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divinidades domésticas o locales. Así había dos Ateneas, una en Atenas y otra en Esparta; dos Heras, una en Argos y otra en Samos; tres Junos, una en Roma, una en Veyos y otra en Lanuvio. Por ello Fustel de Coulanges acota que: la ciudad que poseía peculiarmente una divinidad no quería que protegiese a los extranjeros, ni permitía que fuese adorada por ellos. La mayor parte del tiempo sólo a los ciudadanos era accesible un templo. Sólo los argivos tenían derecho a entrar en el templo de la Hera de Argos. Para penetrar en el de la Atenea de Atenas, era preciso ser ateniense. Los romanos, que adoraban a dos Junos, no podían entrar en el templo de una tercera Juno que había en la pequeña ciudad de Lanuvio.2

En relación a la transferencia del culto de Serapis a Roma se sabe que, junto con el de Isis, tuvo por canal a los marineros griegos antes de la mitad del segundo siglo a. de C. Bajo el primer triunvirato (43 a. de C.) el culto de Isis y Serapis estaba oficialmente reconocido en Roma. Ocho décadas después, durante el reino de Calígula, fue erigido el primer templo estatal de Isis. En el 69 a. de C. Otho fue el primer emperador romano en rendirle culto a Isis, abriendo completamente el camino para que luego otros emperadores rindieran culto a una o ambas deidades.

Figura 2. Tiziano, Alegoría de la Prudencia, óleo sobre lienzo, 75,6 x 68,6 cm, 1560-1570, Galería Nacional (Londres). En Lippincott, Kristen, comp., El tiempo a través del tiempo, trad. GEA, Técnicos de Edición, S.L., Barcelona, Grijalbo Mondadori, 2000 [1ª ed. en inglés, 1999], p. 182.

El Serapis tricéfalo estuvo en íntima relación con la figura de Cerbero, el perro de Plutón, aún durante el Imperio romano y durante la Edad Media, pero escritores de estos marcos temporales allanaron la vía para que los eruditos del Renacimiento vieran a Serapis como “una encarnación alegórica del tiempo”.3 Así, el mismo Monstruo de tres cabezas de Serapis (figura 1), siglo I o II a. de C., que evidentemente en su momento fue el acompañante de Serapis, aparece en 1556 en un libro impreso en Basilea, Hieroglyphica, 2.

Numa-Denis Fustel de Coulanges, La ciudad antigua. Estudio sobre el culto, el derecho, las instituciones de Grecia y Roma, 2ª ed., trad. M. Cigés Aparicio, Santa Fe de Bogotá, Panamericana, 1998 [1ª ed. en francés, 1864], pp. 171-172.

3.

Kristen Lippincott, “Pasado, presente y futuro”, en Kristen Lippincott, comp., El tiempo a través del tiempo, trad. GEA, Técnicos en Edición, S.L., Barcelona, Grijalbo Mondadori, 2000 [1ª ed. en inglés, 1999], p. 184. Editorial Letralia

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Breve historia de las representaciones trifaciales y tricéfalas en Occidente

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Breve historia de las representaciones trifaciales y tricéfalas en Occidente  

Serapis, Cerbero, Quimera, Hécate, el Satanás de Dante y hasta la trinidad cristiana son algunas de las representaciones trifaciales y tricé...

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