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el

mundo feliz de las cigarras ciclistas

A

LETRA NEGRA


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el mundo feliz de las cigarras ciclistas D.R. armando rivera © armando rivera © para la presente edición Letra Negra editores 2012 11 av. 2-49 z. 15. Ciudad de Guatemala. C.P. 01015. Teléfono: (502) 2369-6950 Correo electrónico: letranegra2k@gmail.com I.S.B.N.: 978-9929-557-52-9 Diseño de la portada: ar

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mundo feliz de las cigarras ciclistas armando rivera


para la mujer que me ense単a del amor diario roxana


ángel en la autopista viene un ángel desnudo caminando en medio de la autopista, el tránsito es denso, de ritmo lento. algunos automovilistas lo evaden, otros lo ignoran y alguien le grita una obscenidad. no pide nada, solo vaga desorientado. trae las alas mojadas y los sueños son fragmentos, astillas del pasado. el diluvio de la tarde lo arrastró hasta el borde de la ciudad. no puede volar, las plumas del ala izquierda, sucias por la contaminación, anuncian el precipicio del futuro, una clepsidra, gota de caída eterna, decide el tiempo y en el ala derecha trae la nostalgia por ella. nadie lo reconoce.

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abanderado de la fe elocuente por principio. siempre vestía de corbata oscura y camisa blanca. la vieja biblia en la mano y el gesto en la otra. llevaba años de sostener la posición en la plaza. una trinchera para la fe, se repetía. en días de euforia gritaba que los infiernos arderían en la tierra. los demás, siempre anunciaban las maldades del porvenir. el terror es la respuesta, se decía. entre merolicos, adictos y putas su prédica se vestía de fe. la iglesia, con estructura colonial, era el paisaje urbano para combatir la decadencia de la humanidad. no pedía nada, pero el canasto en la esquina de su imaginario atrio era la esperanza del día. al final alguien, cualquiera, le daba las monedas. al terminar la jornada, con el ocaso sobre el hombro, volvía a la higuera con las treinta monedas conseguidas y se ahorcaba en nombre del perdón. al amanecer la respuesta volvía a ser pregunta.

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el signo amparado en el viento, volví sobre el silencio. el tiempo es el horizonte en el ocaso o las dudas en la almohada. sin ánimo dejo caer una lágrima. cristal que rompe el futuro. callado en la esquina, frente al espejo del mal, comprendo la marca. esbozo apenas un gesto torcido por la imagen. maldita corporeidad, tengo el signo en la frente. un estigma que me arrastra hasta el delirio o al siguiente tragante. al final, la duda no se resuelve. no hay culpables, a veces tenemos preguntas sin sentido. intento navegar por los acantilados y soy caída en precipicio, ala que se rompe. desnudo busco otros ocasos. furioso me bebo todos los crepúsculos. derrotado, desde el inicio, acarició la mancha sobre mi frente. un símbolo por llevar. entonces, comprendo que soy un estepario. dejo como testamento unas letras, un legado para la humanidad. ¿tendrá sentido? luego me acuesto a dormir y sueño con dios. me - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -11


inventa, lo creo, me escupe. mutilado en el umbral vuelvo a caer. soy caĂ­n, el bastardo de la fe.

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la última palabra el sabio, desde una poltrona, pronunció la última palabra de la humanidad. luego cerró el diccionario. después el silencio fue denso. se durmió y soñó con ciudades en medio de precipicios, océanos al borde del infinito, desiertos llenos de elefantes y planetas deshabitados en la mesa de noche. escuchó el destello de hiroshima y a la masa de inconformes coreando la consigna por la causa. oyó el llanto de un niño, el crujido de la cruz y los vidrios rotos del futuro. soñó sonido, arrulló el silencio y en el duermevela comprendió cuál era la última palabra de la humanidad.

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un acorde para joaquín el viento es el amanecer, se dijo. es un diálogo entre la piedra y el río o el ruido de una flor cuando germina. también es una tarde que se incendia en el anochecer o el rugido del mar cuando se despide. es la tristeza de una roca cuando es deidad y el eco para la esperanza. además, oyó un grano de polvo en medio de la ventisca. es la hoz que sega el trigo o la explosión atómica del cero. sonrió ante la idea. es, entonces, la precipitación del reloj en el calendario, un golpe puntual de la segundera cuando talla un paisaje. el sonido es el trazo en el poniente. cerró los ojos e imaginó el canto del sol. después soñó la alegría de una cigarra cuando amarra la primavera a sus élitros. así el compositor tomó su guitarra y desde su ceguera comprendió aranjuez.

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alado en montecarlo “…el lugar donde has sido feliz no debieras volver…” Joaquín Sabina

vomitó con fuerza a la orilla de la cama, un asco. el exceso de licor contamina. la mujer a su lado lo tocó, desnuda y voluptuosa lo acariciaba. era una rubia de diseño. hubo sexo de concupiscencia toda la noche. ella, ebria por el placer que él le provocó, no se percató de la suciedad. satisfecha, durmió hasta entrada la luz del día. entre dientes le dijo, “haces el amor como un ángel”. él sonrió. volvieron de la fiesta al alba. la noche se envuelve de misterios por descubrir, los demonios de la avaricia se anuncian en lo oscuro. él se volvió un adicto a las emociones fuertes. el casino era su antro preferido. ella convocaba el placer, el gozo de la carne. su nombre, gabriel, era quien intentaba descifrar los misterios del azar, comprender por qué los hombres pierden el - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -15


sentido en las apuestas. tenía una misión. todos tenemos algo de mesías, nos sentimos redentores de la humanidad, salvadores de almas para la causa del señor, pensaba. llegó a la ciudad del alcohol, el juego y el sexo de la lujuria. todo eso forma parte de la caída de la humanidad, meditaba. gabriel comprendía el bien y el mal, había probado del árbol del conocimiento. por eso sabía qué hacer. así cada noche entró al garito, el lugar de la perdición, allí están los mortales a salvar. pero se quedó obsesionado con el juego, el albur de la apuesta. el azar es inexplicable al igual que los designios de dios son inescrutables. entonces, se inquietó por la alucinación del misterio matemático del destino. durante meses volvió sobre las apuestas y la fe le proveía los recursos. comprender lo imposible de un aleatorio lo fascinaba. así el elegido se sentía más cerca de dios, él es inexplicable. a veces se concentraba en la esfera blanca de la ruleta, el círculo como un infinito de posibilidades, allí los 16 - armando rivera -


números son la secuencia fortuita del movimiento. sin mucho esfuerzo ganó la primera vez. empezó a jugar obsesivamente, siempre ganaba. el éxtasis de la victoria lo empalagó. la rubia se pegó como talismán. las noches se hicieron de placer. las monedas fluían. él la compró con un diamante. ella lo indujo hasta los límites de lo humano. una noche le dio a probar el polvo blanco, el enviado inhaló con furia, vio el infinito y allí no estaba dios. amaneció en el balcón oyendo el rumor suave de la bahía y el intenso azul del mediterráneo que se clavaba en la pupilas. las embarcaciones colocadas en la bahía son una belleza de postal. la ciudad tiene el glamur de la riqueza. por la fe se logrará, se repetía. en el siguiente invierno, las seis posiciones de una combinación múltiple lo hicieron caer, los dados. la mesa con su paño verde lo envolvía. jugó con maestría. ese golpe de tiro suave lo cautivó. con certera precisión lanzaba los dados y el siete se presentaba. dios lo - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -17


acompañaba en su misión. cobró fama, notoriedad. todos lo admiraban, el elegido se sentía pleno. cada noche fue al juego con la certeza de la victoria. la fe no es del extra mundo se dijo, con un rictus de maldad en las comisuras, queda a un tiro suave de los dados. empoderado, perdió el sentido de su misión. pero, sin lugar a dudas, las opciones de la baraja lo hipnotizaban. quince estrategias en una relación múltiple con cuatro actitudes hasta perderse en las maneras de los jugadores. por esos días rondó cerca de la mesa de los maestros del póker. los apostadores comprenden la noche. al tercer día en la secuencia de los siete meses, sin más los abordó. ellos sonrieron complacidos. noche tras noche, a la sombra de la luz neón, perdió. los dueños de las cartas dejaban limpios a los oponentes. aquel día de sino oscuro, se confesó. gabriel, fue abandonado a su suerte por dios, sin crédito ni dinero. el futuro era otra vez un azar, había perdido la fe y nada era seguro. así que abrió el abrigo 18 - armando rivera -


grueso que lo cubría. desplegó las alas y en el borde de la corrupción las apostó. el tahúr complacido se alegró, el pícaro conocedor de la victoria aceptó. él ángel enseñó su juego, dos pares. el humano sonrió torcido, mostró una escalera imperial. el alado elegido se embriagó hasta el delirio. luego, de tajo se las cortaron. amaneció tirado en un rincón. ella también lo abandonó. deambuló por días. limosneó un par de mendrugos para el hambre y soñó con el viento para sus alas. degradado en su condición, cayó en la basura. comprendión la miseria humana. aquella mañana, después de negociar con el buitre, se lo comió. le cortó las alas, se las puso y regresó al paraíso.

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los abismos diáfanos en los acantilados del amanecer miro el borde, se anuncia la inmensidad. consciente del vacío, balanceo mi cuerpo con ritmo. aspiro con profundidad, los pulmones se llenan del espacio. en ese instante, sueño con los ángeles desterrados de la fuente o los mendigos del kilómetro cero, esos seres vacuos, anulados por el calendario. imagino los horizontes, creo en lo oscuro y en el delirio. allí está el precipicio. los ojos se tragan el infinito, no sé qué decisión tomar. todo abismo se resuelve en la caída. ¿qué debo hacer en el día primero? aspiro otra vez, exhalo con ánimo y brinco de la cama. asumo un día de otoño y la continuidad de la vida.

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vaivén entonces comprendo la culpa, expuso el ángel, cuando nombras a dios para pedir un deseo. así los ilusos, los derrotados, los bastardos, los de ayer, los de mañana y los de estas letras -todosimploran por la avaricia ante la sentencia del delirio. ellos, los raptores de la fe, esos gusanos que creen que su dios está hecho a su imagen y semejanza son el puñal en el ojo. vomito por la fe del pordiosero. ante el chacal me quito el sombrero, comulgo con la bestia y duermo con el hombre. pido el deseo de siempre, las puertas se abren.

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de clases sociales en la estructura celestial se me condenó a ser el arcángel de la destrucción, ¿tendré absolución?

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el mercado mundial una vez un hombre, quien no era hijo de un dios ni se llamaba abel, hizo tan productiva la tierra que el mercado mundial quebr贸.

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los corderos ordenados los corderos blancos se arriman al estrado, esperan la sentencia del chacal. la bestia furiosa abre las fauces, los colmillos lucen impecables, acerados. ellos, en silencio, comen la angustia del día. el paso por los montes del olvido los dejó mudos. a lo lejos recuerdan la historia que alguna vez les contaron, “en un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.” la cual pasaron por las armas ante el temor de la bestia de garras afiladas. desde ese día pastan en la hierba de la sumisión, son convictos ante el anhelo eterno de libertad. al final oyen el veredicto, luego callan.

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de políticos su oficio era mentir. así que con argucias atrapó a la belleza. luego de faltar a la verdad durante mucho tiempo, ésta se empezó a marchitar. entonces, comprendió que sería inasible. por lo que se condenó a la soledad. con los años llegó a ser presidente de un país imposible. entre las normas previsoras de su gobierno, prohibió el arte. nada ni nadie podía volver a mencionar la palabra. con los siglos las estaciones se hicieron nudo y todo quedó suspendido. una tarde de otoño, un niño vestido de arcoíris se presentó frente al déspota y le dijo que él era el destino. el timador sonrió despectivo y le disparó a quemarropa.

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el conspirador guardaba los secretos en el cofre de la verdad. tenía la edad de la gloria en el regimiento de los justos. las viejas batallas y el principio ilustre de la fe humana lo hizo tomar su acción. asesinó sin ningún sentimiento de culpa, traicionó desde la comodidad de un mandato y mutiló la vida al caer la noche. ningún amor fue posible. siempre durmió con judas, hasta que una madrugada lo ahorcó. al levantarse -después del tercer día- todo estaba en orden. así que volvió a guardar los secretos en el cofre de la verdad.

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los sueños del tigre el tigre sueña con unas ovejas blancas en el corral. su feroz hambre lo hace planificar una producción bovina, también imagina una de cerdos, pero, sobre todo, anhela que sus corderos estén en el matadero. los borregos son mansos, suaves y balan con ternura antes de morir. el tigre ruge con desesperación porque las ovejas son negras e insurrectas y no se dejan pasar por las armas.

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un dios del sur ayer a las cinco de la tarde y no en una época lejana, como sucede en las películas de hollywood, un dios del sur creó la luz para hacerse notar. en su afán de protagonismo y poder en contra de las otras divinidades derribó lo límites de las potestades sobrenaturales que cada una tiene. enfurecido el gran dios del norte alzó su guadaña, lo decapitó y así nació la noche.

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tahúr por convicción aprendió de las apuestas, apenas comprendió los números. la fórmula le resultó simple, el era uno, lo demás se daba por añadidura, dos, tres o las otras variables. así desplumó a sus amigos del barrio. nunca perdió. luego, estudió cálculo matemático, pero dedujo la constante ganadora al comprar una computadora. por lo que sus compañeros de universidad lo llegaron a odiar. él sabía de la trampa porque conocía la diferencia y en más de una ocasión la aplicó. con los años se convirtió en un famoso tahúr. viajó, vio mundo, conoció la vegas y durmió en montecarlo. aquella noche se jugó la vida en una apuesta para ganar el paraíso. perdió, como era predecible. al intentar cobrarle se dieron cuenta que era inasible. luego, los matones del triunfador, -de oficio- le dispararon a quemarropa. sin embargo, no murió. el vencedor gritó histérico, ¿quién eres? soy un invento del electrón en la casa del facebook, le dijo y sonrió, además quiero el cielo, te gané. - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -29


el tiempo estoy en la esquina del tiempo. el lugar donde no hay calendarios ni estaciones, lleguĂŠ.

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el caminante obsesionado por encontrar el final, nunca comprendi贸 el principio.

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la forma perfecta aprendió a vivir en lo oculto, por eso conoce la luz y la forma. pero transita por los recovecos de las piedras a la orilla de los ríos. en primavera reconoce el destello de una semilla cuando se hace planta. en las tardes se desliza suave por el borde de los caminos. a veces, para entretenerse, devora el paisaje. en los días de invierno se cuela en las casas, duerme frente a la chimenea. ama a las mujeres que esperan, ve a los hombres sentados en el bar y oye a los ancianos que alucinan por su niñez. siempre ha estado allí y nadie la ve, vive en nosotros, se llama soledad.

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un beso un príncipe moderno emitió -a la usanza de sus antepasados- un decreto real. “todas las brujas del reino han de ser presas antes del alba”. y aquella noche se dio la cacería de hechiceras más eficaz en la historia de la humanidad. los perversos gendarmes atraparon -una a una- a todas las encantadoras. allí, en los carromatos, las adivinas eran sometidas a mil injurias y ningún sortilegio de ellas rompía el decreto real. al amanecer, los calabozos de palacio estaban llenos de mujeres. las más ancianas vociferaban en un tono gangoso, terrible, lleno de odio. las jóvenes aprendices de maga, seductoras, coqueteaban con los guardias. pero todas, en su interior, conjuraban un encantamiento perverso contra el príncipe. sin embargo ningún maleficio funcionaba contra el elegido. al fondo, una de las viejas maléficas se quedó en silencio, tenía el cabello alborotado, una joroba, la nariz torcida, - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -33


le faltaba un ojo y los dientes estaban negros, cariados. en ese instante, rodeado de seguridad, trajeado con armani, oliendo a paco rabanne for men, con un rolex en la muñeca izquierda, apareció el príncipe y bajó al sótano del castillo. entró a la celda y despidió a los guardaespaldas. la vio, ella le devolvió la mirada con rencor y comprendió al infante. no le afligía la boda real. él desposaría a la princesa más bella del reino. no eran las obligaciones de príncipe. la malvada escupió y un fétido olor impregnó el ambiente. todas las brujas cuchichearon en ese momento. él se acercó a la malvada y le dio un beso en la boca. así el príncipe se hizo rana y de dos saltos cayó en el foso de los cocodrilos. las brujas fueron quemadas en la plaza pública, como escarnio por la desaparición del heredero. la lealtad de las maléficas se puso a prueba, ni las llamas de la hoguera o las noticias amarillistas de los diarios las amedrentó, ninguna habló. el más furioso de los perseguidores fue el banquero de montecarlo. 34 - armando rivera -


porque el príncipe dado al juego y la bebida se había sobregirado en su tarjeta de crédito; por el vicio él había empeñado parte del castillo y las tierras del reino estaban dadas como garantía en un pagaré. ante la furia del rey, el primogénito prefirió croar con pasión en las noches de luna antes que asumir la responsabilidad. por eso el beso fue perfecto, total era noble.

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para hablar al viento no se expresó en lenguaje de los dioses, ni siquiera humano. solo habló. ella no lo comprendió por estar viendo al norte. sus palabras se las llevó el viento. los siglos pasaron, la memoria se hizo polvo, pero los sonidos que él emitió nunca se borraron. dicen los sabios que es el idioma del amor, la poesía. hoy nadie lo recuerda, pero la historia se cuenta de generación en generación y más de algún osado amante intenta repetir las palabras de aquel hombre para amar a una mujer.

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en el mar del tiempo parado frente a la inmensidad, dispongo de unas ánforas antiguas. los mensajes son letras del ocaso. los cristales, con sus colores, entran en el espacio de un corcho para navegar en el océano del tiempo. cada día un mar. cada noche la esperanza para flotar en los sueños. una vez un intrépido poeta se detuvo frente al muro de la vida. entusiasta envió mensajes en los recipientes. astuto envasó una rosa, un libro y la vía láctea. agotado, se sentó a ver el horizonte. la nada. luego adivinó que tenía el último cristal, entonces enfrascó una astilla de su corazón y se durmió.

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la trinidad por la traición del padre

ayer amaneció judas a mi lado. eterno agradecido de la traición. éramos dos en el puñal y el gallo el tercero. formamos una santa trinidad. ¡vaya triángulo! pero nos santificamos en el engaño. él, muy noble, me arropó. la madrugada traía el tercer canto y nos negamos todos. al amanecer, vomité mi humanidad. me vestí con la deslealtad y abracé a dios.

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un plan improvisado “tenemos un plan improvisado”, le dijo el lugarteniente al comandante. éste sonrió y le contra argumentó en tono de hastío, “si es improvisado deja de ser un plan, será apenas una acción evasiva ante una posición de riesgo”, y le ordenó, “tú asumes la responsabilidad”. luego lo envió a la acción. el muchacho, con la angustia propia de un novato, se acercó al objetivo. su corazón latía aceleradamente, la boca se le secó, el miedo lo invadió de pies a cabeza. en fin, estaba al asecho y cual presa -sin más preámbulo- beso a labio ardiente a la mujer que tenía enfrente por orden superior. después se enamoró.

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el invisible nació pobre, pero llegó a ser el hombre más importante de su época. todos hablaban de él, era famoso. los diarios cubrían sus hazañas. sin embargo, por la avaricia traicionó sus principios. defraudó a millones y se enriqueció de mala manera, robó la fe que le profesaban. cuando sus seguidores se enteraron, le reclamaron. luego intentaron lincharlo, que pagara su engaño. él alegó inocencia, después demencia, por último pidió unos segundos, se subió al escenario y como era su costumbre desapareció.

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tĂŠrminos sosegados la negociaciĂłn fue concluyente. el compareciente tenĂ­a un tiro entre ceja y ceja.

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un deseo concluyente dios le concedi贸 un deseo. la nombr贸 admirarte general, pero ella era mujer, enfurecida por el cargo, lo us贸 para destruir el mundo.

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cien minutos en la eternidad abrió el reloj, esa leontina que le regaló el anciano, miró la hora. eran cien minutos, ¿quién lo diría? allí estaba el tiempo. una vez tuvo un reloj de arena, esos que guardan el polvo del desierto para medir las horas. por algunas razón, pensó en dios y los cuarenta días de abstinencia. sonrió. nunca tuvo sed, total era el hijo de otro dios. así lo vio de lejos, él estaba en una esquina, ella en el olvido. ese día hicieron recuento de la ciudad, los años del pasado, evocaron los besos en el portal de aquella casa en el centro histórico. suspiró. ellos y los amores perdidos. ellos eran la duda en el tiempo. hasta donde recuerdo, tenían un calendario oculto, el que duraría tal vez cien días o cien años. además, le escribió cien palabras de amor. sin embargo, ese año, la ciudad seguía en ruinas. nadie regresó del pasado, no hubo mesías. entonces, comprendió el misterio de la estación, ella no volvería. eran cien minutos de - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -43


espera. obstinado concluyó que la siguiente inmortalidad sería para amar. ¿quién lo diría? yo no hice la apuesta. apenas lo vi cuando abrió el reloj y eran cien minutos de la siguiente eternidad. aún te espero.

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ella, una versión virtual colgó al viento su mejor sonrisa. con su mano izquierda intentó un trazo en el aire para guardar la memoria. entendía del olvido. alguna vez fue acción. verbo. hoy es el reflejo del pasado. tenía una lágrima al borde, una mujer en las emociones y la gana de volver. en sus recuerdos los paisajes, las calles, las cosas por compartir. una vieja foto digital era su mejor compañía, su destello confirmaba lo que pasó. ella, más allá de las fronteras, era como una hoja en otoño, la mece el viento. las caricias del sol vespertino y la angustia de la caída era su preocupación aquella mañana. otro ciclo, pensó. ¿dónde estará? se hizo a la calle. un rumbo infinito se prolongaba, a pesar de dar los pasos necesarios, su angustia aumentaba, no la encontraba. él era un latido agitado. cansado de andar, detuvo la marcha. vio detenidamente y su rostro se reflejaba en el monitor. oprimió el botón y la vida se hizo off. - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -45


comprendió su existencia, se echó a la calle nuevamente a buscarla. hasta que cansado de andar se detuvo, encontró su reflejo otra vez en la pantalla, su rostro no había cambiado. se sentó, estiró los brazos, esbozó un gesto de alegría, emitió un bostezo, empujó el interruptor y la vida se apagó. se levantó y la calle lo recibió con el viento en la cara, empezó de nuevo la caminata hasta que se detuvo y comprendió la vida. ella era una versión del amor digital, él volvía siempre a buscarla en el círculo interminable del computador.

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una vez un príncipe hubo una vez un príncipe, quien vivía en un hermoso castillo rodeado de jardines impecables y un maravilloso bosque. tenía un rey dedicado, una reina amorosa, una inmensa corte con nobles y duques. además, cinco posibles princesas para desposar. todo era perfecto, hasta que el heredero descubrió que le gustaban los caballeros andantes.

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bella durmiente al final al despertar vio que era hermosa, con esa insolencia que tienen los dioses cuando crean la vida. por lo que marcó su destino como bruja. en acto de venganza hechizó a cuando hombre quiso y embrujó a las mujeres más hermosas para sentirse poderosa. ella era única. nadie se oponía a sus propósitos. supo del amor cuando comprendió que había traicionado al último príncipe. sin embargo, mantuvo su posición, pero su belleza trazó el otoño. con los años le preguntó al espejo sobre el porvenir. el silencio fue evidente, porque el cristal no le contesta a nadie. es uno, al final, quien descubre la respuesta. así que lloró. en la soledad de una tarde, en el precipicio de la vejez, lo vio llegar. lo besó con desesperación. luego cayó en un sueño profundo del cual nunca despertó.

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un instante perpetuo nació bella como una princesa de palacio. reyes y monarcas de todas partes del mundo asistieron a su presentación. al llegar a la adolescencia lo tenía todo. con un chasquido de sus dedos aparecían cosas y personas a su servicio. nunca se enamoró. nadie era suficiente. su belleza era tanta que irradiaba luz cada vez que entraba a una habitación. al cursar la tercera década de su vida, una tarde se vio en el espejo y tenía una arruga. horrorizada llamó a la servidumbre. nada ni nadie puede hacer algo contra el tiempo, le dijo el sabio de palacio. ella lloró, su hermosura se deterioraba. al amanecer de aquel aciago día, hizo un conjuro, invocó a pigmalión. le ofreció su belleza por la inmortalidad. el escultor, al oír tan desesperada petición, accedió. esa tarde, una estatua mármol apareció en el armónico conjunto del jardín. la princesa fue bella para siempre en un instante perpetuo. - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -49


un concilio de dioses hace algunos años hubo un concilio de dioses -a la orilla del mar- para evaluar su máxima creación: los humanos. el señor de los cristianos abrió la asamblea, expuso que él, siendo el dios verdadero, le correspondía tal privilegio. molestos los demás participantes, emitieron sus sentencias. deliberaron durante días, luego años y por último un par de eternidades sobre la legitimidad de tal afirmación. en un acto de ira, se hicieron maldades. poseidón intentó ahogar a chac, mahoma -el favorito- interpuso condena de alá contra gugumatz y así sucesivamente, unos contra otros. cansados los inmortales se condenaron a perpetuidad. mientras tanto, en la función de las tres con soundround y high definition, los humanos se divertían de los alegatos y la violencia de sus dioses en una de sus más geniales creaciones, el cine.

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libertad aquel tipo compró la cadena más grande que encontró. en una esquina discutían el viejo dinosaurio de monterroso, batman y el presidente. habrá que encontrar el tiempo preciso en que sucedió, enunció el primero. batman, la sombra, sonrió despectiva y dijo, la libertad es un ser de lo oscuro. por último, el presidente promulgó un decreto para que todo quedara en orden. yo vi a los tres por el visillo, cerré la puerta de este cuento con la cadena que él otro compró para que la libertad no se escapara.

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botellas al mar en islas solitarias hay náufragos que lanzan botellas al mar con la esperanza del encuentro. en barcos a la deriva, hay piratas que depositan su fe en las ánforas que tiran a la mitad del océano para encontrar la ruta del retorno. hubo una vez un hombre de apellido crusoe que el mal aliento de poseidón lo envío al fin del mundo, allí aprendió del silencio. años más tarde depositó su esperanza en una botella que las corrientes marinas se llevaron al sur. hay islotes donde los pelícanos tejen las travesías de los cristales. tenemos la rosa de los vientos y el amparo del destino para encontrar la ruta. además, poseemos los botellones del tiempo que caen al borde del infinito. una vez un perdido poeta atesoró la vía láctea en una vasija de cristal, la dio en ofrenda al dios de la tempestad para comprender el amor. hay locos amantes que se beben el mar con la mirada, luego lo lloran en el amanecer de las 52 - armando rivera -


despedidas. tenemos corsarios que roban la pasiĂłn y lo vierten en las sombras de un piĂŠlago de caĂ­da suave. algunos navegantes embotellan el deseo en el ocaso. hay noches de silencio y mares que crecen en la esquina del barrio. comulgamos con el canto de las sirenas y la rabia de los recuerdos que transitan en las lĂĄgrimas del tiempo. tenemos al dios del mar, quien atesora todas las botellas de la esperanza, nuestra fe.

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el hijo de un dios un día el hijo de un dios me llamó, me dijo que era algo urgente. yo le respondí, “lo lamento, no tengo tiempo, estoy amando a una mujer.” él no comprendió del amor, así que, confundido y atribulado, decidió detener la creación del universo.

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de voluntades llegó con tres heridas, la de la vida, la del amor, la de la muerte miguel hernández

aquel tirano compró tres voluntades. la del tiempo, la de la muerte y la de judas. con esta simetría se sintió inmortal. todo estaba en su lugar. mutiló, mató e incluso perdonó. nadie volvió a protestar. decretó el silencio. era el mundo perfecto. luego de varias décadas se sintió seguro. ni la muerte ni la traición lo podían tocar, él tenía el tiempo a su favor. entonces, se acostó a dormir. en el sueño vio al tiempo bailando con la muerte y judas tocaba el saxofón. al despertar, algo atribulado por aquella pesadilla, el amor rondaba quedito en su almohada. se frotó los ojos y vio que ella estaba a su lado. nada ni nadie puede contra el designio. el destino le sonrió, pero le dijo, tu condena es la soledad, por ordenar el silencio. le arrancó el último suspiro y se lo regaló a la muerte, al tiempo y a judas. - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -55


el 煤ltimo juez emiti贸 sentencia, luego todo se destruy贸.

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panic button …al cobarde futbolero, de fracasado amante…

en la urgencia de la pasión volteó con fuerza la rodilla para lanzarse sobre el asiento lateral, de torpe movimiento -aquel ingeniero- oprimió el botón, así el pánico inició. ella, con la exigencia de una mujer que cobra por minuto, concluyó antes del inicio y el pirata cibernético comprendió la señal en el tiempo. él era un ser de caída, por su miseria ante el egoísmo, entonces volvió a la negación. al final, no hubo gritos, la acción fue limpia, se quedó solo con el puñal de la víctima para justificar su cobardía.

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Contenido ángel en la autopista .................................................................................................... 9 abanderado de la fe ...................................................................................................... 10 el signo .................................................................................................................................. 11 la última palabra ........................................................................................................... 13 un acorde para joaquín ............................................................................................ 14 alado en montecarlo ..................................................................................................... 15 los abismos diáfanos ................................................................................................... 20 vaivén .................................................................................................................................. 21 de clases sociales ............................................................................................................ 22 el mercado mundial ..................................................................................................... 23 los corderos ordenados ............................................................................................. 24 de políticos ......................................................................................................................... 25 el conspirador ................................................................................................................. 26 los sueños del tigre ..................................................................................................... 27 un dios del sur ............................................................................................................... 28 tahúr por convicción ................................................................................................ 29 el tiempo .............................................................................................................................. 30 el caminante ...................................................................................................................... 31 la forma perfecta .......................................................................................................... 32 un beso .................................................................................................................................. 33 para hablar al viento ................................................................................................ 36 en el mar del tiempo .................................................................................................... 37 la trinidad .......................................................................................................................... 38 - el mundo feliz de las cigarras ciclistas -135


un plan improvisado ................................................................................................. 39 el invisible ........................................................................................................................ 40 términos sosegados ...................................................................................................... 41 un deseo concluyente ................................................................................................ 42 cien minutos en la eternidad ................................................................................ 43 ella, una versión virtual ........................................................................................ 45 una vez un príncipe .................................................................................................. 47 bella durmiente al final ........................................................................................... 48 un instante perpetuo ................................................................................................ 49 un concilio de dioses .................................................................................................... 50 libertad .................................................................................................................................. 51 botellas al mar ................................................................................................................ 52 el hijo de un dios ............................................................................................................ 54 de voluntades ................................................................................................................... 55 el último juez .................................................................................................................. 56 panic button ..................................................................................................................... 57 la escritora ........................................................................................................................ 58 las buenas normas ....................................................................................................... 59 mariposa ............................................................................................................................ 60 del odio ................................................................................................................................. 61 la convicción ................................................................................................................... 62 el rockstar .......................................................................................................................... 63 los locos de la zona cero .......................................................................................... 64 la sentencia ....................................................................................................................... 65 el dictador ......................................................................................................................... 67 un decreto sobre el arte ............................................................................................ 68 136 - armando rivera -


el emperador .................................................................................................................... 70 la victoria .......................................................................................................................... 71 el anhelo de una sílfide ............................................................................................. 72 adversarios esenciales ............................................................................................... 73 eterna ................................................................................................................................... 74 los dinosaurios de dios .............................................................................................. 75 un diluvio posmoderno ........................................................................................... 76 los prados fantásticos del señor ......................................................................... 77 los duendes modernos ............................................................................................... 79 un rapsoda ......................................................................................................................... 81 el fútbol .............................................................................................................................. 82 cien años de sentencia ................................................................................................ 83 el creyente ......................................................................................................................... 84 actos humanos ................................................................................................................ 85 los fusilados ...................................................................................................................... 86 pinceles perfectos .......................................................................................................... 87 un traje a la medida .................................................................................................... 88 la lotería del caos .......................................................................................................... 89 saber del silencio… ....................................................................................................... 90 el club del manicomio ................................................................................................. 91 tres eras cristianas ..................................................................................................... 92 el insurrecto ..................................................................................................................... 93 del infierno ...................................................................................................................... 94 te fuiste “ya” ................................................................................................................... 95 trashumante ..................................................................................................................... 96

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el mundo feliz de las cigarras ciclistas