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Esta es una edici贸n homenaje que consta de 300 ejemplares.


relรกmpago perpetuo

A

L ETRA NEGRA


relรกmpago perpetuo


www.letranegra.org

Relámpago perpetuo D.R. armando rivera © armando rivera © para la presente edición, Letra Negra Editores 2010 11 avenida 2-49 zona 15 C.P. 01015. Ciudad de Guatemala. Teléfono: (502) 2369-6950 Correo electrónico: letranegra2k@gmail.com Con la autorización expresa de cada uno de los autores

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...tenemos más de cien palabras más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas más de cien pupilas donde vernos vivos más de cien mentiras que valen la pena... Joaquín Sabina


el destello como un destello en nuestra memoria, los microrrelatos son perpetuos. volvemos una y otra vez a sentir el filo de su resplandor en nuestras emociones. un microrrelato, desde mi percepción, plantea o resuelve una paradoja, además, es una historia en movimiento. desde esa posición tenemos siempre al dinosaurio, a veces se acomoda en los sillones de la sala o se deja venir lento por el tránsito de la vida. sin lugar a dudas, para el idioma español, ese texto define un camino sobre la brevedad. allí está en nuestra memoria un dinosaurio, augusto sonríe complacido por la paradoja. desde la distancia del exilio, el maestro construyó esas palabras que nos contienen, nos representan. un guatemalteco más. atrás en el calendario, como por encantamiento, apareció en mi mesa de noche el libro de la oveja negra, creo que ese libro fue como un duende, llegó para luego desaparecer en el estado físico y recordarlo a perpetuidad en el destello de un rayo; esos años tuvimos un tiempo de terror. en ese instante, sin comprenderlo —una madrugada— me topé con las palabras precisas para encerrar en un texto la contienda de la muerte que vivía el país: “ordenó su fusilamiento, no lo sabía cómo podría saberlo que él volvería de la muerte” y seguimos acá. agradezco la brevedad que aprendí del maestro monterroso. en aquel momento la vida estuvo signada por grandes sesgos de violencia y la muerte fue una brutal concesión con la que aprendimos a vivir. las décadas han sido asiento y todavía tenemos una sociedad que nos parece imposible, pero de necios, los justos en el 9


arte, convocamos la belleza. ahora el país, el nuestro, tiene otros problemas, pero también tiene otras posibilidades. destaca la cantidad de eventos de arte, propuestas disímiles, incluso, parecen contradictorias, pero todas son un punto a favor del país. las podemos observar en las carteleras “culturales” de los diferentes periódicos, allí estamos representados muchos y otros tantos. con esas opciones, hará unos meses, la municipalidad capitalina convocó a un concurso de cien palabras para definir la ciudad. empujado por roxana, quien me retó de manera amorosa a escribir, redacté un microrrelato que el jurado consideró para su premiación. dejo un diástole fundamental para ella, por el arte en nuestras vidas. además, tengo los necesarios latidos para todos aquellos escritores publicados en letra negra, quienes acudieron a la invitación para redactar un microtexto de cien palabras. los mismos encierran los más diversos mundos por donde transitan como seres humanos. por ende, cuando se hizo la convocatoria no se planteó tema, cada uno es cada cual y los escritore/as enviaron sus textos. entonces, encontrarán microrrelatos tan contundentes como precisos. este libro está diseñado como un homenaje para cada escritor publicado en letra negra. a los otros, quienes no devolvieron el llamado, les dejo mi cariño por el momento que hemos compartido en estos doce años de ejercicio editorial. por último, dejo una constancia —mi necedad en la literatura— con esta compilación de microrrelatos y el afán de la belleza para un tiempo y país posible. ar


Sergio Argüello

Guatemala

1949

Publicó en narrativa breve Llamarada en el rostro (2007); tiene publicado el libro de sicología, Terapias expresivas (ARMAR, 2007).


¡Ah! Cerca del corazón dolía siempre. Médicos, psicólogos, ni yo, sabíamos. Repentinamente ¡ah!, caigo en cuenta: ¡mi sitio fantaseado exacto para poner la bala! El dolor se fue. Tampoco tengo miedo. ¡Ahora acción es la palabra clave!

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Elecciones Grave, el neoprofeta de cortísimos cabellos, Presidente electo en la perpetrada elección cerró su hermoso primer discurso -redactado por el más solar de sus asesores-. Con una frase muy elocuente, “Sálvese quien pueda.”

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Roxana テ」ila

Guatemala

1962

Publicテウ el libro de ensayos Pariendo pobres, (ARMAR 2010).


Cartas de amor En un lugar del bosque, un rey de espadas lanza tres estocadas al viento. La reina de corazones yace herida de muerte. Sale otra carta con una reina de copas, en su mano trae veneno de traición, lágrimas y olvido. El rey ríe complacido, vierte el veneno sobre el corazón de su reina. Ella da un último suspiro, luego, su espíritu vuela al infinito. Al rey de espadas, un as de bastos le golpea de pronto, entonces llora. La reina de copas huye aterrada. Las cartas dicen que, en este juego del amor, el que gana, al final siempre pierde.

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Amantes convictos Se fugaron por las rendijas de los versos, de la cárcel de la nada y el hastío. Condenados por sentir, amar, llorar o vivir. Se escondieron de la gente en el umbral de la cordura, en ciudades de esperanza mutilada, de calles sin destino.

Se miraron como pájaros sin ruta atándose a las ráfagas de viento. Alzaron vuelo entre las sombras aún con las alas desgarradas. En su intento por llegar al origen de los tiempos, la derrota sorprendió su madrugada. Juzgados por el deseo de amarse, fueron presas de un mundo encadenado. Inocentes de pasiones y delirios. Amantes convictos.

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José Barrera

Guatemala

1949

Publicó la novela Las maravillas en el país de Alicia (2006).


Historia de amor Él entró orientándose como pudo entre las sombras acumuladas a lo largo y ancho de las paredes. Era una habitación maloliente. Distinguió a la mujer acostada en el camastro. “Rápido, dijo ella, ¿o crees que tenemos toda la noche?”. Él no respondió. Apenas había tomado dos tragos de ese alcohol áspero y aún sabía lo que hacía. Se desnudó. Después, sintió el cuerpo de la desconocida restregándose contra el suyo. De pronto, mientras ella hizo un movimiento para acomodarse, el sintió ganas de vomitar. Era tarde cuando logró incorporarse. Ella, por respuesta, le dio una bofetada y exigió su dinero.

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La partida Era un almacén de antigüedades cerca de Montparnasse. Él entró después de calcular el lugar mirándolo por la vitrina. Le llamaron la atención clepsidras, estatuillas de inspiración griega, muebles de siglos pretéritos, espejos marchitos nostálgicos de reflejos idos, pinturas polvorientas. Cuando miró el tablero de ajedrez de motivos persas quedó extasiado. Era un tablero metálico. Una partida inconclusa se distinguía entre columnas. El dueño dijo

–Ese tablero no se vende. –¿Por qué?, –inquirió él. –Hay una partida inconclusa, ¿entiende? –Sí, –dijo él, –¿cuándo moverá el contrincante? –No sé, –respondió el otro, –hace veintiocho años que espero. Era mi novia murió.

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J. H. Bogr谩n

Honduras

1972

Public贸 la novela Heredero del mal (2007).


Penitencias La esposa del difunto descansa en la cama pública de la funeraria, viajando por el limbo onírico con la dosis precisa recetada por su hermano matasanos. Coronas mortuorias enviadas por desconocidos se acumulan junto al féretro cerrado, su fragancia esconde el latente olor a lejía que aleja a los supersticiosos. Meseros sirven el negro y amargo café junto a galletitas pero los hipócritas esperan con ansias la sopa de pollo y los tamales. Los dolientes se esconden en una esquina riéndose nerviosos de bromas inapropiadas. Los culpables fingen llorar sobre el ataúd mientras el cadáver escapa por la puerta trasera.

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Sobrevivir para morir Abrió los ojos mientras especulaba que el meneo perenne de su cama era alguno de sus hijos subiendo a medianoche. Incorporándose, distinguió los pies mientras su esposa se tiraba al suelo. “¡Los niños!”, dijeron en unísono. Corrieron entre estruendos y vidrios que detonaban contra el piso. El hijo adormitado cuestiona, el padre asustado responde. Haló un niño deslizándolo de la litera. Alcanzó otro que dormía en la inferior. Llegaron sobre la cama del tercer hijo. El sismo parecía provocado por pasos de gigante. Se abrazaron entre corazones agitados por el terror. Acabó la sacudida y parte del techo se desplomó.

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Gustavo Bracamonte

Guatemala

1952

Publicó el libro de poesía País desnudo (2009).


A destiempo Te pusieron palabras en los oídos, esas que arropan a los días en la superficie de lo real, sin valor, te hicieron creer que eran todas las existentes, sonaban en los anuncios publicitarios provenientes de cavernas, sospechosas de angustia. Tu fotografía colgada en el facebook para que supieran que habías venido de un lugar pequeño. Para que te conocieran la brisa y la inquisición de la muchedumbre. Que te vieran el país en la pupila como una astilla de dolor, sin haber inventado los símbolos de la ternura. Te veías misteriosa, alguien atrás de tu lenguaje movía tus ojos y el silencio cuando callabas por devoción al porvenir.

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Vencido Estabas en la misma cama, tendida, crucial a las cenizas de la noche con los pasos apagados. Te rosaba el furor y estuviste a mi lado, ajena a mi sensualidad. Las sábanas se habían ido con tu sueño a lugares donde fabrican ídolos, símbolos sexuales, dioses fustigando la carne de las piernas, de las manos, de los senos, de la pelvis. Ahí te hallaron las horas inquisitivas contemplando ídolos hechos a la medida de tu boca, hurgando la materia suave y tersa de los dioses que no lloran por la luz. Tocabas penes impecables, aseados con ungüentos de moles y ciudades magistrales para la nada. Te veías cansada sobre la cama, el sudor de recorrer miembros de los dioses paranoicos y dotados.

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Hugo Bueso

Guatemala

1951

Public贸 los libros de narrativa breve Graffiti sobre el puente (2006) y La isla de sal (2010).


La fuga Cuando me metí en la densa bruma, los perros todavía venían ladrando tras de mí. Adentro no se lograba ver más que árboles perfilados y borrosos. Seguí corriendo, a tientas, hasta que se hizo el silencio. De pronto, un ruido a mi derecha me hizo girar instintivamente. Luego un gruñido sonó en dirección contraria, después otro y otro más. Giré mil veces hasta perder norte y sur. Decidí sentarme, esperando que se disipara la niebla. “No será eterna”, pensé. Pero sigue pasando el tiempo y todo permanece igual. Pronto me darán por muerto. Finalmente habré escapado, ¿pero a dónde iré?

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El duelo En sus últimas, el moribundo alcanzó a pedir -con voz casi inaudible-, que llamaran a su mujer. Cuando le dijeron que ella estaba allí, alzó la vista y con tristeza le dijo: “He aquí a tu hijo”. La mujer, como si aquello no tuviera importancia, le reprochó: “Hombre, date cuenta del ridículo que estás haciendo. No soy tu madre, soy tu mujer”. Él, haciendo un postrer esfuerzo, le respondió: “Vienes hasta mi lecho de muerte a regañarme, como siempre”, y se murió. En la procesión del sepelio, ella iba atrás ataviada con una daga bien clavada en el corazón, como una mater dolorosa.

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Daniela Castillo

Guatemala

1990

Public贸 el libro de poes铆a Reloj de Barbie (2010).


Un te quiero Adentro del auto rojo, el tránsito la golpeó. Hora pico. El atardecer se estaba anunciando y parecía dolerle al sol. Ella esperaba a la luna de la mano de las estrellas. Un paisaje perfecto. Cierra los ojos y piensa en él. Un bombardeo de imágenes que acaban en su sonrisa. Quería regalarle un “te quiero”, a eso iba. Aunque parecía que él solo la quería cuando había frío y la cama estaba vacía. Ella llegó a su puerta, le agarró la mano le escribió en la palma, “te quiero yo también” y sé borró.

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No duermo en casa Tal vez todo hubiera sido diferente si te hubieras levantado una hora después o antes, pero no a esa hora. “Ve por ayuda,” escuché. Desubicada, asustada, corrí. No sabía para qué era la ayuda, temía que fuera para ti. Tenía miedo, tú me dabas miedo. Allí en esa cama gigante, edredón de cuadros y el sol de la mañana por la ventana, dijiste, “No, estoy bien, al hospital no, no es necesario.” Eso fue lo último. La última oración completa que escuché salir de tu boca y el miedo que sentí me dio un abrazo siniestro. Luego vino un hospital, ese al cual dijiste que no, lleno de sonrisas frías, desconocidas. Funeral, feliz noche, descansa en paz. Hoy no duermo en casa.

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Jos茅 Antonio Cornejo

Guatemala

1984

Public贸 en narrativa breve En tiempo justo (2010).


Espermagénesis Tuyo hasta la muerte. La sentencia del quijote y su locura. A lo lejos la duda amenaza la existencia de Dulcinea. De madrugada y desnudo, el silencio es un ruido insoportable, el Hidalgo en una mano y una daga asesina en la otra. Mi corazón hace tiempo no reconoce su retumbo cíclico. Los versos de mis amigos -los poetas- como un consejo fiel me invitan a morir. “La muerte sería un lugar ideal para descansar, aún estando vivo”, pienso. Sin parpadear la invito a mi pecho, una ausencia me lleva deprisa a una cuna cálida y húmeda. Veinte minutos después nací de mi madre.

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Mantua El tiempo nos olvidó, el hombre nos descubrió. Faena mística, absurda sabiduría. El científico nos quitó el polvo y los recuerdos que hechos tierra nos abrazaban, nos protegían. Y fue noticia, que te digo, una gran noticia. “¡los restos de dos cuerpos se hallaron abrazadas en Mantua, datan de cinco mil años!” Vinieron fotógrafos, corresponsales, don Francisco y Notisiete. “Es un caso extraordinario”, decían. Huesos entrelazados, un perpetuo abrazo. Seres confundidos, un refugio del tiempo. Y nosotros que veníamos a esconder nuestro secreto, hace cinco mil años, señores, sabíamos del amor.

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Lorena Flores Moscoso

Guatemala

1974

Public贸 los libros de narrativa breve Desnudo reposo (2005) y Simplemente una invitada (2007).


Piedad Se supone que uno llora en el funeral de su padre, que las lágrimas deben salir a borbotones o por lo menos estallar en sollozos interrumpidos por varios días. Cuando mamá me avisó me senté en una butaca y respiré profundo. Los lazos del parentesco me ataron un tiempo, luego tomé las llaves del coche y me dirigí a la ciudad de mi infancia.

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La doña “Sólo he sido una mujer con corazón de hombre”. Agustín, aunque tímido, sentía en las fiestas opacas la necesidad de levantar el ánimo de los invitados. No era por figurar sino por una excesiva cortesía. Esta fiesta era especial. María, su esposa, estaba ausente y él paladeaba su soledad. Hacía rato que no veía a las mujeres sin recato o comía y bebía abundantemente sin que ella lo avergonzara. No sabía cómo de la noche a la mañana su feliz matrimonio lo había convertido en alguien inofensivo.

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Eduardo Juárez

Guatemala

1964

Publicó los libros de narrativa Mariposas de vértigo (2005) y Serenatas al hastío (2007); publicó la novela Exposición de atrocidades (2010).


Impotencia Las calles son tripas extraviadas por amor tronando de hambre. Duermen sobre la superabundancia de millones de paupérrimos. Sin donaciones, la angustia es mi opinión. Yo: aglomeración sin espejos mágicos ni agua para lavarme las inmundicias. Insaciablemente las calles escudriñan abismos de donde lanzarse. La impotencia, yegua demente, relincha de felicidad, sabiéndose el último grito de la moda. Primer precipicio que encuentra se lanza la muy mula, como si fuera un certamen de suicidios. El fondo se acerca con vértigo. Auyo y me siento bienaventurado. Me aferro a sus crines en pleno pánico. Soy feliz porque mi cuerpo estallará en fastidio. Si gritar fuera la solución. Si solamente pudiera gritar.

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Palabra Aretes, pechos, perfumes. Magia femenina, cabello hipnotízate. Sonrisas tentadoras, curvas divinas. Regaños marca-límites. Deseo intensificado porque las cosas no funcionan. La necesito. No le convengo. Poemas cursis, rosas marchitas. ¡Ese ombligo! Caderas, nalgas, vulva, penetración. Abro la boca y el abismo entre nosotros se dilata y millones de chuchos le pisan los talones. No contesta mis llamadas. Nuestros encuentros me acribillan. Cada vez es más hermosa, yo más desolado. Si esta ciudad no es para mí, entonces la voy a descuartizar. Palabra.

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Enrique Jaramillo Levi

Panamá

1944

Publicó los libros de narrativa breve La agonía de la palabra (2006) Todo es nuevo bajo el sol (2007) y Escrito está (2010) y en poesía Todo el tiempo del mundo (2010)


La evidencia Subes de dos en dos las escaleras, llegas al noveno piso ya sin aire, pero aún te queda fuerza y sobre todo esa rabia antigua que te permite de una patada derribar la vieja puerta de tu apartamento. Comprobar lo que te han dicho a quemarropa resulta fácil. Tu mujer y el otro, a sus anchas, dale que dale, gemidos y aullidos, asquerosos cerdos revolcándose. Como era de esperarse, fuiste del todo inoportuno. Ella lívida y él, en un instante, armado. La evidencia, maldita tu suerte, te tiene aquí postrado para siempre.

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Chispa Te encantan los cuentos brevísimos. Ellos gustan de ti. De parte y parte la atracción es intensa. La chispa única que el vertiginoso idilio produce es evidente. Una y otra vez lo demuestras en el conjunto de tu obra. Pero esta vez, cuando te animas a propiciar el fenómeno, éste parece adelantársete. No te necesita para nada. El relato, que a fin de cuentas hace lo que quiere, se escribe solo. Incluso está por terminar y tú apenas empiezas. Te das por vencido, y sin saberlo induces el desenlace.

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Rub茅n L贸pez

Guatemala

1991

M煤sico sinf贸nico. Invitado especial.


En Macondo En Macondo conocí el sendero que lleva directo al lugar donde se construyen los amaneceres. Leí los versos de un viejo coronel retirado en su piel. Pude contemplar cómo las auroras me devoraban desde un castaño. Mi destino me condenó desde la baraja. Comprendí los sinsabores del amor y de la guerra, me bebí todo el licor de las estrellas de un sorbo. El alba nos sorprendió aferrados a la cadencia de un tres por cuatro que un pianista -invisibleinterpretaba para nosotros. De vuelta a casa resolví, e inventé un camino a tus labios y en tus brazos me hice poesía.

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Detrás de la estela de los cometas Detrás de la estela de los cometas, se ocultan los poetas prófugos de la palabra. Los ángeles que han lanzado sus alas al abismo de los recuerdos por ella. Los rastros luminosos esconden los sueños, que en secreto compartimos. Las estrellas danzarinas trazan el camino hacia las islas donde los náufragos se desenamoran. Argos se aferra a la musa en el borde del horizonte. Penélope se deleita del cálido abrazo de la traición, es una costa sin nombre, donde los barcos no llegan al lugar de origen. Los brillos silenciosos son testigos de los delitos que Afrodita comente en nombre de eso que llaman amor.

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Maco Luna

Guatemala

1950

Public贸 la novela Cuerpo y alma. Sonrock chap铆n (2005).


Mocos Estallaban bombazos en mi cabeza. ¡Allí está el que quiere dividirnos! gritaba la turba enardecida. Angustiado, sudoroso, desperté con la nariz tapada. Busqué esquinitas en el celofán, la realidad me escupió a la cara. “Estás sin polvo pendejo”. Para mitigar la insidia, bebí jarabe para la tos, -De alguito sirvió-. La nariz me ardía cuando palpé que los jutes estaban tiesos. Con alegría descubrí en los mocos, algunos filones de coca. Decidí sacarlos con la punta de la uña y forjé un puro con ellos, “ algo me hará”. Lo encendí, fumé y esperé la paranoia.

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La mosca La ninfa vomitó moscas y despertó al vecino. Es un día caluroso de abril y de abrir las ventanas, a causa del bochorno, los vuelos de los insectos son cortos, bajos y perezosos. Pues un día de esos... una mosca grande y verde picó la mano de un cuate. Más tarde, el amigo aprendió a volar. Voló sobre los techos de los edificios, poco a poco subió, subió y subió. Ya arriba, el viento lo cubrió con velos de nube y desde allí vio cuando la muerte se bañó en el río. El pueblo entero desapareció.

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Víctor Hugo Majus

Guatemala

1979

Publicó en poesía Primer recordatorio (2005) y Piel azul (2010); en narrativa breve publicó Biografías en sepia (2007).


Visitas La primera vez que fui con mi abuelo al parque zoológico de la ciudad, él me instruyó sobre historia. Me relató cómo era la forma original de aquel lugar; quiénes lo inauguraron y cuáles animales causaron sensación. Ese día, a las doce, él tendría una cita en el seguro social de jubilados, para que los médicos le dieran seguimiento al expediente. Yo lo acompañaba religiosamente cada cuatro meses. Recuerdo su rostro felizmente bronceado. La segunda ocasión que visité el zoológico con mi abuelo fue la semana pasada. No hablamos mucho. Preferí respetar el silencio con que me anunciaba su muerte.

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El último El editor me ha conminado a escribir un relato de cien palabras “exactas, sin contar las comas”. Hará una compilación de narraciones con esa particular característica. Todos los convocados redactaron su texto y lo enviaron, menos yo. Desperté, garrapateé éste, punto. El título no cuenta –dijo él indiferente. ¿Por qué acudí entonces con lúgubre ansiedad al cumplimiento de tal tarea, cuando recién había decidido que olvidaría este pasatiempo de la escritura por el cual he merecido todos los improperios posibles en mi vida y las incontables sonrisas más ambiguas que he gozado? Creo que ha sido únicamente por vuestros ojos.

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Gustavo Montenegro

Guatemala

1971

Public贸 en narrativa breve Hombre de cart贸n (2010).


Ventanas en venta Me gustaría comprar todas estas ventanas. No tienen puesto el precio, pero el sol en sus vidrios me hace pensar que están en oferta a dos por una; o tres por cinco. En una bailaban unos adolescentes el extraño taichí. En otras me rebotó la vista porque eran oscuras, antiguas y jamás abiertas en el tiempo. Una estaba medio dormida, como si llevara tres noches de insomnio, pero al fin consiguió recostarse un instante, adentro una lámpara de cristales me decía lo que estaba soñando. Caminé más rápido para no despertarla. Total, no iba a comprarla.

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Silueta Si la curva más y mejor marcada de tu silueta me hablara, estoy seguro que me diría ven y yo iría. Sin embargo, soy yo el que al final le dice ven aquí, ella se hace de rogar. Entonces no tengo más remedio que tomarla con la mano y acercarla hasta el extremo más cercano que permite la materia con su densidad de barro recién preparado. Es entonces cuando se marca, ante mis ojos, la línea recta más perfecta que se me pierde a la vista, en el horizonte, mientras yo camino con los ojos cerrados.

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Rodolfo Monterroso

Guatemala

1984

Public贸 en narrativa breve Laberinto indefinido (2008).


Incierto Nada hay que inquiete más a Juan que la incertidumbre ¿A quién no? Para solucionarse, decidió ayer salirse de su cuerpo. Saltó al futuro para erradicar toda fuente de esta desgracia. Al principio, le gustaba bromear con sus compañeros de trabajo contándoles profecías. Ellos lo admiraban y hasta llegaron a preguntarse por qué no jugaba la lotería para hacerse de dinero. Él bien sabía que no era posible. En el futuro seguía pobre y seguía pensando qué pasaría el siguiente día. Ahora sabía a ciencia cierta que nunca sería feliz, pero acaso, al menos, había borrado la incertidumbre para siempre.

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Solución de vida ”La solución de la vida”, se titulaba, lo abrió en la página 16. Leía: ¿piensa usted encontrar las respuestas de la vida en 100 páginas? ¿Necesita que le digamos que nació el 24 de marzo de 1973?, que su matrimonio fallido se debe a su infancia desafortunada y que además le brindemos la solución de una ecuación infinita en 100 páginas. Su petición es difícil de cumplir, pero le podemos decir lo siguiente: su nombre es “usted”, ciudadano de la ciudad, incongruente, confundido y confuso, humano. Usted es tan incongruente que tuvo que inventar el nombre congruencia para darle sentido al mundo que era ya perfecto previo a sus ideas. Lo sentimos mucho, pero no tenemos la solución de la vida. Luego volteó la página y el resto del libro estaba en blanco; de hecho al regresar a las páginas anteriores todo estaba vacío, incluso la página 16. En un momento de lucidez se le ocurrió lo siguiente: tomó una pluma y empezó a llenar el libro. 74


Mariana Núñez

Guatemala

1984

Publicó en narrativa breve Miedo escénico (2010).


Actos desafiantes. La asistente del escapista está a punto de remover la manta que cubre una caja de cristal. Las paredes del teatro, abarrotado por el momento de rostros incrédulos, están tapizadas con el cártel que dice, Por primera vez en la historia, el gran HH desafiará a la muerte para mostrar el camino. Luego de un tirón leve la caja queda al descubierto. Un rumor fuerte se levanta entre los asistentes. HH sostiene en su mano ensangrentada el corazón de la asistente. “Lo siento “, dice, mientras deja caer el órgano, “no soportaba más tanto latido, un corazón distrae más de lo que ustedes pueden creen, prosigamos”.

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Azar En un movimiento arriesgado dios apuesta todas sus fichas, está seguro de que esta es la mano ganadora. Varios demonios mimetizan el gusto detrás de sus ojos oscuros. El innombrable, su líder, esboza media sonrisa con la comisura izquierda. Se tira la última carta. Dios se lamenta, el diablo le palmea la espalda de forma conciliadora y ríe a carcajadas. Abajo, en el mundo mortal, otro hombre está enamorado.

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Fernando Ortíz

Guatemala

1985

Publicó en poesía En los ojos del viento (2005) y Mariposas paralítica (2006).


El mar Cuando contempló la eternidad se vio poseída, terrenal. Se vistió de arena y se echó a andar, se hizo sirena. Despertó en el último bosque de la creación. Él vacío de otras mareas contempló la luna nueva. La estrella polar no dio para desembarcar a puerto, luego pensó en volverse sal y devolvió la mirada, el sol esperó su rostro. La última lluvia, gota a gota, se filtro en la costa. Los barcos regresan pronto, los marineros nunca cambiaron la ruta. Ella, canción de mar, tormenta, lluvia tropical.

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Deseo Se puso a trabajar en su obra definitiva, colocó las últimas partes para sus alas. Cumplió con su deseo y fue en busca del primer beso. Contempló por varios minutos hacia el oriente, tenía tiempo para las derrotas. Ella esperaba sentada sobre la mesa, el tango de su cuerpo era la única estrella que quedaba. El ángel convocó todos los deseos. Al amanecer tomó sus cosas, dejó sobre la cama la marea, las cartas no fueron dictadas y el amor nunca es el mejor encuentro. Ella desnuda la primavera.

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Carlo Prato

Guatemala

1973

Public贸 la novela El primer suicidio de Abel Calles (2007).


Comenzamos mal Comenzamos mal, llenos de esperanza. No es lo mejor comenzar de esta manera una travesía tan accidentada. Si hubiéramos avanzado más al inicio, cuando teníamos toda esa energía… si hubiéramos, si hubiéramos. Si en realidad hubiéramos hecho algo, era dejar esto cuando comenzó a desbaratarse y nada más, pero Salvador tuvo que insistir con su historia del padre Genaro y el viaje que nunca hizo, con los caminos que no se toman y el sentimiento que algo te falta. Ahora sí que te falta algo, ¿verdad imbécil? No deberíamos ni siquiera enterrarte. Nos quitas las pocas fuerzas que nos quedan.

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Depósito Hay cosas que nunca se llenan. A veces es porque son muy extensas y no hay cantidades que lleguen a su borde y otras porque el flujo no es lo suficientemente intenso y en este caso parecen ser cosas muy extensas, pero en realidad nunca se llenarán porque no hay suficiente con qué llenarlas. Por supuesto, hay quienes exaltan estas cosas y afirman que son inmensas, que no hay poder en el mundo que las pueda llenar, pero en realidad saben que el problema es el flujo y su mísera intensidad. Pero la mayoría de las veces no hay borde.

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Humberto Preti

Guatemala

1949

Publicó la novela Ópera al nuevo mundo (2009).


Amor selvático Aruños de espinas, quemadas cadentes de hojas que laceran, raspones al caer en piedras cubiertas de húmedo musgo, piquetes de toda clase de bichos, final de una travesía inesperada llevando el sonido de una bala que cruzó mi sombrero por invadir el campo del enemigo, me atrevería de nuevo, ella vale la pena, quizá estar sin ella, sea peor que la muerte, el tiempo borrará las heridas de mi cuerpo, tal vez nunca las de mi alma. pero se sienten aún como si un miembro me hubiese sido mutilado, volveré a ella, por la selva, siempre.

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¿Habrá luz? Hoy vi como en el cielo de mi patria las nubes que amenazaban seguir causando inundaciones se apartaron para dejar paso a un radiante sol, la sonrisa en los rostros de los arrabaleros mostró sus escasos dientes dándoles una leve esperanza, pero esas no son las nubes que afligen el alma de los nuestros, son las nubes que no se apartan, las que están cargadas de odio, de confrontación interminable, de ambiciones mezquinas, que mantienen en la oscuridad a nuestra gente, que no logra ver la luz que les dé una vida digna y en paz.

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armando rivera

Guatemala

1964

Publicó en narrativa breve Utopía tras el farallón (1998), 37 o al sur (2003) y la colección de microrrelatos Comerciales para mi muerte (2008); en poesía publicó Piel para una Eva desterrada (2004); Mi ángel prófugo (2006) y La costilla de Eva (2010). Compiló la antología, Guatemala: Narradores siglo XX.


ángel en la autopista viene un ángel desnudo caminando en medio de la autopista, el tránsito es denso, de ritmo lento. algunos automovilistas lo evaden, otros lo ignoran y alguien le grita una obscenidad. no pide nada, solo vaga desorientado. trae las alas mojadas y los sueños son fragmentos, astillas del pasado. el diluvio de la tarde lo arrastró hasta el borde de la ciudad. no puede volar, las plumas del ala izquierda, sucias por la contaminación, anuncian el precipicio del futuro, una clepsidra, gota de caída entera, decide el tiempo y en el ala derecha trae la nostalgia por ella. nadie lo reconoce.

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la última palabra desde una poltrona, el sabio pronunció la última palabra de la humanidad, luego cerró el diccionario. después el silencio fue denso. se durmió y soñó con ciudades en medio de acantilados, océanos al borde del infinito, desiertos llenos de elefantes y planetas deshabitados en la mesa de noche. escuchó el destello de hiroshima y a la masa de inconformes coreando la consigna por la causa. oyó el llanto de un niño, el crujido de la cruz y los vidrios rotos del futuro. soñó sonido, arrulló el silencio y en el duermevela comprendió cuál era la última palabra de la humanidad.

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Ricardo Rivera

Guatemala

1965

Public贸 en narrativa breve Relatos en exhibici贸n(2005) y Cita al pie del tiempo (2010).


Utopías de fuego Era terrible, el infierno no quemaba almas condenadas hasta destruirlas y posteriormente revivirlas. Era peor, pues tenía un nuevo rostro con cara de cielo angelical, adorando al creador, toda una herética trampa obsequiada por Lucifer o por, no importa quién. Era el engaño perfecto. Pero hasta los engaños perfectos tarde o temprano dejan de serlo. Cuando estas almas al yacer sobre este nuevo tipo de infierno sanador, en lugar de entonar hermosos cantos, principiaron por renovar antiguos valores éticos de pecados pasados. A vociferar maldiciones, que llagaron lo más profundo del cielo y así el infierno volvió nuevamente a renacer.

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Vidas en progreso China invención de la pólvora, principio del fin. Trabucos y Mosquetes al orden no del día sino de la muerte. Otros siglos de invención. Dios los hizo diferentes, pero la elegante y sabia publicidad de Samuel Colt los volvió iguales, en duelos con revólveres “pacificadores” al disparar. ¡Ah Smith & Wesson! como máquina de coser o como exquisita artilugio para matar. Años y décadas de nuevos cambios como el calibre 45, 44, 38, 32, 25 y 22, y números como edades para evitar nacer y otros como 50, 7.92, 7.62, 5.56, como las necesarias estadísticas de vida, para inventar la muerte en los números.

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Jessica S谩nchez

Guatemala

1965

Public贸 en narrativa breve Infinito cercano (2010).

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Acertijo Después de mucho caminar la escritora se encuentra frente a la Esfinge. “¿La vida o el alma?”, pregunta la Esfinge. La escritora piensa antes de contestar. Es una trampa, se dice. La esfinge -cuerpo felino, garras afiladas y alas de mujer- sonríe misteriosa. Cae la noche y la mujer decide, “me quedo con el alma.” La Esfinge le cede el paso y le comenta, “…de todos modos has perdido”. Desde ese día la escritora camina sola, con la mitad de la vida.

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Punta Una bóveda azul y abajo cientos de personas. Ante el golpe poesía, gritaban, hacían grafitis, cantaban, prendían luces y reflejaban estrellas. La muralla verde olivo tenía órdenes de atacar a la gente desarmada. Avanzaron metiendo miedo, tirando gases. Para enfrentarlos salieron de la multitud dos jóvenes, bailando punta, la danza que los ancestros garífunas idearon para celebrar la vida. Ella, graciosa movía su falda y sus manos llegaron a acariciar las caras curtidas de los militares. El, dando brincos transmitía fuerza y alegría. El cerco militar se rompió y fue retrocediendo. Nada como un buen baile para enfrentar la guerra.


Manlio Soto

Guatemala

1977

Publicó en poesía Falo transistor (2007) y en narrativa breve Síndrome Borges (2010).


La rueda de la vida Salí apestando a oficina y con ganas de bañarme en juerga. El dinero no es para la vieja en la casa o para los patojos en el colegio, es para que éste maldito se sumerja en las tetas de alguna prostituta. Cuenta la abuela que mi abuelito era otro hijueputa. Mi mujer hija de un padre irresponsable y famoso en los bailes. Parece que la biografía del borracho eructa en las nuevas generaciones y también se devuelve en los nietos que reciben el vómito calientito. Hoy me pagaron y paso comprando algún juguete para mis hijos. ¡Pa’ la vieja nada!

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Hombre de la sombra Los demonios nacen cada día. Es una farsa que nadie admita que existimos. Nacemos con tinieblas en el alma. A los 12 años mataba animales, la cacería era de mi predilección. A los 15 cogía y me iniciaba en lo vicios. Lo anunciaba orgulloso. Los deportes no llamaron mi alma, los “scouts” tampoco. El humo que salía de los bares me hacia cosquillas en el culo y la religión me da escalofríos. De las iglesias solo gusto la oscuridad, la media luz, el olor a sufrimiento. Hoy soy hombre de la sombra. Cada día espero que el sol abandone mi celda.

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Carlos Manuel Villalobos

Costa Rica

1968

Public贸 en narrativa breve TribuLaciones (2004)


Confesión Cuando entra a la iglesia advierte, como un frío lamiéndole la espalda, los íntimos secretos que la gente viene a vaciar al confesorio. Camina hacia donde está el cura cerca del altar. “¿Vos aquí?” “Quiero confesarme, padre”. “¿Confesarte?” El sacerdote entra al confesorio y el muchacho se hinca. Ninguno de los dos se persigna; ninguno articula palabra. El joven ahora se pone de pie y corre hacia la salida. El cura va tras él y lo alcanza cerca de la puerta. Lo hala del brazo con fuerza. “Perdonáme, Luis”. “No, padre, que lo perdone Dios”.

109


Wall Street Aquí, por lo menos, la gente no ha perdido el sentido del humor. ¿Sabés como le dicen a esa calle que baja por entre esos ranchos de lata vieja? La llaman Wall Street. Parece irónico, pero es que aquí se comercia de todo. ¿O cómo cree usted que muchos soportan el infierno? En esta calle hay piedra, polvo de ángel, hierba de calidad, lo que quiera... Aquí se fijan los precios y se subastan las acciones de la muerte. En este lugar importa más un billete que la vida. No hay diferencia: todos los wall streets del mundo son iguales.

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Contentido el destello ................................................................................................................................................ 9 Sergio Argüello ................................................................................................................................... 11 Roxana Ávila ................................................................................................................................... 15 José Barrera ....................................................................................................................................... 19 J. H. Bográn ....................................................................................................................................... 23 Gustavo Bracamonte ................................................................................................................ 27 Hugo Bueso ......................................................................................................................................... 31 Daniela Castillo ............................................................................................................................... 35 José Antonio Cornejo ................................................................................................................... 39 Lorena Flores Moscoso ............................................................................................................. 43 Eduardo Juárez .............................................................................................................................. 47 Enrique Jaramillo Levi ............................................................................................................... 51 Rubén López ...................................................................................................................................... 55 Maco Luna ........................................................................................................................................ 59 Víctor Hugo Majus ..................................................................................................................... 63 Gustavo Montenegro .................................................................................................................. 67 Rodolfo Monterroso ...................................................................................................................... 71 Mariana Núñez ............................................................................................................................ 75 Fernando Ortíz ............................................................................................................................... 79 Carlo Prato ........................................................................................................................................ 83 Humberto Preti ................................................................................................................................ 87 armando rivera ............................................................................................................................... 91 Ricardo Rivera ................................................................................................................................. 95 Jessica Sánchez ............................................................................................................................... 9 9 Manlio Soto ..................................................................................................................................... 103 Carlos Manuel Villalobos .................................................................................................... 107

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La primera edición de El relámpago perpetuo, publicación Núm. 62 de la colección Narrativa centroamericana, se terminó de imprimir en los talleres de ARMAR Editores, 11a. Av. 2-49 zona 15, Colonia Tecún Umán. Guatemala. Centroamérica. En el mes de julio de 2010.


Si desea comprar la versión PDF comuníquese a letranegra2k@gmail.com o puede adquirir un ejemplar en las librerías de prestigio de Guatemala. 


Relampago Perpetuo  

Letra-A-Negra

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