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Revista

CONOCIENDO TÚ AMBIENTE

AUTOR: LEIBIMAR PARADAS

ECOLOGÍA

2017 /edición 1

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Editorial En las últimas décadas hemos escuchado sobre el calentamiento global y los altos índices de contaminación, pero posiblemente no nos hemos percatado de la importancia real de estos temas. Si seguimos contaminando y dañando nuestro planeta, seguiremos enfermando y las enfermedades (como endometriosis, cáncer, etc.) seguirán siendo difíciles de tratar y en algunas ocasiones de detectar a tiempo. Juntos podemos reducir los efectos de la contaminación o por lo menos evitar que avance más. Falta mucho por hacer y la decisión está en manos de todos.

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Índice RECURSOS NATURALES…………… 4

ECONOMÍA AMBIENTAL…………………. 9

IMPORTANCIA DE LOS RECURSOS NATURALES…………………………… 5

LEY DE ESTOCOLMO……………………… 10

CLASIFICACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES……………………………. 6 IMPACTO AMBIENTAL……………. 7 EVOLUCIÓN DEL IMPACTO AMBIENTAL……………………………. 8

LEY DE ESTOCOLMO……………………… 11 DECLARACIÓN DE RIO………………….. 12 PROTOCOLO KYOTO…………………….. 13 PROTOCOLO KYOTO…………………….. 14 PROTOCOLO KYOTO…………………….. 15

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RECURSOS NATURALES Los recursos naturales Son aquellos bienes que pueden obtenerse de la naturaleza sin mediar la intervención de la mano del hombre. Estos tienen una influencia positiva en la economía al ayudar a su desarrollo y satisfacer necesidades de la población. Los recursos naturales son todos los servicios y bienes materiales que nos ofrece la naturaleza y que no han sido intervenidos por el hombre, los mismos son fundamentales para el desarrollo y el bienestar de las sociedades, ya que les ayudan de forma directa o indirecta. Los recursos naturales contribuyen de forma directa a la sociedad brindando

alimentos, materias primas y minerales; también la ayuda de manera indirecta a través de los servicios ecológicos. Se producen de forma natural, lo que significa que los humanos no pueden hacer recursos naturales, pero si modificarlos para su beneficio. Por ejemplo los materiales utilizados en los objetos hechos por el hombre son los recursos naturales. Son los elementos y fuerzas de la naturaleza que el hombre puede utilizar y aprovechar; los que representan, además, fuentes de riqueza para la explotación económica, como son: los minerales, el agua, el viento, el suelo, la flora y la fauna. Se clasifican en recursos renovables y no renovables.

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IMPORTANCIA DE LOS RECURSOS NATURALES El ambiente Es el conjunto formado por las condiciones exteriores al hombre y los demás seres vivos (plantas y animales) dentro de las cuales se desenvuelven. En la naturaleza existen recursos naturales que pueden ser utilizados por las personas para satisfacer sus necesidades básicas, pero también hay que tener presente que la seguridad económica de un país, depende de la

sabia administración que se haga de sus recursos naturales. El ambiente es la fuente de todos los recursos naturales utilizados por el hombre de hoy, y es indispensable tener una actitud de defensa, protección y mejoramiento hacia él. Los recursos naturales tienen gran importancia para la familia, pues hacen posible la satisfacción de las necesidades vitales como la alimentación, el vestido, el calzado, la salud y la vivienda...

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CLASIFICACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

Los recursos renovables Son aquellos que se pueden reproducir, pero que si son utilizados de manera indiscriminada, pueden llegar a extinguirse. Los principales recursos naturales renovables son los animales y plantas, los que a su vez, dependen de otros recursos renovables para subsistir. El agua y el suelo también son recursos naturales renovables, sin embargo, si se usan de manera indiscriminada, o sin tener los cuidados necesarios, podrían agotarse. Las plantas, los animales, el agua, el suelo, entre otros, los consideraremos recursos renovables, siempre que haya una real preocupación por explotarlos de manera cuidadosa, que permita su regeneración natural o mediante la ayuda del hombre.

RECURSOS NATURALES NO RENOVABLES Los recursos no renovables, son los que no se producen constantemente. Por ejemplo, el carbón, petróleo, plata, cobre, entre otros. Podríamos decir que son aquellos que no existen en cantidades ilimitadas, por lo tanto cuando el ser humano sobreexplota estos recursos, se pueden acabar. El petróleo y los minerales son ejemplos de recursos no renovables, porque fueron necesarios miles de años para que se formaran y por lo tanto, al ser utilizados, no pueden ser regenerados. La utilización de estos recursos debe hacerse de manera muy cuidadosa y responsable por parte del hombre.

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Impacto ambiental El impacto ambiental es el efecto que produce la actividad humana sobre el medio ambiente. El concepto puede extenderse a los efectos de un fenómeno natural catastrófico. Técnicamente, es la alteración de la línea de base ambiental. La ecología es la ciencia que se encarga de medir este impacto y tratar de minimizarlo. Las acciones de las personas sobre el medio ambiente siempre provocarán efectos colaterales sobre éste. La preocupación por los impactos ambientales abarca varios tipos de acciones, como la contaminación de los mares con petróleo, los desechos de la energía radioactiva o desechos radioactivos/nucleares, la contaminación auditiva, la emisión de gases nocivos, o la pérdida de

superficie de hábitats naturales, entre otros. La evaluación de impacto ambiental (EIA) es un procedimiento por el que se identifican y evalúan los efectos de ciertos proyectos sobre el medio físico y social. La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) es el documento oficial que emite el órgano ambiental al final del procedimiento de EIA, que resume los principales puntos del mismo y concede o deniega la aprobación del proyecto desde el punto de vista ambiental. La identificación y mitigación de impactos ambientales es el principal objetivo del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental. La aplicación de acciones de mitigación, siguiendo la denominada "jerarquía de mitigación", pretende contrarrestar los efectos negativos de los proyectos sobre el medio ambiente.

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Evolución del impacto ambiental Evaluación de Impacto Ambiental Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) es el proceso formal empleado para predecir las consecuencias ambientales de una propuesta o decisión legislativa, la implantación de políticas y programas, o la puesta en marcha de proyectos de desarrollo. La Evaluación de Impacto Ambiental se introdujo por primera vez en Estados Unidos en 1969 como requisito de la National Environmental Policy Act (ley nacional de políticas sobre el medio ambiente, comúnmente conocida como NEPA). Desde entonces, un creciente número de países (incluida la Unión Europea) han adoptado la EIA, aprobando leyes y creando organismos para garantizar su implantación. Una Evaluación de Impacto Ambiental suele comprender una serie de pasos: 1. Un examen previo, para decidir si un proyecto requiere un estudio de impacto y hasta qué nivel de detalle. 2. Un estudio preliminar, que sirve para identificar los impactos claves y su magnitud, significado e importancia. 3. Una determinación de su alcance, para garantizar que la EIA se centre en cuestiones clave y determinar dónde es necesaria una información más detallada. 4. El estudio en sí, consistente en meticulosas investigaciones para predecir y/o evaluar el impacto, y la propuesta de medidas preventivas, protectoras y correctoras necesarias para eliminar o disminuir los efectos de la actividad en cuestión.

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Economía ambiental E

n cualquier sistema económico, las

funciones elementales de producción, distribución y consumo ocurren dentro de un mundo natural circundante. Una de las funciones que desempeña el entorno natural es la de proveer materias primas y energía, sin los cuales serán imposibles la producción y el consumo. En consecuencia, uno de los impactos que tiene un sistema económico sobre la naturaleza es que consiste en explotarla para proveerse de materias primas para mantener el sistema en funcionamiento. Las actividades de producción y consumo también generan desechos o residuos que regresan al entorno natural. De acuerdo como se manipulen estos residuos pueden conducir a la contaminación del ambiente natural. El estudio de la naturaleza en su papel como proveedor de materias primas se denomina economía de los recursos naturales. El estudio del flujo de los residuos y su impacto en el mundo natural se denomina básicamente “economía ambiental”. También se debe incluir dentro de este concepto el desequilibrio en el hábitat por los programas de urbanización y la degradación del paisaje por cualquier actividad humana.

afectada por el entorno natural; de agotarse los recursos de la naturaleza, sin duda éstos pueden ser reemplazados por el trabajo y el capital. Con la aparición de las teorías sobre los límites del crecimiento, se incorporan al análisis los peligros de la expansión continua, tanto en el aspecto demográfico como de utilización de recursos no renovables y contaminación. En esta otra línea, Nicholas Georgesuc-Roegen, haciendo una comparación entre el proceso económico y la física, dijo que el hombre no crea ni destruye materia prima o energía, solo la”absorbe y expele continuamente”. “Recibe recursos naturales valiosos y despide desperdicios sin valor”. En un nuevo esquema de la economía, incorporando el agotamiento de los recursos y el cuidado del ambiente, donde no solo se toman en cuenta los beneficios obtenidos por el productor y el consumidor, sino que va más allá, viendo cual es el verdadero origen de esa producción (materias primas, energía). En definitiva, una nueva visión de la economía que tiene mucha validez, si se entiende a la misma como la que se dedica al manejo y utilización de los recursos escasos en los procesos productivos.

En el modelo ortodoxo de la economía no se incluye al ambiente como factor relevante. A partir de la década del sesenta y con las crisis energéticas de los años setenta, los economistas comenzaron a cuestionarse sobre la validez del crecimiento sin límites logrado gracias a los flujos de capital. Las teorías tradicionales sostenían que la relación económica producción–consumo, no se ve 9


LEY DE ESTOCOLMO La Declaración de Estocolmo de 1972, consagra los principios siguientes: El Principio de Sobrepoblación que dice: “Principio 16. En las regiones en que existe el riesgo de que la tasa de crecimiento demográfico o las concentraciones excesivas de población perjudiquen al medio o al desarrollo, o en que la baja densidad de población pueda impedir el mejoramiento del medio humano y obstaculizar el desarrollo, debería aplicarse políticas demográficas que respetasen los derechos humanos fundamentales y contasen con la aprobación de los gobiernos interesados. "

Principio de Igualdad: En materia ambiental todos los Estados son iguales en deberes y derechos. Principio de soberanía estatal sobre los recursos naturales propios: Establece que:

recursos en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional. " Principio 21 Este principio está plasmado en la Ley boliviana Nº 1333 Art. 3 que dice: “El medio ambiente y los recursos naturales constituyen patrimonio de la Nación, su protección y aprovechamiento se encuentran regidos por la Ley y son de orden público. "

Principio de No Interferencia: Implica la obligación de los Estados de no perjudicar con sus actividades al medio ambiente de otros Estados.

“los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios

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Principio de responsabilidades compartidas: Obliga a los Estados a asumir su responsabilidad internacional cuando con sus actos dañen la ecología de otro Estado.

Principio de Cooperación Internacional: Este principio debe guiar a los Estados en todas las actividades relacionadas al medio ambiente, teniendo en cuenta los intereses correspondientes de los demás Estados.

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Declaración de rio 1992 Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo La Declaración sobre el medio ambiente y el desarrollo fue aprobada por la Asamblea General durante la Cumbre de Río de Janeiro en 1992. Esta Declaración se basa en la declaración anterior sobre el desarrollo sostenible celebrada en Estocolmo en 1972. La Declaración intenta impulsar una nueva forma de cooperación entre los Estados, los sectores y las personas. En sus 27 Principios abarca tales cuestiones como la protección del medio ambiente; la relación entre el desarrollo económico, sostenible y ambiental; la cooperación entre los países para proteger, preservar y restablecer “la salud” y los recursos naturales de la tierra; la responsabilidad de los Estados a promulgar las leyes eficaces sobre el medio ambiente; la participación ciudadana en la protección del medio ambiente

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Protocolo Kyoto L

os delegados celebran la

aprobación del Protocolo en 1997. Hizo falta todo un año para que los países miembros de la Convención Marco sobre el Cambio climático decidieran que la Convención tenía que incorporar un acuerdo con exigencias más estrictas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La Convención entró en vigor en 1994, y ya en 1995 los gobiernos habían iniciado negociaciones sobre un protocolo, es decir, un acuerdo internacional vinculado al tratado existente, pero con autonomía propia. El texto del Protocolo de Kyoto se adoptó por unanimidad en 1997. La principal característica del Protocolo es que tiene objetivos obligatorios relativos a las emisiones de gases de efecto invernadero para las principales economías mundiales que lo hayan aceptado. Estos objetivos van desde -8% hasta +10% del nivel

de emisión de los diferentes países en 1999 "con miras a reducir el total de sus emisiones de esos gases a un nivel inferior en no menos de 5% al de 1990 en el período de compromiso comprendido entre el año 2008 y el 2012". En casi todos los casos, incluso en los que se ha fijado un objetivo de +10% de los niveles de 1990, los límites exigen importantes reducciones de las emisiones actualmente proyectadas. Se prevé el establecimiento de objetivos obligatorios futuros para los “períodos de compromiso” posteriores a 2012. Éstos se negociarán con suficiente antelación con respecto a los períodos afectados. Los compromisos contraídos en virtud del Protocolo varían de un país a otro. El objetivo global del 5% para los países desarrollados debe conseguirse mediante recortes (con respecto a los niveles de 1990) 13


del 8% en la Unión Europea (UE [15]), Suiza y la mayor parte de los países de Europa central y oriental; 6% en el Canadá; 7% en los Estados Unidos (aunque posteriormente los Estados Unidos han retirado su apoyo al Protocolo), y el 6% en Hungría, Japón y Polonia. Nueva Zelandia, Rusia y Ucrania deben estabilizar sus emisiones, mientras que Noruega puede aumentarlas hasta un 1%, Australia un 8% (posteriormente retiró su apoyo al Protocolo) e Islandia un 10%. La UE ha establecido su propio acuerdo interno para alcanzar su objetivo del 8% distribuyendo diferentes porcentajes entre sus Estados Miembros. Estos objetivos oscilan entre recortes del 28% en Luxemburgo y del 21% en Dinamarca y Alemania a un aumento del 25% en Grecia y del 27% en Portugal. Para compensar las duras consecuencias de los “objetivos vinculantes”, el acuerdo ofrece flexibilidad en la manera en que los países pueden cumplir sus objetivos. Por ejemplo, pueden compensar parcialmente sus emisiones aumentando los “sumideros” – bosques, que eliminan el dióxido de carbono de la atmósfera. Ello puede

conseguirse bien en el territorio nacional o en otros países. Pueden pagar también proyectos en el extranjero cuyo resultado sea una reducción de los gases de efecto invernadero. Se han establecido varios mecanismos con este fin (véanse los apartados sobre “comercio de derechos de emisión”, el “Mecanismo para un desarrollo limpio” y la “aplicación conjunta”. El Protocolo de Kyoto ha avanzado lentamente: se encuentra todavía en lo que se conoce con el nombre de “fase de ratificación”, y es un acuerdo complicado. Razones no faltan. El Protocolo no sólo debe ser eficaz frente a un problema mundial también complicado; debe ser también políticamente aceptable. En consecuencia, se ha multiplicado el número de grupos y comités creados para supervisar y arbitrar sus diferentes programas, e incluso después de la aprobación del acuerdo en 1997, se consideró necesario entablar nuevas negociaciones para especificar las instrucciones sobre la manera de instrumentalizarlo. Estas normas, adoptadas en 2001, se conocen con el

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nombre de “Acuerdos de Marrakech”. Los tratados internacionales deben tratar de conseguir un delicado equilibrio. Los que se proponen conseguir un apoyo general muchas veces no son lo bastante enérgicos como para resolver los problemas que tratan de solucionar (como se consideraba que la Convención Marco presentaba esa deficiencia, a pesar de sus numerosas y valiosas disposiciones, se creó el Protocolo con la finalidad de complementarla). En cambio, los tratados con disposiciones firmes pueden tener problemas a la hora de conseguir el apoyo necesario para que resulten eficaces. Lo que ahora se necesita realmente es que el Protocolo

consiga ratificaciones suficientes para entrar en vigor. Lo mismo que el Protocolo en general, esta materia es complicada. El Protocolo será jurídicamente vinculante cuando lo hayan ratificado no menos de 55 países, entre los que se cuenten países desarrollados cuyas emisiones totales representen por lo menos el 55% del total de las emisiones de dióxido de carbono en 1990. Ello no ha ocurrido todavía. El principal problema es que deben decidir adherirse más naciones industrializadas que se verán afectadas por los límites de emisión del Protocolo. Una segunda preocupación es que los Estados Unidos y Australia han manifestado que no apoyarán ya el tratado

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Revista ecología