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TEMAS LITERATURA SELECTIVIDAD 1. Siglo XVIII 2. Romanticismo 3. Realismo 4. Modernismo 5. Generación del 98 6. Narrativa del 98 7. Novecentismo 8. Generación del 27 9. Poesía del 27 10. Narrativa de los años 40-50 11. Narrativa de los años 60-70 12. Teatro anterior al 39 13. Poesía posterior al 39 14. Teatro posterior al 39 15. Novela hispanoamericana en la segunda mitad del XX -

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Tema1: LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVIII

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2.- EL SIGLO DE LAS LUCES.

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El Siglo XVIII comienza con la hegemonía de Francia en Europa, y especialmente en España, donde un rey Borbón, Felipe V, se instala en el trono después de su victoria en las Guerra de Sucesión. Francia da una lección de madurez basada en el orden estético y en el orden moral. El clasicismo que había marcado el Siglo de Oro francés (el XVII) se mantiene en este siglo con el nombre de Neoclasicismo, basado en el dominio de la razón y el buen gusto, que siguiendo el principio clásico de in medio consistit virtus, busca el equilibrio y la armonía.

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A finales del siglo XVII, se produce la llamada "crisis de la conciencia europea", un movimiento intelectual revisionista de los principios que habían regido la vida hasta entonces. Las ideas de John Locke sobre la separación del poder legislativo del judicial, la religión de la moral, la Iglesia del Estado, son recibidas en Francia con entusiasmo, pues su monarquía e instituciones no satisfacían a los críticos más avanzados e impulsaron la secularización de la sociedad que se había iniciado en el Renacimiento, a la vez que se desarrolla un fuerte anticlericalismo.

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En el terreno político, adoptaron el absolutismo como forma de gobierno, lo que se denominó "Despotismo ilustrado." Los monarcas eran los encargados de llevar a cabo las reformas para bien de la sociedad.

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Se desarrolló una filosofía de la felicidad, pues el hombre debía buscar el bienestar en la tierra. La ignorancia era sinónimo de esclavitud, por eso el siglo XVIII fue fundamentalmente didáctico en busca de la libertad.

1.- INTRODUCCIÓN. El siglo XVIII ofrece un interés histórico indudable; marca el límite entre el "antiguo régimen" y los comienzos del mundo contemporáneo. Supone, al mismo tiempo, una revisión de las ideas y valores sobre los que se había basado hasta entonces la cultura europea. Se produce una revolución del pensamiento en occidente, un examen de los cimientos religiosos y políticos y un intento de renovación en todos los ámbitos. Es el llamado "siglo de las luces" en el que impera un gran movimiento intelectual y renovador que rige los destinos del siglo XVIII: La Ilustración.


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3.- LA ILUSTRACIÓN.

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Recibe este nombre el movimiento político, filosófico y cultural que constituye la esencia del pensamiento europeo del siglo XVIII, basado en la sustitución de la tradición por la razón y los resultados de la experiencia, es decir, por el racionalismo y el empirismo.

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El triunfo de la Ilustración va unido a dos nombres claves: Montesquieu y Voltaire. Dos discípulos suyos, Diderot y D'Alambert, concibieron la Enciclopedia, que recopila todo el saber de la época desde los nuevos presupuestos ideológicos.

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3.1 La ilustración en España.

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España también participó de las inquietudes del occidente europeo durante este siglo y adoptó una actitud crítica ante el pasado, pero encontró muchos obstáculos y dificultades debido a su fuerte tradición cristiana. Lo específico de la Ilustración española es que hizo compatible la crítica y la razón can la tradición cristiana.

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Los ilustrados españoles del siglo XVIII constataron el atraso de España respecto a Europa en diferentes ámbitos. Mientras en las universidades españolas más prestigiosas se seguían impartiendo enseñanzas escolásticas, en otras europeas se explicaban otras llamadas "ciencias útiles" como Física, Química, Matemáticas, etc. Por otra parte, no hubo en España libertad de imprenta, por lo que todos los escritos debían pasar la doble censura gubernativa e inquisitorial, lo que obstaculizaba enormemente la difusión de las nuevas ideas. Además, los criterios del Concilio de Trento seguían prevaleciendo y el pensamiento científico no podía desarrollarse como en otros países europeos.

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Esta situación fue el móvil para que, desde distintas iniciativas privadas se intentara llevar a cabo la idea común a todos los ilustrados: la voluntad de progreso que se concreta en el mismo deseo de educación para todos, superación de la decadencia del país y regeneración de España por la ciencia y el trabajo. Y así, se consiguieron algunas reformas en el ámbito político, económico y social.

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Entre los ilustrados españoles hay que destacar a Feijoo, Jovellanos, Campomanes, Olavide y Moratín.

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3.2. El despotismo ilustrado y el pensamiento liberal.

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Los objetivos del despotismo ilustrado en el poder responden al principio de "todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Proclaman un reformismo "desde arriba", que pretende el progreso de las naciones mediante la mejora de la educación y de las condiciones de vida y trabajo, desde una actitud paternalista que busca la expansión económica y la modernización del país.

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No obstante, hubo a lo largo de todo el siglo una corriente ilustrada inspirada en el empirismo inglés y, posteriormente, en Maquiavelo y Montesquieu, que apoyada por políticos fuertes, representaron y defendieron incansablemente un pensamiento liberal democrático, caracterizado por la primacía de unos valores, como la libertad y el patriotismo como defensa de la libertad común y las instituciones o leyes que la garantizan. En España, este pensamiento político culminó con el espíritu de la Constitución de Cádiz.

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La plenitud de la acción política ilustrada desde el poder corresponde al reinado de Carlos III, quien llevó a cabo grandes reformas en este siglo.

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4.- LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVIII.

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Los autores de esta etapa consideraban que la literatura debería hallarse al servicio de


las transformaciones que impulsaba la ilustración en todas las esferas de la vida. De acuerdo con este pensamiento, los escritores tienden a escribir obras con un fin didáctico, dejando bien claros los principios que deben regir la conducta humana: el decoro, la virtud y la rectitud moral. En el estilo se impone la claridad, para que la obra pueda ser asimilada por un público numeroso. Los géneros que gozan de más prestigio en la época son la crítica, que denuncia e intenta corregir los males sociales; el ensayo y la literatura con un fin moral. -

4.1. El ENSAYO

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Benito Jerónimo Feijoo.

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Profesor de la Universidad de Oviedo y uno de los grandes intelectuales del momento. Su propósito es servir a la verdad valiéndose de la razón, y emplea su genio y su ímpetu en aportar razonamiento y experiencia en contra de los errores y supersticiones y en defensa de la ciencia. Ha sido considerado como "padre de los ensayistas" y sobre todo, de los escritores del 98.

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Sus obras más destacadas son Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas.

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José Cadalso.

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Su obra más importante es Cartas marruecas, en la que hace una crítica intencionada y satírica de España, pero desde un punto de vista comprensivo. Cadalso en esta obra se sirve del artificio del viajero (oriental o exótico, para acentuar el contraste con la realidad conocida) que, lejos de su patria, observa la realidad del país que visita y escribe en sus supuestas cartas a un amigo sus impresiones. Critica los errores políticos del pasado y cifra en la serie ininterrumpida de guerras que ha sufrido esta nación la causa de la soberbia de la nobleza y el poder del clero. Critica también la ignorancia y frivolidad de una parte de la juventud española, la decadencia de la ciencia, la desconsideración hacia los profesores, el desconocimiento de las "ciencias útiles", la desidia y la vagancia. Como buen ilustrado recomienda el amor a la verdad, al trabajo y a la virtud.

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En Los eruditos a la violeta critica a los pseudoeruditos y pedantes.

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Gaspar Melchor de Jovellanos.

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Su obra en prosa trata temas muy diversos, como el Informe del libre ejercicio de las Artes, Sobre la necesidad de unir al estudio de la legislación el de nuestra historia y antigüedades, o el Informe sobre la ley Agraria o la Memoria de espectáculos y diversiones públicas. En todos ellos manifiesta, como ningún otro ilustrado, las aspiraciones, inquietudes y tendencias de la época. En la Memoria sobre la admisión de las señoras defiende la participación de la mujer en la vida social.

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En 1809 presenta sus Bases para la formación de un plan general de instrucción pública, en donde resume el programa que había madurado durante varios años.

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Jovellanos entendió la política como el medio para conseguir mejoras que transformaran la sociedad. Su estilo sobrio y elegante fue considerado como "el mejor tipo de prosa que nos ofrece el siglo XVIII".

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Su Diario supone una manifestación de sus ideas y preocupaciones.


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4.2. NOVELA

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La novela es ahora un género en decadencia, ya que en él el elemento didáctico trata de suplir los valores imaginativos. Sus representantes más destacados fueron:

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El padre Isla

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El jesuita José Francisco de Isla en su obra más importante Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, pretende satirizar con humor irónico la verborrea sin sentido en que se había convertido la mala oratoria de la época.

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Diego de Torres Villarroel

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Su obra más conocida Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras de don Diego de Torres Villarroel, en la que reivindica la dignidad de su persona y su obra, demasiado asociadas a la magia, por su afición a vaticinar y su gusto por la astrología y todo género de ciencias ocultas. Su estilo es preciso y conceptual, de gran riqueza verbal y lleno de sonoridad y ritmo. Su actitud es burlona y pícara, muy cercana a la de Quevedo.

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4.3. LA POESÍA

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La poesía lírica de la primera mitad del siglo sigue las orientaciones del barroco y no se producen obras importantes. En la segunda mitad se impone la corriente neoclásica con las normas que imponen la razón y el buen gusto. La imaginación del poeta queda frenada por los criterios de corrección, equilibrio y afán didáctico.

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Autores conocidos en otros géneros practicaron también la poesía pero bajo la doctrina del neoclasicismo, desarrollando temas de carácter didácticos, satíricos y anacreónticos.

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Ignacio de Luzán

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En su Poética resume la doctrina neoclásica y sirve para implantar esta doctrina en España.

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Torres Villarroel

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Cultiva la poesía satírica siguiendo a Quevedo.

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Los poetas madrileños

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Se reunían en la Tertulia de la Fonda de San Sebastián en torno a Nicolás Fernández de Moratín (Cadalso, Iriarte) y gestaron el cultivo de la anacreóntica (cantos al amor, el vino, la juventud, la naturaleza…) y de la fábula.

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Cadalso, en Ocios de mi juventud cultiva la anacreóntica y sirve de enlace entre la poesía del Siglo de Oro y la del siglo XVIII (poesía lírica, narrativa, satírica, didáctica, épico-burlesca, circunstancial, burlesca). Participó del prerromanticismo con Noches lúgubres, obra en tono triste y tétrico basada en su apasionado romance con la actriz María Ignacia Ibáñez, que murió prematuramente y a la que intentó desenterrar.

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La escuela salmantina

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Grupo de poetas ilustrados que buscan las fuentes poéticas de Fray Luis de León, encabezados por Meléndez Valdés e influidos por Cadalso.

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Juan Meléndez Valdés escribe sonetos, letrillas y romances y se centra en el tema del amor y la naturaleza. Recibió influencias de Anacreonte y Horacio (amor por la naturaleza) y de las ideas filantrópicas y enciclopedistas de Rousseau (odio al fanatismo

en forma de sonetos, letrillas, seguidillas y romances


y amor al hombre). -

Jovellanos cultiva los poemas anacreónticos, las sátiras y las epístolas con tema trascendente y estilo elevado. En su etapa final se contagia de la emoción y el subjetivismo romántico.

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Manuel José Quintana, discípulo de Meléndez Valdés, y defensor de la ideología liberal, canta a la libertad (exalta a los comuneros; piensa que su derrota abrió la puerta al despotismo de los Austrias y de los Borbones, que no respetaron los fueros de las ciudades) y a los progresos de la ciencia.

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La escuela sevillana

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Sus autores toman como modelo a autores renacentistas como Herrera o Francisco de Rioja, y cultivan composiciones próximas a la escuela salmantina, pero con un lenguaje más retórico.

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4.4. EL TEATRO

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Luzán inicia en su Poética la reacción contra el teatro del Siglo de Oro, que culminará con la prohibición de los autos sacramentales por Carlos III. Luzán defiende la razón y el buen gusto y la regla de las tres unidades. El cultivo del teatro neoclásico se inspirará en el francés: la tragedia de Corneille y Racine, y la comedia de Molière.

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La tragedia neoclásica

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Luzán considera que el objetivo de la tragedia es el escarmiento de los reyes y personajes principales. Defiende las tragedias ejemplarizantes de tema histórico que divulguen la ideología liberal.

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El teatro de Nicolás Fernández de Moratín no tuvo mucho éxito, ni sus tragedias (Guzmán el Bueno, Lucrecia) ni sus comedias (La Petimetra). Sus quintillas y romances fueron más populares.

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Vicente García de la Huerta escribió Raquel, tragedia en endecasílabos de tema tradicional (la leyenda toledana de la judía Raquel, amante de Alfonso VIII) con rasgos barrocos (fuerza dramática, lenguaje barroco, tres actos frente a los cinco clásicos).

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La comedia neoclásica Destaca Leandro Fernández de Moratín, autor de una comedia de carácter urbano, crítica e intelectual, deseosa de reformar ciertas costumbres. Su maestro fue Molière, y su intención moral, la defensa de la verdad y de la virtud. En sus obras denuncia la hipocresía burguesa, los matrimonios concertados por conveniencia ( El viejo y la niña, El sí de las niñas), la educación represiva (La mojigata) o la mediocridad literaria (La comedia nueva). El teatro tradicional Destaca Ramón de la Cruz y su gusto por lo popular y castizo, volcado en el sainete. Sus precedentes son los pasos de Lope de Rueda y los entremeses de Cervantes. Se trata de piezas breves que retratan el Madrid castizo de la época (La pradera de San Isidro, Manolo, El fandango del candil).


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Teatro prerromántico Esta corriente se inaugura con El delincuente honrado de Jovellanos, donde el autor vuelca su sensibilidad emotiva y sentimental. Un hombre se confiesa culpable de haber matado en duelo para salvar a un amigo; su padre, sin saberlo, lo condena a muerte, y se salva por un indulto real. 4.5. LA FÁBULA Se recupera este género por su enseñanza moral. Félix María de Samaniego escribió Fábulas en verso castellano con moraleja práctica y Tomás de Iriarte, Fábulas literarias, en las que aludía, irónica o satíricamente a escritores conocidos. Ambos fueron influenciados por los fabulistas griegos, latinos y franceses y por las fábulas y apólogos medievales.


Tema 2: ROMANTICISMO EL ROMANTICISMO: HISTÓRICAS.

SUS

COMIENZOS

Y

CIRCUNSTANCIAS

El Romanticismo, nacido a comienzos del siglo XIX, se halla vinculado, como cualquier otro fenómeno cultural, a una serie de circunstancias históricas a las que es necesario aludir. La reacción que se opera en toda Europa contra el poder napoleónico puede explicamos en parte el carácter conservador del Romanticismo en estos primeros años. Los gobiernos de la Restauración absolutista intentan arrancar de cuajo el espíritu liberal que se había difundido por toda Europa y vuelven a las ideas de tradición y religiosidad. Se produce, pues, un primer movimiento de carácter arcaizante, tradicionalista y cristiano, pero años más tarde tomó auge otro tipo de romanticismo, revolucionario y liberal, cuya bandera de combate la constituía la destrucción de todos los dogmas morales, políticos y estéticos hasta entonces vigentes. Su auge coincide con el triunfo del liberalismo en la mayor parte de los pueblos europeos en 1930. En España, por ejemplo, el comienzo del Romanticismo se debe sobre todo a la vuelta de los emigrados liberales, con motivo de la muerte de Fernando VII. ACTITUDES ROMÁNTICAS: El Romanticismo no se reduce a un fenómeno literario, sino que abarca todos los aspectos de la cultura de la época - desde la política hasta el arte, desde la literatura hasta las modas- porque en el fondo viene a consistir en una especial actitud frente a la vida. Estas son las principales características: Culto al “yo”. Uno de los rasgos capitales reside en su espíritu individualista. Si el siglo XVIII representa el respeto a la norma, el Romanticismo equivale a la violenta exaltación de la propia personalidad al margen de toda traba o precepto. El ansia de libertad. El individualismo del hombre romántico origina un ansia de libertad que se refleja en todas las manifestaciones de la época. a) La política.- Los románticos liberales reclaman la libertad del ciudadano para intervenir en el gobierno de la nación. b) La moral.- La moral romántica olvida las normas tradicionales e instaura la pasión y el instinto como única ley de la vida. Ya no es la Razón la que marca las líneas de conducta, sino la naturaleza libre y el impulso espontáneo. c) Los sentimientos.- Se pierde ahora la armoniosa serenidad de ánimo que postulaba el clasicismo del siglo XVIII y se fomentan las emociones violentas: entusiasmo, desesperación, melancolía... La angustia metafísica. El romántico, perdida la confianza en la razón, siente la vida como un problema insoluble. Su instinto personal le hace sentirse víctima de un ciego Destino, de unas fuerzas sobrenaturales que escapan a todo conocimiento racional. El espíritu idealista. Ese vago aspirar hacia un mundo superior cristaliza a menudo en unos ideales concretos: la Humanidad, la Patria, la Mujer...


Junto a ellos se manifiesta también a veces un vago sentimiento religioso que contrasta con el racionalismo del siglo XVIII. El choque con la realidad. Esta exaltación idealista origina consecuencias negativas. El romántico se encuentra con que la realidad no responde a sus ilusiones y con el choque sobreviene el desengaño. El mundo que le rodea le parece prosaico y gris; y falto de serenidad para aceptar su ambiente, se rebela contra él o huye. LA TÉCNICA LITERARIA. Libertad de inspiración. El fuerte individualismo del hombre romántico da lugar a que las viejas reglas del neoclasicismo sean consideradas como trabas sin sentido que convierten el arte en puro mecanismo, ya que se proclama la libertad de inspiración. El arte no admite imposiciones ni reglas y se enfoca ahora hacia la expresión de lo particular, de lo irregular, de lo que escapa a la norma racional. Los modelos. Los nuevos gustos hacían imposible seguir considerando a los clásicos como modelos insustituibles. Se opina que cada época ha de tener una literatura y en consecuencia unos modelos propios. De esta forma se quiebra la línea clasicista, aunque el desdén por lo clásico se dirige contra el clasicismo francés, más que contra la antigüedad grecolatina. LOS TEMAS Intimidad del poeta. Ofrecen como tema principal la personalidad del autor. A veces, el poeta se ofrece a sí mismo como espectáculo, exhibiendo sus sentimientos. La literatura adquiere un matiz subjetivo. El descubrimiento del paisaje. La visión entusiasta del paisaje rústico llega a su auge con el Romanticismo. El paisaje romántico se adapta perfectamente a los sentimientos y es a veces una proyección de estos; por eso prefieren el paisaje nocturno, la luna, el ambiente sepulcral, las ruinas, las altas cumbres, el mar tempestuoso... Los motivos exóticos. El poeta siente tan vivamente su personalidad que acaba chocando con cuanto les rodea. De ahí su insatisfacción, su tendencia a la huida. La evasión imaginativa hacia lo lejano se lleva a cabo en el espacio y en el tiempo. La exaltación de lo nacional y lo popular. El romántico afirma su "yo" y con él cuanto constituye su ambiente. Por eso es la época en que lo nacional, e incluso lo regional adquiere una formidable importancia. La exaltación de lo nacional da origen a la importancia concedida al pueblo como sustentador de las más genuinas tradiciones. De esta suerte, lo popular y lo folklórico adquieren un gran prestigio, dando origen al género costumbrista. Las grandes preocupaciones filosóficas y políticas. La inquietud espiritual del momento hace aflorar los grandes temas metafísicos desdeñados por el racionalismo del siglo XVIII:


Dios, el alma, el sentido de la vida y de la muerte... La idea del Destino llegará también a constituir, como en el teatro, griego el eje de numerosos dramas. EL ESTILO. La valoración de lo personal da lugar a una expresión que intenta ser reflejo de la personalidad del autor. Ahora bien, dada la psicología de la época, no ha de extrañamos la aparición de un estilo violento y dinámico que no teme caer en las mayores estridencias. La búsqueda de lo original es otro de los medios con que el autor trata de afirmar su "yo". Desaparece, en cambio, el sentido de la perfección, de la claridad, del buen gusto, para dejar paso a la expresión intensa y emotiva. El objetivo primordial es conmover, excitar la sensibilidad del público valiéndose de los más variados recursos. Es un estilo retórico y efectista que hace del contraste uno de sus procedimientos favoritos. LA IDEOLOG1A POLÍTICA Y EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO. El Romanticismo estuvo fuertemente vinculado desde su nacimiento a las circunstancias históricas del momento en sus diversos aspectos: social -auge de la burguesía-, político -expansión del pensamiento liberal-, económico -revolución industrial-… En un comienzo, el Romanticismo supuso, en general, una reacción contra el espíritu de la Ilustración y contra la actitud racionalista que esta trataba de difundir oponiéndose a las tradiciones nacionales de los diversos países europeos. En este sentido, no ha de extrañamos que los primeros políticos liberales -herederos del pensamiento ilustrado- mantuvieran su adhesión al arte neoclásico, frente a quienes, partidarios de la tradición, se acogían al credo romántico, viendo en él la mejor defensa de las instituciones del pasado. Más tarde, a partir de la revolución burguesa de 1830, la sensibilidad romántica sirvió de arma de combate al liberalismo y al deseo de renovación que este lleva consigo. Temas, procedimientos estilísticos, actitudes psicológicas que el romanticismo conservador había hecho suyos, fueron ahora utilizados por escritores liberales y adaptados a su ideario político. EL NACIMIENTO DE LA EDAD CONTEMPORÁNEA La Revolución Francesa marca el inicio de la Edad Contemporánea y con ella el siglo XIX se convertirá en una revolución permanente. A lo largo del siglo se van a producir grandes transformaciones en la mentalidad que van a provocar una pérdida de fe en la razón, en la ciencia y en el progreso. En España, los rasgos sociales del siglo XVIII se prolongaron hasta la Guerra de la Independencia, con la que se hunden la monarquía y las instituciones del Estado. Las Cortes de Cádiz supusieron la primera revolución burguesa en España con la posterior redacción de la Constitución de 1812, en un intento de acabar con la sociedad estamental y abrir caminos hacia el liberalismo. En Cádiz, ciudad mercantil, progresista y muy relacionada con Europa a través del comercio, surgirán también el periodismo político y una incipiente opinión pública. Pero el absolutismo monárquico, pretendido por la nobleza y el clero y apoyado por el pueblo, que ve en el rey la personificación del bien y de la libertad, logra imponerse con la restauración en 1814 (Fernando VII). Sólo después de su muerte, en 1833, con la regencia de María Cristina de Borbón, se implantará definitivamente el Estado liberal.


A partir de 1835 y hasta mediados de siglo, bajo la inspiración de los poetas franceses, liberales y exaltados, se produce el estallido romántico, que será progresivamente sustituido por la literatura realista durante el reinado de Isabel II. AUTORES ROMÁNTICOS LÍRICA Es el cauce natural para la expresión de los sentimientos, por eso es el género favorito de los románticos. El alma de la naturaleza y el yo íntimos son los dos misterios a los que el poeta romántico quiere dar sentido desde la poesía. Predominan los sentimientos y temas tradicionales (amor, muerte, libertad, naturaleza…). Se produce una innovación en versos, ritmos y estrofas. La lírica romántica emergerá con fuerza en Alemania e Inglaterra, mientras que España será más tardía. José de Espronceda: poeta rebelde romántico: -

Poemas narrativos: El estudiante de Salamanca, El diablo mundo.

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Poesía breves: inquietud social y humanitaria, seres malditos (El verdugo, El reo a muerte, El mendigo, Canto del cosaco, Canción del pirata…).

Bécquer: renovador de la estética altisonante del Romanticismo, su poesía es íntima y sencilla. Temas: la inspiración, la poesía, amor, dolor, muerte. Combinación de arte mayor y menor, asonancia. Tratamiento intimista y directo -

Rimas: reflexión sobre la poesía y el fenómeno espiritual de la creación literaria; el amor y sus efectos en el alma; la decepción y el desengaño; el mundo y la muerte.

Rosalía de Castro: carácter sensible y melancólico; poesía en gallego (Follas Novas) y castellano (En las orillas del Sar). Jacinto Verdaguer: Poesía en catalán; sencillos poemas líricos, de tema religioso y de carácter popular; poemas épicos. POEMAS NARRATIVOS Enlazan con el drama romántico y toman sus temas de la historia y de las leyendas nacionales con un tratamiento novelesco y con metros tradicionales. El estudiante de Salamanca. Espronceda. Leyenda de don Félix de Montemar que, después de abandonar a su amada y matar en duelo a su hermano, contempla su propio entierro y celebra su boda con el fantasma de su amada.


Romances históricos. Zorrilla. Gran brillantez descriptiva. Leyendas. Zorrilla. Leyendas históricas, religiosas, novelescas y orientales. DRAMA ROMÁNTICO En la primera mitad del siglo XIX conviven el teatro del Siglo de Oro, la comedia moratiniana, los conciertos y la ópera italiana. Por otro lado, el pueblo asiste al teatroespectáculo donde se representa comedia lacrimosa, sentimental o de enredo. El drama romántico no triunfa en España hasta los años treinta del siglo. Con Martínez de la Rosa y el duque de Rivas, que pertenecían a la generación neoclásica y no vivieron el espíritu de la rebeldía romántica (sus obras son más románticas por la forma que por las ideas). Características del drama romántico en España (ruptura con la estética neoclásica): a) b) c) d) e)

Tres y cinco actos. Ruptura de las unidades de tiempo y lugar. Mezcla de lo trágico y lo cómico; de la prosa y el verso (al final sólo en verso) Tema del amor: pasión amorosa y sentimiento de libertad. Acción situada en la Edad Media y en la España de los Austrias. Escenarios: mazmorras, riscos, cementerios… f) Profundo lirismo. g) Acción dinámica y novelesca (sucesos inesperados y desconcertantes, escenas conmovedoras, finales desgraciados). Francisco Martínez de la Rosa. Escribió el primer drama romántico que se estrena en España (La conjuración de Venecia). Huyo a Francia de la represión absolutista y allí conoció la nueva estética romántica. Mariano José de Larra. Con su Macías hace la versión teatral del trovador Macías el enamorado; tema del amor trágico y tono apasionado y vehemente. Duque de Rivas. Exiliado por motivos políticos, conoce en Francia el drama romántico. Su obra Don Álvaro o la fuerza del sino supone el triunfo de la nueva estética. Se trata de un drama exaltado, centrado en el amor y regido por el destino, que lleva al suicidio del protagonista. Antonio García Gutiérrez. Escribió numerosas obras teatrales y poéticas. El éxito de El trovador supuso su consagración. Se trata de una historia de amor expresado en palabras encendidas de lirismo, que entusiasmó al público. Juan Ignacio de Hartzenbusch. Su obra más reconocida es Los amantes de Teruel, la pareja de enamorados por excelencia de la literatura española, cuya trágica y desgraciada historia se sitúa en Teruel. José Zorrilla. Es el más importante dramaturgo del siglo XIX, dada su gran capacidad de teatralización y la musicalidad y elocuencia de su verso. Su obra más importante es Don Juan


Tenorio, recreación de El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina. El don Juan de Tirso de Molina, en plena época contrarreformista, es el burlador de las mujeres, que desafía al cielo mientras atropella las leyes divinas y humanas; se condena porque confía en que tendrá tiempo de arrepentirse de sus pecados antes de morir, lo que no sucede. El don Juan de Zorrilla, queriendo burlar a una novicia, encuentra en ella a la mujer angelical cuyo amor transforma su vida; el impío romántico, arrepentido, se salva por el amor de doña Inés. A partir del Romanticismo, la figura de don Juan sigue transformándose en todas las literaturas persistiendo la tradición del don Juan salvado.


Tema 3: REALISMO Y NATURALISMO EL REALISMO LITERARIO El uso del vocablo Realismo se aplicó en un principio a la pintura de Courbert, que reflejaba en sus cuadros la realidad cotidiana y sencilla, frente a los temas melodramáticos y la exagerada escenografia de los románticos. Más tarde, aplicada a la literatura, se calificaba de realista a aquel escritor que pretendía dar en su obra un testimonio fiel de la realidad. Si en el Romanticismo prevalecía la imaginación, en el Realismo será la observación el rasgo más destacado. La presentación del Realismo como movimiento antagónico y opuesto al romanticismo no es del todo exacta. Las dos estéticas se superponen en el tiempo y algunos escritores románticos adoptan posturas y elementos realistas en sus obras, de la misma manera que algunos escritores realistas desarrollan algunos elementos románticos; el llamado costumbrismo romántico será la base de la novela realista. No obstante, la nueva tendencia del realismo es clara y manifiesta: el subjetivismo personal da paso a la visión objetiva de la realidad y la angustia vital y los sueños imposibles son sustituidos por una visión crítica de los problemas sociales y políticos. El escritor se hace eco de estos problemas y, en muchos casos, escribe con intención de solucionados. El escritor realista utiliza el método descriptivo, influido por las ciencias experimentales, que se basa en la observación rigurosa de la realidad para la descripción de ambientes y costumbres y la pintura de ambientes y personajes. El escritor, guiado por su intención social, y utilizando una técnica objetiva, intenta denunciar y eliminar las lacras sociales y los problemas más acuciantes de la realidad que le ha tocado vivir. Es la idea del arte útil que, entre otros proclamaba Marx. Los asuntos y temas literarios son extraídos de la mentalidad burguesa. En el estilo, se eliminan las exageraciones retóricas del Romanticismo en busca de la sencillez. El lenguaje se adapta a la condición social del personaje y se utilizan varios registros idiomáticos. De los géneros literarios utilizados hay que destacar el triunfo absoluto de la novela, género realista por excelencia y en la que destacan los siguientes rasgos:

1. La novela es una representación de la vida contemporánea del autor. No se pretende moralizar, aunque el escritor vierte opiniones que le convierten en juez de algunos acontecimientos. 2. Los temas, argumentos y asuntos no se buscan en el pasado legendario ni en países desconocidos, sino en la realidad que rodea al escritor.


3. La pintura de ambientes y costumbres convierten a la novela en un documento social de primer orden. Se recoge gran diversidad de escenarios descritos al detalle: urbanos, locales, familiares o marginales. Las grandes o pequeñas ciudades se plasman en todos sus rincones: plazas, calles, catedrales, paseos, casinos... Es casi sociología literaria. 4. Los personajes son el centro de la novela. El conflicto entre el individuo y la sociedad marca muchos de los argumentos narrativos. El personaje expresa y revela rasgos propios de su grupo o clase social y también su carácter individual, sus procesos psicológicos y sus anhelos más ocultos. 5. El escritor adopta una postura crítica ante la sociedad, cada uno desde su posición política. 6. La narración, siguiendo el criterio de objetividad, se realiza en la mayor parte de los casos en tercera persona. Un narrador objetivo y omnisciente nos da cuenta de los hechos y del comportamiento del personaje. En ocasiones, el narrador tiende a desaparecer y los personajes cobran vida en el relato a través del diálogo. 7. El estilo es sencillo, sobrio e inteligible para la mayoría. Se rechazan las exageraciones, los retoricismos y otras figuras románticas… El lenguaje caracteriza el rango social de los personajes y se da entrada al habla local, regional y familiar.

EL NATURALISMO LITERARIO. En Francia, en las últimas décadas del siglo XIX, el Realismo empieza a derivar hacia una nueva corriente: el Naturalismo. Su creador fue Emile Zola (1840-1902) quien no sólo publicó novelas naturalistas sino que expuso su teoría en obras de divulgación como La novela experimental (1880). Según Zola, el Naturalismo no es sólo una corriente literaria sino una nueva concepción del hombre y un nuevo método de estudiar su comportamiento. Las más importantes corrientes de pensamiento sobre las que basa su doctrina son: 1. El determinismo biológico y social. La herencia biológica condiciona el destino del hombre, que, en ningún momento es un ser libre, a pesar de lo que pueda creer. Por otra parte, las circunstancias sociales en las que nace y se desarrolla determinan de la misma manera su comportamiento. Es lo que se denomina la presión del medio social. En consecuencia, la libertad no existe. 2. El experimentalismo. El desarrollo de las ciencias experimentales anima a los naturalistas a aplicar ese método a la creación literaria. El novelista experimenta con sus personajes, colocándole en situaciones complejas de modo que se verifique la hipótesis del determinismo social y biológico. Para ello, el autor debe partir de la observación y la documentación rigurosa. 3. El socialismo. El Naturalismo es un movimiento antiburgués que denuncia los males de la sociedad propios de una mentalidad burguesa, aspira a la igualdad social y refleja la lucha de


clases. La aplicación de las teorías anteriores a la novela da como resultado una novela social que pretende ser científica. En la novela naturalista destacan las siguientes características: l. Trata asuntos como la miseria humana, la corrupción, el alcoholismo, las enfermedades mentales y hereditarias y, en general, la marginación en todas sus vertientes. Todo ello pretende ser una denuncia de la sociedad burguesa y denota una falta total de esperanzas individuales. 2. Los ambientes descritos con una técnica impresionista reflejan ese pesimismo del que parten los autores. Ambientes sórdidos, tristes, negativos; en definitiva, los aspectos más desagradables de la sociedad. 3. En las técnicas narrativas siguen la documentación y la observación proclamada por el realismo, llevándolo al extremo con el máximo rigor. Fuera de Francia el Naturalismo no consiguió un triunfo total, si bien algunos de sus elementos se incorporaron desde entonces a la novela europea. LA SOCIEDAD ESPAÑOLA ENTRE EL ROMANTICISMO Y EL REALISMO Entre la muerte de Fernando VII y la mayoría de edad de Isabel II, España ha de hacer frente a graves problemas internos y externos: la guerra carlista (1833-1840), la inestabilidad política de las regencias de María Cristina y Espartero, la emancipación de las naciones americanas, malestar social que avivan los recientes movimientos obreros. La burguesía y las clases medias que gobiernan buscan la moderación y el país progresa lentamente (crecimiento agrícola y minero, incipiente industrialización). Por influencia del Romanticismo, se produce una revitalización de las culturas en lengua vernácula. Gracias a la Guerra de la Independencia, España comienza a ser admirada en muchos aspectos por las naciones europeas. Surge el costumbrismo literario, que, apoyándose en la observación de los usos sociales, hará, desde la prensa, una crítica dirigida a la reforma política y social. PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX: EL COSTUMBRISMO El género romántico del costumbrismo pervivirá a lo largo del siglo. Consiste en describir las costumbres españolas en el medio periodístico y con la intención de señalar los defectos sociales para la mejora de la sociedad. MESONERO ROMANOS


Retrató física y espiritualmente Madrid, su ciudad natal, y se caracterizó por un espíritu optimista. Sus obras más conocidas son Escenas matritenses, donde reflejó cómo era el Madrid moral, el de las costumbres sociales, y Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid, en donde va relatando su vida sobre el telón de fondo de la historia y de la vida madrileña. ESTÉBANEZ CALDERÓN De origen malagueño, conservador, erudito y autor de Escenas andaluzas, donde ofrece escenas graciosas, llenas de colorido y animación, con un estilo elaborado, arcaizante y castizo. MARIANO JOSÉ DE LARRA Representa con sus Artículos el espíritu crítico y agudo y la sátira mordaz frente al humor alegre y benévolo de Mesonero Romanos y Estébanez Calderón. Su ideología liberal chocaba frontalmente con la realidad sociopolítica del país. Como hicieron Quevedo y Cadalso y, más tarde, Clarín, Galdós y la Generación del 98, Larra intentó que sus escritos tuvieran un carácter útil y contribuyesen a acabar con los males de España. Su pensamiento, que nace de los criterios de libertad y verdad, es muy moderno. Considera que la humanidad es y debe ser una gran familia; denuncia y se opone a la negligencia, opresión y corrupción de las clases dirigentes, a la pena de muerte y al estado de las cárceles en España, el atraso e inmovilismo del país. Defiende las artes, las ciencias, las cosas útiles que traen la prosperidad de los pueblos y defiende la libertad de expresión y de estilo. Su prosa es ágil, viva y flexible. LA NOVELA EN LA PRIMERA MIDAD DEL SIGLO XIX Desde el siglo XVII hasta el primer tercio del XIX casi no se cultiva la novela en España, pero se leen numerosas traducciones de novelas inglesas y francesas. La lectura de Chateaubriand, Fielding, Defoe y Scott estimula la creación de novelas de corte sentimental, novela de terror y novela histórica. Hugo, Sand y Dumas estimulan la producción de novelas con preocupación social. La novela histórica de corte romántico se va transformando en novela histórica de aventuras y se popularizan el folletín y la novela por entregas. Durante el reinado de Isabel II, son conocidos en España los ideales propios del socialismo utópico y se traducen al castellano novelas francesas de ambiente social. Por otra parte, mujeres escritoras como Gertrudis Gómez de Avellaneda o Rosalía de Castro continúan con la tradición de la novela sentimental. SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX: EL REALISMO Y EL NATURALISMO Durante esta etapa se produce una recuperación económica, una mejora de las condiciones de vida y un mayor acceso a la cultura a través de la escolarización. De todos modos, predomina todavía la España rural, con ciudades pequeñas y llenas de vida. La segunda revolución industrial está en marcha y el movimiento obrero anuncia la llegada de una nueva sociedad. Surge un auténtico renacimiento cultural y un profundo cambio de mentalidad y gustos, al tiempo que la novela contribuye a elevar el nivel cultural. Clarín y Galdós reivindican el conocimiento de la historia de España y quieren con sus escritos intervenir


en ella, cambiando la mentalidad política y social. AUTORES REALISTAS PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN De una ideología liberal exaltada pasa al conservadurismo. Su talante periodista impregna su obra: ritmo rápido, lleno de vivacidad y gracia. Relatos breves: El sombrero de tres picos. Novelas: El escándalo, el Niño de la Bola. JUAN VALERA Novelista y notable teórico y crítico de literatura. Su obra más famosa es Pepita Jiménez: una joven viuda se enamora de un seminarista; está escrita en parte en estilo epistolar. JOSÉ MARÍA DE PEREDA Sus primeras novelas son costumbristas. Luego se dedicaría a las novelas de tesis o idea en las que defiende su ideología conservadora (De tal palo, tal astilla). Gran paisajista del mar y la montaña cántabras, describe las formas de vida tradicionales y sencillas: Sotileza, Peñas arriba. BENITO PÉREZ GALDÓS Tímido, introvertido, espiritual y afable; escuchó y observó al pueblo de Madrid y viajó por España y Europa. Conoció a los grandes novelistas: Dickens, Balzac, Stendhal y Flaubert. Escribió teatro y los Episodios Nacionales a lo largo de su vida. Su evolución ideológica le llevó de un inicial liberalismo radical a una aproximación al socialismo. -

Primeras novelas: novelas de tesis o de tendencia. Enfrentamiento entre personajes conservadores e intolerantes y el mundo de la burguesía liberal y democrática. Los personajes carecen de complejidad psicológica, sólo representan ideas: Gloria, Doña Perfecta, Marianela.

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Ciclo de las novelas españolas contemporáneas. Muestran de forma crítica la sociedad española de su época centrándose en la clase media madrileña. Experimenta con nuevos procedimientos narrativos: recursos distanciadores cervantinos (ironía, humor), procedimientos del folletín y el sainete, mundo onírico, elementos fantásticos, símbolos... Dimensión psicológica compleja de los personajes. Punto de vista del narrador cambiante. Lenguaje sencillo y con variedad de registros. Tormento, La de Bringas, Miau, Fortunata y Jacinta

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Últimas novelas. Enfoque más espiritual y psicológico. Afán introspectivo (monólogo interior, sueños, elementos fantásticos y simbólicos...) Naturalismo espiritualista. Tristana, Nazarín, Misericordia.


AUTORES NATURALISTAS El Naturalismo fue creado por Emile Zola, que aplicó el determinismo biológico, utilizó personajes y ambientes sórdidos y aplicó el detallismo exhaustivo. EMILIA PARDO BAZÁN Técnica naturalista y descriptiva; conflictos de la tierra gallega y sus gentes. Rechaza la visión materialista y defiende la novela psicológica social e histórica de la sociedad que refleja: Los Pazos de Ulloa, La madre naturaleza. LEOPOLDO ALAS CLARÍN La Regenta: retrata la vida de Vetusta (Oviedo) una ciudad provinciana con una moral opresiva en la sociedad de la Restauración. Trata los temas del adulterio femenino y del sacerdote enamorado. Se caracteriza por el lenguaje irónico, el detallismo y la profundidad en el análisis psicológico de los personajes. Otras obras: Su único hijo, novelas cortas y cuentos. Las obras de Clarín se inspiran en la realidad con una acción sencilla y personajes muy bien retratados mediante el estilo indirecto libre. En ellas se percibe un sentido moral cristiano y un gran simbolismo. VICENTE BLASCO IBÁÑEZ Defensor del ideario republicano y simpatizante del anarquismo. Muchas de sus obras se ambientan en el mar y la huerta de Valencia: Cañas y barro, La barraca. También describió la España conflictiva de su tiempo (La catedral, Sangre y arena) y expuso su actitud antibelicista en obras ambientadas en la Guerra Mundial: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Los enemigos de la mujer.


Tema 4: LA GENERACIÓN DEL 98 Desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra Civil, la producción en prosa es extensa y variada. Se pueden distinguir dos generaciones literarias: - La Generación del 98, preocupada por analizar y valorar subjetivamente la realidad española. - El Novecentismo o Generación del 14, alejada del tema de España y centrada en las novedades estéticas europeas. En la producción en prosa de este periodo se observan los siguientes cambios: - Hay una ruptura con la narrativa realista y naturalista. Frente a la confianza del siglo XIX en las teorías racionalistas y en la ciencia, el siglo XX se caracteriza por el pesimismo y una crisis de fe en el racionalismo. - El pesimismo lleva a la angustia existencial. (Unamuno, Baroja) - El arte surge como un refugio y una forma de evadirse de la realidad. (rasgo modernista relacionado con el Romanticismo) - Los escritores no pretenden reflejar la realidad, sino el efecto que esta produce (técnica impresionista). (Azorín, Gabriel Miró) - La literatura se convierte en un medio de reflexión y el argumento pierde importancia, por ello se acerca, a veces, al ensayo. (Unamuno, Azorín, Pérez de Ayala) - Se reflexiona sobre los distintos modos de concebir la realidad y por ello se desecha la perspectiva única y omnisciente del realismo; se adopta el perspectivismo a través del diálogo de los personajes. La generación del 98 •

Autores: Baroja, Azorín, Maeztu, Unamuno, Machado y Valle-Inclán (más discutibles estos dos últimos por su evolución ideológica). Es un grupo de escritores deseoso de renovar la literatura española y dar una respuesta a los graves problemas del país. Nacieron en fechas similares, mantuvieron relaciones de amistad y todos ellos fueron autodidactas (forjaron su pensamiento a través de lecturas); se aglutinaron en torno a la pérdida del imperio colonial en 1898 y tuvieron como guía intelectual a Nietzsche

En 1902 se publican cuatro novelas que marcan una ruptura con el realismo: Amor y pedagogía de Miguel de Unamuno, Sonata de Otoño de Valle-Inclán, Camino de perfección de Pío Baroja y La voluntad de Azorín.

Actitudes, ideas y temas • • •

Anhelo idealista que les lleva a luchar por “algo que no es material”. Entronque con las corrientes irracionalistas europeas (Niestzsche, Schopenhauer, Kierkegaard...) que lleva a un neorromanticismo coincidente con el Modernismo (Baroja y Unamuno se definieron románticos). Preocupaciones existenciales, en concreto, el sentido de la vida y el destino


del hombre, y los conflictos religiosos.(Unamuno) La temática religiosa: los noventayochistas habían caído de jóvenes en un total agnosticismo y en una abierta oposición al catolicismo tradicional y a la alianza del clero español con los sectores más conservadores. Con el tiempo modifican sus actitudes: Azorín derivó del escepticismo a un vago deísmo; Maeztu pasó a posturas católicas tradicionales; Baroja mantendrá toda su vida un radical escepticismo; en Unamuno el tema alcanza la máxima agudeza y dramatismo. Tema de España, enfocado con tintes subjetivos, sobre el que se proyectan los anhelos y angustias íntimas. Se pasa a plantear el tema de España, no en el terreno económico y social, sino en el plano de los valores, ideas y creencias.

Dentro de estos rasgos comunes, cada autor tuvo una evolución ideológica diferente: Unamuno fue siempre un hombre de contradicción y pelea pero cada vez más encerrado en su yo; Baroja se recluyó en un radical escepticismo; Azorín derivó hacia posturas conservadoras y tradicionalistas; Maeztu se convertirá en adalid de la derecha nacionalista. Frente a ellos, Antonio Machado parte de posturas afines al 98 y evoluciona hacia la izquierda; y Valle-Inclán evoluciona de un tradicionalismo inicial hacia posiciones progresistas y radicales. Estilo • • • •

Renovación literaria que parte de una voluntad antirretórica y de un sentido de la sobriedad y un exigente cuidado por el estilo. Gusto por las palabras tradicionales y terruñeras con las que ampliaron el caudal léxico. Subjetivismo que lleva al lirismo y a la expresión personal de los autores. Innovaciones en los géneros literarios: ante todo, se configura el ensayo moderno, con su capacidad para recoger el pensamiento, las reflexiones culturales, la visión lírica del paisaje o la intimidad; la novela se acerca al ensayo; en el teatro tuvieron menos éxito los intentos renovadores.

Miguel de Unamuno Pensador político, filósofo, ensayista, dramaturgo, novelista y poeta, su obra es expresión de sus inquietudes: la inmortalidad, la angustia vital, la existencia de Dios, la realización personal, el sentido del universo... En sus obras plantea conflictos y percibe la vida como duda y lucha. Tras su época juvenil, se centró en el tema de España, sobre todo en su lengua y en su historia; creará el concepto de intrahistoria (es la vida cotidiana y colectiva del pueblo la que crea la verdadera historia). Dentro de su obra ensayística destacan: En torno al casticismo (repasa los valores tradicionales de España), Vida de don Quijote y Sancho (interpretación de la locura de don Quijote como una manifestación de espiritualidad que lucha contra el materialismo), Del sentimiento trágico de la vida, (analiza el destino individual y la inmortalidad del alma) y La agonía del cristianismo, (denuncia el conflicto de los cristianos debido a la separación entre el cristianismo y la Iglesia). En su obra narrativa la trama novelística, los personajes y las acciones le sirven para plantear conflictos (le interesa más el nudo del conflicto que el planteamiento o el desenlace).


La crítica de la época, dadas sus características tan peculiares, llegó a negar a sus obras la condición de novelas y él respondió con ironía denominándolas nivolas. Su lenguaje es vivo, apasionado y enfático. Destacan entre sus novelas: Paz en la guerra, Amor y pedagogía; Niebla, donde plantea el problema de la realidad e irrealidad, la posibilidad de que los hombres seamos sueños de Dios y la incomunicación entre las personas y San Manuel Bueno, mártir, donde el protagonista, ante la disyuntiva entre una mentira ilusoria y la verdad trágica, opta por la ilusión colectiva dentro del planteamiento de la inmortalidad del alma. En el teatro, como lo hacía en los demás géneros, intentó resolver su problema existencial y plantear conflictos humanos. Sus dramas son ideas, con un diálogo denso y personajes que encarnan conceptos. Entre sus obras destacan La esfinge y La venda, Soledad y Raquel encadenada, Sombras de sueño y El otro... Su poesía es también conceptual, densa de significado, volcada sobre lo existencial, la metafísica y el misticismo y poco dada a la efusividad gratuita y sentimental. Es un poeta de expresión sobria, antirretórico. El ritmo de sus versos está marcado por el ritmo de su pensamiento, por eso, junto a las estrofas tradicionales utiliza también el verso libre. Los temas de su lírica son idénticos a los que trata en los demás géneros que cultivó: la familia, la patria y la religión. Entre sus principales obras líricas podemos citar El Cristo de Velázquez, De Fuerteventura a París y Romancero del destierro. Pio Baroja Influido por Schopenhauer y Nietzsche, pesimista existencial y escéptico, su obra adopta un tono amargo y decepcionado, crítico con un mundo que no le gusta y para el que no cree en soluciones políticas, religiosas, ni filosóficas. Los personajes de sus novelas están desorientados y fracasados, marginados de la sociedad y hastiados de la vida. Entiende la novela como un género abierto donde cabe todo y propone una novela abierta que presenta a los personajes en un punto cualquiera de su trayectoria vital. Más cercano al realismo que sus compañeros del 98, improvisaba y se dejaba llevar por la intuición a la hora de escribir; por ello se le ha acusado de un estilo apresurado, nervioso, espontáneo, trazado a pinceladas. Es un buen retratista de ambientes con descripciones breves y precisas, es dinámico en la acción y sus diálogos son vivaces con gran variedad de registros idiomáticos. Su obra se agrupó en trilogías. Zalacaín el aventurero es una novela alegre y esperanzada en la que se nos da una visión de la Guerra Carlista a través de un joven valiente y animoso. La Busca es una novela de aprendizaje en la que el protagonista va descubriendo la vida a través de distintas experiencias, en el Madrid de finales del XIX. El árbol de la ciencia, en gran medida autobiográfica, es también una novela de aprendizaje, la más cercana a las inquietudes del 98 (su protagonista es aficionado a la filosofía de Kant y Schopenhauer y representa la desorientación y la decepción vital). Azorín Es un gran ensayista, un hombre reflexivo que analiza minuciosamente la vida cotidiana. Sus temas fundamentales son la meditación sobre el paso del tiempo, la evocación del pasado y la recreación subjetiva del paisaje. Su narrativa se caracteriza por la lentitud y el desinterés por la acción. El paisaje es el verdadero protagonista de sus obras, un paisaje descrito de forma subjetiva y con una actitud lírica. Su técnica descriptiva es la impresionista (refleja la impresión que le produce la realidad contemplada como una cámara cinematográfica que encuadrara, acercara o alejara


el paisaje según su conveniencia). Su prosa es precisa, cuidada y sobria; en su sintaxis predomina la oración corta y la coordinación y yuxtaposición. Dentro de su obra ensayística destacan: Los pueblos (intenta penetrar en el alma española mediante la observación lírica y subjetiva), La ruta de don Quijote (visión subjetiva de la geografía manchega que recorrieron don Quijote y Sancho), que muestra el interés del 98 por la obra de Cervantes y Castilla (reflexión sobre el paso del tiempo ante los cambios en las gentes y los lugares castellanos). Dentro de su obra narrativa destacan: la trilogía de La voluntad, libro de ambientes e ideas, donde refleja la actitud de apatía espiritual que recorre España con muchos datos autobiográficos y a través de un protagonista taciturno y meditativo que, ante la idea de inutilidad, paraliza su voluntad y Don Juan y Doña Inés, novelas en donde apenas hay acción y es la descripción la que genera el relato. Azorín proclama la necesidad de renovar el teatro y abrir en él nuevos cauces expresivos. Su punto de partida es incorporar el teatro español a las nuevas tendencias del teatro europeo. Propone un teatro antirracionalista que permita aflorar el mundo del subconsciente. Entre sus obras más destacables encontramos: Brandy, mucho brandy, Comedia del arte, Lo invisible, Cervantes o la casa encantada. Valle-Inclán En su obra narrativa, como en el resto de su producción, se diferencian dos estilos: el influido por la estética modernista y simbolista y el influido por el expresionismo, correspondiente a la estética del esperpento. En ambos casos, manipula la realidad, bien para idealizarla (modernismo), bien para caricaturizarla (expresionismo y esperpento). Entre 1902 y 1905 publica las Sonatas, cada una de ellas con el nombre de una estación del año, que aluden metafóricamente a la edad y fuerza del protagonista, un donjuán aristocrático y altivo. Con estas novelas alcanza la cima de la prosa modernista: preciosismo lírico, gusto por los ambientes aristocráticos y exóticos, clima sentimental y romántico. De su etapa esperpéntica, su mejor novela es Tirano Banderas, obra que supone una denuncia de la situación social y política de algunos países hispanoamericanos y de la injusticia social en la que vive el pueblo, víctima del caciquismo y los dictadores. El ruedo ibérico, compuesta por dos novelas (La corte de los milagros, ¡Viva mi dueño!), supone una sátira feroz de la corte de Isabel II y los personajes son descritos con la óptica deformadora y grotesca del esperpento. Por otro lado, Valle-Inclán fue el creador de la dramaturgia más valiosa del siglo XX y su teatro supuso una de las más extraordinarias aventuras del teatro europeo contemporáneo. Al igual que en la prosa, su obra traza una trayectoria desde el teatro modernista (El marqués de Bradomín) hasta el esperpento (Luces de Bohemia) pasando previamente por las comedias míticas (Romance de lobos) y por el periodo de las farsas (La cabeza del dragón), ya caricaturescas y extravagantes. Con el esperpento consigue expresar la degradación política y cultural de España mediante la deformación sistemática de la realidad, presentada como algo grotesco. Antonio Machado La trayectoria poética de este autor de la Generación del 98 abarca tres etapas y tres libros señeros:


- Soledades, galerías y otros poemas (1903). Sintoniza con la poesía tradicional castellana, los poetas románticos, Unamuno y Verlaine, así como con el Modernismo. El léxico y la pose artificiosa son modernistas, pero su carácter meditativo y trascendente le lleva a emplear un lenguaje contenido y discreto, porque su concepto de la poesía es más existencial y espiritual. Hay en sus versos subjetividad, pero busca identificarse con la de los lectores para universalizarse. Medita sobre el paso del tiempo y el rastro que deja en su vida (pena, sensación de vacío…), no solo el tiempo cronológico, sino el psicológico, el tiempo interior del poeta (el tiempo cronológico no dura lo mismo en unas circunstancias que en otras). Junto al tema del tiempo, aparecen otros como el de la soledad, la infancia irrecuperable (paraíso perdido), la madre, el hastío existencial, la angustia, la muerte, lo soñado, el amor, la juventud falseada y dilapidada… Sus poemas se tiñen de un tono nostálgico y melancólico, que se decanta por el uso preferente de palabras-símbolo (el hada = la infancia, la madre; el muro, la tapia, la pared = realidad impenetrable; los cristales = los sueños; los espejos = la realidad existente; las galerías, los laberintos = las sinuosidades del alma, los recuerdos; el río, el agua = la vida; el mar = la muerte; las fuentes = el misterio de la vida…). Machado utiliza una cuidada adjetivación, con propiedades coloristas y musicales, y claridad sintáctica. La métrica se basa en la polimetría, la alternancia de rima consonante y asonante y la variedad estrófica. - Campos de Castilla (1917). Supone un giro en su trayectoria poética, un cambio de perspectiva, de temas y de tono, una apertura al mundo exterior: Castilla, España, los españoles y la naturaleza, abordados desde un punto de vista crítico (afinidad con el espíritu noventayochista). El libro incluye: poemas descriptivos y reflexivos sobre los hombres y tierras de Castilla, en los que expresa su preocupación por la crisis política y cultural del país; nueve poemas de tono íntimo, en los que contempla con mirada comprensiva la tierra soriana (“Campos de Soria”); “La tierra de Alvargonzález”, cuento-leyenda en prosa y romance, que tiene como tema el cainismo en las tierras de España; poemas finales, inspirados en Leonor, en Baeza, poemas breves de carácter sentencioso, poemas dedicados a maestros y amigos y poemas de tema patriótico. Se emplea un lenguaje poético sencillo y austero, sobrio, irónico en muchas ocasiones. Como formas estróficas se emplean la silva, el romance y la copla popular. - Nuevas canciones (1924). Recoge los últimos poemas que escribió en Baeza y los de su etapa segoviana. Fue recibido con cierta hostilidad en el contexto poético nuevo en el que se publicó, el de la Generación del 27. Cancionero apócrifo es su último libro de poesía, cuya autoría atribuye a catorce poetas ficticios que representan las voces contradictorias que sentía en su interior. Con ironía y escepticismo, Machado reflexiona sobre distintos temas relacionados con la filosofía, la moral, la sociedad, el amor, Guiomar, el ideal poético o la deshumanización de la poesía. Los poetas del 27, más interesados en las corrientes vanguardistas, mostraron desdén por Machado, al considerarlo un poeta neorromántico, rezagado, demasiado tradicional. Sin embargo, los poetas posteriores a la Guerra Civil tomaron a Machado como referencia cívica y literaria.


Tema 5: NARRATIVA DEL 98

Desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra Civil, la producción en prosa es extensa y variada. Se pueden distinguir dos generaciones literarias: - La Generación del 98, preocupada por analizar y valorar subjetivamente la realidad española. - El Novecentismo o Generación del 14, alejada del tema de España y centrada en las novedades estéticas europeas. En la producción en prosa de este periodo se observan los siguientes cambios: - Hay una ruptura con la narrativa realista y naturalista. Frente a la confianza del siglo XIX en las teorías racionalistas y en la ciencia, el siglo XX se caracteriza por el pesimismo y una crisis de fe en el racionalismo. - El pesimismo lleva a la angustia existencial. (Unamuno, Baroja) - El arte surge como un refugio y una forma de evadirse de la realidad. (rasgo modernista relacionado con el Romanticismo) - Los escritores no pretenden reflejar la realidad, sino el efecto que esta produce (técnica impresionista). (Azorín, Gabriel Miró) - La literatura se convierte en un medio de reflexión y el argumento pierde importancia, por ello se acerca, a veces, al ensayo. (Unamuno, Azorín, Pérez de Ayala) - Se reflexiona sobre los distintos modos de concebir la realidad y por ello se desecha la perspectiva única y omnisciente del realismo; se adopta el perspectivismo a través del diálogo de los personajes. La generación del 98 •

Autores: Baroja, Azorín, Maeztu, Unamuno, Machado y Valle-Inclán (más discutibles estos dos últimos por su evolución ideológica). Es un grupo de escritores deseoso de renovar la literatura española y dar una respuesta a los graves problemas del país. Nacieron en fechas similares, mantuvieron relaciones de amistad y todos ellos fueron autodidactas (forjaron su pensamiento a través de lecturas); se aglutinaron en torno a la pérdida del imperio colonial en 1898 y tuvieron como guía intelectual a Nietzsche

En 1902 se publican cuatro novelas que marcan una ruptura con el realismo: Amor y pedagogía de Miguel de Unamuno, Sonata de Otoño de Valle-Inclán, Camino de perfección de Pío Baroja y La voluntad de Azorín.

Actitudes, ideas y temas • •

Anhelo idealista que les lleva a luchar por “algo que no es material”. Entronque con las corrientes irracionalistas europeas (Niestzsche, Schopenhauer, Kierkegaard...) que lleva a un neorromanticismo coincidente


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con el Modernismo (Baroja y Unamuno se definieron románticos). Preocupaciones existenciales, en concreto, el sentido de la vida y el destino del hombre, y los conflictos religiosos.(Unamuno) La temática religiosa: los noventayochistas habían caído de jóvenes en un total agnosticismo y en una abierta oposición al catolicismo tradicional y a la alianza del clero español con los sectores más conservadores. Con el tiempo modifican sus actitudes: Azorín derivó del escepticismo a un vago deísmo; Maeztu pasó a posturas católicas tradicionales; Baroja mantendrá toda su vida un radical escepticismo; en Unamuno el tema alcanza la máxima agudeza y dramatismo. Tema de España, enfocado con tintes subjetivos, sobre el que se proyectan los anhelos y angustias íntimas. Se pasa a plantear el tema de España, no en el terreno económico y social, sino en el plano de los valores, ideas y creencias.

Dentro de estos rasgos comunes, cada autor tuvo una evolución ideológica diferente: Unamuno fue siempre un hombre de contradicción y pelea pero cada vez más encerrado en su yo; Baroja se recluyó en un radical escepticismo; Azorín derivó hacia posturas conservadoras y tradicionalistas; Maeztu se convertirá en adalid de la derecha nacionalista. Frente a ellos, Antonio Machado parte de posturas afines al 98 y evoluciona hacia la izquierda; y Valle-Inclán evoluciona de un tradicionalismo inicial hacia posiciones progresistas y radicales. Estilo • • • •

Renovación literaria que parte de una voluntad antirretórica y de un sentido de la sobriedad y un exigente cuidado por el estilo. Gusto por las palabras tradicionales y terruñeras con las que ampliaron el caudal léxico. Subjetivismo que lleva al lirismo y a la expresión personal de los autores. Innovaciones en los géneros literarios: ante todo, se configura el ensayo moderno, con su capacidad para recoger el pensamiento, las reflexiones culturales, la visión lírica del paisaje o la intimidad; la novela se acerca al ensayo; en el teatro tuvieron menos éxito los intentos renovadores.

Miguel de Unamuno Pensador político, filósofo, ensayista, dramaturgo, novelista y poeta, su obra es expresión de sus inquietudes: la inmortalidad, la angustia vital, la existencia de Dios, la realización personal, el sentido del universo... En sus obras plantea conflictos y percibe la vida como duda y lucha. Tras su época juvenil, se centró en el tema de España, sobre todo en su lengua y en su historia; creará el concepto de intrahistoria (es la vida cotidiana y colectiva del pueblo la que crea la verdadera historia). En su obra narrativa la trama novelística, los personajes y las acciones le sirven para plantear conflictos (le interesa más el nudo del conflicto que el planteamiento o el desenlace). La crítica de la época, dadas sus características tan peculiares, llegó a negar a sus obras la condición de novelas y él respondió con ironía denominándolas nivolas. Su lenguaje es vivo, apasionado y enfático. Destacan entre sus novelas: Paz en la guerra, Amor y pedagogía; Niebla, donde plantea el problema de la realidad e irrealidad, la posibilidad de que los


hombres seamos sueños de Dios y la incomunicación entre las personas y San Manuel Bueno, mártir, donde el protagonista, ante la disyuntiva entre una mentira ilusoria y la verdad trágica, opta por la ilusión colectiva dentro del planteamiento de la inmortalidad del alma. Pio Baroja Influido por Schopenhauer y Nietzsche, pesimista existencial y escéptico, su obra adopta un tono amargo y decepcionado, crítico con un mundo que no le gusta y para el que no cree en soluciones políticas, religiosas, ni filosóficas. Los personajes de sus novelas están desorientados y fracasados, marginados de la sociedad y hastiados de la vida. Entiende la novela como un género abierto donde cabe todo y propone una novela abierta que presenta a los personajes en un punto cualquiera de su trayectoria vital. Más cercano al realismo que sus compañeros del 98, improvisaba y se dejaba llevar por la intuición a la hora de escribir; por ello se le ha acusado de un estilo apresurado, nervioso, espontáneo, trazado a pinceladas. Es un buen retratista de ambientes con descripciones breves y precisas, es dinámico en la acción y sus diálogos son vivaces con gran variedad de registros idiomáticos. Su obra se agrupó en trilogías. Zalacaín el aventurero es una novela alegre y esperanzada en la que se nos da una visión de la Guerra Carlista a través de un joven valiente y animoso. La Busca es una novela de aprendizaje en la que el protagonista va descubriendo la vida a través de distintas experiencias, en el Madrid de finales del XIX. El árbol de la ciencia, en gran medida autobiográfica, es también una novela de aprendizaje, la más cercana a las inquietudes del 98 (su protagonista es aficionado a la filosofía de Kant y Schopenhauer y representa la desorientación y la decepción vital). Azorín Es un gran ensayista, un hombre reflexivo que analiza minuciosamente la vida cotidiana. Sus temas fundamentales son la meditación sobre el paso del tiempo, la evocación del pasado y la recreación subjetiva del paisaje. Su narrativa se caracteriza por la lentitud y el desinterés por la acción. El paisaje es el verdadero protagonista de sus obras, un paisaje descrito de forma subjetiva y con una actitud lírica. Su técnica descriptiva es la impresionista (refleja la impresión que le produce la realidad contemplada como una cámara cinematográfica que encuadrara, acercara o alejara el paisaje según su conveniencia). Su prosa es precisa, cuidada y sobria; en su sintaxis predomina la oración corta y la coordinación y yuxtaposición. Dentro de su obra narrativa destacan: la trilogía de La voluntad, libro de ambientes e ideas, donde refleja la actitud de apatía espiritual que recorre España con muchos datos autobiográficos y a través de un protagonista taciturno y meditativo que, ante la idea de inutilidad, paraliza su voluntad y Don Juan y Doña Inés, novelas en donde apenas hay acción y es la descripción la que genera el relato. Valle-Inclán En su obra narrativa, como en el resto de su producción, se diferencian dos estilos: el influido por la estética modernista y simbolista y el influido por el expresionismo, correspondiente a la estética del esperpento. En ambos casos, manipula la realidad, bien para idealizarla (modernismo), bien para caricaturizarla (expresionismo y esperpento).


Entre 1902 y 1905 publica las Sonatas, cada una de ellas con el nombre de una estación del año, que aluden metafóricamente a la edad y fuerza del protagonista, un donjuán aristocrático y altivo. Con estas novelas alcanza la cima de la prosa modernista: preciosismo lírico, gusto por los ambientes aristocráticos y exóticos, clima sentimental y romántico. De su etapa esperpéntica, su mejor novela es Tirano Banderas, obra que supone una denuncia de la situación social y política de algunos países hispanoamericanos y de la injusticia social en la que vive el pueblo, víctima del caciquismo y los dictadores. El ruedo ibérico, compuesta por dos novelas (La corte de los milagros, ¡Viva mi dueño!), supone una sátira feroz de la corte de Isabel II y los personajes son descritos con la óptica deformadora y grotesca del esperpento.


Tema 6: EL MODERNISMO Llamamos Modernismo a un movimiento poético que se extendió por toda el habla castellana a finales del siglo XIX y principios del XX heredero de la influencia del Parnasianismo y el Simbolismo francés y del Romanticismo español, sobre todo, de la figura de Bécquer. Aunque delimitamos ahora este movimiento al ámbito estrictamente literario, no debe olvidarse su relación con un movimiento más amplio que afectó a toda la cultura occidental y otras manifestaciones artísticas y culturales de la época. Temas En cuanto a los temas, nos los encontramos heredados del Romanticismo (malestar existencial y tendencia a huir de la realidad circundante, desazón romántica, escapismo), propios del Modernismo (amor y erotismo, el cosmopolitismo, lo refinado, lo aristocrático, lo exquisito) y del mundo hispanoamericano (temas indigenistas). Métrica Los modelos para la renovación métrica fueron los franceses. Los simbolistas concedieron mucha importancia a la musicalidad del verso. También tuvieron en cuenta los ensayos polimétricos de los poetas románticos. Existe una tendencia a alargar el verso. Los versos más usados fueros el alejandrino (14 sílabas), el octonario (16 sílabas), el dodecasílabo (12 sílabas), el eneasílabo (9 sílabas). Igualmente adaptan el concepto de sílaba tónica/sílaba átona combinadas para formar pies métricos con ritmo y musicalidad. Se mantienen muchas estrofas tradicionales pero buscando la originalidad y alterando la medida de los versos: son frecuentes los sonetos alejandrinos y los versos de medida desigual. Se mantiene, sobre todo entre los modernistas peninsulares, el gusto por las estrofas populares: copla, seguidilla, soleá, romance. Duración y evolución: Estas tres fechas y la publicación de las obras de Rubén Darío marcan la trayectoria de la poesía modernista de este autor que, como sabemos, es el más claro representante de este género: 1888 (Azul) 1896 (Prosas profanas) 1907 (Cantos de Vida y Esperanza) Sin embargo, no hay acuerdo en cuanto a su duración. Mientras unos la hacen coincidir con la trayectoria poética de Rubén Darío, para otros la poesía modernista abarca hasta los años cuarenta (Juan Ramón Jiménez), o hasta 1910, cuando Enrique González Martínez anunciaba el final del modernismo con el verso Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje... La crítica hispanoamericana señala dos etapas en cuanto a su evolución: hasta 1896, caracterizada por el culto a lo sensorial y preciosismo formal, y hasta 1914, etapa de mayor sobriedad y una temática más personal, a veces más dolida y sincera. El Modernismo hispanoamericano Iniciado por poetas como José Martí y otros, tuvo su máximo representante en la figura de Rubén Darío. Se distinguen dos etapas: la primera iría hasta 1896, en la que dominan el preciosismo formal y el culto a la belleza sensible; y la segunda, caracterizada por una intensificación del intimismo, mayor presencia de los temas americanos y una atenuación de los grandes efectos formales. Rubén Darío


Máxima figura del Modernismo, en su obra poética se fusionan las más diversas tendencias y corrientes poéticas, desde las más clásicas hasta las más modernas, como el parnasianismo o el simbolismo. Las etapas de su trayectoria poética son: - Primera etapa. Imita a los románticos españoles y a Víctor Hugo y comienza a interesarse por la poesía parnasiana. Tiene el proyecto de renovar la métrica de la lírica en lengua española, utiliza la sinestesia, recrea épocas esplendorosas del pasado, incorpora referencias mitológicas… Abrojos y Rimas otoñales. - Segunda etapa. Se inicia con su libro rupturista Azul (1888), con el que nace el Modernismo. Abandona los modelos hispánicos y se acerca a la estética parnasiana; innova los sonetos con versos alejandrinos, dodecasílabos y de diecisiete sílabas; incorpora la sintaxis francesa, el estilo preciosista, el tono vitalista y melancólico, la variedad de ritmos y sonidos, la adjetivación colorista y sensual, el tema de la mujer, el erotismo, los sueños y la naturaleza. Como los parnasianos, reivindica la belleza ideal, el exotismo oriental, el mundo de la antigua Grecia, lo aristocrático, los palacios, los jardines, las hadas, el tono intimista y emotivo… - Tercera etapa. Prosas profanas (1896). Presta especial atención a los aspectos musicales y rítmicos de los versos (sobre todo, el alejandrino); experimenta con variedad de estrofas; ensalza los valores del cosmopolitismo y reivindica la tradición poética hispanoamericana y el arte como la forma de expresión más sublime, capaz de vencer la mediocridad del mundo. El tema principal es el amor carnal, pagano, transgresor y hedonista, el placer erótico y lo pasional. Su lenguaje, brillante y refinado, amplía sus símbolos y acentúa el tono conversacional y la ornamentación. - Cuarta etapa. Cantos de vida y esperanza (1905). Su fe en el credo esteticista parece resquebrajarse y su crisis personal afecta a su poesía, que, sin abandonar el idealismo, se vuelve más reflexiva, honda y sincera, más humana. . El autor se reencuentra con la vida real y sus raíces culturales; y así, surgen los temas existenciales y políticos. Se siente angustiado por el fracaso, la fugacidad y el sinsentido de la vida y la muerte y, alarmado por el desenlace de la guerra de Cuba, teme la expansión imperialista de EEUU y reivindica la tradición indigenista y española. A la revolucionaria línea poética abierta por Rubén Darío deben mucho Antonio y Manuel Machado, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, la prosa de Gabriel Miró, los poetas de la Generación del 27 y el grupo de los Novísimos. El Modernismo español Aunque la influencia de Rubén Darío en los poetas españoles fue decisiva, no debe confundirse modernismo con rubendarismo. Madrid y Barcelona fueron importantes sedes modernistas. Barcelona estuvo más abierta a las artes plásticas, mientras que en Madrid había más inclinación por la vida bohemia y desordenada (Sawa, Ricardo Gil, Manuel Reina). En este grupo de Madrid influyó notablemente la figura de Rubén Darío. Entre los precursores del Modernismo español, la figura más relevante es, junto con las antes citadas, Salvador Rueda, de gran sensibilidad. Su obra En tropel (1893) es el mejor ejemplo de su lírica modernista. Como figuras características de nuestro Modernismo habría que citar a Manuel Machado, Villaespesa y Marquina. Pero los tres grandes autores que iniciaron sus trayectorias literarias dentro de esta tendencia son Valle-Inclán (Generación del 98) en el ámbito de la prosa modernista, Antonio Machado (Generación del 98) que inicia su producción poética dentro de un Modernismo intimista y simbolista y Juan Ramón Jiménez (Generación del 14) que también cultivó la estética modernista en su etapa anterior a 1916.


En la obra narrativa de Valle-Inclán, como en el resto de su producción, se diferencian dos estilos: el influido por la estética modernista y simbolista y el influido por el expresionismo, correspondiente a la estética del esperpento. En ambos casos, manipula la realidad, bien para idealizarla (Modernismo), bien para caricaturizarla (Expresionismo y esperpento). Entre 1902 y 1905 publica las Sonatas, cada una de ellas con el nombre de una estación del año, que aluden metafóricamente a la edad y fuerza del protagonista, un donjuán aristocrático y altivo. Con estas novelas alcanza la cima de la prosa modernista: preciosismo lírico, gusto por los ambientes aristocráticos y exóticos, clima sentimental y romántico. Dentro de la producción poética de Antonio Machado, su libro Soledades, galerías y otros poemas (1903) representa su primera etapa modernista. En esta obra sintoniza con la poesía tradicional castellana, los poetas románticos, Unamuno y Verlaine, así como con el Modernismo. El léxico y la pose artificiosa son modernistas, pero su carácter meditativo y trascendente le lleva a emplear un lenguaje contenido y discreto, porque su concepto de la poesía es más existencial y espiritual. Hay en sus versos subjetividad, pero busca identificarse con la de los lectores para universalizarse. Medita sobre el paso del tiempo y el rastro que deja en su vida (pena, sensación de vacío…), no solo el tiempo cronológico, sino el psicológico, el tiempo interior del poeta (el tiempo cronológico no dura lo mismo en unas circunstancias que en otras). Junto al tema del tiempo, aparecen el de la soledad, la infancia irrecuperable (paraíso perdido), la madre, el hastío existencial, la angustia, la muerte, lo soñado, el amor, la juventud falseada y dilapidada… Sus poemas se tiñen de un tono nostálgico y melancólico, que se decanta por el uso preferente de palabras-símbolo (el hada = la infancia, la madre; el muro, la tapia, la pared = realidad impenetrable; los cristales = los sueños; los espejos = la realidad existente; las galerías, los laberintos = las sinuosidades del alma, los recuerdos; el río, el agua = la vida; el mar = la muerte; las fuentes = el misterio de la vida…). Machado utiliza una cuidada adjetivación, con propiedades coloristas y musicales, y claridad sintáctica. La métrica se basa en la polimetría, la alternancia de rima consonante y asonante y la variedad estrófica. La trayectoria poética de Juan Ramón Jiménez se inicia con la Etapa sensitiva (1896-1915) que se abre con la publicación de sus libros juveniles, escritos desde los supuestos estéticos del Modernismo. En Nubes (1896), posiblemente su primer libro de poemas, el poeta evoca la infancia en soledad, la vida como algo doloroso, la obsesión por la muerte y su pasión por la música y la pintura. La inesperada muerte de su padre agudiza esa obsesión que trata de ahuyentar con la búsqueda apasionada de la belleza y el ansia de identificación con la naturaleza: Ninfeas y Almas de violeta (1900). Posteriormente, y mientras se recupera de una crisis psíquica, conoce a los poetas simbolistas franceses de los que queda impresionado. Bajo esta influencia escribe Rimas (1901). En esta obra, la muerte presentida y la tristeza son sus dos grandes temas. El tema del amor y del paisaje se hacen presentes en una serie de obras que Juan Ramón escribe entre 1903 y 1905: Arias tristes, Jardines lejanos y Pastorales y Nocturnos. Años más tarde el poeta conoce a Zenobia Camprubí, la mujer que le va a acompañar el resto de su vida, y escribe Sonetos espirituales, libro en el que expresa su amor por Zenobia, envuelto en una profunda crisis de espíritu. Con su libro de poemas Estío, cierra la etapa romántico-modernista, va abandonando el egocentrismo, se vuelve observador del entorno y se muestra interesado por las vidas ajenas. En su libro de prosa poética Platero y yo, encontramos a un Juan Ramón puro y niño, lleno de amor y generosidad, sensible a los infortunios del prójimo y solidario con los más débiles. Los ojos del poeta no miran tanto al yo como al mundo que le rodea, denunciando lo que la vida española tiene de irracional, sórdida y cruel.


En general, los modernistas espaĂąoles se mostraron mĂĄs intimistas en el tratamiento de los temas y con menos brillantez externa. Algunos rasgos modernistas no van a ser abandonados por los poetas posteriores a 1914, ya alejados del movimiento modernista, es decir, la influencia del modernismo es importante en los movimientos poĂŠticos posteriores.


Tema 7: EL NOVECENTISMO: LA GENERACIÓN DEL 14 Desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra Civil, la producción en prosa es extensa y variada. Se pueden distinguir dos generaciones literarias: - La Generación del 98, preocupada por analizar y valorar subjetivamente la realidad española. - El Novecentismo o Generación del 14, alejada del tema de España y centrada en las novedades estéticas europeas. En la producción en prosa de este periodo se observan los siguientes cambios: - Hay una ruptura con la narrativa realista y naturalista. Frente a la confianza del siglo XIX en las teorías racionalistas y en la ciencia, el siglo XX se caracteriza por el pesimismo y una crisis de fe en el racionalismo. - El pesimismo lleva a la angustia existencial. (Unamuno, Baroja) - El arte surge como un refugio y una forma de evadirse de la realidad. (rasgo modernista relacionado con el Romanticismo) - Los escritores no pretenden reflejar la realidad, sino el efecto que esta produce (técnica impresionista). (Azorín, Gabriel Miró) - La literatura se convierte en un medio de reflexión y el argumento pierde importancia, por ello se acerca, a veces, al ensayo. (Unamuno, Azorín, Pérez de Ayala) - Se reflexiona sobre los distintos modos de concebir la realidad y por ello se desecha la perspectiva única y omnisciente del realismo; se adopta el perspectivismo a través del diálogo de los personajes. La Generación del Novecentismo no es ni modernismo ni noventayochismo, y todavía no es vanguardismo. Se gestará en la primera década del siglo y alcanzará su madurez hacia 1914, convivirá con las vanguardias de los años 20 e iniciará su ocaso con la politización de la literatura a partir de 1930. Está integrada por ensayistas (Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors, Gregorio Marañón) y novelistas (Ramón Pérez de Ayala, Gabriel Miró). Ideología • • • •

En el plano político se enmarcan en el reformismo burgués, que va desde un liberalismo puro hasta posiciones social-demócratas. Muchos de ellos defendieron los ideales republicanos. Aparece un nuevo tipo de intelectual: frente a la bohemia modernista y al autodidactismo del 98, estos autores tienen una sólida preparación universitaria desde la que se pretende un examen objetivo y distante de los problemas. Loa intelectuales novecentistas participaron activamente en la vida pública tratando de ejercer una labor educadora (Institución Libre de Enseñanza) dirigida a las minorías. Reaccionan contra las actitudes decimonónicas con declaraciones antirrománticas y fervor por lo clásico.


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Frente al casticismo, defienden el europeísmo y atienden a lo universal. Sigue presente el problema de España con enfoques menos patéticos y pesimistas; surge la idea de la revolución desde el poder y el elitismo.

Estética • • • • • •

Reacción contra las secuelas decimonónicas, lo cual conduce a posiciones antirrománticas y al rechazo de un realismo trivial. En el análisis de la realidad surge la idea de que la verdad no es solo una, sino el resultado de su observación desde una suma de perspectiva. Huida del sentimentalismo, abandono del tono pasional y vehemente, distanciación y equilibrio. Imperativo de selección que lleva a una literatura para minorías y al intelectualismo. Ideal de un arte puro como mero placer estético. Se produce así una corriente deshumanizadora que establece una distancia entre la producción artística y la biografía de su autor. Preocupación por el lenguaje y cuidado por la forma (con frecuencia la prosa recurre a la función poética del lenguaje).

Novela novecentista Gabriel Miró Destaca por su sensibilidad exacerbada y su capacidad de captar sensaciones; por eso su novela es lírica y recuerda a Azorín en el predominio de lo descriptivo frente a la acción y en la lentitud narrativa (la acción es un mero soporte para espléndidas descripciones y hallazgos verbales). Su literatura, por tanto, no es de ideas, sino de sensaciones y su lenguaje es intimista y lírico; colores, sonidos, sabores y olores se combinan mediante la metáfora y la sinestesia, inspirados por la luz de su tierra mediterránea, creando imágenes de gran fuerza plástica. Sus novelas más importantes son: Las cerezas del cementerio; Nuestro Padre San Daniel y El Obispo leproso, situadas en el ambiente provinciano de Oleza (nombre literario de Orihuela), en las que describe con un mirada crítica el clima opresor de los imperativos sociales, la beatería y la intolerancia religiosa. Entre sus relatos breves, destacan los protagonizados por el personaje de Sigüenza, “alter ego” del autor, quien evoca sucesos, personajes o ambientes. Ramón Pérez de Ayala A diferencia de Miró, es un autor intelectual y crítico. Los personajes de sus novelas debaten problemas de moral, estética, filosofía o política y la erudición del autor se refleja en los diálogos y digresiones. Otorga, pues, a sus novelas de una categoría ensayística sobre temas especulativos y profundos. Emplea técnicas narrativas innovadoras como la pluralidad de perspectivas y el uso del punto de vista, así como la ironía, con la que se distancia afectivamente de los personajes. Su estilo resulta denso, con


una mezcla de ironía y gravedad y con la aportación de palabras populares y cultas. En su primera etapa narrativa aparece el pesimismo vital y un tono crítico contra la sociedad española, desde inquietudes próximas al 98. Destacan en esta época Troteras y danzaderas, A.M.D.G., La pata de la raposa, novelas todas ellas de corte autobiográfico, donde el protagonista, “alter ego” de autor, presenta un confuso mundo interior, lleno de dudas metafísicas sobre el sentido de la vida. En sus obras de madurez, aborda temas de carácter filosófico: Belarmino y Apolonio, donde el contraste entre las aficiones filosóficas y poéticas de los dos protagonistas, sirve para reflejar la dificultad para conocer y expresar la realidad; Tigre Juan y el curandero de su honra, donde se exponen los problemas del amor, el honor y el donjuanismo (en estas dos últimas novelas es donde aporta mayores innovaciones con respecto al perspectivismo). Ensayo novecentista Ortega y Gasset Dentro de la Generación del 14 es muy importante el lugar que ocupan los ensayistas y entre todos ellos destaca Ortega y Gasset. Su ideología parte del racionalismo y el vitalismo y de su oposición al irracionalismo imperante. Su obra se centra en el conocimiento de la vida humana y su entorno a través de la historia. Entre sus obras ensayísticas destacan Meditaciones del Quijote, España invertebrada, La deshumanización del arte, Ideas sobre la novela y Estudios sobre el amor. En La deshumanización del arte defiende las novedades vanguardistas frente al arte romántico y trascendente de épocas anteriores, señala sus carácter minoritario y antipopular y estudia sus principales características: es un arte puro, alejado de lo humano y real; se dejan a un lado las emociones humanas para centrarse únicamente en la emoción estética (proceso de deshumanización); carácter intelectual; antirromanticismo; y concepción del arte como un juego en el que ocupa un lugar importante la ironía. En Ideas sobre la novela Ortega y Gasset señala como causas del agotamiento de la novela la dificultad de encontrar temas nuevos y las exigen de los lectores que, cada vez más exigentes, no se sienten atraídos por los relatos realistas. Es necesario dejar paso a la imaginación y la intelectualidad, a la estructura y al estilo, y dejar la acción como un mero soporte. Eugenio D’Ors Eugenio D’Ors destacó por su vocación educadora y su defensa de las novedades intelectuales y estéticas y se convirtió en guía de la juventud catalana. De él es el término Novecentismo, proyecto educativo dirigido al individuo y a la sociedad. Su obra más importante es Glosario, colección de artículos periodísticos filosóficos y morales. Poesía novecentista Juan Ramón Jiménez


La figura de Juan Ramón Jiménez se inscribe dentro del marco temporal de la Generación de 1914, o del novecentismo, que constituye un verdadero enlace entre las generaciones precedentes y los poetas de la generación del 27. A pesar de sus principios modernistas y su influencia en los poetas de la generación del 27, siempre se presenta en solitario. En pocos poetas como en este se ha dado la voluntad exacerbada de ser él mismo sólo su poesía, desnuda de toda referencia histórica y biográfica. Trayectoria poética: 1.- Etapa sensitiva (1896-1915): Se abre con la publicación de sus libros juveniles, escritos desde los supuestos estéticos del Modernismo. En Nubes (1896), posiblemente su primer libro de poemas, el poeta evoca la infancia en soledad, la vida como algo doloroso, la obsesión por la muerte y su pasión por la música y la pintura. La inesperada muerte de su padre agudiza esa obsesión que trata de ahuyentar con la búsqueda apasionada de la belleza y el ansia de identificación con la naturaleza: Ninfeas y Almas de violeta (1900). Posteriormente, y mientras se recupera de una crisis psíquica, conoce a los poetas simbolistas franceses de los que queda impresionado. Bajo esta influencia escribe Rimas (1901). En esta obra, la muerte presentida y la tristeza son sus dos grandes temas. El tema del amor y del paisaje se hacen presentes en una serie de obras que Juan Ramón escribe entre 1903 y 1905: Arias tristes, Jardines lejanos y Pastorales y Nocturnos. Años más tarde el poeta conoce a Zenobia Camprubí, la mujer que le va a acompañar el resto de su vida, y escribe Sonetos espirituales, libro en el que expresa su amor por Zenobia, envuelto en una profunda crisis de espíritu. Con su libro de poemas Estío, cierra la etapa romántico-modernista, va abandonando el egocentrismo, se vuelve observador del entorno y se muestra interesado por las vidas ajenas. En su libro de prosa poética Platero y yo, encontramos a un Juan Ramón puro y niño, lleno de amor y generosidad, sensible a los infortunios del prójimo y solidario con los más débiles. Los ojos del poeta no miran tanto al yo como al mundo que le rodea, denunciando lo que la vida española tiene de irracional, sórdida y cruel. 2.- Etapa intelectual (1915-1916) El poeta se ha ido despojando de la retórica modernista y se acerca más a una poesía pura, buscando la esencia y el sentido de las cosas a través del empleo de un lenguaje lírico preciso claro y directo. Al ansia de belleza se suma ahora el ansia de verdad. Diario de un poeta recién casado (1917) inaugura esta segunda etapa y en él recoge las impresiones vividas durante el viaje en barco desde Madrid a Nueva York para celebrar su boda con Zenobia. En él introduce varias novedades importantes: mezcla de prosa y verso libre, lenguaje preciso, y la expresión de lo vivido y lo visto antes que lo sentido. Los poemas del mar giran en torno al desasosiego, el temor y la angustia que le produce al poeta su inmensidad. En Eternidades (1918) y Piedra y cielo (1919), el autor desea penetrar en el misterio de la belleza y de la eternidad, que entiende que están dentro de él. La poesía es ahora conocimiento y consiste en apresar la esencia de las cosas para desvelar el misterio del mundo. En Segunda antolojía poética (1922) la evolución del poeta queda perfectamente reflejada por medio de poemas que se encuentran entre los mejores de su obra poética hasta 1918. En La estación total, recoge la poesía que escribió entre 1923 y 1936. Libro sereno, de contemplación y de plenitud que el poeta siente al alcance de la mano. Con este libro se cierra la etapa intelectual de la poesía juanramoniana.


3.- Etapa suficiente o verdadera (1936-1858) Abarca la producción poética de Juan Ramón en el exilio americano. Durante esta etapa se acentúa en sus versos la nota contemplativa y redobla su esfuerza en la búsqueda de la verdad absoluta. A este periodo pertenecen En el otro costado y Dios deseado y deseante, este último, uno de los libros más hondos y sinceros de toda su poesía. Llevado de la nostalgia y el temor a la muerte, Juan Ramón evoca su infancia en Moguer y al dios primero y perdido de sus primeros años. En 1957, un año después de la obtención del premio Nobel de Literatura y de la muerte de Zenobia, Juan Ramón cierra definitivamente esta etapa y la trayectoria poética de su vida con la publicación de la Tercera antolojía poética. La obra de Juan Ramón Jiménez está considerada como la mejor obra poética de la poesía española contemporánea. Prácticamente todos los movimientos y estilos del siglo XX están representados al más alto nivel en las sucesivas etapas de su producción literaria. La generación del 27 fue la que, de forma más inmediata, recibió su influencia.


Tema 8: LA GENERACIÓN DEL 27 Entre 1918 y 1936, la literatura española conoce un momento de esplendor. De entre los muchos escritores que surgieron durante estos años, destacó un grupo de poetas que, unidos por unas inquietudes y unos gustos estéticos comunes, han pasado a la historia de la literatura bajo la denominación de Generación o Grupo del 27. Las razones de esta denominación se deben a la conmemoración del tercer centenario de la muerte de Góngora organizado por ellos, frente a la indiferencia de las instituciones oficiales. Éste fue, sin duda, el acontecimiento que contribuyó a dar mayor cohesión al grupo. Otras denominaciones que recibieron en su época ayudan a explicar otras circunstancias que les rodeaban: Nietos del 98, Generación de las Vanguardias, Generación de los años 20, Generación de la Revista de Occidente, Generación de la República, Generación de la Dictadura, Generación de la amistad, Generación Guillén- Lorca... Mientras algunos críticos defienden la denominación de generación por considerar que se daban las condiciones mínimas de coetaneidad, compañerismo, reacción similar ante acontecimientos externos, etc.; otros defienden la denominación de grupo, por considerar que forman parte de una generación más amplia y no tener un guía destacado ni una motivación histórica clara que los aglutine. Nomina Aunque no existe unanimidad a la hora de establecer la nómina de los poetas que componen esta generación, la mayoría de los críticos están de acuerdo en incluir en ella a Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Pedro Salinas, García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Aunque estos poetas presenten características peculiares y diferenciadoras, como corresponde a una época en la que el más exacerbado individualismo lo presidía todo, pueden señalarse varios aspectos comunes que permiten relacionarlos y considerarlos miembros de un grupo: - En primer, lugar estaban unidos por una gran amistad. De ahí que algunos críticos los denomine Generación de la amistad. - Todos tienen una edad aproximada y manifiestan en sus primeros años un talante liberal y progresista. - Aunque en su mayor parte eran andaluces, vivieron en Madrid durante los años 20 y 30, o pasaron en esta ciudad largas temporadas. Estuvieron bastante vinculados a la Residencia de Estudiantes de Madrid, que por aquellos años constituyó un observatorio de las nuevas tendencias europeas. - La mayoría marcharon, durante la guerra o al terminar la misma, al exilio, y se establecieron en diferentes países. Sin embargo, se mantuvo el contacto entre ellos. - A pesar de que no todos pasaron por la Universidad, sí tuvieron unas mismas inquietudes intelectuales, una gran cultura y una curiosidad extraordinaria para todo lo que ocurría en el mundo literario, dentro y fuera de España. Tradición y Vanguardia Tradición y Vanguardia constituyen los dos polos entre los que, sobre todo en su primera época, se mueve la obra de estos poetas. No renunciaron a lo que les parecía valioso de la poesía tradicional y a la vez recogieron aspectos novedosos de las vanguardias. Supieron conjugar lo viejo y lo nuevo logrando entre ambos polos, un equilibrio admirable. Su deseo de enlazar con la tradición los llevó lo mismo a la poesía popular de los Cancioneros y Romanceros, que a la poesía culta de los siglos XVI y XVII. Uno de los poetas que más influyó en la generación del 27 fue Gustavo Adolfo Bécquer. Cernuda utiliza un verso de Bécquer para dar nombre a su libro Donde habite el olvido. Rubén Darío y, sobre todo, Juan Ramón Jiménez ejercieron también una gran influencia en este grupo. Las Vanguardias literarias que tuvieron mayor incidencia entre los poetas del 27 fueron el surrealismo y, en menor medida, el futurismo y el creacionismo. Trayectoria literaria


A pesar de lo diferenciador de cada uno de ellos, pueden advertirse, en la trayectoria de estos poetas algunos rasgos y etapas comunes: - Ideal de pureza. En una primera etapa, cultivan una poesía pura, exenta de aspectos demasiado humanos como sentimientos, emociones, anécdotas y descripciones. Consideran la poesía como obra artística autónoma y autosuficiente. Influidos por Juan Ramón Jiménez (inteligencia, dame / el nombre exacto de las cosas) buscan la precisión y exactitud léxicas; el afán de pureza y la desnudez poética. El carácter deshumanizado y la importancia de lo conceptual por encima de lo emotivo, así como su capacidad para transformar la realidad a través de audaces metáforas es un reflejo de la predilección de estos poetas por Góngora. En 1925 aparece la obra de Ortega y Gasset La deshumanización del arte, que resumía con claridad las características del arte nuevo, del que los poetas del 27 también participaban. - Influencias del Surrealismo. En 1924 aparece el primer manifiesto surrealista, que postulaba la exploración de los mecanismos del subconsciente con el fin de que se manifestaran con entera libertad los impulsos y las fuerza oscuras que el hombre, víctima de una razón sumisa a las normas morales, había reprimido sistemáticamente. De ahí que se concediera una importancia destacada al mundo de los sueños. Este movimiento de vanguardia, que no tuvo mucho impacto en la literatura española, sí dejó algunos destellos en los poetas del 27 que aceptaron estas técnicas surrealistas proporcionándoles un lenguaje nuevo que daba salida a muchas de sus crisis personales. Ante ellos se abría la posibilidad de expresar con entera libertad sus conflictos íntimos y rechazar las normas morales caducas. - Poesía comprometida. En varias de sus obras escritas ya bajo la influencia del Surrealismo, se inicia un proceso de rehumanización que se irá intensificando a lo largo de la década de los años treinta. Ahora, la nota más dominante de su poesía será una tendencia a alejarse de los postulados del purismo y a prestar mayor atención al mundo contemporáneo. En 1931, con la llegada de la República, la tendencia purista inicia un claro declive que se irá intensificando con la progresiva politización del país y con los graves sucesos que se desarrollan. Este clima de compromiso social por el cual el escritor se siente arraigado en una realidad colectiva fue desigual entre los miembros de este grupo. Mientras en algunos, como Jorge Guillén apenas se observaron cambios en la línea seguida hasta entonces, en otros se produce una progresiva actitud crítica frente a la realidad española. En este sentido, el caso extremo lo constituye Rafael Alberti que en 1931 ingresa en el Partido Comunista, reniega de su producción anterior y decide contribuir con su pluma a la revolución social. Antes mi poesía estaba al servicio de unos pocos -confesará- Hoy no. Lo que me impulsa a ello es la misma razón que mueve a los obreros y a los campesinos, o sea, una razón revolucionaria. - La guerra y el exilio (después de la guerra). Al estallar la guerra, todos los miembros de esta generación, con la excepción de Gerardo Diego, tomaron partido por la República. Un mes después, Lorca era asesinado en Granada. Jorge Guillén, encarcelado en Sevilla, logró salir al extranjero en 1938. Salinas se había marchado antes de que comenzara el conflicto. En general, el grado de compromiso de los demás miembros les obligó a un largo exilio desde el cual, pasado un periodo de desorientación y de desconcierto, recobraron su voz e intensificaron su proceso de rehumanización que se había desarrollado a lo largo de los años treinta. En su obra poética está presente ahora una evocación melancólica y serena de su tierra lejana, las imprecaciones contra los vencedores, el recuerdo emocionado de los amigos, y el ansia de volver a su tierra.

Autores

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Pedro Salinas. Para él la poesía, a través de la belleza y la inteligencia, es un modo de acceso a la realidad y a la esencia de las cosas. Utiliza una métrica sencilla con preferencia por el verso


corto y la silva y renuncia a la rima. Su lengua poética es muy trabajada y las palabras se escogen con gran carga semántica y simbólica. Gran poeta del amor, sus versos son auténticos y humanos pero muy trabajados. De su primera etapa de poesía pura con influencia de Juan Ramón Jiménez destacan obras como Seguro azar; de su segunda etapa son sus dos obras maestras, La voz a ti debida y Razón de amor donde se consagra como poeta del amor desde una visión antirromántica (el amor no es desdén ni frustración, sino plenitud y enriquecimiento); en la etapa del exilio sus obras reflejan la lucha entre su fe en la vida y los signos angustiosos que contempla a su alrededor (Todo más claro). En el exilio escribe también obras de teatro como Judith y el tirano o El dictador.

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Jorge Guillén. Es el máximo representante de la poesía pura y su obra está al servicio de la estilización de la realidad. Su estilo es depurado, condensado y elaborado. Su poesía se articula en tres libros: Cántico (expresión de alabanza y entusiasmo ante un mundo hermoso y perfecto plasmado en temas como el amanecer, el esplendor de la primavera, el amor…), Clamor (protesta ante el dolor, los problemas y las miserias del momento histórico que se concretan en temas como las injusticias, las persecuciones, las torturas, la opresión…;la protesta no nubla, sin embargo, la fe en la vida y el hombre) y Homenaje (poemas dedicados a diferentes figuras de la historia, las artes y las letras).

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Gerardo Diego. Su obra se caracteriza por la variedad de tonos, temas y estilos y constituye el ejemplo más claro de la unión entre tradición y vanguardia. Así nos encontramos con obras que se pueden incluir dentro de la corriente clásica o tradicional como El romancero de la novia de influencia becqueriana, Versos humanos dedicado a Castilla o Versos divinos, de temática religiosa. Junto a ello, obras de influencia vanguardista, en concreto creacionista (libre imaginación al margen de la lógica y la realidad) como Imagen o Manual de espumas.

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Dámaso Alonso. Fue un pionero de la poesía pura, no tanto por su deshumanización como por su sencillez, con Poemas puros, poemillas de la ciudad. Años más tarde, en la posguerra, se adentra en la poesía existencial o desarraigada con Hijos de la ira, obra de protesta contra la crueldad, el odio, la injusticia y lamento por el sentido de la vida; escrito en versículos con un obsesivo paralelismo, sus imágenes desgarradas se acercan, a veces a la estética del Surrealismo. En sus últimas obras continúa con el tema de Dios y el sentido de la vida (Hombre y Dios, Duda y amor sobre el Ser Supremo).

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Vicente Aleixandre. Se aúnan en él la influencia de Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y el Surrealismo. Lo peculiar de su estilo son las metáforas visionarias, el verso libre, el versículo y la densidad. En su primera etapa tiene una visión pesimista del hombre, frágil y vulnerable, y desea abandonar su condición humana y fundirse con la Naturaleza para participar de su insensibilidad (Ámbito); en La destrucción o el amor identifica la pasión amorosa con una muerte liberadora y en Sombra del Paraíso, desde el destierro, el poeta sueña con un mundo libre de dolor y sufrimiento. En su segunda etapa aparece una visión positiva del hombre y se acerca a la solidaridad abandonando sus obsesiones individuales (Historia del corazón). En una tercera etapa utiliza un estilo denso con imágenes ilógicas y surrealistas para recordar, desde la vejez y la consumación de su existencia, la juventud como símbolo de vida (Poemas de la consumación).

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Rafael Alberti. Su obra poética es variada en temas y estilos y alternan en su producción la poesía pura, lo tradicional, lo barroco y lo vanguardista. Él mismo reconoce que le influyeron Gil Vicente, el Cancionero anónimo, los Romanceros, Garcilaso, Gógora, Lope, Bécquer, Baudelaire, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Su primera etapa se acerca a la lírica popular y tradicional; escribe entre otros Marinero en tierra donde se centra en la añoranza de su tierra gaditana y La amante con poesía pura elaborada durante un viaje que hizo a Castilla. Con Cal y canto nos encontramos con poesía gongorina (sonetos, tercetos y romances cultos) y


vanguardista que tienen como punto en común el virtuosismo. A partir de 1927 y durante una crisis personal e ideológica, escribe Sobre los ángeles, aún en el ámbito vanguardista pero ahora de estilo surrealista, en verso corto la primera mitad del libro y en versículos la otra mitad. Desde 1931 Alberti abraza la poesía social y política de tipo revolucionario y panfletaria (El poeta en la calle, Entre el clavel y la espada). Durante el exilio vuelve a la poesía de inspiración variada (Poemas del destierro y de la espera) en temas y estilos. En el teatro tambíen destaca la figura de Alberti. Antes de la guerra ya había estrenado dos obras muy distintas: El hombre deshabitado (1930), de tipo surrealista, y Fermín Galán (1931), sobre un héroe republicano fusilado. Esta última representa un giro hacia una literatura comprometida. Continuará cultivando teatro político (Noche de guerra en el Museo del Prado) y en el exilio se adentrará en otros géneros como la farsa (El adefesio).

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Federico García Lorca. Tanto en su obra poética como en la teatral, sus creaciones giran en torno a dos polos: el vitalismo, la gracia y el popularismo y el sentimiento de frustración ante el destino trágico. En su poesía, nos encontramos en la primera etapa con influencias de Bécquer, el Modernismo, Machado y Juan Ramón Jiménez y también con la alternancia del tono gozoso y el trágico; destaca Poema del Cante Jondo, donde la música de su tierra le sirve como vía de expresión para su dolor. Entre 1924 y 1927 escribe el Romancero Gitano donde el poeta ejemplifica el destino trágico en personajes marginales que, marcados por la frustración, huyen del mundo convencional y viven al margen de la ley y abocados una muerte que acaba con sus ansias de vivir; el estilo constituye una fusión entre lo popular y la Vanguardia (la métrica popular se une a metáforas vanguardistas y atrevidas). Durante su estancia en Nueva York de 1929 a 1930 escribe Poeta en Nueva York donde se acerca a la poesía social denunciando el dolor de los demás en un mundo injusto y deshumanizado; todo ello valiéndose de la técnica surrealista pero utilizada de una forma muy personal (uso del versículo y la imágen ilógica y absurda dentro de una visión apocalíptica del mundo). Su última etapa la dedicará, sobre todo, al teatro; de este momento nos queda la elegía Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías y los Sonetos del amor oscuro. Como autor de teatro, Federico García Lorca es una de las cumbres del teatro español y universal. Es, al igual que en la poesía, bastante homogéneo en cuanto a su temática profunda. Lleva a escena destinos trágicos, pasiones condenadas a la soledad y a la muerte, amores atormentados por la esterilidad, vidas marcadas por la frustración, que se sitúan en un.doble plano: metafisico (el tiempo o la muerte como fuerzas enemigas) y social (los prejuicios de casta, las convenciones, los yugos sociales como impedimentos de la realización personal). Lorca concebía el teatro como medio de elevar la sensibilidad del pueblo ante el hecho poético. Cultivó variedad de géneros: la farsa, el teatrillo de guiñol, el drama simbólico, el teatro imposible de estirpe surrealista, la tragedia, el drama urbano o rural, etc. Sus dos primeras obras están escritas en verso. Poco a poco, el lugar del verso va reduciéndose a momentos de especial intensidad, o a escenas líricas entre varios personajes, o a canciones de tipo popular que, a la manera de Lope, crean un intenso clima dramático. Finalmente, su última obra, La casa de Bernarda Alba, está escrita íntegramente en prosa, una prosa a veces descamada y a la vez, profundamente poética. La trayectoria del teatro lorquiano pasa por tres momentos de desigual extensión: - los tanteos o experiencia de los años 20: El maleficio de la mariposa (1920), Maliana Pineda (1925), Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardin (1928): - la experiencia vanguardista: El público (1930), Así que pasen cinco años (1931); - la etapa de plenitud: Bodas de sangre (1933), Yerma (1934), La casa de Bernarda Alba (1936).

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Luis Cernuda. Su obra se centra en un motivo típicamente romántico: el conflicto entre el deseo y la realidad, que se plasma en temas como la soledad, la añoranza de un mundo habitable, el ansia de belleza o el amor. Parte de la moda de la poesía pura, la imitación de las formas clásicas y el surrealismo, y termina rechazando los ritmos marcados (cultiva el versículo), la rima y las imágenes para centrarse en el tono coloquial y hablado. Reunió sus libros con el


título La realidad y el deseo: su primera producción de poesía pura y de imitación de Garcilaso; su poesía surrealista; Donde habite el olvido, de tono más personal; su poesía del destierro (Las nubes, Como quien espera el alba), de tono amargo y desgarrado.

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Emilio Prados. Tras sus comienzos populares y juanrramonianos, inicia una etapa surrealista (La voz cautiva) y, tras ella, otra de poesía política (Llanto en la sangre). En el exilio con Jardín cerrado se acerca a su intimidad y se centra en problemas existenciales y metafísicos

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Manuel Altolaguirre. Su obra, de tonos románticos, se encuentra alejada de la deshumanización y del Vanguardismo y se caracteriza por la musicalidad y el tono cordial. Destacan Las islas invitadas y en el exilio Poemas de América.


Tema 9: LA POESÍA DEL 27 Tradición y Vanguardia constituyen los dos polos entre los que, sobre todo en su primera época, se mueve la obra de estos poetas. No renunciaron a lo que les parecía valioso de la poesía tradicional y a la vez recogieron aspectos novedosos de las vanguardias. Supieron conjugar lo viejo y lo nuevo logrando entre ambos polos, un equilibrio admirable. Su deseo de enlazar con la tradición los llevó lo mismo a la poesía popular de los Cancioneros y Romanceros, que a la poesía culta de los siglos XVI y XVII. Uno de los poetas que más influyó en la generación del 27 fue Gustavo Adolfo Bécquer. Cernuda utiliza un verso de Bécquer para dar nombre a su libro Donde habite el olvido. Rubén Darío y, sobre todo, Juan Ramón Jiménez ejercieron también una gran influencia en este grupo. Las Vanguardias literarias que tuvieron mayor incidencia entre los poetas del 27 fueron el surrealismo y, en menor medida, el futurismo y el creacionismo. Trayectoria literaria A pesar de lo diferenciador de cada uno de ellos, pueden advertirse, en la trayectoria de estos poetas algunos rasgos y etapas comunes: - Ideal de pureza. En una primera etapa, cultivan una poesía pura, exenta de aspectos demasiado humanos como sentimientos, emociones, anécdotas y descripciones. Consideran la poesía como obra artística autónoma y autosuficiente. Influidos por Juan Ramón Jiménez (inteligencia, dame / el nombre exacto de las cosas) buscan la precisión y exactitud léxicas; el afán de pureza y la desnudez poética. El carácter deshumanizado y la importancia de lo conceptual por encima de lo emotivo, así como su capacidad para transformar la realidad a través de audaces metáforas es un reflejo de la predilección de estos poetas por Góngora. En 1925 aparece la obra de Ortega y Gasset La deshumanización del arte, que resumía con claridad las características del arte nuevo, del que los poetas del 27 también participaban. - Influencias del Surrealismo. En 1924 aparece el primer manifiesto surrealista, que postulaba la exploración de los mecanismos del subconsciente con el fin de que se manifestaran con entera libertad los impulsos y las fuerza oscuras que el hombre, víctima de una razón sumisa a las normas morales, había reprimido sistemáticamente. De ahí que se concediera una importancia destacada al mundo de los sueños. Este movimiento de vanguardia, que no tuvo mucho impacto en la literatura española, sí dejó algunos destellos en los poetas del 27 que aceptaron estas técnicas surrealistas proporcionándoles un lenguaje nuevo que daba salida a muchas de sus crisis personales. Ante ellos se abría la posibilidad de expresar con entera libertad sus conflictos íntimos y rechazar las normas morales caducas. - Poesía comprometida. En varias de sus obras escritas ya bajo la influencia del Surrealismo, se inicia un proceso de rehumanización que se irá intensificando a lo largo de la década de los años treinta. Ahora, la nota más dominante de su poesía será una tendencia a alejarse de los postulados del purismo y a prestar mayor atención al mundo contemporáneo. En 1931, con la llegada de la República, la tendencia purista inicia un claro declive que se irá intensificando con la progresiva politización del país y con los graves sucesos que se desarrollan. Este clima de compromiso social por el cual el escritor se siente arraigado en una realidad colectiva fue desigual entre los miembros de este grupo. Mientras en algunos, como Jorge Guillén apenas se


observaron cambios en la línea seguida hasta entonces, en otros se produce una progresiva actitud crítica frente a la realidad española. En este sentido, el caso extremo lo constituye Rafael Alberti que en 1931 ingresa en el Partido Comunista, reniega de su producción anterior y decide contribuir con su pluma a la revolución social. Antes mi poesía estaba al servicio de unos pocos -confesará- Hoy no. Lo que me impulsa a ello es la misma razón que mueve a los obreros y a los campesinos, o sea, una razón revolucionaria. - La guerra y el exilio (después de la guerra). Al estallar la guerra, todos los miembros de esta generación, con la excepción de Gerardo Diego, tomaron partido por la República. Un mes después, Lorca era asesinado en Granada. Jorge Guillén, encarcelado en Sevilla, logró salir al extranjero en 1938. Salinas se había marchado antes de que comenzara el conflicto. En general, el grado de compromiso de los demás miembros les obligó a un largo exilio desde el cual, pasado un periodo de desorientación y de desconcierto, recobraron su voz e intensificaron su proceso de rehumanización que se había desarrollado a lo largo de los años treinta. En su obra poética está presente ahora una evocación melancólica y serena de su tierra lejana, las imprecaciones contra los vencedores, el recuerdo emocionado de los amigos, y el ansia de volver a su tierra. Autores -

Pedro Salinas. Para él la poesía, a través de la belleza y la inteligencia, es un modo de acceso a la realidad y a la esencia de las cosas. Utiliza una métrica sencilla con preferencia por el verso corto y la silva y renuncia a la rima. Su lengua poética es muy trabajada y las palabras se escogen con gran carga semántica y simbólica. Gran poeta del amor, sus versos son auténticos y humanos pero muy trabajados. De su primera etapa de poesía pura con influencia de Juan Ramón Jiménez destacan obras como Seguro azar; de su segunda etapa son sus dos obras maestras, La voz a ti debida y Razón de amor donde se consagra como poeta del amor desde una visión antirromántica (el amor no es desdén ni frustración, sino plenitud y enriquecimiento); en la etapa del exilio sus obras reflejan la lucha entre su fe en la vida y los signos angustiosos que contempla a su alrededor (Todo más claro).

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Jorge Guillén. Es el máximo representante de la poesía pura y su obra está al servicio de la estilización de la realidad. Su estilo es depurado, condensado y elaborado. Su poesía se articula en tres libros: Cántico (expresión de alabanza y entusiasmo ante un mundo hermoso y perfecto plasmado en temas como el amanecer, el esplendor de la primavera, el amor…), Clamor (protesta ante el dolor, los problemas y las miserias del momento histórico que se concretan en temas como las injusticias, las persecuciones, las torturas, la opresión…;la protesta no nubla, sin embargo, la fe en la vida y el hombre) y Homenaje (poemas dedicados a diferentes figuras de la historia, las artes y las letras).

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Gerardo Diego. Su obra se caracteriza por la variedad de tonos, temas y estilos y constituye el ejemplo más claro de la unión entre tradición y vanguardia. Así nos encontramos con obras que se pueden incluir dentro de la corriente clásica o tradicional como El romancero de la novia de influencia becqueriana, Versos humanos dedicado a Castilla o Versos divinos, de temática religiosa. Junto a ello, obras de influencia vanguardista, en concreto creacionista (libre imaginación al margen de la lógica y la realidad) como Imagen o Manual de espumas.


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Dámaso Alonso. Fue un pionero de la poesía pura, no tanto por su deshumanización como por su sencillez, con Poemas puros, poemillas de la ciudad. Años más tarde, en la posguerra, se adentra en la poesía existencial o desarraigada con Hijos de la ira, obra de protesta contra la crueldad, el odio, la injusticia y lamento por el sentido de la vida; escrito en versículos con un obsesivo paralelismo, sus imágenes desgarradas se acercan, a veces a la estética del Surrealismo. En sus últimas obras continúa con el tema de Dios y el sentido de la vida (Hombre y Dios, Duda y amor sobre el Ser Supremo).

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Vicente Aleixandre. Se aúnan en él la influencia de Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y el Surrealismo. Lo peculiar de su estilo son las metáforas visionarias, el verso libre, el versículo y la densidad. En su primera etapa tiene una visión pesimista del hombre, frágil y vulnerable, y desea abandonar su condición humana y fundirse con la Naturaleza para participar de su insensibilidad (Ámbito); en La destrucción o el amor identifica la pasión amorosa con una muerte liberadora y en Sombra del Paraíso, desde el destierro, el poeta sueña con un mundo libre de dolor y sufrimiento. En su segunda etapa aparece una visión positiva del hombre y se acerca a la solidaridad abandonando sus obsesiones individuales (Historia del corazón). En una tercera etapa utiliza un estilo denso con imágenes ilógicas y surrealistas para recordar, desde la vejez y la consumación de su existencia, la juventud como símbolo de vida (Poemas de la consumación).

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Rafael Alberti. Su obra poética es variada en temas y estilos y alternan en su producción la poesía pura, lo tradicional, lo barroco y lo vanguardista. Él mismo reconoce que le influyeron Gil Vicente, el Cancionero anónimo, los Romanceros, Garcilaso, Góngora, Lope, Bécquer, Baudelaire, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Su primera etapa se acerca a la lírica popular y tradicional; escribe entre otros Marinero en tierra donde se centra en la añoranza de su tierra gaditana y La amante con poesía pura elaborada durante un viaje que hizo a Castilla. Con Cal y canto nos encontramos con poesía gongorina (sonetos, tercetos y romances cultos) y vanguardista que tienen como punto en común el virtuosismo. A partir de 1927 y durante una crisis personal e ideológica, escribe Sobre los ángeles, aún en el ámbito vanguardista pero ahora de estilo surrealista, en verso corto la primera mitad del libro y en versículos la otra mitad. Desde 1931 Alberti abraza la poesía social y política de tipo revolucionario y panfletaria (El poeta en la calle, Entre el clavel y la espada). Durante el exilio vuelve a la poesía de inspiración variada (Poemas del destierro y de la espera) en temas y estilos. como la farsa (El adefesio).

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Federico García Lorca. Tanto en su obra poética como en la teatral, sus creaciones giran en torno a dos polos: el vitalismo, la gracia y el popularismo y el sentimiento de frustración ante el destino trágico. En su poesía, nos encontramos en la primera etapa con influencias de Bécquer, el Modernismo, Machado y Juan Ramón Jiménez y también con la alternancia del tono gozoso y el trágico; destaca Poema del Cante Jondo, donde la música de su tierra le sirve como vía de expresión para su dolor. Entre 1924 y 1927 escribe el Romancero Gitano donde el poeta ejemplifica el destino trágico en personajes marginales que, marcados por la frustración, huyen del mundo convencional y viven al margen de la ley y abocados una muerte que acaba con sus ansias de vivir; el estilo constituye una fusión entre lo popular y la Vanguardia (la


métrica popular se une a metáforas vanguardistas y atrevidas). Durante su estancia en Nueva York de 1929 a 1930 escribe Poeta en Nueva York donde se acerca a la poesía social denunciando el dolor de los demás en un mundo injusto y deshumanizado; todo ello valiéndose de la técnica surrealista pero utilizada de una forma muy personal (uso del versículo y la imagen ilógica y absurda dentro de una visión apocalíptica del mundo). Su última etapa la dedicará, sobre todo, al teatro; de este momento nos queda la elegía Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías y los Sonetos del amor oscuro. -

Luis Cernuda. Su obra se centra en un motivo típicamente romántico: el conflicto entre el deseo y la realidad, que se plasma en temas como la soledad, la añoranza de un mundo habitable, el ansia de belleza o el amor. Parte de la moda de la poesía pura, la imitación de las formas clásicas y el surrealismo, y termina rechazando los ritmos marcados (cultiva el versículo), la rima y las imágenes para centrarse en el tono coloquial y hablado. Reunió sus libros con el título La realidad y el deseo: su primera producción de poesía pura y de imitación de Garcilaso; su poesía surrealista; Donde habite el olvido, de tono más personal; su poesía del destierro (Las nubes, Como quien espera el alba), de tono amargo y desgarrado.

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Emilio Prados. Tras sus comienzos populares y juanramonianos, inicia una etapa surrealista (La voz cautiva) y, tras ella, otra de poesía política (Llanto en la sangre). En el exilio con Jardín cerrado se acerca a su intimidad y se centra en problemas existenciales y metafísicos

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Manuel Altolaguirre. Su obra, de tonos románticos, se encuentra alejada de la deshumanización y del Vanguardismo y se caracteriza por la musicalidad y el tono cordial. Destacan Las islas invitadas y en el exilio Poemas de América.


Tema 9: LA NARRATIVA EN LOS AÑOS 40-50 Después de la Guerra Civil, en la narrativa española se produce una ruptura con la narrativa del Novecentismo y de la Generación del 27. Se impone un nuevo realismo que pretende ofrecer al lector un testimonio de la vida contemporánea. NOVELA DE INMEDIATA POSGUERRRA Es novela falangista de tipo partidista y propagandista y de escasa calidad. Destacan como autores José Mª Alfaro, Rafael García Serrano, Torrente Ballester. LOS AÑOS 40: LA NOVELA EXISTENCIALISTA Destaca en esta década la novela existencialista como reflejo amargo de la vida cotidiana. Los grandes temas son la soledad, la inadaptación, la frustración, la muerte…, todo ello dominado por la incertidumbre de la existencia y la dificultad de comunicación entre los hombres. Son novelas realistas en las que el individuo lucha contra el destino o contra las circunstancias cotidianas. Los personajes son marginales y desarraigados, o desorientados y angustiados y revelan el malestar del momento, malestar social que se trasluce en pinturas grises y sombrías. La censura hace imposible cualquier intento de denuncia y limita los alcances del testimonio. Por eso aún no puede hablarse, en sentido estricto, de novela social; lo que se hace es trasponer el malestar social a la esfera de lo personal, de lo existencial. Las narraciones se desenvuelven, por lo general, en ambientes urbanos y se conciben como reconstrucción del pasado de los personajes con una estructura narrativa tradicional, en la que el espacio tiende a la reducción y el tiempo también se comprime. En los personajes se impone el uso del lenguaje coloquial. Tres autores y tres novelas representan esta tendencia: La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, Nada de Carmen Laforet, La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes. a) Camilo José Cela se caracteriza por sus ideas y visión del mundo tremendistas y por un pesimismo existencial heredado de Baroja, que le lleva a una escasa fe en el hombre. Su trayectoria narrativa se divide en tres etapas: - Primera etapa realista que evoluciona al tremendismo: La familia de Pascual Duarte. - Segunda etapa de realismo social (La colmena), tras algún experimento vanguardista (Pabellón de reposo). - Tercera etapa de vanguardia experimentalista: Oficio de tinieblas 5. b) Miguel Delibes. Es un autor fiel a sus convicciones ideológicas y a su perspectiva humanística. Lleva a cabo un análisis de una sociedad rural marginada (Castilla) y critica a una burguesía urbana despreocupada. Su lenguaje es sobrio, natural y bello. En su obra narrativa se advierte una evolución: -

Novela existencial: La sombra del ciprés es alargada. Novela de mayor carga social centrada en dos ambientes. Realismo de ambiente rural: El camino, Las ratas, Los santos inocentes. Realismo de ambientes


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urbanos: La hoja roja, Mi idolatrado hijo Sisí, Cinco horas con Mario. Novela formalmente novedosa: Cinco horas con Mario.

c) Carmen Laforet. Con su novela Nada causó un gran impacto. Su argumento, con trasfondo autobiográfico, se centra en la decepción y desencanto de una joven que llega a Barcelona a iniciar sus estudios universitarios. Sus obras posteriores no consiguieron igualar a esta primera. d) Torrente Ballester. Es un autor difícilmente clasificable, que se mantuvo al margen de la literatura existencial. En su obra destacan las siguientes tendencias: - Novela sobre la guerra: Javier Mariño. - Novela realista y tradicional: Los gozos y las sombras. - Mezcla de renovación estructural con la fantasía, el humor y la parodia del experimentalismo: La saga / fuga de J.B. - Humor y juego literario: Filomena, a mi pesar, Crónica del rey pasmado. e) Otras tendencias de la década de los años cuarenta son: novela de realismo tradicional (Juan Antonio de Zunzunegui), narrativa fantástica y de humor (Álvaro Cunqueiro). LOS AÑOS 50: LA NOVELA DEL REALISMO SOCIAL Es paralela a la poesía social y se caracteriza por un compromiso ético, un testimonio crítico y una denuncia social. Su talante es antiburgués e inconformista, ideológicamente de izquierdas. Entre los novelistas sociales cabe diferenciar dos orientaciones estéticas, la objetivista y la del realismo crítico. El narrador objetivista se propone reflejar, con el máximo de veracidad, el comportamiento externo y las palabras de los personajes, renunciando a cualquier comentario personal. El narrador crítico proyecta su ideología sobre los personajes y hace más explícita la denuncia social. Los temas se desplazan de lo individual a lo colectivo: la dura vida en el campo, el mundo del trabajo y de las relaciones laborales, la miseria de las ciudades, la abulia y las consecuencias de la Guerra Civil. Los personajes son representativos de las distintas clases sociales y están en permanente conflicto con el entorno. Junto a ello, aparece también una extendida preferencia por los personajes colectivos (amplios números de personajes con alguno destacado). La estructura del relato es lineal, aparentemente sencilla; de hecho, se acusó a estos novelistas de pobreza técnica. Predomina el diálogo y el tiempo narrado se reduce a un corto espacio de tiempo. El lenguaje adopta el estilo de la crónica, desnudo, directo y sencillo. Dominan el panorama narrativo las técnicas derivadas del objetivismo en las que el novelista no comenta (desaparición del autor), con influencia de las técnicas cinematográficas: narrador oculto que no interviene en los personajes (=cámara) y propicia la importancia de los diálogos; montaje de la trama y los hechos con métodos conductistas; estructuración en secuencias. Aparece una preferencia por el personaje colectivo y por el personaje representativo, tomado como síntesis de un grupo; todo ello enlazado con el rechazo de la novela psicológica. El diálogo ocupa un lugar preeminente y en él, el autor pretende recoger el habla viva y característica de cada grupo social representado. NARRADORES OBJETIVISTAS:


a) Jesús Fernández Santos: Consigue el afianzamiento del realismo social con Los bravos, que denuncia la miseria de la posguerra y la asfixia colectiva en un pueblo controlado por los caciques. Después continuó con novela más intimista. En los últimos años escribe novela histórica: Extramuros, Cabrera, Jinetes del alba. b) Ignacio Aldecoa: Novelista y escritor de cuentos. Persigue la verosimilitud, precisión lingüística y belleza de su prosa. Presenta al ser humano en su lucha con la vida, con el destino, con el trabajo: El fulgor y la sangre, Con el viento solano, Gran sol. En sus obras ha dejado grandes testimonio del mundo gitano, taurino y de los guardias civiles, así como de la vida del mar. c) Rafael Sánchez Ferlosio: Autor de tres novelas importantes: Industrias y andanzas de Alflanhui: precedente del realismo mágico por su mezcla de realidad cotidiana y de fantasía y con una estructura muy parecida a la de las novelas picarescas. El Jarama: hito del realismo social, reflejo de la falta de ilusión y sinsentido de la vida cotidiana de unos jóvenes trabajadores un domingo en un merendero del Jarama. La mayor objetividad de este relato procede de los diálogos, que reproducen literalmente el habla de los personajes. El testamento de Yarfoz, de corte fantástico. d) Carmen Martín Gaite: Aborda en sus novelas el problema de la inserción del individuo en la sociedad y el problema de la incomunicación. Su obra maestra es El cuarto de atrás, a medio camino entre la autobiografía, la memoria y el consciente onírico. NARRADORES DE REALISMO CRÍTICO: a) Juan Goytisolo: Es el novelista social más importante y de mayor proyección internacional. Representa la inquietud en la búsqueda de innovaciones, que se escalonan en tres etapas: realismo social y literatura comprometida centrada en el análisis de las formas de vida de la burguesía, cuyo egoísmo y frivolidad pone al descubierto (Duelo en el Paraíso); abandono del realismo crítico y búsqueda de la renovación narrativa a través de las técnicas de la novela estructural (Señas de identidad, Juan Sin Tierra); experimentalismo (Makbara) y ruptura de la novela como género; identificado con la cultura islámica, critica los valores del mundo occidental. b) Ana Mª Matute: Alterna el realismo crítico y de intención social con una tendencia narrativa propia, la del realismo lírico, basado en los efectos sensoriales y poéticos. Su mejor obra es Primera memoria, donde traza una hermosa historia de amor de dos adolescentes en los tiempos de la guerra.


c) Juan Marsé: Inicia su trayectoria con novelas pertenecientes al realismo social y crítico, aunque con algún elemento renovador; retrata una juventud burguesa, desorientada y abúlica (Encerrados con un solo juguete). Posteriormente, sin abandonar su postura antiburguesa, renueva sus esquemas narrativos (Últimas tardes con Teresa, El embrujo de Shanghái, Rabos de lagartija).


Tema 9: LA NARRATIVA EN LOS AÑOS 60-70

LOS AÑOS 60: LA NOVELA EXPERIMENTALISTA O ESTRUCTURAL A principios de los 60, el realismo social estaba agotado y los autores tienen cada vez más en cuenta las aportaciones de los grandes novelistas extranjeros, en especial de los autores hispanoamericanos. Aparece una drástica renovación de fondo y forma que da como resultado la novela estructural. Algunos autores llevarán a sus últimas consecuencias estas técnicas experimentalistas: intentarán destruir el personaje, la acción y el argumento, y centrarse sólo en las técnicas, lo que lleva a textos incomprensibles (Miguel Espinosa, Marsé, Cela, Torrente Ballester). Sus características más importantes son: - La novela se estructura en secuencias, no en capítulos. - El argumento se relega a un segundo plano y en él se da cabida a lo fantástico y onírico junto a lo real. A veces, la anécdota se carga de significación simbólica. - Las historias se suceden alternativamente (técnica del contrapunto). Cuando los personajes son muchos, se acude a la técnica caleidoscópica. - Se propugna la desaparición del autor y la narración llega al lector no sólo desde el punto de vista del narrador omnisciente tradicional, sino también desde la perspectiva de un personaje (punto de vista único) o desde múltiples perspectivas para ofrecer distintas versiones (punto de vista múltiple). Además de la 1º y 3ª personas, se utiliza la 2ª persona narrativa (tú reflexivo que se identifica con el personaje que habla). - Pierde peso el diálogo a favor del estilo indirecto libre (el estilo libre indirecto o discurso libre indirecto es un estilo narrativo en el que el narrador transmite mediante su voz lo que es del personaje propiamente dicho. El narrador cede la palabra indirectamente a los personajes, insertando en el relato fragmentos de su discurso y no lo advierte expresamente mediante técnicas como el monólogo) y del monólogo interior (intento de dejar fluir a través del monólogo no las palabras de los personajes como en el monólogo tradicional, sino su pensamientos, su conciencia que fluye desordenada procedente del subconsciente). Asistimos, por tanto, al brotar de los pensamientos en la mente del personaje. - Las descripciones abandonan su tradicional función ambientadora para adquirir un valor en sí, a veces de tipo metafórico o simbólico. - Los personajes reciben un tratamiento individualizado; en el pulso que mantienen con la sociedad intentan encontrar su identidad y fracasan. - Las historias no se narran cronológicamente; son constantes los saltos temporales del presente al pasado (flash back o retrospección) y el desarrollo discontinuo de la acción con violentas elipsis. La organización del tiempo puede llegar a ser caótica, entonces se habla de laberinto o rompecabezas temporal. - El relato comienza de manera abrupta y tiene un final abierto. - El lenguaje incorpora todos los registros del habla y parodia textos de diversa


procedencia (ensayísticos, administrativos, periodísticos…). Se tiende a borrar las fronteras entre la prosa y el verso y el lenguaje poético penetra abundantemente en la novela. Se explora a través de diversos artificios tipográficos: ausencia de puntuación, disposiciones especiales de párrafos o líneas, uso de distintos tipos de letra, inserción de grabados… AUTORES -

Luis Martín Santos. Su producción narrativa es escasa debido a su muerte prematura, pero la repercusión de Tiempo de silencio fue inmensa. La obra se atiene al modelo de la novela estructural. Aparece en ella una variada utilización de técnicas narrativas: monólogo interior, contrapunto, perspectivismo, desorden temporal, concepción mítica de la realidad cotidiana, conversión del narrador en intérprete de la realidad, implicación del autor en la obra (digresiones), riqueza de registros. Se mantiene, además, en ella el compromiso social. Influirá en Marsé, Goytisolo, Benet, Cela, Fernández Santos y Martín Gaite.

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Juan Marsé. Tras sus comienzos en el realismo crítico y social, continúa con la denuncia social y la crítica de la burguesía despreocupada y aburrida, con una sátira feroz al señoritismo y a la inautenticidad. Sin embargo, se apoya ahora en una mayor complejidad y renovación técnica (Últimas tardes con Teresa, La oscura historia de la prima Montse, El embrujo de Shanghái, Rabos de lagartija). Supera con estas obras el objetivismo y retorna al autor omnisciente, con intervenciones sarcásticas, un uso abundante del monólogo interior y la incorporación de originales elementos paródicos.

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Juan Benet. Su obra supone la indagación del discurso textual y la oposición a los elementos argumentales, con un uso escaso del diálogo y abundancia de largos monólogos de diversas voces y descripciones en las que alternan diferentes registros. Recrea la guerra civil en un lugar mitificado en sus obras Región y Volverás a Región.

LOS AÑOS 70: LA GENERACIÓN DEL 68 Tras unos cuantos años de frenesí renovador, la novela desemboca en un desconcierto que lleva a una vuelta a la tradición y una simplificación de las estructuras narrativas. Se recupera el argumento, la trama y los personajes (historia cerrada y continua). Igualmente se vuelve a las personas narrativas tradicionales (1ª y 3ª) sin mezclar y se recuperan los diálogos. Los autores abandonan, en general, las intenciones ideológicas o políticas y reaparecen las preocupaciones existenciales y la presencia de la intimidad. Por otro lado, se acude ahora, además, a los géneros narrativos tenidos por menores o de masas, como la novela negra, el folletín, el relato de aventuras o la novela de ciencia-ficción. Destacan en esta época los siguientes autores: - en el experimentalismo, Luis Goytisolo, Esther Tusquets… - en el neorrealismo, Juan José Millás, Javier Marías, Lourdes Ortiz, Álvaro Pombo, Miguel Delibes, Juan Marsé, Torrente Ballester… - en la novela histórica, Antonio Muñoz Molina, Eduardo Alonso, Manuel Vázquez Montalbán… - Eduardo Mendoza como precursor de nuevas tendencias… Los narradores que empiezan a publicar a partir de los años 80, continúan el camino


abierto por los anteriores y cada uno de ellos sigue una trayectoria individual. Salvo en algún caso, se alejan todavía más de las tentativas experimentales, volviendo a la forma tradicional de narrar, es decir, al realismo. Surge una amalgama de tendencias y géneros en torno a diversos temas, desde el intimista, autobiográfico y erótico, al histórico, político, legendario y de aventuras.


Tema 10: LA NARRATIVA HISPANOAMERICANA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX LA RENOVACIÓN DE LOS AÑOS 40 A partir de los años 40, se observa en Hispanoamérica un cansancio de la novela realista precedente y algunos aspectos que suponen una renovación y una superación del realismo a través de lo real maravilloso o el realismo mágico: - temas nuevos: interés por el mundo urbano, que dará cabida a problemas, no ya solo sociales, sino también existenciales. - irrupción de la imaginación y lo fantástico (realismo mágico o lo real maravilloso). Realidad y fantasía aparecen entrelazadas, unas veces por la presencia de lo mítico, de lo legendario, de lo mágico; otras, por el tratamiento alegórico o poético de la acción, de los personajes o de los ambientes. - mayor cuidado constructivo y estilístico (innovaciones formales, elementos irracionales y oníricos). AUTORES Estos rasgos se prolongarán durante los decenios siguientes y tendrán como pioneros de esta renovación narrativa a cuatro autores fundamentales: - Miguel Ángel Asturias, precursor del gusto por lo legendario y lo mágico, despliega en sus obras una desbordante imaginación con un estilo barroco, plagado de imágenes, de símbolos y de efectos musicales. Destaca El Señor Presidente, donde desarrolla el tema de la dictadura con una técnica expresionista y onírica heredera de las vanguardias con influjo también de la novela esperpéntica de Valle-Inclán. - Alejo Carpentier contribuyó a la renovación del lenguaje y las estructuras de la novela, con un intenso barroquismo y una gran atención a los conflictos sociales. A ello hay que añadir la fusión de lo real y lo maravilloso. Entre sus obras destaca El siglo de las luces, donde reflexiona sobre la revolución - Jorge Luis Borges es un intelectual inquieto por los problemas metafísicos y del conocimiento. Su visión del mundo es la de un agnóstico y escéptico; la realidad es para él caótica, laberíntica y gobernada por el azar. Destacó, sobre todo, por sus cuentos y su densidad simbólica y metafórica: Ficciones, El Aleph. - A Juan Rulfo se le considera el renovador de la novela indigenista de tema mejicano. Los protagonistas de sus relatos son víctimas de la Revolución, que dejó tras de sí destrucción y muerte. Destaca su obra Pedro Páramo. EL BOOM DE LA NOVELA HISPANOAMERICANA En 1962, el mismo año que Tiempo de silencio se publicaba en España, aparece La ciudad y los perros del peruano Vargas Llosa; en 1967, llegaba Cien años de soledad del colombiano García Márquez; por esas fechas aparecen asimismo novelas como Sobre héroes y tumbas de Sábato, El astillero de Onetti, El siglo de las luces de Carpentier, La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, Rayuela de Cortázar, Paradiso de Lezama Lima… Era el llamado boom de la novela hispanoamericana. Los nuevos novelistas continuaban en la línea de innovaciones de los años 40, pero las llevaban a sus últimas consecuencias y las enriquecían: - se incrementa la preferencia por la novela urbana y, cuando aparece el ambiente rural, recibe un tratamiento nuevo - la integración de lo fantástico y lo real se consolida


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la estructura del relato es objeto de una profunda experimentación: ruptura de la línea argumental, cambios del punto de vista, rompecabezas temporal, contrapunto, caleidoscopio, combinación de las personas narrativas, estilo indirecto libre, monólogo interior se superponen estilos y registros, con distorsiones sintácticas y léxicas, con una densa utilización del lenguaje poético.

Por debajo de todo ello, late el convencimiento de la insuficiencia práctica y estética del realismo. Esto no supone exactamente un alejamiento de la realidad, sino un intento de abordarla desde ángulos más ricos y válidos estéticamente. Esta preocupación estética no supone que el escritor abdique de sus propósitos de denuncia (estos autores suelen proclamar ideas sociales y políticas muy avanzadas). AUTORES: - Ernesto Sábato es un novelista intelectual que explora en los mecanismos psíquicos del ser humano y las causas morales y ambientales que lo llevan a la destrucción. Sus novelas incluyen elementos propios del ensayo integrados en el relato. Tiene una visión pesimista del mundo, influida por el existencialismo francés y su idea de que la vida está regida por el absurdo y el mal ya aparece en su primera novela El túnel. En sobre héroes y tumbas trazará una visión apocalíptica de nuestro mundo. -

Julio Cortázar, cultivador del cuento fantástico e influido por Borges, pretende dejar patente que el mundo es ilógico, impredecible y monstruoso por debajo de su aparente normalidad. Su consagración literaria le llega con Rayuela, novela vanguardista, construida a partir de la técnica del collage y a modo de improvisaciones (puede ser leída en el orden normal o en el indicado al pie de cada capítulo).

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Gabriel García Márquez es el autor que mejor encarna la literatura del realismo mágico. En su obra literaria se distinguen dos etapas, cuya línea divisoria marca Cien años de soledad, la mejor novela hispanoamericana del siglo XX. En ella vuelca toda la memoria de su infancia, la de su pasado y la de Colombia, donde el mundo real y el mundo sobrenatural, la leyenda y la fantasía se funden. Narra la saga de la familia Buendía a través de distintas generaciones hasta su extinción. La historia transcurre en Macondo, ciudad ficticia, símbolo de Colombia y de la América hispana. Su lenguaje oscila entro lo épico y lo trágico, lo hiperbólico y lo paródico. El tiempo se trata de una manera circular, dando a entender que todo lo que ha sucedido, volverá a suceder de manera fatal.

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Mario Vargas Llosa utiliza el Perú contemporáneo como marco de casi todos sus relatos y en sus obras se aúnan realidades brutales y experimentación formal. Una de sus novelas más destacadas es Conversación en la Catedral, donde reconstruye un país envilecido bajo la dictadura del general Odria; en esta novela política, de una gran complejidad estructural, se entrecruzan diversos hilos narrativos y abunda el monólogo interior además del diálogo. En su última etapa se ha decantado más por obras lúdicas.

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Carlos Fuentes, de sólida formación intelectual, es un crítico implacable de la burguesía. Su obra se caracteriza por la riqueza en la técnica y la mezcla de realidad


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e imaginaci贸n. En La muerte de Artemio Cruz reconstruye la vida de un hombre poderoso que est谩 agonizando con la combinaci贸n de puntos de vista y saltos temporales. Las


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Las Vanguardias


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Los movimientos de vanguardia del siglo XX, aunque se desarrollaron después de la Primera Guerra Mundial, fueron poderosamente influidos por ella, sobre todo por la crisis de valores que en el mundo occidental se produjo a raíz de este conflicto. En algunos países estos movimientos fueron muy radicales, comprometiéndose con una supuesta transformación de la sociedad a través del arte.

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La característica fundamental de los movimientos de vanguardia es el rechazo a la razón y la primacía de lo irracional; se piensa que la razón es un freno que oprime la libertad del artista y de la sociedad en general, de ahí que se dé primacía a lo irracional y a lo inconsciente. El concepto de belleza cambia y se busca lo contrario del modelo anterior, llegando en ocasiones al feísmo como elemento máximo del arte. La otra característica esencial de los movimientos de vanguardia es que por primera vez se incorporan nuevos modos de expresión promocionados por el avance científico, como la fotografía y el cine.

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El primer movimiento de vanguardia destacado es el futurismo, con una amplia presencia en la Italia fascista de la mano de su fundador, Marinetti. Este movimiento enfatizaba el progreso, la velocidad, la fuerza, a través de la representación de máquinas y de objetos de todo tipo, incluidos los bélicos. Llegaron a propugnar la guerra como método de acabar con el orden establecido y con todo el arte anterior, al que consideraban caduco. Emparentado con el énfasis por el progreso y el avance científico del futurismo, pero despojado de sus agrias declaraciones, aparece el cubismo, donde dominan la geometría y la descomposición de la imagen en líneas y formas geométricas. Juan Gris y Pablo Ruiz Picasso son los dos pintores más representativos de esta tendencia.

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Otro movimiento importante, sobre todo en Alemania, fue el expresionismo, caracterizado por una apología de la fealdad, difuminando conscientemente la realidad a través de colores oscuros y fuertes, así como trazos rasgados buscando lo grotesco, tal como se muestra en las obras de Vassily Kandinsky. Pío Baroja y Ramón del Valle-Inclán (sobre todo este último con sus esperpentos) estuvieron bastante influidos por esta corriente. El abstraccionismo también participa de estas características, si bien los elementos pictóricos, imágenes, colores y formas, se salen de su entorno habitual para crear lo que se pretendía un arte puro.

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Dadaísmo y surrealismo fueron quizá, en su momento, las corrientes más llamativas. El primer movimiento preconizaba la anarquía, el irracionalismo y la negación como arma contra la estupidez del mundo. Fueron los primeros en criticar la supremacía de la razón, seguramente influidos por la publicación del estudio de Sigmund Freud, La interpretación de los sueños, que defendía al subconsciente como arma creativa del ser humano por excelencia. El testigo del dadaísmo fue recogido por el surrealismo de la mano del poeta André Breton, que publicó en París en 1924 el Primer Manifiesto del Surrealismo. Artísticamente, dos fueron los caminos más usados por esta corriente para llegar al subconsciente creativo: la pintura automática, es decir, la libertad de la mano al mover el pincel, sin control alguno; y también la desorientación reflexiva, en la que la descomposición de las imágenes se consigue uniendo varias que no tienen nada que ver entre sí. En España, estos movimientos de vanguardia se correspondieron con otros, como el ultraísmo y el creacionismo. El pintor Salvador Dalí y los poetas Federico García Lorca y Vicente Aleixandre fueron sus representantes más acusados.


Tema 12: POESÍA POSTERIOR A 1939 INTRODUCCIÓN Antes de 1936 asistimos en España a un segundo Siglo de Oro de la poesía española. El panorama poético es de gran calidad: - los grandes maestros: Unamuno, Machado, Juan Ramón Jiménez. - La Generación del 27 . - El brote de una nueva generación de poetas jóvenes que publicaron sus primeras obras en torno a 1935 y 1936: Miguel Hernández, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco... En los años treinta se produce una rehumanización o vuelta al hombre en varias líneas poéticas: - Nueva orientación romántica: Cernuda, Salinas, Alberti... - Tendencia surrealista: Aleixandre, García Lorca, Alberti, Cernuda... - Poesía social y revolucionaria: Alberti, Emilio Prados... - Poesía trascendente: Luis Rosales, Leopoldo Panero, Vivanco... Quisieron conjugar la calidad artística del 27 con los planteamientos éticos de Unamuno y Machado. En 1936, la Guerra Civil rompe este estado de cosas y divide a la sociedad en dos bandos, lo cual tuvo su reflejo en la poesía: - seguidores fieles a la República: Antonio Machado, la mayor parte de los poetas del 27, Miguel Hernández... - la España nacional, que contó con poetas como José Ma Pemán, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo... En uno y otro bando la poesía se cultivó intensamente porque sirvió como arma de propaganda y de combate, sin embargo, en cantidad y calidad la producción fue mayor en el bando republicano. En su conjunto, la poesía de guerra fue circunstancial y es por ello un buen testimonio histórico más que una obra de calidad. MIGUEL HERNÁNDEZ Por edad, pertenece a la Generación del 36, la de los poetas de los primeros años de la posguerra que publicaron sus primeras obras en los años de la República. Sin embargo, su obra, muy estrechamente relacionada con la de la Generación del 27, posee tal singularidad que justifica su estudio aparte. - Etapa de juventud y aprendizaje: Perito en lunas 1931. Se muestra influido por la poesía gongorina y vanguardista de los poetas del 27. - Madurez creadora: El rayo que no cesa 1936. Compuesto en su mayor parte por sonetos, es un libro biográfico inspirado por el apasionado amor que en él despertó su futura esposa. Encontramos ya los tres grandes temas de la poesía de Miguel Hernández, la vida, la muerte y el amor con una tonalidad lírico-trágica, de claroscuros, donde son visibles los influjos de San Juan de la Cruz, Quevedo y el Surrealismo. La vida es encierro, acoso y barreras (imagen del toro con el que se identifica) y su destino fatal, la muerte. Pero, pese a todo, pone el acento en el amor y la esperanza. El lenguaje neorromántico, intimista y aparentemente sencillo, dotado de una calidez y vigor desbordantes, remite al mundo de la naturaleza. Su fuerza expresiva se potencia con el uso de la imagen, la metáfora, la repetición y la anáfora. - Poesía comprometida: Viento del pueblo 1937. La Guerra Civil impone un giro hacia la solidaridad con los humildes (poesía de urgencia, comprometida políticamente con la causa


republicana). La retórica y las exigencias formales pasan a segundo plano para expresar de forma directa e inmediata el sufrimiento, la angustia y el dolor. La confianza en el ser humano y el utopismo se quiebran ante la brutalidad de la Guerra Civil y se manifiesta en El hombre acecha (1339), donde el poeta siente angustia ante el odio, la violencia y el salvajismo y clama contra la deshumanización de la guerra. La naturalidad del lenguaje y la desnudez del estilo contribuyen a realzar el dramatismo. La última gran obra de Miguel Hernández es Cancionero y romancero de ausencias (1938-41), escrita en su mayor parte en la cárcel, donde recoge la sombra de la derrota, las ilusiones perdidas, el dolor por la muerte del primer hijo, la cárcel, la nostalgia y la soledad. POESÍA EN EL EXILIO. En el exilio existe una larga lista de poetas entre los que habría que destacar: - Poetas de la generación del 14: Juan Ramón Jiménez y León Felipe. Este último supone un caso aparte dentro del grupo ya que se trata de un poeta invariablemente al margen de la poesía deshumanizada. Vehemente defensor de la República, se exilió a América y morirá en México. En el exilio, su voz poética será entre imprecatoria y dolorida: El payaso de las bofetadas, El hacha, El español del éxodo y del llanto. - Poetas de la generación del 27: Lorca había muerto y del resto, la mayoría se exiliaron. - Poetas que apenas habían iniciado su obra o que la compusieron casi toda en el exilio: Juan Gil-Albert, poeta valenciano que supo conciliar una poesía serena y reflexiva con el compromiso cívico-moral en defensa de la República: Misteriosa presencia (1936), Candente horror (1936), Son nombres ignorados (1939), Las ilusiones (1945), Concertar es amor (1951). Arturo Serrano Plaja, clama contra el sufrimiento humano en Destierro infinito (1936), El hombre y el trabajo (1938), Galope de la suerte (1958) y La mano de Dios pasa por este perro (1965). Germán Bleiberg, sus poemas van desde un tono clásico El Cantar de la noche 81935), Sonetos amorosos (1936), a una expresión poética más libre Más allá de las ruinas (1947) y Primavera mutua (1948). Estos, entre los más destacados, y algunos otros forman el grupo de poetas que, desde la amarga experiencia del exilio, expresaron su voz amarga y dolorida. LA POESÍA EN ESPAÑA TRAS LA GUERRA. Tras 1927, la poesía inicia un proceso de rehumanización, proceso que se intensifica con las dramáticas circunstancias de los años treinta. Se inicia una preocupación por el hombre como tema poético: bajo este enunciado caben tanto los problemas existenciales como los problemas sociales. 1.- LOS PRIMEROS AÑOS DE LA POSGUERRA. En esta etapa encontramos poetas más o menos coetáneos a Miguel Hernández. Es la llamada generación escindida. LA POESÍA ARRAIGADA. Así llamó Dámaso Alonso a la poesía de aquellos autores que se expresan con una luminosa y reglada creencia en la organización de la realidad. Son un grupo de poetas llamados la juventud creadora o Garcilasistas (Revista Garcilaso 1943). Han salido de la guerra con un afán de claridad, de perfección y de orden. En su poesía, de estructura clásica, encierran una visión del mundo coherente, ordenada y serena. Uno de los temas dominantes es un firme sentimiento religioso, junto con temas tradicionales como el paisaje, el amor, la belleza...


A esta poesía responden las características de Dionisio Ridruejo, Luis Rosales. Leopoldo Panero y Luis Felipe Vivanco, entre los más destacados. LA POESÍA DESARRAIGADA. Dámaso Alonso hace referencia a los poetas desarraigados y a su poesía con las siguientes palabras: Para otros, el mundo es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de organización y de ancla. Sí, otros estamos muy lejos de esa armonía y de esa serenidad. Espadaña (1944) es la revista que acoge a los poetas de esta tendencia. Es una poesía arrebatada, de agrio tono trágico que a veces fue calificada de tremendista; una poesía desazonada, que se encuentra con un mundo deshecho y caótico, invadido por el sufrimiento y la angustia. La religiosidad tiene un evidente entronque con la línea existencialista. Adopta entre ellos un tono de desesperación y duda. Su estilo es bronco, directo, sencillo y menos preocupado por la estética que el de los poetas arraigados. En esta línea se incluyen Dámaso Alonso, Eugenio de Nora, Carlos Bousoño, José Luis Hidalgo, Gabriel Celaya y BIas de Otero. OTRAS TENDENCIAS. El panorama de la poesía de posguerra no se agota con la poesía arraigada y desarraigada, dos tendencias tajantemente opuestas. En una posición marginal con respecto a las tendencias anteriores hay que señalar el movimiento formado por Carlos Edmundo de Ory en 1945 llamado Postismo que enlaza con la poesía de vanguardia y que pretende ser un surrealismo ibérico, reivindica la libertad expresiva, la imaginación, lo lúdico... Rechaza la angustia existencialista y, frente a la poesía social, se presentará como una rebeldía subjetiva. Relacionados con este movimiento se hallan poetas como J.E. Eliot, Ángel Crespo y otros. Otro movimiento poético al margen es el del grupo Cántico de Córdoba. Cultivaba una poesía predominantemente intimista y de gran rigor estético. Sus principales cultivadores fueron Pablo García Baena, Ricardo Molina y otros. 2.- LA POESIA SOCIAL. En torno al año 1955 se consolida en todos los géneros el denominado realismo social. De esta época son Pido la paz y la palabra, de BIas de Otero y Cantos Iberos, de Gabriel Celaya. Ambos poetas superan su anterior etapa de angustia existencial para situar los problemas humanos en un marco social. En esta dirección les acompaña Vicente Aleixandre con Historia del corazón. De la poesía arraigada se ha pasado a la poesía social. El poeta se solidariza con los demás hombres y toma partido ante los problemas del mundo que le rodea. Los problemas más inmediatos se anteponen a las metas estéticas. En cuanto a los temas, hay que destacar la gran proporción que alcanza el tema de España, pues toma ahora un carácter más obsesivo aún que en el 98 y con un enfoque más político. Proliferan títulos como Que trata de España, de Blas de Otero; España, pasión de vida, de Eugenio de Nora; Dios sobre España, de Bousoño. Aparte del tema de España existen otros temas que también están presentes en la novela y en el teatro, como la injusticia social, la alienación, etc. 3.- DE LA POESÍA SOCIAL A UNA NUEVA POÉTICA. Ya durante los años del auge del realismo social se observan otras corrientes poéticas. Poetas ya citados como José Hierro y José Mª Valverde, aunque presentan temas sociales, no pueden encasillarse tampoco en aquella tendencia por la amplitud de temas y enfoques.


Entre los poetas que mejor representan la superación de la poesía social, podemos destacar a Jaime Gil de Viedma, Ángel González, José Ángel Valente, Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Carlos Barral y Caballero Bonald. Aunque no puede decirse que estos poetas formen grupo, es evidente que presentan varios rasgos comunes: - Hay en ellos una preocupación fundamental por el hombre, pero huyen de todo planteamiento poético. - Son inconformistas frente al mundo en que viven, pero cierto escepticismo les aleja de la poesía social. - Es su poesía, como ha dicho Gimferrer, una poesía de la experiencia personal. Sus temas son, en buena medida, un retorno a lo íntimo, una evocación nostálgica de la infancia, interés por lo cotidiano, escepticismo dolorido, conciencia de aislamiento y soledad. - En cuanto al estilo, rechazan el patetismo de la poesía desarraigada y el habitual prosaísmo de la poesía social. Buscan un lenguaje personal y a la vez depurado, nuevo y sólido. No les atraen las experiencias vanguardistas y prefieren una expresión cálida y cordial. Con estos poetas nace el interés por los valores estéticos y por las posibilidades del lenguaje 4.-LOS NOVÍSIMOS. En 1970 se publica una antología de amplia repercusión titulada Nueve novísimos poetas españoles. En ella se recogen poemas de Vázquez Montalbán, Martínez Carrión, José Ma Álvarez, Félix de Azúa, Pedro Gimferrer, V. Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo Panero. Representan una nueva sensibilidad dentro de la llamada generación del 68. Son poetas nacidos después de la guerra y han recibido una nueva educación sentimental. En cuanto a los temas, son poetas que manifiestan un íntimo malestar ante aspectos de la sociedad. Frente a la sociedad de consumo son corrosivos y sarcásticos. También son escépticos sobre las posibilidades que tiene la poesía de cambiar el mundo. Aunque son inconformistas, como poetas persiguen metas estéticas. Su objetivo fundamental es la renovación del lenguaje poético y, frente a otros modelos, ven en el Surrealismo una lección vigente de ruptura con la lógica del mundo absurdo. Puede decirse que nos hallamos ante un nuevo vanguardismo, paralelo a las corrientes experimentales que vimos en otros géneros. 5.- LA POESÍA DESDE 1970. Aparte de los Novísimos hay otros poetas que se fueron dando a conocer a la vez y después, nacidos antes de 1950: Félix Grande, Ángel García López, José Miguel Ullán, Antonio Colinas, Jenaro Talens, César Simón... ; nacidos después de 1950: Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Julio Llamazares... Los rasgos más destacados de esta poesía y que la crítica ha subrayado son los siguientes: - Surrealismo dentro de una línea vanguardista y experimental. Todo ello en un marco de refinamiento y neomodernismo. - Culturalismo. Es una poesía que se inspira en el arte o en otras manifestaciones culturales. - Hay una línea clasicista, sobre todo en poetas de una sólida formación grecolatina. - También hay una línea de influencia barroca que tiene sus raíces en la poesía del siglo XVII.


Los poetas más jóvenes, los que se dan a conocer a finales de los años 70 o ya en los 80, continúan, en parte, las líneas apuntadas, pero parecen distanciarse de los aspectos más característicos de los Novísimos y alejarse del Vanguardismo más estridente. En cambio, se observa un mayor interés por la expresión de la intimidad y por las formas tradicionales.


Tema 13: EL TEATRO ANTERIOR AL 39 El teatro español de esta época, se reparte, a grandes rasgos, en dos corrientes: el teatro que triunfa o de éxito y el teatro de intenciones renovadoras. EL TEATRO QUE TRIUNFA El teatro realista. Jacinto Benavente es la figura más representativa del momento. Su obra dramática, denominada comedia benaventina, refleja las costumbres sociales de la clase burguesa con sus hipocresías y convencionalismos. La crítica positiva le considera un analista sutil, un crítico implacable, muy preciso en la descripción de ambientes, con una gran habilidad en la articulación de las escenas y en la naturalidad y elegancia de los diálogos. La crítica negativa califica su teatro de antiteatral, meramente oral, en el que la escena resulta demasiado débil en cuanto a la acción y a la pasión. En su primera obra, El nido ajeno (1894), Benavente opta por un teatro más convencional. Así su obra dramática va transcurriendo por escenarios burgueses (La culpa es tuya), por escenarios cosmopolitas (La noche del sábado), por escenarios provincianos (Pepa Doncel), o por escenarios rurales (La Malquerida). Mención aparte merece su obra Los intereses creados (1907), que encierra una cínica visión de los ideales burgueses. Bajo su comicidad predomina el pesimismo de quien cree que terminan por imponerse los intereses económicos a otros motivos más elevados. El teatro en verso o poético. Es un teatro de signo antirrealista que surge en conexión con la nueva estética modernista. Dentro de este teatro será el histórico el de mayor cultivo, aunque no el único, pues frente a él proliferará el drama rural en verso. En esencia, es un teatro apologético de carácter opuesto a la corriente ideológica del 98. Los principales representantes son Eduardo Marquina, que cosechó grandes éxitos con sus dramas históricos como Las hijas del Cid o En Flandes se ha puesto el sol y cuyas obras están compuestas por una sucesión de estampas con frecuentes fragmentos líricos que recuerdan las arias de ópera y distan bastante de los gustos actuales. Y Francisco Villaespesa, conocido abanderado del modernismo y autor de abras como El Alcázar de las perlas, Doña María de Padilla, La leona de Castilla. Obras que no añaden ningún valor al teatro español. El teatro cómico. Se denomina también popular por el gran éxito de público que alcanzaron y por ciertas características de las obras, inspiradas muchas de ellas en ambientes castizos. La mayoría de ellas se escribían con rapidez, siguiendo unos moldes que garantizaban el éxito. Los hermanos Álvarez Quintero llevaron a sus obras una Andalucía tópica y sin problemas alejada del hambre y de la miseria. Esto explica el éxito de este género ante espectadores que no iban al teatro para conocer y buscar soluciones a los problemas. Carlos Arniches presenta dos facetas en su producción: a) Sainetes de ambiente madrileño, interesantes por el habla castiza (en parte creado por el autor) y en el que se basa la gracia del diálogo. Los ambientes y los tipos no escapan a cierto convencionalismo: El santo de la Isidra, Los milagros del jornal.


b) la que llamó tragedia grotesca con obras en las que se funden lo sensible y lo conmovedor, con una observación de costumbres más profunda y con una actitud más crítica ante las injusticias: La señorita de Trevélez, Los caciques. Muñoz Seca escribe obras descabelladas, sin más objetivo que provocar la carcajada. Se basa en el uso continuado de los juegos de palabras, deformaciones léxicas y situaciones disparatadas. Su obra más conocida es La venganza de don Mendo, parodia de los dramas románticos que ha sido bastante representada. EL TEATRO RENOVADOR El teatro en la generación del 98 Junto al teatro anterior, que domina los teatros, otros autores de esta generación pretenden ensayar nuevas formas que se alejen del realismo imperante en esta época. Sus obras no consiguen el éxito que premiaría su calidad, sobre todo porque el público está acostumbrado a otras representaciones y desdeña lo que se aparta de los temas tradicionales con las técnicas de siempre. Miguel de Unamuno, como lo hacía en los demás géneros, también cultivó el teatro como medio de resolver su problema existencial, para plantear conflictos humanos que le obsesionaban. Sus dramas son ideas, con un diálogo denso y personajes que encarnan conceptos. Entre sus obras destacan La esfinge y la venda, Soledad y Raquel encadenada, Sombras de sueño y El otro... Azorín proclama la necesidad de renovar el teatro y abrir en él nuevos cauces expresivos. Su punto de partida es incorporar el teatro español a las nuevas tendencias del teatro europeo. Propone un teatro antirracionalista que permita aflorar el mundo del subconsciente. Entre sus obras más destacables encontramos: Brandy, mucho brandy, Comedia del arte, Lo invisible, Cervantes o la casa encantada. Entre los autores de la generación del 98 tenemos que destacar la figura de Ramón del Valle-Inclán. Fue el creador de la dramaturgia más valiosa del siglo XX y su teatro supuso una de las extraordinarias aventuras del teatro europeo contemporáneo. Sus obras, escritas en su mayoría entre 1899 y 1927, van trazando una trayectoria esti1ística que se desplazará desde un teatro modernista (Cenizas, El marqués de Bradomín) pasando por el periodo de transición con sus comedias míticas (Águila de Blasón, Romance de lobos, Cara de plata, comedias ambientadas en una Galicia mítica, espoleada por los instintos primitivos del hombre: lujuria, violencia, libertinaje y arbitrariedad del poderoso) y por el periodo de las farsas, en las que va evolucionando hacia el esperpento por cuanto tienen de caricaturescas y extravagantes (La cabeza del dragón, La marquesa Rosalinda, Farsa y licencia de la reina castiza, obras en las que satiriza a la sociedad ridiculizando personajes y situaciones) hasta el esperpento, que utiliza Valle-Inclán para expresar su visión dramática del mundo y, especialmente, la degradación política y cultural de España (Luces de Bohemia, Los cuernos de don Friolera, Las galas del difunto, La hija del capitán). Mediante la técnica del esperpento, Valle-Inclán deforma sistemáticamente la realidad y nos la presenta como algo grotesco mediante contrastes violentos, presentación de lo extraordinario como algo normal y verosímil, presencia de la muerte como aceleración de la degradación humana, muñequización o conversión de los personajes en fantoches y libertad en el lenguaje al mezclar los distintos niveles o registros. Luces de Bohemia, es, no sólo su obra más representativa, sino también, una de las


más importantes del siglo XX. Coetáneo del 98 y pionero del Vanguardismo, hay que destacar la figura de Ramón Gómez de la Serna que, anticipándose en muchos años, habló ya de un “anhelo antiteatral”, lo que luego será el “antiteatro” de Ionesco. Apenas representado, entre 1909 y 1912 compuso obras como La utopía, El laberinto, y Teatro en soledad. En 1929 estrenó Los medios seres cuyos personajes aparecen con medio cuerpo negro como símbolo de personalidad frustrada incompleta. El teatro en la generación del 27 Alguno de miembros de la generación del 27, ocupan un lugar destacado en el teatro español. Los rasgos más destacables en la dramática de esta generación son: a) una depuración del teatro poético; b) la incorporación de las formas de vanguardia, y c) el propósito de acercar el teatro al pueblo. El ejemplo máximo es, sin duda, Lorca. Federico García Lorca. La obra dramática de Federico García Lorca es una de las cumbres del teatro español y universal. Es bastante homogéneo en cuanto a su temática profunda y no muy diferente de los temas que están presentes en su poesía. Lleva a escena destinos trágicos, pasiones condenadas a la soledad y a la muerte, amores atormentados por la esterilidad, vidas marcadas por la frustración, que se sitúan en un doble plano: metafísico (el tiempo o la muerte como fuerzas enemigas) y social (los prejuicios de casta, las convenciones, los yugos sociales como impedimentos de la realización personal). Lorca concebía el teatro como medio de elevar la sensibilidad del pueblo ante el hecho poético. Cultivó variedad de géneros: la farsa, el teatrillo de guiñol, el drama simbólico, el teatro imposible de estirpe surrealista, la tragedia, el drama urbano o rural, etc. Sus dos primeras obras están escritas en verso. Poco a poco, el lugar del verso va reduciéndose a momentos de especial intensidad, o a escenas líricas entre varios personajes, o a canciones de tipo popular que, a la manera de Lope, crean un intenso clima dramático. Finalmente, su última obra, La casa de Bernarda Alba, está escrita íntegramente en prosa, una prosa a veces descamada y a la vez, profundamente poética. La trayectoria del teatro lorquiano pasa por tres momentos de desigual extensión: - los tanteos o experiencia de los años 20: El maleficio de la mariposa (1920), Mariana Pineda (1925), Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1928): - la experiencia vanguardista: El público (1930), Así que pasen cinco años (1931); - la etapa de plenitud: Bodas de sangre (1933), Yerma (1934), La casa de Bernarda Alba (1936). Rafael Alberti y Pedro Salinas dedicaron, también, parte de su actividad literaria al teatro, aunque la mayor parte de sus obras no se corresponden con el período que estudiamos ahora. Antes de la guerra Alberti había estrenado dos obras muy distintas: El hombre deshabitado (1930), de tipo surrealista, y Fermín Galán (1931), sobre un héroe republicano fusilado. Esta última representa un giro hacia una literatura comprometida. Otros autores contemporáneos del 27 fueron Miguel Hernández, Alejandro Casona y Max Aub. Miguel Hernández, tras un auto sacramental, cultiva un teatro social en verso con influencia de Lope, El labrador de más aire (1937). Escribe también teatro de combate para representarse en el frente: (Teatro de guerra).


Alejandro Casona se dedica al teatro puro y antirrealista, combinando a veces lirismo y humor (Otra vez el diablo). A partir del 36 continuó su producción en el exilio con obras tan conocidas como La barca sin pescador, Los árboles mueren de pie, La dama del alba... La combinación de realidad y fantasía, los personajes que viven situaciones irreales propias de la ensoñación y los conflictos humanos como la muerte, la felicidad, el egoísmo, la culpa… Los conflictos se resuelven, sin embargo, muchas veces de una manera pueril. Max Aub fue también pionero de la Vanguardia, en concreto, del surrealismo. Sus obras se centran en la incapacidad del hombre para comprender la realidad (Una botella) o en el compromiso con la situación sociopolítica de la posguerra desde el exilio (Los trasterrados, Morir por cerrar los ojos)


Tema 14: TEATRO POSTERIOR AL 39

TEATRO DE POSGUERRA Mientras en Europa encontramos un teatro renovador (teatro del absurdo), en España continuamos con un teatro convencional, con humor superficial para un público conservador. Se habían perdido los autores innovadores de la época anterior (Lorca, Valle-Inclán, Unamuno, Casona…) y las circunstancias ideológicas y comerciales condicionan al teatro. Durante los años 40 y principios de los 50 nos encontramos con las siguientes corrientes de producción teatral: - Teatro continuista de inmediata posguerra en la línea de la comedia benaventina: la alta comedia. Se trata de un teatro bien construido con personajes de clase media sin problemas económicos. Los temas más frecuentes son el amor, la infidelidad y los conflictos padres 1 hijos. Posee un tono cómico pero sin intención crítica. Los autores más destacados son José Ma Pemán, Joaquín Calvo Sotelo, Juan Ignacio Luca de Tena, José López Rubio, Víctor Ruiz Iriarte. - Teatro de humor renovado basado en situaciones ingeniosas donde lo inverosímil y lo absurdo sobresalen. Todo ello acompañado de un lenguaje agudo y crítico contra las convenciones burguesas. Los autores de esta corriente presentan características que pueden ser consideradas como precedentes del teatro del absurdo a través del humor disparatado y poético. Pero esta corriente chocó con los gustos del público y apenas tuvo continuadores. Destacan dos autores: Enrique Jardiel Poncela elabora una caricatura de la sociedad basada en la inverosimilitud y lo fantástico dentro de un teatro opuesto al realista y burgués y que rompe con el concepto tradicional de lo cómico. Busca, además, en sus obras, la atemporalidad del conflicto, los personajes y el escenario. Su humor es intelectual y abstracto. Sus obras tienen una estructura laberíntica que le debe mucho al melodrama y a las técnicas de la novela policiaca y folletinesca Entre sus obras destacan Usted tiene ojos de mujer fatal; Cuatro corazones con freno y marcha atrás; Eloísa está debajo de un almendro; Los ladrones somos gente honrada. Miquel Mihura se anticipó al concepto del teatro del absurdo y, ante la incomprensión del público, tuvo que suavizar sus audacias y atenerse a un concepto más tradicional. Construye sus obras con un humor inverosímil y en libertad y manifiesta una postura inconformista ante las convenciones sociales. Desde la postura del desencantado y escéptico, refleja en sus obras un mundo al revés donde queda de manifiesto lo absurdo de las normas que rigen la vida cotidiana y cómo llevan a la frustración y la infelicidad. Gran parte de sus innovaciones se deben al influjo que ejercieron sobre él las Vanguardias y, en especial, el Surrealismo. Entre sus obras destacan Sublime decisión; A media luz los tres; Maribel y la extraña familia; Tres sombreros de copa. Esta última es su obra maestra, donde traza su concepción de la vida como un choque entre el individuo y la sociedad, motivo del profundo descontento del hombre ante un mundo absurdo de convenciones que le atenazan y le impiden ser feliz - Ya en este periodo hay que situar el nacimiento de un teatro serio e inconformista que se incluye dentro de la corriente existencialista. Dos obras resultan claves en este sentido: Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo (1949) y Escuadrón hacia la muerte de Alfonso Sastre (1953). Las orientaciones existencialistas pervivirán durante unos años y luego


evolucionarán hacia el teatro social (paralelo a la poesía y la novela social). EL TEATRO DEL REALISMO SOCIAL Durante la segunda década de los 50 y los años 60 surge un teatro de compromiso y testimonial desde una actitud crítica y política que pretende hacer reflexionar al espectador y buscar soluciones. Los temas girarán en torno a la injusticia social y la alienación... En cuanto a la técnica, estas obras se inscriben en el realismo con matices diferentes en cada autor: así hay rasgos esperpéntico en Martín Recuerda, expresionistas en Carlos Muñiz, poéticosimbólicos en Antonio Gala o simbólicos en Buero Vallejo. Esta evolución se debe a una cierta relajación de la censura y a la aparición de un público joven y universitario que demanda un nuevo teatro. Antonio Buero Vallejo denuncia en sus obras la injusticia y manifiesta su inconformismo ante un mundo hostil y ante el sufrimiento desde un compromiso político y social. Sus temas recurrentes son la Guerra Civil, el sentido de la vida, la solidaridad, el conflicto generacional, la opresión, la injusticia, la soledad, la tortura, la pérdida de los valores morales, la deshumanización de la vida moderna… Sus personajes se encuentran sumidos en una búsqueda de la verdad y en una lucha por la libertad. Sus obras recobran, de alguna manera, la función catártica de la tragedia griega. Todo ello a través del uso de símbolos tanto en los escenarios (La fundación) como en los personajes y su características personales (la ceguera, por ejemplo), símbolos que le sirvieron para enmascarar su crítica social ante la censura. Durante su primera etapa, de tipo existencial, escribe obras como Historia de una escalera (describe un mundo gris de vecinos a través de tres generaciones); En la ardiente oscuridad (utiliza el simbolismo de la ceguera con el significado de la opresión); La tejedora de sueños (desmitificación de la historia de Ulises y Penélope). En su segunda etapa, esta vez de tipo social, encontramos obras como Hoy es fiesta, Un soñador para un pueblo (de tema histórico con el personaje de Esquilache), Las Meninas (también de tema histórico), El concierto de San Ovidio (se centra en la explotación humana representada a través de una orquesta de ciegos); La doble historia del doctor Valmy (trata el tema de la tortura). En su tercera etapa surge una mayor renovación formal con obras como La Fundación, La detonación, Caimán, Diálogo Secreto. Alfonso Sastre, tras unos comienzos existencialistas, desarrolla una concepción del teatro como arte social que sirve de agitador de conciencias. Sus obras giran en torno a temas sociales y revolucionarios y a la denuncia de la dictadura. Tuvo problemas de censura y no conectó del todo con el público. Entre sus obras destacan Escuadra hacia la muerte (plantea el conflicto entre la autoridad y la libertad y denuncia la guerra), La mordaza (aborda el tema de la tiranía) o La taberna fantástica. Otros dramaturgos del realismo social como Lauro Olmo, José Mª Rodríguez Méndez, Carlos Muñiz, José Martín Recuerda o Antonio Gala, tuvieron problemas con la censura lo que les obligó a esconder los mensajes políticos e ideológicos en el simbolismo. Todos ellos denuncian la falta de libertad, la moral absurda, la injusticia social, la explotación del hombre por el hombre, la miseria y la angustia del proletariado, la violencia, la discriminación o los enfrentamientos ideológicos.

EL TEATRO EXPERIMENTALlSTA Y RENOVADOR


Hacia 1970 el teatro recibe la influencia de las vanguardias y del teatro del absurdo. Se crea un nuevo lenguaje dramático basado en los elementos extraverbales: el espectáculo, la escenografía y las técnicas teatrales audiovisuales. Se destruye la acción y se utilizan la alegoría, el simbolismo y la abstracción. Se acercan a la farsa, lo grotesco, lo esperpéntico y lo onírico. Esta época supone, pues, la superación del realismo y la asimilación de las corrientes experimentales del teatro extranjero. Destacan dos grupos de autores: unos son coetáneos a los realistas como Francisco Nieva o Antonio Martínez Ballesteros; otros son más jóvenes como Manuel Martínez Mediero o Alberto Miralles. El contenido de este teatro era tan crítico como el del realismo social pero su forma audaz los convirtió en un teatro soterrado y alejado de los escenarios y los espectadores convencionales. El caso más claro de marginación de este tipo de teatro fue Fernando Arrabal, que continuó con su creación en el extranjero. Martínez Mediero y Francisco Nieva conseguirán triunfar en los escenarios bien avanzados los años 70. Desempeñan en esta época un papel importante los grupos de teatro independiente como Tábano, Els Joglars, Els comediants, La Fura deis Baus..., que trabajan al margen de las cadenas teatrales comerciales. El trabajo de estos grupos llevó a cabo la labor de aunar lo experimental y lo popular. Fernando Arrabal es el creador del teatro del pánico con rasgos oníricos del surrealismo y críticos de Valle-Inclán. Refleja en sus obras rebeldía ante lo absurdo y la sinrazón del mundo. Entre sus obras destacan El cementerio de automóviles; Pic-nic; Oye, Patria, mi aflicción. En su última etapa escribe teatro bufo: Róbame un billoncito. EL TEATRO ACTUAL El teatro más actual, como la novela, vuelve a la tradición y, por tanto, al neorrealismo. En esta línea encontramos Las bicicletas son para el verano de Fernando Fernán Gómez o autores como Santiago Moncada e Ignacio Amestoy. Aparecen también obras que abordan temas de actualidad: droga, paro, delincuencia... dentro de un costumbrismo con matiz irónico que enlaza con la tradición de la farsa y el sainete: Bajarse al moro de José Luis Alonso de Santos o Tú estás loco de Fermín Cabal. Se produce, en general, un retroceso de las vanguardias salvo algunas excepciones (Francisco Nieva). Entre los últimos autores consagrados destacar a José Sanchís Sinisterra con ¡Ay, Carmela!, divertida, grotesca y patética historia de dos actores durante la Guerra Civil.

Temas Literatura 2º Bachillerato  

Literatura castellana, 2º de Bachillerato

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