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Ah, my friends from the prison, they ask unto me “How good, how good does it feel to be free?” And I answer them most mysteriously “Are birds free from the chains of the skyway?” Bob Dylan

La Libélula Revista Independiente de carácter crítico y cultural Número 13


A MANERA DE PRESENTACIÓN

Una vez más, el capitalismo nos dio una muestra de su poder, de su intención esencial, de que cualquier cosa puede ser valorizada -económicamente-, hablo específicamente de la reciente muerte de Steve Jobs, el empresario / mercadólogo fundador de Apple, quizá la marca más importante en los últimos años en el mundo de la tecnología. El capitalismo, en su función creadora de ídolos, se encargó de hacer una persona ejemplar, un sujeto humanista, sensible, con ideas de cambio, se le llegó a decir revolucionario, se montó una imagen del “querer ser”. Nadie habló de las empresas ensambladoras en países de Oriente, nadie dice de los salarios mínimos que ofrecía, nadie dice nada de los niños explotados en las fábricas de Apple , para el capital nada de eso importa, sólo importa que se murió un hombre que supuestamente cambió al mundo, nadie se cuestionará cómo obtuvo tal riqueza, nada se cuestionará las consecuencias de la acumulación excesiva de capital, hoy, todos quieren ser Steve Jobs, hoy todos lloran por que se murió el ídolo, hoy todos sueñan con grandes empresas, hoy el mundo está más podrido que ayer. Si ensucio este espacio que me han otorgado, es porque, para nosotros –La Libélula- es importante reafirmar nuestra vocación, nuestra naturaleza y nuestros propósitos. La Libélula nace como proyecto independiente, autónomo y autogestivo, nace de la marginalidad, nace respondiendo a las necesidades de un lugar de enunciación, nace como plataforma de subjetivación para todo aquel que desea voz, nuestra naturaleza autónoma e independiente nos permite dar espacio a todos, a toda expresión artística o cultural, a toda crítica y a todo pensamiento. Indudablemente eso nos convierte en un proyecto –no en sentido peyorativopolítico y subversivo, con una naturaleza ampliamente rebelde, no seguimos sus formas normativas de producción y distribución, nos negamos al contrato y nos negamos a la explotación de nuestro trabajo/ideales. Eso, estimado lector, no quiere decir que nuestro contenido sea exclusivamente político o que nuestros criterios al recibir sus colaboraciones, se basen en esos ideales. Aquí todos tienen voz, pero siendo conscientes de la naturaleza del proyecto. Adelante, le invito a leer sin miedo este caleidoscopio, donde el vuelo de La Libélula lo acompañará a recorrer temas diversos, que van desde la fiesta del 2 de Noviembre, hasta la crítica social, pasando obviamente, por nuestra tan aclamada sección de poesía. Disfrute el viaje.

Revis ta Libelula

ÁNGEL.


Morir es un acto cotidiano. Todos los días la muerte nos sorprende en alguien más, se aparece en los titulares de los periódicos, en la noticia directa de algún familiar o amigo lejano que ha muerto, en la imagen de un animal despanzurrado a la orilla del camino, en alguna novela que estemos leyendo, en algún insulto que lanzamos al aire. A veces nos golpea de lleno cuando alguien muy cercano a nosotros muere y sentimos a la muerte cernir a nuestro alrededor su oscuro manto. En fin, estar vivo es algo así como asistir constantemente a la muerte de los demás. Se dice que la única certeza que tenemos en la vida es saber que vamos a morir. El hecho más evidente de nuestra vida es que al igual que todas las personas de las que tenemos noticia, vamos a morir definitivamente. Sin embargo vivimos todo el tiempo como si este hecho fuera un mero dato abstracto. Como si fuera noticia de la muerte de alguien más. Epicuro en su famoso Tetrafarmacón tenía la sentencia: “No debes temer a la muerte, cuando ella viene tú ya te vas, y cuando tú estás ella no ha llegado.” En general esta es la forma de morir moderna. Inclusive en la vejez –cuando se supone la muerte es ya una cercanía, no un futuro probable- se evita a toda costa pensar sobre la finitud. Pero vivimos a su vez en una sociedad que ha tratado de recuperar el culto prehispánico a la muerte. ¿Tenemos idea de qué significa celebrar la muerte o a los muertos? ¿Celebrar algo de lo que usualmente evitamos hablar? El reconocimiento de la presencia constante en la vida, como límite de todo lo que hacemos y decimos, es a su vez, reconocer el valor único de la vida. Entender la vida como el acontecimiento particular que me sucede a mí y a quienes me rodean. Esta idea jamás ha sido ajena a las construcciones teóricas de los grandes pensadores. Mientras algunos como Platón, San Agustín, Kant, Hegel no veían en la muerte sino una liberación de aquello que tenemos de más auténtico: el alma. Otros filósofos adoptaron una postura un poco menos metafísica. Esa tradición de pensar la muerte como un suceso absoluto la comenzaron Kierkegaard y Nietszche. A ellos debemos el incómodo descubrimiento de que aquellos planos sobrenaturales e inmortales que ponemos para curar nuestra angustia mortal son en realidad los que ciegan el impulso vital. Creer que hay algo así como otra vida después de la muerte nos hace perder de vista la particularidad de esta vida que estamos experimentando y de sus formas múltiples.


En su origen el culto a la muerte de los Nahuas no pretendía ser una aseveración de la inmortalidad del alma o de la existencia de un plano sobrenatural. Era al contrario, una celebración de la vida sobre la muerte. A la angustia y el silencio que usualmente siguen a la muerte de los seres queridos o admirados, los Nahuas impusieron la celebración, la abundancia, la fiesta, y todos los símbolos que significaran vida. Recordar del muerto sus elementos más propios, sus gustos, sus apetencias, sus inclinaciones y todo lo que significaba estar vivo. Pero en su mestizaje con la religión católica el culto pasó a ser una celebración de los ausentes, una rememoración de aquellos que ya no están. Pensar en la muerte, entender la muerte como propia es poder dar valor a la vida. Suena contradictorio, pero sólo a partir de que reconocemos que irremediablemente todos vamos a morir, que el vecino, el amigo, el maestro, el tendero etc., marchamos igualmente hacia ese destino preciso, entendemos a cada uno de ellos y a nosotros mismos, en nuestro carácter de irrecuperables. Por eso particularmente prefiero lo que el Filósofo Emmanuel Lévinas piensa en torno a la muerte. La muerte no es el cese de otro o de mí en el mundo. Es el agotamiento de una posibilidad. Es aquella marca de lo irrecuperable que nos lleva a un sentimiento de responsabilidad. Mientras yo aún no muero, sobrevivo las muertes de los demás. Cada rostro que se me aparece carga su pronto desvanecerse. Entonces la muerte se vuelve nuestra manera de complicidad, de acercarnos y alejarnos. La muerte es la frontera de nuestras relaciones. La propia finitud y a finitud del otro, juegan en nuestra vida dándole sentido. Celebrar la muerte es reconocer la brevedad que somos, en conjunto y en particular. Pero esa brevedad no debe conducirnos hacia una indiferencia, o hacia una negación de la vida. Debe más bien hacernos conscientes de lo hermoso y único de nuestra existencia, con sus posibilidades. Llevarnos a elegirnos todo el tiempo, ya que es nuestra condición de estar. Nacer es ya una forma de morir, dicen algunos. Abrir un mundo, abrirse al mundo, estar siendo siempre una posibilidad. La celebración de la muerte no es a mi parecer, una celebración de la finitud como finalidad sino como posibilidad. Como lo único que realmente nos es dado experimentar, la irrecuperable contradicción de estar vivos marchando hacia la muerte.


15 de Octubre del 2011. Leyla Andrea Carrasco Cazarín

Fue el día en el que hubo un reclamo mundial, en muchas ciudades alrededor del planeta se congregaron distintas cantidades de personas, al principio en apoyo al movimiento estudiantil en Chile, los campamentos en España o la situación en Irán, pero al paso del tiempo la gente iba expresando distintos reclamos, con muchas causas, cada uno con indignación propia, de repente la causa global adoptada se convirtió también en local y en un movimiento que a la fecha sigue en forma de campamento haciendo reclamos hacia ese sistema económico, político, social cada vez más opresor, cada vez más intolerante, cada vez más salvaje. Así pues, resulta que capitalismo, a través del que supuestamente se pueden lograr todos los sueños -aunque el único sueño que alimentan es el de poder obtener lo que sea a través del dinero y el consumismo- es el mismo que nos ha arrebatado nuestros sueños; lo decía alguna de las frases representativas de este movimiento “Si a nosotros nos quitaron los sueños, nosotros no los dejaremos dormir” Como podemos notar, la gente, la que siente cada día las injusticias, tiene un sueño en común que poco tiene que ver con el que el capitalismo enarbola, es el de la recuperación de la dignidad, que el propio sistema les ha quitado ya sea arrebatándoles su tierra, sus costumbres, sus paisajes, sus formas de vida, su tranquilidad, la justicia, el bienestar de sus hijos, su calidad de vida, en tan distintas formas nos ha arrebatado la dignidad, pero los afectados (entre los cuales me encuentro) hemos decidido que ha llegado el tiempo de recuperarla. Es lo que me agrada de este movimiento: la solidaridad de conjuntar distintas causas, que van desde lo global hacia lo cotidiano, luchando en conjunto por la causa propia y la del otro, entendiendo que el enemigo a vencer es grande, pero que somos parte de él y que por lo mismo tenemos el poder de transformarlo, se antoja que con este tipo de resistencia se le reste el poder al sistema de seguir alimentando ese su único sueño, el de consumismo. En mi experiencia personal el poder concientizar y poder recuperar mi dignidad es una lucha diaria, pero que en conjunto se hace más grande, poder solidarizarme con la causa del otro y luchar en conjunto hasta vencer esa ágora es a mí parecer un gran paso para comenzar a cambiar el mundo. Esperemos que esta comunidad mundial de indignados (como yo la describo) no se canse, y que rinda frutos innovando en la forma de protestar y de expresarse, cambiando el sistema desde lo individual hasta lo global, transformando y revolucionando hasta recuperar la dignidad.


Emilia Perujo Lavín

El último en llegar, prenda la veladora

La tumba de Oscar Wilde la besan, en la de Jim Morrison hay música. A Pierre Bourdieu no lo visitan mucho. Entrar al cementerio Père-Lachaise con mapa en mano para ir descubriéndolo no era una gran hazaña. Más que la estética de los lugares para el descanso eterno, a ella le llamaban la atención quienes visitaban las tumbas con devoción. Nunca había vuelto a un panteón hasta que lo tuvo que hacer. La primera vez le tomó hora y media encontrar la ubicación de la tumba que iba a visitar. Cuando llegó tuvo que regresar a la entrada del panteón por las flores que había olvidado en la ventanilla donde una señorita les anotaba a ella y a su amigo las indicaciones para llegar como si estuviera anotando cualquier otra cosa. Ella conservó el papel, no se le fuera a olvidar cómo llegar si acaso volvía a ir. Era Día de Muertos a una hora no muy concurrida, eso lo sabría después de visitar otros panteones en esa fecha, llenos de música, voces y una atmósfera extrañamente colorida y alegre. En el camino ya dentro del panteón, el espacio reservado para la Filarmónica inició una conversación sobre la mejor manera de morir y las razones para que los miembros de la orquesta se quisieran enterrar juntos, más allá de su profesión. Conforme se acercaban, ella se sentía ridícula por cargar con cartas dirigidas a un muerto en su bolsillo y ansiaba encontrar un momento para dejarlas sin que su amigo se diera cuenta. Su corazón latió mucho cuando faltaban sólo unos pasos para estar ahí. Habían llegado tarde, no había nadie pero la tumba ya tenía flores, cartas, fotos, cigarros, cervezas, y una placa atornillada donde atoró sus cartas discretamente. Otros que tampoco se contentaban con ver simplemente una cruz al lado de un nombre ya se habían apropiado del lugar. Todos habían ido a diferentes horas. Algunos solos y por lo que se veía en las notas que no pudieron evitar leer, otros acompañados. A unos de ellos los conocían de nombre, a otros íntimamente. Otros no se conocían de antes pero al parecer ahora se acompañaban. Al lado de una cerveza se leía en un papel: el último en llegar, prenda la veladora. Como si ya se supiera que nadie coincidiría pero alguien tendría que ser el siguiente. Después de ver lo que se había ido dejando a lo largo del día, ella y su amigo no se dijeron nada. Tomaron vino, ella derramó un poco y manchó el cemento. Finalmente, se despidieron. Se fueron sin prender la veladora y sin saber que volverían muchas veces. Sin saber que a la gente que fueran enterrando por ahí les llamarían “sus nuevos vecinos”, que les dejaría de llamar la atención que algunos fueran enterrados en santuarios impecables con fotos del Papa y a otros les crecieran plantas encima sin que nadie lo notara. Que algunas veces irían de la mano, otras solos, aturdidos, a recitar monólogos, con deudas y ojeras.


Cuando hablamos de cine podemos exponer muchos géneros, pero sin duda uno de los más vistos y al mismo tiempo respetados es el cine de terror. Y es que si pensamos un poco en las más significativas o las más impresionantes del género la mayoría de las veces se nos viene a la mente películas como “El Exorcista”, “El Resplandor”, “El Proyecto de la Bruja de Blair” y “Esta noche hasta el viento tiene miedo”, por mencionar algunas, algunos de estos filmes tuvieron segundas partes, que no fueron tan buenas, y en algunos casos hasta remakes, que en la mayoría de los casos no se acercaron ni tantito a la versión original, y es que estos filmes bañados en suspenso y terror ya sea con seres extraídos de ultratumba, de castillos tenebrosos, del mismísimo infierno o simplemente de alguna leyenda, le pueden dar ese sabor que sólo las películas de terror nos pueden dar. Comenzaré por una de las más reconocidas de este género. “El Exorcista” (1973) del Director William Friedkin, con excelente guión de William Peter Blatty, y -la cereza del terrorífico pastelfotografía de Owen Roizman y Billy Williams III, con Linda Blair (Regan MacNeil), Max Von Sydow (Padre Merrin), Ellen Burstyn (Chris McNeil), Jason Miller (Padre Damien Karras), es un filme en que el mal –el demonio- está presente de principio a fin sin necesidad de rostros demoniacos entrevistos, pequeños detalles como la escena en que Regan profetiza una muerte y se orina en la alfombra pueden ser muy perturbadoras. Quién no recuerda el vomito verde, el giro completo de la cabeza de la niña y la famosa frase “mira lo que hace la cochina de tu hija”. Cómo olvidar la imagen de uno de los carteles mas famosos del cine mundial: la llegada del padre Merrin a la casa envuelta en neblina, incluso la música de Mike Oldfield, que hoy en día esta grabada en nuestros inconsciente como una de las mas evocadoras melodías de la historia del cine. “El Resplandor”, basada en la novela de Stephen King, con la dirección de Stanley Kubrick, adaptación del mismo Kubrick y Diane Johnson y la fotografía de John Alcott, comienza cuando el aspirante a escritor Jack Torrance acuerda ser el cuidador del Hotel Overlook durante los meses de invierno en los que el hotel queda aislado por la nieve. Jack está convencido que la soledad le vendrá bien para escribir. Cuando llega al hotel con su mujer y su hijo vidente, el edificio está siendo desalojado. El cocinero del hotel, Dick Hallorann, percibe que el muchacho posee el resplandor y lo advierte de no entrar en la habitación 237. Cuando llega el invierno la familia queda aislada del mundo exterior y fantasmas -reales o imaginarios- pronto comienzan a ejercer su maléfica influencia sobre Jack. Las fuerzas malignas del hotel y su propia demencia lo llevan al límite y Jack, inmerso en un espiral psicótico, ataca a su mujer e hijo en una desquiciada persecución. A medida que la


Dulces pesadillas

Rubén Camarillo

trama se desarrolla extraños sucesos se multiplican hasta que llega un momento donde no es posible discernir si Jack está mentalmente perturbado o verdaderamente embrujado. “El Proyecto de la Bruja de Blair” escrita y dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez. A pesar de que estos dos debutantes realizadores dieron a conocer que el filme era ficción, con actores desconocidos que usaron sus nombres reales para dar más realismo al filme, creó gran curiosidad. La historia se centra en una cinta de video encontrada en una cámara procedente de un desafortunado documental rodado en 1994 por tres jóvenes estudiantes de cine, que se internan en el bosque tratando de averiguar la leyenda de la Bruja de Blair que supuestamente había asesinado niños. La producción de este filme era carente de equipo tanto técnico como humano, pero sin duda el peso de la historia lo lleva la fotografía, ya que es cámara en mano todo el tiempo y nos da esa sensación de realismo y desesperación. “Esta Noche Hasta el Viento Tiene Miedo” (1967), escrita y dirigida por Carlos Enrique Taboada, con una excelente fotografía de Agustín Jiménez, es sin duda unos de los mejores filmes de terror del cine mexicano, la trama se desarrolla en un exclusivo colegio femenino de dura disciplina y férreo control, el fantasma de Andrea una ex alumna suicida, provoca que Claudia y un grupo de condiscípulas queden castigadas durante las vacaciones en las instalaciones de ese colegio. Después de atormentar a Claudia y a sus compañeras por varias noches, el fantasma de Andrea se posesiona del cuerpo de Claudia para vengarse de Bernarda la directora del plantel. Claudia sufre una extraña transformación que hace recordar a Lucía la brillante personalidad de la alumna, que se suicidó tras haberse quedado castigada por la tirana directora, lo que ocasionó que no estuviese al lado de su madre en su lecho de muerte. Una vez que se ha consumado su venganza, todo vuelve a la normalidad. Películas como “Viernes 13” de Sean S. Cunningahm, “Poltergeist” de Tobe Hooper, “Pesadilla en la Calle del Infierno” de Wes Craven, “Al Final de la Escalera” de Peter Medak, “Masacre en Texas” de Marcus Nispel, “Carretera Perdida” de David Lynch, “El Día de la Bestia” de Alex de la Iglesia, “Tesis” de Alejandro Amenábar, “La Profecía” de Richard Donner, “Dracula” de Bram Stoker y dirigida por Francis Ford Coppola, “Déjame Entrar” de Tomas Alfredson, son también algunas recomendaciones de lo que no pueden dejar de ver del género de terror, no es por excluir deliberadamente por no tener la suficiente relevancia. Es sólo que tratamos de mencionar aquellas películas redondas, con buena historia, buena foto, buena dirección, buena música y por supuesto, un buen toque de terror.


el más personal.

Alejandra Lomelí

Dos películas significaron su salto continental y con ello, la gloria del edén hollywoodense: La Danza de los Vampiros –The Fearless Vampire Killers- (1967) y El Bebé de Rosemary (1968). Ambas películas no sólo marcaron un cambio narrativo en las historias de terror –aunque en géneros opuestos, comedia y thriller respectivamente-, también lo hicieron en la vida de su realizador. Nunca en la historia del cine existió otro cineasta del que conozcamos su vida personal a través de sus cintas como lo es él. Roman Polanski ya había cosechado triunfos en gran parte de Europa con sus cortometrajes y filmes anteriores: El Cuchillo en el agua (1962) y la película de culto, Repulsión (1965) así que no fue extraño que América se rindiera a su arte. Tal vez fueron los horrores del exterminio judío que presenció siendo niño la inspiración de sus claustrofóbicas historias, sin duda sus películas dan testimonio de los temas que más le han obsesionado. A través de las obras podemos conocer la vida de sus autores pero hay algo especial en Polanski, quien ha pasado por sucesos trágicos que encadenan a sus películas, lugares, personajes de la cultura popular y leyendas negras. Revisar su filmografía es repasar su vida misma. Siendo su primera cinta americana a color, La Danza de los Vampiros fue una parodia a las películas de vampiros realizadas en la época de los ’60 en la cual Polanski mostró su parte histriónica al lado de la bella actriz Sharon Tate, protagonista de la cinta y quien se convertiría en su esposa. Polanski vivía la mejor etapa de su vida como él mismo ha declarado, aunada a esta buena racha erigió la que se considera su película cumbre: El Bebé de Rosemary, una película envuelta por todo tipo de leyendas negras pero también de un acontecimiento que sacudió al mundo entero. El rodaje de esta película se realizó en uno de los edificios más emblemáticos y místicos de


la ciudad de Nueva York: el edifico Dakota, en su tiempo residencia de célebres personalidades como Boris Karloff, Lauren Bacall, Aleister Crowley y John Lennon por mencionar algunos ejemplos. Este edificio no sólo es famoso porque a sus puertas dieron muerte a Lennon sino por sus extraños sucesos. Polanski rodaba una película compleja, una historia que escapa de la comprensión humana acercándose a las prácticas satánicas de la sociedad estadounidense y el nacimiento del hijo del Diablo. Polémica desde sus inicios, la película levantó protestas de grupos practicantes de la magia negra y sectas satánicas para impedir su realización, una de ellas llevada a cabo en plena grabación fuera del edifico Dakota, orquestada por un personaje que tuvo trascendencia en la cultura popular y que marcaría la vida de Polanski pero principalmente, la de Sharon Tate: Charles Manson, un líder fanático de un movimiento satánico, fundador de la secta denominada La familia, famosa por perpetrar bestiales asesinatos. Ignorando las amenazas de las sectas, el equipo llegó al final del rodaje, la película se estrenó y tuvo en su haber un sinfín de galardones, incluso hoy en día es una película referente del terror, la racha de buenaventura de Polanski llegó a su fin en 1969, fecha que significa uno de los episodios más tristes y negros en la vida del cineasta. Se conoció con el nombre de La Matanza de Cielo Drive, cuatro seguidores de Manson entraron al número 10,050 de Cielo Drive, California, asesinando salvajemente a las personas que estaban dentro, entre ellas Sharon Tate, quien se encontraba embarazada de ocho meses. El móvil del crimen nunca fue esclarecido, todos los que se vieron involucrados en este hecho tan perverso han declarado que fue a raíz de la película El Bebé de Rosemary y la inducción que ejerció Manson en sus seguidores, las motivaciones para que este acto se consumara. Fue hasta 1971 que Polanski regresa a los sets para filmar una versión de Macbeth, volvió una vez más a territorio estadounidense para realizar Chinatown (1974) y no volvería a hacerlo por la demanda de abuso sexual a una menor que pesa sobre él. Personalmente creo que la vida y obra de Roman Polanski es imposible de ser resumida en un texto como este, dejo fuera muchas otras películas célebres y muchos datos trascendentes. Decidí partir de un hecho macabro y dos películas que en mi opinión, han definido en gran parte su personalidad así como la de muchas otras que indirecta o directamente se vieron involucradas. Nunca me cansaré de decir que a través de los filmes de este cineasta he conocido de forma profunda sus inquietudes y sin sabores. El rasgo principal es la atemporalidad de sus cintas, sus temas siguen siendo tan actuales como antes; considero que el desarrollar en gran medida su trabajo en Europa ha contribuido a que su sensibilidad permanezca, a no dejarse consumir por intereses económicos y a contar las historias que ha mostrado hasta el día de hoy. Por más polémica que levanten sus cintas, jamás su libertad de expresión se ha visto acallada ni sus escándalos sexuales han oscurecido su brillante carrera cinematográfica, por todo ello, estoy totalmente de acuerdo con el periodista Jaime Iglesias: como cineasta de autor, Polanski es el más personal de los realizadores.


Rose Noire: De Japon a México Brenda

Del sol naciente sale este dúo de hermanos llamado Rose Noire, pertenecientes a la disquera independiente Starwave Records. Rose Noire fue formado por Loui (Vocal) y Jill (Violín) mientras estudiaban en la Universidad Nacional de Tokio de Bellas Artes y Música. El dueto obtuvo el premio de ZOOM-ZOOM SONY al mejor demo en 2007. Mundo y Música. Aunque reflejan libertad de géneros y conceptos predefinidos, de componer su propio mundo, de la imagen de su propia existencia y música, su trabajo está muy influenciado por la música clásica, ya que han recibido educación especial en ese ámbito. Además imprimen un sello particular al añadir gran variedad de géneros como Rock, R&B, Música de Club, Hip-Hop, Industrial, entre otros. Artistas y Modelos. Además estos nipones son modelos de PureOne Corsets, marca reconocida por sus lindos modelos y variedad para ambos sexos, también por trabajar con varias bandas de este género. Discografía. Su primer álbum fue “Apocalypse”, que contaba con 12 canciones, colocaron su primer video promocional “Awareness” en Youtube, canción número uno del álbum, fue tanto su éxito que actualmente el disco se encuentra agotado. Para el 2011 editan un mini álbum llamado “Le paradis de la psychose” que cuenta con 7 canciones, aun se encuentra a la venta, incluso se puede encontrar en la tienda “Harajuku” del Distrito federal ya autografiado. México, el nuevo jardín para las Rosas Negras. Llegaron este año a México teniendo una exitosa presentación en Monterrey en una convención realizada por Entretenimiento Creativo. Después probaron suerte en el DF donde tuvieron una buena aceptación de parte los asistentes, en los dos lugares que se presentaron tuvieron cercanía con sus fans mexicanos vendiendo el CD a un precio accesible con derecho a firma de autógrafos y fotos. En este año se preparan para sacar un nuevo video y prometen regresar pronto a México, con un nuevo material. Les Roses Noires México Cuentan con un Club de Fans y Street Team en nuestro país, ambos oficiales, del cual quien pueda interesarse más en este dúo del país del círculo rojo con fondo blanco, su dirección de Twitter es @RoseNoireMX, donde se encuentran las ligas a sus distintas redes sociales.


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Un manto negro de poesía y música. Edmundo Arana

Frecuentemente me sucede que al viajar en carretera la música se apodera de mi imaginación, es como si lo que escucho se transformara en la banda sonora del paisaje, algo así me sucedió cuando de las bocinas del vehículo en el que viajaba comenzó a emanar la voz de Gilbert Scott-Heron. De alguna forma la letra de I`ll Take Care Of You se mezclaba magistralmente con el entorno, la lluvia y la niebla hacían que fluyera una atmósfera óptima para disfrutar esa canción, debo agradecer que los cristales nos aislaban del tráfico. Justo al escuchar por primera vez la voz del oriundo de Chicago Illinois quedé fascinado y convencido de que su música debía tener un espacio especial en la colección de toda persona que se deleite con el buen sonido, la exquisita composición y el ritmo. El nacido en 1949 inicia su carrera literaria casi al mismo tiempo que la musical, con The Vulture, su primera novela lanzada en 1970, mismo año en el que se lanza Small Talk at 125th and Lenox bajo el sello discográfico Flying Dutchman Records. Este material incluye fuertes críticas a los medios de comunicación corporativos, el consumismo y la ignorancia de la clase media blanca de los Estados Unidos. Con la casa discográfica especializada en jazz Scott-Heron lanzó dos discos más, Pieces of a Man (1971) y Free Will (1972). A la par de su tercer álbum se publica su segundo libro, The Nigger Factory. Para 1974 se enrola con Strata-East Records, ese mismo año se publica Winter In America, único material con esta disquera. Un año después firmaría con Arista Records, disquera con la que mantuvo una prolífica relación, The First Minute of a New Day (1975), From South Africa to South Carolina (1976), It`s Your World (1976), Bridges (1977), Secrets (1978), 1980 (1980), Real Eyes (1980), Reflections (1981) y Moving Target (1982) son los materiales editados por esta casa discográfica. Luego de casi una década de inactividad regresaría con So Far, So Good, tercer libro de Scott-Heron, publicado en 1990. Haciendo claras referencias a la hipocresía del capitalismo, los tópicos de política mundial y la apatía de los afroamericanos estadounidenses ante su realidad, el autor consigue cumplir la misión de develar la realidad que percibía, transformarla en letras de canciones y poemas. Cuatro años después regresa a los estudios y lanza Spirits (1994) con TVT Re-


cords. Después de esto se sumergiría en otra década de aparente inactividad para regresar hasta el 2001 con Now and Then: The Poems of Gil Scott-Heron, una compilación de sus poemas, esta es su última obra publicada. Para 2003 escribe The Last Holiday, obra que no sería publicada. En 2010 aparece lo que será su último disco en solitario, I’m New Here (XL Recordings), este material es sin duda de lo mejor de su trabajo, plagado de poemas convertidos en música, en donde las letras están marcadas por la propia vida de Scott-Heron. De tal forma que encontramos canciones dedicadas a relatar cómo fue su infancia siendo hijo de una madre soltera o de cómo prometió estar siempre ahí para ese alguien. En 2011 colaboró con Jamie XL para realizar We’re New Here (XL Recordings / Young Turks) disco en el que se realizan remixes a todas las canciones de I’m New Here, otorgándole características y arreglos que lo catapultan a ser tomado en cuenta como parte de los discos más importantes del año. La influencia de la obra de Gil Scott-Heron se ve reflejada en los alias con los que se le conoce, “The Godfather of Rap” y “The Black Dylan” son sólo muestras del respeto con el que la comunidad de músicos lo percibía. Músicos tanto de Jazz, Blues y Rock fueron marcados por el trabajo del oriundo de la ciudad de los vientos. La tarde del 27 de mayo de este año se apagó la voz grave que emanaba acompañada de líricas indescriptibles. La muerte le llegó de la mano de complicaciones por una neumonía ocasionada por el VIH que padecía desde años atrás. Gil Scott-Heron fue siempre de esos músicos comprometidos con la congruencia de sus letras y palabras con sus actos, ejemplo de ello es que en 2010 canceló una presentación en Tel Aviv apoyando la causa de un estado palestino libre. “The Revolution Will Not Be Televised”… Gil Scott-Heron


PAISAJE DE TI. Luis Carlos Trenti Very ¿Para qué quiero la noche con su estelar manto, con su inmensidad, con su frescura encantadora? ¿Para qué quiero el canto de las aves, los misteriosos ojos de un gato, el arrobador perfume de las flores o la reconfortante sombra de un árbol? ¿Para qué quiero el dulce sonido de las rocas en el agua, el cálido sol de la mañana o la refrescante lluvia de una tarde? ¿Para qué quiero estas cosas, vida mía? Si cuando a mi lado te encuentras la plenitud inunda mi alma, se me calma toda ansia y se disipan mis manías.

PERIFERIA. Ángel Adán Sáenz “El Capital grita: ¡Que los saquen de La Capital! ¡Que los saquen de la ciudad! Fabián Villegas Segregados por el capitalismo Condenados a la añoranza Subordinados con cinismo Y dominados a la distancia Cambiamos de trinchera Buscando la sobrevivencia Quedamos a la espera De una verdadera existencia Por ello asumimos nuestra responsabilidad Nuestra posición en el juego Nuestra importancia en la historia Nuestro es el cambio y lo entendemos. Combatiendo con habilidad Combatiendo sin miedo ¿Nuestra arma? La memoria Ni perdón, ni olvido. Así lo queremos Nuestra voz se une Y grita: ¡Protesta! Somos La Periferia Y de resistencia es nuestra fiesta.


SOLEDAD.

Alejandra Méndez

Te he visto hoy Caminado entre la gente Ibas tan solo… Que me dieron ganas de abrazarte. Si no hubiera sido por toda esa gente Que nos separaba, Te habría alcanzado. Mi mano se hubiera deslizado Sobre la tuya, Y entrelazaría mis dedos Con los tuyos. Pero… ¡ibas tan solo! Perdido entre la gente, Ausente, olvidado, adolorido Que no te diste cuenta de mi presencia, No adivinaste que te observaba. Era tanta la gente que nos separaba Y tanta la ilusión con la que te veía, Que era imposible darse cuenta. Caminabas... sí, Seguías con la mirada tus pasos. Absorto, ¿Pensabas? ¿En mí? ¡Gran incógnita! Ibas tan solo Perdido, triste, Que por un momento Hubiera corrido Entre la gente, Para alcanzarte y besarte… Y empezar de nuevo.


Félix, Negrete, Infante, Yo los pude acompañar. Con Félix, hubo romance, Nos íbamos a casar. Con Negrete, buen amigo, No nos dejamos de hablar. Con Infante, mi compadre, Llegaron me a comparar. Pero verá cómo son Los jóvenes con las cámaras, Sin respeto por los viejos Pues no quisieron sacar. Dime cuántos de ellos pueden Ubicar aquella bala, De encontrarla, diga quién Dio el balazo con el arma. Seguramente pocos de Ellos buen fallo darán. Llano soy y con una copa Yo lo voy a acompañar.

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Yo dije a Sergio Pitol De “Nocturno de Brujara” Pero dicho suceso no Lo recordará ni un alma. Me deprimo por notar Que me he convertido en nada. Perdón, pero la chequera Parece estar en mi casa, Pero tú sabrás que haber Estado conmigo paga. Si acaso quieres un crítico De arte, basta una llamada. Actor mata la batalla Y de la ópera se marcha.

DON CHABACANO.

Los jóvenes no me ubican, Los viejos recordarán. Pionero del cine actual, Todo un artista con canas.

También soy gran escritor, Pero falto propalar. Ibargüengoitia y Fuentes, Amigos de tiempo atrás; Uno muerto y otro loco Mas así es como me agradan. Un Villaurrutia, por ser de La onda me querían dar.

Víctor Alan Ávila Garnica

Que me mata la batalla Actor que a la ópera va.


Juan José Enríquez Rivera

CONSTELADA.

Desvanece tu vestido de noche… Observa mientras la obra en silla de ruedas… En el poniente sola encuentras un documento secreto en sombras blancas arriba en la montaña… Todo en el mismo nivel… Y mi mentor entona en pena la melodía del homicida… ¡Cuestión de honor!... ¿Cómo nombrarlo en mi sueño?... ¿Oscuridad total?... Como mil vientos apocalípticos… ¡Ausencia de mar!... ¿Estoy aquí?... Luz roja pardea… Sueña tranquila el drama de la creación… ¡Oh! déjame sólo con ésta desterrada canción invernal obsequio de la noche en mi habitación de lunas… Mientras recordamos jamás nuestro amor azuletílicoescarlata en la ribera aquella del sol… Donde felices eran todos… Soñando con pieles de dragón…

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CATRINA. Juan José Enríquez Rivera

Has vuelto al vacío… No hay nada que ilumine el regreso tibio de la noche… De mi soledad… De mi alma… Olvido el camino contigo por segundos… Una vez más... Me dirijo al río de flores y perfumes… En tiempo oscuro y frío…


CARLOS.

Andrés N. Ybarra

Soy tan pobre! Que ahora no he escuchado Que te has marchado, ¡Soy tan pobre! ¡Que ahora no he amado! Supieras cuánto me he esforzado, De Él entero me ha nublado, Soy un pobre diablo, Maltratado Llegando al camino, me detienen los pasos, ¿Sabrás cual es el abismo, que está tejiendo este lazo? Tú, me has trazado. Tú, me has usado. No, ¡aun no lo he superado! Me has destrozado Yo sólo me he callado, quebrantado en las orillas Me detienen los zapatos. He sido usado. No hay esperanza por cual continuar aunque tenga La razón para caminar, Llévame volando un rato, Para que si regreso, Diga el epitafio. Ahora no regreses, soy muy pobre Pues estoy desolado, ¿Por qué no me llevaste a tu lado? De Él entero me ha ultrajado Soy un pobre diablo, Vacío, cruel, dulce Carlos.


TU

SUEÑO MOJADO. Maritza Estefanía García

Desperté embriagada de tus caricias escalé tu pecho hasta llegar a la cuenca donde florece tu aroma y hacen nido mis besos Mis labios turbados anidaron bajo el techo del templo de mis ruegos, entrada de mis gemidos.   Por la noche, ya segura, sucumbí a las puertas de tus palabras, profundas que amordazaron mis sentidos   Perdida en las sombras que palidecen más tu tez, bajo tus oscuros silencios que velaron la humedad de mis sueños.   A traspié recorrí las líneas de tu espalda, hundiendo mis dedos en las grietas saladas.   Adormecida por tu vapor penetrando mis poros logre perderme en la oscuridad de aquella cascada ondulada que reposaba sobre la almohada   Pero la selva me llamaba, hipnotizaba mis manos abriéndolas con la grandeza, abatiéndome con la dureza   Embestida quedé por un pálido cuerpo que era atrapado por la fragilidad de mi cuerpo.


Distancias extensas que se empeñan en separar Pero no pueden Espacios gigantescos que impiden mirarse Pero no pueden Encuentros Círculos que giran en el cosmos Dan vueltas y vueltas Mas no se esfuman Están Viven Sobreviven Están Y se encuentran Sin pedir permiso Porque ya lo tienen

ENCUENTROS.


Silvia Pirillo

DE NUESTRA GENERACIÓN.


En nuestra infancia las siestas transcurrían en los fondos de los patios, trepando árboles gordos, armando carpas con sábanas y trapos viejos. Algunas tardes de veranos intensos la casilla rodante del padre de una amiguita nos servía de apasionante escondite y de escenario de grandes aventuras. Viajábamos por mundos desconocidos, selvas, castillos, desiertos y mares, convirtiéndonos en personajes imaginarios, hasta que se escuchaba alguna voz que decía “Es tarde” o “Se terminó el juego” y con algo de pesar había que regresar a la realidad. Luego llegó la adolescencia y Los Beatles sonaban en los tocadiscos de quienes podían tenerlos, entonces era un privilegio poder escucharlos El lado oscuro de la luna de Pink Floyd, nos invitaba a volar con sonidos alucinantes que posibilitaban cualquier viaje El flaco Spinetta decía nuestras verdades con versos sutiles, para que nadie notase de qué se hablaba Sartre nos interpelaba, Neruda nos emocionaba, Bradbury nos alertaba, Hesse nos invitaba. Entonces la poesía crecía a borbotones Pocos tenían televisor en blanco y negro, por eso ver Cuero crudo en casa de vecinos se convertía en una fiesta

Las cartas llegaban desde todos lados, esperar al cartero era un momento mágico. Las cartas escritas de puño y letra, con sobres de colores o blancos, llegaban en las mañanas y de tanto en tanto, la de algún amor imposible que nos hacía soñar. No teníamos celulares, ordenadores, internet, plasmas... Nos teníamos a nosotros mismos con toda la creatividad en los poros. Soñar con un mundo mejor era nuestro horizonte y apostábamos a ello. ¿Será por eso que nuestro niño interior está ahí, cada vez que lo deseamos para emocionarse, jugar, avanzar sintiendo que la mochila está cargada de pérdidas, dolores, alegría, tristezas, sueños, utopías...?


ANÁLISIS TERMODINÁMICO DE UNA SITUACIÓN INCOMPRENDIDA. Rockgelio Lis

Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor Después, todo el amor pertenece a los pensamientos. “Albert Einstein” …a la propiedad le llamaremos “calor”, en analogía, pues al igual que ésta, ya la definíamos, sin antes haberla comprendido. Como aquella noche que juraste sentirlo, aquella noche en la que nos comportamos como sustancias tan puras... que no nos importó nada más, ni nuestro factor de compresibilidad, ni el factor acéntrico, ni siquiera nuestra fugacidad, pues creamos nuestro propio sistema, logramos hacer todos los cálculos necesarios, tristemente quedaron allí, pues jamás llegamos a plasmarlos en la realidad.


Comencé soñando con una eficiencia perfecta –ese fue mi primer error- dado que nunca contemplé tu desinterés humano, tu falta de empatía, nunca contemplé que habría pérdidas (al menos no en nosotros dos), a pesar de eso permaneciste adiabática y continuaste poniéndole barreras a tu alma, a tal grado que cuando logré percibir, ya estabas más lejos de lo que habría imaginado. Fantaseaba con poder trazarte en un diagrama que implicara valores de entropía y entalpía; así lograría comprenderte, percibir tu energía y las pérdidas de esta, llegando a tener el conocimiento del momento perfecto en el cual podría regalarte una flor o explotar en una estrella, respirarte a lado mío y entregarte mi vida. Ingenuamente me apresuré llevando el proceso en una etapa, pues nos fuimos volando a través del universo, tocando lo profundo de la inmensidad, lo infinito de lo intangible, a tal grado que nos consideramos como un valor absoluto; sin embargo estos no correspondían con tu comportamiento y nunca estuviste allí para nosotros, pues soltaste mi mano, para jamás pretender volar. Imploré una y mil veces al universo que tuviera compasión de mi ser, y te transportara a mi lado, para poder enredarme en tus cabellos, para poder sentirte a mi lado, abrazándome, impidiendo que el producto del volumen y mi presión dejara de disiparse en el medio, pero nunca estuviste aquí para ayudarme a alcanzar mi temperatura ideal, y culpo al maldito azar, que nos castigó al estar en fases distintas, pero sé que yo soy el culpable, pues te tomé en condiciones críticas. Desde entonces comencé a soñar con un balance perfecto, en cambio tu mente divagaba en un régimen permanente de inconsciencia, pues así como llegaste, te marchaste. En mi desesperación pretendí alcanzar el equilibrio, fallando una tras otra vez, pues cada que dormía terminaba despertando, terminaba viendo que tú no estabas conmigo. No me preguntes cómo fui incapaz de calcular lo presentado, no me preguntes cómo nombré a las variables, o lo que representan de forma física, no me juzgues por no cambiar las condiciones a mi favor y lograr mi cometido, no me azotes con tus acusaciones ¡Ya no por favor! , que no pienso embarcarme en imposibles, en búsquedas de estados ideales, pues al final de tanto, sólo me encuentro en una inconsistencia dimensional, en la cual, ni la “gravedad corregida” sería capaz de salvarme, para comprender que nunca poder llegar a ti, debido a tu complejo egoísmo, pues es imposible despejarlo, debo de darme por bien servido si llego a una aproximación. Tú me lo advertiste, siempre me dijiste la verdad, siempre te encargabas de recordarme que en este ciclo el amor es igual a “0” pues es una función de estado, siempre me azotaste con tu falta de mentiras y así comprendí que no me amabas… …así comprendí que hasta en las leyes de la materia la sinceridad tiene cabida en la hipocresía, pues nunca existirá un movimiento perpetuo.


Dulce A. Cruz Tinoco

REPENTINO.

Grises mis entrañas, pero negro mi corazón. Sí, así siempre ha sido... bueno, casi siempre. A decir verdad, alguna vez hubo un poco de color en mi vida. Sentada yo en la banqueta afuera de mi casa mientras fumaba un cigarrillo para matar el tiempo -antes de que éste me matara a mí-, se me acercó una pintora y no de brocha gorda. Me sonrió y me ofreció dibujar algo para mí. Me negué, pues odio gastar mi dinero en vendedores ambulantes. Le sonreí, tan cortés como pude, le dije que no, pero no se fue. En vez de eso, me devolvió la sonrisa, me miró fijamente a los ojos y después dijo “te haré un dibujo, si te gusta, me regalas un cigarro y me dejas fumar contigo. Si no te gusta, te regalo el dibujo y me voy. Del dibujo en ambos casos, puedes hacer lo que te plazca”. No pude negarme, siempre quise que alguien me hiciera un dibujo y por un cigarro, no iba a negarme. Sonrió de nueva cuenta, se sentó frente a mí, me miró fijamente y comenzó a dibujar. Sí, ya sé que dije que era pintora, pero los pintores tienen esa habilidad de hacer mil y un cosas con su imaginación, sus manos, un lienzo (llámese papel, tela, el piso, una pared, mi espalda...) y algo con lo cual diseñar (lápiz y grafito, bolígrafo y tinta, pincel y pintura, lengua y saliva...). Después de un rato, me entregó un dibujo realmente hermoso... Obviamente, si era hermoso, no podía ser yo. En lugar de entregarme un rostro con lentes, cigarro entre los labios, rizos alborotados y mirada triste, me entregó el dibujo de una libélula flotando sobre el agua y de fondo, la luna con un par de nubes cubriéndole la parte inferior. “¡Es hermoso!”, murmuré. Ella se encogió de hombros y me dijo “eres tú, sin ser tú”. Sonreí y no dudo que me haya sonrojado. Le entregué mi cajetilla de cigarros y dijo “sólo quería uno”, la miré y contesté “pero te la mereces toda”.


Nos miramos un rato, prendí su cigarrillo y después de exhalar la primera calada, me dijo “nunca entregues todo de ti. Ni siquiera tu cajetilla de cigarros”. Sonreí tímidamente y encendí otro cigarro. Nos quedamos en silencio y no porque no hubiera nada que decir, sino porque su mirada y la mía se habían dicho todo ya. Comenzó a llover. Me levanté del piso, le ayudé a levantarse y caminé hacia la puerta de mi casa. Giré la llave y con un ademán, la invité a pasar. Se sentó en mi sillón favorito y yo fui por café a la cocina. Puse música, tal vez a Coltrane, tal vez a La Banda El Recodo. Como si eso realmente importara. Lo importante era que estaba en mi sala, en mi vida. “¿Así de fácil dejas entrar extraños a tu casa?” preguntó y continuó “no me extrañaría que te rompieran el corazón una y otra vez, ¿sabes?” Sonrió y acercó su mano a la mía. Intenté alejarla, pero su movimiento fue más rápido que el mío. Sostuvo mi mano y un escalofrío recorrió mi espina dorsal. La miré, se acercó. Me besó. La besé. Perdí la noción del tiempo, del espacio, del recuerdo, del mundo y de mí. Dejé de ser yo, fui por un momento parte de un “nosotros” en brazos de una desconocida. Y no me arrepentiría ni en mil años. Esa sala guarda tantos recuerdos de esa tarde y, aunque ya no conserve su aroma, imagino que lo guarda como Cerbero las puertas del Inframundo. Bebimos café, le ofrecí una segunda taza y se negó a aceptarla. Se levantó del sillón. Me levanté un segundo después. Me abrazó, me besó por enésima vez y sin más, tomó mis manos y también las besó. Metió su mano en mi bolsillo, sacó otro cigarro y se fue... Al final, no se llevó la cajetilla, pero sí el último cigarro que me quedaba. Al final, no se llevó mi alma, pero sí una parte de ella; al final, no me dejó con las manos vacías, sino con dos tazas vacías y un sinfín de preguntas. Sin embargo, no tengo nada que reprocharle, pues llenó una tarde de tantos colores que ni siquiera sé si pueda nombrarlos todos. Al final, sólo me quedo con el recuerdo que me embelesa y me prohíbe caer en un abismo de tristeza y desesperación.


CRÓNICA DE UNA VIOLACIÓN ANUNCIADA. Trilce Rangel Lara

Decir que te vi las ansias en las pupilas no me alcanza, y decir que las contemplaba mientras tus labios temblaban, tampoco. No era la primera vez que te veía, pero sí la primera que te observaba. Al otro lado del salón, riendo. Había algo en tu postura que me incitaba. ¿Cómo negarme a lo que me fluye? Una mirada tuya me marcó el banderazo de salida. Me acerqué a ti, como quien tantea la calidad del adversario. Me posicioné a tu lado. Lo sabes. El frío, aliado mío; mi brazo alrededor de tu cintura, tu brazo por encima de mis hombros. Tu aroma a alcohol, sudor, perfume y cigarrillo era delicioso, tal vez simplemente quería creerlo delicioso. -La noche es joven (susurré en tu oído) Sorprendido miraste la punta de tus zapatos. El recato se hace presente. Entre juego y juego me coloqué delante de ti, nuestras carnes se rozaron, tú te des-con-cer-taste. Lo sé. Soy mujer de vicisitudes. Todo sin recato. Todo sin miramientos. Todo es flujo. Consigo llevarte con engaños a las escaleras, nunca he sido una “persona de bien”. Entre escalón y escalón mi mal hábito de plantar besos a destajo hace acto de presencia; no alcanzas a reaccionar.


Bésame sin mesura. Bésame hondo. Hoy es hoy. Alguien.en.tu.interior.se.resiste Un-otro me toma por la cintura. Tu boca sede, me habla. -Muérdeme. -¿Dónde? -Aquí. Tus manos me recorren a tumbos, mis manos pelean con tu cinturón. -NO. –SÍ. –NO. –SÍ. Te detienes. -Perdóname. (me murmuras) No soy Dios para perdonar. Has sellado tu perdición. Una silla nos observa en un rincón. Estás sentado en ella. Doy dos pasos hacia atrás, mi blusa sale sobrando. Me siento sobre ti, una parte de ti se resiste, no es la inferior. Aún me provoca risa la petición que te hice. –Acomódate el miembro. -¿Para qué? –Quiero frotarme en ti, si tuvieras clítoris sabrías lo agradable que es. Tu semblante se palideció, pero aún así obedeciste. Me gustó frotarme contra ti; que me sacaras un seno del sostén y lo besaras fue magnífico, que pidieras perdón después de hacerlo fue lo mejor. Tu cinturón cedió bajo tu tacto. Mi pantalón estaba en mis tobillos. Recuerdo Tus bóxers; elegidos por mami. Mis bragas tenían un compartimento al frente, para la “droooga”. Me gustó sacar tu miembro de su bunker, te estremeciste, sí, soy agresiva. Te di la espalda y me senté sobre ti, al final no lo esperabas. -No, espera (me besabas la piel tatuada), espera, no quiero estar “adentro”. (¿)Creías tener voz(?) Después de un rato lograste moverme, tus dedos se introdujeron por mis aberturas. Una mano para cada “boca”. Me di la vuelta, tu miembro estaba en mi boca. Un blowjob; Chico afortunado.


REMINISCENCIAS La muerte andaba detrás de los espejos rotos, tenía mi nombre tatuado entre sus labios…y tuve miedo. -Doctor deseoSólo escuchó los cristales atravesando su piel, ese sonido inconfundible, infinidad de tonos formando una breve sinfonía que culmina en sangre. Cuando salió de trabajar, como cada día por las noches, subió al carro que, dentro de 36 cómodas mensualidades, sería todo suyo. Trataba de olvidar lo referente al trabajo, de pronto esas cosas se le quedan a uno y no lo dejan sino hasta que una nueva preocupación, usualmente laboral también, lo acomete, cantaba a ratos. A uno deberían pagarle esas horas extra en que la mente irremediablemente sigue en la oficina, al menos un psicólogo [o una psicóloga]. En estas y otras divagaciones, sin mayor trascendencia, ocupaba su mente para no dar paso al sueño, no hasta que llegue a su esposa, a su casa, a su cama. Finalmente, ya en la avenida principal, su pie derecho se apoya con mayor fuerza, como si la flecha del tacómetro llegando a su límite fuera él girando la perilla que abre la puerta del hogar, dulce hogar. Luego de cruzar el último semáforo una luz, un par de faros, apuntan directo a sus ojos, el sólo alcanza a escupir un “hijo de la…” que de inmediato queda opacado. Apenas tiene 16 años, en realidad los cumple dentro de unos meses pero las ganas de crecer pueden más que cualquier registro civil, que cualquier horóscopo. Hoy ella se siente libre, libra, corre a su casa para cambiarse y estar lista para cuando llegue él, el hombre de 20 años que conoció en el concierto de cierto grupo que en realidad no importa, ya nada, casi, importa, ahora su mente, espíritu y memoria tienen nombre y apellido, y 20 años de edad.


EN LA LÍNEA TRES. Vladimir Villalobos López

Tocan el timbre y ella sale corriendo, apenas alcanzando a coger su suéter, y esquivando al perro que descansa en el pasillo. Se abrazan, se dan un largo beso que en realidad es más breve de lo que ella desea. Caminan por la manzana, compartiendo una paleta de sandia que ella compró. Toman asiento en los columpios y se pone serio, él. Lo mira con cara de confusión, ella, y le pregunta la razón de semejante “jeta”. Como hay cuestiones en las que es mejor no meterse, diremos solamente que el amor, de él, encontró un nuevo camino, menos joven pero también con más experiencia en las cuestiones amorosas, necesita tiempo, para la otra, y su relación actual, con ella, no puede continuar. Le dice, él, que los cambios son buenos, que merece alguien de su edad, casi 16, que pueden quedar como amigos, por si acaso, quizás. No sabe cómo reaccionar, ella, cree que se trata de una broma, quiere creerlo pero sabe que es verdad, que no jugaría con eso, él, que no sabe actuar. Baja del columpio, él, y en seguida también lo hace ella, quiere abrazarlo, ella a él, pero antepone su mano, él, y dice que es lo mejor, ¿para quién? piensa, alguno de los dos. Ella quiere decir algo, abre su boca pero un crujir es lo único que escucha, no tiene voz, sólo un crujir, dentro de ella, y se va él. “No quiero volver a las andadas, prefiero ganarme la vida honradamente, no me obliguen… gracias por su apoyo” se escucha, breve silencio y una especie de pirueta antecede a la piel atravesada por los cristales, la piel perforando los espejos rotos, recuerdos, reflejos, silencios. Recoge, se acomoda la columna y camina a través del pasillo, sólo un hombre mayor y una niña le dan monedas, esas que antes pagaban mensualidades y paletas. Esas que al caer por el bolsillo percudido del faquir les recuerda el crujir que aún los marca.


NOVIEMBRE No 13. Revis ta Libelula

ÍNDICE. La muerte y otros asuntos Gerardo Flores

Soledad Alejandra Méndez

15 de Octubre del 2011 Leyla Andrea Carrasco Cazarín

Don Chabacano Víctor Alan Ávila Garnica

Dulces pesadillas Rubén Camarillo

Constelada / Catrina Juan José Enríquez Rivera

El último en llegar, prenda la veladora Emilia Perujo Lavín

Carlos Andres N. Ybarra

El más personal Alejandra Lomelí

Tu sueño mojado Maritza Estefanía García

Rose Noire: De Japón a México Brenda

Encuentros / De nuestra generación Silvia Pirillo

Un manto negro de poesía y música. Edmundo Arana

Análisis termodinámico… Rockgelio Lis

Paisaje de ti Luis Carlos Trenti Very

Repentino Dulce A. Cruz Tinoco

Periferia Ángel Adán Sáenz

Crónica de una violación anunciada Trilce Rangel Lara Reminiscencias en la línea 3 Vladimir Villalobos López


CONSEJO EDITORIAL Emilia Perujo Lavín Edmundo Arana Estrada Martín Alejandro Del Carmen DISEÑO GRÁFICO (VERSIÓN WEB) Steph Gio [Gvz.] PORTADA Jorge Jiménez Rivera COLABORAN Alejandra Lomelí Alejandra Méndez Maritza Estefanía García Leyla Andrea Carrasco Dulce A. Cruz Tinoco Silvia Pirillo Brenda Trilce Rangel Lara Gerardo Flores Luis Carlos Trenti Very Rockgelio Lis Rubén Camarillo Andrés N. Ybarra Víctor Alan Ávila Garnica Vladimir Villalobos Juan José Enríquez Rivera Ángel Adán Sáenz

DIRECCIÓN, EDICIÓN Y CORRECCIÓN DE ESTILO Martín Alejandro Del Carmen Contacto, comentarios y colaboraciones a: libelularevista@ .com @revistalibelula /RevistaLaLibelula Cooperación voluntaria. Gracias a tu aporte podremos seguir difundiendo y apoyando el arte y los medios independientes.

Revista La Libélula No.13  

Numero 13 de la revista la Libélula

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