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LA SERRANA ÁRABE Gente, escuche atenta, Os contaré una historia, Todo por unas monedas, Yo bien sé que os gustará Pues no existen dos como ésta. De lo que me aconteció Cuando viajé a la sierra. Única, amada, sin par, Hembra para volver loco. Bello sol de primavera, Llevé horas caminando Hasta que vi tal belleza; Cantaba junto a un árbol, Bailaba con las caderas, Me le acerqué muy despacio Y me miró la morena. Lucero del año nuevo Que hasta marzo se mostró. «Perdido estoy en la sierra, Perdido en vuestra mirada» «Amigo, no pierdas tierra, Vuestra bizarría gusta, Mas prefiero vuestras letras» Y yo sólo la apreciaba Mientras me hablaba ella. Gracia y piel resplandecen Tanto como esos ojos. Reaccioné, no soy poeta, Pero por aquella moza

Yo dejaría la guerra. «Tú dime aquellos cantos Y yo os abriré mi mesa, Después haremos lo nuestro, Mas quiero oír tus letras». Labios de dulce hablar Besaré antes que todos. Raro hablé para ella, Pensé decir «Es latín», Nadie sabe extraña lengua. «Espera, cántame en árabe» Me pidió con su belleza. Un serrano vi cantando, Pensé «Es latín esa lengua». Cuello y pecho luminoso, La morena ve a otro. Seguro le abrió la mesa Y fueron a hacer lo suyo, Yo retorné a la guerra Cuando su fin había sido. Ahora soy hombre de letras, Y quizá de una sea amigo. No importa si no hay monedas, Con la mesa abierta basta, Y una copa de buen vino.

Víctor Alan Ávila Garnica

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Revista La Libélula No. 12  

Numero 12 de Revista La Libélula...

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