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Alan Cassavacchi: Agujero sin salida

No soy aceptado. Siempre he sentido que incumbo en otro planeta. Mi vida no me agrada, pero trato de sobrellevarla. ¿Qué harías si te dijera que un día puedo ir a por ti y llevarte al inframundo? ¿Y si me derrumbara? ¿Si no pudiera soportar más todo esto? ¿Qué harías, qué harías? Mi infancia; esa infancia que todo el mundo espera que sea agradable, linda y tierna. La mía no fue así; fue algo traumática. Siempre he sido un chico problemático pero no es mi culpa, es culpa de los demás. Me cambiaban de colegio cada año escolar, por la razón de maltrato físico (bullying) Ahora ya he crecido, y quiero tomar cartas en el asunto. Tengo 15 años, aún sigo en el colegio del año pasado, así que se me hará difícil enfrentarme a todos estos pérfidos. Camino por los pasillos, mirando el empedrado. Mis zapatos lucen más desorientados que nunca y mis agujetas no están amarradas. Tengo el cabello desordenado… Este bolso esta medio abierto; Alguien tal vez me arrebató una pertenencia. Los pasillos habitan vacíos, solo me oigo respirando. Los casilleros quedan cerrados y yo parezco el único chico en esta instancia. Me detengo; creo escuchar algo, parecen sollozos, voces en conflicto, gritos agudos. Estoy desconcertado, no tengo conocimiento de dónde proviene el grito. Prosigo, aterrizo en un punto en el cual este


grito aumenta. Me encuentro en frente del baño de chicas, asustado por lo que ocurre, es evidente que el sonido viene de este lugar. Vuelvo mi rostro buscando auxilio, exijo a un individuo que ayude a la chica que está siendo maltratada, pero no se acontece nadie, estoy pasmado, no surge ninguna acción de mi parte, tantas cosas pasan por mi mente. « ¿Qué tal si muero? Apenas soy un crio, ni siquiera sé cómo amarrar mis agujetas» Lo sé, tengo problemas. Las personas normalmente aprenden a amarrarse las agujetas aproximadamente a los 6 o 7 años, y en casos extremos a los 10. Pero yo no lo sé, y esta es una de las cosas por la cual me humillan y no entró en el círculo de esta asquerosa sociedad. Porque los seres humanos al ver algo diferente a ellos, se asustan y tienden a eliminarlo, o puede que lo humillen hasta convertirlo en una cucaracha que puedan aplastar. No todas las personas tienden a convertirse a dicho patrón, pero la mayoría lo constituye. Decido ser valiente y me acerco al baño, sin darme cuenta que consecuencias trae esta acción. Observando la puerta noto que hay sangre derramándose hasta el punto de llegar a mis pies. Aclaro mi garganta, trago en seco y respiro profundo; entro al baño. No veo nada hasta que camino en dirección a la sangre derramada en el suelo, allí reside el inodoro y para mi sorpresa hay una chica llorando. Tiene el cabello azabache con toques de rojo, es muy blanca y de su cuello cuelga un collar celeste, ella impresiona aunque este muy desarreglada, tiene sangre en las manos y manchas de la misma por todo su cuerpo, no logro ver su rostro, porque el cabello cubre sus facciones, parece ultrajada, me siento abrumado no sé qué hacer. Un recuerdo: _ Alan, Alan. _ ¿Qué sucede? _ Cuando estés en problemas llamas al 911. Enseguida llamo desde mi teléfono celular al 911. Este acepta la llamada, ¿Hola? – Digo desesperado- Necesito ayuda- grito entre sollozos- hay una chica a mi lado, parece que ha sufrido algún daño, venga rápido. Por favor creo que va a morir¡Alan Cassavacchi! ¡Alan Cassavacchi! ¡Despierta! Me despierto aturdido. Todo ha sido una pesadilla. Me levanto, resonó mi espalda como de costumbre, me pongo mis pantuflas de Mario Bross y me dirijo al baño, me miro en el espejo; noto a un chico con grandes ojos negros, una que otra bolsa debajo de sus ojos, piel pálida, cabello lacio color chocolate con algo de musculatura en su cuerpo. Lavo mi cara, y miro penetrante al chico del espejo… Se rompe, se rompe el cristal. Algo extraño está pasando, esto es muy raro. ¿Quién rompe un vidrio con solo mirarlo? Me alejé de aquel desastre, diciéndome a mí mismo que lo limpiaría cuando llegara a casa. Me siento cansado, no había tenido una buena noche, cepille mis dientes, sin poder observarlos. Cae una gota, le sigue otra ¡Son rojas! Lo que me faltaba, ahora estoy herido por un detestable espejo roto, creo que ya empezaron los 7 años de mala suerte. Busco un trapo sucio, limpio la sangre de mi rostro, pero no tomo una ducha ya que me acontezco en escalofríos. Bajo las escaleras con una mochila deshilachada, y un jersey acompañado de unos pantaloncillos con zapatos oscuros.


Tomo el autobús, y a decir verdad me encanta el ambiente, se establece algo oscuro amparado de una mañana nublada, yo estoy mirando por la ventana, veo a las personas salir de sus casas dirigiéndose a sus destinos, giro mi rostro hacia la derecha, a mi lado está una persona, viste muy extraño, tiene una túnica negra que le cubre de la cabeza a los pies junto con un maletín. No puedo ver su rostro por más que lo intente. El autobús se detiene, la persona que está a mi lado se levanta del asiento, el autobús tiene un cristal en la parte delantera y esta persona por alguna extraña razón no se refleja en él, verdaderamente estoy asustado, siento algo que me recorre el estómago y se me hace un nudo en la garganta, me tiembla todo el corporación, pestañeo y echo un vistazo al puesto donde estaba sentado el protagonista, había dejado un cuaderno, me giro hacia la puerta y digo- Oiga dejó un librillo- este sigue de largo y cuando sale del autobús el maletín se transforma en una guadaña, juro que me va a dar un semi-infarto, vivo espantado faltan dos calles para llegar a mi escuela, concluyo y agarro la libreta introduciéndola en el bolso. Me encamino a mi destino, antes de bajar le espeto al conductor- Disculpe señor, usted vio a la persona que bajo con una túnica negra- este responde- ¿Persona? ¿Túnica negra? No lo creo. Hazte a un lado, págame el recorrido y sigue tu camino, chaval. – Pero, señor…- Fui interrumpido por el mismo- Ya vete chico, creo que comiste mucho dulce. Me estas estorbando. Estoy bastante perturbado, el conductor no lo había visto, no había visto eso que yo vi, y probablemente tampoco lo vieron los que están aquí. Bajo del autobús empiezo a caminar y piso un charco rojo, parece sangre no lo puedo creer, parpadeo, regreso a echar una mirada y solo es agua, tal vez estoy paranoico porque vi a un tipo que probablemente haya sido la muerte, me sacudo lo que yo pensaba que era el zapato, pero olvide ponérmelos y tengo las pantuflas de Mario Bross, le dije a mi mama que quería unas de The Beatles y no me las compró lo más seguro es que esta fecha voy a ser objeto de burla de mis compañeros factiblemente de toda la escuela, miro a las alturas cerrando mis ojos y le digo a esa fuerza en las que todos creen que me ayude para soportar todas esas desaíras de nuevo. Cae una gota de helada lluvia en mi rostro, y otras más gotas le siguen, comienzo a correr, empero, no logro hacerlo bien por culpa de las pantuflas, así que me las quito, casi llego a la puerta de la escuela, siento un dolor en mi pie izquierdo, inclino mi cabeza y percibo mucha sangre, me asusto, parece una herida de puntos, me tiro a la grama que me produce picazón, además reside mojada es desagradable, me lamento de este día, me duele mucho está herida. Ya no me abaten gotas de lluvia, alzo mi rostro previniendo a una rubia de complexión delgada y estatura media completándose a la perfección con unos encantadores ojos celestes, piel pálida sin parecer un cadáver como yo, luciendo intachablemente sus delineados y carnosos labios rojos. Ella me sonríe, con un perfil realmente angelical << Sin malicia >> imagine. Nunca nadie lo había hecho en el colegio. -Hola, chico.- recitó ella- ¿Cómo te llamas? ¿Qué haces allí tirado? Está lloviendo.- yo respondo adolorido- Me he cortado, y tengo pantuflas porque olvide mis zapatos, hoy tal vez todos se burlen de mi- digo como el idiota que soy deseando que me trague la tierra- ¡Te has cortado!- se nota preocupada- Ven yo te ayudare, levántate- Intente hacerlo, pero mis esfuerzos fueron en vano- No puedo hacerlo- le espete- No importa, te ayudare- respondió ella. Como pudo lo hizo; caminamos hasta la enfermería,


agradecí que nadie estuviera en los pasillos-Llegamos-me expuso con voz dulce- ¡Qué bueno!- exclame- Ya me empezaba a doler demasiado, y no quería que se infectara. Imagina, fuera empeorado- quería ser sociable, pero sigo pareciendo un completo tonto- Por supuesto- prosiguió- Hoy es mi primer día de clases, y no quería llegar tarde, pero como se presentó tal situación. Tú estabas allí tirado, no quería dejarte solo, además no importa, por lo menos ya tengo un amigo- respondo con sarcasmo – Ja ja ja esto no perdurara- ¿De qué hablas?- Pregunta perpleja- No durara, ya verás porque te lo digo. Salgo de la enfermería. Ella me mira con dulzura, en realidad esta chica me trata bien y estoy sintiendo atracción por ella. ¿Estas mejor?-me manifiesta- Supongo. ¿Por qué no te marchas a clases?-suelto con más brusquedad de lo que esperaba- Quería ver como estabas.- enuncio ignorando mi descortesía- vuelve a abrir su boca- ¿Oye, cuántos años tienes? Suena el timbre y todos salen… Todos los malnacidos que me hacen la vida imposible. -Miren a ese estúpido. Como es listo se cree el rey del mundo ¡Que soso! -anuncia Matías el capitán del equipo de futbol pegándome en la cabeza- Yo me giro hacia la preciosa chica implorándole que se echara a la fuga, se lo digo con mi mirada. Ella esta atónita y expresa furor, al ver cómo me golpean y maltratan. Soltó sus libros gritando, metiendo golpes y patadas como una fiera-Maldición. ¿Qué les pasa?solloza con furor-Suéltalo, idiota- golpea a Matías en la cara… Me impresionan sus actos. Todo es tan repentino. ¿Quién rayos crees que eres? Patosa mocosa-dice cabreado, agarrándola de los brazos- ¡Suéltala!- declaro nervioso, pero con fuerza- ¿Qué la suelte?-me lanza con ironía- ¿Qué vas hacer tú para que la suelte? Llega el director y nos lleva a todos a la dirección. ¿Cómo es posible?- dice este- Usted señorita Collen, con tan buena conducta y buen promedio, haya tenido una pelea el primer día de clases. De estos rufianes es normal, pero ¿usted? No es posible-Lo siento señor director- apunta collen, que ahora por lo menos sé el apellido de la chica que me ha salvado dos veces el pellejo- Es que ellos se metieron con mi amigo. -Lo lamento mucho señorita, pero su amigo Alan ha estado metido en broncas desde hace tiempo- habla negativamente- Pero, él no les hizo nada y…-se va apagando su voz- Yo le dirijo una mirada de condolencia. El director nos sancionó a todos por 3 días. ……………………………………………………………………………………. Él es un extraño para algunos, e inconforme con el mundo… No puede nunca conseguir suficiente amor, cariño, dulzura. Él es frio como el hielo, y tal vez eso sea lo que atrae… No sabe hasta cuándo va estar así... ni cuando termina, ni cuando comienza. En su cara esta un plano del mundo, un sinfín de experiencias. Desde ayer esta el miedo, desde ayer está siguiéndolo. El miedo le ha dejado un mensaje pero él no quiere leerlo… es un agujero sin salida… NO PUEDE SALIR. Con solo ver su rostro puedes ver tu futuro. Hay voces en su cabeza que no lo dejan en paz y le dicen:


HAZLO… HAZLO… HAZLO… Eso no te hará daño. Seguidamente se encuentra en un callejón sin salida, y atrás de Alan esta alguien, alguien especial… Pero el simplemente no quiere saber quién es. Este personaje le dice que la mate, que es una pérdida de tiempo dejarla viva, le hará mucho daño, con solo su existencia. AYUDAME! NO ME MATES POR FAVOR- Dice Allison; dulce rubia, de complexión delgada y estatura media. Al girar su semblante, Él tenía el cuchillo filoso en sus manos dispuesto a apuñalarla. Seguían las voces… Alan no lo soportaba más, no podía seguir viviendo en ese infierno, solo podía salir de él sí mataba a aquella mujer. Fue directamente hacia ella sosteniendo el cuchillo, clavándolo dejo salir un empuñado de sangre… Pero esperen no era ella, si no el. Él era el que estaba siendo apuñalado. Y el personaje que lo estaba apuñalando era ella. Y atrás de la preciosa chica estaba Yo… La muerte. ………………………………………………………………………………………… Despierto desconcertado, empapado en sudor como a unos 40 grados, de repente todo me empieza a dar vueltas y con un hilo de voz llamo a mi madre, que probablemente no me escuche, estoy tan acobardado. Al cabo de 5 minutos ya no lo soporto más. No logro mantenerme despierto, caigo como lápiz en empedrado. Es de día, lo sé porque miro hacia la ventana. En mi mano derecha está el cuaderno que arroje en mi bolso cuando me topé con el espectro, y en mi izquierda está una cuchilla ensangrentada, me asombro arrojándola con fuerza hacia la pared ¿De dónde rayos la había sacado?.. Me levanto con cautela acercándome al cuchillo, miro mi cuerpo y está todo chipoteado de sangre. ¡Estoy asustado! ¿Qué ha pasado? Son dos frases que danzan en mi mente. Llego hasta la navaja, la observo con detenimiento, miro mis brazos para ver si realice algún corte, solía hacerlo cuando sufría de insomnio << No hay nada >> pienso. Me vuelvo hacia la estancia de la libreta, la ojeo tratando de descifrar lo que dice, todo está escrito en latín. Al instante reconocí la lengua, porque mi padre cuando estaba aún en la tierra, la enseñaba. Este objeto estaba encuadernado en piel humana. Tenía una pluma negra, pero no había rastro de tinta por ningún lado, solo sangre en la punta ¡Su depósito de tinta era de sangre! Era obvio que alguien la había utilizado mientras dormía. Me dispuse a abrirla… En tus manos se ha posado, en tus manos está. Deberás matar a estas 5 personas sin pensar y así obtendrás lo que siempre has deseado. No te asustes, si no cumples te arrepentirás y a tus seres queridos querrás matar. Tendrás que saciar tu sed de sangre o si no morirás. Has nacido con esto Alan Cassavacchi, no perteneces a esta tierra, un poder está oculto dentro de ti. Si cumples veré que no me equivoqué, y mi reino será tu reino. Cerré el cuaderno con suspicacia, diciéndome ¿Qué clase de broma absurda es esta?


Siento la curiosidad de volverlo abrir. Descubro los 5 nombres. El primero era el de mi vecino… Fue acusado de violar a su hermana, pero salió impune. Yo si lo creí, y aun lo creo. Era un perverso, tan sádico que mataba los animalitos que se encontraba. Esteban, así se llama… Giro hacia la siguiente página, se titula “Primera Muerte: Esteban Peregrín” Esteban está sentado en su sofá, viendo pornografía en la Tv, aprovechando que su madre no está. Lo estoy observando desde lejos, ahora me encamino hacia él con pasos cautelosos. Espero 1 hora vigilando la estancia donde se encuentra, está quedándose medio dormido. Me dirijo hacia la ventana, el muy tonto la dejo abierta. Ya estoy adentro, soy tan meticuloso que mis pasos apenas se oyen. Tomo un cuchillo de cocina, y lo sorprendo por detrás apuñalándolo hasta cansarme… Me satisface la sangre que cae por todas partes. Lástima que ya está muerto, me levanto con cuidado. Cierro el cuaderno de golpe, atolondrado porque todo estaba escrito con sangre y describía una muerte absurda que tal vez era cierto. Me echo un vistazo, poseía el cuchillo de cocina que describía la historia, y estaba hecho un asco por toda la sangre que tenía en mi cuerpo… Sospeche de mí mismo, aunque no recordaba absolutamente nada. Me echo a llorar como un niño, pienso lo peor. << Fuiste tú >> me musitan al oído al mismo tiempo que se me erizan todos los vellos. Me levanto del suelo tambaleándome, cojo el cuaderno y el cuchillo, los coloco en un cajón con llave donde están las cosas más importantes para mí, tengo lágrimas en los ojos y siento que quiero morir, todo esto parece una pesadilla, digo en voz alta. Tomo las mantas manchadas y las meto en una bolsa negra, echando también los restos del espejo roto… Me desprendo de la ropa disparándola también en el saco. Me meto en la ducha dejando caer el agua tibia por mi espaldar, poniendo la mente en blanco. Llegan recuerdos a mi mente de documentales de Asesinos en Serie, y todo tipo. Me acuerdo del caso de un psiquiatra venezolano que trata de ocultar manchas de sangre de su auto restregando mango, para que no sean descubiertas por Luminol. Salgo de la ducha, me pongo lo primero que encuentro, bajo las escaleras… Allí esta mamá, tratando de sobrellevar las cosas. Toda una luchadora… Buenos Días- me dice sonriente-¡Hola, mama!- respondo tratando de disimular mi nerviosismo- Empiezo a buscar una cubeta, escoba, jabón, y mango… Sí. ¡MANGO!¿Qué buscas Alan?- señala mamá sospechando- Ees…toy-balbuceo- Estoy buscando mango, si, mango. Tengo hambre- soné más sospechoso de lo que quería- ¿Mango? Pero, si no has comido en dos días, y lo que quieres es ¿comer mango? has estado muy raro Alan Daniel… No me gusta que estés con esa chica, desde que andas con ella estas así. Yo sabía que estaba pasando algo raro- << Ahí va mama de nuevo, con sus sermones de novelas>> especulé. Esperen ¿Una chica? Enseguida pensé en Collen- ¿De qué chica hablas?- La chica esa, no te hagas el tonto ¿Eh?... Por cierto dijo que vendría.- no tengo idea de que chica me habla mamá- Bueno, le dices que suba a mi habitación cuando llegueCamino escaleras arriba con todas las cosas, y me dispongo a dejar mi cuarto como una taza de oro, claro está, después de haber restregado el mango por todas partes.


El resultado final es lo que esperaba, el cuarto esta impecable. Solamente se encuentra la bolsa negra en medio <<Tengo que deshacerme de ella>> La coloco sobre mi hombro. Escucho la puerta abrirse… de seguro es mamá. Sí mamá voy a salir, y lo que tengo en el hombro es una bolsa con basura que iré a quemar. No te preocupes… Volveré a las 8- digo antes de recibir todas esas preguntas ridículas que hace mamá muchas veces- Eh, lo siento Alan pero no soy tu madre- Me giro, y advierto a una señorita de cabello azabache con toques de rojo, blanca; muy blanca… Hasta parece cadavérica. Mucho más blanca que yo… y de su cuello cuelga un collar celeste ¡ES ELLA! ¡JODER, ES LA DONCELLA DE MI PESADILLA! ¡SE PARECE TANTO A COLLEN! Tranquilo Alan, tranquilo. Respira, inhala, exhala… responde con naturalidad.- Oye, ¿Qué pasa? Pareces un papelillo de lo pálido que estás… No soy un difunto Alan- Ella se lanza en mi cama, como si la conociera de toda la vida- Lo lamento, pero yo no te conozco. Nunca te he visto en mi vida y- Se ahoga mi voz, al recordar el sueño- ¡Ya basta! No digas nada.- Se levanta lentamente del lecho, con una caminata atractiva atrapada en seducción agarrándome de la cintura atrayéndome hacia ella, estoy temblando… Empieza a tocar mi rostro con dulzura, besándome los labios. << Se sienten húmedos>> Nos separamos- ¿Estuvo bien?- me dice sonrojada- Más que bien- siento que me ruborizo- ¿Entonces? ¿Lo asesinaste?- ¿Que rayos está parlando esta tipa? ¿Cómo sabe lo del asesinato?¿Quién eres? ¿Cómo te conocí? No recuerdo nada. ¿Podrías explicármelo?- Me mira estupefacta llevando un atuendo gótico... Se ve efectivamente encantadora. Noto algunas marcas en sus antebrazos.-¿Sufres de alguna enfermedad? ¡NO ME LO HABIAS DICHO! Aggs. *gruñe* Esta bien, me llamo Alice Collen tengo una hermana gemela llamada Allison Collen… Ella te ayudó en la escuela cuando te cortaste el pie, luego te dio su dirección de teléfono y te dijo que la llamaras. Tú la llamaste al anochecer y le propusiste si quería acercarse a tu casa, para conocerse mejor. De esto ya hace un mes… Ella como es una tonta tímida, me dijo que la acompañase… Así lo hice. Ella había olvidado su cita con el odontólogo, y recibió una llamada de nuestra madrastra diciéndole que se apurase que tenía que ir al odontólogo. Ella muy apenada se fue, y para que tú no te quedases solo, me dejó contigo. Empezamos a hablar y conocernos… Nos contamos muchas cosas (entre esas tu encuentro con el aparecido) y yo te conté que me había topado con la misma entidad cuando aún vivía en California. También te hable de… Alice esta callada, no entiendo que sucede. ¿De qué? De lo que paso en mi colegio anterior… Esa fue la razón de que nos vinimos a vivir aquí; papá dice que es lo mejor y así evitaremos la prensa. Te recuerdo, papá es un empresario muy importante. Pero ¿Qué sucedió? Cierto, tu amnesia…


Observo que tiene un semblante incomodo, y siento que algo se la está carcomiendo por dentro… Ha de ser algo espantoso lo que se aconteció allá. Ella está llorando. Se acerca a mi ventana y dirige su mirada al horizonte pensando en cómo sopesar las palabras que va a pronunciar. Yo vendía droga. La distribuía en mi colegio, la única que sabe de ello es Allison. Me dieron una mercancía falsa; era sal en vez de heroína. Yo no tenía idea de lo que me habían dado para vender, y se la entregué a Rafael, dicho tipo malhechor del colegio… Tenía una pandilla muy peligrosa. Al finalizar la clase todos se habían ido… Pero, recibí un mensaje de texto que indicaba una cita con Rafael, me dijo que la heroína era de muy buena calidad… Necesitaba más. La venta de heroína tenia sitio en el baño de damas… Pero el abandonado. El instituto estaba en remodelación. Me tomaron de las mechas arrastrándome hacia el último inodoro sumergiendo mi cabeza para que rebelara quien era la fuente de la droga, se los dije sin pensarlo dos veces. Luego Rafael me miro a la cara diciendo ¿Crees que soy un idiota? ¿Crees que puedes venderme sal en vez de heroína? Estas muy equivocada. ¡Vete al demonio! Le grite… él señaló: ¡Que boca tan sucia! ¿Con esa boca le das besitos a papi? Creo que hay que darte una lección. Me tomaron entre 4 chicos, mientras él... Está gimiendo, me duele verla así. -Mientras él me ultrajaba. Prontamente golpeó mi cara tan fuerte que me partió la mandíbula, posteriormente se fueron abandonándome allí como un trapo sucio. Me estaba desangrando… y gritaba auxilio. Empecé a alucinar, y vi a un chico idéntico a ti… Llamaba por teléfono Pidiendo auxilio. Seguidamente me desplomé. Luego nos mudamos acá, te conocí, y ahora somos novios. Alice Collen, es la chica de mi pesadilla. Tiene que ser ella, porque de su espectacular cuello cuelga ese maldito collar celeste. -¿Quién te dio ese collar? Tú, mi amor- me espeta extrañadaMe tengo que ir. Tengo que deshacerme de esto Me vuelvo hacia mi hombro donde aborda la bolsa negra. Quiero acompañarte. No, no lo harás. Ella cambia su expresión de mimada, a una realmente pesada. Y con un tono filosófico entona aclarándose la garganta Enamorarse es un gran problema, pero es algo que me eleva. Eres como un veneno, la causa del desastre… Como te amo, te amo tanto. No sé si yo sepa amar, no sé sí solo es ilusión contigo. En verdad no sé qué hago. ¿Qué hago? Esto que siento por ti ¿Será un error? Pues si lo es, no lo sé porque ya lo siento. Te amo, Te amo, Te amo. Te amo... ¿Cuantas veces decirlo? ¿Cuantas veces repetirlo? ¿Amor? Es algo más


allá de todo entendimiento humano. En realidad no sé si lo que yo siento es amor, pero es tan confundible, tan confundible como un examen de matemáticas, tan confundible como un idioma nuevo, tan confundible como las religiones. Se detiene, y me observa directamente a los ojos con una mirada que me quema. Yo frunció mi entrecejo - Amarte, es el problema de mi vida. El tropiezo de mis carreras, la espina de mis rosas, el dilema de mi novela. ¿Terminaste poeta?- le digo sin un mínimo de delicadeza. ¿Iré contigo?- cita poniéndose como un gatito triste. La tomo de la cadera atrayéndola a mí, la beso despacio. <<Sí tengo el privilegio de estar con una chica tan radiante como ella, tengo que aprovecharla >> Nos soltamos al notar que nos estamos quedando sin aire. Salimos de mi habitación, mamá nos mira; a ella con desprecio. Nos alejamos al bosque, y con un encendedor me deshago de la alforja. Enciendo un cigarrillo, y ella me echa una ojeada con ilusión… Su mirada expone la presencia de un rey. Arqueo una ceja, pareciendo una estrella de rock and roll; Alice sonríe. La llaman a su móvil. Me implora que la lleve a casa, pero primero debo ir a por mi automóvil. Nos montamos, y me indica que tenemos que ir a su casa, su padre la necesita allá. Eran las 7:30pm… Llegamos. Ella baja de mi auto, y se dirige a su casa lo más rápido posible haciéndome un tierno guiño, pero noto algo extraño; en sus pasos hay sangre. Y cuando me dispongo a llamarla puedo observar por la ventana que se asoma Allison, con un semblante severo. Arranco mi auto, y me dirijo al lago más cercano de la ciudad. Pero antes me compro una caja de cigarrillos.


Alan