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Nací en medio de lamentos El mío el primero de todos. Cuál sino mi nombre iba a padecer conmigo. Afuera, decía alguien, afuera es todavía más peligroso. No comprendo, sólo siento. Te busco. Busco en el aire, allí donde nadie pisa, donde nadie es fuerte. Busco quién soy en vos.


Me equivoco y me vuelvo a equivocar, piso el pasto y me resbalo. Pero siempre, siempre me elevo. No hay espera que no valga el precio. Me convierto a través del tiempo y soy el mismo con el espacio. No sé contestar a preguntas suicidas. Acaso por eso todavía respiro. Fui aprendiendo a esperar. Fui aprendiendo que la paciencia no es una virtud del espíritu, sino una necesidad nacida de la frustración.


Me elevé para encontrarte. Te sentí atravesando mi traje. Me incendiaste entre sombras que adoptaban formas hermosas, aunque difusas. Te anunciaste a mi vida, ennobleciendo mi arrojo al entregarme. Entero. Un instante. La brisa extinguió la llama. La corriente me golpeó con fuerza. El frío galvanizó mi traje. Mi pecho abierto se ahogó en espasmos y fue cerrándose con violencia. El aire apenas entraba y mis gemidos, con más dificultad, salían. Emprendí orgullosamente la caída.


Esto somos, esto fuimos, esto seremos. Navegamos por la vida como seres atados a la superficie. Temerosos de naufragar, de zozobrar. Mi vida fue buscar el camino elevándome. Asumí el riesgo de aceptar esa magia, ser un viajante del mundo libre.

Andar el camino sin cuestionarlo, flotar, emocionarme sin comprender, encadenándome al buscar respuestas para preguntas que nunca terminé de formular. Mi escafandra es mi coraza, mi libertad y mi cárcel. Me protege del afuera peligroso, me inmuniza en mi viaje permanente. Me ata a mi propia interpretación de mi mismo.


Comprendo, tal vez, que ciertas flechas me atravesarán siempre. Me elevo, naufrago. Mi cuerpo zozobra pero mi camino es este. Ya no busco. Si soy algo mas que un nombre, enconces quién se esconde detrás. Si yo te encuentro, acaso ya no sea yo. A veces es mejor no pensar. Seguir el camino.

Sí. Esto soy, esto fui, esto seré.


El buzo Miguel