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Érase una vez un niño, Eneko que vivía con su familia. Se compró un ratoncito al que le puso el nombre de Charly. Le cuidaba, le daba de comer, en fin Eneko era muy buen dueño. Una mañana tenía que ir al colegio y sin que él lo viera, Charly se escondió en su estuche. Entonces los” dos” llegaron a clase, Eneko abrió su mochila y Charly salió disparado hacia la mesa de la profesora, todo asustado. Cuando Eneko vio a Charly salir y desaparecer, se puso a temblar pero Martín, su amigo, le dijo: -Sé dónde está Esperó a que la maestra saliera de clase para sacar a Charly de la cartera y se lo entregó sin que Leonor se diera cuenta. Eneko cogió a Charly y se fue a su casa. Al llegar le riñó, porque le había desobedecido y estaba muy, muy enfadado. El ratoncito se ocultó en la cama que le había preparado Eneko. A la mañana, siguiente los dos se despertaron de muy buen humor y el ratoncito le preguntó al niño: -¿Qué hora es? Y él contestó: -¡Las nueve menos cuarto; tengo que ir al colegio! ¿Porqué no ha sonado el despertador? Charly le contestó: -Porque lo apagué para que pudieras dormir más. -Gracias, Charly pero me tengo que ir. Por favor, quédate aquí porque si Leonor te viera se desmayaría.


-Vale, pero porque tú me lo pides. Y desde entonces ya no volvió al colegio y Eneko, como estaba tan contento le dio a su ratoncito ¡¡¡queso!!! como premio. También Charly buscó un regalo para Eneko: un libro con todos sus recuerdos. A partir de entonces por las tardes, los dos, muy contentos, jugaban y se divertían en la habitación del niño hasta que llegaba la hora de acostarse; pues Eneko prefería estar con su ratoncito por encima de todo ya que eran muy buenos amigos.

(Virginia Nistal Barriada-4º B)


El ratón y su amigo Eneko