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Amigos

del

Co NveNto

de lA

Hoz


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16

sumArio 1. Nuestros mayores... y sus oficios

. . . . . . . .pág. 2

3. Visita a las Bodegas Pérez Veros . . . . . . . . .pág. 6 4. Presencia del Duratón en Silos . . . . . . . . .pág. 10 5. VIII Senda de los Frailes . . . . . . . . . . . . . .pág. 17 6. Visita a Silos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .pág. 22

Edita: Asociación “Amigos del Convento de la Hoz”

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Colaboran: J. Carlos Santa Engracia Eugenio Chicharro Mercedes Chicharro Fr. Javier Martínez, OSB Fr. Roberto Gayubo, OSB Fernando Sebastián Foto dE Portada: Organizadores, socios y colaboradores de la VIII Senda de los Frailes (Foto de José Luis García García) Fotos intEriorEs: J. Carlos Santa Engracia Eugenio Chicharro Archivo del Monasterio de Silos Fernando Sebastián Depósito Legal SG-96/2004

Nuestros mAyores... y sus ofiCios Eleuterio Pastor Arranz Cae la tarde en Negueruela, pequeño despoblado cercano al también despoblado El Barrio (San Miguel de Neguera), ambos pertenecientes al término de Sebúlcor. Aquí nos hemos trasladado en compañía de Eleuterio Pastor Arranz, buen conocedor del terreno que pisamos puesto que nacíó en 1929 en una de las dos casas con las que contaba el lugar, ya que “antes no existían casi los coches y desde aquí hasta el hospital... imagínate. Nacíamos en las casas. En El Barrio estaba una mujer, la madre de Paco, el de la Goya, que había ayudado en muchos partos. Tampoco es que nacieran muchos niños aquí... si había ocho o diez familias. Nosotros éramos cinco hermanos y en la otra casa, acaso seis, pero en El Barrio toda la gente que había es como si estuviéramos juntos... 1 Km. de distancia... casi igual”. Esta casa se encuentra actualmente, al igual que la

compañera, en ruinas, pero en ella estuvo viviendo Eleuterio hasta que cumplió 18 años. Estamos paseando por delante de las casas y nos empieza a contar que “no eran muy viejas y tenían buena piedra. Las habitaciones estaban delante y arri-

En Negueruela, delante de su casa


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 ba. Siempre eran las dos mismas familias las que vivían en ellas, pero no eran nuestras, todo esto era de renta, era de Servando Pascual”. Pasamos al interior de una de ellas, la suya, y al fondo se emociona al llegar al horno donde cocían el pan. A continuación nos relata que “molíamos la harina en el molino y lo cocíamos aquí. Salía bueno. Cocías 10 ó 12 hogazas y duraba más que ahora, que cuando lo tienes 24 horas ya no se puede comer”. Además hacían vino... bueno “si había uva, si no no, depende del año. Había años que salían una veintena de arrobas. Otros años a lo mejor con ocho o diez terminabas ya. El lagar lo teníamos aquí y las viñas aquí cerca también. Era buen vino”. Pero se atrevían hasta con el queso ya que “teníamos ovejas y cuando vendíamos los corderos en mayo, pues los primeros días se hacía queso. Eran cuatro o seis quesos para el verano, para vender no”. Pero no sólo de pan, vino y queso se vive, por lo que además cultivaban “garbanzos, patatas... parece una tontería pero para el gasto de la casa sirve. Tam-

bién huerto, para el consumo de casa y además recuerdo haber tenido tres o cuatro veces cáñamo, pero en cantidades pequeñas. Si querías hacer unos sacos lo ponías y era para el consumo propio. Había gente, por el Valle de Tabladillo y por ahí, que se dedicaba a tejerlos. Tengo yo una tela de saco que llevará... pues más de 40 años sí”. Incluso los animales tenían su importancia y por ello criaban “ovejas y vacas. Siempre ha habido gallinas. Las echaban de comer ahí en la puerta, que estaba limpio, sin hierba ni nada y había veces que venía la zorra y cogía alguna. También teníamos algún marrano para luego hacer la matanza”. Nos sentamos en un buen lugar que encontramos en el interior de lo que era su casa y nos empieza a contar la manera en la que este labrador se ganaba la vida en aquellos tiempos: “Nos dedicábamos a labrar las tierras, a las ovejas... cultivábamos trigo, cebada, centeno. También estuvimos dos temporadas o tres, un mes y medio o dos meses cada una, por agosto o por ahí, haciendo

Eleuterio, arriba a la derecha, sobre 1953

esencia con espliego. No lo cultivábamos nosotros. La gente traía una carga, se lo pesaban, se lo pagaban y luego a destilarlo en unas calderas grandes que teníamos. Se llenaban y poníamos unos tubos grandes en forma de zig-zag. Luego pasaba todo el líquido, se separaba la esencia del agua y se enfriaba. Después se llevaban la esencia a Murcia. Si en la provincia había seis u ocho zonas que había espliego pues allí les ponían las calderas”. Interesándonos por el tema y sobre si se ganaba dinero con ello nos comenta que “ellos ganarían; el

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Momento de la entrevista

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trabajador... poco”. No se quedaban con nada de la esencia que producían y sobre el destino de aquellas calderas nos explica que “aquí se quedó una y no han vuelto a por ella. La cogí y la llevé a la chatarra. Eran grandes, tenían como metro y medio de diámetro y de altas eran de dos tramos, cada uno de un metro por lo menos”. El sol empieza a ocultarse por el horizonte cuando Eleuterio nos empieza a contar sus sentimientos sobre el momento en que dejó este lugar y se subió a Sebúlcor: “No sentí nada. El cambio de aquí a Sebúlcor tampoco era tanto, conocías a toda la gente de todo...

los demás se habían ido ya. Yo fui el último. Además había que venir todos los días a hacer la tarea. He venido con la yunta de vacas desde Sebúlcor. Se tardaba más de una hora. Se te iba el tiempo en el camino...”. Las condiciones de vida, en aquellos tiempos, eran mejores en Sebúlcor que aquí. Al menos allí había luz. Aquí “no había, teníamos carburos. Daban buena luz pero si querías ir de aquí para allá tenías que ir con el carburo en la mano. Cuando oscurecía se hacía la cena y a dormir. A la mañana siguiente, cuando amanecía, pues tú verás...” En cuanto al agua, las posibilidades en Negueruela eran varias: “Había una fuente muy buena aquí, la Fuente del Terrero. Si no en la cuesta del Barrio a mano derecha, donde había un pilón, pues 15 ó 20 metros más arriba había una fuente. El pilón lo hicieron después. Agua del río también bebíamos muchas veces y no pasaba nada. Es que el agua de este río es de río, pero realmente es de manantial todo porque es de las Fuentes de San Juan, de la de Casimiro... todo de fuentes”, reflexiona. En una matanza, hace años

Pero para la vida diaria se necesitan además otra serie de cosas que les facilitaban distintos vendedores ambulantes y así nos explica que “había un tendero que traía ropa y cosas de esas. De comer había otra mujer en Sebúlcor, que venía con una yegua y traía aceite, jabón, azúcar, arroz... Era la Demetria, la madre de Felipe y Miguel Parra. Venía de soltera, con una yegua. Las herramientas y cosas de eso íbamos a Cantalejo a por ellas y al herrero a Sebúlcor”. Otros servicios, como el médico, eran atendidos desde Sebúlcor y así éste acudía cuando era necesario. En cuanto a la escuela nos dice que de niños no les quedaba otra que ir “a pata. Íbamos a Sebúlcor todos los días... si se podía y si


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 intentar que recuerde cómo estaban también algunos despoblados más del término de Sebúlcor que se encuentran en las cercanías: “En Casablanca habrá habido gente viviendo, pero yo no lo he conocido, donde sí he conocido vivir es en Molinilla”. En cuanto al Convento de la Hoz lo recuerda “más o menos como ahora, aunque haya estado habitado, yo no lo he visto”.

no quietos en casa. Se perdían muchos días y estabas en la escuela y decía el maestro: “Venga, a casa los del Barrio, que está mala tarde”, y los demás niños se quedaban en la escuela. Era buen maestro, D. Faustino. Habría una treintena de niños, de aquí tres o cuatro”, rememora con añoranza Eleuterio. Lo que recuerda bastante diferente a la actualidad es la carretera ya que “era una senda casi nada más. No podían ir ni carros. Sólo con caballerías y de coches, nada. Había un puente de madera allí abajo para cruzar el río. Cuando se hizo la carretera estuve yo trabajando en ella. Fue en el año 1950 o poco antes. Por debajo de la carretera había unas paredes, como de haber habido casas también. A la pared esta...”, refiriéndose a la espadaña que aún sobrevive en pie, “...se la llamaba “La Ermita”, yo no la he conocido por otro nombre, ni de Santo ni nada y siempre la he conocido así, sin campanas”. La cercanía al Duratón nos inspira para preguntarle sobre la Cueva de los Siete Altares, a lo que nos refiere: “Yo sí he conocido poner la puerta. He

Delante de “La Ermita”

entrado muchas veces en esa cueva sin estar la puerta puesta. Se han dicho muchas cosas: que había tal, que había cual. Lo que no había era nada. Había que entrar por un hueco pequeño y luego había una sala grande. Allí se terminaba. No había más”. Aprovechamos para

Lo que sí le trae una sonrisa pícara a su expresión es sacar el tema de las Fiestas aunque “aquí, en Negueruela, no había, pero en El Barrio se han hecho buenas fiestas. Eran el segundo domingo de octubre, el Rosario. Las chicas venían de Aldeonsancho, de Valdesimonte, de Villaseca... había música y baile y aunque no hubiera luz nos apañábamos a tientas, je, je”.

J. Carlos santa Engracia Eugenio Chicharro Mercedes Chicharro (Puedes ver en vídeo la entrevista en www.sebulcor.com)

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visitA A lAs BodegAs Pérez veros

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En agosto, al igual que el año pasado, nuestra Asociación organizó una visita para socios y simpatizantes a la Bodega Aldekoa Sdad. Coop. Pérez Veros, en Aldehorno. Un variopinto grupo compuesto por una treintena de personas salimos de la Plaza de Sebúlcor y repartiéndonos en coches particulares nos dirigimos hacia nuestro objetivo. Por el camino, en los últimos kilómetros empezamos a vislumbrar las viñas, que nos anticipaban la pronta llegada a las bodegas. Un hombre de aspecto afable nos estaba esperando. Era Jesús Pérez Veros, fundador, junto con su hermano Pablo de la cooperativa. En el año 2006 comenzaron con una explotación de viñedos que hoy ocupa 30 hectáreas en los términos de

Aldehorno, Haza y Fuentenebro, a una altitud de 1.000 m. sobre el nivel del mar. La suya es una empresa familiar, con una producción media de 80.000 l., que distribuye su producto a pequeña escala, siendo la primera y única bodega segoviana con Denominación de Origen de Ribera del Duero.

Depósitos de acero inoxidable

Cuando entramos a las instalaciones, se dispuso a explicarnos todo el proceso necesario para la elaboración de sus vinos tintos a partir de la uva conocida como Tinta Fina o Tempranillo. Tras contarnos que la vendimia la realizan a mano alrededor de 15 personas y que va desde primeros de octubre hasta el Pilar, nos llevó a una estancia donde nos refirió que los racimos se seleccionan en la viña y de ahí llegan en tractores y remolques, nos enseñó la tolva, que es una báscula en la que se descargan y se pesan. Luego la despalilladora, donde separan los granos de uva enteros del esqueleto o raspón, que se deshecha como materia orgánica para la tierra. A continuación, en una gran nave anexa, se transportan a través de una manguera a unos enormes depósitos de acero inoxi-


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 dable de 16.000 kg. que se van llenando de abajo a arriba para que no se dañe la uva y que cuentan con un sistema de doble pared por donde circula el agua que calentándola influye en el agua del depósito y en ellos están en torno a 20 días, fermentando a 20º. Como por física el mosto baja y las uvas quedan arriba y lo que se pretende es que esté todo muy mezclado para extraer de los hollejos color y taninos, se saca el mosto y se remonta echándolo por arriba mediante un circuito cerrado que dispone de una especie de ducha que va girando y regando de mosto toda la superficie, incorporándolo hasta que vuelve a bajar de nuevo. De aquí se cogen muestras para vigilar la densidad, la transformación de azúcares en alcohol y determinar el tiempo que le resta. Estos depósitos se controlan mediante un cuadro de máquinas en el que se fijan los parámetros deseados. También nos aclaró que cuando ha terminado la fermentación se traslada el mosto a un depósito vacío y quedan las uvas muy humedecidas. Mediante la manguera se llevan a la prensa donde con el prensado se conti-

núa extrayendo mosto. Seguidamente van a un depósito isotérmico, donde el vino se mete a -5º para estabilizar las moléculas y limpiar de impurezas. Nos dijo que cuanto más se limpie menos hay que filtrar y cuanto menos se filtre más naturales son los vinos. En estos depósitos no debe haber mucho aire en contacto con los vinos, para lo cual éstos poseen una tapa interior que baja hasta que queda directamente sobre el vino. Una vez que está el vino hecho, el Tinto Joven pasaría a embotelladora y los demás a madera, donde permanecen un tiempo variable en barricas de roble. Después nos trasladamos a una gran nave en la que se notaba una menor temperatura y donde el vino se almacenaba en siete largas filas de toneles y en grandes botelleros. Nos explicó que cada barrica contiene aproximadamente 225 l. de vino y señaló la importancia que tienen los diferentes tipos y calidades de maderas de las cubas en la consecución de los variados matices y aromas que obtiene el vino. Hay distintos fabricantes de barricas: norteamericanos, franceses, españoles, centroeu-

Botelleros y barricas

ropeos, etc. Estas bodegas utilizan principalmente francesas, algunas húngaras y españolas. Una vez que el vino sale de la barrica va al botellero donde reposará en posición horizontal. Aunque no es algo matemático es aconsejable que permanezca en el botellero el mismo tiempo que ha estado en la barrica, es decir, si ha estado seis meses en barrica debería estar otros seis en botella. Supimos que dependiendo del tipo de vino que se quiera hacer éste debe de estar un tiempo u otro en las barricas y en los botelleros: el Joven Roble, seis meses

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en barrica y otros seis en botella; el Crianza, doce meses en barrica y otros doce en botella; el Reserva, treinta y seis meses de envejecimiento entre barrica y botella, cumpliendo un mínimo de doce meses en barrica y el Gran Reserva, un envejecimiento mínimo de sesenta meses, con al menos veinticuatro en barrica y el resto en botella. Ellos todavía no elaboran Gran Reserva, ya que precisa una inversión muy grande de tiempo y resulta muy costoso. El corcho también tiene su importancia. Si la botella tiene un buen corcho el vino debe evolucionar favorablemente. En otras ocasiones el corcho puede estropear el vino o al tener poros muy grandes hacer que éste se escape. De momento cierran todas sus botellas con corcho natural, más caro y de mejor calidad que los artificiales. El Consejo Regulador de D.O. Ribera del Duero avala con su sello la autenticidad de estos vinos y lleva a cabo unos rigurosos controles para confirmar su calidad. Si no pasa dichos controles no entrega las etiquetas que lo califican. Es ese caso se puede vender como Jesús Pérez Veros

“Vino de Mesa”, “Vino de Castilla y León” o “Vino de la Tierra”. Dejamos atrás esa fresca nave y nos dirigimos a la zona donde se encuentra la máquina embotelladora. Ésta cuenta con unos microfiltros para evitar que en el vino embotellado existan bacterias, levaduras o microorganismos que puedan producir posteriores fermentaciones. Las botellas se introducen en la cadena donde, mediante un sistema automático, cada una pasa por un émbolo, se llenan con un grifo mecánico y, finalmente, una bomba de vacío hace

que tengan “presión cero” y que no quede aire en el espacio entre el vino y el corcho. La temperatura influye en la cantidad de llenado que pueden tener las botellas puesto que al variar esta puede aumentar la presión en el interior y hacer que se salgan los corchos o, incluso, se rompan las botellas. A continuación se encuentra la máquina etiquetadora. Ésta primero coloca la cápsula que cubre el tapón y después la etiqueta. Los vinos amparados por las Denominaciones de Origen están obligados a recoger en la etiqueta determinados datos: nombre de la bodega, n.º de registro embotellador, de registro sanitario, contenido de vino en centilitros, graduación alcohólica volumétrica, logotipo de la D.O. y si contiene sulfitos. Además incluyen otras informaciones como: color del vino, tipo, año de cosecha, etc. A partir de aquí el vino ya está listo para su embalaje en estuches o cajas y su posterior venta con la marca Pérez Veros. Concluida la visita y las explicaciones pertinentes, los niños que, por cierto, habían prestado mucha atención


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 durante todo el recorrido, se quedaron jugando en el exterior. Los demás subimos con nuestro anfitrión a un salón amplio y ventilado equipado con un montón de mesas y sillas donde amablemente nos invitó a degustar sus caldos como si fuéramos expertos catadores. Con buen hacer y simpatía sacó unas cajas que contenían grandes copas de cristal, empezó a llenar las mesas de botellas y a descorcharlas, invitándonos a probarlas. Empezamos la cata por el vino de inferior categoría para después ir aumentando progresivamente en calidad. Nos describió cómo hay que ir moviéndolo en la copa para ver caer “lágrimas” por sus paredes cuanto más despacio bajen, mejor. Nos fue presentando las características de cada vino: Tinto Joven (color morado, reflejos azulados, aromas afrutados...), Joven Roble (color violáceo, sabor a madera...), etc. Nos comentó la cantidad de factores que influyen en el sabor del vino como son el tipo de copa, la temperatura, etc. Y en una distendida charla se nos pasó el tiempo mientras saboreábamos esos ricos caldos cuyas botellas no dejaFoto del grupo

ban de moverse en la sala. De esta manera llegó el momento de marcharnos, no sin antes comprar cada uno lo que le pareció conveniente y antes de despedirnos, Jesús, como el año anterior, en nombre de las Bodegas, obsequió con generosidad a la Asociación con unas cuantas cajas y estuches de sus vinos, que servirían más adelante como premios y regalos para los gana-

dores y participantes en la VIII edición de “La Senda de los Frailes”. Nos despedimos agradeciendo a las Bodegas Pérez Veros su colaboración y esperando que ésta continúe en años venideros. A continuación emprendimos el camino de regreso atravesando esos paisajes castellanos que nos llevaban de vuelta hacia Sebúlcor. Mercedes Chicharro Gutiérrez

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PreseNCiA del durAtóN eN silos: lAs reliquiAs de sAN frutos y sAN vAleNtíN Javier Martínez Ruiz, OSB. (Monje Benedictino del Monasterio de Silos) Oh Fructe, flos et arboris propago fecundissima! cuius sub umbra monachi exilienses recubant1.

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Un báculo, tres coronas y unos grilletes. Para el común de visitantes de San Frutos del Duratón que se fijan en sus escudos, ese báculo, esas coronas y esos grilletes nada les debe decir. Sin embargo, hablan, y mucho, cuando los visitantes son monjes silenses: son las armas de Nuestro Padre Santo Domingo de Silos. Al visitar por primera vez San Frutos, todo monje de Silos, irremediablemente, no deja de mirar dichos escudos. Ahí los plantaron sus antecesores para recordarle que no es un extraño sin más, que está en su casa; y, a pesar de tal empeño, puede sentirse ajeno en gran medida. Es el resultado de un ale-

jamiento externamente impuesto desde 1835. Empero, fue tiempo más que suficiente el que transcurrió entre la donación de Alfonso VI en 1076 y la desamortización de 1835 para que a Silos le resulte imposible desligarse del sepulcro de San Frutos. Aunque el desierto del Duratón le fue materialmente arrebatado, nunca lo fue espiritualmente. Y en el mismo Silos aún está parte muy importante de él. Nos referimos a las reliquias de San Frutos y San Valentín custodiadas en su relicario que, indudablemente, hacen presente el priorato de San Frutos en su casa madre. Vamos a dedicar las siguientes líneas a dichas reliquias de los Santos del Duratón en el monasterio de Silos. Somos conscientes de que el tema está bastante estudiado y poco es lo que podemos añadir: tal vez una nueva

redacción de su historia, un escueto discurso sobre su aspecto artístico y alguna hipótesis que no se ha planteado aún. Dejando a un lado a los diversos autores que trataron sobre la vida, priorato y reliquias de San Frutos, como Yepes

San Frutos del Duratón

1 Oh Frutos, flor y tallo fecundísimo del árbol a cuya sombra se cobijan los monjes de Silos. Tercera estrofa del himno de vísperas del oficio propio de la Abadía de Silos para la memoria de San Frutos (25 de octubre).


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 (1609), Calvete-Orche (1610), Colmenares (1637), Juan de Castro (1688), Flórez (1752)… hemos de considerar pionero en tratar todo esto con acento científico a Férotin con sus dos obras: Recueil des chartes de l’Abbaye de Silos e Histoire de l’Abbaye de Silos (1897). En la primera, publica el primer inventario conocido del relicario de Silos, del año 1440. En la segunda, ofrece un breve estudio del priorato y un largo listado de las reliquias de la abadía con citas de autores y documentos. Poco después, Roulin publica L’Ancien trésor de l’Abbaye de Silos (1901), donde nos interesa lo dedicado al relicario de San Valentín2. Se debe esperar bastante tiempo hasta que aparezca la siguiente obra a destacar, San Frutos del Duratón: Historia de un priorato Benedictino de María de la Soterraña Martín Postigo (1984); con ella, queda notablemente perfilado el

asunto que nos ocupa. Con todo, ciertas afirmaciones de estos estudiosos ya han sido superadas por la investigación más reciente. En primer lugar desarrollaremos una breve historia de las reliquias de San Frutos, San Valentín y Santa Engracia tanto en el priorato del Duratón como en la catedral de Segovia para, después, centrarnos en los restos del relicario de Silos desde los datos históricos que se conocen y el estudio artístico de los relicarios que las contienen. Las reliquias de San Frutos y sus hermanos Carecen los santos ermitaños del Duratón de fuentes hagiográficas de fiar y es la tradición la que ha transmitido los detalles de sus vidas. Mas no es de lamentar: junto a los inevitables relatos legendarios nos ha entregado -tradere- la

certeza histórica de su existencia, sus coordenadas espaciotemporales y los ideales eremíticos que les santificaron. Pues bien, dicha tradición afirma que Frutos nació a mediados del siglo VII a la sombra de la Puente que el Diablo levantó en Segovia y muy joven pasó bajo sus arcos para retirarse al desierto del Duratón acompañado de sus hermanos Valentín y Engracia con intención de andar el camino anacorético. Así discurrió su vida hasta su muerte poco después de la invasión de 711; tras ser enterrado en aquella soledad, sus hermanos marcharon a las cercanías de Caballar y debieron morir mártires, trasladándose sus cuerpos decapitados al sepulcro de su hermano Frutos. Poco después, comenzó a extenderse su fama de santidad. Allí permanecieron los sagrados restos durante el dominio islámico. Entonces

2 Roulin, E., L’Ancien trésor de l’Abbaye de Silos. Ernest Leroux. París, 1901. Explicita el autor que este texto es un extracto de un artículo que publicó en Revue de l’art chrétien, 1898, 450-451.

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Canilla-Relicario de S. Frutos del Duratón (1684)


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Urna de Reliquias, en S. Frutos del Duratón (1760)

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Martín Postigo se pregunta qué sucedió con ellos durante los tres siglos siguientes y cuál fue la causa que mantuvo su memoria… Si bien ella no encuentra más respuesta posible que el respeto a la santidad de lugar3, Linage Conde no

duda en la supervivencia de alguna población en las cercanías que mantuviese vivo el recuerdo de los santos y el solar de su reposo4. De lo que no se duda es que cuando en 1076 Alfonso VI entrega a los monjes de Silos este lugar, ya se afirma que desde antiguo se llamaba de “San Frutos” y en él descansaban todavía sus despojos: «quod ab antiquitate Sanctus Fructus uocatur, in quo requiescit sanctissimum corpus illius»5. Dicha donación fue inestimable para la Abadía de Silos pues, más que la concesión de un territorio, se trataba de unas reliquias insignes. Para la sensibilidad cristiana de entonces las reliquias eran objeto de la máxima trascendencia religiosa, social, política y económica. Piénsese si no en las consecuencias que para el mismo cenobio silense supuso el cuerpo santo de su abad Domingo: por ilustrar, su claustro románico que aún asombra. El abad Fortunio comenzó a construir una iglesia en el lugar donde reposaban las sagradas reliquias de Frutos para custodiarlas y dignificarlas; fue consagrada en 1100 por Bernardo, cogu-

lla cluniacense y mitra toledana, y de ella resta actualmente la nave. Hasta entonces el cuerpo de Frutos permanecía completo; sólo debió dividirse con motivo de la restauración de la diócesis segoviana. La extendida noticia de una traslación de las reliquias en 1125 a Segovia fue rechazada hace bastante tiempo pues se apoyaba en una errónea lectura de la inscripción romana que se reutilizó en el ábside del priorato6. Muy probable es que la catedral de Segovia gozara de parte de los restos ya en su consagración, en 1228. Pero un gran silencio domina hasta 1523 cuando el canónigo Pantigoso escribe acerca de su ‘redescubrimiento’ en torno a 1460. Sólo desde entonces es documentada su presencia en la ciudad del acueducto. Estuvieron en la primera catedral hasta la derrota comunera en Villalar, pues en aquel conflicto quedó tan maltrecha que conllevó su sustitución; en consecuencia, mientras se comenzaba a construir la Dama pasaron por el Alcázar y la iglesia de Santa Clara, hasta que en 1558 pudo abrirse al culto la nueva e inconclu-

3 Martín Postigo, Mª de la Soterraña, San Frutos del Duratón: Historia de un priorato Benedictino. Ed. Obra cultural Caja de ahorros y Monte de Piedad de Segovia. Segovia, 1984. Pág. 30. 4 Linage Conde, A., “El «Duratón sacro» de San Frutos y sus hermanos Valentín y Engracia: del eremitismo visigótico al patronazgo benedictino y diocesano”, Hispania Christiana. Estudios en honor del prof. Dr. José Orlandis Rovira en su septuagésimo aniversario. Ed. Universidad de Navarra. Pamplona, 1988. Págs. 262-263. 5 San Frutos del Duratón... Pág. 39. 6 Así transmiten Orche, Colmenares y Flórez.


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 sa catedral. En ella fueron cambiando de lugar hasta que en 1795 se encontró el marco definitivo para la urna de las reliquias en el trascoro7. De las menguadas reliquias que quedaron en el priorato hay escasas noticias. En 1498 se señala que en un arca había un pequeño cofre con una mano y una canilla de San Frutos; nada más. La canilla debió ser colocada en 1684 en un nuevo relicario que aún se puede venerar. En 1760, al terminarse la nueva capilla para San Frutos y sus hermanos, se dispuso la urna de las reliquias en el banco del retablo protegida tras una reja. Es ahora cuando figuran por primera vez en el priorato reliquias de San Valentín y Santa Engracia; ni siquiera en la donación de Alfonso VI se nombran. Finalmente, hemos de señalar que en 1967 fue abierta la urna para examinar su contenido. En la caja de San Frutos tan sólo había cenizas, residuos y una moneda; la mano citada en 1498 ya no se conservaba y la canilla, como hemos dicho, debe ser la que cobija el relicario de 1684. En la caja de San Valentín se encontró un papel que identifica las reliquias, varios restos óseos y

dos tejidos. Y en la de Santa Engracia, otro papel identificativo y restos óseos en un pequeño paño8. Fuera de estas reliquias y las de Silos, sólo pueden señalarse las cabe-

Urna-Relicario de Caballar (1610)

zas de San Valentín y Santa Engracia que custodia la iglesia de Caballar en

una magnifica urna-relicario realizada en 1610. Las reliquias de la Abadía de Silos El relicario del monasterio de Silos es una realidad muy compleja. Históricamente, posee una andadura más que milenaria; las primeras noticias, más cantar de romancero que voz de la Historia, se sitúan en la joven Castilla condal de Fernán González… a las que siguieron un interminable relato de donaciones, adquisiciones, cambios, traslados, pérdidas y restauraciones. Artísticamente, un conjunto heterogéneo de piezas: desde una cabeza romana del siglo IV, pasando por marfiles hispanomusulmanes, arquetas esmaltadas románicas, relicarios barrocos y lipsanotecas de nuestros días; desde lo excepcional hasta lo popular. El Tesoro silense, a día de hoy, es una capilla de planta trebolada terminada hacia 1601 junto con la sacristía9; allí se custodian más de 580 reliquias en 130 relicarios, todavía en crecimiento y uso. Y, aquí, se cuentan las reliquias y relicarios de San Frutos y San Valentín de los que ahora nos vamos a ocupar; en cambio, de Santa

7 San Frutos del Duratón… Págs. 133-138. 8 Ídem, Págs. 141-144. 9 Lopéz-Yarto Elizalde, A., “El relicario del Monasterio de Silos”, Silos. Un milenio. Actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos. IV Arte. Studia Silensia, XXVIII. Universidad de Burgos-Abadía de Silos. Burgos 2003. Pág. 351

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Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 obsequiante con Pedro de Arroyuela (1480-1490) o con Pedro de Cardeña (1490-1492)12. Nada menos que cien años habrá que esperar para que estas posturas acerca de la reliquia y relicario de San Valentín sean revisadas. Con motivo del milenario del nacimiento de Santo Domingo de Silos, López-Yarto escribe una ponencia sobre la lipsanoteca de la abadía y, respecto al relicario de San Valentín, afirma que el estudio de sus marcas revela que es obra vallisoletana de comienzos del siglo XVI, salida de la mano del platero Antonio de San Miguel13. Y muy poco después, Palacios Palomar matiza ciertos puntos; acepta que su origen está en Valladolid pero, a su parecer, el estado de las marcas no permite concluir en la autoría de dicho orfebre; no obstante, adelanta un poco la fecha de realización a finales del siglo XV14. Nosotros, resumiendo las aportaciones vistas, podemos concluir que la mano- relicario de San Valentín es obra

10 Citado en Férotin, M., Recueil des chartes de l’Abbaye de Silos. Ernest Leroux. París, 1897. Pág. 484. 11 Férotin, M., Histoire de l’Abbaye de Silos. Ernest Leroux. París, 1897. Págs. 128-129. 12 L’Ancien trésor… Págs. 85-88. 13 “El relicario del Monasterio de Silos”. Pág. 356. 14 Palacios Palomar, César-Javier, Tesoros de Silos. Catálogo artístico del monasterio de Santo Domingo de Silos. Siglos XVI al XIX. Studia Silensia, Series Maior, V. Junta de Castilla y León-Abadía de Silos. Burgos, 2006. Págs. 254-256.

de gusto gótico del entorno de 1500. Es de plata, dorada en la base y en el borde de la manga; la base es mixtilínea y calada con motivos de tracería, la manga tiene profundos pliegues y termina en una bocamanga con la siguiente inscripción: ESTA ES LA MANO DE SAN VALENTÍN DIOLA EL AVA[D] DON PE[RO]. Rematando, surge la mano en actitud de bendecir con dos anillos que confieren a San Valentín, siguiendo la tradición, la dignidad episcopal; en ella

Mano-Relicario de S. Valentín, antes de 1915

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Engracia no hay reliquias en Silos, ni se tiene constancia documental de que en algún momento hubiera dispuesto de ellas. Cronológicamente, la documentación primero nos da testimonio de la reliquia de San Valentín; en ese primer inventario de tesoro silense que ya conocemos, el de 1440, se dice: «en un paño de seda, la mano de sant Valentín, e está tan fresca commo si estoviese vivo»10. Como queda señalado, la mano de Valentín aún no estaba en su relicario actual, que es posterior. Cree Férotin que éste se labró en el siglo XIV y fue donado por Pedro de Ariola; para esta conclusión se basó en una noticia que transmite, avanzado el siglo XVI, el Padre Nebreda11. Apenas acababa de publicar su teoría cuando su hermano de hábito Roulin, le corrige apoyado en un análisis estilístico y epigráfico de la pieza: no admite fecha tan temprana… e intenta explicar el error de identificación del donante. Para Roulin, debe fecharse a finales del siglo XV e identificar al abad


hay una pequeña puerta de tracería que permite ver la reliquia completamente envuelta en un tejido. Finalmente, hemos de señalar que el relicario, especialmente la mano, ha sido restaurado en dos ocasiones. Según el Manual del Tesorero15 en 1915 fue restaurado en Madrid restituyendo parte de los dedos que le faltaban. Para tal efecto se extrajeron las reliquias; al terminarse la reparación el tesorero de entonces, fr. Daniel Palomero, volvió a introducirlas el 28 de mayo de 1916, pero algunos fragmentos sueltos y polvos los encerró en un sobre sellado para evitar que se cayesen del relicario16. Tiempo después, el 26 de abril de 1973, el padre abad Pedro Alonso tomó y encerró en un segundo sobre otra partícula de la mano, tal vez con destino a un solicitante al que nunca se llegó a entregar17. Por último, en 1996, fr. Regino López restauró la muñeca y los anillos. Creemos, además, que en una de estas dos intervenciones, la mano quedó girada al lado contrario original. Si bien la reliquia de San Valentín

Mano-Relicario de S. Valentín, en la actualidad

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tuvo pronta aparición en la historia silense, la reliquia de San Frutos figura documentalmente por primera vez en fecha tan tardía como 1701, cuando fue colocada «en pirámide sobredorada y estofada»18. Extraña mucho que no se ten-

gan referencias anteriores. Nos parece difícil pensar que cuando en 1440 se inventariaba la reliquia de su hermano no hubiese una suya, que es el principal atractivo del priorato del Duratón. Que no se cite no quiere decir que no se tuviese; en dicho inventario al citarse ciertos relicarios se señalan las reliquias principales añadiendo en uno de los casos «e otras reliquias muchas de otros santos»; y en otro «e de otros muchos santos»; y termina diciendo «e otras reliquias muchas que son en el dicho monesterio, que se non pueden contar»19. En el caso de un listado más tardío, el de Juan de Castro de 1688, se semejan las expresiones: «y de otros santos», etc. En fin, el mismo Castro concluía: «Muchas de las santas Reliquias que hemos puesto, están muy bien adornadas, y guarnecidas; pero la mayor parte de ellas no lo están, por ser tan grande el número que excede a la possibilidad del Monasterio»20. Tanto si se tenía como si no reliquia de San Frutos en Silos anteriormente, sabemos que una fue colocada en 1701

15 Archivo del Monasterio de Silos, Manual del Tesorero. Pág. 239. 16 Nota manuscrita en el mismo sobre, que se encuentra en uno de cofres de carey de la capilla-relicario. 17 La partícula guardada aún en su sobre, junto a la documentación que la certifica, se localiza en la Caja de documentos de la Capilla-relicario, sita en la misma. 18 Manual del Tesorero. Pág. 237. 19 Recueil des chartes… Págs. 482-484. 20 Castro, Juan de., El Glorioso Thavmatvrgo español, Redemptor de cavtivos, Santo Domingo de Sylos, Hijo del Patriarca San Benito, y Confesor, su vida, virtudes, y milagros. Noticia del Real Monasterio de Sylos, y sus Prioratos. Madrid, 1688. Págs. 294-300.

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en un relicario piramidal; y aquí comienza la confusión. El actual relicario de San Frutos no es una pirámide, sino un brazo. Pudiera ser un error del documento que dijo “pirámide” donde era “brazo” pero, curiosamente, en el relicario de Silos hay dos pirámides que responden a dicha noticia: una, la de San Fortunato, documentada en 1705 y, otra, la de los Mártires de Arlanza que parece no ser el contenido original. Así piensa Palacios Palomar21. No obstante, este autor confunde dos santos y dos relicarios: confunde la reliquia de los Mártires de Arlanza con la de San Pelayo que regalaron las benedictinas de Oviedo al abad Luciano Serrano; es cierto que uno de los ermitaños mártires de Arlanza fue San Pelayo, pero el que él cita es el niño mártir de Córdoba. Consecuentemente, confunde el relicario, pues la reliquia de San Pelayo regalada al P. Serrano fue colocada en 1942 en uno de los dos relicarios de Meneses destinados a dicho santo y a San Zoilo, pero no en la citada pirámide22. 21 Tesoros de Silos. Págs. 163 y 176-177. 22 Manual del Tesorero. Pág. 140.

A día de hoy, no podemos resolver este problema. Por tanto, sólo podemos describir el estado actual de la reliquia de San Frutos. Se trata de un hueso del antebrazo dentro de un brazo-relicario de madera tallada, dorada y encarnada. Tiene una base octogonal y en la parte inferior del brazo un letrero que reza “S. FRUCTI C.”, es decir, “San Frutos, confesor”. A su vez, el brazo, con pliegues repetitivos y artificiosos, tiene un óvalo acristalado que permite observar la reliquia. La pieza queda rematada con la mano bendiciendo. Según el citado Palacios Palomar este relicario (junto con otro de los Mártires de Cardeña con el que hace pareja) es de la primera mitad del siglo XVII. Al considerar tal postura se complica el señalado problema de si está equivocada la referencia documental de 1701 o si ciertamente hubo un cambio de relicario, en cuyo caso dicho autor no aclara cuál fue el contenido original de este brazo-relicario.

Esto es lo que en Silos hay de los Santos del Duratón. Estas y otras reliquias siguen siendo expuestas a los fieles tanto en las fechas concretas de sus fiestas como en profesiones, jubileos y otras celebraciones monásticas. Los de San Frutos y San Valentín son mostrados al menos en dos ocasiones al año. Una de ellas es el 25 de octubre, memoria litúrgica de San Frutos, copatrón de la Abadía de Silos; en este día se colocan en la credencia del presbiterio en Vigilias, Laudes, Eucaristía y Vísperas. La otra es la Solemnidad de Todos los Santos, 1 de noviembre, en la Capilla del Cuerpo Santo o de Santo Domingo de Silos; allí, a los pies de la urna que alberga los restos del santo abad y siguiendo una larga tradición, se despliega una buena parte de los relicarios de la lipsanoteca silense, en un intento de hacer presentes a través de sus despojos a aquellos que marcaron sus vidas con el evangelio de Cristo. Brazo-Relicario de S. Frutos, en Silos


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lA seNdA de los frAiles Reproducción de la carta de nuestro Presidente, José María Hernández Pascual, publicada en el periódico “El Nordeste de Segovia” el mes de noviembre de 2011.

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oPiNioNes, PeNsAmieNtos, reflexioNes... (Entrevistas realizadas durante la Viii senda de los Frailes por J. Carlos santa Engracia) Fco. lobo

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Javier

conoce que querían dar más de sí de lo que podían y se ajigolaban un poco.

Pedro Gómez

Presidente del Comité Local

P. ¿Cómo ves este tipo de carreras en los pueblos de alrededor?

Ganador de la VIII Edición

de la Cruz Roja de Cantalejo

R. Esto es divino. Lo tenían que hacer en todos los pueblos. Además que la gente corre, pequeños y mayores, viene con la familia, se pasa aquí una tarde maravillosa y está muy bien.

de “La Senda de los Frailes”

P. ¿Cuántos años llevas viniendo a la carrera? R. Pues desde el principio, algún año he fallado porque estaba de vacaciones, pero las ambulancias de la Cruz Roja han venido siempre. P. ¿Habéis tenido que atender alguna vez a alguien? R. Sí, ha habido un par de años que hemos atendido a alguno de los corredores que llegaban los primeros, porque se

P. El Convento de la Hoz, ¿se le conocía antes igual que ahora a raíz de hacer la carrera? ¿Has visto alguna evolución en ese aspecto? R. No, yo creo que antes se le conocía por la gente de Sebúlcor o de los pueblos de alrededor y ahora se ha dado a conocer a bastante gente de ciudad y, por ejemplo, de Madrid, de Segovia, de Valladolid y además que la gente sí que habla bastante de ello: del Convento de la Hoz.

luis

P. Eres ya un clásico en esta carrera, ¿Cuántos años llevas ya viniendo? R. La verdad es que no lo sé, pero creo que fallé la primera vez y que todas las demás he venido. P. Y, ¿qué posiciones has tenido todos los años? R. Pues he ido poco a poco a mejor. La primera no me acuerdo, no sé si cuarto, luego tercero, segundo y creo que las cuatro últimas he ganado, no estoy seguro, habría que confirmarlo.


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 P. ¿Cómo has visto la evolución de la carrera en los años que llevas viniendo? R. Yo la carrera la veo estabilizada, apenas veo nada que mejorar en esta carrera y la gente está deseando apuntarse cuanto antes para que no se cierre el plazo de inscripción. El nivel de corredores también es bueno. P. En comparación con otras carreras, en cuanto a Naturaleza, ¿Qué te parece realizar las carreras en este tipo de entornos? R. Sí, a mí me parece fenomenal. Cada carrera tiene su encanto. También cada corredor depende del día que tengas para decir “esta carrera me gusta”, porque además del paisaje depende de cómo te has encontrado tú, pero vamos, que a Sebúlcor todo el mundo está deseando venir. P. ¿Cómo ves que en un pueblo del tamaño de Sebúlcor se organice una carrera de este tipo? R. Pues evidentemente funciona fenomenal al cien por cien porque no hay ninguna pega a la organización. Hay organizadores por todas partes, todos los puntos kilométricos, los monjes por ahí, por los caminos, que tienen su encanto, que parece que

está hecho al azar pero que en el camino ver a los monjes y todo lo demás... está fenomenal. P. Y el tema del Convento de la Hoz, ¿has visto que se haya dado un poquito a conocer su estado a raíz de esta carrera, un poco en la recuperación, que es uno de los fines de la Asociación? R. Sí, pues también. Todo el mundo viene aquí con el objetivo de llegar hasta el Convento, de verle y, quieras que no, hace un seguimiento de las actividades de aquí, del pueblo y las relacionadas con el Convento. rosa María sanz Alcaldesa Sebúlcor

de

P. ¿Qué te parece el tinglado que se monta en Sebúlcor con “La Senda de los Frailes”? R. Fenomenal. Estoy encantada porque es una

forma de dar auge a este pueblo, que se le conozca, que la gente venga, vean cómo somos y conozcan todo nuestro paisaje y a la gente del pueblo, que es superacogedora. Llevamos ya unos cuantos años. Se ve que atrae y estoy encantada con todo esto. P. ¿Cómo has visto la evolución que ha tenido la carrera? R. Hombre, se ve que cada vez hay más participantes, la gente se prepara más. Hay más gente del pueblo, es lo que yo noto más porque desde un principio yo he visto que ha llamado mucho esta carrera pero ahora mismo yo creo que hay mucha participación de aquí, del pueblo y de los pueblos de alrededor. P. En cuanto al Convento de la Hoz, ¿qué te parece el fin que se está pretendiendo, poniéndole en valor y, a través también de la carrera, darle a conocer al exterior y tal? ¿Tú crees que puede tener alguna repercusión todo esto con respecto al Convento? ¿Cómo ves este tema? R. Hombre, yo me figuro que esto ayuda a que se conozca más, aunque el Convento yo reconozco que es uno de los puntos que más se conocen de este pueblo. Está claro

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Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 que me gustaría que se reconstruyera, que pudiéramos tener acceso a él y que estuviera todo más cuidado. Tengo mis dudas con lo del B.I.C. porque aquí ya tenemos otro punto que es un B.I.C., en El Barrio, al que se ha dado un dinero y no se ha invertido como se tenía que haber invertido. Es lo que más miedo me da pero todas estas ideas me parecen buenas y me encantaría que se invirtiera dinero en el Convento de la Hoz, desde luego. Javier arranz y ricardo Pastor 20

Corredores locales en “La Senda de los Frailes” P. ¿Cuántos años llevais haciendo la carrera? R. Con éste, cuatro años. P. ¿Cómo habéis visto la evolución de la carrera? R. (Ricardo). Hombre, en el tema de organización y preparación yo creo que cada año se va mejorando, mejor indicado... y muy bonita que es la carrera.

R. (Javi). Sí, aunque no conocemos muchas, nos gusta bastante el recorrido y la participación de la gente. Es muy chula. P. ¿Qué puede aportar para Sebúlcor esta carrera? R. (Ricardo). De cara a lo de las Hoces y el turismo yo creo que mucho. R. (Javi). Mueve mucha gente y todos salen contentos. Lo bonito es que todo el mundo salga hablando bien de la carrera y que siga viniendo la gente, como viene, participando y acercándose hasta Sebúlcor, que es bueno que haya más movimiento de gente. P. ¿Qué sensaciones notáis en los demás corredores? R. (Ricardo). Les parece que es muy bonita la carrera y, sobre todo, los paisajes que ven durante el recorrido. Lo que se quejan es del sol, que por allí, por el Convento y esa zona da mucho.

fija todo el mundo en esa imagen. R. (Javi). Sí, se da a conocer ya desde el mismo nombre de la asociación y luego, el paisaje. Seguro que han visto fotos que hace que llegue más a la gente que no está aquí por la zona y no lo conoce. Gerardo del rey Inspector de Policía Municipal en Madrid P. Eres responsable de Policía Municipal en Madrid, ¿no? R. Sí, soy Inspector y estoy acostumbrado, digamos, a hacer grandes eventos en Madrid. He venido invitado por el Presidente para que conociera un poco esta carrera.

P. Y el Convento de la Hoz, ¿con lo que hacemos se conoce más su situación por ahí fuera?

P. ¿Qué te ha parecido el montaje que hay aquí?

R. (Ricardo). Sí, yo pienso que sí, se le da a conocer bastante porque hay una imagen, que pasamos por allí y yo creo que se

R. Pues muy bien. Con los medios que tenéis conseguís hacer una carrera muy bonita, con el entorno del Paraje Natural y


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 muy bien controlada. La seguridad es mejorable, como todo, pero hay que tener en cuenta que es un entorno abierto y entonces te puedes encontrar cualquier circunstancia, pero vamos, yo creo que está bastante bien. P. Y, ¿Qué te parece para un pueblo como Sebúlcor, con unos 300 habitantes, montar un tinglado de esta manera? R. Yo creo que es una ocasión muy buena para el pueblo, para que todos los vecinos se reencuentren y tengan un momento de diversión y de asueto. A su vez es una forma de reivindicar el tema del Convento y de promocionar el pueblo alrededor de la comarca.. P. Viene gente, la verdad es que de fuera de la comarca, viene mucha gente de Madrid y de más lejos... R. De hecho a mí me enseñaron un recorte en el que la revista “Corricolari” la establecía como una de las carreras con mayor nivel de calidad desde el punto de vista del entorno de la carrera. P. ¿Has estado por la zona del Convento? R. He tenido una visión privilegiada. Desde el punto de vista paisajístico viendo el Con-

vento y la Hoz y desde el punto de vista de la prueba pues también, en el punto más duro, con la subida que hay. Ahí era un sitio bastante bonito para verlo. P. ¿No lo conocías? R. Lo conocía por fotos porque Chema, el Presidente, me lo había enseñado. P. ¿Qué te parece que reivindiquemos la recuperación del Convento de la Hoz y lo estemos enfocando por medio de las actividades culturales para dar a conocer el deterioro? R. Me parece muy bien que se haga un intento por recuperar el Patrimonio Histórico de la mejor manera posible, incluso desde el punto de vista de organizar actos y eventos que puedan dar a conocer la problemática. Yo creo que es una de las formas más adecuadas. Eleanor sedgwick Atleta segoviana Este correo electrónico

se recibió unos días después de la VIII edición de “La Senda de los Frailes”, en la cuenta de correo de la Asociación: Hola, me llamo Eleanor Sedgwick y participé en la carrera el sábado. Quiero dar las gracias a todos los voluntarios de primeros auxilios que me cuidaban durante la carrera. Según lo que me dijeron en el centro de salud en Cantalejo, tuve un síncope con golpe de calor, pero la verdad es que en el momento estaba fatal y no recuerdo nada entre el kilómetro 9 (donde me han dicho que me caí, aunque no lo recuerdo) hasta el kilómetro 11, donde creo que me cogieron. Estaba muy asustada y las personas que me atendieron me trataron muy muy bien e intentaron calmarme. Ahora estoy totalmente recuperada, aparte de un golpe que recibí en la rodilla cuando me caí, y espero poder participar sin incidentes el año que viene en vuestra carrera tan bonita. Una vez más, muchas gracias, y por favor haced saber a todas las personas implicadas que estoy muy agradecida. Un saludo. Eleanor Sedgwick.

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Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16

visitA A lA CAsA del ÁrBol y sANto domiNgo de silos Una excursión multicultural, con trayecto precioso por tierras sorianas y con destino a tierras de Burgos, donde disfrutaron tres generaciones, en un buen día de Otoño.

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La mañana la pasamos en Revenga, conviviendo en plena naturaleza. Se visitó la Casa del Árbol. Muy guapo el museo. Seguidamente los mayores más atrevidos escalaron las copas más altas

de los pinos; los mas pequeños, y a menor altura, pasaron de pino a pino como verdaderas ardillas; los padres y algún que otro abuelo, viéndoles desde el suelo, pasaron apuros algunos y babearon los otros. Después de comer, algo apresuradamente, fuimos camino de Santo Domingo de Silos, donde visitamos tan soberbio claustro románico, perturbando el silencio y sobriedad que merece éste, la botica, el pequeño museo y una exposición de pintura. Después un


Amigos del CoNveNto de lA Hoz - Nº 16 paseo por el pueblo y de nuevo en camino al desfiladero de la Yecla. El día y el buen tiempo ya se iba cuando pasamos el desfiladero y camino a casa. Una feliz llegada y otra más feliz excursión, donde si debo mencionar algo personal... me encanta que se junten las generaciones para compartir momentos como estos. Fernando Sebastián Álvaro Unos días después de esta excursión se recibió en la cuenta de correo de la Asociación el siguiente correo:

AYUNTAMIENTO DE SEBULCOR 23

Estimados señores: El otro día visitaron nuestro Monasterio y nos dejaron unas camisetas y el libro “La Hoz de la Reina”. Muchísimas gracias por el detalle y por su labor de conservación de tan entrañable monasterio y entorno. Un saludo cordial, P. Alfredo.

Si quieres colaborar en nuestra revista, remítenos artículos, reflexiones, fotografías, anécdotas a:

“Asociación Amigos del Convento de la Hoz” Pza. de la Iglesia nº 1 Centro Sociocultural 1ª planta 40380 Sebúlcor. Segovia Fax: 921 521 016

e-mail: conventodelahoz@sebulcor.com

w w w. s e b u l c o r. c o m


Revista nº 16  

Revista número 16 de la asociación Amigos del Convento de la Hoz.

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