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UNKIDO MAYO 2010

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CONTENIDOS Cuando uno comienza a plantearse cuáles son los temas que considera, además de interesantes, útiles para el crecimiento del alumno, surgen las dudas sobre la disposición esencial y personal de cada uno, a la hora de enfrentarse a sus propios métodos. Cada uno tiene su “cómo” para llegar hacia su propio interior. En el momento en el que intentamos “encorsetar” con métodos el camino hacia uno mismo, nos estaremos adaptando a los modos de otro, tomándolos como el único camino, como la única opción. Sin embargo, comprender que las alternativas o técnicas que utilicemos, son solamente “herramientas” y que los métodos sólo puede ponerlos uno mismo, es de suma importancia. En Unkido creemos en la libertad del individuo y en el enriquecimiento a través

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de la opción de compartir diferentes alternativas, como ya venimos haciendo a través de la combinación de yoga, reiki, meditación, arte o tarot... Este mes vamos a tratar la relevancia del libre camino hacia uno mismo, y la experiencia, en este sentido, de los alumnos de Unkido, que es, al fin y al cabo, el propósito último de esta enseñanza; el reflejo en aquellos que se acercan a aprender, y el crecimiento en cada uno de ellos de su propia visión. O s a n i m a m o s, n u e v a m e n t e, a compartir con nosotros esta travesía fascinante, que es el conocimiento del ser humano.

“La religión de todos los hombres debe ser la de creer en sí mismos.” Jiddu Krishnamurti


UNKIDO MES DE MAYO 2010

Inter-pendientes por José Mataloni

Unkido, hacia la Apertura y la “Inter-pendencia” Siempre he observado con una antipática extrañeza cuando alguien que cultiva un conocimiento, o un arte, cree que más allá de lo propio, hay sólo frutos prohibidos. Yo siento que esto sucede porque hay algún nivel de dogmatismo, en algunos más y en otros menos fuerte, o justificado. Sin llegar a los fanáticos, es un tema que he visto en muchos maestros y profesores, inclusive en algunos muy buenos y respetables.

“Yo

creo que si uno se encierra, no armoniza con el ser interior, pues éste está, por naturaleza, libre de todo tipo de dogmas” olvidado que su forma de conocimiento es sólo otro medio para saber, y lo ha convertido en objetivo de su realización. Aquí quedan atrapadas la mayoría de las intenciones de auto realización. Por otro lado, la independencia total es como el silencio absoluto, algo que, prácticamente, sólo se concibe en forma conceptual. Es un ideal y puede llegar a ser una postura filosófica, que deberá escrutar cada objeto de conocimiento, para poder estar libre de él y de todos. Es “una realidad” a la que sólo es posible apuntar, pero que no puede convertirse en algo concreto, salvo en forma excepcional, supongamos.

Por eso, por ejemplo, muchos cultures del Yoga no conocen Reiki, o los adeptos de una filosofía, desdeñan las demás. Por cierto, el peligro es que el estudiante se confunda en una maraña de saberes distintos. Sin embargo, me resulta curiosa la actitud de cierre, cuando precisamente se trata de gente abierta hacia el conocimiento y que podría compatibilizar sus objetos. El resultado más común de este cierre La interdependencia suele señalarse como algo mental, lamentablemente, suele ser la pérdida positivo, pues, aboga a la necesidad de relacionarnos unos con otros. Sin embargo, de vías alternativas de conocimiento. estamos hablando de algo creado en el terreno Uno tiene que elegir, soberanamente, si quiere de la necesidad, hablamos de “tolerar” la crear compartimentos estancos en su mente, o dependencia de unos con otros. Por supuesto, bien, si abre su pensamiento hacia el encuentro tolerar es mejor que no tolerar, pero, mejor aún de compatibilidades dinámicas entre distintas que tolerar es simpatizar o bien, tener empatía fuentes del saber. Yo creo que si uno se con el otro. encierra, no armoniza con el ser interior, pues éste está, por naturaleza, libre de todo tipo de Por eso me he tomado la libertad de usar un nuevo concepto para vernos como seres dogmas. sociales, “inter-pendientes”. Es decir, quiero señalar la alternativa de estar pendiente unos “Inter-pendientes” Si uno se encierra en un compartimiento de otros, aunque no por lo que genera la estanco se hace dependiente de él. Se ha necesidad o la tolerancia, sino por la simple empatía con los demás seres.

Aprendizaje Inter-pendiente La interpendencia implica una actitud de servicio y otra de recepción, y para el punto de vista que hemos encontrado en Unkido, este es también el ideal de aprendizaje. Un aprendizaje interpendiente, es aquel que está pendiente de todas las for mas de conocimiento, más allá que se prefiera alguna más que otra.

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“Los Ideales de Vida Reiki” fragmento del Libro “Unkido; ensayo didáctico sobre Reiki y sus Ideales de Vida” de J.Mataloni y L.Fernández

Kyo dake wa/ Sólo por hoy... por Laura Fernández

Sólo por hoy, sí, ¿y si aderezamos este guiso con algo más?, con un presente, con un instante, con este mismo momento, que es el único que existe más allá de nuestra mente… Lo que acaba de pasar ya no está, lo que va a suceder aún no existe, todo queda en el recuerdo o en la imaginación. Sin embargo, el presente, este mismo momento en el que estás leyendo estas palabras, es lo único que podemos vivir. De modo que, una experiencia vital, tiene lógica que haya de basarse justamente en el momento presente. Por otra parte, la implicación total de nuestra conciencia en el instante mismo en que vivimos, nos proporciona una apertura, un mayor acceso a la información que nos rodea y que, por desidia, no conseguimos ver. En un breve ejemplo,

podemos decir, si estoy prestando atención a un programa de televisión, quizás me pierda la oportunidad de ver a mi hijo dando sus primeros pasos unos metros más allá del salón. No ser conscientes de hechos que suceden justamente a nuestro lado, no nos da derecho a creer que no están sucediendo. Por esto mismo, cuanto más implicados estemos en el presente, más fácil nos resultará ampliar nuestra conciencia, nuestra percepción a todo lo que sucede a nuestro alrededor. de nosotros mismos. Podemos hacer el ejercicio a cada momento, no es necesario activar ningún estado de espera, hacer ninguna solicitud o dejarlo para más tarde. Siempre es momento, en cada instante. Ahora mismo, si ejercitamos la concentración presente, siendo conscientes de nuestros ojos, que están leyendo, de nuestros párpados, que están pestañeando, de nuestras manos, que están sosteniendo el libro o el ordenador…, conscientes de nuestra respiración, de todo lo que escuchamos sonando alrededor nuestro…, estaremos ampliando nuestra recepción, estaremos abriendo el camino hacia una mejor comprensión de nuestro momento vital y por

tanto,

Pero, no es el motivo de este libro que el lector acepte aquello que se le dice sin plantearse la veracidad de estas palabras, sino más bien, que aprendamos j u n t o s, u t i l i z a n d o nu e s t r a capacidad de comprensión, para descubrir si es cierto aquello que estamos diciendo. Por este motivo, la mejor forma de comprobar que el instante p re s e n t e e s l o ú n i c o q u e podemos vivir realmente, es ejercitando la práctica del mismo, sintiendo así, cómo se amplía nuestra conciencia, nuestra percepción de una “realidad” que crece a medida que somos más y más conscientes de ella.

Y puedes preguntarte ¿para qué quiero yo ser más consciente o tener más conciencia del momento presente?, ¿con qué motivo? Bien, ante esta pregunta lógica que nos hacemos ahora, vamos a investigar las razones por las que mi vida mejora en el momento en el que opto por prestarle más atención al presente.

• En primer lugar, como ya hemos dicho, estar más atentos al presente y a todo lo que sucede, tanto en nosotros, como fuera de nosotros, nos hace percibir más, ampliar nuestra realidad, no perdernos esos “primeros pasos de nuestros hijos”… • En segundo lugar, la consciencia presente nos hace poder concentrarnos más en aquello que estamos haciendo, por lo que, tendremos más armas o herramientas, para

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MODAMENSUAL 24 de abril de 2010

• enfrentarnos a cualquier situación, sólo repitiendo algo que comprendemos con la pudiendo entregar en ella toda nuestra energía, mientras que, si estamos haciendo algo y pensando en otra cosa, tendremos más posibilidades de equivocarnos, o de perder nos infor mación valiosa proveniente de dicha actuación. • En tercer lugar, mientras estamos enfocados en el presente, no tendremos a nuestra mente creando “preocupaciones”, es decir, toda nuestra atención se fija “ahora”, de modo que, las imágenes que crean los miedos, los enojos, la ira… no están porque la consciencia total les impide paso. La consciencia presente relaja la mente, por tanto, la relaja de problemas y también de ilusiones, cuestiones que, en ambos casos, se trata simplemente de ideas, de imaginación y que, por tanto, no son reales, por lo que estaremos eliminando de nuestra vida conceptos que nos llevan a enfocar en las ideas una realidad que no es tal. • El cuarto punto es el disfrute, el puro y simple disfrute, la sensación de percibir todo lo que sucede en uno mismo, la propia respiración, el frío en las mejillas, el calor en el cuerpo, el agua recorriendo la piel, la belleza de la contemplación… todo este disfrute, además, viene acompañado del regalo de sentirnos parte de todo lo que nos rodea. Vamos ahora a incidir en este último punto en profundidad. Escuchamos muchas veces, sobre todo últimamente con la proliferación de teorías de la denominada New Age, que formamos parte de un todo, sin embargo, pocas veces escuchamos las razones de donde procede tal afirmación, y muchas menos escuchamos a quién las diga sintiéndolo plenamente, con todo su ser, y no

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mente, que entendemos que puede ser cierto. Sentir que formamos parte de un todo implica irremediablemente pasar por el presente, por la vivencia del instante en toda su profundidad. Es en ese momento, cuando se abre la percepción del tiempo y del espacio, desaparecen los minutos, desaparece el “aquí”, para ser toda una experiencia de eternidad. Cada segundo es eterno, sin embargo, los dejamos pasar prestando toda nuestra atención en el futuro o en las preocupaciones pasadas, dejando de lado el milagro que a cada instante tenemos aquí mismo. Sentir esto, en su totalidad, en su integridad, no es parte de un proceso de evolución, o de apuntarse a una determinada clase en la que nos van a enseñar cómo, poco a poco, darnos cuenta de lo que es el presente, o de esperar el momento en que tengamos tiempo para poder sentarnos a meditar. No, no es sólo eso. El presente, en su totalidad, ya está aquí, ahora mismo, está en ti, sólo tienes que “darte cuenta” de ello, ser consciente de esa totalidad que habita en ti. No se trata de ningún proceso, sino de un instante.


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Cómo se realizan los Mudras por Laura Fernández

En primer lugar, aludiremos al hecho obvio de que la perspectiva ideal es ejercitar esta práctica en un ambiente tranquilo, preparado y adecuado al gusto del practicante, en cuanto a luz, música, velas…etc. La posición corporal puede ser de cualquier forma, siempre que uno se encuentre cómodo; sentado, tumbado, quizás en pie… Lo que sí es importante es que, antes de realizar el mudra, vayamos primero concentrándonos en la respiración, prestándonos atención, silenciando nuestra mente. Tal vez tras una clase de yoga, tai chi… o antes de iniciarla, puede ser un excelente m o m e n t o y u n m a g n í fi c o complemento para la misma. Sin embargo, repito que es posible realizarlos en cualquier momento y en cualquier lugar, únicamente aquí estamos suponiendo las condiciones ideales. Ya hemos dicho que el mudra ejerce una apertura en los canales energéticos del cuerpo, los nadis,

y el mejor síntoma para sentir una buena fluidez de la energía, no es otro que la percepción del calor. De este modo, podemos frotarnos unas diez veces las manos para ir percibiendo ese calor resultante de la fricción, que es el reflejo del inicio de la apertura que buscamos. De forma ideal, el practicante de Reiki puede abrir la sesión y sentir la energía fluyendo antes de comenzar el mudra. Una vez estamos preparados, insisto, lo más importante es activar la conciencia, estar muy atentos a todo nuestro cuerpo; al tacto, a aquello que oímos, a la respiración…etc. Y sobre todo, “darse cuenta” de aquello que habita de forma imperecedera dentro de nosotros, aquello que no cambia nunca, por mucho que nuestro cuerpo, nuestra forma de pensar o nuestra personalidad varíen, algo sigue intacto, eterno, presente. Si atendemos a esa sensación infinita, la mente se irá calmando por sí sola.

e s t a m o s, p a r a d ó j i c a m e n t e, activando la mente. Simplemente la “ aten c ión ” en nues tros sentidos es un primer paso para que los pensamientos, las ideas, las imágenes… se vayan tranquilizando. Uno no “tiene que” meditar, o “tiene que” dejar de pensar, sino que simplemente nos hemos sentado a practicar los mudras, y queremos encontrarnos, sentir el momento, el presente, y disfrutar de ello. La obsesión con la meditación o con la ausencia de pensamientos sólo Un error común del practicante entorpecería un dulce momento. de meditación es “desear no pensar”, porque este hecho, De este modo, ya dispuestos, despierta instintivamente una podemos iniciarnos con algún mayor actividad del pensamiento, mudra sencillo, como puede ser puesto que el propio “deseo” es el más conocido: el mudra ya un pensamiento en sí, y Om.

Ejercicio Práctico: Proponemos como práctica la realización de este mudra, sin tener el conocimiento previo de su significado más profundo, para experimentar, de forma natural, el resultado de su ejercitación. En el próximo número de esta revista, desgranaremos el significado de esta posición concreta, para que podáis comparar vuestra observación con el original.

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El Lago de las Emociones por Laura Fernández

Cuando trato de encontrarle un significado a nuestras vidas, a la existencia, siempre acabo teniendo la sensación de que todo lo que me rodea es una película de la que soy el propio director, como si todo lo que me rodeara estuviese puesto ahí por mí. A veces, incluso siento que las personas no son reales, más allá de mi existencia, y que si yo no existo, ellos tampoco existirían. Pero se trata simplemente de sensaciones, y no puedo basar mis conclusiones en simples apreciaciones temporales. Sin embargo, si voy algo más atrás, buscando esa esencia íntima en la que nace la duda sobre aquello que consideramos “real”, veo que todos tenemos algo común. De este modo, confluyo en una especie de lago inmenso, ilimitado, en el que viven todas las emociones humanas; el dolor, el sufrimiento, la envidia, el miedo, la avaricia, la alegría, el placer, el disfrute, la amistad… etc. Por el simple hecho de nacer humanos, disponemos de todo ese tipo de sensaciones; tanto de las que nos provocan felicidad, como de las que nos provocan disgusto. Se trata de un lugar en el que se nos da la posibilidad, o más bien, estamos obligados a bañarnos. Es un lago común, y sin embargo, cada uno siente el agua a su manera; a algunos les gusta fría, a otros caliente, a algunos les gusta más salina para flotar mejor, a otros les incomoda la sal… etc, de modo que, cada uno, tenemos una forma diferente de bañarnos en el mismo lago, y las emociones que nos provoca este baño son distintas, pero el agua, sigue siendo la misma. Este hecho crea una esencia común al ser humano. Compartimos el lago de nuestras emociones, de modo que, la sensación que tenemos de sufrir “individualmente” (a cada uno le importa su dolor, dicen…) en realidad, es una sensación sesgada. Todos sufrimos, absolutamente todos los humanos sufrimos, bebemos de esa agua de dolor, que es el mismo agua para todos nosotros.

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“Por el simple hecho de nacer humanos, disponemos de todo tipo de sensaciones; tanto las que nos provocan felicidad, como de las que nos provocan disgusto...”

Y ahora mi pregunta es: ese lago común, ¿es previo a la existencia del hombre, proporcionándonos así nuestra esencia común? o bien ¿se ha creado por la suma de las emociones de todos los humanos? Entonces, examino, por ejemplo, el dolor, y voy a ver qué respuesta se ajusta más con las preguntas. Mi dolor, ¿es comparable con el de otros?, ¿tiene medida?, es decir, ¿puedo decir a ti te duele más que a mí, o viceversa? El dolor en sí, como concepto universal, no tiene medida, ni es comparable, sino que es simplemente dolor. En el momento en el que alguien siente dolor, por muy pequeño que sea éste, ya se está bañando en el lago del dolor. La percepción que cada uno tiene del concepto universal, ya es individual. Es decir, ahí aparece la sensación del propio dolor, por la percepción del individuo. Sin embargo, el dolor ¿tiene también una connotación social?, es decir, cuando algo nos duele ¿es posible que sea por todo aquello que se nos lleva condicionando en el cerebro durante muchos años atrás? Por ejemplo, una persona a la que, desde pequeño, en su familia lo hayan infravalorado, cuando llegue a una edad adulta y alguien le diga una palabra que puede no ser en ningún caso ofensiva, debido al condicionamiento que lleva, él


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puede interpretarlo como que lo están infravalorando, sin ser así, de modo que ese dolor aparece, cuando, en realidad, no debería aparecer. La memoria, por tanto, nos proporciona sensaciones añadidas. Las imágenes que almacenamos de ciertas palabras o actos, nos condicionan a sentir por ellas dolor, alegría o cualquier otra emoción ya conocida. De modo que, ese dolor que viene producido por la memoria y por el condicionamiento, podría desaparecer, si consigo que mi memoria no registre los actos de mi vida como futuros actos a repetir. Veamos esto. Si yo meto la mano en el fuego, me quemo. Mi memoria activa este dato y, por tanto, la próxima vez que vea un fuego, no voy a meter la mano en él, porque sé lo que me va a suceder. Esos son los “hechos físicos”. Sin embargo, con los “hechos psicológicos”, la mente tiende a realizar el mismo ejercicio. Si un hombre me hace daño, es probable que no quiera conocer más hombres en mucho tiempo. Sin embargo, el hecho de que un hombre me haya hecho daño, no significa que vayan a hacérmelo los demás, por tanto, es importante diferenciar cada uno de los actos de nuestra vida, y no generalizar las actitudes humanas. Pero podemos preguntarnos, ¿entonces de qué sirve aprender? No estoy diciendo que no haya que aprender de las experiencias; lo que digo, es que las experiencias pasadas, ya dejan su aprendizaje en el pasado, es decir, cuando fueron “presente”, ya hicieron su labor. Todo queda en nosotros, y somos todo aquello que fuimos, por tanto, la huella del aprendizaje nos hará comportarnos en el presente, sin necesidad de tener que acudir a la imagen que fabrica la memoria para actuar ahora.

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Incido en esto último. Una cosa es actuar en el presente, con todas las herramientas que traemos del pasado, y otra distinta es actuar en el presente, con el condicionamiento de saber lo que nos va a pasar, porque ya nos sucedió en el pasado. Nosotros somos los artífices de nuestra vida. Si nos condicionamos a “repetir” actitudes, las repetiremos, pero la “culpa” de esa repetición, no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Es decir, por dentro estamos creando un hecho consolidado: “cuando encuentre otro hombre, me hará lo mismo que Juan”, entonces, cuando conoces a otro hombre, te comportas bajo ese condicionamiento, y el inconsciente actúa bajo tu propio mandato interno. Te estás ordenando a ti mismo que suceda lo mismo que la otra vez. Estás viviendo el presente en función de tu pasado. Podrías estar utilizando las herramientas que te produjo la situación pasada; haber analizado el dolor que te provocó la situación, aprender de ello, aprender a perdonar… y sin embargo, si no lo analizaste, sino que, simplemente pasaste de página y no quisiste enfrentarte a ello, sigues nadando en el lago del rencor aún, así que, cuando te suceda otro hecho semejante, no estarás “seco” de emociones, estarás aún mojado por el rencor pasado, y no podrás mantener una relación “presente”. Por eso es tan importante que nos enfrentemos a nuestros problemas, no sólo que nos bañemos en el lago, también hay que saber salir del lago y secarse, aunque sea mucho más tentador quedarse dentro, buscando unas aguas mejores en las que continuar mojado.


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GRANDES MAESTROS Jiddu Krishnamurti “El ideal, el principio, es el estéril movimiento del pensar, el cual no puede coexistir con esa luz; el uno niega a la otra. Esta luz, esa ley, está separada de uno mismo; donde hay un observador , esta luz, este amor no existe. La estructura del observador está construida por el pensamiento, que nunca es nuevo, que nunca es libre. No hay un 'cómo', no hay sistema ni práctica alguna. Sólo existe el ver - que es el hacer. Uno tiene que ver, no a través de los ojos de otra persona. Esta luz, esta ley, no es pertenencia de nadie, ni de uno mismo ni de algún otro. Solo existe la luz. Esta luz es amor.” del Diario II, Roma, 24 septiembre 1973

Jiddu Krishnamurti es considerado como uno de los grandes filósofos de los tiempos modernos, así como religioso sin religión, orador, escritor y educador. Nació en Madanapalle, al sur de la India, el 12 de mayo de 1895 y murió el 17 de febrero de 1986 en Ojai, California, Estados Unidos. Educado por la Sociedad Teosófica, renunció a dicha Sociedad tras el discurso de disolución de la Orden de la Estrella, en el que afirmaba: “La verdad es una tierra sin caminos”. A partir de esta renuncia comenzó su propio camino de difusión de lo que se conoce como sus Enseñanzas. A lo largo de su vida habló en diferentes partes del mundo, tanto en grandes audiencias públicas, como en diálogos personales con científicos, líderes religiosos, políticos, psiquiatras, educadores y gente común de la calle. Entre ellos podemos nombrar a Jawaharlal Nehru, Leopoldo Stokowski, Aldous Huxley, Bernard Shaw, el Dalai Lama, David Bohm, Maurice Wilkins. A través de las Fundaciones, que él mismo creó, se han publicado más de sesenta libros en donde se expone su amplio mensaje hacia una comprensión total del ser humano. También fundó varias escuelas con el propósito de generar una educación que llevara al estudiante y a los profesores a descubrir el arte de vivir y el verdadero significado de la vida misma. Encargó a Mary Lutyens el trabajo de confeccionar su extensa biografía y, en cuatro tomos, ella hace un relato verdaderamente exhaustivo de la profunda experiencia espiritual que a la edad de 27 años transformó por completo la vida de Krishnamurti. A partir de ahí, y como un hombre totalmente libre de ataduras, nos brinda todo su saber en la búsqueda de la verdad, despojada de doctrinas y dogmas. !!Información obtenida a través de La Fundación Krishnamurti !!!!!Latinoamericana

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