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LA PEQUEÑA RUE


qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfgh jklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvb nmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwer Titulo del escrito: La Peque単a Rue Tipo de escrito: Novela Corta tyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopas Nombre: Gustavo Everdeen Edad: 16 A単os dfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx Nacionalidad: Mexicano Publicado en: LeerLibrosOnline.es cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuio pasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghj klzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbn mqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdf ghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrty uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdf ghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc


LA PEQUEÑA RUE Título del escrito: La Pequeña Rue Tipo de escrito: Novela Corta Nombre o pseudónimo: Gustavo Everdeen Edad: 16 Años Nacionalidad: Mexicano


Abro el agua que está fría, helada de hecho, me quito la ropa y me meto en la bañera, me restriego el cabello y el cuerpo tratando de eliminar cualquier rastro de mugre para la cosecha, no puedo estar hecha todo un lio, cuando salgo, encuentro a mi madre e n el cuarto que compartimos Triana, Audrey, Zoe y yo. Mi madre dice: -Usarás este vestido, preciosa. Es un vestido color limón que me llega justo arriba de las rodillas, uso unos zapatos blancos con decorados brillantes, mi madre cepilla mi cabello oscuro, lo repeina con agua, y me pone un lazo verde hoja. -Lista, te ves preciosa. -Muchas gracias, madre-le respondo sonriente, en serio me alegra lo que hace por mí, además no me veo tan mal. Espero una hora entera a que los demás acaben de arreglarse. Aunque yo soy la única que entra a la cosecha, tenemos que estar presentables porque la cosecha se transmite por todo el país, y no queremos ser el distrito más asqueroso de Panem. Mi madre llega con un vestido anaranjado y un lazo blanco con tacones amaril los, mi padre con unos pantalones color crema y una camisa turquesa. Mis hermanas traen vestidos que antes eran míos, uno rosa rayado, un vestido amarillo resplandeciente, y uno rojo con blanco, son muy lindos, en realidad. Todos nos dirigimos a los huertos abandonados, son huertos que ya no se usan, pero es un terreno muy, muy grande. La cosecha se celebra ahí porque el distrito 11 es un lugar muy poblado y no cabemos en la plaza. Voy a registrarme. Cuando la señorita me pincha no duele mucho. Al cabo de un minuto me doy cuenta de que las manos me sudan, y mucho. Si que estoy nerviosa, claro mi primera cosecha. Pedí teselas, creo que tengo 9 papeletas en la urna. Me voy a mi lugar, al fondo con los otros chicos de 12 años. En el escenario hay 4 sillas en ellas están sentados el alcalde Mallok, la acompañante del distrito 11, Tessa Borgin, con su peluca roja y su gruesa capa de maquillaje, y los mentores de los tributos del distrito 11, Ferny y Dulcie. Cuando el Reloj da las 2, el alcalde sube al podio y empieza a leer la historia de Panem. Cuando acaba, lee la lista de los ganadores que hemos tenido a lo largo de Los Juegos del Hambre. Hemos tenido 9 ganadores, 6 siguen vivos, pero solo 2 son los mentores. El alcalde presenta a los mentores:


-Ferny Shawn, y Dulcie Toghik, ganadores del distrito 11. Después presenta a la acompañante: -Tessa Borgin. Tessa sube al podio y dice: -¡Felices juegos del hambre, y que la suerte esté siempre de su parte! Claro como siempre y como en todos los distritos. Tessa se acerca a la urna de cristal de las chicas diciendo: -¡Las damas primero! Entre el inquieto silencio se oyen jadeos y respiraciones alteradas. Mete la mano en la urna, saca una papeleta, vuelve a al podio, desdobla el papel y dice sonriendo: -Rue Beasny Una lágrima se resbala por la cara de mi madre cuando la volteo a ver, ella sacude la cabeza. Creo que se refiere a que yo no llore aunque no estoy segura.

Me dirijo al escenario, lo hago rápidamente y sin voltear atrás aunque lo que de verdad se m e antoja es echarme a llorar.

Cuando llego, veo a todos los chicos del 11 que sacuden la cabeza con desaprobación, supongo que no les gusta la idea de que salga elegida una chiquilla de 12 años.

Tessa dice:

-Rue Beasny, la ganadora de la cosecha de este año-canturrea- ¿Alguna voluntaria?

Nadie se presenta, no me importa, obviamente esperaba que esto sucediera porque todos mis


hermanos son menores que yo, aunque mi mayor deseo es que alguien se hubiera presentado.

-Ahora es tiempo de elegir a nuestro tributo masculino.

Me quedo parada frente a la multitud mientras Tessa va a buscar la papeleta del chico sin suerte.

-Tresh Nikten

Lo definiría más como un animal, pero solo por su tamaño. Ha de medir casi 2 metros y es musculoso. Seguro que se gana a los patrocinadores.

Nadie se presenta voluntario por él.

-Los tributos del Distrito 11.

Nos meten al Edifico de Justicia, a mi me meten en un cuarto para que me despida de mis familiares.

Este lugar serviría para que mi familia comiera durante 10 años, hay gruesas alfombras varios sillones y sofás, una mesa con comida y otra con bebidas. Muchas cosas están hechas de cristal.

Tomo una un pan elegante, de panadería y le doy unos cuantos mordiscos, aunque después lo dejo porque es como pegamento.

Después de unos minutos llega mi familia: mis padres (que están llorando) y mis hermanitos. Triana y Audrey también lloran, pero los demás son tan pequeños que se limitan a admirar la lujosa habitación.

La verdad no hablamos mucho, solo nos abrazamos fuertemente. Cuando creo que nos queda poco tiempo, pongo a Caden sobre mi regazo y le digo:


-Abrazo- solo así me entiende.

El pone sus manos alrededor de mi cuello, y me aprieta. Estoy a punto de llorar. Al final si lloro. Supongo que no importa mucho que una niña de 12 años llore cuando va a ir a los juegos, pero mi madre vuelve a sacudir la cabeza, así que me enjuago las lágrimas.

-Gracias-les digo.

Ellos esbozan una sonrisa triste. Luego me dedican palabras felices como: “Te quiero”, “Animo”. Cosas que hacen que se me salgan las lágrimas. Ellos saben que una chiquilla de 12 no puede ganar los juegos, pero no importa. Al final nos abrazamos un minuto hasta que un agente de la paz viene a sacarlos.

Nadie más viene, tengo amigas en la escuela pero creo sus padres no querrán que vengan. No me importa, si yo fuera madre de alguna niña y su mejor amiga se fuera a los juegos, tampoco la dejaría.

La estación de trenes está al otro lado de la ciudad, hacemos un viaje de media hora en coche.

Cuando llegamos, la estación está repleta de cámaras. Nos metemos en el tren que tiene un once pintado en un lateral. Avanzamos al cabo de unos minutos. La velocidad hace que se me caiga un vaso de jugo que tenía en la mano, el cristal se hace añicos en el suelo del tren.

Mi habitación es enorme, del tamaño de mi casa en el distrito 11, llena de cajones a rebosar de ropa, pijamas, una televisión, una ducha, un baño. Todo eso y solo me quedaré una noche aquí.

Tessa me dice que la cena será en media hora, y que hasta entonces puedo hacer lo que yo quiera. Me dedico a mirar por la venta y a husmear por los cajones. Hay ropa muy hermosa y muy cara muchos tipos de tela. En una puertecilla hay como 1000 pares de zapatos hermosos diferentes, pero todos de mi talla. Son muy hermosos, aunque algunos muy extraños y con decorados demasiado llamativos, como la gente del Capitolio.


Después de media hora, Tessa viene a chillarme que es hora de la cena, supongo que Tresh la habrá hecho enojar.

Cuando Tessa se va, salgo de mi habitación y la sigo, porque no tengo idea de donde es el comedor.

Todos están sentados a la mesa, solo falta Ferny, creo. Supongo que eso es lo que hizo enojar a Tessa, pero no estoy segura.

Cuando llego sentarme a la mesa me sirven una montaña de comida: Pan, un pollo en salsa de frambuesa, laminitas de verduras con sal gruesa.

Cuando estoy a la mitad del pollo Ferny dice:

-Bueno, empecemos con esto. No sé bien a que se refiere, creo que a nuestra estrategia, pero no estoy segura.

-En poco tiempo llegaremos al Capitolio, e irán al Centro de Renovación. Los estilitas les harán algo extraño así que traten de no comentar nada.

Asiento, eso es verdad hay muchas cosas extrañas en pantalla.

Ahí se acaba la conversación, los demás nos dedicamos a comer. Dulcie trata de que hablemos, pero nadie le hace mucho caso, en especial Tresh.

Me doy cuenta de que Tresh es callado, no habla mucho, pero hace comentarios pequeños, y sonríe de vez en cuando. Cuando la cena termina, Tessa nos guía al vagón de la tele para ver el resumen de las cosechas.

No recuerdo a muchos, hay un voluntario en el 2, una chica de pelo rojizo en el 5, un chico cojo en el 10, nosotros en el 11, y una voluntaria en el 12 para salvar a su hermanita.


Ojala me hubiera pasado algo así. Pero bueno, ya estoy aquí, y trataré de no morir muy rápidamente.

-¡Pero qué emocionante!-dice Tessa

Nadie le responde. Eso es repugnante.

-Me voy a dormir-digo con voz apenada.

La verdad me muero de sueño. Voy al vagón de los cuartos y cuando estoy a punto de entrar a mi habitación Tresh me dice por detrás:

-Duerme bien, pequeña.

Acto seguido entro en mi cuarto. Al parecer Tresh no está tan mal; por lo menos es amable. Cuando cierro mi puerta, me pongo un pijama calientito, me meto en la cama y lloro todo lo que puedo. Al final estoy agotada de tanto llorar, así que me sumerjo en un sueño muy inquieto.

Estoy amarrada a un árbol, sin nada que me defienda, y de pronto unos mutos con largos dedos negros escurridizos me arrastran y me bloquean la respiración.

Me despierto sobresaltada, y me doy cuenta de que me revolqué tanto en la cama, que mis cobijas acabaron hechas bola encima de mi cabeza y eso es lo que no me deja respirar. Me las quito rápidamente.


Después de un rato de mirar los paisajes rápidos que pasan por mi ventana, me doy una ducha caliente (algo que no se puede hacer en los distritos, o por lo menos en el mío). Como ayer me restriego el cabello con un champú extraño, y el cuerpo con un jabón que huele fresco.

Pongo mi mano en el secador (una cajita que manda una especie de señal a mi cuero cabelludo y que hace que mi cabello caiga sobre mi espalda) y me seco el cuerpo. Me pongo unos pantalones claros y una blusa ligera. Espero hasta que Tessa viene a decirme que es hora del desayuno.

Me voy al comedor donde me como una montaña de huevos, jamón, panecillos, y un vaso de jugo.

En una taza a mi lado hay una sustancia café. De repente recuerdo que es:

-Chocolate, ¿Chocolate caliente, no?

En una de las canciones lo dice.

-Sí, querida, es chocolate.-dice Tessa concentrada en otra cosa

-Está bueno-agrega Tresh serio.

Le doy un traguito. Es muy bueno, mejor que tomar leche de cabra.

Al final nos pasamos toda la mañana comiendo callados. De repente una voz masculi na anuncia por un altavoz del tren que no se ve:

-Estamos llegando al Capitolio.

Primero yo corro a la ventana del vagón para ver la ciudad. Esa ciudad lejana que nos gobierna. Que ahora deja de ser lejana.


Calles llenas de gente colorida y extraña. Y de repente paramos. Hemos llegado al Capitolio. Es fantástico, enorme, lleno de color; inimaginable. Esto no es como lo vemos en pantalla, esto es mucho más grande y brillante; tan brillante que te lastima los ojos. -Favor de desabordar el tren-dice la misma voz de hace rato. Dulcie dice: -Más vale que lo hagamos, chicos vayan a sus habitaciones y vean si hay algo que se quieran quedar. La verdad es que no, pero aún así voy a mi habitación. Reviso mi ropa, creo que me la llevaré. De repente, cuando la levanto, un collar de alguna hierba, y trae colgado un pedazo de madera con una flor tallada. También hay una nota que dice: “Para la buena suerte” No sé quién lo dejó ahí, pero decido ponérmelo. Bajo del tren junto con los otros. Hay gente extraña vitoreándonos y cámaras por todas partes. Sonrío. Necesitaré patrocinadores.

Estoy en un sillón blanco mientras una mujer de cabello rosado chillón, un hombre con incrustaciones de joyas en su piel purpura y otra mujer con bigotes de gato, me peinan, arreg lan, pulen, cortan por aquí, y por allá, hacen y deshacen, para mi estilista: Protuys. Un hombre mayor delgado, bajo, con el cabello verde fosforescente, y ropa extravagante. Al final me dejan con una batita a solas con él: -Soy Protuys, tu estilista-dice mirándome. -Yo soy Rue-digo con voz afable. -Sígueme Rue. Lo sigo a una habitación con sillones y una mesa de madera fina. Protuys pulsa un botón del lateral de la mesa y sale una charolita con comida: Pasta en una salsa purpura cremosa. Pescado seco y puré de patatas con mantequilla de nuez. Comemos cuando él me dice:


-Quiero hablarte de la inauguración, me refiero a tu traje. Tendrá que ver con algo acerca de Agricultura, puesto que a eso se dedica tu distrito. Asiento, eso es verdad. -¿Y tendrá que ver con semillas, no? -Pues, algo así, será mejor hacerlo de plantas. Menos trabajo, y es probable que quede mucho mejor.

Lo siguiente que sé es que estoy enfundada en una malla medio transparente con enredaderas sobre ella. Son verdes y tienen algunas flores, pero no entiendo por qué. Se supone que nosotros solo cosechamos comida, aunque supongo que no atraería a los patrocinadores. Además de todo la malla brilla, pero es del color de mi piel, por lo que parece que mi piel brilla. También traigo unas zapatillas verde hoja, y un tipo de tocado verde con plantas en el cabello que me han enrizado. Nos subimos a un carro que será jalado por unos caballos color marrón claro. De repente, empieza la música. Unos portones corredizos enormes se abren y la multitud grita. El distrito 1 sale: cubiertos de plateado y con túnicas elegantes. Luego el 2 y así sucesivamente. De repente estamos en la entrada esperando nuestro turno. Los que están cerca de nosotros empiezan a gritar: “¡Distrito 11!”. Y avanzamos. De repente algo brilla por detrás de mí. Volteo la cabeza y es el distrito 12 (Katniss y Peeta) cubiertos de fuego. Se ven espléndidos. La idea me hace sonreír. Volteo la cabeza y sonrío con dulzura para las cámaras. Al final 12 carros llenan el circulo de la ciudad, en la pantalla se ven los distritos, pero el 12 sale más que todos. El Presidente Snow nos da la bienvenida; después suena el himno nacional y nos metemos al Centro de Entrenamiento. El centro de Entrenamiento, un edificio con 12 plantas (una para cada distrito) y un sótano para entrenar antes de los juegos.

Protuys y una mujer que debe ser la estilista de Tresh se nos acercan y murmullan entre ellos;


supongo que estarán enojados por lo del 12, ya que sus estilistas son maravillosos, y los nu estros apenas pudieron hacer un trabajo pasable.

Después de un rato nos metemos a un elevador y yo pico el botón que dice “11”. Paramos en casi todas las plantas, pero al final me quedo sola con el 10. Ni siquiera hablamos. Al final me quedo yo sola.

Cuando el elevador se abre, salgo y me encuentro con un pasillo muy largo con varias puertas. Como no hay nadie husmeo en los pasillos hasta que encuentro una habitación con mi ropa; obviamente asumo que es mía.

Me meto en ella; es la habitación más lujosa en la que he estado, hay muchísimos botones, montones de ropa, un armario automático. Husmeo en la ropa, veo televisión, y veo la ciudad por mi ventana.

De repente Tessa viene a decirme sonriente que es hora de la cena.

Voy con ella. Solo están Dulcie y Tresh en el comedor.

Después de un momento llegan los demás. Nos traen la comida que comemos en silencio, de nuevo.

Protuys y la estilista de Tresh empiezan a hablar sobre los demás trajes, enojados, aunque Tessa les dice:

-Bah, ya déjenlo, no importa que los del 12 hayan sido mejores, ustedes lo hicieron perfecto, ¿verdad corazón?-y me pellizca una mejilla.

-Claro, claro-digo evadiéndola.

Siguen hablando, aunque principalmente critican a los del 12 y sus estilistas, cuando me hartan, les digo:


-A mí me gustaron los trajes del 12. Sus estilistas eran muy creativos-y les echo una mirada de superioridad imaginaria a los estilistas, aunque sin mucho éxito, al final me lanzan miradas enojadas e indignadas.

No me importa. Cuando acabamos de cenar vamos al cuarto de tele, pero no vemos nada, los adultos hablan, mientras beben vino, a Tresh le ofrecen, pero niega con la cabeza, al final digo aburrida:

-Me voy.

Nadie me responde, me voy al elevador a buscar algo que hacer, aunque me gane un cas tigo. Pulso todos los botones y voy de abajo hacia arriba. Hasta abajo están los lugares de entrenamiento, pero están cerrados con llave. Paro en todas las plantas, excepto en la mía. Cuando llego a la 12, Peeta y Katniss están subiendo unas escaleras. No sé si seguirlos, creo que probaré que tan silenciosa soy, espero hasta que suben para subir yo.

La vista es magnífica, pero no puedo ver bien porque estoy escondida para que Katniss y Peeta no me vean. Hablan de algo de un bosque y un avox, aunque no escucho bien por los carillones y el viento. Cuando me aburro, me voy.

Pulso el botón del 11 y bajo a mi planta de inmediato. Ya no hay nadie en la sala de tele. Cuando entro a mi cuarto, hay un avox recogiendo mi ropa y poniendo el traje que me pondré mañana para las sesiones de entrenamiento. No debo hablarle, eso lo sé de sobra gracias a mis padres.

Cuando entro, el avox se va. Me pongo un pijama simple y me cepillo los dientes, me lavo la cara y me deshago el peinado, me meto en la cama que está cómoda y suave. Me quedo dormida después de unos minutos.

Sueño con un sinsajo que repite la canción del fin de jornada, aunque luego empieza a ahogarse con sangre, luego el chico del 4 (lo sé porque tiene un 4 cosido en su chaqueta), toma un cuchillo afilado y le corta la cabeza, me ve y hace lo mismo.


Los rayos de sol me brillan por la cara y me queman la piel. Me pongo unas zapatillas suaves y espero con paciencia a que Tessa venga a decirme que es hora de levantarme. Cuando lo hace, abro la ducha que está caliente de inmediato, me meto en ella y me quedo ahí hasta que mis dedos se arrugan por completo. Me pongo la ropa que me dejaron ayer y me dirijo al comedor. Desayunamos estofado y fruta. Tresh le dice a Ferny:

-¿tenemos algún plan para el entrenamiento?

-Supongo que solo entrénense en algo que no sepan, y ya nos dirán como va todo.

Los dos asentimos. Cuando son 9:30 nos vamos a los cuartos. Yo me cepillo los dientes, y me pongo otros zapatos, también me peino.

Cuando son 10 para las 10, Tessa viene a decirme escandalizada que ya debemos irnos, yo salgo de mi habitación sin mucho entusiasmo. Me voy al elevador y espero a que Tresh llegue, él y yo nos vamos a la planta de entrenamiento.

Cuando entro, todos me miran más como comida que como tributo o persona. Claro, soy la más pequeña aquí, la más débil y ligera, los tributos profesionales pesan 50 o 60 kilos más que yo.

Atala lee la lista de habilidades, no le pongo atención. Luego nos dice:

-Ya pueden retirarse.

No sé qué hacer. Quizá sea infantil, pero seguiré a alguien, a alguien que sea bueno pero no profesional. Hay una chica que es bajita y muy bonita de cabello chocolate y ojos miel dorado. La sigo, conversamos un poco (lo que me sorprende, porque nadie viene a hacer amigos), creo que tiene 14 años, ella me pregunta mi nombre, le contesto y luego ella se presenta:

-Yo soy Orthin. Del 7.

Nos dirigimos al puesto de camuflaje, pero ninguna de las dos es muy buena. Luego vamos por las


armas; tengo que aprender algo, aunque no me sirva de mucho. Empiezo con los cuchillos, pero nunca acierto, con el hacha, Orthin es buena, no acierta en ningún lado vital, pero le da al muñeco. Eso no importa mucho, es demasiado pequeña para meterse en el baño de sangre de la cornucopia y tomar un hacha.

Después de un rato, nos miran con caras asquerosas así que cada quien se va por su lado.

Decido seguir a los del 12, aunque distanciadamente, como anoche. Aunque suene infantil, los admiro, más a Katniss por lo de su hermana y lo de la inauguración.

Los sigo a todos los puestos que van.

Sobrevivo a todos los días de entrenamiento, aunque como sola, como habría de esperarse, casi todos lo hacen a excepción de los profesionales (que parecen hablar a ritos como si no se escucharan) y los del 12, Peeta y Katniss hablan y ríen, aunque a veces no se ve muy real.

Ferny, Dulcie, Tessa e incluso Protuys y Maybell (la estilista de Tresh) nos preguntan todos los días acerca del entrenamiento.

Un día cuando estoy con los del 12 (en secreto), me lanzan una mi rada y mascullan entre ellos, como no parece molestarlos, me quedo parada donde estoy, lanzando con la honda que se me da mucho mejor, aunque no le haga daño a nadie. Hoy es el día pare hacer nuestras sesiones privadas con los vigilantes. A la hora de la comida. La sala se empieza quedar con espacio. Peeta y Katniss charlan como siempre. Al final me quedo sola con ellos. Y se me ocurre una idea para mostrarles a los vigilantes: En casa yo subo a las copas de los árboles para recoger los frutos porque soy l a más ligera y a veces tengo que saltar de árbol en árbol. Nunca me he caído. Es una buena idea. Aparte puedo mostrarles lo buena que soy con eso de escoger plantas, frutos y raíces comestibles. Esa es una ventaja muy grande. Llega mi turno. Supongo que los vigilantes ya están aburridos, pero entro como si nada. Empiezo por escalar los muñecos que usan para practicar con espada, porque son bastante altos, cuando me pongo en la cabeza, salto a unas espadas de decoración que están en el techo, salto a


otro muñeco, salto un montón de veces y acabo colgada de una lámpara; me suelto, y alcanzo a tirar con la honda unas cuantas veces. Los vigilantes me dicen que puedo irme aunque todavía me falta lo de las plantas. Cuando salgo, pienso que lo máximo que conseguiré es un 5, ya que soy tan pequeña y que lo de saltar y la honda fue aburridísimo. Pulso el 11, y llego casi de inmediato. Nadie me dice nada, así que me voy a mi habitación. Veo televisión, aunque todos los programas son juegos del hambre pasados o cosas aburridas sobre los días oscuros o el distrito 13 (un distrito que el Capitolio destruyó). Me quedo dormida, o algo así, estoy medio consiente por 1 o 2 horas, hasta que Tessa viene a decirme nerviosa que es hora de la cena. Primero me peino y me cambio la ropa. Luego voy al comedor donde ya están todos. -¿Y… bueno, que hicieron? Nadie le responde inmediatamente, pero Tresh me dice: -Tu primero, pequeña. Asiento: -Pues, escalé unos muñecos y salté de uno a uno, incluyendo la lámpara y los cuchillos, además de lo poco que hice con la honda., nada importante-digo suspirando al final por imaginarme la calificación que me pondrán. Tresh dice: -No está nada mal, pequeña. Yo me dedique a lanzar cuchillos y lanzas, pero no soy muy bueno. Los demás asienten, y nos dedicamos a comer. Cuando acabamos, nos indican que debemos ir a la sala de tele para ver las puntuaciones. La verdad eso me asusta, me asusta que me pongan una puntuación tan mala por ser tan pequeña que nadie del capitolio me quiera patrocinar, y eso es lo único que puede hacer que no me maten tan rápido, aunque sé que no tengo ninguna oportunidad. Van pasando los distritos, los profesionales tienen 8, 9 y 10 en general. Cuando llega mi turno estoy a punto de echarme a llorar. 7. Mi calificación es 7. Creo que alguien querrá patrocinarme. Bueno, no lo sé. Todos me felicitan asombrados. Una calificación así en una niña tan pequeña no es nada común, supongo que les


habrá gustado. Tresh tiene un 9. Es grande y lanza bien los cuchillos, les agradó a los Vigilantes. Katniss… Katniss tiene un 11, creo que es la calificación más alta que he visto. Cuando eso sale, se escuchan respiraciones entrecortadas, y gemidos de sorpresa. Míos también. Al final, exasperados, cada uno se va a su respectiva habitación. Yo no sé qué pensar, la admiro, pero también eso significa que tengo más probabilidades de morir más pronto. Me pongo el pijama de ayer, me cepillo los dientes y el cabello, me meto en la cama y espero a dormirme. Lo logro en 1 hora. Cuando despierto el sol está en el horizonte, abriéndose paso entre las escandalosas estrellas y un cielo oscuro. Esta vez no espero a Tessa como en todas las demás. Me ducho y me pongo ropa cómoda. Cuando Tessa viene ya estoy lista, pero utilizo ese tiempo en mirar por la ventana, y acomodar los zapatos de modo en que los más llamativos queden hasta atrás. Luego Tessa viene a llevarme al desayuno. Me sirven mucha comida. Cuando estoy a punto de darle el primer bocado Dulcie dice: -Hoy tendremos que prepararlos para las entrevistas de mañana. Asentimos. -Primero vendrán con Dulcie, y conmigo para la parte técnica, y luego los 2 irán con Tessa para la parte de la presentación-dice Ferny. Asentimos de nuevo. Cuando acabamos el desayuno nos vamos con Ferny y Dulci e a una salita, Dulcie trabaja conmigo y Ferny con Tresh. Ella dice: -Empecemos. -Necesitamos hacerte o descubrirte una personalidad. Eres pequeña, la más joven de los tributos. Tienes que agradarle al público siendo tierna, o algo así, yo que sé. Ya sé que eres bastante madura, pero tienes que actuar casi como una niñita de siete años si quieres patrocinadores.


Además puede que alguien te haya notado puesto que conseguiste un siete y eres pequeña. También tienes que dar a notar tus habilidades. Dime.

No sé bien a que se refiere. Hago un recuento:

La honda. Poder trepar los arboles hasta lo más alto. Soy silenciosa. Escurridiza. Soy bastante inteligente. He visto los juegos tantas veces que se la mayoría de las tácticas efectivas, (como no robar comida notablemente, mantenerte en movimiento un día aburrido, nunca encender un fuego en la noche, y en mi caso, como soy pequeña, no tratar de hacer una alianza amenos de que me la ofrezcan).

-Se usar la honda, puedo escalar arboles y saltar sobre ellos, soy silenciosa, y un poco inteligente.

Dulcie se queda mirándome poco tiempo hasta que dice:

-Bueno no vas a decir nada de eso en tu entrevista, vamos a hacer una serie de preguntas.

Ella me hace muchas preguntas hasta que…

-Bueno, tus respuestas están pasables, pero recuerda no dar mucha información y ser adorable, ¿de acuerdo?

Asiento.

-Bueno, supongo que es todo-dice Ferny.

Todos asentimos. Vamos al comedor donde solo esta Tessa, esperándonos.

-¿¡Dónde estaban!?-escandalizada.


-En las sesiones de técnica-dice Dulcie volteando los ojos con exasperación.

-¡pero si…!-empieza Tessa enojada, pero Ferny dice:

-Sabemos que tardamos, pero tendrás toda la tarde para ti.

Tessa se sienta indignada en el lugar principal, el de Dulcie. A ella no parece importarle. Llegan Protuys y Maybell (Maybell resulta ser mil veces más agradable que Protuys) .Comemos rápido y nos vamos a un salón vacio donde hay sofás en las esquinas, y dos bolsas negras, una pequeña y una grande. Tessa me da la pequeña.

-Este es tu vestido de prueba. Pasa al baño, póntelo, y avísame cuando salgas.

Eso hago, el vestido me llaga a la pantorrilla, está feo, lleno de estampados diferentes y brillantes, también hay unos zapatos que hacen ruido al caminar y un tipo de chal naranja. Que bueno que no es lo que usaré en la entrevista.

Salgo y Tresh también esta vestido, pero con un traje verde fosforescente y una camisa rojo sangre. Tessa está fuera tocando y diciendo:

-¿Ya están listos?

Tresh me pone el cabello detrás de la oreja como un hermano mayor y me sonríe, aunque después grita:

-Si, Tessa.

Ella entra rápidamente.

Nos pasamos toda la tarde practicando frases, caras, sonrisas y movimientos. Yo no tantas porque soy una niña, pero Tresh hace un montón de cosas, aunque sospecho que no hablará mucho en su


entrevista.

Al final nos vamos a cenar, exhaustos y adoloridos de la cara y las manos.

Cuando acabamos de cenar, nos dan el horario de mañana, el equipo de preparación nos despertará a las 9, aunque primero desayunaremos, a las 10:30 empezarán a prepararnos, iremos a comer, y después, nos arreglaran con el vestido y todo eso.

Yo, harta de todo el mundo, me voy al lugar al que seguí a Katniss y Peeta. Voy al 12, y subo las escaleras.

La ciudad brilla resplandeciente, y los carillones hacen ruido. A un lado de la cúpula, hay algo que en mi distrito llamamos jardín con vista; porque digamos que las plantas tienen vista directa al sol y el cielo.

Hay una jarrita de agua. Como no sé si la puedo beber, se la echo a las plantas. Las examino. Todas están en perfecto estado.

Cuando estoy sola, empiezo a extrañar a mis hermanos, principalmente a Audrey, Zoe y Dylon. Aunque me distraigo pensando en una cosa: ¿Por qué ningún tributo ha intentado saltar por aquí y quitarse la vida?

Cuando llego a ese punto, entra una chica, creo que es la del 5 porque es pelirroja, y me saluda:

-Hola, soy Heary, solo quería tomar un poco de aire-dice con aire misterioso.

-Soy Rue, del 11, adelante-digo tímida. Esta chica, no lo sé, tiene una cara inteligente, pero a la vez malvada.

Ella arranca una raíz, lo que hace que esté a punto de gritarle, pero luego la lanza, el aire se estremece, suena un chasquido y la raíz vuelve a la mano de Heary, achicharrada, ella sonríe y dice:


-Claro…-yo no la entiendo y la miro con cara confundida, ella se da cuenta, y dice - hay un campo de fuerza, no muy fuerte pero para que nadie se quite la vida.

Asiento. Eso explica lo de hace rato. Como esta chica tiene una cara de ratón malvada, me voy a mi planta.

El avox está de nuevo, pone la ropa de mañana; pero esta vez espera a que me arregle en el baño, y cuando me meto en la cama, ella me arropa, y se va. Esto hace que añore aun más mi casa, como cuando mi padre me arropa. Me pongo a llorar y al final me duermo, exhausta. En mis sueños, suena un cañón, tras otro, y tras otro… Hasta que los arbustos se empiezan a mover con rapidez. Al final, llega la chica del 6 asustada y ensangrentada, moviendo los labios desesperada, y aterrada, pero no entiendo nada de lo que dice; al final, me escondo, y llega la chica del 1, toma una espada y literalmente, le corta la cabeza. Yo me quedo ahí, respirando con dificultad, y sin posibilades de correr o trepar. Cuando esa chica me encuentra, toma una cuerda que la del 6 traía, me pasa la cuerda por encima de mis brazos y mi torso, atándome con fuerza a un árbol. Toma un cuchillo agudo, con una punta del tamaño de 2 agujas, y empieza a trazar dibujitos profundos en mi cara hasta que pierdo demasiada sangre, y suena mi cañón. Cuando despierto, estoy casi ahogándome y empapada de sudor. El miedo que sentía, sí era real. Voy al baño, me enjuago, bebo dos vasos de agua, y me vuelvo a dormir, aunque esta vez sin sueños. Cuando despierto, es porque escucho tres respiraciones e n vez de una, que debería ser mía. Pero me encuentro con tres caras sonrientes, unos bigotes de gato, una cara rosa, y jemas con ojos en una cara. -¡Buenos días!-dicen los 3. -Sí, sí, hola. Me espabilo y empiezan a trabajar conmigo. Tomo una ducha con productos extraños, después me arreglan el pelo: lo lavan varias veces hasta que siento que se me cae y lo cortan hasta darle forma, me meten en tinas con líquidos apestosos de verdad. Aunque no me hacen mucho porque se supone que apenas vamos al desayuno. Cuando acaban, me ponen ropa ordinaria y me llevan al comedor como a una niña de 5 años. Desayunamos poco, y rápido. Tresh se ve asqueado, bueno, a mí tampoco me agrada nada, al final me entero que está asqueado porque los profesionales lo han invitado a formar parte de su grupo, pero él los rechazo inmediatamente.


Al final, me masajean la cabeza, ponen brillo en mis uñas, y me peinan. Hasta me ponen poco maquillaje lo que yo considero asqueroso, pero ellos le quitan importancia diciendo: -Nunca es temprano para tratar de ponerse guapo para las cámaras. De eso… no sé ni que decir. Me peinan en un peinado con rizos, en parte el cabello está recogido y en partes no, aunque cuando me veo en el espejo, me gusta cómo me veo, como una niña bonita, también me p onen un broche de una flor amarilla, con un pequeño zafiro en el centro. Protuys entra con una bolsa negra que es mi vestido: Es de tonos amarillos, naranjas, azules y verdes, está hecho de gasa, me llega a media rodilla y tiene un par de cosas blancas en la espalda que no entiendo hasta que Protuys dice: -Son alas, pensé que te agradarían, he visto tu postura varias veces, como un pájaro, ya sabes, estás de puntillas con los brazos un tanto extendidos… Tiene razón, pero lo hago porque es cómodo, al menos para mí, no por querer parecer un pájaro. Me lo ponen, si tengo un aspecto como un pájaro, o algo así, aunque parezco más un hada, pero me veo bien. Me ponen unos zapatos amarillos, y Protuys me dice: -Perfecto, ahora ponte de puntillas… Lo hago y también extiendo los brazos. Al parecer, sin comentarios. -Muy bien, da una vuelta… Lo hago, y mi equipo de preparación sonríe con suficiencia, aunque tampoco es un trabajo espléndido.

Todo es demasiado deprisa, ya estoy poniendo un pie en el escenario y sonriendo en un abrir y cerrar de ojos. No estoy muy nerviosa, no me importa en lo absoluto lo que ellos puedan pensar de mí.


Lo distritos pasan rápido, el 1 con una chica, Glimmer, rubia, alta, presumida, el 2 con el chico monstruoso que alardea de sus posibilidades, y su compañera, cuando menos me doy cuenta, me llaman al escenario con Caesar Flickerman. -Hola Rue-dice y me tiende una mano llevándome al asiento que tiene junto a él. -Hola-respondo sonriendo. -Bueno, supongo que todos queremos hablar de ese espléndido siete que sacaste en los entrenamientos, la verdad me sorprendió un poco, porque eres pequeña, solo eso. -Pues muchas gracias-digo yo. -Muchos de nosotros nos preguntamos, digamos, tu estrategia en los juegos. Lo pienso en un segundo y digo con voz trémula: -Cuesta atraparme-soy muy rápida y puedo escalar árboles-y si no me atrapan, no podrán matarme, así que no me descarte tan deprisa-digo haciendo que el público se ría. -Ni en un millón de años-dice Caesar sonriendo, lo que me da un poco más de seguridad-, otra pregunta que nos viene circulando a todos es, ese hermoso vestido. Uy, de eso no se mucho. -A mi estilista y a mí nos gusta la idea de que soy rápida como un colibrí, no literalmente pero si cuesta atraparme como a uno. -Pues a mí también me encanta esa idea.-dice Caesar-¿Y a ustedes?-le grita al público. Todos gritan un sí. Luego, suena el bip, que hace que regrese a mi asiento y un último: -Gracias Rue-yo inclino la cabeza y sonrío. Luego sigue Tresh, misterioso, casi no habla, como en la cena, y a veces no responde nada. Luego sigue Katniss, con su vestido hermoso que también parece prenderse en llamas porque le han puesto muchas joyas rojas, naranjas, amarillas azules y blancas. Después, se pone a girar y a soltar risitas tontas, lo que hace que muchos de los tributos arqueen las cejas.


Peeta, es muy simpático, Caesar y él se ponen a olerse después de que Peeta le pregunta si sigue oliendo a rosas. Al final, Caesar le pregunta a Peeta: -Y… ¿Hay alguna novia en casa? Peeta sacude la cabeza, vacilante, Caesar le pregunta cómo se llama y él dice que hay una chica de la que lleva enamorado desde que era pequeño pero que ella no sabía nada de él. A lo que pasa después no le pongo atención hasta que Peeta dice que ganar los juegos no servirá y dice que la chica vino con él. Ahí todo el mundo se da cuenta de que habla de Katniss. Eso es muy tierno, y le agrega felicidad al asunto de los juegos, o algo así, al menos para mí. Al final, cada quien se va a su planta a cenar, ceno mucho, esperando haber ganado peso. Cuando me voy a mi habitación y me arreglo, me acuesto, pero no puedo dormirme. Mañana empiezan los juegos, y todavía no se mucho de qué hacer, supongo que Protuys puede decirme. Pero, que tal que me mandan a un desierto, dónde no sabría nada de qué hacer, o en una tundra, congelándome y quemando las pocas calorías que he ingerido. Después de 3 horas, logro dormirme. En la mañana, mi equipo de preparación arregla lo poco que no hicieron durante las sesiones pasadas, cuando Protuys llega, le pregunto: -¿Qué voy a hacer, Protuys? -Nena, por ningún motivo te metas a la cornucopia, corre, lo más rápido que puedas, y busca comida, pero lo más importante es el agua, ¿de acuerdo? Asiento. Cuando me doy cuenta, la señorita del aerodeslizador, me está poniendo mi dispositivo de rastreo, y llegando a las catacumbas. Digamos los corrales de los tributos. Desayuno poco, por lo nerviosa que estoy, pero tomo mucho jugo y chocolate.


Protuys me hace los arreglos finales, y me pone el collar de paja de la buena suerte. Una voz me dice que debo entrar a un cilindro que está en el fondo de la pared. Cuando entro, las puertas se cierran, y el cilindro empieza a elevarse. Cuando llegamos, la cornucopia está en el centro, de un círculo formado por los tributos, y Claudius Themplesmith grita: -Damas y Caballeros, ¡que empiecen los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre! El reloj empieza a restarse 60 segundos, que es lo que tenemos para estar en los círculos. Hay muchas cosas alrededor de la cornucopia, incluyendo a los tributos, pero hay más cosas: En la cornucopia están las armas y la comida creciente, pero alrededor están cosas que no tienen tanto valor, a un metro de mí, hay unos calcetines, a unos pasos a mi derecha una bota, quizás si la tomo me ayudaría a cargar agua, si es que la encuentro. A mi derecha hay un bosque, delante de mí un lago, a mi izquierda, hay un tipo de barranco pero que sigue por unas hierbas altísimas, cuando volteo atrás, todavía hay un poco de bosque. Quizá debería correr en diagonal, hacia el bosque, y cuando esté lo bastante lejos, subirme a un árbol. Quedan 20 segundos en el reloj. Tomaré esos calcetines y la bota, y me iré tan rápido como pueda. Cuando acaban los segundos, las placas nos liberan de los círculos. Casi todos los tributos corren hacia la cornucopia, excepto los pequeños como yo. Como he planeado, tomo los calcetines y la bota, sin percatarme de que alguien ha intentado darme con un cuchillo. Al principio lo tomo, pero cuando ve o que otro chico viene por él, lo dejo, y empiezo a correr, pero veo una botellita de yodo que no pienso dejar escapar, está a un paso, la tomo y corro lo más rápido que he corrido en mi vida hacia el bosque. Cuando me alejo unos 500 m. empiezo a trotar para poder llegar más lejos sin cansarme tanto. En el camino voy recogiendo moras, raíces, bayas, nueces y unos pocos vegetales. Cuando planeo empezar a buscar agua formalmente, encuentro una roca un poco afilada pero que es como un ovalo. Sigo con mi búsqueda de agua, y aunque al principio no encuentro nada, empiezo a sentir humedad por el piso, las cosas están un poco más frías gracias al agua que está cerca. Al final, encuentro barro, que es agua segura. Y efectivamente, hay un pequeño estanque con pocas plantas, como unas plantas curiosas que cultivamos en casa, se llaman konas, y están en el fondo del estanque, pero no me dan muchas ganas de entrar por ellas. También hay saetas,


claro, su nombre, el de Katniss, también las cultivamos en casa, pero no me gustan mucho, aunque comida en los juegos del hambre es comida. Las tomo, lleno mi bota de agua, le echo las gotas de yodo y espero. Tomo un traguito de agua, pero lo demás lo guardaré para después. Sigo caminando, hasta que el cielo empieza a ponerse un tanto rosáceo en el horizonte. Luego escojo un árbol con ramas bajas para dormir. Me subo y empiezo a ponerle filo a mi piedra con el árbol. Lo que hace que se le caiga una rama y sus hojas caen sobre mí. De repente se me ocurre una idea. Puede amarrar de algún modo las hojas para hacer un tipo de honda y conseguir carne o algo. Lo hago, y mi trabajo no es muy bueno, pero prefiero tener algún arma aunque cualquier tributo podría matarme con esta distancia al suelo. Haré algo muy peligroso, porque el árbol más cercano está a dos metros, pero si no salto, los profesionales me matarán por la noche. Tomo las pocas cosas que tengo, las aseguro y de un modo u otro acabo colgada de una rama de ese árbol. Me apresuro a escalar y quedar a una distancia bastante alejada del suelo. Tengo mucha hambre, me como las saetas y unas cuantas bayas. Tomo agua y espero el himno. Cuando empieza a sonar sale la bandera de Panem y luego los tributos muertos: La chica del 3, (los del 1 y 2 han sobrevivido), el chico del 4, (guau el es un profesional y ellos suelen sobrevivir el primer día), el chico del 5, (Heary está viva), los del 6 y el 7, el chico del 8, los del 9, y la chica el 10. Cuando eso acaba, veo movimiento a lo lejos, creo que tratarán de encender un fuego. Despierto a media noche, y efectivamente, han encendido una fogata, ahora la entiendo, me despierto de frío, estoy entumecida, y temblando, tanto, que temo caerme del árbol. La persona que lo encendió debe estar dormida o ser demasiado estúpida como para de jarlo encendido. Tomo mis calcetines y los pongo en mis manos. Eso hace que se tape un poco más. Tomo unas raíces que son las más abundantes y me como unas cuantas. La chaqueta me queda larga, así que me la bajo lo mas que puedo, me pongo la capucha, y en un par de horas logro dormirme. Me despierto por el grito de alguien, uno femenino, y después varias personas que echan a correr.


Apenas se ve una franja amarilla en el horizonte, me agacho para que si ellos se me acercan, no me vean. A hora pienso que fue buena idea lo de subir más alto. Cuando esas personas (que deben ser los profesionales), empiezan a irse, tomo mis cosas y los sigo casi 50 metros atrás de ellos. Cuando se detienen me escondo tras un árbol segura de que me han oído. Cuando siguen caminando, los sigo. Al final llegamos al lago donde al parecer han apilado sus provisiones: comida, algunas armas, medicinas… Pero el chico del 3 está ahí, medio dormido, Cato se acerca y lo abofetea hasta que despierta, después le grita: -¡Despierta, estúpido y ponte a trabajar! El se para confundido, y se acerca por dónde yo estoy, así que salgo corriendo sigilosamente unos 50 m. después espero un par de horas y vuelvo. Creo que donde estoy no es muy seguro, así que empiezo a buscar en los arbustos y descubro un lugar perfecto, puedo ver perfectamente pero ellos no. De repente, Peeta sale detrás de mí y me dice desesperado: -Sal de aquí, sal de aquí. Yo asiento y me voy corriendo. No sé por qué lo hizo, pero seguro que tenía una muy buena razón. Después de unas horas regreso al campamento, a mi arbustito, y todo ha cambiado mucho: ahora las provisiones están debajo de una red, y hay montoncitos de tierra por todas partes, aunque alguien sigue escarbando detrás de la pirámide. Su campamento, está bastante lejos de ellos, por lo que la comida tiene que tener algún tipo de seguro, o algo, por lo que me quedo otro par de horas, tratando de descubrir qué pero no, lo logro. Cuando está oscureciendo, me voy defraudada, y me alejo unos kilómetros. Me subo a otro árbol, espero el himno, la chica del 8, y me duermo, aunque vuelvo a enfriarme.


Cuando me despierto, el sol ya ha salido. Como no he comido mucho, como varias frutas, y bayas, tomo agua, y me doy cuenta de que mi bota está casi vacía. Empiezo a buscar un estanque o un río, el cual encuentro un kilometro a mi derecha, me bebo el agua que queda, lleno mi bota de nuevo, le agrego yodo, espero, y me voy al campamento de los profesionales. Espío todo el día hasta que me canso, y me voy. Llego a un árbol que está cerca de un rio, aunque después me voy pensando que alguien o algo más vayan a venir por agua, me alejo un par de kilómetros, y me subo a un árbol, como un poco y luego espero el himno aunque no aparece nadie. Supongo que la audiencia ansia un poco de sangre, pero espero que me dejen dormir… De repente, un dolor cegador, me llena el brazo, me despierto sobresaltada, todo mi alrededor está envuelto en llamas. Cuando acabo de apagar el fuego que me recorría todo el brazo, tomo mis cosas y bajo de mi árbol lo más rápido que puedo, empiezo a correr aunque mi brazo arde demasiado, el peor dolor que he sentido hasta ahora. Corro hasta llegar a un río, me meto en él y el agua un tanto fría ayuda a mi brazo, aunque cuando quiero sacarlo el dolor se vuelve 10 veces peor lo que me obliga a devolverlo al agua. Después de un par de horas de estar en el agua, como raíces y juntando todo mi valor y fuerza salgo del agua, gimiendo, alterada. De repente, a unos 500 m. veo muchas botas corriendo, y escucho un poco de agua que se mueve. Tengo curiosidad, voy hacía allá, luego escucho a los profesionales gritar: -¡Ahí está, vamos! Repetidas veces. Cuando los sigo escondiéndome de un árbol a otro, descubro que es Katniss. Ella también sabe trepar, aunque le cuesta un poco más de trabajo que a mí, supongo que se debe a que en mi distrito no es ilegal trepar árboles, además lo hago desde que tenía cinco y acompañaba a mis padres a los huertos. Antes de seguir viendo, me subo a un árbol vecino al de Katniss con mucho follaje con lo que consigo pasar desapercibida pero puedo ver perfectamente. Cato empieza a trepar por Katniss, pero es demasiado pesado y se cae, Katniss sonríe inesperadamente.


Luego Glimmer, la chica del 1, empieza a lanzar flechas, pero no es muy buena, Katniss ve furiosa a Glimmer por el arco. Luego, Peeta dice: -Venga, vamos a dejarla ahí arriba, tampoco puede ir a ninguna parte; nos encargaremos de ella mañana. Ahí se acaba. Katniss se prepara para dormir cuando de repente vislumbro algo enorme por unos metros encima de Katniss, es un tipo de bulto, cuando de repente empiezo a escuchar un zumbido, lo que me indica que es un insecto, de repente lo recuerdo de años de trabajar en los huertos: -Rastrevíspulas-dogo en voz alta antes de poder reaccionar. Me preocupa mucho. Son insectos modificados genéticamente por el Capitolio, ahora en casa estaríamos viendo una explicación de Caesar sobre las Rastrevíspulas.

Cuando oscurece un poco, abro mucho los ojos, logrando que Katniss me vea, yo saco mis manos del árbol y señalo el nido en forma de respuesta. Ella sigue mi dedo con la mirada y se da cuenta de que hay un bulto ahí, luego, parece reconocerlo porque se aleja automáticamente sin quererlo. Yo susurro un “Katniss” inaudible, pero aun así Katniss voltea, yo hago el movimiento de serrar. Creo que entiende mi idea: Tirar el nido sobre los profesionales, y salir pitando después de eso. Cuando vuelve a voltear, salto de un árbol en otro quedando bastante separada. Cuando oscurece completamente, puedo sentir el calor de la fogata de los profesionales, y aunque nadie está dormido, se escucha demasiado silencio, Cato y Glimmer, están, digamos descansando demasiado juntos en el árbol, aunque luego Cato se va y se sienta con Clove, a la que parece tenerle más cariño, porque la rodea con los brazos en modo protector para después pasar a acariciarle el cabello, ella no le responde pero tampoco se aparta. De repente me doy cuenta de que Katniss está algo dudosa, así que vuelvo a mi árbol tratando de no hace r mucho ruido. Al parecer Katniss está lastimada de la pierna, por que se mueve con dificultad, a decir verdad, no me siento nada mejor del brazo, pero no me he quejado por miedo a ser descubierta, y que Katniss y yo quedáramos atrapadas en los arboles, no sería muy útil, además yo podría pensar, no importa, salto por los árboles, pero ellos también tienen piernas y saben correr, lo que es mucho más fácil y efectivo que saltar con tanta rapidez que salgas volando, o te estrelles. Cuando tocan el himno, Katniss empieza a serrar la rama del nido, teniendo mucho cuidado con los insectos, pero parecen estar inactivos por el humo, ella hace muecas al serrar supongo por las ampollas, que yo también tengo, pero que no se comparan con mi brazo, provoca bastante rui do, pero es cubierto por el recuento de muertes diario, no sé si lo hizo por la luz, o por el ruido, pero si yo hubiera sido ella, habría tomado más factores en cuenta: al sonar el himno, todos voltean hacia arriba, por lo que alguien podría descubrirla, aunque fue buena idea encubrir el sonido. Hoy no


hay nadie en el cielo, pero supongo que el Capitolio está bastante entretenido con lo que pasó hoy. Cuando todos se van a dormir, a Katniss le llega un paracaídas, cosa que, ahora que lo pienso a mí no me han mandado. No importa, no le presto atención, pero luego Katniss susurra algo con la palabra Haymitch incluida en eso. Como un poco más, bebo agua, y de laguna manera, logro dormirme. Hoy sueño con un sinsajo que repite mis canciones, la canción del fin de jornada (una canción de tan solo cuatro notas) que domina a la perfección. Me alegra soñar eso y solo eso. Aunque luego despierto temblando de frío de nuevo, y despierto justo a tiempo para ver como Marvel y Glimmer cambian turnos de guardia, Glimmer se queda apoyada en el árbol de Katniss. También me doy cuenta de que Peeta solo pretende estar dormido, porque sus parpados se mueven en dirección a Katniss. Vuelvo a dormir. Y despierto cuando Katniss susurra un “Rue”, yo abro los ojos y lo tomo como una advertencia de que empezará a serrar, luego un poco preocupada me alejo saltando, y escuchando zumbidos, grititos de dolor y el movimiento de una rama siendo serrada por parte de Katniss, cuando me alejo 500 m. me bajo y descubro que el campamento de los profesionales se ha vuelto un caos, también veo a Katniss caer del árbol y estar un poco mareada para después tomar el arco del asqueroso cuerpo de Glimmer, envuelto en bolas y deforme. En ese momento se me ocurre buscar hojas curativas, son para las Rastre víspulas, y como muchas otras cosas, las cultivamos en casa: se muelen y se aplican en el piquete, aunque antes tienes que quitarte el aguijón. Escucho a los profesionales darse un chapuzón en el lago que está cerca, para después regresar al campamento, donde al parecer Katniss lucha con su cuerpo, el veneno, el omoplato de Glimmer y el arco, pero a decir verdad no sería buena idea ir a ayudarla tomando en cuenta de que Peeta va directo hacia ella diciéndole que corra para después escuchar como una torpe e spada le corta en la pierna. Me escondo detrás de un árbol observando la escena en silencio, cuando acaba, Katniss se cae en un hoyo hecho por la naturaleza. Decido que deben pasar unas horas antes de poder acercarme. Mientras tanto voy a buscar comida y hojas curativas que ya he visto pero que hasta ahora no había prestado atención. Después de un rato, encuentro un gran arbusto lleno de bayas, primero, como no las recuerdo, tomo una y la aprieto para ver el color del jugo, si es un color rojizo, puedo comerla, pero si es un color más purpura o rosado, son venenosas.


La buena noticia es que puedo comerlas, tomo todas las que puedo y luego con una hoja larga, hago una especie de bolsa, las guardo y sigo mi camino, tomo más raíces, y vegetales, también relleno mi bota de agua. Justo cuando empiezo a desesperarme por no encontrar las hojas indicadas, encuentro unas hojas plantadas al pie de un árbol. Eso me alivia mucho. Me voy con Katniss. Ella sigue tirada en el hoyo. Me dirijo al árbol en el que Katniss estaba escondida, aunque solo queda un cascarón vacío donde antes se encontraban los insectos asesinos. De nuevo regreso con Katniss, mastico las hojas y se las pongo. De repente siento un tipo de pellizco peculiar en la mano. La miro, y una Rastrevíspulas ha dejado un aguijón, miro a mí alrededor para verificar si hay más, pero no parece haber ninguna otra. Tomo dos hojas de las muchas que traje y las mastico aunque lo correcto sería que yo la moliera pero no hay muchas opciones. Cuando acabo de masticarlas, la escupo en mi mano, y se siente mucho mejor. Primero, considero la idea de quedarme con Katniss, pero no estoy muy segura de que me haría, así que me limito a rellenar su agua y dejar una hoja, para ver si descubre lo que significa. Después me voy. Aunque solo me alejo la mitad de un kilometro. Recojo raíces y más vegetales que ya no tengo. Pasan los días hasta que Katniss despierta. La sigo sigilosamente, no me ha notado ya que sigue un poco atontada por el veneno pero tarde o temprano lo hará. Es un poco tarde cuando Katniss saca un granso y lo pone a coser. De repente, Katniss voltea a donde estoy, yo me escondo, pero he dejado la punta de mi bota al aire. Quizá no lo noto, así que no me muevo, ya que podría descubrirme con el ruido. Después de unos segundos escucho que Katniss dice: -¿Sabes que ellos no son los únicos que pueden aliarse? Dudo un momento en salir, ya que no estoy segura de que me hablara a mi, además quizá ese ofrecimiento no sea mas que una trampa, pero al final decido salir, ya que si alguien va a amatarme, quizá ella no lo haga tan dolorosamente. Saco mi cabeza dejando ver mis ojos, con un brillo peculiar, hasta que me atrevo a preguntar: -¿Quieres que seamos aliadas? A lo que ella responde: -¿Por qué no? Me salvaste de esas rastrevispulas, eres lo bastante lista para seguir viva y, de todos


modos, no me libro de ti-parpadeo un par de veces para darme un segundo mas para decidir si esto es una trampa hasta que…-¿Tienes hambre?-con eso me convence, se me hace agua la boca y trago saliva para disimularlo y sin poder evitarlo miro la carne de forma deseable - Pues ven hoy mate dos presas. Me acerco a ella mucho mas convencida y se me ocurre algo: -Puedo curarte las picaduras-digo acercándome mas. -¿De verdad? ¿Cómo?-a manera de respuesta, meto la mano en mi mochila y saco las hojas para picaduras-¿Dónde las encontraste? -Por ahí. Todos las llevamos cuando trabajamos en los huertos; allí dejaron muchos nidos. Aquí también hay muchos-añado con un tono un poco obvio. -Es verdad, eres del Distrito 11. Agricultura. Huertos ¿eh? Por eso eres capaz de volar por los arboles como si tuvieras alas-sonrió, muy orgullosa de mi misma –Bueno, adelante, cúrame. Katniss se deja caer junto al fuego, y hace cara de sorpresa cuando empiezo a meterme un puñado de hojas en la boca. No es lo mas adecuado, pero si lo mejor, dado las circunstancias. Cuando acabo de masticar las hojas, se la escupo en el piquete más visible, el de la rodilla. Alcanzo a escuchar un “Ohhh” de parte de Katniss: -Menos mal que tuviste la sensatez de quitarte los aguijones-comento soltando unas risillas-Si no, estarías mucho peor. -¡El cuello! ¡La mejilla!-exclama ella. Yo por mi parte, me meto otro puñado de hojas y las escupo en las otras picaduras. Aunque la quemadura que me hice en el brazo empieza a molestarme de nuevo. -Tengo algo para eso-dice Katniss echando una mirada a mi quemadura. Ella deja sus armas y pone un poco de pomada de un tarro en mi brazo. El alivio es increíble. -Tienes buenos patrocinadores-dejo escapar yo. -¿Te han enviado algo?-pregunta. Yo sacudo la cabeza negativamente, aunque en realidad no me importa-Pues lo harán, ya veras. Cuanto más cerca este el final, más gente se dará cuenta de lo lista que eres. Sonrió sin poder evitarlo y digo “Gracias Katniss” en mi mente.


Katniss le da vuelta a la carne de granso. Me quedo pensando hasta que digo: -No estabas bromeando, ¿verdad? Sobre lo de aliarnos. -No, lo decía en serio-responde ella, lo que me alegra. -Está bien-digo y le tiendo la mano, en señal de pacto, ella me la da sin vacilar- Trato hecho. Saco la comida que he recolectado últimamente. -Eso que cocinas es granso, ¿verdad?-digo echándole una ojeada a la carne. -No lo se-respondo. -Si lo es, eso creo-digo yo sonriendo- cuando tenemos suerte, llega una bandada al huerto, y ese día todos comemos bien. La conversación se detiene mientras comemos. -Oh-digo suspirando-. Nunca había tenido un muslo para mi sola-agrego sin poder evitarlo. -Toma otro-dice ella. -¿De verdad?-digo sin poder creerlo. Al parecer en Los Juegos del Hambre estoy comiendo más que en casa. -Come todo lo que quieras. Ahora que tengo arco y flechas, puedo cazar más. Además tengo trampas y puedo enseñarte a ponerlas.-miro el muslo con incertidumbre-Vamos, tómalo.-me insiste Katniss poniéndome en muslo en las manos- De todos modos, se pondrá malo en unos días y tenemos todos el pájaro y el conejo-vuelvo a mirar el muslo, mas convencida, hasta que el hambre me vence y le pego un mordisco-Creía que en Distrito 11 tendrían un poco mas para comer que nosotros. Ya sabes, como cultivan la comida… -Oh, no, no se nos permite alimentarnos de los cultivos-respondo un tanto sorprendida, pero lo disimulo abriendo los ojos. -¿Te detienen o algo?-pregunta ella. -Te azotan delante de todo el mundo. El alcalde es muy estricto con eso-respondo naturalmente, ya que es algo bastante común. Aunque ella hace cara de sorpresa, creo que en el 12, no es algo muy normal…-¿Ustedes tienen todo el carbón que quieran?-se me ocurre preguntar.


-No, solo lo que compramos y lo que se nos enganche en las botas. -A nosotros nos dan un poco más de comida en tiempo de cosecha, para que aguantemos más. -¿No tienes que ir al colegio?-pregunta ella. -Durante la cosecha, no, todos trabajamos. Empiezo a contarle mi vida en el Distrito 11, ella escucha sin interrumpir, hasta que sugiero: -Saquemos toda la comida que tenemos, para organizarla. Katniss saca un par de galletas saladas y unas cuantas tiras de cecina. Ella toma una baya y dice: -¿Estas segura de que es inofensiva? -Oh, si, en casa tenemos. Llevo varios días comiéndolas-y me meto un puñado de bayas para asegurar mi argumento. Ella muerde una baya, aunque un poco insegura. Dividimos la comida en partes iguales. Ella le hecha una ojeada a mis cosas. -Sé que no es gran cosa-digo un poco avergonzada-pero tenía que salir de la Cornucopia a toda prisa. -Hiciste bien-responde Katniss. Ella empieza a sacar todo lo que trae en la mochila hasta que veo unas gafas. No puedo evitar ahogar un grito. -¿Cómo las conseguiste?-pregunto emocionada. -Estaban en la mochila. Hasta ahora no me han servido de nada, no bloquean el sol y hacen que resulte difícil ver con ellas.-responde ella encogiéndose de hombros. No puedo evitar soltar una risita. -No son para el sol, son para la oscuridad-exclamo-A veces, cuando cosechamos de noche nos dan unos cuantos pares a los que estamos en la parte mas alta de los arboles, donde no llega la luz de las antorchas. Una vez, un chico, Martin, intento quedarse las suyas; se l as escondió en los pantalones. Lo mataron en el acto.-le explico a Katniss. -¿Mataron a un chico por llevarse una cosa de estas? -Si, y todos sabían que Martin no era peligroso. No estaba bien de la cabeza, es decir, seguía


comportándose como un niño de tres años. Solo quería las gafas para jugar. -¿Y para que sirven?-pregunta Katniss. -Te permiten ver a oscuras. Pruébalas esta noche. Cuando se vaya el sol. Ella me tiende unos cerillos. Me aseguro de tener hojas de sobra para Katniss. -¿Dónde duermes?-me pregunta- ¿En los arboles?-yo asiento con total normalidad-¿Abrigada con esa chaqueta, nada mas? -Tengo esto para las manos.-digo enseñándole los calcetines de repuesto. -Puedes compartir el saco conmigo, si quieres-dudo un segundo, muy tentada-las dos cabemos de sobra-se me ilumina la cara, es algo que nunca le hubiera pedido. Elegimos una rama, nos acomodamos, y empieza el himno. No ha muerto nadie. -Rue, acabo de despertarme hoy. ¿Cuántas noches he perdido?-dice tapándose los labios, al responderle hago lo mismo. -Dos. Las chicas de los distritos 1 y 4 están muertas. Quedamos diez. -Paso una cosa muy rara. Al menos eso creo, aunque puede que le veneno de las rastrevispulas me hiciera imaginar cosas. ¿Sabes quien es el chico de mi distrito? ¿Pee ta? Creo que me salvo la vida, pero estaba con los profesionales. -Ya no esta con ellos.-respondo-Los he espiado en su campamento, junto al lago-digo recordando los días en los que Katniss estaba dormida-Regresaron antes de derrumbarse por el veneno, pero él no iba con ellos. Quizá te salvara de verdad, y tuviera que huir. -Si lo hizo, seguramente era parte de su actuación. Ya sabes, para que la gente crea que me quiere.-eso me hace pensar, porque para mí, lo de Peeta, era totalmente cierto. -Oh-digo-A mi no me pareció una actuación. -Claro que si, lo preparo con nuestro mentor-dice ella mientras el himno se acaba.-vamos a probar esas gafas-ella las saca y se las pone, observa nuestro entorno con sorpresa- Me pregunto quien mas tendrá unas de estas. -Los profesionales tienen dos, pero lo guardan todo en el lago. Y son muy fuertes.


-Nosotras también, aunque de una forma distinta. -Tú eres fuerte. Eres capaz de disparar. ¿Qué puedo hacer yo?-digo pensativa -Lo sé, pero no pude averiguar qué. Katniss, aunque lograras llegar hasta la comida, ¿cómo te librarías de ella?-digo confundida.

-La quemaría, la tiraría al lago, la empaparía de combustible…-ella me da con su dedo en el estómago-¡Me la comería!-yo suelto una risita- No te preocupes, pensare en algo. Destruir cosas es mucho más fácil que construirlas.

Nos pasamos un rato recogiendo raíces, yo le cuento sobre mí: Que tengo cinco hermanos menores: Triana, Audrey, Zoe, Dylon y Caden. Que rebusco en las praderas, y les doy mi ración de comida a mis hermanos. Cuando me pregunta que es lo que más amo en la vida, no dudo en responder:

-La música.-digo orgullosa.

-¿La música?-repite-¿Tienes mucho tiempo para eso?

-Cantamos en casa y también en el trabajo. Por eso me encana tu insignia-respondo señalando el sinsajo de oro que trae prendido a la chaqueta.

-¿Tienen sinsajos?-pregunta, curiosa.

-Oh, sí, algunos son muy amigos míos. Nos dedicamos a cantar juntos durante horas y llevan los mensajes que les doy.

-¿Qué quieres decir?

-Suelo ser la que está más alto, así que soy la primera que ve la bandera que señala el fin de jornada. Canto una cancioncilla especial-canto las cuatro notas del fin de jornada-, y los sinsajos la repiten por todo el huerto. Así la gente sabe cuándo parar. Sin embargo, pueden ser peligrosos si


te acercas demasiado a sus nidos, aunque es lógico.

-Toma, quédatelo tu-dice quitándose el prendedor-. Significa más para ti que para mí.

-Oh, no-contesto cerrando su mano alrededor de la insignia-. Me gusta vértelo puesto, por eso decidí que eras de confianza. Además tengo esto-digo sacando mi amuleto-. Es un muleto para la buena suerte.

-Bueno, por ahora funciona-dice Katniss poniéndose la insignia de nuevo en la ropa-. Quizá te vaya mejor solo con él.

A la hora de la comida ya tenemos un plan elaborado para deshacernos de la comida de los profesionales. Haremos tres fogatas para distraer a los profesionales, Katniss me ayudara a preparas las primeras dos, pero la tercera la hare yo sola mientras Katniss va con los profesionales. Nos reuniremos en el lugar donde nos aliamos, cerca del arroyo. Katniss me pone montones de comida en la mochila, bayas, carne, agua, e incluso cerillos. Cuando ella insiste en dejarme el saco de dormir, yo replico:

-¿Y tú qué? ¿No pasaras frio?

-No si consigo otro saco en el lago-responde ella-. Ya sabes, aquí robar no es ilegal.-Añade sonriendo, con eso logra sacarme una sonrisa fugaz.

Después de un rato de repartir un poco más la comida, le digo:

-Katniss, creo que deberías aprenderte la canción del fin de jornada.

-De acuerdo-responde, y trata hasta que los sinsajos la repiten de forma clara.

-Quizá no funcione, pero, si oyes a los sinsajos cantarla, zabras que estoy bien aunque no pueda regresar en ese momento.


-¿Hay muchos sinsajos por aquí?-pregunta Katniss.

-¿No los has visto? Tienen nidos por todas partes.

-Muy bien. Si todo va según lo previsto, te veré para la cena.

Asiento. Vacilo un momento, pero luego, le doy un abrazo a Katniss, tratando de que ella capte lo que quiero decirle con eso, aunque no lo sepa expresar con palabras.

Ella me devuelve el abrazo.

-Ten cuidado-le pido.

-Y tú-responde ella.

Luego se aleja. Me deja ahí, preocupada porque a ella le pase algo en el campamento.

Regreso junto a la fogata. Espero tres horas, que es lo que debería tardarse en llegar al campamento. Después empiezo a encender el fuego. Después de diez minutos, consigo que el fuego empiece a echar humo.

En diez minutos, distingo botas a lo lejos, que corren en mi dirección, dejo un par de cosas para que parezca que hubo un campamento en este lugar alguna vez.

Luego me dirijo a la segunda fogata. Tardo unos cuarenta minutos en llegar, y a ellos solo le han de faltar diez para llegar a la fogata.

Enciendo el fuego, y cuando consigo que eche humo me doy cuenta de lo que los Profesionales planearon. Vi que habían escavado alrededor de las minas.


Quienquiera que se acerque a los suministros, volara en pedazos. Me gustaría gritar, gritar hasta que Katniss volviera y explicarle su plan, pero es muy tarde para eso.

Escucho botas en movimiento, de nuevo. Deben de estar dándose cuenta de que es una trampa.

Cuando llego a la segunda fogata, decido utilizar yesca para encender esta fogata. Me alejo casi medio kilómetro para encontrar más ramas verdes, cuando mis pies salen volando. Me quedo atrapada en una red.

Dejo de respirar, esperando a mi atacante. Pasan veinte minutos, pero nadie llega.

Empieza a oscurecer, hace mucho calor, y tengo mucha hambre, y mucha sed. No puedo sacar nada por miedo a que me descubran.

De repente, escucho unas botas que caminan con sigilo, cerca de mí. Cuando volteo, es el chico del 1. Marvel.

Se da cuenta de mi presencia, y empieza a hablarme, hasta que escucho un par de botas un poco más lejos, y empiezo a gritar, llena de desesperación.

-¡Katniss, Katniss!

Después de unos segundos la voz de Katniss responde fuertemente con un:

-¡Rue!-hace una pausa, y la veo acercándose rápidamente hacia mí, cuando solo la separan un par de metros del claro donde estamos Marvel y yo grita-¡Rue! ¡Ya voy!

Ella me ve en el suelo, con el rostro lleno de terror. Yo saco mi mano por un hoyo de la red y grito:


-¡Katniss!-en un segundo, una lanza me atraviesa.

Veo como Katniss atraviesa el cuello del chico con una flecha. Me siento mareada. Nunca me había sentido peor. Tan derrotada, y tan llena de dolor. Katniss me pregunta si hay más. Yo le repito débilmente que no.

Alargo una mano, y Katniss se aferra fuertemente a ella.

-¿Volaste la comida en pedazos?-pregunto débilmente.

-Hasta el último trocito.-responde.

-Vas a ganar-le digo, segura.

-Lo hare. Ahora voy a ganar por las dos-esas palabras, hacen que se me resbalen un par de lágrimas por las sienes.

-No te vayas-le pido.

-Claro que no, me quedo donde estoy.

Ella acomoda mi cabeza en su regazo, y aparta el cabello de mi cara.

-Canta-es lo único que logro mascullar. Probablemente lo último que diré.

Ella empieza a cantar una canción que recuerdo a la perfección. Siento como gruesas lágri mas


caen en mi cara, con Katniss inclinada sobre mí.

Cada vez la canción se oye menos en mi cabeza, y mis parpados se van cerrando inconscientemente sobre mis ojos. Escucho como los sinsajos repiten la canción. Cuando se acaba, siento como un par de manos, cuidadosas, dejan mi cabeza apoyada en el pasto. La mano que me aferraba, se suelta, y yo, me desmayo…


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La pequeña rue de gustavo