Page 10

Existen otros conceptos, de los cuales también se han aprovechado los comerciantes de hoy en día, dado que la obra de arte convertida en mercancía participa ahora de todas las propiedades o características del comercio: se oferta y demanda, y para abaratar la alternativa se ha aventurado en una desvalorización al arte en general, rebajándola a la miserable definición de “raro” o “extraño”, así que todo el que dice ser artista, o amenos lo pretende, tiende a comportarse de esta manera para conseguir cualquier objetivo que se limita a lo meramente mundano, llámese dinero, fama, etc. y no solo es triste sino patético cómo hoy en día se echan mano de todo esto para vender sus imágenes bien creadas como algo que no es, y no es que se satanice el hecho de que alguien salga con vestidos de carne a determinado evento, que haya estado en un millón de superproducciones, que tenga más de treinta mil discos vendidos o estadios repletos, sino de la estafa que los mismos compradores son objeto bajo otro de tantos artificios publicitarios y aún los vendedores tengan el cinismo de decirnos: “tienes el valor o te vale”, pues se encargan de que el valor sólo descanse en nuestra cantidad de consumo. Si bien el arte ha sido desvalorizada de múltiples formas en nuestro medio o bien ha sido inadecuadamente revalorizado, depende de nosotros cambiar ese escenario, pues la sociedad cada vez sufre más cambios que no la benefician. El arte, la ciencia, la tecnología, si no tienen una función a favor de esta son como simples palabras al aire que son balbuceadas por un bebé. En forma particular el arte sin fin social ¿qué puede ofrecernos?, aún peor si le arrancamos lo que la vuelve en sí misma arrebatándole toda su fuerza espiritual y comunicativa ¿qué nos quedara? ¿Salas repletas de filmes con efectos especiales hechos por una gran suma de dólares? ¿Cantantes que mueven los labios para imitar las ondas que son emitidas desde un ordenador? Si así es, sólo nos quedará lo que hoy abunda: simples paquetes de satisfacción personal totalmente vacíos, subastados al mejor postor, que podrán cubrir nuestra ociosidad, pero jamás alimentar nuestro espíritu, que podrán reunir maravillosas cantidades de capital, pero jamás llenar necesidades humanas, seguirán cubriéndonos con psicología barata para preocuparnos más por “artistas acusados injustamente” que por apoyar los espacios que ARTISTAS comienzan a crear, pues si “la emisora con más audiencia internacional” es parte de esta desfiguración, qué podemos esperar de todas las demás. Así que comencemos a exigir mejores cosas, a ver al arte más allá de nuestro gusto y prejuicios, más allá de un fetiche que nos causa placer, ya no sólo por nuestro dinero, sino por nuestro espíritu y el bienestar social, pues para esto nació el arte: para ofrecernos todo aquello que no puede ser ofrecido por algo más. 9

Revista La Libélula No. 12  

Numero 12 de Revista La Libélula...