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SUPLEMENTO MENSUAL NUMERO 119 junio 1, 2006

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LETRA S A L U D

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SEXUALIDAD

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SIDA

DIRECTORA GENERAL CARMEN LIRA SAADE DIRECTOR FUNDADOR CARLOS PAYAN VELVER

Cuerpos, política y democracia Entrevista

Jóvenes de mente cachonda La banda en riesgo

Eric Fassin La democracia sexual


www.notiese.org

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NotieSe, la agencia que tiene la información que buscas: Sexualidad, salud reproductiva, sida, derechos sexuales.

Letra S • 118 • mayo 2006

E D I­T O­R I A L Por temor a bajar puntos en las encuestas, los candidatos a la Presidencia de la República elu­ den hablar del aborto, de las uniones civiles del mismo sexo, de la píldora anticonceptiva de

Boda en Barcelona

emergencia, la promoción del uso del condón, y de otros temas considerados "incómodos". La única que los aborda sin trabas, entre otras razo­ nes porque no tiene nada que perder y todo por ganar, es la candidata Patricia Mercado, quien le apuesta al voto de las mujeres, de jóvenes y de la comunidad gay. Por la ausencia de todos estos temas que tienen que ver con el ejercicio de la sexualidad, podemos afirmar que estamos ante una contienda "asexua­ da" y "casta". Por razones diversas, todos los candi­ datos varones se abstienen siquiera de mencionarlos. Su incontinencia verbal en otros asuntos se convier­ te de súbito en recatado y monógamo enunciado cuando se les pregunta por alguno de esos temas: "respeto a la vida desde la concepción" contesta repetidamente Felipe Calderón; "que la gente deci­ da" reitera López Obrador; "lo que la ley diga" elude Roberto Madrazo. Sin embargo, sólo López Obrador y Patricia Mercado signaron un compromiso con organiza­ ciones civiles que incluye algunos temas relaciona­ dos con los derechos sexuales y reproductivos. Y no puede ser de otra manera, porque es a la izquierda a la que le corresponde defender el derecho de las personas a decidir, a elegir libremente en el terreno de la sexualidad, de la reproducción y de la vida íntima. Como afirmó el concejal socialista de Madrid Pedro Zerolo en su visita a México, se deben a la izquierda todos los avances progresis­ tas en ese terreno, de la derecha no se puede esperar más que hipocresía. Un gobierno de izquierda es el que mayores garantías ofrece para avanzar en la ampliación de derechos a la población y para lograr la inclu­ sión de las diversidades en la sociedad.

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Nuestro compañero Manuel Figueroa, miembro del Consejo Técnico de Letra S, casó en la ciudad de Barcelona con el catalán Adolfo Martínez el pasado 13 de mayo. Manuel anunció su determinación de luchar porque su matrimonio sea reconocido en México, para ello, aseguró que recurrirá a todas las instancias posibles. Desde que las Cortes españolas aprobaron el matrimonio para las parejas homosexuales, el año pasado, se han celebrado más de tres mil bodas de parejas del mismo sexo en ese país. De acuerdo con el activista catalán Jordi Petit, Manuel es el primer mexicano que se casa con un varón español.

Presentan en Los Pinos Programa para Prevenir la Discriminación

Celebran en Querétaro Jornada Contra la Homofobia

n No­tie­Se Lue­go de las pre­sio­nes del Se­cre­ta­rio de Go­ber­na­ción, Car­los Ma­ría Abas­cal, pa­ra mo­di­fi­ car el Pro­gra­ma Na­cio­nal pa­ra Pre­ve­nir y Eli­mi­nar la Dis­cri­mi­na­ción en la par­te re­la­ti­va a pre­fe­ren­ cias se­xua­les, el tex­to fue fir­ma­do por el pre­si­den­te Vi­cen­te Fox en la re­si­den­cia ofi­cial de Los Pi­nos el 17 de ma­yo pa­sa­do —pre­ci­sa­men­te el día que or­ga­ni­za­cio­nes ci­vi­les pro­po­nen se re­co­noz­ca co­mo Día Na­cio­nal con­tra la Ho­mo­fo­bia. El do­cu­ men­to, pe­se a las pre­sio­nes, man­tu­vo los pá­rra­fos re­la­ti­vos a la ho­mo­se­xua­li­dad, pe­ro sí mo­di­fi­có al­gu­nos pun­tos. El do­cu­men­to ori­gi­nal plan­tea­ba la ne­ce­si­dad de im­pul­sar re­for­mas a las le­yes del Se­gu­ro So­cial y del Ins­ti­tu­to de Se­gu­ri­dad y Ser­vi­ cios So­cia­les de los Tra­ba­ja­do­res del Es­ta­do pa­ra que las pa­re­jas del mis­mo se­xo go­za­ran de las mis­mas pres­ta­cio­nes y ser­vi­cios que las for­ma­das por pa­re­jas he­te­ro­se­xua­les. Tras las ob­ser­va­cio­nes del ti­tu­lar de Go­ber­na­ción, el Pro­gra­ma plan­tea aho­ra: “Pro­mo­ver el aná­li­sis pa­ra de­ter­mi­nar una re­for­ma a los ser­vi­cios de sa­lud y se­gu­ri­dad so­cial, con el fin de no dis­cri­mi­nar en la pro­vi­sión de pres­ ta­cio­nes y ser­vi­cios de sa­lud y se­gu­ri­dad so­cial a las per­so­nas por ra­zo­nes de pre­fe­ren­cia se­xual”.

n No­tie­Se Con la de­man­da del es­cla­re­ci­mien­to del ase­si­na­to del ac­ti­vis­ta gay Oc­ta­vio Acu­ña, co­me­ti­do en la ciu­dad de Que­ré­ta­ro el 25 de ju­nio de 2005, una vein­te­na de or­ga­ni­za­cio­ nes que­re­ta­nas se unie­ron a la pe­ti­ción ha­cia el pre­si­den­te Vi­cen­te Fox pa­ra que ha­ga ofi­ cial el 17 de ma­yo co­mo Día Na­cio­nal con­tra la Ho­mo­fo­bia. “El pro­ble­ma no es la ho­mo­se­ xua­li­dad, la real ame­na­za a la so­cie­dad es la ho­mo­fo­bia, el re­cha­zo, la dis­cri­mi­na­ción, el pre­j ui­c io con­t ra las per­s o­n as sim­p le­m en­t e por­que aman a per­so­nas de su mis­mo se­xo”, afir­mó Ale­jan­dro Bri­to, di­rec­tor de Le­tra S, al ha­cer el pro­nun­cia­mien­to ofi­cial de la Jor­na­ da Mun­dial Con­tra la Ho­mo­fo­bia, ce­le­bra­da es­te año en Que­ré­ta­ro. De­ce­nas de pa­sean­tes en el Jar­dín Ze­nea se acer­ca­ron a las me­sas de la fe­ria in­for­ma­ti­ va don­de or­ga­ni­za­cio­nes que­re­ta­nas y de la ciu­d ad de Mé­x i­c o brin­d a­r on in­f or­m a­c ión so­bre se­xua­li­dad, pre­ven­ción de in­fec­cio­nes y equi­dad de gé­ne­ro. Ade­más se ven­die­ron con­ do­nes y lu­bri­can­tes, y jó­ve­nes ac­ti­vis­tas apli­ ca­ron en­tre los tran­seún­tes un cues­tio­na­rio pa­ra de­tec­tar ac­ti­tu­des que pue­den de­ri­var en ac­tos dis­cri­mi­na­to­rios ha­cia las per­so­nas con orien­ta­ción dis­tin­ta a la he­te­ro­se­xual. Ade­más de la in­for­ma­ción, se ofre­ció un pro­gra­ma de ac­ti­vi­da­des ar­tís­ti­cas que in­clu­ yó la es­ce­ni­fi­ca­ción de la obra tea­tral Mo­nó­ lo­gos de la va­gi­na por par­te de in­te­gran­tes de la or­g a­n i­z a­c ión ci­v il Gé­n e­r o y Em­p o­d e­r a­ mien­to, así co­mo un per­for­man­ce de la ac­triz Je­s u­s a Ro­d rí­g uez, en­t re otras ac­t i­v i­d a­d es. Du­ran­te to­da la jor­na­da, que se pro­lon­gó de las cua­tro de la tar­de has­ta más allá de las ocho de la no­che, los y las ac­ti­vis­tas apro­ve­ cha­r on pa­r a re­c or­d ar que es­t a fe­c ha, que re­cuer­da el día de 1990 en que la Or­ga­ni­za­ ción Mun­dial de la Sa­lud el­imi­nó a la ho­mo­ se­xua­li­dad de su lis­ta de en­fer­me­da­des, se con­me­mo­ra en Mé­xi­co y el mun­do mientras en 80 paí­ses la ho­mo­se­xua­li­dad to­da­vía es ile­gal.

Ratifica Suprema Corte legalidad de la píldora de emergencia n El Sex­to Tri­bu­nal Co­le­gia­do en Ma­te­ria Ad­mi­nis­tra­ti­va de­se­chó el am­pa­ro que, ha­ce más de dos años, in­ter­pu­sie­ron la or­ga­ni­za­ción de ul­tra­de­re­cha Pro Vi­da, je­rar­cas ca­tó­li­cos y di­pu­ta­dos fe­de­ra­les del PAN, en con­tra de la de­ci­sión que adop­tó la Se­cre­ta­ría de Sa­lud so­bre la in­clu­sión de la píl­do­ra an­ti­con­cep­ti­va de emer­gen­cia en el Cua­dro Bá­si­co de Me­di­ca­ men­tos y en la Nor­ma Ofi­cial Me­xi­ca­na de Ser­vi­cios de Pla­ni­fi­ca­ción Fa­mi­liar. El tri­bu­nal fe­de­ral de­se­chó la so­li­ci­tud de am­pa­ro de Pro Vi­da; afir­mó que la or­ga­ni­za­ ción de Jor­ge Se­rra­no Li­món ca­re­ce de in­te­rés ju­rí­di­co pa­ra im­pug­nar la NOM, pues no se afec­tan los in­te­re­ses de los de­man­dan­tes, ni

obli­ga a nin­gún par­ti­cu­lar, só­lo ge­ne­ra obli­ga­ cio­nes pa­ra las ins­ti­tu­cio­nes de sa­lud. So­bre la de­ci­sión, Vi­cen­te Díaz, di­rec­tor de la or­ga­ni­za­ción ci­vil Mex­fam, con­si­de­ró “muy acer­ta­da” la de­ci­sión de la Cor­te da­do que “no ha­bía nin­gún sus­ten­to le­gal” pa­ra re­ti­rar el me­di­ca­men­to del cua­dro bá­si­co. Pa­ra Díaz las po­lí­ti­cas de sa­lud re­pro­duc­ti­va han si­do “acer­ ta­das” du­ran­te el se­xe­nio que es­tá por ter­mi­ nar, pues “a pe­sar de que es un go­bier­no con­ser­va­dor”, la ges­tión del se­cre­ta­rio Frenk ha si­do con­gruen­te con los pac­tos in­ter­na­cio­na­les que Mé­xi­co ha fir­ma­do. “Aho­ra lo im­por­tan­te es que no se pier­da lo que se ha ga­na­do”, su­bra­yó.

Número 119, junio 1, 2006

LETRA SALUD

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SEXUALIDAD

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SIDA

Director Alejandro Brito Editor Fernando Mino Coordinador de Información Antonio Medina Consejo Técnico Carlos Bonfil, Manuel Figueroa, Antonio Contreras, Arturo Díaz. Diseño original Leonel Sagahón Formación, diseño e ilustraciones La Máquina del Tiempo Retoque digital Alejandro Pavón Hernández Publicidad Alejandro Becerra Consejo Editorial Elena Poniatowska, Marta Lamas, Carlos Monsiváis, Ana Luisa Liguori, Dra. Carmen Villarreal, Dr. Arnoldo Kraus, Dra. Patricia Volkow, Joaquín Hurtado, Max Mejía, Arturo Vázquez Barrón, Jorge Huerdo+, Sandra Peniche, Estela Guzmán, Dra. Carmen Soler, Gonzalo Aburto, Dr. Aarón Rangel, Lilia Rubio. LETRA S, salud, sexualidad, sida, es una publicación mensual, editada por Demos, Desarrollo de Medios, SA de CV. Av. Cuauhtémoc No. 1236, Col.Santa Cruz Atoyac, C.P. 03310, México, D.F. Editor responsable: Alejandro Brito Lemus. Certificado de Licitud de Título No. 9169, Certificado de Licitud de Contenido No. 6418, Reserva al Título en Derechos de Autor No. 3389/95 y Certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2003-052712375000-107 del 27 de mayo de 2003. Distribuido en el D.F. por la Unión de Expendedores y Voceadores de los Periódicos de México, A.C., y en el interior de la república y el extranjero por Distribuidora de Medios, S.A. de C.V. Impreso en Imprenta de Medios, S.A. de C.V., Cuitláhuac No. 3353, Col. Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, México, D.F. Canarias No. 45, Col. San Simón Ticumac, 03660, México, D.F. Tels./Fax: 5532-2751 y 5672-7096. letraese@letraese.org.mx http://www.letraese.org.mx/

Instantáneas n Un pa­nel de con­se­je­ros de la Food and Drug Ad­mi­nis­tra­tion (FDA) de Es­ta­dos Uni­dos re­co­ men­ dó la apro­ ba­ ción de la va­cu­na con­tra cua­tro ti­pos de vi­rus del pa­pi­lo­ma hu­ma­no del la­bo­ra­to­rio Merk. n La Johns Hop­kins Uni­ver­sity anun­ció que abri­rá un nue­vo Cen­tro pa­ra la Sa­lud Glo­bal que coor­di­na­rá es­fuer­zos pa­ra com­ba­tir en­fer­ me­da­des co­mo el VIH­/si­da, la ma­la­ria, la gri­pe aviar y afec­ cio­nes car­dia­cas me­dian­te la in­ te­ gra­ ción de tres de sus es­cue­las. n Tres de ca­da cin­co jó­ve­ nes de Fi­li­pi­nas en­tre 14 y 20 años creen que no pue­den con­

traer el VIH y uno de ca­da cin­co creen que el vi­rus pue­de ser con­traí­do por be­ber agua con­ ta­mi­na­da, por be­sos o por pi­ca­du­ras de mos­qui­to, se­gún una en­cues­ta del De­par­ta­men­ to de la Sa­lud Pú­bli­ca de ese país. n Los re­sul­ta­dos de un es­tu­dio clí­ni­co del an­ti­rre­tro­vi­ral Le­xi­va, de Gla­xoS­mith­Kli­ne, mos­tra­ron que es com­pa­ra­ble al fár­ma­co com­bi­na­do Ka­le­tra, del la­bo­ra­ to­rio Ab­bott, en una mues­tra de 887 pa­cien­tes. n La Or­ga­ni­za­ ción In­ter­na­cio­nal del Tra­ba­jo se pro­nun­ció por in­ten­si­fi­car la lu­cha con­tra el VIH­/si­da en los cen­tros de tra­ba­jo de Amé­ri­ca

La­ti­na y el Ca­ri­be, con el fin de re­du­cir la dis­cri­mi­na­ción y ele­ var las me­di­das de pre­ven­ción con­tra el vi­rus que afec­ta so­bre to­do a per­so­nas en edad pro­ duc­ti­va. n El 31 de ma­yo ini­cia­ron las Se­sio­nes Es­pe­cia­les de la Asam­blea Ge­ne­ral de las Na­cio­nes Uni­das so­bre VIH­/ si­da (UN­GASS) 2006 en Nue­va York, con la fi­na­li­dad de ha­cer un ba­lan­ce so­bre los avan­ces en las me­tas plan­tea­das en la De­cla­ra­ción de Com­pro­mi­so en la Lu­cha con­tra el si­da y re­co­men­da­cio­nes de có­mo al­can­zar­las; las reu­nio­nes ter­ mi­nan el 2 de ju­nio.

Los jóvenes y el VIH ¿Crees que tu actual pareja podría transmitirte el VIH?

74% ¿Por qué?

NO

32%

Porque lo conozco bien Fuente: Encuesta de opinión sobre factores de vulnerabilidad ante el VIH/sida entre jóvenes de preparatorios públicas, realizada en 16 ciudades del país por Católicas por el Derecho a Decidir, 2005.


letraese@letraese.org.mx Tu opinión nos importa. Escríbenos a esta dirección electrónica o a Canarias No.45, col. San Simón Ticumac, C.P. 03660

Letra S • 119 • junio 2006

VIHvencias

Impunidad segura

Ya no soy la mujer que obedece Ma­rio Al­ber­to Re­yes La vi­da de Mary So­lís, ca­sa­da y con dos hi­jas, trans­cu­rría sin gran­des so­bre­sal­ tos. Sin em­bar­go, en 1994 la ne­ga­ti­va de los mé­di­cos del Se­gu­ro So­cial a rea­li­zar­le una ope­ra­ ción pa­ra ex­tir­par un tu­mor can­ce­ro­so la con­vir­ tió en una fé­rrea de­fen­so­ra de los de­re­chos de quie­nes vi­ven con VIH­/si­da. "Na­cí en Pa­chu­ca, Hi­dal­go, ha­ce 40 años. Mi ni­ñez no fue fá­cil, yo era muy pe­que­ña cuan­do mi ma­dre mu­rió, mi pa­dre no tu­vo el va­lor de en­fren­tar ese re­to y me aban­do­nó. Me crié fue­ra de ca­sa, dor­mía en las ca­lles, nun­ca tu­ve ju­gue­ tes o un lu­gar don­de vi­vir, pe­ro no me dro­gué o em­bo­rra­ché co­mo lo ha­cían otros ni­ños de mi edad. "Tra­ba­jé ha­cien­do lim­pie­za has­ta que co­no­cí a mi ma­ri­do. Des­pués de un tiem­po de­ci­di­mos bus­car tra­ba­jo en la ca­pi­tal. Lle­ga­mos a Ciu­dad Ne­za. No ima­gi­né que a mi es­po­so le gus­ta­ra el am­bien­te; una de ama de ca­sa pien­sa que la pa­re­ja no te va a en­ga­ñar, que del tra­ba­jo se va di­rec­ta­men­te con la fa­mi­lia. Aho­ra siem­pre les di­go a to­das las mu­je­res que usen el con­dón pa­ra cui­dar­se. "De­bi­do al cán­cer es­tu­ve cua­tro me­ses en es­ta­do de co­ma y me hos­pi­ta­li­za­ron, por eso nos en­te­ra­ mos que yo te­nía VIH. Re­cuer­do que cuan­do des­ per­té, uno de los mé­di­cos de la Clí­ni­ca 25 del IMSS, me di­jo: ‘¿Sa­bes qué?, tie­nes si­da y te que­dan dos me­ses de vi­da’. No tu­ve tiem­po pa­ra la de­pre­sión y el llan­to, pen­sé en mis hi­jas, en que no que­ría que tu­vie­ran una in­fan­cia co­mo la mía. "El mé­di­co se ne­ga­ba a ex­tir­par el tu­mor, de­cía que co­mo te­nía si­da la ope­ra­ción no ser­vi­ría de na­da, que de to­das ma­ne­ras mo­ri­ría. Des­pués de en­fren­tar­nos a las au­to­ri­da­des del hos­pi­tal me ope­ra­ron, pe­ro ya era tar­de, el cán­cer ha­bía cre­

ci­do y no lo­gra­ron aca­bar com­ple­ta­men­te con él. "Vi­vo se­pa­ra­da de mi es­po­so, él ra­di­ca en Ta­mau­li­pas des­de ha­ce cua­tro años, la re­la­ción se fue aca­ban­do, aun­que al ini­cio nos apo­ya­mos mu­cho. Pien­so que si re­gre­sa no en­con­tra­rá a la mis­ma per­so­na. He cam­bia­do mu­cho. Ya no soy esa mu­jer que obe­de­ce cuan­do le di­cen que no sal­ga de ca­sa. Aho­ra co­la­bo­ro con el Fren­pa­vih, de­di­ca­da a de­fen­der los de­re­chos de los se­ro­po­ si­ti­vos. "Na­die me pa­ga por ese tra­ba­jo, es to­tal­men­te vo­lun­ta­rio. El di­ne­ro que gas­to lo ga­no ven­dien­ do ro­pa y za­pa­tos usa­dos en un tian­guis de mi co­lo­nia. Mis hi­jas ya es­tán gran­des, ten­go un nie­to de cin­co años y la re­la­ción con ellas es muy bue­na y me apo­yan. "Den­ tro de mis pla­ nes se en­ cuen­ tra se­ guir lu­chan­do por los de­re­chos de quie­nes vi­vi­mos con VIH­/si­da, so­bre to­do de las mu­je­res. La prin­ci­pal sa­tis­fac­ción de es­ta la­bor es en­se­ñar a las com­pa­ ñe­ras a sa­lir ade­lan­te, a de­fen­der sus de­re­chos, a que no las ha­gan me­nos en los cen­tros de sa­lud. Te­ne­mos opor­tu­ni­dad de vi­vir mu­chos años, pe­ro hay que lu­char pa­ra con­se­guir­lo".

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Helguera

Tiro al blanco Viola, que Dios perdona. ¿verdad, padre Maciel? Tras haber sometido los resultados de la investigación a un estudio atento, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió teniendo en cuenta tanto la edad avanzada del padre Maciel, como su deli­ cada salud renunciar a un proceso canónico e invitar al padre a una vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo ministerio público. Comunicado de prensa del Vaticano en el que se da a conocer la resolución sobre las acusaciones de abuso sexual de niños y adolescentes por parte de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. (19 de mayo de 2006)

¿Sólo porque usted no fue víctima de Maciel, lo cree inocente?

Cronómetro de la impunidad

345 días

Todo lo que dicen de que (Marcial Maciel) fue condenado, de que fue impedido, etcétera, es puro cuento porque el documento sólo dice que lo invita a retirarse a la vida privada (...) No tengo elemen­ tos para condenarlo, ni para absolverlo yo no viví esos acontecimientos y por lo tanto no puedo dar ningún testimonio al respecto. Cardenal Norberto Rivera Carrera, sobre el dictamen del Vaticano sobre los abusos sexuales cometidos por Maciel (Milenio, nota de Eugenia Jiménez, 22 de mayo de 2006)

Calderón, el candidato Pro Vida

El 21 de junio se cumple el primer aniversario del asesinato de odio contra Octavio Acuña, activista por los derechos sexuales y contra el VIH/sida, Hasta ahora, las autoridades judiciales de Querétaro no han avanzado en la investigación.

Fin a los prejuicios homofóbicos, investigación transparente

La plataforma del PAN garantiza la defensa de la vida desde la concepción, y nosotros esperamos que Calderón la proteja y la defienda. (Él) es el candidato Pro Vida, por la vida. Jorge Serrano Limón, líder moral de Pro Vida al anunciar su apoyo a la campaña panista. (Reforma, nota de Mayolo López, 25 de mayo de 2006) No tengo ningún vínculo con esa organización ni con el señor Serrano Limón, independientemente de que, como muchos ciudadanos, su opinión es respetable y su apoyo también. Felipe Calderón, candidato presidencial del PAN (Reforma, nota de Ernesto Núñez y Mayolo López, 26 de mayo de 2006)

Un año sin resultados sobre el asesinato de Octavio Acuña n No­tie­Se El pró­xi­mo 21 de ju­nio se cum­ple un año del ase­si­na­to del ac­ti­vis­ta Oc­ta­vio Acu­ña Ru­bio en la ciu­dad de Que­ré­ta­ro. La no­ti­ cia del su­ce­so mo­vi­li­zó a re­pre­sen­tan­tes de or­ga­ni­za­cio­nes ci­vi­les y des­ta­ca­dos aca­dé­mi­cos pa­ra pro­tes­tar por la vio­len­cia que se vi­ve en ese es­ta­do, so­bre to­do en con­tra de las y los de­fen­so­res de los de­re­chos hu­ma­nos. A ca­si un año del cri­men, el ca­so no se ha re­suel­to ni se ha co­no­ci­do a el o los pro­ba­bles res­pon­sa­bles. A la pa­re­ja de Oc­ta­ vio, Mar­tín, no se le ha per­mi­ti­do coad­yu­var en la in­ves­ti­ga­ción y se le ha lla­ma­do só­lo pa­ra ren­dir sus de­cla­ra­cio­nes. Pa­ra las y los ac­ti­vis­tas de Que­ré­ta­r o se tra­t a de un cri­m en de odio por ho­m o­fo­bia, pues Oc­ta­v io era un ac­t i­v is­ta gay abier­t o y que ha­bía de­nun­cia­do pú­b li­c a­m en­t e la dis­c ri­m i­na­c ión que su­frió por su preferencia sexual por par­te de agen­t es po­li­c ia­c os de esa en­ti­dad. So­bre el te­ma, Le­tra S rea­li­zó el vi­deo do­cu­men­tal Oc­ta­vio Acu­ña, un cri­men de odio por ho­mo­fo­bia, que reú­ne tes­ti­mo­nios en tor­no al pro­ce­so de in­ves­ti­ga­ción del ase­si­na­to de Acu­ña Ru­bio, quien en vi­da

de­sa­rro­lló un am­plio tra­ba­jo de lu­cha con­tra el VIH­/si­da y con­tra la dis­cri­mi­na­ción de las per­so­nas ho­mo­se­xua­les. El vi­deo fue pro­du­ci­do por Le­tra S y su agen­cia de in­for­ma­ción No­tie­Se, con el apo­yo de ins­ti­tu­cio­nes pú­bli­cas, co­mo la Co­mi­sión Na­cio­nal de los De­re­chos Hu­ma­nos, em­pre­sas pri­va­das, co­mo el la­bo­ra­to­rio Ro­che, la li­bre­ría El Ar­ma­rio Abier­to, la discoteca Living y el cor­po­ra­ti­vo Ca­ba­re­ti­to, y or­ga­ni­za­cio­nes de la so­cie­dad ci­vil, co­mo la red De­mo­cra­cia y Se­xua­li­dad, Ca­tó­li­cas por el De­re­cho a De­ci­dir, Mex­fam, la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, y Equi­dad de Gé­ne­ro, Ciu­da­da­nía, Tra­ba­jo y Fa­mi­lia. La in­ves­ti­ga­ción pe­rio­dís­ti­ca co­rrió a car­go de An­to­nio Me­di­na, coor­ di­na­dor de No­tie­Se. El tra­ba­jo pe­rio­dís­ti­co fue pre­sen­ta­do en el mar­co de la Jor­na­ da de Lu­cha Con­tra la Ho­mo­fo­bia, en la ciu­dad de Mé­xi­co, y tam­bién se ex­hi­bió en la ciu­dad de Bar­ce­lo­na. En esa ciu­dad es­pa­ño­la, Ale­jan­dro Bri­to, di­rec­tor de es­te su­ple­men­to, in­sis­tió en la ne­ce­si­dad de que Mé­xi­co ti­pi­fi­que los crí­me­nes de odio, ya que exis­te un va­cio le­gal en la ma­te­ria que per­mi­te a las au­to­ri­da­des

apli­car las le­yes ba­jo pre­jui­cios so­cia­les y eti­que­tar los crí­me­nes co­mo “pa­sio­na­les”, cuan­do el tras­fon­do es el odio. Bri­to y An­to­nio Me­di­na se reu­nie­ron pa­ra ha­blar de los ase­si­na­tos de ho­mo­se­ xua­les en Mé­xi­co con ac­ti­vis­tas ca­ta­la­nes y ho­lan­de­ses y con re­pre­sen­tan­tes de los gru­pos par­la­men­ta­rios del Con­gre­so de Ca­ta­lu­ña, quie­nes ex­pre­sa­ron su preo­cu­pa­ción por la si­tua­ción de los de­re­chos hu­ma­nos en Mé­xi­co. Has­ta aho­ra, el do­cu­men­tal Oc­ta­vio Acu­ña, un cri­men de odio por ho­mo­fo­bia se ha trans­mi­ti­do en la te­le­vi­sión me­xi­ca­na, a tra­ vés de TV UNAM y otras te­le­vi­so­ras edu­ca­ti­vas y cul­tu­ra­les de to­do el país agru­pa­das en la Red de Ra­dio­di­fu­so­ras y Te­le­vi­so­ras Edu­ca­ ti­vas y Cul­tu­ra­les de Mé­xi­co. Oc­ta­vio Acu­ña, un cri­men de odio por ho­mo­fo­bia es­tá dis­po­ni­ ble sin cos­to (sal­vo el en­vío, si es fue­ra de la ciu­dad de Mé­xi­co) pa­ra me­dios de co­mu­ni­ca­ción, ins­ti­tu­cio­nes pú­bli­cas u or­ga­ni­za­cio­nes ci­vi­les que lo so­li­ci­ten al te­lé­fo­no 5532-2751 y a los co­rreos no­tie­ se­@no­tie­se.org y ame­di­na­27@ya­hoo­.com.mx.


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Agradecemos el apoyo brindado al proyecto Letra S por: La Fundación John D. and Catherine T. MacArthur

Letra S • 119 • junio 2006

Agradecemos el apoyo brindado por: al proyecto Letra S.

SEXUALIDAD Y HOMBRÍA EN UN BARRIO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

Los hombres tenemos la m Las políticas públicas sobre sexualidad adolescente poco o nada tienen que ver con la manera en que los chavos y las chavas la viven. Cuando la banda habla, expresa sus necesidades y placeres, sus creencias y carencias. En este texto, adolescentes y jóvenes de una colonia popular de la ciudad de México hablan de sí mismos y de cómo imaginan su masculinidad y su sexualidad.

Por Fer­nan­do Mi­no *

E

n San Mi­guel Teo­ton­go, una co­lo­nia que ocu­pa par­te del ce­rro de San­ta Ca­ta­ri­na en Iz­ta­pa­la­pa, al orien­te del Dis­tri­to Fe­de­ ral, to­dos los días, por las tar­des, la ban­da se reú­ne en la es­qui­na pa­ra ri­far­se el fu­cho o cas­ca­ ri­ta de fut­bol, pa­ra pla­ti­car o no­más pa­ra pa­sar el ra­to. La ban­da la for­man los cha­vos de la cua­dra, los del ba­rrio, sin im­por­tar su edad: son to­dos los “que se jun­tan”. Pe­ro pa­ra ser ban­da hay que ser hom­bre; pa­ra ha­cer el pa­ro cuan­do se ne­ce­si­te y no “de­jar mo­rir so­lo” a los ami­gos en ca­so de bron­cas. Las mu­je­res pue­den es­tar en­tre la ban­ da co­mo no­vias o cuan­do son “bue­na on­da”, pe­ro no son car­na­les, por­que a me­nu­do aca­ rrean pro­ble­mas o atraen a cha­vos de fue­ra. La amis­tad y la hom­bría son los va­lo­res más apre­cia­dos en­tre la ban­da, co­mo di­ce un cha­vo de la co­lo­nia, de 17 años: “La ma­ne­ra de ob­te­ner res­pe­to en la co­lo­nia tie­ne que ver con las he­rra­ mien­tas que tie­nes pa­ra re­la­cio­nar­te con los de­más; en el ba­rrio pa­ra que te res­pe­ten tie­nes que sa­ber mu­cho, sa­ber pe­lear sa­bro­so y te­ner di­ne­ro; lo que da res­pe­to a los hom­bres, da po­der. La ad­mi­ra­ción ha­cia otro hom­bre se da cuan­do és­te da la ca­ra por ti, da la vi­da por ti, cuan­do sa­be más que uno”. En es­te en­tor­no, un gru­po de in­ves­ti­ga­do­res de El Co­le­gio de Mé­xi­co, la UNAM y la UAM de­sa­rro­ lló un am­plio tra­ba­jo pa­ra la Or­ga­ni­za­ción Pa­na­me­ri­ca­na de la Sa­lud so­bre las opi­nio­nes de los jó­ve­nes so­bre te­mas co­mo: mas­cu­li­ni­dad,

iden­ti­dad se­xual, se­xua­li­dad, in­fec­cio­nes de trans­mi­sión se­xual, y cui­da­do de la sa­lud re­pro­ duc­ti­va. Los re­sul­ta­dos mues­tran co­mo las creen­cias do­mi­nan­tes son las li­ga­das al mo­de­lo mas­cu­li­no tra­di­cio­nal —el hom­bre fuer­te y la mu­jer in­fe­rior—, lo que po­ne en ries­go la sa­lud se­xual de los jó­ve­nes y la ma­ne­ra de re­la­cio­nar­se con otros hom­bres y mu­je­res. De las en­tre­vis­tas rea­li­za­das co­mo ba­se pa­ra su aná­li­sis, re­cu­pe­ra­ mos al­gu­nas de las pa­la­bras de los ado­les­cen­tes y jó­ve­nes. Mas­cu­li­ni­dad Asu­mir una res­pon­sa­bi­li­dad Los jó­ve­nes de San Mi­guel Teo­ton­go con­ci­ben “ser hom­bres” a par­tir de dos fac­to­res con­tra­dic­ to­rios en­tre sí: te­ner li­ber­tad se­xual y afron­tar las con­se­cuen­cias de esa li­ber­tad (em­ba­ra­zos y ma­tri­mo­nios in­de­sea­dos): Pa­ra ser hom­bre hay que tra­ba­jar, pa­ra apor­ tar di­ne­ro a la ca­sa, y mien­tras uno es­tu­dia, ha­cer que­ha­cer en la ca­sa y echar­le ga­nas tam­ bién. Así co­mo en las ni­ñas les di­cen que ya son mu­je­res cuan­do tie­nen la pri­me­ra mens­trua­ción, en los hom­bres es cuan­do tie­nen su pri­me­ra re­la­ ción. (Ado­les­cen­te de 16 años) Un hom­bre de ver­dad ca­si no lo hay, es una per­so­na que real­men­te es res­pon­sa­ble. Res­pe­ta a su mu­jer. Si vas por la ca­lle y ves que es­tá bien bue­na y le di­ces 'adiós ma­ma­ci­ta, es­tás bien bue­ na', ¿se­ría res­pe­tar­la? No. Ser un hom­bre de ver­ dad se­ría afron­tar los he­chos, de­cir la ver­dad, sa­car ade­lan­te a su fa­mi­lia. El me­nos hom­bre es al que se le lla­ma co­bar­de, el que no ve los

he­chos, por ejem­plo, que ya de­jó a una mu­jer em­ba­ra­za­da. Hay que te­ner los su­fi­cien­tes pa­ra acep­tar lo que ya hi­zo uno y ver qué on­da. (Jo­ven de 20 años) De­seo se­xual To­do es por la len­te Pa­ra la ban­da el se­xo es si­nó­ni­mo de coi­to y pe­ne­tra­ción va­gi­nal, y sir­ve pa­ra sa­tis­fa­cer de­seos, más que pa­ra cons­truir la­zos afec­ti­vos. Se tra­ta de una ne­ce­si­dad, pues “el cuer­po pi­de las re­la­cio­nes se­xua­les”, so­bre to­do en los va­ro­ nes; por eso la ha­bi­li­dad pa­ra el li­gue es am­plia­ men­te va­lo­ra­da. (Des­de que te­nía al­re­de­dor de) 12 años, pa­sa­ba que así de re­pen­te se po­nía (mi pe­ne) erec­to, pe­ro ca­si siem­pre era por an­dar vien­do a las cha­vas. Es el pen­sa­mien­to, o el ver a la cha­va. Se de­be mu­cho a que, por ejem­plo, tie­nes una re­la­ción se­xual con una chi­ca, en­ton­ces cuan­do ves una chi­ca con un cuer­po pa­re­ci­do, pues te la ima­gi­nas ¿no? O sea, tie­nes que te­ner una mo­ti­va­ción ¿no? Por eso la ma­yo­ría de las ve­ces (que tie­nes una erec­ción) es cuan­do ves a unas nal­go­nas, o que ten­gan un tra­se­ro bo­ni­to. A eso se de­be que se po­ne erec­to, por la len­te. (Jo­ven de 20 años) Mas­tur­ba­ción Mien­tras me ha­go hom­bre Aun­que la cha­que­ta es nor­mal pa­ra los ado­les­ cen­tes de me­nor edad, la pien­san só­lo co­mo par­te del en­tre­na­mien­to pa­ra las re­la­cio­nes se­xua­les, y en­tre más rá­pi­do se de­je pa­ra co­men­zar a te­ner re­la­cio­nes coi­ta­les, me­jor.

No no­más hay una edad pa­ra la mas­tur­ba­ ción. Yo, in­clu­si­ve, sí lle­ga­ba a mas­tur­bar­me, pe­ro pues la ver­dad fue­ron po­cas las ve­ces, por­ que aquí en es­ta co­lo­nia las mu­je­res ca­si no te di­cen 'no'. Quién sa­be, yo di­go que es por el ran­ go de po­si­ción so­cial de las gen­tes, más ca­chon­ das. Yo he vis­to que gen­te más hu­mil­de co­mo que son más ca­chon­das. (Jo­ven de 20 años) Re­la­cio­nes se­xua­les Más va­le pe­dir per­dón... Las re­la­cio­nes se­xua­les no se pro­po­nen, se bus­ca que la co­sa “se va­ya dan­do”, por­que siem­pre es­tá el ries­go que ella di­ga no. Pues la ma­yo­ría de las ve­ces (que se dan las re­la­cio­nes se­xua­les) es por­que lo de­sea­mos los dos. Por­que si pri­me­ro le pre­gun­tas a la cha­va si quie­re, ¿te ima­gi­nas? Si lle­vas a una cha­va, la in­vi­tas a sa­lir y de re­pen­te ya es­tás en el ho­tel, la cha­va siem­pre se va a li­be­rar. Por lo re­gu­lar tú le em­pie­zas a pla­ti­car y le pre­gun­tas cuán­do va­mos al ho­tel o al­go así, pe­ro se va dan­do, ca­si nun­ca pre­gun­tas, es me­jor que se va­yan dan­do so­las las co­sas por­que así lo dis­fru­tas tan­to tú co­mo la cha­va. (Jo­ven de 20 años) Con­dón Un plá­ta­no con cás­ca­ra Aun­que es por to­dos co­no­ci­do, so­bre to­do pa­ra evi­tar em­ba­ra­zos, el con­dón es muy po­co usa­do. Co­mo las re­la­cio­nes se­xua­les no sue­len pla­near­ se, el mé­to­do más so­co­rri­do es el coi­to in­te­rrum­ pi­do que in­clu­so se per­ci­be, erró­nea­men­te, co­mo más se­gu­ro que el con­dón.

De la visibilidad al orgullo Por San­da­lo Gál­vez Mar­cha del or­gu­llo, car­na­val de la di­ver­si­dad, des­fi­le gay, pro­tes­ta po­lí­ti­ ca. Son mu­chas las for­mas de lla­mar y de vi­vir ese des­fi­le que des­de ha­ce 28 años se ha­ce en la ciu­dad de Mé­xi­co. Ca­mi­na­ta pa­ra ex­ter­nar, pa­ra ha­cer vi­si­ble aque­llo que siem­pre se nie­ga, lo que se acu­sa de “fue­ra de lo nor­mal”. Una ma­ne­ra de de­cir, “la di­ver­si­dad so­mos to­dos”. Más allá del sig­ni­fi­ca­do po­lí­ti­co de la mar­cha, de las dis­cu­sio­nes en­tre los gru­pos y or­ga­ni­za­cio­nes que par­ti­ci­ pan, la mo­vi­li­za­ción ha am­plia­do los

már­ge­nes de vi­si­bi­li­dad de las per­so­ nas de la di­ver­si­dad se­xual y, con ello, tam­bién una la­men­ta­ble se­rie de ac­ti­ tu­des y ac­cio­nes ho­mo­fó­bi­cas.

Por eso, ade­más de la fies­ta, no hay que ol­vi­dar a los jó­ve­nes que han su­fri­do agre­sio­nes por su orien­ta­ción se­xual, re­cuer­dos fres­cos que nos ha­cen pen­sar en lo mu­cho que fal­ta pa­ra erra­di­car la dis­cri­mi­na­ción, que mu­chas ve­ces se trans­for­ma en vio­len­cia ex­tre­ma. Lo más preo­cu­pan­te, sin du­da, son los ase­si­na­tos co­me­ti­dos en nom­bre de la “nor­ma” y la “de­cen­cia”, jus­ti­fi­ ca­ción pa­ra eli­mi­nar a aque­llos que “da­ñan a la so­cie­dad”. Só­lo bas­ta con

Cuenta Conmigo re­me­mo­rar las pa­la­bras del ase­si­no de­te­ni­do re­cien­te­men­te, apo­da­do “El Sá­di­co”: “Le hi­ce un bien a la so­cie­ dad, pues esa gen­te ha­ce que se ma­lee la in­fan­cia. Me des­hi­ce de ho­mo­se­xua­les que, de al­gu­na ma­ne­ ra, afec­tan a la so­cie­dad. Se su­be uno al Me­tro y se van be­su­quean­do”. El pe­li­gro es pa­ra los jó­ve­nes que co­rren el ries­go de su­frir vio­len­cia por ser ho­mo­se­xua­les, sin que na­die di­ga o ha­ga na­da. Creo que nues­tra asis­ten­cia a la mar­cha del or­gu­llo es una opor­tu­ni­ dad pa­ra mos­trar nues­tro re­cha­zo e in­dig­na­ción a agre­sio­nes con­tra las

per­so­nas de la di­ver­si­dad se­xual. Cual­ quier for­ma de ma­ni­fes­ta­ción es bue­ na, de lo que se tra­ta es de ha­cer vi­si­ble que no so­mos per­so­nas de ter­ ce­ra, si­no ciu­da­da­nos con to­do de­re­ cho, que me­re­ce­mos res­pe­to y equi­dad.

Re­cuer­da que el 17 de ju­nio ini­cia­mos un nue­vo mó­du­lo de tra­ba­jo con nues­tro Gru­po de Jó­ve­nes Gays, Les­bia­nas y Bi­se­ xua­les de Le­tra S. Nues­tro pro­yec­to ofre­ ce un es­pa­cio de con­fian­za y acep­ta­ción en los que las orien­ta­cio­nes ho­mo­se­xual y bi­se­xual no só­lo son re­co­no­ci­das y no dis­cri­mi­na­das, si­no que se to­man co­mo pun­to de par­ti­da pa­ra un ma­yor au­to­co­

no­ci­mien­to que te per­mi­ta te­ner un me­jor au­to­cui­da­do y un cre­ci­mien­to co­mo per­so­na. Cuen­ta con­mi­go.

Si eres un chavo o chava gay te ofrecemos un espacio de apoyo con jóvenes como tú, te esperamos todos los sábados, de 11:30 a 14:30 horas, en el Centro Cultural y Recreativo “Niños Héroes” del DIF-DF, ubicado en Popocatépetl (Eje 8 sur) No. 276, entre prolongación Uxmal y División del Norte, Col. Santa Cruz Atoyac.

JÓVENES GAY, LESBIANAS Y FAMILIAS, es un proyecto de coparticipación entre Letra S y DIF-DF Tel.: 5532-2751 Correo: jovenesg@letraese.org.mx


Para más información visita las siguientes páginas: www.mexfam.org.mx www.yquesexo.com www.clinicadolescentes.com Infórmate

Letra S • 119 • junio 2006

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mente cachonda Yo uti­li­zo... bue­no, la ver­dad nun­ca... po­cas ve­ces he uti­li­za­do el con­dón, por­que ca­si siem­pre las cha­vas con las que vas te­nien­do re­la­cio­nes, siem­pre te di­cen lo mis­mo cuan­do les di­ces que hay que pre­ve­nir­nos: 'qué, ¿no con­fías en mí?' 'Es más —me di­cen— cuan­do te va­yas a ve­nir só­lo te sa­les y lis­to, nos qui­ta­mos de bron­cas'. Es que to­dos nos con­fia­mos al con­dón y el con­dón se rom­pe, en cam­bio así sí es­tás se­gu­ro pues avien­ tas to­do ha­cia fue­ra y no que­da na­da. Te di­go por­que yo le ha­cia así con es­ta cha­va y lo ha­cía­ mos has­ta dos o tres ve­ces al día y nun­ca que­dó em­ba­ra­za­da. (Jo­ven de 20 años) Hay unas cha­vas que sí (te pi­den ha­cer­lo con con­dón), pe­ro hay unas que di­cen la ja­la­di­ta de 'a ver, có­me­te un plá­ta­no con cás­ca­ra' y di­ces: 'bue­no, pues co­mo tú quie­ras'. El chis­te es que lo dis­fru­te­mos los dos y lo ha­ces por eso, por tra­tar de sa­tis­fa­cer­se los dos. Si ella te di­jo 'no uti­li­ces con­dón', tú le di­ces 'aho­ra yo quie­ro que tú es­tés arri­ba', y así se van dan­do una y una. (Jo­ven de 24 años) Si­da y otras in­fec­cio­nes de trans­mi­sión se­xual, cuan­do to­ca la de ma­las Aun­que en me­nor me­di­da que los em­ba­ra­zos, el VIH­/si­da es­tá pre­sen­te co­mo una ame­na­za pa­ra la vi­da se­xual de los hom­bres que tie­ne que ver más con el azar que con la fal­ta de pro­tec­ción. El co­no­ci­mien­to so­bre las in­fec­cio­nes de trans­mi­ sión se­xual es muy re­du­ci­do y sue­le ir acom­pa­ña­ do de múl­ti­ples mi­tos. El si­da se con­ta­gia por te­ner mu­chas re­la­cio­ nes con la mis­ma mu­jer o di­fe­ren­tes, por­que la mu­jer lue­go tie­ne va­rias re­la­cio­nes con otros hom­bres y se con­ta­gian, lue­go, al ha­cer­lo con la mis­ma per­so­na, pues uno tam­bién se con­ta­gia. (Ado­les­cen­te de 16 años) Si te me­tes con una mu­jer que ya lle­va mu­chas re­la­cio­nes con otro hom­bre, tam­bién pue­des

con­traer si­da o no sé, de­pen­de tam­bién de la mu­jer, ¿no? Por ma­la hi­gie­ne tan­to de la mu­jer co­mo del hom­bre. Por­que la ver­dad uno co­mo hom­bre ca­chon­do, si te to­ca una mu­jer igual, pien­sas: 'ay, va­mos a echar­le cho­co­la­ti­to', 'va­ mos a echar­le es­to', 'va­mos a echar­le el otro'. Y por ca­chon­do vas mez­clan­do cuan­ta co­sa; to­do el se­men que sa­le se va mez­clan­do con el cho­co­ la­te, con el yo­gurt, de­pen­dien­do có­mo lo ha­gas. Ade­más, si no lo lim­pias bien lo de­jas ahí y cuan­ do vas a ori­nar, si no te lim­pias bien, se va acu­ mu­lan­do, se va jun­tan­do y pue­des lle­gar a con­traer una en­fer­me­dad. Y si no te cui­das te lo lle­gan has­ta a cor­tar. (Jo­ven de 20 años) En el aná­li­sis, los in­ves­ti­ga­do­res con­si­de­ran que la fal­ta de opor­tu­ni­da­des de de­sa­rro­llo y edu­ca­ti­ vas im­pi­den una ma­yor equi­dad y em­po­de­ra­ mien­to de cha­vas y cha­vos, que per­mi­ti­rían cons­truir mo­de­los al­ter­na­ti­vos de “ser hom­bre” y me­jo­res con­di­cio­nes pa­ra vi­vir la se­xua­li­dad. “Pa­ra­dó­ji­ca­men­te, el prin­ci­pal pro­ble­ma que se­ña­la­ron nues­tros en­tre­vis­ta­dos fue la fal­ta de in­for­ma­ción; ellos con­si­de­ran que es­ta ca­ren­cia es la cau­sa de otros pro­ble­mas”, ase­gu­ra el es­tu­dio.

* Tex­to ela­bo­ra­do con ba­se en la in­ves­ti­ga­ción “Mas­cu­li­ni­dad y sa­lud se­xual y re­pro­duc­ti­va: un es­tu­dio de ca­so con ado­les­cen­tes de la Ciu­dad de Mé­xi­co” (Stern, C., et. al., en Sa­lud Pú­bli­ca de Mé­xi­co, vol. 45, su­ple­men­to I de 2003, pp. 34-43), rea­li­za­da por el Pro­gra­ma de Sa­lud Se­xual y Re­pro­duc­ti­va de El Co­le­gio de Mé­xi­ co, con apo­yo de in­ves­ti­ga­do­res de la Uni­ver­si­dad Au­tó­no­ma Me­tro­po­li­ta­na-Iz­ta­pa­la­pa, y de la Fa­cul­tad de Es­tu­dios Su­pe­rio­res Iz­ta­ca­la, de la UNAM. La in­ves­ti­ga­ción fue coor­di­na­da por el doc­ tor Clau­dio Stern, la maes­tra Cris­ti­na Fuen­tes y la maes­tra Lau­ra Ruth Lo­za­no.

La frontera física y la inequidad política Las fron­te­ras son siem­pre es­pa­cios sen­si­bles. Trán­si­to en­tre rea­li­da­des dis­tin­tas, mu­chas ve­ces opues­tas en­tre sí. Las di­vi­sio­nes re­cuer­dan su ca­rác­ter de im­po­si­ción, ya sea en­tre paí­ses, gé­ne­ros o prác­ti­cas se­xua­les. Ya en­tra­dos en me­tá­fo­ras, ¿cuál es la di­fe­ren­cia en­tre la fron­te­ra mi­li­ta­ri­za­ da pa­ra evi­tar la en­tra­da de mi­gran­ tes y la vio­len­cia con­tra las mu­je­res que osan cues­tio­nar la "su­pre­ma­cía" mas­cu­li­na? Pe­ro las fron­te­ras, pe­se a los mu­ros y las va­llas, son po­ro­sas. Los dis­cur­sos y las ac­cio­nes que de­fien­den la do­mi­ na­ción de unos so­bre los otros ce­den an­te el em­pu­je de la rea­li­dad. Mi­gran­ tes que ven­cen obs­tá­cu­los y tran­si­tan sin re­me­dio o prác­ti­cas se­xua­les que

se dan al am­pa­ro del ano­ni­ma­to, in­clu­so en­tre los de­fen­so­res de la mo­ral más tra­di­cio­nal. El nú­me­ro 33 de la re­vis­ta De­ba­te fe­mi­nis­ta re­fle­xio­na so­bre es­te te­ma, ba­jo el tí­tu­lo: "Fron­te­ras, in­ters­ti­cios y um­bra­les", en un re­co­rri­do que va de la his­to­ria de un gru­po de tra­ba­ja­do­ res se­xua­les tra­ves­tis y trans­gé­ne­ro en Ti­jua­na, o la rea­li­dad de la vi­da en trán­si­to en la fron­te­ra sur opa­ca­da por la es­tri­den­cia del nor­te, a la te­nue lí­nea que di­vi­de a los "pe­ca­dos ca­pi­ ta­les" de las "vir­tu­des teo­lo­ga­les", en sie­te bre­ves y sus­tan­cio­sos tex­tos. Co­la­bo­ran, en­tre otros, Lu­cía Mel­ gar, que re­co­ge da­tos, nú­me­ros y tes­ ti­mo­nios pa­ra for­mar un mo­sai­co de vi­das en­re­da­das y su­fri­das al­re­de­dor

de la fron­te­ra Mé­xi­co-Es­ta­dos Uni­dos; Mar­ga­ra Mi­llán, quien ex­plo­ra el za­pa­tis­mo des­de las mu­je­res y su pre­ sen­cia "en me­dio de la ten­sión en­tre tra­di­ción y cam­bio"; Car­los Mon­si­váis, quien re­co­rre los úl­ti­mos trein­ta años de Mé­xi­co des­de las lu­chas cí­vi­cas por la ple­na in­clu­sión de las mi­no­rías den­tro de la Re­pú­bli­ca lai­ca; y Ar­nol­ do Kraus, que re­fle­xio­na so­bre el sui­ci­ dio, la fron­te­ra úl­ti­ma: "La vi­da del sui­ci­da ar­de cuan­do el tiem­po se ago­ ta. As­fi­xia cuan­do el fue­go se apa­ga". Es­cri­ben Lu­cía Mel­gar y Ma­ri­sa Be­laus­te­gui­goi­tia, en el edi­to­rial: "Por su per­mea­bi­li­dad y su ru­go­si­dad, por la po­si­bi­li­dad de cru­zar­la e in­clu­so mo­di­fi­car­la, la fron­te­ra es una ri­ca me­tá­fo­ra de las se­pa­ra­cio­nes, di­co­to­

mías, bre­chas, vi­si­bles e in­vi­si­bles, que pau­tan nues­tra vi­da so­cial, po­lí­ti­ca y cul­tu­ral. Fue­ra del ám­bi­to geo­po­lí­ti­co, la fron­te­ra es tam­bién me­tá­fo­ra de un de­sa­fío: in­ten­tar cru­zar­la im­pli­ca o sim­bo­li­za un co­no­ci­mien­to por apre­ hen­der, un nue­vo mun­do que ima­gi­ nar, otra ex­ pe­ rien­ cia u otra vi­ da po­si­ble". Al fi­nal, las fron­te­ras —geo­ grá­fi­cas, po­lí­ti­cas, so­cia­les y fí­si­cas— exis­ten co­mo lí­mi­te a la ima­gi­na­ción y los de­seos y per­ma­ne­cen es­tá­ti­cas has­ta que nue­vas ideas alien­tan su trans­gre­sión. (Fer­nan­do Mi­no) Debate feminista número 33 "Fronteras, intersticios y umbrales", correspondiente a abril de 2006 está disponible en librerías.

reSeña


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Letra S • 119 • junio 2006

No existe una manera correcta de vivir la sexualidad, al menos no una sola, si pensamos en la constante discusión que envuelve a los deseos carnales. La idea de una sexualidad democrática parece surgir como opción a la moral sexual tradicional que ve las normas como inamovibles. La democracia sexual es la propuesta del sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París.

Entrevista con el sociólogo francés Eric Fassin

La democracia aplicad al género y a la sexua Por Ale­jan­dro Bri­to y Fer­nan­do Mi­no

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l se­xo es pri­va­do pe­ro su dis­cu­sión es pú­bli­ ca. Pa­ra el so­ció­lo­go fran­cés Eric Fas­sin, pro­fe­sor de la Es­cue­la Nor­mal Su­pe­rior de Pa­rís, la cues­tión se­xual ha cam­bia­do de sen­ti­do “des­de que co­men­za­mos a in­te­rro­gar­nos más so­bre las nor­mas que ri­gen el es­pa­cio do­més­ti­co, con la di­vi­sión de las ta­reas, y tam­bién so­bre las vio­len­cias que la­ce­ran la in­ti­mi­dad”. La se­xua­li­ dad fun­cio­na, en­ton­ces, en dos ám­bi­tos que se en­tre­la­zan: la vi­da po­lí­ti­ca y la es­fe­ra pri­va­da. Por eso, Fas­sin, ha­bla de “de­mo­cra­cia se­xual”, te­ma cen­tral de la char­la que sos­tu­vo con Le­tra S. ¿Có­mo de­fi­ni­ría la de­mo­cra­cia se­xual? De va­rias for­mas. Pri­me­ro, ¿qué es una so­cie­dad de­mo­crá­ti­ca? Es aque­lla que de­fi­ne por sí so­la sus le­yes y sus nor­mas, y no con­si­de­ra que deban ser de­fi­ni­das por un prin­ci­pio tras­cen­ den­te­ —Dios, la Na­tu­ra­le­za, la Cien­cia— si­no por la pro­pia so­cie­dad en la que vi­vi­mos. Así, a las le­yes y a las nor­mas no las de­fi­ne nin­gún prin­ci­pio tras­cen­den­te, si­no uno in­ma­nen­te, que es la so­cie­dad. Ese es el prin­ci­pio de la de­mo­cra­cia. Se­gun­do, ¿qué es la de­mo­cra­cia se­xual? Es la de­mo­cra­cia apli­ca­da a las cues­tio­ nes de gé­ne­ro y de se­xua­li­dad. ¿Y por qué es­ta cues­tión es par­ti­cu­lar­men­te im­por­tan­te cuan­ do se tra­ta de gé­ne­ro y de se­xua­li­dad? Se­gún yo, por­que el gé­ne­ro, los se­xos y la se­xua­li­dad apa­ re­cen co­mo al­go na­tu­ral, es de­cir, de­fi­ni­dos por un prin­ci­pio que es­ca­pa a la so­cie­dad. En­ton­ ces, el es­fuer­zo por pen­sar que in­clu­so la di­fe­ ren­ cia de se­ xos y las se­ xua­ li­ da­ des no son na­tu­ra­les, si­no so­cia­les, y que po­de­mos en­ton­ ces re­de­fi­nir­las, se vuel­ve un es­fuer­zo di­fí­cil y muy pro­ble­má­ti­co. Por ello las cues­tio­nes se­xua­les son ac­tual­men­te apues­tas de­mo­crá­ti­ cas pri­vi­le­gia­das. En un con­tex­to so­cial don­de las ma­yo­rías de­fi­nen lo que es la de­mo­cra­cia, ¿qué pa­pel pue­den ju­gar las mi­no­rías se­xua­les? Es cier­to que la de­mo­cra­cia es la ma­yo­ría, pe­ro in­sis­to en la exis­ten­cia de una es­fe­ra pú­bli­ca, de un es­pa­cio pú­bli­co. Y en es­te es­pa­cio tam­bién

pue­de ha­cer­se es­cu­char el dis­cur­so de una mi­no­ría. La cues­tión de la ley la de­ci­de en­ton­ces la ma­yo­ría, pe­ro la es­fe­ra pú­bli­ca no es só­lo la ma­yo­ría, es tam­bién, de mo­do po­ten­cial, to­do el mun­do. Hay en­ton­ces una di­fe­ren­cia en­tre la ley que de­ci­de la ma­yo­ría y la es­fe­ra pú­bli­ca que po­ten­cial­men­te tam­bién es­tá abier­ta a las mi­no­rías. Y es­ta es­fe­ra pú­bli­ca es im­por­tan­te ya que con­tri­bu­ye a de­fi­nir los tér­mi­nos en los que pen­sa­mos to­dos. ¿Es po­si­ble vi­vir una se­xua­li­dad sin nor­ mas? No. Al me­nos no lo creo. En to­do ca­so lo que in­ten­to des­cri­bir, o es­ti­mu­lar, no es el trán­si­to de una so­cie­dad con­tro­la­da a una so­cie­dad sin re­glas, si­no el trán­si­to de una so­cie­dad don­de las normas se im­po­nen co­mo si fue­ran na­tu­ra­ les, a otra don­de son me­nos evi­den­tes. Una so­cie­dad de­mo­crá­ti­ca es aque­lla en la que es po­si­ble dis­cu­tir una nor­ma y, en cuan­to se dis­ cu­te, se trans­for­ma la ma­ne­ra en que se nos im­po­ne. En lu­gar de que las re­glas fun­cio­nen de ma­ne­ra in­cons­cien­te, aho­ra es­tán ex­pli­ci­ta­das, y así nues­tra re­la­ción con ellas es­tá me­nos de­ter­mi­na­da. So­mos me­nos pri­sio­ne­ros de las nor­mas, pues las ve­mos tal co­mo son, es de­cir, co­mo con­ven­cio­nes ar­bi­tra­rias, dis­cu­ti­bles, ne­go­cia­bles, cues­tio­na­bles. Lo que po­de­mos es­pe­rar no es ser in­di­vi­duos aso­cia­les, li­be­ra­dos de las nor­mas, si­no in­di­vi­duos un po­co más li­bres en nues­tra re­la­ción con ellas. ¿Có­mo po­dría el con­cep­to de de­mo­cra­cia se­xual con­tri­buir al com­ba­te con­tra el si­da? To­dos es­tos de­ba­tes de­mo­crá­ti­cos en la es­fe­ra pú­bli­ca son de­ba­tes a pro­pó­si­to de las nor­mas. En lu­gar de per­mi­tir que se nos im­pon­gan, lo que pro­ce­de es in­te­rro­gar­las. Las cues­tio­nes vin­cu­la­das al si­da son cues­tio­nes de nor­mas. ¿Va­mos a ex­cluir a al­gu­nas per­so­nas por­que no son “nor­ma­les”? ¿Va­mos a con­si­de­rar que el com­por­ta­mien­to se­xual fun­cio­na nor­mal­men­ te, por sí so­lo, en la in­cons­cien­cia? ¿O nos pon­ dre­mos, por el con­tra­rio, a dis­cu­tir so­bre qué prác­ti­ca se­xual que­re­mos te­ner, o so­bre qué

co­sa es acep­ta­ble y qué no lo es? ¿A in­te­rro­gar­ nos so­bre nues­tra ma­ne­ra de vi­vir la se­xua­li­ dad? Si nos plan­tea­mos pre­gun­tas, ten­dre­mos ins­tru­men­tos que nos se­rán úti­les pa­ra com­ba­ tir al si­da. ¿Pro­po­ner el uso del con­dón en las re­la­cio­ nes se­xua­les es tam­bién in­tro­du­cir la po­lí­ ti­ca en la in­ti­mi­dad? La cues­tión po­lí­ti­ca, la cues­tión de las re­la­cio­ nes de po­der, ha es­ta­do siem­pre pre­sen­te en la in­ti­mi­dad. Es­to se no­ta más que an­tes, no por­ que an­tes no ha­ya si­do al­go po­lí­ti­co y aho­ra sí lo sea. Es­to siem­pre ha si­do al­go po­lí­ti­co, só­lo que aho­ra es­ta­mos más cons­cien­tes de ello que an­tes. En­ton­ces sí, el pre­ser­va­ti­vo tie­ne la ven­ta­ ja de tras­tor­nar la evi­den­cia na­tu­ral de la re­la­ ción se­xual; in­tro­du­ce al­go más en la re­la­ción se­xual, nos re­cuer­da un mun­do ex­te­rior a la re­la­ción se­xual. Es por su­pues­to una po­li­ti­za­ ción del en­cuen­tro se­xual, pe­ro tam­bién una for­ma de ha­cer vi­si­ble un he­cho que siem­pre fue cier­to: las re­la­cio­nes se­xua­les no son úni­ca­ men­te na­tu­ra­les. ¿Có­mo se en­tre­cru­zan los con­cep­tos de igual­dad y li­ber­tad en la rei­vin­di­ca­ción ac­tual del ma­tri­mo­nio para gays? Hoy, más allá de la es­pe­ci­fi­ci­dad de los con­tex­ tos, el te­ma del ma­tri­mo­nio gay se ha vuel­to, no só­lo en Fran­cia, en Es­ta­dos Uni­dos, o en los Paí­ ses Ba­jos, si­no en mu­chos otros paí­ses, un sím­ bo­lo pa­ra sig­ni­fi­car la cues­tión ho­mo­se­xual. Exis­ten en­ton­ces los con­tex­tos par­ti­cu­la­res, pe­ro hay tam­bién aho­ra otro ge­ne­ral en el que se da otra ma­ne­ra de plan­tear la cues­tión ho­mo­se­xual en el mun­do en­te­ro. ¿Es una cues­tión en la que se opo­nen la li­ber­ tad y la igual­dad? Creo que se tra­ta de una rei­vin­ di­ca­ción efi­caz pa­ra cues­tio­nar la je­rar­quía de las se­xua­li­da­des, la nor­ma he­te­ro­se­xis­ta. En es­te sen­ti­do se ha con­ver­ti­do en una he­rra­mien­ta efi­ caz. ¿Có­mo ha­cer pa­ra que es­ta he­rra­mien­ta de igual­dad no se vuel­va al­go que res­trin­ja la li­ber­ tad? Lo que pro­pon­go son pis­tas de re­fle­xión. Por un la­do, ¿por qué dos hom­bres que se ca­san en­tre

ellos, o dos mu­je­res que ha­cen lo mis­mo, es­ta­rían con­de­na­dos a imi­tar a los he­te­ro­se­xua­les que se ca­sa­ron an­tes que ellos? No creo que así su­ce­da. Pien­so, por el con­tra­rio, que los ho­mo­se­xua­les que se ca­san le dan un sen­ti­do di­fe­ren­te al he­cho de ca­sar­se por el sim­ple he­cho de que, has­ta fe­chas muy re­cien­tes, es­ta­ban ex­clui­dos del ma­tri­mo­nio. El sen­ti­do del ma­tri­mo­nio no es el mis­mo cuan­do se tra­ta de una ins­ti­tu­ción re­no­ va­da que cuan­do ha­bla­mos de una ins­ti­tu­ción tra­di­cio­nal. Es­te mis­mo he­cho tie­ne tam­bién efec­tos so­bre los he­te­ro­se­xua­les, pues el sen­ti­do mis­mo de ca­sar­se se trans­for­ma des­de el mo­men­ to en que co­mien­za a dis­cu­tir­se la aper­tu­ra del ma­tri­mo­nio ha­cia los ho­mo­se­xua­les. Ade­más, y por pri­me­ra vez, los ho­mo­se­xua­les po­drán es­tar en li­ber­tad de no ca­sar­se. Esa es una li­ber­tad ver­ da­de­ra, vi­vir en una so­cie­dad don­de ca­da cual pue­da es­co­ger. Hoy en Fran­cia la mi­tad de los ni­ños na­ce fue­ra del ma­tri­mo­nio. Es­to quie­re de­cir que pa­ra mu­chas pa­re­jas he­te­ro­se­xua­les en Fran­cia ca­sar­se, o no ca­sar­se, no es hoy ya una obli­ga­ción, una nor­ma, si­no una elec­ción in­di­vi­ dual, una for­ma de or­ga­ni­zar su vi­da. Es­pe­ro vi­vir al­gún día en un mun­do don­de es­ta li­ber­tad que exis­te en Fran­cia pa­ra las pa­re­jas he­te­ro­se­xua­les exis­ta tam­bién, del mis­mo mo­do, pa­ra las pa­re­jas ho­mo­se­xua­les, las cua­les po­drán de­ci­dir có­mo or­ga­ni­zar sus vi­das. Pe­ro por el mo­men­to es­ta elec­ción es­tá más res­trin­gi­da en el ca­so de las pa­re­jas ho­mo­se­xua­les. Por otra par­te, ¿es po­si­ble un equi­li­brio de igual­dad y li­ber­tad en las re­la­cio­nes he­te­ro­se­xua­les? No creo que ha­ya equi­li­brio. Mi vi­sión del de­ba­ te po­lí­ti­co no es una vi­sión pa­ci­fis­ta, si­no de po­lé­mi­ca. Las re­la­cio­nes amo­ro­sas, ya sea ho­mo­se­xua­les o he­te­ro­se­xua­les, no son apa­ci­ gua­das, son tam­bién de­ba­tes. Com­ba­tes. No hay equi­li­brio por al­can­zar; por el con­tra­rio, uno se pre­gun­ta: ¿có­mo po­dría yo vi­vir de una for­ma que co­rres­pon­da a lo que rei­vin­di­co? Doy un ejem­plo, la igual­dad en­tre hom­bres y mu­je­ res. Re­sul­ta cla­ro que no exis­te tal rea­li­dad. No vi­vo en un mun­do don­de exis­ta igual­dad en­tre


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TODAS Y TODOS según la izquierda

da alidad hom­bres y mu­je­res, ni en la vi­da pri­va­da ni en la vi­da pú­bli­ca. Vi­vo en cam­bio en un mun­do don­de la cues­tión de igual­dad en­tre hom­bres y mu­je­res sí se plan­ tea, tan­ to en la vi­ da pú­bli­ca co­mo en la pri­va­da. En­ton­ces no re­sol­ve­mos la cues­tión, só­lo la plan­tea­ mos. Es­ pe­ ro que lo que se­ ña­ lo aquí no sea al­ go de­ses­pe­ran­te, pe­ro la ver­ dad es que no hay so­lu­cio­ nes di­cho­sas ni una so­cie­dad li­bre de las re­la­cio­nes de po­der. Fou­cault no pro­me­te un mun­do sin po­der; siem­pre ha­brá re­la­cio­nes de po­der. Lo que sí po­de­mos es­pe­rar es que esas re­la­cio­nes de po­der sean un po­co trans­for­ma­das por el he­cho de vi­vir en una so­cie­dad que las cues­tio­ne y no las acep­te co­mo evi­den­cias. ¿La bús­que­da de igual­dad po­dría ma­tar el ero­tis­mo? No, yo creo que esa es una crí­ti­ca tra­di­cio­nal di­ri­gi­ da con­tra el fe­mi­nis­mo, al que se le re­pro­cha ma­tar el amor, ma­tar el de­seo. Pien­so que cuan­do se di­ce eso es por­que se pien­sa que el amor es cie­go fren­te a los me­ca­nis­mos del po­der. Pe­ro eso no quie­re de­cir que an­tes del fe­mi­nis­mo, o an­tes de la po­li­ti­za­ción de las cues­tio­nes se­xua­les, no ha­ya exis­ti­do el po­der. Sim­ple­men­te no se le dis­cu­tía. No se le cues­tio­na­ba. Y lo que el fe­mi­nis­mo y los mo­vi­ mien­tos mi­no­ri­ta­rios aña­den, no es la po­li­ti­za­ción, si­no la crí­ti­ca de la po­li­ti­za­ción. No son las re­la­cio­ nes de po­der, si­no el cues­tio­na­mien­to de las re­la­ cio­nes de po­der. ¿Por qué es­ta lu­ci­dez re­la­ti­va im­pli­ca­ría el fin del amor, el fin del ero­tis­mo. Ha­bría que pre­gun­tar si el amor y el ero­tis­mo se ba­san ne­ce­sa­ria­men­te en una do­mi­na­ción cie­ga. Es­pe­ro que no. La cues­tión se­ría có­mo pen­sar de nue­vo las re­la­cio­nes amo­ro­sas, he­te­ro­se­xua­les u ho­mo­se­xua­les, sin su­pri­mir el po­der, pen­sán­do­lo só­lo co­mo la ma­te­ria mis­ma de la re­la­ción eró­ti­ca. Si amo a al­guien, es­pe­ro te­ner un po­der so­bre esa per­so­na, de­seo te­ner al­gún efec­to so­bre las ac­cio­ nes de esa per­so­na. Por ejem­plo, si la amo, es­pe­ro na­tu­ral­men­te que tam­bién me ame.

Carismático y vehemente, Pedro Zerolo parece estar en permanente arrebato de razón. Su persuasivo discurso permite imaginarlo debatiendo y convenciendo a los congresistas de las Cortes españolas para que aprobaran el matrimonio entre parejas del mismo sexo. De visita en México, el concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid habla con Letra S de la lucha de los homosexuales por el reconocimiento de sus derechos y de la manera en que se liga a las demandas de la izquierda. Aquí, un extracto de sus palabras. Por Pe­dro Ze­ro­lo

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l go­bier­no de Es­pa­ña ha he­cho lo que de­be ha­cer to­do go­bier­no des­de la iz­quier­da: bus­car la fe­li­ci­dad del pue­blo. Y den­tro de ese pue­blo exis­ti­mos las les­bia­nas, los gays, las mu­je­res y los hom­bres tran­se­xua­les, las y los bi­se­xua­les. El de­ber de to­do go­bier­no es in­cluir esa rea­ li­dad y re­co­no­cer la dig­ni­dad. Co­mo di­ría el mag­ní­fi­co poe­ta Ma­rio Be­ne­det­ti: “de­be­ mos ser to­dos y to­das pe­da­ci­tos de un enor­me plu­ral”. Hay que re­cor­dar que en Es­pa­ña, has­ta 1978, se nos me­tía en las cár­ce­les co­mo de­lin­cuen­tes y se nos man­ da­ba a los psi­quiá­tri­cos co­mo en­fer­mos men­ta­les. Los mo­vi­mien­tos rei­vin­di­ca­to­rios de ho­mo­se­xua­les he­mos lu­cha­do por el re­co­ no­ci­mien­to de nues­tra dig­ni­dad, que lle­va apa­re­ja­do te­ner los mis­mos de­re­chos y los mis­mos de­be­res con los mis­mos nom­bres, por­que si tie­nen di­fe­ren­tes nom­bres se tra­ ta de apart­heid. He­mos lu­cha­do por el re­c o­n o­c i­m ien­t o de nues­t ra dig­n i­d ad, co­mo lu­cha­ron y lu­chan el mo­vi­mien­to fe­mi­nis­ta y los mo­vi­mien­tos de li­be­ra­ción ra­cial, con un dis­cur­so que de­be dar a co­no­cer la so­cie­dad que que­re­mos: plu­ral, di­v er­s a, par­t i­ci­p a­t i­v a, pa­ri­ta­ria, don­de que­pa­mos to­das y to­dos des­de las di­fe­ren­ cias de ca­da cual. Con­tar con un dis­cur­so co­he­ren­te, com­pro­me­ti­do y va­lien­te es lo que cam­bia a la gen­te; cuan­do tú di­ces las co­sas des­de el co­ra­zón, des­de la ra­zón y con va­len­tía, la gen­te te en­tien­de. Cuan­do uno lu­cha por la li­ber­tad y la igual­dad y lo ex­pli­ca con sen­ti­do y con sen­si­bi­li­dad te en­tien­den to­dos. Ha­ber con­se­gui­do que dos de ca­da tres es­pa­ño­les apo­ya­ran el ma­tri­mo­nio en­tre per­so­nas del mis­mo se­xo y que to­dos los par­ti­dos, a ex­cep­ción del Par­ti­do Po­pu­lar (PP), lo apro­ba­ran, creo que es un tra­ba­jo muy bien he­cho. Crean­do de­ba­te, ha­blan­ do con to­das las or­ga­ni­za­cio­nes, con los sin­di­ca­tos, con los par­ti­dos. Y tras ese tra­ ba­jo, he­mos lle­ga­do de la me­jor ma­ne­ra que se pue­de lle­gar: con­ven­cien­do. El sec­tor que se opu­so a la igual­dad en­t re ho­m o­s e­x ua­l es y he­t e­r o­s e­x ua­l es sa­lió a la ca­lle en Ma­drid. Hu­bo una enor­

me ma­ni­fes­ta­ción que no só­lo era pa­ra ir en con­tra del ma­tri­mo­nio en­tre per­so­nas del mis­m o se­xo, si­n o con­tra la ley de di­vor­cio, la ley de adop­ción, la ley de re­pro­duc­ción asis­ti­da, las cam­pa­ñas de pre­ven­ción del VIH­/si­da, la ley de la in­te­ rrup­c ión vo­l un­t a­r ia del em­b a­r a­z o, la in­v es­t i­g a­c ión con cé­l u­l as ma­d re. De ha­ber si­do por ese sec­tor, que es la de­re­ cha, alia­da aho­ra con los sec­to­res ul­tra­ con­ser­va­do­res de la so­cie­dad es­pa­ño­la, Es­pa­ña no se­ría lo que aho­ra es: lo que ha que­ri­do la in­men­sa ma­yo­ría de la ciu­da­ da­nía es­pa­ño­la du­ran­te los úl­ti­mos 26 años. Y de esa Es­pa­ña, la ma­yo­ría de los es­pa­ño­les y las es­pa­ño­las nos sen­ti­mos muy or­gu­llo­sos. Me han pre­gun­ta­do si no te­me­mos que la ley del ma­tri­mo­nio sea re­for­ma­da si la de­re­cha vuel­ve al po­der; si al­gu­na vez vuel­ve a go­ber­nar el PP en Es­pa­ña, no de­ro­ga­rá la ley de ma­tri­mo­nios ho­mo­se­ xua­les, por­que mu­chos de ellos es­ta­rán ca­sa­dos. Ahí es don­de es­tá la hi­po­cre­sía: la iz­quier­da aprue­ba las le­yes y la de­re­cha las usa, bien que han usa­do el di­vor­cio y bien que es­tán em­pe­zan­do a usar la ley del ma­tri­mo­nio pa­ra las unio­nes en­tre per­so­nas del mis­mo se­xo. Aho­ra más que nun­ca, y hay quie­nes lo han ne­ga­do por años, se po­ne de ma­ni­ fies­to que hay dos mo­de­los: el de la de­re­ cha, don­de só­lo ca­ben ellos, y el de la iz­quier­da, don­de ca­be­mos to­dos y to­das des­de las di­fe­ren­cias de ca­da quien. Aho­ra se po­ne de ma­ni­fies­to que la me­jor ges­ tión eco­nó­mi­ca es ha­cer po­lí­ti­ca pú­bli­ca des­de la iz­quier­da. Es po­si­ble ocu­par­se de los que me­nos tie­nen, des­de los más des­ fa­vo­re­ci­dos, y que el país crez­ca. Cuan­do se apues­ta por los va­lo­res, cuan­do se apues­ta por la li­ber­tad, la igual­dad, la di­v er­si­dad y la plu­ra­li­dad, cuan­do se apues­ta por am­pliar de­re­chos, por in­cluir, por el re­co­no­ci­mien­to de la dig­ni­dad de cuan­tos hom­bres y mu­je­res for­man par­te de un país y de un Es­ta­do, pri­me­ro se cre­ ce: se cre­ce en lo per­so­nal, en lo cul­tu­ral, en lo so­cial, pe­ro tam­bién se pros­pe­ra eco­ nó­mi­ca­men­te.


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Campañas asexuadas Existe el mito de que el electorado mexicano es conservador. Quizá por eso los candidatos a la Presidencia de la República han sido tan grises a la hora de hablar de temas como los derechos sexuales y reproductivos, el aborto, el VIH o la diversidad sexual. Con todo, es posible rastrear sus opiniones y posturas en medio de los discursos y las preguntas incómodas. Por Ro­cío Sán­chez

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la­zas lle­nas, dis­cur­sos en­cen­di­dos, pú­bli­ cos que vi­to­rean ca­da pa­la­bra del can­di­ da­to: ima­gen que los pre­si­den­cia­bles tie­nen de sí mis­mos y que bus­can man­te­ner a to­da cos­ta. En la ta­rea de que­dar bien con to­dos, los po­lí­ti­cos en cam­pa­ña sue­len eva­dir te­mas que con­si­de­ran “in­có­mo­dos” se­gún su per­cep­ción —que sue­le ser más con­ser­va­do­ra que la de la ma­ yo­ ría de los vo­ tan­ tes. Anticonceptivos de emergencia, el abor­to, el VIH­/si­da, parejas del mismo sexo y otros temas que tienen que ver con los derechos sexuales y reproductivos ha­brían es­ta­do au­sen­tes de las cam­pa­ñas elec­to­ra­les de no ser por las pre­gun­ tas de me­dios de co­mu­ni­ca­ción, es­tu­dian­tes, sim­pa­ti­zan­tes o de­trac­to­res, y del tra­ba­jo de las or­ga­ni­za­cio­nes ci­vi­les, que man­tie­nen la vi­gi­ lan­cia cer­ca­na so­bre las pro­pues­tas en la ma­te­ ria. Aquí re­co­pi­la­mos al­gu­nas de las pa­la­bras y pro­pues­tas so­bre es­tos te­mas de los cin­co can­di­ da­tos pre­si­den­cia­les. VIH­/si­da Pa­ra Fe­li­pe Cal­de­rón, can­di­da­to del Par­ti­do Ac­ción Na­cio­nal (PAN), la es­tra­te­gia es me­jo­rar el ac­ce­so a las me­di­das de pre­ven­ción, “fa­ci­li­ tan­do su de­tec­ción a tiem­po”, es­pe­cial­men­te en aque­llas per­so­nas “que por su con­di­ción se en­cuen­tran en si­tua­ción de ries­go”, según su plataforma electoral. Pa­ra An­drés Ma­nuel Ló­pez Obra­dor, de la Alian­za por el Bien de To­dos —for­ma­da por el Par­ti­do de la Re­vo­lu­ción De­mo­crá­ti­ca (PRD), Con­ver­gen­cia y el Par­ti­do del Tra­ba­jo— la epi­ de­mia es “un asun­to de ca­pi­tal im­por­tan­cia” por lo que ga­ran­ti­za­rá “la aten­ción y el su­mi­nis­tro de me­di­ca­men­tos gra­tui­tos” y la rea­li­za­ción de “cam­pa­ñas per­ma­nen­tes y abier­tas de in­for­ma­ ción y pre­ven­ción”. Tam­bién con­si­de­ra en su propuesta de campaña ne­ce­sa­rio fo­men­tar el uso del con­dón mas­cu­li­no y fe­me­ni­no. Ro­ber­to Ma­dra­zo, can­di­da­to de la Alian­za por Mé­xi­co, que con­for­man el Par­ti­do Re­vo­lu­ cio­na­rio Ins­ti­tu­cio­nal (PRI) y el Par­ti­do Ver­de Eco­lo­gis­ta, di­ce en su pla­ta­for­ma elec­to­ral que pon­drá “es­pe­cial aten­ción” en el VIH­/si­da, pa­ra lo cual im­pul­sa­rá “pro­gra­mas efec­ti­vos de edu­ ca­ción pa­ra la sa­lud di­ri­gi­dos a los gru­pos po­bla­cio­na­les de al­to ries­go (sic)”, ade­más de ga­ran­ti­zar la aten­ción in­te­gral de quie­nes ya vi­van con VIH. De­re­chos se­xua­les y re­pro­duc­ti­vos La ma­yo­ría de los can­di­da­tos cen­tran su dis­cur­ so en em­ba­ra­zos no de­sea­dos e in­fec­cio­nes de trans­mi­sión se­xual en jó­ve­nes. La píl­do­ra an­ti­ con­cep­ti­va de emer­gen­cia ha en­tra­do al de­ba­te por la aten­ción de los me­dios.

Fe­li­pe Cal­de­rón pro­po­ne pro­gra­mas de “for­ ma­ción, orien­ta­ción y pre­ven­ción” so­bre se­xua­li­ dad ado­l es­c en­te, “en coor­d i­n a­c ión y co­la­bo­ra­ción con los pa­dres de fa­mi­lia”. De­sea pro­mo­ver po­lí­ti­cas pú­bli­cas de edu­ca­ción se­xual “que res­pe­ten el de­re­cho a la vi­da des­de el mo­men­to de la con­cep­ción”. Al re­fe­rir­se a la an­ti­con­cep­ción de emer­gen­cia, ha di­cho que “es abor­ti­va” y que la re­ti­ra­rá del cua­dro de me­di­ca­ men­tos del sector salud. Ló­pez Obra­dor pro­po­ne efec­tuar “cam­pa­ñas de in­for­ma­ción más agre­si­vas” pa­ra pre­ve­nir em­ba­ra­zos no de­sea­dos e in­fec­cio­nes de trans­ mi­sión se­xual. Tam­bién pro­po­ne im­pul­sar po­lí­ti­ cas que ga­ran­ti­cen el de­re­cho “de la mu­jer y su pa­re­ja” al ejer­ci­cio in­for­ma­do y vo­lun­ta­rio de su pa­ter­ni­dad. Ca­li­fi­có la an­ti­con­cep­ción de emer­ gen­cia co­mo un lo­gro en el que no se pue­de re­tro­ce­der. Lue­go del ca­bil­deo de or­ga­ni­za­cio­nes ci­vi­les, Ló­pez Obra­dor y Pa­tri­cia Mer­ca­do fir­ma­ron el do­cu­men­to Pro­pues­tas ciu­da­da­nas pa­ra el diá­ lo­go con can­di­da­tos a la pre­si­den­cia de la Re­pú­ bli­ca, que in­clu­ye pe­ti­cio­nes en ma­te­ria de im­par­ti­ción de jus­ti­cia, po­lí­ti­ca so­cial, mi­gra­ción y equi­dad de gé­ne­ro, en­tre otros te­mas. En es­te úl­ti­mo pun­to, los fir­man­tes se com­pro­me­tie­ron con las 18 or­ga­ni­za­cio­nes ci­vi­les que im­pul­san el es­cri­to a “man­te­ner la an­ti­con­cep­ción de emer­gen­cia en la Nor­ma Ofi­cial Me­xi­ca­na de Pla­ni­fi­ca­ción Fa­mi­liar y ga­ran­ti­zar el ac­ce­so a ella y al con­dón fe­me­ni­no”. Los demás candida­ tos aún no firman el documento; Calderón de plano las dejó plantadas en la reunión progra­ mada. De acuer­do con Pi­lar Mu­rie­das, in­te­gran­te del Fo­ro de Mu­je­res y Po­lí­ti­cas de Po­bla­ción, el PRD en su pla­ta­for­ma po­lí­ti­ca de­fien­de los de­re­chos se­xua­les y re­pro­duc­ti­vos, “pe­ro en los dis­cur­sos de cam­pa­ña eso se des­di­bu­ja”, se­gún co­men­tó a Le­tra S. Em­pe­ro, con­si­de­ra que con un go­bier­ no pe­rre­dis­ta “hay ma­yor opor­tu­ni­dad de exi­gi­ bi­li­dad de esos de­re­chos”. Di­ver­si­dad se­xual Con la apro­ba­ción del ma­tri­mo­nio en­tre pa­re­jas del mis­mo se­xo en Es­pa­ña, el te­ma de las unio­ nes ho­mo­se­xua­les es­tá ca­da vez más pre­sen­te en el dis­cu­sión pú­bli­ca, mas no en los dis­cur­sos de los prin­ci­pa­les can­di­da­tos. Pa­ra Fe­li­pe Cal­de­rón la po­si­bi­li­dad no exis­te. En­tre­vis­ta­do en el No­ti­cie­ro de Joa­quín Ló­pezDó­ri­ga, di­jo: “Soy y se­ré res­pe­tuo­so de las pre­fe­ ren­cias se­xua­les, pe­ro pa­ra mí el ma­tri­mo­nio, por de­fi­ni­ción, es la unión de un hom­bre y de una mu­jer pa­ra for­mar una fa­mi­lia”. An­drés Ma­nuel Ló­pez Obra­dor, quien fal­tó al com­pro­mi­so de im­pul­sar la apro­ba­ción de la Ley de So­cie­da­des de Con­vi­ven­cia du­ran­te su car­go de Je­fe de Go­bier­no del Dis­tri­to Fe­de­ral,

hi­zo un re­cuen­to de sus erro­res en una car­ta di­ri­ gi­da al Vi­cen­te Fox el 22 de ma­yo pa­sa­do: “Re­co­ noz­co que nos ha fal­ta­do tiem­po pa­ra es­ta­ble­cer o re­fren­dar nues­tro com­pro­mi­so con las mi­no­ rías le­ga­les y le­gí­ti­mas de es­te país, con las cau­ sas de la di­ver­si­dad”. En su pla­ta­for­ma elec­to­ral plan­tea for­ta­le­cer el “ple­no res­pe­to a los de­re­chos hu­ma­nos de las per­so­nas de la di­ver­si­dad se­xual”. Pro­po­ne “di­se­ ñar y po­ner en prác­ti­ca cam­pa­ñas edu­ca­ti­vas y de in­for­ma­ción con­tra la ho­mo­fo­bia y el abu­so se­xual”. La úni­ca can­di­da­ta que se ha ma­ni­fes­ta­do abier­ta­men­te a fa­vor de le­ga­li­zar las unio­nes ho­mo­se­xua­les es Pa­tri­cia Mer­ca­do, quien ha pe­di­do des­con­ge­lar la Ley de So­cie­da­des de Con­vi­ven­cia. El candidato priís­ta no in­clu­yó la di­ver­si­dad se­xual en su pla­ta­for­ma de cam­pa­ña y al ser en­tre­vis­ta­do en Te­le­vi­sa so­bre las “unio­ nes y de­re­chos de ho­mo­se­xua­les” res­pon­dió: “No. Res­pe­te­mos la ley”. Abor­to De­bi­do a su “de­fen­sa de la vi­da”, Cal­de­rón no to­ca el te­ma del abor­to en su pla­ta­for­ma elec­to­ ral, la mis­ma au­sen­cia domina en las pro­pues­ tas de Cam­pa y Ma­dra­zo. Ló­pez Obra­dor pro­po­ne di­fun­dir la le­gis­la­ción vi­gen­te pa­ra que las mu­je­res co­noz­can y ejer­zan su de­re­cho a un abor­to le­gal y se­gu­ro. Ade­más, pro­po­ne re­vi­sar la le­gis­la­ción ac­tual “pa­ra pro­ te­ger a las mu­je­res del abor­to in­se­gu­ro”. No

obs­tan­te, ha con­di­cio­na­do cualquier reforma al “de­ba­te pú­bli­co”. La úni­ca que se ma­ni­fies­ta to­tal­men­te a fa­vor de la des­pe­na­li­za­ción del abor­to, “co­mo úl­ti­mo re­cur­so de las mu­je­res an­te un em­ba­ra­zo no de­sea­do”, es Pa­tri­cia Mer­ ca­do. “La ne­ce­si­dad de des­pe­na­li­zar el abor­to no ha si­do un te­ma prio­ri­ta­rio en nin­gu­na de las cam­ pa­ñas”, ob­ser­va Ma­ría Con­sue­lo Me­jía, di­rec­to­ra de Ca­tó­li­cas por el De­re­cho a De­ci­dir, en­tre­vis­ta­ da por Le­tra S. “So­la­men­te Pa­tri­cia Mer­ca­do, por ser una fe­mi­nis­ta com­pro­me­ti­da, po­ne en­tre sus prio­ri­da­des el te­ma”. En­tre so­ta­nas Pa­ra Pi­lar Mu­rie­das, los can­di­da­tos no le han en­tra­do a los te­mas re­la­cio­na­dos con la se­xua­li­ dad por­que te­men al po­der que re­pre­sen­ta la jerarquía católica. Ba­jo esa ló­gi­ca pue­de ver­se la reu­nión en­tre los con­ten­dien­tes del PRI, PAN y PRD y los más de 100 obis­pos que par­ti­ci­pa­ban en la 81 asam­blea ge­ne­ral or­di­na­ria de la Con­fe­ ren­cia del Epis­co­pa­do Me­xi­ca­no, en abril pa­sa­ do. Uno por día, fue­ron cues­tio­na­dos so­bre el abor­to y la li­ber­tad re­li­gio­sa, en­tre otros te­mas. Mu­rie­das co­mo Ma­ría Con­sue­lo Me­jía coin­ci­ den en se­ña­lar que el com­pro­mi­so más im­por­ tan­te del nue­vo go­bier­no, cual­quie­ra que sea el ga­na­dor de las elec­cio­nes, de­be ser el res­pe­to del Es­ta­do lai­co, “con­di­ción ne­ce­sa­ria pa­ra el res­pe­ to a las ga­ran­tías in­di­vi­dua­les”, en pa­la­bras de Me­jía.

Por sus frases los conoceréis Andrés Manuel López Obrador: • “Reconozco que nos ha faltado tiempo para establecer o refrendar nuestro compromiso con las minorías legales y legítimas de este país, con las causas de la diversidad.” • “Yo no soy homofóbico. No creo en la discriminación, soy partidario de la diversidad, yo voy a respetar los derechos de las minorías pero también en este caso debe de haber debate.” Felipe Calderón Hinojosa • Si la píldora del día siguiente es abortiva, como está demostrado, no tengo porque incluirla en el cuadro básico de las medicinas. • “Soy un hombre de principios, un hombre de valores que quiere llevarlos al gobierno”. Robeto Madrazo Pintado • (Sobre aborto, eutanasia y derechos de homosexuales) “Hay temas que deben de discutirse a fondo pero dentro de la ley es lo que hay que aplicar.” • “(La educación sexual) es tema fundamental que tenemos que incorporar en el sistema educativo nacional.” Patricia Mercado Castro • “Yo estoy de acuerdo en promover, porque eso lo tiene que hacer el congreso, las sociedades de convivencia” Roberto Campa Cifrián • “Yo soy una gente de fe y estoy a favor de la vida, pero estoy a favor de que este tema (el aborto) se discuta con la participación de todos para encontrar un mejor arreglo legal.”


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Nuevas opciones de

terapia anti sida

para una mejor calidad de vida Protocolo de investigación revela éxito de la combinación de tenofovir y emtricitabina en pacientes que inician tratamiento antirretroviral La in­ves­ti­ga­ción so­bre la in­fec­ción por VIH ha per­mi­ti­do el de­sa­rro­llo de fár­ma­cos que per­mi­ten man­te­ner la sa­lud de las per­so­nas que vi­ven con el vi­rus. Des­de el sur­gi­mien­to de los pri­me­ros me­di­ca­men­tos an­ti­rre­tro­vi­ra­les (que inhiben la mul­ tiplicación del VIH), la bús­que­da de nue­vas op­cio­nes te­ra­péu­ ti­cas se ha acom­pa­ña­do de in­ves­ti­ga­cio­nes que per­mi­tan fa­ci­li­tar la ad­he­ren­cia al tra­ta­mien­to. La ad­he­ren­cia se re­fie­re al ape­go que los pa­cien­tes tie­nen al tra­ta­mien­to. En la me­di­da en que el pa­cien­te cum­ple ri­gu­ro­sa­ men­te con las pres­crip­cio­nes del mé­di­co, las po­si­bi­li­da­des de éxi­to del tra­ta­mien­to se mul­ti­pli­can. Por el con­tra­rio, el de­jar de to­mar las do­sis in­di­ca­das o aban­do­nar los fár­ma­cos fa­vo­re­cen fa­llas que for­ta­le­cen al vi­rus y ha­ce más di­fí­cil man­te­ner la sa­lud. Pa­ra lo­grar la ad­he­ren­cia es ne­ce­sa­rio, ade­más de la vo­lun­ tad y dis­ci­pli­na del pa­cien­te, que los me­di­ca­men­tos pre­sen­ten los me­no­res efec­tos se­cun­da­rios po­si­bles con la mayor efec­ti­ vi­dad. Co­mo di­ce el ar­tí­cu­lo “Te­no­fo­vir DF, em­tri­ci­ta­bi­na y efa­vi­renz vs. zi­do­vu­di­na, la­mi­vu­di­na y efa­vi­renz pa­ra VIH”, pu­bli­ca­do el 19 de ene­ro pa­sa­do en The New En­gland Jour­nal of Me­di­ci­ne de la So­cie­dad Mé­di­ca de Mas­sa­chus­sets: “La pie­dra an­gu­lar de la su­pre­sión du­ra­de­ra de la re­pli­ca­ción del VIH es el man­te­ni­mien­to de un es­que­ma po­ten­te y to­le­ra­ble al cual pue­da ad­he­rir­se el pa­cien­te”. Ba­jo esa pre­mi­sa, el es­tu­dio ci­ta­do des­cri­be las prue­bas rea­ li­za­das con dos com­bi­na­cio­nes de me­di­ca­men­tos, am­bos in­di­ ca­dos pa­ra pa­cien­tes que ini­cian tra­ta­mien­to an­ti­rre­tro­vi­ral. La mez­cla de zi­do­vu­di­na y la­mi­vu­di­na, dos me­di­ca­men­tos lla­ma­ dos in­hi­bi­do­res de la trans­crip­ta­sa re­ver­sa aná­lo­go a nu­cleó­si­ dos (o ITRAN), era con­si­de­ra­da has­ta ha­ce po­co co­mo la te­ra­pia es­tán­dar. El es­tu­dio com­pa­ró su efec­ti­vi­dad con otros dos ITRAN: te­no­fo­vir e em­tri­ci­ta­bi­na, me­di­ca­men­tos con me­nos años en el mer­ca­do. La fi­na­li­dad del es­tu­dio era com­pro­bar la no in­fe­rio­ri­dad de la com­bi­na­ción de los me­di­ca­men­tos más re­cien­tes fren­te a los ya uti­li­za­dos de ma­ne­ra ex­ten­si­va. El es­tu­dio se lle­vó a ca­bo con 517 pa­cien­tes de Fran­cia, Ale­ma­ nia, Ita­lia, Es­pa­ña, In­gla­te­rra y Es­ta­dos Uni­dos. En los dos gru­pos a com­pa­rar se in­clu­yó la pres­crip­ción de efa­vi­renz, un in­hi­bi­dor de la tran­crip­ta­sa re­ver­sa no nu­cleó­si­do (o ITRNN), in­di­ca­do pa­ra com­ple­tar uno de los coc­teles de tres fár­ma­cos que se co­no­cen co­mo tra­ta­mien­tos an­ti­rre­tro­vi­rales al­ta­men­te ac­ti­vos (tam­bién co­no­ci­dos co­mo TA­RAA o HAART, por sus si­glas en in­glés). Re­sul­ta­dos sor­pre­si­vos De acuer­do con el es­tu­dio rea­li­za­do por in­ves­ti­ga­do­res de la Johns Hop­kins Uni­ver­sity School of Me­di­ci­ne, en­ca­be­za­dos

por el in­ves­ti­ga­dor Joel E. Ga­llant, 84 por cien­to de los pa­cien­tes del gru­po me­di­ca­do con te­no­fo­virem­tri­ci­ta­bi­na con­si­guie­ron el ob­je­ti­vo de re­du­cir la car­ga vi­ral en san­gre a me­nos de 400 co­pias de RNA por mi­li­li­tro de san­gre en la se­ma­na 48 del tra­ta­mien­to. Mien­tras tan­to, só­lo 73 por cien­to de los pa­ cien­ tes del gru­ po que to­mó zi­do­vu­di­na-la­mi­vu­di­na con­ si­guió el mis­mo re­sul­ta­do. Grupo Tenofovir DF y emtricitabina+efavirenz (n = 244) Al mis­mo tiem­po, “un nú­me­ro de Grupo Dosis fija zidovudina-lamivudina+efavirenz (n = 243) pa­cien­tes sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te ma­yor del gru­po de zi­do­vu­di­na-la­mi­vu­di­ Punto Basal Semana na pre­sen­tó even­tos ad­ver­sos que cau­sa­ron la sus­pen­sión de los Pro­por­ción de Pa­cien­tes con RNA VIH in­fe­rior a 400 Co­pias por Mi­li­li­tro. Las res­pues­tas de RNA VIH se de­fi­nie­ron de acuer­do con el al­go­rit­mo de la Ad­mi­nis­tra­ción de Ali­men­ me­di­ca­men­tos”. La cau­sa más tos y Me­di­ca­men­tos pa­ra el tiem­po pa­ra pér­di­da de res­pues­ta vi­ral. Los va­lo­res P son pa­ra la com­pa­ra­ co­mún de es­ta si­tua­ción fue la ane­ ción en­tre los dos gru­pos de tra­ta­mien­to. mia. A par­tir de los re­sul­ta­dos, los in­ves­ti­ga­do­res tam­bién se­ña­ ción nue­va que es muy có­mo­da en su po­so­lo­gía: una ta­ble­ta lan: “Los da­tos re­ca­ba­dos du­ran­te las 48 se­ma­nas de es­tu­dio al día. En­ton­ces, te­ne­mos un es­que­ma me­jor que zi­do­vu­di­nain­di­can ma­yor to­le­ra­bi­li­dad de te­no­fo­vir y em­tri­ci­ta­bi­na co­mo la­mi­vu­di­na, el con­si­de­ra­do por mu­chos años el es­tán­dar de ba­se de te­ra­pia y el po­ten­cial de ane­mia clí­ni­ca­men­te sig­ni­fi­ oro de la te­ra­pia, y es un ré­gi­men muy po­ten­te, con me­no­res ca­ti­va aso­cia­da con zi­do­vu­di­na. efec­tos ad­ver­sos y con ma­yor efi­ca­cia a lar­go pla­zo pa­ra lo­grar “El re­sul­ta­do su­pe­rior del gru­po te­no­fo­vir-em­tri­ci­ta­bi­na en el una res­pues­ta vi­ro­ló­gi­ca-in­mu­no­ló­gi­ca”. es­tu­dio pro­por­cio­na sus­ten­to adi­cio­nal pa­ra el uso de es­te Por su par­te, la doc­to­ra In­dia­na To­rres, res­pon­sa­ble del Ser­ es­que­ma en pa­cien­tes que no han re­ci­bi­do te­ra­pia an­ti­rre­tro­vi­ral vi­cio Es­pe­cia­li­za­do a la Aten­ción del VIH­/si­da del Hos­pi­tal pre­via. Es­tos re­sul­ta­dos tie­nen im­por­tan­tes im­pli­ca­cio­nes en la Ge­ne­ral de Pue­bla, con­si­de­ró que es un es­tu­dio im­por­tan­te elec­ción de una ba­se de te­ra­pia ini­cial con aná­lo­gos de nu­cleó­ pues “se abre el aba­ni­co de po­si­bi­li­da­des que, en el ca­so par­ si­dos pa­ra el tra­ta­mien­to de di­chos pa­cien­tes”, con­clu­yen. ti­cu­lar de es­tos es­tu­dios, po­si­bi­li­ta el uso de an­ti­rre­tro­vi­ra­les en una so­la to­ma, lo que es muy im­por­tan­te por­que fa­vo­re­ce Más op­cio­nes de ini­cio de tra­ta­mien­to la ad­he­ren­cia de los pa­cien­tes”. Los ITRAN (gru­po de an­ti­rre­tro­vi­ra­les a los que per­te­ne­cen las Pa­ra To­rres, la ad­he­ren­cia es cen­tral pa­ra me­jo­rar la ca­li­dad dos com­bi­na­cio­nes com­pa­ra­das en el es­tu­dio) son una cla­se de de vi­da de los pa­cien­tes y el éxi­to te­ra­péu­ti­co: “Es el pi­vo­te del me­di­ca­men­tos an­ti si­da que se uti­li­zan en com­bi­na­ción con éxi­to an­ti­rre­tro­vi­ral. Si no hay ad­he­ren­cia hay fra­ca­so vi­ro­ló­gi­ otros fár­ma­cos (en el ca­so del es­tu­dio, con efa­vi­renz) pa­ra for­ co, hay fal­ta de re­cons­ti­tu­ción in­mu­ne, no hay me­jo­ra ni se mar un coc­tel ge­ne­ral­men­te de tres me­di­ca­men­tos. La te­ra­pia de­tie­ne la pro­gre­sión de la in­fec­ción”. com­bi­na­da blo­quea la mul­ti­pli­ca­ción del vi­rus de in­mu­no­de­fi­ Am­bos mé­di­cos re­sal­tan el au­men­to de las po­si­bi­li­da­des de cien­cia hu­ma­na en la san­gre de una per­so­na, al pro­te­ger que las me­di­ca­ción, de acuer­do a las ne­ce­si­da­des de ca­da pa­cien­te. cé­lu­las T sa­nas del cuer­po se in­fec­ten con el vi­rus. “Hay que ade­cuar los me­di­ca­men­tos a ca­da ser hu­ma­no. Creo Has­ta ha­ce po­co, to­dos los ma­nua­les de me­di­ca­ción an­ti­rre­ que la con­fir­ma­ción de la efec­ti­vi­dad de te­no­fo­vir-em­tri­ci­ta­bi­ tro­vi­ral pro­po­nían la com­bi­na­ción zi­do­vu­di­na-la­mi­vu­di­na co­mo na de­be ver­se co­mo un au­men­to del ar­se­nal que te­ne­mos pa­ra la óp­ti­ma pa­ra ini­ciar tra­ta­mien­to. La in­ves­ti­ga­ción pu­bli­ca­da me­jo­rar el tra­ta­mien­to”, se­ña­la In­dia­na To­rres. en The New En­gland Jour­nal of Me­di­ci­ne plan­tea nue­vos es­ce­ Te­no­fo­vir y em­tri­ci­ta­bi­na son me­di­ca­men­tos in­clui­dos en el na­rios que dan más op­cio­nes pa­ra los pa­cien­tes que vi­ven con Cua­dro Bá­si­co de Me­di­ca­men­tos de la Se­cre­ta­ría de Sa­lud y, VIH y, so­bre to­do, abre la po­si­bi­li­dad de un tra­ta­mien­to más por tan­to, ya es­tán sien­do re­ce­ta­dos por las ins­ti­tu­cio­nes sen­ci­llo y, por tan­to, que per­mi­ta ma­yor ad­he­ren­cia. pú­bli­cas de sa­lud que atien­den a pa­cien­tes con VIH­/si­da. Pa­ra el doc­tor Jai­me An­dra­de Vi­lla­nue­va, Je­fe de la Uni­dad Ac­tual­men­te es­tá dis­po­ni­ble en otros paí­ses la ver­sión com­bi­ de VIH del Hos­pi­tal Ci­vil de Gua­da­la­ja­ra, “des­de el pun­to de na­da de am­bas sus­tan­cias, Tru­va­da, fár­ma­co que aún es­tá en vis­ta mé­di­co, la in­ves­ti­ga­ción re­ve­la que tie­nes una com­bi­na­ es­pe­ra de su in­clu­sión en el mis­mo Cua­dro Bá­si­co.

El esquema ideal para iniciar tratamiento anti sida Los cocteles antirretrovirales deben ser, en orden de importancia: • Potentes: Evidencia en estudios clínicos de un porcentaje elevado de respuesta virológica. • Bien tolerados: Pocos efectos colaterales a corto y largo plazo. • Simples de administrar: Esquema con un número bajo de tabletas por día, que se pueda (administrar una o dos veces como máximo al día y que no tenga restricciones alimenticias). • Sin interacciones medicamentosas o que no sean clínicamente significativas.

• Que permita preservar opciones futuras en caso de falla. • Con elevada barrera genética para el desarrollo de resistencia (que requiera varias mutaciones puntuales para expresar resistencia). • Sin efectos teratogénicos (afectaciones al feto, en el caso de mujeres embarazadas). • Accesible desde el punto de vista económico. Fuente: Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas que Viven con el VIH/sida. Censida. México, 2005-2006.


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Letra S • 119 • junio 2006

PROFILAXIS post exposición al VIH El personal de salud que trabaja con pacientes positivos al VIH debe observar medidas de seguridad que eviten el contacto con sangre y otros fluidos con presencia del virus. En caso de accidentes, existen métodos de prevención post exposición que pueden evitar una infección.

S

o­bre las me­di­das pro­fi­lác­ti­cas a se­guir des­ pués de ha­ber si­do pin­cha­do con una agu­ja o un ob­je­to pun­zo­cor­tan­te de pa­cien­te con la in­fec­ción por VIH­/si­da, en­tre­vis­ta­mos al doc­tor Ed­die León Juá­rez, es­pe­cia­lis­ta del Hos­pi­tal de In­fec­to­lo­gía del Cen­tro Mé­di­co Na­cio­nal La Ra­za del Ins­ti­tu­to Me­xi­ca­no del Se­gu­ro So­cial.

¿En qué con­sis­te una ex­po­si­ción al VIH? Es de­fi­ni­da mé­di­ca­men­te co­mo una le­sión per­ cu­tá­nea (o sea que atra­vie­sa la piel) por un ob­je­to pun­zo­cor­tan­te. Una agu­ja, por ejem­plo.

¿Cuá­les son las per­so­nas más ex­pues­tas a con­ta­giar­se por con­tac­to ac­ci­den­tal? Los más ex­pues­tos son los tra­ba­ja­do­res de la sa­lud –co­mo en­fer­me­ras, mé­di­cos, es­tu­dian­tes de me­di­ci­na y la­bo­ra­to­ris­tas, en­tre otros-, cu­ya ac­ti­vi­dad im­pli­ca con­tac­to fre­cuen­te con per­so­ nas afec­ta­das por el VIH­/si­da, con san­gre u otros lí­qui­dos cor­po­ra­les con­ta­mi­na­dos. Es ne­ce­sa­rio ana­li­zar en for­ma in­te­gral el me­dio don­de se su­po­ne que acon­te­ció el ries­go, pa­ra eva­luar la pro­ba­bi­li­dad de que el tra­ba­ja­ dor se ha­ya in­fec­ta­do, pues exis­ten otros fac­to­ res im­por­tan­tes a con­si­de­rar, en­tre es­tos el nú­me­ro de pa­cien­tes in­fec­ta­dos que atien­de, el nú­me­ro de le­sio­nes per­cu­tá­neas que ha te­ni­do y la po­si­bi­li­dad de con­traer el vi­rus en el pri­mer con­tac­to con la san­gre de una per­so­na re­cién in­fec­ta­da.

¿Eso cons­ti­tu­ye un ries­go de tra­ba­jo? Sí, efec­ti­va­men­te, ya que ocu­rre du­ran­te el de­sem­ pe­ño de las la­bo­res. Los ac­ci­den­tes ocu­rren prin­ ci­pal­men­te con el uso de je­rin­gas pa­ra ob­te­ner mues­ tras san­ guí­ neas y es en el mo­ men­ to del reen­ca­pu­cha­mien­to de las mis­mas cuan­do el ac­ci­ den­te ocu­rre. Le si­guen la ex­po­si­ción con san­gre de mu­co­sas, cor­ta­das y con­ta­mi­na­ción de he­ri­das. La si­tua­ción de reen­ca­pu­cha­mien­to de­be­ría ser con­si­de­ra­da de ba­jo ries­go, ya que se pue­de evi­tar en­tre­nan­do al per­so­nal o evi­tan­do te­ner que reen­ca­pu­char las agu­jas, las cua­les ten­drían en­ton­ces que ser de­se­cha­das en un con­te­ne­dor rí­gi­do y des­pués eli­mi­nar­lo co­mo si se tra­ta­ra de ma­te­rial bio­ló­gi­co in­fec­cio­so. La ex­po­si­ción pue­de ser de 3 for­mas: • Le­sión per­cu­tá­nea a tra­vés de una pi­ca­du­ra o le­sión con un ob­je­to pun­zo­cor­tan­te.

Enriquézcase con el sida I Por Joa­quín Hur­ta­do 1. Es­tas cam­pa­ñas elec­to­ra­les son su gran opor­tu­ni­dad. No le pi­da al can­di­da­to que le dé, si­no que lo pon­ga don­de ha­ya. 2. Des­pués del dos de ju­lio, bus­que un pues­to de buen ni­vel en la bu­ro­cra­cia mu­ni­ci­pal, de pre­fe­ren­cia en Sa­lud Pú­bli­ca. In­sis­ta en la car­te­ra de Con­trol Sa­ni­ta­rio, sé lo que le di­go. 3. Con­vo­que a al­gu­no de sus cua­tes en cual­ quier pas­quín ama­ri­llis­ta. 4. Ha­ga de­cla­ra­cio­nes alar­mis­tas so­bre “el preo­cu­pan­te in­cre­men­to en las en­fer­me­da­ des ve­né­reas, par­ti­cu­lar­men­te del si­da”. 5. Men­cio­ne en en­tre­vis­ta ban­que­te­ra que exis­ ten que­jas ve­ci­na­les de cier­tos si­tios que no só­lo son una ame­na­za pa­ra la mo­ral y las bue­nas cos­tum­bres, si­no que son fo­cos de

Ex­po­si­ción a san­gre con piel no in­tac­ta (le­ sio­na­da), es­tan­do en con­tac­to con mu­co­sas (ojos, na­riz, bo­ca). • Ex­po­si­ción a san­gre con piel in­tac­ta (sin le­ sión), con con­tac­to pro­lon­ga­do en área am­ plia de lí­qui­dos cor­po­ra­les co­mo se­men o se­cre­cio­nes va­gi­na­les de pa­cien­te con VIH.

¿Exis­ten otras in­fec­cio­nes, que co­mo el VIH, pue­den tras­mi­tir­se en esa for­ma? Sí, de­be se­ña­lar­se que hay otras in­fec­cio­nes que se tras­mi­ten igual que el VIH, ta­les co­mo la he­pa­ti­tis vi­ral B y C. De he­cho, és­tas son de seis

a trein­ta ve­ces más fá­ci­les de ad­qui­rir por pun­ cio­nes y a tra­vés de las mu­co­sas. ¿Quién tie­ne más ries­go de in­fec­tar­se? Si se tra­ta de he­ri­das pro­fun­das con ob­je­tos pun­zo­cor­tan­tes, el ries­go es ele­va­do. En cam­ bio quien tie­ne su piel sin le­sión al­gu­na y en­tra en con­tac­to con san­gre o flui­dos tie­ne un ries­ go ba­jo. ¿Qué de­be ha­cer la per­so­na que con­si­de­ra ha­ber su­fri­do un ac­ci­den­te o ries­go ocu­pa­cio­nal? Si ocu­rrió un pin­cha­zo en la piel, hay que pre­sio­ nar la le­sión sua­ve­men­te y la­var­la con ja­bón y agua. Si se ha sal­pi­ca­do la piel o las mu­co­sas con al­gún lí­qui­do cor­po­ral hay que en­jua­gar con agua el área in­me­dia­ta­men­te. Hay que re­gis­trar nom­bre, di­rec­ción y nú­me­ ro te­le­fó­ni­co del pa­cien­te, así co­mo del mé­di­co o del es­ta­ble­ci­mien­to que aten­die­ron al ac­ci­ den­ta­do. Si se tra­ta de pa­cien­tes no con­fir­ma­dos co­mo de VIH, pe­ro exis­te la po­si­bi­li­dad de que es­té in­fec­ta­do, se de­be­rá in­for­mar al mé­di­co que atien­de al pin­cha­do. Si el ac­ci­den­te acon­te­ció en el tra­ba­jo, hay que no­ti­fi­car­lo al je­fe in­me­dia­to y al ser­vi­cio de Epi­de­mio­lo­gía. No hay que per­der tiem­po en los de­ta­lles de có­mo y por­qué ocu­rrió la ex­po­si­ción al vi­rus. Ha­brá tiem­po pa­ra es­to más tar­de.

¿Cuán­do se de­be em­pe­zar a re­ci­bir aten­ción mé­di­ca y tra­ta­mien­to? Es ne­ce­sa­rio acu­dir al mé­di­co pa­ra una eva­lua­ ción en el cur­so de las pri­me­ras seis ho­ras des­ pués del ac­ci­den­te y no­ti­fi­car­lo al ser­vi­cio de Me­di­ci­na Pre­ven­ti­va del Hos­pi­tal ya que el vi­rus tar­da de 24 a 48 ho­ras en lle­gar a los va­sos lin­fá­ ti­cos, en los cua­les tie­ne lu­gar la re­pli­ca­ción del vi­rus. Des­pués el mé­di­co de­ci­di­rá, si es ne­ce­sa­ rio al­gún tra­ta­mien­to. Cuan­do se pres­cri­ben me­di­ca­men­tos con­ tra el VIH, de­ben to­mar­se cuan­to an­tes y du­ran­ te el tiem­po que se in­di­que, que ge­ne­ral­men­te se­rá de cua­tro se­ma­nas. Es ne­ce­sa­rio que se rea­li­cen pa­ra­le­la­men­te prue­bas de de­tec­ción del VIH y de he­pa­ti­tis B y C pa­ra de­ter­mi­nar el es­ta­do de la per­so­na y re­pe­tir­las a los tres y seis me­ses. Pa­ra po­der brin­dar una me­jor aten­ción es ne­ce­sa­rio sa­ber si el afec­ta­do tu­vo an­tes ac­ci­ den­tes si­mi­la­res y, si es mu­jer, sa­ber si es­tá em­ba­ra­za­da o lac­tan­do a su be­bé. Tam­bién es im­por­tan­te co­no­cer da­tos so­bre su ac­ti­vi­dad se­xual y tra­ta­mien­tos pre­vios o ac­tua­les. Así se ten­drá más in­te­gra­do el ca­so y se po­drá pres­cri­ bir un tra­ta­mien­to más ade­cua­do. Pa­ra in­for­ma­ción adi­cio­nal se pue­de con­sul­ tar la Nor­ma Ofi­cial Me­xi­ca­na pa­ra la Pre­ven­ ción y el Con­trol del Vi­rus de In­mu­no­de­fi­cien­cia Hu­ma­na y la Guía de Ma­ne­jo An­ti­rre­tro­vi­ral de las Per­so­nas que Vi­ven con el VIH­/si­da vi­gen­tes en nues­tro país.

Pa­ra Cé­sar De­ca­ni­ni, ex di­rec­tor de Ser­vi­cios Mé­di­cos, quien sa­brá en­ten­der el men­sa­je. in­sa­lu­bri­dad. 6. Pon­ga ca­ra mez­cla de cons­ter­na­ción, eno­jo y va­len­tía so­bre el des­con­trol de la pros­ti­tu­ ción y…¡ho­rror!: de los mu­jer­ci­tos que a ple­ na luz del día ofre­cen sus ser­vi­cios en­fren­te de la pa­rro­quia. 7. Bus­que en só­ta­nos, bó­ve­das y ar­chi­vos muer­ tos al­gún ban­do de go­bier­no del si­glo XIX que jus­ti­fi­que las ac­cio­nes que la ciu­da­da­nía re­cla­ ma pa­ra me­ter en cin­tu­ra tan­to des­ba­ra­jus­te se­xual. Va­cú­ne­se en sa­lud de aqué­llos que lo se­ña­la­rán de “mo­cho”. 8. Lla­me a sus su­bal­ter­nos y avién­te­se un dis­ cur­so con­tra los gi­ros ne­gros. Di­ga de pa­so que Ud. es pa­dre de fa­mi­lia y quie­re una ciu­ dad se­gu­ra, te­me­ro­sa de la mo­ral de Dios y so­bre to­do sa­na. 9. So­li­ci­te a al­gu­na or­ga­ni­za­ción ci­vil o in­ves­ti­

gue us­ted mis­mo en In­ter­net las úl­ti­mas es­ta­ dís­ti­cas del si­da en Mé­xi­co. 10. Reú­na da­tos, con­tras­te ci­fras, des­cua­dre y ar­me su pro­pio rom­pe­ca­be­zas epi­de­mio­ló­gi­ co pa­ra que la te­le­vi­sión le crea cuan­do la lla­me pa­ra dar­le una pri­mi­cia no­ti­cio­sa: la clau­su­ra de to­das las sa­las de ma­sa­je y an­tros gays efec­tua­da de ma­ne­ra sor­pre­si­va. 11. Es­pe­cu­le, in­tri­gue, ame­na­ce, aprie­te, tuer­za bra­zos pa­ra que los miem­bros del ca­bil­do aprue­ben en el Ple­no un fla­man­te re­gla­men­ to de sa­lud pú­bli­ca co­pia­do ín­te­gra­men­te de ciu­da­des co­mo Mon­te­rrey, To­rreón o Chi­ hua­hua. Aten­ción: cuí­de­se de la Co­mi­sión de De­re­chos Hu­ma­nos. 12. Ob­se­quie la pri­mi­cia: la Ciu­dad re­gu­la­rá “el mal ne­ce­sa­rio de la pros­ti­tu­ción” a tra­vés de tar­je­tas in­te­li­gen­tes o chips in­ser­tos en los

Crónica Sero

bra­zos o glú­teos de las y los tra­ba­ja­do­res se­xua­les. Es­te sis­te­ma ga­ran­ti­za la me­jor ca­li­ dad con tec­no­lo­gía de pun­ta. 13. “¿Es­te re­gla­men­to es con fi­nes re­cau­da­to­ rios?” An­te la du­da, sus­pi­ca­cia y ma­la le­che us­ted con­tes­te que en to­do mo­men­to se hi­zo pen­san­do en el bien co­mún, en la sa­lud de los ino­cen­tes. 14. Con la co­la­bo­ra­ción de los más vo­ra­ces de su cuer­po de ins­pec­to­res te­ja la te­la­ra­ña y exi­ja de ma­ne­ra dis­cre­ta mor­di­das, co­chu­pos, arre­ glos, chan­chu­llos que no ba­jen de mil por pu­ta pa­ra li­brar­las de los obli­ga­to­rios exá­me­ nes men­sua­les de de­tec­ción del VIH. Ven­da ca­ro el amor de su pia­do­so co­ra­zón. Abra una cuen­ta a nom­bre de su ma­dre, es­po­sa o her­ ma­no y lis­to. A fo­rrar­se de bi­lle­tes.


Anticoncepción de emergencia: (55)5523-2580 Telsida: D.F.: 5207-4077 Lada: 01 800 712-0886 y 01 800 712-0889 Planificatel: 01 800 317-3500 ayuda

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Para servir a usted

Derechos sexuales y reproductivos Instituciones Gubernamentales

Organizaciones Civiles

Federales Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva Homero 213, 7° Piso Col. Chapultepec Morales CP 11570, México, DF Tel.: 5263-9100 www.generoysaludreproductiva.gob.mx Centro Nacional para la Salud de la Infancia y Adolescencia Francisco de P. Miranda No. 177, 1er. piso Col. Merced Gómez CP 01600, México, D. F. Tel.: 55931122 Fax: 5593-1144 www.salud.gob.mx/unidades/conava/ IMSS Oportunidades / Salud Reproductiva Toledo 39, 2º Piso Col. Juárez Tel.: 5238-2700, ext. 14304 www.imss.gob.mx/imss Comisión Nacional de Derechos Humanos Periférico Sur 3469, esq. Luis Cabrera. Col. San jerónimo Lídice, CP 10200, México, DF Tel.:/Fax: 5681-8125 * 5490-7400 01 800 715 20 00 www.cndh.org.mx

Afluentes, SC Giotto 58, Col. Mixcoac, CP 03910 México, DF Tel.:/Fax: 5563-1485, 5563-7978 afluentessc@prodigy.net.mx www.afluentes.org @dolescentes, SC División del Norte 917, Col. Del Valle CP 03100, México, D.F Tel. 5536-1863, 5543-5519, 5543-5192 clinicadolescentes@hotmail.com www.clinicadolescentes.com Andar Alianza Nacional por el Derecho a Decidir Tel.: 5211-8082 coordinacion@andar.org.mx / www.andar.org.mx AMSSAC Asociación Mexicana para la Salud Sexual, AC Tezoquipa 26, Col. La Joya, 14000, México, DF Tel.: 5573-3460 / Fax: 5513-1065 amssac@yahoo.com amsssaccongreso2002@hotmail.com APIS / Fundación para la Equidad Londres 70, esquina Corina, Col. El Carmen, Coyoacán, CP 04100, México, DF Tel.: 5659-0548. Fax: 5554-4769. apis@laneta.apc.org Asociación Mexicana para la Salud de la Adolescencia, AC Monterrey 172-302 A, Col. Roma CP 06700, México, DF Tel/fax: 5574-0267 amsa@intermedik.com / www.amsaj.com Caleidoscopia, espacio de cultura, terapia y salud sexual AC Pirineos 86 bis, A y B, Col. Portales CP 06300, México, DF Tel/fax: 5601-2892 y 5601-4177 caleidoscopia@hotmail.com www.caleidoscopia.com Católicas por el Derecho a Decidir, AC Apartado Postal No.21-264, CP 04021, México, DF Tel.: 5554-5748 / Fax: 5659-2843 cddmex@laneta.apc.org CELSAM Centro Latinoamericano Salud y Mujer 5627-7090 y 01800 317-0500 Cora, AC Centro de orientación para adolescentes Ángel Urraza 1122, Col. del Valle CP 03100, México, DF, Tel.: 5559-8450 y 5559-8451 info@cora.org.mx / www.cora.org.mx Demysex / Red Democracia y Sexualidad, AC Av. Coyoacán No.1878, Despacho 707 Col. Del Valle, CP 03100, México, DF Tel/fax: 5534-2600 www.demysex.org.mx

Locales Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal Av. Chapultepec 49, Col. Centro, CP 06040 México, DF Tel/fax: 5229-5600 cdhdf@cdhdf.org.mx / www.cdhdf.org.mx Clínica Especializada Condesa Benjamín Hill 24, Col. Condesa CP 06140, México, DF Tel./Fax: 5271-6439

Líneas telefónicas de información Servicio de información sobre las pastillas anticonceptivas de emergencia 5523-2580 Información sobre pruebas de detección Telsida Tel.: 5207-4077, 5208-1229, 5208-1198 Lada 01 800 712-0886 y 01 800 712-0889 Atención de lunes a viernes de 9 a 21:30 hrs. telsida@prodigy.net.mx Locatel: 5658-1111 Centro de información de educación sexual 5627-7090 y 01800 317-0500 Planificatel 01800 010-3500 Diversitel/Línea de la diversidad sexual diversitel@hotmail.com De joven a joven / GDF 5658-1111

Letra S • 119 • junio 2006

letra@ recomienda http://gmexico.colmex.mx/ www.libertadeslaicas.org.mx www.jovenesnuestrosderechos.org.mx

Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, AC Tiburcio Montiel 80-B1 Col. San Miguel Chapultepec, 11570, México, DF Tel/fax: 2614-6526 elige@laneta.apc.org Femess / Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, AC Apartado Postal No. 612, Col. Del Valle CP 66250, San Pedro Garza García, NL Tel.: (83) 46-6606 GIRE / Grupo de Información en Reproducción Elegida Viena 160, Col. Del Carmen, 04100, México, DF Tel/Fax: 5658-6684 correo@gire.org.mx / http://www.gire.org.mx GIS Grupo Interdisciplinario de Sexología, AC Av. Universidad No. 1016 Edif. 11 Depto. 402 Col. Copilco Bajo, CP 04340, México, DF Tel.: 5685-2473 / Fax: 5659-2453 Imesex / Instituto Mexicano de Sexología, AC Tepic 86, Col. Roma Sur, 06760, México, DF Tel.: 5564-2850 / www.imesex.edu.mx/ Meisi / Fundación Mexicana de Estudios Interdisciplinarios en Salud Integral Insurgentes Sur 797 3º piso Oficina 6 Col. Nápoles, CP 03810 México, DF Tel.: 1107-7716 Mexfam / Fundación Mexicana para la Planificación Familiar Juárez 208, Col. Tlalpan, CP 14000, México, DF Tel/fax: 5487-0030 mexinfo@mexfam.org.mx / www.mexfam.org.mx Sipam / Salud Integral para la Mujer Vista Hermosa 89, Col. Portales 03300, México, DF Tel.: 5532-5763 sipam@laneta.apc.org Sisex / Sistema Nacional de Promoción y Capacitación en Salud Sexual Juan Escutia #180 Letra A, Col. Américas Unidas 03610 Benito Juárez, México DF Tel.: 5539-7104 Fax.: 5539-4374 / sisex@laneta.apc.org www.sistemasisex.org Someshi / Sociedad Mexicana de Sexología Humanista Integral Calz. General Anaya # 55 Desp. 5-A Col. San Diego Churubusco, México DF Tel.: 5689-2064 y 5689-6645 someshicapacitacion@hotmail.com Aquesex Asociación Queretana de Educación para la Salud Sexual Corregidora Norte 75 Int. 302 Querétaro, Querétaro Tel.: 01 442 224-1024 aquesexas@hotmail.com

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AGENDA

Actividades relevantes del mes • 3 de junio Marcha por la Pluralidad, el Orgullo y el Arte Del Paseo Juárez (el Llano) al Zócalo Oaxaca, Oaxaca 12:00 horas Informes: iris@irismexico.org y feuertrunken@hotmail.com • 12 de junio Conversaciones entre mujeres Charla con Lydia Cacho “Educar para la dignidad: niñas activistas” Invita: Semillas Tamaulipas 66, col. Condesa Informes: 5553-0109 y 5553-2900 Cuota de recuperación • 17 de junio XXVII Marcha del Orgullo LGBT “Con nuestra actitud, hacemos la diferencia”. Del Ángel de la Independencia al Zócalo 11:00 horas • En junio VI Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología  V Congreso FEMESS. Guadalajara, Jal. 6 al 9 de septiembre de 2006 www.congresexgdl.org • El Armario Abierto Agustín Melgar 25. Col. Condesa Nueva sucursal en la plaza “Sex Capital”, 16 de septiembre # 11 Centro Histórico Teléfono: 5286-0895 www.elarmarioabierto.com

S

LETRA SALUD

S E R V I C I O

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SEXUALIDAD

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SIDA

¿Quieres hacer tu servicio social o prácticas profesionales? S O C I A L

Letra S te brinda la oportunidad Comunícate a los teléfonos 5532-2751 y 5672-7096 Áreas: comunicación, periodismo, administración, contabilidad, psicología y biblioteconomía

Conocer si estás infectada o infectado te permitirá mantenerte saludable durante más tiempo ¿Por qué es mejor saberlo? Conocer oportunamente si estás infectada o infectado, te permitirá: • Mantenerte sano más tiempo. • Vivir muchos años sin desarrollar sida. • Proteger a tu(s) pareja(s) sexual(es). • Recibir atención médica y decidir el momento adecuado para iniciar tratamiento. • Si estás embarazada, puedes iniciar un tratamiento que te ayudará a reducir o tal vez eliminar el riesgo de transmitirle el VIH a tu bebé.

¿Son efectivas las pruebas rápidas de sangre y saliva para detectar el VIH? Sí, pero la prueba debe estar acompañada por consejería adecuada, por lo que es más recomendable acudir a uno de los centros de detección operados por los programas públicos de VIH/sida. Sus servicios son gratuitos.

¿Alguien puede obligarme? De acuerdo a las leyes, la prueba debe ser voluntaria y confidencial. La prueba no puede ser requisito para contraer matrimonio, obtener empleo, para recibir atención médica o cualquier otro servicio.

LOCATEL: 5658-1111 TELSIDA: DF: 5207-4077 Del interior: 01 800 712-0886 y 01 800 712-0889

¿Y si me rechazan por resultar positivo al VIH? Para ello existen instituciones que defienden tu derecho a no ser discriminada/o, como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y las comisiones de Derechos Humanos, donde puedes interponer quejas y denuncias.

¿Dónde puedo hacérmela? Para conocer el centro de detección más cercano a tu domicilio o en tu localidad, puedes llamar a:

PRUEBAS de detección de VIH ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? www.letraese.org.mx

PRUÉBA saber es mejo


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Letra S • 119 • junio 2006

Sesion Especial sobre sida de la ONU (UNGASS) El secretario de Salud y miembros de la sociedad civil conforman la delegación mexicana La de­le­ga­ción me­xi­ca­na más am­plia ja­más re­gis­tra­ da en una reu­nión so­bre sa­lud en la Or­ga­ni­za­ción de las Na­cio­nes Uni­das (ONU) fue en­ca­be­za­da por el se­cre­ta­rio de Sa­lud, Ju­lio Frenk Mo­ra, y por or­ga­ni­ za­cio­nes de la so­cie­dad ci­vil, quie­nes par­ti­ci­pa­ron en la Se­sión Es­pe­cial de la Asam­blea Ge­ne­ral de las Na­cio­nes Uni­das so­bre VIH­/si­da (UN­GASS) 2006, en la ciu­dad de Nue­va York, Es­ta­dos Uni­dos. Las or­ga­ni­za­cio­nes que par­ti­ci­pa­ron ac­ti­va­men­te en las se­sio­nes fue­ron: Cen­tro de Aten­ción Pro­fe­sio­ nal a Per­so­nas con Si­da; Co­lec­ti­vo Sol; Trans­gé­ne­ro Mé­xi­co; Sa­lud In­te­gral pa­ra la Mu­jer (Si­pam); La Ca­sa de la Sal; Pun­to de En­cuen­tro de la Co­mu­ni­ dad; Fren­te Na­cio­nal de Per­so­nas Afec­ta­das por el VIH­/si­da (Fren­pa­vih); y Co­lec­ti­vo de Jó­ve­nes, to­das ellas re­gis­tra­das an­te la ONU. Asis­tie­ron tam­bién los coor­di­na­do­res de la so­cie­ dad ci­vil de los Co­mi­tés de Pre­ven­ción y de Nor­ma­ ti­vi­dad y De­re­chos Hu­ma­nos del Co­na­si­da y re­pre­sen­tan­tes del Cen­tro Na­cio­nal de Pre­ven­ción y Con­trol del VIH­/si­da (Cen­si­da). Las se­sio­nes de UN­GASS, pro­gra­ma­das pa­ra los días 31 de ma­yo, 1 y 2 de ju­nio en Nue­va York, se de­sa­rro­lla­ron a tra­vés de di­ver­sas me­sas de tra­ba­jo, ple­na­rias y cul­mi­na­rán el día 2 de ju­nio con la reu­ nión de al­to ni­vel en don­de Je­fes de Es­ta­do y de Go­bier­no, Pri­me­ros Mi­nis­tros y Mi­nis­tros de Sa­lud ren­di­rán un in­for­me de los avan­ces al­can­za­dos en el com­ba­te al si­da en sus di­fe­ren­tes paí­ses. En el tra­ba­jo rea­li­za­do en Mé­xi­co en ma­te­ria de pre­ven­ción y con­trol del VIH­/si­da, que lo ha lle­va­do a

ser uno de los paí­ses lí­de­res en el com­ba­te al vi­rus, des­ta­ca la su­ma de es­fuer­zos de la so­cie­dad ci­vil, jun­ to con el Sec­tor Sa­lud (IMSS, ISSS­TE, Se­cre­ta­ría de Sa­lud), los go­bier­nos es­ta­ta­les y otros sec­to­res co­mo Edu­ca­ción, De­re­chos Hu­ma­nos y el Po­der Le­gis­la­ti­ vo, que sin du­da han to­ma­do im­por­tan­tes de­ci­sio­nes pa­ra apo­yar el tra­ba­jo en el com­ba­te al VIH en el país. Es­ta coor­di­na­ción ha per­mi­ti­do lo­gros que van des­de el com­ba­te fron­tal a la se­gre­ga­ción de per­so­ nas que vi­ven con el VIH o con si­da a tra­vés de una par­ti­ci­pa­ción ac­ti­va en la Jor­na­da Mun­dial con­tra la Ho­mo­fo­bia, has­ta la crea­ción de Ca­pa­cits, cen­tros que brin­dan una aten­ción in­te­gral en es­ta­dos es­tra­ té­gi­cos del país. Por par­te de Mé­xi­co, den­tro de las se­sio­nes de UN­GASS des­ta­ca­ron los lo­gros a tra­vés de la so­cie­ dad ci­vil que in­clu­yen el ac­ce­so uni­ver­sal gra­tui­to a me­di­ca­men­tos an­ti­rre­tro­vi­ra­les, la pro­tec­ción so­cial a las per­so­nas con VIH­/si­da me­dian­te su in­cor­po­ra­ ción al Se­gu­ro Po­pu­lar, así co­mo la re­for­ma cons­ti­ tu­cio­nal y las nue­vas le­yes fe­de­ra­les que pro­mue­ven la no dis­cri­mi­na­ción aso­cia­da al VIH­/si­da. Un avan­ce sig­ni­fi­ca­ti­vo en el que Mé­xi­co rea­fir­ ma su li­de­raz­go es la im­plan­ta­ción de po­lí­ti­cas na­cio­na­les, un ejem­plo de ello es la in­ver­sión his­tó­ ri­ca en ma­te­ria de pre­ven­ción en es­te año, lo cual per­mi­ti­rá con­cien­ti­zar a la po­bla­ción pa­ra dis­mi­nuir ries­gos y evi­tar de es­ta for­ma la pro­pa­ga­ción del vi­rus. De es­ta for­ma se ra­ti­fi­can los al­can­ces de una es­tra­te­gia con­jun­ta en­tre so­cie­dad ci­vil y go­bier­no, con re­per­cu­sión a ni­vel in­ter­na­cio­nal.

Estrategia nacional de adhe­ rencia al tratamiento La Se­cre­ta­ría de Sa­lud, a tra­vés del Cen­si­da, pu­so en mar­cha la Es­tra­te­gia Na­cio­nal de Ad­he­ren­cia al Tra­ta­mien­to de VIH, por me­dio de la cual se ca­pa­ci­ta­rá a 12 mil pa­cien­tes aten­di­ dos por la Se­cre­ta­ría en te­mas so­bre ca­li­dad de vi­da y re­sis­ ten­cia a me­di­ca­men­tos, en­tre otros. Al anun­ciar el pro­yec­to, el di­rec­tor ge­ne­ral del Cen­si­da, Jor­ge Saa­ve­dra Ló­pez, des­ta­có que el me­jo­ra­mien­to de la ad­he­ren­cia a los an­ti­rre­tro­vi­ra­les evi­ta cam­biar los es­que­ mas de tra­ta­mien­to, lo que in­clu­so po­dría ge­ne­rar aho­rros que van de 26 millones a 100 mi­llo­nes de pe­sos, se­gún las com­bi­na­cio­nes de los me­di­ca­men­tos. Se­ña­ló que las prin­ci­pa­les cau­sas de la fal­ta de ad­he­ren­cia son: la com­ple­ji­dad del tra­ta­mien­to, que oca­sio­na, en al­gu­ nos ca­sos, ol­vi­do o con­fu­sión en los pa­cien­tes. Saa­ve­dra Ló­pez re­sal­tó en es­te pun­to la im­por­tan­cia que tie­ne, en la ad­he­ren­cia al tra­ta­mien­to de VIH, el es­ta­do emo­ cio­nal del pa­cien­te y so­bre to­do el apo­yo fa­mi­liar del que dis­pon­ga, ya que, ex­pli­có, aque­llas per­so­nas que con­ti­núan con una vi­da fa­mi­liar han de­mos­tra­do una ma­yor ad­he­ren­cia que aque­llas per­so­nas que en­fren­tan el pro­ce­so en so­le­dad. Por su par­te, la doc­to­ra Gri­sel­da Her­nán­dez Te­pi­chín, di­rec­ to­ra de Aten­ción In­te­gral del Cen­si­da, in­di­có que la de­pen­den­ cia tra­ba­ja en la ca­pa­ci­ta­ción del per­so­nal mé­di­co con cur­sos de ac­tua­li­za­ción y con la Guía pa­ra el tra­ta­mien­to an­ti­rre­tro­ vi­ral del Co­na­si­da, ac­tua­li­za­da anual­men­t, dis­po­ni­ble en la pá­gi­na web del Co­na­si­da, to­do es­to den­tro de la Es­tra­te­gia Na­cio­nal de Ad­he­ren­cia. Ac­tual­men­te se han rea­li­za­do dos ca­pa­ci­ta­cio­nes re­gio­na­ les con 65 asis­ten­tes de 22 es­ta­dos de la Re­pú­bli­ca, en tan­to que se es­pe­ra com­ple­tar la me­ta de 104 pro­fe­sio­na­les de la sa­lud (mé­di­cos, en­fer­me­ras, tra­ba­ja­do­res so­cia­les y psi­có­lo­ gos) pa­ra el mes de ju­nio.

Católicas por el Derecho a Decidir

Campaña “Aunque voten, las mujeres no tienen elección” En Mé­xi­co las mu­je­res pue­den ele­gir pre­si­den­tes, pue­den ele­gir di­pu­ta­dos, pue­den ele­gir se­na­do­res. Si eli­gen per­so­nas tan im­por­tan­tes ¿por qué no pue­den ele­gir so­bre su ma­ter­ni­dad? Mi­les de mu­je­res arries­gan su vi­da con abor­tos clan­des­ti­nos. Eli­ge a quien ga­ran­ti­ce su de­re­cho a de­ci­dir. Alian­za Na­cio­nal por el De­re­cho a De­ci­dir.

El res­pe­to a los de­re­chos hu­ma­nos, in­clui­dos el li­bre ejer­ci­cio de la se­xua­li­dad, la au­to­no­mía re­pro­duc­ti­va, la in­te­gri­dad fí­si­ca y la dig­ni­dad de las per­so­nas, de­be ser el pi­lar de una ver­da­de­ra de­mo­cra­cia. Es­ta­mos con­ven­ci­das, de que el Es­ta­do Lai­co es la for­ma de ga­ran­ti­zar el ejer­ci­cio de es­tos de­re­chos en el ám­bi­to de la se­xua­li­dad y la re­pro­duc­ción: quien pre­ten­da go­ber­nar es­te país, de­be ha­cer­lo de­jan­do de la­do sus creen­cias per­so­na­les y res­ pe­tar el mar­co le­gal na­cio­nal vi­gen­te y los acuer­dos in­ter­na­cio­na­ les fir­ma­dos y ra­ti­fi­ca­dos por nues­tro país des­de ha­ce va­rios años. La cam­pa­ña “Aun­que vo­ten, las mu­je­res no tie­nen elec­ción” sur­gió a par­tir de una ini­cia­ti­va de la organización civil an­dar que, jun­to a di­ver­sas or­ga­ni­za­cio­nes y re­des, en­tre ellas Ca­tó­li­cas por el De­re­cho a De­ci­dir y la Red Na­cio­nal Ca­tó­li­ca de Jó­ve­nes por el De­re­cho a De­ci­dir, de­tec­ta­ron la ne­ce­si­dad de de­ba­tir y re­fle­xio­ nar, en el mar­co de las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les, acer­ca del es­ta­do ac­tual de los de­re­chos de las mu­je­res y su fu­tu­ro. Es­ta cam­pa­ña es­tá di­ri­gi­da a la ciu­da­da­nía en ge­ne­ral, con es­pe­cial én­fa­sis en las jó­ve­nes de en­tre 18 y 25 años de edad, pa­ra que ten­gan más ar­gu­men­tos en sus pro­ce­sos de to­ma de de­ci­ sión, no só­lo en las pró­xi­mas elec­cio­nes, si­no en su vi­da y en re­la­

ción con sus de­re­chos. Bus­ca tam­bién in­vi­tar­las a re­fle­xio­nar so­bre las pro­pues­tas o pla­ta­for­mas elec­to­ra­les de los par­ti­dos po­lí­ti­cos. Por es­tas ra­zo­nes se de­ci­dió en­viar men­sa­jes a tra­vés de la ra­dio, de los va­go­nes del me­tro y de car­te­les ubi­ca­dos en uni­ver­ si­da­des de to­do el país y en es­pa­cios de las re­des de jó­ve­nes; es de­cir, lu­ga­res pú­bli­cos don­de pue­dan ser vis­tos por las y los jó­ve­ nes. La Alian­za Na­cio­nal por el De­re­cho a De­ci­dir, an­dar, es un es­fuer­zo que vin­cu­la a or­ga­ni­za­cio­nes y per­so­nas, prin­ci­pal­men­te de los ám­bi­tos de la sa­lud, el de­re­cho y la edu­ca­ción, con el pro­

pó­si­to de for­ta­le­cer el ejer­ci­cio de los de­re­chos se­xua­les y los de­re­ chos re­pro­duc­ti­vos de to­das las per­so­nas en Mé­xi­co. La pá­gi­na web es ww­w.an­da­r.org.mx


Letra 119 (Junio, 2006)