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8  Letra S No. 205 / 8 / 2013

Más que para homenajear

Misógino Feminista Carlos Monsiváis Océano / 2013

Para su ficha autobiográfica en la revista Debate feminista, Carlos Monsiváis escribió: “alterna su misoginia con una encendida defensa del feminismo”. No por nada, Marta Lamas lo describe como un verdadero oxímoron, un misógino feminista, dos palabras que dan nombre al libro donde recopila diversos artículos del escritor. En Misógino Feminista, Lamas se encargó de seleccionar artículos representativos del pensamiento feminista de Monsiváis. Textos que aparecieron en revistas como Siempre!, Fem y Debate feminista dan muestra de la ideología y, sobre todo, de la trinchera de tinta que el escritor montó para analizar y criticar, principalmente, a la sociedad mexicana. La selección y ordenamiento por fecha de los textos –el primero data de 1973 y el último de 2008– ayuda a visualizar la construcción del país en relación con los derechos sexuales y de la mujer (“Alabemos ahora a las guardianas de la tradición”). Avances, retrocesos y, ante todo, la crítica constructiva al modelo social que Monsiváis presenció a lo largo de su vida. Asimismo, se encuentran homenajes a grandes mujeres como Simone de Beauvoir, Rosario Castellanos, Susan Sontag, Frida Kahlo y Nancy Cárdenas (“¡Qué necia y qué formidable eres, Nancy!”), a quien le dedicó una carta donde se perciben vestigios de alegría, luchas compartidas y un reconocimiento a su labor en pro de los derechos humanos de las y los mexicanos. Cuando el escritor mexicano murió, Elena Poniatowska exclamó: ¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Y en este libro se encuentra una posible respuesta, ya que al rememorarlo y homenajearlo, se retoma y enriquece la conversación con él. Se convierte en el periodista crítico, en el relator de los logros pasados que deben ser retomados porque muchos de los problemas que observó y analizó en sus artículos siguen sin resolución y aguardan a encontrar buen fin en pro de una sociedad más justa y equitativa. (Gustavo Y. Sánchez Marcial)

De obra y omisión

De la brecha al abismo Evelyn Aldaz y María Consuelo Mejía (coord.) Católicas por el Derecho a Decidir / 2013

Diez son los ensayos incluidos en este libro, con los que académicos, periodistas y activistas cuestionan los baches en los que ha caído la Iglesia católica por actitudes incongruentes con los valores que pregona. Amor, respeto e incluso la frase “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, inculcada por “los representantes de dios en la tierra”, distan mucho de sus declaraciones homofóbicas, discriminación hacia las mujeres, lesbianas y gays, que aunados a la pederastia y encubrimiento de la misma deterioran la imagen de esta institución. Con títulos como “Las puertas del sacerdocio no se abren a mujeres”, “El vientre de la mujer es el lugar más inseguro de la tierra”, “La homofobia se viste de púrpura” y “Zombismo moral”, especialistas con opiniones y datos duros, abordan en poco más de 400 páginas temas como pederastia, aborto, sexualidad, anticoncepción, homofobia y sacerdocio femenino, fibras sensibles para la Iglesia. Gran parte de las cifras y datos que aquí se documentan, son mérito del Análisis Político Religioso de la Iglesia Católica en México 2010 y la Encuesta de Opinión Católica 2009, realizadas por Católicas por el Derecho a Decidir, organización religiosa que coordinó este libro y se declara a favor de la diversidad sexual, la anticoncepción y el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. La portada que ilustra este proyecto es la imagen de una familia constituida por dos madres y una hija que rezan frente a la virgen de Guadalupe. Los resultados de estas investigaciones demuestran que los feligreses católicos no comparten las ideologías conservadoras que pretende implementar la Iglesia. Los que profesan esta religión tienen una vida sexual activa, usan anticonceptivos, se pronuncian a favor de uniones homosexuales y del aborto, iniciativas en las que los integrantes del clero se han posicionado como los principales antagonistas al grado de usar su influencia social y política para intervenir en decisiones legales con lo que se violenta, además, el Estado Laico. (Iris Velázquez)

CRÓNICA

héctor domínguez ruvalcaba

Mariachi, filigranas y "shiflidos"

E

l Auditorio Nacional estaba a tope. Adocenados en las butacas, multitudes producidas por la industria del espectáculo se disponen al tributo, homenaje y oropel de la fiesta sentimental. Los reflectores transitan las gradas. El escenario está también atiborrado de mariachis, valla de arranques nacionales emblanquecidos. En las pantallas van y vienen portadas de discos, fotografías de conciertos, fragmentos de entrevistas a diversos personajes del espectáculo, filigranas de corazones, lazos, rosas... la parafernalia del romance. Como una grey henchida de gratitud se aprestan a ovacionar al bardo popular que les enseñó a sufrir los embates del desprecio con nobleza amorosa, la abnegación de saberse desamados, el lirismo de la desgracia saboreado en las jornadas de trabajo, en los trayectos urbanos, en las cocinas. Todo México trabajó, comió, viajó y planchó la ropa bajo el trasfondo de melodías pegajosas que se instalaron en el ADN nacional. Juan Gabriel puso a México a cantar baladas coloridas que describen escenas de noviazgos y romances fracasados. Con gran euforia canta que un joven va por la calle conversando con su amor. Ella quiere casarse. De repente sabemos que el pretendiente no puede pensar en matrimonio alguno porque es un desposeído. La alegría de la melodía contrasta con el tema social esbozado en la conversación improbable de un hombre que siendo de la clase sin dinero, y por tanto sin empleo ni "nada que dar", es requerido de casarse. Cancioncita simple de junventud setentera asustada de crisis moral y de utopías. Y aquella vieja No hace mucho un amigo réplica que circuló en esos años en que gay me preguntaba si "No tengo dinero" saturaba el ambiente Juanga nos representa. cotidiano viene a nuestra memoria: "Si no Yo supongo que sí, que tienes dinero, trabaja", respuesta simple ser gay en una sociedad que afirma más que nada un hecho cenmachista obliga a saber tral: Juanga ha seducido desde la música soportar el acoso con adictiva y la reiteración del fracaso. Sufrir inteligencia y sentido que se regodea en la procamación del del humor (del amargo desamor, como si la carencia dignificara; y canino). como si llorar fuera un deber ciudadano. No hay manera de ignorar el hecho de que las canciones populares son una experiencia de aprendizaje expandido a lo largo y ancho de la sociedad. Juanga es quizá una de las voces sobresalientes en esta función educativa: él ha producido frases útiles para las diatribas amorosas, para el fortaleciemiento de la abnegación, esa falsa virtud que nos ejercita para resistir desde un gesto de repudio hasta abusos criminales. Pero aún por encima de este regodeo melodramático el espectáculo se centra en el goce implícito de su presencia, el "lo que se ve no se pregunta" con que Juanga establece con su público una relación que siendo frívola y sentimental termina por arrinconarnos en las oscuridades de una sociedad impulsada por las fobias. Las frases "Querida" o "¡Arriba Juárez!" proferidas con sorna contra homsexuales en la vía pública a modo de escarnio son parte del catálogo de expresiones homofóbicas que habitan muchas de nuestras calles. Cuando hablamos de cuarenta años de carrera artística también tendremos que añadir a la celebracion del ritmo, la voz animosa, y la algarabía de sus interminables estribillos y vocalizaciones, los denuestos, los silbidos, la burla disfrazada de diversión: es el puro desmadre, es el mira cómo baila, él será lo que sea pero tiene lo suyo, es muy talentoso. No hace mucho un amigo gay me preguntaba si Juanga nos representa. Yo supongo que sí, que ser gay en una sociedad machista obliga a saber soportar el acoso con inteligencia y sentido del humor (del amargo y canino), ser quien divierta a los otros, donde la parte oculta de la doble moral tiene permiso; pero también aprender a ser talentoso, indispensable, líder del gusto, fuente de sabiduría para diversos usos. Sin duda la inmensa mayoría heterosexual que se ha sentado en el Auditorio Nacional llegó a manifestar su admiración al ídolo popular, pero quién los proteje de sí mismos. Juan Gabriel luce cansado, su voz se debate entre el dolor físico y el amor a la masa anónima que aplaude con la vana esperanza de que la ovación aclare la garganta y lo empuje hasta las notas altas. Cómodamente canta recargado contra la tarima o se sienta. Se sobrepone y vuelve a lanzar los versos que ya son de todos. De pronto mi incredulidad no cupo. Del público llegaron esos chiflidos que hemos aprendido a identificar como euforia reprobativa, homofobia sonriente, de la que no duele, de la que a todos reconforta, por si acaso la estrella de los sinsabores cantados con alegría pegajosa los hubiera seducido más de la cuenta.

Letra S 205 (Agosto, 2013)  

ADOLESCENTES A LA DERIVA. Sin orientación ni servicios, los menores que ejercen su sexualidad están por su cuenta

Letra S 205 (Agosto, 2013)  

ADOLESCENTES A LA DERIVA. Sin orientación ni servicios, los menores que ejercen su sexualidad están por su cuenta

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