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“Caminante no hagas ruido, baja el tono de tu voz que Romualdo no se ha ido. Solamente se ha dormido en los brazos del Señor”

Animita Romualdito


Bajando por la Alameda hacia el oeste, en el sector de la EstaciĂłn Central, llegamos a la estrecha calle Borja. En medio de puestos ambulantes que venden desde calcetines hasta dulces, encontramos una antigua pared de ladrillos repleta con cientos de pequeĂąas placas doradas y floreros que agradecen las favores concedidos por una de las animitas mĂĄs famosas de Chile, Romualdito.

Animita Romualdito


No se sabe realmente quién fue este “santo popular”, pero hay un par de teorías al respecto. Por ejemplo, algunos creyentes cuentan que el nombre real del venerado mártir es Romualdo Ibáñez, un hombre que habría muerto a los cuarenta años a principios de este siglo.

Animita Romualdito


Como toda animita, su muerte fue violenta. Romualdo venía saliendo del hospital tras tratarse una grave tuberculosis, cuando fue asaltado y asesinado por salvajes delincuentes para robarle sus pertenencias. Su cadáver habría sido encontrado justo en el muro donde hoy se lo venera. Otras versiones afirman que Romualdito no era adulto, sino un niño que murió asesinado en ese lugar tras ser violado por unos vagabundos.

Animita Romualdito


Como sea, basta ver la muralla, siempre llena de placas, flores y agradecidas personas, para darse cuenta que la animita de Estaci贸n Central es uno de los lugares m谩s especiales de nuestra urbe. Santiago tiene sus rincones misteriosos llenos de magia y fe y Romualdito es uno de ellos

Animita Romualdito


Animita Romualdito


Animita Romualdito



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