Page 1

TALLER DE PECUARIA ORGANOS DE LOS SENTIDOS

PRESENTADO POR: LEIDY JOHANNA RIVERA MEDINA LILY TORRES ALVAREZ MIGUEL ANGEL QUEVEDO

CENTRO AGROPECUARIA LA GRANJA SENA ESPINAL- TOLIMA


TALLER DE PECUARIA ORGANOS DE LOS SENTIDOS

PRESENTADO POR: LEIDY JOHANNA RIVERA MEDINA LILY TORRES ALVAREZ MIGUEL ANGEL QUEVEDO

PRESENTADO A : SANDRA FLORERO INSTRUCTORA DE PECUARIA

CENTRO AGROPECUARIA LA GRANJA SENA ESPINAL- TOLIMA


PECES

La visión en los peces no es muy aguda, y si bien sus ojos están adaptados a la percepción del movimiento, estos no transmiten de manera perfecta la forma de los objetos. Por lo general, los peces que viven cerca de la superficie son los que muestran mayor agudeza visual, y es probable que los de la clase Condricties de esqueleto cartilaginoso, como los tiburones, tan sólo perciban las variaciones de la intensidad de la luz.

Los peces óseos, en cambio, agrupados en la clase Osteíctias tienen una visión de los colores bastante buena, pero ninguna especie posee una visión de las formas y los colores tan nítida como para diferenciar los señuelos artificiales de las verdaderas presas.


El oído: Algunas especies poseen un oído interno en conexión con la vejiga natatoria por medio de una cadena de pequeños huesos especializados. Ellas son las que poseen el oído más fino. Al igual que en los demás vertebrados, en los peces la cavidad interior del oído asegura la percepción de las ondas sonoras, al mismo tiempo que es la base del sentido del equilibrio. Ciertas especies también pueden emitir algunos sonidos como chirridos. En ellos la vejiga natatoria actúa como caja de resonancia y amplifica los sonidos. Las manifestaciones sonoras sirven a los peces como medio de comunicación, en especial durante el período de reproducción. Además, las utilizan para intimidar y alejar a sus enemigos, así como para mantener la comunicación con los miembros del cardumen.


El Olfato: Los peces poseen un olfato bastante desarrollado. A ambos lados de la parte anterior de la cabeza se abren los orificios nasales, cada uno de los cuales se comunica con una fosa nasal. Con la ayuda de este sentido, los peces pueden distinguir a sus enemigos y olfatear el rastro para conseguir su alimento.


El Gusto Es un sentido fundamental para los peces con huesos (teleósteos), estos animales incluso llegan a diferenciar entre salado, dulce, amargo y ácido. Las encargadas de detectar el sabor son las papilas gustativas (tienen forma de pera y están comprendidos por 120 células más o menos, unas que sirven de sostén y otras que realizan el “trabajo”) que se encuentran situadas fundamentalmente en la boca de los peces ( labios, paladar y lengua que a diferencia con los mamíferos no es retractil), aunque también se encargan de esta labor la faringe e incluso los arcos branquiales. Podemos destacar que las células sensoriales poseen microvilli que sirven para ampliar la zona de contacto con lo que el animal desea degustar. Algunos peces como las corydoras tienen unas pequeñas barbas que además de ayudarles a detectar la comida les sirve también para saborearlas previa a su introducción en la boca.


LA PIEL

Los peces cuentan con una forma de piel de naturaleza epitelial, o sea de constitución celular, privada de vasos sanguíneos. Dicha piel cuenta con un recubrimiento mucoso de origen glandular que puede ser más o menos abundante según las especies. Esa mucosa funciona como un verdadero escudo y cumple múltiples funciones, siendo casi todas ellas exclusivas de los peces. En primer lugar es la mucosa la que actúa como protección contra la penetración de los agentes patógenos (bacterias, parásitos, hongos). Además


de ello protege a la piel contra la abrasión producida por condiciones inadecuadas en el agua (modificaciones del pH, dureza, salinidad, temperatura, etc). Cuando esas modificaciones superan los niveles soportados por la mucosa protectora, esta se desprende y el organismo responde produciendo mayor cantidad, mayor densidad o viscosidad de la mucosa. Obviamente esto no siempre puede impedir que se deteriore la salud puesto que la mucosa también sufre dichas alteraciones.

MAMIFEROS

TACTO está más desarrollado en los mamíferos que en otros vertebrados, llegando a alcanzar en algunas especies suma importancia. Pelos yvibrisas amplifican la capacidad de las terminaciones táctiles distribuidas por la superficie del organismo de los mamíferos. Este sentido adquiere una importancia notable para muchas especies que habitan bajo el suelo, pues encuentran pareja debido a la percepción de las ondas producidas por los golpes dados con la cabeza contra el techo de la galería por otros congéneres. Así ocurre con los topos, capaces de sentir vibraciones de la tierra circundante que les permite localizar movimientos en todos los sentidos y direcciones. Los elefantes acostumbran golpear el suelo con la planta de sus extremidades, posiblemente para provocar el mismo efecto sísmico, cuyas ondas se


transmiten por el suelo, pudiendo ser captadas por otros individuos a varios kilómetros de distancia. Pero además el tacto es esencial para las relaciones sociales entre los individuos de muchas especies. Los delfines se desplazan en manadas manteniendo contacto físico unos individuos con otros mientras lo hacen. El contacto físico entre la madre y sus crías adquiere una importancia notoria en la mayor parte de las especies, llegando a límites extremos en el caso de los marsupiales o de algunos placentados como las musarañas. Por lo que respecta a la importancia que este sentido tiene en la relaciones entre individuos, es en los primates en los que se pone más de manifiesto. La mayor parte de las especies, sobre todo aquéllas más evolucionadas, presentan un comportamiento social con marcada estructura jerárquica, y las relaciones entre los individuos de cada grupo se establecen y mantienen por medio de un estrecho y persistente contacto físico consistente en acicalamientos, caricias e incluso abrazos.

Olfato El olfato es uno de los más importantes sentidos en la mayor parte de las especies de mamíferos ya que no sólo les proporciona información de lo que está pasando; también lo hace de lo que ha ocurrido y de lo que está por venir. En los humanos, está en continua regresión, basando nuestra relación con el exterior en los otros, y especialmente en la vista. Tampoco los cetáceos y otros mamíferos marinos desarrollan este sentido hasta el nivel que lo hacen la


mayor parte de los terrestres, especialmente insectívoros y algunos carnívoros, en los que la propia anatomía de la cabeza hace intuir la importancia que tiene. El olor no es otra cosa que la estimulación química que determinadas sustancias, producen en el epitelio olfativo. Parte de la mucosa nasal de la mayor parte de las especies mamíferas poseen células nerviosas especializadas capaces de transformar las señales químicas en corrientes eléctricas que son transportadas por los nervios olfatorios hasta el cerebro, donde se traducen en olores. Algunas especies como el caballo (Equus caballus) o el impala (Aepyceros

melampus) poseen además células olfativas en la mucosa bucal, conocidas como órgano de Jacobson. En una red de galerías subterránea, los animales que se alimentan de invertebrados, pueden hacer uso de este sentido para seguir los rastros olfativos que dejan sus presas, y con tal objetivo, algunas especies han desarrollado órganos especiales como ocurre con el topo estrellado (Condylura

cristata). También adquiere una importancia especial en los que se alimentan de geofitas, puesto que al no producir movimiento ni sonido alguno, sólo el olfato es útil para localizar el alimento percibiendo su aromo incluso a través de la tierra. De hecho, se ha comprobado que muchos roedores son capaces de cavar en línea recta entre un campo de y otro, lo que por un lado reduce el gasto energético al disminuir el trazado, y por otro evita pasar más de una vez por el mismo punto. Una vez que llegan a un área rica en alimentos, los túneles se ramifican para ampliar el área de cosecha. Para muchas especies que pueblan la superficie el olfato es imprescindible para la localización de los alimentos. En general los animales oportunistas, los carroñeros, los insectívoros y los carnívoros siguen rastros olfativos procedentes de lo que podría ser un buen alimento, al igual que los que podrían convertirse en presas se sirven de él para detectar la proximidad de posibles predadores. Y no sólo es esencial en la consecución del alimento o la seguridad preventiva, sino que también resulta ser un instrumento básico para establecer las bases de las relaciones sociales entre los individuos. Delimitar un territorio, conocer el


estado de receptividad sexual de una posible pareja o reconocer a los individuos que forman el grupo o la colonia requieren de la participación de este sentido, llegando a extremos en los que un olor puede ser una eficaz arma defensiva como muestran las mofetas, o provocar que una hembra sea capaz de abortar, como les ocurre a muchos roedores, entre ellos el ratón doméstico (Mus musculus) con las feromonas de los machos. El olfato está estrechamente relacionado con el gusto y en algunas especies acuáticas es sustituido de forma más eficaz por éste al ser capaz de detectar sabores transportados por el agua. La información proporcionada por este sentido, adquiere gran importancia durante la alimentación al ser procesada en el cerebro para preparar al organismo para la posterior digestión.

Vista


Casi todos los mamíferos tienen ojos, aunque la agudeza visual y la percepción de lo que las rodea, varía de unas especies a otras. La vista humana es quizá la más compleja en lo referente a la especialización hacia la determinación de tonalidades en lugar de cambios en la intensidad de la luz como ha ocurrido en otras especies de la clase. En la retina, distintos tipos de células captan la luz y la transforman en impulsos nerviosos (señales eléctricas) que, a través del nervio óptico alcanzan el cerebro. •

Los bastones, son las células encargadas de diferenciar la ausencia de

la presencia de luz visible (blanco y negro), •

mientras que los conos, poseen fotopigmentos, capaces de captar las

distintas longitudes de onda de la luz, traduciéndola en colores. La capa de la mayoría de los mamíferos tiene colores o distribución de los mismos que tienden a camuflarlos, por lo que la capacidad del ojo de distinguir a sus semejantes, a presas o a depredadores por cambios de tonos con el medio circundante no ha sido tan necesaria como la de captar el movimiento de éstos para localizarlos y mantenerlos vigilados. Así, la mayoría de los animales han evolucionado produciendo mayor cantidad de bastones en la retina, capaces de distinguir variaciones de intensidad de la luz que es realmente como se capta en el ojo el movimiento, mientras que algunas especies de primates, algunos roedores o carnívoros en los que la cantidad de conos en la retina es mayor, han conseguido colonizar los árboles y algunos de ellos además, alimentarse de frutos cuyo movimiento es escaso pero que, en cambio poseen variados y llamativos colores, Otros, especialmente de hábitos nocturnos como numerosas especies de murciélagos, otros roedores o musarañas, parecen no poseer ninguna capacidad de visión en color, ya que los conos están prácticamente ausentes. Entre unos y otros animales, la distinta proporción de ambos tipos de células, determina la capacidad de distinguir los colores, así como la gama de éstos, pues existen especies, como algunos felinos que aunque ven en color, sólo son capaces de distinguir una gama limitada de éstos.


La vista es un sentido de importancia secundaria en los animales que viven enterrados llegando a tener algunas especies, como los topos, una fina piel cubriendo los ojos. TambiĂŠn los delfines de rĂ­o, habitantes de aguas turbias, manifiestan una notable atrofia ocular.


Oído

Cadena ósea del oído medio de los mamíferos.

El oído interno: 1 nervio vestibular, 2 nervio coclear, 3 nervio facial intermedio, 4 ganglio genicular, 5 cuerda timpánica, 6 cóclea, 7 conductos semicirculares, 8 malleus, 9 membrana timpánica, 10 canal auditivo.

Fenómeno de ecolocalización.


La complejidad anatómica del oído de los mamíferos hace suponer la capacidad auditiva de estos animales. El oído de los mamíferos modernos está formado por un pliegue de piel y cartílago llamado pabellón auditivo o pinna externa (que por lo general está bajo cierto control muscular); una membrana timpánica relativamente pequeña, hundida en una fosa; una cavidad llena de aire denominada oído medioque contiene los tres huesecillos del oído medio; y el oído interno, incluyendo una espiral llena de fluido llamada cóclea. El sonido que incide sobre la membrana timpánica la hace vibrar. Las vibraciones son recogidas por el más exterior de los huesecillos del oído medio, el martillo o malleus, el cual tiene un proceso (manubrium o manubrio) que contacta con el tímpano. El movimiento del tímpano transmite la vibración al manubrio y al resto del martillo, desde donde pasan (energía sonora) al yunque o incus, y de allí al estribo o stapes. Este último hueso vibra contra una ventana que se abre hacia el oído interno desencadenando el movimiento del fluido que se halla en la cóclea, que es detectado por las estructuras ciliadas y enviado al cerebro en forma de impulsos nerviosos. En la práctica, la disposición del martillo, yunque y estribo funciona como un sistema de palancas que magnifica las vibraciones recibidas a nivel del tímpano, aumentando su amplitud a lo largo de la cadena. Las vibraciones también son amplificadas mediante un sistema de pistón simple debido a que el área superficial del tímpano es mayor que la de la ventana hacia la cóclea. Como ocurre con la vista, la existencia de dos oídos, situados a ambos lados de la cabeza, permite que pueda localizarse el punto de emisión del sonido dependiendo de la diferencia de tiempo al sentirlo por uno u otro. El pabellón auditivo sirve de pantalla sobre la que se reflejan las ondas sonoras que acabarán penetrando en el oído. En los animales que habitan bajo tierra o los de hábitos acuáticos, el pabellón es inexistente o muy pequeño, y la abertura hacia el interior, puede está cubierta por piel o dotada de un sistema valvular, pero mientras que para los primeros el oído resulta ser de importancia secundaria debido a la dificultad que las ondas sonoras tienen para propagarse efectivamente por la tierra, los que habitan mares y ríos,


particularmente los odontocetos (delfines) emplean el agua como un medio de difusión acústica consiguiendo transmitir la información a distancias que resultan imposibles a través del aire. La capacidad de percibir el sonido o espectro auditivo es variable para cada especie. En los humanos se halla entre los 0 (umbral del sonido) y los 140 (umbral del dolor) decibelios de intensidad.

EL GUSTO Esta facultad actúa por contacto de sustancias solubles con la lengua. El sentido del gusto sólo percibe cuatro sabores: dulce, salado, ácido y amargo Los órganos del Gusto, que tienen por misión el percibir y enviar al cerebro el sabor de las cosas que se introducen en la boca, se encuentran en los Bulbos o botones gustativos, localizados en la Lengua. Es ésta un órgano musculoso fijo por la base al suelo de la boca y con la punta libre, de forma que puede realizar toda clase de movimientos. La superficie de la lengua está cubierta por una mucosa que tiene una serie de salientes denominados Papilas Linguales que tienen numerosas terminaciones nerviosas. Cuando una sustancia penetra en la boca, es disuelta por la saliva, produciendo una corriente nerviosa, que produce la sensación del gusto, la cual es transmitida al cerebro a través de los nervios correspondientes.


AVES

VISTA:

Entre los órganos de los sentidos el ojo destaca por su gran agudeza. El ojo del ave muestra una admirable adaptación telescópica para las diferentes distancias a que pueden encontrarse los objetos. La gran agudeza visual de las aves se manifiesta por la presencia de estructuras especiales en la retina, como son las "áreas", zonas de máxima concentración de células visuales, y las fóveas, que son adelgazamientos de la retina que sólo presentan conos. La retina es muy rica en células foto receptoras lo que hace suponer que la visión es excelente y en algunas especies existen dos fóveas, una central y otra más periférica, como ocurre en los halcones, águilas y vencejos. Una estructura característica de los ojos de las aves que no existe en los mamíferos es el pecten, un tejido rico en vasos sanguíneos con apariencia de peine, que partiendo de una de las capas que forman la pared del ojo, la coroides, penetra en el humor vítreo. No se sabe con exactitud su función, aunque se cree que proporciona oxígeno y nutrientes a la retina.

Olfato

Hasta la fecha, los biólogos no han llegado a un acuerdo con respecto a la importancia del olfato para la mayoría de las aves. Numerosos estudios experimentales han demostrado que el olfato, por lo general, está poco


desarrollado. Sin embargo hay pruebas de que gracias a él los zopilotes, los fulmares y los petreles pueden localizar su alimento.

Oído

En las aves, el oído es el segundo sentido en importancia. El oído externo es un pequeño orificio situado detrás de los ojos, recubierto por un parche de plumas que, con frecuencia, tiene distinto colorido al resto del cuerpo. No hay orejas. La capacidad auditiva de las aves se extiende de 200 a 10,000 ciclos/seg. En comparación con el hombre, cuyo rango varía de 15 a 20,000


ciclos/seg.El oído interno está ampliamente desarrollado e interviene en el equilibrio y la orientación.

EL GUSTO Las aves pueden distinguir los mismos cuatro tipos de sabores que nosotros (salado, ácido, amargo y dulce). Sin embargo es posible que no los diferencien también como los mamíferos, y esto por dos razones. En primer lugar una parte de la información que contribuye a nuestro sentido del gusto procede del sentido del olfato. Puesto que la mayoría de las aves no tienen un buen sentido del olfato, esto puede significar que tampoco es muy fino su sentido del gusto. En segundo lugar la lengua de los mamíferos contiene un importante numero de papilas gustativas. Pero la lengua de la mayor parte de las aves esta cubierta por una superficie cornea que carece de papilas gustativas. Las pocas papilas gustativas de estos animales se encuentran en la parte posterior de la lengua y en la garganta. Por consiguiente, las aves tienen que engullir casi un objeto antes de poder apreciar su sabor


EL TACTO El sentido del tacto es importante de diversa forma para las aves, y estas presentan varios tipos diferentes de células receptoras que son sensibles al tacto. Estas se presentan en las zonas habituales del cuerpo, tales como la planta de los pies. y también en la lengua. En la mayoría de las aves la cubierta cornea del pico hace que sea difícil la existencia en el de receptores táctiles, pero algunas especies, como los patos y las zancudas, que buscan las semillas y pequeñas presas en el barro, el agua, tienen unas células sensibles al tacto en el extremo del pico. Puesto que la superficie del ave esta cubierta de plumas, la existencia de receptores táctiles en la piel seria de poca utilidad. Sin embargo existen células sensibles al tacto alrededor de la base de ciertas plumas. Estas células registran el ángulo que forma la pluma con el cuerpo, y probablemente informan al ave sobre la manera en que tiene dispuestas sus plumas.


leidy peces  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you