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Staff Idea y dirección: Marcela Predieri http://mpredieri.blogspot.com Vicedirección: Gustavo Olaiz Realización: “DELAPALABRA” Grupos de Estudio y Creación Literaria Secretaria de Producción: Alejandro Gómez Diagramación y armado: Gustavo Olaiz Página WEB: www.delapalabra.com.ar Colaboradores permanentes: Gabriel Cabrejas David Fuks Gustavo Ciancio Diego Orcoyen Augusto Munaro Víctor Clementi Lidia Castro Daniela Riccioni Débora Pereyra Diseño de Tapa: Gustavo Fogel Foto de Tapa: Javiera Miraglia Colaboraciones a: delapalabra@hotmail.com Libros y/o revistas a: Pellegrini 3637 - 7600 Mar del Plata La dirección no se hace responsable de los conceptos vertidos por los autores. Permitida su reproducción por cualquier medio (es más se agradece) siempre y cuando se respete el nombre del autor y se cite la fuente. Este pliego no es una edición comercial. Ha sido ideado para compartir con amigos y otros escritores nuestra obra.  ISSN en trámite.

Nº 46 ÍNDICE

Octubre 2009

Editorial .............................................. pág 2 Entrevista a Ricardo Strafacce por Augusto Munaro ..... pág 3 Poesía ............................................... pág 7 Di Vita / Battiston / Gómez Saavedra / Valiente / Cartaginese / J. M. González / Ibáñez / Echeverría / Predieri / Idiazabal / Ortiz / Sanrodri / Humor con Clementi ...................................... pág 14 Cuentos y relatos ......................................... pág 18 Battiston / Di Vita / Medina Castro / Salvatierra / Notas y ensayos Divagaciones acerca del lenguaje, la percepción y la locura de un filósofo francés de apellido Merleau Ponty por Diego Orcoyen .................................. pág 23 Ancalao furioso o la justicia insuficiente por Carlos Cartolano .................................. pág 27 DOSSIER ROSARIO ............................................ pág 35 Homenaje a Enrique Blanchard ..................... pág 41 Dar la cara ROCK DESCREMADO por Víctor Clementi ......... pág 43 LA GUERRA por Pablo Zama ........................... pág 44 CULTURA DEL FRÍO (Tercera noche) por Juan Manuel Tasada ............................ pág 49 Fotografía ................................................ pág 50 El Elegido Luis María Sobrón ......................... pág 55 Teatro ....................................................... pág 56 Entrevista a María Carreras por Alejandro Gómez Rescates ....................................................... pág 60 Reseñas ..................................................... pág 62 El rincón de los bajitos ................................... pág 63 Cine y TV ................................................... pág 65

Premio Faro de oro VIP 2002 Rubro: Revista Literaria Marplatense

Declarada de interés cultural por la Sub-Secretaría de Cultura del Partido de Gral Pueyrredón 

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Editorial Esta película ya la vi y es de miedo… Sólo que aquella vez íbamos de un sueño hacia una pesadilla y ahora vamos directamente hacia el vacío. Vivir para un escritor es intentar decir algo que ya se ha dicho de una manera diferente, es aspirar a ver eso que aún queda por decir pero ante la oscuridad que nos rodea se nos hace imposible. Parece como si algunos personajes de nuestra cultura hubieran nacido de manera espontánea; sin pasado, sin historia, solo con el vacío de generar desde ellos mismos la capacidad de mostrar su genio ante sus pares. Olvidan que el ser humano nace con una historia a cuestas, organizado dentro de un medio social al cual se incorpora de manera única en donde la educación es el medio. Educar es “hacer” una persona, por lo tanto la ecuación inversa diría que no educar es exactamente “deshacer” a esa persona. Al conversar con gente joven me he dado cuenta de que muchos no tienen idea del pasado reciente; no generalizo, pero si la transmisión de ese pasado no es incorporado a ellos, que son nuestro futuro, existe un mundo de experiencias a la cual no tendrán acceso, y si no tienen pasado es como si estuviéramos formando a los primeros seres humanos; no podrían adaptarse a vivir en una sociedad organizada y se irían deshumanizando de una manera gradual y cada vez más acelerada ¿Les hace acordar algo la palabra “deshumanizado”? Es lo que vemos y escuchamos a cada momento en cualquier medio de comunicación. Hablan con recelo de adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes a quienes denominan “marginados” porque su portación de ignorancia los ha empujado literalmente a vivir sobre el borde de una sociedad que, de manera distraída, mira hacia cualquier lado con tal de no ver la realidad. Si Revista La Avispa Nº46

tan convencidos estamos que sólo a través del conocimiento podemos salvar ese futuro tan temido ¿qué es lo que esperamos para actuar de manera coherente? “Todos” somos responsables de este vacío que nos comienza a inquietar. ¿Seguiremos alabándonos entre nosotros? ¿Ensalzando nuestro ego, regalando y recibiendo halagos por lo bien que distribuimos nuestra cultura en círculos cada vez más cerrados sin dar cabida a estos presuntos marginados? ¿O en algún momento tomaremos conciencia de que es a ellos a quienes debemos ayudar? Esto es una manera inteligente de ayudarnos nosotros mismos. Debemos poner manos a la obra y ver la manera, cada cual desde su “gueto” cultural, buscar la forma de arrimarnos a aquellos que nos necesitan para no perder la identidad que aún les queda. Creo que es coherente pensar que si cada uno de “nosotros” ayudáramos a uno de “ellos”, la balanza podría lograr cierto equilibrio, porque si hablamos de cultura estamos hablando de justicia. América está en busca de su propia identidad perdida durante siglos de penetración cultural, quizá sea este el momento de apoyar la idea de ayudarnos entre todos como una manera de lograr mover este pesado carro que se ha estancado desde hace largo tiempo y desechar de la mente de nuestros jóvenes la idea que la única salida que tenemos es un aeropuerto. Del otro lado no existe el paraíso, solo existe la ignominia del no ser. Aun quedan muchas salidas, depende de nosotros.

Alejandro Gómez

halegomez2003@yahoo.com.ar 


Entrevista LA OBRA SUPREMA

Entrevista a RICARDO STRAFACCE

Por Augusto Munaro

augusthxx@yahoo.com.ar contrastantes, como sus libros. Esclarecer la imaginación lamborghiniana resulta tan complejo como referirse a su personalidad transgresora. Supo acuñar una escritura paródica, escatológica, irreverente, por momentos risible y explícitamente sexual. Su pluma encarnó una musicalidad narrativa sin parangón. A pesar de ello, sus textos continúan siendo marginales, aunque con mayor recepción con respecto a épocas anteriores. Con la publicación de sus obras completas, editadas y prologadas póstumamente por su amigo y albacea César Aira; la relevancia de sus escritos, se ha ido desplazando desde los márgenes hacia el centro de la literatura argentina. El interés hacia su mítica figura se catapultó en el último lustro tras el surgimiento de una importante colección de ensayos críticos; textos que lo consagraron como el escritor que más influyó en las nuevas generaciones de narradores nacionales. Desde entonces, su figura no ha hecho más que crecer y anonadar. El abogado y escritor Ricardo Strafacce (1958), autor de El crimen de la negra Reguera y La boliviana, entre otras novelas, se ha dedicado a lo largo de una década de abnegada labor, a desentrañar la vida y la obra del autor de El fiord. El resultado ha sido Osvaldo Lambor ghini, una biografía (Mansalva), un trabajo de investigación monumental, y de credo intelectual, que nos recuerda, por la calidad y ambición, –supera el millar de páginas–, a la célebre Vida de Samuel Johnson de James Boswell. Un trabajo que desacraliza ciertos

Hay casos excepcionales en la literatura nacional. Autores que han cimentado sus estéticas a espaldas de las leyes narrativas convencionales. Macedonio Fernández, Arturo Cancela, Néstor Sánchez, Ricardo Colautti, Antonio Di Benedetto, pueden integrar esta nómina de creadores profundamente particulares. El escritor y poeta Osvaldo Lamborghini (19401985), ha sido uno de ellos. Un autor cuyo estilo literario no está inscripto en ninguna continuidad, ya que jamás formó parte de secuencia alguna. Su estilo converge más bien, con formas de escritura antagónicas, desde la gauchesca hasta incurrir en el corte surrealista, sin desdeñar la parodia de tono rabelesiano. El psicoanálisis y la ironía han sido, a su vez, otra impronta de su prosa. Una respiración narrativa polimórfica de complejísimo entramado, que nació y murió con él. Lamborghini, nos informa la historia, publicó en vida sólo tres libros: El fiord (1969), Sebregondi retrocede (1973) y Poemas (1980), pero le bastó para romper con los cánones de la literatura argentina. Tan solo quinientas páginas fueron suficientes para replantear lícitamente, el modo de escribir ficción. No mucho se supo de su vida. Militante peronista, fue miembro de la revista Literal. De personalidad un tanto compleja, llevó una existencia andariega. Falleció en España, a los 45 años de edad, envuelto en un manto de leyenda; siendo un autor marginal y secreto. Tal ha sido el singular destino para quien fue el nexo entre la antigua y la nueva narrativa nacional. Sus días fueron 

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Osvaldo Lamborghini

conceptos y que dilucida los aspectos personales y profesionales menos conocidos del mítico autor, a través de cientos de cartas, manuscritos y el testimonio de quienes lo conocieron. Así, Strafacce, esclarece, a través de una prosa vigorosa y objetiva, la propuesta de Lamborghini, no solo reconstruyendo cronológicamente la vida del biografiado, sino también rehaciendo el mundo cultural de entonces con una inusual pericia. Osvaldo Lamborghini, una biografía, libro de aparición inminente, constituye un rescate oportuno y riguroso sobre quien ha legado una de las obras esenciales de la literatura latinoamericana, aquella que el propio Strafacce calificó sin vacilar, de “suprema”. ¿Cómo surgió la posibilidad de realizar un proyecto tan singular, como resulta esta exhaustiva biografía?, ¿qué intentó principalmente alcanzar con ella? Desde que leí a Lamborghini supe –supongo– que alguna vez iba a escribir sobre él. Al mismo tiempo, sentía gran curiosidad por su persona (¿Cómo habrá sido alguien que escribe así?, me preguntaba). Finalmente, experimentaba entonces una incomodidad casi invencible con el discurso crítico. De la confluencia de todas estas circunstancias surgió con naturalidad la elección del género biográfico. Le demandó una década de investigación, y ¿cuánto tiempo de redacción? La escritura propiamente dicha del libro me llevó tres años febriles. Hubo después muchos retoques, correcciones, etc. Respecto a la metodología de la investigación, ¿utilizó algún modelo específico?, ¿consideró otras biografías o estudios monográficos antes de lanzarse de lleno a la realización de este libro? El método fue recopilar cartas (unas doscientas), fotos (otro tanto), cotejar manuscritos y distintas versiones de los textos finalmente publicados, recabar testimonios (alrededor de ciento cincuenta), recorrer he-



merotecas y una decena de archivos públicos y privados y, sobre todo, pensar y conjeturar sobre ese material y organizarlo narrativamente. Leí algunas biografías, sí, pero ninguna funcionó como modelo. Podría decir que aprendí a escribir el libro mientras lo escribía. ¿Fue un trabajo, en cierta forma, intuitivo? Podría decirse que sí. De hecho, cuando empecé la investigación creí que iba a escribir un libro de doscientas páginas. Pero conforme fui escribiendo la cosa tomó otra dimensión. ¿Por qué cree que el género biográfico ha sido tan pobremente abordado en la historia literaria argentina?, ¿cuáles cree que sean las razones de este fenómeno deficitario? No sería elegante de mi parte –y probablemente tampoco sería justo– dar por cierta la aseveración implícita en su pregunta. En cualquier caso, no tengo mal recuerdo de la biografía de


Arlt de Silvia Saíta y entre mis lecturas próximas figura la biografía de Walsh de Eduardo Jozami. Quizás su juicio desalentador se refiera a algunos trabajos donde el sesgo periodístico y cierta premura en dar a conocer el libro han conspirado contra proyectos que merecían más paciencia. Por fin: la breve biografía que César Aira escribió de Alejandra Pizarnik es una pequeña obra maestra. Según su criterio, ¿qué preguntas debería responder una biografía ideal? Se me ocurren éstas: 1) ¿Cómo era una persona que escribía así?; 2) ¿por qué escribía así?; 3) ¿qué contexto –familiar, social, cultural, económico, etc.– sirvió de marco al nacimiento de esa voz, de ese estilo? 4) En algunos casos –Lamborghini es uno–, ¿qué contextos es necesario reponer para entender las alusiones que los textos hacen cuando se muestran –o se fingen, da lo mismo– autoreferenciales? ¿Tuvo algún impedimento a lo largo de la investigación que puso en peligro su concreción? Impedimentos, no, al contrario: he contraído una inmensa deuda de gratitud con decenas de personas, sin cuya generosidad el trabajo no hubiera sido posible. Dificultades, sí: nuestros archivos públicos (la Biblioteca Nacional, por ejemplo), mucho no ayudan, es cierto. Y ya que estamos: recientemente, mi editor (un editor independiente y esforzado) me sugirió que presentase el libro en una especie de concurso (o licitación) llamado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para otorgar subsidios destinados, precisamente, a la publicación de libros. Pero no tuve suerte. Me dicen que uno de los miembros del jurado, que, casualmente, acaba de publicar un artículo sobre Lamborghini donde el resentimiento aparece bajo las formas de la negligencia (o viceversa), se opuso al otorgamiento del subsidio con un argumento algo extraño: “¡No puede ser –me dicen que dijo–, ni Borges tiene una biografía de mil páginas!”. Curiosamente, es de Borges

el intertexto que me viene a la memoria para entender esta oposición. Se trata del cuento “El soborno”, incluido en El libro de arena. Borges lo definió así: “Siempre me ha sorprendido la obsesión ética de los americanos del Norte. El soborno quiere reflejar ese rasgo”. Nosotros no tenemos ninguna obsesión ética, ya se sabe. A pesar de todo, el libro ya está en la imprenta. Sin subsidio. Con respecto a la figura del biografiado. ¿Fue Osvaldo Lamborghini un “escritor maldito”?, ¿se mantuvo deliberadamente al margen de la cultura oficial, o es esto también producto de un mito? Nadie deseó más que Lamborghini acceder a la publicación, las reseñas, los premios, las entrevistas, el mercado en suma. Que pretendiera eso con una obra como la de él es otra cuestión, paradójica si se quiere. En una carta a sus amigos Tamara Kamenzsain y Héctor Libertella, sin asomo de ironía ni jarana, se confesaba así: “Si hay algo que me gusta en esta pícara vida es publicar” No obstante, publicó poco. ¿A qué se debió? Fundamentalmente a que, si se exceptúan sus últimos años, escribía poco. El 80% de su obra, si no más, la escribió entre 1983, momento en que se instaló definitivamente en Barcelona, 1985, año de su muerte. Y en ese momento ya no le interesaba publicar, quizás porque ya había entendido que a esa obra, por su carácter fragmentario o discontinuo, le convenía la edición póstuma. ¿Cómo hizo usted para conservar un estilo impasible a lo largo de 1200 páginas, más aún, teniendo en cuenta el estilo particular del biografiado? ¿Cuán consciente fue de ello? Su pregunta me hace pensar en algo que no me había planteado nunca: ¿cómo actúa el estilo del biografiado sobre el del biógrafo? No lo sé, realmente. En cualquier caso, me costó empezar a escribir el libro pero una vez que 

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Ricardo Strafacce

entonces cualquiera que supiera lo que le convenía tenía bien leído a Lamborghini. Quizás ahora esa obra tenga nuevos lectores pero yo lo ligaría más con una cuestión generacional (nuevas generaciones de lectores) que con una moda o “brote”. ¿Cuál cree usted que sea el valor literario de la obra de Osvaldo Lamborghini? En cuanto al valor literario de esa obra no vacilo en definirlo como supremo. Creo que el tiempo terminará de colocarla como central en el sistema de nuestra literatura pero, como usted señala (si bien bajo la sospecha de “brote” o “maniobra marketinera”), las cosas, de a poco, se van poniendo en su lugar. ¿Fue el mayor heredero de Arlt y Gombrowicz? Si bien el concepto de “heredero” es un poco fuerte –y ambiguo a la vez– los nombres de Arlt y Gombrowicz deben sin dudas traerse a colación. Pero también, y principalmente diría yo, los de Macedonio Fernández y José Hernández. Y el de Borges, por supuesto. Una fusión entre metafísica y gauchesca, ¿lo culto y popular? Si usted no lo toma a mal, dejo ese tipo de enfoques para los académicos. ¿Se siente conforme con los resultados de esta biografía? Estoy conforme con lo que escribí. El tiempo y las lecturas dirán si hago bien. ¿Siente que O. L. lo ha influido de alguna forma? No más que a cualquiera que se tope con las delicias de ese estilo.

encontré el tono avancé con mucha naturalidad (y velocidad). ¿Fue necesaria una reescritura? Si no sonara presuntuoso le diría que no reescribí nada, aunque sí fueron necesarios muchos retoques. Si bien esto lo define el lector, no obstante, ¿cree que la publicación de esta biografía ayudará a mistificar o desmitificar aún más la figura del autor de El fiord? Creo que, en la medida que el libro repone, como dije antes, diversos contextos, erosiona el mito. Tal vez para construir otro mito podría decir usted. Sea. ¿Cómo explica este brote de “lamborghi nofilia”, que se viene impulsando a través de una proliferación de trabajos recientes?, ¿es una mera maniobra marketinera? No sé qué decirle del “brote”, si es que lo hay. Yo empecé este libro en el milenio pasado y ya Revista La Avispa Nº46

Catamarca y Alvarado




Poesía HERMÉTICA (ma non troppo!) En las riveras pantanosas en las riberas de los caminos sobre desechos, vahos, y nieblas. Los esqueletos incendiados, añoran mejores tiempos. En los cinturones de las grandes paquidermas montañas de oro comestibles con exploradores harapientos.   Mientras; cuervos plumíferos y asesinos duermen con los ojos abiertos.   Provocan los volcanes las noches, las nieblas, los despojos.   Ellos saben que más temprano que tarde de las pillerías, de los morros bajarán, subirán. e “irán a buscarlos”.

TRES HAIKUS I Flores de otoño su eucaristía última de pronto invierno II Lluvia plateada en mareas de tiempo una flor nace

ROBERTO ROMEO DI VITA (Buenos Aires) antonio@heniax.com.ar

III Sol de octubre colándose en tu boca voz de durazno DANIEL BATTISTON (Mar del Plata) danielbattiston@gmail.com 

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ENTIERRO DEL CARNAVAL Creo que lo gastamos por el cuesta abajo de alguna calle… Otra vez las espaldas y estas uñas que retienen orfandad cuando me hace sentir inconcluso el boca arriba de los alcoholes. … Pastorean cruelmente lejano al hilante sangrado del joi joi. Entonces, quedo convencido de cierta irrealidad.

***

Corvo, lo solo le deja la poca luz flameante de la albahaca; de cuando la mujer improlija le atentaba la boca con la irrecuperable cartografía del andar del río.

Fuego helado cierzo rojo en el muro

El otoño retoña a la muerte del verano Los árboles pierden sus melenas entre espasmos amarillos

Miro atrás, y adelante es lo mismo… Otra vez saboreando la harina del aire en descenso. … Otra vez me llaman desde abajo y debilitado reconozco con el oído lo que resume el tiempo por las raíces de los algarrobos. … Ya me pesan los diablos de ferrito desdibujándose en mi cara.

Mi corazón está lleno de plumones fríos El cielo es una mancha larga y me contempla los dos

De luto

MARTHA VALIENTE puertopegaso@gmail.com (de “Montuiri a dues veus” - 2008)

¿Por qué de nuevo me guarda la luna uterina de Amaicha confundiéndome con una cría de las heladas? … ¡Ay, pero estoy tan blando! Los escalofríos irán acostumbrándose a ese latido cerrado sin tener que recordar que ahí lo puso el olvido. GABRIEL GÓMEZ SAAVEDRA (Concepción-Pcia. de Tucumán) gabogs@hotmail.com

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Angélica

La niña abre alas gira algodón de cielo y arco iris ángel de tules en puntillas gira cada vuelta resta desmayo de un trompo vuelca el exceso en el silencio de otros ojos La niña duerme gira cada vuelta desnuda una resta suelo suma cielo tiempo huérfano liviano de cuerpo   KARINA CARTAGINESE (Pcia. Bs. As.)

SOLA   En su rostro lágrima seca de purpurina No quiere desmaquillar la fiesta Ella de cristal y fantasía se astilla con la mirada del sol   KARINA CARTAGINESE (Pcia. Bs. As.) karinacartaginese@yahoo.com.ar www.escritospoeticosdekarina.blogspot.com

Sin título La blanca pared De tus ojos, Me muestra el camino, Al olvido.   JUAN IDIAZABAL chaselon@hotmail.com Débora Pereyra



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*** Su voz es siempre el poder tenue, donde mueren las excusas. La huella del tiempo se expresa en papel, el corazón cansado halla sitio entre las hojas Una espera se presenta y amerita ser escrita. Citas y comentarios la confían temblor del aire, en su ternura desatada. La historia de sentimientos rítmicos y excedentes, La dulzura conjugada en tercera persona.

Débora Pereyra

JUAN MANUEL GONZÁLEZ (Pcia. Bs. As.) jmg_113@hotmail.com

NOCHE Anochece y hace buen tiempo. Estupendo. Me complazco plácido en el cielo llovido. Tengo donde dirigirme, lo que significa que la escena actual es estéril. Tengo convicción, que por otra parte, quiere decir que no tengo nada a la vista. Plenitud rítmica: pronuncio voz apagada, extinguida y terminante, y a fe mía, disimula crueldad (dirán tristeza). El cielo llovido (me apaga, extingue y fulmina) me apunta: fiera, desafiado, baldosa suelta, linaje oscuro, intenso y devoto. Todo esto quiere decir: qué gloria y qué pena, qué mísera ironía. Pertenezco, a fe mía, a una espantosa señal endiablada, que me consume incipiente, incumple promesas y enluta. La fútil existencia prestada languidece, y es bien sabido, que anochece y hace buen tiempo. Poema del No-Libro JUAN MANUEL GONZÁLEZ (Pcia. Bs. As.) jmg_113@hotmail.com www.jmgproyectos.blogspot.com Revista La Avispa Nº46

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ESPACIO Qué oscuridad tan grande... pero la oscuridad no tiene espacio Dónde está entonces, la geografía de la luz...

BAJO TU VENTANA Cada tarde por la vereda larga del sol ya malherido en ese exacto momento entre el último pájaro-trino y el primer lucero-grillo, traeré mis sombras mis ojos de mar nocturno y mis manos azules de tu ausencia iluminadas, aquí mismo bajo tu ventana.

MARÍA NOELIA IBAÑEZ noe_13777@yahoo.com.ar Débora Pereyra

Encenderé de a una quedamente docenas de palabras y en ese altar de prieta poesía cada cirio murmuroso repetirá todos tus nombres desde siempre. No serán ígneas palabras como sarmientos en la noche de San Juanino palabras de arder en los huesos con esa llama oscura del en-amorado que asolado espera en su porfía. [plegaria: recuérdame paloma de mar nocturno mis ojos azules mis manos aquí mismo bajo tu ventana de tu ausencia iluminada] MARTÍN ECHEVERRÍA (Mendoza) echeverriamg@yahoo.com.ar 11

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ENLUNECIDA Hay una mujer en un charco de luna sobre mi cama. No hay horizonte humano que la abarque en su hermosura. Pareciera derretirse de estrellas en mi espera deleitosa. Nocturnal la luz le cae en el cuerpo como un paño de plata y la viste desnudándola aún más hondamente. Quiero amarla y su nombre es lejanía.

Débora Pereyra

Hay Luna mía yo con tanta soledad y tú con tanta poesía. MARTÍN ECHEVERRÍA (Mendoza) echeverriamg@yahoo.com.ar

Un maletín Ese buen acólito que te lleva de la mano que no te suelta de puro comedido al que no querés soltar adicto a tus agendas es una estrategia inteligente Así la vida dura pero no es imprescindible MARCELA PREDIERI delapalabra@hotmail.com

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EL DIABLO El diablo se puso a disposición de los ingenios Sólo les pidió el alma de unos cuantos obreros nada que complique la producción al contrario mejor si le dan el alma de aquellos que se opongan al orden establecido aquellos que se atrevan a pensar diferente –no hay de qué preocuparse– prometió el diablo todo desaparece con ellos nunca encontrarán los cuerpos y nadie, por miedo, los recordará El ingenio cumplió pero al diablo lo engañaron y algunos peores que él se hicieron cargo del trato

CARENCIAS “Aunque nadie cambie, si yo cambio, todo cambia.” Marcel Proust

El simulacro de un mendrugo de pan deja sus heridas penitenciarías en cada dieta de miseria, donde la anorexia coloca su soga alrededor de la pócima del intestino sin cáscaras, para que sólo se vea el eclipse, en tu cuerpo de sombra.

MARIANO IGNACIO ORTIZ (Jujuy) marianoortiz@hotmail.com

JOSÉ MANUEL SANRODRI http://poetadelx.blogspot.com/ http://elpicudoblanco.blogspot.com/

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Humor Los Textos Prohibidos de Marcel Nasif

por el Licenciólogo Arístides Orillas

Reseña: El Primer Terrorista literario Es muy poco lo que conocemos acerca de Marcel Nasif, excepto que el resentimiento lo acercó a la locura. Su madre concedió una entrevista, la única, antes de suicidarse en el Manicomio de Saint Retret, donde confesó que desde muy pequeño Marcel exhibía síntomas de intolerancia social. Sus cuadernos de Jardín eran manchas negras teñidas con rojo sangre, en casi todas las ocasiones. En la primaria desarrolló un asco mucho más sofisticado hacia sus compañeritos de grado, jamás manifestó un rasgo de compasión hacia ellos. Pero lo más extraño sucedió durante la adolescencia de Marcel: comenzó a escribir poemas, a desahogarse en una suerte de metafísica mundana. Entonces liberó su naturaleza primordial. El drama estalló cuando quiso publicar un libro. Apenas sabemos y de acuerdo a su progenitora, que ninguna Imprenta reprodujo sus trabajos, absolutamente todas se negaron a leerlos. Además, todos los amigos de Marcel que intentaron editarlo en sus propias computadoras, murieron de la peor manera: de infarto y sangrando tinta por los ojos y las fosas nasales. De allí que le valiera el apodo de “Maldito Aprendiz”. Lo último que nos contó su madre, es que Marcel, una noche violenta, encendió a siete Librerías y a doce Imprentas. Todas ardieron en sólo media hora, y en cada siniestro dejó un grafitti en la vereda de enfrente: LA VENGANZA ES LA OBLIGACIÓN DE LOS JUSTOS. Esto lo convirtió en el primer terrorista literario de la Ciudad. Luego desapareció como si no hubiera. La misma madrugada de los incendios, la policía allanó su vivienda y secuestró todos sus manuscritos y archivos. Pero gracias a un contacto en Tribunales, arreglo mediante, fue posible rescatar alguno de sus textos malditos, como La Protesta Interior, junto a un subtítulo; La rebelión de las vísceras. Un libro distinto, 42 poemas hacen de prólogo, mientras que el contenido en sí sólo ocupa media página. La Logia de Intérpretes Ocultos de Marcel Nasif, no ofrecen pocas controversias al respecto; aunque sí comparten la intención de la Obra: cada poema ataca a un órgano, músculo o hueso. Otras fuentes poco y nada confiables, sin embargo afirman que Marcel frecuentaba una Secta Mutante, junto a Renattus de Villaris, El Croata Ebrio, El Guapo Basualdo, Richard Pantus, Las Siamesas Predierich y el histriónico Ayatola Gustav Van der Olaiz, entre otros camaradas alcohólicos de igual o peor calaña que nuestro especímen. Pero vayamos a los bifes, digo, a los textos en cuestión, fechados en el 2005. Advertencia: si suena el celular luego de leerlos, no atiendas, puede ser Marcel exigiéndote un comentario.

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Firuslabio

No vivas hasta que yo llegue

tiene cara de herramienta de puerco carnívoro dietético de cenicienta si hay cash en todo caso un beso así no daña el callejón de estrellas

Orongus erektus canibaliza la capocha recalcitrada con vinos alienígenas agostamente penetrada por dinastías salsíferas adyaciste el ciclo onanista

tiene un rostro devoto perfume a claustro árbitro santuario masturbatorio que ambula por angostura

entonces tu fingías un pezón al advertirme secretamente segregum algún fluido errabundo

tiene un baloncesto en el cerebro un arco en la aorta una baguette un tajo mojado con salsa de peyote

hacia tu arista mariconeada por decibeles mongísticos atrios y otros anómalos humores

tiene caripela de escarapela pechito argentino bien jugoso yapa de un conventillo que hambrea en la vereda la timba misericordiosa.

orongus in rektus. Marcel Nasif

Marcel Nasif

Secso Pido secso y no responden nadie sabe quien es

Adán y Eva en el Islam

entregate a mi pene ritual a esta jaula de opio ávida de colonos hembra quiero secso y nadie accede no suponen qué es yo tampoco. Marcel Nasif

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Dudas Indigentes

Alienario

Me estoy rompiendo en ratos ya no silbo espadas cualquier extranjero hace foul me causa lesbianas lo patético los urgentes los desesperadamente ellos arrogantes aceitunas flotando en mierda criadas entre piojos celestes y damajuanas con yuyos

habríamos cesárea piedad con quien escribe de haberlo invierno me imposiblo aquí me insecto desdén desmemoriado me apocilgo en trincheras taciturnas sensibleo un arrabal gorrión hombreciso circunstancio inmolarme en la moral entre animal y solar

otras adrede aspirantes a Barbie humillándose en un steep latinizado como la leche que las bebe

piedad, almendra de mi dolor calla siquiera, que provocar al duende....

de casi a todo me resulta insalubre clonado fotocopiado remixado y otros hados que temen convertirse en hadas

Marcel Nasif

el destino es un desierto con bolsas de orín que cuelgan del único cactus alucinado no importa tengo la llave de este cuadro.

Víctor Clementi

victormarceloclementi@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com

Marcel Nasif

COLABORACIONES • “LA AVISPA” recibe como colaboraciones: Poesía, Relatos, Crítica Literaria, Artículos sobre literatura, plástica, cine o teatro y Reseña de libros. Las mismas deben ser enviadas UNICAMENTE por internet como archivo adjunto de word a delapalabra@hotmail.com poniendo en Asunto: AVISPA COLABORACIÓN. En el caso de fotos o ilustraciones, en jpg preferentemente en blanco y negro. Revista La Avispa Nº46

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Sobre la existencia de Marcel Nasif

por Jean Michelet

Sr Director: Gracias a un amigo español, quien me enviara los datos del Blog La Cocuzza, pude leer y no menos que asombrarme, al notar el nombre de quien fuera mi vecino, en un altillo del Boulevard Lamartine. Recuerdo a Marcel como una persona silenciosa, hermética, y que tal vez abusaba con los CD, siempre los mismos: Eric Clapton y Guns and Roses. El destino nos presentó una ocasión, en que, subiendo las escaleras, tropezó, hecho por el cual varios de sus libros cayeran. Allí me sorprendió ¨Las Iluminaciones¨de Artur Rimbaud, quien fuera abuelo de mi bisabuelo, dicen, en una muy esquiva coincidencia, además de incomprobable. Según mi tía Sophie, antes de viajar a África, Rimbaud tuvo un romance con mi antecesora, creando así un linaje sospechoso. Pero al margen de mi confidencia, fueron las simpatías literarias las que nos comunicaron con Marcel. Fue desde septiembre del 2007 hasta fines de año, creo. A partir de las escaleras comenzamos a frecuentarnos dos o tres veces a la semana; intercambiando poemas, libros inconfesables, vinos y hasta alguna que otra prostituta. Una noche me confesó detalles de su pasado, los que me hacen confiar en que hablamos del mismo sujeto. Un hecho a destacar, y hasta donde me permite la obligación moral de no traicionar a mi amigo, Marcel, cuando huye de Argentina, se enlista en un grupo armado. Lo trasladan a Palestina, pero como no era musulmán, lo obligan a realizar un Curso Acelerado; el cual no termina, debido a que se negaba a agacharse cinco veces al día para orar por un dolor crónico en sus rodillas. No sólo eso, lo pescaron fumando marihuana en el baño. Por ofensas al Islam lo encarcelaron. Y cuando faltaban horas para que lo ejecutaran, un cohete israelí derribó una pared de la prisión. Marcel escapó hacia el Líbano. Hasta allí sé de su vida, o mejor dicho, es lo único que me autorizó a confiarles. Ahora recuerdo exactamente la fecha: un 17 de diciembre, sí, del 2007. También desapareció. Me percaté de ello al ver su puerta entreabierta. Me permití entrar, ya que éramos confidentes, y ya no estaba. Sólo había dejado unos manuscritos, y encima de los mismos, un sobre a mi nombre con otros detalles que juré no divulgar. Sensiblemente les escribe Jean Michelet. Octubre del 2009 desde Mesón Valery

Víctor Clementi

victormarceloclementi@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com

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Relatos y cuentos EL FANTASMA DEL CASINO De Nunzio Ratto se decía que jugando a los dados y al póquer, dejó en la ruina a muchos ricos y nobles europeos. Desde París llegó a Buenos Aires; y cuando todos los jóvenes acomodados de la capital terminaron con sus bolsillos vacíos, decidió largarse a viajar. Así llegó al saladero de Pedro Luro. Se cuenta que compartía con Luro el gusto por el truco, juego que conoció en los prostíbulos del bajo. En el puerto, todavía cuentan la historia del genovés que arruinó a muchas familias de pescadores. Hasta que decidió ir por el premio mayor: le jugó a Luro toda su fortuna contra el saladero. Y perdió. Algunos cuentan que escapó a Génova. Otros, que por vergüenza se suicidó, y que su fantasma recorre los pasillos del Casino. Y que por resentimiento, o quizás venganza, obliga a que los dados nunca sumen siete; que la bola caiga en el número que nadie apostó; que las cartas siempre hagan ganar a la banca. DANIEL BATTISTON (Mar del Plata) - danielbattiston@gmail.com LA BICICLETA PERDIDA No estuvo perdida, se la encontró en la memoria, en todas las memorias de los habitantes de Rosario que quisieron verla. La encontraron los amigos de Cachilo que salieron a buscarlo; la madre de Cachilo que guardó la bicicleta como una prolongación de su hijo. De la novia de Cachilo, que alguna vez paseó por el Parque Independencia o el Parque Urquiza, pedaleando en esa bicicleta de leyenda. De Raúl García el maestro que la tomó prestada y llevó cuadernos para los pibes de su escuelita Cabín 9; en esos cuadernos escribió: “Existen seres humanos que soñaron más allá del sol y con un país mejor”. Vieron la bicicleta de Cachilo, los canallas y los leprosos, los gorriones y los actores de conciencia rosarigasinos. La vio el negro Fontanarrosa y no puso contener una lágrima. La vio Olmedo desde su banco y su escultura sobre wheelwright y la saludó con tristeza. La bicicleta solitaria de Cachilo, el muchachito que hace treinta años se dirigió a una cita militante y nunca más volvió; se lo llevaron los inefables oscuros de la muerte. Pero quedó como testimonio su amiga bicicleta, dibujada en las paredes de Rosario, de San Martín y de otras ciudades. Está en las canciones, en la memoria; todos la ven aún. Es la bicicleta perdida de Cachilo, el pibe que no volvió; todos la verán menos los que se tapan los ojos. Revista La Avispa Nº46

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ROBERTO ROMEO DI VITA


YO, EL FIDAIYIN

<No hay otro dios sino Dios y Muhammad es su mensajero>

La loa del medio día había concluido. Y yo, al estar en el vestidor para calzarme mis sandalias de hoja de palma e irme, el ulema, Abdullah, me mandó a llamar para felicitarme por el gran progreso obtenido en mis estudios de la shari’ah. Así pues, con clara alegría en el semblante, me invitó a pasar hacia un pequeño salón para comer arroz bismati mezclado con trozos de carne de cabra, un par de deliciosas zambusas y beber una copa rebosante con leche fresca de camella. Durante la comida estuvimos en completo silencio. Al concluir el platillo principal, me pasó un gran canasto de mimbre repleto de dulces dátiles, olivos y alfóncigos. Repentinamente, rompiendo la incómoda calma, habló con euforia: “Ijwan El Muslimin tiene grandes planes para ti como premio por tu esfuerzo y dedicación a Allah, el señor absoluto”. Se paró de su taburete y tomó sobre un atril su hadith. Parado, dando la espalda al occidente, hojeó algunas páginas amarillentas hasta detenerse en algún dicho. Recitó con armonía las palabras del profeta y después me pidió retirarme y cavilar durante la semana sobre lo escuchado. Los días pasaron siéndome imposible descifrar el mensaje. Dentro de la excelsa mezquita de Azhar, al término de la alabanza, nuevamente fui requerido por el ulema, pero en esta ocasión no había comida, no había silencio y no estábamos solos. El mollah, sin presentarse, me informó las buenas nuevas. Yo era el candidato ideal para cumplir con la disposición de Allah, el ilimitado. Se escuchó su fuerte voz y observándome fijamente a los ojos manifestó: “Ahora vete y alégrate pues eres desde ahora un mahdi”. Al salir del lugar de oración, la gente se congregó a mi alrededor e iniciaron a vitorear una y otra vez ¡Alaho Akbar! ¡Alaho Akbar!, pues la multitud me consideró una nueva esperanza. Escapé como pude de allí y me dirigí a mi hogar. En el camino, no paraba de meditar sobre la perturbante noticia, y no por negarme a realizar el propósito de Allah, el inmenso. Mi preocupación se centraba en dejar desamparada a mi pobre madre. La muy desdichada había perdido ambas piernas al pisar una mina antipersonal, y mi padre hacía más de cinco años de haberse alistado como muyahidin, y desde entonces no sabíamos nada de él. Además, yo estaba muy enamorado de Sagal Yabril, ya hasta tenía lista la dote para pedirla en matrimonio: tres chivos, dos corderos, un camello y varias mantas de fina seda traídas desde Siria. Al llegar a casa desconcertado, inmediatamente planteé la situación a mi adorada viejecita, y a ella, se le entristecieron sus aceitunados ojos pero no lloró. Sostuvo su noble Corán con ambas manos y con palabras inquebrantables exclamó: “¡Que así sea la voluntad de Allah, el altísimo!” Salí corriendo de mi vivienda aún con la incertidumbre y protesté: ¡el precepto de Allah es amar a tu prójimo! Continué meditando a través de los maltrechos caminos rumbo al bazar para encontrarme con Sagal. La vi, la tomé con ternura de sus suaves y largas manos y comenté lo sucedido. Y a ella, se le nublaron sus amielados ojos pero no hubo llanto. Sacó de un burdo manto su noble Corán y con un lenguaje íntegro dijo: “¡Que así sea la voluntad de Allah, el 19

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encumbrado!” Me escabullí furioso entre la multitud, pues esperaba de ella su disuasión. Alcé mis brazos en plegaria y grité: ¡el mandato de Allah es ser misericordioso y sensitivo! Regresé a la madrasa de Osman para cumplir con el Asr. Al terminar, me acerqué con timidez al ulema, bajé sumiso mi mirada y manifesté mi desacuerdo balbuceando: sabio estudioso, éstos no son los medios como Allah quiere expandir su palabra. Y a él, se le afligieron sus almendrados ojos pero no derramó lágrimas. Abrió su noble Corán como en búsqueda de una aleya y con términos firmes expresó: “¡Que así sea la voluntad de Allah, el indulgente!” Me desvanecí del lugar de oración, me arrojé en el polvoriento suelo y prorrumpí: ¡La resolución de Allah es ser perdonador y compasivo! A la mañana siguiente respondí al llamado del almuédano al convocar desde el alminar, me postré y recitando el noble Corán me convencí de llevar a cabo según la voluntad de Allah, el infalible. Unos toquidos arrítmicos perturbaron mi rezo y al abrir la puerta, allí estaba una docena de hermanos musulmanes fuertemente armados y encapuchados. Me llevaron a una retirada construcción en escombros que servía como cuartel y al llegar todas las personas presentes me felicitaron. Fui conducido a un amplio cuarto brillante con las paredes tapizadas de cuadros mal colgados de algunos ayatolas a quienes reconocí de inmediato. Se me invitó a sentarme sobre una afelpada alfombra iraní de frente a una vieja tele incapaz de recibir alguna señal alentadora del mundo exterior. Un tipo forcejeó por un rato con el televisor y al finalizar salió de la habitación. Me dejó viendo un video sobre el testimonio de otros compañeros militantes. Toda una inspiración para nuevas generaciones. Me quedé dormido del cansancio y del estrés. Al día siguiente, sin siquiera desayunar, se me daba un sin fin de indicaciones. En ese mismo momento mi cuerpo era forrado por potentes explosivos. Al finalizar, se me condujo debajo de una bandera y me pidieron recitar la “Sura de la Prohibición”. De reojo veía a una temible persona con tupida y negra barba filmarme. Al llegar a unas cuadras de mi objetivo, el conductor sin voltear habló: “Reza a tu señor y ofrécete en sacrificio. Recuerda, tu muerte no será en vano, Allah te premiará con el reino de las huríes.” Al comenzar a caminar, sustraje del bolso mí pequeño noble Corán, se desconsolaron mis oscuros ojos y lloré. Alcé mí vista al cielo hasta quedar cegado por el sol, me detuve por un momento y en silencio recordé mi primera lección en la madrasa: ¡la voluntad de Allah, es la gracia y la paz! IVÁN MEDINA CASTRO imc_grozny@yahoo.com Glosario Alaho Akbar: Dios es grande. Aleya: versículo del Corán. Asr: Oración de la tarde. Ayatolá: líder religioso o político regional. Fidaiyin: los que se inmolan por alguna causa. Hadith: dichos atribuidos al profeta Muhammad. Ijwan El Muslimin: la Hermandad Musulmana. Madrasa: escuela religiosa. Revista La Avispa Nº46

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Mahdi: elegido. Mollah: líder religioso local. Muyahidin: los que combaten en nombre de la Guerra Santa. Ulema: estudiosos o personas entrenadas en las ciencias religiosas. Shari’ah: parte legislativa de la religión tal como fue estipulada en el Corán y los hadices.


EL FLAUTISTA AL CONCLUIR EL ALBA.

Se dice que fue en enero de 1975, más precisamente en un estudio de grabación de Inglaterra. Ya habían llegado hasta donde querían, ya se habían sobrepuesto a la partida de quien fuera su fundador. Haber mostrado, tan magistralmente, el lado oscuro, los catapultó hacia las estrellas. Ahora el desafío pasaba, en parte por mantenerse, en parte por no perder aquel fuego que los había llevado hasta donde querían. El príncipe Mefistófeles acechaba otra vez, y aparentemente, nadie logró percatarse. Como a tantos otros, la cima se les fue volviendo inhabitable. El precio del éxito trajo exactamente las mismas presiones que, por haberse formado en Cambridge, imaginaron poder sortear algo mejor. Empezaban a sentirse vacíos, las palabras y las frases que se iban contorneando alrededor de esos hombres pintaban un cuadro bastante parecido a la desolación. Un cuadro donde la ausencia no se detenía. La consigna pasaba por identificar el rostro de aquel que después de haber podido diferenciar el cielo del infierno, eligió renunciar-absolutamente-a todo. Y aunque ninguno se atrevió a decirlo abiertamente, estaban anegados de nostalgia. Fue Roger el que pudo empezar a decir “algo”, de todo eso que pasaba y les pasaba: “Somos dos almas perdidas, nadando en una pecera… año tras año… Corriendo siempre sobre el mismo viejo suelo. ¿Qué hemos encontrado? Los mismos viejos temores. ¡Cómo desearía que estuvieses aquí…!”. En el estudio tres de Abbey Road, Mefistófeles reía sentado al lado de todos ellos. Prácticamente, como siempre supo hacerlo, ya los tenía acorralados… y nadie de por ahí, se llegó a percatar de lo que estaba a punto de reiterarse. Aunque a la distancia había alguien (que como vivía en el medio de los mundos) pudo verlo, sentirlo, captarlo. Y si bien no supo por qué lo hacía, se decidió a ir por sí mismo hasta aquel lugar. Luego de empezar a dibujar aquel sideral solo de guitarra que entraría en los más profundos senderos de los sueños colectivos, David cortó una cuerda. Richard empezó a temblar, y sus dedos no dejaban de golpear el piano. Nick insultaba a todos los que por allí anduvieran. Roger iba y venía, discutiendo por lo que fuera con los técnicos que no entendían nada de lo que ocurría. Estaban como dentro de una Torre de Babel: nadie entendía a nadie, cada cual hablaba su propio idioma. Mefistófeles les estaba tendiendo la misma trampa que les tendió a tantas celebridades a lo largo de la historia. Y las almas de estos cuatro extraordinarios músicos, ya estaban casi a su merced. En el preciso instante en que pulsando aquel inolvidable la menor, David puso mal algún dedo –dando lugar ahí mismo, a que un misterioso e imperceptible haz de luz atravesara todo el recinto del estudio tres– se desató una brutal batalla. Nadie de los allí presentes vio a Mefistófeles forcejear y recibir la cantidad de empujones, puñetazos y puntapiés que recibió. Quien lo estaba golpeando era un hombre gordo y rapado, que no dejaba de insultarlo, escupirlo y pedirle que se fuera. Tan sorpresivo fue el ataque recibido, que el emisario de las tinieblas casi no llegó a reaccionar. El magistral contrapunto que en simultáneo se daba entre la guitarra de David y los teclados de Richard, lo aturdieron aún más. El hombre gordo y rapado no podía parar de golpear a Mefistófeles, mientras (muy del otro lado de ese mundo) la voz de Roger cantaba algo así como: “Vamos tú… delirante, profeta de visiones… Vamos tú, pintor... Tú, flautista… Tú 21

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prisionero… Brilla tú…”. El hombre gordo y rapado respiró hondo, y hasta ensayó una sonrisa, al ver huir, despavorido, a quien había sido enviado a molestar (una vez más)… a aquellos que cada tanto nos recuerdan que por más ventaja que pueda darle en la carrera, la luz es siempre más veloz que la oscuridad. Con el correr de los años, iría cobrando forma el mito de que en esos días, mientras grababan esa fantástica canción, que se terminó llamando “Brilla tú, diamante loco”, inicialmente dedicada a quien fuera su primer líder (que terminó yéndose luego de grabar el primer disco, y poco después enloquecer); los músicos de Pink Floyd se vieron sorprendidos por la inesperada presencia en la cabina de control de un hombre gordo, rapado, con las cejas afeitadas, que vestía un mameluco blanco y llevaba un bolso marinero. Ninguno lo reconoció en un principio, hasta que Roger miró profundamente a los ojos de ese hombre al que hacía siete años no veía. Se abrazaron y lloraron como si hubiesen pasado siglos... Aunque no llegaron a entender demasiado lo que ese hombre les decía, conversaron muy emocionados unos cuantos minutos. Y no volvieron a ver más a Syd Barret, aquel que les enseñó los secretos del viaje al sonido, que llegó lejos, muy lejos… más lejos que ellos tal vez. Y que al nunca más volver, les enseñó también donde está el límite del cual no se puede volver. Justamente para que vuelvan y puedan seguir contando el cuento… que Syd no pudo continuar, al menos hasta ese día.

Gloria Mariño - http://aguacateyfresas.blogspot.com

ROLY SALVATIERRA

Revista La Avispa Nº46

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Notas y ensayos DIVAGACIONES ACERCA DEL LENGUAJE, LA PERCEPCIÓN Y LA LOCURA DE UN FILÓSOFO FRANCÉS DE APELLIDO MERLEAU PONTY

Por Diego Orcoyen

dorcoyen@hotmail.com Estimado lector, quiero que nos entendamos desde el principio y que conozca mis más profundas intenciones. Quiero que sepa que sólo deseo confundirlo. Entonces, podría hablarle de esta melodía que ahora mismo escucho o decirle “campo, una pequeña casita envuelta en distancia y tiempo, salpicada de viento y olvido, la soledad”. Pero no me entendería, no, y no es que pueda yo descifrar la realidad mejor que usted, no. Es sólo que cuando digo “casita” usted no puede verla como la veo yo, como la he visto yo realmente, y digo “envuelta en distancia” y usted imagina otras distancias y no puede figurarse la envoltura. Y si pudiera imaginar tan fielmente como verdaderamente he visto yo aquella casita no podría decírmelo ¿Cómo transformar la pura realidad en palabras? Las palabras empobrecen las ideas, las acotan, las banalizan; hay un universo delicado y precioso dentro nuestro que no puede salir, que se siente atrapado, impedido, maniatado, un universo que quiere gritar, anunciar al mundo su verdad. Pero su exclamación es muda y las palabras por demás torpes. Alguien dijo que tan sólo el silencio es grandeza y lo demás mera debilidad. Pero me dice que usted podría comunicármelo, que tiene la habilidad y brillantez necesarias para lograrlo. Y aún así, no, estimado lector, no puede, no sabe si yo puedo entender como quiere lo que usted dice, y de entenderlo nunca sabría, al igual que yo, si lo ha interpretado

correctamente. De este modo siento cualquier esfuerzo a la postre infructífero e inútil. Entiéndame, que no es capricho absurdo o dislate. Hagamos la prueba: una pequeña casita envuelta en distancia y tiempo, salpicada de viento y olvido. ¿Entonces? ¿Puede verla? ¿La pequeña casita? ¿La pequeña casita envuelta en distancia y tiempo, salpicada de viento y olvido? ¿Puede verla?... No, no puede… Y tengo miedo de que cuando digo estas cosas, usted, queridísimo lector, las malinterprete; la sola idea de aquello atormenta mi alma, me hace pensar en mis escritos arrojados humildemente al mar, en mis barquitos que ahora mismo creo ver naufragar bajo otras miradas distintas a las de su hacedor y dios… ¿Comprende entonces cuál es mi temor? Digo pequeña casita y usted con tanta impunidad, ser injusto y frívolo ve su pequeña casita y no la mía, mancha mis palabras con sus pérfidos reemplazos, con su sucia ideología. Aunque, deberá disculparme, puesto a que creo que yo tampoco puedo conocer la casita de la cual le hablo ni podré hacerlo jamás, al menos no en su totalidad. Espero que a esta altura esté tan desconcertado como lo estoy yo, o tal vez más aún. Pero para que el embrollo sea mayúsculo nos adentraremos (usted y yo, querido lector) en el pensamiento de un filósofo francés nacido en Rochefort-sur-Mer el 14 de marzo de 1908, y que se sitúa en la corriente fenomenológica y existencialista; Maurice Merleau Ponty. ¿Qué significan nuestras palabras para nosotros 23

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mismos y para los otros? ¿Cómo percibimos? ¿Cómo conocemos el mundo y compartimos nuestras experiencias con los demás? Debemos sospechar, al menos, de quienes pregonan un lenguaje cosa, una palabra vacía, palabra herramienta. De aquellos encumbrados peritos de la fisiología, la psicología o la lingüística que predican un pensamiento “rey”, que ordena, y un cuerpo, “esclavo”, que ejecuta órdenes sin más. Debemos enmarañarnos un poco. Hablemos. Haga la prueba. Repita junto conmigo, “una pequeña casita envuelta en distancia y tiempo, salpicada de viento y olvido”. Las palabras surgen, nos sorprenden de pronto, son como un tren que transporta sus propios rieles. Pensamos en palabras, palabras-pensamiento. Pero para llegar a embrollarnos como se debe en el lenguaje según Merleau, necesitaremos hurgar un poco en su locura más general acerca de la percepción. El tratamiento del lenguaje per se, lo hallaremos hacia el final de este gran texto-confusión, aunque percibirán su presencia durante toda la exposición. Confundámonos, pues. Merleau Ponty reacciona contra las posturas que postulan que percibir es recordar; arremete contra estos puntos de vista del asociacionismo para los que percibir sería el experimentar una multiplicidad de impresiones que traerían consigo recuerdos que los completarían. Porque de esa forma percibir se transformaría en una operación de conocimiento en la que un objeto percibido se constituiría de sensaciones y recuerdos sin saber cuál es el límite entre ambos, cual es el límite a la invasión de los recuerdos. La percepción es, por el contrario, institución originaria de un sentido que es siempre nuevo. La percepción inaugura el conocimiento y se da en el presente de una manera total. Pero, si el objeto se constituye de la totalidad de las experiencias, y si nunca podremos conocer el objeto en su totalidad… ¿Cómo conocemos entonces el objeto como unidad? A través de la percepción, dice Merleau Ponty, la percepción Revista La Avispa Nº46

puede realizar la unidad del objeto. La percepción es presente, pero un presente continuo que retiene experiencias pasadas y espera futuras; esto es lo que constituye la unidad del objeto. Esto es lo que Merleau Ponty denomina “estructura de horizonte”. Es el presente el que hace posible la unidad, y esa unidad sólo puede ser entendida en la retroacción y en la protensión. “Todo presente funda definitivamente un punto del tiempo que solicita el reconocimiento de todos los demás, el objeto es, pues, visto desde todos los tiempos como es visto desde todos los lugares, y por el mismo intermediario, la estructura de horizonte”. Como el presente retiene el pasado inmediato y este a su vez el pasado inmediato anterior, y como el presente efectivo es el advenir de ese pasado inmediato que fue presente, y es a la vez el pasado inmediato del futuro advenir, el presente deja de ser un presente que es enseguida destruido y pasa a ser un punto fijo que puede identificarse. Así es como la silla que ahora mismo está delante de mí seguirá estando al darle yo la espalda y no necesitaré darme una y otra vez vuelta hacia ella para corroborar que aún sigue allí. La estructura de horizonte resguarda la identidad del objeto al conservar en el presente lo recién visto y a la vez tener los detalles de lo porvenir. Cabe destacar todavía, que la retención y la protensión en la estructura de horizonte no se tratan de un acto voluntario de mi conciencia, sino por el contrario involuntario, ya que de otro modo nos encontraríamos delante de una conciencia que determina. Habla entonces de la percepción no como determinación de un a-priori, de una asociación de estímulos y recuerdos, de una representación de la conciencia, sino de una percepción instituyente, una percepción que instituye originariamente sentido y que es, por lo tanto, indeterminada. Pero esta indeterminación es 

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MERLEAU PONTY, Maurice, Fenomenología de la percepción, 1957, p. 75


positiva ya que permite un número indefinido de posibles determinaciones, el objeto queda inacabado, abierto a futuras determinaciones, ya que nuestro cuerpo nos ofrece una perspectiva posible de entre infinitas perspectivas, mi cuerpo es entonces mi punto de vista sobre el mundo. Según Merleau Ponty el cuerpo no es un cuerpo máquina que se mantiene a la expectativa de una conciencia que le ordena, el cuerpo es un sí mismo que realiza la práctica sin mediación alguna de un pensamiento que lo anteceda. El cuerpo se porta a sí mismo, se lleva en todo momento, tiene intencionalidad propia. “La conciencia es ser en la cosa por intermedio de un cuerpo”. Así aprendemos un movimiento cuando el cuerpo ya lo ha comprendido y lo ha hecho parte de su mundo, y este movimiento será apuntar a las cosas por medio de nuestro cuerpo sin intermediación de ninguna representación. La motricidad no es consecuencia de un pensamiento previo que conduce el cuerpo hacia un lugar que nos habíamos representado con anterioridad. No hay un a-priori sino que percibo porque me muevo y me muevo porque percibo. La percepción proporciona una experiencia integral de los movimientos corporales, un esquema corporal, mucho más allá de la simple suma de partes. Así, nuestras prácticas son el fruto de nuestra relación con el mundo, no tienen como causa el obrar de una conciencia libre que extrae de su interior las intenciones. “Nada me determina desde afuera, no porque nada me solicite, sino, por el contrario, porque de antemano estoy fuera de mi y abierto al mundo”. El mundo nos solicita y somos referencia a él; el mundo se da primeramente al cuerpo y 

luego a una conciencia que reflexiona. Es en una relación sin mediaciones entre el cuerpo y el mundo que se desarrollan las prácticas. Prácticas con sentido que se desenvuelven en un espacio de situación, es decir, en un espacio vivido, fenoménico, un aquí y ahora de mi cuerpo propio que se constituye corporalidad espacial en el sentido. El cuerpo se sitúa en el mundo, constituye su punto de referencia intencional, se dirige hacia él. Así el mundo no es independiente del modo en que es para alguien y la percepción y la motricidad del cuerpo hacen posible una fisonomía, una encarnación del sentido en la cosa. Es a partir de estos sentidos disponibles que desarrollamos nuestras prácticas actuales; estas encarnaciones de sentido instituidas en las cosas son disponibilidades posibles que sirven de suelo y punto de partida de nuestro obrar. Y como posibles son indeterminadas positivamente. “La intención significativa nueva sólo se conoce a si misma recubriéndose de significaciones ya disponibles, resultado de actos de expresión anteriores” . Asimismo el cuerpo posee la visión de su visión, el cuerpo puede verse ver por esa capacidad reflexiva que tiene en sí mismo. El sentido no es dado sino reasumido desde el otro; ser es ser con el otro, ser es ser con el mundo. Cuando me encuentro con el otro mi subjetividad se despierta. Mi subjetividad no tiene existencia antes del contacto con el otro. Pero el otro no me limita; yo tengo la posibilidad, yo instituyo. El otro no me determina, no soy su efecto, yo soy el que tengo la posibilidad de despertar mi subjetividad encontrándome con él. “El cuerpo propio es premonición del otro”, dice Merleau Ponty, de ese otro que co-instituye los sentidos de mi existencia estando presente en mí. Y es aquí donde aparece explícitamente el asunto del lenguaje ya que Merleau Ponty no

Ibíd., p. 151



MERLEAU PONTY, Maurice, Fenomenología de la percepción, El cuerpo como expresión y el habla,1957, p. 201



MERLEAU PONTY, Maurice, El ser para sí y el ser en el mundo, La libertad, Pág. 498



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MERLEAU PONTY, Maurice, Signos, 1964, p.213 Grupo delapalabra


considera sólo a la percepción como un acto originario sino que también postula como actos de aprehensión originaria del mundo a la motricidad, a la práctica de un cuerpo y a la palabra. El lenguaje no es la síntesis entre una materia significante y un contenido conceptual, la unidad del acto del lenguaje es anterior a cualquier distinción del pensamiento. Las teorías lingüísticas consideran a la palabra como representación, como algo vacío y muerto, como un mero vehículo de la significación. Pero la palabra es un “ahora”, un “presente”, la palabra es institución originaria de sentido nuevo, es una producción actual, no lastre y reproducción. Es nuestro cuerpo el que habla, y habla desde un aquí y un ahora. Merleau Ponty sostiene que la palabra tiene un sentido que le pertenece; el sentido está directamente en la palabra porque la palabra es ya pensamiento, pienso en palabras; la palabra no es representación, envoltura vacía; la palabra es pensamiento. Y si la palabra surge es porque hay un cuerpo que intenta expresarse significativamente. La palabra es originariamente gesto y es el único gesto que puede sedimentarse. Lo que queremos decir “no es más que el exceso de lo que vivimos sobre lo que ha sido ya dicho”. Merleau distingue un habla hablada, que es el habla sedimentada, de un habla hablante, que es la significación naciente. El habla hablada es un pasado que puedo recuperar desde un presente con un sentido nuevo; integra el conjunto de mis disponibilidades. “Hay un lenguaje constituido. Pero lo superamos, a cada momento, en la dirección de una nueva institución que no está, sin embargo, comprendida en el origen temporal del lenguaje sino que aparece como siendo singularmente realizado en cada uno de los actos de habla”. 

MERLEAU PONTY, Maurice, Elogio de la Filosofía, El lenguaje indirecto y las voces del silencio, 1964, p. 120 

SAVRANSKY, Carlos F., Para una teoría de la práctica. Ensayo sobre la poiética de la obra, p. 149 Revista La Avispa Nº46 26

Espero que haya sido lo bastante poco claro y que usted, como yo, entienda cada vez menos del asunto. Me conformo con que haya quedado claro que cuando diga “una pequeña casita envuelta en distancia y tiempo, salpicada de viento y olvido” usted no pretenda ver mi casita; y le aseguro que yo también he aprendido la lección: no pretenderé que usted vea lo que yo. Haga usted su propia casita envuelta en distancia y tiempo, salpicada de viento y olvido; póngale tejas de estilo francés si así lo desea, edifíquela con ladrillo a la vista o en piedra Mar del Plata, si muere por ello. Por mi parte sólo decirle que esta situación irremediable ya no me afecta como cuando transitábamos los primeros párrafos de esta gran confusión y lo acusaba a usted de ser injusto y frívolo por ver su casita y no la mía; haga usted lo que quiera. A esta altura estoy bien confundido… y espero que usted también. Cordiales saludos.

Débora Pereyra


ANCALAO FURIOSO O LA JUSTICIA INSUFICIENTE

Por Carlos Enrique Cartolano

Homero a Agamenón victorioso hizo, y viles y flacos a troyanos; que Penélope fiel fuese a su esposo salvada por la maña de sus manos. Pues si quieres saber lo fabuloso, vuelve al contrario aquellos versos vanos: los griegos rotos, Troya vencedora, y que fue deshonesta esa señora. Ariosto – ¨Orlando furioso¨

cecartolano@hotmail.com http://latrampadearena.blogspot.com http://diasporasur.wordpress.com

1. La furia y los personajes La furia es del contrariado, del que ha probado infinidad de caminos y en todo tránsito se ha extraviado, o ha llegado allí donde justamente no quería ir. También parece ser la del sometido, expoliado, engañado, que mantiene fuerzas aunque más no sea para enfurecerse. De manera que ese enojo, esa irritación generalizada, capaz de neutralizar sentimientos, incluye la violencia para llegar al escalón de la furia y admite, más de una vez, un agente externo. Y ese desencadenante es casi invariablemente la injusticia, o la ausencia de justicia, y hasta su administración insuficiente. Como si volviéramos a ser convocados por el propio Quijote (1), consultemos a Ariosto (2), que de furias sabe más que el propio Orlando, y obtendremos una fórmula económica: Injustísimo amor… que es el disparador o tema central en mar de mil pasiones, como si la paz ya no fuera asequible De quien desea mi amor, quieres que huya y por quien me odia muera o me destruya: por lo que claramente el destino de Orlando contrariado es la furia (3). Cuando leemos esta novela en verso, o este extenso poema –como se prefiera–, tenemos la sensación de que ninguno de los personajes ha logrado alcanzar sus metas. Más allá de que concibamos al hombre con la potestad de fijarse un destino, o bien creamos que la evolución del espíritu es sólo una, lo cierto es que todos en el texto terminan ¨equitativamente¨ derrumbados. Orlando, poderoso caballero, ha sido afectado de tal modo que se ha vuelto fuera de sí; Zerbino ha sido muerto por la fuerza de Mandricardo; por igual, la falibilidad es la intersección donde se encuentran todos los personajes de la obra (4). Y justamente es en este yerro final, en la fragilidad humana, en todo lo que contribuye a que nada sea como se pensó que debía ser, donde se asienta la furia de Orlando. ¡Y también la de Francisco Ancalao! ¿Qué tiene que ver el vorogano Ancalao, Sargento Mayor y jefe de la guarnición de indios amigos de la Fortaleza Protectora Argentina? Pues lo que queda referenciado en el expediente abierto el 2 de mayo de 1848, y de instrucción concluida nueve días después (5), y que comenzara con el parte dirigido por el Comandante del fortín, Teniente Coronel José Luis Palavecino, al Juez Grupo delapalabra 27


de Paz y Comercio, José María Hidalgo. El documento consigna que el amigo Francisco Ancalao se presentó denunciando que en la noche anterior y en el interior de su toldo fue sorprendido el paisano Martín Montenegro, tratando de robarle prendas personales. Que por esa razón se vio obligado a defenderse, hiriendo y reduciendo al eventual ladrón. Para entonces, el Comandante había puesto preso a Montenegro, si bien su privación de la libertad se reducía a una vigilancia en el hospital en el que estaba convaleciente y muy seriamente limitado en la motricidad por causa de las heridas inferidas por el indio. Junto con el escrito de iniciación, el militar fortinero acompañó las prendas robadas, ¨cuerpo del delito¨ que detalló como sigue (la ortografía es original del documento): ¨Unas espuelas grandes de plata; un puñal con bayna y cavo de plata; una daga con su bayna; un poncho inglés; un mandil de algodón y un retazo de lienzo…¨ (6). Denotando un contenido ideológico peculiar, ha dicho Néstor Luis Montezanti, a propósito de este mismo hecho y expediente judicial: ¨Un botín aparentemente inexplicable en poder de un indio, y capaz de justificar una temeridad como la achacada a Montenegro. Es que los indios ´amigos´ eran tales debido a convenios con el Gobierno provincial, que incluían muchas generosidades por parte de éste. Las prendas dan una idea del poder de Ancalao…¨ (7). Por lo que no solamente resultará discriminatoria la escasa justicia administrada por el Juez de Paz y Comisario, sino que ciento sesenta años después uno de los comentaristas del acontecimiento dudará primero de la víctima y sólo en segundo lugar del victimario. Pareciera que el poder que el propio gobierno, y en forma inmediata el comandante de la fortaleza asignaran a Francisco Ancalao no es legítimo o carece de merecimientos. También se deja entrever en la opinión de Montezanti que este aborigen mapuche de la parcialidad vorogana había obtenido esas prendas ¨preciosas¨ como un regalo inmerecido, o que nada había hecho para ganárselas, o que su derecho sobre las mismas era limitado por no haberlas adquirido en tráfico comercial, ni con sus dineros. ¡Flacos precios pagaba el gobierno rosista por estas vidas aborígenes! ¡Si los regalos perseguían la mansedumbre frente a la muerte, cuando se armaban las columnas con las indiadas de Ancalao, de Antenao y de Linares a la cabeza! ¡Si era razonable para un cristiano de 1848 considerar inferior al indio, destinándolo a la ¨natural¨ masacre, tratándolo como ¨carne de cañón¨! ¡Pero pensar en esa misma dirección en 2005, Dr. Montezanti…! ¡Esto continúa resultando inadmisible, por su inmoralidad, por ser brutal y primitivo, propio de procedimientos nazis para la depuración étnica! (8). La injusticia. La violencia ejercida sobre los bienes y la familia de Francisco Ancalao. Su discriminación, considerándoselo inferior. Y además, proviniendo todo esto de cristianos que han invadido su toldo. Como si fuera necesario comenzar otra vez, seguir agachándose y asintiendo a todo lo que les cayera de los milicos, a costa de dolor y sufrimiento. ¡Vaya infortunio! ¡Enorme es el daño que experimentan Ancalao y los suyos! Es la furia del indio amigo que, contrariado, ha respondido con ferocidad la agresión del sarraceno Montenegro. A tal punto que el ladrón salvó su vida de milagro. ¿Tanta fue la saña del bandido? ¿Tanta la del paladín carolingio redivivo? ¡Y fíjese, si no…! ¨El detalle de las heridas que padece Martín Montenegro es espeluznante y pone de manifiesto la ´decisión´ con que Ancalao reprimió el atentado…¨ continúa diciendo intencionadamente Montezanti (9). Porque el informe del médico Sixto Laspiur, que ¨salva¨ de los grillos a MonRevista La Avispa Nº46

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tenegro es abrumador: ¨… Detalle de haber curado en el Hospital de la Fortaleza al paisano Martín Montenegro de heridas contusas a la cabeza, una herida de la más consideración en la cara, abajo del arco cigomático del lado izquierdo, vertical más profunda en la parte superior en la extensión de una pulgada que interesa la piel, el elevador del labio superior, el buccinador y el ángulo orbicular de los labios, y trozada las arterias labial superior y infraorbitaria. Además otra herida de poca consideración que ha trozado transversalmente la oreja del mismo lado. Todas estas heridas son hechas con instrumentos contundentes, esta circunstancia y la mucha pérdida de sangre lo tiene al herido en un estado delicado, de todo lo cual el que firma pone en su conocimiento a los fines que sean de superior aprobación…¨ (10). Un mayor detalle surge de un nuevo inventario cuando ya ha comenzado la instrucción judicial: ¨… que una de las espuelas está quebrada, que el puñal también tiene cubo de plata, que la vaina de la daga está guarnecida en metal amarillo, que el poncho inglés está listado a lo largo de blanco y azul, que el mandil de algodón es punzó y blanco y que el retazo de liencillo es como de vara y media largo…¨ (11). ¿Pero qué fue lo que pasó en los toldos de Ancalao aquella noche? Dejemos que nos de una idea Ariosto, y después ciñámonos a las crónicas de partes y testigos: Quizás que fue por Dios apresurada la noche, de piedad de su hechura; la campiña de sangre fue regada y vuelta en lago la carrera dura. A ochenta mil dio muerte cruda espada, sin los heridos libres por ventura: lobos la noche y rústicos bajaron, unos comieron y otros desnudaron. A quién cabeza y vientre, a quién el pecho, a quién el brazo rompe, a quién la pierna, el que no muere queda contrahecho, deja al menos herido la caverna. Rompe lomos y huesos, y de hecho, cual hace losa grande en una tierna mata, llena de víboras juntadas, que el sol de invierno toman descuidadas. Rebullen no sé cuántas al instante: una muere, otra coja o derrabada queda, y cual sin mover lo de delante, en vano ondea la cola allí cortada. Otra, que fue entre todas bienandante, Silbando entre la hierba va emboscada. El golpe horrible fue, mas no es mirado, pues que lo hizo don Roldán airado (12). 29

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2. Los hechos violentos Nuestro paladín, el indio amigo Francisco Ancalao, que por entonces tenía unos treinta y cinco años, fue el primero en declarar, a pocas horas de los hechos y aún ocupado por los últimos vagidos furiosos. Declaró bajo juramento y no firmó. Era noche cerrada y él dormía junto con su familia, cuando despertó por haber escuchado ruidos y pudo ver a su mujer siguiendo a un paisano que huía cargando sus prendas. El ladrón había echado mano de cuchillos, espuelas y otras prendas que Ancalao atesoraba en un cajón ubicado junto a su lecho. Y saltó desnudo del jergón para perseguir al ladrón que se dirigía al toldo de Fermín, aunque ya su china lo había alcanzado y en ese mismo momento recibía fuertes golpes propinados con el facón recién robado. De manera que Ancalao ¨… alcansó al ladrón y agarrándolo por los cabello lo tiró al suelo, se le puso en sima la quitó las prendas robadas tirándolas a un lado incluso el puñal, el facón y las espuelas de plata y agarrando una de dichas espuelas con la mano izquierda le apretó la garganta al ladrón y con la derecha le pegó con la espuela por la cara y la cabeza en términos que la rompió; que en tanto el ladrón se defendía a mordiscones: resultando el declarante con tres mordiscos en su cuerpo: que este caso comensó a llamar a gritos a Fermín, que en inmediatamente llegó hallí así como su muger y varias Chinas y condujeron al ladrón al toldo del declarante…¨ (13). Posteriormente, continuó relatando Ancalao, fueron con Fermín a denunciar los hechos al Sargento Mayor Francisco Iturra (14), quien hizo conducir al ladrón y prendas robadas a su presencia al solo efecto de favorecer el conocimiento de Palavicino. Sostuvo también el jefe indígena que nunca había visto a Montenegro, y que lo reputaba único autor del delito. Después declararon la china Micaela, de unos veinticinco años, mujer de Ancalao, y Fermín, ladero de Francisco, de treinta y ocho años. Ambos juraron ¨por el sol que nos alumbra¨, a quien adoran, y tampoco firmaron. Fermín fue el que confirmó la furia de Francisco Ancalao. Refirió que tan enojado estaba con Montenegro que quería degollarlo, a lo que él se opuso, convenciéndolo de que lo dejasen atado en el toldo hasta el amanecer. Micaela dijo haber recibido un tajo en su cara, por una cuchillada de Montenegro, como así refirió que Ancalao había recibido varios mordiscos en diversas partes de su cuerpo durante la refriega. Segundo acto discriminatorio: como condenando la ¨injustificada¨ furia desatada por Ancalao, no se dejó constancia ninguna de la gravedad de las heridas recibidas por los tres aborígenes, ni menos aún de que se prestasen atención y curaciones. La versión que contó Montenegro cuatro días después, cuando parecía ya parcialmente repuesto, contradijo la de los indios amigos. Refirió el paisano que la noche del hecho había estado bebiendo aguardiente y jugando a las cartas en la pulpería de Estanislao Araque (15), en compañía de otros ocupados como él en quehaceres del campo. Que había ganado bastante para lo habitual y que ya bastante afectado por la bebida, salió hacia la pulpería de Felipa Araque (16), aunque encontrándola cerrada, terminó bebiendo en lo de Juana Seguel (17), en compañía de otros, entre los que se encontraba Juan Peralta. A partir de ese momento, Montenegro no recordaba nada más, ya que a continuación se despertó en la toldería de los Ancalaos, desnudo, lastimado y fuertemente atado. Sin embargo dice que puede referir lo relatado por Peralta que lo ha visitado en su prisión horas antes de la declaración. Dijo Peralta que, junto con Ignacio Becerra, llevaron a Montenegro a dormir a casa de Petrona Correa (18), ya que estaba tan borracho que no se bastaba a sí mismo. Que después Becerra y un Revista La Avispa Nº46

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tal Agustín López pasaron a buscar a Montenegro para llevarlo a un baile. Y que en apariencia lo dejaron en la toldería de los indios amigos, después de haberlo robado. Y sostenía el ladrón, a su vez víctima, que los indios lo estropearon ¨… tan malamente porque lo vieron embreagado, o quizás zelosos porque creyeron que iba a buscar alguna de sus chinas…¨ (19). Nueva discriminación: que a todas luces quien entrase para robar en la toldería es quien seguramente salió robado de lo ganado en el juego de naipes. Que fueron los indios quienes facilitaron el robo de ambos cristianos en terreno neutral, y seguramente participando de lo obtenido. ¡Como las únicas heridas certificadas y atendidas eran las de Montenegro! Como no logra el instructor dar con Peralta que se ha ausentado al Arroyo del Sauce, sienta al testigo Ignacio Becerra –aparentemente uno de los nuevos ladrones–, que es en realidad un Soldado de la Segunda Compañía del primer Regimiento de Dragones de la Nueva Frontera. Dice vivir junto con el otro citado Agustín López en la casa de Petrona Correa, donde justamente llevaron al borracho para que allí durmiera. El antes nombrado López era también soldado, esta vez del Regimiento de Blandengues de la Nueva Frontera. Ambos –Becerra y López– negaron que lo hubieran conducido a alguna parte y sostuvieron que sólo mucho después se enteraron de que Montenegro se había ido de la casa de Petrona Correa sin esperarlos. Disienten además con que el borracho llevara mucho dinero encima, y calculan que no tendría más que cuarenta pesos, producto de la venta de unos botones de plata que había concretado horas antes con Pío Iturra (20). Y que además con este dinero era que había adquirido las bebidas que ingirió. A su vez, Becerra atribuye el dinero que lleva encima a lo ganado con los naipes en la pulpería de Juana Pérez (21), habiendo jugado allí merced a un préstamo que le hiciera el Sargento Ramírez. Tanto Petrona Correa, como el soldado López y el Sargento Ramírez confirmaron los dichos de los declarantes previos. 3. Justicia insuficiente, si es que hay justicia Como era de suponerse, Ancalao furioso no merecía ninguna justicia, ya que el principal agresor había sido él. Porque ¨… a juicio del Fiscal se cré no haber habido tal robo, y sí que los indios para cubrir la gravedad del delito que habían cometido han inventado el robo: pues de ningún modo el Acusado pudo haber entrado en un toldo obscuro, robar rápidamente tantas prendas y escapar con ellas sin tener antecedente ni conocimiento alguno en los toldos…¨ (22). De manera que al cierre de las actuaciones la familia de los Ancalao fue culpable de dos delitos de ninguna manera probados: el robo de un dinero que portaba Montenegro (¿lo llevaba?) y lesiones inferidas al paisano que jamás quiso robar nada… Aquí no pasó nada, parecían decir los papeles formales incapaces de hacer justicia por la sola y escasa letra. Y los indios amigos no recibieron tampoco pena, porque aún se los necesitaba para atajar malones ¡y bastante tenían con eso! Por lo que Palavicino remitió las actuaciones al Juez de Paz diciéndole: ¨El infrascripto remite á U. la indagación seguida al Paysano Martín Montenegro por la que no resultan pruebas para proceder en juicio contra dicho Paysano, por no haber testigos presenciales; por cuyo motivo el infrascripto es de opinión se le lebante el Arrestro al Paysano Montenegro, y después de sanar de sus dolencias, sea apercibido seriamente para los subsecivo en andar bagando noturnamente por los Toldos de los indios amigos, por lo que sehá hecho sospechoso y digno de un castigo ejemplar, sin embargo de no habérsele podido probar el robo, tampoco se puede decir que no lo ha cometido, por cuando hecha por disculpa la embriaguez…¨ 31

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¨Las prendas de su referencia pertenecientes al Capitanejo amigo Ancalao, le han sido entregadas por el conducto del Sargento Mayor Dn Francisco Iturra…¨. ¨Dios guarde á V.M.A.¨ (23). Injustísimo amor… continuó exclamando Ariosto, con tono severamente admonitorio. La injusticia, en efecto, había cambiado la vida a más de uno bajo el mismo sol. Al paisano seriamente lastimado. Al Sargento Mayor Ancalao, con su furia comiéndole el corazón y una espuela de plata rota. A la china Micaela, con su joven carita marcada. A todos los habitantes de la toldería, que una vez más sirvieron para explicar con argumentos mentirosos los desaguisados de cristianos usurpadores. Al gobierno de Buenos Aires, que admitió por razones de distancia que los pulperos y las pulperas continuaran haciendo su negocio porque era la única forma de mantener quietos a los rebeldes. Así como permitiendo que los oficiales de la Fortaleza se enriquecieran con negocios marginales, con tal de que no abandonaran su mojón. Gracias al menos que –como decíamos en el epígrafe– la actuación escrita permitiera seccionar un capítulo de historia con mínimas certezas. Aún cuando una de ellas fuera la injusticia. Y que una vez más los escritores nos transformáramos en árbitros. Ignorado pero insobornable referato el nuestro, que permite cantar al justo y reclamar al miserable. Como ha dicho Ariosto: Oye bien, pues, la fama que ha dejado Elisa, siendo casta a su marido, que por mala entre gentes ha quedado sólo porque Marón mal la ha querido. Y no te maravilles si he hablado sin orden, por pasión que me ha corrido; que yo a escritores amo, y claro muestro que escritor también fui al mundo vuestro.(24) Y entonces sea dicho: Verba volant; scripta manent. (25) __________________________________________________________ (1) En la introducción a ¨Don Quijote de la Mancha¨ de Miguel de Cervantes Saavedra, leemos con particular goce el soneto ¨Orlando furioso a don Quijote de la Mancha¨: Si no eres par, tampoco le has tenido: que par pudieras ser entre mil pares, ni puede haberle donde tú te hallares, invicto vencedor, jamás vencido. Orlando soy, Quijote, que, perdido por Angélica, vi remotos mares, ofreciendo a la Fama en sus altares aquel valor que respetó el olvido. No puedo ser tu igual, que este decoro se debe a tus proezas y a tu fama, puesto que, como yo, perdiste el seso; mas serlo has mío, si al soberbio moro y cita fiero domas, que hoy nos llama iguales en amor con mal suceso. Revista La Avispa Nº46

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(2) Ariosto, Ludovico: Poeta italiano nacido en Regio Emilia en 1474 y muerto en Ferrara en 1533. Con él, el Renacimiento italiano alcanzó su cenit. Miembro de una familia aristocrática, ya desde joven recibió el apoyo de la casa de Este, una familia de mecenas renacentistas en cuya corte permaneció de 1503 a 1517. Hombre de mundo y artista refinado, su gran poema es el Orlando furioso, que comenzó en 1506 y publicó en 1516, aunque la corrección definitiva no la concluyó hasta 1532. (3) Pertenece a Orlando Furioso de Ludovico Ariosto. El texto completo de la octavilla (italiana) citada es el siguiente: Injustísimo Amor ¿por qué tan raro nuestros deseos conformas y opiniones? ¿De dó, pérfido, viene serte caro querer discordes ver dos corazones? Al vado ir no me dejas, fácil, claro; y llévame por mar de mil pasiones. De quien desea mi amor, quieres que huya y por quien me odia muera o me destruya. El Orlando furioso (1532) constituye una continuación del poema épico inacabado Orlando enamorado, del poeta italiano Matteo María Bojardo, y trata del amor del paladín Orlando por Angélica, en el marco de las leyendas de Carlomagno y de la guerra de los caballeros cristianos contra los sarracenos. Obra maestra del Renacimiento, se estructura en 46 cantos compuestos en ágiles octavillas, y en él Ariosto hace gala de profundo lirismo, de extraordinaria imaginación y habilidad narrativas y de un finísimo sentido del humor. Considerado por muchos críticos como uno de los mejores poemas épicos de todos los tiempos por su vigor y dominio técnico del estilo, toda la obra pretende rendir tributo a la familia de Este, protectora del poeta, encarnada en la figura de su ilustre fundador Ruggero, cuya vida aparece transmutada y enaltecida en la figura del héroe Orlando. Popular de inmediato en toda Europa a partir de su publicación en 1516, el poema influyó decisivamente en los poetas renacentistas. Su primera traducción al castellano data de 1549 y fue debida a Jerónimo de Urrea. Las posteriores copiaron con escasas variantes a la citada, por lo que los textos que reproducimos son muy similares a los del siglo XVI. Recién en los últimos años, se editó en España una nueva versión debida al traductor Micó, cuyo arribo a Buenos Aires parece demorado. (4) Testimonio de Roberto Cruz Núñez en www.furioso-orlando.blogspot.com (5) Este expediente se conservó en la ex Alcaldía de Paz, Sección Primera de Bahía Blanca. Actualmente se encuentra en poder del Centro de Abogados de la misma ciudad. (6) Expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. Por ¨mandil¨ se entiende ¨delantal¨, bien de cintura o bien de cuerpo entero, para protección de las prendas de vestir. (7) Néstor Luis Montezanti ¨Un curioso procedimiento penal en 1848¨, en www.educar-argentina.com.ar, julio 2005. (8) Véanse al respecto consideraciones ampliadas en ¨Indios amigos¨ del mismo autor. En www.diasporasur.wordpress.com. (9) Néstor Luis Montezanti, op cit. (10) Actuaciones del expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. Hemos analizado el vocabulario de Sixto Laspiur, entre tempranamente científico y curioso. Y entre otras cosas, hemos constatado que el buccinador es el músculo de la mejilla que da forma al rostro, y que cortado que fuese, atribuyó a Montenegro el mote de ¨cara cortada¨. (11) Actuaciones del expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. (12) Ariosto, Ludovico, op cit. (13) Expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. Ortografía original. (14) Llamado ¨el aindiado¨, lenguaraz de primera ocupación y con consecuente excelente relación con los indios amigos. A continuación de Palavicino, fue Iturra el Comandante de la Fortaleza. (15) Posiblemente progenitor de Felipa Araque.

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(16) Ocupaba junto con su esposo el Teniente Coronel Manuel Leyba un campo de cerca de dos mil trescientas hectáreas en el actual égido de Coronel Rosales. (17) Chilena hija de un gobernador del país vecino. Estuvo cautiva y fue liberada por el contingente del Cacique Venancio, del cual formaba parte Iturra, el lenguaraz aindiado. Con éste se casó, pasando a explotar la pulpería, mientras su esposo, sargento mayor de la Fortaleza, atendía la comercialización de cueros con absoluta primacía y claros privilegios. (18) Una cuarta pulpería, o un lugar donde se pensionaba o alojaba soldados, sin que existan precisiones o constancias que orienten la investigación. (19) Expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. Ortografía original. (20) Hijo de Francisco Iturra y de Juana Seguel. (21) Era ésta la cuarta pulpería, que funcionaba en un rancho ubicado dentro del perímetro del cuartel. (22) Expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. Ortografía original. (23) Expediente citado. Centro de Abogados de Bahía Blanca. Ortografía original. (24) Ariosto, Ludovico. Op cit. (25) ¨Lo escrito permanece. Las palabras son efímeras¨. Random House Mondadori, 1ra edición, página 99. Barcelona, 2005. Sin embargo, téngase presente que en sus orígenes esta expresión no servía como ahora para confiar antes en el texto escrito que en las palabras mortales por naturaleza. Por el contrario, con la frase se loaba a la libertad de lo verbal, por sobre lo inmóvil e improductivo de la letra escrita.

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Dossier ROSARIO ACERCA DE LA LITERATURA DE ROSARIO Y SU CONFLICTIVO LUGAR EN LOS ESPACIOS ACADÉMICOS Por nuestro corresponsal DAVID FUKS - fuksdavidalberto@gmail.com Al respecto acaba de escribir el Dr. en Letras (UNR) y escritor Roberto Retamoso :”(...) los estudios literarios locales se hallaron, desde siempre, en una clara posición de subordinación respecto de los procesos de canonización de la literatura argentina instituidos desde Buenos Aires, según líneas de fuerza discursivas que determinaron fuertemente los contenidos de los programas de las cátedras y las temáticas de los proyectos de investigación. Porque esa posición de subordinación no sólo excluye autores y obras ajenos al canon dominante, sino que además implica una fuerte desvalorización de tales obras y autores.

De tal modo, las respuestas a esa clase de preguntas nos dirían que, históricamente, la poesía de Rosario devino en un objeto excéntrico y extraño respecto del canon de la literatura argentina, y que esa posición de excentricidad y extrañeza impidió su abordaje desde los saberes y las técnicas propias de la crítica especializada. Esa es una de las razones principales, si no la fundamental, por las cuales la poesía de Rosario aún reclama los instrumentos teóricos, metodológicos y críticos capaces de constituirla en objeto de reflexión teórica e indagación metodológica.” Es de suponer que este planteo no se restringe exclusivamente a la realidad rosarina.

LA POETA Y CRÍTICA BEATRÍZ VIGNOLI ESCRIBE ACERCA DEL PRIMER LIBRO DE LA POETA ANDALUZA ROCÍO MUÑOZ VERGARA. Por nuestro corresponsal DAVID FUKS Afirma Vignoli: “Muñoz Vergara de 26 años, es oriunda de Sevilla, pero ha editado en Rosario, su libro Tacuarita (2009, Espiral Calipso, Rosario). La suya es una voz que canta, que asume lo específico estético de la poesía que es su capacidad de sonar como música. Es una voz celebratoria, capaz además de jugar inventándose otros tonos en poemas”. Escribe en uno de sus poemas, “Mente Cata”: “¿Por qué no puedo/ meterme la mano en la cabeza/ y sacarme la mente/ para que dé una vuelta y se despeje?/ ¿Por qué la mente no es de plas-

tilina?/ ¡Qué bueno que estaría/ rodarla por el piso/ llenándola de pelos y de mugre/ aplastarla y hacerla pedacitos/ o amasarla y construir todas las cosas...!/ Mente juguete/ mente para jugar/ mente no sujeta a una cabeza/ mente descabezada/ que rueda que se rompe y se rehace/ mente que se derrite y se congela/ mente de plastilina/ descubridora/ mente mentira/ mente bola mente torta/ mente cisne dragón tortuga puente/ mente desatinada y multiforme/ ¿por qué no puedo regalarla/ o juntarla con otra/ o robarla o venderla o sacudírmela?”. 35

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El XVII Festival Internacional de Poesía de Rosario Entre los días 14 y 21 de septiembre se realizó este evento (considerado luego del de Medellín, el festival más importante de Latinoamérica), organizado por la Delegación Centro Sur del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, la Secretaría de Cultura y Educación Municipal y el Centro Cultural Parque España, organismos todos coordinados por importantes intelectuales locales. Siete fueron las particularidades de éste encuentro 1) Homenaje a Francisco Urondo (1930-1976), poeta y militante (de cuya obra dijo Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949), “que dotó de sensualidad al lenguaje sin ponerse nunca en el centro de la escena”) sobre quien se realizaron muestras fotográficas de retratos familiares, paneles de discusión, presentación de la reedición de De poesía argentina y otros ensayos, y proyección del documental La palabra justa de Daniel Desaloms. 2) Se proyectaron largometrajes del poeta y cineasta colombiano Víctor Manuel Gaviria (Rodrigo D. No future; La vendedora de rosas y Sumas y restas) filmadas en la malafamada, contradictoria y plural Medellín, y brindaron sendos conciertos musicales los cantores y poetas Palo Pandolfo y Rosario Bléfari. 3) Las áreas culturales de los cinco centros municipales de distrito (joyas arquitectónicas de los afamados Mario Corea Aiello, Alvaro Siza, Laureano Forero, Luis J. Grossman y César Pelli), expandieron el Festival en los barrios con recitales, proyecciones fílmicas, títeres, debates y la participación de los talleres de escritura de los vecinos. 4) Poesía con los niños en el Jardín de los Niños (antiguo zoológico que actualmente reúne juegos infantiles sofisticados y hasta una réplica de la Bauhaus de Berlín) donde se realizaron talleres de edición artesanal, espacios de juego con escuelas y en el Museo “A. Gallardo” de Ciencias Naturales se expusieron los poemas escritos por chicos en la actividad “Poemas de terror… o no, con bichos”. 5) Entrevistas públicas a Diana Bellesi (Zavalla, Santa Fe, 1946), y Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937), el cubano José Kozer (La Habana, Cuba, 1940, residente en Miami), y la gallega Chus Pato (1955) y escuela gratuita de poesía y edición a cargo del poeta Daniel Durand (“Cómo hacer para empezar desde cero, borrando todos los rastros de cualquier estética cristalizada”, interrogó. 6) Feria de libros con stands de editores independientes de poesía (Vox de Bahía Blanca, Recovecos de Córdoba, la U.N.L. Ed., la Editorial Municipal, Mansalva de Bs. As., Press Scripta Ed. Rosario, etc.). 7) Fuera de la programación oficial se sucedieron las comidas en los restaurantes de pescado a orillas del río, las trasnochadas clandestinas, las visitas a la Comunidad Qöm (a quienes los guaraníes designaban despectivamente “frentones” es decir tobá –frente–) y, que en Rosario, cuenta con dos barrios con escuelas bilingües, la asistencia al taller de poesía de Susana Valenti en la Cárcel de Rosario, una segunda maratón en el Bar Tercer Mundo (sitio semanal de lectura) y paseos por el Paraná y sus islas. Los días 20 y 21 Rosario “prestó” algunos invitados a los Siendo ministra la abogada y actriz Chiqui González. Coordinado por la psicóloga y cantante Mary Lanese  Su director, el poeta Martín Prieto edita para el CCPE/AECID Transatlántico, periódico de arte y cultura.  

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centros culturales Pachamama y De la Cooperación de Bs.As. El Festival fue curado por los escritores Pablo Makovsky, Daniel García Helder y Osvaldo Aguirre y contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que a través de su red de centros culturales colabora en el financiamiento y auspicia la participación de los invitados conjuntamente con la Embajada de México, el Ministerio de Cultura de Luxemburgo, el Goethe-Institut, etc. Entre otros huéspedes el Festival acogió a: Tilsa Otta (Perú), Horácio Costa (San Pablo, Brasil, 1954), Jean Portante (Luxemburgo, 1950), Roberto Appratto (Montevideo, Uruguay, 1950), los chilenos Yanko González, Malú Urriola y Rosabetty Muñoz (Ancud, 1960), Eli Tolaretxipi (San Sebastián, España, 1962), Tomi Kontio (Finlandia), Nikola Richter (Alemania), Homero Pumarol (Rep. Dominicana), Roxana Méndez (El Salvador), Alan Mills (Guatemala), Tania Montenegro (Nicaragua), Reina María Rodríguez (Cuba), Kurt de Boodt (Bélgica), Lito Pessolani (Paraguay), Ernesto Lumbreras y José Eugenio Sánchez de México y poetas jóvenes de las diferentes regiones del país: Marcelo Díaz (B. Blanca), Marcelo Ahumada (Catamarca), Ariel Williams (Puerto Madryn), Meliza Ortiz (Jujuy), Alejo Carbonell y el cantante, editor e investigador Ricardo Maldonado de Entre Ríos, Marcelo Dughetti (Córdoba), Cecilia Pavón (Mendoza) y Denise León (Tucumán), Francisco Bittar y Estela Figueroa (Santa Fe), Ana Porrúa (Mar del Plata), Elvio E. Gandolfo (Mendoza, 1947, formado en Rosario y miembro de la legendaria revista El lagrimal Trifurca), Cristian De Nápoli, Laura Forchetti, Laura Wittner, Verónica Viola Fisher y Darío Cantón de Buenos Aires, Verónica Padín (Neuquén),etc. Entre los rosarinos: Francisco Garamona, Celia Fontán, Beatriz Vignoli, Marcelo Rizzi, Diego Colomba, Hugo Diz, Irene Ocampo, Roberto Retamoso, así como los ganadores del Premio Municipal Felipe Aldana 2009: Leandro Llull y la adolescentísima Florencia Volonté.

 Editor del suplemento cultural Señales “La Capital”. Como escritor, ha publicado Las vueltas del camino (poesía, 1992), Al fuego (Poesía, 1994), La deriva (novela, 1996) y La pandilla salvaje, Butch Cassidy en la Patagonia (investigación histórica, 2004), etc.

Inscripción a: delapalabra@hotmail.com o TE: 451-7337

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Gessler Penachos indomables, teros rompieron la siesta búhos rompiendo la noche torpes cardos, vacas como hongos florecidos la brisa abejea entre las cunetas, toros jocundos rompiendo la mañana rompiendo el olor rancio de la quesería pacifistas caballos cebados de tanto amarillo de tanto tierno choclo. Fui a conquistar un paisaje zanjado, yodado a ver el abandono de la loca Marita y su familia aprendí a cascotazos a errores a sapos a abrojos, a berrear como tilingos de arpillera. Haciendas cercanas en las que nos revolcamos ojivas nuestros cuerpos entre ronquidos y gallinas estercoleras sobre los campos de soja lejos del oleaje petrificado de los adoquines, lejos del riquerío más cerca del escarmiento apestoso. Machona, aprendí a tirar con la escopeta, a hacer la vertical, a amar en tiempos tranquilos, a hacer ramos de chamicos embalsamados a dar zarpazos capaces de abrillantar a los chicos lindos a hablar de la vida de lo demás en que chismorreábamos tole toles, a dar codazos y chiflidos, aprendí otras consonantes palabras de yute. Cosas que debíamos corregir allí de jóvenes que luego ya sería tarde. Toda esa quietud me rompe, su aburrimiento hincó el diente a las auroras, lo hincó en el casco de los atardeceres.

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De ahí que prefiero estudiar con las manos. La no rebeldía, vivir bajo el dosel de una gloria inmediata sin que nadie se responsabilice de mi salvajada. Gessler, hiciste de mí lo rústica que soy. ¿Motivos para festejar? MARÍA PAULA ALZUGARAY alzugapau@hotmail.com

Nació en 1974 en Rosario (Argentina), donde vive. Licenciada en Letras. Coordinó el Área Literaria de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Asimismo coordinó la Casa de la Poesía de Rosario desde donde dirigió la Revista Literaria Boga (http://www.rosario.gov.ar/poesia) Actualmente se desempeña en el Programa Bicentenario R2010 de la Ciudad de Rosario.

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Yo soy un gaucho matero because I liiiiive en la costa Hello, Tata! How many avispas trujeron? Cuarenta y seis... Y avispero!

Versión digital de la revista en: www.delapalabra.com.ar/revistaLA.htm Respetar mayúsculas y minúsculas luego de la barra /

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UN CREYENTE

Débora Pereyra

tal vez los dioses son los hombres muertos tal vez no somos sino los feligreses de la nada disfrutemos entretanto el mágico vino y el verso bien escrito y la cintura de una mujer y otros prodigios disfrutemos este nuestro fugaz milagro de prometeos inversos llegará ya el instante en que nos divinicemos llegará ya el tiempo de reinar sin saberlo

de Entre gallos y cuervos

ALEJANDRO GÓMEZ MONZÓN alegomezmonzon@hotmail.com

NADA... Nada sobre la rivera de tu espalda un llanto de arena ruda arena tibia sin crepúsculos. Siroco: al tiempo la vuelta le resta veinte años para seguir la trama de la memoria. Hoy se asoma el colibrí que sólo tu jardín visita, y el aljibe deja de ser fondo para transformarse en profundidad; deja de ser agua quieta sin bríos, para ser arte. Arte en el sueño, arte en la hondura del pañuelo que suavemente va borrándose en las arrugas de su rostro. Rostro que no cae, no cierra ni prende la luz del espejo porque le teme tanto, tanto al viento. MARÍA CECILIA MICETICH 1979 profesora de música y de literatura (UNR) e investigadora (UNL). Publicó en las antologías Poetas rosarinos (Edit. UNR 2005 y 2000) Música de Cámara es su primer libro. ceciliamice@hotmail.com Revista La Avispa Nº46

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Homenaje ***

ENRIQUE BLANCHARD “cuando los símbolos se sentaban a mirar pasar el río” Enrique Blanchard

Flores en el jardín que un viento de agua y de cristal ultraja. En la luz de un amanecer helado, gris el tiempo significa estas cosas: No muere el esplendor de ayer. Regresa, una vida desnuda de bordes y colores. Un sabor suave como la luz del ámbar queda en la voz del que ya no canta. No vence la muerte la alegría del instante, el fulgor del fuego del amor en el pétalo. El río retorna siempre, limpio de la sal y de la nieve: un dios lo guarda eterno en su mirada. ALEJANDRO PALERMO, “El viaje que jamás termina” Buenos Aires, 1984. Ediciones de Poesía ‘La Lámpara Errante’, Colección Del Muelle, dirigida por Enrique Blanchard.

niños de barro torpeza del tiempo / que obsequia horas / fantasías de olivos / alas silenciosas / barcos amarrados / diluyendo llegadas / en sonámbulos ojos esas manos / mariposas del agua / en mortales minutos / enceguecen lucecitas / en rostros de otros / que en otros ojos / hubiera amado su tiempo / sol de grietas / grises sedientos / aprieta corazoncitos / cuando ruido y rama / columpian el agua clara MARCELA FERNÁNDEZ CANEDO, “Veces de voces, vida y veranos” Buenos Aires, 1984. Ediciones de Poesía ‘La Lámpara Errante’, Colección Del Muelle, dirigida por Enrique Blanchard.

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SIMETRÍA

EL ENVIADO

Nubes pétreas iluminan la temblorosa inescrutable sensación de interminables

La profecía descalza: El papiro omnipresciente.

casas-terrores casas-colores cruces de predios trasnochados roces de arpegios insalvables campos en creces compelidas

Demonio de carbón de la hecatombe de tu propia mortaja.

cien rutas sin cabida

Quemaste tu bruja y te marchaste.

cien espacios

Tierra reseca presa entre pircas Vientos que azotan las demenciales horas que caen bordes ahogados

a Enrique Blanchard MARCELO VELISONE, “Prismas y

Eclipses”, Buenos Aires, 1984. Ediciones de Poesía ‘La Lámpara Errante’, Colección Del Muelle, dirigida por Enrique Blanchard.

Casas ariscas de cielos en suelos hombres torrenciales de años y arrestos ¿Batracios o aves? No importa el concierto ni el ejecutante Sólo el intermezzo contra la alambrada Sólo la cegada tez sólo la nada. a Enrique Blanchard

CRISTINA LEONIDAS MENDIRY, “Castillos circenses”, Buenos Aires, 1984. Ediciones de Poesía ‘La Lámpara Errante’, Colección Del Muelle, dirigida por Enrique Blanchard.

Enrique Blanchard Revista La Avispa Nº46

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Dar la cara ROCK DESCREMADO LA PÉRDIDA DEL SENTIDO CONTESTATARIO Por Víctor Clementi

victormarceloclementi@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com

Si pudiéramos aislar la música de la palabra y concentrarnos exclusivamente en el contenido, notaríamos un deterioro casi ecológico. Letras bobas, diluidas en una pócima homeopática. Cada tanto un rara avis asoma una puteada o describe la realidad villera con epítetos cuasi lunfardescos que provocan estertores en sus fans. Entonces prolifera una especie de vanguardia entre mentirosa y ambigua. Son los bad boys del momento; el éter les fía un cuarto de hora prolífico: hacen fama, billete, además de curtirse a cuanta chichi-cholula aparezca. Pero la masa crítica del mensaje, ese prolegómeno insípido, es espeluznante, cuando no tóxico. No son bolches ni anarcos, no son punks ni cabezas rapadas, son los fracturados por el paco o el éxtasis (de nuevo el puto sarcasmo: distinta falopa para distinta clase) Entonces el Universo termina aquí, la muerte es la mejor vacuna. La ruleta rusa del ¨vive rápido, muere joven¨. Una vuelta de rosca al Delirio Prometido de los 60/70. El flash, la psicodelia, la antimateria, colores inexistentes, bruma, plenitud… Ausencia de cuerpo, alteración de los sentidos, la búsqueda de una percepción que asemeje a la muerte: el hábito por sus caricias (expresa la muerte del momento, el renacer insurgente).

Este paralelismo acentúa el sustento ideológico de los 60/70 en contraposición al casi hoy inexistente. Y remarco el casi, siempre algo subsiste. Tener el pelito largo o ¨esos raros peinados nuevos¨ ya no es motivo de controversia. Hoy las mechas no acusan repulsión a la sociedad. Tomar falopa es otro de los tantos demonios de la ansiedad que emula la autodestrucción, como la timba y el escabio. Todos nadamos en cepas de debilidad. ¿Quién puede arrojar la primera sentencia? , ¿por qué yo mismo cometo excepciones? Alguien dirá: Bastante con sostener la libertad sexual y religiosa. Otros, digo: Bastante con andar desnudo por el sueño arrogante. Bastante continuar la inercia que de a poco despedaza. Bastante con despertar al otro lado de mi cuerpo y observarme… ¿Qué mortifica o distancia? ¿A qué le cantamos ahora? Parece que no quedan conflictos fuera del onanismo ritual. Ojalá que las injusticias sigan ofendiendo, para responderle con las palabras que nos queden y así nunca inmunizarnos. Aguante el rocanrrolll… viejita…

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LA GUERRA Por Pablo Zama

(San Juan) pablo_zama@yahoo.com.ar Ha caído un amigo en combate y parece que ya no hay vuelta. Y será así hasta que la guerra no cese. Será así para siempre. La guerra vive en la memoria de los que la padecieron. Rara vez esas huellas se sublevan para dejar de ser esas tremendas marcas que permanecen y vuelven con cada estridencia de algún relámpago perdido en una noche vacía y podrida en medio de la nada. La guerra no cesa jamás, más allá que la guerra sea, a veces, sólo un recuerdo. En esta noche ha vuelto a caer en combate un amigo y he visto esa caída mortuoria, mientras mis gritos de alarma se desvanecían en la oscuridad petulante en la que creí que el adversario era aquella tropa desconocida que acechaba la isla. Me despierto de a ratos en esta tempestad interna y me doy cuenta que el adversario real es la muerte. La muerte sin más etiquetas que ese salto al vacío desesperante. Todavía tengo en mi mente grabados a fuego: el ruido frío y seco del seguro de la pistola desplazándose para dejar habilitado el gatillo; los breves y casi imperceptibles roces crepusculares del hierro helado del caño negro de la nueve milímetros en la cara de su asesinado; el propio gatillazo sobre la frente de mi ahora finado amigo; y, por último, el fogonazo feroz, el destello certero, que acabó con el camino hacia el vacío de un soldado. Entonces grito otra vez con el recuerdo. Leo, reproducidas en una revista, las palabras de un tal Clausewitz: “La guerra es la política por otros medios”. La frase célebre me sirve para evaluar el por qué de esta criminalidad. Y vuelvo a gritar un grito lacerante de putrefacción interna. Grito como si alguien me fuera a escuchar. Pero la guerra ha terminado. Aunque de todos modos, Revista La Avispa Nº46

se quiere quedar a vivir en la memoria. Sigo encerrado en este espacio cercado por cerros pelados y fríos, a veces con las cimas recubiertas del blanco del invierno. Especulo con que de un momento a otro el adversario, que ya no es otro que la muerte, va a venir por mi amigo, y yo (atónito y con los ojos salidos hacia el miedo y la avaricia que en ese milésimo instante sólo quiere cuidar la propia vida como manda el “sálvese quien pueda” de las sociedades en “crecimiento y desarrollo”) no puedo hacer nada, otra vez, para evitar el ruido lacerante del gatillo en movimiento y el posterior fogonazo. Tampoco creo que pueda mirar la cabeza de mi amigo, moliéndose en pedazos deformes, deshaciéndose debajo de la tormenta y escuchar la risa de su ejecutor que ríe de terror y desaliento hacía la existencia. Toda guerra implica la pérdida, para siempre, de la vida de todos y cada uno de sus participantes. La guerra es la propia muerte desde que empieza. Y la guerra, una vez que empieza, no termina más. Entonces paseo la pistola por mis sienes y siento que vuelvo a la adrenalina de aquella noche sepultada en la memoria colectiva de los que no estuvieron ahí, los que jamás sintieron mecerse sobre sus vísceras el torpor, la claudicación y un deseo incalculable de caer en combate para no seguir después, pasados los tiempos y los sonidos bélicos, viviendo la guerra. Confieso que envidio a mi amigo. Aunque de vez cuando, en esos momentos en que trato de entender la ferocidad del desprecio entre los seres humanos que acechan con su modernidad vacía, hueca de sentimientos, palidecida por la falta de ideas; en esos instantes de fundamentada sensación de misantropía, 44


siento el gatillazo, el fogonazo, el remezón en mis vísceras y la explosión de mi cabeza, que estalla a pedazos, como si yo mismo estuviera cayendo en un combate que ni siquiera me elevará a la calidad de héroe pos mortem. Cuál es la guerra entonces. La guerra es ver caer a cada rato a ese amigo por el fogonazo estridente de una pistola social, en manos de la miseria humana. La guerra es ese amigo que se muere de hambre en una villa, ejecutado, mutilado, despedazado, por este juego de ajedrez arrasador que a veces tiene el nombre de política y en otros casos tiene, inclusive, hasta el nombre de justicia social. La guerra es, por lo tanto, también, y pese a ello, el progreso material de la humanidad, que se deshumaniza en ese proceso y que se olvida de su calidad de humana, perimida en los detalles. Mi amigo está gritando cuando siente en su cabeza el frío seco del caño negro de la nueve milímetros dispuesta a empezar con los gatillazos. Pero yo no lo escucho, ni puedo mirar su cabeza deshaciéndose en el aire. Pese a que se me acalambran las vísceras con el estupor que me ocasiona el acontecimiento. Mi amigo es molido a disparos, igual que aquel pibe que es fusilado moralmente por un padre violento que lo maldice porque otra vez no llevó plata al rancho. Esa es la guerra. Es un hombre que ya no puede pararse por la presión de los litros de aquel alcohol barato que ya duermen en sus venas, que está sucio, desamparado, sin rumbo y que aguanta, como puede, las risas y las burlas de aquellos jóvenes que imitan los chistes del programa de TV de la noche. El cuerpo de mi amigo empieza a caer casi en cámara lenta, en medio del campo, sobre una tierra dura y desamparada después de haber sido acribillado a balazos. El olor a pólvora me hace estornudar un estornudo de miedo, de desolación. Un estornudo que intenta sacar la opresión que tengo en el alma cuando me doy cuenta que algunos disparos arrebataron una vida y, con ella, otras vidas más por el efecto dominó que

un asesinato por la supervivencia causa en la cadena de afectos del caído. Es de noche otra vez, y fumo como todas las noches desde que mi amigo cayó vencido por un arma de fuego. Fumo sin parar y las pastillas que también consumo cada madrugada no logran vaciarme de ese recuerdo que no es tan recuerdo, de esas imágenes que veo a diario. Eso es la guerra. Al lado del cuerpo de mi amigo hay un pibe mugriento, con los ojos llenos de una tristeza acostumbrada que se traduce ahora en una mirada dura y rebelde, una mirada que empieza a perderse en las imágenes de fantasías concretadas en un mundo ilusorio, construido por la inhalación continua de los pegamentos. Ha caído un amigo en plena batalla, antes de darle tiempo a la noche para que por lo menos muestre una cercanía con su culminación en otro amanecer. Hay olor a muerte ya, a cadáver podrido. Mi amigo tiene los ojos en blanco. La batalla se despedaza con cada muerte que acarrea en la isla. Yo no puedo dormir todavía. En la carpa de la resistencia armada de mi pueblo tomo agua sucia. La arenilla del vaso se me mete entre los dientes. Siento más tiros. Han pasado casi tres décadas desde aquel fusilamiento. Sigo escuchando esas detonaciones y salgo a la calle, pedregosa todavía, para presenciar la vida. Camino media cuadra entre el polvo que emerge de la tierra suelta entre las piedras de la calle vieja y el humo que cimenta la presencia del desarrollo. Un presentimiento de llanto amargo me invade. Veo venir a mi verdugo, pero no huyo, sino que, más aún, me le acerco sin pausa, aunque no camino muy rápido. Diez segundos después, un fogonazo me paraliza. Siento un ardor de incertidumbre ante la nada en mi pecho de tantas batallas grises. El ardor penetra y se expande por todo el cuerpo. Empiezo a caer. Hay gente en la calle, pero nadie atina a levantarme por miedo a irse también hacia la muerte contagiados por mi propio estado de moribundo abandonado. Siento las miradas cada vez más lejos. Mi 45

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amigo pasa cerca y veo cómo le explota su cabeza y se le rompe en pedazos sin que yo pueda, ni quiera ya, parar su caída. Siento otro fogonazo encima de los dos. Alguien, muy cerca se ríe de risa aturdida y siniestra, alguien se burla también de su propia existencia, con una pistola de caño frío y negro en su sien derecha que representa el vacío de su propia vida en desesperación. Empiezo a cerrar los ojos. Nadie se acerca. Siento dos detonaciones

más antes de olvidarme de mi amigo para siempre. El ardor en el pecho desaparece. Todo desaparece. Las imágenes se evaporan tan rápido como empiezo a sentir el cese de la angustia. Demasiado cerca de la calle pedregosa, alguien, que en una batalla expulsada de la memoria colectiva fusiló a un soldado desamparado, celebra con bebidas alcohólicas y mujeres ardientes y pagas, la muerte a un recuerdo que intenta evadir; mientras envidia la suerte corrida por su propio asesinado en batalla. En la TV alguien recuerda aquella contienda y festeja, una vez más, su resultado. Otros esperan que el efecto de ese recuerdo filtrado y traducido en gloria repercuta en las bolsas de comercio. La mayoría sólo trabaja para comer y sobrevive, como puede, a los golpes de la cotidianeidad. Desde el Poder Ejecutivo lanzan un cese el fuego mínimo hacia la marginalidad, con prebendas pre-elecciones. Hay cada vez más palabras que, juntas, callan la verdad en el pueblo. Y un bebé acaba de salir, desnudo y arrojado al mundo, de un útero joven en este contexto de defunciones y nacimientos paralelos. Esa, creo, es la guerra.

Débora Pereyra Revista La Avispa Nº46

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CULTURA DEL FRÍO (Tercera noche)

Por Juan Manuel Tasada

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Una antinomia permanente de grandes pensadores y devastadores de pensamiento se comenzaba a gestar aquella terrible noche del 16 de septiembre de 1976, noche en que las sombras trepanaron de sus hogares a siete estudiantes secundarios que bregaban por la igualdad de oportunidades en un país que se demostraba cada vez mas esquivo a la justicia. La antigua Grecia y la beligerante República Argentina unidos bajo el mismo yugo, el de la posibilidad de pensar y el del silencio de no hacerlo. Hoy al haber trascurrido algo mas de treinta años de aquel cruento episodio, la memoria nos lo recuerda como la noche de los lápices; y nuestros sueños no hacen más que taladrar con cada mañana un ápice de aquellas encerronas y de aquellos boquetes que hoy duermen en las puertas que no han podido enderezarse aún tras las patadas de las botas de la desidia militar. Los dinteles de las casas se consumían solos ante la presencia de los emisarios de Videla, las corridas de entre los muebles servía para decantar todo tipo de pruebas acusatorias, entiéndase como tal a todo papel que denote la subversión ante los ojos del buen verdugo; y el verde de los coches estaba lejos de representar el color esperanza para aquellos adolescentes que comenzaban a adolecer de la vida en la muerte misma. Separándonos apenas dos mil seiscientos años y varios kilómetros de distancia, encontramos a siete filósofos griegos intentando explicar las concepciones del ser humano: Protágoras, Sócrates, Demócrito, Platón, Aristóteles, Epicuro y Pitágoras. Desde la idea del hombre como la suma de todas las cosas, la moral, el átomo y el

vacío, la Teoría de las ideas, el equilibrio entre la razón y el instinto, la doctrina sobre el placer hasta las matemáticas. Epicuro planteaba que la verdadera felicidad se lograba al controlar el miedo, eran épocas previas al nacimiento del redentor y yuxtapuestas aparecían las imágenes en los pozos de detención, un miedo que carcomía lentamente la mente de los detenidos. En qué estaba pensando este gran filósofo al haber hecho semejante premisa se están preguntando los desaparecidos de la dictadura, nunca más es solo el comienzo de lo que nunca debió haber ocurrido. El frío mármol de la historia plasmará para la eternidad los bustos de las ideas y las botas serán solo un recuerdo, un mal recuerdo de quienes han vencido al irraciocinio de la fuerza. La sangre que corrió se estanca por fin en los albores de la equidad y la obtención del Boleto estudiantil nos advierte que no claudicar ante nuestros ideales es la mejor forma de permanecer en el tiempo a pesar de ya no estar aquí, entre nosotros. ...hoy los siete filósofos de la República Argentina gritan desde la oscuridad que no cerremos nuestros oídos, y que las torturas no fueron lo suficientemente feroces para acallar sus almas, menos aun el frío que acompañó sus cautiverios en esta cultura que hoy impera a nuestra diestra. 49

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Fotografía TECNOLOGÍA Y CREACIÓN

Por Gustavo Ciancio

(Punta Alta) - gustavociancio@hotmail.es Día tras día, asistimos a la aparición de “novedades” tecnológicas en el área de la fotografía digital. Cámaras que identifican rostros previamente almacenados en su memoria, otras que se accionan al percibir una sonrisa en los sujetos fotografiados, y algunas más como la recientemente presentada por Fuji como el “no va más” de la tecnología, la FinePix Real 3D (http://911sistemas.criticadigital. com/2009/07/14/la-primer-camara-tridimensional-del-mercado-digital/, donde alegremente nos informan que lanzaron la primera cámara tridimensional del mercado digital, algo que, por cierto –haciendo la salvedad de que funcionaba con película– existe aproximadamente desde 1850). Ahora bien, aquí no se trata de atacar a este tipo de artefactos, sino más bien de hacer una reflexión acerca del espíritu que anima a quienes compran y usan este tipo de máquinas, y la relación, yendo más a lo general, que se establece entre el fotógrafo y su máquina hoy en día. Para el filósofo checo Vilem Flusser (19201991) esta relación pone al usuario de la máquina en una situación verdaderamente desoladora, llamándolo “funcionario”, en el sentido que su tarea es hacer funcionar al dispositivo, que por otra parte ya trae en sí la suma de las posibilidades en su programa. Así, se hace prácticamente imposible lograr las imágenes que Flusser llama “informativas”, esto es, aquellas que queden por afuera del programa de la cámara, lo que por otra parte, sería el reto que afronta el verdadero creador, o sea, lograr “arrancar” a su cámara una imagen para la cual no fue diseñada. Revista La Avispa Nº46

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Al respecto, el brasilero Arlindo Machado, Doctor en Comunicaciones, Profesor del departamento de Cine, Radio y TV de la Universidad de San Pablo y del Programa de Postgrado en Comunicación y Semiótica de la Universidad Pontificia de San Pablo, escribió en su texto “Repensando a Flusser y las imágenes técnicas” (http://www.arteuna. com/CRITICA/flusser2.htm) : “Es posible, por lo tanto, definir a las máquinas semióticas por su propiedad básica de estar ya programadas para producir determinadas imágenes y para producirlas de determinadas maneras, a partir de ciertos principios científicos definidos a priori. Las formas simbólicas (imágenes) que ésas máquinas construyen ya están, de alguna manera, inscriptas previamente (pre-escritas, programadas) en su propia concepción, en la concepción de su(s) programa(s) de funcionamiento. Eso quiere decir que una máquina semiótica condensa en sus formas materiales e inmateriales un cierto número de potencialidades y cada imagen técnica producida a través de ella representa la realización de alguna de esas posibilidades. En verdad, programas sin formalizaciones de un conjunto de procedimientos conocidos, donde parten los elementos constitutivos de determinado sistema simbólico, bien como sus reglas de articulación son inventariadas, sistematizadas y simplificadas para ser colocadas a disposición de un usuario genérico, preferencialmente instruido. Al usuario que opera con esas máquinas y que extrae de ellas las imágenes técnicas, Flusser le da el nombre de funcionario. Para el funcionario, las máquinas semióticas son


sería necesario intervenir en el plano de la propia ingeniería del dispositivo, sería preciso re-escribir su programa, esto quiere decir: penetrar en el interior de la caja negra y develarla.” Visto así, poco queda para aquellos que intentamos una imagen original, un enfoque novedoso. Sin embargo, siempre es posible hacer, con los medios a nuestro alcance, algo que escape a ese fatalismo según el cual cada desviación del programa de la máquina, será apuntado cuidadosamente por la industria fotográfica a fin de incluirlo en la próxima generación de aparatos, dejándonos una vez más dentro de lo que el programa nos “permite” hacer. En muchísimos casos, con seguridad, esas innovaciones pasarán incluso desapercibidas para el aparato industrial, por cuanto no tienen, con seguridad, un atractivo económico que justifique ofrecerlos como bien de consumo masivo, y quedando casi como un hecho anecdótico enmarcado en la difusa categoría de arte experimental. Esto es así porque la industria, de hecho, avanza en dirección contraria, a juzgar por los ejemplos citados al principio del artículo. Hoy en día, parece ser deseable, en nombre de una mayor facturación seguramente, colocar

cajas negras cuyo funcionamiento y cuyo mecanismo generador de imágenes se les escapa parcial o totalmente. El funcionario trabaja como un canal productivo pero no como el proceso codificador interno. Pero eso no importa, por que estas cajas aparecen ante él de forma amigable (user-friend) es decir, ellas pueden funcionar y colocar en operación a su sistema generador de imágenes técnicas de igual manera si el funcionario que las manipula desconoce que pasa en sus entrañas, un poco como el conductor puede dirigir un vehículo sin preocuparse cómo es el funcionamiento del motor. El funcionario domina apenas el input u output de las cajas negras. Él sabe como alentar las máquinas o cómo accionar los botones adecuados, de modo de permitir que el dispositivo (cumpla) complete las imágenes deseadas. Así, el funcionario escoge, entre las categorías disponibles del sistema, aquellas que le parecen más adecuadas, y con ellas construye su escena. Una vez que puede escoger, el funcionario acredita estar creando o ejerciendo una cierta libertad, pero su elección será siempre programada, porque es limitada por el número de categorías inscriptas en el aparato o máquina. Para producir nuevas categorías, no previstas en la concepción del aparato, 51

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más ambiciosos, como medio y objeto para la producción de obras de arte. Esta máquina actual, con todas sus “ventajas” de fácil manejo, nos hace entonces correr el riesgo de quedarnos afuera del proceso creativo, con el agravante de, además, dificultar el discernimiento entre una obra original y que represente un verdadero aporte innovador, y la mera capacidad para manejar con cierta solvencia algunos programas. Así, Machado dice (op cit): “En una primera aproximación, Flusser advierte, por lo tanto, sobre los peligros de la actuación puramente externa en la caja negra. En la era de la automatización, el artista, no siendo capaz él mismo de inventar el equipamiento que necesita o él programarlo, queda reducido a un operador de aparatos, esto es, a un funcionario del sistema productivo, que no hace otra cosa sino cumplir posibilidades ya previstas en el programa, sin poder todavía en el límite de ese juego programado, instaurar nuevas categorías. De parte de la crítica y del público, lo que se percibe es una creciente dificultad, a medida que los programas se tornan más poderosos y “amigables”, de saber discriminar entre una contribución original o una mera demostración de las virtudes de un programa. Nada puede ser menos confortable para un realizador de trabajos de computación gráfica o multimedia que aquella pregunta inevitable que le es inferida inmediatamente después de cualquier exhibición: ¿Qué programa usó Ud. para hacer esto?. Una vez que permanecemos incapaces de saber lo que pasa en el interior de la caja negra, “somos por lo tanto analfabetos en cuanto a las imágenes técnicas. No sabemos cómo descifrarlas” (Flusser 1985). En este sentido, asistimos ahora a un cierto desengolamiento de la noción de valor en el arte: Los juicios de valoración se tornan flojos. Nos volvemos cada vez más condescendientes con relación a trabajos realizados con mediación tecnológica, por que no tenemos

en el mercado cámaras de uso cada vez más simple, y con mayor grado de automatismo, entendiendo en rigor por automatismo una mayor cantidad de operaciones resueltas por la máquina, sin posibilidad siquiera para el usuario de actuar sobre esos parámetros. Aquí es interesante recordar las palabras del filósofo francés Gilbert Simondon, que ya en 1969 escribía, en su libro Du mode d’existence des objects técniques (Paris, Ed. Aubier, 1969): “El verdadero perfeccionamiento de las máquinas, aquél que se puede decir que eleva su grado de tecnicidad, corresponde no a un incremento del automatismo, sino por el contrario, a la introducción de un cierto margen de indeterminación en su funcionamiento. Es ese margen el que permite a la máquina volverse sensible a una información exterior”. Y cuánto más son importantes estas palabras en el contexto en que estamos aquí, si tratamos a la cámara fotográfica y su producto, la fotografía, como bienes culturales, y siendo aún un poco Revista La Avispa Nº46

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la ampara teóricamente) sería ahora, según Flusser, revelarse en contra de esa automatización estúpida, contra esa robotización de la conciencia y la sensibilidad, y recolocar las cuestiones de la libertad y la creatividad en el contexto de una sociedad cada vez más informatizada y cada vez más dependiente de la tecnología.” Días atrás me preguntaban, durante una entrevista radial, acerca de los “momentos Kodak”, en el sentido de que si cualquier ocasión era digna de ser fotografiada. Desde ya, en la óptica de la empresa, por supuesto que sí (¡de eso viven!). Desde mi punto de vista, es lógico suponer que cualquier cosa que nos parezca digna de ser fotografiada, pues entonces lo es desde ese momento. Ahora bien, una cosa es dar rienda suelta a una afición, e incluso luego pasarse un buen rato, dependiendo de la habilidad para el manejo del Photoshop, embelleciendo según el criterio de cada uno la imagen capturada, y otra cosa muy distinta es suponer que esa habilidad y una dosis de suerte (o no) para alguna toma, nos transforma en artistas, y ya estamos listos para hacer una muestra.

criterios suficientemente maduros para avalar la contribución de un artista o de un equipo de realizadores. Como consecuencia la sensibilidad comienza a volverse embotada, se pierde el rigor en el juzgamiento y cualquier tontera nos excita, por que parece estar up today como estadio actual de la carrera tecnológica. La verdadera tarea del arte (y la filosofía que

Ser artista es otra cosa.

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Estenopolaroids Una vieja Kodak EK 160-EF Instant Camera (según me contaron o leí por ahí, la empresa la sacó al mercado un día antes que expirara la licencia exclusiva de Polaroid para este tipo de cámaras, y tras posterior juicio, tuvo que retirarla junto con todos sus insumos) llegó a mis manos, más como una curiosidad que como algo utilizable. No obstante, un día me encontré deseando hacer unas tomas en mi casa y sin mi otra máquina disponible, de modo que tomé el artefacto, y luego de unas cuantas modificaciones, quedó en condiciones de volver a funcionar, desde ya, dejando de ser lo que era para transformarse en otra cosa, a mitad de camino entre las tecnologías de la polaroid y la técnica de la estenopeica, pero sin ser ninguna de ambas. Hibridaje de tecnologías, subversión de sistemas técnicos... fotografía.

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El elegido LUIS MARÍA SOBRÓN luismasobron@hotmail.com

I Candelabros del estío iluminaron mis huesos que la verdad predijo. No haré más el amor contigo adorada muerte. Me enamoré de ti Cabalgando horizontes Que las brumas cubrían. Tú sabes que eres límite. Sin embargo muerte quedarás sola porque morir no es lo mismo que morirse. II

III ¿Dónde quedó mi libertad, hasta hoy enajenada? Mi corazón es un desierto de espinas y de águilas; habíamos contribuido a despojar de primaveras jardines de peonías y de rosas. Habíamos atrapado la presa de la incógnita, para descubrir la anatomía del secreto que la hiere. El señor de la patria y el infierno reservó para su gloria, la libertad: quitar del mundo el antifaz a la gratuita palabra.

Navego la barca del pensamiento horizontal como campos en flor vertical como el vértigo audaz del relámpago.

*Poemas inéditos del libro “ESTADO DE VIGILIA”

Camino esta tierra de muros tatuados por los secretos del alma. Transbordo la barca en océanos sin nombre y sin puertos océanos que hoy la utopía nos concede.

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Teatro María Carreras.

Actriz, directora, autora. Cuarta generación de artistas. Técnica en periodismo. Tuve oportunidad de conocerla por el año 2000, ella venía precedida por generaciones de artistas que fueron y son su familia. No es fácil acceder a un diálogo con una persona a quién rodea una historia actoral tan intensa en donde ha compartido cartel con muchos grandes de la escena nacional. Sin embargo su humildad y sobre todo su generosidad acortó el camino y así pude conocer algunos de los proyectos de esta “Teatrera” con mayúsculas, supe algo de sus sueños, pude percibir su energía y sobre todas las cosas el amor que siente por este género tan difícil; “Viniendo desde donde viene no podía ser de otra manera”, pensé. Con el tiempo y a través de ver su trabajo en las diferentes salas de nuestra ciudad me di cuenta que es una “laburadora” del espectáculo y no una portadora de apellido; cosa que no tendría nada de malo. Pero repito, es humilde y respetuosa de los otros y ha sabido ganarse un merecido lugar a través de su continuo trabajo, como autora, docente, productora o actriz dentro del quehacer marplatense. No quiero olvidar mencionar que es una persona muy querida y respetada por sus pares y para cualquier actor sería un honor trabajar junto a ella. En la actualidad coordina el TMC! Espacio de formación, investigación y producción teatral. Distinciones recibidas: Asociación Argentina de Actores, delegación Mar del Plata. Por el aporte al desarrollo teatral y a la formación de actores. Mujeres Destacadas. Centro Cultural Cortázar. (2001) Mujeres Destacadas. (2003) Centro Cultural para el desarrollo social de Luz y Fuerza. Mujer destacada por su trayectoria artística en el marco del Día de la Mujer otorRevista La Avispa Nº46

gado por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón. (2007) Gaviota de Oro (2007) Trayectoria artística femenina. Otorga SADAP -Premio San Gabriel. Participó en los elencos de las obras que presentaran su padres, Enrique y Mercedes Carreras pioneros del teatro en Mar del Plata y que obtuvieron el reconocimiento del público y varias estrellas de mar. Trabajó en cine, televisión, circo y teatro junto a grandes hacedores de la escena nacional. Julio Vaccaro, Mario Rolla, Ismael Hasse, José María Paolantonio, Jorge Ahamendaburu, Darío Vittori, Juan Carlos Mesa, Eva Franco, Tita Merello, Osvaldo Miranda, Tincho Zabala, Adolfo García Grau, Imperio Argentina, Jorge Porcel, Carlos Andrés Calvo, Alberto Olmedo, Vicente Parra, Beatriz Taibo, Diana Maggi, Juan Carlos Mesa, Mario Sapag, Helena Lucena, Juan Carlos Dual, Marcos Zucker, Tino Pascali, Emilio Comte; Jorge Barreiro, Alfonso de Grazia, Ignacio Quirós, Lolita Torres, Luis Medina Castro, Juan Darthes, Rodolfo Ranni, Mario Pasik , Iris Láinez; Ruben Pires; Violeta Rivas; Estella Raval y muchos más... Con una intensa y permanente actividad, se destacan entre los espectáculos dedicados al público adulto su trabajo de actriz en “Vidas Paralelas”, “Discépolo”, “50y50”, “Así es la Vida”, “Don Gil de las Calzas Verdes” y “Made in Lanús”. Como directora: ”Parecen ángeles”, “El partener”, ”Boda Gitana”, “Sueño de una noche de verano”, “Chau Misterix” y “Los Invertidos”. Se suman también los dedicados a la infancia: 56


Existe la comunión Teatro-Política ¿Piensa que al público le interesa esa propuesta? En este momento me parece que a la mayoría no. Es una unión rica y posible como cualquier otra. Teatro-Política me parece más interesante que teatro panfleto. Significa que abre la puerta a un intercambio de ideas o propone re-pensar una situación. Se juega con la idea que el teatro no comercial o under siempre lleva adherido a su espalda un tinte político o una idea muy hacia a la izquierda ¿Por qué se piensa eso y si es verdad a qué se debe? Supongo que a la historia transcurrida y a la necesidad de expresión y libertad. No pienso que solo lo político sea el único abordaje del teatro no comercial. Creo que en la actualidad el universo es mucho más amplio, abarca la búsqueda de sentido en el mundo globalizado, las relaciones y vínculos en la sociedad actual. ¿Cómo inserta en lo cotidiano su labor teatral? Es mi cotidianeidad. ¿Se piensa en la obra o en el espectador o viceversa? ¿Por qué? Pienso en las dos cosas. Pienso en lo que voy a contar y a quien se lo voy a contar y entonces como lo voy a contar. La celebración de una escena es el ritual de una falacia en lo cual lo trascendental es la emanación de la verdad, como si se tratara de una segunda lectura. ¿Trabajan en la puesta en esa segunda lectura? Una obra es interesante cuando permite lecturas, y esas lecturas pueden estar facilitadas, acentuadas o creadas en una puesta. Eso es lo apasionante del trabajo de director teatral. Permitir que en escena se muestre toda la riqueza de un texto y todo lo que al director puede sumar según su propia óptica. Se vuelve co-autor. ¿Cree usted que la labor de la mujer es sustancialmente diferente de la del hombre en esta profesión? No. Como marplatense tengo la sensación de que la ciudad no trata muy bien a sus repre-

“La Bella Durmiente” (producción), “Detectives Revoltosos” (autora), “Aprendiz de músico”, “Como Aladino” (dirección), “La Familia Perinola” (autora, directora). Aquí alguna de sus respuestas para nuestra revista ¿Qué tipo de teatro le provoca admiración? El que está bien hecho, sea el género que sea. Que me haga “entrar en el juego” que me propone. ¿Sigue leyendo nuevas obras o mantiene en carpeta viejos proyectos, si es así? ¿Cuáles son? Siempre leo, trato de nutrirme, de mantenerme al día. Trato de llevar a cabo los proyectos que me interesan. Me entusiasman los musicales y los espectáculos donde se fusionen lenguajes. ¿Se siente acompañado o el medio teatral es solitario y competitivo? Es competitivo, trato de que sea grupal. Me encanta encarar proyectos con mucha gente, un nuevo proyecto es material de aprendizaje y enriquecimiento, el intercambio con los otros me moviliza ¿Qué es lo que prima al abordar una obra, el goce o el dolor? El goce, hay que disfrutar desde el primer momento. Pongo mucho esfuerzo, energía, tiempo, compromiso y muchas veces dinero como para además sufrir. Cuando empiezo a sufrir quiero dejarlo Existen personas del medio y público que considera que el teatro actual es en su mayoría falto de sentido ¿Qué me puede decir? ¡Hay tanto de todo! (POR SUERTE). En principio el teatro tiene que tener sentido para uno que es el que lo genera. Si para uno tiene sentido seguramente encontrará un público que le llegue. Estamos llenos de “sin sentido” como en toda época, pero ahora la T.V. tomó como material difundir casi exclusivamente el “sin sentido”. Y eso nos hace sentir invadidos e impotentes. Sin embargo creo que no hay que dejar de hacer lo que uno cree. O por lo menos intentar creer en algo y trabajar por eso. 57

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la comprensión de lo humano. Considerando que grandes actores de la escena nacional han sido autodidactas ¿qué piensa que aporta el taller teatral a un artista? Espacio para descubrir, ejercitar e intercambiar. Formar parte de una búsqueda compartida. Herramientas para no desesperarse. Mis bisabuelos y abuelos españoles formaban parte de una compañía de teatro que hacia repertorio. El taller se hacía trabajando. Tres obras por día, compañías de 20 o 30 personas. La ejercitación continua. Mi viejo aprendió a hacer cine en los estudios, filmando, empezando desde abajo. Cuando no tenés acceso a eso, el estudiar teatro te brinda ese espacio de aprendizaje, y te lo organiza para que después tengas herramientas para generar tus proyectos o puedas presentarte a un casting. En lo personal ha sido merecedora de diferentes distinciones en el ámbito local y nacional ¿Puede explicar cuál fue la que le dio la mayor alegría y por qué? Premio a la trayectoria destacada en la labor artística otorgada por el concejo deliberante con motivo del día de la mujer. Porque valorizaba un camino, una permanencia, una conducta. No lo esperaba, no lo concursé, me emocionó y me hizo ver que no siempre uno está solo jaja. Y el Estrella de Mar a Vidas Paralelas como mejor obra dramática a nivel nacional, (no creo en esa distinción de local y nacional, no me gusta esa autodiscriminación). Por otro lado Vidas Paralelas es un proyecto muy querido,

sentantes culturales ¿Qué opinión tiene al respecto? No es consciente de la riqueza que tiene, de la situación privilegiada en cuanto a la masividad, cantidad, diversidad, de espectáculos y públicos. Se desperdicia esfuerzos formando gente que luego no se le genera el espacio de profesionalización. Se sigue teniendo la idea de que el artista por elegir ser artista tiene que ser pobre. Actuar o dirigir una obra es moverse al ritmo de una música interna, para usted ¿Por dónde pasa esa melodía? Según… el trabajo, y el roll a desempeñar. Como autora y directora de espectáculos infantiles la melodía es la de la magia, la de la esperanza, la de la fantasía, que preserve el espacio de la infancia, de los sueños y el juego. Que tenga el toque de inocencia para creer en la bondad y en un mundo mejor, y la audacia de atreverse a plasmarlo y volver a buscar al niño interno para ponerlo nuevamente en juego. Como actriz, en Vidas Paralelas o en Made in Lanús, la melodía es la de los sentimientos, las emociones, los dolores y las alegrías de la vida cotidiana, lo humano, Revista La Avispa Nº46

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trabajado y defendido por Mercedes (autora y directora) y Sandra Maddonni (protagonista nominada como mejor actriz) y yo que estuvimos desde los inicios del proyecto hace tres años. Propone un diálogo, una apertura a la diversidad y revalorización del otro. Parecía que era propicio y necesario hablar no en función de antinomias sino de cercanías, de convivencias.

Estamos trabajando desde Febrero cuando Willy Wullich director del teatro Colón, nos dio el sí para el proyecto. Wendy, Campanita Peter Pan dice muchas cosas, simboliza muchas cosas, es un paso muy importante en mi carrera. Espero que los chicos puedan decir qué les pareció. ¿Qué nos puede decir como reflexión final? ¡Que amo hacer teatro! DIEZ PREGUNTAS SIMPLES

Como actriz, directora y dramaturga ha bebido los diferentes estilos y escuelas en las cuales encuentra un camino ¿Le sería posible explicar qué género logró influenciar en su manera de expresar? No lo sé. Tal vez el que vea mis trabajos pueda decirlo. Trato de seguir probando, de trabajar en equipo, de estar sensible a lo que pasa. Mi escuela es el hacer en forma continua y permanente y tomar cada trabajo como una investigación. Siendo movimientos independientes, sin estructura comercial ¿cómo financian la puesta de una obra? ¿Vestuario, escenografía, sala, etc.? Funcionamos como cooperativa que puede tener o no producción según el caso. Arriesgamos en lo que creemos. ¿Cuénteme algo de su último trabajo? Es un musical con 30 artistas en escena. Plantea el rescate de la infancia del país de los piratas, donde los sueños no son posibles y las oportunidades no existen. La clásica historia de Wendy, Peter Pan y Campanita. Un equipo de profesionales increíbles. Sergio Hernández creando un delirante “Mano Ganchuda” pone al servicio del público infantil las dotes de un gran actor. Paula Lostra una joven y talentosa coreógrafa Un placer trabajar con ella. Te adjunto la data porque todos son maravillosos.

1.¿Una obra? El violinista en el tejado. 2.¿Un autor? Kartum, Rovner. 3.¿Un docente? Noemí Coelho. Danza jazz. 4.¿Un autor/ra marplatense? Julio Lascano 5.¿Un actor o actriz marplatense? Los que estoy trabajando ahora. 6.¿Un libro? No sé, varios 7.¿Un amigo? María Jordán. 8.¿Un color? verde 9.¿Una fecha? Nacimiento de mis hijos. 10.¿Un sueño? Argentina estable, organizada, republicana, productiva, contenedora, inclusiva, progresista. Feliz.

Alejandro Gómez

(Mar del Plata) halegomez2003@yahoo.com.ar

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Rescates Por Lidia Castro

castrohernando@gmail.com JULIO CORTÁZAR Sus libros de cuentos y novelas han marcado la literatura de la segunda mitad del siglo XX. Entre ellos, hay títulos clásicos como Bestiario, Las armas secretas, Todos los fuegos el fuego, Los premios y Rayuela. En febrero de 1964 un grupo de escritores latinoamericanos se reunió en Ciudad de México para celebrar una reunión “cronopia”. Julio Cortázar no pudo asistir pero envió la contribución siguiente: “Nada puede parecerme más ominoso que una reunión de cronopios poetas y artistas. La sola y siniestra idea es comparable a la mañana en que los campesinos de Bustedville, Nevada, vieron llegar a un caballo sin jinete, con un mensaje atado a un estribo: las langostas habían aprendido a pensar y avanzaban estratégicamente, comiéndose a los hombres en vez de las plantas de maíz. Pero también, mensaje por mensaje, acordémonos de la botella vomitada por el mar en las playas de Dubrovnik en agosto de 1865, con su inscripción bordada en un guante de mujer: “Estoy tan solo, tan lejos, tan alto”. Dados esos antecedentes, toda aglomeración de cronopios me parece digna de sospecha. ¡Cuidado con los poetas que muerden! ¡Cuidado con los artistas que transforman! Ya se han visto sus intenciones en el volante teñido de rosa ingenuo que han distribuido profusamente y donde anuncian: “Cerrojos caídos y puertas abiertas”. ¡Cerrojos caídos y puertas abiertas! ¿Pero qué va a ser de nosotros, doctor Gómez? ¡Ay, vaya uno a saber, señora Rodríguez! En vista de todo lo cual, mi indignada aportación a este nefasto primer encuentro de la Acción Poética Interamericana es la siguiente: Cronopios de la tierra americana, muestren sin vacilar la hilacha. Abran las puertas como las abren los elefantes distraídos, ahoguen en ríos de carcajadas toda tentativa de discurso académico, de estatuto con artículos de I a XXX, de organización pacificadora. Háganse odiar minuciosamente por los cerrajeros, echen toneladas de azúcar en las salinas del llanto y estropeen todas las azucareras de la complacencia con el puñadito subrepticio de la sal parricida. El mundo será de los cronopios o no será, aunque me cueste decirlo porque nada me parece más desagradable que saludarlos hoy cuando en realidad me resultan profundamente sospechosos, corrosivos y agitados. Por todo lo cual aquí va un gran abrazo, como le dijo el pulpo a su inminente almuerzo.” París, 1964.

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LAS CINCO VOCALES La famosa escritora española Lucía Echevarría, ganadora del Premio Planeta, dijo en una entrevista, que ‘murciélago’ era la única palabra en el idioma español que contenía las cinco vocales. Un lector, José Fernando Blanco Sánchez, envió la siguiente carta al periódico ABC, para ampliar su conocimiento: “Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que, ‘Murciélago’ es la única palabra en el idioma español que contenía las cinco vocales. Pues mi estimada señora, piense un poco y controle su ‘euforia’. Un ‘arquitecto’, ‘escuálido’, llamado ‘Aurelio’ o ‘Eulalio’, dice que lo más ‘auténtico’ es tener un ‘abuelito’ que lleve un traje ‘reticulado’ y siga el ‘arquetipo’ de aquel viejo ‘reumático’ y ‘repudiado’, que ‘consiguiera’ en su tiempo, ser ‘esquilado’ por un ‘comunicante’, que cometía ‘adulterio’ con una ‘encubridora’ cerca del ‘estanquillo’, sin usar ‘estimulador’. Señora escritora, si el ‘peliagudo’ ‘enunciado’ de la ‘ecuación’ la deja ‘irresoluta’, olvide su ‘menstruación’ y piense de modo jerárquico’. No se atragante con esta ‘perturbación ‘, que no va con su ‘milonguera’ y ‘meticulosa’ ‘educación’. Y repita conmigo, como diría Cantinflas: ¡Lo que es la falta de ignorancia!”

Citas: Hoy en día, los jóvenes se imaginan que el dinero lo es todo, y cuando se hacen mayores, saben que es cierto. Oscar Wilde La búsqueda de dios es una ocupación inútil, pues no hay nada que buscar donde nada existe. A los dioses no se les busca, se les crea... Máximo Gorki Un hombre que es original no actúa el papel de otra persona, es él mismo. Y su autoridad no viene de nadie, viene del universo mismo. Osho, tomado de: The Language of Existence Consejo de Onetti: No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar. Juan Carlos Onetti Partes de Diccionario del diablo Ambroise Bierce Difamar, v. t. Atribuir maliciosamente a otro vicios que no hemos tenido la oportunidad ni la tentación de practicar. Difamar, v. t. Decir mentiras sobre otro. Decir verdades sobre otro. 61

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Reseñas Acerca de los poemas de CATÁLOGO DE IMPERFECCIONES del libro ÉBANO de MARCELA PREDIERI

Por DAVID ALBERTO FUKS (Rosario) - fuksdavidalberto@gmail.com

Algunos de los libros de Marcela Predieri podrían haber integrado muy honorablemente aquella colección rosada de Tusquets: La sonrisa vertical. Es que si se los acerca al fuego podrá aspirarse el ominoso olor a azufre del Anticristo sin necesidad de leerlos de atrás para adelante. Yo accedí tardíamente a sus textos y confieso que la lectura de estos versos me exacerbó la liberación de óxido nítrico en el cuerpo cavernoso. Es que lo orgásmico fluye a lo largo de este libro bajo la tradicional expresión francesa de petite mort. En efecto, diversos son los versos que dan cuenta de ello:”El veneno solo aguardando” (magdalenas),”se saben muertos y de prisa” (es presa de inviernos), “la mañana rebasa el luto de los pájaros” (cinco), “frente a tu puerta blanqueada de mortajas” (resistencia), metáfora que insiste en mínimo: ”Entre mortajas de viento”. ”El veneno solo aguardando” es una voz poética inquietante que sobresalta al lector en la mitad de una lista cotidianeísta. También el placer del exhausto da cuenta de ello en ”los viernes duermen siestas las señoras” (magdalenas) y “y tres gallos que se quedan dormidos” (es presa de inviernos). Predieri no oculta sus apremiantes armas secretas. Así, “el estilete de la luna sobre los cueros” o “con una estocada” (tándem) y “como un puñado de tierra en el ojo” (es presa de inviernos) ,aquellos apremios amorosos, sostengo, se prolongan en “quiebra las piernas de la tarde” (cinco), en “quebrarle las piernas a las horas” (tándem) y “al dolor del tacto” (enroque). En suma, el cuerpo predieriano es omRevista La Avispa Nº46

nipresente, contundente, ora sugiere al otro y ora es autosuficiente y autosatisfactorio. Estos cuerpos no siempre desean interrogarse, prefieren y profieren su vecindad más del lado del instinto que de la pulsión, de la postergación de la ternura (no es que la ternura esté exenta) más que de la palabra compasiva. La belleza de algunos versos, (como epifanía en la que adviene la poiesis), revela la calidad mayor de la autora, quien, corrompiendo la lengua, simula sustantivar los adjetivos y adjetivizar los sustantivos:”la boca del acantilado se trepa a la mentira”, “pero el cielo está sangre de mis miedos”. En una licencia, Marcela Predieri, muy pero muy audaz, lleva su impudor poético más allá del límite de lo licencioso y no calla su deseo en la ceguera silenciosa de los amores parafílicos o sugiere acoples ad tergo (tándem) o ¿evoca al film Querelle? (”recorramos entonces los bares de muelles”) pero jamás deja de invitar a horadar con nuestro atisbo, en la profundidad de sus escotes líricos con miradas que navegan entre alusiones atlánticas (dársenas, puertos, barcazas). No se trata del mar, sino de otras humedades, claro está, aquella de la genial genitalidad de los amantes que como bien sabemos, cuando encallan, hablan en lengua y en la áspera suavidad de las yemas de los dedos soliviantados.

Adhesión:

SADE Atlántica sadeatlantica@yahoo.com.ar 62


El rincón de los bajitos IMPORTANCIA DEL CUENTO EN LA FORMACIÓN DE LOS NIÑOS Por Esmeralda Longhi Suárez* El cuento es un género literario de gran atractivo para la niñez. Produce goce, placer, recreación y expansión de sensaciones y sentimientos, al crear una atmósfera de encanto, imaginación, fantasía, belleza y pureza que logra en lectores y auditores, al recibir el mensaje, ilusión y emociones diversas: reír, entristecer, pensar, asombrar. El cuento debe responder al gusto y necesidad de los niños, contribuir a satisfacer su curiosidad, deseo de conocer y descubrir paulatinamente el mundo que los rodea, desarrollar habilidades y actitudes como gozar de la acción dramática, identificarse con los hechos y personajes, escuchar atentamente, mantener la continuidad de ideas en la mente, acrecentar el vocabulario haciendo comentarios y preguntas sobre lo narrado, disfrutar de la belleza y el sonido del idioma, rescatar enseñanzas y principios morales positivos, distinguir progresivamente lo real de lo imaginario, descubrir el placer de hojear libros apreciando ilustraciones y cuidarlos pues son de utilidad. Los temas a brindar deben ser relativos a la edad y preferencias de los destinatarios, como las acciones sobre situaciones familiares donde existan animales domésticos, que todos desean tener, haciendo travesuras como ellos, y elementos cotidianos donde puedan hallar el amor a la familia y los amigos como forma de integración a un grupo social. Todo esto, con una trama simple, bien desarrollada, con un accionar claro girando sobre él todo el tema, con secuencias sencillas, comprensibles; no muchos personajes ni hechos para su fácil captación e identificación para que puedan saborear del cuento, extraer de él amor, cariño, generosidad, y descubrir la riqueza idiomática a través de un lenguaje adecuado, ameno, que responda a su edad, con frases ordenadas, diálogos ágiles y una correcta estructura gramatical. A través de las tramas con hechos continuos y relacionados entre sí se pretende abrir un clima de aventura, ternura, simpatía, comprensión e identificación con experiencias de vida y se recibirá, como la mejor de las recompensas, la sonrisa de los niños quienes, al leerlos u oírlos, explayarán sus emociones y sentimientos dentro de un marco de magia, felicidad y pureza. *Autora de CUENTOS PARA CONTAR Y LEER - Selección para niños pequeños

Agradecimiento: a todos aquellos que han colaborado con adhesiones y publicidad durante estos 9 años.

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LOS HIBERTECAS Comienza el otoño. El álamo que había estirado sus brazos buscando los mejores rayos de sol para pasar el verano, los más brillantes tonos de verde para sus hojas y los murmullos más graciosos de la brisa que circula por sus ramas, cambió de parecer. Ahora se está haciendo dueño de todos los amarillos, marrones y rojos. Los pone en sus hojas que se descuelgan dejando, poco a poco, las ramas vacías. ¿Dónde se dirigen? ¿Dónde quieren vivir otras aventuras? Se suben a las ráfagas del viento del mar, que recorre la zona, llevando frío, niebla y gotones de lluvia. Galopan grandes distancia, muchas van a la otra cuadra, al parque de los pinos; otras se refugian bajo la higuera de la otra casa: pero hay muchas que les gusta quedarse cerquita, se bajan del viento ahí nomás y se quedan, simpáticas, en mi parque. Este es el momento en que todos los de la casa se ponen a mirar detenidamente. Bajo las hojas de otoño, amarillas, marrones y rojas, que cubren todo el pasto y también los canteros, aparecen los hibertecas, esos seres herbóreos que viven bajo las hojas de otoño, amarillas, marrones y rojas. Perlita, la dálmata llorona, camina con cuidado, no quiere pisar ninguno. Trompita, la gatita blanca y negra, juguetona como siempre, los espía y les tiene miedo; el Negrito, el gato de la casa, brilloso y sereno, trata de saludarlos con sus largos bigotes; Minina, la gata abuela, los llama y como no vienen, les conversa. También Pelusa se inquieta, pero no demasiado, parece que dijera: No me interesa… A mí también me impactan, la primera vez que los vi no lo podía creer; ¡son tan chiquitos, casi trasparentes, tan vivaces! Livianos por su sencillez, humildes como los grandes. Su ojo, –porque tienen uno solo– mira la realidad desde otro lugar, pasea la visión desde abajo del amarillo, los marrones y los rojos, y por eso sus percepciones y opiniones sobre la vida, sobre el bien y el mal, y hasta sobre la belleza son diferentes a otras. Hablan de la libertad, de los valores, del respeto por el otro. Se agrupan y no dejan a nadie afuera. ¿Serán familiares del Unicornio Azul, aquel que cantaba Silvio Rodríguez, con un dejo de nostalgia caribeña? Los hibertecas viven en familia. Construyen sus casas diminutas bajo la primera hoja grande que encuentran. A veces usan las de la higuera, que se vienen de la casa vecina, un poco arrugadas, pero abrigan igual. El papá se preocupa de su familia, trata de protegerlos del frío, a veces armando el techo con dos o tres hojas de otoño, para que el agua resbale por las grietas y no entre la helada de la madrugada en su madriguera. La mamá corre rápida hasta que les cocina la mejor comidita. Los nenes y las nenas, como otros nenas y nenas, de otras razas, son juguetones, trasgresores y bulliciosos. Al año siguiente, cuando llegan otra vez, esos niñitos, tan chiquititos, ya han crecido, no mucho, pero se han hecho adultos y forman otras familias de hibertecas. Siempre vuelven al mismo parque, en otoño. Con la caída de la hoja del almanaque del 21 de marzo, llegan. ¡Igual que las golondrinas en primavera! Hasta se podría decir que día es, por la llegada de ellos. ¡Qué graciosos! ¡Que chiquitos! ¡Qué elegantes! Todos llevan gorritos rojos. A veces algunos, Revista La Avispa Nº46

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muy trasgresores usan gorritos azules. A los más chiquititos les ponen gorritos blancos, supongo que para verlos mejor. Los chiquititos juegan a la ronda, a la mancha y a las escondidas. Este juego es el que más les gusta, porque encuentran lugares para esconderse enseguida: una hojita suave y alargada de gramilla, una ramita caída del álamo, o un caminito de hormigas les alcanza. Siguen cayendo hojas del almanaque, y continúan surcando el aire de mi parque, las hojas del otoño. Ahora ya son más marrones y rojas, no tan amarillas y ni pizca de verde. Nos empezamos a preparar todos para saludarlos hasta el próximo año, Perlita la llorona, llora más que nunca. Trompita se vuelve más seria, es que sabe que los va a extrañar bastante. Minina piensa, como todos los años que les van a faltar estos “muñequitos” para charlar en las tardes de sol, de sol de otoño. Hoy es la gran asamblea, deciden que rumbo tomarán para buscar otros parques sembrados de hojas de otoño. ¡Qué cantidad de ojitos, tras las hojas! Todos quieren exponer sus ideas, uno, seguro el líder de este año, trata de organizar la reunión, desde la mesa de afuera se oye un murmullo, si uno se acerca más el murmullo sube de tono hasta parecer una especie de diálogo, un diálogo de hibertecas. Preparan valijas. Buscan sus vehículos: las ráfagas de viento del invierno, los gotones de lluvia, y hasta algún capullo de nieve que cae suavemente entre las ramas del mandarino. Este año decidieron ir a Groenlandia. ¡Qué lejos! ¿Llegarán los vientos del sur? En el norte, allá en Groenlandia, no encuentran al otoño. El más grande, el líder, les dice que van a viajar un rato más. Hasta los bosques de Canadá. Los más chiquitos se pierden. Es que el viento que los llevaba se quedó sin fuerza. Allá sale toda la familia de los hibertecas a buscarlos. Piden ayuda a las fuerzas públicas. La Policía Montada de Canadá, las Fuerzas Armadas y los esquiadores amables buscan con aviones, vehículos terrestres y hasta con barcos por los lagos casi helados. Los llaman, ayudados con micrófonos, y altavoces. Pasa una noche, fría como las noches de invierno, lloran las mamás hibertecas, lloran los papás hibertecas. Y esperan que los encuentren, escuchan la radio, miran televisión y se escriben mail entre todos. Un locutor en Canal 68hwt dice que parece que se han encontrados rastros, entre las hojas caídas de los robles de antaño. Y allá van todos; aviones, helicópteros y vehículos terrestres, arrastrando cables, micrófonos y altavoces. Es que son tan unidas, las familias hibertecas. Los encuentran, ¡qué alegría! Tiritando de miedo, todos tomados de las manitas, haciendo una ronda para darse valor. Gritos, besos pequeñitos, recomendaciones para no perderse otra vez. Y ahora, ¿dónde iremos? Vamos de nuevo al parque del mandarino, que nos esperan. Como todos los años el 21 de marzo, para dormir debajo de las hojas de otoño, amarillas, marrones y rojas. Magalí ABBRUZZESE magaedu@copetel.com.ar 65

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Cine y TV Un poco de cuota de pantalla El cine que nos mira (cuando lo dejan) Muchos productos de consumo llevan el esperanzado rótulo trabajo argentino y hay tantos filmes vernáculos como productos, sólo que no llegan ni por internet a los usuarios locales. La mayoría son tan descartables como aquéllos, pero no podemos juzgarlos. Con cuentagotas, llegaron a estreno marplatense un puñado, los previsiblemente populares, en absoluta justicia. Lo siguiente es la reseña de lo que nos dejan ver… por ahora.

La música esperada. La crítica mira ladeado a la comedia, por su final previsto y sus equívocos poco verosímiles, pero son otros los parámetros correctos de lectura: si tiene convicción en las actuaciones, si el libreto aumenta en vez de racionalizar los enredos, si los diálogos son un festival de chispas. Y de todo eso armoniza Música en espera, opera prima del jovenzuelo Hernán Goldfrid. Educado en el clan Damián Szifrón, otro muchacho cumplidor –Los simuladores y Hermanos y detectives en la tele, El fondo del mar y Tiempo de valientes en cine– igual que su guionista Patricio Vega, más una tal Julieta Steinberg, sumaba experiencia en comedias policiales, género difícil si los hay. El equipo sale muy bien parado y hasta invita a soñar un segundo tiempo juntos, ya que fórmula probada merece ballotage, como las de otro comediógrafo exitoso, Juan Taratuto. Ya etiquetado el mejor actor del modelo, y cara tabicada de las películas de este último, Diego Peretti vuelve a hacer que la historia sea él, creador de un estilo y un personaje que a su vez, hace historia, el film-Peretti. Se trata del típico perdedor urbano, solitario y remiso a involucrarse mucho en una relación, culposo y risible, provocador de piedad en el desarrollo y de envidia al final. Su nariz lo pondría incómodo para galán, pero lo pone convincente para héroe cotidiano, uno de nosotros víctima del esfuerzo inútil, sus contradicciones y la sorna Revista La Avispa Nº46

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del azar. El acicate argumental suele aparecer en el sistema de la ficción: un plazo perentorio. Pero en el suspenso el reloj atañe a la vida de un rehén y en este caso a algo trivial, y por eso cómico al ver cómo se complica: el destino de su trabajo. Pues el buen Ezequiel debe componer el sound track de un largometraje dentro de escasas horas, o su contratista-director simplemente buscará a otro músico. Y he ahí que se le cruza la subgerente del banco al cual le adeuda lo impagable –Natalia Oreiro– embarazada y soltera, a quien le cae su concheta madre de visita desde España –Norma Aleandro– a fin de conocer al afortunado padre de la criatura. El pacto será tan bizarro como retorcido. Ella le permitirá escuchar los ringtones del título, esos que nos atragantan la paciencia mientras esperamos una voz humana, y él fingirá ser el novio triunfador y enamorado. Ocurre que, tomando de ejemplo a un trucho ex socio, Ezequiel-Peretti cree que desfigurando un tema musical hasta lo irreconocible podrá venderlo al cineasta y zafar del brete, y busca identificar uno que ya escuchó apenas, entre los … cien internos del banco. Claro, Música se solaza en los goznes vodevilescos, la llamada coincidencia abusiva: la obstetra de Paula-Oreiro es justo la ex esposa de Ezequiel, éste anda con un taladro en la mano y justo se le presenta forzar una cerradura, se supone que se fue de viaje a Sidney y la improbable suegra se mete en el departamento


a sus vecinos-amigos del country el suicidio a trío. Las cartas están echadas y pasan los primeros créditos. Los cadáveres ojiabiertos del Tano, Gustavo (Juan Diego Botto) y Martín (Ernesto Alterio) yacen semisumergidos en la piscina climatizada, electrocutados. Sabemos ab ovo que la isla flotante contiene muerte e infelicidad, una distopía al sol que soñó un dorado autoexilio, el de los ganadores, y la vida real, el país en definitiva, se les filtró entre los dedos. Porque era el país que ellos hicieron, nunca se mantuvo afuera. “¿Tenés miedo de salir?”, concluye, sin respuesta, la novela de Claudia Piñeiro. El miedo a quedar afuera comienza al entrar. Fenómeno editorial único desde los lejanos días de Osvaldo Soriano, Las viudas de los jueves sigue siendo la única finalista al Premio Clarín que ha leído alguien, y lleva, merecidamente, veintiún reediciones. Un poco oportunista, pero siempre lúcido e idóneo, el casi homólogo Marcelo Piñeyro desmadejó las posibilidades de un texto preconcebido para el equipaje cinematográfico. Un testimonio implacable de la sociedad neoliberal en miniatura, escondida, y revelada, en su paradigma-metáfora, el barrio cerrado. Las viudas abre y se clausura igual, y el asunto a descifrar consiste en el cómo: qué llevó a tres nouveaux riches de la clase gerencial, eventualmente a punto de perder el tren de prosperidad, a decidir el aniquilamiento para que sus mujeres e hijos cobren el suculento seguro. No existe escapatoria y los destinos fueron sellados, de allí que novela y película se asemejen en estructura. Los episodios replican de un molde al otro, con variantes. La latente bisexualidad de Teresa (Ana Celentano) y su proximidad con la frágil Carla (Juana Viale), aunque en la versión filmada no continúa la relación; el marido golpeador de Carla (Botto); la malicia transgresora de Trina (Vera Spinetta); el vigilante resentido y chantajista (Adrián Navarro), más desdibujado en el original,

justo cuando él entró a rescatar un celular. Son métodos naturales de la sinrazón reinante y el público sabe que vendrán de un modo u otro. Cierto, Oreiro es una futura madre fashion a la que el texto insiste en adicionarle virtudes de joven talentosa y autónoma, pero significa un paso adelante frente al autohomenaje de divismo que le mechara Eduardo Mignogna en Cleopatra (2003), donde compartiera cartel también con la Aleandro. Todo un hallazgo la sutil perverso-burguesa de Norma, que pasea su casticismo de neoespañola veleidosa y no deja de bajarle línea a la díscola hija. Esta Música, al fin, suena afinada, radiante en su pequeñez sin ostentaciones, en un cine aburridamente existencial, castrado de emociones e impersonal, el que regurgitan los egresados de nuestras escuelas de arte audiovisual, privadas o estatales. Una enseñanza para la asignatura que sigue en espera, llevar gente a las salas. Amas de casa inesperadas. “Nadie sobrevive sin culpa, es un precio que se paga. Y no me parece demasiado alto”, sentencia el Tano Pablo Echarri, el winner de la década menemista, y se pondrá enseguida a calentar su puro, siempre cínico y amoral, incluso al proponer

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Grupo delapalabra


trillado. Incluso pergeñó una tragedia griega familiar contemporánea en Cenizas del paraíso (97). Su sociedad con Marcelo Figueras de libretista es de lo mejor del último cine argento –lo acompañó en Plata y Kamchatka. Añadamos que el tema del barrio con peaje social se ha vuelto recurrente durante el 2009: mucho se habló, por ejemplo, de Una semana solos, de Celina Murga. No cierra, sin embargo, tanto en la novela como en su envase fílmico, la solución del acto sacrificial para un grupo de beneficiarios del sistema que, suponemos, tendrá muchísimas más opciones que el lumpenaje hambriento o la clase media expropiada del 2001. No fueron ellos, precisamente, los que representaron las autofagia civil en aquellos tenebrosos días de salto al vacío económico. Todavía más, continúan incombustibles en sus elaboradas madrigueras, cuando el afuera tiene problemas que no se trasladan, salvo algún impuesto o servicio, a sus bucólicos jardines y garajes adornados de 4 x 4. Hasta podría interpretarse en forma positivo-heroica: morir ricos y por una causa noble, eso sí, autista. Otra buena idea, de reflejos wellesianos, el letrero de Altos La Cascada, celoso censor del ajeno apenas ahí, y el nombre, que implica caída vertical y reparto, ese que salpica a los de más abajo e inunda con hidromasaje a los de la cumbre.

todo un poder en las sombras; las hemorragias nasales de Martín, que no sabe cómo ocultar su desempleo; Ronnie-Sbaraglia, un anfitrión del team de mosqueteros mantenido por su mujer. La solvente guía de los actores y la predilección por el relato puro, según la inspiración sociopolicial son los datos destacados. Se habla de la villa lindera, y asoma solamente un segundo en un ángulo de la pantalla. Las malas noticias del Corralito llegan vía telefónica y el saqueo del 20/12/2001 se ve de soslayo por televisión. Alguna incongruencia del casting, no obstante, se nos presenta. Sbaraglia-Alterio-Echarri se ven muy jóvenes para el desplazamiento familiar y el éxito que los define, cuando un lector avisado se los imagina de cuarenta y tantos. Sí, en cambio, lucen exactas las mujeres, la palidez irónica de la rubísima Gloria Carrá, el aspecto de mannequin italiana madura de la Celentano, la lánguida y flaquita Viale y la enérgica y temperamental Gabriela Toscano. Todas de blanco al principio como ángeles inmaculados de un sueño social, y rigurosamente de negro en el luto final, parecen brotar de una miniserie de Hollywood. Salvo el sonido ambiente, mucho tiempo inentendible –se apreciará mejor en dvd—a nivel imagen responde a la disciplina técnica de Piñeyro. Por supuesto, el film vale solo y quien no leyó su texto base no extrañará lo que no conoce. Al director no se le achacará incoherencia. Nunca fue un audaz, ni hacía falta. Fiel a su compromiso, criticó la abyección encubierta de la Argentina financiera en Caballos salvajes (95), remedó el juego de La vida es bella en Kamchatka (02) con mejor dramatismo y respetó y mostró la beligerancia sorda del puesto codiciado en El método (05). Tango feroz, su debut del 93, fue un diccionario de citas y un borrador generacional pero millones de adolescentes, gracias a él, vieron cine nacional por única vez. Plata quemada (2000) se pareció mucho a Butch Cassidy versión criolla, y no le escaseó buena pulsación pese al camino Revista La Avispa Nº46

Gabriel Cabrejas

(Mar del Plata) gabcab2003@yahoo.com.ar

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Revista La Avispa 46  

octubre 2009 Última revista con antiguo formato y con publicidad.

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