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In-diferencias


Suele suponerse que el poeta, al trabajar con las palabras y su significación, tiene más tratos con el pensamiento que el artista plástico. Es ésta una forma decimonónica de entender las cosas. Lo que importa, en ambos casos, es cierta inclinación, un sesgo de la percepción, una oblicuidad que atraviesa “lo real”, superponiéndose, de repente, a las líneas del mapa con el que acostumbramos a descifrar la existencia. “La baba del caracol”, Chantal Maillard

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BelĂŠn Ă lvarez


Amanece

Con el Ăşltimo aliento buscas consuelo.

Extiendes el alma, espectro agotado de muerte durmiendo una vida ajena.

La densidad se abre paso entre sueĂąos de tristezas antiguas, reguero de sal que renueva el sendero y enmarca el horizonte de tus ojos.

Futuro de certezas fingidas en el que te espero,

vacĂ­a de risas.

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(SERIE I)

Vuelas sobre la lluvia, madre.

Pesan fidelidades rotas.

Resbalan por tus labios reflejos, buscando culpables entre gotas de mĂşsica que pasan de largo.

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(SERIE II)

Fluye la muerte.

En un maĂąana sin nombre los niĂąos juegan bajo la red del destino, oculta la noche en un muelle sin lunas.

Inocencia en equilibrio.

Cuando el futuro acecha las marionetas danzan.

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Rotas las hilaturas del odio, retumban los desfiladeros.

Gritan las médulas,

y marcan al sueño su perímetro.

Cae el velo que violenta las miradas.

En el recuerdo, las cascadas aúllan.

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Tristeza blanca bloquea la noche.

Hay voces que oxidan la muerte en esferas perfectas.

La caja se cierra con dolores de parto.

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El hielo del olvido resquebraja el silencio.

Danza la muerte caricias de espanto.

El alma es el vacĂ­o que perdura en el tiempo.

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Alberto Cubero


Bajo el palio pĂşrpura de los fantasmas arden las expectativas. Van llegando cĂşmulos de mansedumbre hasta los bordes de la esperanza, pero no hay rastro de ti.

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Percibes el temblor de lo que viene. La musicalidad de los astros que te invaden.

Esa filtraciรณn de golondrinas enfermas.

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Fragmentos de inocencia sobre superficies abandonadas. De ti, de mĂ­, de quiĂŠn. AĂşn persiste la noche sobre ellos, hasta metamorfosearlos.

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Renacer al abrigo de la intemperie, tras obviar los sueĂąos baldĂ­os. La neblina envuelve el camino y en la oscuridad de los soportales aguardan ĂĄngeles con cara de loco.

Queda todo tan cerca, tan lejos.

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Cuerpos disueltos en el desconocimiento. De quĂŠ misterio. Tan sĂłlo quedan fragmentos de un meridiano, ese que atraviesa la imaginaria plenitud.

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Pasos afiebrados. Regresan desde la curvatura de los lĂ­mites. En la lejanĂ­a, suenan las contradicciones.

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Nieves Iparraguirre


Blanco Con la noche en los ojos mastico la rabia incapaz de ceder a lo previsto, tu agonía negra en un hospital blanco. El protocolo inculca rendición sin batalla. Tu conciencia lúcida danza entre el olvido y el dolor blanco: Sedación Morfina Demencia. Conjurada por la muerte esculpo tu rabia… Vomito sobre la guadaña impía. Un Dios enfermo abandonó a los ángeles.

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Planeta sin nombre

Como una luna nueva traes la noche sin sangre a un planeta sin nombre.

Allí huyen los niños, de la guerra, de los textos sagrados, de los demonios y de los ángeles.

Huyen de los hombres.

En tus manos brota leche materna y en tus lágrimas nacen océanos, de tus ojos incendiados nacen estrellas. 27


La risa de los niĂąos vuelve, envuelve el mundo sin nombre.

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Encuentro

No te busco, camino.

Allí estás, otra vez, pa-ra-do (en mi senda)

deshaciendo mis ojos.

Inventando navíos que jamás parten,

el miedo no cosecha horizontes.

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Traes un abismo detrรกs de los pรกrpados y la luna de tu cara,

cuรกl serรก la estrella, que mis alas cobijan y que robarรกs esta vez.

Camino.

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Brisa

Me persigue una brisa, no encuentro su nombre.

Huele a sal y agua, hay un muro infranqueable, detrás el océano.

Me envuelve una brisa. La tierra está mojada, no llueve.

La sangre devora esquinas.

Un parque sediento de niños, de la fuente brota barro el pozo respira

voces.

Un charco de plasma.

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Me horada una brisa no dice su nombre, una ciudad en ruinas huesos sobre el asfalto:

un mirlo canta.

Los cadรกveres arden en el sรณtano.

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Hechizo

De tanto mirar el cielo se preñó de estrellas y tanto le lloró a la luna

que un océano se le abrigó en el pecho.

Tantos, tantos fueron los abismos

que le brotaron

alas.

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Eolo

Eolo bate nubes (con aspas de molino), pinta trazos de sueĂąo.

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Quique Rubio


Creo en el pequeĂąo dios de las gotas de agua: diminutas esferas como atlantes contra la aciaga noche.

Las he visto en las hojas trĂŠmulas de los bosques en las alcantarillas de la infamia en nuestros ojos y en la niebla.

Largas como pĂĄjaros, cuando son lluvia o tiempo.

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Sur del Yelmo.

Viejas tribus, Edad de piedra:

parece como si el alma del entorno se hubiera aupado en roca para contemplar las paredes de su patria.

Es el arco solar y los avisos de la luna.

La Historia de los pueblos puesta en silencio, la mitad vertical de la existencia.

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El mítico silencio

Llenar la casa de ojos de h muda contemplando su silencio de naranjas, alejadas las manos del tumulto de las cosas.

La pausa será entonces un dibujo de ocho doses quizá así la ausencia no extienda en la paredes el terror de los peldaños el acecho de las sábanas convertidas en madera.

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Perímetro

Tomando en cuenta mi fracaso con la certeza de ver en dos mitades de incierta tinta las letras y las costumbres de mi médula.

Haciendo en igual medida del tiempo un café con Dios al que no estaré invitado y sabiendo que mis recuerdos no dejaron rastro en el barrio de las primeras calles ni en el buzón donde envié mi voz.

Miro el calendario, alguien vive: todo apunta a mí como cómplice. 39


Pequeñas cosas

lamentándose como cristales de viento, esquirlas escondidas bajo la bóveda celeste.

Existen desde el lugar y el tiempo del humo y las sombras,

monedas al acecho tenues matemáticas minerales diminutos bajo mis suelas sin nombre propio.

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Te escribo porque hoy ha girado el viento muy arriba, apenas lo han notado el azul, las alas y su sombra.

Lo digo porque sĂŠ son aspectos que a ti no dejan de importarte, influyen en la forma las cosas que haces con las manos.

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Profile for Leandro Alonso

In diferencias-poemas  

Poemas de los alumnos del taller de escritra creativa Al Norte del Porvenir impartido por Alberto Cubero en la librería HG de Collado Median...

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