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Editora: Lebgar/Lebymar Blanco Dibujos portada: Lebgar. Todos los dibujos que entran en este fanzine, tienen derechos que pertenecen a cada autor. Este fanzine fue hecho para compartirse en las redes sociales y no para venderse comercialmente. Si estas comprando este Zeldazine en algun evento o por internet que sepas que te estan engaĂąando. >:(


¡Bienvenidos al Zeldazine! La idea principal de este fanzine ha sido la aparición del juego de “The legend of Zelda: Breath of the Wild”, para quienes nos gusta el juego, la saga, y todo lo que conlleva este mundo, podamos hacer lo que mas nos gusta ¡CREAR! En las siguientes páginas verás verdaderos fans, tanto con muchisima experiencia, como creadores de historias. Historias inventadas, ilustraciones sobre personajes de la saga. También sobre los artistas, podeis encontrar sus redes sociales para poder seguir su arte. Muchas gracias por leer y también a los que han participado en este fanzine.


Shirocreate


Don Bingbangbum


No es tiempo de Heroes Miles de años en adelante tras varias calamidades de Ganon acechando cada pocas generaciones, volvió a suceder lo inevitable, el mal estaba regresando y se podía percibir en el ambiente, mas esta vez no había rastro de un héroe cuya valentía destacase sobre los acontecimientos. ¿Dónde estaba ese héroe del que hablaba la leyenda? El reino de Hyrule peligraba, pues ante ellos nadie que cumpliese las características se había presentado. La princesa Zelda debía tomar medidas, pues por más que rezaba no conseguir hallar una respuesta que la condujese a una solución. Reunió toda la información que pudo sobre los eventos que iban a suceder con el mal acechando tan de cerca, acudió a diversos sabios que le advirtieron de que era imposible que no hubiera alguien que frenase a Ganon y harta de esperar, habiendo recabado más de lo que le gustaría, decidió ser ella quién tomase el camino del valor, dirigiéndose, en contra de su padre, en busca de la Espada Maestra. Visitó templos y santuarios que le pudieran dar pistas de por donde debía seguir, con tan solo un arco y flechas, su querida flauta que amansaba a las criaturas y la única capaz de acompañarla en aquella travesía, su guía y guardiana Impa. Costaba creer que a pesar de todas las leyendas y profecías cómo era posible que desapareciese todo rastro de la espada destructora del mal y ante ello tuvieran que improvisar sobre la marcha con apenas información. Ya habían pasado dos semanas y media desde que empezaron el viaje y empezaban a perder la esperanza de encontrar la espada o al elegido, pero llegando a un bosque donde los arboles eran tan frondosos que no dejaban pasar la luz del sol y la oscuridad consumía todo lo que se podía ver y tocar, solo había una cosa capaz de resplandecer tanto como lo que vieron tras caminar en su interior varias horas. Allí se encontraron con lo que estaban buscando, la alegría iluminaba sus rostros, acrecentada por el brillo de la espada que aguardaba por el héroe. No sabía si iba a ser capaz de sacarla de su pedestal, pero debía intentarlo, no lo dudó un instante a pesar de que Impa creyó que podía ser una trampa ya que sentía la presencia de alguien más, a lo que Zelda pensó que sería la presencia misma de la espada, pues sabía de los libros que la misma tenía conciencia, por ello no se detuvo y la tomó del mango con ambas manos, y con cierto esfuerzo logró sacarla de su lugar.


Sin mucho tiempo para apreciar la belleza de su filo y el brillo que esta desprendía entre tanta oscuridad, alguien dijo unas palabras. - ¿Creíais imposible que el héroe y la princesa pudieran ser la misma persona? – Sonaron esas palabras con algo de lentitud, con temblores pero con parsimonia. Impa se alertó, como había predicho, había alguien más y no era la espada tal como la princesa había deducido antes de avanzar hacia la misma. Sin embargo, Zelda mantuvo la compostura, dirigió levemente la espada hacia el origen de la voz, pero sin intención alguna de dañar, pues no notaba maldad alguna de su locutor. - Me alegro de conocerla finalmente, su majestad… ¿aunque en cuantas vidas nos habremos conocido ya? Es muy complicado dar una respuesta certera, pero tampoco es necesaria. – hizo una pausa en su recital, ya que parecía que a pesar de saber y conocer las palabras, era la primera vez que necesitaba decir algo. - ¡No se acerque más a la princesa, anciano! – Ordenó Impa con cierta agresividad ante lo desconocido.


Finalmente se podía advertir su rostro gracias a la luz que brindaba la espada Maestra, que se hizo más fuerte cuando éste se acercó. Portaba un gorro acabado en punta, simulaba ser tan viejo cómo el, su rostro, con algunas arrugas y cicatrices, impedían ver bien su ojo izquierdo, aún a pesar de todas esas marcas, parecía una persona con mucha paz interior, incapaz de hacer daño a nadie. - No se preocupe señora Impa, no me moveré un paso más… - dijo calmadamente, con una sonrisa. – Mas si debo seguir hablando, pues advierto que me han estado buscando. Mas la princesa se percató, no es que lo hubieran encontrado, él había permanecido allí desde hace mucho tiempo, tal vez esperando tener que darle un uso a la espada maestra o esperando por su llegada, sea cual fuese, era obvio quién era el anciano ante la reacción de la espada, el que debería portar la espada y luchar por el reino… no podía hacerlo en un cuerpo tan desgastado como el suyo. La calamidad había llegado tarde para él, era por ello que nunca se presentó nadie con un valor excepcional. - Se lo que está pensando, alteza… pero no le de tantas vueltas. El tiempo apremia, ¿no es así? No se preocupe, le ayudaré en lo que me sea posible. – Dijo casi en un susurro, pero el silencio que generaba aquella oscuridad, hacía posible escucharle. Zelda asintió sin mediar palabra, ambos se sentaron cara a cara, con Impa a espaldas de la princesa, cruzada de brazos a poco más de un metro de distancia. La princesa enfundó la espada y cuando ésta, guardada, no pudo emitir más brillo, la trifuerza del valor apareció en la mano derecha de la princesa al mismo tiempo que la trifuerza de la sabiduría se iluminó en la del anciano, y con ambas brillando, la oscuridad se alejó del lugar, dejando ver los colores verdes que portaba el viejo. - Ahora, princesa Zelda y portadora del valor… deje que le hable sobre Fay. – Añadió el anciano ante la sorpresa y la expresión boquiabierta de ambas ante lo que acababa de suceder. Y así fue como dentro de mucho tiempo daría comienzo la leyenda de una princesa forjada por su propia mano y coraje. La Leyenda de Zelda.


Pol'00


Arkaitz


Shyniester


Rem Ookami


Lebgar


Sheap


Jorch


Efejotart


Javimon


The Legend of Zelda: Twilight Realm El Reino del Crepúsculo siempre ha sido el lugar de destierro para todos aquellos que amenazaban la paz del Reino de la Luz. Los Sabios eran los encargados de los destierros. A parte de Ganondorf, hubo dos grandes destierros: la raza Gerudo y una tribu Goron. El paso de los siglos en este reino ha modificado la apariencia de estas razas: los ojos de los Gerudo han adoptado un tono naranja, mientras que su piel se ha vuelto cenicienta y su cabellos, antes rojos, ahora son de un naranja apagado; los Goron tienen la piel negra de aspecto rocoso con unas grietas de un color rojo anaranjado recorriéndoles todo el cuerpo. Pero la raza que más tiempo lleva en este lugar son los Twili, sobre ellos recae el gobierno del reino. El Dios Protector del reino le otorga al soberano un poder mágico inconmensurable para asegurar la paz y protección del mismo. La actual regente es la Princesa Midna. Mientras estuvo en el Reino de la Luz se dio cuenta de que las distintas razas que lo pueblan no están coordinadas, de hecho el contacto es escaso. Si hubieran estado organizadas Zant no habría tomado Hyrule y Ganondorf jamás habría vuelto. Para evitar que lo mismo le pueda ocurrir a su reino, Midna le envía un mensaje a los Goron y a los Gerudo con una proposición de alianza. Los Gerudo son los únicos que responden aceptando la alianza. Midna ya contaba con su apoyo ya que los Gerudo siempre han tenido una relación cordial con los Twili. Esto se remonta al día en que fueron desterrados y la regente de ese tiempo les ofreció la isla que ahora habitan y les puso al cargo del buen funcionamiento de los puentes de luz que conectan las diferentes islas. La relación con los Goron por el contrario es muy hostil. Como pudo comprobar en sus viajes se trata de una raza orgullosa cuya sociedad se basa, hasta cierto punto, en la fuerza física. Teniendo esto en mente ha dedicado sus ratos libres desde que regresó a entrenar su cuerpo para poder derrotar al jefe Goron en un combate singular. Se teletransporta hasta la Isla Goron para intentar hacer entrar en razón al jefe. Se trata de una isla volcánica desprovista de vida, algo que no parece molestar a sus habitantes. Los Goron viven en el interior del volcán que dio origen a la isla. Lo


han remodelado para convertirlo en una fortaleza. En las laderas han tallado torres vigías, ventanas y han colocado una enorme puerta de basalto como única entrada. Cuando Midna se acerca a la puerta dos guardias se asoman por una torre vigía de la fachada y gritan algo que desde el suelo es ininteligible, momentos después la puerta se abre permitiéndole el paso. Se interna en una galería de origen artificial que tiene las paredes decoradas con pinturas de Goron de distintas épocas pudiendo verse claramente la «evolución» que han sufrido en este reino. Sale al exterior a lo que una vez fue la caldera del volcán. Ahora es una especie de mercado. Cerca de la multitud de galerías que permiten el acceso al lugar hay tenderetes de roca con comida y objetos que la princesa desconoce. Pero lo que llama la atención de Midna es la gran plataforma circular que hay en el centro de la plaza sobre lo que antiguamente fue el punto de salida de la lava. Desde la plataforma le mira desafiante un Goron poco más alto que ella pero mucho más voluminoso. Está claro que es el jefe de la tribu y la estaban esperando. Deja caer la túnica que lleva puesta revelando un cuerpo tonificado y unos brazos moderadamente musculosos. Sube de un salto a la plataforma y se acerca a su rival. Al tenerlo cerca puede comprobar que no tiene partes afiladas en la espalda ni en los brazos, esto juega a su favor. ‒ ¡Gorojefe! Acabemos rápido que tengo cosas que hacer ‒una sonrisa burlona aparece en su rostro, «Al fin algo de diversión». Desde algún lugar del patio se oye el gong que da comienzo al enfrentamiento. El Goron se lanza inmediatamente al ataque, tal y como Midna había planeado. Se aparta para evitar la embestida y le propina una potente patada en la corva derribándolo. El Goron se levanta con una velocidad increíble y agarra a princesa por el cuello con sus grandes manos. Midna se debate un poco, toma impulso y le golpea el rostro con ambas rodillas. Al caer al suelo asegura su postura, agarra a su enemigo por la muñeca y el antebrazo y lo lanza fuera del espacio de combate con un fuerte giro de cadera. Al ver a su jefe derrotado los Goron que estaban observando el combate suben a la plataforma y se abalanzan sobre Midna. Ella se rodea de energía oscura y los devuelve a todos al patio con una onda de energía. Los atacantes se preparan para un segundo asalto, por lo que la princesa se eleva concentrando la energía oscura para formar una lanza enorme lista para atacar. Se detiene al ver que el jefe de la tribu se ha levantado y llama a su gente a la calma.


‒La Princesa del Crepúsculo me ha vencido en combate justo. Según nuestras leyes ancestrales ha demostrado ser digna de confianza ‒hace un gesto de aprobación y Midna regresa al suelo con elegancia hasta situarse frete al jefe‒. Nos sumaremos a tu alianza mientras se respete la Isla Goron y nuestras costumbres. ‒Así se hará. Además quiero que tengáis un representante en mi consejo ‒el jefe Goron le estrecha la mano para sellar la alianza y se retira por una Galería lateral. La gente de la plaza regresa a sus quehaceres en los puestos y las torres vigías. Tras cumplir con su objetivo en la Isla Goron decide quedarse a conocer mejor a este pueblo, ya que para poder hacer una alianza igualitaria debe conocer las costumbres y necesidades de los tres pueblos. Apoyada en la baranda de la terraza del Palacio del Crepúsculo sus pensamientos vuelan a todos los momentos, tanto buenos como malos, que pasó junto a Link, lo fácil y divertido que era hacerle rabiar… En la cara de sorpresa y tristeza al entender lo que ella se disponía a hacer momentos antes de que destruyese el Espejo del Crepúsculo. «Si no hubiese roto el Espejo del Crepúsculo nosotros…». Regresa al interior de su habitación, es consciente de que ahora debe centrarse en asegurar el futuro del Reino del Crepúsculo. Habiendo logrado firmar el pacto entre las tres razas va a centrar todos sus esfuerzos en explorar el resto de islas del reino en busca de otras razas. No hay recogido ningún tipo de contacto con otras razas ni tampoco hay registros de las islas en sí. Por lo que Midna quiere asegurarse de conocer todo su reino para poder gestionarlo en consecuencia. De modo que comienza a leer las crónicas antiguas legadas por lo anteriores gobernantes y aparta definitivamente al Héroe de la Luz de su pensamiento.


Jimboss


Lebgar


Shirocreate


Francis


Dark Lord


Doki break


Delucilles


Pol00


Alejandro Monge / Evilpollo


Rem Ookami


RidoArts


Shinister


Lebgar


Aviso Spoiler! esta historia contiene informacion de "Breath of the Wild", sino has jugado o pretendes jugarlo y no quieres saber nada, deten la lectura y puedes pulsar

aqui para ir a otra pagina. :)


Jorch


Francis


BGIBLE


Shirocreate


Marelisa Blanco


Shirocreate Pol00 Don Bingbangbum Francis Sheap Jorch Doki Break EvilPollo RidoArts ArkaitzArt Bgible EfeJotaArts Delucilles Dark_Lord Shynister Rem Ookami Jimbos Javimon Marelisa Blanco Lebgar

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