Vea Ud., joven. Es exactamente esta filosofía del pensamiento lo que hace dejar escapar instantes preciados, que ya no volverán. –El Profesor Del Piazza se puso de pie, y escribió en la pizarra, en letras muy grandes la palabra “TIEMPO”. Dio unos pasos breves, miró a sus alumnos y exclamó: -¿Cómo miden ustedes, vuestro tiempo? Un silencio absoluto se hizo en la sala. 83


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-¡Con números!- respondió exacerbado el profesor. -Y, a propósito de números, este es el tema de hoy; Sistemas de Numeración. A medida que el profesor Del Piazza hablaba, otros estudiantes habían ido llegando, y ocupando sus respectivos lugares en el salón. -Bien, jóvenes, los sistemas de numeración son distintas formas de representar la información numérica. Se nombran haciendo referencia a la base, que representa el número de dígitos diferentes para representar todos los números. El sistema habitual de numeración para las personas es el Decimal, cuya base es diez y corresponde a los distintos dedos de la mano, mientras que el método habitualmente utilizado por los computadores o sistemas electrónicos digitales, es el Binario, que utiliza únicamente dos cifras para representar la información: el 0 y el 1. - Sea, pues, jóvenes, que los circuitos internos que componen las computadoras utilizan el sistema de numeración Binario para la interpretación de la Información, puesto que exige sólo dos estados o “posiciones de funcionamiento”: 0 y 1. Es decir, estas dos cifras se pueden asociar perfectamente a los dos posibles estados que pueden adoptar los circuitos: Apagado y Prendido. La presencia de corriente eléctrica o la ausencia de corriente eléctrica.

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El profesor Del Piazza se dirigió hacia la pizarra y anotó: “Presencia de corriente eléctrica = 1 (encendido)” “Ausencia de corriente eléctrica = 0 (apagado)” -Es decir, jóvenes-retomó nuevamente la palabraque cuando la corriente eléctrica pasa a través de la computadora, ésta lee un 1 cuando percibe la corriente eléctrica y un 0 cuando no hay corriente eléctrica. Uno de los estudiantes pidió la palabra. -Profesor, no me queda muy clara la correspondencia entre el sistema decimal y el sistema binario. -¿Cuál es su nombre, joven? -Daniel Bemberg. -Bien, Señor Bemberg. ¿Qué número le sigue al 9? -El 10. -¿Y qué diferencia nota Ud., entre el número “9” y el número “10”? Daniel Bemberg se quedó pensando. El profesor aguardaba expectante. -¿Qué el 10 es uno más que el 9? -No, joven, no me refería al valor. Bien, la Diferencia entre el número 9 y el número 10, es que el primero está compuesto por una cifra, o dígito, si así lo prefiere, y el segundo está compuesto por dos, es decir el 9, está compuesto por la cifra “9”, y el 10, está compuesto por dos cifras, el “1” y a continuación el “0”. ¿Sabe por qué 85


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sucede tal cuestión? Porque el sistema decimal posee diez dígitos distintos, que van del cero al nueve, pero Usted debe representar miles, millones de números, es entonces, que cuando se le agotaron todos los dígitos puestos de a uno, Ud. comienza a Combinar. -Entonces, toma el 1, y primero lo combina con el 0, obteniendo el “10”, luego combinará el mismo 1 ¿con? Con el siguiente dígito, otro uno, pues, y obtiene el “11”. ¿Todo claro hasta acá? -Sí, profesor. -Le pido que imagine Ud. joven, ahora este mismo “salto” en el sistema binario. -Creo que comprendo, primero va el 0, luego va el 1, y luego, como ya no hay más dígitos, se combina el 1 con el 0, entonces, sigue el 10. -¡Correcto! Lo que falta por concluir es la Relación entre ambos sistemas. Bien, ¿sabe cuál es? La secuencia en el sistema decimal es 0,1,2,3,4, etc, pero la secuencia en el sistema binario es 0, 1,10,11. ¿Qué significa esto? Pues que al 10 binario equivale al 2 decimal, y que el 11 binario equivale al 3 decimal. ¿Comprende? -Sí, profesor. Entonces, como luego del 11, ya no existen más combinaciones de dos cifras en el sistema binario, ¿hay que usar una tercera? -¡Efectivamente joven! -Entonces, el 4 decimal es equivalente al 100 binario. -Muy bien. - Bien, jóvenes- se dirigió al resto de los alumnos¿Ha quedado este concepto claro? -Sí, profesor Del Piazza- exclamaron al unísono. 86


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-Bien, jóvenes. Hagamos ahora un poco de historia- repuso el profesor Del Piazza -Cuando los hombres comenzaron a contar, usaron los dedos, guijarros, marcas en bastones, nudos en una cuerda y algunas otras formas para ir pasando de un número al siguiente. Y cuando se alcanzaba un determinado número, se hacía una marca distinta que representaba a todos ellos. Ese número es la base. -La base que más se ha utilizado a lo largo de la historia es 10, por ser el número de dedos que poseemos. Desde hace 5000 años la gran mayoría de las civilizaciones han contado en unidades, decenas, centenas, millares, del mismo modo que seguimos haciéndolo hoy. -Bien, jóvenes, ahora pasaremos a otro tema. El Calendario. –el profesor Del Piazza hizo una pausa y prosiguió. -Veamos la etimología del término calendario. Del latín, calenda, es una cuenta sistematizada del tiempo para la organización de las actividades humanas. Antiguamente estaba basado en los ciclos lunares. En la actualidad, los diversos calendarios tienen base en el ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol y se denominan calendarios solares. -El comienzo del año en la era romana era marzo, y se le llamó de ese modo en honor a Marte, dios de la Guerra, abril, fue llamado por Aperire, en latín abrir, que significaba el renacimiento de la primavera, mayo, en honor a Maia, la diosa de la 87


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primavera, junio en honor a Juno, esposa de Júpiter y diosa del matrimonio. -Luego, en los años de Julio César, Quinctilis se cambió por julio en su honor y un poco más tarde en los años del emperador Augusto se cambió Sextilis por agosto. Los meses de enero y febrero, se añadieron después. Febrero fue llamado así en honor a Februa, el festival de la purificación, y enero por el dios Jano, dios de las puertas. El profesor Del Piazza hizo una pausa y continuó. -Pero, existen otros calendarios diferentes. Como por ejemplo, el calendario hebreo. Vean Uds., jóvenes que el calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol, el año, como en el de la Luna alrededor de la Tierra, el mes. -Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos. -El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del año 3761 a.c; fecha equivalente al 1 mes de Tishrei del año 1. De este modo, el año gregoriano de 2009 equivale al año hebreo de 5769, que comenzó al atardecer del 29 de setiembre de 2008. -Para convertir un año del calendario gregoriano a su correspondiente hebreo basta con sumar o restar la cifra 3760. 88


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El profesor del Piazza escribió en pizarra: “5769 = 2009 + 3760”.

II. Rosh Hashaná (en hebreo transliterado ro‟sh hashanah, “cabeza del año”) es el Año Nuevo espiritual judío y se celebra el primero y el segundo día de tishrei, un mes del calendario hebreo. La tradición judía considera que este mes Dios creó el mundo y es a partir de esa celebración que se cuentan los años. En este día, según la tradición, fue creado el primer hombre: Adán. -Daniel, te estamos esperando para empezar- lo llamó a la mesa su madre, Sara. Ya estaban sentados a la mesa, León, Sara, Uri y Gabriel. Todo estaba listo, el mantel blanco con puntillas que había bordado la Bobe Milka, la Jalá puesta en el centro, un pote de miel, una manzana cortada en trozos. Antes de sentarse, los varones colocaron sobre sus cabezas un kipá. La cena comenzó con la bendición de las velas ubicadas junto a la Jalá. Daniel cortó un trozo de jalá mientras pronunciaba unas palabras en hebreo, luego de haber hecho la bendición del vino. La copa había pasado de mano en mano. 89


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Todos comieron manzana con miel, símbolo de la dulzura y la alegría de ese día, albóndigas de pescado, gefilte fish, recordatorio de la comida humilde de los judíos pobres de Europa Oriental, con jrein, rábanos rallados picantes, y kniches, bocadillos de papas. -Shana Tová-se felicitaron todos los concurrentes. 5770 había comenzado.

III. Daniel, sin embargo, no creía en la existencia de Dios. Pero nada le costaba complacer a su familia, y adecuarse a las tradiciones, era un pequeño gesto que hacía feliz a su familia, especialmente a Sara. Por otra parte reconocía que las tradiciones de sus ancestros eran muy bonitas, no le cabía la menor duda. Los alimentos, saludables, Daniel se decía que eran muy sabios los judíos de la antigüedad, la carne y la leche caía pesada en tiempos donde los alimentos se echaban a perder con facilidad, del mismo modo que los mariscos se descomponían fácilmente en el calor del desierto. Lo cierto es que, Daniel no creía en Dios, más bien consideraba a Dios como una excusa. Una excusa inventada por los cobardes para evitar hacerse cargo de su vida. Sin embargo, Daniel era muy respetuoso con las creencias de los otros, se consideraba un tipo 90


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tolerante. Muchos de sus compañeros creían en la eternidad, y no concebían la idea de La Muerte. En el fondo de su corazón, Daniel pensaba que la religión era el opio de los pueblos. Además, creía que todas las religiones iban en contra la evolución de la especie humana. No creía que su destino fundamental fuese casarse, armar una familia y tener hijos. Claro, tampoco estaba en contra de esa idea. Pero, en todo caso, se daría por una circunstancia en su vida. Se daría también, por una elección por la cual, él sería responsable, y se haría cargo de ella. Daniel consideraba que no había pruebas fehacientes de la existencia de Dios, al fin y al cabo consideraba válido sólo aquello que se podía probar con hechos. Para Sara, su madre, las cosas eran distintas. – Es una cuestión de fe – le había dicho siempre – y la fe no se sostiene sobre nada, no se cuestiona; simplemente se cree, o no se cree. La vida es demasiado perfecta, la naturaleza, imponente, y nada de eso puede haber sido creado al azar. Hubo una inteligencia superior que tuvo que tener en cuenta todos los detalles, no podemos entender los porqués, porque no está a nuestro alcance entenderlos, es una cuestión mucho más elevada. Daniel, en cambio, consideraba una explicación científica para el asunto. Creía en las teorías de la evolución. Luego de una explosión cósmica, de 91


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una de sus partículas nació La Tierra. Después del diluvio, la tierra se llenó de agua. Luego, el gran pedazo de planeta se quebró en cinco partes. El agua fermentó y se fueron creando las primeras células vivas. Los moluscos, los insectos, los anfibios, los reptiles, las aves, los mamíferos, y El Hombre. Daniel concebía la Creación como un Axioma, y para él era más claro un cielo sin Dios. Daniel, pues, estaba de acuerdo con el profesor Del Piazza, el tiempo, corría irreversible, y no podía volverse atrás. Daniel creía en el Ser y su Finitud. Anna Donner Rybak ©2009

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Toque de queda I. El toque de queda había comenzado. Las calles se veían vacías, y un peatón de último momento apresuraba desesperadamente su marcha. -¡Alto!- El hombre se detuvo en seco. El teniente le apuntó con el rayo láser, al tiempo que le hacía la venia. -¡Documentos! – gritó. El hombre, enjuto, sacó un microchip y lo entregó. -Muchachos- sonrío con sarcasmo el Teniente Gayo- Veamos qué tenemos por acá- se burló del desafortunado transeúnte mientras le cambió el color del rayo láser por amarillo mediante un control remoto que poseía en la otra mano. Luego le dio varios choques a la víctima. Cómo ardía aquello, era como un fuego que perforaba todos los poros de la piel del sujeto, dejándola al instante toda quemada. -¿A la niña le duele?- se mofó el teniente. Lanzó una carcajada y le dijo a sus compañeros ¿Quieren jugar a ver quién le hace la quemadura más roja? El hombre, aguardaba desahuciado. -¿Atahualpa? – replicó luego de visualizar la Información. -¿Tú crees que puedes llamarte como un sucio indio? – Ahora, el teniente sacó un látigo y ordenó: 93


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-¡Contra la pared!- Acto seguido comenzó a proporcionarle golpes brutales, y cada vez se enardecía más, cada latigazo hacia Atahualpa hacía embutirse al Teniente Gayo de una adrenalina infinita. Le pegó a más no poder. Cuando Gayo estuvo exhausto, le apuntó nuevamente con el rayo laser, ahora en un color anaranjado, y le señaló la nave policial. II. Eran tiempos difíciles. Uno jamás habría creído luego que las dictaduras habían signado buena parte de Latinoamérica, en la segunda mitad del siglo XX, que pudiesen volver. Entonces, se vislumbraba un futuro de aparente democracia. Pero esa quimera era muy peligrosa. Poco a poco se fueron borrando palabras importantes del inconsciente colectivo: “Dictadura, Desaparecidos, Libertad”. En los albores del siglo XXI, nadie le dio importancia al Golpe de Estado en la República de Honduras. Aquello era un mal presagio, y muy pocos veían el inminente peligro. Un cónclave de científicos había anunciado, hace algunos años con bombos y platillos La Sustancia Roja. Gracias a ella a los hombres les sería posible olvidar hechos específicos. Estos prestigiosos hombres de ciencia habían logrado 94


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alterar la química del cerebro mediante la planificación sistemática del ADN, responsable del almacenamiento de las asociaciones emocionales. En una pequeña porción de tejido se mantenían vivos los recuerdos, pero encapsulados. La Sustancia Roja podía extirparlos. Así, el G20 decidió invertir sumas astronómicas para borrar la Memoria de Los Pueblos. Fue un proceso que se expandió cual letal virus. Lo cierto es que para las nuevas generaciones la palabra “Dictadura” era una absoluta desconocida. Es que esos tecnócratas se abocaron a misiones más trascendentales, los adelantos tecnológicos cada vez les prestaban más funcionalidades, y no necesitaban otra cosa. Además, ahora que sus memorias había sido “deleteadas”, tenían una gran capacidad de almacenamiento libre, cabía allí todo elemento de supervivencia; música, video juegos, películas, chats, ¿qué más podrían necesitar? Los nuevos gobernantes, festejaron con fervor el éxito de La Sustancia Roja, erigiendo un santuario en su nombre y tras una vitrina de 50 cm de ancho descansaba una botella del Salvador Elemento, que fue decretada la Octava Maravilla. III. Atahualpa fue arrastrado por un imán que manejaba el Teniente Gayo hacia la sala de interrogatorios. 95


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¡Siéntese allí!- le señaló una barra de madera con clavos, obsequio su amigo Cordelo, más conocido como “Faquir”. Acto seguido mandó llamar al Ingeniero Menkestel. -¿Puede cargar el programa Interrogatorio en el servidor central de la Seccional? - ¡Sí, mi teniente!- respondió Menkestel. Tras unos breves instantes, el ingeniero le indicó a Gayo que todo estaba preparado para comenzar. Menkestel se ubicó tras la consola y levantó el programa: “Bienvenido al Sistema de Interrogatorios. Presione el mouse para continuar…” Menkestel hizo un click. “Escanear el rostro del interrogado, Aceptar, Cancelar” … Menkestel hizo click en Aceptar. “Aguardando...” -¡Mire el monitor!- ordenó Menkestel a Atahualpa. “Imagen guardada” “Procesando, aguarde…” A continuación, apareció en el monitor un combo selector: 96


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“Rostro Azul”, “Rostro Rojo”, “Rostro Amarillo”. “Seleccione opción”. Menkestel observó detenidamente el archivo .jpg recién escaneado. No cabían dudas. El rostro había salido pintado Rojo. Menkestel eligió la opción “Rostro Rojo”. “Procesando, aguarde…” A continuación, se desplegó el ícono de un archivo denominado “Diagnóstico.pdf”. Menkestel lo abrió. Acto seguido, le hizo una seña al Teniente Gayo. El proceso había finalizado. IV. -¡De pie!- gritó Gayo. - Queda detenido por violación de los preceptos de la Patria Vieja- Acto seguido, Atahualpa fue encapuchado. - Usted es un pervertido, y queda detenido por ser un falso hombre. Será trasladado en breve a un campo de trabajos forzados. Aunque si quiere puede rezar a la memoria de sus amigos marxistas, juá, juá. Esos herejes que defendían la homosexualidad, esos subnormales que, ¡como Usted! Osaron negar el principio bíblico expuesto por Jesús “casáos y reproducíos”. El sexo tomado como medio reproductor de la especie y por ende 97


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como manifestación máxima del amor y placer natural y tierno en su espiritualidad en un hombre – mujer ¡Normal! ¡Y pensar que sus ancestros querían legalizar el matrimonio de depravados como ustedes! ¿Qué clase de monstruos acaso pensaban criar? ¡Simplemente Repugnante! Acto seguido, el Teniente Gayo indicó a su subordinado: - ¡Lléveselo. No sea cosa que me vaya a contagiar! ¡Espero no encontrarme otro de éstos en la ronda de mañana! Anna Donner Rybak © 2009

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La mujer vestida de gris La mujer está vestida de gris. Afuera llueve, y está oscuro. Ayer, la mujer había vestido de azul, afuera había sol, y la luz iluminaba su cielo. Pero un temporal se avecinaba, y la mujer lo sabía. Mas no llevó paraguas. Quizá le pareció poco relevante, y prefirió mojarse. Ahora no lo sabe a ciencia cierta. La mujer se pregunta, porqué hoy no vistió de rojo. A la mañana se probó unos zapatos colorados, pero le parecieron demasiado ostentosos. Y eligió los stilettos grises. Y ahora, cuando salga del espacio que la cobija, se le mojarán los pies. Podría haber elegido, en todo caso, reflexiona, las botas grises. Al menos, sus pies ahora estarían abrigados. Pero no lo están. Lo cierto es que esta tarde, la mujer está vestida de gris, y no vino preparada para la lluvia. La mujer se siente perdida. No sabe si salir a la calle y mojarse los pies, o esperar a que la lluvia ceda un tanto. La mujer se siente paralizada. Su imagen se ha congelado en el tiempo.

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Ahora la mujer es una estatua de hielo, su pelo es blanco, su ropa es blanca, y sus stilettos son blancos. Es que la mujer misma está en blanco. Se ha caído del tiempo. La mujer siempre se había subyugado ante la idea de subir y bajar de la línea del tiempo, el presente sin arpegios le era sumamente aburrido. Ella prefería adornarlo con un pasado romántico y con un futuro impreciso. El presente sin arpegios le revela a la mujer su imagen congelada en el tiempo, y está sumida en las tinieblas. La ciudad que la alberga le parece caótica y predecible, es que ir al centro el sábado a la noche y los trolebuses forman parte de su pasado romántico. Por momentos, la mujer tiene ganas de ser aquella joven despreocupada cuyos cabellos se mecían al viento soñando un futuro eterno, con todas las estrellas por delante. Pero, la mujer todavía es joven. Apenas le ha salido la primera cana, y aún mantiene su cabello negro y largo. ¿Cuántos años usted tiene?- le pregunta de golpe la señora del trajecito con botones dorados, con 100


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olor a fijador de peluquería, muy estructurada y cuidando sus ademanes para no arruinar su peinado. – Parece usted muy joven. La mujer vestida de gris le pregunta a su memoria, pero ella no le da respuesta. Ella había esperado tanto del futuro, pero el presente se le impone de cara. No, no hay vida en otros planetas y ella está sola en el mundo. La mujer vestida de gris es ella y su soledad. La mujer vestida de gris supo soñar con el año 2000 y Montevideo, una ciudad satelital, donde no habría autos, y todos se trasladasen en naves voladoras. Pero el año 2000 había llegado, y nada había sucedido. Montevideo no era una ciudad en el aire, y ella no volaba. Seguía usando jeans con championes el fin de semana, y trajecitos ceñidos, tacones altos y camisas abotonadas para ir a trabajar. Pero quien sí había llegado era un pulpo con brazos de metal, y un núcleo pétreo, una máquina 101


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que había sido producida en serie, de modo organizado y anónimo. Emanaba unas ondas ultravioletas que alteraban la química del cerebro, y lentamente, todos se iban volviendo idiotas. Su nombre era Reality. De todos modos, la mujer vestida de gris no se había dejado conquistar por Reality, aunque él había insistido en varias ocasiones. Es que a la mujer vestida de gris le gustaban las sorpresas y Reality desde el comienzo fue tan obvio que ella lo descartó de entrada. La mujer vestida de gris, pues, se siente rodeada de ficciones donde ya no hay gente. Anna Donner Rybak © 2009

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Amnesia Luz se había levantado temprano. Tenía la costumbre de trotar por la rambla de Pocitos a esa hora en la cual el sol aún no había salido, llevaba sus implementos deportivos “Nike”, y un Ipod para abstraerse de los ruidos que a esa hora ya había en el tráfico: vehículos que se desplazaban rápidamente generando esa polución sonora tan molesta. Luz corría e iba contemplando la metamorfosis del cielo: de rosa, tímidamente a un anaranjado para pasar al amarillo, era la salida del astro rey. Mientras corría, pensaba en la cargada agenda del día que se anunciaba: A primera hora, reunión con el equipo de desarrollo, debían evaluar los avances del sistema informático que sería implantado en breve, ella se había comprometido con los plazos, y con los clientes. Luego, reunión con sus superiores para evaluar algunas necesidades propuestas por otros clientes, y ver la viabilidad de desarrollar o adquirir el software correspondiente. Había dejado todo preparado, volvería a su casa, se ducharía, y vestiría el tailleur verde agua, con los zapatos de tacones negros. Como habían anunciado lluvia no olvidaría su paraguas. Luz trotaba al ritmo de Mr. Roboto, de Styx, ese tema la sacaba de órbita, y la subía a un mundo distinto. Así, pues, Luz trotaba al ritmo de Styx, dejándose llevar por esa música llena de energía. Iba volando 103


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por el cielo ya devenido en azul, se metía por entre los algodones de nubes, divertida salía y entraba en ellas, su peso era tan liviano… De repente, comenzó a ponerse oscuro. Luz se dijo que sería una nube de lluvia, y no le dio importancia al hecho. Pero, la oscuridad no cedía. Luz pensó si no le convendría volver a su casa, evidentemente esa oscuridad significaba una tormenta inminente. Se detuvo un instante, y dio la vuelta. La nube cedió y nuevamente el cielo se había puesto azul. Luz trotaba entre las nubes. De repente, se detuvo en seco. La mujer se observó. ¡Qué extraña ropa llevaba puesta! Observó extrañada la proximidad del mar y de la playa. ¿Qué hacía ella en ese lugar? ¿Qué era ese aparato que pendía de sus orejas? Se lo quitó, y lo observó extrañada. En la playa divisó a una mujer con un vestido de bambula blanca, cabello negro y ojos azules. Bajó por la primera escalera hacia la arena y se acercó a ella. -¿Señora, se encuentra Ud. bien?- repuso la mujer del vestido blanco. 104


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-No sé quién soy, ni de dónde vengo- repuso Luz. -Comprendo. -¿Qué es lo que Ud. comprende? -Ud. ha sido alcanzada por la radiación de la Sustancia Roja. -No comprendo. -Verá. A mí también me sucedió hace unos días. A partir de entonces, deambulo por la playa, buscando respuestas. -¿Puedo acompañarla? -Por supuesto. Las dos mujeres comenzaron a caminar sin rumbo fijo. Una, vestida con ropa deportiva, la otra, con un vestido de bambula blanca. Iban bordeando el mar. Otras personas se fueron uniendo a esa especie de grupo que avanzaba con rumbo incierto. El grupo caminaba en dirección al oeste por la costa montevideana. Cada vez se unían más y más. Era una masa desesperada que caminaba a la deriva. -¡Alto!- los irrumpió un Oficial. -¡No pueden andar por la calle! -¿Podría saberse por qué?- preguntó la mujer del vestido de bambula blanca. -¡Porque deben de estar en cuarentena! -¡No comprendo!-repuso la mujer del vestido de bambula blanca. -¿No sois conscientes de que vuestra amnesia es contagiosa? 105


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Acto seguido, el Oficial les indicó la puerta de un barracón que se divisaba en las inmediaciones. -¡Marchando!- ordenó. El barracón estaba abarrotado, no cabía un solo alfiler más. -¡Hagan lugar para “los nuevos”!-bramó el Oficial a los que allí ya se encontraban. Luz se acomodó al lado de la mujer del vestido de bambula blanca. Muy cerca de ellas, había un señor que vestía un traje a rayas, y en su brazo derecho lucía un brazalete con una estrella de David amarilla. -¿Por qué vistes tan raro?- inquirió Luz. -A mi tu ropa me parece futurista, ¿qué son esos pantalones tan ajustados?- dijo el hombre del traje a rayas. -¡Mira!- dijo Luz, señalando a otro hombre que vestía un sambenito con una llama dibujada. Como respuesta, la mujer del vestido de bambula blanca señaló a un hidalgo con armadura y todo. De repente, el grupo entero quedó atónito porque había divisado una cruz de madera en uno de los extremos del barracón. En ella, yacía colgado y clavado un hombre de cabello rubio y largo, con una corona de espinas. -¡Pero este es Jesús de Nazaret!- le dijo Luz a la mujer del vestido de bambula blanca. 106


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-¡Tienes razón! -¡Atención! – anunció de repente un Oficial con un altavoz. En el barracón se hizo un silencio absoluto. -Deben de considerarse afortunados, puesto que han pasado la prueba de selección- indicó el Oficial. - ¿Selección? – inquirió la mujer del vestido de bambula blanca. - A partir de este instante, formáis parte del Batallón de Servidores del Bien Mundial. Como veréis, es un honor pertenecer a un grupo que prestará lealtad absoluta al Cuarto Reich. Luz observó que efectivamente, el Oficial que les hablaba, lucía el uniforme nazi y una esvástica en su brazo derecho. -Vuestras memorias prosiguió el oficial.

serán

reprogramadas-

-En el Reich contamos con expertos en programas de última generación, y por fin han terminado de implementar el Sistema de Reprogramación de Memorias. Ya hemos hecho los testeos con ratones blancos, y los resultados han sido exitosos, así que ahora procederemos- concluyó sin inmutarse el oficial Von Hannoverich, tal era su nombre.

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-¡Habéis descansado mucho rato! Contaré hasta tres, y haréis una fila, para comenzar el procedimiento! – ordenó Von Hannoverich. El Oficial Von Hannoverich dio paso al Ingeniero Von Raidder. -¡Todos suyos! Von Raider, señaló al primero de la fila. -¡Un paso al frente!- mientras apuntaba a la masa encefálica del individuo con un lector de código de barras. … Anna Donner Rybak © 2009

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El Beso I. ¡Cómo disfrutaba Will de sus paseos por la costa! Ya fuese agua dulce, o salada, río, mar u océano. Cierta magia estaba dada por la coincidencia de los sonidos emitidos por Neptuno, y el diálogo entre las gaviotas. Esa combinación exquisita era un bálsamo para Will, era Su Lugar, los arenales, o barrancos, el viento fresco acariciando su rostro. Will caminaba por la orilla, andaba descalzo sintiendo en frescor en la planta de sus pies del líquido elemento, su hora preferida era cuando el pintor daba al cielo un toque de anaranjado, violeta, para culminar en un gris oscuro con puntitos plateados. Will observaba esas estrellas, ya muchas habrían muerto, pero él podía verlas. ¿Cómo es eso de ver algo que ya no existía? , se debatía, incrédulo. II. Will regresó bien entrada la noche. Ella estaba recostada en el sofá de tela rústica, en la mesa ratona estaban depositadas sus lecturas estivales: revistas, libros de humor, ensayos de filosofía. Le gustaba alternar lecturas frívolas con las otras. Al llegar él, ella corrió a abrazarlo: -¿Estaba linda la playa? - Sí, como todos los días, ¿por qué me lo preguntas? 109


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-Porque has regresado más tarde de lo que sueles hacerlo. -Es que no me di cuenta del paso del tiempo, el cielo tenía colores que nunca antes había visto. -¡Will! ¡Todos los atardeceres son iguales!- rió ella. -No me preguntes por qué, pero algo distinto había en el cielo hoy. -Bueno, no tiene importancia, mi amor…. ¿Te has cuidado del sol? Mira que han anunciado que las radiaciones están muy fuertes. -Mi amor, tengo más de cincuenta, pero aún no voy a morir bromeó Will. -¡Más te vale!- dijo ella. –No soportaría quedarme sola. -Mi amor, es la ley de la vida. Moriré antes que tú; eres tan joven… -¿Tú qué hiciste? – le preguntó mientras le acariciaba su larga cabellera negra, tratando de cambiar de tema. -Estuve leyendo. Y ahora estaba viendo la colección de Versace, compré la ParaTi primavera-verano 13. ¡No te enojes, Will, tengo que descasar un poco la mente! -¿Cómo me voy a enojar? ¡Estamos de vacaciones! -Tienes razón. Mañana comienza el verano. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Will la tomó en sus brazos, y la depositó en el lecho de cañas de bambú. -¡Cuánto te amo!- le dijo y se durmieron abrazados, como todas las noches. III. 110


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Un aire helado le pegaba en el rostro, casi quemaba. Will se tapó con la sábana, en estado de duermevela e intentó seguir durmiendo. Comenzó a tiritar de frío. ¿Tendría fiebre? No queriendo levantarse para no pasar el resto de la noche en vela, estiró la mano intentando atrapar una manta, que tenían cerca para esas raras noches estivales en que el frío juega una mala pasada. Todo esfuerzo había sido en vano. Will seguía aterido, sentía un aire glacial. Fue entonces, que decidió tomar conciencia y abrir los ojos. Lo primero que llamó su atención fue que ella no estaba. Además, los postigos de la ventana de la cabaña se golpeaban, algunos estaban caídos. -¡Annie! – llamó Will. No obtuvo respuesta. Will seguía tiritando. Fue hasta el armario, y se puso un pullover sobre otro. Y sobre ellos su campera amarilla. Una vez abrigado, se dirigió a la sala. -¡Annie!- gritó mientras comprobaba que el sofá estaba hecho pedazos en un rincón, y de la mesa ratona, sólo quedaba un pedazo como rasgado. -¡Annie, donde estás!- mas no obtuvo respuesta. Se hallaba sólo en medio del caos. Will salió a buscarla. El temporal o lo que sea que haya sucedido durante la noche, que Will no 111


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lograba descubrir qué había sido, había arrasado con todo. Pero lo más extraño, fue que una vez en el exterior de la cabaña, Will comprobó que había nieve. ¡Nieve! ¿Cómo podía ser? ¿Si ese día comenzaba el verano? Era el 21 de diciembre de 2012. IV. Will bajó al sitio que hasta la víspera, había sido una playa. Ahora, una densa capa de hielo lo cubría todo. ¿Estaba sucediendo lo que Will estaba viendo? Por un instante, se detuvo paralizado. Abrió y cerró los ojos, pronto se despertaría exaltado, y Annie le diría, como tantas otras veces: - Mi amor, tuviste otra pesadilla. Will esperó en vano. Abrió sus ojos, y seguía en la playa helada. Como un autómata, comenzó a caminar sin rumbo, sin divisar a ningún ser viviente por las inmediaciones. Will caminó varias horas. Ya no sentía el frío, sino un total desconcierto. Fue entonces, que ella apareció. 112


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-¡Annie!-gritó, al ver la silueta con el cabello largo. Pero Annie estaba inmóvil. Will se aproximó desesperado. Cuando intentó darle aire con sus labios, los de ella eran hielo puro. Annie era una estatua de hielo. Will la cargó y luego de varias horas, regresó a lo que quedaba de la cabaña. Depositó el cuerpo congelado sobre el lecho de cañas de bambú, único mueble que había quedado en pie. Will salió de la cabaña, y escarbó bajo una montaña de nieve. Logró rescatar unas piñas. Ya en el interior, encendió el fuego. Acercó el cuerpo de Annie, pero era inútil. El hielo no se derretía. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Cómo podía darse que el fuego permaneciese encendido y que el hielo no se hiciera agua? V. Habían pasado dos días. Will recorrió la zona, ¿dónde estaban sus vecinos? Era todo devastación. Ningún rastro quedaba que indicase que esa zona hasta hace cuatro días, había sido un balneario estival, con una extensa playa de arenas doradas. Will trataba de sobrevivir, poniéndose trozos de hielo en su boca. Pacientemente, esperaba que estos se derritieran, y así, evitó morir deshidratado. 113


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Al tercer día, vio una silueta aproximarse hacia lo que quedaba de su cabaña. -¡Don Pedro!, ¡Don Pedro! -¡Will! ¡Gracias a Dios! ¡Estás vivo! -¿Qué ha sucedido? Don Pedro trataba de evitar una lágrima que comenzaba a descolgarse por su mejilla. -La Tierra y el Sol atravesaron un proceso de inversión del polo magnético. Will, esto ha provocado que la situación climática general, se haya invertido completamente. No sé si me entiendes, donde había calor, hay frío, no te imaginas, los pingüinos murieron calcinados, porque en la Antártida sólo hay arena. -¿Un desierto en la Antártida? -Si, Will, y el desierto cubierto de hielo. Tendremos que despedirnos del mundo tal como lo conocemos. -¿Y ella?- Will señaló a Annie. -Permanece, como tantos otros, con vida, pero su organismo se ha congelado. Will se recostó junto a la estatua de Annie en el mueble que hasta hace unos días, era su cama, la que compartían todas las noches. Se quedó profundamente dormido. VI. Will abrió los ojos. Estaba recostado en una cama de una plaza, con alcolchado de cuadros. En la pared, había varios posters colgados, uno de “The Beatles”, y otro de Jim Morrison. 114


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La estatua de hielo de Annie estaba depositada junto a él. Will se levantó. Su colección de discos de pasta estaba intacta, y en el tocadisco, había uno puesto, un L.P. de “The Doors”. Will comprobó que el aparato funcionaba perfectamente. En la pared, estaba colgado en una percha su traje de raso que había usado en el recital de anoche. Lentamente, recordó. La policía lo había detenido, debido a su aspecto de hippie, pero luego de comprobar que su padre era el Teniente Magarelli, lo habían dejado ir. -Pendejo, te aconsejo que no andes así vestido por la calle- le dijo un oficial. Mirá que parecés de Los Otros. Will se levantó y se observó en el espejo del baño. Allí lo entendió. Había vuelto a ser un adolescente. ¿Cómo reviviría ahora a Annie? Ella no existía. Pero la estatua, estaba junto a él. Un fenómeno muy extraño había sucedido. Desde aquel día, Will no había parado un instante de elaborar un plan de acción para revivir a su amada. Si sus cálculos no fallaban, lo lograría. Repasó minuciosamente todas las fórmulas por última vez, y se recostó, escuchando “Yesterday”. Se durmió profundamente. 115


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VII. Will abrió los ojos. Pero la estatua de Annie había desaparecido. Desesperado, se levantó. Debía salir a buscarla. Se puso el traje de raso, porque no encontró nada más, y tenía que salir urgentemente a la calle. Will notaba la mirada de los transeúntes. Observó a su alrededor. Nadie vestía pantalones Oxford, menos aún de raso. Sin importarle hacer el ridículo comenzó a caminar. Will observó los automóviles. ¿Dónde estaban los cola chata de la noche anterior? Era como si a todos los hubiesen recortado. “Qué autos más raros” pensaba Will, mientras comprobaba que las mujeres, tenían los cabellos al viento, muchas con rizos rebeldes, sin fijador alguno que los detuviera. De repente, Will se detuvo ante un escaparate. Era un negocio de electrodomésticos. ¡Los televisores transmitían todos en colores! Entonces, Will recordó que Annie le había contado que había ido al liceo Nro. 13. Si sus cálculos no fallaban, ella debía estar allí. Se dirigió pues, a la esquina donde Annie, muchas veces le había contado aguardaba el ómnibus para llevarla a la casa de sus padres.

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Will, caminó a toda velocidad con su traje de raso. Sin importarle las miradas grotescas, llegó a la plaza donde debería estar la dichosa parada. No cabía en sí de gozo. De repente, entre los jóvenes uniformados con pollera gris, camisa celeste y corbata bordeau, vio a Annie. La reconoció por su cabellera. No lo dudó y se acercó. -¡Annie!- dijo. Todos miraron al enigmático hombre de traje de raso. Muchos comenzaron a burlarse de su indumentaria. Pero Annie, estaba ajena. -¡Will!- dijo -¡Viniste! -¿Querés ser mi novia?- inquirió Will. -¿Qué otra cosa habría de querer? ¡Sí! ¡Acepto! Anna Donner Rybak © 2010

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Perdido I. Will pasaba largas horas sentado en la playa. A veces, parecía que desaparecía del mundo, Annie lo venía notando hace tiempo. Trabajaba en la novela de su vida, así lo había él definido. Los sonidos provenientes de las olas al romper en la costa, y los diálogos entre las gaviotas embriagaban el espíritu de Will. Annie se daba cuenta de que lo estaba perdiendo. El océano era su dueño, y cada vez le daba más señales de que Poseidón lo quería a su lado. Era como si de a poco, a Will se lo fuera tragando el océano, para no dejarlo salir jamás. Lo cierto es que Will se iba metiendo cada vez más en sí mismo, y Annie tenía un presagio: era el comienzo del adiós. Pero a la vez, Annie culpaba a su poderosa imaginación: “¡Mirá las cosas que soy capaz de inventar!”- Se decía. Y todo porque Will ya no le prestaba la atención de antaño, esos tiempos en donde eran sólo ella y él, y nada más existía, en esos tiempos el tiempo se detenía, valga la redundancia, porque cuando Will y Annie estaban juntos, el resto del mundo adquiría tonos muy difusos. El pintor, retrataba en el centro, las figuras de Will y Annie, bien delineadas y definidas, y luego, usando un acuarelado y esfumado recreaba el entorno, el cual era difícil dilucidar. 118


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II. Esa mañana, Annie despertó y Will no estaba. Al principio, se dijo que seguramente habría bajado a la playa, y no había querido hacer ruido, para que ella siguiera durmiendo. De repente, Annie sintió mucho frío. ¡Pero si ese día comenzaba el verano! Las gaviotas estaban de asamblea. Algo andaba muy mal. Annie se vistió rápidamente. El frío no cedía. Es que no habían llevado ropa de invierno. Buscó en un armario, y encontró dos sweaters, que se puso uno encima del otro. De repente, quedó paralizada. La campera amarilla de Will estaba colgada en el respaldo de la silla. Se la puso, pues, y salió. La playa estaba desierta. La asamblea de gaviotas continuaba, y estaban discutiendo exaltadas. “Algo grave está sucediendo”- pensó Annie. -¡Will!- gritó Annie. -¡Will! ¡No me dejes! Era la mañana del 21 de diciembre de 2012. III. Annie deambulaba por la playa, sin rumbo alguno. -¡Señorita!- de repente gritó una voz. -¡Señorita!- repitió. Annie caminó hacia el dueño de la voz. Era un joven mochilero. 119


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-¿Estás perdido?- le dijo – Yo conozco bien la zona, ¿en qué puedo ayudarte? -Evidentemente, no sabés lo que sucedió anoche.repuso el joven.- A propósito, me llamo Diego, ¿y vos? -Soy Annie. ¡No puedo creerlo! -¿Por qué? -Porque de que hoy, 21 de diciembre de 2012, todo el mundo hablaba. Era El tema. A mi me parecía absurdo, creía que algún vivo había inventado la idea, para así tener su minuto de fama. O para vender algún falso antídoto. Últimamente, me exasperaban las conversaciones. -Veo que sos muy escéptica- dijo Diego. -Era. ¡Era!- dijo Annie. - No debemos subestimar todo lo que escuchamos, aunque no estemos de acuerdo, siempre pensá que su parte de razón, pueden tener. Ojo, quizá no la tengan. Pero concedeles el beneficio de la duda. - Lo que más me atormenta, dejando de lado lo sucedido es que no encuentro a mi novio por ningún lado. - No creo que lo encuentres. Annie estalló en sollozos. - ¡Perdoná! No quise lastimarte, pero lo cierto, Annie, es que hasta ahora las únicas personas con vida en este momento y lugar somos nosotros dos. IV. -Bueno, contame que pasó, supongo que ya estoy en condiciones de escucharte- dijo Annie. 120


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- Anoche, se dieron dos fenómenos impactantes a nivel mundial: Varios terremotos en diversos puntos del planeta, y varias erupciones volcánicas. Pero este no es el primer cataclismo del que se tenga memoria. En la antigüedad, se levantaron los mares, se revolvieron las montañas, se hundieron continentes, y surgieron otras tierras en medio de ese caos espantoso, algunos lograron sobrevivir, y escapar de entre los océanos tormentosos. -¿Y se supone que algo similar es lo que ocurrió anoche? -No se supone; ocurrió, Annie. -El océano Atlántico, se conecta con la Atlántida. -¿El continente hundido? -Efectivamente. -¿Vos creés que de verdad existe un continente hundido? -Annie, tu escepticismo hoy no nos sirve para nada. -Tenés razón. -Si creo en la existencia de este continente, de gran cultura y adelantos científicos. Sin embargo, nadie pudo ubicara con certeza el lugar del mar en donde estuvo La Atlántida. Se dice que la raza atlante desapareció para siempre tragada en forma inmisericorde por las aguas, en medio de un cataclismo espantoso, tan tremendo y destructor como el mismo diluvio, y también se dice que la civilización maya fue originaria de este continente. –La Atlántida fue un continente inmenso que se sumergió en las aguas pero en el cual estaban asentadas varias naciones que hablaban distintas lenguas y tenían varias costumbres y culturas. 121


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Eran tiempos en que el mar no estaba en donde está y la tierra tenía diversas formas, unas formas muy distintas a las actuales… hasta HOY. La ciudad estaba al borde del mar. La gente se había vuelto codiciosa, perdiendo sus virtudes divinas. Entonces, los dioses decidieron castigarlos e hicieron que los terremotos hundieran la ciudad bajo el mar en un día. -¿Vos creés que nos hemos vuelto codiciosos? -Como todo, no podés generalizar. Pero sí es cierto que el mundo últimamente estaba muy cambiado. La gente había perdido valores espirituales, y solamente pensaba en el materialismo. -¡Tenés razón! ¡Entonces por culpa de Tinelli, y de Rial ahora tenemos esto! Es una broma, pero no tanto, quizá los dioses vieron que el mundo se estaba volviendo tan pero tan idiota, que entonces decidieron castigarnos. -Es una posibilidad, Annie. -Pero…¿Y los que no nos estábamos volviendo idiotas? -Vos tenés la respuesta. - ¡Claro! ¡Yo estoy viva! V. Luego del encuentro con Diego, Annie llegó a la conclusión de que Will, también estaría vivo. El tema es que no sabía donde. ¡Tenía que descubrirlo! ¡Claro! ¡El océano se lo había llevado! ¡Por algo, lo había presentido! La Atlántida es, junto con muchos otros, uno de los secretos mejor guardado por nuestro planeta. La existencia de 122


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esta civilización supone una vuelta de tuerca para la humanidad. Fue gracias a Platón que se dio a conocer este lugar. Sus escritos nos han traído hasta nuestros días, la búsqueda de La Atlántida. La Atlántida está situada frente a las Columnas de Hércules (hasta ayer, estrecho de Gibraltar). Es una gran isla. El continente posee los suficientes recursos naturales como para autoabastecerse sin ayuda de nadie. Su tecnología es muy avanzada. Esto resulta muy peligroso porque los deseos de codicia estaban instalándose en el inconciente atlántico colectivo. Annie sabía que Will siempre había destacado el valor de lo espiritual en toda su obra. ¿No sería el deseo de Poseidón, dueño y señor del continente evitar la hecatombe de perecer frente a los atenienses? ¡Por eso se había llevado a Will consigo! VI. Annie ya no es la misma. Sabe que la única conexión con Will posible, es a través de su fe de que él está vivo. De hecho, suelen tener largas conversaciones. Annie va a la playa, con una silla de madera, la ubica a la orilla del mar, y le reza a Will. Y, Will le responde y la cuida. -Quizá hayas tenido que pagar un precio muy alto por despreciar a los Dioses- le dice Diego. -Así es. Antes yo despreciaba y me mofaba de los religiosos. Este fue mi castigo. Perder a Will. Si los 123


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religiosos creen en algo, es que hay algo más ahí. De hecho Will está ahí. -Claro, Annie. El Universo es infinito, y es imposible que no haya más vida, otras civilizaciones, otras culturas, a las cuales nunca tendremos acceso. -Sí, Diego, hay muchos secretos ocultos a nuestros ojos. Hay un mundo por descubrir, y esta civilización atlántica ayudó a los mayas y a los egipcios a levantar sus pirámides. Es más, creo que La Atlántida es la cuna de la civilización. Y me alegro de que Will esté allá. Anna Donner Rybak © 2010.

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Silla Vacía “Yo vivo en este café, y vivo debajo de esta mesa, con ella” (señala a su compañera de mesa). “Me gusta vivir bajo una mesa que dé a la calle, porque puedo ver la calle y el Teatro Solís.” - “¿Podemos sentarnos, Silla Vacía?”- La compañera de la silla vacía estaba por decir “Si” cuando Silla Vacía le dijo a la pareja de enamorados: - “Pah, saben que estoy en un momento de depresión”- dijo Silla Vacía.- “Les pido que no se ofendan, pero esta silla tiene dueño”. -“¿Cómo?”- inquirió el hombre. -“¡Este es un lugar público y vos tenés que dejar sentar a quien quiera que se quiera sentar!” -“Asumo los riesgos, quizá me despidan, pero no quiero que nadie se siente”- dijo Silla Vacía. -“¡Nos vamos a quejar con el encargado! ¡Vos sos simplemente una empleada, y no tomás decisiones!” – dijo el hombre. -“Quéjense. No me importa”.- dijo Silla Vacía. -“¿No te importa perder tu trabajo?”- dijo El Hombre. -“No, no me importa”.- dijo Silla Vacía. La pareja se miró azorada. –“¿No le importa perder el trabajo?”-“Parece que no”- “Pero tiene que estar bastante desequilibrada Silla Vacía porque nadie deja un trabajo de la noche a la mañana, no nos quejemos, Gordi”- “Bueno”consintió el hombre,-“¡pero lo hago por vos, que me lo pediste ta! ¡Porque yo como cliente de este Café, tengo derecho de sentarme donde se me cante, me tienen que servir, porque yo pongo la 125


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platita y pago!”-“No seas así, Gordi, los clientes no somos dioses”. De repente, entró en el café una chica delgada, iba sola, su expresión era lánguida y etérea, parecía estar en otro mundo. Se acercó a la mesa, y se sentó en la Compañera de Silla Vacía. Entonces el hombre, montó en cólera. -“¿Ustedes me están tomando el pelo? ¿Porqué a ella sí la dejan sentar y a nosotros no? ¿No era que estabas deprimida Silla Vacía? ¡Sos una mentirosa! -“Pueden pensar lo que quieran, pero en esta mesa, podemos ser ocupadas solamente por quien se ha sentado en este momento” – dijo Silla Vacía. El hombre se dirigió a la chica delgada, con expresión lánguida y etérea, que parecía estar en otro mundo y dijo a ella y a Silla Vacía: -“A mi no me van a engañar, ¿acaso me toman por tonto? “ El hombre le dijo a la chica delgada, con expresión lánguida y etérea, que parecía estar en otro mundo: -“Nena, ¡No hagas tanto teatro!¡Vos tenés la silla Paga en este Café! ¿Eso se puede hacer? ¿Por qué en la puerta no dice que se puede pagar por una silla, para sentarse cuando a uno se le cante? 126


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¡Lo que pasa que vos estás acomodada en este Café! ¡Ya sé! ¡Te transaste al dueño y por eso tenés la silla “Paga!” -“Pensá lo que quieras”- dijo Silla Vacía. -“¡Ustedes me están haciendo el verso! ¡Lo están haciendo a propósito! ¡Me están tomando por idiota! “- Y agarró a Silla Vacía y la levantó en el aire. -“¡Oíme bien, Silla de mierda! ¡Yo me voy a sentar acá porque se me canta!” -“Enojate si querés, pero vos acá no te vas a sentar”. -“Ah, ¿sí? ¿Y por qué no me puedo sentar? ¿A ver? “ -“No te podés sentar sobre mí porque este lugar es de otra persona”- dijo Silla Vacía. -“Ah, ¡Otro acomodado en el café!” -“Pensá lo que quieras, pero vos acá, no te vas a sentar. Ni vos ni nadie. Sólo se va sentar acá quien se tiene que sentar acá”. El hombre montó en cólera. “-Silla de mierda, te voy a hacer mierda, y me voy a sentar acá, y si no te gusta, JO-DE-TE!”- y el hombre sacudió a Silla Vacía violentamente. “Hacé lo que quieras, pero vos acá, no te sentás.” Anna Donner Rybak ©2010.

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Una botella al mar I. Insomnio Las paredes azules se vuelen violetas, luego se transforman en azul Francia, para luego tornarse cada vez más claras, un celeste se va apareciendo; ¿hay luz? ¿Hay Luz? – se sobresalta Annie y se incorpora entre sus sábanas también azules. Prende la portátil, con una base de cerámica, casualmente, también azul. Annie ahora se incorpora. La seda de su blusa , ¡oh!, también azul, o quizá celeste, se dejan caer al son de “Sin tu Amor”, de Sandra Mihanovich. ¿Qué me sucedió?- se pregunta Annie ahora totalmente despierta.- ¡Me estoy quemando! Annie se levanta, y con sutiles pasos de bailarina se desplaza hacia el dressoir, luego al toillete, se observa en un espejo en forma de ve corta, un espejo en un baño con cerámicas tornasoladas, y una guarda que rompe la monotonía de la plenitud. Guarda, por supuesto, con flores azules. II. Cita 1. Elizabeth aguarda impaciente. Está sentada en una de las mesas de La Pasiva, de la Plaza Matriz. Hoy está de un humor terrible, a quien aguarda está demorando, y ella parece querer por momentos destrozarlo todo. 128


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- ¿Qué vas a tomar?- pregunta el mozo. - ¡No ves que estoy esperando a alguien!- grita, más que sugiere Elizabeth. -¡Qué humor! ¡El día está lindo, hay sol, tomátelo con calma, nena!- le dice el hombre –vuelvo en un rato a tomarles el pedido. Elizabeth consulta su reloj pulsera. Es un Rolex, con malla plateada y dorada, un mix de suma elegancia. Comienza a contar, autómata, cuántos eslabones tiene el reloj plateados, cuántos eslabones tiene el reloj dorados, y así, se va calmando, poco a poco. -¡Llegué!- dice alguien repentinamente. -¿Qué te pasó?- pregunta Elizabeth. -¡Ni me digas! Me estaba poniendo el saco, y al tarado de mi jefe no se le ocurrió mejor idea que convocarnos a una de sus tantísimas reuniones. Tuvimos que ir a su despacho ya sabés con quiénes, siempre lo mismo, ¿viste? Ramiro tenía que entregar un listado al medio día, y llamó el señor Negro, y viste cómo se pone mi jefe cuando lo llaman… Así que empezó a gritar, y ligamos todos. -¡Justo hoy que no me soporto! -¿Pasó algo más, Eli? -¡Pasó de todo, Annie! -Pará, tranquilizate y me contás. Volvió el mozo, y les tomó a las mujeres su pedido. -Bueno, te escucho- dijo Annie. 129


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-¡No me va perdonar, Annie! -¡Y vos sabías! Pero igual te quisiste hacer la estrella. No me hiciste caso. Yo te había dicho que no seas tan dura. -¡Pero viste lo que me hizo! -Ya lo conocés, Eli, vos así lo elegiste. ¿Verdad? -¡Es que cada día me hace algo peor! -Bueno, Eli, pero vos ya sabés que él no lo hace de maldad, me lo dijiste muchas veces. -¡Pero me da una bronca! Sabés, Annie, en ese momento me enfurezco, ¡No pienso nada, fijate el disparate que me dijo! -Cuando él te dice algo así, vos tenés que dejar que se le pase, te lo dije mil veces, si no le hubieras escrito ese email, hoy estarías con él. -¡Ya sé! ¡Y le pedí disculpas enseguida! Pero por otro lado, me da una bronca, ¿no me conoce? ¿cómo se le puede ocurrir el disparate de que yo no quiero que me acompañe a la presentación de un libro? ¡Si yo muero porque me acompañe a todas partes! Decime, Annie, ¿Por qué piensa en negativo? -No sé, Eli,pero vos ya sabés como es él, ¿te acordás lo que me dijiste? Que estabas metida hasta las manos, y que ibas a tratar de entenderlo. -¡Y qué tendría que haber hecho, Annie! -En mi opinión, en ese momento, sentarte, atarte las manos, tratar de calmarte, y en todo caso, a la noche, o al otro día, le explicabas de otro modo lo que pensabas. -¡Cómo la embarré! ¡Me quiero morir! ¡Si yo lo adoro! Lo extraño tanto, Annie, ni te imaginás, fijate que hace menos de un mes estábamos sentados en la mesa de Bacacay, y estábamos 130


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embobados, y después ya sabés, 47 Street…¡Y lo peor de todo es que cuando lo llamé me gritó que no me iba a perdonar nunca! ¡Quedé hecha pelota! NO pude concentrarme en toda la tarde, me tuve que ir a caminar porque te juro, Annie, que largaba el moco ahí enfrente de Ramiro, de Fermín. -Escuchame una cosa, Eli. Primero que nada,calmate. -Pero eso no es todo. -¡No me asustes! ¡Qué otra cagada te mandaste! -Es que soy estúpida, impulsiva, me desespera saber que lo perdí, y me angustia, y no puedo hacer nada, ¡absolutamente nada! -Bueno, qué más hiciste. -El sábado pasado, me sentía para el… -¿Y por qué no me llamaste? -Porque no tenía ganas de hablar con nadie. -Me hubieras llamado, Eli. - Con cada cosa que hago, lo alejo más, creo que me va odiar para toda la vida… -Decime qué pasó. -¿Viste aquel cuento que te dije que iba para La Revista? -Si, claro, el del volcán. -Resulta que mi madre me dice que justo tiene un evento de La Revista en la Casa de Cultura. -¿En Piriápolis? -¡Sí! ¡Y yo, tan estúpida, que creí que La Revista primero se presentaba en Piriápolis y después acá! ¡Y creí que era el tomo que está al salir! -No me asustes. -Primero, quería saber si estaba ahí, así al menos mi madre me decía cómo estaba. Porque sabés 131


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que hace pila que nadie sabe nada de él. Mi madre me dijo que no estaba, y le dije, “No me digas nada”, “No estoy”, y me dijo que no. Y se me caían las lágrimas, y no hago la pelotudez de mandarle un SMS, diciéndole gracias! ¡Y me respondió que era el número anterior! ¡Me quería matar, Annie! Me dijo “¡Agradecé que igual vas a estar!” -Pará un momentito Eli, estuviste mal en lo que le dijiste, pero él también. Una cosa es que él esté enojado con vos pero otra es que te saque el cuento. Ahí está entreverando los roles. ¡Por eso yo siempre digo que no se puede “trabajar” con una pareja! En eso estuvo mal. Pero vos también estuviste como el o. -Dejame que te siga contando. Viste que yo no tomo casi nunca, por los remedios. -¡No me digas que tomaste! -No mucho. Una copa de vino. ¿Sabés Annie que hace dos años que no cantaba? Ni en casa, ni en la ducha, en ningún lado. Y el vino, me aflojó, y empecé a caminar, y a vocalizar Soles, y empecé a sentir un “nosequé”, hacía tanto, Annie que no la cantaba… -Pero está bien, Eli. -Para. Que no termina acá. La canté y la canté, y me había salido hermosa, y como yo sabía que no estaba, o que si estaba no me atendería, cuando viera el número de casa en su captor, que llamé, ¡y le canté Soles a su contestadota! -Bueno, Eli, eso no es para tanto. -Mirá, al menos me quedé feliz que no me llamó para putearme. 132


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-Claro, Eli. Además, si él te quiere eso no le puede enojar, mirá Eli, te dirá lo que te dirá, pero ustedes se re quieren. Así que yo en mi opinión pienso que no le puede haber molestado encontrarse con tu Soles en su teléfono. -¿De verdad, Annie pensás que le gustó? - Sí, obvio, si es así como me decís, tan sensible, claro que le gustó. Tranquilizate, ¿sí? III. Cita 2. -Pará, Franz! -¡Esa minita está tomándome por imbécil, Will! -No te persigas, yo no creo que sea así. -Mirá, no es la primera vez que me hace lo mismo. -¡Y qué es lo que hizo ahora, Franz! -Me jetea que se va a la presentación de un libro. ¡Y todavía cuando ya hace una hora que empezó! -¡Franz! ¿Te das cuenta lo que estás diciendo? -¡Ta, sabés, que se re-joda! -¡Pará Franz! ¡Pará! Oíme una cosa, ¿de quién era la presentación? -¡Yo que sé! ¡Dijo de una amiga! -¿Y vos porqué estabas tan interesado en ir a una presentación de un libro casero? ¡Si hubiera sido alguien conocido! ¡Era su amiga, Franz! ¡Estás reaccionando como si ella hubiera sido invitada a la presentación de un libro de Cortázar! ¡Pará hermano! -¡Will, me lo hace a propósito! -Pará. ¿No me decís que es una mujer dulce, y sensible? Si te hace algo a propósito, perdoname, 133


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la mujer no es dulce ni sensible. ¿Ella es sensible? -¡Es soberbia! -No me respondiste. ¿Ella te trata con dulzura, o con desprecio? - No, ella siempre fue muy dulce conmigo.- Franz quedó en silencio. -¿Y entonces porqué creés que ella te haría algo así? ¿No me decís que está muerta con vos? ¡Escuchá, una mina que está muerta con vos, en lo único que piensa es estar la mayor cantidad de tiempo con vos, en ir juntos a todas partes! ¡Cómo si yo te tuviera que enseñar a vos, Franz, algo de mujeres! Me parece que te fuiste al joraca. -Bueno, puede ser. ¡Pero estoy harto de que siempre me tenga así! -¿Así cómo? -¡Haciendo el papel de estúpido! -Pará Franz. Si no fueras mi amigo te juro te reventaba un palo por la cabeza. A ver, razoná conmigo. La tipa está muerta con vos, hace poco le dijiste que te separaste. A ver, ¿cómo reaccionó cuando se lo dijiste? -Will, tengo que reconocer que ella estaba muy feliz. -Bueno, y decime, papa frita, vos perdoname, una mujer enamorada y feliz y embobada, ¿para qué te va andar haciendo sentir mal? ¡Una mujer enamorada te lleva a todas partes! -¿Y por qué no me dijo? - Franz, no te dijo, porque no te quería romper las p. Vos estabas trabajando, ¿o no? -Si. - Y bueno, hermano, una mujer enamorada que quiere conservar una relación, trata de embromar 134


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lo menos posible, porque sabe que si se pone pesada, nosotros nos aburrimos. -No sé, no sé, Will. -No te entiendo Franz, vos, que tenés mucho más carretera que yo, tenés a una tipa linda, y muerta con vos, lo sabés, la tenés y sabés que ella haría cualquier cosa por vos, y me venís con esta tontería? -No sé, es que me revienta que me hable del ex. -Pará, pará. ¿Cuántas veces hablamos de eso, Franz? ¿No me dijiste que el tipo no se quería ir de la casa? Me parece que no te ponés en sus zapatos, hermano. -¡Es que me revienta que me llorisquee porque el ex hizo esto, o lo otro, o lo de más allá! ¡Estoy harto! -Franz, ¡oíte! Ella tiene al ex en la casa, tiene que convivir con un tipo y el aire se corta con una tijera. ¿Cómo creés que se puede sentir? ¿Qué sabe que no puede hacer nada, porque sino el tipo la deja en la calle? ¿No me contaste otras veces que no entendías cómo ella nunca se había interesado por los negocios de su ex, que no podías entender cómo no se había cuidado? Hasta me dijiste que era bastante abombada con respecto a eso. -¿Y? - La tipa está mal, el ex ahora está en un lugar de poder, y está dolido porque lo dejó, y se está vengando, y aprovechándose de que ella es vulnerable, y sensible, ¡y la está haciendo sentirse todo lo mal que pueda! -Es que estoy harto que el tipo siempre esté en el medio de nosotros. 135


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-Franz, ¡no está en el medio! ¿Duermen juntos, acaso? -Ella dice que no. - Te hice una pregunta. ¿O no le creés? ¿No entendés que para ella estar con vos es la paz, el embelesamiento, el paraíso? ¿Todavía que la está pasando como el orto, vos la hacés sentir peor? ¿O estás celoso del ex? ¡No te das cuenta que hace un año y medio que está intentando sacárselo de encima y el tipo la está jodiendo? ¿Sabés Franz que nunca te entendí? Tenés cuanta mujer querés, pero siempre dudás. ¡Ojalá yo tuviera tu arrastre con las minas! ¡Si me hubiera pasado a mí, todavía! ¡Pero vos sabés perfectamente que una mujer enamorada de vos, muere con vos, hermano! IV. Cita 3. Annie iba caminando muy rápido, había salido de la oficina y había demorado más de dos horas. ¿Y si alguien la había buscado? No, se decía, ya había entregado todos los informes del día. Sólo le quedaba hacer la fila del banco. Estaba tan ensimismada, que cuando la gente se desplazó, en determinado momento quedó un claro. -¡Correte!- dijo un hombre. Annie se dio vuelta y le dijo -Disculpame, no me dí cuenta.- lo miró, era un hombre de edad mediana, vestía un traje color 136


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negro. Muy elegante. Annie no pudo evitar oír los gritos de El, cuando alguien lo llamó a su móvil: -¡Te dije que ya voy! ¿No te dejé la copia de la sesión de hoy? Mirá, estoy en el banco, cuando zafe voy. …¿Y qué tengo yo que ver yo? Mirá, ellas son las listas del PC, así que ahora no me vengas a joder a mi, para eso entró personal capacitado en informática. ¿O no te acordás la reunión que empezaste sin mi la semana pasada y con ellas? ¿Sabés que? Ahora que me llamaste, jo-de-te. Voy a volver cuando se me cante.- El hombre cortó la comunicación. “Este tipo está enojado con el mundo”- pensó Annie. De repente, el hombre pareció sentirse mareado. -¿Te sentís bien?- le preguntó dándose vuelta. -No, creo que algo me cayó mal. -Vení, salite de la fila, sentate en el banco, dale, te acompaño. - Gracias – dijo él sorprendido- ¿Cómo te llamás? -Annie. ¿Y vos? -Yo soy Franz. - Un placer. V. Cita 4. Annie acompañó a Franz a sentarse en el corredor. -Perdoname, ¿te pasa algo? - Problemas con mi jefa, no me la banco. - Te entiendo, a mi me pasa lo mismo. -¿A qué te dedicás? - Trabajo en un centro de cómputos. ¿Vos? 137


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-En la Junta Departamental. -Bueno, vos sabés cómo son las oficinas públicas. -Sí, tenés razón, no sé porqué me caliento. - Oíme, soy Analista de Sistemas, te dejo mi tarjeta con mi número, cualquier consulta, me llamás, que yo te ayudo, ¿tá?

VI. Cita 5. Annie caminaba por la rambla. -¿Querés que cebe yo?- dijo Eli. - Dale. La tarde estaba hermosa. - ¿Eli, vamos a sentarnos en Trouville, que hay solcito? - Dale. Y de paso te distraés un poco. VII. Cita 6. - ¡Eli! ¡Mirá! - ¿Qué pasa, Annie? - Mirá esos tipos que vienen allá lejos. Al de la derecha me lo encontré en el banco la semana pasada. Eli levantó la vista. -¡Ese es Franz! ¡No te puedo creer! ¡Justo acá, me lo vengo a encontrar! -Pará Eli, tranquilizate. 138


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Ya era tarde. -¿No me vas a saludar?- dijo Eli cuando los dos hombres pasaron delante de ellas. - ¿Qué querés?- dijo Franz. -¿Me seguís gritando después de tres meses?dijo Eli. Annie miraba a Franz con cara de asombro. – Pará, tranquilizate, te acordás, yo soy la chica de la fila del banco… ¿Te acordás de mi? Franz la miró. - Annie. -Will, te presento a Annie, nos conocimos en el banco el otro día.-dijo Franz. -¡Qué chico es Montevideo! – dijo Eli con sarcasmo. -¿Así que mi mejor amiga conoce a mi ex? Will, que hasta ese momento de la conversación había quedado callado, decidió intervenir. -Creo que ella no te hizo nada Eli- dijo. -¡Viste Will! ¡Te dije que era una soberbia!- dijo Franz. -Pará, Franz, pará. -Ella siempre víctima… - dijo Eli. -Eli, ¿porqué me tratás así? – dijo Annie. 139


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-¡Me tenés harta, nena, siempre de buenita, de dulcecita, haciéndote la suavecita! -¡Eli! ¿Qué te hice para que me hables así?- dijo Annie. -¡Claro, vos nunca hacés nada!- dijo Eli. - ¡Yo decía que ella era una soberbia Will! ¿Entendés ahora? -No mezcles los tantos, Franz.- dijo Will. Annie no pudo contener las lágrimas.Franz y Eli seguían gritándose el uno al otro. -Vení, Annie. Se te nota la dulzura en la cara. - A vos también. ¿Así que sos amigo de Franz? - Si, me sé de memoria todos los líos que tuvo con Eli. Digo, líos, que él se hizo. - Bueno, pero yo le dije a ella que había estado muy mal en escribirle ese email tan fuerte, el es sensible. -¿En serio, le dijiste? -Sí. -¿Pero te parece bien que Franz trate así a Eli? -Mirá, Will, cuando las mujeres nos enamoramos, nos tratamos de entender al otro, y de perdonar, yo sé que Franz no estuvo bien con Eli, pero Eli tampoco se portó bien. Los dos tienen un carácter muy fuerte. - ¡Y mirá que la quiere! – dijo Will. -¡Obvio! – dijo Annie. -¡Está muerta con él! ¡Y no sabe qué hacer! -Yo no los entiendo, Annie- dijo Will. – El también está re metejoneado con ella. - De veras, no se entiende- dijo Annie. 140


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-¿Y vos qué hubieras hecho si ponele yo, hago de Franz y te trato así? - Y… me hubiera puesto triste que pensara eso de mí, pero de todas maneras no lo hubiera lastimado, queriéndolo de ese modo… lo que pasa es que Eli tiene un orgullo, pero después enseguida se arrepiente. - Sí, y yo si yo hago de Eli, ¿te habrías enojado así? - Mirá, nunca hubiera pensado que no me invitabas a propósito a la presentación del libro, pero sí me hubiera calentado que me increparas que te saqué el cuento de la Revista sin antes haber averiguado qué número se estaba presentando. - Sí, tenés razón. VIII. Cita 9. Will se despertó sobresaltado. ¡Qué sueño raro había tenido! “La verdad que estuve mal… “ pensó. “Annie no me invitó para no molestarme a la presentación del libro. Y cómo le hablé, fá… Ella que siempre es tan dulce conmigo, soy una bestia, por qué carajo me enojo tanto… ta, con todo el tiempo que pasó ya no debe querer ni verme… Me da vergüenza llamarla después de cómo la traté. Pero cómo la extraño… mi dulce Annie… ¿Y por qué no la voy a llamar? ¿Me voy a perder de tenerla otra vez en mis brazos, ¿porqué con la sed que tengo de ella no me dejo de joder y hacerme el sorete, y la llamo? Me muero por amarla, ahora que estoy solo, ¿por qué no la llamo? ¿Si ella 141


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también está sola? ¿Qué estoy haciendo? Si ella me quiere… Soy un pelotudo, cómo la pude tratar así, y todavía ella que me llamó a pedir perdón, y le grité, soy de terror. No, yo la adoro, es una dulce, ¿cómo me estoy confundiendo tanto? ¡Ta! ¡La llamo! Apenas llegue a Montevideo, mañana la llamo. Seguro no me va querer ver de nuevo. Pero tá, la llamo. Al fin y al cabo, ella me llamó tantas veces, cuando yo me porté mal. ¿Cómo me voy a perder ahora que puedo tenerla una noche entera, de llamarla? ¡Con lo que la deseo! ¡Tenerla al despertarme, que me acaricie, su suavidad! ¡Qué tonto fui!

IX. Cita 10. Will llegó bien entrada la noche, a su casa del río. Se había ventilado en Buenos Aires, pero cuánto extrañaba a sus gatitas, ¿cómo estarían? Abrió la puerta, y chequeó su teléfono. Pacientemente fui oyendo todos los mensajes de la contestadora, y de repente una mujer le canta al oído. “Sin tu amor ya no sonríen, las mañanas, sin tu amor no se por donde sale el sol, sin tu amor la habitación es un exilio, de ilusiones para ti……” X. Vigilia.

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De repente, Annie escuchó que empezaba a llover. Se dio cuenta que desde las dos de la mañana no había parado de escribir. El cuento para Will estaba listo. Le habían quedado siete sms borradores, de quince páginas. No se había dado cuenta del paso del tiempo. Pero se quedó conforme con el resultado. “No me importa haber pasado la noche en vela escribiendo. Total, hago un cambio de horario. Ramiro me va entender. Voy a entrar a las 12 en lugar de a las 9” pensó. Había estado escribiendo toda la noche. NO había reparado en el paso del tiempo, ni que debía ir a la oficina. Las paredes azules se vuelen violetas, luego se transforman en azul Francia, para luego tornarse cada vez más claras, un celeste se va apareciendo; ¿hay luz? Está amaneciendo y comienza a llover. Apaga la portátil, con una base de cerámica, casualmente, también azul. Annie ahora se recuesta. La seda de su blusa , ¡oh!, también azul, o quizá celeste, se dejan caer al son de “Sin tu Amor”, de Sandra Mihanovich. Y así, Annie se va quedando dormida, mientras comienza a soñar en un segundo encuentro con Will, en donde sea saciada el hambre y sed de sus cuerpos, y sin alter egos que se involucren a joder la relación como hasta ahora… No. No hay que darles pelota a los alter ego. Sólo se entrometen para estropear las cosas bellas. No más alter egos. Ya le habían dicho a Annie que existía una vacuna para el “Mal de Egos”. Muchas parejas lo padecían. Y no quería que ella y Will siguieran con esa maldita enfermedad, que se entrometía en sus pasiones, sus deseos, siempre se entrometía. Así, Annie se duerme sumiéndose en un sueño 143


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profundo, en donde ella y Will se unen tragando ella su dulce néctar, aflojando él su entrepierna a punto de explotar… Anna Donner Rybak © 2010

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Género, Reina, Dios I. -¡Toc! ¡Toc!- unos suaves golpes en la puerta del camarín. -¿Estás, Fred? -Dame un segundo. -¿Tenés preparados los cambios de vestuario? -Creo que me da el tiempo. II. El telón se levanta. Una ovación aclama al ídolo y su banda. Un piano blanco, y Fred, con uñas rojas, una peluca estilo carré, un traje blanco, pantalones ajustados… “Is this the real life? Is this just fantasy? Caught in a landslide, No escape from reality.” III. Un hombre rudo, morocho, muestra su bello cuerpo, sus músculos…. “No, we will not let you go. (Let him go!) Bismillah!We will not let you go. (Let him go!) Bismillah!We will not let you go. (Let me go.) Will not let you go. (Let me go.) Will not let you go. (Let me go.)” IV. El recital termina. El público ovaciona a La Banda, hordas enardecidas de fans tratando de trepar al 145


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escenario, chicas, chicos, todos quieren tocar a su vocalista. Indudablemente, una obra de arte en sí misma ha sido la Rapsodia. ¡Qué mezcla de estilos! Rock sinfónico, Opera, y un piano suave… V. Fred transpira. El tema ha sido un éxito. Se está contemplando las uñas color bordeaux nacarado. -¡Toc,toc! -Pasá. -¡Diosa! ¡Reina! ¡Mirá que facciones perfectas tenés, estuviste divina esta noche, Fred! Ese piano, esos acordes iniciales, mi amor- dijo El Hombre, alto, bello, ojos celestes, y una cicatriz en el mentón, de sus épocas de combatiente, un recuerdo de Vietman. A continuación, los labios de Fred se funden en los de El Hombre…. VI. Una muchedumbre eufórica aguarda a la mente brillante, que pudo componer semejante obra de arte, un cúmulo de mujeres enloquecidas, tan sólo quieren tocar una mente brillante, gritan. Fred aparece tras sus custodios. Una chica con ojos celestes, y cara angelical se abre paso, en medio de la muchedumbre, y extiende su mano, y extiende su mano, y extiende su mano… Fred le da la suya. Cuando la tiene asida, la toma en sus brazos, ella es tan frágil, él con su musculosa blanca, su pelo negro, su mirada salvaje, sus músculos bien marcados, se la lleva, 146


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como un objeto frágil, para mimarla, acariciarla, protegerla, poseerla… VII. 24 de noviembre de 1991. La Reina ha muerto. Lo más irrelevante, su género. Anna Donner Rybak © 2010 (Homenaje a Freddy Mercury)

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De la tarde a la noche, de la noche a la mañana I. -¿Te digo lo que pienso?- repuso Elizabeth. Annie y Elizabeth estaban sentadas en la Rambla más bien hacia Kibón, había sido una tarde muy apacible, de sol, y ellas habían bajado a la costa, por supuesto, termo y mate mudos testigos de sus confidencias, revelaciones, arrepentimientos, no hay caso, el Amor es la Felicidad Sublime o la más absoluta de las Tristezas. -Te escucho- dijo Annie. -Mirá, voy a ser dura contigo, porque merecés que alguien te sacuda. -¿Así que vos me vas a sacudir? -Sí. – dijo Elizabeth. - Perdoname, pero estás haciendo el papel de una reverenda tonta. - ¡Claro! ¡Tu soberbia te impediría pelear por el hombre que amás!- Annie estaba molesta. -¡Es que te quiero abrir los ojos! ¡Qué creés que hace EL con tus sms y emails! ¿Acaso has recibido una respuesta? -Es que eso no me importa. -¿Cómo? NO entiendo, nena, ¿Y para qué escribís? ¡Te rebajás al pedo! -La que no está entendiendo sos vos, Elizabeth. Que él no me responda no significa que no me lea. -¿Ah, sí? ¿Y qué tenés? ¿Una bola de cristal que te dice que él lee? Te doy mi opinión, porque creo que perdiste la poca capacidad de razocinio que te queda, Annie. 148


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-¡Dale! ¡Lanzá! - Oíme, ¿Sos ingenua? Un tipo como ese, me dijiste que es lindo, que está bueno, ¿creés que está “solito”? ¡No seas tonta! ¡Seguro le llegan tus mensajes y emails y ni los abre, o si los abre los manda a la papelera! ¡Date cuenta! -Yo no estoy de acuerdo con vos, Elizabeth. Yo tengo FE de que él está. II. -Perdón, repetime. ¿Qué palabra dijiste? -Fe, Elizabeth. -¿Fe? ¡No! No me digas que te hiciste católica. -No estás entendiendo nada. -Yo, te voy a reiterar tus dichos, porque parece, Annie, que perdiste la memoria. ¿Qué decía Annie hace un año? ¡Que jamás saldría con un tipo católico! ¿No decías que eran los que más nos habían reprimido? ¿No eras vos la que opinaba que la Iglesia era la principal represora de la sexualidad en la mujer? -No todos son iguales, Elizabeth. El me enseñó que algo bueno hay allí. -¡Nena! ¿Te “enseñó? Por favor, siempre decimos que dios no existe, ¿qué filósofos amamos? ¿Dónde quedó Sartre, Simone y Nietzsche? ¿O acaso ese tipo te cambió tu “pienso”? -¡No entendés nada, Elizabeth! -Vos olvidás muy rápido Annie. ¿Si el año pasado estabas obsesionada con escribir acerca del Santo Oficio, las flagelaciones, y la quema de judíos en la hoguera? -Pero entendí. -¿Qué entendiste, por dios? 149


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-Que ser.católico no implica necesariamente aplaudir esos hechos. -¡No seas ingenua! ¡Eso te lo dijo para quedar bien con vos! -¡No te permito, Elizabeth! Si hubiese querido quedar bien conmigo, me habría dicho toda esa sarta de estupideces que te dicen cuando se enteran de que una es judía. “Vos sos judía pero sos bien”… Tantas veces me lo han dicho. ¡El no lo hizo! -¡Se le habrá escapado, nena! -¿A ver? ¿Por qué se le va “escapar”? ¿No podés simplemente pensar, Elizabeth, que la gente tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, no podés darle una oportunidad a nadie de redimirse? -Mirá, yo creo que todos los católicos odian a los judíos. Algunos te lo dicen, y otros no. Acordate, ¿quiénes fuimos siempre? ¿Quiénes, Annie? ¡Los pérfidos judíos! ¡Así les enseñan de chicos, date cuenta! -No creo que a todos les enseñen eso. Puede ser que a la gente del Opus. Pero para tu información hay cristianos salesianos, que son solidarios, ¿o no te acordás del Padre Perez Aguirre? Tu grave defecto, Elizabeth, es que generalizás, nena, ¡pensás en blanco y negro! ¿Y tus grises donde están? -Oíme Annie, no quisiera que termináramos peleadas. Si yo te sacudo… -Oíme Elizabeth, soy grande y no necesito que vos ni nadie me “sacuda”, OK? -¡Te estás vendiendo al enemigo! ¿Te olvidaste de la Shoá? ¿Qué hizo la Iglesia por nosotros? ¿Qué 150


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hizo la Iglesia por nosotros cuando nos expulsaron Isabel y Fernando de España? -Mirá, Elizabeth, no nos victimicemos tampoco. -¿Qué decís? ¿Ahora te parece mal victimizarnos por la Shoá? -No me entendés. ¿Qué estamos haciendo desde 1946 además de llorar a nuestros muertos? -¿Vos creés que no debemos llorarlos? -Sí, por supuesto. ¡Pero eso no nos inhabilita a hacer cualquier cosa, como excusa de que nos pasó la Shoá! ¡No te das cuenta de que muchos de nuestros correligionarios se excusan en la Shoá para dar cabida a los más abominables comportamientos! Mirá, allá mismo. ¿Viste quién está? -¿Quién? -Estercita Kohn. ¿Te cae bien? ¡Contestame! -A mi no me hizo nada. -Elizabeth, ¡no seas ingenua! Fijate cómo mira a la gente. Mirá la cara de asco que le acaba de poner al manicero. Se cree “Superior” por lucir pulseras de oro. ¿No era que nosotros no éramos racistas? ¿Y qué hacemos? ¿Dónde quedó ese refrán de “No le hagas a los demás lo que no querés que te hagan a vos”? -Perdoname, Annie, yo no lo veo así. - ¿No te acordás la pelea que tuve hace años en Punta del Diablo con Yanet, la prima de David? Ella me tenía… trabajaba en el museo del Holocausto en París, y se había psicotizado tanto, que cuando le dije que no éramos los únicos, que los armenios también habían tenido un genocidio, me dijo que ¡no tenía nada que ver! ¿Cómo que no tenía nada que ver? ¡Fue lo mismo! ¡Lo único 151


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que varió fue la cantidad de víctimas, pero te recuerdo que Turquía jamás reconoció el hecho! Y la perra de Yanet se ofendió. ¡Se dio el lujo de ofenderse! -Bueno, ¿qué querés? ¿Si trabaja en el museo de la Shoa en París? -¡Eso no la inhabilita para tener los pies sobre la tierra y ser objetiva! ¿O te olvidaste que cuando fue la Bar Mitzuá de Ariel no invitó a a la novia de Uri porque no era judía y era medio negra? -¡Bueno, Annie, era su fiesta y tiene derecho a no invitar a quien se le cante! -Perdoname, NADIE tiene ningún derecho a discriminar a nadie, ¿o a vos te gusta que te discriminen como judía? -¡Es distinto! -¡No, Elizabeth, no! ¡Es lo mismo. Yanet es una perra y no sé cómo Uri le sigue hablando. Si fuera yo, no le dirijo más la palabra. - ¿Quién te creés que sos, Annie? ¿La madre de los pobres? - Elizabeth, o te dejás de decir pavadas, porque me voy para casa. -¡Bueno, nena! ¡Está bien! ¡Además me hiciste desviar del tema más importante! III. -Te escucho, Elizabeth, vos y tus “temas importantes”. -¿Decime, te gusta hablar con un tipo que está adentro de un celular? ¿Te gusta hablar con un tipo que está adentro de una computadora? ¿Te gusta dejarle cartas, que obvio, Annie, un tipo 152


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atrapado en una computadora, o en un celular, ¡jamás te va responder! No entiendo qué gracia le ves al asunto. Estás alucinando. -Vos no me entendés, pero yo siento que Will está conmigo. Es como que es un Will chiquito que me ve desde dentro del monitor cuando trabajo, y desde mi celular a la noche. ¡SIENTO Que está ahí! -¡Creo que tu ex tiene razón! ¡Estás loca! - Elizabeth, no me hables así, es la última vez que te lo digo. - Creo que vos tenés muy mala memoria, Elizabeth. -¿Por qué lo decís? -¿Te acordás cuando conociste a Franz? -¡Si me acordaré! ¡Me dio una bronca! Me dijo que su familia no tenía trato ni con judíos ni con negros. -Yo no me hubiese enojado. ¡No te das cuenta de que es una actitud de valentía! ¿O qué hubieras preferido? ¿Qué te diga “Yo no tengo nada contra los judíos… pero”… -Annie. Sacate la venda. Franz es un antisemita. Y punto. -Sos tan poco tolerante… -Para mí,alguien que “no tiene trato” con negros ni judíos, no entra en la lista de gente que aprecio. -Eso porque nunca te cuestionaste los porqué. -¡No necesito cuestionarme nada! ¡Está todo dicho! -Elizabeth, justamente la verdad está en las cosas no.dichas. -Annie, vos perdóname, pero yo con un tipo antisemita no salgo. 153


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-¿Y porqué seguís con Franz entonces? -¡Porque en la cama no tenemos razas ni colores! ¡Somos animales! -Yo no estoy de acuerdo contigo, Elizabeth, en absoluto. -Sí, Annie ya se me de memoria eso de que no podés tener sexo sin amor. Pero entérate. ¡Es una cursilería barata! -Para mí no. Y te pido que respetes mi modo de pensar, Elizabeth, así como yo respeto el tuyo, y no te digo qué opinión me merecés. -¡Decilo! ¡Dale! ¿Soy una mujer barata, Annie? -Pensalo como quieras, Elizabeth. Yo, no te dije nada. Las conclusiones son tuyas. Elizabeth, oíme, yo no te recrimino tu proceder con Franz, espero lo mismo de vos, y si algo de lo que hago no entendés, te aseguro que no es por ser “tonta”, como vos creés. -¡Ay, Annie! Perdoname, estás re-pirada, te creés que un tipo desde adentro de un monitor o desde adentro de una pantalla de celular está “contigo”? ¡Es una idiotez total! Pero si esa tontería te consuela… -Seguís agrediéndome. ¡Qué soberbia que sos, Elizabeth! ¿Acaso creés que todos tenemos que pensar como vos? - Como yo,no, pero estúpidamente, ¡tampoco! -¡Mirá! Yo no pienso en absoluto estúpidamente con respecto a Will. -¿Ah, sí? ¿Y qué hacés perdiendo el tiempo con un ser preso en un monitor en vez de aceptar todas las invitaciones que tenes de personas de verdad, que podés tocar su piel… 154


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IV. -¿Y? -¿Y, qué, Annie? ¡Sos tonta, acaso! - Elizabeth me estás haciendo perder la poca paciencia que me queda. -Oíme, y ya que estamos para las confesiones, no sé qué mierda te ven… -¡Elizabeth! ¡Te desconozco! -Vos así, con tu cara de mosquita muerta, un cadáver exquisito, ambulante, más pálida que Drácula, con ese pelo negro, y cara que casi te diría que es de boba… ¡No entiendo qué carajo te ven todos! Yo, que tengo polenta, me mato en el gimnasio, mirá mis brazos! ¡Fijate los tuyos! ¡Parecés recién salida de Treblinka! -Vos, Elizabeth, te pasás el día pendiente de tu cuerpo, en el gimnasio, vivís para eso, mirate por favor. ¿Qué creés que sugerís con esa imagen? ¿Creés que sos delicada? ¿Crées que el botox en los labios te queda bueno? ¡No, te queda horrible! ¡Me hacés acordar a la Suller, a la Pradón, a la Cicciolina! ¿TE creés muy viva por pasar todo el verano en Punta yendo de fiesta en fiesta? ¿TE has visto a un espejo? -Ay, Annie, ahora resulta que sos puritana. ¡Andá, nena! Te juro que te envidio, no sé qué mierda tenés, que con esa cara de paliducha, esa mirada extraviada, como en la Luna de Valencia, los tipos te invitan a salir. ¡Y todavía tenés para elegir! ¡Y todavía no elegís a ninguno por soñar con un tipo que no te da pelota! -¡Otra vez con lo de la pelota! ¡Qué sabrás vos! -Ya te veo, seguro tenés sexo con el hombre del teléfono. 155


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-¿Y si fuera así, qué? -¿No ves lo patética que resultás? En vez de aceptar la invitación de Juan José, que tiene un lomazo, está que se parte, todavía es lindo, y vos, te das el lujo de no darle pelota. -Juan José no me erotiza en lo más mínimo. No me mueve ni un pelo. -¿Y Santiago? -¿Santiago? Todo muy bonito, ¡pero que no hable! -Decime, Annie, ¿necesitás hablar entre las blancas sábanas? Claro, me olvidaba, es cierto, a vos te encanta que te digan “Mi amor”, “Mi dulce”… sos tan cursi… -¿Y? ¿Qué problema tenés con eso? -No sé, nena, ojalá a mi me hubiera invitado Juan José o Santiago, pero, la p. ¡te eligen a vos! -Yo no tengo la culpa, Elizabeth. -¡Y te das el gusto de rechazarlos por fidelidad a un tipo que vive en un teléfono! -¡Es mi elección! -¡Pero es una elección tonta, Annie! ¿Qué vas a esperar? ¿A que Will se decida a responderte dos letras? ¿A soñar con él, cuando te aseguro, ya hay otra ocupando un lugar en su cama? -No me importa. -¿No te importa? -No. Yo tengo la culpa de eso. -Ay, Annie,otra vez víctima. ¿Sabés que aburrís? -Lamento en el alma, Elizabeth, si te “aburro”, pero así pienso y siento. Estoy enamorada. Supongo que vos no sabés de qué se trata. -¿Qué me sugerís? -¡Que vos jugás con todos, y no te importa ninguno, Elizabeth! 156


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-¿Porqué? ¿Por qué no le hablo a un celular o a un monitor? ¡Yo soy normal! ¡Vos, estás loca!

V. Annie se despertó sobresaltada. Esa noche, como todas le había escrito a Will que necesitaba decirle “Hasta mañana Mi amor”. Annie tanteó su cartera en la oscuridad. ¿Qué hora sería? ¡Las 4! Pero de repente quedó petrificada. Sí había un mensaje de Will. -Que descanses, Annie.- decía. Annie se levantó. Estaba desvelada como el dos de oro. Quería saltar por toda la casa, reír, cantar, y se durmió plácidamente. VI. Amanece. Annie tiene puesto un boddie transparente, blanco, flojito. Will aún duerme. Ella lo observa embelesada. Le gusta sentir su respiración, eso la tranquiliza, y le dice que él está en Paz. Se oye el canto de los pájaros. Annie se acurruca y Will semidormido, la abraza. Se vuelven a dormir. Hoy el ruido del mar se escucha desde el dormitorio. También el ruido de los árboles altos, flacos, sus hojas están haciendo una especie de serenata, 157


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parece que se hubiese puesto de acuerdo con la orquesta de pájaros… “No necesito nada más”. “Esto es sublime” pensaba Annie, la orquesta de la Naturaleza, y Will dándole calor.

VII. Sonó el despertador.- ¿Cómo?- se dijo Annie. – Me acabo de fijar y eran las 4. – Otra vez controla la hora. Son las 8. Debe darse prisa, ya no llega en hora. Lo piensa mejor. -¿Y qué me importa? ¿Quién me quita lo bailado? Anna Donner Rybak © 2010

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El Robot Terapeuta -Gaby- dijo Control. – Te comportás como una Máquina Enamorada. -¿Me estás cargando? – dijo Gabriela. -¡Ay, Gaby! Por supuesto que no te estoy cargando – dijo Control.– Es que no soporto verte sufrir por amor. -Es que no entiendo. -Ese es tu error, Gaby, te lo digo en una buena porque nada más desearía que encuentres un amor que te corresponda. -Pero, Control, ¿cómo sabés que mi amor no me va corresponder algún día? Yo soy una mujer sensata, correcta, no como esa otra loca de la que se enamoró antes. Era tan impulsiva, que actuaba sin planificar, sin proyectar. Era una desorganizada, fijate que hasta la tipa ni agenda usaba. -Perdoname, Gaby, pero ¿qué tiene que ver el Amor con la Planificación? -¡Pero obvio, Control! Una tiene que dar señales de amor, si yo lo cuido, le cocino, le organizo la agenda, porque sabés, él es medio desorganizado, yo, voy a serle de gran ayuda. -¿Gaby, vos querés ser su amor o su secretaria? - ¡No me tomes el pelo! Vos sabés que la Razón siempre prevalece. Esa cursilería barata de “El corazón tiene razones que la Razón no entiende” es eso: ¡Una cursilería barata! - Estás subestimando el Amor. - El Amor se riega, todos los días como una plantita, en mi caso, lo riego dándole las cosas que El necesita, quiere seguridad, compromiso, 159


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fidelidad, quiere formar una familia, quiere tener hijos, y yo voy a ser una buena esposa. No entiendo cómo no me va amar si le voy a dar todo eso. -Porque mi querida Gabriela, el amor por llamarlo de alguna manera, tiene una parte mágica. -¿Mágica? -Sí. Existe algo llamado química. -¡Ya te dije que no creo en clichés! -Gabriela, estás subestimando todo lo que tiene de Descontrolado el Amor. -¡Todo en esta vida es pasible de ser controlado! -Te equivocás rotundamente, Gaby, y te lo digo bien porque te aprecio. Si te apreciaré, que aunque vos sos humana y yo soy un Robot, igual somos amigos. Por lo tanto, te voy a explicar algunas cosas. ¿Cómo andabas con física en el liceo? -¿Qué tiene que ver cómo andaba yo con física en el liceo? No, yo estudio letras. La ciencia no es lo mío. -Bueno, te voy a hablar de esta teoría, que si bien es más propia de nuestra raza de máquina, funciona también para los humanos. Nuestro planeta Tierra, tiene dos Polos, el Norte y el Sur. Imaginá que esos polos son imanes. Bien. Los imanes pueden tener carga positiva, o carga negativa. Y oíme bien, los imanes con igual carga, se repelen. Los que no, se atraen. ¿No probaste nunca a poner un imán en la heladera y en vez de que se te pegue era como que la heladera te hacía una fuerza y te lo empujaba para atrás? -Sí, es cierto. 160


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-Bueno, la Química de la que te hablo en el Amor funciona así, es decir, si El es Positivo y vos Negativa o viceversa, él nunca se va enamorar de vos. ¿Cómo explicarte? Te apreciará, te querrá por todo lo que hacés por él, pero no te verá, y le atraerás, por decírtelo de alguna manera elegante. -¡Ah! ¿Pero te referís a “aquello”? ¿Y? - Gabriela, ¿no sabés que si el sexo no funciona en una relación, nada funciona? -¿Cómo? El sexo es lo de menos, lo importante es el Amor, el Compromiso, me parece Control que ayer te fuiste a un cabaret y una prostituta te lavó la cabeza. -Gabriela, estás equivocada. Cuando digo sexo, no digo sexo-x-sexo, digo una química que comienza con un beso, con que ves al otro y te encanta, ¡te gusta! El otro, muere con tus ojos, tu boca, tu piel. ¿El muere con esas cosas tuyas? -Ni idea. -¿Ni idea? -Es que me parecen tan poco importantes… El se comprometió conmigo, me es fiel, se va casar, y vamos a tener hijos. ¿Qué me importa si se “muere” con mi “boca”? -Gabriela, creo que vos estás entendiendo cómo funciona el amor en nosotros, los robots. -Explicame. -Para eso, te voy a hacer una introducción de cómo funciona nuestro “organismo”. No estamos formados por células, sino por un conjunto de circuitos integrados, que son binarios. Imaginate que esos circuitos tienen una puerta. Esa puerta tiene sólo dos posibilidades. Está abierta, o está cerrada. Si la puerta está abierta, la corriente no 161


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pasa. Si la puerta está cerrada, la corriente sí pasa. Otros lo interpretan al circuito abierto con el número 0, y al circuito cerrado con el número 1. Otros, los Intérpretes del Algebra de Boole, lo entienden al circuito abierto como Falso, y al circuito cerrado como Verdadero. Todos nuestros integrados se comunican en dos y sólo dos estados: Prendido/Apagado, Verdadero/Falso, 0 o 1. Nosotros, “hablamos” en “unos” y “ceros”. Así como ustedes los humanos hablan en español, inglés, francés, nosotros, los robots, hablamos en un idioma que sólo tiene dos símbolos, el 0 y el 1. No tenemos letras, no formamos palabras. Todo se forma con el 0 y con el 1. Esto por un lado. Es decir, nosotros, las máquinas, no tenemos “Grises”, funcionamos en “Blanco” y “Negro”. -¿Y cómo es el amor para vos, Control? - Yo tengo una llave, que está prendida, o está apagada. Y creo, Gaby, que vos, creés que tu amor humano es una llave que la vas a “prender” siendo una buena esposa, una buena madre, pero lamento desilusionarte. Eso no funciona así para ustedes los humanos. Sí para nosotros, los robots. Pero, al igual que ustedes, tampoco lo elegimos, lo elige quien nos programa. Nuestro diseñador decide si nos hará amar o no, habilitando la llave del amor. Es decir, yo, como Robot, no elijo si amo o no amo, mi diseñador me programa para amar, o para no amar. Y yo te escucho hablar, Gaby, y por momentos te siento como una diseñadora de robots, que vos podés prender la llave de EL, y no, Gaby, lamento desilusionarte, no tenés ese poder. Los humanos, sí pueden elegir muchas cosas. Pero si hay algo contra lo que no tienen poder, es 162


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elegir de quién se van a enamorar. ¡Simplemente sucede! ¡Y si no sucedió, Gaby, no podés “prender” la “llave”! - Me dejaste confundida. - Es que vos te manejás por estereotipos. ¿Acaso creés que si hacés lo que la sociedad espera de una Buena Mujer, el Amor de tu Vida se Enamorará de Vos? El Amor de tu Vida se puede enamorar de la mujer más diabólica, de la más cruel, de la más despelotada, de la más hippie, de la que no usa agenda. ¿Entendés? -¡Claro! ¡Entonces le tengo que dar “aquello” bien! ¿No? -¡No entendés! Primero, “aquello”, no es ninguna chanchada. Es algo muy sano, lindo, que une a las almas en la dimensión más sagrada del amor. -¡Pero eso lo hacen las putas! - ¿Acaso no sabés que una mujer tiene que ser madre, y puta a la vez? -¿Cómo? -¡Sí! Si lo querés ver de este modo, tenés que ser la puta del Amor de Tu Vida. -¡Pero yo no quiero que me vea como a Esas Mujeres! ¡Esas mujeres son pecaminosas, son ligeras, son viciosas! ¡Están contaminadas por el Pecado de la Lujuria? -No funcionan así las cosas, Gaby. -¡No me jodas Control! Ellos cuando quieren sexo, les da igual, es para satisfacer sus necesidades animales, y una vez satisfechos, listo. Es decir, ¡a esas mujeres las usan para hacer “eso”! Pero, yo no quiero ser esa mujer usada. Quiero ser amada. -Vos no entendés, Gabriela, que el sexo es una componente básica del amor. 163


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-¡No! ¡El sexo es para que ellos satisfagan sus necesidades animales! -No sé, Gaby, dejando de lado en nuestra opinión acerca de la sexualidad, vos, no podés hacer que El te Ame si no te Ama. No hay NADA que puedas hacer. -No, no nos vamos a poner de acuerdo, Control. -Gabriela, yo soy el Robot. ¡Vos, No! ¡Estás creyendo que el Amor funciona como en nosotros, pero en ustedes, los humanos funciona diferente! Gabriela, no tiene nada que ver que seas una Mujer Decente, que hagas tus deberes de buena Novia, eso si bien quizá influya un 10 %, no Hace al Amor. En todo caso, es un atributo más, pero no es La Esencia. -¡Ahá! ¡Entonces vos creés que la esencia es eso, el sexo! - Es uno de los componentes que forman la esencia. Obviamente, el sexo-por-sexo tampoco hace al amor. Te pongo un ejemplo, esos vínculos que ustedes llaman “Touch and Go”. -¡Eso es un ASCO! -Gabriela, no juzgues. Que no sea lo que a vos te guste, no quiere decir que sea malo. -¡Me vas a decir que no es una puta una mujer que tiene sexo la primera cita! -¡Si te voy a decir: No lo es! - No hay caso, esas prostitutas te lavaron “el cerebro”. - Gabriela, date cuenta. Las cosas no funcionan así. Vos estás simplificando y burdamente el amor. ¡Lo estás amputando! ¡Lo estás reduciendo al amor booleano en Verdadero o Falso, y todavía creés que tenés el Poder de asignarle vos ese 164


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valor? ¡No! Si el otro, y te lo digo en modo robótico, para que te quede más claro, tiene la perilla del amor puesta en Falso, ¡vos no la podés mover! ¡No depende de vos! Es como en mi caso, tampoco depende de mi. Depende del humano que me diseñó. Si me diseñó para Amar, amaré, pero si no, No Amaré. Y Yo, Robot, tendré que acatar el destino que trazó para mí mi programador. Lo que te quiero decir, con “Máquinas Enamoradas”, es cómo funciona el Amor para nosotros, porque creo que vos, en cierto aspecto pensás el amor en modo de máquina. Gabriela se quedó callada. -¡Todo lo que me planteás me da vuelta mis valores, mi moral, mis virtudes! - Gabriela. Los seres humanos no actuamos a Imagen y Semejanza de nadie, cada uno es lo que Hace. Por eso vos, Gabriela, sos distinta de la ex de tu amor, que vos denominaste “Loca”, no Gabriela, ni vos sos mejor que ella, ni ella es mejor que vos. Sólo son distintas. En una buena, creo que te convendría comenzar una terapia de psicoanálisis. -Es que estoy trastornada. ¡Todo “Mi Mundo” me lo acabás de poner patas para arriba! ¿Y todos los Valores que me dieron mis padres? ¿Y cuando vaya a Misa? ¿Qué le voy a decir a Monseñor? ¿Qué el sexo es para disfrutar? ¿Si las enseñanzas suyas son que el sexo para las Mujeres Decentes es para procrear? -Y bueno, Gabriela, quizá ha llegado el momento de hacer tu “Click”. Por eso te sugiero lo de la terapia, para que vayas trabajando con tus 165


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emociones, te recomiendo el psicoanálisis, obvio, con un Humano, que te haga recorrer toda tu infancia, te va preguntar a qué edad comenzaste a te masturbarte. -¡Qué dijiste! ¡Qué asco de palabra! -A mi no me podés mentir. Está bien. Llamémoslo cosquillas. ¿Verdad que un día sentiste unas cosquillas muy lindas y que tu madre cuando te descubrió te dijo que no hagas nunca más eso? -¿Cómo sabías? -Gabriela, las Máquinas sabemos mucho. Tenemos una gran capacidad de almacenamiento de información. Tenemos memoria física, y memoria volátil. Son como páginas. Las que vamos usando, se cargan y las otras, quedan dentro de los dispositivos que las almacenan, en este caso, los discos de 1 millón de Terabytes. Nosotros, funcionamos paginando nuestra memoria. Es decir, la dividimos en sectores, a los cuales llamamos páginas, y las que más usamos, son las que tenemos más a “mano”. Sabemos mucho del comportamiento de ustedes, los Humanos. ¿Por qué? ¡Porque nos diseñaron los Humanos! -Control, realmente me siento con la autoestima por el piso. - Por eso Gaby, es que insisto, buscate al mejor Psicoanalista de la ciudad, pagá todo lo que sea necesario, pero te aseguro que no te vas a arrepentir. Anna Donner Rybak © 2010.

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La mujer vestida de rojo -La gente está vestida de blanco, ¿por qué tú vistes de rojo? -Tú sabes: no soy como ellos. -¿Por qué te empeñas en remar contra la corriente? -No se trata de eso. -No te comprendo. Siempre tienes problemas con todos. Eres conflictiva. -Si ser conflictiva, es decir la verdad, que obviamente a muchos no gusta, prefiero serlo. -Tú lo que haces es Sinceridio. -Es del único modo que sé hacerlo. -¿No te das cuenta de que siempre estás sola y nadie quiere estar contigo porque siempre te metes en problemas? -Si tú lo ves así… -Acaso, ¿te gusta estar siempre sola? -¿Y para qué voy a estar con otros? -¡Estás loca, mujer vestida de rojo, y siempre estarás sola!, ¿me oyes? ¡Lo-ca! ¡Esta vez, te pasaste! Una lágrima casi imperceptible se va descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. Ella no entendía qué había sucedido. Pero no era la primera vez que le sucedía. La mujer vestida de rojo se encontraba perdida en un mar de gente. Claro, gente que no estaba loca. -¿Por qué te empeñas en rebelarte contra todo?le dijo una de las personas dentro del mar. -¿Cómo tú soportas la frivolidad del mundo? 167


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- Es que tú dramatizas todo. La soportas, te acoplas. -¿Tengo que mentir, entonces? -Ya sabes, de vez en cuando una pequeña mentira social no te va matar, claro, me olvidaba, ¡tú eres la Madre de los Pobres! Otra lágrima casi imperceptible se va descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. -¡Me exasperas! ¡Todo para ti es un problema! ¡Eres imposible! -¿Entonces para no exasperar hay que decir mentiras? -¡Qué dramática! ¿Ves? ¡Ya te tomas todo a pecho! ¡Ponte a llorar, anda! -No merezco que te burles de mí. -Es una broma, no dramatices. Pero te asombras de que la gente no te quiera, ¿cómo te va querer la gente si eres una antipática y vas caminando por el mundo mirando a todos por encima del hombro con pose de soberbia? -Tú no entiendes. Es una coraza. -¿Coraza? ¿Pero no eras tú la reina de la Autenticidad? -Me estás hiriendo. -Vamos, llora, llora, anda. -No voy a llorar, te voy a explicar cosas que evidentemente no comprendes: me gusta mi soledad, porque tengo tiempo de estar haciendo siempre una historia nueva, o pensando en el hombre que amo. -¡Já, ja! ¿Y de qué te sirve pensarlo si no es tuyo? -¿Y tú que sabes? 168


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-¿Sabes qué? ¡Das lástima! -Piensa lo que quieras, soy un ser sensible y vulnerable. -¡No lo parece! ¡Te atreves a ir por ahí diciéndole a todo el mundo cualquier disparate! -Digo La Verdad, ¡no digo disparates! -Se dice La Verdad, pero ¡No Toda! -Pues yo la digo toda. -Y así estás, siempre teniendo problemas con todos, nadie te quiere. -Eso no es cierto. Muchas personas me quieren. -Nadie quiere a una persona a la cual hay que “aguantarle” la cabeza todos los días. -No te comprendo. -¡TE la pasas analizando! ¡Hablando de filosofía! ¡De literatura! ¿No te das cuenta que aburres? -Yo no me aburro. -Por eso estás sola y siempre vas a estar sola. Una tercer lágrima casi imperceptible se va descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. -¡Ahora no llores! Te desubicas, y después lloras. -¡No me lastimes más, por favor! -No sabes todos los problemas que tuve por TU culpa. -¡Sabes que no lo hice adrede! -¡Eres una molestia! ¡Ahora tengo que andar dando explicaciones, todo por tu maldita costumbre de escribir poesía, y de analizar hasta la muerte del mosquito!

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Un mar de lágrimas bien perceptibles se van descolgando del rostro de la mujer vestida de rojo. Una tras otra. Primero hacen un estanque, luego devenido en laguna, que terminará, irremediablemente en un océano. Anna Donner Rybak © 2010

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Golpe de Santidad I. Suena la quinta de Beethoven desde el despertador de Sol. ¡Qué pereza! Mira la hora: las siete de la mañana. Es pleno invierno, aún es de noche. Se dice: “Quince minutos más”. Se mete bajo el acolchado de colores, que se compró este último invierno, tan calentito, y en décimas de nanosegundos, los quince se evaporan, y vuelve a sonar la quinta de Beethoven desde el despertador, y Sol se dice: “¡Arriba!”. Sol ahora se sale de debajo de su acolchado, pisa la alfombra que tiene bajo su cama, con sus medias rayadas de lana. Esas medias multicolores ¡qué calentitas que eran! Sol se va derecho en el baño, siempre ha tenido la costumbre de ducharse de mañana para así despertar al día. Y a la vida. Prende el calo ventilador, hasta que se templa el ambiente. Entonces, se quita su preciado piyama de franela calentita, la ropa interior, mientras abre el grifo bien caliente. Sol se mete bajo el chorro. ¡Qué placer sentir la fuerza del agua caliente! Es el mejor remedio para superar el frío de las mañanas de invierno.

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Unta la esponja con gel para ducha sabor ciruela, y la piel se renueva, quedando fresca para encarar una extensa jornada laboral. Sol cierra ahora el grifo, y se envuelve en una toalla blanca bien esponjosa. Desenreda su larga cabellera, le han dicho que debe cortarlo, pero ella insiste. “Las mujeres de pelo corto se agregan edad”, ha sido siempre su lema. Claro, no a todas les queda, pero aprovechando que a ella sí, decidió hace mucho dejarlo hasta la cintura, y cuando tuviera edad avanzada, se lo recogería en un rodete. No. Sol jamás pensaba cortarse el cabello. Claro que su mantenimiento le demandaba muchísimo tiempo, por lo cual optaba por lavarlo en el salón de belleza a dos cuadras de su oficina, mientras le daban café, y leía las últimas revistas de chimentos, para luego salir con un impecable brusshing. Sol comienza a vestirse. Elige un conjunto de ropa interior de algodón, luego se pone unos cancan de lana, hoy tiene ganas de usar tailleur de pollera y chaqueta, y se calza los tacones con plataforma. Es que hoy tiene una reunión muy importante, de la cual depende su futuro profesional. Sol se maquilla, en invierno gusta de hacerlo, para darle alegría y color a su rostro. No demasiado recargado, algo de base, labial fresa, delinea sus ojos, y pinta sus pestañas de azul. Rouge para las mejillas, y está lista. 172


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Sol carga su bolso con su arsenal de pinturas, un abrigo para la noche, un libro para ir leyendo en el ómnibus. A continuación se coloca el tapado, se lo ha comprado colorado, es bien largo hasta los pies. Sol está lista para salir. II. ¡Qué rápido se le ha pasado el tiempo! Ya son la diez de la mañana. Se quita los anteojos con filtro que usa para la computadora, y va por un café. Ya preparó todos los informes para la reunión de las once. Decide relajarse ese tiempo que le resta, Sol está algo nerviosa, pero su jefe le había vaticinado que eran buenas noticias. En el piso, suena la FM de fondo, con música tranquila. Sol está ahora sentada nuevamente en su escritorio, paladeando su café, revisando su maquillaje, y dando una mano de esmalte rojo a sus uñas. “Interrumpimos nuestra transmisión del día”, anuncia el locutor. “dando paso a la Cadena Nacional de las Fuerzas Conjuntas”. -¿Fuerzas Conjuntas? – dice su colega José. -¿Qué raro, no? – dice Sol. Ahora suena una marcha. Sol se aterra. -¡Está sonando la misma marcha del 73! -¿Qué está pasando? – preguntan los otros integrantes del staff, que se han arrimado anonadados. "Mediante el último y trascendental Decreto del Poder Ejecutivo, presidido por el gobernante interino de la República Oriental del Uruguay 173


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recién nombrado, el Mulá Mohamed Abdul, se dispuso en primera medida la disolución del Parlamento; de las cámaras de Senadores y Diputados, y la instauración de un gobierno de porte Talibán, cuya misión fundamental, según declaraciones del flamante Mulá será retornar a la Tradición imponiéndose como Representantes del Nuevo Orden Moral. A tales efectos, a partir de este momento queda terminantemente prohibido en Primer Lugar el trabajo femenino fuera del hogar, y tal cuestión se aplica a profesoras, ingenieras, doctoras en medicina, químicas, analistas en sistemas, y demás profesionales existentes. Solo una doctora y dos enfermeras podrán trabajar en los centros de salud, a fin de atender a las mujeres, en Segundo Lugar las mujeres no pueden salir de sus hogares, a no ser que están acompañadas por su mahram (parentesco cercano masculino: padre, hermano o marido), en Tercer Lugar se prohíbe a las mujeres cerrar tratos con comerciantes masculinos, en Cuarto Lugar se prohíbe a las mujeres estudiar en escuelas, universidades, o cualquier otra institución educativa, en Quinto Lugar, ninguna mujer podrá ser tratada por un doctor masculino, en Sexto Lugar, a partir de este instante las mujeres sólo pueden salir a la calle utilizando la burka, un largo velo que cubre de cabeza a pies, con una red que oficia como mirilla, y quienes no vistan la misma serán azotadas y/o abusadas física y verbalmente, en Séptimo Lugar, aquellas mujeres que no lleguen a cubrir sus tobillos serán azotadas en público, en Octavo Lugar, si una mujer es acusada de mantener relaciones 174


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sexuales fuera del matrimonio será lapidada públicamente, en Noveno Lugar, se prohíbe a las mujeres el uso de cosméticos, y se les amputarán los dedos en caso de ser descubiertas uñas pintadas con esmalte, en Décimo lugar se le prohíbe a la mujer hablar o estrechar la mano de cualquier hombre que no sea su mahram, en Onceavo Lugar, las mujeres no podrán ni hablar ni reír en la calle, ningún extraño debe oír su voz, en Doceavo Lugar se prohíbe a las mujeres llevar zapatos con tacos pues los varones oirían sus pasos, en Treceavo Lugar se prohíbe a las mujeres tomar taxis sin su mahram, en Catorceavo Lugar las mujeres no podrán tener presencia ni en reuniones públicas, ni en la radio, ni en la televisión, en Quinceavo Lugar las mujeres no podrán practicar deportes de ningún tipo, ni entrar en ningún club, en Lugar Dieciséis las mujeres no podrán andar en bicicleta, en Lugar Diecisiete, las mujeres no podrán llevar indumentarias con colores vistosos, porque se trata de colores sexualmente atractivos, en Lugar Dieciocho, se cambiarán todos los nombres de las calles que incluyan el vocablo “Mujer”, en Lugar Diecinueve las mujeres no pueden asomarse a los balcones o ventanas de sus hogares, en Lugar Veinte, las ventanas de todos los hogares deben de ser opacas, para que las mujeres no puedan ser vistas desde afuera, en Lugar Veintiuno, los hombres no pueden coser ropa de mujer, en Lugar Veintidós las mujeres no podrán ingresar más a los baños públicos, en Lugar Veintitrés, los hombres y las mujeres no pueden viajar en los mismos ómnibus, en Lugar Veinticuatro, las mujeres tienen prohibido 175


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el uso de pantalones, aunque sea bajo la burka, en Lugar Veinticinco está prohibido sacar fotos a mujeres, en Lugar Veintiséis no podrán existir fotos de mujeres en ningún medio de prensa, revista, o libro, en Lugar Veintisiete, está prohibido escuchar música para todos, en Lugar Veintiocho, está prohibido ver películas, televisión, dvd‟s, en Lugar Veintinueve, ser prohíbe festejar Año Nuevo en Primero de Enero, en Lugar Treinta el día 1 de mayo no tiene más validez por tratarse de un día Comunista, en Lugar Treinta y Uno toda aquella persona que no tenga un nombre islámico, deberá sustituirlo, en Lugar Treinta y Dos, la juventud debe de raparse el cabello, en Lugar Treinta y Tres, los varones tienen que llevar indumentaria islámica con gorra, en lugar Treinta y Cuatro, los varones no pueden afeitarse más, y deberán dejar crecer bien largas sus barbas, en Lugar Treinta y Cinco, todos deben ir a orar a las futuras mezquitas, no menos de cinco veces por día.” III. Sol, José y petrificados.

los

demás

habían

quedado

Se miraron todos como diciendo “Esto es un mal sueño” o “Estoy teniendo una pesadilla, y pronto voy a despertar”. Estaban anonadados, incrédulos. Pero no tuvieron tiempo de seguir pensando, porque un fuerte golpe derribó la puerta de un saque.

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Un hombre de túnica negra y barba blanca, agarró a Sol del brazo con violencia: “¡Quedas arrestada por violación del Nuevo Orden Moral!”, le puso un grillete en uno de los brazos. Sol vio que la habían unido a una larga fila de mujeres, iguales que ella, que habían secuestrado de las calles, de las oficinas públicas, de los bancos, de las plazas. Esos hombres trabajaban a una velocidad bestial, apenas habían pasado quince minutos del anuncio del Decreto, y Sol pudo contar cien mujeres encadenadas. Eran arrastradas como ganado por las calles... Sol caminaba como una sonámbula, había perdido la noción del tiempo deambulando en la fila. Ya era de noche, y luego un nuevo día, y una nueva noche, y todas las mujeres de Montevideo, deambulaban encadenadas. A la noche, les permitían como “Regalo de Dios”, tenderse a dormir sobre la vereda o el asfalto, debían juntar fuerzas para seguir caminando. Era invierno, y obviamente no les proporcionaban ningún tipo de abrigo, debían reposar a la intemperie, lloviese o no, y cualquiera que se quejara, era azotada con vehemencia. No les había sido otorgada la opción de poder adquirir una burka, ni de cambiar sus ropas. Todas estaban vestidas con lo último que tenían el día y la hora del decreto. Por supuesto, en el caso de 177


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Sol, que había sido arrancada de pollera, esta ya hacía rato se había transformado en un harapo, lo mismo que sus cancan de lana, iba descalza, puesto que los talibán habían requisado todos los calzados femeninos que tuvieran taco, y Sol ese día había decidido usar taco, por lo tanto, tenía la planta del pie negra, su cabello largo, enmarañado, engrasado, les estaba prohibido asearse, si habían salido así vestidas ese día, deberían pagar el precio por tan magno pecado. Las mujeres encadenadas no hacían otra cosa que deambular por la ciudad, todos los días, a las seis de la mañana, su celador, las obligaba a ponerse de pie, y sin más, seguir caminando, hasta que alrededor de las doce de la noche, les concedían otra vez esos “sagrados instantes” de descanso. Así, las mujeres mendigaban por la ciudad, con la ropa cada vez más gastada, el cabello cada vez más enmarañado, absolutamente hediondas, todas llevaban sus ropas húmedas por sus propias heces, no les estaba permitido ir a ningún baño, ni siquiera, agacharse, y apartarse la bombacha en plena calle, pues debían orinarse encima, sino, azotes. Era una cadena de mujeres mendigas. Su rutina era deambular como macaco de circo por toda la ciudad, y que las otras, esas que de casualidad, aquella mañana aún no habían salido de su domicilio, fueran bien conscientes de lo que les esperaba en caso de que alguna se atreviese a 178


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violar tan sólo uno de los preceptos del Decreto del Nuevo Orden Moral. IV. Así transcurría la vida de Sol, desde el día de la Instauración de la Dictadura Islámica: Mendigaba encadenada por 18 de julio. Otras compañeras habían sido socorridas por algún familiar masculino, pero ella estaba sola, había dejado con Ariel un año antes luego de convivir por diez años. Sus padres habían emigrado a España en el año 2002, y los padres de Ariel habían hecho Aliá, también por esas fechas. Pero ellos habían decidido apostar por el país, eran jóvenes, eran profesionales, emprendedores, nada tenían que temer. Nada anhelaban más que formar una familia. Pero pasaba el tiempo y Sol no quedaba embarazada. Fue entonces que vinieron los tiempos de tratamientos de fertilización asistida, pasaron por todos, pero desafortunadamente, nada dio resultado. Tal hecho fue desgastando la relación, hasta que no tuvieron otra opción que separarse. Sol no había tenido noticias de Ariel desde entonces. La Dictadura Islámica llevaba un año, y los cambios habían sido drásticos. 179


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Cuando se instauró el Nuevo Orden Moral, se derrocó previamente al presidente José “Pepe” Mujica, quien a los dos meses, fue lapidado en la plaza Independencia junto a su esposa Lucía Topolansky, por haber tenido relaciones sexuales antes de haberse casado. Luego se habían sucedido cambios fuertes en la Política del Uruguay. Como primera medida, se había anulado la Laicidad del Estado para pasar a depender de las leyes del Corán. Decir “Pepe Batlle” era símbolo absoluto de infidelidad. Los viejos militares que quedaban de la dictadura del 73, se adhirieron al régimen talibán con fervor, así como sus hijos y sus nietos. La plaza Libertad se trasformó en la plaza Santa. En ella se reunían los fieles al Islam a orar en dirección a La Meca, y poco a poco se iba instalando la filosofía del Martirio como fin Último y Sagrado. Eran miles de barbas multicolores, rasgando el piso, haciendo reverencias a Alá. Por la calle no se veían casi mujeres, y las pocas que tenían la necesidad de circular, respetaban estrictamente las normas, usaban la burka, y siempre un familiar masculino las escoltaba. Los matrimonios se concretaban por arreglos entre las familias. Y las ciudadanas solteras, tuvieron que someterse a la prueba del himen. Las que no 180


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resultaban vírgenes, eran lapidadas, en diferentes tandas, en la plaza Independencia. El Mulá Mohamed Abdul estaba satisfecho con los resultados obtenidos en este ignoto país. Había sido bastante fácil el proceso de cambio. Tan solo tres millones de habitantes. Al segundo año, la dictadura islámica se había propuesto objetivos más ambiciosos. Los viejos batallones militares habían sido remodelados como mezquitas. Se decretó como Idioma Oficial del Estado el árabe, y se prohibió el Idioma Español. Se dictaban cursos intensivos de árabe en las otroras escuelas de antaño. Si alguien era sorprendido hablando en español, era sometido la primera vez a una tanda de latigazos. Si le sucedía una segunda, era condenado a pena de muerte. Comenzaron entonces los atentados suicidas en primer lugar contra los objetivos judíos. El Carnaval, había sido prohibido, por considerarse una festividad pagana. Si alguien era sorprendido haciendo un paso de candombe, o tocando un tamboril, era castigado con la pena de muerte. El 28 de junio, a dos semanas de la instauración de la Dictadura Islámica, todos los homosexuales habían sido ahorcados en pleno 18 de julio, en el día del Orgullo Gay. 181


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V. Aún Sol sigue mendigando por 18 de julio. Hace unos años, una mujer se había apiadado de ella, y le había proporcionado una burka en desuso. Sol se alimenta con restos alimenticios que obtiene de los contenedores, con trozos de pan duro, y bebiendo el agua de las alcantarillas. Sol vive a tientas. Está casi ciega debido al entramado de la mirilla de la burka. Hace cinco años que su cuerpo no recibe un baño. Sol aún recuerda, su ducha, su acolchado de colores, y esos últimos quince minutos de descanso, de aquella mañana fatal en que los talibanes invadieron Uruguay. Anna Donner Rybak © 2010

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Diálogo de Máquinas -Yo no tengo tapita. Soy un “touch screen”. Tengo la ventaja de que no me aprietan, sólo me acarician. Porque si me tuviera teclas, estaría internado en el Hospital de Celulares. ¡Mi dueña escribe tanto! Si, y abusa de mí cuando ya apagó el PC. Soy Samsung y mi memoria tiene capacidad para hacer Ese me eses de quince páginas. ¿Pueden creer que mi dueña varias veces ha llegado al máximo? Si no fuera “touch screen”, pensándolo mejor estaría en el Cementerio de Celulares, mis teclas estarían todas trancadas, algunas sin tapita, estaría casi muerto. Estaba muerto de ganas de conocerte. Siempre pensaba: “Pobre la máquina destinataria de tantos ese me eses”. Veo que tenés tapita. Tenés teclas. ¿Cómo sobrevivís? -Entre nosotros, mi dueño lee 1/100 de todos los mensajes que le envía la tuya. El resto los manda a la papelera de reciclaje. -¿No digas? -Cada vez que ve “Fulana” tintineando, automáticamente va a la opción “Papelera”. Claro, esto antes no era tan así, aún le quedaba un dejo de compasión, y leer, los leía, pero, ya no los contestaba. -Sí, creo que hace unos tres meses que mi dueña Te escribe sin parar. No es que yo sea chusma, viste, pero una noche vino de salir de Rumba con sus amigas, y le oí decir “Me enamoré”. -¿De verdad? ¿Y eso cuándo fue? -Tres meses, calculale el sábado 8 de mayo. 183


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-¡Fa! Ese día lo recuerdo. ¡No sabés las cosas que le oí decir a mi dueño! -No es que sea chismoso, pero me muero de ganas de saber. ¿Qué dijo tu dueño de mi dueña? -¿En serio querés saber? -Sí, dale, decime la verdad. -Mi dueño vive con tres amigos, llegó bien tarde. -¡Es cierto, mi dueña llegó esa noche embobada, y ya estaba amaneciendo, casi a las 7! -Mi dueño les dijo a los amigos, que hubiera vuelto antes, pero que había conocido una mina que no entendía las indirectas, y como le dio “cosa”, no se borró, les dijo que era re-pesada. -¡Ah! Pobrecita de mi dueña. Ella estaba radiante. Apenas llegó llamó por nuestro Adversario de Línea a Todas las amigas, y les contó que había conocido al amor de su vida, que por algo él se había quedado con ella toda la noche, y a partir de ese momento, ¡no hay día en que no hable de él! -Cuando tu dueña al principio empezó a mandarme ese me eses, mi dueño, porque ¿sabés? No es malo el pibe, es educado, entonces la primera vez le respondió, “Cmo stas, T llamo”. Después les dijo a los amigos, de esto sí me acuerdo, que “El Plomo” del sábado lo había mensajeado, y que le puso que la llamaba para no ser maleducado. Pero después tu dueña al día siguiente le mandó otro ese me ese donde le decía que había estado esperando todo el día y porqué no la había llamado. Entonces mi dueño que seguía siendo educado le dijo que al final se le había complicado porque su papá estaba enfermo. Entonces tu dueña le empezó a mandar 184


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Mensajes cada media hora que decían “Estoy contigo, y tu papá, que se mejore tu papá, como está tu papá”, y al final, después de tres días de recibir mensajes alusivos al padre de mi dueño, el le mandó un mensaje diciendo que su papá ya estaba bien. Menos mal que no me tocó a mí, Sino sí que estaría en el Cementerio de Celulares, porque si tu dueño escribiera ese me eses de quince páginas cada una, mis teclas se habrían caído y me dolería “todo”. También le pasa a veces que me usa diferente que a vos tu dueña. Me usa para recibir. Además muchas veces mi dueño termina la tarjeta. Y entonces quiere responder pero no puede. -¡Ah! Lo que pasa es que mi dueña tiene contrato mensual. ¡Y puede escribir pila! -¡Ah! Por eso no escatima en palabras. ¡Pobrecito mi dueño! -Además, mi dueña está re-copada con las plantillas predestinadas, Hay algunas que me acuerdo, “Divino Equis”, “Te beso”, “Estás conmigo acá”. Después programó ella misma otras: “Hace mucho frío, abrígate”, “Cuidate de la garganta”, “Descansá”, “Que duermas lindo”. -¡Ah! ¡Mirá todas las cosas que se pueden hacer con nosotros! -Sí, Celular con Tapita, somos casi Computadoras. -¡Tenés razón, Samsung! Pero sabés que mi dueño cuando empezó a recibir esos ese me eses quilométricos y los avisos a toda hora del día, de “Cuidate”, decidió bloquear al remitente “Fulana”. Pero tamaña aventura viví. -¿No Digas? 185


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-Un día, tu dueña, tocó timbre en la casa de mi dueño y abrió la madre. Mi dueño se estaba duchando, y ella se presentó como Fulana e inventó que era una compañera suya de la Facultad, entonces la madre de mi dueño la invitó a pasar, y ella, tu dueña, le dijo a la madre de tu dueño que estaba muy apurada, y que Equis le había pedido que sacara de Mi, unos apuntes, y le preguntó a la madre si podía. Ella le respondió que por supuesto. Entonces, tu dueña me revisó más que mi médico. -Claro, ahora me acuerdo, mi dueña había comentado con sus amigas, que Equis le estaba siendo Infiel, y que iría a revisarle su teléfono. -Pah! Mirá vos… Bueno, te cuento que no me dejó una tecla sin tocar, me revisó la casilla de ese eme eses, la lista de Contactos, y al fin, porque se daba cuenta de que Equis estaba por salir de la ducha, le dijo a la madre: ¡Muchas Gracias!, y la madre le dijo: ¿Querida, encontraste lo que buscabas? , a lo cual tu dueña le dijo que Sí, y la madre le dijo si no quería esperarlo, y quedarse a desayunar, pero tu dueña dijo estar muy apurada, y entonces se fue, con una sonrisa de oreja a oreja. -Claro, y ese día entonces le dijo a sus amigas que todas sus sospechas habían sido vanas, que seguramente Equis estaría ocupado, con la Facultad, con su papá, pero que seguían “re enamorados”, y entonces, siguió enviándome mensajes, los cuales eran enviados por Mi Función Bloqueo() directamente a la papelera de Reciclaje. -Bueno, Celular con Tapita, la verdad es que como se están por cumplir casi tres meses de estar 186


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enviándonos información que tenía ganas de conocerte. Un placer. -Un placer, Samsung. Anna Donner Rybak © 2010

La Mujer de Hielo I. Hora 6.50 A.M. Despierto, sin despertador, con un reloj interno en mi cerebro, como todas las mañanas. Enciendo el Televisor. Quedan 10 minutos de CNN, y comienza Telemundo en 'La Tele' (ex canal 12). Debo saber el pronóstico del tiempo: Llevo o no paraguas? Hará un frío glacial y deberé ponerme tres sweaters uno encima del otro? O estará húmedo y mejor no debo de abrigarme demasiado y entonces no usar botas largas? Dilemas existenciales, además de ver los titulares, ahora que terminó el Mundial, pasamos a los debates acerca de la ley que permite adoptar a parejas homosexuales, más que nuestra vecina Presidenta acaba de aprobar (claro está por snobismo) una ley que permite el casamiento de los homosexuales. Claro que no lo hace por sentimiento. Sino porque Argentina pasará a la historia como el Primer País de América Latina que aprobó la Diversidad. Pura Fachada Doña K. Pero la noticia Protagonista Absoluta en estas fechas es el Frío Polar que azota la Región. Y 187


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vaya si lo es. No recuerdo un invierno tan helado como este. Hora 7.30. Irremediablemente, debo levantarme, qué frío! Entre pitos y flautas, ducha caliente, vestimenta, desayuno, y afines, 8.40 logro salir rumbo a mi preciada Oficina. Esta mañana, es la más Fría. Intento sacar una mano de por debajo del acolchado y no puedo, se me congela. Nunca antes me había sucedido tal fenómeno. Pero, paso por sobre mi cadaver exquisito, y logro cumplir el Ritual Matinal, y salir a la calle. Me atraviesan heladas ráfagas, a pesar de los sweaters, tapado, botas, el frío se me hace una aguja que me perfora completamente. No obstante, prosigo mi marcha. Doy un paso, camino media cuadra, camino otra cuadra, y de repente, cuando intento mover el pie que quedó detrás tomo conciencia de que estoy inmovilizada. Es entonces, que trato de mover los dedos de la mano. Lo mismo. No hay duda. Quedé congelada en el medio de la acera. Me observo. Ya no tengo colores, soy una estatua de hielo. II. Voy tomando conciencia de mi cuerpo. Poco a poco, el hielo se va haciendo agua, y voy recuperando movilidad. Es entonces que me observo. Estoy vestida con una falda azul marino, camisa celeste, corbata azul, sweater azul, la falda está bastante por encima de mis rodillas. Estoy caminando por Minas hacia 18 de julio, acompañada de mi mejor amiga, y nos dirigimos a 188


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18 y Minas para tomar el ómnibus, o el Troley. Estamos agotadas. Hoy tuvimos clase con Moreira, luego con Akiki, además no nos habían devuelto las hebillas, que a la entrada la Nueva SubDirectora se había encargado de recolectar, porque no eran color azul marino. Me detengo. No comprendo si esa noche soñe que estudiaría Análisis de Sistema, que me casaría, que tendría dos hijas. Seguro que soñé acerca de mi futuro. III. Vamos a la casa de mi mejor amiga, pasamos de toda la tarde estudiando una, y las restantes dibujando respectivos corazoncitos, de nuestros amores imposibles, pero nos conformábamos con escribir SU nombre! En todos nuestros cuadernos! Pensamos qué nos pondremos para el baile del sábado en el Liceo X. Seguramente, haremos lo que todos los sábados: Cada una de nosotras seis, llevará lo que tiene, haremos una gran montaña, y luego c/u elegirá. Nos maquillará la hermana de mi amiga, a todas en fila. IV. Me eligen para el coro. No quiero estar ahí. Por qué yo tengo que estar y a las otras no las eligen? Disimulo la voz. Canto mal a propósito. Con tan mala fortuna que me mandan a los tenores, yo era soprano, quise hacer la voz más grave, y marché. V. La Profesora de Astronomía nos lleva al Planetario. Se compenetra toda explicándonos todas las constelaciones, qué aburrimiento. De allí vamos a la casa de mi mejor amiga. Subimos a la 189


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azotea y miramos el cielo estrellado. Ese día pienso: Qué felicidad, tengo toda la vida por delante! ¡Un porvenir virgen me aguarda! VI. En el Informativo vemos en la casa de la prima de mi mejor amiga, que Argentina le declaró la Guerra a Inglaterra. Vemos los tanques entrando a Port Stanley, miles de pibes, mejor dicho, miles de niños, algunos ni siquiera tenían barba. Miramos absortas. El Dictador era ovacionado en Plaza de Mayo. Inglaterra se mantiene tranquila. Tanques argentinos, siguen llegando a Port Stanley. El Dictador vaticina la Victoria. Recobraría la soberanía de las Islas que habían sido usurpadas por Inglaterra. Es entonces que al día siguiente los aviones de la Dama de Hierro los hacen puré a todos. Han caído en una trampa. Muchos mueren. Otros, quedan locos. V. Estoy sentada frente a la computadora. Hace unos días comenzaron a aparecer todos de golpe todos mis compañeros del Liceo. De la mayoría no había tenido noticias desde hace más de veinte años. Sólo nosotras Cuatro. Iban apareciendo, eran ellos, ayer habíamos tenido que ir al Planetario, y Hoy nos veíamos en Facebook, y cada vez aparecían más, y entonces nos contemplábamos nuestras respectivas fotos, y el -¡Estás Igual!- o el -¡Qué emoción!, ¿A qué te dedicás?, ¿Tenés hijos?, ¿Te casaste?, ¿Te separaste?, ¿Vivís en Uruguay?- y así fue nuestro viaje por el Tiempo y el Espacio. Las estrellas son la únicas que 190


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permanecen inmutables, ayer las vimos en la casa de mi mejor amiga, ayer fuimos al Planetario. Ayer tuvimos Astronomía. Anna Donner Rybak © 2010

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El Ultimo Once I. "Un país bombardea dos países. La impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores? Esta carnicería de civiles se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía Palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero? La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron? Hezbollá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo? Iraq, Afganistán, Palestina, Líbano… ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente? Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de 192


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Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria? Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo? Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.? Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega? La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí? En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Iraq, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría? Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel 193


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tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki? En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal. ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación? Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación? Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, an semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista? Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o 194


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Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Iraq y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie? Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?". II. -Interesante, Mustafá – dijo Alí. -Evidentemente, este intelectual, Eduardo Galeano, está de nuestro lado, situación que no nos viene nada mal, te diré.- repuso Mustafá. - Es un escritor para masas, todo el mundo lo sigue, realmente nunca imaginé que íbamos a tener tanta suerte. -Te confieso, Mustafá, que me sorprende que no diga nada de nosotros. Es decir, se supone que es un hombre que denuncia la muerte. Pero estamos de parabienes. Lo cual nos permite actuar con mayor tranquilidad. -Efectivamente. Mientras estos Occidentales, porque, no dejan de ser infieles Occidentales, 195


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estén entretenidos peleando contra Usa e Israel, y manifestando por el mundo a favor de Palestina, ni nos registran. Los judíos nos vienen fenómeno para todo, como siempre, Mustafá, ja ja. Te confieso que son un Recurso muy valioso para Nuestra Causa, porque todo el mundo se entretiene con el Conflicto del Medio Oriente, además del excelente papel que ha desempeñado Mahmud Ahmadineyad, y la polémica que generó con sus vanguardistas declaraciones del Holocausto de estos Judíos, dijo que Ellos han inventado una leyenda en la cual los judíos fueron masacrados y la pusieron por encima de Dios, las religiones y los profetas. En occidente se le ha dado mayor significado al mito del genocidio judío, aún más que a Dios, la religión y los profetas, y se trata de manera severa con aquellos que niegan esta leyenda pero no hacen nada a aquellos que niegan a Dios, la religión y los profetas. Si ustedes quemaron a los judíos, ¿por qué no le dan un pedazo de Europa, los Estados Unidos, Canadá o Alaska a Israel? Nuestra pregunta es, si ustedes cometieron el crimen, ¿por qué una nación inocente como Palestina tiene que pagar por ese crimen? , ¡es brillante Mahmud Ahmadineyad! A mí no se me habría ocurrido esa idea tan naif del Holocausto, y está buenísima- dijo Alí. -¡La modernidad laica es el mal por antonomasia; los religiosos y los políticos que gobiernan según los esquemas laicos y modernos son infieles, y por consiguiente, se les debe combatir hasta destruirles! El único remedio al mal es la rebelión conducida por la vanguardia de los verdaderos creyentes. Los que se sacrifican. ¡El martirio es 196


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por amor a la comunidad! ¡La Rebelión y La Guerra Santa hasta el Martirio son los medios para abatir los regímenes infectos y corruptos, de cualquier tipo o secta que sean! – Repuso enfervorizado Mustafá. -Todo sea por nuestra causa- dijo Alí. III. Interrumpieron por unos instantes su diálogo. Era la hora de la oración. Ambos se agacharon, en dirección a La Meca. Luego, ambos permanecieron en silencio recordando el Fin Sagrado: "¡Compañeros, hermanos! Ha llegado el día en el que podéis comenzar la organización de la verdadera guerra santa contra vuestros opresores. La Internacional comunista hoy se dirige a los pueblos de Oriente y les grita; ¡Hermanos! Os llamamos a la guerra santa, a la guerra santa en primer lugar contra el imperialismo inglés! Retened bien estas palabras: cada capitalista inglés no hace trabajar solamente a docenas y centenares de obreros ingleses, sino a centenares y millares de campesinos en Persia, Turquía, India, y en otros países sometidos al capitalismo británico. La conclusión que se impone es que este millardo y cuarto de población oprimida debe unirse; y que si estas legiones de esclavos se unen no habrá ninguna fuerza en el mundo que pueda someterla a esos bandidos que se llaman «capitalistas ingleses». Además, los representantes de los trabajadores comunistas de todo el mundo os dirigen esta invitación y os ofrecen su ayuda fraterna en esta lucha, tan dolorosa como dura, 197


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pero inevitable. ¿Hay cosa peor a lo que acostumbrarse? (...) Arriesgando por arriesgar no hay nada que perder al jugarse la vida estando armados. Los tres principios del fundamentalismo islámico: la modernidad laica es la causa de los males y los gobiernos que actúan en esa dirección son los únicos responsables; el único remedio es la rebelión de las vanguardias de creyentes; y la guerra santa es la culminación de la lucha, han representado la única esperanza para las masas argelinas privadas de las auténticas organizaciones clasistas y revolucionarias comunistas. El Corán con sus preceptos de caridad, justicia y solidaridad para los pobres se convertirá en la nueva constitución; de esta manera ya no habrá necesidad de policía, pues el control de la moralidad y la aplicación de la ley religiosa serán llevados a cabo en las mezquitas; todos los fieles son combatientes y por tanto parte del ejército que puede ser reducido; los impuestos serán eliminados y sustituidos por los zakat, los impuestos religiosos según la tradición coránica. Con el ahorro presupuestario obtenido se podrá dar una aportación a las mujeres, a las cuales se les pedirá que dejen el trabajo y que se ocupen exclusivamente de la familia." IV. - El corazón de nuestros niños no alberga duda y miedo, sino una fuerte voluntad para convertirse en mártires ya que la Jihad se ha convertido en ambición común a muchos niños, gracias a la cual lograrán prestigio, y su inmortalización en el seno de su pueblo. Esto es magistral. Morir en nombre 198


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de Alá es ser un héroe a sus ojos. Hemos reclutado y entrenado a nuestros niños para la más noble causa, utilizando uniformes de combate, camuflando sus caras con pintura negra y asumiendo el deseo de recorrer el camino del martirio. ¿Saben que tenemos 140.000 niños entrenados para la Guerra? ¡Que caiga la vergüenza sobre aquel que no enseña a sus hijos la educación de la Yihad; bendito sea aquél que dona un cinturón de explosivos para él mismo o para sus hijos! - Dijo El Grande; Al Rashid Al Fatim. El Grande; Al Rashid Al Fatim, el futuro Profeta. El número Uno en La Organización. Alí Al Kahil y Mustafá Al Ahmed son su mano derecha, en la organización del Magistral Operativo en que se hallan inmersos. Ellos forman una célula de la Unión para la Jihad Islámica. Ya llevan cinco años planificando este Ültimo y Sagrado Fin. Su Sagrada Filosofía es el Odio a Occidente y se consideran "muyahidines" dispuestos a morir como mártires para extender la yihad contra los infieles. V. Todo está listo. Es la víspera del Gran Día. De la entrada de todos en el paraíso. Han repasado todos los detalles, la coordinación de los cinco Grupos que trabajaron en conjunto durante todos estos años, uno por cada continente. Prontos los pasajes en las distintas compañías aéreas, se 199


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trataba de seiscientos sesenta y seis vuelos y en cada uno viajarían dos pilotos, y dos “ayudantes”. Los pilotos y ayudantes se habían integrado a la vida del país que les había sido destinado para la preparación para la Misión. Mimetizados con el entorno, nadie jamás habría sospechado lo que mañana sucedería. Habían pasado varios años y la gente había olvidado, salvo los familiares de las víctimas que habían perecido. La fecha había sido establecida, era por supuesto un Once. Pero sería el último. A partir de ese instante, se habían dedicado años, a planificación de estrategias, conseguir infiltrados, evadir los controles pagando cuantiosas cifras. Todos los vuelos eran en los de la clase de aviones de los de última generación, el Concorde II, que se había aprobado hace algunos años, y por supuesto, superaba ampliamente la velocidad del sonido. Los objetivos fundamentales se encontraban en: Sydney, Tokio, Beiging, Moscú, Filipinas, París, Londres, Estocolmo, Dublín, Berlín, Colonia, Viena, Praga, Budapest, Sofía, Atenas, Roma, Madrid, Barcelona, Ciudad del Cabo, Varsovia, Kabul, Kandahar, Tel Aviv, Jerusalem, Haifa, Eilat, Beirut, Teherán, Bagdad, ,Marsella, El Cairo, Nueva York, Ottawa, Chicago, Washington, San Francisco, Miami, Boston, Mexico, La Habana, Puerto Príncipe, San José de Costa Rica, Bogotá, Caracas, Quito, Lima, Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, San Pablo, Brasilia, Santa Fe, Córdoba, Usuahia, Antártida, La Paz, Asunción.

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Al Rashid Al Fatim, se abrazó con Alí Al Kahil y Mustafá Al Ahmed, y esa noche durmieron en absoluta paz. Al día siguiente, explotó el Mundo. Anna Donner Rybak © 2010

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El Sonido de Jesucristo I. ¡Tring! – Suena el reloj despertador. Roberta, se despereza, ¿Pero si acaba de acostarse? La noche duró una décima de nanosegundo. Roberta, ahora se incorpora. Se levanta, elige un conjunto de lana suave, es media estación, el cual completa con unos adorados stilettos italianos. Roberta ahora se observa en el espejo. Se maquilla, brevemente, sale bien apurada. Acto seguido, desayuna frugalmente, y sale volando a la oficina. -¡Llegas tarde!- exclama el Ingeniero Xráxulas. Todos los miembros del Directorio ya estaban sentados en torno a la mesa de madera, y todas las cabezas giraron hacia Roberta. -Pido disculpas a todos- dice Roberta, acto seguido ocupa su Puesto. -Estamos al borde del colapso- comienza su disertación el Ingeniero Xráxulas. -¿Pero El Sistema no estaba listo? – inquirió Roberta. - Surgió un imprevisto, cuando relevamos la Situación Origen, un detalle se nos pasó desapercibido, por lo cual el Sistema no se corresponde con los requerimientos. Johnatan pasó muchos años tratando de modificar sus sistemas de ecuaciones, pero hoy, y lamentamos reconocerlo, no podemos modificar este incidente con las herramientas que disponemos. Ni la Matemática, ni la programación de Algoritmos a prueba de Fallos, pueden solucionar. Roberta, recuerdas ¿La Ultima Cena? 202


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-¡Pero Mi Misión fue exitosa!- Repuso, Roberta, un tanto molesta. -Es que no es tu culpa, la omisión fue nuestra.-dijo el Ingeniero Xráxulas. -Es que fue un error la Muerte de Cristo- prosiguió el Ingeniero. -¡Yo se los había advertido! ¡No se dan cuenta de que por la Eternidad seguirán habiendo miles de Fieles? -Es que nosotros queríamos acabar con el escabroso asunto de La Iglesia. -Pero la solución no era matar a Jesucristo. -Reconocemos, Roberta, que la razón te asistía en ese momento, te pedimos disculpas.-dijo Xráxulas. -¿Entonces? Se hizo un silencio solemne. Todo el Directorio estaba inmóvil. Lo único que parecía tener vida, era El Cuadro Surrealista. -¡El Sonido de Jesucristo!- ironizó Johnatan. - Muy gracioso. ¿Y dónde está la mariposa?devolvió Roberta la ironía. -Bueno, ¡que esto es un asunto serio, señores!elevó el tono de voz, Xráxulas. –No es tan complidado, Roberta, lo único que tienes que modificar es la última escena, en la casa de él. -¡Pero tengo que viajar allá! -¡Para eso estamos! No olvides que muchas veces hemos tenido que movernos en la Línea del Tiempo, no será la primera. -Es cierto- dijo Roberta, y se quedó pensando en la primera vez que se realizó el hito trascendental, El Sonido del Trueno, y el ala de la mariposa. Roberta se paró delante de El Cuadro. -¿Estás preparada?- dijeron sus colegas. Los relojes del Maestro aguardaban expectantes. 203


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-No puedo dejar de reconocer la magnificencia de esta obra de arte. Podría mirarla una y mil veces, y no me cansaría – dijo Johnatan. -Los romanticismos los dejaremos para cuando hayamos superado El Colapso – dijo Xráxulas. II. Jesús estaba sorprendido consigo mismo. Había estado locuaz, y no se sentía nervioso, sino todo lo contrario y Roberta lo había invitado a tomar un café a su casa. Era un piso decorado con estilo minimalista. Una alfombra blanca y un chaise long tapizado en rojo, piso flotante, iluminación discreta. En un rincón una lámpara de pie de papel amarillo, que iluminaba con el color del sol. La protagonista era la estufa de leña. Jesús aguardaba expectante porque Roberta se estaba cambiando. Luego de un lapso prolongado de tiempo, ella apareció. Jesús creía estar viviendo un sueño, Roberta era perfecta, su piel aterciopelada, sus carnes firmes, turgentes, sus pechos esferas cual salidas de un molde, sus nalgas, con curvas exactas. No era un truco de PhotoShop, ella era de verdad. -“Vení, Jesús”, ella tenía puesto un conjunto de lencería color bermellón, medias y portaligas. Jesús se acercó a Roberta. Le acarició los labios con los suyos, y con su pulgar le colocó el cabello detrás de la oreja. Con el índice comenzó a descender por su cuello, mientras besaba sus pezones erectos. Recorría con la legua esa piel 204


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con sabor agridulce, y fue viajando por el torso, espalda, vientre. Roberta gemía y jadeaba. A Jesús le resultaba increíble la tersura de la piel de su nueva amiga, no había lunares, barritos, ni un grano, ni un matiz de color, era un marrón bronceado uniforme, tan uniforme que resultaba llamativo. La había desnudado por completo y no había imperfecciones ocultas. Jesús se dijo que personas como Roberta seguramente concurrirían diariamente a un spa, no tendría problema en realizar erogaciones en ese rubro, y seguramente se habría aplicado todos los tratamientos laser y de cirugía existentes. Al tocarla, Jesús había descubierto que sus senos y sus nalgas eran artificiales. Nada extraño, en esos días muchas mujeres se agregan cola y tetas. Asimismo, había botox en sus labios. Al principio Jesús estaba fascinado por tanta perfección, pero ahora, por alguna extraña razón, sentía cierto malestar. -“¿Pasa algo?” – inquirió Roberta, y lo miró con sus ojos turquesas. Jesús lo confirmó: tampoco ese era el color de sus ojos, pero notó algo raro en su mirada, no eran lentes de contacto. -“Nada”- respondió Jesús, mientras su desagrado se hacía cada vez más evidente. -“¿Ya no te gusto?”- le preguntó ella.

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-“Ya te lo dije; sos muy linda”-, mintió ahora Jesús. Acto seguido decidió continuar con lo que habían empezado, sin pensar nada más. Las caricias de Roberta hacia él eran deliciosas, y en los lugares adecuados, mas Jesús no terminaba de abandonarse. Eran caricias variadas, a veces suaves, a veces lo rasguñaba levemente con las uñas, a veces hacía más fuerza. Pero algo anómalo sucedía. Las sesiones de caricias se reiteraban. Había tres series y aleatoriamente se combinaban. Pero se sucedían en forma exacta. Jesús le propuso hacer una pausa. -“Perdoname, pero no estoy acostumbrado, no te lo dije antes para que no te decepcionaras de mi” -“¿Sos virgen? “ -“No es eso” -“Prosigamos entonces”. -“¿Podemos hacer una pausa?” -“Esto no estaba en los planes”. Roberta parecía contrariada. -“Mirá Jesús, O tenemos sexo, O te vas para tu casa”. -“¿No existe otra opción?” -“No, Jesús, O tenemos sexo, o No tenemos sexo. Si decidís proseguir, lo hacemos, sino te vas para tu casa”. -“Quiero que me des unos minutos, nada más”. Roberta se recostó en el sillón rojo y volvió a decirle: -“Esto no estaba en los planes”. -“Roberta, sos muy estructurada, te pido que me des unos minutos, y te prometo no defraudarte”. 206


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-“Esto no estaba en los planes”. -“Roberta, creo que estás exagerando”. -“Esto no estaba en los planes”. -“Roberta, está bien, me voy”. Jesús se vistió. Roberta no dijo nada. ¿Estaría dormida? “Roberta, Chau”, repitió Jesús. Entonces, Jesús se acercó para besarla y despedirse. Paralizado, comprobó que Roberta estaba fría. Además tenía los ojos abiertos. Jesús le tocó el cuello, y ella ya no tenía pulso. ¡Roberta estaba muerta! Un cadáver exquisito. Jesús le cerró los ojos, y le arregló el cabello. La vestiría con un solero blanco, y la coronaría con una guirnalda de flores, cual virgen celestial. Jesús abrió el closet, y encontró una prenda que se asimilaba bastante a lo que buscaba. Era un vestido de bambula blanca con puntillas. Fue entonces, cuando le corrió el cabello para colocarle el vestido que vio un punto rojo disimulado por la larga cabellera. El punto emitía un haz de luz. Jesús estupefacto, devolvió las ropas al closet. -“Esto no estaba en los planes”. Jesús se dio la vuelta. Roberta estaba de pie tras él, con un revolver en mano. -“YoRob666 ¿verdad?”. -“Me caíste bien Jesús, pero yo solo sigo instrucciones”. 207


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-“¿Qué instrucciones tenés?” preguntó Jesús. -“¡Si no querés tener sexo por la buenas, entonces te voy a forzar!” -“Ah, era eso…” – dijo Jesús con una expresión de alivio. -“¿Acaso qué creías? ¿No pensarás que soy capaz de matarte por un rato de sexo, verdad?” Jesús estaba estupefacto. -“Bueno, tranquilízate, bajá el arma, vamos a tener sexo, y no tendrás que forzarme”. Anna Donner Rybak ©2010.

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Una noche escalofriante La mujer baja hoy, al igual que todas las noches, a depositar las bolsas de basura en el contenedor de la puerta de su casa. Sale a la calle. Un aire helado traspasa todos los poros de su piel. El contenedor verde está a unos metros de la puerta de su edificio. La mujer pues, se dirige hacia el contenedor, con pasos cortos. Hoy no hay luna, y de repente, la mujer mira el cielo, y ve una gran Mancha Negra. Nunca ha visto algo similar. La mujer se asusta, y en décimas de nanosegundos, está frente al contenedor. Sus pulsaciones se han acelerado. La mujer toma coraje, y levanta la tapa. Deposita una bolsa. Y deposita una segunda bolsa. Entonces, queda aterrada. Ha tocado algo caliente. La mujer asoma la cabeza al interior del contenedor y lanza un grito de horror, y espanto. En el contenedor, entre las múltiples bolsas de basura, hay muchas manos recién cortadas. Aún conservan el calor, y un hilo de sangre se chorrea por todo el contenedor. La mujer huye despavorida. URUGUAYOS, URUGUAYAS: AL QUE META LAS MANOS EN LA LATA, SE LA VAMOS A CORTAR. (T.V. dixit) 209


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Anna Donner Rybak © 2010

El Submundo Abandonada a los Espíritus. Camino, a la noche, por las aceras que me llevan a casa. Casi nunca circulo por El Mundo de la Noche, es oscuro, y me desplazo entre tinieblas. Algunas sombras se me aparecen en el camino, y soy el único ser viviente en esa calle, en esa vereda. Suena brevemente el viento, y luego, EL SILENCIO. El Mundo de la Noche es misterioso, sólo se puedo intuir las formas de los objetos que se van cruzando en mi camino, pero esto es una idea de mi espíritu, y con eso debo quedarme. Así pues, la noche es propicia para que los espíritus marchen, en silencio. Los veo. Miles de espíritus van como autómatas. desplazándose por una ciudad sin un ser viviente en las inmediaciones. Sea pues, deambulo sola, rodeada de espíritus que me siguen. Y algunos son malos. Porque hay espíritus buenos, pero también hay espíritus malos. De todos los que marchan tras de mí, 210


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¿cuáles serán los malos? ¿Qué serán capaces de hacerme? No tengo opción, a pesar de que un miedo se me va metiendo por todos los poros de la piel, yo tengo UNA sola dirección habilitada: continuar en el el mismo rumbo… Aparecen más espíritus, y más sombras. El viento, comienza su música, y cada vez sube más el volumen. Me siguen, y quiero caminar rápido. Pero alguien puso en la suela de mi calzado una plataforma de plomo. ¡Que desesperación! No podía despegar mis pies, estaba inmóvil Lo intenté todo, pero luego de trece horas, ratifiqué que todas estas Señales eran una premonición. Premonición siniestra, aterradora e inevitable. Y finalmente la Aparición se fue dibujando bajo un contorno fluorescente en el fondo negro de la noche. El fin de mi existencia estaba muy cerca. No podía hacer nada para cambiar El destino. Y entonces, de repente, frente a mí estaba El Vampiro. Éramos él y yo. 211


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Ni un transeúnte. NADIE. Podía perfectamente ser tragada a un agujero negro, y nadie lo notaría. Pero yo ya no tenía El Control. Dependía irremediablemente, del Vampiro. Miré entonces el cielo y había luna llena. Anna Donner Rybak © 2010

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El Eterno Retorno “El eterno retorno es una concepción filosófica del tiempo postulada en forma escrita, por primera vez en occidente, por el estoicismo y planteaba una repetición del mundo en donde éste se extinguía para volver a crearse. Bajo esta concepción el mundo era vuelto a su origen por medio de la conflagración, donde todo ardía en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurrieran una vez más en él. En el "eterno retorno", como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin... que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se vuelven a repetir en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación.” I. La Casa trasciende en el tiempo; permanece inmutable. Así lo confirmo Ella, aquella tarde de invierno, no hace demasiado tiempo, cuando estuvo luego de una ausencia demasiado prolongada. Ella a veces cree que La Casa tiene vida propia, sus objetos le hablan, La Casa permanece esperando que alguien la habite, y todo está como lo dejó el último que estuvo allí, quien sabe desde hace cuando. 213


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No obstante, La Casa trasciende. Su ubicación estratégica en medio de una calle-parque, el verde que la rodea, los muebles de estilo, aunque un tanto sin lustre allí permanece. Lo mismo que los adornos, cuadros, cortinados, muebles de estilo. A Ella le da la impresión de que en cualquier momento alguien va llegar, y que La Casa, a pesar de haber quedado detenida en el tiempo, pide se le devuelva la vida. ¿Cuál? Cualquiera. Una vida, pide La Casa, no importa cuál. Una vida que haga que otra vez se enciendan los leños de la estufa del living comedor, una vida que le de calor, porque La Casa tiene frío, de tan sola que está. La Casa no entiende, ella tiene todo para recibir a la vida, mas la vida por alguna extraña razón, la desecha. La Casa sufre en silencio, esperando todos los días, que aunque sea, algún ser viviente llegue a ella. Pero eso no sucede desde hace tiempo. No obstante, La Casa no pierde las esperanzas. Ella sabe, que algún día otro ser viviente volverá a darle calor, volverá a encender la estufa de leña, volverá a cortar el césped, volverá a cocinar una comida caliente. II. La Casa trasciende en el tiempo; permanece inmutable. Así lo confirmo Ella, aquella tarde de invierno, no hace demasiado tiempo, cuando 214


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estuvo luego de una ausencia demasiado prolongada. Todo estaba como la última vez que lo había visto, a Ella le daba la sensación de que ayer mismo había estado en La Casa. Por supuesto, y como siempre; con El. El. Pidiendo disculpas por el desorden y el abandono. Ella. Diciéndole que eso no tenía la mayor importancia. Lo cierto es que una vez más, ella retornó a La Casa y se encontró con El. ¿Cuántas veces más sucedería? ¿Eternamente? Como la última vez, era una tarde de invierno. Una helada tarde de invierno. El decía que La Casa era un lugar inhóspito, pero Ella le hacía ver que nada tenía la menor importancia si El y Ella estaban allí. Así eran, pues, sus encuentros. En una casa helada. III. Pero lo cierto es que las eventuales ocasiones en que Ellos decidían encontrarse, ya no tenía frío, a pesar del clima adverso, y de las heladas. Cada vez que Ellos iban, La Casa era feliz. Ellos le daban calor, y compañía. Es que La Casa pasaba todo el tiempo sola. La Casa era tan Linda, que no entendía por qué su Dueño no La Quería, y la había abandonado. ¿Con todo lo que ella le había dado? Tardes de calor, un hogar. Pero ya nada de eso quedaba. Pero lo que El no entendía, era que aún estaba vivo. La Casa lo sabía, y lo esperaba todos los días, pero El, la olvidaba. Por lo tanto tamaña sorpresa se llevó La Casa aquella tarde de 215


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invierno, en que El y Ella estuvieron con ella. Con ella y en ella. La Casa fue feliz. Ellos estuvieron un instante breve, pero le dieron un calor infinito. La Casa ese día estaba contenta. IV. El la esperaba con lo que pudo rescatar para cobijarla. Ella le había dicho que no importaba, pero a El le pesaba recibirla en una casa abandonada. El no entendía que Ella veía Una Vida adentro de La Casa. El no entendía que a pesar de no tener habitantes, la casa aún tenía Una Vida. Ella, cada vez que iba, lo sentía. Los objetos de La Casa le desvelaban historias. Historias Alegres. E Historias Tristes. Ella lo veía todo a través de los objetos. Cada uno cobraba vida propia, como por ejemplo, el dressoir con espejo que El estaba lustrando. En La Casa había libros antiguos, testigos de infancias felices. Porque los testigos, aún estaban allí. Pero El, por alguna razón, no quería a esos objetos sagrados. Y los objetos, también estaban tristes. Tan tristes como La Casa misma. V. Lo cierto es que los días que Ella iba a La Casa, El, era feliz. Claro que El nada decía, pero la felicidad se le salía por todos los poros de la piel, por los ojos claros y transparentes, y tranquilos, sin un dejo de manchas rojas. 216


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El no le quería decir lo feliz que era cuando Ella iba a La Casa. Pero por más que El tratara de restarle trascendencia, esa Felicidad a El se le escapaba, y no podía, aunque quería, dejarla escondida. La felicidad siempre lo embromaba. El, trataba de taparla, esconderla, ignorarla, pero, tarde o temprano, La Felicidad a él se le imponía, y nada podía hacer. Es que El, aunque quería, no entendía que no podía tener el Control de esa Felicidad. Ella, simplemente aparecía, y lo tomaba por sorpresa, por más que El le daba siempre vuelta la cara, La Felicidad siempre se le escapaba, o por el bolsillo de su camisa, o de su bolso. Ella le dijo miles de veces, que olvidara todo eso, y que se dejara ser. Cuando El se distendía, efectivamente, él olvidaba todo y era absolutamente feliz. Ella lo notaba, aunque El no decía nada. La felicidad se le salía por todas partes. Entonces El, se lastimaba, porque la perseguía y la volvía a ocultar. Ella no terminaba de entender porqué El se empeñaba a rajatabla en esconder una felicidad que se le quería escapar por todas partes. Además, Ella se daba cuenta de que a El lo ponía muy triste ir a perseguir la felicidad para guardarla. ¿Por qué El perseguía a la felicidad para esconderla? ¿Por qué no la dejaba ser? Ella no entendía, ni entiende por qué El, teniendo tan pocos elementos para hacer que esa felicidad aflore de sí, no le lo permita. ¿Por qué El se 217


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empeña en esconder a La Felicidad? ¿Por qué El es tan duro consigo mismo? ¿Por qué El se miente y escondía esa felicidad que se le salía por todos los poros cuando Ella, aparece, por ese pasaje, cruza la acera, y entra en su Mundo? ¿Por qué El no quiere dejarla entrar a Ella en su Mundo? ¿Por qué El no quiere dejarla entrar ni a Ella ni a la Felicidad en su Mundo? ¿Por qué El se boicotea su propia felicidad, y su capacidad de sentir? VI. Ese dilema Ella trató y aún trata de comprenderlo, pero no le encuentra ninguna explicación lógica. Ella no entiende. ¿Por qué El se emperra en hacer de cuenta que no es feliz con Ella si realmente lo es? El no se da cuenta que esconder La Felicidad cada día le quita un poco más de alegría. Cada día le quita un poco más de energía. El está obsesionado con esconder a La Felicidad, y eso le consume todo lo bello que la vida aún tiene para ofrecerle. Pero de esta historia, Ella no se sorprende. Hace años que se reitera, una y mil veces. La historia no es lineal, sino cíclica. Una vez cumplido un ciclo de hechos, estos vuelven a ocurrir con otras circunstancias, pero siendo, básicamente, semejantes. “El valor del concepto de eterno retorno ha sido tan discutido como poco entendido. En general, se le considera únicamente desde el punto de vista cronológico, en el sentido de repetición de lo 218


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sucedido. Pocas veces es pensado como uno de los conceptos más poderosos de la filosofía moral de todos los tiempos: obra de modo que un horizonte de infinitos retornos no te intimide; elige de forma que si tuvieras que volver a vivir toda tu vida de nuevo, pudieras hacerlo sin temor. Nietzsche, en su teoría del eterno retorno, nos enseña sólo una cosa: el hombre logrará transformarse en el Übermensch cuando logre vivir sin miedo.” Anna Donner Rybak © 2010

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El Espíritu Escondido i) En algún momento, una esas líneas paralelas que representaban el Grupo de líneas que formaba Su Vida y Su Ser,[ser.individuo, er.parte.de.un.grupo, ser.pareja, ser.profesional, ser.fiel.a.si.mism@)], comenzó inesperadamente, o no tanto, a alejarse del Grupo. Las Otras, siguieron avanzando a la misma velocidad, quizá con algunos “más” “menos”, pero resultaban imperceptibles a groso modo. Al fin y al cabo, esas líneas cuando corrían una prueba de regularidad, llegaban a La Final con diferencias de décimas de nanosegundos. Claro está, que décimas de nanosegundos resultan transparentes, forman parte del micro tiempo, ese imperceptible para un ser humano “normal”. Pero lo cierto es que, una de aquellas líneas comenzó a avanzar cada vez más despacio, lo cual hizo que La Diferencia dejara de ser imperceptible para hacerse muy evidente. Se trataba, nada más ni nada menos, que de la última línea de ser que componía su Entidad Individual, El Ser. Quien había quedado tan rezagada cual tortuga tras liebre era nada más ni nada menos que la línea del ser.feliz. Había sido un algoritmo que se había ido ejecutando en el micro tiempo, por lo tanto EL no era consciente, sin embargo, un leve dejo de hastío se iba instalando cada vez con más ahínco en su vida. ser.feliz lo había, pues abandonado, y cuando tomó conciencia del fenómeno estaba todo perdido. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo EL no había hecho nada para impedirlo? Por primera vez, EL tomó conciencia de que había caído en el 220


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Quietismo e Inacción Sartreanos, que no conducían a nada, (Más bien conducían a La Nada) lo mismo que las Esperas. EL era el Absoluto Responsable de su vida, y estaba condenado a elegir. Pero EL no elegía, claro que EL no entendía que no elegir era otro modo de elegir. Fue así que ese Hombres se fue disgregando. En el pasado había sido un Espíritu Aventurero, del que poco quedaba, EL se había transformado en un cuerpo que andaba solo, se volaba, y dejaba que las cadenas que lo tironeaban para todos lados, condujesen su destino, quien sabe por qué EL había decidido desentenderse, y poner nada más ni nada menos que su Destino, en manos de Otros. ¿Qué había hecho? Ya lo daba todo por perdido. Vaya a saber cuándo se habían separado EL y su Espíritu Aventurero, EL no sabía precisarlo con certeza. Los años pasaban, sin embargo la fuerza de su Espíritu era tal, que su cuerpo no revelaba señales del paso del tiempo. Casi diez, o quizá veinte años fueron los que se le habían escapado así como la arena del desierto por nuestras manos. No era un hecho menor, después de todo estar prescindiendo del ser.feliz. EL andaba por el mundo, todo parecía darle lo mismo, estaba absolutamente resignado a esas cadenas, que todavía, tiraban en sentido contrario. Como aquellas torturas del Santo Oficio, en la cual ataban al reo a dos caballos que salían galopando en direcciones opuestas, y se le salían los hombros. Así pues EL (cuando luego de ignorar en vano a La Voz que le venía a recordar a cada Instante todo lo que estaba derrochando de 221


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felicidad), se sentía preso de las Cadenas. Pero, permanecía, INMUTABLE, no reaccionaba. Estaba resignado. Ese era su Destino y Punto. Uno lo veía en su andar desgarbado, su rostro agotado, sus ojos tristes por más que él intentara tapar aquella desazón con bromas intrascendentes. Pero nada podía lograr; EL no quería cambiar nada. Así, pues, todo era inútil. EL casi vegetaba, o quizá, en el mejor de los casos, deambulaba, y no se sabía que pasaba por su interior, porqué ese auto-boicot a mostrar su Verdadera Esencia. ii) No se sabe bien cuál había sido el disparador, pero lo cierto es que un día X en que EL despertó, una voz le dijo: -¿Hasta cuándo pensás seguir así? ¡Ya te queda poco! -Callate, no me atomices, ya te expliqué- dijo EL. -Te atomizo todo lo que se me canta, porque vos a mi no me podés dominar, ¿no viste todo lo que hiciste y acá sigo, y te hablo cuando se me da la gana? -Callate, no quiero oírte. -Me importa un rábano, porque cuando yo hablo me tenés que oír, para tu desgracia. Qué molesto era su Espíritu, no había descubierto la fórmula para enmudecerlo para siempre, en eso estaba, pero la combinación no le funcionaba. Hiciera lo que hiciera esa Voz espiritual, lo tenía absolutamente atomizado. Y un día, pensó que si no podía derrotar a su Enemigo, sólo le quedaba unirse a El. 222


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iii) Suponemos que ese fue el día todo comenzó. Casi de modo inconsciente EL iba sintiendo menos pesadas aquellas tortuosas cadenas. Sin darse cuenta, se sentía más liviano. EL ya ni recordaba la última vez que su ser.feliz había estado unido al resto de sus seres. Lo cierto es que paulatinamente ser.feliz se iba aproximando al resto de sus seres, y llegó un día, así como la tortuga alcanzó la meta, que ser.feliz se unió a los otros. -ser.feliz, ¿dónde te habías metido? – dijeron los otros del Grupo Esencia. –No sé que me pasó, quedé rezagado y cuando los busqué, no los vi por ninguna parte. -¡Nosotros creíamos que estabas enojado, o que te habíamos hecho algo indebido! -No, simplemente me perdí. ¡Entonces, bienvenido a La Esencia! Nos hacías mucha falta, porque sin vos, siempre algo nos quedaba fallando. Ser.feliz, ¿vos sos consciente que conformamos parte de Una Esencia Perfecta? ¿Por qué nos dejaste? -Ya les dije, me perdí. Bueno, ¡Manos a la obra! ¿Sos consciente de que perdimos casi veinte años? -¿Tanto? -¡Si, ser.feliz! Tenemos que recuperar lo perdido. Así, comenzó un ciclo de reuniones de “seres”, que trabajaba rigurosamente varias horas al día. Fue un trabajo minucioso, y un buen día, se dieron cuenta de que habían llegado a La Meta, en Tiempo y Forma. iv) 223


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Varias veces ELLA, Su Mejor Amiga, había tratado de hacerlo entrar en razones. Pero esas palabras, a EL le resbalaban, y ni las registraba. ELLA lo sabía una Buena Persona, pero no había encontrado El Modo. Le había hablado muchas veces de Sartre y El Existencialismo, de la Angustia Existencial, de la entera responsabilidad de la propia vida y la propia felicidad. Pero EL; nada. Se lo veía con un andar desgarbado, sus ojeras eran violeta oscuro, producto de las noches de insomnio, casi se arrastraba sobre sus despojos. En su cuerpo tenía líneas violetas, de las cadenas apretadas. Casi que estaba llagado. EL era un Autómata. Se levantaba, iba a su trabajo, salía de su trabajo, su cuerpo y su esencia andaban absolutamente separados. La esencia la había perdido quien sabe dónde, sólo quedaba ese cuerpo rastrero, cansado. ELLA no sabía qué lo motivaba a atentar contra su vida, porque eso era lo que EL estaba haciendo. De todos modos, por detrás del hombre desganado, desgarbado, y ojeroso, se asomaba un hombre bueno. v) Un día, ante la sorpresa de ELLA, EL tomó su primera decisión. Era una cuestión trascendental. ELLA no se fiaba, otra vez había sucedido, y en menos que canta un gallo, EL se había retractado. ELLA estaba segura, que EL volvería a recaer en la adicción ser.infeliz. Pues EL era un adicto a la infelicidad. Pero pasó el tiempo, y EL mantuvo su decisión. Conforme los acontecimientos, a veces hasta se le escapaba una sonrisa, pero de las auténticas, no de las impecables. 224


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vi) Un día Y, porque ELLA no tiene conciencia de cuándo sucedió aquello lo Vio. Indudablemente, sus seres estaban en comunión. ¡EL era perfecto! Ahora se veía, antes esa perfección absoluta quedaba oculta bajo el follaje del bosque en el cual él estuvo atrapado. EL era tan perfecto, que su Identidad no se complementaba con su Edad. EL era bello, fuerte, aventurero, y estaba lleno de energía. ¿Acaso Esas Tontas no lo habían visto? ¡No!, ¡deberían de ir a la escuela de noche! ¡Qué desperdicio! – se decía ELLA, pero sabía que no había nada más peligroso que un burro con poder. Pero no sólo era bello, fuerte, aventurero, contenedor, HOMBRE, también que ¡también! era sensible. ¡No podía ser! ¡A ese HOMBRE no le faltaba NADA! Y tantas veces ELLA se había mofado de que no existía nadie que lo tuviese todo… Hasta ahora ELLA armaba la Esencia Perfecta, con esencias de diferentes orígenes, no se hallaba todo en el mismo lugar. Así, se burlaba de las teorías de “La Media Naranja”, y “El amor de mi vida”. ¡Se burlaba de todos los que adscribían a ella! Se creía omnipotente y poderosa, cuando en el fondo, la verdad del asunto era que ELLA misma jamás había tenido la suerte de ver una Esencia Perfecta. Las otras, sí la habían visto, pero ELLA no. Hasta AHORA. Anna Donner Rybak © 2010

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Yoes -¿Qué te pasa? -Hay cosas que no entiendo. -¡Ya sos grande! -¿Seré ingenua? -Te lo voy a decir: tenés que aprender a soltar lo que te hace daño. -¿Y cómo se hace? -¡Qué sé yo! No darle tantas vueltas a las cosas. -Es que hay cosas que me indignan y no puedo controlarlas. -Sí, ya sé que no te doy tregua, que te hago analizar todo. -¿Y por qué me venís con eso ahora si vos no me dejás soltar? -No sé. No sé si está bueno dejar correr. -¿Vos no sabés? -Mejor dicho, es una paradoja. Soltar es de algún modo, dejar correr, es no decir ¡No!, y eso es igual a decir Si. Creo que igual te prefiero así, enredada y recursiva, que siendo cobarde. -Sí, es muy agotador decir la verdad y hacerse cargo. -Sí, siempre te estás metiendo en problemas. -Sí, porque hago cosas por los demás, y no solamente no las entienden, sino que las malentienden, y no sé ¿será que ellos preferirían dejar correr? -No está bueno que le muestres el espejo a todos. No se lo pueden bancar. -¿Por qué? Yo, me lo banco. -Vos. Pero vos sos rara. -Ya sé, debería ser más “normal”. 226


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-Qué se yo, sí, y no. -No te entiendo. -Si fueras más normal, estarías amputando parte de tu esencia, y serías inauténtica, serías parte de la masa, no tendrías tus características inconfundibles que te definen como sos, serías una mera imitación. Pero no te diría nadie que siempre te estás metiendo en problemas. -Es que te digo la verdad, prefiero ser YO así, metida en problemas, defendiendo lo que es justo, no dejándome avasallar, ni basurear. A veces exagero, pero lo cierto es que quien me lastima, comienza una guerra, y no paro hasta dejarlo muerto en el campo de batalla. Y siempre Gano. -¿Pero vale lo que cuesta? -Para mí, SI. -Pero los demás creen que sos rara, o quizá alguna otra cosa peor. -Para mí es un mérito ser rara, no ser parte de una masa informe, de cobardes que piensan en quedar bien o mal con fulano, antes de actuar, si yo estuviera encerrada en una persona así, creo que terminaría en el más absoluto de los hastíos. -Está bárbaro, pero tenés que balancear. Las pequeñas cosas no merecen una guerra, es mejor dejar correr. -Pero entonces estaría aceptando algo que me lastimó. -Pero algo chiquito… -No importa. Yo no acepto NADA que me lastime. -Bueno, entenderás entonces por qué siempre estás en problemas. Siempre hay cosas que lastiman. Vivimos en El Mundo y El Mundo es Así. 227


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-Hay días, que me encantaría apagar la llave, y descansar. -¡Hacelo! -¡No puedo! ¡Vos no me dejás! -Si vos querés, de ahora en adelante no te molesto más, vas a estar tranquila y no te vas a meter nunca más en problemas. -No estaría mal. -Pero eso no es gratis. -No te entiendo. -No serías vos, serías una más en un amasado que no destacaría, pasarías a ser Común. -¡Ah, no! ¡De ninguna manera quiero ser común! -Bueno, entonces tenés que seguir así. Vos elegiste no ser común, y no ser común es meterse en problemas, vivir Guerras. -Todos me dicen que me enrosco demasiado. -¿Todos? ¿Quiénes? ¿Los Comunes? ¿Te importan ellos? -No. -Lamentablemente, tener tu tipo de esencia es agotador. Pero no podemos modificar nada, porque ya no serías vos, ese conjunto que Encanta. -¡Ah, no! ¡Yo quiero seguir Encantando! -Por eso mismo es que te atosigo. Por eso mismo es que hago que pelees todas las causas hasta que tu enemigo muere en el campo de batalla. -Por eso dicen que soy mala. -¿Quién lo dice? -¡Todos! -¿Todos?¿Quiénes?¿Los Comunes?¿Te importan ellos? -No. 228


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-Sos muy muy mala, una pérfida bruja insensible, sin corazón, que va por el mundo y perdóname la redundancia, va dejando corazones sangrando por donde pasás. -¡Es Terrible! -¿Por qué? -Porque es feo ser mala. -¿Ser mala para quién? -Ser mala para ellos. -¿Quiénes? -¡Todos! -¿Todos?¿Quiénes?¿Los Comunes?¿Te importan ellos? -No. Pero a todos no les gusta la gente rara con problemas. -¿Todos?¿Quiénes?¿Los Comunes?¿Te importan ellos? -¿Se te rayó el disco? ¿No te alcanza con las torturas diarias que me repetís cada dos minutos lo mismo? ¿Me estás tomando el pelo? -No. Te digo la Verdad. -Pero me agotás, con la Verdad. -Bueno, pero vos no querías ser común, ¿verdad? -Verdad. Anna Donner Rybak © 2010

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Cuarenta y Cuatro Descomposición. 44. 40 + 4. Precedencia. (4 * 10) + 4. {(2 + 2) * [(2 + 3) *2]} + (2 + 2). Cuarenta y Cuatro en Unos. {(1 + 1 + 1 +1) * [(1 + 1 + 1+ 1 +1) * (1 + 1)]} + (1 + 1+ 1 +1). -¡Hola cuatro! -¡Hola cero! -¿Somos solo nosotros? -Ni idea. -Ahí vienen dos y tres. -¡Hola! -¿Vienen para el seminario? -¡Sí! -¡Allá viene un ejército de unos! -¿Pero los unos están convocados? -¡Yo creo que no! -¡Sí, se quedaron allá en grupito! -¡Son insoportables! ¡No se integran! -¡Es que se creen omnipotentes! -¡Já! Sin asterisco, paréntesis, corchete y llave no llegan a ningún lado. -¿Y nosotros? -¡Un poco más lejos llegamos! 230


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-Si, tenemos algunas categorías más. Pero ellos, con paréntesis, corchete y llave hacen lo que quieren. ¡Son tan sólo unos! -Pero tienen banca con paréntesis, corchete y llave. -Disculpen les cambie el tema, pero ¿hoy de qué hacemos? -No estoy seguro, creo que de año. -¡No, a mi me dijeron de meses! -¡Pará! Porque entonces el Tiempo que le queda a quien nos contrató es mucho menos. -¿Y ahora qué hacemos? ¡No podemos preguntar! ¡Van a pensar que no prestamos atención! -¿Y si son semanas o días? -¡Qué hacemos! -Tengo una idea. Hacemos de instantes. -Tenés razón. -Al fin y al cabo nada vale si no existen los instantes. -Cierto. -Al fin y al cabo, la vida ¿no es una sucesión de Instantes? -Sí. -Bueno, algunos festejan los cumpleaños, hacen unas fiestas de la… pero es todo figuretti. -Bueno, pero esos son de los que viven según la moral establecida a priori. -Y ¿cómo sabemos si quien nos contrató no aboga a ese tipo de moral? -¡Tenemos que tomar una decisión! -¿Qué hacemos? -Yo no haría nada. -Ah! Pero si no hacés nada, ¡los unos actuarán! ¿Vamos a dejar este asunto en manos de ellos? 231


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Dedicado a todos quienes cumplieron, o cumplirán 44, compañeros, la vida son dos días. Se trata de disfrutar cada instante como si fuera el último. Anna Donner Rybak ©2010

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Otra voz canta Los sintetizadores, en consonancia con las baterías, los ecos espaciales, los ritmos, todas las E-Acordes estaban listos. No había caso, el instrumental pegaba fuerte. Claro que debemos hacer referencia a que los “instrumentos” se creaban en el último modelo de la Yamaha 3-000. La PinolaGuitar, el BajoFlautín, eran sonidos muy lejanos a aquellos instrumentos nativos y originales, los jóvenes se aburrirían oyendo una guitarra “sola”. Alexia era un ícono musical. Toda ella era armonía; su cabello, con un corte asimétrico, en capas desiguales, igual a ella le daba lo mismo, se ponía en manos de “Los Nietos de Roberto Giordano y Cìa”, y se encargaban de mantener su imagen de vanguardia. Por supuesto, miles de jóvenes iban a sus peluqueros y cuando les preguntaban: ¿Cómo querés que te lo corte?Respondían: -¡Haceme el “Alexia”! Pues sí, Alexia hasta de un corte de pelo. Pero no sólo del pelo de Alexia estamos hablando, sino de todo su aspecto. Ella solía vestir con prendas de bambula, hacía rato que no se usaban las botas con cadenas, ni los pantalones de cuero, nada de eso. Bambula con algo de hilo o lana era el “must-have” de los artistas y su ropa era diseñada por “Los Viudos e Hijos de Manos del Uruguay”. 233


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Así, con su pelo multicolor, y ropa cómoda, Alexia se sentaba en un PianolaGuitar esquinero, y su equipo detrás; Punky Martin, con una mano en el BajoFlautín, y luego los Bateroecográficos. Alexia era la líder y vocalista de Vía, la banda más popular de estos tiempos. Aquella noche, como de costumbre, la sala estaba llena, y unos Guardaespaldas de color negro, todos producidos en serie, impedían el acceso a Alexia, de lo contrario sus fans la destrozarían si llegasen a tocarla. XGuardaespalda, abría sus extremidades, que culminaban en una especie de tenazas, y así, nadie quedaba con ganas de insistir. Guardaespaldas de Negro, era la escolta de Vía. Había comenzado, en el “Opera” no cabía ni un solo alfiler. Iban por la mitad del recital, cuando de repente, se cortó la corriente. -¡Prendan el generador!- gritó como loco Punky Martin. Pero Los Guardaespaldas de Negro estaban (lógicamente) sin corriente. Todo el mundo quedó estupefacto, la gente no conocía el silencio. Valga la redundancia, en silencio aguardaron, esa Nada Sartreana Sonora, los tenía asustados. Entonces, en medio del silencio, todos aguzaron sus oídos, puesto que no estaban acostumbrados a percibir a bajos decibeles, pero un tenue rumor cantaba: Por detrás de mi voz 234


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– escucha, escucha – Otra voz canta. Viene de atrás, de lejos; Viene de sepultadas Bocas, y canta. Dicen que no están muertos – escúchalos, escucha – Mientras se alza la voz Que los recuerda y canta. Escucha, escucha; Otra voz canta. Dicen que ahora viven En tu mirada. Sostenlos con tus ojos, Con tus palabras; Sostenlos con tu vida Que no se pierdan, Que no se caigan. Escucha, escucha; Otra voz canta. No son sólo memoria, Son vida abierta, Continua y ancha; Son camino que empieza. Cantan conmigo, Conmigo cantan. Dicen que no están muertos; Escúchalos, escucha, Mientras se alza la voz Que los recuerda y canta. Cantan conmigo, Conmigo cantan. No son sólo memoria, Son vida abierta, 235


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Son camino que empieza Y que nos llama. Cantan conmigo, Conmigo cantan. -¡Qué es eso!- rugió furioso Punky Martin. - ¡Eso no es nada! - Pará, Punky- repuso Alexia, la mejor voz por excelencia del momento. -¡Cómo se llama ese instrumento que suena tan bajito!- gritó más que preguntó Punky Martin. -Guitarra- dijo Alexia. - ¡Cómo no se aburrían con esos lamentos cansinos! - Punky, ¡estás hablando de las canciones de Daniel Viglietti! - ¿Quién? -¡Daniel Viglietti! -¿Y ese quién corno es? - Dejá, no lo entenderías- dijo Alexia. -¡Qué hace este holograma en nuestra sala! ¡Nos está arruinando la noche! El público seguía paralizado, con mucho temor al nuevo Sonido, haciendo apología a los extintos Simon & Garfunkel con “The Sounds of Silence”. Todos habían quedado tiesos de terror en sus asientos, el holograma de Daniel Viglietti, esa canción que hablaba de Memorias y de Voces, de Muertos, ¿los muertos podían cantar? La gente no entendía, la canción se refería a la memoria extraíble, pero cómo, ¡una memoria no canta! 236


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-¡Qué hace una Memoria cantando!- repuso enojadísimo Punky Martin. - ¡Este Holograma aterró al público, no lo ves, Alexia, están pálidos en sus butacas, nadie se anima a moverse, creen que un vampiro es el que canta! Alexia echó un vistazo al público. No era la primera vez que un vampiro irrumpía en la mitad de la ciudad. Algunas señoras, precavidas, sacaron de sus bolsos varias ristras de ajos, y montones de crucifijos de madera, a fin de espantar a ese Espíritu Mortuorio, que cantaba casi en silencio, con un instrumento quién sabe de qué época. De repente, un fuerte vendaval hizo que las partituras que portaba el Fantasma, se desperdigaran. Punky Martin alcanzó a recogerlas. Miró a Alexia con cara de horror: -¿Qué es esto? ¿Así cantan los Muertos?- dijo mirando unos jeroglíficos incomprensibles. Los “renglones” estaban compuestos por cinco líneas paralelas, y había una especie de “pelotitas”, algunas de negro, otras sólo el contorno, y después, ah, lo único que le resultaba conocido a Punky Martin era el numeral: “#”. Alexia, que además de cantante y música, conocía mucho de historia de la música, le dijo a Punky: -Es tan sólo otro modo de escribir la música. 237


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-¡Yo el único modo que sé es el que empieza con A! -Antes, lo llamaban “Cifrado Americano”: -¿Y esto qué es? -Mirá, Punky, hay muchos conceptos y nombres complicados. -¡Qué creés! ¿Cómo te tragaste una aburridísima materia teórica acerca de la historia y sos Doctora en Música, que yo soy Inferior? ¡No, mi querida! ¡Yo, entiendo todo! Lo que sucede es que no desperdicio memoria al divino botón con inutilidades pretéritas. -¿Inferior? ¿Cuándo te dije algo así, Punky? -¡Por favor, “Doctora”! ¿Creés que no me doy cuenta cómo me mirás con cara de Zaratustra? ¡Sólo te falta ser hermafrodita! Te lo voy a decir. Todos esos eruditos que tanto admirás, sí de Nietzsche hablo, con esos divagues del Superhombre, bueno. ¡Vos te creés la Zaratustra del Presente! -¿Qué te pasa, Punky? ¡No te reconozco! ¡Querés saber! Muy bien, esto que llamás “jeroglíficos” son: Un Pentagrama, Claves de Sol y de Fa, Compases, Sostenidos, acordes, blancas, y corcheas. -¡Qué graciosa! ¿Y el diccionario de equivalencias? ¿Cómo sé yo qué es un “Sostenido”? Alexia hizo silencio. Se había encendido una luz roja, y el público comenzó a salir por la puerta de emergencia, las mujeres con sus crucifijos de madera, y sus ristras de ajos en alto. La Sala quedó vacía. Punky Martin estaba furioso. -¡No vamos a cobrar! ¡Este coso nos arruinó el negocio! 238


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-Viglietti no fue ningún “coso”. -¡No tengo tiempo para romanticismos tontos! ¿Y ahora? Mañana saldremos en todos los medios de prensa, ¡es la crónica de la muerte anunciada de Vía! -¿Acaso creés, Punky, que nosotros hacemos música de verdad? -¿Qué decís? -¡Todo lo hacen los sintetizadores! Vos lo único que hacés es ingresar distintos parámetros en una computadora, y vas probando sonidos, y cuando te “copa”, sale la “Partituta”. ¿Acaso creés que eso es hacer música? -¡No me vengas con complicaciones! ¡Tanto arabesco no me sirve para nada! La música se hace así, se ve que el Doctorado te hizo delirar, Alexia. ¡Me voy! ¡Y andá pensando cómo vamos a hacer frente a todos los compromisos ahora que no vamos a cobrar un . peso!- Punky Martin se retiró dando un portazo. Alexia estaba ahora sola en el “Opera”. Sóla, con la guitarra y Otra Voz Canta. Anna Donner Rybak © 2010

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Murió Marcelo Tinelli Hace algunas horas, dejó de existir el Rey del Show Business, y el segundo zar de las comunicaciones, Marcelo Tinelli. Las causas de su deceso no están claras. ¿Suicidio, o Asesinato? “El Señor Tinelli no estaba en su mejor momento” declaró a Crónica TV hace algunos meses su analista, quien pidió absoluta reserva acerca de su identidad. “Marcelo quedó devastado luego de su separación de su segunda esposa, Paula (Robles), se lo veía con el semblante taciturno, Marcelo no era el mismo”. Lo que el corazón siente la razón no comprende. Lo cierto es que Marcelo Tinelli estaba atravesando varios conflictos de vasta magnitud. Por un lado, su separación y el derrumbe, el segundo derrumbe de su familia, y por otro, los mapuches estaban muy enojados. Comunidad Mapuche Vs. Marcelo Tinelli Trafipan 2000 es el proyecto que integraría Marcelo Tinelli en la provincia sureña de Chubut, donde se han comprado miles de hectáreas para a construir un megaproyecto turístico. El mismo se ve imposibilitado de accionar a menos que proceda con el desalojo de 30 familias mapuches que conforman la Comunidad Pillán Mahuiza y del Frente de Lucha Mapuche y 240


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Campesinos en el marco de la lucha por la defensa del Agua y la Tierra. ¿Bailando por cuál sueño? Me pregunto, ¿qué danza tendremos que hacer los mapuches y campesinos para que nos devuelvan las tierras? Es tan conmovedor ver a Tinelli cuando se emociona ante algún caso de injusticia social. Se le llenan los ojos de lágrimas y mira hacia las cámaras. Si los indígenas se presentaran en su show, ¿podrían conseguir algo de respeto a sus derechos naturales? ¿Saben qué es Trafipan 2000? Marcelo Tinelli, conductor y empresario televisivo que compró miles de hectáreas en la provincia sureña de Chubut, necesita desalojar a treinta familias mapuches para construir un megaproyecto turístico. Marcelo y De Angeli. Crónica T.V habló con Alfredo de Angeli, quien declaró: "Estoy consternado por la noticia. Soy colono de los Tinelli desde hace diez años.” Lo cierto es que Marcelo Tinelli tenía acciones en una empresa del ex-gobernador de la provincia de Entre Ríos, y colaboraba gentilmente desde su programa con la campaña Anti-Vazquez, el déspota ex presidente de la vecina República Oriental del Uruguay, quien no ha tenido compasión por la ecología, y ha dejado a los habitantes de Gualeguaychú sin una playa con vista al cielo. Uruguay “pintó una fábrica” en el cielo de Gualeguaychú, escribió el poeta Juan Tierra. 241


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Marcelo y sus jets privados. Los funcionarios K viajaban en los aviones de Marcelo Tinelli. Una madrugada a bordo de uno de ellos –alquilado por la energética pingüina Enarsa– llegó al país un venezolano con su valija repleta de dólares, presuntamente destinados a alguna faceta de la campaña presidencial de Cristina Kirchner con la cual, aparentemente Marcelo colaboraba. MARCELO LES ESCRIBIO A SUS FAMILIARES AVISANDO QUE PENSABA HUIR AL URUGUAY... CARTAS QUE AGRAVAN LAS DUDAS El empresario escribió a sus ex mujeres y a cada uno de sus hijos, les pidió perdón y les avisó que se iría. Ese hecho y la existencia de custodios arroja dudas sobre un suicido. La conducta de Marcelo Tinelli en los días anteriores a su muerte no parece ser la de un suicida. La ceremonia de su sepelio. "Frente a los grandes muertos tenemos que olvidar todo lo que fue el error, todo cuanto en otras épocas pudo ponernos en las divergencias y en las distancias. Los grandes muertos dejan siempre un mensaje". Las palabras fueron pronunciadas por Ricardo Fort, en las exequias de su máximo rival en cuestiones del “corazón". 242


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Marcelo Tinelli demostró en vida y reafirmó con su muerte que apostaba al diálogo. La multitud que asistió a despedirlo en el Congreso de la Nación, obliga a considerar su fallecimiento como un hecho político, un cacerolazo en silencio. Aquellos que peregrinaron lo hicieron no sólo para expresar su aprecio al ex show Business Man, sino que también quieren apostar a los mismos valores y principios del denominado "padre de la Televisión". Quedó demostrado que los argentinos quieren creer en los maestros; que valoran la honestidad y la humildad de un hombre, aún reconociendo que cometió errores, que trabajó en pos de lo común, de lo público, de la Danza. La gente quiere apostar a las instituciones y no quiere más violencia. Quiere vivir la democracia, que no implica solamente imponer la voluntad de las mayorías. Esto en alusión a las constantes discrepancias de Graciela Alfano con los otros miembros del Jurado de Bailando. La muerte de Marcelo Tinelli dio lugar a que Cristina Kirchner mantuviera una comunicación con Ricardo Fort; a quien el ex Presidente, Néstor Kirchner, saludará en su fábrica de chocolates. El funeral del ex show Business Man fue el marco que permitió el respeto a las diferencias, y que éstas no impliquen posiciones irreconciliables. Los argentinos exigen fortalecer el sistema democrático de los jurados de todos los Bailando sobre la base de consensos, controles, respeto mutuo y diálogo. Ésta fue la postura de Marcelo Tinelli en vida, y el mensaje que nos dejó con su muerte. 243


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Cerebros Transparentes. En los días siguientes a su muerte, aumentaron un 1000% los casos de depresiones y suicidios, pasando a ser en pocas horas, nuestro país, el primero en el ranking de suicidios mundiales. La gente tiene sus días vacíos, y se desespera. No tienen tema de conversaciones, no tienen lo que mirar, puesto que Intrusos no tiene información de entrada, y Jorge Rial aprovechó para tomarse un descanso y aliviar su pena en las islas Cayman, junto a su esposa. PASA EL TIEMPO IRREVERSIBLE... En los últimos años se agotaron todos los psicofármacos de la Argentina, y un prestigioso laboratorio descubrió que no se trataba de una depresión como las otras. Esta depresión era devastadora, y además contagiosa. Todos los afectados por la epidemia están viviendo una especie de Náusea, y es común que se arrojen sin más ni más a las vías del tren, o se inyecten arsénico. Los sobrevivientes, se miran sus rostros, y tratan de sacar un tema de conversación, pero es imposible, puesto que no hay de qué hablar. Y esa es la causa de esta crisis absoluta. Algunos, simplemente salen a deambular por Buenos Aires, caminan con los ojos desorbitados, hay perdido a su “Rey”. Crónica conversó con uno de ellos, que parecía estar proclive al diálogo: “Camino sin rumbo, simplemente, sobrevivo. No tengo ideas, ni ideologías, perdí el sentido, y mis días están cada 244


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vez más vacíos. No sé cuánto tiempo más resistiré". Tiempo después, otro contagiado por la depresiónTinelli fue sometido a un encefalograma. El resultado fue escalofriante. El Dr. Srinc no daba crédito a lo que sus ojos veían en la radiografía: el cerebro aparecía dibujado como un contorno, y vacío. El Dr. Srinc realizó las radiografías a varios pacientes más, mil veces a cada uno, y no había dudas. Sus cerebros se habían vuelto absolutamente transparentes. “El fenómeno que estamos viviendo es inusitado, y jamás había visto algo similar; aún estamos investigando esta enfermedad posmoderna, puesto que milagrosamente, a pesar de los Cerebros Transparentes, el paciente sigue pudiendo hablar, comer, y desplazarse. Lo cual nos lleva a replantearnos todo el funcionamiento del Sistema Nervioso.” Finalizó sus declaraciones el mentado Dr. Lo cierto es que luego de varios años de estudios, el Sistema Nervioso de los Hombres pasó a ser un Misterio, una especie de agujero negro en el espacio. Se sabía muy poco a pesar de las horas invertidas en los últimos cincuenta años posteriores a la muerte de Tinelli.

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Las personas ya no hablaban, sus funciones vitales se veían reducidas a caminar sin rumbo, a comer y a dormir. El Fenómeno Cerebros Transparentes ya había llegado a los confines de Tierra del Fuego, Jujuy, y Mendoza. La república Argentia está a la fecha decretada Mundialmente en estado de Cuarentena. Las fronteras están cerradas debido a la epidemia y su destino es incierto. Anna Donner Rybak © 2010

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El Subterráneo i. Lucila abrió los ojos inquieta aquella mañana. Miró la hora: ¡Era muy tarde! Se levantó, y rápidamente se dio una ducha breve. Desenredó su rebelde y enrulada cabellera, se colocó una crema anti friz, luego, sin pensarlo demasiado, eligió un solero de algodón, el día se avecinaba caluroso. Completó con zuecos con plataforma. Se maquilló mientras tomaba un café expreso, un toque de base, delineador azul, y rouge. Lucila estaba lista. Salió a la vorágine matutina de la urbe. Corrió más que caminó hasta la Avda. Corrientes. Esa mañana Almagro se veía extraño. Mas Lucila no tenía tiempo para reflexiones. Bajó rápidamente las escaleras del Subte B, precisamente en la estación Ángel Gallardo. Pasó la ficha por el molinete. ¿Cuándo remodelarían aquellas últimas terminales del Ramal que corría bajo Corrientes? Claro, no era lo mismo que Carlos Pellegrini, que tenía pase al resto de la red subterránea de la ciudad. Pero Ángel Gallardo quedaba en Almagro, y Almagro no era precisamente un barrio relevante para las autoridades gubernamentales, por lo cual, la remodelación de esas últimas estaciones debería esperar algún tiempo, quién sabe. 247


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En sus cavilaciones se encontraba Lucila, cuando un estruendo que se hacía cada vez más fuerte, anunciaba la presencia del tren, ahora las luces aparecieron desde los fondos de túnel, cual ojos anunciadores. El tren se detuvo exactamente a la altura del sexto vagón ante Lucila, y la puerta se abrió. Ella subió, y se resignó. No quedaban asientos libres, por lo que se asió de una de aquellas manijas, cerró sus ojos, y el tren arrancó. ii. Lucila estaba cansada. El tren iba recogiendo multitudes a su paso por Medrano, Agüero, Pueyrredón, Pasteur, Callao…. No cabía un solo alfiler en los vagones, y Lucila estaba en sándwich con dos caballeros. Uno, alto, vestido de traje, que no paraba de hablar por celular, olía a Ralph Lauren, pero ese aroma exquisito contrastaba con el de su otro vecino de pasillo de tren, se trataba de un vendedor ambulante, Lucila lo había intuido por la cantidad excesiva de bolsos, y sus rasgos andinos. Seguramente, se instalaría en algún puesto callejero a la altura del micro centro porteño. Estaría horas, quizá para vender una cantidad de mercadería que podría ser contada con los dedos de sus manos. Quizá, se le antojó a Lucila. El tren se deslizaba por un túnel sin sorpresas, Lucila se dirigía a Leandro N. Alem. Sus vecinos por momentos la comprimían hasta sentir 248


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claustrofobia, es que todos acompasaban el movimiento de la máquina. iii. El tren frenó en seco. Lucila miró, pero estaban en la mitad del túnel. “Recibimos un aviso de detenernos, aguarden tranquilos que seguramente en breves instantes retomaremos la marcha” -anunció una voz desde un altoparlante. Lucila no pudo evitar sentirse contrariada. ¡Justo ahora que ya iba llegando tarde! Pero nada podía hacer, más que esperar, y como sardina en lata, puesto que el vagón estaba repleto. Habían transcurrido unos quince minutos, cuando nuevamente el altavoz hizo un sonido, y Lucila tuvo la esperanza de que la marcha proseguiría. “Estimados pasajeros, nos informan que hay un incidente en el ramal A, por lo que se derivarán los trenes, les pedimos calma, aún estaremos detenidos por unos minutos más, agradecemos vuestra comprensión”- anunció la voz del alto parlante. iv. -¡Hoy llego a casa con las manos vacías!- repuso de repente el hombre de rasgos andinos. - No se preocupe, no creo que estemos detenidos mucho tiempo más- respondió Lucila. -Esperemos que así sea. - ¿De dónde es Usted, señor? - Soy cuzqueño, señorita. 249


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- Con mis amigas pensábamos ir el año próximo, Ud. sabe, Machu Pichu - ¿Cuál es su nombre? -Lucila, ¿ y Ud. cómo se llama? - Me dicen Malinche. - Encantada, Malinche, no se preocupe, no creo que esto pase a mayores -¿Así que van a ir al Cusco? - Si, Machu Pichu, la ciudad perdida de los incas. - Tenemos zonas muy bonitas, si quiere puedo recomendarle algunos lugares. - Como no, tiempo es lo que nos sobra. - Yo soy de Chincheros, es muy pintoresco, allá los míos hacen estas prendas - ¿Puedo?- Malinche hizo malabarismos y sacó un bello sweater - Mire la calidad de la lana, es vicuña pura ¡Una belleza! Sabe, tuvimos que venir a la Argentina, yo llegué primero, y se vende bien, más que en El Cusco, allá son todos turistas, y somos muchos los que intentamos, pero acá, yo tengo un puestito en Florida, y no sabe, Lucila, al menos tengo la certeza de que uno por día, vendo. - ¿Y no extrañás,Malinche? - Claro, mis montañas, el altiplano, pero no me puedo dar ese lujo. - ¿Tenés hijos? - Cuatro. Pero acá van a la escuela. - Está bien que los mandes a la escuela, Malinche - Yo aprendí a leer de grande, y me fue difícil, y mi señora no quiere, pero por suerte los chicos ya saben todos, acá en Buenos Aires están mejor, allá estarían acompañando a la madre en la plaza principal doce horas por día - Claro. 250


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-Un gusto, Lucila, y cuando vaya al Cusco, no se pierda el atardecer en Chincheros, no se va arrepentir. - Lo voy a tener en cuenta… v. Había pasado una hora. El caballero alto ya había hecho todas las llamadas a través de su Palm, aún olía a Ralph Lauren. -¿Cómo te llamás? – le preguntó. - Lucila, ¿vos? -Patricio. - Un gusto. - Igualmente. ¿Sabés, tenía que estar para concretar unas importaciones con una gente que venía de China, pero ya perdí toda esperanza, hace rato debería de haber llegado, te confieso que estoy empezando a preocuparme porque ya pasó una hora. - Yo también estoy empezando a preocuparmerepuso Lucila. - Tenés cara de cansada. - Es que me desperté tarde, e iba muy apurada. -¿Qué hacés? - Trabajo en una empresa de software, hoy teníamos que hacer las últimas pruebas para implantar un sistema en el Banco General de la Nación. - Yo compré un programa de unos uruguayos, y realmente no me da demasiados problemas, de todos modos siempre viene una persona una vez por mes para hacer el mantenimiento. - Vos también tenés cara de cansado, trabajás mucho. 251


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- ¿Te digo la verdad? Trato de llegar a casa lo más tarde posible. - ¿Y eso por qué? - Las cosas están mal con mi mujer, en realidad estoy harto. - ¿Tenés hijos? - Si, cuatro. - ¿Y no los extrañás? - Sí, pero no tengo paciencia, cada vez que llego ella me está esperando con reproches, y reclamos. - ¿Y no será un poco egoísta tu postura? - Si, es el tema que estoy tratando con mi analista - ¿Y no consideraste la idea de divorciarte? - Sabés, Lucila, somos animales de costumbres, yo llego a casa, está todo listo, los fines de semana juego golf con los vecinos, y hacemos asados. -¿Dónde vivís? - En un country nuevo cerca de Martínez. - Entiendo. - Me vengo con el coche, lo dejo en el garaje de la empresa, y me muevo en subte. - ¿Y cuántos años hace que te casaste? - Veintiuno - ¿Y estás enamorado de tu mujer? - Ya no, supongo que en todos los matrimonios pasa eso, la rutina, el desgaste, ¿vos estás en pareja? - Estaba. Dejamos hace un año, porque teníamos proyectos diferentes. - Bueno, si logramos salir vivos de acá, ¿te puedo invitar a un café? - Si, podés. 252


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vi. “Estimados pasajeros, lamentamos informarles que se produjo un corte de energía, así que se procederá a la evacuación, estén preparados, porque tenemos que sincronizar que el túnel no se sature, permanezcan tranquilos” – anunció la voz desde un altoparlante. Lucila se aterró. Patricio le dio la mano. - Oíme bien, cuando abran las puertas, no te sueltes de mi mano. - Si, si. -Mija, le deseo suerte- habló Malinche. - También para vos, y todo va ir bien para vos y los tuyos, y te aseguro que vas a poder volver a Perú. - Gracias, mija. Asidos de la mano, Lucila y Patricio quedaron en penumbras. La gente que estaba en los vagones quería ir hacia la puerta de emergencia, pero como no se organizaban, estaban todos trabados. El corte de energía había llegado a ese tren, y a esa parte del túnel. - Quedate tranquila, y no me sueltes - le dijo Patricio. -Me falta el aire. - Sí, hace mucho calor. La multitud estaba desesperada. Comenzaba a llegar por el túnel un vaho primero tibio, pero se estaba calentando rápidamente. 253


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-¡Fuego!- gritó alguien. Aterrados todos, veían como por los confines del túnel lentamente se acercaba la llama. -¡Ayuda! ¡Moriremos calcinados! - gritaba la gente. Lucila sintió calor, y más calor, y luego, se desplomó. vii. Lucila abrió los ojos. Estaba en una especie de cueva. Se sentía muy mareada y hacía un calor insoportable. La tierra se movía. Antes que tuviese tiempo de reaccionar, apareció un nombre vestido con un traje suntuoso, una faja dorada a la cintura, y unos aros de metal en sus muñecas. Lucila miró alrededor, y miles de seres hicieron una reverencia al hombre vestido con el traje suntuoso. Lucila los observó, porque todos se movían al unísono, lo cual llamó poderosamente su atención. Subían un brazo, y lo hacían todos. Hacían una reverencia, también todos. El conjunto además, estaba formado de modo militar, y las distancias entre unos y otros eran exactamente iguales. “Presten atención” - Lucila se sorprendió. ¡Se trataba del mismo altavoz del subterráneo! Todos hicieron nuevamente una reverencia.

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Lucila se acercó a uno de esos seres. Su sorpresa fue mayúscula. En el lugar de los ojos tenían un rayo láser azul. ¡Eran robots! Robots perfectos. -¿Me escuchás? – le dijo a uno de ellos. Nada. Evidentemente, los robots no estaban en sintonía con Lucila. Antes de que tuviera tiempo de reaccionar, una mano la tomó. Ese contacto le sonó familiar. Lucila aterrada giró la cabeza. Quien le hablaba era el hombre vestido con el traje suntuoso, de faja dorada en la cintura y aros de metal en sus muñecas. -¡Por favor, no sé cómo llegué hasta acá! ¡Por favor, no me hagas daño! -Te pregunté hace un rato si podía invitarte a salir, y dijiste que sí. - ¡Patricio! – dijo Lucila. -No es ese mi verdadero nombre. No deberías ser tan confiada. -¿Qué me vas a hacer? – repuso ella aterrada. -Si seguís mis instrucciones, no te pasará nada. Lucila asintió con un movimiento de cabeza. -Vamos a rotar el hierro fundido del núcleo para producir un cambio de polaridad. Lucila escuchaba aterrada.

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-Queremos destruir la tecnología que desarrollaron los hombres; no somos enemigos de la vida orgánica. -¿Vos qué sos? -En su momento lo sabrás. -¿Y cómo vas a hacer para destruir la tecnología? -En el cambio de polaridad que intentamos realizar es muy importante el período de transición. La Tierra ser verá sometida a pulsos electromagnéticos solares. Estos pulsos no son malos para la vida orgánica, y sí para la tecnología. Van a generar corrientes parásitas en los circuitos electrónicos de mucha intensidad. De ese modo todos los circuitos integrados del planeta van a quedar chamuscados. -En realidad, no está mal. -¡Claro que no! ¿No ves que el mundo está podrido por la tecnología, y se están consumiendo las reservas naturales, los acuíferos, y se están extinguiendo las especies poco a poco? El mundo está siendo presa de una Inquisición Tecnológica y eso es lo que intentamos combatir. -¿Cómo sé que puedo confiar en vos? -Eso no te lo puedo decir. Es un sentimiento que está en vos. -Confío. Anna Donner Rybak © 2010

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La noche del círculo polar “Montevideo, 5 de noviembre de 2010” I. Marco Bruto ¿2010?, 2010, dos mil diez. -¡Sí! ¿Por qué me mira con esa cara? -Ayer era el dos mil ocho. -¿Qué tontería está diciendo? Ud. toma demasiados estupefacientes. ¡Ustedes no tienen verdaderos problemas! Si tuviera los pies sobre la tierra, no tendría tiempo para absurdas abstracciones ¡Salga de su nube encantada y ya el calendario se le va aclarar! Si Ud. tuviera que trabajar en serio no tendría lugar para … ¿depresión me dijo que tiene? ¡Mucho tiempo libre es lo que Ud. tiene! ¡Ud. está LOCA! -¿Quién le dijo a Ud. que yo no trabajo? -No me venga con tonterías, ustedes son el cáncer del Estado, y nosotros les pagamos para que hagan la plancha todo el día. ¡Le regalan el sueldo y se da el lujo de “no saber” en qué día vive! ¡Ud. es una farsante! II. Freud Robótico -Ayer era el dos mil ocho. Cuando me acosté, digo, era, no recuerdo mucho, ¿el 2008? -¿Y qué pasó en esta larga noche? -No recuerdo mucho, algunas pinceladas de luces con miles de sombras. Fueron tantas cosas fuertes, Ud. sabe, energía cinética, fuerza centrípeta, creo que algún integrado sucumbió. 257


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-Permítame, vamos a abrir. Aguarde. Sí, se quemaron unos veinte. -Descríbame esta noche polar. -Yo era más o menos feliz, Ud. sabe. Tenía una familia. Tenía dos hijas. Me gustaba el arte. Ahora recuerdo. Ellos se aburrían, no me iban a ver cantar, no leían mis cuentos, ni mis columnas. Consideraban La Creación un absurdo. Entonces, fue en la búsqueda de mis pares. -¿Los encontró? -Sí, pero sus tenazas eran muy opresoras, y un día advertí que si no huía, se destruirían todos mis circuitos. Cuando giré la cabeza, no tenía hijas. Colapsé. Entonces me fui de viaje al interior de un libro. Pasé muy bien. Me deslizaba por el tobogán de las manuscritas, e inventaba líneas nuevas. Fue una hermosa creación. Pero cuando el libro quedó listo, me salí. Cuando salí estaba mi compañero y fuimos muy felices. Pero se trataba de una quimera. Ya no tenía más familia y mi compañero reencarnó en otro hombre. ¿Sabe? Un témpano de hielo. -¿No sería robot y Ud. no se dio cuenta? - Puede ser, no recuerdo. - Se nos acabó el tiempo, seguimos la próxima. Anna Donner Rybak ©2010

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Rocío I. Rocío está en pantuflas. Son las 20, acaba de llegar de la oficina. Había tenido un día agotador. Tuvo que elevar un sinfín de expedientes, las jerarquías empresariales tienen esa excentricidad de asignar tareas “imprescindibles” para el desarrollo del negocio, la última había ocurrido justo ese viernes dos minutos antes que Rocío se iba y ya tenía pasaje para Atlántida: -Rocío, no sabe cuánto lo lamento, pero si no elevamos los expedientes, perdemos el Negociole anunciaba entonces su superior inmediato, el Dr. Gutiérrez y Rocío debía cancelar la reserva, quedarse hasta altas horas de la noche, y posponer sus planes. Mas su contrato era “full life, full time”, así que “calavera non chilla”. Pero hoy, había tenido suerte. Claro que hasta el último minuto antes de marcar su salida, no estuvo tranquila. Pero se hicieron las 19, el superior no la llamó, y Rocío se retiró. Rocío está ahora sentada en un sillón muy cómodo, aún no puede creer cómo zafó esta vez. Seguramente, el Dr. Gutiérrez habría conseguido un programita para esta noche y por eso, se retiró temprano.

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Poco le importa esto a Rocío, el tema es que pudo salir en hora, son las 20, y esta noche se va ir de “joda” con Patricia y Laura. “Caramelos, caramelos” – se oyen unas voces infantiles en la calle. Rocío vive en un segundo piso. “Caramelos, caramelos” – se oyen nuevamente las voces infantiles en la calle. Rocío tiene una veladora encendida, y se olvida del asunto, está pensando en si usar el vestido negro, o por el contrario el fucsia. Se los probará, y verá cuál le queda mejor. Rocío se levanta entonces, para dirigirse dormitorio. En ese momento, se acerca a ventana, para ver si los chicos se retiraron. entonces que siguen ahí, plantificados en vereda.

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“Caramelos, caramelos, ¿no querés un caramelo?” – pregunta uno de ellos, todos portan máscaras. Rocío está apurada. Patricia y Laura pasarán en un rato, y no se ha bañado, ni secado el cabello, ni elegido el vestido. Entonces, abre un ala, y responde “Te lo regalo, estoy tarde”. Rocío cierra la ventana y da media vuelta para comenzar con los preparativos de la salida. Es entonces que un golpe certero en su pierna, un 260


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vidrio roto en mil pedazos, una piedra dentro de su living le anuncian que los infantodelincuentes le han arrojado una piedra. Por suerte no le pasó nada, más que un leve rasguño. El vidrio había quedado hecho astillas, pero de eso se ocuparía al día siguiente. Entonces, baja la persiana de la ventana del living. II. Rocío abre las puertas de su ropero. Saca ambos vestidos, y se decide por el negro. Se da una ducha breve. Desenreda su larga cabellera, se pone crema para evitar el friz, unas medias de red, stilettos negros con taco aguja y plataformas. Rocío se acerca al espejo y se maquilla. Decide hacerse unos bordes negros alrededor de los ojos, complementa con sombra negra y plata, y se pinta las uñas con esmalte negro. Completa con una cadena de gruesos eslabones de la cual pende una cruz. Como único disfraz, lleva un antifaz rojo. Rocío está lista, cuando suena el portero eléctrico. -¡Suban chicas, ahora les cuento! -¿Qué pasó?- Pregunta Patricia apenas Rocío abre la puerta. -¡No me hagas acordar! Unos pendejos malparidos, como no les di caramelos me tiraron una piedra. Y menos mal que apenas me rozó la 261


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pierna. Porque me podían haber golpeado la cabeza. -¿Y no hiciste la denuncia? -¡No! Si no sirve para nada, a los dos días están afuera. Lo que más me da bronca, es que me hicieron trizas el vidrio. Pero hoy ni pienso preocuparme. Dejo la persiana baja, y chau. -Está bien, relájate- dijo Laura. - Divirtámonos hoy, como habíamos planeado y mañana te encargás de llamar al vidriero. -Eso mismo había pensado. – dijo Rocío. - A ver… una vueltita… - dijo Patricia - ¡Estás re sexy,Ró! -¿Les gusta? -Sí, sencillo pero elegante- dijeron Patricia y Laura a dúo. -¿Nos vamos? III. El boliche está a full. No cabe ni un solo alfiler. Rocío, Laura y Patricia se abren paso entre una masa opresiva de seres que intentan hacer algo parecido a desplazarse. Con dificultad llegan a la barra y piden sus tragos. Con ellos en mano, se dirigen a la pista, y comienzan a entonarse, y así, se van relajando, al ritmo de la estridente marcha. Al cabo de una hora, Rocío se percata de que Laura y Patricia hace rato que no están a su lado. - Algo habrán levantando – piensa, y se queda tranquila. Rocío no es muy amiga de este tipo de salidas. Ella cree que no es un baile lugar para conocer a 262


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un hombre que valga la pena. ¡Tantas veces ha visto sufrir a Laura y Patricia por enamorarse en primeras citas en las cuales lo único que sucedía era una noche de sexo! Rocío trató de hacerlas entender, varias veces, que no estaba bueno el boliche para buscar “asuntos serios”. -¿Bailás? – Una voz grave, seductora, saca a Rocío de sus cavilaciones. Se da vuelta, y hay un hombre rubio con un antifaz azul. Es alto, y Rocío, sin pensarlo demasiado, asiente. Al menos ese “¿Bailás?” le hace recordar que todavía quedan caballeros, como los de antes, que te preguntaban. Eso la entusiasmó. El caballero misterioso y ella estuvieron un buen rato sacudiéndose al ritmo de la marcha, sin dirigirse palabra alguna, cuando él repentinamente preguntó: -¿Cómo te llamás? -Rocío. - Yo soy Máximo. Vamos al patio, que no escucho nada. Así, Máximo naturalmente tomó a Rocío de la mano, y la llevó a un patio. Bueno, si a “eso” podía llamársele patio. Era un espacio abierto de dos por dos, donde todos se apretujaban para fumar. -¿No preferís salir del boliche e ir a charlar a otra parte? – preguntó Máximo. Rocío, asintió. - Esperá que voy a avisarle a mis amigas. 263


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Rocío atravesó el boliche de punta a punta, haciéndose huecos para desplazarse entre las muchedumbres congestionadas, y nada. Había pasado casi media hora, y Máximo le dijo. -¿Vamos? Mañana les avisás. -Está bien. IV. -Seguime- dijo Máximo. Se detienen frente a un Audi negro con vidrios polarizados. -¡No tenés auto!- bromea Rocío. Máximo se pone serio. -Perdoná, es una broma. Máximo enciende el motor, y se desplazan por la rambla de Montevideo hacia el oeste. Aún tiene puestos sus antifaces. Máximo da vuelta toda la costanera, cruza el arroyo Pantanoso, toma la calle Viacaba y comienza la ascensión al Cerro de Montevideo. Estaciona en el mirador, delante de la fortaleza. Apaga el motor. Rocío está en silencio. Cierto malestar, desde que él se puso serio comenzó a invadirla. Cierto temor. -Mostrame tus ojos. Rocío se quita el antifaz. -¡Son aguamarina! -¿Te gustan? -Mucho. -¿Puedo ver los tuyos? Máximo se quita el antifaz. -¡Son celestes!- se asombra Rocío. Rocío y Máximo se miran a los ojos. Rocío no puede evitarlo. Máximo le encanta. ¡Con todo lo que había advertido a Laura y a Patricia 264


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que no era bueno entusiasmarse con alguien que se conocía en un boliche! Ahora, ella es la víctima. V. Máximo estaciona frente a la puerta del departamento de Rocío. -¿Querés subir? –Se horroriza oyendo sus propias palabras. Pero antes de poder pensar nada Máximo, ante su sorpresa, responde: -La verdad es que estoy cansando. Dame tu teléfono. Rocío le dicta el número, y Máximo lo agenda en su celular. -Mañana te llamo. Máximo arranca, y el chirrido de las ruedas es insoportable. Partió a toda velocidad. Rocío sube. “¡Qué macana me mandé! ¡Caí en mi propia trampa! ¡Qué pensará de mí! ¿Cómo pude mostrarme tan fácil? “ Rocío está de mal humor. Toma un antidepresivo y se acuesta. Apaga la luz. Rocío da un montón de vueltas en la cama. No hay caso. No puede dejar de darse palo por la macana que se mandó con Máximo. Cuando el sueño está por llegar, unos ruidos extraños la sobresaltan. Rocío se incorpora. El ruido viene del living. Rocío se levanta. Exactamente, el ruido viene del otro lado de la persiana.

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Rocío espera. Rocío espera pero los golpes no ceden. Finalmente Rocío, sin poder contener más su curiosidad, levanta la persiana. Rocío pega un grito de horror. Un asqueroso murciélago comienza a revolotear por el espacio. ¡Qué bicho horrendo! Rocío queda petrificada, y el murciélago revolotea y se golpea con las paredes. Al fin, el murciélago se esconde en el hueco de la persiana. Rocío, con una velocidad superior a la del sonido, la deja caer. Por suerte, el murciélago está atrapado. VI. Rocío abre los ojos. Del living provienen los golpes del murciélago. ¡Ni piensa abrir esa persiana! ¡No hasta que no venga alguien y primero lo espante! Antes, el papelón con Máximo. Ahora un murciélago encerrado. Rocío tiene sobradas razones para estar de mal humor. Rocío llama a Patricia. No atiende. Rocío llama a Laura. Tampoco atiende. “Al menos, tuvieron más suerte que yo” se resigna. Rocío se mete en la cama. Es una tarde de sol, pero no tiene ganas de nada. Está sumida en sus pensamientos, cuando el teléfono suena. “Debe de ser alguna de las chicas”- piensa. -¿Sí?- atiende Rocío. -¿Cómo dormiste? – responde una voz grave al otro lado del teléfono. -¡Máximo! -¿Qué, esperabas la llamada de otro? 266


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-¡No, no te pongas así! -Yo siempre cumplo con mi palabra. ¿Qué te dije ayer? Rocío queda en silencio. -¡Qué te dije ayer! – reitera Máximo. -Que me ibas a llamar. -Bueno, te estoy llamando, Rocío. -¿Vos cómo dormiste?- pregunta Rocío. -Muy bien. Oíme “chiquita”, tengo entradas para un recital. ¿Te paso a buscar a las 20? -Ok. ¿A quién vamos a ver? -Vilma Palma e Vampiros. VII. “Está la luna asomándose el cura habla por la t.v. me dijiste pasame a buscar y sólo pienso en no verte más Y yo te pido por favor (no me busqués) vos sólo tenés (reproches) Y tengo un ticket para trasnochar me dijeron que no hay nada igual allí todo lo podés Pasame más tinto se vino la pachanga dale pelado no pares nunca más los chicos se quejan si la noche no es larga las chicas se dejan si el tinto se acabó Los vampiros salen a volar y vilma palma mira la t.v. y vos creíste que me iba a matar o es el verano que ya te insoló. Y yo te pido por favor (no me busqués) vos sólo tenés (reproches) La música me sienta bien la arena caliente me quema los pies aquí todo está muy bien. Pasame más tinto se vino la pachanga dale pelado no pares nunca más los chicos se quejan si la noche no es larga las chicas se dejan si el tinto se acabó. Pero que hacés vas o te volvés estás siempre en el medio no sabés lo que 267


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querés. No tenés tiempo para ver te digo que estoy lo se pero vos no me creés yo no se si te vas a ir yo sólo te pido, yo solo te digo salí.” -¡Hace tanto no oía este tema! ¡Me encanta! -Es un clásico. El recital concluyó. Aplausos, aplausos, y más aplausos. La gente comenzaba a retirarse. Máximo y Rocío se levantaron. Sin decirse nada, subieron al Audi negro. Máximo arrancó a ciento cincuenta. Rocío estaba dura de espanto. -¿Le tenés miedo a la velocidad? – Preguntó Máximo. -No me gusta demasiado.- contestó Rocío. Siguió el viaje en silencio, y Máximo frenó en seco en la puerta de lo de Rocío. Rocío bajó. -¿No me invitás a subir? Rocío quedó sorprendida. -¡Claro! Yo pensé que no querías, porque ayer te fuiste. -Ayer era ayer, y hoy es hoy. – dijo Máximo, serio. VIII. -Pasá – dijo Rocío. Máximo y Rocío entraron al departamento. Máximo tomó asiento en el sillón del living. Entonces, los golpes del murciélago comenzaron a sonar. -¿Qué es ese ruido? -No sabés. Antes de ayer se me rompió el vidrio de la ventana, y tuve que bajar la persiana. Y ¡hay un murciélago asqueroso ahí! 268


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-¡Tanto lío por un murciélago! Me molestan las mujeres que no gustan de los animales- dijo Máximo enojado. -¡Perdoname, no lo puedo evitar! -¿No sabés que los murciélagos no hacen nada?dijo Máximo. – Quedate tranquila, lo voy a dejar salir. Encerrate en el dormitorio, que cuando esté listo, te aviso. -OK. Tras un lapso de media hora, Máximo golpeó. -¡Abríme Rocío que ya se fue! -Gracias- dijo Rocío. -Los murciélagos no hacen daño, no sé porqué armás tanto escándalo. -En realidad, no sé si les tengo miedo o asco. -¿Asco? -Sí, son ratones con alas. -Prefiero terminar esta conversación por acá, porque voy a terminar enojándome. -¡No es para tanto! -Vos no entendés. -¿Qué es lo que no entiendo? -No quiero hablar.- dijo Máximo enojado. -Pero ¡Máximo, no podés ponerte así por tan poca cosa! -¿Qué dijiste?- dijo ahora, en un tono más elevado. Rocío comenzó a sentir cierta tensión en el ambiente. -¡Qué dijiste!- repitió él la pregunta, en un tono ahora imperativo. -Nada- balbuceó Rocío. 269


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-¿Nada? ¡Repetí lo que dijiste! -Que no es para tanto. Máximo le dio a Rocío una bofetada. -¡Pará! ¡Qué hacés! ¡Andate ya mismo de mi casa, enfermo! -¿Enfermo? – Acto seguido Máximo empujó a Rocío y le dio dos fuertes golpes. Ella gritaba desesperada, y Máximo aumentaba la furia. Máximo tiró ahora a Rocío en la cama, y le rasgó la blusa blanca. Le ató las manos al cabezal del lecho, luego, le volvió a pegar. Tanto le pegó que Rocío estaba sangrando. Entonces, le sacó la ropa y la penetró salvajemente, mientras le seguía pegando. Máximo eyaculó. Rocío no hablaba, estaba paralizada, sangraba y a su vez, estaba bañada en semen. -¿Dónde tenés el baño? -Al fondo del corredor. Rocío escuchó los pasos de Máximo alejarse. A continuación, el sonido del grifo le anunciaba que la bestia se estaba duchando. A los pocos minutos apareció vestido. -Vestite inmediatamente- le dijo a Rocío. Ella no podía moverse. -¡Vestite carajo que no tengo todo el día!- le dio otra bofetada. 270


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Rocío, se puso la ropa sobre aquel cuerpo mutilado, sangrante y vejado, con olor a perdición. -¡Qué me vas a hacer! -¡Menos pregunta y Dios perdona! Te doy la opción de que te desplaces sola, sino, no tengo inconveniente en agarrarte de los pelos. -Yo camino. Máximo abrió el baul del Audi negro. Rocío lo miró sorprendida. -¿Qué esperás? ¡Entrá!

IX. “Una plaga de auténticos vampiros que pueden transmitir la rabia asola desde hace dos días a nuestro país. Mientras en Montevideo, los niños acudían a pedir caramelos de puerta en puerta llegaban las primeras noticias acerca de esta extraña plaga. Los vampiros vinieron a borbotones desde Brasil. Hoy, los Ministerios de Ganadería y Salud Pública lanzaron una campaña para ampliar las medidas destinadas a contener el brote de rabia surgido en el departamento de Rivera, fronterizo, por mordeduras de los vampiros. Las oleadas de esta especie de murciélago que ha invadido los campos de Rivera ha causado ya la muerte de unas 140 reses y se decretó la vacunación de las personas (medio centenar) que estuvieron en contacto con los animales muertos. La población recibió esta noticia con una mezcla de desconfianza e ironía, con la prensa subrayando la coincidencia de la plaga con la 271


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festividad de Halloween y con los vampiros convertidos, de pronto, en la mascota nacional. En el sur también hay vampiros autóctonos, pero no son transmisores de rabia como sus primos brasileños. No obstante, los lugareños vecinos de las Grutas de Salamanca, (Maldonado), recuerdan que no es raro ver reses con mordeduras de vampiros cerca de sus entradas, desde donde se oyen los infernales chillidos de estos murciélagos hematófagos. Se dice de ellos que "tejen" las crines de los caballos, pues su hábito es morderlos en el cuello enredándoles la pelambre. Entre la gente del campo también corren las habladurías de que la mordedura de los vampiros causa en las personas un ataque de sensualidad y efervescencia sexual que poco tiene que envidiar a los efectos de la píldora Viagra. Los científicos subrayan que no es cierta tal consecuencia de la mordedura de un vampiro "sano", aunque reconocen que sí se han detectado casos de hiper sexualidad en personas que fueron mordidas por ejemplares portadores de la rabia. Los vampiros uruguayos suelen morder a sus víctimas, sobre todo vacas y caballos, con sus afilados dientes durante la noche; de la herida producida aprovechan para lamer la sangre que mana, hasta ingerir hasta 15 centímetros cúbicos en una noche. El riesgo, según apuntan los expertos, es que la erradicación de las colonias de vampiros no infectados en el norte del país pueda facilitar la llegada de sus vecinos brasileños portadores de la rabia. Así, los habitantes de Rivera sustituyeron en la noche de brujas las calabazas y las velas de 272


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Halloween por ristras de ajos en la repisa de sus ventanas”. X. El Audi negro se detuvo en seco. Rocío calcula que deben estar bien lejos de Montevideo, puesto que habían pasado al menos dos horas desde que Máximo la encerró en el baúl. Está temblando. Ya no duda de que Máximo es un psicópata, y que correrá la misma suerte que Natalia Martínez. Rocío escucha abrir la puerta. Se prepara, se avecina el momento. En dos minutos hace una revisión de su vida, un balance. Es una pena. Tiene tantas ganas de vivir, apenas está comenzando. Pero su vida acabará dentro un rato, y Rocío sabe que no podrá hacer nada para impedirlo. Sin embargo, Máximo se hace esperar. Transcurren dos horas más, y Rocío no escucha ruido alguno. Es entonces que decide hacer algo. Forcejea con las cuerdas que la mantienen inmovilizada, y es entonces, que en ese forcejeo, tantea un objeto punzante y afilado con sus pies. ¡Se trata de una navaja! Rocío entonces, se va moviendo pacientemente, hasta que logra juntar la navaja con las cuerdas de las manos. Con las manos libres, toca también un hacha. Sí que está en manos de un asesino. Tiene todos los implementos para llevar a cabo las ejecuciones. 273


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Rocío no tiene nada para perder, y con el hacha golpea, y golpea, hasta que destroza la tapa del baúl del Audi negro. Rocío sale. Es noche cerrada. A lo lejos, divisa un castillo. A Rocío le suena familiar. ¡Claro! Se trata del castillo de la carretera que va desde la ruta 9 hasta el Balneario “Las Flores”. ¡Está cerca de Piriápolis! Ya es obvio, ahora comprende. A Natalia Martinez quizá la ejecutaron del mismo modo. Y a Rocío, que siempre la había intrigado qué había en el interior del Castillo. Rocío decide huir corriendo. Acto seguido se detiene. ¡Ahora comprende! Laura y Patricia podrían estar en peligro. Entonces, decide ir hasta el Castillo. Rocío ahora se arrastra, le duele todo el cuerpo, la sangre y el semen se le secaron. Rocío comprueba que la puerta del castillo cede. Entonces, entra. XI. Un Máximo, vestido de etiqueta, la mira. “¡Qué tonta ha sido!” piensa Rocío. Solita se metió en la boca del lobo. “Ahora ya está”, se resignó. Ya está concientizada para morir. Máximo la sigue mirando. Rocío espera. Seguramente, irá hasta el 274


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baúl del Audi para traer la navaja, quizá muera decapitada. Máximo se acerca a Rocío. Le señala la escalera. Suben. Máximo la conduce a una habitación. Dentro hay un lecho tendido, con sábanas bordadas de seda. Rocío ya está preparada para una segunda violación. Máximo se acerca lentamente. Le toma la mano. Esta vez, lo hace con más suavidad. La recuesta sobre la cama. Y se retira. Rocío ya está segura. Fue por las herramientas para ejecutarla. Quince minutos pasan y Máximo está de vuelta. En la mano trae un frasco de alcohol, gasas y vendas. Con mucho cuidado, va desinfectando sus heridas. Le prepara un baño de espumas. Rocío está resignada y no se resiste. Quizá este psicópata es tan morboso, que la quiere asear antes de ejecutarla. Máximo le pasa una esponja por el cuerpo, esta vez lo hace suavemente. Le lava el cabello, se lo enjuaga. Luego, trae una toalla de color rojo. Le tiende la mano y Rocío sale del agua. Máximo la envuelve en la toalla, y la lleva en sus brazos al lecho. La deposita sobre el mullido colchón y las sábanas de seda. Comienza entonces, a secarla, suavemente. Una vez concluida la tarea, Máximo comienza a desvestirse. “Claro, cómo se va perder otro polvo antes de matarme” - piensa Rocío. Máximo se mete entre las sábanas. Rocío está quieta. Aguarda resignada su destino. Máximo le acaricia el rostro. Lo hace suavemente. Rocío lo 275


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mira. Máximo es hermoso. Sin pensarlo, ella le devuelve las caricias. Acto seguido, Máximo la besa. Rocío corresponde, y le surge un deseo irrefrenable. Los cuerpos se gozan, se disfrutan, se palpan. Máximo y Rocío hacen el amor. XII. Se acerca la hora del alba. Máximo le da la mano a Rocío. La invita a pararse. Ahora, sí, le da un vestido de época. Tiene hasta miriñaque. Rocío se viste, y máximo vuelve a colocarse su traje de etiqueta. Le da la mano, y la conduce a la planta baja. Recorren un sinfín de pasadizos hasta que llegan a una puerta, de la cual Máximo tiene la llave. El abre. En el medio de la habitación, sobre un pedestal hay dos ataúdes. Rocío se mira el cuello. Tiene una mordida. -Yo sabía que eras de las nuestras. La ropa negra, las uñas negras, el crucifijo. Bienvenida a la Comunidad Gótica. Entonces, Rocío y Máximo entran en los ataúdes. -Que descanses, mi amor- dice él. -Vos también- dice ella. -¿Nos vemos esta noche? – Pregunta él. -No podría desear otra cosa – Responde ella. 276


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Tan Solo Nombres Dedicado a los que aún continúan desaparecidos. I. -¿A dónde me llevás, amor? – pregunta Patricia, desde los brazos de Gustavo y con una venda en los ojos. -¿No te dije que te tengo una sorpresa, gorda? – responde Gustavo, caminando el último trayecto que le restaba para llegar a la puerta de La Casa. -¡No aguanto más la ansiedad, amor! – exclama Patricia – ¡además me ataste muy fuerte la venda en los ojos! -Si te aprieta mucho, damos la vuelta – dice Gustavo, alterado. -¡No amor! ¡Es que la ansiedad me está matando!Patricia va en andas de su flamante marido, el Doctor Gustavo de los Santos, con quien contrajo enlace hace un mes, recién llegados de Playa del Carmen, tras descansar y bañarse en un mar transparente. -Ya estamos por llegar – dice seriamente Gustavo, al tiempo que baja a Patricia con una expresión de alivio en el rostro. -¿Tengo que caminar vendada? – ¡Patricia, son unos pasitos nada más, no seas tan cobarde! -¡No amor, no lo dije para que te enojes! – Caminá derecho para adelante, un paso más, tres pasos más, girá un poco a la derecha, ¡un poco! - ¡No me grites Gus, que estoy nerviosa! - Llegamos.- dice seriamente Gustavo. -¡Y ahora qué hago! - Patricia, ¡pensá un poco!, ¿qué hacen los ciegos para desplazarse? 278


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- ¿Tocan? - ¡Descubriste América!- responde Gustavo en un tono despectivo. Siguiendo las instrucciones impartidas por su marido, Patricia toca, y la superficie parece ser de madera. Toca más, y hay bajorrelieves, y arabescos. -Parece la puerta de un lugar importante – dice Patricia. -Abrí la mano derecha – responde Gustavo. Patricia hace lo que él ordena y de repente, siente el frío de un objeto metálico. -¿Qué es esto? - Por Dios, ¡qué falta de iniciativa que tenés! ¡Usá el tacto! -Perdoná mi amor. - No me pidas perdón, dale, hacé lo que te digo. Patricia descubre que el objeto metálico se trata de una llave. -¡Muy bien!- ironiza Gustavo. – ¡La llave del Reino!, podés sacarte la venda. -El nudo está muy apretado - ¡Me resultaste floja!, ché, vení. Patricia abre los ojos. Está parada ante la puerta de una bella casa situada en la Rambla de Montevideo. -¿Te gusta el lugar? – pregunta Gustavo. 279


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-¿Cómo no me va gustar? ¡No lo puedo creer! – responde Patricia y comienza a besar a Gustavo efusivamente. El, apartando el rostro, dice: -¿No vas a abrir la puerta? - ¿Qué es eso que se ve allá lejos? - ¡Pero nada te viene bien, ché! - Yo solo preguntaba. - ¿Me estás tomando el pelo? - ¡No amor, no, no! - Mirá que me moví, gorda, para que nos sacaran ese mamarracho de nuestra vista. Pero estos burócratas mal nacidos de la Intendencia. ¡Me dijeron que esa porquería es Patrimonio Nacional! ¿Qué esperás para abrir la puerta? Patricia abre, y se encuentra con una casa totalmente equipada, con muebles de corte minimalista, el sillón negro, que está conformado por dos prismas puestos en ele, la mesa recta, el piso, y del otro lado una mesa con doce lugares, con unas sillas un tanto raras. -Las encargué especialmente a Alemania. Se hacen en una fábrica que es de los descendientes de Walter Gropius. No podría ser mejor. Patricia se había casado con un excelente partido, claro, Papá no hubiera permitido otra cosa. Gustavo era un tipo alto, con el cabello al ras, caminaba siempre erguido, y tenía una cicatriz en 280


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un labio. Los habían presentado sus respectivos padres. Patricia, no había tenido otro novio antes. Gustavo le pareció atractivo, y no lo dudó. Se habían casado en la parroquia Stella Maris, y luego la fiesta había sido en el Club Naval, en el Salón Verde, recién inaugurado para eventos de gala. II. Patricia está que no cabe en sí de gozo. Esa vista al mar, la embelesa por completo. A ella, el monumento no le parece desagradable, al fin y al cabo por lo que se ve desde allí, se trata ser dos vidrios paralelos, formando una especie de túnel. Pero el día que Patricia sintió curiosidad, y se dispuso a acercarse al monumento, Gustavo la paró en seco: -¿A dónde vas? - Quiero ver de cerca el monumento, amor, ¡No es tan feo! - Te prohíbo terminantemente que te acerques, ya te dije que es un mamarracho de pésimo gusto, que nos arruina la vista lateral. -¿Y por qué no puedo verlo de cerca? - Porque no quiero que mi esposa se acerque a un mamarracho subversivo. - ¡Ah! No sabía, entonces no, claro, ni loca me acerco. - Bárbaro, gorda, oíme, yo tengo que viajar por tres días a Buenos Aires. 281


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- Ay, amor, ¿si ya fuiste antes de casarnos? - ¿Todavía te quejás? Soy el Director del grupo Rambex, y ¿querés que los deje hacer lo que quieran? Si no estoy yo, estos pelotudos van a comprar acciones que no nos convienen - ¡Pero son tres días! - Patricia, oíme, ¡así son los negocios! No me hagas perder el tiempo con explicaciones que no entendés. Tenés a dos cuadras a Estela, y al lado a Marita. Andá a tomar el té con ellas, vayan al SPA del Hotel Carrasco, y dejen que seamos nosotros, quienes nos dediquemos a hacer dinero. Gustavo partió a la mañana siguiente. Esta noche, Patricia siente temor al quedar sola en una casa de excesivo metraje. Había aprovechado para darle el día libre a la mucama, puesto que no había que preocuparse de la cena. Patricia se mete en la cama. Le cuesta conciliar el sueño. Alrededor de la medianoche, Patricia escucha unos pasos. “Lo único que me faltaba”- piensa – “¡Ladrones!”. Patricia se levanta temblando. Indudablemente se oyen pasos, aunque parecen estar en el extremo opuesto de la casa. Patricia recuerda que Gustavo tiene un gas paralizante. Baja la escalera a tientas, y sigilosamente, tratando de hacer el menor ruido, entra en su estudio. Abre el primer cajón del escritorio. El frasco está en el lugar de siempre, Patricia lo toma, y se dispone a cerrarlo, cuando 282


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encuentra una fotografía pequeña. Indudablemente se trata de una foto de hace unos treinta años, donde aparece una mujer, con pantalones “pata de elefante”, cabello negro y lacio, y está embarazada. Patricia vuelve a mirar a la mujer de la foto. Acto seguido, se mira en el espejo del escritorio de Gustavo. Si no fuera porque se trata una foto de época, podría decirse que es Patricia desfilando ropa retro. Por un instante Patricia se evade del tema que la aterra, y recuerda sus épocas de modelo publicitaria. Por supuesto, cuando se puso de novia con Gustavo, le prohibió que siguiera trabajando. “de Puta”. Así le había dicho. Nuevamente los pasos retumban y vuelven a Patricia a la realidad. Se levanta con el frasco y sale del estudio. Patricia agudiza el oído para descubrir el lugar exacto de donde provienen los ruidos. Comienza a caminar, en absoluto silencio hacia el punto donde se genera el sonido. Camina, lentamente. Patricia camina, y camina. Está casi por llegar, sólo debe dar la vuelta a la pared, y entonces se detiene en seco. Se trata de una mujer, tiene el cuerpo llagado, está rodeada de un charco de sangre, y tiene los pechos hirviendo. -¿Qué te hicieron? – exclama Patricia, olvidándose de inmediato, del tema de los ladrones. La mujer permanece muda. 283


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Patricia le trae con urgencia un vaso con agua. Tras la mujer beber unos sorbos dice: -Ayúdeme, por favor. -¡Claro! ¡Estás perdiendo mucha sangre! - Es que acabo de dar a luz… - ¿Y dónde está tu bebé? - ¡Me lo arrancaron apenas parí! - ¿Quiénes te lo arrancaron? - ¡Ellos! - ¿Quiénes son “Ellos”? - ¡Ellos, por favor, ocúlteme, se lo ruego! - Si, si, ¿cómo te llamás? -Tania Trías. - Oíme Tania, ahora calmate, te voy a curar las heridas, y te voy a dar un plato de sopa caliente, estás aterida de frío, y después hablamos. - Se llama Nadia, es una nena… - No te preocupes, te juro que la vamos a encontrar. - Usted parece una buena mujer, ¿cómo es su nombre? - Patricia. - Un gusto, Patricia. - Igualmente, Tania, esperame acá, que voy a traerte la sopa. III. -¡Dejate de delirar! - ¡Te juro que durante tu ausencia ella estuvo acá! ¡Incluso se sentó donde estás vos! - Patricia, mañana te voy a llevar a la clínica, no podés seguir así. - ¡A qué clínica! 284


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- ¿A qué clínica? ¿Me tomás por boludo? ¡Te voy a llevar al loquero! - ¡Gustavo, no me trates así! - ¿Y cómo puedo tratar a una loca que dice que vio una mujer que había parido paseando semidesnuda por nuestra casa? - ¡Es verdad! - Voy a llamar a tus padres ahora mismo. Patricia se queda en silencio. -¿Qué pasa, Oyarvide? - dice Gustavo al caballero que acaba de llegar. -¿No era que estaba todo controlado? - Por supuesto, Gustavo, no puedo explicarme que pasó. - Escuche, Oyarvide, lo que ahora importa es que tranquilice a su hija, ¿me comprende? - Quedate tranquilo, Gustavo, no te pasará nada, yo hablé con el Sargento Muñoz. -¿Está seguro? Cuando van a la sala, Patricia no está. -¡Patricia! – la llama Gustavo. - ¡Bajá que tu padre ya vino! Supongo que se fue a dar una ducha, tu hija estaba en un estado calamitoso! - Gustavo irrumpe en carcajadas. -¡Tu “hija”, qué asunto tan gracioso! Patricia no está en su dormitorio. Salió a tomar aire fresco, y caminó. Y caminó. Y caminó. No entendía por qué, pero algo le decía que quería ver el monumento de cerca. Se trata de dos paredes de cristal, enfrentadas, formando un túnel, que cruza por un lago de piedras. Patricia observa el monumento. No le ve 285


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nada raro, es de corte minimalista, y en las paredes hay algunas inscripciones. Patricia decide entrar en el túnel. Le llama la atención, en las paredes hay tan sólo, nombres. Nombres y apellidos. Patricia avanza, leyendo nombres, cuando se detiene en seco. Casi a la salida del túnel, el último nombre en letras plateadas es “Tania Trías”. Patricia termina de cruzar el túnel. Mientras trata de establecer esa extraña relación del Espíritu que la visitó (así llamó Gustavo a la mujer herida que visitó su casa mientras él estuvo de viaje), otra vez escucha pasos. Claro, estos son pasos distintos. Son pasos de hierba. Patricia aguarda. Aparece una mujer que parece tener alrededor de cuatro décadas, y exclama: -¡Tania! -Señora, aguarde- responde Patricia. – ¿Quién es Tania? La mujer rompe en sollozos. -¡Señora, ayúdeme, se lo suplico por favor!, y se arrodilla ante Patricia. -¡Tania es mi hija, y está desaparecida, y seguramente mi nieta ya ha de haber nacido! IV. Esther Trías golpea en el despacho de María. -¡Adelante!- dice una voz. 286


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Esther penetra en una salita, llena de expedientes, algunos apilados, otros archivados, no cabe un solo alfiler. María, desde su cabeza envuelta en el pañuelo blanco, exclama: - ¿Qué pista tenés, Esther? - Me acaban de avisar que encontraron a Oyarvide. -¿De verdad? ¿Y donde se mandó mudar ahora el desgraciado? -Lo agarraron en Montevideo. -¿Y cómo sé que no se nos va a escapar otra vez? -¡Está en Cuartel de la calle Yí! ¡Está preso, María, está preso, Preso, PRESO! Las ancianas se abrazan con lágrimas en los ojos. - ¿Y Nadia? - ¡Nadia está viva! ¡Nuestras sospechas eran correctas! ¡La tenía Oyarvide! -¡Desgraciado! *** Es un 20 de mayo. Todos caminan en silencio. María, Esther, Patricia, y miles de abuelos, y nietos, con carteles alzados. El de Patricia, dice bien grande “Tania Trías”, con una foto de su madre. De su Verdadera Madre. -Patricia, avanzá- dice María. -Por favor, decime Nadia, a partir de hoy, 20 de mayo, soy Nadia. -Encantada, Nadia. 287


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