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La ermita, construida en el siglo XVII, tuvo muchas reformas que la dotaron de tres naves, que no es usual en estas construcciones. La dedicación a la Virgen suprimió la anterior, a San Pedro y San Félix. En el interior son de admirar los azulejos artísticos de los zócalos y los trabajos de forja de Julio Pascual. Su ubicación privilegiada en el mejor mirador de Toledo se resume en unos sencillos versos sobre cerámica del famoso artesano talaverano Ruiz de Luna: "[...] .Aunque pequeña me ves soy muy grande como ermita, pues la reina que me habita tiene Toledo a sus pies [...]" La fiesta se celebra siempre el día primero de mayo y goza de extraordinaria popularidad, marcando la romería el inicio de las demás fiestas marianas, pero también de las comidas en el campo, entre las rocas alrededor de la Peña del Moro, así como de la temporada del barco del pasaje. Durante la fiesta queda cortada la carretera de circunvalación y sólo se accede andando, bien por uno de los puentes, bien cruzando el río con el barco del pasaje y subiendo luego la calzada romana. La procesión vespertina es de las más difíciles de realizar, por transcurrir en un terreno muy escarpado con marcados desniveles.


Excursión a Toledo