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Bases epistenxolÓgleas dc las (iencias Sociales

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Por todas partes sehan despertadohoy enlas distintas disciplinas

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tendencias a poner la inv esligación sobre nuev os fundamentos.

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cvigir mil or

"llo..rr'¡, "niJ.

1974,

p. 19

vrsróx DE coNJUNTo Hace dos mil años, al principio de nuestra era, había en Occidente un t icrto r,olumen de conocimientos heredados de la cuitura universal y, sobre toclo, de la civilización grecorromana. La historia de la ciencia señala que esos t onocimientos se duplicaron, más o menos, hacia el año 1000, que voivieron rr cluplicarse hacia 1750, y que de igual modo lo hicieron en 1900, 1950,1964 v 1968, aproximadamente. De ahí en adelante, Ios plazos de duplicación se lran ido acortando aún más: hoy ese crecimiento sigue una culva netamenle crponencial. Estos conocimient'os, que representan Ias realidades del mundo actual, cstán constituidos por una extensa red interdependiente de ideas e imágenes clue tienen como referentes: objetos, seres, actividades, procesos, órdenes abslractos, sucesos y relaciones. Contemplados desde la perspectiva de las "especializaciones", se ven ordenados; vistos, en cambio, desde una panorámica global, presentan contradicciones, desconcierto y hasta caos.

Pero este aumento de los conocimientos crea problemas inimaginables, pues no es simplemente acumulativo; muci-ros conocimientos son reformu-

23


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l¿¡citill clc otrrls antL'riorcs, curt-ccci(in

tlc l.s rnis¡rrrs, rc,l'Lrtirci<irr v llrrsrrr rlt, nrostrirción clc su lirlscdarl. Así. scgrin lu pr.inrcr.;r .cjir.i,irr ,f., f,,'i';,,, ),,¡l )i),, Britrinic't. una de ras de mavoruui,lr¡dad en er muncr,,,, rirgii," t,rr.,r¡n Irr,_ .i"i'íi;"i li;;; cho comprobado"r p"ro. ,"gún l, r.r.",o e.,,isrt,,. rhj, "J,.i,,", el punto de vista epistemoÉgico, nos entonces, cómo fue cle_ f."gr.rtu-r)s, mo.srradr. El químico suo.rt"-i..h""i* euímica (en 1903) por su rcoría erecr¡"ríft='J" L "iir"";;lp;;;;'ñ"]r"rde dro.io.io;;;i ;,il" premio fue otorgado rños después (en i 936) o p"i"r-O"by" po. -oriru.'ür'inruti.iencias que hahía en la teoria de An henius. situación no es algo.superficiar, ni coyunturar; er problema es mucho pás profundo y serio: ,, .ri, lt"ju nu.tu t,o estructlrras r.ógicasde nuesrra men_ te, hasta los procesos que sigue-nrrcs,ra razómen er modi Esta

J" .on."pru arizar y rearidad"r;íor probrema cr"e-¡)-."""rrr" mod' "ilo, "rt" entender, reta nuestra rógicá, r".r",,"r" ,n;';;;,;,";;;í;]íjí;:;^, bit.iitad. cie in_ relectual, exige unar actitid clrítica.o,r*,r,,", i;i,,'.1";ll;;irlqr)'lu o.,nnr.r,ro d" dejar sin rumbo y sin..sentido nLlestros conocil'nicnt's '-"""' c.nsiclcrac.los r\/rrJrLrLrcl col¡o l.s clar seritido a las

más seguros por ser "científicos, sin embargo, esta situación se n¿,rtLrv.

así hast¿r las iróc¿rcras

c1c 1950 1, ¡9ti0 1.másesPccílicamentc.hasta l9t¡9..rrlo(,n(lu(,,,rr.,1 \l¡ril,,,.i,,lnlL,t.u,t. cjonul v'bre f ilosufto t,r.Ciencin tdcsr.r,,il,,,r,,,.,"r,, u,,,r,,, ,'.il,itrt, r¡ir,,is, /1 en urbana, Estados Unidos, ¿."¿" *.i.rcl. cita r.s mólogos )' más de I20,0 estudiosos) se l"uu"to lo que sc'r¿Ís.rrri,r",,r",.¡listc, ha crr.lsiclcr¿rc¡r c'.1. el"acta de defuncig:.I"t positi'ismo iógi"or, ,,crcbicro

a sus crilicLrrr¿rcr.s inrernas insrrperablcs" rp,.r¡,per. en Su¡r¡rc, iglé, 8,.¡ ;;;,,,rr,.l ¡n,,,,.',,r,,t,1" se introclujeron muchas icláas clue, ,i.,'"-tro.go, siguen circulancro cn ,r(,stros medios acadénricos-.o,-'-'o'.unocimientos científicos,,, cuando en rc,alí_ dad no son más que cadáver"r u,'burn,-ri"r.,E, yrygr""¿r demos hacer a nuesrros esr'crianres "irro" grrc r)o,r" ;;¡r;i;irn"episte',rro_ ¡r*1:r¡" gica y basándonos en una "racionariciiJ'; ri" itár, ."rón cler Sigro de las Luces) que, más que Lrna auténtica "..horn.t; ra zón, está co,-,.trt ,iJ" por hábit's mentale

v rutinas

s.

Popper clarifica esta posición, ai decir: "En ros años veintc comprencrí l<r que la revolución,ein¡¡1nlana significó par" l" ; l" reoría ctc, ";ir;;;l,i;;;;, Ner'vtc'r, c¡ue estaba rig^urosameñte probacla, y que se había ccirroborado nrer_ jor de lo que un cientifico nunca p.lao -nu., se reveló como una hipótcsis insegura y superable, entonces no }rabía nin i""'ñ rr'." pi.ti*" ár."?iu. Tq: que un v{\rr\v' v'a!d m¿rión a,la vcrdrd' (en Hirrdulla. l9Bo. ",,li,ii¡1i,ii:il.' p. 297 ).'' tp"ligr.,r., Pero hoy rlÍa nos rcechr orro monstruo. v precisam¡n_ 'rrrrbi"nunrl,'o¿1"b";;;:;;iJlrn.,,,. re lo hace desde el b.rndo opuesro.

::"tJ:#:i::Xi

estar en Ia

nue'a ola, para criar al día, pu.r,,ro queclarse

r,rrn

Si

¡no lógico subraya en forma radical io i*fortu,",cia der"r'rar. obieto, "ipositivis_ cre una rea, liclad externa acabada'toral, que ha1'qu" .ipru, como está atá fuera, en fbrrna objcriva v lija. elposmodernir-" lrJi.i',"r,i,"r'..";;;ñ;i',,,u _

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.lclttrlrttl r,r', ric ltt', ( lt'llt l¡',')l)( ,l t',

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7 , t'l plr¡rt'ltlt'r'isivo ilcl srr.iclrr, cs clccir, t¡ttc crl crttto''colistrttcr-'itilt ('s Lotal" clc tlr¡cstr¿t nrclltC: quel POr tantO, tOdO r ilrri¡r¡1r¡ ultil r o¡locinlicnlo cs v sc:rti sicrtnprc ltlcal y tcmpclra[; que no hay ni podrá haber ;1'ncrrrlizircir'rn irlgulra rri principios universales; que las coordenadas de espar io v ticrnpo, cron sLls múltiples variablcs circunstanciales, determinarán siem¡rrt'llt naturaleza ¡, calidad de nuestro conocinliento y de nuestra "ciencia". Sc ha dicho frecuentemente que el desconocimiento de ia historia nos ,,lrligir v condena a repetiria. En efecto, estas posiciones radieales se han re¡rt'tido, en la historia de la cultura occidental y en gran escala, por lo menos lulltro veces; ,v, en fbrmas menores, muchas más. En gran escala, se clieron ,,ri la Creci¿r clásica v en el apogeo del Imperio Romano, así como durante el lic'n¿rcimiento y a lo iargo del siglo xr. Dur¿rnte 1a Grecia clásica, los fisiólogos presocráticos, los pitagóricos y los ípositivista", subrayando rrtolnistas elaboraron una filosofía aüténticamente lrr importancia de ur-ra realidad objetiva y externa y considerando la verdacl ,'onro algo cubierto que hay que cles-cubrír. A esta posición se opusieron más trrrcle loi sofistas, ponienclo en primer plano el problen-ra del hombre y el ¡,irpei que desempeña en el proceso del conocer. Se dice que los sofistas realizaron un auténtico descubrimiento del sujeto y su importancia. Siguiendo el proceso,v dinámica de su lógica dialéctica, Hegel dice que Ios primeros ¡rresocráticos (los que llamaríamos hov "positivistas") elaboraron lrr tesis, que los sofistas establecieron luego la antítesis y cluc, posteriormentc, los grandes maestros, Sócrates, Platírn y Aristótcles, crearon la síntesis. Esia síntesis, ciertamente maravillosa, es ia cuna en que nace y se desrrrrolla nuestra cultura occidental. Pudiéramos decir clLre el cerebro del homlrrc occidental ha sido iabrado o esculpido con la lógica aristotélica. Kant, por c' jcmplo, decía ya en su tiempo que durante más de dos mil años nadie había siclo capaz de quitarle nada a la lógica de Aristóteles, y tampoco nadie había sido capaz de añadirle nada. La posición dicotómica radical señalada se repitió cinco siglos después de la sínteiis griega, en pleno auge dei lmperio Romano, especialmente drirante el scgundo siglo de nuestra era, siendo emperador Adrianci. Adriano, quien visitci y admiró las grandes obras a todo lo largo y ancho de su grandioso impcrio. cluiso reproducir en Roma, en su famosa Villa Adriana, las más grandes mararjlllas del mismo; y con esas obras se irnportó también el alto nil'el filosófico y científico de la cultura helénica. Durante el siglo anterior, el pragmatismo de inr ro-uno, (que tuvie.ron muchos ingenicros pero ningún científicri al estilo griego) había ido imponiendo una praxis utilitarista. Pero a esta orientación se ,rpuñ", con las mismas características griegas, lo que vino a llamarse el wot'intiento de la segu.nda sofística, una posición igualmente extremista y radical. Un paralelismo similar lo encontramos a lo largo cle la Edad lVledia, que culmina con el Hr-rmanismo del Renacimiento. La Edad 1\4edia acentuó un concepto de rrerdad úpicamente dogmático; esta vez centrado sobre todo en el campo de las verdades religiosas, pero {-lue, por la influencia ideológica quc tc\('r('ni()s t,rr t,l t'rrpílulo


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s,'r'rr.lr'<'ir 11'r)('rircl c'i.r,r, r,,r.,g,,,,.r",,r;?,,á;"] xx r',rrli.r¡lisr]o ('.\rrcrro nu,r,,ri." j., i;l;;;,t;ili,,méroclo cien_ ",., r rli.r ¡". t'l .rr r¡ri.isrr. y' cl-¡rrisitivisrro logrco son sus principales e.xponentes; v, tlrr'r¡rlt' rllti¡rrrs.5b an.s clel siglo xxls" cuestionan .rr (', l¿r's.risrrr l'ísica, al errudár la naturarezu.l" sus p"rr"üá;;;;r;;;, grupu d" ('rt('s (lr¡c sr¡, inr¡bscrvables,.y, ";;;;"1oro c_on ello, son los mismos f;;i;;; 1", ;r;;ir. st,r[¿r¡r <lc ¡rt¡cvr¡ Ia física en iá filosofía.' u rnlrcrtr rrco, en-su no'ela, Er pénduro de Fc.rucal,trt,caricaturiza muy bien t:st.s banclazos de la historia crel pensamiento occicle',trt u i n." una parodia

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tl,'.'st'ret¿rirismo rudicar d. r, ñ,,",n E;;.

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sin'_ ¡rrir. hrt en quc cuaiquier cosa ';,"dJacioncs ¡rucda tig;,fi,;; ;;lrur'"r'",i, T,'".,,urn-'"n,", pareciera que cuanto más arto -s,be criencruro Á-;-il;.;iZ,-,, -á, fr_rerza ardquierre para subir, igualmente, ju'.n,,rtru.iu."" "r-,

HACIA UNA "NUEVA CIENCIA" I{ant, en su obra máxima críticct de ra razón ¡tura, dice-como señaramos_ que "el maduro iuicio de l¿ época no- quiere seguir contentándose con un sctber (tllorente y exige de la razón la más dlf¡cll cle sus tareas, a saber: que de nuevo cmprenda su propio co,r.rocimiento" (1973/1Zgf , t-n generar' cr hornbre inlerigente no suerc rariar cn su rógica o arÉrurn(,' tación;

p.iill.

pero acepta con facilidaJ-en forma tácita, no exprícita- ciertos prc, supuestos que determinan el curso de su razonamj"r-rto ó inr¡estigación. por esto, es necesario re,ducir los p.resupucstos básicos .,;;í_;;1pro."ro a" Ia e'pctjé de Husserl) y tomar pt""u'.or-r.i"n.i" d" ra"importancia de aquelros que no se pueden eliminar. ver "la unidad en ra murtipriciclad" es la caracrerística que distingue al hombre del animal. El ser humil" *p".ior a ros por la ric¡Lrc"r za de sr: información sensorial, "nr-ur"r,'r,o uu q.," in'-u;;;;;""i;';;t;;ü'o.seen r¡n¿r agudeza üs,al, auclitiva, olfativa,'etcl, -uy rup"rior a la der ho-br", sino P.r srr capaciclad de relacionar, interpretar y teorizarcon esa inftrrmación. La ir'agcrr mental se fbrma a trar,és de un coro'ru,ri"nto tácit',básicamente inconscicr_ te, de las represenraciones sensoriares, crotánd,,i"r;" ;;;; rii'""¿rincri'icrLrar propio' El conocimiento.es,, así, algo ctntergcnte,como emerge ra visión triclimensional cle las imáqcnt'r bidin."nr]onor"r'á" tada ojo, ra molécula d.e .'án ¡odu, r;r;;;;r;;d.t, cle Ia unión ".;;; 1su-a' de ias"."rg" dos de hicrrógeno )¡ de la de oxígeno que son totalmente diferentes. enxerg,e .,nidud concelttuar, tnentar,entre la multiplicida .¿cómo d de int"tn presiones sensoriales? Esta pregunra Éa coÁstiru;¿" ir"á""-'"rr"J de es_

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rll lrr lil,,s,¡lr;¡ \,tlc r¡trrrs t'it'nr'ir¡s rt lutvós rlc'lotli¡ l¿r histttri¿¡ clc la civiliz¿rr)n v lrrr rt'r'ilritlr¡ los nlis vlrrii¡clr¡s rrotttllrcrsl uuitvrsul, ubstraccióm, genetal) ttt ir)tt, cttlt,grtrittckin, ctc. lin e I siglo xtx,v clurante la primera mitad del xx, ,'l ¡rrrsllilisrrio prctcnclio lcr Lrnr scctiencia, deducción o derivación lógica enI

rr,lro

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trt, lir scnsacirirr,v la rdea n-rental, entre los datos sensoriales y la teoría. E,n la rit lr rirlicl¿rcl, se ha constataclo ahí una iwposibilidad lógtca y se reconoc e un potl(,t ('rc(tLlor y iittico de la mente humana, irreductible a imágenes o analogías ,lt' nirt-r-¡raleza inlerior; de aquí las múltiples explicaciones que se le han dado. lin la {ilosofía aristotélica y escolástica la definición de la esencia de la r,,'rrlacl era una "adecuación del intelecto con la cosa" (adaequatio imtellectu.s t,t rci') y, en sentido más originario, concebían la esencia de la verdad con un Irrrrrrino privativo (a-létheia: mo-c¡culto), porque era como algo des-cubierto "1a teoría neokantiana ¡trrr cl intelecto. Pero, como señala Heidegger (197 4), rk'l conocimiento, del siglo xrx, ha estigmatizado repetidamente esta definit irin de la verdad como la expresión de un rettlistno ingemwo metódicamente lt'trasado, declarándola incompatible con todo planteamiento del problema ,¡rre haya pasado por la revolución copernicana d.e Kant" (pp. 235-236). Hoy día, la demanda más sentida en nuestros medios académicos es la de l)oseer una sóIida wnifcación de nuestra postura epistemológica y sus corres¡ror-rdientes procedimientos metodológicos. La gran mayoría de los hombres cle ciencia de cada disciplina fueron wmificadores. Neu,ton y Einstein fueron los supremos unificadores de la física: Newton reunió las leves de Kepler sobre cl movimiento de los planetas, la ley de la caída libre postulada por Galileo, las leyes de las mareas y lo que era conocido acerca de los movimientos de los cometas, y estabieció una ley general en 1680: la ley de la gravitación universal (terre stre y celeste) que las abarcaba todas; Faraday y Ampére unificaron cr-i la teoría electromagnética la electricidad y el n-ragnetismo en 1830; Maxrvell unificó éstos con la óptica y las radiaciones en lB7B, y Einstein unificó todos los anteriores, a través de la teoría general de la relatividad, en 1916. Popper señala, igualmente, que la aspiración propia de un mdtafísico es reunir todos los aspectos verdaderos del mundo (y no solamente los científicos) en una im.agcn unificadora que le ilumine a éIy a los demás y clue pueda un día convertirse en partc de una imagen aún más amplia, r-rna imagen mejor, más verdadera (1985b, p.222). Esto nos remite al concepto de ciencia. Aristótcles, y la tradición clásica, siempre identificaron la ciencia con su demostración: la ciencia ualía tamto clt6t14to ero ca'poz de probar. E,instein, en cambio, dice que La ciemcia comsiste erL crear teorías. Y Kant había expresado que la ciencia es u'm sistetne o totalidad de conocim,ientos ordenados segtín principios (l973ll7B 1). Un análisis del proceso de la demostración, del de sistematización de los conocimientos y del proceso de la creación de una teoría, nos hará ver que estos tres proct:sos no son antagónicos, sino, más bien, complementarios; es decir, que Aristóteles, Einstein y Kant ponen el énfasis en tres momentos de un mismo proceso más amplio, el proceso dela itnaginación de una teoría que enlaza y da


28

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rlrilr,r (il¡r- 2. l3uscs e ¡rislcnrolóq cas cle las Cit:ncias Sot:

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I r'l Pr',,,,'';,, ¡,r,r'rrr.rli, tlt'l

¡rr.ot.r,soclt,su.slsl¿,1¡¿tli:ucirjtt(

t rrlri sc rrlrtlr <lt,Jt:truslrtt-, ,, u,r,r-n,irrro o irirr cs lrigica y razorrablc (Aristótcles).

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otra r)('r's()nir, (ril(' ('sir irrr.rrgirrrrc Er .u^u"l rri.rrlr' ;¡¡rr¡rlir (r.(,(,\t{)s.r)l.occ,sos ¡rLreclcn'crars. ";tqri"iiiiri.Trtirrr,ya sea. r"'r't i, lrPl,r. f isit;r. lri,l.gir. ¡,si. brogirr, histr)r¡¿r."r-rfitoroir,-,.or;gi;,;;,1,".;; rrr.r s<'grir,

srr.¡rrrPia raturareza; por

tocras serían ,.;;;;;, cle una cier_ ''t'rc'rriliciclad", aunque esre término cleba usarse f";;;;"alógica. Lir csrrucrura v narurareza básica d" "; ru -",riár,J;Ji;;:;"'occicrenrar se i¡rclarrcnra en el ¡ourodigt", ,;";;;;t;rJ!.,".r".ibimos

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tlnto,

r)('nsrrnicnro gricgt-r. en gencrar. r'onruncrió cr mrpa

l;rs palabras o corrcep.tos"con ra

manipular la realidad.

de ros griegos. pero el

."" ;l i;;,.i,.;t,;;;:;:

."nri.raá; orr, -a.,ipulanao

"lÁnpu

pensaban

wittgenstein aclara, en cierto modo, tocro esto con su anarogía pref'erida d¡ra llo-rr","-].*ptica ól- ta ,tegirimidad ,o .jusri_ rf ta Í:fl.:,S:::,^l,] :11 'rd( ruf r .c,n ruego de rengu.rje se b¿isa cn su inrcgración con acririiades vjtales' un Jenguaje (un juegó aá r""g"";"ies como .rn sisrema de ruedas. si unas con otrai y óo,., ra r."utiáuá, ;l-1""ü"1" esrá jusri_ ;:,jj"..';j.T:,:j:i.1", 'Lduu' r-cf0 auncLJe engrancn unas ( on otras, si no cngranün aon ro ,"aúdrd, el lcngua¡e carecc d. hasc. La teoría del conocimiento o filosolía delanuera ciemcia er yan, sobre todo' las ci"..iu, Hu-".,u",,'l".r"'azan el "wodero ,^{r',; considera al sujeto conocedor .o-o ,.,,r "r;:ff;; espejo y esencialmcite pasivo, ar estilo de la cámara fotográfica. ,t."ptun, .L-bio, dirrécticr,,, respaldado por t'da la orientación páspositivista "n actual,"r.;.;d;i" q.,..or-rrid"ra er cor'cimiento c,,mo el resurtado de una iiarcct¡cn tde un d,irogoi"ntre er str.jc_ to (sus intereses, valores, creencias, etc.) y r*ffi";; en esruc{io. No e.xistirían, po! consiguient", .o.ro.iÁí"ntos "i"rr;"i" " estrictame nte,,objetivos,,. \, esto implica la redefiniciáz de muchos otros términos como, por ejemplo, kigica, r,erdad, verificación, significado, ,r"r.ubrr,r,i";r; .i;;;ffi';, variabre, inlerencía. generalización. cru.a i

.

"i".ü

Por todo eilo, los estudios epistemorógicos ",.","rr. se han convertido

en el ccntro dc una csperan./r de ampli,r rlcance. Lo, ipor,", que ellos están protlut.icrrrlr en mu) dilerenr.s est cnarios crer mundo l, i"i,l zonte nublado v borroso que nos roclea. En las ciencias hurnanas sobre t.ckr -relacionadut óo., el estndio A"l t ,,,, ,l"ro..ollo, "rir", psit ológicos. sociolriqic,s. t'urrurart,s "á;;;", aspecros óri.; ;.;Jr;;r;i;;-;.11,i".,t" ro ¿¡'lr** cada dc te5Q

i"r"r"...rJ;;;;i;;;rí-i-

ss han

rcprantcr¡;";i;;;, .rr,''.r'ir,

de los métodos y de la misma ciencia. "o'ri"m.rógicus Debido a esto, en ra actividad académica se ha vuelto imperioso desnudar Ias conlradir.cioncs, las.aporías. i", ."ii""rrlias, las paradojas, las prrcia_ lirlarlcs y las insufit.ienci¿rs d.l pr,rdig.u ," f,,

d"rl;.ii;. ;;|il;l"f;":?

f miento, el conocimiento científico. El término "parad.igma", aqui, iJesborda ros rímites que re fijara Kuhn en su célebre obra (r978' orig. ú6D. xo r"ii-itu a cada una de

disrintas

'as

alcs

29

tlisr,i¡rlinlrs cicntíficas, siuri rluc inclLryc [a totaliclacl de la ciencia y su racionelidrrcl . l,os rcs¿rbios positrvistits de Kr-rhn han de ser aquí plenamente suPera<krs. No cstiin cn crisis los paradigmas de las ciencias, sino el paradigma de li¡ ciencia en cuanto modo de conocer. Un paradigma científico puede definirse como un principio dr: rlistinciones-relaciones-oposiciclnes fundamentales entre algunas nociones matlices (lue generan V controlan el pensan-riento, es decir, la constitución de teorías n, to piod.,..ián de los discursos cle los miembros de una comunidacl científica determinada (N{orin, 1982). El paradigma se convierte, así, en unprincipio rcctor del conocimiento y de la existencia humana. De aquí nace la intraducibjlidad v la incomunicabilidad de 1os diferentes paradigmas y las dificultades de comprensión entre dos personas ubicadas en paradigmas alternos. Un conocimiento de algo, sin referencia y ubicación en un estatuto epistemológico que le dé sentido y proys¡.i6r, queda huérfano y resulta ininteligible; es deiir, que ni siquiera sería conocimiento. En efecto, conocer es ,i"-pt" aprehender un daio en una ciertafunción,bajo una cierta relacióm, en" .antá significa algo dentro de una determinada estructura. Pero, a su l,ez, el método pára alcánrar cse conocimiento también estará siempre ligaclo a un paradigma específico, que le fi¡a los rieies por cuales ha de caminar, y atado a una función ideológica que le determina las metas y a la cual sirve. Una investigación neutra y aséptica es algo irreal, es una utopía. El método, por tanto, está inserto en un parardigma; pero el paradigma, a su vez, está ubicado dentro de una estructura cognoscitiva o marco general fllosó{ico o, simplemente, sociohistórico. Esto hay que ponerlo en evidencia. Pero esta tarea Lquivale a descubrir las raíces epistemológicas de la cultura

occidental.

una vez más, la gravedad del problema planteado nos ilevará a reflexionar y a excavar más a fondo: a examinar, entonces, los catnbios de paradigwa que subyacen, v al análisis de estos sustrato,s arqueológicos^del saber; pero, tal vez, esta actividad se presentará aún insuficiente e insatisfactoria para una mente demasiado inquisitiva. Sin embargo, si no desmayamos ni dejamos descansar a nuestra excavadora intelectual, si bajamos más allá de los paradigmas, y también más a1lá de doncle liegó Foucault (quien analiza, sobre todo, la estructura del sujeto-perceptor), y-brr.urno, heimenéuticamente la base sustentadora de sus fundaméntos, hnalmente encontraremos una especie de "roca viva" en que todo parece apoyarse: Ia matriz episténtica. La matriz epistémica -como ya aclaramos (A. N4oreno, 1995)- sería algo así como el tiasfondo existencial y vivencial, el mundo-de-vida y, a su vez, la'fr-rcrrte quc origina y rige el ntodo gemeral de conocer, propio de un determinuckr ¡rcrioclo histórico-cirlturral ,v ubicado también dentro de una geografía ,'r¡r",'ifi.,,, y, cn sr.r cscnci¿t, consistirí¿r cneln'todopropioypeculiarquetieme ,,i, ,Jr,,1,,, l,,,,ttt,ttt,, tlL'rrsigtrttr sign).[1cuLl.os ulus costtsy aloshechos, cs decir, en ,,,,'.',¡,.',, i,l,r,l ¡'lorttt,r tl,'sitttl,t,li:,tr ltt r¿ttlitl,ttl. l'lrl t'l lirlrcltl, cst¿l cs la habilicl¿lcl


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Itt'tt\(tt , ¡rtt'logrt'o,o.1)r(.('(rn(.('l)lltirl, gcrrerrlmetrf c inconscienlc, que cons_ tilrri'i;r "lrr rr¡sl'¿r vitlir"y "t.l modo cle scr". v que darLa or'n.", unawerraw_ ,'lt,rttrrrrg a una mcnr¿ridad -l;;"r;;;. , "r", ,¿'"r,ncrasia 't'rsnr,r'isió.. y t¿rli¡ntc' .spccílicos, a un.zeitgeisr o espíriru .rJrl;;ñ, ,r'p"Latgma cienjlri-o término, tambi¿n I íf ico, a cicrto grupo de teoríis " a un método y -u, "., il Llr¿ls técnicas o estrategias aciecuadas para investigar la naturaleza de una rcalidad ¡ratu ral o soclai. si e] conocimiento se entiende como articulación de toda una estructura epistémica, nadie ni nada podrá ser eximido p.ogro -lrámese ma o investigación- de afrontar los arduos probiema-s "r";;;;;f"ro., q,,," pr"r"'ná iu logía crítica. Lo contrario sería convertir a nuestros ulu-,ro', ,i^pl","pirt"ñoautóma_ tas que hablan de memoria y.repiten ideas y.teorías o aplican ",, métodos 1, técnicas entontecedores y hasta cretiniiantes, con los cuales .i".rr-"","-.oláprurar-,

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por los cuales podrían ser arrastrados hacia el vacío cuando una vuelta de la his_ toria, como la que hemos presenciado más recientemente en Ios países de la Euro?a oriental, mueva lós fundamentos epistémicos de toclo el eclificio. Creemos que, para poder captar la naturaler" ¿"f qr" no, ocupa' debemos centrar nuestra átención en er hombr""rá" ."-3r";"ro, y no sóro como objeto de esrudio; es decir, en er hombr" ¡";;¡;;;;;,";¿:"conciencia y libertad, irreductible a cualquier orra cosa. Sólo así poJ."-ár-.uprnr parte de ese wisterio que siempre piesenta nuevas

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fu."tu, io. .;;;;, y que permanece también siempre in_agotable. Pero no se trata del hombre como ser humano individual. Ei hombie incrividu¿rr ind"p"; ál;"; ;; üi" no exisre. Todo ser humano nace, vive y muere en sociedad. ,. Q"t11, el autor.que más <iirectamente se enfrenta y rechaza eI indiuidualismo es Hegel. Todo su sistema filosófico se constituye sobre el concepto de relacióny d.ialéctica; el individuo aislacro es u,-, y carece de verdad, es.decir' que no es un singurarverclaclerr sí no"nalenado se une a lo universal. El individuo tiene verdadera ."Jdud sólo cuancro se niega a sí mismo para unirse a io universal, esto es, a s1.L contunidad.: a la familii ,-1" civil, a las distintas entidades sociales y a la historia universal. F,nIa "r.i"á"d wn¡an e integración con estas instituciones creadas por el hombre es clonde ," la esen_ cia.del individuo, su desarrolro'v reariclad prenos, "r-r.u",-rr.a ,*;""d;J;;d"rtino y* realización total y acabada. Esta gran intuición filosófica de Heger - quc en er fondo es copia de Ia iciea central consrirurir a dcl crisrianismo- há ,ido' á"rorrori;J;;; ;;ícra especiar por Martín Buber. La obra y pensamienro de esre dos en ella. Buber le da tanía'i-po.ru'r.o ";;;;;;; f""damenra1r;;l;.i;;i.;;;;;;"a1, que ra considera-1con plena y\z-óny lógica- una" ¡trotocategoría de ra rearidad humana ( 197 4, pp. 146-149).

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l'}ls',l'ÉMICO

l,,l ¡rrol>lcrna radica[(iue nos ocup¿t aquíreside en el hecho cle quenuestro ,,¡rirrat<i conccptual clásiio -que creemos riguroso, por su objetirridad, deter,rl inismo, lógica formal y verificación- resulta corto, imsuficiente e imadeutado ido imponiendo, sobre ¡,ara simbolizar o modelar realidades que se nos han i,,,1,, a lo iargo del siglo xx, ya sea en el mundo subatómico de la física, como r.,n el cle las óienciasáe la vída y en las ciencias humanas. Para representarlas

,rclecuadamente necesitamos conceptos muv distintos a los actuales y mucho nrás interrelacionados, capaces de darnos explicaciones globales y unificadas. Esta nueva sensibilidad se revela también, a su manera, en diferentes orient¿ciones ilel pensamiento actual, como la teoría crítica, la condiciónposlllo,lerna,laposistructwralistayladescomstrucciomista, o la tendencia aladesn'tetaforizacibn del discurso, a un uso mayor y más frecuente de lahenneméwtica v\a dialéctica, e igualmente en varias orientaciones metodológicas, como las

metodologías cualitativas, la etnometodología, el interaccionismo simbólico, la teoría de las representaciones sociales, e.l pensamiento sociocéntrico, etc., v vendría a signi{icar el estado de la cultura después cle las transformaciones ,1re ha,. afectado a las reglas del juego de la ciencia, de la literatura y de las ,.t"r, q.," han imperado durante la llamada "modernidad", es decir, durante Ios tres

últimos siglos.

Desde fines del siglo xx, autores como Dilthey, Weber, Jaspers y otros abordaron e ilustraron los temas que aquínos ocupan; pero, quizá, sólo los ¿rutores de la Escuela de Frankfurt (Aclorno, Horkheimer, Apel, Marcuse y, cspecialmente, Habermas) se centraron de una mancra especial en ellos, estrúcturando la ilamada "teoría críticci' o "teoría de la acción com,umicatit¡a", que pone el acento en la actilidad, crítica del sujeto durante todo el proceso de atr¡buir significado a los "datos". Estos autores quieren ser críticos delos pre' supuestos que el científico empírico-positivista no cuestion a: el carácLer contridictorio racional-irracional de la sociedacl, la necesidad de situar ios hechos enuntodo socialparaque tengan sentido, la interacción y dependencia entre el objeto de conocimiento y la manera de ser conocído, etcétera' Á este respecto, y refiriéndose a la sociología, precisa muy bien Th' W'

Adorno: Parece innegabie que el ideal epistemológico de la elegante cxplicación ma-

tcmática, unánime yrmáximamente sencilla, fiacasa allí donde el objeto mismo, la sociedad, no es unánime, ni es sencillo, ni r.iene entregado de manera neutral al deseo o a la conveniencia de ia formalización categorial, sino que es, Por el contrario, bien diferente a 1o que el sistema categorial de la 1ógica discursir'¡ csPela anticipaclamente de sus ubi"to.. La sociedad es contradictoria, y sin embargo, determinable; racional e lrr¿rcional a un tiempo; es sistema y es ruPtura, naturaleza ciega y mediación por Ia consciencia. A ello debe inclinarse el proce der todo de 1o Sociólogía. De lo óontrario, incurre., llevada de un celo purista ióntia Ia con-


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l.l ,'',¡,rulLr lrunlrrro r)o r-cflc.iir cl rlr¡rrclo: Io t¡acluce a tr¿rvés clc tocio Lrn sislt'nrr nctrt,,t t'r't'lrrrl rlonclc sus scrnt¡clos captan un determinado númcro clc ('s1¡r)rulos (lLr(' so¡r tr¿rnsfirrmac'los cn mensajes y códigos a través clc las redcs ttctr iosrts, v (:s cl esPíritu-cerebro el que p[oduce 1o que se l]ama represent¿tt iorrcs, nociorics c icleas por las que percibc y concibe el mundo exterior. Nuestrirs iclcas l1o son refle.jos de lo real, sino t.rqdttcciones de 1o re¿rl (Morin. 1984). l,¿rs c¿imaras sicn-rpre registran objetos, pero ia pcrcepción humar-i¿ siempre cs la perrcepciírn clc papeles funcionales. Nnestra comprensión de la realicl¿id la expresarnos por meclio c1e represent¿iciones y conceptos con 1os cuales se puede captar una multitud cle fenómenos corno unitariamente coherentes. El sentido es una red cle relaciones intcrliglbles. LJn tlato sólo ticnc scnticlo para nosotros cuanclo lo captamos, r-ro ai7 sí lnis'nto, sinci bajo una cierta relacióm, con una ciertafunciótz, en tanto signifLco algo dentro de una detenninada estructuro. Quien crect el contexlo es cl rcce ptor: c{el dato. Esta es una capacidaci y aptitud suya. l-l contenido verbal de Ia vivencia es el conceplo, el cual, sir-r cmbargo, no aigota los significadospotenci.ales quc cstán presentes en la grarn riquezar cle la vir.encia. Los conceptos rrerbales, en cierto moclo, cristalizan o conclensan cl contenido de la vivencia; por esto, síemprc lo reciucen, lo abrevian, lo lír¡itan. No debcmos confundir nunca Lrn mapa con el territorici qlle rcprcs('lrt¿r. En todo caso, se pone de rnanifiesto que el gran juego de nuestrci l)roccso cognoscitivo se juegzr, ernte todo, a nivel del lenguaje, al nivel de las gnrnilc.s m.etiiforas dominantes, como en eIrrcdelo especular, o clc la cámara oscrrril, (lr.rc se difundió en nLrestra cultura occiclental. F,n toclo paradigma está irn¡rlícitrr siempre Lrna gran wetéfortt, presupuesta, sobre l¿r cLlal sc construyc c'l ¡rrrrrr cligma. Las metáforas pueden ofrecernos una gran avucl¿r, pero tanrl)ii.n l)odcmcls ser víctimas de ellas, especialrnente cuando las extendenos nlis ;rllá de sus propios contextos. ltl positivismo clhsico pasaba por alto este carácter simbólico y lirrritrrrrtc dcl lenguaje científico y suponía clue la ciencia proporcionaba una lcscripciónliterctl o estructwral de un rnundo objetir-o, quc sus concept()s ('nln ur)rs réplicas exactas y completas de la naturaleza. Desde fines clel siglo rrr. r's frecuente referirse ¿r este modo de ver las cosas como a un rea.lisnt,, itt,4r'rtttr. Como ya scñal¿rmos, Alfred Korzybski plantea en su Ser¡¿¿íntittt ltnt'rttl (1937), que cl pensamiento aristotélico ho confundiclo el n'Laytu t:t¡u tl tt,rritorio que re1tresellta (esto es, las palabras o conceptos con la re¿rlrclrrrl). l)t'cstrl forma, al rnanipuiar c1 mapa pensaban manipular la realiclacl. lil lcrrgrr,r,jt't'ristente no es en su cstructur¿r similar a los hechos, y por c-llo kis clcscrillt' nla[. Hay que crear un lenguaje cnv¿ estluctura se acer(luc nriís ¿r l¿r cstructLrrrr clc la realidad. Hay que utilizar un mapa más isomorfo c<ln c,l tcrritorio. Ll Scwiintica general de Korzybski pretende entrenar el uso clc: l¡¡ nrcntc, ¡rara acle-

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rL rrlr¡ lirnrxr tlr' 1r,.'rrsrrl rrri lirislotrilic¿1, (lr.r(' llt'ir;rr'ílr rr Ltu lerngrra_jc lit'r,r'tlc t'strrctrrr¿i <lc la r:c'l¡lic[¿rtl r¡tttlulutoriu, inLcr'¡tcr'tclrutlu, inseparahle, i.ntl.it'isiblr. r¡rre revcla el microcosinos de nuestro universo. N{ás adelante al'ion' tlrrrcm,ils crr csla lógica. I)rrr csto, se necesita una lógica más cowpleta, Lrna lógica cie La lru,mst'r.twwttt:i(m y rl.e la interdeltend.etxcict, una lírgica que se¡l sensible a esa compiicadir m¡rlla clinámica c1e sucesos que constjtuye nucstra rcalidad. Nccesitaríamos, para nLiestro cerebro, un nuevo "s istcma opcrativo", Lln nLicvo "sr¡f'tr,r,are": pen¡, not¿rríamos -.romo -va señal<i Gaiilco en su tienrpo cuanr{c¡ no [c comprenCírrr las icleas heliocénfricas que para cllo "cs preciso, en pr¡rncr ln¡¡ar, airrenr{er ¿r rch¿rccr el ccre,bro cle los hornbres" (1968, p. I t9).

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CLi;rndo una enticlac{ es Lrn¿i cornposición o agregaolo cle elewr',rüus {cliversjdad de paj:tes no relacionaclas), puecle ser, en gener:rl, estudi¿ida y mcrlicla.,r.riecuadarnenie bajo la gulía cle tros parhnetros cle la ciencia cuamtitctt|vtL trarJrrional, en ia qr,re la rn¿rlernár;lca v i:rs técnicas probaibilitarias rlesen-rpeñarr cl ¡,.rpctr prii-lci¡ral; cuancio, en cair-rbíc.,, una re¿riid¿id no es una yuxfaposiciírn de c[o, i'r'r' [os, sinti .1ue srrs "partes cr;nstitr-ryentes" l¡rrman una tr¡tttliclucl orgcrrLizttcltt '.'rrt fiuerte intercLccirin entre sí, es clecir, constituycn un sistelncL, su r:sluclio y cr]inprensión reqiliere 1a captacií,rn de esa €rstructLra clinánríc¿r interna quc la c,rtilcterizay, para elio, necesit¿i lrn¿r n'ietoclc¡l ogía estrwt:[ttral-sisthyúcct 1a ilcrt¡rl¿rrril'i' l-rabía .scRaiacio c1r-rc "la tcorí¿r ge ncral .le itisternas -corno 1¿r concilrir, r:1 ,rigir,,r riai'nenlc v no corlro 1a l'ran divr,rlg¿rdo nruchos alrtores clrLe é1 critica 1, clesaLri ,ri¿a (.1981. p. :19)- cst¡Lb¿r cicstin¿Lcl¿l a jLrgar r,rn papel análogo zll cpre 1ug(t 1'.'. 1t; gica aristr.rrólica cn la cicrrci¿r clc la antigLicclacl" (ThLrillk,r, lL)7\, p 86) f [ay clos clascs lrásicas Lic sislcmas: los lineules y los no-lirLer-,¡l¿s. Los ,;,s femas lineale.$ no presentan "sorpresas", ya clrre funclarne¡rlalrnen[c son "agr'r:' giicios", uor la poca interacción entre las partes: se pueden clesconpclner i:n sus elernentos y re cornponer cle nlrevo; r-Ln peclueiio carrlbio en uria íntcl ir,:ción proclr-Lce un peclueño cambio en ia solucirin; el clelerrninisrno está siempre presente y, reducienck¡ las i¡lteracciones ¿r vaiores rrirry peclueños, pLlccle considerarse clue e1 sistema está cornpuesto clc partes independientes o deperrdientes ljnealmente. El rnundr¡ cle los sistem as ilo-l.inea.les, en cambio, es totalrnente cliferente: puede ser imprec{ecible, violento y dran-rático, un pequeño carnbio en un parámetro puede hacer variar la solución poco a poco y, de goipe, l'¿rriat a un tipo totalmente nuevo de solución, como cuando, en la lísica cuántica, se clan los "saltos cr-ránticos", que son un suceso absolutamentc impreclecible que no está controlado por las lcyes carusales, sino solamente por las 1eys5 ¿. la probabiliclad. Estos sistemas ncl-lineales deben ser captados desde adentro y su situación debe evaluarsc paralelamente con su desarrollo. Prigogine (1986) afirma


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¡\lrotr¡ lrrt'lr, r)tr('stro ulriverso cstá c(¡nstituiclo básicamente por sistemas Iirrt'r¡lt's .rr (rclos sus nivclcs: f'ísico, químico, biológico, psic;lógico so), t i,rt ull ulrrl:

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Si ,bscrvamos nuestro entorno vcmos que estamos inmersos en un mundo

tlc sistcntas. Al considerarun á¡bo1, un libro, un área urbana, cualquier apararu, Lrrra comunidad social, nucstro lenguaje, un animal, el firmamento, en todos ellos

cncontramos un rasgo común: se trata de entidadcs complejas, fbrmadas por

Pdrtes en interaccióm 'rnutLLa, cuya identidad resulta de una adecuada u.r1o.rín cntre sus constituyentes, y dotadas de una sustantividad propia clue transciendc a la de esas partes; se trata, en suma, de lo que, de una án,'r".u genérica, clenoninamos sistentas (Aracil, 1986, p. l3).

_ Dc aquí que von Bertalanffy (l98 I ) sostenga que "desde el átomo hasta la galaxia vivimos en un mundo de sistemas" 1p. +i;. . Según capra (1992),la teoría cuántica demuestra que "todas las partículas se compo-nen dinámicamente unas de otras de *urr"ru autoconsisiente, y, puede decirse que'contienen'la una a la otra". De esta fo.-á, :n:se sentido, la física (la nueva física) es un modelo de ciencia para los nuevos conceptos y métodos de otras disciplinas. En el campr de la biología, Dobzhansky (igel¡ ha señalado que el genoma, que comprende tanto g'enes regrla,lorls con-ro operantes, trabaja como Llna orquesta yno como un conlunt*o cle solist¿is. También Kr;hler (1967), para la psiicología, soría decir que "en la esrructura (sistema) cada parte conoce dinámicarnente a .ada r,-la de l¿is otr¿is". y Ferdinand de Saussure (1931), para la lingüística, afirmaba que "el sigr-rificaclo y valor de cada palabra está en las demái", gue el sistemaL, "un, totaliclacl organizada, hecha de elementos solidarios que no pueden ser definiclos más que los unos con relación a los otros er-r frr"rciór-r de iu lugar en esta totaliclacl". Si la significación y el valor de cada elemento de una'estructura clin¿ir-nica o sistema está íntimamente relacionado con los demás, si todo es fruncirin cle todo, y sí cada eletmemt_o es mecesario para tlefinir a los otros, no podrá sgr yisto ni entendiclo ni medido "en sí", en fbrma aislada, sino a travéi delu prsición y delafwnción o papel que desempeña en la estructura. Así, pars.r-rs scñala que "la,condición más decisiva puru qu" un análisis dinámico scrr v¿iliclo, es que cadn problema se refiera .ot'ttinnn y sistemáticamente al cstacle clcrl sistema considerado como un todo" (en Lyotard, 1989, p 31). La necesidad de un enfoque adecuado para tratar con sistemas sc ha sentido en todos los campos de la ciencia. Así fue naciendo una seric cle cnfiryues ntodernos afimes como, por ejemplo, la cibernética, Ia informática, I¿ tc,<lría c1e conjuntos, la teoría cle redes, la teoría de la decisión, la teoría clc jucgos, los modelos estocásticos y otros; y, en la aplicación práctica, el análisis cü sistemas, la ingeniería de sistemas, el estudio de los ecosistemas, la invcstigaciíir-r de operaciones, etc. Aunque estas teorías y aplicaciones clifiercr-r nigun,r, "n

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¿¡s rnlrtt'rulitit lls y ntctits, criittciclcrt, tt<l tlltsfatltc, cltl rf rir f onlra v tlc ltcucrclt) con slr árca de ir-rterós, de "sisterrrrrs'', "1r¡l¿rlirli¡rlcs'' y "rlrganizaciór-r''; cs clecir, están de acuerdo en ser "cien, r,rr tlt' sistcnr¿rs" r¡ure csturclian aspectos no atendidos hasta ahora y problerr:rs clc'inlcracción de muchas rrariables, de organización, de reguiación, de ,'lt'r'cirilr cle met¿ts, etc. f'odas buscan la "configuración estructural sistémica" ,lt'lrrs re¿rliclades que estudian, pero, en el fondo, sc¡nsistemaslineales. l-n un "sistema no-lineal", en cambio, se da un conjunto de unidades inIt'r'r'r'lacionadas de tal manera que el compofiatniemto de coila parte depende clel t'slttck¡ tle tadaslas otras, pues todas se encuentran en una estructura que las intcrconecta. La organización y comunicación en el enfoque de sistemas dela lógica tradicional, remplazando el concepto de energía por el de iz'r¡lí¿ Ittrtrtacióm,1, el de causa-ef'ecto por el de estfuctu.ra lt realimerLtctción. F,nlos s('rcs \¡ivos, y sobre todo en los seres humanos, se dan estructuras de un altísir-no nrvel de complejidad, las cuales están constituidas por sistewas de sis/(',u¿r-s cuya comprensión desaffa la agudeza de las mentes más privilegiadas;

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cstos sistemas constituyen un todo "físico-químico-biológico-psicológico.. Lrltural y espiritual". Solamente refiriéndonos al campo biológico, hablamos tlc' sistema sanguíneo, sistema respiratorio, sistema nelioso, sistema musculrrr, sistema óseo, sistema reproductivo, sistema inmunológico y muchísimos

otros. Imaginemos el alto nivel de complejidad que se forma cuando todos t'stos sis{emas se interrelacionan e interactúan con todos los otros sistemas tlc una sola persona y, más todavía, de enteros grupos sociales. Ahora bien, ¿qué implicaciones tienc la adopción del paradigtna sistémico ¡rara el cultivo de la ciencia y su tecnología? Cambian completamente los cin'iientos de toclo el edificio científico: sus bases, su estructura conceptual y su rrr-rdamiaje metodológico, ya que parte de un principio o postulado totalmente rliferente. Ese es el camino que tratan de seguir hoy las metoclologías que se ir-rspiran en los enfoques hermenéuticos, en la perspectiva fenomenológica y crr las orientaciones etnográficas, es decir, las metoilologías cwalitativcts.

LÓGICA LINEAL, LÓGICA DIALÉCTICA Y HERMENÉUTICA Popper y Eccies (este último Premio Nobel por sus descubrimientos sobre la trasmisión néurocerebral), en su famosa obra El yo y su cerebro (198 5b), tratando de precisar "uno de los elementos clave de su episten'tología" , señalan que: I r'rn hay "d¿¡n." scnsoriales; por el contrario, hay un reto que llega del mundo sentido y que entonces pone a1 cerebro, o a nosotros mismos, a trabajar sobrc ello, a tratar de intcrpretarlo [...]. Lo que la mayoría de las personas consider¿r un simple "dato" es de hecho el resultado de un elaboradísimo proceso. Nada sc nos "da" directamente: só1o se llega a la-percepcji",Ll*: 1'.1rySlt9t pg..-u,f:.Sylf

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Y, más congretamcrnte aún, Io expresa \'tary [{csse con las sig'ientcs afirmacioncs: "Doi, pcir .'iuficientcmente c]emostracilr rluc- los dl¡tos 1n, son scparablcs de ia tec'ría y que su cxprcsión est¿i transicla clé categorías teoréticas; clue el lerrgrlaje de la cieilcia teóric¿r es irrcdr-rctiblcmentc métafórice e inforrnali, zablc, y tltle l¿ lógica de la cienci¿r es interpretacirin circuiar, reinterprelación y autocortccción de los d¿ltos en térmlnos de teoría, y cle [a terlría cn térnrinos cle ¡latos" (en Ilal¡ermas, 1996, p.462). [il métoclo científico traclicional ha segr-riclo la lógica lineal utúclireccic¡ttol,ya sea en uria "lítrea" dcclucliv¿r u ,rlo in.lue riua. Lr linea tJetlwctitola "'. ha seguido prirrcipalrnente en su utilización en las ciernciaslrr;r.ntrzic.s (lógica y matemhtíca), es dec[r, er-r ia a¡riicación cie l'rlógir'n r'l,i;ic,t iom,, tambiZn cÁ ia aplicación,cle Jas wtqtemciticos (aritrnética, álgebra y gcornetría); pe ro la ha scguidcr iguairnente en el crarnpo cle las ciencias nuturtr'les, espcciain-rcnte cle Ia físic;r y la química (l'éase lVlarrínerz I\'1., 1997). [-a lógica lineal decluctiya parter ctre tintis priucros princiirios (lógÍca filosó{ica: prii-rcipio cle identir,{ad, r-lc no contradiccií.¡n, del terccro excluido), cl cie un :,iite-a dc ariornas, posttilaclos o primitivos, como 1o hacc en geoinetrí¿r (postr,rlactros crrclidiirnos), I eri aritnrética y álgc:bra (sisterm:r de axiomas de Peano; r,óarse Frey, 1972,1:. 67), rt, itrcluso, cle ttn solo prirrci¡rio fund¿r¡rrcnta[, como Io hacc l]einrich l l"rtr, partierrdo deI prirtcipio cle irLercitt, en su magistral y paradign-rática abra Frin-

ciytiosilelawecúnicit(l956,orig. 189,tr),conqlrcpusolas-basesteírricasdel métoci<,r científieo tracliciorral. Flstir líigica clirigc lá mente humana para hacerle ver (clcrno:;tranclo) quc un clctcnnirrildo Lcore.rl'ra o pro¡rosición ya está implícito elt los ttxiontas, postulaclos o printipíos fr-rrrtl¡nicnt.rles, acr:ir{irclos cruro base, los cuak:s son eviclentes de por sí, 1., por: tanto, no necrsital.l

rnostraciíln. L.alógicn !.ineal inclwctiva, ¡><.tr su Parte, sigue rJ carnirrti inverso: dc nntt /¡,rs r'otist:rlJt'iorrrs l,¿rrtit r¡l:rlt's. gcnt.ralira h-,r..i,, turl r.unt.lr.¡sicil¡ ttuit..,rs,tl. Pe ro la coLrstalaciírrt tle rttttclrc¡s cilsos en una rnur:str¿r (por nruy i1t.rmefosos v rctrer,'antes cllrc sean) nLlrlc¿l nos cla la certcz¿r de su posillle a¡,lic.ación atacbts los,casos.que cottstitLLyctt el Lrriversc, c{el cuiaI se extrarjci la rnr-restra, l)e aciuí la clebilideci de ia lógica incluctlva. Por e1lo, sÍerripre crlrrclurl,e con res.rlt¿,.l,rs su-ietos it un tüveL de yrobubiLiclucl de error.rcepra[:]c: lt'c,51ú, etcétera. , . l,a nlalof debiliclad clc li.r lógica lineal es :;uirrectliclatl, es decir, sii lejanía de la realidad concret¿r..speciaLnei¡tc'sí se trata cle problernas cle la cicieia:; cie

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,l,,r,lt, no st' tl;r rinit luncrttt' t¡rrt vrtliltlrlt' irrtlt'1tc'rrtiic'tllt', iltlrt tlt' jrrcgo ¡rt.rrtlit,rrlr. v urlr rt.'ll¡t irirr rlt' r'rrusltli<lritl, silt<t i¡irc sict'rt¡rrc _cntratl ctr .1,,..',r,,s' clc vitrirrlrlt,s (llc' /.?., srtrt lineales, tti wnidirecciana"l'es, ni solavnettte IrurrrLrr;rs.

cüt¡sr,lcs, sino r,¿rri¡lrlcs cllre lntcractú¡an mutuamente y entre la cur¿rles sc da tocla cl¿rscr v ripo de relaciones: cle causa, conclición, contexto, soporte, a\¡¿il' secuencia. asociacií¡n, propiedad, crtntradicción, funciórr, justilicacitin, rnedio, etcétera. Popper ( I985b) dice que "en contra del empirismo inglés de Locke, Berkele,v v l-lirme que estalrleciír 1a tradicién consistente en tomal la percepción sensible como paracligrna funclamental, si no único, de expericncia consciente y cle experiencia cognoscitirra, hay clue reconocer qLte propiamente nohay datos sensoriales [ ], q"" lo clue la mayoríar de las pcrsonas considera Lln simple datr¡ es de hecho elresultado de un elalror¿rdísimo proceso" (pp. 140,483)' lJay dos modos de aprehensiítn inteiectr-r¿rl de un elemento que forma ma¡rarre de una totalidacl. l\,iichael Polanvi(1966)1o erpresa de la siguiente t,er Las "nn pero poilentas podemos comprender el toclo Sin vcr sus partes, ,-r".u, (.p 22) portes sin cowpremder eI totk¡" En este c;mpo, Polanyi sigr-ie cle cerca las icleas cle \'{erleau-Ponty sobre el conce¡rto cle e.structura. En efecto, Merleau-Ponty (1976) afirma clue las estructuras no puedcn definirse en términos de realidad exterior, sino en términos dc cot-tocjmiento, ya que son objetos de la percepción y no realidades físicas; pol eso, las estructuras no pueclen definirsc como cosas dcl rnundo fi sico, sino como conjuntos percibiclos 1', esencialmente, consisten en una '?d cle relaciones percibidas qr-te , más qlre conocida, e s vivida (pp. 20a - 2a3). Pcro el estuciio de estas enticlades "ernergentes" requiere el uso de una lógica ncr deductiver, recluiere nna lógica dialéctica en la cu¿rl las partes son comprendidas descle cl punro de visra del todo. Dilthey (197611900) llama círcwlo hertnenéutic.j a este proceso interllretativo, al movimiento que va del toclo a las partes ,v de lns partes al todo tratanclo de buscarle el scntidrl. En este proceso, ó1 sigt'tiftcaclo de las p¿lrtcs o componentes lo cletermina el conocimiento prcviodel todo, mict.rtras que nllestlo conocimiento del todo continuamente se corrige y profundiza por cl crecimiento dc nuestro conocimiento dc los componentes. En ésta línea de pensamiento, es importan[e dcstacar la obra de f]adamcr (1994), en la cual elabora un nlodo clc pensar que r/a más allá del objetivismo v rclativisno y que cxplor:a "una nociítn enteramente difercnte del conocímiento y dc la u"ido.l". En efecro, la kigica ilialécticct supera la causacióm lineal, u.t4idiTeccional, exytlicando k¡s sislemas a1lto-correctit os, de retro-ali.ntentación y pro-alintetttac.ióm, los circuitos recurrentes y oun ci.ertos argLLltl¿tttuciottcs lfre,ltarcueratt ser crculares". Por otra parte, la lógica dialéctica goza_de un iOlid-o respalclo filosó{'ict), pues se apova en cl pensamiento socrático-piatónicg-ar:istritéiico, como tambión en toda la filosofía clialéctica de [xegel, cluierr es, sin duc1a, un<l cle 1os máximos exponentes de la reflexión Íiiosófica a ltl largo de toda ia historia de la humanicl¿rd.


3B

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( r¡r .t li,r"r",r'¡rt',lctttrtliit r.r,tlrl¡t',( r'tttl,t"',(r{,ll(',

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( lott l¡rlst' ('tl lo(lo lo t'r¡rttcslo, t's l¡icil .. r,nr¡rri'rrr1t'r-(lu(,(,1 l)r()(.(,so nirlulir¡ tlt'l tortot't'r ltrl¡tlrtrto c's hcrmcnéutico: llt¡sr'¿r cl signif icirclo clrl lt¡s lcnrirlrcnt,s

it tr¿tvós clt'tlrtit ilrtcr¡cciórr clialéctic¿r o movinticntcl clcl pcr-rsitnticnto clLlc v¿l clcl triclo a las ¡rartcs y cle óstas al todo. Es miis, también cltr,¡do siguc estc mismo proceso e interacción con el contexto, plles, como dice Habcrmas (l996), "interpretar sigr-rifica, ante todo, entender a partir del contexto" (p. 501). Ya Hegel (1966) había precisado muy bien 'es¿e motiwientá rlialéctico", como lo llama él: donde el "ser en sí" pasa a ser "un ser par¿i la conciencia" y "lo'erdadero es el 'ser para ella' de ese'sel et.. sí"'. Pero, entre la pura aprehensión de e-se objeto en sí y la reflexión de la conciencia sobre sí misma, "iro me veo repelido h¿rcia ei plrnto de partida y arrastrado de nuevo al mismo ciclo, que se supera en cada uno de sus momentos y como totalidad, pues la conciencia vuelve a rccorrel necesariamente ese ciclct,pero, al mjsmo tiempo, no lo recorre ya del mismo modo que la primera r,"rt'(pp. 58-59, 74-75), es decir, que se va elevando, en forma de una espiral , hacia una comprensión cada vez n-rás completa.

[-A "EXPERIENCIA DE VERDAD" En el ámbito de la experiencia total humana existe, además, una "exlteriencia de verclail" (Gadamer, 1984, pp. 24-25), una vivencia con certeza inmediata, como la experiencia de la filosofia, del arte y de la misma historia, que son_formas de experiencia en las que se expresa una verdad que no puede ser verificada con los medios de que dispone la metodología cientí{ica. En efecto, esta metodología usa, sobre todo,lo que Eccles (i98i)llama el etiqwetado "t erbal, propio del hemisferio izquierdo, mientras que la experiencia tbtal requiere el uso de procesos gestálticos, propios del hemisferio derecho (p. 521). Gadamer (1984) señala que en los textos de los grandes pensadorei, corrro Platón, Aristóteles, I\,{arco Aurelio, San Agustín, Leibniz, Kañt o Hegel, "se conoce una verdad que no se alcanzaría por otros camr'nos, aunque esto contradiga al patrón de investigación y progreso con que la cíencia acbstumbra a medirse". Igual vivencia se experimentaría en la "experiencia del arte", vivencia que,no se puede pasar por alto, ya que "en la obra de arte se experimenta una verdad que no se alcanza por otros medios, y es lo que hace el significado fiIosófico del arte que se afirma frente a tcldo razonamiento". Pero es nuestro deber, añade este autor, "intentar desarrollar un concepto de conocimiento y de verdad que responda al conjunto de nuestra experier-rcia hermenéutic a" (¡b'¡d.). Continúa aclarando Gadamer cómo esta experiencia r.ir,encial que, "como vil,encia, queda integrada en el todo de la vida y, por tanto, el todo se hace tambrén presente en ella"- es un auténtico conocimiento, es decir, mediación de verdad, no ciertamente como conocimiento sensorial, conceptual y racional, de acuerdo con la ciencia y según e1 concepto de reahdad qu" t.,rtentan las ciencias de la naturaleza, sino como una pretensión de veidad di-

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It,rt'rrll rlt'lrr t,ir.nt ilr. luu)(lr(,scgrrnrrrtt'rttt'tlo st¡lrr¡ltlilttttll¡ tli illlt'ritlrlr c'lltr. l'o¡ t,slo.('l'(,(,(lu(,"1;r o¡rositirincrrtrt'lolrigicrtyk¡cstóLicrt scvrtclvedrrclosa" (r56). ( rl,irl., ¡r¡r. 07, I t9, 1

l,,rr,i ,uL¡clr.,s cicntíf icos, conto por ejemplo Einstein, la ciencia no busca t,rlrlo t'l orclclt y la igr-ralclacl cntrc 1as cosas cuanto unos aspectos todaría más "la armonía", "la r,,,'ncrirlcs.lcl mundi, ct-t su conjunto, tales como "la simetría", l,,'llczu", y "la eleganclit", aun a expensas, aparentemente, de su adecuación , rrr¡:írica. Así es corno él vio Ia teoría general de la relatividad. Recordemos ,¡,,.: ta-bién para la mente griega la belleza tuvo siempre una significación ,lntt'ran-rente bb¡"tiuu. La bellezá era verdad; constituía un carácter fundarrrcntal de la reaiidad. De ahí nació el famoso lema, tan signi{icativo y usado ,r lo largo de la historia del pensamiento {ilosófico, "lo verdadero, lo bueno y l,,l,allo-convergen". Es decir, que sólo la convergencia de estos tres asPectos ,lt'l ser nos daría la plenitwcl de signif.cación. Pilatos se la ¿eué sería, entónces, Ia wrlad? Esta es la eterna pregunta. I'izo alesús. Pero Jesús io dejó sin una respucsta clara. Descartes, en el Djsntt contraste paradójico con la orientación gene^ral de L'ttrso áel wétr¡do -y "tt s r I cloctrina- dice que "la razón es l.a cosa ntejor distribuicla qwe existe" . Quizá, st.a esta una afirmáción que debiera esculpirse con letras de oro en todo tralrrclo que verse sobre el conocimiento humano. Ei papa Juan XXIII habiaba mucho de "los signos de los tiempos" como g,,ía para,nuestra orientación existencial. Uno de estos signos de nuestro su multiplicidad de saberes, filosofías, escuelas, enfoques, discipii,r,rs, especialidades, rnétodot y técnicas-, quizá sea precisamentelanecesidad int,yteriósa de una mayor coordinación, de una más profunda unión e integra-

ii.,-po -con

, ión en un d.iá.logo fectt¡od.o para ver más claro, para descubrir nuevos signivivir. Todo esto f icaclos, en esta nebulosidad ideológica en que nos ha tocado no quiere decir abogar por un relatittismo a ultranza. Un relativismo sí, pero no rirdical. El siglo xrfue el siglo de la Relotividad,la cual, por cierto, según l(uhn,.,o, u.ér.umás de r-tr"uo aAristóteles que a Newton (1978, p' 3la)'

CONCLUSIÓN EI espíritu de toda esta orientación epistemológica no e_s nuevo, pues ,ros viene desde finales del siglo xrx, cuando Dilthey, Weber, Jaspers y otros teóricos qermánicos distinguiéron claramente entre explicar (erk-Iaren) y 9oTde la Escuela de ¡rrender'(terstehett); sin émbargo, en el siglo xr, los teóricos le dieron Lrn enHabermas) (Adorno, y especialmente Horkheimer i-'rankfurt y la división el análisis en se centra La explicación y novedoso. Íique original con otras y semejanza y relación su fenómenos los de Ias causas paia buscar "indecir' eS y relacionada, referida comparada, es realidades, con las cuales las en más aplicación tiene y universales"' amplias sertada en leyes más 1' ciencias de la naturaleza. Las reJáéones qr-'e establec--g Ppe-d9.!-Bqrmanecer'


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silt t'rttlrrrlgo,('\l('rior(\ rt los ttlr.jctos i¡riili/ir(lrls; no ('on(lu(,(,u ir:¡ nirllrrill('/ir. l,it c'om¡rrct-¡si(in, ¡ror cl cotttnrrio, r's li¡ r'ir¡rlrrcirin rlc, l¿rs rcl¿rc.iorrcs intcrn.is 1, Pnrlirnrltrs rtrccli¿rntc lir ¡rs11€'1¡.,.¡on Lrn su inti¡lid¿¡d, para scr c,ntcnclicla desclc adctrtro, cn su novcdad, respetando la originalidad v la indivisibilidacl de los Ictrómcnos. v lraritndo de cntender. ¿ lravós de la irrier¡rrelrcitin cl.,su lcngua i, gcstos,,el sentido que las personas dan a sus propiai situaciones. En 1"gar de parcelar lo real, como hace la explicación, laiomprensión respeta su totalidad vir.ida; así, ei acto de comprensión reúne las diférentes parte-s en un rodo comprensivo y se nos impone con mayor y más clara evidencja. Evidentemente, la comprensión se vuelve indispensable en las ciencias Irumanas. El estitro de abordaje de esta tarea implica algo más qlre una interdisciplinariedad_ y podría- llamarse transdisciplinariedád o meiadisciplinariedad,

donde las distintas disciplinas están gesiálticamente relacionadas Llnas con otras y trascendidas, en cuanto la gestalt resultante es una cualidad s¡perior a la suma de sus partes. En fin de cuentas, eso es lo que somos también cada uno de nosotros mismos: un todo físico-químico-biológico-psicológico-social-cultural-espiritual que funciona maravillosamente y que constituye nuestra vida y r-rr"rtro ser. Por esto, el ser humano es la estructura dinámica o sistema integrado más

complejo de todo cuanto existe en el universo. Y cualqr-rier área que nosotros cultivemos debiera tener en cuenta y ser respaldada por un paiadigrna q,re las integre a todas. En consonancia con todo lo dicho, necesitamos un paradigm a u,iuersal, un metasistema de referencia cuyo objetivo es guiar la interpretación de las imterpretaciones y Ia explicación de las explicaciones. E,s de esperar que elmueto parailignta ewergente sea el que nos pennita superar el realismo ingenuo, salir de la asÍlxia reduccionista y entrar en la lógica de una coherencia integral, sistémica y ecoiógica, es decir, entrar c1r Lrna ciencia más ltniversal e integradora, en una ciencia verdaderamentc intcrclisciplinaria y transdisciplinaria. Por tanto, cada disciplina deberá hacer una revisióm, una refctrnttLlut:ión o un_a_retlefinición de sus_propias estructuras lógicas individuales, ,1.,c fi,"r,,,. establecidas aislada e indepenclientemente del sistema total con cluc intcracrúan, ya que sus conclusio'es, en la medida en que hayan cortado los lazos de interconexión con el sistema global de que foiman parte, serán ¡rirrcial o totalmente inconsistentes. Las diferentes disciplinas deberán buscar y seguir los princi?tios tJc inteligibiliclad-que se derivan de una racionalidad más iespetuósa de'[rs clivcrrsos aspectos dei pensamiento, una racjonalidad múltiple q.,e, u su vcz, c,s (,ngendrada por un paradignta de l.a coruplejidad" Hasta dondé conocemos, ,,,1",.r''",-rte Edgar Morin en su obra ciemcia con cottsciencia ( i 984), Fritjrf:cia¡rra, en la tercera edición de la obra El tao de la física (r9g2), y nuesrra ¡,r,,¡ria ,rlrra Elparadigwaen'Lergente (2006c: 1993,' l9v7'¡,han abárdado ra i",-,-,,itica de lo que pudiéramos llamar "postulados" de este paradigma de la conr¡rlejiclad.

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l,n t orrt lusirirr, y sirrlrlillcr¡ntlo nrr¡t'lro lirs cosrrs, ¡rtrcliórrtrrros tlccir c¡trc, llislorii¡ rlc ()cci<lc'rrtc, sc lta tnttaclo clc rc1>rcscntar la rc¿rlidacl rlt' rlos lirnn¿rs nctílrncntc tlistirrtas: ;r lri lru'go tlt, li¡

I . l-a primcra h¡r siclo atoynista, elententalista e incliviclucilista. Esta forma t'nl'atiza la obietificación, el aislamiento 1' la soledad individual de las cosas, Ios cventos -v las personas. En la metodología para su estudio, I'alora la objet ii,'id¿rd del conocimiento, el determinismo cie los fenómenos, la experier-rcia scnsible, el experimento, la cuantificación aleatoria de las medidas, la lógica fi¡rmal y la "r,erificación empírica". Esta forma ha predominado, con diferentc: importancia, a lo largo de los siglos, especialmente desde la Edad N'Iedia y el Renacimientq, hasta mitad del siglo lcx. 2. La otra forma es Ia relaciomal, sistétttica, estrwctwral, gestéltica, huwr nista.Yalora las cosas, los eventos y ias personas por 1o que son en sí, pero cnfatiza Iared de relaciones en que nacen y se desarrollan; es más, considera a cste conjunto de relaciones como constitutivo de su ser íntimo, especialmente al referirse alapersonahurnama, que será siempre swjeto, y propicia, con cllo, la solidaridad y la dimensión inmateriai y espiritual del hombre y de las realidades e instituciones por él creadas. Esta forma de representación, aun<1ue ha existido a lo largo de la historia, solamente ha tomado auge a flnes del siglo xx y en la segunda mitad del xr. Como metodología de estudio, utiliza cstrategias aptas para captar los aspectos relacionales, sistémicos, gestálticos, cstereognósicos, estructurales y humanistas de ias realidades humanas, sirviéndose para ello, sobre todo, delas metodologías cualitatilras.


Bases epistemologicas de las ciencias sociales