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Cuentos sin fronteras

Antología de cuentos de 3º de ESO INS Salvador Espriu Salt


IES Salvador Espriu 1ª edición ISBN: 003ABCDAO Impreso en España / Printed in Spain Editado por Glor SA Foto de portada: Francesc Torres


A todos los alumnos del Instituto Salvador Espriu y sus familias, porque tenemos mucho que contarles...


Índice

Prólogo Capítulo 1: Una historia en imágenes Capítulo 2: Donde todo empieza Capítulo 3: Vidas corrientes Capítulo 4: Cuentos al azar Capítulo 5: Cuentos sin fronteras


Prólogo Para los seres humanos, contar historias es algo tan importante y necesario casi como respirar. Somos seres narrativos, todo cuanto pasa a nuestro alrededor puede dar pie a una preciosa historia, a una historia terrible, a una historia interesante, a una historia, en fin, como la de cualquier otra persona, pero que es nuestra y nos define. Según esta idea, entonces, escribir para contar

historias,

para

entendernos,

para

explicarnos, siempre puede ser una opción. El libro que tienes entre las manos es una antología de cuentos creados por los alumnos de 3ºde la ESO del instituto Salvador Espriu de Salt que escogieron como materia optativa esta de escritura creativa. En cada uno de ellos hay una historia particular nacida de la imaginación de sus autores a partir de las propuestas que se hicieron en clase. Así, Una historia en imágenes se creó a partir de instantáneas escogidas al azar; Donde todo empieza a partir de inicios (uno de ellos, el


maravilloso microcuento El dinosaurio, de Augusto Monterroso); Vidas normales son cuentos nacidos a raíz de anécdotas reales que compartimos en clase y con las que nos reímos mucho, mostrando que una vida corriente también puede convertirse en literatura, y Un cuento al azar se confeccionó con los elementos que nos proporcionaron los dados, con lo que a nadie extrañará que el azar juntase a un churrero con una bruja malvada en medio de un supermercado. El último capítulo lo componen cuentos libres, fruto de la mente creadora ilimitada de sus autores, que quisieron comprender que las fronteras, todas, siempre pueden ser salvables. Así pues, esperamos que disfrutéis de la lectura tanto como nosotros escribiendo porque, ya sabéis, todos tenemos siempre mucho que contar. Gloria García Urbina Profesora de lengua y literatura castellanas


Capítulo 1 Una historia en imágenes LA ÚLTIMA LLAMADA Bouchra Zannouti Al descolgar el teléfono, solo oyó un largo silencio… Charline había llegado a casa después de un largo día de colegio. No se esperaba para nada la noticia que le dio su padre nada más entrar. -Hija, tenemos que hablar- La expresión de su padre era muy seria y Charline sabía que no iba a decirle nada bueno. -¿Sobre qué, papá? -Melissa.- Al oír ese nombre Charline se puso tensa.- Ella... En fin, tu madre ha desaparecido… Otra vez. -No

tienes

por

qué

contármelo.

Ella

ha

desaparecido de mi vida desde ese día… No me importa donde esté.


-Pero esta vez es diferente. Nadie sabe nada sobre ella. La policía dice que podría tratarse de un secuestro. -¿Quién querría secuestrar a semejante arpía? Entonces, por la cara que puso su padre, la chica se dio cuenta de que este tema era delicado y que debía cuidar sus palabras. - Perdón. ¿Qué pruebas tienen? -No lo sé. Sus vecinos dicen que oyeron ruidos extraños la noche anterior. Carla la fue a ver a la mañana

siguiente,

pero

la

casa

estaba

completamente vacía. Carla era la mujer que había contratado su padre para ir a ver a su madre, ya que vivía sola. Ambos siguieron hablando sobre qué posibilidades había de un posible secuestro. La mente de Charline no acababa de aceptar la idea. Ella seguía dolida por el pasado. Melissa, la madre de Charline, le fue infiel al padre de ella con el jardinero que tenían contratado. Nelson, el padre, estaba destrozado. Melissa había roto su família. Se enteraron del engaño cuando un día, de la nada, Melissa se presentó en la casa diciendo que


los dejaba porque estaba embarazada. Luego, se fue sin más y Charline no la volvió a ver jamás. Charline ya no sabía qué más hacer. Al fin y al cabo era su madre, y por muy mal que se llevaran, si algo malo le pasara y aunque no quisiera admitirlo, la derrumbaría más de lo que ya estaba. Decidió llamar a su móvil. La primera vez nadie contestó; la segunda tampoco, y la tercera igual. Así continuó hasta que se dio cuenta de que estaba perdiendo el tiempo. Ya era de noche y Charline se fue a la cama aún con el móvil en la oreja intentándolo una vez más. Al final la chica se durmió. Así fueron pasando los días hasta que se volvió rutina. Llegar a casa, comer, estudiar y llamar. Mientras Charline terminaba de hacer los deberes de matemáticas un sonido que indicaba un mensaje nuevo la hizo parar. El remitente era desconocido. Deja de llamar o te arrepentirás. El mensaje era muy simple. ¿Acaso se refería a que no debía llamar a su madre? ¿O se trataba de una simple equivocación? No quería quedarse con la duda. Decidió llamar a su madre de nuevo. Como


de costumbre, nadie contestó. Continuó haciendo sus deberes de matemáticas. Otro mensaje: Te lo he advertido. Era del mismo remitente. Entonces, el

teléfono

empezó

a

sonar.

“Número

desconocido”. Al descolgar el teléfono, sólo oyó un largo silencio…

LA CHICA DEL COCHE Aminata Baldeh Érase una vez una chica llamada Julie que vivía en Francia. Tenía 25 años y vivía sola y soltera. Un día, cuando estaba sentada en su sofá le sonó el teléfono. Era muy extraño, porque nunca vio ese número. Una voz muy gruesa le dijo: -Bonjour, Madame… y ella, asustada, contestó: -Bonjour. -Ça va? -Oui, ça va... -Comme tu t'app… Colgó el teléfono temblando de miedo sin saber qué hacer, esperó a ver si volvía a llamar pero no, no volvió a llamar. De madrugada sonó el teléfono


otra vez. Se despertó y viendo que era el mismo número se puso a temblar de miedo. Aún así, descolgó: -Salut, fille! C'est moi, ton père. Y se pusó a llorar de alegría, porque desde los catorce años que su padre se fue, ella no sabía nada de él. Le dijo que le asustó muchísimo al principio, que se pensaba que era un acosador. Hablaron y hablaron horas por teléfono hasta que se quedó dormida. Al día siguiente, su padre le llamó pidiéndole que volviera con él a Asia, donde vivía, para poder estar juntos, y ella aceptó. Por una parte estaba contenta y por otra no, porque desde los quince años vivía con su tía en Francia porque su madre murió después de que su padre se fuera. Llegó el día que se tenía que despedir de su tía y de todo. Au revoir Paris, au revoir. Y se fue con lágrimas en los ojos despidiéndose de todos los momentos vividos en Francia. Cuando llegó donde le esperaba su padre, la emoción la hizo desvanecerse, y su padre la recogió y le dio el abrazo más grande del mundo.


EL BOSQUE EVERFREE Eric Castillo

Aquella noche me llamó Steven pidiendo ayuda desde la cabaña del bosque Everfree. Yo estaba durmiendo y de repente sonó el teléfono una vez, yo con la pereza no quería salir de la cama para cogerlo, pero el teléfono no paraba de sonar. Cuando respondí, solo oía gritos de mi hermano Steven diciendo: “Marco, ven al bosque Everfree ahora mismo, necesito tu ayuda. Y trae tu talismán de poder free”. Yo, asustado, solo pude coger mi talismán y empezar a correr como un loco. No tardé mucho en llegar gracias al poder del talismán, pero no veía a Steven. Estuve gritando un buen rato hasta que vi una luz verde salir de una cueva, fui corriendo para saber si estaba mi hermano. Cuando llegué, lo vi atado con unas ramas e intenté ayudarlo, pero eran muy fuertes. De repente, sentí una presencia detrás de mí, era el espíritu Ever, el guardián de los talismanes free. Intentó quitarme el mío pero no le dio tiempo. Acabe dándome cuenta de su malvado plan: quitarnos los talismanes para tener más poder. A mi hermano y a mí nos empezaron a brillar los talismanes, estábamos recibiendo un poder más


grande del que teníamos. Gracias a eso, Steven se liberó y entre los dos pudimos derrotar al espíritu… Todavía hoy, muchos años después, guardamos los talismanes por si aparece cualquier maleante. ¿HAY ALGUIEN AHÍ? Argen Massiel Rosales

Al descolgar el teléfono, solo oyó un largo silencio. “¿Hola, hay alguien ahí?” preguntó desesperadamente, había esperado tanto tiempo a que alguien llamara, no sabía cómo reaccionaría a aquella acción, pero ¡daba igual! al fin se había cumplido su descabellado deseo, no importaba quién llamara, lo único que en realidad importaba era esa llamada. “¡¿Quién es?!” Volvió a preguntar con un tono más agudo. ¿Por qué nadie respondía? ¿Acaso le estaban

gastando

una

especie

de

broma

telefónica? Glenn gimió contra el aparato, una grave respiración se comenzó a oír, ¡por Dios! ¿de quién se trataba? ¡ya no hacía ninguna gracia!


La risa maquiavélica de un hombre resonaba por el altavoz del teléfono, Glenn colgó fuertemente, no pensaba siquiera seguir siendo partícipe de aquella ridícula broma, tenía bastantes cosas que hacer. Sí, había esperado una eternidad a que alguien se comunicara con ella, pero no le daría la satisfacción a ningún gamberro a que se burlara de ella. De lo que Glenn no era consciente, era de que detrás de aquella puerta se encontraba un maniático observándola desde las sombras, con su teléfono

en

la

mano.

“Esto

se

pondrá

interesante...” Pronunció aquel desquiciado en un susurro. Las palabras fueron borradas por el viento.


Capítulo 2 Donde todo empieza

MAMÁ Aminata Baldeh Al descolgar el teléfono, solo oyó un largo silencio, un silencio inmenso, un silencio en el que solo se escuchaba el latido de su corazón. Se quedó en shock durante unos minutos, unos minutos que duraban eternamente… Esperó al lado del teléfono a que volvieran a llamar y decirles que esa noticia era una gran mentira. Esperó y esperó, pero no, nunca jamás volvieron a llamar. Ese vacío que tenía dentro era inmenso, un vacío difícil de explicar, un vacío que nunca más se volvería a llenar. Se sentía muy solo, no sabía qué hacer, se pasaba todas las noches sin dormir, parecía un muerto, no comía ni bebía, ni siquiera se duchaba. Cada vez que pasaba por allí le rodaba una lágrima por la cara, estaba destrozado, no hablaba con nadie, ni con su


familia. Llegó a un punto en que decidió quitarse la vida, así habría acabado todo. Preguntó silenciosamente sin recibir una respuesta. Quizás el destino decidió que ya era hora de dejar de existir. Para qué seguir viviendo cuando lo más preciado que alguna vez había tenido se había marchado llevándose con ella su alma en pena. Seguía sin entender por qué se fue sin decirle ni un ``adiós´´, ni un ´´te echaré de menos´´, ni un ``TE AMO´´. Llegó la noche del viernes y él ya había tomado la decisión. Pero antes de eso, escribió una carta, una carta de todo corazón, que decía lo siguiente… ``Sé que te parecerá un poco extraño aunque no estés aquí conmigo. A pesar de todas nuestras peleas y discusiones, quiero que sepas que eras y serás mi mejor amiga, mi vida sin ti no tiene sentido. Gracias por estar conmigo siempre. Gracias por darme lo que nunca jamás nadie podrá darme. Gracias por hacerme feliz todo este tiempo. Aunque no puedas ver esto, espero que estés donde estés le pido a dios que te tenga en su gloria, mamá, tan solo queda decirte que te amo´´


MI PROPIO CUENTO DE DINOSAURIOS Eric Castillo Al despertar, el dinosaurio seguía ahí. Pero unos minutos después ya no estaba... -¿Dónde está?- dijo mi compañero. -Estoy muy preocupado…-le respondí- Yo solo me eché una cabezadita antes de abrir los ojos y ver que no estaba dentro de la jaula... -Todo el parque jurásico está en peligro… -Y sobre todo él: apenas acaba de hacer dos meses desde que salió del cascarón... Todo empezó una mañana cualquiera. Me levanté, le di al pequeño dino de comer y empecé a limpiar la jaula de los otros dinosaurios, no pensé que se escaparía. Fui rápidamente a la sala de cámaras, miré en todas las salas y no aparecía en ninguna..... Pasó el rato y seguía sin saber dónde podía haberse ido el pequeño dinosaurio. -Ya lo tengo... seguro se habrá puesto celoso por que limpie y cuide a los demás, así que se habrá ido con su mamá.


Efectivamente, fui a la sala de maternidad para mamás dinosaurias que acababan de dar a luz y estaban ahí. Después del susto, fue una imagen muy bonita... EL DINOSAURIO Ibrahim Balde Al despertar, el dinosaurio aún estaba allí… -Estoy muy preocupado…! -¿Dónde podré estar? Yo solo estaba echándome una siesta, y cuando me desperté vi que ya no estaba ahí con la familia. Estuve pensando un buen rato en quién habría podido moverme de donde estaba. Intenté volver a la cueva, pero no sabía cómo. Estaba en un bosque donde solo había árboles, intenté volar pero vi que me ataron el ala, así que caminé hasta un rincón donde vi un señor muy viejo. Me dijo que si quería volver a la cueva, tendría que hacerle un favor, tenía que ir y llevarle un animal para comer, pues tenía mucha hambre. Así lo hice: le llevé un conejo. El mago me dijo: “esto no me convence, quiero un animal que pueda durarme


meses”. Entonces, fui y le traje un hipopótamo. ”Ahora sí, si te bebes esto, podrás regresar a la cueva”, dijo alargándome lo que parecía ser una especie de poción mágica. Cuando regresé, vi que mi familia estaba preocupada buscándome. Yo no supe explicar qué pasó. Pero estaba seguro de que no volvería a irme nunca más. EL MISTERIO DE LA LLAMADA Nuria Diao

Al descolgar el teléfono, solo se oyó un largo y espeso silencio. Después, habló una voz fina y pausada pidiendo ayuda y de fondo se escuchó el grito

de

mujer.

Laura,

asustada,

colgó

rápidamente y gritando llamó a su mama. Ella, asustada, tiró la colada al suelo y fue a ver qué pasaba. Laura le explicó con una voz triste que un hombre muy extraño le había dicho por teléfono que la próxima sería ella. Su madre le dijo que parase de bromear porque no era una broma de buen gusto. Laura le dijo con lágrimas en los ojos que era verdad, que no sabía qué estaba pasando,


que la ayudase a descubrir quién era ese hombre y la mujer que gritaba. Su madre le dijo que aquella misma tarde irían a la policía a contar lo que sucedió con todos los detalles. Al llegar, la mamá de Laura habló con una agente y tuvieron que esperar bastante tiempo. Laura estaba inquieta. Finalmente, las mandaron a una sala para interrogarlas y averiguar qué estaba pasando. Cuando llegaron, les contaron todo lo sucedido con todos los detalles y la agente les dijo que irían a coger el teléfono de la casa y conectarían los cables con la policía y así, si volviesen a llamar, ellos rápidamente lo sabrían. Así lo hicieron. Pasaron unas horas y alguien llamó, pero no dijo nada y de repente colgaron como si no hubiera nadie en el celular. Pocos días después, la mamá desapareció y nadie supo nunca nada de ella. Solo que, de vez en cuando, en su casa suena el teléfono y alguien pide ayuda mientras se oye de fondo el grito de una mujer.


EL ROBOT LISTO Abderrahman Waez Al descolgar el teléfono, solo se oyó un largo silencio. Pedro estaba tan sorprendido que empezó hablar consigo mismo. -¿Así que un robot va a matar a la gente para salvar a la humanidad? Imposible, voy a hablar con Messi para entender mejor todo esto. Messi era un científico que siempre intentaba crear el robot perfecto, y al mismo tiempo era el hermano mayor de Pedro. -Dime hermano, ¿es posible que un robot mate a gente para salvar a la humanidad? -Hace dos horas creé un robot para solucionar los problemas de los humanos, y ese robot era muy listo, pero tan listo, que solo observando la calle durante unos minutos supo que acabando con la gente y creando robots listos como él, cambiaría el mundo y lo transformaría en un lugar perfecto, y ahora está viendo vídeos en youtube sobre cómo destruir a la humanidad. -¿Y dónde está el robot ahora? -Pues en el espacio, o al menos eso me dijo.


Los dos eran tontos. Pedro, porque no sabía que en Youtube no existen ese tipo de vídeos, y además, en el espacio no hay WIFI. Y Messi, porque no sabía controlar esa máquina. Después de unos cuantos minutos, pudo localizar el robot con su ordenador y lo destruyó. Entonces encontró un trabajo mejor que ser un científico, que era ser un jugador de fútbol. LA LLAMADA Tida Sillah

Al descolgar el telèfono, sólo oyó un largo silencio, ese era el silencio que mantenía su amado al oírla, al oír esa voz dulce y fina, se quedó sorprendida al escuchar ese silencio agradable que le transmitía paz. Ese “Aló” fue lo más agradable y lo último que oyó el hombre, porque murió en ese mismo instante. Ella no se había enterado de que su marido había sido descubierto. Sólo había silencio. Un disparo lo rompió para siempre.


LA RUINA DE MI CUMPLEAÑOS Karima El Amrani Al terminar la cena empecé con el tatuaje. Llegaron muchos clientes, pero cuando acabé me llamó mi mamá y me dijo que fuera rápido. De repente sentí miedo, no sabía qué pasaba, fui corriendo a buscar mi coche pero no logré arrancarlo. Dejé el coche y fui corriendo a casa. Nadie me abría, así que rompí la ventana con una piedra y entré, pero no había nadie. Salí como un loco buscando en las calles, no tenía ni idea de dónde estaban mis padres. El teléfono sonó, era mamá quien me llamaba, me dijo “hijo, rápido, sálvanos”, y colgó. Me senté en un banco solo y nervioso sin saber qué hacer, pensando y pensando qué les podría haber pasado. Después de un rato un hombre viejo se sentó a mi lado y me preguntó “¿qué te pasó, hijo?”. Yo le miré y me dije que ese hombre me ayudaría. Le conté lo que ocurría y me dijo que él sabía dónde estaban. Dijo “yo os conozco a todos, y sé todo de vosotros”. Me pidió que lo acompañara, pero que no preguntase nada.


Caminamos un rato y pasamos por un bosque en el que había una casa. No tenía luces, había pájaros espantosos volando encima nuestro y tirándonos piedras. El hombre no paraba de reír, entonces me dijo: “rápido, ahí está la casa, entra y verás a tus padres”. El hombre desapareció. Fui hacia la casa. Llamé a la puerta y se abrió. Entré para ver quién había y escuché unos gritos que me dieron un susto de muerte. Gritaban “Cumpleaños feliz”. LA TATUADORA Najima Zerouali

Al acabar la cena, siguió con el tatuaje pero.. Valentina vivía muy bien con su novio a pesar de que sabía que su hermano no aceptaba esa relación. Cada día salían juntos, paseaban, hacían todo juntos. Pero llegó un día en que él la dejó. La dejó sola y ella le dijo: -¿Qué pasó?¿Por qué quieres dejarme después de todo lo que hice por ti? -le dijo con lágrimas en los ojos. -No podemos seguir. ¡Entiéndelo!


-¡No! Quiero que me des una explicación. Él bajó la mirada y no pudo contestarle. En ese momento hubo un silencio inmenso, pero Valentina lo rompió diciendo: -Mira, yo decidí algo y es que no me voy a arrastrar por ti, si tu quieres seguir conmigo, bienvenido, y si no quieres, vete y déjame. Pasaron dos días y ella seguía encerrada en su habitación sin comer ni beber. Vivía junto a su padre, su hermano y su abuela. Su hermano era muy fuerte y no quería ver a su hermana llorando por un hombre que no valía la pena. Llegó un momento que su hermano ya no podía soportar su actitud y decidió ir a hablar con ella. -Mira, Valentina, soy tu hermano y no quiero verte así porque me duele mucho. Ella se quedó callada y no dijo nada. -¡Háblame, no te quedes callada! Se levantó, se limpió las lágrimas y con una voz segura le dijo a su hermano: -He decidido volver a vivir mi vida haciendo algo que me llene. -¿El qué?


-Quiero tatuarme, mi sueño es tatuarme y ser tatuadora. Él se puso rojo después de escuchar eso que le dijo su hermana, pero no tenía más remedio que aceptar lo que quería hacer y le dijo: -Acepto, pero con una condición. -¿Cuál es? Dime, hermano. -Te puedes tatuar pero solo una mano. ¡Nada más que una mano! -¿Pero qué dices? -Lo que escuchas, que te quede claro. -¿Pero cómo? ¿Acaso ves esto que dices normal? El salió de la habitación sin decir nada para dejarla pensar, pero antes de cerrar la puerta le dijo: -Tu tienes la decisión. Se quedó pensativa. Esa noche Valentina no bajó a cenar con su familia, estaba encerrada en la habitación y no quería comer ni beber. Al día siguiente su hermano se despertó temprano para ir a su trabajo y de paso decidió ver qué tal estaba su hermana pero…¡no la encontró! Se había ido de casa y había dejado una nota encima de la cama:


“Escúchame, hermano, entiendo que quieres mi bien y quieres que sea fuerte, pero todo esto lo conseguiré solo dedicándome a lo que me gusta. Entiendo que en nuestra religión no permitan el tatuaje, pero tú me lo tienes que permitir para que yo viva feliz y pueda olvidarme del desgraciado que me rompió el corazón. Espero que me entiendas y, cuando sepa que aceptas lo que te pedí, volveré a casa.” De repente, sonó el timbre y él, pensando que era su hermana, se fue corriendo hacia la puerta. Al llegar encontró a su abuela allí pero… al abrir la puerta vieron al exnovio de su hermana. En ese momento tiró el papel y le pegó en toda la cara diciéndole: -Tú fuiste el culpable. ¿Por qué volviste ahora? Por tu culpa dejó la casa y se fue de aquí. La abuela, al enterarse de lo que hizo su nieta perdió el control y se desmayó. Su hermano no supo qué hacer, si ayudar a su abuela que se desmayó o echar al desgraciado de la casa. Pero al final hizo las dos cosas. Al día siguiente el cartero les trajo una caja junto a una carta, pero era anónima, no ponía quién la


enviaba. Cerró la puerta y entró a casa, se sentó encima de la silla y abrió la caja. Al abrirla estaba llena de materiales de un tatuador y en uno de esos materiales ponía “lee la carta”. La leyó y era de su hermana. No supo qué hacer y finalmente decidió aceptar pero… Llamó a su hermana diciéndole que volviera a casa porque aceptó lo que quería. Ella, al escucharle, voló de alegría y rápidamente recogió la maleta y regresó. Al llegar estaban todos reunidos en la mesa de la cena pero no estaban solos, junto a ellos estaba una tatuadora muy famosa, una tatuadora que hacía los mejores tatuajes del mundo. Le dieron la bienvenida y le dijeron que se sentara en el sofá para

empezar

el

tatuaje.

Su

hermano

la

contemplaba pero esas miradas estaban llenas de odio. Todo iba normal, así que se dispusieron a cenar. Al acabar la cena, siguió con el tatuaje pero.. en ese momento, su hermano…


Capítulo 3 Vidas corrientes MIS DOS VIDAS Najima Zerouali

Al acabar mis estudios dejé a mis padres y me fui a vivir a San Francisco. Vivía sola, y desde entonces empezaron mis terribles noches… Mis primeros días en fueron geniales: salía con amigas, bailaba, hacía de todo, pero…. al llegar la noche tenía otra vida llena de miedos y curiosidad. Cada noche justo al meterme en la cama se encendía la luz del pasillo. La primera terrible noche al ver eso me tapé completa con la manta, pero en mi cabeza tenía miedo y al mismo tiempo curiosidad para saber qué fue lo que pasó. En esos momentos mi mente estaba totalmente perdida, me imaginaba de todo:

fantasmas,

intrusos

en

casa

o

supuestamente el amo de la casa. Eso suponía yo,


pero no fue eso mismo. A medida que pasaban las noches me empecé a acostumbrar a ello y ya no le daba importancia. Después de un mes decidí invitar a mi amiga a vivir conmigo en casa, pero no le dije nada de mis noches, si se lo dijera ella se negaría vivir conmigo. Se mudó a mi casa, pasamos el día muy divertido y alegre, pero al acabar la cena y querer ir a dormir me esperaba la reacción de mi amiga al ver lo que sucedía, pero…. !no pasó nada! Me quedé con la boca abierta, y ella preguntándome qué me pasaba. Estuvo conmigo durante una semana, pero decidí enviarla a algún lugar para ver si eso solo sucedía conmigo. Eso hice. Estuve disfrutando mi día como siempre, pero ese era distinto. No sabía qué era mi último día en la vida y de que ya no podría disfrutarlo o vivirlo. Llegó la noche y decidí ir a dormir más tarde, así podría saber si eso pasaba a la misma hora o solo cuando iba adormir. Pero no, descubrí que no sucedía siempre a la misma hora. Antes de meterme en la cama llamé a mi amiga y a mis padres para hablar con ellos. Sentí que esas serían mis últimas llamadas en la vida. Hablé con


ellos y les di las buenas noches. De camino a mi habitación todo iba normal, sin nada raro o distinto. Me metí en la cama, miré la hora en el teléfono, a la espera de alguna reacción, pero no hubo nada. Al ver que no sucedió nada raro me dije: ”deben haber sido solo los primeros días y nada más, déjalo, duerme, que mañana trabajas.” Al cerrar mis ojos durante un minuto, de repente… escuché voces que decían mi nombre, cada vez lo decían más fuerte, más fuerte y más fuerte… Lo último que sentí fue una bala atravesar mi corazón. Por culpa de esa bala hoy estoy en mi tumba, sin saber quién fue quien me mató o por qué lo hizo.

LA DURA VIDA DE JUAN Ahmed Tatari

Hace mucho tiempo, en una ciudad muy pequeña vivía un niño llamado Juan. Él era un niño simple: era tímido no hablaba con nadie, solo con su madre. La madre de Juan quería que su niño se relacionase en el instituto, pero era muy difícil


porque Juan sufría bullying por sus compañeros que le llamaban mudo, autista, sordo... Un día Juan le dijo a su madre lo que sentía, y su madre al instante decidió cambiarle de instituto. En el nuevo instituto Juan encontró a gente que le entendía, lo que no sabía él es que se pasaban de “amigos”. Juan les había comprado unos refrescos cuando fue a buscarles, estaba cotilleando un poco y les encontró hablando mal de él. Entonces, con sus ojos anegados por las lágrimas cruzó la calle sin fijarse y de repente un coche le atropelló, y Juan entró en coma. Juan vivió solo una semana debido al fuerte golpe, y como a sus falsos amigos no les importó, no fueron a visitarle. Solo su madre, su única y verdadera amiga.

MI AMIGO QUEMÓ SU SALÓN Abderrahman Waez

-Normalmente, a estas horas juega con su teléfono, pero esta vez no lo ha podido usar


porque su madre lo escondió por sacar malas notas. No tenía nada que hacer, por eso ha tenido la idea de probar un cigarrillo, pero él no tenía dinero, ni siquiera trabajaba o estudiaba, solo salía con sus amigos y conmigo, por eso robó un poco de dinero de su madre, como siempre, para comprar sólo uno. Me sorprendió cuando me dijo que había hecho todo eso, pero me sorprendió más cuando me dijo que sus padres no sabían lo que había hecho. No podía hablar con sus padres sobre ese problema, porque no tenían tiempo, y también porque… es mi amigo, o mejor dicho era mi amigo. Una vez encendió un cigarrillo, dentro de su salón, y todo se quemó, literalmente todo. -Tu amigo era una mala persona. Nunca pruebes un cigarrillo, fumar es malo. -Ya lo sé, señor policía.


LA NIÑA TRAVIESA CON BUEN CORAZÓN Nuria Diao

Había una vez una familia que tenía una niña de tres añitos que se llamaba Lucía. Era una niña muy traviesa e inquieta. Lucía iba a la guardería porque sus papás trabajaban, cuando su mamá volvía de trabajar iba a recogerla. Siempre que llegaba a la guardería, las profesoras le decían que era una niña maravillosa, que era traviesa, pero siempre estaba ahí para todos y que era como una segunda profesora. Cuando iban a casa, Lucía le contaba todas las cosas que había hecho en la guardería. Era muy comilona, comía de todo, lo que le ponían en el plato se lo comía, y eso era muy bueno porque siempre estaba sana y fuerte. Un buen día, por la mañana, se despertó Lucía muy contenta con unas energías que ni ella se aguantaba, corriendo se fue a despertar a su mamá y se puso a saltar sobre la cama diciendo “Mamita, mamita, levántate, que ya es de día. Tenemos toda una tarde”. Se levantaron y se pusieron manos a la obra. Comenzaron primero a hacer la lista de la


compra, después pensaron dónde irían a comer, para acabar, volverían a casa. Llegaron a casa y Lucía y su mamá no tenían nada que hacer y se pusieron en el sofá, pero la niña no estaba nada contenta porque no le gusta nada estar quieta y tranquila. Se levantó y se fue. Pasaron unos minutos y su madre se extrañó porque estaba todo muy callado y comenzó a llamarla: “Lucía, ¿dónde estás?”; pero no respondía, la fue a buscar y la encontró en un rinconcito con la cara llena de pintura y la pared toda pintada. Su mama le preguntó qué había hecho y ella respondió “¡soy un arcoiris mamita!” Su mamá no sabía si reírse o reñirla, así que finalmente le dijo que eso no se podía hacer. Pero la veía tan bonita, con toda la cara llena de colores...

LAS PERSONAS DE OTRO MUNDO Ana Servellón

Una vez, a media noche, la luz del pasillo se encendió. Después escuché pasos que se dirigían hacia mí, yo lo único que podía hacer era cubrirme la cara y fingir que seguía durmiendo. Pero tenía


mucho calor, y no podía más seguir cubriéndome la cara, aunque me ganaron el miedo y el silencio. No podía decir ni una palabra, no sabía qué pasaba, pero siempre se escuchaban los mismos pasos, y siempre se dirigían hacía mí. Esta vez... sentí a alguien justamente a mi lado. No logré ver quién era, pero tampoco logré saber cómo pude dormir. En la mañana siguiente me levanté, no quería recordar lo que había pasado la noche anterior, lo único que sé es que tenía mucho miedo. Durante la mañana quería salir de mi casa, salir con alguien para distraerme. Llamé a mis amigas, pero ninguna contestó a mis llamadas. Era como que si ellas sabían lo que me sucedía. Anocheció muy rápido, estaba apunto de irme a la cama cuando de pronto escuché ruidos en la sala. Tenía mucho miedo, pero quería ver lo que era que hacía tanto ruido. En un segundo se apagaron las luces de la sala y después se apagaron las demás y se encendió una luz frente a mí. Se podía ver como en suelo había una frase que decía “somos las personas de otro mundo”.


LA PERRITA CALLEJERA Ibrahim Balde Caminando tranquilamente, vi que había una perra que no tenía dueño. La cogí y la llevé a mi casa. Mis padres me dijeron: -¿De dónde la ha sacado? -Me la he encontrado en el parque. -Antes de traer algo tienes que avisar. Les dije que no podía dejarla ahí porque vi que estaba herida. Mi padre me dijo que fuéramos al veterinario, y cuando llegamos, nos dijo que se recuperaría en de dos semanas. Así fue. Ese mismo día la llevé a dar una vuelta, pero cuando estábamos volviendo se escapó. Antes de correr me mordió y cuando llegué a casa se lo dije a mis padres, pero no me hicieron caso. Se lo repetí y me dijeron: ”hija, lo siento, sé que le cogiste mucho cariño, pero son cosas de la vida. Si quieres te compro uno pequeño”. Les dije que sí, pero al salir de la tienda vi a mi antiguo perro con un señor mayor y astuto. Yo se lo dije a mis padres y me dijeron:”vamos a seguirlo”. Cuando se pararon... ¡vi que el perro se convirtió en un humano! Mi padre se extrañó y mi


madre aun más. Yo me desmayé de la impresión. Cuando desperté vi que estaba a la cama y que solo era un sueño. Y que la perra, mi perra, aún estaba allí. CORRE Bouchra Zannouti -Cariño, no nos esperéis hasta tarde. Papá y yo tenemos una reunión muy importante y no llegaremos para la cena. Comed e id a dormir, que mañana tienes colegio y… sobre todo, Ethan, cuida de tu hermana ya sabes que… -”Es muy frágil”- dijo el chico imitando el tono de su madre- ya lo sé mamá, estate tranquila, yo cuidaré de Lily. La madre y el padre se fueron y Ethan se quedó solo. Lily estaba durmiendo. Todo estaba muy tranquilo. Un ruido rompió todo el silencio. Venía del cuarto de Lily. Ethan fue a ver qué ocurría. Su pulso se había acelerado, pues si algo le pasaba a su hermana él sería el culpable.


El cuarto estaba vacío. Una ráfaga de viento movió las cortinas. Ethan cerró la ventana. Se escucharon unos sollozos de debajo de la cama de Lily. Su hermano subió una manta que la cubría y allí estaba la pequeña llorando, con una expresión de terror en su rostro. -¡Ethi! Algo muy, muy malo va a pasar.- dijo Lily como pudo, entre lágrimas- ella…me lo dijo ella. Dijo que yo tenía la culpa. Ethan no supo qué responder a eso, por lo que sólo intentó calmarla y la abrazó. Tal vez sólo se trataba de una pesadilla. -¿Quién es ella? -Ella... No lo sé. Ella es yo. Ethan se quedó callado de nuevo. ¿Qué responder a eso? “Seguro que será una pesadilla”, pensó el chico e intentó convencerse a sí mismo. -Sólo es una pesadilla, tú vuelve a dormir e intenta soñar con cosas bonitas… Piensa en un poni guerrero.- Eso hizo calmar del todo a la niña y finalmente se volvió a dormir. Ethan se giró para irse a su cuarto pero lo pilló otra ráfaga de viento. ¿No había cerrado ya la ventana? Le daba la impresión de que sí, pero la


volvió a cerrar y seguidamente salió de la habitación. Ya en su cuarto encendió la consola y jugó a su juego favorito. -¡Hermanito!- era la voz de Lily. Ethan se giró. ¿Qué hacía ella ahí? Si se suponía que estaba durmiendo. -¿Lily?- dijo el chico rápidamente. -¡YO NO SOY LILY!- gritó la niña desesperada. Estaba diferente. Su pelo estaba más largo y sus ojos destellaban un brillo terrorífico. Ethan cerró los ojos un instante y cuando los volvió a abrir la niña ya no estaba. Corrió hacia el cuarto

de

Lily

y

ella

seguía

durmiedo

plácidamente. ¿Qué estaba pasando? No podía ser una pesadilla, todo parecía tan real… En la cocina se tomó un vaso de agua para calmarse un poco, pero casi se ahoga al ver la figura de la niña caminando por el pasillo. El terror lo consumió del todo y decidió llamar a su madre. -¿Ethan? ¿Qué ocurre? ¿Lily está bien? ¿Ha pasado algo?- dijo su madre nada más colgar. -Mamá… Lily está muy rara… Están pasando cosas extrañas, Lily tiene el pelo más largo, apareció de repente en mi cuarto y luego desapareció… Seguía


durmiendo en su cuarto- dijo el chico lo más rápido posible, no quería perder tiempo. -Sal de casa. Ahora.- dijo su madre firme. -¿Qué? ¿Y Lily? Mamá me dijiste que… -Olvida lo que te dije. Sal ahora. Ethan, no repliques. ¡Por el amor de Dios! ¡SAL AHORA!- le gritó.- Y si escuchas algo antes de salir, solo ignóralo y sal, hijo. Por favor. Ethan, poco convencido, salió de la cocina. Se escuchó un grito desgarrador, era Lily. “Y si escuchas algo antes de salir, solo ignóralo y sal, hijo” Se acordó de lo que le dijo su madre. No podía. Corrió hacia el cuarto de su hermana y entró. Lily estaba tendida en el suelo, sobre un charco rojo. La niña aún seguía viva. Vio a su hermano e intentó musitar su última palabra: “Corre” susurró la niña con gran esfuerzo, entonces cerró los ojos. Él se apresuró hacia Lily. -¡Lily! ¿Qué te han hecho?- y esas fueron las últimas palabras que se escucharon, antes del grito más horripilante jamás oído por alguien. Entonces todo lo demás fue oscuro.


-Ahora yo soy la niña de papi y mami, antes estaba muerta, ahora lo estáis vosotros.- Dijo la supuesta Lily, en realidad llamada Mary, una hermana que sólo buscaba justicia… A su manera.

ESCONDIDA Aminata Baldeh

Mamá me llamó más de cinco veces, ella sabía que algo malo pasaba en ese momento. Entonces se puso a buscarme por toda la casa. Buscó por todas partes: por las habitaciones, en el baño e incluso buscó dentro de la lavadora. No os lo toméis como algo raro: normal, con lo traviesa que era, se lo esperaba. ¿Verdad que queréis saber a dónde me encontró, y qué cosas haciendo, no?.. ¡ah! pues mirad: finalmente me encontró en la terraza con mis peluches en una mano y, con la otra, agarrando el pincel nuevo que compró para pintar la casa, yo con toda la cara pintada con pintura que compró, también para pintar la casa. Cuando vi a mamá me fui corriendo a un lugar secreto que tenía escondido en la casa. Mamá me buscó otra


vez por toda la casa, estuvo horas y horas buscándome sin encontrarme, llamó a la policía e incluso llamó a papá que estaba en Venezuela. Resultó ser que yo estaba debajo de la cama de mamá, me quedé dormida toda la tarde, buscaron y buscaron pero no me encontraron. Mi mamá desesperada se tomó unas pastillas. Salí corriendo de debajo de la cama donde estaba la policía y mamá. Cuando me vio se alegró mucho y empezó a llorar de la emoción. Fue algo maravilloso, pero luego se enfadó porque me buscaba. Me castigó una semana sin comer chocolate y sin mirar la televisión, pero, aunque no me atreva a decírselo, me lo pasé muy bien jugando con mamá.

MEDIA NOCHE Yoselin Funes

Una vez a media noche, la luz del pasillo se encendió... Estaba en casa. Era un sabádo por la noche, mis hermanas salieron y mis padres tampoco estaban.


Yo quedé sola en casa y las ocho de la noche me puse a ver una película de miedo con mi amiga, que había venido a hacerme compañía. A las diez de la noche ella se fue para su casa y mis hermanos todavía no habían llegado. Y me fui a a la cama. Lo primero que hice fue apagar todas las luces y fui al baño y después a la habitación. Cuando me estaba quedando medio dormida, vi una claridad en el pasillo. Yo estaba segura de haber apagado todas las luces, pero igual me levanté a ver qué. “Ya ha de haber llegado mi hermana” pensé, “ha de estar en el baño, le voy hablar”. Nadie me contestó y decidí irme a acostar de nuevo. Al día siguiente le pregunté a mi hermana si había venido por la noche y si se había ido de nuevo, y ella contestó que no, que no había llegado hasta pasadas las cuatro. Pasaron varias noches, y después volvió a suceder lo mismo,

me quede sola y a media noche

escuché un ruido muy feo. Salí a ver qué era, y vi una sombra pasar por el pasillo. Volvieron a encender la luz del pasillo y me cansé, grité con todas mis fuerzas “¡ya déjenme tranquila de una


vez por todas, ya estoy cansada! Se apagaron todas las luces, se oyó un fuerte ruido como de portazo y nunca más supe qué fue lo que me acompañó durante aquellas noches.

LA ACAMPADA PERFECTA Argen Massiel Rosales Un día mis amigas y yo decidimos ir de acampada. Hacía una semana que nos habíamos graduado en la universidad, por lo cual, preparamos este íntimo viaje. -Oye, Carla, de verdad crees que fue buena idea venir a acampar a este bosque? -Comentó mi amiga Clara mirando a su alrededor. Ya habíamos llegado a nuestro destino. -Siento que la opción de festejar en casa, ahora mismo, suena más tentadora. Al principio Clara no quería venir al bosque. Intuía que podría ser peligroso. No acabé entendiendo el porqué de su incertidumbre. Pensé que ya había superado su miedo.


-¡Cálmate Clara! - Chilló mi otra compañera, Mercedes - Hemos venido a disfrutar, no tiene por qué pasar algo malo. - Miró fijamente a Clara Deja de pensar tonterías. Luego de esa pequeña charla, Mercedes decidió ir a explorar. Me pareció una buena idea. Clara no volvió a mencionar nada más. -¡Chicas! ¡chicas, venid por favor! - El grito de Mercedes hizo eco por todo el lugar. Mi corazón bombeó más deprisa. Clara volteó a verme, y salió corriendo. ¿Qué le había pasado a Mercedes? ¿Por qué gritó así? La llamada de Clara me sacó de mis cavilaciones y corrí sintiendo cómo la sangre se agolpaba en la planta de los pies. Agitada, llegué donde se encontraban mis amigas. El panorama era impresionante. Las chicas reían escandalosamente y se tiraban agua. Estaban con ropa interior metidas en un gran lago. Me enjugué las lágrimas traicioneras que bajaban por mis mejillas y empecé a reír. Notaron mi presencia, y entre carcajadas me animaron a adentrarme en el lago.

Rápidamente

me

desnudé,

quedando

expuesta ante mis compañeras. Entré a jugar con el dúo. El agua estaba fresquita.


Capítulo 4 Cuentos al azar LA ESENCIA DE LUNA Bouchra Zannouti Los dos individuos se observaron el uno al otro. Dania buscó su varita y Sermander se alejó tres pasos. -¡ÁVEDA KEDAVRA!- gritó la bruja apuntando al extraterrestre con su varita. Éste soltó una carcajada y se giró sobre sus talones. Cogió una caja de galletas de una estantería y la abrió. -Tienes que pagar eso, estúpido alien. -Cállate, bruja rancia. Se metió tres galletas a la boca y después de tragar se escuchó un enorme eructo. -Eres un marrano. -Amas a este marrano. Dania no supo qué responder a eso. Era cierto. Lo amaba. Daban igual sus diferencias y las estupideces del alien, ellos tuvieron una hermosa


historia que valía la pena escuchar. Pero era un idiota. Le hacía daño. Él no tenía sentimientos y ella no demostraba los suyos, por eso la tristeza siempre era notable para la joven bruja, que no pasaba por alto el dolor que esto le provocaba, aunque no quisiera admitirlo. -Me voy.- Dijo Dania caminando hacia la puerta del supermercado. Ya no había nadie, eran las 3.47 de la madrugada.-¡Avertus puertus!- señaló la puerta con su varita pero ésta no se abrió. -Por lo que veo Luna no está de tu parte hoy. Recuerda

qué

día

es.-

Dijo

Sermander

tranquilamente. -¿Qué día es?- se preguntó a sí misma. Después se dio cuenta. Era 1 de enero y ya pasada medianoche. La varita mágica funcionaba gracias a la energía de Luna, una figura mística que emitía ondas interestelares. Éstas alimentaban las varitas de cada bruja. Pero una vez cada año tenías que acudir al templo maldito, donde habitaba la esencia de Luna y recargabas tu varita. Dania maldijo en voz baja y escupió. -Luego soy yo el marrano.- Dijo Sermender en tono de burla.


La bruja lo miró mal y luego lo ignoró. Pensaba qué podría hacer para salir de ahí. No tenía ni idea. Jamás había hecho ninguna acción sin magia. Ahora se daba cuenta de que había empezado a depender de ella. Sermender seguía comiendo galletas, como si nada. Dania, en cambio, se comía las uñas como una loca por los nervios. Tocaba pasar la noche ahí. No había otra opción. Avanzó por los pasillos de Mercadona y visualizó una puerta trasera. Corrió. Al llegar la observó detenidamente. Era una puerta metálica y bastante grande. Empujó la barra de seguridad pero inmediatamente empezó a sonar una estridente alarma. A Dania le dio igual y volvió a correr hasta llegar al exterior. Se encontró en un parking desolado y poco iluminado. Sermender salió también. -Estás loca. -Amas a esta loca. Y la policía no tardó en llegar. Sermender adoptó su forma humana. Dania guardó la varita. Ahora eran Marcie y Frank, unos simples mortales, estudiantes de secundaria metidos en grandes problemas.


SUEÑO Aminata Baldeh Perdí la apuesta. Al día siguiente, la profesora de química me acompañó a mí y a mi hijo al río donde nos esperaba la nave espacial. Cuando vi esa semejante cosa me quedé en shock, lo tenía todo, era enorme, fea, vieja, rota. - ¡AH! por favor, yo allí no subiré -dije chillando. La profesora de química se rió. Después de diez minutos entré con mi hijo donde nos tendrían de rehenes. Fue un viaje horrible, mi hijo y yo no sabíamos a dónde nos llevaban. El viaje duró tres días, durante los cuales estuvimos sin comer, ni mucho menos beber ni una sola gota de agua. Al despertar, nos llevaron a un habitación donde ni luz entraba, estaba sucia, oscura, era un lugar feo, se te ponían los pelos de punta al ver como una rata se comía a sí misma. Apareció de golpe una bruja, no una cualquiera con granos, barbilla larga y fea, no. Apareció una chica elegante acompañada de una luz blanca que iluminaba toda esa habitación sin salida. Cuando la ví me levanté


rápido agarrando la mano de mi querido hijo. Ella en voz baja me dijo… -Acompáñame... Nos llevó a un bosque donde había un sinfín de animales que lo habitaban. Fuimos a un río donde había un libro maldito. -Este libro os ayudará a salir de este bosque - dijo la bruja. Al coger el libro se abrió automáticamente. Ví cómo nos indicaba miles y miles de trucos y retos que teníamos que resolver antes de salir de ese bosque donde nos tenían de rehenes. Pasaron días y días y ningún truco ni reto funcionó, pero no me rendí. Pasaron los minutos, las horas, días, meses e incluso años sin encontrar la salida. Llegó un día, no un día cualquiera, un día de lluvia, ni el sol se veía salir. Cogí a mi hijo y vimos un agujero enorme, empezamos a cavar y a cavar para salir de ese infierno. Al terminar de cavar llegamos a un sitio donde estaba oscuro, calentito, era un buen sitio: un hogar de alguien en una habitación. Cuando nos vieron a mí y a mi hijo nos acogieron y luego, luego, luu… -Luego?


Luego no sé qué pasó. Me desperté del sueño cuando vi cómo una profesora de química me dijo que le acompañase a una nave espacial en la que nos llevarían a un bosque a mi hijo y a mí de rehenes y luego... no sé, no sé qué pasaba luego, señor detective. EL CHURRERO Nuria Diao

Érase una vez un lugar muy terrorífico en el que había un castillo tenebroso. En el pueblo se decía que hacía años que nadie se asomaba por ahí, nadie, ni un animal se atrevía pasar por ese lugar. Pasaron unas semanas y al pueblo llegó un carro bastante grande, y en ese carro había un hombre con una vestimenta bastante extraña para los del pueblo, así que todos se lo quedaron mirando. En la cabeza llevaba un gorro y una bata de churrero, en el carro que llevaba había una fotografía de unos churros y un vaso de chocolate. El hombre comenzó a llamar a la gente que había por ahí diciéndoles “venid a ver lo que os traigo”. La gente lo miraba extrañada porque tenía un aspecto


bastante raro: llevaba como unas antenas en la frente, los ojos los tenía girados y en forma de cuadrado, los dientes los tenía brillantes como un diamante. Pero igual la gente, después de la primera sorpresa, no le dio ninguna importancia a su aspecto y todos se pusieron como locos a comprar churros y chocolate. Pero había un joven que se quedó con ese aspecto tan raro y se puso a investigar y descubrió que no era un humano, sino que era un extraterrestre perdido. Cuando el extraterrestre se enteró de que ya había alguien en el pueblo que sabía, no le gustó. El joven decidió robarle el carro y alejarlo de ese lugar pero en la oscuridad de la noche se chocó con un cactus gigante y, tras el golpe, el extraterrestre desapareció para siempre. Desde entonces, el joven trabaja de churrero de pueblo en pueblo. LA MALDICIÓN DEL RELOJ DE ARENA Ahmed Tatari

En el Mercadona, un churrero decidió comprar un reloj de arena que estaba de oferta porque ya hacía mucho tiempo que deseaba tener uno. Al


llegar a casa el señor, entusiasmado, quiso enseñar el reloj a su mujer, lo sacaron de la caja y lo colocaron en la estantería encima del televisor. Las horas pasaban y el reloj seguía sin funcionar, el churrero y su esposa empezaron a enfadarse porque se sintieron timados. Al día siguiente a primera hora se presentaron delante del Mercadona para reclamar por lo que les sucedía con el objeto recién comprado. Al ver que la señora que les atendía no podía resolverles el problema, empezaba a ponerse cada vez más furioso. Con suerte estaba presente un señor que quiso intervenir. El científico, pues era el oficio del señor, le preguntó amablemente: “¿Puedo ayudarle en algo?” El churrero le contestó bruscamente: “¿Cómo piensa usted ayudarme? ¿Sabe algo de relojes de arena?”. El científico le dijo: “No, pero soy profesor de física y química y algo podremos arreglar con paciencia”. Al churrero se le empezó a iluminar la cara en cuanto escuchó que alguien podría ayudarlo, y se lo prestó para ver si podía solucionarle algo.


El profesor de física y química lo arregló y se lo devolvió en perfecto estado, y es cuando el churrero sintió la salvación. Con el reloj ya sabía calcular el tiempo de preparación de churros. Dos días después, sin embargo, el churrero murió por exceso de “churriatrofía” una enfermedad que proviene de los churros y que causa la muerte. Lo que la ciencia no sabía era que tenía otros efectos secundarios, y es que del churrero muerto salían gusanos aliens . El científico supo lo que pasaba y empezó la plantación de gusanos para dominar el mundo. UN AMOR ASESINO Najima Zerouali

-Él nunca me quiso aceptar. ¿Por qué no me ama igual que yo a él? El gigante vive en un castillo tenebroso. El castillo está a las afueras del pueblo. La gente de ese pueblo, igual que el músico loco, no aceptaba al “gigante con mal humor” (así lo llamaban para asustar a sus niños). En realidad, al gigante lo


único que le ponía de mal humor era la soledad. Estaba solo en ese castillo. Lo único que hacía para pasar el tiempo era usar la lámpara mágica multifunciones qué le regaló su abuela antes de morir. El pobre siempre vivía lo mismo, “la soledad”, hasta que un músico loco pasaba siempre delante del castillo. Él fue la primera persona que pudo pasar por allí sin tener miedo a nada o nadie. Por eso mismo el gigante se enamoró de él, pero no dijo nada. Pasaron semanas, y cada vez que el músico empezaba a tocar su maldita guitarra, el gigante lo contemplaba desde la ventana. Él no pudo aguantar, y decidió confesarle su amor. Eso hizo. Se acicaló y fue a hablar con él: -¡HOLA!-dijo el gigante -¡HOLA!-le contestó sin miedo el músico. -¿Puedo confesarte algo? El músico se extrañó al escucharlo. -Sí, claro, dime. -Que... la verdad… es que… ¡me enamoré de ti!- Al confesárselo tuvo vergüenza y se giró. -¿QUÉÉÉÉÉ? ¿Qué dices? ¿Cómo puede ser eso ? -¡Piénsalo! Esperaré que me digas algo.


El músico loco, sin pensarlo lo rechazó. El gigante nunca había permitido que le negaran algo, y se puso de mal humor más de lo que ya estaba normalmente. Pasó un día. Cuando llegó la hora en que el músico empezaba a tocar, el gigante cogió su lámpara mágica y pidió un deseo. Después de un instante, al músico se le iban cayendo los dedos. Al ver eso tiró la guitarra y empezó a chillar como un loco de verdad. No supo qué le pasaba, y se pusó a llamar a la gente del pueblo para que le ayudarán. Mientras tanto, el gigante lo contemplaba con una mirada terrorífica. La gente del pueblo, al llegar allí se quedaron con la boca abierta, no supieron lo que pasaba. El gigante alzó la voz diciendo: -¡Quien se acerque a él acabará igual o peor! Después de todo eso quería pedir otro deseo a su lámpara mágica, pero una voz se lo impidió: -¡No tenías permiso para usar la lámpara para maltratar al músico! ¿Por qué la usaste sin mi permiso?


Era la bruja del norte, la bruja malvada, el ama de todos los objetos mágicos. Tenía una cara horrible y llevaba “el libro maldito”. -¡Tú haciendo esto incumpliste las normas! ¡Tienes que tener tu castigo! -¡No! ¡Yo no hice nada! ¡Solo fue una vez! La bruja hizo un conjuro y paró la maldición del gigante. Después cogió el libro y un lápiz y escribió el nombre del gigante. Este, segundos después, desapareció para siempre junto a su castillo tenebroso.

LA MÚSICA POR LOS CHURROS Eric Castillo

Había una vez un músico loco que vivía en un castillo tenebroso con su mayordomo Albert. Un día por la noche el músico fue lentamente a sus aposentos porque oía unos ruidos muy raros de la parte exterior del castillo. Al parecer, era una camioneta de un tal churrero Luis Alfredo, que hacía mucho ruido y a él no le gustaba.


El músico tenía un plan para deshacerse del churrero, quería invitarlo a su casa a comer para poco a poco ir ganando su confianza… Cuando por fin lo logró, le dio su número. Eran como amigos, pero al músico le daba igual si Luis lo apreciaba mucho, porque al fin y al cabo solo lo hacía para poder deshacerse de él. Un día el músico lo llamó y le dijo: “tengo que hablar seriamente contigo…” Cuando Luis Alfredo llegó a casa del músico loco se sentaron a comer, y ordenó a Albert poner veneno en la comida del churrero. Pero el músico loco se equivocó de plato, y fue él quien se comió el platillo que era para el churrero. El músico empezó a sentirse mal y se lo comentó al churrero. Él le dijo que fuera a descansar y se fue. El músico se fue a dormir, y en la mañana, su empleado Albert lo encontró muerto. EL SECRETO DE VICTOR MANUEL Tida Sillah

Érase una vez un profesor de química llamado Víctor Manuel que cada día al terminar su horario


en el instituto de secundaria en el que trabajaba, iba a una churrería que estaba en la esquina del instituto. Era curioso, siempre tenía hambre, mucha hambre al salir de ahí, a las 20:30 exactamente, al salir de esa churrería se apuraba muchísimo para poder llegar a un restaurante que estaba a cuatro cuadras. Un día, uno de sus alumnos al salir del insti estuvo esperando a su mamá para que le viniese a buscar porque vivían en el pueblo de al lado. Al ver que que no llegaba, decidió ir a la churrería porque estaba hambriento. Al llegar vió a un hombre de estatura normal, de pelo negro y corto, y se quedó parado porque ese cuerpo le era conocido. En ese preciso momento el hombre se giró y al ver el rostro se quedó paralizado y muy sorprendido. Los dos fruncieron el ceño e intercambiaron unas miradas llenas de duda hasta que la mamá del chico le llamó y salió rápidamente de la churrería. Al día siguiente Víctor Manuel y el alumno hicieron como si todo lo que pasó el día anterior no hubiera sucedido. El alumno se pasó todo el día pensando que por qué el profesor ocultaba que trabajaba en la churrería, así que a la hora del


recreo fue a buscarle para platicar con él y preguntarle por qué ocultaba algo así. Víctor Manuel sabía que llegaría el día en el que alguien descubriría su gran secreto, así que tenía escrito todo aquello que podría resolver las dudas de aquél que lo descubriese. Se quedó esperando en la puerta del aula de los profesores para ver si el alumno venía a buscarle, y así fue. Cuando el alumno llegó no le dio tiempo ni a saludar, porque Víctor le entregó el escrito y desapareció. El alumno al leer la nota se quedó pasmado. En la carta decía que la razón por la cual tenía el trabajo de churrero y de profesor era que le debía una cantidad enorme de dinero a un ruso llamado Vladimir. El alumno, al saber lo que pasaba, no le dijo nada a nadie, le guardó el secreto al profesor churrero. Pero decidió ayudar. Se puso a conseguir dinero de donde fuese: hacía pasteles, cuidaba a niños,hacía recados... Pasaron unas semanas y había recaudado dos mil dólares, los metió en un sobre y se los dio al profesor, con esto y el dinero que tenía el profesor guardado llegaba para pagar al ruso.


Después de unos meses, el alumno, mientras desayunaba, vio el titular del noticiero del día en la pantalla de la televisión. Decía: “Pillan a Vladimir Kowalski y a Víctor Manuel Carrasco traficando con armas ilegales.” El chico se atragantó con su desayuno y cayó en la cuenta de que lo habían engañado. Su supuesto profesor de química era un traficante de armas, uno que se había aprovechado cruelmente de él.


Capítulo 5 Cuentos sin fronteras LA VIDA DE VALENTINA Ana Servellón

Hace mucho tiempo, una chica llamada Valentina trabajaba mucho pero no ganaba demasiado dinero. Vivía sola porque su madre había muerto cuando ella solo tenía diez años, a su padre nunca lo conoció. Valentina tenía sueños que quería cumplir. Uno era tener una amiga y poder compartir su vida con ella, otro era viajar y el tercero era conocer a su padre. Un día, Valentina salió de su casa dispuesta a viajar a la frontera de Europa y Asia. Llevaba una mochila donde llevaba agua y algunas cosas que pudiera necesitar en el camino. Ya en la carretera, un coche se dispuso a llevarla. Cuando llevaban tres horas de camino, en la carretera otra chica estaba esperando que algún coche se estacionara . El señor que conducía el coche donde iba


Valentina también se dispuso a llevarla, Valentina le ayudó a subir, le preguntó su nombre y la chica contestó “me llamo Alejandra, pero llámame Ale”. Valentina dijo “qué bonito nombre tienes y eres muy bella”. Ale le dio las gracias y le dijo que ella también era muy linda. Valentina notó muy cansada a Ale, le dio un poco de agua, se miraron por un minuto que pareció eterno, se acercaron y se besaron. Valentina no se había dado cuenta hasta entonces de que a ella no le gustaban los hombres. Esa era la verdadera frontera que aquel día logró cruzar. LA FRONTERA Nuria Diao

Mirando

hacia

algún

lugar,

perdiendo

la

inspiración de la vida, queriendo ir y no poder de ninguna manera. Soy una niña de Alemania, pero fui adoptada. Al principio estaba muy feliz porque por fin iba a salir de ese orfanato que parecía una cárcel, porque sinceramente desde que llegué ahí era como si tuviera una frontera transparente que no me dejaba ni salir, ni abrir la ventana para que


pasara aire fresco u oír los cantos de los pájaros. Solamente estábamos en las recámaras o en la casa, nada más. Pero cuando me adoptaron estaba feliz porque todo iba a cambiar, sería más feliz, podría satisfacer todas las necesidades que tenía. Cuando llegamos a la casa todo iba muy bien, mis nuevos padres me enseñaron la habitación donde iba a dormir sola por primera vez en la vida, un baño propio y un armario enorme lleno de ropa de todos los colores, cosa que en el orfanato sería imposible ya que nos exigían llevar uniforme. Al día siguiente le dije a la mujer que me adoptó que si podíamos ir a dar una vuelta, me hacía mucha ilusión ver los pajaritos, las flores, los árboles... En fin, todo. María, que es como se llamaba, me dijo que claro que sí, que iríamos a dar una vuelta y comeríamos helados, unas hamburguesas, todo lo que yo quisiera. Sonriendo, le dije que estaba de acuerdo. Pasé el resto de mis días con mis padres adoptivos, y ahí entendí que en la vida hay momentos tristes, pero el fin y al cabo, si tienes paciencia, la felicidad llega.


LAS FRONTERAS (La idea de un chino) Abderrahman Waez

Hace muchos años, casi todos los países estaban juntos. Eran solo cinco países en lugar de continentes, pero había muchas guerras, por eso un genio llamado Linglong, tuvo la idea de crear paredes gigantes que sirvieran de fronteras, y si un país no tenía el dinero o la habilidad de construirlas

sería

conquistado

y

destruido.

Después de escuchar la noticia, el primer país en construir la pared fue América, pero en vez de ser más seguro, los otros países destruyeron la pared y cogieron todo el dinero, porque sabían que era el más rico. Como siempre, Asia cogió la mayor parte del dinero porque era el segundo país más rico y después de destruir a América fue el primero. África y Australia no pudieron atacar a Asia porque no tenían la capacidad de resistir el frío, y además porque tenía más dinero que ellos, por eso hablaron con los pobres que habían quedado en América, para aliarse y ser un poco mas fuertes. Cuando Asia se enteró de esto,


construyeron instantáneamente cohetes, muchos cohetes porque eran muchos, para ir al espacio, con todo el dinero que tenían. Lo hicieron todo esto en tan solo seis horas. A medio camino todos los

cohetes

explotaron

porque

estaban

construidos por chinos. El único sobreviviente era Linglong porque tenía el cuerpo muy duro por haber entrenado con los soldados de Iraq durante veinte años seguidos. Linglong se quedó con todo el dinero no utilizado. Sabía que no quedaba nada ni nadie en Asia, por eso se fue a Australia. Construyó un laboratorio y vivió allí. Después de 10 años murió porque era drogadicto a causa de la soledad. Los africanos y australianos pensaron en la idea de Linglong, la de construir paredes gigantes entre países, y la han aplicado. La idea de Linglong ha evolucionado mucho durante mucho tiempo, por eso ahora hay muchas fronteras, pero quizá ya nadie recuerde que fue la idea de un chino.


FRONTERAS (YOGUR) ( ° ʖ °) Ahmed Tatari

Hace mucho tiempo en la ciudad de Estambul, un turco llamado Batman inventó el yogur. Su invento era tan bueno que Grecia quiso robar la idea, y entonces Turquía perdió la fama del yogur. Batman, rabioso, quiso hacer fronteras entre Turquía y Grecia y quiso asesinar al presidente de Grecia llamado

Uvuwevwewe

Onyetenyevwe

Ugwemubwem Ossas. Batman, que se había convertido gracias al yogur en el presidente de Turquía, contrató a James Bond para que lo asesinara. El problema es que había fronteras, pero James estuvo pensando y al fin encontró una idea, que era que pasando desapercibido vestido de otra manera junto a más turistas en un globo, podría infiltrarse en el país para así matar al presidente. Una vez infiltrado en el país, empezó la búsqueda y encontró en una limusina al presidente Uvuwevwewe

Onyetenyevwe

Ugwemubwem

Ossas. Entonces se teletransportó al edificio más alto y más cercano para así tener puntería y


haciendo de francotirador envió un misil que explotó la limusina del presidente. Al día siguiente en los medios de comunicación salió que alguien quiso matar al presidente pero afortunadamente este no viajaba en la limusina aquel día. Entonces fue cuando James Bond se puso muy furioso por haber perdido el tiempo y empezó la búsqueda de verdad. El presidente, al ver que alguien le quería matar, contrató a muchos clones para estar protegido. James Bond entró a la casa del presidente de noche y tiró una bomba somnífera para que mientras durmiera pudiera apuñalarle. Lo que James no sabía es que estaba apuñalando un clon, así que su estado de furia cada día subía más y más. Finalmente, se coló en un supuesto edificio que le aseguraron que era del presidente. Inflitrado, consiguió entrar en el despacho del presidente y cerrar la puerta haciéndose pasar por un cliente muy importante. Una vez encerrados en el despacho, James sacó su M9 con silenciador y le apuntó, el presidente alborotado por la situación, sacó de debajo de su mesa una mochila que se


colocó rápidamente y en seguida abrió la ventana por la cual se tiró y abrió su paracaídas. James, actuando rápidamente, hizo lo mismo ya que también llevaba una mochila con paracaídas. En el aire disparó varias veces hasta que consiguió matar al verdadero presidente y una vez lo logró, encendió su propulsor que le llevó a un helicóptero que le estaba esperando en un tejado muy elevado de la ciudad. Gracias al helicóptero consiguió volver a Turquía y finalmente se le pagó con yogur, así que James Bond disparó a Batman. Afortunadamente, el presidente de Turquía sobrevivió y James Bond volvió a su casa. AMOR SILENCIOSO Argen Massiel Rosales

Lina caminaba con su vieja mochila colgando de su hombro. Llevaba su azabache cabello recogido en un

desordenado

moño.

Su

andar

se

fue

acelerando cada vez más, miré unos pasos más atrás

de

ella,

buscando

algo

o

alguien

persiguiéndola. Pero no había nadie. Tiré el envoltorio de mi caramelo y eché andar hacia ella.


una vez estuve cerca, estiré mi brazo y con mi mano toqué su hombro. Se estremeció bajo mi tacto y se volteó. ”Hey”, pronunció con una ancha sonrisa en su rostro y quitando el auricular de su oreja. -

Ayer

te

vi

en

la

biblioteca

-

Musité

cautelosamente - Ah, y hola. - Una risita brotó de sus carnosos labios. Había conocido a Lina hacía una semana, pero ya sentía que la amaba. Charlamos alrededor de dos minutos sobre temas rurales. Ella reía, y de solo escucharla haciéndolo, las mariposas de mi estómago revoloteaban festejando. - Bueno, debo de ir a clase - Me sonrió una última vez y le devolví el gesto. - Bien - Miré fijamente sus azulados ojos - Te veo luego. Echó a andar. Iba a la mitad de un paso de cebra, cuando un camión la arrolló, mandándola unos metros mas allá de él. Me quedé estupefacta viendo el panorama. Me arrodillé en el suelo y las lágrimas brotaban de mis ojos, cayendo como cascadas por mis mejillas. Aprecié un vacío intenso en mi corazón. La amé en silencio, y en ese mismo instante me arrepentí de nunca habérselo confesado.


EL HOMBRE DE LA FRONTERA Ibrahim Balde Había una vez un chico que vivía entre dos fronteras. Cuando estaba en casa estaba en Francia y en su habitación estaba en España. Era algo que nadie podía tener. Tenía la nacionalidad de cada país y solo con un giro de cabeza veía España y Francia y solo con tres pasos ya estaba en un país o en el otro. Ese hombre era el hombre más privilegiado del mundo. Pero tenía un problema, y es que cuando un familiar suyo quería entrar en su casa solo podía quedarse en el salón porque no tenía la nacionalidad de los países. Un día vio que una empresa de constructores levantaba una casa delante de la suya y eso le enfadó. Fue al ayuntamiento francés y estos le dijeron que tenía que ir al del pueblo de España. Allá y le dijeron lo mismo, que tenía que ir al ayuntamiento del pueblo de Francia. Él, de lo enfadado que estaba, decididó dejar el asunto. Después de dos días le dijeron que tenía que quitar la casa de esa frontera y el respondió que


no lo haría. Ambos países y le dijeron que si no lo hacía, ellos mismos derrumbarían la casa. Una mañana fue al supermercado y cuando volvió vio que la casa ya no estaba allí. De lo triste que estaba, se suicidó cogiendo su coche y chocando con una farola. Ningún país supo qué hacer con él: no sabían muy bien en qué lado de la frontera se encontraba la farola. EL SUICIDIO DE CAROLINE Eric Castillo Caroline caminaba hacia su habitación llorando a moco tendido. La chica había sufrido otro ataque físico y psicológico por sus compañeros de clase. Entró a su habitación y cerró de un portazo la puerta haciendo vibrar las paredes. Se encaminó hacia el lavabo y abrió la llave de agua fría, colocó el tapón para que se llenara la bañera y dejó que el agua subiera. Mientras se llenaba abrió el cajón de cuchillas de afeitar y cogió una. Aún con las lágrimas corriendo por sus mejillas, se adentró en la bañera, se remangó la camisa y, lentamente, se rajó las venas una a una…


Su madre al llegar a casa vio cómo salía agua del lavabo, así que se asustó y le dio un empujón a la puerta para abrirla. Al hacerlo vio a su hija insconsciente y fue corriendo a llamar a la ambulancia, luego ella sola fue a sacar a su hija de la bañera ensangrentada… Al llegar la ambulancia la llevaron rápidamente hacia el hospital. El doctor salió a la sala de espera donde estaban sus padres y les comunicó que no pudieron hacer nada por la vida de su hija, que ya había perdido mucha sangre. La soledad fue una frontera que no había podido salvar.

LUCHA POR MI Najima Zerouali

Amadou y Chloé se aman. Él es negro. Ella, blanca. Se conocen en una expedición organizada por Jean Paul Heruès, el padre de Chloé, un potente empresario francés. Se conocen una noche en la que Chloé se escapa de la casa donde están durante esa expedición. Esa noche pasa de todo y…un amor nace. Amadou


se enamora de Chloé y ella le corresponde. Jean Paul está histérico. No encuentra a Chloé y está muy preocupado. Louis, el prometido de Chloé, ayuda a Jean Paul. Salen a buscarla y la encuentran con Amadou. Se pusieron más histéricos de lo que ya estaban. La cogieron a fuerzas y se la llevaron a casa, pero ella se resistía. Louis le dio una bofetada y se la llevó. Al día siguiente Chloé se levantó con un dolor en la mejilla izquierda, decidió escaparse pero esta vez para siempre y con Amadou. Lo hizo. Pero no tardaron en encontrarla. Jean Paul se la llevó a Francia de nuevo. Pero Chloé no se da por vencida y se comunica con Amadou a través de cartas. Ellos tuvieron un amor a distancia, los separaba una frontera geográfica y social. No podían estar juntos. Después de unos años, Chloé decidió viajar a por Amadou. Pero al llegar, la mamá de Amadou le dio la noticia a Chloé: Amadou estaba muerto. Se enteró de que su propio padre era el culpable de su muerte. Él había mandado gente para que lo mataran. Chloé sintió un odio profundo y decidió vengarse. Volvió a Francia. Al llegar a casa se


dirigió directamente hacia la cocina y cogió un cuchillo. Estaba decidida a matarlo, a su padre y a Louis. Los buscó por toda la casa pero no estaban, preguntó a la sirvienta por ellos y le dijo que estaban en el jardín. Escondió el cuchillo detrás suyo para que no lo vieran. Jean Paul, al verla tan furiosa le preguntó qué le sucedía. Ella no quiso contestar. Lo único que hizo fue sacar el cuchillo y clavárselo a su propio padre en todo el corazón. Después de ello, lo único que dijo fue: “espero que sientas el mismo dolor que sentí yo”. Luego cogió el coche de su padre y se fue a buscar a Louis. Después de haberlos matado, se sintió horrible. No tenía ni idea de lo que haría sin su padre y menos sin Amadou, que murió y la dejó sola. Las fronteras geográficas que les separaba a ella y Amadou las pudo superar, pero ahora... ahora tenía una nueva y era que no estaba preparada para vivir sin Amadou y sin su padre. Después de llorar durante horas, decidió ponerle fin a su vida.


DULCES SUEÑOS Bouchra Zannouti

Esta es la historia de Ember, atrapada en una frontera, una frontera construida por la sociedad, sin ningún tipo de sentido. Sólo sabemos que está ahí, y si nos atrevemos a sobrepasarla seremos los raros o diferentes, el blanco de todas las burlas. En el mundo hay muchos tipos de personas. Algunos extrovertidos, otros introvertidos, algunos tímidos, otros con desparpajo… Ember era un poco de cada cosa. Todo dependía de con quien estaba. Ella sentía algo en su interior. Algo muy grande. Todo relacionado con su identidad. Pero la sociedad le ponía muchas fronteras. Ember, cada mañana ante el espejo, veía algo que no le gustaba. Veía una chica rubia, con unas largas pestañas, unas curvas muy femeninas y una cara bonita. Ella no quería eso. A ella le hubiera gustado ser como Jensen. Él era corpulento, musculoso, con una expresión dura, él era… un chico.


“Si yo fuera un chico todo sería diferente.” Pensaba Ember a diario. Esa mañana Ember decidió intentarlo. Fue al cuarto de su hermano Jensen y eligió un par de prendas masculinas. No entendía por qué las tachaban de esa manera. ¿No era cada uno libre de ponerse lo que quisiera? En el baño Ember cogió unas tijeras. Cortó su melena rubia y larga mechón a mechón. Era feliz. Por fin podía decir que le gustaba lo que veía en el espejo. Bajó las escaleras, segura de sí misma, sin ningún complejo. Hasta que llegó al instituto. Allí todas las miradas estaban posadas en ella y la gente susurraba, a cada paso que daba los susurros aumentaban y pudo entender un par de frases muy hirientes. Ellos no sabían por qué lo había hecho y no tenían derecho alguno de juzgarla, pero aún así lo hacían. A la hora del almuerzo nadie se le acercó y se quedó sola en el patio. Así fueron pasando los días hasta que se le acercaron un grupo de chicas. Ember sólo conocía a dos de ellas: Nora y Hannah. Ellas eran amigas de Ember antes de que diera el “cambio”.


-¿El director te deja estar así? ¿Qué opinaría tu madre sobre esto..? Ups… olvidé que estaba muerta. Pobre mujer, se estará retorciendo en la tumba… Le has salido marimacho…- todo el grupo de chicas se echó a reír. -Tú no conoces a mi madre y por suerte ella jamás os conocerá a vosotras. Después de decir eso se fue corriendo a los baños. Se encerró en el último cubículo y esperó a que todo pasara. Minutos después escuchó las risas de Hannah y sus amigas. -No puedes estar aquí. Este es el baño de mujeresdijo Nora, y todas le siguieron el rollo con más comentarios obscenos. El silencio se hizo presente y Ember creyó estar sola. Pero había un olor raro. Olía a quemado. -¡Hoy tenemos marimacho a la barbacoa! Eso fue lo último que escuchó antes de oír como todas se iban corriendo y alguien le tiraba un trozo de papel en llamas. Ember lo apagó con pisotadas. En el papel se podía leer un pequeño texto. Hazle un favor al mundo y mátate. No quería volver a clase. Quería llamar a que fueran a buscarla y quedarse encerrada en casa lo


que le quedaba de vida. Media hora después vino su abuela a buscarla. La mujer no dejó de preguntarle qué le pasaba. Ember se limitó a una palabra: nada. Al llegar a casa Ember se metió en el baño de su abuela y se puso a buscar sus pastillas de dormir entre cajones y vitrinas. Por fin en su posesión, esas pastillas parecían una cosa pequeña, inofensiva, pero acabarían con su sufrimiento de una vez. Llenó un vaso de agua y se tragó todas las pastillas de una vez, como si se tratara de caramelos. Tardaron en hacer efecto, pero Ember empezó a sentir unas profundas ganas de dormir. Y ya no despertaría jamás. ¿En serio le estaba haciendo un favor al mundo? Así no era. Así le habían hecho creer todos. La chica, ya rendida ante el sueño, cayó desplomada en el frío suelo del baño. Todo era oscuro, ya no había nadie que se riera de ella, nadie que la juzgara, nadie que la observara. Seguramente su madre la esperaba al despertar.


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Cuentos sin fronteras  

Antología de cuentos de 3º de ESO-Ins Salvador Espriu de Salt

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